Sábado, 16 Octubre 2021 06:03

El hombre que se autorreplicó en robot

El hombre que se autorreplicó en robot

El ingeniero Hiroshi Ishiguro --director del Laboratorio de Inteligencia Artificial en Universidad de Osaka-- se autorreplicó como robot en 2006: Geminoid HI-1 fue su clon con piel de silicona y esqueleto de metal. Lo coronó con su propia cabellera luego de raparse al ras. Ya había experimentado con su hija Risa de 5 años, quien al verse duplicada con realismo pasmoso, no pudo honrar su nombre: gritó de espanto y huyó. Su entrada al arte de replicar fue en asociación con OrientIndustry, fabricante de muñecas sexuales de primerísima calidad (algunas simulan niñas). Allí aprendió la técnica plástica y luego la mecanizó.

El segundo gemelo de Ishiguro fue más avanzado en gestualidad y habla. HI-2 viste de negro como su amo y es más realista que una escultura de Miguel Ángel: se distinguen hasta las cutículas. Sus gestos reflejan melancolía, enojo, escepticismo e introspección con movimientos de boca, cejas, pómulos, frente, brazos, manos y cabeza. Está siempre sentado y no es mucho más que una marioneta parpadeante a control remoto con un ventrílocuo oculto: las palabras le son transmitidas sintetizadas y salen por un parlante bajo un florero. A HI-2 lo hizo más joven que a su hermano mayor: el científico se había retocado el rostro en un quirófano. “Mi anterior geminoide se veía más viejo que yo”, declaró.

El robotista japonés es un pop-star que gira por el mundo dando conferencias algo circenses. Se presenta junto a su alter ego y actúa como si fuesen dos en uno: “el robot es una extensión de mi cuerpo y estamos mentalmente conectados por Internet”. Si la invitación llega de una ciudad que no le interesa, despacha al geminoide y lo teleopera. De lo contrario, se van de viaje los dos. El cuerpo va en una caja en la bodega y la cabeza en su bolso de mano. Al pasar por rayos X la policía aeroportuaria abre el bolso en shock y ve dos cabezas geminianas que se miran cómplices entre sí.

El sueño de Ishiguro es un geminoide suyo dando clase en la universidad y otro trabajando en su laboratorio: los operaría con su Smartphone desde las aguas humeantes de un onsen.

Pido una cita telefónica y la secretaria Makiko me dice que en  determinada fecha y hora Ishiguro me escuchará manejando por la ruta. Llega el día y me atiende en su inglés bacheado y osco: no parece viajar sino acomodar papeles con frenesí, a juzgar por los ruidos. Le pregunto si bromea al decir que humanos y robots “somos lo mismo”. Me explica serio --en frases cortas como dictums-- que siente que sus robots y él son la misma persona. Agrega que llegará el día en que los humanos se enamorarán de androides y estos podrán imitar el enamoramiento: "nuestro próximo paso será representar emoción y deseo”. Ya muchos japoneses aman a personajes de anime y hay empresas que les venden “certificados de casamiento” (es el fenómeno del waifuismo).

Le expongo al entrevistado el planteo de la antropóloga Jennyfer Robertson, quien investigó la relación de los japoneses con los robots y ve un nexo con la religión ancestral, el shintoísmo animista. En el imaginario nipón perduraría la idea de que las cosas contienen una entidad viviente: en una montaña, un árbol o una espada habitan esos “camis”. No es extraño entonces que un objeto que se nos parece mucho y habla, se mueve y mira a los ojos reconociendo una presencia humana, sea percibido como soporte de un alma que ofrece compañía. Me responde con desgano --como si fuese obvio-- que está muy de acuerdo: “creemos que todo tiene un alma y los robots de alguna manera también”. Donde un japonés ve un espíritu “común y corriente”, nos aterrorizamos ante un fantasma. “Los robots son nuestros amigos”, subraya el hombre criado con superhéroes como Astroboy, mientras Occidente era marcado por la autonomía destructiva de HAL 9000 en 2001 Odisea del espacio y Terminator.

Ishiguro explica el objetivo de su trabajo y me descoloca: “descubrir si los humanos pueden llegar a percibir una presencia frente a un autómata, igual que ante otro humano; yo estudio a las personas a través de los robots”. La palabra sonzai-kan --traducible como “presencia”-- es similar a la idea occidental de “aura” que sugería estar ante dios a través de un icono bizantino.

Para rematar la charla, la voz grave casi robótica se confiesa: “sueño hacer un robot irreconocible como tal y totalmente autónomo; quiero cambiar el mundo con las tecnologías. Esto no me genera temor; los robots son parte de la humanidad y sirven para mejorar la vida. Necesitamos la tecnología para ser humanos: no somos monos... si tenemos tasa decreciente de natalidad, ¿por qué no hacer robots?”. Al ser programados, no tendrían libre albedrío y no habría que temer: “si me preguntan en un sentido ético qué es más peligroso, sin dudas son los humanos”.

Ishiguro registra resultados de la interacción con robots. Ha notado miradas lascivas hacia robots femeninos y temor de parte de sus alumnos, quienes al estar horas frente a la réplica de Risa sentían que los seguía con la mirada: debió ponerla contra la pared. El caso extremo fue un joven que en la noche, pensando que nadie lo veía, hablaba a la niña y le tocaba música con una flauta. Su hipótesis es que las personas tendríamos una tendencia instintiva a proyectar en los robots nuestra humanidad. Su experimento más radical fue Telenoid, un bebé blanco y fantasmal que es puro torso y cabeza --sin piernas ni manos-- con hiperrealismo facial casi humano. Lo testeó en ancianos con alto nivel de autismo y depresión: varios comenzaron a acariciarlo, hablarle y reírse como ante un niño.

La última y más perfecta creación del genio de anteojos hexagonales fue Erica, una hermosa y menuda japonesa de flequillo y pelo de propaganda, una recepcionista devenida en presentadora de noticias y actriz de cine. Emite gráciles modos de geisha, simula respirar y es más inteligente que sus predecesores: tiene funciones autónomas que no requieren teleoperación. Hace trabajo esclavo sin quejarse en un canal online de TV y según Ishiguro, esta ninfa congelada en la flor de sus 23 años es una Androidol U. El experimento implica determinar si un robot puede convertirse en una idol japonesa admirada por millones.

El excéntrico Ishiguro declaró que pronto los robots serán tan buenos compañeros sexuales como profesores de inglés. Los Adonis y Venus mecanizades esculpidos por pupilos de Ishiguro correrán con ventaja frente a los de carne y hueso. El magistral gigoló robot en Inteligencia Artificial de Steven Spielberg prefiguró esa industria. Para empujar la evolución cyborg, este narciso oriental que se admira en su reflejo de silicona va por el mundo desperdigando sueños replicantes obsesionado por dotar de personalidad a sus creaciones. Nadie sabe hasta dónde llegará, pero es muy difícil que le alcance la vida para cristalizar su meta de superar el test de Turing: confundir a un autómata con un humano. Las computadoras aún no profetizan el futuro, pero ese día tiene ya su fecha prefijada.

16 de octubre de 2021

Julián Varsavsky es autor del libro Japón desde una cápsula: robótica, virtualidad y sexualidad (Adriana Hidalgo Editora).  

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Aspecto del Pabellón de España titulado Inteligencia para la vida, presentado en la Expo 2020 Dubái, el 1º de octubre en esa ciudad de Emiratos Árabes Unidos.Foto Ap

Cabe recalcar el axioma geoestratégico del zar Vlady Putin a unos estudiantes en las afueras de Moscú: “La inteligencia artificial es el futuro, no sólo de Rusia, sino de toda la humanidad; ello traerá colosales oportunidades, pero también amenazas que son difíciles de predecir. Cualquiera que lidere la inteligencia artificial controlará el mundo (https://bit.ly/2YRJFG1)”.

El prodigio francés de 37 años Nicolas Chaillan lanzó una verdadera bomba atómica en una entrevista al rotativo globalista Financial Times (10/10/21), al afirmar que había renunciado a su puesto hace justo una semana como jefe de Ciberseguridad del Pentágono (https://bit.ly/3mNvU39) debido a que EU ya perdió la batalla de la inteligencia artificial (IA) frente a China, cuando “la ciberseguridad de EU en algunos departamentos gubernamentales se encuentra a un nivel de kindergarten”.

Chaillan comentó que no tenemos una oportunidad competitiva para luchar contra China de 15 a 20 años, mientras Pekín se encamina al dominio global debido a sus avances en IA, aprendizaje automático y capacidades cibernéticas. Su renuncia fue en protesta al paso lento de la transformación tecnológica del ejército de EU y porque no deseaba quedarse viendo a que China supere a EU. Chaillan aduce que China está lista a dominar el futuro del mundo, controlando todo (sic), desde las narrativas de los multimedia hasta la geopolítica.

Fustiga la reticencia de Google para colaborar con el Departamento de Defensa de EU sobre IA y critica acerbamente los interminables debates sobre la ética de la IA que han ralentizado su desarrollo en EU, mientras, en contraste, los chinos hacen todo lo contrario. Aquí se equivoca Chaillan, pues el Partido Comunista Chino ha procurado sus axiomas bioéticos, más persuasivamente superiores a la depredadora bioética capitalista con disfraz de regulador estatal (https://bit.ly/3v2QX5C). Reconoce que EU gasta tres veces más que China en Defensa, pero asintió que existe mucha disipación, pues la extra liquidez era inmaterial debido a los muy elevados costos, además que eran colocados en los rubros erróneos, mientras la burocracia y la sobrerregulación obstruyen el cambio más que necesitado del Pentágono.

La dilapidación y la disipación del gasto militar del Pentágono son legendarias donde se han llegado a extraviar (sic) en forma surrealista hasta 35 (¡megasic!) millones de millones de dólares (trillones en anglosajón; https://bit.ly/30pBQbj), sin contar el extravío del contralor del Pentágono, el rabino (literal) Dov Zakheim ( https://bit.ly/3ayzW9P), por 2.3 millones de millones de dólares. No comment!

El libro seminal de Andrei Martyanov (https://amzn.to/3FGX1p5) expone cómo el Deep State de EU dilapida su gasto militar. En el rubro de las armas hipersónicas, EU viene en tercer lugar detrás de Rusia y China (https://bit.ly/3ABuXA3), que acepta hasta el mismo STRATCOM, mientras los expertos rusos alardean su ventaja de 20 años. Si es de fiar la bombástica confesión de Chaillan, ahora EU estaría rezagada en IA otros 20 años, esta vez detrás de China.

En medio de su dislocación centrífuga, ¿qué le queda a EU, la otrora superpotencia militar, fuera de su control financiero globalista, su dólar, su dominio del FMI y el Banco Mundial, aparte de su supuesta supremacía marítima, su omnipotente maquinaria propagandística, su pacto comercial tripartita del T-MEC y su nuevo pacto defensivo del Aukus? Cabe la posibilidad de que el prodigio francés de la ciberseguridad, Chaillan, esté exagerando el rezago de EU en la IA con el fin de causar alarma en el Congreso para obtener un mayor gasto militar en tal rubro y, de paso, obligar a los gigantes de Silicon Valley a colaborar más estrechamente con el Pentágono. ¿Qué sucedió, pues, con el tan cantado Defense Innovation Board (DIB, por sus siglas en inglés; https://bit.ly/3awQ7Vq) que dirige el israelí-estadunidense Joshua Marcuse (https://bit.ly/3mHTvCm)? ¿Le habrá hecho daño al Pentágono, la atomización de la ciberprivatización a ultranza del disfuncional sistema capitalista en EU?

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Lunes, 16 Agosto 2021 06:15

ArXiv: la biblioteca más hospitalaria

ArXiv: la biblioteca más hospitalaria

El sábado 14 de agosto se cumplieron 30 años del lanzamiento de arXiv, un repositorio gratuito de publicaciones que democratizó aún más el ya democrático oficio de la investigación científica.

 

­­­­­Bendito sea el inventor de la escritura. Con este pregón, justo y agradecido, empezaban muchos libros indios según nos cuenta Voltaire. Si somos sujetos de lenguaje, si estamos hechos tanto de átomos como de palabras, la escritura ha de resultar una necesidad imperiosa para cualquier forma de trascendencia. Podemos apelar a la oralidad, pero a las palabras, literalmente, ya se sabe, se las lleva el viento.

"El lenguaje es la casa del ser", decía Heidegger. Si queremos ser hospitalarios, invitar a que otros puedan visitar nuestra íntima morada, debemos poder dejarlo, al lenguaje, materialmente impreso. Los sumerios, según parece, fueron los primeros en practicar incisiones en la húmeda arcilla que al secarse podría perdurar y ser leída por gente del futuro. Benditos sean, pues, los sumerios.

Los griegos hallaron un sustrato más original, económico y democrático para escribir sus historias: el cielo. La aparente inmovilidad de las estrellas, el hecho de que año tras año estuvieran siempre allí, impertérritas, fue una invitación a respaldar en ellas sus historias y sus mitos. Así, por ejemplo, la expulsión de las Híades a manos de un irritado Zeus, que no podía soportar su llanto permanente, quedó registrada en una región del cielo que anticipa cada año la temporada de lluvias. Así como las religiones monoteístas leen un libro a lo largo del año, también, a su modo, lo hacían los griegos. Sólo que los níveos caracteres en el manto oscuro de la noche son, en un sentido absoluto, de autor anónimo.

Siglos más tarde, la invención de la imprenta significó una revolución de enorme calado. El sustrato material del texto y el método de impresión se convirtieron en uña y carne de un nuevo organismo, la humanidad, capaz de comunicarse más allá de las fronteras espaciales y temporales. Como decía Carl Sagan, sólo con posar tu mirada en el interior de un libro "ya estás adentro de la mente de otra persona, quizás de alguien muerto hace miles de años; a través de los milenos, alguien te habla clara y silenciosamente en el interior de tu cabeza, directamente a ti". No es concebible el concepto de humanidad sin la existencia de este vaso comunicante entre personas de todas las épocas y lugares.

Sin los libros y, sobre todo, sin su amplia disponibilidad a través de innumerables bibliotecas públicas, el mundo sería hoy irreconocible. Así como el ADN es el vehículo de la herencia en la evolución darwiniana, el libro es la esencia de la evolución lamarckiana a la que llamamos cultura. Los "caracteres adquiridos" galopan de generación en generación, rápida y acumulativamente, a través de los libros. Quizás el ejemplo más claro de esto lo brinda la ciencia.

Cualquier estudiante más o menos avispado de física sabe mucho más que, digamos, Isaac Newton, pese a que sus capacidades intelectuales no resistan la menor comparación. Un caudal de nutritivos libros fue alimentando a sucesivas generaciones, dotándolas de "saberes adquiridos" a partir de los cuáles pudieran llegar cada vez más lejos. Eso sí, la existencia de los nutrientes es insuficiente: es imprescindible su disponibilidad.

Las últimas décadas han visto el alumbramiento de una nueva revolución: internet. En este ovillo planetario digital que nos conecta a todos de manera inmediata, van y vienen, a velocidad de vértigo, textos e imágenes, audios y vídeos. Cierto es que gran parte de ese flujo incesante no es más que ruido y furia, pero también lo es que, en sus inicios, de la imprenta salían casi exclusivamente biblias. Hoy parece una obviedad la idea de utilizar este entramado para irrigar a la comunidad científica con los nutrientes de su trabajo: la información de lo que se está haciendo en cada rincón del mundo. Mucho mérito, en cambio, tuvo el físico teórico Paul Ginsparg al concebirlo y llevarlo adelante hace 30 años, un 14 de agosto de 1991.

La creación de arXiv, un repositorio que hoy tiene casi dos millones de artículos científicos de decenas de disciplinas, de acceso gratuito e instantáneo, ha sido un hito en la historia de la ciencia moderna. Cada mañana, científicos de todos los países, acompañamos el café del desayuno con una lectura de todos los trabajos escritos por nuestros colegas el día anterior, organizados por tema. Ya hemos visto a jóvenes autodidactas brillantes que se han formado leyendo arXiv, pese a vivir en lugares apartados, así como a autores que publican de forma abierta sus libros, conferencias o clases. Todavía nos sorprende encontrarnos con artículos que refutan a otros aparecidos apenas el día anterior, algo impensable sin esta herramienta.

Venas y arterias irrigadas de un modo tan altruista han dado renovada vida a la comunidad científica. Muy especialmente en los países periféricos. Antes de que existiera arXiv, había que esperar a que los trabajos fueran publicados en una revista científica, normalmente de precio elevado, y a que ésta llegara a la biblioteca de nuestra universidad o instituto. Esto significaba un retraso de no menos de seis meses y una sangría económica para las instituciones científicas. Salvo las editoriales, pocos añoran ese antiguo régimen. Bendito seas, Ginsparg.

Ya no hay que esperar a que se seque la arcilla. Tampoco hay que afanarse en interpretar constelaciones y asterismos. Ni siquiera mancillar un folio inmaculado con el martilleo de la imprenta. El lenguaje, eso que nos hace humanos, frases y ecuaciones, fluye incesante en la difusa materialidad de los ríos de bits. La casa del ser se ha expandido y, como nunca antes, somos todos bienvenidos.

Por José Edelstein

15/08/2021

Físico teórico, IGFAE, Universidad de Santiago de Compostela (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

La OMS insiste en volver a investigar a laboratorios chinos por el origen del covid 19

El Director General de ese organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, propuso que se reabra la investigación en laboratorios chinos para determinar el origen del virus, en línea con lo que plantea Joe Biden. La potencia asiática se opuso rotundamente.

 

En enero de este año una delegación de científicos de la Organización Mundial de la Salud estuvo en China, específicamente en el Instituto de virología de Wuhan que es de alta seguridad porque allí se estudian patógenos peligrosos.

Esa investigación, encabezada por Peter Ben Embarek, como jefe del equipo técnico de la OMS, que arribó a China, planteó que era muy poco probable que el Sars Cov 2 sea un producto de laboratorio. En ese mismo sentido ya el año anterior, cuando ese organismo (donde los países imperialistas que lo integran tiene su peso específico en la orientación que se da) definió como pandemia el grado de contagiosidad a la que había llegado el virus del Covid 19, una de las revistas científicas mas prestigiosas, Nature, realizó un estudio donde llegó a la misma conclusión.

Ahora Ghebreyesus insiste en reabrir la investigación, seguramente motivado por la insistencia del Gobierno de Estados Unidos, que siguiendo la misma línea que Donald Trump -motivado por la competencia con la potencia china- continúa afirmando que ese país es responsable de esta pandemia ya que el virus se originó en un laboratorio de la provincia de Wuhan.

El primer funcionario que salió a responder fue el vice ministro de la Comisión de Salud de China, Zeng Yixin, calificando como "falta de respeto" y "arrogancia hacia la ciencia" la propuesta del director de la OMS.

Si bien China es responsable de no advertir a tiempo, como se supo meses después, de que en su territorio ya se encontraba presente el virus Sars Cov 2 (informó a la OMS de los casos en noviembre del 2020, pero diversas investigaciones dan cuenta que al menos ya en septiembre se registraron los primeros casos).

Más que la fuga -intencionada o no- como acusó Trump en su momento y ahora Joe Biden, lo que los gobiernos no mencionaron nunca (China incluida) es el peligro, advertido tiempo antes por varios científicos, del surgimiento zoonótico de patógenos con potencial pandémico. El origen debe buscarse en el corrimiento de la frontera agrícola a partir de la deforestación a ultranza llevada adelante por el agronegocio y la producción industrial de animales (como aves, cerdos o visones), cada vez más desarrollados en el capitalismo por medio de cadenas de valor globales.

Pero eso sería denunciarse así mismos como sostenedores de un capitalismo altamente globalizado que encierra esos peligros para la humanidad.

Por estos días entonces, la disputa entre Estados Unidos y China pareciera que volvió a trasladarse al escenario de la OMS.

Mirta Pacheco@mirtapacheco1

Jueves 22 de julio | 10:12

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Video 3D mapa cerebral Harvard Google - El volumen H01: aproximadamente un milímetro cúbico de tejido cerebral humano capturado en 1,4 petabytes de imágenes (Youtube: Viren Jain)

Ingenieros especializados en inteligencia artificial publicaron un intrincado mapa de cada célula y conexión neuronal de un milímetro cúbico del cerebro humano

Un equipo de científicos de la prestigiosa universidad de Harvard y del gigante tecnológico Google acaba de crear un increíbel y fascinante mapa cerebral codificado por colores de casi 4.000 axones entrantes que se conectan a una sola neurona.

La región mapeada abarca las diversas capas y tipos de células de la corteza cerebral, una región de tejido cerebral asociada con la cognición de nivel superior, como el pensamiento, la planificación y el lenguaje. Según Google, es el mapa cerebral más grande con este nivel de detalle hasta la fecha, y está disponible gratuitamenteen línea.

Para hacer el mapa, los investigadores cortaron el tejido dividido en 5.300 secciones, cada una de 30 nanómetros de grosor, y las fotografiaron con un microscopio electrónico de barrido a una resolución de 4 nanómetros. Los 225 millones de imágenes resultantes se alinearon computacionalmente y se cosieron nuevamente en una representación digital en 3D de la región.

Asimismo, según detallaron los ingenieros especializados en inteligencia artificial, los algoritmos de aprendizaje automático segmentaron células individuales y clasificaron sinapsis, axones, dendritas, células y otras estructuras, y los humanos verificaron su trabajo. El equipo investigadortambién publicó un documento preimpreso sobre el mapa en el sitio de preimpresiones científicas bioArxiv.

 

Reconstrucción conectómica de petabytes de un volumen de neocorteza humana. Izquierda: pequeño subvolumen del conjunto de datos. Derecha: Un subgrafo de 5000 neuronas y conexiones excitadoras (verde) e inhibidoras (rojo) en el conjunto de datos. El gráfico completo (conectoma) sería demasiado denso para visualizarlo (Google/Harvard)
Reconstrucción conectómica de petabytes de un volumen de neocorteza humana. Izquierda: pequeño subvolumen del conjunto de datos. Derecha: Un subgrafo de 5000 neuronas y conexiones excitadoras (verde) e inhibidoras (rojo) en el conjunto de datos. El gráfico completo (conectoma) sería demasiado denso para visualizarlo (Google/Harvard)

 

En 2020, Google y el Campus de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes fueron noticia cuando mapearon de manera similar una parte del cerebro de una mosca de la fruta. Ese mapa, en ese momento el más grande hasta ahora, cubría unas 25.000 neuronas y 20 millones de sinapsis. Además de apuntar al cerebro humano, en sí mismo notable. El nuevo mapa, presentado en estos días, incluye decenas de miles de neuronas y 130 millones de sinapsis. Ocupa 1,4 petabytes de espacio en disco.

En comparación, más de tres décadas de imágenes satelitales de la Tierra del programa Landsat de la NASA requieren 1.3 petabytes de almacenamiento. Las colecciones de imágenes cerebrales en las escalas más pequeñas son como “un mundo en un grano de arena”, dijo Clay Reid del Instituto Allen a Nature, citando a William Blake en referencia a un mapa anterior del cerebro del ratón.

Todo eso, sin embargo, es solo una millonésima parte del cerebro humano. Es decir, todavía faltan años para un mapa igualmente detallado de todo el asombroso órgano. Aun así, el trabajo muestra qué tan rápido se mueve el campo. Un mapa de esta escala y detalle hubiera sido inimaginable hace unas décadas.

 

Muchas células gliales aparecen "pegadas" a grandes células piramidales, y muchas aparecen justo al lado de los somas (Google/Harvard)
Muchas células gliales aparecen "pegadas" a grandes células piramidales, y muchas aparecen justo al lado de los somas (Google/Harvard)

 

En colaboración con el Laboratorio Lichtman de la Universidad de Harvard, el equipo investigador ahora publicó el conjunto de datos "H01", una representación de 1,4 petabytes de una pequeña muestra de tejido cerebral humano, junto con el documento complementario, “Un estudio conectómico de un fragmento de petaescala de humanos corteza cerebral“. Se obtuvieron imágenes de la muestra H01 a una resolución de 4 nm mediante microscopía electrónica de sección en serie, reconstruido y anotado mediante técnicas computacionales automatizadas, y analizado para obtener información preliminar sobre la estructura de la corteza humana.

El conjunto de datos comprende datos de imágenes que cubren aproximadamente un milímetro cúbico de tejido cerebral e incluye decenas de miles de neuronas reconstruidas, millones de fragmentos de neuronas, 130 millones de sinapsis anotadas, 104 células revisadas y muchas estructuras y anotaciones subcelulares adicionales, todo fácilmente accesible con la interfaz del navegador Neuroglancer H01 es hasta ahora la muestra más grande de tejido cerebral fotografiado y reconstruido con este nivel de detalle, en cualquier especie, y el primer estudio a gran escala de la conectividad sináptica en la corteza humana que abarca múltiples tipos de células en todas las capas de la corteza.. Los objetivos principales de este proyecto son producir un recurso novedoso para estudiar el cerebro humano y mejorar y escalar las tecnologías de conectómica subyacentes.

¿Qué es la corteza humana?

La corteza cerebral es la capa superficial delgada del cerebro que se encuentra en los animales vertebrados y que ha evolucionado más recientemente, mostrando la mayor variación de tamaño entre los diferentes mamíferos (es especialmente grande en los humanos). Cada parte de la corteza cerebral tiene seis capas, con diferentes tipos de células nerviosas (p. Ej., Espinosas estrelladas) en cada capa. La corteza cerebral juega un papel crucial en la mayoría de las funciones cognitivas de nivel superior, como el pensamiento, la memoria, la planificación, la percepción, el lenguaje y la atención. Aunque ha habido algunos avances en la comprensión de la organización macroscópica de este tejido tan complicado, su organización a nivel de las células nerviosas individuales y sus sinapsis interconectadas es en gran parte desconocida.

 

Axón verticilo - Axón en espiral único que produce múltiples floretes y sinapsis en el soma y los ejes dendríticos de las neuronas (Google/Harvard)
Axón verticilo - Axón en espiral único que produce múltiples floretes y sinapsis en el soma y los ejes dendríticos de las neuronas (Google/Harvard)

 

Cómo mapearon el cerebro

El estudio de los circuitos celulares del cerebro se conoce como conectómica. Obtener el conectoma humano, o el diagrama de cableado de todo el cerebro, es un disparate similar al genoma humano. Y al igual que el genoma humano, al principio parecía una hazaña imposible.

Los únicos conectomas completos son para criaturas simples: el gusano nematodo ( C. elegans ) y la larva de una criatura marina llamada C. intestinalis . Hay una muy buena razón para ello. Hasta hace poco, el proceso de mapeo consumía mucho tiempo y era costoso.

Los investigadores que mapearon C. elegans en la década de 1980 utilizaron una cámara de película conectada a un microscopio electrónico para obtener imágenes de cortes del gusano, luego reconstruyeron las neuronas y las conexiones sinápticas a mano , como un rompecabezas tridimensional tremendamente difícil. C. elegans tiene solo 302 neuronas y aproximadamente 7.000 sinapsis, pero el borrador de su conectoma tomó 15 años, y un borrador final tomó otros 20. Claramente, este enfoque no escalaría.

¿Qué ha cambiado en estos años? En resumen, automatización. En estos días, las imágenes en sí mismas son, por supuesto, digitales. Un proceso conocido como fresado con haz de iones enfocado reduce cada corte de tejido unos pocos nanómetros a la vez. Después de que se vaporiza una capa, un microscopio electrónico toma imágenes de la capa recién expuesta. Luego, el haz de iones corta la capa de la imagen y la siguiente, hasta que todo lo que queda del corte de tejido es una copia digital de resolución nanométrica. Está muy lejos de los días de Kodachrome.

 

Interneuronas L2 - Una selección de todas las interneuronas L2 que tienen más de 800 sinapsis excitadoras entrantes (Google/Harvard)
Interneuronas L2 - Una selección de todas las interneuronas L2 que tienen más de 800 sinapsis excitadoras entrantes (Google/Harvard)

 

Pero quizás la mejora más dramática es lo que sucede después de que los científicos completan ese montón de imágenes.

En lugar de ensamblarlos a mano, los algoritmos se hacen cargo. Su primer trabajo es ordenar los cortes con imágenes. Luego hacen algo imposible hasta la última década. Alinean las imágenes exactamente, trazando el camino de las células y las sinapsis entre ellas y, por lo tanto, construyen un modelo 3D. Los seres humanos todavía revisan los resultados, pero ya no hacen lo más difícil. Incluso la corrección de pruebas se puede refinar. El renombrado neurocientífico y defensor de la conectómica Sebastian Seung, por ejemplo, creó un juego llamado Eyewire, donde miles de voluntarios revisan las estructuras.

Es realmente hermoso de ver”, dijo a Nature en 2019 Jeff Lichtman, de Harvard, cuyo laboratorio colaboró con Google en el nuevo mapa. Los programas pueden rastrear neuronas más rápido de lo que el equipo puede producir datos de imágenes, dijo. “No podemos seguirles el ritmo. Ese es un gran lugar para estar“.

Seunge explicó que las personas son su conectoma. “Reconstruye las conexiones y reconstruye la mente misma: recuerdos, experiencia y personalidad”, precisó, en una charla TED de 2010.

 

Vasos sanguíneos - Vasculatura dentro del tejido renderizado en 3D (Google/Harvard)
Vasos sanguíneos - Vasculatura dentro del tejido renderizado en 3D (Google/Harvard)

 

Pero la conectómica no ha estado libre de controversias a lo largo de los años. No todo el mundo cree que el mapeo del conectoma a este nivel de detalle sea necesario para una comprensión profunda del cerebro. Y, especialmente en el pasado anterior y más artesanal del campo, a los investigadores les preocupaba que la escala de recursos requeridos simplemente no arrojará resultados comparativamente valiosos, u oportunos.

No necesito conocer los detalles precisos del cableado de cada célula y cada sinapsis en cada uno de esos cerebros”, expresó el científico Anthony Movshon en 2019. “Lo que necesito saber, en cambio, son los principios organizacionales que los unen”. Estos, cree Movshon, probablemente se pueden inferir a partir de observaciones a resoluciones más bajas.

Además, una instantánea estática de las conexiones físicas del cerebro no explica necesariamente cómo se utilizan esas conexiones en la práctica.

Un conectoma es necesario, pero no suficiente”, han dicho algunos científicos a lo largo de los años. De hecho, puede ser en la combinación de mapas cerebrales, incluidos los mapas funcionales de nivel superior que rastrean las señales que fluyen a través de las redes neuronales en respuesta a los estímulos, que el funcionamiento interno del cerebro se ilumine con el más nítido detalle.

Aun así, el conectoma de C. elegans ha demostrado ser un pilar fundamental para la neurociencia a lo largo de los años. Y la velocidad cada vez mayor del mapeo está comenzando a sugerir objetivos que alguna vez parecieron poco prácticos, en realidad pueden estar al alcance en las próximas décadas.

 

Interacción de dendritas trepadoras - Dos dendritas de axones separados que corren en paralelo, uno al lado del otro (Google/Harvard)
Interacción de dendritas trepadoras - Dos dendritas de axones separados que corren en paralelo, uno al lado del otro (Google/Harvard)

 

Seung cree que cuando comenzó, estimó que le tomaría un millón de años a una persona rastrear manualmente todas las conexiones en un milímetro cúbico de corteza humana. El cerebro entero, infirió además, tomaría el orden de un billón de años. Es por eso que la automatización y los algoritmos han sido tan cruciales para el campo.

Gerry Rubin, biólogo americano especializado en genomas y genética, expresó que él y su equipo han supervisado un aumento de 1000 veces en la velocidad de mapeo desde que comenzaron a trabajar en el conectoma de la mosca de la fruta en 2008. El conectoma completo, cuya primera parte se completó el año pasado, podría llegar en 2022.

Otros grupos están trabajando en otros animales, como los pulpos, y dicen que comparar cómo se conectan las diferentes formas de inteligencia puede resultar un terreno particularmente rico para el descubrimiento.

El conectoma completo de un ratón, un proyecto que ya está en marcha, puede seguir a la mosca de la fruta a finales de la década. Rubin estima que pasar del ratón al ser humano necesitaría otro millón de veces más en la velocidad del mapeo. Pero señala el aumento de un billón de veces en la velocidad de secuenciación del ADN desde 1973 para demostrar que mejoras técnicas tan dramáticas no tienen precedentes.

El genoma también puede ser una comparación adecuada de otra manera. Incluso después de secuenciar el primer genoma humano, se han necesitado muchos años para escalar la genómica hasta el punto de que podamos realizar más plenamente su potencial. Quizás ocurra lo mismo con la conectómica.

 

Neurona con dos axones - Ambos hacen sinapsis salientes dentro del volumen (Google/Oxford)
Neurona con dos axones - Ambos hacen sinapsis salientes dentro del volumen (Google/Oxford)

 

Incluso cuando la tecnología abre nuevas puertas, puede llevar tiempo comprender y hacer uso de todo lo que tiene para ofrecer.

Creo que la gente estaba impaciente por lo que los conectomas proporcionarían”, opinó Joshua Vogelstein, cofundador del Open Connetome Project, el año pasado. “La cantidad de tiempo que transcurre entre la siembra de una buena tecnología y la práctica científica real utilizando esa tecnología suele ser de aproximadamente 15 años. Ahora han pasado 15 años y podemos empezar a hacer ciencia“.

Los defensores esperan que los mapas cerebrales proporcionen nuevos conocimientos sobre cómo funciona el cerebro, desde el pensamiento hasta las emociones y la memoria, y cómo diagnosticar y tratar mejor los trastornos cerebrales. Otros, entre ellos Google sin duda, esperan obtener información que pueda conducir a una informática más eficiente (el cerebro es asombroso a este respecto) y una poderosa inteligencia artificial.

No se sabe exactamente qué encontrarán los científicos a medida que, neurona por sinapsis, mapeen el funcionamiento interno de nuestras mentes, pero parece que esperan algunos grandes descubrimientos.

Fuentes: SINC [Foto: Nancy Hopkins en una imagen reciente. / Leonard_Greco_Big]

Entrevista a Nancy Hopkins, catedrática emérita de Biología en el MIT

La bióloga neoyorkina Nancy Hopkins se ha destacado tanto por su investigación del pez cebra para el estudio del cáncer, como por su activismo de género. Ya jubilada, dice que nunca dejará de investigar y ha creado con otras colegas un grupo para ayudar a las mujeres a emprender en biotecnología.

Nancy Hopkins (Nueva York, 1943) comenta en el documental Picture a Scientist que acabó convirtiéndose en una “activista de género radical” en contra de sus deseos. Cuando entró en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) hace casi 50 años, no creía que el hecho de ser mujer fuera a tener un impacto negativo en su carrera.

Sin embargo, esta catedrática emérita de biología molecular y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU, enseguida comenzó a ver cómo sus colegas masculinos recibían mejor trato y tenían más oportunidades. Entonces tomó conciencia de que la infravaloración estaba condicionando su carrera y la de otras mujeres investigadoras.

Aun así, siempre se ha considerado una apasionada de su trabajo. Se casó en segundas nupcias a los 64 años. “Me divorcié de mi primer marido cuando tenía 30 años y no tenía intención de volver a casarme, me veía a mí misma como una ‘monja’ de la ciencia”, comentó con sorna a The New York times en una bonita pieza que este diario dedicó a su boda.

El MIT ha cambiado mucho, pero mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel

Usted es catedrática emérita de biología en el MIT. ¿Cuál es el foco de su trabajo? ¿Continúa investigando?

Nuestra investigación se enfoca en el uso del pez cebra en el laboratorio para estudiar los genes esenciales para el desarrollo temprano, la longevidad y la predisposición al cáncer. Hemos logrado desarrollar herramientas para la investigación del pez cebra e idear un método eficaz de mutagénesis de inserción a gran escala. Con esta tecnología, identificamos y clonamos el 25 % de los genes esenciales para que un huevo de pez cebra fecundado se convierta en una larva nadadora. Estos genes incluían genes conocidos y nuevos que predisponen a los peces al cáncer.

Ya no dirijo el laboratorio porque me he jubilado, aunque creo que los científicos en realidad nunca nos retiramos del todo. Además, sigo trabajando en cuestiones de igualdad de género que afectan a las mujeres en el ámbito científico.

Entró a trabajar en el MIT en 1973. Al principio le costó creer que su género pudiera tener una influencia negativa en su carrera. ¿Era esta institución un entorno hostil para las mujeres?

El MIT ha cambiado mucho, pero, mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad en general que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel. Mi generación de mujeres fue la primera que pudo conseguir trabajo en las grandes universidades de investigación. En aquel momento, no sabíamos que el hecho de que nos abrieran las puertas no era todo lo que se necesitaba para crear un entorno inclusivo.

En el documental Picture a Scientist usted relata varios episodios de discriminación flagrante en su institución, pero cuenta que al principio aguantó y no hizo nada.

Sí, al principio, cuando empecé a sentir esa discriminación por ser mujer, estaba tan sorprendida que no sabía qué hacer. Los posdoctorales me veían más como una técnica que como un miembro de la facultad y por eso me hacían esperar, por ejemplo, para usar mi propio equipo. En aquella época, las mujeres teníamos que ser amables porque si no te tildaban de desagradable y difícil, y te evitaban. Cuando empecé a publicar artículos científicos en revistas, me di cuenta de que también tenía problemas para conseguir el crédito por mis descubrimientos. Pero seguí trabajando y me ascendieron a profesora asociada. Luego, tras conseguir la titularidad, empecé a tener ya problemas muy significativos y decidí actuar. Ya fui plenamente consciente de que me infravaloraban por el simple hecho de ser mujer y que esto estaba condicionando mi carrera y la de otras mujeres investigadoras. Lo peor es darse cuenta, es algo difícil de aceptar.

Al principio soporté cosas como que los posdoctorales me hicieran esperar para usar mi propio equipo o tener dificultades para que mis colegas varones me acreditaran por mis descubrimientos en los estudios 

¿Cuál fue la gota que colmó el vaso?

Creo que fue alrededor de 1990. Iba establecer mi investigación con peces cebra y necesitaba conseguir 200 pies cuadrados [18 metros cuadrados] de espacio en mi laboratorio para instalar las peceras. Así que fui a administración y les dije que era profesora de investigación senior y que tenía menos espacio que algunos investigadores junior. El hombre me dijo: “Eso no es cierto”. Así que cogí una cinta métrica, recorrí el edificio cuando estaba vacío, medí los laboratorios y anoté y coloreé los espacios que tenía cada persona para saber cuánto espacio tenían. Hice también una tabla con todas las sumas, así que me llevó bastante tiempo.

Pensé que así podría demostrar con datos que tenía menos sitio que los investigadores varones. Pero cuando obtuve las mediciones y se las enseñé a la persona encargada de distribuir el espacio, se negó a mirarlas. Y fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, supongo que en contra de mis deseos, como cuento en el documental.

Y desde entonces ha estado involucrada en la defensa del avance de las mujeres en la ciencia.

Sí, durante los noventa un grupo de mujeres del MIT empezamos a organizar debates y establecer comités para analizar y combatir la desigualdad. Yo presidí el primer comité entre el 1995 y 1997. En 1999, escribimos un informe, que publicamos en el boletín del MIT. No imaginamos la repercusión que iba a tener. Aún pensábamos que nuestro problema era el de unas pocas mujeres de élite en instituciones punteras que querían hacer ciencia de muy alto nivel. Por supuesto, resultó ser un problema universal. Aquello causó una gran conmoción comenzaron a pedirnos declaraciones a los medios de comunicación y muchas mujeres nos escribieron desde todo el mundo con problemas similares, lo cual ha seguido sucediendo hasta el presente.

Me di cuenta de que las investigadoras senior teníamos menos espacio que los varones junior, así que medí todos los laboratorios cuando no había nadie y lo demostré con datos. Fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, en contra de mis deseos 

En 2018 usted y otras colegas del MIT crearon el Boston Biotech Working Group. ¿En qué consiste y cuál es el objetivo?

El grupo lo creamos tres mujeres del MIT, yo misma, Susan Hockfield, expresidenta del MIT e investigadora de neurociencia, y Sangeeta Bhatia, investigadora de ingeniería biomédica, que además ha cofundado y forma parte del consejo asesor de varias firmas de biotecnología. Entre los 39 miembros del grupo, están los principales grupos de capital riesgo, ejecutivos de la escena biotecnológica de Boston, investigadores del MIT, responsables políticos y administradores académicos.

Estamos trabajando para aumentar el número de mujeres que formen parte de los consejos de administración de las empresas de biotecnología y abrir más vías para que las investigadoras funden sus propias compañías.

Este grupo ha publicado un estudio que demuestra con datos la poca representación de las investigadoras del MIT en el sector de la biotecnología.

Nuestro estudio indica que entre 2000 y 2018, las investigadoras del MIT solo participaron en el 9 % de los eventos del MIT relacionados con biotecnología y otras industrias y que si las mujeres emprendedoras hubieran fundado empresas al mismo ritmo que los hombres, habrían lanzado 40 empresas más fuera del MIT en el mismo periodo de tiempo. Así que había que hacer algo para que las cosas comenzaran a cambiar.

Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba [tenía 19 años], entró Crick, me tocó los pechos y me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer

Volviendo al documental Picture a Scientist. Algo que me dejo impactada es el comportamiento de Francis Crick con usted cuando era una joven investigadora en prácticas en el laboratorio de James Watson [Watson y Crick ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por la estructura del ADN en 1962].

Si, bueno, lo que ocurrió fue que Francis Crick vino de visita al laboratorio para dar una charla. Yo tenía 19 años y estaba emocionada porque creía que tanto Watson como él eran genios. Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba, entró Crick, me tocó los pechos y a continuación me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer.

En ese momento, solo me preocupaba que Jim Watson lo viera y que pudiera afectar a mi relación de estudiante-mentor con él —no lo vio, por cierto—. Yo admiraba mucho a Watson y me habría mortificado si lo hubiera visto. Tampoco quería avergonzar a Crick. Quería estar segura de poder interactuar con él científica y socialmente más adelante, sin que quedara ningún residuo de vergüenza. Así que hice como si no hubiera pasado nada.

Además, ¿a quién se lo iba a decir y qué iba a decir?, era una época diferente. El término ‘acoso sexual’ no existía. Ni siquiera yo sabía lo que era.

Un comportamiento así hoy sería inadmisible. Algo se ha mejorado, ¿no?

¡Sí! Ahora es muy diferente. Las mujeres pueden hacer cualquier cosa. Aunque sigue siendo más difícil para nosotras debido a las mayores responsabilidades familiares y a algunos prejuicios de género que aún existen, pero todo es mucho mejor ahora.

Mi generación —tal y como describíamos en nuestro informe de 1999— descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres. En aquel momento, pedimos al MIT que solucionara estos problemas mediante un seguimiento y una medición constantes, y que luego se ajustara para garantizar la equidad.

Mi generación descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres

¿Cree que las nuevas generaciones de científicas son más exigentes?

¡Claro! Hoy las jóvenes investigadoras piden mucho más. Esperan que la institución ofrezca una cultura inclusiva. No quieren tener que pedir que se les trate de forma equitativa, ni hacer el duro trabajo de señalar constantemente las desigualdades. Quieren cambiar la propia cultura, recompensando a las personas que son grandes científicas y que además saben cómo crear entornos de trabajo inclusivos.

Sin embargo, una de las cosas importantes que hay todavía que cambiar es la equiparación de las responsabilidades familiares entre las mujeres y los hombres que trabajan. También en este caso se trata de una cuestión social amplia y profunda en la que todavía se necesitan muchos cambios.

¿Qué consejo le daría a una joven que quiera dedicarse a la investigación?

¡Hazlo! ¡No lo dudes! Ser científica ha sido el mayor privilegio de mi vida. Es la profesión más apasionante que conozco. Cualquiera que consiga ser científica es una persona afortunada.

Cuba será covid-free: cinco vacunas y suma y sigue

Si los resultados son satisfactorios, a finales de agosto seis millones de cubanos, más de la mitad de la población, estarán protegidos. Cuando acabe el año, Cuba será de los primeros países del mundo en vacunar a todos sus residentes

 

El 23 de marzo de 2021, el primer ministro británico, Boris Johnson, dijo ante un grupo de partidarios del Partido Conservador: “La razón de nuestro éxito con la vacuna es el capitalismo, es la codicia, amigos”. Johnson estaba expresando la creencia de que la búsqueda del beneficio privado a través de mercados libres capitalistas genera buenos resultados. Sin embargo, en realidad, los logros de Gran Bretaña en el desarrollo de la vacuna Oxford-AstraZeneca y en el lanzamiento nacional de la vacunación tienen más que ver con las inversiones estatales que con los mecanismos del mercado. El dinero del gobierno subvencionó el desarrollo de la vacuna en la Universidad de Oxford, y es el Servicio Nacional de Salud, financiado por el Estado, el que ha llevado a cabo el programa de vacunación. Lo que Johnson no reconoció es que el motivo por el que Gran Bretaña tiene actualmente el quinto peor índice de mortalidad por covid-19 en el mundo, con más de 125.000 muertes (casi 1.857 por millón de habitantes), y suma y sigue, es el capitalismo y la codicia.

El Gobierno británico, como la mayoría de los regímenes neoliberales, se negó a tomar las medidas necesarias para ralentizar y detener la transmisión comunitaria; desde el principio fue incapaz de proporcionar a los trabajadores del sector de la salud y de la asistencia social los EPI adecuados y otros recursos que podrían haber salvado la vida de cientos de personas que trabajaron en primera línea y que fallecieron a consecuencia de ello. El Gobierno británico contrató a empresas privadas para que llevaran a cabo actividades esenciales, la mayoría con poca o ninguna experiencia; por ejemplo, en lugar de equipar al sistema comunitario de médicos de cabecera del Servicio Nacional de Salud para que se hicieran cargo del “seguimiento y localización” de casos, el gobierno repartió 37.000 millones de libras a Serco para administrar parte del sistema. Desde el punto de vista de la salud pública ha sido un desastre; sin embargo, según los celebrados principios del capitalismo y la codicia de Boris Johnson, en efecto se ha lucido. Los mayores beneficiarios de la respuesta de Gran Bretaña a la pandemia han sido las corporaciones privadas que han obtenido enormes beneficios. La tarifa media diaria de los aproximadamente 2.500 consultores de Accenture, Deloitte y McKinsey es de 1.175 euros, y algunos cobran 7.780 euros al día.

Johnson ya ha trazado una hoja de ruta para reabrir la economía. Como consecuencia, incluso el escenario más optimista predice una tercera ola entre septiembre de 2021 y enero de 2022 que comportará al menos 30.000 muertes más en Gran Bretaña. Estas muertes son evitables. Sin embargo, precisamente porque el gobierno británico funciona movido por el capitalismo y la codicia, insiste en que tenemos que aprender a “vivir con el virus” para que el negocio empresarial pueda continuar.

Contrariamente a las afirmaciones de Johnson, esta pandemia ha ratificado que las necesidades de la atención médica pública no pueden satisfacerse adecuadamente con un sistema basado en la búsqueda de beneficios. De hecho, es en la ausencia del afán de lucro capitalista en lo que se basa la extraordinaria respuesta nacional e internacional a la covid-19 por parte de la Cuba socialista, que ahora tiene cinco vacunas en fase de ensayo clínico y está lista para ser una de las primeras naciones en vacunar a toda su población.

Al reaccionar con rapidez y determinación, al movilizar su sistema de salud pública y un sector biotecnológico líder en el mundo, Cuba ha mantenido un número bajo de contagios y muertes. En 2020, Cuba confirmó un total de 12.225 casos de coronavirus y 146 muertes en una población de 11,2 millones, lo cual la sitúa entre los índices más bajos del hemisferio occidental. En noviembre de 2020 se abrieron los aeropuertos, lo que provocó un aumento de contagios: en enero de 2021 se contabilizaron más infecciones que en todo el año anterior. El 24 de marzo de 2021, Cuba había registrado menos de 70.000 casos y 408 muertes. La tasa de mortalidad fue de 35 por millón y la tasa de letalidad fue tan solo del 0,59% (2,2% en todo el mundo; 2,9% en Gran Bretaña). En un año, 57 brigadas de médicos especialistas del Contingente Internacional Henry Reeve cubano habían tratado a 1,26 millones de pacientes con covid-19 en 40 países; se adhirieron 28.000 profesionales de la salud cubanos que ya trabajan en 66 países. Los logros de Cuba son todavía más extraordinarios si se tiene en cuenta que, desde 2017, la administración de Trump lanzó punitivamente 240 nuevas sanciones, acciones y medidas para endurecer el bloqueo de 60 años a Cuba, incluidas casi 50 medidas adicionales durante la pandemia, que solo al sector de la salud le costaron más de 200 millones de dólares. 

Cuba ha pasado a la ofensiva en la lucha contra la covid-19 movilizando el sistema de salud público comunitario, centrado en la prevención, para realizar visitas diarias a domicilio, detectar y tratar casos de forma activa y encauzar al sector de las ciencias médicas con el objeto de adaptar y crear nuevos tratamientos para los pacientes y vacunas específicas contra la covid-19. Estos avances no solo traen esperanza a Cuba, sino al mundo entero.

¿Qué caracteriza a las vacunas cubanas?

En todo el mundo se están desarrollando unas 200 vacunas para la covid; el 25 de marzo de 2021, 23 candidatas habían avanzado a ensayos clínicos de fase III. Dos de ellas eran cubanas (Soberana 2 y Abdala). Ningún otro país latinoamericano ha desarrollado su propia vacuna hasta ese punto. Cuba tiene tres vacunas candidatas más en ensayos en fases anteriores (Soberana 1, Soberana Plus y una vacuna intranasal sin aguja llamada Mambisa). ¿Cómo se explica este logro? El sector biotecnológico de Cuba es único; de propiedad y financiación totalmente estatal, libre de intereses privados, los beneficios no se buscan a escala nacional y la innovación se canaliza para satisfacer las necesidades de salud pública. Decenas de instituciones de investigación y desarrollo colaboran compartiendo recursos y conocimientos en lugar de competir entre ellas, lo que facilita una vía rápida desde la investigación y la innovación hasta los ensayos y la aplicación. Cuba tiene la capacidad de producir entre el 60 y el 70% de los medicamentos que consume el país, un imperativo derivado del bloqueo de Estados Unidos y del coste de los medicamentos en el mercado internacional. También hay fluidez entre las universidades, los centros de investigación y el sistema de salud pública. Estos elementos han demostrado ser vitales en el desarrollo de las vacunas cubanas para la covid-19.

A escala mundial se están desarrollando cinco tipos de vacunas para la covid-19:

– Vacunas de vectores virales que inyectan un virus inofensivo no relacionado modificado para entregar material genético del SARS-CoV-2 (Oxford AstraZeneca, Gamaleya y SputnikV);

– Vacunas genéticas que contienen un segmento de material genético del virus SARS-CoV-2 (Pfizer, Moderna);

– Vacunas inactivadas que contienen virus SARS-CoV-2 desactivado (Sinovac/Butantan, SinoPharm, Bharat Biotec);

– Vacunas atenuadas que contienen virus SARS-CoV-2 debilitado (Codagenix);

– Vacunas proteicas que contienen proteínas del virus que desencadenan una respuesta inmunitaria (Novavax, Sanofi / GSK).

Las cinco vacunas cubanas en fase de ensayo clínico son todas vacunas proteicas; llevan la parte de la proteína de la espiga del virus que se adhiere a las células humanas; genera anticuerpos neutralizantes para bloquear el proceso de unión. La doctora Marlene Ramírez González explica que son “vacunas de subunidades, uno de los métodos más económicos, y el tipo para el cual Cuba tiene el mayor conocimiento e infraestructura”. De la proteína S –el antígeno o parte del virus SARS-CoV2 en el que se centran todas las vacunas para la covid porque induce la respuesta inmune más fuerte en humanos– las candidatas cubanas se basan solo en la parte involucrada en contacto con el receptor de la célula: el dominio receptor-obligatorio (RBD, por sus siglas en inglés), que es también el que induce la mayor cantidad de anticuerpos neutralizantes. Esta estrategia no es exclusiva de las vacunas cubanas. Sin embargo, Soberana 02 sí se distingue del resto de candidatas del mundo como la única “vacuna conjugada”. Actualmente está en la fase III de los ensayos clínicos, combina RBD con toxoide tetánico, que potencia la respuesta inmune… Cuba ya había desarrollado otra vacuna con este principio. Se trata de Quimi-Hib, “la primera de su tipo en ser aprobada en América Latina y la segunda en el mundo”, contra el Haemophilus influenzae tipo b, cocobacilo responsable de enfermedades como meningitis, neumonía y epiglotitis”.

Idania Caballero, científica farmacéutica de BioCubaFarma, señala que las vacunas se apoyan en décadas de estudios médicos y trabajo en materia de enfermedades infecciosas: “La tasa de mortalidad en Cuba por enfermedades infecciosas, incluso en tiempos de covid, es inferior al 1%. Cuba vacuna hoy contra 13 enfermedades con 11 vacunas, ocho de las cuales se producen en el país. Gracias a los calendarios de vacunación se han eliminado seis enfermedades. Las vacunas producidas con estas tecnologías se han administrado incluso a niños en los primeros meses de vida”.

Las vacunas Soberana las produce el Instituto Finlay en alianza con el Centro de Inmunología Molecular (CIM) y el Centro de Biopreparados. En su nombre viene implícita su importancia económica y política; sin un producto nacional, Cuba tendría dificultades para acceder a vacunas extranjeras, ya sea por el bloqueo de Estados Unidos o por el coste de las mismas. Las vacunas Soberana insertan información genética en células superiores de mamíferos. Soberana Plus es la primera vacuna del mundo para pacientes convalecientes de covid-19 que llega a los ensayos clínicos.

Las otras vacunas, Abdala y Mambisa, nombres que también rinden homenaje a la lucha de Cuba por la independencia, las produce el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Estas vacunas insertan información genética en un organismo menos evolucionado, un microorganismo unicelular (la levadura Pichia Pastoris). Se apoyan en el extraordinario historial del CIGB, incluidas sus vacunas contra la hepatitis B, utilizadas en Cuba durante 25 años.

Al desarrollar diferentes plataformas de vacunas, esas instituciones evitan competir por los recursos. Caballero explica que “Cuba tiene la capacidad de producir dos cadenas vacunales independientes, con más de 90 millones de vacunas anuales, manteniendo la producción requerida de otros productos para el mercado interno y para la exportación”. Las vacunas cubanas requieren tres dosis y, al ser estables a temperaturas de entre 2 y 8 grados, no requieren costosos equipos especiales de refrigeración.

Ensayos en fase III y ‘estudios de intervención’

A finales de marzo, los ensayos de fase III estaban en marcha para Soberana 2 y Abdala, cada uno de los cuales incorporaba a más de 44.000 voluntarios mayores de 19 años en regiones con alta incidencia de covid-19. Soberana 2 se administra en La Habana y Abdala en Santiago de Cuba y Guantánamo. El análisis y seguimiento de los pacientes del ensayo de fase III continuarán hasta enero de 2022 para investigar si previenen la transmisión, cuánto dura la inmunidad y otras preguntas que ningún fabricante de vacunas puede responder aún. Sin embargo, otros 150.000 sanitarios en La Habana están recibiendo inyecciones de Soberana 2 como parte de un ‘estudio intervencionista’, una forma de ensayo clínico que puede autorizarse después de que se haya demostrado la seguridad de los medicamentos en la fase II. Los estudios de intervención no incluyen pruebas de doble ciego ni placebos. Otros 120.000 sanitarios del oeste de Cuba recibirán Abdala en las próximas semanas. A finales de mayo de 2021, otros estudios intervencionistas en la capital administrarán la vacuna a 1,7 millones de personas en La Habana, la mayoría de la población adulta, lo que significa que 2 millones de cubanos estarán completamente vacunados.

Si los resultados son satisfactorios, en junio se iniciará la verdadera campaña nacional de vacunación, que priorizará a los grupos según factores de riesgo y comenzará por los mayores de 60 años. Para finales de agosto de 2021, seis millones de cubanos, más de la mitad de la población, estarán protegidos y para finales de año, Cuba se encontrará entre los primeros países del mundo en vacunar completamente a toda su población.

Los científicos médicos cubanos confían en tener la capacidad y la experiencia para adaptar sus formulaciones, tecnologías y protocolos de actuación vacunales para abordar nuevas variantes. Los próximos pasos son que Soberana 1 y Soberana Plus entren en ensayos de fase II y se lanzará un nuevo estudio con jóvenes de 5 a 18 años.

Cuba y China forman equipo con Pan-Corona

El CIGB de Cuba se ha asociado con colegas en China para trabajar en una nueva vacuna llamada Pan-Corona, diseñada para ser efectiva en diferentes cepas del coronavirus. Utilizará partes del virus que se conservan, no expuestos a variaciones, para generar anticuerpos, combinados con partes dirigidas a respuestas celulares. Los cubanos aportan la experiencia y el personal, mientras que los chinos aportan los equipos y recursos. La investigación se llevará a cabo en el Centro Conjunto de Innovación Biotecnológica de Yongzhou, en la provincia china de Hunan, que se instauró el año pasado con equipos y laboratorios diseñados por especialistas cubanos. Gerardo Guillén, director de ciencias biomédicas del CIGB, afirmó que la propuesta “podría proteger contra emergencias epidemiológicas de nuevas cepas de coronavirus que puedan darse en el futuro”. El proyecto se basa en casi dos décadas de colaboración en ciencias médicas entre Cuba y China, incluidas cinco empresas conjuntas en el sector biotecnológico.

Una vacuna para el hemisferio sur 

Los profesionales cubanos han recibido diez medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) durante 26 años; sus productos biotecnológicos se exportaban a 49 países antes de la pandemia, incluidas las vacunas utilizadas en los programas de inmunización infantil en América Latina. Cuba ha manifestado que sus vacunas para la covid-19 se exportarán a otros países. Esto brinda esperanza a las naciones con ingresos bajos y medianos que simplemente no pueden permitirse vacunar a sus poblaciones a los precios elevados (entre 10 y 30 dólares por dosis) exigidos por las grandes farmacéuticas. En febrero de 2021, la Oficina de Periodismo de Investigación informó que la empresa estadounidense Pfizer ha estado “intimidando” a los países latinoamericanos para que pongan activos soberanos, como edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra el coste de cualquier causa judicial futura en relación con sus vacunas para la covid-19.

A través de un acuerdo con el Instituto Pasteur de Irán, 100.000 iraníes participarán en los ensayos clínicos de fase III de Soberana 2 y otras 60.000 personas participarán en Venezuela. Otros países, incluidos México, Jamaica, Vietnam, Pakistán e India, han manifestado su interés en recibir las vacunas cubanas, al igual que la Unión Africana, que representa a las 55 naciones de África. Es probable que Cuba aplique una escala variable a sus exportaciones de vacunas para la covid-19, como lo hace con la exportación de profesionales médicos, por lo que lo que cobra refleja la capacidad de pago de los países.

Lo que ha logrado Cuba es notable, pero como afirma Caballero: “Sin el injusto bloqueo de Estados Unidos, Cuba podría tener más resultados y mejores”. Cuba se ha convertido en un líder mundial en biotecnología porque tiene un estado socialista con una economía de planificación centralizada, que ha invertido en ciencia y tecnología y antepone el bienestar humano a las ganancias; es decir, con la ausencia de capitalismo y codicia que celebra el primer ministro británico Johnson.

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Helen Yafee 2/04/2021

Este artículo se publicó originalmente en inglés en Counterpunch.

Traducción de Paloma Farré.

Publicado enInternacional
Estatua de Mao Zedong, en China. — REUTERS

El decimocuarto plan quinquenal chino (2021-25) no es una estrategia de desarrollo económico cualquiera. Encierra los instrumentos que Xi Jinping maneja para que el gigante asiático certifique el salto hacia el liderazgo global.

 

El recién estrenado plan quinquenal chino contempla objetivos ortodoxos dentro de la política económica que ha regido los destinos del gigante asiático de su historia reciente. Mantener unos indicadores de dinamismo "dentro de unos rangos adecuados"; gastos en I+D+I superiores al 7% de crecimiento anual; contener la tasa de desempleo urbano por debajo del 5,5%; incrementar el censo de residentes en grandes ciudades hasta alcanzar el 65% de la población, elevar la tasa de expectativa de vida en un año, promover el desarrollo sostenible, impulsar las inversiones y los negocios a través de la Nueva Ruta de la Seda que patrocina el Gobierno de Pekín y acomodar la Pax China dentro y fuera de sus fronteras. La estrategia económica para el lustro actual rompe con una tradición de décadas. Por primera vez, no establece una meta concreta de crecimiento del PIB. Sin duda, por las incertidumbres que reinan sobre el ciclo de negocios poscovid. Pero deja retazos de la ambición que el presidente chino, Xi Jinping, trata de inculcar en la segunda economía del planeta para alcanzar el cetro geopolítico y el liderazgo de la prosperidad mundial.

El jerarca china y del partido comunista impulsa un salto económico y tecnológico que refuerce el peso digital del país y que está enfocado a dos aspectos esenciales: a superar cualquier riesgo o amenaza sobre su seguridad nacional y a impulsar la demanda interna; es decir, a espolear el consumo privado y las inversiones empresariales. Dos líneas de actuación preferencial marcadas por Jinping, especialmente tras su renovación presidencial en la Asamblea Popular, que le otorgó el plácet para perpetuarse en la jefatura del Estado. Un escudo de defensa territorial y un clima socio-económico que adentre definitivamente al gigante asiático en la senda de las potencias de rentas altas, mercados que confían las bases de sus sistemas productivos en la capacidad de sus consumidores y el dinamismo empresarial. China busca reducir su dependencia exterior y acabar -o, al menos, recortar- con su ventaja competitiva a través de bajos salarios. No desea seguir con el cartel de la Gran Factoría mundial.

De ahí que el decimocuarto de sus planes quinquenales introduzca indicadores más ambiciosos de retroceso del desempleo o de emisiones de CO2 y de impulso de energías limpias que le haga avanzar hacia la neutralidad energética. A pesar de las dudas de que la reactivación económica global puedan poner en jaque el ritmo de consumo e inversiones, la capacidad de su industria energética por abordar el tránsito hacia las renovables o las reformas aperturistas en sectores considerados estratégicos, como varios segmentos tecnológicos, o el financiero, como advierten los analistas. Oceana Zhou, de Standard & Poor’s Global Intelligence, señala que el plan 2021-25 chino fija un rumbo para "espolear la economía doméstica" con las herramientas elegidas por la UE, "innovación tecnológica y sostenibilidad medioambiental", con objeto de reducir al máximo la dependencia de China de las materias primas en los próximos años.

Pone énfasis especial en el consumo y en el repunte de la demanda de productos con alto valor añadido -dice- lo que se traducirá en reconversiones en sectores estratégicos. Gigantes como Sinopec tendrán que dirigir sus flujos de capital a elimar la huella de carbono de sus refinerías y a reconducir los gastos del próximo lustro, monopolizados hacia el segmento petroquímico, altamente contaminante y a la actividad química. Una transición -explica la analista de S&P- en la que primará el negocio del gas licuado y el hidrógeno para abastecer la apuesta de Pekín por los vehículos limpios y rivalizar con los conglomerados eléctricos del país por este tipo de utilitarios. China sigue importando el 45% de su demanda petroquímica. Con esta variante política del plan, los cálculos de S&P avanza que el techo de consumo de carburantes fósiles se adelantará diez años, hasta 2030.

China ha ideado un plan quinquenal con el que pretende generar un clima socio-económico que adentre definitivamente al gigante asiático en la senda de las potencias de rentas altas, mercados que confían su properidad al consumo y a la inversión empresarial

China se adentra en la senda sostenible

La revisión estratégica del plan se ajusta al anuncio de Jinping, en conexión telemática durante la última reunión de la Asamblea General de la ONU, de certificar emisiones netas cero de CO2 en 2060. Una meta más acorde con la realidad industrial del gigante asiático. Pese a que llegaría a ella diez años después del objetivo temporal europeo. Pero su inclusión en la hoja de ruta del quinquenio actual exige "una estrategia más agresiva para promover las energías renovables en el transporte y la industria". Los mercados observarán con atención las maniobras del principal consumidor de petróleo y combustibles fósiles y las preferencias de su transición energética. En nuestra opinión, dice Jeff Moore, gestor para Asia de Platts Analytics, "la demanda de gas en la economía china crecerá un 41% en los próximos cinco años, con crecimientos constantes de la producción nacional, pero también de los flujos llegados a través de los gaseoductos con los que abastece desde el exterior las necesidades de su industria, que aumentarán en un 26% durante el periodo de vida del plan recién aprobado".

Moore anticipa que la Administración Nacional de la Energía del país ultima el road map de la transición, la configuración del mix energético para este lustro y los niveles de eficiencia que requerirá la adaptación a las metas del quinquenio. Y anticipa la liberalización del sector, por lo que las compañías, locales e internacionales, deberán replantearse sus planes de generación, desarrollo y distribución. Especialmente las gasísticas. También los emporios estatales del petróleo deben reconfigurar sus inversiones. PetroChina ya ha combinado en sus planes estratégicos fórmulas de integración de sus producciones fósiles y renovables, con un amplio abanico de opciones, desde el gas, la geotermia, la solar y la eólica, a través de proyectos piloto en lo que ha integrado en su cadena de valor, en 2020, el hidrógeno. CNOOC apostó en 2019 por la energía eólica y alguna de sus centrales, como la de la provincia de Jiangsu, ya produce la totalidad de su producción con esta fuente energética. Zhou aventura desregulaciones en el sector de la energía, sin que las autoridades, de momento, "levanten la banda de fluctuación de precios de los combustibles fósiles en el mercado doméstico".

Alicia García Herrero asegura en su análisis en Bruegel deja varias lecturas del plan quinquenal. La primera que, pese a la ausencia de un objetivo de crecimiento, el primer ministro, Li Keqiang, deslizó un repunte superior al 6% como meta para 2021 y crecimientos de entre el 7% y el 10% el resto de los ejercicios de la senda marcada por Pekín hasta 2025. Al igual que para la inflación y el déficit. El dinamismo que logre instaurar a su economía determinará el músculo de China en el ciclo de negocios poscovid para abordar el liderazgo global. Y Pekín -explica Herrero- ha sido cauto. Al menos, más que el FMI, que concede a China una previsión del 8,1% este ejercicio. Una maniobra que podría justificarse en unas expectativas de pérdida de ritmo en los próximos años. Porque para China, "la estabilidad es un elemento absolutamente clave" y cualquier señal de un deterioro de la coyuntura venidera -con la incertidumbre situada en 2022- rebajaría la guía con la que Pekín dirige las expectativas económicas del país. Li determina una ligera contracción del desequilibrio presupuestario hasta el 3,2% del PIB y augura un control de los precios, cuyo límite inflacionista es del 3%. Señal de que China anticipa una disminución de su programa de estímulo fiscal. La confluencia de esta triple previsión oficial -pese a la ausencia de objetivos específicos- sobre crecimiento, déficit e inflación desvela la prioridad que otorga Pekín en el próximo lustro a tres prioridades estructurales: el combate contra el rápido envejecimiento de su población, la corrección, de forma aún más acelerada que en las últimas décadas, de la cada vez menor brecha en innovación y la apertura de sus mercados.

Hu Zacai, subdirector de la Comisión Nacional de Reformas y Desarrollo (NDRC, según sus siglas en inglés), otra de las voces autorizadas que analizó el plan quinquenal tras su aprobación, pone más argumento sobre la mesa al trascendental impulso transformador del plan chino: "Busca un escenario de circulación dual, con impulso de políticas de autosuficiencia e independencia en el terreno tecnológico que explican el aumento de los gastos en I+D+i, y de impulso y protección de las inversiones en energías renovables que, a la vez, permita una coexistencia pacífica con el modelo actual, de manera transitoria, pero a corto plazo, con la intención de dejar el menor margen de maniobra posible a las incertidumbres". Porque -admitió Ning Jizhe, directivo de la NDRC, "la recuperación sostenida y estable se enfrenta a tantos riesgos como oportunidades en estos cinco años". Entre otros, citó la evolución de la covid-19, las todavía severas condiciones económicas mundiales, las tensiones geopolíticas crecientes y la incompleta recuperación tanto del consumo como de las inversiones en el mercado chino.

Herrero añade otros tres aspectos prioritarios de Pekín. La innovación, cuyos gastos en I+D+i superan el ritmo de crecimiento del PIB y en cuya política incluye subsidios adicionales a firmas que colaboren en la investigación y el desarrollo de la digitalización. Una proyección inversora y comercial más amplia e intensa que se aprecia con los recientes acuerdos con Europa y Asia o la aceleración de las negociaciones de libre comercio con Japón y con Corea del Sur, así como en el Tratado Trans-Pacífico y con la que pretende elevar el retorno de inversiones y beneficios del exterior y mejorar la posición de sus empresas en sectores bajo procesos de reestructuración y operaciones de fusión derivados de la Gran Pandemia. Estos dos derroteros, combinados, serían esenciales para incrementar la productividad y la competitividad china. Y, finalmente, acumular más capacidad productiva para abordar el cambio del modelo de crecimiento.

Los gastos en innovación, por encima del ritmo de crecimiento del PIB, buscan añadir mayor productividad y competitividad a las empresas chinas en un ciclo de negocios poscovid con "múltiples incertidumbres y riesgos"

Músculo para afrontar la Guerra Fría con EEUU

La tensión en el Mar de China, la reaparición del QUAD -Diálogo de Seguridad Cuadrilateral que integran EEUU, India, Japón y Australia- que ha parecido dormir el sueño de los justos durante 15 años, pero que acaba de reanudar sus sesiones ejecutivas y que, a los ojos de Pekín, es un claro intento de establecer una Alianza Atlántica en Asia, y la amenaza diplomática del secretario de Estado americano, Antony Blinken, para que el gigante asiático ponga fin a los abusos en el orden geoestratégico, económico y de derechos humanos en su país, bajo la amenaza de desatar una Guerra Fría, son varias de las razones que esconde el más misterioso aunque, a la vez, más exigente plan quinquenal chino. Blinken utilizó su cuenta oficial de twitter para dejar claro que EEUU, pese al fin de la Administración Trump, "defenderá sus intereses nacionales, promoverá los valores democráticos y vigilará a Pekín por sus abusos del sistema internacional". El cruce de acusaciones desde la victoria electoral de Joe Biden explicita un escenario diplomático de tensas relaciones. Con altibajos dialécticos modelados desde ambas superpotencias. Desde China, Yang Jiechi, miembro del Buró Político del Partido Comunista Chino (PCCh) y director de la oficina de la Comisión de Asuntos Exteriores de su Comité Central, respondió que su país "no busca ningún tipo de confrontación, sino respeto mutuo y cooperación win-win". Mientras Biden insisten en el discurso de que China es "nuestro más serio competidor y rival" y Jinping advierte sobre las consecuencias de una Guerra Fría entre ambas naciones. Blinken situó el conflicto en "la agresiva política de abusos económicos, sus acciones coercitivas en la escena internacional y sus ataques a los derechos humanos, la propiedad intelectual y la gobernanza global".

La segunda economía mundial ha partido con ventaja en la travesía de la Gran Pandemia. No solo por haber iniciado la recuperación en verano pasado, sino porque ha logrado sortear la recesión del PIB en 2020 y acumula superávits comerciales con prácticamente todas las naciones industrializadas y los principales mercados emergentes por su condición de suministrador de bienes y material médico para combatir la epidemia. También ha desplazado a EEUU como gran primer emisor de flujos de capital transfronterizos. Según datos de la UNCTAD, la agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas, las inversiones extranjeras directas se redujeron en un 42%, hasta los 859.000 millones de dólares en 2020, más de un 30% por debajo del registro de 2019. Con China aumentando sus movimientos de capital al exterior en un 4%, hasta los 163.000 millones de dólares, frente a los 134.000 de EEUU, que experimentaron un colapso del 49% en términos interanuales.

El Ejército chino "debe estar preparado para responder al complejo escenario internacional y a las situaciones de alto riesgo a las que se enfrentará la seguridad nacional del país". Palabras de su comandante en jefe, el presidente Jinping, en la última cita de la Comisión Militar Central. Y el horizonte es "extremadamente inestable e incierto". El punto geopolítico más caliente entre ambas superpotencias se sitúa en el Mar de China, donde Pekín ha impuesto un férreo control sobre sus aguas internacionales ante la amenaza que les supone -admite- la defensa diplomática estadounidense de la isla de Taiwán. Pekín asegura que nunca ha intercedido en el comercio marítimo y niega tener la intención de imponer el tráfico de mercancías chinas. Sino que -afirma- sus acciones responden a tácticas de preservación de su soberanía nacional. Mientras en el orden económico, la Casa Blanca insiste en los escasos avances de China para alcanzar el estatus de economía de mercado, en acusar a Pekín de establecer métodos de espionaje empresarial, de no respetar la propiedad intelectual de las firmas extranjeras y de mantener una banda de fluctuación cambiaria, dominada desde su banco central, sobre su divisa que atenta contra la libertad de mercado.

La Administración Biden centra el conflicto con China en "la agresiva política de abusos económicos, sus acciones coercitivas en la escena internacional y sus ataques a los derechos humanos, la propiedad intelectual y la gobernanza global"

22/03/2021 07:57

Diego Herranz

Publicado enInternacional
Sábado, 13 Febrero 2021 06:35

El legado de la pandemia

El legado de la pandemia

Nadie olvidará el 2020. Nunca antes tantos saludos de cambio de año fueron a propósito de terminar, dejar atrás, salir de ese año como de la peste, literalmente. Excepto varias de las más grandes empresas farmacéuticas, los titanes tecnológicos y unas cuantas trasnacionales más que aprovecharon el desastre para cosechar ganancias en volúmenes que la mayoría de la gente no podemos ni imaginar. Basadas, además, en enormes subsidios públicos y en no pagar impuestos, especialmente las plataformas digitales.

Según el informe El virus de la desigualdad (Oxfam, 2021), los milmillonarios que vieron afectadas sus fortunas, recuperaron el nivel previo a la pandemia en apenas nueve meses, mientras la pobreza en el mundo aumentó notoriamente y se sigue profundizando. Para los miles de millones de personas de la población mundial en situación de pobreza, recuperar el escaso poder adquisitivo que tenían antes de la pandemia tomará más de una década. Algo además incierto (https://tinyurl.com/23zy6zz9).

Desde el inicio de la pandemia, los 10 hombres más ricos del planeta (siete de ellos dueños de plataformas y empresas digitales) agregaron más de 500 mil millones de dólares a sus abultadas arcas. Oxfam pone el ejemplo de Jeff Bezos, actualmente el segundo individuo más rico del mundo, fundador de la plataforma digital Amazon. Con la fortuna personal que acumuló entre marzo y agosto 2020, podría haber pagado a cada uno de sus 876 mil trabajadores un bono de 105 mil dólares y aún seguiría siendo tan rico como al inicio de la pandemia.

Se hizo patente la destrucción o falta de sistemas de atención de la salud accesibles para las mayorías en muchos países. La educación formal se realizó con grandes limitaciones y en modo virtual en todos los niveles, aumentando en estos sectores también la brecha entre pobres y ricos. La carga de trabajo para las mujeres aumentó mucho más que para los hombres, también la violencia de género.

Al aumento brutal de la desigualdad que ya existía, se sumó el hecho de que las medidas restrictivas para contener los contagios dejaron una importante huella negativa en la interacción social y una ola de contención de las luchas sociales, al no poder participar en forma presencial en protestas, reuniones, etcétera. A tono con lo mismo, se enlentecieron e hicieron más injustas (por idioma, zonas horarias, acceso a internet) las discusiones en Naciones Unidas sobre alimentación, cambio climático, biodiversidad, y se limitaron seriamente las posibilidades de participación de la sociedad civil en esos ámbitos. La tendencia de los gobiernos del G-7 hacia el resto de los países es convertir esas discriminaciones en permanentes.

Para las grandes plataformas digitales y empresas tecnológicas, las ganancias han sido indescriptibles, pero no sólo en dinero, también en poder y control. Ya están presentes en todas las industrias –incluso agricultura y alimentación– en el trabajo, educación, salud, comunicación, sistemas de gobierno, redes "sociales", sistemas financieros.

Todas y todos somos sus presas y el comercio de nuestros datos, sus principales fuentes de ganancia. Prácticamente no están reguladas en ninguna parte y apenas se ha comenzado tímidamente a intentar supervisarlas en algunos países, solo en aspectos parciales. No tiene precedente el peso y poder económico y de cabildeo de estas empresas frente a gobiernos nacionales e internacionales, sumado a que tienen control de sus datos e instrumentos.

A las medidas de Twitter de cerrar cuentas de quien considere según su criterio y conveniencia, se suma el reciente anuncio de Facebook e Instagram, de cerrar las cuentas que comenten que las vacunas podrían no ser efectivas o que el virus podría haber sido producto de una manipulación de laboratorio. Más allá de que existe mucha basura en Internet (que las plataformas alientan), de que nos alegre que cancelen los mensajes de Trump o que estemos o no de acuerdo con posiciones críticas sobre las vacunas, el fenómeno de la censura ejercida por los gigantes tecnológicos abre una batería de preocupaciones.

Mientras Facebook – cuyo fundador Mark Zuckerberg es uno de esos 10 hombres más ricos del globo– sostiene que las vacunas son la solución para la pandemia y se arroga determinar qué y quien puede hablar sobre ellas, Oxfam explica en su informe que nueve de cada 10 personas en países pobres no tendrán acceso a las vacunas en este año, aunque varios de los países más ricos han comprado dosis para inocular a toda su población tres veces. El debate de los muchos y diferentes impactos de esta industria es urgente e impostergable.

Pese a la debacle global que la pandemia ha causado, prácticamente nada se ha tocado de sus causas, lo cual afirma las bases para que sigan preparándose próximas pandemias. Por ejemplo, para parar la destrucción de la biodiversidad que aumenta con megaproyectos mineros, de transporte, energía, expansión de la frontera agrícola (https://tinyurl.com/1lydnlmh).

El panorama sin duda es sombrío. Que muchos aspectos del capitalismo hayan quedado al desnudo, también ayuda a combatirlo. Existe un creciente tejido de debates y acciones entre comunidades, organizaciones y movimientos populares que siguen actuando solidariamente, pensando, cuestionando, construyendo.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

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Un hombre camina frente a un mural de Daniel Ortega en Managua.STRINGER / Reuters

El presidente de Nicaragua agrega a su lista de megaproyectos fallidos una oficina para “promover el desarrollo de actividades espaciales y ampliar las capacidades del país”

 

Primero fue un canal interoceánico. Daniel Ortega anunció con bombo y platillo al mundo que abriría Nicaragua en canal con una inversión de más de 40.000 millones de dólares que aportaría un oscuro empresario chino para construir una segunda ruta comercial en Centroamérica, un canal más grande que el de Panamá, del que no se ha colocado una sola piedra. Luego puso los ojos en el espacio. El sandinista anunció el encargo de la construcción de un satélite a una empresa china, que sería bautizado como Nicasat-1, a un costo de a 346 millones de dólares. En órbita nunca estuvo. Y ahora el mandatario nicaragüense se suma a la carrera espacial al anunciar la creación de una “Secretaría Nacional para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, la Luna y otros Cuerpos Celestes” en uno de los países más pobres y atrasados del continente. Su megalomanía incluye declarar la autonomía espacial de su país, según establece el documento enviado a la Asamblea Nacional para su aprobación: “Promover el desarrollo de los sistemas espaciales y los medios, tecnología e infraestructura necesarios para la consolidación y autonomía de este sector en Nicaragua”.

El país centroamericano, sumido en una profunda crisis política y social desde 2018, cuando Ortega desató una brutal represión contra las manifestaciones que pedían el fin de su mandato, acumula tres años de recesión económica y según datos del Banco Mundial pasó de tener un buen ritmo de crecimiento de 4,6% en 2017 a una contracción de -3,9% en 2019 y con un panorama desalentador para este 2021. La misma institución estima que la pobreza aumentó en un 15,1% en 2020, es decir, que 350.000 personas se han empobrecido. Con la violencia del Gobierno contra cualquier voz crítica, un desempleo galopante, el golpe de los huracanes Iota y Eta y los estragos de la pandemia de covid-19 (cuya letalidad Ortega negó), los nicaragüenses luchan día a día para sobrevivir en una economía de miseria, mientras en El Carmen, el búnker en Managua de Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, sueñan a lo grande. Y es así que la nueva secretaría espacial tendrá entre sus funciones “promover el desarrollo de actividades espaciales para ampliar las capacidades del país, en las ramas educativas, industrial, científica y tecnológica en esta materia”.

La noticia de la creación de esta oficina ha sorprendido a los académicos nicaragüenses, que miran con recelo las nuevas ambiciones cósmicas de Ortega. “Ni siquiera tenemos en nuestras escuelas un programa de educación relacionado con las ciencias del espacio, no tenemos instituciones, observatorios ni nada así”, ha dicho Jaime Incer Barquero, el principal científico nicaragüense, a la revista Confidencial, uno de los medios atacados por Ortega, cuya redacción fue confiscada en 2018. “Todos estamos extrañados, no sabemos cuál es la razón, qué capacidad tenemos nosotros”, se pregunta el académico, una de las voces más críticas con el proyecto canalero de Ortega.

Mientras Nicaragua se hunde en la pobreza, Ortega intenta dar una imagen de prosperidad y avance gracias a lo que él llama su proyecto “revolucionario”: un sistema autocrático, en el que él y su familia controlan las instituciones del Estado, los medios de comunicación y empresas familiares que chupan los recursos del Estado. Aislado por la comunidad internacional, con sanciones impuestas a integrantes de la cúpula gubernamental por Estados Unidos y la Unión Europea, el régimen intenta mantenerse a flote aumentando impuestos y cobros por servicios como las pruebas para detectar la covid-19, necesarias para salir del país, a un costo de 150 dólares. Ortega también ha hecho que la Asamblea, que él controla, aprobara una ley que cataloga como “agentes extranjeros” a organizaciones de la sociedad civil que reciben fondos internacionales. El reglamento establece multas de hasta medio millón de dólares para las organizaciones que se nieguen a inscribirse en la lista negra creada por el Ministerio de Gobernación (Interior).

Tras el fallido canal interoceánico y el satélite que nunca estuvo en órbita, está por verse qué avances científicos logra la nueva secretaría para asuntos espaciales. A los nicaragüenses ya no les sorprende la megalomanía de Ortega, un mandatario que cada vez parece más alejado de la realidad. Félix Maradiaga, una de las voces más críticas contra el régimen de Managua, lo definió perfectamente en Twitter: “¡Los Ortega-Murillo viven en la Luna! Mientras los problemas terrenales del desempleo, inseguridad y delincuencia, asfixian al pueblo, los Ortega-Murillo crean una Secretaría para asuntos ultraterrestres. ¡Urge un Gobierno democrático capaz de atender los problemas de la nación!”

Por Carlos Salinas Maldonado

México - 31 ene 2021 - 11:18

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