Martes, 09 Noviembre 2021 05:58

La farsa

La farsa

La "querida ciudad verde" –significado de Glasgow en gaélico– fue elegida como el lugar para la última mascarada verde. Los asistentes poderosos un día maldijeron a Trump por abandonar los acuerdos de París. Esos mismos poderosos también los abandonaron, incumpliéndolos. La "cumbre" de la COP1 tuvo lugar en Berlín en 1995. A la par de las 26 "cumbres", el cambio climático avanzó depredando el planeta, mediante el fácil expediente del incumplimiento de los acuerdos. En la COP26, China, EU, Australia, India, rechazaron abandonar el uso del carbón en sus actividades industriales y comerciales.

Las responsabilidades por país, son muy distintas. Así lo muestra el incisivo estudio del antropólogo suazi Jason Hickel "Quantifying national responsibility for climate breakdown", publicado por The Lancet (https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S2542-5196%2820%2930196-0). La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) incluye el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas". En el marco de la Cmnucc el cálculo se centra en las emisiones territoriales anuales actuales. Hickel señala una impostura en ese método.

Existe consenso en que 350 ppm (partes por millón) de CO2 atmosférico, es el límite planetario seguro. Actualmente es de 415 ppm. La última vez que se registró en la Tierra una concentración así fue hace entre 3 y 5 millones de años. La temperatura era entonces de dos a tres grados más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual, pero no había humanos. Las concentraciones de CO2 superaron las 350 ppm en 1990. El exceso sobre 350 ppm causó lo que Hickel llama ruptura climática.

Hickel calcula las proporciones de ese exceso, atribuibles a cada país, a partir del total del CO2 acumulado desde 1850. En su estudio el norte global comprende a Estados Unidos (EU), Canadá, Unión Europea (UE, 28 miembros), Israel, Australia, Nueva Zelanda, y Japón. El sur global incluye a América Latina, África, Oeste Medio y Asia. La distribución del exceso: EU, 40 por ciento; UE28, 29 por ciento; resto de UE, 13; resto del norte global, 10; sur global, 8 por ciento. Los países que causan el rebasamiento del límite, además producen daños aterradores continuos sobre los de baja emisión, la inmensa mayoría. Hay países ricos deudores de reparaciones climáticas y países acreedores. ­Hickel lo ha estimado. La ruptura climática continuará abrasando y ahogando a los seres humanos. Todo mil veces peor en el sur global. La farsa en la "cumbre" también continuará.

Nací en Jicaltepec, Veracruz, un pueblito de unos 500 habitantes a la vera del río Nautla, poblado por sucesivas olas de labriegos franceses, a partir de 1834 y campesinos llegados del Totonacapan. Vivieron ahí mis bisabuelos y abuelos maternos: una vida campesina de franca estrechez sin apremio alimentario. Entre mis cuatro y 12 años volví dos veces por año con mi familia. Después volví solo, unas ocho o 10 veces hasta los años 90. Dos veces más, después del año 2000. Vi la destrucción. De niño me deslumbré mil veces con la selva veracruzana, con las parvadas de loros y de guacamayas; con los colectivos de monos aulladores desplazándose velozmente por los árboles; con las enormes iguanas de colores; con los árboles inmensos de caoba, cedro, guayacán, huanacastle y todos los árboles frutales imaginables.

A partir de los años 60 comenzó el derrumbe. En esos años los estadunidenses consumían enormes cantidades de carne de res, que importaban. Apareció la plaga de los ganaderos rapando las selvas de la margen derecha del río Nautla, acaparando tierras de los campesinos, creando conflictos agrarios sin fin. Lo mismo ocurría en zonas cada vez mayores del país. El clima comenzó a cambiar, el río estaba cada vez más contaminado y su agua, antes potable, dejó de ser; las acamallas, desaparecieron. Los tremendos arribazones de pez bobo, cesaron. Cuando era niño los campesinos de Jicaltepec sabían hacer todo. Cultivar maíz, chile, calabaza, plátano, hortalizas, legumbres. Mi abuelo hizo su casa de guayacán y piso de tierra apisonada, su cayuco de roble, domó algún caballo, mató cerdos, cultivó por años y años su parcela de casi tres hectáreas. El ultraje capitalista acabó con todo lo que una vez fue.

Lo que veía en el nivel micro, ocurría de mil modos en el sur global. Leo a Julian Aguon: “En mi rincón, Micronesia, los hechos son aterradores. Estamos asistiendo a una subida del nivel del mar dos o tres veces superior a la media mundial. Algunos científicos creen que la mayoría de nuestros países con atolones de coral de baja altitud podrían ser inhabitables a partir de 2030… En Fiji, el gobierno lleva su propia lista de la muerte: un registro oficial de todas las aldeas que podrían tener que ser reubicadas debido a la subida del nivel del mar… Cuando hablé con Sailosi Ramatu, el jefe de la aldea, en julio, me dijo que el traslado fue lo más duro para los ancianos… No todos hicieron el viaje…”

Publicado enMedio Ambiente
Banco Mundial, promotor del cambio climático

Ante las expectativas que genera la Conferencia de las Partes (COP26) en Glasgow, y el rol que presume jugar el Banco Mundial (BM) en aliviar la crisis climática, es necesario cuestionar el papel que juega en promover y defender a industrias extractivas y de combustibles fósiles.

Jake Hess, investigador del propio banco ha denunciado (https://bit.ly/3ENfrTU) que mientras el mundo necesita transitar a energías renovables, el BM ha gastado desde el acuerdo del clima de París en 2015, más de 12 mil millones de dólares (mmdd) para financiar proyectos de combustibles fósiles. Dice Hess que "tristemente, tengo poca confianza en que mi empleador vaya a convertirse en un líder climático" y cita una investigación (https://bit.ly/3GUCnT5) que acusa al BM de ser en "buena medida parte del problema". En ésta se desglosan los financiamientos por año y por parte de cada uno de los cuatro "brazos prestamistas" (sic) del banco. Para colmo, el BM es presidido por David Malpass, colocado en esa institución por Trump durante su gobierno, quien como éste ha negado la existencia del cambio climático.

En contraste con el BM, el reporte Una década de progreso hacia un futuro climático justo difundido por Both Ends (https://bit.ly/3GRg5lh), informa cómo más de 39.2 billones de dólares han sido desinvertidos en industrias de combustibles fósiles, "una suma mayor que el PBI de Estados Unidos y China juntos". Existen, según el reporte, mil 485 instituciones en 71 países comprometidos con desinvertir en industrias contaminantes, además de grandes ciudades unidas en el Foro de C40 Ciudades (https://www.c40.org/) incluyendo la Ciudad de México, Guadalajara y otras ciudades de América Latina y el Caribe, el cual fue fundado en 2005 por el entonces alcalde de Londres, Ken Livingston. Este movimiento incluye a organizaciones ecologistas de base, como 350.org, Rainforest Action y fundaciones filantrópicas como Ford y Mac Arthur y hasta al Consejo Mundial de Iglesias. Se argumenta en el reporte que la desinversión ha tenido éxito en hacer que las empresas de combustibles fósiles sean responsables del verdadero costo de su contaminación por emisiones de gases invernadero y en mermar su poder político.

Volviendo al peligro que representa el BM, ahora con su quinta institución, no de carácter "prestamista" (sic), sino de protección de inversiones y punitiva para gobiernos, el Centro Internacional de Arreglos de Disputas de Inversiones (el Ciadi, del que no me canso de escribir); en un artículo (https://bit.ly/3CLXc0t) expongo cómo el permitir que se sigan interponiendo demandas multimillonarias por regulaciones y políticas ambientales puede socavar los acuerdos que se lleguen a alcanzar en Glasgow.

El crecimiento de las demandas por parte de industrias extractivas ha sido exponencial en las últimas dos décadas. Desde 1995, estas empresas han ganado fallos por al menos 73 mmdd (cálculos propios con base en datos disponibles del Ciadi y Unctad. Otros tribunales de arbitraje no publican información sobre casos o laudos).

Las empresas extractivas no sólo son las que más utilizan el sistema de solución de controversias inversionista-Estado (ISDS por sus siglas en inglés), sino que también reciben las mayores recompensas. De los 14 fallos conocidos por más de mil millones de dólares, 11 favorecen a las industrias del petróleo, gas y minería. Hay al menos 82 casos de demandas pendientes interpuestas por industrias extractivas. De las 42 demandas de las que se dispone de información, las empresas exigen un total de 99 mmdd (71 mmdd por parte de empresas mineras y 28 mmdd por las de petróleo y gas). Cabe destacar que hay 40 demandas pendientes en que los montos reclamados no están disponibles al público, por lo que las cifras anteriores son meramente ilustrativas de la magnitud del problema. Pero puede afirmarse que hay al menos 14 casos por más de mil mmdd pendientes, con demandas por cantidades escandalosas, como 27 mmdd contra Congo, o 16.5 mmdd contra Colombia. Otro caso es el de TransCanada contra Estados Unidos en que la primera exige 16 mmdd por la cancelación del gobierno de Biden del controvertido oleoducto Keystone XL. Y México está en esta lista con la demanda de la estadunidense Odyssey Marine Exploration por 3.5 mmdd por habérsele negado un permiso de minería en subsuelos marinos del mar de Cortés.

Para combatir eficazmente el cambio climático, los gobiernos de todo el mundo necesitarán la flexibilidad para emprender una amplia gama de acciones, sin estar amenazados de costosas demandas corporativas. El sistema de demandas de inversionistas a estados no debe obstaculizar la obligación de enfrentar la amenaza existencial que acecha al mundo.

Lamentablemente, no sólo la credibilidad del BM está en duda, también la de los gobiernos que en las cumbres del clima se hacen de la vista gorda y se niegan a poner en la mesa el cómo los tratados de libre comercio y de inversiones (incluyendo el T-MEC) facilitan y protegen a las industrias contaminantes y ponen en riesgo el futuro del planeta. La solución está en continuar la desinversión en corporaciones extractivas que están destruyendo el planeta.

Por Manuel Pérez Rocha Loyo. investigador del Institute for Policy Studies de Washington D.C. www.ips-dc.org

Twitter: @ManuelPerezIPS

Publicado enMedio Ambiente
Peces medakas en el animalario del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla.PACO PUENTES

Un estudio ilumina la enigmática aparición de los dedos en los animales que conquistaron la tierra hace cientos de millones de años

 

Todos los seres humanos fuimos primero una solitaria célula de 0,1 milímetros. Aquel óvulo de nuestra madre fecundado por un espermatozoide de nuestro padre dio lugar a dos células, después a cuatro, más tarde a ocho. El resultado de esa multiplicación constante, sin embargo, no es una inmensa albóndiga de células idénticas, sino una persona con un asombroso cerebro y unas sofisticadas manos capaces de tocar al piano un nocturno de Chopin. Un laboratorio de Sevilla ha iluminado ahora este desarrollo embrionario y sus resultados pueden provocar angustia existencial. La esencia de esos dedos virtuosos —una de las características aparentemente más humanas— ya estaba presente en los peces, según explica el biólogo Javier López-Ríos. “Es una lección de humildad. No somos necesariamente especiales”, afirma.

Para entender sus experimentos hay que viajar a 1993, cuando ocurrió uno de los episodios más extravagantes de la historia de la genética. Un ser humano está compuesto por unos 30 billones de células. Cada una de ellas, sea del pie o del cerebro, lleva en su interior un mismo manual de instrucciones: una molécula de ADN dividida en unos 20.000 genes, con las directrices para que cada célula sepa qué tiene que hacer. Aquel año de 1993, el genetista estadounidense Robert Riddle descubrió un nuevo gen y decidió bautizarlo Sonic, como el erizo azul de los videojuegos de Sega, porque al inactivarlo en las moscas estas presentaban una especie de extraños pinchos. El ingenioso nombre perdió su gracia cuando se detectó el papel del gen en gravísimas enfermedades humanas. Los médicos se veían obligados a explicar a unos padres que su hijo moribundo tenía una mutación en Sonic, el erizo.

Este gen de nombre controvertido contiene las instrucciones para fabricar una proteína mensajera que se envía a otras células. “Básicamente, es como un e-mail”, apunta López-Ríos. Cuando los embriones tienen los cuatro bultitos que acabarán siendo sus extremidades, el gen Sonic se activa en unas pocas células, que fabrican proteínas que viajan al resto de células cercanas y ponen en marcha el desarrollo de los dedos. Si hay pocas proteínas Sonic, se forma una mano de dos dedos. Si hay demasiadas, pueden aparecer ocho o nueve dedos en una sola mano. Otro gen, denominado Gli3, se encarga de que solo haya cinco dedos en los humanos.

López-Ríos y sus colegas han observado que al inactivar el gen Gli3 en los ratones se forman ocho dedos, en lugar de los cinco habituales. Pero su sorpresa llegó cuando apagaron el Gli3 en peces, que obviamente no tienen dedos. Los animales mutantes tenían las aletas más grandes y con más huesos. “La esencia de hacer dedos está enterrada en la aleta de los peces”, sentencia López-Ríos, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla.

El biólogo evolutivo Neil Shubin sostiene que los seres humanos somos “fantasmas de animales del pasado”. En el documental Tu pez interior (2014), Shubin narraba su viaje en helicóptero al Ártico canadiense, armado con un fusil para defenderse de los osos polares, en busca de “fósiles que muestran la historia de nuestros propios cuerpos”. Allí encontró los restos del tiktaalik, un animal extinto que vivió hace unos 375 millones de años y estaba a medio camino entre los peces primitivos y los primeros anfibios de cuatro patas que salieron del agua y conquistaron la tierra.

Shubin, coautor del nuevo estudio, cree que sus peces mutantes “revelan la profunda historia de nuestras manos y nuestros pies”. El investigador, de la Universidad de Chicago (EE UU), explica que el mecanismo de Sonic y Gli3 surgió “probablemente” hace unos 400 millones de años, facilitando el aumento progresivo del tamaño de las aletas, finalmente transformadas en robustas patas para caminar por el planeta. “Las herramientas genéticas que crean nuestras manos son muy antiguas, incluso anteriores a las extremidades: llegaron cientos de millones de años antes que el origen de nuestra especie”, señala Shubin.

López-Ríos recalca que genes similares a Sonic ya estaban presentes incluso en los cnidarios, el primitivo grupo de animales invertebrados que incluye a las medusas, lo que sugiere que la quintaesencia de esta arquitectura genética apareció hace más de 600 millones de años. El genetista Javier Sampedro, periodista científico de EL PAÍS, lo resumió así en su libro Deconstruyendo a Darwin (editorial Crítica): “Toda la deslumbrante diversidad animal de este planeta, desde los ácaros de la moqueta hasta los ministros de Cultura pasando por los berberechos y los gusanos que les parasitan, no son más que ajustes menores de un meticuloso plan de diseño que la evolución inventó una sola vez, hace unos 600 millones de años”.

Los autores del nuevo trabajo han realizado sus experimentos con medakas, unos pececillos de agua dulce típicos de Japón que son ideales para la ciencia, porque no paran de reproducirse y sus embriones son transparentes. En el animalario del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo hay unos 9.000 medakas, según explica la bióloga Silvia Naranjo, coautora de la investigación. “Estudios como este te muestran que hay estructuras que a priori parece que no tienen mucho que ver, pero sí. Obviamente venimos de los peces, no hay ninguna duda”, subraya.

El nuevo estudio fue idea de Shubin y de José Luis Gómez Skarmeta, un brillante y carismático científico hispanochileno fallecido hace un año por un cáncer de esófago a los 54 años. Sus colegas recordaron en un obituario en EL PAÍS que el investigador había dedicado su carrera a comprender cómo la secuencia genética controla la formación de los órganos en el embrión. Y también a entender cómo cambiaron esas instrucciones a lo largo de millones de años para transformar una aleta en una pata y una pata en una mano. Y, finalmente, a averiguar qué mutaciones, en esa secuencia maravillosa que dio lugar a la mano de Chopin, generan terribles malformaciones congénitas. El nuevo trabajo, publicado este lunes en la prestigiosa revista PNAS, es la última victoria científica de Gómez Skarmeta. El pasado viernes, sus compañeros posaron en la terraza del centro sevillano junto a un olivo colocado en su memoria.

08 nov 2021 - 21:02 CET

Martes, 09 Noviembre 2021 05:03

El colapso y la estupidez humana

El colapso y la estupidez humana

“Dos cosas son infinitas:

la estupidez humana y el universo;

y no estoy seguro de lo segundo”. Albert Einstein

 

“El turismo volcánico desborda La Palma: autobuses llenos y atasco en la carretera”, titulaba El País en su edición del 1 de noviembre. Agrega que las autoridades de la isla pusieron transporte gratuito para que los turistas llegaran al mirador más concurrido y que las colas para subir al autobús duran más de una hora.

Viajeros de todo el Estado Español y de Europa llegan en masa para contemplar la destrucción y el colapso en las vidas de miles de personas que han visto sus viviendas y cultivos sucumbir bajo el río de lava que todo lo devora, desde que comenzó la erupción el 19 de setiembre.

Hoteles, taxistas y líneas aéreas hacen su negocio, embolsan recursos que los turistas despilfarran para no perderse la imagen de un volcán en plena erupción, desastre que sigue siendo estetizado por los grandes medios sin reparar en la destrucción que deja a su paso.

Las voces disidentes casi no se escuchan, aunque vienen creciendo de forma paulatina. Una entrevista a Paula, pobladora de La Palma, por Radio Pimienta, una de las escasas voces críticas, pone las cosas en su lugar. Enfatiza en la incertidumbre y el estrés de la mayoría de la población que está comenzando a autoorganizarse. “De las seis mil personas evacuadas, menos de cien están en el albergue que dispuso el gobierno, y el resto en casas de vecinos y familiares solidarios” (https://bit.ly/3o7MdZb).

En varios espacios manos solidarias organizan la entrega de ropa, porque los que huyeron de sus casas lo dejaron todo. Desde arriba, las cosas se ven siempre de otro modo. Las personas que estaban pagando su vivienda al banco deben seguir pagando aunque la vivienda se la haya tragado la lava ardiente. Aún en el colapso, el capital financiero sigue haciendo sus negocios, sin inmutarse.

El Estado se limita a entregarles una pequeña indemnización que no les alcanza para construir otra vivienda.

“El énfasis en el turismo quiere remachar nuestra dependencia”, dice Paula, “ya que no se cansan de decir que la isla es segura, ninguneando el dolor y nuestra vulnerabilidad”. Según el gobierno, la masa de lava ocupa apenas el 10 por ciento de la isla, pero no toman en cuenta que afecta a toda la población, unas 85 mil personas, la mitad de las cuales se dedica a la agricultura platanera, seriamente afectada por la enorme cantidad de ceniza que se deposita en todos los rincones.

Los vecinos se están organizando por barrios con base en el apoyo mutuo, explican desde Radio Pimienta, creando plataformas para asistir a las familias que perdieron todo, intentando superar el clima de “desconfianza, miedo e incertidumbre”.

Pero también se esfuerzan por superar la “tutela extrema” del Estado, que según Paula se empeña en controlar los movimientos de la población, regulando el acceso a ciertos espacios: cuando los desplazados quieren limpiar las casas de ceniza, deben hacerlo “acompañados” por efectivos de la Guardia Civil que no sólo los vigilan sino que controlan el tiempo que demoran en la limpieza.

Son tiempos de aprendizajes. ¿Qué hacer ante el colapso? ¿En quiénes podemos confiar cuando todo lo que tenemos alrededor se hunde? ¿Cómo zafar del control del Estado, de la policía y del capital que buscan aprovechar el colapso para apuntalar el capitalismo?

Hay varias acciones que parecen urgentes. Nada podemos hacer si no estamos organizados, si no hemos construido antes del colapso relaciones fuertes entre personas afines, comunitarias y cooperativas. Debemos crear medios de comunicación propios, más para inter-comunicarnos que para denunciar, sobre todo durante el colapso.

Debemos construir autonomía, pero antes de eso tenemos que acordar qué entendemos por autonomía. En tiempos de colapso, no se valen autonomías sólo declarativas; deben ser integrales, abarcar la salud, la economía, el agua, la educación y todo aquello que hace a la vida. Porque la vida está en peligro y nadie más que nosotros y nosotras vamos a poder defenderla y reproducirla.

8 noviembre 2021

Publicado enSociedad
Miles de personas exigen en Glasgow una transformación radical para evitar la catástrofe climática

Más de cien mil personas secundan la marcha principal del día de Acción Global por la Justicia Climática en Glasgow (Escocia), donde se celebra la COP26.

Más de 250 acciones en todo el mundo tuvieron lugar ayer, sábado 6 de noviembre, durante la celebración del día de Acción Global por la Justicia Climática, con el objetivo de exigir a los líderes políticos reunidos en la Cumbre del Clima COP26 que se celebra en Glasgow (Escocia) compromisos ambiciosos para evitar que la temperatura global sobrepase 1.5 ºC y también para reclamar soluciones basadas en la justicia climática.

En la ciudad escocesa se desarrolló el acto principal de la jornada de protesta, con una manifestación secundada por más de cien mil personas, según la organización, movilizadas bajo el lema Dejad de apañar los números: reducid la huella de carbono, no a los combustibles fósiles ni a las falsas soluciones.

“Nos encontramos frente a una crisis que va más allá de la crisis climática, el planeta se enfrenta a múltiples crisis sociales, políticas y económicas interrelacionadas, en cuyo centro se encuentra un sistema económico insostenible y patriarcal, cuyo único objetivo es un crecimiento sin control y beneficios infinitos para unos pocos”, aseguraba Cristina Alonso, responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra desde la macha en Glasgow, y añadía que “las cien mil personas que nos encontramos hoy aquí en Glasgow estamos demostrando a los gobiernos que solo con un cambio de sistema, con una transformación radical de nuestros sistemas energéticos, alimentarios y económicos, podemos realmente evitar una catástrofe climática y un aumento de la temperatura media global que supere los 1,5 grados. Estamos demostrando que la solución está en devolver a la gente su poder”.

Con lemas como Stop Carbon Markets y No false solutions, activistas de la organización ecologista han criticado las falsas soluciones y el peligro que se esconde tras el concepto Cero Neto.

“La multitudinaria movilización que estamos viviendo hoy aquí en Glasgow y las más de 250 acciones que se están desarrollando en todo el mundo reclaman a los líderes políticos una acción climática que deje atrás las falsas promesas del Cero Neto, los mercados de carbono, la geoingeniería y las ilusorias soluciones basadas en la naturaleza, ha afirmado Cristina Alonso. “Estamos muy preocupadas por el espacio que los países ricos y las grandes corporaciones ocupan en las negociaciones. No podemos confiar en tecnologías costosas, arriesgadas y no probadas que tienen impactos potencialmente devastadores en los países del Sur y son, además, una excusa para evitar la acción climática real y seguir fortaleciendo el poder empresarial. Los Gobiernos tienen la responsabilidad de escuchar a todas estas personas que marchan hoy aquí en Glasgow y en todo el mundo, realizar compromisos reales para frenar la emergencia climática y no ceder a las presiones del poder corporativo que obstaculiza la acción climática real”.

El Día de Acción por la Justicia Climática supone también el inicio de la Cumbre de los Pueblos que se celebrará del 7 al 10 de noviembre en Glasgow. Un espacio de encuentro, charlas y talleres protagonizado por movimientos sociales de todo el mundo: movimientos indígenas, sindicatos, grupos por la justicia racial, grupos juveniles, personas trabajadoras agrícolas, movimientos feministas y ONG entre otras, para impulsar un el cambio de sistema.

 

7 nov 2021 10:00

Publicado enMedio Ambiente
Domingo, 07 Noviembre 2021 05:15

Agronegocios contra el clima

Agronegocios contra el clima

En el marco de la COP26 sobre clima, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, dos países con grave culpa por el caos climático, anunciaron su nuevo plan para la agricultura y alimentación mundial. México se sumó, gracias al secretario de Agricultura Víctor Villalobos, atento a promover actividades contaminantes en favor de las trasnacionales de agronegocios.

Llamado Misión de Innovación Agrícola para el Clima, (AIM4C, por sus siglas en inglés), el plan fue anunciado por Joe Biden el 2 de noviembre. Tiene más de 70 socios entre grandes empresas trasnacionales, como Bayer, Basf, Syngenta, PepsiCo, junto a la asociación global de las empresas de agrotóxicos Croplife, la asociación global de la industria biotecnológica BIO, la fundación Bill y Melinda Gates, el Foro Económico Mundial (Foro de Davos), además de países que le dieron su apoyo como México y Brasil. Los mayores causantes del caos climático y la devastación ambiental, social y económica en agricultura y alimentación ven este plan como un jugoso negocio.

Según Tom Vilsack, secretario de Agricultura de EU, ya cuentan con inversiones por 4 mil millones de dólares para relanzar el concepto de "agricultura climáticamente inteligente". Se refieren ahora a una nueva ola de digitalización, alta tecnología y robotización agrícola y de distribución alimentaria, a semillas, animales y microorganismos transgénicos, producción de carne sintética en laboratorio, así como mantener el alto uso de agrotóxicos, pero "administrados" con plataformas digitales e inteligencia artificial.

Esta batería de nuevas tecnologías digitales, robóticas y biotecnológicas apuntan a consolidar la pesada entrada de los titanes tecnológicos, como Microsoft, Amazon, Google y Facebook en agroalimentación, en acuerdos con los de agronegocios como Cargill, Bayer y John Deere para lograr mayor control de las actividades de las y los agricultores y trabajadores, así como una visión panorámica de territorios y recursos, desde sus drones y satélites.

El 4 de noviembre, la red global Climate Action Network (CAN), que reúne a mil 300 organizaciones, le otorgó a este proyecto el "Premio Fósil del Día", que se entrega en la COP26 a quienes aumentan el caos climático o impiden enfrentarlo. El texto que acompañó el irónico premio expresa “¿Creía Joe Biden que (...) no nos daríamos cuenta de que es un ardid para reformular la agricultura industrial y las tecnologías disruptivas como acción climática? Está clarísimo que es todo lo contrario y va en contra de cualquier principio de justicia, desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Este "regalo" de Biden a la COP26 es parte de una estratagema para excluir a los agricultores de la agricultura y sustituirlos por robots, semillas editadas genéticamente y aumentar las ganancias en tecnología para sus compinches de Silicon Valley”.

Sol Ortiz, enviada de Sader a la COP26, defendió por años los intereses de Monsanto, Syngenta y afines como anterior secretaria ejecutiva de la comisión de bioseguridad. Aunque fue retirada de ese cargo, tomando en cuenta su desempeño en favor de las trasnacionales y los transgénicos, así como por haber obstruido las consultas a los pueblos indígenas que defienden la apicultura y las abejas contra la contaminación tóxica en la Península de Yucatán, el secretario Villalobos la recuperó para los intereses del agronegocio y la impuso directora de Atención al cambio climático y de la Estrategia nacional de polinizadores (!) dentro de la Sader. En su primer día de intervenciones en la COP26, Ortiz aseguró que México apoya esa "agricultura climáticamente inteligente".

Paradójicamente, el proyecto AIM4C en el que se ha embarcado a México sin consultar a las y los campesinos, intenta hacer creer que va hacia un sistema agroalimentario con menores emisiones de carbono. Por el contrario, además de mantener las emisiones de gases de efecto invernadero por el alto uso de agrotóxicos derivados de petróleo, de metano y otros gases causados por los fertilizantes sintéticos, las actividades "digitales", la captura de datos, almacenamiento y procesamiento en nubes informáticas, además de generar mayor dependencia de los agricultores, demandan una monstruosa cantidad de energía.

Por ejemplo, informa el grupo ETC, Bayer-Monsanto presume tener actualmente más de 69 mil millones de datos tomados de sus aplicaciones agrícolas –por cuyo uso cobra a los agricultores, aunque se apropia de su información. La empresa estima que los sensores en equipos de cosecha recogen hasta 7 Giga bits de datos por hectárea. Un cálculo aproximado indica que para ello, solo en campos de maíz en Estados Unidos se gastaría 3 mil 300 millones de kilovatios/hora (es decir, 3.3 teravatios/hora), equivalente al consumo anual de electricidad de una nación como Senegal. Y ésto es sólo una empresa, actualmente todas las trasnacionales de agrotóxicos, semillas, fertilizantes, maquinaria, junto a las grandes tecnológicas venden sus plataformas digitales agrícolas (https://tinyurl.com/ynyezvz7).

A todas luces, la Misión de Innovación Agrícola (AIM4C) es una nueva forma de empeorar el grave caos climático y de paso minar la soberanía alimentaria.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 06 Noviembre 2021 06:30

Las alarmantes heridas del cambio climático

Las alarmantes heridas del cambio climático
                         
1

China / Algas invasoras

Las algas invaden el lago Taihu. Es un problema muy serio porque abastece de agua potable a 30 millones de personas. Las algas irrumpen por el calentamiento del clima y la contaminación de fábricas próximas. A menudo hay que cortar el agua a las poblaciones cercanas. Un hombre, Wu Lihong, lo ha denunciado. Como respuesta, ha sido arrestado.

 
2

Bangladés / A merced del agua

El agua impera en Bangladés. La nación se asienta sobre el inmenso delta del río Ganges a escasa elevación sobre el nivel del mar. Además, una quinta parte de su territorio está surcado por ríos y afluentes. Y por lo menos una vez al año las tormentas monzónicas provocan trágicas inundaciones que cubren hasta la mitad de los distritos del país. En Dacca (en la imagen), la última gran tromba de agua se llevó por delante a centenares de habitantes. Los afectados por las inundaciones en Bangladés se cuentan, cada año, por millones.

3

California, Estados Unidos / Vientos secos y mortales

California acaba de vivir un incendio que ha calcinado 62.000 hectáreas y ha provocado la muerte de 85 personas. El año pasado, el barrio residencial de Coffey Park, en Santa Rosa (en la imagen), quedó absolutamente devastado tras otro incendio que mató a 30 personas y arrasó casi 4000 edificios. El clima tiene mucho que ver con estas oleadas de fuego. A menudo se desatan porque el viento seco y potente derrumba líneas eléctricas. Así salta la chispa. La hierba seca -producto de la sequía- arde como la estopa azotada por un viento que recuerda a un secador de pelo. Si además tras los incendios vienen lluvias torrenciales, llegan los desprendimientos porque no hay vegetación para sujetar la tierra.

4
Las alarmantes heridas del cambio climático
5

Mauritania / La arena se come la ciudad

Nuakchot es la capital de Mauritania desde 1958. Arrancó con 1500 habitantes y ahora supera el millón. La vida es muy difícil allí porque cada vez llueve menos y la arena del desierto lo invade todo. La ciudad se abastece de agua con camiones cisterna. Y la lucha contra la invasión de la arena es desesperante. avanza, se acumula, impide que se circule por carreteras, cubre las entradas de las viviendas, entierra casas… El desierto se está comiendo la ciudad.

6

Suiza / Deshielo en los Alpes

Hace 20 años el valle de Trift, en los Alpes suizos, estaba cubierto por hasta 30 metros de hielo de su glaciar. Nada que ver con la actualidad: hasta los Alpes se derriten. La lengua de hielo que bajaba hasta las aguas del lago se ha retirado. Se ve muy bien desde el puente colgante, que se construyó en 2009. Los 20.000 visitantes anuales de este valle son testigos de la desaparición de uno de los grandes glaciares alpinos.

7

Groenlandia / Su superficie helada se derrite

Un equipo de geólogos de Estados Unidos ha coloreado los ríos que recorren la superficie helada de Groenlandia para estudiar cómo y por qué se forman y qué consecuencias tienen. Uno de sus efectos es que lubrican las placas de hielo y hacen que se desprendan más icebergs. La pérdida de hielo es un grave problema. Desde hace una década, en el noreste de Groenlandia, la capa helada disminuye en 10.000 toneladas al año. Es un vertido que contribuye notablemente a la subida del nivel del mar.

Publicado enMedio Ambiente
Foto: Andrea Zampatti

 

Foto: Andrea Zampatti

Más de una vez los animales nos sorprenden con sus gestos, más similares a los de los humanos que a los de una fauna salvaje. El fotógrafo Andrea Zampatti se encarga de capturar esos momentos con su lente.

La imagen más sonada de este profesional imprime de manera casi instantánea una simpatía contagiosa: un lirón que parece reír pleno de felicidad sobre una flor. La foto, titulada The Laughing Dormouse (El lirón sonriente) fue escogida como ganadora en la categoría On Land de los Comedy Widlife Photo Awards 2017.

El diminuto roedor, agarrado a la flor con sus cuatro patas, da la impresión de que celebra la llegada de la primavera con toda su ilusión. Como si por fin hubiera alcanzado lo que había estado esperando y, de repente, la risa se le escapara en una gran carcajada.

Zampatti ha logrado capturar un instante poco común y, sobre todo, muy contagioso, ya que resulta imposible no mirar al pequeño lirón y que se nos dibuje una pequeña sonrisa. Da igual si está riendo, bostezando o a punto de estornudar, lo importante es la felicidad que transmite una fotografía tan especial.

Pero el lirón sonriente no es el único animal al que ha sorprendido la cámara de Zampatti. Este fotógrafo, que se autodenomina un “enamorado de la vida salvaje”, captura todo tipo de fauna del hemisferio norte y, como prueba, algunas de sus fotografías.

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Publicado enFotorreportajes
Jueves, 04 Noviembre 2021 08:28

Las alarmantes heridas del cambio climático

Las alarmantes heridas del cambio climático
                         
1

China / Algas invasoras

Las algas invaden el lago Taihu. Es un problema muy serio porque abastece de agua potable a 30 millones de personas. Las algas irrumpen por el calentamiento del clima y la contaminación de fábricas próximas. A menudo hay que cortar el agua a las poblaciones cercanas. Un hombre, Wu Lihong, lo ha denunciado. Como respuesta, ha sido arrestado.

 
2

Bangladés / A merced del agua

El agua impera en Bangladés. La nación se asienta sobre el inmenso delta del río Ganges a escasa elevación sobre el nivel del mar. Además, una quinta parte de su territorio está surcado por ríos y afluentes. Y por lo menos una vez al año las tormentas monzónicas provocan trágicas inundaciones que cubren hasta la mitad de los distritos del país. En Dacca (en la imagen), la última gran tromba de agua se llevó por delante a centenares de habitantes. Los afectados por las inundaciones en Bangladés se cuentan, cada año, por millones.

3

California, Estados Unidos / Vientos secos y mortales

California acaba de vivir un incendio que ha calcinado 62.000 hectáreas y ha provocado la muerte de 85 personas. El año pasado, el barrio residencial de Coffey Park, en Santa Rosa (en la imagen), quedó absolutamente devastado tras otro incendio que mató a 30 personas y arrasó casi 4000 edificios. El clima tiene mucho que ver con estas oleadas de fuego. A menudo se desatan porque el viento seco y potente derrumba líneas eléctricas. Así salta la chispa. La hierba seca -producto de la sequía- arde como la estopa azotada por un viento que recuerda a un secador de pelo. Si además tras los incendios vienen lluvias torrenciales, llegan los desprendimientos porque no hay vegetación para sujetar la tierra.

4
Las alarmantes heridas del cambio climático
5

Mauritania / La arena se come la ciudad

Nuakchot es la capital de Mauritania desde 1958. Arrancó con 1500 habitantes y ahora supera el millón. La vida es muy difícil allí porque cada vez llueve menos y la arena del desierto lo invade todo. La ciudad se abastece de agua con camiones cisterna. Y la lucha contra la invasión de la arena es desesperante. avanza, se acumula, impide que se circule por carreteras, cubre las entradas de las viviendas, entierra casas… El desierto se está comiendo la ciudad.

6

Suiza / Deshielo en los Alpes

Hace 20 años el valle de Trift, en los Alpes suizos, estaba cubierto por hasta 30 metros de hielo de su glaciar. Nada que ver con la actualidad: hasta los Alpes se derriten. La lengua de hielo que bajaba hasta las aguas del lago se ha retirado. Se ve muy bien desde el puente colgante, que se construyó en 2009. Los 20.000 visitantes anuales de este valle son testigos de la desaparición de uno de los grandes glaciares alpinos.

7

Groenlandia / Su superficie helada se derrite

Un equipo de geólogos de Estados Unidos ha coloreado los ríos que recorren la superficie helada de Groenlandia para estudiar cómo y por qué se forman y qué consecuencias tienen. Uno de sus efectos es que lubrican las placas de hielo y hacen que se desprendan más icebergs. La pérdida de hielo es un grave problema. Desde hace una década, en el noreste de Groenlandia, la capa helada disminuye en 10.000 toneladas al año. Es un vertido que contribuye notablemente a la subida del nivel del mar.

Publicado enFotorreportajes
Las fotos más espectaculares del MontPhoto 2021

Ghost. Fotografía ganadora absoluta de la competición
Foto: Will Burrard-Lucas/ MontPhoto 2021

 

Fundado en 1997, el concurso fotográfico Montphoto acaba de cumplir 25 años. Un cuarto de siglo en el que la competición se ha caracterizado por una clara vocación de valorar y difundir el arte de la fotografía de naturaleza, y a su vez, promover los valores de la defensa medioambiental y la conservación de los ecosistemas de nuestro planeta. 

Yendo un paso más allá y con motivo de una fecha tan especial, la organización ha decidido dar un giro a la trayectoria del proyecto, encaminandose a convertirse en una comunidad dedicada a la difusión continuada de contenido y a la realización de actividades relacionadas con la conservación medioambiental, la lucha contra el cambio climático y el maltrato animal.

A Beakful. Fotografía ganadora en la categoría: Aves. Foto: Bret Charman / MontPhoto 2021

 

The Astonishing. Fotografía ganadora en la categoría: Paisaje Foto: Mauro Tronto/ MontPhoto 2021

 

Yin and Yang. Fotografía ganadora en la categoría: Arte en la Naturaleza. Foto: Gheorghe Popa / MontPhoto 2021

 

Bajo la luna. Fotografía ganadora en la categoría: Mundo Subacuático. Foto: Xavier Salvador Costa / MontPhoto 2021

 

A Eclosión. Fotografía galardonada con el el segundo premio absoluto de la competición.
Foto: Javier Urbón / MontPhoto 2021

 

The Fiest. Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Aves. Foto: Mateusz Piesiak / MontPhoto 2021

Publicado enFotorreportajes