Lunes, 26 Julio 2021 05:42

Claroscuros 2

El multimillonario Jeff Bezos fue noticia la semana pasada por su vuelo turístico al espacio, aunque decenas de miles de personas firmaron una petición para que no se le permitiera regresar a la Tierra. En la imagen, con sus acompañantes. Foto Ap

Borrando historia: En Texas la derecha en el poder no sólo está re-escribiendo la historia, la está borrando. Después de promulgar leyes que obligan a los maestros a evitar enseñanza crítica de la esclavitud y el racismo y sólo calificarlos de desviaciones del proyecto noble de esta nación, los legisladores del estado ahora están intentando eliminar menciones de varias figuras históricas y documentos relacionados con las luchas de derechos civiles, incluyendo aspectos de la historia indígena, el trabajo de Cesar Chavez, movimiento chicano, la figura más importante de la lucha por el voto de las mujeres y textos de Martin Luther King, Jr, y Frederick Douglass. A principios de mes, una presentación de un libro en un museo estatal sobre el papel de la esclavitud en la historia de El Alamo fue cancelada súbitamente por líderes republicanos, incluido el subgobernador, en Texas

Diferentes órbitas: el vuelo del segundo astronauta multimillonario, Jeff Bezos, se colocó entre las noticias principales del país la semana pasada. No todos estaban fascinados. Algunos señalaron que los casi 6 mil millones de dólares que ha costado montar el proyecto espacial personal podría haber pagado por 2 mil millones de dosis de vacuna anti-Covid que se necesitan por todo el mundo. Decenas de miles firmaron una petición para que no se le permitiera regresar a la Tierra, y los organizadores que están intentando sindicalizar la empresa de Bezos, Amazon, para mejorar condiciones deplorables no felicitaron a su patrón. Que tal si aplaudimos a los migrantes por arriesgar sus vidas y sacrificar su bienestar para contribuir a nuestro país de la misma manera que aplaudimos a multimillonarios por lanzarse al espacio, opinó el analista y ex secretario de Trabajo Robert Reich.

Revelando la verdad sin saberlo: en el gran debate sobre si las protestas en Cuba fueron de alguna manera promovidas por Washington, el diputado republicano de más alto rango en el Comité de Asuntos Exteriores, Michael McCaul, sin querer tal vez lo comprobó. Celebró que los “cubanos valientes se han despertado… y están protestando la dictadura ondeando el símbolo más grande de la libertad conocido al hombre: la bandera estadunidense”.

Triunfo indígena: después de décadas de lucha contra nombres y símbolos racistas, el equipo de beisbol de las grandes ligas los Indios de Cleveland anunció que cambiará su nombre, que ha llevado desde 1915, y que a partir de 2022 serán los Guardianes, decisión celebrada por diversos líderes indígenas. El año pasado, el equipo de futbol americano profesional los Pieles Rojas hizo lo mismo (aún no anuncian su nuevo nombre, son conocidos por ahora como Equipo de Futbol de Washington). Trump calificó la decisión de desgracia y aseguró que los que están más enojados con esto son los muchos indios de nuestro país, y que todo esto es culpa de “un pequeño grupo de gente… que están forzando estos cambios para destruir nuestra cultura y legado”.

La historia presente: El gobierno de Biden anunció que prohibirá el ingreso a Estados Unidos del ex presidente Porfirio Lobo de Honduras por corrupción y colusión con el narco. Lobo fue electo después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2009 apoyado por la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton en el gobierno de Barack Obama. Poco antes de una reunión con Lobo en 2011 en la Casa Blanca, Obama declaró que “por el fuerte compromiso a la democracia y liderazgo por el presidente Lobo, estamos viendo una restauración de prácticas democráticas y un compromiso a la reconciliación…”. ¿Aún están buscando atender los problemas de fondo de la migración desde Centroamérica a Estados Unidos?

Historias de oposición: el pasado 23 de julio fue aniversario de cuando el autor y filósofo Henry David Thoreau fue encarcelado en 1846 por rehusar pagar un impuesto en protesta por la guerra de Estados Unidos contra México. Se dice (aunque no está corroborado) que cuando su amigo, el escritor Ralph Waldo Emerson, fue a visitarlo y le preguntó ¿Henry, qué haces aquí en la carcel?, Thoreau le respondió ¿y tú por qué no estás aquí dentro conmigo?

Queen y David Bowie. Under Pressure. https://www.youtube.com/watch?v=YoDh_gHDvkk

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El magnate multimillonario y fundador de Amazon Jeff Bezos posa junto a otros tripulantes del cohete New Sephard después de haber volado al espacio. — Joe Skipper / REUTERS

La disputa entre Jeff Bezos, Elon Musk y Richard Branson por lanzar sus cohetes abre la puerta a un nuevo modelo de turismo espacial con un probable impacto ambiental y con un marcado carácter elitista.

 

Son ricos. Muy ricos. Y quieren conquistar el espacio. Este martes fue el multimillonario Jeff Bezos, fundador de Amazon, el que cumplió el sueño de sobrevolar el planeta con su propia nave espacial. Hace tan solo una semana lo hacia el magnate británico Richard Branson, cofundador de Virgin Group, y se espera que, más pronto que tarde, el excéntrico creador de Tesla, Elon Musk, despegue con su propio cohete. Hazañas privadas que vienen revestidas de salvación, pues los promotores de estos viajes ven en la carrera espacial –además de un nuevo modelo de turismo– una forma de eludir el problema climático a través de la colonización de Marte. Esta nueva disputa, no en vano, tiene poco de verde, además de reflejar la salida desigual a la crisis climática: sólo los ricos tendrán 'planeta B'.

El uso intensivo de combustible que las tecnologías espaciales hacen es el principal problema. Aunque todavía no hay datos exactos de emisiones, ya empiezan a publicarse algunas informaciones sobre el elevado impacto ecológico de estas naves. Según cálculos realizados por el Financial Times, una nave como la utilizada por Branson el pasado 9 de julio emite hasta 13 veces más CO2 que un avión que realiza un vuelo transatlántico. Todo ello con tan sólo cuatro tripulantes a bordo. Tras el viaje mediático de Bezos, el asesor principal de la NASA que había participado en el proyecto, Gavin Schmidt, dijo que las emisiones del lanzamiento eran "totalmente insignificantes en comparación con otras actividades humanas".

Andreu Escrivà, ambientólogo y autor del libro Y ahora yo qué hago (Capitán Swing, 2020), reconoce que las emisiones de los viajes de Bezos o Branson son "irrelevantes en términos globales", pero señala que el problema no está en estás hazañas puntuales, sino en los fines empresariales que se busca con ellas. "Si lo que se pretende es implantar un nuevo modelo de turismo espacial y de divertimento para las clases super altas, que se han visto aumentadas con la crisis, pues ahí es cuando tenemos el problema", expone. "Si empieza a ser algo a lo que no sólo acceden estos superricos, si se empieza a convertir poco a poco en algo más accesible para el resto de ricos, entonces tendremos un problema, porque tendremos a una minoría concentrando una gran cantidad de emisiones de CO2".

El impacto de esta industria turística tendría ciertas similitudes con el modelo de aviación comercial. Un sector destinado al disfrute de unas élites con altas emisiones de CO2 bajo sus espaldas. En esa analogía con la aviación, los gases de efecto invernadero liberados por el sector son minoritarios a priori, pues se sitúan en torno al 2% y al 5% del total, dependiendo las fuentes consultadas. Sin embargo, ese porcentaje se reparte entre muy pocos individuos si se tiene en cuenta que el 90% de la población mundial nunca ha subido en un avión, según los cálculos de Stay Grounded

"En un contexto de emergencia climática, iniciar actividades intensivas en carbono, que además no están sometidas a ninguna regulación, es como ir a contracorriente, hacia el lado opuesto al que necesitamos ir", argumenta Pablo Muñoz, portavoz de Ecologistas en Acción, que aunque reconoce que es muy pronto para saber el impacto global que tendría una industria como esta, señala que los antecedentes de la aviación comercial son una buena referencia.

Tecnolatría frente a la crisis climática

En el caso de Musk, sus intereses en esta carrera espacial entroncan con su visión de la crisis climática y su forma de buscar soluciones absolutas a través de la tecnología. El inventor de Tesla ha dicho en numerosas ocasiones que "está seguro" de que logrará mandar a seres humanos a Marte antes de 2026 con la intención de asentar en el planeta rojo los primeros colonos.  Sueños que rozan con lo pueril, pero que dejan ver que los superricos, conscientes del problema ecológico de la humanidad, ya empiezan a buscar sus propias salidas individuales. En cierta medida, recuerda a aquel episodio de la serie El colapso, en la que los ricos, ante la caída del sistema capitalista por consecuencia del cambio climático, viajan a una isla blindada y con suficientes recursos para la subsistencia.

"Se ha dicho de diferentes maneras que no podemos vivir en Marte ni en ningún otro lugar del espacio, al menos como especie. Otra cosa distinta es que haya personas que piensen en sus propias utopías individualistas. Sobre esto hay gente que ya está trabajando intensamente y no debemos descartar en que se empiezan a vender futuros fuera de la Tierra", argumenta en referencia a los planteamientos de Elon Musk, Jordi Mir, filósofo y doctor en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

"Nos lo están colando con el subterfugio de la exploración espacial, la investigación y la necesidad de colonizar Marte para salvar a la humanidad, pero esto no tiene nada que ver con salvar a la humanidad, ni con esfuerzos altruistas, sino que es simplemente un juguete de gente como Bezos o Branson que no puede plantearse como una opción nunca", opina Escrivà. "Estamos confiando en decisiones tomadas por unas élites que sólo se van a preocupar por ellas mismas y que nunca van a tomar soluciones igualitarias, que sólo van a plantear soluciones que beneficien a sus cuentas corrientes", apostilla.

Pero no sólo se está apuntando a la tecnología y a Marte. En todo esto hay cierto lavado verde y los actos de Bezos son los más evidentes. Al terminar el vuelo espacial, el magnate anunció que donaría 100 millones de dólares al Chef José Andrés para que, a través de su ONG, pueda alimentar a personas desplazadas y afectadas por el cambio climático y por otras cuestiones. Además, en Febrero el multimillonario ya donó 10.000 millones de dólares a una fundación para la investigación científica sobre el cambio climático. Es, según el filósofo de la Pompeu Fabra, una forma de limpiar su imagen "intentando ofrecer otros tipos de miradas en positivo que, sin embargo, no se van a concretar en nada".

Mir reflexiona sobre las implicaciones que tienen estas investigaciones espaciales, tanto desde el punto de vista ambiental como desde el social y se pregunta por la necesidad real de desarrollar una carrera espacial en mitad de una situación de emergencia climática. "No termino de ver las cosas positivas que puede traer esto para el conjunto de la sociedad", sostiene. "Me preocupa porque no es algo que esté orientado hacia el bienestar colectivo, sino hacia una manera de seguir gastando más dinero en un turismo contaminante y obviando todas las externalidades, como si de repente ya no fuéramos conscientes de que la aparición de este tipo de viajes espaciales van a contribuir a incrementar las emisiones y de que, además, lo van a hacer sólo unas élites".

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Todos los que han ido al espacio dicen que los ha cambiado, expresa Jeff Bezos

 

Con el empresario volaron su hermano, un adolescente y una pionera de la aviación, de 82 años // Estos dos, el más joven y la más grande en viajar al cosmos

 

Texas. Jeff Bezos, fundador de Amazon, voló ayer al espacio en el primer vuelo de su empresa de turismo espacial con pasajeros a bordo, con lo que se volvió en el segundo multimillonario en una semana que viaja a los confines de la atmósfera terrestre en su propio cohete.

"¡El mejor día de todos!", afirmó el estadunidense Bezos cuando la cápsula aterrizó en el desierto al finalizar el viaje de 10 minutos.

Voló acompañado por un grupo que incluyó a su hermano menor, Mark; el adolescente holandés Oliver Daemen, y Wally Funk, pionera de la aviación, de 82 años de edad, estas dos últimas personas son la más joven y la más vieja que viajan al espacio.

El cohete New Shepard, de Blue Origin, que lleva el nombre del primer astronauta estadunidense, voló con su grupo ecléctico de pasajeros en el 52 aniversario del alunizaje del Apolo 11. Bezos eligió la fecha por su importancia histórica y se aferró a su decisión a pesar de que con ello permitió que Richard Branson, de Virgin Galactic, lo venciera por nueve días en la carrera por los dólares de los turistas espaciales, con su propio vuelo desde Nuevo México.

A diferencia del avión cohete pilotado de Branson, la cápsula de Bezos estaba completamente automatizada y no requirió tripulantes a bordo para el viaje de ida y vuelta. Virgin Galactic requiere dos pilotos.

La nave de Blue Origin llegó a una altura de 106 kilómetros, unos 16 más que el vuelo de Richard Branson del 11 de julio. El cohete de 18 metros aceleró a Mach 3 –o tres veces la velocidad del sonido– para llevar la cápsula a la altura deseada, antes de separarse y descender en posición vertical.

Los pasajeros tuvieron varios minutos de ingravidez y un video mostró a los cuatro flotando dentro de la espaciosa cápsula blanca. Se les vio dando saltos mortales, lanzando caramelos y pelotas. Se les escuchó dando vítores, gritos y exclamando "guau".

La cápsula descendió con la ayuda de paracaídas, y los pasajeros experimentaron brevemente una fuerza de gravedad de seis veces la normal en la Tierra.

Encabezados por Bezos, salieron muy sonrientes de la cápsula. "Mis expectativas eran altas y se vieron superadas espectacularmente", expresó el multimillonario más tarde. Su vuelo duró 10 minutos y 10 segundos, cinco minutos menos que el vuelo de Alan Shepard en 1961. Las hijas de este último, Laura y Julie, fueron presentadas en una conferencia de prensa realizada unas horas más tarde.

Wally Funk fue una de 13 pilotos que se entrenaron a principios de la década de 1960 para el proyecto Mercury de la NASA, pero que al final no llegaron al espacio.

"Esperé mucho tiempo para conseguirlo", comentó Funk después del vuelo. "Quiero ir de nuevo, rápido", agregó.

Junto a ella estuvo el primer cliente de pago de la compañía, Daemen, estudiante universitario cuyo padre fue uno de los postores de una subasta millonaria. El joven fue un sustituto de última hora del misterioso ganador de la subasta, quien optó por tomar un vuelo posterior. El padre del adolescente participó en la subasta y acordó pagar un precio más bajo no revelado la semana pasada, cuando Blue Origin ofreció a su hijo el asiento vacante.

Prepara dos más

En conferencia de prensa, Bezos anunció: "Vamos a realizar misiones humanas dos veces más este año. Aún no estoy seguro de lo que haremos el siguiente".

El multimillonario destacó que se quedó "atónito", al ver la belleza de la Tierra.

"Todos los que han estado en el espacio han dicho que los cambió y que se quedaron asombrados por la belleza de la Tierra, pero también por su fragilidad, y yo no podría estar más de acuerdo", sostuvo.

Añadió que, si bien la atmósfera parecía ser "tan grande" desde la superficie, cuando te elevas “ves que en realidad es increíblemente delgada, es una cosa diminuta y frágil, y a medida que nos movemos por el planeta la dañamos.

"Una cosa es reconocer eso intelectualmente, y otra verlo con tus propios ojos", destacó.

La tripulación se llevó varios recuerdos para el viaje de 10 minutos, incluido un trozo de tela del primer avión de los hermanos Wright, un medallón de bronce hecho para el primer vuelo en globo aerostático en 1783 y un par de gafas que pertenecían a la histórica aviadora estadunidense Amelia Earhart.

Bezos elogió el trabajo de su equipo de ingenieros y señaló que la arquitectura de diseño de New Shepard eventualmente se usaría como la segunda etapa de la nave New Glenn, mucho más grande.

Cuando se le preguntó si volvería a ir, respondió: "Demonios, sí, ¿qué tan rápido podemos reabastecer esa cosa? ¡Vamos!"

Branson creó la compañía aérea Virgin como embrión de lo que llegaría después, la conquista del espacio.

El fundador de Virgin consigue superar la barrera de los 80 kilómetros sobre la Tierra a bordo de su propia nave espacial y abre la vía a los viajes turísticos

“A los niños del mundo: yo soñaba de pequeño mirando las estrellas. Hoy miro a la Tierra. Si nosotros pudimos hacer esto, imaginad lo que podréis conseguir vosotros”. Esas fueron las palabras que Richard Branson (Londres, 1950) quiso dirigir a la Humanidad como el primero de la especie en protagonizar un vuelo espacial en su propia nave. Y con 70 años cumplidos. Visionario y genio del marketing, durante los cuatro minutos que duró la ingravidez, esculpió la primera piedra de una embrionaria iglesia dedicando la gesta a las generaciones que vendrán. Salvo en el caso del duelo Scott y Amundsen, rara vez se resaltan los méritos de quien llegó el segundo; así, el magnate inglés ya tiene un lugar en libros de Historia.

El fundador de Virgin Records jamás ha ocultado un sano narcisismo. En la web de su compañía –que abarca 400 marcas–, tras una breve sinopsis de su biografía, se resaltan las mayores proezas físicas del fundador (la travesía más rápida del Atlántico, cruzarlo varias veces en globo y atravesar en kitesurf el Canal de la Mancha) para finalizar destacando a Virgin Galactic, la primera línea espacial comercial del mundo, como “la mayor aventura de todas”. Es para presumir: en este desafío por la conquista del cosmos se ha adelantado a los dos hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos y Elon Musk.

Branson nació en Blackheath, municipio de la circunvalación de Londres, y tiene dos hermanas menores. De su padre, Edward, abogado hijo de juez, aprendió que no llevaría nunca clavada una astilla como la suya, el sueño de haber sido arqueólogo. Su madre, Eve, fue corista antes de azafata de vuelo. Aunque ambos lo alentaron siempre, el pragmatismo de ella fue decisivo: “Siempre me fascinaron sus proyectos para hacer dinero, desde crear cajas de pañuelos de madera hasta papeleras. Me mostró que un revés nunca es una mala experiencia, solo otra de las lecciones de la vida”. El joven Richard estudió en tres buenos colegios de Surrey pero su dislexia e inquietud permanente no le permitían ser constante; el director de Stowe School profetizó que acabaría en prisión o se haría millonario.

Sus primeros empleos fueron vendedor de periquitos y de árboles de Navidad y su primer negocio, la autoedición de la revista juvenil Student (1968) –valorada en casi 60.000 euros un año más tarde– en la que comenzó a publicar novedades discográficas y entrevistas a artistas. Con los beneficios abrió una tienda de discos (1971) y luego, un sello. Tubular Bells (1973) fue el primer aviso de que semilla del futuro imperio estaba plantada. El nombre Virgin se debe, justamente, a su bisoñez en un mundo que terminaría por conquistar. En 1979 su patrimonio se estimaba ya en seis millones de euros; en 1984 invirtió en una aerolínea a la que llamó Virgin; en 1990 el conglomerado Virgin ya figuraba entre las empresas privadas más valiosas de Reino Unido y en 2004 nacía Virgin Galactic, con la que hace dos días conquistó el espacio.

Por Andrés Guerra

13/07/2021 06:50Actualizado a 13/07/2021 09:36

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Lunes, 12 Julio 2021 06:04

Perdidos en el espacio

Richard Branson, fundador de Virgin Galactic, lleva a la tripulante Sirisha Bandia sobre los hombros al celebrar su vuelo al espacio en Spaceport America. El director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, invitó a tres multimillonarios que irán de turistas al espacio a que juntos ofrecieran los 6 mil millones de dólares que se requieren para rescatar del hambre a 41 millones de personas. No hubo respuesta. Foto Ap

Houston, tenemos un problema: hay unos payasos multimillonarios jugando en el espacio.

Tres multimillonarios están compitiendo por ser los primeros turistas privados espaciales. El caballero Richard Branson fue el primero en lograrlo ayer; Jeff Bezos despegará en ocho días y Elton Musk se sumará a la aventura poco después.

Branson, fundador de las empresas del Grupo Virgin y multimillonario con una fortuna de más de 6 mil millones de dólares, informó que con esto se inaugura el nuevo negocio de turismo espacial. Cualquiera puede apuntarse, el boleto sólo cuesta 250 mil dólares y su lista de espera ya es de más de 600 turistas.

Bezos, fundador de Amazon y ahora el hombre más rico del planeta con una fortuna personal de más de 190 mil millones de dólares (en un solo día se incrementó en 8 mil millones de dólares) que se multiplicó en más de 74 por ciento durante la pandemia, viajará al espacio en poco más de una semana como el primer pasajero de su empresa Blue Origin con otros tres invitados, incluido un cuarto pasajero anónimo que pagó 28 millones en una subasta para obtener el asiento.

Si hoy dia uno compra algo en Amazon que cuesta 10 dólares, uno estaría pagando más que todos los impuestos que pagó Bezos en tres de los años recientes en esta última década. Más aún, él y sus colegas del club del "uno por ciento", cuando han pagado impuestos, lo han hecho a una tasa menor que la que paga una maestra y una secretaria, y legalmente. (https://www.jornada.com.mx/2021/06/21/ economia/016n1eco).

Musk, con una fortuna personal de unos 172 mil millones de dólares, fundador de la empresa de autos eléctricos Tesla, será el último del trío de "barones multimillonarios espaciales" con su empresa SpaceX.

Todo esto mientras 42 millones en Estados Unidos no tienen suficiente alimento, millones más temen que serán desalojados por no poder pagar renta despues de más de un año de crisis económica detonada por la pandemia, y muchos de los 600 mil que han muerto de Covid, víctimas de un sistema de salud pública destruido por el neoliberalismo. Ni hablar de los trabajadores esenciales –gran parte de ellos migrantes– que aun después de literalmente rescatar este país sólo reciben discursos bonitos pero siguen siendo mal pagados, y los indocumentados entre ellos, sin poder recibir asistencia pública de ningún tipo. Y ahora arden partes del país por el cambio climático.

Los astronautas multimillonarios son entre las caras más conocidas de lo que ahora es la oligarquía estadunidense, donde el uno por ciento concentra más riqueza que 90 por ciento de los demás. Sólo durante el año y pico de la pandemia los 719 multimillonarios más ricos incrementaron sus fortunas por más de $1.6 billones para llegar a un total de $4.6 billones. (https://inequality.org/great-divide/updates-billionaire-pandemic/).

"Aquí en la Tierra, en el país más rico del planeta, la mitad de nuestra gente vive quincena a quincena, la gente batalla para alimentarse, para ver un médico, pero ellos, los tipos más ricos del mundo, están en el espacio", comentó este domingo el senador Bernie Sanders.

El director del Programa Mundial de Alimento de la ONU, David Beasley, envío vía tuit una invitación a los tres multimillonarios espaciales a que juntos ofrecieran los 6 mil millones de dólares que se requieren para rescatar a 41 millones de personas que están por morirse de hambre en el planeta. Aparentemente estaban muy ocupados jugando con sus fortunas astronómicas para responder.

Hablando del espacio, el famoso astrofísico Neil deGrasse Tyson, al comentar sobre otra ola de especulación sobre la existencia de seres extraterrestres que han visitado el planeta, afirmó que “extraterrestres, observando a humanos matar por tierra, política, religión y recursos, seguramente preguntarían ‘¿qué ching*%o les pasa a ustedes?’ Después de eso, regresarían a su planeta para declarar que no hay señales de vida inteligente en la Tierra”.

Sopwith Camel. Monkeys on the Moon. https://open.spotify.com/track/2ulV8deoysxlXuIHGsCaSE? si=7585542bb42b4346

Joe Cocker. Space Captain. https://www.youtube.com/watch?v=NKZi0NWesEs

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Algunos de los estadunidenses más ricos, entre ellos Jeff Bezos (en la imagen), Michael Bloomberg y Elon Musk, pagaron muy poco o nada de impuestos federales de ingresos entre 2014 y 2018, según un análisis de la organización ProPublica.Foto Ap

La clase alta usa su increíble poder para dominar el sistema político y el proceso legislativo: Sanders

Nueva York., Si algo comprueba cómo "el sistema" está hecho para beneficiar a los más ricos, sólo se debe observar lo que todos saben: los acaudalados no pagan impuestos sobre sus fortunas personales, pero aún más escandaloso es que para lograrlo no cometen ningún delito, es perfectamente legal.

Y no es exageración. Algunos de los multimillonarios estadunidenses más ricos del planeta –como Jeff Bezos, de Amazon; Elon Musk, de Tesla; George Soros y Michael Bloomberg– literalmente pagaron cero impuestos federales durante varios de los pasados 15 años, aunque sus fortunas se dispararon.

Algunos de los que sí pagan, lo hacen a una tasa bajísima. Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del planeta, declaró en 2013 que la tasa efectiva de impuestos que tenía que pagar era menor a la de su secretaria y llamó, junto con otros millonarios "responsables", a que los políticos incrementaran los impuestos sobre los ricos, o sea, era tan exagerada la fórmula en beneficio a los ricos, que hasta les dio pena (o fue una maniobra de relaciones públicas bien hecha).

La pandemia revela obscena desigualdad

Pero con la crisis vinculada a la pandemia revelando aún más la desigualdad económica como el factor más determinante de la vida estadunidense, hay un creciente debate y el inicio de un giro en la política nacional, incluyendo el tema tributario, para enfrentar el problema estructural que ha llevado a los más ricos a volverse infinitamente más ricos mientras todos los demás se han vuelto más pobres durante este año de emergencia de salud y económica.

Los 719 multimillonarios estadunidenses con fortunas superiores a mil millones de dólares han visto su riqueza colectiva incrementarse más de 1.6 billones de dólares –un aumento de 55 por ciento– desde que se detonó la pandemia en marzo de 2020, mientras millones perdieron sus empleos, sus hogares y sus ahorros (https://inequality.org/great-divide/updates-billionaire-pandemic/ ).

Con ello, se ha detonado un movimiento para exigir que los ricos "paguen su parte", y el gobierno de Joe Biden y sus aliados legislativos están contemplando medidas para cambiar la política fiscal, parte de la fractura del consenso neoliberal de los pasados 40 años.

La semana pasada, una investigación de ProPublica reveló que los 25 multimillonarios más ricos del país pagaron una tasa efectiva de impuestos de 3.4 por ciento sobre sus ganancias entre 2014 y 2018, y algunos pagaron literalmente cero en varios años durante los últimos 15 años a pesar de enormes ganancias (https://www.jornada.com.mx/2021/06/ 10/economia/019n1eco ).

El economista Gabriel Zucman subrayó que lo más importante revelado por ProPublica es que los 25 estadunidenses más ricos pagaron colectivamente 0.17 por ciento de su riqueza en impuestos en 2018, mucho menos que la tasa efectiva sobre ingreso que pagó la clase media.

Desplome de las tasas de impuestos

Nada de esto es nuevo: la tasa efectiva de impuestos sobre ingresos personales llegó a 92 por ciento para los más ricos en los años cincuenta, pero desde entonces se ha desplomado, sobre todo con la inauguración de la era neoliberal con Ronald Reagan, hasta llegar a sólo 23 por ciento en 2018, por debajo de la tasa de 24.2 pagado por esa mitad más pobre del total de los hogares estadunidenses, según reportan los economistas destacados Emmanuel Saez y Gabriel Zucman.

Pero ni esa tasa se paga. Chuck Collins, director del programa sobre desigualdad del Institute for Policy Studies, señala que "la industria de defensa de riqueza" conformada por contadores, abogados especializados en impuestos y administradores de ricos se dedican a buscar cómo escaparse legalmente de una serie de obligaciones tributarías con todo tipo de maniobras, logrando incluso a llegar a cero en algunos casos.

“Los documentos del IRS (el servicio de impuestos internos) demuestran que los más ricos pueden –legalmente– pagar tributos sobre ingresos que son sólo una fracción minúscula de los cientos de millones, si no miles de millones, que crecen sus fortunas cada año”, concluye el reportaje de ProPublica.

Y eso es sin contar las empresas. Críticos señalan que más de 90 de las 500 empresas más grandes del país no pagaron impuestos federales de ingreso en 2018. Algunas como Amazon, Chevron y Delta –todas con miles de millones en ganancias– incluso recibieron cheques de rembolso por miles de millones del gobierno federal.

Además de pagar casi nada en impuestos, también hay una creciente evasión tributaria de los individuos de alto ingreso y empresas. "El gobierno federal está perdiendo por lo menos 600 mil millones de dólares anuales por evasión de impuestos, en su mayoría de los ricos y las corporaciones", afirmó Frank Clemente, director ejecutivo de Americans for Tax Fairness, una de casi 90 organizaciones que han exigido mayor aplicación de las leyes tributarias contra ricos y empresas (https://americansfortaxfairness.org ).

Algunos críticos señalan que en los hechos hay reglas tributarias diferentes para los ricos y para todos los demás. Los impuestos para la mayoría de gente trabajadora se pagan sobre salarios, pero para los ricos funciona de otra manera ya que la mayoría de sus ganancias se logran a través de valores bursátiles, empresas privadas, un mosaico de entidades y bienes raíces, todo lo cual se puede manipular mágicamente para efectos tributarios.

Pero durante los últimos años hay un creciente repudio público y ahora una amplia mayoría de los estadunidenses (59 por ciento) critica el que empresas y ricos no paguen su parte en impuestos, según un sondeo por Pew Research.

En este contexto político, Biden promueve una reforma fiscal que impone un sistema tributario que, como él resume, "recompensa el trabajo, no la riqueza", obligando a los ricos a pagar un tasa de 39.6 por ciento sobre ingresos generados por sus fortunas, incrementar la tasa de impuestos sobre empresas de 21 actual a 28 por ciento, y por separado, cerrar el mecanismo fiscal que permite que los ricos trasladen riqueza a sus herederos sin pagar impuestos por el incremento en su valor.

Líderes legislativos demócratas como los senadores Elizabeth Warren y Ron Wyden también están proponiendo nueva medidas para elevar impuestos sobre fortunas millonarias y herencias.

"Necesitamos un sistema de impuestos que exige que la clase multimillonaria empiece a pagar su parte justa de impuestos para reducir el nivel obsceno de desigualad de riqueza e ingreso en Estados Unidos", afirma el senador Bernie Sanders, presidente del Comité sobre el Presupuesto de la cámara alta. "Esto no sólo es asunto de justicia económica, es un tema que amenaza el tejido mismo de la democracia estadunidense porque la clase multimillonaria usa su increíble poder para dominar nuestro sistema político y el proceso legislativo. El resultado es un código de impuestos tramposo, regresivo y corrupto que ha beneficiado al uno por ciento más rico con billones en exenciones de impuestos", concluyó.

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Jeff Bezos, el jefe de todo esto. Foto: Seattle City Council

El economista Robert Reich propone siete medidas para que las grandes fortunas de Estados Unidos paguen los impuestos necesarios para la economía del país.

 

Los ingresos y la riqueza están ahora más concentrados en la élite que en cualquier otro momento de los últimos 80 años, y nuestro injusto sistema tributario es una de las principales razones. El sistema tributario está diseñado para los ricos, lo que permite que un puñado de personas adineradas ejerzan una influencia indebida sobre nuestra economía y nuestra democracia.

Los conservadores se preocupan por los déficits presupuestarios. En tal caso, para pagar aquello que la nación necesita —poner fin a la pobreza, atención médica universal, infraestructuras, revertir el cambio climático, invertir en las comunidades y mucho más— los súper ricos tienen que pagar la parte justa.

Estas son siete formas necesarias para gravar a los ricos.

Primero: Derogar los recortes de impuestos de Trump. No es ningún secreto que la gigantesca rebaja de impuestos de Trump fue un gran regalo para los ricos. El 65% de sus efectos favoreció al quintil más rico, y de esa parte, el 83% lo hizo al 1% más rico. En 2018, por primera vez desde que hay registros, los 400 estadounidenses más ricos pagaron una tasa impositiva efectiva más baja que la mitad inferior. Revocar los beneficios de la reducción de impuestos de Trump para las corporaciones ricas y grandes, como ha propuesto Joe Biden, recaudará un monto estimado de 500.000 millones de dólares en una década.

Segundo: aumentar el tipo impositivo sobre los que están en la parte superior. En la década de 1950, el tipo impositivo más alto para los estadounidenses más ricos superaba el 90%. Incluso después de las deducciones y las desgravaciones fiscales todavía pagaban más del 40%. Pero, desde entonces, las tasas impositivas se han reducido drásticamente. Hoy, después de la reducción de impuestos de Trump, los estadounidenses más ricos pagan menos del 26%, incluidas deducciones y desgravaciones. Y esta tasa se aplica solo a los dólares ganados por encima de 523.601 dólares. Aumentar la tasa impositiva marginal en solo un 1% sobre los estadounidenses más ricos generaría aproximadamente 123.000 millones en diez años.

Tercero: un impuesto sobre el patrimonio para los súper ricos. La riqueza es una fuente de desigualdad aun mayor que los ingresos. El 0,1% más rico de los estadounidenses tiene casi tanta riqueza como el conjunto del 90% inferior. Durante la pandemia, los multimillonarios de Estados Unidos agregaron 1.300 millones a su riqueza colectiva. El impuesto sobre el patrimonio propuesto por Elizabeth Warren cobraría un 2% sobre el patrimonio de más de 50 millones de dólares y el 3% sobre el patrimonio de más de mil millones. Solo se aplicaría a unos 75.000 hogares estadounidenses, menos del 0,1% de los contribuyentes. De acuerdo con él, Jeff Bezos pagaría 5.700 millones de su fortuna de 185.000 millones, menos de la mitad de lo que ganó en un día el año pasado. El impuesto sobre el patrimonio recaudaría 2.750 billones de dólares en una década, lo suficiente para pagar el cuidado infantil universal y la universidad pública gratuita con mucho sobrante.

Cuarto: Un impuesto a las transacciones financieras. El 1% más rico posee el 50% del mercado de valores. Un pequeño impuesto del 0,1% sobre las transacciones financieras, solo un dólar por cada mil dólares negociados, recaudaría 777.000 millones en una década. Eso es suficiente para proporcionar vales de vivienda —más de 12 veces— a todas las personas sin hogar en Estados Unidos.

Quinto: Poner fin al vacío legal de la “base de costos incrementados” [“stepped-up cost basis”]. Los herederos de los superricos pagan cero impuestos sobre las ganancias de capital respecto a los enormes aumentos en el valor de lo que heredan debido a una laguna jurídica llamada stepped-up cost basis. En el momento de la muerte, el valor de los activos se “incrementa” a su valor actual de mercado, por lo que una acción que se valoró originalmente en, digamos, un dólar cuando se compró, pero que vale mil dólares cuando los herederos la reciben, lleva aparejada un ahorro de 999 dólares en términos de ganancias de capital. Este vacío legal permite que enormes y crecientes concentraciones de riqueza pasen de generación en generación sin tener que pagar impuestos. Eliminar esta laguna legal recaudaría 105.000 millones de dólares en una década.

Seis: Cerrar otros vacíos legales para los superricos. Por ejemplo, una forma en que los administradores de bienes raíces, capital de riesgo, capital privado y hedge funds reducen sus impuestos es el agujero del “interés acumulado”, que les permite tratar sus ingresos como ganancias de capital en lugar de como ingresos salariales ordinarios. Eso significa que pagan impuestos a la tasa más baja de ganancias de capital en lugar de la tasa impositiva más alta sobre los ingresos. Se estima que cerrar este vacío legal recaudará 14.000 millones en una década.

Siete: Incrementar los fondos del Fisco para que pueda auditar a los contribuyentes ricos. Debido a que el IRS [Internal Revenue Service, la Hacienda estadounidense] no ha recibido fondos suficientes, es mucho menos probable que los millonarios sean auditados de lo que solían serlo. Como resultado, el IRS no recauda una gran cantidad de impuestos de los contribuyentes ricos. Recaudar todos los impuestos federales sobre la renta no pagados por el 1% más rico generaría al menos 1.75 billones de dólares durante una década. Así que, definitivamente, hay que financiar el IRS.

Juntas, estas siete formas de gravar a los ricos generarían más de seis billones en diez años, suficiente para abordar las grandes necesidades de la nación. A medida que la desigualdad se ha disparado, nuestro injusto sistema fiscal ha permitido que los estadounidenses más ricos hagan trampa para no pagar lo que en justicia deben pagar. No es radical frenar esta irresponsabilidad. Es radical dejar que continúe.

Por Robert Reich

6 abr 2021 06:06

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Miércoles, 03 Marzo 2021 05:26

Impuesto global a las corporaciones

Impuesto global a las corporaciones

Propuesta de reconocidos economistas a Joe Biden

 

Joseph Stiglitz, José Antonio Ocampo y Jayati Ghosh, con el apoyo de otros economistas como Thomas Piketty, le escribieron una carta abierta a Joe Biden pidiendo remodelar el sistema tributario internacional para garantizar una fiscalidad justa de las multinacionales y eliminar "uno de los aspectos más tóxicos de la globalización: el fraude fiscal y la evasión de las corporaciones multinacionales".

"Una tributación justa de las multinacionales es necesaria para crear el tipo de sociedades a las que aspiramos, y debe ser una parte central de cualquier sistema fiscal progresista destinado a impulsar el crecimiento económico y crear altos estándares de vida para todos. Poner fin a la evasión impositiva de las empresas también es una de las mejores maneras de hacer frente a la creciente desigualdad de riqueza e ingresos".

Los economistas calculan que con las desviaciones de ganancias a paraísos fiscales, las grandes empresas privan a los gobiernos en todo el mundo de por lo menos 240.000 millones de dólares por año en ingresos fiscales: "Este déficit afecta no sólo a Estados Unidos, donde alrededor del 50 por ciento de las ganancias en el exterior generadas por multinacionales norteamericanas se transfiere a paraísos fiscales cada año, sino también al Sur Global, donde las fuentes de ingresos son más limitadas y donde, en consecuencia, la dependencia de la recaudación impositiva corporativa para financiar los servicios públicos es mayor", agregan los economistas.

La propuesta más fuerte en este sentido es la de imponer un impuesto mínimo global: si los países del G20 acordaran imponer un impuesto corporativo mínimo del 25 por ciento sobre el ingreso global de sus empresas multinacionales, más del 90 por ciento de las ganancias mundiales automáticamente estaría gravado con el 25 por ciento o más. "Por supuesto, también es esencial que un impuesto de estas características esté diseñado para asignar potestad tributaria de manera justa entre los países de origen y los países receptores de las empresas", explica la carta.

Los economistas reforzaron que no existe ninguna evidencia de que la tendencia reciente hacia tasas más bajas del impuesto corporativo haya estimulado una inversión y un crecimiento productivos. "Está plenamente en nuestro poder construir un mundo post-pandemia que sea más sustentable, cooperativo y justo, donde las multinacionales paguen los impuestos que deberían pagar", concluyen. 

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Luego de Microsoft y su epidemiología globalista, Bill Gates acapara la agricultura en EU

Sucede que cada grupo plutocrático presidencial de EU posee sus singulares propensiones pecuniarias y de materias primas. Bill Clinton, su esposa e hija Chelsea –casada con el banquero israelí-estadunidense Marc Mezvinsky, director de TPG Capital– fueron secuestrados por Wall Street (https://bit.ly/3peRH3E). Baby Bush demostró su inclinación por el petróleo de Medio Oriente y el agua dulce del Acuífero Guaraní (https://bit.ly/3qV1w7k).

Obama, el presidente viviente más rico en la historia de EU, exhibió su proclividad por Netflix/Wall Street/Big Pharma/Bienes Raíces. Y el saliente, para no decir defenestrado, Trump reveló su preferencia por el litio de Sudamérica ( v.gr. visita de Ivanka a Argentina antes del golpe a Bolivia; https://bit.ly/39h3fxY).

En paralelo, Bill Gates, después de su inmensa fortuna en Microsoft, con una capitalización de mercado de 1.7 billones de dólares (trillones en anglosajón; https://bit.ly/3ccFk4H) beneficia a los intereses globalistas del eje Wall Street/la City. En forma anómala, la Fundación Bill & Melinda Gates es el primer donador de la polémica OMS, supuesta entidad multilateral interestatal, con 9.8 por ciento en 2018 (https://bit.ly/3omIkh6).

Aterra el control financiero que ejerce la Fundación Bill &Melinda Gates con su epidemiología globalista instrumentada por la OMS, la súperbelica Universidad Johns Hopkins, el Foro Económico Mundial de Davos (de la dupla Soros/Klaus Schwab) y su logística dual de Gavi y Covax (https://bit.ly/3cm32eC). Perturba también la expansión de la “epidemiología globalista” de Gates que abarca a su vacuna Inovio, que se ha quedado muy rezagada.

El atroz Evento 201 de Gates en Nueva York (https://bit.ly/3chyGtQ), copatrocinado por Johns Hopkins Center for Health Security y el Foro Económico Mundial de Davos, fue celebrado en forma premonitoria el 18 de octubre de 2019: un mes antes del supuesto brote del Covid-19 en Wuhan (China).

Ante la grave crisis alimentaria que vaticina China, el país más poblado del planeta, suena insólito que el filántropo –nuevo disfraz de los depredadores globalistas– incursione ahora en la agricultura.

En una integración de su portafolio estratégicamente diversificado, Gates –cuarta persona más rica del mundo con 121,700 millones de dólares (https://bit.ly/2LYOsPO); a no confundir con la cartera institucional de Microsoft– es ya el mayor propietario de tierras de cultivo de EU que acapara en 19 estados, según The Land Report (https://bit.ly/3on8T5M).

El terrateniente Gates acapara sus haciendas en Luisiana (28 mil hectáreas), Arkansas (19 mil hectáreas) y Nebraska (8 mil hectáreas) y 10 mil hectáreas de transición en Phoenix (Arizona). Su personal propiedad catastral la comparte con su empresa Cascade Investment que jerarquiza la protección de las tierras de cultivo, del suelo y de los recursos hídricos (sic).

Como en las jugadas ofensivas del futbol americano, Gates opera sus estratégicas inversiones bajo la protección filantrópica de su polémica Fundación que ha asignado unas migajas por 306 millones de dólares –0.25 por ciento de su fortuna personal, a no confundir con la institucional de Microsoft– para fomentar la agricultura sostenible productiva en el sur de Asia y en el Sub-Sahara africano.

El año pasado, la Fundación de marras y amarres lanzó el Gates Ag Onepara la producción de supercosechas resistentes al cambio climático y a la crianza de vacas lecheras de mayor rendimiento (https://bit.ly/2Yk5TN0). Gates ahora financia el desarrollo de una tecnología de atenuación del sol para así desencadenar un efecto de enfriamiento global (https://bit.ly/3a19KnK).

No me quiero imaginar al filántropo globalista nada samaritano Gates controlando bursátilmente el cambio climático al alza y a la baja. Con el control del software de Microsoft –al unísono del Big Tech GAFAM/Twitter de Silicon Valley–, la “epidemiología globalista” de Johns Hopkins/Davos/OMS/Gavi/Covax, y ahora la agricultura privada, al filántropoGates sólo le falta dominar el agua y el aire para adueñarse de la vida entera en el planeta.

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 Foto ▲ "En el país más rico del mundo, los ciudadanos originarios aún son marginados", denunció Jonathan Nez, presidente de la nación navajo (en imagen de hace unos días), una de las regiones más afectadas por la pandemia del coronavirus, ya que no cuenta con instalaciones médicas para cuidados intensivos.Foto Afp

Nueva York. Los multimillonarios estadunidenses incrementaron sus fortunas por 434 mil millones de dólares durante la cuarentena parcial nacional entre mediados de marzo y mediados de mayo, según un nuevo informe. Al mismo tiempo, 38.6 millones de trabajadores perdieron su empleo, el nivel de insuficiencia alimentaria se incrementó y Doctores sin Fronteras desplegó, por primera vez en su historia, un equipo de emergencia al país más rico del mundo.

Según el nuevo informe del Institute for Policy Studies y Americans for Tax Fairness, el valor neto de los poco más de 600 multimillonarios estadunidenses se incrementó en 15 por ciento en ese plazo, llegando a un total de 3.382 billones de dólares, con los cinco multimillonarios más ricos: Jeff Bezos, de Amazon; Bill Gates, de Microsoft; Mark Zuckerberg, de Facebook; Warren Buffett y Larry Ellison con los mayores incrementos ( https://ips-dc.org/us-billionaire-wealth-surges-434-billion-as-unemployment-filers-top-38-million/ ).

Aunque el virus no discrimina entre clases y fronteras, sus efectos tanto de salud como económicos se padecen de manera muy diferente entre los ricos y todos los demás.

El desempleo como resultado del manejo político de la pandemia ha devastado a todos los sectores de la economía, pero los más afectados son los que están en las situaciones más precarias, entre ellos jornaleros, trabajadores de restaurantes, hoteles y otros servicios; sectores donde se concentra la mano de obra inmigrante. En los sitios de trabajo, algunos propiedad de los multimillonarios, trabajadores denuncian falta de equipo de protección y medidas sanitarias, y son amenazados si protestan, y más si se atreven a buscar la sindicalización.

En Nueva Orleans, donde trabajadores de recolección de basura están en su tercera semana de huelga en demanda de equipo de protección personal y pago extra por trabajo peligroso, la empresa que provee ese servicio a la ciudad contrató a reos como esquiroles, a quienes se les paga menos del salario mínimo.

A la vez, aun en medio de una crisis de salud pública, la llamada "industria de salud" no ha sido inmune a la crisis económica: más de 1.4 millones han perdido su empleo en ese sector.

Al mismo tiempo, Médicos sin Fronteras, por primera vez en la historia de la organización, está enviando equipos de emergencia al país más rico del mundo. Un equipo está en Immokalee, Florida, centro de la industria agraria y donde la Coalicion de Trabajadores de Immokalee busca proteger a los jornaleros en uno de los focos rurales más graves de la pandemia. Otro equipo de doctores se dirige a la nación navajo, de más de 170 mil habitantes, en el suroeste de Estados Unidos, donde el nivel de contagio per cápita es tal vez ahora el mayor del país.

La reservación, que ocupa partes de Arizona, Nuevo México y Utah, sólo cuenta con unos pocos doctores y no tiene instalaciones para casos que requieren de cuidado intensivo. “Aquí mismo, en medio del país más poderoso… los ciudadanos originarios siguen siendo marginados”, comentó Jonathan Nez, presidente de la Nación Navajo, en entrevista para CNN.

"La verdad horrorosa es que los americanos nativos, latinos y afroestadunidenses se están muriendo a tasas muchos más altas que los blancos", señala el analista académico y ex secretario de Trabajo Robert Reich. Explicó que eso tiene que ver con una larga historia de discriminación y desigualdad económica que incluye negar el acceso a servicios de salud y empleos con salarios dignos, incluyendo ahora a los llamados trabajadores "esenciales" que arriesgan sus vidas por ir a trabajar, gran parte de los cuales son de minorías raciales. "Todos estamos enfrentando la misma tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco. La desigualdad económica en Estados Unidos ha producido dos pandemias muy diferentes: en una, los multimillonarios se están aislando en sus yates en el Caribe, y las familias ricas pueden pasar la cuarentena en mansiones multimillonarias. En el otro barco está la gente que arriesga su vida por su empleo y personas sin ingresos que están pasando hambre", escribió.

El senador Bernie Sanders comentó que "una nación no es sostenible cuando tan pocos tienen tanto mientras tantos tienen tan poco".

Partidarios del presidente estadunidense, Donald Trump, asistieron ayer al desfile de barcos Make America Great Again, en el lujoso e histórico barrio de la batería, en el centro de Charleston, Carolina del Sur. Por increíble que parezca, algunos consideran que pese al mal manejo de la pandemia del coronavirus, el magnate tiene grandes posibilidades de relegirse en noviembre.Foto Afp

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