El presidente ruso Vladimir Putin, el presidente iraní Ebrahim Raisi y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan posan para una foto antes de una reunión trilateral sobre Siria en Teherán el 19 de julio de 2022. (Foto de Sergei Savostyanov / SPUTNIK / AFP)

El Kremlin maniobra para salir del aislamiento internacional: se reúne con Erdoğan bajo la posibilidad de un desbloqueo del cereal y lanza mensajes que señalan un aumento de la ambición de anexión de territorio ucraniano.

 

No ha pasado un mes desde la cumbre de la OTAN en Madrid y ya se han producido noticias contradictorias sobre el papel que está destinado a jugar Recep Tayyip Erdoğan en el orden mundial planteado por Estados Unidos y sus socios en Madrid. Ayer, 20 de julio, el presidente de Turquía, que afronta la reelección en menos de un año, y el anfitrión, Ebrahim Raisi, presidente iraní, recibieron la segunda visita internacional de Putin desde que éste ordenara la invasión de Ucrania, el pasado 24 de febrero y la primera en la que está implicado un país miembro de la OTAN.

El objetivo confeso de Putin es impedir que Rusia “se vea aislada” internacionalmente. El de Erdoğan, recabar apoyos para incrementar sus efectivos en el noroeste de Siria, donde el ejército turco sostiene una operación militar sobre las ciudades de Tel Rifat y Manbij con el pretexto de la lucha antiterrorista.

Para Raisi, el objetivo según los analistas de Newsweek —revista siempre bien conectada con la secretaría de Estado de EE UU— es fortalecer su imagen interna por medio de una escenificación de alianza con un capo regional y enemigo del tradicional enemigo iraní como Putin. Desde EE UU se teme que Irán se implique en la guerra de Ucrania mediante el suministro de armas a los ejércitos rusos.

“Los grupos terroristas que mencioné”, dijo Erdoğan en relación a las principales organizaciones kurdas (el Partido por una Vida Libre del Kurdistán, el PKK o las YPG) “deberían estar al menos a 30 kilómetros de las fronteras de Turquía. Esperamos que nuestros amigos apoyen sinceramente nuestras actividades en la lucha contra el terrorismo”. Pese a que Irán y Rusia sostienen unas alianzas distintas en Siria, Erdoğan ha seguido insistiendo en que sus socios no intervengan en las campañas que el ejército turco quiere lanzar próximamente sobre los enclaves de Alepo, Manbech y Tel Rifaat.

Si bien Ebrahim Raisi advirtió de que esa incursión contra las comunidades kurdas puede generar más desestabilización —en forma de “terrorismo”—, mucho más claro ha sido el líder supremo iraní, Ali Jameneí, que ha desaconsejado completamente una intervención mayor por parte de Erdoğan en Siria.

El principal eje de la reunión era, no obstante, subrayar el papel de Erdoğan como llave para el desbloqueo de la exportación de cereal que Putin negocia con Naciones Unidas y que situaría de nuevo a Rusia en una posición de ventaja contra aquellos que le han impuesto sus sanciones.

Putin ha agradecido esa “mediación” a Erdogan, que puede suponer la apertura en breve espacio de tiempo de “rutas seguras” para el envío de grano a través del Mar Negro. La negociación entre la ONU, la UE y los actores en conflicto depende en última instancia de la voluntad de Putin, que quiere arrancar en el acuerdo un levantamiento de las sanciones sobre el trigo ruso.

Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, aseguró ayer, 20 de julio, que Rusia ha modificado su hoja de ruta inicial en la guerra y que ahora planea la consolidación del control que ya mantiene en Kherson y Zaporizhzhia en el sur de Ucrania. Eso ampliaría la demanda que dio origen a la guerra de “proteger” a las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk para anexionar de facto más territorio del previsto. Lavrov ha defendido el cambio de objetivos por los movimientos de Occidente a favor de Ucrania, especialmente con el envío de armas, algo en lo que ha participado también Turquía mediante el suministro de drones Bayraktar, a los que se atribuye el éxito ucraniano en la defensa de la Isla de las Serpientes.

Por Pablo Elorduy

 @pelorduy

21 jul 2022

Publicado enInternacional
Detrás de la guerra, ¿qué pasa con las economías latinoamericanas?

Las consecuencias del conflicto desatado en Ucrania ya se deja sentir en cada región del mundo, tanto por que constituye un territorio de relevancia geoestratégica, como por las características de interconexión del sistema económico global.

La energía y la producción agrícola, como sectores fundamentales para la economía global, se ubican en el ojo de la tormenta.

En el marco de la disputa por imponer las reglas de juego en la nueva fase digitalizada-virtualizada del capitalismo global en la que el mundo se encuentra, acelerada a partir de la pandemia de Covid-19, ¿cómo reaccionaron las economías mundiales, particularmente la local y las regionales, a la guerra en Ucrania?

Los acontecimientos, en pleno desarrollo, prueban, una vez más, que este conflicto se dirime en múltiples dimensiones, más allá de una guerra convencional entre ejércitos que pujan por el control de un territorio. 

El superciclo de los commodities se afianza con el conflicto 

El sector agroalimentario fue uno de los primeros, junto al energético, en el que impactó globalmente el conflicto ucraniano. Parte de los alimentos que el neoliberalismo convirtió en commodities, se dispararon en las Bolsas. El precio de la soja, el maíz, el trigo y el girasol, saltaron rápidamente en la bolsa de Chicago.

Al día siguiente en que Putin reconoció la autonomía de las provincias del Donbás, la soja aumentó un 5%, cotizando a U$S 645 la tonelada en el Mercado de Chicago; el trigo aumentó U$S 18 la tonelada, hasta los U$S 340; mientras que el maíz aumentó en U$S 13, para alcanzar los U$S 282 por tonelada.

Esto se debe en gran medida a que Ucrania es uno de los países del mundo con mayor porcentaje de superficie destinada al cultivo, cerca del 56%. El país euroasiático, se ubica en el primer lugar a nivel planetario en exportación de aceite de girasol. En la presente campaña debería exportar 6,65 millones de toneladas (Mtn), casi la mitad de la oferta mundial. En cuanto al trigo, alcanza el tercer lugar en materia de exportaciones, con 24 Mtn de oferta prevista por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para 2021/22, y junto a Rusia proporcionan alrededor del 30% del trigo que se exporta a nivel global. Además, se situá en el 4° lugar en materia de exportaciones a nivel mundial de maíz, con embarques proyectados para la presente campaña de 33,5 Mtn, por detrás de EEUU, Brasil y Argentina.

Los fertilizantes, insumos claves

En 2019, la FAO publicó un informe prospectivo sobre los equilibrios entre oferta y demanda de fertilizantes hasta 2022, un componente determinante para la producción agrícola. Según su análisis, la oferta mundial estaría ligeramente por encima de la demanda, lo que provocaría una escasez en algunas regiones. América Latina era el subcontinente que presentaba más desequilibrios, dada su fuerte dependencia de fertilizantes importados.

Rusia es el principal proveedor de fertilizantes de todo tipo en el mundo. Anualmente exporta cerca de 35 millones de toneladas, por unos U$S 8.100 millones. Aporta el 20% de estos insumos al mercado global, siendo el segundo mayor productor de amoníaco, urea y potasa, y el quinto mayor productor de fosfatos procesados. El país representa el 23% del mercado mundial de exportación de amoníaco, el 14% de la urea, el 21% de la potasa y el 10% de los fosfatos procesados.

En diciembre de 2021, Rusia anunció la introducción de restricciones a la exportación de fertilizantes, con vigencia hasta junio de 2022. La estrategia del gobierno de Putin se enmarcaría dentro de lo que algunos denominan “diplomacia de fertilizantes”. Por ejemplo, PhosAgro, una de las principales empresas rusas del sector, anunció que los suministros a Brasil no serían afectados y a principios de febrero, Reuters reveló que la misma PhosAgro negociaba acuerdos de suministro con empresas indias.

Un punto central es el hecho de que el gas natural es fundamental para la fabricación de fertilizantes nitrogenados; un factor determinante para la producción de compuestos como el amoníaco, otro insumo indispensable para la producción agrícola. Así, la producción y la exportación de fertilizantes depende en forma directa de la producción y flujo del gas natural.

Estos fertilizantes son fundamentales para la agricultura, especialmente para el maíz, por lo que ya están en alerta los productores de Iowa, Estados Unidos, próximos a empezar la campaña, mientras que los de Brasil y Argentina, aún tienen algunos meses de preparación, pero ya encendieron las luces amarillas.

Si bien los principales abastecedores de fertilizantes a la Argentina tienen sede en Marruecos, Estados Unidos y China, Rusia aparece en quinto lugar con un 7% del valor total importado. “Su influencia en los precios mundiales de los fertilizantes es, sin dudas, decisiva”, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El pasado 15 de febrero de 2022, coincidiendo con la escalada irreversible de la tensión entre Rusia y Ucrania, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, inició una visita oficial al país presidido por Putin. Aunque en apariencia era un mal momento para visitas, en realidad el encuentro tenía un motivo casi urgente: la dependencia de Brasil de los fertilizantes de Rusia, en un contexto de encarecimiento mundial de estos insumos, aunque la versión oficial brasileña se excusó en una cita programada mucho antes del empeoramiento de la crisis.

Durante el 2021, el 23% del total de fertilizantes importados por Brasil llegó desde Rusia, la mayoría potasa. Si la industria rusa de fertilizantes es alcanzada por las sanciones, -algo altamente probable-, el agro brasilero enfrentaría una crisis de abastecimiento con fuerte impacto negativo sobre los rendimientos agrícolas, principalmente de cultivos como la soja y el maíz.

En Colombia, la preocupación la manifestó el presidente del Consejo Nacional de Secretarios de Agricultura de Colombia (CONSA) y el secretario de Agricultura de Antioquia, Rodolfo Correa, quién en declaraciones radiales manifestó que “Colombia necesita de fertilizantes como la urea; que es una mezcla de varios elementos químicos, solo ese producto que consume Colombia, proviene de Rusia en un 29% y de Ucrania en un 13%. El 42% del principal fertilizante agrícola de Colombia proviene de los dos países que están en guerra”.

El impacto no es solo en América, también la Unión Europea depende en gran medida del abastecimiento externo de estos insumos. En Francia, se necesita alrededor del 380% más de los fertilizantes que se producen localmente; en Irlanda cerca del 340%; en Italia un 230%; en Portugal el 154%; mientras que en España casi un 115% más. Un poco menos dependientes son: Polonia, donde es necesario un 67% más de fertilizantes; Alemania, un 45% más y Holanda, que necesita casi el 12% más de estos insumos. Es decir, que estos países necesitan importar fertilizantes para desarrollar la actividad agroalimentaria.

La volatilidad en los precios de los fertilizantes ya comienza a transformarse en una preocupación para las siembras de los cultivos de la próxima campaña agrícola, la 2022/2023.

La energía, niña bonita en medio de la guerra

El 75% del suministro de gas natural que llega a Europa y al Reino Unido se realiza vía gasoducto, principalmente el Nord Stream ruso, que alcanza a cubrir un tercio del continente, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Rusia abastece el 40% del gas que consume Europa, principalmente a través del Nord Stream, mientras que la puesta en funcionamiento del Nord Stream 2, duplicaría la capacidad de suministro, llegando a 110 mil millones de metros cúbicos. No es casual que la chispa de la escalada del conflicto se encendiera con la firma en puertas de las certificaciones del gasoducto por parte de Alemania.

Estados Unidos es el principal productor de gas a nivel mundial y tiene las empresas con la infraestructura capaz de abastecer por vía marítima a Europa. Sin embargo, según los datos de Gasindustrial, el precio del GNL que llega desde Estados Unidos a España se paga un 40% más caro que el que se recibe desde Rusia.

A esto se suma que los envíos de gas desde Rusia se redujeron un 41% en enero con respecto al mismo mes del 2021. Para suplir ese faltante, Europa necesita unos 50 buques adicionales de GNL por mes. Si bien la empresa controlada por el Estado ruso está cumpliendo con los contratos de entrega de gas en firme, no está vendiendo gas en el mercado spot europeo por fuera de esos contratos. También se observa una disminución de la capacidad almacenada de gas en Europa, según los datos de Gas Infrastructure Europe, además de una mayor competencia global por el GNL.

Según información oficial, la producción rusa de GNL aumentó un 15,8% en 2021 y las exportaciones a China aumentaron interanualmente en un 50,5% a través de Power of Siberia 1 (gasoducto 100% propiedad de Gazprom que opera desde 2019). Los volúmenes enviados a través de los gasoductos rusos crecieron 154,2%. Dicho intercambio se está profundizando, ya que el 22 de febrero de este año, dos días antes del estallido del conflicto en Ucrania, Gazprom anunció en un comunicado oficial la firma de un acuerdo con CNPC de China para elevar su contrato actual de compraventa de gas natural en 10.000 millones de metros cúbicos adicionales por año. De esa forma, Gazprom podría pasar a exportar hasta 48.000 millones de m³ de gas a China por año. Es el mayor contrato de exportación de gas del mundo en términos de volúmenes. Gazprom exportó a China 16.500 millones de m³ en 2021: unos 8 millones de m³ a través de Power of Siberia y otra gran parte en forma de GNL.

Si bien el GNL ruso es propiedad del gobierno en más del 50%, aparecen como accionistas Vanguard Group, Blackrock y JP Morgan, los principales fondos de inversión a nivel global. ¿Curioso? No tanto, “todo tiene que ver con todo”, dijo Cristina Fernández de Kirchner.

El control de las nuevas tecnologías, entendidas como los medios de producción que permiten dar el salto de escala, resulta clave en la guerra del siglo XXI en la que la riqueza, cada vez más concentrada, se disputa entre dos fracciones de un mismo polo, el del capital,. Una contradicción entre dos proyectos que a veces se presentan como disputas entre estados naciones (Estados Unidos y China) y otras veces, excediendo las estructuras institucionales de gobernanza, como proyectos estratégicos de la Aristocracia Financiera Tecnológica Global (modelo Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, GAFAM y el modelo Huawei, en alianza con sectores angloamericanos que aportaron y se beneficiaron de la expansión económica y financiera del gigante asiático), articulados accionariamente a las grandes firmas financieras globales.

En este contexto, Argentina puede jugar un rol preponderante a nivel mundial, en términos de provisión de gasm ya que tenemos la segunda reserva a nivel mundial, de gas no convencional en Vaca Muerta. En ese sentido, a fines del 2021, el gobierno nacional anunció el inicio del proceso para la construcción de la primera etapa del gasoducto Néstor Kirchner y del Sistema de Gasoductos Transport.Ar Producción Nacional. Esto permitirá ahorros por más de U$S 1.500 millones entre importaciones y subsidios. Cabe mencionar además que, en febrero, la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) junto a la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC), firmaron un contrato comercial para la construcción de Atucha III, con una inversión que se estima en 8.300 millones de dólares, la mayor de origen chino en el país.

Crisis u oportunidad

Dos caras de una moneda que está girando en el aire. No será el azar quien defina el escenario. Jamás lo fue en ninguna guerra. Es la decisión y el accionar político-estratégico lo que determina que sea crisis u oportunidad. En realidad, lo central pasa por definir quiénes pagan las crisis y quiénes tendrán oportunidades de resolverla a su favor.

Lo cierto es que la guerra convoca a establecer lazos comerciales entre los países latinoamericanos, donde se desarrollen cadenas regionales de valor, intercambiando productos que permitan a nuestras naciones establecer vínculos comerciales de nuevo tipo, productos como el gas, o el litio que se producen en Bolivia, los granos y subproductos de Argentina, plásticos y petróleo de Venezuela, es decir, buscar suplantar el lazo comercial que nos sujeta a los países en conflicto. Podría ser una oportunidad para restablecer una economía regional profundamente integrada, en red, dispuesta a autoabastecerse ante cualquier situación crítica que se presente en estos tiempos de guerra.

Es tiempo de desempolvar el Mercosur, sobre el que tanta tierra echaron Uruguay y Brasil. Junto a la UNASUR y la CELAC, el Mercosur es la herramienta que resultaría central para el momento que atraviesa el mundo y la región. Profundizar este organismo supranacional, en un primer momento, el momento comercial, relacionar entramados productivos entre las empresas nacionales y, por qué no, privadas, priorizando el mercado interno regional con perspectiva latinoamericana y caribeña.

Puede ser un sueño, puede ser una utopía, pero la “realidad efectiva” también presionará sobre los gobiernos para solucionar los problemas de inflación, desabastecimiento y pobreza que acarrea una guerra.

Si se impone el plan del mercado manejado por los de arriba, el resultado será oportunidad para aumentar la concentración de las riquezas socialmente producidas por las fuerzas de trabajo, incidiendo sobre la naturaleza, por parte de las Empresas Transnacionales  agroalimentarias y energéticas, por los grandes fondos de Inversión, etc.

Los gobiernos están ingresando en una encrucijada histórica, donde los de abajo presionaremos por el bienestar y la justicia social y los de arriba presionarán para que elijas de qué lado vas a estar: Arriba y dominado, o abajo y luchando.

 Por Lina Merino Kirilenko, María Rizzo | 07/03/2022

Lina Merino Kirilenko es licenciado en Biotecnología y Biología Molecular (UNLP) y Doctora en Ciencias Biológicas (UNLP). Investigadora del Observatorio de Energía, Ciencia y Tecnología (OECyT) asociado a la plataforma Pueblo y Ciencia y al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

MaríaRizzo es médica veterinaria (UNRC). Maestranda en Desarrollo Regional y Políticas Públicas (FLACSO). Co-coordinadora del Centro de Estudios Agrarios (CEA).

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El primer ejemplar que ha sido construido en el laboratorio está formado por rendijas de grafeno extremadamente finas que contienen una sola capa de moléculas de agua. En la imagen, microglia y neurona.Foto Mark Hallett

 El prototipo transmite y acumula información igual que la célula nerviosa, señalan especialistas de instituciones francesas

 

Madrid. La electrónica inspirada en el cerebro es objeto de intensas investigaciones. Expertos del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) y de la Escuela Normal Superior de París, en Francia, han trabajado en el desarrollo de neuronas artificiales a partir de iones y han comprobado que dispositivos fabricados con una sola capa de éstos, que llevan agua dentro de nanoesferas de grafeno, tienen la misma capacidad de transmisión que la célula nerviosa, según publican en la revista Science.

Con un consumo de energía equivalente a dos plátanos al día, el cerebro humano puede realizar muchas tareas complejas. Su alta eficiencia depende en particular de su unidad base, la neurona, que tiene una membrana con poros nanométricos llamados canales iónicos, que se abren y cierran según los estímulos recibidos. Los flujos de iones resultantes crean una corriente eléctrica fuente de la emisión de potenciales de acción, señales que permiten a las neuronas comunicarse entre sí.

La inteligencia artificial puede realizar todas estas tareas, pero sólo a costa de un consumo energético decenas de miles de veces superior al del cerebro humano.

Así que todo el reto de la investigación actual es diseñar sistemas electrónicos que sean tan eficientes energéticamente como el cerebro humano, por ejemplo, utilizando iones, y no electrones, para transportar la información.

Nanofluídica

Para ello, la nanofluídica, estudio de cómo se comportan los fluidos en canales de menos de 100 nanómetros de ancho, ofrece muchas perspectivas. En un nuevo estudio, un equipo del Laboratorio de Física de la ENS muestra cómo construir un prototipo de neurona artificial formado por rendijas de grafeno extremadamente finas que contienen una sola capa de moléculas de agua.

Los científicos han demostrado que, bajo el efecto de un campo eléctrico, los iones de esta capa de agua se reúnen en racimos alargados y desarrollan una propiedad conocida como efecto memristor: estos gajos retienen algunos de los estímulos recibidos en el pasado.

Repitiendo la comparación con el cerebro, las rendijas de grafeno reproducen los canales de iones, los racimos y los flujos de los primeros y, utilizando herramientas teóricas y digitales, los científicos han demostrado cómo ensamblar estos clusters para reproducir el mecanismo físico de emisión de potenciales de acción y, por tanto, la transmisión de información.

Este trabajo teórico continúa de forma experimental en el equipo francés, en colaboración con científicos de la Universidad de Manchester, Reino Unido. El propósito ahora es demostrar que estos sistemas pueden implementar algoritmos de aprendizaje sencillos a fin de servir de base para las memorias electrónicas del futuro.

Sábado, 24 Octubre 2020 06:02

No al pan transgénico

No al pan transgénico

Argentina aprobó el 9 de octubre de 2020 la liberación comercial de trigo transgénico para su siembra y consumo. Es un evento de trigo que sus promotores presentan como tolerante a la sequía (una condición no demostrada) y evitan nombrar que también es tolerante al herbicida glufosinato de amonio, aún más tóxico que el conocido glifosato que la OMS declaró cancerígeno.

Es la primera vez en el mundo que se aprueba la liberación comercial de trigo transgénico, uno de los tres cereales básicos para la alimentación en todo el globo. A la luz de que Argentina es un gran productor y exportador de trigo y de que las trasnacionales actuando desde Argentina han sido como aplanadoras en el continente para imponer legal o ilegalmente cultivos transgénicos, esta resolución tiene implicaciones para todos y todas, no sólo en ese país, y requiere de nuestra urgente y masiva oposición (https://tinyurl.com/no-pan-ogm).

La siembra y consumo de este trigo significa una fase nueva y brutal de entrada en la alimentación humana, ya que hasta ahora la gran mayoría de los cultivos transgénicos se ha dedicado a forraje y usos industriales. Lamentablemente nos llegan de todos modos como componentes de muchos alimentos industriales procesados en forma de derivados de soja, jarabe de maíz de alta fructosa, aceite de canola, tortillas elaboradas con maíz importado, etcétera. Pero el trigo transgénico se dirige directamente a la alimentación humana mediante el consumo diario de panes, pastas, galletas y harinas. Ningún nivel de consumo de transgénicos ni de agrotóxicos es aceptable, en este caso significa, además, invadir una gran cantidad de productos de alimentación humana de alto consumo diario, con un porcentaje mucho más elevado de transgénicos y de residuos de un agrotóxico que se considera genotóxico, neurotóxico y teratogénico (que puede producir deformaciones en fetos), Lajmanovich et al (https://tinyurl.com/y59avlfd).

Monsanto intentó la siembra comercial de trigo transgénico en 2004, pero ante la fuerte reacción negativa de productores canadienses y estadunidenses, que consideraron que dañaría sus mercados, tuvo que retirarse. Trató de llevar la siembra a Sudáfrica, que gracias a la oposición de organizaciones sociales, también lo rechazó. No obstante, las empresas lograron seguir con siembras experimentales en Norteamérica, por lo que entre 2013 y 2019 se encontraron varios sitios de contaminación transgénica de trigo convencional en Canadá y Estados Unidos, lo cual motivó que países como Japón prohibieran temporalmente las importaciones. Esos eventos desmienten la falsa afirmación de la industria de que como el trigo se autofertiliza, no habría contaminación transgénica en campo. Se estima que la contaminación podría ser de uno a 14 por ciento. Pese a ello, México autorizó entre 2011 y 2018 al CIMMYT a plantar áreas experimentales de trigo transgénico en sus campos en Tlaltizapán, Morelos.

El evento de trigo ahora aprobado en Argentina, llamado HB4 (trigo IND-ØØ412-7) estaba en siembra experimental en ese país y en Uruguay. Fue parcialmente desarrollado por investigadores universitarios, que lo patentaron, pero inmediatamente lo licenciaron a la compañía privada argentina Bioceres, en la que Monsanto (ahora Bayer) tiene acciones y que tiene vínculos con Syngenta/ChemChina y con Dow (ahora Corteva).

Esta polémica decisión fue tomada en primera instancia por la Conabia, organismo que delibera en Argentina sobre los transgénicos, cuya integración se mantenía en secreto, hasta que se reveló que tiene una composición mayoritaria de empresas y multinacionales del negocio agrobiotecnológico. Como lo señaló el periodista Darío Aranda, son juez y parte, por lo que las decisiones siempre favorecen al agronegocio de transgénicos y agrotóxicos (https://tinyurl.com/conabia-aranda).

No obstante, debido a la resistencia de los sectores exportadores argentinos, el Ministerio de Agricultura condicionó la resolución a la aceptación de este trigo transgénico en Brasil, su principal importador. En ambos países existe oposición de sectores industriales que distribuyen y procesan trigo al trigo transgénico, porque saben que se contaminarán los granos y procesados, amenazando mercados de exportación/importación, junto al rechazo de los consumidores (https://tinyurl.com/y26g7puz y https://tinyurl.com/yy97ehf9).

Las muchas incertidumbres sobre la ingeniería genética de trigo y el fuerte aumento de la exposición a glufosinato en países cuya población está muy castigada por los graves impactos del uso masivo de agrotóxicos, que acompañan la siembra de transgénicos, motivó que expertos científicos de Argentina, Brasil y Uruguay expusieran los riesgos de este nuevo evento, según sus investigaciones, en una conferencia de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL, 21/10/20 https://tinyurl.com/uccsnal-trigo-ogm).

Organizaciones campesinas, redes, movimientos sociales, académicos y colectivos socioambientales de la región iniciaron una campaña contra la liberación de trigo transgénico, que expone de forma clara y resumida 20 razones por las que debemos parar esta resolución. Es importante para todo el continente apoyar la demanda, que se puede firmar en https://tinyurl.com/no-pan-ogm

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

El calentamiento global aumenta el apetito de los insectos que diezman los cultivos

Un estudio publicado en la revista 'Science' estima que por cada grado que aumente la temperatura media del planeta se perderán entre el 10% y el 25% de los cultivos de arroz, maíz y trigo.

Los insectos y las plagas han constituido siempre un riesgo para los cultivos de alimentos en el mundo, pero el problema podría agravarse considerablemente a consecuencia del cambio climático. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya había alertado de que la propagación de plagas y enfermedades de plantas “ha aumentado drásticamente en los últimos años” debido a la globalización, el comercio, la intensificación de la agricultura y el calentamiento global. Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Washington se ha centrado en este último factor para saber hasta qué punto afecta el aumento de las temperaturas a los insectos y, en consecuencia, a los cultivos de los que tanto ellos, como nosotros, nos alimentamos.


Según el estudio de los investigadores publicado este viernes en la revista Science, por cada grado que aumente la temperatura media del planeta se perderán entre el 10% y el 25% de los cultivos de arroz, maíz y trigo —alimentos básicos para unos 4.000 millones de personas en el mundo— debido a la mayor actividad en las poblaciones de insectos, sobre todo los de las zonas templadas.


"En primer lugar, las temperaturas más cálidas aumentan exponencialmente las tasas metabólicas de los insectos. En segundo lugar, con la excepción de los trópicos, las temperaturas más cálidas aumentarán las tasas de reproducción de los insectos. Tienes más insectos y están comiendo más", señala Curtis Deutch, coautor de la investigación.


Al contrario que los mamíferos, los insectos son seres ectotérmicos, es decir, que regulan su temperatura en función de la temperatura ambiental, produciendo cambios en su metabolismo. Los científicos de la Universidad de Washington han analizado los estudios realizados a insectos durante décadas en laboratorios y al aire libre concluyendo que los aumentos de temperatura hacen crecer su apetito y sus tasas de reproducción. Luego, comprobaron cómo se traducían esos cambios en los diferentes escenarios de calentamiento global que se prevé que sufra La Tierra.


Para un aumento de dos grados en la temperatura media, su modelo predice que las pérdidas de los cultivos de trigo serán del 46%, las del maíz de un 31% y las del arroz del 19%. En total, los investigadores calculan que las pérdidas de estos tres cultivos ascenderían aproximadamente a 213 millones de toneladas cada año.


Además, aunque los investigadores han observado que los cambios en la temperatura afectan en mayor o menor medida a todas las especies de insectos, las pérdidas en los cultivos no serán iguales en todas las regiones del mundo. Las zonas con temperaturas templadas, donde se cultiva el maíz o el trigo, por ejemplo, se verán más afectadas que los trópicos, con cultivos como el arroz, y donde la actividad de los insectos no se altera tanto.


Rosamond Naylor, coautora del estudio y profesora del Departamento de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Stanford, señala que “los pesticidas, el uso de cultivos genéticamente modificados o técnicas como la rotación de cultivos” pueden ayudar a controlar las pérdidas provocadas por los insectos, pero advierte de que “en casi todos los escenarios de cambio climático las poblaciones de plagas ganarán, causando que los precios de los alimentos aumenten y las familias con inseguridad alimentaria sufran”.


Gabriela Vázquez, de Ecologistas en Acción, apunta por su parte que "no se trata de buscar soluciones tecnológicas", sino de "replantearse el modelo en su conjunto, tendiendo hacia modelos diversificados, adaptados a las características de cada zona".

 

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Lunes, 16 Octubre 2017 17:19

El rey saudí visita Rusia

El rey saudí visita Rusia

Por primera vez el rey saudí visita Rusia, donde mantuvo una reunión con el presidente Vladimir Putin. De ese modo, uno de los aliados más estables de Washington produce un giro descomunal, impensable años atrás, lo que provoca un natural temblor en toda la región, donde las alianzas se habían mantenido estables desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

El inminente fin de la guerra en Siria con el triunfo del régimen de Bashar al Asad, auxiliado por Rusia, Irán y Hizbolá, es la causa del viraje saudí. Las tropas sirias están avanzando, protegidas por la aviación rusa, hacia los últimos bastiones del Estado Islámico, que ya no puede revertir su derrota.


El régimen saudí se comprometió a fondo en la guerra siria promoviendo la caída de Al Asad a través del apoyo a las milicias yihadistas. Su objetivo era, y sigue siendo, contrapesar la creciente influencia iraní en toda la región. El fracaso le impone ahora un giro pragmático. Pero la monarquía de Salmán bin Abdulaziz al Saúd tiene también problemas internos, agudizados desde que se lanzó a la guerra en Yemen.


Hace más de dos años una coalición internacional dirigida por Arabia Saudita decidió intervenir en el conflicto interno a favor de las fuerzas del ex presidente Abd Rabbuh Mansur al Hadi, que combate a las fuerzas hutíes leales al también ex presidente Ali Abdullah Saleh, que cuenta con apoyo iraní. El empate que se registra en este conflicto es otro de los dolores de cabeza de la monarquía saudí, acusada por los organismos internacionales de propiciar una hambruna generalizada que afecta a siete millones de yemeníes, mientras el 80 por ciento de sus 21 millones de habitantes necesitan ayuda humanitaria ante la propagación de enfermedades, como el cólera.


Para no dejar el final de la guerra en manos exclusivas de Rusia e Irán, al parecer los saudíes apuestan a una salida negociada al conflicto sirio a través de las Naciones Unidas. Un dato curioso es que cuando Riad mostró interés en la compra de los misiles rusos S-400, el Pentágono se precipitó para anunciar la aprobación de la venta a Arabia Saudita del sistema antimisiles Thaad por 15 mil millones de dólares, que había sido negociado por el presidente Donald Trump en mayo pasado. Hasta ahora Washington había sido el vendedor casi exclusivo de armas en toda la región, pero cada vez encuentra mayor competencia rusa que ha probado exitosamente sus cazas y misiles en Siria.


PETRÓLEO


Arabia Saudita tiene amplias reservas financieras, pero crecientes dificultades económicas. De ahí su interés en participar en el lucrativo negocio de la reconstrucción de Siria, aunque la estabilización del mercado petrolero es quizá el mayor interés común entre Moscú y Riad. Ambos países producen el 25 por ciento del crudo del mundo y una reducción permanente de la producción puede contribuir a elevar los deprimidos precios del petróleo que tanto los afectan.


En efecto, la caída de los precios influyó negativamente en el presupuesto saudí, que depende básicamente de la exportación de hidrocarburos, lo que complica la situación interna de una monarquía vetusta que tiene cada vez mayor oposición interna.


Según el analista mexicano Alfredo Jalife, la imponente delegación saudí de 1.500 personas que llegó a Rusia la semana pasada pretendía negociar la inversión de los multimillonarios Fondos Soberanos de Riqueza en la economía rusa. En ese sentido, debe tenerse en cuenta que no sólo el petróleo y las armas están en la mesa de negociaciones, sino también los alimentos. Por un lado, Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo y, por otro, Arabia Saudita está sumamente preocupada por su seguridad alimentaria, ya que la escasez de agua ha erosionado la producción de ganado y de trigo (La Jornada, 11-X-17).

 

“INCERTIDUMBRE CAÓTICA”


Es evidente que Riad no pretende romper sus estratégicas relaciones con Estados Unidos ni su reciente acercamiento hacia Israel, pero el viraje en curso evidencia que Rusia se convirtió en un actor imprescindible en Oriente Medio, desde que decidió jugarse militarmente por el régimen sirio. La visita del rey Salmán a Moscú enseña los agudos cambios que se están produciendo en el mundo, donde ya no es posible menospreciar el poder de Rusia y de China, aliados a su vez frente a Occidente.


Un mundo dominado por una “incertidumbre caótica”, como acaba de señalar Immanuel Wallerstein, que la define como “una situación donde hay constantes vaivenes extremos en las prioridades de todos los actores”. Esa descripción se ajusta a lo que viene sucediendo en Oriente Medio, donde las alianzas se habían mantenido estables desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hace ya siete décadas.


Entre los cambios probables, figura la creciente erosión del petrodólar, ya que varios países (Rusia, Irán y Venezuela, por lo menos) están comenzando a vender petróleo a cambio de yuanes convertibles en oro. Se trata de una propuesta china que cambia las reglas del juego y el papel del dólar en el comercio de petróleo (OroyFinanzas.com, 13-IX-17).


TURQUÍA SE ALEJA. En paralelo, el creciente alejamiento de Turquía de Estados Unidos y de la Unión Europea es un dato que se consolida mes a mes. Dos hechos recientes confirman que estamos ante algo más que un enfriamiento temporal en las relaciones. Ankara toma distancia de la Otan al comprar el sistema de misiles rusos tierra-aire S-400, que no es compatible con los que utiliza la alianza atlántica.


En paralelo, Washington suspendió la entrega de visas en Turquía luego de que uno de sus empleados en el consulado de Estambul fue atrapado espiando en favor del prelado opositor Fethulá Gulen, quien según Ankara habría estado detrás del intento de golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdoğan en julio del año pasado. Una medida que Estados Unidos no aplicó ni siquiera contra Rusia a raíz del conflicto en Ucrania y Crimea.


Lo cierto es que el tablero regional atraviesa una sucesión interminable de movimientos de placas tectónicas. El fiel aliado turco se aproxima nada menos que a Irán y a Rusia. Riad tiende puentes con Moscú, mientras los kurdos son apoyados por Washington y Tel Aviv, que son a su vez atacados por Turquía con el consentimiento ruso. Muy fuerte, pero estamos apenas en los primeros tramos de reajustes inimaginables, cuando el centro del mundo se traslada hacia Eurasia y China.

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Viernes, 16 Junio 2017 06:39

Desentrañando el genoma de la quinua

Desentrañando el genoma de la quinua

El cultivo del grano andino podrá ampliarse a diferentes regiones gracias al desarrollo del mapa genético

 


Antes de 2005, la quinua, ese pseudocereal que se cultiva desde hace más de 7.000 años en la zona andina entre Bolivia y Perú, no tenía la popularidad de la que goza en la actualidad. Las posibilidades en el cultivo y la producción del denominado “grano de oro” —llamado así por su alto valor nutricional bajo en carbohidratos y, además, ser libre de gluten— han dado un paso importante con el descifrado de su código genético por un grupo de científicos de la Universidad del Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología de Arabia Saudí. Los resultados de esta investigación, que fue publicada el pasado febrero en la revista Nature, tienen como uno de sus objetivos que el cultivo pueda ser internacional para que así beneficie a todo el mundo, según dio a conocer esta semana Eric Jellen, uno de los investigadores a cargo del descubrimiento.


La quinua crece en zonas donde las temperaturas son bajas y las altitudes elevadas. Puede desarrollarse en suelos pobres, con baja disponibilidad de agua, además de tener tolerancia a la salinidad de la superficie, características que presenta el altiplano de Perú y Bolivia, países que destacan por ser el primer y segundo productor de este pseudocereal en el mundo, respectivamente.


Pero ¿qué es el genoma? Es el conjunto genético (ADN) que determina las características biológicas de un ser vivo. Según Jellen, de nacionalidad estadounidense, descifrar la secuenciación de este grano ayudará a diversificar los componentes de las semillas, agregarles valores nutritivos, proteínas y antioxidantes, cambiar el tamaño y que logre superar la falta de la resistencia al calor. “El descubrimiento del genoma de la quinua es como abrir un libro gigante de conocimiento. Ahora conocemos la estructura del genoma, dónde están los genes que han sido silenciados por procesos evolutivos y cuáles son los genes que se mantuvieron activos. Sabiendo eso podemos avanzar en esfuerzos para mejorar el cultivo”, explica Jellen a EL PAÍS.


El investigador, quien participó en el foro internacional Oportunidades y desafíos frente al descubrimiento del genoma de la quinua, celebrado el pasado martes en La Paz, dio a conocer que la muestra del grano que fue elegida para este estudio proviene de las costas de Chile, ya que, a diferencia de la variedad andina, por su adaptación y resistencia al calor podría acondicionarse más fácilmente a cualquier ambiente del mundo.


El equipo de Jellen, a la cabeza del proyecto liderado por Mark Tester, estimó que el genoma de la quinua contiene 44.776 genes. Esta labor empleó una tecnología novedosa denominada secuenciación a tiempo real de una única molécula de ADN (SRMT, por sus siglas en inglés). A través de este proceso, explica Jellen, se van marcando con un color diferente los cuatro componentes que constituyen el ADN, que son los nucleótidos adenina, citosina, guanina y timina, representados por cuatro letras: A, C, G y T. El proceso de la SRMT permite visualizar cómo se van acomodando cada una de estas letras en la cadena del código genético.


Con la secuencia del genoma disponible, otro de los desafíos será hallar el modo para que la quinua pueda enfrentarse a “estreses biológicos” —bichos, plagas, enfermedades y condiciones de la tierra de otras zonas geográficas—.


“La colección de estreses biológicos en la región del Amazonas, en Europa o en China es mucho más amplia. Para fortalecer la quinua como un cultivo potencialmente orgánico en esos lugares, tendríamos que acceder a los alelos [cada una de las formas alternativas que puede tener un gen] que existen en las quinuas silvestres”, explica Jellen.
El estudio también da a conocer una investigación a fondo sobre la producción de saponinas, un compuesto amargo y tóxico que confiere a la semilla de quinua una defensa frente a depredadores. Sin embargo, si se lograra identificar el gen que controla la producción de saponinas, se podría producir una semilla sin esa sustancia. “Ya teniendo los marcadores moleculares, podemos tener la llave para regular ese proceso y efectuar un cambio en la función de las saponinas”, agrega el investigador.


Jellen dice que los desafíos están presentes y el libro con conocimiento sobre la quinua está abierto para todas las personas. “Monsanto tenía interés en la secuenciación del genoma de la quinua, pero no queríamos que se hiciera esta obra primero con una compañía privada, con la posibilidad de que ellos pudieran controlar los derechos intelectuales de los genes. Por eso lo hicimos dentro el sector público para que todos puedan utilizar esa información”, asegura.
El reto para Bolivia


El anuncio del descubrimiento del genoma de la quinua tomó por sorpresa a los productores de Bolivia, ya que estos consideran que el hallazgo puede ser una amenaza para el cultivo que se realiza en este país andino, el segundo mayor exportador del grano en el mundo, después de Perú. Frente a esta situación y una probable caída de los precios debido al descubrimiento, Édgar Soliz, presidente del Centro Internacional de la Quinua (CIQ), dijo que no se puede dar la espalda hacia los avances científicos. “A raíz de este descubrimiento tenemos que ser capaces de saber cuáles son las oportunidades para nuestro país y nuestros productores”, precisó.


De acuerdo con datos del CIQ, Bolivia produjo alrededor de 65.000 toneladas de quinua en 2016, de las cuales 35.000 fueron exportadas a Estados Unidos y Europa. El desafío, según Soliz, es apostar por la producción orgánica del grano y la industrialización. “Definitivamente, vamos a seguir manteniendo esa forma de producción orgánica porque el mercado internacional también exige ese tipo de productos. Otro desafío de nuestro Estado es potenciar la industrialización. Podemos ver champús, harina y otros productos a base de quinua, además de su uso en la parte gastronómica. Viendo esto, tenemos que redireccionar nuestra producción con más fuerza hacia otras aplicaciones”, finaliza Soliz.

 

La Paz 15 JUN 2017 - 21:12 COT

Ucrania, en la mira de las corporaciones occidentales

En esta columna Frédéric Mousseau, director de Política del Oakland Institute, escribe que la presencia de las empresas occidentales en Ucrania se ha expandido en estos últimos años, particularmente en el sector agrícola, en coincidencia con el mayor conflicto Este-Oeste que se combate desde el fin de la Guerra Fría. Ucrania es el tercer exportador mundial de maíz, el quinto exportador mundial de trigo, y tiene 32 millones de hectáreas de tierra cultivable, equivalentes a un tercio del total de la tierra productiva de la Unión Europea.

OAKLAND, Estados Unidos, 3 feb 2015 (IPS) - El nuevo gobierno de Ucrania, en funciones desde el 2 de diciembre, tiene el más firme apoyo de las potencias occidentales y es único en el mundo: tres de sus más importantes ministros nacieron en el extranjero y recibieron la ciudadanía ucraniana horas antes de asumir sus cargos.


La ministra de Finanzas es Natalie Jaresko, una empresaria nacida en Estados Unidos, que reside en Ucrania desde mediados de los años 90 y administra Horizon Capital, un fondo de inversiones de capitales occidentales.


Esta inusual presencia de extranjeros en el gobierno de Kiev es coherente con el predominio que los intereses occidentales han adquirido sobre la economía ucraniana.


El Oakland Institute ha documentado esta transformación en dos recientes informes, el primero sobre la presencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en el conflicto en Ucrania ( Walking on the West Side: The World Bank and the IMF in the Ukraine Conflict) y el más reciente sobre la penetración de las corporaciones occidentales en la agricultura ucraniana ( The Corporate Takeover of Ukrainian Agriculture).


El principal factor de la crisis que desencadenó una oleada de protestas y forzó la renuncia del presidente Viktor Yanukovich en febrero de 2014, fue su rechazo a un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE), concebido para expandir el comercio bilateral e integrar la economía de Ucrania a ese bloque. El acuerdo estaba vinculado con crédito de 17.000 millones de dólares del FMI.


Tras el alejamiento de Yanukovich y la instalación de un gobierno pro occidental, el FMI inició un programa de reformas orientado a incentivar las inversiones privadas en el país.


El paquete de medidas incluía la privatización del suministro de agua y energía, y asignaba prominente importancia a lo que el Banco Mundial identificaba como "las raíces estructurales" de la actual crisis económica ucraniana, en primer término los elevados costos que gravan a las empresas privadas.


La agricultura ha sido el objetivo principal de las inversiones extranjeras en Ucrania y es considerada por el FMI y el Banco Mundial como el sector prioritario del programa de reformas.


Las dos instituciones alaban la rapidez con la que el gobierno ha seguido sus consejos. Por ejemplo, el programa de reformas recetado a Ucrania incluía la facilitación de la adquisición de tierras agrícolas, la eliminación de controles y regulaciones sobre la producción de alimentos, y la reducción de impuestos y de derechos aduaneros.


Bastan pocos datos para describir la magnitud de la agricultura ucraniana: es el tercer exportador mundial de maíz, el quinto exportador mundial de trigo, y tiene 32 millones de hectáreas de tierra cultivable, equivalentes a un tercio del total de la tierra productiva de la UE.


El control del sistema agrícola ucraniano es un factor fundamental en la lucha que ha tenido lugar este último año en el contexto del mayor conflicto Este-Oeste desde el fin de la Guerra Fría.


La presencia de las corporaciones extranjeras en la agricultura de Ucrania se ha extendido rápidamente, ya que en estos últimos años han comprado 1,6 millones de hectáreas.


Aunque empresas como las estadounidenses Monsanto, Cargill y DuPont se encuentran en Ucrania desde hace mucho tiempo, sus inversiones en el país se han expandido recientemente.


Cargill es productora de pesticidas, semillas, fertilizantes y ha ampliado sus inversiones en almacenamiento de granos y nutrición animal, mientras que ha adquirido una participación en UkrLandFarming, la mayor compañía agroindustrial del país.


Por su parte, Monsanto ha duplicado su personal en el país en los últimos tres años y en marzo de 2014, unas semanas antes de la salida de Yanukovich, invirtió 140 millones de dólares en la construcción de una nueva planta de semillas.
La expansión de DuPont también incluye una planta de semillas.


El designio de las corporaciones occidentales no se detiene en el control de algunas rentables actividades agrícolas, aspira a la integración vertical del sector de la agricultura, y ya se está extendiendo al transporte y la infraestructura.


Por ejemplo, Cargill posee ahora cuatro elevadores de granos y dos plantas procesadoras de aceite de girasol, y en diciembre de 2013 adquirió 25 por ciento de una terminal en el puerto de Novorossiysk, en el mar Negro, con capacidad para procesar 3,5 millones de toneladas anuales de granos.


En todas las fases de la cadena agrícola, desde la producción de semillas hasta el transporte de las exportaciones, está en aumento el control por parte de las corporaciones occidentales.


Aunque Ucrania no permite la producción de alimentos genéticamente modificados (GM), el acuerdo entre Kiev y la UE incluye una cláusula (artículo 404) que compromete a las dos partes a cooperar para "extender el uso de biotecnologías" en el país.


Esta cláusula llama la atención porque implica una apertura hacia la importación de alimentos GM en Europa, que es el mayor objetivo de las corporaciones productoras de semillas, como Monsanto, pero que son rechazados por la gran mayoría de los consumidores europeos


Empero, no se advierte cómo este cambio podría beneficiar a los ucranianos, como tampoco lo que pueda significar la oleada de inversiones extranjeras para los siete millones de agricultores locales.


Cuando finalmente cese el conflicto en el "pro ruso" sector oriental, los ucranianos se preguntarán qué ha quedado de la capacidad de su país para controlar su suministro de alimentos, y administrar su economía de acuerdo con sus propios intereses.


Y es de esperar que europeos y estadounidenses finalmente desoigan la ensordecedora retórica sobre agresiones rusas y derechos humanos, y comiencen a cuestionar la injerencia de sus países en el conflicto ucraniano.

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