Científicos chinos han descrito al 'Terropterus xiushanensis', un antiguo crustáceo de un metro de longitud. Foto: Nanjing Institute of Geology and Palaeontology / Yang Dinghua.

Científicos chinos han descrito al “Terropterus xiushanensis”, un antiguo crustáceo de un metro de longitud que vivió en el supercontinente de Gondwana y fue uno de los principales depredadores del ecosistema marino del Silúrico temprano, informa LiveScience. 

Los restos de este antiguo escorpión marino, que vivió hace 435 millones de años en el sur de China, lo encontraron investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing en la formación de Xiushan, según un estudio que se publicará en la edición del 30 de noviembre de Science Bulletin.

“Con unas patas tan grandes y espinosas y probablemente un telson [último segmento del cuerpo de los crustáceos, situado después del abdomen] venenoso para atrapar y picar a la presa, es probable que el Terropterus desempeñara un papel importante como depredador superior en el ecosistema marino durante el Silúrico temprano”, sugiere el estudio.

Los euriptéridos, también conocidos como crustáceos o escorpiones marinos, son un grupo de artrópodos fósiles. Una de sus familias más destacadas fue la Mixopteridae, integrada por animales de un tamaño considerable y con un aspecto parecido al de los escorpiones modernos. Tenían unas extremidades largas y puntiagudas (el segundo y el tercer par) que les resultaban útiles para cazar.

Lamentablemente, nuestro conocimiento de estos animales se limita a cuatro especies de dos géneros descritos hace 80 años: el “Mixopterus kiaeri”, encontrado en Noruega, el 'M. multispinosus”, hallado en Nueva York, el “M. simonsoni”de Estonia y el “Lanarkopterus dolichoschelus”, descubierto en Escocia, sostiene el estudio.

El “Terropterus xiushanensis”, clasificado por los autores del nuevo estudio, es el primer Mixopteridae descrito del supercontinente de Gondwana, formado hace entre 530 y 750 millones de años después de que el supercontinente Pangea se dividiera en dos.

 

20 octubre 2021

(Con información de RT)

Tiburones ballena nadan en el tanque de la Corriente Negra en el Acuario Okinawa Churaumi, Japón. La imagen fue captada en 2013. Foto Ap

La organización internacional, además, alerta en torno al peligro que acecha al dragón de Komodo, en Indonesia

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) informó que 37por ciento de todas las especies de tiburones y rayas se encuentran amenazadas de extinción. Además, alertó del peligro que acecha al mayor lagarto del mundo, el dragón de Komodo, en Indonesia.

La sobrepesca, la degradación o desaparición de sus hábitats naturales y el cambio climático están socavando la supervivencia de tiburones y rayas, se indica en la lista roja de la UICN, que desde 1964 cataloga y ausculta la salud de la biodiversidad del planeta.

La lista roja sirve de alerta para los gobiernos responsables de esa riqueza medioambiental, y de guía para las organizaciones no gubernamentales que la defienden.

El dragón o monstruo de Komodo es un saurio que puede llegar a medir 3 metros y pesar 90 kilogramos. Apenas sobreviven unos mil 400 ejemplares en las costas de Indonesia.

Hay más de 440 especies conocidas de tiburones en los océanos y una gran parte ya está en estado crítico. Algunos ejemplares de especies han dejado de ser detectados hace años.

Otra de las especies en la lista roja es el atún, pero ofrece mejores perspectivas.

De las siete especies de atunes más pescadas, las reservas de cuatro aumentan.

El atún rojo pasó directo de especie "en peligro" a "preocupación menor", una mejoría de tres categorías.

Sin embargo, la organización advierte que "numerosas reservas regionales de atún siguen siendo escasas".

Bruce Collette, presidente del grupo especializado en atunes de la UICN, sostuvo: "Estas evaluaciones son la prueba de que la pesca durable funciona, con beneficios enormes a largo plazo".

La lista roja de la UICN actualizó también el número de especies animales y vegetales que clasifica de forma paciente desde hace más de medio siglo.

De las 138 mil 374 especies clasificadas del planeta están amenazadas 38 mil 543, esto es, 28 por ciento.

La proporción en América Latina es similar.

Los científicos de UICN cuentan con nueve categorías para la lista roja: desde las especies a salvo hasta las que están extintas.

En el Congreso Mundial de la Naturaleza de Marsella, los conservacionistas quisieron, sin embargo, dar señales de esperanza, con la creación de un estatus verde, la otra cara de la moneda, las historias de éxito para salvaguardar la biodiversidad.

Su objetivo será "medir la regeneración de las especies, algo que no se ha hecho hasta ahora" y conocer el impacto de los programas de conservación.

Como la lista roja, el estatus verde tiene nueve categorías.

"Impedir la extinción no es suficiente", destacó en rueda de prensa Molly Grace, coordinadora del grupo de trabajo de la UICN.

El estatus verde arranca con 181 especies evaluadas.

Cóndor californiano

El cóndor californiano, por ejemplo, estaba clasificado como "en peligro crítico" desde los años 1990, pero gracias a programas de reintroducción de especies y a una fuerte protección, ya cuenta con 93 ejemplares adultos. Sin esos esfuerzos habría desaparecido del estado salvaje, indicó la experta.

La UICN, que quiere llegar lo antes posible a la catalogación de al menos 160 mil especies, actualiza al menos dos veces al año su Lista, y los países donde se hallan las más amenazadas saben que esos avisos son como "tarjetas rojas" a su política medioambiental.

"Hay mucha preocupación en el sentido de que si una especie baja un escalón, las inversiones se frenarán", admitió Craig Hilton-Taylor, responsable de la lista roja.

Por eso los Estados miembros de la organización internacional quieren ahora que se ponga en marcha el Estatus Verde.

El trabajo de la UICN, organización de científicos más que de activistas, es de largo alcance. Su estructura, con Estados y organizaciones no gubernamentales presentes por igual, en colegios separados, es muy inusual.

Las decisiones se toman por mayoría simple en cada colegio, lo que significa que debe haber consenso para aprobar una recomendación.

De América Latina sólo seis países tienen representación como tales: Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Panamá y Perú. Sin embargo, muchos otros tienen presencia a través de agencias oficiales del medio ambiente.

Desde el viernes, también mediante las organizaciones indígenas, que pasan a tener voz y voto en el congreso. De la veintena de organizaciones de pueblos autóctonos, una quincena proviene de América Latina y el Caribe.

La evolución del hombre en una ilustración utilizada por Thomas Huxley, firme defensor de Darwin en su época. — ARCHIVO

Se cumplen este año 150 años de la publicación de uno de los libros más influyentes de Charles Darwin, 'El origen del hombre', posterior a y menos conocido que el pionero 'El origen de las especies'.

 

Se cumplen este año 150 años de la publicación de uno de los libros más influyentes de Charles Darwin, El origen del hombre, posterior a y menos conocido que el pionero El origen de las especies. Con sus aciertos y sus errores, esta obra, con la que culminaba la exposición de su teoría de la evolución, tuvo un gran peso en el desarrollo de las modernas teorías científicas en esta área y tres de sus más importante enunciados han sido reforzados por la ciencia, recuerdan varios especialistas siglo y medio después.

Se confirma, por ejemplo, que los seres humanos compartimos muchas características (ahora se sabe que entre ellas está el 96% del material genético) con los simios antropoides como el gorila y el chimpancé, de los que nos separamos evolutivamente hace entre 8 y 6 millones de años. Además, los humanos tenemos la habilidad de un alto nivel de cooperación, reforzado por las normas morales y sociales. Por último hemos ampliado mucho la capacidad de aprendizaje social que vemos en otros primates. Es lo que dicen el conocido etólogo y primatólogo Frans de Waal y sus colegas Peter Richerson y Sergey Gravilets, en la revista Science al evaluar la situación actual a la luz del aniversario.

Para Darwin estaba claro que los humanos actuales eran animales, vertebrados, mamíferos y primates, descendientes de un ancestro común, y que constituyen una misma y única especie, lo que refutaba la teoría racista de que existían varias especies humanas. Darwin también creía que la cultura y la evolución cultural son especialmente importantes para el progreso y constituyen la fuente principal de variación, que se trasmite por la imitación y la educación. La selección natural queda así en un segundo plano. Finalmente aseguraba que la cooperación y el sentido moral, "la mejor y superior diferencia entre el hombre y los animales inferiores", evolucionaron a partir de las tendencias a la ayuda mutua y la abnegación que son "comunes a la mayor parte de los animales sociales", algo revolucionario para su época. De hecho, solo bastante recientemente la ciencia ha estudiado y confirmado tanto esto como la existencia de cultura animal.

Además, Darwin pensaba que era más probable que nuestros antepasados vivieran en África que en cualquier otro lugar, aunque no lo pudo probar, frente al eurocentrismo de muchos de sus colegas de la época. También eso se ha confirmado. Lo que no pudo llegar a ajustar en su teoría es la pregunta que cualquiera se hace: "¿Por qué nosotros?", respecto al salto que representa la gran diferencia mental (y de tamaño cerebral) entre humanos y sus parientes más cercanos. A esa pregunta resulta que todavía no existe una respuesta aceptada de forma general, reconocen De Waal y sus compañeros, aunque hay muchas teorías interesantes.

Entre los cambios evolutivos que emergieron en el desarrollo de la especie humana sobresalen los que llevaron a la aparición de sistemas sociales para apoyar a las madres cuyos bebés nacían sin poderse valer por sí mismos y tenían luego un lento desarrollo, al contrario que en la mayoría de las especies. Esa evolución dio por fruto un alargamiento sustancial del intervalo entre nacimientos y una vida más larga. Asimismo, el lenguaje es un rasgo característico del Homo sapiens y todavía se desconoce cómo surgió.

En El origen del hombre, sin embargo, también hay sombras, o errores cuando se contempla desde nuestros días. "Es un texto del que aprender, pero que no hay que venerar", dice Agustín Fuentes, de la Universidad de Princeton, en la misma revista. Darwin se mostró como representante de su época, al apoyar una visión racista y sexista de la humanidad sin basarse en datos. Despreció a los indígenas de América, Australia y África como menos capaces que los europeos a pesar de que ello contradecía sus propias teorías, y llegó a justificar los imperios, el colonialismo e incluso el genocidio por "la supervivencia del más apto", aunque estaba en contra de la esclavitud. También consideró inferiores a las mujeres blancas respecto a los hombres blancos, nuevamente con argumentos pseudocientíficos que todavía resuenan, asegura Fuentes, quien aboga por una actitud crítica respecto a la importante obra de Darwin y por avanzar hacia una ciencia de la evolución de los humanos, no del "hombre".

madrid

25/05/2021 07:30

Por Malen Ruiz de Elvira

Hay unos 50 mil millones de aves en el mundo, revela nuevo estudio

Madrid. Un estudio de big data, basado en observaciones de la ciencia ciudadana y en algoritmos detallados, sugiere que hay unos 50 mil millones de aves en el mundo, unos seis pájaros por ser humano.

La investigación de la Universidad de Nueva Gales del Sur y publicada en PNAS indica además que pertenecen a 9 mil 700 especies diferentes, incluidas las no voladoras como los emús y los pingüinos.

"Los seres humanos hemos dedicado un gran esfuerzo a contar los miembros de nuestra especie, los 7 mil 800 millones de personas. Este es el primer esfuerzo exhaustivo para contar un conjunto de otras especies", afirma Will Cornwell, profesor asociado y ecólogo de la UNSW Science y coautor del estudio.

El equipo de investigación llegó a sus cifras al reunir casi mil millones de avistamientos de aves registrados en la base de datos en línea eBird. A partir de esos datos, y de estudios de casos detallados cuando se disponía de ellos, desarrollaron un algoritmo para estimar la población mundial real de cada especie.

Sólo cuatro especies pertenecían al club de los mil millones: el gorrión común (mil 600 millones) encabeza el grupo, que también incluye al estornino europeo (mil 300 millones), la gaviota de pico anillado (mil 200 millones) y la golondrina común (mil 100 millones).

Nuevo estudio pone en tela de juicio la asentada teoría del origen de los vertebrados

Un nuevo estudio de la Universidad de Chicago, el Museo Canadiense de la Naturaleza y el Museo de Albany puso en tela de juicio una asentada teoría del origen de los vertebrados.

Sostenida desde hace tiempo, se suponía que las larvas ciegas y filtradoras de las lampreas modernas son un remanente del pasado lejano, parecido a los ancestros de todos los vertebrados vivos, incluidos los seres humanos.

Los nuevos descubrimientos fósiles indican que las antiguas crías de lamprea se parecían más a las adultas modernas, y eran completamente diferentes de sus larvas modernas, según publican investigadores en la revista Nature.

Las lampreas, criaturas inusuales sin mandíbulas, parecidas a anguilas, han proporcionado durante mucho tiempo información sobre la evolución de los vertebrados, explicó Tetsuto Miyashita, autor principal del estudio, ex becario en la Universidad de Chicago y paleontólogo en el Museo Canadiense de la Naturaleza.

"Las lampreas tienen un ciclo de vida absurdo. Una vez eclosionadas, las larvas se entierran en el lecho del río y filtran el alimento antes de eventualmente metamorfosearse en adultos chupadores de sangre. Son tan diferentes de los adultos que los científicos originalmente pensaron que eran un grupo de peces totalmente distinto", agregó.

Miyashita señaló que "las larvas de lamprea modernas se han utilizado de modelo de la condición ancestral que dio lugar a los linajes de vertebrados. Parecían lo suficientemente primitivos, comparables a los invertebrados gusanos, y sus cualidades coincidían con la narrativa preferida de la ascendencia de los cordados. Pero no teníamos pruebas de que una forma tan rudimentaria se remontara al comienzo de la evolución de estos últimos", destacó, citado por EurekaAlert.

Cambio en la historia

Pero los fósiles recién descubiertos en Illinois, Sudáfrica y Montana están cambiando la historia. Conectando los puntos entre docenas de especímenes, el equipo de investigación se dio cuenta de que se habían conservado diferentes etapas del ciclo de vida de la lamprea antigua, lo que permitió a los paleontólogos rastrear su crecimiento desde la cría hasta la adultez.

En algunos de los especímenes más pequeños, del tamaño de una uña, la preservación del tejido blando incluso muestra los restos de un saco vitelino, lo que indica que el registro fósil había capturado estas lampreas poco después de la eclosión.

Los investigadores dicen que estos resultados desafían la narrativa evolutiva de 150 años de que las larvas de lamprea modernas ofrecen un vistazo de las condiciones profundas de los vertebrados ancestrales. Al demostrar que las lampreas antiguas nunca pasaron por la misma etapa ciega de alimentación por filtración que se observa en las especies modernas, los investigadores han modificado este preciado modelo ancestral.

Fósil de dickinsonia, animal de la era Ediacara.Foto Mary Droser/ UCR

inguna tenía cabeza o esqueleto // Muchas parecían alfombras de baño tridimensionales en el fondo del mar, explican

Las criaturas oceánicas de 555 millones de años del periodo Ediacara comparten genes con los animales actuales, incluidos los humanos, según un estudio de la Universidad de California en Riverside.

 

"Ninguno tenía cabeza o esqueleto. Muchos probablemente parecían alfombras de baño tridimensionales en el fondo del mar, discos redondos que sobresalían", afirmó en un comunicado Mary Droser, profesora de geología en esa casa de estudios.

"Estos animales son tan extraños y tan diferentes que es difícil asignarlos a categorías modernas de organismos vivos con sólo mirarlos, y no es como si pudiéramos extraer su ADN, no podemos", agregó.

Sin embargo, los registros fósiles bien conservados han permitido a Droser y Scott Evans, principal autor del estudio y recién graduado de doctorado de la Universidad de California en Riverside, vincular la apariencia y los comportamientos probables de los animales con el análisis genético de los seres vivos actualmente. Su investigación sobre estos enlaces se publicó recientemente en la revista Proceedings, de la Real Sociedad B.

Para su análisis, los investigadores consideraron cuatro animales representativos de las más de 40 especies reconocidas que se han identificado desde la era Ediacarana. Estas criaturas variaban en tamaño desde unos pocos milímetros hasta casi un metro de longitud.

Las kimberella eran criaturas en forma de lágrima con un extremo ancho y redondeado y otro estrecho que probablemente raspaba el fondo del mar en busca de comida con una trompa. Además, podrían moverse usando un "pie musculoso", como los caracoles de ahora. El estudio incluyó a dickinsonia plana, de forma ovalada con una serie de bandas elevadas en la superficie, y Tribrachidium, que pasaron sus vidas inmovilizados en el fondo del mar.

También se analizaron los ikaria, animales descubiertos recientemente por un equipo que incluía a Evans y a Droser. Tenían aproximadamente el tamaño y la forma de un grano de arroz y representan los primeros bilaterianos: organismos con un frente, un dorso y aberturas en cada extremo conectados por un intestino.

Evans sostuvo que es probable que ikaria tuviera bocas, aunque no se conservaron en los registros fósiles, y se arrastraron a través de la materia orgánica "comiendo a medida que avanzaban".

Los cuatro animales eran multicelulares, con células de diferentes tipos. La mayoría tenía simetría en sus lados izquierdo y derecho, así como sistemas nerviosos y musculatura no centralizados.

Además, parecen haber podido reparar partes dañadas del cuerpo mediante un proceso conocido como apoptosis. Los mismos genes involucrados son elementos claves del sistema inmunológico humano, lo que ayuda a eliminar las células precancerosas e infectadas por virus.

Estos animales probablemente tenían las partes genéticas responsables de las cabezas y los órganos sensoriales que generalmente se encuentran allí. Sin embargo, aún no se había logrado la complejidad de la interacción entre estos genes que daría lugar a tales características.

"El hecho de que podamos decir que estos genes operaban en algo que se ha extinguido durante 500 millones de años es fascinante para mí", concluyó Evans.

Cabeza de ornitorrinco australiano. — Archivo / ENVIRONMENT.SA.GOV.AU

El primitivo animal con pico de pato y 10 cromosomas sexuales es un rompecabezas de ave, mamífero y reptil.

El origen del ornitorrinco, uno de los animales más raros del mundo y no solo por su aspecto, está ya un poco más claro, tras completarse el análisis de sus genes, que da pistas muy interesantes sobre su evolución y, de paso, sobre la de todos los mamíferos. Su mapa genético explica la mezcla de ave, reptil y mamífero que le convierte en ese animal semi acuático de pico de pato que pone huevos pero también da de mamar a sus crías y que además tiene nada menos que 10 cromosomas sexuales, en vez de los dos que tienen, por ejemplo, los humanos.

Se puede considerar al ornitorrinco una quimera biológica, un experimento de la evolución de los vertebrados que produjo una criatura viable que consiguió adaptarse ecológicamente antes de que los demás mamíferos aparecieran siquiera en el panorama de la vida. Lo que queda claro es que es muy antiguo y primitivo, porque el análisis genómico indica que ha cambiado poco a lo largo de la historia.

Uno de los tres linajes de mamíferos en zoología está dedicado exclusivamente al ornitorrinco y a los equidnas, similares a los erizos, lo que indica lo especiales que son. Es el de los monotremas, de los que ya solo quedan una especie de ornitorrinco (en el este de Australia, donde es todo un atractivo turístico y tiene problemas para sobrevivir) y tres especies de equidnas (en Australia y Nueva Guinea).

Los investigadores que han compilado el genoma completo de ornitorrinco y equidna creen que los 10 cromosomas sexuales, cinco X y cinco Y (los equidnas tienen nueve), proceden de un anillo original de estos cromosomas, más parecidos a los de las aves que a los de los mamíferos, que luego se fue rompiendo en los diferentes caminos de la evolución.

Por otra parte, han encontrado que tiene un solo gen que le permite producir las proteínas de los huevos (mientras que los pollos tienen tres) pero que esto no es importante para su supervivencia porque como también sus genes le permiten ser lactante (a través de un extraño complejo de glándulas en la piel) puede alimentar a sus crías tras eclosionar. El que produzca leche convierte al ornitorrinco en una especie de puente entre dos estrategias de reproducción, la puesta de huevos y la vivípara de todos los demás mamíferos. "Nos informa de que la producción de leche en todas las especies existentes se ha desarrollado con el mismo conjunto de genes derivados de un ancestro común que vivió hace más 170 millones de años, al tiempo que los primeros dinosaurios del periodo Jurásico", explica Goujie Zhang, coordinador del amplio equipo de cinco países que ha secuenciado y analizado el genoma. Zhang es investigador en la Universidad de Copenhague y en varias instituciones chinas.

Con los datos ahora disponibles, se estima que los monotremas divergieron de los terios (marsupiales como los canguros y placentarios como los humanos) hace unos 187 millones de años y que ornitorrincos y equidnas se separaron hace 55 millones de años. "Comparar los genomas de monotremas y humanos nos puede informar sobre nuestro ancestro común y lo que ha cambiado en estos millones de años en ambos", explica Jenny Graves, de la Universidad La Trobe. Además, se ha visto que el ornitorrinco perdió genéticamente el desarrollo de los dientes hace unos 120 millones de años. Ahora usa unas placas en el pico para triturar su comida (es carnívoro).

Todo esto se explica en los resultados publicados en la revista Nature. Hasta ahora se disponía del genoma incompleto de un ornitorrinco hembra y en él no se incluyeron los cromosomas Y. El ahora secuenciado es macho y entre los dos se ha obtenido un genoma mucho más completo.

Esta antigüedad biológica necesita ayuda para sobrevivir y el genoma mejorará el control de la población y su reproducción en cautividad. Además, se ha creado en Australia una web a través de la cual los ciudadanos pueden comunicar avistamientos, ya que son animales predominantemente nocturnos. Protegido asimismo en la reserva de Kangaroo Island, en Australia del Sur, su Gobierno recuerda que el ornitorrinco tiene pico de pato, cola de castor, pelaje de nutria y patas palmeadas. No es extraño que cuando los primeros especímenes se enviaron a Inglaterra en el siglo XVIII los científicos pensaran que se trataba de un compuesto de varios animales y que les intentaban engañar. Y además se ha descubierto recientemente que su piel es fluorescente y que las patas traseras de los machos tienen espuelas venenosas. Sigue dando sorpresas.

12/01/2021 07:29

Por malen ruiz de elvira

Lanzada la campaña #PrimeroElSerHumano

Este lunes 20 de abril, a treinta días de iniciado el encierro “voluntario” en Bogotá, para el caso de Colombia, y tras más de cien días del estallido de la crisis de salud pública en China y que ha llevado al capitalismo a una desaceleración nunca imaginada, aunque sí deseada y propuesta por el ambientalismo crítico, con miles de muertos en Italia, España, Alemania, Francia, Estados Unidos, Brasil, Ecuador y otros muchos países, y una evidente crisis del sistema de salud en todo el mundo producto evidente de un capitalismo depredador y anti natura, el equipo humano con asiento en Colombia y que hace posible el periódico desdeabajo, con el apoyo desinteresado de compañeras y compañeros de diversidad de países ha subido a la red global el mensaje central de la campaña: #PrimeroElSerHumano.

Desde el mismo momento en que el gobierno local bogotano tomó la decisión de enclaustrar a quienes habitan esta parte de Colombia y el mundo, con extensión posterior al gobierno nacional de este país, en desdeabajo nos cuestionamos por la pasividad con que los actores sociales recibieron la decisión oficial, destacándose de manera sorprendente el silencio que siguió a la orden, así como las actitudes individuales antes que las colectivas frente a la misma.

Por ello este llamado acude al slogan ampliado por doquier: “Quédate en casa”, pero únete y reclama #PrimeroElSerHumano. Es decir, desde un primer momento, sin llamar a la gente a que ponga en juego su vida, está la deuda con la acción común por un cambio en las circunstancias de nuestro mundo, el presente y el futuro, en el cual, con equilibrio ecológico, debemos procurar una realidad totalmente diferente a la vivida hasta ahora por el ser humano. Proceder que no puede ser individual.

Y así debe ser pues de lo contrario un efecto tal vez no consciente de lo hasta ahora mandado por el poder real en cada uno de los países en pro de controlar el Covid-19, así como en lo global, el encierro, la acción individual, el disciplinamiento, termina desmovilizando a esa misma sociedad, local y global, en su proceder por una realidad cotidiana radicalmente diferente a la hasta ahora vivida. Una reacción individual, pasiva, complaciente, que termina por legitimar el poder global y local, el mismo que ha llevado a la humanidad a la situación que hoy padece.

Pretenden con esta campaña, las mujeres y hombres que hacen posible a desdeabajo, así como todas aquellas personas que desde otros países facilitan y potencian su existencia, por tanto, que levantemos una voz común, un grito de esperanza y sueño en un futuro a favor de la humanidad y del conjunto de la naturaleza, hermanados en fraternidad y respeto por un derecho que debe ser común al conjunto de especies y formas de vida que habitamos en esta parte del universo.

Es una voz colectiva, un grito, desprendido tras una primera enseñanza evidente de esta crisis acelerada por el Covid-19: Otro mundo ¡sí es posible!, Otra democracia ¡sí es posible!, Una sociedad entre iguales ¡sí es posible!, Una sociedad fraternizada ¡sí es posible!, Una sociedad que no siga destruyendo la naturaleza ¡sí es posible!, Un mundo sin explotación a ninguna escala ¡sí es posible!

Pero para hacerlo posible, necesitamos actuar en unidad plena, sabiendo que los muchos y muchas del mundo, así como el conjunto de la naturaleza, vivimos en exclusión y negación, padeciendo las decisiones de un poder que está en manos del 1 por ciento, el mismo que concentra riqueza, poder militar, poder político, poder mediático, tierra, ciencia y tecnología, redes para el flujo incesante de sus riquezas, ahora conectadas vía financiarización del capital y de la economía global.

El Covid-19, a la par de la crisis que desató, en unos casos, y en otros, a la par de las crisis que aceleró, abrió una oportunidad para el 99 por ciento de quienes habitamos esta parte del universo, y el reto está ante todos y todas, un reto para cambiar el curso que llevamos como especie: ¡No lo desaprovechemos!

 

Publicado enSociedad
Los hipopótamos del narco Escobar, ¿especie invasora o restauradores del ecosistema?

Decenas de especies introducidas por los humanos cubren el vacío de las extinguidas hace miles de años

Una de las excentricidades del narcotraficante Pablo Escobar fue montar un zoológico privado en la selva colombiana. Cuando fue abatido por la policía, en 1993, las autoridades recuperaron a casi todos los animales, pero no supieron qué hacer con los cuatro hipopótamos que se había traído de África. Eran demasiado grandes y violentos para moverlos de allí y únicos para sacrificarlos. Casi 30 años después, ya son unos 80 ejemplares. Para la mayoría de los científicos son una especie invasora. Sin embargo, un nuevo estudio sostiene que estos animales y varias decenas de especies forasteras más están ocupando el hueco dejado por los grandes hervíboros extinguidos por los humanos del pasado.

Salvo en África y Asia, apenas quedan grandes herbívoros sobre el planeta. Los mamuts, los zygomaturus, unos marsupiales de 500 kilogramos, o la Hemiauchenia paradoxa, una llama enorme de una tonelada, desaparecieron en paralelo a la gran expansión humana tras la última edad de hielo, en el final del Pleistoceno. Estos animales, ya pastaran o ramonearan, eran parte esencial de todo ecosistema. Además de ser el sustento de los carnívoros, controlaban la vegetación, diseminaban semillas y protagonizaban el ciclo de los nutrientes.

En fechas más recientes, los humanos han introducido muchas especies en nuevos hábitats. Los caballos llevados a América por los españoles, los burros ahora salvajes de Australia o los hipopótamos que Escobar llevó a su Hacienda Nápoles (Doradal, Colombia) son algunos de los 33 ejemplos que han usado un grupo de científicos para comprobar si estas especies cambiadas de sitio ejercen las funciones que desempeñaban las desaparecidas.

“Sin una máquina del tiempo, tenemos que inferirlo apoyándonos en las características del organismo en cuestión, los rasgos que influyen en su impacto sobre el medio”, dice el investigador de la Universidad de Tecnología de Sidney (Australia) y principal autor del estudio Erick Lundgren. “Había muchas especies en América del Sur antes de las extinciones provocadas por los humanos que se parecían, hasta cierto punto, a los hipopótamos. Son más parecidos en todos los rasgos [estudiados] a las llamas gigantes extintas, aunque diferían en el uso del hábitat”, detalla Lundgren. “Existe una gran probabilidad de que si estudiamos los hipopótamos en el contexto de las extinciones del Pleistoceno tardío y según los roles de ingeniería de ecosistemas que desempeñan en África, encontraríamos una historia compleja: que los hipopótamos puede que desplacen a algunas especies nativas, pero que también facilitan otras. Como pasa con todas las especies”, concluye.

El estudio, publicado en PNAS, parte de las especies de herbívoros de más de 10 kilos que había en la parte final del Pleistoceno, unas 430. De ellas, el 35% ya han desaparecido, con porcentajes mucho más altos en América y Australia, donde se han perdido el 65% de las que había y en Europa, donde se han extinguido más de la mitad. Para comparar entre estas especies extinguidas y las 33 introducidas, Lundgren y sus colegas tuvieron en cuenta aspectos como su masa corporal, la forma de alimentarse (pastos o brotes y hojas), las características de su hábitat original y el de destino, su forma de desplazarse o cómo digieren la comida. Todos estos rasgos perfilan las funciones ecológicas que cumple cada animal.

Los resultados de esta investigación sostienen que el 64% de las especies introducidas por los humanos en continentes distintos al del rango original son más parecidas a las extinguidas que a las nativas existentes. Eso habría llevado a que, al menos en su aportación al ecosistema, los herbívoros forasteros han recuperado hasta la mitad de la riqueza biológica perdida en Europa, Australia o en América del Norte. En Sudamérica la recuperación ha sido menor, mientras que en Asia y África apenas había terreno perdido que recuperar.

Para el investigador de la Universidad de Alcalá de Henares y también coautor del estudio Óscar Sansidro, “muchas de estas especies introducidas solapan con parte de la megafauna fósil en continentes como Norteamérica o Europa”. Sin embargo, añade, “que en Sudamérica o Australia ocurre algo distinto: aunque parecen recuperar parte de los roles ecológicos perdidos, ocupan otros nuevos, convirtiéndolos en potenciales problemas”. E incluye aquí a los hipopótamos de Escobar. “Esta población sigue creciendo sin control y su actividad incrementa la productividad de los ríos y lagos donde pasan la mayor parte del tiempo. Esto puede producir crecimiento algal y eutrofización, lo que puede significar dañar gravemente los ecosistemas”.

Tras dos años siguiendo a la descendencia de los hipopótamos del narco, un grupo de investigadores liderados por el ecólogo de la Universidad de California en San Diego Jonathan Shurin publicó en enero pasado sus resultados. Aunque se desconoce la cifra exacta, sus estimaciones apuntan a que ya son unos 80 los hipopótamos que hay en Colombia. La mayoría siguen en alguno de los 70 lagos y embalses que había en las 3.000 hectáreas de la Hacienda Nápoles, hoy reconvertida en parque temático. Pero algunos han sido vistos a 150 kilómetros de allí río Magdalena abajo. De seguir el ritmo de crecimiento de estos años, todo apunta a que habrá unos 780 ejemplares en 2040, que se habrán multiplicado por 10 20 años más tarde.

“El ecosistema ya no se parece en nada al que era, un bosque húmedo tropical convertido en su mayoría en ranchos y plantaciones de palma aceitera”, recuerda Shurin, que no ha participado en el estudio actual. “Esto no tiene nada que ver con la pérdida de los megaherbívoros y todo con el uso de la tierra y recuperar a los grandes animales no revertirá este cambio”, añade. Para el ecólogo estadounidense, los hipopótamos de Escobar “deben ser retirados o contenidos”.

23 mar 2020 - 14:04 COT

Publicado enColombia
Científicos demuestran finalmente una de las teorías de la evolución de Darwin

Los datos arrojados por esta investigación podrían ser utilizados por grupos conservacionistas para determinar dónde enfocar sus esfuerzos y evitar que especies en peligro se extingan.

Un equipo de científicos de Reino unido ha logrado probar una de las teorías de la evolución de Charles Darwin por primera vez, casi 140 años después de su muerte, descubriendo que las subespecies de mamíferos juegan un papel más importante en la evolución de lo que se pensaba, según señala el estudio publicado este 18 de marzo en la revista Proceedings of the Royal Society.

En la obra 'El origen de las especies', Darwin señalaba que las especies estaban "muy marcadas y bien definidas". También advertía que cada una tenía variedades específicas determinadas por territorios, que podían estar muy relacionadas, y que dentro de estas especies podrían estar desarrollándose otras nuevas. Esto lo llevó a desarrollar su teoría de la evolución y selección natural, pero no había sido demostrada científicamente hasta ahora.

Laura van Holstein, estudiante de doctorado de Antropología Biológica en la Universidad de Cambridge, y principal autora de la nueva investigación se basó en el análisis de cientos de años de registros efectuados por naturalistas, incluso de antes de 1859, cuando Darwin publicó su libro, recoge el portal Eurekalert.

La etapa inicial de una nueva especie

Después estudiar la relación entre las especies y subespecies, se logró demostrar que esta últimas "juegan un papel crítico" en la dinámica evolutiva a largo plazo de las especies. "Siempre lo han hecho, que es lo que Darwin sospechaba cuando definía qué era realmente una especie", señala van Holstein. "Las subespecies pueden considerarse una etapa inicial de una nueva especie", afirma.

El nuevo estudio también demostró que la evolución ocurre de manera diferente en los mamíferos terrestres, los mamíferos marinos y los murciélagos debido a las diferencias en sus hábitats. "Por ejemplo, si una barrera natural como una cadena montañosa se interpone, puede separar grupos de animales y enviarlos a sus propios viajes evolutivos. Los mamíferos voladores y marinos, como los murciélagos y los delfines, tienen menos barreras físicas en su entorno", explica.

Evitar la extinción

La investigación actúa como otra advertencia científica de que el impacto humano en el hábitat de los animales no solo les afectará ahora, sino que afectará su evolución en el futuro. Esta información podría ser utilizada por grupos conservacionistas para determinar dónde enfocar sus esfuerzos y evitar que especies en peligro se extingan.

"El impacto en los animales variará dependiendo de cómo su capacidad de desplazarse se vea afectada", concluye van Holstein esperando que los nuevos hallazgos puedan también ayudar a predecir la tasa de especiación de las especies en peligro de extinción y las que no están en peligro.

 

Publicado: 19 mar 2020 07:16 GMT

Página 1 de 3