Fuentes: La marea climática [Foto: Eva Saldaña, directora de Greenpeace España. GREENPEACE]

Entrevista a Eva Saldaña, directora de Greenpeace España

Hablamos con la directora de Greenpeace España sobre avances e inacción climática, la COP 26 y el papel de las asambleas ciudadanas.

Eva Saldaña (Madrid, 1977) es directora de Greenpeace España desde el pasado 18 de mayo, aunque llegó a la organización ecologista mucho antes. Lo hizo en 2004 como educadora ambiental y responsable de la red de voluntariado. En 2012 asumió la dirección de Movilización. Entonces, ni el ecologismo ni la crisis climática estaban en la agenda –mediática y política, sobre todo– como lo están hoy. Hace diez años, recuerda, “nos llamaban locas cuando hablábamos de la revolución de las renovables”. Pero ahora, insiste, el debate solo puede ser: renovables o renovables. “Lo que antes era radical –apunta– ahora es imparable”.

Activista de base y muy implicada en la realidad de lugares como la Amazonia peruana o la región del Mekong, en Asia, Saldaña llega a este puesto en un momento “crucial”. Así que, dice, “es un honor pero también un reto enorme poder empujar todo lo fuerte que se pueda desde aquí para liderar y diseñar el cambio, y para actuar, que es lo que está faltando”. En los aproximadamente cuatro meses que lleva en el cargo, ha visto cómo los temas en los que lleva trabajando tantos años llegan a las negociaciones y a los despachos del gobierno, pero sin la contundencia y la ambición que requieren.

Durante la entrevista, repite varias veces que estamos ante una emergencia: “Han mejorado muchas cosas pero falta ese sentimiento que yo comparo con que se te queme la casa; si eso pasa, yo no me quedo ahí sentada viendo qué decisión tomar. Lo que hago es que me levanto y me pongo a actuar: llamo a emergencias o aviso, me activo”. Eso es justo lo que considera que está faltando frente a la crisis climática.

En su diagnóstico, sostiene ese argumento con la esperanza y el optimismo que le dan algunos avances: “Se está entendiendo que la salud del planeta es nuestra salud pero nos falta una movilización global sin precedentes”, dice, y reconoce que le gustaría presenciar cómo el cambio climático lleva a la gente a las calles con la misma fuerza con la que lo ha hecho el feminismo o el “no a la guerra”.

¿Cuáles son esas señales de avance?

Por ejemplo, cuando la Agencia Internacional de la Energía dice, de repente, que no hace falta extraer más carbón, ni petróleo, ni gas natural, y plantea una hoja de ruta para la transición energética en la que las energías renovables son compatibles con el Acuerdo de París. Lo dice un organismo que hasta ahora apoyaba los combustibles fósiles. Esto fue muy importante.

Por otro lado, sentimos mucha alegría cuando el Tribunal de La Haya condenó a la petrolera Shell a reducir sus emisiones un 45%, responsabilizándoles de los derechos humanos presentes y futuros. Eso ha sentado un precedente que va a marcar un cambio.

Al mismo tiempo, vemos cómo la junta de accionistas de Exxon desafía a la dirección y consigue colar una candidatura climática en la junta directiva que apuesta por inversiones en renovables. Es otro gigante de los combustibles fósiles que de repente empieza a hacer un giro. Como Chevron: sus accionistas tumbaron un plan en favor de otro que apueste por las renovables.

Pueden parecer cosas curiosas, pero son importantes para el cambio que necesitamos. A la par, se está reactivando en las calles el movimiento de Fridays For Future que se había apagado por la pandemia.

Sin embargo, vamos muy lentos a la hora de ser contundentes con el abandono de los combustibles fósiles y la reducción de emisiones de dióxido de carbono a pesar de que el IPCC, la ONU, nos está hablando de una alerta roja para la humanidad. Pero eso no abre los telediarios; está costando que se comunique el tema con la intensidad y la urgencia que requiere.

Ponía como ejemplo el litigio climático contra Shell en Países Bajos. ¿Cómo pueden este tipo de procesos, como el que está abierto en España contra el Gobierno, acelerar la acción?

Los litigios son una herramienta cada vez más presente. Más allá de la acción directa y la movilización ciudadana en la calle, creo que tenemos que utilizar otro tipo de mecanismos que nos amparan y que esperamos que realmente signifiquen justicia climática. Desde Greenpeace, junto a Ecologistas en Acción y Oxfam Intermón –después se unieron la Coordinadora de ONG y Fridays For Future–, llevamos a los tribunales que la falta de ambición de los objetivos de reducción de emisiones que ha aprobado el Gobierno no llega ni a la mitad, según lo firmado en el Acuerdo de París.

La Ley de Cambio Climático era necesaria pero llega descafeinada: plantea una reducción de las emisiones del 23% para 2030 respecto a los niveles preindustriales. Eso no tiene nada que ver con lo que nos está pidiendo la comunidad científica, que habla de una reducción del 55%.

Como nosotros, hay muchos países con casos similares abiertos. En Australia, por ejemplo, se sentenció a su ministra de Medio Ambiente como responsable de las decisiones que tome para las generaciones futuras. Es la opción que tenemos ahora para seguir insistiendo ya que por otras vías no lo estamos consiguiendo.

En los últimos días se ha anunciado un recorte en el presupuesto del Ministerio de Transición Ecológica dentro de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). ¿Qué dice esto de la acción climática del Gobierno?

Los PGE que acaban de presentarse muestran cómo sigue sin apostarse por una transformación del sistema y una recuperación verde y justa. Se trata de unos presupuestos con una inversión muy grande. Si les sumamos la inversión del plan España Puede, estamos hablando de muchos millones de euros. Desde Greenpeace lamentamos mucho que haya cosas que se quedan fuera, como la transformación de la agricultura, dejando que predomine un modelo agroindustrial devastador. No entendemos que se tengan millones de euros y una oportunidad delante y se siga apostando por modelos que ya se ha visto que no sirven y que además están traspasando no solo la destrucción del medio ambiente sino también la vulneración de derechos humanos. También vemos que se sigue sin avanzar en la fiscalidad verde y justa.

Es importante que los PGE estén enfocados sobre el despliegue de las renovables, una movilidad sostenible, una transición justa y una rehabilitación de viviendas con el foco puesto en las personas vulnerables, y no sobre falsas soluciones.

¿Qué expectativas tiene sobre la COP 26?

Para empezar, es muy importante que esté muy bien representado el Sur Global. Nos consta que está siendo complicado asistir a esta cumbre para organizaciones sociales pero también para representantes de algunos gobiernos.

Vemos que las empresas de combustibles fósiles siguen teniendo mucha presencia. Recientemente, hemos sacado una iniciativa ciudadana europea para llegar al millón de firmas y poder evitar que estas sigan utilizando los patrocinios; que sigan metiéndose en las mesas de negociación y que sigan haciendo greenwashing. Esperamos que estas empresas tengan menos espacio en las mesas de negociación.

Además, los gobiernos siguen apropiándose de las narrativas ecologistas, sobre todo en Europa, donde hay gobiernos verdes y gobiernos más progresistas, pero sigue sin pasar nada. 

¿Y qué tiene que pasar en esta cumbre?

Lo primero: que haya acuerdos globales para revisar los compromisos de reducción de emisiones. Seguimos sin llegar a las cifras que necesitamos. Rusia, China o Estados Unidos ni siquiera han hecho sus deberes todavía para llegar a esta COP. Y hay países, como España, que llegan con porcentajes muy bajos. La Unión Europea llega con un 55%, pero pensamos que la UE o los países más desarrollados deberían impulsar un 65% y llegar a él en 2040. Tienen que dar señales rápidas, son los países que tienen más músculo para hacerlo. 

Otra cosa que tiene que pasar es una apuesta importante por abandonar realmente los combustibles fósiles sin falsas soluciones. Y el desbloqueo de los 100.000 millones de dólares anuales para financiación climática destinados a aquellos países que no tienen esos recursos. Países como Estados Unidos y Canadá están bloqueando ese dinero, que se firmó en el Acuerdo de París. Sin dinero, muchos países no van a poder transformarse.

También tiene que haber una apuesta por la deforestación cero y la restauración de los ecosistemas, porque van a jugar un papel importante en toda esta transformación. Si no cuidamos la biodiversidad, tampoco vamos a conseguir esa reducción de emisiones. Otro tema importante: el cambio a una economía climática. Todos los flujos financieros tienen que ir en la dirección de cumplir el Acuerdo de París. El Banco Santander sigue invirtiendo en la destrucción de la Amazonia y el BBVA sigue apostando por el carbón en otros países de Europa. Eso tiene que cambiar, el viraje hacia una economía climática es fundamental.

Aunque es algo de lo que se hablará menos, también debe promoverse la sostenibilidad de la agricultura. Por último, hay dos artículos del Acuerdo de París, el 6 y el 17, que está muy abiertos. El 6 deja mucho espacio para las falsas soluciones, y hay que tener mucho cuidado con esto, con todo el mercado de la compensación de emisiones. Las compensaciones y la captura de carbono son trampas. Queremos reducciones reales, no que los países estén jugando con mercados de emisiones. El artículo 17 habla de los estándares y la transparencia: los reportes por país deberían ser iguales, con unos reportes comunes para que de alguna forma podamos ver que vamos juntos y que hay una gobernanza global en este sentido, apostando por salvarnos de esta emergencia climática.

¿Qué papel va a tener la sociedad civil?

Uno fundamental. No nos engañemos, una cosa es lo que nos gustaría ver en la COP y otra cosa en lo que ocurra allí. La COP no deja de ser una oportunidad enorme donde se juntan todos los gobiernos a negociar pero tenemos un papel muy importante de seguir impulsando un liderazgo centrado en la vida, amplificar mucho el concepto de activismo. Ahora mismo necesitamos que todas seamos activistas desde nuestro lugar y vamos a seguir observando a dónde van los flujos financieros.

Tenemos un papel muy importante de diálogo con el territorio, sobre todo ahora con la implantación de las renovables. Son los años más importantes de esta transición ecológica y los costes no pueden recaer de nuevo en las personas más vulnerables. Creo que la sociedad civil tiene que estar muy atenta a esto y denunciarlo. Y también creo que tenemos que mostrar la hoja de ruta, el camino. Las soluciones están ahí. Tenemos que insistir en que hay alternativas, que estamos a tiempo y que es importante implementarlas.

Antes de la COP de Glasgow hay varias manifestaciones, también está la Cumbre Alternativa de los Pueblos, que será online. Ya está planteado lo que se llama el Acuerdo social de Glasgow, que servirá para acelerar la acción necesaria después de la COP.

También se ha puesto en marcha una asamblea ciudadana. Este tipo de iniciativas comienzan a estar muy presentes. Usted forma parte del grupo de especialistas que dará apoyo a la Asamblea Ciudadana para el Clima de España que arrancará el 20 de noviembre. ¿Cómo se puede impulsar una acción climática real a través de este mecanismo?

Ya hay algunos análisis hechos sobre las asambleas de este tipo en otros países europeos y hay de todo. Así que hay que quedarse con aquellos modelos que han puesto realmente en valor el rol protagonista de la ciudadanía, que han traído mensajes potentes y que se ha dejado que estos fuesen vinculantes.

Desde Greenpeace hemos hecho alegaciones a la orden ministerial publicada por el Gobierno para la Asamblea Ciudadana para el Clima de España y, de momento, estamos a la expectativa. Necesitamos entender cómo va a funcionar, si vamos a poder trabajar en cosas concretas que sirvan para transformar, que es lo que realmente necesitamos. Ya no necesitamos seguir hablando y dialogando: hay que ir a cosas concretas, fechas y números concretos. Veremos si las preguntas que se lanzan a esa asamblea son suficientes; si la información que se comparte, el espacio y el tiempo también lo es. Se hablaba de cinco sesiones y en Greenpeace consideramos que quizás no es suficiente.

Tienen que existir estos espacios de participación y tienen que ser lo más vinculantes posibles con la acción gubernamental. La sociedad civil tiene que ser protagonista de este cambio.

Cada vez se habla menos de negacionismo y más de retardismo. ¿Qué peligros tiene esto último?

El peligro principal es que retrasa la acción. Todos estos “ismos” –negacionismo, depresismo, colapsismo…– al final se centran en lugares de inacción; unos en el futuro, otros en lo negativo, pero esto no nos sirve. Todo lo que no sea contribuir al cambio es perder el tiempo.

¿Quién retrasa la acción climática en España?

Un ejemplo concreto lo estamos viendo con la factura de la luz. Yo siempre pongo el foco en las empresas de combustibles fósiles, pero las eléctricas siguen jugando su juego, aunque el mercado ya les ha dicho que tienen pérdidas y que tienen que apostar por las renovables. Lo saben, pero quieren seguir en un modelo en el que pongan las reglas al juego. En ese juego, están Ibedrola, Endesa, Naturgy, la petrolera Repsol o Enagás. Todas ellas se agarran a un modelo obsoleto para ver cuánto tiempo pueden conseguir que ese modelo permanezca. Lo hacen para su propio beneficio y quienes estamos enfrente les decimos que no, que ahora de lo que se trata es del bien común.

Hay una lucha continúa entre el bien común –que pone la vida en el centro– y su propio beneficio –que se centra en el dinero–. Se están vulnerando derechos humanos y estamos jugando a ver la energía como un producto, o el agua, cuando deberían verse como derechos fundamentales. Las grandes empresas siguen ahí pero no les va a quedar otra que cambiar. Eso lo saben. Mientras tanto, nos complican que la transición se acelere y se acelere bien, que pueda recaer en otro tipo de empresas –pequeña y mediana empresa–, en el mercado social, en autónomos que quieran acceder al dinero europeo y formar parte de la transición ecológica. 

Durante toda la entrevista ha hablado de falsas soluciones. ¿Cuáles son?

Quizás la más gorda o lo que ahora mismo está jugando un papel muy importante es el gas fósil [llamado comercialmente gas natural]. No deja de ser fósil y se está vendiendo de todos los colores. Creo que el lenguaje a veces dice mucho; es importante hablar de gas fósil y de gas renovable y dejarnos de listas de colores que impiden que la ciudadanía entienda de qué estamos hablando. Si me dices gas verde, azul, rosa y amarillo no llegamos a entender todos los matices.

En invierno, el gas va a tener un papel importante sobre la factura de la luz. Está marcando el precio porque contamina CO2 y hay que pagar por ello. Eso está bien, pero tenemos un mercado eléctrico que es mayorista y que se basa en que se paga lo que más coste tiene. Y esto no puede ser cuando tenemos las renovables ahí, que no tienen esos costes, o tenemos fuentes como la nuclear o la hidroeléctrica que ya están totalmente amortizadas porque fueron muy subvencionadas en su momento con el consecuente beneficio para las grandes, y que siguen ahí. 

Luego, el hidrógeno va a jugar un papel durante un tiempo y siempre que esté producido con materia prima renovable y sea renovable va a jugar un papel importante, si se produce a través de la electrólisis del agua o la gasificación de biomasa o residuos. Hay que darle un uso acotado, al transporte de carreteras o vehículos pesados, por ejemplo, que es donde quizás no se puede llevar a cabo la electrificación. Si esto lo empezamos a teñir de falsas soluciones y de trampas, entonces el hidrógeno puede servir para perpetuar el gas fósil porque para producir el hidrógeno se necesita el ciclo combinado [coexistencia de dos ciclos termodinámicos en el mismo sistema, uno a través del vapor de agua y otro a través de la combustión].

En cambio, tenemos un montón de soluciones sobre la mesa: energía renovable integrada, aprovechamiento del almacenamiento disponible, electrificación, eficiencia, la reducción de consumo, la gestión de la demanda, la participación ciudadana con comunidades energéticas y autoconsumo… Tenemos pasos a dar y sin embargo hacemos una apuesta enorme de inversión en el hidrógeno y en el gas. Por eso hablamos de falsas soluciones: porque nos retrasan de dar otros pasos importantes. 

Además, el 39% de la factura del gas que pagamos en España se va a la infraestructura gasista. Esto es un dato importante porque Enagás sigue intentando conseguir fondos europeos para proyectos que sigan sosteniendo esas infraestructuras de gas de las que ahora mismo estamos usando el 50%, la mitad. Así que vamos a invertir en un sistema que realmente reduzca las emisiones. 

21/10/2021

Publicado enMedio Ambiente
Choque energético global: "burbuja verde" de 150 millones de millones de dólares

En forma apocalíptica, la revista globalista neoliberal The Economist (https://econ.st/3ASnhcC), vinculada con los intereses de la Banca Rothschild, proclama "el primer gran choque energético de la era verde: existen graves (sic) problemas con la transición a la energía limpia" (sic).

Hasta la flemática reina Isabel II de Inglaterra comentó muy molesta que el mundo habla mucho, pero no implementa la "economía verde" que, como los fallidos Covax/Gavi (https://bit.ly/2YXqCtO), forma parte del proyecto del "gobierno mundial" de la monarquía neoliberal británica.

The Economist sintetiza lo archisabido sobre el alza antigravitatoria de 95 por ciento (sic) del precio de la canasta de petróleo, carbón y gas, mientras Gran Bretaña regresó a las centrales eléctricas de carbón (¡megasic!), por lo que The Economist juzga que "sin reformas rápidas (sic) habrá más crisis energéticas y, quizá, una revuelta (sic) popular contra las políticas climáticas".

Según The Economist, que naturalmente defiende los plutocráticos intereses de la bancocracia globalista, la grave crisis se debe a "tres problemas":

  1. "Las inversiones en energía son la mitad de lo que deberían ser para alcanzar el cero neto en 2050", por lo que los "combustibles fósiles, que satisfacen 83 por ciento de la demanda energética primaria", deberán ser reducidos "hacia cero". ¿Que harán de aquí a 30 años sin gas, que es el "estabilizador de apoyo" de las intermitentes energías renovables?
  1. La geopolítica no pierde su eterna guerra de propaganda contra el "autocráticopetro-Estado" Rusia, fuente de 41 por ciento de las importaciones de gas” y cuya "influencia crecerá conforme abra el gasoducto NordStream2 y desarrolle mercados en Asia". The Economist incita a las "pudientes (sic) democracias a abandonar la producción de combustibles fósiles".
  1. "El diseño defectuoso (sic) de los mercados energéticos", en un "nada confiable mercado spot" que, no lo dice, es el magno incitador de la especulación financierista de entrega inmediata.

Como antítesis a The Economist, vale la pena detenerse en los muy solventes axiomas geoenergéticos del zar Vlady Putin (https://bit.ly/3FRdgQL) cuando de nueva cuenta Prometeo ha sido encadenado (https://amzn.to/3aHDruD) por los globalistas financieristas y su especulativa "burbuja verde".

Daniel Paul Goldman, de Asia Times, alertó juiciosamente sobre una "burbuja verde" por 100 millones de millones de dólares (https://bit.ly/3DI2IRS), mientras Mark Carney, ex gobernador del Banco de Inglaterra, ahora desempolvado como "enviado especial" de la ONU para Finanzas y Acción Climática, en una bombástica entrevista con Libby Casey, del Washington Post (https://wapo.st/2XhcZVE), no ocultó que el sector financiero y los bancos privados (sic) tendrán la tarea de forzar al mundo a la economía verde del "carbón neutral", mediante la "tubería" (plumbing) del sistema financiero para alimentar la "burbuja verde" notoriamente especulativa, en detrimento de las inversiones de la economía productiva: "es el conductor fundamental de cada decisión para las inversiones o para la decisión de empréstitos", por lo que la COP26 requiere de "mucho dinero", será una "enorme inversión en todo el mundo de entre 100 y 150 millones de millones de dólares de finanzas externas en las próximas tres décadas".

Será por medio del financierismo, el verdadero poder de Global Britain desde La City, que erradicará los combustibles fósiles con la "metodología de inversiones" ESG: Ambiente/Social/Gobernanza. The Economist también proyecta el financiamiento de la "burbuja verde" entre 4 y 5 millones de millones de dólares al año, es decir, entre 120 y 150 millones de millones de dólares en 30 años, fecha final para el "carbón neutral" (https://bit.ly/3DHZDRU).

Cual su costumbre supremacista, la monarquía globalista neoliberal de Gran Bretaña da línea neomaltusiana, imponiendo su agenda globalista financierista con disfraz "verde", y resetea su unilateral "nuevo orden mundial" mediante su reingeniería sicobiologista para avanzar la agenda de "Global Britain" (https://bit.ly/2Z1UAgn).

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Asesinato del presidente de Haití: Washington en las sombras

En el Mar Caribe, en la zona central de las Antillas, se encuentra situada la isla de Haití. Considerado el país más pobre del continente americano, que comparte el tercio occidental del territorio insular con República Dominicana.

Un país presente en el análisis internacional, ya sea por temas de inestabilidad social, migratorios, catástrofes derivadas de fenómenos naturales, como también tragedias políticas, como fue el asesinato, en julio de este 2021 del hasta entonces presidente Jovenel Moïse. Haití fue el primer país de Latinoamérica en independizarse, a principios del siglo XIX (1804) a través de un singular proceso revolucionario, que combinó el abolicionismo de la esclavitud de la población negra y la independencia política del dominio francés. Una rebelión de esclavos dirigida por el político y militar François Dominique Toussaint L´Ouverture junto a líderes como Jean Jacques Dessalines quien proclamó, el año 1804, la independencia de esta zona occidental de la Isla La Española denominándola Haití (Tierra de Montañas) en homenaje a los habitantes originarios de la isla (1)

Esta tierra de montañas, surcada de dificultades medioambientales, en la actualidad con un 95% de deforestación, que facilita que fenómenos naturales como tormentas tropicales generen graves inundaciones, unido al incremento de suelos poco fértiles debido a la erosión. A pesar de ello, Haití sigue siendo un territorio de gran importancia geoestratégica. Esto, debido a su proximidad a Estados Unidos y el interés de éste, a su vez de controlar a Cuba, vecino marítimo inmediato de Haití y paso marítimo y aéreo intermedio a la República Bolivariana de Venezuela. Ambos países sometidos a una política de máxima presión por parte de Washington.

Un Estados Unidos con presencia de Organizaciones No Gubernamentales y Fundaciones como la del ex presidente Bill Clinton con fuerte influencia en la vida económica y política en Haití (2) que genera distorsiones políticas, económicas y sociales. Un marcado incremento de la corrupción, catalizando la crisis política y socioeconómica en la frágil república antillana. Donde es una realidad la falta de instituciones estatales, que den cuenta de la satisfacción de las necesidades de su población. Todo ello unido al agravamiento de la lucha entre los principales grupos criminales (3), comotambién el crecimiento de la emigración, comercio de armas y contrabando de drogas; que han encendido las luces de alarma del imperio y al mismo tiempo, ensombrecen cualquier información relativa al asesinato del presidente Moïse, por el fondo enmarañado que cubre todos estos fenómenos.

Jovenel Moïse fue ejecutado el 7 de julio del año 2021, en su propio domicilio, donde además resultó herida su esposa Martine. En un crimen cometido a manos de una veintena de mercenarios – militares colombianos contratados por la empresa Counter Terrorist Unit Federal Academy (CTU) radicada en Miami y dirigida por el venezolano antichavista, cercano al presidente colombiano Iván Duque, Antonio Emmanuel Intriago y dos haitianos de nacionalidad estadounidense. Mercenarios que recibieron entrenamiento militar en Estados Unidos, así confirmado por el propio Pentágono, en el marco de los programas de cooperación en seguridad con el Ejército colombiano (4). Incluso, algunos de los detenidos habrían trabajado para la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos y el FBI, lo que hace poco probable que no se supiera en las altas esferas políticas norteamericanas el plan de magnicidio que se llevó a cabo.

Se ha señalado que el autor intelectual del asesinato sería el médico estadounidense de origen haitiano, Christian Emmanuel Sanon, radicado en Florida – tierra fértil de mercenarios, exiliados ultraderechistas y donde se han fraguado ataques permanentes contra países latinoamericanos – quien se habría contactado con el jefe de Seguridad del palacio presidencial en la capital haitiana, Dimitri Herard, quien presenta numeroso viajes a Bogotá, Panamá y Miami las semanas previas al asesinato de Moïse. Trascendió, según información entregada por la Agencia AP que Sanon habría sido abordado, en Florida, por personas que decían representar a los Departamentos de Estado y Justicia de Estados Unidos que querían ponerlo como presidente de Haití sin especificar que se quería matar a Moïse (5)

Por su parte Martine Moïse, la ex primera dama de Haití acusó a la oligarquía de su país de estar detrás del asesinato de su esposo (6) Una oligarquía férreamente unida a Estados Unidos y Francia y que se había opuesto a las tentativas de cambio dadas a conocer por Moïse a quien sindicaban como usurpador, pues no había cesado en su cargo el día 7 de febrero del 2021 como se supone estaba establecido. Los medios de comunicación proestadounidenses y los propios medios del país del norte americano evitan declaraciones públicas sobre versiones relativas al asesinato de J. Moïse, en parte por los propios vínculos que Moïse tenía con ese país. No hay discusiones significativas sobre este tema, lo que atestigua el interés de las elites políticas haitianas leales a Washington, por ocultar las verdaderas causas y posibles responsables del crimen, los que idearon, financiaron y llevaron a cabo este magnicidio.

Recordemos, que inmediatamente después del crimen, el gobierno de Joe Biden envió a sus representantes políticos y militares, incluso un grupo especial del FBI, para así brindar “asistencia consultiva” a las recién nombradas autoridades haitianas, presididas actualmente por el primer ministro en ejercicio, Ariel Henry, a fin de llevar a las fuerzas políticas controladas por Washington al liderazgo del país. El primer ministro de Haití, Ariel Henry (nombrado el día 5 de julio del 2021, dos días antes del asesinato de Moïse) tuvo un breve período de incertidumbre durante el cual el primer ministro interino, Claude Joseph, solicitó incluso la intervención de tropas norteamericanas – que se estudió seriamente según lo declaró la vocera de la Casa Blanca Jenn Psaki – pero, todo se diluyó con la presión internacional que inclinó la balanza por Henry, confirmándolo en su cargo el día 20 de julio, con la orden sotto voce, de constituir una base política fiel a Washington.

Un Henry, que el pasado 29 de septiembre destituyó a los nueve miembros del Consejo Electoral Provisional (CEP) tras acusarlos de «partidistas». Una decisión que posterga las elecciones planificadas para el día 7 de noviembre, que coincidiría con un llamado a un referéndum, que modifique la actual Constitución. Una decisión que viola el llamado “Acuerdo de Gobernanza Pacífica y Eficaz” firmado entre Henry y más de un centenar de organizaciones políticas haitianas, firmado un par de semanas antes de la destitución de los miembros del CEP y que convocaba a elecciones para mediados del año 2022.

Ariel Henry con estudios de medicina en Francia y Estados Unidos, está ligado a la Iglesia de los Santos de los últimos Días (mormones) incluso ha sido acusado de complicidad en el asesinato de Jovenel Moïse, que ha decidido adelantar las elecciones presidenciales y al mismo tiempo modificar la constitución, tal como lo quería un cuestionado Moïse. A este se le acusaba de buscar mecanismos políticos, para garantizar la impunidad de miembros de su gobierno acusados de corrupción y apoyar a multinacionales interesadas en la explotación de oro y plata en este país de 27.750 kilómetros cuadrados, dando un marco constitucional que diera a la presidencia la potestad, para decidir sobre concesiones mineras, garantizando esa explotación extranjera. La interrogante es si la nueva constitución planteada tendrá o no esos elementos favorables a multinacionales extranjeras.

La totalidad de los hechos disponibles, la historia de intervenciones, agresiones, generación de inestabilidad, apoyo a magnicidios y financiamiento a procesos golpistas en toda Latinoamérica en que Estados Unidos ha sido el actor principal, nos indica que Washington ha trabajado para elaborar un escenario de cambio favorable a sus intereses en Haití. Una realidad que ha consistido, fundamentalmente, en un fuerte socavamiento de la situación política interna previo al magnicidio de Jovenel Moïse – quien ya no servía a los intereses de Washington en virtud de situarse fuera del control y demasiado expuesto en sus vínculos con la corrupción , el despojo a las clases más desfavorecidas y su estrecho vínculos con las bandas armadas (7) – y que continua hoy bajo la exigencia de fijar elecciones que favorezcan a las agrupaciones pronorteamericanas y donde el cambio constitucional favorezca y consolide el dominio extranjero de las riquezas que aún posee Haití. Una campaña que ha significado, la destitución de funcionarios que significan un freno a las intenciones del actual primer ministro, la desorganización del sistema de gobierno impulsando el poder de las fuerzas pro-estadounidenses.

Washington, a través del trabajo de zapa desarrollado por la OEA y su secretario general, el uruguayo Luis Almagro se ha dedicado a estudiar la reacción de potencias críticas a la injerencia norteamericana en Haití, como también las organizaciones internacionales, con el fin de ir ajustando el plan de hegemonía, que le permita modificar aquellos puntos que frenen el objetivo de dominio total de Haití, sin generar críticas regionales ni mundiales. La idea es llevar adelante un plan de dominio, que sirva para implementar sus “revoluciones de colores” en otros países de Latinoamericana signados por el signo de intervención del imperialismo: Cuba, Nicaragua y Venezuela u otros que se salgan del derrotero determinado por la idea y acción de dominio de la potencia del norte. Haití parece haber sido el campo de experimentación que permita asesinar a otros mandatarios de nuestro continente. Y ahí, como siempre, en las sombras, agazapado, se encuentra la mano de Washington

Notas:

  1. Una independencia en lo formal, pues el propio Dessalines derivó en Emperador, eliminando a la población blanca que había quedado en la isla y dando comienzo a un enfrentamiento secular con la minoría mulata de la isla. Ejército, una elite mulata y la mayoría negra serían los ejes de enfrentamiento en un Haití, que pasaría por múltiples golpes de estado, intervención militar por parte de Estados Unidos (entre 1915 a 1934) el dominio extranjero monopólico de su comercio junto a la dictadura de los Duvalier entre 1961 a 1986. Generando una crónica pobreza en este país, que sólo comenzaría a tener gobiernos civiles a partir de 1991 cuando asume Jean Bertrand Aristide, quien es derrocado y por la presión internacional nuevamente vuelve a ejercer su cargo. Tras Aristide se suman Boniface Alexandre, René Preval, Michel Martelly, Jocelerme Privert y Jovenel Moïse, quien resulta asesinado en julio del año 2021.
  2. El Diario The Wall Street Journal en un interesante artículo titulado “La Fundación Clinton y los contratos en Haití” da a conocer que Bill Clinton y su Fundación fue nombrado copresidente de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití. Y, en ese papel el Departamento de Estado norteamericano empezó a dirigir a los interesados en competir por los millonarios contratos en el país a la Fundación Clinton, en una postergada reconstrucción de Haití tras la tragedia humana y económica del terremoto del año 2010. https://www.wsj.com/articles/SB11689363469961823294104580506600474644786
  3. Existe una banda armada denominada G-9 an Fanmi e Alye – en creolé su significado es Grupo de los 9 en familia y alianza – que tiene su campo de acción en la capital haitiana con actividades de contrabando, venta de drogas, secuestros, y asesinatos.
  4. Según una investigación del gobierno de Haití y la comisión integrada por la Dirección Nacional de Inteligencia y la policía colombiana junto a Interpol, los acusados y detenidos por el magnicidio recibieron las órdenes de asesinar a Moïse tras una reunión tres días antes del crimen con el exfuncionario del Ministerio de Justicia haitiano Joseph Felix Badio. Se sindica también la participación del médico haitiano-estadounidense Christian Emmanuel Sanon, de 63 años y afincado en Florida y del senador opositor a Moïse, John Joel Joseph quien habría facilitado las armas y el facilitar la complicidad de los agentes de seguridad que protegían al asesinado presidente. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57858636
  5. https://www.larazon.es/internacional/20210713/hmnuqizckzbx5ngyqhw4mq5q7u.html
  6. https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210710-haiti-moise-asesinato-eeuu-tropas
  7. En un interesante trabajo titulado “Haití: el asesinato de Moïse y la política de río revuelto señala que “En el plano internacional, y en particular desde el año 2019, Moïse estrecharía su vínculo con los Estados Unidos y la administración Trump, convirtiéndose en un lobista de los intereses norteamericanos en los organismos regionales como la OEA, reconociendo al autoproclamado Juan Guaidó como presidente “encargado” de Venezuela, abandonando la plataforma energética Petrocaribe, torpedeando espacios de Integración regional como la CARICOM y manifestando apoyo y simpatía por diversos regímenes neoliberales y paramilitares del continente. Esto le daría una suerte de carta de inmunidad, y le garantizaría su blindaje internacional” Cosa que finalmente le fue negado y con ello se dio paso a la autorización tácita de su ejecución. https://www.cadtm.org/Haiti-el-asesinato-de-Moise-y-la-politica-de-rio-revuelto

15/10/2021

Artículo de SegundoPaso ConoSur

Publicado enInternacional
Los horizontes autonomistas del movimiento mapuche

La elección de Elisa Loncon como presidenta de la Convención Constitucional chilena es el emergente de un largo proceso de organización y lucha de la población mapuche, que mediante diferentes estrategias, más gradualistas o más radicales, fue posicionando la cuestión de la autonomía y, más recientemente, del Estado plurinacional. Esta dinámica política constituyó una suerte de «otra transición» dentro de la Transición posdictadura.

 

Las nuevas problemáticas identitarias

Un momento marcó un punto de inflexión en la trayectoria del movimiento mapuche: alrededor de las 15:20 horas del 4 de julio de 2021. Concluida la segunda ronda electoral para escoger la mesa directiva de la Convención Constitucional, la mayoría del cónclave votó a favor de Elisa Loncon para conducir, en una primera etapa, la redacción de una nueva Carta Magna para Chile. Loncon proviene de una familia vinculada a los movimientos que impulsaron las «recuperaciones de tierras» durante la Reforma Agraria en las décadas de 1960 y 1970, aunque su historia se vincula al ñidolongko Loncomil, quien resistió a las fuerzas militares de Ejército de Chile en la ribera del río Malleco junto con Kilapan, hijo de Mañilwenü, en 1860. Este episodio histórico fue denominado por la historiografía «Ocupación de la Araucanía»1

En su discurso del 4 de julio, Loncon propuso una ruta como horizonte para conformar un nuevo tipo de república que incluya la interculturalidad. La presidenta de la Convención señaló: «mandarles un saludo a los niños que nos están escuchando: se funda un nuevo Chile, plural, plurilingüe, con todas las culturas, con todos los pueblos, con las mujeres, con los territorios. Ese es nuestro sueño para escribir una nueva Constitución»2.

En paralelo, desde principios de 2021, el movimiento mapuche partidario de la autodeterminación, encabezado por la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco (cam), Resistencia Mapuche Lafkenche (rml), Resistencia Mapuche Malleco (rmm) y Weichán Auka Mapu [Lucha del Territorio Rebelde], impulsó una oleada de «recuperaciones de tierras», que incluyó el uso de la violencia política contra maquinarias y camiones forestales, y también el incendio de casas de agricultores y cabañas de turismo. Bajo los marcos ideológicos desarrollados por la cam, que promueve el «control territorial como ejercicio de la liberación nacional», el movimiento favorable a la autodeterminación hizo uso de la violencia en el marco de lo que consideran sabotajes al capitalismo. 

Los movimientos gradualistas y rupturistas han contribuido a la acumulación de fuerzas para la «liberación nacional» del pueblo mapuche. Este último concepto, incorporado en la década de 1990 por la organización Aukiñ Wallmapu Ngulam [Consejo de Todas las Tierras] –aunque debatido en la década anterior entre los jóvenes de la organización Ad Mapu–, creció dentro del movimiento, aunque solo se tornó hegemónica con la creación en 1998 de la cam. La cam fue un catalizador de nuevas ideas que en el plano teórico fueron debatidas por el partido mapuche Wallmapuwen y su equipo de intelectuales en la primera década del nuevo milenio3

Desde nuestro punto de vista, fue como consecuencia de la acción colectiva de la cam, más específicamente de sus estrategias de «recuperaciones de tierras» y edificación del «control territorial como ejercicio de la liberación nacional», que incluye formas de acción directa como la quema de camiones y de maquinaria forestal –«símbolos del capitalismo forestal»–, que el concepto de «liberación nacional» se fue volviendo hegemónico en la discusión en el seno del pueblo mapuche. Sin embargo, en los últimos dos años, algunos hechos de violencia sobre civiles y detenciones de miembros del pueblo mapuche derivaron en hechos delictivos, que fueron criticados por los miembros del propio sector rupturista del movimiento. 

Al movimiento mapuche se unió una corriente autonomista «desde abajo», que transitó de las «recuperaciones de tierras» a las del territorio como ejercicio de poder4. Coincidió con la hegemonía del modelo neoliberal en América Latina, propiciado por dictaduras militares y gobiernos democráticos entre las décadas de 1980 y 1990. El historiador, antropólogo y sociólogo José Bengoa ha llamado este proceso «emergencia indígena en América Latina», debido a la irrupción de las identidades de los pueblos originarios, lo que favoreció la expansión de un movimiento «panindigenista» basado en una «reinvención» de la cuestión indígena que combina urbanidad y ruralidad5.

La gran revuelta indígena en América Latina transformó la situación política de los pueblos originarios y ha insertado la disputa por la historia como fundamento de sus horizontes políticos. Se trata de una suerte de «invención de la tradición» como la que han desarrollado todos los movimientos que se plantean en el marco de la reconstrucción de una nación. En el caso de la cam, lo vemos en la revalorización del weichafe [guerrero] como elemento protagónico en el movimiento rupturista, así como en la del papel de las autoridades tradicionales6

Estas últimas hacen alusión a los conductores y conductoras del pueblo mapuche: longko (cabeza jefe de una comunidad), werken (vocero), machi (autoridad sanadora). Cada comunidad tiene un longko, y el conjunto de las comunidades conforma el Wallmapu, el conjunto de la nación mapuche7. En este marco, se ha producido también una descolonización de nombres y apellidos: los nuevos nacimientos reciben nombres en mapuzungun. Esta es una muestra de lo que se conoce como «orgullo de ser mapuche», resultado del accionar del movimiento, que ha incrementado la pertenencia étnica en los últimos años8. Para los mapuche, a todos los seres y espacios de la naturaleza se les asigna un alma que armoniza con el resto de las vidas existentes en Wallmapu. Según Elicura Chihuailaf: «nuestra existencia se afirma en dos grandes normas que regulan a la gente entre sí y a la gente con el medio natural que lo rodea. Son los conceptos de Nor y Az». El primero refiere a las pautas de la relación que debe tener la gente con la naturaleza y sus componentes, mientras que el segundo apunta al reconocimiento y la determinación del origen biológico y familiar de cada mapuche. Esto último permite articular la relación de cada familia con su lugar de origen, cimiento de los Lof, que luego del proceso de reducción territorial derivaron en lo que la Ley Indígena de 1993 catalogó como «comunidades».

A efectos de comprender los recientes debates internos del pueblo mapuche, es necesario distinguir las comunidades tradicionales, que derivaron de los títulos de merced post-Ocupación de la Araucanía, de las nuevas comunidades creadas al amparo de la Ley Indígena 19.253 de 1993, que permite la asociación de personas mapuche que se postulan para la compra de tierras no exclusivamente en sus territorios originarios, lo que ha sido fuente de nuevas controversias en el seno del pueblo mapuche. Por un lado, se «recuperan» tierras, pero por el otro, se rompen las normativas del equilibrio sobre la base del Az Mapu (sistema jurídico mapuche), al insertar a personas mapuche provenientes de otras identidades territoriales en territorios a los que no pertenecen desde perspectivas cosmológicas9. Esto ya había sucedido, sobre todo durante la Ocupación de la Araucanía, cuando ciertas familias tomaron la decisión de relocalizarse debido a la violencia estatal10.

La reciente elección de la Convención Constitucional demostró la fuerza del voto mapuche en sus territorios. Sin embargo, la misma elección –parafraseando al dirigente Adolfo Millabur, quien señaló que «mapuche vota por mapuche»– demostró que es muy relevante la fuerza de los mapuche que no viven en Wallmapu, sino que habitan en las grandes ciudades fuera del territorio mapuche. Así, las cifras de población mapuche que vive fuera de Wallmapu han llevado al movimiento a pensar sobre su realidad y sus formas de construcción política. De esta forma, un sector comenzó a reflexionar sobre la plurinacionalidad o la autonomía regional como un camino plausible para desarrollar los derechos colectivos en una perspectiva de autodeterminación11. Pero también se planteó la posibilidad de un retorno al país mapuche para construir el control territorial. Con esto último creemos que se relaciona el reciente asesinato del miembro de la cam Pablo Marchant en un enfrentamiento con Carabineros de Chile durante una «recuperación de tierras» en el fundo Santa Ana de Forestal Mininco12.

Los debates sobre la autodeterminación

La autonomía ha dejado de ser una moda o un reclamo aislado para los pueblos indígenas. Para Miguel González y Aracely Burguete Cal y Mayor, este concepto debe ser visto como polisémico; proponen pensar en «las autonomías» como una imagen multicolor, con variables de contenidos y significados culturalmente construidos. Este paradigma, comprendido como parte de los procesos de descolonización, puede ser planteado en el marco de una imagen más amplia: la de los derechos humanos.

Puestas en debate en la Declaración de Barbados de 1971 y luego en la legislación del Régimen de Autonomía Regional de Nicaragua con la Revolución Sandinista, las autonomías permitieron avanzar en la discusión sobre los nuevos derechos que portan los pueblos indígenas. Así, desde la década de 1980, las dirigencias fueron creando marcos políticos, jurídicos y simbólicos para avanzar hacia la libre determinación13.

Los mapuche, no ajenos a estos debates, decidieron avanzar hacia un proyecto de «carácter histórico» –como llamaron a la autodeterminación–. En palabras de José Mariman, estos nuevos postulados difieren de la reivindicación de la tierra del siglo xx; no obstante, las experiencias de las comunidades que refuerzan la concepción de autonomía fueron las «recuperaciones de tierras» bajo las reformas agrarias y los asentamientos. Para Mariman, el concepto de «autonomía» no es homogéneo, trasluce un debate interno en la «sociedad política» mapuche, que nos habla de la existencia de un discurso que pone el énfasis en lo etnocultural o en las tradiciones cuando se imagina un futuro para los mapuche14.

Ahora bien, ¿qué se entiende por autodeterminación? En 1983, en la Tercera Asamblea Nacional del Pueblo Mapuche convocada por Ad Mapu, se señaló: «la Ocupación significó la interrupción del proceso de desarrollo de nuestro pueblo y el arrinconamiento de nuestra población en reducciones indígenas». En los puntos siguientes, la Asamblea se pronuncia a favor de la «autonomía y autodeterminación de nuestro pueblo en cuanto a que debemos ser gestores y protagonistas de nuestro propio proceso de desarrollo» y concluye sosteniendo los deseos de «participar en la redacción de una nueva Constitución Política que resguarde y garantice nuestros derechos y patrimonio cultural de acuerdo con nuestra identidad étnica»15. En 1985, en la revista Nütram –órgano ideológico de Ad Mapu–, se plantea: «un mapuche sin tierra no es un mapuche».

Años después, en una conversación con Ana Llao, dirigente de Ad Mapu, ella recordaba cómo se fue planteando la necesidad de una nueva Constitución que reconociera a los mapuche como sujetos de derechos16. La presión en el interior de Ad Mapu por hacer cumplir los compromisos del candidato a la Presidencia de la Concertación de Partidos por la Democracia, como el reconocimiento constitucional, la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (oit) y la creación de una normativa de protección y fomento de la identidad, buscó concretar un compromiso de la oposición a la dictadura, en el marco de una oleada democratizadora a escala global17.

La Ley Indígena de 1993, no exenta de visiones coloniales, diseñó políticas de afirmación que permitieron un desarrollo de la población mapuche sobre la base de la inserción educativa, el apoyo económico a estudiantes, el fomento de las artes y la inserción en el sistema educativo sobre la base de políticas de afirmación identitaria. A casi 20 años de esa ley, es factible pensar que los nuevos desafíos asociados a la politización de la identidad se relacionan con dos nuevas realidades: el auge del movimiento autonomista y las políticas de afirmación. Ambos, suscritos a un modelo económico que se constituye en la desigualdad y la diferencia, han terminado por crear un marco político en el que los miembros con pertenencia étnica son incorporados bajo el neoliberalismo sin ser sujetos de derechos y con dificultades de insertarse en un modelo que se basa en la desigualdad. Esto último potenció el movimiento extrainstitucional, que fue logrando, en los primeros siete años de la transición democrática, mayor peso político18. Desde 1990, con la fundación de Aukiñ Wallmapu Ngulam, la autodeterminación continuó afirmándose como horizonte político para el pueblo mapuche. Esto puede ser visto como la «otra transición» a la democracia, ya que Aukiñ Wallmapu Ngulam reforzó la perspectiva de que fuesen las comunidades las que sustentan el proceso político mapuche y que sus liderazgos tradicionales encabezaran el proyecto de «liberación nacional» mapuche.

Desde esa perspectiva, impulsaron nuevas «recuperaciones de tierras», lo que provocó conflictos con los gobiernos de la Concertación. A su vez, los procesos de «descolonización ideológica» llevaron a los militantes a forjar alianzas con comunidades situadas en Argentina, para fortalecer y ampliar el horizonte por la autonomía y la reconstrucción de Wallmapu. Para los miembros de la organización, la reconstrucción nacional del pueblo mapuche debía ser impulsada a ambos lados de la cordillera ya que esta, antes de que se establecieran las fronteras nacionales, era el centro del antiguo país mapuche. No fue extraño que, hacia el quinto centenario de la conquista de América, el movimiento mapuche lograra desarrollar un movimiento que articulaba a distintas comunidades, autoridades tradicionales y una fuerte movilización por la tierra junto con la creación de un arsenal político e ideológico, y que esto concluyera en la gestación de un movimiento autonomista. En esa línea, en octubre de 1992, la organización presentaría la bandera de la nación mapuche: la Wenüfoye19, que se vio flamear en todo el país durante la última ola de protestas.

La articulación de lo internacional y lo nacional derivó en la discusión de lo que se denominó Estatuto de Autonomía Mapuche. Sostenida en los antiguos territorios del Lof Kallfükura en Argentina, la discusión versó en torno de la definición de la Nación Mapuche desde un punto de vista histórico, normativo, institucional, territorial y cultural. Se propició inscribir el Estatuto bajo las legislaciones internacionales que el Estado debería adoptar para que los mapuche pudiesen ejercer sus derechos colectivos. Todo ello, bajo «el ejercicio concreto del derecho a la libre determinación»20.

Estos avances políticos e ideológicos no fueron comprendidos por los gobernantes de la Concertación, que continuaron desconociendo los derechos colectivos del pueblo mapuche. La fundación de la cam fue producto del proceso de radicalización mapuche. Bajo el influjo de la insurrección zapatista en México y la experiencia de algunos de sus miembros en organizaciones armadas de la izquierda chilena, la violencia política comenzó a ser ejercida y teorizada como un aspecto del proceso de autodeterminación.

Entre sus principales aportes, la cam introdujo la perspectiva de la «descolonización ideológica». En ese ámbito, la ocupación de los territorios y el control de estos mediante lo que llama acción directa quiebra inexorablemente la institucionalidad que se desea imponer.

Las discusiones sobre la autodeterminación fueron cada vez más importantes en el seno de la comunidad política del pueblo mapuche, que continuaba construyendo elementos para forjar una subjetividad militante que el Estado nacional no tomaba en cuenta ni tampoco intentaba encauzar a través de reformas políticas. Al contrario, se inició una política de criminalización que significó abrir un espiral de violencia que no se ha detenido y que inclusive ha roto la confianza hacia cualquier intento de institucionalizar el conflicto mapuche. Lo que es más grave: un sector del movimiento autonomista no cree en los procesos de reformas constitucionales o que sea posible avanzar en los derechos colectivos a partir de la reconfiguración del Estado. La expresión de esto ha sido el reciente viaje de una comitiva de la comunidad Ignacio Queipul en Ercilla para cuestionar a los constituyentes mapuche electos por no representar los derechos colectivos, bajo la idea de que la participación mapuche en la Convención Constitucional es irresponsable e inconsecuente con la historia y el futuro del pueblo mapuche.

En paralelo, se inició una política de criminalización de los activistas de la cam, quienes fueron enjuiciados usando normativas de excepción, como la Ley por Conductas Terroristas. Esto determinó el paso de la organización a la clandestinidad, así como procesamientos por asociación ilícita terrorista. Esto último se aceleró luego de que entre 2001 y 2004 se sumaran a la cam comunidades Wenteche que combatieron a los agricultores incendiando sus casas. En ese marco, comenzó un proceso de clandestinidad de los miembros de la organización y un conflicto esencialmente político fue entregado a la fuerza pública. Es viable plantear que, en ese escenario, el multiculturalismo como respuesta al ascenso del movimiento mapuche tomó protagonismo.

Los debates sobre la plurinacionalidad

En 1996, el joven mapuche de la provincia de Arauco Adolfo Millabur Ñancul fue elegido alcalde por la comuna de Tirúa. Para ese entonces, era miembro de la Coordinadora Territorial Lafkenche y del hogar de estudiantes Pegun Dugu. Los lafkenche (gente del mar) comenzaron a idear un movimiento en defensa del mar y sus seres vivos y a pensar en formas de recuperar la tierra y crear un movimiento de reivindicación política ante el contexto de emergencia indígena, así como de la influencia de Aukiñ Wallmapu Ngulam.

La provincia de Arauco fue una de las comunas que vivieron la experiencia de la reforma agraria y la violación de los derechos humanos contra quienes participaron de ella. Además, por ser sede de yacimientos de carbón importantes para el país, la formación de una clase trabajadora con conciencia en esas tierras fue un hecho que contribuyó a la politización. Todas estas variables contribuyeron a la conciencia política de jóvenes que además reflexionaron sobre el ser mapuche. 

La organización se caracterizaba por recuperar a las autoridades tradicionales como las conductoras del proceso político, aunque alejándose de una estructura vertical. «No somos un ejército –señalaba Millabur en 1999–, no andamos detrás de una sola persona, no tenemos una estructura única». Ese mismo año los lafkenche realizaron una cabalgata multitudinaria hacia Concepción para dar a conocer sus puntos de vista críticos, sobre todo frente a la construcción de la represa hidroeléctrica Ralco, y señalar su vinculación política con el mar. La relación entre geografía y política reforzó en los lafkenche la noción de pensar una solución económica y política en un sentido pluriétnico. Ello debería ir acompañado de una relación armoniosa con la naturaleza y el manejo de los recursos de los espacios marítimos del territorio mapuche, ya que este no era un aspecto productivo, sino la piedra angular sobre la que se «construye la base de la identidad» de los lafkenche y, por ende, de la organización21.

Críticos del capitalismo, los lafkenche comenzaron a dotar de una perspectiva latinoamericana a sus formas de reflexión política. En 2002, un encuentro internacional en Lleu-Lleu, provincia de Arauco, los fue acercando a los debates en torno de la plurinacionalidad como vía para avanzar hacia los derechos colectivos. Al año siguiente, realizaron encuentros a escala nacional, lo que les permitió una vinculación a lo largo del país con gente mapuche que les permitió consolidar una fuerza política. En 2004, en Trawa Trawa se desarrollaron los primeros debates para formular un Proyecto de Ley de Protección del Espacio Costero haciendo uso del Convenio 169 de la oit para tales efectos. La ley, que se comprometía en la protección de la biodiversidad, se aprobó en 2007 y se promulgó al año siguiente.

En 2006, la Identidad Territorial Lafkenche (itl) realizó en Valdivia su primer congreso, que resolvió continuar luchando por formular una nueva Constitución. Cuatro años después, en el marco del triunfo de Evo Morales en Bolivia y del giro hacia la construcción de un Estado plurinacional en ese país, reafirmó su compromiso de redactar y discutir una Constitución vía Asamblea Constituyente. En 2012, tomó la decisión de construir un poder constituyente para una nueva Constitución agregando como horizonte el Itrofill Mongen [todas las vidas] para lograr un Küme Mongen [vivir en armonía y reciprocidad con todos los seres]. En este crucial debate, teniendo en consideración los ejemplos de Ecuador y Bolivia, que habían redactado para ese entonces constituciones que reconocían los derechos de la naturaleza, la autonomía y la plurinacionalidad como un nuevo marco de Estado, la itl señala en 2013 que su propósito político sería la plurinacionalidad e interculturalidad. 

En su iv Congreso en Hornopirén, en 2014, la itl plantea que todos los acuerdos evidencian la necesidad de fundamentar los derechos colectivos (autodeterminación) en la redacción de una nueva Constitución. Dos años después, se establece la necesidad de forjar alianzas con otros actores involucrados en la protección del mar y defender las normativas consolidadas por el movimiento mapuche hasta el año 2018. Un año después, se produjo el estallido social, y ante la crisis de legitimidad de la República, los mapuche llegaron con una propuesta: la construcción de un Estado plurinacional.

Para Rosa Catrileo, que es en la actualidad convencional constituyente, la plurinacionalidad es un reconocimiento más bien constitucional. De realizarse, plantea que esa declaración debe estar basada en un Estatuto de Garantía de Derechos. ¿Cuáles? «Primero reconocer al pueblo mapuche y a los pueblos originarios como sujeto de derecho, no como objeto de derecho, sujeto de derecho es que sean titulares, son titulares y lo otro es qué derecho; bueno, partamos por el básico: tierra y territorio… esa es la principal preocupación. Luego de ello materializar los derechos políticos, la autodeterminación con miras a la autonomía»22. En ese mismo sentido se suscriben las palabras de la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon, para quien la autodeterminación continúa siendo uno de los ejes fundamentales del pueblo mapuche. No obstante, ve la plurinacionalidad como un punto intermedio para dialogar con los no indígenas, ya que desde su óptica, va a costar preparar a Chile para la plurinacionalidad, porque todas las constituciones fueron en función del Chile único, una sola nación, aun cuando existe tanta diferencia y diversidad. Eso habría calado hondo en la identidad chilena, pero también los chilenos han dicho «¡basta!» con el estallido social, lo que para la presidenta de la Convención significa que hay una decisión del pueblo de querer cambiar y hacer las cosas de otro modo. Para lograrlo, se necesita forjar «una cultura diferente» y para ello se deben introducir en el debate los conceptos plurinacionalidad, interculturalidad, derechos de la Madre Tierra, derechos sociales, derechos humanos fundamentales, verdad histórica.

Conclusión: ¿un camino a la domesticación de los derechos colectivos?

El 11 de agosto de 2021, la constituyente Rosa Catrileo, como parte de la subcomisión de Estructura y Funcionamiento, eliminó del Reglamento de la Convención la frase «República de Chile». Los sectores más conservadores de la Convención expresaron su molestia y sostuvieron que se debilitaba la legitimidad del proceso por ese hecho. Catrileo explicó a los críticos que aquello era justamente lo que se iba a debatir. En su óptica, «Chile es un Estado plurinacional. Los pueblos están hablando, es momento de refundar la historia con muchas banderas y derechos». Y agregó: «Este es un cambio de paradigma, que queremos [que] quede de manifiesto en la nueva Constitución y en la Convención, que es que aquí habemos diversos pueblos, naciones preexistentes al Estado, y nosotros somos los soberanos, los que vamos a refundar o dar esta nueva institucionalidad al Estado». Al siguiente día, reforzó su convicción: «la República de Chile para los mapuche ha sido bien invasora, no nos ha reconocido (...) y nosotros somos los soberanos, los que vamos a refundar o dar esta nueva institucionalidad al Estados». 

Al siguiente día, la abogada Amaya Álvez profundizó sobre la controversia que había generado la reacción de los sectores más conservadores de la Convención y del país. En sus palabras: «sacar la noción de República de Chile del artículo es una especie de símbolo para repensar este Estado Plurinacional (…) y una manera de apoyar la reivindicación histórica que hacían los escaños reservados». Álvez comparte que Chile se encuentra ante un cambio de paradigma: «hablar de los pueblos de Chile con la idea de una república para Chile» no le parece contradictorio23.

Las transformaciones que están llevando adelante los constituyentes mapuche ¿son la puerta para el multiculturalismo neoliberal? ¿Permitirán la consolidación de los derechos colectivos? ¿Es la violencia política el «verdadero camino» a la conquista de los derechos colectivos del pueblo mapuche? El último estudio de opinión pública del ciir daba a conocer que 88% de los encuestados compartía que la naturaleza fuese sujeta de derecho, 81% era favorable al derecho a la propiedad comunitaria de sus territorios, 72% al reconocimiento de la jurisdicción indígena y 62% al reconocimiento de la libre determinación y autonomía24.

Ante las críticas que emanaron de los mapuche de la comunidad Ignacio Queipul luego de llegar a las afueras de la Convención Constitucional, solicitando ser recibidos por el vicepresidente y desconociendo la autoridad de Elisa Loncon, en una conferencia de prensa dada por los convencionales, Adolfo Millabur planteó comprender las diferencias y levantó su mano derecha:

si miran esta mano es un solo órgano pero tiene cinco partes. Un pueblo también tiene derecho a tener diferencias, pero cada parte de las diferencias cumple un rol. Ellos vinieron legítimamente a presentar su diferencia, la escuchamos, estábamos disponibles para conversar, pero no como ellos querían por las normas sanitarias, son públicas las diferencias como mapuche. Nosotros los que estamos aquí creemos que este camino de la Convención es un paso para dar una solución que todos los mapuche conscientes queremos. Ellos vienen a reclamar el territorio, nosotros también queremos lo mismo. Ellos quieren reclamar por justicia y nosotros también queremos lo mismo. La diferencia que tenemos es que creemos que por este camino institucional a través de la Convención podemos avanzar en cambiar las cosas duras de nuestro pueblo. Esa es nuestra apuesta.25

La otra fuerza del movimiento mapuche continúa en la práctica del control territorial. Las «recuperaciones de tierras» han aumentado en los últimos meses. Desde la tumba de Marchant, en un predio en recuperación, Llaitul proclamó: «la única vía posible para la liberación nacional mapuche es el weychan [lucha o guerra] y la confrontación directa contra las expresiones del capitalismo en Wallmapu. Agregó que la participación mapuche en la Convención, como una supuesta oportunidad para refundar el país, lo que en realidad representa es un acto de sometimiento al pacto colonial»26

¿Qué camino es el correcto? ¿Cuál es el válido? Los constituyentes mapuche tienen hoy la legitimidad de las urnas. Si bien el número de quienes sufragaron a favor de los convencionales fue de 282.219, equivalente a 22,81% de un total de 1.239.395 habilitados para sufragar, es un número de adhesión importante para un movimiento que no confía en la institucionalidad debido a la forma de operar del Estado en las últimas décadas. Esto tiene relación, desde mi perspectiva, con la desafección hacia la democracia, que ha venido creciendo en los últimos años, y con el contexto pandémico, que hizo que muchas personas prefirieran restarse del momento político.

A modo de cierre, como me planteó Aracely Burguete Cal y Mayor en un diálogo que sostuvimos hace unos meses, es importante considerar que los pueblos originarios no buscamos un nuevo trato, sino derechos, y como tales deben quedar expresados en la nueva Constitución, «porque luego cuando uno ya los ve en el papel se hacen más pequeñitos, porque uno siempre siembra dinosaurios y al final cosecha hormigas. Entonces hay que tratar de sembrar dinosaurios aun cuando la tierra tiemble»27.

  • 1.
  1. Pairican: Toqui. Guerra y tradición en el siglo xx, Pehuen / CIIR, Santiago de Chile, 2020. Un estudio clásico sobre el tema es el de José Bengoa: Historia mapuche del siglo XIX, LOM, Santiago de Chile, 2000.
  • 2.

El discurso está disponible en www.mapuexpress.org/2021/07/05/video-discurso-inaugural-de-elisa-loncon-como-presidenta-de-la-convencion-constituyente/.

  • 3.
  1. Pairican: «Sembrando ideología: el Aukiñ Wallmapu Ngulam en la transición de Aylwin (1990-1994)» en Sudhistoria No 4, 2012; Víctor Tricot y Germán Bidegain: «En busca de la representación política: el partido mapuche Wallmapuwen en Chile» en Estudios Sociológicos vol. 38 No 113, 5-8/2020.
  • 4.

Es relevante en estas reflexiones políticas el texto de Aracely Burguete Cal y Mayor: «Autonomía: la emergencia de un nuevo paradigma en las luchas por la descolonización en América Latina» en Miguel González, A. Burguete Cal y Pablo Ortiz-T. (coords.): La autonomía a debate. Autogobierno indígena y Estado plurinacional en América Latina, Flacso Ecuador / GTZ / IWGIA / CIESAS / UNICH, Quito, 2010.

  • 5.

José Bengoa: La emergencia indígena en América Latina, FCE, Santiago de Chile, 2000.

  • 6.
  1. Pairican: «Weuwaiñ. La invención de la tradición en la rebelión del movimiento mapuche (1990-2010)» en Enrique Antileo Baeza, Luis Cárcamo-Huechante, Margarita Calfío Montalva y Herson Huinca-Piutrin (eds.): Violencias coloniales en Wajmapu, Ediciones CHM, Temuco, 2015; Eric Hobsbawm y Terence Ranger: La invención de la tradición, Crítica, Barcelona, 2013. Sobre el concepto de «weichafe», v. Héctor Llaitul y Jorge Arrate: Weichan. Conversaciones con un weychafe en la prisión política, Ceibo, Santiago de Chile, 2012.
  • 7.

El pueblo mapuche está dividido en identidades territoriales: Lafkenche (gente del mar), Nagche (gente de tierras bajas), Wenteche (gente de tierras cercanas a las nives), Pewenche (gente de la cordillera) y Williche (gente situada al sur del río Cautín).

  • 8.
  1. Pairican: Malón. La rebelión del movimiento mapuche 1990-2013, Pehuén, Santiago de Chile, 2014. Para mayores detalles, v. el Estudio Longitudinal de Relaciones Interculturales llevado a cabo por el ciir. Entre sus distintas mediciones, da cuenta del apoyo de la sociedad chilena a las reivindicaciones de los pueblos originarios y el crecimiento de la autoidentificación indígena. V. «Estudio UC: los chilenos apoyan cada vez más las demandas indígenas» en www.elri.cl.
  • 9.

Elicura Chihuailaf: Recado confidencial a los chilenos, LOM, Santiago de Chile, 1999. V. tb. José Quidel: «La noción mapuche de che (persona)», tesis de doctorado, Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas, Universidad Estadual de Campinas, 2020.

  • 10.
  1. Florencia Mallon: La sangre del copihue. La comunidad mapuche de Nicolás Ailío y el Estado chileno, 1906-2001, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2004.
  • 11.

Claudia Zapata y Elena Oliva: «La Segunda Reunión de Barbados y el Primer Congreso de la Cultura Negra de las Américas: horizontes compartidos entre indígenas y afrodescendientes en América Latina» en Revista de Humanidades No 39, 1-6/2019.

  • 12.
  1. Pairican: «La tumba de Pablo Marchant y la evolución de la Coordinadora Arauco-Malleco» en CNN Chile, 23/6/2021.
  • 13.
  1. Zapata y E. Oliva: ob. cit.
  • 14.
  1. Mariman: Autodeterminación. Ideas políticas mapuche en el albor del siglo XXI, LOM, Santiago de Chile, 2012, p. 24.
  • 15.

Ad Mapu: «Tercera Asamblea Nacional del Pueblo Mapuche (Resoluciones)» en Civilización, 2/1983.

  • 16.
  1. Pairican: «Ana Llao: ‘Nosotros vemos la concepción de la vida como un bien común para todos’», entrevista en AAVV: 18 de Octubre: primer borrador. Reflexiones desde abajo para pensar nuestro mañana, Quimantú, Santiago de Chile, 2020.
  • 17.

Rafael Otano: Nueva crónica de la transición, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2006.

  • 18.
  1. Pairican y Rolando Álvarez: «La Nueva Guerra de Arauco: la Coordinadora Arauco-Malleco y los nuevos movimientos de resistencia mapuche en el Chile de la Concertación (1997-2009)» en Izquierdas No 10, 8-9/2011.
  • 19.

En relación con la discusión sobre la creación de la bandera, v. «Nación mapuche reafirma su identidad» en Aukiñ, 8-9/1992, p. 3.

  • 20.

«Primer Estatuto de Autonomía» en Aukiñ No 25, 10/1995.

  • 21.
  1. Pairican: «La vía política hacia la autonomía. Una comprensión del discurso y práctica de la Identidad Territorial Lafkenche en torno a la Plurinacionalidad, 1997-2020», inédito.
  • 22.

Libertad Pinto: «Rosa Catrileo, constituyente mapuche: ‘Tierra y territorio son la principal preocupación que vamos a llevar a la Convención’» en The Clinic, 18/6/2021.

  • 23.

«Sacar la noción de República de Chile del artículo es una especie de símbolo para repensar este Estado Plurinacional» en El Mercurio, 14/8/2021.

  • 24.

CIIR: «Estudio de opinión pública: pueblos originarios y nueva Constitución», 25/8/2021, disponible en www.ciir.cl.

  • 25.

Conferencia de prensa de los constituyentes mapuche, 7/9/2021.

  • 26.

«CAM califica como ‘acto de sometimiento’ presencia de mapuche en la Convención» en El Mercurio, 16/7/2021.

  • 27.
  1. Pairican: «Aracely Burguete Cal y Mayor y los pueblos originarios: ‘El derecho madre es el de la libre determinación’», entrevista en The Clinic, 9/7/2021.
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Baduel, en épocas de gloria, junto a su compañero y presidente Hugo Chávez

El general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa de Venezuela murió el martes 12 de octubre como consecuencia de un paro cardiorespiratorio potenciado por el covid-19

Baduel estuvo preso de 2009 a 2015, cuando le dieron una medida cautelar. Luego fue apresado nuevamente en 2017. Hace días su familia denunció que no sabían dónde lo tenían. Sin embargo se conoce que Baduel, quien era considerado un preso político había sido trasladado de la prisión conocida como La Tumba a otra en el El Helicoide

La información oficial la dio a conocer Tarek William Saab, Fiscal General de la República quien señaló que el deceso se generó «mientras se le aplicaban los cuidados médicos correspondientes y recibido la primera dosis de la vacuna".

Hay que recordar que el general Raul Isaías Baduel fue uno de los cuatro miembros fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario - 200 (MBR200) que el 17 de diciembre de 1982 sentó las bases para el partido político Movimiento V República (MVR) que llevó a Chávez al poder y con los años se sumó el grupo unitario llamado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Baduel, junto a Hugo Chávez, Jesús Urdaneta y Felipe Antonio Acosta Carlés, prestó juramento en 1982 bajo el Samán de Güere: un compromiso clandestino entre los integrantes del MBR-200 con la intención de hacer una revolución política, a través de las armas en el país.

Su liderazgo y capacidad de mando lo puso en el punto decisivo al momento del primero de los golpes de Estado que sufriría la llamada “revolución bolivariana” el 11 de abril del año 2002, en momento en el cual Hugo Chávez fue captura y trasladado por los golpistas a (…), de donde fue rescatado por el General Baduel y un puñado de militares a su mando, acción que lo ratificó como uno de los hombres de confianza de su compañero de lucha.

Ocupó los máximos niveles que su carrera profesional pudiera brindarle: comandante general del Ejército venezolano desde enero de 2004 hasta julio de 2006 y ministro de la Defensa desde junio de 2006 hasta mediados del año 2007, cuando perdió la confianza del alto gobierno venezolano por oponerse al referendo constitucional que, además de otros importantes reformas territoriales y políticas para su país, permitía la reelección indefinida de Chávez. Sin renovación del liderazgo político y social, la revolución bolivariana fracasaría, y esa contradicción con el proceso en marcha, que finalmente fue sellada de manera meridiana por la historia, marcó el aislamiento del General, llevándolo a la cárcel en varias ocasiones, la primera de ellas en  enero de 2008, acusado y sentenciado en 2010 por “sustracción de dinero de las Fuerzas Armadas”.

Según la condena, se había apropiado de 30 millones de bolívares y 3,9 millones de dólares durante su gestión como ministro. A su vez, fue inhabilitado a ejercer cargos públicos.

Sus abogados y familiares denunciaron que los cargos en su contra no contaban con sustento jurídico.

El 12 de agosto de 2015 salió de la cárcel militar de Ramo Verde bajo libertad condicional. Pero el 12 de enero de 2017, a poco de cumplir la condena que terminaba en marzo de ese año, nuevamente fue encarcelado, acusado esta vez del delito de traición a la patria e instigación a la rebelión. Eran momentos de un intenso alzamiento social en Venezuela, fuertemente reprimido por el gobierno encabezado por Nicolás Maduro.

En febrero de 2018, Maduro lo destituyó y lo degradó de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, afrenta sufrida junto con otros 13 oficiales.

Desde ese entonces permaneció recluido en los calabozos del Sebin, hasta el día martes 12 de octubre, cuando el gobierno informó que había sido trasladado al penal conocido como El Helicoide, informando al mismo tiempo que su muerte fue el efecto final de un cardiorespiratorio propiciado por infección con covid-19.

Muere así, como preso político, un oficial fiel al proyecto político jurado bajo el Samán de Güere en 1982.

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Aspecto del Pabellón de España titulado Inteligencia para la vida, presentado en la Expo 2020 Dubái, el 1º de octubre en esa ciudad de Emiratos Árabes Unidos.Foto Ap

Cabe recalcar el axioma geoestratégico del zar Vlady Putin a unos estudiantes en las afueras de Moscú: “La inteligencia artificial es el futuro, no sólo de Rusia, sino de toda la humanidad; ello traerá colosales oportunidades, pero también amenazas que son difíciles de predecir. Cualquiera que lidere la inteligencia artificial controlará el mundo (https://bit.ly/2YRJFG1)”.

El prodigio francés de 37 años Nicolas Chaillan lanzó una verdadera bomba atómica en una entrevista al rotativo globalista Financial Times (10/10/21), al afirmar que había renunciado a su puesto hace justo una semana como jefe de Ciberseguridad del Pentágono (https://bit.ly/3mNvU39) debido a que EU ya perdió la batalla de la inteligencia artificial (IA) frente a China, cuando “la ciberseguridad de EU en algunos departamentos gubernamentales se encuentra a un nivel de kindergarten”.

Chaillan comentó que no tenemos una oportunidad competitiva para luchar contra China de 15 a 20 años, mientras Pekín se encamina al dominio global debido a sus avances en IA, aprendizaje automático y capacidades cibernéticas. Su renuncia fue en protesta al paso lento de la transformación tecnológica del ejército de EU y porque no deseaba quedarse viendo a que China supere a EU. Chaillan aduce que China está lista a dominar el futuro del mundo, controlando todo (sic), desde las narrativas de los multimedia hasta la geopolítica.

Fustiga la reticencia de Google para colaborar con el Departamento de Defensa de EU sobre IA y critica acerbamente los interminables debates sobre la ética de la IA que han ralentizado su desarrollo en EU, mientras, en contraste, los chinos hacen todo lo contrario. Aquí se equivoca Chaillan, pues el Partido Comunista Chino ha procurado sus axiomas bioéticos, más persuasivamente superiores a la depredadora bioética capitalista con disfraz de regulador estatal (https://bit.ly/3v2QX5C). Reconoce que EU gasta tres veces más que China en Defensa, pero asintió que existe mucha disipación, pues la extra liquidez era inmaterial debido a los muy elevados costos, además que eran colocados en los rubros erróneos, mientras la burocracia y la sobrerregulación obstruyen el cambio más que necesitado del Pentágono.

La dilapidación y la disipación del gasto militar del Pentágono son legendarias donde se han llegado a extraviar (sic) en forma surrealista hasta 35 (¡megasic!) millones de millones de dólares (trillones en anglosajón; https://bit.ly/30pBQbj), sin contar el extravío del contralor del Pentágono, el rabino (literal) Dov Zakheim ( https://bit.ly/3ayzW9P), por 2.3 millones de millones de dólares. No comment!

El libro seminal de Andrei Martyanov (https://amzn.to/3FGX1p5) expone cómo el Deep State de EU dilapida su gasto militar. En el rubro de las armas hipersónicas, EU viene en tercer lugar detrás de Rusia y China (https://bit.ly/3ABuXA3), que acepta hasta el mismo STRATCOM, mientras los expertos rusos alardean su ventaja de 20 años. Si es de fiar la bombástica confesión de Chaillan, ahora EU estaría rezagada en IA otros 20 años, esta vez detrás de China.

En medio de su dislocación centrífuga, ¿qué le queda a EU, la otrora superpotencia militar, fuera de su control financiero globalista, su dólar, su dominio del FMI y el Banco Mundial, aparte de su supuesta supremacía marítima, su omnipotente maquinaria propagandística, su pacto comercial tripartita del T-MEC y su nuevo pacto defensivo del Aukus? Cabe la posibilidad de que el prodigio francés de la ciberseguridad, Chaillan, esté exagerando el rezago de EU en la IA con el fin de causar alarma en el Congreso para obtener un mayor gasto militar en tal rubro y, de paso, obligar a los gigantes de Silicon Valley a colaborar más estrechamente con el Pentágono. ¿Qué sucedió, pues, con el tan cantado Defense Innovation Board (DIB, por sus siglas en inglés; https://bit.ly/3awQ7Vq) que dirige el israelí-estadunidense Joshua Marcuse (https://bit.ly/3mHTvCm)? ¿Le habrá hecho daño al Pentágono, la atomización de la ciberprivatización a ultranza del disfuncional sistema capitalista en EU?

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El 10 de octubre, se realizó el simulacro de votación en Venezuela. Un paso más dentro un cronograma electoral que culmina con la mega elección de gobernadores y alcaldes prevista para el 21 de noviembre próximo.

La situación económica en la República Bolivariana, aunque muestra una ligera mejoría, está lejos de los tiempos de estabilidad y bonanza del segundo gobierno del presidente Chávez. La turbulencia social ocasionada por las sanciones económicas aplicadas por Washington, obliga a los actores políticos en pugna, no solo a repensar su estrategia sino a sortear un clima de desgaste anímico y desafiliación política que ha hecho crecer el sector de los electores que se identifican como independientes.

Jacqueline Montes, experta en opinión pública y consultora política, en diálogo para Sputnik comenta que cuando se trata de desarrollar estrategias es necesario entender que "no existen dos campañas iguales" y que la mirada debe estar siempre enfocada en si el objetivo es conservar el poder o por el contrario conquistarlo.

Es por ello, que luego de una amplia reflexión, sintetizamos en un decálogo lo que Montes considera son los consejos a seguir para lograr sortear una atípica elección en un contexto de largo asedio.

1.     "Investigarás ante todas las cosas"

Repite después de mí: no existe estrategia sin investigación. Más allá del boom del Big Data y la minería de datos, a la que no todos pueden acceder por sus elevados costos, la investigación cualitativa que aporta Thick Data, como los focus group y las entrevistas a profundidad, se han revalorizado durante la pandemia. Mientras las encuestas y otros métodos cuantitativos aportan representatividad, las metodologías cualitativas nos aportan comprensión y profundidad sobre las opiniones, las narrativas y muy importante: sobre las emociones y sentimientos del electorado. También las redes sociales resultan una fuente valiosa de información para realizar escucha social (análisis cuantitativo de las redes) y antropología digital (análisis cualitativo). ¿Qué investigarás? Todo, los problemas, el lugar actual que ocupa el candidato y su contendor en la escalera del posicionamiento, pasando por la valoración de las gestiones, aceptación e imagen actual, expectativas futuras, autoubicación ideológica, simpatías partidistas, intención de voto, disposición para ir a votar, estados de ánimo y sentimientos del electorado, etc.

2.     "Escucharás y no usarás el nombre del Pueblo en vano"

Este es quizá el más importante de los mandamientos: ESCUCHARÁS (a tus electores siempre, y también a tus asesores si los tienes). Para que el candidato esté en capacidad de responder para qué quiere y le sirve a la gente que resulte electo: DEBE SABER ESCUCHAR. La gente está cansada de los partidos, y de los políticos que solo hablan de sí mismos. Los electores quieren saber en qué mejorará su vida de resultar electo el candidato, qué es lo que hay para sí en su mensaje.

Un candidato debe abrazar una Causa, definir un Tema de Campaña, frente al cual establecerá una posición sólida y una oferta de solución que defenderá hasta el cansancio. El tema debe estar conectado con el problema, la preocupación más fuerte de su electorado, un buen tema siempre es relevante y es capaz de mover una reacción intensa en el elector, mucho mejor si apunta a una debilidad del oponente y sirve para hacer gala de las propias fuerzas. El tema define el Mensaje, y éste es el corazón de la Estrategia. Al enunciar el problema se debe poder sentir el dolor que causa, y poder identificar la solución, los culpables, los salvadores, las víctimas y los cómplices.

3.     "Reunirás y te rodearás con los mejores"

El equipo de campaña es una pieza clave en la campaña. Decir los mejores no es sinónimo de los amigos o de aduladores. Constituir un comando con los mejores perfiles es vital. Ganar una elección no se trata de trabajar con los que me agradan, sino con los que mejor saben y están capacitados para hacer las cosas. Existen funciones muy especializadas que deben estar en manos de gente formada y experimentada: investigación, seguimiento y control; estrategia y organización electoral; comunicación, propaganda y contra propaganda; agitación y movilización, así como logística y finanzas, son funciones muy claves para dejarlas en manos de aficionados.

4.     "Reconocerás y respetarás al árbitro y sus normas"

En el caso de Venezuela, nos encontramos que tras años de ataques contra el árbitro electoral por parte de la oposición más radical. El nuevo CNE que rige las Megaelecciones tiene el reto de escribir una nueva página en la historia contemporánea, que ayude a revertir la erosión de la confianza en el voto. Una alta participación sellaría con broche de oro el retorno al camino electoral como vía para dirimir las diferencias, y enterraría las esperanzas de los sectores más radicales e insurreccionales.

5.     "Tendrás claros quiénes son tus electores: segmentarás a tu público, incorporando la categoría generacional"

Quiénes son tus electores, cuántos son, dónde están, cómo se han comportado históricamente, cuántos necesitas para ganar, cuántos de estos puedes contar como votos duros, cuántos entran en la categoría de blandos, de posibles o alcanzables, cuántos son difíciles y cuántos debes descartar de entrada porque son imposibles, es vital para construir una sólida estrategia electoral, de búsqueda organizada del voto, de comunicación y también de movilización. Cruzar esta dimensión cuantitativa con otras variables cualitativas como la territorial, las problemáticas, las socioeconómicas y más allá de la segmentación acostumbrada por edades. Hoy día es relevante organizar y entender estos grupos etarios por generaciones, con todo el contenido que agrega esta categoría en cuanto a las claras diferencias que existen desde las visiones del mundo, en torno a la política, la economía, el uso de la tecnología, las formas de comunicación y que están muy marcadas.

6. "Te diferenciarás construyendo contraste: conocerás a tus adversarios como a ti mismo"

 

Un candidato no solo debe tener un tema y un mensaje claro, sino que debe diferenciarse de su adversario y luchar por establecer sobre qué se va a discutir y en qué términos. Los clivajes son fundamentales aquí, así como los contrastes entre los problemas que se priorizan y las soluciones que se ofrecen, frente a lo que priorizan y ofrecen los adversarios. De igual forma, deben quedar muy claros los atributos que nos diferencian de aquellos que identificamos como los enemigos de la sociedad.

7.      "Administrarás con prudencia y efectividad los recursos"

Los recursos económicos son vitales y escasos. Las buenas ideas para recaudar fondos, y más aún el buen criterio para administrarlos resultan competencias deseables en el equipo de campaña. Es aquí donde cabe valorar que lo barato (hablando de talento humano) puede salir muy caro. Experiencia, disciplina y capacidad son factores determinantes en toda campaña que es una carrera contra el tiempo, donde usualmente no gana siempre el mejor candidato, sino quien comete menos errores, tiene un mensaje claro y el mejor equipo.

8.      "En lo posible no mentirás, y cuando ataques recuerda prepararte para defenderte"

En una campaña siempre existirán ataques, defensas, contrataques, flanqueos, guerrilla. La contra propaganda es una pieza más de la comunicación y la propaganda, quizá su cara más controvertida. Todo candidato debe estar preparado para una eventual crisis. Los puntos débiles de la historia de vida propia permiten prever algunos posibles ataques, pero la intensidad de los mismos, su contenido y las posibles estratagemas son difíciles de anticipar. El candidato debe tener un equipo de máxima confianza en el cual poder confiar la preparación de las posibles defensas, es preferible tenerlas y no necesitarlas, que necesitarlas y no tenerlas.

9.      "Definirás claramente los espacios donde debes estar y cómo los ocuparás, no sucumbirás a la ilusión de los likes en redes sociales"

Esto apunta tanto a las actividades de tierra (contacto directo: recorridos, mítines, asambleas, reuniones, casa a casa, etc) en las que la capacidad de operación política, el equipo y la maquinaria juegan un papel vital, como en las operaciones de aire (comunicación, propaganda y estrategia digital). Ambos tipos de operaciones deben complementar los esfuerzos destinados a alcanzar la meta diaria de contactos efectivos necesarios para la victoria, sin perder de vista que mientras las operaciones de tierra impactan favorablemente en la calidad de los vínculos y su alcance en cuanto al número de personas es limitado. Las operaciones de aire llegan a más personas, pero no garantizan el vínculo, por lo que la estrategia digital debe tener como objetivo generar interacciones significativas, más allá de conseguir likes en las redes sociales. Recordar que un like no es un voto. En Venezuela es particularmente importante que los candidatos eviten el espejismo de las redes sociales, en un momento en que gran parte del país tiene problemas con las telecomunicaciones y de suministro eléctrico; la radio y la televisión (desde las nacionales hasta las comunitarias) siguen siendo medios privilegiados para la campaña en estos momentos.

10. "Aprovecharás el tiempo"

Finalmente, en una campaña el único recurso no renovable es el tiempo. Un día perdido no se recupera. Las distintas etapas de la campaña deben estar bien definidas en cuanto a objetivos, lapsos de tiempo (calendarizado), y tareas. Desde la precampaña, hasta el cierre de la jornada y la defensa del voto el día D.

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Jueves, 07 Octubre 2021 06:05

La sucesión hegemónica

La sucesión hegemónica

¿Qué distingue al actual proceso de sucesión hegemónica, de Estados Unidos a China, que rompe de manera profunda con eventos similares observados desde hace siglos? Todo evento histórico es único en el tiempo, el espacio y lo que es su circunstancia, su encuadre multidimensional. Lo que contenga de generalizable se somete a escrutinio y discusión. Para algunos, como John Ikenberry en El ascenso de China y el futuro de Occidente (Foreign Affairs, 2008), si China mantiene su impresionante crecimiento económico en las próximas décadas –dice Ikenberry citando a John Mearsheimer analista del realismo histórico– es probable que Estados Unidos y China entren en una intensa competencia de seguridad con un considerable potencial para la guerra.

Algo semejante le oí decir a Giovanni Arrighi en conferencia magistral dictada en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM poco antes de morir en 2009. Con razón profunda Arrighi centró la atención en el presidente Harry Truman (1945-1953), el sucesor de Franklin D. Roosevelt.

El arribo de EU a la supremacía global ocurrió luego de un vertiginoso ascenso hegemónico después de las guerras (en realidad masacres) del siglo XIX contra las naciones indígenas de América del Norte. Agrega a la lista el conflicto contra México, la guerra civil y la guerra hispanoamericana, seguidas en el siglo XX por la primera y segunda guerras mundiales, así como las perennes guerras "antiterroristas".

El terrorismo de Estado desplegado por Truman fue abiertamente rechazado por los altos mandos militares. Almirantes y generales. Marshall, MacArthur y Eisenhower estuvieron de acuerdo con el almirante William D. Leahy en el sentido de que: "el uso de este bárbaro armamento en Hiroshima y Nagasaki no fue de ayuda material en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse". Le aseguraron a la Casa Blanca que lanzar la bomba a la población no era una necesidad militar. (evidencia documental en The Decision to use the Bomb, Gar Alperovitz, 1996). Para los mandos militares de EU, el estallido de una bomba atómica en un desierto sería una opción suficiente sin necesidad de incinerar a decenas de miles de personas.

El uso de la bomba además de innecesario fue cruel: ambas ciudades estaban repletas de viudas, huérfanos y los hombres en retirada de los campos de batalla. A Truman en los hechos le importó más la transición hegemónica vía una diplomacia de fuerza con la que EU aspiraba impactar el periodo de posguerra mostrando al mundo y a José Stalin, entonces líder soviético, así como a China, que sólo EU poseía la bomba y la utilizaría contra la población. Al terror de Estado atómico siguió una carrera armamentista. En agosto de 1949 la Unión Soviética (URSS) estalló su primera bomba atómica y en agosto de 1953, una bomba H, un arma termonuclear mil veces más destructiva en choque y radiación que la lanzada en Hiroshima. El mundo arribó en lo referido a la modernización y a los sistemas de balística intercontinental a la edad de la destrucción mutua y asegurada (MAD, por sus siglas en inglés).

Después de grandes éxitos militares en su carrera, Douglas MacArthur, arrogante, valiente y popular, sufrió fuertes reveses en varias batallas de la guerra de Corea ante oleadas de soldados chinos mal armados, pero respaldados por la aviación soviética. Humillado, MacArthur propuso a Truman usar 26 bombas atómicas contra China.

La petición fue rechazada por un Truman realista y cauteloso frente al poderío atómico de la URSS. Después ante la fuerte insistencia, mordaces críticas e insubordinación del popular general, en abril de 1951 Truman retira a MacArthur de su comando en lo que es la primera crisis civil-militar públicamente conocida en la historia de Estados Unidos. Para Arrighi, síntoma de declinación hegemónica. Con Trump la ecuación civil-militar podría haber sido letal para el planeta, incluido EU.

El 9 de septiembre de 2021 la prensa informó que el general John E. Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EU, advirtió que "una guerra con Rusia y China destruiría el mundo". Agregó que "EU debe encontrar vías para la paz con estos rivales de Oriente". En su presentación en el Brookings Institution, en Washington DC, el general Hyten dijo que con los arsenales nucleares del mundo en aumento y con países mejorando las cabezas nucleares y los cohetes de lanzamiento, existe una necesidad sin precedente de bajar la intensidad de las tensiones y de evitar un armagedón atómico.

El mundo no es "unipolar",-actuar como si lo fuera es letal para la biosfera. Las fuerzas de la multipolarización del sistema son estructurales a lo largo del siglo XX y lo que va del actual.(Ver Gabriel y Joyce Kolko en The Limits of Power, 1972)

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El presidente anunció el proyecto ante centenares de campesinos reunidos en la gigantesca explanada de la fortaleza inca de Sacsayhuamán, a las afueras de Cusco. Quiero dejar claro que esta reforma no busca expropiar tierras ni afecta derechos de propiedad, destacó. Uno de los ejes es dar a los agricultores acceso justo a los mercados. Foto Presidencia de Perú. Agencias

Se estima que dará a más de 2 millones de agricultores un acceso más justo a los mercados

 

Lima. El presidente de Perú, Pedro Castillo, anunció ayer una segunda reforma agraria en el país y anticipó que, a diferencia de la primera de hace 52 años, ésta se hará sin expropiaciones.

"Quiero dejar muy claro que esta segunda reforma agraria no busca expropiar tierras ni afecta derechos de propiedad a nadie", dijo el mandatario desde Cusco.

Castillo anunció la puesta en marcha de este proyecto ante centenares de campesinos reunidos en la gigantesca explanada de la fortaleza inca de Sacsayhuamán, en las afueras de Cusco.

Uno de los ejes de este plan consiste en dar a los agricultores "acceso más justo a los mercados", agregó el presidente peruano.

La llamada segunda reforma agraria prevé un plan de industrialización a favor de los campesinos para impulsar el desarrollo en ese sector de la economía.

El gobierno estima que puede lograr una mayor inclusión social con la nueva reforma al sumar con mejores condiciones al mercado a los más de 2.2 millones de pequeños productores dedicados a la agricultura familiar.

La inversión en tecnología y en vías de comunicación serán parte de este plan, según las autoridades.

La segunda reforma agraria era una promesa electoral de Castillo, que ganó las elecciones como candidato de Perú Libre, un pequeño partido marxista leninista.

"En la segunda reforma agraria vamos a impulsar lo que quedó pendiente en la primera, donde se le dio la oportunidad de dar terreno a quien le corresponde y para que la tierra sea de quien la trabaje. Ahora el gobierno está en deuda con el trabajador y agricultor", explicó Castillo.

El gobierno ha descartado que el plan signifique expropiar tierras, como ocurrió durante la dictadura militar del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975).

En junio de 1969, Velasco promulgó una radical reforma agraria que en la práctica adjudicó alrededor de 11 millones de hectáreas propiedad de hacendados y latifundistas a cooperativas y comunidades campesinas.

Castillo eligió como fecha para lanzar la reforma el 3 de octubre, la misma fecha en que ocurrió en 1968 el golpe de Estado del general Velasco contra el presidente Fernando Belaúnde.

La clase política también conmemoró la efeméride, aunque desde distintos puntos de vista. La presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, cuya familia ha estado vinculada al gobierno derrocado por Velasco, tuiteó ataques contra el general, que además de la reforma agraria impulsó nacionalizaciones.

El ex canciller Héctor Béjar, declaró a la agencia Prensa Latina que "lo que hicieron Velasco y sus compañeros, aunque no puede repetirse, sirve de orientación e inspiración a las nuevas generaciones".

Señaló que "53 años después del inicio de aquel gobierno, Perú se encuentra buscando orientación y gobierno, después de medio siglo de destrucción del país" y anotó que "parte del pueblo ha logrado desplazar del gobierno a los políticos tradicionales".

La vicepresidenta, Dina Boluarte, comentó que a Velasco "no lo dejaron avanzar más porque intervino Francisco Morales Bermúdez (quien lo derrocó en 1975) porque el poder económico no quiere que los pueblos se desarrollen".

El ex parlamentario y analista político Gustavo Espinoza comentó que es importante reflexionar sobre el gobierno del general, ahora que Perú vive "un proceso en esencia similar", tras la elección del maestro rural Pedro Castillo como presidente, y añadió que las mismas fuerzas que acosan hoy al mandatario "centraron sus baterías contra Velasco y sus colaboradores".

Espinoza señaló que Velasco "tuvo el mérito histórico de romper la cadena de dominación que nos ataba a Estados Unidos", siendo su primera medida la toma militar de los yacimientos de La Brea y Pariñas, explotados ilegalmente por una subsidiaria de la trasnacional estadunidense Standar Oil.

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China y Estados Unidos: la amenaza de una deriva militarista

Entrevista a Walden Bello

¿Qué hay de nuevo en el mundo en este tercer decenio del siglo XXI?

China no es solamente la segunda potencia económica mundial, sino el centro de la acumulación de capital. El 28 % del crecimiento mundial entre 2003 y 2018 proviene de China, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su crecimiento es dos veces mayor que el de la economía estadounidense, que desde hace 50 años se ve afectada por un declive sistemático de la rentabilidad del capital.

¿Por qué el gran capital representado por las empresas multinacionales decidió apostar por China?

Hasta la década de 2000 entraron en el mercado de trabajo cientos de millones de trabajadores (80 millones solamente en la década de 2010). Hay que subrayar que estos trabajadores venían del mundo rural y su llegada permitió mantener los bajos salarios en todos los sectores de la economía china. El salario medio en China equivalía al 2,9 % del salario medio en EE UU.

¿Quién se benefició?

Para la empresas multinacionales, el desarrollo de las tecnologías de la información permitía segmentar el proceso de producción y repartir las actividades productivas entre varios países en una especie de cadena de valor. El traslado de un gran número de capacidades productivas a China, por tanto, no solo era posible, sino también sumamente lucrativo. Gracias a las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), China sacó provecho de la reducción de cuotas y barreras arancelarias.

China salía beneficiada…

La alianza entre China y las multinacionales se basaba en el interés común, pero los objetivos estratégicos de una y otras eran distintos. En cierto modo, el Estado chino ha utilizado las inversiones extranjeras como sucedáneo de una clase capitalista nacional. El desarrollo económico fulgurante ha cambiado China. La renta per capita entre 1988 y 2008 aumentó un 229 %, lo que supera de lejos lo que ha ocurrido en otras partes de Asia. Por otro lado, esta situación ha creado enormes diferencias entre el 1 % más rico y el resto. Además, este crecimiento se ha producido en detrimento del medio ambiente.

¿Existe una correlación entre el crecimiento chino y el declive estadounidense?

El declive estadounidense comenzó antes del auge chino. Importantes sectores de la economía industrial ya eran menos competitivos, menos rentables. Más tarde, varias empresas estadounidenses migraron a China para contrarrestar esta tendencia a la baja. Se calcula que en EE UU se perdieron 8 millones de puestos de trabajo a causa de esta deslocalización, lo que representa un porcentaje del total bastante bajo. Según los trabajos de Thomas Piketty, la razón principal del declive económico estadounidense estriba en el aumento de las diferencias entre los salarios altos y los salarios bajos. De ahí una especie de guerra civil interna, que incluye una fuerte dimensión de racialización. Millones de personas lo vivieron como el final del sueño americano.

La estabilidad de China contrasta con esto…

Las tensiones sociales que se manifiestan cada vez más no desembocan en una crisis política. Una oposición bastante reducida quisiera promover una evolución hacia el liberalismo. Se perciben los efectos de esta crítica en las redes sociales, pero quienes mandan en China, entre ellos el presidente Xi, están en condiciones de preservar la legitimidad del Estado, que esgrime a su favor la prosperidad de la mayor parte de la población. Esto permite a la China actual proyectar una especie de modelo chino, que gana esplendor con el megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda destinada a conectar China con el resto del mundo.

¿Cuáles son las condiciones que han permitido este avance de China?

Un factor importante ha sido que China no ha dedicado una parte excesiva de su presupuesto al sector militar. En vez de implicarse en la gestión de los conflictos en el mundo y el refuerzo de un vasto complejo militar-industrial como EE UU, Pekín ha logrado ampliar su dominio a través de la economía, no solo en la propia China, sino también en África y en América Latina. Mientras que China invertía miles de millones en la economía del Sur global, EE UU se dedicaba a prestar ayuda militar a sus aliados geopolíticos, como Israel, Egipto, Arabia Saudí.

¿Y este proceso continúa?

China ha lanzado recientemente el Banco de Desarrollo e Infraestructuras de Asia. Este proyecto ha atraído incluso a varios aliados europeos de EE UU. Decenas de Estados del Sur global se han unido a esta iniciativa, que les permite disponer de cuatro billones de dólares para proyectos de infraestructura en el vasto continente eurasiático, así como en África y América Latina.

¿Cómo trata el nuevo presidente Biden de gestionar esto?

Trump rompió con el proyecto impulsado desde hacía 20 años al situar los intereses de EE UU por encima de todo. La idea consistía en castigar a China, sobre todo mediante acciones e intervenciones que obstaculizaran el desarrollo técnico-científico chino. Biden, más allá de ñas diferencias retóricas, va en el mismo sentido. Se han reservado más de 250.000 millones de dólares para apoyar la competitividad de las empresas estadounidenses. China es probablemente la única cuestión en que Demócratas y Republicanos comparten las mismas posiciones.

¿Podría conducir esta situación a nuevos conflictos?

Actualmente solo hay un único ámbito en que la superioridad de EE UU todavía es innegable, que es el sector militar. Nos hallamos por tanto en una ecuación peligrosa en que el declive económico y diplomático de EE UU se produce en un contexto en que todavía goza de una innegable superioridad militar. A su vez, China, aunque está invirtiendo masivamente en su ejército, está muy rezagada. En la XIX sesión del Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, celebrada el 18 de octubre de 2017, Xi admitió este retraso. Dijo que China necesitaría 30 años para ponerse a la altura de EE UU.

China está realmente rezagada en el terreno militar…

En 2019, el gasto militar de EE UU era del orden de 732.000 millones de dólares anuales, frente a los 261.000 millones de China. El aumento del presupuesto militar estadounidense es del 5,3 % anual (frente al 5,1 % en el caso de China). Si analizamos los datos más en detalle, veremos que el contraste es muy fuerte. China dispone de un número limitado de armas nucleares (260 cabezas nucleares), que en realidad son armas defensivas. EE UU la supera de lejos (18.000 armas nucleares), que pueden ser un medio para imponer su dominación. En conjunto, la capacidad militar de China está muy alejada de la de EE UU. Recordemos que China tiene una única base militar en el extranjero (en Yibuti), mientras que EE UU tiene 25 tan solo en Asia: en Japón, Corea del Sur, Guam y Filipinas. China dispone de dos portaaviones construidos con tecnología soviética un poco anticuada, mientras que EE UU tiene 11, incluidos los de la VII flota, basada en Asia-Pacífico.

La superioridad estadounidense se basa en una estrategia…

Incluso en Washington reconocen que la capacidad de China es de naturaleza defensiva, mientras que la de EE UU es de carácter ofensivo:

  • Apuesta por el despliegue en el exterior, cerca de los enemigos reales o supuestos.
  • La doctrina militar aire-mar (AirSea) establece la necesidad de golpear al adversario en todos los ámbitos al mismo tiempo (centros de mando, sistemas de radar, lugares de producción y almacenamiento de misiles, satélites, etc.). Esto incluye el bloqueo de las rutas marítimas y terrestres.
  • Según Michael Klare, la estrategia estadounidense implica mantener una gran superioridad sobre las fuerzas del adversario y estar en condiciones de lidiar dos conflictos de gran envergadura al mismo tiempo y en todos los terrenos (militar, económico, tecnológico).

Actualmente, la relación de fuerzas es muy desfavorable a China. Las fuerzas estadounidenses rodean el territorio chino, especialmente sus regiones costeras, donde se concentran las capacidades industriales y tecnológicas. Las respuestas de China consisten en desarrollar la expansión de sus fuerzas marítimas y aéreas en la vasta zona alrededor del mar de China. En estos momentos, China y EE UU realizan simulacros de combate, con el riesgo de que se produzcan accidentes o se inicie una escalada.

¿Es posible cambiar la situación?

Hay que obligar a EE UU a aceptar un acuerdo de seguridad, que debería ser asumido y supervisado por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Este acuerdo debería incluir la desnuclearización de la región, la clausura de varias bases estadounidenses y la retirada de las fuerzas chinas a zonas alejadas, así como un nuevo pacto económico que incluya el respeto y la protección de la soberanía de los Estados afectados. La obra clásica de Clausewitz establece que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, dando por sentado que es el cálculo racional de los Estados el que puede determinar los niveles de conflictividad. En realidad, esta fórmula excluye demasiado el contexto de cada nación. Desde su origen, EE UU no ha dejado de organizar su expansión militar por todos los medios. Hoy, la mayoría de observadores piensan que la posibilidad de una guerra es elevada, máxime cuando la disparidad actual en el plano militar favorece a EE UU.

25/09/2020

https://alter.quebec/la-chine-et-les-etats-unis-la-menace-dune-derive-militariste/

Traducción: viento sur

Walden Bello es sociólogo y militante de la izquierda democrática en Filipinas.

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