Foto: Nicolas Pousthomis / Subcoop

El máximo tribunal norteamericano ordenó que Bayer-Monsanto pague una condena de 25 millones de dólares a un ciudadano que contrajo linfoma no-Hodgking por el uso habitual del herbicida Roundup. A pesar del fallo, el órgano de control ambiental estadounidense mantiene la aprobación del uso de glifosato. En Argentina hay 44 eventos transgénicos aprobados resistentes al agrotóxico.

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el último recurso de Bayer-Monsanto, sin necesidad de revisión, y dio sentencia definitiva al emblemático caso de Edwin Hardeman, ciudadano norteamericano demandó a la empresa farmacéutica alemana por contraer linfoma no-Hodgkin a partir del uso habitual de Roundup, herbicida a base de glifosato. La condena indemnizatoria por 25 millones de dólares sienta jurisprudencia para otras 30.000 denuncias presentadas en el Poder Judicial norteamericano contra el agrotóxico estrella del modelo transgénico. 

En Argentina —donde se estima la tasa de uso de agrotóxicos más alta del mundo—, existen fallos similares como el caso de la docente Estela Lemes. Tanto en Estados Unidos como en la Argentina, los organismos de control estatal siguen sosteniendo la habilitación comercial del agrotóxico, a pesar de las pruebas científicas sobre su impacto en la salud y el ambiente. 

El Ministerio de Agricultura autorizó en la Argentina 44 eventos transgénicos resistentes al glifosato. El primero fue la soja de la empresa Nidera, en marzo de 1996. El último es un maíz transgénico resistente a glifosato, dicamba y glufosinato de amonio —agrotóxico que generó debate por la aprobación del trigo transgénico HB4— de nada menos que Monsanto Argentina S.R.L. Monsanto cuenta con la última aprobación de un evento transgénico en el país, emitida por resolución en noviembre de 2021.

Las demandas contra Bayer-Monsanto comenzaron a multiplicarse en los tribunales norteamericanos en 2015, cuando la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), confirmó la vinculación entre el herbicida y el cáncer. Y lo categorizó como “posiblemente cancerígeno para los seres humanos”. 

Hardeman, a quien la Corte Suprema le dio la razón este martes, vio la noticia de la IARC en su casa, cuando estaba atravesando las sesiones de quimioterapia por linfoma no-Hodgkin —tipo de cáncer que ataque el sistema linfático—, que le fue diagnosticado ese mismo año. La causa del hombre de 70 años —que usó el herbicida durante 26 años en su jardín— y otras cientos fueron tramitadas por el juez Vince Chhabria del Tribunal de San Francisco.

La de Hardeman fue elegida como la causa testigo y la investigación destapó los denominados Monsanto Papers, una serie de documentos internos —desclasificados por orden del juez de San Francisco— en los que se observa cómo era el modus operandi de la empresa para aprobar el uso del herbicida en las agencias de control estatales con estudios hechos por la propia Monsanto y cómo se organizaba el lobby ante los gobiernos y la propia IARC.  

Tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos —de mayoría conservadora—,  Bayer-Monsanto dijo “discrepar” con la decisión judicial y anunció contar con un fondo especial de 16.100 millones de dólares para seguir enfrentando el “riesgo legal” de la comercialización del agrotóxico de Monsanto (empresa que el grupo alemán compró por 63 mil millones de dólares en 2018). 

La empresa dispuso 11.600 millones en el inicio de los juicios y, en julio de 2021, anunció un incremento de esos fondos en 4.500 millones ante la posibilidad de que se rechazara su intento de un acuerdo colectivo por las demandas presentes y futuras. En su informe anual de marzo pasado, Bayer-Monsanto informó que resolvió unos 107.000 casos de un total de 138.000 demandas. 

En el comunicado del martes 21, replicado en las agencias Reuters y AFP,  la farmacéutica sostuvo “no admitir ningún fallo ni responsabilidad” y anunció que continuará vendiendo sus productos Roundup por ser “una herramienta valiosa para una producción agrícola eficaz en el mundo”. El argumento más relevante de la empresa es que no debería estar siendo juzgada por un herbicida que mantiene la aprobación de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de los Estados Unidos. “Espero que este sea un cambio significativo en la historia de Monsanto”, se había ilusionado Hardeman en una entrevista con The Guardian en 2019, tras el fallo de primera instancia. 

El glifosato y la complicidad de los Estados

La aprobación vigente del Rondup por parte del EPA también comienza a ser cuestionada. En la previa del fallo de la Corte Suprema, el viernes pasado, el Tribunal de Apelación del 9º Circuito de Estados Unidos, con sede en San Francisco, hizo lugar el reclamo de varios grupos de defensa del medio ambiente, de trabajadores agrícolas y de la seguridad alimentaria que denuncian que la EPA no consideró adecuadamente si el glifosato provoca cáncer y amenaza a especies en peligro de extinción, por lo que exigió que examine de nuevo si el ingrediente activo glifosato plantea riesgos irrazonables para los seres humanos y el ambiente. 

El glifosato, base del herbicida patentado por Monsanto en 1974, fue clasificado como “posible cancerígeno” por la OMS en 2015 basándose en una amplia prueba científica de que es cancerígeno para los animales. “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos”, sostuvo la OMS al recategorizar al herbicida y su vínculo con el cáncer. 

Gran parte de la prueba científica acumulada está presente en el informe Antología Toxicológica del Glifosato +1000, recopilado por Eduardo Martín Rossi y editado por la ONG Naturaleza de Derechos, que reúne 1100 estudios científicos que dan cuenta de los efectos del glifosato en el ambiente y en la salud. Entre ellos, más de 200 trabajos científicos son de universidad públicas de la Argentina. 

La antología recoge informes que vinculan el glifosato al cáncer, malformaciones, encefalopatía, autismo y parkinson. También investigaciones que lo asocian a mecanismos de fisiopatología celular (promotor el cáncer), apostosis celular (muerte celular programada), genotoxicidad y trastornos en el sistema endocrino. Y, por último, su afectación en los sistemas reproductivo, inmunitario, digestivo, nervioso, renal y cardiovascular.

En el caso de Argentina, la creciente documentación de estudios científicos y casos relevados por los pueblos fumigados frente a la falta de control estatal sobre los agrotóxicos comenzó a generar luchas ciudadanas para conseguir ordenanzas municipales que alejen el uso de agrotóxicos de cascos urbanos, escuelas rurales y espejos de agua y demandas judiciales. Entre 2003 y 2019, se lograron al menos 28 fallos judiciales que prohíben o limitan las fumigaciones con agrotóxicos en ocho provincias. 

A nivel global, según la ONG Sustainable Pulse, existen más de una veintena de países que limitan su uso. Italia lo prohibió en áreas públicas y en rociados de precosecha; Francia lo retiró de los espacios verdes. Bélgica, República Checa, Dinamarca, Portugal y los Países Bajos también pusieron barreras. 

También hay restricciones adicionales en Asia (Tailandia, Vietnam, Sri Lanka, Omán, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes, Bahrein y Qatar), África (Malawi, Togo) y en Latinoamérica (Colombia, Costa Rica, El Salvador, Bermudas, San Vicente y las Granadinas). El último caso en la región es el de México, que prohibió el uso de glifosato y maíz transgénico para 2024. El glifosato también está prohibido en distintas zonas de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Escocia, España, Australia, Nueva Zelanda, Malta, Eslovenia y Suiza.

Por | 27/06/2022


Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/glifosato-la-corte-suprema-de-estados-unidos-confirmo-la-condena-contra-monsanto/

Publicado enMedio Ambiente
El Acuerdo de Escazú o la ilusoria tregua en medio de una guerra total contra la vida

Es esencial empujar siempre más allá de nuestro cuestionamiento, porque no podemos seguir poniendo más parches aquí y allá que no resuelvan los verdaderos problemas. (Murray Bookchin)

Nuestra derrota sólo quedará sellada si decidimos no escrutar los fundamentos de lo ocurrido, si no descubrimos con claridad lo que propiamente hemos de combatir. Precisamente por estas razones mis amigos y yo hemos de ir a las raíces de las cosas. (Günther Anders)

Aviso de incendio

Es un derecho inalienable de todo ser humano y una obligación de todo Estado garantizar el libre acceso a la información, la participación pública activa en la toma de decisiones y el irrestricto acceso a la justicia, principalmente cuando se trata de los temas que caracterizan al entorno que habitamos y compartimos con otras formas de vida. Esto debería ser así si asumimos que vivimos en democracia.

Al no ser así, todo instrumento jurídico y político que nos permita acceder a estos derechos debe ser entendido como necesario para continuar defendiendo la vida en el planeta. A partir de esta realidad es que consideramos que el llamado “Acuerdo de Escazú” es una herramienta que podría utilizarse como un mecanismo legal para garantizar el acceso a la justicia pronta y efectiva para todas aquellas singularidades y comunidades que se ven vulneradas por la violencia intrínseca del modelo de destrucción capitalista, al que consideramos irremediablemente insostenible.

Es necesario desarrollar una inteligencia compartida de la situación mundial que nos permita comprender a qué nos enfrentamos: El colapso mundial y la guerra total contra la vida. Esta inteligencia compartida posibilita la visión de las operaciones en curso que se ejecutan bajo una lógica de competencia por el control de los recursos estratégicos en acelerado agotamiento. Para ello es necesario el debate que invite a todas las voces a pronunciarse y a reflexionar sobre el rumbo de los acontecimientos.

Es a partir de la comprensión de nuestra situación actual que proponemos una crítica política al Acuerdo de Escazú con la intención de aportar herramientas y elementos para que tenga lugar este debate; NO con la intención de rechazar las garantías jurídicas que en él se contemplan para la protección de las vidas de las personas defensoras de Derechos Humanos y de la Naturaleza en América Latina y el Caribe, la región más violenta y desigual del mundo, pero también la más rica en materia de bienes comunes.

Por el contrario, nuestra crítica se centra en algunos aspectos que se circunscriben al Acuerdo de Escazú, y que consideramos se deben tomar en cuenta en este debate. Específicamente nuestra crítica se enfoca en:

  1. El concepto de “Desarrollo Sostenible” en el que se inscribe la Cumbre de Rio+20 del que emana el Acuerdo de Escazú.
  2. Los promotores del acuerdo, principalmente las agencias financieras internacionales y los gobiernos latinoamericanos que participaron en su elaboración.
  3. El acceso a la información y la excepción bajo excusa de la seguridad nacional.
  4. El desmantelamiento de las instituciones públicas como una política neoliberal que coarta la participación ciudadana en la toma de decisiones, el acceso a la información y a la justicia.

Es este contexto latinoamericano en el cual nos situamos y las dinámicas imperialistas y coloniales que en él se desarrollan, lo que nos lleva a plantear nuestra crítica. No nos situamos en el ámbito del derecho para analizar al Acuerdo de Escazú, desde el cual ya se han expuesto todas sus bondades como una herramienta jurídica necesaria; sino desde lo político, ámbito de reflexión que ha sido considerado como superfluo, “porque se entiende que los mecanismos de control judicial «a posteriori» constituyen una vía suficiente para revisar los resultados de la actividad política” (Agapito, 2009, p. 12).

Pero la realidad y la misma actividad política no cesan de recordarnos que la visión dominante que se tiene de la Política es la de un ámbito definido exclusivamente por lo político, esto es, la lucha por el poder, entendiendo a éste como el poder matar y destruir, y “quien pueda hacerlo, sostiene Santiago López Petit, es quien tiene el poder” (2015, p.11).

El desarrollo como catástrofe

El crecimiento económico imparable e infinito que pretende el modelo capitalista no es acorde con la finitud de la vida y de lo que llaman bienes comunes planetarios. El capitalismo se sustenta en la lógica de la acumulación por destrucción y el despojo. Para expresarlo abiertamente, sin eufemismos, NO es posible un desarrollo sostenible. El desarrollo, sin importar que adjetivos le acompañen, debe ser entendido como catástrofe, siendo ésta, no sólo consecuencia del accionar humano, sino, el resultado intrínseco del capitalismo y de la clase parasitaria que se beneficia de la explotación y destrucción de otros seres humanos y otras formas de vida.

La magnitud de la catástrofe hace cada vez más evidente la urgencia de adoptar acciones más decididas para hacerle frente, asumiendo posturas éticas y políticas que nos permitan irrumpir en la realidad que nos ataca. Es por esta razón que hacemos eco de las alarmas que nos advierten que el planeta está experimentando “un gran episodio de disminución y extirpación de poblaciones, que tendrá consecuencias negativas en cascada en el funcionamiento y servicios de los ecosistemas que son vitales para el mantenimiento de la civilización. Describimos esto como una “aniquilación biológica” para resaltar la magnitud actual del sexto evento de extinción grave actualmente en curso en la Tierra” (Ceballos, Ehrlich, y Dirzo, 2017, p. 1. Énfasis nuestro).

Dicho con más contundencia, los procesos destructivos provocados por el modo de producción capitalista “eventualmente resultarán en la aniquilación de toda la vida en el planeta” (Strona y Bradshaw, 2018, p. 2). Y con ella, la sensación de no poder detener ese proceso de aniquilación, lo que nos coloca en medio de “la paradoja de unos beneficiarios que son incapaces de proteger al sistema que les beneficia” (George, 2003, p. 27).

Hablamos de aniquilación biológica y no del sinsentido del “desarrollo sostenible”, principalmente porque este concepto describe cabalmente al proceso de acumulación por destrucción infinita en un planeta de “recursos” finitos, mientras que términos como “desarrollo sostenible” nos refiere al mantenimiento del modo de destrucción capitalista, siguiendo su crecimiento ininterrumpido, pero gestionado de tal forma que pueda considerarse como “verde”, una suerte de catástrofe amigable con el entorno que destruye.

No es posible un desarrollo sostenible cuando la realidad evidencia un proceso histórico que solo puede comprenderse en términos de Maldesarrollo que “epitomiza la amplitud, la profundidad y la trágica realidad de un fracaso global” (Carmen, 2004, p. 37). No hay punto intermedio, hablar, por tanto, de “desarrollo sostenible”, no es otra cosa que una abdicación epistémica y un posicionamiento a favor del agresor y contra las singularidades y comunidades más vulnerables en esta guerra total contra la vida.

Cuando llamamos por su nombre real a los procesos destructivos que atentan contra la vida, advertimos sobre la urgencia de acciones más contundentes para hacer frente a la catástrofe resultante del modelo capitalista. Hablamos de Aniquilar, del latín annihilare, alteración de nihil, ‘nada’, que significa literalmente “reducir a nada” (Corominas, 1961, 52), acción que no se gesta por generación espontánea, ni mucho menos un error que escapa a todo cálculo. Hacemos referencia no solo a una fase sino a una acción que perfectamente se relaciona con la guerra que, como señaló Carl von Clausewitz, “en todas las circunstancias debemos considerar a la guerra no como algo independiente, sino como un instrumento político” (2004, p. 49).

La aniquilación biológica es una manifestación directa de una guerra total contra la vida, la de todos los seres que habitan en el planeta, incluida la humanidad. Al ser la guerra un instrumento político, debe entonces comprenderse como parte de un proyecto político, con objetivos claramente definidos, no es un hecho aislado, ni un error humano, mucho menos que estalla de improviso. Es un acto de fuerza llevado a cabo por la clase parasitaria capitalista, obsesionada con la acumulación de poder y el gobierno de las especies.

Conociendo al enemigo: De cuando el lobo ya no se disfraza de oveja, pero sí se pinta de verde

Queda claro que el contexto planetario que vivimos actualmente es de guerra y es un principio de ésta conocer al enemigo que se enfrenta. De ahí que el primer objetivo de nuestra crítica al Acuerdo de Escazú consiste en visibilizar a los promotores de este acuerdo, operarios de la destrucción; armas de guerra imperialista para la devastación de países y el saqueo de sus recursos considerados como estratégicos. Ahora se asumen, sospechosamente, como amigos de la naturaleza y protectores de comunidades y singularidades vulnerables; víctimas de sus propias políticas y directrices.

Que el Banco Mundial, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y otras agencias imperiales promuevan un acuerdo que parece más una suerte de tregua, debería encender todas nuestras alarmas y considerar la posibilidad de una paz con la naturaleza y con quienes la defienden como un rescate del sentido original de la pax imperii, esto es, la dominación y la rendición absoluta frente al dominador. No extraña, por tanto, que se acoja de tan buena gana conceptos engañosos como el de desarrollo sostenible. Pero lo que sí extraña es el silencio repentino de ciertos sectores que han dejado de cuestionar a estas agencias imperiales de la destrucción, y que, sin mediar una crítica profunda, ven su historial delictivo como “errores humanos” que son rectificados tras una suerte de epifanía institucional de la catástrofe.

Otros actores promotores de este Acuerdo dignos de toda sospecha son los gobiernos latinoamericanos firmantes, merecedores del epíteto de administradores coloniales de la destrucción de países y garantes del robo de los bienes comunes en detrimento del bienestar de sus propias poblaciones, tal como fue esgrimido por el ideólogo imperial George Kennan al referirse al rol colonial que deben cumplir los gobiernos latinoamericanos en beneficio de los intereses imperiales estadounidenses sobre la región. Para Kennan, “Para proteger nuestros recursos, debemos combatir una herejía peligrosa que, tal como señaló la inteligencia norteamericana, estaba proliferando en América Latina ‘la amplia aceptación de la idea de que el gobierno tiene la responsabilidad directa del bienestar del pueblo” (Chomsky, 1988, p. 34).

Resulta paradójico que los gobiernos sean los principales garantes del respeto a la vida y los Derechos Humanos y de la Naturaleza a la vez que son los mayores violadores de esos mismos derechos. Su poco interés por avanzar en la resolución de los asesinatos sistemáticos de personas defensoras de la vida, hace de los Estados, máquinas de impunidad al servicio del mayor postor. A pesar de esto, se les encomienda la responsabilidad de velar por el cumplimiento de lo estipulado en un acuerdo como el de Escazú.

El Acuerdo de Escazú fue adoptado en marzo de 2018 cuando algunos de los peores gobiernos latinoamericanos de la segunda década del siglo XXI estaban en el poder. El proceso de negociación fue copresidido por el Chile de Sebastián Piñera enemigo acérrimo del pueblo Mapuche y la Costa Rica del saliente Luis Guillermo Solís, para luego ser sustituido por Carlos Alvarado, periodos de tiempo en los que fueron asesinados los líderes indígenas Sergio Rojas y Jhery Rivera.

Junto a estos dos países también fueron parte del Acuerdo el México del sanguinario régimen de Enrique Peña Nieto, la Argentina del impresentable Mauricio Macri, la Colombia de Juan Manuel Santos, el Ecuador de Lenin Moreno y el Brasil del golpista Michel Temer. Ninguno de ellos dignos de ser considerados garantes de la democracia, el Estado de Derecho, o de los derechos de los pueblos indígenas, mucho menos pueden ser considerados como adalides por la protección de la Naturaleza. ¿Se puede entonces confiar que un acuerdo elaborado por estas administraciones coloniales va a garantizarnos los derechos más elementales para la protección de la vida en el planeta?

Por otra parte, rechazamos contundentemente la instrumentalización de las violencias y las muertes de las personas que han puesto, y ponen su cuerpo y su vida en defensa de los derechos de la Naturaleza y de las singularidades y comunidades a vivir en un ambiente digno y saludable para la plenitud de la vida. Rechazamos que entidades como el Banco Mundial y otras agencias financieras internacionales y regionales, así como representantes de gobiernos neoliberales que se han encargado de custodiar y asegurar la destrucción de nuestros países y el saqueo de nuestros territorios, se valgan de los asesinatos de Berta Cáceres, Sergio Rojas, Jehry Rivera y muchas otras, para promover acuerdos marco que, en sus propias palabras, garanticen un “ambiente sano para las inversiones”, siendo estas entidades y gobiernos, los responsables de sus muertes y de la impunidad de esos delitos.

Siendo ellos los gestores de esta aniquilación de la vida, nos resulta sospechosa su renovada actitud “amigable con la naturaleza” y comprometida con la protección de nuestras vidas y la de otras formas-de-vida, cuando históricamente se han valido del principio realista-político “Necessitas non habet legem” (la necesidad no tiene ley) para justificar sus acciones y proteger sus intereses a costa del exterminio y de la destrucción de otras formas de vida, y el asesinato sistemático de las personas defensoras de los Derechos Humanos y de la Naturaleza, como se manifiesta en las palabras del entonces presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el 6 de abril de 2016 en un evento realizado en el Seminario de la Unión Teológica de Nueva York, cuando se le preguntó por el asesinato de Berta Cáceres, afirmando que “No se puede hacer el tipo de trabajo que estamos tratando de hacer, y que alguno de estos incidentes no suceda” (“you cannot do the kind of work we are trying to do and not have some of these incidents happen”) (Knight, 2016).

Estas palabras de Kim evocan a la guerra total, la destrucción es llevada a cabo por todos los medios sin miramiento de sus consecuencias. Siguen la misma lógica que la del ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos de la era Trump, James Mattis, respondiendo al cuestionamiento sobre los bombardeos de la coalición militar liderada por Estados Unidos contra Siria: “El asesinato de civiles es “una realidad de la vida en este tipo de situación” (HISPANTV, 2017). Los asesinatos sistemáticos de personas defensoras de Derechos Humanos y de la Naturaleza, son más que daños colaterales en esta guerra total contra la vida, son objetivos militares…

Autopsia de un acuerdo demasiado perfecto

Nuestra crítica política no puede quedarse en la exposición de los operadores de la destrucción, autoproclamados como nuevos defensores de la vida en el planeta, sin que ello implique un análisis de algunos aspectos del acuerdo que deben ser pensados en el contexto actual de guerra global que padecemos.

En primer lugar, nos encontramos con el artículo 5 referente al acceso a la información ambiental que en su numeral 6 se desprende que el acceso a la información es limitado según lo establezca cada una de las legislaciones nacionales, o bien, en caso de no contar con ellas, el Acuerdo brinda una serie de excepciones que permiten denegar el acceso a información sin importar lo que previamente se había mencionado.

Entre las excepciones esgrimidas, no podía faltar la voluble excusa siempre presente de la seguridad nacional, definida en los manuales militares como el conjunto de condiciones que permiten alcanzar objetivos nacionales permanentes”, objetivos perpetuamente ligados al modelo capitalista y a la lógica de la acumulación por destrucción. No extraña que los doctrinarios de la Seguridad Nacional argumentaran panfletariamente que “la seguridad es la esencia del desarrollo”.

En un contexto de colapso mundial, caracterizado por la aniquilación biológica y el acelerado agotamiento de los recursos considerados estratégicos, aceptar la excusa de la seguridad nacional como una excepción a los derechos y garantías jurídicas necesarias para la defensa de la vida planetaria no sólo raya en la ingenuidad política, es una suerte de suicidio por parte de los movimientos ambientalistas.

Otro elemento de este acuerdo que nos genera sospecha y que consideramos como una especie de blanqueamiento y legitimación de la aniquilación biológica tiene que ver con la participación ciudadana en la toma de decisiones. No vivimos en democracia –el solo hecho de pensarlo ya da cuenta de mucha inocencia política-; el clamor popular no se impone sobre los objetivos estratégicos de los grupos de poder y su afán por la acumulación de poder y capital en un contexto de acelerado a agotamiento de los recursos. La participación ciudadana no significa “veto ciudadano” en la toma de decisiones a proyectos contrarios a sus interés o destructores de la naturaleza. Es sencillamente, una “garantía de participación”. Un ejemplo de ello fue la experiencia del Movimiento Ríos Vivos entre los años 2013 y 2018, cuando imperaba la amenaza de la construcción de Proyectos Hidroeléctricos, la ARESEP llegó a organizar audiencias públicas en las que alrededor de 400 personas se opusieron al PH San Rafael, frente a solo 10 que lo apoyaban, a pesar de esto la entidad les otorgó la autorización para su construcción. La lección fue obvia: la sociedad civil solo sirvió para legitimar el proceso por medio de su participación.

El acuerdo parece a primera vista, un gran avance en materia de acceso a la justicia, a la información y a la participación ciudadana en la toma de decisiones. Lo sería realmente si no fuera por el hecho de que no menciona, ni siquiera toma en cuenta un factor elemental, las instituciones estatales garantes de esos derechos han sido, y continúan siendo, desmanteladas por los mismos gobiernos neoliberales que elaboraron el acuerdo.

En Costa Rica, a pesar del ímpetu de la administración de Carlos Alvarado respecto al Acuerdo de Escazú, no hizo nada para contrarrestar la impunidad del asesinato de Jhery Rivera ni para eliminar o al menos reducir el racismo institucional y social que impera en el país. Si lo analizamos en detalle según la base de datos del Ministerio de Hacienda sobre el presupuesto nacional, bajo la excusa de la reducción del déficit fiscal y el saneamiento de la economía, este gobierno se dedicó a recortar el presupuesto de instituciones encargadas de la protección ambiental, como es el caso de la Secretaría Técnica Nacional (SETENA), que pasó de contar con un presupuesto de ¢2.326.948.000 en 2018, a ¢1.926.766.046 en 2022. Práctica que se puede ver en casi todas las entidades gubernamentales, excepto en el Ministerio de Seguridad Pública, cuyo presupuesto se ha mantenido constante, bajo la excusa de la guerra contra las drogas, pero cuyos efectivos terminan siendo utilizados contra las poblaciones que se movilizan.

A modo de conclusión

En definitiva, muy a pesar de que el Acuerdo de Escazú pueda ser considerado como una herramienta jurídica para garantizar el acceso a derechos elementales para la defensa de la vida en todas sus formas, puede que este mecanismo no sea más que una ilusión, una falsa tregua publicitada como lo mejor, y por tanto, defendida y promovida inocentemente por los mismos movimientos ambientalistas. Por ello, puede terminar siendo una trampa finamente elaborada por los operarios de la destrucción para crear “un ambiente sano” para la ejecución de sus planes a pesar de la oposición social que pueda surgir para hacerles frente.

Por ello, consideramos que todo mecanismo e instrumento que sea útil para garantizar el acceso irrestricto a nuestros derechos, debe emanar de nosotros mismos, de las comunidades y las singularidades en movimiento, nunca como una concesión del poder, de los verdaderos enemigos de la vida en el planeta.

Situarnos en el colapso mundial implica denunciar la ideología y los procesos que definen a esa sistemática acumulación por destrucción y exponer las operaciones en curso que son parte de la guerra total contra la vida bajo la consigna de una gestión compartida del riesgo.

Ante esto es importante recordar las palabras de Günther Anders: “estamos en peligro de muerte por actos de terrorismo perpetrados por hombres (sic) sin imaginación y analfabetos sentimentales que son hoy omni-potentes” (2007, p. 160). El dilema que se nos presenta en este contexto de catástrofes por responsabilidad de las jerarquías y las estructuras de poder, es, parafraseando al mismo Anders, “¿cómo detener a quienes no se detendrán ante nada?”

 

Referencias:

Agapito, R. (2009) Prefacio. En Schmitt, C. (2009) El concepto de lo político. Trad. Agapito, R. Madrid: Alianza Editorial.

Anders, G. (2007). Filosofía de la situación. Madrid, España: Los libros de la Catarata.

Bookchin, M. (2015). Ecología Social. Apuntes desde un anarquismo verde. Concepción, Chile: Editorial Novena Ola.

Carmen, R. (2004). Desarrollo autónomo. Humanizar el paisaje: una incursión en el pensamiento y la práctica radicales. Heredia, Costa Rica: Editorial Universidad Nacional.

Ceballos, G; Ehrlich, P; Dirzo, R. (2017) Biological annihilation via the ongoing sixth mass extinction signaled by vertebrate population losses and declines. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.1704949114

Chomsky, N. (1988). Nuestra pequeña región de por aquí: Política de Seguridad de los Estados Unidos. Trad. Alegría, C; Flakoll, D. Managua, Nicaragua: Editorial Nueva Nicaragua.

Clausewitz, K. (2004). De la guerra. Buenos Aires, Argentina: AGEBE.

Corominas, J. (1961). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid, España: Editorial Gredos.

George, S. (2003). Informe Lugano: Cómo preservar el capitalismo en el siglo XXI. 9ª ed. Trad. Wang, B. Barcelona, España: Icaria Editorial / Intermón.

González, B. (2022). Plutoceno. Destrucción planetaria y aniquilación de la vida. Mimeo

HISPANTV (2017). Pentágono justifica que coalición mate civiles en Siria e Irak. En línea: http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/342855/bajas-civiles-ataques-aereos-eeuu-siria-pentagono-james-mattis (31/5/2022)

Knight, N. (2016). World Bank’s new rules condemned for disregarding people and planet”, publicado en Common Dreams, el 4 de agosto de 2016. En línea: https://www.commondreams.org/news/2016/08/04/world-banks-new-rules-condemned-disregarding-people-and-planet (31/5/2022).

López, S. (2015). Prólogo. En Valverde, C. (2015). De la necropolítica neoliberal a la empatía radical. Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización. Barcelona, España: Icaria Editorial.

Ministerio de Hacienda. Presupuesto. En línea: https://www.hacienda.go.cr/Presupuesto.html (31/5/2022)

Naciones Unidas (2018). Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe. Santiago, Chile: Naciones Unidas. En línea: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43595/1/S1800429_es.pdf (31/5/2022)

Strona, G. y Bradshaw, C. (2018). Co-extinctions annihilate planetary life during extreme environmental change. Scientific Reports 8 (1), pp. 1-12. DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-018-35068-1

Por Bryan González Hernández, Jiri Spendlingwimmer | 23/06/2022

Bryan González y Jiri Spendlingwimmer son miembros del Movimiento Ríos Vivos, Costa Rica.

Publicado enMedio Ambiente
El deshielo del Ártico haría posible abrir nuevas rutas marítimas comerciales

La navegabilidad de ese océano también reduciría la huella de carbono de la industria naviera y debilitaría el control de Rusia

El deshielo del Ártico podría dar lugar a nuevas rutas comerciales en aguas internacionales, reduciendo la huella de carbono del sector naviero y debilitando el control de Rusia sobre las actuales. Es la conclusión de un estudio publicado en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias.

Los modelos climáticos muestran que partes del Ártico que antes estaban cubiertas de blanco todo el año se están calentando tan rápidamente que en tan sólo dos décadas estarán libres de hielo durante meses. Según los científicos, el cambio climático de la zona pondrá en peligro a innumerables especies que prosperan a temperaturas bajo cero.

Otra consecuencia crítica del derretimiento del hielo en el Ártico es la posibilidad de establecer itinerarios comerciales marítimos más cortos y respetuosos con el medio ambiente que eviten la Ruta Marítima del Norte, controlada por Rusia.

En el nuevo estudio, un par de científicos del clima de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, colaboraró con un jurista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Maine para predecir cómo el deshielo del océano podría afectar a la regulación de las rutas marítimas en las próximas décadas.

Proyectaron que para 2065, la navegabilidad del Ártico aumentará tanto que podría dar lugar a nuevos caminos en aguas internacionales, lo que no sólo reduciría la huella de carbono de la industria naviera, sino también debilitaría el control de Rusia sobre el comercio en la región.

"No hay ningún escenario en el que el derretimiento del hielo en el Ártico sea una buena noticia. Pero la desafortunada realidad es que el hielo está retrocediendo, estas rutas se están abriendo y tenemos que empezar a pensar de forma crítica en las implicaciones legales, medioambientales y geopolíticas", advierte Amanda Lynch, autora principal del estudio y profesora de ciencias de la Tierra, ambientales y planetarias en Brown.

Lynch, que ha estudiado el cambio climático en el Ártico durante casi 30 años, explica que, como primer paso, trabajó con Xueke Li, investigador posdoctoral asociado del Instituto de Brown para el Medio Ambiente y la Sociedad, a fin de modelar cuatro escenarios de navegación basados en cuatro resultados probables de las acciones globales para detener el cambio climático en los próximos años.

Sus proyecciones mostraron que, a menos que los líderes mundiales logren limitar el calentamiento a 1.5 grados centígrados en los próximos 43 años, el cambio climático probablemente abrirá varias rutas nuevas a través de aguas internacionales a mediados de este siglo.

Según Charles Norchi, director del Centro para la Ley de Océanos y Costas, de Maine, profesor visitante del Instituto Watson para Asuntos Internacionales y Públicos de Brown y uno de los coautores del estudio, esos cambios podrían tener importantes implicaciones para el comercio mundial y la política global.

Sostiene que, desde 1982, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar ha otorgado a los Estados costeros del Ártico mayor autoridad sobre las principales rutas marítimas.

El artículo 234 de la Convención determina que, en nombre de "la prevención, reducción y control de la contaminación marina procedente de los buques", los países cuyas costas están cerca de las rutas marítimas del Ártico pueden regular el tráfico, siempre que la zona permanezca cubierta de hielo durante la mayor parte del año.

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Satoshi Matsuoka señaló que la tecnología de infraestructura de la información acelera la solución de los problemas. Foto cortesía del especialista

Los efectos en la salud, alimentos, ambiente o por desastres naturales en México, como en otros países, se pueden prevenir o mitigar con simulaciones de inteligencia artificial (IA) y de alto rendimiento, lo que sólo se alcanzaría a realizar, hasta ahora, con la supercomputadora Fugaku, una de las más rápidas del mundo, creada por el Centro de Ciencias de la Computación Riken –el centro de supercómputo más grande de Japón– y la compañía Fujitsu.

Satoshi Matsuoka, científico informático y director de ese centro, en entrevista con La Jornada destacó que de esta forma Fugaku contribuye en la consolidación de la Sociedad 5.0, proyecto de reordenamiento social basado en superinteligencia, como una tecnología de infraestructura de la información que acelera la solución de los problemas con simulaciones, mientras avanza en el desarrollo de las tecnologías de la IA, y la distribución y el procesamiento datos.

"Tenemos que hacer dos tipos de simulaciones, una es a través de IA, y otra es la tradicional, con fórmulas de física. Ambas deberían hacerse y las supercomputadoras tienen que procesarlas rápidamente para la obtención de resultados puntuales", explicó.

Fugaku contribuye en más de 30 proyectos planteados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas relacionados con medicina, salud y farmacéutica; reducción de desastres naturales, como terremotos; atención al calentamiento global; operación del sector energético renovable, incluida la neutralización del carbono; sector manufacturero, y la solución de problemas de materiales punteros, incluidos la construcción naval o mega edificios, entre otros puntos.

Análisis de propagación del covid-19

Planeada en 2014 y plenamente operativa en 2021, esta supercomputadora destaca por sus investigaciones en torno al covid-19 en pleno auge de la pandemia.

"Algunos dicen que otras supercomputadoras más pequeñas o las computadoras personales de alto rendimiento podrían obtener el mismo resultado, pero no es así, porque para simular la propagación del virus, por ejemplo, se necesitan hacer los análisis y computación de innumerables situaciones: cómo estaría una sala de karaoke, en la oficina, en la escuela, dentro de un avión o en un taxi".

Matsuoka aseguró que otras supercomputadoras, incluso las que están entre los cinco primeros lugares del mundo, no podrían hacer estos cómputos, "aun demorando un año o más".

Fugaku mantuvo este año el primer puesto durante cinco periodos consecutivos en las clasificaciones de computadoras de alto rendimiento High-Performance Conjugate Gradient, que aprueba el rendimiento para los métodos informáticos aplicados en la realidad, y en Graph500 Breadth-First Search, que evalúa los sistemas de rendimiento analítico de gráficos.

En los resultados, dados a conocer en la Conferencia de Computación de Alto Rendimiento, obtuvo el segundo lugar en la clasificación TOP500, que evalúa a las 500 supercomputadoras con mayor rendimiento del mundo, y en HPL-AI, que califica el rendimiento de las unidades aritméticas de precisión simple y mediana en IA.

En junio de 2020 y noviembre de 2021, Fugaku obtuvo el primer lugar en los cuatro ejercicios. Se espera la segunda actualización de estas clasificaciones de 2022, principalmente en TOP500.

"Creo que esta supercomputadora también puede contribuir en recursos científicos de primera clase en el mundo, a la prevención de desastres o salvación de vidas humana de México", consideró Matsuoka. Señaló que el país es sísmico, con problemas de huracanes y contaminación ambiental.

En sus aportaciones a la Sociedad 5.0, Fugaku busca consolidar una ciudad inteligente virtualizada, que incluye sensores, terminales y redes de la Internet de las cosas, así como detalles específicos de entornos y climas, ante las dificultades de simulaciones experimentales sobre terrenos reales o a escala.

"Si lo deseamos, una urbe como la Ciudad de México podríamos meterla en el espacio cibernético totalmente entera y podemos hacer la simulación de, por ejemplo, en el caso de la contaminación atmosférica o un terremoto", para "entender las causas del fenómeno e impedir daños a la sociedad".

Matsuoka señaló que Fugaku tiene cientos de proyectos; está abierta de forma internacional, por lo que la comunidad científica mexicana también puede ser usuaria.

Cada 17 de junio conmemoramos el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, como una vía para sensibilizar a la opinión pública sobre este tema. Foto: ONU

Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, como una vía para sensibilizar a la opinión pública sobre este tema, demostrar que existen soluciones y herramientas para combatir este problema universal si todos cooperamos y fortalecer la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África.

El tema requiere atención, aún más en estos tiempos. “Cuando la tierra se degrada y deja de ser productiva, los espacios naturales se deterioran y transforman. Por ende, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y la biodiversidad disminuye”, advierte la ONU en su sitio web.

De acuerdo con el organismo internacional, “también supone la existencia de menos espacios silvestres que amortigüen las zoonosis, como la COVID-19, y nos protejan de fenómenos climáticos extremos, como las sequías, las inundaciones y las tormentas de arena y polvo”.

Según la ONU, las sequías se encuentran entre las mayores amenazas para el desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo, aunque bien es cierto que cada vez son más las naciones ricas afectadas.

De hecho, las previsiones estiman que para 2050 las sequías afecten a más de las tres cuartas partes de la población mundial.

El número y la duración de las sequías han aumentado un 29% desde 2000 y, a día de hoy, hay más de 2300 millones de personas que sufren problemas a causa de la escasez de agua.

“Se trata de unas cifras crecientes y preocupantes, máxime considerando que uno de cada cuatro niños en el mundo se verán afectados por este fenómeno de aquí a 2040 (UNICEF). Ningún país es inmune a la sequía”.

Este año, el tema “Superando juntos las sequías” hace especial hincapié en la acción temprana para evitar consecuencias desastrosas para la humanidad y los ecosistemas planetarios.

Es por este motivo que la Convención para la Lucha contra la Desertificación, organismo de la ONU que lidera las celebraciones del día internacional, hace un llamado a toda la comunidad mundial para que tratemos la tierra como un capital natural preciado y limitado que debemos restaurar.

“Cada uno de nosotros tenemos una función que cumplir porque el futuro es un tema que nos afecta a todos”.

17 junio 2022

(Con información de la ONU)

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Conocido como gusano rey o morio, puede alimentarse del unicel. Foto Afp  Juan Ibarra

Es como una miniplanta; tritura el poliestireno con la boca y lo da de comer a las bacterias en sus intestinos, explican científicos

 El plástico es uno de los polímeros más utilizados por la humanidad. En 2018 su producción mundial llegó a casi 360 millones de toneladas, y se predice que la demanda del material seguirá creciendo sustancialmente durante la década actual. Pero a pesar de que su uso es parte de la vida cotidiana de millones de personas, plagando la superficie del planeta con cantidades excesivas de objetos desechables de poco empleo, el reciclaje sigue siendo bajo, factor que combinado con la alta durabilidad ha impactado negativamente al medio ambiente.

Uno de los polímeros más utilizados es el poliestireno, cuya producción abarca entre 7 y 10 por ciento del total de plásticos sin fibra. De entre las distintas variedades que existen, el de tipo expandido, unicel, es uno de los más utilizados por los consumidores, y como otros poliestirenos puede permanecer en la naturaleza durante décadas y potencialmente dañar a la vida silvestre y a las subsecuentes generaciones de humanos.

En un estudio realizado por la Universidad de Queensland, en Australia, se evaluaron los cambios en el microbioma intestinal de la Zophobas morio, larva de una especie de escarabajo, conocido como gusano rey o morio, bajo una dieta basada en poliestireno. Los investigadores de la Escuela de Química y Biociencias Moleculares de esa casa de estudios, dirigidos por Chris Rinke, alimentaron a distintos grupos de gusanos morio con tres dietas: una de salvado, otra de poliestireno y una última en condiciones de inanición, a lo largo de tres semanas.

Descubrimos que los gusanos morios que fueron alimentados con una dieta de poliestireno no sólo sobrevivieron, sino incluso tuvieron ligeras ganancias de peso. Esto sugiere que las larvas pueden obtener energía de ese material, muy probablemente con la ayuda de su microbiota intestinal, explicó Rinke.

Mayores ventajas

De acuerdo con el estudio, en todas las dietas los animales fueron capaces de completar su ciclo de vida de pupas a imagos, aunque los alimentados con poliestireno tuvieron tasas de pupación más bajas que los que comieron salvado. Las larvas también sufrieron cambios en su microbioma intestinal, presentando diferencias considerables como la pérdida de la diversidad microbiológica, así como la presencia de patógenos dañinos oportunistas.

Los científicos utilizaron la técnica matagenómica para encontrar varias enzimas codificadas con la habilidad de degradar poliestireno y estireno, de modo que el grupo alimentado con polímeros recibió elementos genéticos transponibles, restructuración de membranas y adaptaciones al estrés oxidativo. La meta a largo plazo es lograr producir enzimas que degraden plástico en plantas de reciclaje a través de la trituración mecánica seguida de una biodegradación enzimática.

“Los gusanos morios son como miniplantas de reciclaje, trituran el poliestireno con sus bocas y se lo dan de comer a las bacterias en sus intestinos –detalló Rinke–; los productos resultantes de esta reacción pueden ser usados por otros microbios para crear compuestos de alto valor, como los bioplásticos.”

Los investigadores esperan que esta biomejora incentive el reciclaje de plásticos, así como la reducción de desechos. La meta, por ahora, dice la coautora del estudio, Jiarui Sun, es crear una bacteria intestinal en el laboratorio y probar a futuro su capacidad para degradar plásticos. Entonces podremos ver cómo escalar este proceso al nivel requerido por una planta de reciclaje.

El estudio provee los primeros conocimientos metagenómicos sobre las vías metabólicas utilizadas por el microbioma intestinal de los gusanos morios para degradar el poliestireno. Nuestros resultados también confirman que estos animales pueden sobrevivir con alimentos de poliestireno, pero esta dieta tiene un impacto negativo considerable en la diversidad y la salud del microbioma intestinal del huésped, advierte el estudio.

Instantáneas sin Photoshop, aunque no lo parezca

 

Este disfraz en blanco y negro está totalmente hecho para causar el efecto óptico que causa

Estamos tan sumamente acostumbrados y acostumbradas a las ediciones digitales, a los filtros y a que casi cualquier imagen que veamos esté manipulada por softwares como el de Photoshop, que a veces se nos olvida que la realidad siempre supera a la ficción.

Para muestra, un botón (o varios). Esta serie de impresionantes y curiosas imágenes no parecen atender a la lógica y a la razón, tendréis que mirarlas dos veces para cercioraros de que no son un truco óptico o un espejismo.

La capacidad de observación de esos fotógrafos y fotógrafas que descubren detalles que los demás no, un ingenio desarrollado, el manejo magistral de las luces y las sombras, las perspectivas extremas o las casualidades mágicas pueden dar como resultado capturas que podrían estar hechas con Photoshop, pero no, son totalmente reales. Os dejamos con algunas.

Una biblioteca digna de la filmografía de Christopher Nolan

Nubes en Harrodsburg, Kentucky que se deben a un extraño fenómeno atmosférico

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El truco para que este perro parezca gigante es una cuestión de perspectiva

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El agua es tan cristalina que parece invisible

En la ventana de esta habitación se suceden las cuatro estaciones de manera simultánea

La luz del sol tiñe este pavivemento con el arcoiris si se mira a traves de unas gafas con cristales polarizados

Hasta que caes, es bastante impactante observar la pasividad de este gato que parece haber pedido uno de sus miembros

No está flotando, la alcantarilla es la que hace que lo parezca

Llamando a las puertas del cielo o la entrada a un observatorio subacuático en el Lago Zug (Suiza)

El autobús con más pisos del mundo

(Tomado de Cultura Inquieta)

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Una proteína verde fluorescente se enciende solo en el músculo del tronco en un embrión de pez cebra en desarrollo.Mary Swartz / Johann Eberhart / University of Texas at Austin

Los peces eléctricos, como las rayas o las anguilas, disponen de órganos que les proporcionan la capacidad de recibir y enviar señales que les ayudan a reconocer a otros peces por su especie, sexo e incluso a individuos específicos. Asimismo, utilizan estas descargas eléctricas para cazar y para defenderse de sus depredadores.

Un equipo de genéticos en EE.UU. estudió cómo unas pequeñas alteraciones genéticas permitieron a estos peces desarrollar sus órganos eléctricos. Los científicos llegaron a la conclusión de que la evolución aprovechó para ello una peculiaridad de la genética de estos animales acuáticos. 

Todos los peces tienen versiones duplicadas de un gen que produce canales de sodio, unos diminutos motores musculares. Para desarrollar órganos eléctricos, los peces eléctricos desactivaron un duplicado del gen del canal de sodio en los músculos y lo activaron en otras células. De este modo, esos motores, que normalmente hacen contraerse a los músculos, se reconvirtieron y empezaron a producir señales eléctricas, generando un nuevo órgano.

El estudio de los científicos de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad Estatal de Míchigan, publicado en Science Advances, encontró una pequeña sección de este gen, de unas 20 letras, que controla en qué célula específica se expresa el gen. Los investigadores determinaron que esta región de control está alterada o completamente ausente en los peces eléctricos.

El equipo analizó los dos grupos de peces eléctricos existentes en el mundo, uno en África y otro en Sudámerica, descubriendo que los especímenes africanos tenían mutaciones en esa región de control, mientras que de América del Sur la habían perdido por completo. La pérdida de expresión del gen del canal de sodio en los músculos llevó en ambos casos al desarrollo de órganos eléctricos, aunque por caminos diferentes.

Según los investigadores, la importancia de su descubrimiento va mucho más allá de la evolución de los peces eléctricos. “Esta región de control existe en la mayoría de los vertebrados, incluidos los humanos”, explicó Harold Zakon, profesor de neurociencia y biología integradora en la Universidad de Texas en Austin.

Ahora los científicos se han puesto como objetivo averiguar qué tan grande es la variación de esta parte del gen en las personas sanas y si las mutaciones en este pueden conllevar enfermedades.

3 junio 2022

(Con información de RT)

La rana ladrona de Miles (Craugastor milesi) endémica de Honduras, que se creía extinta, fue redescubierta en 2008. Foto Tom Brown vía Europa Press

Es posible que no se hayan visto porque viven en sitios inhóspitos o de difícil acceso, pero otras podrían estar extintas, según estudio

 

La primera evaluación global de todas las especies de vertebrados terrestres no extintas ha identificado más de 500 especies "perdidas", las que nadie ha visto en más de 50 años.

Arne Mooers, profesor de biodiversidad de la Universidad Simon Fraser (USF, institución pública canadiense de investigación) y coautor del estudio, señaló que hay muchas posibilidades de que algunas de las especies no se encuentren porque viven en hábitats inhóspitos o de difícil acceso, pero otras podrían perderse para siempre.

"De hecho, descubrimos que había más de 500 animales que viven en la tierra que no se habían visto en más de 50 años. Eso es casi el doble de los que han sido declarados extintos desde el año 1500. Hay una gran cantidad por ahí que no sabemos si todavía existe".

Los científicos usaron un programa de computadora que revisó la base de datos del grupo para identificar las especies desaparecidas.

Los investigadores revisaron la información sobre 32 mil 802 animales de la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza e identificaron 562 perdidas. Sus hallazgos aparecen en la revista Animal Conservation.

Esa lista define la extinción como "cuando no hay duda razonable de que el último individuo de una especie ha muerto", lo que puede ser difícil de verificar. Según Mooers, clasifica a 75 de estas 562 especies perdidas como "posiblemente extintas".

Los investigadores señalan que la existencia de muchas especies con un estado de conservación incierto puede volverse cada vez más problemática a medida que empeora la crisis de extinción y desaparecen más de ellas.

Fecha de ausencia o la última vez que se vio

El criterio utilizado para enumerar una especie perdida fue la fecha de ausencia o la última vez que se vio, o cualquier relato de la primera vez que se recolectó y nombró al animal, precisó. "Hay muchos de estos indicios de que, de hecho, se perdió".

Una de las especies canadienses en esa situación es el zarapito esquimal, ave playera que anidaba en la parte más septentrional de la tundra y emigró hasta Argentina, indicó Mooers.

Se vieron algunos zarapitos esquimales en Texas en 1962 y otro recibió un disparo en Barbados en 1963, pero ese fue el último avistamiento confirmado, precisó.

"Es nuestra especie perdida más famosa y única, creo, y probablemente esté extinta. Es uno de los más tristes, creo", consideró, refiriéndose al pájaro canadiense.

Un total de 311 especies de vertebrados terrestres han sido declaradas extintas desde el año 1500, lo que significa que 80 por ciento más se consideran perdidas que las declaradas extintas.

Los reptiles lideran el camino con 257 consideradas perdidas, seguidas por 137 de anfibios, 130 de mamíferos y 38 de aves. La mayoría de estos animales fueron vistos por última vez en países megadiversos como Indonesia (69), México (33) y Brasil (29).

Aunque no sorprende, esta concentración es importante, según los investigadores. "El hecho de que la mayoría de estas especies perdidas se encuentren en países tropicales megadiversos es preocupante, dado que se espera que experimenten el mayor número de extinciones en las próximas décadas", según un comunicado de Tom Martin, autor principal del estudio e integrante del zoológico Paignton del Reino Unido.

Mooers, quien dirigió el estudio, agregó: “Si bien las estimaciones teóricas de las ‘tasas de extinción’ en curso son buenas, parece mejor buscar detenidamente las especies reales”.

Gareth Bennett, estudiante universitario de USF que realizó gran parte de la combinación de datos, añadió: "Esperamos que este simple estudio ayude a que estas especies perdidas sean foco de atención en futuras búsquedas".

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Varios aves en la laguna de Navaseca, a 3 de febrero de 2022, en Daimiel, Ciudad Real, Castilla-La Mancha. — Patricia Galiana / Europa Press

Un estudio realizado por científicos del Smithsonian Envioronmental Reseach Center (SERC) ha simulado cómo los humedales se comportarían en un clima del año 2100.

 

Un estudio realizado por científicos del Smithsonian Envioronmental Reseach Center (SERC) ha alertado sobre la conservación de los humedales, muy necesarios para luchar contra la crisis climática, y que corren el riesgo de desaparecer por todo el mundo debido a la subida de nivel del mar

Durante décadas, los científicos tuvieron la esperanza de que el aumento de las concentraciones de CO2 también pudiera estimular el secuestro de carbono y el crecimiento adicional de las plantas, contrarrestando así la aceleración de la subida relativa del nivel del mar, pero este "útil efecto secundario" está dejando de existir.

Simular el clima del año 2100

El estudio realizado por investigadores del SERC ha simulado cómo los humedales se comportarían en un clima del año 2100, gracias a un centro ubicado en la costa occidental de Maryland, EEUU. Para este estudio se basaron en un experimento que comenzó en 1987 y que actualmente es el experimento de campo más largo del mundo sobre el impacto del aumento del CO2 en las plantas.

Desde 15 cámaras abiertas, los científicos aumentaron las concentraciones de CO2, duplicando aproximadamente los niveles de CO2 atmosférico de 1987. Los investigadores se centraron en el grupo de plantas conocidas como C3, que responden fuertemente al CO2, y que corresponde al 85% total de especies de plantas en la Tierra.

En las dos primeras décadas del estudio, el crecimiento de las plantas en las cámaras con mayor CO2 fue mayor. En la superficie, estas plantas crecieron una media del 25% más que las plantas de las cámaras no tratadas. Bajo tierra, este efecto fue aún mayor, el CO2 elevado provocó un 35% más de crecimiento en las raíces.

Preocupación por parte de los científicos

Los investigadores han señalado que este crecimiento de las raíces es preocupante para la supervivencia de los humedales, ya que éstas ayudan a los humedales a formar el suelo y a mantener los cimientos creciendo hacia arriba incluso cuando los mares siguen subiendo.

Desde 2005, este efecto sobre las raíces ha ido desapareciendo. En los últimos 14 años de datos del estudio no ha habido un gran diferencia en el crecimiento de las plantas entre las cámaras de alto CO2 y las normales. El equipo de científicos ha dado varias explicaciones a este descenso: las precipitaciones, la temperatura, la salinidad del agua durante la temporada de crecimiento o la presencia de nutrientes críticos en el suelo, como el nitrógeno.

Pero solo la subida del nivel del mar ha mostrado una relación con el crecimiento de las plantas. Desde que el nivel del mar en el humedal subió 15 centímetros por encima de donde comenzó en 1987, los beneficios del aumento del CO2 desaparecieron.

El estudio también señala que es posible que algunos humedales puedan "escapar" del ahogo por esta subida. Si los humedales no pueden elevarse más construyendo suelo, que migren hacia también el interior es otra posibilidad, pero eso únicamente puede ocurrir si tienen suficiente espacio. Para muchas comunidades la posibilidad de que los humedales se trasladen hacia el interior supondría un cambio en la forma de utilizar y valorar la tierra.

madrid

18/05/2022 21:55

Público

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