Ciudadanos de Nuew York participan en una protesta contra el presidente iraní Ebrahim Raisi, en el exterior de las Naciones Unidas el 21 de septiembre de 2022 en la ciudad de Nueva York.- AFP

"La diferencia de tamaño, vitalidad, voz, desarrollo, calidad muscular y fuerza física entre un hombre y una mujer demuestran que los hombres son más fuertes y más capaces en todos los campos". Así justificó el expresidente del régimen Islámico (RI) Hashemi Rafsenyani la inclusión de las mujeres iraníes en las leyes de su teocracia en la categoría de Untermenschen (subhumanos), término que los nazis empleaban para los seres humanos considerados inferiores y carentes de derechos de humanos, o sea ellos. El velo es una señal exterior y visible de este estatus, al igual que la insignia amarilla pegada a la vestimenta de los judíos y la azul a la de los cristianos durante el califato árabe de Omar II (682-720). No se trata de ocultar el pelo de la mujer, para ello podrían ponerse un gorro. Sin embargo, al ser esta prenda utilizada por los hombres, -seres de pleno derecho-, romperían el orden social, crearían confusión y terminaría con la pérdida del control social por parte de los poderosos. Por esto el judaísmo y el islam prohíben el travestismo.

Y aunque Mahsa Amini, cumplía con el sistema de marcación social establecido, su belleza llamó la atención de los talibanes de la patrulla Ershad. «Orientar hacia el buen camino» que vigila el velo de las mujeres para mantenerlas a raya empleando la pedagogía del terror: en plena calle fue separada de su familia, de origen kurdo y de visita turística en Teherán, y trasladada a la comisaría para recibir la dosis de la lecciónislámica que hemos recibido millones de mujeres iraníes: humillaciones, bofetadas y más que probables abusos sexuales. La resistencia de la joven les hizo perder el control: dos días después falleció en el hospital, encendiendo la mecha de un hartazgo y odio acumulado de toda una nación durante 43 años hacia el régimen clerical y su guardia pretoriana.

Decía Marx que los cambios cuantitativos evolucionan, forzando transformaciones cualitativas. Y es justamente lo que está sucediendo, aunque los mulá, enemigos de la ciencia, no salen de su asombro: ¿Por qué protesta esta gente, si siempre hemos torturado, violado y matado?

Ya han matado a al menos a 17 personas, y hay decenas de heridos y cientos de arrestados. La masacre esperada no ha sucedido todavía (en las protestas por la subida del precio de gasolina hubo cerca de 600 muertes), porque Ebrahim Raisi, el actual presidente del RI, se encontraba en EEUU asistiendo a la Asamblea General de la ONU, y no quería críticas también por sus anfitriones.

Los rasgos de la nueva rebelión popular

- No solo la participación, sino también el liderazgo absoluto de las mujeres (apoyadas por los hombres) en las protestas recuerdan el primer desafío de los iraníes al jomeinismo: fue el 8 de marzo de 1979, cuando unas 200.000 mujeres (y muchos hombres) ocuparon las calles de Teherán en protesta por la orden de Jomeini para forzar a las iraníes a llevar el velo bajo durísimos castigos. Meses antes, en su entrevista con Oriana Fallaci en Paris, el caudillo del RI, que jugaba el papel de un teólogo de liberación, había dicho: "No habrá obligatoriedad en el velo" y "hasta los comunistas podrán estar libres en el futuro Estado Islámico", poco después fueron ejecutados miles de ellos. Luego desató a sus matones en las calles, equipados de cadenas de acero, ácido y barras de hierro para golpear a las mujeres mientras gritaban: "Ya rusari, ya tusari (el velo o la paliza)".

- Por primera vez, "la cosa de las mujeres", si existe, y su demanda para recuperar el control sobre sus propios cuerpos, se ha convertido en el centro de las reivindicaciones de todos los sectores sociales.

- Las mujeres arrancan, de forma colectiva, sus velos delante de las fuerzas de opresión del RI, algo que sucedía, pero de forma individual y anecdótica.

- La sólo lucha por la "liberalización del velo" no explicaría la dimensión del actual estallido social: desde hace un año, las huelgas y manifestaciones de la clase obrera, las clases medias, los yayoflautas, estudiantes universitarios, intelectuales, ecologistas, las minorías étnicas y las minorías religiosas (como la limpieza religiosa contra los bahaíes), han sido imparables, y eso a pesar de estar prohibidas en este "Reino de Dios". La causa de Mahsa ha conseguido unificar las protestas aisladas y sectoriales. Y esto es lo que le separa de las protestas del 2019, que fue por una cuestión puntual y que afectaba a solo un sector.

- Ahora, las manifestantes ya no piden reformas, sino que apuntan directamente a un capitalismo totalitario religioso, despiadado (de cortar las manos de los robagallinas mientras sólo en la petroquímica de Isfahán, ha estafado al Estado al menos 19 millones de euros; a una casta mafiosa que utiliza la supraestructura de corte medieval aterrorizando a la población para saquear uno de los países más ricos del planeta, llevando a la extrema pobreza a cerca del 70% del país, según los datos oficiales. La lucha por los derechos civiles, en el marco del RI, ha fracasado, y el pueblo va hacia el derrocamiento del régimen islámico, al que dio demasiadas oportunidades.

- Las mujeres han ido cambiando sus formas de protesta poniendo a prueba la reacción del RI. Con 'los miércoles blancos' -señal de la lucha pacífica- y negarse a que el RI determine hasta el color de esta prenda, que debía ser oscura: negra, marrón, gris y azul marino; luego pasaron al movimiento individual de "Las chicas de la calle de la Revolución", arrancarse el velo y agitarlo en un palo por las calles céntricas del país.

- Que la mayoría de estas mujeres hayan nacido en la teocracia islámica demuestra que ni los 75 latigazos establecidos por la Sharia a las rebeldes, ni la cárcel, la tortura y la violación, ni la propaganda de 43 años sobre las "bondades del velo" han servido para someter a las mujeres de Irán con un siglo de lucha feminista a sus espaldas.

- Ante la posibilidad de que el RI provocase una guerra civil, aplastando, una vez más, a los kurdos, la consigna de "¡Kurdistán, eres la luz de Irán!", se está escuchando por todo el país, advirtiendo al régimen.

- La preocupación por la caída del RI es tal que la propia prensa gubernamental pide el desmantelamiento de la patrulla Ershad. Quizás demasiado tarde.

¡Es fascismo, no fundamentalismo!

La revolución antiimperialista, antimonárquica y democrática de Irán, sucedida en la frontera de la URSS en 1978, había sido abortada por el pacto firmado entre los G4 (EEUU, Francia, Reino Unido y Alemania) y la extrema derecha anticomunista chiita, en la isla centroamericana de Guadalupe. El mismo año, en otros dos países vecinos de la URSS, Afganistán y Polonia, la extrema derecha patrocinada por EEUU asalto sus estados socialistas.

Un jomeini desconocido para los iraníes, fue llevado de Irak a Francia ¡país de la OTAN!, y después de tres meses de una brutal publicidad para convertirle en "líder", fue trasladado a Teherán en un Air France y escoltado por los cazas franceses, para instalar lo que (si no me equivoco), el primer régimen de corte fascista después de la Segunda Guerra Mundial, pero con un toque especial: el terror lo gestionaban los tribunales de inquisición. De hecho, Ebrahim Raisi, fue un juez que firmó la ejecución de miles de presos y presas políticos, principalmente de izquierda. De allí, la lógica de la alianza entre los muyahedines del Pueblo de Irán con el vox español.

Conozcamos un totalitarismo religioso

- Para empezar, prohibió a todos los partidos políticos, sindicatos, organizaciones feministas, estudiantiles, intelectuales, etc. y las libertades políticas y sociales, arrebatando al pueblo la única herramienta con la que podrían luchar: la organización. Con esta medida, además, el RI eliminó a los "intermediarios" entre el pueblo y el poder: haciendo que el choque entre ambos fuese directo. Así consiguieron medir la barba de los hombres y el color de las uñas de las adolescentes.

- Imponer el velo fue la segunda medida de Jomeini tras tomar el poder, y la primera tampoco fue repartir los beneficios del petróleo, sino abolir la Ley de Familia, bajando la edad nupcial de 18 a 8 años para las chicas, legalizando la pedofilia, y arrebatar todos los derechos conquistados por las mujeres en un siglo: aborto, divorcio, libertad de movimiento, de matrimonio, de homosexualidad, etc. Al imponer la uniformidad, eliminaba las singularidades entre los "ciudadanos", para convertirlos en una "masa" a la que se pueda dar la forma que desea el poder.  Despolitizar el velo, y presentarlo como algo "auténtico y anticolonial" sólo pudo engañar a los occidentales poco doctos que lo apoyan y rompen la solidaridad internacional feminista. Esta prenda es la bandera de la extrema derecha islámica.

- Al ser profundamente misóginos, glorifican a la mujer sumisa, depositaria de los valores de la "comunidad", mientras consideran al feminismo y el derecho a la igualdad una aberración antinatural. Los "valores islámicos para la mujer", o sea, convertirle en un mero objeto sexual es el principal motivo de convertir a Irán "islámico" en el principal país del mundo en las cirugías estéticas.

- La división de la sociedad entre los hombres y las mujeres, que no los ricos y los pobres, y aplicar el apartheid contra la mujer ha sido una táctica política, dentro de "divide y vencerás": luego fueron a por los hombres, el número de los pelos de su barba, sus pantalones cortos, etc.

- La Constitución del Estado totalitario masculino regentado por el Führer reserva el puesto del liderazgo solo para los hombres.

- El Estado centralista pisa los más elementales derechos de las al menos doce minorías étnicas, que en Irán componen la mayoría de la población. Por la mala suerte del RI y para más inri, Mahsa era kurda, de la región más reprimida, pero más combativa (principal feudo de la izquierda) y más militarizada del país. Le costará al régimen volver a ahogarla, siendo Kurdistán una de las tres provincias iraníes capaces de derrocar a un régimen: los otros dos son Teherán y Azerbaiyán.

- Al resucitar mitos antiguos, e incluso inventarlos, los misóginos se visten de feminismo islámico y afirman que Arabia (Saudí), que el único país del planeta donde hoy las mujeres ni pueden votar fue hace catorce siglos la cuna de la liberación de la mujer, sin ruborizarse.

- Usa la represión sexual como método de manipulación y de control social, por lo que prohíbe las relaciones fuera del matrimonio, entre personas del mismo sexo, el adulterio, la fornicación, etc. creando personas psicológicamente desequilibradas, disparando la cifra de violaciones e incluso en su forma del incesto.

- Aplica el llamado "fascismo social": las mujeres no podrán contraer matrimonio con un hombre fuera del grupo, hecho llamado por los nazis «ley de bronce»: porque reduce la calidad biológica de los descendientes, mientras, el RI sí que permite a los hombres casarse y tener hijos con mujeres de otras religiones semíticas, porque los vástagos deben practicar la religión del padre.

- La militarización de la sociedad, a través de la creación de decenas de cuerpos  armados, contratando a los desclasados y el lumpenproletariado (como los talibanes), para el control social: han sido instalados en los barrios (con sede en las mezquitas), hospitales, colegios, universidades, fabricas, playas, empresas, etc. Los Basiy (reclutas) son de la viva imagen de los escuadristas, los Camicie Nere italianos, montados en las patrullas de la moral tiene la misión de aterrorizar a los ciudadanos convertidos en súbdito y rebaño, al igual que colgar a los seres humanos de las grúas en las plazas céntricas, que recuerdan a las hogueras de la Inquisición.

- Una de las diferencias entre una dictadura y un fascismo es que, mientras la primera se apoya en una pequeña élite, el segundo cuenta con una base social, a veces parte de la clase obrera. El RI ha ido perdiendo esta base (ya ni paga como antes a los heridos de la guerra de Irak, que se manifiestan en sus sillas de rueda por una pensión digna), y ahora es una mediocre dictadura aislada a nivel nacional e internacional.

- Al igual que es profundamente anticomunista, por su rechazo hacia un sistema igualitario, se opone, no al imperialismo (pues mantiene magníficas relaciones con Francia o Alemania), sino a las libertades conquistadas por los ciudadanos en Occidente: que Hitler atacase Inglaterra o Francia no le convertía en una potencia "anticolonial".

- Discursos populistas para estafar a las masas: Hitler llamó a su partido  "socialista" y "obrero", cuando en su programa mostraba que era un capitalista absolutista. El fascismo religioso también ha robado los términos utilizados por la izquierda como el "imperialismo".

- Promover el pensamiento único y homogéneo. Pensar y tener ideas distintas conduce al paredón.

- Recurrir a las emociones y la fe, que no a la razón.

- Expansionismo militar, con el único fin de acceder a los recursos ajenos y nuevos mercados, y financiar grupos reaccionarios medievales: ¿O no está peor hoy la situación de los palestinos, por ejemplo, que hace 45 años? Los iraníes están en contra de las injerencias del RI en los países de la región, derrochando miles de millones de euros en sobornar a jeques y ayatolás en detrimento de los partidos progresistas, para que protegieran al RI, que no a los iraníes. Ningún estado extranjero ha matado a tantos conciudadanos iraníes como los que ocupan hoy el poder en Teherán.

Las revoluciones suceden cuando los de "arriba" no puedan gobernar como antes, y los de "abajo" ya no quieran ser gobernados como antes. El proceso del fin del RI se acelera, y en ello pueden influir:  a) La muerte del caudillo Ali Jamenei, de 82 años y b) el inevitable empeoramiento de la situación de Irán, principalmente, debido a la incompetencia de un clérigo que pretende gestionar un país del siglo XXI con las recetas del siglo del nacimiento del islam en Arabia

Para las potencias mundiales, esta crisis, si continúa, será un problema aun mayor que la guerra de Ucrania, que de todas formas está bajo su control.

Las grandes protestas sociales suelen suceder en varias ocasiones, pero los regímenes caen solo una vez. Empieza la cuenta atrás.

23 septiembre 2022

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Imagen: AFP

El gobierno alemán comprará la empresa energética para garantizar el suministro de energía frente a los cortes rusos.

El Estado alemán nacionalizará el gigante energético Uniper, asfixiado por los cortes de suministro de gas ruso, anunciaron este miércoles el gobierno alemán y el propietario finlandés de la empresa, el grupo público Fortum.

"El gobierno se hará cargo de alrededor de 99% de Uniper", dijo el ministerio alemán de Economía en un comunicado. "Uniper es un pilar central del suministro energético alemán", dijo el ministerio para justificar la intervención. La empresa suministra gas a cientos de municipios alemanes.

Según el ministro de Finanzas, Christian Lindner, esa intervención era necesaria para garantizar el suministro de gas y para proteger a los consumidores de una situación incontrolable. El acuerdo sustituye un plan de ayuda inicial dado a conocer en julio, bajo el cual Berlín habría tomado una participación de 30 por ciento del grupo, primer importador de gas de Alemania.

Berlín comprará todas las acciones de Fortum a un precio de 1,70 euros por acción, por un total de 500 millones de euros, según el documento. Alemania también realizará un aumento de capital de la empresa por 8.000 millones de euros, indicó el gobierno.

Dejar que la compañía quebrase hubiera podido provocar una reacción en cadena que podría haber sumido a muchos otros proveedores de energía en una situación muy difícil, ya que se habrían visto afectados por un aumento de los precios, declaró en una rueda de prensa el presidente de Uniper, Klaus-Dieter Maubach.

"Bajo las actuales circunstancias en el mercado energético europeo, y reconociendo la gravedad de la situación de Uniper, esta desinversión de Uniper es el paso correcto, no solo para Uniper sino también para Fortum", comentó por su parte el presidente del grupo finlandés, Markus Rauramo, en un comunicado. Rauramo agregó que el papel del gas en Europa cambió desde que Rusia atacó a Ucrania, y también cambió la perspectiva para una cartera intensiva en gas, haciendo inviable la participación de Uniper en ese mercado.

La empresa era el principal cliente del gigante ruso Gazprom en Alemania. Para cumplir sus contratos, ahora deberá obtener el gas en el mercado al contado, donde los precios se dispararon. La situación se agravó cuando Gazprom cerró temporalmente su gasoducto Nord Stream 1, principal proveedor de gas ruso en Alemania, a inicios de septiembre.

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Jueves, 15 Septiembre 2022 04:48

La caída del muro capitalista

Fotograma de El club de la lucha (1999). David Fincher

Como en la crisis de 2008, en los próximos tiempos volverán a intentar que lo público, ese actor inútil cuando las cosas van bien, salve los muebles para que el mundo siga girando

 

Como Tyler Durden y Marla Singer observamos por la ventana el derrumbe de las torres que forman nuestro paisaje. Aunque los protagonistas de la mítica escena de El Club de la Lucha (1999) nos daban la espalda, no hacía falta verles las caras para saber que, mientras todo saltaba por los aires, ellos se encogían impactados. Fuera de la pantalla nada es igual. Septiembre del año 22. Asistimos desde casa al derrumbe de las grandes torres capitalistas, las teorías de la mano invisible con las que han crecido varias generaciones están colapsando. Lo percibimos como el que ve llover, como se decía en épocas en las que llovía. El mayor derrumbe ideológico desde la caída del Muro de Berlín nos ha pillado con un grado de imperturbabilidad que no salvarían ni los Pixies sonando de fondo. Y es que no hay quien mantenga la atención a este ritmo de dos fines del mundo por semana.

La mano invisible regula y ordena la economía, así que toda intervención del Estado es un incordio y un freno para el desarrollo, nos aseguraron durante décadas los grandes gurús del capitalismo desmelenado. Hoy tenemos la certeza de que siempre mintieron. Ha quedado demostrado que la intervención estatal, lejos de ser un incordio o un freno, es hoy la única tabla de salvación cuando vienen curvas. Si era cierto que la mano invisible ordenaba la economía, deberían habernos explicado entonces la economía de quién ordenaba, porque la de las familias siempre ha sido un desorden continuo con la mano invisible apretándoles el cuello. Hoy nadie se lo cree. Si no te emociona ver a la derecha española dando por muerta su teoría económica, pidiéndole al gobierno que intervenga en este y aquel sector, es que no tienes corazón. Ni sentido del humor. Austria limita el precio de la electricidad poniéndole un tope de 10 céntimos el kilovatio/hora. Escocia prohíbe los desahucios y limita el precio de los alquileres. Francia nacionaliza la mayor compañía eléctrica europea. España interviene el mercado laboral prohibiendo despidos durante la crisis y negocia con las grandes superficies de alimentación rebajas en sus márgenes de beneficio. Europa limitará precios en el mercado energético. Medidas imposibles hasta hace nada por las cuales uno era calificado como peligroso comunista. Entre los escombros del derrumbe puede escucharse a los gurús silbando en modo disimulo. Asegurando que es algo temporal, que es lo que aseguran las parejas que se dan un tiempo para hacer la ruptura menos dura. 

Como el Muro de Berlín, el muro capitalista que hoy se derrumba siempre estuvo bien vigilado y protegido por especializados francotiradores dispuestos a neutralizar a quien se atreviese a cruzarlo. Al otro lado no hay nada, gritaban fusil en mano no fuese a haber algo mejor que esto más allá. Ya estamos en más allá. Hoy, con el muro capitalista lleno de grietas, sabemos que la mano invisible no regulaba nada, sino que pactaba precios en sectores controlados por los dueños de los productos básicos. Que los precios no variaban según la aséptica ley de la oferta y la demanda, sino que lo hacían en función de cuánto decidían engordar sus cuentas a final de año las grandes empresas. Hoy sabemos que el modelo ultraliberal es inútil para hacer frente a los grandes problemas, cuando no culpable de ellos. La teoría capitalista se ha derrumbado, pero el capitalismo sigue gobernando. Como en la crisis de 2008, en los próximos tiempos volverán a intentar que lo público, ese actor inútil cuando las cosas van bien, salve los muebles para que el mundo siga girando. En el próximo giro, intentarán que nada haya cambiado. Igual lo consiguen, quién sabe. Pero para entonces ya sabremos que la teoría sobre la que se sostiene el modelo neoliberal se ha demostrado un fraude. Igual para entonces algunos dejan de repetir aquello de vete a vivir a Cuba por exigir acceso a bienes básicos. A Cuba o a cualquier otro país europeo, podríamos responderles.

13/09/2022

Por Gerardo Tecé . Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto.

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Viernes, 09 Septiembre 2022 06:03

El declive de la corriente plurinacional

El declive de la corriente plurinacional

La propuesta de la plurinacionalidad, que promueve la construcción de un Estado plurinacional, tuvo amplio respaldo para resolver las asimetrías entre el Estado-nación y las nacionalidades y pueblos originarios. Sin embargo, esta corriente se encuentra en franco declive, en tanto la otra corriente que atraviesa a los pueblos en movimiento, la autonomista, sigue su lento, pero firme crecimiento.

La propuesta nació en la década de 1980 de la mano de organizaciones campesino-indígenas de Bolivia y Ecuador, en medio de procesos de lucha que mostraron cómo el Estado contenía de forma violenta las demandas y movilizaciones de los pueblos originarios. Se llegó a considerar que la fórmula "Estado plurinacional" era suficiente para resolver estos problemas y se adoptó en las constituciones ecuatoriana de 2008 y boliviana de 2009.

Sin embargo, hasta ahora no fue adoptada por la mayor parte de los pueblos que demandan territorio y se organizan para recuperar esos espacios de vida. El declive de esta corriente proviene de dos procesos: la creciente debilidad de los Estados frente al capital y la experiencia concreta en los dos países mencionados, donde no se registró la menor "refundación" del Estado, mostrando en los hechos que son construcciones coloniales y patriarcales.

El problema central es que la plurinacionalidad implica que es el Estado el que reconoce que existen diferentes nacionalidades indígenas y culturas que habitan en el mismo territorio. Las propuestas de caminar hacia una administración de justicia según los modos de los pueblos originarios nunca funcionaron ni es posible que lo hagan, ya que la lógica del Estado-nación sigue siendo dominante.

Ni hablar de las fuerzas armadas y policiales, núcleos duros del aparato estatal, donde las lógicas de los pueblos nunca han tenido el menor arraigo. Durante 13 años en Bolivia y 10 en Ecuador, cuando gobernaron Evo Morales y Rafael Correa, no se registró ningún avance sustancial en lo que se prometió sería la "refundación" del Estado. Por eso surge la pregunta: ¿es posible refundar una institución colonial y ­patriarcal?

Las bolivianas María Galindo y Silvia Rivera Cusicanqui coincidieron un año atrás en que "si no se disuelven las fuerzas armadas no habrá Estado plurinacional" (https://bit.ly/3qjnzGy). Fue apenas un cambio de nombre, dicen, sin que mediara ningún cambio de las estructuras de poder político, económico y simbólico.

En estos momentos, la cuestión de la plurinacionalidad está siendo debatida por sectores de los pueblos mapuche en Chile y aymara en Bolivia.

El primer Encuentro de Intelectuales de la Nación Aymara, celebrado en la Universidad Pública de El Alto en julio pasado, concluyó que la Constitución Política del Estado, que rige desde 2009, "es un instrumento del Estado colonial, que no responde precisamente a la realidad y los intereses de los aymaras" (https://bit.ly/3RtGavB).

La declaración del encuentro asegura que el objetivo es la reconstrucción de la nación aymara y de las naciones originarias, bajo el principio del federalismo y el sistema político propio, basado en las comunidades ( ayllus) y las regiones ( markas y suyos), "sin la intervención de los preceptos de la democracia institucionalizada del Estado".

En esta corriente militaba Felipe Quispe, quien se puso al frente de la movilización campesino-indígena durante el régimen golpista de Jeannine Áñez, que hizo posible la convocatoria de elecciones que ganó el Movimiento al Socialismo. También cuenta con la simpatía del vice David Choquehuanca, que apoyó el encuentro de intelectuales aymaras.

En Chile, el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul, prisionero del Estado de Chile, señaló durante la inauguración en un centro comunitario en Peñalolén (Santiago), el 10 de junio, que "en los últimos 30 años jamás había visto un solo lienzo mapuche pidiendo la plurinacionalidad", y reafirmó que las demandas siempre son por territorio (https://bit.ly/3D6IhRS).

En una carta abierta de la CAM, del 8 de agosto, se afirma que "la plurinacionalidad, como propuesta para la causa mapuche, resulta ser una medida vacía de fuerza territorial y con nula perspectiva de transformación, ya que más bien es un invento académico de una élite que busca espacios y cuotas de poder sin tomar en consideración la realidad de injusticias ni las necesidades reales de nuestro pueblo" (https://bit.ly/3D0UCqr).

Una de las razones que los llevan a rechazar la creación de un Estado plurinacional, e insistir en las recuperaciones territoriales, es que "las condiciones del gran capital y del colonialismo que han operado para despojarnos de nuestro territorio se han profundizado en las últimas décadas". Una realidad que opera en toda la región ­latinoamericana.

Creo que estamos en el ocaso del proyecto de estados plurinacionales. La experiencia mostró que son más de lo mismo, apenas una forma de remendar instituciones deslegitimadas, pero siempre sin tocar sus núcleos duros.

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Xulio Ríos no seu estudo en Galiza. Alma López Figueiras

El meteórico ascenso chino hace saltar todas las alarmas en Occidente, mientras que en Pekín siguen concentrados en una cuestión: crecimiento y más crecimiento. ¿Realmente se debe temer al gigante asiático?

 

Un viejo proverbio chino dice que si en un camino de cien pasos llevas noventa, todavía te queda la mitad del camino. Y en ese punto se encuentra la República Popular China en la actualidad. A pocos años de superar a Estados Unidos como primera potencia económica mundial. De hecho, en algunos índices ya lo ha hecho, como el PIB a paridad de poder adquisitivo en 2014. Sin embargo, los retos y las amenazas que China deberá gestionar para garantizar su ascenso son de gran envergadura, especialmente por la reacción de Estados Unidos y sus aliados ante el cuestionamiento de su hegemonía. Charlamos con Xulio Ríos Paredes (Moaña, 1958), director del Observatorio de Política China y autor de numerosos libros sobre China.

¿Por qué China es concebida desde Occidente como una amenaza?

Lo podemos disfrazar de muchas maneras, que si comportamiento asertivo, expansionismo, mesianismo autoritario, etc., etc., pero la razón de fondo no es otra que el hecho de que su desarrollo y modernización amenaza la hegemonía de Occidente de los dos últimos siglos. A ello hay que sumar, claro, el hecho de que China defiende un proyecto soberano, es decir, no sometido a las redes de dependencia de Occidente, y que reafirma, con todas sus contradicciones, un sesgo ideológico de signo también marxista y no liberal.

Quizá no sería un problema de igual naturaleza una China en el G7, por ejemplo, pero una China que postule como ahora una hegemonía compartida y no excluyente, que promueva un patrón socioeconómico, político o ideológico diferenciado y alternativo al liberal hegemónico y con una fuerte singularidad cultural, no inspira confianza en un Occidente liderado por fuerzas en su mayoría netamente conservadoras.

Esta narrativa de la amenaza se agrandará en los próximos años en un escenario de demonización creciente que pueda justificar ante la opinión pública la adopción de medidas de respuesta a cualquier nivel, recuperando, de ser necesario, los contornos de una nueva guerra fría con la esperanza de ganar en ella de nuevo.

Y para darle la vuelta a la moneda, ¿qué es lo que percibe China como amenaza? ¿qué es lo que les preocupa?

Lógicamente que esa interpretación occidental lleve a los países más inquietos y dispuestos a trazar una estrategia de confrontación que pueda hacer descarrilar su proceso. Es lo que deduce cuando se promueven guerras comerciales, boicots tecnológicos con el argumento de la seguridad nacional, alianzas militares y de inteligencia como el AUKUS o los Cinco Ojos, o plataformas como el IPEF, etc., estrategias todas que tienen como denominador común sumar países a una confrontación que defienda la hegemonía de EEUU como clave para preservar ese “orden internacional basado en normas” (nuestras normas), y la primera de todas es que quien manda es quien es.

La OTAN parece llamada también a asumir un papel creciente en la respuesta occidental a China. Los riesgos de un conflicto grave van en aumento a medida que otras alternativas de debilitamiento o cerco no cuajan en la forma deseada. Y mientras China prima el empoderamiento económico como clave para su consolidación y la expansión de su influencia en el mundo, desde Occidente el factor seguridad pasa a primer plano. Y a mayores, no debemos pasar por alto tampoco las estrategias orientadas a quebrar la cohesión interna, ya nos refiramos al propio PCCh o al Estado, con la variable territorial (Hong Kong, Xinjiang, Tibet, e incluso Taiwán) como exponentes claros de una hipotética desestabilización.

¿Cómo puede China compaginar su cambio de modelo económico hacia el consumo interno (subida de salarios, mejores derechos laborales, más tiempo libre) con seguir siendo la competitiva fábrica del mundo que ha sido hasta ahora?

Es que China no quiere ser la fábrica del mundo. Ese tiempo, muy conveniente para las multinacionales occidentales que tanto se beneficiaron de su mano de obra de barata, pasó. China sabe que ese modelo de desarrollo que le permitió convertirse en la segunda potencia económica del mundo, no la hará primera. Por eso apuesta por el cambio de modelo, incorporando variables como la justicia social, el medio ambiente o las nuevas tecnologías.

A lo que realmente aspira hoy día es a convertirse en la vanguardia tecnológica mundial y a superar las graves taras causadas por un desarrollo, ascendente sí, pero también pletórico de contradicciones, con daños considerables en el medio ambiente, un incremento sustancial de las desigualdades o importantes desequilibrios territoriales. No olvidemos que China, la segunda economía del mundo, en términos de IDH se encuentra en la posición 85 (de 189) y que cientos de millones de personas no pasan de los 1.000 yuanes al mes como ingreso. Progresan, pero les falta. Esta transición es en extremo compleja, pero no tiene vuelta atrás

El Partido Comunista de China (PCCh) ha sabido hasta el momento controlar y gestionar el proceso de acumulación de capital pero, ¿la creación gigantes tecnológicos como Alibaba o Huawei puede poner en riesgo el control que el partido tiene sobre la economía?

El PCCh apuesta por una economía con mercado, híbrida y con amplia participación del sector privado, pero dejando en claro quién dirige la economía. Cuenta con un fuerte sector público instalado en sectores estratégicos para garantizar esa preeminencia. Es el Partido quien dicta el rumbo, no el sector privado quien se lo impone. La apertura hacia el sector privado no se ha traducido en China en una pérdida de músculo del Estado sino en una redefinición de los papeles de cada cual. La economía privada es muy importante en términos de empleo, de aportación al PIB, etc., pero quien gobierna la economía es el Partido y son sus políticas las que orientan la gestión. Ese modelo, no exento naturalmente de tensiones, es el vigente e incluso diría que se ha reafirmado ante quienes abogaban por una mayor liberalización en línea con la propuesta China 2030, una estrategia convenida con el Banco Mundial para avanzar en la homologación con las economías más desarrolladas de Occidente.

La intensificación de los conflictos con Occidente (la guerra comercial, por ejemplo) ha servido también de argumento para enfatizar el papel del sector público como mejor garante de la resistencia del país ante las presiones exteriores. El PCCh, imitando quizá al viejo mandarinato que durante siglos impidió el surgimiento de una clase burguesa hostil, apuesta por perseverar en esta vía, es decir, cuidando mucho de que el auge del sector privado sirva de complemento, importante pero no sustitutivo del sector público. En esa línea, el Partido aprieta, pero no ahoga. Algo similar a lo que acontece con el mercado, cuyo papel se reconoce, pero no considera pleno sustitutivo de la planificación, que aun sigue trazando la dirección principal de la economía china.

¿Cuáles son las fuentes de legitimación del PCCh? ¿Siguen siendo las mismas que en el siglo pasado?

Indudablemente, no. Acostumbro a mencionar tres fases sucesivas, en paralelo a las tres fases principales del proceso chino: maoísmo, denguismo y xiísmo. La primera radica en el propio hecho revolucionario, que Mao culminó contra pronóstico. La segunda, bajo la égida de Deng Xiaoping tras los severos cataclismos del periodo anterior, alentó una legitimidad basada en la capacidad del sistema para procurar el desarrollo y mejores condiciones de vida a la población.

Ahora, estamos inmersos en una de esas inflexiones en la que el xiísmo aspira a establecer las bases de una nueva legitimidad, instituyendo un diseño político de alto nivel basado en la gobernanza a través de la ley o el Estado con derecho, de forma que más que acercarse a la doctrina liberal en este sentido, expresamente rechazada si nos referimos al pluralismo político, independencia de la justicia o división de poderes, pongamos por caso, profundiza en la tradición legista que inspiró el nacimiento de la propia China. Esa ósmosis del PCCh con un pensamiento tradicional que siempre denostó, constituye una de las novedades más importantes de su evolución ideológica, que influye sobremanera en la construcción de una legitimidad alternativa y que blinda en gran medida su constructo político frente a esas presiones exteriores que le conminan a cambiar su sistema.

En octubre se celebra en China el XX Congreso Nacional. ¿La continuidad de Xi está asegurada? ¿Se va a rodear de gente diferente en este nuevo mandato?

Todo apunta a que Xi tiene la intención de alterar la regla de los dos mandatos. Esto va a suponer una quiebra de la institucionalidad denguista, que con sus estipulaciones pretendía evitar una reiteración de los desmanes del maoísmo, la concentración del poder, el culto a la personalidad, etc. Muchos temen y desconfían de los cambios por esa razón. Oficialmente se justifican por la complejidad de las tensiones que se avecinan.

El relevo “natural” de Xi era Sun Zengcai, que fue condenado a cadena perpetua por corrupción. Hoy Xi no tiene sucesor “visible”. A diferencia, por ejemplo, del primer ministro Li Keqiang, quien debiera ser relevado por Hu Chunhua. Atendiendo a la regla de edad, figuras como Li Zhanshu o Han Zheng, estarían fuera. Otros como Wang Yang, Wang Huning o Zhao Leji, podrían seguir. Y hay una nómina importante de candidatos con aspiraciones a figurar en el Comité Permanente del Buró Político. La composición final va a depender, probablemente, de cómo se resuelva la agenda inmediata (pandemia, economía, Ucrania y otras tensiones exteriores, etc.). Pero el xiísmo parece llamado a presidir el rumbo político de China en los próximos lustros.

¿Cuáles son los pasos que dará China para revertir el estado actual de las cosas en Taiwán? ¿Podrá llegar un punto en el que la vía armada resulte inevitable?

Taiwán es un asunto muy preocupante. De los más delicados en el horizonte inmediato porque sobre la isla se está configurando una tormenta perfecta: gobierno independentista, mayoría social renuente a la reunificación, apoyo de EEUU a la estrategia de Taipéi… Mucho tendrían que cambiar las cosas para que el PCCh renunciara a Taiwán que asocia no solo con una guerra civil inconclusa (con el Kuomintang) sino con el propio hecho colonial y la debilidad que le condujo a la postración (tratado de Shimonoseki).

No hay modernización sin unificación y Taiwán se inserta en la misma senda que Hong Kong o Macao. En 2005, cuando aprobó la Ley Antisecesión, estableció la cooperación con el KMT para cerrar el paso a la independencia facilitando la integración económica. Era una reunificación por la vía de facto a la espera de la formal. Ese esquema voló por los aires con el Movimiento Girasol de 2014. La pérdida de influencia en el curso de la isla y el creciente de apoyo de EEUU a la estrategia soberanista avivan las tensiones. Taipéi habla hoy más con Washington que con Beijing. Un escenario de guerra no puede descartarse.

¿Hasta cuándo seguirá China con la política de cero casos? ¿Qué es lo que les empuja a seguir con ella y no seguir la vía de la convivencia con el virus?

No parece que se avizoren cambios en el horizonte inmediato. Si nos atenemos a la cifra de contagios o, más aun, de muertos, el balance comparativo con la estrategia de la mayoría de países occidentales es descomunal, incluso no creyéndonos en su literalidad las cifras chinas. Esto ha tenido y tiene costes importantes en materia social o económica. Abrir la mano, para China, con su volumen poblacional y las limitaciones de recursos sanitarios, muy especialmente en el campo, ocasionaría una catástrofe, como muchos epidemiólogos advierten. Políticamente, eso también supondría para el PCCh perder la cara y una quiebra de lo que hasta ahora ha sido su política pondría en cuestión la idoneidad de su gobernanza y esa insistencia en que lo primero es la vida de las personas antes que la economía.

La postura china en la guerra de Ucrania se ha caracterizado por su pseudoneutralidad, ¿qué se juega el país en esta guerra? ¿les conviene?

En absoluto les conviene. La primera afectación, por ejemplo, es su impacto en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en esos cientos de trenes con destino a Europa. China se ha posicionado “comprendiendo” la inquietud de Rusia y a la vez defendiendo la integridad territorial de países soberanos como Ucrania, el agredido en este caso. Beijing sigue sin reconocer oficialmente la anexión de Crimea por parte de Moscú. En la visión china, desde el punto de vista estratégico, esta guerra, cuya duración, podría alargarse solo beneficia a EEUU que logra con ella debilitar a Rusia, atar más en corto a la UE, reforzar la dependencia energética y armamentística… nada de eso beneficia a China. A mayores, sea cual sea el resultado, Rusia, con quien ha establecido un importante entendimiento estratégico, saldrá debilitada.

¿China se plantea para sí misma una gobernanza mundial como lo hizo Estados Unidos en el siglo XX?

No lo creo. La apuesta de China es la multipolaridad. China tiene serias dificultades para ejercer una hegemonía similar a la estadounidense, en primer lugar, por razones culturales. Su civilización es única, poco conocida y menos exportable. Por otra parte, tampoco ambiciona ese tipo de hegemonía, sino básicamente su preocupación primordial —y lo será aun por bastantes años— es el desarrollo, y a nivel global su propuesta pasa por la coordinación de las estrategias. Este discurso está ganando terreno en entornos geopolíticos donde antes Occidente prácticamente no tenía competencia, ya hablemos de América Latina, África, e incluso, ahora, llegando hasta el Pacífico Sur, por ejemplo.

La complejidad de la sociedad internacional requiere de mayor diálogo y cooperación en la búsqueda de soluciones a los graves dilemas a los que se enfrenta. EEUU tendría que asumir que su actual estrategia de alentar la confrontación para salvar su hegemonía no hará sino agravar las tensiones. Es lamentable que Europa, y España en primer lugar, se apunte a esa política disfrazada de la defensa a ultranza de nuestros valores que claramente nos sujeta a dinámicas en las que el belicismo pasa a primer plano. Son alternativas viejas que nos conducen de cabeza a un conflicto que hace imposible una gobernanza global basada en la Carta de Naciones Unidas, que justamente debiera ser nuestra mayor fuente de inspiración.

Por Jon Salvador Iñarga

@jon_salva

9 sep 2022 06:08

Publicado enInternacional
Lunes, 05 Septiembre 2022 05:16

Conocimiento e información

Conocimiento e información

Todo estudiante de ciencias habrá leído alguna vez el breve texto del físico Richard Feynman titulado El valor de la ciencia, escrito en 1955. Dice que, como se sabe, el conocimiento científico permite hacer muchas cosas; que si se hacen buenas cosas no sólo se debe a la ciencia, sino que derivan de las elecciones éticas que encaminan hacia el bien.

El conocimiento científico, afirma, posibilita hacer el bien o el mal, pero no trae consigo las instrucciones de cómo usarlo. Una cosa es el conocimiento científico y otra, muy distinta el uso que de él se hace. Eso debería estar claro para todos, incluidos quienes administran programas públicos y privados relacionados con la educación y la investigación. No siempre es ese el caso. Se crean falsos dilemas.

Feynman recuerda un principio budista que dice que a cada persona le es dada la llave de la puerta del paraíso; es la misma que abre la puerta del infierno. Sin saber de antemano cuál es la puerta que lleva a uno u otro lado, la llave es una herramienta peligrosa, pero ciertamente tiene un valor.

El texto contiene una frase que habría de estar presente siempre, de manera individual y colectiva, como una pauta para organizar la sociedad y establecer la relación con el Estado y el gobierno: “De todos los valores de la ciencia, el más grande debe ser la libertad para dudar". Extendamos esta noción; en efecto, la sospecha como base del conocimiento y, también, de la relación con el poder, en cualquiera de sus manifestaciones.

Feynman señala que la ciencia no tiene una fórmula mágica para resolver dificultades y que los problemas sociales son mucho más difíciles que los de la ciencia. Esto es relevante para poner las cosas en su lugar y no confundirlas.

El conocimiento tiene infinitas variantes. Controlarlo, regularlo, dominarlo es una tentación que se despliega de modo permanente por los diversos dominios de la sociedad y se aplica con todo tipo de argumentos y con todo tipo de medios. De ahí la relevancia crucial de los sistemas educativos destinados a preparar y capacitar, y no para adoctrinar.

Un caso particular del conocimiento es lo que ocurre en la economía. La cuestión es cómo se obtiene, de qué información se nutre y qué tipo de argumentación y debate provoca para que sea útil. Esto comprende las cuestiones relativas a cómo se codifica, procesa, presenta, difunde y, por supuesto, cómo se interpreta y se usa. Ninguno de esos pasos es trivial y está lleno de significados.

La información es un elemento clave. Tiene que crearse y asentarse en algún tipo de acuerdo, que no puede ser perfecto, y a partir de métodos reconocidos y aceptados. Deriva en una forma de comunicación que difiere radicalmente de las impresiones, creencias, preferencias o imposiciones. Debe ser consistente, homogénea y estandarizada para recabar y ordenar los datos relevantes. Ha de provenir de entidades independientes para generar un consenso útil sobre el origen, la cobertura y la calidad de esa información. (Por ejemplo, desde junio de 2011 el Inegi se encarga de medir la inflación y no el Banco de México que es el encargado de mantener el valor del peso).

Cuando el gobierno sostiene que tiene otros datos, debe exhibirlos y explicar cómo los obtiene, qué significan, cuál es su efecto y a qué tipo de acciones conducen. No es un acto de fe. Los argumentos políticos basados en impresiones, creencias o deseos son válidos, pero sólo en circunstancias bien determinadas.

Por la naturaleza misma de los fenómenos económicos se requiere de mediciones. La producción, desde sus formas más simples a las más complejas involucra el uso de recursos muy diversos y finitos. Esto exige que se midan para garantizar la subsistencia o la reproducción a mayores escalas. Así, se ha llegado a medir el nivel de la producción, los recursos que se utilizan (el empleo, los insumos, el crédito, el capital, etcétera), los precios, las relaciones económicas con el exterior y demás.

La medición se hace en términos de cantidades y de valor expresado en dinero. La segunda es una forma de hacer consistentes las comparaciones y entraña el valor del propio dinero. Los impuestos se fijan como una proporción de las ventas, de los ingresos, de las utilidades; se pagan con dinero.

De ahí puede desprenderse el problema del crecimiento de la economía. Decir que el crecimiento no es lo relevante sino el bienestar, constituye una concepción limitada. En términos materiales no puede sostenerse el bienestar sin reproducir la capacidad de producción y ampliarla. El fenómeno demográfico lo exige, la recreación de las necesidades lo necesita, la perspectiva de vida lo demanda. El bienestar por la vía preferente de la redistribución se puede alcanzar solo en cierta medida, pero ciertamente con límites que se van estrechando.

Las mediciones son una parte básica de la gestión de los proyectos y no contar con ellas del mejor modo posible, o bien, desdeñarlas, es una imprevisión costosa, un desperdicio de recursos que debe justificarse pues el dinero proviene de los ciudadanos. La cuestión se expresa en hechos como el sobrecosto aproximadamente del doble de una refinería o el de un tren. Esos costos no son sólo monetarios.

La consecución del bienestar como propósito político básico no debe confundirse con la pretensión, de cualquier gobierno que sea, de acrecentar el nivel de la felicidad de la gente. El único fin debe ser ejercer un buen gobierno y dejar la felicidad para cada individuo.

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Viernes, 26 Agosto 2022 05:13

El imperialismo ruso y sus monopolios

El imperialismo ruso y sus monopolios

Es ampliamente aceptado que la rivalidad acelerada entre las grandes potencias ‒Estados Unidos, China, Unión Europea, Rusia y Japón‒ es una característica clave de la política mundial y seguirá siéndolo en un futuro previsible. Esto hace que sea urgente que las fuerzas progresistas tengan una visión clara sobre el carácter de las potencias involucradas, lo que a su vez requiere un análisis concreto de las características políticas, económicas y militares de estas potencias que va más allá de la denuncia de la política reaccionaria nacional y extranjera de sus respectivos gobiernos/1.

Desafortunadamente, amplios sectores de la izquierda no asumen una posición de principios de oposición a todas las potencias imperialistas. Más bien, muestran algún tipo de simpatía o incluso apoyo a China y Rusia y reconocen solo a las viejas potencias occidentales como imperialistas/2. En el caso de China, varios intelectuales comunistas y revistas conocidas como Monthly Review no solo niegan el carácter estalinista-capitalista de su régimen, sino que lo glorifican vergonzosamente como una especie de socialismo/3.

Si bien estos partidarios chino-estalinófilos del régimen de Xi no se atreverían a caracterizar la Rusia de Putin en términos tan optimistas, todavía afirman que no es una potencia imperialista (y, por lo tanto, supuestamente es un mal menor que sus rivales occidentales). Esta es una discusión no solo de interés teórico, sino también de importancia política, como lo demostró el tiroteo en el Mar Negro entre un destructor naval británico y las fuerzas rusas en junio del año pasado.

Para justificar tales afirmaciones, los defensores de este punto de vista a menudo se refieren a la relativa debilidad de la economía de Rusia en comparación con EE UU o Europa Occidental. En el siguiente artículo, no me ocuparé de todos los aspectos del imperialismo ruso, sino que me concentraré en algunas características de su economía/4. Con este fin resumo los hallazgos de un estudio completo que publiqué recientemente/5.

¿Qué hace imperialista a una potencia imperialista?

Desde el punto de vista de la teoría marxista del imperialismo, es erróneo reducir el análisis de un Estado imperialista al volumen de sus exportaciones de capital. Ciertamente este es un criterio importante, pero está lejos de ser el único. Históricamente, algunos Estados imperialistas han tenido una economía fuerte y un ejército poderoso, mientras que los marxistas caracterizaron a otras potencias más atrasadas como imperialistas a pesar de tener una cantidad relativamente pequeña de exportaciones de capital o ninguna exportación neta de capital. Ejemplos de esto son Rusia antes de 1917, Italia, Austria-Hungría y Japón/6.

Teóricos marxistas como Lenin eran plenamente conscientes de la debilidad económica de la Rusia zarista. Pero abordaron la cuestión del imperialismo no de una manera mecanicista y economicista, sino más bien con un método dialéctico. Así, Lenin escribió en 1916: “El último tercio del siglo XIX es un periodo de transición a una nueva época, a la época imperialista. Disfruta del monopolio no el capital financiero de una sola gran potencia, sino el de unas cuantas, muy pocas. (En el Japón y en Rusia, el monopolio de la fuerza militar, de un territorio inmenso o de facilidades especiales para despojar a los pueblos alógenos, a China, etc., completa y en parte sustituye el monopolio del capital financiero más moderno)/7.

La teoría marxista clásica del imperialismo nunca se limitó a la cuestión de las exportaciones de capital o al campo económico en general. El carácter imperialista de un Estado dado no se basa en un solo criterio (como el volumen de las exportaciones de capital) sino en la totalidad de sus características económicas, políticas y militares. Por lo tanto, una definición científica de un Estado imperialista sería “un Estado capitalista cuyos monopolios y aparatos estatales tienen una posición en el orden mundial en la que, ante todo, dominan a otros Estados y naciones. Como resultado, obtienen ganancias excedentes y otras ventajas económicas, políticas y/o militares de tal relación basada en la superexplotación y la opresión”.

Los monopolios domésticos dominan el mercado de Rusia

A diferencia de Alemania o Japón, Rusia es una superpotencia en el campo militar, pero no en el económico. Es la segunda potencia militar más grande, solo detrás de EE UU. Su inventario total de ojivas nucleares es de 6.255 (Estados Unidos tiene 5550) y su participación en las exportaciones mundiales de armas es del 20 % (solo detrás de EE UU, que tiene el 37 %)/8.

Sin embargo, en términos de monopolios y exportación de capital, Rusia no tiene una posición similarmente fuerte. Según la última edición de la lista Forbes Global 2000, Alemania tiene seis corporaciones entre las 100 principales; Francia, cuatro; Gran Bretaña, tres; y Rusia, dos/9. Otras listas clasifican a Rusia aún más abajo.

Sin embargo, el carácter imperialista de Rusia puede derivarse no solo de sus características militares, sino también económicas. El punto de partida del análisis marxista del imperialismo es la dominación de los monopolios. Varios izquierdistas prorrusos caracterizan este Estado como dependiente o periférico y sugieren que Rusia está dominada por monopolios extranjeros (corporaciones, bancos, etc.) o depende de ellos. Esto, sin embargo, es falso. La economía rusa está dominada principalmente por el capital monopolista ruso. Un libro académico publicado recientemente sobre la economía de Rusia llega a la conclusión de que “la proporción de inversión en empresas rusas, extranjeras y conjuntas se mantuvo igual durante los últimos cinco años: 86,3 %, 7,3 % y 6,4 %, respectivamente”/10.

Este es también el caso en el sector bancario. De hecho, la participación del capital extranjero en el sector bancario de Rusia ha disminuido en la última década, según otro libro publicado recientemente:

En octubre de 2018, 150 bancos extranjeros operaban en Rusia, incluidos 63 bancos controlados por extranjeros con una participación extranjera del 100 %; 17 bancos controlados por extranjeros con acciones extranjeras del 51-99 %; y 70 bancos extranjeros con participación de capital inferior al 50 %. El número de bancos extranjeros ha disminuido constantemente desde 2014 hasta 2018, lo que sugiere que los inversores extranjeros pueden estar reconsiderando sus planes de inversión en Rusia. Los bancos controlados por extranjeros con acciones extranjeras del 51% al 99% y los bancos extranjeros con una participación de capital inferior al 50 % disminuyeron un 63 % y un 54 %, respectivamente. La participación de los bancos extranjeros en el capital social total del sector bancario ruso disminuyó del 23 % en 2014 al 13,44 % en octubre de 2018. Cabe señalar que alrededor del 11 % de los bancos extranjeros están controlados significativamente por residentes rusos/11.

Además, Rusia no tiene deudas significativas con instituciones imperialistas extranjeras (a diferencia de muchos países semicoloniales). Su deuda pública era solo del 18 % del producto interno bruto (PIB) a fines de 2020. Tiene superávit por cuenta corriente constantes y sus reservas de divisas internacionales eran de 596.000 millones de dólares a finales de 2020 (lo que lo convierte en el Estado con la quinta mayor reserva de divisas del mundo)/12.

Vale la pena señalar que el capitalismo de Rusia difiere del modelo occidental en la medida en que el Estado ocupa una posición crucial. Un número considerable de sus monopolios representan una mezcla de acciones estatales y privadas; por lo tanto, el capitalismo de Estado es una característica esencial de la economía rusa. (Por cierto, lo mismo cabe decir en un grado aún mayor de China). Según un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la participación del Estado ruso en la economía (en términos de PIB) en 2016 estaba en un rango del 30-35 %. El informe continúa: “La corrección del tamaño del sector informal en valor agregado y empleo aumenta significativamente la participación del Estado ruso, a casi el 40 % de la actividad del sector formal y menos del 50 % del empleo del sector formal”/13.

La exportación de capital de Rusia y el problema del viaje de ida y vuelta

El volumen de inversión extranjera directa (IED) de Rusia es significativo, aunque existen varios problemas con las estadísticas oficiales. Comencemos la lista de los 15 principales países que reciben IED rusa en comparación con las naciones de las que se origina la IED en Rusia. En la Tabla 1 vemos el stock de capital acumulado para cada uno de los 15 principales países en cada categoría para los años 2013 y 2018.

Tabla 1. 15 principales países que reciben valores en salida de IED (SIED) de Rusia y principales 15 fuentes de valores de entrada de IED (EIED), en 2013 y 2018 (millones de dólares)/14

Como se puede apreciar, esta lista incluye una serie de destinos que son bien conocidos como paraísos fiscales extraterritoriales: Chipre, Islas Vírgenes Británicas, Bahamas, Bermudas, Jersey, etc. Países Bajos también es un paraíso fiscal muy apreciado por los oligarcas. Sin embargo, esto no significa necesariamente que la IED rusa a tales destinos sea simplemente una fuga de capitales. Como muestra el cuadro, también existe un gran volumen de IED procedente de los mismos paraísos fiscales. Los economistas llaman a esto viaje ida y vuelta. Los capitalistas rusos invierten en destinos extraterritoriales extranjeros y, a su vez, invierten desde estos destinos en Rusia. Por lo tanto, el viaje de ida y vuelta lleva a que la IED rusa se sobrestime en ambas direcciones. Una de las principales razones por las que las multinacionales rusas invierten en tales destinos extraterritoriales es minimizar los impuestos/15.

Además, los monopolios rusos también utilizan ese destino extraterritorial para inversiones extranjeras en terceros países. Como resultado, una proporción considerable de la inversión extranjera en Rusia es, de hecho, inversión rusa (volver a casa en condiciones fiscales más favorables). Además, las corporaciones rusas también realizan inversiones extranjeras en otros países desde dichos centros extraterritoriales/16. Obviamente, tales complicaciones dificultan la estimación de la inversión extranjera rusa real y la inversión extranjera en Rusia. Kari Liuhto, un profesor universitario finlandés que ha estudiado este problema en detalle, llega a la conclusión de que “probablemente se podría reducir el stock oficial de la EIED de Rusia en un 40-50 %, para descubrir el tamaño real del stock de EIED de Rusia”/17.

El régimen de Putin intenta reducir la cantidad de capital de ida y vuelta para aumentar los ingresos fiscales del Estado. Si bien todavía existe el viaje de ida y vuelta, parece haberse reducido/18.

La gran cantidad de inversión extranjera de ida y vuelta de Rusia a menudo se ha citado como un ejemplo de la debilidad del capital de Rusia y como prueba de su carácter no imperialista. Pero, como he explicado en otros trabajos, Rusia no es el único país cuyo capital acude en masa a los centros financieros offshore. Una nueva investigación confirma fuertemente esta evaluación. Un estudio cita un informe especial sobre finanzas extraterritoriales de The Economist para decir que el mundo tiene entre 50 y 60 paraísos fiscales, que sirven como domicilio para más de 2 millones de compañías de papel, junto con miles de bancos, fondos y aseguradoras. El informe estima que más del 30 % de la inversión extranjera directa mundial se reserva a través de paraísos fiscales”/19. ¡Otro estudio publicado más recientemente estima que la proporción de tales IED fantasma ha aumentado al 40 por ciento de toda la IED mundial!/20 Tales IED fantasma son una característica no solo de las economías débiles del Tercer Mundo, sino también de los Estados imperialistas donde la mayor parte del capital tiene su hogar/21.

Las corporaciones multinacionales de Rusia

Tratemos ahora de los principales monopolios de Rusia que están invirtiendo en el extranjero. La Tabla 2 proporciona una lista publicada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo que muestra los 15 monopolios no financieros rusos más grandes clasificados por sus activos en el extranjero.

Tabla 2. Las empresas multinacionales no financieras rusas más grandes, por activos externos, 2017/22

Hay varios hechos dignos de mención que se derivan de esta tabla. Primero, vemos que las corporaciones estatales juegan un papel destacado, pero los monopolios privados dominan la lista (9 de 15). En segundo lugar, el sector del petróleo y del gas y la industria metalúrgica desempeñan un papel destacado en las inversiones de Rusia en el extranjero. Sin embargo, los monopolios de Rusia desempeñan un papel en una amplia gama de sectores comerciales, como la construcción de maquinaria, la generación de electricidad, los productos químicos, los productos alimenticios, las telecomunicaciones, la tecnología de la información, el transporte, la banca y los medios de comunicación/23.

Superexplotación por parte de los monopolios rusos

Como otros monopolios imperialistas, el capital ruso está invirtiendo tanto en estados imperialistas como en países semicoloniales. Por las razones mencionadas anteriormente (“ida y vuelta”), existen algunas dificultades para obtener una imagen precisa de los destinos de las exportaciones de capital de Rusia.

El Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales (IMEMO), uno de los think tanks más prestigiosos de Rusia, ha tratado de identificar los principales destinos de las exportaciones de capital ruso. Llegó a la siguiente conclusión sobre la inversión extranjera en países euroasiáticos fuera de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) semicolonial. “[A] finales de 2016, los principales destinos en Eurasia fuera de la CEI fueron Italia, Alemania, Gran Bretaña, Turquía, Suiza, Irak y Bulgaria. Esta base de datos muestra el stock menor de IED rusa en Chipre. Del mismo modo, la presencia real de IED rusa es mucho menor en Luxemburgo, España, Irlanda, Letonia y los Países Bajos que la registrada oficialmente”/24.

Los monopolios rusos también juegan un papel importante en los países euroasiáticos, aunque más en unos que en otros. Dos economistas rusos brindan la siguiente evaluación:

En 2014, la SIED rusa a la Unión Económica Euroasiática (EAEU [una versión oriental de la Unión Europea dominada por Rusia]) fue cercana a los 15.400 millones de dólafres, lo que equivale al 4,0 % de la OFDI rusa total. Ambas cifras casi se duplicaron en dos años (2012-2014) tras la creación de la Unión Aduanera entre Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. Esta modesta participación podría ser el doble, después de restar el volumen de negocios de la IED de las cifras totales. … El papel de las inversiones rusas varía según el país. Para Bielorrusia, Rusia es el país de origen del 57 % del stock de entrada de IED, mientras que Chipre y territorios similares son responsables de menos del 15 % de ese stock. Para Armenia, la IED rusa [es] también significativa (35 % del total de entradas). Para Kazajstán, la situación es opuesta: la IED procedente de Rusia suma solo 2,5 % del stock entrante total. Sin embargo, la participación de los Países Bajos es más del 40 %. Muchas empresas rusas están registradas en los Países Bajos o hacen arreglos [para tener filiales allí] para realizar negocios en el extranjero. Debido a esto, revelar el origen inicial de la IED holandesa en Kazajstán podría aumentar varias veces la participación de la IED rusa. Las inversiones rusas en Kirguistán son menores, tanto en términos absolutos como relativos/25.

Las multinacionales rusas tienen una posición dominante absoluta en Uzbekistán: el 55,6 % de toda la inversión extranjera se origina en Rusia, siendo China el segundo mayor inversor (15 %)/26.

Superexplotación imperialista a través de la migración

Finalmente, cuando hablamos de la superexplotación rusa de los países semicoloniales de Eurasia, es crucial señalar también el papel de la migración. Como he mostrado en otros trabajos, la migración es una de varias formas importantes de superexplotación imperialista de los países coloniales y semicoloniales, ya que proporciona una transferencia de valor sustancial del país oprimido al país opresor/27.

La Rusia imperialista es uno de esos países que se benefician enormemente de la superexplotación de los inmigrantes. Para junio de 2019, había oficialmente 10,13 millones de ciudadanos extranjeros en Rusia/28. La gran mayoría de estos inmigrantes legales (8,59 millones, o el 85 %) proviene de los países semicoloniales de la CEI en Asia Central y Europa del Este. (Ver Tabla 3)

Tabla 3. Ciudadanos extranjeros de países de la CEI que viven en la Federación Rusa, 2019/29

Dentro de una población rusa oficial de 146,7 millones (2019), los inmigrantes legales constituyen el 6,9 %. A esta cifra hay que sumar un número desconocido de inmigrantes que viven ilegalmente en Rusia. Las estimaciones del número de inmigrantes ilegales en Rusia oscilan entre 1,5 millones y 15 millones. Varios académicos se asientan en la cifra de 3-5 millones de inmigrantes ilegales/30. Si esta cifra es cierta, se puede asumir que alrededor de 13 a 15 millones de inmigrantes viven actualmente en Rusia (alrededor del 9 al 10 % de la población total).

Además de estos inmigrantes legales e ilegales, se debe agregar un número desconocido de inmigrantes de las colonias internas de Rusia. Como antiguo imperio, una minoría considerable de la población de Rusia (alrededor del 19 %) no son rusos. Como señalé en mi estudio de 2014, estas minorías son pueblos nacionalmente oprimidos que en su mayoría viven en peores condiciones económicas y sociales que la población mayoritaria. Como resultado, muchas de estas minorías oprimidas abandonan su lugar de origen y se mudan a ciudades más grandes, en áreas dominadas por la población mayoritaria rusa, con la esperanza de encontrar un trabajo allí.

En la Tabla 4 podemos ver que los inmigrantes (legales) constituyen una proporción considerable de empleados en sectores clave de la economía de Rusia.

Tabla 4. Tasas de empleo de inmigrantes en la Federación Rusa en 2016 (%)/31

Al igual que en otros países imperialistas, los inmigrantes en Rusia son superexplotados como mano de obra barata. Un equipo de tres profesores universitarios rusos calcula que “por regla general, el salario de los inmigrantes es aproximadamente el 70 % del salario de los rusos”/32. Calculan la contribución de los inmigrantes a la producción de Rusia: “Basándose en el hecho de que en 2016 el PIB ascendió a 86.044 mil millones de rublos, 5.592,8 mil millones de rublos adicionales se recibieron debido al uso de mano de obra extranjera, que es el 6,5 % de Rusia. PIB total/33.” También citan a otros expertos que cifran la contribución de los inmigrantes en un 7,56 % del PIB de Rusia.

Conclusiones

Rusia es una potencia imperialista. Esto es evidente no solo por sus características políticas y militares, sino también por su economía. No está dominada por corporaciones extranjeras ni depende financieramente de instituciones imperialistas extranjeras. Es una economía relativamente fuerte, dominada por monopolios internos, con un bajo nivel de deuda externa y grandes reservas de divisas. Los capitalistas monopolistas de Rusia, los llamados oligarcas, están estrechamente vinculados con el aparato estatal, que desempeña un papel regulador importante.

La exportación de capital de Rusia está dominada por estos monopolios. Aquí también, las corporaciones estatales juegan un papel importante, aunque la mayoría de estos monopolios son de propiedad privada. Las inversiones extranjeras de Rusia están dirigidas tanto a países imperialistas como semicoloniales. Naturalmente, Rusia juega un papel más importante en los países semicoloniales que formaban parte de la URSS. Hoy en día, varios de estos Estados son miembros de la Unión Económica Eurasiática (EAEU).

Habiendo establecido el carácter imperialista de Rusia, en mi opinión, es inadmisible que los socialistas se pongan del lado de tal Estado en un conflicto con grandes potencias rivales. Apoyar a Rusia en cualquier conflicto con los Estados de Europa Occidental, Estados Unidos o Japón es una posición socialimperialista, es decir, ponerse al servicio de una o varias potencias imperialistas enmascaradas con frases socialistas. En cambio, los socialistas necesitan una estrategia de oposición a las grandes potencias tanto del Este como del Oeste.

Michael Pröbsting es autor de ocho libros que han sido traducidos a seis idiomas. También es el editor del sitio web www.thecommunists.net

08/2022

New Politics (vol. XVIII n.º 4, 2022, Whole Number 72)

Traducción: Rubén Jaramillo

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/1    Véase sobre esto Michael Pröbsting, “Great Power Rivalry in the Early Twenty-first Century”, New Politics (n° 67, verano de 2019). Véase también Michael Pröbsting, Anti-imperialismo en la Era de la Rivalidad de las Grandes Potencias. Los factores detrás de la Rivalidad acelerada entre los E.U, China, Rusia, la U.E y Japón (RCIT Books, 2019); este libro puede leerse en línea o descargado de forma gratuita aquí.

/2    Ver el número especial de Monthly Review: “New Cold War on China” (Julio-agosto de 2021). Para una crítica de tal enfoque, ver Michael Pröbsting: Siervos de dos amos. El estalinismo y la nueva guerra fría entre las grandes potencias imperialistas de Oriente y Occidente, 10 de julio de 2021.

/3    Para un análisis marxista del capitalismo de China y su ascenso como potencia imperialista, véase Michael Pröbsting, “China’s Emergence as an Imperialist Power”, New Politics (No. 57, verano de 2014). Ver también un ensayo de Michel Pröbsting en la segunda edición de The Palgrave Encyclopedia of Imperialism and Anti-Imperialism, Immanuel Ness and Zak Cope, eds. (Palgrave Macmillan, 2020); se puede acceder a otros trabajos sobre este tema en esta subpágina

/4    Ver en este sentido varios folletos de Michael Pröbsting: Russia and China: Neither Capitalist nor Great Powers? noviembre de 2018; The Catastrophic Failure of the Theory of “Catastrophism,” mayo de 2018; Lenin’s Theory of Imperialism and the Rise of Russia as a Great Power, agosto de 2014; Russia as a Great Imperialist Power. The Formation of Russian Monopoly Capital and Its Empire, marzo de 2014.

/5    Michael Pröbsting, Las características peculiares del imperialismo ruso. Un estudio de los monopolios, la exportación de capital y la superexplotación de Rusia a la luz de la teoría marxista, agosto de 2021.

/6    Elaboré estos ejemplos históricos en Michael Pröbsting, Antiimperialismo en la era de la rivalidad de las grandes potencias, 93-102.

/7    V. I. Lenin, "El imperialismo y la escisión del socialismo" (1916).

/8    Ver sobre esto en Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, “Armaments, Disarmament, and International Security, Summary”, en SIPRI Yearbook 2021, 15-17.

/9    Andrea Murphy, Eliza Haverstock, Antoine Gara, Chris Helman y Nathan Vardi, “How the World’s Biggest Public Companies Endured the Pandemic,” Forbes, 13/05/2021.

/10  Veronika Chernova, Sergey U. Chernikov, Alexander Zobov y Ekaterina Degtereva, “TNCs in Russia: Challenges and Opportunities”, en Bruno S. Sergi, ed., Exploring the Future of Russia’s Economy and Markets: Towards Sustainable Economic Development (Bingley, UK: Emerald Publishing, 2019), 188.

/11  Victor Gorshkov, “Fundamentals and Recent Trends in Russian Banking”, en Steven Rosefielde (d), Putin’s Russia: Economy, Defence and Foreign Policy (Singapur: World Scientific Publishing, 2021), 81.

/12  Anders Åslund y Maria Snegovaya, “The Impact of Western Sanctions on Russia and How They Can Be Made Even More Effective”, The Atlantic Council, 10/05/2021, 18; ver también Anders Åslund, “The Russian Economy in Health, Oil, and Economic Crisis”, 27/05/2020.

/13  Gabriel Di Bella, Oksana Dynnikova, Slavi Slavov, “The Russian State’s Size and Its Footprint: Have They Increased?”, IMF Working Paper WP/19/53, 02/03/2019, 13; ver también Congressional Research Service, Russia: Domestic Politics and Economy, 09/09/2020, 29-30; Alexander Abramov, Alexander Radygin, Maria Chernova, “State-Owned Enterprises in the Russian Market: Ownership Structure and Their Role in the Economy”, Russian Journal of Economics (n.º 3, 2017), 1-23.

/14  Csaba Weiner, “Russian Multinational Direct Investment in East Central European Countries”, en Ágnes Szunomár, ed., Emerging-Market Multinational Enterprises in East Central Europe (London: Palgrave Macmillan, 2020), 159.

/15  Weiner, 184-185.

/16  Maria Kotova, Russia’s 2021 Trade and Investment Turn to Asia (San Petesburgo, Rusia: Dezan Shira & Associates, 2021).

/17  Kari Liuhto, “Does Ownership Matter in an OFDI Decision of a Russian Firm? The Case of Russia’s Ten Largest Investors Abroad”, en Kari Liuhto, Sergei Sutyrin y Jean-Marc F. Blanchard, eds., The Russian Economy and Foreign Direct Investment (Routledge, 2017), 248-249.

/18  World Bank, “Russia’s Economy Loses Momentum Amidst COVID-19 Resurgence; Awaits Relief from Vaccine”, Russia Economic Report #42, Dec. 2019, 27; ver también Maria Kotova.

/19  Daniel Haberly y Dariusz Wójcik, “Tax Havens and the Production of Offshore FDI: an Empirical Analysis”, Journal of Economic Geography (n.º 15, 2015), 75.

/20  Kasper Brandt, Illicit Financial Flows and the Global South. A Review of Methods and Evidence (WIDER Working Paper 2020/169, diciembre de 2020), 10.

/21  Haberly y Wójcik, 78.

/22  UNCTAD, World Investment Report 2019, 59.

/23  Kari T. Liuhto y Saara S. Majuri, “Outward Foreign Direct Investment from Russia: A Literature Review”, Journal of East-West Business (n.º 20, 2014), 201.

/24  Weiner, 161.

/25  /25Elena Efimova y Vladimir Sherov-Ignatev, Russian Foreign Direct Investments in the Eurasian Economic Union (London: Taylor and Francis, 2016), 160-161.

/26  Efimova y Sherov-Ignatev, 19, 22.

/27  Para mi análisis teórico de las diferentes formas de superexplotación imperialista, véase el Capítulo VI en Michael Pröbsting, The Great Robbery of the South. Continuity and Changes in the Super-Exploitation of the Semi-Colonial World by Monopoly Capital. Consequences for the Marxist Theory of Imperialism (Vienna: RCIT Books, 2013).

/28  Wikipedia, “Immigration to Russia”.

/29  N. Mkrtchyan, Y. Florinskaya: “Migration Growth: Abnormal Indices”, en Monitoring of the Economic Situation In Russia, Trends and Challenges of Socio-Economic Development, n.º 12 (95), julio de 2019, p.17 (en ruso).

/30  Yelena B. Yakovleva, Nataliya P. Kuznetsova y Oleg A. Drozdov, “External Labor Migration in the Context of Marketing Research Evidence from Russia”, Innovative Marketing (15(1), 2019), 35.

/31  Yakovleva, Kuznetsova y Drozdov, 34.

/32  Yakovleva, Kuznetsova y Drozdov, 33.

/33  Yakovleva, Kuznetsova y Drozdov, 35.

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Viernes, 12 Agosto 2022 06:07

Movimientos en la pospandemia

Movimientos en la pospandemia

Son meses recorriendo el continente: México, Colombia, Río de Janeiro, Ecuador, Bolivia, Argentina. En todos se observan de forma directa situaciones similares, que se suman a los datos que van llegando por otros canales. A grandes rasgos: desarticulación y degradación de las relaciones sociales; violencia estatal, paraestatal y narco; gran dificultad de movimientos y pueblos para construir.

Tal vez este resquebrajamiento sea la forma en que se nos presenta la tormenta sistémica, agravada por el caos climático y el derrumbe de los estados-nación. No es sencillo establecer un relato abarcador, pero existen situaciones comunes más allá de las diferencias entre geografías.

Los motivos por los que se están rompiendo nuestras sociedades son diversos, y abarcan tanto lo material como lo espiritual.

La pobreza crece de forma permanente y constante, consecuencia de la voracidad del capital más concentrado que lleva a la población a situaciones de vida insostenibles. Mientras, los gobiernos atinan sólo a gestionar la pobreza con políticas sociales que buscan domesticar a las clases populares y pueblos originarios y negros.

La acumulación por despojo/cuarta guerra mundial contra los pueblos forma parte de este modelo empobrecedor pero, sobre todo, permite explicar las violencias, los desplazamientos forzados, el robo de tierras y la ocupación de territorios por las bandas armadas que, al violentar pueblos, favorecen los planes del capital.

El narcotráfico es una de las formas que asume el derrumbe del sistema, pero debemos tener claro que es utilizado por los poderosos contra todo movimiento organizado, como lo enseñan las experiencias de Colombia y México. El narco no fue directamente creado por el capital y los estados, pero una vez surgido han aprendido a direccionarlo contra nuestras organizaciones.

Los gobiernos progresistas que gestionaron todos los países que estoy visitando y ahora lo hacen en Colombia, aceleraron el declive al profundizar el extractivismo pero, a la vez, al desorganizar a los movimientos. Esto lo hicieron por una doble vía: apropiarse del discurso y de sus modos de hacer, mientras lanzan a las bandas armadas contra los mismos pueblos y sectores sociales que pretenden ablandar con políticas sociales.

Ambas políticas son complementarias y están destinadas a facilitar el ingreso del capital especulativo en los territorios de los pueblos, para convertir la vida en mercancías.

La fase de descomposición de nuestras sociedades, vínculos entre abajos y pueblos enteros, está entrando en una fase aguda al impactar incluso en comunidades rurales que antes parecían casi inmunes a estos modos destructivos y violentos del capital y los estados, que trabajan codo a codo para cumplir esos objetivos. Estamos ante características estructurales y sistémicas del capitalismo, no frente a desvíos puntuales.

En la medida que estamos ante procesos relativamente recientes, los pueblos y sectores sociales no hemos encontrado todavía los modos de frenar y revertir la destrucción. En este punto algunas consideraciones.

La primera es constatar la gravedad de la situación, el grado elevado de descomposición no sólo de las organizaciones, sino de las bases sociales en que se referencian y arraigan. Porque el panorama puede resumirse así, en casi todas las regiones: sociedades y comunidades en descomposición y organizaciones amenazadas o cooptadas por el sistema. Ambos hechos son enormemente destructivos.

La segunda es la reflexión sobre los caminos para seguir siendo lo que somos: pueblos y sectores sociales que resisten y construyen. El EZLN ha adoptado la resistencia civil pacífica para enfrentar a las bandas armadas y para seguir construyendo el mundo nuevo. Es un camino muy difícil, que requiere voluntad y disciplina, constancia y capacidad de afrontar la violencia y los crímenes sin caer en actitudes individualistas.

Creo que los modos adoptados por el zapatismo, sin duda consultados y decididos por las bases de apoyo, pueden servirnos de referencia en toda América Latina, porque enfrentamos problemas similares y porque debemos sacar conclusiones de las guerras decididas por las vanguardias, que costaron la vida de cientos de miles de personas de los pueblos originarios, negros, campesinos y sectores populares.

No repetir errores es sabiduría. En diversas intervenciones, el EZLN ha colocado como ejemplos las guerras en Guatemala y El Salvador. En ellas, y esto va por mi cuenta, la actitud de las vanguardias no benefició a los pueblos, que pagaron decisiones que no habían tomado con miles de muertos, para luego entrar en "procesos de paz" sin consultarlos, pero salvando los intereses de los dirigentes y cuadros.

Entiendo que los de abajo nos debemos, en estos momentos difíciles, un debate en profundidad sobre los modos de enfrentar la guerra de arriba. Sin rendirnos ni vendernos, pero tomando los caminos que permitan eludir la guerra y seguir construyendo sin caer en provocaciones.

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Jueves, 04 Agosto 2022 08:13

Pizarra mágica

Margarita Isaza,Sentí de golpe la impresión de haber vivido ya aquel momento, 130 x 91 cm, mixta, carboncillo y acrílico (Cortesía de la autora)

Atribuirle todas las dificultades del momento a un motivo único ya era una práctica de la Roma Antigua. En esa época, Catón el Viejo finalizaba cada uno de sus discursos, cualquiera sea el asunto, reclamando que Cartago sea destruida. Más recientemente, en 1984, la televisión pública le encargó al actor Yves Montand la presentación de un programa, “Vive la crise!” [¡Viva la crisis!], destinado a hacerles comprender a los franceses que su fragilidad seguía proviniendo del Estado de Bienestar*. El remedio sería una purga social. Luego el terrorismo se convirtió en el temor cotidiano, la nueva pizarra mágica que permitía hacer desaparecer al resto. De hecho, una hora después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunos funcionarios británicos recibieron el siguiente mensaje de la asesora de un ministro: “Es un muy buen día para aprobar a escondidas todas las medidas que debemos tomar”. Bastaría con atribuirlas –“todas”– a la “guerra contra el terrorismo”, incluidas por supuesto las que no tenían ninguna relación con Osama Ben Laden. Y como la rueda sigue girando, actualmente en Rusia cada uno de los problemas presentes proviene necesariamente de las intrigas de Occidente. Mientras que en Occidente siempre se trata de “la culpa de Moscú”.


“Medidas de emergencia”

Es lo que ocurre con la caída del nivel de vida. El presidente Joseph Biden no deja de atribuirle al “impuesto de Putin” sobre la alimentación y la energía la brusca reanudación de la inflación en Estados Unidos. A su vez, su par Emmanuel Macron pretende que las actuales dificultades de sus compatriotas más pobres se explican por una “economía de guerra”. Pero si este fuera el caso, hace cuarenta años que los franceses ya no saben lo que es la paz. Ya que el fin de la indexación de los salarios sobre los precios se remonta a 1982, cuando François Mitterrand y su ministro Jacques Delors les regalaron a las empresas privadas el mayor regalo que jamás hayan recibido del Estado. En cambio, no armaron ningún árbol de Navidad para los asalariados, cuyo poder de compra se vio indefinidamente amputado. Sin embargo, en ese entonces, Ucrania y Rusia seguían siendo un mismo país y Putin todavía no había dejado su ciudad natal de Leningrado...

En definitiva, la “economía de guerra” no hará más que prolongar y acelerar este empobrecimiento de los más pobres precisamente cuando las ganancias del CAC40 (160.000 millones de euros en 2021) acaban de pulverizar un récord histórico alcanzado hace quince años. En fin, todo cambió excepto la jerarquía mundial entre dividendo y salario. Y la determinación de los gobernantes de privilegiar el primero ante el segundo (Rimbert, Rzepski). Oligarcas de todos los países...

La pizarra mágica también funciona para la ecología. Reactivación de la producción de carbón, sacrificio del transporte de carga ferroviario, fracturación hidráulica, contaminación digital, desenfreno publicitario de los joyeros en la prensa y en las paredes: en estas áreas también, la vida continúa. Pero esta vez “por culpa de Putin”.

El Estado les regalará sin embargo ventiladores y botellas de agua a los más pobres, descuentos sobre la nafta a aquellos que no van a hacer las compras en bicicleta. Las “medidas de emergencia” se suceden; las medidas urgentes tendrán que esperar.

 

* Pierre Rimbert, “Il y a quinze ans, ‘Vive la crise’”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1999.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

 

 

 

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=255

Jueves, 04 Agosto 2022 08:01

Pizarra mágica

Margarita Isaza,Sentí de golpe la impresión de haber vivido ya aquel momento, 130 x 91 cm, mixta, carboncillo y acrílico (Cortesía de la autora)

Atribuirle todas las dificultades del momento a un motivo único ya era una práctica de la Roma Antigua. En esa época, Catón el Viejo finalizaba cada uno de sus discursos, cualquiera sea el asunto, reclamando que Cartago sea destruida. Más recientemente, en 1984, la televisión pública le encargó al actor Yves Montand la presentación de un programa, “Vive la crise!” [¡Viva la crisis!], destinado a hacerles comprender a los franceses que su fragilidad seguía proviniendo del Estado de Bienestar*. El remedio sería una purga social. Luego el terrorismo se convirtió en el temor cotidiano, la nueva pizarra mágica que permitía hacer desaparecer al resto. De hecho, una hora después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunos funcionarios británicos recibieron el siguiente mensaje de la asesora de un ministro: “Es un muy buen día para aprobar a escondidas todas las medidas que debemos tomar”. Bastaría con atribuirlas –“todas”– a la “guerra contra el terrorismo”, incluidas por supuesto las que no tenían ninguna relación con Osama Ben Laden. Y como la rueda sigue girando, actualmente en Rusia cada uno de los problemas presentes proviene necesariamente de las intrigas de Occidente. Mientras que en Occidente siempre se trata de “la culpa de Moscú”.


“Medidas de emergencia”

Es lo que ocurre con la caída del nivel de vida. El presidente Joseph Biden no deja de atribuirle al “impuesto de Putin” sobre la alimentación y la energía la brusca reanudación de la inflación en Estados Unidos. A su vez, su par Emmanuel Macron pretende que las actuales dificultades de sus compatriotas más pobres se explican por una “economía de guerra”. Pero si este fuera el caso, hace cuarenta años que los franceses ya no saben lo que es la paz. Ya que el fin de la indexación de los salarios sobre los precios se remonta a 1982, cuando François Mitterrand y su ministro Jacques Delors les regalaron a las empresas privadas el mayor regalo que jamás hayan recibido del Estado. En cambio, no armaron ningún árbol de Navidad para los asalariados, cuyo poder de compra se vio indefinidamente amputado. Sin embargo, en ese entonces, Ucrania y Rusia seguían siendo un mismo país y Putin todavía no había dejado su ciudad natal de Leningrado...

En definitiva, la “economía de guerra” no hará más que prolongar y acelerar este empobrecimiento de los más pobres precisamente cuando las ganancias del CAC40 (160.000 millones de euros en 2021) acaban de pulverizar un récord histórico alcanzado hace quince años. En fin, todo cambió excepto la jerarquía mundial entre dividendo y salario. Y la determinación de los gobernantes de privilegiar el primero ante el segundo (Rimbert, Rzepski). Oligarcas de todos los países...

La pizarra mágica también funciona para la ecología. Reactivación de la producción de carbón, sacrificio del transporte de carga ferroviario, fracturación hidráulica, contaminación digital, desenfreno publicitario de los joyeros en la prensa y en las paredes: en estas áreas también, la vida continúa. Pero esta vez “por culpa de Putin”.

El Estado les regalará sin embargo ventiladores y botellas de agua a los más pobres, descuentos sobre la nafta a aquellos que no van a hacer las compras en bicicleta. Las “medidas de emergencia” se suceden; las medidas urgentes tendrán que esperar.

 

* Pierre Rimbert, “Il y a quinze ans, ‘Vive la crise’”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1999.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

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