Miércoles, 23 Diciembre 2015 06:51

Los 10 ecocidios del 2015 en Latinoamérica

Los 10 ecocidios del 2015 en Latinoamérica

Hoy recordaremos los mayores problemas ambientales del año 2015. Una serie de ecocidios que destruyeron los recursos naturales latinoamericanos, tras el paso devastador de doce meses llenos de sangre, dolor y lágrimas.


Cuando el dinero impone sus propias reglas de juego en el planeta Tierra, se establece un desequilibrio ecológico en nuestros territorios latinoamericanos, que se acrecienta con la inacción judicial de los organismos públicos, que son incapaces de aplicar las leyes ambientales vigentes, para castigar con celeridad los hechos delictivos presentados.


La gran delincuencia en contra de la Pachamama, es un problema multifacético dentro de las regiones latinoamericanas, ya que cada empresario, latifundista, guerrillero o político, tiene sus propias ambiciones económicas que deben ser rápidamente alcanzadas, violentando la santidad del Medio Ambiente y fructificando la ignorancia de sus decisiones.


Desde la provincia de Islay en Perú, pasando por la bella reserva Mil Cumbres en Cuba, y llegando hasta la enigmática Sierra de Álvarez en México, existen terribles inconvenientes ambientales que se vienen ocultando en paquetes turísticos, en hoteles cinco estrellas y en enormes centros comerciales, que NO reflejan la realidad socio-ambiental de la geografía latinoamericana.
Por eso, explicaremos los 10 principales ecocidios visualizados en América Latina durante el año 2015, para NO quedarnos calladitos en el abismo de la impunidad, y para alzar la voz de protesta social junto a la ciudadanía.


En el puesto número diez, tenemos la mayor tala ilegal de alerces en la Región de Los Ríos (Chile), donde se decomisaron 250 pulgadas de madera de alerce ya dimensionada, para la fabricación de ataúdes y artículos funerarios. Lo más triste, es que se derrumbó un histórico alerce chileno con más de mil años de antigüedad, sin considerar que es una especie de árbol protegida y declarada Monumento Natural desde 1976.


En el puesto número nueve, encontramos los más de 700 árboles talados en Venezuela por un improvisado proyecto de vialidad, que buscaba la ampliación de la autopista Francisco Fajardo en Caracas. Sin embargo, la noticia produjo el malestar de la colectividad caraqueña, debido al peligro de inundaciones y deslaves en épocas de lluvia, y al aumento de la sensación térmica en períodos de calor y sequía.


En el puesto número ocho, se observan las más de 3000 hectáreas deforestadas en el distrito municipal Mamá Tingó (República Dominicana), donde la siembra legal de cacao y pimienta se transformó en la práctica ilegal del "conuquismo", ocasionando el desmonte masivo de áreas vírgenes por parte de los parceleros, que mientras se dedicaban a quemar y a derrumbar miles de árboles frondosos, perjudicaron el tesoro de flora y fauna que yace en la Sierra de Yamasá.


En el puesto número siete, vemos que la red de taladores y traficantes de la madera obtenida del árbol de Bálsamo, en las selvas y bosques ubicados en la provincia de Darién (Panamá), ha generado una agresiva tasa de deforestación que se incrementó en el año 2015, dentro de uno de los grandes pulmones vegetales de Centroamérica. El árbol de bálsamo llamado coloquialmente "oro verde" por los panameños, es muy cotizado para la fabricación de muebles del hogar (sillas, mesas, escritorios, camas), aunque esa especie de árbol ya se encuentra al borde de la extinción.


En el puesto número seis, revelamos las más de 1.600 hectáreas de bosque nativo deforestadas en menos de dos meses, por la empresa brasileña Yaguareté Porá dentro de la región del Chaco Paraguayo, en la que sobreviven pueblos originarios como los indígenas Ayoreo totobiegosode, quienes custodian las ancestrales riquezas naturales, de la segunda región boscosa más extensa de Sudamérica.


En el puesto número cinco, se sitúa el derrame de un millón de litros de cianuro en el río Jáchal de San Juan (Argentina), donde una fuga en la mina Veladero hizo que el veneno de la transnacional Barrick Gold, ensuciara el agua de los ríos montañosos sanjuaninos, complicando su uso para el beneficio de los pobladores y para las actividades agrícolas.


En el puesto número cuatro, se evidencian las 40 toneladas de peces muertos localizados en la Laguna de Cajititlán (México), como resultado de la falta de una infraestructura que gestione las descargas de aguas residuales, y que se encargue de la limpieza de las plantas de tratamiento. De allí, que la sistemática mortandad de peces por la reducción del oxígeno, refleja la elevada toxicidad e insalubridad del agua azteca.


En el puesto número tres, se hallan los más de 200.000 galones de petróleo derramados en el departamento de Putumayo (Colombia), que afectaron a más de 3,5 hectáreas de humedales, que socavaron la vida de más de 100 familias de la comunidad indígena Nasa, que contaminaron varios nacimientos de agua de manantial, y que demostraron la cobardía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).


En el puesto número dos, sobresale la contaminación ocurrida en el río La Pasión en Sayaxché (Guatemala), donde el desborde de las piletas de oxidación de la empresa Reforestación de Palma de Petén (Repsa), produjo el vertido de un fuerte insecticida llamado "malatión", el cual era utilizado para proteger los cultivos de palma africana, y que aniquiló toda la fauna autóctona del ecosistema marino guatemalteco, acelerando una emergencia sanitaria en las zonas adyacentes al desastre, y ratificando el perverso negocio de la agroindustria y sus exitosos pesticidas.


En el puesto número uno, destacamos la extrema contaminación del Río Doce por culpa de la empresa Samarco en Brasil, que se convirtió en uno de los mayores crímenes ecológicos de la historia brasileña. La rotura de dos diques de contención en el subdistrito de Bento Rodrigues del estado de Minas Gerais, permitió el derrame de 55 millones de metros cúbicos de lodo, que arrasaron con toda la diversidad biológica existente en el río Doce, que pintaron de marrón viscoso sus legendarias aguas cariocas, y que terminaron ahogándose en las profundidades del Océano Atlántico.


La huella del ecocidio en el río Doce, dejó a su paso más de 10 personas muertas, cientos de viviendas inhabitables y decenas de lugareños desaparecidos, fallas en el suministro de energía eléctrica, inaccesibilidad a fuentes de agua potable, enfermedades gastrointestinales en los niños, y millonarias pérdidas materiales por la avalancha de barro y residuos de hierro, que se propagaron en más de 850 kilómetros de dulce torpeza humana.


Recorrimos la hermosa geografía de América Latina, y sufrimos el dolor de una cicatriz en la Amazonía, que arde con la sal enrojecida del planeta Tierra.


Es imposible soñar con la sustentabilidad de un Mundo claramente insostenible. Vimos que el capitalismo salvaje compra las mejores licencias ambientales, compra el silencio de los corruptos entes gubernamentales, y compra la desenfrenada barbarie genocida que impera en el siglo XXI.


Usted y yo conocemos muchísimos más ecocidios perpetrados en el año 2015, pero si nos quedamos callados y no denunciamos los problemas ambientales de nuestras comunidades, pues estaremos siendo cómplices de las corporaciones nacionales y extranjeras, que se dedican a polucionar los territorios latinoamericanos que habitamos a diario.


Con el poder de las redes sociales en nuestras manos, ya NO hay excusas para evadir el compromiso ecológico a favor del planeta. Denunciemos los delitos en Facebook, en Twitter, en Instagram y en WhatsApp. Utilicemos las herramientas tecnológicas para el bienestar del Medio Ambiente, olvidando la eterna indiferencia y despertando una nueva conciencia.
De enero a diciembre y de lunes a domingo, la Madre Tierra exige respeto, amor y voluntad de cambio en los Seres Humanos, para convertir la amarga pesadilla ambiental del año 2015, en una luz de esperanza positiva que ilumine los caminos del 2016.

Ekologia.com.ve

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Sábado, 28 Noviembre 2015 16:43

Odiosas comparaciones

Odiosas comparaciones

La rotura de un embalse de relaves de la Mina do Germano, en el municipio de Mariana, estado de Minas Gerais, el 5 de noviembre, es la mayor catástrofe ambiental de la minería en Brasil.

 

Germano pertenece a la empresa Samarco, formada por una asociación en partes iguales entre Vale y Bhp Billiton, dos de las tres mayores productoras de mineral hierro del mundo.


El derrame de Samarco provocó la muerte de unas 25 personas, algunas aún desaparecidas, y sepultó a Bentos Rodrigues, un poblado de 600 personas a 2,8 quilómetros del dique, que el barro recorrió en 40 minutos. El lodo mató flora y fauna en 83 mil quilómetros cuadrados, equivalente a medio Uruguay.


A los 15 días del derrame el lodo había recorrido 650 quilómetros de los ríos Piracicaba y Doce, hasta llegar al Atlántico, destruyendo la vida en su camino y causando la suspensión del suministro de agua potable en decenas de poblados, afectando a unas 250 mil personas.


Por tener una serie de características similares con Aratirí, a continuación presentamos unas comparaciones básicas entre el embalse de Samarco y el propuesto para extraer hierro en Uruguay.


Samarco explotaba un yacimiento de itabirito con hematita (óxido de hierro) con un tenor de 53 por ciento de hierro. Las reservas estimadas eran de 400 millones de toneladas de mineral, de las cuales pensaba producir entre diez y quince millones de toneladas anuales de pellets, pelotitas de concentrado de hierro con un tenor de 67,5 por ciento de dicho material. La extracción en la Mina do Germano comenzó en 2007 y tenía previsto terminar en 2022, un ciclo de vida de 15 años.


El dique de la represa que se rompió (Barragem do Fundão) comenzó con una altura de 40 metros y llegaría a una altura de 140 metros. Al final de la operación se preveía que el lago de la represa almacenara unos 250 millones de metros cúbicos y cubriera 292 hectáreas. En 2015 tenía una altura de 100 metros y la superficie cubierta era de unas 177 hectáreas.


Por cada tonelada de mineral se generaba media tonelada de desechos con arsénico, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y mercurio, según el Instituto Minero de Gestión de Aguas. La rotura del Barragem do Fundão derramó unos 62 millones de metros cúbicos.


Aratirí propuso explotar el yacimiento de Valentines (magnetita con 28 por ciento de hierro), calculando una reserva de 600 millones de toneladas de mineral, a partir del cual produciría 18 millones de toneladas anuales de concentrado de hierro con un tenor cercano a 65 por ciento de ese material. El plan era comenzar en 2011 un ciclo de vida de 15 años, contando tres para las obras iniciales.


El embalse de relaves era un depósito con un área de captación de 3.700 hectáreas sobre la cuenca del arroyo Las Conchas, que de­semboca en el lago de la represa de Rincón del Bonete, en el Río Negro. Cuando alcanzara sus dimensiones finales el dique de la represa tendría una altura de 51 metros, una cresta de 110 y el área de depósito de los relaves cubriría 2.420 hectáreas.


Para producir 18 millones de toneladas anuales de hierro, Aratirí debía procesar 55 millones de toneladas de mineral. Cada tonelada de mineral generaría unos dos tercios de tonelada de relaves, por lo que se preveía una capacidad final de almacenamiento del embalse de 470 millones de metros cúbicos.


Germano es un yacimiento de hierro con bajo tenor, pero casi el doble más rico que Valentines. El embalse de Aratirí cubriría un área diez veces mayor que el de Samarco, con el doble de capacidad, porque en Valentines no hay elevaciones montañosas que le den mayor profundidad al embalse, y la cantidad de relaves de Aratirí sería mayor por ser un yacimiento más pobre.


Una investigación reciente mostró que las fallas graves de los embalses de relaves han aumentado por las actuales prácticas de construir embalses mayores a 5 millones de metros cúbicos, como forma de asegurar la rentabilidad de la inversión en la explotación de yacimientos pobres, y también que las mineras no pueden pagar, ni garantizan, el seguro para cubrir los costos de las catástrofes.

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Científicos británicos construyen un arca de Noé congelada

Como un arca de Noé moderna, la Frozen Ark conserva en Inglaterra el ADN y las células de especies antes de que desaparezcan, justo cuando la Tierra vive su sexta gran extinción por culpa del cambio climático.


"Muchas especies desaparecerán antes incluso de que hayamos descubierto su existencia. La idea de la Frozen Ark (arca congelada) es hallar y conservar" su ADN y células para las generaciones futuras antes de que sea demasiado tarde, explicó el profesor John Armour, de la Universidad de Nottingham, que alberga el proyecto.


La red Frozen Ark, creada hace algo más de 10 años por una pareja de científicos británicos –Bryan Clarke, fallecido en 2014, y su esposa Ann–, cuenta con 22 centros asociados en el mundo, entre ellos zoológicos y universidades, que han reunido 48 mil muestras de 5 mil 500 especies.


En Nottingham mismo, en el norte de Inglaterra, hay 705 muestras, que vienen, por ejemplo, del tigre de Siberia o el leopardo de Amur.


Algunos consideran derrotista lo que hacemos. Los más hostiles a nuestro proyecto son los conservacionistas, para los que todos los esfuerzos deberían concentrarse en salvar especies en peligro, dijo el profesor Ed Louis, uno de los responsables del proyecto.


Pero nosotros no estamos aquí para sustituir lo que hacen ellos, sino para ofrecer una salvaguarda en caso de extinción de una especie, aseguró.


Con un poco de suerte llegaremos a salvar el patrimonio genético de casi todo, estimó, al tiempo que expresó su esperanza de que se acelere la recaudación de fondos para el proyecto.


La idea surgió en Clarke por la extinción en libertad del caracol arborícola de Tahití (partula), causada por la introducción de un caracol carnívoro que se suponía tenía que librar la zona de otro invasor gasterópodo.


Mediante la recopilación de estos caracoles en su laboratorio y su envío a varios zoológicos del mundo, el profesor Clarke fue capaz de salvar la especie, cuya reintroducción en la naturaleza se está probando.


Un día nos miramos y pensamos que deberíamos hacer lo mismo con otras especies en peligro de extinción, recuerda Ann Clarke.


Todo depende de los invertebrados. Si desaparecen, desaparecemos nosotros, dice ella.
Los invertebrados son seres esenciales a la Tierra: polinizan los cultivos, reducen los insectos perniciosos y las plagas, filtran el agua y nutren el suelo.


Al igual que el caracol partula, muchas especies están en declive o desapareciendo a un ritmo que ha llevado a los científicos a hablar de la sexta gran extinción en la Tierra. La última provocó la desaparición de los dinosaurios, hace 65 millones de años.
La actividad humana y el cambio climático tienen un impacto particularmente dramático en los océanos.


Según las predicciones, los arrecifes de coral (el hogar de más de 25 por ciento de todas las especies marinas) podrían desaparecer para el año 2050.


Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), alrededor de 41 por ciento de los anfibios y 26 por ciento de las especies de mamíferos están amenazados de extinción.


¿Resucitar especies extinguidas?


¿Qué se puede esperar del ADN y de las células conservadas? Una gran cantidad de información, sobre todo de los procesos metabólicos, dijo el profesor John Armour.


Así, a medida que los antibióticos son cada vez menos eficaces, la piel de los anfibios está cubierta de pequeñas moléculas que matan las bacterias. Una de las soluciones para una era sin antibióticos sería adaptar estas moléculas para uso médico, añadió el profesor Louis como ejemplo.


"El uso más extremo sería la 'desextinción', es decir, el uso de material preservado para recrear" animales desaparecidos, añadió Armour.


Una hipótesis por ahora fuera del alcance de la ciencia. Algunas personas nos critican por creernos Dios, a lo que siempre respondo que corresponderá decidir a las generaciones futuras, cuando tengan las técnicas disponibles, concluye Ann Clarke.
Si no mantenemos nada, ni siquiera tendremos esa opción, concluyó

Viernes, 13 Noviembre 2015 06:21

La religión en el siglo XXI

La religión en el siglo XXI

En estos tiempos de desafíos globales y de déficit de utopías sería conveniente no dejar en las manos de entelequias sobrenaturales y de burocracias intermediarias el destino de la humanidad, que está necesitando certezas basadas en la realidad de aquí y ahora para asegurar su futuro.

 

"Dios es una bellísima metáfora, no veo por qué dejarla sólo para los creyentes."
Tomás Molina.


Si miramos las acciones militares de Al Qaeda, el EI u otros atentados terroristas, caemos en la tentación de decir que el islamismo mata más de lo que salva. Con perspectiva histórica podemos afirmarlo también del cristianismo de las cruzadas, de la colonización española, de la Inquisición. Ni que hablar de la lista de prohibiciones y restricciones que terminan en pederastias y violaciones, que si no matan arruinan vidas. También esas prohibiciones inhiben, en muchos creyentes por temor u obediencia, algunos delitos, pero ¿quién se anima a hacer un balance?


Estas dos religiones juntas cuentan con el fervor de cerca de 2.400 millones de personas, siendo –según el Vaticano– el islam la más seguida, con 1.322 millones. Pero hay miles de religiones y miles de dioses, todos verdaderos para sus seguidores, y muchos de ellos únicos y excluyentes. Como dice Richard Dawkins: "Todos somos ateos respecto de la mayoría de los dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez". La evidencia muestra que en casi todas las sociedades se practica alguna manifestación de sentimiento religioso, de un sistema de creencias y de rituales de pertenencia. Las acciones sincronizadas, los cánticos y celebraciones grupales propios de cada religión se explican con relativa facilidad porque causan placer, dan confianza y sentido de unidad, y eso vale en un templo, aunque también vale en una fiesta de cumpleaños, en el estadio o en una manifestación.


En 1968, año de fuertes movilizaciones estudiantiles, poco antes del 14 de agosto en que la represión matara a Líber Arce, en la clase de sociología en la Facultad de Derecho estudiamos a Max Weber, quien teorizó sobre la democracia, el carisma político, las masas. Con algunos compañeros intentamos poner en práctica un principio que creímos comprender de la lectura de Weber: si hay, en un conjunto humano concentrado y con cierto sentido de unidad, un grupúsculo decidido que toma el liderazgo y actúa con mucha energía y visibilidad, puede conducir al resto, que actuará como una masa, en otro nivel –colectivo– de conciencia. El principio mismo de la provocación. Lo intentamos. Éramos 16, la mayoría estudiantes de Derecho y algunos de Bellas Artes. Planificamos la experiencia para una manifestación convocada por la Feuu. Caminando desde la explanada de la Universidad hacia la plaza Libertad, juntos, cerca de las primeras filas, compactos, gritando fuerte la misma consigna (que ya no recuerdo), doblamos antes de llegar a la "plaza de los Bomberos", separándonos del grueso de la gente y seguimos avanzando por Guayabo. Dividimos la manifestación, nos siguieron varios cientos de jóvenes sin cuestionarse nada.

Hay algo en nuestra especie, seguramente afirmado en el curso de su evolución, que hace que la sincronización, la repetición coral y el ritmo nos resulten placenteros y estén en el origen de los ritos colectivos, y que a su vez los efectos del liderazgo disminuyan el espíritu crítico y el grupo actúe como masa de seguidores. ¿Vale esta explicación para el sentimiento religioso? Pareciera que sí, sumándose al sentido de empatía que está en la base del discurso religioso, de las acciones de solidaridad dentro del grupo y de la función social de inclusión e identidad que fomenta, que seguramente a través de milenios han servido para sobrevivir. Luego surge la autoridad conferida, asumida o impuesta por algún "espíritu superior" que se legitima o representa con plumas, pinturas, togas, máscaras, collares y anillos u otros signos distintivos. Y, más en el fondo, la imparable búsqueda de certezas de nuestro cerebro, capaz de ver rostros en las nubes, señales en la borra de café y salvadores en cualquier iluminado, con tal de exorcizar la incertidumbre.


La previsibilidad es un elemento de vital importancia en la lucha por la vida, y nuestro sistema nervioso aborrece la duda, prefiere una explicación cualquiera al silencio, prefiere un mal plan a no tener plan. Esto ayuda a comprender por qué con frecuencia las ideologías se transforman en dogmas, los partidos políticos en sectas y los portadores de plumas, togas, anillos o verdades reveladas en dirigentes institucionales. Historias insólitas, como la cienciología, inventada por Lafayette Ronald Hubbard, delincuente perseguido por la justicia de varios países, que terminó refugiándose en un gran barco, el Apolo, en aguas griegas. Autor de ciencia ficción cuya literatura, con total mala fe y para eludir impuestos, convirtió en religión. Hubbard murió dejando 600 millones de dólares que no tuvo el tiempo de gastar, y decenas de miles de devotos, que todavía creen. Es muy probable que el sentimiento de pertenencia, identidad y comunidad, fruto de (o reforzado por) compartir una creencia religiosa que produce explicaciones para todo, haya sido y siga siendo una ventaja de supervivencia. Desde temprano, en la historia de nuestra especie, aquellos grupos que tenían dioses, ídolos, fetiches y profesaban ritos en conjunto, eran más fuertes en el momento de cazar, de hacer la guerra, de emigrar huyendo de los peligros o en busca de mejores tierras. Les iba mejor. Esa memoria inconsciente de la fuerza producida por la unidad del grupo y por la presencia de un líder aflora con facilidad en las circunstancias favorables. Eso explica quizá también cómo una hinchada puede convertirse en barra brava y un grupo de creyentes en asesinos.


El sentimiento religioso (para llamarlo de alguna manera) es casi universal, pero las religiones, los dioses y los ritos proliferan y cambian a través de los tiempos. En sitios funerarios que tienen más de 650 siglos de antigüedad hay restos que permiten imaginar un ceremonial sofisticado y un respeto de estos antepasados nuestros por el difunto y su "más allá". Que una religión sea más popular que otras es un tema de civilización más que de credo, los populares monoteísmos que conocemos tienen sus raíces hace sólo unos 50 siglos. Podemos afirmar al menos dos cosas: por una parte, que el sentimiento religioso es una característica de la especie (y como tal existe pero se manifiesta de diferente manera en cada individuo) desarrollada en el curso de los siglos; y por otra parte que la explicación sobrenatural, elemento constituyente del discurso religioso, es una manifestación cultural, histórica, que responde a nuestra necesidad de ordenar el caos de la realidad, la angustia de la incertidumbre, a menudo institucionalizada y puesta en provecho de algunos pocos. Todos tenemos instintivamente afinidad con ritos, liturgias y símbolos que nos dan sentido de identidad y pertenencia, porque a través de los milenios esto ayudó a nuestra supervivencia. Todavía lo hacen y son social e individualmente positivos. Las ceremonias y dioses son diferentes según las culturas y constituyen las diferentes religiones, que son productos históricos, y que por la misma razón pueden predicar el amor o la guerra, salvan y matan; o mejor dicho, los seres humanos salvamos o matamos en nombre de ellas. La mayor parte de los dioses "hablan" de amor y de paz. Pero en las instituciones que se apropian de la intermediación entre el creyente y el dios correspondiente emergen otros intereses, con sus burocracias y sus secretos que, amparados en la fe, el misterio y en la propia naturaleza humana, se preocupan más del poder terrenal que de la supuesta salvación de los fieles.


En estos tiempos de desafíos globales y de déficit de utopías sería conveniente no dejar en las manos de entelequias sobrenaturales y de burocracias intermediarias el destino de la humanidad, que está necesitando certezas basadas en la realidad de aquí y ahora para asegurar su futuro. No está mal apelar al mismo tiempo a un espíritu de tolerancia para cualquier tipo de creencias que un semejante pueda profesar, puesto que todos estamos conformados para que pueda ser así, y de desconfianza cuando nos las quieren imponer en nombre de verdades absolutas, dioses "verdaderos" y otras afirmaciones movidas por fanatismos, intereses corporativos, coyunturas históricas o relaciones de fuerza. Es quizá en vano tratar de convencer a los que tienen fe, basta con respetarlos. A propósito de la fe, Thomas Paine decía: "Intercambiar argumentos con alguien que ha renunciado a la lógica es como darle medicamentos a un muerto". Es tiempo, en cambio, de darle importancia a lo más salvador, que es el sentimiento de identidad, de inclusión, de destino común, de empatía y solidaridad con los otros –que lo llevamos dentro–, y despreocuparnos ya de cómo se llama el dios de turno y todo lo que nos promete en su nombre para cuando ya no estemos en condiciones de informar a los sobrevivientes si realmente cumple.

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El medio ambiente modela el lenguaje, descubren científicos

Las lenguas humanas evolucionaron para adaptarse a los hábitats naturales donde tuvieron origen, de acuerdo con un estudio de los diferentes sonidos empleados en la comunicación vocal alrededor del mundo.


Las lenguas que se originaron en las tupidas selvas de las regiones tropicales tienen más probabilidad de utilizar sonidos de baja frecuencia y vocales, en comparación con las que evolucionaron en hábitats más abiertos, donde se entienden mejor los sonidos agudos y las consonantes, señalaron expertos.


Un análisis de 628 lenguas de diferentes regiones del planeta encontró evidencia que sustenta la controvertida teoría de adaptación acústica, cuya hipótesis es que el paisaje natural puede influir en los sonidos empleados por los animales para comunicarse entre sí.


Los investigadores creen haber hallado la primera evidencia sólida en apoyo a la idea de que las lenguas humanas evolucionaron de modo que se optimizara la transmisión de sonidos vocales según el ambiente natural en el que vivieran los hablantes, ya fueran selvas tropicales, montañas o sabanas abiertas.


Otros factores geográficos


El estudio también identificó otros factores geográficos, como niveles de lluvia y temperatura media, que pueden influir en la propagación de las ondas sonoras por el aire, que forma la base del habla humana, indicaron los científicos.


Creemos que alguna parte de las características de las pautas de sonido en las lenguas se forma por las propiedades ecológicas o climáticas de la zona en que se originaron, aseveró Ian Maddieson, profesor adjunto de lingüística en la Universidad de Nuevo México, quien dirigió el estudio.


El estudio se concentró en lenguas habladas por menos de cinco millones de personas oriundas de una región del planeta, por lo cual se descartó el inglés, el chino y el español.


Al hacer referencias cruzadas entre los sonidos lingüísticos –como consonantes y vocales– y los factores geográficos y climáticos de la región de influencia de la lengua, los científicos pudieron mostrar que existe correlación entre la forma en que se habla una lengua y el tipo de paisaje en el que evolucionó.


Creemos que este trabajo es con mucho el más extenso y cuidadoso realizado sobre un posible vínculo entre aspectos específicos de las pautas de sonido del lenguaje humano y factores ambientales, afirmó el profesor Maddieson. "Descubrimos que el número de consonantes distintas y el grado en que las consonantes se agrupan en sílabas se relaciona con precipitación media anual, temperatura media anual, grado de cobertura de árboles, elevación geográfica y topografía de la zona en que se hablan tradicionalmente.


Tanto el número de consonantes distintas como su distribución en estructura silábica son menores donde la cobertura de árboles y la temperatura son más altas. Las palabras ricas en consonantes (como strict en inglés) se entienden más fácilmente en climas templados, en tanto las que son ricas en vocales –como banana– se oyen con más facilidad en regiones tropicales de vegetación densa.


Una lengua rica en vocales, típica de un hábitat tropical y exuberante, fue el hawaiano, en tanto el georgiano, cargado de consonantes, fue un buen ejemplo de una lengua que evolucionó en una región más abierta y montañosa, con poca vegetación densa.


La transmisión de ondas sonoras consiste en la propagación de pequeñas diferencias de presión en un medio como el aire, explicó el investigador. El medio necesita ser uniforme; de otro modo se producen distorsiones.

The Independent


Traducción: Jorge Anaya

Miércoles, 11 Noviembre 2015 06:12

Capital natural: una metáfora peligrosa

Capital natural: una metáfora peligrosa

Desde hace dos décadas avanza la idea perniciosa de que la naturaleza es una reserva de activos que producen servicios ambientales y de que a ese reservorio se le puede denominar capital natural. Los promotores de esta idea sostienen que esta es la forma de lograr que las empresas y los gobiernos valoren de manera adecuada a la naturaleza y comiencen a cuidarla en lugar de destruirla.


La idea de que la naturaleza entera, sus ecosistemas y componentes pueden ser equiparados al capital está basada en una profunda ignorancia de la teoría económica. Eso no deja de ser irónico, porque los animadores del capital natural quieren vestir de un ropaje técnico un discurso que conduce simple y llanamente a la mercantilización de la naturaleza.


Esta noción de capital natural ha sido adoptada por muchos organismos oficiales y no gubernamentales en el mundo. En México la Comisión para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) piensa que el capital natural comprende el conjunto de ecosistemas de nuestro país y los organismos que éstos contienen, ya que por medio de sus procesos naturales generan bienes y servicios ambientales indispensables para la sobrevivencia y el bienestar social y el mantenimiento de la vida como la conocemos (biodiversidad.gob.mx).


Esto no es una definición, así que Conabio pasa a informarnos que ese capital natural es comparable a los capitales clásicos (financiero, de infraestructura, etc.) de un país y que constituye el entramado necesario para mantener la actividad productiva generada por los otros capitales.


Los promotores de la idea de capital natural ignoran todo sobre el concepto de capital. En especial, parecen no saber que el concepto de capital en teoría económica ha sido objeto de controversias desde el nacimiento de esta disciplina. En el siglo pasado la polémica más importante en teoría económica fue precisamente sobre el concepto de capital. El debate es conocido como las controversias de Cambridge sobre teoría del capital, y giró alrededor de una simple pregunta: ¿qué es ese factor de producción que se denomina capital en la teoría económica neoclásica? Y esa interrogante se desdobla en otra pregunta: ¿el capital es un conjunto de máquinas y medios de producción (físicos y heterogéneos) o es un fondo financiero?


Vale la pena sintetizar los términos del debate. Supongamos que el capital está compuesto de un conjunto de máquinas, edificios, herramientas, vehículos, etc. ¿Qué tienen en común estos objetos heterogéneos? Pues que cada uno tiene un precio. Y eso es lo que los autores neoclásicos y tanto aficionado a la economía utilizan para agregar los medios de producción y hablar de capital.


Pero ese proceder adolece de una circularidad fatal. El precio de los medios de producción, por ejemplo, de una máquina, depende de la ganancia que se espera obtener de ellos. Ahora bien, la tasa de ganancia no es otra cosa que el cociente que se obtiene dividiendo la ganancia por el precio de la máquina. Es decir, la tasa de ganancia sólo puede conocerse a través de la agregación (vía los precios) de los medios de producción. Pero esos precios dependen a su vez de la tasa de ganancia. Y en una economía en la que todos los medios de producción son mercancías producidas, el movimiento de precios trae aparejado un sistema caótico en el que no se puede decir nada sobre la cantidad de capital y sobre los procesos de mercado.


Para la teoría económica neoclásica esto implica un desastre porque desaparece la posibilidad de medir la intensidad de capital en función de la tasa de ganancia (o la tasa de interés). El movimiento de precios hace imposible la medición del capital: la agregación de los medios de producción a través de sus precios es una quimera. Vale decir que los sacerdotes supremos en el templo de la teoría neoclásica, con Samuelson a la cabeza, aceptaron este resultado.


¿Qué implicaciones tiene esto para la noción de capital natural? Para empezar habría que abandonar la idea de que el capital natural es comparable a los capitales clásicos. Como hemos visto, esos capitales no pueden ser objeto de una medición unívoca en la teoría económica. Así que la idea medular de la noción de capital natural carece de sentido.


Hablar de capital natural evoca también un proceso de apropiación y mercantilización aunque los componentes de los ecosistemas no hayan sido producidos para ser vendidos en el mercado y que por eso no tengan un precio. Hoy prolifera una rama de actividad pseudo-científica que consiste en examinar cómo se le puede poner precio a todo lo que hay en la naturaleza. Es el primer paso para crear mercados en los que los ecosistemas y sus componentes serán objeto de transacciones mercantiles. Hay que recordar que la polémica sobre la teoría del capital también demostró que el mercado de capital es caótico.


La noción de capital natural no es más que una metáfora peligrosa y no responde a ningún criterio científico o a un imperativo técnico. Pero cuidado, las metáforas tienen una extraña tendencia a adquirir vida propia.
Twitter: @anadaloficial

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Miércoles, 14 Octubre 2015 06:27

¿Arde París? Cuenta regresiva para COP21

¿Arde París? Cuenta regresiva para COP21

Se dice que en agosto de 1944 el general Dietrich von Choltitz salvó la ciudad de Paris de la destrucción. La leyenda cuenta que había recibido órdenes estrictas de Hitler de no rendir la capital francesa a los aliados bajo ninguna circunstancia. El ejército alemán debía luchar hasta el último hombre y la ciudad debería quedar en ruinas antes de ser abandonada. Llegado el caso, Von Choltitz tendría que dinamitar puentes, iglesias, museos y hasta la torre Eiffel antes de dejar la ciudad.


En sus memorias von Choltitz contó cómo había rehusado cumplir esas órdenes que representaban un atentado en contra de la humanidad y la civilización. El título era bueno, ¿Arde París?, pero la historia era falsa.


Von Choltitz no fue una blanca paloma que en un momento de lucidez salvó a la Ciudad Luz de la destrucción. Su pasado tenebroso estuvo marcado por la destrucción de Rotterdam y, en el frente oriental, de Sebastopol, además del asesinato de la población judía en esa ciudad. Su carrera en el frente oriental es ejemplo de la complicidad de los mandos militares con la política de genocidio nazi. Pero sus memorias fueron una eficaz cortina de humo que le permitió entrar en la posguerra como una especie de héroe en lugar de un criminal de guerra.


El título de las memorias de Von Choltitz evoca casi literalmente la nueva batalla para la que se prepara París. Dentro de seis semanas se llevará a cabo la vigésimo primera Conferencia de las partes (COP21) de la Convención marco sobre cambio climático (CMCC). Sin exagerar, se trata de la conferencia mundial más importante sobre el cambio climático pues en ella se definirá el régimen de reducción de emisiones de gases invernadero y el futuro del clima en el planeta.


Los escenarios no son halagüeños. Hasta ahora se ha ido aceptando como base de todas las negociaciones el objetivo de estabilizar el aumento de temperatura en 2 grados centígrados para fines del siglo. Ese objetivo se ha ido aceptando a raíz de los trabajos del Panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC). Entre 1880 y 2012 la temperatura promedio de superficie ha aumentado 0.85 grados centígrados.


Muchos científicos consideran que el objetivo de 2 grados centígrados es ya demasiado arriesgado y puede acarrear consecuencias desastrosas. Pero una meta de 1.5 grados centígrados ya no es alcanzable. En los últimos 800 mil años se registraron aumentos de temperatura de 2 grados C y aunque no están asociados con desequilibrios radicales, sí están vinculados a incrementos importantes (hasta de 10 metros) en el nivel promedio del mar.


Esos escenarios indican que se necesita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a unas 20 giga toneladas anuales de CO2 equivalente para el año 2020. Pero en la actualidad (datos de 2014) las emisiones se acercan a las 40 giga toneladas y se ve muy difícil una reducción en los niveles de emisiones que nos permita alcanzar el objetivo trazado por el IPCC. Al contrario, la inercia que provocan las inversiones en infraestructura ligada al perfil energético basado en combustibles fósiles hacen pensable que en 2020 se genere un volumen de emisiones cercano a las 45 gigatoneladas de CO2 equivalente.


Lo más alarmante de ese pronóstico es que las emisiones reales al día de hoy ya están colocando al planeta en la trayectoria del peor escenario posible, con una probabilidad creciente de generar aumentos en la temperatura de entre 3.2 y 5.4 grados centígrados hacia finales del siglo (y concentraciones superiores a las 1000 partes por millón de CO2 equivalente en la atmósfera). Ese nivel de perturbación climática conlleva una muy alta (socialmente inaceptable) probabilidad de desencadenar eventos catastróficos para la humanidad.


En la COP21 no se esperan cambios radicales. Las conferencias de las partes se han venido sucediendo en los últimos cinco años sin que se haya logrado establecer un régimen regulatorio capaz de reducir de manera eficaz las emisiones de gases de efecto invernadero. La tendencia que domina cada vez con mayor fuerza es la de permitir a cada país fijar metas de reducciones de manera voluntaria. Estas metas voluntarias corren un muy alto riesgo de ser incumplidas y quedar como letra muerta. La COP21 puede ser la gran fiesta del lobby de las industrias fósiles, incluyendo a productores primarios y consumidores fundamentales (aquellos cuyos productos son inútiles sin combustibles fósiles).


París sufrió ya dos olas de calor extremo en la última década. En 2003 murieron 15 mil personas. Hace dos meses el termómetro volvió a subir y la nueva ola provocó 700 muertes. No se puede afirmar que estas olas de calor están directamente ligadas al calentamiento global, pero estos eventos son consistentes con las predicciones de los escenarios sobre cambio climático. La temperatura también va a subir durante la COP21. Y las mentiras sobre la eficacia de los mecanismos voluntarios para reducir emisiones estarán a la orden del día. ¿Podrá el aparato de propaganda de los poderes establecidos contar una mentira tan eficaz como la de Von Choltitz?


Twitter: @anadaloficial

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Lunes, 12 Octubre 2015 14:04

Pregúntenle al oso polar

Pregúntenle al oso polar

Si consideramos utopía la idea de lo que debería ser, podemos tildar de utópica la idea de una relación humana con la Tierra como una igual, con derechos. Y en ella, las bestias. No fue ocurrencia de dos geógrafos franceses designar al oso polar como animal geopolítico. En un adelanto de su libro sobre el Ártico, Farid Benhammou y Rémy Marion discuten las perspectivas del área en el futuro cercano (Le Monde Diplomatique, septiembre de 2015, edición francesa). Su devenir impactará al mundo entero, y ya sesiona un Consejo del Ártico formado por las ocho naciones circumpolares y sus comunidades originarias en América, Asia y Europa. Predominan las dos grandes potencias. Y la tercera, China, encabeza la cola mientras crece el número de pretendientes sureños. En tal Consejo saben que lo que sea malo para el oso lo será para el resto del planeta. Resulta más que simbólico plantear que no habrá democracia viable si no se escucha a los pueblos y a la naturaleza.

La concepción de la Pachamama (bajo nombres y marcos míticos diversos) aún inspira millones de vidas. No nació ayer ni morirá mañana. Al no ser mayoritaria en las relaciones de los humanos entre sí y con la naturaleza, recibe trato de marginada, negada, exilada, prohibida. Y no obstante pervive en los territorios indígenas de América y en los pueblos originarios del Ártico.


Con el término quechua Pachamama, los pueblos andinos históricos atribuían un carácter divino al mundo natural, y lo asociaban a la fertilidad, lo agrícola, lo femenino. Aún hoy, los mapuche hablan de Ñuke Mapu para expresar algo similar; no la consideran diosa pero significa la unidad de los seres, del pueblo mapuche y de la Tierra en sí. Qtxu' Tx'otx' en mam, Qanan Ulew en k'iche'. Para esta Madre, dicen los tojolabales, los humanos somos sólo algunos de sus huéspedes. El tseltal piensa que el equilibrio se conserva por el trabajo en común de los guardianes de la Tierra y las fuerzas naturales.


Entonces, si existe en la práctica, quizás no debamos llamarla utopía. Antigua, no anticuada, plantea un proyecto de futuro para la humanidad, alternativo a otros de mejor cartel y mayor poder. Pensar el mundo natural como unidad más que humana –por encima del parloteo capitalista de apropiación y extracción– representa un llamado a la cordura para una civilización global que la pierde aceleradamente. El concepto de que somos inseparables de los demás seres es aceptado ahora en espacios diversos y distantes, hilo de esperanza más que sueño guajiro. (Y si bien la Guajira real y sus pobladores indígenas se encuentran bajo amenazas extremas, participan en el sueño que se sueña con las manos y cosecha tanto frutos como pensamientos útiles). No importa que alguien la haga moda o demagogia, a nadie le hace daño considerar imaginable un equilibrio con los otros seres.


En un texto reciente en Página 12, el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos propone una lectura sobre la utopía para ser leída en 2050 sin tomarle prestado nada a la literatura distópica: Algún día, cuando se pueda caracterizar la época en que vivimos, la principal sorpresa será que todo se vivió sin antes ni después, sustituyendo la causalidad por la simultaneidad, la historia por la noticia, la memoria por el silencio, el futuro por el pasado, el problema por la solución. Así, las atrocidades bien pudieron atribuirse a las víctimas; los agresores fueron condecorados por su valentía en la lucha contra las agresiones; los ladrones fueron jueces; los grandes responsables políticos pudieron tener una cualidad moral minúscula en comparación con la magnitud de las consecuencias de sus decisiones. Fue una época de excesos vividos como carencias; la velocidad fue siempre menor de lo que debía ser; la destrucción siempre justificada por la urgencia de construir. El oro fue la base de todo, pero estaba asentado en una nube. Todos fueron emprendedores hasta demostrar lo contrario, pero la prueba de lo contrario fue prohibida por las pruebas a favor. Hubo inadaptados, aunque la inadaptación apenas se distinguía de la adaptación: tantos eran los campos de concentración de la heterodoxia dispersos por la ciudad, por los bares, por las discotecas, por la droga, por Facebook.


Tras un análisis en futuro del poco esperanzador presente, Sousa dos Santos pregunta dentro de 35 años: ¿Por qué persistimos, después de todo? Porque estamos reaprendiendo a alimentarnos de la hierba dañina que la época pasada intentó erradicar recurriendo a los más potentes y destructivos herbicidas mentales: la utopía.


Volverá a ser pensable cuando hayamos escarmentado. Ya Raúl Zibechi reconocía en su saludo a los indignados en Nueva York que, en tanto la civilización del dinero está mostrando todas sus miserias, nuestros corazones se vuelven a la experiencia de los pueblos indios, a sus formas de vida colectiva, sencilla, en diálogo con la Tierra de la que formamos parte. Ellos son inspiración y fuente de esperanza".

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"Cuanto más tiempo nos aferremos a este sistema, peor y menores serán nuestras opciones"

Richard Heinberg (1950) es un ecólogo estadounidense especializado en las implicaciones socio-ambientales de los usos de distintos tipos de energía y referente internacional en el estudio de las implicaciones del agotamiento del petróleo barato. Impulsor del Post Carbon Institute, desde donde realiza gran parte de su labor, Heinberg ha escrito una docena de obras de divulgación, entre las que destacan The Party's Over: Oil, War, and the Fate of Industrial Societies (2003); Powerdown: Options and Actions for a Post-Carbon World (2004); Peak Everything: Waking Up to the Century of Declines (2007); The End of Growth: Adapting to Our New Economic Reality (2011); Snake Oil: How Fracking's False Promise of Plenty Imperils Our Future (2013); y Afterburn: Society Beyond Fossil Fuels (de próxima aparición). En esta entrevista aborda diversos aspectos de la crisis energética, con especial atención a los hidrocarburos no convencionales.


El petróleo y el gas de rocas poco porosas, como los esquistos, extraídos mediante fractura hidráulica, son parte de los denominados "hidrocarburos no convencionales". ¿A qué se refiere este término? ¿Qué otros hidrocarburos no convencionales existen?


Las definiciones de los hidrocarburos no convencionales difieren en cierta manera. Por ejemplo, algunos autores incluyen la extracción de petróleo en aguas ultraprofundas en la categoría de "recursos no convencionales", mientras que otros no. Sin embargo, casi todos incluyen el crudo extrapesado, las arenas bituminosas y el kerógeno en la categoría de petróleo no convencional. El metano en lecho de carbón, el gas de lutitas (shale gas) y los hidratos de metano conforman la categoría de "gas no convencional". Y la energía del carbón generada por gasificación subterránea in situ se consideraría el carbón no convencional.


¿A qué responde la fiebre de los hidrocarburos no convencionales en la política de la energía global?


El aumento del interés en hidrocarburos no convencionales responde en gran parte al agotamiento de los hidrocarburos convencionales, que resultan más baratos, limpios y fáciles de obtener en prácticamente todos los casos. Las industrias extractivas lógicamente han extraído primero los mejores recursos, y a medida que estos escasean se hace necesario buscar recursos de menor calidad.


Como apuntas, actualmente, hemos dejado atrás el cenit del petróleo convencional −el momento de máxima extracción a partir del cual la capacidad de obtener ese recurso es inevitablemente descendente por razones geológicas− y en breve vendrá el del gas. ¿Alrededor de cuándo podría producirse ese "pico" para el gas y el petróleo no convencionales? ¿Qué otros elementos, además de los geológicos, influirán en ese cenit?


Es difícil responder porque en estas cuestiones intervienen muchas variables y los datos no están claros. Quizá los recursos no convencionales más fáciles de predecir en EEUU son el gas y el petróleo de formaciones compactas. Ambos han llegado a ser muy importantes en los mercados globales, ampliando la demanda y reduciendo los precios. Sin embargo, cada pozo se agota rápidamente, lo que exige una tasa muy alta de perforaciones. Mientras que las áreas geográficas donde estos recursos están presentes son bastante amplias, la calidad de los recursos dentro de estas zonas varía notablemente; solo unas pocas regiones ofrecen perspectivas de rentabilidad. El número de zonas de perforación en estos espacios regionales es limitado y, de acuerdo a la investigación realizada en el Post Carbon Institute, esto significa que la producción iniciará su declive antes de que acabe la presente década. Sin embargo, el ambiente económico también influye en las tasas de extracción. Las compañías tienen que prometer beneficios a fin de poder continuar las perforaciones, pero con los bajos precios actuales del petróleo y del gas estadounidense, los beneficios se desvanecen. Así, los bajos precios pueden desembocar en una reducción de la extracción antes de que la geología actúe en ese sentido. De hecho, hay quien dice que el petróleo de formaciones compactas en EEUU ya ha alcanzado su pico de extracción.


Los datos de la disponibilidad de hidrocarburos se aportan en términos volumétricos, de forma que todos los líquidos o gases combustibles parecen iguales, independientemente de su origen. ¿Qué ocurriría si se diesen estos datos en términos de la energía neta que aportan a la sociedad?


Desde luego, esto daría lugar a un escenario muy diferente. Desafortunadamente, el análisis de la energía neta está plagado de inconsistencias: distintos investigadores utilizan diferentes límites, resultando en diferentes datos de retornos de energía en relación a la energía invertida (EROEI, por sus siglas en inglés) para la misma fuente energética. Es difícil precisar las cifras exactas. Sin embargo, está claro que la extracción de hidrocarburos no convencionales requiere más unidades de energía por unidad de energía generada que en el caso de los recursos convencionales. De este modo, es totalmente posible en términos de energía neta que todo o la mayor parte del aumento de la extracción mundial de petróleo de los últimos años se traducujera en cantidades estables o en declive de energía utilizable realmente ofrecida a la sociedad.


Últimamente, desde distintos organismos, como la Agencia Internacional de la Energía, se está hablando de profundos cambios en la geoestrategia del petróleo en los cuales EEUU estaría siendo un ganador neto. Detrás de estos cambios estarían los hidrocarburos no convencionales y, más en concreto, los extraídos de rocas poco porosas a través de la fractura hidráulica. ¿Qué opinas de estas afirmaciones?


Sí, se han hecho algunas afirmaciones bastante sorprendentes, incluyendo la sugerencia de que el gas y petróleo estadounidenses podrían cubrir las necesidades energéticas de Europa, que reduciría así la dependencia que tiene de los recursos energéticos rusos. Por supuesto, eso es un disparate: EEUU sigue siendo un importador neto de petróleo y gas, y los hidrocarburos no convencionales que se extraen mediante fracking solo proporcionan un respiro caro y de corto alcance a la demanda interna de EEUU.


Con mucha diferencia, EEUU es el país donde más se está recurriendo a la fractura hidráulica para obtener hidrocarburos. La industria tuvo un desarrollo explosivo, pero ahora está atravesando graves problemas. ¿Qué explica tanto la subida como la bajada?


Como indiqué antes, en parte el contexto tiene que ver con el agotamiento del petróleo y gas convencionales, pero también contribuye al boom un elemento financiero. Cuando los precios del petróleo y el gas eran elevados hace una década aproximadamente tenía sentido para empresas pequeñas participar en iniciativas marginales que requerían intervenciones caras como el fracking y la perforación horizontal, lo que causó un derrumbe en el precio del petróleo con la llegada de la crisis financiera de 2008. Esto provocó un freno temporal a lo que entonces eran solo movimientos preliminares para la explotación de esos recursos. En respuesta a la crisis financiera, la Reserva Federal de EEUU redujo las tasas de interés prácticamente a cero, y con una baja tasa de ganancia sobre el ahorro, un amplio volumen de capital inversor en EEUU estaba buscando oportunidades para especular. Puede decirse que esto era una burbuja esperando la ocasión. Las empresas de fracking estaban ahí con hábiles presentaciones a los inversores, prometiendo ganancias irreales pero atractivas, y así enormes cantidades de capital inundaron esas compañías, lo que les ha permitido perforar enormes extensiones de territorio desde entonces. En muchos casos o en la mayoría la extracción, de hecho, no era rentable −debido a los altos costes que implicaba−, pero los inversores lo asumieron porque no disponían de mejores oportunidades y creían de verdad en las exageradas promesas que se habían hecho. Actualmente, con los precios por los suelos, las empresas de gas y petróleo que operan los pozos de fracking están perdiendo dinero a un ritmo mucho más rápido y es más difícil persuadir a los inversores de que continúen con los proyectos.


¿Consideras que se producirá un fenómeno similar al que se ha dado en EEUU en otros lugares del mundo?


No. Dudo que la fiebre del fracking despegue en otros países de la forma en que lo ha hecho en EEUU. Sin duda, países como el Reino Unido y China tratarán de extraer una parte de sus recursos no convencionales a través de la fractura hidráulica, pero necesitan precios más elevados para hacerlo con beneficios. Los altos precios de la energía tienden a socavar toda la actividad económica, de modo que los boom del fracking están destinados a ser auto-limitantes, de una u otra forma.


¿Qué impactos genera la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica? ¿Y, en general, los hidrocarburos no convencionales?


En general, se han desarrollado dos tipos de estudios en torno a los impactos del fracking: medioambientales y sobre la salud. Entre los primeros, la contaminación se mide a partir de un pozo perforado y sellado con los estándares industriales más altos. Este tipo de estudios muestran bajos impactos, si es que alguno. Los segundos examinan un amplio abanico de pozos, incluyendo aquellos en los que el revestimiento no funcionó y los operadores no cumplieron los estándares. Estas investigaciones tienden a mostrar impactos sustanciales en la calidad del aire y el agua, en la salud pública y en la salud del ganado y de la vida salvaje. Las emisiones de carbono para la extracción de petróleo de las arenas bituminosas son mucho más altas que del petróleo convencional. En general, todos los problemas medioambientales y de salud asociados a la extracción de hidrocarburos son peores en los no convencionales.


¿Nos puedes nombrar tres ejemplos representativos de resistencias sociales a la extracción de estos hidrocarburos extremos? ¿Está planteando la lucha anti-fracking algún elemento original frente a otras movilización contra el extractivismo?


Un ejemplo sería la movilización de la gente en las ciudades estadounidenses cercanas a instalaciones de fractura hidráulica para que se aprueben ordenanzas anti-fracking. Se han aprobado normas de este tipo en Colorado, California y Texas. La industria ha respondido persuadiendo a las asambleas legislativas de los estados (en Colorado y Texas) para impedir que las ciudades puedan aprobar tales ordenanzas. Otro ejemplo pueden ser las manifestaciones contra el fracking en Rumanía, donde decenas de personas han resultado heridas en las masivas y repetidas protestas. Un tercer ejemplo pueden ser los esfuerzos anti-fracking que se están realizando en el Reino Unido, aunque las grandes manifestaciones no han logrado impedir las perforaciones. El activismo anti-fracking guarda muchas similitudes con el activismo anterior que busca prohibir o limitar las perforaciones o la minería convencionales. Con frecuencia, personas sin un historial de activismo ecologista se involucran en estas luchas porque ven que su propia salud está amenazada o su propiedad dañada por actividades extractivas.


Ante el "pico de todo" sobre el que has trabajado (no solo de combustibles fósiles, sino también de muchos elementos básicos), ¿qué estrategias deberíamos poner en marcha para realizar una transición lo más ordenada posible en un mundo que está cambiando radicalmente?


Quizá lo más importante que los decisores políticos pueden hacer es darse cuenta de que el crecimiento económico mundial no es sostenible y está llegando a su fin. Deben idear un plan para permitir un adelgazamiento de la economía mientras que minimizan la lucha y la presión sobre la gente. Tendremos menos energía disponible en el futuro y eso significa que se reducirá nuestra movilidad y nuestro consumo. En el escenario ideal, la calidad de vida aumentará a medida que el consumo descienda, pero esto solo será posible si planificamos la contracción. Ello requerirá repensar el dinero, el interés, la inversión y cómo se enseña y se practica la economía. El actual sistema económico funciona con muchas inercias y, por tanto, los líderes tenderán de forma natural a preservarlo el máximo tiempo posible. Sin embargo, este sistema económico no puede sostenerse y cuanto más tiempo nos aferremos a él, peor, y menores serán nuestras opciones para afrontar el fracaso. Debemos encontrar alternativas, y pronto.


Texto publicado originariamente en FUHEM.

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"El futuro socialista va a ser ecológico"

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, pidió a la izquierda comprender el proceso que vive la región. Dijo que sin la participación ciudadana se corre el riesgo de ser "reformista u oportunista".

Su discurso fue emotivo, lleno de precisiones sobre el momento político y cultural que vive América Latina. La charla magistral del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, planteó un debate sobre el rol de la izquierda entre los asistentes al II Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2015) en el auditorio lleno de la Casa de la Cultura de Quito.

Recordó que los países "tradicionalmente democráticos del mundo", como los del norte, no son ningún modelo a imitar. "En esos espacios ni la mitad de su población elige a los gobernantes, y de esa mitad ni el 2% participa en la toma de decisiones; y de ellos ni el 1% ejecuta las decisiones".

Reiteró que América Latina espera una democracia plebeya, de la calle, de la acción colectiva de su pueblo. "Estamos hablando de la democracia concebida como un permanente crecimiento de la participación de la gente en la vida pública, en los asuntos comunes, familiares, educativos, médicos, económicos. La democracia no solo es un método sino el escenario del propio proceso revolucionario".

Insistió en que la democracia, tal como se la debe entender en América Latina no es algo momentáneo. "En los últimos 15 años se ha mostrado a partir de lo que ha sucedido en Venezuela, Ecuador, Bolivia, (..) que la democracia no es una etapa temporal, sino un puente que nos conduce necesariamente hacia una nueva sociedad. Pero no es una concepción de la democracia como modo de selección de gobernantes, ni como principio ético, sino que la debe llevar al Ejecutivo, al parlamento, a la propia vida cotidiana. Lo que hemos aprendido es que cualquier método de lucha solo ha de ser revolucionario si tiene la participación de la gente por la vía armada o pacífica. Sin eso cualquier acción parlamentaria o armada es reformista u oportunista".

Con gran interés, los asistentes al ELAP 2015 siguieron la intervención magistral del Segundo Mandatario de Bolivia, ayer en el auditorio de la Casa de la Cultura.Con gran interés, los asistentes al ELAP 2015 siguieron la intervención magistral del Segundo Mandatario de Bolivia, ayer en el auditorio de la Casa de la Cultura.


El vicepresidente boliviano reiteró la necesidad de que intelectuales, médicos, estudiantes y demás se involucren en el poder para evitar que la oligarquía vuelva a gobernar.

"Cuando uno se aleja del poder para no mancharse y se recluye en la comuna, al margen del poder, lo que está haciendo es dejar que el poder independientemente de lo que diga o haga siga existiendo; y al existir bajo la vieja manera del monopolio centralizado por unas oligarquías que rotan en la gestión de la administración pública, permitimos que esos pocos sigan administrando en contra de las mayorías; permitimos con nuestro silencio (...) que el poder del Estado se mantenga en manos de pequeñas oligarquías, que pocos privaticen los recursos de muchos. Se deja que el Estado y su monopolio siga desorganizado".

El segundo mandatario señaló que hasta antes de 2008 el mundo en general se veía perfecto con discursos privatizadores que aseguraban que traerían los recursos económicos para garantizar la riqueza y el bienestar del pueblo y que eso era el fin de la historia.

CITAS:

"Venimos de la lucha, nos hemos forjado en la lucha. Nada de lo hecho en el continente vino como regalo ni concesión de nadie. El proceso seguirá porque somos un pueblo de lucha".

"Cualquier método de lucha solo será revolucionario si tiene la participación de la gente (...) sin eso cualquier acción es reformista u oportunista".

"El Estado es una relación paradójica, material e ideal, común y monopolizada, universalista e individualizada, en eso radica su magia".

"Muchos dirigentes ahora son alcaldes o ministros (...), pero preocupan sindicatos y la academia, donde ha empezado a atrincherarse la derecha".

"¿Tenemos que salir del extractivismo? Sí, pero no se sale congelando las condiciones de producción ni regresando a la edad de piedra, sino utilizando temporalmente el extractivismo para crear las condiciones y que la población salte a la economía del conocimiento".

"Todos eran neoliberales, se decía que la privatización de los recursos iba a traer bienestar y riqueza para el pueblo, el mundo era globalizado con la presencia de la inversión extranjera como la salvadora del mundo, esto ordenaba la vida de las personas, su parámetro lógico y su tolerancia a los gobernantes".

Tras algunas reflexiones el mundo en general descubrió que ese modelo no era la solución, y que había algo más. "Hubo un momento en que eso ya no era tolerable, ni creíble, ni verificable. Algo no encajaba en este horizonte del fin de la historia al que todos debíamos sumirnos tarde o temprano para alcanzar la felicidad. Ese fin ya no era tal, y el paraíso había sido sustituido por un infierno cotidiano para conseguir el trabajo y la comida diaria".

Para llegar a ese punto, acotó García, hubo una siembra espiritual, mental y cultural en las sociedades latinoamericanas. En unos casos promovida por una acción militar, en otros por acción colectiva, otras por movilización.

"Sobre ese escenario abierto por un quiebre cultural emerge cada uno de los procesos progresistas de América Latina. Ninguno de los actuales líderes de Argentina, Bolivia o Ecuador son personas que caen como rayos en cielos despejados. (..) No se pudo dar la toma del poder sin la transformación de los parámetros culturales, sin una verdadera guerra de posiciones".

Alabó que los intelectuales sean parte del Estado porque se requieren ideas fuertes con capacidad de generar movilización y acción colectiva dentro del gobierno, sin embargo recalcó que esos puestos abandonados en sindicatos, organizaciones sociales, entre otros, no deben descuidarse porque ahí está la oposición atenta para ocuparlos y ganar esa batalla de ideas.

"Ahí es donde se está atrincherando la derecha. Necesitamos volver a esos espacios porque tan importante como un eficiente ministro de gestión pública o de obras, es un dirigente en la asamblea conduciendo el sindicato. (...) No concentremos toda la fuerza intelectual y activa en la gestión de gobierno".

Y para concluir su ponencia en Quito pidió permiso para criticar a la que denominó como "izquierda de cafetín", "izquierda deslactosada", "perfumada", que observa el fragor de los procesos desde el balcón o la televisión. Para García, esa izquierda "bien remunerada" se horroriza del lenguaje guerrero y del olor de la plebe en las calles, más bien critica a los gobiernos progresistas que no han construido en una semana el comunismo y que "aprovechando el descanso de su fitness matinal nos critican que no hayamos acabado de una buena vez con el mercado mundial".

Dice que esta izquierda participa en seminarios donde rinden cuentas de sus financiamientos externos, que garantizan su buena vida, y desde allí "denuncian a los gobiernos progresistas por no haber instaurado instantáneamente y por decreto el Buen Vivir".

Fuente con enlaces a videos de García Linera pronunciado el discurso completo: http://www.telegrafo.com.ec/politica/item/el-futuro-socialista-va-a-ser-ecologico-o-no-va-a-ser-futuro.html

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