Viernes, 30 Agosto 2013 06:48

Ciudadanía, la inteligencia colectiva

Ciudadanía, la inteligencia colectiva

Con la claridad meridiana que caracteriza su pensamiento y su discurso, el profesor Jesús Martín Barbero impartió una cátedra magistral en la inauguración del tercer semestre de la maestría en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social de la Universidad Santo Tomás (USTA), en Bogotá.

 


Bajo el título “Una agenda de comunicación para este país” hizo un repaso por algunas de las disciplinas que maneja, que son muchas, para plantear diversos interrogantes y aportar algunas luces que iluminen el camino que han de tomar las universidades para trabajar en el campo de la comunicación y meter el país en sus claustros.

 


Tras las intervenciones del decano de la División de Ciencias Sociales de la USTA, fray Ferdinando Rodríguez, y del director de la maestría, profesor Alexander Torres, Jesús Martín Barbero tomó la palabra para iniciar advirtiendo que iba a ser muy crítico en su discurso. Y lo fue.
Comenzó diciendo que en el país con la desigualdad social más grande del mundo, era un acierto que una maestría juntara comunicación y cambio social. Y planteó una reflexión: “en Colombia, ¿hay más país en las universidades que en la televisión?”. Para él, tal vez tengan más país las televisiones porque son las que marcan la agenda de la mayoría de las y los ciudadanos colombianos que se guían por lo que les dice “la caja tonta”. Y las universidades se confunden pensando que están abiertas al cambio sin transformarse en términos de su horizonte vital. Siendo éste la cantidad de país que tienen dentro y que, hoy por hoy, es muy poco.

 


Criticó que las líneas de investigación de las instituciones de educación superior se plantean desde un ejercicio de narcisismo de los docentes investigadores. Investigan lo que les gusta pero no lo que es útil y necesario para el país. Hay mucha distancia, mucha lejanía, entre las universidades y la realidad social de Colombia. La academia no ayuda a crear país, no contribuye a mejorarlo y así, ni las universidades ni el país tienen futuro.

 


Se preguntó “¿cómo meter el país campesino en las universidades urbanas?”. Su respuesta es haciendo agenda de país. Haciendo un mapa de necesidades por cada saber académico, investigando lo que es pertinente, saliendo de la rutina intelectual aunque nos cueste. Porque Colombia es un país diverso que necesita manifestar su riqueza y su diversidad también en la Universidad.

 


Tras reconocer que conoció este país a través de los relatos que acompañaban las crónicas de las vueltas en bici, se preguntó: “¿qué proletariado tiene Colombia, qué políticos y qué empresarios?”. A lo que me atrevería a añadir, ¿qué docentes tiene la universidad colombiana?

 


Martín Barbero ha abierto agujeros para oxigenar el campo de la comunicación y así enchufarlo a la realidad a través de “esas densas pero secretas conexiones (ahora gracias a él no tan ocultas) de los procesos de comunicación con las dinámicas culturales y los movimientos sociales”, sus famosas mediaciones.

 


Ha entendido la comunicación como un “espacio estratégico” de las transformaciones sociales, haciendo con su labor docente e investigadora, desde que aceptó hacerse cargo de la investigación de una recién estrenada Facultad de Comunicación Social en Colombia hace casi cuarenta años, que se haya convertido en un área de producción de conocimiento.

 


Planteó que la relación entre la agenda de país y los docentes investigadores estaba en el concepto de interfaz, en esa “superficie de contacto” que señala la relación del hombre con la computadora, no con la máquina sino con esa “aleación de cerebro e información”. Ha sido inicialmente hardware, para pasar luego a software y convertirse finalmente en metáfora.

 


Para él, el interfaz es “el modo de ejercitar la agenda para meter el país en las universidades” a través de las inteligencias colectivas. Pidió desplazar el peso de valor de los medios de difusión a las redes y a la interfaz.

 


Después de recordar la importancia y el valor de la obra de Milton Santos leyendo un párrafo de su obra póstuma, volvió a poner en valor la ciudadanía al traer a colación lo que decía Machado por boca de Juan de Mairena, uno de sus heterónimos, “todo lo que sabemos lo sabemos entre todos”, y al hacer suya la afirmación de Martí: “o inventamos o nos inventan”.

 


El abarrotado Auditorio Mayor del edificio doctor Angélico de la Universidad Santo Tomás, con la presencia de más de cuatrocientas personas entre docentes y alumnos, despidió al maestro con una cerrada ovación.

 


jueves, 29 de agosto de 2013

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 Acusan a Cameron de criminalizar el periodismo

El diario británico The Guardian afirmó ayer que el gobierno de David Cameron criminaliza al periodismo. La acusación es por las amenazas que recibió el periódico para entregar o destruir la información filtrada por el ex técnico de la CIA Edward Snowden. En un extenso editorial, el matutino sostuvo que recibió amenazas explícitas por parte del gobierno para, a través de la vía legal, frenar o prevenir la publicación de material. El artículo hace hincapié sobre los poderes y la responsabilidad de los Estados en vigilar a los ciudadanos. “No es el rol de los políticos determinar los límites de la discusión”, expresó The Guardian.

 

“El debate tampoco se circunscribe a tratar de criminalizar el periodismo”, añadió el periódico. The Guardian, que junto a The Washington Post sacaron a la luz los documentos de Snowden, denunció esta semana las presiones del Reino Unido para evitar la publicación de artículos sobre su sistema masivo de espionaje y el de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense. “¿Los gobiernos involucrados nunca se detienen a pensar en el concepto de consentimiento? ¿Algún ingeniero, jefe de Inteligencia, ministro, diputado o presidente nunca se preguntan si un cambio tan dramático en el contrato entre el Estado y el ciudadano requiere algún tipo de debate?”, se preguntó el periódico.

 

El editorial cuestionó fuertemente a los gobiernos que espían a sus ciudadanos: “La naturaleza del espionaje ha cambiado: esto lo hemos aprendido del Sr. Snowden. Lo que antes era muy específico se ha convertido prácticamente en algo universal. La ambición evidente es poner a toda la población bajo alguna forma de vigilancia. Los maestros de Inteligencia anónimos pueden decir que siguen buscando las agujas, pero primero quieren todo el pajar”.

 

El editor en jefe, Alan Rusbridger, contó que fue contactado por funcionarios que amenazaron con censura previa yendo a la Justicia para prevenir la publicación de material. Finalmente, para alivianar la presión, indicó que accedió a eliminar la información que tenían en las oficinas en Londres, teniendo en cuenta que existen copias en Nueva York y Río de Janeiro. “Y así, en uno de los momentos más extraños de la larga historia de The Guardian, dos expertos en seguridad de (la agencia de Inteligencia) GCHQ supervisaron la destrucción de discos duros en el sótano del diario”, comentó Rusbridger.

 

El diario consideró la publicación filtrada por Snowden como un ejercicio de la libertad de prensa: “¿Qué papel tiene la libertad de prensa en atender e informar sobre este debate? A finales de mayo, el Sr. Snowden dio a este diario un volumen de documentos como uno de los 850.000 empleados de inteligencia, listo para leer y analizar el material secreto. Es difícil imaginar que un editor en el mundo libre, que habría destruido este material sin leer, o se lo devolvió, sin analizar, a las agencias de espionaje o el gobierno. The Guardian hizo lo que esperamos que cualquier organización de noticias haría: paciente y responsablemente analizó e informó sobre algunos de los materiales que hemos leído con el fin de informar el debate público necesario”.

 

“El gobierno tiene claramente una responsabilidad de intentar asegurarse de que la información se recupere o se destruya si se retiene de forma insegura y pudiera ser dañina para la seguridad nacional”, justificó el ministro de Asuntos Exteriores, William Hague. El apriete fue ejecutado por el ministro de Gabinete, Jeremy Heymood, bajo órdenes del propio primer ministro David Cameron.

 

“Si el gobierno cree que hay información que puede ser peligrosa para la seguridad nacional y puede ser útil para terroristas, tenemos que actuar”, señaló en sintonía la ministra del Interior, Theresa May. Por el contrario, Charles Falconer, funcionario del gabinete del ex primer ministro Tony Blair, manifestó que el Estado puede desear que los periodistas no publiquen material sensible, pero depende de ellos y no del Estado decidir dónde poner el límite. Estados Unidos y Alemania expresaron su oposición a la maniobra de Londres, y Rusia indicó que es una violación a los derechos humanos y la libertad de prensa.

 

“El secreto y la apertura deben chocar. Los gobiernos y los espías ponen el mayor énfasis en la seguridad: es inevitable. Las personas que aprecian la libertad de expresión, una prensa sin restricciones, la capacidad de disentir, o los derechos de un individuo a la intimidad o la protección contra el Estado tendrán iguales o mayores preocupaciones”, publicó The Guardian. “Es evidente que prácticamente cualquier persona con una vida digital –cualquier usuario de Google o Verizon o BT o Facebook o Skype– tiene derecho a conocer bastante cuánta privacidad pueden esperar. Este es el próximo debate”, afirmó, dejando abierta la posibilidad de que el tema del espionaje sea discutido por todos los ciudadanos.

 

“¿Quién llevará a cabo el debate, y cómo será informado? Hasta la fecha, ha habido una fuerte discusión sobre estas cuestiones en las legislaturas y los medios estadounidenses y europeos. En el Reino Unido, el número de diputados o compañeros que han dicho nada en absoluto es pequeño. El control parlamentario es un asunto igualmente sombrío”, reconoció el matutino.

 

Los reclamos se sumaron al cuestionamiento por la retención durante nueve horas del brasileño David Miranda, pareja de Glenn Greenwald, el periodista que sacó a la luz las revelaciones de Snowden. Las autoridades lo detuvieron en el aeropuerto londinense de Heathrow, amparados en una ley antiterrorista, y le confiscaron varios dispositivos electrónicos personales.

 

El jueves pasado, a través de una acción en la Justicia, Miranda logró una victoria parcial con un dictamen por el que temporalmente, hasta que no haya sentencia firme, el gobierno británico no podrá revisar el material incautado ni compartirlo con agencias de seguridad extranjeras. Sin embargo, ese triunfo fue agridulce ya que en la misma audiencia la policía británica anunció que lanzó una investigación criminal contra Miranda. Scotland Yard comentó que en el interrogatorio se incautó material altamente sensible, cuya divulgación sería perjudicial para la seguridad pública.

 

Si bien todavía no precisaron los cargos en su contra, las autoridades lo podrían investigar por instigar o preparar actos de terrorismo, mismo delito por lo que este año procesaron a varios miembros de la organización fundamentalista islámica Al Qaida.

 

Una de las consecuencias de estas presiones sobre The Guardian es que el diario decidió que todos los artículos vinculados con los documentos de Snowden se escriban en Estados Unidos, con la colaboración del diario The New York Times, o en Brasil, donde reside Greenwald. “La primera enmienda de la Constitución estadounidense garantiza protecciones a la prensa que los editores británicos solamente pueden soñar”, explicó el matutino.

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El soldado Manning, condenado a 35 años por las filtraciones a Wikileaks

El soldado Bradley Manning ha sido condenado a 35 años de cárcel por la mayor filtración de documentos diplomáticos y militares secretos de la historia de EE UU. El uniformado de 25 años se enfrentaba a una pena máxima de 90 años en prisión por los 20 delitos de los que fue encontrado culpable por la juez militar encargada del caso el pasado 30 de julio, entre ellos violación de la Ley de Espionaje, robo y fraude informático. De acuerdo con el código militar, Manning deberá cumplir un tercio de su pena antes de poder solicitar la libertad condicional.


 
Durante la fase final de alegaciones del pasado lunes, la fiscalía solicitó a la juez, la coronel Denise Lind, que impusiera a Manning una pena de 60 años que sirviera “de ejemplo disuasorio”. “Esta sala debe enviar un claro mensaje a cualquier soldado que esté sopesando robar información clasificada”, señaló la acusación. La defensa del soldado, sin embargo, pidió una condena que “le permita tener un futuro”. El abogado de Manning aspiraba a que se le sentenciara a un máximo de 25 años, el periodo que debe pasar para que los documentos secretos puedan hacerse públicos.


 
El soldado también ha sido expulsado con deshonor del Ejército y será obligado a devolver parte de su salario, de acuerdo con la resolución leída por Lind. De la pena total impuesta a Manning, la juez deducirá los tres años y medio que ha pasado en prisión a la espera de juicio. De acuerdo con el código militar, antes de cualquier apelación, la sentencia de Lind ahora debe ser aprobada por el responsable del Distrito Militar de Washington, el general Jeffery Buchanan, quien incluso podría rebajarla. Si da el visto bueno al fallo, el caso pasará automáticamente al tribunal militar de Apelaciones.

 


Mientras las asociaciones de derechos civiles demandaban una sentencia proporcional, el Gobierno esperaba obtener un fallo ejemplarizante que sirviera de precedente para impedir futuras filtraciones en el Ejército. La decisión de la juez ha decepcionado a las primeras. "Cuando a un soldado que ha compartido información con la prensa se le impone un castigo mayor que a otros que han torturado o asesinado a civiles es que algo funciona extremadamente mal en nuestro sistema de justicia", ha asegurado en un comunicado la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).


 
La semana pasada, el soldado pidió perdón por haber filtrado los documentos y reconoció que con su conducta había “perjudicado a EE UU”. Manning aseguró que le hubiera gustado volver atrás pero que, dado que era imposible, aspiraba a poder “retomar la relación con su familia y graduarse en la universidad”. Este miércoles terminará para el uniformado una pesadilla que comenzó en febrero de 2010 cuando envió a Wikileaks los primeros documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán.


 
Desde ese momento, el soldado continuó filtrando nuevo material, cables diplomáticos, declaraciones de presos de Guantánamo, vídeos sobre la guerra, entre ellos las famosas imágenes del helicóptero Apache disparando sobre un grupo de iraquíes -entre ellos niños- y dos periodistas en Bagdag. De acuerdo con sus abogados, la frágil personalidad de Manning no soportó la impresión de los acontecimientos a los que asistió en Irak, lo que, unido a su idealismo le llevó a dar a conocer los documentos y la realidad de lo que sucedía en las guerras que estaba llevando a cabo EE UU. El propio Manning en la vista previa del juicio en febrero reconoció que su intención había sido la de generar un debate. “Yo creía que iba a ayudar a la gente, no a perjudicarla”, insistió el soldado la semana pasada.


 
La versión que ha ofrecido la fiscalía durante las ocho semanas que ha durado el juicio ha sido muy distinta. Lejos de la bonhomía que defendía la defensa, el Pentágono ha presentado a Manning como un narcisista y un traidor que en todo momento era consciente de lo que estaba haciendo y que sabía que con las filtraciones ayudaría a los enemigos de EE UU. Pese a su empeño, el fiscal no ha conseguido que al soldado se le reconociera culpable del delito de ayuda al enemigo, el más grave de los 22 cargos que pesaban sobre él y que acarrea la cadena perpetua.


 
El desarrollo del juicio a Manning ha coincidido con el escándalo provocado por otro filtrador, Edward Snowden, cuyos documentos sobre las prácticas de espionaje del Gobierno y su posterior huída y concesión de asilo por Rusia han puesto en jaque a la Administración Obama. Como Manning, Snowden también ha sido acusado de espionaje, es la séptima persona imputada por filtrar información secreta a los medios de comunicación desde que el actual presidente llegó a la Casa Blanca.


 
El proceso ha cuestionado la función de los filtradores en el mundo de Internet, levantando las dudas sobre si, con la cesión de datos a los medios de comunicación, se ejerce una labor de servicio público en aras de la libertad de expresión e información o se pone en riesgo la seguridad nacional. Un debate que está lejos de apagarse tras el goteo de filtraciones de Snowden.


 
Tras su detención el 27 de mayo de 2010, Manning ha recibido el apoyo internacional de miles de seguidores que lo consideran un héroe, una palabra que muchos de quienes estaban en el tribunal de Fort Meade (Maryland) le han gritado tras conocerse la sentencia. La red de apoyo a Manning , The Bradley Manning Support Network, va a centrar ahora sus esfuerzos en solicitar el indulto del soldado al presidente de EE UU y crear un fondo para que éste pueda ir a la universidad cuando sea definitivamente liberado.

 

Eva Saiz Washington 21 AGO 2013 - 16:23 CET

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Disputas comunicacionales en Nuestra América

ALAI AMLATINA, 21/08/2013.- El objetivo de esta serie de artículos que hoy iniciamos es analizar las modificaciones que han surgido en las reglas de juego mediáticas y comunicacionales en los últimos años en Nuestra América.


 
Sin menospreciar el enorme impacto de las nuevas tecnologías, la irrupción de la disputa por los espacios y los contenidos no se entendería sin las luchas sociales, políticas y económicas que atravesaron nuestro continente en la historia reciente, marcando rupturas o hasta francos antagonismos respecto al hegemónico capitalismo neoliberal.


 
Después de la implosión pacífica de la URSS, el neoliberalismo globalizó el planeta organizando el “nuevo orden mundial” desde una unipolaridad indiscutida, la de EE.UU. Pero el intento de relanzar al capitalismo como supuesto “fin de la historia” ha comenzado a sufrir diversas crisis. Incluso, hace unos años ya que la única superpotencia viene mostrando signos de un paulatino declive, los que sumados a otros factores de peso han abonado tendencias hacia una incipiente multipolaridad. Sobre este nuevo reordenamiento internacional que se está esbozando, encontramos algunos de sus indicadores en el cambio de la política exterior norteamericana en distintos frentes, el creciente peso del BRICS, que la principal ruta comercial mundial se trasladó del Atlántico norte al Pacífico, el freno de China y Rusia a una nueva ofensiva de la OTAN (contra Siria), entre otros.


 
En referencia a nuestro continente, por un lado, este lento reordenamiento “multipolar” es apoyado como estrategia política por varios gobiernos. Asimismo, la creciente China ha desembarcado con fuertes inversiones económicas mientras que EE.UU. ha cambiado su posicionamiento regional. En estos últimos años aumentó significativamente sus capacidades de “disuasión” militar, esto incluye la reactivación en 2008 de la 4ª Flota disuelta en 1950 y el afianzamiento de un sistema de bases militares con fuerte pivote en Colombia. ¿Por qué esto? La superpotencia militar ha perdido peso y terreno en lo económico y político. Entre otras cosas, el noventista Consenso de Washington fue abandonado por gran parte de nuestra región y el ALCA nunca nació. También ha crecido el descrédito de la OEA, y se organizaron nuevas instancias supranacionales como Unasur y la Celac, que incluye a Cuba y deja afuera a EE.UU. y Canadá.


 
Lo más significativo es que desde nuestros pueblos hubo distintas resistencias al “neoliberalismo”, y en varios países han irrumpido fuerzas políticas que fueron desandando los caminos impuestos por el orden hegemónico mundial, generando una nueva dinámica regional que no se da en ninguna otra parte del mundo. Ésta se desplegó con mayores rupturas o continuidades respecto al Consenso de Washington, de acuerdo a las correlaciones de fuerzas al interior de cada país. Asimismo, debemos tener en cuenta que, en el marco de las distintas reestructuraciones de los estados nacionales y el creciente peso de lo regional, en Nuestra América se han ido consolidando tres esquemas de integración con diferentes miradas y proyectos. Dos plantean diferencias de modelo sin discutir la hegemonía capitalista, el tercero incuba una potencialidad contrahegemónica.


 
Por un lado encontramos al Mercosur. Este bloque económico, neoliberal en sus inicios noventistas y marcado por el enorme peso de Brasil, y su relación con Argentina, tiene como intención desarrollar un mercado común con cierta autonomía regional en un mundo que tiende a la multipolaridad. También son miembros plenos Uruguay, Paraguay (suspendido tras el golpe a Lugo, y marcando diferencias desde su nuevo gobierno) y Venezuela; Bolivia espera ingresar próximamente. Desde la nación caribeña se ha planteado la necesidad de superar el perfil comercial del bloque, centrado en grupos empresarios locales. Si bien no se abandonan los perfiles exportadores primarios, sus gobiernos se abocaron a reactivar el mercado interno como forma de apaciguar el profundo conflicto social precedente, producido por la aplicación de las “recetas neoliberales” del establishment financiero mundial (FMI y BM). Sobre la disputa comunicacional en los países del Mercosur, en Argentina la ley de medios sancionada en 2009 está judicializada y sin aplicación plena desde entonces, y en Uruguay en 2013 fue presentado un proyecto que se discute en el Congreso.


 
El bloque económico “neoliberal” del Eje del Pacífico, es el esquema de integración más afín a los intereses norteamericanos. Tras el entierro del ALCA en 2005 y el establecimiento de los TLC, esta nueva ofensiva sub-continental para el “patio trasero” fue lanzada en 2011. Agrupa a Colombia, México, Chile y Perú. Centrada en la exportación de materias primas (megaminería y agronegocios), esta alianza es la referencia de los grandes grupos económicos que conciben al “libre mercado” como el ordenador de una sociedad de ciudadanos consumidores, en donde los flujos de capitales, mercancías y personas circulan sin restricciones estatales. Estas economías exportadoras subordinadas a la lógica financiera del capitalismo del siglo XXI, funcionan macroeconómicamente con mayores niveles de desempleo, y necesitan un alto disciplinamiento/desestructuración de las clases subalternas. En 2013 y con la reforma a la Ley de Telecomunicaciones, México ha sido el único país del bloque en modificar ese marco legal.


 
El otro esquema trasciende lo meramente comercial, brega por la unidad continental basada en principios solidarios enraizados en los legados emancipatorios de Bolívar y Martí. Se trata de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que también asume tendencias hacia la multipolaridad. Iniciada en 2004 por Cuba y Venezuela, ha incorporado a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras (hasta el golpe de estado de 2009) y tres países caribeños. Si bien es el bloque de menor peso económico, es muy activo políticamente y es el más atacado desde la superpotencia militar y a la vez muy endeudada primera economía mundial. Cuatro de sus países miembro sufrieron intentonas golpistas: Venezuela, 2002; Bolivia, 2007; Honduras, 2009 y Ecuador, 2010. Cabe mencionar que los países del ALBA han mostrado interés en la economía social, buscando desarrollar un nuevo modelo productivo. Respecto a la disputa comunicacional, los tres estados sudamericanos de este bloque han modificado las reglas de juego: la Venezuela bolivariana en 2004, la Bolivia plurinacional en 2011 y Ecuador en 2013. Otro avance inédito y muy significativo, impulsado por éstos países principalmente, fue TeleSUR. Desde 2005, el canal multiestatal viene rompiendo fuertes cercos mediáticos y confrontando batallas de ideas con los medios audiovisuales hegemónicos de los países centrales (CNN, BBC, TVE, etc.). Su señal abierta satelital está disponible en América, Europa y norte de África, transmitiéndose por canal de aire en Venezuela, Ecuador y Cuba. Asimismo, en 2013 Bolivia y Venezuela firmaron un acuerdo para crear una red regional de radios.
 


La disputa comunicacional se extiende por nuestra América. También en Honduras se encuentra en estado legislativo un proyecto de reforma de la ley de telecomunicaciones. Y en varios países como Brasil, Nicaragua, Colombia, Paraguay, Guatemala, distintas organizaciones de las clases subalternas vienen planteando la necesidad de modificar las reglas de juego.


 
Para terminar de exponer este esquema introductorio, es fundamental señalar la fuerte concentración comunicacional impuesta en nuestro continente. En esto influyó mucho que los medios audiovisuales de la región fueron organizados sobre una combinación entre el modelo europeo y el norteamericano, con una mayor influencia de este último a partir de los años ´70. Bajo la creciente concentración económica y mediática, el espacio audiovisual quedó en manos de pocas corporaciones, los contenidos fueron reducidos a mercancías para el entretenimiento masivo, y estos grandes grupos emplearon a sus medios como plataformas con gran capacidad de incidencia política. En sus pantallas, “informan” con campañas de miedo, de criminalización de sectores subalternos, agendas desestabilizadoras contra gobiernos no afines, y hasta legitimaciones de golpes de estado y sanguinarias dictaduras. Los marcos legales favorables a estos procesos de concentración mediática acompañaron los esquemas económicos y políticos implementados en nuestros países, siempre subordinados al orden hegemónico vigente y sus formas, como la Alianza para el Progreso, la Doctrina de Seguridad Nacional o el Consenso de Washington.

 


 Pero a inicios del Siglo XXI, tras las crisis de aquellos esquemas en nuestro continente, también comenzaron a ser discutidos los marcos regulatorios -y confiscatorios- de la comunicación. Y no sólo debido al desarrollo tecnológico, que ha mejorado las posibilidades de disputar el espacio mediático. Sino y fundamentalmente por la activa voluntad política de gobiernos y amplios sectores tan diversos como los partidos políticos, movimientos sociales, pueblos originarios, organizaciones culturales, universidades, sindicatos, medios comunitarios, cooperativos, mutuales y pymes. Las coincidencias fundamentales apuntan a democratizar la comunicación, promover la generación soberana de contenidos y la distribución equitativa de bienes culturales. Buscando sistematizar estos procesos, nos enfocaremos en las dinámicas sociopolíticas que generaron el cuestionamiento del “statu quo” comunicacional en cada país, las principales características de estas disputas por lo mediático, las particularidades de cada nueva ley, a que sectores beneficia y perjudica, y que impacto tienen. Ante esta realidad abierta en nuestra América, para la economía solidaria se trata de sumar fuerzas y ganar mayores posiciones en el mercado como también de discutir críticamente los contenidos y sentidos que impone el orden hegemónico a escala global. Evitar la batalla de ideas contra ese orden y renunciar a los esfuerzos integradores y solidarios es condenarse a perder.
 

Por Julián Lautaro, Usina de Medios Argentina.

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Miércoles, 21 Agosto 2013 06:01

La verdad-despliegue

La verdad-despliegue

Diego Litvinoff recurre a la idea de verdad-despliegue para explicar lo que ha venido sucediendo en los medios de comunicación con el caso Angeles y para señalar de qué manera la lógica mediática avanza sobre la totalidad de las dimensiones de la vida humana.


Una de las singularidades que tuvo el caso Angeles fue la velocidad con la que se desenvolvió. En menos de una semana había producido dos giros: pasó de ser considerado un secuestro a ponerse el foco sobre la familia, pero luego el encargado del edificio confesó y el caso pareció cerrado. Sin embargo, todo sucedió tan rápido, que se adelantó, incluso, al propio procedimiento que rige la confesión. El impulso mediático que la causa había recibido desde el principio, sumado a la posibilidad de seguirla en tiempo real, la mantuvieron en la pantalla, poniendo en evidencia, por su singular configuración, la lógica que rige las prácticas jurídicas.

 

Como lo demostró Foucault, la verdad es un efecto del discurso y las prácticas, y no algo externo a lo que éstos se refieren. De allí que la confesión del acusado no tenga validez, por haberse producido cuando era considerado testigo. Del mismo modo, una prueba concluyente puede llegar a rechazarse, de no haber seguido los procedimientos estipulados. Ello no significa que no existe la verdad o que sea algo relativo. Por el contrario, el discurso y las prácticas jurídicas construyen la verdad de una manera sumamente reglada. Ello sucede porque se parte de la asunción de que, muy probablemente, no se logre saber exactamente lo que aconteció: son frecuentes los casos en los que no se conoce el móvil, la escena del crimen o las personas involucradas. Lo crucial, entonces, consiste en determinar cuáles son los elementos y procedimientos que permiten indicar que una persona es responsable de determinados actos. Se trata, en el dispositivo jurídico, de lo que puede llamarse una verdad-pliegue: ésta se construye atando cabos, juntando elementos sobre un vacío inicial, con el fin de llegar al punto que permita castigar.

 

Un análisis semejante puede hacerse del dispositivo mediático. Aparentemente, constituye un aparato de captura que tiene como referente lo exterior, pero la verdad mediática también es un producto de su discurso y de sus prácticas. Ahora bien, el mecanismo por el cual los medios construyen la verdad se diferencia del utilizado por el dispositivo jurídico. Los medios no parten de la asunción del vacío, sino de que todo se puede mostrar o decir: el principio mediático es la exposición. Se puede llamar entonces a este mecanismo como el que construye una verdad-despliegue. No hay vacío sobre el que se atan los cabos, sino un territorio plano sobre el que discurren las imágenes y los discursos, en donde cada elemento incorporado no tiende a cerrar un significado, sino que abre constantemente nuevas dimensiones. Acceder a la verdad en los medios implica poder mostrarlo todo: las alegrías, las capacidades, las miserias, lo más elevado y lo más bajo, lo fundamental y lo inútil.

 

La diferente construcción de la verdad por parte de ambos dispositivos permite comprender por qué se produce una contradicción entre ellos. La avidez del dispositivo mediático por abrirlo todo no puede sino entorpecer la necesariamente sutil búsqueda de cabos que permitan atar la verdad jurídica. Lo que resulta asombroso, no obstante, es que cada vez con más insistencia ambos dispositivos se entrecruzan. Y no se trata únicamente de la proliferación del discurso jurídico que alimenta los programas televisivos. Es ahora la verdad jurídica la que comienza lentamente a alimentarse de los medios de comunicación. Ya forma parte del protocolo de un buen abogado defensor, no sólo mostrarse él mismo ante los medios, sino producir al acusado para generar una buena impresión. Pero, en el caso Angeles, tal vez por primera vez, el uso del dispositivo de verdad mediático se produjo desde la fiscalía, comprendiendo que el caso, también, debe ganarse en los medios. Al exponer el rostro lastimado del acusado, en lugar de retirarlo encapuchado, y al emitir un comunicado de prensa con los dichos exactos de la autoincriminación, actitudes ambas de poca validez jurídica y que, incluso, ponen en riesgo la formalidad de los procedimientos, la fiscalía logró construir, por medio de la exposición, una verdad mediática.

 

En su último libro, Agamben estudia cómo, ante la proliferación de la regla en el ámbito eclesiástico, que subsumió por completo la vida de los sacerdotes, los movimientos espirituales de los siglos XII y XIII intentaron desarrollar una vida plena que no sea capturada por el derecho. Ante la proliferación de la exposición mediática, que no sólo avanza sobre la lógica jurídica sino que se introduce en la práctica cotidiana de cada uno (abarcando tanto la vida como la muerte), resulta urgente, siguiendo el paradigma agambeniano, plantear esta pregunta: ¿es posible vivir una vida que no se subsuma al principio de la verdad-despliegue que prolifera desde los medios?

 

Por Diego Ezequiel Litvinoff, Sociólogo UBA. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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El deshielo permite a China probar la Ruta Ártica como alternativa al Canal de Suez

ANTONIO BROTO (EFE)Pekín13/08/2013 20:27 Actualizado: 14/08/2013 10:27 El barco, de 19.000 toneladas y perteneciente a la naviera COSCO (sexta mayor mundial), espera llegar al puerto holandés en unos 35 días, en lugar de los 48 que requiere la ruta habitual, que enlaza Oriente y Occidente a través del océano Índico y el mar Mediterráneo con paso obligado por el canal de Suez.

 

Los expertos ven cada vez más inminente el momento en el que el calentamiento global permita que la ruta ártica esté totalmente abierta en verano sin ayuda de los rompehielos nucleares rusos, por lo que China, país que tiene seis de los diez puertos con mayor tráfico del mundo, es uno de los más interesados en explorarla. La segunda economía mundial espera ahorrar con ella, en un futuro, costes de combustible, escalas y las tasas de paso del canal de Suez, así como obtener mayor seguridad que la de una ruta que en los últimos años ha visto el resurgir de la piratería (concretamente la somalí, en el golfo de Adén).

 

Las rutas del norte (tanto por el Ártico europeo como por el americano), ya muy habituales en aviación por sus menores distancias, han sido buscadas por marinos de Occidente desde hace siglos, comenzando por Francis Drake en el siglo XVII o James Cook en la siguiente centuria. Exploradores españoles como Dionisio Alcalá Galiano, Francisco de Eliza o Juan Francisco de la Bodega y Quadra buscaron rutas árticas a través del estrecho de Bering a finales del XVIII, aunque el primero en llegar desde Europa hasta Extremo Oriente por aguas polares fue el sueco Adolf Erik Nordenskiold, en 1879.

 

"En la vanguardia de la exploración polar"

 

China es uno de los países que se han mostrado más interesados en los últimos años en el paso del Ártico, por el que Rusia también ha apostado fuerte en los últimos años, ya que Moscú planea la construcción de varios puertos en su larga costa septentrional. El primer ministro chino, Li Keqiang, ya aseguró en 2011 -cuando ocupaba el cargo de viceprimer ministro- que China debe "ir en la vanguardia de la exploración polar y oceánica", y el país presionó para lograr ser este año observador permanente del Consejo Ártico.

 

La organización fue fundada en 1996 para fomentar la cooperación en una zona con creciente potencial económico, no sólo por la nueva ruta marítima, sino por los recursos energéticos sin explorar que hay bajo sus aguas (se calcula que allí se almacena el 25 por ciento de las reservas mundiales de gas y petróleo). Pese a las reticencias en años pasados para que China y otras naciones emergentes entraran como observadoras en el Consejo (formado por EEUU, Canadá, Rusia, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia), el país asiático logró en mayo un estatus que tiene también España, y que no ha logrado todavía la UE como bloque.

 

"Hay una evidente concienciación de políticos e investigadores chinos sobre las consideraciones estratégicas, políticas y económicas del deshielo del Ártico", señalaba la científica del Instituto de Investigación por la Paz de Estocolmo, Linda Jakobson, quien elaboró en 2011 un estudio sobre las consecuencias del efecto invernadero en el Polo Norte.

 

Vía abierta para 2030

 


En los últimos años, China no ha ocultado un acercamiento a los países nórdicos, especialmente Islandia, con la que firmó este año el primer tratado de libre comercio del gigante asiático con un país europeo. O a Dinamarca y Finlandia, países que han recibido frecuentes visitas de los máximos dirigentes chinos, interesados, por ejemplo, en invertir en los ricos e inexplorados recursos mineros de Groenlandia (su eventual independencia podría beneficiar a Pekín, ya que el Gobierno danés limita esa entrada de inversiones).

 

Un tanto en el "olvido" ha quedado Noruega, cuyas relaciones con China siguen todavía enrarecidas por el Premio Nobel concedido en 2010 al disidente encarcelado chino Liu Xiaobo, algo que Pekín consideró responsabilidad del Gobierno de Oslo, pese a que la Fundación Nobel sea no gubernamental. Con el deshielo de la ruta ártica, trayectos habituales como el Shanghái-Hamburgo podrían reducirse en 6.000 kilómetros frente a los habituales, y los costes se abaratarían un 15%, según datos de la compañía gasística rusa Novotek.

 

Pese al actual viaje del carguero Yongsheng, los observadores piensan que la ruta ártica todavía no será una fuerte competencia a la que pasa por Suez (usada cada año por 17.000 buques), aunque los expertos cada año van adelantando la fecha en la que creen que lo será. Hace tres temporadas decían que por 2060, y ahora algunos lo adelantan incluso a 2030.

 

ANTONIO BROTO (EFE)Pekín13/08/2013 20:27 Actualizado: 14/08/2013 10:27

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Un espionaje con más control del Capitolio

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer una serie de reformas para hacer más transparentes los programas de espionaje. Se trató de la primera conferencia que ofrece el mandatario en tres meses y tras la revelación de que Washington espía a sus ciudadanos y al resto del mundo. Si bien Obama habló sobre diferentes temas, entre los que se destacaron la reforma migratoria, la relación con Rusia, la situación del ex empleado de la CIA Edward Snowden y la recuperación económica, la conferencia se centró en el papel de los servicios de Inteligencia. “No es suficiente que esos programas tengan mi confianza, también el pueblo estadounidense debe confiar en ellos”, indicó al comienzo de una rueda de prensa en la Casa Blanca y reiteró que el objetivo de su gobierno no es espiar a los estadounidenses.

 

Obama recordó que cuando era senador expresó su escepticismo ante esos programas y aseguró que como presidente ha tomado medidas para asegurarse de que están sometidos a una fuerte supervisión para proteger los derechos del pueblo estadounidense. Asimismo, reiteró que hay que encontrar un balance” entre la seguridad y la privacidad, y sostuvo que tras las revelaciones de Snowden se ha producido un debate muy apasionado sobre estos programas.

 

El mandatario anunció cuatro medidas específicas para dar más transparencia a esos programas, entre ellas trabajar con el Congreso para encontrar reformas a la Sección 215 de la Ley Patriota, que autoriza la recolección de datos telefónicos de los estadounidenses. El segundo paso contempla trabajar también con el Congreso para mejorar la confianza del público y la transparencia de la corte encargada de supervisar la aplicación de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (Fisa), que regula el espionaje en el extranjero.

 

Además, dijo que su gobierno dará a los estadounidenses la mayor cantidad de información posible sobre esos programas y que el Departamento de Justicia publicará los argumentos legales que amparan la Ley Patriota, aprobada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

 

El cuarto paso será la creación de un grupo de expertos para dar recomendaciones sobre cómo mejorar los programas. “No estamos interesados en espiar a nuestros ciudadanos, sino en protegerlos”, subrayó.

 

Pese a admitir que las revelaciones de Snowden generaron una respuesta mucho más rápida y apasionada que si simplemente yo hubiera creado la comisión de revisión, Obama consideró que el modo en que Snowden filtró la información hace inaceptable que se lo considere un patriota. “No, no creo que el señor Snowden sea un patriota”, afirmó categóricamente. Además señaló que existen otros canales para que exprese su inquietud de conciencia sobre el funcionamiento de los sistemas de espionaje estadounidenses.

 

Obama instó luego a Snowden a retornar a su país para presentarse ante un tribunal. “Los hechos son que Snowden fue acusado de tres delitos. Si ciertamente cree que lo que hizo estaba bien, entonces, como cualquier otro ciudadano estadounidense, puede venir aquí y presentarse ante un tribunal con su abogado.”

 

Por otra parte, Obama instó a los republicanos de la Cámara de Representantes a que sometan a voto la reforma migratoria tan pronto como regresen de su receso legislativo el mes próximo. “Les urjo a que cuando regresen (del receso) hagan algo, presenten un proyecto de ley... y lo sometan a un voto”, dijo el presidente, al tiempo que destacó los beneficios de la reforma migratoria en la economía y su preferencia por la versión que aprobó el Senado el pasado 27 de junio. “El desafío en estos momentos no es que no haya una mayoría de congresistas dispuestos a apoyar esta ley. El problema son políticas internas republicanas”, afirmó.

 

Obama citó como prueba de los beneficios de la reforma migratoria que ésta, según un informe reciente, aportaría a la economía mil millones de dólares adicionales y que la legalización de los inmigrantes indocumentados les permitiría comprar vivienda, fortaleciendo a ese sector. La versión del Senado, según Obama, fortalece la seguridad fronteriza y exige cuentas a empresas que contraten a indocumentados, entre otros aspectos.

 

La cancelación de la visita de Obama a Rusia no responde exclusivamente al asilo brindado por Moscú a Snowden, explicó el mandatario. “El episodio reciente es simplemente uno más de los episodios con Rusia, tal con el tema de Siria (y otros)”, dijo Obama al restarle importancia a la protección del gobierno de Vladimir Putin al joven estadounidense requerido por Washington. “Probablemente sea apropiado que hagamos una pausa, reevaluemos qué es lo que está haciendo Rusia, cuáles son nuestros principales intereses y calibremos la relación, para que hagamos cosas que son buenas para Estados Unidos y, esperemos, también para Rusia”, consideró. Sin embargo, acusó a Putin otra vez de comportarse en consonancia con algunos viejos estereotipos de la guerra fría.

 

Obama sostuvo que tampoco sería apropiado hacer un boicot a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Rusia por la ley antigay aprobada en ese país y consideró que la mejor manera de rechazar ese tipo de acciones es que atletas homosexuales vuelvan a casa con una medalla. “Una de las cosas que verdaderamente ansío es que quizás algunos atletas gays o lesbianas traigan a casa un oro, una plata o el bronce, algo que creo haría mucho por rechazar este tipo de actitudes que estamos viendo”, señaló Obama.

 

El mandatario también habló sobre el crecimiento de la economía en el país, que auguró se mantendría debido al impulso de la clase media y de la creación de nuevos puestos de trabajo calificados y el nuevo sistema de salud, conocido como “Obama Care”, que debería implementarse el próximo año y que ha sido duramente criticado por los republicanos. En ese sentido, dijo que la creación del seguro social sacó de la pobreza a millones de ancianos.

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Ley de Comunicación: Una herramienta para fortalecer la democracia

La Ley Orgánica de Comunicación, aprobada el 14 de junio por la Asamblea Nacional, es una victoria de las organizaciones sociales que durante mucho tiempo hemos luchado por mejores condiciones para ejercer el derecho humano a la comunicación y el acceso universal a las tecnologías y medios que la facilitan.

 

La distribución equitativa de las frecuencias radioeléctricas, una de las principales banderas exigidas desde las redes y entidades de comunicación y la sociedad civil, ha sido finalmente reconocida en la Ley. El artículo 106 establece que las frecuencias del espectro radioeléctrico destinadas al funcionamiento de radio y televisión serán distribuidas equitativamente: 33% para medios públicos, 33% para medios privados, y 34% para medios comunitarios.

 

Ecuador logra así un avance realmente histórico, porque abre la posibilidad de que las voces de los excluidos y excluidas puedan expresarse a través de sus propios medios de comunicación. Ahora los medios públicos y comunitarios tienen una Ley que los ampara y promueve. Nunca más los medios comunitarios podrán ser perseguidos como ilegales o piratas. Gana la democracia, gana el país y ganan los sectores populares, que por siglos fueron condenados al silencio.

 

Otro aspecto positivo de la Ley es que, con la restricción a los monopolios y oligopolios (Art 113), se garantiza una mayor diversidad y pluralidad de voces en la esfera pública. A partir de ahora los medios están obligados a difundir contenidos que expresen y reflejen la cosmovisión, cultura, tradiciones, conocimientos y saberes de los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianas y montubias, por un espacio de, al menos, 5% de su programación diaria (Art. 36). La Ley también garantiza la inclusión de las personas con discapacidad a través de diversas medidas (Art. 37).

 

La ciudadanía cuenta con mayores garantías para acceder a información de calidad elaborada con responsabilidad social. Los trabajadores y trabajadoras de los medios contarán con mejores condiciones para desempeñar su trabajo, con respeto a sus derechos laborales.

 

Con relación al acceso universal a las tecnologías de información y comunicación, la Ley afirma en su artículo 35 el derecho de todas las personas a acceder y capacitarse en las tecnologías de información y comunicación para potenciar el disfrute de sus derechos y oportunidades de desarrollo. Por lo tanto, el Estado debe implementar políticas públicas para que ninguna comunidad, por más alejada o pobre que sea, quede marginada del acceso a Internet y otras tecnologías, o de la posibilidad de tener sus propios medios de comunicación.

 

Por fin, la diversidad cultural ecuatoriana tendrá mayor presencia en los medios de comunicación. El país y sus cineastas, músicos, actores, grupos culturales y productoras locales, se verán favorecidos, pues la Ley establece que al menos el 60% de la programación diaria en el horario apto para todo público se destinará a la difusión de contenidos de producción nacional, incluyendo un 10% de producción nacional independiente. La música nacional deberá representar el 50% del contenido de la programación musical.

 

Las voces y los derechos de niños, niñas y adolescentes contarán con espacios en los medios de comunicación, dado que a partir de esta Ley los medios están obligados a promoverlos de forma prioritaria. (Art. 15)

 

La ciudadanía cuenta ahora con un mecanismo legal que le ampara y defiende frente a posibles actos de difamación, ofensas o ataques a la dignidad personal y colectiva, difundidos por los medios de comunicación.

 

Aspectos problemáticos

 

A la vez que reconocemos estos avances, constatamos en la Ley algunos vacíos y ambigüedades que podrían prestarse a interpretaciones contrarias a su propio espíritu, que apunta a democratizar la comunicación. Consideramos que la reglamentación y las políticas de implementación de esta Ley deben garantizar los derechos y la participación ciudadana, por lo que apelamos a que su elaboración se haga con consultas y aportes de diversos actores sociales.

 

Entre los puntos problemáticos destacamos:

 

• El artículo 83 autoriza la creación de medios públicos de carácter oficial, lo que resulta contradictorio porque un medio público, por definición y por estar financiado por los contribuyentes, debe tener una vocación pluralista y una línea editorial independiente. En todo caso, será importante establecer cuotas u otros mecanismos para asegurar que la mayoría de las frecuencias del 33% que corresponden al sector público, se concesionen a medios públicos NO oficiales.

 

• El artículo 20 trata sobre la responsabilidad ulterior de los medios de comunicación y establece que quienes formulen comentarios en las páginas Web de los medios deben ser debidamente identificados por el medio. En dicha disposición se afecta explícitamente el anonimato en línea, elemento fundamental de la libertad de expresión en internet. Además, la privacidad de los usuarios podría verse comprometida, ya que no se establece cómo los medios gestionarán los datos personales que están obligados a solicitar. La separación entre la información generada por el medio y los comentarios de particulares es suficiente para deslindar responsabilidades.

 

• El artículo 26 sobre el “linchamiento mediático”, si bien apunta a dar solución a un problema real, resulta ambiguo en su formulación. Es necesario que la reglamentación precise claramente qué casos podrían considerarse bajo este artículo para no coartar el rol del periodismo de investigación en hechos de interés público.

 

• El artículo 106 se refiere a la distribución equitativa de frecuencias, incluyendo el numeral 5 relativo a las nuevas señales que permitirá la digitalización. La Transitoria 20 señala que estas nuevas señales de radio y televisión serán administradas por el Estado. Contradictoriamente ya está aprobado un Plan Maestro de Transición a la TV Digital (octubre 2012) que asigna a los mismos concesionarios las nuevas señales. La digitalización, ¿multiplicará por cuatro la concentración de frecuencias digitales o será una oportunidad para distribuirlas equitativamente?

 

• El Art. 42 establece la titulación obligatoria para quienes ejercen tareas periodísticas de carácter permanente. Dicha titulación debe ser otorgada a comunicadoras y comunicadores que laboran en medios comunitarios atendiendo a la experiencia acumulada, la trayectoria profesional y el conocimiento específico que representan méritos equivalentes al título.

 

Confiamos que el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación y la Superintendencia de la Información y Comunicación tengan apertura a las propuestas de la ciudadanía para la elaboración del reglamento, así como la necesaria transparencia para elaborar los informes vinculantes, sin tomar en cuenta afinidades políticas o intereses económicos, para la adjudicación de frecuencias de radio y televisión.

 

Ecuador está frente a una oportunidad histórica para democratizar la comunicación. La ciudadanía estará atenta al fiel cumplimiento de los artículos que la garanticen.

 

FIRMAMOS:

 

Coordinadora de Radio Popular Educativa del Ecuador, CORAPE
Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, ALER
Radialistas Apasionados y Apasionadas
Colectivo Churo Comunicación
Agencia Latinoamericana de Información, ALAI
Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, OCLACC
SIGNIS
Isabel Ramos
Nelsy Lizarazo
Mauro Cerbino
María Belén Calvache
Guadalupe Yapud
Grace Merino
Fernando Checa

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Bradley Manning: condenado por sus convicciones

"La guerra es una estructura peligrosa, que puede desmoronarse fácilmente y sepultarnos entre sus 
escombros", escribió Carl von Clausewitz, el general y teórico militar prusiano del siglo XIX en su texto "De la guerra", hace casi 200 años. Esta cita fue tomada del capítulo "La información en la guerra", un tema que resuena fuertemente en la actualidad desde lugares tan disímiles como Fort Meade, Maryland, donde un tribunal militar acaba de hallar culpable al soldado Bradley Manning de espionaje; hasta la Embajada de Ecuador en Londres, donde el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, vive desde hace más de un año, tras haber recibido asilo político para evitar ser procesado en Estados Unidos; pasando por Rusia, donde el informante de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden recibió asilo temporal.

 

La condena de Manning suscitó un interés momentáneo entre los miembros de los medios dominantes de Estados Unidos, que dedicaron muy poca atención al consejo de guerra que se desarrolló a lo largo de dos meses, apenas unos kilómetros al norte de Washington D.C. Los seguidores de Manning expresaron alivio de que fuera absuelto de la acusación más grave presentada en su contra: colaborar con el enemigo, algo que le hubiera significado una condena a cadena perpetua. Sin embargo, fue hallado culpable de 20 de los 22 delitos que se le imputaron, y podría ser condenado a hasta 136 años en prisión. El tribunal se pronunciará acerca de la condena en las próximas semanas.

 

"Bradley Manning es un mártir ahora. Todo el mundo entiende que Bradley Manning le brindó información a los medios acerca de crímenes de guerra y de la política en torno a la guerra, y alguna de esa información se publicó en los medios. No se lo acusa de haber trabajado para intereses extranjeros, ni de haberse beneficiado personalmente con las revelaciones. Han puesto a Bradley Manning en una situación injusta, en la que afronta una pena de hasta 136 años de prisión. Eso desprestigia al Gobierno de Estados Unidos y a la justicia de ese país", afirmó Julian Assange desde la embajada de Ecuador en Londres. "El veredicto es claramente un intento de quebrantar a los informantes, pero no lo lograrán".

 

Cabe resaltar que el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos Robert Gates le envío una carta al senador Carl Levin en 2010, en la que escribió acerca de las filtraciones: "Hasta el momento, la investigación no ha revelado que la filtración haya puesto en peligro ninguna fuente ni método de información".

 

Bradley Manning realizó una declaración al inicio del Consejo de Guerra, en la que asumió la responsabilidad de las filtraciones, pero, lo que es más importante, expresó su motivación para hacerlo. Manning habló específicamente del video de la masacre de una docena de civiles en Bagdad el 12 de julio de 2007, registrado por el propio helicóptero Apache que les estaba disparando. Dos de las víctimas mortales trabajaban para la agencia de noticias Reuters: el camarógrafo Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y su chofer, Saeed Chmagh, que tenía cuatro hijos.

 

Podemos escuchar las propias palabras de Manning, gracias a una grabación de audio no autorizada de su declaración, que se filtró en forma anónima. Manning afirmó: "Sin embargo, el aspecto más aterrador del video para mí fue la masacre perpetrada aparentemente con placer por el grupo de armas aéreas. Deshumanizaron a las personas a las que disparaban y no parecían valorar para nada la vida humana. Se referían a ellos como 'malditos muertos', y se felicitaban entre ellos por la capacidad de matar a muchas personas a la vez. En un momento del video se puede ver a una persona en el suelo intentando arrastrarse hasta un lugar seguro. Estaba gravemente herida. En lugar de llamar a una ambulancia, un miembro del equipo de armas aéreas solicitó a la persona herida que tomara sus armas para tener motivo para dispararle. ...Para mí, esto se parece mucho a un niño que tortura hormigas con una lupa".

 

Una de las acusaciones de las que Manning fue hallado culpable fue la de "publicación arbitraria". Es una acusación sin precedentes en el derecho militar. El abogado de Manning dijo que se trata de un delito inventado. El verdadero delito, del que nadie fue acusado, es la arbitraria falta de respeto por la vida humana que Manning denunció.

 

La filtración de Bradley Manning les dio a Reuters y al mundo una imagen clara del horror de la guerra moderna y de la muerte violenta de dos trabajadores de los medios en el cumplimiento de su deber.

 

Como afirmó el joven soldado en su elocuente declaración: "Pensaba que si el público en general, en particular el público estadounidense, tenía acceso a la información que contenían [las filtraciones], se podría suscitar un debate nacional sobre el papel de las fuerzas armadas y de nuestra política exterior en general, con relación a Irak y Afganistán".

 

De hecho, Bradley Manning suscitó el debate. La última ola de filtraciones, la de Edward Snowden, ayudó a intensificarlo, y hasta generó una inusual alianza en el Congreso entre legisladores demócratas y republicanos que tiene como objetivo restringir el alcance de lo que muchos consideran un Estado de seguridad nacional exacerbado. Si bien la semana pasada la propuesta de enmienda presentada por el representante republicano Justin Amash y el demócrata John Conyers fue rechazada en la Cámara Baja por una diferencia mínima de votos, ambos redactaron un proyecto de ley aparte denominado H.R. 2399 con el mismo objetivo.

 

Carl von Clausewitz escribió: "La gran incertidumbre que rodea los datos disponibles en la guerra constituye una dificultad característica, porque, hasta cierto punto, la acción debe ser dirigida prácticamente a oscuras". Bradley Manning realizó actos muy valientes para publicar información, atravesar la barrera de ocultamiento de la guerra y hacer públicos los perversos mecanismos del tipo de guerra estadounidense moderna. Edward Snowden ha revelado la sofisticación y el alcance extraordinario del Estado de vigilancia en Estados Unidos, que reprime a quienes se atreven a revelar información importante. Mientras tanto, Julian Assange permanece encerrado entre las cuatro paredes de la embajada, perseguido por el crimen de publicar información. Sin embargo, quienes planificaron las guerras, quienes cometieron los crímenes de guerra y quienes realizan el espionaje ilegal están, por el momento, en libertad.

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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El periodismo alternativo se populariza en Brasil al calor de las protestas

Durante una de las manifestaciones de São Paulo del pasado mes de junio el corresponsal de la cadena Globo en Nueva York, Jorge Pontual, lanzaba en su Twitter: “Si la batería del Ninja no se muere, yo no duermo esta noche”.El veterano periodista del medio más atacado durante las manifestaciones en Brasil se refería a uno de los integrantes del grupo Ninja que llevaba horas retransmitiendo la marcha desde su celular.


 
Los Ninja (Narrativas Independientes, Periodismo y Acción) son un colectivo de unas cien personas, con diferentes grados de implicación, que transmite en directo, sin cortes y sin edición las manifestaciones que se suceden hace más de un mes por todo el país. No son los primeros en cocinar activismo con periodismo, añadiéndole una dosis de denuncia ciudadana. Brasil tiene una red activa de grupos de media alternativos como RioNaRúa, Jornalismo B, Moqueca Mídia o radiotube, pero este mes los Ninja han conseguido un protagonismo impensable para un grupo aún experimental. Hoy ya cuentan con más de 139.000 fans en Facebook y más de 13.000 en Twitter y algunas de sus retransmisiones las han seguido más de 100.000 personas.

 


“Hemos acabado siendo muy conocidos porque formamos parte de una red, porque estamos organizados, pero hemos sido uno más en ese contexto de periodismo ciudadano que ha surgido durante las protestas”, explica Bruno Torturra, ex director de la revista Trip y uno de los integrantes más volcados en el colectivo.


 
Pontual, así como otros muchos periodistas de medios tradicionales, activistas, directores de periódicos, estudiantes y ciudadanos de a pie han comenzado a acompañar el minuto a minuto de las acciones de este grupo que comenzó a asomar la cabeza hace casi dos años, pero que tuvo en marzo su primera referencia oficial. Entonces nadie había oído hablar de ellos. Ahora, son blanco de miles de tweets, de reflexiones de la defensora del lector de Folha, de las denuncias policiales, de la estrategia mediática de algunos políticos, de reportajes extranjeros, son los ídolos de muchos de los que claman en la calle por una información más libre.


 
En el mejor de los casos, los ninjas van a las manifestaciones con un carrito de la compra cargado de ordenadores, baterías, cámaras fotográficas y móviles. En el peor de los escenarios, cuando los enfrentamientos con la policía marcan la protesta como ocurre habitualmente en Río de Janeiro, el equipamiento se limita a un móvil de última generación que les permita grabar y retransmitir en directo a través de un software como twitcasting.


 
Esos teléfonos ya han hecho más ruido con sus coberturas que muchos medios brasileños. Cuando todas las portadas digitales de los periódicos y los telediarios aún se recreaban con los detalles de la llegada del papa a Río de Janeiro, Facebook y Twitter ardían con la detención de dos ninjas, acusados de “incitación a la violencia”, que grabaron su propio arresto. Las redes y esa retransmisión eran la manera de saber en ese momento qué ocurría frente al Palacio del Guanabara, sede del Gobierno Estatal, mientras el Papa Francisco era recibido por las autoridades de Brasil.


Fueron las grabaciones y la denuncia pública de los Ninja las que han llevado al Ministerio Público  a investigar si, como denunció el colectivo, policías militares infiltrados se dedican a encender las protestas con cócteles molotov “con la intención de deslegitimar las manifestaciones”, afirma Torturra. Precisamente el NYT alberga en uno de sus blogs una amplia relación de las imágenes, muchas de ellas grabadas por los Ninja, que cuestionarían esa infiltración de agentes en las manifestaciones.


 
La cobertura de los Ninja ha conseguido fieles, Caetano Veloso les elogió en una columna, pero también ha generado un intenso debate sobre las formas de hacer periodismo en un momento en el que miles de manifestantes cuestionan el poder y hegemonía de los medios tradicionales, en manos de cuatro familias de la élite brasileña.


 
“La escena de uno de los ninjas erguido en los brazos de los manifestantes frente a la comisaria es muy elocuente respecto a la representatividad que esos jóvenes están conquistando. Pero, por mucho que se reconozca el papel de ese periodismo de combate, es necesario moderar un poco el entusiasmo y dedicar un tiempo a la reflexión”, mantiene Sylvia Debossan, periodista y profesora de la Universidad Federal Fluminense en la web Observatorio de Prensa, un foro desde el que se juzga el trabajo de la prensa brasileña.
 


“Hay ejemplos notables de reportaje, como lo que ocurrió en la última manifestación [el día de la llegada del Papa], pero hay fallos evidentes y hasta una cierta ingenuidad, como ocurrió en la entrevista exclusiva al alcalde de Río, Eduardo Paes (PMDB), el pasado día 19”, continúa Debossan. La entrevista a Paes, aliado del Partido de los Trabajadores de la presidenta Dilma Rousseff, causó un gran alboroto y marcó un antes y un después para los ninjas. De la noche a la mañana, un político de alto nivel concedía una entrevista en exclusiva a una red de periodismo independiente a la que días antes no le permitieron participar una rueda de prensa del gobernador de Rio Sergio Cabral.


 
El convite de Paes les regalaba credibilidad –muchos medios se hicieron eco de la entrevista-, pero al mismo tiempo les colocó en un brete. Los Ninja que acudieron a la cita apenas tuvieron tiempo de prepararse las preguntas y el resultado fue, sin duda, más favorable para el político que para los entrevistadores. Hubo defensores, pero también una avalancha de críticas por haberse prestado a ese regalo envenenado que, al final, ha expuesto al colectivo, sus orígenes y sus intereses partidarios.


 
Los Ninja no surgen de la nada, son el brazo audiovisual y se financian a través del colectivo cultural Fora do Eixo (FdE), nacido en 2005 con la aspiración de alimentar la escena musical de ciudades fuera del eje Río-São Paulo. Su estructura, dicen, ya permite organizar 5.000 shows anuales en 200 ciudades, pero su éxito genera antipatías.


 
Los críticos, involucrados en el mundo del activismo en red y de las nuevas herramientas de comunicación, les acusan de ser un grupo apadrinado y hasta financiado por el PT de Rousseff; de contar con subvenciones de grandes empresas como Vale o Petrobras que estarían lejos de proteger intereses de izquierda –como los derechos de los indios o el medio ambiente- y de contar con una organización vertical que no encajaría con la horizontalidad de los movimientos sociales que impulsaron las protestas. Este periódico, sin embargo, no ha conseguido que ninguno de esos críticos acepte ser citado.


 
El líder de FdE Pablo Capilé niega que Vale y Petrobras financien la red e insiste en que el 95% de sus ingresos los genera su propia actividad cultural, el resto proviene de subvenciones públicas y participación del sector. “Vale invirtió en un evento, una vez, de los 30.000 que hemos hecho. Y de Petrobras hemos recibido unos 800.000 reales (354.000 dólares) que provienen de un concurso público al que todo el mundo puede presentarse”, defiende Capilé.


 
Respecto a sus intereses partidarios, no lo niega. Se relacionan con el PT y dialogan con otros partidos de izquierda, incluyendo Rede, la sigla con espíritu ecologista con la que Marina Silva competirá por la presidencia contra Rousseff. “Aquí todo el mundo tiene derecho a declarar con quien está. De la misma manera que no podemos criminalizar la inversión pública tampoco podemos criminalizar la implicación política. Los Ninja dejan muy claro la idea política que tienen de Brasil, no lo esconden”, afirma Capilé.

 


Por María Martín São Paulo 31 JUL 2013 - 05:14 CET

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