Sábado, 09 Octubre 2021 06:30

¿A la guerra por Taiwán?

Se ve una cinta de advertencia cerca de la embajada china mientras activistas realizan una manifestación pidiendo al presidente chino Xi Jinping que "permita el paso seguro a los norcoreanos detenidos en China" en Washington, DC el 24 de septiembre de 2021. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP

El ministro de Defensa de Taiwán, Chiu Kuo-cheng, aseguró ante el Parlamento de la isla que Beijing será militarmente capaz de invadirla a gran escala en 2025. En la misma línea, en marzo de este año, el almirante estadounidense Philip Davidson alertó de una posible invasión en los próximos seis años, es decir, antes del centenario del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Cabe contextualizar estas declaraciones en el marco de una prolongada ausencia de diálogo entre Beijing y Taipéi (desde 2016, cuando el soberanismo accedió al poder en la isla rechazando de plano el principio de la unificación), de un incremento de las incursiones militares del EPL en las zonas contiguas por vía marítima y aérea y de intensificación de las tensiones entre China y algunos países occidentales, principalmente EEUU pero también Japón, Reino Unido o Australia, por este motivo.

Para el Partido Comunista de China (PCCh), el asunto de Taiwán es un problema capital de su política que se remonta no ya a la contienda civil que le enfrentó al nacionalista Kuomintang sino a la memoria de la agresión extranjera (Japón y el tratado de Shimonoseki en 1895). De ahí que lo sitúe en un plano similar al de Hong Kong o Macao, es decir, como manifestación de una hipoteca territorial producto de unas circunstancias históricas marcadas por la larga crisis terminal del sistema imperial.

En 2013, Xi Jinping dijo que el asunto de Taiwán no podía dejarse pendiente "de generación en generación". El aserto nos remite a la búsqueda de una hipotética solución antes de 2049, es decir, del centenario de la República Popular. Esto no significa necesariamente que se haya invertido la primacía de una solución pacífica (sin descartar el recurso al uso de la fuerza en caso de proclamarse la independencia de jure). Esa sigue siendo la orientación principal del PCCh para la solución de este problema. ¿Riesgo mayor? No hay indicios que sugieran un debilitamiento del control político del EPL por parte del PCCh pero, al menos en teoría, no puede descartarse que la eclosión de graves tensiones internas sugiera una peligrosa fuga hacia adelante. Hoy por hoy, no nos hallamos en ese escenario.

Más que los litigios territoriales de los mares de China oriental o meridional, el de Taiwán es el más complejo y delicado. En primer lugar, porque los vientos en la isla no soplan a favor de Beijing. El soberanismo parece tener cuerda para rato mientras el distanciamiento cívico respecto a la Gran Tierra gana adeptos, especialmente tras lo acontecido en Hong Kong, donde la subsistencia del principio "un país, dos sistemas" se resolvió decretando la supremacía del patriotismo. El KMT, que comparte con el PCCh el principio de la existencia de una sola China en el mundo, lleva tiempo inmerso en una crisis de identidad de difícil resolución. Su nuevo líder, el centrista Eric Chu, es alguien con quien el PCCh se puede entender pero no está claro que electoralmente pueda derrotar al soberanismo en 2024, cuando entonces el nerviosismo puede cundir en el continente.

En segundo lugar, porque EEUU, especialmente desde la Administración Trump, ha optado por jugar esta carta para presionar a China. En el contexto de las tensiones estratégicas y políticas, la combinación de "democracia y chips" a favor de Taiwán alienta el ánimo de los sectores conservadores que abogan por ir más allá de los límites conocidos.

La gesticulación castrense de China tiene esos dos destinatarios. Le urge poner freno a las tensiones que erosionan el statu quo. EEUU sopesa cambiar el nombre de la oficina de representación de la isla en Washington mientras la agenda legislativa, la presión diplomática o las ventas de armas suman improperios a la relación bilateral. Que el QUAD o el AUKUS (muy argumentados en su promoción a la vista de tan controvertido escenario que algunos consideran intencionadamente alarmista y exagerado) contemplen a Taiwán como actor de referencia tampoco ayuda. Como igualmente que algunos países secunden la propuesta de Taipéi de unirse al CPTPP, si China quedara fuera finalmente.

Todos los países que han establecido relaciones diplomáticas con China han suscrito el principio de una sola China, lo cual implica no reconocer oficialmente a la República de China o Taiwán aunque puedan sostener con ella relaciones económicas, comerciales o culturales. Esto no quiere decir que Beijing disponga de un cheque en blanco para hacer cuanto se le antoje pero, en rigor, obliga a ser cuidadoso.

El futuro de Taiwán determinará el futuro de la región y del mundo. Un golpe de mano certero de China bien podría significar la liquidación de la hegemonía de EEUU. Si Washington dobla la apuesta se puede encontrar con una situación crítica al tener que decidir entre involucrarse o no y hasta qué punto. Si Taipéi eleva la tensión, la historia se puede repetir: ya en los años 70, EEUU optó por su abandono para pactar con la China de Mao y su Revolución Cultural, nada menos. Es probable que Yang Jiechi y Jack Sullivan hayan optado por arriar velas en su reciente encuentro en Suiza donde el asunto ha estado inevitablemente sobre la mesa.

Para Beijing, la tentación siempre existe, especialmente a la vista de lo acontecido en Hong Kong donde la introducción de la Ley de Seguridad Nacional revirtió la inestabilidad con una holgura tan fulminante como sorprendente. Puede alguien pensar que en Taiwán bien podría ocurrir otro tanto. Nada menos seguro. El riesgo es alto. La opción más sensata sigue siendo releer a Sun Zi: "Es mejor ganar sin luchar".

 

Por Xulio Ríos

08/10/2021

Director del Observatorio de la Política China. Es autor de 'Taiwán, una crisis en gestación' (Popular, 2020)

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Pine Gap, la base espía de EE.UU. en Australia

Es clave en el pacto de defensa entre Washington, Londres y Canberra

Bajo la apariencia engañosa de monitorear satélites, el país del norte intercepta millones de comunicaciones y facilita información sensible para operar drones con fines bélicos. 

 

Pine Gap se levanta en el corazón desértico de Australia. No es cualquier base, es la base espía más importante de Estados Unidos alrededor del mundo. Edward Snowden hizo más visibles sus propósitos en 2013 cuando la denunció, pero funcionaba desde 1970. Un tratado firmado entre los dos países le dio vida el 9 de diciembre de 1966. Bajo la apariencia engañosa de monitorear satélites, EE.UU. intercepta millones de comunicaciones, facilita información sensible para operar drones con fines bélicos y realiza espionaje en beneficio de intereses propios y de sus aliados desde ahí.

El Pacto AUKUS

Hoy sus instalaciones son un dispositivo clave en el control de una región donde Washington mide fuerzas con China. Acaba de firmar en septiembre pasado la alianza AUKUS (con los gobiernos de Londres y Canberra) que motivó un conflicto internacional con Francia, damnificada de un acuerdo que quedó cancelado para venderles submarinos a los australianos. Ahora, cuándo no, el negocio lo hará el complejo militar-industrial que el expresidente Dwight Eisenhower presentó en sociedad en 1961 en su discurso de despedida. Pasaron sesenta años.

La base de Pine Gap queda a medio camino entre Adelaida al sur y Darwin al norte, rodeada del desierto de Simpson. Un extenso territorio de dunas rojizas, como de película. Extrañas figuras en la roca erosionada por el viento le dan a la zona un semblante lunar, que podría haber inspirado a Ray Bradbury. La CIA controla la infraestructura del lugar que Snowden, su ex contratista, vinculó con la red de espionaje Echelon. La más grande de la historia. Durante décadas Australia y Estados Unidos mantuvieron con incómodo esfuerzo el secretismo sobre sus verdaderos fines. Típica plataforma de vigilancia de la Guerra Fría, nació con el objetivo de espiar el desarrollo nuclear de la ex Unión Soviética y sus aliados.

Cuando el ex primer ministro australiano Gough Witlam insinuó un posible cierre de la base –gobernó entre 1972 y 1975 – terminó depuesto. La renuncia se la pidió el gobernador general y representante de la reina de Inglaterra en Australia, John Kerr, un funcionario de estrecha relación con la CIA. Esa fue la única vez en poco más de 50 años que EEUU corrió el riesgo de quedarse sin Pine Gap. El político laborista estaba amparado legalmente para cerrarla. El convenio firmado en el ‘66 entre ambos países decía que después de nueve años, cualquiera de los dos podía rescindirlo si avisaba un año antes. Pero no pasó y a Witlam le costó su salida.

Una historia de película

La historia de la base fue tratada por Netflix en una miniserie de seis capítulos estrenada en octubre de 2018. La productora australiana Screentime da una idea de cómo funciona Pine Gap, pero no tuvo demasiado suceso. Incluso fue levantada en Vietnam por lo que este país consideró un error geopolítico del guión. Dos veces aparece un mapa que le atribuye a China una zona marítima que está en disputa con su vecino. Los vietnamitas lo tomaron como una ofensa. En los diálogos hay un pasaje crítico a EEUU sobre el control de la base. Se da cuando la subjefa local le dice a su superior: “Los australianos estamos muy acostumbrados a aceptar. En toda la historia de Pine Gap el jefe siempre fue estadounidense”.

Proyecto Rainfall: la historia secreta de Pine Gap es un libro de Tom Gilling basado en documentos desclasificados de Estados Unidos y Australia. Su autor sostiene en el texto la idea de que los ovnis son objeto de estudio para la base. El periodista Alex Salmon escribió sobre la investigación en septiembre de 2019: “Gilling documenta de manera experta la historia secreta de Pine Gap, el secreto que rodea su papel en la máquina de guerra de los EEUU. Y cómo convierte a Australia en un objetivo militar en el caso de futuras guerras imperialistas de Estados Unidos. Si bien no pide explícitamente el cierre de Pine Gap, el libro proporciona evidencia más que suficiente para cerrarla y poner fin a la alianza militar de Australia con los EEUU”.

Lo que muestra la actualidad es bien diferente. AUKUS reforzó la asociación estratégica entre las dos naciones y el Reino Unido. No es la única en la región. Existe además el Quad (Quadrilateral Security Dialogue), una coalición que integran EEUU, Australia, India y Japón en la zona del Indo-Pacífico, un concepto geopolítico relativamente nuevo.

El prestigioso analista de Inteligencia australiano, Desmond Ball, también definió a Pine Gap como “máquina de guerra” en 2014, un par de años antes de su muerte. De aquella base a principios de los ’70 que apenas tenía dos antenas y nació como una instalación de investigación espacial de defensa conjunta -según el tratado firmado en 1966-, se pasó a un complejo con 38 antenas cubiertas por sus respectivos radomos en 2017. Esas estructuras que semejan gigantescas pelotas de golf y las protegen del mal tiempo. Pero no solo crecieron las instalaciones de modo exponencial. También su dotación.

Las primeras familias estadounidenses se instalaron en la zona de Alice Springs, la ciudad más cercana a la base, cuando ésta se abrió. Las tareas secundarias fueron destinadas a australianos, que con el tiempo pasarían a ocupar la mitad de los puestos de trabajo. Desde la Guerra Fría a la etapa posterior a los atentados a las Torres Gemelas, Pine Gap casi duplicó su personal, según Ball. Mimetizados en ese paisaje desértico, algunos agentes de la base se hacían pasar por jardineros. Alice Springs tuvo una alta densidad de ellos. El secretismo el gobierno local contribuyó a que estas habladurías se volvieran frecuentes y hasta aparecieran publicadas en los medios.

Las tierras donde funciona este núcleo de espionaje son consideradas sagradas por los pueblos originarios de la región que fueron desalojados hace décadas. En ellas también proliferan historias sobre avistajes de platos voladores. Nada de lo que ocurre en esta porción del mundo donde la influencia de China resulta notoria, es ajeno a Pine Gap ni a la voracidad informativa de la CIA y la NSA (Agencia Nacional de Seguridad de EEUU). Si Estados Unidos tenía 686 bases militares fuera de su territorio en 2015 – cifra que ahora algunos informes elevan a casi un millar -, la que opera desde el centro de Australia es su Big Brother. Las guerras que libró Washington basadas en su credo selectivo contra el terrorismo abarcaron la ex Yugoslavia, Libia, Irak, Afganistán y Siria. Todos países que quedaron destruidos por los bombardeos indiscriminados. Hoy son reemplazados por drones con los que se cometen ataques quirúrgicos que tampoco evitan los llamados daños colaterales contra civiles indefensos. Para eso EE.UU. necesita seguir espiando y Pine Gap es su músculo vital.

4 de octubre de 2021

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El Indo Pacífico, escenario de nuevas alianzas

Recientes informaciones revelan que Estados Unidos (EE.UU.) ha continuado trabajando en fortalecer y ampliar su sistema de alianzas y asociaciones relacionadas con la seguridad y defensa en la denominada región Indo Pacífico, como vía para mantener su autodenominado “liderazgo” a nivel regional y global, especialmente ante el continuado ascenso económico, político y militar de la nación que designan como principal rival estratégico, la República Popular China (RPCH).

Esto lo evidencia el que, recientemente, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (un escenario no habitual para ese tipo de declaraciones), el presidente de EE.UU. Joseph Biden expresara claramente la importancia de esa región: “Y a medida que Estados Unidos se centre en las prioridades y en las regiones del mundo, como el Indo-Pacífico, que son las más importantes hoy y mañana (Biden, Sept 20)·”

La importancia que los recientes gobiernos norteamericanos asignan a esta región ha estado consignada en sus principales documentos estratégicos, fundamentalmente en las Estrategias de Seguridad Nacional de 2015 y 2017, así como en la Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional (Interim National Security Strategic Guidance) (INSSG) emitida por el actual presidente norteamericano en Marzo de 2021, donde se planteó expresamente: “reconoceremos que nuestros intereses nacionales vitales obligan a una conexión más profunda con el Indo-Pacífico, Europa y el hemisferio occidental” (INSSG. Pág 10).

Y no solo son palabras. En la solicitud de presupuesto para el Departamento de Defensa en el año fiscal 2022 (FY 2022 según sus siglas en inglés) se solicitaron 5 mil 100 millones de dólares para la denominada Pacific Deterrence Initiative (Iniciativa de Disuasión en el Pacífico) (Defense Budget Overview,2021), para elevar las capacidades militares norteamericanas en esa región.

Uno de los aspectos que más se destacan dentro de esta INSSG es el reforzamiento, ampliación y modernización de las llamadas “alianzas y asociaciones” en todo el planeta. Dentro de ellos, destacan principalmente que: “reafirmaremos, invertiremos y modernizaremos la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y nuestras alianzas con Australia, Japón y la República de Corea, que, junto con nuestras otras alianzas y asociaciones, son el mayor activo estratégico de Estados Unidos”( INSSG pág. 10).

También se refieren a fomentar otras asociaciones, entre los que se destacan la India, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam y otros estados de la ASEAN, y los estados insulares del Pacífico, en esa región.

La reciente gira de la vicepresidenta Kamala Harris por países de la ASEAN, la firma del tratado AUKUS por EE.UU., Australia y Gran Bretaña, y la reciente cumbre del grupo QUAD son elementos que señalan que los gobernantes norteamericanos persiguen objetivos concretos en su afán de “contener” al gigante asiático, y para ello pretenden mantener e incrementar el número de aliados comprometidos con esa tarea.

En la conferencia de prensa realizada en Hanoi el 26 de Agosto de 2021, la vicepresidenta Kamala Harris hizo declaraciones respecto a sus relaciones con Vietnam, el tema del Indo Pacífico, las relaciones con China, y otros aspectos; respondiendo a una pregunta de un periodista, expresó: "Cuando se trata de Beijing, permítanme ser muy clara y el presidente ha sido muy claro. Damos la bienvenida a la dura competencia. No buscamos el conflicto, pero en temas como el que usted ha planteado del Mar de China Meridional, vamos a hablar. Vamos a alzar la voz cuando Beijing lleve a cabo acciones que amenacen el orden internacional basado en normas. De nuevo, como la actividad en el Mar de China Meridional. Y la cuestión, en particular, de la libertad de navegación en ese sentido es un asunto vital para esta región. Hablé de ello tanto en Singapur como aquí en Vietnam. Y vamos a seguir haciendo lo que podamos para asegurarnos de que seguimos comprometidos con nuestros socios y nuestros aliados en este tipo de cuestiones importantes. Pero nuestra política es mucho más amplia que el Mar de China Meridional y la asociación que tenemos aquí en el Sudeste Asiático (Harris, Agosto 26)”.

En otros momentos de esa gira la vicepresidenta norteamericana fue incluso mucho más agresiva en sus declaraciones respecto a la RPCH. Ello demuestra que entre los objetivos de dicha visita estaba buscar un mayor compromiso en la denominada contención a China por parte de esas naciones. En particular, el tema de la libertad de navegación en el Mar Meridional de China tuvo especial atención.

Otro paso importante en la política norteamericana de reforzamiento de compromisos en el Indo Pacífico parece ser el reciente anuncio de la creación de una alianza designada con las siglas AUKUS, que agrupa a Australia, el Reino Unido (United Kingdom en inglés) y EE.UU. (United States). Esta alianza incluye un acuerdo para facilitar a Australia por parte de sus dos aliados varios submarinos de propulsión nuclear, hecho que por cierto ha provocado la ira de Francia, que al parecer estaba en negociaciones desde 2016 con el gobierno de la isla continente para proporcionarle un número importante de esos navíos, aunque no de propulsión nuclear. Dentro de la Unión Europea e incluso varios aliados importantes miembros de la OTAN también se ha manifestado un rechazo a este acuerdo.

El anuncio de esta nueva alianza fue hecho por videoconferencia a las 15:00 (hora de Washington) del día 15 de Septiembre de 2021, en la que participaron el Presidente de EE.UU., Joseph Biden, el primer ministro británico, Boris Johnson, y el primer ministro australiano, Scott Morrison. El acuerdo también cubre áreas de cooperación en inteligencia artificial, tecnología cuántica y cibernética, instalaciones industriales o cadenas de suministro, y los dominios submarinos.

"Promoveremos un intercambio más profundo de información y tecnología, fomentaremos una integración más profunda de la ciencia, la tecnología, las bases industriales y las cadenas de suministro relacionadas con la seguridad y la defensa y, en particular, profundizaremos significativamente la cooperación en una variedad de capacidades de seguridad y defensa (Biden, Morrison, Johnson, Sept 15)",

Algunos especialistas señalan que entre los objetivos de esta nueva alianza y el incremento de sus fuerzas navales, estaría permitir a Australia realizar patrullas de rutina que podrían incluir zonas del Mar de China Meridional, sumándose a las llamadas Operaciones de Libertad de Navegación que realiza la US NAVY, y que incluso tales patrullas pudieran llegar hasta el norte de Taiwán.

Además, de la firma de este acuerdo, el viernes 24 de Septiembre el presidente Biden participó en una cumbre del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD) en la que participaron también los primeros ministros de Australia (Morrison), India (Modi) y Japón (Suga). Fue la primera vez que los principales dirigentes del QUAD se reúnen de forma presencial, y significativamente en territorio de EE.UU., coincidiendo con las sesiones de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esta agrupación también es considerada como una forma de afianzar el liderazgo estadounidense en Asia, e incluso se ha intentado involucrar a otros líderes asiáticos con la visita de la vicepresidenta, Kamala Harris, a Singapur y Vietnam el pasado mes de agosto.

Respecto al QUAD, el presidente Biden en su discurso en las Naciones Unidas dijo: “Hemos reforzado la asociación QUAD entre Australia, India, Japón y Estados Unidos para afrontar retos que van desde la seguridad sanitaria hasta el clima y las tecnologías emergentes. (Biden, Sept 20)”.

Previo a la cumbre del QUAD, los gobernantes participantes hicieron unos breves discursos, y finalizada la misma se hizo pública la Declaración Conjunta de los líderes de esa organización, de fecha 24 de Septiembre de 2021.

En la Declaración Conjunta se plantea inicialmente: “En esta ocasión histórica nos comprometemos de nuevo con nuestra asociación y con una región que es la base de nuestra seguridad y prosperidad compartidas: un Indo-Pacífico libre y abierto, que también es inclusivo y resistente”. Estas ideas están en correspondencia con documentos anteriores del QUAD.

Se reiteraron los criterios sobre un “orden libre, abierto y basado en las normas, arraigado en el derecho internacional e impávido ante la coerción, para reforzar la seguridad y la prosperidad en el Indo-Pacífico y más allá” (Joint Statement from Quad Leaders. 2021).

También se refirieron a la defensa del Estado de Derecho, la libertad de navegación y de sobrevuelo, la resolución pacífica de conflictos, los valores democráticos y la integridad territorial de los Estados. Manifestaron su apoyo a la ASEAN y saludaron la emisión de la Estrategia de Cooperación de la UE en el Indo-Pacífico de septiembre de 2021.

Dedicaron una parte importante a plantear sus acciones en el enfrentamiento a la COVID 19 y se comprometieron a donar más de 1 200 millones de dosis en todo el mundo de vacunas contra la COVID-19, seguras y eficaces. También anunciaron acciones contra el Cambio Climático.

Plantearon mantener la cooperación en materias de tecnologías críticas y emergentes; incrementar la cooperación en el ciberespacio y el espacio exterior.
Respecto a la región del Sur de Asia expresaron: “coordinaremos estrechamente nuestras políticas diplomáticas, económicas y de derechos humanos con respecto a Afganistán e intensificaremos nuestra cooperación antiterrorista y humanitaria” (Joint Statement from Quad Leaders. 2021)

Un aspecto importante es que plantaron que: “nuestro futuro compartido se escribirá en el Indo-Pacífico, y redoblaremos nuestros esfuerzos para garantizar que la QUAD sea una fuerza de paz, estabilidad, seguridad y prosperidad regional”. (Joint Statement from Quad Leaders, 2021)

Plantearon la necesidad de que se cumplan la normas establecidas en la en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), especialmente referidos a los mares Meridional y Este de China. Manifestaron además su apoyo a los estados insulares del Pacífico, y se pronunciaron sobre la necesidad de la nuclearización completa de la Corea del Norte (República Popular Democrática de Corea).

En la Declaración Conjunta no se hace mención directa a la RPCH ni a la Federación de Rusia, aunque en varios de los párrafos es evidente que los problemas señalados están en correspondencia con las diferencias existentes entre EE.UU. y sus aliados del QUAD con esos países. En sentido general, el lenguaje es mucho más comedido que en algunos documentos anteriores, lo que muestra una ruptura con el discurso de la anterior administración norteamericana.

Conclusiones

La gira de la vicepresidenta Harris por países del sur de Asia, la conformación de la llamada alianza AUKUS y la cumbre del QUAD realizada en Washington son elementos que demuestran que el gobierno de EE.UU. está dando pasos para consolidar e incrementar el sistema de alianzas y asociaciones en la región que consideran actualmente como la más importante en su esquema de dominación global, el llamado Indo-Pacífico.

El reforzamiento de las capacidades militares, fundamentalmente navales, por parte de EE.UU. y sus principales aliados en la región demuestra que sigue siendo este un instrumento principal en la política estadounidense, a pesar de que el presidente Biden haya manifestado en su discurso en la Asamblea General de la ONU que es el último recurso a utilizar.

Consideramos que estas acciones confirman que la rivalidad estratégica con la RPCH enunciada en los principales documentos estadounidenses seguirá siendo el principal escenario de acción del gobierno asentado en Washington, aun cuando en algunos textos recientes no se exprese directamente.

30 septiembre 2021

 

BIBLIOGRAFIA

Joint Leaders Statement on AUKUS. Globalsecurity. September 16, 2021https://www.globalsecurity.org/military/library/news/2021/09/mil-210916-australia-pm04.htm?_m=3n%2e002a%2e3154%2eeg0ao0644z%2e2x6b
Office of the Under Secretary of Defense (Comptroller)/ Chief Financial Officer. Defense Budget Overview. Washington, May 2021https: //comptroller.defense.gov/Portals/45/Documents/defbudget/FY2022/FY2022_Budget_Request_Overview_Book.pdf

The White House, Remarks by President Biden, Prime Minister Morrison of Australia and Prime Minister Johnson of the United Kingdom. Washington, September 15, 2021https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2021/09/15/ remarks-by-president-biden-prime-minister-morrison-of-australia-and-prime-minister-johnson-of-the-united-kingdom-announcing-the-creation-of-aukus/

The White House. Remarks by President Biden Before the 76th Session of the United Nations General Assembly. New York, SEPTEMBER 21, 2021https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2021/09/21/ remarks-by-president-biden-before-the-76th-session-of-the-united-nations-general-assembly/

The White House. Remarks by Vice President Harris in Press Conference in Hanoi, Vietnam. Hanoi, AUGUST 26, 2021https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2021/08/26/remarks-by-vice-president-harris-in-press-conference-in-hanoi-vietnam/

The White House. National Security Strategy of United States of America. Washington, December 2017, (https://www.whitehouse.gov/wp-content /uploads/ 2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905.pdf)

The White House. Interim National Security Strategic Guidance. Washington, March 2021. (https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2021/03/NSC-1v2.pdf)

The White House Remarks by President Biden, Prime Minister Morrison, Prime Minister Modi, and Prime Minister Suga at Quad Leaders Summit, Washington, SEPTEMBER 24, 2021https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2021/09/24/remarks-by-president-biden-prime-minister-morrison-prime-minister-modi-and-prime-minister-suga-at-quad-leaders-summit/

The White House. Joint Statement from Quad Leaders, Washington, SEPTEMBER 24, 2021 (https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2021/09/24/joint-statement-from-quad-leaders/)

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Totalitarismo corporativo. Entrevista con Julian Assange

El totalitarismo corporativo se está expandiendo rápidamente, y no sólo van a por Assange o Manning. Van contra todo aquél que desafíe su narrativa oficial.

Una parte superficial de la vasta red subterránea de agencias gubernamentales y de inteligencia de todo el mundo dedicadas a destruir WikiLeaks y arrestar a su fundador, Julian Assange, espera afuera del edificio de ladrillos rojos en Hans Crescent Street que alberga la Embajada de Ecuador. Assange, el refugiado político más conocido del mundo, ha estado en la embajada desde que se le ofreció refugio allí en junio pasado. La policía británica, con chalecos negros de Kevlar, está encaramada día y noche en los escalones que conducen al edificio, y otros esperan en el vestíbulo directamente frente a la puerta de la embajada. Un oficial está parado en la esquina de una calle lateral frente a los icónicos grandes almacenes Harrods, a media manzana de distancia en Brompton Road. Otro oficial mira por la ventana de un edificio vecino a unos metros de la habitación de Assange en la parte trasera de la embajada. La policía se sienta las veinticuatro horas del día en una camioneta de comunicaciones con un conjunto de antenas que presumiblemente captura todas las formas electrónicas de comunicación de la suite de la planta baja de Assange.

El Servicio de Policía Metropolitana (MPS), o Scotland Yard, dijo que el costo estimado de rodear la Embajada de Ecuador desde el 19 de junio de 2012, cuando Assange ingresó al edificio, hasta el 31 de enero de 2013, es el equivalente a $ 4.5 millones.

Gran Bretaña ha rechazado una solicitud ecuatoriana de que se le otorgue a Assange un pasaje seguro a un aeropuerto. Está en el limbo. Es, dijo el mismo Assange, como vivir en una "estación espacial".

"El statu quo, para ellos, es una derrota", dijo Assange refiriéndose a la campaña liderada por Estados Unidos contra él mientras estábamos sentados en su pequeña sala de trabajo, abarrotada de cables y equipos informáticos. Tenía la cabeza llena de canas y barba incipiente en el rostro y vestía una tradicional camisa ecuatoriana bordada en blanco. “El Pentágono amenazó a WikiLeaks y a mí personalmente, nos amenazó ante el mundo entero, exigió que destruyéramos todo lo que habíamos publicado, exigió que dejemos de 'solicitar' nueva información a los denunciantes del gobierno de Estados Unidos, exigió, en otras palabras, la aniquilación total de un editor. Declaró que si no nos autodestruíamos de esta manera, estaríamos 'obligados' a hacerlo”.

“Pero han fallado”, prosiguió. “Ellos establecieron las reglas sobre lo que era una victoria. Perdieron en cada batalla que plantearon. Su derrota es total. Hemos ganado las cosas importantes. La pérdida de prestigio es difícil de exagerar. El Pentágono volvió a emitir sus amenazas el 28 de septiembre del año pasado. Esta vez nos reímos. Las amenazas se inflan rápidamente. Ahora el Pentágono, la Casa Blanca y el Departamento de Estado tienen la intención de mostrarle al mundo lo vengativos perdedores que son a través de la persecución de Bradley Manning, de mí y de la organización en general”.

Assange, Manning y WikiLeaks, al hacer público en 2010 medio millón de documentos internos del Pentágono y el Departamento de Estado, junto con el video de 2007 de pilotos de helicópteros estadounidenses disparando despreocupadamente a civiles iraquíes, incluidos niños, y dos periodistas de Reuters, expuso la hipocresía del imperio, su violencia indiscriminada y el uso de torturas, mentiras, sobornos y crudas tácticas de intimidación. WikiLeaks mostró el funcionamiento interno del imperio -la función más importante de la prensa- y por esto se ha convertido en su presa. Aquellos en todo el mundo con las habilidades informáticas para descubrir sus secretos son ahora los más temidos por el imperio. Si perdemos esta batalla, si estos rebeldes son derrotados, significará el advenimiento de la oscura noche del totalitarismo corporativo. Si ganamos, si se desenmascara el estado corporativo, éste se puede destruir.

Funcionarios del gobierno estadounidense citados en cables diplomáticos australianos obtenidos por The Saturday Age describieron la campaña contra Assange y WikiLeaks como "sin precedentes tanto en su escala como en su naturaleza". El alcance de la operación también se ha extraído de las declaraciones realizadas durante la audiencia previa al juicio de Manning. Según parece, el Departamento de Justicia de EE. UU pagará al contratista ManTech de Fairfax, Virginia, más de millones de dólares solo este año por un sistema informático que -según la licitación- parece diseñado para manejar los documentos de la acusación. La partida del gobierno hace referencia únicamente al "Mantenimiento de hardware y software de WikiLeaks".

El fiscal principal en el caso Manning, el mayor Ashden Fein, le dijo al tribunal que el expediente del FBI que trata de la filtración de documentos gubernamentales a través de WikiLeaks tiene "42.135 páginas o 3.475 documentos". Esto no incluye un gran volumen de material acumulado por una investigación del jurado. Según Fein, Manning representa solo 8.741 páginas o 636 documentos diferentes en ese archivo clasificado del FBI.

No hay divergencias entre los departamentos gubernamentales o los dos principales partidos políticos estadounidenses sobre cuál debería ser el destino de Assange. “Creo que deberíamos ser claros aquí. WikiLeaks y las personas que le difunden información a este tipo de organizaciones son criminales”, dijo el entonces secretario de prensa Robert Gibbs, hablando en nombre de la administración Obama, durante una conferencia de prensa en 2010.

La senadora Dianne Feinstein, una demócrata, y el entonces senador Christopher S. Bond, un republicano, escribieron en una carta conjunta al fiscal general de los EE. UU pidiendo el enjuiciamiento de Assange: “Si el Sr. Assange y sus posibles cómplices no pueden ser acusados mediante la Ley de Espionaje (o cualquier otro estatuto aplicable), tenga en cuenta que estamos listos y dispuestos a apoyar sus esfuerzos para 'cerrar esas brechas' en la ley, tal como mencionó...”

La republicana Candice S. Miller, congresista por Michigan, dijo en la Cámara: “Es hora de que la administración Obama trate a WikiLeaks por lo que es: una organización terrorista, cuya operación continua amenaza nuestra seguridad. Apágalo. Apágalo. Es hora de acabar con este terrorista, este sitio web terrorista, WikiLeaks. Ciérrelo, Fiscal General [Eric] Holder”.

Al menos una docena de agencias gubernamentales estadounidenses, incluido el Pentágono, el FBI, el Departamento de Investigación Criminal del Ejército, el Departamento de Justicia, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y el Servicio de Seguridad Diplomática, están asignadas al caso de WikiLeaks, mientras que la CIA y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional están asignadas para rastrear las supuestas violaciones de seguridad de WikiLeaks. El asalto global, que hizo que Australia amenazara con revocar el pasaporte de Assange, es parte de la aterradora metamorfosis de la “guerra contra el terror” en una guerra más amplia contra las libertades civiles. Se ha convertido en una cacería no de terroristas reales, sino de todos aquellos con la capacidad de exponer los crecientes crímenes de la élite del poder.

Esta dinámica ha arrasado con cualquier persona u organización que se ajuste al perfil de aquellos con las habilidades técnicas y la inclinación para excavar en los archivos del poder y difundirlo entre el público. Ya no importa si han cometido un delito. El grupo Anonymous, que ha montado ataques cibernéticos contra agencias gubernamentales a nivel local y federal, vio a Barrett Brown, un periodista asociado con Anonymous y que se especializa en contratistas militares y de inteligencia, arrestado junto con Jeremy Hammond, un activista político que presuntamente proporcionó a WikiLeaks 5,5 millones de correos electrónicos entre la firma de seguridad Strategic Forecasting (Stratfor) y sus clientes. Al parecer, Brown y Hammond fueron detenidos debido a las acusaciones hechas por un informante llamado Héctor Xavier Monsegur, conocido como Sabu, que parece haber intentado tender una trampa a WikiLeaks mientras estaba bajo la supervisión del FBI.

Para atrapar y espiar a los activistas, Washington ha utilizado una serie de informantes, incluido Adrian Lamo, quien vendió a Bradley Manning al gobierno de Estados Unidos.

Los colaboradores o partidarios de WikiLeaks son detenidos de forma rutinaria, a menudo en aeropuertos internacionales, y se intenta reclutarlos como informantes. Jérémie Zimmerman, Smári McCarthy, Jacob Appelbaum, David House y una de las abogadas de Assange, Jennifer Robinson, han sido abordados o interrogados. Las tácticas suelen ser de mano dura. McCarthy, un islandés y activista de WikiLeaks, fue detenido e interrogado extensamente cuando ingresó a Estados Unidos. Poco después, tres hombres que se identificaron como miembros del FBI se acercaron a McCarthy en Washington. Los hombres intentaron reclutarlo como informante y le dieron instrucciones sobre cómo espiar WikiLeaks.

El 24 de agosto de 2011, seis agentes del FBI y dos fiscales aterrizaron en Islandia en un jet privado. El equipo le dijo al gobierno islandés que había descubierto un plan de Anonymous para piratear las computadoras del gobierno islandés. Pero pronto quedó claro que el equipo había llegado con una agenda muy diferente. Los estadounidenses pasaron los días siguientes, en flagrante violación de la soberanía islandesa, interrogando a Sigurdur Thordarson, un joven activista de WikiLeaks, en varias habitaciones de hotel de Reykjavik. Después de que el equipo estadounidense fuera descubierto por el Ministerio del Interior de Islandia y expulsado del país, Thordarson fue llevado a Washington para cuatro días de interrogatorio adicional. Thordarson parece haber decidido cooperar con el FBI. Se informó en la prensa islandesa que fue a Dinamarca en 2012 y vendió al FBI discos duros de computadora de WikiLeaks robados por alrededor de 5.000 dólares.

Ha habido órdenes secretas de búsqueda de información de proveedores de servicios de Internet, incluidos Twitter, Google y Sonic, así como la incautación de información sobre Assange y WikiLeaks de la empresa Dynadot, un registrador de nombres de dominio y alojamiento web.

La maleta y el ordenador de Assange fueron robados en un vuelo de Suecia a Alemania el 27 de septiembre de 2010. Sus tarjetas bancarias fueron bloqueadas. La cuenta de donación principal de Moneybookers de WikiLeaks se cerró después de haber sido colocada en una lista negra en Australia y en una "lista de vigilancia" en los Estados Unidos. Empresas de servicios financieros como Visa, MasterCard, PayPal, Bank of America, Western Union y American Express, tras las denuncias de WikiLeaks por parte del gobierno de Estados Unidos, incluyeron a la organización en la lista negra. El mes pasado, la Corte Suprema de Islandia determinó que la lista negra era ilegal y ordenó que se levantara en Islandia el 8 de mayo. Adicionalmente, cabe destacar que ha habido frecuentes ataques masivos contra la infraestructura de WikiLeaks.

También hay una campaña de desprestigio bien orquestada contra Assange, que incluye descripciones erróneas en el caso de conducta sexual inapropiada presentado contra él por la policía sueca. Assange no ha sido nunca acusado formalmente de ningún delito. Las dos mujeres involucradas no lo han acusado de violación.

Por su parte, el heroísmo de Bradley Manning incluye a su firme negativa, a pesar de lo que parece ser una tremenda presión, a implicar a Assange en el espionaje. Si Manning alegara que Assange le había dado instrucciones sobre cómo descubrir documentos clasificados, Estados Unidos podría intentar acusar a Assange de espionaje.

Assange buscó asilo en la embajada de Ecuador tras agotar su lucha por evitar la extradición del Reino Unido a Suecia. Él y sus abogados dicen que una extradición a Suecia significaría una extradición a Estados Unidos. Si Suecia se negara a cumplir con las demandas estadounidenses de Assange, el secuestro o la “entrega extraordinaria” seguiría siendo una opción para Washington.

El supuesto del secuestro recibió cobertura legal en un memorando de 1989 emitido por el Departamento de Justicia que establece que "el FBI puede usar su autoridad legal para investigar y arrestar a personas por violar la ley de los Estados Unidos, incluso si las acciones del FBI contravienen el derecho internacional consuetudinario" y que un "arresto que sea incompatible con el derecho internacional o extranjero no viola la Cuarta Enmienda". Este es un ejemplo asombroso del doble discurso orwelliano del estado de la seguridad y la vigilancia. La persecución de Assange y WikiLeaks y la práctica de entregas extraordinarias encarnan la destrucción de la Cuarta Enmienda, que fue diseñada para proteger a la ciudadanía de registros e incautaciones irrazonables y requiere que cualquier orden judicial sea sancionada judicialmente y respaldada por una causa probable.

En agosto pasado, Estados Unidos apresó dos suecos y un británico en algún lugar de África (seguramente fue en Somalia) y los retuvo en uno de nuestros sitios negros. De repente reaparecieron, con el británico despojado de su ciudadanía, en un tribunal de Brooklyn en diciembre enfrentando cargos de terrorismo. Suecia, en lugar de oponerse a la extradición de sus dos ciudadanos, retiró los cargos suecos contra los prisioneros para permitir que ocurriera la entrega. Los prisioneros, informó The Washington Post, fueron acusados en secreto por un gran jurado federal dos meses después de ser apresados.

La persistencia de WikiLeaks, a pesar del ataque, ha sido notable. En 2012 publicó algunos de los 5,5 millones de documentos enviados desde o hacia la empresa de seguridad privada Stratfor. Los documentos, conocidos como “los archivos de inteligencia global”, incluían un correo electrónico con fecha del 26 de enero de 2011 de Fred Burton, un vicepresidente de Stratfor, quien escribió: "No publicar. Nosotros [el gobierno de Estados Unidos] tenemos una acusación sellada contra Assange. Por favor proteja".

La incursión más reciente de WikiLeaks en la divulgación de documentación incluye los archivos de Kissinger, o la Biblioteca Pública de WikiLeaks sobre la diplomacia estadounidense. Los archivos, que han incorporado un motor de búsqueda notable, brindan acceso a 1,7 millones de comunicaciones diplomáticas, alguna vez confidenciales pero ahora en el registro público, que se enviaron entre 1973 y 1976. Henry Kissinger, Secretario de Estado de septiembre de 1973 a enero de 1977, fue el autor de muchos de los 205.901 cables que tratan de sus actividades.

De acuerdo con los archivos parece que el difunto primer ministro indio Rajiv Gandhi pudo haber sido contratado por el grupo sueco Saab-Scania para ayudar a vender su avión de combate Viggen a India, mientras que su madre, Indira Gandhi, era primera ministra.

En 1975, Kissinger, durante una conversación con el embajador de Estados Unidos en Turquía y dos diplomáticos turcos y chipriotas, aseguró a sus anfitriones que podía evitar un embargo de armas oficial en vigor en ese momento. Se le cita en los documentos diciendo: “Antes de la Ley de Libertad de Información, solía decir en las reuniones: Lo ilegal lo hacemos de inmediato; lo inconstitucional tarda un poco más [risas].  Pero desde la Ley de Libertad de Información, tengo miedo de decir cosas así”.

Los documentos, además de detallar las colaboraciones con las dictaduras militares en España y Grecia, muestran que Washington creó una exención de tortura para permitir que el gobierno militar de Brasil reciba ayuda estadounidense.

Los documentos se obtuvieron de la Administración Nacional de Archivos y Registros y tardaron un año en prepararse en un formato digital accesible. “Es esencialmente lo que estaba haciendo Aaron Swartz, poner a disposición documentos que hasta ahora eran difíciles de acceder o que solo se podían obtener a través de un intermediario”, dijo Assange en la entrevista.

Swartz fue el activista de internet arrestado en enero de 2011 por descargar más de 5 millones de artículos académicos de JSTOR, una biblioteca en línea para revistas académicas. Swartz fue acusado por fiscales federales de dos cargos de fraude electrónico y once violaciones de la Ley de Abuso y Fraude Informático. Los cargos conllevan la amenaza de 1 millón de dólares en multas y 35 años de prisión. Swartz se suicidó el pasado 11 de enero.

Assange, de 41 años, trabaja la mayor parte de la noche y duerme hasta altas horas de la tarde. A pesar de que usa un dispositivo de luz ultravioleta, estaba pálido, lo que no es sorprendente para alguien que no ha estado expuesto a la luz solar durante casi un año. Rara vez concede entrevistas. Una cinta de correr estaba apoyada contra una pared de su habitación; dijo que lo configura y trata de correr entre 3 y 5 millas todos los días. Recibe visitas de un entrenador personal, con quien practica calistenia y boxeo. Es larguirucho, mide 6 pies y 2 pulgadas de alto y destila una energía cruda y nerviosa. Salta, a veces de forma desconcertante, de un tema a otro, de una idea a otra, y sus palabras se apresuran a seguir el ritmo de sus pensamientos en cascada. Trabaja con un personal reducido y tiene un flujo constante de visitantes, incluidas celebridades como Lady Gaga. Cuando la embajadora ecuatoriana Ana Alban Mora y Bianca Jagger se presentaron a última hora de una tarde, Assange bajó los vasos y les sirvió a todos whisky de una reserva de licor que guarda en un armario. Sus visitantes charlaban en una pequeña mesa redonda, sentados en sillas de cuero sintético. Jagger quería saber cómo proteger su sitio web de los piratas informáticos. Assange le dijo que “hiciera muchas copias de seguridad”.

Es desde esta sala que Assange y sus seguidores han montado una campaña electoral para un escaño en la cámara alta del Parlamento de Australia. Las encuestas públicas del estado de Victoria, donde Assange es candidato, indican que tiene buenas posibilidades de ganar.

Assange se comunica con su red global de asociados y simpatizantes hasta diecisiete horas al día a través de numerosos teléfonos celulares y una colección de computadoras portátiles. Cifra sus comunicaciones y tritura religiosamente todo lo que se escribe en papel. Los frecuentes movimientos del cordón policial fuera de su ventana dificultan el sueño. Y extraña a su hijo, a quien crió como padre soltero. También puede tener una hija, pero no habla públicamente sobre sus hijos, negándose a revelar sus edades o dónde viven. Su familia, dijo, ha recibido amenazas de muerte. No ha visto a sus hijos desde que comenzaron sus problemas legales. El costo emocional es tan pesado como el físico.

Assange dijo que considera que el papel principal de WikiLeaks es dar voz a las víctimas de las guerras estadounidenses y las guerras subsidiarias (proxy wars) mediante el uso de documentos filtrados para contar sus historias. La publicación de los archivos de la Guerra de Afganistán e Irak, dijo, reveló el alcance de la muerte y el sufrimiento de civiles, y la plétora de mentiras contadas por el Pentágono y el estado para ocultar el número de víctimas. Los registros, dijo Assange, también desenmascararon la decadencia de la prensa tradicional y su obsequioso servicio como propagandistas de guerra.

“Había 90.000 registros en los archivos de la guerra afgana”, dijo Assange. “Tuvimos que mirar diferentes ángulos en el material para sumar el número de civiles que habían muerto. Estudiamos los registros. Clasificamos los eventos de diferentes formas. Me preguntaba si podríamos averiguar la mayor cantidad de civiles muertos en un solo evento. Resultó que esto ocurrió durante la Operación Medusa, dirigida por las fuerzas canadienses en septiembre de 2006. El gobierno local respaldado por Estados Unidos era bastante corrupto. Los talibanes eran, en efecto, la oposición política y tenían mucho apoyo. Los lugareños se levantaron contra el gobierno. La mayoría de los jóvenes de la zona, desde una perspectiva política, eran talibanes. Hubo una ofensiva gubernamental que encontró una fuerte resistencia. La ISAF [la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad dirigida por la OTAN] llevó a cabo un gran barrido. Fue de casa en casa. Luego, un soldado estadounidense fue asesinado. Llamaron a una cañonera AC-130. Este es un avión de carga C-130 reacondicionado con cañones en el costado. Dio vueltas por encima e hizo una lluvia de proyectiles. Los registros de guerra dicen que 181 "enemigos" murieron. Los registros también dicen que no hubo heridos ni capturados. Fue una masacre significativa. Este evento, el día en que la mayor cantidad de personas murieron en Afganistán, nunca ha sido debidamente investigado por los medios tradicionales”.

La Operación Medusa, que ocurrió a veinte millas al oeste de Kandahar, se cobró la vida de cuatro soldados canadienses e involucró a unos 2.000 soldados de la OTAN y afganos. Fue una de las mayores operaciones militares de la ISAF en la región de Kandahar.

Assange buscó relatos de reporteros que estaban en la escena y lo que descubrió lo horrorizó. Vio a un periodista de guerra canadiense, Graeme Smith del Toronto Globe and Mail, usar estas palabras en un sitio web militar canadiense para describir sus experiencias durante la Operación Medusa:

En septiembre de 2006 tuve una de las experiencias más intensas de mi vida. Estaba en el frente de algo llamado Operación Medusa. Fue una gran ofensiva canadiense contra los talibanes que se concentraron en las afueras de la ciudad de Kandahar. Los talibanes estaban cavando trincheras e intimidando a los lugareños, y los canadienses decidieron desplegarse allí en grandes cantidades y expulsarlos. Viajaba con un pelotón que se hacía llamar los "Nómadas". Se trataba de tipos que habían sido enviados por todas partes, ya sabes, una especie de caja de 50.000 kilómetros cuadrados a los mismos límites de la ciudad de Kandahar, por lo que se movían todo el tiempo; nunca dormían en el mismo lugar dos veces e incluso se habían inventado estos pequeños parches para sus uniformes que decían "Nómadas" en ellos. Los nómadas me acogieron y me convirtieron en uno de ellos. Pasé lo que originalmente se suponía que era solo una integración de dos o tres días con ellos, extendido en dos semanas. No tenía una muda de ropa interior. No tenía una muda de camisa. Recuerdo que me duché con mi ropa, lavé primero la ropa de mi cuerpo, luego me quité la ropa y me lavé el cuerpo, y eso fue solo usando un cubo como ducha. Fue una experiencia intensa. Dormí con mi chaleco antibalas muchas noches. Estábamos bajo fuego juntos, ya sabes, oíamos los RPG[1] silbando a nuestro alrededor. Una vez estaba parado detrás de un transporte de tropas y nos estábamos relajando un poco, estábamos en un momento de depresión, y creo que algunos chicos tomaron café alrededor del vehículo y escuché un fuerte golpe junto a mi oreja derecha. Era como si alguien se hubiera acercado sigilosamente detrás de mí y me hubiera gastado una broma aplaudiendo junto a mi oreja. Me di la vuelta para decir, oye, eso no es muy gracioso, es un poco ruidoso, y todos los soldados estaban tirados en el suelo porque saben qué hacer cuando llega una ronda de fuego, y yo no porque [se ríe] fue mi primera vez bajo fuego. Así que me tiré al suelo también. Como que me habían convertido en uno de ellos, me dieron un pequeño parche de "Nómadas" que pegué a mi chaqueta antibalas y, como periodista, intentas evitar el auto-engaño, pero sentí una sensación de pertenecer con esos chicos.

“El comportamiento de este hombre, la forma en que describe la vida al aire libre, me llevó a entender que aquí había alguien que nunca había boxeado, escalado montañas, jugado rugby,  o había estado involucrado en cualquiera de estas actividades habitualmente masculinas”, Assange dijo. “Ahora, por primera vez, se siente un hombre. Ha ido a la batalla. Fue uno de los muchos ejemplos del fracaso de los reporteros de guerra en informar sobre la verdad. Ellos eran parte del equipo”.

Assange tiene razón. La prensa de una nación en guerra, en cada conflicto que cubrí, es un engranaje más de la máquina, animadora de la matanza e incansables creadores de mitos para la guerra y el ejército. A los pocos renegados dentro de la prensa que se niegan a ondear la bandera y enaltecen servilmente a las tropas, no se les otorgarán una serie de virtudes como el heroísmo, el patriotismo o el coraje, se encontraran a sí mismos como parias en las salas de redacción y serán atacados brutalmente por el Estado, como ha sido el caso de Assange y Manning.

Como reportero de The New York Times, estaba entre los que se esperaba que estimulara a las fuentes dentro de los órganos de poder para proporcionar información, incluida información ultrasecreta. Los Papeles del Pentágono, publicados en el Times en 1971, y la exposición del Times -ganadora del Pulitzer en 2005- sobre las escuchas telefónicas sin orden judicial de ciudadanos estadounidenses por parte del Consejo de Seguridad Nacional utilizaron documentos de "alto secreto", una clasificación más restringida que el "secreto" de los documentos publicados por WikiLeaks. Pero a medida que la prensa tradicional se atrofia con una velocidad vertiginosa, efectivamente castrada por el uso de la Ley de Espionaje por parte de Barack Obama media docena de veces desde 2009 para atacar a informadores internos como Thomas Drake, los renegados -personas como Assange y Manning- deben dar un paso al frente e informar al público.

Los documentos que publicó WikiLeaks, por muy inquietantes que fueran, invariablemente tenían un sesgo en favor de Estados Unidos. La realidad en la guerra suele ser mucho peor. Aquellos contados como combatientes enemigos muertos son a menudo civiles. Las unidades militares redactan sus propios informes posteriores a la acción y, por lo tanto, intentan justificar u ocultar su comportamiento. A pesar de la acalorada retórica del estado, nadie ha proporcionado evidencia de que cualquier cosa publicada por WikiLeaks haya costado vidas. El entonces secretario de Defensa, Robert Gates, en una carta de 2010 al senador Carl Levin admitió este mimo hecho. Escribió a Levin: “La evaluación inicial de ninguna manera descarta el riesgo para la seguridad nacional. Sin embargo, la revisión hasta la fecha no ha revelado ninguna fuente de inteligencia sensible ni métodos comprometidos por la divulgación".

The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel imprimieron copias redactadas de algunos de los archivos de WikiLeaks y luego arrojaron rápidamente a Assange y Manning a los tiburones. No solo era moralmente repugnante, sino también asombrosamente miope. ¿Creen estas organizaciones de noticias que si el estado cierra organizaciones como WikiLeaks y encarcela a Manning y Assange, los medios tradicionales de noticias se quedarán tranquilos? ¿No pueden atar cabos entre los enjuiciamientos de los denunciantes del gobierno bajo la Ley de Espionaje, las escuchas telefónicas sin orden judicial, el monitoreo de las comunicaciones y la persecución de Manning y Assange? ¿No les preocupa que cuando el estado termine con Manning, Assange y WikiLeaks, estos medios de comunicación atrofiados sean los siguientes? ¿No se han dado cuenta de que se trata de una guerra de una élite empresarial global, no contra una organización o un individuo, sino contra la libertad de prensa y la democracia?

Y, sin embargo, Assange es sorprendentemente optimista, al menos a corto y mediano plazo. Él cree que el sistema no puede protegerse por completo de aquellos que destruyen sus muros digitales.

“El estado de seguridad nacional puede intentar reducir nuestra actividad”, dijo. “Puede estrechar el cerco un poco más. Pero hay tres fuerzas que actúan en su contra. El primero es la vigilancia masiva necesaria para proteger su comunicación, incluida la naturaleza de su criptología. En el ejército, ahora todo el mundo tiene una tarjeta de identificación con un pequeño chip para que sepa quién está conectado a qué. Un sistema tan vasto es propenso al deterioro y avería. En segundo lugar, existe un conocimiento generalizado no solo sobre cómo filtrar, sino también sobre cómo filtrar y no ser atrapado, cómo incluso evitar la sospecha de que se está filtrando. Los sistemas militares y de inteligencia recopilan una gran cantidad de información y la mueven rápidamente. Esto significa que también puede sacarlo rápidamente. Siempre habrá personas dentro del sistema que tengan una agenda política que les lleve a desafiar la autoridad. Sí, existen disuasiones generales, como cuando el DOJ [Departamento de Justicia] procesa y acusa a alguien. Pueden disuadir a las personas de  este comportamiento. Pero lo contrario también es cierto. Cuando ese comportamiento tiene éxito, es un ejemplo. Anima a los demás. Por eso quieren eliminar a todos los que brindan este estímulo”.

“La perspectiva a medio plazo es muy buena”, dijo. “La educación de los jóvenes se realiza en Internet. No se puede contratar a nadie que sea experto en cualquier campo sin que se haya formado en Internet. Los militares, la CIA, el FBI, todos no tienen más remedio que contratar entre un grupo de personas que han sido educadas en Internet. Esto significa que están contratando a nuestros topos en grandes cantidades. Y esto significa que estas organizaciones verán disminuir su capacidad para controlar la información a medida que se contraten más y más personas con nuestros valores”.

Sin embargo, es posible que a largo plazo la perspectiva no pueda ser tan optimista. Assange completó recientemente un libro con tres coautores, Jacob Appelbaum, Andy Müller-Maguhn y Jérémie Zimmermann, llamado Cypherpunks: Freedom and the Future of the Internet. Advierte que estamos “galopando hacia una nueva distopía transnacional”. Internet se ha convertido no solo en una herramienta para educar, escriben, sino en el mecanismo para cimentar una “distopía de vigilancia posmoderna” que es supranacional y está dominada por el poder corporativo global. Este nuevo sistema de control global “fusionará a la humanidad global en una red gigante de vigilancia y control masivos”. Es solo a través del cifrado que podemos protegernos, argumentan, y solo rompiendo los muros digitales del secreto erigidos por la élite del poder podemos eliminar el secreto de estado. “Internet, nuestra mayor herramienta de emancipación”, escribe Assange, “se ha transformado en el facilitador más peligroso del totalitarismo que jamás hayamos visto”.

Estados Unidos, según uno de los abogados de Assange, Michael Ratner, parece estar listo para apresar a Assange en el momento en que salga de la embajada. Washington no quiere ser parte en dos solicitudes de extradición en competencia a Gran Bretaña. Pero Washington, con una acusación sellada del jurado preparada contra Assange, puede tomarlo una vez que se resuelva el embrollo sueco, o puede tomarlo si Gran Bretaña toma la decisión de no extraditar. Neil MacBride, quien ha sido mencionado como un posible jefe del FBI, es el fiscal federal del distrito este de Virginia, que dirigió la investigación del jurado, y parece haber completado su trabajo.

Assange dijo: “El jurado estuvo muy activo a fines de 2011, reuniendo testigos, obligándolos a testificar y obteniendo documentos. Sin embargo, ha sido mucho menos activo durante 2012 y 2013. El Departamento de Justicia parece estar listo para proceder con el enjuiciamiento propiamente dicho inmediatamente después del juicio de Manning”.

Assange habló repetidamente sobre Manning, con evidente preocupación. Ve en el joven soldado del Ejército un reflejo de su propia situación, así como de las draconianas consecuencias de negarse a cooperar con la seguridad y vigilancia del estado.

El juicio militar de doce semanas de Manning está programado para comenzar en junio. La fiscalía llamará a 141 testigos, incluido un Navy SEAL anónimo que formó parte de la redada que mató a Osama bin Laden. Assange llamó al Navy SEAL la “diva estrella” del “musical de Broadway de doce semanas” del estado. Manning está tan desprovisto de apoyo del establishment como Assange.

“Los medios tradicionales intentaron eliminar sus supuestas cualidades heroicas”, dijo Assange sobre Manning. “Un acto de heroísmo requiere que hagas un acto consciente. No es una expresión irracional de locura o frustración sexual. Requiere hacer una elección, una elección que otros puedan seguir. Si haces algo únicamente porque eres un homosexual loco, no hay elección. Nadie puede elegir ser un homosexual loco. Así que lo despojaron, o intentaron despojarlo, de todas sus cualidades”.

“Sus supuestas acciones son extraordinarias”, continuó Assange. “¿Y por qué ocurre un evento extraordinario? ¿Qué sabemos de él? ¿Qué sabemos sobre Bradley Manning? Sabemos que ganó tres certámenes científicos. Sabemos que el chico es brillante. Sabemos que estuvo interesado en la política desde el principio. Sabemos que es muy elocuente y franco. Sabemos que no le gustaban las mentiras... Sabemos que era hábil en su trabajo de analista de inteligencia. Si los medios buscaban una explicación, podrían apuntar a esta combinación de sus habilidades y motivaciones. Podrían señalar sus talentos y virtudes. No deberían señalar que sea gay o de una familia desestructurada, excepto quizás de pasada. El diez por ciento de los militares estadounidenses es gay. Más del 50 por ciento proviene de familias desestructuradas. Considere esos dos factores juntos. Eso lo reduce, digamos, al 5 por ciento, al 5 por ciento en el exterior. Hay 5 millones de personas con autorizaciones de seguridad activas, por lo que ahora tienes 250.000 personas. Todavía tienes que pasar de 250.000 a uno. Solo se puede explicar a Bradley Manning por sus virtudes. Virtudes de las que otros pueden aprender”.

Estuve caminando durante mucho tiempo por Sloane Street después de salir de la embajada ecuatoriana. Los autobuses rojos de dos pisos y los automóviles avanzaban poco a poco por la vía. Pasé frente a boutiques con escaparates dedicados a Prada, Giorgio Armani y Gucci. Los compradores me empujaron con bolsas llenas de compras de alta gama. Ellos, estos consumidores, parecían felizmente inconscientes de la tragedia que se desarrollaba a unas cuadras de distancia. “En este sentido, nuestra gente del pueblo era como todos los demás, envuelta en sí misma; en otras palabras, eran humanistas: no creían en las pestilencias”, escribió Albert Camus en La peste. “Una pestilencia no es algo hecho a la medida del hombre; por lo tanto, nos decimos a nosotros mismos que la pestilencia es un mero fantasma de la mente, un mal sueño que pasará. Pero no siempre pasa y, de un mal sueño a otro, son los hombres los que mueren, y los humanistas ante todo, porque no han tomado precauciones”.

Me detuve frente a las cuatro columnas blancas que conducían al hotel Cadogan. El hotel es donde Oscar Wilde fue arrestado en la habitación 118 el 6 de abril de 1895, antes de ser acusado de “cometer actos de grave indecencia con otros hombres”. John Betjeman imaginó el impacto de ese arresto, que arruinó la vida de Wilde, en su poema “El arresto de Oscar Wilde en el hotel Cadogan”. Aquí hay un fragmento:

Un golpe y un murmullo de voces - (“Oh, ¿por qué tienen que hacer tanto alboroto?”) Cuando la puerta del dormitorio se abrió y dos policías de ropa sencilla entraron:

“Señor Wilde, hemos venido a por usted. Donde moran delincuentes y criminales: debemos pedirle que se vaya tranquilamente, porque este es el hotel Cadogan.”

El mundo está patas arriba. La pestilencia del totalitarismo corporativo se está extendiendo rápidamente por la tierra. Los criminales se han apoderado del poder. Al final, no es simplemente Assange o Manning a quien quieren. Son todos los que se atreven a desafiar la narrativa oficial, a exponer la gran mentira del estado corporativo global. La persecución de Assange y Manning es el presagio de lo que está por venir, el surgimiento de un mundo amargo donde los criminales con trajes de Brooks Brothers y gángsteres con uniformes militares con cintas, apoyados por un vasto aparato de seguridad interno y externo, una prensa obediente y un élite política moralmente en bancarrota: vigilar y aplastar a quienes disienten. Escritores, artistas, actores, periodistas, científicos, intelectuales y trabajadores se verán obligados a obedecer o serán sometidos a servidumbre. Temo por Julian Assange. Temo por Bradley Manning. Temo por todos nosotros.

07/09/2021

[1] N. del T.: Iniciales para Rocket Propelled Granade hace referencia a un tipo de arma antivehículo a menudo cargada por un solo soldado y de uso habitual en conflictos contemporáneos.

Por Chris Hedges

es un periodista ganador del Premio Pulitzer, autor de best sellers del New York Times, fue profesor de la Universidad de Princeton. Pasó casi dos décadas como corresponsal extranjero en Centroamérica, Oriente Medio, África y los Balcanes.

Publicado enInternacional
Viernes, 10 Septiembre 2021 06:36

Los medios de información y la guerra perpetua

Los medios de información y la guerra perpetua

"La información es a la vez nuestro producto básico y el factor más desestabilizador de nuestro tiempo", escribe el teniente coronel retirado Ralph Peters, en un artículo titulado "Constant Conflict", publicado en 1997 en la revisa militar Parameters (https://bit.ly/3h6nUID), portavoz de la política del Pentágono.

Nunca pensé que la información fuera capaz de modelar sociedades, sectores y clases, quizá por una deformación iluminista que me llevó a confiar en la autonomía de criterio de los seres humanos. Nada más alejado de la realidad, como nos enseña el panorama de sumisión de una parte de la humanidad al poder de los poderosos.

Peters razona como la minoría privilegiada que se siente ganadora. "Para las masas del mundo, devastadas por información que no pueden manejar o interpretar con eficacia, la vida es desagradable, brutal y en cortocircuito." Sostiene que el ritmo del cambio es capaz de abrumar, o sea de paralizar la capacidad de pensar.

Menciona que "una de las bifurcaciones definitorias del futuro será el conflicto entre los maestros de la información y las víctimas de la información". Escribe poco después de que Estados Unidos liberará la Internet, que rápidamente se convirtió en medio hegemónico para las comunicaciones con un volumen de información imposible de digerir.

"La imagen triunfa sobre el texto en la sique de masas", afirma Peters, explicando la potencia de la cultura popular estadunidense. “Si la religión es el opio de los pueblos, el video es su crack”, sentencia parafraseando a Carlos Marx.

El militar comprende las razones profundas del éxito de la cultura yanqui, sin concesiones a la ética, ni al buen gusto. "Las películas más despreciadas por la élite intelectual, las que presentan violencia extrema y sexo para los vencedores, son nuestra arma cultural más popular, comprada o pirateada en casi todas partes."

Ese poder estriba en que narrativas visuales, como las que practica Chuck Norris, no requieren del diálogo para su comprensión, ya que se asientan en impulsos básicos, como motor de una cultura a la que define como "vulgar" y a la vez "maravillosa".

La "guerra de la información" es parte central de la guerra perpetua de la superpotencia para "sobrevivir en medio del desorden". Es evidente que aquí no hay ética sino poder y violencia, sin más, para la sobrevivencia del más fuerte sin la menor concesión a cualquier tipo de humanismo. "Sólo los necios pelearán limpio", sentencia el militar.

Creo que es necesario comprender para actuar acertadamente. Sin juzgar, sobre todo porque cierta intelectualidad abusa de conceptos como "fascismo" o "democracia", que obturan la comprensión al abusar de adjetivos. El mundo está siendo modelado por la violencia bruta, que no irracional, de los de arriba, y ante ello sólo nos valen la organización y la acción colectiva.

Sobre la guerra de información y la concentración monopólica de los grandes medios es necesario detenernos a debatir. Se han tomado varios caminos. La izquierda y el progresismo en el gobierno han intentado regular los monopolios de la información, con escaso éxito. La Unión Europea viene perdiendo su intento de regular mínimamente a megaempresas como Google y Amazon. Es casi imposible, dado el enorme poder que ostentan.

La segunda opción es fortalecer la comunicación comunitaria, alternativa o popular. Existe una enorme variedad de medios de este tipo, en todos los países del mundo. En algunos, como en Argentina, han conseguido una audiencia importante, que puede alcanzar 15 por ciento de la población, lo que no es nada menor.

Sin embargo, aún estamos lejos de emitir mensajes potentes como hace la industria audiovisual estadunidense, capaces de atrapar corazones y mentes de las poblaciones. Uno de los casos más exitosos es la serie colombiana Matarife (https://bit.ly/38NpeM3), que denuncia la alianza entre el ex presidente Álvaro Uribe y los narcoparamilitares que lo llevaron al gobierno.

Daniel Mendoza Leal, autor de la serie, la define como "subversión creativa", desde su exilio en España por amenazas de la ultraderecha (https://bit.ly/3hdk0xG). Su objetivo es llegar a los jóvenes de los sectores populares, que "no tienen acceso a plataformas como Netflix y Amazon", por eso la serie se difunde en las redes sociales.

La tercera es que no podremos crear imaginarios potentes si no formamos parte de realidades en resistencia. Matarife se retroalimenta con la lucha social: mostró la brutalidad de las mafias estatales, siendo un factor importante en la protesta en curso porque alumbró zonas de la política casi inaccesibles.

Finalmente, decir que "la mente piensa con ideas, no con información", como destaca Fritjof Capra con base en los trabajos de Theodore Roszak. En la información no hay ideas: "Las ideas son patrones integradores que no derivan de la información, sino de la experiencia"*.

Tenemos mucho trabajo por delante.

* Fritjof Capra, La trama de la vida, Anagrama, 1998, p. 88.

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Viernes, 10 Septiembre 2021 05:54

El optimismo abollado

La silueta de un bombero contrasta con la montaña de escombros del World Trade Center, 13 de setiembre de 2001 AFP, JIM WATSON

Estados Unidos, 20 años después

Los avionazos de Al Qaeda acentuaron en su momento la pérdida de fe de los estadounidenses en su mito nacional y sus instituciones. El país del «sí se puede» recorre ahora la senda de la tribalización, la inseguridad y el revisionismo.

 

Menos de un mes después de los ataques de Al Qaeda, Estados Unidos inició la invasión de Afganistán y, tres semanas más tarde, la Cámara de Representantes aprobó con 357 votos a favor y 66 en contra, y el Senado ratificó con 98 votos a favor y uno en contra, la llamada Ley Patriota. La norma unificó en el recién creado Departamento de Seguridad Nacional 16 agencias policiales y servicios de inteligencia.

El montaje rápido y la aplicación severa de la nueva legislación llevaron a una ampliación inaudita del Estado policíaco, detenciones y allanamientos sin orden judicial, captura prolongada de sospechosos –en su mayoría por la razón principal de ser musulmanes– y la expansión de las intervenciones de llamadas telefónicas y comunicaciones digitales. El país se pobló de cámaras de vigilancia y se multiplicaron las redes de identificación facial, y a todo ello la mayoría de los estadounidenses se resignó en aras de impedir otros ataques terroristas.

Una investigación independiente de los antecedentes de los ataques de Al Qaeda mostró la falta de coordinación entre los servicios de inteligencia y las fallas auténticas o fingidas de quienes pudieron haber impedido la conspiración. Para la ciudadanía, el gobierno, que debió haber protegido a la nación, resultó incompetente, y en la duda germinaron teorías varias que incluyeron la sospecha de que los poderes detrás del trono manipularon los ataques.

La abdicación de las otrora tan elogiadas libertades civiles no impidió protestas multitudinarias cuando el gobierno de George W. Bush puso al país en marcha hacia la guerra en Irak. Una acción militar que no respondió a ningún ataque y que el Congreso autorizó con la oposición de una sola legisladora. La guerra en Irak, que sacó del centro de la atención mediática el conflicto afgano, trajo a la luz realidades sombrías: la mentira de las armas de destrucción masiva; el gran negocio que hizo la firma Halliburton, de la que el vicepresidente Dick Cheney había sido presidente, con un contrato sin licitación para la provisión de servicios a las Fuerzas Armadas en zonas de guerra; las fotografías de iraquíes torturados en Abu Ghraib, y los informes sobre prisiones clandestinas donde la CIA usó «métodos de interrogación realzados», que enchastraron la autopercepción de un Estados Unidos justiciero.

En 2005, la devastación en Luisiana causada por el huracán Katrina acentuó la decepción ciudadana cuando miles de habitantes de Nueva Orleans –qué raro: la mayoría de ellos de barrios pobres– quedaron en los techos de sus casas rogando auxilio o hacinados entre montañas de basura en el Centro de Convenciones, en medio de la inacción del gobierno federal. En 2008, el país se sumió en la mayor crisis financiera y recesión económica causada por las especulaciones financieras de instituciones a las que pronto el Congreso y el gobierno socorrieron con billones de dólares. Los millones de estadounidenses que perdieron su vivienda y sus ahorros poca atención recibieron en el salvamento del capitalismo.

En 2020, la pandemia de la covid-19 y la torpeza del presidente Donald Trump se combinaron para intensificar la sensación general de que el país ha perdido la brújula y apenas manotea el timón. Una encuesta de Gallup del mes pasado indica que apenas el 23 por ciento de los estadounidenses cree que la nación tiene la proa en buen rumbo.

EL PATRIOTISMO Y SUS MITOS

El patriotismo es la religión laica que reemplazó los credos más tradicionales, sobre la base de que nacer en cierto territorio, delimitado artificialmente, haría que uno tuviera en común con sus pares mucho más que con los humanos al otro lado de la frontera. Todos los países tienen el suyo. En Estados Unidos, un país joven, uno de los artículos de fe fundamentales para el patriotismo local es el concepto de crisol de razas.

A excepción de los 6,79 millones de nativos norteamericanos, que hoy representan el 2,09 por ciento de la población, el resto de los habitantes tiene ancestros venidos o traídos a la fuerza de otras tierras desde el siglo XV en adelante. Hoy, de los 332 millones de estadounidenses, más de 48 millones son inmigrantes. Para hacer una nación de esta humanidad multiétnica, con lenguajes, religiones, antecedentes y ambiciones diversas, se precisan mitos fundacionales: George Washington, héroe de una generación de genios que redactó una Constitución singular en su grandeza, para un país de tolerancia religiosa y libertades individuales; luchadores sociales que enfrentaron las injusticias y ampliaron la participación ciudadana, desde los derechos civiles de los negros hasta el voto de las mujeres; un sistema político que, con su división de poderes, equilibrio dinámico entre el gobierno federal y los estados, elecciones regulares y sucesión ordenada de partidos y presidentes en el poder, hace de esta —se insiste— una nación excepcional, sin par en el mundo ni en la historia. (Otro componente del mito ha sido que Estados Unidos nunca ha entrado en guerra alguna como agresor y solo lo ha hecho en respuesta a ataques desde el exterior.)

Este patriotismo por nacimiento o adquisición ha permitido la asimilación de oleadas de inmigrantes, quienes bregan tras el «sueño americano» en la búsqueda de lo que el preámbulo constitucional describe como «una unión más perfecta». Y esas oleadas de migrantes por siglo y medio han demostrado que el experimento único pero imitable que es Estados Unidos inspira a millones a cruzar océanos y atravesar desiertos en éxodos cuya meta está aquí, y no en otras partes.

LAS TRIBUS

En las últimas décadas, el mito fundacional perdió lustre. Los ataques de 2001 y la obsesión por la seguridad nacional actuaron como catalizadores de un proceso más largo de fragmentación de la identidad nacional. Azuzados día y noche por «comentaristas» de televisión y radio –unos dizque conservadores, los otros autocalificados como progresistas– los estadounidenses han ido separándose en identidades parciales. Más y más, en lugar de considerarse primero y por sobre todo estadounidenses, se ven a sí mismos como parte de grupos con diferencias irreconciliables. Blancos, negros, latinos, asiáticos, generación X, Y o Z, proaborto y contra el aborto, con educación universitaria o sin ella, y más identidades o preferencias sexuales que las franjas del arcoíris.

Desde 2001 ha habido decenas de matanzas a balazos, desde las que dejan decenas de muertos y heridos hasta las que ocurren por todas partes, pero solo dejan menos de cuatro víctimas fatales por incidente. Y, a pesar de ello, como sociedad, el país no encuentra un consenso que encare el problema. Durante las últimas dos décadas han ido en aumento los desastres naturales, como los huracanes, las inundaciones y los incendios forestales, pero en Estados Unidos se soslayó la mera discusión del cambio climático, considerado como un cuco creado por los enemigos del capitalismo.

El sistema político bipartidista, que funcionó por siglo y medio, tiene cada vez menos capacidad para manejar los procesos centrífugos de la nación. La elección en 2008 de Barack Obama, primer mulato después de 43 presidentes blancos, dio la impresión de que Estados Unidos superaba de a poco el racismo y se encaminaba hacia una sociedad diversa con la mira en el futuro. La realidad estuvo muy lejos de eso y mostró, además, que los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, son más bien dos alianzas de múltiples grupos en un proceso electoral que fuerza a los ciudadanos a elegir entre apenas dos opciones. Todo intento de un tercer partido ha fracasado por más de un siglo, y millones de ciudadanos votan a disgusto por un candidato solo porque el otro les parece peor.

El surgimiento del Tea Party como reacción a la elección de Obama evidenció el desencanto de un sector importante del electorado con ese sistema, que con una exhibición de atuendos del siglo XVIII y banderas anticuadas contribuyó a otro fenómeno peculiar de este período: la nación que por décadas fuera señera en invenciones, creatividad, descubrimientos y tecnologías, orientada al futuro y optimista en la sucesión de generaciones, se ha volcado al pasado. Los progresistas, a pesar de su etiqueta, han hecho algo parecido. Se ha multiplicado la producción de documentales, estudios universitarios, programas de televisión y libros que miran al pasado y sacan a luz todos los males del exterminio de los indios, la esclavitud, la segregación racial, los linchamientos, la opresión de las minorías.

En el imaginario nacional, el impacto inmediato de los avionazos del 11 de setiembre de 2001 fue espectacular y penoso pero, a la vez, pasajero. En pocas semanas el país retornó a su funcionamiento económico y en pocos años un rascacielos asombroso se erigió al costado del hueco dejado por las torres del World Trade Center. Los efectos de más largo plazo en la sociedad estadounidense han sido la desunión, la xenofobia, la intolerancia y la pérdida de vista del mito fundacional.

Por Jorge A. Bañalesdesde Washington 
10 septiembre, 2021

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El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, el 4 de agosto de 2021Foto: Luis Cortes / Reuters

El próximo 18 de septiembre se celebrará la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La próxima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a celebrarse el próximo 18 de septiembre en México, podría definir el futuro de la Organización de Estados Americanos (OEA). 

México ostenta la Presidencia Pro Témpore de la CELAC y como anfitrión de la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, propondrá la discusión sobre el destino de la OEA, frecuentemente criticada por la actitud sesgada de su secretario general, Luis Almagro, siempre proclive a defender los intereses de EE.UU.

"Tenemos que preparar para 2022 la propuesta que le vamos a hacer a EE.UU. y a Canadá de cuál sería el futuro distinto de la Organización de Estados Americanos", señaló este jueves el canciller mexicano, Marcelo Ebrard. 

Durante una conferencia de prensa realizada en la Embajada de México en Washington D.C., Ebrard detalló que intentarán llegar a un consenso sobre el futuro de la OEA, que responda a las interrogantes sobre si es necesario reformar. o reemplazar a la organización hemisférica.

"¿Qué rasgos tendría? ¿Cómo funcionaría? Eso va a ser el día 18 de septiembre", adelantó el ministro de Exteriores, quien aseguró que la propuesta final podría ser presentada a EE.UU. y Canadá durante el primer semestre de 2022

Contrapeso a la OEA

El pasado 24 de julio, previo a una reunión de la CELAC, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que buscaban diseñar un plan para sustituir a la OEA por un "organismo verdaderamente autónomo" que no fuese "lacayo de nadie"

El anuncio de López Obrador recibió el respaldo de los presidentes de Bolivia, Luis Arce; y de Venezuela, Nicolás Maduro. Por su parte, Colombia rechazó la propuesta, al considerar que la integración regional debe buscar relaciones "más estrechas" con EE.UU. y Canadá.

El pasado 24 de febrero, durante una visita oficial del presidente argentino Alberto Fernández a México, los Gobiernos de ambas naciones firmaron una declaración conjunta, en donde advirtieron del peligro de que la Organización de Estados Americanos se extralimite en sus alcances, como ocurrió en 2019 durante el proceso electoral en Bolivia. 

La postura de la OEA fue clave para elevar los niveles de presión por parte de la oposición boliviana, con una denuncia de "fraude" que nunca pudo comprobarse, y que precipitó el golpe de Estado contra Evo Morales.

Publicado: 9 sep 2021

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El grupo fundamentalista realizó un recorrido triunfal en el aeropuerto y calles de Kabul tras la salida del transporte militar C-17 con las últimas tropas estadunidenses. La derrota de Washington es una gran lección para otros invasores, sostuvo un vocero de los yihadistas. El presidente Joe Biden, en breve mensaje en la Casa Blanca, proclamó que la guerra en Afganistán ya se acabó, al tiempo que defendió la retirada al afirmar que la opción era entre irnos o escalar el conflicto. Foto Afp. David Brooks y Agencias

Kabul. Al celebrar la retirada de las últimas tropas estadunidenses después de 20 años de ocupación militar, el Talibán aseveró ayer que la "derrota de Estados Unidos es una gran lección para otros invasores" y la victoria "pertenece a todos".

El grupo fundamentalista hizo un recorrido triunfal por el aeropuerto internacional de Kabul horas después de la retirada de las tropas occidentales. De pie en la pista, sus líderes prometieron asegurar el país, reabrir la terminal aérea y amnistía a sus rivales, pero gran parte de la población teme a que estas condiciones no se cumplan.

"Estamos orgullosos de estos momentos, de haber liberado a nuestro país de una gran potencia", declaró Zabihullah Mujahid, vocero de los islamitas, después de que un avión de transporte militar C-17 se llevó a las últimas tropas justo antes de la medianoche en Kabul.

La retirada estadunidense es calificada de éxito "histórico" por los talibanes, que lograron el control de Kabul el 15 de agosto y depusieron al gobierno afgano tras una veloz ofensiva en todo el país.

Los estadunidenses intervinieron en Afganistán en 2001 con el apoyo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con el objetivo de derrocar al grupo fundamentalista, que se negaban a entregar al líder de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, tras los atentados del 11 de septiembre. La invasión expulsó del poder a los talibanes e impidió que la nación centroasiática fuera usada como base por Al Qaeda para atacar a Estados Unidos.

Durante su gobierno, el Talibán implantó una estricta interpretación de la ley islámica desde 1996, y ejerció gran opresión sobre las mujeres. Tras su retorno al poder se han esforzado en dar una imagen conciliadora, con la promesa de un gobierno más moderado e indultos para quienes trabajaron con el gobierno anterior.

"Queremos buenas relaciones con Estados Unidos y el mundo", destacó Mujahid, al tiempo que rechazó que hubiera un gobierno provisional. Sobre el aeropuerto, dijo: "si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos apoyo. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos asistencia a Qatar o Turquía".

Hekmatula Wasiq, líder talibán, aseguró: "el lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar la formación de gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro". Instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa de conceder amnistía.

Los miembros del grupo dispararon desde las primeras horas del día ronda tras ronda de municiones en señal de triunfo, mientras los nuevos guardias del aeropuerto alejaban a los curiosos y a los que aún aspiraban a tomar un vuelo para irse.

En Kabul la gente hacía largas filas en los bancos cerrados desde la caída de la capital con la intención de obtener algo de dinero. En las calles de la ciudad oriental de Khost se hizo un falso funeral con ataúdes envueltos con banderas de Estados Unidos y la OTAN.

En la sureña ciudad de Kandahar, cuna de los talibanes, hubo manifestaciones de alegría en las calles. Aunque la mayoría de la población estaba feliz por el fin de la guerra, muchos temían por el futuro inmediato, con la economía como el asunto más urgente.

La OTAN consideró "esencial" mantener abierto el aeropuerto de Kabul y prometió no olvidar a quienes quieren huir del régimen, al tiempo que Francia y Reino Unido admitieron que "dejaron gente atrás".

La Organización de Naciones Unidas advirtió de "una catástrofe humanitaria" en Afganistán, mientras la UE debatió cómo prevenir una oleada migratoria de afganos y se pronunció por ayudar a los países vecinos del país centroasiático.

China afirmó que la retirada de las tropas estadunidenses significó para este país "abrir una nueva página".

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 Una marine de Estados Unidos revisa a una mujer afgana en el centro de control de evacuación del aeropuerto internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán.Foto Ap

En Afganistán, antes y después de la toma de Kabul, se muere más por los atentados que por la pandemia del Covid-19 –en forma insólita, es de los países menos golpeados, con sólo 7 mil 101 muertes (¡mega sic!) y 153 mil casos, en un país de 38 millones de habitantes, cuya mitad de la población es menor de 14 años: quizá ése haya sido uno de sus factores protectores (https://bit.ly/3zr4MMB).

El abominable atentado a la entrada del aeropuerto de Kabul, controlado por el ejército de Estados Unidos, cobró 175 decesos afganos y 13 muertos estadunidenses que han puesto contra la pared a Biden, y que fue adjudicado por ISIS-Khorasan, grupúsculo que proviene de una genealogía yihadista de hace 40 años y de la metamorfosis caleidoscópica de los muyahidines y su engendro de Al-Qaeda.

El brasileño Pepe Escobar (PE) diseca estupendamente la anatomía de ISIS-Khorasan, que "tiene como objetivo demostrar a los afganos y al mundo foráneo que los talibanes no pueden garantizar la seguridad a la capital" (https://bit.ly/3yofMcb).

Más allá del caleidoscopio transgeneracional del "Islam político" y sus pletóricos titiriteros geopolíticos, el líder del Hezbolá chiíta libanés Hassan Nasrala, de estrechos vínculos con la teocracia persa, dos días antes de la conmemoración del Ashura –que rememora el martirologio del Imam Hussein, nieto del profeta Mahoma– comentó que "Afganistán es la peor debacle en la historia de Estados Unidos" cuando "Biden anhela una guerra civil" (https://bit.ly/3BiWJ4Y). Nasrala fulmina que Estados Unidos entregó Afganistán en una "charola de plata" a los talibanes.

Según PE, Amaq Media –agencia oficial de ISIS (https://bit.ly/2WsjioG)– fustigó a los talibanes de estar "asociados" (sic) con el ejército de Estados Unidos para la evacuación de sus "espías".

Según un reporte de Naciones Unidas, apuntado por PE, ISIS-K tendría un máximo de 2 mil 200 combatientes "yihadistas" atomizados en pequeñas células y cuya mayoría absoluta no está constituida por afganos, sino que provienen del "yihadismo global" –a mi juicio, manejado tras bambalinas por fuerzas oscuras del globalismo neoliberal imperialista– y a lo que hace alusión en su portada The Economist (https://econ.st/3zmgiJ0), lo cual presagia mayor terrorismo multiforme, policéntrico, desestabilizador y sembrador de caos en Asia Central y, en especial, en los 91 km de frontera de Afganistán con China y en sus 921 km con Irán, no se diga en sus tres fronteras norteñas con Tayikistán (mil 357 km), Uzbekistán (144 km) y Turkmenistán (804 km).

Por cierto, The Economist desplegó a su ejército de plañideras profesionales: desde Kissinger, pasando por Fukuyama, hasta Niall Ferguson para lamentarse del desastre anglosajón en Afganistán.

PE informa que "Moscú y Teherán han imputado sin tapujos al eje Estados Unidos-Gran Bretaña de ser los principales facilitadores (¡mega sic!) del traslado de los yihadistas globalistas desde Idlib (Nota: norte de Siria, frontera con Turquía) hasta la región oriental de Afganistán".

El analista francés Thierry Meyssan, de Réseau Voltaire (https://bit.ly/3mIrCeT), juzga que "el caos continuará durante bastante tiempo en Afganistán", donde "Estados Unidos se comportará como chantajista" (sic).

Alastair Crooke, anterior diplomático británico y asesor del español Javier Solana en la cancillería de la Unión Europea, comenta que el "Apocalipsis (sic) estratégico" en Afganistán constituye un "giro sísmico (sic) que tomará años en desarrollarse", cuando "China se encuentra más que determinada a configurar la región", y que "fue conseguido sin ninguna batalla y en unos cuantos días", lo cual es "casi sin precedente" (https://bit.ly/3ypoXsZ).

El temerario atentado terrorista de ISIS-K ocurrió un día después de la llamada telefónica del zar Vlady Putin y el mandarín Xi Jinping con el fin de movilizar las capacidades del "grupo de Shanghái" (SCO, por sus siglas en inglés) que celebrará su cumbre el 16 y 17 de septiembre en Dushanbe (Turkmenistán) y a la que fue integrada Irán cuatro días antes de la caída de Kabul (https://bit.ly/3jnzS1R).

Se va la OTAN de Afganistán y el Grupo de Shanghái ocupa(rá) su lugar.

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Domingo, 22 Agosto 2021 05:41

Afganistán: el hinterland chino

Afganistán: el hinterland chino

Hace cuatro meses, Joe Biden confirmó ante los mandatarios europeos lo que éstos esperaban escuchar con su llegada a la Casa Blanca: "Estados Unidos está de regreso". La mayoría entendió que la era de Donald Trump llegaba a su fin y que Washington volvía a ocupar su papel de guardar los antiguos equilibrios militares entre las grandes potencias. Sin embargo, todo indica que la aparatosa derrota de sus tropas en Kabul habrá de cambiar sustancialmente esta opinión.

Una vez más, al igual que en Vietnam, los ejércitos de Washington tuvieron que abandonar a sus aliados de la manera más inclemente. Las escenas de los aeropuertos de Kabul y otras ciudades abarrotados de gente desesperada por huir frente al avance de los talibanes, hablan de una potencia incapaz de garantizar la mínima seguridad al cuerpo de su propio stablishment, un inevitable halo de decadencia.

En rigor, la pregunta es: ¿por qué tardaron tanto los estadunidenses en retirarse, si en abril habían pactado ya con los talibanes el fin de la intervención? Sólo Biden lo sabe. Todos los observadores coinciden en la misma opinión: tan sólo la negociación (confidencial) de la retirada, dio todas las alas al talibanismo para iniciar la ofensiva final.

El hecho es que todos los intereses, esfuerzos y capitales europeos y estadunidenses invertidos en una guerra que se prolongó 19 años quedaron, por lo pronto, nulificados, reducidos a la nada. Estados Unidos se va como llegó: con la soledad y el escarnio de su presencia. Y cuando una potencia decide retirarse, las otras se aprestan de inmediato a ocupar su lugar.

No es ningún secreto que, por lo pronto, China y Rusia representan las potencias que podrían capitalizar la caída de Kabul en manos de los talibanes. Pakistán se le suma, el origen y la sede desde la década de los 50 de esta versión ultra radical del islam político. Durante la última década, ambas potencias alimentaron con armas, financiamiento, entrenamiento y recursos una guerra que fue aislando a las tropas estadunidenses y sus aliados afganos, hasta desmoronar por completo su capacidad militar y de gobierno. La pregunta es si Moscú y Pekín podrán lidiar con el sector más fundamentalista del mundo islámico, cuyas aspiraciones van mucho más allá de Afganistán.

Con el apoyo de Estados Unidos, los talibanes conquistaron el poder por primera vez en 1996. Les tomó una década combatir a un gobierno apoyado por la Unión Soviética y después a la intervención soviética directa. En tan sólo cinco años se voltearon contra Estados Unidos, que trató de impedir infructuosamente sus esfuerzos por expandirse en el mundo islámico. ¿Por qué habrían de lograr Rusia y China algo que ni la antigua Unión Soviética ni la coalición entre Estados Unidos y la Unión Europea supieron cómo consumar? Existe una sola probabilidad, aunque se antoja remota: China no ejerce su influencia internacional tratando de imponer un régimen político específico, ni su propia cultura, ni sus formas de vida. Acaso se trata de una suerte de hegemonía difusa.

Para Pekín la salida de Estados Unidos representa, sin duda, un cúmulo de oportunidades (petróleo en cantidades muy cuantiosas, recursos minerales y, sobre todo, yacimientos de litio, la materia prima para los futuros automóviles eléctricos). Pero contrae también un cúmulo de riesgos. Nada de lo que contiene el arsenal de la expansión china apunta a la existencia de recursos para ejercer control sobre uno de los lados más dilemáticos del talibanismo: el afan de erigir un califato panislámico.

Y ahora cuenta con un Estado entero como base de sustento para emprender su cometido. Cada una de los poderes y las fuerzas políticas que componen el complejo rompecabezas del Cercano y el Medio Oriente habrán de reaccionar frente a este dilema. Pocos de ellos no habrán de oponerse.

La población afgana se liberó del sojuzgamiento de un imperio más: Estados Unidos. Nada confiere más seguridad y confianza en sí misma a una sociedad que emanciparse por su propia mano. Y Afganistán hizo, una vez más, honor a su leyenda: "la tumba de los imperios". El dilema es cómo va reaccionar esa sociedad frente al previsible orden que van imponer los talibanes: una teocracia compulsiva en extremo autoritaria. Y no sólo frente a las mujeres y los niños. Pronto se prohibirá la lectura de textos no oficiales, el uso del Internet y las libres opciones escolares. No habrá elecciones, ni la mínima versión de libertad de expresión y manifestación. Tampoco derechos sindicales, ni garantías individuales.

No hay que olvidar que Afganistán es un archipiélago de, al menos, 14 naciones. Son las que menciona su himno nacional. Las grandes potencias siempre apostaron a radicalizar sus diferencias para poder ejercer el gobierno sobre ellas. Lo único que, en el siglo XX y lo que va del XXI, unificó a esa diversidad fue el combate contra las intervenciones extranjeras. Queda por verse cuáles serán las condiciones que hagan posible su estabilización interna.

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