El traslado de Saab a EU, un "secuestro en toda línea": Maduro

EU sabía que esto era una puñalada para el diálogo en México con la oposición, sostiene el gobernante // Guaidó celebra la extradición // Venezuela cuenta ya con vacunas anti-Covid

 

Caracas. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que buscará demostrar la inocencia y lograr la libertad de su diplomático Alex Saab en todos los organismos internacionales, y calificó su extración de Cabo Verde a Estados Unidos de "injusticia innoble" y "secuestro".

La defensa de Saab, acusado de ser "testaferro" de Maduro, denunció el "atropello" que representa la entrega del también empresario, de 49 años, a la justicia estadunidense, que lo acusó de lavado de dinero en julio de 2019.

Los abogados de Saab aseguraron que fue trasladado a Estados Unidos "sin notificación del Tribunal Constitucional a la defensa".

Al respecto, Maduro relató: "llegó un avión, se bajaron unos matones, lo buscaron y lo sacaron a golpes del lugar donde cumplía casa por cárcel y se lo llevaron sin avisar a los abogados, a la familia, ni nadie. ¡Un secuestro en toda la línea del gobierno de Estados Unidos!"

Durante un discurso televisado, Maduro informó que su gobierno "se está moviendo en la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, en Ginebra, en todos los organismos de derechos humanos" para lograr la liberación de Saab.

Agregó que el enviado especial de Venezuela consiguió alimentos, gasolina, medicamentos para diabéticos y tratamiento para personas con cáncer, en medio de las sanciones que enfrenta su país.

De igual manera, manifestó que se trata del segundo secuestro de Saab; el primero fue cuando lo detuvieron en Cabo Verde en junio de 2020, cuando su avión hizo una escala técnica en un viaje hacia Irán.

Maduro acusó que "el gobierno de Estados Unidos sabía que secuestrando a Alex Saab, miembro de la comisión de diálogo en México, le metía una puñalada mortal a las negociaciones... no quieren la paz para Venezuela".

El gobierno canceló su participación en una nueva ronda de encuentros con la oposición prevista para ayer en la Ciudad de México, y anunció que "vendrán otras respuestas".

El jefe de la delegación opositora Gerardo Blyde, pidió desde la capital mexicana la reanudación del diálogo "lo más pronto posible".

El gobierno de Noruega, facilitador de ese proceso, aseguró que seguirá trabajando para que el gobierno y la oposición venezolana vuelvan a la mesa lo antes posible.

En contraste, el opositor Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos y más de 50 gobiernos como "presidente" venezolano, "celebró" en Twitter la extradición.

Saab, quien tiene las nacionalidades venezolana y colombiana, comparecerá hoy ante una corte de Florida. El ex funcionario fue vinculado a un presunto esquema de soborno por más de 350 millones de dólares en un proyecto de vivienda de interés social del gobierno venezolano. Su socio, Álvaro Pulido, cuyo paradero se desconoce, también es acusado por la justicia de Estados Unidos.

Antes de las declaraciones del mandatario venezolano, hubo una concentración en apoyo a Saab en Caracas. Ahí, su esposa, Camilla Fabri, denunció un "segundo secuestro" de su marido, y sentenció: "lo que más le molesta a Estados Unidos es que mi esposo Alex Saab jamás se doblegará".

La mujer leyó un mensaje de su esposo en la Plaza Bolívar: "enfrentaré el juicio con total dignidad. Deseo dejar claro que no tengo nada que colaborar con Estados Unidos, no he cometido ningún delito".

El empresario aseguró que está en pleno uso de razón y que no es suicida "por si acaso me asesinan".

En otro orden, Maduro anunció que su país cuenta con la cantidad suficiente de vacunas para inmunizar contra el Covid-19 a 80 por ciento de la población, y anunció que a partir de enero comenzarán a llegar las dosis para los refuerzos.

Destacó que su gobierno logró conseguir las vacunas pese al bloqueo económico y la persecución financiera de Washington.

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Hemos hecho magia, milagro, guerrilla y hemos logrado traer repuestos, partes, pero ha sido mucho más difícil, expresa el diplomático. Foto La Jornada

En medio de la peor crisis diplomática que ha sufrido la república bolivariana en décadas, el diplomático afirma: "Logramos contener la pandemia" // Agrega que la administración Biden parece reconocer que Caracas derrotó los intentos de golpe de Estado y ha disminuido las presiones en su contra

 

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, ha dedicado los últimos cuatro años de su vida a sortear la peor crisis diplomática que ha sufrido su país en décadas. Durante ese tiempo ha enfrentado el bloqueo comercial, la confiscación de empresas estratégicas y depósitos en el exterior, y el reconocimiento del gobierno paralelo de Juan Guaidó por parte de Washington y la Unión Europea.

En entrevista con La Jornada, el ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, que estuvo en la Ciudad de México para participar en la vigésimo primera Reunión de Cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), indicó que la administración de Joe Biden parece reconocer que su país derrotó los intentos de golpe de Estado y las operaciones de mercenarios y ha disminuido las presiones en su contra.

Lo que Estados Unidos (EU) ha hecho para perjudicar a Venezuela va –señala el canciller– mucho más allá del bloqueo económico. Es –asegura– una persecución, que ha traído a su país grandes sacrificios a su pueblo, agravados por la pandemia.

A continuación, partes sustanciales de esta conversación con el diario.

–La pandemia ha tenido para América Latina costos muy graves. ¿Qué ha hecho Venezuela para enfrentarla?

–Ha sido muy difícil, porque estamos en una situación muy compleja por el bloqueo y las sanciones. Para que Venezuela pueda importar mascarillas o pruebas diagnósticas o ventiladores o antivirales o vacunas, tiene que pagar. Y el sistema financiero del mundo no trabaja con Venezuela, nos rechaza. Tenemos nuestro dinero bloqueado en el exterior. Han tratado de llevar nuestra producción petrolera a cero.

“Y, en medio de esta guerra, nos toma la pandemia por sorpresa. Para Venezuela es mucho más caro que para Colombia, o para Brasil, o para México, comprar un medicamento o una vacuna, por las circunstancias.

“El presidente Maduro, en enero de 2020, vio la dificultad que se venía cuando en China estaban abordando el coronavirus. Organizó una comisión de altísimo nivel, con un equipo científico que lo apoya, y comenzamos a tomar acciones tempranas como cuarentenas, medidas sanitarias indispensables y tratamientos.

“En Venezuela, si te enfermas, tus tratamientos son gratuitos. Si vas a los hospitales o a terapia intensiva, es tu derecho ser atendido, recibir los antivirales y las pruebas diagnósticas. Tenemos un sistema tecnológico, Sistema Patria, donde están registrado más de 20 millones de venezolanos, y el médico va a tu casa a buscarte.

“Tenemos otro método que el presidente Maduro diseñó, con asesoría, por supuesto. El siete por siete. ¿Qué quiere decir eso? Una semana de confinamiento, donde no abren los comercios y hay muchas restricciones en tránsito, y una semana de flexibilización. Es un método muy flexible, único en el mundo.

“Hicimos grandes esfuerzos. Por eso hemos visto que, mientras en Brasil hubo momentos en que fallecían casi 5 mil personas diarias, en Colombia más de mil, en Venezuela tenemos menos de 4 mil personas fallecidas en el año.

"Hemos contado con la solidaridad de China, Rusia, Turquía y Cuba, que mandó médicos y nos está enviando vacunas. Gracias a todos esos factores hemos logrado contener la pandemia. Pero, si tuviésemos a disposición nuestros recursos, ya todos los venezolanos estuvieran vacunados hace rato."

–¿Resistió su sistema de salud pública la crisis?

–Esta pandemia fue la prueba de fuego de la Misión Barrio Adentro y de los Centros Diagnósticos Integrales (CDI). Por más problemas que tengamos por el bloqueo y por falta de recursos, ahí están el médico en tu barrio, el CDI muy cerca de tu casa y los hospitales.

“Logramos contener la epidemia. Se vaticinaba en los grandes medios del mundo y en las ONG que ‘Venezuela va al colapso total con la pandemia. Va a ser el epicentro del virus en América Latina, porque no hay inversión en salud, no hay inversión de nada’. Y resulta que Venezuela no ha estado siquiera cerca de ser el epicentro de nada en lo que respecta a la pandemia en América Latina.

Nuestro sistema de salud tuvo la resistencia para enfrentar este reto. Más buenas políticas muy bien direccionadas y, también, una conciencia ciudadana muy importante.”

–¿Cual es la magnitud de bloqueo económico contra Venezuela?

–Hay que explicarlo desde lo más doloroso: el ver niños que murieron porque no se pudieron hacer sus operaciones de trasplante de médula, que financiaba PDVSA (la compañía petrolera estatal) a través de Citgo (la empresa petrolera venezolana asentada en EU) que nos la robaron.

“O que no podamos importar los repuestos de las máquinas de radioterapia de los aceleradores lineales. Y entonces se forman colas de pacientes y mueren personas de cáncer. O, que un momento dado, no podíamos traer los medicamentos para los tratamientos de diabéticos o para diálisis. Luego, lo resolvimos con Rusia.

"Hemos aprendido a lidiar con eso. Pero siempre es más caro. Un buque que toque puerto venezolano está amenazado de sanciones. El seguro que nos cobran es tres veces mayor que el que paga cualquier país en el mundo. El flete que cobran es mucho más costoso. Comerciar con Venezuela es un peligro para quien lo hace, por la persecución que vivimos. No es sólo un bloqueo, es una persecución."

–¿De qué tamaño es el monto de los bienes expropiados a Venezuela?

–Es casi incalculable. Tenemos casi 6 mil millones de dólares bloqueados, bien sea en cash o en oro en Estados Unidos, Europa y Reino Unido. Pero, lo más grave, es lo sucedido con nuestra empresa en Estados Unidos, Citgo, que tiene un valor de entre 15 mil y 20 mil millones de dólares: se la tomaron.

"Pero, habría que calcular, cuál es el impacto de haber agredido a Pdvsa. Nuestra producción cayó hasta 300 mil barriles, cuando producíamos casi 3 millones diarios. La estamos recuperando. Hemos hecho magia, milagro, guerrilla y hemos logrado traer repuestos, partes, piezas, pero, ha sido mucho más difícil, mucho más costoso y ha tomado mucho más tiempo. ¿Cuánto se dejó de producir?: decenas de miles de millones de dólares."

–¿Ha habido cambios hacia la relación con Estados Unidos a raíz de la salida de Donald Trump?

–No sólo es el hecho de que haya otro presidente en Estados Unidos, sino de que derrotamos los golpes de Estado, el intento de imponer un gobierno paralelo, las operaciones mercenarias, a una parte de la oposición muy violenta. Hay una realidad y el gobierno del presidente Biden parece reconocer esa realidad. Hay menos presión.

–Durante muchos años, las relaciones entre México y Venezuela fueron muy difíciles. ¿Cómo son ahora?

–A pesar de las diferencias que tuvimos con gobiernos anteriores, logramos crear con México y otros países la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Hubo tolerancia ideológica y política. Eso habría que promover. En estos últimos años fue muy duro con Peña Nieto, el Grupo de Lima y Estados Unidos, que dirigía la orquesta para agredir y aislar a Venezuela.

“Desde su campaña como candidato, al presidente López Obrador le preguntaban por Venezuela y él decía ‘pero si yo voy a ser presidente de México, no de Venezuela’. Le insistían que si Nicolás Maduro. Y López Obrador respondía: ‘ya veremos. Él es el Presidente de ese país. Yo no me meto que si lo eligieron o no lo eligieron’.

"Él fue siempre muy respetuoso de la Doctrina Estrada, de la Constitución mexicana. Volvió a lo que fue la tradición política mexicana del respeto a los procesos internos y la soberanía de los países. Tenemos una relación solidaria, respetuosa. Sabemos que el presidente López Obrador está contra las sanciones, contra el bloqueo. Pone a su país al servicio de Venezuela para el diálogo. Estamos muy agradecidos, sin que podamos decir que esas cosas que inventan, que es nuestro aliado, nuestro amigo. Respeto es lo que nos ha dado el gobierno de México."

–¿Hay fecha para ese diálogo?

–En los próximos dos meses debemos ver resultados. A lo mejor me toca venir a mí y podemos volver a estar con La Jornada.

Obtienen la mayor base de datos de proteínas, lo que "cambiará la investigación en biología"

Luego de 50 años de estudios, sólo se conoce 17 por ciento de los aminoácidos del proteoma humano

Afp

Periódico La Jornada

Martes 27 de julio de 2021, p. 6

París. Científicos anunciaron en la revista Nature la disponibilidad de la mayor base de datos de proteínas que forman las estructuras de la vida, lo que "cambiará fundamentalmente la investigación en biología", según especialistas.

Cada célula de un organismo viviente ejecuta su función con la ayuda de proteínas que dan de forma permanente instrucciones para mantener en buena salud a la célula y combatir las infecciones.

A diferencia del genoma –la secuencia de los genes que codifican la vida celular–, el proteoma humano cambia de manera constante en respuesta a instrucciones genéticas y estímulos exteriores.

La comprensión del funcionamiento de las proteínas, a través de la forma que adopten al interior de las células, es un verdadero desafío.

Los científicos se han aplicado a determinar a través de experimentos su función precisa. Sin embargo, después de 50 años de investigación, sólo se conoce 17 por ciento de los aminoácidos, o componentes del proteoma humano.

Los investigadores de Google DeepMind y del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) revelaron el jueves una base de datos, de libre acceso, de 20 mil proteínas manifestadas por el genoma humano. A las que se agregan 350 mil de 20 organismos, como bacterias y ratones, utilizados para la investigación.

Esta base fue obtenida gracias a un programa de aprendizaje automático capaz de predecir con precisión la forma de una proteína a partir de su secuencia de aminoácidos.

El programa AlphaFold se entrenó con base en 170 mil estructuras conocidas de proteínas y luego predijo la forma de 58 por ciento de todas las del proteoma humano, lo que más que duplicó el número de estructuras de proteínas humanas conocidas con precisión.

Las aplicaciones potenciales de estos datos van de la investigación sobre enfermedades genéticas a la ingeniería de cosechas resistentes a la sequía.

Según Paul Nurse, premio Nobel de Medicina y director del Instituto Francis Crick, este avance es "un gran paso para la innovación en biología".

John McGeehan, director del Centro de Innovación de Enzimas de la Universidad de Portsmouth, subrayó que "lo que tomaba meses y años en cumplirse fue realizado en un fin de semana por AlphaFold".

La capacidad de predecir con un programa informático la forma de una proteína a partir de su secuencia de ácidos aminados ya se aplica en algunos sectores de la investigación.

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Iván Duque pide a EU declarar a Venezuela "país promotor del terrorismo"

Bogotá. Colombia pidió ayer a Estados Unidos declarar a Venezuela "país promotor del terrorismo" por la supuesta protección que ofrece a los rebeldes disidentes que dispararon contra el helicóptero del presidente Iván Duque el 25 de junio.

"Claramente esa anuencia del régimen dictatorial de Venezuela amerita una declaratoria de Estados Unidos", solicitó Duque durante un acto en el que participó el embajador estadunidense en Colombia, Philip Goldberg.

Estados Unidos considera países patrocinadores del terrorismo a Irán, Corea del Norte, Siria y, recientemente, volvió a incluir a Cuba.

Duque ha acusado en reiteradas ocasiones al gobierno de Nicolás Maduro de dar refugio en territorio venezolano a rebeldes disidentes de las desarticuladas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional, acto que Caracas niega.

De acuerdo con el gobierno colombiano, un comando de esos grupos que contó con el apoyo de un ex militar disparó ráfagas de fusil contra el helicóptero en el que viajaba Duque mientras se aproximaba a un aeropuerto en la fronteriza ciudad de Cúcuta. Ni el presidente ni sus acompañantes resultaron heridos.

El ataque fue planeado desde Venezuela por guerrilleros que se apartaron del histórico acuerdo de paz firmado en 2016 con los rebeldes de las FARC, aseguraron autoridades colombianas.

"No sea tan cínico", reaccionó en Twitter el canciller venezolano, Jorge Arreaza, dirigiéndose directamente a Duque. “Usted está al frente de un narcogobierno exportador de drogas y violencia. Una fábrica de terroristas en el poder que ha liquidado la opción de la paz interna y envía mercenarios para generar violencia y asesinar presidentes en la región”, agregó.

En este contexto, Isabel Zuleta, de la organización Ríos Vivos, denunció que cerca de 3 mil 500 desplazados por la violencia han llegado en los últimos días al pueblo de Ituango, en el departamento colombiano de Antioquia.

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Biden anunció nuevas sanciones en contra del gobierno cubano.. Imagen: AFP

La Cancillería de la isla rechazó las "calumniosas" medidas de los Estados Unidos

Aunque el demócrata dijo que analiza posibles cambios para mejorar la situación humanitaria de la isla, el primer anuncio concreto sólo incluyó castigos.

 

El presidente estadounidense Joe Biden anunció este jueves nuevas sanciones contra el gobierno de Cuba. El canciller cubano, Bruno Rodríguez rechazó las “calumniosas” medidas y dijo que Estados Unidos debería atender la represión y violencia social que sucede en su propio territorio. A su vez el diplomático exigió pruebas de las acusaciones hechas por el gobierno estadounidense.

Bloqueo y más sanciones

La administración Biden anunció que el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Álvaro López Miera, y la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior cubano (MININT), fueron incluidos en una lista prohibitiva de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro, lo cual no le permitiría acceder al sistema financiero estadounidense. La OFAC congeló las propiedades e intereses de López Miera, así como de la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior de Cuba, señalándolos de abusos de los derechos humanos en el marco de las manifestaciones

Las sanciones contra López Miera y la unidad especial del MININT congelan todos los activos e intereses que tengan en Estados Unidos, y también prohíben que cualquier ciudadano, residente o entidad estadounidense hagan transacciones con ellos. Sin embargo, el impacto de las sanciones de Washington es limitado porque el MININT en su conjunto ya estaba en la lista de la OFAC y López Miera probablemente no tenga activos bajo jurisdicción estadounidense. Consultado al respecto, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. , Ned Price, admitió que esto era "en gran parte para enviar un mensaje" a Cuba. Más tarde en conferencia de prensa, el canciller cubano afirmó que López Miera no tiene cuentas en Estados Unidos y tampoco interés en viajar a ese país.

Biden y la OEA

"Esto es solo el comienzo: Estados Unidos seguirá sancionando a los responsables de la opresión del pueblo cubano”, amenazó Biden en referencia a las sanciones anunciadas este jueves y que afectan específicamente al ministro de Defensa, Álvaro López Miera, y a la Brigada Nacional del Ministerio del Interior. “De manera inequívoca condeno las detenciones masivas y los falsos juicios que injustamente condenan a prisión a aquellos que se atreven a hablar en un esfuerzo por intimidar y amenazar al pueblo cubano para que se mantenga en silencio. El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y la protesta pacífica que cualquier otro pueblo”, sostuvo el mandatario norteamericano.

"Estados Unidos apoya a los valientes cubanos que han salido a las calles para oponerse a 62 años de represión bajo un régimen comunista", agregó Biden en un comunicado. Mientras que, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, defendió las nuevas sanciones contra Cuba. “El Tesoro continuará aplicando sus sanciones relacionadas con Cuba, incluyendo las impuestas hoy, para apoyar al pueblo de Cuba en su búsqueda de la democracia y el alivio del régimen cubano”, aseguró Yellen.

Biden además se comprometió a trabajar junto a la Organización de Estados Americanos (OEA) para "presionar al régimen para que libere de inmediato a los presos políticos detenidos injustamente, restablezca el acceso a internet y permita que los cubanos disfruten de sus derechos fundamentales".

La doble vara de EE.UU.

La respuesta del gobierno de Cuba no se hizo esperar. El canciller Bruno Rodríguez señaló que Estados Unidos "debería aplicarse a sí mismo la Ley Global Magnitsky por los actos de represión cotidiana y brutalidad policial que costaron 1.021 vidas en 2020", en referencia a la ley sobre la que se basa EE.UU. para imponer las nuevas sanciones contra las autoridades de la isla, que se suman a las más de 200 impuestas por el gobierno del republicano Donald Trump.

Ante las nuevas medidas contra la isla, el jefe de la diplomacia cubana le reprochó al gobierno estadounidense su doble discurso humanitario y  la falta de voluntad de la administración de Biden para eliminar el bloqueo económico así como otras medidas de presión que afectan a la sociedad de Cuba, especialmente la eliminación del tope y las limitaciones a las remesas, la reactivación de las visas de reunificación familiar y de los viajes a la isla. La Casa Blanca de Donald Trump (2017-2021) prohibió en noviembre del año pasado el envío de remesas a Cuba, una medida con la que EE.UU. aumentó rápidamente el ahogo económico a la isla y que Biden mantiene intacta tras seis meses en el poder. "Si al Gobierno de Estados Unidos le preocupara el bienestar del pueblo cubano pondría fin al bloqueo con que intenta asfixiarnos, a las acciones ilegales de injerencia en los asuntos internos de Cuba y a las campañas de desinformación para justificar con mentiras sus medidas de agresión", aseguró el canciller en un comunicado.

Más tarde Rodríguez habló en conferencia de prensa donde rechazó las acusaciones del gobierno de Joe Biden al tiempo que le exigió pruebas de los señalamientos hechos por la administración estadounidense. "Se han publicado listas de personas desaparecidas, aquí declaro que son absolutamente falsas y rechazo que haya un solo caso", afirmó el diplomático. "Emplazo a las personas que se han referido a eso que presenten nombres, lugares, evidencia", agregó.

Respecto a las acusaciones de la Casa Blanca sobre el acceso a Internet en la isla, Rodríguez aseguró que "el obstáculo principal a la conectividad de los ciudadanos cubanos a Internet es el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, es la manipulación extrema de las redes digitales".

El jefe de la diplomacia también se refirió a las acusaciones del gobierno de Biden sobre las remesas. "Miente desvergonzadamente el gobierno de los EE.UU. cuando dice que el gobierno cubano se apropia de parte de las remesas. Las remesas no se gravan, no hay impuestos, no hay aranceles. Quien fija una comisión de servicio no es el gobierno cubano, es la compañía Western Union", afirmó Rodríguez que reiteró el pedido de pruebas sobre estas acusaciones.

22/07/2021

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Domingo, 11 Julio 2021 05:24

Haití y EE.UU., un vínculo tóxico

 Cientos de haitianos se congregan frente a la sede de la embajada de Estados Unidos con la esperanza de que les concedan un visa para abandonar su país.. Imagen: EFE

La política de Estados Unidos hacia Haití, bajo la lupa tras el asesinato de Moïse

La crisis actual hace temer que éste sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para el país caribeño.

 

En 1915, después del asesinato de Jean Vilbrun Guillaume Sam, el presidente de Haití en ese momento, Estados Unidos decidió enviar tropas al país caribeño con la excusa de que ayudarían a mantener el orden y lograr una estabilización. Se quedaron hasta 1934. Ahora, tras un episodio similar, el gobierno interino haitiano recurrió a la Casa Blanca para buscar apoyo en medio de la crisis, lo que volvió a poner el foco en la política exterior de Washington hacia Puerto Príncipe.

La crisis actual desatada a partir del asesinato del presidente Jovenel Moïse hace temer que este sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para Haití.

La relación entre Estados Unidos y Haití es espinosa desde el inicio. Mientras el país del Caribe comenzaba a buscar su independencia a fines del siglo XVIII, Estados Unidos apoyó a los franceses, recordó este sábado el sitio Vox. Con temor a que el levantamiento de los esclavos haitianos sirviera como ejemplo para los que estaban en territorio nortemericano, Estados Unidos tardó décadas en reconocerle la independencia, mucho más que Francia.

Luego, en el siglo XX, llegaron las intervenciones. Nunca una ocupación de Washington hacia Haití –la de 1915 no fue la última– tuvo efectos positivos para la nación caribeña, una de las primeras en el continente en dejar de ser colonia europea, pero la más pobre del hemisferio occidental actualmente. En la década de 1990, el país norteamericano volvió a invadir para reponer en su puesto al presidente Jean-Bertrand Aristide. Hoy, Estados Unidos es el principal donante de un país que, especialmente desde el devastador terremoto de 2010, depende de los poderes extranjeros y de los organismos internacionales.

Tras el asesinato de Moïse, el primer ministro haitiano Claude Joseph pidió que Estados Unidos enviara tropas al país. El pedido no cayó bien en su propio país, en el que la legitimidad de Joseph también está en duda. Pero además avivó el recuerdo de las anteriores intervenciones.

En los años recientes, Estados Unidos prefirió mantenerse al margen de la situación de Haití. Cuando Moïse asumió en 2017, un año después de ser elegido, su llegada a la presidencia coincidió con el inicio del mandato de Donald Trump. Durante su gobierno, el republicano apoyó a Moïse principalmente porque el haitiano respaldaba su campaña contra Venezuela y Nicolás Maduro. Pero cuando cambió el gobierno en Estados Unidos a principios de 2021, la nueva administración demócrata se limitó a aceptar el argumento de Moïse de que todavía le quedaba un año por gobernar, aunque sectores de la oposición haitiana esgrimían que el mandato ya había terminado.

Concentrado en la pandemia y preocupado más por la política exterior hacia China y Rusia, el actual presidente estdounidense Joe Biden prefirió dejar a Haití en un segundo plano. Se limitó a enviar una partida de 75,5 millones de dólares al país caribeño, que serían destinados a salud, educación, desarrollo de la agricultura y las actividades previas a las elecciones previstas para este año. También paró la deportación de haitianos y restableció el estatus de protección migratoria para quienes vengan de ese país.

Sin embargo, la noticia del asesinato de Moïse obligó a la Casa Blanca a volver la mirada hacia el Caribe. “Estados Unidos ofrece sus condolencias al pueblo de Haití y estamos listos para ayudar mientras continuamos trabajando por un Haití seguro”, dijo Biden en un comunicado tras el asesinato.

En medio de las críticas hacia lo que la administración estaba haciendo en cuanto a política exterior sobre el país caribeño, reapareció un video de Biden de una entrevista de 1994. “Si Haití se hundiera silenciosamente en el Caribe o se elevara 100 metros, no importaría muchísimo en relación a nuestros intereses”, había dicho ese año.

Obligada a dar una respuesta más fuerte ante la crisis en Haití, la Casa Blanca insistió en los últimos días que “Estados Unidos continúa atento y envuelto en consultas estrechas” con sus socios “para apoyar al pueblo haitiano después del asesinato del presidente”. El gobierno también dijo que enviará personal del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional a Puerto Príncipe “tan pronto como sea posible para evaluar la situación”, según informó la secretaria de Prensa, Jen Psaki. “Fortalecer la capacidad de las fuerzas de seguridad de Haití es una prioridad clave de Estados Unidos. Lo era antes del asesinato de hace unos días y continúa siéndolo”, dijo.

La Casa Blanca también adelantó que enviará  cinco millones de dólares para “fortalecer la capacidad de la Policía Nacional Haitiana para trabajar con las comunidades para resistir a las pandillas”. El envío de tropas, en un momento en que Biden está más concentrado en retirar las que estuvieron en Afganistán por dos décadas, por ahora no está previsto.

11 de julio de 2021

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El combate al narco declarado por Richard Nixon (en imagen de archivo) en junio de 1971 convirtió a las drogas en el enemigo público número uno de Estados Unidos. Foto Fundación Richard Nixon

Se cumplen 50 años; enormes costos políticos y sociales

Este combate por la salud pública, escondía otros objetivos del ex presidente de EU: la izquierda antiguerra y los afroestadunidenses

 

Nueva York. El presidente Richard Nixon declaró una guerra contra las drogas hace 50 años (se cumplen esta semana), proclamando que eran el enemigo público numero uno de Estados Unidos. Medio siglo después, y cientos de miles de millones de dólares, cientos de miles de muertes por la violencia de esa guerra dentro y fuera de Estados Unidos y la encarcelación de millones, hay más drogas ilícitas y más baratas y disponibles que nunca y el país está experimentando otra crisis mortal más de sobredosis de opiaceos.

Por la evidencia que se ha acumulado a lo largo de cinco décadas, esa guerra contra las drogas es un fracaso con enormes costos políticos y sociales.

Esa guerra, según admitió uno de los asesores más cercanos de Nixon, tenía otro objetivo, además de una supuesta preocupación por la salud de los estadunidenses. “La Casa Blanca de Nixon… tenía dos enemigos: la izquierda antiguerra y la población afroestadunidense (…) Sabíamos que no podíamos convertir en algo ilegal estar en contra de la guerra o ser negro, pero lograr que el público asociara a los hippies con la mariguana y a los negros con la heroína, y después criminalizarlos severamente, podríamos irrumpir en esas comunidades(…) arrestar a sus líderes, catear sus casas, disolver sus reuniones y vilipendiarlos noche tras noche en los noticieros. ¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí”, declaró John Ehrlichman en entrevista con la revista Harper’s en 1994.

El término guerra contra las drogas entró al vocabulario político el 18 de junio de 1971 en una conferencia de prensa donde Nixon, quien un día antes envío su iniciativa antinarcóticos al Congreso, declaró que el abuso de drogas ilícitas se había convertido en el enemigo público número uno del país.

En 1973 Nixon creó la agencia antinarcóticos conocida como DEA. Pero con el incremento dramático en los presupuestos dedicados a la guerra antinarcóticos, otras agencias ingresaron al juego, incluidas el FBI y la CIA y el Departamento de Estado.

En los años 80, el presidente Ronald Reagan promovió medidas más punitivas contra delitos relacionados con la droga, y con ello empezó un dramático incremento en la encarcelación por delitos relacionados con las drogas que se elevó de 40 mil 900 en 1980, a más de 430 mil en 2019, según the Sentencing Project, impactando sobre todo a comunidades minoritarias y pobres del país.

El enemigo en esta guerra también estaba en el extranjero: intervenciones estadunidenses en países como Panamá, Venezuela, entre otros, se han justificado bajo el rubro de la guerra contra el narco, al igual que los programas de cooperación que han permitido la presencia y el asesoramiento estadunidense en gran parte del hemisferio americano, incluidos México y Colombia. La CIA usó el narcotráfico para financiar fuerzas contrarrevolucionarias en Centroamérica tal como se documentó en audiencias e investigaciones sobre el escándalo Irán-contras en los 80. Trump usó esa guerra para justificar su muro fronterizo.

Gasto de 50 mil mdd anuales

Hoy día, el gobierno estadunidense gasta casi 50 mil millones de dólares anuales en la guerra contra las drogas, según cálculos del Drug Policy Alliance (DPA). Desde 1971, esa guerra, según algunos cálculos, ha costado a Estados Unidos aproximadamente un billón de dólares.

Dentro de Estados Unidos se realizan más de 1.35 millones de arrestos por posesión de droga cada año. O sea, cada 25 segundos una persona es arrestada por drogas para uso personal; en 2019, 26 por ciento de los arrestados fueron afroestadunidenses, a pesar que son sólo 13.4 por ciento de la población nacional y consumen y venden drogas al mismo nivel que los blancos, reporta el Centro FXB de la Universidad de Harvard y DPA.

A pesar de esta inversión masiva en la guerra de 50 años, se acaba de marcar un nuevo récord de 81 mil muertes por sobredosis de drogas entre mayo de 2019 a mayo de 2020, reportaron los Centros de Control de Enfermedades (CDC).

Hoy día, las autoridades advierten que, junto con la pandemia del Covid-19, hay una nueva epidemia de uso de opiaceos, con un incremento de 38 por ciento en muertes por sobredosis, una crisis que fue generada, en parte, por medio de narcotraficantes legales que se visten de traje en oficinas lujosas de empresas farmacéuticas, o que son doctores.

La semana pasada, en la esquina de Broadway y Canal, un joven repite mariguana, mariguana. Otro ofrece lo mismo en la entrada noreste de Washington Square, y a veces mucho más –opiaceos, ácido y éxtasis– que han estado a la oferta durante años. A pocas cuadras de donde El Chapo fue enjuiciado en el centro de Brooklyn, uno puede hacer el conecte para comprar el mismo producto que el fue acusado de enviar a las calles de Estados Unidos.

Múltiples investigaciones nacionales e internacionales han documentado y concluido que esa guerra ha fracasado. Repiten cada año que después de tantas vidas destruidas aquí y en el extranjero, tantos encarcelados y la inversión de una fortuna, las tasas de consumo permanecen más o menos igual que hace 50 años, y algunas drogas están hasta más disponibles y baratas que antes, en un mercado en que los estadunidenses gastan alrededor de 150 mil millones de dólares al año, según cálculos de RAND Corporation.

Desde hace 10 años, la Comision Global, integrada por ex presidentes y otros ex altos funcionarios, entre ellos George Schulz, Paul Volker, Ricardo Lagos, César Gaviria, Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo, Carlos Fuentes y Kofi Annan (hasta sus muertes), entre otros, ha recomendando un giro dramático en la política antinarcóticos, anulando el concepto de guerra y promoviendo un enfoque de prevención y salud pública (https://www.globalcommissionondrugs.org/).

DPA, organización que desarrolló una estrategia exitosa para rechazar la óptica de la prohibición y promover la legalización y el control sanitario de las drogas, subraya en este 50 aniversario que “esta guerra sólo ha logrado los propósitos dañinos que deseaba Nixon. No ha resuelto ningún problema asociado con el consumo…. hemos desperdiciado cientos de miles de millones de dólares sujetando a nuestro propio pueblo a la criminalización y encarcelación masiva que de manera desproporcionada ha dañado a las comunidades minoritarias”.

Iniciativas para despenalizar

Esa organización, junto con una coalición cada vez más amplia de grupos sociales, han logrado impulsar el desmantelamiento de partes de esa guerra, con iniciativas locales y estatales para despenalizar las drogas y legalizar la mariguana. Hoy día, el fruto de ese trabajo es que la mariguana para usos recreativos ya es legal en 16 estados y la capital del país (entidades en donde viven más de 43 por ciento de la población nacional), y el uso medicinal del cannabis es legal en 36 (https://drugpolicy.org).

En 2020, votantes en Oregon, en un esfuerzo impulsado por DPA y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), aprobaron la despenalización de la posesión de toda droga para uso personal –el primer estado en hacerlo– y financiar programas de tratamiento y recuperación de adicción con fondos generados con el impuesto sobre ventas legales de mariguana.

Un 83 por ciento de los votantes opinan que la guerra contra las drogas ha fracasado, y 66 por ciento favorecen despenalizar la posesión de drogas y promover una estrategia de salud pública, según un nuevo sondeo presentado esta semana por DPA y la ACLU.

Algunos creen que 50 años después se está llegando al fin de esta guerra.

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Fuente: ‘Territorios vigilados’ de Telma Luzzani. Diseño: Alejandro Acosta Hechavarría / Granma.

En los últimos años hemos visto cómo se integra cada vez más el ejército estadounidense en las estructuras militares de América Latina y el Caribe. Las operaciones multinacionales en la región son apenas la punta del iceberg, que raya en el espectáculo, de una organización transnacional cuyo epicentro se encuentra en las oficinas del Pentágono, en Virginia, Estados Unidos.

Uno de los 10 comandos del ejército estadounidense, el llamado Comando Sur, está encargado de preservar militarmente los intereses de la Unión y de las diferentes industrias y grupos de poder que controlan el aparato político-económico-cultural del angloimperio en lo que en Washington consideran el “patio trasero” de Norteamérica.

Sudamérica, bajo el dominio de la dependencia estadounidense, ha sido un territorio para el reposicionamiento de Estados Unidos en su despliegue militar unilateral, con más de 70 bases en los países de la región, siendo Panamá (con 12) y Colombia (con 9) los que mayor cantidad tienen. Sin bases no hay imperio.

La integración del ejército estadounidense a las estructurales militares de algunos estados en Sudamérica a través del Comando Sur se profundiza, al punto de que algunos ejércitos nacionales parecen prestos a abandonar cualquier resquicio de soberanía e independencia de sus bases fundamentales.

Lo confirma la visita del magnate presidente Donald Trump a los cuarteles generales del Comando Sur en Doral, estado de Florida, acompañado por el secretario de Defensa, Mark Esper, en donde se le dio un balance oficial de la supuesta “lucha contra las drogas” en la región.

En su participación ante Trump, el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, decidió presentar a dos altos oficiales sudamericanos, uno colombiano y otro brasileño, señalándolos de empleados directos de su oficina castrense: “Trabajan para mí”.

Colombia, lo sabemos, se ha sumergido en la dependencia militar estadounidense, prestando y adjudicando territorios y bases locales a los altos oficiales de Estados Unidos para su despliegue y apresto operacional. Además, es socio global de la OTAN, la principal alianza mundial militar liderada por el Pentágono, lo que el Comando Sur en su postura de este año felicita ya que la nación latinocaribeña, junto con Brasil y Chile, “continúan aumentando sus contribuciones a la seguridad global”.

Aparte de asistir de primera mano al Comando Sur en su “lucha contra el narcotráfico”, el ejército colombiano también aporta asistencia a seis países de Centroamérica en el marco de un plan de educación militar y policial redactado por el Pentágono.

Por otro lado está Brasil, cuyo ejército, desde que llegó la derecha y extrema derecha al poder con Michel Temer vía golpe y luego Jair Bolsonaro a través de las urnas, ha decidido trabajar de cerca con los estadounidenses, al punto de unirse, junto a Colombia y Perú, el Grupo de Trabajo Aéreo-Terrestre Marino del Cuerpo de Infantería de la Marina liderada por oficiales del Pentágono, que operan en todo el hemisferio.

Esos mismos países sudamericanos forman parte de las misiones del USS Comfort, el buque hospital militar insignia de Estados Unidos en la región.

“Recientemente designado como un importante aliado no perteneciente a la OTAN y el socio más nuevo en el Programa de Asociación Estatal (SPP), trabajamos en estrecha colaboración con Brasil en una gama de misiones prioritarias”, dice el Comando Sur en la declaración de postura 2020.

En ese mismo documento destaca que el Comando Sur junto con Brasil están en la vanguardia regional “para exponer actividades maliciosas por parte de partidarios de grupos terroristas como el Hezbollah libanés”, al lado de Chile, Argentina y Paraguay.

El mismo Jair Bolsonaro ofreció una base militar a Trump el año pasado. La Base de Alcántara podría pasar a manos estadounidenses. De esta manera Brasil pasaría a formar parte de la confirmación de hegemonía en la región y en un país con alcances geopolíticos, aunque malogrados por Bolsonaro, en los BRICS.

Estados Unidos autoriza a Brasil y a Colombia usar cohetes y aeronaves nacionales o extranjeras que tengan partes tecnológicas desarrolladas por su complejo industrial-militar. En sus contratos existen cláusulas que protegen la tecnología estadounidense y establecen normas para los técnicos brasileños y colombianos respectivamente en cuanto al uso de las bases y a la circulación en su perímetro. Colombia y Brasil ya han sido invadidos y conquistados por esa parte del capital monopolista que encuentra su negocio en la guerra y carrera armamentística.

Por esa misma condición es que son descritos como subalternos que trabajan personalmente para uno de los representantes clave del complejo industrial-militar bajo el uniforme de jefe del Comando Sur.

Aquello no se entiende sin la dimensión geopolítica que significa el ascenso global de China y su Iniciativa del Cinturón y la Ruta en América Latina más la alianza estratégica de Rusia con Venezuela y otros países anti-imperialistas y bloqueados por Washington, una dimensión que funge de alternativa a la unilateralidad militarista de Estados Unidos.

El cerco del Comando Sur sobre nuestros países es la otra cara de la moneda que domina la doctrina militar estadounidense, como amenaza sobre los estados aún soberanos que quedan en la región y como muestra de fuerza ante el bloque emergente anti-hegemónico. En ese marco, Brasil y Colombia son dos factores que el Pentágono prefiere de lacayos que asumidos soberanos.

22 julio 2020

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Colombia anuncia la llegada de tropas de EU para ayudar en el combate al narcotráfico

Bogotá. El ministro colombiano de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, informó ayer que un grupo del Comando Sur de Estados Unidos llegará al país en junio para asesorar al ejército en la lucha contra el narcotráfico, lo que fue rechazado por el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (la antigua guerrilla de las FARC), que aseguró se trata de una estrategia de agresión contra Venezuela.

En ningún momento habrá tránsito de tropas extranjeras ni participarán en operaciones militares; éstas las desarrollan exclusivamente las fuerzas colombianas. Se trata de un grupo élite de carácter netamente técnico y de asesoría para mejorar la efectividad en la lucha contra el narcotráfico, explicó.

Trujillo destacó que Colombia y Estados Unidos suscribieron hace varias décadas un acuerdo de cooperación militar y recordó que la lucha contra el tráfico de drogas ilícitas es una responsabilidad compartida, por eso para Colombia es fundamental la cooperación con las naciones aliadas.

La embajada de Estados Unidos indicó antier en un comunicado la llegada al país de una brigada estadunidense de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB, por sus siglas en inglés), que viene para ayudar a Colombia en su lucha antidrogas. Se trata de una unidad especializada del ejército de Estados Unidos formada para asesorar y ayudar en operaciones de naciones aliadas.

A su vez, el comandante de las fuerzas militares, Luis Navarro, indicó que los asesores castrenses estarán en el país durante cuatro meses en cuatro zonas y al llegar cumplirán todos los protocolos de prevención, contención y aislamiento establecidos por el Ministerio de Salud para evitar la propagación del nuevo coronavirus que ha contagiado a 24 mil 104 colombianos y ha dejado 803 muertos.

Se recibe la alarmante noticia de la puesta en marcha de un plan de desestabilización de la paz del continente... Nadie pone en duda que esta situación se desarrolle como parte de la estrategia de agresión militar del gobierno de Donald Trump contra Venezuela, advirtió el Consejo Político Nacional de la FARC en un comunicado.

Iván Cepeda, senador del partido de izquierda Polo Democrático, agregó: esto forma parte de toda una estrategia de intervención militar en la región, en particular en Venezuela, por la cual está siendo funcional el gobierno colombiano.

Según las fuerzas militares, desde enero pasado los decomisos de cocaína aumentaron 7 por ciento respecto del mismo periodo del año anterior, para totalizar 169 toneladas de cocaína. Además, se han erradicado más de 22 mil hectáreas de cultivos ilícitos.

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Protección contra la propagación del coronavirus, ayer en La Habana.Foto Ap

Washington. Estados Unidos y Cuba intercambiaron ayer acusaciones de apoyo al terrorismo que derivaron en nuevas presiones a la isla, un día después de que La Habana exigió una "investigación exhaustiva" del reciente ataque contra su embajada en Washington.

El gobierno de Donald Trump incluyó a Cuba en su lista negra "por no cooperar plenamente" en la lucha antiterrorista, alejándose más de los esfuerzos de reconciliación propiciados por su antecesor, Barack Obama.

Cuba se agregó a otros cuatro adversarios (Irán, Siria, Corea del Norte y Venezuela) que no obtuvieron en 2019 la "certificación" requerida por una ley estadunidense contra el terrorismo, paso previo para cualquier venta de armas de Estados Unidos.

Es la primera vez que Cuba aparece en este listado desde 2015, cuando fue retirada en la administración de Obama, quien dio el histórico paso de restablecer las relaciones diplomáticas, rotas desde la revolución de Fidel Castro.

El gobierno de Trump acusó a Cuba de acoger a negociadores del Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla activa de Colombia, quienes viajaron a La Habana en 2017 para sostener conversaciones de paz con emisarios de Bogotá, pero no han regresado.

"La negativa de Cuba a comprometerse de manera productiva con el gobierno colombiano demuestra que no está cooperando con el trabajo de Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de Colombia para garantizar una paz, seguridad y oportunidades justas y duraderas para su pueblo", indicó el Departamento de Estado en su informe anual.

La certificación es diferente a la designación de patrocinio estatal del terrorismo, que tiene efectos legales de gran alcance. Cuba fue eliminada de la lista de estados que patrocinan el terrorismo en 2015, aunque la administración Trump ha insinuado que puede volver a ingresarla.

La nación caribeña, que no importa armas de Estados Unidos, se verá poco afectada en la práctica por esta nueva medida. Pero esto no impidió que La Habana rechazara la decisión.

"El Departamento de Estado pone a Cuba en lista espuria de países que no cooperan en la lucha contra el terrorismo, pero no impidió, ni condena, el ataque terrorista del 30 de abril", sostuvo el canciller Bruno Rodríguez, en referencia al ataque a la embajada cubana en Washington, y a la impunidad de grupos violentos en territorio estadunidense.

Alexander Alazo, cubano residente en Estados Unidos, fue arrestado por haber disparado contra la sede diplomática, donde sólo provocó daños materiales. El Servicio Secreto estadunidense, encargado de proteger a funcionarios extranjeros, explicó que a Alazo le habían recetado medicamentos siquiátricos después de quejarse de escuchar voces.

El director general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossio, tuiteó ayer que Cuba era "víctima del terrorismo", al aludir a acciones de los fallecidos anticastristas Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y Guillermo Novo Sampolla.

Desde Bogotá, Miguel Ceballos, el alto comisionado para la paz del gobierno de Iván Duque, celebró la decisión de Estados Unidos.

Duque, aliado de Estados Unidos, interrumpió el diálogo con el ELN después de un ataque con coche bomba en enero de 2019 en una academia de policía de Bogotá que dejó 22 cadetes muertos. Desde entonces exige a Cuba la entrega del equipo negociador del ELN.

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Cadena de producción de guantes de vinilo desechables en una fábrica en China.WAN SC / Barcroft Media via Getty Images

La crisis por la Covid-19 augura nuevas reglas en las relaciones comerciales, los hábitos de consumo y en el peso del Estado frente al mercado

El ser humano y los pueblos están atravesados por cicatrices y memoria. Ambos construyen lo que serán y lo que fueron. La hiperinflación de la República de Weimar aún pesa en las políticas alemanas y su austeridad; la Gran Depresión dejó en los estadounidenses un sentido de “no malgastar” (waste not, want not); y la crisis de 2008 y su legado de precariedad e inequidad todavía empobrecen la vida de millones de personas en muchas democracias occidentales. Pero todo desastre es diferente. El crash de 1929 y la II Guerra Mundial definieron las bases del moderno Estado de bienestar, y la epidemia de gripe de 1918 ayudó a crear los sistemas nacionales de salud en muchos países europeos.

Por eso, cada shock económico deja una herencia de recuerdos y heridas. También de cambios. Resulta imposible pensar que esta inimaginable experiencia de mascarillas, distancia social, pérdidas humanas y cancelación de la vida no traerá consecuencias después de que termine la pandemia. Es pronto para saber exactamente cuáles. Cuanto más dure la crisis, mayor será el daño económico y social. Los analistas pueden tardar años e incluso décadas en explicar todas las implicaciones de lo que se vive estos días. Lo paradójico, o no, es que este virus explota las características de la vida que nosotros mismos nos hemos dado. Sobrepoblación, turismo masivo, urbes inmensas, viajes aéreos constantes, cadenas de suministros a miles de kilómetros y una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.

Todo esto ha dejado expuesta la fragilidad del hombre. Esta ha sido la auténtica placa de Petri de la Covid-19. ¿Qué vendrá cuando pase? “La epidemia aporta una mentalidad de tiempos de guerra, pero una mentalidad que une a todo el planeta en el mismo lado. Los años de guerra son periodos de una gran cohesión interior de los países y de la preocupación por los otros”, reflexiona Robert J. Shiller, premio Nobel de Economía en 2013. Y añade. “Un efecto a largo plazo de esta experiencia podrían ser unas instituciones económicas y políticas más redistributivas: de los ricos hacia los pobres, y con mayor preocupación por los marginados sociales y los ancianos”.

Es una esperanza. Desde luego, la crisis actual no es tan catastrófica como una guerra mundial o la devastación que vivieron nuestros abuelos en la contienda civil, pero sus efectos económicos serán enormes. Carecen de precedentes en tiempos de paz. El suceso más parecido con el que podemos compararla, elcrash financiero de 2008, gestó un cambio intenso en la economía del planeta. Se pasó de un crecimiento relativamente alto y una moderada inflación a otro anémico y con deflación. Pero el mundo nunca más volvió a ser igual al que había sido antes de ese año. “El coronavirus va a provocar una recesión muy superior a la de 2008-2009, ya que la deuda actual de Grecia es del 175,2% de su PIB, y en niveles igual de altos, que rondan el 100% del PIB, andan Italia, Francia y España”, advierte el economista Guillermo de la Dehesa.

Plazos

Desde luego, generará dolor durante bastante tiempo. “Probablemente la mayoría de las economías tardarán entre dos y tres años en regresar a los niveles de producción que tenían antes de la epidemia”, apunta la consultora IHS Markit. Aunque hay otros números más trascendentes. El epidemiólogo de la Universidad de Harvard, Marc Lipsitch, contó en The Wall Street Journal que prevé el contagio de entre el 40% y el 70% de la población adulta en un año.

La verdad económica se rige bajo sus propias leyes de la atracción. Llegan cambios. Las grandes empresas tendrán que repensar dónde y cómo producen. Muchas moléculas se fabrican en China, se refinan en la India y, tras un largo viaje, terminan en las farmacias u hospitales europeos. “Una vez que pase la crisis se vivirá una reindustrialización de Europa y Estados Unidos, debido a los problemas en las cadenas de suministro que están sufriendo en estos momentos muchas compañías”, vaticina César Sánchez-Grande, director de análisis y estrategia de Ahorro Corporación Financiera.

Las empresas se han dado cuenta del peligro que tiene sumar dependencia y lejanía. Pero es cierto que las cadenas de producción nacionales también se paralizan en caso de una pandemia. Da igual. A través del planeta circula una corriente de desenganche. “Incluso antes de la crisis muchas multinacionales con sede en Estados Unidos ya estaban reconsiderando su dependencia de China. Primero por los costes, pero además por la guerra comercial y los aranceles”, relata Karen Harris, directora general de la consultora Bain & Company’s. No es que la globalización se revierta. “Es una realidad que no tiene marcha atrás”, asegura José María Carulla, director del servicio de estudios de la consultora de riesgos Marsh. Pero se fractura. ¿También el capitalismo? Porque su esencia es el movimiento constante de personas y mercancías. Las bases, por cierto, de toda pandemia. ¿Y cómo responderá una generación, sobre todo joven, cuya única vivencia del capitalismo es una crisis? ¿Saldrá a las calles?

Aún es pronto para saberlo. Sin embargo, los paralelos y los meridianos del mundo parece que formarán una trama más fina y menos resistente. La conjunción del Brexit, la epidemia y la guerra comercial entre China y Estados Unidos presagian años complicados para la aldea global. “El bienestar mundial será mucho mayor si los países optan por la cooperación, la ayuda y la solidaridad en momentos de crisis, y por compartir información y avances científicos en lugar de hacerlo por la autarquía o la confrontación”, observa Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research.

Elecciones en EE UU

Uno de los grandes cambios puede llegar en noviembre de la Casa Blanca. Las crisis no reeligen a los presidentes. Ford perdió contra Carter después de la crisis del petróleo de 1973, Carter perdió contra Reagan en la segunda crisis del crudo de 1979 y Bush perdió frente Clinton tras la invasión de Kuwait. Lo recordaba estos días el economista Nouriel Roubini —­quien predijo el crash de 2008— en la revista Der Spiegel. Estas cicatrices y esta memoria dejan la sensación de que Estados Unidos ya no será el líder del mundo. “Por primera vez en su historia, la primera potencia del planeta ha renunciado a encabezar la lucha sanitaria y económica mientras China responde con una campaña muy agresiva para mejorar su imagen pública”, comenta Federico Steinberg, analista principal del Real Instituto Elcano.

¿Dónde está la fortaleza de las barras y el brillo de las estrellas? “Washington ha fallado el test del liderazgo y el mundo está peor por ello”, se lamenta en Foreing Policy Kori Schake, directora de estudios de política exterior y defensa del American Enterprise Institute. Pero Europa tampoco resulta inmune a esa atracción del egoísmo. La Unión debe proteger a sus 500 millones de habitantes o muchos Gobiernos podrían exigir el retorno de ciertos poderes. Es imposible descartar, lo hemos visto, que los meses venideros traigan un masivo rechazo político. “Dependerá”, puntualiza Kathryn Judge, profesora en la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia, “de hasta qué punto el precio es alto en términos de sufrimiento humano, vidas perdidas y el inevitable destrozo económico [el centro de estudios Brookings Institution habla de un coste global de 2,3 billones de dólares] que llegará. Porque el auge del populismo que barrió el planeta después de 2008 revela de qué manera tan profunda la indignación pública puede cambiar el mundo”.

La historia advierte de que los desastres incendian la xenofobia y el racismo. Y cada vez resulta más común encontrar avisos de esa fractura. Incluso en el Viejo Continente ya prospera el relato del “norte industrioso” y el “sur vago”. Especialmente por la dificultad que muestra Europa para organizar una respuesta coordinada. “La pandemia está evidenciando, una vez más, la disfunción del euro, que coloca a los países miembros en una camisa de fuerza macroeconómica. A menos que la Unión Europea pueda reunir la voluntad de convertirse en una verdadera unión fiscal y política, la zona euro comenzará a separarse”, predice Paul Sheard, experto principal del Centro de Negocios y Gobierno Mossavar-Rahmani en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard.

Sistemas de salud

Proliferan estas semanas infinidad de intérpretes de la tragedia, adivinadores del drama, quiromantes del descontento e incluso quien también, como el político demócrata estadounidense Bernie Sanders, es capaz de revelarlo todo en seis palabras. “Healthcare is a basic human right”. “El sistema de salud es un derecho fundamental del ser humano”. Este es un legado del virus. Existen muchos otros. Más trabajo desde casa, auge de los pagos electrónicos, mayores controles en las fronteras, seguros caros y complejos, educación y medicina a distancia, y menos viajes transoceánicos y convenciones. “Tenemos que pensar cómo hacemos más eficiente el sistema de salud, porque al hacerlo se vuelve más económico, viable y universal”, propone Carsten Menke, responsable de next generation research del banco privado Julius Baer. Su narrativa incluye telemedicina, monitorización del paciente en casa después de una cirugía o medicinas personalizadas que eviten el despilfarro de medicamentos.

Nada muy revolucionario, todo muy urgente. Porque la novedad es que la higiene crece como prioridad en las agendas de empresas y Gobiernos. Singapur ya está planeando unas normas de limpieza obligatorias. Reglas más estrictas pueden impulsar las compras online de una forma similar a como la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) de 2003 provocó que la gente evitara los centros comerciales.

Los Gobiernos van a gastar más en cuidar la salud de sus ciudadanos y eludir los enormes costes de las pandemias. Solo el SARS restó —acorde con la Universidad Nacional de Australia— 40.000 millones de dólares de la economía del planeta. “Para mí es una llamada de atención, ya que la Covid-19 no es tan mortal como el ébola. Las Administraciones, al menos eso espero, se organizarán y estarán preparadas para el próximo”, estima Gael Combes, analista de la gestora Unigestion. Y avanza. “En un sentido más económico es poco probable que cambie nuestro deseo de consumir y viajar. Quizá los grandes cruceros no estén de moda por un tiempo, pero la gente no renunciará, si puede pagárselo, a un largo fin de semana en Barcelona”.

Esa misma fe en la recuperación del consumo es la que demuestra Daniel Galván, director de GBS Finance. “Repuntará con fuerza a medida que se normalice la situación”. Veremos. Porque el hombre utiliza la “costumbre” como un parapeto frente a la noche más oscura. El ser humano busca refugios en las tormentas. “Vamos a estar más pendientes de lo nuestro, de lo público y de lo que nos protege, y crecerá el porcentaje de ciudadanos partidarios de aumentar (aunque tengan que pagar más impuestos) el gasto público en sanidad”, estima Carlos Cruzado, presidente de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda.

Enorme gasto público

Nadie quiere regresar a un nuevo periodo de austeridad como el que dejó la crisis de la deuda soberana de 2011. Pues la trama estos días resulta similar. Un enorme gasto público y la caída de los ingresos tributarios. “Si la crisis termina impactando de manera asimétrica en Europa, menos en el norte y más en el sur, porque los norteños han tenido más tiempo para prepararse y cortado la cadena internacional de suministros sanitarios dando prioridad a su autoabastecimiento, volverá a imponerse el calvinismo: ‘Los pecadores merecen pagar por sus pecados”, critica Carlos Martín, responsable del gabinete económico de CC OO. “Esta moral ya se impuso durante la anterior crisis: los sureños se lo han gastado en ‘mujeres y vino’ [como espetó en 2017 Jeroen Dijssel­bloem, entonces ministro de Finanzas holandés]. Y lo más chocante es que algunos Gobiernos del sur compraron esta reprobación: ‘Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

Ahora podrían razonar igual: los sureños nos quieren trasladar, nuevamente, el coste de su incapacidad y desorganización. Sin embargo, la economía tras el coronavirus trae, en principio, el requisito de la solidaridad. Resulta evidente que las medidas fiscales lanzadas por el Ejecutivo para frenar la pandemia dejarán un legado de mayor déficit y deuda pública. “Estos aumentos deben financiarse a muy largo plazo, incluso décadas. Con cualquiera de las soluciones por la que se termine optando (emisión de deuda pública nacional, coronabonos europeos u otras), el BCE tendrá un gran protagonismo en la financiación en los mercados secundarios de deuda”, cuenta Rafael Doménech.

De momento, la pandemia vive en el presente. Acertar con el futuro de la economía suena complejo. Porque nadie sabe cuál será su peaje humano ni económico final. Aunque siempre hay optimistas. “Creo que la mayoría de los negocios, y desde luego los gigantes estadounidenses y de otros países, no fracasarán en el regreso a su actividad empresarial [una vez pase la crisis]”, observa en la agencia Bloomberg Edmund Phelps, premio Nobel de Economía. Por esos mismos pasillos resuenan otros tonos. “Superaremos esto y estaremos mejor dentro de 24 meses”, calcula, en una nota, Rob Lovelace, vicepresidente de la gestora Capital Group. Pero dos años es una espera inimaginable en millones de hogares. Aunque entonces, quizá, algunas percepciones deberían haber cambiado para siempre. El precepto de “seguridad nacional” incluirá la redistribución de la riqueza, una fiscalidad más justa y reforzar el Estado de bienestar. También la sociedad deberá apreciar el valor de oficios hasta ahora orillados. Niñeras, asistentes sociales, limpiadores del hogar, cuidadores de ancianos. Algunas de las contribuciones más infravaloradas reclamarán una consideración muy distinta. Tal vez el nuevo tiempo proponga la enseñanza de que los profesores y las enfermeras son mucho más valiosos que los banqueros de inversión y los gestores de fondos especulativos.

Una de esas voces llenas de dinero es la de Larry Fink. La persona más poderosa de los mercados. Administra unos siete billones de dólares a través de BlackRock, la mayor gestora de fondos del planeta. Confinado en su casa, ha escrito una carta de 11 páginas a sus clientes, accionistas y trabajadores. Defiende —claro— el brillo del capital. “Existen enormes oportunidades en el mercado”, apunta. E imagina un futuro diferente. “Cuando salgamos de la crisis, el mundo será distinto. La psicología del inversor cambiará. Los negocios cambiarán. El consumo cambiará”. Quizá la gente evitará los lugares concurridos como conciertos y restaurantes. “Entonces, ¿solo sobrevivirán las grandes cadenas y los pedidos online?”, se cuestiona Giles Alston, experto de Oxford Analytica. Parece improbable. Pero las camisetas llevarán estampadas la palabra “resiliencia” y en sus etiquetas se debería leer fabricado en “decencia”, “generosidad”, “honestidad”, “belleza”, “coraje”.

Poco a poco, el futuro económico se filtra al igual que la luz a través de una grieta. “Las políticas monetarias perpetúan el tipo del dinero alrededor del cero porque la inflación ha dejado de ser un problema”, prevé Roberto Scholtes, director de estrategia de UBS. La economía tendrá que responder a nuevas exigencias sociales. Políticas fiscales más expansivas, mayor presión por redistribuir la riqueza y habrá que diseñar partidas de gastos extraordinarias frente a nuevas epidemias o la crisis climática.

“Las grandes crisis económicas de la historia desde la II Guerra Mundial han ocurrido con talento político cuestionable en las superpotencias”, recuerda Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Y avanza. “Llega una cuarta fase de la globalización y necesitamos una mayor coordinación multilateral. El BID, la Reserva Federal, el G20 y el Eurogrupo tienen que actuar con mayor ambición. Porque, de lo contrario, nos cargaremos el ahorro de la gente, las pensiones, el bienestar. Y la sociedad y la economía saldrán más empobrecidas tras la crisis”. Urge una renta básica o cualquier sistema de distribución similar que dé protección a la gente en tiempos de emergencia y también de calma. Sobre todo después del inevitable aumento del paro que dejará el fin del enclaustramiento económico. UBS estima una destrucción (temporal) de dos millones de empleos en España, y Goldman Sachs cree que el PIB del mundo caerá un 1% este año.

En ese momento, la psicología del inversor, atrapada en la paradoja, será a la vez igual y distinta. “Como en otras situaciones que combinan incertidumbre y elevada volatilidad, existe un gran apetito por la liquidez y la posibilidad de que los ahorradores opten por depósitos frente a otras inversiones”, sostiene Francisco Uría, socio responsable del sector financiero de KPMG. Pero la nueva línea del horizonte la dibujarán los fondos cotizados (ETF) y la sostenibilidad en las carteras. ¿Y qué será del sector inmobiliario, que también ha creado burbujas, contradiciendo al poeta, nada ingrávidas ni sutiles? Mirará a la tecnología. Las inmobiliarias se volverán digitales. Hasta donde resulta posible. Nadie compra una casa sin verla físicamente. “Pero en el corto plazo, el impacto es duro. La gente debe solucionar primero otros problemas inmediatos, luego volverá a comprar viviendas”, vaticina Carlos Smerdou, consejero delegado de Foro Consultores Inmobiliarios.

Emergencia climática

Porque en este fundido a negro de la Tierra, solo la emergencia climática y la naturaleza parecen beneficiarse. El respiro que le hemos dado a la atmósfera es la única luz blanca que cae sobre una oscura pandemia. En China, donde la polución causa más de 1,6 millones de muertes prematuras, el confinamiento, acorde con el científico de la Universidad de Stanford Marshall Burke, ha salvado al menos la vida de 1.400 niños menores de 5 años y 51.700 adultos de más de 70 años.

Hemos cambiado nuestra existencia y nuestra forma de trabajar en un aliento. ¿No podemos en otro modificar la manera en la que habitamos el planeta? “Las elecciones que hagan hoy los bancos centrales, los Gobiernos y las instituciones financieras moldearán nuestras sociedades los años venideros. Es tiempo de movilizar recursos para poner la salud y el trabajo de las personas primero. Por eso, las Administraciones deben invertir en alejar nuestras economías de la dependencia de los combustibles fósiles y el crecimiento infinito que continúa alimentando el desastre”, reclama May Boeve, directora de la ONG 350.org.

“Vamos a una recesión no vista desde la Gran Depresión”

Kenneth Rogoff, economista y profesor en Harvard, cree que el vigor de la salida de la crisis depende de la respuesta sanitaria.

Rogoff, uno de los grandes economistas del siglo XXI, tiene el prestigio de no escribir renglones torcidos. En 2009 publicó, junto a su colega en el centro estadounidense Carmen Reinhart un libro cuyo título es una reimpresión de los días que transitamos. This is Different: Eight Centuries of Financial Folly (Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera). Hoy, mientras conversa con EL PAÍS a través de un cuestionario enviado por correo electrónico, esa frase pesa igual que un cielo de plomo. “El impacto potencial en la política económica resulta profundo. Pero puede ir en diferentes direcciones”, sostiene Rogoff. “¿Se verá el sistema autoritario de China como una solución a la crisis o la causa? ¿El inepto manejo de la pandemia por parte de Estados Unidos, tanto en sus primeras etapas (falta de pruebas) como en sus últimas (carencia de una política nacional unificada), señalará el comienzo del fin del dominio estadounidense o, en última instancia, mostrará la creatividad y la resiliencia del país y del dólar? Va a hacer falta mucha fortaleza.

Los meses acuden descontando un calendario de días desolados. “Parece que nos dirigimos a una profunda recesión global, con un calado no visto desde la Gran Depresión”, prevé el economista. “Esperemos que sea mucho más corta. Aunque la rapidez de la salida dependerá de cómo se desarrolle el virus y la respuesta del sistema sanitario. Pero, incluso en el mejor de los casos, la situación es terrible para los mercados emergentes. Antes de la crisis ya tenían una deuda externa altísima [entre hoy y el final del próximo año, los países en desarrollo deben afrontar, según la ONU, el repago de 2,7 billones de dólares en deuda] y un crecimiento a la baja. Esto provocará el colapso de muchas naciones. Carmen Reinhart y yo proponemos una moratoria del pago a los países más afectados”, argumenta Rogoff.

Por Miguel Ángel García Vega

Madrid - 12 abr 2020 - 06:00 COT

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