Relacionan la salud de los árboles con la respuesta de las aves al cambio climático

El estado de salud de los árboles ha sido vinculado en una nueva investigación de la Universidad de Oxford con la forma en que las aves responden al cambio climático.

El estudio comprobó modificaciones del carbonero común al poner los huevos en respuesta a ese fenómeno.

En Reino Unido esta especie pone sus huevos unos 14 días antes que en la década de 1960. Como resultado, estos pájaros cantores siguen el ritmo de los otros miembros de su cadena alimentaria, las orugas de la polilla de invierno y los robles de los que se alimentan estos insectos, que también han avanzado su tiempo de primavera en respuesta al cambio climático en los años recientes.

Gran parte de nuestra comprensión de cómo los animales responden a ese fenómeno proviene de estudios que asumen que todos los individuos de una población experimentan el mismo entorno. Sin embargo, sabemos que no es el caso, sobre todo, en animales con limitaciones en cuanto a la distancia que pueden recorrer desde la descendencia dependiente.

Ejemplares que viven próximos pueden experimentar entornos muy distintos. El estudio de estas diferencias ayuda a comprender qué podría limitar la capacidad de los animales para adaptarse a ambientes cambiantes y, por tanto, el alcance de las poblaciones para hacer frente al cambio climático, afirmó en un comunicado Ella Cole, de la Universidad de Oxford, quien codirigió la investigación.

El nuevo estudio del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford reveló una marcada variación espacial en la medida en que los carboneros ajustan el momento de la puesta de huevos dentro de un solo bosque. El análisis de los eventos de reproducción de más de 13 mil ejemplares durante 60 años mostró que los sitios de anidación más lentos sólo han adelantado 7.5 días, mientras los más rápidos, 25.6 días.

La variación está relacionada con la salud de los robles cercanos al sitio de anidación. Cuanto más saludables sean esos árboles, mayor será el avance en la puesta.

Los hallazgos fueron publicados en la revista Nature Climate Change.

Imagen: SpaceX

SpaceX envió este 16 de septiembre de 2021 a cuatro personas al espacio en una primera misión puramente turística, de tres días de duración, a una altitud superior a la de la Estación Espacial Internacional y con el sistema de pilotaje automático Inspiration4. Volvieron a la Tierra sin sufrir atascos.

En septiembre de 2018, el milmillonario japonés Yusaku Maezawa ya adquirió de Elon Musk los servicios del sistema Starship de su empresa SpaceX para un viaje alrededor de la Luna a partir de 2023. Se desconoce el importe de la factura, pero probablemente es desorbitado.

Entre 2001 y 2009 se vendieron ocho billetes para embarcar en compañía de astronautas a bordo de la nave rusa Soyús para ir a la Estación Espacial Internacional, la famosa ISS. Un viaje de ida y vuelta al precio de entre 20 y 35 millones de dólares por persona, el equivalente al presupuesto diario de una quincena de millones de seres humanos que se hallan en el umbral de pobreza internacional.

Más allá de la obscenidad de una actividad destinada a satisfacer el sueño de unos individuos, estas excursiones recalcan la idea de que el espacio es una mercancía. Asimismo, consumen materiales y energía y tienen consecuencias medioambientales que aumentarán notablemente si este turismo espacial llega a comercializarse más ampliamente. Intentemos por tanto especificar dichas consecuencias diferenciando entre vuelos poco contaminantes, pero muy numerosos, vuelos medianamente contaminantes y bastante numerosos, y vuelos extremadamente contaminantes, pero poco numerosos.

Probar la ingravidez en un vuelo parabólico

Por 6.000 euros, una ya puede contratar un vuelo en un avión que encadena una sucesión de parábolas y permite experimentar la gravedad reducida de Marte o de la Luna, y sobre todo flotar doce veces en plena ingravidez durante una veintena de segundos. Así, la empresa Novespace ha embarcado a 1.856 pasajeros en 217 vuelos que duran alrededor de dos horas y media cada uno, equivalente a la duración (y la contaminación) de un vuelo de París a Varsovia. En la medida en que el número de pasajeros es limitado, la contaminación total de este carrusel de lujo no deja de ser modesta en comparación con los 915 millones de toneladas de CO2  emitidas en 2019 por los 4.500 millones de pasajeros del conjunto de vuelos comerciales (más de 100.000 al día en promedio).

Ver la curvatura de la Tierra en un vuelo suborbital

Salir al espacio implica volar a una altura bastante mayor que los aviones, por encima de los 100 km de altitud. Se trata de un llamado vuelo surborbital, pues la velocidad de la nave es insuficiente para colocarla en órbita. Su vuelo balístico permite experimentar la ingravidez durante varios minutos y al mismo tiempo admirar la belleza de la curvatura de la Tierra. Con un precio anunciado de 250.000 dólares, resulta caro apreciar la redondez de nuestro planeta, pero dispensa al pasajero, provisionalmente, de la proximidad de las clases populares.

La empresa Virgin Galactic, perteneciente al milmillonario Richard Branson, anunció en julio que ya ha vendido 600 billetes para su SpaceShipTwo y que está construyendo otras dos naves similares. Esto significa que realizará potencialmente cientos de vuelos regulares, pues ya son 9.000 los clientes que han manifestado su interés. La empresa Blue Origin, del milmillonario Jeff Bezos, también está en liza con su cohete reutilizable, New Shepard, concebido asimismo para lanzar una cápsula con seis turistas espaciales a bordo en una trayectoria suborbital que alcanza una altitud máxima de unos 100 km.

Según el informe de evaluación medioambiental del SpaceShip Two, podemos calcular que la emisión de CO2 de un vuelo completo es del orden de 27,2 toneladas. A razón de 6 pasajeros por vuelo, esto supone 4,5 toneladas de CO2 por persona, lo que equivale a dar la vuelta al mundo una persona sola en un automóvil mediano. Por algunos minutos de ingravidez, esto representa más del doble de la emisión individual anual (presupuesto CO2) que permitiría, según el GIEC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático], respetar el objetivo de +2 ºC del Acuerdo de París. En otras palabras, cada pasajero se saltará alegremente este límite y se arrogará el derecho de emitir en lugar de los demás seres humanos.

La propulsión híbrida del SpaceShipTwo no emite únicamente CO2. La nave también escupe hollín, fruto de la combustión incompleta de una mezcla de protóxido de nitrógeno (N2O) líquido y un derivado sólido de polibutadieno hidroxitelequílico. Un artículo científico de 2010 calculó que un millar de vuelos suborbitales al año generarían del orden de 600 toneladas de hollín, que, al permanecer cerca de diez años en suspensión en la atmósfera, entre 30 y 50 km de altitud, contribuirían a alterar el clima en todo el planeta, aunque las naves despegaran siempre del mismo lugar. En comparación con esto, la aviación civil parece casi limpia: emite más hollín en total, 7.200 toneladas al año, pero a una altitud del orden de 10 km, lo que reduce su permanencia en suspensión y permite que las lluvias lo arrastren al suelo.

Visitar la estación espacial internacional

Pasemos ahora al nivel superior. A partir de 2009 y desde que entraron en servicio los módulos científicos europeo y japonés, la tripulación de las expediciones a la ISS aumentó a seis astronautas de los países que la han financiado. En virtud de esta obligación, dejó de haber sitio para un pasajero particular y la agencia espacial rusa interrumpió los vuelos turísticos a la estación espacial. Sin embargo, los vuelos a la ISS para superricos van a reanudarse por iniciativa de la empresa Space Adventures (que vende asimismo vuelos de ingravidez). Después de años de ausencia, EE UU ha recuperado, en efecto, su capacidad de enviar a personas al espacio a raíz del éxito del vuelo de cualificación de la cápsula Crew Dragon lanzada por SpaceX el pasado mes de mayo. Space Adventures lo ha aprovechado para recuperar dos plazas libres en los vuelos del Soyús ruso, anunciando al mismo tiempo su asociación con la empresa Space X.

El precio de estos vuelos rondará los 100 millones de dólares. Con semejante tarifa, para realizar el sueño de Ícaro (ojo: terminó mal), hay que formar parte de las 11.000 personas que poseen una fortuna de 250 millones de dólares como mínimo o tal vez ganar un lote de cierto programa de telerrealidad. Después tendrá que pasar una prueba de aptitud física para el vuelo espacial, en particular para asegurar que el organismo del pasajero o pasajera pueda soportar la aceleración del despegue.

Las 119 toneladas de queroseno refinado consumidas en la primera etapa del cohete Falcon 9 producen, con su combustión controlada, una energía comparable a la que generó la reciente explosión que devastó el puerto de Beirut y sus alrededores: el equivalente a 1.220 toneladas de TNT. De acuerdo con el informe de evaluación medioambiental del Falcon 9, el vuelo completo, incluida la recuperación de la cápsula tripulada mediante embarcaciones especiales y un helicóptero, emitirá 1.150 toneladas de CO2, el equivalente a 638 años de emisión de un automóvil mediano que recorre 15.000 km al año. ¡Bastante más que una operación salida de vacaciones en la autopista! Con cuatro pasajeros por vuelo, esto supone cerca de 290 toneladas de COpor pasajero. Es decir, un turista en órbita vale tanto como 65 turistas suborbitales y casi 160 años de emisión de un automóvil…

Alrededor de la Luna

Un vuelo alrededor de la Luna como el que proyecta Maezawa también está reservado, desde luego, a los milmillonarios, que ya suman más de 2.000 y cuyo número crece constantemente. La nave Starship, a bordo de la cual se llevará a cabo el viaje, es la segunda etapa del cohete Super Heavy, el lanzador orbital superpesado y reutilizable desarrollado por SpaceX. El último informe medioambiental de este cohete señala que el conjunto Starship/Super Heavy produce la bagatela de 3.750 toneladas de CO2 en cada vuelo. El proyecto DearMoon preveía embarcar de 6 a 8 personas, lo que supone que cada una de ellas causará emisiones de 470 a 625 toneladas de CO2, superando así en un viaje de algunos días de duración el presupuesto CO2 anual de varios cientos de personas. Si bien esto es menos que las 1.630 toneladas de CO2 que emite anualmente Bill Gates con sus desplazamientos en avión privado…

No contabilizamos, sin duda equivocadamente, el coste en CO2 de la construcción de las plataformas de lanzamiento. Es hormigón, y también mucho gasto en términos de superficie ocupada. Si en Roissy el aeropuerto [Charles de Gaulle] ocupa alrededor de un tercio de la superficie de París intramuros (32 km2), lo hace para más de 470.000 movimientos de aviones al año y cerca de 70 millones de pasajeros y pasajeras. En comparación, los vuelos suborbitales previstos por Virgin Galactic partirán del Spaceport America, en Nuevo México, cuya superficie de 73 km² no servirá para más de un millar de vuelos al año.

Dejamos de lado asimismo las consecuencias medioambientales de la extracción, el transporte y la transformación de los materiales de alta calidad, como el acero y el aluminio, necesarios para fabricar los cohetes, que no se recuperarán en su totalidad.

El 1 % más rico es responsable del doble de emisiones que la mitad más pobre de la humanidad. Después de sus yates privados y sus aviones de negocios, los caprichos espaciales de esta gente (ultra)rica alimentan la ilusión de omnipotencia que se halla en el origen de los graves desarreglos de la biosfera terrestre. Si las economías de escala derivadas de las mejoras técnicas hicieran que el turismo espacial resultara accesible al conjunto de las clases superiores, estas desigualdades se amplificarían todavía más, sumándose a las degradaciones causadas por nuestras sociedades en general y por el turismo de masas en particular.

19/09/2021

https://theconversation.com/tourisme-spatial-quand-les-plaisirs-de-quelques-uns-polluent-la-planete-de-tous-146552

Traducción: viento sur

Por François Graner | Roland Lehoucq | Emmanuelle Rio

 

Roland Lehoucq es astrofísico, miembro del Comisariado de la Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA); Emmanuelle Rio es profesora investigadora de la Universidad de París Saclay y François Graner es director de investigación del CNRS, Universidad de París.

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Cumbre y contracumbre ecológica en Marsella: la grieta llegó a la preservación de la naturaleza

Macron inauguró un congreso mundial conservacionista en Francia con Harrison Ford y Christine Legarde

Mientras un ministro misionero cosechó elogios en el congreso, líderes indígenas de todo el mundo hicieron una contracumbre.

 

Este viernes, poco antes de las 5 de la tarde de Francia, después de que entraron el actor Harrison Ford y el presidente de Francia Emmanuel Macron, un auto blindado trasladó a la ahora presidenta del Banco Central Europeo y ex titular del FMI, Christine Lagarde, al interior del Centro Chanot de Marsella, justo detrás del Velódromo, el estadio del Olympique. En ese momento el viento mistral comenzó a soplar: se desató una tormenta que alivió el calor húmedo de la segunda ciudad de Francia pero empapó a las casi mil personas que marchaban al otro lado de la ciudad hacia el viejo puerto y arruinó las pancartas de cartón que decían “No más mentira verde”.

Macron, Lagarde y Ford fueron a inaugurar el Congreso Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde la mayoría de los oradores son funcionarios de Estado. Mientras en Chanot discutían cómo comprar bonos de carbono, en una contracumbre celebrada en el viejo puerto reclamaban una conservación inclusiva.

La cumbre

En Marsella se esperaba que antes de ir al evento Macron anuncie medidas contra la crisis de infraestructura en las escuelas de esta ciudad: un informe del diario Le Monde revela que entre ratas, chinches, problemas de filtración de agua y aulas superpobladas al menos 174 establecimientos educativos no deberían estar habilitados. Macron salvó su día difícil en Marsella con una foto junto a Harrison Ford, quien agradeció al presidente francés por su “compromiso contra el cambio climático”. El actor de "Indiana Jones" es el vicepresidente desde 1991 de Conservation International, una ONG que colabora con grandes empresas para que donen dinero para “la preservación de la naturaleza”.

Vestida con un traje blanco Lagarde fue una de las voces que inauguró el evento relacionando ecología y economía: “no hay estabilidad económica sin estabilidad de la naturaleza”. El primer ministro Chino Li Keqiang, salió por videollamada y siguió esa línea: habló de buscar una “economía circular” y de “construir un hermoso y limpio futuro”. Macron, por su parte, defendió el proyecto “30 x 30”, promovido por el G7 e impulsado por Joe Biden, que busca conseguir que el 30 por ciento del planeta sea un área protegida para el año 2030.

La cumbre de la UICN ofrece diferentes excursiones a la costa azul a los periodistas acreditados, cobra 1300 euros la entrada y ocupa cinco pabellones del centro de exposiciones Chanot, entre salas de conferencia y stands armados por organizaciones conservacionistas pero también por gobiernos, como el Departamento de Estado de Estados Unidos o la Comisión Europea, y grandes empresas francesas de rubros muy distintos, como L'Oreal, BNP o Pernod Ricard.

En el congreso de la UICN hubo una convención mundial de pueblos indígenas, pero duró solo cuatro horas, fue completamente virtual y mezcló voces indígenas con la de funcionarios franceses, suizos, norteamericanos y noruegos. El 80 por ciento de la biodiversidad que queda en el planeta, según Naciones Unidas, está en territorio indígena. 

Pionero y misionero

El juez de la corte suprema Ricardo Lorenzetti participará este martes de un panel en el Congreso de la IUCN, sobre “los jueces y el medio ambiente”. Lo hará de manera virtual desde Argentina. El único funcionario argentino que participa en persona del Congreso es Patricio Lombardi, ministro de cambio climático de Misiones, el primero en liderar una cartera con ese nombre en la historia de América Latina. Compartió panel con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y con el Bérangère Abba, secretario de biodiversidad del gobierno francés.

En diálogo con Página/12, Lombardi aseguró que “hay que apoyarse en el saber ancestral de los pueblos indígenas, yo de acá me voy a Zurich a ver a un senador suizo que trabaja con una fundación que quiere comprar dos mil hectáreas que tiene un aserradero en Montoya, Misiones, y se las quieren dar a las comunidades guaraníes para que la conserven”. Lombardi trabajó con Jeb Bush en el Estado de Florida y también en la fun­da­ción R21 con el baterista de Soda Stereo, Charly Alberti. Se ganó la confianza del Papa Francisco después de que lo visitó y le mostró una foto satelital de Misiones, en donde se ve a la provincia argentina como una isla verde, en medio de la deforestación para plantar soja de Paraguay y del sur de Brasil. El objetivo de Lombardi es que Misiones aproveche eso para insertarse en el mercado de Carbono.

Cuando se le pregunta sobre el modelo de creación de energía que representa la represa de Yaciretá en el contexto del cambio climático, Lombardi afirma: “Yaciretá ya está, hay que producir energía, en Misiones hace 39 grados y la gente quiere prender el aire acondicionado”. El ministro misionero se lleva bien con sus pares nacionales pero dice que nadie en Argentina se está preguntando cómo hacer una gran transición ecológica.

La discusión por el cambio climático es todavía una novedad en Argentina, Lombardi dice que a veces se siente un extraterrestre entre pares: “no entienden lo que hago, digo que es necesario un carácter holístico y me miran como diciendo este es un hippie, pero no, es la que hay que hacer, sino nos vamos a quedar sin planeta, acá no hay grieta”. 

La contracumbre

Mientras tanto la ONG Survival International, de origen inglés, y referentes indígenas de los cinco continentes organizaron una contracumbre llamada "Nuestra tierra, nuestra naturaleza" para "descolonizar la conservación". Se llevó a cabo este jueves y viernes en el tercer piso del centro cultural Coco Velten, en el viejo puerto, uno de los barrios más populares de Marsella. Mordecai Ogada, el ecologista keniata autor del libro “La gran mentira de la conservación” -una de los principales oradores de la contracumbre- dijo a Página/12, refiriéndose al congreso de la UICN: “si Harrison Ford va a abrir un congreso sobre la conservación que a mí me inviten a inaugurar los premios Oscar”.

En la contracumbre las voces de líderes indígenas se intercalaron con la de antropólogos y especialistas como Ogada, quien opina que los indígenas no deberían prestarse a debatir con quienes defienden el actual paradigma de la conservación. Ogada acusa a la organización WWF, por ejemplo, de promover la creación de parques nacionales desplazando a los indígenas que viven allí, como al pueblo baka en la Cuenca del Congo. “El actual paradigma de la conservación quiere proteger la naturaleza de la gente del lugar, protegerlas de los locales, de los humanos. En Occidente ser conservacionista parece ser progresista pero en África los conservacionistas son conservadores, son el príncipe de Inglaterra, la derecha, los racistas que dan armas a los guardaparques”, dice Ogada.

Para el antropólogo de la Universidad de Rennes, Guilliame Blanc, la grieta radica en humanizar o deshumanizar la conservación, ya que en algunas áreas protegidas “reemplazaron a los cultivadores por los turistas”. La argentina Fiore Longo, de Survival International, coincidió con Blanc y afirmó que la crisis climática es en realidad una “crisis humana”. Ashish Kothari, del pueblo indígena Kalpavriksh de India, denunció que “no queda espacio para participar en la conservación”: “dejar la vida silvestre en un 30 por ciento sin cambiar el modo de vida en el 70 restante no sirve de nada”.

03/09/2021

Desde Marsella

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Jueves, 12 Agosto 2021 06:27

Capitalismo catastrófico

Capitalismo catastrófico

El documento del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) es histórico. Ofrece la síntesis de unos 14 mil estudios científicos que llevan a entender que el cataclismo climático en curso puede frenarse y que es "el ahora o nunca", el momento humano para movilizarse, levantarse contra un grave riesgo existencial que durante algunas semanas dejó ver los altos órdenes de destrucción física y de vidas que conlleva. Más que un "cambio climático", ante la posposición suicida y omnicida de toda regulación de los gases de efecto invernadero, prefiero calificarlo de colapso climático capitalogénico y a un "omnicidio" contra la biosfera terrestre, que puede y debe ser frenado y revertido en la medida en que esto todavía es posible.

António Guterres, secretario general de la ONU, acertó al calificar el texto del IPCC dado a conocer el 9 de Agosto de "código rojo para la humanidad". Desde fuentes como Bloomberg se indica que “en declaraciones preparadas vinculadas a la publicación, el secretario general Guterres dijo que –textual–: "Este informe debe sonar como una sentencia de muerte para el carbón y los combustibles fósiles (CF) antes de que destruyan nuestro planeta". Una potente observación lanzada urbe et orbi, desde esta secretaría general de la ONU. ¿Por qué? Porque es expresión que toda posposición en la regulación drástica e inmediata de los combustibles fósiles llevaría a una velocidad e intensidad tan sorprendentes como los peores escenarios que hemos vivido en fechas recientes: acontecimientos en el ascenso de los niveles marítimos, inundaciones con cuerpos de agua inusitados e incendios forestales en Estados Unidos del tamaño de algunos estados mientras en Grecia y Turquía arrecian fuerte. Eventos que los modelos cibernéticos proyectaban para 2030 o 2050, pero que están en curso ahora.

Ante la urgencia, mejor hablar claro. Eso hizo Guterres al mencionar especificidades que permiten la localización de las instituciones y fuerzas sociales centrales en la gestación del problema. La acción social ante la enormidad de esta grave amenaza existencial, cuya naturaleza "antropogénica" ha quedado demostrada desde hace décadas no es suficiente. Ahora es necesaria la localización en el sistema socio-económico dominante de donde emanan esos gases de efecto invernadero. El origen capitalogénico del fenómeno; resulta crucial empezando por los subsidios estatales a los CF hasta las fuentes bancario-financieras de las industrias vinculadas a los CF.

En relación a los subsidios, los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución pública de EU que junto al Banco Mundial se maneja en función de intereses articulados por la presidencia de Estados Unidos, estiman que los subsidios gubernamentales a nivel mundial a los CF ascendían en 2015 a la friolera de 5.3 billones anuales de dólares ( trillions en el sistema numérico de ese país).

Esa cifra todavía no refleja los impactos de los poderosos monopolios privados que manejan esos CF, no en función de la humanidad o "el hombre", sino de sus inversionistas a quienes tienen que dar cuenta.

Cuando algunos de esos inversionistas hicieron algún esfuerzo por alentar la inversión, en energías limpias, digamos , en lo que ahora es Exxon-Mobil, las fuerzas que dirigen esa institución rechazaron la propuesta aunque viniera de los nietos del fondo de los hermanos Rockefeller. Ahora el FMI hace los cálculos sobre los costos del clima, el medio ambiente y la salud humana. Se informa que las implicaciones fiscales de esa inmensidad en subsidios, esos 5.3 billones al sector de la energía exceden la inversión pública mundial en salud, según los economistas del FMI, Benedict Clements y Vitor Gaspar en un blog que acompaña el magno dato elaborado por David Coady y otros.

En el caso de Estados Unidos y la Unión Europea las principales beneficiarias de esta política son bien conocidas. Encabezadas por lo que ahora es Exxon-Mobil, se incluye a Chevron Texaco, Equinor, Repsol, Total, Shell, ENI, conocidas como "las mayores" se inclinan a presentarse al público en las conferencias sobre el "cambio climático", jugando el papel de que "somos parte de la solución", cuando son parte central del problema. Muchas de sus subsidiarias o firmas s son usadas en el magno saqueo de la riqueza pública. Pero para eso está la ahora fusionada banca comercial y de inversión del tipo que siempre gustó a los especuladores. Todo eso es también parte nodal del "problema". Si los gobiernos del mundo no colocan drástico freno a la inversión bancaria en CF, no habrá un clima capaz de ser soportado por el cuerpo humano. Los 60 bancos más grandes del mundo durante los siguientes cinco años del acuerdo de París 2015. En 2016, 709 mil millones de dólares (mil mdd); 2017, 740 mil mdd; 2018, 781.8 mil mdd; 2019, 824.8 mil mdd; 2020, 751.8 mil mdd, para un total de 3.4 billones de dólares con un saldo de miles de vidas.

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La canciller alemana realizó la declaración tras su visita a zonas devastadas por las inundaciones en su país, a las que describió de "surrealistas y aterradoras", y que los expertos atribuyen al calentamiento global; prometió a los afectados una pronta ayuda financiera. De las 191 muertes reportadas en Europa por el reciente diluvio, 160 ocurrieron en Alemania y 31 en Bélgica. En la imagen, las agitadas aguas del río Eno chocan contra un dique en la ciudad de Braunau am Inn, en Austria. Foto Afp. Agencias

La canciller federal visita uno de los pueblos más afectados cerca de Bonn y anuncia paquete de ayuda

 Adenau. La canciller federal alemana, Angela Merkel, afirmó ayer que el mundo debe "apurarse" en la lucha contra el cambio climático, tras visitar zonas de su país devastadas por inundaciones que describió como "surrealistas y aterradoras" y que los expertos atribuyen al calentamiento global.

"Debemos ser más rápidos en la lucha contra el cambio climático", declaró Merkel a la prensa tras recorrer Schuld, pueblo ubicado en la zona oeste del país, afectado por las inundaciones. Desde ahí, la gobernante prometió una pronta ayuda financiera y un mayor interés político para frenar el cambio climático.

Las muertes en Europa por el reciente mal tiempo aumentaron a 191, pero se prevé que la cifra se incremente debido a que hay muchos desaparecidos.

La canciller, con botas de montaña, tardó casi una hora en recorrer Schuld, cerca de Bonn, donde la crecida del río Ahr destruyó parte de la localidad.

Mostrando su emoción en varias ocasiones, Merkel habló con los residentes que perdieron todo, en la que ya es la mayor catástrofe natural en la historia reciente de Alemania. "Casi diría que a la lengua alemana le cuesta encontrar palabras para describir la devastación", comentó.

De la mano de la líder regional Malu Dreyer, discapacitada por esclerosis múltiple, la canciller recorrió puentes derrumbados, casas destruidas y montañas de escombros llenas de lodo.

El miércoles se presentará al consejo de ministros un paquete de ayuda de emergencia de al menos 300 millones de euros (354 millones de dólares) y luego está previsto un programa de reconstrucción de varios millones.

Las reparaciones de edificios, carreteras, vías férreas y tuberías de agua y electricidad tardarán meses, si no años, admitió Armin Laschet, presidente de Renania del Norte-Westfalia, uno de los estados más afectados.

Renania-Palatinado, en el suroeste, lleva registrados 112 de los 160 muertos del país. En Bélgica fallecieron 31 personas.

El candidato del la Unión Cristiano Demócrata a la cancillería alemana y delfín de Merkel, Armin Laschet, se disculpó en redes sociales tras haber visitado el jueves Erftstadt, en Renania del Norte-Westfalia, donde fue sorprendido por las cámaras en un ambiente distendido y bromeando mientras el presidente Frank-Walter Steinmeier dirigía un mensaje solemne a la población.

El secretario general del Partido Socialdemócrata, Lars Klingbeil, criticó la actitud "lamentable y falta de decencia" de Laschet, mientras la cadena WDR destacó que "siempre hay momentos en que los candidatos se muestran como son. Éste es uno de ellos".

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Inundación en Belgica. — Francoise Peiffer / BELGA / Dpa / Europa Press

Son las inundaciones más devastadoras de lo que va de siglo, peores que las que sufrió el este del país en 2002.

La cifra de víctimas mortales de las devastadoras inundaciones registradas en el oeste de Alemania asciende ya a 135, mientras sigue la búsqueda de desaparecidos y la evacuación de ciudadanos en zonas donde se temen nuevos desbordamientos.

Las autoridades del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, y del de Renania Palatinado, los dos estados federados afectados, temen que sigue el hallazgo de víctimas entre los escombros, en medio de la destrucción que han dejado las tormentas de los últimos días.

En la ciudad de Heinberg, cercana a la frontera con Países Bajos, hubo que proceder en las horas nocturnas a evacuar a cientos de personas tras romperse un dique de contención, pese a los esfuerzos por reforzarlo.

En otras poblaciones de las regiones afectadas se está procediendo ya a las labores de desescombro, mientras los servicios meteorológicos pronostican que no habrá más precipitaciones destacables este sábado. Unas 100.000 habitantes siguen sin suministro eléctrico en algunas poblaciones o distritos.

Persiste la alerta por lluvias, sin embargo, en otras regiones del sur, especialmente en el "Land" de Baden-Württemberg, donde los servicios de protección civil y bomberos tratan de reforzar márgenes de los ríos y valles.

Los devastadoras inundaciones empezaron a producirse el jueves, tras varios días de persistentes lluvias. Los mayores estragos se han producido al desbordarse afluentes del Rin y otros grandes ríos de la región, incapaces de absorber el volumen de las aguas, lo que derivó en corrimientos de tierras.

Para este sábado se espera en la región la visita del presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, quien en una declaración institucional, el viernes, llamó a la unidad nacional frente a la tragedia y a acelerar la lucha contra la emergencia climática.

La canciller Angela Merkel, a la que la catástrofe sorprendió durante una visita oficial a Estados Unidos, se propone asimismo visitar "pronto" las zonas afectadas, según Cancillería. Desde el jueves se ha mantenido en estrecho contacto con las autoridades regionales y con sus ministros de Finanzas, Olaf Scholz, y de Interior, Horst Seehofer, afirmaron estas fuentes.

El próximo miércoles se espera que aborde su Consejo de Ministros un paquete especial de ayudas para los afectados, avanza el semanario Der Spiegel. Hasta ahora no se ha podido hacer una evaluación aproximada de la cuantía de los daños causados por la crecida. En las inundaciones de 2013, menos dramáticas pero que afectaron a ocho de los 16 "Länder" del país, el Ejecutivo aprobó un paquete especial de 8.000 millones de euros.

 15/07/2021 19:10 Actualizado: 17/07/2021 10:27

EFE

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Jueves, 15 Julio 2021 06:43

Banca y caos climático

Banca y caos climático

La sólida evidencia científica de que nadamos en riesgosas aguas del siglo XXI, a diario más fuertes y turbulentas por su cercanía a umbrales climáticos que acarrean abruptas olas de calor, voraces incendios forestales y aumentos en niveles marítimos potencialmente catastróficos para cientos de millones de habitantes de las ciudades y áreas metropolitanas costeras, es una emergencia que ocurre en medio de la sistemática posposición, por décadas, a toda medida de freno y regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector preponderante de los combustibles fósiles (CF) alentado por la banca de las naciones con economías de alto consumo inscritas al Acuerdo de París (AP-2015).

Mientras la banca invierte –apuesta– con los depósitos del público por los CF en Wall Street y otras bolsas de valores, los GEI que emanan de sus inversiones desatan no sólo fuerzas especulativas, sino también climáticas difíciles de controlar, como en 2008, después de la derogación de la ley Glass Steagall (separación banca/inversión) en 1999 y ahora en desastres naturales cuya severidad apenas inicia.

Es la población, y no los mandamases de los CF, la que paga en vidas y dinero los inmensos costos del colapso climático por la persistente desregulación y los aumentos en la quema de CF estimados por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático en "alrededor de 78 por ciento entre 1970 y 2010" La Jornada 13/7/21, p. 31.

Excepto por una guerra nuclear, entre las fuerzas más riesgosas a la vida y a la civilización está el accionar de los intereses del alto capital por su dependencia en los CF, que impulsa la "posposición" en la hora urgente y drástica de la regulación de los GEI.

Estados Unidos cuenta con una eficiente red ferrocarrilera para carga, pero lidera en la acumulación de GEI en la atmósfera por la promoción del automóvil privado, sea a base del motor de combustión interna o eléctrico para el transporte de pasajeros. Es de alto consumo mineral y desgaste hegemónico frente a la adopción eurasiática a favor de sistemas de transporte de alto volumen en materia de pasajeros y carga y de bajas emanaciones GEI.

En España, la ruta Madrid-Barcelona, usa trenes de alta velocidad mostrando en contraste con los viajes aéreos una sustancial disminución en los GEI pasajero/km o tonelada/km. Después del Acuerdo de París, los principales bancos del mundo operaron bajo una inercia capitalista que, en un contexto de caos climático, resulta letal.

Al inicio del documento Banking on Climate Chaos, La banca y el caos climático (https://acortar.link/4qhYT) se documenta que desde el Acuerdo de París los 60 mayores bancos han lanzado 3.8 billones ( trillions) de dólares para extracción y transporte de CF en niveles más altos en 2020. De los 3.8 billones se dedica una buena porción a ampliar la extracción. El 39% va para sólo 100 firmas y, en imperdonable burla del Acuerdo de París, se canaliza a los proyectos ambientalmente más sucios al ambiente y de alta emisión de GEI. Es dentro de las cinco principales corporaciones europeas donde están los mayores intereses en la explotación de combustibles fósiles no-convencionales utilizando el tóxico fracking. Esos CF se exportan desde EU, Argentina /Vaca Muerta) y Brasil.

Los efectos del fracking han sido nocivos para la población indígena, brutales para la niñez. Prohibida esa técnica en Europa, sus firmas son magnas promotoras en la periferia.

Además, ya hace algunos años que la Agencia Internacional de Energía recomendó cancelar proyectos de infraestructura para actividades de extracción fósil. En ese grupo de 100 firmas están Enbridge, "cuyos planes para tres gasoductos violan derechos indígenas y amenazan y colocan en riesgo los Grandes Lagos de la América del Norte y colocan en riesgo el clima por ampliar el acceso a sucias arenas bituminosas"(ver p. 54).

BP, Shell, ConocoPhillips y Equinor, cuatro empresas “ fracking” van sobre los fósiles de Vaca Muerta pasando encima de territorio de las comunidades mapuches en la Patagonia (p. 78).

La francesa Total y CNOOC, de China, van por un ducto entre Uganda y Tanzania para una expansión del sector petrolero, colocando en riesgo ecosistemas críticos, causando desplazamientos de población y violando otros derechos humanos.

Mientras esta línea de acción es alentada, las metas para apenas moderar un poco la severidad del caos climático se desvanecen.

En mayo de 2021, la BBC informó de un nuevo estudio que señala que para 2025 hay 40 por ciento de probabilidad de que al menos un año sea 1.5 °C más caliente que el nivel de temperaturas antes de la era industrial. Ese es el menor de los dos límites de temperatura (1.5 ºC y 2 ºC ) establecidos por el Acuerdo de París.

La indiferencia ante esa tendencia prevalece entre las principales entidades de la banca mundial a favor de los proyectos de los CF. Tal tendencia se compagina con todo tipo de preparativos para escenarios de política en un contexto caótico.

Sin regulación de los GEI, lo catastrófico apenas inicia.

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Un hombre se refresca en una fuente pública en Vacouver, Canadá, durante la ola de calor de junio de 2021. — Jennifer Gauthier / REUTERS

El calentamiento del planeta está provocando que las olas de calor lleguen antes y sean cada vez más largas e intensas. Esto es algo que se está viendo en algunas zonas de EEUU y Canadá, donde los termómetros han rozado los 50º C este miércoles, unas temperaturas inusuales si se tiene en cuenta que en ese mismo lugar, en junio, lo habitual son los 25ºC.

 

"Hace más calor en algunas partes del oeste de Canadá que en Dubái". Así resume la situación actual que vive parte del continente norteamericano David Phillips, climatólogo principal del Ministerio de Medio Ambiente del país canadiense. Las Naciones Unidas directamente han calificado la ola de calor como una "olla a presión" que deja temperaturas propias de Próximo Oriente en ciudades como Vancouver, Seattle o Portland, caracterizadas por un clima frío durante gran parte del año. 

No es una canícula más. El noroeste del continente está sufriendo una situación extrema y sin precedentes. Tanto que se han batido récords de temperaturas durante varios días consecutivos. El pasado domingo los termómetros de Lytton, en la Columbia Británica, llegaron a marcar los 46,6º C, una cifra que rompía con el registro histórico más alto, documentado en julio de 1937. Desde entonces el mercurio no ha parado de subir con unos datos sin precedentes. 

Así, el martes 29 se documentó un nuevo incremento que situaba el récord en los 47,9º C. Lejos de bajar, el calor ha persistido y este miércoles el país canadiense ha vuelto a batir la marca del día anterior al registrarse 49,6º C. Unas cifras preocupantes si se tiene en cuenta que, en el mes de junio, las temperaturas habituales en esta zona del continente norteamericano rondan los 25 º C. La Organización Mundial de Meteorología (OMM), dependiente de la ONU, prevé que durante los próximos días –al menos hasta el sábado– se sigan superando los 45 º C. 

Claire Nullis, portavoz de la OMM, recalcó este martes la importancia que tienen estos datos y sus vínculos con la situación de crisis climática que vive el planeta. "Normalmente, cuando se rompe un récord, es por un pequeño margen, pero hemos visto que la temperatura récord [los 45 ºC registrados en 1937] se superó por 1,6º C", explicó a los medios. Además, la propia Agencia de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá ha informado que el mercurio ha marcado ya temperaturas históricas y nunca vistas, no solo en verano, sino durante todo el año, en algunas zonas como Yukon, al norte del país.

Esta ola de calor sin precedentes está teniendo graves consecuencias para una región del mundo que no está preparada para hacer frente a este tipo de situaciones. En las ciudades de la costa canadiense, según informaron las autoridades, al menos el 40% de las viviendas no disponen de aire acondicionado, lo que está empujando a que gran parte de la población salga a la calle en busca de sombra y fuentes o a acudir a bibliotecas públicas y centros comerciales donde las temperaturas se suavizan por el aire acondicionado. Algo similar ocurre en Estados Unidos, en los estados de Oregón y Washington, fuertemente golpeados por este fenómeno climático. Allí, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha instado a la población a "buscar aire condicionado si es posible" y a mantenerse hidratado. "Hagan pausas frecuentes en su actividad y, si está al aire libre, busque sombre", informaban el martes desde la agencia gubernamental.

Este episodio, vinculado al cambio climático y su escalada de temperaturas, está alterando la vida de las personas y ya se ha cobrado, al menos, 5 muertos en EEUU y 233 en Canadá, según informaron las autoridades. Se espera, además, que durante la semana pueda incrementar el número de decesos debido a la falta de adaptación del territorio a este tipo de fenómenos ambientales. 

Scott Duncan, meteorólogo profesional, alertó también lo que significa que Canadá esté sufriendo esta escalada de temperaturas para el planeta.  Los cerca de 50ºC alcanzados este miércoles no sólo marcan un récord para Canadá y los estados del norte de EEUU, sino que se trata de una temperatura nunca registrada en toda la zona norte del planeta. "Hasta ahora, nunca habíamos visto este nivel de calor tan al norte en ningún lugar del planeta", explicaba el experto.

El jefe de Política Climática de la OMM, Omar Baddour, ha vinculado directamente este episodio con el cambio climático, que deja ya temperaturas globales 1,2º C más altas que los que había a comienzos de verano en la etapa preindustrial. "Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que las concentraciones de gases de efecto invernadero conducen a un aumento de temperaturas globales. Hemos notado que están comenzando cada vez más pronto y que están terminando más tarde, cobrándose cada vez un mayor precio en la salud humana". 

España espera su séptimo verano consecutivo más cálido

La escalada de temperaturas no es exclusiva de Canadá y EE UU. También se han registrado, según explican desde la OMM, temperaturas "inusualmente altas" en Rusia occidental y en algunas regiones cercanas al Mar Caspio, donde se espera que esta semana se lleguen a los 40º C. También España, que durante las últimas semanas ha permanecido con cierta estabilidad, se enfrenta a un verano marcado por el calor intenso. Las predicciones de los expertos apuntan a que el país mantendrá la tendencia de los últimos años de batir récords y este será, según explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el séptimo periodo estival consecutivo con las temperaturas más altas detectadas.

"El escenario más probable es que la temperatura media de estos tres meses se sitúe en el tercil superior. Esto supone que en la península y Baleares la temperatura media trimestral estará, al menos, 0,5º C por encima de lo normal, aunque en algunas zonas el valor será superior", indican desde la agencia adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica, que indica que, en lo que va de año, el termómetro de España ya se ha situado 1,2º C por encima de la media, haciendo que de manera temporal 2021 sea el sexto año más caluroso de la historia.

madrid

30/06/2021 22:08

Alejandro Tena@AlxTena


 “¿Pero es cambio climático o no?” Riesgos de preguntas y respuestas desacompasadas

Isabel Moreno

Física y meteoróloga. @isabelisamoren

01/07/2021

La ola de calor en el noroeste de América está acaparando titulares por doquier. Durante tres días seguidos, en Canadá se han ido batiendo numerosos récords de temperatura, estando a la cabeza de este ranking la localidad de Lytton con las temperaturas más altas jamás registradas en todo el país. Primero fueron unos 46.6ºC el domingo 27 de junio, seguido de 47.9ºC el lunes y unos indescriptibles 49.6ºC el martes. Una situación que ha servido de base para una oleada de incendios forestales y, la peor consecuencia, la pérdida de más de un centenar de personas.

Este evento es mucho más llamativo y preocupante si volvemos a subrayar que esas temperaturas se han registrado en el mes de junio y en Canadá. Para ponernos en contexto, estamos hablando de temperaturas más de 20ºC por encima de la media de esta época en algunas regiones. Son valores más propios de Oriente Medio y que superan incluso a la máxima más alta registrada de forma oficial en las Vegas (47.2ºC) o en toda España (46.9ºC en Córdoba el 13 de julio de 2017).

Sabemos cuáles han sido el conjunto de condiciones meteorológicas y orográficas que han formado parte de este desenlace. Incluso, sabemos que cada cierto tiempo pueden ocurrir fenómenos similares (aunque, atención, que son cientos, miles de años…). Sin embargo, la forma de abordar estos eventos y su relación con el cambio climático puede llevar a un resultado contraproducente y, en mi opinión, ocurre básicamente por dos motivos.

En primer lugar, a la hora de relacionar un evento meteorológico con el cambio climático, existen grandes diferencias entre el tiempo en el que la sociedad reclama esa información y el tiempo que necesita la ciencia para contestar (para dar respuesta a esa pregunta se hacen lo que conocemos como estudios de atribución, una serie de análisis que nos ayudan a determinar si el cambio climático ha favorecido que ocurra un evento concreto o si hubiera ocurrido fácilmente sin él).

Desde luego, es científicamente impecable afirmar que no podemos asegurar de forma inmediata que un evento extremo concreto se deba al cambio climático y/o que ocurren con determinada frecuencia (aunque sea una vez en siglos). Pero, aunque este mensaje no contradiga el cambio climático, puede llevar a una malinterpretación para quienes no estén familiarizados con estos mensajes: "esto ha ocurrido siempre, el cambio climático no está afectándonos ahora mismo".

Es más, cuando los estudios de atribución se publiquen tal vez sea tarde para rectificar esa idea inicial. Por ejemplo, durante la primera mitad de 2020, Siberia tuvo un episodio de calor cuyo culmen fueron unos asombrosos 38ºC en Verkhoyansk el 20 de junio. Fue en mayo de 2021 cuando un artículo confirmaba lo esperado: efectivamente no podían explicarse esas temperaturas sin la influencia del cambio climático antropogénico.

Sin embargo, tanto en aquel episodio como en este y en el mismo momento en el que los focos estaban puestos en dichos eventos, empezaron a escucharse voces desde el sector científico o a mostrarse estudios preliminares que apuntaban a que esas temperaturas desorbitadas no se entenderían sin el cambio climático.

Volvemos a lo comentado antes: Sabemos que los eventos extremos pueden ocurrir cada cierto tiempo, sí. Sabemos que en verano hace calor, desde luego. Pero también sabemos que el calor actual no es el de hace unas décadas, que cada vez observamos olas de calor más intensas y duraderas, que fenómenos extremos están produciéndose más habitualmente y que, desde luego, no es nada normal registrar casi 50ºC en un lugar con una latitud similar a Londres.

Por otro lado, parece que en el imaginario colectivo el cambio climático se asemeja a una especie de criminal que en un momento determinado aparecerá con un cuchillo y no se apartará de nosotros mientras nos asesta puñaladas sin parar. Lo cierto es que eso no ocurrirá… nunca notaremos un primer golpe en forma de huracán, ola de calor o temporal marítimo a partir del cual todo lo que venga sea catástrofe y destrucción. No ocurrirá porque la evolución del cambio climático es lenta a nuestros ojos y, además, progresiva. Es más, no hace falta irnos al futuro para notar sus consecuencias. Estamos viendo sus huellas desde hace décadas y urge actuar para no llevar al clima a un estado que nos dificulte aún más nuestras vidas y actividades en el planeta.

En mi opinión, en la situación climática actual no podemos permitirnos dejar puertas abiertas a generar algunas dudas, sobre todo cuando son aspectos en los que seguramente no las haya. Para evitarlo, es necesario mejorar la educación ambiental y cultura científica de la sociedad. Sí, necesitamos entender que algunas preguntas no pueden responderse de forma inmediata, así como el impacto que tiene el clima en nuestras actividades y nuestra salud, pero también es necesario reducir el tiempo para obtener estudios de atribución. Necesitamos poder mostrar la huella (o no) del cambio climático cuando aún esté el evento en mente. Necesitamos ser cautos y rigurosos científicamente, evidentemente, pero sobre todo con el mensaje: comunicar sin abrir puertas a dudas sobre la realidad en la que estamos sumergidos. El cambio climático lleva tiempo aquí, es cuestión del presente y podrá apretar mucho más en un futuro si no tomamos las medidas adecuadas.

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Una familia se refresca en la playa Alki, en Seattle, Washington, ante la advertencia de que continuará el calor excesivo luego de temperaturas récord que golpean la región. Foto Afp

Republicanos logran reducir el presupuesto de Joe Biden contra el calentamiento global

Nueva York., El noroeste de Estados Unidos es la noticia principal al registrar temperaturas sin precedente mientras una sequía pone cada vez más en peligro una de las zonas agrarias del país, y jóvenes ocupan las entradas a la Casa Blanca para insistir en que el presidente cumpla su promesa y "no se raje" al incluir fondos masivos para enfrentar y reducir la crisis climática.

Aunque todos los políticos conscientes que le creen a la ciencia, incluido el presidente Joe Biden, reconocen que el cambio climático es "una amenaza existencial" que necesita enfrentarse de inmediato, ambientalistas recuerdan que los políticos se han pasado los últimos años declarando tales cosas sin tomar las medidas necesarias para revertir el futuro que se anuncia con cada noticia sobre catástrofes climáticas y cada nueva investigación que no sólo confirma, sino que hace sonar las alarmas más urgentes sobre la crisis planetaria que se aproxima por el cambio climático.

Durante los últimos días, al registrarse los extremos del clima en el noroeste del país –con temperaturas que llegan o superan 46 grados centígrados en Portland, Oregon y Seattle, y partes de Canadá con 49.5 grados centígrados, que generalmente oscilan entre 21 a 23 grados en esta época del año– para los medios ya es casi imposible no incluir la frase "cambio climático" al reportar la noticia. Eso es algo novedoso en los últimos cuatro o cinco años, y con ello el tema del calentamiento global se ha colocado al centro del debate nacional.

"Es el comienzo de una emergencia permanente", declaró el gobernador del estado de Washington, Jay Inslee, en entrevista con MSNBC, y agregó que el centro del problema "es el cambio climático".

Los efectos de la ola de calor en el noroeste incluyeron un incremento de pacientes en salas de emergencia, apagones locales, la clausura de algunas escuelas y negocios para proteger a trabajadores, también fenómenos como cables derretidos en transporte público y grietas en autopistas. Hasta se tuvieron que suspender las competencias de atletismo para el equipo olímpico estadunidense en Eugene, Oregon, por el calor.

"Como no existe una ocurrencia del evento que estamos experimentando en el registro climatólogico local, es algo desconcertante no tener una analogía con la cual trabajar", declaró la oficina de Seattle del Servicio Nacional de Clima.

A la vez, el oeste del país sigue bajo condiciones, algunas extremas, de sequía. Más de 58 millones viven en esta zona, provocando temores de falta de agua e incendios en California, Arizona y otras partes del suroeste. Expertos temen que este año podría ser más grave que 2020, el cual fue el peor jamás registrado en número y extensión de incendios.

En California, donde se producen dos tercios de las frutas y nueces, y más de un tercio de las verduras de Estados Unidos, la sequía prolongada y nutrida por el cambio climatico podría tener consecuencias dramáticas para el país. Granjeros ya están vendiendo agua en lugar de cultivar en el Valle Central, el corazón de la agroindustria del estado, reporta el New York Times.

Mientras arde el oeste, el Congreso y la Casa Blanca están en su usual baile en cámara lenta donde un sector republicano ha logrado que Biden y los demócratas reduzcan los fondos propuestos para combatir el cambio climático a cambio de apoyo para el ambicioso proyecto de ley del presidente sobre infraestructura, provocando furia entre sectores progresistas dentro y fuera de Washington, todos los cuales ahora están señalando el horno en el noroeste como evidencia de su argumento de que el futuro es ahora.

Un creciente movimiento ambientalista de jóvenes está impulsando presión masiva sobre la cúpula política y económica para abordar el tema durante los últimos años, generando un cambio dramático en el debate político nacional e internacional.

Como parte de ello, esta semana ambientalistas jóvenes de diversas partes del país convocados por el Sunrise Movement cargando mantas que proclaman "nuestro futuro no es negociable", ocuparon las entradas a la Casa Blanca declarando que es inaceptable cualquier acuerdo sin incorporar medidas extensas para enfrentar el cambio climático. "Biden, cobarde, tienes que luchar por nosotros", advirtieron.

El borrador más reciente del informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas advierte que millones en el mundo enfrentan un futuro de hambre, sequía y enfermedad, ya que "el cambio climático fundamentalmente cambiará la vida en la Tierra en las próximas décadas".

Biólogos calculan que 35 por ciento de las plantas y animales podrían dejar de existir para 2050 como resultado del cambio climático.

Bill McKibben, reconocida figura ambientalista nacional, fundador de la campaña 350.org y colaborador de The New Yorker sobre cambio climático, afirma que poco a poco se está reconociendo por empresas, bancos y hasta la Agencia Internacional de Energía que ha llegado el momento para frenar toda nueva inversión en hidrocarburos para cumplir con el objetivo de limitar el incremento del calentamiento global a 1.5 grados Celsius marcado en el Acuerdo de París, subrayando que "la velocidad (en hacer esa transición) es lo único que nos da esperanza de resolver la ecuación climática".

Por  David Brooks

 

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Fuentes: La marea climática [Foto: Celia López Cañizares]

Entrevista a Celia López Cañizares, bióloga responsable del área de ciencia ciudadana de la Red Europea de Información sobre Especies Exóticas (EASIN).

Decenas de miles de cotorras argentinas llegaron como mascotas. Hoy compiten con gorriones y palomas por cualquier resto de alimento (y casi siempre ganan). Los huevos de mosquito tigre entraron por un puerto ocultos en un neumático. Hoy, la especie está bien asentada en Italia y el este de España, lo que conlleva un aumento del riesgo de transmisión de enfermedades como el dengue. La avispa asiática o velutina aterrizó en Francia en una partida de cerámica, y en 15 años parecer haber puesto contra las acuerdas a las poblaciones de abejas europeas.

Las especies exóticas invasoras amenazan la biodiversidad, y pueden impactar en la salud y las actividades humanas. Para concienciar sobre este problema en España y Portugal, entre el 29 de mayo y el 6 de junio se ha organizado la primera Semana Ibérica sobre Especies Invasoras, en la que colaboran unas 80 entidades, desde centros de investigación y universidades a ONG e instituciones europeas.

Celia López Cañizares conoce bien la biodiversidad ibérica y los riesgos que suponen las especies invasoras. Esta bióloga es parte del equipo de la Red Europea de Información sobre Especies Exóticas (EASIN), donde trabaja como responsable del área de ciencia ciudadana.

En el buscador de EASIN aparecen cerca de 14.000 especies exóticas. ¿Todas suponen el mismo nivel de riesgo?

No, las 13.918 especies exóticas recogidas en el catálogo de EASIN son especies introducidas, también llamadas exóticas o alóctonas. Entre un 10% y un 15% pueden considerarse invasoras, es decir, pueden tener un impacto relativo en los ecosistemas, las actividades humanas o la salud. Es sobre estas especies que es necesario establecer una serie de estrategias de control.

¿Cómo llegan estas especies exóticas?

Las vías de entrada son muy variopintas. Pueden ocurrir a nivel accidental, como por ejemplo las especies marinas que llegan al Mediterráneo en el agua de lastre de los buques de mercancías de otras zonas del planeta. Otro caso paradigmático es el del mosquito tigre, de origen asiático, que se introdujo en Europa a través del transporte de neumáticos en los que este insecto había depositado sus huevos. Una vez aquí, eclosionaron y se asentaron.

Muchas otras especies se introducen con un propósito, porque tienen un valor ornamental o gastronómico, por ejemplo. Si esas especies encuentran espacio de crecimiento y su comportamiento se vuelve muy diferente al que tienen en su hábitat natural, pueden acabar convirtiéndose en invasoras.

¿Hay alguna que llegue de forma natural, por su propia forma de desplazamiento?

Una cosa son las migraciones naturales. Las especies ocupan diferentes territorios. Los animales se mueven y las plantas dispersan sus semillas de forma natural. Es así que llegan nuevas especies a los ecosistemas, especies que con el tiempo se adaptan y acaban convirtiéndose en nativas. Pero las especies consideradas exóticas siempre llegan a través de actividades humanas.

¿Qué hace que una especie pase a ser considerada como invasora?

Una especie exótica puede llegar a un sitio y no ser capaz de sobrevivir porque las condiciones del hábitat no sean idóneas, o sobrevivir y naturalizarse, formando poblaciones estables. De las especies que se naturalizan, algunas empiezan a provocar impactos negativos sobre la biodiversidad nativa, las funciones del ecosistema, la salud humana o las actividades socioeconómicas. Estas son las que denominamos invasoras.

¿Cómo se decide a cuál prestar atención?

Se hace un estudio de análisis de riesgo, un balance de todos los factores negativos. Este estudio lo lleva a cabo un comité de expertos sobre las especies invasoras y las potencialmente invasoras. En función de estos estudios se crea un listado de priorización, que marca qué acciones son más urgentes y sobre qué especies.

Estas listas pueden hacerse a varios niveles. Volviendo sobre el caso del mosquito, este puede formar parte de una lista de priorización en España o en las regiones del Mediterráneo, pero estar fuera de esta lista en Polonia, por ejemplo.

¿Qué especies son más preocupantes ahora mismo a nivel europeo?

La Unión Europea, través del Reglamento 1143 de 2014, ha establecido una especie de lista negra de especies invasoras detectadas en Europa. En esta lista hay 66 especies de animales y plantas. [El mapache, la rana toro, varias especies de cangrejo, o la avispa asiática o velutina forman parte de dicha lista].

Hay varias especies que coinciden en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y en esta lista de la Unión Europea. Por ejemplo, el camalote o jacinto de agua, muy presente en el río Guadiana y que acaba de ser detectado en el Guadalquivir. Es una especie de planta acuática originaria de Sudamérica. Se ha expandido de tal manera que ocasiona problemas ecológicos y está afectando a las actividades socioeconómicas que se desarrollan en el río.

¿Qué estrategias hay para frenar la expansión de estas especies?

La acción más importante es siempre la prevención. Es la más viable, la más barata y la más eficiente. Bajo el paraguas de la prevención englobamos acciones como la regulación del comercio de animales y plantas, el control de las fronteras y la firma de acuerdos internacionales. Cuando a pesar de estas medidas llegan especies exóticas que se convierten en invasoras, hay que recurrir a otras medidas.

Si los impactos no han sido evaluados, lo primero es monitorizar, hacer un seguimiento de las nuevas especies. Si se estima necesario, se puede apostar por la erradicación (hacerlo en su totalidad es prácticamente imposible) y el control, sobre todo, en las zonas más sensibles, como los parques naturales.

Monitorizar puede ser muy complicado con algunas especies. ¿Qué dificultades presenta el rastreo?

La monitorización es esencial para estudiar la dinámica de la especie en el tiempo y en el espacio, y por eso requiere de protocolos científicos muy exhaustivos. En ellos colaboran autoridades, investigadores y empresas especializadas. En muchos casos la colaboración ciudadana es fundamental.

En el caso del mosquito, por ejemplo, existen aplicaciones de móvil para que cualquier persona pueda informar sobre el avistamiento de cualquier mosquito. EASIN también tiene su propia app (AndroidiOS) para reportar la presencia de las especies invasoras de la lista negra europea.

Cuando la erradicación es imposible, ¿cómo se trabaja para mejorar la convivencia con la nueva especie?

La mejor estrategia sería mantener el control sobre la expansión de la especie. Además, toda acción encaminada a eliminar la especie en determinadas zonas debe ir siempre asociada a acciones de restauración del hábitat nativo. Es decir, si retiramos, por ejemplo, caña, una especie muy invasora en los ríos del Mediterráneo, debemos restaurar el bosque de rivera natural. La vegetación nativa hará que el ecosistema sea más resistente y frene la expansión de la caña. Si no se rellena el espacio que se deja con la eliminación, la especie invasora volverá a ocuparlo.

¿Cómo se afronta la restauración de un ecosistema?

Lo más importante es conocer el comportamiento de la especie invasora, su etiología. No es solo arrancarla y listo. Volviendo sobre el ejemplo de la caña, lo que se hace es eliminarla y en los huecos que deja se plantan directamente especies nativas del bosque de río mediterráneo, sobre todo, especies que hagan sombra, porque sabemos que la ausencia de luz limita mucho el crecimiento de la caña.

Las actuaciones se hacen siempre en base a estudios previos y a metodologías probadas. Cualquiera podría ponerse a arrancar caña, pero probablemente no tendría mucho éxito en controlar la expansión de la especie.

Antes hablabas de las diferentes rutas de entrada de especies exóticas. ¿Cuáles son las más habituales?

Lo más habitual es que entren a través del comercio de animales exóticos como mascotas. El caso típico es el de las tortugas de Florida de orejas rojas. Se pusieron de moda hace bastantes años, pero luego la gente se cansó de ellas y empezó a abandonarlas. Otro ejemplo muy conocido es el de la cotorra argentina, que ha invadido los parques de casi toda España. En el caso de las plantas, sucede algo similar con especies adquiridas para usos ornamentales, como el plumero o hierba de la Pampa, totalmente extendido en el norte de España.

Digamos que el uso que hacemos a nivel individual de las especies animales y vegetales es la vía de entrada más importante. Hablando más en general, cualquier actividad ligada a la globalización, como el comercio, los viajes o el transporte, es una puerta abierta a la entrada de especies exóticas. Hay muchas especies invasoras que forman ya parte de la memoria colectiva de la gente. Llevan tanto tiempo entre nosotros que cuesta que la población las perciba como exóticas.

¿Qué otros factores intensifican la presencia de especies invasoras?

El cambio climático y todos los fenómenos globales que están cambiando las dinámicas de los ecosistemas están influyendo en la presencia de especies exóticas. Primero, porque influye en las especies nativas, que se mueven en busca de climas más adecuados para su supervivencia y dejan espacio ecológico para las especies invasoras. Cuando restauramos un ecosistema, tenemos muy en cuenta las condiciones que el hábitat va a tener dentro de 20 o 30 años.

A medida que cambien las condiciones climáticas, veremos la entrada de nuevas especies. Lo estamos viendo. El año pasado se publicó un estudio que analizaba, por ejemplo, las 10 especies exóticas que tenían más probabilidades de asentarse en la Antártida durante la próxima década. En el Ártico está pasando lo mismo, intensificado, además, porque el deshielo está abriendo nuevas rutas de transporte y nuevas vías de entrada para especies exóticas.

Por Juan F. Samaniego | 03/06/2021

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