Equidad urbana en el desarrollo – Ciudades para la Vida

El Foro Urbano Mundial es una iniciativa de Naciones Unidas y UN-Hábitat para promover el debate acerca de los temas apremiantes a los que se enfrentan hoy las ciudades y plantear alternativas para un desarrollo urbano sostenible. Esta reunión que se realiza cada 2 años cuenta con la asistencia de diversos entes y actores desde gobiernos y autoridades locales y nacionales, organizaciones no gubernamentales y sociales, organismos multilaterales hasta sectores académicos, profesionales y gremiales dedicados al estudio y la práctica en entornos urbanos. Según el Programa de AsentamientosHumanos de NacionesUnidas (ONU-Hábitat), setrata de un Forotécnico no-legislativoquese convoca para examinar los retosqueenfrenta el mundo en relación a los asentamientoshumanos, como la rápidaurbanización y suimpacto en lasciudades, las comunidades, las economías, en el cambioclimático y las políticas.Por tanto, la secuencia de foros ha retomado los contenidos de varios debates contemporáneos y ha influido en la definición de políticas urbanas alrededor del mundo en diferentes escalas.

 

La primera sesión del Foro se realizó en 2002 en Nairobi (Kenya) y tuvo un carácter más local, sin un gran despliegue mediático y sin un tema específico de debate de alta sensibilidad para el público. La segunda edición realizada en Barcelona (España) en 2004 se organizó alrededor la Globalización y la Cultura Urbana, esta versióntuvo una amplia cobertura por parte de diversos medios y se originó el Reporte del Estado de las Ciudades 2004-5.La tercera sesión realizada en Vancouver (Canadá) en 2006 se enfocó en el debate sobre Urbanización Sostenible y Ciudades Inclusivas enfatizando el problema del crecimiento urbano y la necesidad de respuesta por parte de los gobiernos para asegurar la planificación, el financiamiento y la gestión de las ciudades y las crecientes demandas de su población. La cuarta sesión celebrada en Nanjing (China) en 2008,se centró en la Innovación y Tecnología para una Urbanización Armoniosaqueimplica la sincronización e integración de diversas dimensiones en el desarrollo urbano: física, ambiental, cultural, histórica, social y económica. La quinta sesión realizada en Río de Janeiro (Brasil) en 2010, se centró en el debate acerca del Derecho a la Ciudad, los diversos enfoques y perspectivas acerca de la relevancia de este concepto y las alternativas para lograr una ciudad más inclusiva. En su sexta sesión, el Foro Urbano Mundial, realizado en Nápoles en 2012, debatió sobre el tema del Futuro Urbano, dividiendo el debate en 4 líneas temáticas: a) la forma urbana, b) equidad y prosperidad, c) la productividad en las ciudades y d) movilidad, energía y medio ambiente urbano. La revisión de estos cuatro capítulos se orientó a buscar iniciativas y prácticas exitosas que puedan ser compartidas para construir ciudades más democráticas, justas, sostenibles y humanas.

 

El Foro Urbano Mundial se ha promovido como un evento clave en el calendariointernacional para generar un debate de alto nivel sobre los retos urbanos contemporáneos, en cada edición de este encuentro, se aumenta el despliegue mediático y la visibilidad de actoresespecíficos relacionados con el tema de turno. Este evento supone también la revisión de los lineamientos sobre desarrollo urbano que UN-Hábitat y otros organismos multilaterales dan a las naciones del mundo y que hoy por hoy se centran en los alcances sobre mejoramiento de la calidad de vida urbana, un desarrollo urbano sostenible, la implementación de estrategias que contribuyan a superar las actuales condiciones de inequidad y que promuevan la prosperidad urbana.

 

El 7º Foro Urbano Mundial se realizará en la ciudad de Medellín entre los días 5 y 11 de abril del 2014 ytendrá como tema central la Equidad Urbana en el Desarrollo y Ciudades para la vida. Este evento se considera una antesala a dos discusiones muy importantes en la agenda de Naciones Unidas: por un lado, la discusión dela llamada Agenda de Desarrollo Post-2015, que definirá lo que viene después de las Metas del Milenio; y en segundo lugar, la agenda de la Conferencia Hábitat III que se llevará a cabo en 2016.

 

Este escenario recoge por lo menos a 160 países, cuya agenda esta mediada por Naciones Unidas y la ciudad anfitriona. La ONU centra su atención en laEquidad Urbana en el Desarrollo, en tanto que la ciudad de Medellín, desde su administración, avanza en posicionarla a través del City Marketing, con el slogan Ciudades para la vida.

 

En este contexto, no quedan recogidas todas las discusiones urbanas que merecen serconsideradas temas centrales de una agenda de trabajo mundial, por lo que continúan teniendo vigencia los temas vinculados con la profundización de un mundo de mercado bajo la egida del capital.

 

No siendo éste un Foro ajeno al mundo académico y social, esta convocatoria, síha suscitado grandes inquietudes entre investigadores y miembros de organizaciones locales, nacionales e internacionales. Surgieron preguntas sobre el sentido de participar en los espacios oficiales y propuestas como propiciar espacios alternativos, no participar o, incluso, promover la oposición. En sí, algunas de las posturas expresadas no eran descartables de tajo, oscilando éstas entre el escepticismo frente al impacto alcanzable por la participación desde la academia y la sociedad civil; resistencia y oposición ante las tendencias sociales globales del desarrollo y las instituciones que las representan; y dudas frente a la posible cooptación, contención o control institucional de los movimientos, expresiones y propuestas sociales y académicas.

 

Por ello se han ido organizando otras voces, procesos y dinámicas que de modo simultáneo se darán encuentro en la ciudad de Medellín y que han construido agendas alternas de discusión y trabajo. Las más significativas son dos: la organizada por la Universidad Nacional de Colombia en asocio con otros actores académicos y sociales denominada "Conocimiento y acción, por la vida la equidad y los derechos territoriales"; y la promovida por un conjunto de organizaciones y procesos sociales denominada Foro Social Urbano Alternativo y Popular.

 

La organizada por la Universidad Nacional de Colombia está prevista entre los días 5 al 11 de abril y contempla, además del desarrollo de un Seminario Nacional previo que se adelantó los días 20 y 21 de febrero en la sede de la Universidad de la ciudad de Manizales, la realización de los Debates A La Luz De La Luna los días 7 y 9 de abril, los Encuentros en el territorio, el 6 de abril, un Encuentro en RED de investigadores el día 8 de abril, y un Stand permanente de la Universidad durante todo el Foro. Estas dos últimas actividades están inscritas en el marco oficial del evento. Toda esta iniciativa se realiza en alianza con la Coalición Internacional del Hábitat (HIC), CLACSO, ACIUR, el INER de la Universidad de Antioquia, la Universidad Javeriana, la Corporación REGION, Fundación Social, entre otros. Las discusiones centrales se han estructurado en torno a cuatro grandes asuntos, referidos a situaciones y tendencias apremiantes que competen al campo del hábitat, la ciudad y el territorio. Dichos asuntos, que suelen producirse y darse simultáneamente en un mismo espacio, y reproducirse o exacerbarse mutuamente, concentran en sí, muchos de los temas polémicos concernientes a los procesos de exclusión, desestabilización, vulneración, despojo y expulsión territorial y del hábitat, reclamando nuevos debates, conocimientos y políticas. Los temas son:

 

  • • Hábitats y territorios en condición de olvido, invisibilizados o estigmatizados, en fronteras nacionales y periferias urbanas y rurales.
  • • Hábitats y territorios proclives al despojo por elitización (gentrificación territorial).
  • • Hábitats y territorios sometidos al desarraigo y a la desestructuración socio-espacial por conflictos urbanos y rurales.
  • • Hábitats y territorios impactados por los modelos de desarrollo urbano y acciones inmobiliarias.


Por su parte el Foro Social Urbano Alternativo y Popular, sesionara entre el 5 y el 9 de abril. Los convocantes son múltiples organizaciones locales, nacionales e internacionales vinculadas a redes internacionales, organizaciones, movimientos sociales, colectivos urbanos y populares, procesos sociales, barriales, territoriales, políticos entre otros . El punto de partida es reconocer que "Medellín es una de las ciudades más inequitativas de América Latina. Es excluyente, insegura, expulsa y desaloja de sus casas a quienes estorban o se oponen a la planeación urbanística que impone un modelo de ciudad innovadora y en función de los mercados. (...), donde las comunidades sufren la represión de las fuerzas del Estado, el control territorial de los "combos" y las bandas delincuenciales, o que son desplazadas mediante los mecanismos de la valorización y los planes de renovación urbana".

El 7º Foro Urbano Mundial vende el modelo de ciudad actual de Medellín como el camino a seguir, "bajo la retórica de la innovación, la competitividad y el empresarismo, que consolida el capital inmobiliario, el cual termina asumiendo en provecho propio, las grandes decisiones de la vida urbana, expresadas en los planes de ordenamiento territorial, los planes estratégicos de desarrollo, los planes parciales urbanísticos y el grueso de las políticas públicas que están referidas a lo urbano". Por ello estos "Planes de modernización que se llevan a cabo en el mundo están orientados por la globalización neoliberal, que convierte a las ciudades y al territorio en preciados botines para las inversiones de grandes capitales: un verdadero festín para las empresas constructoras, promotoras inmobiliarias y los bancos".

El Foro Alternativo busca aportar en la construcción de propuestas de ciudades incluyentes donde los derechos no sean mera retórica. Por ello se anuncia que se trabajará en denunciar "el espíritu del 7º Foro Urbano Mundial y en la renuncia de ONU-Hábitat al objetivo del milenio No.7-11 sobre la progresión de barrios marginales y a los desalojos de inquilinos, deudores hipotecarios y habitantes urbanos desprotegidos. Ello se hará a partir de la realización de una acción nacional e internacional de debate y movilización, que muestre "... la inconformidad y el rechazo a la forma como el capitalismo global viene construyendo-destruyendo las ciudades, posicionando nuestras problemáticas en la perspectiva de articularnos como movimiento social urbano global-local capaz de resistir y construir alterativas".


Este escenario trabajará en torno a tres PANELES: Crisis Urbana, Contextos y alternativas urbano-populares en América Latina y Democracia y Paz en la Ciudad, dos grupos de MESAS DE TRABAJO, las primeras entorno al Derecho a la Ciudad (Hábitat, Vivienda y Servicios Públicos Domiciliarios, Relación entre Territorios Urbanos y Rurales, Modelo Económico, Trabajo y Desempleo, Transporte Público y Movilidad, Ciudades Sustentables, Bienes Comunes y Justicia Ambiental, Planes de Vida y Ordenamiento Territorial, Militarización de la Vida y los Territorios, Diversidad Étnica, Resistencia Artística y Cultural, Habitando y resistiendo. Mujeres en contextos urbanos, y Diversidades y Disidencias Sexuales), y Agenda de Ciudad (¿Qué sujeto para la transformación de los territorios urbanos?, Lo organizativo: hacia un amplio y articulado movimiento social urbano, Agenda social y política: avanzar en elementos de un pliego de demandas de la ciudad, Estrategia de incidencia política).


Así mismo es fundamental construir análisis y propuestas frente a tres asuntos: Mega eventos y grandes proyectos urbanos, Impactos socio espaciales de los grandes proyectos urbanosy Agendas supranacionales de desarrollo urbano. Estasreflexiones, discusiones y debates buscancuestionar resultados y estudiar los aportesque este tipo de eventos produce en los escenarios locales.

Mega eventos y grandes proyectos urbanos: Este eje temático se centra en las exigencias de transformación urbana por cuenta de los mega eventos y busca problematizar las premisas sobre las que las ciudades plantean para insertarse en la agenda global de eventos paradigmáticos. En las últimas décadas las ciudades han planteado diversas estrategias de internacionalización en las que, asociadas al marketing urbano,subyacen los requerimientos de legitimación de actuaciones de los gobiernos locales. Las administraciones nacionales y locales fundamentan sus apuestas en ser anfitriones de eventos de gran escala por considerarlos catalizadores de cambios urbanos a partir de su legado infraestructural y su promoción como destino turístico de la ciudad sede del evento. Sin embargo, en varias localidades que han tenido experiencias, auspiciando principalmente eventos deportivos de gran magnitud, se ha evidenciado la resistencia de movimientos sociales basados en cuestionamientos a las prioridades del gasto público y el nivel de participación ciudadana en estas agendas de transformación urbana.

Impactos socio espaciales de los grandes proyectos urbanos: Este eje temático apunta a debatir las implicaciones territoriales que acarrean las intervenciones urbanas de gran escala y develar sus contradicciones internas. La tendencia dominante de guiar la restructuración urbana basada en la re-valorización inmobiliaria reconfigura las condiciones socio espaciales y provoca una disputa por el espacio urbano. En el contexto Latinoamericano ha emergido recientemente un interés por explicar y contextualizar las teorías sobre la elitización urbana - gentrification – en un contraste empírico los procesos de movilidad poblacional y los cambios en las rentas del suelo producidos por cuenta de grandes proyectos urbanos de diversa índole. A la vez, el estudio de los impactos socio espaciales da cuenta de los actores e intereses políticos que le dan forma a la agenda de transformación urbana y los cambios en las estructuras de poder que gobiernan este tipo de intervenciones, posicionando las alianzas público privadas y regímenes de excepcionalidad como las estrategias de gestión preferidas para llevar a cabo dichas operaciones urbanísticas.

Agendas supranacionales de desarrollo urbano: Este eje temático busca interrogar los modelos de intervención urbana propuestos desde las instituciones supranacionales y develar los procesos de movilización de políticas urbanas en ciertos círculos de experticia. Por tanto, se propone indagar en las dinámicas de Gobernanza multiescalar como un escenario de negociación de enfoques y agendas de las políticas urbanas. En este sentido, se propone un espacio para la visibilización de prácticas, proyectos e iniciativas que aportan a los intereses de un desarrollo urbano sostenible y que, por diversos motivos, no tienen un espacio para su presentación dentro de esta clase de eventos de visibilidad global. Así como un espacio para discutir las limitaciones de este tipo de agendas promovidas por UN-Hábitat, consideradas como universales, frente a la totalidad de los problemas y retos urbanos actuales.

De este modo, la coyuntura que propicia el 7º Foro Urbano Mundial y los procesos y actividades alternas que convergirán en la ciudad de Medellín, son un espacio fundamental de encuentro y trabajo en torno a lo urbano y la configuración de alternativas a las problemáticas presentes y futuras.

Publicado enColombia
Martes, 01 Abril 2014 15:42

Foros urbanos, Medellín, 2014

Medellín, 2014

VII Foro Urbano Mundial/5-11/abril

Foro Social Urbano, Alternativo y popular/6-9/abril

 

Carta Medellín 

 

Sobre el porvenir humano

 

de las urbes del mundo

 

Declaración final 

 

 Programación   Llamamiento

Programación

Cronograma Alianza Internacional de Habitantes, 4-5 de abril

VII Encuentro de víctimas inmobiliarias

  

 

Panel Foro Social Urbano, Alternativo y popular

 

 

Videos: Foro Social Urbano, Alternativo y Popular

 

 

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Colombia: Equidad urbana en el desarrollo - Ciudades para la vida

 

 

Derecho a la Ciudad

Carta Mundial Derecho Ciudad

David Harvey – El Derecho a la ciudad

David Harvey – Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana

Henri Lefebvre – Tesis sobre la ciudad, lo urbano y el urbanismo

Henri Lefebvre – El Derecho a la ciudad

Hic-al – El derecho a la ciudad en el mundo. Compilación de documentos relevantes para el debate

Victor Manuel Delgadillo – El derecho a la ciudad en la Ciudad de México

CIUDADES:

INTERdisciplina – Revista del Centro de Investigaciones Interdsciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México. Vol. 2, número 2, enero-abril de 2014

Jordi Borja – Nota sobre ciudad y ciudadania

Jordi Borja – Revolucion urbana y derechos ciudadanos

Jordi Borja- La Ciudad Conquistada

Manuel Castells – Redes de indignación y esperanza

James Scott – Los Dominados Y El Arte De La Resistencia

Edesio Fernandes – La construccion del derecho a la ciudad en Brasil

Miguel Amoros – Luchas urbanas y lucha de clases

Saskia Sassen – El reposicionamiento de las ciudades y regiones urbanas en una economia global

Marie France y Prevot Schapira – Fragmentacion espacial y social. conceptos y realidades

Javier Auyero – La geografia de la protesta

Rodrigo Salcedo – La lucha por el espacio urbano

Sidey Tarrow – El poder en movimiento. Los movimientos sociales la accion colectiva y la politica

Teolinda Bolivar y Jaime Erazo Espinosa (Coordinadores) – Los lugares del habitat y la inclusion

Jean-Pierre Garnier – Contra los territorios del poder

Jean-Pierre Garnier – La lucha para apropiarse de la ciudad

Entrevista a Boaventura de Sousa Santos – Democratizar el territorio democratizar el espacio

Artículos publicados:

 

Periódico desdeabajo

 
Edición N°197
Edición 192
 
 
 
 

Le Monde diplomatique, edición Colombia

 
La creciente desigualdad en EE UU se ceba con las grandes ciudades

La creciente desigualdad de renta en Estados Unidos tiene su mayor traslación en las grandes ciudades, donde se hace más palpable y real la acuciante brecha de ingresos entre ricos y pobres. Una problemática profunda, con múltiples causas y ramificaciones, que el presidente Barack Obama ha puesto en el foco del debate legislativo en los últimos meses al tildarla como "el mayor desafío de nuestro tiempo", y que revela cómo los coletazos de la crisis económica de 2008 han golpeado mucho más a los ricos que a los pobres, y han mermado notablemente los fundamentos de la clase media norteamericana.


Según un reciente informe de Brookings, un centro de estudios con sede en Washington, el 5% más acaudalado de la población en las 50 principales urbes ingresa 10,8 veces más que el 20% más depauperado; mientras en el conjunto de EE UU el ratio de diferencia es del 9,1. En cifras absolutas, con datos de 2012, esto se traduce en que los más prósperos en las ciudades ganaron 196.000 dólares en contraposición a los 192.000 del promedio nacional; mientras los más pobres ingresaron 18.100 dólares en las grandes urbes, por debajo de los 21.000 de sus equivalentes en el resto del país. En conjunto, de las 50 grandes ciudades, 31 registran niveles de desigualdad superiores a los del promedio norteamericano.


El debate de la disparidad y de cómo combatirla también se ha adentrado en la arena política de algunas ciudades, como Nueva York, Boston, Seattle, San Francisco o Minneapolis. Pero en un país de enormes magnitudes como éste el panorama no es homogéneo y los desequilibrios varían según el municipio. De acuerdo con el documento, Atlanta, San Francisco, Miami, Boston y Washington DC son las cinco urbes con mayores desigualdades de EE UU. También destacan el sexto lugar de Nueva York, el octavo de Chicago y el noveno de Los Angeles. En el otro extremo, las que experimentan menos disparidades de renta entre sus ciudadanos son Virgina Beach, Arlington, Mesa, Las Vegas y Wichita.
"La desigualdad puede ser el resultado de fuerzas económicas globales, pero importa en el mundo local", sostiene el autor del informe, Alan Berube, responsable del departamento metropolitano de Brookings. "Buena parte de los servicios públicos se prestan a nivel local, y en una ciudad desigual sostener esta financiación es complicado", alerta en conversación telefónica. Por ejemplo, la base fiscal puede ser demasiado estrecha para pagar ciertos servicios, lo que puede restarles también soporte político; las escuelas de la ciudad corren el riesgo de carecer de una mezcla adecuada de alumnos de distintos entornos socioeconómicos o el ayuntamiento puede tener dificultades de ofrecer viviendas a precios accesibles a los ciudadanos más humildes.


Mientras en Atlanta los más ricos gozan de unos ingresos 18,8 veces superiores a los de los más pobres, en Virginia Beach ganan 'solo' seis veces más. No existe un patrón único que explique esta amplia diferencia sino que es fruto de múltiples factores económicos y sociales. Atlanta y Virgina Beach tienen prácticamente el mismo número de habitantes (alrededor de 440.000), pero, en cambio, en la primera los pobres ganan la mitad que en la segunda mientras los ricos dos tercios más. Según Berube, esto se debe a que Atlanta -igual que San Francisco, Boston, Washington o Nueva York- dispone de sectores económicos que pagan salarios muy altos a sus trabajadores, que están altamente educados; mientras que Virgina Beach -igual que el resto de las ciudades menos desiguales- está muy expandida en el territorio, con múltiples suburbios, lo que hace que tenga una mayor clase media y por tanto menos distancia entre los extremos de renta.


Así, las urbes más desiguales de Estados Unidos se caracterizan por todo lo contrario: tienen en común una relativamente pequeña clase media. Pero, pese a esta coincidencia, existen diferencias de fondo entre ellas. Por ejemplo, San Francisco y Miami tienen una brecha similar, pero en la localidad de California se debe a que concentra a las personas con rentas más altas de EE UU -gracias al potencial tecnológico de Silicon Valley-, mientras en la de Florida a que es la tercera ciudad con los ingresos más bajos del país. De hecho, pese a los efectos de la crisis de 2008, los ricos de San Francisco se han hecho más ricos en los últimos años mientras los más pobres se hacían mucho más pobres.
El de San Francisco, no obstante, es un caso excepcional. Entre 2007 y 2012, en la mayoría de ciudades los más acaudalados perdieron ingresos, pero la clave recae en que lo hicieron a un ritmo mucho menor que los más depauperados. "Las reducciones de renta de los de más arriba fueron pérdidas en activos de inversión mientras las de más abajo supusieron pérdidas de puestos de trabajo. Por tanto, sus problemas son proporcionalmente más severos", apunta el investigador. Por ejemplo, en Jacksonville -la quinta ciudad donde más crecieron las desigualdades- la renta de los más prósperos cayó un 11% en ese intervalo de cinco años pero la de los menos prósperos se desplomó tres veces más, hasta un 31%.


No sorprenderá, por tanto, que las urbes que encabezan la triste clasificación de la desigualdad sean las que han experimentado un mayor incremento de la brecha entre ricos y pobres en los últimos años. Entre 2007 y 2012, la disparidad en San Francisco creció 3,9 veces; en Atlanta 3,1; y en Miami 2,1. De las 50 grandes ciudades, 18 registraron aumentos significativos de la desigualdad en ese periodo de tiempo. Y en la mayoría fue fruto de una pérdida de poder adquisitivo de las familias con bajos ingresos como consecuencia de los efectos de la desaceleración económica tras el estallido de la crisis. Por ejemplo, han sufrido especialmente los municipios del sur y el oeste del país -como Sacramento, Charlotte o Tucson- afectados por el colapso de la burbuja inmobiliaria y sus efectos directos sobre la creación de puestos de trabajo, y los del norte -como Cleveland, Indianapolis o Milwaukee- donde el declive industrial ha disparado la tasa de pobreza.


En el otro espectro de la balanza, El Paso, Seattle y Denver fueron las ciudades donde más se redujo la desigualdad en esos cinco años gracias en parte a que tienen sueldos mínimos más elevados, lo que hizo que los ingresos de los menos prósperos cayeran con menos intensidad. Pero en algunos casos, como en Seattle, se trata de un resultado en cierto modo ficticio, pues se debe a que los pobres viven cada vez más a las afueras de la ciudad, por lo que su bajo nivel de renta queda fuera de las estadísticas municipales.

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Martes, 04 Febrero 2014 08:07

Space, Continental towers, Medallo city

Space, Continental towers, Medallo city

Medellín es la ciudad más feliz del país más feliz del mundo, según informes para 2013 de diferentes encuestadoras nacionales e internacionales. Además el primero de marzo del año pasado recibió el título de ciudad más innovadora del mundo, en concurso realizado por Citigroup (la empresa prestadora de servicios financieros más grande del orbe y propietaria del Citibank), el Wall Street Journal y el Land Urban Institute. Ha ido consolidando su especialidad como centro de servicios, de grandes eventos y de actividad turística.

 

El evento más próximo y más importante que pondrá a la ciudad en el centro de todas las miradas es el VII Foro Urbano Mundial, organizado por ONU-HABITAT con el tema "Equidad urbana para el desarrollo. Ciudades para la vida", entre el 5 y el 11 de abril, cuya asistencia está calculada en diez mil personas de dentro y fuera del país. Las autoridades de la ciudad trabajan silenciosamente en el montaje de ese foro pero en pocas semanas todo el aparato propagandístico se volcará sobre sus pormenores, los ilustres visitantes y sus declaraciones.

 

Nuevamente nuestras élites citadinas, pero esta vez ante el mundo entero, estarán declarando su fé en el desarrollismo, el "urbanismo social", el vidrio y el cemento como fundamentos de un proyecto de ciudad que orgullosamente mostrarán como testimonio de su propio emprendimiento. Nadie como la dirigencia antioqueña se ha apegado tanto a los parámetros dominantes y a las modas a la hora de construir lo urbano. Todo lo han imitado a lo largo de la historia de la ciudad, al tiempo que ocultan lo propio cuando no lo pueden instrumentalizar para obtener rentabilidades. Con tal lógica borraron del mapa de Medellín "el peligroso barrio de Guayaquil" para abrir espacio a las funcionales torres de La Alpujarra, con lo que "guayaquilizaron" todo el centro cívico-comercial tradicional.

 

El Foro Urbano Mundial fue traído a Medellín para eso: para cubrir de legitimidad un proyecto de ciudad y un modelo de urbanización líder donde se territorializan con maestría los dictados de la globalización neoliberal para los países del Sur. En la estructura del capitalismo contemporáneo, la urbanización está cumpliendo entre otras funciones, la de receptáculo para las inversiones de abultadas ganancias producidas en otros sectores productivos, comerciales, financieros, y por supuesto mafiosos como en Colombia. De ello ha resultado un poderoso sector inmobiliario, constructivo y financiero que gobierna nuestras ciudades destruyéndolas y reconstruyéndolas a cada paso, segregando y despojando a los pobres para arrumarlos en los extramuros inhóspitos alejados de sus centros comerciales y sus Plazas Mayores.

 

Los grandes eventos en que ya se está especializando Medellín, sin embargo, no son para visibilizar la ciudad sino algunas partes de ella, aquellas que resaltan la pujanza de los acuciosos organizadores o son funcionales a sus discursos almibarados, como los parques biblioteca y los metro-cables. Porque la que nos han construido es una urbe para ver, es decir, para ser vista por quien está de visita, ya que por debajo de la ciudad visible persiste otra, la oscura, la marginada, periférica, insegura, hacinada y al borde del hambre, que ya ni reclama participación porque se acostumbró a no ser escuchada.

 

Pero la ciudad no es una obra de las élites. Si algo es una construcción colectiva es una ciudad moderna. La construcción urbana es una aplicación cotidiana en la cual se han comprometido todas las generaciones pasadas, cada una de las cuales desarrolló una etapa de esa gran obra pública. Medellín particularmente fue fundada y trasladada a su sitio actual por nuestros antepasados, otras generaciones corrigieron y adecuaron el cauce del su río, otras tendieron los puentes que comunican el oriente con el occidente, unas poblaron el nororiente, otras el noroccidente, cada punto cardinal y cada barrio tiene su historia propia, otra generación construyó el metro, en fin, todas las etapas de nuestra urbanización han sido colectivamente construídas, y en esa construcción se produjo y reprodujo la cultura urbana nuestra, conflictiva y contradictoria como la ciudad misma. Ese acervo patrimonial, material y cultural, complejo y absolutamente colectivo, una de las joyas de la corona de nuestro país, es el verdadero secreto que todo el mundo debe conocer y que debería ser apropiado por todos sus habitantes, sin exclusión ni segregación alguna.

 

Contrario al carácter colectivo de la urbanización y la construcción de ciudad, la apropiación y el aprovechamiento de ese patrimonio se hace por empresas privadas dedicadas a feriar en provecho individual el acumulado material y cultural de las comunidades. Es así que cada macronegocio, cada evento, cada proyecto constructivo, cada obra de infraestructura, se convierten en festines donde ruedan los millones hacia los mismos bolsillos de siempre: los de las cadenas hoteleras, financieras y turísticas y los centros comerciales de estrato seis. Los sectores populares, los trabajadores y comerciantes informales, siempre se quedan a la espera del goteo que les prometen pero nunca les llega. Muchos de esos pobladores urbanos periféricos son desplazados, unos por la violencia de dentro o de fuera de la ciudad, y otros por el despojo institucionalizado que bajo las formas de "valorización", "renovación" o "planeación" urbana adelantan los capitales inmobiliarios contra los pobres.

 

El papel del estado en la implementación del proyecto urbano neoliberal, ha resultado complaciente por decir lo menos. El estado mismo, como lo ha demostrado el conflicto por la destitución del alcalde de Bogotá, ha sido capturado por los intereses de los contratistas corruptos y demás agentes privados vinculados con la urbanización. Las instituciones aportan la normatividad requerida y cuando se hace necesaria, la fuerza para expulsar a las comunidades de los territorios que reclama la valorización del capital. De esta manera, lo que no logran las empresas constructoras con el simple cumplimiento de la ley, lo alcanzan a través de la corrupción de funcionarios públicos. Es el estado mismo quien profesa la ideología del mercado y por tanto son sus instituciones, en comunión con el sector inmobiliario y financiero, los pilares del proyecto neoliberal de ciudad.

 

El capital inmobiliario tiene un inmenso poder político en Colombia y una poderosa representación dentro del estado, de la cual se vale para amañar las normas o evadirlas, jugar al borde de la legalidad y más allá de las consideraciones éticas. Seis meses separarán en el tiempo al Foro Urbano Mundial de la tragedia que significó el colapso de una de las torres del conjunto residencial "Space", lapso suficiente para que los apologistas de ese modelo de urbanización agresiva con la naturaleza e indolente con las comunidades, quieran borrar tal acontecimiento de la historia urbana o presentarlo como algo puntual y ajeno al proyecto de urbanización que a diario quieren vender y legitimar políticamente.

 

Decenas de familias fueron engañadas e inducidas a habitar en el conjunto residencial mencionado y en el "Continental towers", integrados por edificios mal diseñados y sin cumplimiento de las normas antisísmicas, que no han necesitado ningún movimiento telúrico para desplomarse o agrietarse peligrosamente. La suerte que están corriendo sus antiguos habitantes es dramática, mientras la firma "Lérica CDO", constructora de los inmuebles, se resiste a la demolición completa que recomendaron los expertos y cínicamente insiste en una repotenciación de las estructuras para que los moradores regresen.

 

Ambos conjuntos residenciales están ubicados en el barrio más exclusivo de la exclusiva Medellín, un sector del suroriente que desde hace décadas cayó en manos de la especulación inmobiliaria y financiera, de donde han sido desplazados sus habitantes originarios por el mecanismo de los impuestos prediales y las "valorizaciones" para dar paso a unas infraestructuras suntuarias diseñadas para los vehículos particulares, entre las cuales se destacan los "rascacielos" que desafían la ley de la gravedad y sobre todo, la fragilidad de las estructuras geológicas propias de esa área de la ciudad.

 

El barrio se llama "El Poblado", y en él casi todo lo natural ha sido borrado, hasta sus microclimas, para que las constructoras y los bancos tengan vía libre. Para agredir el medio ambiente siempre ha habido capitales a disposición. Pero las tragedias del Space y el Continental towers demuestran también a la sociedad, que las leyes de la naturaleza no se violan impunemente; que no solo se perdieron once vidas humildes sino que además cientos de moradores de clases medias perdieron parte considerable de sus patrimonios y sus arraigos; que la naturaleza "cobra" sin distinguir deudores y que cuando la acreedora es ella, como rezaba el título de una telenovela, "los ricos también lloran".

 

El tema de la firma Lérida CDO no es el central en este artículo. Es mucho lo que al respecto se ha querido ocultar y muchos los sesgos de quienes se han preguntado por los responsables del desplome del Space. Pero más allá de alegatos interesados, lo inocultable ha sido la yunta entre intereses privados de empresarios inmobiliarios con parcelas del poder político local y regional. Se trata de grandes jugadores que simultáneamente actúan en el mundo empresarial y en el mundo político y que van subrepticiamente del uno al otro, alimentando una espiral de ganancias individuales que se invierten en campañas electorales y luego son recuperadas vía prebendas; vía "confianza inversionista" diría cualquier desprevenido "analizador" de los nuestros.

 

Esa conjunción de intereses privados e intereses políticos alimentados mutuamente, constituye el sujeto activo del modelo de urbanización que está en marcha en todo el país y del cual Medellín es su paradigma. Aunque se trata de un sujeto político, en esencia carece de responsabilidad social. Su especialidad es el mercado como generador de rentas de monopolio y símbolos de status, parte de cuyos paquetes son las denominaciones en inglés de sus edificaciones, una modalidad de "propiedad" intelectual prestada, que exacerba en los potenciales compradores sus necesidades de distinción respecto a los pobladores de los barrios populares.

 

La ciudad neoliberal que conocerán nuestros visitantes se esforzará por mostrar su cara amable: una biblioteca allí, un metrocable más allá, alguna torre de miniapartamentos hipotecados a generosos bancos, el barrio El Poblado de Medallo city, es decir, la cara de la "equidad urbana", pero todo, dependiendo de la situación de seguridad que para esas fechas hayan acordado los grupos que controlan gran parte del orden público en Medellín. Ya la ciudad se acostumbró a que con motivo de los grandes eventos, las bandas y combos delincuenciales que gestionan la seguridad principalmente en el centro tradicional y los barrios populares, negocian treguas o pactan ceses de fuegos según sus conveniencias. Porque si el modelo que se nos ha impuesto es el de la ciudad privatizada, la seguridad no podía ser la excepción. Los habitantes de alto estrato viven agrupados, usan carro blindado y pagan seguridad privada. Las clases medias y populares en cambio, dependen de la fuerza pública, ineficiente, a menudo permeada por las organizaciones delictivas, y además, instrumentalizada para reprimir la protesta y la expresión democrática de los de abajo.

 

El Foro Urbano Mundial es un montaje sociopolítico de grandes dimensiones. Pero tampoco un conciliábulo o un consejo comunitario de características teatrales. En él harán presencia intelectuales, académicos, funcionarios y dirigentes respetables de todo el mundo con concepciones y agendas urbanas disímiles. No todos tienen sus cerebros formateados por el neoliberalismo ni creen que la ciudad-mercado sea la cima de la civilización. Para sorpresa de quienes pregonan el "pensamiento único", dentro y fuera del VII Foro Urbano Mundial, nos expresaremos también quienes entendemos la ciudad como un territorio de derechos para todos los que la hemos construido, planteando un proyecto de urbanización ajeno al neodesarrollismo que genera informalidad y precarización de los servicios sociales, y le hace el asco a los pobres, las minorías raciales y las expresiones artísticas de los jóvenes. Las conclusiones oficiales del VII Foro ya están dictadas; podrían estar ya redactadas incluso. Las conclusiones alternativas en cambio, serán fruto del debate, el análisis y la crítica de quienes apostamos por la resistencia y por los derechos de todos.

 

CampoE Galindo

www.campo-el.blogspot.com

Medellín, enero 30/14.

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Viernes, 06 Diciembre 2013 08:09

Marshall Berman y el urbicidio capitalista

Marshall Berman y el urbicidio capitalista

La ciudad y la modernidad fueron sus dos grandes temas. Marshall Berman (1940-2013), teórico político e intelectual público, luchaba por el derecho a la ciudad para todos y ayudaba a entender las consecuencias de la modernización. A contrapelo de teorías posmodernas, la veía como una condición de desasosiego y desintegración. En su clásico Todo lo sólido se desvanece en el aire (1982), a base de experiencia de vivir en un cambiante espacio de su natal Nueva York (las carreteras y obras públicas de Robert Moses, etcétera), y con amplias referencias a literatura y filosofía –sobre todo a Marx: el principal motivo fue tomado del Manifiesto comunista–, pintó un ambiguo retrato de modernidad capitalista y su destrucción creativa (Sombart/Schumpeter), un tormentoso proceso de acumulación y aniquilación de riqueza. Bien apuntó Corey Robin que este es uno de los pocos textos, frutos de la íntima revelación del autor, como, por ejemplo, Orientalismo, de Said. Su marxismo era un poco light y su enfoque hacia la modernidad a veces poco riguroso, pero él mismo se decía marxista-humanista, e, igual que Marx, aunque admiraba la modernidad se preocupaba más por sus víctimas, buscando su mejor variedad, más allá del capital. Junto con otros teóricos hablaba de urbicidio –asesinato de una ciudad–, señalando que la destrucción de edificios también es una forma de violencia. Aunque el término se popularizó en contextos bélicos (Martin Coward, Urbicide, 2009), él lo usaba en un sentido amplio para criticar las malas políticas de planeación, que destruían los espacios públicos y el tejido social urbano.


Cuando el año pasado estuvo en Polonia, en una entrevista (Krytyka Polityczna, 13/4/12), habitualmente buscando en literatura las imágenes de la destrucción capitalista, recordaba la novela Los hermanos Ashkenazi (1935), escrita en yidish, de Israel Joshua Singer (1883-1944), el hermano mayor del premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis, sobre el nacimiento y decadencia de Lodz, centro textil –el Manchester polaco–, una de las más grandes ciudades industriales europeas. El libro –comparado con otra novela sobre Lodz: La tierra prometida (1899), del otro premio Nobel, Wladyslaw Reymont (1867-1925), filmada por Andrzej Wajda– retrata el capitalismo salvaje del siglo XIX, que moldeó una ciudad enferma y polarizada entre extrema pobreza y gran opulencia, que degeneraba los lazos humanos, incluso entre los hermanos, de los cuales uno fue modelado en Izrael Poznanski (1833-1900), un industrial que edificó su imperio en precarias condiciones laborales. Habla de cómo el joven comunismo ganaba terreno entre los obreros y de agudos conflictos entre judíos, polacos, rusos y alemanes. La fábrica de Poznanski, que a principios del siglo XX perdió su esplendor, fue nacionalizada en la época del socialismo real y cerrada después de la transición post 1989. Lodz se sumergió en la desindustrialización neoliberal y el desempleo. Cuando Berman preguntó a un periodista por las razones de esta implosión, éste contestó con un perfecto cuento laissez-faire: Los obreros se volvieron perezosos. Querían ir a surfear (¡sic!). La única razón por la que el negocio fracasa son los trabajadores (¡sic!), ( Dissent, 17/6/12).


Desde el principio, quizás como ninguna otra ciudad polaca, Lodz fue expuesta a los vientos del progreso y la destrucción (otra noveladedicada a ella de Zygmunt Bartkiewicz se titula Mala ciudad, 1911). Mientras Varsovia siempre ha sido más víctima de los vientos de la historia, la anatomía urbana de Lodz es fruto del cambio de patrones de acumulación a escala global y modalidades del capitalismo. El más reciente cambio que quedó grabado en ella es el paso de la producción al consumo (un proceso en marcha desde los años 60, que en Polonia tuvo su pique en 1989): la vieja y monumental fábrica de Poznanski fue convertida en el más grande centro comercial y parque de diversión en Europa del este (Manufaktura). Ya no alberga máquinas, sino tiendas, restaurantes, cines, museos y un hotel, mientras sus viejos obreros, pauperizados y relegados al desempleo estructural, no pueden permitirse ni siquiera un capuchino y gozar de la nueva cultura capitalista (documental Mi calle, 2012). Otras fábricas son centros culturales (Lodz trata de venderse como ciudad de cuatro culturas, invocando la supuesta convivencia pacífica entre diferentes nacionalidades durante el boom), o lujosos departamentos ( lofts). Avanza la gentrificación, elitización de barrios pobres que provoca el aumento de rentas y desposesión –para Neil Smith no es un proceso cultural, sino netamente económico, impulsado por especulación y ganancia– y que no combate la pobreza, sino la desplaza ( The Guardian, 10/10/13). Según Berman, la gentrificación es un cáncer de la ciudad, que hace que los que más la aman, menos se la pueden permitir.


Aunque para él el urbicidio era un fenómeno presente en todas las épocas, con el capitalismo cobró rasgos particulares. Se hizo inseparable de la modernización urbana, que a su vez es un proceso contradictorio (sus fuerzas se alimentan de la destrucción y son muy frágiles), devastador (los escombros sepultan también las historias humanas) y paradójico (aniquila la misma vida urbana que promete liberar). La falta de regulación en el mercado inmobiliario y de transparencia en la asociación público-privada empeora aún más las cosas en las ciudades producidas según las necesidades del capital. La alternativa sería la democratización del espacio urbano y la incorporación de habitantes en planeación. Si bien esta crítica podría sonar a pura nostalgia, más bien era una voz por otra modernidad y por otra ciudad que no sean capitalistas. Curiosamente, la ciudad socialista con que soñaba Berman significaría no menos, sino más de todo: más edificios, más neones y más producción, pero orientados a satisfacer las verdaderas necesidades (The Guardian, 17/9/13). Un espacio común para todos, no para unos pocos.
*Periodista polaco

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"Pero el centro de la ciudad va a quedar divino"

Cuando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. "Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir", les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto "Ministerios".

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

"Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor". Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa", explicaron los comerciantes. "Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse", recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. "Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad".

 

"La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos".


El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía "recuperar" los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, "La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron", explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: "Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia". Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee "El centro no está en venta", pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: "Oiga doctor, le compro sus gafas...", el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, "Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos". El funcionario la miró con desdén y respondió: "Señora, es que mis gafas no están en venta", entonces la señora lo interrumpió y le dijo: "[...] creo que ya me está entendiendo [...], mi negocio tampoco está en venta [... ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: "No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[...]".

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

El Plan Centro, lo ilegal dentro de lo legal

“Pero el centro de la ciudad va a quedar divino”

lGuillermo Rico Reyes

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uando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. “Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir”, les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto “Ministerios”.

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

“Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor”. Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa”, explicaron los comerciantes. “Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse”, recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. “Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad”.

 

“La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos”.

El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía “recuperar” los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, “La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron”, explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: “Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia”. Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee “El centro no está en venta”, pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: “Oiga doctor, le compro sus gafas…”, el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, “Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos”. El funcionario la miró con desdén y respondió: “Señora, es que mis gafas no están en venta”, entonces la señora lo interrumpió y le dijo: “[…] creo que ya me está entendiendo […], mi negocio tampoco está en venta [… ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: “No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[…]”.

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

Publicado enEdición Nº 195
Sábado, 22 Junio 2013 17:19

Colmenas humanas para un futuro inhumano

Colmenas humanas para un futuro inhumano

El rechazo de los grandes constructores a las exigencias que la administración Petro les está presentando, tratando con ello de regular el crecimiento de la ciudad y favorecer la construcción de edificios para Vivienda de Interés Social (VIS), invita a una mirada histórica y global sobre estas temáticas. Lo colectivo y el derecho a vida digna de nuevo destacan como prioridades para infinidad de familias que sobrellevan su cotidianidad bajo la dictadura del mercado.

 

Los hechos específicos que desatan las grandes conflagraciones sociales se convierten, a menudo, en simples anécdotas que no en pocos casos se marginalizan rápidamente por los analistas y los mismos protagonistas. Tras esos sucesos, sin embargo, además de la fuerte carga simbólica que normalmente contienen, terminan rebelándose las verdaderas razones del estallido.

 

En el caso reciente de Turquía, la resistencia de un grupo de ambientalistas al derribo de los árboles del parque Taksim Gezi, con el que se daba inicio a la destrucción de ese espacio público para la construcción de un centro comercial, fue de inmediato convertida por el primer ministro, Recep Tayyip Erdoğan, en una simple disculpa de la oposición para lograr mediante la fuerza lo perdido en el campo electoral. Y los analistas más sesudos descubrieron rápidamente que la verdadera motivación no era otra que la reacción contra la islamización de la nación y, por tanto, la defensa de un modelo laico para el país.

 

Sin el ánimo de discutir que las razones del descontento pueden ser múltiples y que detrás de la respuesta tan rápida y masiva seguramente se encuentran motivos de ese calibre, lo que no parece conveniente olvidar es que las protestas contra los megaproyectos constructivos ya se habían presentado, y que obras como un tercer puente sobre el Bósforo (que quiere demostrar una integración total con Europa) o un aeropuerto adicional han suscitado fuerte resistencia, pues se consideran lesivos del patrimonio natural.

 

La urbanización acelerada de los países periféricos, que se ha caracterizado por consolidar ciudades duales, en las que coexisten pequeñas áreas con todo tipo de comodidades al lado de tugurios donde se carece prácticamente de todo, y la lenta pero segura polarización de las urbes del llamado primer mundo que han visto un no tan lento crecimiento de las desigualdades (en los 34 países de la OCDE el índice de Gini pasó de 0,29 en la década de los ochenta del siglo pasado a 0,316 en 2010), amenazan con crear verdaderos estallidos de violencia. La muerte por la policía de un inmigrante en Estocolmo, en mayo de éste año, dio lugar a una serie de disturbios por cuatro noches consecutivas. Hecho que ya tenía antecedentes en marzo del 2007 cuando un grupo de jóvenes se enfrentó a la policía por el cierre y desalojo de un centro juvenil no convencional.

 

Pero no sólo es en Suecia, país que siempre ha ocupado lugares de privilegio entre las sociedades con más garantías, pues en París y en otras ciudades francesas, jóvenes migrantes, en octubre de 2005, respondieron las agresiones policiales, con un saldo de más de 10 mil vehículos y algunos edificios públicos incendiados. Ese mismo año también Londres vio los embates de la furia callejera, en una muestra que los problemas latentes de las ciudades modernas no son asuntos coyunturales.

 

¿Jaulas de concreto?

 

El predominio demográfico de lo urbano es un fenómeno reciente. En la primera década del siglo XX, en los países del centro capitalista el 20% de la población era urbana y en los países de la periferia tan sólo el 5% residía en las ciudades. En 1950, el promedio mundial de la tasa de urbanización alcanzaba el 29,1%; en 1980 subía diez puntos y llegaba a 39,2%, y en 2008 la población urbana supera por primera vez a la población rural. Se prevé que para 2050 el 70% de los habitantes del planeta se concentrarán en las ciudades. El caso de China es paradigmático de como los procesos de urbanización alcanzan ritmos cada vez mayores, pues la tasa de urbanización de ese país entre 1963 y 2003 pasó de 17 a 39%, es decir que en cuarenta años, según Naciones Unidas, tuvo un cambio que demoró en Inglaterra 120 años y en USA 80.

 

Las entidades multilaterales estiman que entre 2010 y 2015 cerca de 200 mil personas se adicionaran a la población urbana cada día (alrededor de 73 millones al año) de las cuales el 91% lo hará en países de la periferia. Las preguntas que surgen, entonces, tienen que ver con las condiciones que deben afrontar los nuevos urbanistas, pues las condiciones de la contratación laboral que se imponen, impiden a las nuevas generaciones de trabajadores flexibles devengar un salario que les permita acceder como propietarios a una vivienda. En España, en 2012, cuarenta mil familias entregaron sus viviendas por incapacidad para pagarlas, inaugurando una era de desalojos que apenas comienza. El economista de ese país, Santiago Niño Becerra, pronostica que en 2050 lo predominante serán los mini-apartamentos arrendados, y que la propiedad inmobiliaria será exclusividad de las élites.

 

La reducción del espacio físico de habitación ya se vislumbra como una consecuencia de la reducción de ingresos que se impone como norma sobre las sociedades "posmodernas". El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el de San Francisco, Ed Lee, han propuesto construir 'minipisos' entre 26 y 30 metros cuadrados, destinados inicialmente a personas que vivan solas (estudiantes y solteros jóvenes, principalmente) para reducir los costos de alquiler. Pero, como van las cosas, es difícil creer que los mínimos se detengan ahí, pues en Pekín el ingeniero Huang Rixin, inspirado en los "hoteles cápsulas" de Japón, construye apartamentos-cápsulas de dos metros cuadrados en los que tan sólo hay espacio para una cama pequeña y cuyo servicio de baño (localizado fuera del edificio) es colectivo para el conjunto de mini-apartamentos. ¿Cabe duda que el capital también marcha hacía la expropiación absoluta del espacio, y hacia la reclusión física de los trabajadores, literalmente hablando, en jaulas de concreto? Los 35 metros cuadrados de las llamadas Viviendas de Interés Prioritario (VIP), que en Colombia se ofrecen como soluciones al problema de la habitación no son más que un resultado de la agudización del proceso de expropiación de las condiciones de vida de los trabajadores a las que nos ha llevado el capital.

 

 

La ganancia contra la vida

 

El predominio de la lógica capitalista en la creación de lo urbano tiene fuertes implicaciones sobre la suerte de los cada vez más numerosos millones de personas que llegan a habitar en las ciudades. Al llamado problema de la "escasez del suelo", que tiene que ver, en buena medida, con el hecho que los terrenos, para ser urbanos, tienen que contar con toda una serie de equipamientos colectivos (redes de alcantarillado, de agua potable, de energía eléctrica, viales, entre otros), que normalmente provee el Estado, y hacen de éste un bien altamente costoso en el mercado, se suma el relativamente elevado volumen de las inversiones en la industria inmobiliaria, que la convierte en un sector altamente concentrado, y con todas las prerrogativas de los oligopolios en la imposición de los precios.

 

El caso de los insumos no es diferente. En la industria cementera, por ejemplo, las cinco empresas más grandes controlan más de la mitad de la capacidad de producción mundial. Lafarge (Francia), Holcim (Suiza), Cemex (México), y FL Smith son las más importantes. Estas empresas han entrado en una etapa de automatización, que ha llevado a que el empleo en esa industria caiga dramáticamente mientras aumenta considerablemente la producción. La última de las nombradas instaló en Tongling, China, un horno con capacidad de producir 12.000 toneladas de cemento por día. China es, de lejos, el primer productor mundial generando el 54% del total. De más está señalar que se trata de una de las industrias más contaminantes, y que sus efectos colaterales no son contabilizados.

 

Que se piense en mini-apartamentos no implica que los constructores vayan a obtener mini-ganancias, todo lo contrario, pues la industria de la construcción se proyecta como una de las más prometedoras en las décadas siguientes. Según el estudio de las firmas de investigación Global Construction Perspectives y Oxford Economics, cuyos datos más importantes ha reproducido la prensa del sector inmobiliario, se prevé que éste se expandirá 5,2 por ciento en promedio cada año, superando el crecimiento del PIB global. Del 11% que el sector de la construcción representa en el PIB mundial, se pronostica que en 2020 pasará al 13,2%. En sólo siete países –China, India, Estados Unidos, Indonesia, Canadá, Rusia y Australia– se concentrará el 65 por ciento del crecimiento de la construcción mundial en el 2020. Se considera que en ese año la industria de la construcción china abarcará el 20% del total.

 

Fue el geógrafo francés Henri Lefebvre, el primero en llamar la atención sobre las implicaciones de permitir que los espacios urbanos fueran organizados única y exclusivamente por los intereses del mercado. El sólo hecho que la ciudad sea una entidad en la que lo público es estructural debe obligar a la reflexión acerca de la importancia que la regulación y lo político deberían tener en las decisiones que atañen al ordenamiento territorial urbano.

 

Sin embargo, la mercantilización creciente de los espacios de socialización, ha dado un peso aún mayor al valor de cambio sobre el valor de uso, y en consecuencia se han sacrificado en grado sumo las satisfacciones colectivas en las ciudades para favorecer las ganancias. Siendo –como es la ciudad– un constructo netamente humano, es aberrante que en su estructuración sean las personas lo último que se tiene en cuenta cuando el espacio o las condiciones de su ocupación se alteran. Por eso, la eliminación de parques públicos se ha constituido, en más de una ocasión, en causa de conflicto social. El geógrafo escocés Neil Smith cita en su trabajo sobre la gentrificación el caso icónico del Tompkins Square Park de Nueva York en 1988, como un ejemplo de desplazamiento social resistido por los grupos subordinados. De ahí que no se debe minimizar la causa original de las protestas en Turquía. En Colombia, no se podría aceptar, tal como se propone, que la redensificación tenga lugar a costa, por ejemplo, de algunos terrenos de la Universidad Nacional.

 

La ciudad se parcela en porciones cada vez más pequeñas, y las llamadas fronteras invisibles se multiplican aceleradamente, haciendo del encierro el sello de la ciudad futura. Los guetos no son el caso exclusivo de las minorías raciales, sino que la discriminación social, de género y de creencias asume su parte. El espacio cada vez más estrecho al interior de las viviendas se replica en el exterior en forma de accesos reales a espacios cada vez más reducidos de la totalidad urbana.

 

Colombia, siguiendo la ruta

 

A partir de 1965, se inicia en Colombia el período de predominancia de la población urbana sobre la rural. Pero, es a partir de los años setenta cuando las ciudades comienzan su proceso de modernización. La industria inmobiliaria, propiamente dicha, aparece a mediados de los cincuenta, años en los que se da inicio, aunque aún de forma incipiente, a la construcción de vivienda en altura. En la actualidad se considera que el 74% de la población del país es urbana, muy dentro de la línea de los países latinoamericanos, cuya tasa de urbanización en promedio es la más alta del mundo, en obediencia a un sector servicios dominante, sostenido por rentas extractivas.

 

El PIB de la construcción ha aumentado su participación en el PIB total y pasó de representar 4,3% en el 2000 al 7,5% en la actualidad. Sin embargo, el déficit de vivienda supera los dos millones de unidades, y la brecha se sigue abriendo si se tiene en cuenta que los hogares nuevos en Colombia superan los 280 mil, mientras que al año se construyen a lo sumo 200 mil viviendas licenciadas. Lo que significa que anualmente, al menos 80 mil hogares refuerzan la vivienda informal o el hacinamiento.

 

El déficit habitacional en Bogotá se estima entre 250 mil y 300 mil viviendas, con una oferta cada vez menor de vivienda para los sectores de menores ingresos, pues mientras que al inicio de 2008 la oferta de vivienda de interés prioritario (VIP) representaba en promedio el 10% de la oferta total de vivienda, en diciembre de 2011 descendió a su nivel más bajo con una participación de apenas el 2% del stock disponible. En el 2012 representaron apenas el 5% del mercado, según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).

 

Está claro que el mercado no es solución para una necesidad vital como la de la habitación, por lo que es hora de denunciar aún de forma más fuerte que la primacía de la ganancia en la construcción es negación de la vida para los de más bajos ingresos. El sólo hecho que se haya legislado sobre la obligatoriedad de destinar el 20% de las áreas que se van a construir a la oferta de vivienda de interés social ha llevado a los constructores a una casi-huelga de hecho, y a hundir las modificaciones al Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Modificaciones que si bien no plantean soluciones de fondo, pues la redensificación en el llamado Centro Ampliado ha sido una idea fallida desde los setenta del siglo pasado con el programa de "ciudades dentro de la ciudad", de Lauchlin Currie (que pretendía renovar, entre otras, zonas como San Façon, Las Aguas y San Bernardo), o el Plan Revivir la ciudad, propuesta del Banco Central Hipotecario en 1986 (centrado en la redensificación de Chapinero), por lo menos insiste en una regulación mayor del crecimiento de la ciudad.

 

Pero, lo importante es entender que la gestión de la vida a través del mercado nos ha conducido a los mini-empleos (conocidos en Europa como mini-jobs, porque se trata de trabajos a tiempo parcial), los mini-salarios (que se quieren seguir acortando), y ahora las mini-viviendas, en un esfuerzo de expropiación y reducción extremo que pretende adelgazar la vida del trabajador hasta el punto de hacerla invisible para sí mismo y sus congéneres.

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Miedo en Brasil a una “limpieza” de los sin techo por la celebración del Mundial

El Centro Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, un organismo patrocinado por la Conferencia Episcopal de Brasil, se ha mostrado preocupado por una posible “limpieza social” de las personas sin techo, con motivo de la celebración del Mundial de Fútbol del próximo año.
 


Junto a esta asociación ha expuesto también sus temores al Gobierno, el Consejo Nacional de Procuradores Generales (CNPG). Representantes de ambos organismos se han encontrado ya con el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, para alertarle sobre sus temores. Se están observando especialmente las ciudades que acogerán los partidos de la Copa.
 


Las organizaciones temen que la llamada, “higienización” de los que viven en la calle por motivos diferentes, sea un eufemismo para dar mano suelta a los verdugos de las personas indefensas, invisibles para la sociedad, pero que podrían ser vistas por los millones de turistas que lleguen a Brasil el año que viene. Sin contar que el papa Francisco llega a Río dentro de tres meses y que estarán presentes en la capital carioca más de dos millones de personas con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.
 


En los últimos 15 meses han sido asesinados 195 vagabundos, la mayoría quemados por anónimos. El último de ellos es Jorge Affonso, de 49 años, asesinado este domingo en Jacupiranga, a 280 kilómetros de São Paulo.


 
A Goiânia, capital del estado de Goiás, a 200 kilómetros de Brasilia, ha sido enviada una comisión del Ministerio de Derechos Humanos para analizar los últimos 29 asesinatos de personas sin hogar.


 
Según datos oficiales del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) existen en Brasil no menos de 1,8 millones de personas viviendo en calles y plazas de las ciudades, y menos del 25% de las ciudades tienen políticas para ellas.
 


Sólo en São Paulo se calcula que unas 15.000 personas no tienen casa, 5.000 más que hace diez años. A pesar de que en 2009, el Gobierno del entonces presidente Lula da Silva lanzó el programa de Política Nacional a favor de los vagabundos, las autoridades suelen cerrar los ojos ante esa cruda realidad.
 


Y sin embargo, para el sociólogo Mauricio Botrel, del Centro Nacional de Derechos Humanos, son imprescindibles las políticas locales a favor de estas personas para evitar una “limpieza social” llevada a cabo generalmente en la oscuridad de la noche y aplaudida en silencio por las personas de bien.


 
El fiscal general del Estado de Río Grande do Sul, Eduardo Veiga, presidente del Grupo Nacional de Derechos Humanos, ha afirmado que los Ministerios Públicos de los Estados están siendo orientados a fiscalizar la implantación de comités municipales a favor de los sin techo en todo el país.


 
Que los temores de obispos y fiscales no son infundados lo revela además el precedente de Rio, cuando reporteros del diario Folha de São Paulo descubrieron en 2009 a la alcaldía de Rio recogiendo a vagabundos deprisa y corriendo en el trayecto de la comitiva de la Comisión del Comité Olímpico (COI) responsable de elaborar un informe sobre la presencia del Mundial en la capital carioca.


 
María Cristina Bore, presidenta nacional de las Políticas de la Calle, ha afirmado que una operación de limpieza social de los sin techo “está en la pauta del día”, con motivo del Mundial.


Por Juan Arias Río de Janeiro 29 ABR 2013 - 17:38 CET

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Ciudades, megaeventos y acumulación por despojo

Las grandes ciudades del tercer mundo se han convertido en espacios tan atractivos para la acumulación del capital, como las vastas áreas rurales en que se expanden los monocultivos y la minería a cielo abierto. Los megaeventos, como los Juegos Olímpicos y los mundiales de futbol, pero también los grandes conciertos musicales, son la mejor excusa para acelerar la acumulación, que va de la mano de la expulsión de los pobres o su encierro permanente en espacios controlados.


Las ciudades brasileñas, muy en particular Río de Janeiro, muestran en este momento la cara menos amable de la acumulación por despojo: intervención militar de favelas, derribo de viviendas y expulsión de comunidades que estaban asentadas desde décadas atrás en zonas ahora apetecibles para el capital. Un acto organizado esta semana por el Laboratorio de Estudio de Movimientos Sociales y Territorialidades (Lemto) permitió conocer por dentro la realidad de quienes están siendo agredidos por las obras de cara al Mundial de 2014 y las olimpiadas de 2016.
“Llegan y marcan las casas que van a derribar, igual que hacían los nazis con las casas de los judíos”, dice, con impasible serenidad, Inalva Brito, luchadora social de 66 años que integra la asociación de los habitantes de Vila Autódromo, un barrio de 450 familias en el sur de Río, lindero con la futura villa olímpica. Allí hay pobladores que integran la tercera generación de expulsados por el desarrollo, que cada vez son trasladados a lugares más alejados del centro urbano, donde no hay servicios y el transporte es muy caro.


El Morro da Providencia, el más antiguo de la ciudad erigido por ex combatientes de la guerra de Canudos a finales del siglo XIX, es un monumento a la desigualdad social. ¿Quién estaría interesado en este cerro de escaleras empinadas y callejuelas irregulares, construido a golpe de sudor por los 20 o 30 mil vecinos que lo habitan desde hace 100 años? Marcia, veterana luchadora social de la favela, nos conduce por lugares imposibles, mostrando las casas marcadas con tres letras fatídicas, SMH, iniciales de la secretaría municipal de vivienda (siglas en portugués). Cada pocos pasos aparecen lotes tapizados de escombros que denuncian la acción de las topadoras. Se detiene en un lugar, señalando que en ese sitio fue derribada una vivienda con la familia dentro. Desigualdad y violencia estatal. ¿O habría que hablar de “terrorismo democrático de Estado”? Lo más asombroso de la favela de Providencia es la construcción de un enorme teleférico que comienza en la estación de autobuses, hace su parada única en lo que fue la plaza principal del lugar (espacio de socialización y de fiestas de la comunidad, ahora destruido), para terminar del otro lado del cerro, pegado a la Ciudad de la Samba, donde las escolas do samba construyen sus carromatos y diseñan sus disfraces. La favela, que ni siquiera aparece en los mapas turísticos, será una foto-trofeo en la mochila de los turistas, mientras sus pobladores no tendrán acceso al teleférico.


El gran pecado de la población de esta favela no es el narcotráfico, casi inexistente por cierto, sino vivir junto al puerto, una zona que ahora es apetecida por la especulación inmobiliaria que pretende remodelar un área a la que ya bautizó Puerto Maravilha, en relación directa con la Cidade Maravilhosa. Los galpones abandonados serán reconvertidos en restaurantes y tiendas de lujo para turistas; los puentes y extensos viaductos serán derribados para darle un aspecto “verde”, adecuado a los gustos de los turistas del norte y del turismo interno de clase media alta. Antes de eso, como precondición de la acumulación por despojo, se instaló una enorme UPP (Unidad de Policía Pacificadora) en la zona baja de la favela, la más accesible para los carros blindados, los tenebrosos caveirãos (en referencia a la calavera, emblema de la policía militar). En sentido riguroso, por pacificación se entiende el combate a la comunidad, aunque para mantener las apariencias democráticas se usan términos como “narcotráfico” o “bandidos”, para criminalizar a toda una población que cumple siempre los mismos requisitos: pobre, marginalizada, negra.


Esta misma semana, la presidenta Dilma Rousseff anunció en París la construcción de al menos 800 aeropuertos regionales en ciudades hasta de 100 mil habitantes. En este momento funcionan apenas 66. Todos estarán ligados por autopistas con las ciudades próximas. No dio cifras, pero supone un jugoso negocio para un puñado de constructoras y la ruina de miles de familias que inevitablemente serán desplazadas. No es casualidad: las constructoras realizan los mayores aportes a las campañas electorales de los partidos. En las recientes elecciones municipales y de gobernadoras, cuatro grandes constructoras (An- drade Gutierrez, Queiroz Galvão, OAS y Camargo Corrêa) donaron 100 millones de dólares a los candidatos. Sólo Andrade Gutierrez entregó 38 millones de dólares. El PT fue el partido más beneficiado: recaudó 32 millones sólo de las cinco mayores donadoras (Folha de São Paulo, 9 de diciembre de 2012). ¿Quién puede competir con semejante poder? No los favelados, por cierto.


Un reciente estudio del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) señala que las cinco mayores ciudades del país concentran 25 por ciento del PIB nacional, y sólo tres –São Paulo, Río de Janeiro y Brasilia– 21 por ciento (Agencia Brasil, 12 de diciembre de 2012). En toda la región del sureste, la más rica de Brasil, uno por ciento de los municipios concentran la mitad de la renta. Allí, en las megaciudades, se está jugando una parte sustancial del futuro de la humanidad. Allí concentra sus baterías el capital global, impulsando aquellos actos gigantes que mayores beneficios le rinden, a corto y largo plazos. Los que resisten son sistemáticamente acusados de delincuentes.

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Oscar Niemeyer, el perseguidor de la gracia y la levedad

La verdad es que, luego de un mes en el hospital, Oscar Niemeyer estaba cansado. La voz casi no se dejaba oír. Dijo a la mujer, Vera, que estaba aburrido de quedarse tanto tiempo en la habitación toda blanca. Pidió volver aquella misma tarde al estudio. Había mucho trabajo por delante. Dijo también que todo lo que quería era un café y una empanada. Y entonces quedó quieto, quietito, y al otro día se murió. Se fue el miércoles, 5 de diciembre. Faltaban 10 días para que cumpliese 105 años.

 

Ha sido un ícono de la arquitectura contemporánea. Creó más de mil proyectos. Unos 600 han sido realizados y cambiaron el paisaje en Argelia e Italia, en Francia y Brasil, en Estados Unidos y España. Son obras en 15 países. Fue el arquitecto de los desafíos. Diseñó líneas imposibles, formas libres y sueltas en el espacio, buscó equilibrios inexistentes. Para él, la arquitectura era sorpresa e invención, o no era nada. Desconoció la dureza de la materia. Quiso doblarla, impregnar la materia de una audacia desconocida. Y lo hizo, persiguiendo la gracia y la levedad.

 

De todas sus obras, quizá la más conocida sea el conjunto de palacios de Brasilia. Allí está la síntesis de lo que había diseñado antes y el punto de partida para todo lo que diseñó después. Niemeyer dijo siempre que era una arquitectura diferente de lo que se había visto antes. “Los palacios pueden gustar o no, pero nadie podrá decir que antes había visto algo igual. Puede que haya visto mejores, pero iguales no”. Y contaba también que “construir una ciudad ha sido fantástico. Pero luego el sueño se acabó, precisamente en el día de la inauguración. No subí al palco de las autoridades: me quedé abajo, con los peones que habían trabajado para construir una ciudad donde no podrían vivir. El mundo soñado era imposible. Dejábamos de ser iguales”.

 

En las obras que creó y esparció por medio mundo aparece, nítida, la obstinación con que persiguió lo nuevo, y la asombrosa capacidad de inventar espacios cada vez más amplios para los osados vuelos de su imaginación, para su persistencia en desafiar las imposibilidades.

 

Los arquitectos de varias y seguidas generaciones, y los estudiosos y teóricos de la arquitectura dedicaran océanos de tinta para analizar su obra e intentar desvelar sus misterios. En el pequeño e íntimo despacho que mantenía en los fondos de su estudio de Copacabana, la cueva donde recibía a los amigos más allegados, había alrededor de 80 libros sobre su obra, en media docena de idiomas. Nunca los leyó. Más de una vez me dijo, con una sonrisa que oscilaba entre la picardía y la melancolía, que a él le gustaría ser recordado en las enciclopedias con una frase corta: “Niemeyer, Oscar: brasileño, arquitecto; vivió entre amigos, creyó en el futuro”.

 


Decía uno de los arquitectos más admirados del siglo XX que la arquitectura, en última instancia, no tenía ninguna importancia. “Importante –decía– es la vida, los amigos, la mujer amada y la necesidad urgente de cambiar este mundo injusto.”

 

Trabajó hasta el final. A sus largos 104 años de vida seguía llegando todos los días al estudio, y cuando le preguntaban por qué continuar trabajando a esas alturas de la vida, la respuesta era siempre la misma: “El trabajo me distrae. A mi edad, más vale estar ocupado para no pasar el tiempo pensando tonterías“.

 

Algunas tardes le gustaba quedarse solo, en su despacho, repasando la vida e imaginando lo que vendría. Contaba: “A veces, el pasado aparece y recuerdo a mis hermanos, a los amigos ya perdidos para siempre, y entonces una tristeza mansa e silenciosa me invade. Otras veces, lo que irrumpe es la miseria del mundo, esa miseria inmensa que los más ricos aceptan, indiferentes”.

 

Esa obstinación, la necesidad de cambiar el mundo, quedó registrada en la pared de su estudio, escrita con su letra firme y vigorosa: “Cuando la vida se degrada y la esperanza huye del corazón de los hombres, la revolución es el camino a seguir”.

 

En los años de dictadura militar en Brasil, lo detuvieron, y uno de sus inquisidores quiso saber cómo pretendía cambiar la arquitectura. Con serenidad, Niemeyer contestó: “No quiero cambiar la arquitectura, lo que quiero es cambiar esa sociedad de mierda”. Fue fichado como correspondía: “subversivo en más alto grado”. También así –rebelde, inconformado– lo recordaré.

 

Nos conocimos en 1984, quizá 1985. Hemos convivido por más de 20 años. Guardo de Niemeyer, para siempre, una frase: La vida es un soplido. Y decía: “Están los que aseguran que después de que me muera vendrán otras personas a ver mis obras. Pero esas personas igual morirán. Y vendrán otras y otras, que también morirán. La inmortalidad es una fantasía, una manera de olvidar la realidad”.

 

Y si la vida es un soplido, había que vivirla a fondo y a cada segundo. “Lo único que importa mientras estemos”, decía, “es abrazar a los amigos, buscar ser feliz. Y, claro, cambiar el mundo”.

 

Eso, y nada más. Y así vivió.

 


Eric Nepomuceno, periodista brasileño

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