En Singapur exploran el uso de machos Aedes para acabar con esa población de insectos de ese país. Foto Afp

Esos insectos usan centros cerebrales para detectar dos sustancias químicas con ese aroma

 

Los mosquitos siempre han preferido deleitarse con los humanos sobre otros animales, pero exactamente cómo distinguen entre los dos ha seguido siendo un misterio hasta ahora.

Los mosquitos Aedes aegypti han evolucionado para picar a los humanos confiando en moléculas de olor distintas de las exudadas por otras criaturas en el entorno circundante, reveló un nuevo estudio, publicado en Nature.

Estos mosquitos, que actúan como vectores de enfermedades como el Zika, el dengue y la fiebre amarilla, prefieren el olor humano sobre el de los animales, de acuerdo con la investigación que recupera The Independent.

El nuevo estudio, en el que participan científicos de la Universidad de Princeton en Estados Unidos, aplicó un enfoque novedoso al obtener imágenes de cerebros de mosquitos a una resolución muy alta para observar cómo identifican a sus próximas víctimas.

Los científicos diseñaron genéticamente mosquitos para hacer que sus cerebros se iluminaran cuando estaban activos y les entregaron aire con sabor humano y animal de maneras que podrían detectar mientras estaban dentro del equipo de imágenes personalizado del equipo.

Los investigadores buscaron comprender la mezcla exacta de componentes en el aire que los mosquitos usaban para reconocer el olor humano.

Carolyn McBride, profesora asistente de ecología y biología evolutiva y neurociencia, señaló: “Nos sumergimos en el cerebro del mosquito y preguntamos: ‘¿Qué puedes oler? ¿Qué ilumina tu cerebro? ¿Qué activa tus neuronas?, y ¿cómo se activa tu cerebro de manera diferente cuando hueles el olor humano en comparación con el animal?’”

Si bien el olor humano se compone de docenas de compuestos diferentes, estos también están presentes en la mayoría de los mamíferos en proporciones ligeramente diferentes. Para comparar y probar cómo los mosquitos detectaron olores de mamíferos y humanos, los científicos recolectaron muestras de pelo, piel y lana y utilizaron olor de 16 humanos, dos ratas, dos conejillos de indias, dos codornices, una oveja y cuatro perros.

"Para las muestras humanas, tuvimos un grupo de voluntarios. No se les permitió que se ducharan durante unos días, luego se desnudaron y se acostaron en una bolsa de teflón", explicó la estudiante graduada Jessica Zung.

Los participantes estaban desnudos ya que el algodón, el poliéster y otras fibras tienen sus propios olores que distorsionarían los datos, puntualizaron los científicos.

Al principio, los investigadores sospecharon que los cerebros de los mosquitos probablemente tenían una técnica muy avanzada para distinguir a los humanos de otros animales, pero el estudio encontró que el proceso era mucho más simple de lo que se pensaba.

"La sencillez nos sorprendió. Los mosquitos han desarrollado un mecanismo sorprendentemente simple para reconocernos", sostuvo McBride.

Los cerebros de los mosquitos tienen 60 centros nerviosos llamados glomérulos y los investigadores al principio pensaron que muchos, "tal vez incluso la mayoría", les ayudarían a encontrar su comida favorita.

"Cuando vi por primera vez la actividad cerebral, no podía creerlo, sólo dos glomérulos estaban involucrados", aseguró Zhilei Zhao, coautor del estudio.

Eso contradecía todo lo que esperábamos, así que repetí el experimento varias veces, con más humanos, más animales. Simplemente no podía creerlo. Es muy simple”, agregó.

Reduciéndose a los glomérulos que los mosquitos utilizan para detectar a los humanos, los científicos descubrieron que usan estos centros cerebrales para detectar dos sustancias químicas, decanal y undecanal, que tienen un olor ligeramente anaranjado y cítrico y están enriquecidos con el de humano.

"Para mí, es una historia evolutiva: si creamos una prueba estadística para diferenciar el olor humano, sería muy complejo, pero el mosquito hace algo muy simple, que le funciona bastante bien", añadió McBride.

Sobre la base del estudio, los científicos han patentado una mezcla con decanal que esperan que pueda conducir a cebos que atraigan a los mosquitos a trampas letales o repelentes que interrumpen la señal.

¿La vida real determina la conciencia?

Las premisas de que partimos no son bases arbitrarias, ni dogmas; son bases reales que sólo en la imaginación podemos abstraer. Son los individuos reales, su actividad y sus condiciones materiales de vida, tanto las que encontraron ya preparadas como las que han podido crear con el propio esfuerzo. Estas bases son, pues, comprobables por vía puramente empírica. La condición indispensable para cualquier historia humana es, naturalmente, la existencia de individuos humanos vivos.

El primer hecho a establecer es, pues, la constitución física de estos individuos y la situación en la cual ésta los deja frente a la naturaleza. No podemos hacer aquí, naturalmente, un estudio a fondo sobre la constitución física del hombre, ni sobre las condiciones naturales —geológicas, orográficas, hidrográficas, climáticas y otras— que la tierra le ofrece.

Toda historia ha de partir de estas bases naturales y de su modificación por el esfuerzo humano durante su transcurso. Podemos distinguir los hombres de los animales por la conciencia, por la religión y por todo aquello que se quiera. Ellos mismos empiezan a distinguirse de los animales en el momento que empiezan a producir sus medios de existencia, paso hacia delante determinado por la propia constitución física. Dedicándose a la producción de estos medios de existencia, los hombres edifican indirectamente su propia vida material.

La forma según la cual los hombres llevan a término esta producción depende, primeramente, de la naturaleza de los medios ya puestos a su disposición y que les es preciso reproducir. Conviene no considerar esta actividad sólo como una reproducción de la existencia física de los individuos; representa ya una forma determinada de la actividad de estos individuos, una forma establecida de manifestar su vida, un modo de vida fijado.

La manera como los individuos manifiestan su vida refleja exactamente lo que son. Lo que son coincide, pues, con su producción, tanto en aquello que producen como en la forma con que lo producen. Lo que son los individuos depende, pues, de las condiciones materiales de su producción. Esta producción aparece sólo con el crecimiento de la población. Presupone, por su parte, el establecimiento de relaciones entre los individuos. La forma de estas relaciones queda condicionada, a su vez, por la producción […].

El hecho es, por tanto, que determinados individuos, productivamente activos en un modo determinado, entran en unas relaciones sociales y políticas determinadas. La observación empírica ha de mostrar en los hechos de cada caso individual, sin mixtificación o especulación, la conexión de la estructura social y política con la producción.

La estructura social y el Estado surgen continuamente del proceso vital de individuos determinados, pero no tal como estos individuos son representados en la propia imaginación o en la de otros, sino tal como son en realidad, es decir, cómo actúan, producen materialmente y operan sobre unas bases y dentro de unas condiciones y unos límites materiales determinados e independientes de su voluntad.

La producción de ideas, de concepciones y de conciencia queda en principio directamente e íntimamente muy ligada con la actividad material y relación material de los hombres; es el lenguaje de la vida real. Las representaciones, el pensamiento y la relación intelectual de los hombres aparecen aún, en esta etapa, como la emanación directa de su comportamiento material. Igual sucede con la producción intelectual, tal como es representada por el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la metafísica, etc., de todo un pueblo.

Son los hombres los que producen sus representaciones, sus ideas, etc., pero los hombres reales, activos, condicionados para un desarrollo determinado de sus fuerzas productivas y de las relaciones correspondientes, hasta las formas más vastas que puedan tener. La conciencia no puede ser nada más que el ser consciente y el ser de los hombres es su proceso real de la vida. Si en toda ideología los hombres y sus relaciones nos aparecen invertidas como en una cámara oscura, el fenómeno es debido a su proceso histórico de vida, de la misma manera que la inversión de los objetos en la retina es debida a su proceso de vida físico.

En contraste directo con la filosofía alemana, que desciende del cielo a la tierra, ascendemos aquí de la tierra al cielo. Dicho de otro modo, no partimos de lo que los hombres dicen, se imaginan y representan, ni de aquello que son según las palabras, el pensamiento, la imaginación y la representación de los otros, para llegar a los hombres de carne y hueso; no es así; partimos de los hombres en la actividad real, a partir de su proceso de vida real, mostramos los desarrollos, reflejos y repercusiones ideológicas de este proceso vital.

Los fantasmas del cerebro humano son sublimaciones necesarias del proceso material de la vida de los hombres, el cual puede ser empíricamente constatado y reposa sobre bases materiales. La moral, la religión, la metafísica y toda otra ideología, juntamente con las formas de conciencia correspondientes, pierden con este hecho cualquier apariencia de existencia autónoma. No tienen historia, no tienen desarrollo; son los hombres los que, desarrollando su producción material y sus relaciones materiales, modifican juntamente con su existencia real el propio pensamiento y los productos del propio pensamiento. No es nunca la conciencia lo que determina la vida real, sino que es la vida real aquello que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como si fuese el individuo viviente; desde el segundo, correspondiente a la vida real, se parte de los individuos vivos, reales y concretos y la conciencia es considerada únicamente como su conciencia. […]

Esta forma de considerar las cosas no deja de tener sus presupuestos. Parte de bases reales y no las abandona ni un solo momento. Pero son unas bases constituidas por los mismos hombres, no aislados ni estáticos de algún modo imaginario, sino presos dentro de su proceso y afán de desarrollo real en determinadas ocasiones, un desarrollo empíricamente visible. Cuando se examina este proceso de actividad vital, la Historia deja de ser un montón de hechos sin vida —caso de los empiristas, aún abstractos— o una actividad ilusoria de sujetos imaginarios —caso de los idealistas. Donde acaba la especulación y donde se examina la vida real es allí donde empieza la ciencia real, positiva, el análisis de la actividad práctica del proceso de desarrollo práctico de los hombres.

Desaparece la fraseología sobre la conciencia y es reemplazada por el conocimiento real. La filosofía como actividad independiente pierde su medio de existencia con el estudio de la realidad; podrá ponerse en lo alto, en lugar de ella, una síntesis, en el mejor de los casos, de los resultados más generales que sea posible abstraer a través de un estudio del desarrollo histórico de los hombres.

Aisladas y separadas de la historia real, estas abstracciones no tienen el más pequeño valor. Sólo pueden servir para facilitar la clasificación de materiales históricos, para indicar el orden sucesivo de sus hechos. Pero no nos dan nunca, como pretende la filosofía, una receta o esquema que nos permita distinguir claramente las diferentes épocas históricas. Por el contrario, las dificultades empiezan cuando nos proponemos examinar y ordenar el material —de época pretérita o reciente— y representar la realidad. La eliminación de estas dificultades depende de premisas que nos es imposible desarrollar aquí y que hay que buscar en el estudio del proceso de vida real y de la actividad de los individuos de cada época. Vamos a tomar ahora algunas de estas abstracciones y las utilizaremos respecto a la ideología, explicándolas con ejemplos históricos […].

Con los alemanes privados de todo presupuesto, es preciso afirmar, ante todo, el presupuesto de toda existencia humana y, por lo tanto, de toda la Historia: que los hombres han de poder vivir para poder hacer la Historia. Pero resulta primordial e indispensable para vivir poder beber, comer, alojarse, vestir y aún algunas cosas más.

El primer hecho es, pues, la producción de los medios que permiten satisfacer estas necesidades; la producción de la vida material en sí es, verdaderamente, un hecho histórico, una condición fundamental de toda la Historia que aún hoy, como hace miles y miles de años, es preciso realizar cada día, cada hora, sólo para mantener a los hombres en vida. Hasta cuando la realidad necesaria es reducida a un bastón, al mínimo estricto como es el caso de san Bruno, implica actividad productora de aquel bastón. Resulta así que la primera exigencia de toda concepción histórica consiste en observar este hecho fundamental y tenerlo en cuenta en toda su importancia y extensión. Es cosa sabida que los alemanes no lo han hecho nunca; se han encontrado, pues, sin ninguna base terrestre para la Historia, y nunca han tenido, en consecuencia, ni un solo historiador. Los ingleses y los franceses han visto bajo un ángulo muy estrecho la relación entre este hecho y aquello que llaman Historia, sobre todo mientras han estado sometidos por la ideología política; pero han sido los primeros que han intentado dar a la Historia una base materialista escribiendo antes que todo las historias de la sociedad burguesa del comercio y de la industria.

El segundo punto consiste en que, una vez satisfecha la primera necesidad, la acción de satisfacerla y el instrumento ya adquirido de esta satisfacción hacen surgir nuevas necesidades, y esta producción de nuevas necesidades es el primer hecho histórico. Es aquí donde se puede ver enseguida de qué clase de madera está hecha la gran sabiduría histórica de los alemanes: allí donde se encuentran escasos de material positivo y no disponen de estupideces teológicas, ni políticas o literarias, para discutir, nuestros alemanes no ven ya Historia, sino “época prehistórica”; no nos explican por otra parte qué clase de paso hay desde este absurdo de la “prehistoria” a la Historia propiamente dicha, aunque, de todos modos, su especulación histórica se lanza preferentemente sobre esta “prehistoria” porque se cree libre de los embates del “hecho bruto”, y también porque en ella puede dejar libre su instinto especulativo, montando y deshaciendo las hipótesis a millares.

El tercer hecho, que entra ya aquí de lleno en el desarrollo histórico, consiste en que los hombres, puestos decididamente a renovar cada día la propia vida, empiezan a crear otros hombres, a reproducirse: es la relación entre hombre y mujer, entre padres e hijos, es la familia. Esta familia, que es al principio la única relación social, se hace más tarde una relación subalterna (fuera de Alemania), cuando el incremento de las necesidades engendra nuevas relaciones sociales y el aumento de la población crea nuevas necesidades; el tema de la familia ha de ser tratado y desarrollado, por tanto, de acuerdo con los hechos empíricos existentes y no según el “concepto de familia”, como hay costumbre de hacer en Alemania. No es preciso comprender, por otra parte, estos tres aspectos de la actividad social como tres estadios diferentes, sino simplemente como tres aspectos o, como tres “momentos” que han coexistido desde el comienzo de la Historia y de los primeros hombres y que se manifiestan todavía en la Historia actual.

Producir la vida, tanto la propia con el trabajo como la de los otros con la procreación, nos aparece así desde ahora como una doble relación: natural por una parte y social por otra (social en el sentido de acción conjugada de diversos individuos, no importa en qué condiciones, de qué manera y con qué finalidad). La consecuencia es un modo de producción o un estadio industrial determinados que van siempre ligados a una forma de cooperación o a un estadio social determinado, y este tipo de cooperación es él mismo una “fuerza productiva”. Otra consecuencia es la masa de las fuerzas productivas de que dispone el hombre, la cual determina el estado social y, por lo tanto, es preciso estudiar y elaborar la “historia humana” en relación con la historia de la industria y del intercambio. Pero resulta también bien claro que es imposible escribir una Historia así en Alemania, ya que a los alemanes les falta para poder hacerla, aparte de la facultad de concebirla y los materiales necesarios, también la “certeza sensible”, y que no se pueda experimentar sobre las cosas del otro lado del Rin porque no hay transcurso histórico. Es manifiesta, pues, de entrada, una interdependencia materialista de los hombres, condicionada por las necesidades y la forma de producción, tan vieja como los mismos hombres; una interdependencia que adopta continuamente nuevas formas y presenta con todo una “Historia”, sin que en cambio exista aún cualquier absurdidad política o religiosa que agrupe a los hombres.

25 abril 2022

(Tomado de Bloguemia)

Publicado enCultura
  El círculo muestra el Webb en el cielo, fotografiado por Gaia. En la ampliación, el Webb está en el centro y los puntos luminosos son rayos cósmicos durante la exposición. El otro recuadro es una segunda foto. — GAIA/ESA

Éxito en la calibración inicial de los 18 espejos dorados del nuevo observatorio astronómico a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra

La imagen de mayor resolución en infrarrojo que se haya tomado nunca desde el espacio es la que ha recogido y mandado a la Tierra el nuevo telescopio espacial James Webb, desde su aparcamiento a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. El hito no es tanto la imagen, de una estrella, como que representa el éxito en la alineación de los 18 segmentos dorados hexagonales del espejo del telescopio de forma que actúen como uno solo cuando recogen la luz que les llega. Además, un observatorio espacial europeo cercano ha fotografiado por primera vez al Webb, lanzado el pasado día de Navidad.

La fase de calibración fina se ha realizado hasta ahora solamente para la cámara del infrarrojo cercano (Nircam), la principal para la obtención de imágenes, pero solo uno de los instrumentos de los que dispone el James Webb. "Hemos alineado completamente el telescopio y lo hemos enfocado en una estrella y el rendimiento está superando las especificaciones", ha explicado Ritva Keski-Kuha, encargado del instrumento por parte de la NASA, quien se mostró entusiasmado con los resultados. "Ahora sabemos que hemos construido el telescopio adecuado", añadió en unas declaraciones en el Centro Goddard en Maryland.

En las próximas semanas se procederá a alinear los espejos con otros cuatro instrumentos científicos, entre ellos el espectrógrafo Nirspec, suministrado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Este avanzado producto de la ingeniería permitirá estudiar objetos celestes envueltos en nubes de gas y polvo, para saber más sobre el proceso de formación y evolución de las galaxias o caracterizar las atmósferas de exoplanetas para detectar presencia de agua.

Europeo también es el observatorio astronómico Gaia, que comparte posición con el Webb alrededor del punto de Lagrange 2 (L2), aunque llegó ocho años antes. El 18 de febrero pasado, cuando lo fotografió, los dos aparatos estaban separados por un millón de kilómetros y el Webb se ve, debido a su gran parasol, solo como un punto. El ingeniero de calibración de Gaia, Juanma Martín Fleitas, recibió las imágenes y logró identificar en ellas al Webb, que ya tiene su primera foto, además de un compañero permanente a 1,5 millones de distancia de nosotros con el que avanzará en el conocimiento del Universo.

El trabajo científico con el Webb no comenzará hasta que se haya completado el proceso de calibración, en junio o julio. Seguramente este telescopio espacial, el de mayor tamaño, potencia y complejidad de la historia, en el que también participa Canadá, llegará a tiempo de empezar a estudiar el Universo junto al veterano Hubble.

En los telescopios espaciales, todos los instrumentos ven el cielo al mismo tiempo. Para observar un objetivo concreto con un instrumento concreto, lo que se cambia es la orientación del observatorio y para todo ello, la calibración fina es imprescindible, explica Jonathan Gardner, director científico adjunto del Webb.

Este experto también contesta a la pregunta de si se pueden utilizar simultáneamente varios instrumentos: "Con exposiciones científicas en paralelo, cuando apuntamos un instrumento a un objetivo, podemos obtener datos de otro instrumento al mismo tiempo. Las observaciones en paralelo no observan el mismo punto del cielo, así que proporcionan básicamente una muestra al azar del Universo. Con una gran cantidad de datos en paralelo, los científicos pueden establecer las propiedades estadísticas de las galaxias que se detectan. Además, en programas que pretenden cartografiar una gran área, muchas de las imágenes en paralelo se superpondrán, lo que aumenta la calidad de la valiosa base de datos del Webb".

22/03/2022 00:44

Por Malen Ruiz de Elvira

Diez postulados sobre ciencia y anticiencia[1]

La pandemia de Covid-19 y la aceleración de fenómenos relacionados con la crisis climática reactualizaron en los últimos años de forma dramática el debate sobre la ciencia, sus posibilidades y límites, sus usos y los intereses sociales que la motorizan y que expresa, con posiciones tan diversas como divergentes, que van desde una celebración acrítica hasta una impugnación absoluta. Como aporte desde el marxismo publicamos este artículo del biólogo evolutivo, genetista y profesor retirado de la universidad de Harvard Richard Levins (1930-2016), que forma parte del libro La biología en cuestión. Ensayos dialécticos sobre ecología, agricultura y salud, escrito junto a Richard Lewontin y publicado recientemente por primera vez en castellano por Ediciones IPS.

 

Desde que los intelectuales de izquierda comenzaron a considerar a la ciencia como una fuerza de emancipación, los marxistas, en su doble papel de críticos sociales y de científicos participantes, han lidiado teóricamente con su naturaleza contradictoria. Como existe una rica diversidad de reflexiones marxistas sobre la ciencia, no puedo afirmar que las líneas que siguen a continuación son “la” posición del marxismo. Me limito a presentar en forma esquemática algunos postulados sobre la ciencia que han guiado mi trabajo como científico marxista.

  1. Todo el conocimiento proviene de la experiencia y de la reflexión sobre ella, a la luz del conocimiento previo. La ciencia no es única ni diferente de otras modalidades de aprendizaje, al menos en este aspecto.

Lo que hace especial a nuestra ciencia es que constituye un momento particular en la división del trabajo, por la cual se destinan recursos, se designan personas y se crean instituciones de un modo específico para organizar la experiencia con el propósito de efectuar descubrimientos. De acuerdo con esta tradición, se ha hecho un esfuerzo autoconsciente por identificar fuentes y tipos de error, y por corregir distorsiones que son fruto del capricho. Esta empresa ha sido a menudo exitosa. Hemos aprendido a estar alertas frente al posible influjo de factores que inducen a error y a la necesidad de efectuar comparaciones controladas; hemos aprendido que la correlación no significa que haya causalidad y que las expectativas del experimentador pueden afectar al experimento; también hemos aprendido a lavar los recipientes de vidrio del laboratorio para evitar la contaminación, y a vislumbrar tendencias y distinciones a partir de una cantidad gigantesca de números. Nuestra autoconciencia reduce ciertos tipos de error, pero no alcanza a eliminarlos a todos, ni tampoco protege a la empresa científica de los prejuicios propios de quienes se dedican a ella.

Por el contrario, el denominado conocimiento tradicional no es estático ni irreflexivo. Los africanos (probablemente en su mayoría mujeres) traídos como esclavos a América rápidamente desarrollaron una medicina afroestadounidense. Fue elaborado en parte a partir de la evocación del conocimiento de plantas que se encontraban tanto en África como en América, de un conocimiento que en parte fue tomado prestado de la sabiduría sobre plantas de los nativos americanos, y en parte a partir de experimentar sobre la base de reglas oriundas de África sobre cómo debían ser las plantas medicinales. La enseñanza de la medicina tradicional siempre requiere de cierta experimentación, incluso aunque sea presentada como la transmisión de un saber preexistente. Por último, es probable que los criterios usados para prescribir diversas terapias con hierbas en la medicina no europea/no estadounidense estén mejor fundamentados que los criterios que guían las decisiones sobre cesáreas, implantes de marcapasos o mastectomías radicales que se toman en el ámbito de la práctica médica científica en Estados Unidos.

Incluso aquello que se describe como conocimiento intuitivo (en oposición al intelectual) proviene de la experiencia: nuestro sistema nervioso/endócrino es un mecanismo de integración maravilloso que aglutina nuestras ricas y complejas historias en una comprensión holística, la cual aparece desgajada de sus orígenes o elementos constituyentes. Los conocimientos científico e intuitivo no son fundamental y epistemológicamente diferentes; más bien difieren en los procesos sociales que intervienen en su gestación, y no se excluyen entre sí. De hecho, una de mis metas cuando enseño matemáticas a los científicos de la salud pública es educar su intuición, de modo tal que lo esotérico se vuelva obvio, e incluso trivial, y la complejidad pierda su poder de intimidarnos.

  1. Todas las modalidades de descubrimiento enfocan lo nuevo tratándolo como si fuera parte de lo viejo. Como a menudo sucede que lo nuevo se parece a lo viejo, nos es posible hacer ciencia. Pero lo nuevo a veces es muy diferente de lo viejo: cuando la simple reflexión sobre la experiencia no basta, necesitamos una estrategia de descubrimiento más autoconsciente. Entonces se torna necesario hacer ciencia creativa. En el largo plazo, estamos destinados a que la novedad nos termine por parecer más extraña de lo que imaginábamos, por lo que las ideas previas, por más bien fundamentadas que estén, se mostrarán erróneas, limitadas o acabarán siendo irrelevantes. Esto es verdad en todos los casos, ya sea que se trate de sociedades modernas o tradicionales, clasistas o sin clases sociales. En consecuencia, tanto la moderna ciencia europea/estadounidense, al igual que el saber de otras culturas, son falibles y están destinados a errar eventualmente.

Llamar “científica” a una cosa no significa que esta sea verdad. En el lapso de mi existencia, ciertos postulados científicos sobre el carácter inerte de los “gases nobles”, la forma en que agrupamos a los seres vivos en grandes categorías, las visiones sobre cuán antigua es nuestra especie, los modelos que consideraban al sistema nervioso como un conmutador telefónico, así como las nociones de estabilidad ecológica, todos estos conceptos han sido puestos en tela de juicio por nuevos descubrimientos o perspectivas. Además, grandiosas iniciativas técnicas basadas en la ciencia han terminado por producir resultados desastrosos: pesticidas que incrementan las plagas; hospitales que son focos de infección; antibióticos que han generado nuevos agentes patógenos; control de inundaciones que incrementa el daño de las inundaciones y desarrollo económico que redunda en un aumento de la pobreza. Tampoco podemos dar por sentado que los errores pertenecen al pasado y que ahora tenemos todo claro; esto sería una suerte de doctrina del “fin de la historia” aplicada a la ciencia. El error es intrínseco a la ciencia realmente existente. El presente no tiene un estatus epistemológico único, exclusivo; sucede que sencillamente vivimos inmersos en él.

Por lo tanto, debemos considerar la noción de la “vida media” de una teoría como un descriptor regular del proceso científico, y poder preguntarnos (aunque sin responder necesariamente): ¿en qué condiciones podría invalidarse la segunda ley de la termodinámica?

  1. Todas las modalidades del saber presuponen un punto de vista. Esto es válido para nuestra especie como para otras. Cada punto de vista define lo que es relevante en la vorágine de los estímulos sensoriales, qué preguntas hacer sobre los objetos relevantes y cómo encontrar las respuestas.

El punto de vista está condicionado por la modalidad sensorial de la especie. Por ejemplo, los primates y las aves dependen totalmente de la visión. Con la información visual, los objetos tienen contornos claramente delimitados. Pero eso no sucede cuando la principal fuente de información es el olor, como es el caso de las hormigas. Las lagartijas Anolis perciben a los objetos en movimiento como cosas del tamaño correcto para comer, o bien como una amenaza. Un mosquito hembra percibe una reunión académica como gradientes de dióxido de carbono, humedad y amoníaco, todos indicios de que tendrá una buena ingesta de sangre, mientras que la anémona de mar confía en que la cantidad de glutatión disuelta en el agua es un indicio de que tiene que extender sus tentáculos para capturar su alimento. El hecho de que vivimos sobre la superficie de la Tierra nos hace ver natural que el foco de nuestra astronomía sean los planetas, las estrellas y otros objetos, mientras ignoramos los espacios que existen entre ellos. La escala temporal de nuestras vidas hace que las plantas parezcan inmóviles, hasta que la fotografía en cámara rápida nos revela esos cambios que antes eran imperceptibles. Interactuamos en forma más cómoda con objetos que poseen la misma escala de tiempo y tamaño que nosotros, y tenemos que inventar métodos especiales para lidiar con lo muy pequeño o lo muy grande, lo que es muy veloz o demasiado lento.

  1. Un punto de vista es algo absolutamente esencial para sobrevivir y poder darle algún sentido a un mundo rebosante de potenciales estímulos sensoriales. La mayor parte del aprendizaje consiste en definir lo que es relevante y determinar qué es lo que hay que ignorar. Por lo tanto, la respuesta adecuada al descubrimiento de la universalidad de los puntos de vista en la ciencia no es el vano intento de eliminar el punto de vista, sino reconocer en forma responsable nuestros puntos de vista y usar ese conocimiento para contemplar críticamente nuestras propias opiniones y las de nuestros pares.
  2. La ciencia tiene una naturaleza dual. Por un lado, nos instruye acerca de nuestras interacciones con el resto del mundo, ayudando a nuestra comprensión y guiando nuestras acciones. Realmente hemos aprendido un montón sobre la circulación de la sangre, la geografía de las especies, el plegado de las proteínas y la deriva de los continentes. Podemos leer registros fósiles de miles de millones de años de antigüedad, reconstruir los animales y los climas del pasado y la composición química de las galaxias, trazar las vías moleculares de los neurotransmisores y el rastro de olor de las hormigas. Y podemos inventar herramientas que seguirán siendo útiles hasta mucho tiempo después de que las teorías que ayudaron a crearlas se hayan convertido en pintorescas notas al pie de la historia del conocimiento.

Por otra parte, en tanto producto de la actividad humana, la ciencia refleja las condiciones de su producción y los puntos de vista de quienes la crearon. La agenda de la ciencia, el hecho de que algunas personas se capaciten y lleguen a ser científicas, mientras que otras quedan excluidas, las estrategias de investigación, los instrumentos físicos de investigación, el marco intelectual dentro del cual se formulan los problemas y se interpretan los resultados, los criterios para resolver un problema en forma exitosa, y las condiciones de aplicación de los resultados científicos, son a la vez un subproducto de la historia de la ciencia y las tecnologías generadas por ella, y de las sociedades que las producen y las poseen. El patrón de conocimiento e ignorancia en la ciencia no está dictado por la naturaleza, sino que obedece a factores como el interés y la creencia. Con mucha facilidad extrapolamos nuestra propia experiencia social a la vida social de los babuinos, nuestra comprensión del orden en los negocios, que se apoya en una jerarquía de controladores y controlados, a la regulación de los ecosistemas y el sistema nervioso. Las teorías, respaldadas por toneladas de datos, a menudo caen en el dogmatismo y generan confusión sistemáticamente.

La mayor parte de los análisis de la ciencia pasan por alto esta naturaleza dual, ya que se focalizan solamente en un aspecto u otro de la ciencia. Algunos hacen hincapié en la objetividad del conocimiento científico, y sienten que representa el progreso del género humano en cuanto a la comprensión. Acto seguido, hacen caso omiso de la determinación social obvia de este, y de los usos antihumanos de la ciencia –que todos conocemos–, considerándolos “usos indebidos”, o “mala” ciencia, mientras mantienen intacto su modelo de la ciencia en tanto búsqueda desinteresada de la verdad.

Otros prestan oídos a la creciente conciencia de la determinación social de la ciencia para rechazar sus pretensiones de validez. Se imaginan que las teorías no guardan relación alguna con sus objetos de estudio, y que no son más que un taparrabos al servicio de fines espurios, como las carreras individuales, o un instrumento del dominio de clase, género o bien de algunas naciones sobre otras.

Al destacar el anclaje cultural de la ciencia, estos análisis ignoran los rasgos comunes que poseen la astronomía babilónica, maya, china y británica, así como la similitud de sus calendarios. Cada uno de ellos proviene de un contexto cultural diferente, pero describe (más o menos) el mismo cielo. Reconocen años de la misma longitud, dan cuenta de los mismos planetas y lunas, y calculan los mismos eventos astronómicos usando medios muy diferentes.

Los partidarios del determinismo social también ignoran los usos simi¬lares de plantas medicinales en Brasil y Vietnam, el sistema para designar plantas y animales que se corresponde en forma aproximada con lo que nosotros llamamos especies animales. Todos los pueblos han buscado plantas curativas y han tendido a descubrir usos similares para las mismas hierbas.

Otras tradiciones diferentes a la nuestra también poseen sus propios contextos sociales. Los sacerdotes de Babilonia, o los administradores chinos, no eran burgueses liberales, pero no eran más sabios ni estaban menos sujetos a determinados puntos de vista. Ni tampoco la frase “los antiguos dicen” nos revela algo acerca de la validez de lo que ellos afirman. Los antiguos, al igual que los modernos, pertenecen a ciertos géneros, a veces a clases sociales, siempre están inmersos en una cultura y expresan esas posiciones desde su punto de vista. Aquellos antiguos cuyo pensamiento ha sido preservado en el papel tampoco eran una muestra tomada al azar de los antiguos pensadores.

No obstante, el hecho de que el punto de vista esté socialmente determinado y sea de índole condicional, no significa que sea arbitrario. Aunque todas las teorías acaban por ser erróneas, algunas no están en lo cierto ni siquiera de manera temporal. La determinación social de la ciencia no implica una defensa o actitud tolerante hacia doctrinas que son flagrantemente falsas, como la superioridad racial o de género, o incluso la categoría de raza en sí, ya sea que estas adopten la forma académica convencional, o se expresen en nociones como las del “hombre adámico” y “el pueblo del barro” que defiende el Movimiento de Identidad Cristiana. El racismo es un objeto más real que la raza y es lo que determina las categorías raciales.

Por ende, la tarea del analista de la ciencia es dar cuenta de las interacciones e interpenetraciones que existen entre el trabajo intelectual y los objetos a los que se aplica esa labor bajo diferentes condiciones de trabajo y en diferentes estructuras sociales. El arte de la investigación radica en tener la sensibilidad para decidir cuándo una simplificación útil y necesaria se ha tornado una noción simplista que solo genera confusión.

  1. La ciencia contemporánea que se practica en Europa y América del Norte es un subproducto de la revolución capitalista. Comparte con el capitalismo moderno la ideología liberal progresiva que rige su práctica y que a su vez ayudó a moldear. Al igual que el liberalismo burgués en general, ha soltado amarras con sus principios y está deshumanizada. Proclamó ideales universales que no abrazó en forma sincera, acabó por violarlos en la práctica y a veces reveló que esos ideales eran opresivos, incluso en el plano teórico.

En consecuencia, hay varios tipos de críticas que pueden hacerse a la ciencia. La vertiente conservadora hace suya la crítica precapitalista. Está en un aprieto por el desafío que el conocimiento científico plantea a las creencias religiosas tradicionales, así como a las reglas sociales y a quienes detentan el poder. Además, tampoco aprueba el juicio independiente de las ideas y los valores, no exige la presentación de evidencias allí donde la autoridad ha emitido su juicio y por ende la perturba el aspecto más subversivo de la ciencia. Los creacionistas identifican el contenido ideológico de la ciencia en forma bastante precisa, al cual tildan de humanismo secular, contra el postulado liberal de que la ciencia es el opuesto neutral de la ideología. Pero más allá de sus denodados esfuerzos por detectar conflictos entre los partidarios de la evolución en las revistas científicas, y flancos débiles en la moderna teoría de la evolución, su desafío no es en favor de tornar a la ciencia más “científica”, más democrática, menos sometida a ideologías opresivas y por darle un cariz más abierto. Al contrario, proponen volver a la fe, a la variante más grosera de autoridad, y a las certidumbres antiintelectuales. Su rechazo visceral del ámbito intelectual se expresa a menudo en cierto deleite que manifiestan frente a las estupideces de los científicos, a las que contraponen la sabiduría del “hombre de la calle”, una actitud que a primera vista podría parecer seductoramente democrática. Pero no se trata aquí de la afirmación de que todo el mundo es capaz de arribar a un pensamiento riguroso y disciplinado, sino que al revés, niegan de cuajo la importancia que reviste el pensamiento serio, complejo, y privilegian las intuiciones espontáneas que nos brindan las certidumbres no probadas. Los críticos conservadores aceptan la dicotomía del conocimiento versus los valores, y optan por los suyos particulares cuando surge el conflicto.

Al mismo tiempo, los críticos conservadores rechazan el reduccionismo y la parcelación que imperan en la ciencia contemporánea, y se pronuncian en favor de una visión holística, “orgánica”, del mundo. En un nivel estético y emocional, su holismo en parte se asemeja a la crítica radical de la ciencia, pero su holismo es jerárquico y estático, reafirma la armonía y el equilibrio, la ley y el orden, la corrección ontológica acerca de cómo son las cosas, como fueron, o como imaginamos que pudieron haber sido.

Los críticos liberales más consecuentes de la ciencia aceptan el postulado de que esta tiene metas válidas, pero critican las prácticas que violan esas metas. Aprueban la ciencia en tanto conocimiento público y deploran el secreto que imponen los militares y los intereses comerciales sobre ella. Quieren que haya un acceso democrático a la ciencia, determinado tan solo por la capacidad, y deploran las barreras de clase, género y raza que se oponen a la capacitación científica, al acceso a los puestos y la credibilidad que otorga la ciencia. Están de acuerdo con que las ideas deben ser juzgadas solamente en base a sus méritos y a las pruebas, sin importar de dónde provengan las ideas, pero acaban por reforzar las jerarquías que rigen la credibilidad mediante un amplio vocabulario que usan para rechazar las ideas no ortodoxas y a sus adeptos como “exagerados”, “charlatanes”, “ideológicos”, “no convencionales”, “desprestigiadas”, “anecdóticas” o bien “no demostradas”. Puede que se horroricen frente a los usos de la ciencia para producir mercancías perjudiciales o armas mortíferas, o cuando esta es usada para justificar la opresión, pero sin renunciar a la creencia de que el pensamiento y la emoción deben mantenerse separados.

En razón de la creciente ceguera, estrechez de miras, dogmatismo, intolerancia e intereses ocultos que imperan en la ciencia oficial, han surgido movimientos alternativos, especialmente en los campos de la salud y la agricultura. Estos deben ser evaluados con las mismas herramientas que usamos para ponderar a la ciencia “oficial”. ¿Quiénes son sus dueños, de dónde provienen, qué puntos de vista expresan, cómo se validan estos, qué prejuicios teóricos reflejan? Al estar inmersas en un contexto capitalista, estas alternativas también son un campo fértil para la explotación, la producción de mercancías y, a menudo, sucede que tienen un perfil comercial desmedido. También tienen raíces de clase que conducen a algunos a separar las causas individuales de las sociales (por ejemplo, critican las curas mágicas de la industria farmacéutica pero venden sus propias curas milagrosas y “naturales”, o promueven tratamientos holísticos para el cáncer ignorando el origen industrial de muchos de ellos). Las comunidades alternativas son ámbitos donde la crítica radical incisiva se mezcla con el espíritu emprendedor típico de la pequeña y mediana empresa.

La crítica marxista intenta ver a la ciencia, tanto en su aspecto liberador como opresivo, junto con sus portentosos hallazgos y su ceguera obstinada, como una expresión mercantilizada de los intereses e ideologías masculinistas típicas del capitalismo liberal europeo, organizada para abordar los fenómenos reales del mundo natural y social. Su ideología es tanto un subproducto del liberalismo europeo como una contribución autónoma a esa ideología, más que un mero reflejo pasivo de ella.

Las críticas de la izquierda a la agricultura, la medicina, la genética, el desarrollo económico y a otras áreas de ciencia aplicada apuntan a los aspectos internos y externos que limitan la capacidad de la ciencia para alcanzar las metas que se propone. Lo externo se refiere a la posición social de la ciencia como industria del conocimiento, que tiene sus dueños, quienes la dirigen con el propósito de obtener ganancias y poder, según lo que dictan creencias compartidas, en su mayoría hombres. Las modalidades de inclusión y exclusión del campo de la ciencia, las diversas subdivisiones entre las disciplinas, las condiciones de límites ocultas que frenan la investigación, todo ello sale a la luz cuando examinamos su contexto social. Podemos comprender el recurso predominante a la quimioterapia en la medicina, y el uso de pesticidas en la agricultura, como expresiones de la mercantilización del conocimiento por parte de la industria química. Pero el recurso a las curas mágicas moleculares es algo que va de la mano con la filosofía reduccionista que ha dominado la ciencia europea/norteamericana desde sus orígenes en el siglo XVII, y a su vez es refrendado por la experiencia atomizada que tenemos de la vida social burguesa. (A medida que reconstruimos los vínculos, vemos que lo “interno” y lo “externo” no son, de hecho, explicaciones alternativas rígidamente contrapuestas, sino otro ejemplo más del principio general de que no hay subdivisiones completas y separadas de la realidad. Pese a esto, la ciencia está plagada todavía por falsas dicotomías como organismo/ ambiente, naturaleza/crianza [nature/nurture], determinado/azaroso, social/individual, psicológico/fisiológico, ciencia dura/ciencia blanda, variables independientes/variables dependientes, y así sucesivamente).

Lo interno se refiere a las ideologías reduccionistas, fragmentarias, descontextualizadas y mecanicistas (opuestas a lo holístico o lo dialéctico) y a la política liberal-conservadora hacia la ciencia. Los marxistas, junto con otros críticos de izquierda, siempre han defendido la necesidad de ampliar el alcance de las investigaciones, situándolas en un contexto histórico, reconociendo la interrelación existente entre los fenómenos y la prioridad que tienen los procesos por sobre las cosas. Por su parte, la ideología conservadora por lo general defiende la precisión elegante en torno a objetos estrechamente delimitados y acepta las condiciones marco sin siquiera reconocerlas.

  1. La crítica radical de la ciencia también se extiende a los procedimientos que se aplican en el proceso de investigación. Al enfocar un nuevo problema, el marxismo hace que yo me formule dos interrogantes básicos: ¿por qué las cosas son como son en vez de ser un poquito diferentes, y por qué las cosas son como son en lugar de ser muy diferentes? Aquí, la palabra “cosas” tiene un doble significado, ya que se refiere a los objetos de estudio y al estado de la ciencia que los estudia.

La respuesta que dio Newton a la primera pregunta es que las cosas son como son porque no hay nada que les suceda.

Pero nuestra respuesta es que las cosas son como son a causa de la acción de procesos opuestos. La primera cuestión tiene que ver con la autorregulación de los sistemas, la homeostasis. Frente a influencias que están en constante movimiento, ¿cómo es que las cosas permanecen iguales a sí mismas, hasta el punto en que podemos reconocerlas? Una vez planteada, esa cuestión ingresa al ámbito de la teoría de sistemas en sentido estrecho, el modelaje matemático de sistemas complejos. Esa disciplina parte de un conjunto de variables, y de las conexiones entre ellas, y se pregunta: ¿es estable el sistema?, ¿con qué rapidez se recupera después de una perturbación?, ¿cómo responde a los cambios permanentes en su entorno?, ¿cuánto cambio puede tolerar? Se pregunta, cuando los eventos externos impactan sobre el sistema, ¿cómo es que estos se propagan por todo el sistema?, ¿cómo es que hay vías que los amplifican y otras que los disminuyen? Trabajamos con nociones como circuitos de retroalimentación positiva y negativa, vías, conectividad, sumideros, retraso, barreras reflectantes y absorbentes. En sus propios términos, este análisis es “objetivo”. Pero las variables en sí son productos sociales. Por ejemplo, la noción aparentemente no problemática de densidad de población tiene al menos cuatro definiciones diferentes que conducen a fórmulas distintas para efectuar mediciones y llevan a resultados diferentes, cuando las mediciones son comparadas entre distintos países o clases. Podríamos simplemente dividir el número total de personas por el área (o recurso) total:

D = Σ personas/ Σ área

Podríamos preguntar, ¿cuál es la densidad promedio en que viven las personas? Entonces podríamos usar la siguiente fórmula:

D = Σ (personas/área) (personas en esa área) / Σ personas

que nos muestra la desigualdad en el acceso a los recursos. O podríamos hacer lo mismo, pero desde la perspectiva de los recursos. El recurso total por persona es:

D = Σ área / Σ personas

La intensidad promedio de explotación de un recurso queda expresada así:

D = Σ (área / personas) (área) / Σ área

Por ende, incluso aquello que parece ser una medición objetiva está influido por el punto de vista, ya sea que opere como un factor consciente o bien permanezca oculto. Nancy Krieger, profesora de la Universidad de Harvard, ha usado la metáfora de la autosemejanza de los fractales para destacar que lo social y lo biológico son inseparables en todos los niveles, desde lo más macro hasta los detalles finos de lo micro en la epidemiología [2].

La segunda pregunta hace a la cuestión de la evolución, la historia y el desarrollo. La respuesta básica es que las cosas son como son porque acabaron por ser así, no porque tengan que ser de ese modo, o porque siempre fueran así, o porque es la única forma de ser. Desde esta perspectiva, volvemos a examinar la primera pregunta y nos preguntamos: ¿qué variables pertenecen al sistema, y cómo fue que arribaron allí?, ¿qué es lo que nosotros queremos dilucidar acerca del sistema?, ¿qué quiere decir “nosotros”?, ¿quién lo dice?, ¿aparecen nuevas conexiones mientras las viejas relaciones desaparecen?, ¿las variables se unifican entre sí o se subdividen?, ¿las ecuaciones cambian también?, ¿deberíamos usar ecuaciones u otros medios de descripción? Y como sabemos que los modelos que usamos no son fotografías precisas de la realidad, ¿cómo cambian los resultados cada vez que nos apartamos de los supuestos?, ¿cuándo resulta importante eso?

Los supuestos de los que partimos en la primera formulación se convierten ahora en preguntas. Es en este terreno donde los decisivos aportes de la dialéctica marxista, combinados con un conocimiento cabal de los objetos de interés y de las habilidades técnicas que requiere un oficio, han dado sus mejores frutos. Aquí nos encontramos con postulados familiares, como el de la unidad e interpenetración de los opuestos, la conexión universal, el desarrollo a través de la contradicción, los niveles de integración y otros conceptos semejantes, tan áridos en los listados de los manuales de dialéctica, pero pletóricos de implicancias y rebosantes de potencial creativo.

Por último, estos mismos métodos se pueden usar reflexivamente para examinar las limitaciones históricas que han actuado sobre el marxismo como consecuencia de las circunstancias históricas que atravesó y la composición de los movimientos marxistas. Pero estos métodos no deberían ser usados de un modo mecanicista, esencialista, rechazando algunas nociones por el hecho de que se originaron en Europa y son ajenas a América Latina, o fueron creadas por hombres y son por lo tanto irrelevantes para las mujeres, o surgieron en el siglo XIX y por lo tanto no aplican al siglo XXI. Al fin de cuentas, todas las ideas son ajenas a la mayoría de los lugares donde viven sus adeptos, y en todos los lugares del mundo la mayoría de las ideas vigentes son de origen extranjero. Más bien, el contexto histórico puede ser usado para evaluar las ideas críticamente, para descubrir los aportes, las limitaciones y las transformaciones necesarias. Los aportes del feminismo y del movimiento ecologista, particularmente de aquellas ramas que ya han convergido con el marxismo, son especialmente valiosas para tomar cierta distancia y hacer esta evaluación. Hay ciertos temas que habían sido relegados a la periferia de la visión marxista predominante, que ahora pueden volver a ocupar el lugar que les corresponde en el materialismo histórico, y podemos estudiar con más riqueza las sociedades y los modos de producción y reproducción sociales/ecológicos.

  1. Aunque las diferentes teorías usan términos diversos, estudian objetos diferentes y tienen metas distintas, no son inconmensurables entre sí. Linneo consideraba que las especies habían sido fijadas de una vez para siempre en el momento de la creación, y que cada ejemplo particular era una versión degradada de un diseño arquetípico. Los biólogos evolucionistas consideran a las especies como poblaciones que son intrínsecamente heterogéneas, sujetas a las fuerzas del cambio. La descripción de lo típico es considerada una abstracción que se hace a partir de un conjunto de animales o plantas reales. No obstante, yo todavía uso los nombres latinos acuñados por Linneo para los géneros y las especies, muchos de los cuales el propio Linneo reconocería, y podría hablar con él sobre plantas y debatir acerca de su anatomía o distribución geográfica. Seguramente estaría encantado de saber que nuestra tecnología nos ha brindado nuevas formas de distinguir entre plantas similares. No estaríamos de acuerdo sobre la importancia que tiene la variación dentro de una especie, y no sé cómo reaccionaría ante la estrafalaria idea de que la similitud a menudo delata un origen común. Pero podríamos hablar.

Esto es válido también para culturas muy distintas entre sí. Todos los pueblos tienen nombres para las plantas y animales. La mayoría de los pueblos les asignan nombres diferentes a plantas que corresponden a diferentes especies identificadas por Linneo, y dividen el mundo botánico en diferentes categorías, al igual que nosotros. También tienden a distinguir más finamente entre organismos que tienen que ser categorizados en forma diversa. Y, al igual que sucede con nuestras propias teorías, las suyas también “funcionan”, ya que sirven de guía a acciones que a menudo conducen a resultados aceptables. Ya sea que se trate de un taxonomista universitario que reconoce que la mitad de las serpientes de la provincia de Darién son venenosas, o un aborigen choco que nos dice que todas las serpientes son venenosas, pero que solo resultan mortales el 50 por ciento de las veces, la conclusión práctica es similar: cuando usted camina por la selva, tenga cuidado con las serpientes.

Además, las herramientas de investigación tienen una vida más larga que las teorías. Galileo quedaría impresionado al ver nuestros modernos y sofisticados telescopios, pero no estaría completamente perdido en un observatorio actual. Aunque un economista marxista podría no estar interesado en los modelos de equilibrio de oferta y demanda de la teoría neoclásica, o en las técnicas de análisis de costos y beneficios tan caras a la mentalidad empresarial, estos serían perfectamente comprensibles para él. El postulado de que las diferentes perspectivas son inconmensurables, hablan lenguajes diferentes y no tienen puntos de contacto entre sí es una grosera distorsión de la comprensión del punto de vista social. La existencia de barreras teóricas no redunda en la soledad existencial que imaginan los observadores distantes.

  1. La diversidad existente en la naturaleza y la sociedad no impide la comprensión científica. Cada lugar es claramente diferente, y cada ecosistema tiene características que lo hacen único. Por lo tanto, la ecología no va en busca de reglas universales, tales como “la diversidad de plantas está determinada por los herbívoros”, ni busca predecir la flora de una región a partir del estudio de los patrones de lluvia. Lo que sí puede hacer es buscar los patrones de la diferencia, los procesos responsables de ese carácter único y ex¬clusivo. Así, el número de especies que habitan en una isla depende de los procesos de colonización y especiación, que aumentan el número de individuos, y de los procesos de extinción, que lo reducen. Podemos ir más allá y relacionar la colonización con la distancia de una fuente de migración, la extinción con la diversidad de hábitats y áreas, y con la estructura de la comunidad, y también tratar de explicar por qué los migrantes son de un tipo particular, y así sucesivamente. Los resultados serán muy diferentes en islas muy pequeñas, donde las poblaciones no duran el tiempo suficiente como para dar lugar a nuevas especies, o que están tan cerca de las fuentes de migrantes que acaban por bloquear cualquier chance de diferenciación local, de aquellos que se observan en islas muy remotas que cuentan con una gran diversidad en su hábitat.

Es erróneo recurrir a la especificidad local con el fin de rechazar las generalizaciones abusivas. Lo que estamos buscando es identificar los procesos opuestos que impulsan la dinámica de un tipo de sistema (por ejemplo, las selvas tropicales, o una isla, o la economía capitalista), absteniéndonos de postular un resultado único y universal.

  1. Quienes defendemos a la ciencia desde la izquierda no podemos defender a la ciencia tal cual es. Por el contrario, tenemos que adoptar una postura crítica, tanto hacia la ciencia liberal como hacia sus enemigos reaccionarios. El ataque actual lanzado por la derecha contra la ciencia es parte de una ofensiva más general contra el liberalismo, ahora que el derrumbe del socialismo a nivel mundial lo torna innecesario, y la intensificación de la competencia durante un período de prolongado estancamiento hace aparecer al liberalismo como una opción demasiado costosa. Aunque su oposición al liberalismo es una oposición a los aspectos liberadores de esa doctrina, el ataque reaccionario contra el liberalismo tiende a hacer hincapié en los aspectos opresivos o poco efectivos del liberalismo.

Tenemos que exigir la apertura de la ciencia a aquellos que han sido excluidos, democratizando lo que es una estructura autoritaria modelada según las necesidades de las corporaciones, e insistir en que la meta de la ciencia debe ser la creación de una sociedad justa compatible con la riqueza y diversidad de la naturaleza. No debemos ocultarnos detrás del culto a los expertos, sino ponerlo en entredicho, en favor de enfoques que combinen la participación de profesionales y legos. La condición óptima para la ciencia es tener un pie en la universidad y otro en la comunidad en lucha, de modo tal que podamos contar con la riqueza y la complejidad de la teoría, que emana de lo particular y de una visión comparativa, y con las generalizaciones que solamente la distancia de lo particular puede aportarnos. Esto también nos permite ver la combinación de relaciones de cooperación y conflicto que tenemos con nuestros colegas, y explorar de qué forma el compromiso político cuestiona el sentido común que impera en las comunidades profesionales.

No debemos pretender o aspirar a una neutralidad imparcial, sino proclamar como hipótesis de trabajo lo siguiente: todas las teorías yerran al promover, justificar o tolerar la injusticia.

No debemos hacer la vista gorda, o lamentarnos en privado por la trivialidad que anida en muchos papers de investigación, sino denunciar que esa trivialidad emana de la mercantilización de carreras sostenidas por becas y de agendas de dominación que nos llevan a descartar muchas de las cuestio¬nes realmente interesantes.

Debemos cuestionar el individualismo y el espíritu de competencia que reina en la ciencia en favor de un esfuerzo cooperativo por resolver los problemas reales.

Debemos rechazar la estrategia de vender soluciones mágicas reduccionistas, al servicio de la ciencia mercantilista, en favor del respeto hacia la complejidad, el carácter relacional, el dinamismo, la historicidad y el carácter contradictorio del mundo.

Debemos repudiar la estética del control tecnocrático en favor del regocijo que nos provoca la espontaneidad que reina en el mundo, riéndonos de la incapacidad de los índices para capturar la vida, paladeando lo inesperado y lo anómalo, y considerar que el éxito no radica en dominar lo que es realmente indómito, sino en dar una respuesta humana, visionaria y noble a aquello que nos toma inevitablemente por sorpresa.

La mejor defensa de la ciencia frente al ataque de los reaccionarios es insistir en una ciencia al servicio del pueblo.

NOTAS AL PIE


[1] Este capítulo fue publicado por primera vez, con algunas modificaciones, como Levins, R., “Ten Propositions on Science and Antiscience”, Social Text 46-47, 1996, pp. 101-112.


[2] Krieger, N., “Epidemiology and the Web of Causation: Has Anyone Seen the Spider?”, Social Science of Medicine 30, N.º 7, 1994, pp. 887-903.

El astrofísico Garik Israelian, junto al observatorio astronómico canario. — Garik Israelian (CEDIDA)

"No pasarán más de tres o cuatro años hasta que la Ciencia pueda demostrar que existe vida biológica, y no inteligente" fuera de la Tierra, dice. A su juicio, las religiones sobrevivirán a esa noticia, como sobrevivieron ya a Darwin.

 

"Por supuesto que tiene sentido especular con la posibilidad de que otras formas de vida puedan viajar hasta la Tierra. Los llamados agujeros blancos permiten cruzar grandes distancias desde puntos muy remotos en muy poco tiempo así que no hay leyes físicas que impidan esas travesías", nos dice Garik Israelian. Es la clase de afirmación de la que un escéptico recelaría si proviniera de la boca de un creyente de la ufología. Pero lo cierto es que el hispano-armenio Garik Israelian (Yereván, 1963) es profesor de la Universidad de la Laguna, además de uno de los más reputados astrofísicos españoles, la clase de científico a quien respetaba Stephen Hawking o respeta el nonagenario físico británico Roger Penrose.

Fue Israelian quien dirigió el equipo investigador que halló pruebas empíricas de que la explosión de supernovas causa agujeros negros de masa estelar. Ha trabajado en las universidades de Utretch, Bruselas y Sidney y ha sido el investigador principal de un proyecto del Instituto de Astrofísica de Canarias que pretendía aportar las claves de la formación de galaxias, agujeros y planetas.

En 2016, en vísperas de la inauguración de una nueva edición del Starmus Festival, repitió por doquier que no pasaría ni una década hasta que la Ciencia hallara pruebas de vida biológica fuera de la Tierra y aunque el plazo no ha concluido, hemos decidido preguntarle acerca de los avances realizados en semejante dirección, coincidiendo con la llegada a su puesto de observación, el día 25 de este mes, del telescopio espacial mayor construido hasta la fecha por la NASA. Mientras hablamos, el observatorio de Málaga y otras cinco estaciones detectaron la caída de un meteorito en el valle de Benasque (Huesca). "Lo que yo dije es que en diez años hallaríamos rastros de vida biológica, y no inteligente", precisa. "Es mucho más complicado encontrar vida inteligente. Y, en efecto, así es, lo mantengo. Pero me quedan aún cuatro años, ¿no?", bromea.

"La NASA ha lanzado ya el James Webb, un telescopio que reemplazará al Hubble y que permitirá identificar las moléculas complejas que se precisan para que exista vida en otros planetas. En un par de años, entrará también en servicio en Chile el mayor telescopio terrestre del mundo, el llamado ELT por sus siglas inglesas [Telescopio Extremadamente Grande], un artefacto de 39 metros de diámetro de espejo que nos proporcionará otra herramienta para investigar sistemas planetarios semejantes a la Tierra, donde existe una posibilidad de que haya agua líquida o podamos dar con alguna biosfera".

Uno se pregunta si esas condiciones para la vida que tratan de detectar los astrofísicos se hallan siempre basadas en los compuestos de carbono, oxígeno o nitrógeno, que caracterizan al modelo terrestre conocido. De hecho, tenemos pruebas incluso en la Tierra de la posibilidad de vida en ausencia de esas condiciones: los organismos extremófilos que, por ejemplo, habitan el río Tinto. "Sí, lo cierto es que tomamos como referencia ese modelo basado en el carbono, pero desconocemos si existen otros sustentados, por ejemplo, en el silicio u otros elementos. Lo interesante es que dispondremos de tecnología para buscar biosferas. Moléculas importantes como el CO2 ya se han hallado en planetas gigantes como Júpiter. Pero hablamos ahora de planetas del tamaño de la Tierra".

Los científicos han desarrollado incluso un método para averiguar si existen bosques. "Cuando se observa la Tierra desde la Luna, se aprecia un espectro específico que solo es visible si la luz se estrella o se refleja en un bosque como la Amazonía. Ahora que disponemos de nuevas y mucho más potentes herramientas tecnológicas, vamos a poder aplicar ese mismo modelo para buscar vida vegetal extraterrestre".

Garik insiste de forma recurrente en diferenciar entre vida inteligente y vida biológica. Es imposible también sustraerse a la tentación de imaginar si la vida biológica que, hipotéticamente, pudiera habitar el universo adoptaría en parecidas condiciones formas antropomorfas o al menos semejantes a los vertebrados superiores que conocemos en la Tierra. "De acuerdo a la Teoría de la Evolución, existe una correlación entre la masa del cuerpo y otras características y la masa del cerebro. No creo que existan alienígenas con un cerebro de una masa inferior a la del cuerpo, de acuerdo a las correlaciones conocidas en la Tierra. Si seguimos esa idea, solo podemos tener seres semejantes a los humanos incluso, tal vez, en su aspecto externo. ¿Puede adoptar la vida formas anatómicas muy diferentes? Yo no conozco ningún estudio que lo demuestre. Existen teorías pero completamente especulativas. El darwinismo ni siquiera conoce bien los caminos que terminaron de configurar nuestra anatomía. Imagínate qué sería desarrollar una teoría acerca de las formas de vida de otra biosfera. Es complicado, muy complicado", asegura mientras ríe. "Cierto es que hay estudios que aventuran cosas del estilo de lo grandes que serían los ojos de una criatura en ausencia de luz o la altura de los cuerpos en condiciones de gravedad mayores a la Tierra. Pero eso no es algo sólido. Son simples fantasías a las que se aplica alguna lógica".

Es que, de hecho, buena parte del acerbo que forma el imaginario colectivo y lo que el común de los humanos sabe sobre el cosmos se basa, tal y como afirma Israelian, en meras fantasías. Recientemente, por ejemplo, se ha debatido mucho acerca de la probabilidad de un universo determinista a raíz de las tesis planteadas en DEVS, una serie de televisión dirigida por Alex Garland. En esa ficción futurista, un científico combina algoritmos para desarrollar un modelo que permite anticipar diez segundos de la existencia de un nematodo gracias a la mente poderosa de un superordenador cuántico. En otras palabras, encuentran el modo de predecir una secuencia de la vida de un gusano introduciendo en la inteligencia artificial todas las variables que la iban a determinar.

La clave de esa frase se halla en la palabra determinar. El nematodo no tenía otra opción que caminar por las roderas impuestas por el mundo físico y por todo lo demás. Si no hay efecto sin causa o causas previas, todo puede deducirse o inferirse. Visto así, el libre albedrío ha muerto. Aquel organismo básico no tiene elección. Nadie la tiene, sugiere DEVS, aunque el hecho de que nuestros cerebros de primates no sean capaces de lidiar con algo tan inconmensurable como las infinitas variables que interactúan para determinar los carriles de un pequeño protozoo o de cualquiera de nosotros haga prevalecer una ilusión de libertad.

Dios por fin revelado en la forma de una gran computadora de fabricación humana. El creador creado. Menuda paradoja. El bonus track de ese escenario determinista es que todos somos inocentes. Y si es así, nadie necesita la absolución del Gran Patrón o de sus intermediarios. La serie mete también a calzador la idea de los multiuniversos: todo lo que pueda suceder sucederá, sino en esta realidad, en otra diferente. Cada pequeño acto es replicado un numero infinito de veces, con todas sus varianzas. Al final, el protagonista logra rebelarse y salirse del carril, quebrantando las leyes de ese universo tan fascista. Es Adán comiendo el fruto prohibido del árbol de la Ciencia. No ahondamos más en esa trama para no convertir la información en un campo minado por spoilers.

"Toda esa parte mística termina contaminando los pilares conceptuales de la producción televisiva, pero lo importante es que la idea de los carriles reverbera como plausible. O al menos a mí me lo parece en mi ignorancia", le comento a Garik. Y él inmediatamente me objeta: "Yo más bien creo que esa idea que mencionas es más propia de la época de Aristóteles que de la era moderna. La realidad es mucho más compleja que todo eso. Creo que estamos entrando en una fase en la que somos más conscientes de la complejidad del universo. Es muy cierta la metáfora de que cuanto más sabemos, más conscientes somos de la enormidad de cuanto ignoramos. Seguimos desconociendo las cosas más aparentemente básicas pero importantes para la comprensión del cosmos. Me refiero a cosas como la formación de las galaxias o la composición de las estrellas. O, si lo quieres más claro, ¿hace cuanto que la humanidad se pregunta si existe vida inteligente extrasolar? Y es probable que no conozcamos la respuesta ni en mil años, a pesar de que coincidimos en que es más que probable. Fíjate que no encontramos el primer exoplaneta hasta 1995. Ahora conocemos miles. Sin embargo, antes de esa fecha, no conozco ni un solo astrónomo que tuviera duda de la existencia de otros planetas o de sistemas planetarios semejantes al nuestro. En resumen, ahora está demostrado. Pero antes nadie tenía duda de ello".

Hace ahora algo más de un mes, un joven investigador del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Liverpool llamado Bruno Vento desafió la noción que conocíamos del espacio-tiempo con una idea que está ahora mismo en revisión por la comunidad científica. Su teoría dinamita muchos de los clichés humanos y habla de un cosmos con un pasado infinito donde el Big Bang es solo un episodio más de un universo sin principio ni final. "Existen dos formas o filosofías de afrontar la Ciencia", me dice Israelian. "Una es esencialmente especulativa y en ella cabe todo. La otra se basa totalmente en pruebas observacionales. ¿Existe alguna evidencia indirecta o hablamos en el aire? Respecto al concepto sobre lo que antecedió al Big Bang, existe un trabajo del Premio Nobel Roger Penrose, con quien solía hablar a menudo, que plantea que la distribución de la materia en los mapas de la primera radiación del universo no es caótica, sino que presenta algunos patrones. Es decir, que si la materia que explotó en el Big Bang poseía alguna densidad es porque antes de la explosión había ya alguna estructura".

¿Sobrevivirá el pensamiento religioso al descubrimiento de vida extraterrestre? "Por supuesto", asegura el astrofísico. "Dirán que fue Dios quien creó también a los marcianos. ¡Eh!, Dios ha creado a los extraterrestres y el Big Bang, ¿qué pasa? Claro está, tendrán sus problemas para encajar todo eso en el relato de Cristo, pero algo se les ocurrirá para modernizar la Biblia porque son muy buenos adaptándose". La afirmación de Israelian trae a colación el hecho, también científica y empirícamente probado, de que la Ciencia no ha conseguido jamás socavar la irracionalidad del grueso de los humanos, especialmente impermeables a la razón y por el contrario soberbiamente predispuestos a hacer suya cualquier forma de hechicería o pensamiento mágico. "Más que nunca hay millones de humanos dispuesto a morir en cumplimiento de los dictados de un analfabeto que vivió a caballo de los siglos sextos y séptimo en Arabia. No creo que a esa importante porción de la humanidad le inquieten mucho los agujeros blancos o las supernovas", le comento. "Yo creo que el auge de las religiones tiene que ver con las necesidades sociales del hombre y con el negocio", me responde Israelian.

"Se supone que Irán es un país muy religioso, pero si desciendes hasta el pueblo, quizá no lo sea tanto. Y si hablamos de los ecosistemas árabes, me pregunto también si en verdad esas creencias son tan sólidas o son el resultado de la presión social y el estilo de vida. Es posible que sean más frágiles de lo que creemos. En el caso de los creacionistas norteamericanos del Mid West, está claro que se trata de un negocio. Aquellas megaiglesias manejan mucho dinero y su actividad empresarial consiste en sacar a la gente del aislamiento. Más importantes que las creencias es hacer barbacoas y rezar juntos", asevera.

A pesar de que dedica buena parte de sus esfuerzos a la divulgación científica, Israelian no ha dejado nunca de trabajar como investigador. El último trabajo que publicó en la revista Science proporciona evidencias de que la composición química de los planetas rocosos es un espejo de la de las estrellas a cuyos sistemas pertenecen.

Por Ferran Barber@ferranbarber

China construye una 'luna' artificial, "el primer simulador de su clase en el mundo" que puede hacer que la gravedad "desaparezca"

Se espera que la instalación desempeñe un papel clave en las futuras misiones lunares del país asiático, incluida la construcción de infraestructuras.

Un equipo de científicos chinos ha construido una instalación de investigación que simula el entorno de baja gravedad de la Luna. Situado en la ciudad de Xuzhou, el simulador podría proporcionar valiosos datos para las actividades de exploración lunar del gigante asiático, detallaron este martes a South China Morning Post los investigadores.

De acuerdo con Li Ruilin, científico principal del proyecto de la Universidad China de Minería y Tecnología, se trata del "primero de su clase en el mundo", que llevaría la simulación lunar a un nivel completamente nuevo. El simulador puede hacer que la gravedad "desaparezca". Aunque la baja gravedad puede lograrse en un avión o en una torre de caída, es momentánea, mientras que en la nueva instalación ese efecto puede "durar todo lo que se quiera", agregó.

¿Cómo funciona?

El científico explicó que en el corazón del simulador se instaló una cámara de vacío que alberga una 'miniluna' de 60 centímetros de diámetro. El paisaje lunar artificial está formado por rocas y polvo, tan ligeros como los del satélite natural de la Tierra –donde la gravedad es aproximadamente una sexta parte de la de nuestro planeta–, en parte porque están sostenidos por un campo magnético.

Cuando el campo es lo suficientemente fuerte, puede magnetizar y hacer levitar objetos: desde una rana viva hasta una castaña contra la fuerza gravitatoria. "Algunos experimentos, como las pruebas de impacto, solo necesitan unos segundos [en el simulador]", explicó Li. "Pero otros, como las pruebas de fluencia, pueden llevar varios días", añadió.

Simular el duro entorno lunar en la Tierra no fue tarea fácil: la fuerza magnética necesaria es tan fuerte que podría destrozar componentes como los cables superconductores. A esto hay que añadir los numerosos componentes metálicos necesarios para la cámara de vacío, que no funcionan correctamente cerca de un imán potente. Li explicó que el equipo desarrolló una serie de innovaciones técnicas para superar estos problemas, como la simulación de polvo lunar que podría flotar más fácilmente en el campo magnético, y la sustitución del acero por el aluminio en algunos de los componentes clave.

¿Para qué se utilizará?

Se espera que la instalación, que se pondrá en marcha en los próximos meses, desempeñe un papel clave en las futuras misiones lunares de China, incluida la construcción de infraestructuras en la Luna, afirmó Li.

Por ejemplo, podrá permitir a los científicos probar los equipos (y potencialmente evitar costosos errores de cálculo) en una simulación del entorno lunar extremo, en el que las rocas y el polvo pueden comportarse de forma completamente diferente a como lo hacen en la Tierra. En la Luna no hay atmósfera, la temperatura puede cambiar rápida y drásticamente y, en condiciones de baja gravedad, las partículas del suelo están más ligadas entre sí.

De acuerdo con Li, el simulador lunar también podría utilizarse para probar si las nuevas tecnologías, como la impresión en 3D, podrían utilizarse para construir estructuras en la superficie lunar. Además, ayudaría a evaluar si es posible levantar allí un asentamiento humano permanente, incluyendo cuestiones como la capacidad de la superficie para atrapar el calor, dijo. "Algunos experimentos realizados en el entorno simulado también pueden darnos algunas pistas importantes, como dónde buscar agua atrapada bajo la superficie", añadió.

Planes de China para la exploración lunar

Actualmente, China planea tomar la delantera en una nueva carrera espacial internacional. Eso incluye su programa de exploración lunar, que lleva el nombre de la mítica diosa de la luna Chang'e y cuyas recientes misiones incluyen el alunizaje de un róver en el 2019.

Asimismo, Pekín tiene previsto para el año 2030 llevar taikonautas a la Luna y establecer una base de investigación lunar conjunta con Rusia. Las autoridades espaciales chinas declararon el pasado diciembre que la construcción de la estación de investigación podría comenzar en el 2027, años antes de lo previsto. Por su parte, la NASA quiere enviar astronautas a la Luna en el 2024, en el marco de su programa Artemis.

Publicado: 12 ene 2022

Carta abierta de la madre de Julian Assange al mundo

Una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso

 

«Hace cincuenta años, cuando di a luz por primera vez como madre joven, pensé que no podía haber dolor más grande, pero pronto lo olvidé cuando sostuve a mi hermoso bebé en mis brazos. Lo llamé Julian.

Ahora me doy cuenta de que estaba equivocada. Hay un dolor más grande.

El dolor incesante de ser la madre de un periodista galardonado, que tuvo el valor de publicar la verdad sobre los crímenes gubernamentales de alto nivel y la corrupción.

El dolor de ver a mi hijo, que intentó publicar verdades importantes, manchado a nivel mundial.

El dolor de ver a mi hijo, que arriesgó su vida para denunciar la injusticia, inculpado y privado del derecho a un juicio justo, una y otra vez.

El dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica y sanitaria adecuada en años y años de prisión.

La angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu.

La constante pesadilla de que sea extraditado a los Estados Unidos y luego pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento.

El miedo constante de que la CIA pueda cumplir sus planes para asesinarlo.
La ola de tristeza cuando vi su frágil cuerpo caer exhausto por un mini derrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico.

Muchas personas quedaron traumatizadas al ver una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso.

Quiero dar las gracias a todos los ciudadanos decentes y solidarios que protestan globalmente contra la brutal persecución política que sufrió Julian.

Por favor, sigan levantando la voz a sus políticos hasta que sea lo único que oirán.

Su vida está en sus manos».

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/12/29/inglaterra-carta-abierta-de-la-madre-de-julian-assange-al-mundo/

Publicado enInternacional
El cautiverio ideológico de las nuevas tecnologías

Comúnmente se define la tecnología como los conocimientos, desarrollos técnicos o prácticas que ayudan a mejorar la vida de las personas. Así pues, la tecnología sirve para resolver de manera más efectiva, rápida y eficiente algunos de los problemas que día a día se presentan creando instrumentos, utensilios y conocimientos que permiten modificar favorablemente el entorno o adaptarse a él.

Hay un discurso dominante que alaba las nuevas tecnologías porque dice que dan un acceso más rápido a la información y a las fuentes de conocimiento, estimula la innovación, facilita la comunicación, contribuye a la eficiencia de los sectores productivos, simplifica tareas (laborales, domésticos. ..), favorece el emprendimiento, aumenta las opciones de entretenimiento, facilita el acceso a la educación, dan capacidad a nuestros hijos para adaptarse a entornos cambiantes ... y augura que las nuevas tecnologías que están surgiendo cambiarán el mundo: gafas de Google, impresoras en 3D, juegos de realidad virtual, el seguimiento ocular o eye tracking, el coche sin conductor ...

Este discurso dominante muestra una gran fe en estas nuevas tecnologías porque dice que tienen un carácter procedimental que no te compromete con una agenda institucional determinada o con un programa político, sino que establece una serie de procedimientos técnicos a través de los que saldrán resultados correctos; las tecnologías son asépticas no hay intencionalidad particular son un bien para la humanidad.

La tecnología en la sociedad actual

“La tecnología no es mala. Si sabes lo que quieres hacer en la vida, tal vez te ayude a obtenerlo. Pero si no lo sabes, a la tecnología le será facilísimo modelar tus objetivos para ti y tomar el control de tu vida. Sobre todo porque la tecnología es cada vez más sofisticada a la hora entender los humanos, por lo que puedes verte sirviéndola cada vez más, en lugar de que ella te sirva. Has visto a estos zombis que vagan porcalles con la cara pegada a sus teléfonos inteligentes? Crees que controlan la tecnología, o que ésta los controla a ellos?” Yuval Noah Harari (20 lecciones para el siglo XXI).

Hoy, en general, cuando hablamos de nuevas tecnologías a menudo sólo hablamos de teléfonos móviles, ordenadores, videoconferencias... que funcionan problemas, incluso de la educación, la ecología o la democracia. Se sobreestima la capacidad real de las tecnologías para ofrecer soluciones a todo cuando, ciertamente, muchas de las situaciones con las que nos enfrentamos requieren otro tipo de medidas.

Sin embargo, hablamos muy poco de las amenazas y peligros a la libertad y a la privacidad, del control sobre nosotros de unos cuantos agentes tecnológicos, de la dependencia que nos crea unas nuevas tecnologías completamente herméticas que no se puede manipular, personalizar totalmente o reparar. No se es consciente de que cualquiera de nuestros datos que aparecen en el censo, encuestas, formularios, Web... pueden utilizarse para diferentes fines y con diferentes propósitos; la dimensión del desarrollo que está tomando las nuevas tecnologías digitales nos sobrepasa, incluso, cuando creemos que todo "es gratis", realmente lo pagamos con la información que voluntaria o involuntariamente proporcionamos.

La sociedad precisa una reflexión sobre la importancia, la consistencia y la eficacia real para las personas de nuevos ingenios y prácticas basadas en la nueva tecnología; quizás buena parte de éstas están llenas de incertidumbres o de intenciones no dichas.

La ideología y las nuevas tecnologías

“La voz que sentimos en nuestra cabeza nunca fue digna de confianza, porque siempre reflejaba la propaganda del Estado, el lavado ideológico del cerebro con la publicidad comercial, por no mencionar los virus bioquímicos. A medida que la biotecnología y el aprendizaje automático mejoren, será más fácil manipular las emociones y los deseos más íntimos de la gente, y resultará más peligroso que nunca seguir simplemente nuestro corazón. Cuando Coca-Cola, Amazon, Baidu o el gobierno sepan como tirar de los hilos de nuestro corazón y pulsar los botones de nuestro cerebro, ¿podrás seguir apreciando la diferencia entre tu yo y sus expertos en marketing? Para tener éxito en una tarea tan abrumadora deberás esforzarse mucho en conocer mejor tu sistema operativo. Para saber qué eres y qué quieres de la vida. Este es, por supuesto, el consejo más antiguo del libro: conoce a ti mismo. Durante miles de años, filósofos y profetas han animado a la gente a conocerse a sí misma. Pero este consejo nunca fue más urgente que en el siglo XXI, porque, a diferencia de lo que ocurría en la época de Lao-Tse o de Sócrates, ahora tienes una competencia seria. Coca-Cola, Amazon, Baidu y el gobierno se aprestan a piratear hacerte, a hackearlo té. No hackear tu teléfono inteligente, ni tu ordenador ni tu cuenta bancaria: están inmersos en una carrera para hackear a ti ya tu sistema operativo orgánico. quizás hayas sentido de que vivimos en la época de hackear ordenadores, pero esto apenas es una parte de la verdad. En realidad, vivimos en la época de hackear a humanos. Ahora mismo los algoritmos te están observando. Observan donde vas, qué compras, con quien te ves. Pronto supervisarán todos tus pasos, tu respiración, los latidos de tu corazón. Para llegar a conocerte cada vez mejor, se basan en macrodatos y en el aprendizaje automático. Y cuando estos algoritmos te conozcan mejor de lo que te conoces tú, conseguirán controlarte y manipularte, y tu poco podrás hacer al respecto. Vivirás en Matrix, o en El show de Truman. Al fin, se trata de una cuestión empírica sencilla: si los algoritmos entienden de verdad lo que pasa dentro de ti mejor que tú mismo, la autoridad pasará a ellos. Por supuesto, podrías ser perfectamente feliz cediendo toda la autoridad a los algoritmos y confiando en ellos para que decidan por ti y por el resto del mundo. Si es así, limítate a relajarte y disfrutar del viaje. No es necesario que hagas nada: los algoritmos se encargarán de todo. Si, en cambio, vuelos conservar cierto control de tu existencia personal y del futuro de la vida, deberás correr más deprisa que los algoritmos, más que Amazon y el gobierno, y conseguir conocerte a ti mismo antes de que lo hagan ellos. por correr deprisa, no lleves contigo mucho equipaje.” Yuval Noah Harari (20 lecciones para el siglo XXI).

Hay que distinguir que una cosa es la tecnología como herramienta y otra cosa es que una ideología, que no es más que una visión de la realidad, haga una interpretación del uso que se debe hacer con la tecnología. Puede haber otra ideología que haga una interpretación diferente.

Detrás de los usos de las actuales nuevas tecnologías podemos ver el interés por los beneficios económicos, una inoculación de un individualismo exacerbado y una promoción de la responsabilidad particular en labrarse un futuro socioeconómico; esto es el producto de una visón de cómo debe ser la realidad, es decir, de una ideología.

* El beneficio económico de los grandes capitales. Las grandes corporaciones tecnológicas, están invadiendo los sistemas educativos, a menudo consentidas o apoyadas por las Administraciones públicas, imponiendo sus herramientas y visiones de mundo. Podemos ver como la llamada EdTech (tecnología educativa), es de los sectores tecnológicos más prósperos. Entre 2010 a 2017 se invirtieron más de 2.000 millones de dólares en compañías de tecnología educativa para la Educación obligatoria. Esta inversión para el negocio se fundamenta en las nuevas posibilidades para la educación y en la difusión de la idea de que la enseñanza ha quedado inadecuada para responder a los retos de la sociedad actual. Esto no ha empezado ahora. En los años setenta comenzó en diferentes países este aterrizaje de las nuevas tecnologías (por ejemplo: Development Programme in Computer Assisted Learning en Inglaterra) sin la necesidad inmediata, por parte de las escuelas, de introducir ordenadores y su uso no mejoro ninguna de las enseñanzas en las que se utilizaron; sólo mejoraron las cuentas de las compañías informáticas. Desde entonces, en prácticamente todos los países, han proliferado las políticas públicas de introducción de las nuevas tecnologías en los centros o las iniciativas promovidas, de manera filantrópica, como la impulsada en su día por la Fundación Bill y Melinda Gates, considerada un fracaso educativo, o la directamente economicista Samsung Smart Class. Además de los beneficios, hay que tener en cuenta su visión tecnocrática de la educación y la enorme cantidad de datos que están obteniendo gratuitamente de los estudiantes.

En la misma línea del negocio hay empresas que han detectado que en el sector educativo se puede abaratar costes a través de sustituir docentes por algoritmos; vender dispositivos, contenidos, software, mobiliario...; crear un relato de marketing pedagógico para influir en el sistema educativo. Así aparecen las escuelas tipo "Start-up", es decir, centros educativos enteros que, con la excusa de la innovación pedagógica, hablan de cambiarlo todo y consiguen grandes cantidades de ingresos económicos.

* La promoción del individualismo. Junto a este proceso de digitalización se ha unido a una "individualización extrema" de las personas; éstas manejan las nuevas tecnologías para su uso y provecho individual del que cada uno es responsable. Se deja de lado, sean cuales sean, las condiciones sociales, económicas, culturales del sistema en el que estamos insertos, ni se habla de posibles acciones para mejorarlo, ni se crean condiciones para que las personas compartamos visiones consensuadas para cambios convenientes.

* El futuro económico de las personas. Con la creación de supuestos valores como "el espíritu emprendedor", el emprendimiento, ser empresario de uno mismo, ser autónomo ... se busca la dependencia que implica el aislamiento, la soledad, la debilidad de las personas; se busca la desaparición de centros de socialización que limitaban "el mercado" (educación, familia, entorno, cultura...). En el terreno laboral se pretende imponer la lógica de la competencia para el funcionamiento del trabajo y de la economía; disfrazar los datos del paro en la población; y la desaparición del peso de los sindicatos en la negociación de las condiciones de trabajo.

El efecto de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo

El uso de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo se argumenta diciendo que se aprovecha más el tiempo lectivo; incrementa la motivación del alumnado; se consigue la inmediatez del acceso a los recursos y al trabajo realizado; se aumenta la autonomía del alumnado en su propio aprendizaje; y agiliza la comunicación entre toda la comunidad educativa. Se insiste, como se ha mencionado, en su carácter procedimental que no te compromete con una agenda institucional determinada o con un programa político, sino que establece una serie de procedimientos técnicos que darán unos resultados correctos.

Pero hay que decir que esta interpretación de las nuevas tecnologías conlleva posibles y serios peligros:

* La confusión entre información y conocimiento. Un error grave en la educación es confundir la información con el conocimiento pues se pervierte el saber. Informar recoge, básicamente, la significación de "dar noticia de..." y está sujeta al modo y a la intención con la que se hace, por lo que precisa o es plausible su comprobación y/o análisis. Por su parte el conocimiento tiene una significación de "tener una idea lo más completa de las cosas y las personas, de experimentación, de discernir, de tener conciencia de los actos y los hechos, de pros y contras, de examen e identificación cuidadosa de cualquier elemento constituyente "; este conjunto da el saber, es decir, la información completa, la verificación, el análisis, la crítica y la asimilación de lo aprendido por la información que se tiene.

* La creación de una nueva ignorancia, de un nuevo analfabetismo. Las nuevas tecnologías se han vinculado prioritariamente a la información y ésta, como se ha mencionado, no puede confundirse con el conocimiento. Hace casi 2000 años el filósofo chino Confucio había dicho "El verdadero conocimiento es conocer el alcance de nuestra ignorancia"; esta idea puede estar más vigente que nunca en una época, como la nuestra, en la que, incluso, se estudia cómo se fabrica para la población la ignorancia delo perdido, delo olvidado y delo ignorado. Siempre ha existido la creación de hechos falsos; tratar de convencer de la existencia de un hecho inexistente; dar un nuevo significado a una palabra; fragmentar la verdad; dar una visión parcial o sesgada de hechos o realidades... pero las nuevas tecnologías son un canal de distribución masiva que facilita su propagación y potencia su efecto. Si la persona no conoce el alcance de su ignorancia fácilmente puede caer en la radicalización, la polarización y la ausencia de empatía, un nuevo modo de analfabetismo.

Un efecto de incidencia importante en la educación también es el exceso de información que las nuevas tecnologías da y que exigiría un tiempo, un saber y una capacidad de reflexión para averiguar su veracidad y valía, además exigiría una capacidad de atención y de estudio, de evaluación, que se ve reducida por la sobrecarga de información en línea. Actualmente, sin embargo, la Administración educativa menosprecia, no valora, esta situación y nos dice que el sistema educativo debe pasar de "las TIC a las TAC", es decir, que de lo que se trata es que los aprendizaje estén mediados por las tecnologías de la información y la comunicación (Generalidad de Cataluña, El Plan TAC de centro); no se trata de utilizar las nuevas tecnologías para apoyar los contenidos, para vehicularlos, se trata de cambiar la metodología de cómo debemos enseñar. Las experiencias realizadas en otros países de este modelo (EEUU, Suecia, Francia, Reino Unido...) han mostrado las debilidades y contraindicaciones (fallos de las herramientas, contenidos limitados y superficiales, dispersión y desorientación del alumnado…), y, no se ha elevado el nivel de conocimiento del alumnado.

También habría que preguntarse si no nos estaremos equivocando construyendo una "sociedad CLIC", todo en un clic, donde niños/as y jóvenes creen que con ello se obtiene el resultado. Cada vez su mente se aleja más de conocer que todo tiene un proceso y se acerca más a que, de manera mágica, debe haber un resultado y ya está; ni observan los procesos, ni los conocen, ni los entienden, es decir, una nueva especie de ignorancia está apareciendo. Una sociedad de este tipo elimina la experimentación, las dudas, la curiosidad, la confrontación de ideas... todo aquello que conduce a los saberes y nos aleja de la ignorancia y del analfabetismo.

* El surgimiento de una innovación engaño. La llamada "nueva innovación" se presenta, en cierto modo, como causa o consecuencia de las nuevas tecnologías y como una gran aportación de éstas al mundo de la educación. Hoy en las escuelas está muy extendidas las ideas relacionadas con la innovación con tecnología. Pero, por otra parte, ha habido un aumento de metodologías prefabricadas, que vienen en kits tan prefabricadas como los libros de texto, ahora en forma de software, con la carga ideológica de la autoría; estamos en las mismas. Estas ideas de innovación educativa vienen de la mano de fundaciones, corporaciones, empresas, con o sin ánimo de lucro, bien para la elaboración de herramientas o para la creación de redes de profesorado; no se trata sólo de grandes corporaciones, sino de entidades de todo tipo que crean recursos, organizan planes de formación... siempre con TIC porque estas son neutras y nos permiten que nuestro trabajo sea eficiente. Ningún análisis crítico de su uso.

* El aumento de una dinámica segregadora. En los últimos años, a pesar de los problemas que afronta la educación, de lo único que se ha hablado es de tecnología, de las pizarras digitales o de dar un ordenador a cada niño, pero no de la dinámica segregadora que se introduce en el sistema educativo. La desigualdad en el acceso a las nuevas tecnologías entre el alumnado es obvio en función de las posibilidades económico-sociales de las familias y esto conlleva un aumento de la distancia que puede existir entre el alumnado.

* Un giro en la dirección que debe tener la educación. La educación tiene mucho que ver con la socialización de las personas. Esta socialización exige una educación, en todos los aspectos, de niños/as y jóvenes si queremos una sociedad cohesionada, responsable y justa. Por esta razón la educación no puede obviar las facultades físicas, morales, artísticas, e intelectuales de las personas y debe transmitir conocimientos, actitudes, valores y cultura, es decir, lo que se encarga de comprender y estimular todas las vertientes que formen un mejor ser humano. En definitiva una educación integral que busca que toda persona pueda encontrar su identidad, y el significado y sentido de su vida, a través de nexos con la comunidad, el mundo natural, y los valores humanos. Se trata, en definitiva, que la educación tome una dirección de ser completa e integradora, que busque despertar estima por la vida, y, el respeto por los asuntos individuales y comunes.

Pero hoy podemos ver una redirección de la educación originada, por un lado, por este exceso de información muchas veces sin ser analizada y/o contrastada, que, junto con la minoración que padecemos del currículo educativo en lo que supone trabajar sólo por competencias básicas, hace que la educación de las personas sea incompleta para el objetivo que se ha indicado que debería conseguir la educación. Por otro lado la redirección es también visible observado la tendencia que promueven las nuevas tecnologías hacia la individualización, hacia trabajar para resultados de inmediata cuantificación y dando velocidad y automatismo en todo con lo cual se pierde la cimentación de los aprendizajes y el proceso analítico que conduce al conocimiento real y no a recibir información y memorizarla.

Otra visión de las nuevas tecnologías y de su uso.

Se define la tecnología como los conocimientos, desarrollos técnicos o prácticas que ayudan a mejorar la vida de las personas, pero es que en la vida de las personas "están las personas" y esto presupone que las personas mejoran. La tecnología dicen que permite modificar favorablemente el entorno o adaptarse a él, pero atención, adaptarse no presupone que será mejor; entonces esta adaptación es "sometimiento" y con ello no está claro que una persona mejore.

El discurso dominante valora las nuevas tecnologías porque dice que dan rapidez, estimulan la innovación, facilitan la comunicación, simplifican tareas, favorecen el emprendimiento..., pero obvia hablar de aspectos negativos como los problemas de privacidad digital, los dilemas éticos ( pela inteligencia artificial o el alcance de la biotecnología), la generación de desechos contaminantes... y de los que todavía no somos conscientes.

Que las nuevas tecnologías tengan carácter procedimental no quiere decir que no te comprometan con una visión parcial y particular o con una agenda política; todo dependerá del contenido que se trabaje con estas "herramientas procedimentales" o se ponga en sus manos y, evidentemente, del uso que se hace de ellas.

Hay que evitar que las nuevas tecnologías modelen las personas, determinen sus objetivos particulares y su vida, porque si las nuevas tecnologías están en manos de una visión y de un interés particular este controla la subjetividad y el designio de las personas. Las nuevas tecnologías son una herramienta; hay que insistir, lo que se haga con ellas será lo positivo o lo negativo para las personas.

Las nuevas tecnologías no pueden estar al servicio de las ganancias del poder económico, sino de las personas y no deben promover valores como el individualismo ni responsabilizar únicamente a la persona de su futuro económico, si no es el caso; las nuevas tecnologías pueden y deben estar al servicio de facilitar la conexión y la acción en el mundo común.

La confusión entre información y conocimiento no debe producirse. Las nuevas tecnologías facilitan el acceso a la información, pero el conocimiento, como se ha mencionado anteriormente, es el conocimiento completo, la verificación, el análisis, la crítica y la asimilación de lo aprendido por la información que se tiene. Se necesita no sólo tener las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías si no, además, estar formado por tener la capacidad de aprovechar la información, de manera crítica, que de ellas podemos obtener.

Las nuevas tecnologías no tienen por qué crear un nuevo analfabetismo ni dinámica segregadora si son utilizadas como herramienta que nosotros utilizamos para contenidos deseados, no impuestos por la herramienta, y está al alcance de todos. Sí que hay que prestar atención a cómo el uso de las nuevas tecnologías puede dar un carácter a las personas de manera que piensen que con "un clic mágico" se han de obtener resultados, respuestas... y se pierda el del sosiego y la inteligencia para entender y captar que en todo hay, y debe haber, un proceso que hay que conocer, porque puede explicar mucho sobre el resultado o la respuesta obtenida.

Las nuevas tecnologías no debe variar la dirección de la educación si no es para que ésta llegue con más calidad y para todos/as; la dirección y el objetivo de la educación es abarcar y desarrollar todas las vertientes de la personalidad humana (individual y colectiva), y, conseguir una sociedad inclusiva, cohesionada, responsable y justa.

En el ámbito profesional no es sólo importante tener un buen manejo y destreza en las nuevas tecnologías, también se debe hacer un debate de fondo, ideológico y permanente, sobre qué es ser un/a buen/adocente en cada circunstancia y tiempo en función de cómo es la sociedad y de la situación específica de nuestro alumnado. En cualquier caso no se trata de negar el papel positivo que pueden tener las nuevas tecnologías para la educación, sino de controlar su uso y que sea la práctica docente la que indique cuáles y cuándo introducirlas.

Convendría también que desde las facultades de Educación se analizaran críticamente las posibles implicaciones y riesgos que puede conllevar la adopción de ciertas herramientas, servicios y relatos promovidos. No para descartar las aportaciones positivas de las nuevas tecnologías, sino para ser conscientes y tener herramientas para evitar que el futuro del sistema educativo acabe siendo colonizado por la "tecnología del control de las personas" y por los vendedores de humo de una pseudo-pedagogía.

Por Pep Barceló, miembro del Seminari Ítaca d’Educació Crítica (SIEC)

09/12/2021

 

Cursillo acelerado de física cuántica, por el Nobel Serge Haroche

El Premio Nobel de Física Serge Haroche nos da un pequeño cursillo para entender qué es la física cuántica y cuáles han sido sus grandes hitos

 UN GATO VIVO Y MUERTO A LA VEZ

El físico Erwin Schrödinger ideó el experimento mental que sirve para entender las leyes de la física cuántica. Imaginemos un gato dentro de una caja opaca y cerrada donde también hay una botellita con gas cianuro y un mecanismo con un martillo que, en cuanto detecta un electrón, rompe la botellita. Puede que el mecanismo capture el electrón, el martillo rompa el frasco y el gas letal se esparza. En tal caso, si abrimos la caja, el gato aparecerá muerto. O puede que no. Y el gato aparecerá vivo. Hasta aquí todo es lógico. Estamos en el terreno de la física clásica, pero la cuántica nos desconcierta.

→ ¿Por qué? Porque el electrón es al mismo tiempo onda y partícula. Para entenderlo, sale disparado como una bala, pero también como una onda. Es decir, toma distintos caminos a la vez. Y, además, no se excluyen. Por eso, el electrón será detectado y el gato morirá. Y, al mismo tiempo, no será detectado y el gato seguirá vivo. A escala atómica, ambas probabilidades se cumplen de forma simultánea. El gato acaba vivo y muerto a la vez, y ambos estados son igual de reales.


→  «Un ordenador cuántico no es más que una caja con un gato muy gordo en su interior», ironiza Serge Haroche, Premio Nobel en 2012.


Repasamos con el físico francés los hitos de la mecánica cuántica

Año 1865 / Y SE HIZO LA LUZ

«La historia de la física cuántica nace con una pregunta que la humanidad se hace desde siempre. ¿Qué es la luz? Las primeras respuestas fueron de tipo religioso. Hasta que Maxwell describe la luz como una onda electromagnética –explica Haroche–. Afirma que fuera del espectro de la luz visible hay fenómenos invisibles».

1905 / LA DUALIDAD ONDA-PARTÍCULA

Cuando un objeto se calienta, irradia luz. El Sol, por ejemplo. En teoría, a mayor frecuencia, más energía irradiada. Con las ondas cortas (rayos infrarrojos) salen las cuentas, pero con las largas (ultravioletas) los resultados son disparatados. «Einstein se percata de que la física clásica no puede explicarlo. Y propone que en la luz, además de ondas, viajan paquetes de energía (fotones). Abre así la caja de Pandora».

1925-28 / LAS SUPERECUACIONES

Schrödinger, Heisenberg y Dirac desarrollan las ecuaciones de la teoría cuántica. El sentido común nos dice que una partícula no puede estar en dos posiciones a la vez. Y que dos partículas separadas por millones de años luz no deberían adivinarse los movimientos y ‘copiarse’ una a otra como si estuvieran frente a un espejo. «Pero es así. Las matemáticas salen. Desafían nuestra lógica, pero es la teoría más exitosa y potente que ha desarrollado la mente humana».

1926 / LOS DADOS DE DIOS

Los padres de la física cuántica no terminan de asimilar sus propias teorías. «Hay que tener en cuenta que no podían ver los átomos como nosotros…». Además, sus postulados solo funcionan a un nivel microscópico. «Eso es algo que fastidiaba a Einstein. Es como si hubiera tenido dos hijas: la teoría de la relatividad, su favorita, y la física cuántica, con la que no estaba nada contento. Por eso decía que Dios no juega a los dados». La metáfora es una crítica a la mecánica cuántica, que rechazaba por su aleatoriedad.

1960 en adelante / ¡CALLA Y CALCULA!

Una nueva generación de físicos empieza a aplicar las ecuaciones cuánticas en el mundo real. Total, si funcionan… Se inventa el rayo láser, la fibra óptica, los relojes atómicos, etcétera. «En mi época en la facultad, si alguien divagaba, el profesor le decía: ‘¡Calla y calcula!’. La gran paradoja es que esas leyes se basan en la aleatoriedad, pero dan resultados muy precisos. Un reloj atómico marca la hora con una exactitud de una fracción de segundo desde el Big Bang».

Sábado, 30 Octubre 2021 16:23

La ciencia ya se pronunció

 Galileo Galilei. Wikicommons, Wellcome Research Institution, Londres

«Es científico», «está demostrado», «la ciencia se expidió» constituyen vulgarizaciones corrientes que los grandes medios repiten como una letanía. Contribuyen así a la dogmatización contra la que se alzó, precisamente, la ciencia moderna desde sus inicios.

En lugar de hipótesis se anuncian verdades reveladas, el laboratorio experimental es erigido en altar, la profesión científica en sumo sacerdocio y sus cultores en oráculos inapelables que nos confortan con certidumbres. Galileo se remueve incómodo en su tumba: «Este no es mi legado…». La sacralización de la ciencia erosiona su rasgo más definitorio: la verificación empírica de explicaciones tentativas, siempre susceptibles de revisión. La actual proliferación de textos con pretensiones científicas no siempre aclara y a menudo oscurece. De eso tratan estas líneas.

CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓN

En las últimas décadas ha tenido lugar una masificación de publicaciones científicas de tal magnitud que se vuelve cada vez más arduo separar la paja del trigo. Trabajos sólidos yacen bajo toneladas de artículos redundantes y de escasa o nula raigambre científica. Este alud en incesante crecimiento ha propiciado el empleo de un factor de impacto (FI) para ponderar el interés científico de un texto. El FI mide la cantidad de veces que son citados los artículos: cuanta más gente me cita, tanto más «valioso», interesante o prestigioso se verá el mío. Pero inevitablemente se establece un circuito de retroalimentación: cuanto mayor es el número de citas de un artículo, tanto más visible, y cuanto más visible, tantas más posibilidades de que otros lo citen. Las citas generan más citas. Por lo demás, esta contabilidad es equívoca, ya que no distingue entre quienes citan un artículo para apoyar su argumento, para polemizar, para denunciar su carácter falaz, o simplemente para engrosar las referencias bibliográficas sin haberlo siquiera leído.

La ponderación de la cientificidad de un trabajo mediante su FI acarrea otro problema. Los revisores de las grandes revistas de alto impacto –a las que todo investigador aspira– son particularmente exigentes; dada la profusión de artículos sometidos para su publicación, la mayor parte debe ser «filtrada». Resultado: a menudo se rechazan trabajos valiosos que no han llegado siquiera a la etapa de revisión. Véanse, entre tantos otros, estos tres casos impactantes:

  1.    Hans Krebs fue el primero en describir el ciclo del ácido cítrico mediante el cual las células obtienen su energía, ciclo que lleva su nombre; la prestigiosa revista Nature rechazó su artículo porque tenía demasiados trabajos pendientes de publicación…1
  2.   El Journal of Clinical Investigation rechazó por «dogmático» un artículo de Solomon Berson y Rosalyn Yalow que les valió luego el Premio Nobel por el descubrimiento del radioinmunoensayo, método que permitió, por primera vez, la medición de concentraciones de hormonas que circulan en la sangre en pequeñas proporciones.2

 

  1.   Kary Mullis descubrió la reacción en cadena de la polimerasa (el test PCR), técnica que revolucionó la genética, ya que posibilita el estudio de pequeños fragmentos de ADN; su trabajo fue rechazado por la revista Science sin que se hicieran públicos los argumentos. Poco después recibía el Premio Nobel de Química.3

¿QUIÉN EVALÚA A LOS EVALUADORES?

Desde los setenta, crece de manera incesante la presión por publicar, ya sea para hacer carrera en la Universidad o bien para mejorar en jerarquía y remuneración en la institución científica o académica; los tribunales de concursos de grado cuentan la cantidad de artículos arbitrados de los postulantes y no disponen de tiempo –ni lo reclaman– para leerlos. Esto ha estimulado tanto la investigación de calidad como la publicación irrelevante, el fraude y el plagio bajo mil disfraces. Es una práctica muy corriente que los investigadores rebanen sus informes para generar varios artículos (yo mismo lo hice con avances de mi tesis de doctorado). De este modo, se publican varias veces textos similares, cuando no el mismo con ligeras modificaciones. Esto genera redundancia, estimula la publicación formalmente irreprochable pero sustancialmente nula, produce un flujo de publicaciones que casi nadie lee y desestimula la lectura inteligente y crítica. Publicar se vuelve un fin en sí mismo. Todo ello resiente gravemente la calidad de la investigación científica, desvaloriza la comunicación inflacionaria de resultados y, sobre todo, adormece el espíritu crítico, sin el cual no hay verdadera ciencia.

 La revisión por pares es el protocolo usual para homologar la pertinencia científica de los textos y filtrar trabajos pobres o imprecisos. La evaluación de «doble ciego» pretende ofrecer mayores garantías de ecuanimidad, pues evaluadores y evaluados permanecen en el anonimato, aquellos no saben a quiénes evalúan y estos ignoran la identidad de sus evaluadores. Esta modalidad de jurado –cuyo loable cometido es indiscutible– no está exenta de vicios. Muchos revisores encargados de redactar críticas y de aceptar o rechazar un artículo ejercen su poder con honestidad, pero están también los que abusan de su posición. Esto puede ocurrir cuando el autor contradice la opinión del revisor; cuando este no tiene conocimientos suficientes para evaluar el informe, pero no desiste de hacerlo; cuando puede ver perjudicados sus intereses en alguna patente o en su posición en la industria, o cuando el autor anticipa al propio revisor en la publicación de cierta novedad. ¿Y quién revisa a los revisores? En principio, los responsables de edición de la revista. Pero sucede que, por lo general, se tiende a confiar en los evaluadores, dadas las credenciales científicas exhibidas al momento de su selección. Así, y a despecho de sus buenos propósitos, este mecanismo de evaluación conlleva un importante margen de arbitrariedad.

SIEMPRE DON DINERO

Los conflictos de intereses constituyen el obstáculo más serio a la investigación rigurosa y minan la credibilidad de la producción científica.4 Estos conflictos de intereses –básicamente, vínculos con la industria– acarrean innumerables silenciamientos de descubrimientos a menudo decisivos en el campo de las ciencias biomédicas, por ejemplo, para la mejora de la atención sanitaria y aun para la salud y la sobrevida de pacientes.5 Asimismo, el engaño y el fraude deliberados están a la orden del día en la producción científica. Veamos algunos botones de muestra.

 En 2015, la megaeditorial Springer debió retirar 64 artículos de diez de sus revistas al descubrir que los informes de sus revisores eran fraudulentos. Ese mismo año, la revista Biomed Central retiró 43 artículos y el año precedente la Journal of Vibration and Control había hecho lo propio con otros 60, luego de detectar la existencia de una red de falsos revisores integrada por autores que evaluaban sus propias publicaciones con nombres ficticios.6 Es sabido que las farmacéuticas pagan a las revistas médicas para que los artículos de su conveniencia puedan descargarse gratis y para imprimir suplementos que distribuyen entre su clientela.7 En la actualidad, estas empresas juegan muy fuerte para boicotear la publicación de investigaciones que no se alinean con el relato oficial de la actual pandemia de covid. Escribe el investigador biomédico Sebastian Rushworth: «Recientemente me enteré de que un excelente estudio sobre las vacunas covid, elaborado en una institución prestigiosa, ha pasado meses tratando de ser publicado en una revista revisada por pares, pero ha sido negado una y otra vez porque sus resultados no se alinean con el dogma oficial. Claramente, las revistas están practicando la censura por motivos políticos. En tales circunstancias, la revisión por pares se convierte en un proceso dañino, cuyo único propósito es determinar la aceptabilidad política de la investigación, no su calidad o utilidad. Se vuelve imposible para el profano, e incluso para los médicos y los científicos, saber cuál es la verdad, porque las verdades incómodas permanecen enterradas o en la etapa de preimpresión, lo que hace que sea muy fácil descartarlas: “Oh, eso es solo una preimpresión, no ha sido revisado por pares”. Ese es el mundo en el que vivimos». 8

En Estados Unidos, dos tercios de los médicos que integran los comités editoriales de las revistas de mayor impacto reciben honorarios de las farmacéuticas por consultorías y otros servicios. La mercantilización de las revistas biomédicas viene siendo denunciada desde hace ya unos cuantos años.9 Numerosos editores honestos que buscaron poner freno a las presiones de la industria o que se mostraron reacios a la publicación paga fueron removidos de sus puestos por los propietarios de las revistas.10

ARS LONGA, VITA BREVIS

Con sus alcances y limitaciones, la práctica científica constituye una actividad humana que, como tal, no es inmune a las propias inclinaciones de quienes la practican, a la atmósfera ideológica reinante, a los prejuicios de época, a las convenciones sociales, a los intereses políticos, a la mezquindad humana y a las ambiciones de poder. Un par de ejemplos históricos ilustrará el punto.

En 1672, en plena eclosión del nuevo espíritu científico, el reciente invento del microscopio confirmaba la hipótesis de la existencia de los espermatozoides. Por entonces, los científicos adherían, sin discusión, a la teoría del homúnculo preformado: dentro de cada espermatozoide debía de encontrarse forzosamente una persona diminuta, pero perfectamente terminada, que luego crecería hasta convertirse en niño. Esta convicción era inquebrantable; los más serios investigadores aseguraban haber visto tales homúnculos (los dibujos de estas «visiones» se reproducen en los tratados de la época). El ojo escrutador del científico procuraba verificar «objetivamente» su convicción; para eso, seleccionaba aquellas imágenes que «revelaban» la presencia del homúnculo y rechazaba por «imprecisas» o «erróneas» las que no condecían con lo que estaba buscando.11 Aun sin voluntad de engaño, tales observaciones sesgadas confirmaban sus prejuicios en lugar de removerlos. En el microscopio, los científicos veían lo que esperaban ver y no veían –o descartaban– las discordancias.

Ignaz Semmelweis (1818-1865), médico obstetra austrohúngaro, demostró en su propia práctica clínica que la limpieza de manos de médicos y estudiantes que asistían a los partos reducía de forma drástica las infecciones durante el puerperio. Estas infecciones constituían la principal causa de mortalidad de las parturientas, que fluctuaba entre un 20 y un 40 por ciento y podía llegar a la mitad de ellas. Las constataciones de Semmelweis –perfectamente verificables– chocaban contra las ideas imperantes en el establishment universitario y fueron rechazadas con violencia. Los demás médicos se sentían responsabilizados por dichas muertes, «simplemente» por no lavarse las manos… En esos mismos años, Pasteur demostraba la existencia de microorganismos patógenos con su teoría germinal de las enfermedades infecciosas. Pero Semmelweis «solo» contaba con evidencias empíricas, sin hipótesis explicativas que las solventaran; no consiguió remover los prejuicios de sus pares, que le hicieron el vacío y se sumaron al escarnio público del que fue objeto. Sus amigos y colegas lo internaron a la fuerza en un asilo psiquiátrico, donde se sospecha que murió a consecuencia de una golpiza.12

La historia de las ciencias está plagada de casos como estos, que pregonan una y otra vez la falacia de una «objetividad» absoluta y atemporal, de una realidad tangible que hable por sí misma. Los resultados de investigación son siempre provisorios y nunca están completamente libres de sesgos. La «verdad científica», decididamente, es un oxímoron.

LA CIENCIA DOMESTICADA

En estos últimos años se ha abierto paso una preocupación creciente por revigorizar el viejo principio del escepticismo metódico, recordar la relativa incertidumbre que comporta todo resultado, minimizar los conflictos de intereses en la investigación científica, erradicar el secreto en los experimentos y garantizar el libre acceso a las bases de datos.

La actual pandemia pudo ser una oportunidad para profundizar este saludable retorno a la duda sistemática, a la contrastación de experiencias e interpretaciones eventualmente disonantes, a la propiedad comunitaria de los hallazgos, todos ellos principios caros a la ciencia moderna.13 Pero sucedió más bien todo lo contrario. Así, por ejemplo, la negativa cerrada del Instituto de Virología de Wuhan a compartir sus cuadernos de laboratorio dio rienda suelta a elucubraciones de todo tipo sobre el origen del virus SARS-CoV-2. En estos 19 meses de pandemia proliferaron falsos expertos que descartaban enfoques basados en la evidencia, ensayos aleatorios y recopilaciones de datos más precisos e imparciales, en nombre de una supuesta lentitud en el contexto de la emergencia declarada; numerosos epidemiólogos y especialistas en políticas de salud fueron descalificados, denigrados y calumniados por personas sin competencia alguna para arbitrar asuntos referidos a la metodología científica; las solicitudes de mayores pruebas sobre las reacciones adversas de las vacunas fueron violentamente rechazadas por «antivacunistas»; las grandes empresas tecnológicas, que han obtenido miles de millones de dólares gracias a la pandemia, desarrollaron poderosas maquinarias de censura de la información en sus plataformas.14

«El cuestionamiento honesto y continuo y la exploración de caminos alternativos son indispensables para la buena ciencia. En la versión autoritaria de la salud pública (en oposición a la participativa), estas actividades se consideran traición y deserción. La narrativa dominante pasó a ser “estamos en guerra”. Cuando se está en guerra, todos deben seguir órdenes. Si a un pelotón se le ordena ir a la derecha y algunos soldados exploran una maniobra hacia la izquierda, son fusilados como desertores. Del mismo modo, había que acabar con el escepticismo científico, sin hacer preguntas.»15

El secretismo amparado por intereses comerciales propicia fraudes de entidad. Uno de los más sonados en el actual contexto de pandemia fue la retractación de un artículo publicado el 22 de mayo de 2020 por la prestigiosa revista The Lancet, que asociaba la hidroxicloroquina con un aumento en el riesgo de muerte del paciente.16 La empresa Surgisphere había suministrado observaciones supuestamente tomadas de 100 mil pacientes con covid-19 distribuidos en 671 hospitales por todo el mundo.17 Investigaciones de The Scientist y The Guardian no lograron identificar ni un solo hospital que hubiera contribuido a tales registros: el fraude cometido por Surgisphere era absoluto. Los autores del artículo admitieron que la empresa solo les había suministrado resúmenes de datos: nunca habían accedido a su totalidad en bruto. El hecho de que los investigadores hayan aceptado sin chistar esta importante irregularidad metodológica denota cuán naturalizada se encuentra esta práctica. En el texto de la retractación, The Lancet hizo público que dos de los tres coautores habían recibido subvenciones y honorarios de Abbott, Astrazeneca, Bayer, Boehringer Ingelheim, Johnson & Johnson, Novartis, Pfizer y Roche, entre otras empresas.

Hoy se toman decisiones higiénico-sanitarias con base en resultados científicos a menudo condicionados por poderosos intereses financieros y adulterados con engaños y ocultamientos. En tiempos de emergencia pandémica, tales decisiones arbitran la salud, la enfermedad, la muerte y las libertades fundamentales.

Así las cosas, los ciudadanos todos deberíamos reclamar la vuelta a los principios que distinguen a las ciencias de otros saberes (religiosos, filosóficos, políticos): no conformarse con la primera interpretación, no aceptar un argumento solo por mayoritario, inclinarse ante la evidencia y no ante la eminencia, buscar comprender perspectivas diferentes a la propia y, finalmente, practicar el escepticismo metódico caro a Copérnico, Kepler, Galileo, Newton y demás pioneros de la ciencia moderna.

*Doctor en Ciencias Sociales.

  1. «Nature rejects Krebs’s paper, 1937». The Scientist,marzo de 2010. https://www.the–scientist.com/uncategorized/nature–rejects–krebss–paper-1937-43452
  2. «El radioinmunoensayo y su impacto en la investigación. Tributo a Rosalyn Yallow». Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social,setiembre de 2011.. https://www.redalyc.org/pdf/4577/457745504001.pdf
  3. «La envidia, también en la ciencia». Diarioabierto.es, setiembre de 2011. https://www.diarioabierto.es/13174/la–envidia–tambien–en–la–ciencia
  4. Conflicto de intereses en la investigación, la educación y la práctica médicas. Comité del Instituto de Medicina,2009. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK22942/
  5. «Interacciones entre los médicos y la industria farmacéutica en general y los representantes de ventas en particular y su asociación con las actitudes y los hábitos de prescripción de los médicos: una revisión sistemática». BMJ,setiembre de 2017. https://bmjopen.bmj.com/content/7/9/e016408
  6. «La ciencia se está convirtiendo en una cloaca». mpr21,9 de setiembre de 2015. https://mpr21.info/la–ciencia–se–esta–convirtiendo–en–una/
  7. Antonio Sitges-Serra (2020). Si puede, no vaya al médico.Barcelona: Libros del Zorzal.
  8. Sebastian Rushworth. «Una reflexión sobre la manía covid», 23 de setiembre de 2021. https://sebastianrushworth.com/2021/09/23/a–reflection–on–covid–mania/
  9. «¿Es pertinente investigar las relaciones entre médicos e industria farmacéutica?». Revista de Calidad Asistencial, abril de 2009. https://www.researchgate.net/publication/248602391_Es_pertinente_investigar_las_relaciones_entre_medicos_e_industria_farmaceutica

«¿Deberían las revistas dejar de publicar investigaciones financiadas por la industria farmacéutica?». BMJ,14 de enero de 2014.

https://www.bmj.com/content/348/bmj.g171.full

«La relación entre la medicina y los proveedores médicos». Revista Médica de Chile,marzo de 2014. https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0034-98872014000300011&script=sci_arttex

  1. «La sombra del Alien es alargada». El Gerente de Mediado,11 de marzo de 2012. https://gerentedemediado.blogspot.com/2012/03/la-sombra-del-alien-es-alargada.html

«El ganador del Nobel declara el boicot a las principales revistas científicas». The Guardian,9 de diciembre de 2013. https://www.theguardian.com/science/2013/dec/09/nobel–winner–boycott–science–journals

  1. Montserrat Moreno (1993). Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela. Barcelona: Icaria, pág. 12.
  2. «La ofensiva de Ignaz Semmelweis contra los miasmas ineluctables y el nihilismo terapéutico». Acta Médica Colombiana,enero-marzo de 2014. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-24482014000100019
  3. Robert Merton (1977). La sociología de la ciencia. Investigaciones teóricas y empíricas. Barcelona: Alianza.
  4. John Ioannidis. «Cómo la pandemia está cambiando las normas de la ciencia». https://www.tabletmag.com/sections/science/articles/pandemic–science
  5. Ioannidis op. cit.
  6. «Retracción: hidroxicloroquina o cloroquina con o sin un macrólido para el tratamiento de covid-19: un análisis de registro multinacional». https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31324-6/fulltext
  7. Catherine Offord. «El escándalo de la Surgisphere: ¿qué salió mal?». https://www.the–scientist.com/features/the–surgisphere–scandal–what–went–wrong–67955
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