Sábado, 25 Junio 2022 06:55

Una buena y otra mala

Una buena y otra mala

Ante las restricciones al sector energético impuestas por Estados Unidos y sus aliados desde que Rusia comenzó su campaña militar en Ucrania, las cuales se agravaron con el sexto paquete de sanciones de la Unión Europea que prohibió de inmediato la importación de dos terceras partes del petróleo ruso, y que antes de finalizar 2022 alcanzará hasta 90 por ciento del mismo, es una buena noticia para Moscú que haya podido redirigir sus ventas de petróleo hacia el mercado asiático, China e India en primer término.

Por lo pronto, en mayo Rusia se convirtió en el mayor proveedor de crudo a China, desbancando a Arabia Saudita, con casi 2 millones de barriles diarios o, dicho de otra forma, logrando un incremento récord de 55 por ciento comparado con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos de la aduana china. En cuanto a India, también en mayo, la compra de petróleo ruso pasó de uno por ciento a 18 por ciento.

La expansión en los mercados asiáticos, junto con la subida de los precios internacionales del oro negro, hicieron que Rusia obtuviese en mayo, por exportaciones de petróleo, mil 700 millones de dólares más que en abril, según una estimación de la Agencia Internacional de Energía. El embargo al petróleo ruso establecido por EU y sus aliados, por ahora, no afecta mucho a Rusia y, en cambio, repercute negativamente en el precio de la gasolina en los países europeos.

La mala noticia para Moscú es que está ofreciendo su crudo con grandes descuentos que oscilan entre 20 y 33 por ciento por debajo del precio del mercado, un gesto que no pueden desaprovechar, sobre todo las petroleras chinas para llenar sus depósitos, mientras en la propia Rusia la gasolina dista de ser barata.

Rusia dejará de ingresar de la UE cerca de 10 mil millones de dólares al año y China teme que los excedentes adquiridos a proveedores rusos le causen más problemas con EU, que le sigue vendiendo crudo y sopesa prohibirlo, aparte de que el gigante asiático, cuando levante las restricciones por la pandemia del covid, requerirá un millón 600 mil barriles adicionales por día. A todo esto, en Rusia nadie quiere invertir para asimilar nuevos yacimientos que están en zona climáticas septentrionales adversas, en tanto ya se fueron los socios extranjeros y sus necesarias tecnologías.

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El ABCD globalista que amenaza colapsar (sic) el sistema alimentario, advierte The Guardian

Desde hace 14 años advertí sobre la "guerra alimentaria" propalada por el cártel anglosajón "ABCD", como resultado de la "desregulación" globalista neoliberal y la privatización agrícola, donde brilla(ba) el autonombrado "filántropo (sic)" George Soros, “convertido en el dueño de la pampa argentina, donde 50 por ciento de las tierras arables son prácticamente de monocultivo de soya, a expensas de otros granos (https://bit.ly/3b5uRt3)”.

Desde entonces desglosé a "una docena de compañías claves, aliadas a unas 40 (sic) empresas medianas", que "dominan la cadena alimenticia en cuya cúpula se encuentra el cártel de las seis trasnacionales de granos", donde destaca su "ABCD: Archer Danields Midland (ADM); Bunge/Born; Cargill, y Dreyfus".

Sin adentrarnos a la "guerra alimentaria de los panes", a la que alerta en forma dramática Luigi di Maio, ministro de Relaciones Exteriores de Italia –reportado por el exorcizado Russia Today (https://bit.ly/3MS7mRL)–, el editorialista británico George Monbiot (GM), del rotativo The Guardian, muy cercano al globalista neoliberal jázaro George Soros, advierte que “nuestro (sic) sistema alimentario está a punto de colapsar (¡mega-sic!) como sucedió con los bancos en 2008 (https://bit.ly/3NXoZAF)”. Se infiere que por "nuestro", GM se ha de referir al cártel alimentario anglosajón "ABCD".

La ONU anda en búsqueda de la extraviada "seguridad alimentaria" –(https://bit.ly/3tH0Nul) y (https://go.nature.com/3xuoRln)–, mientras GM expone que los grupos científicos han alertado sobre la vulnerabilidad y fragilidad del sistema alimentario global.

La administración Biden –que en forma insólita padece una penuria inconcebible de "alimentos para bebés" por la disrupción de la cadena de suministros– con sus epígonos de la OTAN y la Unión Europea inculpan el disparo de los precios de alimentos a la captura del ejército ruso de las tierras fértiles de Ucrania (https://tmsnrt.rs/3tEjKOi): su famoso Chernozem.

Ya en 2019 Rusia y Ucrania exportaron más de 25 por ciento del trigo a escala mundial (https://bit.ly/3tEtf01).

GM juzga que, si bien es cierto que la "combinación de la pandemia y la invasión de Ucrania son factores importantes" en la etiología de la crisis alimentaria, en realidad, sólo "agravaron un problema subyacente (sic)".

Devela que "sólo cuatro (sic) trasnacionales controlan 90 por ciento (¡mega-sic!) del comercio global de granos", con base en una clásica investigación de Oxfam de hace 10 años: “Los Secretos (sic) de los Cereales: Los Máximos Mercaderes de Granos en el Mundo y la Agricultura Global (https://bit.ly/3baNjRq)”, donde descuellan las mega-ganancias del "cártel ABCD", al unísono de su especulativo "modelo de negocios", y la "financiarización" de la producción agrícola y su subsecuente bursatilización.

GM resume y rezuma que las mismas trasnacionales "ABCD" forman parte de la compra de semillas, químicos, procesamiento, empaque, distribución y menudeo. ¡No dejan nada!

GM demuestra persuasivamente cómo la “industria alimentaria se ha vuelto íntimamente acoplada al sector financiero (https://bit.ly/3xTArYH)” lo que, a juicio de los científicos, hacen a la industria alimentaria “más susceptible a quiebras en cascada (https://bit.ly/3NY1uYr)”.

GM cita una publicación de Nature Sustainability que reporta que en los sistemas alimentarios, la "frecuencia de impactos se ha incrementado a una escala global a través de los tiempos en tierra y mares".

GM cita su libro Regénesis (https://amzn.to/3Ohsr93), donde arguye que "esta serie en escalada de impactos contagiosos, exacerbadas por la especulación financiera, es lo que ha empujado la hambruna global".

Por lo pronto, en África, Chad, con 17 millones de habitantes, decretó la urgencia alimentaria (https://bit.ly/3Hyye87), mientras India –segundo productor mundial de trigo–, un país obligado a alimentar a mil 300 millones de habitantes, invocó “amenazas a su seguridad alimentaria (https://bit.ly/3b2jS3J)”, por lo que prohibió sus exportaciones de trigo, lo cual alienta una ola de "proteccionismos alimentarios". ¿Quién sigue?

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Un supermercado de la ciudad de Nueva York.- AFP

 La política monetaria es un terreno árido y técnico. Paradójicamente, también es rehén de lo que John Maynard Keynes llamaba "espíritus animales": estados de ánimo exaltados, intuiciones espontáneas en los mercados, la "credibilidad" que logre transmitir un banquero central en determinada rueda de prensa, o incluso enfrentamientos entre pájaros. Los "halcones" son partidarios de una política monetaria dura para contener la inflación, incluso si eso daña las perspectivas económicas; las "palomas" abogan por un ajuste más gradual, no sea que el remedio –una recesión económica– resulte peor que la enfermedad.

La inflación ha vuelto y el aviario está inquieto. Los halcones señalan a los años 70, cuando la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos realizó subidas bruscas de los tipos de interés en respuesta a las crisis del petróleo y la estanflación. La subida de tipos anunciada recientemente por el Banco Central Europeo (BCE) –la primera más de una década, que se une al fin de sus intervenciones en los mercados de deuda pública europea– llegaría tarde y mal, porque la inflación lleva casi un año creciendo. La Fed, que acaba de anunciar la mayor subida de tipos en casi tres décadas, habría anticipado mejor el ciclo económico. Las palomas, sin embargo, oyen ecos de 2008-2011. Por entonces el BCE, con el fin de atajar un brote pasajero de inflación, alzó los tipos de forma precipitada, agravando una recesión económica. El ajuste actual podría ser prematuro y causar un daño innecesario: basta con contemplar la –cada vez más plausible– probabilidad de una recesión en EEUU el año que viene, o la reunión de emergencia convocada ayer por el BCE para evitar que se disparen las primas de riesgo en el sur de la UE.

¿En cuál de estos dos mundos nos encontramos? Hoy la inflación es más profunda y sostenida que en 2008-2011, pero no alcanza los niveles de los 70. La cuestión clave es que, como en ambas ocasiones, el papel de los bancos centrales está transformándose a marchas forzadas. Y esa transformación reduce las herramientas disponibles para resolver problemas macroeconómicos.

Para entender el problema es útil examinar de dónde viene la inflación. Cada día parece menos plausible que sea, como proclamó Milton Friedman, "siempre y en todas partes un fenómeno monetario". Las crisis de 2008 y 2020 se combatieron inundando los mercados financieros con dinero. Pero hasta 2021 el problema en la zona euro no era una inflación elevada, sino demasiado baja. El origen de este estancamiento secular, como lo denominó el economista Larry Summers, se encontraba en procesos ajenos a la política monetaria: por ejemplo, el impacto deflacionario de la tecnología o la incorporación de China a la economía mundial.

Si la inflación no es solo un fenómeno monetario, subir los tipos de interés puede ser un instrumento limitado para atajarla. Así lo señala un reciente estudio de David Ratner y Jae Sim. Los autores estudian la estanflación de los 70 basándose en el trabajo de Michal Kalecki, un macroeconomista que entendía la inflación como un fenómeno redistributivo. Kalecki sostenía que, en un mundo con sindicatos fuertes, los trabajadores serían capaces de obtener subidas salariales por encima de los incrementos en su productividad laboral. Eso terminaría desatando la inflación y, con ella, una reacción de las grandes empresas, que exigirían políticas económicas ortodoxas: subidas de tipos de interés y priorizar la estabilidad de precios sobre el pleno empleo.

En base a esta intuición, Kalecki fue capaz de predecir el transcurso de los años 70. Pero Ratner y Sim van más allá. Sostienen que lo que puso fin a casi el 90% de la inflación en EEUU durante los 80 no fueron las subidas de tipos de interés, sino el debilitamiento sostenido de los sindicatos que llevó a cabo la administración de Ronald Reagan. Es decir, que además de que las políticas de liquidez extraordinaria no generan la inflación que a menudo se asume, las subidas de tipos no son el medio ideal para contenerla, como hasta ahora se presuponía. El Financial Times resume las implicaciones del estudio con un titular lapidario: "Guerra de clases > subidas de tipos".

El informe sorprende porque lo publica el servicio de estudios de la propia Fed. El banco central estadounidense estaría admitiendo que carece de instrumentos esenciales para mantener la estabilidad de precios. La capacidad de los bancos centrales para llevar a cabo la misión que se les encomendó a partir de los 70 quedaría así en entredicho.

Si la inflación está más vinculada a la conflictividad laboral que a la política monetaria, su retorno podría reflejar una reafirmación del mundo del trabajo, que acumula décadas debilitándose. Sin embargo, y pese a fenómenos como la "Gran Renuncia" en EEUU o la creciente sindicalización en empresas como Amazon o Starbucks, no existe una tendencia clara en esa dirección. La inflación actual responde a otros factores: desajustes entre la oferta y demanda internacional tras los confinamientos; el aumento de los precios de los alimentos y la energía, agravados por la guerra de Ucrania; y, como señala la economista del BCE Isabel Schnabel, los crecientes márgenes de beneficio empresarial. Pero el problema original persiste. La política de tipos es un instrumento torpe y crudo en esta coyuntura. No es probable que subiéndolos de manera abrupta se ataje la inflación, pero sí que la decisión produzca una recesión económica global.

Todo ello nos lleva a una paradoja incómoda: endurecer la política monetaria parece tan ineludible como inoportuno. Ineludible porque no es viable mantener tipos de interés negativos cuando la inflación en la zona euro es cuatro veces superior a los mandatos del BCE y la Fed. Y porque los programas de liquidez extraordinaria ya han aumentado enormemente la desigualdad económica, al inflar desproporcionadamente los mercados bursátiles. Cabe recordar, además, que estas políticas monetarias siempre fueron un parche tecnocrático ante la incapacidad política –de los diferentes gobiernos europeos, o de la presidencia y el legislativo estadounidenses– para coordinar una respuesta solidaria y eficaz a la crisis de 2008.

Con todo, subir tipos ahora acarrea riesgos inmensos. Obstaculizará la financiación de hogares, empresas y el sector público. Si el BCE no resulta creíble en su programa de apoyos a países como España e Italia, se arriesga a causar una fragmentación financiera en la UE. Las subidas en EEUU, por otra parte, pueden generar una crisis de deuda en las economías emergentes, dificultando su acceso a financiación e inversión directa. Todo ello agravará una recuperación poscovid cada vez más frágil. Aunque nunca exista un momento ideal para endurecer la política monetaria, el contexto actual es especialmente inoportuno.

Los banqueros centrales tienen por tanto que alcanzar un equilibrio delicado. Deben poner fin a la era de tipos ultra-bajos sin socavar la recuperación económica. Y actúan en un entorno en que su capacidad para controlar la inflación es muy limitada. En un mundo ideal, la subida de tipos es moderada y no genera pánico en los mercados de deuda. Viene acompañada de políticas fiscales proactivas –con impuestos específicos para limar beneficios empresariales y controles de precios puntuales–, así como un rediseño ambicioso de las reglas fiscales en la UE. Esto es, en teoría, el "aterrizaje suave" que desean tanto los halcones como las palomas: contener la inflación sin provocar una recesión económica. Pero el margen de maniobra para la política monetaria es cada vez más estrecho.

En el pasado los banqueros centrales se consagraron como autoridades incuestionables. Todo apunta a que esta década expondrá los límites de su poder.

Por Jorge Tamames, investigador en Real Instituto Elcano y autor de 'La brecha y los cauces'

16/06/2022

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El aumento de precios de los alimentos incrementará el hambre en el mundo

Impacto del conflicto entre Rusia y Ucrania, entre otros factores

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) advirtió que las poblaciones más vulnerables actualmente pagan más por menos cantidad de alimentos.

 

En su informe semestral sobre la Perspectivas Alimentarias en el mundo difundido esta semana, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) advirtió que las poblaciones más vulnerables del mundo actualmente pagan más por menos cantidad de alimentos. “Los países gastarán este año un récord de 1,8 billones de dólares en la importación de los alimentos que necesitan, pero la cantidad de comida que comprarán no será más sino menos”, advirtió la FAO, cuya base mundial está en Roma. Y el mayor riesgo es que estos aumentos de precios lleven a un incremento del número de personas subalimentadas en el mundo.

​ Y ésta podría ser la consecuencia no sólo del aumento de los precios de los alimentos, de los insumos que se requieren para la producción de alimentos y de los costos de transporte sino también de la guerra entre Rusia y Ucrania, un conflicto entre dos superpotencias agrícolas que representaban el 30% del comercio mundial de trigo y el 78% de las exportaciones de aceite de girasol.

​ Desde el comienzo de la guerra, los precios del trigo aumentaron un 40%, lo que afectó a más de treinta países, importadores netos de trigo que dependían de estos dos países para al menos un 30% de sus importaciones. Esos 30 o más países han visto limitadas sus importaciones no sólo de cereales sino de fertilizantes que producían los dos países en guerra. La exportaciones rusas de cereales estaban destinadas principalmente a Egipto, Túnez y Turquía además de otros países africanos y asiáticos. Mientras en el caso de Ucrania, el 75% de la producción agrícola era exportada en tiempos normales, a China, Europa y países africanos. En 2021 Ucrania había tenido una súper cosecha que alcanzó los 106 millones de toneladas de cereales.

Los precios de los alimentos también aumentaron porque se incrementó el precio del petróleo, derivado de las sanciones que se han impuesto al petróleo y gas rusos a causa de la guerra. Ha influido asimismo el cambio climático que se está viviendo en todo el mundo.

Según el informe de la FAO, el costo mundial de las importaciones de alimentos aumentará en 51.000 millones de dólares en comparación con 2021. Se calcula igualmente que los países más pobres, entre ellos los de África subsahariana, registrarán un incremento de los costos totales a pesar de la reducción de las cantidades importadas.

El cambio climático ha provocado sequías en muchísimos países, incluida Italia por dar un ejemplo, donde el río Po, que riega toda la zona de cultivos de la llamada Padania, se ha visto notablemente reducido por la falta de lluvias.

Disminuirá la producción de cereales

“En vista del aumento de los precios de los insumos, las preocupaciones suscitadas por las condiciones atmosféricas y el incremento de la incertidumbre del mercado como consecuencia de la guerra de Ucrania, las últimas previsiones de la FAO apuntan a la probabilidad de que se contraigan los mercados alimentarios y de que los costos de las importaciones de alimentos alcancen un nuevo récord”, comentó el economista Upali Galketi Aratchilage, editor líder del informe Perspectivas Alimentarias.

La FAO asimismo prevé que la producción mundial de los principales cereales como trigo, maíz y arroz, entre otros, disminuirá en 2022 por primera vez en los últimos cuatro años y que la utilización mundial de ellos también disminuirá por primera vez en los últimos 20 años.

La producción mundial de trigo, por ejemplo, disminuirá a 771 millones de toneladas, según la FAO. La agencia de la ONU resalta un contexto tenso, con cosechas inciertas debido a la guerra en Ucrania o incluso a sequías, como la que tiene lugar en la India o en Argentina. Según informó la agencia AFP, Argentina, octavo productor de trigo del mundo, informó recientemente que su superficie sembrada con trigo será de 6,2 millones de hectáreas, la menor de los últimos 12 años.

Baja la producción de carne

La organización internacional advirtió asimismo que en el mundo no sólo disminuirá la producción de cereales sino también de carne, entre otros alimentos. Según los pronósticos de la FAO, en Argentina, la Unión Europea y Estados Unidos la producción de carne disminuirá, aunque no se especificó cuánto. Pero a nivel mundial se prevé en cambio un aumento del 1,4% gracias al incremento previsto en la producción de carne porcina en China. Las reservas mundiales de trigo aumentarán ligeramente en el año, principalmente debido a la acumulación previa de existencias en China, en la Federación de Rusia y en Ucrania.

Se prevé que la producción y utilización mundial de maíz alcanzarán nuevos récords a causa del incremento de la producción de etanol (biocombustible hecho con maíz o caña de azúcar según los países) en Brasil y Estados Unidos y de la producción industrial de almidón de maíz en China. También se espera que la producción mundial de azúcar aumentará después de tres años de descenso, impulsada por incrementos en la India, Tailandia y la Unión Europea

Fondo de ayuda para los países pobres

Ante este panorama y ante la posibilidad de que la inseguridad alimentaria aguda empeore a nivel mundial, haciendo registrar probablemente condiciones de hambruna localizadas en distintas partes del planeta, la FAO ha propuesto a los países miembros y ante el G20 (foro intergubernamental de coordinación económica y financiera), la creación de un Fondo de Financiación de las Importaciones de Alimentos a fin de dar apoyo a las naciones de bajos ingresos que dependen en mayor medida de las importaciones de alimentos. Se necesitan por tanto medidas urgentes a escala mundial para prevenir el hambre y las crisis alimentarias en los países vulnerables y en los hogares más pobres que, dados sus altos niveles de endeudamiento, no tienen acceso a fuentes alternativas de financiación.

Según los cálculos de la FAO, la guerra en Ucrania podría dar lugar a que el número de personas que padezcan hambre entre 2022 y 2026 aumente en 13,1 millones con respecto a un escenario que ya había crecido a causa de la covid-19 (se habló de un aumento de 13,8 millones de los que padecían hambre en 2021). Varias organizaciones de Naciones Unidas como FAO, OMS (Organización Mundial de la Salud) y Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) entre otras, estimaron que en 2020 las personas subalimentadas en el mundo habían llegado a un total de 811 millones, cerca de la décima parte de la población mundial.

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ONU: Crisis alimentaria puede desembocar en una catástrofe global en 2023

El mundo solo puede responder de manera eficiente a la actual emergencia alimentaria con el regreso al mercado internacional de los productos alimenticios procedentes de Ucrania, así como de la comida y los fertilizantes rusos, según el organismo.

La secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD), Rebeca Grynspan, advirtió este miércoles durante una rueda de prensa que la crisis alimentaria actual puede desembocar en una catástrofe de proporciones globales ya en el año 2023.

"El aumento de los costes energéticos y las restricciones comerciales en el suministro de fertilizantes procedentes de la región del mar Negro han hecho que los precios de los fertilizantes suban incluso más rápido que los de los alimentos", afirmó Grynspan.

En este sentido, señaló que, si el actual conflicto en Ucrania se prolonga "y los altos precios de los cereales y los fertilizantes persisten en la próxima temporada de siembra, la crisis actual podría extenderse […] a otros alimentos básicos como el arroz", agregando que la situación afectará, "a miles de millones de personas".

En paralelo, la jefa de la CNUCYD subrayó que las categorías de la población más vulnerables "son los que más sufren". Mencionó los cálculos que muestran que el aumento del 10 % en los precios de los alimentos significará una disminución del 5 % de los ingresos de las familias más pobres. Además, acentuó que la situación empezó a agravarse antes del operativo ruso en Ucrania. Así, citó los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que apuntan a que el 60 % de los trabajadores a nivel mundial tienen ingresos reales más bajos que antes de la pandemia del covid-19.

Grynspan reafirmó la postura de la ONU de que el mundo solo puede responder de manera eficiente a la actual emergencia alimentaria con el regreso al mercado internacional de los productos alimenticios procedentes de Ucrania, así como de la comida y los fertilizantes rusos. "Será fundamental restablecer la disponibilidad de fertilizantes, garantizar el acceso de los pequeños agricultores y controlar los suministros en todas partes durante los próximos 18 meses", puntualizó.

Rusia está dispuesta a cooperar con el tema del trigo ucraniano
Las declaraciones de la secretaria general de la CNUCYD llegan en medio de los esfuerzos diplomáticos para asegurar el transporte seguro del trigo ucraniano desde los puertos en el mar Negro. Esta misma jornada el canciller ruso Serguéi Lavrov destacó, tras reunirse con su par turco Mevlut Cavusoglu, que Moscú está dispuesto a celebrar una reunión en Estambul con la ONU, Turquía y Ucrania para tratar las exportaciones de grano.

Al mismo tiempo, el alto diplomático subrayó que los militares rusos y turcos están ahora discutiendo los detalles del desminado de los puertos ucranianos para permitir la exportación de grano. "Si las autoridades de Kiev están preparadas, estaremos encantados de cooperar", sostuvo. El ministro también aseveró que Moscú está dispuesta a "garantizar la seguridad de los buques que salen de los puertos ucranianos". "Rusia garantiza que si Kiev desmina los puertos, Moscú no aprovechará la situación en el marco de la operación militar", añadió.

Planes en elaboración

Este lunes, el diario ruso Izvestia reportó, citando una fuente de alto rango al tanto del asunto, que Moscú acordó con Kiev y Ankara un esquema preliminar de la salida de los barcos ucranianos cargados con trigo desde el puerto de Odesa. El plan prevé el desminado de la zona costera del puerto por parte de militares turcos. Luego, buques de guerra turcos escoltarán a embarcaciones ucranianas hasta aguas neutrales. Desde allí estarán acompañadas con buques de guerra rusos hasta el Bósforo para asegurar su salida segura y evitar provocaciones.

Sin embargo, la agencia Bloomberg informó la misma jornada, citando fuentes anónimas al tanto del transcurso de las negociaciones, que, pese a un acuerdo preliminar entre Rusia y Turquía respecto a la apertura del corredor de cereales, Ucrania ve el asunto con escepticismo.

La semana pasada el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró que los países occidentales fueron quienes tomaron las medidas que agravaron la crisis alimentaria en el mundo. En este contexto, destacó que Rusia no obstaculiza los intentos de sacar los cereales ucranianos y propuso varias maneras de hacerlo:

  1. A través de los puertos marítimos que Ucrania controla, como el de Odesa y otros cercanos. "No fuimos nosotros los que minamos las entradas de los puertos", indicó el mandatario, agregando que Moscú garantizará un paso seguro de buques si Kiev desmina los puertos
  2. A través de los puertos del mar de Azov que Rusia controla, como los de Berdiansk y de Mariúpol
  3. A través del río Danubio y Rumania
  4. A través de Hungría
  5. A través de Polonia
  6. A través de Bielorrusia, "la vía más simple", pero esto requiere el levantamiento de las sanciones que fueron impuestas contra Minsk.

(Tomado de RT en Español

Junio 8 / 2022-06-09

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Rusia y Occidente compiten por conseguir una salida segura para el trigo ucraniano

20 millones de toneladas de grano deben ser exportadas rápidamente

Los envíos están parados por el bloqueo naval ruso del puerto de Odesa en el Mar Negro y por las minas flotantes ucranianas plantadas para defender el puerto de los ataques rusos

 

En un juego diplomático del gato y el ratón, Rusia y Occidente están proponiendo ideas similares, aunque a veces enfrentadas, para que el grano de Ucrania que hace tanta falta pueda ser transportado con seguridad por el Mar Negro y pueda llegar así a los mercados mundiales. También compiten en la batalla por el relato ante la opinión pública mundial si los planes fracasan. Y libran otra batalla diplomática en África y Oriente Medio para presentar a su adversario como el culpable de la espiral de precios de los alimentos y de los fertilizantes.

Rusia y Ucrania exportan más de una cuarta parte del trigo mundial y Rusia es el primer exportador de fertilizantes del mundo. El índice de precios de los fertilizantes del Banco Mundial aumentó casi un 10% en el primer trimestre de 2022, hasta alcanzar un máximo histórico en términos nominales. Los 20 millones de toneladas de grano que están parados en Ucrania deben ser exportados rápidamente para evitar una nueva explosión de los precios de los alimentos, y también para que pueda conservarse en condiciones la próxima cosecha ucraniana, que en estos momentos no puede ser enviada a los graneros de almacenamiento porque están al máximo de su capacidad.

Los envíos están parados por el bloqueo naval ruso del puerto de Odesa en el Mar Negro y por las minas flotantes ucranianas plantadas para defender el puerto de los ataques rusos. Moscú, a cambio de levantar el bloqueo, quiere que se levanten las sanciones a su transporte marítimo y a sus productos fertilizantes. La cuestión es si hay un acuerdo al que se pueda llegar.

Turquía como mediador

En lo que empieza a parecerse al plan principal, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha aceptado reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, el 8 de junio para hablar de la posibilidad de que Turquía retire las minas de Odesa y luego escolte a los barcos que transportan grano hasta el Bósforo a través de un corredor naval. Erdoğan habló con Vladímir Putin sobre la propuesta el lunes y, según la versión turca, Putin estaba dispuesto a cooperar, pero con condiciones.

En virtud de la Convención de Montreux sobre el paso por los Estrechos de 1936, Turquía es el árbitro del tráfico marítimo dentro y fuera del Mar Negro, y precisamente este papel que tiene asignado es la justificación que utiliza, como miembro de la OTAN, para motivar su negativa a imponer sanciones a Rusia. El martes, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, señaló que la seguridad alimentaria está en el centro de las negociaciones: “Nos estamos centrando en la seguridad alimentaria. Queremos establecer un centro en Estambul para poder monitorear el corredor”.

En cuanto al papel desempeñado por los países de la Unión Europea, el primer ministro italiano, Mario Draghi, ha mostrado una actitud pragmática y ha tomado la iniciativa. Draghi habló de la cuestión con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a mediados de mayo; la semana pasada mantuvo conversaciones con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, más tarde con Putin y, tras esta conversación, de nuevo con Zelenski.

La dudas de Ucrania

Ucrania ha avanzado que está abierta a la retirada de las minas de Odesa, pero señala que habría que poner condiciones para que la marina rusa no aproveche para acercar sus buques de guerra al puerto. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, ha indicado que es necesario ser cautos “porque una garantía unilateral del Kremlin (de no acercar posiciones) no es suficiente. Necesitamos que terceros países asuman la responsabilidad de hacer cumplir el acuerdo”.

Italia y el Reino Unido se han ofrecido para llevar a cabo la operación de desminado, una misión que podría llevar 15 días, pero Turquía puede ser la opción preferida por Rusia para completar esta peligrosa tarea. Según Draghi, Putin ha indicado que abriría el acceso a Odesa siempre que se pudieran realizar controles válidos para garantizar que los barcos que transportan el grano no transporten también armas para su uso por parte de Ucrania. También existen cuestiones sin resolver sobre la nacionalidad de los barcos que escoltan el convoy y sus condiciones de actuación en caso de amenaza por parte de Rusia.

Según Moscú, Putin señaló la “disposición de la parte rusa” a facilitar el tránsito marítimo de mercancías sin obstáculos en coordinación con los socios turcos. Sin embargo, Rusia quiere a cambio el levantamiento de las sanciones occidentales sobre los fertilizantes, algo que, según Draghi, también está siendo exigido a la UE por África y que hace necesario volver a evaluar los términos de la negociación.

Estados Unidos también muestra cierta flexibilidad. Su representante ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ha indicado que están dispuestos a dar “cartas de patrocinio” a las compañías navieras y de seguros para facilitar las exportaciones de cereales y fertilizantes rusos. Ha puntualizado que el grano y los fertilizantes no están sujetos a sanciones del Tesoro estadounidense, pero que “las empresas están un poco nerviosas y estamos dispuestos a darles una respuesta tranquilizadora si eso les ayuda a animarse”. Ha subrayado que no se trata de un acuerdo para conseguir el levantamiento del bloqueo ruso del puerto de Odesa.

En este momento, el Reino Unido y la UE pueden estar yendo en direcciones opuestas al coordinar la prohibición de asegurar los barcos que transportan petróleo ruso en cualquier parte del mundo. Distinguir los seguros para los buques de grano de los de petróleo es factible, pero podría resultar complicado.

El papel de Naciones Unidas

Una posibilidad es que Rebecca Grynspan, alta funcionaria de la ONU (secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) que ha viajado recientemente a Moscú para tratar esta cuestión, pueda ayudar a negociar un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que respalde el corredor humanitario, una idea que apoya el presidente francés, Emmanuel Macron. Un alto cargo de un Gobierno occidental ha señalado que ve poco probable que “algún país, ni siquiera Rusia, pueda vetar una resolución para alimentar al mundo solo porque las exigencias rusas sobre el levantamiento de las sanciones no han sido satisfechas”.

Draghi no se opone a la participación de la ONU, pero teme que su entrada frene el ritmo de la negociación. “Puede desempeñar un papel importante en la resolución de la crisis, pero tenemos el deber de preguntarnos cómo podemos ayudar. Cómo acelerar las negociaciones, para que la solución no llegue demasiado tarde”, ha indicado.

El Reino Unido, Polonia y los países bálticos han mostrado su escepticismo ante la posibilidad de que Putin acepte. Reino Unido ha respaldado la propuesta de Lituania de un plan de convoyes que es parecido, pero que no depende de la cooperación rusa. Ha propuesto una coalición de voluntarios –no una fuerza de la OTAN– para escoltar a los barcos.

El nombre de Egipto, uno de los muchos países de ingresos medios y bajos que dependen en gran medida del grano ucraniano y ruso, ya ha sido mencionado como uno de los posibles miembros de esta coalición. La secretaria de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Liz Truss, normalmente partidaria de la línea dura o más militarista, pareció estar a favor de este plan cuando se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores lituano, Gabrielius Landsbergis. También ha sido muy significativa la inusual visita del presidente polaco, Andrzej Duda, a El Cairo esta semana para hablar de la crisis de los cereales.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, advirtió el martes en Londres: “Abrir esas vías marítimas requeriría un esfuerzo militar muy importante”. Si los responsables políticos optaran por ello, “sería una operación militar de alto riesgo que requeriría un esfuerzo considerable”, dijo. Es por este motivo que Draghi, Macron y el canciller alemán, Olaf Scholz, son partidarios de, primero, estudiar las intenciones de Putin.

Si ninguna de las opciones de la ruta marítima funciona, la única alternativa es intensificar el uso de las rutas existentes, mucho más caras, que llevan el grano en camiones a través de Polonia hasta los puertos bálticos y polacos, o en barcazas por el río Dniéper hasta los puertos rumanos y finalmente por tren hasta Polonia. La opción de llevar el grano por tren a través de Bielorrusia parece imposible debido a las exigencias de Minsk de que se levanten las sanciones sobre la potasa. En el principal punto de paso hacia Rumanía hay un atasco de 20 kilómetros de camiones esperando a ser inspeccionados. En el río Dniéper había una cola de 100 barcazas esperando para llegar al Mar Negro. Solo se autoriza el paso de siete embarcaciones al día.

Aparte de la necesidad humanitaria de evitar la hambruna, Draghi considera reales e inminentes los riesgos para Occidente de la espiral de subida del precio del pan, en términos de flujos migratorios, terrorismo e inestabilidad política. Como ha indicado un funcionario italiano: “Nos quedan dos semanas para solucionar esta situación o nos enfrentamos a una crisis muy grave”.

Traducción de Emma Reverter

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Las petroleras Repsol y Eni empezarán a enviar crudo desde Venezuela a Europa

El presidente Nicolás Maduro celebró los "pasos leves pero significativos" de Estados Unidos

El alivio busca promover el reinicio del diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición respaldada por Washington, que fue suspendido en octubre pasado y aún no fue retomado.

La petrolera española Repsol y la italiana Eni empezarán a enviar petróleo venezolano a Europa a partir del próximo mes para compensar el veto al crudo ruso, de acuerdo a cinco fuentes del gobierno estadounidense. A esta situación se suma el permiso otorgado en mayo a la petrolera Chevron a negociar su licencia con la estatal PDVSA. El alivio busca promover el reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición respaldada por Washington, que fue suspendido en octubre pasado y aún no fue retomado. El presidente Maduro confirmó este sábado los "pasos leves pero significativos" de Estados Unidos al "entregar licencias" a empresas petroleras para operar en el país.

"Estados Unidos hace una semana dio unos pasos leves pero significativos al entregar licencias a la empresa Chevron de Estados Unidos, a la empresa Eni de Italia y a la empresa (española) Repsol para iniciar los procesos que los lleven a producir petróleo y gas en Venezuela para exportar a sus mercados naturales. (...) El petróleo que necesita el mundo para funcionar está aquí en Venezuela", dijo el mandatario venezolano este sábado en el programa radial Diálogo Internacional, conducido por Atilio Boron y emitido por la radio AM 530

La Casa Blanca, con la que Maduro aseguró tener "comunicación permanente", anunció el 17 de mayo la flexibilización de algunas de las sanciones impuestas al gobierno venezolano en 2019, incluido un embargo petrolero, para presionar su salida del poder luego de desconocer su reelección un año antes. Maduro sostiene que estas medidas punitivas profundizaron la crisis en el país.

Un funcionario del gobierno del presidente Joe Biden señaló que la flexibilización incluye una "licencia limitada" a Chevron para "negociar los términos de las posibles actividades futuras en Venezuela". No nombró a Eni o Repsol, aunque la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez señaló haber "verificado y confirmado" que la medida incluía a las empresas europeas. 

Las dos compañías energéticas europeas, que tienen empresas conjuntas con la petrolera estatal venezolana PDVSA, pueden contar los cargamentos de crudo para compensar deudas pendientes y dividendos atrasados, dijeron las fuentes de Washington. La administración estadounidense espera que el crudo venezolano pueda ayudar a Europa a reducir la dependencia de Rusia y redirigir algunos de los cargamentos de Venezuela desde China.

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Cumbre de las Américas: una semana clave para la política exterior de Biden

El encuentro en Los Ángeles empieza este lunes con el foro de organizaciones de la sociedad civil

 Ante la exclusión de Venezuela, Cuba y Nicaragua a la cita, la principal ausencia podría ser la del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. La cumbre viene a mostrarle al presidente de EEUU. cómo está su relación América latina y el Caribe.

 

Desde Washington, DC

Empieza una semana clave para el Gobierno de Joe Biden en materia de política exterior. Este lunes, en la ciudad de Los Ángeles, California, representantes de la sociedad civil, el sector privado y de los gobiernos del continente se reunirán en el marco de la IX Cumbre de las Américas. No todos: no hay invitación de Estados Unidos para los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Luis Arce de Bolivia dijo que no irá. La lista final de asistentes no se conoce, aunque falten horas para que los mandatarios de la región empiecen a aterrizar en la soleada costa oeste del país norteamericano.

La principal ausencia podría ser la del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien adelantó que no asistirá si no se convoca a todos los países de la región. Estados Unidos excluye del encuentro a Daniel Ortega, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, líderes de Nicaragua, Venezuela y Cuba respectivamente, por considerarlos no democráticos. Durante la última semana, la Casa Blanca dejó entrever que estaba teniendo “consideraciones finales” sobre la lista de invitados y dijo que la anunciaría “pronto”, pero a horas del inicio, todavía no hubo novedades.

Un conteo del Consejo de las Américas también tiene escrito en lápiz la asistencia de los jefes de Estado del llamado Triángulo Norte: El Salvador, Guatemala y Honduras. Los tres países son señalados en la política de migración de Washington como los emisores de personas que atraviesan México y llegan a la frontera con Estados Unidos. Una eventual ausencia de los líderes de estos países, sumada a la de López Obrador, sería directamente perjudicial para los objetivos de la Casa Blanca sobre esta cumbre, en la que pretende alcanzar un nuevo acuerdo de migración para la región.

La semana pasada, el principal asesor de Biden para América Latina, Juan González, dijo en una llamada con periodistas que el mandatario estadounidense “quiere personalmente” que López Obrador esté en la cumbre.

Inmigración, diversidad y DD.HH.

Esta nueva edición del foro regional, la segunda que Estados Unidos organiza desde la cumbre de 1994 en Miami, contará con tres espacios de discusión paralelos. El primero será el foro de organizaciones de la sociedad civil, que comienza este lunes y estará enfocado en temas de inmigración, diversidad y derechos humanos. También habrá un encuentro del sector privado, en el que el debate pasará por la recuperación económica después de la crisis causada por la pandemia de covid y la transformación tecnológica de la región. Para el tercer foro está convocada la juventud en un formato híbrido para discutir sobre cambio climático, corrupción y conectividad.

Las miradas estarán puestas, sobre todo, en la reunión de líderes. La cumbre, para el país anfitrión, será sobre todo un termómetro que le permitirá estimar qué influencia real tiene actualmente en el continente. En ninguna parte de la agenda que se conoce hay mención a China, el elefante en la región. Sin embargo, la competencia con el gigante asiático es una de las principales preocupaciones de la Casa Blanca.

Para los jefes de Estado de América Latina y el Caribe será más bien una evaluación. En los cuatro años de presidencia de Donald Trump, la política exterior de Washington hacia América se limitó sobre todo a la oposición contra Cuba y Venezuela y a promover un muro en la frontera con México. El exmandatario incluso faltó a la anterior Cumbre de las Américas, que se llevó a cabo en Perú en 2018. Envío en cambio a su vice, Mike Pence.

La llegada de Biden al gobierno en enero de 2021 generó expectativas en una región que se había sentido ignorada durante los cuatro años anteriores. El demócrata, con una larga trayectoria en la política estadounidense, podría generar una nueva relación. Pero ahora, un año y medio de mandato después, tiene pocos resultados para mostrar en ese frente. Bajo su administración, el foco de Estados Unidos estuvo puesto principalmente en recuperarse de la pandemia, que causó más de un millón de muertes en el país norteamericano. Está, a nivel exterior, concentrado en Europa del Este, en Ucrania, en ver qué hace Rusia.

Esta nueva edición de la Cumbre de las Américas que comienza este lunes viene a mostrarle a Biden el verdadero estado de la relación con América Latina y el Caribe. Al resto, le permitirá ver cuánto está dispuesto a hacer Washington si quiere competir con China en la región.

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El papel estratégico de las ciudades para el capital

Críticas y Alternativas al urbanismo neoliberal

 

Las múltiples crisis del capitalismo globalizado son también la crisis del modelo urbano que ha promocionado. Según el Banco Mundial, en el año 2020, alrededor de 4.500 millones de personas vivían en ciudades, aproximadamente el 55% de la población mundial. Bajo las condiciones actuales, este crecimiento alcanzaría los 6.000 millones de personas en el año 2050. El desarrollo de un mundo globalizado es la consecuencia del desarrollo capitalista de los últimos dos siglos. Sin embargo, la pulsión urbanizadora del capitalismo también ha demostrado ser el eslabón débil para hacer frente a estas múltiples crisis. En el mundo globalizado en el que las urbes actúan como nodos, las enfermedades como el coronavirus se transmiten casi a la misma velocidad que los flujos financieros o de información. El modelo urbanizador capitalista es además responsable de la crisis ecológica en su conjunto, como demuestra el propio caso del coronavirus: la zoonosis causante de la transmisión del coronavirus a la especie humana está directamente relacionada con la depredación de la naturaleza por parte de un modelo de desarrollo productivista y urbanizador.

La creciente urbanización de la población mundial lleva en ella la generación de desigualdades sociales cada vez mayores. Lejos de ser un sinónimo de desarrollo, las tendencias contemporáneas de la urbanización a nivel mundial se traducen en la multiplicación de lo que Mike Davis llamaba ciudades miseria. Sin embargo, tal y como muestran las previsiones del Banco Mundial, el proceso urbanizador está destinado a seguir progresando, siendo fundamental para el desarrollo del capitalismo. La clave de esta contradicción se encuentra en la doble naturaleza de las ciudades como expresión de las contradicciones del capitalismo, a la vez que para el propio capitalismo son potenciales fuentes de solución a su crisis. En este texto intentaremos plasmar algunos de los elementos de este funcionamiento desde la perspectiva marxista. 

La lógica neoliberal del desarrollo urbanístico 

Desde el punto de vista histórico, el desarrollo urbano ha ido de la mano con el desarrollo de las fuerzas productivas. En aquellos países donde se desarrolló en primer lugar el capitalismo industrial, la necesidad de concentración de mano de obra mediante la desposesión de medios de subsistencia como la tierra y la necesidad de conectar diferentes actividades manufactureras fueron los primeros motores del crecimiento urbano. Esta relación causal se ha visto alterada y transformada durante los últimos cuarenta años, al calor de un capitalismo que entró en una situación de crisis crónica. Una manera de observar este fenómeno es centrándonos en analizar el reparto del empleo por sectores en las ciudades. Los datos ofrecidos por el Banco Mundial entre 1991 y 2019 muestran que en el año 2012 se alcanzó un pico en términos de los empleos industriales en las últimas tres décadas, alcanzando el 23,11% de los empleos mundiales, cayendo desde entonces hasta el 22,5%. Es evidente que el propio desarrollo económico desigual hace que estas cifras tengan muchos matices en función del país y la región del planeta en la que se encuentre. Sin embargo, más allá de tener en cuenta las especificidades regionales, tomando los datos de China, estos arrojan una imagen casi idéntica a la media mundial (datos anteriores a la pandemia Covid-19). A las cifras de los empleos industriales podemos contraponer los empleos existentes en el sector servicios, que han ido creciendo ininterrumpidamente a nivel mundial desde el 35% de los empleos totales en 1991 a superar el 50% en 2019 (en el caso de China pasando del 19 al 47%) 4/. Mientras las ciudades seguían creciendo, la producción de mercancías ha perdido peso en términos de empleo frente a la prestación de servicios. 

En el caso del Estado español, el descenso global del empleo en la industria ha pasado del 32% al 20%, mientras que los empleos en los servicios han pasado del 57% al 75%. De este 75%, al menos un 11% corresponde al sector turístico, en el que la economía española ha tendido a especializarse. Comparando estos datos demográficos del crecimiento de las ciudades, existe una correlación entre el desarrollo de los empleos de servicios y el crecimiento urbano. Si bien es cierto que esta urbanización fue más rápida entre las décadas de 1960 y 1980 (época de mayor ímpetu en el desarrollo industrial), el proceso de urbanización ha seguido su curso durante los últimos 40 años, acogiendo al 80% de la población española. Poner de relieve la relación entre los cambios en la estructura del empleo y el desarrollo de las ciudades nos permite explicar el papel singular que las ciudades han pasado a ocupar en el proceso de acumulación capitalista en las últimas décadas, así como entender las modalidades de apropiación que el capital ha desplegado en los últimos años. 

Crisis del capital y la ciudad como espacio de reproducción de las relaciones capitalistas

Para adentrarnos en los mecanismos del desarrollo urbano actual conviene echar la vista atrás y entender el desarrollo del capital a partir de la crisis económica de los años setenta. El largo período de crecimiento y de desarrollo productivo que precedió esta crisis a partir de finales de los años cuarenta fue una causa decisiva para el desarrollo de las ciudades europeas. La rapidez y profundidad de las transformaciones espaciales que dejó el capitalismo a nivel de las inéditas aglomeraciones de población abrió la puerta a debates y reflexiones en torno a las razones de la propia estructuración de las ciudades (especialmente entre Henri Lefbvre y Manuel Castells), así como sobre la propia disposición espacial de espacios productivos como las fábricas (principalmente por el operaísmo italiano). Estos debates, cuyas coordenadas siguen en gran parte vigentes a día de hoy, giraron en torno a la idea de la capacidad del capital para producir el espacio, tanto según sus necesidades para la producción y circulación de mercancías como con el objetivo de asegurar su dominio ideológico. 

La relativa paradoja que podríamos señalar aquí sería que, tras el final de esta onda larga expansiva, a partir de los años setenta, la relación del capital con el espacio físico no se relajó, sino que incluso se incrementó. Las fuertes implicaciones que tuvo en términos de intensidad de la transformación del espacio y de la subsunción del medio rural por el medio urbano llevaron al pensador marxista Henri Lefebvre a definir este proceso como una “revolución urbana” (Lefebvre, 1970).

Una manera de aproximarnos a este fenómeno es a través de la necesidad, identificada por Karl Marx, que tiene el capital de reproducirse de manera ampliada. La crisis del capitalismo de los años setenta, que marcó el fin de la onda larga creciente, tuvo como consecuencia una reestructuración de la producción a nivel mundial (Mandel, 1979). La ampliación de las escalas de producción, la constitución de cadenas globales de valor permitía desgajar márgenes de beneficio que se iban ajustando progresivamente en los procesos productivos. Siguiendo el enfoque que Karl Marx desarrolla en El Capital, estas estrategias estaban destinadas a poder generar mejores condiciones que propiciaran el proceso de “reproducción ampliada del capital” (entendido como la reproducción directa de las relaciones de producción y consumo que permiten valorizar una inversión de capital). Sin embargo, los márgenes para esta reproducción ampliada dentro de la economía productiva resultaban ser cada vez más estrechos, de modo que la respuesta del capital se basó en la extensión de los espacios y condiciones de extracción de plusvalía. Este desarrollo se ha traducido en una multiplicidad de procesos: desde la integración de nuevos sectores de la población al trabajo asalariado y el desarrollo del sector financiero hasta la privatización de servicios públicos, pasando por una relación con el espacio físico cada vez más basada en su mercantilización. Estos avances en el proceso de reproducción ampliada permitían además el desplazamiento de las contradicciones en el tiempo y en el espacio. 

 David Harvey, autor de referencia en el análisis de estos procesos en el espacio, y en particular en las ciudades, relaciona el proceso de expansión de la reproducción con el proceso de “acumulación por desposesión” (Harvey, 2005). Esta acumulación por desposesión permitiría actualizar el concepto desarrollado por Marx relativo al proceso de “acumulación primitiva”, y que identificó como necesaria para que pudiese tener lugar el proceso de acumulación industrial. Para Harvey, las ofensivas sobre los derechos sociales, así como sobre los territorios, mostraban que este proceso no estaba históricamente circunscrito al periodo de los inicios del capitalismo industrial, sino que tiende a intensificarse en los momentos de crisis en el proceso de acumulación productiva. 

Más allá, Harvey elabora un marco conceptual para explicar la relación existente entre un capital productivo en declive, el desarrollo urbano y el crecimiento fulgurante del capital financiero a partir de los años ochenta. Para Harvey, la saturación en la acumulación del capital manufacturero conducía a un proceso de “cambios en el capital” (capital switching en inglés), en el que el capital saltaba del “circuito primario” (el proceso de la producción de mercancías) al circuito llamado “secundario” (o de desarrollo de las infraestructuras). Este desarrollo del circuito secundario es el que habría alimentado el crecimiento de las ciudades a partir de la crisis de los años setenta. En última instancia, autores como Manuel Aalbers (2008) argumentan que el proceso de “cambio en el capital” se da entre el capital financiero y el capital físico, sin que haya una conexión directa con la esfera productiva propiamente dicha.

Este marco conceptual nos sirve de hoja de ruta para entender los desarrollos urbanos como el español, basado en la construcción y en el endeudamiento. El Estado español, contando con una economía de segundo orden dentro de los procesos de valorización europeos y mundiales, mostró de manera acusada la crisis de las relaciones productivas y la necesidad de ampliar los procesos de extensión de la actividad del capital. La precarización de la clase trabajadora y la creciente especialización en el turismo son dos caras de este proceso de reproducción basado en el desarrollo del capital inmobiliario y financiero. 

El desarrollo urbano español a la luz de la crisis de reproducción del capital

A pesar de la cierta abstracción de los conceptos anteriormente descritos, estos son importantes para entender el lugar que han ocupado el sector turístico y el de la construcción como especialización dentro de las economías europeas. Desde el punto de vista de cómo el capital ha reorganizado sus fuerzas y sus inversiones, podemos analizar el desarrollo urbanístico español en torno a tres grandes ejes: la especialización en el turismo como sector económico, el desarrollo inmobiliario y el modelo de gobierno municipal. 

En primer lugar, el desarrollo del turismo como una especialización de la economía española. Este sector conforma un 12,1% del PIB español en 2019 5/, con un 11% de la fuerza de trabajo empleada y contabilizada. Los grandes focos turísticos han pasado o pasan por procesos de intensa urbanización, como atestigua el desarrollo urbanístico de las costas mediterráneas. Además, antes de la pandemia de coronavirus, este sector ha vivido un intenso crecimiento, habiendo crecido más del 50% en términos de recaudación entre 2015 y 2019. Recordemos que el turismo demanda grandes cantidades de trabajo barato, para tareas altamente precarizadas. 

En segundo lugar, debemos citar el desarrollo inmobiliario, principal motor del crecimiento económico hasta la crisis del 2008. Las posibilidades de desarrollo del sector de la construcción estuvieron determinadas por su papel estratégico para las posibilidades de inversión del capital financiero: en contextos de incertidumbre, la inversión en capital inmobiliario permite fijar el valor del capital financiero en activos fijos. Un segundo elemento explicativo de este desarrollo se encuentra en el conjunto de innovaciones financieras que se constituyeron alrededor de los mercados hipotecarios y fueron la base del desarrollo de títulos financieros que permitieron la expansión de los capitales ficticios en torno a la deuda basada sobre el capital inmobiliario. Por último, el boom de la construcción jugó el papel de ofrecer una vía hacia al ascensor social mediante el endeudamiento, en un contexto de retroceso en las condiciones laborales y de la fragmentación social relativa a la pérdida de derechos. De hecho, frente a un sistema de bienestar menos garantista que en otros países europeos, la promoción de la vivienda en propiedad y la transmisión del patrimonio ha jugado un papel fundamental desde la época del franquismo.

En tercer lugar, más allá de discursos simplistas sobre el papel del Estado en el contexto de la economía neoliberal, hay que subrayar que las políticas municipales han jugado un papel clave en permitir y alabar los dos fenómenos anteriores. En la línea del enfoque desarrollado por Harvey, el rol asumido por las administraciones municipales se convirtió en el de la promoción de la iniciativa privada para poder desarrollar las ciudades. El desarrollo de un gobierno de las ciudades de tipo neoliberal sentó las bases para que la promoción de la inversión inmobiliaria se pudiera desarrollar. La competición para atraer proyectos de desarrollo inmobiliario lleva a las administraciones tanto a facilitar licitaciones para la construcción de promociones inmobiliarias como a comprometer grandes cantidades presupuestarias para el desarrollo de grandes eventos destinados a poner las ciudades en el mapa. En general, estos eventos tenían como resultado la valorización del suelo de las ciudades, procesos de desplazamiento forzados o inducidos mediante la gentrificación y el endeudamiento masivo de la propia administración municipal. 

La transformación de las ciudades tras la crisis de 2008

La crisis de 2008 puso fin a la burbuja inmobiliaria sin alterar la intensa relación que mantiene el capital financiero con el capital inmobiliario. Hacer aquí una panorámica excede el espacio de este texto, pero sí que apuntaremos dos elementos marcantes para la relación con el espacio urbano. 

El primero, la crisis y su gestión ha llevado al capital financiero a diversificar su presencia en el mercado inmobiliario y extenderse al mercado del alquiler, que estaba abocado a crecer tras el estallido de la crisis y la ola de desahucios que implicó. La entrada en este mercado ha sido apoyada y acompañada por parte del Estado. La compra mediante el FROB de una gran parte de los llamados activos tóxicos (básicamente hipotecas de dudoso cobro) y su posterior saneamiento por parte de la SAREB han significado una transmisión de estas viviendas a fondos de inversión (Gabarre, 2019). La gestión de estos bienes se ha llevado a cabo por parte de las sicav, cuyas regulaciones se flexibilizaron en 2012. Estos fondos han encontrado en el mercado del alquiler un punto de apoyo importante para poder seguir extrayendo rentas del capital inmobiliario, jugando un papel fundamental en la inflación de precios del alquiler. 

El segundo elemento que ha integrado lógicas mercantilizadoras en los entornos urbanos es el del desarrollo de la economía de las plataformas. Estas estructuras se han desarrollado durante la última década insertándose en el ámbito de la circulación de mercancías y la prestación de servicios. Estas plataformas basan su negocio en cuatro principios: en primer lugar, son nichos para la extracción de rentas en procesos ya existentes (como el alojamiento o el reparto de mercancías); segundo, actúan bajo el principio de la (falsa) horizontalidad entre proveedores y consumidores, pero con la capacidad y voluntad de saltarse regulaciones laborales y fiscales esenciales; tercero, este papel de extractores de riqueza está íntimamente ligado a su papel (casi) monopolista, lo cual les provee de una papel crucial en el sentido de la acumulación, gestión y venta de datos de las y los consumidores. Según Snircek (2017), esta parte del negocio incluso superaría en términos de beneficios el verdadero cometido de estas plataformas. Por último, se trata de estructuras fuertemente integradas en los mercados financieros, generando activos financieros en base a los servicios prestados. 

Conclusión

Con este texto hemos pretendido ofrecer unas breves pinceladas del sentido de la forma ciudad bajo el capitalismo actual, siendo no solo un producto de las necesidades del capital, sino además un mecanismo para la extracción de riquezas sobre las clases trabajadoras. El caso de la relación entre capital y vivienda muestra la capacidad de innovación que el capital está dispuesto a desarrollar para abrir nuevos espacios para la acumulación, combinando el negocio del mercado hipotecario con la financiarización del mercado del alquiler. La apropiación capitalista de la ciudad también funciona como nexo de las relaciones entre ámbito productivo y reproductivo. Así, mientras que en la introducción a este texto establecimos la relación existente entre urbanización y crisis climática, la financiarización de las ciudades es una causa fundamental para explicar la invisibilización y/o precarización de las tareas reproductivas y por extensión de las mujeres, principales encargadas de asegurar estas tareas. 

La crisis sanitaria y el creciente impacto de la crisis climática sacaron a relucir algunas de las miserias de la forma urbana contemporánea. Sin embargo, frente a esta crisis no debemos esperar a que se desarrollen soluciones que le hagan frente y que permitan construir ciudades democráticamente desde las necesidades humanas. Al contrario, el papel estratégico que juegan las ciudades para el capitalismo hace que cualquier solución que se plantee desde la perspectiva del capital pasará por una creciente absorción del espacio y de las relaciones sociales en el proceso de acumulación del capital. 

Mats Lucia Bayer es miembro del CADTM (Comité por la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo)

 

Por Mats Lucia Bayer

2 junio 2022

Referencias

Aalbers, Manuel B. (2008) “The Financialization of Home and the Mortgage Market Crisis”. Competition & Change, 12(2), 148-166.

Harvey, David (2005) El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión. Madrid: Akal.

Gabarre de Sus, Manuel (2019) Tocar fondo. La mano invisible detrás de la subida del alquiler. Madrid: Traficantes de Sueños.

Lefebvre, Henri (1970) La revolución urbana. Madrid: Alianza Editorial.

Srnicek, Niock (2017) Platform capitalism. Cambridge: Polity.

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Juan González, asesor de Biden para América Latina. . Imagen: EFE

La agenda de EE.UU. para la reunión en Los Angeles del 6 al 10 de junio

La decisión de Biden de excluir a Venezuela, Nicaragua y Cuba desnaturalizó la cita y disparó la queja de varios líderes.  

 

A menos de una semana de la XI Cumbre de las Américas, Estados Unidos, país anfitrión, dio a conocer la lista de prioridades que tiene en su agenda para el evento. Energías renovables, democracia y transformación tecnológica son los ejes que la Casa Blanca propondrá en la reunión multilateral en California, convencida de que esos son los problemas que le preocupan a la clase media de la región en su vida cotidiana. Así lo dijeron este miércoles dos funcionarios estadounidenses encargados de las relaciones del país norteamericano con América Latina. El Gobierno de Joe Biden también trabajará para una declaración conjunta en torno a la migración en el continente.

Estados Unidos quiere mostrarse optimista ante la convocatoria, ahora que los presidentes de Argentina, Brasil y Chile finalmente confirmaron su viaje a la ciudad de Los Angeles. Pero la Cumbre, que se desarrollará del 6 al 10 de junio, sigue ensombrecida sobre todo por la decisión de Estados Unidos de no invitar a Venezuela, Nicaragua y Cuba. La exclusión causó que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se negara a participar del evento si no se convoca a todos los países. Como reclamo ante la ausencia de los tres países, Argentina impulsa un encuentro paralelo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), una iniciativa que tiene el apoyo de México.

El problema ahora para Washington es que la ausencia de López Obrador, presidente de la segunda economía de América Latina y vecino sur del anfitrión, sería contraproducente para el principal deseo de la Casa Blanca: mostrar en Los Ángeles que puede congregar a los líderes latinoamericanos, que todavía tiene influencia en la región y que puede unirlos para firmar un pacto sobre migración.

En una teleconferencia con periodistas, Juan González, asesor del presidente Joe Biden para América Latina, sostuvo este miércoles que el Gobierno estadounidense está trabajando en “consideraciones finales” respecto de la lista de países invitados y dijo que la darán a conocer “pronto”. “Estamos confiados en que habrá una buena asistencia a la Cumbre”, insistió.

El funcionario reconoció conversaciones sobre el interés de México en incluir a Cuba entre los invitados y dijo que Biden “quiere personalmente” que López Obrador vaya a la Cumbre. Sin embargo, evitó dar definiciones: “No nos hemos enfocado tanto en quién está invitado, sino en los resultados que queremos alcanzar”.

González también evitó confirmar si la Casa Blanca va a invitar a Juan Guaidó en representación de Venezuela, a pesar de que Estados Unidos lo reconoce como presidente interino del país caribeño. “Hay gobiernos que tienen otras miradas y les consultamos. En última instancia, la prerrogativa del anfitrión es importante, pero también queremos facilitar una discusión amplia en el hemisferio y asegurarnos de que estamos incluyendo todas las miradas”, sostuvo.

En la llamada, González enumeró las áreas que Estados Unidos espera tratar en el encuentro multilateral. En primer lugar, la agenda económica del país norteamericano. “El presidente va a usar la Cumbre para alinear a líderes regionales, el sector privado y la sociedad civil detrás de una nueva agenda económica ambiciosa que surja de nuestros actuales acuerdos de libre comercio”, dijo el funcionario, sin dar detalles de cuáles serían las novedades.

Washington se muestra preocupado por la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19, un contexto en el que también mezcla los efectos de la guerra en Ucrania y la inflación en distintos países. Para la Casa Blanca, son los “principales desafíos que enfrenta la gente”.

La salud, dijo González acompañado del subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, también será otra de las áreas clave de la cumbre. Para Estados Unidos, que tuvo más de un millón de muertes en la pandemia, es una cuestión “de seguridad nacional”.

En California, Biden también buscará tratar el tema de seguridad alimentaria y anunciará un nuevo acuerdo con países del Caribe sobre clima y energía, una iniciativa que encabezará la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris.

Cuando la Cumbre termine el próximo viernes 10 de junio, la Casa Blanca quiere por lo menos tener una declaración sobre migración en el continente. Un pacto “sin precedentes” que le permita a Estados Unidos “enviar un mensaje de unidad” y que, sobre todo, diga que es un problema de toda la región y no solo de la frontera sur de Estados Unidos, en la que cada año cientos de miles de personas intentan cruzar desde México. “La clave es que la migración es un problema regional que toca a casi todos los países de la región”, dijo González. “Es un síntoma de un desafío más amplio”, insistió el funcionario. En ese contexto, dijo, la declaración que propone el país anfitrión busca distribuir las “responsabilidades” ante esta problemática.

Para el encuentro internacional, el Gobierno de Estados Unidos también tiene una serie de “compromisos políticos”, según los llamó el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental. Son una lista abstracta de temas que a primera vista podrían caerle bien a todo el mundo: democracias más fuertes e inclusivas, resiliencia para salir de la pandemia, energías limpias, un futuro verde y la transformación digital. Una agenda armada en Washington en tono diplomático que prefiere centrarse más en el futuro que en la situación actual de la región. El verdadero contenido de los planes de acción será discutido en Los Ángeles la próxima semana.

Por Aldana Vales

Desde Washington D.C. 

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