Cursillo acelerado de física cuántica, por el Nobel Serge Haroche

El Premio Nobel de Física Serge Haroche nos da un pequeño cursillo para entender qué es la física cuántica y cuáles han sido sus grandes hitos

 UN GATO VIVO Y MUERTO A LA VEZ

El físico Erwin Schrödinger ideó el experimento mental que sirve para entender las leyes de la física cuántica. Imaginemos un gato dentro de una caja opaca y cerrada donde también hay una botellita con gas cianuro y un mecanismo con un martillo que, en cuanto detecta un electrón, rompe la botellita. Puede que el mecanismo capture el electrón, el martillo rompa el frasco y el gas letal se esparza. En tal caso, si abrimos la caja, el gato aparecerá muerto. O puede que no. Y el gato aparecerá vivo. Hasta aquí todo es lógico. Estamos en el terreno de la física clásica, pero la cuántica nos desconcierta.

→ ¿Por qué? Porque el electrón es al mismo tiempo onda y partícula. Para entenderlo, sale disparado como una bala, pero también como una onda. Es decir, toma distintos caminos a la vez. Y, además, no se excluyen. Por eso, el electrón será detectado y el gato morirá. Y, al mismo tiempo, no será detectado y el gato seguirá vivo. A escala atómica, ambas probabilidades se cumplen de forma simultánea. El gato acaba vivo y muerto a la vez, y ambos estados son igual de reales.


→  «Un ordenador cuántico no es más que una caja con un gato muy gordo en su interior», ironiza Serge Haroche, Premio Nobel en 2012.


Repasamos con el físico francés los hitos de la mecánica cuántica

Año 1865 / Y SE HIZO LA LUZ

«La historia de la física cuántica nace con una pregunta que la humanidad se hace desde siempre. ¿Qué es la luz? Las primeras respuestas fueron de tipo religioso. Hasta que Maxwell describe la luz como una onda electromagnética –explica Haroche–. Afirma que fuera del espectro de la luz visible hay fenómenos invisibles».

1905 / LA DUALIDAD ONDA-PARTÍCULA

Cuando un objeto se calienta, irradia luz. El Sol, por ejemplo. En teoría, a mayor frecuencia, más energía irradiada. Con las ondas cortas (rayos infrarrojos) salen las cuentas, pero con las largas (ultravioletas) los resultados son disparatados. «Einstein se percata de que la física clásica no puede explicarlo. Y propone que en la luz, además de ondas, viajan paquetes de energía (fotones). Abre así la caja de Pandora».

1925-28 / LAS SUPERECUACIONES

Schrödinger, Heisenberg y Dirac desarrollan las ecuaciones de la teoría cuántica. El sentido común nos dice que una partícula no puede estar en dos posiciones a la vez. Y que dos partículas separadas por millones de años luz no deberían adivinarse los movimientos y ‘copiarse’ una a otra como si estuvieran frente a un espejo. «Pero es así. Las matemáticas salen. Desafían nuestra lógica, pero es la teoría más exitosa y potente que ha desarrollado la mente humana».

1926 / LOS DADOS DE DIOS

Los padres de la física cuántica no terminan de asimilar sus propias teorías. «Hay que tener en cuenta que no podían ver los átomos como nosotros…». Además, sus postulados solo funcionan a un nivel microscópico. «Eso es algo que fastidiaba a Einstein. Es como si hubiera tenido dos hijas: la teoría de la relatividad, su favorita, y la física cuántica, con la que no estaba nada contento. Por eso decía que Dios no juega a los dados». La metáfora es una crítica a la mecánica cuántica, que rechazaba por su aleatoriedad.

1960 en adelante / ¡CALLA Y CALCULA!

Una nueva generación de físicos empieza a aplicar las ecuaciones cuánticas en el mundo real. Total, si funcionan… Se inventa el rayo láser, la fibra óptica, los relojes atómicos, etcétera. «En mi época en la facultad, si alguien divagaba, el profesor le decía: ‘¡Calla y calcula!’. La gran paradoja es que esas leyes se basan en la aleatoriedad, pero dan resultados muy precisos. Un reloj atómico marca la hora con una exactitud de una fracción de segundo desde el Big Bang».

"La escasa agua potable es el recurso que define este siglo": estos son los inversores que empiezan a comprar el 'nuevo crudo'

Estados Unidos y Australia son los países del mundo donde la venta de agua es más activa.

Para el año 2050 se pronostica que, debido a la incidencia del calentamiento global, la mitad de la población humana vivirá en regiones concentradas en torno a las reservas de agua.

La carencia de reservas de agua ya es palpable incluso en algunas zonas del los países desarrollados, donde el mercado financiero ha llegado a reaccionar enviando señales de aviso para que la gente deje de dar por sentado el acceso al agua.

La oleada de calor y los incendios forestales en Estados Unidos del verano de 2020 fueron vistos como una oportunidad en Wall Street: en diciembre, CME Group y Nasdaq lanzaron un nuevo contrato de futuros —Nasdaq Veles California Water Index Futures—, que permite a los granjeros, fondos de cobertura y municipalidades protegerse contra los potenciales futuros saltos de precios del agua en California.

Mientras se barajan las mejores opciones para asegurar la conservación de un recurso indispensable para la vida en el planeta, dos posiciones encontradas gobiernan las discusiones: la de aquellos que insisten que el acceso al agua potable es un derecho esencial de los humanos y debe ser pagado por el Estado, y la de quienes optan por modelos de gestión y propiedad privada.

Matthew Diserio, presidente y cofundador de Watter Asset Management, que invierte tanto en activos físicos de agua como en valores temáticos, asegura que "la escasa agua potable es el recurso que define este siglo, al igual que el petróleo y el gas definían el previo", informa The Financial Times.

La venta de agua tiene sus limitaciones y el peso y la ubicación son algunas. "Poseer un iceberg en Groenlandia no les hará rico, pero tenerlo en Reno, Nevada [EE.UU.] sí lo hará", explica Christopher Gasson, director ejecutivo de la revista Water Intelligence.

A la vanguardia del mercado 

EE.UU. y Australia son los países donde la venta de agua es más activa. En la cuenca del Murray-Darling, en Australia, se ha formado un mercado valorado en 2.000 millones de dólares al año (1.460 millones de dólares estadounidenses). A los granjeros se le asigna un volumen de agua fluvial que pueden usar o vender. El precio de agua depende de los precios de productos agrícolas y de las condiciones climáticas.

Publicado: 12 nov 2021

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Peces medakas en el animalario del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla.PACO PUENTES

Un estudio ilumina la enigmática aparición de los dedos en los animales que conquistaron la tierra hace cientos de millones de años

 

Todos los seres humanos fuimos primero una solitaria célula de 0,1 milímetros. Aquel óvulo de nuestra madre fecundado por un espermatozoide de nuestro padre dio lugar a dos células, después a cuatro, más tarde a ocho. El resultado de esa multiplicación constante, sin embargo, no es una inmensa albóndiga de células idénticas, sino una persona con un asombroso cerebro y unas sofisticadas manos capaces de tocar al piano un nocturno de Chopin. Un laboratorio de Sevilla ha iluminado ahora este desarrollo embrionario y sus resultados pueden provocar angustia existencial. La esencia de esos dedos virtuosos —una de las características aparentemente más humanas— ya estaba presente en los peces, según explica el biólogo Javier López-Ríos. “Es una lección de humildad. No somos necesariamente especiales”, afirma.

Para entender sus experimentos hay que viajar a 1993, cuando ocurrió uno de los episodios más extravagantes de la historia de la genética. Un ser humano está compuesto por unos 30 billones de células. Cada una de ellas, sea del pie o del cerebro, lleva en su interior un mismo manual de instrucciones: una molécula de ADN dividida en unos 20.000 genes, con las directrices para que cada célula sepa qué tiene que hacer. Aquel año de 1993, el genetista estadounidense Robert Riddle descubrió un nuevo gen y decidió bautizarlo Sonic, como el erizo azul de los videojuegos de Sega, porque al inactivarlo en las moscas estas presentaban una especie de extraños pinchos. El ingenioso nombre perdió su gracia cuando se detectó el papel del gen en gravísimas enfermedades humanas. Los médicos se veían obligados a explicar a unos padres que su hijo moribundo tenía una mutación en Sonic, el erizo.

Este gen de nombre controvertido contiene las instrucciones para fabricar una proteína mensajera que se envía a otras células. “Básicamente, es como un e-mail”, apunta López-Ríos. Cuando los embriones tienen los cuatro bultitos que acabarán siendo sus extremidades, el gen Sonic se activa en unas pocas células, que fabrican proteínas que viajan al resto de células cercanas y ponen en marcha el desarrollo de los dedos. Si hay pocas proteínas Sonic, se forma una mano de dos dedos. Si hay demasiadas, pueden aparecer ocho o nueve dedos en una sola mano. Otro gen, denominado Gli3, se encarga de que solo haya cinco dedos en los humanos.

López-Ríos y sus colegas han observado que al inactivar el gen Gli3 en los ratones se forman ocho dedos, en lugar de los cinco habituales. Pero su sorpresa llegó cuando apagaron el Gli3 en peces, que obviamente no tienen dedos. Los animales mutantes tenían las aletas más grandes y con más huesos. “La esencia de hacer dedos está enterrada en la aleta de los peces”, sentencia López-Ríos, del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla.

El biólogo evolutivo Neil Shubin sostiene que los seres humanos somos “fantasmas de animales del pasado”. En el documental Tu pez interior (2014), Shubin narraba su viaje en helicóptero al Ártico canadiense, armado con un fusil para defenderse de los osos polares, en busca de “fósiles que muestran la historia de nuestros propios cuerpos”. Allí encontró los restos del tiktaalik, un animal extinto que vivió hace unos 375 millones de años y estaba a medio camino entre los peces primitivos y los primeros anfibios de cuatro patas que salieron del agua y conquistaron la tierra.

Shubin, coautor del nuevo estudio, cree que sus peces mutantes “revelan la profunda historia de nuestras manos y nuestros pies”. El investigador, de la Universidad de Chicago (EE UU), explica que el mecanismo de Sonic y Gli3 surgió “probablemente” hace unos 400 millones de años, facilitando el aumento progresivo del tamaño de las aletas, finalmente transformadas en robustas patas para caminar por el planeta. “Las herramientas genéticas que crean nuestras manos son muy antiguas, incluso anteriores a las extremidades: llegaron cientos de millones de años antes que el origen de nuestra especie”, señala Shubin.

López-Ríos recalca que genes similares a Sonic ya estaban presentes incluso en los cnidarios, el primitivo grupo de animales invertebrados que incluye a las medusas, lo que sugiere que la quintaesencia de esta arquitectura genética apareció hace más de 600 millones de años. El genetista Javier Sampedro, periodista científico de EL PAÍS, lo resumió así en su libro Deconstruyendo a Darwin (editorial Crítica): “Toda la deslumbrante diversidad animal de este planeta, desde los ácaros de la moqueta hasta los ministros de Cultura pasando por los berberechos y los gusanos que les parasitan, no son más que ajustes menores de un meticuloso plan de diseño que la evolución inventó una sola vez, hace unos 600 millones de años”.

Los autores del nuevo trabajo han realizado sus experimentos con medakas, unos pececillos de agua dulce típicos de Japón que son ideales para la ciencia, porque no paran de reproducirse y sus embriones son transparentes. En el animalario del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo hay unos 9.000 medakas, según explica la bióloga Silvia Naranjo, coautora de la investigación. “Estudios como este te muestran que hay estructuras que a priori parece que no tienen mucho que ver, pero sí. Obviamente venimos de los peces, no hay ninguna duda”, subraya.

El nuevo estudio fue idea de Shubin y de José Luis Gómez Skarmeta, un brillante y carismático científico hispanochileno fallecido hace un año por un cáncer de esófago a los 54 años. Sus colegas recordaron en un obituario en EL PAÍS que el investigador había dedicado su carrera a comprender cómo la secuencia genética controla la formación de los órganos en el embrión. Y también a entender cómo cambiaron esas instrucciones a lo largo de millones de años para transformar una aleta en una pata y una pata en una mano. Y, finalmente, a averiguar qué mutaciones, en esa secuencia maravillosa que dio lugar a la mano de Chopin, generan terribles malformaciones congénitas. El nuevo trabajo, publicado este lunes en la prestigiosa revista PNAS, es la última victoria científica de Gómez Skarmeta. El pasado viernes, sus compañeros posaron en la terraza del centro sevillano junto a un olivo colocado en su memoria.

08 nov 2021 - 21:02 CET

Miles de personas exigen en Glasgow una transformación radical para evitar la catástrofe climática

Más de cien mil personas secundan la marcha principal del día de Acción Global por la Justicia Climática en Glasgow (Escocia), donde se celebra la COP26.

Más de 250 acciones en todo el mundo tuvieron lugar ayer, sábado 6 de noviembre, durante la celebración del día de Acción Global por la Justicia Climática, con el objetivo de exigir a los líderes políticos reunidos en la Cumbre del Clima COP26 que se celebra en Glasgow (Escocia) compromisos ambiciosos para evitar que la temperatura global sobrepase 1.5 ºC y también para reclamar soluciones basadas en la justicia climática.

En la ciudad escocesa se desarrolló el acto principal de la jornada de protesta, con una manifestación secundada por más de cien mil personas, según la organización, movilizadas bajo el lema Dejad de apañar los números: reducid la huella de carbono, no a los combustibles fósiles ni a las falsas soluciones.

“Nos encontramos frente a una crisis que va más allá de la crisis climática, el planeta se enfrenta a múltiples crisis sociales, políticas y económicas interrelacionadas, en cuyo centro se encuentra un sistema económico insostenible y patriarcal, cuyo único objetivo es un crecimiento sin control y beneficios infinitos para unos pocos”, aseguraba Cristina Alonso, responsable de Justicia Climática de Amigos de la Tierra desde la macha en Glasgow, y añadía que “las cien mil personas que nos encontramos hoy aquí en Glasgow estamos demostrando a los gobiernos que solo con un cambio de sistema, con una transformación radical de nuestros sistemas energéticos, alimentarios y económicos, podemos realmente evitar una catástrofe climática y un aumento de la temperatura media global que supere los 1,5 grados. Estamos demostrando que la solución está en devolver a la gente su poder”.

Con lemas como Stop Carbon Markets y No false solutions, activistas de la organización ecologista han criticado las falsas soluciones y el peligro que se esconde tras el concepto Cero Neto.

“La multitudinaria movilización que estamos viviendo hoy aquí en Glasgow y las más de 250 acciones que se están desarrollando en todo el mundo reclaman a los líderes políticos una acción climática que deje atrás las falsas promesas del Cero Neto, los mercados de carbono, la geoingeniería y las ilusorias soluciones basadas en la naturaleza, ha afirmado Cristina Alonso. “Estamos muy preocupadas por el espacio que los países ricos y las grandes corporaciones ocupan en las negociaciones. No podemos confiar en tecnologías costosas, arriesgadas y no probadas que tienen impactos potencialmente devastadores en los países del Sur y son, además, una excusa para evitar la acción climática real y seguir fortaleciendo el poder empresarial. Los Gobiernos tienen la responsabilidad de escuchar a todas estas personas que marchan hoy aquí en Glasgow y en todo el mundo, realizar compromisos reales para frenar la emergencia climática y no ceder a las presiones del poder corporativo que obstaculiza la acción climática real”.

El Día de Acción por la Justicia Climática supone también el inicio de la Cumbre de los Pueblos que se celebrará del 7 al 10 de noviembre en Glasgow. Un espacio de encuentro, charlas y talleres protagonizado por movimientos sociales de todo el mundo: movimientos indígenas, sindicatos, grupos por la justicia racial, grupos juveniles, personas trabajadoras agrícolas, movimientos feministas y ONG entre otras, para impulsar un el cambio de sistema.

 

7 nov 2021 10:00

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Crédito de la imagen: HST Science Institute

 Los humanos estamos construidos con polvo de estrellas. Al menos eso era lo que se creía hasta ahora. Esta idea tan poética y científica a la vez puede que no sea tan cierta.

Espera, ¿qué significa exactamente que "estamos hechos de polvo de estrellas"?

Cuando el Universo comenzó en el Big Bang, sólo existían dos elementos: el hidrógeno y el helio. Los demás elementos de la tabla periódica tuvieron que ser 'fabricados' después.

Los humanos, y todos los seres vivos, estamos compuestos fundamentalmente por oxígeno, carbono y nitrógeno (además del hidrógeno). Hasta ahora, la teoría científica más aceptada decía que esos tres elementos fueron creados durante el estallido final de las primeras estrellas del Universo. A este proceso se lo conoce como 'nucleo-síntesis estelar'.

Pero un grupo de científicos japoneses acaba de publicar una investigación rebatiendo esta teoría y argumentando que esos átomos también pueden crearse en el interior de la Tierra.

¿El estallido de las estrellas crea nuevos elementos?

Sí. Las estrellas son gigantescos reactores nucleares que convierten hidrógeno en helio. Esta reacción nuclear desprende una inmensa cantidad de energía. Por eso las estrellas están tan calientes y brillan.

Pero a las estrellas también se les agota el combustible: cuando una estrella (suficientemente grande) ha consumido todo el hidrógeno se pone a quemar el helio que convierte en carbono. El uso de combustibles cada vez más pesados vuelve a la estrella inestable y las reacciones nucleares en las que aparecen otros elementos químicos se multiplican. Finalmente la estrella 'explota' enviando una nube de al espacio con los nuevos elementos creados. Además, los neutrones que ha emitido la estrella cuando pasan a través de esa nube también reaccionan creando otros elementos atómicos.

Por eso somos, literalmente, polvo de estrellas.

¿Qué aporta la nueva investigación?

El equipo de científicos japoneses afirma que esa creación de nuevos elementos no solamente ocurre durante la explosión de las estrellas, sino que puede ocurrir también en el interior de la Tierra.

En las profundidades de nuestro planeta, la temperatura y la presión son gigantescas, pero no lo suficientes en principio como para crear las reacciones nucleares que se dan en la fase final de la vida de las estrellas.

Pero una combinación de electrones, piones y neutrinos sí que podría desencadenar reacciones en las que se produjesen los elementos ligeros que componen la vida.

4 noviembre 2021  

Martes, 02 Noviembre 2021 05:13

COP(rrupción) en la Cumbre del Clima

Plenario de apertura de la COP26

Estudiar el negacionismo climático siguiendo la pista del dinero enseña dónde reside verdaderamente el poder mundial

Este domingo 31 de octubre ha comenzado la cumbre del clima más importante de la historia, la COP26. Un nuevo asalto entre el conocimiento científico y el poder económico tendrá lugar en Glasgow hasta el próximo 12 de noviembre. Un combate entre la certeza de la urgencia y la eterna procrastinación del privilegio. Un duelo entre la vida y la muerte. No os quepa duda de que la cosa es así de seria. O el sistema o la vida. Ambas cosas no se podrán sostener a la vez porque se han demostrado incompatibles.

En esta ocasión, además, un nuevo escándalo se ha producido pocos días antes de la cumbre. Se ha descubierto que varios lobbies con intereses en el negocio de los combustibles fósiles han regado de dinero al presidente designado para el evento. Pero antes de relatarlo con más detalle, recordemos algunas frases para la historia que se han dicho, y contextualicemos algunos datos que hemos conocido desde la última cumbre. Ayudarán a entender en qué punto estamos y qué habría que hacer. 

Casi dos años han pasado ya desde aquella apresurada e improvisada COP25 que tuvo lugar en Madrid, debido a la  revuelta situación que se vivía en Chile, destino original de la misma. En estos dos años hemos escuchado al secretario general de la ONU, António Guterres, advertir de que el último informe del IPCC es un “código rojo para la humanidad”. Gracias a científicos de Scientist Rebellion, en CTXT publicamos en exclusiva una serie de filtraciones del grupo III del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) de la que hicieron eco medios como The Guardian y otros de más de 30 países.  En España solo una cadena de televisión se atrevió a tratar la noticia. El resto, nada. 

Quizá tenga bastante que ver con que en esos documentos se afirmaban cosas como: “No habría que construir ninguna nueva planta de carbón o gas, y las actuales deberían reducir su vida útil” o “Algunos científicos subrayan que el cambio climático está causado por el desarrollo industrial, y más concretamente, por el carácter del desarrollo social y económico producido por la naturaleza de la sociedad capitalista, que, por tanto, consideran insostenible”

La Agencia France-Presse (AFP) había sacado antes a la luz otro documento cuyo titular también se paseó por medio mundo: “La vida en la Tierra puede recuperarse de un cambio climático importante evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas. La humanidad no”. Esta filtración hace referencia al grupo II, el de impactos, cuyo informe saldrá en febrero del año que viene, un mes antes de que lo haga el del grupo III.

Tras conocer todas estas conclusiones, de una contundencia jamás vista en unos informes que se redactan por consenso –es decir, en los que se dejan de lado muchas opiniones más atrevidas--, se ha producido otra gran filtración gracias a Greenpeace. Esta nos ha permitido saber que ha habido 32.000 intentos de modificar el informe que logramos filtrar. Algunos de ellos son legítimos, realizados por parte de la propia comunidad científica durante el proceso. Otros no tanto, al proceder de lobbies y gobiernos que buscan claramente rebajar la contundencia de algunas expresiones del resumen para políticos –el único que pueden modificar, pero el único también que la inmensa mayoría de los periodistas y personas leen.

Gracias a tener las diferentes versiones del informe del grupo III, en marzo de 2022 podremos hacer algo que jamás se ha podido hacer antes: comparar el primer borrador con el informe definitivo. Y podremos hacerlo viendo los comentarios que han tenido lugar. Va a ser mucho más fácil e interesante que en anteriores informes desentrañar cuánta influencia han tenido realmente las presiones y qué han logrado modificar o eliminar de la parte más política y crucial del informe, las propuestas del grupo III. 

Quienes se atrevieron a decir que las filtraciones podrían no ser útiles deberían sin duda reconsiderar mejor sus palabras. Es indudable que han ayudado: muchos más ojos van a prestar atención al contenido del informe climático más importante del mundo gracias a ellas, y además permitirán analizar cosas nunca vistas, como qué peso real tienen los lobbies y los gobiernos.

Los científicos están empezando a rasgarse las batas y atreviéndose a correr cada vez más riesgos porque han comprendido que el mayor riesgo que corren es que todo siga como hasta ahora. En el propio IPCC cada vez son más conscientes de su tendencia a la moderación y de que, ante la magnitud de la tragedia y la pasividad de la política, hay que pasar a la acción. Las consecuencias todavía no han hecho más que mostrar sus primeras caricias en forma de récords de temperatura, como los casi 50 grados de Canadá o los casi 49 de Italia. También inundaciones y otros fenómenos extremos son cada vez más frecuentes y potentes. Ya tenemos incluso huracanes en el Mediterráneo, los llamados medicanes.  Y hagamos lo que hagamos hemos traspasado tantos límites que estos fenómenos empeorarán. La cuestión es cuánto queremos que empeoren y si seremos capaces de revertir alguna vez el daño ya causado, cosa que no parece muy probable si observamos el pensamiento mágico que suele nutrir las propuestas más habituales, basadas en tecnologías por desarrollar e imposibles de implementar a la escala necesaria o algún tipo de geoingeniería con consecuencias imprevisibles. El  último estertor de un sistema que se resiste a morir y que, de no cambiar rápido, lo hará matando. 

En este panorama ya de por sí dantesco, nos acabamos de enterar, gracias a la investigación del periodista Nafeez Ahmed, de que el designado como presidente de la Cumbre del Clima, el conservador Alok Sharma, recibió dos donaciones por valor de 10.000 libras del presidente del Foresight Group International, un conglomerado empresarial con intereses en el mundo del gas y el petróleo. También recibió otras donaciones de lobbies similares en el pasado. Además, Sharma, es conocido por haber votado generalmente contra las medidas necesarias para prevenir el cambio climático.

Habrá quien piense que este nuevo escándalo deslegitima la lucha medioambiental. Pero estará equivocado, porque es justo al revés. La constatación del interés del poder económico por controlar las cumbres climáticas y los informes más importantes demuestra que allí se juega un partido crucial, y legitima a los movimientos sociales y a la comunidad científica a ir un paso más allá. También debería obligar a los medios de comunicación a implicarse --y lo seguimos esperando--, pero sabemos que están controlados mayoritariamente por esos mismos intereses. Por eso no cuentan lo que tendrían que contar con la vehemencia que tendrían que hacerlo. Por eso algunas periodistas nos llegaron a confesar que jamás se habían sentido tan presionadas “desde arriba” para no tratar el contenido de las filtraciones en sus respectivos medios.

Porque en realidad todo esto no es nuevo: el negacionismo climático ha existido casi siempre. Desde 1950 las grandes petroleras, el gobierno de los Estados Unidos y el Pentágono ya sabían que las emisiones de dióxido de carbono llevarían a la Tierra a un cambio climático de alta peligrosidad a principios de este siglo. Y a partir de los años ochenta decidieron financiar una maquinaria de negación que, a su vez, se apoyaba tanto en la ya existente promoción de las bondades del liberalismo económico –más tarde neoliberalismo y ahora ultraliberalismo – como en la más particular negación de los perjuicios del tabaco para la salud.

En la maquinaria de negación y persuasión más poderosa jamás ideada, una tupida red de think tanks ha venido haciendo uso extensivo de la ya refinada industria de relaciones públicas, comunicación y publicidad, y de las dependencias económicas que genera, para penetrar no solo en los medios de comunicación sino también en asociaciones científicas y profesionales. E incluso en la universidad, condicionando paradigmas y currículos. Mediante grupos visibles (lobbies) y otros de apariencia espontánea, a quienes atribuimos inconscientemente buena fe, han aprendido y refinado distintas formas de pervertir el debate público racional. 

Comenzaron tras la II Guerra Mundial, proliferaron como respuesta a Mayo del 68 y se han consolidado hasta el punto de acabar no solo marcando los límites de lo debatible, sino sus propias reglas. Han penetrado en nuestras mentes, y conducen buena parte de nuestras cosmovisiones sin que apenas nos demos cuenta. Estudiar el negacionismo climático a fondo, siguiendo la pista del dinero, ofrece una perspectiva inmejorable de dónde reside verdaderamente el poder mundial. Una estimación conservadora de Robert Brulle de la Drexel University de lo que se invierte en negacionismo climático –estrictamente cambio climático, solo en los Estados Unidos– establece un promedio de cerca de mil millones de dólares anuales en la primera década de este siglo.

Muchos medios de comunicación dieron espacio a ese negacionismo insolente y estúpido, como ahora se lo dan ampliamente a su hijo bastardo: el negocionismo, el arte de hacer negocio cuando el problema ya no se puede negar. Y luego pasa lo que pasa: casi nadie se fía de los grandes medios y los científicos son la profesión más respetada. Por algo será. 

Las filtraciones y denuncias de corrupción son importantes porque contienen un mensaje inherente claro y necesario. Ahora son nuestros ojos los que os están vigilando a vosotros. A pesar de que sabemos lo que ocurre entre bambalinas, no podemos permitirnos el lujo de pensar ya de entrada que nada útil puede salir de esta COP, la primera en la que estará vigente el Acuerdo de París. Muchas personas estaremos ahí para tratar de presionar como podamos, con todas nuestras fuerzas. Aunque las COP suelen ser un fiasco porque están casi diseñadas para serlo, basta con que eso cambie una vez para que todo cambie. Y esa vez ha de ser en Glasgow, porque nos lo jugamos todo. Ya no hay tiempo.

por Juan Bordera / Ferran Puig Vilar 1/11/2021

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Lunes, 01 Noviembre 2021 07:21

Urge un panel científico

Urge un panel científico

“El terreno seguro para enfrentar la pandemia es la ciencia, que exige debate de argumentos y personas calificadas, pero hay la intención fascistoide de que prevalezca una sola opinión. En la comunidad científica tanto del área biotecnológica como de estudios sobre inmunidad, microbiología, virología, de secuenciación, y cuantos por su formación puedan aportar datos duros, urge un panel de alto nivel para poner en claro que la ciencia no es propiedad de la OMS ni de los Gates y los Rockefeller ni de ninguna autoridad sanitaria, pues la ciencia no puede ser dogma ni permitir censuras de ninguna mafia, sino un panel de verdaderos científicos que aporten lo que pueda o no hacerse respecto de la plandemia”, expone Fernando Illescas, investigador científico y colaborador de La Jornada de Veracruz.

“Rand Paul, médico y senador por Kentucky, afirma que "una persona de 85 años tiene 10 mil probabilidades más de morir de Covid que un niño, por lo que no se puede tratar a ambos grupos igual; niños de 5 años llevados por maestros, usando cubrebocas en exteriores, no hay ciencia atrás de eso; o el doctor Fauci dispersando mentiras diciendo que tenemos que vacunar a los niños, o que no existe la inmunidad natural, no hay ciencia detrás de ello". Y añade Illescas: “Reiner Fuellmich, abogado alemán, en un panel de científicos como los doctores Michael Yeadon; Luc Montagnier, Nobel francés, y otros, expresó ‘que si se descartan los falsos positivos de PCR o detección de virus, el Covid tiene una morbilidad (cifra de quienes enferman por cada mil sanos) de 0.15 por ciento, lo que no es mayor riesgo que una gripe-neumonía común. De no ser por la falsedad de tales pruebas, no habría motivo para declarar pandemia’. Estamos ante una monumental orquestación de falsedades, de forma que la mayor parte de los supuestos muertos por Covid en realidad fallecieron de cualquiera de las llamadas comorbilidades o de neumonía, que en las estadísticas casi desaparecieron, pero la prueba y medidas anti-Covid fueron diseñadas para mentirnos. Por ello, la morbilidad general de la humanidad no tiene un aumento significativo, sólo el correspondiente al pánico, a medidas absurdas como cubrebocas y confinamientos, a la prohibición original contra antiinflamatorios y tratamientos tempranos como ivermectina, a las intubaciones y a lo que conlleva la quiebra económica de gran parte de la humanidad.”

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A tiempo y con la mayoría de las 197 delegaciones en sus puestos, ayer se desarrolló la plenaria inaugural.Foto Afp

Arranca la cumbre climática en escocia

 La mexicana Patricia Espinosa y Alok Sharma, presidente de la conferencia, ofrecieron la rueda de prensa inicial

 

Glasgow. Inició la Cumbre Climática de Glasgow (COP26), la que todos definen como "la última oportunidad" de salvar el planeta, la que tiene sobre la mesa dos objetivos prioritarios: impedir que el mundo se caliente más de 1.5 grados centígrados antes de que acabe el siglo y que se garanticen los fondos de financiación para los países en vías de desarrollo, que deberán superar los 100 mil millones de dólares anuales.

La diplomática mexicana Patricia Espinosa, como secretaria ejecutiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el Cambio Climático, abrió las jornadas con un discurso en el que pidió "ambición" a las 197 delegaciones y reconoció que "todavía hay muchas diferencias" y "no será fácil". Por eso solicitó escuchar el "enojo justificado" de la juventud.

El centro de convenciones de Glasgow es un fortín de seguridad, ahora no sólo por la presencia de algunos de los máximos dirigentes del planeta –incluido el presidente de Estados Unidos, Joe Biden–, sino también por el miedo a que un repentino rebrote de Covid-19 haga interrumpir las sesiones de golpe.

Así que nadie entra a la zona acorazada de la COP26 si antes no se hizo una prueba de antígenos con resultado negativo y lo tienen que hacer cada día que acudan al recinto.

Además, hay que documentar y probar que no se procede de un país "en línea roja" (es decir, de alto riesgo), que se tiene la pauta de vacunación completa y que ha cumplido con todos los requisitos que estableció el gobierno de Reino Unido para cruzar sus fronteras.

Sólo así se puede ingresar al Centro de Convenciones, que es además la sede del primer gran encuentro de estas características en la era Covid. Se calcula que más de 25 mil personas entran y salen a diario.

A pesar de las complicaciones añadidas a un encuentro de esta complejidad, las sesiones iniciaron en hora y con la mayoría de las 197 delegaciones en sus puestos, antes del comienzo de las intensas negociaciones diplomáticas de los próximos días de cara a rubricar el ansiado texto de conclusiones, que reflejará a su vez el grado de compromiso y "ambición", según palabras de Espinosa, para atajar esta "grave crisis medioambiental" que vivimos.

Está en juego que el calentamiento del planeta siga derritiendo al ritmo actual buena parte del hielo de la Tierra, que siga subiendo el nivel del mar en todo el mundo y que aumente de forma considerable la probabilidad e intensidad de los fenómenos climáticos extremos.

En la primera rueda de prensa de la COP26, Patricia Espinosa, y el secretario de Estado británico y presidente de la conferencia, Alok Sharma, reconocieron que las "diferencias son profundas" entre las delegaciones, que a pesar de los esfuerzos de China por mejorar su plan actual, "aún es insuficiente y decepcionante", además de la ausencia de su presidente, Xi Jinping, pero que aun así todos coinciden en el mismo objetivo.

Tanto la diplomática mexicana como el británico explicaron que el primer gran consenso de la COP26 es precisamente ese: que todos reconocen ahora que la crisis climática es aguda, que las soluciones son urgentes y que probablemente "es la última oportunidad". Y recordaron cómo hace sólo una década el debate que había sobre la mesa era si existía o no el cambio climático.

Precisamente por eso apelaron a tener "una mayor ambición" para poner nuevos elementos en la agenda del cambio climático, a aumentar la reducción de las emisiones, a intentar modificar sobre la marcha los objetivos de la agenda climática para hacerla más eficiente y sobre todo para intentar reducir los daños de las catástrofes naturales por un clima extremo, que la sufren sobre todo los países en vías de desarrollo.

Prevén financiamiento de sólo 80 mil mdd

Insistieron en que de Glasgow tiene que salir un compromiso firme de financiación de los 100 mil millones de dólares anuales para adaptar las economías de los países más pobres a la nueva forma de producir y comerciar. De hecho, reconocieron que esta cantidad, siendo mucha, aún está por debajo de las necesidades reales, y que es probable que en pocos años se tenga que multiplicar por diez. Sharma reconoció que este año esa cifra se quedará en los 80 mil millones, 20 por ciento menos de lo previsto. Ahora las delegaciones irán fijando una a una sus posiciones, antes de entrar en la fase de las negociaciones, que pueden prolongarse más de diez días.

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10 de los bosques más protegidos del mundo emiten más CO2 del que absorben, alerta UNESCO

10 de los bosques más protegidos del mundo emiten más CO2 del que son capaces de absorber, según un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El reporte se basó en datos obtenidos por satélite y de monitoreo en tierra y calculó la cantidad de dióxido de carbono absorbido y emitido entre 2001 y 2020 por los bosques inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

De esa manera, el estudio determinó que un total de 257 bosques absorben cada año 190 millones de toneladas de CO2 (lo que equivale a casi la mitad de las emisiones anuales procedentes de combustibles fósiles en el Reino Unido).

Asimismo, 10 de los 257 bosques considerados Patrimonio de la Humanidad fueron fuentes netas de emisión de carbono.

De acuerdo con el informe, fue  el ser humano una de las causas principales, pues la tala ilegal de tierras para fines de agricultura ha contribuido considerablemente a que se produzcan emisiones superiores a la cantidad de carbono absorbido.

Asimismo, entre las causas se encuentra el cambio climático y los incendios forestales, relacionados en su mayoría con sequías producidas por el calentamiento global, así como fenómenos meteorológicos extremos, como los huracanes, que hacen que el proceso de absorción de carbono sea más lento.

Estos son los 10 bosques inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO que fueron fuentes netas de carbono entre 2001 y 2020:

  • La selva tropical de Sumatra, Indonesia;
  • La reserva de biósfera de Río Plátano, Honduras;
  • El Parque Nacional de Yosemite, EE.UU.;
  • El Parque Internacional de la Paz Waterton-Glacier, Canadá - EE.UU.;
  • Las montañas Barberton Makhonjwa, Sudáfrica;
  • El parque de Kinabalu, Malasia;
  • La cuenca del Uvs Nuur, Rusia - Mongolia;
  • El Parque Nacional del Gran Cañón, EE.UU.;
  • La región de las Montañas Azules, Australia;
  • El Parque Nacional Morne Trois Pitons, Dominica.

Los investigadores no son optimistas en sus pronósticos y creen que cada año se irán agregando más y más lugares a la lista de los bosques que emiten más CO2 del que absorben.

"[...] En los próximos años, es de esperar que la captación de carbono se vea perturbada en cada vez más sitios del patrimonio mundial, debido a que los paisajes están cada vez más degradados y fragmentados y a la multiplicación de fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos", concluyeron los autores del informe.

28 octubre 2021

(Con información de Rusia Today)

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Ponencia plenaria de Víctor Galaz del Centro de Resiliencia de la Universidad de Estocolmo (Suecia)]

– 500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la AEET, para compartir los conocimientos más actuales en ecología y entender las respuestas de los ecosistemas ante las perturbaciones del cambio global.

– El motivo central de este Congreso celebrado en Plasencia es “la puesta en valor de la ecología” y la puesta en práctica de los conocimientos generados dentro de esta área científica. “Desde la ecología tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, ha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.

– Durante este evento se han compartido más de 450 trabajos científicos para profundizar en procesos ecológicos globales como la degradación de los ecosistemas, las emisiones de carbono, la pérdida de biodiversidad o la inseguridad alimentaria.

500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la Asociación Española de Ecología Terrestre, un evento para el intercambio de los conocimientos ecológicos más actuales y desde el cual se reclama “la puesta en valor de la ecología”, como ciencia capaz de dar respuesta a los efectos negativos del cambio global. “Desde la ecología tenemos señales muy claras de que es el momento de actuar y tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, segúnha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.

  

Sesión científica sobre Inteligencia Artificial

En este encuentro celebrado en el Palacio de Congresos de Plasencia del 18 al 21 de octubre, se han compartido 450 trabajos científicos que son clave para entender cómo funcionan los cambios detectados en la naturaleza, tanto a nivel local como global, para que “a partir de este conocimiento científico podamos tomar las mejores decisiones de cara a que estos cambios no nos afecten en negativo o que sepamos aprovechar aquellas oportunidades que nos pueda brindar la naturaleza”, según ha explicado Gerardo Moreno, profesor de la Universidad de Extremadura y miembro del Comité Organizador del congreso.

Los temas tratados en el Congreso se han centrado principalmente en cómo la ecología puede ayudarnos a entender y enfrentarnos a retos derivados del cambio global tales como la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, los cambios en el uso del suelo, la inseguridad alimentaria o la mejora de la gestión y conocimiento de los ecosistemas, entre otros.

La ceremonia de apertura de este congreso contó con la participación de Antonio Hidalgo, Rector de la Universidad de Extremadura; Jesús Alonso, Secretario General de Ciencia, Tecnología, Innovación y Universidad de Extremadura; Fernando Pizarro, Alcalde de Plasencia e Ignasi Bartomeus, Presidente de la AEET.

Un evento que ha sido impulsado por la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), la cual aúna a más de 800 profesionales de la ecología y el medio ambiente terrestre, con el apoyo de la Universidad de Extremadura y el Instituto de Investigación de la Dehesa (Indehesa), así como de la Junta de Extremadura y de las entidades Fundecyt PCTEX y AllGenetics.

Desde la ecología estamos trabajando para medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos”

Durante estos cuatro días se han dado cita personas expertas en todas las áreas de la ecología terrestre, entre las que destacan científicos y científicas de reconocido prestigio nacional e internacional como Sara Varela de la Universidad de Vigo, investigadora que lidera el proyecto de predicción «Mapas Lab», quien ha resaltado el papel fundamental de la ecología en la actualidad: “la naturaleza está cambiando y desde la ecología estamos trabajando en medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos, para que el impacto sea el menor posible”, según ha apuntado en declaraciones durante el congreso.

Por su parte, Marta Goberna del Departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), investigadora que coordina el proyecto europeo EJP SOIL, ha señalado algunas de las barreras a las que se enfrenta la comunidad científica a la hora de poner en práctica los conocimientos generados: “nos encontramos con dificultades a la hora de transmitir a la sociedad que hay determinadas prácticas humanas que rompen los equilibrios naturales, lo que frena el impulso de actividades que respeten este equilibrio”, ha explicado.

A este respecto, desde la AEET han destacado que para conseguir “ese equilibrio con la naturaleza, no podemos seguir mirando a corto plazo”, ya que según explica Ignasi Bartomeus, los retos del cambio global requieren de una visión holística que mire a la totalidad del problema.

La importancia de la ecología en una sociedad global

En este evento se han celebrado dieciséis sesiones temáticas centradas en profundizar sobre procesos y cambios ecológicos que se están dando a nivel mundial, para comprender de forma conjuntacómo responderán los ecosistemas a lo largo del tiempo ante las perturbaciones derivadas del cambio global y poner en marcha estrategias de mitigación.“La sociedad mundial se enfrenta a desafíos medioambientales comunes como la COVID 19 o el cambio climático, lo que demuestra la vital importancia de la ecología a nivel global, el motivo central de este Congreso”, tal y como ha señalado la AEET.

Es por eso, que las sesiones han estado focalizadas en cuestiones globales tan relevantes hoy día como: la recuperación y restauración a gran escala de ecosistemas degradados para mitigar el cambio climático; las respuestas de la ecología del paisaje para hacer frente a dos procesos globales que ponen en compromiso la conservación de los ecosistemas como son la intensificación agraria o expansión urbana y el abandono o renaturalización; la función de los sistemas agrícolas para mejorar la seguridad alimentaria; la relación de la biodiversidad y el bienestar humano para avanzar hacia una sociedad más sostenible; la era del big data y su valor para el seguimiento de la biodiversidad; los avances tecnológicos para predecir de una forma más precisa los impactos humanos sobre procesos tan relevantes como el intercambio genético entre poblaciones, la polinización, la dispersión de semillas;el potencial y límites de la Eco-informática para abordar problemas ecológicos complejos; o los últimos avances en el estudio de un recurso tan valioso como el agua, captación, almacenaje, transporte y redistribución del agua en el ecosistema terrestre.

Mesa Redonda «Ecología en la educación», en el XV Congreso Nacional de la AEET

La transferencia de conocimientos científicos a la sociedad ha sido otro asunto clave de este Congreso, donde se ha visto la “necesidad urgente” de educar en ecología a las futuras generaciones o la difusión e intercambio de conocimientos ecológicos para la gestión pública y social de los ecosistemas. En este sentido, la AEET ha otorgado durante este congreso los Premios Luis Balaguer a la investigadora Montse Vilà, especializada en el estudio de los impactos de plantas invasoras, y a Fernando Valladares, profesor investigador del CSIC que dirige el grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, por su excelente trayectoria y transferencia de conocimientos ecológicos a la sociedad.

Para entrevistas pueden contactar con Alba Villanueva (637 873 604)

Publicado: 23/10/2021

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