Viernes, 05 Agosto 2022 05:39

Políticas del trauma

Políticas del trauma

Los silencios en el campo profesional respecto de prácticas abusivas y violentas 

El trauma reclama elaboración y reparación. Reclama ser nombrado y ser pensado tanto en sus dimensiones individuales como colectivas.

¿Qué tiene el psicoanálisis de político? ¿cuál es la potencia cognitiva y política del síntoma? Fueron y son preguntas que guiaron intercambios, debates, escrituras, y trabajo de pensamiento dedicado a pensar los enlaces entre política y psicoanálisis. Diego Sztulwark, con su planteo de una “política del síntoma”, abrió un camino para ello.

Hoy, algunos años después, algunos textos después, nos encontramos con un conjunto de grupos y colectivos de trabajadores del campo de la salud mental, en torno a ¿nuevas? batallas e interrogantes. Lo que nos impulsa a escribir, a discutir, por cierto mucho a lo largo de estos días, son los silencios y complicidades en nuestro campo profesional, respecto de prácticas abusivas y violentas dirigidas a pacientes, alumnxs y colegas.

La política del síntoma hace referencia a la puesta en discusión y combate de lo neoliberal, y toda su corriente normativizante, adaptacionista, colonizante de las subjetividades, su aspiración a gobernar nuestras existencias, imponiendo determinados parámetros de “normalidad”. Si el síntoma es fragilidad, vulnerabilidad, también es un hecho de resistencia de la vida psíquica, núcleo creativo y vital, ocasión de nuevos interrogantes y lecturas. Sin embargo, no resuena tanto la pregunta por el trauma y sus políticas en el campo de la salud mental. Entonces diría: ¿cuál es la potencia cognitiva y política del trauma? ¿Cuál es su potencia desarticulante del mando neoliberal y también de lo patriarcal, régimen de opresión por excelencia? No sólo el trauma que ocurre por fuera de nuestro campo e ingresa en él en busca de asistencia, tratamiento y alivio --sino el trauma que ocurre dentro del mismo-- en nuestras propias aulas, consultorios, instituciones. De esos traumas se habla menos, se habla poco, se calla bastante, se silencia un montón, se traman complicidades destinadas a su eliminación, sanción y olvido. Llamativa paradoja, ya que lo propio de nuestro campo es el trabajo con lo reprimido, con los silencios, con los diversos modos en que retorna lo traumático, generando tantos sufrimientos.

Me quiero detener en esa idea: política del trauma. Es decir, ¿qué hacemos con los traumas que nos conciernen? ¿consideramos que se trata de situaciones aisladas y singulares, excepciones que les tocan a algunas pocas personas? Sabemos que ocurren a la vista de todos, no únicamente ahora sino ya hace mucho, y que no se trata de situaciones de excepción. El trauma no es personal o individual, es personal y colectivo, daña a quien lo padece en nombre propio y a todo un tejido social, sus destinos varían de acuerdo a lo que suceda con él: no es lo mismo que se lo aloje y nombre a que se lo acalle, ignore o reprima. En torno al trauma se despliegan determinadas políticas. El trauma es el efecto de un daño que una persona ejerce en otra, pero lo traumático también se sostiene y expande en sus condiciones de posibilidad y sus condiciones de impunidad. Quienes abusan y violentan no son únicamente personajes marginales sino que, muchas veces, son los hijos sanos (y hegemónicos) de nuestro campo profesional. Quienes silencian siguen siendo mayoría.

La historia de nuestro país cuenta con valiosas y dolorosas experiencias en cuanto a políticas del trauma. Los organismos de Derechos Humanos, con su política de Memoria, Verdad y Justicia. La Ley de Salud Mental (26.657) y la creación del Órgano de Revisión, instaurando y colocando en primer plano la perspectiva de derechos en nuestro campo, frente a las prácticas manicomiales que los vulneraron y aún vulneran, porque esa batalla no ha terminado. Un presidente democráticamente elegido que ha pedido perdón en nombre del Estado Argentino, por los crímenes de la última dictadura cívico-eclesiástico-militar, que lo ha implicado. Son algunos ejemplos y marcas históricas con las que contamos. Los feminismos y sus arduas batallas y conquistas abrieron y siguen abriendo caminos. El Ni una menos, Thelma Fardin y el Mirá como nos ponemos también ampliaron el coraje y el valor de narrar, ampliaron el territorio de lo narrable. Construyeron políticas de la palabra y la acción en torno a las violencias y abusos patriarcales. En otros países, por ejemplo en Finlandia, la Sociedad Psicoanalítica (SPY) pide muy recientemente disculpas en una declaración pública, por su participación o contribución a la estigmatización y sufrimiento en personas pertenecientes a minorías sexuales y de género. En nuestro país las llamadas “terapias de conversión” también generan estragos. Más cerca, o incluso dentro del psicoanálisis, perviven las prácticas hegemónicas estigmatizantes, y repetidoras de conceptos patologizantes de diversidades y disidencias, que ya deberían ser obsoletos.

Tenemos mucho camino por delante en cuanto a la política del trauma. Algunas alzamos la voz, nos agrupamos, conversamos en instituciones y con referentes de nuestro campo, recibimos pedidos de ayuda y escucha, son incontables y cotidianos los relatos de abusos y violencias ejercidos en instituciones de salud mental, consultorios privados, etc. Pero quiero señalar además, ya que la política del síntoma ha generado afortunadamente y sigue generando mucho interés en compañerxs y colegas, que es tiempo de poner en valor la pregunta y el trabajo de pensamiento en torno a la política del trauma y las acciones visibles o no visibles que genera, es tiempo de discutir la cofradía que confina el trauma al silencio y el amparo de la complicidad; es tiempo de discutir la falta o déficit de regulaciones con las que aún no contamos, para nuestro ejercicio profesional.

El psicoanálisis ha dedicado libros, páginas, congresos, horas y horas a hablar de trauma. Sabemos que el trauma necesita de --al menos-- dos tiempos, y sabemos que lo que se hace con el trauma importa. El trauma retorna y reclama elaboración, memoria, reparación, reclama ser alojado, nombrado, reclama ser pensado tanto en sus dimensiones singulares e individuales como colectivas. El trauma en nuestro campo nos implica, nos demanda, lo sepamos o no, lo nombremos o no. De nuestra política del trauma también somos responsables.

Por Lila María Feldm psicoanalista y escritora

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La imagen fue captada en Liverpool, Inglaterra.Foto Ap

Tal es la prevalencia de esos agentes químicos, hallados también en la nieve, que no hay espacio seguro en la Tierra, destacan expertos de Estocolmo

 

Conocidas científicamente como perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés), estas sustancias químicas han sido llamadas "productos para siempre", y ahora están tan extendidas en el mundo que una nueva investigación estima que no es seguro beber agua de lluvia.

Esas sustancias, que se hallan en productos domésticos comerciales como telas repelentes de manchas y agua, productos antiadherentes (como Teflon), compuestos para pulir, ceras y pinturas, entre otros, se han detectado en el agua de lluvia y la nieve, incluso en los lugares más remotos de la Tierra.

El estudio, hecho por la Universidad de Estocolmo, muestra que el agua de lluvia en la mayoría de los sitios del mundo contiene cantidades de PFAS que "exceden en gran medida" los niveles de seguridad. Se han acumulado a un límite planetario tal, que "están por encima de los niveles de referencia", plantea en su estudio Ian Cousins, profesor y químico del Departamento de Ciencias Ambientales de esa institución nórdica.

La investigación se publicó en Environmental Science & Technology. Analiza también las concentraciones de cuatro PFAS en muestras de suelo y agua superficial del mundo. Los resultados revelaron que los niveles de esos agentes rebasaron las pautas de la agencia de protección ambiental de Estados Unidos.

"Según las más recientes directrices de ese país para el ácido perfluorooctanoico causante de cáncer (PFOA, por sus siglas en inglés) en el agua potable, el agua de lluvia en todas partes se consideraría insegura para beber. Aunque en el mundo industrial no solemos tomarla, muchas personas en el orbe esperan que sea segura y que suministre muchas de nuestras fuentes de agua potable", advirtió Cousins.

La regulación de los PFAS en el agua potable ha disminuido a la luz de la nueva información sobre su toxicidad. "Ha habido una disminución en los valores orientativos para esas sustancias en el agua potable en los pasados 20 años", destacó Cousins. "Por ejemplo, el valor de la guía de agua potable para una sustancia bien conocida en la clase PFAS, a saber, el PFOA, se ha reducido en 37.5 millones de veces en Estados Unidos".

Productos para siempre

Estos agentes químicos reciben su apodo de "productos químicos para siempre" por su tendencia a quedarse. Esto se ha demostrado muchas veces, pero quizá sobre todo por la presencia de PFAS dañinos para la salud humana es que han persistido en la atmósfera, a pesar de haber sido eliminadas por un importante fabricante.

"La persistencia extrema y el ciclo global continuo de ciertos de ellos conducirán a la superación de las pautas mencionadas", agregó Martin Scheringer, coautor del estudio y profesor que trabaja desde el ETH Zúrich, en Suiza.

"Así que ahora, debido a la propagación global de PFAS, los medios ambientales en todas partes excederán las pautas de calidad ambiental diseñadas para proteger la salud humana y podemos hacer muy poco para reducir la contaminación por ellos. En otras palabras, tiene sentido definir un límite planetario específicamente para esos agentes y, como concluimos en el documento, este límite ahora se ha excedido".

Tal es su prevalencia ahora, que los científicos dicen que no hay espacio seguro en la Tierra para evitarlos. Con la finalidad de estudiar la prevalencia de estos productos químicos, el equipo de la Universidad de Estocolmo realizó trabajos de laboratorio y de campo sobre su presencia atmosférica en la década pasada.

Una forma clave en que los PFAS se reciclan en la atmósfera es a través del transporte del agua de mar al aire mediante aerosoles de pulverización marina, que es otra área de investigación para el equipo de la Universidad de Estocolmo.

Esos químicos también pueden encontrarse en alimentos envasados en materiales que contienen PFAS, procesados con equipo que los utilizó o cultivados en tierra o con agua contaminada, así como en productos de limpieza y espumas para combatir incendios y en lugares de trabajo, como plantas de producción o industrias.

Han sido asociados a una amplia gama de daños graves para la salud, como el cáncer, los problemas de aprendizaje y comportamiento en los niños, la infertilidad y las complicaciones en el embarazo, el aumento del colesterol y los problemas del sistema inmunitario.

Lunes, 01 Agosto 2022 06:06

Reforma integral de la ruralidad

Reforma integral de la ruralidad

La reforma agraria con la que está comprometida el nuevo gobierno, es sólo una parte de la reforma integral de la ruralidad que es necesario realizar en Colombia. Se trata de concebir el abastecimiento alimentario, la sostenibilidad ambiental de las ciudades y la riqueza de la diversidad cultural, como dependientes de la armonía de la ruralidad y de la dinámica de la economía campesinas y de los pueblos indígenas, afros y raizal. 

1 Se trata de modificar la relación de poder entre lo urbano y lo rural e integrar a las comunidades rurales al poder del país, cambiando la relación entre las empresas capitalistas y las comunidades, al tiempo que la relación entre terratenientes y trabajadores.

Esta transformación será posible siguiendo una secuencia que articule los avances inmediatos posibles con las normas y. recursos económicos y humanos ya existentes, con la aprobación de las leyes indispensables para poder concretar los cambios propuestos, y con la participación activa de la población rural y sus organizaciones.

La ley tributaria es la primera que debe ser aprobada para garantizar las demás reformas. Será la madre de todas las reformas. Recordemos que el gobierno de Duque amplió las prebendas y exenciones a los grandes capitales a la vez que facilitó gigantescos recursos a la banca en plena crisis de hambre de la pandemia y luego quiso recuperar los dineros con una reforma tributaria a costa de los pobres y la clase media, la cual fue la chispa que provocó el paro nacional de 2021, una huelga de masas que se prolongó dos meses.

Los más grandes patrimonios, el gran capital, la banca, pueden tributar lo necesario para las inversiones sociales y de infraestructura, el presupuesto del sector agropecuario y el equilibrio del presupuesto nacional.

Además, es necesario que la llamada participación en la “plusvalía” urbana, determinada desde la ley 388 de 1997, se aplique a los cambios del uso del suelo. Si alguien compra una tierra agrícola que pasa a ser área industrial o urbanizable, obtiene una ganancia por efecto de la decisión de un municipio o distrito, que debe participar de esa ganancia, que se vuelve gigantesca cuando hay una decisión nacional de localizar allí una zona franca, por ejemplo.

En Brasil, los municipios han organizado subastas para otorgar el derecho a construir y han obtenido grandes recursos, así como financiado planes de vivienda popular que los promotores urbanísticos no vacilan en pagar a cambio del beneficio que obtienen. En Colombia planes urbanísticos o zonas francas se establecen sin que municipios y distritos participen de las gigantescas utilidades de los compradores de tierras.

Un aspecto tributario de la reforma agraria del nuevo gobierno tiene que ver directamente con el objetivo principal de esa reforma, que los suelos aptos para la agricultura sean usados de acuerdo a su vocación y garanticen el abastecimiento alimentario. Mientras los campesinos producen alimentos cultivando sus tierras, a pesar de que algunas no son buenas para la agricultura, la mayoría de los grandes propietarios desperdicia los suelos agrícolas y apenas tiene una ganadería extensiva que sirve más al encarecimiento del precio de la tierra que a la producción.

Orientar mediante tributos presuntivos el uso del suelo agrícola de las grandes propiedades, debe ir al lado de la protección de los suelos agrícolas, como deberá ser en la Sabana de Bogotá, donde las zonas rurales deben integrar las reservas agrícolas con las reservas naturales.

Otra reforma que será debatida en el Congreso y beneficiará directamente al campo es la reforma a la salud. También la reforma pensional y el proyecto de renta básica, serán muy importantes para la población rural.

2 Pero, mientras se aprueba cada una de estas reformas, el nuevo gobierno demostrará que se ha iniciado el cambio con hechos, tomando medidas concretas, que el gobierno Duque y gobiernos anteriores no tomaron a pesar de contar con los recursos legales.

El proceso de empalme del nuevo gobierno adquirió un carácter cada vez más participativo. De unas cuántas personas convocadas inicialmente se pasó a centenares que estuvieron presentes conociendo el estado de las diferentes entidades gubernamentales y haciendo propuestas para los primeros días del gobierno y para su curso posterior.

La convocatoria a participar se amplió a grandes eventos como el que se llevó a cabo en Bogotá en el Colegio Camilo Torres, que se convirtió en un verdadero cabildo abierto. Mucha participación y propuestas en el empalme desde los colombianos en el exterior. Para participar y ser oídos por el gobierno Petro-Francia no se exige haber votado por los candidatos del Pacto Histórico, toda persona puede participar.

En el sector Agricultura, además de los equipos que se encargaron de cada una de las veinte entidades, las organizaciones campesinas, indígenas y afro convocaron su propio cabildo abierto en las instalaciones del Congreso. Llegó gente de todo el país, se multiplicaron las propuestas y se hicieron presentes tanto la ya nombrada ministra de Agricultura, Cecilia López, como la encargada de la coordinación del empalme, Jénnifer Mojica.

El cabildo abierto es la participación directa en un gobierno que se considera propio, del cual se forma parte. Con la claridad de que es un gobierno diverso, con alianzas y confluencias, pero con la conciencia de que somos parte de ellas y parte esencial.

Anteriormente los gobiernos presentaban proyectos de ley lesivos para la población rural, que eliminaban los derechos de los campesinos e indígenas, como fue el Estatuto Rural de Uribe. Los proyectos de ley conjuntos de campesinos, indígenas y afro eran esencialmente defensivos, como ocurrió en 1993, 2006 y 2012. Fue una experiencia que arrojó algunas victorias, especialmente las jurídicas, en la Corte Constitucional.

Ahora se trata de orientar el curso de un gobierno nuestro y en particular en lo que se refiere a tierras. Vamos a tener que convocar a cabildo abierto en cada lugar, unitariamente, decididamente y movilizarnos como en los Paros Nacionales y regionales o como se ganó la segunda vuelta presidencial, asumiendo que alcanzaremos los objetivos sólo con una participación masiva y decisoria en el presente y en el futuro del país.

Para combatir el hambre, hay que comenzar con urgencia, no sólo con las medidas de emergencia del gobierno sino con acciones propias. Es necesario que recordemos la experiencia del CRIC que con las organizaciones de los barrios de Popayán distribuyó en forma organizada alimentos en plena hambruna de la pandemia. Y la acción de los campesinos paperos que cuando los mayoristas no les ofrecían un precio que cubriera al menos sus costos, se fueron a Bogotá y a los peajes y con apoyo de los municipios vendieron su producto aprovechando que, debido al alto margen de intermediación, podía vender más barato al consumidor y recibir sin embargo más por la papa.

También organizaciones no gubernamentales y empresarios dispuestos a invertir en el servicio social, pueden apoyar estas acciones e iniciativas, como ocurrió en la pandemia con la producción de los campesinos en los Montes de María que se iba a perder por falta de compradores mientras Cartagena se moría de hambre. Esto fue resuelto organizadamente con una iniciativa concreta.

Vamos desde los cabildos abiertos en cada lugar y sector a decidir y realizar acciones efectivas y propuestas administrativas y legislativas.

El campesinado espera que el gobierno Petro-Francia desde el primer día adhiera a la Declaración de los Derechos Campesinos de las Naciones Unidas, como primer paso para el reconocimiento del campesinado como sujeto político de derechos fundamentales. Una declaración que el gobierno de Duque no quiso votar a favor, pero cuyos artículos pueden ser convertidos ahora en ley interna de Colombia, así como debería ocurrir también con los de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas.

Se requiere en particular, la garantía del derecho a la consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas, afros y raizal y de las comunidades rurales en todo el proceso de reforma rural. El reconocimiento a territorialidad campesina hará parte de la nueva ruralidad.

Como es necesario también garantizar el derecho a la organización campesina y de los trabajadores del campo, vamos a avanzar en aplicar la ley 2219 del 30 de junio de 2022 y aprobar y ratificar el Convenio 141 de la OIT sobre las organizaciones de trabajadores rurales y su función en el desarrollo económico y social.

La Agencia Nacional de Tierras ha dejado de realizar tareas de ordenamiento social de la propiedad que hubiera podido cumplir, porque no ha habido la voluntad política de realizarlas e inclusive porque ha habido una decisión contra ellas. Es el caso de la constitución de zonas de reserva campesina y del deslinde de ciénagas y playones para devolverlas a pescadores y comunidades rurales. Han aplicado el paso de tortuga a la declaratoria de territorios colectivos de comunidades negras y demorado los procesos de resguardos indígenas.

La reserva campesina de Sumapaz toca la puerta del nuevo gobierno. Fue bloqueada por el gobierno de Duque y los anteriores a pesar de tener completo su trámite y negada con argumentos que no son aplicables, precisamente cuando los campesinos demostraron su capacidad de movilización para la gestión ambiental cuando apagaron con sus propios medios y organización un gigantesco incendio forestal, mientras las autoridades nacionales y distritales no hacían nada al respecto.

Todos los procesos de constitución de reservas campesinas, resguardos y territorios colectivos con trámites completos deben ser aprobados y la agilización de los demás debe facilitarse con nuevas normas reglamentarias necesarias.

3 La elaboración y aprobación del Plan Nacional de Desarrollo será el momento para participar en la primera modificación de leyes relativas a la reforma integral de la ruralidad: normas ambientales, de programas agropecuarios, de orientación del crédito para el sector, de reorganización de los mercados de alimentos, territorialidad y también de una estructura de la Agencia Nacional de Tierras ANT orientada al ordenamiento social de la propiedad.

La restitución de tierras debe producir frutos concretos y articularse a las negociaciones de paz total con los diferentes actores de la violencia, que impiden esa restitución a pesar de existir normas claras para realizarla.

La restitución del territorio Nükak debe ser una causa nacional. Y a la ANT le corresponde el primer paso, culminar el deslinde del resguardo con la reserva campesina, para evitar que siga siendo pretexto para la invasión masiva del noroccidente del resguardo, donde se encuentras áreas fundamentales para varios grupos nükak.

No más licencias de fracking, no más fumigaciones con glifosato, son emblemas de la nueva ministra del Ambiente, que resumen una nueva orientación energética, ambiental, orientada a la producción agropecuaria e industria y un reconocimiento del fracaso de la llamada “guerra contra las drogas”.

Una renegociación con Estados Unidos y Europa de los Tratados de Libre Comercio, que permita apoyar la producción nacional y una negociación internacional sobre la política contra las drogas, son condiciones para que sea un gran éxito la sustitución de cultivos ilegales por la producción de alimentos y se vislumbre una redención para los miles de campesinos que no han tenido más remedio que depender de la economía ilegal para subsistir

Es necesario que la población rural asuma en sus manos la discusión y propuesta de las nuevas leyes agrarias, porque una vez aprobada nueva ley tributaria y las reformas fundamentales, será posibles pasar a la reorganización general y restauración de la institucionalidad agropecuaria, lo cual exigirá nuevas leyes de crédito rural, seguros, mercadeo, generación de tecnología agropecuaria propia y adecuada a la diversidad social y ambiental y una nueva ley de tierras que permita una reforma agraria coherente con la reforma integral de la ruralidad.

Hay bastante trabajo para todas y todos. ¡Manos a la obra!

Por Héctor Mondragón* | 01/08/2022

* Héctor Mondragón, asesor del movimiento campesino colombiano por más de treinta años, comparte su perspectiva de la reforma de lo rural para la paz.

Publicado enColombia
‘El laberinto’, de William Kurelek.

El paradigma introducido hace 40 años por el Prozac y el DSM ha sido hegemónico desde entonces, pese a su abrumadora y sorprendente incapacidad para encontrar una base para sus afirmaciones

 

Cuando empecé mi vida profesional en 1980 el colectivo de profesionales de la salud mental estaba fragmentado por la afiliación de sus integrantes a diferentes orientaciones teóricas que se correspondían con distintas formas de entender y, consiguientemente de tratar, a las personas con problemas de salud mental. Había profesionales de orientación psicodinámica, conductista, sistémica, cada vez más cognitivos… Recabar información sobre un profesional solía empezar con la pregunta “¿de qué orientación es?”.

En este panorama se produjo el cambio de paradigma que supuso la aparición del Prozac y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). Los ISRS encarnaban una idea clara: se presentaban como el remedio específico para el déficit bioquímico que causaba una enfermedad que se llamaba “depresión”. Suponían un nuevo instrumento terapéutico. Pero, sobre todo, abrían una nueva vía para entender los problemas de salud mental y su tratamiento. Según esta forma de ver las cosas, los problemas de salud mental en general eran enfermedades causadas por desequilibrios en la neurotransmisión que se producían por causas que se suponía que serían genéticas y que podían ser corregidas o compensadas administrando fármacos, como la administración de insulina compensa los problemas causados por la diabetes. A la de los antidepresivos ISRS siguió la comercialización de nuevos antipsicóticos –denominación que pasó a considerarse más correcta que la antigua de “neurolépticos” porque marcaba precisamente ese carácter de tratamiento selectivo para un trastorno específico. El DSM –el manual de clasificación de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, que se convirtió en la biblia de la psiquiatría– se construyó para lograr una definición precisa de esos trastornos con la idea de que eso permitiría localizar los déficits específicos y encontrar los remedios. Muy poco después pareció que los desarrollos de la neuroimagen por un lado y los de la genética molecular por otro iban a permitir conocer con exactitud esas alteraciones y sus causas.

Según la nueva doctrina lo que los profesionales debían ser capaces de hacer era, sobre todo, reconocer los síntomas para realizar los diagnósticos –de acuerdo con las clasificaciones DSM y CIE– y prescribir los tratamientos o colaborar de algún modo para que estos tratamientos sean administrados, aceptados y recibidos por las personas afectadas. En este último papel pasó a trabajar una buena cantidad y variedad de profesionales de las redes de atención a la salud mental.

Han pasado casi 40 años desde que se produjo este cambio de paradigma. Se han invertido ingentes fortunas en intentar demostrar sus supuestos. Pero ninguna de las presunciones en las que se sustentaba se ha cumplido. No se han identificado déficits específicos para ningún trastorno mental. Los remedios supuestamente específicos han acabado demostrando eficacia en trastornos muy distintos y de aquellos para los que se suponía que debían servir (los antidepresivos pasaron a ser tratamiento de primera elección también de los trastornos de ansiedad, del control de impulsos, de la personalidad del comportamiento alimentario…). No se ha encontrado causa genética específica para ningún trastorno. Tampoco se han encontrado en ningún trastorno alteraciones estructurales o funcionales detectables por neuroimagen u otras pruebas objetivas. Las categorías del DSM se han multiplicado en las sucesivas ediciones del manual y los límites entre ellas y la estanqueidad de las clases resulta cada vez más difícil de sostener. Además, ninguno de los nuevos fármacos ha resultado ser más eficaz que los que estaban disponibles para las mismas indicaciones desde los años 50. La prevalencia de los trastornos mentales no sólo no ha disminuido como cabría esperar para enfermedades para las que se ha descubierto un tratamiento eficaz –la tuberculosis prácticamente desapareció cuando se descubrió el suyo–, sino que parece aumentar.

Lo sorprendente es que a pesar de esa abrumadora incapacidad de encontrar una base para ninguna de sus afirmaciones el nuevo paradigma introducido por el Prozac y el DSM haya sido hegemónico durante estas décadas. Pero lo ha sido de forma contundente y ha eliminado otras posibles formas de entender los problemas que atendemos para la mayor parte de los profesionales y de la población.

Uno de los elementos que ha causado confusión es que esta forma de entender las cosas se ha autotitulado psiquiatría biológica. El nombre se justificó porque la teoría presuponía un déficit bioquímico que nunca se encontró y una causa genética que tampoco ha aparecido. Pero no proporciona ninguna explicación biológica de nada.

Lo que la doctrina sí ha sustentado con fundamento es una práctica clínica con base empírica. Ha servido para poner a prueba –mediante ensayos clínicos– si determinados remedios –sobre todo farmacológicos– resultaban beneficiosos para algunas personas que experimentaban algunos problemas. Pero el cómo lo hacían se ha construido con hipótesis ad hoc. Una lectura global de toda esta investigación clínica nos mostraría que los fármacos que utilizamos son muy poco específicos y, probablemente, que los resultados se explicarían mejor con la teoría que Joanna Moncrieff ha titulado “psicofarmacología centrada en el fármaco” que con la de que los fármacos remedian algún déficit específico que ella llama “psicofarmacología centrada en la enfermedad”. Según la teoría de Moncrieff, lo que los fármacos que manejamos hacen es producir un efecto de intoxicación del sistema nervioso central que en determinadas circunstancias puede resultar beneficioso. Como, por utilizar el ejemplo que propone la propia Moncrieff, una dosis moderada de alcohol puede servir a alguien para ayudarle a vencer su timidez y acercarse a otras personas. Pero esto no significaría que esa persona tenga un déficit de alcohol que es la causa de su timidez y la copa ha venido a remediar.

Esta visión dominante de la Psiquiatría se ha mantenido ignorando alguno de los conocimientos bien asentados científicamente que apuntaban a otro tipo de explicaciones. Sabemos, por ejemplo, que el trauma y las experiencias adversas guardan una relación causal y dosis dependiente de los diagnósticos de trastornos mentales, incluidos los psicóticos, y que producen alteraciones no sólo en el funcionamiento psicológico, sino en la estructura y la función del sistema nervioso central. Aunque estos hechos sean mayoritariamente ignorados por el discurso psiquiátrico dominante.

Estos hechos, sin embargo, han nutrido la investigación y el pensamiento de aquellos autores cuya aproximación a los problemas de salud mental merecería con más justicia el calificativo de biológica, porque parte de la propuesta de un modelo de organismo, su desarrollo y su funcionamiento. Entre las aportaciones de estos se encontraría lo que Daniel Siegel llama la neurobiología relacional y los autores de las fuentes de las que bebe, entre las que están neurobiólogos como Antonio Damásio y estudiosos del desarrollo, incluidos los teóricos del apego. También propuestas como las derivadas de la teoría polivagal de Stephen Porges, que acentúan el papel del sistema nervioso autónomo. Todos ellos piensan en un organismo que necesariamente ha de situarse en un medio con el que interactúa para conformarse y presentan muchas pruebas de cómo lo hace. Y todos hacen referencia a un medio en que la presencia de otros seres humanos y la relación con ellos juega un papel principal.

Hay otros muchos motivos, pero estos justificarían sobradamente un cambio de paradigma al que estoy convencido de que asistiremos en los próximos años.

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Por Alberto Fernández Liria es psiquiatra actualmente jubilado. Ha sido presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y miembro de la Comisión Nacional de Psiquiatría y del Comité Técnico de la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud.

 28/07/2022

El Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa en apoyo a Ucrania el pasado 7 de mayo de 2022. — EP

 Los expertos habían optado en una primera reunión celebrada el pasado junio por no declarar la emergencia, si bien el número de casos en aquel momento rondaba los 3.000. Ahora ya son 16.000 casos registrados en 75 países de todo el mundo.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este sábado la emergencia internacional a causa del brote de viruela del mono. Lo hace después de que se hayan detectado más de 16.000 casos registrados en 75 países y territorios del mundo, que han dejado cinco fallecidos. 

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha comunicado la decisión dos días después de la cumbre de expertos en esta enfermedad. La declaración obligará a las  redes sanitarias nacionales a aumentar sus medidas preventivas.

Los expertos habían optado en una primera reunión celebrada el pasado junio por no declarar la emergencia, si bien el número de casos en aquel momento rondaba los 3.000. En este segundo encuentro, y pese a que no hubo consenso entre los científicos, el director general ha decidido declarar la emergencia en vista del alto y creciente número de casos en diversas regiones de todo el planeta.

"Tenemos un brote que se ha propagado por todo el mundo rápidamente, a través de nuevos modos de transmisión, sobre los cuales sabemos muy poco y que cumple con los criterios del Reglamento Sanitario Internacional", ha explicado el jefe de la OMS en rueda de prensa este sábado.

Ghebreyesus ha asegurado además que, en términos generales, "la evaluación de la OMS es que el riesgo de la viruela del mono es moderado a nivel mundial y en todas las regiones, excepto en la región europea, donde evaluamos el riesgo como alto".

En su comparecencia, además, el doctor Ghebreyesus ha hecho un llamamiento a la calma y ha recomendado a los países que sigan el protocolo de contención establecido para esta clase de emergencias. "Con las herramientas que tenemos ahora, podemos detener la transmisión y controlar este brote", ha manifestado.

El jefe de la OMS ha matizado que, "de momento, se trata de un brote que se concentra entre hombres que mantienen relaciones homosexuales, en especial con compañeros múltiples" aunque ha recordado que "el estigma y la discriminación son tan peligrosos como cualquier virus".

"Además de nuestras recomendaciones a los países, también hago un llamado a las organizaciones de la sociedad civil, incluidas aquellas con experiencia en el trabajo con personas que viven con el VIH, para que trabajen con nosotros en la lucha contra el estigma y la discriminación", ha declarado.

23/07/2022 16:42  

Publicado enSociedad
Laboratorios del CIM, en La Habana, en capturas de pantalla.

El biológico fue diseñado en el Centro de Inmunología Molecular de la isla y desarrollado con la institución Roswell Park, de EU

Los enfermos de cáncer de pulmón avanzado tienen una esperanza con CIMAvax-EGF®, vacuna terapéutica creada en Cuba, fruto de más de dos décadas de investigaciones y que ha beneficiado a más de 10 mil pacientes en la isla con ese padecimiento en atención de salud secundaria y terciaria, y que ahora está conquistando a la comunidad científica estadunidense, según la prensa cubana.

Ayer, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, destacó los avances alcanzados por el biológico, diseñado por el Centro de Inmunología Molecular (CIM). En su cuenta de Twitter el mandatario compartió el artículo de Granma en el que se describe cómo la alianza entre el CIM y el Centro de Investigación del Cáncer Roswell Park, en Estados Unidos, propició el desarrollo del medicamento, pese al bloqueo que por más de 60 años Estados Unidos mantiene contra la isla.

Para contextualizar, el CIM y el Centro de Investigación del Cáncer Roswell Park, en Buffalo, Estados Unidos, se aliaron hace algunos años para facilitar el acceso a equipamiento y a los reactivos, a fin de propiciar el desarrollo del medicamento, relación que no ha estado exenta de dificultades, a causa de la política de bloqueo económico contra Cuba.

El CIM es una empresa biotecnológica cubana de investigación-desarrollo, producción y comercialización de productos para el cáncer y otras enfermedades del sistema inmunitario. El Centro de Investigación del Cáncer Roswell Park, ubicado en Buffalo, Nueva York, es el primero en Estados Unidos en enfocarse específicamente en las investigaciones oncológicas.

Elia NeningerVinageras, con 44 años de experiencia en oncología, asegura en un artículo de Granma que el medicamento tiene dos grandes ventajas: pocas reacciones adversas y una solución a un grave problema de salud en Cuba como es el cáncer de pulmón.

Kalet León Monzón, director adjunto del CIM, explicó que los beneficiados se pueden recuperar de un cáncer de pulmón avanzado y podrían tener una perspectiva de sobrevida en condiciones normales a muy corto plazo.

Combinación de tratamientos

De acuerdo con declaraciones de la directora de Investigación Colaborativa y profesora asociada de oncología del centro Roswell Park, Mary Reid, éste es el único lugar en Estados Unidos que utiliza esa vacuna con fines investigativos. Se efectúa, detalló, un primer ensayo en cáncer de pulmón avanzado, combinado con las terapias estándares aprobadas para el tratamiento de esa dolencia en la nación norteamericana. El segundo tiene un enfoque preventivo, refirió, pues se usa en personas con alto riesgo de padecer la enfermedad y en otro grupo de pacientes curados para evitar una recaída.

En Cuba, el producto transita por un ensayo en su fase cuatro, reveló la directora de investigaciones clínicas del CIM, Tania Crombet, publicó Prensa Latina. La experta reveló que en territorio antillano se emplea ya en la atención primaria de salud y, según detalló, los datos recabados hasta la fecha confirman la efectividad mostrada en las investigaciones anteriores. Doctora en ciencias, resaltó que una de las ventajas más importantes es su uso en la atención primaria de salud.

"Ello es una oportunidad porque no es imprescindible que el paciente tenga que acudir a la atención secundaria, es decir, a un hospital para recibir la vacuna. Hemos demostrado que es suficientemente segura y que el uso en la atención primaria garantiza una mejor adherencia al tratamiento", agregó la investigadora.

En el estudio realizado por el Roswell Park, añadió, se usa el fármaco cubano combinado con un droga inmunomoduladora, un monoclonal llamado Nivolumab, que demostró ser segura y también incrementó la inmunogenicidad, gracias a lo cual un conjunto de pacientes está obteniendo una supervivencia muy larga.

Mary Reid destacó a la prensa que "la colaboración entre el centro Roswell Park y el CIM comenzó basada en la ciencia, sin intereses de negocios o políticos. Simplemente, creímos desde el inicio que CIMAvax-EGF® podía tener un impacto en la prevención del cáncer de pulmón, uno de los problemas más graves de salud que afecta a Estados Unidos, y también a Cuba".

Miguel Creus, un paciente que empezó a recibir CIMAvax hace 15 años, cuando la enfermedad se encontraba en la fase cuatro y la vacuna en ensayos clínicos, asegura que el fármaco le "ha prolongado la vida con un estado de salud satisfactorio", puesto que en la actualidad no tiene rastros ni de tumores ni de síntomas de la enfermedad.

A pesar de los efectos del bloqueo económico de la Casa Blanca, la colaboración entre ambas instituciones no se detiene, y la vacuna se sobrepone a los desafíos. En la actualidad hay ensayos clínicos, como los que menciona la investigadora Tania Crombet, que combinan esta vacuna cubana con otros tratamientos exitosos contra el cáncer, y se estudian sus efectos en pacientes de alto riesgo o en estadio inicial de la enfermedad.

Población y nuevos problemas a resolver

Recientemente la Organización de Naciones Unidas (ONU) divulgó las cifras más confiables sobre la población mundial. Alcanzará en noviembre próximo 8 mil millones de habitantes. Y en 2050, serán 9 mil 750 millones. Aunque la fecundidad se ha reducido en muchos países, más de la mitad de ese aumento se dará en Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania. En su informe, señala que el próximo año India será el país más habitado, superando en este aspecto a China. Como en reportes anteriores, la ONU advierte cómo el rápido crecimiento de la población dificulta la erradicación de la pobreza, el hambre y la desnutrición, y es un obstáculo para expandir la cobertura de los sistemas de salud y educación.

Igualmente afirma que en la mayoría de los países de África subsahariana, en partes de Asia, América Latina y del Caribe aumenta la proporción de los habitantes en edad de trabajar (entre 25 y 64 años) por las recientes reducciones de la fecundidad.

Pero ello no va en sintonía con mayor inversión de los sectores público y privado que asegure el acceso a la atención de la salud y a una educación de calidad en todas las edades.

En resumen: faltan oportunidades de empleo productivo y trabajo decente.

En su informe, Naciones Unidas estima un aumento porcentual de la población mundial de 65 años o más: hoy representa 10 por ciento pero será de 16 por ciento en 2050. Todo un reto para los países con poblaciones longevas, pues necesitan adecuar los programas gubernamentales con el propósito de atenderlas. Entre ellos, sistemas universales de atención médica, seguridad social y pensiones. A lo anterior se agrega la reducción de la mortalidad, a tal grado que la longevidad mundial promedio será en 2050 de 77.2 años. Pero en los países pobres la esperanza de vida seguirá siendo menor que el promedio mundial. Hoy es de 62.7 años. Un aspecto importante que ofrece la ONU se refiere a la población de América Latina y el Caribe: se cuadruplicó entre 1950 y 2022.

Ahora es de 641 millones de habitantes y se calcula sean 752 millones en 2056. La causa de este aumento es por ser la región del mundo con el segundo nivel más alto de fecundidad adolescente. Superior a la de África subsahariana. A la vez que registra los mayores aumentos de madres adolescentes: 18 por ciento del total de los nacimientos. Destacan al respecto Colombia, República Dominicana, El Salvador y Haití.

Agreguemos que la situación del hambre y la nutrición en América Latina y el Caribe no es mejor que en el resto del orbe. De acuerdo con los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura entre 2020 y 2021, 4 millones de personas se sumaron al conjunto de hambrientos en la región. El retroceso se tuvo después de un aumento muy desalentador de 9 millones de personas entre 2019 y 2020.

Nada positivas son tampoco las cifras sobre el número de personas desnutridas: 56.5 millones el año pasado. Representan 8.6 por ciento de la población de América Latina y el Caribe. También concentra 7.4 por ciento de la población mundial que sufre hambre. Todo indica que ambos problemas aumentarán por la actual crisis alimentaria global, en muy buena parte fruto de la invasión rusa a Ucrania. Estos dos países sobresalen por su elevada producción de granos básicos destinados al mercado internacional.

La comunidad de naciones se comprometió a tomar medidas radicales para acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la desnutrición, como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los reportes de los organismos dependientes de la ONU muestran que tales objetivos están lejos de cumplirse y que más población sufre y padecerá en el futuro los tres problemas referidos. El covid-19 y sus variantes han ayudado también a ese desolador panorama y, en no menos grado, los efectos que en todo el planeta ocasiona el calentamiento global.

Al respecto, los informes de los principales centros de investigación relacionados con el clima advierten que aumenta la generación de gases de efecto invernadero, responsables de dicho calentamiento. Ello va a contracorriente de lo que se acordó en la Cumbre de París en 2015. Y agudiza los problemas de salud, desnutrición y hambre en el planeta, como detallaré el lunes próximo.

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  Dos manos envejecidas entrelazadas (Imagen de archivo).

La pérdida del cromosoma masculino Y empeora la calidad del sistema cardíaco y debilita a los glóbulos blancos, células encargadas de combatir enfermedades.

 

La cicatrización del músculo cardíaco masculino a raíz de la pérdida del cromosoma sexual Y durante la vejez (la rigidez del corazón puede conducir a una insuficiencia cardíaca mortal) podría explicar la razón por la que los hombres viven menos que las mujeres. A partir de los 70 años, los hombres están un 40% más envejecidos que las mujeres.

Así lo explica un estudio liderado por Kenneth Walsh, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), que, no obstante, sugiere que los hombres que pierden el cromosoma Y podrían beneficiarse de un fármaco que curase el tejido dañado.

Según la investigación, publicada este jueves en la revista Science, este fármaco podría contrarrestar los efectos nocivos de la pérdida cromosómica, que pueden manifestarse no sólo en el corazón, sino también en otras partes del cuerpo.

En Estados Unidos, las mujeres viven una media de cinco años más que el sexo opuesto. El hallazgo de este estudio "podría explicar casi cuatro de esos cinco años de diferencia", según Walsh. "Sobre todo después de los 60 años, los hombres mueren más rápidamente que las mujeres. Es como si envejecieran biológicamente más rápido", añade el investigador.

Mientras que las mujeres tienen dos cromosomas X, los hombres tienen uno X y uno Y. Pero con la edad muchos empiezan a perder el cromosoma Y en una parte de sus células, algo especialmente seguro en los fumadores. Esta pérdida afecta, por ejemplo, a los glóbulos blancos. Por lo que son más propensos a morir a una edad más temprana y a sufrir enfermedades asociadas a la edad, como el alzhéimer, pero hasta ahora no se había identificado la causa.

Durante el estudio, descubrieron que la pérdida del cromosoma Y estaba asociada a las enfermedades cardiovasculares y la insuficiencia cardíaca y que, a medida que aumentaba la pérdida de cromosomas, también lo hacía el riesgo de muerte. Estos hallazgos sugieren que, si se combatieran los efectos de la pérdida del cromosoma Y, se podría ayudar a los hombres a vivir más tiempo y con más salud.

28/06/2022 Imagen que muestra a varias personas mirando el móvil.

Uno de cada cuatro encuestados por OCU antes de la pandemia tenía síntomas claros de dependencia. Si en 2019 los adultos miraban el móvil una media de 96 veces al día, hoy lo revisamos una media de 352 veces al día, casi cuatro veces más.

 

¿Te sentirías molesto si no pudieras buscar información o revisar los mensajes en tu móvil siempre que quieres? ¿Te asusta quedarte sin batería? ¿Se queja tu familia de que dedicas demasiado tiempo a la pantalla de tu teléfono? ¿No lo sueltas ni para ir al baño? Si has respondido que sí a todo, probablemente, pertenezcas a ese creciente porcentaje de población que está enganchado a su smartphone.

Nada menos que uno de cada cuatro encuestados por OCU antes de la pandemia tenía síntomas claros de dependencia. Según sus datos, en España, el índice medio de adicción era de 31,4, en una escala de 20 a 100. Con la llegada del confinamiento y la posterior superdigitalización de todos los ámbitos de nuestra vida (que parece que ha llegado para quedarse), la cosa no ha hecho más que empeorar.

Este 2022, un estudio estadounidense apunta que, si en 2019 los adultos miraban el móvil una media de 96 veces al día (durante un total de cinco horas diarias), hoy lo revisamos nada menos que una media de 352 veces al día, casi cuatro veces más. Para ser exactos, una vez cada tres minutos, de acuerdo con los investigadores. Aunque nos somos muy conscientes de ello y, cuando se nos pregunta, estimamos ese tiempo en la mitad, de acuerdo con un estudio de la Universidad Nottingham Trent (Reino Unido), publicado en la revista PloS One. Los datos en España son parecidos. Por ejemplo, el Informe Ditrendia: Mobile (2021) asegura que 7.6 millones de españoles se consideran "adictos" a los dispositivos móviles. Y el 61% admite que mirar el teléfono es lo primero y último que hace todos los días.

Más tontos e irritables

Si hablamos de jóvenes y adolescentes, la cifra empeora. Un informe de Common Sense Media señala que el 50% de los chavales estadounidenses es adicto a su smartphone. España no les va a la zaga: un estudio que Caritas dio a conocer el pasado mes de marzo revela que el 37% de los chicos menores de 20 años pasan más de seis horas diarias con el móvil. Es decir, la cuarta parte de un día con su noche. "Hemos asesinado todos o casi todos los momentos de espera que antes sazonaban nuestras vidas y nos proporcionaban espacios saludables para la reflexión, el descanso o la simple evasión tranquila", observa Sergio Legaz, autor del libro Sal de la máquina.

¿Las consecuencias? Irritabilidad, patrones de sueño trastocados, o disminución del rendimiento y la capacidad de atención y concentración son algunas de ellas. Por no hablar de los conflictos con la familia y la pareja, que no pueden competir con nuestro enganche. Vivimos la era del phubbing –de phone (teléfono, en inglés) y snubbing (despreciar, ignorar)– que sufren "todas aquellas personas que consideran que todo puede esperar... salvo lo que acontece en las pantallas de sus dispositivos táctiles", dice Legaz.

Además, es un mal hábito que entorpece nuestra carrera, ya sea como estudiantes o en el trabajo. Por ejemplo, un estudio de un equipo de psicólogos de la Universidad Estatal de Washington publicado a finales de 2021, "cuanto más se usa el teléfono durante el estudio, mayor es el impacto negativo en el aprendizaje". Otros expertos van más allá y aseguran que pasar tanto tiempo delante de nuestro apéndice digital nos está volviendo más tontos. Con el smartphone siempre en mano, "es mucho más difícil practicar el pensamiento contemplativo, reflexivo o introspectivo. De esa manera, es muy difícil convertir la información en recuerdos ricos y conectados, que es lo que nos hace inteligentes", opina Nicholas Carr, autor de The Glass Cage: How Computers are Changing Us.

Engachados por la dopamina

Como las drogas, el móvil activa como si fuera una verbena de feria el centro de recompensa del cerebro que, igual que pasaba con el perro de Paulov, suelta un chute de dopamina cada vez que recibimos una notificación, un nuevo Whatsapp o un Me gusta. O, incluso, cuando anticipamos que podríamos recibirlos y vamos a mirar la pantalla para comprobarlo. "Aunque todavía no está tipificado como trastorno en las clasificaciones homologadas de enfermedades mentales, tiene el mismo patrón que otras adicciones conductuales, como la compra compulsiva o el juego patológico".

Cumple los criterios de dependencia psicológica, entendida como anhelo irresistible de conectarse, con malhumor y otros rasgos de abstinencia, si no se puede llevar a cabo. Además, el afectado cada vez necesita dedicarle más tiempo para satisfacer esa ansiedad, experimenta distorsiones cognitivas (negación o minimización del problema) o conflicto con el entorno familiar, social o laboral", nos explica la doctora Dominica Díez Marcet, responsable de la Unidad de Juego Patológico y Otras Adicciones No Tóxicas de la División de Salud Mental de la Fundación Althaia, dentro de Xarxa Asistencial Universitaria de Manresa.

Síndrome de abstinencia

Como cualquier droga, también, privarse del móvil produce mono. Un experimento de la Universidad McMaster de Ontario, comprobó que quedarse sin el smartphone provocaba en los adictos participantes grandes dosis de miedo, angustia y estrés. Diez minutos de separación bastaban para que su cerebro empezara a liberar cortisol -hormona del estrés– y para que tuvieran palpitaciones y sudoración en las palmas de las manos.

Entonces, ¿dónde está la frontera entre ser adicto y ser usuario de un smartphone? "El límite entre efecto benigno del teléfono a potencialmente dañino aparecía después de dos horas diarias entre semana. Su empleo recreativo en el fin de semana tenía un límite más amplio, 4 horas y 17 minutos", concluía un equipo de psicólogos de la Universidad de Oxford, tras analizar esta cuestión en un grupo de 120.000 voluntarios.

¿Y tú? ¿Dónde está tu tope? Es hora de hacer balance y preguntarte si de verdad merece la pena perder tanto tiempo de vida mirando este rectángulo brillante lleno de anzuelos. ¿Qué te estás perdiendo mientras tienes los ojos clavados en él?

09/07/2022 21:09

Por Laura G. De Rivera@LauraGDeRivera

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Fuentes: Agencia de Noticias Biodiversidadla

Resulta oportuno reflexionar acerca de las implicancias que este debate tiene para la soberanía alimentaria y los derechos de las y los agricultores sobre las semillas.

Aprovechando el debate por la aprobación del trigo transgénico HB4 en Argentina, representantes de las empresas biotecnológicas y algunos funcionarios del gobierno nacional se manifestaron públicamente a favor de avanzar con la modificación de la Ley de semillas. Si bien no hay ningún proyecto concreto que hoy se esté discutiendo, resulta oportuno reflexionar acerca de las implicancias que este debate tiene para la soberanía alimentaria y los derechos de las y los agricultores sobre las semillas.

La importancia de las semillas

Las semillas constituyen el reservorio de la vida, al transmitir los caracteres que darán continuidad a la especie. Al mismo tiempo, interrelacionan aspectos biológicos, sociales, identitarios, culturales, espirituales y económicos. Históricamente fueron consideradas bienes comunes por las y los agricultores, ya que las mejoraron y las compartieron manteniendo el control de las mismas, lo que condujo a una gran diversidad.

A diferencia de otros insumos agrícolas, la semilla es un organismo vivo que puede reproducirse, y es por esto que ha sido difícil transformarla en una mercancía. Sin embargo, el capital buscó siempre estrategias diversas para sortear las barreras que suponen una producción asentada sobre procesos biológicos.

Primero, con la aparición de las semillas híbridas (N. del E.: semillas producto del entrecruzamiento de especies diferentes para mejorar sus rendimientos pero que no pueden reproducirse), masificadas en el marco de la Revolución Verde, que rompieron la identidad semilla-grano y, por lo tanto, significaron la separación de las y los agricultores de su capacidad de replantar y el comienzo de la dependencia de las empresas que proveen los insumos. En Argentina, estas variedades siguen siendo muy utilizadas, sobre todo para la producción hortícola. 

Luego, con el desarrollo de las semillas transgénicas, que significaron grandes cambios en el uso y la reproducción de semillas, habilitando nuevos mecanismos de acumulación y generando profundas consecuencias sociales y ambientales, como resultado del modelo de los agronegocios. Argentina las adoptó tempranamente, con la liberalización en 1996 de la soja Roundup Ready, resistente al glifosato. Durante los años siguientes, el modelo continuó su profundización. Todos los gobiernos, más allá de su signo político, impulsaron con entusiasmo los cultivos transgénicos, creando un modelo hegemónico basado en la agricultura biotecnológica. Al día de hoy, el país tiene 65 eventos transgénicos aprobados, sobre todo de soja, maíz y algodón. Y el recientemente aprobado trigo HB4, con tolerancia a la sequía y al glufosinato de amonio.

Las semillas se volvieron un punto de interés estratégico en el desarrollo de la agricultura global. Son el primer eslabón de la mayoría de las cadenas agroalimentarias. Quien controla las semillas, controla la cadena productiva y, por lo tanto, la disponibilidad de alimentos. Actualmente, el mercado mundial de semillas es uno de los más concentrados. El 60% está en manos de tres empresas transnacionales: Bayer-Monsanto, Corteva (fusión de Dow y Dupont) y ChemChina-Syngenta.

Pero las semillas son también la base de la biodiversidad, y ésta se ha convertido en una riqueza estratégica a explotar y controlar. La preponderancia de la biotecnología y la posibilidad de manipular la información genética ha tornado al acervo genético de diversidad del planeta en uno de los elementos más codiciados por los laboratorios científicos. Las “tecnologías de la vida”, desarrolladas en los países del Norte, requieren del oro verde concentrado en los países del Sur.

¿Qué son las leyes de semillas?

Las leyes de semillas se implementaron en la mayoría de los países en los años sesenta, en el contexto de la Revolución Verde. Son reglamentaciones en torno a la regulación de la certificación, fiscalización y comercialización de semillas, es decir, qué materiales pueden venderse en el mercado y bajo qué condiciones. Según explica Ana Felicien, investigadora en agroecología y soberanía alimentaria en Venezuela, integrante del plan Pueblo a Pueblo y la Campaña Venezuela Libre de Transgénicos, “se crearon bajo el discurso de asegurar la calidad y la confianza a partir de reglas claras pero, en el fondo, su aparición tiene una importancia central para entender los procesos de mercantilización”. Así, bajo la aplicación estricta de estas leyes, que obligan a las y los agricultores a utilizar solo semillas certificadas, los métodos de selección previos a las sanciones de estas legislaciones comenzaron a ser ilegales.

Otra de las consecuencias fue la constitución de los sistemas formales de semillas, que se caracterizan por tener una organización vertical de la producción y distribución de las mismas. Para Felicien, “son los circuitos de semillas producidas ya no como parte de ecosistemas diversos, sino sólo como elementos de procesos agroindustriales que tienen, como eslabón central, a los centros de investigación tanto públicos como privados, y que desarrollan un conjunto de variedades en función de los intereses de las empresas”. Las y los agricultores pasaron de ser productores, reproductores y mejoradores de semillas, a ser simples usuarios. Y las semillas, “pasaron de ser elementos vivos, producto de la interacción sociedad-naturaleza, a ser consideradas meras innovaciones tecnológicas. Esto no es otra cosa que la cosificación de los bienes comunes”, agregó la investigadora.

Argentina tuvo una lógica de apropiación de semillas muy precoz y posee un sistema formal muy desarrollado. Fue pionera en América Latina, con la sanción en 1935 de la Ley de Granos y Elevadores N° 12.253 y, en 1973, de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, aún vigente. La legislación abarca la producción, certificación y comercialización de semillas. Pero también establece una forma de propiedad intelectual sobre variedades vegetales denominada “Derechos de Obtentor (DOV)”, que refieren al derecho que se le otorga a quien desarrolla alguna “mejora” a una semilla, para explotarla en exclusividad. Son válidos para todo tipo de semillas, a diferencia de las patentes, que son solo para las semillas transgénicas, en tanto protege la modificación genética. Para Felicien, “aunque jurídicamente ambos sistemas de propiedad intelectual son diferentes, protegen los conocimientos que, según su lógica, son patrimonio de los fitomejoradores, y son la base para el desarrollo de las semillas como una innovación tecnológica. Ambos comprenden a las semillas como un bien privado, y por lo tanto, apropiable”.

Asimismo, la Ley de semillas reconoce, en su artículo 27, que “no lesiona ese derecho quien reserva y siembra  semilla  para  uso  propio”. Esta  concepción  del  uso  propio entendido como un “derecho de los agricultores” se enmarca en tratados internacionales, de los que Argentina es signataria, como la Unión para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) en su versión de 1978 y el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (TIRFAA), conocido como Tratado de Semillas.

En los últimos años, en muchos países de la región las leyes de semillas y legislaciones de propiedad intelectual fueron modificadas (y muchas están aún en proceso de discusión) para adecuarlas a las nuevas directrices del comercio mundial de semillas, que busca entregar a un puñado de empresas el control de toda la cadena de la agricultura y la alimentación. “Estos procesos implementados en nuestra región, que es una de las más biodiversas del planeta y, al mismo tiempo, la que tiene mayor superficie con semillas transgénicas cultivadas, nos habla mucho de cómo se ha venido intensificando la apropiación de las semillas, la erosión de la agrobiodiversidad y la profundización de la región como exportadora de commodities”, explicó Felicien.

Argentina no es la excepción. Desde comienzos de este milenio existen intentos sistemáticos por modificar la Ley de Semillas. A finales de 2019, un dictamen para su modificación que había sido aprobado por el gobierno de Mauricio Macri pero sin el apoyo de ningún otro sector, perdió estado parlamentario. Al día de la fecha, la Ley de semillas vigente sigue siendo la de 1973 y el debate continúa abierto.

Todos los intentos por modificar la ley tuvieron como objetivo principal cercenar la práctica de las y los productores agrarios de guardar, conservar, intercambiar y reproducir sus propias semillas. Desde los comienzos de la agricultura se proveían a sí mismos de las semillas para el año siguiente, práctica que fue luego reconfigurada en los términos de “derechos de los agricultores”. Pero las empresas comprendieron que podrían ganar mucho más dinero si además de cobrar por la compra de las semillas, lo hacen por la resiembra de las mismas; es decir, si cobran “regalías extendidas”.

Así, todos los intentos de modificación apuntan a reglamentar y restringir el “uso propio”, remarcando que sólo podrán hacer uso de este derecho los denominados “agricultores exceptuados”. Se trata de una concepción que entiende que el “uso propio” debe dejar de ser libre y gratuito, un “derecho de los agricultores”, para pasar a ser una mera “excepción” que tienen otros: los obtentores. Esto implica un cambio radical en la forma en la que se concibe la agricultura.

Según el informe del Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA) “Sembrar vientos. Soberanía alimentaria y patentes en debate parlamentario”, publicado en octubre de 2019, la discusión “se desarrolla en medio del referido contexto internacional de fuerte concentración de poderosas empresas y un universo de agricultores nacionales que no se constituye precisamente como un grupo homogéneo y fuertemente capitalizado, como a veces tiende a creerse”. De esta manera, destaca que “el actual estado de la industria semillera local e internacional deberían ser parte del marco de discusión parlamentaria; sin embargo, se soslaya esto en el tratamiento propuesto”.

La lucha por la defensa de las semillas

En la movilización global en defensa de las semillas ha sido central la “campaña por las semillas”, propuesta por La Vía Campesina desde el año 2003. En Argentina, si la modificación de la Ley de Semillas aún no pudo concretarse, fue debido a los activismos surgidos desde múltiples sectores de la sociedad, sobre todo organizaciones sociales, políticas y de la agricultura familiar, campesina e indígena; e, incluso, desde algunas posturas contradictorias al interior del Estado.

Un momento importante de la resistencia se dio con la conformación de la “Multisectorial contra la Ley Monsanto de semillas”, que destacó el rechazo a la propiedad intelectual en tanto “promueve la privatización y monopolización de nuestras semillas. Con estas regulaciones, las empresas transnacionales quieren apropiarse, incluso, de variedades ´descubiertas´, lo cual es un absurdo, porque toda variedad agrícola es obra humana. Así pretenden expropiar el trabajo ajeno y controlar las semillas campesinas”.

Carlos Vicente, quién fuera referente de la organización GRAIN y un gran luchador por el derecho de los y las campesinas a usar libremente las semillas, destacaba en 2019, durante una conferencia de prensa realizada en el marco de una jornada de protesta ante la aprobación del dictámen que intentaba avanzar en la modificación de la Ley de Semillas, que “lo único que han hecho es apropiarse de nuestras semillas y eso es apropiarse de nuestro derecho a la alimentación. Por eso sabemos que no lo vamos a permitir (…) Cuidando las semillas, multiplicándolas. Y luchando. Porque sin tierra, sin semillas y sin agua, no nos alimentamos. La soberanía alimentaria y las semillas como patrimonio de los pueblos, al servicio de la humanidad, son banderas que no vamos a bajar nunca”.

Hace poco se reglamentó la Ley de “Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad en la Argentina” (Ley N° 27.118), una iniciativa gubernamental que tomó un reclamo histórico de las organizaciones campesinas y que reconoce y defiende las semillas nativas y criollas. 

Los derechos para cultivar, guardar, reproducir y usar semillas son un campo de batalla clave para determinar quién controla la alimentación y la agricultura. Lo que pase con ellas repercute directamente sobre los alimentos que consumimos, sobre sus precios y su calidad, pero también sobre la soberanía alimentaria y sobre quién decide qué se produce y qué se consume en el país.

Lo que está en juego es absolutamente vital. Se trata de un debate que va mucho más allá de una discusión legal o una disyuntiva técnico-productiva. En efecto, tiene que ver con discutir el modelo agrario y, por lo tanto, el proyecto de país.

Este artículo fue realizado con el apoyo de la Fundación New Field. 

Por Tamara Perelmuter Youngerman | 08/07/2022 para Agencia de Noticias Biodiversidadla

Publicado originalmente en Biodiversidad América Latina

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