Viernes, 24 Junio 2022 05:45

Movimientos precongresuales en el PCCh

El presidente de China, Xi Jinping, junto a soldados de la guardia de honor en una ceremonia de entrega de medallas en el 70 aniversario de la Victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa, en la Segunda Guerra Mundial, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. REUTERS / Jason Lee

Con el horizonte del XX Congreso del PCCh a la vista, los movimientos en la política china revisten gran interés en la medida en que es en estos meses previos cuando las grandes decisiones se van cerrando de cara a la crucial cita de otoño.

Pasado el momento de tensión por los rebrotes de la Covid-19 en importantes ciudades del país, el Consejo de Estado ha reaccionado con un millonario plan de impulso económico con vistas a estabilizar la situación general y garantizar al máximo el cumplimiento de los objetivos principales para el presente ejercicio. En ese contexto, las especulaciones en torno al resurgimiento político del primer ministro Li Keqiang, incluso sugerido como hipotético rival de Xi Jinping, carecen de sustento. Ese protagonismo, plasmado en la videoconferencia con 100.000 gestores clave de todo el país el pasado 25 de mayo, es revelador de la situación de emergencia de la economía china y sus prioridades absolutas pero en modo alguno traduce otras certezas respecto al futuro político de Li, condicionado por una jubilación inminente y prácticamente cerrada a día de hoy.

Por su parte, el presidente Xi multiplica sus apariciones y movimientos, a la par que en su entorno se propician los indicios que avisan a navegantes de la firme consolidación de su posición y expectativas de cara al congreso. Su gira de inspección en Sichuan, que el 1 de junio sufrió un fuerte terremoto, rememora aquel espíritu con el que inició su mandato en 2012, de "cercanía con el pueblo", aletargado (y también por ello, criticado) en otras calamidades similares en las que, a diferencia de Li Keqiang, no supo responder con la debida celeridad.

Se especula ahora con su presencia en los fastos por el 25 aniversario de la retrocesión de Hong Kong, el próximo 1 de Julio, para certificar la estabilización de la región tras las multitudinarias protestas de 2019. Trataría con ello de capitalizar los beneficios políticos de todo ello, pasando de puntillas respecto a cuanto ha supuesto en términos de daño a la imagen internacional de China. No obstante, internamente, su reivindicación del patriotismo y la seguridad como claves de bóveda para la solución del problema se ha impuesto sobre cualquier otra expectativa.

De igual modo, Xi ha tendido otro puente con una política que le hizo ganar popularidad en los primeros años: la lucha contra la corrupción, objeto de una reciente sesión de estudio grupal del Buró Político, con vistas a capitalizar también la severidad exhibida en este aspecto frente a "tigres, moscas y zorros", que ha alcanzado niveles nunca vistos en la China reciente.

Huang Kunming, máximo responsable de propaganda en el Comité Central del PCCh, quien también inspeccionó recientemente la provincia de Anhui, va dando el tono territorial para ensalzar "los grandes logros de la nueva era". Otro tanto se puede esperar de sus más fieles en el Buró Político y en su Comité Permanente. A partir de ahí, es previsible que asistamos en las próximas semanas a un torrente de pronunciamientos de líderes provinciales para significar la lealtad a Xi. Y también de autoridades centrales relevantes como el propio Hu Chunhua, que se afirma como claro sustituto de Li Keqiang el próximo año y figura en ascenso como número dos del PCCh. El coro de reconocimientos de la condición de "núcleo" de Xi y de su pensamiento como guía rectora del Partido marca el ritmo hacia el inusual tercer mandato, a pesar de las resistencias que pueda encontrar.

En lo discursivo, la multiplicación de publicaciones antológicas de sus discursos en diversas áreas revelan el pleno apogeo del xiísmo, acompañada de su presentación como el impulsor de una nueva etapa histórica en la sinización del marxismo, solo comparable doctrinalmente al salto sugerido por Mao cuando se distanció del dogmatismo soviético. He Yiting, subdirector de la Escuela del Partido, no ha dudado en calificar el xiísmo como "el marxismo del siglo XXI". La reciente publicación del "esquema de estudio del pensamiento económico de Xi Jinping", podría marcar el inicio de un nuevo salto en la canonización de su pensamiento y en su equiparación normativa con el de Mao.

En su agenda internacional inmediata, es previsible algún contacto telefónico con Joe Biden, mientras una cumbre presencial deberá esperar a finales de año si las cosas no se tuercen en el plano bilateral, un afán que en estos momentos ambos líderes parecen compartir a fin de controlar el delicado marco de disensiones. Si bien las espadas siguen en alto (como se evidenció en el foro de seguridad de Shangri-La del 10 al 12 de junio), algunos signos de apaciguamiento se manifestaron en el encuentro no anunciado previamente entre Yang Jiechi y Jake Sullivan en Luxemburgo el 13 de junio.

Frente a algunas críticas de excesiva proximidad de Xi a Putin, la conversación telefónica mantenida por ambos el 15 de junio, hizo alarde de una cooperación que no se verá sustancialmente afectada por la guerra de Ucrania.

Por tanto, la reafirmación de los ejes determinantes de su doble mandato condiciona la precampaña de Xi Jinping y su programa de cara a ese tercer quinquenio al frente de los destinos del PCCh y de China que se avizora como imperioso.

A la espera de la cumbre informal de verano en Beidaihe, la reunión llevada a cabo del 10 al 14 de junio en la capital china, preparativa de los documentos del XX Congreso, ha validado ya decisiones trascendentales como la no modificación del límite de dos mandatos de los dirigentes del partido y del Estado o los límites de edad de los dirigentes; no obstante, todo indica que alguna excepción habrá.

Por Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China

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Pobladores de la ciudad de Tambillo regalan botellas de agua a indígenas que marchan en caravana hacia Quito, en repudio a medidas económicas del gobierno. Foto Ap

Este lunes se cumplió el octavo día de movilizaciones, con el arribo a la ciudad de Quito de miles de manifestantes, sobre todo del movimiento indígena. Las medidas de lucha se mantienen a pesar del nuevo decreto de estado de excepción y el avance represivo del gobierno de Lasso.

Margarita Valencia Lic. en Psicología

Lunes 20 de junio

A pesar del impacto de las medidas de control y represión, hasta hoy y de conjunto, ni el estado de excepción dictaminado para las provincias de Pichincha, Cotopaxi e Imbabura, que este lunes por la tarde Guillermo Lasso amplió por decreto 459, a tres provincias más: Chimborazo, Tungurahua y Pastaza, ni el allanamiento y ocupación policial de la Casa de la Cultura del Ecuador, ni la detención de casi 50 manifestantes, ni tampoco los falsos llamados al diálogo por parte del Gobierno nacional, han logrado frenar la movilización de 14 de las 24 provincias del país.

Durante el día miles de Indígenas y campesinos, sobre todo desde la Sierra Centro y Norte, emprendieron la marcha hacia Quito y llegaron hasta las entradas de la ciudad. Luego se fueron sumando colectivos de estudiantes y pequeños comerciantes. Los diarios ecuatorianos hablan de la ciudad de Quito convertida ahora en el epicentro de la protesta.

Hace más de una semana, se vienen desarrollando distintas medidas de lucha contra el aumento del combustible, la reducción del presupuesto de salud y educación, la estafa del sistema bancario contra quienes por necesidad tuvieron que endeudarse por los niveles de pobreza, a pesar de la relativa recuperación económica y todas las medidas de ajuste propias del sometimiento que dicta el FMI al país llevadas adelante por el gobierno neoliberal y representante de la banca.

El decreto 455 (ahora derogado y cambiado por el 459) de estado de excepción, llegó de forma escandalosa a hablar de controlar el internet y el flujo de información -cuestión sobre la que el gobierno tuvo que retroceder- . El nuevo decreto ordena -al igual que el anterior- el uso progresivo de la fuerza, que incluye la fuerza letal.

Este lunes, a cuatro días de haberse decretado la prohibición de concentraciones y de habilitar la coordinación del ejército en las calles junto a la Policía Nacional, con una importante avanzada represiva que ya dejó cerca de 50 heridos, la oposición institucional de la Asamblea Nacional, por pedido de 72 de los 137 legisladores, se disponía a discutir el levantamiento del primer decreto, cuestión que quedó sin sentido, una vez conocido el 459.

La intención de la oposición era bajar el estado de excepción para habilitar una mesa de diálogo entre la CONAIE y otras organizaciones con el Gobierno. El mismo rol que jugó en el 2019 con la intención de desmovilizar.

El acuerdo derechista para mantener el estado de excepción

El Partido Social Cristiano (PSC) y la Izquierda Democrática, que vienen jugando de opositores al gobierno, cerraron filas y anunciaron que no apoyarían la derogación del decreto, haciéndose eco de la línea oficialista represiva de mano dura. La alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri (PSC) habló directamente de cercar la ciudad con ayuda de inteligencia del ejército, mientras que el alcalde de Quito estaba tramitando una medida cautelar para impedir que la Asamblea votara la derogación.

Por su parte, la UNES (coalición del ex presidente Rafael Correa) y Pachakutik apoyan levantar la excepción y la convocatoria a una mesa de diálogo, sin embargo, cabe recordar que fue la UNES, y con críticas, uno de los sectores del propio Pachakutik, quienes apoyaron en su momento, la ley de Uso Progresivo de la Fuerza que presentó el oficialismo para fortalecer el aparato represivo, bajo pretexto de la violencia en las cárceles.

Un llamado a dialogar, con represión en las calles

En medio de la crisis por el enorme descontento social contra las medidas de ajuste, los llamados al diálogo por parte del gobierno, solo ratifican el cinismo de quien ofrece medidas parciales que no responden a la cuestión profunda, mientras reprime en las calles, saluda con honores a los militares en el día del padre, (con todo el simbolismo que implica que el propio presidente se vista de camuflaje) y anunciar casi al mismo tiempo un nuevo decreto (el 457) de precarización laboral, donde se eliminan los viáticos para los trabajadores y se limitan las contrataciones (abriendo las puertas a nuevos despidos), entre otras medidas de recorte al sector público.

En este marco, un sector de los partidos de la Asamblea Nacional tuvo que responder (con bastante tiempo de demora), a una cuestión básica de libertades democráticas, presionados por la denuncia constante de los manifestantes sobre la escalada represiva y de avanzada contra el derecho a la protesta, pero al mismo tiempo, buscan de fondo descomprimir las manifestaciones con un “llamado a mesas de diálogo”, donde se ofrece a la Asamblea como “mediadora” de la crisis, pero un “llamado al diálogo” en medio de las condiciones de represión, con los nuevos ataques del Gobierno Nacional y que busque sacar a los manifestantes de las calles, solo constituye una farsa y la consolidación del ajuste que Lasso busca aplicar.

Las demandas de las y los trabajadores y los sectores populares tienen que triunfar

Por el momento la CONAIE declaró que si hay diálogo, no va a ser retirándose de las calles, usando las movilizaciones como presión in extremis, pero es fundamental la alerta al conjunto de los manifestantes, trabajadores, estudiantes, organizaciones sociales y sindicales (que como dijimos llegaron por miles a Quito, donde está la sede del gobierno), frente a los intentos de contener y disolver las manifestaciones.

El miércoles 21 está convocada una movilización nacional de organizaciones sociales y de trabajadores, que se sumarán a las manifestaciones que en varias provincias está protagonizando el movimiento indígena. La ampliación del estado de excepción también busca anticiparse a eso.

En las calles se viene mostrando que hay fuerzas para poder enfrentar el programa político del gobierno de Lasso, del empresariado ecuatoriano y el FMI y que triunfen las demandas de los trabajadores y los sectores populares, que no están dispuestos a que esta crisis se descargue nuevamente sobre sus espaldas.


"Buscan derrocarme; no voy a escapar": Presidente Lasso

Miles de indígenas se acercan a Quito con pliego de 10 demandas

Desafían el estado de excepción y piden bajar precios de combustibles, limitar la expansión minera y mejorar servicios de salud y educación

Quito. Miles de indígenas de Ecuador se concentraron ayer en las afueras de Quito con miras a llegar a la capital, como parte de sus protestas contra el gobierno desde la semana pasada, al tiempo que el presidente Guillermo Lasso dijo que las movilizaciones lideradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) buscan derrocarlo y que él no va a escapar.

Los indígenas llegaron en camiones y a pie en medio de un estado de excepción decretado por Lasso en tres provincias andinas –incluida Quito– en un intento por frenar las protestas, que se han tornado violentas con retención de uniformados, ataques a fincas de flores y toma de pozos petroleros.

La Conaie confirmó el ingreso de manifestantes a barrios del sur de Quito y dijo que llegaría un mayor número de indígenas a la ciudad.

Uno de los manifestantes que formaba parte de una columna que empezó la marcha desde Cayambe, en el norte de la provincia de Pichincha, hacia Quito, falleció ayer al caer desde una gran altura, informó El Universo.

El incidente ocurrió cuando las fuerzas de seguridad emplearon gas lacrimógeno contra los manifestantes y en medio de la confusión todos corrieron a refugiarse. Entre cinco y siete personas cayeron por una quebrada. Algunos lograron salir por sus propios medios, pero un joven falleció debido a la caída, que según el informe de las autoridades fue desde 100 metros.

Las protestas empezaron el lunes de la semana pasada con un pliego petitorio de 10 puntos que incluye una reducción del precio de los combustibles, mayor plazo para cubrir las deudas financieras de los pequeños agricultores, limitar la expansión petrolera y minera y mejorar el sistema de salud pública.

En Ecuador el galón de diésel subió 90 por ciento (se vende a 1.90 dólares) y el de gasolina corriente en 46 por ciento (a 2.55 dólares) en casi un año. Desde octubre pasado los precios están congelados por la presión social. La Conaie exige rebajarlos a 1.50 y 2.10 dólares, respectivamente.

Para aceptar conversar, los indígenas piden que Lasso atienda el pliego, que incluye también la prohibición de concesiones mineras en sus territorios.

Lasso ha llamado al diálogo a los grupos sociales y anunció medidas de compensación para los sectores vulnerables, como un subsidio al precio de fertilizantes, mayor presupuesto para salud y educación indígenas y condonación de deudas vencidas por 3 mil dólares.

Aunque las medidas ofrecen algo de ayuda, los manifestantes dicen que no solucionan los problemas que enfrentan miles de familias cada día.

"Hemos venido a resistir sobre una política neoliberal que afecta más y más a los pobres", aseveró el presidente de Conaie, Leonidas Iza, en redes sociales.

Lasso tuiteó ayer: "hemos tendido la mano, llamado al diálogo, pero ellos no quieren la paz..., buscan el caos, quieren botar al presidente".

"Yo no voy a escapar, pero estoy aquí para proteger a cada una de sus familias, sobre todo a los más pobres", agregó Lasso en un video en el que mostró disturbios y aseveró que que "no han subido y no subirán los precios de los combustibles, pues están congelados desde octubre de 2021".

En el mismo tuit, el jefe de Estado advirtió: "no permitiré que se imponga el caos" durante las manifestaciones, que dejan ya 63 agentes heridos, según la policía. La Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos reportó 79 detenidos y 55 civiles heridos.

El cierre intermitente de vías se ha extendido a más de la mitad de las 24 provincias, según reportes del estatal Servicio de Seguridad.

Lasso declaró el estado de excepción desde el sábado para las provincias de Pichincha (cuya capital es Quito), Cotopaxi e Imbabura,y la extendió ayer a Chimborazo, Tungurahua y Pastaza.

Las Universidades Católica de Ecuador y Salesiana, junto con la Federación de Cámaras de Comercio se ofrecieron para mediar entre las autoridades del gobierno y la Conaie.

Con información de Afp, Reuters y Sputnik

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Pensar y actuar desde las heterogeneidades

La homogeneidad de los sujetos colectivos no fue más que un sueño imposible del pensamiento crítico, que hoy es cuestionado por la realidad. El esfuerzo para uniformizar el campo popular desembocaba en la política de la unidad que atravesaba el sindicato, las diversas organizaciones sociales y el partido, porque se estimaba que era clave para la conquista del Estado.

Desde sus más tempranas obras, como el Manifiesto comunista (1848), Marx trabajó en la idea de que la sociedad se dividiría cada vez más en dos campos opuestos y que cada uno sería homogéneo, porque defenderían intereses comunes que primaban por sobre las "contradicciones secundarias", como las bautizó Mao.

Consideró Marx que "las condiciones de existencia de los proletarios se igualan cada vez más", por el desarrollo fabril que los sume en la pobreza, pero además creyó que "sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria". Las demás tienden a desaparecer o son reaccionarias, como pensaba que lo era el campesinado.

Pero si estas ideas no eran justas, menos lo sería la aplicación de ciertos "principios" derivados de ellas en la acción política. Aparecieron así centrales "únicas", como las CUT de Brasil y Chile, entre otras, e incluso la central "única" campesina de Bolivia, la CSUTCB. Existen cientos de "sindicatos únicos" por rama, cada uno de los cuales encarna la "unidad".

Estos conceptos de unidad y único encarnan una voluntad expresa de excluir y aplanar lo diverso, todo aquello que no se subordina a una estrategia que necesita sujetos colectivos homogéneos. Porque se supone que la unidad labrada en la homogeneidad, permite que existan sujetos potentes capaces de tomar el poder y de imponer la hegemonía del campo revolucionario.

Luego pasa lo que pasa: se encumbra una dirección que representa la unidad y termina usurpando el papel de los sectores populares que dice representar. Hasta que ese cogollo de arriba se convierte en una nueva clase dominante, o como quiera llamarse a la manada de los Putin, Ortega y Xi, que mandan mandando.

En la década de 1970, y hasta hace poco tiempo, los defensores de la unidad acusaban a las feministas de dividir a la izquierda y a los sindicatos, y que sus demandas se materializarán cuando ellos (los varones dirigentes) llegaran al poder. Lo mismo se le dijo a los pueblos originarios y negros. La carta de Aimé Césaire a Maurice Thorez renunciado al Partido Comunista Francés (1956) es una de las más brillantes piezas de denuncia de esa política (https://bit.ly/3HD4JCp).

Lo cierto, y lo esperanzador, es que desde que han comenzado a emerger otros sujetos colectivos como los pueblos originarios y las mujeres, las cosas empezaron a cambiar y ya no se habla tanto de homogeneidad y de unidad. Pero han surgido nuevos problemas.

Resistir y luchar en la heterogeneidad ha llevado a colectivos y personas a defender temas acotados y estrechos, desentendiéndose de los problemas comunes. Anclarse en la defensa de las opresiones que se sufren, pero luchar también contra el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo, no es lo habitual en estos tiempos.

De ese modo, el poder ha aprendido a cooptar adoptando un barniz verde, sustentable, diciendo apoyar a las mujeres, las disidencias sexuales, los indígenas y afros. Ha sido el modo de agrandar su base social incorporando a las élites de movimientos, pero tendiendo un cerco político contra los anticapitalistas, acusándolos de radicales.

En realidad el poder hace su juego. El problema, como casi siempre, está en nuestro campo. Sólo podemos salir adelante si sentimos que todas las opresiones nos interpelan, que debemos apoyar todas las resistencias, más allá de la geografía de cada quien, del atractivo de tal o cual discurso o dirigente.

Como dijo León Felipe: "Nunca cantemos la vida de un mismo pueblo / ni la flor de un solo huerto / Que sean todos los pueblos y todos los huertos ­nuestros".

Un tema central es cómo relacionarnos entre personas y colectivos diferentes, entre las heterogeneidades que resisten. Aquí los vocablos único y unidad estorban. Los pueblos originarios de Brasil crearon una "articulación", la APIB. Los nasa del Cauca colombiano crearon un "consejo regional", el CRIC. Ahí está el Concejo Indígena de Gobierno como ejemplo de similar propósito.

Otros han creado coordinadoras, plenarias y las más diversas formas con la intención de incluir las diferencias, alentando su expresión en un arcoíris en el cual todos los colores conviven sin que uno se imponga al resto. Para abrazar a todos los pueblos, a todas las opresiones y resistencias, no se valen ni las vanguardias ni las contradicciones principales y secundarias.

Construir en la heterogeneidad, respetando los tiempos y los modos de caminar de cada quien, como proponen los zapatistas, es un proceso de aprendizaje inacabado, siempre incompleto, que nos exige estar dispuestos a seguir aprendiendo y a seguir soltando egos individuales y colectivos.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (d), posan tras la firma de acuerdos, en el Palacio Presidencial de Ankara, a 17 de noviembre de 2021, en Ankara (Turquía).- EUROPA PRESS

En el análisis de la política de Ankara, además de los datos convencionales, también hay que tener en cuenta el 'trastorno de personalidad histriónico' (patología de querer ser siempre el centro de atención), que padece su presidente Tayyeb Erdogan, y la impresionante habilidad que tiene para sacar provecho de este mal.

El Sultán vuelve a desenfundar la oxidada espada otomana (cuando la trompeta ya sonó en 2015) en dos escenarios y, además, de forma simultánea:

- En Siria, declarando la guerra a este sufrido pueblo y a su gobierno (y, por ende, a Rusia e Irán)

- En Europa, pone condiciones a la ampliación nórdica de la OTAN.

Desde que las encuestas le dan como perdedor en las elecciones presidenciales del 2023 no es que se haya vuelto loco es que sabe lo hace: el recurso del "líder Loco" (Madman) se hizo famoso cuando Richard Nixon, con la intención de asustar a nada menos que a Ho Chí Minh, empezó a insinuar que si los vietnamitas no firmaban la paz, él, un hombre imprevisible, descontrolado y peligroso, apretaría el botón nuclear sin importarle las consecuencias. Para renovar un nuevo mandato, Erdogan necesita, desesperadamente, una victoria militar en Siria (que no llega) y otra policial contra los kurdos en Europa (que sí llega) para seguir presentándose como "Erdogan, el Imbatible".

Pero, él no es presidente de una superpotencia, por lo que a la extorsión tendrá que añadir algo de soborno.

Invasión a Siria y el mundo mudo

Nadie de la llamada "Comunidad Internacional", seudónimo de las potencias occidentales, ha disuadido, ni mucho menos castigado a Turquía por sus continuos bombarderos sobre Siria e Irak, bajo el pretexto de "eliminar a los terroristas" kurdos, recurso que convierte al agresor en víctima, mientras es secreto a voces que el presidente es uno de los patrocinadores de las diferentes filiales de AL Qaeda en Siria. Turquía ha agredido varias veces a este país con sus tanques y misiles, destrozando la vida de decenas de miles de personas, tiene ocupada la provincia de Idlib, y ahora planea volver a lanzar otra operación en el norte, con los siguientes objetivos:

- "Deshacerse" de los refugiados sirios (pobres entre los pobres, causa de la reaparición de la poliginia) que molestan a los aporófobos de las clases altas y medidas turcas.

- El que organizó la Primera Crisis de Refugiados Sirios, ahora pretende crear una "Zona de amortiguamiento" para que cientos de miles de refugiados sirios, que va a expulsar, "regresen a casa".

- Instalar a los refugiados árabes sirios en el norte, que hoy es de mayoría kurda, para cambiar su composición étnica.

- Tomar el control sobre la región siria rica en gas y en trigo.

- Impedir la ofensiva de Damasco a Idlib, dirigida a desalojar a los turcos y sus mercenarios "yihadistas", entreteniéndole en el norte.

- Mantener el control sobre el destino de Siria, ahora que los países árabes vuelven a admitir a Bashar al Asad en la familia (para alejarle de los iraníes y protegerle de los turcos); han prometido participar en la reconstrucción del país devastado

Thank you for watching

- Destruir las Unidades de Defensa del Pueblo, rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

- Correr una cortina de humo "nacionalista" sobre la grave situación económica del país.

- Provocar las críticas de otros estados, sobre todo los occidentales, para demostrar ante su base social que ellos odian a Turquía y a su líder por su independencia. No les dice que un país miembro de una alianza militar dirigida por EEUU, llamada OTAN no puede tener una política exterior soberana.

- Mejorar sus relaciones con Israel, que quiere una Siria tan destruida (¡con la ayuda del "Estado Islámico!) para que nunca levante la cabeza. La visita del presidente de Israel Isaac Herzog a Turquía en el mes de marzo, la primera de un dirigente israelí desde 2008, también abre la posibilidad de convertir al país euroasiático en la ruta de exportación del gas del Mediterráneo a Europa.

- Presionar a Rusia en Siria, para que Kremlin haga las paces con Ucrania en una cumbre histórica que llevase el nombre de "Acuerdo de Ankara, propiciado por el Gran Tayyeb Erdogan" por ejemplo, apuntándose una victoria. ¿Puede vender a Moscú su veto a la integración de los nórdicos a la OTAN a un buen precio?

Tanto Rusia como EEUU podrán mirar con satisfacción el hundimiento de una Turquía desbocada en el pantano sirio: ha gastado miles de millones de dólares en esta guerra, destrozando la precaria economía de la nación, sin conseguir nada a cambio.

La guerra de Ucrania ha permitido a Ankara fortalecer sus lazos deteriorados con Occidente. "¿Queréis que presione más a Rusia? Pues, dadme lo que os pido", exige Erdogan a la OTAN. Pero, la Alianza sabe que el mandatario turco tiene las manos más que atadas por los rusos: no sólo porque la economía turca ahora depende de las decisiones de Kremlin en materia de comercio, energía (barata), y turismo, sino también porque los eslavos pueden aumentar las pérdidas humanas y militares de Turquía en su nueva ronda de invasión a Siria

 La OTAN se ampliará

"Las demandas de Turquía serán atendidas", promete el Secretario de Estado de EEUU Antony Blinken. Que el presidente turco, en vez de pedir la cabeza de los kurdos en los sótanos de la OTAN y a través de la diplomacia a puerta cerrada, lo gritase a cuatro vientos, solo estaba dirigido al consumo interno. Llamar "nido del terrorismo" a Finlandia y Suecia por cumplir con las normas internacionales de asilo es un escupitajo hacia arriba: desvela la despiadada ideología de extremaderecha del líder turco. Además, falta a la verdad al decir que "las potencias extranjeras siempre han apoyado el separatismo kurdo". EEUU y sus aliados han respaldado la dura persecución de los gobiernos de Ankara contra la izquierda kurda. Cuando en 1998, el fundador de PKK, Abdullah Öcalan, fue expulsado de Siria, el gobierno italiano rechazó su solicitud de asilo y, mientras desesperado buscaba un lugar seguro, fue secuestrado en Kenia por los servicios de inteligencia turca el MIT, la CIA y el MOSSAD y entregado -con el brazo roto y la cara vendada por las palizas-, a la dictadura turca. Aun sigue encarcelado en la isla-prisión Imrali, en el mar de Mármara, cumpliendo cadena perpetua en un régimen de aislamiento absolutamente inhumano.

Ahora bien, es un logro de los ciudadanos europeos que sus gobiernos en el suelo propio (fuera, es otra cuestión), respeten más los derechos humanos de lo que se hace en las dictaduras, lo cual no significa que dichos estados apoyen la causa de los exiliados que acogen. Suecia, con 10 millones de habitantes, alberga a unos 100.000 kurdos de Turquía, Irán, Irak y Siria (Finlandia, alrededor de 15.000). A pesar de declarar "grupo terrorista" al PKK, al igual que el resto de los países europeos, los exiliados de este grupo étnico en Suecia pueden realizar actividades políticas, tienen su equipo de futbol que estuvo en la liga premier en 2017, y cuentan con seis diputados en el parlamento.

Lo que pide Ankara a la OTAN, además de ser valorada y respetada (sobre todo por el gobierno de Biden, que le ha ignorado totalmente), son concesiones simbólicas, aunque la prensa erdoganistas y europea las presente como "exigencias" del presidente-candidato:

- Que los políticos suecos dejen de reunirse con los líderes kurdos, como cuando la ministra de las Relaciones Exteriores, Ann Linde recibió a Elham Ahmad, representante de los kurdos sirios, o la primera ministra Magdalena Andersson a Amineh Kakabaveh, parlamentaria kurda de origen iraní, miembro de la guerrilla Komala (aliada de PKK), cuyo voto le permitió a Andresson ocupar este puesto. Lo que no ha impedido que, desde 2018, el gobierno sueco rechazara la renovación del permiso de residencia de varios activistas kurdos, revela Ridvan Altun, portavoz del Centro Democrático de la Sociedad Kurda. "Sabemos de al menos 57 casos de este tipo", dice Altun cuyo hermano se encuentra entre ellos, aunque Estocolmo se ha negado a extraditarlos a Turquía. En 1984, Suecia se convirtió en el primer país después de Turquía en designar al PKK como organización terrorista. Ahora bien, los países de la OTAN, conscientes de los motivos teatrales de Erdogan, podrán expulsar a algunos miembros del partido kurdo con las cámaras de las televisiones delante, también es posible que Erdogan adelante las elecciones, para aprovechar el revuelvo actual, y en caso de ganar, votar en favor de la entrada de los estados candidatos a la Alianza militar.

- Que EEUU desbloquee la venta de los aviones F-35 por la compra del sistema de defensa antimisiles S-400. ¿Qué más quiere la industria militar que ganar miles de millones por sus productos a un buen cliente tan aficionado a lanzar guerras?

- A pesar de que Biden ha descrito a los kurdos sirios como "valientes" y prometió seguir ayudándoles, ellos deben ser muy ingenuos en creérselo. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) anuncian unirse al gobierno de Damasco para enfrentarse a los turcos, enviando así un mensaje a Biden: que cambiarán de banda si no controla a su socio: Bashar Al Asad estudia ofrecerles una de las modalidades de autogobierno. Pero, Washington no perderá nada si ahora le deja a Turquía ocupar el Kurdistán sirio, para más adelante exigir su retirada.

Erdogan hará lo inimaginable para mantenerse en el poder hasta el fin de sus días: ha considerado que aplastar a los kurdos da votos, ignorando que para el electorado turco la principal preocupación es la situación económica, que no la OTAN o las tierras sirias: ni Dios ni más militarismo y guerra podrán poner fin a la crisis estructural del capitalismo.

Las fuerzas progresistas de Turquía exigen la retirada inmediata de su país de la alianza imperialista, que cuando se mueve solo lleva terror, dolor y sufrimientos a los pueblos.

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El experto en Rusia Mark Galeotti, en una imagen cedida.

Mark Galeotti es uno de los mayores expertos en la historia y el presente de Rusia, así que es de los que se aventuran a imaginar escenarios futuros con bastante fundamento. La editorial Capitán Swing ha traducido al castellano recientemente dos de sus últimos libros: Una historia breve de Rusia(2021) y Tenemos que hablar de Putin (2019). 

Su extenso currículum abarca estudios en la Robinson College de Cambridge y en la London School of Economics. Fue jefe del departamento de Historia de Keele y profesor en el Centro de Asuntos Globales de la Escuela de Estudios Profesionales de la Universidad de Nueva York. Vivió en Moscú durante un periodo y se mudó a Praga como investigador principal y jefe del Centro de Seguridad Europea en el Instituto de Relaciones Internacionales de Praga. Ahora es profesor y director de la consultora Mayak Intelligence.

Tras tantos años de estudio del personaje, ¿cree que Putin padece algún tipo de enfermedad como se afirma?

Sospecho que sí. Está mostrando signos de algo más que el efecto de la edad. Putin siempre se ha mostrado orgulloso de tener el control de su entorno, de su cuerpo y de sus emociones. Hemos visto sus extraños movimientos de manos y pies, sus arrebatos emocionales erráticos, su cara hinchada... Dicho esto, no sé qué puede ser y si tendrá un efecto grave. Sin embargo, una cosa es importante. La Constitución rusa tiene disposiciones para reemplazar a un presidente que ya no puede ejercer sus funciones, pero ninguna para el que está incapacitado temporalmente y planea volver a controlar el país. Si vemos que Putin cae gravemente enfermo, es probable que esto debilite seriamente la unidad de la élite y el poder del régimen, y bien puede ser el tipo de evento inesperado que podría desencadenar algún intento de tomar el poder.

¿Ve posible una revuelta popular que ponga en jaque al gobierno de Putin como ocurrió en Ucrania en 2014?

Creo que puede haber protestas, pero no una revolución. Las fuerzas de seguridad aún pueden evitar cualquier tipo de coordinación entre diferentes grupos y regiones. Sin embargo, creo que el impacto real de las protestas, sobre todo si las fuerzas de seguridad no quieren o no pueden controlarlas rápido, será levantar la preocupación de las élites rusas. Si Putin va a ser derrocado, probablemente no será por protestas populares en las calles, sino por un golpe político dentro de la élite, por parte de oportunistas despiadados que lo apoyaron cuando les convenía y, sin embargo, se volverán contra él si se muestra pasivo. Aun así no anticipo nada pronto. El verdadero dolor causado por la crisis económica solo comenzará a afectar a Rusia a partir de septiembre.

La oposición política real parece totalmente laminada y, sin embargo, tampoco hay un sucesor definido. ¿Qué Rusia puede venir después de Putin?

Si Putin llega a elegir a su propio sucesor, probablemente será otro halcón. En realidad, la próxima generación política es más pragmática, son cleptócratas que quieren poder robar en casa, realizar operaciones bancarias y gastar en el extranjero, y por eso necesitan mejorar las relaciones con Occidente. Como usted dice, no hay un sucesor claro, pero creo que a Putin no lo va a suceder otro autócrata, sino una oligarquía, una coalición de individuos e intereses poderosos.

Se ha hablado mucho del peso de los oligarcas, uno de los pilares en los que se asentó Putin inicialmente y que ahora pierden mucho dinero con esta guerra. ¿Descarta alguna maniobra suya para cambiar el rumbo de la política rusa?

Ha pasado mucho tiempo desde que los oligarcas tenían poder real. Sí, están perdiendo dinero, pero también saben que no tienen ninguna influencia real sobre Putin y que si él quiere, puede encarcelarlos y confiscar sus bienes sin ningún problema. Claramente, muchos están muy descontentos con lo que está sucediendo, pero saben que volverse contra Putin sería un suicidio. Las únicas personas que tienen peso real en la Rusia de hoy son aquellas con poder duro: el ejército, las fuerzas de seguridad, las agencias de inteligencia.

Dice que Putin no es Maquiavelo y que Occidente no le prestó la atención necesaria. ¿Cree que se podría haber hecho algo para evitar la guerra en Ucrania?

Siempre es fácil ser sabio a posteriori, pero no había nada inevitable en esta guerra: Putin solo tomó la decisión final en el último minuto y podría haber elegido un camino diferente con mucha facilidad. A corto plazo, se pudo armar a Ucrania antes, aunque esto podría haber empujado a Putin a atacar antes al confirmar sus suposiciones de que era una base avanzada de la OTAN. Las verdaderas raíces de esta guerra son mucho más profundas y están en los errores de cálculo que Occidente cometió años antes, sobre todo al prometer a Ucrania el ingreso en la OTAN en 2008, aunque en realidad no lo decía en serio. Esto fue suficiente para alarmar a un Kremlin cada vez más paranoico, pero no suficiente para dar a Ucrania garantías de seguridad. Lo peor de ambos mundos.

En Kiev o Járkov escuché continuamente la frase "Putin se ha vuelto completamente loco". Sin embargo, usted lo define como "racional y prudente", aunque "impredecible".

El problema no es que Putin esté loco, sino que es un actor racional que toma sus decisiones sobre la base de muchas suposiciones locas. Honestamente, él creía que Ucrania estaba podrida hasta la médula, que el Estado colapsaría al primer empujón y que la revolución del Euromaidán de 2014 no fue un levantamiento popular, sino un complot de la CIA. En esas circunstancias, lo que a nosotros nos puede parecer una locura, a él le parecía lógico.

No es solo que Putin sea prácticamente un autócrata indiscutible, sino que ha creado un sistema en el que las personas que lo rodean le dicen lo que quiere escuchar, no lo que necesita escuchar. ¿Quién podría haberle dicho al jefe que estaba a punto de cometer un error estúpido?

¿Esperaba esta resistencia ucraniana incluso en áreas rusófonas o tradicionalmente más cómodas con Moscú?

Sí, eso es algo que estaba claro. Son ucranianos independientemente del idioma que hablen. Si bien algunos están menos contentos con Kiev que otros, eso no significa que prefieran a Moscú.

Antes de comenzar la guerra usted consideraba que era posible que Putin abandonara progresivamente el poder de Putin. ¿Cree ahora que Putin durará lo que dure la guerra en Ucrania?

Yo creo que es al revés, que la guerra va a durar tanto como dure Putin. Pudo haber pensado que un triunfo en Ucrania le habría permitido dejar el poder en lo más alto, pero ahora no puede renunciar, sería demasiado vulnerable y su reputación histórica sería la de un perdedor.

Tras ocho años de guerra, ahora la invasión se ha estancado, ¿qué escenarios cree que está manejando Putin? ¿Hay posibilidades de un acuerdo con Ucrania?

Por ahora, lamentablemente, no veo ninguna posibilidad de paz. Ninguno de los bandos es lo suficientemente débil para ser derrotado en el campo de batalla ni lo suficientemente fuerte para ganar. Y Kiev y Moscú están tan distanciados que todavía no puede haber conversaciones de paz significativas. Por desgracia, creo que una o ambas partes tendrán que sufrir mucho más antes de estar dispuestas y ser capaces de hacer el tipo de concesiones que podrían permitir las conversaciones.

¿Qué tenía que ganar Rusia con la invasión?

Obviamente Putin estaba anticipando un triunfo, la oportunidad de volver a poner a Ucrania bajo el control de Moscú. Ahora, sin embargo, lo entienda o no, solo está luchando para sacar lo mejor de una mala situación. En cierto modo, Ucrania ganó al no ser derrotada. Pase lo que pase en el campo de batalla, y es posible que los rusos obtengan algunas victorias menores adicionales, Putin y su sistema están perdiendo, y esta guerra será el fin del régimen de Putin y su reputación.

Las sanciones económicas están teniendo drásticas consecuencias para Europa, pero  los primeros datos apuntan a que Rusia las está amortiguando.

No debemos subestimar el impacto de las sanciones. La guerra económica ejerce sus efectos a largo plazo, por lo que debemos dejar que las sanciones hagan su trabajo. Están dañando gravemente la economía rusa y tardará años en recuperarse.

Se acerca una cumbre de la OTAN crucial. ¿Echa de menos una postura genuinamente europea en esta guerra?

Estados Unidos y, hasta cierto punto, el Reino Unido, han marcado el ritmo en los primeros compases de esta guerra. Para ser justos, la unidad europea ha sido mayor de lo que nadie esperaba, y para mantener esa unidad, inevitablemente habrá que adoptar compromisos. Tenemos que hacernos a la idea de que esta pelea contra Rusia es a largo plazo. No creo que se levanten todas las sanciones incluso si se firma la paz con Ucrania. La unidad europea llegará, pero bajo presión.

El problema particular de esto es que ni Europa ni Occidente están debatiendo con seriedad el objetivo final de esta unidad contra Rusia. ¿Es solo para hacer retroceder a las fuerzas rusas a sus líneas previas a la invasión? ¿Es para recuperar cada palmo de suelo ucraniano? ¿Eso incluye Crimea, que elevaría el riesgo a una grave escalada? ¿O es, como argumentan discretamente algunos, especialmente en Washington y Europa Central, para destruir el régimen de Putin y asegurarse de que Rusia se debilite gravemente durante generaciones? Si no se aborda esta cuestión ahora estamos acumulando problemas para el futuro.

¿Veremos a Putin juzgado por crímenes de guerra?

Me temo que no. Esto no son los Balcanes. Incluso si se derrocara a Putin, el nuevo régimen estaría compuesto esencialmente por las personas que le habían servido antes. Difícilmente podrían entregarlo para ser juzgado cuando sus propias manos están tan manchadas de sangre.

En su libro habla con seguridad de que hubo un momento en el que Putin pudo haber convocado elecciones realmente libres y haberlas ganado, ¿por qué no lo hizo?

Desde luego no creo que ahora pudiera contar con ganarlas. Pero incluso cuando era totalmente popular, Putin prefiere no correr riesgos. No quería la incertidumbre, no tener que debatir ni hacer campaña contra una oposición real. Así que creó una oposición falsa y un teatro de elecciones para crear la ilusión de la política, pero sin el peligro y sin las incertidumbres de una campaña real.

¿Cree que Putin quiere que Rusia vuelva a ser la potencia mundial que fue o simplemente que sea considerada como tal?

¿Qué diferencia hay? Si algo está demostrado es que si los demás creen que un país es una potencia mundial y lo tratan como tal, entonces lo es. Precisamente uno de los desastres de esta invasión es que Putin se ha arriesgado y ha quedado claro que Rusia era mucho menos poderosa de los que algunos se creían. Por ejemplo, Suecia y Finlandia están dando grandes pasos para unirse a la OTAN. En el pasado, cuando eso parecía una posibilidad, Putin las amenazó y se retractaron. Ahora están ignorando sus amenazas y es él quien ha tenido que echarse atrás.

Habla de Putin como un autócrata sin razones para intentar imponer el totalitarismo, ¿lo sigues pensando ahora?

El autoritarismo quiere controlar lo que haces mientras que el totalitarismo quiere controlar lo que piensas. Putin no tiene una ideología real. Hace un gran uso de la propaganda como herramienta de control, pero al final no le importa lo que piense la gente, siempre y cuando le obedezcan. Su régimen, sin duda, está perdiendo sus últimos vestigios de pluralismo y volviéndose más autoritario, pero sigue centrado en en lo que hacen las personas, no en lo que piensan.

¿Cuánto tiempo cree que tendremos que hablar de Putin?

¡Mucho más tiempo del que esté en el Kremlin! Después de todo, ha estado gobernando Rusia durante más de dos décadas, y la Rusia moderna está moldeada en muchos sentidos en torno a su imagen y su estilo de gobierno. Aunque creo que Rusia cambiará seriamente y para mejor después de que él se vaya, será el legado de Putin con lo que va a tener que lidiar la próxima generación política.

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Stephen Wilkinson

94 años desde el nacimiento de Ernesto Che Guevara, el profesor de la Universidad de Buckingham, especialista en política, relaciones internacionales y la historia de Cuba, analiza el pensamiento del líder revolucionario, su rol durante la Revolución cubana e incluso tras su muerte para mantener las ideas socialistas en la isla.

 

Ernesto Che Guevara nació el 14 de junio de 1928 y fue asesinado el 9 de octubre de 1967. Pese a su prematura muerte, vivió un gran número de eventos significativos, incluyendo su marcha de Guatemala tras el golpe de estado, su participación en la Revolución cubana y su papel como representante del gobierno a nivel internacional en países como China, Vietnam, Argelia o la Unión Soviética.

Sus ideales para lograr una sociedad igualitaria le acompañaron prácticamente toda su vida. Comenzando por la influencia de su madre en el krausismo, sus viajes a través de América Latina le hicieron ser consciente de la explotación que sufrían los trabajadores por parte de las empresas. Entendió que se requería un cambio profundo en la sociedad.

Su participación y éxito en la Revolución cubana le granjearon una reputación que aun sigue vigente no solo en Cuba, sino entre los grupos de izquierda a nivel mundial. Fue el epítome de los movimientos de 1960, y la famosa fotografía de su rostro coronaba las calles de París durante el Mayo francés de 1968.

Che Guevara, el médico revolucionario que dejó su puesto en el Ministerio de Industrias de Cuba para ayudar en los movimientos de liberación en Congo y Bolivia, fue un claro ejemplo de solidaridad internacional. Su deseo de acabar con el imperialismo significó que estaba en contra tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética, como demostró en sus escritos.

El doctor Stephen Wilkinson de la Universidad de Buckingham analiza la vida de Che Guevara, sus ideales políticos, su participación en Cuba y el legado que ha dejado tras su muerte, incluyendo la mercantilización de su imagen.

¿Cómo fue la niñez de Ernesto Che Guevara?
Provenía de una familia con recursos económicos, y al mismo tiempo, padeció asma toda su vida. Esta enfermedad tuvo dos efectos en su vida. En primer lugar, le motivó a practicar actividades físicas para demostrar que el asma no le mermaría, incluyendo rugby y otros deportes. Eso le hizo convertirse en un joven atlético.

Por otra parte, hubo muchos momentos durante su niñez en los que se veía obligado a descansar en casa debido al asma, por lo que leyó muchísimo. Eso le hizo culturizarse, y creciendo en una época muy convulsa, durante los años treinta y la Segunda Guerra Mundial, siguió la realidad política de manera exhaustiva.

¿Qué rol tuvieron sus padres en su desarrollo?
Teniendo en cuenta que Che Guevara pasaba mucho tiempo en casa, su madre tuvo una gran influencia en su vida. Ella era seguidora del krausismo, filosofía que tuvo una gran influencia durante la Segunda República española. Esta corriente de pensamiento se extendió por Latinoamérica, y particularmente en Argentina había mucha gente que se consideraba krausista.

El krausismo representa una filosofía de carácter humanista en la que las personas tratan de llevar a cabo una vida digna y de establecer una sociedad con fundamentos morales. No es exactamente una filosofía socialista, pero también se basa en tener una responsabilidad hacia los demás.

A través de estas ideas, Che Guevara desarrolló una conciencia social que le llevó a decidir estudiar medicina. Es por eso que siempre mostró un compromiso social y una moral muy arraigada.

Curiosamente, existía una conexión entre el krausismo y Cuba a través de José Martí, líder del movimiento de independencia a finales del siglo XIX y considerado como el padre fundador de la nación cubana, ya que este era krausista.

En 1951, Che Guevara y a su amigo Alberto Granado viajaron en motocicleta a través de América Latina. ¿De qué manera le influyó esa experiencia?
Supuso una enseñanza vital, porque fue testigo de la explotación y el sufrimiento que padecía la gente en diferentes regiones. Escribió sobre todo aquello, y sus anotaciones están recogidas en Diarios de Motocicleta.

También trabajó como médico voluntario en una colonia en la que había gente que padecía lepra, e interactuó con mineros del cobre en Chile que vivían en condiciones terribles. Todas aquellas experiencias le sirvieron para politizarse, y su pensamiento se hizo más radical y socialista.

Los trabajadores chilenos estaban empleados por una empresa propiedad de Estados Unidos, y Che Guevara entendió que únicamente curando a los enfermos no se podía solucionar el problema. Era necesario llevar a cabo un cambio estructural y profundo para mejorar las condiciones de vida de las personas.

Combinó su destreza en el ámbito de la medicina con sus ideas socialistas.
En aquellos años, existía una tradición muy arraigada de medicina social en América Latina. Había un joven médico llamado Salvador Allende, que realizó un estudio acerca de las condiciones de vida de la gente en Chile.

A través de ese análisis, el futuro presidente del país elaboró una idea socialista sobre la medicina. Basada en las investigaciones sociológicas de Marx y Engels, esta teoría explica que gran parte de las penurias que sufrían las personas tenían relación con el tipo de trabajo realizado, las extensas jornadas laborales o las pésimas condiciones en las que vivían: sin acceso a sanidad, recibiendo una mala alimentación y viviendo en hogares insalubres.

En otras palabras, Allende explicaba que la salud se veía afectada de manera negativa por el sistema capitalista, y Che Guevara llegó a una conclusión muy similar.

Años más tarde, durante la Revolución Cubana, Che Guevara fue esencial para plasmar esta idea de una medicina socialista. Mientras estaban en las montañas, Fidel Castro se dio cuenta de que muchos campesinos se les acercaban al conocer que había un médico en la expedición que estaba ayudando a los enfermos. Ahí quedó evidente lo importante que era la sanidad para la población, y una vez que los revolucionarios llegaron al poder, implementaron un programa de salud pública y gratuita que fue fundamental en Cuba tras la dictadura de Batista.

¿Cómo llegó a conocer a Fidel Castro?
Entre 1953 y 1954, Che Guevara estuvo en Guatemala, dónde había un gobierno social demócrata de izquierdas liderado por Jacobo Árbenz. Este gobernante implementó un programa político de carácter social, incluyendo medidas como la redistribución de la tierra para los campesinos y el incremento de los salarios. Che Guevara se involucró en este movimiento, y allí conoció a Hilda Gadea Acosta, una económica peruana marxista con la que más tarde se casó. La influencia de Hilda fue muy importante, porque Che Guevara comenzó a estudiar a Marx y a Lenin de manera asidua.

También hubo otro evento significativo en su vida. En 1954, mientras estaba en Ciudad de Guatemala, la CIA organizó un golpe de estado para derrocar a Árbenz. Che Guevara fue testigo de la caída a través de la violencia de un gobierno que había sido elegido de manera democrática. Llegó a la conclusión de que, para frenar el imperialismo estadounidense, se requería el uso de fuerza militar.

Por ello, decidió viajar a Ciudad de México para encontrarse con un grupo de exiliados que había tratado de derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba. Entre ellos se encontraba Raúl Castro y otros miembros que habían participado en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Su hermano Fidel seguía preso, pero sería liberado poco después.

Así conoció a los hermanos Castro, y tras entablar una conversación muy extendida con Fidel, establecieron una relación muy estrecha. Además, los exiliados estaban planeando el regreso a Cuba para intentar acabar con la dictadura de Batista, y necesitaban un médico en sus filas. De esta forma, Che Guevara se unió a la expedición, y sus conocimientos sobre salud y medicina resultaron esenciales.

¿Qué rol tuvo Che Guevara durante la Revolución Cubana?
Tras desembarcar en Cuba en 1956, los que sobrevivieron al ataque inicial de las fuerzas de Batista se refugiaron en las montañas. Mostrando una disciplina y un carácter ejemplares, Che Guevara se convirtió en uno de los líderes de la expedición, y terminó siendo fundamental para el éxito posterior. En 1958, tuvo lugar una batalla decisiva en Santa Clara, y habiendo sido nombrado Comandante, Che Guevara lideró a la compañía para descarrilar un tren enemigo que transportaba armamento hacia la parte Occidental de la isla.

Muchos de los soldados que iban en el tren se unieron a los revolucionarios y entregaron las armas. En ese momento, Batista se dio cuenta de que no podía mantenerse en el poder, y se vio obligado a escapar de Cuba.

Por todo ello, Che Guevara fue reconocido como una figura crucial para el éxito de la Revolución. Al frente de su columna, fue el primero en llegar a La Habana, una semana antes que el propio Fidel Castro.

El éxito de la Revolución le hizo reafirmarse en su idea socialista frente al capitalismo.
En su famoso ensayo El Socialismo y el Hombre en Cuba, Che Guevara expone la idea de que los seres humanos son oprimidos de manera sistémica para llevar a cabo un determinado estilo de vida. Su intención era acabar con estas relaciones estructurales del capitalismo que condicionan el desarrollo de las personas en la sociedad.

Para encontrar una manera de liberarse de este rol de subalternidad, argumenta que los ciudadanos han de ejercer una participación directa en la sociedad, siempre en igualdad de condiciones.

En el ensayo, Che Guevara explica que, en una sociedad establecida de manera jerárquica que obedece a una autoridad dominante, es inevitable que la gente viva en un estado de subordinación. Señala al capitalismo como ejemplo de este tipo de sistema, y creía que, para cambiar este condicionamiento estructural, se necesitarían generaciones.

Mientras tanto, analiza la idea de crear un ser humano socialista tras derrocar a la autoridad existente, momento en el que surge un nuevo período de reformulación de valores. Es ahí cuando explica que el socialismo, para ser considerado como tal, ha de representar un sistema más participativo y democrático que las democracias liberales capitalistas. Che Guevara quería que la sociedad transitase hacia este nuevo modelo, continuando el proceso de la Revolución cubana.

Por ejemplo, quería alejarse de los incentivos materiales como medio para motivar a los trabajadores. Es decir, su idea es que la gente trabajase para mejorar la vida de los demás y no para obtener dinero. En su idea de una sociedad socialista, las personas estarían dispuestas a trabajar de manera voluntaria para el bien común, llevando a cabo diferentes actividades en beneficio de la comunidad, como construir escuelas y hospitales, o cortar cañas de azúcar.

Estas ideas fueron parte de los debates que se sucedieron durante la década de 1960, y se probaron diferentes mecanismos para conseguir que Cuba se desarrollase.

Cuando fue nombrado ministro de Industrias, Che Guevara trató de implementar estas ideas. ¿Cómo fueron sus años en la esfera institucional?
Estaba empeñado en conseguir que la gente trabajase de manera altruista por el bien común. Para ello, la motivación debía ser la de obtener una mejor vida para todos, y no solo centrarse en el modelo capitalista de proseguir con una ética individualista y preocupada únicamente por la familia. Quería predicar con el ejemplo, e iba a las fábricas a trabajar con los obreros.

Toda esta ideología está representada en el apodo de Che, una manera informal de referirse a un amigo en Argentina. De hecho, escribía la palabra Che en los billetes del banco a modo de firma. Era una metáfora para representar su idea de transformar el dinero en un amigo para la gente, porque despreciaba el uso del dinero como medida de intercambio en el capitalismo. Para Che Guevara, el hecho de llevar a cabo una existencia con el objetivo de enriquecerse representaba un síntoma corrosivo del capitalismo, y quería romper esa relación tóxica con el dinero.

Es un enfoque muy marxista, y en muchos sentidos, Che Guevara poseía una aproximación más radical que la del resto de los dirigentes cubanos. Se cuenta la historia de que, durante la reunión convocada para establecer el nuevo gobierno en Cuba en enero de 1959, Fidel Castro preguntó si había algún economista entre los presentes. Che Guevara levantó la mano, y fue asignado como ministro de Industrias.

Después de la reunión, Castro se acercó a Che Guevara para decirle que no sabía que era un experto en economía, a lo que este le respondió que le había entendido mal, y pensó que había preguntado si había alguien que era comunista. Esta anécdota se cuenta a modo de broma, pero representa perfectamente la idea de que Che Guevara estaba situado más a la izquierda en el espectro político que muchos de los revolucionarios.

En plena Guerra Fría y con el mundo dividido en bloques, ¿qué rol desempeñó Che Guevara en las relaciones internacionales con los países del Tercer Mundo?
Representando a Cuba como ministro de Industrias, visitó China, Vietnam y la Unión Soviética, y no ocultó su admiración hacia los países asiáticos.

En aquel momento, China y la Unión Soviética se habían distanciado, y Che Guevara, cuyas ideas estaban más en consonancia con las de Mao Zedong, criticó a la Unión Soviética, considerando que había establecido un régimen burgués corrupto.

Hay que entender que, en aquellos años, la Unión Soviética tenía una reputación de haberse convertido en una economía muy poderosa, e incluso ganando la carrera espacial a los propios americanos. Había gente que se refería a la Unión Soviética como una sociedad más avanzada que los países capitalistas de Occidente.

No obstante, Che Guevara consideraba que la Unión Soviética había traicionado los ideales marxistas. Escribió artículos en contra del modelo soviético, porque consideraba que se trataba de una copia del sistema de producción del capitalismo, que igualmente alienaba a la clase obrera y por tanto impedía la transición al socialismo.

Teniendo en cuenta la alianza entre Cuba y la Unión Soviética, ¿qué repercusiones tuvieron las críticas de Che Guevara?
Esta relación se hizo patente tras el bloqueo impuesto por Estados Unidos en Cuba, pero fue especialmente tras el asesinato de Che Guevara cuando la alianza entre ambos países se fortaleció. Entonces, sus escritos fueron suprimidos para no enemistar al régimen soviético.

¿Por qué decidió marcharse del gobierno cubano?
Existe un debate al respecto. Por un lado, se argumenta que dejó la esfera institucional debido a la incapacidad de reflejar los cambios significativos fundamentales que quería trasladar a la sociedad. Por otro lado, se piensa que dejó el gobierno porque quería exportar la Revolución a otros países del Tercer Mundo. Creo más en esta segunda hipótesis.

Hay que entender que los años 60 fue una época en la que surgieron luchas anticoloniales en muchos países que querían acabar con el yugo imperialista. Che Guevara pensó que se abría un espacio para el movimiento insurreccional socialista que podría extenderse a nivel mundial y derrocar al capitalismo.

Estando en contra del colonialismo, se posicionó claramente con los países del Tercer Mundo, como demostró en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1964. Por aquel entonces, alrededor de 126 países seguían bajo el dominio colonial, muchos de ellos bajo el Imperio Británico.

Dentro de ese contexto, Che Guevara creía en la posibilidad de crear movimientos de índole socialista y comunista, y así reducir la esfera de influencia de Estados Unidos.

Por ejemplo, en el conflicto de Vietnam.
Todas sus ideas anticolonialistas quedaron patentes en su Mensaje a la Tricontinental (escrito que Che Guevara envió en 1965 al quinto encuentro de la Conferencia por la Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, conocida como la Conferencia Tricontinental).

En ese texto, habla de la necesidad de crear muchos Vietnam, haciendo referencia a la defensa de los nativos del país asiático frente a la invasión de Estados Unidos. Che Guevara creía que, para destruir el imperio norteamericano, la lucha había de llevarse a cabo en diferentes países. Poesía una visión geoestratégica bien informada a través de un extenso estudio acerca de la manera de operar del capitalismo y del imperialismo.

Por ello, pienso que la idea de exportar la revolución a otros países fue el motivo que le hizo abandonar el gobierno cubano. Además, sentía que esa lucha alrededor del mundo ayudaría a mejorar la situación en Cuba, que llevaba años enfrentándose a una intromisión constante de Estados Unidos plasmada en el bloqueo.

Pero no tuvo éxito en Congo o Bolivia, donde fue asesinado.
Che Guevara creía que el ejemplo de la Revolución Cubana había demostrado que se podía derrocar un sistema autoritario a través de las acciones de un grupo de personas, siempre y cuando estas fuesen capaces de alentar a las masas. De ahí surge la idea del foquismo, una estrategia guerrillera para atraer el apoyo popular y derrocar a un gobierno.

Por eso trató de recrear esa experiencia de liberación de Cuba en otros países del Tercer Mundo, como el Congo o Bolivia. Hay quienes sostienen que Che Guevara tenía una visión equivocada sobre el desarrollo de la Revolución Cubana, sobredimensionando el rol de la guerrilla en el éxito del proceso.

Usando una estrategia similar en Congo y Bolivia, fracasó en ambas regiones, donde la coyuntura social y política eran diferentes a las de Cuba.

Tras el asesinato de Che Guevara, la fotografía que le habían hecho fue mercantilizada por el capitalismo.
Este aspecto es muy interesante. A nivel filosófico, se pueda argumentar que Che Guevara ha tenido dos vidas: la que realmente vivió, y la que se le otorgó tras su muerte.

Esta idea tiene relación con la filosofía de Jean-Paul Sartre expresada en su libro El Ser y la Nada. La historia de la famosa fotografía de Che Guevara es esencial, y quizás hoy no estaríamos hablando de él si no fuera porque, a raíz de la difusión de esta imagen, terminó convirtiéndose en un símbolo universal.

Vale la pena reflexionar sobre ello. Para empezar, la fotografía fue tomada durante el funeral de las víctimas de un incidente que se cree que fue un atentado terrorista, aunque nunca se ha demostrado. En el período previo a la invasión de Bahía de Cochinos de 1961, tuvieron lugar una serie de ataques terroristas en La Habana. Mientras varios trabajadores del muelle de la ciudad estaban descargando armamento traído desde Bélgica, hubo una explosión que provocó la muerte de estos trabajadores.

Durante el funeral, Alberto Korda hizo una instantánea de Che Guevara mientras este observaba por encima de la multitud, por eso tiene esa mirada cruzada.

Esa fotografía solo se imprimió una vez para un periódico y para ilustrar una columna de un programa de televisión. Sin embargo, una de las líderes de la revolución, Haydée Santamaría, le pidió a Korda que le hiciese una copia y la enmarcó en un pequeño retrato.

¿Cómo llegó a ser reproducida a nivel mundial?
Ahí es cuando entra en escena el italiano Giangiacomo Feltrinelli, que trabajaba en una editorial italiana, y que se había hecho famoso por traer el manuscrito de Dr. Zhivago de la Unión Soviética y publicarlo en Occidente

Feltrinelli tenía los derechos de publicación de los diarios de Régis Debray, quién había estado en Bolivia con Che Guevara. Antes de publicarlos, Feltrinelli fue a La Habana para encontrar alguna imagen que pudiera utilizar para la portada del libro.

Visitó a Haydée Santamaría en su oficina y vio la fotografía de Che Guevara en el escritorio, y le dijo que le gustaría usar esa foto para el libro. Santamaría le escribió una nota para que se la llevase a Korda y le permitiese hacer una copia.

De esta forma, Feltrinelli visitó a Korda, y este le hizo un par de copias. Ya de vuelta en Italia, usó la fotografía para ilustrar el manuscrito.

Cuando se publicó el libro, Che Guevara había sido asesinado en Bolivia, pero coincidiendo con el Mayo francés de 1968, Feltrinelli mandó hacer un póster para publicitar el libro con su foto en la portada. Durante las manifestaciones de París, los estudiantes hicieron tarjetas y pancartas con esa foto de Che Guevara.

Por ello, la fotografía quedó asociada con las revueltas estudiantiles, y así se convirtió en un símbolo de rebelión. Más tarde, se popularizó como versión pop art por gracias al trabajo de Jim Fitzpatrick, con la silueta en blanco y negro, que luego se reprodujo a nivel global.

Esta imagen de Che Guevara ha sido muy estudiada. Se habla de su representación romántica como una representación de Jesucristo, con el pelo largo, la mirada y la configuración del rostro, llevando una chaqueta que, de manera paradójica, parece antigua y moderna al mismo tiempo.

Se convirtió en una de las imágenes más reproducidas del siglo XX. Al mismo tiempo, Korda no tenía los derechos de autor, y nadie tenía que pagar por su uso y reproducción. Por ello, se mercantilizó de manera popular, porque la gente podía hacer dinero a través de la venta de la imagen pero sin pagar por su utilización.

El proceso es muy interesante, y se puede relacionar con la filosofía de Jean Baudrillard expuesta en Cultura y Simulacro, la manera en qué el capitalismo usa una imagen que se convierte en un símbolo global, adquiriendo el significante de rebelión.

¿No resulta irónico que Che Guevara, una persona que dedicó parte de su vida en acabar con el capitalismo y las transacciones monetarios, haya sido utilizado precisamente por este sistema para generar dinero?
Es cierto que existe una ironía sobre el hecho de que alguien anticapitalista como Che Guevara haya sido usado para beneficio del sistema. Aun así, creo que la fotografía representa una idea de subversión, especialmente cuando la imagen está plasmada en camisetas, porque mucha gente que la lleva puesta lo hace a modo de representación de los ideales de Che Guevara. En Cuba, la reproducción de la imagen va acompañada de lemas asociados a sus ideas, tales como ’Socialismo o muerte’, ‘Venceremos’, ‘Hasta la victoria siempre’, o ‘Tu ejemplo vive, tus ideas perduran.’ Existe una conjunción entre Che Guevara y este un proyecto vanguardista de tratar de alcanzar un futuro trabajando en comunión, sin rendirse. Es decir, su teoría de la revolución permanente queda ilustrada en el simbolismo de esta imagen.

Por todo ello, creo que la imagen sintetiza la aspiración a este proyecto de futuro. Aceptando la ironía de su mercantilización, la fotografía contiene de manera explícita un mensaje recalcitrante y subversivo.

Años más tarde, Korda consiguió los derechos de imagen a través de un proceso judicial y recuperó la propiedad de la misma. Hoy en día, su familia intenta controlar su reproducción para fines comerciales.

En Cuba nunca ha habido demasiada preocupación al respecto. El propio Fidel Castro dijo que, cuando la gente decide ponerse la camiseta con la imagen de Che Guevara, es una muestra simbólica de que le llevan en el corazón, a través de la piel.

Junto a Simon Western, en el ensayo Che, Fidel and Leadership in Cuba: a Psychoanalytical Approach, argumentáis que Fidel Castro tuvo un rol fundamental para mantener vivo el espíritu de Che Guevara.
El enfoque psicoanalítico de Western proviene de la idea del ‘liderazgo mesiánico’, en la que un personaje carismático tiende a decepcionar a las masas al no estar a la altura de las expectativas generadas.

En esos casos, se suelen dar dos tendencias: el líder es derrocado por sus propios seguidores, o se establece una tiranía en la que el líder usa la violencia para reprimir a los seguidores cuando estos se rebelan y así conservar el poder. De cualquier manera, se acaba con la legitimidad del proyecto.

En cambio, Fidel Castro evitó ambas corrientes debido a una serie de contingencias. Che Guevara representaba la aspiración constante de progresar, y tras su muerte, la gente puso sus esperanzas en sus ideales. Mientras tanto, Castro pudo escapar de esa corriente de generación de expectativas que tiende a defraudar a la gente. Esto le permitió cometer errores y no ser condenado por ello, porque la población no ponía sus ilusiones en el líder de Cuba, sino en la figura de Che Guevara.

Es un enfoque psicoanalítico para entender cómo ha funcionado el liderazgo en Cuba. Después de morir, el héroe asesinado encarna el idealismo de todo el proyecto socialista, y de esta forma, la gente no proyecta sus aspiraciones en el liderazgo de la persona que vive. Aparte de esto, en Cuba existe una norma en la que solamente se erigen estatuas de personas que han fallecido, nunca de los vivos. La iconografía de Che Guevara es fundamental para simbolizar que la Revolución sigue vigente.

Esto es algo muy interesante y excepcional de la Revolución cubana, que posee esta durabilidad impía. No solamente por su desarrollo histórico y político, sino también a través de simbolismos ideológicos, artísticos y culturales, que han logrado reforzar la idea de la Revolución, haciendo que sea más difícil de destruir.

La gente en Cuba cree en este proyecto, porque posee una estructura cohesionada y coherente. Este conjunto de diferentes contingencias ha fortalecido el vínculo para consolidar esta revolución socialista.

Todo ello a pesar de las dificultades que se acentuaron en Cuba durante la década de 1990.
Tras el colapso de la URSS, se reeditaron y difundieron los escritos de Che Guevara acerca del régimen soviético. Hay un libro de Carlos Tablada, El Pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, en el que se recogen sus ensayos sobre la Unión Soviética, en los que muestra su crítica sobre el sistema implementado por los soviéticos, y su previsión de que ese estilo era insostenible a largo plazo. La publicación de estos escritos fue una forma de resucitar las ideas de Che Guevara para superar los problemas económicos de Cuba en los años 90. En otras palabras, después de su muerte, fue instrumental para mantener las ideas socialistas de la Revolución en Cuba.

Tras la caída de la Unión Soviética, la población cubana se sacrificó enormemente para no renunciar a los ideales de la Revolución. Y gran parte de esta inspiración provino de las ideas de Che Guevara que aún perduraban, y que fueron reproducidas por los dirigentes con el objetivo de que la gente siguiese confiando en el sistema implementado en Cuba.

14 jun 2022 09:06

Publicado enPolítica
Martes, 14 Junio 2022 05:25

Las señoras de la guerra

Hillary Clinton, durante un encuentro del Partido Demócrata. Brett Weinstein

Hay mujeres que disputan el poder y el privilegio, las armas y las muertas, y el mapa de las relaciones internacionales de los últimos cincuenta años no se entendería sin Albright, Nuland o Clinton

 

La guerra no es sólo cosa de señores. Puede que la industria de las armas, los ejércitos profesionales, las milicias populares, o la diplomacia misma, sean la quintaesencia del poder patriarcal, donde siempre fuimos intrusas. Puede que el feminismo haya sido y sea, de hecho, el más valiente movimiento político organizado contra el conflicto armado y por la paz. Pero todas las guerras tienen señoras. Víctimas, heroínas, genocidas, titanas y tiranas. Y para quienes tenemos fascinación con las villanas, incluso desde la más profunda de las repulsiones, conviene nombrarlas y conocerlas, porque la guerra no se habría hecho sin ellas. Tampoco la de Ucrania.

“Que le jodan a la Unión Europea”. Esta frase de Victoria Nuland, filtrada en una llamada telefónica hecha en 2014 al embajador norteamericano en Kiev, resultó ser un preciso resumen geopolítico de la situación. Ella era en aquel tiempo portavoz del Departamento de Estado americano y responsable de la política exterior para asuntos europeos y euroasiáticos, y no podríamos empezar con mejor supervillana, pues sin Nuland es imposible comprender lo que ha pasado en Ucrania. Demócrata (del partido, se entiende), hija de judíos ucranianos en la diáspora y habilísima negociadora, su labor en Ucrania se recuerda por su decidido respaldo a las protestas de Euromaidán inmortalizado en un reparto de bocadillos a los activistas acampados en la plaza aquel invierno de 2013. Su trabajo fue clave para derrocar al entonces presidente prorruso, Yanukovich, y consolidar una narrativa democratizadora alrededor de las movilizaciones. Nuland cocinó el gobierno de Petro Poroshenko que emergería tras las protestas y dejó claro, en ese “fuck the EU”, el papel subalterno de Europa en esa crisis. Meses después estallaría la guerra en Donbass. Y hasta hoy.

Pero Ucrania no ha sido la única obra inacabada de Nuland, que cuenta en su haber con otros cuantos países que se han ido al carajo, o, como se dice ahora, Estados fallidos. Como representante permanente de EE.UU. en la OTAN bajo el gobierno de Bush hijo, Nuland lideró las intervenciones en Afganistán, y como embajadora americana en Rusia en los años decisivos de Yeltsin –del 91 al 93– disfrutó en primera fila del colapso soviético y sus consecuencias. Su marido es el neocon Robert Kagan, cuyas teorías sobre el destino manifiesto de Estados Unidos son la fantasía húmeda que une a rednecks, incels pajilleros, “wasps” de universidad privada, Mel Gibson o Aznar. “He is my Mars, he is my Venus, he is my planet Earth”, ha dicho de su pareja. Se enamoraron, confesó, “hablando de democracia y del rol de América en el mundo”. Siniestro, sí. Pero no estamos aquí para hablar de maridos. Sí convendría recordar que nuestra supervillana Nuland ha tenido mucho que ver en el posicionamiento internacional de las principales empresas productoras de armamentos de su país, como General Dynamics o Northrop Grumman, con las que no en vano comparte y celebra la quimera del empoderamiento y liderazgo femenino: de hecho, cuatro de las cinco principales industrias armamentísticas americanas tienen CEOs mujeres, lobistas clave en los pasillos de Washington. No sé si será su blanquitud inmaculada, sus medias melenas calculadamente cardadas, esos pendientes –ni demasiado ostentosos, ni demasiado discretos– o esa pose de seguir sonriendo para el anuario de la Universidad, pero hay en todas ellas un elemento común, un escalofriante privilegio que se asoma en esa sonrisa, y que hace que a una se le agote el stock de sororidad.

Ni siquiera hay que cambiar de pasillos para reconocer aquí a otra dama de todas las batallas que bien merece mención: la recientemente fallecida Madeleine Albright, también demócrata y secretaria de Estado con Bill Clinton. Albright –en realidad, Korbèlova– provenía de una familia checa de altos funcionarios que huyó dos veces de Praga, primero de los nazis, y de nuevo tras la llegada al poder de los comunistas en 1948, aunque, metafóricamente, nunca salió de allí. Por eso su tesis fue sobre la Primavera de Praga y su ejercicio diplomático se centró, siempre, en mantener a raya todo lo que estuviera al este de su casa. Su visión supremacista de Estados Unidos y su obsesión rusófoba se comprenden leyendo Prague Winter, su autobiografía, que no tiene desperdicio, como todas las memorias de los políticos boomer en las que intentan, casi siempre sin éxito, justificar sus actos. Albright estaba firmemente convencida de que “los Estados Unidos se erguían más alto que cualquier otra nación, y, por tanto, podían mirar más lejos”. Y rescato otra frase reveladora de sus libros: “Dos veces en mi vida he visto a Europa central perder su libertad y recuperarla. Esto es motivo de celebración, pero también de alarma: el trabajo de la OTAN no ha hecho más que empezar”. Como máxima responsable de la diplomacia estadounidense de 1997 a 2000, bajo su mandato se produjo el bombardeo de la OTAN de Yugoslavia (¡hola, Solana!), y también tuvo alguna frase desafortunada sobre los serbios que le valió un beef de la época con Emir Kusturica, que llegó a llamarla “vaca” (muy mal ahí, Emir). Pero no todo era diplomacia: Albright tuvo tiempo para hacer cameos en series como Gilmore Girls y en Parks and Recreation, porque cuando se es tan mala, hacer de una misma debe ser divertidísimo. Que se lo digan al casting español de Master Chef.

Se la recuerda también por tener algún que otro patinazo de sinceridad, como cuando, entrevistada en 1996 por la periodista Lesley Stahl en el programa “60 minutos” de la cadena CBS, se le preguntó por el medio millón de niños muertos en Irak. “Esta es una elección muy difícil, pero creemos que el precio vale la pena. Pragmatismo, sin duda, no le faltaba. Una de las frases de Albright que ha pasado a la posteridad es que “hay un lugar en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres”. Convertida hoy en cita comodín para usar en cualquier reunión de CEOs y directivas de alto copete, Albright la utilizó en realidad para mostrar su apoyo a Hillary Clinton en las primarias demócratas contra Bernie Sanders. El objetivo, entonces, era interpelar al electorado joven y feminista que apoyaba a Sanders, con la sutil amenaza de arder en el infierno por poco sororas e insolidarias si lo hacían. Podría deseársele que descanse en paz, pero el chiste se hace solo. Como ella ha llegado primero –al infierno, digo– nos quedaremos sin comprobarlo.

¿Alguien ha dicho Clinton? Demasiados años perdidos fijándonos en el flojo de Bill cuando “the one and only” siempre fue ella, Hillary. La eterna esperanza demócrata comenzó militando como republicana, aunque visto lo visto, no parece mediar demasiada diferencia. Clinton fue pionera en el “mujerismo”, es decir, en la defensa de los derechos de las mujeres blancas, decentes y heterosexuales en nombre de la democracia y los Derechos Humanos. Hay que reconocerle, de hecho, una gran habilidad para manejar las agendas de la igualdad de género y de la diversidad, desde su aparición en aquella histórica cumbre de ONU Mujeres en Pekín 1995 a sus fotos con las Pussy Riot. Aplaudida en Belfast, adorada en Kosovo, tiene sin embargo en su cuenta, como recuerda Olga Rodríguez en este esclarecedor artículo, unas cuantas guerras, y de hecho, como secretaria de Estado, Clinton cerró la mayor exportación de armas de la historia de EE.UU., al menos hasta hoy, con la guerra ruso-ucraniana batiendo todos los récords. Junto a otras prime ladies, Cherie Blair y Laura Bush, Hilllary Clinton lideró un profuso trabajo diplomático tras el 11-S para justificar la invasión a Afganistán como una cuestión de derechos de las mujeres, a las que había que liberar del velo y del yugo del régimen talibán, otrora sus aliados “freedom fighters”. Debe de haber un lugar en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres, ¿no?

En una carta dirigida a su pastor juvenil, se describió a sí misma como “conservadora de mente y liberal de corazón”. Eran los años sesenta, y ella no quería fumar porros en Woodstock ni parar Vietnam, sino cambiar el sistema desde dentro. No sé, permítanme, de nuevo, la sospecha, porque si una piensa así siendo adolescente en la década más salvaje del siglo XX, no sé qué puede esperarse de ella a estas alturas del XXI. Aunque, bueno, aquí hay quien se afilia a las Juventudes Socialistas y a las Nuevas Generaciones.

Sería injusto hablar solo de norteamericanas cuando la guerra se libra en Ucrania y la invasión la llevó a cabo Rusia. Las mujeres del poder y la guerra del este de Europa, poco amigas del feminismo occidental, han construido su propio relato de liderazgo y dominación en femenino, y es fascinante. Piensen, por ejemplo, en Yulía Tymoshenko, princesa del gas y la corrupción y superviviente de todas las quemas de la Rada ucraniana; o en Elvira Nabiúllina, la banquera más importante de Rusia y cerebro detrás del baile de rublos. O en Ksenia Sobchak, la presentadora de TV que disputó las elecciones generales a Putin, hoy exiliada en Turquía; o Valentina Matviyenko, eterna presidenta de la Cámara Alta rusa, que acaba de poner firmes a Suecia y Finlandia a causa de su futura anexión a la OTAN. La esposa de Zelensky, Olena Zelenska, comienza también, por méritos propios, a ser una señora de la guerra, muy elegante, además, porque a ver quién gestiona vivir bajo el asedio y ser a la vez portada de Vogue. En el plano militar hay mujeres combatientes que merecen, sin duda, que se cuente su historia, porque reflejan el absurdo de la guerra y sus lógicas: Nadezhda Sávchenko, veterana piloto ucraniana, fue prisionera de guerra rusa, heroína nacional a su vuelta en Kiev en 2018 y, meses después, detenida por querer, presuntamente, atentar contra su propio gobierno. Un drama con paralelismos con el de Svetlana Druyk, la comandante de las milicias de Donbass que pasó de protagonizar cine bélico a pedir asilo político en Ucrania, con un amante-espía incluido. Pero eso merece, sin duda, otro artículo.

En la guerra, donde a las mujeres se nos condena a existir en el pack “mujeresyniños”, hemos aprendido que hay otras muchas formas de estar y ser, de huir y de sobrevivir, o de oponerse a las guerras, pero también, de vivir de ellas. Hay mujeres que disputan el poder y el privilegio, las armas y las muertas, y el mapa de las relaciones internacionales de los últimos cincuenta años no se entendería sin Albright, Nuland o Clinton, como tampoco, sin ellas, podría entenderse la feminización de la política y lo que podemos esperar de ella. Y si cupiese alguna duda, “follow the money”. Aunque en la RAE no haya un sustantivo femenino para las hembras de los halcones.

Y hablando de antagonistas, no olvidemos que aquí, en las trincheras domésticas, las del Manzanares o las de Guadalquivir, también tenemos villanas de andar por casa, que son señoras de sus guerras. Y de las nuestras.

Por Irene Zugasti 13/06/2022

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De qué se habla cuando se habla de populismo

Benjamin Moffitt, una guía para entender la palabra clave de la política contemporánea

El politólogo autraliano señala que el concepto de populismo parece haber captado el sabor de la política internacional en el siglo XXI. Aquí, indaga en sus múltiples sentidos.

Hay términos que se dan por sentados, y sin embargo cada persona que los aborda, quien piensa en ellos, le da un sentido distinto. O demasiado vago. Tratar de encontrarle al término una significación precisa --y también un sentido, o varios-- es lo que mueve a dialogar con el politólogo australiano Benjamin Moffitt, especialista en el tema, de quien la editorial Siglo XXI acaba de editar Populismo, su trabajo más reciente. El subtítulo, Guía para entender la palabra clave de la política contemporánea, da a entender justamente la intención didáctica que lo anima, más allá de aspirar a ser parte del debate teórico.

“Si existe un concepto que parece haber captado el sabor de la política internacional en el siglo XXI, es el de populismo”, señala Moffitt en la Introducción. “Empleado para referirse a una amplia variedad de líderes (Donald Trump, Rodrigo Duterte, Hugo Chávez), partidos (Podemos, One Nation en Australia, Alternativa para Alemania), movimientos (Occupy Wall Street, Indignados) e incluso sucesos (Brexit), todos ellos prominentes y disruptivos, ese término se ha convertido en un comodín de uso difundido para diagnosticar todo aquello que resulta exaltante, preocupante o disfuncional en las democracias contemporáneas del mundo entero”, resume el autor.

El diálogo que sigue está animado entonces de esa intención didáctica, la de saber de qué se habla cuando se habla de populismo. Aunque populismos hay muchos y de muy distinto signo, claro, tal como Moffitt se ocupa de desbrozar a lo largo del libro.

--¿Qué se entiende por populismo?

--Defino al populismo como un estilo político con tres características principales. Incluye 1) un llamamiento a “el pueblo” frente a “la élite”; 2) “malos modales”, con lo cual me refiero a actuaciones políticas transgresoras; y 3) el carácter de crisis o amenaza para el establishment.

--¿Cuáles son sus orígenes?

--En general, se acepta que los primeros fenómenos para los que se utilizó el término fueron 1) el movimiento agrario que condujo a la formación del Partido Popular en el sur y Oeste Medio de los Estados Unidos en la década de 1890, que se autodenominaron "populistas"; y 2) los narodniki rusos de las décadas de 1860 y 1870, que eran intelectuales que glorificaban a los campesinos como la clase revolucionaria y pensaban que su trabajo era ir al “pueblo” y educarlo para lograr la revolución. Obviamente, el término se ha utilizado mucho más ampliamente en el siglo y medio transcurrido desde entonces.

--El concepto de populismo difiere de un autor a otro. ¿Cuáles son las principales corrientes de interpretación?

--Hay tres enfoques principales en la literatura académica contemporánea: el enfoque ideacional, el enfoque estratégico y el enfoque discursivo-performativo.

El enfoque ideacional ve al populismo como una ideología, un conjunto de ideas o una visión del mundo. Este enfoque es evidente en el trabajo de Cas Mudde, Cristóbal Rovira Kaltwasser y Jan-Werner Müller, y a menudo gira en torno a la idea de que el populismo es una ideología “delgada” que siempre debe estar unida a ideologías “espesas” como el socialismo o el conservadurismo. Esta es la idea más utilizadaen la literatura europea sobre populismo.

El enfoque estratégico ve al populismo como un tipo de estrategia, modo u organización electoral. Autores como Kurt Weyland, Robert Jansen y Kenneth Roberts desarrollaron este enfoque y se ha aplicado casi exclusivamente a casos en el Sur global, y particularmente en América Latina. Este enfoque enfatiza la importancia del papel del liderazgo personalista en el populismo, junto con la idea de que los populistas confían en apelaciones casi directas y sin mediación al "pueblo" en su intento de eludir a los intermediarios "regulares", como los partidos o las redes clientelistas, organizándose en torno a sectores sociales poco institucionalizados.

El enfoque discursivo-performativo, al que adhiero, ve el populismo como un tipo de discurso o actuación. Este enfoque tiene sus raíces en el trabajo de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe y se aprecia en el trabajo de sus seguidores, aquéllos que se centran en las dimensiones socioculturales y performarvitas del populismo, como Pierre Ostiguy y yo. Este enfoque hace foco en el papel del populismo para la creación del sujeto político del “pueblo” y se ha aplicado a casos en todo el mundo.

--¿Atravesamos una fase de auge del populismo? De ser así, ¿desde cuándo se registra?

--Es difícil decir si estamos en una fase de auge, pero creo que probablemente sea correcto decir que el populismo está más extendido a nivel mundial y, lo que es más importante, que está más presente que nunca en muchas culturas políticas y sistemas electorales. Antes se trataba al populismo como algo exótico: ahora es parte integral de la política contemporánea y no creo que vaya a desaparecer. Dicho esto, creo que el interés popular por el populismo, al menos en el mundo de habla inglesa, probablemente alcanzó su punto máximo a mediados de la década de 2010, con el doble golpe de la elección de Trump y el Brexit.

--¿Es o puede ser el populismo una política, una ideología?

--Como señalé anteriormente, el enfoque ideacional lo ve como una ideología. No estoy de acuerdo con esta interpretación, ya que no creo que el populismo realmente pueda verse como una visión del mundo que se sostenga por sí misma; no nos dice nada sobre el tipo de políticas que alguien prefiere o cuál es su posición en importantes problemas políticos. Para eso todavía recurrimos a ideologías reales: conservadurismo, socialismo, anarquismo, etc. Es casi imposible pensar en un “populismo puro” que se sostenga por sí solo como lo hacen estas otras ideologías, con toda una tradición de pensadores, políticos, textos, etc. detrás de ellos.

--¿Por qué hay populismos de derecha y de izquierda, si el populismo no es una ideología?

--Precisamente porque no es una ideología. La “izquierda” y la “derecha”' son mucho más importantes que la parte “'populista' cuando identificamos a los políticos. Mi opinión es que los actores políticos tienen ideologías, pero utilizan un estilo político populista para transmitir su mensaje de forma performativa o discursiva. Por ejemplo, diríamos que la ideología de Hugo Chávez, en lo que él creía, era el socialismo. Pero su estilo político, la forma en que comunicaba, era el populismo.

--¿Qué cosas tienen en común Donald Trump, Jair Bolsonaro y Evo Morales? ¿Qué cosas no tienen en común?

--Esta pregunta es excelente para ilustrar por qué el populismo no es una ideología: hay muy poco que vincule a estos líderes políticos en términos de las políticas sustantivas que prefieren o la ideología central que los impulsa. Por ejemplo, las opiniones de Morales y Trump sobre cómo debe ordenarse la sociedad, el papel del gobierno, cómo operan el género y la raza, etc., son completamente diferentes entre sí. Lo que los une es un estilo populista. Todos se inspiran y utilizan un enfoque performativo político común que destaca la división entre "el pueblo" y "la élite", utilizan los "malos modales" para transgredir las normas políticas y promueven una sensación de crisis que solo ellos pueden resolver.

--¿Es el populismo malo o bueno para la democracia?

--¡Esta es la pregunta del millón! Creo que todo se reduce a cómo se ve realmente la democracia. Si usted es un demócrata liberal, es probable que vea el populismo como una amenaza para los controles y equilibrios y para la protección de las minorías. Mientras que si es un demócrata radical, probablemente verá que el populismo abre un espacio para la reconstitución de “el pueblo” y la conmoción de un panorama político posdemocrático moribundo. Como tal, los liberales tienden a ver el populismo como un precursor del autoritarismo, mientras que para los demócratas radicales el populismo de izquierda anuncia la apertura de un orden político verdaderamente radical y plural.

No creo que ninguna de las partes tenga toda la razón y, para mí, esta es una de las cosas más interesantes del populismo: tiene una relación realmente compleja y ambigua con la democracia, y es difícil decir en última instancia que “es” o “no es” un fenómeno democrático. Además, creo que los populistas a menudo hacen cosas democráticas y antidemocráticas al mismo tiempo: en América Latina, por ejemplo, no es raro que un populista amplíe democráticamente la concepción viable de 'el pueblo' en una entidad política y al mismo tiempo para fortalecer su propio poder político en formas democráticamente disonantes. Esta es probablemente la razón principal por la que sigo escribiendo sobre el populismo: es un fenómeno extremadamente complejo y difícil de abordar.

--Las experiencias fallidas de Podemos y Syriza parecen demostrar que el populismo de izquierda no es posible en los países desarrollados, y al mismo tiempo podría pensarse que en América Latina es el único camino posible hacia la equidad social. ¿Es así?

--Creo que el populismo de izquierda es posible en los países desarrollados: mencionas a Podemos y Syriza, pero también podemos pensar en los éxitos más recientes de La France Insoumise y la popularidad, la competitividad y el legado de las campañas de Bernie Sanders en 2016 y 2020 como ejemplos de esto. Sin embargo, es justo decir que los populistas de izquierda no han tenido tanto éxito en obtener cargos y poder electoral real en el norte global en comparación con América Latina, y más allá de eso, creo que el momento 'populista de izquierda' de mediados a fines de la década de 2010 está muy en declive. No estoy de acuerdo con que el populismo de izquierda sea el único camino hacia la equidad social, ya sea en América Latina o en otros lugares; creo que es una forma de lograrlo, pero también creo que hay otras formas de política de izquierda fuera del populismo que también son importantes posibilidades de hacer del mundo un lugar mejor.

--¿Por qué menciona a Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa como representantes del populismo latinoamericano, pero no incluye a Lula da Silva?

--Principalmente porque estaba tratando de centrarme en los ejemplos más contemporáneos del libro, ya que quería que los lectores pudieran relacionar la discusión teórica con figuras que les resultarían muy familiares. Lula estaba fuera del gobierno cuando estaba escribiendo el libro, y lo había estado desde 2010, ¡aunque obviamente las cosas podrían cambiar y convertir a Lula en un ejemplo contemporáneo una vez más este año!

--¿Por qué menciona tan poco a los Kirchner en su libro?

--Por las mismas razones que las anteriores, estaba tratando de concentrarme en los ejemplos más actualizados que pude. Dado que el libro era a) principalmente sobre teoría y b) se suponía que era una descripción general accesible de una literatura muy amplia, no sentí que pudiera hacer justicia al discutir sobre los Kirchner y el kirchnerismo sin entrar en el legado histórico del peronismo, que fue más allá de los límites del texto breve.

--¿Qué opina sobre las contribuciones de Laclau y Mouffe al pensamiento populista de izquierda?

Creo que son los autores más influyentes en el tema, no solo académicamente, donde han influenciado a toda una generación de estudiosos, sino también en la práctica: Laclau visitó Bolivia, Ecuador y Venezuela por invitación de Morales, Correa y Chávez y actuó como asesor informal de los Kirchner antes de su muerte en 2014. Podemos basó toda su aproximación inicial al populismo de izquierda en el trabajo de Laclau y Mouffe, y Mouffe llegó a publicar un libro sobre sus propias conversaciones con Íñigo Errejón, el secretario político de Podemos en ese momento, en el que los dos discuten los vínculos entre el trabajo teórico de Laclau y Mouffe sobre el populismo y las estrategias políticas adoptadas por Podemos.

Personalmente, nunca hubiera comenzado mi carrera estudiando populismo si no hubiera leído Hegemonía y estrategia socialista y Sobre la razón populista cuando era un joven estudiante universitario: me ha puesto en este camino desde entonces, por eso siempre estaré agradecido con Laclau y Mouffe.

¿Por qué Benjamin Moffitt?

Australiano de nacimiento, Benjamin Moffitt enseña Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Melbourne. Sus investigaciones sobre populismo contemporáneo se nutren de los enfoques comparatistas, de la teoría política y de la comunicación. 

Fue investigador visitante en el Berlin Social Science Center y en la Universidad de Toronto. Es autor de numerosos artículos y participó en volúmenes colectivos en torno al populismo. Colabora a menudo con destacados medios internacionales como The Economist, The Washington Post, The Guardian y BBC News

Es autor de The Global Rise of Populism: Performance, Political Style and Representation y, junto con Mark Chou y Octavia Bryant, de Political Meritocracy and Populism: Cure or Curse. Tuvo a su cargo, junto con Pierre Ostiguy y Francisco Panizza, la edición de Populism in Global Perspective: A Performative and Discursive Aprroach

Actualmente trabaja sobre el vínculo entre populismo y medios audiovisuales, así como entre descontento político e inestabilidad democrática. 

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Se ahonda pugna entre Evo Morales y Luis Arce en Bolivia

La Paz. El expresidente boliviano Evo Morales decidió pasar a la ofensiva contra el gobierno de su heredero político Luis Arce y le reclamó públicamente por la falta de obras y la permanencia en el cargo del ministro de Gobierno, a quien ha cuestionado duramente.

Respaldado por el principal sindicato de cocaleros, del que es titular, Morales dijo que le envió una carta a Arce para evaluar la gestión del titular de Gobierno, Eduardo del Castillo. “Escuché de los compañeros que no están llegando obras. Primera vez que escucho que no están llegando obras”, dijo Morales desde una radio de los cocaleros en la región central de Bolivia.

Otro sindicato de la región de Morales amenazó con iniciar protestas con cortes de rutas si Arce no escucha el pedido de destituir al titular de Gobierno, a quien Morales acusa de una deficiente gestión.

Morales es líder del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) que controla la mayoría en la Asamblea Legislativa, pero la semana pasada perdió una batalla política al no lograr que los legisladores censuraran a del Castillo.

Arce respaldó el lunes la gestión de su ministro durante una ceremonia pública y evitó hacer comentarios sobre las discrepancias en su gobierno. Líderes oficialistas reconocieron las disputas, pero rechazaron que haya divisiones.

Para la minoritaria y dividida oposición política las disputas están motivadas por pugnas de poder y por el liderazgo del partido oficialista con miras a las elecciones presidenciales de 2025. Arce está habilitado a postularse a una reelección consecutiva.

Arce fue el cerebro del modelo económico de Morales que dio al país estabilidad y crecimiento durante el auge de las materias primas y como mandatario ha seguido la política de su mentor con una economía estatista.

Tras más de una década en el poder (2006-2019) Morales renunció en 2019 en medio de un estallido social que costó la vida de 37 personas tras acusaciones de la OEA de fraude electoral en los comicios de ese año en los que buscaba un cuarto mandato consecutivo. A su regreso del exilio retomó el liderazgo del principal sindicato cocalero y del MAS.

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Martes, 07 Junio 2022 05:33

China no es el peligro

Un Tyrannosaurus Rex robótico se encuentra frente al horizonte de la isla de Hong Kong en Hong Kong, China, el 6 de junio de 2022.- EFE

La consideración de China como una amenaza, la mayor de todas, para Occidente es recogida crecientemente sin matices por numerosos medios y analistas, reforzando la convicción de que nuestro modelo económico, cultural y sociopolítico se encuentra en serio peligro. Es este el discurso bipartidista que emana de la Casa Blanca o del Pentágono (de Trump a Biden), de la OTAN, etc., y que los halcones dominantes, demócratas y republicanos, repiten como un estribillo recurrente. Y ahí, por extensión, vamos todos detrás, ya seamos liberales o socialdemócratas, europeos o asiáticos.

¿Tiene sustento? Lo primero es reconocer que China, en efecto, se ha convertido en un país relevante. Es la segunda economía mundial y su presencia global es cabalmente reconocible. Sin embargo, también es cierto que si nos atenemos a varios índices blandos (desde su renta per cápita al IDH) o duros (el nivel de su gasto en defensa y su proyección, por ejemplo) aún le falta bastante para ser considerada una potencia integral, más allá de los valores absolutos. Por otra parte, debe significarse que por más que se esfuercen los apologetas de la amenaza, su expansión global tiene por bandera el comercio y no sus capacidades o ambiciones militares. Exagerar su poder es una de las constantes recurrentes para justificar que hablamos ciertamente de una amenaza creíble.

¿Dónde está de veras el peligro? El mayor peligro para Occidente no es China sino el deterioro de nuestro propio sistema, que parece haber normalizado peligrosas tendencias como el desapego democrático o las desigualdades. A su corrección no se aplica la energía debida mientras se desvía la atención para estigmatizar al "rival sistémico" y endosarle nuestras penas.  Un informe reciente de Oxfam, por ejemplo, indica que la riqueza de las grandes fortunas creció en 24 meses lo mismo que en dos décadas. La riqueza de los milmillonarios ha crecido en los últimos 24 meses lo mismo que lo hizo en 23 años. Su patrimonio equivale ahora al 13,9% del PIB mundial, un porcentaje altísimo si lo comparamos, por ejemplo, con el del año 2000, cuando la riqueza total de los milmillonarios suponía el 4,4% del PIB mundial. Es decir, se ha multiplicado a más del triple en tan solo dos décadas, siendo estos dos últimos años responsables de una parte importante de ese incremento. En el tiempo que tarda en surgir un nuevo milmillonario, un millón de seres humanos pueden verse arrastrados a la pobreza.

Otro tanto ocurre con tantas servidumbres institucionalizadas que imperan bochornosamente sobre el bien común, sacrificado en el altar de los intereses de los grandes y todopoderosos complejos, desde el militar industrial al energético, farmacéutico, financiero o mediático. Esos sí que constituyen un peligro mayor para la estabilidad occidental. No es China quien amenaza nuestra ruina.

Y otro peligro es la ceguera consciente, la negativa a admitir que en los últimos 30 años, el mundo ha cambiado de forma significativa y que urge buscar fórmulas para una adaptación incluyente. La lógica objetiva impondría una negociación para el compromiso de una gobernanza compartida.

El fracaso de la guerra comercial y tecnológica parece ahora dar pábulo al ardor belicista disponiendo un doble cerco, económico y militar, contra China. Así vistas las cosas, es comprensible que en Beijing también se diga que "Occidente es el peligro", aunque también en China cabría decir otro tanto respecto al señalamiento de un enemigo exterior como recurso para tapar las taras internas. Porque también en China, el mayor peligro es su inestabilidad, que obedece a múltiples razones: políticas, socioeconómicas, territoriales...

Ignorando adrede el significado de su cultura e historia, presentar a China como "el peligro" sirve a un propósito: encaminarse a marchas forzadas a la reedición de una guerra fría en la que aspiramos a salir de nuevo victoriosos con la esperanza de así preservar la hegemonía occidental de los últimos siglos, sustentada en el expansionismo a todos los niveles y por todos los medios a nuestro alcance.

Probablemente no estaríamos en esta tesitura si China se conformara con ser la fábrica del mundo para mayor goce de nuestras multinacionales o no aspirase a participar, desde el ejercicio de su soberanía, con la cuota que le corresponda en la gestión de los asuntos globales.

China ni es modelo para Occidente ni aspira a serlo. Ni en lo político ni en lo cultural ni en otros aspectos sistémicos. Afirmar las "singularidades chinas" como nervio estructural de su proyecto sistémico lo invalida de facto para reeditar el mesianismo, ya sea de signo liberal o no, que algunos se resisten a caducar. Lo que China pretende es que se le reconozca como lo que es, un "país grande" que tiene una visión de sí mismo y de lo demás diferente; y su exigencia de respeto, invita a creer que no se dejará amilanar fácilmente.

Enarbolando el dedo acusatorio, tampoco se favorecerá el cambio de mentalidad ni un hipotético aggiornamento de China. Solo daremos alas a ese enrocamiento que, a la postre, también ayudaría a crear las condiciones para ese conflicto que debiéramos desde ya tratar de evitar apostando por el apaciguamiento de las tensiones y un diálogo clarificador.

Confío en que quienes piensan que China es un peligro no piensen también que quienes habiendo estudiado China durante décadas desde dentro y desde fuera (aunque quizá no desde Washington) no compartimos esa visión y seguimos apostando por vías constructivas, no nos consideren también ahora "peligrosos". A juzgar por algunas actitudes, en más de un caso, poco falta ya para eso

Por Xulio Ríos, Director del Observatorio de la Política China

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