Jueves, 24 Mayo 2018 13:12

Se las traen

Se las traen


Entre los mensajes evidentes en The punisher: la corrupción de la CIA, los efectos negativos en los soldados retirados, el terrorista interno y el control sobre las armas, hay uno oculto —o inconsciente— que merece especial atención: la necesaria alianza entre la justicia como institución (encarnada principalmente en la agente Madani) y la ilegalidad (representada en Frank Castle y Micro), para que aquella funcione y sea realmente efectiva. En otras palabras, lo que la serie nos trata de convencer es de que la ilegalidad permite que la justicia funcione. Un mensaje peligroso e incontrolable. Pero vamos por partes, para entender el mensaje primero es necesario saber quién es Frank Castle.


Frank Castle es un tipo de antihéroe cuyas virtudes, dice Eco, “se humanizan, y sus poderes, más que sobrenaturales, constituyen la más alta realización de un poder natural (como) la astucia, la rapidez” y, para el caso de nuestro antihéroe, “la habilidad bélica”. Frank es un exmarine que ha desarrollado al máximo sus dotes como combatiente. Es el soldado perfecto. Adicto a la sangre, entre más lo golpean más fuerza de voluntad adquiere, mientras un soldado normal cae rendido ante una explosión, él agudiza sus sentidos, deja de respirar y en unos segundos aniquila una escuadra completa. Pero ¿por qué un antihéroe y no un superhéroe? Por eso mismo, precisamente. Los antihéroes son personajes que están en la frontera entre el reino de los villanos y el reino de los héroes. Ser antihéroe significa que el fin justifica los medios. A diferencia de Superman, de Batman y de Black Panther, Frank aniquila a sus enemigos insertándoles balas en la cabeza o triturándolos a mazazos. Esto nunca lo haría un héroe. Sin embargo, no cruza la línea de la maldad porque nunca asesina a nadie “inocente”, todos los que están en su mira hicieron algo malo que justifica su muerte, matar a un familiar, amenazar a un amigo. De Frank podría decirse que mata en defensa propia o con justa razón. Si un soldado se topa enfrente suyo con la orden de detenerlo, Frank le advierte que no le quiere hacer daño y suplica a Dios que lo deje seguir. Es decir, moralmente, el público empatiza con sus objetivos, la justicia, pero rechaza sus métodos. Esa es la trama de la segunda temporada de Daredevil, donde Frank, con calavera en pecho, emprende la venganza contra todo aquel implicado en el asesinato de su familia, tanto a la mafia, que inicio el tiroteo en Central Park, como a la policía, que ocultó la masacre. Al tiempo, Rojo —como le llama Frank a Daredevil— intenta convencerlo de confiar en la justicia, de capturar a los implicados y revelar lo sucedido. Pero cómo hacerlo si fue esta la fuente de su dolor, si está corrompida.


Otra característica de Frank, la que reafirma su postura de antihéroe, es que sus motivos son absolutamente personales. Miremos: Frank sólo ataca a los criminales que hicieron o quieren hacer daño a su familia o amigos. Contrario, los verdaderos héroes luchan por la humanidad (o mejor, para ser más específicos, por la comunidad donde viven). Si bien Bruce Wayne se convierte en Batman por un motivo personal, pronto, tras cumplir su objetivo, se dedica a luchar contra el crimen en Ciudad Gótica. Frank no. A penas cumple con su cometido se pierde, se convierte en un obrero de construcción asocial, aislado del mundo, como muestran en los primeros capítulos en The punisher. Lo preocupante es que este tipo de personaje, el antihéroe, es es que más fuerza de atracción, más admiración e imitación, ejercen sobre el público, ejemplo de ello es Deadpool. Si ya son peligrosos los modelos de héroes convencionales que luchan contra el crimen del bajo mundo por el supuesto “bien común”, peor aún lo son aquellos que se reducen hacia lo simplemente personal, como la venganza. Así, si de Superman no esperamos una revolución, de estos antihéroes ni pensemos siquiera que salgan a votar.


Definido Frank Castle, pasemos página. En The punisher los enemigos de Frank son Billy Russo y William Rawlins, conocido como Orange. Russo también es un exmarine retirado (el mejor amigo de Castle en Afganistán) y dueño de ANVI, una compañía de seguridad privada cuyo personal lo componen veteranos de guerra, quienes no encuentran darle otro sentido a su vida más que seguir bañándose en sangre. Russo se esconde tras una fachada de empresario filántropo que dona parte de sus ganancias a la fundación de Curtis Hoyle, dedicada al apoyo psicológico de soldados retirados que sufren estrés postraumático. Sin saberlo Frank, Russo trabaja para Orange desde que estaban en Afganistán y fue a él a quien buscaba la policía en Central Park cuando ocurrió la fatalidad que le destruyó la vida y lo convirtió en zombi. Si Billy Russo es el estereotipo del empresario que se enriquece con la guerra, William Rawlins es el típico agente de la CIA corrupto que, gracias a su posición, se enriquece en suelo extranjero trasportando droga en los cuerpos de soldados fallecidos y asesinando a supuestos terroristas que resultan ser agentes de gobiernos locales que investigan sus acciones, como el que Frank, por orden de Orange, asesina y resulta ser compañero de la agente Madani, quien desde entonces carga con la mayor parte de la fuerza argumental de la historia, porque es ella quien investiga a los implicados del asesinato tras recibir el video en que quedan expuestos soldados norteamericanos. Pero, en el proceso, aparecen obstáculos impuestos tanto por Orange como por la justicia. Así, para seguir las pistas, Madani debe incurrir en acciones poco legítimas y hasta sobrepasar las órdenes de sus propios superiores que le impiden continuar, los cuales lo hacen ya sea por estar implicados o por estar temerosos a las consecuencias de la acusación.


Otro personaje fundamental es David Lieberman, conocido en el mundo oculto de los hackers como Micro, un genio no tan típico de la navegación. Él, al igual que Castle, desconfían de la justicia y por ello están al margen. Más que desconfiar, han sufrido en carne propia la corrupción de ésta. Cuando Liberman trabajaba para la Agencia Nacional de Seguridad como analista informático fue quien recibió el video en el que un soldado encapuchado asesinó al colega de Madani. Dubitativo, se lo hizo llegar a esta, pero por razones desconocidas la mujer lo pierde. Agentes de la CIA, que trabajan para Orange, descubren que Lieberman filtró el video e intentan asesinarlo. Así, Lieberman, quien debe aparentar estar muerto, pasa a ser Micro. Micro busca a Castle para que le ayude a vengarse y, luego de varias peripecias, Castle accede. Sabe que necesita las herramientas tecnológicas que Micro le ofrece.


La crítica evidente —visible— que se hace a la CIA no es de menor calibre. Como dice Marion James, subdirectora y jefe inmediata de Orange, quien desconocía las andanzas de su subalterno, las acciones de éste, de ser conocidas, destruirían años de política exterior de los Estados Unidos. Es verdad que la crítica se suaviza dado que la problemática se reduce a unos cuantos corruptos, las “manzanas podridas” que hay en cualquier institución y que por tanto no demuestran que el comportamiento de la agencia sea estructural, como en realidad lo es. Ni siquiera cuando la subdirectora Marion decide callar con tal de “proteger a la institución” y su propio pellejo.


Sin embargo, hay otro mensaje, menos evidente y por tanto más peligro que ayuda a justificar acciones ilegales de la justicia. La serie expresa, con Castle, Micro y a veces con la misma Madani, ese sentimiento de desconfianza que el público siente hacia la justicia. El problema surge cuando el espectador ve que sólo cuando la justicia recurre a la ilegalidad es cuando encuentra pruebas, descubre información relevante, está a punto de capturar a los malos y sólo al terminar la serie, sólo cuando Madani, Castle y Micro trabajan juntos, es cuando realmente la justicia obtiene los mejores resultados. Pensemos en los efectos de este mensaje en un espectador cercano, el colombiano común. ¿Qué pasa cuando nuestro espectador recibe este mensaje? En nuestro contexto The Punisher cumple con varias características de un paramilitar. No puede ser un guerrillero porque, como se ve, Castle nunca busca una revolución ni tomarse el poder político. Él es un exmilitar que busca hacer justicia con sus propias manos. ¿Suena familiar? ¿De cuántos paramilitares no hemos escuchado que buscaban vengar la muerte de sus familiares ya que la justicia no puede con las Farc? En consecuencia, posiblemente este mensaje ayuda a potenciar la aceptación que el grueso de la población en el país siente por grupos paramilitares. Podría decirse que tal conclusión parece sacada del sombre del mago, pero, aclaremos: no es que consideremos que los productores hayan decidido de manera deliberada hacer una historia para justificar el paramilitarismo en Colombia, claro que no, lo que sucede es que los mensajes son siempre contextualizados por el espectador, según los puntos en común que este adquiere con su propio contexto. 

Por otro lado, la serie es ambigua en cuanto a su posición frente al debate sobre la regulación de armas, aunque es evidente que se inclina más hacia posturas de la Asociación Nacional de Rifles. Recordemos que éste no es cualquier tema y de él se desprende la política exterior de los Estados Unidos. En buena medida este país salió de la crisis del 29 y se fortaleció como potencia gracias a la producción y distribución de armas tanto en el interior, como en el exterior interviniendo en los conflictos históricos, como en el de nuestro país. Quien representa en la serie la postura de quienes quieren regular el uso de las armas es un político que, desde el principio, lo hacen ver como un hipócrita, mentiroso, oportunista y cobarde, es decir, a partir de su personalidad, deslegitiman su discurso, inclinándose con ello a la no regulación.


Por último, si hay algo que merece resaltarse de la serie es la subtrama a cargo del personaje de Lewis Walcott. La historia de este joven veterano de guerra muestra las devastadoras secuelas que deja la guerra, muestra lo difícil que es volver a retomar la vida fuera de las armas y cómo algunos no lo logran. Es inevitable pensar en los jóvenes soldados rasos de Colombia, jóvenes marginados y privados de educación superior, obligados a prestar el servicio militar. Según El Espectador «el Ejército y la Armada, fuerzas que a mayo de 2017 sumaban más de 225.000 efectivos, hay poco más de 150 psicólogos y una decena de psiquiatras. Esto es, alrededor de un profesional de salud mental por cada 1.400 hombres (…) Si a esto sumamos que la mayoría de los psicólogos y psiquiatras se encuentran en centros urbanos importantes, encontramos que un porcentaje significativo de las Fuerzas Armadas no tiene acceso o tiene dificultades para acceder a un profesional de la salud mental».


N’Jadaka


Una escena en especial nos dice de qué va la cosa. N’Jadaka, némesis de Black Panther, hace una pregunta tramposa a la curadora del Museo de Gran Bretaña sobre las piezas de arte africano: “¿y esta?”, pregunta señalando un mazo. La mujer responde una época remota y un país desconocido. “No –dice– es de Wakanda y me la voy a llevar”. Confusa y asombrada, la mujer se niega, dice que no se la puede robar. “Ustedes fueron quienes primero la robaron”. De inmediato entran los cómplices de N’Jadaka, entre ellos Ulysses Klaue, otro enemigo de Black Panther, y asesinan a toda la seguridad.


Así, el robo no sólo adquiere un carácter económico sino político, o mejor, geopolítico. Lo que N’Jadaka reclama es el hecho de que Inglaterra, como imperio racista, haya expropiado de África, antiguas colonias, hasta su arte. Un reclamo que por año han denunciado africanistas y antiimperialistas no sólo de esa parte del mundo sino también de esta, nuestros indígenas. Aún hoy, sin justa razón, perviven en los museos de España decenas de piezas precolombinas que se exhiben arrogantemente a todos los turistas del mundo como muestra de su victoria. Un reclamo justo y necesario que se deslegitima por el hecho, importante y muy significativo, de que quien lo proclama es justamente el villano de la historia. Con ello, Black Panther, que se nos vende como una muestra de la diversidad racial y el empoderamiento femenino, rumbo por el que pretende ir Hollywood, es, por el contrario, un ataque frontal contra los discursos antirracistas e imperialistas del mundo.


La trama principal de Black Panther gira entorno a la política exterior de Wakanda. Recordemos: este país africano tiene en su territorio grandes reservas de vibranium, un mineral muy poderoso con el que el país se ha enriquecido gracias al uso tecnológico que se le ha dado con grandes innovaciones que harían ver a los países asiáticos como amateurs. Así, para evitar que el mundo se apodere de este mineral los wakandianos se ocultan ante el mundo. No sólo viven ocultos, durante toda su historia patria han mantenido una política de aislacionismo, nunca han intervenido en un conflicto regional ni mundial. ¿Suena familiar? Como vimos, esta es la característica típica de un superhéroe de la que nos habla Eco, sólo que aquí, en esta historia, dicha característica abarca una nación y se convierte en la trama principal, hecho que nunca ha sido objeto de cuestionamiento en ninguna historia de superhéroes llevada a la pantalla grande.


Dicha política exterior no sólo es cuestionada por N’Jadaka sino también por Nakia, guerrera y expareja de T’Challa (Black Panther), sucesor al trono de Wakanda tras la muerte de su padre, rey T’Chaka. En una escena, T’Challa le pide a Nakia que se quede en el país. Nakia se niega argumentando que no puede cruzarse de brazos sabiendo que alrededor de un país tan rico como Wakanda la gente se muere por la miseria y los conflictos, y exhorta a T’Challa, ahora rey de una nación, a que cambie su política exterior, pero, como es obvio, este se niega. Un detalle interesante: tras conocerse los verdaderos planes de N’Jadaka, el espectador alcanza a sospechar una posible relación del villano con Nakia, dado que comparten el mismo interes. Así, cualquiera podría imaginar que la historia, en un momento de tensión, daría un giro dramático al descubrirse la traición de la mujer hacia su gran amor, por un amor más grande, al de su raza. Sin embargo, esto no llega a suceder en la película, pero sí en el comic. En este, Nakia es ayudante de Erik Killomger. ¿Por qué la película no tomó este rumbo lógico? posiblemente, por dos razones. Primera: toda historia de Hollywood, como fórmula de éxito, debe tener un romance que termine en final feliz. Segunda: en una película con tantas pretensiones de subvertir esquemas dominantes no podía aparecer una mujer negra como villana.


Miremos otro detalle importante sobre la caracterización dada a N’Jadaka. Al momento de salir a flote su verdadera identidad, se descubre que fue un agente encubierto de los Estados Unidos, formado en sus propias filas y encargado de operaciones sucias en suelo extranjero. Es inevitable ver la similitud que guarda este personaje con otro de la vida real: Osama Bin Ladem. Luego de conocerse su nombre en el mundo entero tras los atentados a las torres gemelas, los medios se preguntaban ¿quién ese hombre? Los perfiles no tardaron y un aspecto de su vida fue ampliamente divulgado: Bin Ladem había sido agente y aliado económico de los Estados Unidos en suelo afgano para combatir las fuerzas soviéticas que amenazaban con tomar el control. ¿Por qué, entre todos los perfiles que pudo adoptar N’Jadaka –el cual no corresponde al perfil del comic– le otorgaron precisamente ese? Había que hacerlo familiar a una representación ya esquematizada del terrorista. Pero sigamos profundizando en esto. La caracterización también sirve como mecanismo de control social porque incrementa la desconfianza hacia las personas no blancas que habitan los Estados Unidos y aún más, coloca en un mismo plano las reivindicaciones de los movimientos sociales junto a la imagen del terrorista, a las voces antirracista y antimperialista les ponen un rostro de terrorista.


Con estos elementos reunidos podemos ver un panorama más completo del súper villano que nos concierne. N’Jadaka es el enemigo de T’Challa principalmente por una traición familiar. Es decir, como los antihéroes, sus motivos son personales. N’Jadaka quiere vengar la muerte de su padre y por haberlo desterrado a él de los placeres de Wakanda. Pero, cumplido su objetivo (derrotar a T’Challa en un duelo ceremonial y así coronarse rey de Wakanda), inmediatamente se impone otro objetivo más ambicioso, no le basta con ser el dueño señor de la nación más rica del mundo. Sentado en el trono ordena que sus fuerzas militares ataquen a las demás naciones que oprimen a sus hermanos, «antes no teníamos las herramientas para combatir al opresor, pero ahora sí, ahora podemos derrotarlo». Su discurso no es explícito: no dice ¿quién es el enemigo, a quién atacar ni quiénes son ese “nosotros”? En eso se cuidan directos, guionistas y hasta el mismo Hollywood. Pero se sabe que lo que el rey N’Jadaka quiere es una guerra racial, el nosotros son las personas negras, los racializados, discriminados y marginados y el enemigo son los blancos, los esclavistas opresores. El espectador puede imaginar que las naves del ejercito Wakandiano se dirigen a la casa blanca para asesinar a Donald Trump y así todos los gobiernos de blancos que gobiernan el mundo. Aún más, el breve discurso de N’Jadaka recuerda a lo que Friedrich Engels, blanco burgués amigo de Carlos Marx y fundador de la Primera Internacional, se refería en el prólogo de 1895 de Las luchas de clases en Francia 1848-1850:


Si las grandes ciudades han crecido considerablemente, todavía han crecido más los ejércitos. París y Berlín no se han cuadriplicado desde 1848, pero sus guarniciones se han elevado a más del cuádruplo. Por medio de los ferrocarriles, estas guarniciones pueden duplicarse y más que duplicarse en 24 horas, y en 48 horas convertirse en ejércitos formidables. El armamento de estas tropas, tan enormemente acrecentadas, es hoy incomparablemente más eficaz. En 1848 llevaban el fusil liso de percusión y avancarga; hoy llevan el fusil de repetición, de retrocarga y pequeño calibre, que tiene cuatro veces más alcance, diez veces más precisión y diez veces más rapidez de tiro. Entonces disponían de las granadas macizas y los botes de metralla de la artillería, de efecto relativamente débil; hoy, de las granadas de percusión, una de las cuales basta para hacer añicos la mejor barricada. Entonces se empleaba la piqueta de los zapadores para romper las medianerías, hoy se emplean los cartuchos de dinamita. En cambio, del lado de los insurrectos todas las condiciones han empeorado.


Lo que Engels señala es que las clases subordinadas no cuentan con las condiciones militares para combatir a las clases dominantes. Así, lo que soñaba Engels, N’Jadaka lo obtuvo al convertirse en rey. Y aquí es cuando entramos a la problemática central de toda la discusión: los métodos. Con todo lo anterior el espectador podrá estar de acuerdo en que ideológicamente Black Panther pretende legitimar la deshumanización de las personas no blancas, porque eso es el racismo, la deshumanización de las culturas no blancas para su sometimiento, lo mismo que la dominación de clase y de género, y la deslegitimación de su lucha contra ello. Pero dirá: “sí, concuerdo con ello, pero no con los métodos que utiliza N’Jadaka”. Es decir, no está de acuerdo, como es obvio, con la violencia. Sin embargo, es eso precisamente lo que deslegitima los discursos antirracistas, es el hecho de que peguen en un mismo cuadro estos discursos junto a métodos violentos. Recordemos que detrás de cada película hay personas que escriben las historias, ya sea los guionistas o directores, ellos son los que eligen qué contar y cómo hacerlo. Recordemos también que muchas veces estos mensajes no son necesariamente conscientes, se proyectan porque es la forma interiorizada de como entendemos el mundo. Colombia es un ejemplo macabro de esto. Las clases (y razas dominantes, entendido este concepto como realidad social, más no biológica) nos han hecho creer que toda izquierda, toda expresión de pensamiento crítico y hasta de sátira política (Jaime Garzón) es un discurso proguerrillero. En conclusión: el problema es que, a los discursos críticos como el de N’Jadaka, se los relacione automáticamente con la violencia, para con ello deslegitimarlos.


Pero ahí no termina la discusión. Consciente de que debía solucionar la tensión entre las dos posturas sobre la política exterior de Wakanda, T’Challa toma una decisión que nos recuerda a la primera cita de Eco. Pudiendo, hasta sin violencia, subvertir el orden mundial, crear la paz perpetua no sólo siendo Black Panther sino el rey de la nación más poderosa del mundo, T’Challa, gran o, crea una fundación, no en Somalia o Etiopia, vecinos suyos, sino en Estados Unidos.


Conclusión


“Poned en una emisión publicitaria el modelo de una mujer joven, refinada, que debe emplear el aspirador. Tal, y con el fin de no estropearse las manos y mantenerlas hermosas y cuidadas. Mostrad esta imagen a la habitante de una zona marginada para la que, no el aspirador, sino una casa a la que poder quitar el polvo, constituye aún un mito inalcanzable. Sería fácil deducir la idea de que para esta última, la imagen es un puro fantasma procedente de un mundo que no le atañe. Pero algunas observaciones sobre las reacciones de la población ante el estímulo televisivo, nos inducen a pensar que en muchos de estos casos la reacción del espectador es de tipo activo y crítico: ante la revelación de un mundo posible, y todavía no actual, nace un movimiento de rebelión.”


Escribe Eco en el ya citado ensayo. Como ya insistimos, es necesario investigar cuáles son las reacciones que toma el espectador ante los mensajes visibles y ocultos presentes en estos productos televisivos. Para algunos, los Integrados, podríamos nombrar utilizando los conceptos de Eco, las críticas visibles que ofrecen estas importantes producciones serían suficientes para despertar el espíritu crítico del espectador, además de ofrecer entretenimiento. Para otros, los apocalípticos, estas críticas son insuficientes y, peor aún, ocultan los mensajes realmente peligrosos.


Hace poco íbamos con mi esposa por una avenida principal de la ciudad y vimos una valla publicitando la segunda temporada de Jessica Jones. “¿Ella es la misma viuda negra?” Me preguntó. “No –dije– hace parte del Universo Marvel, pero está con Los defensores, un combo numeroso: Daredevil, Luke Cage, Iron Fish, Namorm, entre otros, como Hulk”. Abrumada por la información, dijo: “con tanto superhéroe y nada que cambia el mundo”.


Tal vez lo que necesitamos es que los superhéroes nazcan de la pluma de las culturas subalterna, a quienes han deshumanizado, para que así, por fin, cambien el orden existente.

 

Publicado enCultura
Martes, 16 Enero 2018 06:08

Espionaje masivo, también con Trump

Trump está a favor de mantener la norma aprobada en 2008 por Bush hijo.

 

El Congreso de EE.UU. prolongará la ley de vigilancia FISA por otros seis años

Los detractores de la ley argumentan que permite recolectar información sin una orden judicial y que avanza sobre el derecho a la privacidad de los ciudadanos. Se da por hecho que el Senado aprobará la extensión de su vigencia.

 

El Senado de Estados Unidos tratará hoy la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, conocida como FISA por sus siglas en inglés. Si aprueba la extensión de su vigencia –que ya obtuvo el voto favorable de la Cámara de Representantes la semana pasada– se prolongará el espionaje masivo por otros seis años, como se descuenta. La norma permite la recolección de información sobre extranjeros afuera de EEUU, por medio de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) o el FBI con el declamado propósito de combatir al terrorismo. Una de las críticas más fuertes que recibió es que también avanza sobre el derecho a la privacidad de los ciudadanos norteamericanos. Sus correos electrónicos o mensajes en las redes sociales pueden ser interceptados en forma indiscriminada si están en comunicación con personas que viven en otros países.

El Senado está obligado a votar la ley antes del próximo viernes 19, porque ese día expira su validez. Ahí el Partido Republicano tiene una mayoría estrecha, al contrario de la Cámara Baja donde impuso su mayoría por 256 a 164 con el respaldo de medio centenar de demócratas. En rigor, lo que se tratará es el artículo 702 (o sección, como lo denominan en EEUU) de la FISA. Esta parte de la norma fue aprobada en 2008 durante el gobierno de George W. Bush.

La Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera tiene una historia curiosa. Fue una iniciativa del senador demócrata Ted Kennedy que la presentó el 18 de mayo de 1977 y quedó vigente durante la presidencia de James Carter en 1978. Desde hace cuarenta años ha sufrido varias modificaciones que transformaron su objetivo original.

Había surgido como una iniciativa del Senado contra el uso del espionaje interno durante la presidencia de Richard Nixon. El caso Watergate fue el más difundido, pero no el único que hubo contra opositores y activistas. Estados Unidos tiene una larga tradición de espiar a grupos y líderes de la sociedad civil en su propio territorio y también en el exterior. El Programa de Contrainteligencia Cointelpro (1956-1971) le permitió al FBI seguir los pasos de Martin Luther King –ayer fue feriado en EEUU porque se cumplió el 89º aniversario de su nacimiento– o el preso político más antiguo del país, Leonard Peltier, un referente de los pueblos originarios condenado en 1977 por dos crímenes que niega haber cometido hasta hoy.

La FISA se extenderá seis años más por lo que Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, definió como “poder enviar información a las autoridades para prevenir ataques terroristas”. El dirigente republicano la justificó por un caso que ubicó en marzo de 2016: “Nos dio la inteligencia que necesitábamos para perseguir y matar al ministro de finanzas del Estado Islámico (EI). Gracias a la información recabada bajo este programa, un terrorista extranjero en suelo extranjero, el número dos del EI, que estaba en línea para convertirse en el próximo líder...”.

Uno de los críticos de la ley, el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, dijo que “ningún estadounidense debería perder su derecho a la privacidad”. Con palabras similares viene pidiendo cambios en la norma el ex precandidato a presidente demócrata y también senador, Bernie Sanders: “Está claro que debemos reformar significativamente la FISA para evitar el espionaje al por mayor en el pueblo estadounidense”. Para Paul “recolectamos una gran cantidad de información sobre extranjeros. Pero ellos hablan con los estadounidenses. Entonces, después de reunir millones y miles de millones de bits de información, resulta que hay muchos estadounidenses en la base de datos”.

Los detractores de la ley argumentan también que permite recolectar información sin una orden judicial. El sitio libertario It’s Going Down que tiene más de 32 mil seguidores en su cuenta de twitter, remarcó que la norma fue aprobada en la Cámara de Representantes con el voto de unos cincuenta demócratas: “Aunque la FISA está redactada para implicar a ciudadanos no estadounidenses, la NSA barre de forma rutinaria las comunicaciones de millones de estadounidenses y permite a los agentes del FBI buscar a través de sus datos”.

El sistema de búsqueda de información privada quedó expuesto en 2013 por una denuncia de Edward Snowden. Filtró a los medios de comunicación que una orden basada en la FISA requería a la compañía Verizon entregar datos telefónicos diariamente –incluyendo los domésticos– a la NSA. En el pasado, él había trabajado como contratista para esa agencia. Hoy se encuentra asilado en Rusia. Sus declaraciones dejaron a la intemperie cómo un programa secreto le permitió a aquel organismo de espionaje ingresar directamente a los servidores de Google, Facebook, Skype, Microsoft y Apple.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Publicado enInternacional
Regina Dugan enseña su plan para dictar desde el cerebro.

 

La red social despliega sus experimentos futuristas en la conferencia de desarrolladores de la compañía

 

Facebook ha demostrado que no hace falta subir a Mark Zuckerberg al escenario para dejar al auditorio sin aliento. La segunda jornada de F8, la conferencia de desarrolladores de la compañía, se dedicó por completo a fantasear, imaginar y meter a los asistentes en una espiral que parecería una película de ciencia ficción si no fuese porque los que relataban los planes eran científicos y no actores. Regina Dugan (Nueva York, 1963) es la responsable del Edificio 8, la zona experimental de Facebook, el antiguo campus de Sun Microsystems reconvertido en un parque de atracciones para los científicos más innovadores que consiguen reclutar.

Dugan es una de las leyendas de Silicon Valley. Tras pasar por DARPA, el programa de la NASA que alumbró Internet, pasó a formar parte de Google. Hace solo un año fichó por los de Menlo Park.

Dugan crea una de las obsesiones de la industria tecnológica, los moonshots (disparos a la luna). Así llaman a los proyectos imposibles que terminan por convertir en realidades, en forma de productos. El Edificio 8, como el 99 de Microsoft, no tiene una meta a corto plazo, sino una gran libertad y un generoso presupuesto para retar los límites de la humanidad.

Dentro del ambicioso plan a 10 años de Zuckerberg para hacer que los 4.100 millones de personas que todavía no tienen conexión a Internet –y por tanto tampoco cuenta en Facebook– lleguen al ciberespacio, Dugan tiene un papel primordial. Su equipo crea hardware, software y no deja una sola duda sobre el valor que la inteligencia artificial tendrá en nuevas vidas. “En mi vida no he visto alto tan poderoso como el móvil. Si lo unimos con la misión de Facebook, nos damos cuenta de cómo nos ha permitido compartir momentos de nuestra vida. Salta la frontera del tiempo y la distancia”, proclamó antes de comenzar a desplegar sus fuegos de artificio.

Uno de sus planes es hacer que los humanos podamos escuchar a través de la piel. Una simplificación que refleja la ambición de estos visionarios por ir más allá de lo que el cuerpo humano puede conseguir sin tecnología adicional. Según sus estudios, las terminaciones nerviosas de la piel podrían reconvertirse en un buen sensor para después traducir los sonidos que le rodean. Dentro de este pensamiento, que mezcla la fantasía con los últimos avances, también contemplan la posibilidad de hacer que los humanos podamos escribir sin tener que teclear, tomando directamente la información emitida por el cerebro, utilizando sensores que se activan cuando el cerebro comienza a emitir. “Hasta 100 palabras por minuto, solo con el pensamiento”, subrayó. Según los cálculos de Dugan se escribiría cinco veces más rápido que la media con el teclado y poco importará el idioma nativo del creador, pues lo conceptos se podrían traducir en tiempo real.

Para hacerlo posible el cerebro tendría que contar con microelectrodos implantado en el cerebro. A diferencia de la propuesta de Elon Musk, Facebook no pretende llegar a hacer los implantes a través de cirugía, pero sin con una fórmula no invasiva que emita y reciba señales con nodos portátiles que irían sobre el pelo o la piel.

En el caso de la escucha con la piel, la analogía utilizada fue la del lenguaje braille. Si estos puntos sobre una superficie se pueden percibir y se puede entender que representan número y letras, ¿por qué no conseguir que las frecuencias se perciban en el antebrazo tras reconocer patrones en las ondas? El sueño de Dugan es que los sordos consigan dejar de serlo explorando esta posibilidad.

Es posible que estas fábulas nunca se lleguen a realizar. También que parte de este capital caiga en saco roto. No importa. Facebook sabe que este espectáculo, esta forma de pensar, sirve también para atraer a los empleados con ganas de asumir retos y derribar fronteras. Dugan se quita importancia: “Solo queremos que la gente se comunique mejor”.

 

 

Luego de media hora de ascenso, a 27 mil kilómetros por hora, la ISRO declaró éxito en la misión.

 

El proyecto costó 73 millones de dólares menos que la producción de la película Gravity.

Rusia poseía, en 2014, el récord anterior de lanzamientos simultáneos, con 103 viajes.

 

 

India entró el miércoles en los anales del competitivo mercado de lanzamientos espaciales, con la puesta en órbita de 104 satélites con un solo cohete, un nuevo récord mundial.

A las 9:28 (3:58 GMT) horas, un lanzador orbital PSLV (Polar Satellite Launch Vehicle) se elevó de la plataforma de tiro de Sriharikota transportando un satélite indio de observación de la Tierra, de 714 kilos y 103 nanosatélites, en su mayoría de países extranjeros, con un peso total de 664 kilos.

Tras media hora de ascenso a 27 mil kilómetros por hora, la Organización de Investigación Espacial india (ISRO) anunció: La misión PSLV-C37/Cartosat-2 Series lanzó con éxito los 104 satélites, tuiteó.

Mis más sinceras felicitaciones a los equipos de la ISRO, declaró el director de la agencia espacial india, Kiran Kumar.

El récord anterior de lanzamientos simultáneos estaba en manos de Rusia, que en junio de 2014 había puesto en órbita 39 satélites.

 

Habitantes de Sriharikota observan el despegueFoto Afp

Habitantes de Sriharikota observan el despegue / Foto Afp

 

 

Excepcional

 

Es un éxito excepcional, declaró por su parte el primer ministro indio Narendra Modi, que aspira a que el país se convierta en una verdadera potencia espacial.

Este lanzamiento es un nuevo momento de orgullo para nuestra comunidad científica espacial y para la nación, tuitéo el primer ministro nacionalista. Administrar simultáneamente una cantidad tan importante de satélites –por más livianos que sean– exige una precisión extrema, señalan los especialistas.

Lanzar tantos satélites al espacio de una sola vez es un desafío técnico porque no tienen la misma trayectoria, indicó Mathieu J. Weiss, representante del Centro Nacional de Estudios Espaciales francés en India.

Además, hay que evitar que se toquen en el momento del lanzamiento, agregó Weiss.

El mercado del lanzamiento de satélites comerciales no deja de crecer en un contexto en el que la telefonía, la Internet y las empresas necesitan cada vez más medios de comunicación. India, cuyo programa espacial es conocido por la optimización de los gastos, compite directamente en este sector con otros actores internacionales.

En particular se enfrenta a la emergencia de sociedades privadas especializadas, el llamado movimiento de emprendedores del new space (nuevo espacio), como SpaceX o Blue Origin. Desde el inicio del programa de lanzamiento de satélites comerciales en 1999, la ISRO había colocado en órbita hasta el día de hoy 79 satélites extranjeros.

India supo combinar fiabilidad y reducción de costos para hacerse un lugar en el mercado espacial mundial, opinó Ajay Lele, del Instituto de Estudios y Análisis de Defensa de Nueva Delhi.

 

Sólo un accidente

 

En 39 misiones, el lanzador PSLV sufrió sólo un accidente, en el primer evento, en 1993. El programa espacial indio, inaugurado en los años 60, llamó la atención del mundo en 2014, cuando logró colocar una sonda en órbita en torno a Marte.

El proyecto costó apenas 73 millones de dólares, menos que la película Gravity y 10 por ciento de lo que pagó la Nasa por una misión similar.

Símbolo de la conquista india del espacio, Mangalyaan, como allá se denomina popularmente a la sonda cuyo nombre oficial es Mars Orbiter Mission, aparece en los nuevos billetes de 2 mil rupias puestos en circulación.

India está desarrollando además un transbordador espacial reutilizable que podría permitir enviar satélites a un costo menor del actual. Al mismo tiempo, la ISRO estudia la posibilidad de lanzar misiones hacia Júpiter y Venus.

“India, con sus métodos inspirados a la vez de la simplificación de la tecnología y del new space, porque India es el segundo centro de new space después de California, tiene una carta que jugar”, analiza Weiss.

 

 

Sábado, 29 Octubre 2016 06:32

AT&T, Time Warner y el fin de la privacidad

AT&T, Time Warner y el fin de la privacidad

Han transcurrido 140 años desde que Alexander Graham Bell utilizó por primera vez su teléfono experimental para comunicarse a distancia. En aquella ocasión, utilizó el dispositivo para decirle a su asistente de laboratorio: “Señor Watson, venga, quiero verlo”. Su invención transformaría la comunicación humana y el mundo. La empresa creada por Bell creció hasta transformarse en un inmenso monopolio: AT&T. El Gobierno federal consideró luego que era demasiado poderosa y dispuso la desintegración de la gigante de las telecomunicaciones en 1982. Ahora bien, AT&T ha regresado, y hay quienes dicen que para crecer y ser aún más poderosa que en el pasado, ya que ha anunciado que planea adquirir Time Warner, una de las principales compañías de medios de comunicación a nivel mundial, para conformar así uno de los más grandes conglomerados del entretenimiento y las comunicaciones del planeta. Más allá de representar una amenaza a la competencia, la fusión propuesta, que aún debe ser sometida a estudio por las autoridades, representa una significativa amenaza a la privacidad y a la libertad básica de comunicarse.

Actualmente, AT&T ocupa el puesto número diez en la lista de la revista Forbes de las 500 compañías más grandes de Estados Unidos. Si se le permitiera adquirir Time Warner, que ocupa el lugar 99 de esa lista, se crearía una enorme compañía “integrada verticalmente” que controlaría una amplia cantidad de contenidos audiovisuales, así como la forma en que la población accede a esos contenidos.

Free Press, una organización que lucha por políticas nacionales que regulen los medios de comunicación y amparen el derecho al acceso a la información, está movilizando a la población para que manifieste su oposición a la fusión. Candace Clement, de Free Press, escribió: “Esta fusión generaría un imperio mediático nunca antes visto. AT&T controlaría el acceso a Internet móvil y por cableado, canales de televisión por cable, franquicias de películas, un estudio de cine y televisión y otras empresas de la industria. Eso significa que AT&T controlaría el acceso a Internet de cientos de millones de personas, así como el contenido que miran, lo que le permitiría dar prioridad a su propia oferta y hacer uso de recursos engañosos que socavarían la neutralidad de la red”.

La neutralidad de la red es esa cualidad esencial de Internet que la hace tan poderosa. El término “neutralidad de la red” fue acuñado por el docente de derecho de la Universidad de Columbia Tim Wu. El año pasado, luego de que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aprobara una estricta normativa tendiente a regular la neutralidad de la red, Wu dijo en el programa de “Democracy Now!”: “Es necesario que haya normas básicas que regulen el tráfico en Internet. No podemos confiar en que las compañías de cable y telefonía vayan a respetar la libertad de expresión o a los nuevos innovadores, debido a sus malos antecedentes al respecto”.

Millones de ciudadanos hicieron llegar a la FCC comentarios públicos en apoyo a la neutralidad de la red, al igual que lo hicieron organizaciones como Free Press y The Electronic Frontier Foundation. A ellos se unieron gigantes de Internet como Google, Amazon y Microsoft. A esta coalición se enfrentaron las compañías de cable y telecomunicaciones, el oligopolio de proveedores de servicios de Internet que comercializan el acceso a la red a cientos de millones de estadounidenses. Está por verse si, en la práctica, AT&T violará la normativa que regula la neutralidad de la red creando una vía rápida para acceder a sus contenidos y enlenteciendo el acceso al contenido de sus competidores, entre ellos, el sector no comercial.

Otro problema que presenta AT&T, y que se vería exacerbado con la fusión, es la posibilidad de invadir la privacidad de sus millones de clientes. En 2006, el denunciante de AT&T Mark Klein reveló que la compañía compartía en forma secreta los metadatos de todos sus clientes con la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés). Klein, que fue quien instaló el dispositivo de división de fibra óptica que permitió el espionaje en una sala secreta de la planta principal de AT&T ubicada en San Francisco, vio confirmadas sus acusaciones como denunciante varios años después con las filtraciones de Edward Snowden sobre la NSA. Aunque ese programa de vigilancia se cerró supuestamente en 2011, sigue existiendo un programa de vigilancia similar. Se llama “Project Hemisphere” o Proyecto Hemisferio. El mismo fue expuesto por el periódico The New York Times en 2013 y el sitio web de noticias The Daily Beast reveló esta semana documentos que lo prueban.

En el marco del Proyecto Hemisferio, AT&T vende metadatos a organismos policiales usando como escudo la guerra contra las drogas. Un organismo policial envía una solicitud de toda la información relacionada con una persona en particular o un número telefónico y, a cambio de abultados honorarios pero sin necesidad de que medie una orden judicial, AT&T le entrega un sofisticado conjunto de datos, que permite, según The Daily Beast, “determinar la ubicación del objetivo, con quién habla y probablemente sobre qué”.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2016/10/28/at_t_time_warner_y_el

Los lugares a los que vamos, lo que miramos, los mensajes de texto que enviamos y lo que compartimos, con quién hablamos, todas las búsquedas que realizamos por Internet y nuestras preferencias, toda esa información junta e "integrada verticalmente" es vendida a la policía y quizás, en el futuro, a cierta cantidad de clientes empresariales de AT&T. Imposible saber si al inventar el teléfono Alexander Graham Bell vislumbró este “mundo feliz” de la nueva era digital. Sin embargo, así es el futuro que se aproxima rápidamente, a menos que la población se oponga y detenga esta fusión.

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Miércoles, 27 Agosto 2014 00:00

Redes, gueto y distopías del presidente

Redes, gueto y distopías del presidente

"Cuando hice Facebook hace dos años mi objetivo era el de ayudar a la gente a entender un poquito mejor qué estaba pasando en su mundo." Esto lo decía Mark Zuckerberg en una carta abierta a los usuarios de su red social en 2006 (https://www.facebook.com/notes/facebo ok/an-open-letter-from-mark-zuckerberg/2208562130), ante el primero de los muchos problemas de respeto a la privacidad que tendría a través de sus primeros diez años de vida.

 

La clave de la frase, sin embargo, es el adjetivo posesivo "su". "Su" mundo no era (ni es) "el" mundo. Las redes sociales miran al mundo desde un nosotros excluyente. "Nuestro" mundo es un mundo a nuestra imagen y semejanza.
El mundo social-digital actual invita a todo tipo de predicciones utópicas y distópicas sobre lo que será la Humanidad una vez que las lógicas que habitan en las redes alcancen su máximo potencial y sean ya no una novedad revolucionaria (Google cumple 16 este año, Facebook 10, Twitter tiene 8 años), sino el statu quo de nuestra existencia. Para entonces, los Zuckerberg y los googlers Brin y Page quizá se parezcan más a Hosni Mubarak o Robert Mugabe que a los simpáticos iconos pop del capitalismo global que son hoy (algunos ya empezaron a entender la importancia de estos personajes para el futuro y están compilando, por ejemplo, las "Zuckerberg" files http://zuckerbergfiles.org/ con cada una de las declaraciones públicas del fundador y líder de Facebook).


Pero los apocalípticos y los integrados del siglo XXI quizá sean uno y lo mismo. Así al menos surge de The Circle (El Círculo), la novela más reciente de Dave Eggers, uno de los principales nuevos escritores estadounidenses de este nuevo milenio. En la ficción de Eggers, The Circle es el nombre de una empresa que podría ser la conjunción de las principales empresas de Internet de la actualidad: Google, Facebook, Twitter, Instagram y YouTube, por ejemplo. El Círculo convierte a la privacidad de la gente en un commodity, en un mundo en el que "los secretos son mentiras", y presenta una aplicación llamada Demoxie, que permite a los miembros de El Círculo –y potencialmente a todos los ciudadanos del mundo– votar en tiempo real todas las decisiones públicas –desde la comida del comedor de la empresa hasta el bombardeo de un país lejano– con el mismo nivel de involucramiento que requiere un "Me gusta".


La idea de círculo –cerrado, claustrofóbico, estanco– fue discutida por Jonathan Zittrain en su libro The Future of the Internet and How to Stop it (http://futureoftheinternet.org/), en el que cuestiona cómo la Web está mutando de ser un lugar abierto y de generación creativa a uno en el cual nos movemos en los "círculos" que generan artefactos/plataformas/ecosistemas prefabricadas por un "poder" central, sean éstas soft como Facebook o hard como el iPhone. La tendencia que marcó Zittrain en 2008 es la que lleva al futuro que imagina Eggers. Zittrain cree que revertir esa tendencia depende de los miles de millones de usuarios. Eggers no es muy optimista al respecto: juega con seis años de consumo prefabricado a su favor.


Lo cierto es que el gueto, sea de estructura o de contenido, tiene consecuencias sociales y políticas que vemos todos los días, aquí y en todos lados. La sociología norteamericana lo llamó ya hace muchos años confirmation bias, una tendencia a favorecer a la información que confirma nuestras propias preconcepciones del mundo, sin que importe si esas informaciones son verdaderas o no. El mundo mass-mediático del siglo XX ya nos permitía elegir qué informaciones creer para confirmar nuestras creencias a partir de un menú de fuentes más o menos establecido. El siglo XXI va un paso más allá: nos permite elegir entre infinitas opciones las fuentes que sabemos las confirmarán (y eliminar al resto). Los grandes actores como Google pretenden ser los editores de este tiempo.


Nacionalismos exacerbados, sectarismos irreductibles y discusiones sin síntesis empiezan a ser norma más que excepción en los debates públicos. Ante la opinión hiperconfirmada por el círculo de los propios, se hace difícil para los actores públicos salir de las posiciones de máxima y buscar acuerdos. La distopía está peligrosamente presente en nuestro tiempo. El rol del liderazgo –político, económico, social– es mirar más allá de los círculos áulicos y salir de la zona de confort. Si no es probable que un día nos encontremos decidiendo el destino de la especie en un retuit.
* Licenciados en Ciencias de la Comunicación y miembros de SIDbaires (@sidbaires).

Publicado enSociedad
Sábado, 12 Julio 2014 11:27

Nómadas de la era digital

La libertad de comunicarse y compartir ha ingresado a una nueva era. El poder prometido por esta libertad, por la Internet, es tan inmenso que las instituciones del poder establecido le tienen miedo. Gobiernos, ejércitos, compañías, bancos: todos se resisten a perder el control que ejercen sobre la sociedad cuando la información que mantienen en secreto circula libremente. Y algunos de los más fervientes defensores de esta nueva era de libertad de información se convierten en blanco de ataque de estas mismas instituciones, y se ven obligados a vivir huyendo, en el exilio o, en algunos casos, a pasar años en prisión.


Julian Assange es tal vez una de las personalidades más reconocidas de la lucha por la transparencia y la apertura de la comunicación. Assange fundó el sitio web WikiLeaks en el año 2007, a fin de brindar un medio seguro para filtrar documentos electrónicos. En el año 2010, WikiLeaks publicó un impactante video filmado desde un helicóptero de ataque militar estadounidense, en el que se ve cómo los comandantes de la nave disparan sistemáticamente a muerte a al menos doce civiles en Nuevo Bagdad, un barrio de Bagdad, en Irak. Dos de las personas asesinadas eran periodistas de Reuters. Sobre las imágenes de la masacre, se oyen las transmisiones de radio del ejército: una combinación de crudas órdenes asépticas de "entrar en combate" con las víctimas y de una serie de intercambios jocosos entre los soldados, con expresiones de desprecio hacia las víctimas y de festejo por la matanza.


Inmediatamente después de la publicación del video, WikiLeaks realizó tres grandes difusiones de documentación, posibilitando el acceso a cientos de miles de documentos secretos, entre otros, comunicaciones oficiales del ejército estadounidense relativas a las guerras en Afganistán e Irak, las cuales permitieron realizar investigaciones directas, por ejemplo, acerca de la cantidad de víctimas civiles en dichas guerras. WikiLeaks reveló además cientos de miles de cables del Departamento de Estado de Estados Unidos que expusieron la oscura y cínica realidad de la diplomacia estadounidense. Se cree que los cables secretos de alguna manera impulsaron la Primavera Árabe, especialmente en lo que respecta al derrocamiento del corrupto régimen de Túnez, que contaba con apoyo de Estados Unidos.


Si bien el sitio web WikiLeaks logró proteger la identidad de la fuente de estas excepcionales filtraciones, un informante del FBI señaló a un soldado estadounidense, el Soldado Bradley Manning. Mientras trabajaba en inteligencia militar estadounidense en Irak, Manning se sintió frustrado ante los abusos cometidos por el ejército de Estados Unidos. Presuntamente, habría copiado la vasta cantidad de archivos y se los habría entregado a WikiLeaks. Manning fue arrestado y recluido en aislamiento, en condiciones que Naciones Unidas ha calificado como "tortura". Manning fue juzgado por una corte marcial. Tras ser declarado culpable y sentenciado a 35 años de reclusión en una prisión militar, Manning anunció su intención de transformarse en mujer y formalmente cambió su nombre a Chelsea Manning. Hace un mes, Manning escribió en un artículo de opinión publicado por el periódico New York Times: "Creo que las actuales limitaciones a la libertad de prensa y el excesivo secreto por parte del gobierno hacen que resulte imposible para los estadounidenses comprender cabalmente lo que está sucediendo en las guerras que financiamos".

La editora de investigación de WikiLeaks, Sarah Harrison, es británica pero vive en Berlín. Cuando Edward Snowden filtró los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional en Hong Kong, Harrison viajó hasta allí. Ella y WikiLeaks brindaron asistencia clave a Snowden en el proceso que culminó con la solicitud de asilo político en Rusia. Harrison teme ser arrestada si vuelve a su Inglaterra natal. Me encontré con ella en Bonn, Alemania, donde me dijo: "Inglaterra tiene una Ley Antiterrorista que contiene una sección titulada Declaración Complementaria 7, que es bastante singular y que otorga a los funcionarios la facultad de detener personas en la frontera al ingresar o abandonar el país, o incluso si están en tránsito. Ello les permite interrogar a la gente por meras sospechas, sin que les correspondan ciertos derechos fundamentales, como el derecho a guardar silencio o el derecho a contar con un abogado".

También en Berlín se encuentra la ciudadana estadounidense Laura Poitras, la primera periodista que respondió a Snowden en sus esfuerzos por filtrar los documentos de la NSA . Fue ella quien convenció a Glenn Greenwald de acompañarla a Hong Kong, dando así inicio a la era Snowden de la cobertura sobre seguridad nacional estadounidense. Poitras ya ha sido detenida e interrogada de manera agresiva en muchas oportunidades al ingresar a Estados Unidos, muy probablemente por sus resueltas exposiciones sobre el sistema de seguridad nacional estadounidense.

Por su parte, Greenwald, también ciudadano estadounidense, ha elegido vivir en Brasil. Desde las revelaciones de Snowden, y por consejo de sus abogados, había evitado visitar su país natal. Poitras y Greenwald finalmente regresaron a Estados Unidos para recibir el prestigioso premio George Polk Award por su labor periodística. Tres días después, figuraban en los equipos de los periódicos The Guardian y The Washington Post que recibieron el Premio Pulitzer.

Y también está Edward Snowden, contra quien se han presentado cargos por espionaje, por efectuar una de las mayores y más significativas filtraciones de la historia de Estados Unidos. Las filtraciones de Snowden han desatado un debateç a nivel mundial acerca de la vigilancia, la privacidad y la seguridad nacional de los Estados. Este fin de semana, The Guardian publicó una entrevista mantenida con Hillary Clinton.

Clinton expresó que Snowden debería retornar a Estados Unidos, donde podría desarrollar una enérgica defensa legal y pública de sus actos. Al día siguiente, le pregunté a Julian Assange cuál era su opinión al respecto. Me respondió: "El gobierno de Estados Unidos decidió destrozar a Chelsea Manning, destrozarla totalmente, para enviar un mensaje a todos: ni se les ocurra contarle a la gente lo que pasa en realidad dentro del ejército de Estados Unidos, ni los abusos que comete. Y luego trataron de destrozar también a la persona y organización más visibles, que era WikiLeaks, para tener atados a los dos extremos, la fuente y el medio de publicación".


Entrevisté a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se ha refugiado durante los últimos dos años. Ecuador le otorgó asilo político, pero Assange teme que si pone un pie fuera de la embajada, será finalmente extraditado a Estados Unidos y encerrado durante años en una prisión estadounidense por su labor con WikiLeaks.


En el centro de su caso, como en el de tantos otros, está la cuestión de si Internet continuará siendo una plataforma libre y abierta de comunicación, o una mercancía controlada por unas pocas compañías, censurada y vigilada por el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos.

Agencia AP comienza a utilizar los robots periodistas

La agencia Associated Press ha anunciado un nuevo sistema de publicación automática de contenidos, o lo que es lo mismo, un plan para utilizar los polémicos robots periodistas, que usará únicamente para publicar piezas con datos de resultados económicos de empresas y con el que AP calcula que pasará a publicar 4.400 historias de este tipo por trimestre, en lugar de las 300 que publica ahora.


Nada más hacer público el nuevo plan de automatización de contenidos, la agencia ha recibido un torrente de críticas a través de Twitter, por lo que se ha visto obligada a dar nuevas explicaciones sobre el mismo, aclarando que en ningún caso los robots suplantarán el trabajo de los periodistas, sino que su objetivo es facilitarles las cosas.


(Con información de Cubaperiodistas)

Miércoles, 09 Julio 2014 06:02

La huella del otro

Desde el punto de vista estrictamente técnico, la comunicación con el otro puede establecerse entre personas y máquinas, entre máquinas o entre sujetos.


Sin embargo, la comunicación humana insiste en eludir similitudes y la precisión electrónica o lógica de emisores y receptores.
Quienes comparten mensajes pueden usar análogos recursos teóricos y perceptivos e interpretarlos de modo diferente o bien coincidir con desconocidos de ajenas cosmovisiones.


En los complejos intercambios humanos intervienen habilidades personales, universales, culturales y, bajo capas de convenciones y convicciones, universos de señales sutiles. Huellas primarias sobre las cuales, educación y adiestramientos, experiencias y elecciones personales instalan gustos y disgustos, adhesiones y prejuicios. Cuanto más profundos e inconscientes sus surcos, más automáticas serán las respuestas.


Datos inocuos si, durante el proceso de concentración global de la economía, no se hubiesen desarrollado tecnologías de manipulación de conciencias, contenidos y formatos de comunicación, tan capaces de vender productos y administrar necesidades y consumos como de fomentar conductas acríticas y adictivas en audiencias mundiales.

Para que los estímulos desalienten el pensamiento crítico y cedan control social efectivo a la anomia se necesita de jueces, cómplices y silencio.

Nadie se sorprenda entonces que una palabra como "extorsión" tenga tanta importancia para los buitres y sus socios.
Difícil libertad *


Un siglo de metódico trabajo de marketing social para maximizar ganancias corporativas aún manifiesta el implante de hábitos y valores que convirtieron a valiosos intelectuales en escépticos fabricantes de papers, a sindicalistas en patrones y a tanto militante por un mundo mejor, en empleado al servicio de intereses que otrora despreciaba.


Las violaciones a los derechos comunicacionales son digeridas por sus víctimas del mismo modo como lo hacen algunas víctimas de otros delitos: justifican al agresor y hasta exigen castigos para quienes las defienden o se atreven a rebelarse. El poder de los medios masivos es más evidente a la hora de promover fanatismos.


Primero construyen al culpable, luego se naturalizan sus presuntos delitos mediante reiteraciones y, finalmente, se dicta su condena convocando consensos virtuales, antes que la suscriba un eventual magistrado.


En esta etapa de la batalla cultural, las víctimas por exposición mediática aún son habitantes de un mundo donde la libertad continúa traduciéndose como caos. Señalan la urgencia de seguir desnudando operaciones y consignas que promueven egocentrismos y dobles estándares y de crear simultáneamente gestos y antídotos que aceleren los tiempos de labranza y cultivo de normas humanitarias.


Alcanzar mayores espacios de mutua libertad siempre parece demandar la apertura a debates genuinos y la formulación de propuestas que convoquen todas las tradiciones intelectuales e imaginarios posibles.


Sostener plataformas de debates ofrece oportunidades para elegir entre confrontaciones estériles y un trabajo que transforme conflictos y coincidencias en acciones de mutuo beneficio.


"El rostro de mi prójimo..

.
una alteridad... que abre al más allá" *


Asumir responsabilidades colectivas junto al Otro también significa profundizar en las huellas de diversas construcciones superestructurales, nutrir negociaciones, aceptar compromisos.


Cuando la libertad abandona al mármol se ejercita entre opciones encarnadas, logra concentrarse en dualidades más hondas y apartarse de las superficiales. Por caso, la difusión de audiovisuales exhibiendo a bárbaros que fueron profundos pensadores y a civilizados intelectuales que desplegaron brutalidades asesinas en defensa de mezquinos intereses, perturbó los tradicionales duelos entre las categorías "civilización" y "barbarie".


Sólo a partir de que el Estado interviene en el intercambio comunicacional y garantiza el acceso a la emisión y recepción de diversos sectores de representación popular, los ciudadanos no necesitan definirse por su pertenencia al rebaño. La puesta en valor de las elecciones personales y comunitarias y los disensos y acuerdos que aportan los debates cuestionará no pocos prejuicios y capacidades personales para disfrutar de una sociedad cada vez más inclusiva.


Un país multicultural como Argentina ofrece hoy la enorme oportunidad para diseñar, entre todos, y desde el sur del planeta, los próximos e históricos cambios de paradigma.


Después de todo, las coherencias entre la teoría y la práctica son la mejor vidriera de la efectividad de las políticas éticas y solidarias, confirmando con alegría, "como se hace" para que la Patria sea el Otro.


* Emmanuel Levinas (1906-1995).
** Antropóloga Universidad Nacional de Rosario.

Publicado enInternacional
La sociedad del espectáculo y el homo videns

"El espectáculo en general, como
inversión concreta de la vida,
es el movimiento autónomo
de lo no-viviente".
Guy Debord

 

Las agencias de prensa reseñaban a comienzos del mes de junio, que dos niñas de doce años apuñalaron a su mejor amiga para poder acceder al reino de Slenderman, líder imaginario de un sitio virtual, que exige como condición para subir a su reino, que los aspirantes maten a alguien. Los gestores del sitio afirmaron no ser responsables en modo alguno, pues consideran que el reconocimiento de la línea que separa la realidad de la ficción es un asunto personal.

 

El hecho, que se divulgó como una anécdota más de las consecuencias del desvanecimiento de la frontera entre lo ficticio y lo real vela que la realidad misma se ha vuelto problemática de definir. Pues, los acontecimientos que el sentido común considera reales, al ser difundidos por los mismos canales y en el mismo formato que los ficticios, terminan mezclados e indistinguibles en el imaginario del receptor.

 

Además, la creación y difusión masiva de sucesos como la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Saddam Hussein, con la que se justificó la invasión y destrucción de ese país, dejan la sensación en los lectores o los video-escuchas, que lo que presentan los medios es todo de igual naturaleza y que allí carece de sentido la distinción entre invención y realidad.

 

De la acción a la contemplación

 

La conversión acelerada de los seres humanos en pasivos espectadores, para quienes lo mejor de sus "experiencias" son las sensaciones que perciben en otros individuos reales o imaginarios que gozan, sufren o descansan frente a ellos según las narrativas de los medios de masas, es una de las características más marcadas de la llamada era de la postmodernidad, que empieza a convertirse en una amenaza tan grande como el deterioro del medio físico natural. En últimas, se es feliz o infeliz en la medida que otro lo sea y no como resultado del propio devenir, de tal forma que se suplanta la búsqueda de la realización personal a través de la praxis por una observación complaciente en la que tiene lugar una satisfacción fantasmal del deseo.


Que la vida se vive cada vez más como un espectáculo, lo expone por primera vez de forma sistemática y crítica el pensador francés Guy Debord en un texto considerado hoy clásico titulado, precisamente, La sociedad del espectáculo. Debord sostiene que la profundización de la división del trabajo en especializaciones y sub-especializaciones, conduce a la mercantilización creciente de los objetos y actividades necesarias para la supervivencia así como a la fragmentación sin precedentes de la vida, llevándonos a una vida mediatizada en la que los seres humanos desconocen las condiciones mismas de su sobrevivencia. En el siglo XXI los jóvenes, por ejemplo, no son solamente hijos, sino estudiantes, hinchas del club deportivo de sus amores, socios del gimnasio, misioneros de una ONG, fieles de una religión, miembros de un videojuego de culto y de numerosas redes sociales en las que lo fundamental es la membresía, pues lo esencial es la "conectividad" que te permite ver y ser visto.

 

Según la empresa Nielsen, una persona ve la televisión cinco horas diarias en promedio, lo que representa para una esperanza de vida de 78 años, la no despreciable cifra de 142.350 horas, es decir 16 años y tres meses, que equivalen, más o menos, al 21% del tiempo de vida total y a por lo menos el 50% del tiempo no laboral en vigilia. Si sumamos a lo anterior que en promedio se consumen, en la actualidad, entre 53 minutos y dos horas diarias en internet, podemos estar hablando de que pasamos entre el 60 y el 70% de nuestro tiempo no laboral activo frente a una pantalla. Los espectáculos deportivos en "vivo", los conciertos musicales y el cine completan el escenario del homo-videns, cuyo culto a la contemplación es cada vez mayor.

 

La ideología de la competencia

 

Desde el mismo momento en que Adam Smith legitima el aforismo que sostiene que la búsqueda del interés privado conduce al bienestar colectivo, pues en el afán de buscar lo propio nos volvemos eficientes, idea base de las sociedades liberales, la competencia, como práctica social básica, fue enquistada de forma profunda en el imaginario de los individuos. Por esto, no debe extrañar que el deporte competitivo de masas se haya convertido rápida y fácilmente en uno de los entretenimientos de mayor aceptación en las sociedades modernas. No es casualidad, entonces que, en 1894, durante el desarrollo de la segunda revolución industrial y cuando el capitalismo financiero comenzaba su proceso de consolidación, se realizaran las primeras olimpiadas de la era moderna, que como evento deportivo multidisciplinario reúne en la actualidad no menos de doscientas naciones.

 

Los eventos deportivos tienen la particularidad de ser juegos de suma cero, es decir, que si uno de los competidores gana, el otro, necesaria y obligatoriamente pierde. No existe espacio para los llamados juegos de suma no cero en los que es posible que la opción ganar-ganar tenga lugar, es decir que en el resultado no necesariamente si hay un ganador debe haber un perdedor. Se entiende, entonces, que en una sociedad que ha sacralizado la competencia por encima de la empatía, los eventos deportivos sean hechos destacables en los que el símbolo del éxito de unos implique, necesariamente el fracaso de otros. Se transmite de esa forma la idea no sólo de que las jerarquizaciones humanas son un asunto connatural a la existencia, sino que la cima del poder es producto de la virtud individual.

 

La creación de ídolos, producto de su excepcionalidad en cuanto a habilidades, muestra el carácter ideológico de los espectáculos deportivos, que complementan el papel de lo religioso en la aceptación de la condición de inferioridad por parte de los no-excepcionales y, en consecuencia, de su subordinación. Igual función cumplen los llamados programas de telerrealidad (más conocidos como reality show por su denominación en inglés), en los que además del refuerzo de la idea de la sociedad estructurada entre ganadores y perdedores, se deja la sensación de que además dicha sociedad es justa pues cumple con el mito de la igualdad de oportunidades del que habla el sociólogo francés Francois Dubet.


Espectáculo, ídolos y agentes multimillonarios

 

La religión, la política, la cultura y el deporte, entre otras manifestaciones humanas, se venden como mercancías, mediatizadas por los ídolos que fabrican. La producción en masa de películas y programas de televisión, la realización permanente de torneos y competencias deportivas han creado industrias concentradas, que como en el caso del cine, se replican homogenizadas, pues a la manera del Hollywood gringo, tenemos Bollywood en la india y Nollywood en Nigeria, que en conjunto producen alrededor de dos mil quinientas películas anuales (siendo la industria hindú la mayor productora con 1.100 películas al año aproximadamente, seguida de la nigeriana con cerca de 900 y la norteamericana con alrededor de 500).

 

En el caso del deporte, quizá la organización con más tentáculos en el mundo es la Federación Internacional de Futbol Asociado (Fifa) que reúne 209 federaciones, y que es la organizadora del campeonato mundial de fútbol, que se realiza cada cuatro años y que es superado tan sólo por los juegos olímpicos en costos y número de deportistas. El mundial de Brasil, que está en realización, tiene un presupuesto de $11.754 millones de dólares y la pauta publicitaria se estima alcanzará $2.900 millones; mientras que las federaciones participantes van a repartirse 576 millones en premios.

 

Los ingresos de los ídolos deportivos se tasan también en millones. Las dos máximas estrellas del fútbol actual, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, tienen ingresos cercanos a los 40 millones de euros anuales cada uno (lo que en pesos colombianos representa un ingreso aproximado de 8.483 millones de pesos colombianos mensuales) si se contabilizan los salarios pagados por los clubes y las ventas de su imagen para la publicidad. Sin embargo, no son ellos los deportistas mejor pagados pues el golfista Tiger Woods, según la revista France Football, es quien encabeza la lista con 53 millones de euros ingresados cada año.

 

Estos datos esconden que debajo de la punta de la pirámide se encuentra un mundo de explotación y miseria en el que el mercado de niños no es un asunto menor ni aislado. En abril de este año, el Fútbol Club Barcelona, de España, fue amenazado con sanciones por violar las restricciones que se tienen sobre la contratación de menores, en razón de que mantenía bajo su tutoría al joven coreano Lee Seung Woo, sin la presencia de sus padres. El club reporta que La Masia, centro deportivo donde entrenan los niños y jóvenes, concentra 238 menores de 18 países diferentes, de los cuales 80 son internos (viven en el centro de entrenamiento). Los escándalos recientes por evasión de impuestos y las acusaciones de lavado de activos a algunas de las estrellas, así como las muertes tempranas o en plena competencia por el uso de estimulantes, muestran la cara oscura de una práctica cada vez más mercantilizada y delincuencial.

 

Cuando la mandataria brasilera Dilma Rousseff, intentando calmar los ánimos de los protestantes que se quejaban de que sí había plata para el mundial y no para la salud y la educación, argumentaba que los estadios y los aeropuertos no se construyeron sólo para el mundial, tenía razón, sin embargo, no la tenía cuando afirmaba que eran para el pueblo brasileño, pues quienes en últimas usufructúan esa infraestructura son los empresarios del espectáculo, entre quienes no se debe olvidar los que explotan el turismo y que han convertido a la miseria también en espectáculo vendible. Los favela tour le ofrecen a los turistas no sólo la panorámica de cómo viven los más pobres, sino que a los más osados les ofrecen la adrenalina de correr los riesgos de visitar las zonas más inseguras. Ese tipo de turismo "extremo" que se ha degenerado a tal punto que hoy, por ejemplo, se pagan grandes sumas por vivir la "experiencia" de la reclusión en una cárcel, mediante la reconstrucción ficticia del ambiente de un penal, banaliza las situaciones más crueles de millones de seres humanos y contribuye a hacer aún más borrosa la línea que separa la ficción de la realidad.

 

La economía naranja

 

La elevada productividad alcanzada en la producción de bienes, ha reorientado los capitales, en las últimas cuatro décadas, hacía la producción de servicios, que en la actualidad, según el Banco Mundial, representan el 70% del valor total de lo producido en el mundo. Dentro de éstos, las visiones convencionales de la economía han separado los que denominan servicios creativos, entre los que cuentan las artes visuales y escénicas, el cine, diseño, investigación y desarrollo, juegos, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos, y le han dado, con la cursilería propia de la neo-academia económica, el ridículo nombre de Economía Naranja. El valor realizado en estos sectores, que aún no están plenamente identificados ni definidos, fue estimado en el 2011 en un valor aproximado de 4,3 billones de dólares (millones de millones), lo que representaría 6,1% del PIB total mundial, ocupando 144 millones de personas.

 

Las exportaciones de este tipo de servicios se cifraron en 646 mil millones de dólares, que tomados conjuntamente serían la quinta mercancía más comercializada. La facilidad de la reproducción y distribución de los productos de la llamada industria de contenido ha generado cifras asombrosas, que a la vez que atraen la atención de los inversionistas del capital, los estimulan a intentar apropiar y controlar las condiciones de reproducción y circulación de dichos servicios. Se estima que se han descargado 25 mil millones de canciones por iTunes, y se sabe que las llamadas descargas piratas también se cuentan por millones, Netflix, la comercializadora de películas a través de la red cuenta más de 33 millones de suscriptores y se calcula que más de 100 horas de video son subidas a Youtube cada minuto, acumulándose a mediados de 2013 seis mil millones de horas, con mil millones de visitantes por mes. Ese suculento mercado busca resistirse a la democratización y los Estados más fuertes están empeñados en la regulación y el control policivo de la industria del contenido mediante legislaciones cada vez más restrictivas.

 

La relativa interactividad en la producción-consumo de muchos de estos productos ha llevado al capital a la búsqueda de la utilización de sus clientes como trabajadores gratuitos. En la generación de software comercial, por ejemplo, el descubrimiento de fallas en su funcionamiento por parte del usuario, retroalimenta la producción de subsecuentes versiones que, mejoradas por la información de los clientes, tienen luego que pagar más caras. El capital empieza a desarrollar un lenguaje ambiguo y contradictorio para denominar estas situaciones y habla, por citar un caso, de prosumidor, neologismo derivado de productor y consumidor. Igualmente ha acuñado términos como coopetitivas (cooperación y competencia), para referirse a zonas donde se ha buscado concentrar mediante estímulos a los "creativos" (científicos, artistas, diseñadores), en la búsqueda de las llamadas ventajas de las aglomeraciones (conocidas como cluster, por su acepción en inglés) creativas en las que la cultura de la competencia, pero simultáneamente de la cooperación por la comunicación lograda por la cercanía física hace más eficiente el trabajo de estas personas (los ejemplos más citados son los del Soho en Lóndres y el Silicon Valley en los Ángeles). Ese neo-lenguaje es una muestra que nuestra época, con altísimas dosis de espectáculo y apariencia, ha entrado en una peligrosa condición esquizofrénica.

 

Las niñas que quisieron entrar al reino de Slenderman apuñalando a su amiguita, se les colocó una fianza de 500 mil dólares, comparecen a las audiencias encadenadas, van a ser juzgadas como adultas y enfrentan una posible condena de sesenta años en prisión. Llama la atención, entre otras cosas, el trato de adultas que se les da, pues no es más que el irónico reconocimiento que en esta sociedad infantilizada, las personas adquieren la condición de "responsables" cuando están subsumidas de tal forma en lo espectacular que ya han borrado la distinción entre ficción y realidad. El caso recuerda la situación de los campesinos en los inicios del capitalismo, que al ser expulsados a las ciudades, si no lograban insertarse en las fábricas se les aplicaba las leyes de vagabundaje y eran ahorcados. La postmodernidad despoja a los individuos del mundo real, y cuando actúan de acuerdo con las leyes de la ficción, son castigados.

Publicado enEdición N° 203