La NASA ayudó a crear una herramienta basada en la web que ayuda a los gestores de los parques a comprender mejor el impacto de la iluminación exterior y el ruido en las especies animales de los parques nacionales. Foto: NASA.

Le mostramos aquí impactantes fotos de la Tierra tomadas desde el espacio.

La NASA ayudó a crear una herramienta basada en la web que ayuda a los gestores de los parques a comprender mejor el impacto de la iluminación exterior y el ruido en las especies animales de los parques nacionales. Foto: NASA.
 

Las mejores fotos de la Tierra desde el espacio. Foto: NASA.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) compartió esta imagen del Hemisferio Occidental. Foto: NASA.

 

 

Una impresionante foto de la Estación Espacial Internacional donde podemos ver a Portugal, España y una parte de Francia de noche. Foto: NASA.

Fue capturada por el Apolo 18 y es una de las imágenes más reproducidas de la historia. Fue la primera imagen donde vemos la Tierra completa e iluminada. Foto: NASA.

Esta vista desde lo alto de Turquía mira hacia el Mar Egeo, sobre Grecia y hacia el Mar Jónico donde apenas se ven Sicilia y la bota de Italia. Foto: NASA.

La primera fotografía del planeta Tierra desde la órbita de la Luna (el Apolo 8 no alunizó). Foto: NASA.

En Alaska, el 5 por ciento de la tierra está cubierta por glaciares que están perdiendo mucho hielo y contribuyendo al aumento del nivel del mar. Foto: NASA.

 

La Estación Espacial Internacional tuvo una vista nocturna desde la órbita del volcán más activo de Europa, el Monte Etna, en erupción el 19 de marzo de 2017. Foto: NASA.

América del Norte y del Sur. Foto: NASA.

El astronauta de la NASA Christian Koch tomó esta imagen del huracán Dorian desde la Estación Espacial Internacional. Foto: NASA.

Estrecho de Gibraltar, donde también vemos el sur de España y el norte de África. Foto: NASA.

Publicado enFotorreportajes
El módulo Wentian fue propulsado por un cohete Larga Marcha 5B desde el centro de lanzamiento de Wenchang, en la isla china de Hainan. Foto: @CNSpaceStation

China ha lanzado con éxito una nave no tripulada que trasladará el módulo del laboratorio Wentian a su estación espacial. Se trata de un paso importante en el objetivo ce completar a finales de 2022 la construcción de esta infraestructura.

Un cohete Larga Marcha-5B Y3 despegó este hoy desde la base de lanzamiento de Wenchang, ubicada en la provincia sureña de Hainan, llevando consigo el módulo del laboratorio Wentian, informó la CMSA, la agencia china dedicada a las misiones espaciales tripuladas, que calificó de "éxito absoluto" la operación.

Ocho minutos después de su despegue, el Wentian se separó del cohete de transporte y entró en la órbita prevista para que horas después pueda acoplarse al módulo central -bautizado como Tianhe- de la estación espacial Tiangong.

Ahí, la tripulación Shenzhou-14, compuesta por tres taikonautas, se halla a solo unas horas de realizar su primera misión importante en órbita, recibir la llegada del módulo del laboratorio Wentian y agregarlo a la estación espacial de tres módulos.

Con un peso de 23 toneladas en el momento del lanzamiento, el Wentian consta de tres partes: una cabina de trabajo, un compartimento con esclusa de aire y una cabina de recursos, con una longitud total de 17,9 metros y un diámetro de 4,2 metros.

La misión lanzada hoy es la número 24 del programa espacial tripulado chino y la tercera de las seis programadas este año para completar la construcción de la estación espacial, afirmó el director de la oficina de Ingeniería de la CMSA, Hao Chun.

La estación espacial china, cuyo nombre significa "Palacio celestial" en mandarín, pesará unas 70 toneladas y se espera que funcione durante unos 15 años orbitando a unos 400 kilómetros de la superficie terrestre.

24 julio 2022

(Tomado de Euronews)

Espacios del neoliberalismo y desarrollo capitalista

Críticas y alternativas al urbanismo neoliberal

La dimensión espacial no ha dejado de ganar peso desde hace décadas en las ciencias sociales críticas. Para ello han sido muy relevantes las discusiones dentro de la teoría arquitectónica, pero también las de los estudiosos del desarrollo capitalista. Quizás el autor que más determinantemente ha influido en la actual popularidad de los estudios sobre el espacio social es el geógrafo David Harvey, pero también ha sido crucial la revalorización de la obra de Henri Lefebvre ya en el siglo XXI, a partir de la traducción de algunas de sus principales obras al inglés y al castellano. Problemas tan actuales y frecuentes en las discusiones de la academia crítica como la reestructuración urbana, la financiarización de la vivienda o la mercantilización del espacio tienen un pilar importante en los trabajos de estos dos autores. 

En realidad, el interés académico por la espacialidad del capitalismo se remonta a los años sesenta, coincidiendo con cierto auge de las perspectivas marxistas dentro de la izquierda universitaria. Francia jugó un papel clave en esta tendencia, principalmente a partir de la publicación de El derecho a la ciudad de Lefebvre (1969), los trabajos posteriores del autor sobre la ciudad (1972; 1976; 2013) y la conformación de una suerte de Escuela Francesa de Sociología Urbana (Castells, 1974 y 1976; Topalov, 1979 y 1984). En el resto del mundo, la mencionada escuela entra en diálogo con las discusiones sobre el urbanismo dependiente en América Latina (Castells, 1973; Singer, 1973; Pradilla Cobos, 1984) y de manera simultánea se desarrolla una importante geografía crítica en el ámbito angloamericano (Harvey, 1973 o Massey, 1973) y brasileño (Santos, 1978 o Moraes y Dacosta, 2013). El quiebre, sin embargo, se encuentra principalmente en Lefebvre, cuyas opiniones sobre lo urbano coinciden también en gran medida con las de otros coetáneos, como Jane Jacobs (2014) desde una perspectiva liberal o Aldo Rossi (1982) desde la teoría arquitectónica.

En este contexto se recuperan las referencias espaciales, más bien dispersas, de los trabajos de Marx y un par de obras claves de Engels (2020a y 2020b) sobre el problema de la vivienda y la ciudad industrial. Estos autores trataron la cuestión como un problema derivado del núcleo central de las contradicciones del modo de producción capitalista, ubicado en el ámbito de la producción (industrial) y el conflicto de clase. Los problemas referentes al déficit de viviendas, la precariedad del hábitat o la segregación socioespacial eran básicamente epifenómenos y la principal cuestión teórica a dilucidar sería el rol de la apropiación de la renta de suelo en el conflicto político. Muchos urbanistas críticos de la década de 1970, especialmente los próximos al marxismo estructuralista, fueron continuistas con esta perspectiva. Estos sociólogos y geógrafos urbanos marxistas pensaban el espacio como producto social, una secreción del correspondiente modo de producción. Los planteamientos de Lefebvre desde un principio trataron de discutir estas posiciones.

En primer lugar, el filósofo anunciaba un salto del problema de la vivienda, que había marcado el capitalismo industrial hasta la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, al problema de lo urbano y del hábitat en su conjunto (Lefebvre, 1969). Seguidamente, frente a la idea de una sociedad que crea su espacio, como si le preexistiese, Lefebvre plantea una sociedad que siempre ha sido espacial. El espacio pasa a ser entonces la primera y más importante mediación de la sociedad para darse forma a sí misma (1976). A partir de aquí, el filósofo se atrevería a invertir la tesis de la urbanización como efecto de las relaciones de producción industrial para convertirla en el núcleo mismo del capitalismo tardío, desplazando la crítica de los conflictos de la esfera de la producción a los problemas de la reproducción de las relaciones sociales de producción (1972). Finalmente, plantearía una visión compleja y no reduccionista del espacio, en la que trataría de integrar tanto el espacio material de las prácticas sociales como sus dimensiones ideológicas y experienciales (Ibidem, 2013). 

La cuestión del desplazamiento de los conflictos centrales del capitalismo de la producción a la reproducción, o lo que algunos han interpretado como un desplazamiento desde los conflictos de clase a los conflictos del hábitat, tiene por lo tanto ya más de medio siglo. Ignorar el progreso intelectual que ha permitido este giro sería tan empobrecedor como limitarse a hablar de un desplazamiento sin más desde un polo a otro, separando lo que nunca ha estado separado, como si el espacio urbano no surgiese de un proceso productivo o como si el conflicto de clase solo operase en una típica fábrica fordista. Para no caer en el riesgo de reproducir esa dicotomía irreconciliable, convendría recordar que una parte del urbanismo feminista se ha dirigido a cuestionar precisamente la separación ideológica entre espacios de producción y de consumo (McDowell y Massey, 1984 o McDowell, 1986). 

La idea de urbanismo neoliberal y sus limitaciones

La denuncia del urbanismo neoliberal ha sintetizado, al menos en los últimos treinta años, gran parte del análisis crítico del desarrollo capitalista de urbanistas y geógrafos. Los trabajos de David Harvey (2007a, 2007b) desde los años noventa han aportado mucho a la clarificación de esta idea, pero también los de la nueva geografía política crítica de Jessop (1990) o Brenner (2004). No obstante, la popularidad de la expresión es tal que en algunos momentos ha corrido el riesgo de convertirse en un cliché vacío de contenido. El neoliberalismo puede entenderse como un modo de regulación o patrón particular del capitalismo tardío, que se define por oposición al desarrollo organizado bajo Estados centralizados que caracteriza el periodo entre las crisis de 1929 y 1973. En términos muy generales, puede describirse como un tipo de política económica (ideología y cultura) que propugna la gestión más eficiente de los recursos mediante mercados autorregulados y que se expande desde los años setenta por todo el globo a partir de los experimentos pioneros de Thatcher, Reagan y Pinochet.

El giro neoliberal de la década de 1970 es un giro espacial. Uno de sus elementos característicos ha sido el desmantelamiento de las políticas de desarrollo productivo y reequilibrio territorial propias de la planificación económica estatal. También la desregularización de los mercados de suelo y vivienda y su progresiva financiarización a partir del endeudamiento de los hogares o de su apropiación por parte de fondos de inversión. El gran hito de la desregulación neoliberal en España es probablemente el Decreto Boyer de 1985, que implica la eliminación de las políticas proteccionistas en los alquileres urbanos y la desregulación del mercado de crédito, dando lugar al auge de una versión del desarrollo capitalista fundamentada sobre el sector inmobiliario-financiero. Esto se ha interpretado como una exacerbación de la espacialización de la economía en el contexto del capitalismo tardío (Lefebvre, 1972; Harvey, 1990; Rolnik, 2017). La urbanización y la vivienda, convertida prácticamente en un activo financiero, se convierten en un circuito fundamental para la circulación de capital, donde se generan enormes beneficios especulativos, generando crisis periódicas cada vez más violentas (1996, 2008…). 

Hay varios peros que hacer a esta caracterización. El primero de ellos es que el neoliberalismo dista de ser un patrón homogéneo en un mundo extremadamente diverso. A menudo se ha generalizado en exceso a partir del más estudiado ejemplo angloamericano, asumiendo que el resto del mundo seguiría el mismo patrón, cuando en realidad la política neoliberal ha dado lugar a formas espaciales más bien variadas. Por ejemplo, mientras que la planificación estratégica ha podido relegar por completo a la tradicional ordenación urbana en las ciudades estadounidenses, esto debe matizarse mucho respecto de la más intervencionista Europa continental. Por esta razón, desde hace tiempo se tiende a hablar del neoliberalismo realmente existente (Peck, Brenner y Theodore, 2018) para distinguir los discursos neoliberales, más homogéneos, de la compleja realidad espacial en la que se acaban plasmando.

Otra precaución crítica muy extendida es la de revalorizar el papel del Estado en el desarrollo del neoliberalismo. Aunque este último se identifique con políticas promercado, el Estado sigue jugando un papel clave y es fundamental para el desarrollo neoliberal. Polanyi (1989) ya denunciaba hace mucho que la idea de mercados autorregulados era más una proyección utópica del pensamiento liberal que una posibilidad real. Hay incluso quien llega a afirmar que en el marco neoliberal el Estado incrementa su intervención, solo que en lugar de políticas redistributivas se vuelca en favorecer la acumulación de capital y a las clases ya privilegiadas. Nunca más que ahora, el Estado en sus diferentes niveles se ha volcado en el desarrollo de costosas infraestructuras sobre las que se apoya la economía privada. Cumple además una indispensable función policial y mediadora, indispensable para que las principales instituciones del capitalismo neoliberal puedan actuar libremente.

El urbanismo neoliberal suele mostrar como prácticas progresistas lo que no es sino la búsqueda de los intereses más mezquinos

Existe aún otro aspecto que pone coto a una visión dogmática de lo que es la organización del espacio neoliberal. Más allá del discurso liberalizador e individualista en lo económico, el neoliberalismo no es reducible a posiciones convencionalmente conservadoras. De hecho, a menudo puede suceder lo contrario. El urbanismo neoliberal tiene un carácter fundamentalmente ideológico. Recurriendo a la vieja fórmula marxista, el mercado tiene una forma de operar fundamentalmente ideológica. Lo que es codicia y usura aparece como su contrario, como la máxima posibilidad de igualdad y libertad. La igualdad y libertad de los agentes económicos implica la subordinación y coacción del trabajo asalariado. En este sentido, el urbanismo neoliberal suele mostrar como prácticas progresistas lo que no es sino la búsqueda de los intereses más mezquinos. De esta manera, los discursos radicales sobre la teoría arquitectónica y urbanística de los años setenta han sido a menudo reciclados para dar cobertura a prácticas neoliberales. La institucionalización del discurso ecologista es paradigmática, con la idea de sostenibilidad multiplicándose entre documentos y planes, de tal manera que acaba convirtiéndose en simple ruido, una palabra vacía cuya única función es dar una cobertura moral a los proyectos de desarrollo urbano. Ciertos tipos de discurso progresista, como el del desarrollo sostenible, son el complemento ideológico por excelencia del urbanismo neoliberal más cínico (Swyngedouw, 2011). 

Efectos del urbanismo neoliberal

Los efectos del urbanismo neoliberal sobre el territorio se derivan de los propios planteamientos de esta ideología. En primer lugar, el urbanismo neoliberal se identifica con toda una serie de cambios en las fórmulas políticas. Por un lado, hay una tendencia a la descentralización, en la que la escala local adquiere un mayor peso a medida que el Estado pierde competencias respecto de la planificación económica y espacial. Esto ocurre evidentemente de una forma muy desigual en el mundo, principalmente en Occidente. El nivel de descentralización de los estados americanos siempre ha sido mayor, pero en el contexto europeo también se refuerzan o se crean ex novo escalas de gobierno local y regional para la ordenación territorial y económica (Brenner, 2004). Este tipo de descentralización permite una mayor cercanía con el territorio, pero también redunda por lo general en una pérdida de las capacidades de intervención política. Por otro lado, la idea de gobernanza urbana, que se populariza en este contexto, implica un reconocimiento de la diversidad de agentes que intervienen en el espacio, más allá del Estado. No obstante, estos agentes que se integran en el planeamiento son fundamentalmente agentes de mercado y la propia política urbana y regional tiende a sufrir un giro empresarialista, planteando el gobierno local como coaliciones orientadas al crecimiento económico que deben competir en un mercado de ciudades por atraer inversiones y visitantes. Algunos autores hablan de una situación pospolítica (Wilson y Swyngedouw, 2014), relacionada con el carácter cada vez más técnico de las instituciones de gobierno, al tiempo que se vacían de capacidades genuinamente políticas. Esto encuentra su reflejo en una cultura ciudadana cada vez más individualista y desconfiada de la política.

En segundo lugar, la política neoliberal implica una expansión de la mercantilización del espacio. Por mercantilización entendemos el proceso por el cual la gestión de un recurso debe guiarse por su valor económico y no por criterios de necesidad. En términos marxistas, el valor de uso se vería sometido al valor de cambio. Esto es aplicable tanto a la remercantilización de servicios y recursos que eran gestionados por instituciones públicas como al desarrollo de nuevas formas de aprovechamiento crematístico del espacio. En el primer sentido, resulta clave la remercantilización del mercado de la vivienda, como un proceso paulatino, tras un periodo en el que la provisión de suelos o vivienda había estado dirigida en gran parte por el Estado. El desmantelamiento de las políticas públicas de vivienda, los sistemas públicos de provisión de crédito y la desregularización de las rentas urbanas conducirían a que la gestión del espacio y el alojamiento se realice bajo criterios progresivamente mercantiles (Rolnik, 2017; Aalbers, 2016). En el segundo, el objetivo de atraer residentes y visitantes ha dado lugar a la transformación de la ciudad y sus partes en una especie de seudomercancías. La propia imagen de la ciudad se convierte en una marca comercial. La política urbana se orienta a crear proyectos y lugares atractivos, nuevos iconos estéticos y espacios comerciales que atraigan residentes y turistas. La propia dinámica del espacio público, especialmente en los centros urbanos, se dirige a un uso progresivamente mercantil, con distintas formas que promueven su gestión privativa. Por supuesto, la política turística es la máxima expresión de esta mercantilización del espacio, dedicando sectores enteros de las ciudades, generalmente los más significativos simbólicamente, a canalizar las divisas traídas por los visitantes. Los enclaves en los que reside la identidad colectiva de las ciudades son transformados en algo parecido a parques de atracciones, en los que nuevas rondas de inversión conllevan un constante proceso de destrucción creativa que hace difícil que la población se pueda reconocer en ellos (Sequera, 2022; Murray, 2015; Mansilla y Milano, 2019). 

La desinversión y abandono de extensos sectores de la periferia obrera son la otra cara de la tematización de los centros históricos 

Finalmente, las políticas promercado y el desmantelamiento del Estado intervencionista y de las políticas redistributivas impactan directamente sobre los grupos más vulnerables. Por un lado, la jibarización y descentralización de las políticas de vivienda dejan en la estacada a los grupos más vulnerables, excluidos del mercado por una u otra razón. Los problemas de vivienda han seguido afectando a los hogares más pobres (con mayor riesgo de ver coartado un flujo periódico de ingresos), a las y los jóvenes (sin posibilidades de acceder a una vivienda propia) o a quienes están en situación de vulnerabilidad, especialmente los hogares monoparentales de mujeres de clase trabajadora con hijos, relegados a situaciones de gran inseguridad económica. Por otro lado, la privatización del parque público de viviendas da lugar a que los gobiernos no tengan capacidad de actuación ante crisis habitacionales, como sucedió con la crisis hipotecaria de 2010-2012, o de intervenir ante procesos como el vaciamiento de los centros históricos por el auge de los alquileres temporales para turistas. Finalmente, al tiempo que se sobreinvierten los enclaves con mayor potencialidad económica, se dejan a su suerte sectores enteros, generalmente los viejos barrios de clase obrera en los que se concentraban las grandes operaciones de vivienda pública del siglo XX, convertidos a menudo hoy en contenedores de pobres. La desinversión y abandono de extensos sectores de la periferia obrera son la otra cara de la tematización de los centros históricos, acentuando los problemas de segregación socioespacial, exclusión y estigmatización.

Los patrones generales de la ordenación del espacio neoliberal están bastante definidos y se llevan difundiendo a nivel global desde hace ya cuarenta años. Los tiempos, ritmos e intensidades han sido diferentes en distintas partes del mundo, desde el rol pionero del Cono Sur o el ámbito angloamericano a la conservación de cierto intervencionismo en países de la Europa occidental, pasando por la terapia del shock en Europa del Este y Rusia o los heteróclitos procesos de mestizaje político-económico de China. Al mismo tiempo, podríamos considerar hasta qué punto este es un modelo en decadencia en la actualidad. La ordenación neoliberal ha encontrado sus resistencias en movimientos en defensa del territorio, de los barrios y las ciudades, abanderando el espacio social como soporte de la vida antes que como medio de extracción de valor. Las políticas antineoliberales han tendido a revertir procesos de mercantilización y privatización, notablemente en el caso de los gobiernos progresistas de América Latina, mientras que las iniciativas municipalistas europeas han operado a una escala menor, pero con unos planteamientos bastante similares. No obstante, también se han desarrollado amenazas al modelo neoliberal netamente conservadoras, que son las que pueden tener más peso en un cambio de paradigma en la actualidad, con el desarrollo de cierto capitalismo corporativo y centralizado al oriente y al occidente (de los EE UU de Trump a la Rusia de Putin). Es posible que en un futuro cercano hablemos de nuevos paradigmas en la organización del espacio, pero estos no tienen que ser necesariamente mejores a los precedentes. 

2 junio 2022

Por Ibán Díaz Parra, profesor de Geografía Humana en la Universidad de Sevilla 

Referencias

Aalbers, Manuel (2016) The financialization of housing. Londres: Routledge.

Brenner, Neil (2004) New state spaces: Urban governance and the rescaling of statehood. Oxford: Oxford University Press.

Castells, Manuel (1973) Imperialismo y urbanización en América Latina. Barcelona: Gustavo Gil.

(1974) Los movimientos sociales urbanos. Ciudad de México: Siglo XXI.

(1976) La cuestión urbana. Madrid: Siglo XXI.

Engels, Friedrich (2020a) Contribución al problema de la vivienda. Precedido de Las grandes ciudades. Madrid: Libros Corrientes.

(2020b) La situación de la clase obrera en Inglaterra. Madrid: Akal.

Harvey, David (1973) Social justice and the city. Athens: University of Georgia Press.

(1990) La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural. Buenos Aires: Amorrortu.

(2007a) Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akal.

(2007b) Espacios del capital. Madrid: Akal.

Jacobs, Jane (2011) Muerte y vida de las grandes ciudades americanas. Madrid: Capitán Swing.

Jessop, Bob (1990) State Theory: Putting the Capitalist State in its Place. New York: Polity Press.

Lefebvre, Henri (1969) El derecho a la ciudad. Barcelona: Península.

(1972) La revolución urbana. Barcelona: Península.

(1976) Espacio y política. Barcelona: Península.

(2013) La producción del espacio. Madrid: Capitán Swing.

Mansilla, José A y Milano, Claudio (2016) Ciudad de Vacaciones. Conflictos urbanos en espacios turísticos. Barcelona: Pol len.

Massey, Doreen (1973) “Towards a critique of industrial location theory”. Antipode 5(3), 33-39.

McDowell, Linda y Massey, Doreen (1984) “A woman’s place?” En Massey, Doreen (ed.) Geography Matters (pp. 128-147). Cambridge y Londres: Cambridge University Press, The Open University Press.

McDowell, Linda (1986) “Beyond patriarchy: a class-based explanation of women’s subordination”, Antipode, 18: 311-321.

Moraes, Antonio Carlos R. y Da Costa Wanderleyt M. (2013) Geografía crítica. La valorización del espacio. Ciudad de México: Itaca.

Murray, Ivan (2015) Capitalismo y turismo en España. Del milagro económico a la gran crisis. Barcelona: Alba Sud.

Peck, James; Brenner, Neil; y Theodore, Nick (2018) “Actually existing neoliberalism”. The Sagehandbook of neoliberalism, 1, 3-15.

Polanyi, Karl (1989) La gran transformación. Crítica del liberalismo económico. Madrid: La Piqueta (original de 1944).

Pradilla Cobos, Emilio (1984) Contribución a la crítica de la “teoría urbana”. México: Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco.

Rolnik, Raquel (2017) La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. Madrid: Descontrol.

Rossi, Aldo (1982) La arquitectura de la ciudad. Barcelona: Gustavo-Gil.

Santos, Milton (1978). Por uma geografia nova. São Paulo: HUCITEC.

Sequera, Jorge (coord.) (2022) Sé lo que hicisteis el último verano. La transformación del turismo urbano antes, en y después de la pandemia. Barcelona: Bellaterra.

Singer, Paul (1973) “Urbanización, dependencia y marginalidad en América Latina”. En Castells, Manuel (ed.) Imperialismo y urbanización en América Latina. Barcelona: Gustavo Gil.

Swyngedouw, Erik (2011). “¡La naturaleza no existe! La sostenibilidad como síntoma de una planificación despolitizada”. Urban 01, 41-66.

Topalov, Christian (1979) La urbanización capitalista. Algunos elementos para su análisis. Ciudad de México: Edicol.

(1984) Ganancias y rentas urbanas. Elementos teóricos. Ciudad de México: Siglo XXI.

Wilson, Japhy y Swyngedouw, Erik (2014) The post-political and its discontents. Spaces of depoliticisation, Spectres of Radical Politics. Edimburgo: Edinburgh University P.

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Jueves, 28 Abril 2022 05:47

Tenemos un problema

Tenemos un problema

Biosfera

Hoy hemos dejado de comprender que somos parte de la naturaleza, y eso nos convierte en un peligro para la vida y para nosotros mismos

Es el 20 de julio de 1969. La misión espacial tripulada Apolo 11 aluniza en nuestro satélite y pocas horas más tarde Neil Armstrong da sus primeros pasos sobre la superficie lunar llenando de asombro y admiración al mundo. Con él emerge la profunda emoción de sentir una íntima unión con una Tierra que nos impele a amarla y protegerla. Es el hogar de todos los humanos que hemos conocido y, con gran probabilidad, conoceremos.1 Cuatro años antes, Aleksei Leónov, el astronauta ruso realizó el primer paseo espacial de la historia expresando que la Tierra es “nuestra casa, pequeña, azul y enternecedoramente solitaria”. Un punto perdido en la envolvente oscuridad cósmica.

La preparación del primer viaje a la Luna, su realización y seguimiento posterior fue un proceso largo, costoso, difícil2, pleno de logros, pero también de muchas dificultades. “Un pequeño paso para el ser humano, un gran salto para la humanidad” dijo Armstrong al pisar la Luna simbolizando la enorme proeza humana. Pero otra expresión, a menudo usada jocosamente cuando hacemos frente a una contrariedad, se ha hecho incluso más popular: “Houston, tenemos un problema”3. Hoy no es el Apolo sino la Tierra quien tiene un Problema con mayúsculas. Claro está, la humanidad enfrenta muchas dificultades: la creciente desigualdad social, el peligro de guerra nuclear, el avance hacia una sociedad autoritaria y plutocrática sometida a un férreo control tecnodigital global, el ascenso de los neofascismos, la emergencia de pandemias, un masivo control y vigilancia social, nuevas adicciones colectivas, los riesgos geopolíticos globales derivados del declive del imperio norteamericano y la emergencia de China, y tantos otros más. Ese globo azul suspendido en un espacio infinito y oscuro tiene hoy un problema aún mayor si cabe, el mayor reto al que nunca antes tuvimos que hacer frente. Un reto que llama con insistencia a nuestra puerta: la crisis socioecológica. No, no se trata sólo de limpiar nuestros ríos, plantar árboles, cuidar bosques, reciclar productos o incentivar el uso de energías renovables, iniciativas todas ellas imprescindibles y urgentes. Tampoco significa el crucial hecho de tener que enfrentarnos a una emergencia climática que está ya teniendo consecuencias calamitosas. Nuestro Problema es más complejo, es otra cosa.

La Tierra es nuestra casa. Nuestro planeta es el único mundo conocido en que con certeza sabemos que la materia del Cosmos se ha hecho viva y consciente, aunque no necesariamente tiene por qué ser el único que pueda estar habitado4. La primera ocasión en que la humanidad contempló “nuestra pequeñez” tuvo lugar en la vigilia de Navidad de 1968 durante la misión del Apolo 8 cuando una fotografía hizo estallar nuestra conciencia de especie.

Ese día el poeta Archibald MacLeish escribió:

“Ver la Tierra, tal y como realmente es, pequeña y azul y bonita, en este silencio eterno en que flota, es vernos a nosotros mismos juntos como jinetes sobre la Tierra, hermanos en aquella brillante belleza en el frío eterno, hermanos que saben, ahora, que son hermanos de verdad.”5

En sus libros y programas de televisión, el astrónomo y gran divulgador científico Carl Sagan recordaba que somos el legado de 15.000 millones de años de evolución cósmica y que tenemos el placer de vivir en un planeta donde hemos evolucionado para poder respirar el aire, beber el agua y amar a la naturaleza que nos rodea. Nuestras células han sido forjadas en el corazón de las estrellas. “Somos polvo de estrellas”, decía. Hoy nos enfrentamos a una circunstancia absolutamente nueva, sin precedentes en la historia humana. Hemos creado una civilización en la que hemos hecho progresos sociales y logros tecnológicos formidables pero donde, voluntaria o involuntariamente, hemos alterado profundamente (y cada vez con más rapidez) el entorno global y la vida del planeta. Hoy hemos dejado de comprender que somos parte de la naturaleza, y eso nos convierte en un peligro para la vida y para nosotros mismos. El poeta chileno Nicanor Parra advirtió que hemos cometido el error de “creer que la Tierra era nuestra cuando la verdad de las cosas es que nosotros somos de la Tierra”, y que seguimos teniendo una manera de pensar antropocéntrica, científico-tecnológica y narcisista basada en la “ego-conciencia” en lugar de en una “eco-conciencia”.

Tendemos a ser ciegos, a atenuar lo que nos amenaza, a amortiguar lo nocivo o negativo, a no mirar lo que no nos gusta. A pesar de estar cada día frente a nuestros ojos, no vemos, no sentimos, no comprendemos; no queremos tomar plena consciencia de la atroz crisis socioambiental en la que estamos inmersos. Nos cuesta creer las incesantes y aterradoras advertencias que los científicos nos lanzan continuamente. Vale decir que hay muchas razones para desoír las voces, y hay muchas personas, grupos sociales e instituciones que hacen todo lo posible para impedir que oigamos. No basta con disfrutar de los bienes, recursos y bienestar que nos da la naturaleza, debemos también comprenderla y entendernos. Esa consciencia debe provenir de una mirada limpia, humana, a la vez científica, ético-política y espiritual. No basta con disfrutar de la luz eléctrica, decía el fraile dominico brasileño Frei Betto, hay que entender cómo y por qué se produce: “Solo quien tiene formación de electricista sabe mirar eso con otros ojos, porque comprende cómo llega la luz a la sala… eso es la conciencia política: ver los hilos, saber lo que pasa por detrás”. Lo primero es saber. En un conocido ensayo, el filósofo ilustrado Immanuel Kant recordaba una vieja consigna acuñada por Horacio (siglo I a.c.). Sapere Aude, decía: “Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza”.

Durante mucho tiempo, el planeta nos pareció inmenso, el único mundo explorable. Durante un millón de años la humanidad creyó que éramos el centro del mundo, que aparte de la Tierra no había ningún otro lugar. Hoy la Tierra se ha hecho muy pequeña. En la última parte de la vida de nuestra especie sobre el planeta, nos hemos dado cuenta de que vivimos en un mundo diminuto y frágil perdido en la inmensidad y en la eternidad que está a la deriva en un gran océano cósmico.

El 14 de febrero de 1990, la sonda espacial Voyager 1 fotografió la Tierra desde 6.000 millones de kilómetros de distancia.6 Un punto de luz casi imperceptible.

Carl Sagan explicaba con emoción sus sensaciones:

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica… Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida.”

Los seres humanos vivimos en un medio que modelamos y que a la vez nos modela a nosotros. Habitamos un mundo natural creado durante miles de millones de años por los procesos de la física, la química y la biología. Somos una más de las especies.7

Somos capaces de construir cómodas casas para cuidar a nuestros ancianos y también inmensas autopistas de 26 carriles. Inventamos libros o la red global Internet, y también construimos mortíferas armas nucleares, podemos explorar los polos y visitar la Luna o Marte, crear belleza musical y desarrollar elegantes y potentes teorías científicas y tecnologías de gran eficacia. Rehacemos la naturaleza a nuestra medida… Somos una especie capaz de casi todo, pero no somos una especie más.8

Vivimos en dos mundos en constante interacción: la ecosfera o biosfera natural, la fina piel global compuesta por el aire, el agua, la tierra y las plantas y animales que viven en ella, y la tecnosfera creada por el ser humano, con todos los artilugios y productos que hemos sido capaces de inventar. Dos mundos que están en guerra, como nos recordaba el gran biólogo y ecologista Barry Commoner en Making peace with the planet.

La capacidad humana actual de tener el poder suficiente como para intervenir de forma determinante sobre la naturaleza tiene su origen en la revolución industrial capitalista que se inicia a finales del siglo XVIII. En el último siglo hemos asistido a la expansión de un capitalismo fosilista imparable, y en las cinco últimas décadas al triunfo económico e ideológico de un capitalismo neoliberal y cognitivo, capaz de crear crecimientos exponenciales y tecnologías maravillosas, pero también de destruir lazos sociales y de solidaridad muy profundos, difundiendo el consumo masivo y el entretenimiento vacío como forma de vida y “realización” personal. El triunfo del capitalismo neoliberal ha sido amplio, muy profundo, a todos los niveles, en todas partes.

Hoy el sistema capitalista no parece capaz de crear “Estados de bienestar” para toda la humanidad, ni siquiera, como recordaba el añorado urbanista y ecologista Ramón Fernández Durán, “simulacros de bienestar”. El capitalismo destruye, construye, y consume una materialidad que lo abarca todo. La mercantilización se extiende desde el microcosmos al macrocosmos a todos los ámbitos y cosas: la sanidad, la educación, la naturaleza, el conocimiento, la cultura, el arte, el deporte, el cuerpo… El cuerpo se analiza, fragmenta, comercializa y finalmente se vende como una mercancía más. Se patentan genes, bacterias, semillas, tejidos y animales modificados genéticamente, se trafica y compran órganos, se alquilan úteros, familiares y hasta novias/os, y se venden parcelas en la Luna o en los planetas.9 10 Y es también un modo de vida inmaterial. El capitalismo emocional es la causa última de una patogénesis generalizada que entra en nuestros cuerpos y mentes. Penetra en nuestros cerebros, insertándonos ideas, relatos y ficciones que cambian nuestras mentes y transforman las relaciones humanas. Las empresas farmacéuticas, vivas rastreadoras de todo beneficio que se precie, identifican todo tipo de malestares, adicciones, neurosis, trastornos, preocupaciones, dolores, humillaciones y miedos causados por el propio capitalismo, para crear todo tipo de síndromes y enfermedades y vender sus productos. Sin embargo, para una gran parte de la humanidad, disponer de fundamentos vitales tan básicos como comer alimentos, beber agua o respirar aire en condiciones higiénicas y saludables es aún un sueño inalcanzable.

Tenemos los medios y recursos para reeducar nuestra mente, para ver nuestro Problema, pero necesitamos de la decisión y el valor, personal y colectivo, para hacerlo. No podemos resignarnos a no pensar y sentir al mismo tiempo. Debemos usar esa palabra tomada por el sociólogo colombiano Orlando Gals Borda de los pescadores de San Benito Abad en el municipio colombiano de Sucre: el “sentipensar”.

La innovación básica de la revolución científica del siglo XVI y XVII fue hacer preguntas y descubrir nuestra ignorancia, darnos cuenta de que no teníamos todas las respuestas. Aprender que con esfuerzo, tiempo, y recursos podíamos investigar y conocer más cosas, ganando en poder para cambiar la tecnología, la cultura, la economía y el medio natural. La ciencia, el conocimiento y la solución de problemas se inician y nutren continuamente a partir de hacernos preguntas. Albert Einstein apuntaba que la formulación de un problema es más importante que su solución; el escritor Marc Twain señalaba que el problema no es lo que no sabemos sino lo que creemos que es cierto y no lo es; el artista y escritor John Berger nos instaba a vivir con los ojos abiertos sin dejarnos derrotar por el nihilismo, el odio y la desesperación. ¿Seremos capaces de mirar (y cambiar) nuestro Problema?

 Por Joan Benach | 28/04/2022

Notas

  1. Esa emoción se conoce como “efecto general” (overview effect). Al ver el planeta bañado en la oscuridad del espacio, las fronteras se borran y todos somos ciudadanos de la Tierra. Ron Garan, un ex astronauta de la NASA que pasó dos semanas trabajando en la construcción de la Estación Espacial Internacional dijo: «Para mí fue una epifanía en cámara lenta…. un profundo sentido de empatía y comunidad, la voluntad de renunciar a tener una recompensa inmediata y tener una perspectiva de progreso multigeneracional… es el hogar de todos los que alguna vez vivieron y de todos los que serán.» Ver: Ian Sample. Scientists attempt to recreate ‘Overview effect’ from Earth. The Guardian. 26 diciembre 2019.
  2. El coste económico fue de unos 288.000 millones de dólares de 2019, gastados durante poco más de una década. En 1965 el programa llegó a su cenit, con una inversión equivalente al 2% del PIB de EE.UU. de entonces. Antonio Turiel. Cincuenta años del primer hombre en la Luna. 26 julio 2019.
  3. La frase no es exacta ni se dijo durante el primer viaje sino un año más tarde, en el Apolo 13 pero así ha quedado registrada en el imaginario popular. «Houston, we have a problem» es una popular pero errónea cita de una frase del Jack Swigert durante el accidentado viaje del Apolo 13, justo después de observar una luz de advertencia acompañada de un estallido,1​ a las 21:08 CST del 13 de abril de 1970. La frase de Swigert fue: “Bien, Houston, hemos tenido un problema aquí («Ok, Houston, we’ve had a problem here»). A la que siguió la de su compañero Jim Lovell al decir “Ah, Houston, hemos tenido un problema. («Uh, Houston, we’ve had a problem»).
  4. Carl Sagan, uno de los mejores divulgadores de la ciencia y el Cosmos lo dijo con estas palabras: “Hay cien mil millones de galaxias y mil millones de billones de estrellas. ¿Por qué debería ser este modesto planeta el único habitado? Personalmente, creo que es muy posible que el Cosmos rebose de vida e inteligencia. Pero “Hasta ahora, todo ser vivo, todo ser consciente, toda civilización que hayamos conocido vivió allí, en la Tierra. Bajo esas nubes se desarrolla el drama de la especie humana… Las fronteras nacionales no se distinguen cuando miramos la Tierra desde el espacio. Los chauvinismos étnicos o religiosos o nacionales son algo difíciles de mantener cuando vemos nuestro planeta como un creciente azul y frágil que se desvanece hasta convertirse en un punto de luz sobre el bastión y la ciudadela de las estrellas.” Ver: Cap 1 de la serie de 13 documentales Cosmos, basada en el libro Sagan C. Cosmos. Barcelona: Planeta, 1980.
  5. Gore A. Una veritat incòmode. Barcelona: Gedisa, Edicions 62, 2006:12.
  6. La Voyager 1 es una sonda espacial robótica de 722 kilogramos lanzada el 5 de septiembre de 1977 que es el objeto humano más alejado de la Tierra. Su misión es localizar y estudiar los límites del sistema solar y explorar el espacio interestelar inmediato. En junio de 2021 estaba a 22.909.417.919 km del Sol y le quedan unos 17.702 años para salir de la nube de Oort, donde entrará en el siglo XXIV.
  7. Ward B, Dubos R. Only one Earth. New York: Ballantine Books, 1972:XIX.
  8. Si bien el ser humano es una especie humana más, no es una más de las especies. “La especie [humana] ha desarrollado en su evolución, para bien y para mal, una plasticidad difícilmente agotable de sus potencialidades y sus necesidades. Hemos de reconocer que nuestras capacidades y necesidades naturales son capaces de expansionarse hasta la autodestrucción. Hemos de ver que somos biológicamente la especie de la Hybris, del pecado original, de la soberbia, la especie exagerada.” Ver: Sacristán M. Pacifismo, ecologismo y política alternativa. Barcelona: Icaria, 1987:10.
  9. El empresario norteamericano Dennis Hope registró en 1980 la Luna a su nombre. Hope aprovechó un vacío legal, ya que si bien existe un tratado internacional que indica que ningún país puede reclamar la propiedad de la Luna u otro planeta, este no dice nada sobre personas o empresas privadas. El satélite fue dividido iniciándose la venta de parcelas mediante la Lunar Embassy. Mediante su empresa Lunar Embassy Hope vende pedazos de terreno lunary lo mismo podría pasar con Marte, Mercurio y Plutón.
  10. Ver por ejemplo, I. Wallerstein. El capitalismo histórico. Madrid, Siglo XXI, 2012 (2 ed), p. 90 [ed. original 1988]; Y. Varoufakis. Economía sin corbata. Barcelona, Destino, 2013, p. 34 (ed. orig. 2015).

Joan Benach es profesor, investigador y salubrista (Grup Recerca Desigualtats en Salut, Greds-Emconet, UPF, JHU-UPF Public Policy Center UPF-BSM, Ecological Humanities Research Group GHECO, UAM).

Publicado enMedio Ambiente
Un cohete, que se presume chino, chocará contra el otro lado del astro a más de 9 mil kilómetros por hora.Foto Ap

Cabo Cañaveral. La Luna está a punto de ser golpeada por tres toneladas de basura espacial, lo que dará lugar a un cráter en el que podrían caber varios vehículos semirremolques.

Un cohete sobrante se estrellará mañana contra el otro lado de ese astro, a 9 mil 300 kilómetros por hora, lejos de las miradas de los telescopios. Puede llevar semanas, incluso meses, confirmar el impacto.

Ha estado dando tumbos al azar por el espacio, según creen expertos, desde que China lo lanzó hace casi una década. Pero funcionarios de este país dudan de que sea suyo.

Sin importar de quién sea, los científicos esperan que el objeto abra un agujero de entre 10 y 20 metros de ancho y envíe polvo lunar a lo largo de cientos de kilómetros.

La basura espacial en órbita baja es relativamente fácil de rastrear. Es poco probable que los objetos que se envían más profundamente al espacio golpeen algo y estas piezas generalmente se olvidan pronto, excepto por un puñado de observadores que disfrutan jugando al detective.

SpaceX originalmente se inculpó de la próxima basura lunar después de que el rastreador de asteroides Bill Gray identificó el curso de la colisión en enero, pero un mes después se corrigió, argumentando que el objeto misterioso “no era una etapa superior del cohete SpaceX Falcon del lanzamiento en 2015 de un observatorio climático en el espacio profundo para la NASA”.

Agregó que probablemente era la tercera etapa de un cohete chino que envió una cápsula de muestra de prueba a la Luna y regresó en 2014, pero el ministerio asiático alegó que la etapa superior había vuelto a entrar en la atmósfera terrestre y se quemó.

Hubo dos misiones chinas con designaciones similares: el vuelo de prueba y la misión de retorno de muestras lunares de 2020, y los observadores estadunidenses creen que ambas se están confundiendo.

El Comando Espacial de Estados Unidos, que rastrea la basura espacial inferior, confirmó que la etapa superior china de la misión lunar de 2014 nunca salió de órbita, como se había indicado en su base de datos; sin embargo, no pudo confirmar el país de origen del objeto a punto de golpear al satélite.

"Nos enfocamos en objetos más cercanos a la Tierra", dijo un portavoz en un comunicado.

Gray, matemático y físico, dijo que ahora confía en que es el cohete de China.

En tanto, Jonathan McDowell del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian apoya la evaluación revisada de Gray, pero señala que "el efecto será el mismo. Dejará otro pequeño cráter".

La Luna ya tiene innumerables cráteres, que miden hasta 2 mil 500 kilómetros. Con poca o ninguna atmósfera real, está indefensa contra el aluvión constante de meteoritos y asteroides, y las naves que se aproximan ocasionalmente, incluidas algunas que se estrellaron intencionalmente a petición de la ciencia. Sin clima, no hay erosión, por lo que los cráteres de impacto duran para siempre.

China tiene un módulo de aterrizaje en el otro lado de la Luna, pero estará demasiado lejos para detectar el impacto del viernes, precisamente al norte del ecuador. El orbitador de reconocimiento de la NASA también estará fuera de alcance. Es poco probable que el Chandrayaan-2, de India, que orbita el astro, pase para entonces.

El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra del JPL respalda la revaluación de Gray. Un equipo de la Universidad de Arizona también identificó recientemente el segmento del cohete chino Gran Marcha a partir de la luz reflejada en su pintura, durante las observaciones del telescopio del cilindro carenador. Mide unos 12 metros (40 pies) de largo y 3 metros (10 pies) de diámetro, y da un salto mortal cada dos o tres minutos.

“No es un problema de SpaceX, ni de China. Nadie es particularmente cuidadoso con lo que hace con la basura”, dijo Gray.

¿Llegar a Marte en 45 días? Científicos desarrollan un sistema de propulsión láser que lo haría posible

La nave espacial conceptual requeriría un conjunto de láseres de 100 megavatios.

Científicos de la Universidad McGill (Montreal, Canadá) recogen en un reciente estudio el diseño de un sistema de "propulsión láser-térmica" que permitiría a los humanos llegar a Marte en apenas 45 días.

La NASA, que planea enviar una misión tripulada al planeta rojo a mediados de la década de 2030, prevé que un viaje de estas características duraría unos 500 días.

Sin embargo, los ingenieros de McGill creen que es posible reducir la travesía a poco más de seis semanas gracias a la propulsión de energía dirigida, que utiliza grandes láseres disparados desde la Tierra para entregar energía a una cámara de calentamiento de hidrógeno en la nave espacial y, de esta forma, impulsarla.

La nave acelera rápidamente mientras está cerca de nuestro planeta y, en el mes siguiente, recorre el largo camino hacia Marte. Para el aterrizaje se libera el vehículo principal y el resto de la nave es devuelto a la Tierra a fin de poder ser reciclado para el próximo lanzamiento.

La idea de la propulsión de energía dirigida ya había sido propuesta anteriormente por otros científicos en un proyecto que plantea el uso de láseres para enviar pequeñas sondas de velas ligeras a la estrella enana roja Próxima Centauri.

El sistema utiliza rayos láser para impulsar una nave espacial al espacio profundo a velocidades relativistas, una fracción de la velocidad de la luz. Cuanto más potente sea el láser, más rápido se puede acelerar la nave espacial.

"Estábamos interesados ​​en cómo la misma tecnología láser podría usarse para un tránsito rápido en el sistema solar", asegura Emmanuel Duplay, autor principal del reciente estudio.

La nave espacial conceptual creada por el equipo requeriría un conjunto de láseres de 100 megavatios y 10 metros de diámetro.

"Nuestro enfoque utilizaría un flujo láser mucho más intenso en la nave espacial para calentar directamente el propulsor, de forma similar a una caldera de vapor gigante", subraya Duplay.

El ingeniero también puntualiza que sería necesario "el desarrollo de materiales de alta temperatura que permitan a la nave espacial romper contra la atmósfera marciana al llegar".

Tecnología en pañales

El problema es que estas tecnologías aún se encuentran en sus etapas iniciales y solo han sido desarrolladas a nivel teórico, por lo que podrían no estar listas para la próxima década.

"La cámara de calentamiento por láser es, probablemente, el desafío más importante", concluye Duplay.

17 febrero 2922

 

SpaceX inicia un programa para extraer dióxido de carbono de la atmosfera y convertirlo en combustible para cohetes

Según afirmó el director ejecutivo de la compañía, Elon Musk, la nueva tecnología "también será importante para Marte".

El director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, anunció este 13 de diciembre que su compañía aeroespacial se propone extraer dióxido de carbono de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes.

"SpaceX está iniciando un programa para sacar CO2 de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes. Por favor, únase si está interesado", planteó el empresario a través de su cuenta oficial en Twitter, agregando que la nueva tecnología "también será importante para Marte".

Cabe recordar que Musk no abandona la idea de colonizar el planeta rojo y tiene como objetivo construir allí para el año 2050 una ciudad autosuficiente de un millón de habitantes. Esas personas llegarían a Marte en naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable que SpaceX está desarrollando.

Entre tanto, la Organización Meteorológica Mundial alertó en octubre de este año que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo récord el año pasado y aumentaron a un ritmo más rápido que el promedio anual de la última década. La agencia, dependiente de la ONU, señaló que estas tendencias se dieron pese a la reducción temporal de emisiones debido a la pandemia de covid-19.

"La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó las 413,2 partes por millón en 2020 y está al 149 % del nivel preindustrial", anunció el informe. Por otro lado, la organización también puntualizó que la capacidad de los ecosistemas terrestres y oceánicos para actuar como "sumideros" de CO2 puede volverse menos efectiva en el futuro debido a su sensibilidad a los cambios climáticos.

Sin embargo, sus predicciones no terminaron ahí. El Megatron Transformer vaticinó que "la capacidad de proporcionar información, más que la capacidad de proporcionar bienes y servicios, será la característica que defina la economía del siglo XXI". "Podremos ver todo sobre una persona, dondequiera que vaya, y [la información] se almacenará y utilizará de formas que ni siquiera podemos imaginar", agregó posteriormente, incapaz de refutar sus palabras previas ni de negar que los datos iban a ser el más vital de los recursos.

Los autores del artículo apuntan que las situaciones descritas por el sistema se basan principalmente en los propios miedos de las personas, que son generalmente irracionales, y concluyeron que la inteligencia artificial se está convirtiendo no solo en un tema de debate, sino en un participante de pleno derecho en él.

Publicado: 14 dic 2021 02:34 GMT

SpaceX lanza al espacio la primera misión con una tripulación totalmente civil

Está programado que los cuatro integrantes de la misión Inspiration4 orbiten la Tierra durante aproximadamente tres días, a una altura de 575 kilómetros

 

La compañía aeroespacial SpaceX hace historia al lanzar al espacio la primera misión compuesta por una tripulación totalmente civil. El viaje, que se realiza a bordo de la nave Crew Dragon, se diferencia en muchos aspectos de las hazañas recientes de otras compañías privadas.

La puesta en órbita de los cuatro integrantes de la misión Inspiration4 inició exitosamente con el lanzamiento del cohete propulsor Falcon 9 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, poco después de las 20:00 (hora local) de este 15 de septiembre.

Pocos minutos después del despegue, los viajeros espaciales quedaron en órbita, tras separarse la cápsula del cohete. SpaceX también informó que la primera etapa del Falcon 9 aterrizó sobre la plataforma autónoma de puerto aeroespacial, ubicada en el océano.

Está programado que la nave espacial alcance una altura de 575 kilómetros y que su tripulación permanezca en completa ingravidez durante aproximadamente tres días. Así, este lanzamiento sobresale respecto a los recientes vuelos espaciales realizados por Virgin Galactic y Blue Origin, que duraron unos pocos minutos y no superaron los 100 kilómetros de altura.

Después de dar unas 22 vueltas a nuestro planeta, la Crew Dragon volverá a la Tierra para un amerizaje. Durante ese tiempo, los viajeros realizarán varios experimentos sobre el rendimiento humano en el espacio, además de poder disfrutar de una vista privilegiada a través de una cúpula de cristal.

Otra de las peculiaridades de Inspiration4 es que al no contar con astronautas profesionales, todos los procesos serán automatizados y controlados por técnicos de SpaceX desde un centro de mando en la Tierra. "Este hito representa una nueva era para la exploración y los vuelos espaciales tripulados", asegura la compañía de Elon Musk.

Integrantes

Jared Isaacman, fundador y director ejecutivo de Shift4 Payments –una empresa estadounidense de procesamiento de pagos–, estará al timón de la aventura espacial, bajo el apodo 'Liderazgo'. Lo acompañará Hayley Arceneaux, con el sobrenombre 'Esperanza', asistente médica en el hospital infantil de St. Jude (Memphis, Tennessee), quien desempeñará el papel de oficial médica.

A estos dos integrantes se suma Christopher Sembroski, 'Generosidad', un empleado de la compañía aeroespacial Lockheed Martin y exveterano de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. Se precisa que el hombre, entre otros cometidos, ayudará a gestionar la carga útil y los experimentos científicos, al tiempo que se ocupará de las comunicaciones para el control de la misión.

Completa el equipo Sian Proctor, 'Prosperidad', una empresaria, educadora y piloto entrenada, quien recibió su asiento tras ganar en un concurso de negocios en línea. Ella piloteará la nave y prestará el apoyo necesario al jefe durante el viaje.

'Liderazgo', 'Esperanza', 'Generosidad' y 'Prosperidad' representan los pilares de la misión, que además de tener el objetivo de concientizar, busca recaudar fondos para el hospital infantil de St. Jude.

De otra parte, la plataforma Netflix ha lanzado una serie documental sobre esta misión espacial, llamada 'Countdown'. El quinto y último episodio, que se estrenará a finales de mes, incluirá imágenes grabadas por los viajeros durante su travesía.

Publicado: 15 sep 2021

Casas diminutas para pobres: el “sueño americano” apretado en 6 metros cuadrados

En Los Ángeles, el gobierno y algunas ONG’s instalaron un barrio con casas de dos por tres metros. Es para personas o familias que han quedado en situación de calle con la coronacrisis. Otra postal de la decadencia capitalista.

 

La noticia recorrió los portales de todo el mundo. En solo 90 minutos, un grupo de obreros arma una “casa”. El gobierno de Los Ángeles y la ONG Hope of the Valley dicen que podrán parecer pequeñas pero “cuentan con varios servicios compartidos, como una sala de lavandería, baños, seguridad las 24 horas los siete días de la semana y un parque para pasear perros”.

Desde el aire las fotos muestran el barrio de “casas diminutas”, como lo llamaron algunos medios. Una junto a otra, perfectamente alineadas, como cajas de zapatos en un gran depósito. O una de esas “ciudades” de los parques infantiles.

El espíritu de la ONG quizá sea loable, pero desnuda la decadencia capitalista. En el país más rico del mundo, la gestión de la coronacrisis empuja a millones a la precariedad del trabajo y de la vida. El “sueño americano” condenado a chocarse contra sus delgadas paredes; una y otra vez.

Sorprende el optimismo. El “contrato” es por 3 meses. A lo sumo 6. Después, de patitas a la calle. Es que según ellos “las viviendas están pensadas como provisionales debido a que sus habitantes suelen encontrar un trabajo y un hogar definitivo a los pocos meses de vivir allí”. Ponele.

Claro.

Según la organización Human Rights Watch, desde el inicio de la pandemia 74,7 millones de personas han perdido su trabajo en Estados Unidos, una parte no pudo recuperarlos y en la mayoría de los casos se trataba de quienes cobran salarios inferiores a la media. Peor. “En el mes de enero, aproximadamente 24 millones de adultos informaron que se encontraban en situación de hambre y más de seis millones manifestaron que temían sufrir un desalojo por no poder cumplir con los pagos relacionados con la vivienda”. Para las personas latinas o afroamericanas estos números se duplican.

Hay un último dato que golpea. Es de la Oficina Nacional de Censos. Asegura que “el 32 % de los adultos de bajos ingresos dijeron que se habían sentido deprimidos en los siete días anteriores”. La “nueva solución” a las preocupaciones y angustias que genera la crisis es encerrarlas en casas diminutas.

Ante el malestar social, el gobierno de Joe Biden ha dispuesto fondos que suenan impactantes, pero según las organizaciones sociales lejos estarían de revertir esos problemas estructurales.

La misma semana que se conoció la noticia, también se supo que el millonario dueño de Amazon, Jeff Bezos, gastó una fortuna para viajar al espacio. Agradeció a sus trabajadores que corren 12 horas por día y mean en botellas de plástico. Así le ayudaron a cumplir su sueño. El hombre tiene una casa para cada clima. Cuando se aburre o corre el almanaque, se muda unas semanas. Sus propiedades en Estados Unidos están valuadas en US$500 millones. ¿La cucha del perro será más grande que estas casitas?

No es solo Estados Unidos. Son las familias de Guernica desalojadas por los mulos de los countries y los gobiernos progres. O las que tienen que amontonarse en piezas también diminutas en Salta o Constitución.

¿Nos vamos a rendir ante un sistema social en que millones sobreviven sin techo o hacinados mientras los millonarios gozan sus mansiones obscenas? No podemos.

Viernes 23 de julio

Publicado enSociedad
Una foto del folleto facilitada por la NASA muestra que un cohete SpaceX Falcon 9 que transporta la nave espacial Crew Dragon de la compañía es lanzado en la NASA. — JOEL KOWSKY / NASA HANDOUT EDITORIAL / EFE

Un cohete Falcon 9 de SpaceX ha despegado este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado.

 

Una tripulación estadounidense, francesa y japonesa ha emprendido este viernes desde Florida un viaje de 23 horas hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) en una cápsula reutilizada de SpaceX, como parte de la alianza de la NASA con socios comerciales y agencias internacionales para multiplicar estas misiones espaciales.

"Estas sociedades son críticas", expresa emocionado Steve Jurczyk, administrador interino de la NASA, minutos después del despegue del SpaceX Crew-2 desde el Centro Espacial Kennedy, en la costa este de Florida. 

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado. 

sucio, pues también se había usado en noviembre pasado para el lanzamiento de la SpaceX Crew-1 a la EEI, aterrizó unos nueve minutos y medio después en la plataforma marítima "Por supuesto que todavía te amo" en el Océano Atlántico, tras desprenderse de la segunda etapa del cohete Falcon 9. 

Se trata de la primera vez que se reutiliza tanto la cápsula como la primera etapa del cohete con una misión humana, y también que dos naves espaciales de la tripulación comercial estarán acopladas al mismo tiempo a la estación.

La NASA ha señalado que esta reutilización, para abaratar los costos, es clave para multiplicar los vuelos a la EEI para avanzar en experimentos científicos y en las futuras misiones a la Luna y Marte.

También es la primera vez en 20 años que viaja un equipo compuesto por tres agencias espaciales: los estadounidenses Shane Kimbrough y Megan McArthur, el japonés Akihiko Hoshide, de la agencia espacial JAXA, y el francés Thomas Pesquet, de la Agencia Europea Espacial (ESA, en inglés).

Los cuatro experimentaron esta madrugada un lanzamiento "extremadamente suave" a bordo de la cápsula Dragón, llamada Endeavour, según ha dicho Steve Stich, jefe del Programa de Tripulación Comercial de la NASA.

Un "sueño" cumplido para SpaceX

Un somnoliento Elon Musk, que ha acaparado las preguntas de la prensa después del lanzamiento, ha recordado que hacía 19 años que había fundado SpaceX y que se hoy sentía "orgulloso" de trabajar con la NASA.

Con una pañoleta de tela como mascarilla contra la covid-19, que contrastaba con la seriedad de los ejecutivos de la NASA, y reconociendo que no había pegado ojo de la ansiedad, Musk ha señalado que era como un sueño cumplido la misión de hoy. 

"Fue un poco más fácil, pero bastante intenso", ha dicho pausado a los periodistas que le preguntaron si ya se estaba acostumbrando a este tipo de ajetreos.  

Jurczyk por su parte ha calificado de "increíble" los últimos 11 meses para las misiones tripuladas de la NASA de cara a "acelerar" la investigación científica en el laboratorio de microgravedad y especialmente para las futuras exploraciones de Marte. Ha recordado que ha habido "tres lanzamientos con tripulación a la estación espacial desde mayo pasado".

El ejecutivo se ha referido así a la histórica misión Demo-2, que en mayo de 2020 reinició los viajes desde suelo estadounidense a la EEI desde la clausura en 2011 del programa de transbordadores de la NASA. 

En esa ocasión los estadounidenses Robert Behnken (esposo de la astronauta McArthur) y Douglas Hurley estuvieron 62 días a bordo de la EEI, durante los cuales dieron 1.024 vueltas a la Tierra y dedicaron 114 horas a la investigación.

A la Demo-2 le siguieron la SpaceX Crew-1 que llegó a la EEI en noviembre pasado y que será relevada por la SpaceX Crew-2 que ha partido hoy gracias a "un clima que cooperó", según explica Stich. 

Ha mencionado que un primer intento de vuelo, programado para ayer jueves, tuvo que posponerse debido a condiciones meteorológicas adversas. 

11 ocupantes a la vez

La segunda misión comercial tripulada de la NASA y SpaceX, la Crew-2, tiene previsto acoplarse de forma autónoma aproximadamente a las 09.10 GMT del sábado en el módulo Harmony de la estación espacial.

En la estación, un proyecto de más de 150.000 millones de dólares (alrededor de 124.000 millones de euros al cambio actual), integrada por 15 módulos permanentes; siete astronautas avanzaban en los preparativos para recibir a la visita, entre ellos la creación de "dormitorios". 

La EEI, que tiene el tamaño un campo de fútbol, apenas está adecuada para siete astronautas que comparten tres baños, no los 11 que estarán durante unos cinco días, mientras los cuatro del Crew-1 regresan a Tierra, lo que está previsto para el próximo miércoles 28 de abril. 

Los cuatro astronautas se unirán a la tripulación de la Expedición 65, compuesta por la Crew-1: Shannon Walker, Michael Hopkins, Victor Glover y Mark Vande Hei, de la NASA, como también por Soichi Noguchi, de JAXA, y los cosmonautas Oleg Novitskiy y Pyotr Dubrov. 

Los miembros de la Crew-2 llevarán a cabo la ciencia y el mantenimiento durante una estancia de seis meses a bordo del laboratorio en órbita y no regresarán antes del 31 de octubre.

Se trata de la segunda de las al menos seis misiones que SpaceX realizará a la EEI en razón de un contrato de 2.600 millones de dólares (alrededor de 2.150 millones de euros al cambio actual) firmado con la NASA en 2014. 

Este laboratorio, que orbita la Tierra a una distancia de 400 kilómetros y una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora, rota astronautas internacionales que realizan estudios y contribuyen a investigaciones médicas y de otra índole para la Tierra y a las futura misiones a la Luna y Marte.

MIAMI

23/04/2021 17:48 Actualizado: 23/04/2021 18:01

EFE

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