24 hipopótamos de Pablo Escobar se suman a los 11 que ya habían sido esterilizados de forma tradicional.. Imagen: EFE

Buscan frenar su reproducción descontrolada

Con el objetivo de controlar el crecimiento "descontrolado" de hipopótamos en Colombia, organismos ambientales desarrollaron la primera prueba de inmunocastración en 24 ejemplares que viven en la región de Magdalena Medio, descendientes del zoológico personal de Pablo Escobar.

A los hipopótamos capturados les inyectaron GonaCon, medicamento del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (Aphis, por su sigla en inglés), del Gobierno de Estados Unidos (USDA), donado a la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), autoridad ambiental colombiana.

"Se trata de un anticonceptivo que tiene efectividad en machos y hembras y se implementó inicialmente en la población que se encuentra aledaña al Parque Temático Hacienda Nápoles (lugar del que escaparon los hipopótamos de Escobar)", explicó Gina Paola Serna, médica veterinaria de Cornare, citada en un comunicado de la embajada de EE.UU. en Bogotá.

El zoológico personal de Pablo Escobar

Pablo Escobar, el poderoso jefe del cartel de Medellín, importó en 1981 de un zoológico de Estados Unidos cuatro hipopótamos: tres hembras y un macho. El líder narco tenía una colección de animales exóticos en una finca de 3.000 hectáreas cerca del Magdalena y hoy dedicada al turismo.

Con el tiempo, la población de esta especie creció de manera descontrolada. Por eso los organismos involucrados esperan que la iniciativa sea una referencia "para el control de la población de los hipopótamos invasores, caso único en el planeta". 

El número de hipopótamos y el territorio ocupado fue creciendo, ya que algunos se escaparon de la hacienda y se instalaron a lo largo del Magdalena, donde los locales tuvieron la oportunidad de frecuentar estos animales.

Con la donación de Aphis, el producto fue aplicado a 24 hipopótamos. Estos hipopótamos se suman a los 11 que ya habían sido esterilizados de forma tradicional previamente.

La estelización con GonaCon es más económica que la quirúrgica tradicional, que cuesta entre 6.600 y 8.000 dólares).  

Hipopótamos invasores, un problema ambiental

En este momento hay identificados 80 hipopótamos que están repartidos en tres grupos poblacionales ubicados en la Región del Magdalena Medio. 

Liberados en la hacienda abandonada, luego de que Pablo Escobar fuera detenido por la policía en 1993, los hipopótamos se multiplicaron. El resto de los animales, como flamencos, jirafas, cebras o canguros fueron vendidos a zoológicos. 

Los expertos señalan que el particular legado del narco podría conformar la mayor manada de hipopótamos fuera de África y, por lo tanto, un problema ambiental en Colombia

El coordinador del Grupo Bosques y Biodiversidad de Cornare, David Echeverri, explicó que "la presencia de estos animales en un ecosistema ajeno trae consecuencias como desplazamiento de nuestra fauna local, modificación de los ecosistemas y ataques" a pescadores, todo debido a que "el crecimiento de la población está descontrolado".

"Necesitamos salvaguardar los ecosistemas del Magdalena Medio, proteger nuestras especies nativas y controlar la población de hipopótamos", añadió Echeverri.

"Estados Unidos siempre está dispuesto a ayudar a los países a controlar animales y plantas invasoras. Entonces, cuando nos llamó Cornare, teníamos los expertos y el producto que pensamos podría ayudar", afirmó Jeromy McKin, agregado de Agricultura de USDA APHIS en la Embajada de Estados Unidos en Colombia.

19 de octubre de 2021

Publicado enColombia
Llamamiento a la acción urgente para limitar el aumento de la temperatura global, restaurar la biodiversidad y proteger la salud

Este comentario se publica simultáneamente en varias revistas (apéndice). Esta lista completa de revistas, así como una lista adicional de revistas de apoyo, también se puede encontrar en el sitio web del BMJ.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2021 reunió a los países en un momento crítico para organizar una acción colectiva para hacer frente a la crisis medioambiental mundial. Se reunirán de nuevo en la cumbre sobre la biodiversidad en Kunming (China) y en la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow (Reino Unido). En vísperas de estas reuniones fundamentales, nosotros -los editores de las revistas de salud de todo el mundo- hacemos un llamamiento para que se tomen medidas urgentes a fin de mantener el aumento medio de la temperatura mundial por debajo de 1,5°C, detener la destrucción de la naturaleza y proteger la salud.

La salud ya se está viendo perjudicada por el aumento de la temperatura global y la destrucción del mundo natural, una situación sobre la que los profesionales de la salud llevan llamando la atención desde hace décadas /1.

La ciencia es inequívoca: un aumento global de 1,5°C por encima de la media preindustrial y la pérdida continuada de biodiversidad suponen un riesgo de daño catastrófico para la salud que será imposible de revertir /2, 3

A pesar de la necesaria preocupación del mundo por el COVID-19, no podemos esperar a que pase la pandemia para reducir rápidamente las emisiones.

Como reflejo de la gravedad del momento, este Comentario aparece en las revistas de salud de todo el mundo. Estamos unidos en el reconocimiento de que sólo cambios fundamentales y equitativos en las sociedades revertirán nuestra trayectoria actual.

Los riesgos para la salud de los aumentos superiores a 1,5°C están ya bien establecidos /2. De hecho, ningún aumento de temperatura es "seguro". En los últimos 20 años, la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años ha aumentado en más de un 50% /4. El aumento de las temperaturas ha traído consigo un incremento de la deshidratación y de la pérdida de la función renal, de las neoplasias dermatológicas, de las infecciones tropicales, de los resultados adversos para la salud mental, de las complicaciones en el embarazo, de las alergias y de la morbilidad y mortalidad cardiovascular y pulmonar /5, 6. Los daños afectan de forma desproporcionada a los más vulnerables, como los niños, las poblaciones de edad avanzada, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes /2, 4

El calentamiento global también está contribuyendo a la disminución del potencial de rendimiento mundial de los principales cultivos, que se ha reducido en un 1,8-5,6% desde 1981; esto, junto con los efectos del clima extremo y el agotamiento del suelo, está obstaculizando los esfuerzos para reducir la desnutrición /4. Los ecosistemas prósperos son esenciales para la salud humana, y la destrucción generalizada de la naturaleza, incluidos los hábitats y las especies, está erosionando la seguridad hídrica y alimentaria, y aumentando la posibilidad de pandemias /3, 7, 8

Las consecuencias de la crisis medioambiental recaen de forma desproporcionada en los países y comunidades que menos han contribuido al problema y que menos pueden mitigar los daños. Sin embargo, ningún país, por muy rico que sea, puede protegerse de estos impactos. Permitir que las consecuencias recaigan desproporcionadamente sobre los más vulnerables generará más conflictos, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzados y enfermedades zoonóticas, con graves consecuencias para todos los países y comunidades. Como en el caso de la pandemia de la COVID-19, en el mundo somos tan fuertes como nuestro miembro más débil.

Las subidas por encima de 1,5°C aumentan la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión en los sistemas naturales que podrían encerrar al mundo en un estado de inestabilidad aguda. Ello perjudicaría gravemente nuestra capacidad para mitigar los daños y evitar un cambio ambiental catastrófico y desbocado /9, 10.

Resulta alentador que muchos gobiernos, instituciones financieras y empresas estén fijando objetivos para alcanzar las emisiones netas cero, incluyendo objetivos para el 2030. El coste de las energías renovables está bajando rápidamente. Muchos países se proponen proteger al menos el 30% de la tierra y los océanos del mundo para 2030 /11.

Estas promesas no son suficientes. Los objetivos son fáciles de fijar y difíciles de alcanzar. Todavía tienen que ir acompañados de planes creíbles a corto y largo plazo para acelerar las tecnologías más limpias y transformar las sociedades. Los planes de reducción de emisiones no incorporan adecuadamente las consideraciones sanitarias /12. Cada vez es más preocupante que el aumento de la temperatura por encima de 1,5°C empiece a considerarse inevitable, o incluso aceptable, para los miembros más poderosos de la comunidad mundial /13. En relación con esto, las estrategias actuales para reducir las emisiones a cero neto a mediados del siglo XXI asumen de forma inverosímil que el mundo adquirirá grandes capacidades para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera /14, 15

Esta acción insuficiente significa que es probable que el aumento de la temperatura supere ampliamente los 2°C /16, un resultado catastrófico para la salud y la estabilidad medioambiental. Lo más importante es que la destrucción de la naturaleza no tiene la misma importancia que el elemento climático de la crisis, y no se ha alcanzado ninguno de los objetivos mundiales para restaurar la pérdida de biodiversidad en el 2020 /17. Se trata de una crisis medioambiental global /18.

Los profesionales de la salud se unen a los científicos medioambientales, a las empresas y a muchos otros para rechazar que este resultado sea inevitable. Se puede y se debe hacer más ahora -en Glasgow y en Kunming- y en los años inmediatos que les siguen. Nos unimos a los profesionales de la salud de todo el mundo que ya han apoyado los llamamientos a una acción rápida /1, 19.

La equidad debe estar en el centro de la respuesta mundial. Contribuir de forma justa al esfuerzo mundial significa que los compromisos de reducción deben tener en cuenta la contribución histórica acumulada de cada país a las emisiones, así como sus emisiones actuales y su capacidad de respuesta. Los países más ricos tendrán que recortar las emisiones más rápidamente, realizando reducciones para 2030 más allá de las actualmente propuestas /20, 21 y alcanzando emisiones netas cero antes de 2050. Se necesitan objetivos similares y medidas urgentes para la pérdida de biodiversidad y la destrucción global del mundo natural.

Para alcanzar estos objetivos, los gobiernos deben introducir cambios fundamentales en la organización de nuestras sociedades y economías y en nuestra forma de vida. La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar las tecnologías sucias por las más limpias no es suficiente. Los gobiernos deben intervenir para apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y distribución de alimentos, los mercados de inversiones financieras, los sistemas de salud y mucho más. Se necesita una coordinación mundial para garantizar que la carrera por las tecnologías más limpias no se produzca a costa de una mayor destrucción del medio ambiente y de la explotación humana.

Muchos gobiernos afrontaron la amenaza de la pandemia del COVID-19 con una financiación sin precedentes. La crisis medioambiental exige una respuesta de emergencia similar. Se necesitarán enormes inversiones, más allá de lo que se está considerando o entregando en cualquier parte del mundo. Pero tales inversiones producirán enormes resultados positivos para la salud y la economía. Entre ellos, puestos de trabajo de alta calidad, reducción de la contaminación atmosférica, aumento de la actividad física y mejora de la vivienda y la dieta. La mejora de la calidad del aire por sí sola supondría unos beneficios para la salud que compensarían fácilmente los costes globales de las reducciones de emisiones /22.

Estas medidas también mejorarán los determinantes sociales y económicos de la salud, cuyo mal estado puede haber hecho a las poblaciones más vulnerables a la pandemia de COVID-19 /23. Pero los cambios no pueden lograrse mediante la vuelta a las perjudiciales políticas de austeridad o la continuación de las grandes desigualdades de riqueza y poder dentro de los países y entre ellos.

En particular, los países que han creado la crisis medioambiental de forma desproporcionada deben hacer más para apoyar a los países de ingresos bajos y medios para que construyan sociedades más limpias, más sanas y más resistentes. Los países de renta alta deben cumplir y superar su compromiso pendiente de aportar 100.000 millones de dólares al año, compensando cualquier déficit en 2020 y aumentando las contribuciones hasta 2025 y más allá. La financiación debe repartirse a partes iguales entre la mitigación y la adaptación, incluyendo la mejora de la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La financiación debe ser a través de subvenciones en lugar de préstamos, creando capacidades locales y empoderando realmente a las comunidades, y debe venir acompañada de la condonación de grandes deudas, que limitan la agencia de tantos países de bajos ingresos. Hay que movilizar fondos adicionales para compensar las pérdidas y los daños inevitables causados por las consecuencias de la crisis medioambiental.

Como profesionales de la salud, debemos hacer todo lo posible para contribuir a la transición hacia un mundo sostenible, más justo, resistente y saludable. Además de actuar para reducir los daños de la crisis medioambiental, debemos contribuir de forma proactiva a la prevención global de nuevos daños y a la actuación sobre las causas profundas de la crisis. Debemos pedir cuentas a los líderes mundiales y seguir educando a los demás sobre los riesgos sanitarios de la crisis. Debemos unirnos al esfuerzo de lograr sistemas de salud ambientalmente sostenibles antes de 2040, reconociendo que esto significará cambiar la práctica clínica. Las instituciones sanitarias ya han desinvertido más de 42.000 millones de dólares en activos de combustibles fósiles; otras deberían unirse a ellas /4.

La mayor amenaza para la salud pública mundial es el fracaso continuado de los líderes mundiales para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y restaurar la naturaleza. Deben realizarse cambios urgentes en toda la sociedad, que conducirán a un mundo más justo y saludable. Nosotros, como editores de revistas de salud, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a otros líderes para que actúen, marcando 2021 como el año en que el mundo cambie finalmente de rumbo.

14 octubre 2021

Publicado enMedio Ambiente
El Premio Nobel de Física, "espaldarazo" al estudio de los sistemas complejos: expertos de la UNAM

El Premio Nobel de Física 2021 otorgado al científico japonés Syukuro Manabe, al alemán Klaus Hasselmann y al italiano Giorgio Parisi, muestra que ya existe un consenso mundial acerca de la importancia de la ciencia detrás del calentamiento global, además de que es un "espaldarazo" muy relevante para todo el campo de sistemas complejos, afirmaron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los especialistas, integrantes del Departamento de Sistemas Complejos del Instituto de Física, ofrecieron una conferencia a distancia. Gerardo García Naumis expuso que a pesar de que hay políticos y personas como Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, que opinan que no existe el calentamiento global debido a sus causas humanas, el Comité del Nobel consideró que hay un consenso mundial entre científicos para reconocer su existencia.

"Ahí están los resultados científicos, ahí están las predicciones", destacó García Naumis. Al mismo tiempo, insistió en que, pese a ello, "parece que la gente que toma las decisiones no lo comprende". Indicó que los efectos del calentamiento global ya se están observando y, aunque es necesario que se tome "muy serio esto a nivel político y económico", a veces se anteponen otras prioridades.

Además, sostuvo, lo anterior se relaciona con una crisis energética. "Al mismo tiempo, vemos que, por un lado tenemos la paradoja de que los combustibles fósiles son no renovables y, por el otro, emitimos todas estas concentraciones de gases invernadero mediante ellos".

Los especialistas García Naumis, Denis Pierre Boyer y José Luis Mateos Trigos resaltaron que en México hay grupos muy relevantes que trabajan en las áreas que se reconocieron con el Premio Nobel de Física, como el Departamento de Sistemas Complejos, " un parteaguas y uno de los pioneros" a escala nacional e internacional, el Centro de las Ciencias de la Complejidad y el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.

Al respecto, Mateos Trigos señaló que si bien esa casa de estudios "va por buen camino", es importante "tener más apoyo para este gran campo que tiene que ver no sólo con el clima, sino con la salud, las pandemias".

El Premio Nobel de Física 2021 se otorgó a Syukuro Manabe y Klaus Hasselmann por el modelado físico del clima que permite predecir de forma confiable el calentamiento global, y a Giorgio Parisi por descubrir la interacción del caos y las fluctuaciones en los sistemas físicos.

 

Urge actuar si en 2050 queremos vivir en armonía con la naturaleza: especialistas

Un millón de especies, amenazadas por la invasión a su hábitat

Inauguran la COP15, cumbre sobre diversidad biológica, en la ciudad de Kunming // China pretende el liderazgo mundial en asuntos ambientales

 

Pekín. La comunidad internacional se enfrenta a la "hora de la verdad" en lo referente a protección de la biodiversidad, advirtió ayer la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Elizabeth Maruma, en la apertura en China de la COP15, conferencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la preservación de la naturaleza.

La 15 Conferencia de las Partes del CBD, llamada COP15, comenzó ayer en la ciudad Kunming, en el suroeste de China. La reunión tendrá dos etapas: sesiones virtuales y presenciales del 11 al 15 octubre y dos semanas de reuniones presenciales entre el 25 de abril y el 8 de mayo, con delegaciones de los 196 países miembros del CDB, tras dos aplazamientos debido a la pandemia del Covid-19.

"Aunque ha habido éxitos, no se han registrado los progresos suficientes para detener la pérdida de la diversidad de plantas y animales en el planeta", aseguró Maruma.

"Nos enfrentamos a la hora de la verdad. Si para 2050 queremos vivir en armonía con la naturaleza, debemos actuar en esta década para detener e invertir la pérdida de diversidad", agregó.

China, que preside la COP15 y es uno de los mayores contaminadores del mundo, busca ubicarse como líder mundial en asuntos ambientales, tras la retirada de Estados Unidos de sus compromisos climáticos durante el gobierno de Donald Trump.

Pekín tiene previsto presentar esta semana la Declaración de Kunming, que marcaría las líneas de su liderazgo en este tema.

"China ha trazado una línea roja en lo referente a la protección ecológica y es algo que va a respetar", declaró el viceprimer ministro chino, Han Zheng.

Alrededor de un millón de especies de animales y plantas enfrentan amenaza de extinción ante la invasión humana de sus hábitats, la sobrexplotación, la contaminación, la propagación de especies invasivas y el cambio climático.

Un texto presentado en julio, que sirve de base para los debates, incluye cuatro grandes objetivos para 2050, con 10 hitos hasta 2030 y 21 metas.

Las metas están incluidas en el plan 30/30, que busca otorgar estatus de protección a 30 por ciento de las tierras y océanos para 2030, medida apoyada por una amplia coalición de países, así como el objetivo de limitar la contaminación agrícola y plástica.

En tanto, 24 países se sumaron al Compromiso Global del Metano, iniciativa impulsada por Estados Unidos y la Unión Europea destinada a reducir las emisiones de gas metano para combatir el efecto invernadero y como estrategia más eficaz para reducir el calentamiento global a corto plazo.

Tras el acuerdo inicial al que se suscribieron México, Argentina, Ghana, Indonesia, Irak, Italia y Reino Unido, otros 24 países anunciaron su adhesión: entre ellos Canadá, Costa Rica, Francia y Alemania.

Por otra parte, un panel de la ONU sostuvo que no puede pronunciarse de inmediato sobre una queja de la activista sueca Greta Thunberg de que la inacción estatal sobre el cambio climático viola los derechos de los niños.

Desinformémonos

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Miles de personas marcharon en Bruselas para presionar a líderes mundiales a poner en marcha acciones concretas que reduzcan las emisiones de carbono y frenen el calentamiento del planeta. Alrededor de 80 organizaciones participaron en la protesta, a tres semanas de la cumbre climática de la Organización de Naciones Unidas que se realizará en Glasgow, Escocia. Foto Afp. Agencias

Preocupación de que en la cumbre de Glasgowno se tomen las medidas pertinentes

Bruselas. Miles de personas marcharon ayer en Bruselas para presionar a los líderes mundiales a tomar medidas más audaces en la lucha contra el cambio climático en la cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Glasgow que dará inicio este mes.

Unas 80 organizaciones participaron en la protesta, la cual buscaba ser el mayor acto de este tipo en la capital de la Unión Europea desde el inicio de la pandemia por el Covid-19, que detuvo en seco las marchas semanales del movimiento climático.

Unas 25 mil personas, 50 mil de acuerdo con los convocantes, se sumaron a la Marcha por el Clima, que partió de la Estación del Norte para llegar al Parque del Cincuentenario, donde se han realizado conciertos y actos masivos. Ciclistas, familias y personas de la tercera edad marcharon por las calles de la ciudad exigiendo justicia climática con pancartas en inglés, francés y holandés. Una llevaba un oso polar de peluche en la cabeza.

"Estamos a la espera de medidas ambiciosas, unidas y coherentes", explicó el presidente de la Coalición por el Clima, Nicolas van Nuffel.

En dicha coalición participan 80 ONG, sindicatos, organizaciones juveniles y movimientos ciudadanos.

A los ambientalistas les preocupa que la 26 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, conocida como COP26, a celebrarse en Glasgow a partir del 31 de octubre, produzca políticas que no hagan lo suficiente para reducir las emisiones de carbono y frenar el calentamiento del planeta.

La multitud incluía una mezcla de personas con y sin cubrebocas. Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Bélgica está comenzando a aliviar las restricciones por el Covid-19 y permite tales reuniones nuevamente.

El calentamiento global, causado por las actividades humanas, ya está provocando un agravamiento de los incendios, sequías, tormentas e inundaciones en todo el mundo, por lo que los activistas exigen limitar el calentamiento a 1.5 grados Celsius y lograr la neutralidad de CO2 para 2050.

Los compromisos actuales provocarían un aumento "catastrófico" de 2.7 grados Celsius, según estimaciones de la ONU, lejos del objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de temperatura por debajo de 2 grados , y si es posible 1.55.

En la ciudad china de Kunming, David Cooper, subsecretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica aseveró que la comunidad internacional debe invertir mucho más y aumentar la escala y la velocidad de sus promesas de proteger la naturaleza y prevenir la pérdida de especies.

La 15 reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, conocida como COP15 comenzará hoy en Kunming, con el objetivo de impulsar un ambicioso acuerdo para revertir décadas de destrucción del hábitat causada por la invasión humana y el cambio climático.

Cooper comentó en una sesión informativa que los ministros que asistían a las reuniones virtuales esta semana deben mostrar más ambición y dar una "dirección política clara" a los negociadores, que buscarán llegar a un acuerdo final en Kunming en mayo de 2022.

Los grupos ambientalistas dicen que no hay tiempo que perder en la protección de hábitats y la disminución de las tasas de extinción, en especial después de que los gobiernos no lograron completar ninguno de los objetivos de biodiversidad para 2020 acordados en Japón hace una década.

"Actualmente, la mayoría de los países gastan más fondos en subsidiar actividades que destruyen la biodiversidad de lo que gastan en conservarla, esto tendrá que cambiar", señaló Cooper.

La ONU quiere que los países se comprometan a proteger 30 por ciento de sus tierras para 2030, algo ya acordado por Estados Unidos y otras naciones. China aún no se ha comprometido, a pesar de implementar un sistema de "protección ecológica" que pone 25 por ciento de su territorio fuera del alcance de los desarrolladores.

La agencia oficial Xinhua describió la COP15 como un evento histórico organizado por China que tiene como fin negociar un consenso único de una década sobre la protección de la biodiversidad mundial, y que los países encuentren un terreno común para "construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra".

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Domingo, 10 Octubre 2021 05:58

El harakiri capitalista

El harakiri capitalista

 La cuarta revolución industrial ha multiplicado la demanda de materiales críticos como el litio y el cobalto, mientras se constata la incapacidad de las renovables para cubrir un consumo energético cada vez mayor

 

El miedo a una crisis global por el desabastecimiento de materias primas ha empezado a ser invocado sin reservas en medio mundo. Parece unánime que el detonante hay que buscarlo en el ingente acopio de recursos energéticos que viene realizando China en su carrera por liderar la nueva era tecnológica, la de la inteligencia artificial, los microchips y el 5G. Pero este comportamiento codicioso no es exclusivo del gigante asiático. Lo practican todos. “Es una crisis donde se solapan tres escenarios de tensión: primero, la batalla que se libra entre EE.UU. y China por la hegemonía económica mundial; luego está el desafío que representa la transformación productiva y energética derivada de la cuarta revolución industrial y que no sabemos cómo discurrirá. Por último, aparece la amenaza implacable del cambio climático”, observa Juan Vázquez, doctorando en economía por la Universidad Camilo José Cela con una tesis sobre el fin de la hegemonía de EE.UU. y el auge de China.

Ahora el interrogante, y las desavenencias entre los analistas, está en las medidas que deberían tomarse para solventar la dependencia patológica de unos bienes como el petróleo que están agotándose. ¿No será que el modelo productivo, la depredación en masa de recursos naturales, es lo que está realmente en crisis? “Yo no creo que estemos cerca del colapso como algunos vaticinan. El capitalismo ha demostrado una gran capacidad de adaptación a lo largo de la historia. Veo más factible que se produzcan ciclos económicos mucho más convulsos que en el siglo pasado y que afecten a todos los niveles de la vida”, pronostica Vázquez.

Pero al sistema económico ya se le han visto las costuras. “Cuando China despierte...”, decían los catastrofistas de la geopolítica. Pues bien, la nueva China hace tiempo que despertó y lo que se atisba es que la gran fábrica del mundo, la que fluctúa entre el libre mercado y la planificación comunista, la que levanta asombrosas ciudades a una velocidad vertiginosa, ha tenido que ralentizar los dos proyectos que iban a convertirle en la superpotencia tecnológica de esta década, el ‘Belt and Road Iniciative (BRI)’ y  el ‘Made in China 2025’ por falta de combustibles fósiles en un mercado cada vez más sediento y especulativo.

Y esto sucede a pesar de las serias advertencias lanzadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hace 11 años de que el pico de extracción del petróleo había llegado al máximo y que el del gas se encontraba a la vuelta de la esquina. Cuidado, alertaron, el combustible que mueve el sistema no es infinito. Sin embargo, los virus infecciosos se mantuvieron intactos y las medicinas de caballo recomendadas para amortiguar la depresión –una transición ordenada hacia energías limpias y una inversión decidida en economías circulares más autónomas– han sido adoptadas con cuentagotas o simplemente despreciadas. Las renovables se han revelado incapaces de saciar un consumo enloquecido, las nucleares son un negocio peligroso e impopular; y los combustibles fósiles, aunque escasos y en declive, se han mantenido como el clavo infalible al que agarrarse para cumplir la sagrada ley de que crecer es la solución siempre. “Si hay un factor que debemos atender con urgencia ese es el tiempo. Las empresas, y ahí está ahora el ejemplo saboteador de Iberdrola con el Estado, quieren seguir funcionando bajo parámetros de rentabilidad máxima e inmediata, recibiendo subvenciones públicas que financien la transformación energética pero sin alterar el oligopolio cuando lo que necesitamos son plazos para cambiar las reglas. Es un problema de directriz política”, asegura Marina Echevarría Sáenz, catedrática de Derecho Mercantil e integrante de la Red Académica de Defensa de la Competencia (RADC). 

A juicio de los expertos consultados, el papelón económico que se avecina es descomunal. Con el precio del barril de petróleo a 80 dólares, el de la tonelada de carbón a 230 y el del MWh de gas a 85 los riesgos para las finanzas son gravísimos. La dependencia de unos bienes tan escasos suele acarrear consecuencias nefastas. El primer brote de esta dolencia planetaria es el coste de la luz, disparado en España y en el resto de Europa como nunca en la historia. La temida inflación ha vuelto a reaparecer en escena con los dientes afilados. “A mi modo de ver, hay varios factores que han provocado esta situación. El principal, sin duda, es que la reactivación económica tras la pandemia se está realizando en un contexto de límites de recursos que anima a los productores a contener sus exportaciones. Rusia, por ejemplo, ya no es capaz de aumentar la extracción del gas porque ha alcanzado el pico y a la vez ha incrementado su consumo interno. El resultado es que ha recortado el suministro a Europa. Algo similar le sucede a Argelia, más allá de su conflicto con Marruecos”, explica Luis González Reyes, doctor en ciencias químicas y autor o coautor de una decena de libros, entre ellos En la espiral de la energía (Ed. Libros en acción).

Pero hay más causas que explican la esencia del problema. “Todo esto se hace en medio de unas políticas monetarias ultraexpansivas que han generado un volumen gigantesco de dinero que los mercados bursátiles, que son quienes establecen el valor de las materias primas, utilizan para especular. Tampoco se pueden olvidar factores coyunturales como el brexit que también influyen en el aumento de los precios que hoy sufren otras muchas cosas, como los fertilizantes, las pinturas, los microchips, los materiales de la construcción, los fletes…”, remata González Reyes. Es como una pescadilla que muerde la cola de un mercado cuya afamada mano invisible ya no corrige los desajustes que se producen sino que atrae más sombras. La más preocupante, por su contenido y urgencia, aparece en el sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicado este verano: el planeta ha acelerado la aproximación al punto de no retorno de un cataclismo inimaginable.

 “Hay hechos que muestran claramente que la lucha contra el cambio climático es la moto que utilizan para vendernos un determinado modelo de transición energética. Buena parte de los agentes económicos, las grandes empresas eléctricas y algunas otras más, no creen en ella porque buscan la rentabilidad a corto plazo. Saben perfectamente que las renovables, que nos venden como la panacea de la solución, tienen muchas limitaciones. La primera es que la cantidad de energía que pueden captar no es ilimitada pese a lo que intentan hacernos ver. Técnicamente es imposible absorber toda la energía que llega del sol, la que producen los vientos o la que recibimos de las lluvias. Yo suelo decir que estamos capacitados para captar entre un 30 y un 40% de toda la energía que se consume hoy en día, que es muchísima, suficiente para satisfacer nuestras necesidades pero que no permite crecer a las economías. Por lo tanto, la única opción posible es decrecer sí o sí. Esto no es la elucubración de un catastrofista. Es una realidad física, una ley termodinámica que no puede afirmarse en público porque es impopular y te machacan”, revela Antonio Turiel, doctor en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Madrid e Investigador Científico en el Institut de Ciències del Mar del CSIC en Barcelona.

Ahora que el otoño melancólico empieza a alfombrar los campos con hojas muertas, el mundo parece caer en la cuenta de que la cuarta revolución industrial necesita ingentes dosis de combustibles fósiles y de materias primas para avanzar. La crisis de semiconductores es un ejemplo nítido. Minerales como el litio, el cobalto o el manganeso son estratégicos para su producción y su demanda es industrial, pero hay pocos fabricantes –Taiwán, EE.UU. y Europa, principalmente– y carecen de capacidad para aprovisionar a un mercado descomunal. Sectores como el automovilístico, que paralizaron inversiones durante meses de pandemia, se han visto desplazados de la cadena de abastecimiento por aquellos que triplicaron su actividad durante esas fechas. La electrónica es la triunfadora. Y las previsiones tanteadas no son nada halagüeñas. Lo peor para una industria que importa buena parte de sus materias primas en bruto es que necesitan meses para reorganizar una cadena de montaje tan compleja y años para abrir nuevas plantas que requieren inversiones estratosféricas de dinero.

Por si esto fuera poco, no hay suficientes minas operativas de litio, cobre, cobalto o manganeso, sus componentes estructurales, para satisfacer la voracidad tecnológica desatada. La investigadora del Instituto CIRCE de Zaragoza Alicia Valero, una referencia internacional en el estudio del consumo de recursos, anticipa años negros para la economía. En una entrevista publicada en la revista Crític detalla las carencias inabordables que existen para extraer estos recursos del subsuelo. “Abrir una nueva mina de estos materiales críticos implica, de media, unos 15 años, y muchos problemas ambientales asociados. Aunque fuéramos capaces de encontrar nuevos yacimientos, que por supuesto se encontrarán, el problema está en el hecho que sus minerales estarán cada vez más diluidos. Esto es como el petróleo: la rentabilidad será cada vez peor. Es aritmética. Otra cosa es que no se quiera ver el problema”, aseguraba.

Es la cara oscura de la cuarta revolución industrial en la que todos parecen estar ahora sumergidos. Una carrera sin un líder pero que está rediseñando un régimen de alianzas comerciales que garanticen el sustento de dos tragaderas insaciables como China y EE.UU. Y el rastro que dejan estas batallas son siempre las mismas: deterioro de las condiciones de trabajo, degradación medioambiental y el hundimiento de las economías locales cuando concluyen la colonización. 

Gorka Castillo Madrid , 9/10/2

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Imágenes del colapso: el volcán de La Palma

Para la pequeña población de la isla La Palma (84 mil habitantes), la erupción volcánica es lo más parecido al colapso de sus vidas, que dura ya varias semanas y al parecer se extenderá por meses. La reacción de las diversas clases sociales y del Estado español pueden sernos de utilidad para anticipar lo que sucederá en los colapsos que, inevitablemente, nos van a afectar.

Por arriba, la monarquía dijo algo así como "rezaremos por ustedes", a una población que ha perdido sus viviendas y sus medios de vida, en general pequeñas plantaciones de plátano de media hectárea.

El gobierno de Madrid se apresuró a pedir ayudas europeas que se devolverán con más impuestos, mientras aseguró que "todo está bajo control". Desde la primera intervención pública, los gobernantes dijeron que la erupción podría ser un incentivo para atraer turistas, profundizando un modelo altamente depredador.

Por abajo, las impresiones que pude recoger en la isla vecina (Tenerife), provienen de miembros de La Casa, un colectivo territorial en La Orotava, con quienes tenemos estos días talleres presenciales de formación en educación popular. Jessica Pérez y José Miguel Martín, quienes han tenido conflictos y juicios con los poderes locales, dibujaron un panorama desolador.

"Lo más indignante", explica Jessica, “fue ver cómo los turistas que estos días vuelan a la isla, se hacen selfies sonriendo con el volcán detrás, mientras la lava arrasa las viviendas campesinas”. Una frase que sintetiza el dolor y la estupidez humana, que se traduce en aferrase a un modelo que los activistas consideran parte del extractivismo en las islas.

"Con 2 millones de habitantes, Canarias recibe cada año 16 millones de turistas", agrega José Miguel. Ambos participan en La Casa y en la Asamblea Canaria por el Reparto de la Riqueza y Jessica también en grupos feministas anticoloniales, desde hace unos 17 años. Comenzaron su vida militante desde el movimiento independentista que fue muy potente en la década de 1970.

Las personas de abajo y a la izquierda en Canarias consideran que viven una situación colonial, cuya mayor expresión es el modelo de acumulación por despojo o extractivismo. La economía está dominada por las exportaciones agrícolas desde la Conquista, en tanto los terratenientes se hicieron con las mejores tierras expulsando a la población originaria (guanches de origen amazigh), que sobrevive en tierras altas o debió emigrar a las ciudades.

Primero fue el monocultivo de caña de azúcar y ahora el turismo que, masivo, agudiza el despojo. La clase social formada por "godos" o españoles monopoliza también el agua, el bien más escaso junto a la justicia social. "Canarias fue el laboratorio para la conquista de América", insisten las organizaciones.

"El movimiento ecologista es el vertebrador de las grandes protestas", explica José Miguel, contra las grandes obras portuarias y hoteleras, que no sólo depredan las costas sino que agudizan la escasez de agua.

Entre los movimientos, debe destacarse también el antimilitarista, en una isla donde las fuerzas armadas españolas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte mantienen una ostensible presencia. La solidaridad con los pueblos de África se concreta en el apoyo al pueblo saharaui y a los miles de migrantes que llegan a las costas en precarias "pateras".

Mientras arriba predomina la frivolidad, las redes informales de solidaridad se encargaron de hacer llegar a La Palma toneladas de alimentos y de ropa, directamente, de comunidad a comunidad. Fueron tantos los alimentos que llegaron a la isla afectada, que se pidió que dejaran de enviar comestibles porque los depósitos estaban abarrotados.

"La solidaridad es habitual en las islas, sobre todo ante catástrofes como los grandes incendios. En esta ocasión hubo un auténtico desborde de solidaridad, desde la base de la sociedad, que no quiso ingresar dinero en los bancos como pidieron empresarios y gobernantes, sino hacerla llegar directamente", explica José Miguel.

Siglos de expropiaciones y de corrupción han llevado a una parte de la población a desconfiar de las instituciones y del arriba. "El turismo consiguió copar las mejores viviendas y los mejores espacios naturales, además de sobreutilizar recursos escasos como el agua", agrega Jessica.

El resultado del modelo puede traducirse en números: .3 por ciento de los canarios acumula una riqueza equivalente a la mitad del PIB; Cáritas informa que 55 por ciento de la población vive en la precariedad, ya que ingresa menos de un salario mínimo; un tercio de la población activa está desempleada, en particular los jóvenes.

Comprendemos que la soberbia, arriba, y la resistencia, abajo, no reconocen fronteras ni colores de piel.

Los colectivos de Canarias recibirán en semanas a integrantes de la gira zapatista que ya se está desplegando por tierras europeas. En Canarias les espera un encuentro entre pueblos que han sufrido la colonización y siguen resistiendo el despojo, cada quien con sus propios ritmos y modos de andar.

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Daños a la vida silvestre de California por el derrame de cerca de 500 mil litros de petróleo que afecta el litoral desde el fin de semana.Foto Ap

En 20 años el almacenamiento del líquido en las tierras disminuyó a ritmo de un centímetro anual

 

Ginebra. Más de 5 mil millones de personas podrían tener dificultades para acceder al agua en 2050, advirtió ayer la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En 2018 ya había 3 mil 600 millones de personas sin acceso suficiente al agua durante al menos un mes, explica un nuevo informe de la organización de la ONU.

La OMM informa también que en los últimos 20 años el almacenamiento de agua en las tierras disminuyó un centímetro anual, tomando en cuenta la superficie, el subsuelo, la humedad, la nieve y el hielo.

Las mayores pérdidas se registran en la Antártida y Groenlandia, "pero muchas zonas densamente pobladas sufren bajas significativas en lugares donde suelen abastecerse de agua", indica la OMM.

Estas pérdidas tienen consecuencias importantes para la seguridad hídrica, subraya el reporte, sobre todo porque el agua dulce utilizable y disponible sólo representa 0.5 por ciento del líquido en la Tierra.

Al mismo tiempo, los riesgos relacionados con el agua aumentaron en las dos últimas décadas. Desde 2000, la cantidad de catástrofes relacionadas con inundaciones aumentó 134 por ciento, en comparación con las dos décadas anteriores, pero el número y la duración de las sequías también aumentó 29 por ciento en el mismo periodo.

La mayoría de muertes y daños económicos causados por inundaciones ocurren en Asia, pero la sequía causa más decesos en África.

Para la OMM es esencial invertir tanto en sistemas que permitan una mejor gestión de los recursos como en los que ayuden a una alerta temprana.

"Los servicios, sistemas e inversiones actuales no son suficientes", advierte la organización. Alrededor de 60 por ciento de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales –los mismos encargados de ofrecer información y alertas a las autoridades y al público en general– no disponen de la capacidad necesaria para prestar servicios climatológicos al sector hídrico.

A todo esto, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y socios de investigación aseveraron que el rápido aumento de la temperatura de la superficie del mar vinculado al calentamiento global provoca la pérdida de los arrecifes de coral del mundo en medio de una amenaza para los modos de vida de las comunidades costeras.

El informe, titulado Estado de los arrecifes de coral del mundo: 2020, revela que alrededor de 14 por ciento de este hábitat vital se ha perdido a nivel mundial desde 2009 a causa del estrés climático, la pesca excesiva y el desarrollo costero insostenible.

Se mantiene derrame petrolero en California

La Guardia Costera de Estados Unidos investiga si el golpe de un ancla contra un oleoducto submarino causó el derrame de miles de litros de petróleo en el litoral de California, de acuerdo con medios locales.

Unos 495 mil litros de combustible se han vertido desde el fin de semana en aguas donde habitan focas, delfines y ballenas.

Un tramo de 24 kilómetros de costa permanece cerrado al público; en tanto, se interrumpió la pesca mientras equipos trabajan para limpiar el vertido, uno de los mayores ocurridos en California.

El diario Los Angeles Times reportó que la Guardia Costera investiga si el ancla de un enorme barco comercial fue lanzada en el lugar equivocado y rompió el oleoducto.

Martyn Willsher, director ejecutivo de Amplify Energy, dijo que "las evaluaciones en el mar arrojaron que mil 200 metros del oleoducto están donde no deberían".

Se negó a especular qué podría haber causado el desplazamiento y si un ancla sería causante del impacto, pero comentó: "es un oleoducto de acero de 40 centímetros, de 1.5 cm de grosor, cubierto por una capa de concreto de tres centímetros. Que se mueva 32 metros no es común".

Los Ángeles y Long Beach figuran entre los puertos más activos del mundo. Los atascos provocados por la pandemia obligan a decenas de enormes buques portacontenedores a estacionarse en altamar mientras esperan atracar.

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Manabe, Hasselmann y Parisi, quien en conferencia de prensa afirmó: Está claro que debemos actuar muy rápidamente y sin demora en favor de las generaciones futuras. Foto Ap y Afp

Estocolmo. El Premio Nobel de Física 2021 fue concedido este martes a dos expertos en la modelización física del cambio climático, el japonés-estadunidense Syukuro Manabe y el alemán Klaus Hasselmann, así como al teórico italiano Giorgio Parisi, experto en el desorden en los sistemas complejos.

Es la primera vez desde 1995, cuando el Nobel de Química reconoció las investigaciones sobre el agujero en la capa de ozono, que un Nobel científico premia trabajos directamente relacionados con el cambio climático, pero en un contexto de emergencia por completo diferente.

Los expertos en meteorología Syukuro Manabe, nacido en Japón hace 90 años, pero residente en Princeton, Estados Unidos, y Klaus Hasselmann, de 89 años, fueron distinguidos con la mitad del premio por "la modelización física del clima de la Tierra, así como por haber cuantificado la variabilidad y predicho de forma fiable el cambio climático", indicó el jurado.

El comité del Nobel recompensó así la obra fundacional de Manabe sobre el efecto invernadero de los años 60, con los que mostró que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se correspondían con un aumento de la temperatura terrestre.

Por su parte, Klaus Hasselmann, radicado en Hamburgo, fue reconocido por haber logrado determinar unos modelos climáticos fiables, pese a las grandes variaciones meteorológicas.

Advertencia desde 1988

El investigador alemán lleva desde 1988 advirtiendo de un cambio climático "irreversible", recordó el instituto alemán Max Planck, donde trabajaba.

"Dentro de entre 30 y 100 años, dependiendo de la cantidad de energía fósil que consumamos, haremos frente a un cambio climático muy significativo", predijo el científico hace más de 30 años.

A un mes de la COP26, cumbre mundial sobre el clima organizada en Glasgow, Reino Unido, el premio concedido a los dos expertos en meteorología y climatología tendrá, a buen seguro, un fuerte eco político.

"Los dirigentes mundiales que todavía no han comprendido el mensaje, no estoy seguro de que lo vayan a entender porque lo digamos nosotros. Sin embargo, es un premio de física y lo que estamos diciendo es que la modelización del clima está sólidamente basada en la física", subrayó Thors Hans Hansson, miembro del comité del Nobel.

Al Gore y expertos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) ganaron el premio Nobel de la Paz en 2007. El de 2021 es el primer Nobel de Física que premia investigaciones sobre el clima.

La otra mitad del premio fue atribuida a Parisi, de 73 años y radicado en Roma, "por el descubrimiento de la interacción del desorden y las fluctuaciones en los sistemas físicos, desde la escala atómica hasta la planetaria".

"Creo que es muy urgente que tomemos decisiones muy fuertes (por el clima). Está claro que debemos actuar muy rápidamente y sin demora en favor de las generaciones futuras", afirmó el laureado italiano durante una conferencia de prensa telefónica con la Fundación Nobel.

Los tres galardonados se repartirán alrededor de 1.1 millones de dólares del premio según esta proporción: 50 por ciento será para Parisi y la otra mitad se la repartirán, a partes iguales, Manabe y Hasselmann.

Gran noticia, afirma la OMM

En Ginebra, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó que se trataba de una "gran noticia. Esto demuestra de nuevo que la ciencia climática está fuertemente valorada", declaró su secretario general, Petteri Taalas.

El año pasado, el premio reconoció al británico Roger Penrose, al alemán Reinhard Genzel y a la estadunidense Andrea Ghez, pioneros de la investigación sobre los agujeros negros, las regiones del universo de donde nada se puede escapar.

Los físicos cuánticos, como Parisi, aparecían en las quinielas de posibles premiados de los expertos entrevistados por Afp, aunque decenas de investigadores de todo el mundo se perfilaban como eventuales ganadores del Nobel.

Medicina comenzó el lunes la temporada de los Nobel 2021 al premiar a dos estadunidenses, David Julius y Ardem Patapoutian, cuyos trabajos abrieron el camino al combate de los dolores crónicos.

Hoy es el turno del Nobel de Química. El premio de Literatura será anunciado mañana por la Academia Sueca y el de la Paz se dará a conocer el viernes en Oslo. El de Economía, el de más reciente creación, cerrara la temporada el lunes.

A causa de la crisis sanitaria, por segundo año consecutivo los laureados recibirán el premio en su país de residencia, aunque todavía hay esperanza de que el galardonado con el de la Paz pueda recoger su premio en Oslo.

“Entre dos mundos”: Perspectivas imposibles para el ojo humano

Una medusa Lion’s Mane en el Gros Morne National Park, Newfoundland, Canadá, 2012. Foto: David Doubilet.

 

Es realmente espectacular la sensación de poder observar la tierra en su totalidad, poder ver cómo todos sus elementos interactúan en un todo que rebosa vida por los cuatro costados.

Disfrutar al ver juntarse el cielo con el mar en un atardecer en la playa, o como un río surca a través de la naturaleza más salvaje de una montaña pero, en las fotografías de David Doubilet, se va un paso más allá porque en ellas se recogen perspectivas y composiciones imposibles para el ojo humano.

En su serie “Two Worlds” podemos viajar desde la bahía de Kimbe envuelta en coral en Papúa Nueva Guinea hasta los icebergs de la isla Danco de la Antártida. Y aprovechando la grandeza de estos lugares únicos, las fotografías divididas de Doubilet revelan los diversos ecosistemas a ambos lados de la superficie del agua.

Estas capturas están recogidas en el libro Two Worlds: Above and Below the Sea; 128 páginas que presentan 70 imágenes de los 50 años de carrera de Doubilet en los que ha estadio viajando por el mundo y siendo pionero en el campo de la fotografía submarina.

“Quiero crear una ventana al mar que invite a la gente a ver cómo su mundo se conecta con otro mundo que sustenta la vida y que permanece oculto a su vista”, dice Doubilet.

 

Padre e hijo en Papua, Nueva Guinea, 2013. Foto: David Doubilet.

 

Un banco de peces en las Gran Caimán, 1990. Foto: David Doubilet.

 

Pingüinos de barbijo y papúa, Isla Danco, Antártida, 2011. Foto: David Doubilet.

 

Cría de foca arpa, Golfo de San Lorenzo, Canadá, 2011. Foto: David Doubilet.

 

Tiburones en el arrecife Punta Negra, Atolón Fakarava, Polinesia Francesa, 2018. Foto: David Doubilet.

 

Iceberg conectado a tierra, Blanley Bay, Devon Island, Nunavut, Canadá, 2018. Foto: David Doubilet.

(Tomado de Cultura Inquieta)

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