Miércoles, 12 Marzo 2014 06:12

La World Wide Web cumple 25 años

La World Wide Web cumple 25 años

El 12 de marzo de 1989, el investigador británico Tim Berners Lee describió en un informe para el CERN el protocolo para la transferencia de hipertextos, lo que un año después sería la World Wide Web.


Las impronunciables tres W que preceden a la mayoría de direcciones de Internet nacieron ahora hace justo 25 años. Su inventor, un nombre ya mítico, fue Tim Berners-Lee; y, por una vez, el lugar a este lado del Atlántico, concretamente en una oficina del edificio número 31 del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), cerca de Ginebra.


Berners-Lee no inventó Internet. La red global se diseñó a mediados de los 70 y empezó a funcionar oficialmente en 1983, fruto de un proyecto de origen militar. Internet es básicamente hierro: Enjambres de ordenadores conectados entre sí, que comparten un protocolo o normas de conexión: Algo así como la lingua franca que les permite entenderse unos con otros. Y gracias a eso pueden ofrecer ciertos servicios como el correo electrónico o la transferencia de datos.


La Web, así, con mayúscula, en cambio, es intangible: La componen documentos, imágenes, sonidos repartidos por todo el mundo... Se estima que su volumen puede estar por los 1.5 zettabytes. Y aumentando, de minuto en minuto. El prefijo zetta implica un uno seguido de 21 ceros... Por encima de él solo queda definido el prefijo yotta (24 ceros). Después, habrá que inventar nuevas palabras


El propio Berners-Lee describe ambos (Internet y la Web) como millones de elementos conectados entre sí. Pero mientras que en Internet son ordenadores conectados por cables y otros medios físicos, la Web es mucho más abstracta: una telaraña de información, en la que las conexiones son los enlaces de hipervínculo. Cada vez que, en su PC, usted hace clic sobre una palabra subrayada, que le conduce a otra página, está utilizando una de esas conexiones.


La idea de la Web no fue fruto de una repentina inspiración. Berners-Lee había empezado a trabajar en el CERN en 1980. Allí trabajaban entonces unas 10.000 personas, diseminadas por muchos centros, que se comunicaban entre sí por los únicos medios disponibles: Simple correo electrónico o envío de ficheros.


Pongamos las cosas en perspectiva: En 1980 Windows todavía no existía. La mayor parte de ordenadores personales funcionaban en MS-DOS: Simples líneas de texto verde sobre fondo negro. Las pantallas con capacidad gráfica, todavía con prestaciones muy primitivas, estaban reservadas solo a algunos privilegiados. En un disquete cabía entre un cuatro y medio megabyte. Un disco duro de 10 megas (del tamaño de una ensaimada y que requería cerca de un minuto para acelerar) era casi un lujo asiático. Internet existía, pero solo como soporte de correo electrónico, transferencias de archivos y algunos servicios de pago, que ofrecían descargas de información. La conexión, para el común de los mortales, pasaba por utilizar un módem sobre la línea de teléfono analógica.


El primer trabajo de Berners-Lee en el CERN fue diseñar Enquire, una base de datos que con la que intentaba sistematizar las montañas de información inconexa que empezaban a acumularse. Enquire funcionaba a base de un sistema de tarjetas de información, que podían relacionarse unas con otras. Se implantó en el CERN , pero no era un sistema muy flexible, sobre todo porque cada introducción de nueva información resultaba complicada.


Berners-Lee dejó el CERN a finales de 1980, estuvo unos años trabajando en la industria y regresó en 1989, cuando el CERN era ya uno de los mayores nodos de Internet a este lado del Atlántico. Es entonces cuando -con la colaboración de Robert Caillau- presentó una propuesta para establecer un sistema de archivo de documentación mediante el uso de conexiones entre documentos de una forma más simple. Para añadir un enlace a Enquire, había que modificar la ficha del documento referenciado; el nuevo sistema permitía acceder a él simplemente indicando su "dirección" en la red. Era el germen de la Web.


La propuesta original -de la que ahora se cumple el cuarto de siglo- tenía solo 20 páginas, incluyendo unos pocos diagramas y ejemplos. Hacia el final se estimaba que bastarían dos personas para completar el proyecto inicial en un plazo de entre seis y 12 meses.


El director del departamento, Mike Sendall, acogió con interés la idea. Escribió en su primera página la escueta nota "Propuesta vaga pero emocionante...", le dio su apoyo y el proyecto echó a andar.


El primer servidor de la Web fue un ordenador NeXT -un extraordinario diseño de Steve Jobs, posterior a su salida de Apple. Era una máquina adelantada a su época y que quizá por eso nunca tuvo mucho éxito comercial. Estaba instalado en el propio CERN y su dirección era http://info.cern.ch.


La página principal de este sitio era un simple menú de nueve puntos, que explicaba el alcance del proyecto, la forma de utilizar los enlaces y cómo instalar nuevos servidores. No faltaba un apartado de bibliografía, referencias de software y una lista hasta veinte de colaboradores. Todo, por supuesto, en simple texto, sin ni un solo gráfico ni adorno.


Hoy, estas páginas han sido restauradas, como si se tratase de un yacimiento arqueológico, devolviéndolas a su aspecto original. Son accesibles desde la dirección original.


¿Por qué WWW? El propio Berners-Lee estuvo barajando varios nombres para su proyecto. Entre ellos, Mine Of Information (descartado porque sus siglas deletraban "moi", en francés, que se consideró un poco egocéntrico) y The Information Mine (igualmente descargado por la misma razón: "TIM" era el nombre del propio inventor...). Al final, quedó en las tres W, que, aparte de definir muy bien su alcance global e interconectado, tenían cierto atractivo desde el punto de vista gráfico.


Al principio, los pocos servidores de la web estaban instalados en centros europeos, casi siempre relacionados con el CERN. El primero en Estados Unidos fue el del Acelerador Lineal de Stanford, que entró en funcionamiento en 1991. A medida que corría la voz, su número proliferaba.. En enero de 1993 había solo 50 servidores en todo el mundo; en octubre esa cifra se había multiplicado por diez.


Primero instituciones académicas fueron los usuarios más entusiastas; luego, grandes corporaciones. Y, por fin, firmas comerciales o particulares de todo tipo. Gran parte de ese éxito se debió a la decisión del CERN de liberar software y especificaciones sin cargar royalties por ello.


Pero Berners-Lee no se limitó a establecer los principios de la web. En 1990 escribió el primer navegador con interface gráfica, que podría presentar no solo texto sino también descargar imágenes. De momento, solo en tonos de gris, que era lo único que soportaba su NeXT.


El NeXT era una máquina poco extendida y solo quienes disponían de una podían aprovechar las capacidades gráficas de la Web. El resto tenían que conformarse con simples versiones de texto, así que pronto aparecieron navegadores para otras plataformas. El propio Robert Caillau, uno de los primeros conversos e impulsores de la idea de Berners-Lee, empezó a desarrollar uno para sistemas Mac pero para entonces, el Centro Nacional de Aplicaciones para Supercomputación de Estados Unidos había volcado sus recursos en diseñar el Mosaic, que se convirtió de hecho en el standard de los navegadores. Fue el abuelo de los Netscape, Explorer, Firefox y demás...


En 1994, el propio Berners-Lee promovió la creación del World Wide Web Consortium (W3C), para mantener unos estándares comunes en el funcionamiento de la red, que por entonces todavía no se había popularizado mucho pero que ya empezaba a mostrar su potencia. En ese consorcio participaba DARPA, la agencia cuyos trabajos en redes de comunicaciones resistentes a catástrofes habían dado origen al propio Internet.


En 1999, la revista Time incluyó a Tim Berners-Lee en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX. Y con motivo. Pocas veces puede decirse que una revolución social como la que ha propiciado la Web haya sido obra casi exclusiva de un solo hombre. Quizás habría que remontarse hasta Gutenberg.

Recuadro

Las tareas pendientes, según Berners-Lee
El creador de la World Wide Web muestra en declaraciones al Instituto Pew algunos de los retos que debe afrontar su sistema de comunicación para mantener su vigencia y salud. "A medida que la Web cumple 25 años se evidencia que hacen falta más datos para realzar y defender la web. La comunidad que formamos es tan grande como el mundo; luchamos con amenazas de seguridad cada vez más reales, así como de vigilancia, privacidad, infraestructuras abiertas, neutralidad de la red y protección de contenidos entre otros retos. Creo que es vital que se pase a la acción, que se realce y defienda la web", apunta.

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Miércoles, 12 Marzo 2014 06:01

La monopolización del discurso ambiental

La monopolización del discurso ambiental

El discurso de lo ambiental en la agenda pública internacional cuenta con poco más de treinta años. Pero no es ésa su principal característica, sino su monopolización por parte de las grandes potencias y sus organizaciones (Europa, EE.UU., ONU). Son ellas las que imponen sus puntos de vista, sus versiones de los problemas, incluso la que definen como problema.

Las ONG con visión internacional desarrollan campañas donde resaltan que no reciben fondos de gobiernos haciendo énfasis en la "no política". Desde esta perspectiva, los conflictos ambientales no serían cuestiones de los gobiernos, sino de ciudadanos comprometidos con su entorno quienes delegan en ellos el tratamiento de esos temas. Según éstos, el ambiente es asunto de expertos; no es algo que nos pasa a todos y a todas, aquí y ahora.


En los ámbitos académicos, la discusión de contenidos ambientales fue hasta hace poco considerada "posmoderna". No se discutía ahí la lucha de clases, sino temas menores, superfluos, débiles. Sin embargo, esto está cambiando. Los pensadores empiezan a ver en la cuestión ambiental la discusión por los recursos escasos, por las energías, por la subsistencia. En suma, por la forma en la que producimos y consumimos.


En Argentina, los temas ambientales ocupan un lugar muy reducido en la agenda mediática, monopolizados por versiones "primermundistas" de los hechos y reafirmados por las ONG que en sus fines recaudacionistas intentan visiones globalizadoras de los temas.


Pocos medios cuentan con especialistas en temas de ambiente. Cometen errores técnicos en su tratamiento, simplifican su complejidad o se limitan a reflejar denuncias de algunas de las partes ocultando que, en la mayoría de los casos, los conflictos ambientales involucran multiplicidad de actores e intereses y que cada uno de ellos tiene al menos una parte de "la verdad".


Si bien Argentina no aparece aún, a nivel internacional, con un relato fuerte y claro en torno de lo ambiental, lo ha hecho a nivel local con el conflicto por las papeleras, la minería a cielo abierto en Famatina, el fra-cking en Vaca Muerta, la contaminación industrial en el Riachuelo, la utilización de los agroquímicos. Todos estos temas siguen latentes en la agenda mediática, pero no han logrado ni imponerse con suficiente fuerza en la opinión pública, ni expresar una visión sobre lo ambiental que implique una mirada propia (nacional y popular).


Sin embargo, empiezan a asomarse en Latinoamérica relatos con conceptualizaciones distintas, a veces contrapuestas, a las que alientan potencias mundiales y las ONG ambientalistas.


El largamente aplaudido discurso del presidente de Uruguay, Pepe Mujica, en la Cumbre Río + 20, celebrada en Brasil en agosto de 2012, explicaba que, para las sociedades latinoamericanas, trabajar por la defensa del medio ambiente es pelear por condiciones de trabajo dignas, por los derechos humanos, por la eliminación de la pobreza. En síntesis, por mejorar nuestra vida cotidiana. En sus palabras, lo ambiental no es algo que tenemos que ir a buscar en otro lado, sino que nos atraviesa en lo cotidiano.


Desde otro enfoque, el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, acaba de editar Geopolítica de la Amazonia, un libro en el que asegura que "existe una operación cuidadosamente planeada de parte de organismos extranjeros, las ONG y fundaciones ambientalistas que, utilizando a los indígenas de la Amazonia, quieren controlar la región, por su reserva de biodiversidad y de agua dulce, cuestionando la intervención de los Estados".


Desde Ecuador, Rafael Correa fijó posición en relación con la explotación petrolera de la reserva Yasuní. "El mundo es una gran hipocresía", declaró tras fracasar el proyecto que buscaba inexplotar el crudo en la zona a cambio de que la comunidad internacional aportara a Ecuador una suma de dinero que le permitiera preservar esa reserva. Correa evidenció la complejidad de los temas ambientales y la necesidad de que las "grandes potencias" se involucren, más allá de los discursos bonitos.


Los conflictos ambientales son muy complejos e involucran muchos aspectos de nuestra vida cotidiana: la forma de habitar, de relacionarnos, de consumir, de crecer y progresar. Perderíamos una gran oportunidad de convertirnos en actores si seguimos importando discursos que no nos tienen como protagonistas. Los comunicadores tenemos un gran desafío. Se trata de poner sobre la agenda mediática argentina estas cuestiones desde una mirada propia que nos involucre, nos acerque a las visiones que empieza a esbozar la región, problematizarlas, difundirlas, hacerlas noticia.

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Maduro denunció a la CNN a través de la CNN

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirmó en una entrevista concedida a la cadena estadounidense CNN, en inglés, que hay una campaña permanente para presentar a Venezuela como un país en caos. "Esa campaña ha sido apoyada por medios internacionales, como CNN, que ha cumplido un papel nocivo y peligroso, pues estaban promoviendo una intervención extranjera en nuestro país, vendiendo una imagen falsa de lo que está sucediendo", declaró el mandatario ante la reconocida periodista Christiane Amanpour. De esta manera, el mandatario ratificó sus denuncias contra medios internacionales, que lo llevaron al principio de las protestas opositoras, iniciadas el 12 de febrero, a amenazar con revocar los permisos para que CNN transmitiera desde Venezuela, aunque luego revió esa medida. Por otro lado, la OEA aprobó por amplia mayoría una declaración en respaldo a la democracia en Venezuela, que según el canciller Elías Jaua constituye "otra victoria de la dignidad venezolana".


Frente a Amanpour, el jefe de Estado ratificó que en Venezuela los medios nacionales y extranjeros ejercen libremente el periodismo y que no ha habido límites para que cubran los acontecimiento del país. "En Venezuela existe un proceso de reafirmación de la nueva independencia, de construcción de nuevos modelos económicos y culturales, una nueva mentalidad que necesita ser comprendida desde el extranjero", agregó el mandatario.


No obstante, Maduro recordó que reporteros gráficos de varias agencias internacionales fueron atacados por reducidos sectores que promueven la violencia en algunos municipios de clase media alta en Caracas. "La única agresión que conozco a corresponsales extranjeros en Venezuela fue por parte de grupos de extrema derecha en Altamira, una zona de clase media alta, donde un grupo de 60 militares intentó derrocar al gobierno, y ese grupo de corresponsales fue salvado por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB)", aseguró.


Maduro manifestó durante la entrevista que los 15 años de revolución han transcurrido de manera democrática y pacífica, promoviendo el debate de ideas con sectores de oposición. En este sentido, manifestó que "toda democracia tiene polos, dentro de los cuales existen liderazgos que combaten". Por lo tanto, instó a no estigmatizar el concepto de polarización. Sin embargo, acusó a la oposición de obstruir en varias oportunidades el proceso de diálogo impulsado por el Ejecutivo y de tomar caminos "no democráticos" para intentar derrocar a su gobierno, a pesar de haber perdido 18 de las 19 elecciones realizadas en el país.


Asimismo, refirió que un grupo de la oposición ha generado violencia en algunos puntos del territorio nacional, provocando el fallecimiento de personas, varios heridos y daños materiales. Ante ello, "el resto de la dirigencia opositora no se ha desmarcado con claridad de esos hechos", agregó.


Mientras la entrevista estaba siendo emitida, la Organización de Estados Americanos (OEA) daba a conocer un comunicado en el que expresaba su solidaridad y respaldo a la institucionalidad democrática, al diálogo y a la paz en Venezuela, así como al respeto a la no intervención en los asuntos internos de los Estados. El documento de cinco puntos fue aprobado tras más de diez horas de debate a puertas cerradas, con 29 votos a favor y 3 en contra por parte de Canadá, Estados Unidos y Panamá (Bahamas y Grenada se encontraban ausentes).


La declaración emitida por el Consejo Permanente de la OEA es un triunfo para América latina, afirmó conforme el embajador de Venezuela, Roy Chaderton, una vez finalizado el encuentro. "El documento es producto de un trabajo en equipo, de un ejercicio democrático extraordinario donde cada uno aportó sus elementos de juicio, pero sobre todo sus elementos de solidaridad", expresó el diplomático.


Por su parte, el canciller Jaua calificó como una victoria de la dignidad de su país, de América latina y el Caribe la decisión de la OEA. "En nombre del presidente Nicolás Maduro queremos agradecer a todos los países de América latina que han acompañado, con la sola excepción del gobierno abyecto de Panamá, la paz y el diálogo y la institucionalidad en Venezuela", expresó. "Queremos agradecer a los dignos países del Caribe, especialmente del Caribe Oriental, que hoy también han expresado su voz a favor de una hermana República Bolivariana de Venezuela, que lo único que quiere es construir una transformación social, una sociedad donde quepamos todos, con igualdad de condiciones, de justicia, con soberanía e independencia", agregó.


La declaración propuesta inicialmente por Bolivia y que fue adaptada con enmiendas propuestas por los países miembro, declaró además "su más enérgico rechazo a toda forma de violencia e intolerancia y hace un llamado a todos los sectores a la paz, tranquilidad y al respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, incluyendo los derechos a la libertad de expresión y reunión pacífica".


Jaua aseveró que no le sorprendía la falta de apoyo de Estados Unidos y Canadá y comentó que lo que le daba vergüenza ajena es la actitud de Panamá. "Nos duele el pueblo panameño, que no merece tener un gobierno indigno como el que tiene", consideró. "Hoy América latina y caribeña defiende los sagrados valores de la democracia, la independencia y la soberanía de los países", concluyó el jefe de la diplomacia venezolana.

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Internet, una cuestión de Derechos Humanos

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión" – Artículo 19, Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Internet es la herramienta más poderosa conocida para llevar hasta los últimos términos las libertades de información, expresión y opinión (garantes de los demás Derechos Humanos). Es la plataforma que lleva más de 20 años revolucionando nuestro mundo, pero solo desde los últimos tiempos son los ciudadanos los que revolucionan la red. Es el escenario en el que ahora se promueven las luchas sociales y los cambios políticos.


Empezando por el derecho a la información, ya que como expone el relator de la ONU, Frank La Rue, internet es clave para entender los retos de la libertad para buscar, recibir y compartir información. Por ello es vital que se garantice una equidad de acceso a esta red de comunicación, para evitar que sea monopolizado por las élites (como viene siendo desde los principios de la historia).


Los Derechos Humanos son de aplicación internacional. Como internet. Por eso ambos han de ser cuidados para fomentar la democracia y el desarrollo de las sociedades. Como ningún otro medio, internet permite a los individuos informarse, comunicarse y expresarse de forma instantánea y barata a través de las fronteras nacionales. Fomenta el desarrollo económico, social y político, y contribuye al progreso de la humanidad en su conjunto: nos conecta.


Por lo tanto, es fundamental que la red sea un espacio donde los usuarios puedan desarrollar sus labores democráticas sin restricciones. Para ello, es necesario que estos internautas que vigilan al poder gobernante y denuncian sus fallos y abusos cuenten con la privacidad (anonimato) imprescindible para no verse coaccionados por sistemas de espionaje y control que ahora están saliendo a la luz. No puede haber limitaciones con filtros públicos que escondan información ni desconexiones particulares como las que provocan la Ley Sinde (que denuncia, bloquea y persigue a quienes compartan obras públicas online), el proyecto norteamericano de Ley PIPA/SOPA (que dictó los márgenes de la citada ley española), o el caso de la catástrofe de Fukushima (cuando, ante las manipulaciones oficiales, un grupo de hackers destapó la crítica situación radioactiva). Este derecho a la libertad de expresión a través de la red no admite tampoco desconexiones colectivas que anulen la voluntad de expresarse y encontrarse de los ciudadanos, como ocurrió en el Egipto de Mubarak y ocurre en otras regiones donde los conatos de democracia se apagan a través del wifi.


Es justo recordar que la chispa de Mohamed Bouazizi, en Túnez, prendió gracias a una página de Facebook, igual que las manifestaciones egipcias se coordinaron por internet. Esta fue la única plataforma mediante la cual se pudieron denunciar los abusos y represiones del régimen a los manifestantes. Fue también el medio que vertebró las protestas democráticas del 15 de mayo y a través del cual se expandieron, llegando incluso a Londres, París y Wall Street. El mismo papel democratizador cumplió la red en Gezi (Turquía), o en Brasil en junio de 2013.


A raíz de esa oleada de movimientos sociales pro-democracia, la ONU publicó en junio de 2011 su 'Informe sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión´, del propio Frank La Rue. En dicha publicación destaca la afirmación: "Internet es un derecho humano". "Como se desprende de las 'revoluciones de Facebook´ y la subsiguiente agitación en el mundo árabe, internet es una herramienta poderosa y capaz de cambiar".


Esta iniciativa ha tenido eco en unos pocos países y la recogen algunas formaciones políticas. El pasado mes de noviembre Espazo Ecosocialista Galego, partido miembro de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), presentaba el Documento-Declaración "Dereitos humanos e principios no ámbito dixital e en internet". Toma como base esta declaración de la ONU y los principios expresados por la Dynamic Coalition on internet Rights and Principles, asociación que defiende los derechos en el entorno online.


Aquí estos son algunos de los primeros pasos de un derecho que en países como Finlandia ya están reconocidos. Desde el 1 de julio de 2010 cada finlandés tiene derecho a una conexión de banda ancha de 1 megabyte por segundo. Las previsiones para el próximo año son de 100 Mb por segundo gracias a la fibra óptica. Además, esta conexión será a un precio accesible. Países como Francia ya han dado al acceso a internet el estatus de derecho básico fundamental, aunque el país nórdico es pionero en incluir el factor velocidad. Suiza hizo algo similar en el 2008 incluyendo la conexión rápida a la red como servicio universal.


Recientemente, en España se ha anunciado una medida legislativa para garantizar que todos los hogares tengan derecho a una conexión de al menos 10Mb/s en 2017, que tres años más tarde debería alcanzar los 30Mb/s. Sin embargo, ¿para qué? A la vez, la nueva Ley de Seguridad Ciudadana criminaliza a quienes apoyen en la red actos de protesta que "puedan acabar" con disturbios.


Además, según el informe de la OCDE de 2012 la conexión de alta velocidad en España está entre las más caras, solo superada por Grecia en la UE. Los españoles pagan de media 4,15 euros por Mb/segundo mientras nuestros vecinos de Francia pagan 1,56€ y en Portugal 1,25€.


Hay países, organismos y corporaciones económicas, políticas y mediáticas que quieren un internet controlado, asegurado como una fuente de datos infinita. Hay movimientos, colectivos y ciudadanos que ven la red como la herramienta de la liberación de ese control perpetuo. La clave del progreso dependerá de qué visión acabe triunfando.


Los medios de comunicación fueron impulsados por las revoluciones de los burgueses del siglo XVIII. Ponían en contacto la información con los ciudadanos, siempre a través de las élites. Así ha sido hasta hace pocos años. Ahora, internet es el medio que nos pone en contacto a través del mundo, el medio donde todo es posible y con mayor accesibilidad de la historia (ya se acabó la edad en que solo los curas sabían leer y escribir; ya pasó la etapa en que solo los dueños de la imprenta decidían qué se podía publicar). Nos toca a nosotros decidir qué queremos hacer con ese medio. El principio es claro: democracia.

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La mentira en la historia de Estados Unidos

Utilizar la historia o el mito para justificar las peores barbaridades, inventar esencias o necesidades y construir ideas de raza o nación, ha sido práctica común desde que existe la organización social basada en la opresión. Los imperios que se consolidaron en la época moderna, cuyas élites siguen dominando la economía mundial, no hicieron otra cosa para legitimar sus conquistas y genocidios. Un ejemplo muy claro de la manipulación de la historia lo presenta la construcción ideológica de Estados Unidos y su excepcionalidad.

Según esa idea, Estados Unidos tiene el derecho, sea por sanción divina o por obligación moral, de brindar civilización, democracia o libertad al resto del mundo, mediante la violencia si es necesario. Complementa esa idea otra, según la cual Estados Unidos tiene el destino manifiesto de expandirse por todo el continente y, posteriormente, llevar al mundo nuestro gran cometido de libertad y autogobierno (Howard Zinn, La Jornada, 27 y 28/7/05).


Esas ideas, que en sí no son muy distintas de las justificaciones divinas, raciales o ideológicas que otros imperios o estados totalitarios han usado para legitimarse, están en la base de un gigantesco proceso de falsificación de la historia.


La derecha estadunidense combate a quien cuestione esos mitos convertidos en dogmas: En los años treinta, los libros de texto que no fuesen de un patrioterismo conservador eran denunciados, prohibidos o quemados. Durante la guerra fría la persecución ideológica arreció. En las universidades se combinó la represión selectiva con la corrupción generalizada, es decir, la investigación a sueldo para justificar las políticas de guerra, agresión y contrainsurgencia:


Así se construyó una visión del pasado de los Estados Unidos como una historia de consenso, basada en las doctrinas del excepcionalismo norteamericano y del Destino Manifiesto, y en el mito de la conquista triunfante del oeste, que omitía cualquier mención sobre la raza, esclavitud, conquista de los pueblos nativos y restricciones opresoras sobre muchos grupos marginalizados incluyendo las mujeres (Josep Fontana, Historia: análisis del pasado y proyecto social [edición de 1999], pp. 264-266).


Al mismo tiempo, la teoría de la modernización sostenía que el milagro estadunidense, donde los planteamientos del marxismo no es que fueran equivocados, sino totalmente irrelevantes, podía repetirse en los países subdesarrollados, si seguían las mismas reglas que habían observado los norteamericanos.


Dichas reglas, impuestas por la combinación del poder económico y militar, se resumen en dos: libre mercado y sujeción a la economía estadunidense. Hannah Arendt lo explica con claridad prístina:


"Cuando se nos decía que la libertad era para nosotros la libre empresa, fue muy poco lo que hicimos para destruir tan enorme falsedad [...] Hemos afirmado que en los Estados Unidos la riqueza y el bienestar económico son los frutos de la libertad, pese a que debiéramos haber sido los primeros en saber que ese tipo de felicidad constituía la bendición de América con anterioridad a la Revolución y que su razón de ser era la abundancia natural bajo un gobierno moderado y no la libertad política ni la iniciativa privada, libre y sin freno, del capitalismo, el cual ha conducido en todos los países donde no existían riquezas naturales a la infelicidad y a la pobreza de las masas. En otras palabras, la libre empresa sólo ha sido una bendición para Estados Unidos" (Arendt, Sobre la revolución, p. 357).


La historia oficial en Estados Unidos tiene ese sentido. Dice Howard Zinn: Se puede mentir como un bellaco sobre el pasado. O se pueden omitir datos que pudieran llevar a conclusiones inaceptables.


Los manuales escolares omiten las diferencias de clases, la esclavitud, las guerras de conquista; omiten también las razones económicas, geográficas y demográficas que permitieron que Estados Unidos se convirtiera en imperio. Es una historia que, reduce el pasado a los encuentros y desencuentros, heroísmos e infamias de un grupo de elegidos, que por regla general son blancos, machos, militares y ricos, dice Eduardo Galeano sobre el libro de Zinn ( La otra historia de los Estados Unidos, p. 17. La cita de Galeano en cuarta de forros).
Frente a esto, las historias oficiales de los totalitarismos parecen burdas e ineficaces. El nazismo se apoyó en una de las mayo

res mentiras ideológicas de la modernidad: la diferencia de raza; y apoyado en ella, perpetró uno de los más atroces crímenes colectivos de la historia. Pero su mentira duró 12 años como política de Estado. El estalinismo falseó la historia de manera sistemática. Pero su dictadura historiográfica se derrumbó al cabo de un cuarto de siglo.


La mentira sistemática con la que Estados Unidos justifica sus guerras de agresión y la imposición de sus modelos económicos al mundo, lleva

más de dos siglos vigente.
Twitter: @salme_villista
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Un cable directo entre Europa y Brasil para evitar el espionaje

Dos de las mujeres más poderosas del mundo han sufrido en los últimos meses un mismo problema. Los servicios de seguridad de Estados Unidos espiaron, entre otros muchos líderes, a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y a la canciller alemana, Angela Merkel. Las escuchas llevadas a cabo por un país amigo han servido para convencer a Rousseff de la necesidad de dotar de mayor seguridad a las comunicaciones, idea sobre la que ha girado la cumbre UE-Brasil celebrada este lunes en Bruselas.


"Queremos comunicaciones que sean seguras y en las que la UE y Brasil podamos confiar", ha asegurado la mandataria brasileña junto a los presidentes de la Comisión, José Manuel Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Con su visita a la capital comunitaria, Rousseff ha querido impulsar un proyecto que unirá con un cable a través del Atlántico los 5.600 kilómetros que separan a la ciudad brasileña Fortaleza de Lisboa. "Tenemos que respetar la privacidad, los derechos humanos y la soberanía de las naciones. No queremos que nuestros negocios puedan ser espiados", ha añadido la presidenta.


Fuentes europeas señalan que el principal obstáculo con el que tendrá que lidiar el proyecto es encontrar los cerca de 185 millones de dólares (unos 135 millones de euros) necesarios para financiarlo. El consorcio encargado de la obra, que está previsto que eche a andar en la primera mitad de este año, estará formado por la operadora brasileña Telebras, la empresa española IslaLink Submarine Cables y un fondo de inversión brasileño, según fuentes comunitarias. El cable de nueva construcción competirá con el que ahora envía los datos de Sudamérica a Estados Unidos a través de Miami, operado por la española Telefónica. La comunicación de fibra óptica más larga que ahora está operativa es la que une Alemania con el este de Asia.

La noticia de que EE UU había pinchado el teléfono móvil de Rousseff disparó la tensión hasta el punto de que la presidenta brasileña suspendió el pasado mes de septiembre una visita oficial a Washington. El proyecto de cooperación con Europa se presenta como un movimiento vital para un país como Brasil, cuyos canales de comunicación por cable pasan sin excepción por Estados Unidos.


La colaboración entre Brasil y Europa para impulsar la agenda digital no acaba con la visita de Rousseff a Bruselas. El próximo mes de abril se celebrará en Sao Paulo una cumbre multimedia para desarrollar una gobernanza mejorada de Internet, en la que los representantes europeos se reunirán con los brasileños en la búsqueda de un objetivo que ya ha reclamado Merkel. La jefa de Gobierno alemana propuso hace una semana la creación de una red de datos europea que evite el paso de las informaciones digitales por servidores informáticos estadounidenses.


 

La UE y Brasil defienden la necesidad de un acuerdo entre Europa y Mercosur

Por Ignacio Fariza Bruselas 24 FEB 2014 - 11:11 CET


Los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y de Brasil, Dilma Rousseff han dado este lunes un paso más en el "necesario" acuerdo entre Mercosur y la UE. Ambos mandatarios han recalcado la importancia de un proyecto que, a su juicio, sería un importante impulso para el crecimiento y para la creación de empleo en ambos bloques. Tanto la UE como Brasil esperan que el acuerdo no se demore mucho más allá del encuentro técnico que está previsto para el próximo 21 de marzo, cuando ambas partes expondrán sus ofertas.


"Es fundamental que las negociaciones se concreten cuanto antes", ha señalado Dilma Rousseff al término de la cumbre UE-Brasil que se ha celebrado este lunes en Bruselas. Las conversaciones entre Mercosur (el bloque comercial que agrupa a Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Venezuela y el propio Brasil) y las autoridades europeas dieron comienzo en 2010 pero se han estancado desde entonces. La cumbre de este lunes podría ayudar a que las conversaciones fluyan con mayor celeridad, dada la importancia de Brasil en el principal bloque comercial latioamericano. Aunque ninguna de las dos partes han querido adelantar acontecimientos y han subrayado que el acuerdo depende del resto de Gobiernos presentes en Mercosur —especialmente el argentino, que ha mostrado reservas sobre sus beneficios—, la sintonía escenificada este lunes es un fuerte espaldarazo al proceso de integración económica.


"Es un acuerdo ambicioso, que va más allá de lo comercial", ha apuntado Barroso sobre un convenio que, según sus palabras, solo encuentra dificultades en "algunos puntos muy concretos". El presidente del Ejecutivo comunitario ha querido enmarcar este proceso negociador en el marco de una "ambición" europea por firmar acuerdos de libre comercio con varios países y bloques económicos. "La UE está trabajando en varios importantes acuerdos y sería una pena no alcanzar un entendimiento con Mercosur. Si tenemos claro nuestro objetivo, seguro que se podrá firmar pronto". En esta misma línea se han expresado los representantes de la delegación de empresarios brasileños que ha acompañado a Rousseff hasta Bruselas, que se muestran optimistas sobre la posibilidad de que el acuerdo se firme "antes de mayo".


La Zona Franca de Manaos, sobre la que la UE hizo una consulta a la OMC en diciembre al sentirse perjudicada en sus exportaciones, ha sido otro de los asuntos centrales de la cumbre. "No tenemos ninguna oposición de principio", ha señalado Barroso. Esta zona de la Amazonía brasileña está señalada en rojo por las autoridades comunitarias por las ayudas fiscales que concede a la industria de equipos electrónicos. La presidenta brasileña mostró su "extrañeza" por la queja europea y defendió un proyecto que es "mucho mejor que cortar árboles".


El encuentro, de marcado tono económico, también ha servido para que los mandatarios acercaran posturas sobre el despliegue de un cable de fibra óptica submarino que unirá Lisboa y Fortaleza y que mejorará la conexión entre ambas orillas del Atlántico. Aunque el proyecto corre a cargo de un consorcio privado eurobrasileño, fuentes comunitarias no descartan la participación pública en el proyecto por el lado de la financiación.


En otro orden de cosas, Rousseff y Barroso han recalcado su vocación de "mejorar" los programas de intercambio educativo —Europa es el principal destino de los estudiantes e investigadores brasileños— y han reiterado la importancia del flujo de capitales entre ambas regiones. En la actualidad, las empresas europeas lideran la inversión extranjera en Brasil y la UE se mantiene como su principal socio comercial. El 20% de las exportaciones brasileñas se dirigen al mercado comunitario que, a su vez, acapara el 21% de sus importaciones.


La importancia de Brasil como nuevo actor en el mapa geopolítico mundial también tuvo reflejo en el encuentro. Más allá de los asuntos propios de la región —la crisis interna que vive Venezuela solo recibió una leve mención por parte de Rousseff, que defendió la democracia en América Latina—, las delegaciones discutieron el acuerdo nuclear con Irán, la inestabilidad en el Sahel, la situación en Siria y la resolución del conflicto entre Israel y Palestina. "Compartimos valores con Europa y la cooperación es fundamental, especialmente en un momento de grandes cambios como el actual", ha subrayado la presidenta brasileña al término de la cumbre. Rousseff también ha mostrado interés por la situación interna que vive Ucrania tras la caída del Gobierno de Viktor Yanukóvich.

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"Internet no es suficiente para reducir el monopolio"

El profesor de la Universidad Federal Fluminense Denis de Moraes se reunió con Página/12 en ocasión de la reciente publicación de Medios, poder y contrapoder (Biblos). En la charla, el investigador brasileño desplegó los ejes de un trabajo en el que confluyen ensayos de su autoría con otros de los investigadores Ignacio Ramonet y Pascual Serrano. Todos estos escritos están atravesados por un denominador común: poner en cuestión la configuración actual del sistema mediático –objeto de una fuerte concentración en manos de un puñado de "megagrupos y dinastías familiares"– y, como contrapartida, reconocer la emergencia de mutaciones comunicacionales a partir de la llegada de Internet con efectos significativos en las prácticas periodísticas en red con sentido contrahegemónico, enfrentadas a lógicas dominantes que atraviesan el plano ideológico, cultural y económico.


–Usted menciona una penetración del discurso neoliberal en el sistema mediático, ¿cómo se vislumbra ese discurso en la narración noticiosa?
–Me parece necesario hacer una distinción sobre el neoliberalismo contemporáneo. Por un lado, el neoliberalismo no para de exhibir rotundos fracasos en los países en los que actualmente continúa vigente, o en los que ya no está vigente por causa de crisis sucesivas. Por otra parte, el neoliberalismo permanece actuante, vigoroso, incisivo, en el plano ideológico y cultural. Esta distinción es importante porque hubo una época, los años '80 y '90, en la que ambas partes eran exitosas. El triunfo del neoliberalismo era a la vez ideológico, cultural y económico. Hoy en día, está en crisis desde el punto de vista económico, sobre todo en América latina y del Sur, donde se manifiesta de manera más fuerte sólo en tres países del Pacífico. Aunque por suerte, a partir del día 14 de marzo de 2014, en Chile habrá un cambio importante para debilitar la Alianza del Pacífico. Desde el punto de vista ideológico-cultural, lamentablemente las ideas de celebración de la vida para el mercado siguen siendo hegemónicas.


–¿A qué se debe?


–A la potencia de las máquinas mediáticas, que se benefician mucho del proceso de digitalización, de tecnologización de la vida y que aumentan, además, su potencia de irradiación en las sociedades contemporáneas.
–¿En qué las beneficia la digitalización?


–Las beneficia porque hay una expansión exponencial de los productos y servicios de entretenimiento culturales y de información con las nuevas plataformas o multiplataformas integradas, como las llaman los neoliberales. Hay una explosión de nuevos productos, servicios y canales digitales. Esta formidable expansión digital está permitiendo una ampliación de la plusvalía de los grandes grupos monopólicos mediáticos, en la medida en que los mismos productos están siendo producidos y distribuidos en varios canales y medios en todos los continentes con un costo bajo. Por otra parte, la variedad de contenidos se multiplica exponencialmente en estas multiplataformas digitales, por lo que la oferta de contenidos cubre un horizonte amplio y diversificado de necesidades y aspiraciones de audiencias, en todas partes y al mismo tiempo.
–¿Qué características tiene la visión de la realidad social que instala esta lógica de distribución de contenidos?


–Esos contenidos están todos matizados por visiones de mundo, por concepciones, por puntos de vista y medidas de valor muy semejantes que consagran la economía de mercado, la rentabilidad, el lucro y los mantras de la era digital de manera obsesiva y neurótica. Entonces, hay una variedad enorme de contenidos en circulación social en todas partes, pero las orientaciones, las interpretaciones que presiden la elaboración y la divulgación de esos contenidos, son muy parecidas. Hay una prevalencia desmesurada de valores como individualismo, competencia, éxito..., todo parece estar vinculado a la necesidad de triunfo, de victoria y a una disputa por ganar posiciones en la sociedad, que son difundidas por las máquinas mediáticas globales.


–Según se plantea en el libro, el avance de la digitalización permite consolidar el discurso hegemónico y la desterritorialización pero, al mismo tiempo, es considerado una suerte de amenaza, de resquicio para un discurso "contrahegemónico". ¿Cómo compatibilizar estas dos visiones?
–Eso tiene que ver con el título del libro, Medios, poder y contrapoder. Creo que este diagnóstico común de los tres autores tiene que ver, por un lado, con la explosión digital y, por otro, con el momento de crisis que vive el llamado cuarto poder: la prensa. Es muy interesante observar el escenario contemporáneo de los medios monopólicos.


–¿Por qué?


–Porque de un lado se ve esta posibilidad casi infinita de rentabilidad, de multiplicación de contenidos, canales y medios, de buscar siempre más lucro al menor costo posible. Simultáneamente, las grandes empresas enfrentan un momento de crisis, que tiene –a nuestro juicio– dos puntos clave: la pérdida de credibilidad de los medios de información en la opinión pública en grados e intensidades diferentes en función de cada contexto histórico y social. Esta pérdida tiene que ver con los procesos de control de la información, de la opinión y con una percepción cada vez más generalizada en amplios sectores sociales de que los medios son agentes políticos e ideológicos que tratan, casi todo el tiempo, de elegir e interpretar la realidad social de acuerdo con sus intereses propios y con sus intereses económicos y financieros.


–¿Por qué cree que se produce esta crisis?


–Tiene que ver con el segundo punto clave al que me referí antes. Nosotros compartimos la idea de que el cuarto poder ya no es el cuarto poder, porque se imbricó de tal manera con los poderes económicos y políticos que no tiene más la posibilidad de ser un contrapeso, una especie de fiscalía de los abusos o errores de los otros poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Los vínculos económicos y políticos de los grandes medios con el bloque hegemónico en la sociedad debilitaron su proceso de evaluación más racional y sensato de los otros tres poderes, por lo que hay una pérdida de credibilidad producto de los procesos de manipulación y mistificación de control casi absoluto de los contenidos que son difundidos. Por otra parte, porque los medios no son más esa especie de poder que tenía la capacidad de criticar los abusos de los otros poderes. A nuestro juicio, la percepción social de esta situación es cada vez más evidente y, por eso, los grandes diarios de América latina en este momento presentan caídas expresivas en sus tiradas: Clarín en Argentina, O Globo en Brasil.


–¿La caída en la tirada de estos grandes periódicos se explica por la crisis de credibilidad, como usted afirma, o se trata de cambios en los hábitos de consumo de información, que se generaron con la llegada de Internet?


–A mi juicio se justifica por las dos versiones. Una versión interna: el cuarto poder está en crisis, los grupos con toda su sofisticación estratégica y gerencial, con las multiplataformas y los grandes medios, no consiguen ampliar su base de audiencia, sobre todo la prensa tradicional: diarios y revistas. Y también por el hecho de que hay efectivamente una crisis de atención motivada por una explosión de medios y una posibilidad descentralizada y diversificada de los lectores de tomar contacto con el mundo a través de las informaciones en varios vehículos y canales, sobre todo Internet.


–Es cierto que hay una disponibilidad de información multiplicada, proveniente de una mayor diversificación de fuentes de información. ¿Pero en qué medida puede plantearse como una idea estable el que los medios tradicionales hayan perdido el control de la producción informativa y del establecimiento de la agenda pública frente a los nuevos medios?


–Es una excelente pregunta. Esta diversificación informativa y de entretenimiento permitida y disponible por Internet y otras formas de comunicación instantánea no tiene que ver directamente con Internet, aunque haya una convergencia con Internet cada vez mayor. Efectivamente, hay una diversificación imprevista y creciente. Sin embargo, hay dos cuestiones relevantes para no perder de vista el poder de los medios.


–¿Cuáles?


–Las agendas informativas continúan siendo definidas por los grandes medios. Uno de los problemas más sensibles de la comunicación alternativa es que, tanto agencias como blogs y portales críticos y contrahegemónicos, continúan dependiendo –de manera general, aunque con excepciones que deben ser rescatadas– de las agendas mediáticas. Claro, hay hechos y acontecimientos que son obligatorios en los noticieros, pero muchos otros son definidos por las intensidades, énfasis y elecciones de los grandes medios. El segundo punto que no podemos perder de vista es que la penetración social de los grandes medios sigue intocable. Esto tiene que ver con una expresión que utilizamos en el libro: "la colonización del imaginario social por parte de los grandes medios". Este es un proceso histórico y social largo que no para de profundizarse. Tiene que ver con hábitos de lectura, con hábitos de audiencia, tiene que ver con la potencia tecnológica de las máquinas mediáticas y con la capacidad de influencia en términos de valores, de mentalidades, de puntos de vista, de concepciones del mundo que los grandes medios siguen manteniendo de manera incisiva.


–En el libro también se habla del "fin del monopolio informativo", pero no debemos desconocer la brecha digital existente: el acceso a los nuevos medios no es una práctica generalizada. Y el tipo de información que se intercambia entre los medios ciudadanos sigue concentrada en un sector ciertamente pequeño y elitista.


–Hay una diferencia entre el fin del monopolio informativo y el fin del monopolio de la audiencia, que ciertos sectores de la izquierda –a mi juicio, mal informados y sin capacidad de entendimiento más consistente– no entienden: no se trata sólo de apuntar que hoy hay más posibilidades de acceso, de producción y difusión de información. No tienen una visión clara y nítida de que el monopolio de la audiencia continúa vigente. Frente a eso es necesario debilitar esos monopolios, es una lucha política fundamental. No es suficiente desarrollar las posibilidades de producción, difusión e intercambio de sociabilidad en red. Internet no es suficiente para reducir el monopolio, es sólo un medio complementario que enfrenta problemas que son propios y externos.


–¿Cómo definiría a unos y otros?


–Propios porque hay necesidad de habilidades técnicas, de acceso a programas informáticos, de patrones culturales y educativos diferentes. Los accesos y usufructos son desiguales, frente a ello las tecnologías no tienen la capacidad de disolver las desigualdades que son graves, provocadas casi siempre por un modo de producción que es, por definición, excluyente; el capitalismo es una fábrica de desigualdades. Por lo que imaginar que Internet es suficiente para debilitar el monopolio de audiencia, de formación de las mentalidades y de los valores es creer en un sueño imposible. Debemos utilizar Internet como medio complementario, suplementario, de diversificación, descentralización, de circulación de mayor cantidad de opiniones y de voces sociales. Pero eso tampoco es suficiente porque los medios monopólicos están presentes en Internet de manera hegemónica. Los principales portales de Internet, en términos de audiencia, son de los medios monopólicos. En el libro hay un estudio de mi autoría sobre las agencias alternativas en red, un fenómeno espectacular en América latina, de descentralización de fuentes, de prácticas, de modalidades colaborativas no lucrativas, y eso es una novedad desde México hasta la Patagonia. Son casi una centena de agencias periodísticas, contrahegemónicas, alternativas, que se expresan a través de Internet; un fenómeno espectacular pero no suficiente para poner en riesgo el monopolio mediático. Para lograrlo en América latina son necesarias varias leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual, una acción firme, permanente y prolongada del Estado, en el sentido de transformar los marcos regulatorios, de permitir que otras voces sociales tengan acceso a la radiodifusión pública.


–¿Cree que las leyes son una herramienta suficiente para que eso se logre?


–Claro que las leyes no son suficientes. Se precisa de una especie de alianza entre todos los sectores, entre todas las herramientas que luchan por la comunicación como derecho humano. Porque se necesita financiamiento y sostenibilidad, que es un problema grave. Yo diría que éste es un momento en el que no tenemos derecho de elegir una forma de actuación para democratizar los medios.
–¿Y cómo se enfrenta este obstáculo?


–Nosotros tenemos el deber de buscar asociar todo junto al mismo tiempo. De un lado, movilizar a la sociedad y presionar al Estado para alcanzar nuevas legislaciones, marcos regulatorios, acciones del poder público de defensa de la comunicación como derecho humano. Al mismo tiempo, necesitamos profundizar estas experiencias de comunicación alternativa en red, necesitamos multiplicar más aún los portales, los blogs, las agencias informativas, ocupar las redes sociales con el sentido de criticar, formar nuevas ideas, otros valores. Una especie de bloque en el campo de la sociedad civil. Ese bloque tiene posibilidades de producir, editar y difundir más, pero no será suficiente solamente explotar el mundo de Internet, la comunicación móvil, la comunicación instantánea. Entonces no tengo la ilusión de que más leyes de medios vayan a resolver todo, de manera alguna. Creo que son indispensables, pero no sin una acción cada vez más organizada, consecuente, permanente, de nuevas experiencias periodísticas y comunicacionales en el campo de la sociedad civil, que trabajen de manera independiente y autónoma para ocupar las redes sociales con contenidos más ciudadanos. Allí habría una especie de frente, creo que ése es el sentido que Ignacio Ramonet, Pascual Serrano y yo encontramos.


–¿Cuál es el diagnóstico de ese frente que han formado?


–Hay una explosión del periodismo y es plenamente posible que ocurran dos cosas: un periodismo más ético, más plural, más ciudadano, más independiente, más autónomo, más participativo. Por otro lado, es posible un tipo de comunicación de manera general, que a nuestro juicio depende de dos cosas: de la acción ciudadana y también de la presión y movilización de las sociedades con la idea de la comunicación como derecho humano. Me parece que la clave es que nosotros en este momento no tenemos el derecho de elegir un único camino para la lucha por la democratización. La necesidad de contrapoder, de contra-información y de contra-opinión debe estar presente en todas las áreas, en todos los lugares de acción posible.


–Usted ha mencionado que los medios son agentes políticos e ideológicos. ¿Cuál es la definición de medios como actores políticos que subyace a los ensayos que componen el libro?


–Entendemos que los medios son actores políticos de primera línea. Ellos elaboran, unifican y divulgan valores y concepciones de mundo que influyen la conformación del imaginario social. Cada cual con sus estilos, lenguajes y formatos, actúan de manera incisiva en las disputas de sentido y poder en la sociedad contemporánea, priorizando temas y difundiendo determinados enfoques sobre la realidad, a partir de ópticas sintonizadas casi siempre con los intereses de grupos y clases más o menos homogéneos y preponderantes. Sin delegación social para eso, asumen posiciones y orientan sus noticieros como si fueran "intérpretes de la opinión pública". En tal perspectiva, los medios operan como verdaderos partidos políticos.


–¿En qué se expresa esa lógica de operar como partidos políticos?


–En que interfieren, con énfasis específicos, en los modos de conocimiento, interpretación y entendimiento de los hechos y situaciones. Ellos demuestran exacta noción de su papel clave en la batalla de las ideas por la hegemonía cultural y política, incluso cuando procuran reducir al mínimo el espacio de circulación de visiones alternativas y expresiones de disenso, por más que éstas continúen manifestándose y resistiendo. La meta es neutralizar pautas informativas y análisis críticos generalmente contrarios a la lógica económica y a las concepciones políticas dominantes.

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Lunes, 24 Febrero 2014 06:14

American Curios. Reconocimiento

American Curios. Reconocimiento

En este país cada vez hay menos lugares comunes de encuentro, con malls que sustituyen centros urbanos, cafés donde todos están aislados, enchufados a una computadora; con menos gente que va al cine porque han instalado enormes pantallas de televisión digital para ver películas en casa. Uno ya no va a comprar discos o libros para toparse con otros ahí, conversar, hasta enamorarse en una librería, sino que baja su música y libros, o los pide para entrega a casa (mientras eso de buscar amor ahora también se hace por Internet). Dicen que estamos más conectados que nunca a nivel mundial, pero todo indica que todos están más aislados que nunca también, cada quien en su mundo virtual.


Al mismo tiempo, el bombardeo cotidiano con el mensaje de que otros son amenaza no ayuda. Una y otra vez se afirma que hay quienes quieren atentar contra el American way of life, sean terroristas, inmigrantes, pueblos o gobiernos que no comparten la idea de la libertad estadunidense, ni hablar de anarquistas. No es gratuito que una línea de ataque de la ultraderecha estadunidense repita constantemente que el presidente Barack Obama es musulmán y/o socialista –o sea, un otro– hasta hoy día.

 

Ante todo esto, el reconocimiento del otro es tal vez el milagro más importante y básico en este país.


Hace ya muchos años –de hecho en el marco del gran debate binacional sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte–, un líder granjero de Kansas participó en un encuentro con sus contrapartes mexicanos para hablar de los efectos de la integración económica entre Estados Unidos y México. Después de platicar de cómo en su país cada día familias granjeras eran obligadas a abandonar sus tierras por la combinación de la especulación de los precios de grano y el endeudamiento, escuchó que millones de campesinos mexicanos eran expulsados del campo, muchos forzados a emigrar a las ciudades o a Estados Unidos. Ahí comentó que todos los días pasaba frente a su granja un mexicano y preguntó a sus colegas si era posible que ese señor hubiera sido granjero. Cuando le respondieron que seguramente sí, pensó, abrió los ojos, y de repente comentó: entonces, ¿ese mexicano soy yo?


Esta semana en el metro de Nueva York, un padre afroestadunidense entró a un vagón con sus dos hijos pequeños y buscó dónde sentarlos. Una mujer china dejó su lugar para que la familia se sentara toda junta; sin palabras y sólo con una sonrisa indicó su invitación. Un nerd blanco, enchufado a su iPod y viendo algo intensamente en su tablet digital, levantó la vista para ver todo esto y se encontró con la risa de los dos niños y la sonrisa de la china. Por un segundo, todos se vieron, se encontraron, se reconocieron.


Otro día, un jamaiquino sentado en el metro veía su reflejo en la ventana. Decidió hablarse en voz alta: Nadie de afuera de este país va a venir a destruir Estados Unidos. Estados Unidos se va destruir solito. Sus propios hijos lo van a destruir. Otros pasajeros escuchaban, aunque, como casi siempre, disimulaban que no. Pero sus ojos se encontraban, breves sonrisas, y reconocieron algo en común: la retórica oficial no convence.


La serie de televisión House of Cards tiene gran impacto. Es un drama sobre el cinismo profundo de la cúpula en Washington. El papel estelar está en manos del gran actor Kevin Spacey, quien comentó en entrevista con Jon Stewart sobre lo que ha aprendido al observar el quehacer de los políticos en Washington al estudiar para el papel: "es en gran parte un arte de performance... Y la mayoría de ellos son muy malos actores. No creo que la mayoría crea en lo que dice o en lo que hace". La serie tiene enorme éxito justo porque todos reconocen lo mismo: que los políticos que dicen representar al pueblo en esta democracia no son creíbles.


El periodista Pete Hamill suele contar cómo sus padres, inmigrantes irlandeses, llegaron a este país como tantos otros trabajadores del mundo, y que su padre, que amaba jugar futbol, sufrió un cruel accidente que le destrozó una pierna. La pierna le dolía después de estar parado todo el día en la fábrica, y su madre le cantaba lamentos irlandeses para consolarlo en las noches. Hamill dice que hoy día escucha canciones parecidas en las calles de Nueva York, y que seguramente una esposa le está cantando eso a un marido agotado por su trabajo incesante, pero que ahora, en lugar de una letra en inglés, se escucha en español. Concluye que aquí los que ahora cantan y sufren son iguales que aquellos con quienes creció. Por eso hay que darles la bienvenida, porque se tiene que reconocer que ellos somos nosotros.


Una sindicalista cuenta algo parecido, de cómo su abuela le contaba que en una maquiladora de confección en Nueva York ella y sus compañeras trabajaban cantando canciones como una sobre un sueño de un jardín con sus plantas y flores bajo el sol. Dice que hay canciones hoy día muy parecidas en las maquilas. Su abuela la cantaba en yiddish, ahora son en español y chino. Se hubieran reconocido.


Este reconocer –conocer de nuevo, conocer otra vez– es esencial para la solidaridad, para crear esperanza, para romper el anonimato y rescatar el futuro. Fue la experiencia de reconocimiento que estaba al fondo de expresiones como Ocupa Wall Street o el movimiento altermundista, al igual que en otros momentos de rebelión y resistencia. Es lo que se está expresando hoy día entre sindicatos, organizaciones de defensa de libertades civiles, maestros, inmigrantes, latinos, afroestadunidenses, religiosos, estudiantes y más que participan en el creciente movimiento de los Lunes Morales, primero en Carolina del Norte y Georgia, y que en estos próximos días se estrenará en Florida.

Tal vez el futuro de este país dependerá de si la gente logra apartar los ojos de las pantallas, salir a buscar a otros, ver alrededor, y reconocerse.

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La fusión de Comcast y Time Warner amenaza a la democracia

Comcast anunció que tiene la intención de fusionarse con Time Warner Cable, uniendo así a los dos mayores proveedores de cable y banda ancha de Estados Unidos. La fusión debe contar con la aprobación del Departamento de Justicia y de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés). Dado el poderío financiero y político de Comcast, y el pobre desempeño del gobierno de Obama a la hora de proteger el interés público, es momento de defender nuestros derechos y organizarnos.

 

Michael Copps, ex funcionario de la Comisión Federal de Comunicaciones, me dijo pocos días después del anuncio de la fusión: "Se trata de un acuerdo de tan amplio alcance que debería descartarse apenas ingrese para su aprobación al Departamento de Justicia y a la Comisión Federal de Comunicaciones". Copps fue comisionado de la FCC entre los años 2001 y 2011, uno de los períodos más largos de permanencia en el cargo en la historia del organismo. En la actualidad, dirige la Iniciativa por una Reforma de los Medios de Comunicación y la Democracia impulsada por la organización Common Cause. "Esta fusión significaría tener el equipo completo: banda ancha, emisión, contenido, distribución. Sería controlar el medio y el mensaje, las telecomunicaciones y también los medios. Significaría simplemente conferir un grado de control sobre nuestra infraestructura de noticias e información al cual ninguna compañía debería tener derecho de acceder. Y todo esto tiene lugar en un mercado en el que los precios al consumidor se incrementan cada vez más a la vez que la competencia se reduce cada vez más". En el año 2011, cuando Comcast procuraba que los organismos de contralor aprobaran su propuesta de adquisición de NBCUniversal (NBCU), Copps fue el único de los cinco comisionados de la FCC que votó en contra.


Pero Michael Copps no es el único ex comisionado de la FCC con una opinión formada acerca de esta fusión. Meredith Attwell Baker se desempeñó en el cargo por un breve período comprendido entre 2009 y 2011. El Presidente Barack Obama la designó para mantener el equilibrio partidario que existe tradicionalmente en la FCC. Baker, que es republicana, fue ferviente partidaria de la fusión entre Comcast y NBCU. Sin embargo, sorprendió bastante cuando repentinamente renunció a su cargo como comisionada de la FCC y, adivinen qué, se fue a trabajar a Comcast como vicepresidenta principal para asuntos gubernamentales de la NBC Universal, sólo cuatro meses después de haber votado a favor de aprobar la fusión.


En lo que respecta a los reguladores, el sitio web de noticias Republic Report reveló que el responsable de la División Antimonopolio del Departamento de Justicia, William Baer, fue representante legal de NBC durante la fusión con Comcast, y que Maureen Ohlhausen, comisionada de la Comisión Federal de Comercio, prestó asesoría legal a Comcast antes de integrar dicha comisión. Si usted se pregunta qué piensa el Presidente Obama de todo esto, eche un vistazo a quién designó como nuevo director de la FCC: a Tom Wheeler, que durante años fue uno de los principales integrantes de grupos de presión tanto de la industria del cable como de la comunicación inalámbrica.
Free Press, una organización líder en políticas de los medios de comunicación en Estados Unidos, emitió un comunicado tras el anuncio de la propuesta de fusión. Craig Aaron, presidente de la organización, expresó: "Nadie se despertó esta mañana soñando que su compañía de cable fuera más grande o tuviera más control sobre lo que uno puede mirar o descargar. Pero eso, además de una factura más elevada, es la realidad a la que se enfrentarán mañana, a menos que el Departamento de Justicia y la FCC hagan su trabajo e impidan esta fusión". Free Press espera que millones de personas expresen a la FCC y al Departamento de Justicia su desacuerdo con respecto a la fusión Comcast/Time Warner.


En el Congreso, uno de los más fervientes opositores a la fusión es alguien que verdaderamente conoce un poco acerca de la industria de la televisión, el Senador de Minnesota Al Franken. Franken se dio a conocer a nivel nacional cuando trabajó como comediante y escritor en las primeras temporadas del programa "Saturday Night Live", de la cadena NBC. Es claro que la posibilidad de una Comcast más grande no le hace mucha gracia. "Me preocupan las facturas de cable de los consumidores. Se trata del principal proveedor de cable del país, Comcast, que adquiere al segundo principal proveedor, Time Warner. La competencia que hay en el sector tal cual está no es suficiente y me preocupa lo que esto puede provocar en las facturas de cable de los consumidores. ¿Van a recibir un servicio peor del que ya reciben? ¿Van a tener menos opciones? Ayer envié una carta a los reguladores federales para que consideren estos temas y les expresé mis serias preocupaciones". En una carta dirigida a la FCC, al Departamento de Justicia y a la Comisión Federal de Comercio, Franken escribió "Las tarifas del cable se han incrementado significativamente durante los últimos veinte años y mis electores expresan su frustración con respecto a las facturas de cable inaceptablemente altas que reciben cada mes. Muchos consumidores cambiarían de proveedor de cable si tan sólo tuvieran una alternativa viable para hacerlo".


Este intento de fusión coincide con una nueva batalla por la llamada neutralidad en la red, las normas básicas que regulan el funcionamiento de Internet, especialmente en lo que respecta a si los proveedores de servicios de Internet como Comcast y Time Warner, AT&T y Verizon deberían poder o no favorecer a algunos sitios web en detrimento de otros. ¿Tendrían que existir normas que permitieran a la gente acceder al sitio web de una pequeña organización de derechos humanos de Rusia o de un grupo de activistas de Occupy en Nueva York de igual manera que a los sitios web de, por ejemplo, Wal-Mart o la Asociación Nacional del Rifle? Entre los activistas a favor de una Internet libre aumenta el temor de que el sistema regulatorio de Estados Unidos, comprometido con los grupos de presión y las empresas donantes, renuncie a la defensa de la neutralidad en la red y genere lo que Michael Copps llama "la cableización de Internet".


El pueblo se ha opuesto en el pasado a otras fusiones monstruosas y las ha impedido. También se ha enfrentado a los intentos de las grandes empresas de sofocar el derecho fundamental a una Internet libre. La libertad de expresión, la libertad de conexión y de comunicación son la sangre que corre por las venas de la democracia. La lucha por conservar y expandir la diversidad y la vitalidad de nuestros medios de comunicación no puede ser abandonada, ni dejada en manos de reguladores comprados o de grupos de presión del sector empresarial.


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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Miércoles, 12 Febrero 2014 06:04

Periodismo de elite

Periodismo de elite

En el mundo de los medios de comunicación, se abre el camino hacia una nueva publicación que será el faro de la elite económica a nivel mundial.


Un nuevo proyecto comunicativo vio la luz en el último foro económico de Davos. La idea en cuestión reúne a la fundadora del Huffington Post, Arianna Huffington, y al multimillonario Nicolás Berggruen. La publicación lleva el nombre de The World Post y será el lugar en común donde se concentrarán columnas de líderes mundiales. Personajes como Barack Obama, Angela Merkel, Tony Blair, Eric Schmidt –presidente de Google– y John Elkann, heredero del imperio de Fiat, entre otros, serán los encargados de escribir y aportar sus opiniones para la construcción del portal de noticias.


En relación con estos columnistas que formarán parte del medio, el diario The Guardian no tardó tiempo en calificarlo como un medio para el uno por ciento de la población más rica del mundo, dejando de lado el 99 por ciento restante. Curiosamente un medio dirigido a esta elite fue presentando en el foro de Davos mientras que, por el otro lado y al mismo tiempo, Oxfam (Oxford Committee for Famine Relief) alertaba que la riqueza mundial de 241 billones de dólares se divide en una mitad para el uno por ciento y la otra mitad para el 99 restante.


Nicolás Berggruen integra el consejo de administración del grupo Prisa y es dueño de gran parte de las acciones del grupo que tiene entre sus medios a nivel mundial al diario El País (España) y Radio Continental (Argentina). Según lo publicado en la revista Business Week, Berggruen pertenece a 24 consejos de administración de distintas firmas en todo el mundo, entre las que se destacan Soros Found, del magnate George Soros, o las sociedades de inversión en bancos como Deutsche Bank, Citigroup, etc.


Así como el multimillonario formará parte del consejo del nuevo medio, también lo hará Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, quien es reconocido por haber participado en gran cantidad de reuniones del grupo Bilderberg. Esta organización, cuyo nombre fue tomado del hotel holandés donde se concretó el primer encuentro en 1954, reúne una vez al año a nivel global a los dirigentes de todo el planeta y cuenta con la participación de autoridades del FMI, el Banco Mundial, la Reserva Federal, CIA, FBI. Participan también empresas como Walmart, Coca Cola, Microsoft, entre otras. En aquellas reuniones no se permite la presencia de la prensa, solamente se puede ingresar con invitación explícita y las discusiones sobre la cuestión financiera a nivel mundial, los planes a largo plazo en cuanto a acción política y demás operaciones no son revelados ante nadie por ningún motivo. Sus máximos referentes son las familias Rothschild y Rockefeller.


Son estos contactos de peso los que influirán en forma definitiva en la línea editorial del flamante medio. En una nota aparecida en el diario El País titulada "Nace un observador global", la idea del portal de noticias se resume en que, "aunque tendrán cabida las voces de la elite en el mundo de la política y de los negocios, la idea es que compartan este espacio figuras menos conocidas, cuyo papel en numerosos ámbitos encuentre visibilidad. Se trata de hacer hablar a la vez a un jefe de Estado y a un estudiante en Brasil". Lo que se planea desde esta nueva implementación es expandir la información a nivel mundial mediante una sola línea editorial que se mantenga en todo el mundo. Ediciones para Francia, Italia, Canadá Reino Unido, España, Alemania y otros países ya están en proceso de construcción para una expansión del "observador global".


Aunque se especifique que podrán compartir espacio figuras menos conocidas como un "estudiante" de cualquier país que quiera opinar, la realidad es que resultará bastante difícil pensar en que se puedan realizar críticas hacia el gobierno norteamericano por su espionaje a nivel global, o hacia Alemania por sus políticas de ajuste. El diario de la elite económica, según comentan sus impulsores, tendrá vigencia mientras su sustentabilidad económica lo permita. Pero resulta extraño que un déficit económico pueda atacar a un diario que, por lo bajo, será sostenido por pesos pesado como Rockefeller, Obama, Merkel, Berggruen y otros tantos que ven una oportunidad enorme para opacar el aumento constante de críticas hacia ellos.

rondo.

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