10 de los bosques más protegidos del mundo emiten más CO2 del que absorben, alerta UNESCO

10 de los bosques más protegidos del mundo emiten más CO2 del que son capaces de absorber, según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El reporte se basó en datos obtenidos por satélite y de monitoreo en tierra y calculó la cantidad de dióxido de carbono absorbido y emitido entre 2001 y 2020 por los bosques inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

De esa manera, el estudio determinó que un total de 257 bosques absorben cada año 190 millones de toneladas de CO2 (lo que equivale a casi la mitad de las emisiones anuales procedentes de combustibles fósiles en el Reino Unido).

Asimismo, 10 de los 257 bosques considerados Patrimonio de la Humanidad fueron fuentes netas de emisión de carbono.

De acuerdo con el informe, fue  el ser humano una de las causas principales, pues la tala ilegal de tierras para fines de agricultura ha contribuido considerablemente a que se produzcan emisiones superiores a la cantidad de carbono absorbido.

Asimismo, entre las causas se encuentra el cambio climático y los incendios forestales, relacionados en su mayoría con sequías producidas por el calentamiento global, así como fenómenos meteorológicos extremos, como los huracanes, que hacen que el proceso de absorción de carbono sea más lento.

Estos son los 10 bosques inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO que fueron fuentes netas de carbono entre 2001 y 2020:

  • La selva tropical de Sumatra, Indonesia;
  • La reserva de biósfera de Río Plátano, Honduras;
  • El Parque Nacional de Yosemite, EE.UU.;
  • El Parque Internacional de la Paz Waterton-Glacier, Canadá - EE.UU.;
  • Las montañas Barberton Makhonjwa, Sudáfrica;
  • El parque de Kinabalu, Malasia;
  • La cuenca del Uvs Nuur, Rusia - Mongolia;
  • El Parque Nacional del Gran Cañón, EE.UU.;
  • La región de las Montañas Azules, Australia;
  • El Parque Nacional Morne Trois Pitons, Dominica.

Los investigadores no son optimistas en sus pronósticos y creen que cada año se irán agregando más y más lugares a la lista de los bosques que emiten más CO2 del que absorben.

"[...] En los próximos años, es de esperar que la captación de carbono se vea perturbada en cada vez más sitios del patrimonio mundial, debido a que los paisajes están cada vez más degradados y fragmentados y a la multiplicación de fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos", concluyeron los autores del informe.

28 octubre 2021

(Con información de Rusia Today)

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Claves para entender la COP26, la cumbre mundial que busca (otra vez) salvar el planeta de la emergencia climática

El domingo 31 de octubre arranca la vigesimosexta Cumbre del Clima, un encuentro crucial para alcanzar acuerdos internacionales que consigan reducir las emisiones de CO2.

 

Este domingo arranca la COP26, la vigésimo sexta Cumbre del Clima que se celebrará en Glasgow, Escocia, a la que acudirán los representantes internacionales de todas partes del planeta para tratar de arrancar acuerdos y compromisos efectivos para luchar contra la crisis climática. Este encuentro de alto nivel diplomático es crucial y llega tras un 2020 sin negociaciones debido a la pandemia de la covid-19.

Tras la Cumbre presidida por Chile y celebrada en Madrid en 2019, esta es una oportunidad (otra nueva ocasión) para que las naciones actualicen –o presenten por primera vez– sus objetivos de descarbonización, pero también para que se coordinen actuaciones destinadas a impedir que la temperatura global del planeta suba mas de 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, el limite marcado por los científicos del IPCC (el grupo de expertos científicos sobre cambio climático).

Estas son algunas de las claves para entender desde lo más básico hasta lo más complejo de lo que ocurrirá en Glasgow las próximas semanas.

Qué es la COP y quién acude a ella

El acrónimo de COP alude a Conferencia de las Partes, es decir, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), un tratado que se remonta a 1992 y que ha sido respaldado por 197 gobiernos nacionales, incluido el de la Unión Europea. 

Representantes de estas 197 naciones se reúnen cada año con la intención de alcanzar acuerdos que les permita reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además de los miembros gubernamentales, la ONU permite la entrada de observadores, entre los que se incluyen representantes de la comunidad científica, de las organizaciones ambientales, sindicatos, empresas y gobiernos locales. Sin embargo, el elevado precio de los alojamientos en la ciudad y las restricciones sanitarias por la covid-19 han provocado que muchos de estos actores sociales no hayan podido asistir

Por qué la COP26 se celebra en Glasgow

Esta Cumbre multilateral, que no pudo celebrarse en noviembre de 2020 por la pandemia, se celebra en Glasgow ya que es a Escocia a quien le corresponde esta vez asumir la presidencia, un cargo rotatorio anualmente entre los cinco continentes principales del planeta. 

Pero, si la COP25 fue en Madrid, ¿por qué vuelve a celebrarse en Europa? Aunque la última reunión climática se celebró en la capital española, la presidencia estaba en manos de Chile, que tuvo que trasladar la sede física a los pabellones de IFEMA por la coyuntura de protestas sociales que vivía el país latinoamericano durante los últimos meses de 2019. La COP23 de 2017 también se celebró en Europa, en Bonn, pero fue presidida por la República de Fiyi, en Oceanía. 

Cuáles son las fechas clave de la Cumbre del Clima

El encuentro político comenzará el 31 de octubre y finalizará el viernes 12 de noviembre. En estas dos semanas, los tiempos se dividen en dos momentos diferentes: la primera semana y la segunda. En la primera fase, las negociaciones apenas tienen ritmo y es poco habitual que se anuncien acuerdos. El foco mediático, en estas primera siete jornadas, suele estar puesto sobre la comunidad científica y social que asiste a la Cumbre a presentar sus informes y datos que actualizan las evidencias sobre la crisis climática. 

Es en la segunda semana cuando las conversaciones suelen precipitarse y cuando los acuerdos políticos empiezan a ver la luz. Hay que tener en cuenta que las decisiones que se rubrican en las Cumbres del Clima se toman por consenso de 197 partes, por lo que se trata de un proceso de negociaciones lento y complejo. Esto lleva a que habitualmente la clausura se alargue más de lo previsto. La COP25 de Madrid, por ejemplo, se extendió dos jornadas más de lo previsto y la COP24 de Katowice tuvo que coger un día de más al calendario para sellar un acuerdo. 

Qué se negocia

Aunque hay demasiados frentes abiertos, este encuentro del multilateralismo abordará dos puntos clave que no se consiguieron cerrar en la anterior Cumbre del Clima de Madrid. En primer lugar, los países deberán tratar de crear un mercado internacional de carbono, una herramienta que sustituya al envejecido Mecanismo de Desarrollo Limpio creado en la Convención de Kioto de 1997. En ese sentido, se busca generar un marco legal que permita a los países y empresas realizar transacciones asociadas a los derechos de emisión de CO2. De esta forma, un Gobierno que exceda su emisiones de CO2 podrá pagar a otro para que reduzca un porcentaje similar a lo emitido.

En segundo lugar, Glasgow es fundamental para dotar de fuerza a los fondos de adaptación y resiliencia. En las últimas negociaciones, las Partes acudieron con el objetivo de financiar anualmente con 100.000 millones de dólares una reserva verde destinada a que los países más vulnerables ante la crisis climática puedan generar políticas efectivas para afrontar inundaciones, sequías o inseguridad alimentaria, entre otras consecuencias del calentamiento global. Esa meta no se llegó a alcanzar en Madrid, pues las negociaciones se sellaron con el compromiso de dotar el fondo con tan sólo 89 millones de dólares anuales.

Por qué es importante el Acuerdo de París

El Acuerdo de París es la pieza clave de esta Cumbre del Clima, pues aunque fue firmado en 2016 tras la COP21, todavía existen puntos a los que se les debe dotar de contenido para que no se queden en papel mojado. La creación del mercado de carbono es un ejemplo, en tanto que el Artículo 6 de este tratado contra la crisis climática establecía el desarrollo del mismo pero no especificaba cómo se debería articular. 

España, ¿acude con los deberes hechos?

España llega a Glasgow en un momento clave de sus políticas verdes. El propio presidente de la COP26, Alok Sharma, señaló hace meses que el Gobierno estaba dando los pasos adecuados, haciendo mención a la Ley de Cambio Climático aprobada en la primavera de este año. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. De hecho, los porcentajes de reducción de emisiones plasmados en dicho texto legislativo han sido ampliamente criticados por los sectores más ecologistas, pues fija un objetivo de recortar un 23% el CO2 liberado a la atmósfera para 2030, un dato muy lejos del 55% que se marcó la Unión Europea en 2020 y de las exigencias del Acuerdo de París, que establecía un recorte anual de 7,6% en todo el planeta para conseguir mantener la subida de temperaturas por debajo de 1,5ºC.

No obstante, lo que importa en un encuentro cómo este no son tanto las decisiones particulares como el consenso global, que tampoco se acerca a lo reclamado por la ciencia. Tanto es así que, con los planes de descarbonización que los países han presentado en la actualidad, las emisiones de CO2 solo disminuirán un 7,5% para finales de década. Según los últimos datos de la ONU, con esta situación la Tierra subirá su temperatura 2,7ºC antes de que termine el siglo XXI.

26/10/2021 22:47

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Planta de energía Turow y mina de carbón de lignito Turow vistas en la frontera con la República Checa y Alemania. Fotografía de archivo. — Peter Byrne / PA Wire / Dpa / Europa Press

 

La concentración de CO en la atmósfera alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón.

25/10/2021 11:20 Actualizado: 25/10/2021 13:53

Público / Reuters

Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha mostrado que los niveles de dióxido de carbono aumentaron a 413,2 partes por millón en 2020, lo que supone un incremento mayor que la tasa media de la última década, a pesar de un descenso temporal de las emisiones durante los confinamientos por la covid-19.

El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, ha explicado que el ritmo actual de aumento de los gases que atrapan el calor provocaría un aumento de la temperatura "muy superior" al objetivo del Acuerdo de París de 2015 de 1,5 grados centígrados por encima de la media preindustrial en este siglo. "Estamos muy lejos de la meta", dijo.

"Tenemos que revisar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte, así como todo nuestro modo de vida", añadió, y pidió un "dramático aumento" en los compromisos de los países en la conferencia COP26 que comienza el domingo.

Los países ricos no han cumplido su promesa de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación del clima a los países más pobres

La ciudad escocesa de Glasgow está dando los últimos retoques antes de acoger las conversaciones sobre el clima, que pueden ser la última oportunidad del mundo para limitar el calentamiento global al límite máximo de 1,5-2 grados centígrados establecido en el Acuerdo de París.

Hay mucho en juego en la cumbre, tanto por el impacto en los medios de vida económicos de todo el mundo como por la futura estabilidad del sistema financiero mundial.

El príncipe heredero de Arabia Saudí declaró el sábado que el principal exportador de petróleo del mundo pretende alcanzar las emisiones "netas cero" de gases de efecto invernadero, producidas en su mayoría por la quema de combustibles fósiles, para 2060, 10 años más tarde que Estados Unidos. También dijo que duplicaría los recortes de emisiones que tiene previsto para lograrlo de aquí a 2030.

Es previsible que el gabinete de Australia adopte formalmente un objetivo de emisiones netas cero para 2050 cuando se reúna el lunes para revisar un acuerdo alcanzado entre los partidos del Gobierno de coalición del primer ministro Scott Morrison, según dijeron fuentes oficiales a Reuters.

La coalición en el poder ha estado dividida sobre cómo abordar el cambio climático, y el Gobierno sostiene que unos objetivos más estrictos dañarían la economía de 2 billones de dólares australianos (1,5 billones de dólares).

En Berlín, representantes de Alemania y Canadá tenían previsto presentar un plan sobre cómo los países ricos pueden ayudar a las naciones más pobres a financiar la reforma necesaria para hacer frente al cambio climático.

Hasta ahora, los países ricos no han cumplido su promesa de 2009 de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación del clima a los países más pobres para 2020. Una encuesta realizada por Reuters entre economistas concluyó que para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de cero emisiones netas de carbono se necesitarán inversiones en una transición ecológica por valor del 2% al 3% de la producción mundial cada año hasta 2050, mucho menos que el coste económico de no hacer nada. En Londres, los activistas del clima reanudaron su campaña de bloqueo de las principales carreteras interrumpiendo el tráfico en el distrito financiero de la ciudad.

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Foto: "Duoyishu Terraces" de Ryan Tian

Ver el mundo desde arriba es una experiencia metamórfica. Un árbol sin hojas se convierte en una telaraña, un circo se transforma en una caja de dulces, mientras que un campo de cosecha se simplifica en cortes de lino y oro.

Rara vez tenemos la oportunidad de cambiar nuestra perspectiva, pero en el nuevo libro Above the World, destacados fotógrafos aéreos nos invitan a hacer precisamente eso. Las imágenes espectaculares, todas tomadas con cámaras de drones DJI, son una deliciosa fiesta de color, textura y una belleza natural excepcional.

Capturar tanto lo abstracto como lo fáctico es otro atractivo para los fanáticos de los drones. “Lo que encuentro realmente divertido es comparar tomas aéreas de objetos hechos por el hombre con objetos naturales”, dice el fotógrafo y camarógrafo Michael Shainblum, un especialista en time-lapse.

Te dejamos las mejores fotografías capturadas en dron y elegidas por Above the World 2021.

Vea además

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24 hipopótamos de Pablo Escobar se suman a los 11 que ya habían sido esterilizados de forma tradicional.. Imagen: EFE

Buscan frenar su reproducción descontrolada

Con el objetivo de controlar el crecimiento "descontrolado" de hipopótamos en Colombia, organismos ambientales desarrollaron la primera prueba de inmunocastración en 24 ejemplares que viven en la región de Magdalena Medio, descendientes del zoológico personal de Pablo Escobar.

A los hipopótamos capturados les inyectaron GonaCon, medicamento del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (Aphis, por su sigla en inglés), del Gobierno de Estados Unidos (USDA), donado a la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), autoridad ambiental colombiana.

"Se trata de un anticonceptivo que tiene efectividad en machos y hembras y se implementó inicialmente en la población que se encuentra aledaña al Parque Temático Hacienda Nápoles (lugar del que escaparon los hipopótamos de Escobar)", explicó Gina Paola Serna, médica veterinaria de Cornare, citada en un comunicado de la embajada de EE.UU. en Bogotá.

El zoológico personal de Pablo Escobar

Pablo Escobar, el poderoso jefe del cartel de Medellín, importó en 1981 de un zoológico de Estados Unidos cuatro hipopótamos: tres hembras y un macho. El líder narco tenía una colección de animales exóticos en una finca de 3.000 hectáreas cerca del Magdalena y hoy dedicada al turismo.

Con el tiempo, la población de esta especie creció de manera descontrolada. Por eso los organismos involucrados esperan que la iniciativa sea una referencia "para el control de la población de los hipopótamos invasores, caso único en el planeta". 

El número de hipopótamos y el territorio ocupado fue creciendo, ya que algunos se escaparon de la hacienda y se instalaron a lo largo del Magdalena, donde los locales tuvieron la oportunidad de frecuentar estos animales.

Con la donación de Aphis, el producto fue aplicado a 24 hipopótamos. Estos hipopótamos se suman a los 11 que ya habían sido esterilizados de forma tradicional previamente.

La estelización con GonaCon es más económica que la quirúrgica tradicional, que cuesta entre 6.600 y 8.000 dólares).  

Hipopótamos invasores, un problema ambiental

En este momento hay identificados 80 hipopótamos que están repartidos en tres grupos poblacionales ubicados en la Región del Magdalena Medio. 

Liberados en la hacienda abandonada, luego de que Pablo Escobar fuera detenido por la policía en 1993, los hipopótamos se multiplicaron. El resto de los animales, como flamencos, jirafas, cebras o canguros fueron vendidos a zoológicos. 

Los expertos señalan que el particular legado del narco podría conformar la mayor manada de hipopótamos fuera de África y, por lo tanto, un problema ambiental en Colombia

El coordinador del Grupo Bosques y Biodiversidad de Cornare, David Echeverri, explicó que "la presencia de estos animales en un ecosistema ajeno trae consecuencias como desplazamiento de nuestra fauna local, modificación de los ecosistemas y ataques" a pescadores, todo debido a que "el crecimiento de la población está descontrolado".

"Necesitamos salvaguardar los ecosistemas del Magdalena Medio, proteger nuestras especies nativas y controlar la población de hipopótamos", añadió Echeverri.

"Estados Unidos siempre está dispuesto a ayudar a los países a controlar animales y plantas invasoras. Entonces, cuando nos llamó Cornare, teníamos los expertos y el producto que pensamos podría ayudar", afirmó Jeromy McKin, agregado de Agricultura de USDA APHIS en la Embajada de Estados Unidos en Colombia.

19 de octubre de 2021

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Llamamiento a la acción urgente para limitar el aumento de la temperatura global, restaurar la biodiversidad y proteger la salud

Este comentario se publica simultáneamente en varias revistas (apéndice). Esta lista completa de revistas, así como una lista adicional de revistas de apoyo, también se puede encontrar en el sitio web del BMJ.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2021 reunió a los países en un momento crítico para organizar una acción colectiva para hacer frente a la crisis medioambiental mundial. Se reunirán de nuevo en la cumbre sobre la biodiversidad en Kunming (China) y en la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow (Reino Unido). En vísperas de estas reuniones fundamentales, nosotros -los editores de las revistas de salud de todo el mundo- hacemos un llamamiento para que se tomen medidas urgentes a fin de mantener el aumento medio de la temperatura mundial por debajo de 1,5°C, detener la destrucción de la naturaleza y proteger la salud.

La salud ya se está viendo perjudicada por el aumento de la temperatura global y la destrucción del mundo natural, una situación sobre la que los profesionales de la salud llevan llamando la atención desde hace décadas /1.

La ciencia es inequívoca: un aumento global de 1,5°C por encima de la media preindustrial y la pérdida continuada de biodiversidad suponen un riesgo de daño catastrófico para la salud que será imposible de revertir /2, 3

A pesar de la necesaria preocupación del mundo por el COVID-19, no podemos esperar a que pase la pandemia para reducir rápidamente las emisiones.

Como reflejo de la gravedad del momento, este Comentario aparece en las revistas de salud de todo el mundo. Estamos unidos en el reconocimiento de que sólo cambios fundamentales y equitativos en las sociedades revertirán nuestra trayectoria actual.

Los riesgos para la salud de los aumentos superiores a 1,5°C están ya bien establecidos /2. De hecho, ningún aumento de temperatura es "seguro". En los últimos 20 años, la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años ha aumentado en más de un 50% /4. El aumento de las temperaturas ha traído consigo un incremento de la deshidratación y de la pérdida de la función renal, de las neoplasias dermatológicas, de las infecciones tropicales, de los resultados adversos para la salud mental, de las complicaciones en el embarazo, de las alergias y de la morbilidad y mortalidad cardiovascular y pulmonar /5, 6. Los daños afectan de forma desproporcionada a los más vulnerables, como los niños, las poblaciones de edad avanzada, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes /2, 4

El calentamiento global también está contribuyendo a la disminución del potencial de rendimiento mundial de los principales cultivos, que se ha reducido en un 1,8-5,6% desde 1981; esto, junto con los efectos del clima extremo y el agotamiento del suelo, está obstaculizando los esfuerzos para reducir la desnutrición /4. Los ecosistemas prósperos son esenciales para la salud humana, y la destrucción generalizada de la naturaleza, incluidos los hábitats y las especies, está erosionando la seguridad hídrica y alimentaria, y aumentando la posibilidad de pandemias /3, 7, 8

Las consecuencias de la crisis medioambiental recaen de forma desproporcionada en los países y comunidades que menos han contribuido al problema y que menos pueden mitigar los daños. Sin embargo, ningún país, por muy rico que sea, puede protegerse de estos impactos. Permitir que las consecuencias recaigan desproporcionadamente sobre los más vulnerables generará más conflictos, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzados y enfermedades zoonóticas, con graves consecuencias para todos los países y comunidades. Como en el caso de la pandemia de la COVID-19, en el mundo somos tan fuertes como nuestro miembro más débil.

Las subidas por encima de 1,5°C aumentan la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión en los sistemas naturales que podrían encerrar al mundo en un estado de inestabilidad aguda. Ello perjudicaría gravemente nuestra capacidad para mitigar los daños y evitar un cambio ambiental catastrófico y desbocado /9, 10.

Resulta alentador que muchos gobiernos, instituciones financieras y empresas estén fijando objetivos para alcanzar las emisiones netas cero, incluyendo objetivos para el 2030. El coste de las energías renovables está bajando rápidamente. Muchos países se proponen proteger al menos el 30% de la tierra y los océanos del mundo para 2030 /11.

Estas promesas no son suficientes. Los objetivos son fáciles de fijar y difíciles de alcanzar. Todavía tienen que ir acompañados de planes creíbles a corto y largo plazo para acelerar las tecnologías más limpias y transformar las sociedades. Los planes de reducción de emisiones no incorporan adecuadamente las consideraciones sanitarias /12. Cada vez es más preocupante que el aumento de la temperatura por encima de 1,5°C empiece a considerarse inevitable, o incluso aceptable, para los miembros más poderosos de la comunidad mundial /13. En relación con esto, las estrategias actuales para reducir las emisiones a cero neto a mediados del siglo XXI asumen de forma inverosímil que el mundo adquirirá grandes capacidades para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera /14, 15

Esta acción insuficiente significa que es probable que el aumento de la temperatura supere ampliamente los 2°C /16, un resultado catastrófico para la salud y la estabilidad medioambiental. Lo más importante es que la destrucción de la naturaleza no tiene la misma importancia que el elemento climático de la crisis, y no se ha alcanzado ninguno de los objetivos mundiales para restaurar la pérdida de biodiversidad en el 2020 /17. Se trata de una crisis medioambiental global /18.

Los profesionales de la salud se unen a los científicos medioambientales, a las empresas y a muchos otros para rechazar que este resultado sea inevitable. Se puede y se debe hacer más ahora -en Glasgow y en Kunming- y en los años inmediatos que les siguen. Nos unimos a los profesionales de la salud de todo el mundo que ya han apoyado los llamamientos a una acción rápida /1, 19.

La equidad debe estar en el centro de la respuesta mundial. Contribuir de forma justa al esfuerzo mundial significa que los compromisos de reducción deben tener en cuenta la contribución histórica acumulada de cada país a las emisiones, así como sus emisiones actuales y su capacidad de respuesta. Los países más ricos tendrán que recortar las emisiones más rápidamente, realizando reducciones para 2030 más allá de las actualmente propuestas /20, 21 y alcanzando emisiones netas cero antes de 2050. Se necesitan objetivos similares y medidas urgentes para la pérdida de biodiversidad y la destrucción global del mundo natural.

Para alcanzar estos objetivos, los gobiernos deben introducir cambios fundamentales en la organización de nuestras sociedades y economías y en nuestra forma de vida. La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar las tecnologías sucias por las más limpias no es suficiente. Los gobiernos deben intervenir para apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y distribución de alimentos, los mercados de inversiones financieras, los sistemas de salud y mucho más. Se necesita una coordinación mundial para garantizar que la carrera por las tecnologías más limpias no se produzca a costa de una mayor destrucción del medio ambiente y de la explotación humana.

Muchos gobiernos afrontaron la amenaza de la pandemia del COVID-19 con una financiación sin precedentes. La crisis medioambiental exige una respuesta de emergencia similar. Se necesitarán enormes inversiones, más allá de lo que se está considerando o entregando en cualquier parte del mundo. Pero tales inversiones producirán enormes resultados positivos para la salud y la economía. Entre ellos, puestos de trabajo de alta calidad, reducción de la contaminación atmosférica, aumento de la actividad física y mejora de la vivienda y la dieta. La mejora de la calidad del aire por sí sola supondría unos beneficios para la salud que compensarían fácilmente los costes globales de las reducciones de emisiones /22.

Estas medidas también mejorarán los determinantes sociales y económicos de la salud, cuyo mal estado puede haber hecho a las poblaciones más vulnerables a la pandemia de COVID-19 /23. Pero los cambios no pueden lograrse mediante la vuelta a las perjudiciales políticas de austeridad o la continuación de las grandes desigualdades de riqueza y poder dentro de los países y entre ellos.

En particular, los países que han creado la crisis medioambiental de forma desproporcionada deben hacer más para apoyar a los países de ingresos bajos y medios para que construyan sociedades más limpias, más sanas y más resistentes. Los países de renta alta deben cumplir y superar su compromiso pendiente de aportar 100.000 millones de dólares al año, compensando cualquier déficit en 2020 y aumentando las contribuciones hasta 2025 y más allá. La financiación debe repartirse a partes iguales entre la mitigación y la adaptación, incluyendo la mejora de la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La financiación debe ser a través de subvenciones en lugar de préstamos, creando capacidades locales y empoderando realmente a las comunidades, y debe venir acompañada de la condonación de grandes deudas, que limitan la agencia de tantos países de bajos ingresos. Hay que movilizar fondos adicionales para compensar las pérdidas y los daños inevitables causados por las consecuencias de la crisis medioambiental.

Como profesionales de la salud, debemos hacer todo lo posible para contribuir a la transición hacia un mundo sostenible, más justo, resistente y saludable. Además de actuar para reducir los daños de la crisis medioambiental, debemos contribuir de forma proactiva a la prevención global de nuevos daños y a la actuación sobre las causas profundas de la crisis. Debemos pedir cuentas a los líderes mundiales y seguir educando a los demás sobre los riesgos sanitarios de la crisis. Debemos unirnos al esfuerzo de lograr sistemas de salud ambientalmente sostenibles antes de 2040, reconociendo que esto significará cambiar la práctica clínica. Las instituciones sanitarias ya han desinvertido más de 42.000 millones de dólares en activos de combustibles fósiles; otras deberían unirse a ellas /4.

La mayor amenaza para la salud pública mundial es el fracaso continuado de los líderes mundiales para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y restaurar la naturaleza. Deben realizarse cambios urgentes en toda la sociedad, que conducirán a un mundo más justo y saludable. Nosotros, como editores de revistas de salud, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a otros líderes para que actúen, marcando 2021 como el año en que el mundo cambie finalmente de rumbo.

14 octubre 2021

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El Premio Nobel de Física, "espaldarazo" al estudio de los sistemas complejos: expertos de la UNAM

El Premio Nobel de Física 2021 otorgado al científico japonés Syukuro Manabe, al alemán Klaus Hasselmann y al italiano Giorgio Parisi, muestra que ya existe un consenso mundial acerca de la importancia de la ciencia detrás del calentamiento global, además de que es un "espaldarazo" muy relevante para todo el campo de sistemas complejos, afirmaron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los especialistas, integrantes del Departamento de Sistemas Complejos del Instituto de Física, ofrecieron una conferencia a distancia. Gerardo García Naumis expuso que a pesar de que hay políticos y personas como Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, que opinan que no existe el calentamiento global debido a sus causas humanas, el Comité del Nobel consideró que hay un consenso mundial entre científicos para reconocer su existencia.

"Ahí están los resultados científicos, ahí están las predicciones", destacó García Naumis. Al mismo tiempo, insistió en que, pese a ello, "parece que la gente que toma las decisiones no lo comprende". Indicó que los efectos del calentamiento global ya se están observando y, aunque es necesario que se tome "muy serio esto a nivel político y económico", a veces se anteponen otras prioridades.

Además, sostuvo, lo anterior se relaciona con una crisis energética. "Al mismo tiempo, vemos que, por un lado tenemos la paradoja de que los combustibles fósiles son no renovables y, por el otro, emitimos todas estas concentraciones de gases invernadero mediante ellos".

Los especialistas García Naumis, Denis Pierre Boyer y José Luis Mateos Trigos resaltaron que en México hay grupos muy relevantes que trabajan en las áreas que se reconocieron con el Premio Nobel de Física, como el Departamento de Sistemas Complejos, " un parteaguas y uno de los pioneros" a escala nacional e internacional, el Centro de las Ciencias de la Complejidad y el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.

Al respecto, Mateos Trigos señaló que si bien esa casa de estudios "va por buen camino", es importante "tener más apoyo para este gran campo que tiene que ver no sólo con el clima, sino con la salud, las pandemias".

El Premio Nobel de Física 2021 se otorgó a Syukuro Manabe y Klaus Hasselmann por el modelado físico del clima que permite predecir de forma confiable el calentamiento global, y a Giorgio Parisi por descubrir la interacción del caos y las fluctuaciones en los sistemas físicos.

 

Urge actuar si en 2050 queremos vivir en armonía con la naturaleza: especialistas

Un millón de especies, amenazadas por la invasión a su hábitat

Inauguran la COP15, cumbre sobre diversidad biológica, en la ciudad de Kunming // China pretende el liderazgo mundial en asuntos ambientales

 

Pekín. La comunidad internacional se enfrenta a la "hora de la verdad" en lo referente a protección de la biodiversidad, advirtió ayer la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Elizabeth Maruma, en la apertura en China de la COP15, conferencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la preservación de la naturaleza.

La 15 Conferencia de las Partes del CBD, llamada COP15, comenzó ayer en la ciudad Kunming, en el suroeste de China. La reunión tendrá dos etapas: sesiones virtuales y presenciales del 11 al 15 octubre y dos semanas de reuniones presenciales entre el 25 de abril y el 8 de mayo, con delegaciones de los 196 países miembros del CDB, tras dos aplazamientos debido a la pandemia del Covid-19.

"Aunque ha habido éxitos, no se han registrado los progresos suficientes para detener la pérdida de la diversidad de plantas y animales en el planeta", aseguró Maruma.

"Nos enfrentamos a la hora de la verdad. Si para 2050 queremos vivir en armonía con la naturaleza, debemos actuar en esta década para detener e invertir la pérdida de diversidad", agregó.

China, que preside la COP15 y es uno de los mayores contaminadores del mundo, busca ubicarse como líder mundial en asuntos ambientales, tras la retirada de Estados Unidos de sus compromisos climáticos durante el gobierno de Donald Trump.

Pekín tiene previsto presentar esta semana la Declaración de Kunming, que marcaría las líneas de su liderazgo en este tema.

"China ha trazado una línea roja en lo referente a la protección ecológica y es algo que va a respetar", declaró el viceprimer ministro chino, Han Zheng.

Alrededor de un millón de especies de animales y plantas enfrentan amenaza de extinción ante la invasión humana de sus hábitats, la sobrexplotación, la contaminación, la propagación de especies invasivas y el cambio climático.

Un texto presentado en julio, que sirve de base para los debates, incluye cuatro grandes objetivos para 2050, con 10 hitos hasta 2030 y 21 metas.

Las metas están incluidas en el plan 30/30, que busca otorgar estatus de protección a 30 por ciento de las tierras y océanos para 2030, medida apoyada por una amplia coalición de países, así como el objetivo de limitar la contaminación agrícola y plástica.

En tanto, 24 países se sumaron al Compromiso Global del Metano, iniciativa impulsada por Estados Unidos y la Unión Europea destinada a reducir las emisiones de gas metano para combatir el efecto invernadero y como estrategia más eficaz para reducir el calentamiento global a corto plazo.

Tras el acuerdo inicial al que se suscribieron México, Argentina, Ghana, Indonesia, Irak, Italia y Reino Unido, otros 24 países anunciaron su adhesión: entre ellos Canadá, Costa Rica, Francia y Alemania.

Por otra parte, un panel de la ONU sostuvo que no puede pronunciarse de inmediato sobre una queja de la activista sueca Greta Thunberg de que la inacción estatal sobre el cambio climático viola los derechos de los niños.

Desinformémonos

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Miles de personas marcharon en Bruselas para presionar a líderes mundiales a poner en marcha acciones concretas que reduzcan las emisiones de carbono y frenen el calentamiento del planeta. Alrededor de 80 organizaciones participaron en la protesta, a tres semanas de la cumbre climática de la Organización de Naciones Unidas que se realizará en Glasgow, Escocia. Foto Afp. Agencias

Preocupación de que en la cumbre de Glasgowno se tomen las medidas pertinentes

Bruselas. Miles de personas marcharon ayer en Bruselas para presionar a los líderes mundiales a tomar medidas más audaces en la lucha contra el cambio climático en la cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Glasgow que dará inicio este mes.

Unas 80 organizaciones participaron en la protesta, la cual buscaba ser el mayor acto de este tipo en la capital de la Unión Europea desde el inicio de la pandemia por el Covid-19, que detuvo en seco las marchas semanales del movimiento climático.

Unas 25 mil personas, 50 mil de acuerdo con los convocantes, se sumaron a la Marcha por el Clima, que partió de la Estación del Norte para llegar al Parque del Cincuentenario, donde se han realizado conciertos y actos masivos. Ciclistas, familias y personas de la tercera edad marcharon por las calles de la ciudad exigiendo justicia climática con pancartas en inglés, francés y holandés. Una llevaba un oso polar de peluche en la cabeza.

"Estamos a la espera de medidas ambiciosas, unidas y coherentes", explicó el presidente de la Coalición por el Clima, Nicolas van Nuffel.

En dicha coalición participan 80 ONG, sindicatos, organizaciones juveniles y movimientos ciudadanos.

A los ambientalistas les preocupa que la 26 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, conocida como COP26, a celebrarse en Glasgow a partir del 31 de octubre, produzca políticas que no hagan lo suficiente para reducir las emisiones de carbono y frenar el calentamiento del planeta.

La multitud incluía una mezcla de personas con y sin cubrebocas. Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Bélgica está comenzando a aliviar las restricciones por el Covid-19 y permite tales reuniones nuevamente.

El calentamiento global, causado por las actividades humanas, ya está provocando un agravamiento de los incendios, sequías, tormentas e inundaciones en todo el mundo, por lo que los activistas exigen limitar el calentamiento a 1.5 grados Celsius y lograr la neutralidad de CO2 para 2050.

Los compromisos actuales provocarían un aumento "catastrófico" de 2.7 grados Celsius, según estimaciones de la ONU, lejos del objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de temperatura por debajo de 2 grados , y si es posible 1.55.

En la ciudad china de Kunming, David Cooper, subsecretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica aseveró que la comunidad internacional debe invertir mucho más y aumentar la escala y la velocidad de sus promesas de proteger la naturaleza y prevenir la pérdida de especies.

La 15 reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, conocida como COP15 comenzará hoy en Kunming, con el objetivo de impulsar un ambicioso acuerdo para revertir décadas de destrucción del hábitat causada por la invasión humana y el cambio climático.

Cooper comentó en una sesión informativa que los ministros que asistían a las reuniones virtuales esta semana deben mostrar más ambición y dar una "dirección política clara" a los negociadores, que buscarán llegar a un acuerdo final en Kunming en mayo de 2022.

Los grupos ambientalistas dicen que no hay tiempo que perder en la protección de hábitats y la disminución de las tasas de extinción, en especial después de que los gobiernos no lograron completar ninguno de los objetivos de biodiversidad para 2020 acordados en Japón hace una década.

"Actualmente, la mayoría de los países gastan más fondos en subsidiar actividades que destruyen la biodiversidad de lo que gastan en conservarla, esto tendrá que cambiar", señaló Cooper.

La ONU quiere que los países se comprometan a proteger 30 por ciento de sus tierras para 2030, algo ya acordado por Estados Unidos y otras naciones. China aún no se ha comprometido, a pesar de implementar un sistema de "protección ecológica" que pone 25 por ciento de su territorio fuera del alcance de los desarrolladores.

La agencia oficial Xinhua describió la COP15 como un evento histórico organizado por China que tiene como fin negociar un consenso único de una década sobre la protección de la biodiversidad mundial, y que los países encuentren un terreno común para "construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra".

Publicado enInternacional
Domingo, 10 Octubre 2021 05:58

El harakiri capitalista

El harakiri capitalista

 La cuarta revolución industrial ha multiplicado la demanda de materiales críticos como el litio y el cobalto, mientras se constata la incapacidad de las renovables para cubrir un consumo energético cada vez mayor

 

El miedo a una crisis global por el desabastecimiento de materias primas ha empezado a ser invocado sin reservas en medio mundo. Parece unánime que el detonante hay que buscarlo en el ingente acopio de recursos energéticos que viene realizando China en su carrera por liderar la nueva era tecnológica, la de la inteligencia artificial, los microchips y el 5G. Pero este comportamiento codicioso no es exclusivo del gigante asiático. Lo practican todos. “Es una crisis donde se solapan tres escenarios de tensión: primero, la batalla que se libra entre EE.UU. y China por la hegemonía económica mundial; luego está el desafío que representa la transformación productiva y energética derivada de la cuarta revolución industrial y que no sabemos cómo discurrirá. Por último, aparece la amenaza implacable del cambio climático”, observa Juan Vázquez, doctorando en economía por la Universidad Camilo José Cela con una tesis sobre el fin de la hegemonía de EE.UU. y el auge de China.

Ahora el interrogante, y las desavenencias entre los analistas, está en las medidas que deberían tomarse para solventar la dependencia patológica de unos bienes como el petróleo que están agotándose. ¿No será que el modelo productivo, la depredación en masa de recursos naturales, es lo que está realmente en crisis? “Yo no creo que estemos cerca del colapso como algunos vaticinan. El capitalismo ha demostrado una gran capacidad de adaptación a lo largo de la historia. Veo más factible que se produzcan ciclos económicos mucho más convulsos que en el siglo pasado y que afecten a todos los niveles de la vida”, pronostica Vázquez.

Pero al sistema económico ya se le han visto las costuras. “Cuando China despierte...”, decían los catastrofistas de la geopolítica. Pues bien, la nueva China hace tiempo que despertó y lo que se atisba es que la gran fábrica del mundo, la que fluctúa entre el libre mercado y la planificación comunista, la que levanta asombrosas ciudades a una velocidad vertiginosa, ha tenido que ralentizar los dos proyectos que iban a convertirle en la superpotencia tecnológica de esta década, el ‘Belt and Road Iniciative (BRI)’ y  el ‘Made in China 2025’ por falta de combustibles fósiles en un mercado cada vez más sediento y especulativo.

Y esto sucede a pesar de las serias advertencias lanzadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hace 11 años de que el pico de extracción del petróleo había llegado al máximo y que el del gas se encontraba a la vuelta de la esquina. Cuidado, alertaron, el combustible que mueve el sistema no es infinito. Sin embargo, los virus infecciosos se mantuvieron intactos y las medicinas de caballo recomendadas para amortiguar la depresión –una transición ordenada hacia energías limpias y una inversión decidida en economías circulares más autónomas– han sido adoptadas con cuentagotas o simplemente despreciadas. Las renovables se han revelado incapaces de saciar un consumo enloquecido, las nucleares son un negocio peligroso e impopular; y los combustibles fósiles, aunque escasos y en declive, se han mantenido como el clavo infalible al que agarrarse para cumplir la sagrada ley de que crecer es la solución siempre. “Si hay un factor que debemos atender con urgencia ese es el tiempo. Las empresas, y ahí está ahora el ejemplo saboteador de Iberdrola con el Estado, quieren seguir funcionando bajo parámetros de rentabilidad máxima e inmediata, recibiendo subvenciones públicas que financien la transformación energética pero sin alterar el oligopolio cuando lo que necesitamos son plazos para cambiar las reglas. Es un problema de directriz política”, asegura Marina Echevarría Sáenz, catedrática de Derecho Mercantil e integrante de la Red Académica de Defensa de la Competencia (RADC). 

A juicio de los expertos consultados, el papelón económico que se avecina es descomunal. Con el precio del barril de petróleo a 80 dólares, el de la tonelada de carbón a 230 y el del MWh de gas a 85 los riesgos para las finanzas son gravísimos. La dependencia de unos bienes tan escasos suele acarrear consecuencias nefastas. El primer brote de esta dolencia planetaria es el coste de la luz, disparado en España y en el resto de Europa como nunca en la historia. La temida inflación ha vuelto a reaparecer en escena con los dientes afilados. “A mi modo de ver, hay varios factores que han provocado esta situación. El principal, sin duda, es que la reactivación económica tras la pandemia se está realizando en un contexto de límites de recursos que anima a los productores a contener sus exportaciones. Rusia, por ejemplo, ya no es capaz de aumentar la extracción del gas porque ha alcanzado el pico y a la vez ha incrementado su consumo interno. El resultado es que ha recortado el suministro a Europa. Algo similar le sucede a Argelia, más allá de su conflicto con Marruecos”, explica Luis González Reyes, doctor en ciencias químicas y autor o coautor de una decena de libros, entre ellos En la espiral de la energía (Ed. Libros en acción).

Pero hay más causas que explican la esencia del problema. “Todo esto se hace en medio de unas políticas monetarias ultraexpansivas que han generado un volumen gigantesco de dinero que los mercados bursátiles, que son quienes establecen el valor de las materias primas, utilizan para especular. Tampoco se pueden olvidar factores coyunturales como el brexit que también influyen en el aumento de los precios que hoy sufren otras muchas cosas, como los fertilizantes, las pinturas, los microchips, los materiales de la construcción, los fletes…”, remata González Reyes. Es como una pescadilla que muerde la cola de un mercado cuya afamada mano invisible ya no corrige los desajustes que se producen sino que atrae más sombras. La más preocupante, por su contenido y urgencia, aparece en el sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicado este verano: el planeta ha acelerado la aproximación al punto de no retorno de un cataclismo inimaginable.

 “Hay hechos que muestran claramente que la lucha contra el cambio climático es la moto que utilizan para vendernos un determinado modelo de transición energética. Buena parte de los agentes económicos, las grandes empresas eléctricas y algunas otras más, no creen en ella porque buscan la rentabilidad a corto plazo. Saben perfectamente que las renovables, que nos venden como la panacea de la solución, tienen muchas limitaciones. La primera es que la cantidad de energía que pueden captar no es ilimitada pese a lo que intentan hacernos ver. Técnicamente es imposible absorber toda la energía que llega del sol, la que producen los vientos o la que recibimos de las lluvias. Yo suelo decir que estamos capacitados para captar entre un 30 y un 40% de toda la energía que se consume hoy en día, que es muchísima, suficiente para satisfacer nuestras necesidades pero que no permite crecer a las economías. Por lo tanto, la única opción posible es decrecer sí o sí. Esto no es la elucubración de un catastrofista. Es una realidad física, una ley termodinámica que no puede afirmarse en público porque es impopular y te machacan”, revela Antonio Turiel, doctor en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Madrid e Investigador Científico en el Institut de Ciències del Mar del CSIC en Barcelona.

Ahora que el otoño melancólico empieza a alfombrar los campos con hojas muertas, el mundo parece caer en la cuenta de que la cuarta revolución industrial necesita ingentes dosis de combustibles fósiles y de materias primas para avanzar. La crisis de semiconductores es un ejemplo nítido. Minerales como el litio, el cobalto o el manganeso son estratégicos para su producción y su demanda es industrial, pero hay pocos fabricantes –Taiwán, EE.UU. y Europa, principalmente– y carecen de capacidad para aprovisionar a un mercado descomunal. Sectores como el automovilístico, que paralizaron inversiones durante meses de pandemia, se han visto desplazados de la cadena de abastecimiento por aquellos que triplicaron su actividad durante esas fechas. La electrónica es la triunfadora. Y las previsiones tanteadas no son nada halagüeñas. Lo peor para una industria que importa buena parte de sus materias primas en bruto es que necesitan meses para reorganizar una cadena de montaje tan compleja y años para abrir nuevas plantas que requieren inversiones estratosféricas de dinero.

Por si esto fuera poco, no hay suficientes minas operativas de litio, cobre, cobalto o manganeso, sus componentes estructurales, para satisfacer la voracidad tecnológica desatada. La investigadora del Instituto CIRCE de Zaragoza Alicia Valero, una referencia internacional en el estudio del consumo de recursos, anticipa años negros para la economía. En una entrevista publicada en la revista Crític detalla las carencias inabordables que existen para extraer estos recursos del subsuelo. “Abrir una nueva mina de estos materiales críticos implica, de media, unos 15 años, y muchos problemas ambientales asociados. Aunque fuéramos capaces de encontrar nuevos yacimientos, que por supuesto se encontrarán, el problema está en el hecho que sus minerales estarán cada vez más diluidos. Esto es como el petróleo: la rentabilidad será cada vez peor. Es aritmética. Otra cosa es que no se quiera ver el problema”, aseguraba.

Es la cara oscura de la cuarta revolución industrial en la que todos parecen estar ahora sumergidos. Una carrera sin un líder pero que está rediseñando un régimen de alianzas comerciales que garanticen el sustento de dos tragaderas insaciables como China y EE.UU. Y el rastro que dejan estas batallas son siempre las mismas: deterioro de las condiciones de trabajo, degradación medioambiental y el hundimiento de las economías locales cuando concluyen la colonización. 

Gorka Castillo Madrid , 9/10/2

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