Abrazar la diferencia, objetivo principal de la caravana zapatista en Europa

Ciudad de México | Desinformémonos. A cinco días de que el Escuadrón 421 desembarcó en Puerto Vigo, Galicia, las, los y loas zapatistas explicaron que la misión principal de su Travesía por la Vida es abrazar la diversidad de quienes luchan por la vida, ya que “toda propuesta de hegemonía y homogeneidad no sólo es imposible, es, sobre todo, criminal”.

En un comunicado, el Subcomandante Galeano del Ejército Zapatista por la Liberación Nacional (EZLN) señaló que el viaje transatlántico tiene por objetivo “confrontar los análisis y conclusiones con lo otro que lucha y piensa críticamente, agradecer a lo otro su existencia, agradecer las enseñanzas que su rebeldía y su resistencia han regalado, abrazar lo otro y decirle al oído que no está sola, soloa, solo.”

“En todas esas grandes ofertas de solución en el supermercado mortal del sistema, muchas veces no se dice que se tratan de la imposición brutal de una hegemonía, y un decreto de persecución y muerte a lo que no es homogéneo al ganador”, se enfatizó en el texto. Por ello, la misión del viaje en el que la caravana zapatista visitará colectivos en más de 30 países europeos es “el intercambio de historias, conocimientos, sentimientos, valoraciones, retos, fracasos y éxitos”.

El Subcomandante aclaró que la búsqueda principal de la Travesía es buscar complicidades “que luchan por la vida”, ya que “el asunto no es conquistar ese mundo y disfrutar de lo placeres de quien vence; es más complicado y requiere un esfuerzo mundial: hay que hacerlo de nuevo.”

“Cada quien, según su calendario, su geografía, su modo, habrá de construir su camino.  Y sólo será diferente y mejor que lo que hemos padecido antes, y lo que padecemos actualmente, si reconoce lo otro y lo respeta, si renuncia a imponer su pensamiento sobre lo diferente, y si al fin se da cuenta de que muchos son los mundos y que su riqueza nace y brilla en su diferencia”, concluyó el texto titulado La Travesía por la Vida: ¿a qué vamos?

A continuación el comunicado completo:

La Travesía por la Vida: ¿A QUÉ VAMOS?

Junio del 2021.

  Una aclaración: Muchas veces, cuando nosotros usamos el “los zapatistas” no nos estamos refiriendo a los varones, sino a los pueblos zapatistas.  Y cuando nosotras usamos “las zapatistas”, no describimos a las mujeres, sino a las comunidades zapatistas.  Así que encontrará usted ese “salto” de género en nuestra palabra.  Cuando nos referimos al género, siempre agregamos “otroa” para señalar la existencia y lucha de quienes no son ni hombres ni mujeres (y que nuestra ignorancia en el tema nos impide detallar –pero ya aprenderemos a nombrar todas las diferencias-).

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  Ahora bien, lo primero que tiene usted qué saber o entender es que los zapatistas, cuando vamos a hacer algo, nos preparamos primero para lo peor.  Se parte de un final de fracaso, y, en sentido inverso, nos preparamos para enfrentarlo o, en el mejor de los casos, evitarlo.

  Por ejemplo, imaginamos que nos atacan, las masacres de rigor, el genocidio vestido de civilización moderna, el exterminio total.  Y nos preparamos para esas posibilidades.  Bueno, para el Primero de Enero de 1994, no imaginamos la derrota, la asumimos como una certeza.

  En fin, que tal vez eso le ayude a usted a entender el por qué de nuestro pasmo inicial, nuestros titubeos y una improvisación desconcertante cuando, después de mucho tiempo, trabajo y preparación para la ruina, nos encontramos con que… vivimos.

  A partir de ese escepticismo es que se desarrollan nuestras iniciativas.  Algunas pequeñas, otras más grandes, delirantes todas, nuestras convocatorias siempre van dirigidas a “lo otro”, lo que está más allá de nuestro horizonte cotidiano, pero que reconocemos como algo que es necesario en la lucha por la vida, es decir, en la lucha por la humanidad.

  En esta iniciativa o apuesta o delirio o sinrazón, por ejemplo, en su versión marítima nos preparamos para que el Kraken, una tormenta o una ballena blanca extraviada hicieran naufragar la embarcación, por eso fabricamos cayucos -y viajaron con el Escuadrón 421 en La Montaña hasta llegar a Vigo, Galicia, Estado Español, Europa-.

  También nos preparamos para no ser bienvenidos, por eso buscamos antes el consenso para la invasión, es decir, la visita… Bueno, de eso de ser “bienvenidos” no estamos muy seguros todavía.  Para más de uno, una, unoa, nuestra presencia es perturbadora, por decir lo menos, cuando no francamente irruptora.  Y lo entendemos, puede ser que a alguien, después de un año o más de estar en confinamiento, le resulte al menos inoportuno que un grupo de indígenas de raíz maya, tan poca cosa como productores y consumidores de mercancías (electorales y no), pretenda platicar en persona.  ¡En persona! (¿recuerda usted que antes eso era parte de su cotidianeidad?).  Y, además, que tenga como misión principal el escucharle a usted, llenarlo de preguntas, compartir pesadillas y, claro, sueños.

  Nos preparamos para que los malos gobiernos, de uno y otro lado, nos impidan u obstaculicen la salida y la llegada, por eso algú[email protected] zapatistas ya estábamos en Europa… Ups, no debí escribir eso, bórrenlo.  Ya sabemos que el gobierno mexicano no pondrá obstáculos.  Falta ver qué dicen y hacen los demás gobiernos europeos –porque Portugal y el Estado Español no se opusieron-.

  Nos preparamos para que fracase la misión, es decir, que se convierta en un evento mediático y, por lo mismo, fugaz e intrascendente.  Por eso primordialmente aceptamos las invitaciones de quienes quieren escuchar y hablar, o sea platicar.  Porque nuestro objetivo principal no son los actos masivos –aunque no los excluimos-, sino el intercambio de historias, conocimientos, sentimientos, valoraciones, retos, fracasos y éxitos.

  Nos prepararemos para que falle el avión, por eso fabricamos paracaídas con bordados de muchos colores para que, en lugar de un “Día D” en Normandía (oh, oh, ¿quiere decir eso que el desembarco aéreo sería en Francia?… ¿eh?… ¡¿en París?!), sea un “Día Z” para la Europa de abajo, y parecerá entonces que del cielo, llueven flores como si Ixchel, diosa madre, diosa arcoíris, nos acompañara y, de su mano y con su vuelo, abrir un segundo frente para la invasión.  Y más seguro porque ahora, gracias a la Galicia de abajo, el escuadrón 421 ha logrado afianzar una cabeza de playa en las tierras de Breogán.

  En suma, siempre nos preparamos para fracasar… y para morir.  Por eso la vida, para el zapatismo, es una sorpresa que hay que celebrar todos los días, a todas horas.  Y qué más que mejor si es con bailes, música, artes.


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  Durante todos estos años hemos aprendido muchas cosas.  Acaso la más importante es darnos cuenta de lo pequeños que somos.  Y no me refiero a estatura y peso, sino al tamaño de nuestro empeño.  Los contactos con personas, grupos, colectivos, movimientos y organizaciones de diferentes partes del planeta, nos han mostrado un mundo diverso, múltiple y complejo.  Con esto se ha reforzado nuestra convicción de que toda propuesta de hegemonía y homogeneidad no sólo es imposible, es, sobre todo, criminal.

  Porque los intentos -no pocas veces ocultos detrás de nacionalismos de cartón piedra en los escaparates del mall de la política electoral-, de imposición de modos y miradas, son criminales porque pretenden el exterminio de diferencias de todo tipo.

  Lo otro es el enemigo: la diferencia de género, racial, de identidad sexual o asexual, de lengua, de color de piel, de cultura, de credo o descredo, de concepción del mundo, de físico, de estereotipo de belleza, de historia.  Contando con todos los mundos que en el mundo son, prácticamente hay tantos enemigos, actuales o potenciales, como seres humanos.

  Y podríamos decir que casi cualquier afirmación de identidad es una declaración de guerra para lo diferente.  He dicho “casi”, y a ese “casi” nos aferramos como zapatistas que somos.

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  Según nuestros modos, nuestros calendarios y en nuestra geografía, hemos llegado a la conclusión de que siempre es posible que la pesadilla empeore.  La pandemia del llamado “Coronavirus” no es el apocalipsis.  Es sólo su preludio.  Si los medios de comunicación y las redes sociales nos querían tranquilizar, antes, “informando” sobre la extinción de un glaciar, de un terremoto, de un tsunami, de una guerra en una parte lejana del planeta, del asesinato de otro indígena por paramilitares, de una nueva agresión a Palestina o al pueblo mapuche, de la brutalidad gubernamental en Colombia y Nicaragua, de imágenes de campos de migrantes que son de otro lugar, otro continente, otro mundo, y así nos convencen de que eso “pasa en otro lado”; en tan sólo unas semanas, la pandemia demostró que el mundo puede ser apenas una pequeña parroquia egoísta, necia y vulnerable.  Los distintos gobiernos nacionales son las pandillas que pretenden controlar, con violencia “legal”, una calle o un barrio, pero el “capo” que controla todo es el capital.

  En fin, que se vienen cosas peores.  Pero eso usted ya lo sabía, ¿no?  Y si no, pues ya va siendo hora de que se entere.  Porque, además de tratar de convencerle de que las penas y las desgracias siempre serán ajenas (hasta que dejan de serlo y se sientan con usted a la mesa, le perturban el sueño y le dejan sin lágrimas), le dicen que la mejor forma de enfrentar esas amenazas es individualmente.

  Que el mal se evita alejándose de él, construyendo su mundo estanco, y haciéndolo cada vez más estrecho hasta que sólo cabe el “yo, mi, me, conmigo”.  Y para eso, pues le ofrecen “enemigos” a modo, siempre con un flanco débil y al que es posible derrotar adquiriendo, oiga usted, este artículo que, mire qué casualidad, por esta única ocasión, tenemos en oferta y podrá usted adquirirlo y recibirlo en la puerta de su bunker en cuestión de horas, días… o semanas, porque la máquina ha descubierto, oh sorpresa, que la paga depende también de la circulación de las mercancías, y que, si ese proceso se detiene o aletarga, la bestia sufre… así que también es negocio su distribución y reparto.

  Pero, como zapatistas que somos, hemos estudiado y analizado.  Y queremos confrontar las conclusiones a las que hemos llegado, con científicos, artistas, filósofos y analistas críticos de todo el mundo.

  Pero no sólo, también y especialmente con quienes, en la cotidianidad de sus luchas, han padecido y advertido las desgracias por venir.  Porque, en lo que a lo social se refiere, tenemos en alta estima el análisis y la valoración de quien se juega el pellejo en el combate contra la máquina, y somos escépticos de la de quien, desde la óptica externa, opina, valora, aconseja, juzga y condena o absuelve.

  Pero, ojo, consideramos que esa mirada crítica “outsider” es necesaria y vital, porque permite ver cosas que no se miran en el fragor de la lucha y, atención, aporta conocimientos sobre la genealogía de la bestia, sus transformaciones y su funcionamiento.

  En fin, que queremos hablar y, sobre todo, escuchar a quien se ponga a modo.  Y no nos importa su color, tamaño, raza, sexo, religión, militancia política o traspié ideológico, si es que coincide en el retrato hablado de la máquina asesina.

  Porque si, cuando hablamos del criminal, alguien lo identifica con el destino fatídico, la mala suerte, “el orden natural de las cosas”, el enfado divino, la desidia o el desenfado, pues ahí no tenemos ningún interés en escuchar ni en hablar.  Para conocer esas explicaciones basta con ver telenovelas y acudir a las redes sociales en busca de confirmación.

  Es decir, creemos haber establecido quién es el criminal, su modus operandi y el crimen en sí.  Estas 3 características se sintetizan en un sistema, es decir, en una forma de relacionarse con la humanidad y con la naturaleza: el capitalismo.

  Sabemos que es un crimen en curso y que su consecución será desastrosa para el mundo entero.  Pero no es ésa la conclusión que nos interesa corroborar, no.

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  Porque resulta que, también estudiando y analizando, hemos descubierto algo que puede ser o no importante.  Depende.

  Dando por sentado que este planeta será aniquilado, al menos como hasta ahora lo percibimos, hemos estado investigando sobre las posibles opciones.

  Es decir, el barco se hunde y allá arriba dicen que no pasa nada, que es pasajero.  Sí, como cuando el buque-tanque Prestige naufragó frente a costas europeas (2002) – Galicia fue testigo y víctima primera-, y las autoridades empresariales y gubernamentales decían que apenas unos chorritos de combustible se habían derramado.  El desastre no lo pagaron ni el Mandón, ni sus capataces y mayorales.  Lo pagaron, y lo siguen pagando, los poblados que viven de la pesca en esas costas.  Ellos y sus descendientes.

  Y por “Barco” nos referimos al planeta homogeneizado y hegemonizado por un sistema: el capitalismo.  Claro, podrán decir que “ése no es nuestro barco”, pero el hundimiento en curso no es sólo de un sistema, sino del mundo entero, completo, total, hasta el rincón más apartado y aislado, y no sólo el de sus centros de Poder.

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  Entendemos que alguien piense, y actúe en consecuencia, que es posible todavía remendar, parchar, pintar un poco aquí y allá, remozar la embarcación.  Mantenerla a flote como sea, incluso vendiendo la fantasía de que son posibles megaproyectos que no sólo no aniquilen poblados enteros, también que no afecten a la naturaleza.

  Que existan personas que piensen que basta con estar muy decididos y echarle ganas al maquillaje (al menos hasta que pasen los procesos electorales).  Y que crean que la mejor respuesta a los reclamos de “Nunca mais” -que se repiten en todos los rincones del planeta-, sean promesas y dinero, programas políticos y dinero, buenas intenciones y dinero, banderas y dinero, fanatismos y dinero.  Que sean fieles creyentes de que los problemas del mundo se reducen a la falta de dinero.

  Y el dinero necesita carreteras, grandes proyectos civilizatorios, hoteles, centros comerciales, fábricas, bancos, mano de obra, consumidores,… policías y ejércitos.

  Las así llamadas “comunidades rurales” son clasificadas como “carentes de desarrollo” o “atrasadas” porque la circulación de dinero, es decir de mercancías, es inexistente o muy reducida.  No importa que, por ejemplo, su tasa de feminicidios y de violencia de género sea menor comparada con la de las urbes.  Los logros gubernamentales se miden por la cantidad de zonas destruidas y repobladas por productores y consumidores de mercancías, gracias a la reconstrucción de ese territorio.  Donde antes había una milpa, un manantial, un bosque, ahora hay hoteles, centros comerciales, fábricas, termoeléctricas,… violencia de género, persecución de la diferencia, narcotráfico, infanticidios, tráfico de personas, explotación, racismo, discriminación.  En suma: c-i-v-i-l-i-z-a-c-i-ó-n.

  Su idea es que la población campesina se convierta en empleada de esa “urbanización”.  Seguirán viviendo, trabajando y consumiendo en su localidad, pero el dueño de todo su entorno es un conglomerado industrial-comercial-financiero-militar cuya sede está en el ciberespacio y para quien ese territorio conquistado es sólo un punto en el mapa, un porcentaje de ganancias, una mercancía.  Y el resultado real será que la población originaria tendrá que migrar, porque el capital llegará con sus propios empleados “calificados”.  A la población originaria le tocará regar jardines y limpiar estacionamientos, locales y albercas donde antes había campos de cultivo, bosques, costas, lagunas, ríos y manantiales.

  Lo que se oculta es que, detrás de las expansiones (“guerras de conquista”) de los Estados -sean internas (“incorporando a más población a la modernidad”), o sean externas con distintas coartadas (como la del gobierno de Israel en su guerra contra Palestina)-, hay una lógica común: la conquista de un territorio por la mercancía, es decir por el dinero, es decir por el capital.

  Pero entendemos que esa gente, para poder llegar a ser el cajero que administre los pagos y cobros que le dan vida a la máquina, forme partidos políticos electorales, frentes -amplios o estrechos- para disputar el acceso al gobierno, alianzas y rupturas “estratégicas”, y todos los matices en los que se empeñan esfuerzos y vidas que, detrás de pequeños éxitos, esconden grandes fracasos.  Una pequeña ley por ahí, una interlocución oficial aquí, una nota periodística allá, un tuit más acá, un like acullá, y sin embargo, por poner un ejemplo de un crimen mundial en curso, los feminicidios van en aumento.  En el entretanto sube la izquierda y baja, sube la derecha y baja, sube el centro y baja.  Como cantaba la inolvidable malagueña Marisol, “la vida es una tómbola”: todos (arriba) ganan, todas (abajo) pierden.

  Pero la “civilización” es sólo una coartada endeble para una destrucción brutal.  El veneno sigue brotando (ya no del Prestige –o no sólo de ese navío-), y el sistema entero parece estar dispuesto a intoxicar hasta el último rincón del planeta, porque son más rentables la destrucción y la muerte que detener la máquina.

  Estamos seguros que usted podrá agregar más y más ejemplos.  Botones de muestra de una pesadilla irracional y, sin embargo, actuante.

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  Entonces, desde hace varias décadas nos hemos concentrado en buscar alternativas.  La construcción de balsas, cayucos, lanchas, y aún de embarcaciones más grandes  (la 6ta como improbable arca), tienen un horizonte bien definido.  En algún lugar habrá que desembarcar.

  Leímos y leemos.  Estudiamos y lo seguimos haciendo.  Analizamos antes y ahora.  Abrimos el corazón y la mirada, no a ideologías actuales o pasadas de moda, sino a las ciencias, a las artes y a nuestras historias como pueblos originarios.  Y con esos conocimientos y herramientas, nos hemos encontrado con que hay, en este sistema solar, un planeta que podría ser habitable: el tercero del sistema solar y que, hasta ahora, aparece en los libros escolares y científicos con el nombre de “La Tierra”.  Para más referencia, está entre Venus y Marte.  Es decir, según ciertas culturas, está entre el amor y la guerra.

  El problema es que ese planeta es ya un montón de escombros, pesadillas reales, y horrores tangibles.  Es poco lo que queda en pie.  Incluso la tramoya que oculta la catástrofe se agrieta.  Entonces, pues, ¿cómo les diré?, el asunto no es conquistar ese mundo y disfrutar de lo placeres de quien vence.  Es más complicado y requiere, ése sí, un esfuerzo mundial: hay que hacerlo de nuevo.

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  Ahora bien, según las grandes producciones fílmicas de Hollywood, la salida frente a la catástrofe mundial (siempre algo externo –alienígenas, meteoros, pandemias inexplicables, zombis parecidos a candidatos a algún puesto público-), es producto de una unión de todos los gobiernos del mundo (encabezados por los gringos)… o, peor, del gobierno estadunidense sintetizado en un individuo, o individua (porque la máquina ya aprendió que la farsa debe ser incluyente), que puede tener las características raciales y de género políticamente correctas, pero lleva en su pecho la marca de la Hidra.

  Pero, lejos de esas ficciones, la realidad nos muestra que todo es negocio: el sistema produce la destrucción y te vende los boletos para que huyas de ella… al espacio.  Y de seguro, en las oficinas de las grandes corporaciones, hay brillantes proyectos de colonización interestelar…  con la propiedad privada de los medios de producción incluida.  Es decir, el sistema se traslada, íntegro, a otro planeta.  El “all included” se refiere a quienes trabajan, a quienes viven sobre de quienes trabajan y a su relación de explotación.

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  Pero a veces no sólo miran al espacio.  El capitalismo “verde” pugna por zonas “protegidas” en el planeta.  Burbujas ecológicas donde pueda resguardarse la bestia mientras el planeta se cura de los mordiscos (lo cual tomaría apenas unos cuantos millones de años).

  Cuando la máquina habla de “un nuevo mundo” o “de humanizar el planeta”, está pensando en territorios a conquistar, despoblar y destruir, para luego repoblar y reconstruir con la misma lógica que ahora tiene al mundo entero frente al abismo, siempre dispuesto a dar el paso adelante que el progreso demanda.

  Usted podrá pensar que no es posible que alguien sea tan imbécil como para destruir la casa donde vive.  “La rana no bebe toda el agua del charco que habita”, dicen que dice un proverbio del pueblo originario Sioux.  Pero si usted pretende aplicar una lógica racional al funcionamiento de la máquina, no entenderá (bueno, tampoco la máquina).  De nada sirven valoraciones morales y éticas.  La lógica de la bestia es la ganancia.  Claro, ahora usted podrá preguntarse cómo es posible que una máquina irracional, inmoral y estúpida rija los destinos de todo un planeta.  Ah, (suspiro), eso está en su genealogía, en su esencia misma.

  Pero, dejando de lado el imposible ejercicio de dotar de racionalidad a lo irracional, llegará usted a la conclusión de que es preciso destruir ese engendro que no, no es diabólico.  Desgraciadamente es humano.

  Y, claro, usted estudia, lee, confronta, analiza, y descubre que hay grandes propuestas para salir adelante.  Desde las que proponen afeites y maquillajes, hasta las que recomiendan clases de moral y lógica para la bestia, pasando por nuevos o viejos sistemas.

  Sí, le entendemos, la vida es una mierda y siempre es posible refugiarse en ese cinismo tan sobrevalorado en las redes sociales.  El finado SupMarcos decía: “lo malo no es que la vida sea una mierda, sino que te obligan a comerla y todavía esperan que lo agradezcas”.

  Pero supongamos que no, que usted sabe que, en efecto, la vida apesta, pero su reacción no es la de replegarse en sí mismo (o en su “mundo”, eso depende del número de sus “seguidores” en las redes sociales habidas y por haber).  Y entonces usted decide abrazar, con fe, esperanza y caridad, alguna de las opciones que se le presentan.  Y elige la mejor, la más grande, la de más éxito, la más famosa, la que va ganando… o la que le queda cerca.

  Grandes proyectos de nuevos y viejos sistemas políticos.  Retrasos imposibles del reloj de la historia.  Nacionalismos patrioteros.  Futuros compartidos a fuerza de que tal opción tome el Poder y se mantenga en él hasta que todo se solucione.  ¿Su grifo gotea?, vote por tal.  ¿Mucho ruido en el vecindario?, vote por cual.  ¿Subió el costo de transporte, alimentos, medicinas, energía, escuelas, ropa, diversión, cultura?, ¿Le teme a la migración?, ¿Le incomodan las personas de piel oscura, las creencias distintas, las lenguas incomprensibles, las diferentes estaturas y complexiones?, vote por…

  Incluso los hay quienes no difieren del objetivo, sino del método.  Y luego repiten arriba lo que criticaron abajo.  Con malabares asquerosos y argumentando estrategias geopolíticas, se apoya a quien se reitera en el crimen y la estupidez.  Se demanda que los pueblos aguanten opresiones en beneficio de la “correlación de fuerzas internacional y el ascenso de la izquierda en la zona”.  Pero Nicaragua no es Ortega-Murillo y no tardará la bestia en entenderlo.

  En todas esas grandes ofertas de solución en el supermercado mortal del sistema, muchas veces no se dice que se tratan de la imposición brutal de una hegemonía, y un decreto de persecución y muerte a lo que no es homogéneo al ganador.

  Los gobiernos gobiernan para sus seguidores, nunca para quienes no lo son.  Las estrellas de las redes sociales alimentan a sus huestes, aún a costa de sacrificar la inteligencia y la vergüenza.  Y la “corrección política” traga sapos, que habrán luego de devorar a quien aconseja resignación “para no beneficiar al enemigo principal”.

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  ¿Es el zapatismo una gran respuesta, una más, a los problemas del mundo?

  No.  El zapatismo es un montón de preguntas.  Y la más pequeña puede ser la más inquietante: ¿Y tú qué?

  Frente a la catástrofe capitalista, ¿el zapatismo propone un viejo-nuevo sistema social idílico, y con él repetir las imposiciones de hegemonías y homogeneidades ahora “buenas”?

  No.  Nuestro pensamiento es pequeño como nosotros: son los esfuerzos de cada quien, en su geografía, según su calendario y modo, que permitirán, tal vez, liquidar al criminal, y, simultáneamente, rehacer todo.  Y todo es todo.

  Cada quien, según su calendario, su geografía, su modo, habrá de construir su camino.  Y, al igual que nosotros, los pueblos zapatistas, irá tropezando y levantándose, y lo que construya tendrá el nombre que le dé la gana tener.  Y sólo será diferente y mejor que lo que hemos padecido antes, y lo que padecemos actualmente, si reconoce lo otro y lo respeta, si renuncia a imponer su pensamiento sobre lo diferente, y si al fin se da cuenta de que muchos son los mundos y que su riqueza nace y brilla en su diferencia.

  ¿Es posible?  No lo sabemos.  Pero sí sabemos que, para averiguarlo, hay que luchar por la Vida.

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  Entonces, ¿a qué vamos en esta Travesía por la Vida si no aspiramos a dictar caminos, rutas, destinos?  ¿A qué, si no buscamos adherentes, votos, likes?  ¿A qué, si no vamos a juzgar y a condenar o absolver?  ¿A qué, si no llamamos al fanatismo por un nuevo-viejo credo? ¿A qué, si no buscamos pasar a la Historia y ocupar un nicho en el panteón enmohecido del espectro político?

  Bueno, para serles sinceros como zapatistas que somos: no sólo vamos confrontar nuestros análisis y conclusiones con lo otro que lucha y piensa críticamente.

  Vamos a agradecer a lo otro su existencia.  A agradecer las enseñanzas que su rebeldía y su resistencia nos han regalado.  A entregar la flor prometida.  A abrazar lo otro y decirle al oído que no está sola, soloa, solo.  A susurrarle que valen la pena la resistencia, la lucha, el dolor por quienes ya no están, la rabia de que esté impune el criminal, el sueño de un mundo no perfecto, pero sí mejor: un mundo sin miedo.

  Y también, y sobre todo, vamos a buscar complicidades… por la vida.

SupGaleano.
Junio del 2021, Planeta Tierra.

Publicado enInternacional
Los integrantes del Escuadrón 421 fueron recibidos en una playa del puerto de Galicia por numerosos colectivos españoles, así como por representantes de Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán. El encuentro fue festivo, con música y clamores de: "¡Zapata vive, la lucha sigue!" La llegada de la nave La Montaña a las costas gallegas ocurrió el 20 de junio, pero una serie de trámites aplazó que los viajeros tocaran tierra. El objetivo de la gira es visitar numerosos países de Europa. Foto Afp. Armando G. Tejeda, Corresponsal

Madrid. A las 6:10 de la tarde –hora europea–, el Escuadrón 421, integrado por la delegación zapatista que surcó los mares para viajar desde México a este continente, pisó tierra firme en Vigo, uno de los principales puertos de Galicia, donde fueron recibidos con música tradicional festiva, sobre todo gaitas, flautas y panderos, que se mezclaba con los aplausos y gritos de júbilo, en los que se escuchaba "¡Zapata vive, la lucha sigue!"

La misión del EZLN llegó en realidad a las costas gallegas el pasado domingo, alrededor de las 4 de la tarde, pero no pudo desembarcar por varias cuestiones de organización y también burocráticas, entre ellas, la realización de una serie de pruebas para corroborar que entre sus miembros no hay ningún enfermo de Covid-19, y después de que la Guardia Civil española, responsable de vigilar las fronteras marítimas, comprobó que todos los documentos estaban en regla.

A su desembarco en la Playa de Carril fueron recibidos por decenas de simpatizantes de la causa zapatista del Estado español, sobre todo de las organizaciones zapatistas de todo el mundo, aunque las delegaciones más numerosas eran las gallegas, vascas y madrileñas, que viajaron hasta el puerto de Vigo para darles ánimo y fuerza en esta gira que empezaron hace casi dos meses.

También había otras muchas personas que viajaron desde Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán para recibirlos en Galicia, donde permanecerán una semana para terminar de tocar tierra después del largo viaje y preparar los actos y las agendas para los próximos meses.

El objetivo de la gira es visitar hasta 30 países de Europa, en la que participan los que hicieron la travesía en barco de vela, entre ellos cuatro mujeres (Lupita, Carolina, Ximena y Yuli), dos hombres (Bernal y Darío) y una persona no binaria (Marijose), que denominan "otroa". A lo largo de las próximas semanas se sumarán otros representantes zapatistas que viajarán en avión desde México.

Después de desembarcar y pisar tierra firme, fueron llevados – siempre rodeados por decenas de simpatizantes que aplaudían y les animaban en todo momento– a una especie de escenario en el que había tres canoas de madera pintadas a mano y que atravesaron el Atlántico, en el que realizaron su primer acto público. Con gritos constantes y enérgicos de "¡EZLN!" y "¡Zapata vive!", los viajeros tomaron por primera vez la palabra en un acto simbólico para rebautizar la comunidad autónoma a la que llegan como "Tierra insumisa".

Lo primero fue que, uno a uno, fueron dando la bienvenida a la delegación proveniente del sureste mexicano. Así lo hicieron los representantes de las redes zapatistas de Alemania, Grecia, Galicia, el País Vasco, Madrid y otros colectivos, como los que defienden y luchan por la erradicación de los desaparecidos en México, los militantes de las organizaciones LGTB o las agrupaciones de lucha "transfeminista", y los defensores de la ecología y el medio ambiente.

Después se realizó la ceremonia en el templete, en el que había un gran letrero que decía "Xira por la vida (gira por la vida, en gallego)" y una bandera del EZLN. En el escenario, con las tres canoas y permanentemente música de gaitas y aplausos, después tomó la palabra el capitán de la embarcación, un ciudadano alemán que celebró la llegada con bien de la delegación e instó a la sociedad europea a "despertar" y "escuchar la voz" de la delegación.

"En nombre de todas las mujeres, niños y otroas zapatistas, declaró que esta tierra a partir de ahora se llamará Tierra insumisa, tierra que no resigna. Y así será reconocida por propios y extraños mientras haya alguien aquí que no se rinda, se venza o claudique", señaló una de las integrantes de la delegación zapatista. Después fueron tomando la palabra uno a uno, para dar las gracias en sus respectivas lenguas”, dijo Marijose, del Escuadrón 421, quien celebró poder compartir sus experiencias rebeldes para decir al mundo capitalista que "otro mundo es posible" y "nunca más un mundo sin nosotros".


 Llegamos

20 de junio del 2021.

  Serían las 06:59 –hora de México- del día 20 de junio del 2021, cuando, desde La Montaña y por entre un horizonte brumoso, se avistó tierra de la península ibérica.  Serían las 09:14:45 cuando el navío fondeó en la bahía de Baiona o Bayona, Galicia, Estado Español, Europa.  De ahí queda cerca, “a tiro de piedra”, la geografía llamada Portugal, y un poco al Noreste se avista Vigo.  [email protected] bien de salud.  Por cuestiones de papeleo y etcétera, La Montaña y el Escuadrón 421 permanecerán aquí hasta, tentativamente, el día martes 22 a las 1700 –fecha y hora de Vigo-, en que se hará el desembarco.  La Guardia Civil del Estado Español abordó la nave, tomó los datos de la tripulación y pasajeros, revisó los pasaportes y realizó el chequeo de rutina.  Sin novedad.  Condiciones climatológicas: nublado, lluvias ligeras pero frecuentes, 15 grados centígrados.

   Al poco tiempo se acercaron varios veleros con compas de la Europa insumisa, para dar la bienvenida… o para comprobar si eran ciertos los rumores que corren por los barrios, campos y montañas del mundo: “los zapatistas han invadido Europa”.

  En tierra, al pie de lo que parece un faro, otro grupo gritaba algo como “¡Nos rendimos!”… Nah, es broma.  Gritan que Zapata Vive, que [email protected], que… no se entiende bien.  Portan pancartas y dibujos.  Hasta donde se alcanza a ver, no hay señales obscenas –lo que puede indicar que no nos han repudiado… todavía-.  Algún desubicado porta un cartel que reza: “Comedor La Palomita Insurrecta. Caldo Gallego, Empanadas Ídem y Xoubas.  Descuentos especiales a [email protected], escarabajos y gato-perros”.  En otro cartel se lee “¡Sáquenme de aquí!”.  Las personas más prudentes usan las pancartas como paraguas.

  El cielo europeo llora conmovido.  Sus lágrimas se confunden con las que humedecen las mejillas –curtidas a sol, mar, angustias y adrenalina-, del intrépido Escuadrón 421.  En sus pasos, en sus miradas, en sus latidos, los pueblos mayas -así dirá la leyenda-, cruzaron el Atlántico en 50 días con sus noches, en su larga y accidentada travesía por la vida.

  Afuera hace frío, pero dentro, en la geografía del corazón, algo como un sentimiento entibia el alma.  En las montañas del sureste mexicano el sol sonríe y, del equipo de sonido, salen alegres las primeras notas de una cumbia.

  Claro, falta el desembarco, el traslado de la delegación aérea, la organización de la agenda, los encuentros,… y la fiesta de la palabra.

  Es decir, falta todo.

SupGaleano.
Junio del 2021.

Fuente: Enlace zapatista

 


 

Desembarcan zapatistas en Vigo y renombran Europa como “Tierra insumisa”

 

Redacción Desinformémonos

 

Ciudad de México | Desinformémonos. En un hecho histórico, desembarcó hoy en Europa la delegación conformada por siete zapatistas, después de navegar durante 50 días. El Escuadrón 421, integrado por Marijose, Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal y Darío, fue recibido en medio de un ambiente festivo en Playa de Carril, en Vigo, Galicia por decenas de activistas.

“A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y otroas zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que llaman ahora Europa, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”.  Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique” declaró Marijose, mujer trans tojolabal de 39 años, quien fue la primera zapatista en desembarcar.

 

Entre distintas expresiones culturales como música tradicional gallega y danza; mientras la bandera zapatista ondeaba en la playa viguense, arribó entre aplausos y consignas la comitiva. Con mensajes coloridos en mantas donde se leía: “Con los corazones y brazos abiertos y los puños levantados les damos la bienvenida, ¡viva el EZLN!”, y “Europa despierta de tu sueño”, y entre gritos de “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, abrazaron la llegada de las zapatistas.

 

 

Activistas de diversos países, que luchan por la defensa del territorio y contra la opresión de los pueblos, por la soberanía alimentaria y en defensa de sus tradiciones, dieron un saludo al Escuadrón 421 en la playa de Carril. “Bienvenidas a despertarnos por una sociedad equitativa, solidaria y digna, por un mundo sin fronteras”, expresaron.

 

 

Las zapatistas dieron un mensaje durante el acto de bienvenida que se realizó en un parque junto a la playa. Yuli, mujer tojolabal integrante del Escuadrón, dijo estar muy contenta y feliz de que su pueblo la nombrara para ir al viaje, “atrás vienen y llegarán muchos más”, compartió. Por su parte, Carolina dio un mensaje en tsotsil; Bernal, en tojolabal; Felipe en tseltal, y saludaron a las activistas. Marijose agradeció a los pueblos zapatistas por enviarlas a hacer ese trabajo, y a ellas porque las “recibieran para compartir nuestra rabia, nuestros dolores, nuestros modos, nuestras geografías, nuestras formas de lucha y también compartir modos de resistencia y rebeldía. Estamos aquí para demostrarle al sistema capitalista que otro mundo es posible. Nunca más un mundo sin nosotras, sin nosotros, sin nosotroas”. 

 

 

Decenas de activistas provenientes de Alemania, Francia, Suecia, Italia, Portugal, Grecia, Marruecos, Brasil, Suecia, Colombia, República Checa, Irán, Cataluña, País Vasco, Suiza y de distintas ciudades de España, se movilizaron para recibir a las zapatistas en las costas gallegas. Organizados en comisiones de salud, comunicación, seguridad, apoyo legal, entre otras, coordinaron el arribo y festejaron la llegada con emoción.

La Asamblea Galega Xira Por La Vida agradeció a los pueblos zapatistas por la iniciativa y el esfuerzo de organizar este encuentro interoceánico entre quienes resisten en defensa de la vida, de la tierra y de la humanidad. Reconoció también la generosidad de la tripulación de La Montaña. “Estamos felices de compartir con ustedes nuestras realidades, nuestros dolores, nuestras esperanzas. Nos gustaría aprender caminando, fortalecer puentes y tejer sueños en esta tierra insumisa”, dijeron integrantes de la asamblea.

“Una vez más las zapatistas nos demuestran que para vencer al sistema capitalista hay que soñar a lo grande, como soñar una montaña cruzando el mar. Reconociendo nuestras diferencias y también las luchas que nos unen. En esta gira por la vida, nos invitan a crear lazos de solidaridad rebelde, los haremos crecer”, señalaron.

La caravana zapatista realizará un recorrido por más de 30 países donde se encontrará con movimientos sociales que luchan por la defensa de su territorio, que se organizan contra el despojo y la violencia, que defienden el derecho a la salud, la vivienda, la educación, entre otros. La embarcación “La Montaña” zarpó el 2 de mayo desde Isla Mujeres, Quintana Roo, y realizó un recorrido inverso al que hicieron los colonizadores hace más de 500 años.

 

 

Cientos de colectivos se sumaron a esta Travesía por la vida después de que el EZLN publicara en octubre del 2020 su intención de recorrer los cinco continentes e iniciar por Europa. Esperan recibir a las zapatistas en sus geografías, desde Vigo y Lisboa hasta San Petersburgo y Atentas, para compartir con ellas la cotidianidad, ilusiones y cariño, para conocer sobre sus luchas y preguntarse cómo vivir en sus comunidades, así como devolver la hospitalidad y los cuidados que les han dado las zapatistas en sus visitas a Chiapas.

“Nos une el que hacemos nuestros los dolores de la tierra: la violencia contra las mujeres; la persecución y desprecio a los diferentes en su identidad afectiva, emocional, sexual; el aniquilamiento de la niñez; el genocidio contra los originarios; el racismo; el militarismo; la explotación; el despojo; la destrucción de la naturaleza, el entendimiento de que es un sistema el responsable de estos dolores. El verdugo es un sistema explotador, patriarcal, piramidal, racista, ladrón y criminal: el capitalismo”, compartió el EZLN en la Declaración por la vida, publicada el 1 de enero del 2021 y firmada por cientos de colectivos y personas de distintos países del mundo.

 

 

Mira la transmisión del desembarco aquí.

 

Con información de la comisión de comunicación de la Gira por la vida y medios libres de Vigo.

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Escuelas en tiempos alterados Tecnologías, pedagogías y desigualdades

La pandemia de covid-19 obligó a cerrar los edificios escolares y hubo que ensayar otras formas educativas. Si en muchos países del Norte esto supuso un traslado casi inmediato a las plataformas digitales, en América Latina ese tránsito fue minoritario, y se abrieron alternativas que abarcaron desde una eventual desescolarización de ciertos grupos hasta el uso intensivo de redes sociales. A partir de los casos de México y Argentina, es posible reflexionar sobre la experiencia de la pandemia en los sistemas educativos y sobre las desigualdades que los atraviesan.

A poco de comenzar la pandemia, en marzo de 2020, un artículo publicado en una prestigiosa revista estadounidense señaló que la crisis epidemiológica era la oportunidad para realizar un gran experimento masivo de enseñanza en línea1. Para su autor, un reconocido historiador de la educación, el cierre de las escuelas en buena parte del mundo aparecía como una posibilidad excepcional para testear algunas hipótesis sobre las ventajas de la educación virtual y compararla con los logros de la educación presencial. 

Más de un año después de aquella proyección, la idea del experimento controlado se ve no solo como una arrogancia insostenible tras la lección de humildad que dio el año 2020, sino también como un sinsentido conceptual y político. El problema, más que el pronóstico fallido, son las deficiencias de un modo de pensar –y de tratar de gobernar– la educación como si fuera el efecto de variables aisladas y controlables, y la tecnología educativa como si se limitara a la interacción entre humanos y máquinas, que se puede trasladar de un espacio a otro sin afectaciones. Al contrario, si hay algo que se aprendió en estos tiempos de pandemia es que la educación es un fenómeno complejo y heterogéneo, en el que es fundamental la organización material de tiempos, espacios, cuerpos y saberes. Quedó claro, quizás como nunca antes, que en los procesos educativos importan las políticas e infraestructuras públicas, las interacciones interpersonales, los tiempos, los artefactos de distinto tipo, las geografías, los apoyos afectivos y las pedagogías que se ponen en juego. Se vio también con toda crudeza que la disponibilidad tecnológica no estaba garantizada para todos ni siquiera en los países de alto poder adquisitivo, y que en buena parte del mundo la «educación virtual» se tradujo en «educación remota», con combinaciones imprevistas de plataformas como WhatsApp o Facebook con soportes mucho más antiguos, como la televisión educativa, los libros de texto y los cuadernillos impresos. 

Por otra parte, también se hizo evidente que las historias y los imaginarios siguen pesando en lo que se hace y se espera de las escuelas. Volviendo a la idea del gran experimento, quizás resulte una paradoja que uno de los efectos de la crisis del covid-19 sea un fortalecimiento de la escuela presencial, una forma institucional que estaba bajo asedio desde hace tiempo y que sin embargo hoy surge como un espacio-tiempo revalorizado por jóvenes y adultos. Al comienzo de la pandemia, muchas chicas y chicos festejaron la clausura de edificios escolares como una vacación anticipada; pocos habrían sospechado que unos meses después extrañarían a sus docentes y estarían pidiendo volver a las aulas. Todavía más imprevistos son los nuevos sentidos con los que aparece investida la presencialidad a comienzos de 2021, convertida en bandera de peleas electorales y sostenida por aliados insospechados como el Banco Mundial, otrora acérrimo crítico de las escuelas «tradicionales» y defensor de la digitalización del sistema educativo2

¿Cómo pensar estos escenarios tan complejos y tan distintos de los que se podían imaginar hasta hace pocos años? ¿Y qué revelan estas nuevas situaciones sobre las escuelas, sobre lo que fueron, pero también sobre lo que pueden ser? En este artículo quiero proponer algunas reflexiones sobre la experiencia de la pandemia en los sistemas educativos de Argentina y México, centrándome sobre todo en las relaciones entre desigualdades, tecnologías y pedagogías. Esas relaciones no son en modo alguno nuevas: las escuelas siempre fueron entornos sociotécnicos que conjuntan de maneras particulares artefactos y tecnologías, ya sean los pizarrones, cuadernos, lápices, edificios o dispositivos digitales, con las acciones humanas. Por ejemplo, el edificio escolar «moderno», organizado en aulas con ventanas y pizarrones, permitió ciertas formas de trabajo colectivo, estructuración de la atención y circulación de la palabra que eran difíciles en las escuelas del siglo xviii, que tenían espacios y equipamiento menos diferenciados. Pensada en esa clave histórica, la pandemia implicó un cambio abrupto en este entorno sociotécnico al mudar la escuela a los hogares y a las pantallas, aunque esto último no haya sido del todo efectivo. En esa súbita reacomodación de la escuela a las salas, los cuartos y hasta los baños de docentes y estudiantes, atravesados por las desigualdades persistentes en la región, se abrió espacio a otras experiencias que habría que empezar a pensar y a nombrar. Puede decirse, entonces, que si hubo, si hay, algún experimento educativo en la pandemia, no parece haber sido el de la virtualidad, sino el de la reacomodación del trabajo escolar a otros territorios, mucho más heterogéneos que el binarismo de acceso o exclusión de los promotores de la educación virtual, y que presentan desafíos mucho más complejos a las políticas públicas.

Las desiguales infraestructuras tecnológicas

Como ya se señaló, al principio de la pandemia hubo una ola de confianza en que la digitalización permitiría sostener una continuidad pedagógica en los hogares de manera accesible y eficaz. Después de más de una década de inversión en programas de equipamiento tecnológico universal en la región, parecía razonable esperar una buena respuesta de los países latinoamericanos a la nueva situación. Sin embargo, aunque en muchos países de altos ingresos el cierre de edificios escolares supuso un traslado casi inmediato a las plataformas digitales, con la consiguiente privatización y comercialización de los datos de las interacciones educativas3, en América Latina ese tránsito fue minoritario, y se abrieron alternativas que abarcaron desde una eventual desescolarización de ciertos grupos hasta el uso intensivo de WhatsApp y otras redes sociales. Conscientes del alcance parcial de la digitalización, buena parte de los gobiernos latinoamericanos optaron por estrategias múltiples, que incluyeron soportes como plataformas digitales, programación televisiva y materiales impresos.

Pese a esta pluralidad de estrategias, en el curso de 2020 se hizo evidente que la infraestructura tecnológica era insuficiente, desigual y en muchos casos obsoleta, incluso en el caso de las televisiones analógicas que no podían recibir señales digitalizadas, y que eso afectaba los planes de continuidad pedagógica. Se volvieron relevantes la conectividad y el tipo de artefacto tecnológico disponible, cuyos usos y posibilidades para el trabajo escolar son muy dispares. Fue claro que la desigualdad digital no era ni es una brecha divisoria clara y definida, que coloca a algunos del lado del acceso pleno y a otros en la exclusión completa, sino un proceso sinuoso y multidimensional con una topografía muy densa4.

Varios de los estudios disponibles sobre los sistemas educativos en la pandemia permiten definir algunos contornos de esa topografía de las desiguales infraestructuras tecnológicas en la región. En el caso de México, es muy reveladora la encuesta que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi) entre noviembre y diciembre de 2020, que indagó sobre la disponibilidad de tecnologías en los hogares de la población en edad escolar. Los datos para el ciclo escolar 2020-2021 muestran una diversidad de aparatos tecnológicos en uso, con un predominio notorio de los celulares inteligentes en la educación primaria y secundaria, y un peso creciente de las computadoras (de escritorio o portátiles) conforme avanza el nivel educativo. Solo 6,7% de los estudiantes de primaria usan la televisión digital como medio predominante, lo que también señala la limitación de la principal estrategia para la continuidad pedagógica del gobierno mexicano, el programa «Aprende en casa», que se emite por televisión. 

Otro dato llamativo que ofrece esta encuesta es la propiedad y uso exclusivo de estos aparatos: 74,6% de quienes asisten a la escuela primaria comparten el artefacto con otros miembros de la familia, algo esperable por la edad de los escolares, pero esta situación solo se revierte en el nivel superior, en el que 67,7% de estudiantes dice tener uso exclusivo del artefacto. Entre los estudiantes que decidieron no reinscribirse en la escuela debido a los efectos de la pandemia (un total de 2,3 millones para todos los niveles), el grupo más importante incluye a los jóvenes de entre 13 y 18 años, que trabajan mayoritariamente a través de un teléfono celular, con un porcentaje de acceso a computadoras de escritorio o portátiles que va de 25,5% para los secundarios a 44% en los de media superior5. Es indudable que las posibilidades de conexión y de trabajo escolar a distancia se ven seriamente condicionadas por la desigualdad de acceso y de uso de los artefactos, y por la gran dependencia de los celulares, que tienen menos posibilidades para la producción y el manejo autónomo de textos que las computadoras. La encuesta no indaga sobre la disponibilidad de datos, pero a partir de investigaciones cualitativas es posible ver que esta es otra limitante fundamental para la inclusión en las distintas formas de continuidad pedagógica. Un caso particularmente complejo, en México, son las escuelas rurales, con distinto grado de aislamiento geográfico y exclusión social. En una investigación en curso sobre las experiencias educativas durante la pandemia6, se entrevistó a un director de una escuela secundaria rural que describe de este modo la infraestructura tecnológica de la población de su escuela:

La señal de tv es básicamente nula [en el pueblo], solamente se puede acceder con tv satelital, pero solamente cuatro o cinco casas la tienen. Internet es solamente por pago de fichas, que vende un particular. (…) Las fichas cuestan 20 pesos [un dólar estadounidense] la hora. (…)7 Me hubiera gustado que el internet hubiera llegado, que hubieran puesto antenas más grandes. Aquellas personas que tienen internet satelital y cobran fichas podrían dejar dos horas abiertas para los estudiantes, pero no lo hubo.8

A partir de esta situación, en la que hay tantos «solamente» que dificultan la conexión, los docentes de esta escuela han buscado distintos modos de encontrarse con sus estudiantes. Algunos viajan al pueblo cada dos o tres semanas, llevando y trayendo impresos, pero quizás también virus, lo que genera otras tensiones entre los actores escolares y la comunidad; otros establecen horarios de llamada por WhatsApp con algún estudiante que sí tiene señal, pero con moderación, dado el alto costo que esto supone para la familia. Una madre entrevistada en esta escuela pide que el gobierno «mande fichas» para que su hija pueda tomar clases. Lo que se evidencia en este y otros casos es una gran precariedad de la conectividad y las plataformas, y un traslado de los costos y riesgos de la conexión a los maestros y las familias, lo que empeora una situación ya muy difícil.

La desigualdad de conexiones es también evidente en el entorno urbano. Maestros entrevistados en Ciudad de México y Toluca señalan que usan «100% WhatsApp», pero también echan mano de plataformas como Facebook, GoogleMeet, GoogleClassroom, Zoom en su versión gratuita, Padlet, Edmodo y Kahoot. Esta diversidad de plataformas lleva a que los docentes tengan que convertirse en el agente que realiza la interoperabilidad entre los distintos soportes en los que van, casi literalmente, al encuentro de sus alumnos. Por ejemplo, un maestro de una escuela secundaria rural de Guerrero relata que recibe en su WhatsApp entre 50 y 80 fotos con tareas de sus 15 alumnos cada semana, que tiene que descargar en su computadora, organizar, corregir y devolver a la semana siguiente, y enviar a la dirección de la escuela como «evidencias» del trabajo realizado. Esta acción de interoperabilidad entre plataformas y soportes también se ve en los resultados de una encuesta a personal directivo de escuelas realizada por el Ministerio de Educación de Argentina, que muestran que más de la mitad de estas escuelas utilizaron en promedio cinco plataformas distintas para encontrar a sus alumnos, que acceden a veces a alguna red social y otras a tres o a ninguna, en cuyo caso los docentes van en auto, bicicleta o transporte público a intercambiar impresos9. En estos y otros casos, son los docentes quienes tienen que asumir la tarea de recuperar y reorganizar todos esos registros para poder darles sistematicidad y seguimiento, y esa tarea desborda el horario escolar para convertirse en un tiempo 24/7, de un funcionamiento continuo que no reconoce pausas ni límites10.

Por otro lado, en el mismo estudio realizado en Argentina puede verse que esta heterogeneidad condiciona las interacciones pedagógicas. Una mayoría de los docentes argentinos encuestados manifiesta que la principal vía de comunicación con sus estudiantes es WhatsApp (89% en primaria y 75% en secundaria, junto con el correo electrónico). En tanto, 27% de los docentes de escuelas primarias y 38% de escuelas secundarias dice sostener encuentros sincrónicos con sus alumnos a través de Zoom o Meet. ¿Cuáles son las posibilidades pedagógicas de estas plataformas? Mientras que WhatsApp permite un contacto cotidiano, el envío de mensajes de audio y texto e imágenes, las más de las veces fotos de tareas impresas o de libros de ejercicios, no es propicio para desarrollar secuencias pedagógicas ni para organizar intercambios en los grupos; antes bien, promueve una conversación desordenada, multimodal, libre, sin claro inicio ni cierre. En cambio, plataformas de encuentro sincrónico como Zoom y GoogleMeet permiten ordenar las interacciones, organizar grupos pequeños y compartir contenidos en la misma pantalla, lo que dirige la atención hacia un mismo texto, pero requieren banda ancha y pantallas más grandes que la del celular. Por otro lado, plataformas como Zoom son más invasivas del espacio personal, más demandantes en términos de performance individual y mucho más datificadas que otras plataformas11.

En el estudio realizado en Argentina, puede verse que estos distintos usos se distribuyen de manera desigual entre escuelas públicas y privadas, y entre escuelas rurales y urbanas. Para el caso de los encuentros sincrónicos, los docentes de escuelas secundarias privadas los sostienen en 70% de los casos, contra 34% de quienes trabajan en públicas, porcentaje que desciende a 31% en zonas rurales. En las escuelas primarias, la distancia es aún mayor: mientras que 72% de los docentes de escuelas primarias privadas proponen encuentros por Zoom, Meet o similar, solo 20% de los de las públicas y 10% de los de las rurales lo organizan con sus estudiantes. WhatsApp u otras redes de mensajería instantánea son usadas por 78% de los docentes de escuelas secundarias públicas y 96% de docentes de escuelas rurales, mientras que solo 43% de los docentes de escuelas secundarias privadas lo usa de manera frecuente.

Este panorama no solo pone en evidencia la desigualdad existente, sino que también permite avizorar algunas tendencias futuras. El acceso a datos y a encuentros sincrónicos queda en general delimitado a un sector social privilegiado y geográficamente integrado a las conexiones digitales, si es que no median políticas públicas de distribución de datos –que ya se empiezan a reclamar–. Sin embargo, cabría señalar una paradoja: los usuarios invisibles, como llama Jenna Burrell a quienes no están plenamente conectados, corren con ventaja en términos de su menor integración a las formas de «gobierno por los datos» y al capitalismo de vigilancia12. En este como en otros casos, la inclusión no es el lado positivo de una oposición binaria, sino una inscripción en un entramado complejo de poderes. 

Otro aspecto que puede señalarse en relación con las formas que toma la desigualdad es que el acceso a un dispositivo digital no es suficiente, como lo supusieron algunas políticas de equipamiento, sino que hay que tener en cuenta las condiciones de uso (exclusivas o compartidas) y sus posibilidades o affordances, por ejemplo para la producción y el manejo de textos escritos o audiovisuales. Esta imbricación entre tecnologías y pedagogías ha implicado que, en los casos de los sectores más excluidos en términos socioeconómicos, la «educación remota» supuso acceder a un grado variable de contenidos presentados como actividades que suelen mandarse por WhatsApp o por medio de impresos; han sido escasas las posibilidades de encuentros sincrónicos y de seguimiento de las producciones en conversaciones grupales sostenidas en el tiempo. Ante esta situación, no llama la atención que haya añoranza por la educación presencial. La ausencia del espacio físico muestra que, aun con todas sus deficiencias y dificultades, las aulas organizaban un encuentro pedagógico en condiciones más igualitarias que las que permite una infraestructura tecnológica tremendamente desigual, que desborda el tiempo y espacio de trabajo en un continuo permanente y que descarga en las familias y los docentes los costos de conectarse y operar en esa topografía tan heterogénea.

Las pedagogías pandémicas13: los márgenes de autonomía

Como fue señalado inicialmente, el cierre de los edificios escolares obligó a ensayar otras formas educativas, a expandir los repertorios de prácticas y a inventar, porque no había experiencias previas en que apoyarse. Se trató de probar qué era eso de una escuela sin muros, y con tiempos que no se miden en las horas que se pasan sentados. Se experimentaron distintas formas de promover y aprovechar la autonomía, y se discutió qué efectos y alcances podía tener la digitalización, con toda la heterogeneidad que se mencionó en la sección anterior. Una docente de Ciudad de México trabajó con un programa de promoción de la lectura argentino que encontró en redes; un docente de Guerrero utilizó un programa de Michoacán. En este caso, la infraestructura tecnológica habilitó otras conexiones y permitió ampliar márgenes de acción, aliados y estrategias pedagógicas. 

Quizás uno de los esfuerzos más interesantes fue indagar qué pasaba si la escuela, por las condiciones especiales de la pandemia, no evaluaba, sino que promovía de forma automática, apostando a diseñar estrategias compensatorias a futuro para lo que empiezan a llamarse «pérdidas de aprendizaje en la pandemia», en una vuelta que quizás clausure la posibilidad de ver qué se aprendió, qué otros saberes y prácticas entraron en escena ante la retirada del paradigma evaluador de la escuela. Ante la demanda de no calificar, debido a la situación extraordinaria, muchos docentes desarrollaron otras formas de anotación de los logros, una comunicación más fluida en correos electrónicos o en clases virtuales que hicieran balance de lo trabajado, más apelación a la autoevaluación y a la evaluación compartida con las familias, sobre todo en los niveles inicial y primario, donde la participación de madres y padres fue fundamental.

En términos generales, podría decirse que hubo, ante todo, «arreglos» más locales, provisorios e improvisados, que requirieron mucha más flexibilidad de lo habitual y mayores lazos solidarios con las familias. Así lo manifiesta una maestra de quinto grado de primaria de la Ciudad de México:

Un niño absolutamente jamás entró a Zoom, pero su mamá me explicaba: solamente tengo un dispositivo que llevo al trabajo, usted mándame el trabajo y se lo devuelvo a la semana (…) El primer trimestre no me entregó absolutamente nada, en este segundo trimestre ya hubo más compromiso de parte de él, pero pues sí, algunos trabajos entrega, otro trabajos no, pero era por su realidad de su entorno, que la mamá pues solamente es la mamá y ya.14

Estos arreglos locales dejan en evidencia formas distintas de la desigualdad, no solamente asociadas a cuestiones socioeconómicas sino también a los márgenes de autonomía que pueden asumir los actores educativos. Estos se vinculan con tradiciones pedagógicas y relaciones políticas dentro de los sistemas escolares, sobre todo con las relaciones más o menos jerárquicas en las escuelas y las formas de control establecidas.

Por el lado de las tradiciones pedagógicas, los ensayos iniciales siguieron en la huella de lo que ya se hacía, pero empezaron a aparecer algunas novedades. Los primeros meses de la pandemia fueron tiempos de envíos de trabajos, asentados en la convicción de que un buen maestro es el que da mucha tarea15. Pronto la situación de pandemia invitó a escrituras más personales, a habilitar la expresión de las emociones y los afectos. En México se invitó a escribirles cartas a los maestros y a prestar atención a saberes no curriculares pero valiosos en la vida de los estudiantes. Por ejemplo, un maestro guerrerense contó la siguiente experiencia:

Pensé que llevaran a cabo una actividad sobre qué están aprendiendo. Por ejemplo, toman mucha Pepsi, Coca, y entonces les propuse probar una semana sin refrescos ni jugo con azúcar. Les propuse tomar agua y contar los vasos de agua que tomamos. Las otras actividades son de observación: cuando vemos a una persona que está sana o enferma, entonces hay que dibujarlo, observarlo, comentarlo. Les propongo observar cuerpos, animales, plantas que tienen. (…) Otras cosas que me cuentan en las cartas que me mandan es que fueron a limpiar el terreno, llevé las bestias, fui a pastorear. Las mujeres dicen: me levanté temprano, hice el fogón, hice el café, tomé con mis familias, barrer, hacer la tarea, otra vez a moler y hacer tortillas. A la tarde se sientan a tomar café. Ven más el vínculo familiar.16

Si en México entraron más algunos saberes y prácticas locales, en Argentina se promovió la escritura de diarios de la pandemia, con recursos multimodales como dibujos, historietas y fotos. Una asesora pedagógica de una escuela secundaria pública en un barrio urbano marginal de la ciudad de Buenos Aires relató la experiencia desarrollada por tres profesores de artes y literatura, que se unieron para proponerles a los estudiantes de cuarto año que escribiesen un diario de la pandemia. Los docentes postearon en Classroom sus respuestas y los escritos de los alumnos fueron llegando; fue un desafío cómo hacer las devoluciones ante trabajos muy personales. Los profesores, que trabajaron en conjunto por primera vez, notaron que fue muy bueno poner el foco en lo vincular para que los jóvenes se conectaran más con la escuela. También observaron que, aunque no demoraban más de un día en responder, los estudiantes se angustiaban cuando no les confirmaban la recepción del trabajo. Los docentes tenían que trabajar en medio de equilibrios inestables, que exigían más cuidado y atención que en otras ocasiones.

En relación con los márgenes de autonomía para ensayar formas nuevas y promover relaciones políticas distintas dentro de los sistemas educativos, las experiencias argentinas y mexicanas parecen ir por carriles distintos. Una maestra de la ciudad de Buenos Aires dijo en una entrevista reciente, ya en situación de enseñanza híbrida y con presencialidad intermitente: «Estamos haciendo una planificación docente sin papeles». El «sin papeles» da cuenta tanto de las limitaciones de formato de la planificación educativa en una situación donde se controla muy poco, como de las dificultades para poner en palabras criterios y decisiones que se construyen sobre la marcha.

Mientras que en Argentina la regulación estatal es débil y el temor de las autoridades es a ser consideradas autoritarias, en el caso de las escuelas mexicanas la situación es distinta y las prácticas de autonomía encuentran límites concretos en formas burocráticas muy establecidas. La relación de sospecha del Estado hacia el trabajo de los docentes tuvo un punto crítico durante el gobierno de Enrique Peña Nieto con la evaluación docente instalada desde 2013, pero pareciera que, a pesar de la derogación de esta medida por el actual gobierno, la sospecha todavía se sostiene. 

Así, muchos docentes mexicanos son compelidos por las autoridades a reunir «evidencias» de los aprendizajes de sus alumnos como muestra de su propio trabajo de enseñanza, tal como se hacía en los tiempos de la evaluación docente. Estas evidencias suelen ser fotos de tareas que, multiplicadas por grandes números de estudiantes y actividades, constituyen un archivo burocrático hipertrofiado, lo que hace sospechar que esos registros no tienen en el fondo otro objetivo que el de que los docentes muestren que cumplieron con su tarea. Al mismo tiempo, la relación de la «evidencia» con los procesos de aprendizaje de los estudiantes es débil y es escasamente cuestionada; pareciera que, tanto para los alumnos en relación con los docentes como para los docentes en relación con las autoridades, lo importante es mandar la tarea, cumplir, sin que esos registros se inscriban en procesos de trabajo pedagógico que impliquen una devolución o retroalimentación sobre qué se hizo y qué se puede hacer mejor. Peor aún, la «evidencia» se convierte en la moneda de cambio en la relación entre docentes y alumnos o familias; es común escuchar a los docentes quejarse con y de los padres porque no enviaron evidencias, y a los padres quejarse de los maestros porque son unos «flojos» que lo único que quieren es justificar su trabajo. 

Ese esquema se reproduce en la relación entre los directores y los docentes. En la pandemia, y ante las dificultades para reunirse de forma presencial, se crearon sistemas de comunicación a través de WhatsApp y otras redes sociales para garantizar el trabajo. La desconfianza sobre cuánto y cómo se trabaja llevó a promover otro formato, el «reporte de incidencias», que el director o directora puede levantar toda vez que un docente no se comunique en el horario de trabajo. 

Pueden verse en estas pedagogías pandémicas muchos elementos contradictorios. La posibilidad de invención estuvo presente en grados muy distintos y dependió tanto de los recursos ya existentes como de los permisos y voluntades disponibles en cada sistema educativo. Los entornos sociotécnicos habilitaron ciertos cruces, aperturas y encuentros, pero también limitaron otros, y en algunos casos expandieron el celo burocrático de registrar todo a niveles superiores. Lo que parece indiscutible es que la pandemia ha sido y es un tiempo en el que hubo que alterar posiciones y revisar certezas, en el que las desigualdades se hicieron más evidentes y aparecieron como un problema, y en el que las pedagogías tuvieron que revisarse a la luz de estos nuevos desafíos.

¿Qué quedará de todo esto cuando pase la pandemia? Ya se vio que los pronósticos iniciales fracasaron rotundamente, así que no habría que repetir la experiencia. Pero una mirada a la historia puede traer algunas perspectivas que ayuden a colocar este episodio en el largo plazo. El historiador Emmanuel Saint-Fuscien señala que, al término de la Primera Guerra Mundial, muchos de los cambios que se habían producido en el sistema educativo francés durante el conflicto bélico (más mujeres en puestos directivos, más autonomía y movilización de las comunidades escolares, apertura de contenidos curriculares) no pudieron sostenerse. Pero otros sí: en 1919 se equiparó el salario de maestras y maestros, en 1921 se creó la Liga Internacional para la Escuela Nueva, en 1923 se introdujo el autogobierno infantil en los planes de la escuela primaria, y avanzó la idea de una escuela secundaria unificada, ya que «si los hombres habían combatido en la misma trinchera, los niños tenían que sentarse en los mismos bancos de escuela»17. No se puede saber si las experiencias de haber pasado por situaciones de fragilidad y vulnerabilidad, de haber experimentado la necesidad de mejores infraestructuras públicas, de haberse preocupado por los efectos de la desigualdad, de haber ensayado una escuela que se desplaza, aunque sea de a ratos, de la preocupación por el control y el cumplimiento burocrático hacia formas de trabajo con más compromiso y desafío intelectual, dejarán huellas duraderas. No se puede saber eso, pero sí se puede intentar, desde la política pública, la investigación y la formación docente, que esos ensayos se vayan afirmando como posibilidades concretas para nuestras escuelas.

  • 1.

Jonathan Zimmerman: «Coronavirus and the Great Online-Learning Experiment» en Chronicle of Higher Education, 10/3/2020.

  • 2.

Banco Mundial: Actuemos ya para proteger el capital humano de nuestros niños. Los costos y la respuesta ante el impacto de la pandemia de covid-19 en el sector educativo de América Latina y el Caribe, Washington, DC, 2021.

  • 3.

También en estos países hay desigualdad en el acceso, sobre todo en los sectores urbanos pobres. Sobre la experiencia europea, v. Niels Kerssens y José van Dijck: «The Platformization of Primary Education in The Netherlands» en Learning, Media and Technology, 2021; Ben Williamson y Anna Hogan: Commercialisation and Privatisation in/of Education in the Context of covid-19, Education International, Bruselas, 2020.

  • 4.

Jenna Burrell: Invisible Users: Youth in the Internet Cafés of Urban Ghana, The MIT Press, Cambridge, 2012.

  • 5.

INEGI: Encuesta para la medición del impacto covid-19 en la educación (ECOVID-ED) 2020, disponible en www.inegi.org.mx/contenidos/investigacion/ecovided/2020/doc/ecovid_ed_2020_presentacion_resultados.pdf.

  • 6.

El proyecto «Recepción, experiencias y prácticas de la estrategia ‘Aprende en casa’ en la emergencia covid-19. Un estudio desde la heterogeneidad», cuya responsable es Rosa María Torres, es una investigación conjunta de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), DIE-CINVESTAV, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco y Flacso México. Las entrevistas referidas fueron realizadas por Yuri Paéz y por mí.

  • 7.

Como parámetro, puede verse el cálculo que hace un docente de la comunidad del ingreso promedio de las familias: 3.000 pesos mensuales (150 dólares). Entrevista a maestro de telesecundaria pública rural, estado de Guerrero, México, 12/3/2021.

  • 8.

Entrevista a director de telesecundaria pública rural, estado de Guerrero, México, 22/3/2021.

  • 9.

Ministerio de Educación de Argentina, Secretaría de Evaluación e Investigación Educativa: «Informe preliminar. Encuesta a docentes. Continuidad pedagógica en el marco del aislamiento por covid-19», 8/2020, disponible en www.argentina.gob.ar/sites/default/files/informe_preliminar_encuesta_a_docentes_enpcp.pdf.

  • 10.

Ver Jonathan Crary: 24/7. El capitalismo tardío y el fin del sueño, Paidós, Buenos Aires, 2014.

  • 11.

Geert Lotvink: «The Anatomy of Zoom Fatigue» en Eurozine, 2/11/2020.

  • 12.

Además del libro de Burrell mencionado en la nota 4, v. la lúcida intervención de Evgeny Morozov: «Capitalism’s New Clothes» en The Baffler, 4/2/2019.

  • 13.

Ben Williamson, Rebecca Eynon y John Potter: «Pandemic Politics, Pedagogies and Practices: Digital Technologies and Distance Education during the Coronavirus Emergency» en Learning, Media and Technology vol. 45 No 2, 2020.

  • 14.

Maestra de quinto de primaria, escuela pública, Ciudad de México, 26/3/2021.

  • 15.

Patrick Rayou (dir.): Faire ses devoirs: enjeux cognitifs et sociaux d’une pratique ordinaire, Presses Universitaires de Rennes, Rennes, 2010.

  • 16.

Entrevista a maestro de telesecundaria pública rural, estado de Guerrero, México, 12/3/2021.

  • 17.

Annie Tobaty: «L’école face à l’épreuve: quelle histoire?», entrevista a Emmanuel Saint-Fuscien en Administration et Éducation No 169, 2021, p. 20.

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad 293, Mayo - Junio 2021, ISSN: 0251-3552

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Martes, 22 Junio 2021 06:03

El bajón de Bakunin

El bajón de Bakunin

Con 60 años, el gran revolucionario se sentía “demasiado viejo, demasiado enfermo, demasiado cansado, y, hay que decirlo, demasiado decepcionado”. Bakunin admitía su derrota: “El mal ha triunfado y no puedo impedirlo”.

 

“La revolución se ha metido, de momento, en cama”.

En febrero de 1875 Mijaíl Bakunin, el impenitente revolucionario ruso, estaba de bajón. Así se lo hacía saber en una carta a su compañero francés Élisée Reclús, igualmente exiliado en Suiza.

“La evolución que se está produciendo hoy día es muy peligrosa, si no para la humanidad entera, sí al menos para algunas naciones”, señalaba en la misiva, en la que el famoso anarquista realizaba un breve esbozo de la situación en el mundo occidental: el Imperio alemán gestionado por Bismarck, “a la cabeza de un gran pueblo lacayo”, la Iglesia católica con “los ojos y las manos por todas partes” y, en Francia, los verdugos de la Comuna de París, “dedicándose a remachar las cadenas de un gran pueblo caído”, sin que viera Bakunin motivos para el optimismo en el resto del planeta.

El ruso había nacido en una familia acomodada pero renunció a todo para avivar las llamas de la revuelta que había recorrido Europa desde 1830 a 1870. Con escasos medios económicos, encerrado y deportado por diversos gobiernos, Bakunin estuvo presente desde el alzamiento de Dresde de 1848 hasta el de Bolonia de 1874. Había sido un fantasma que circulaba por la Europa continental para pesadilla de los gobernantes y que, cuando no podía situarse en el epicentro de la agitación, influía en la militancia antiautoritaria del país que tocara.

Sin embargo, ya con 60 años el gran revolucionario se sentía “demasiado viejo, demasiado enfermo, demasiado cansado, y, hay que decirlo, demasiado decepcionado”. Bakunin admitía su derrota: “El mal ha triunfado y no puedo impedirlo”.

Para él, el problema no venía solo “de los espantosos desastres de los que hemos sido testigos y de las terribles derrotas de las que hemos sido víctimas más o menos culpables”, en referencia a las recientes derrotas obreras y represiones consiguientes, “sino porque, para mi gran desesperación, he constatado, y constato cada día otra vez, que el pensamiento, la esperanza y la pasión revolucionarios no se encuentran en las masas, y cuando esto ocurre, por mucho que se combata por los flancos, no se hará nada de nada”.

Bakunin seguía teniendo claro cuál era la solución, pero el desengaño con las masas le hacía dudar de las posibilidades. Como explicaba a Reclus: “Es evidente que no podrá salir de esta cloaca sin una inmensa revolución social. Pero, ¿cómo hará esta revolución? Nunca estuvo la reacción europea tan bien armada contra todo movimiento popular. Ha hecho de la represión una nueva ciencia que es sistemáticamente enseñada en las escuelas militares a los tenientes de todos los países. Y, ¿con qué contamos para atacar a esa fortaleza inexpugnable? Las masas desorganizadas. Pero, cómo organizarlas si no tienen siquiera suficiente apasionamiento por su propia salvación, si no saben ni lo que deben querer y si no quieren lo único que puede salvarlas”.

Visto en retrospectiva, se puede decir que el legendario revolucionario tenía razón. El orden impuesto se mantendría sin problemas durante varias décadas. Bakunin, en su desilusión, dejaba un espacio para la esperanza. “La paciencia y la perseverancia heroicas” de las organizaciones que mantenían el tipo pese a las derrotas permitirían que el socialismo fructificase de nuevo a principios del siglo XX: “Su trabajo no se perderá —nada se pierde en este mundo—: las gotas de agua, aun siendo invisibles, logran formar el océano”. Lamentablemente, Bakunin no solo contemplaba esa opción: “Estos inmensos Estados militares tienen que destruirse unos a otros, y devorarse unos a otros tarde o temprano”. “La guerra universal” que preveía el viejo agitador llegaría menos de medio siglo después.

Por Belén Moreno / Eduardo Pérez

22 jun 2021 06:00

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Lunes, 21 Junio 2021 05:59

Desobediencia

Desobediencia

La resistencia pacífica frente a la violencia del poder

La desobediencia civil forma parte intrínseca del ejercicio de la ciudadanía como un derecho, una manera de estar en contra de las leyes injustas; aquellas que excluyen, marginan y mantienen la desigualdad latente en la sociedad. También forma parte de la lucha contra la inacción, la omisión o la dejación de funciones para activar políticas incluyentes e igualitarias.

Las manifestaciones que se llevan dando en Colombia desde el pasado 28 de abril se pueden considerar desobediencia civil porque cumplen con las dos premisas que señalaba Fernández Buey de que se ejerza públicamente y que se haga de manera pacífica. Aunque se les acuse de vandalismo como estrategia comunicativa para poner en su contra a esa población mediáticamente analfabeta. Además, las personas y colectivos en lucha son conscientes de sus acciones y están comprometidas con la sociedad colombiana. Su comportamiento no está “movido por el egoísmo personal o corporativo, sino por el deseo de universalizar propuestas que objetivamente mejorarán la vida en sociedad”.

Aceptan la democracia, pero no esa que están poniendo en práctica sus gobernantes. Ejercen la desobediencia civil y la resistencia como parte esencial de esa supuesta democracia participativa reconocida en la Constitución Política de 1991:

“El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano (…) y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo”.

Las acciones ciudadanas en marcha son una manera de poner en la calle el artículo 95.5 de su constitución (Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país) y de profesar lo establecido en el 95.4 (Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica).

El Gobierno colombiano, por el contrario, parece desconocer su propia carta magna y se enroca en ser un poder sordo sostenido contra toda decencia democrática por un brazo armado que conculca sistemáticamente los derechos civiles. Un Gobierno que se ha encontrado con la fuerza de una movilización ciudadana que, pese a las acusaciones infundadas sobre vínculos guerrilleros, castrochavistas o revolucionarios, está cimentada en la solidaridad y el compromiso del pueblo con la lucha por una vida digna.

Apelar al deterioro de las fuerzas de producción por culpa del Paro Nacional es ignorar que esas fuerzas son (Sacristán dixit) más de destrucción (de la dignidad de la clase trabajadora, del empleo decente o de la naturaleza, entre otras) que de creación de verdaderas condiciones para el crecimiento de la población y del país.

De H.D. Thoreau, pasando por L. Tolstoi, M. Gandhi o M. Luther King, hasta llegar a A. Haidar y a la joven G. Thunberg, la ciudadanía colombiana movilizada está dando muestras de su desobediencia civil legítima y justa. La plataforma El Derecho a No Obedecer, “de iniciativas ciudadanas para explorar nuevas formas de participación desde la desobediencia”, ha creado, con motivo de estas acciones ciudadanas, la campaña Expulsar para Soñar cuyo objetivo es “conversar sobre la importancia de los símbolos y las nuevas narrativas como una acción de Expulsión No Obediente”, proponiendo dejar de lado las agresiones y los egoísmos para construir solidaridades que transformen la sociedad.

Un proyecto de “formación política no electoral” que se inspira en la obra de Fernando González, el brujo de otra parte, el caminante a pie que afirmaba que “en Colombia hay muchos doctores, muchos poetas, muchas escuelas y poca agricultura y pocos caminos”, lo que hacía que faltara pensamiento crítico “Los pueblos en los que la juventud no piensa, por miedo al error y a la duda, están destinados a ser colonias”.

El denominado paro nacional que lleva vigente en Colombia desde hace ya cuarenta y cinco días es una muestra palpable de que, por fin, el pueblo ha decidido pensar y poner en marcha lo que su pensamiento le está diciendo, que hay que luchar contra las injusticias, que ya está bien de crímenes de Estado, de desapariciones forzadas, de violación de derechos y de desigualdad social.

Camus respaldaba, con su defensa a ultranza de un periodismo libre, el derecho de la ciudadanía a construir su propia libertad. El autor argelino ponía la desobediencia como uno de los requisitos para ejercer libremente el periodismo “Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia”, defendiendo “servir a la verdad en la medida humana de sus fuerzas” o “al menos rechazar lo que ninguna fuerza le podría hacer aceptar: servir a la mentira”.

Por su parte, Fernández Buey, al analizar la propuesta desobediente de Gandhi, afirmaba que: “la desobediencia civil no comporta anarquía sino crecimiento social, siempre que el Estado reprime la desobediencia civil lo que en realidad está haciendo es tratar de aprisionar la conciencia”. Para el autor español, la desobediencia civil es “una forma excepcional de participación política en la construcción de la democracia”.

Un recuerdo para un desobediente colombiano que nos ha dejado: don Raúl Carvajal, un ciudadano que se pasó meses con su furgoneta aparcada en la carrera séptima con la actual avenida Misak denunciando y reclamando justicia por la muerte de su hijo soldado por no acceder a entrar en la práctica criminal de los falsos positivos.

Tal vez la pregunta que todo el mundo debería plantearse es la que el maestro Gonzalo Arango se hizo, y le hizo, a Desquite “¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?”

20 Jun 2021

Por Iñaki Chaves

(publicado en Mundo Obrero el 14 de junio de 2021)

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El pueblo de Cuba, las crisis, y los modos de manejarlas. Veinte puntos en modo urgente

1- La década 1975-1985 fue la de mejor desempeño socioeconómico en Cuba —soporte de la URSS mediante—. Sobre esa historia los cubanos estaban parados para perder luego, en promedio, casi 20 libras per capita en los 1990. Los indicadores con los que Cuba llegó a los 1990, sobre pobreza y desigualdad, estaban entre los más bajos en la región. El liderazgo cubano de entonces, específicamente Fidel Castro, por mucho que no le guste a parte de la sociedad nacional cubana, jugó un papel decisivo en las formas de construir los consensos y lidiar con los disensos de entonces.

2- En 2021 muchas cosas han cambiado. Cuba no cuenta con nada parecido a aquel colchón social ni a aquellas estadísticas sobre desigualdad ni a aquella inserción internacional ni a las condiciones que hicieron posible aquel liderazgo. Cuba necesita hoy muchas novedades.

3- La actual es una crisis que cabalga sobre varias crisis previas y concomitantes:  crisis económica, crisis demográfica, crisis de cuidados, que se combinan con la crisis pandémica, las crisis internacionales —cada vez con periodos más cortos entre sí— y el agravamiento de la política estadunidense contra Cuba.

4- Existe también crisis de horizontes —que se observa muy clara en el potencial migratorio—, y crisis de confianza en espacios políticos e institucionales, que se sostienen, en medio de una convivencia difícil, con otros desarrollos institucionales exitosos como la política pública de producción y distribución de vacunas anticovid.

5- En los 1990 mantener la doble moneda fue crucial para evitar que aquella crisis social fuese aún más explosiva. Con los años, algo más de la mitad de la población llegó a recibir alguna cantidad de CUC. Una parte de ellos provenía de formas de pago y estimulación salarial. Otras, las más importantes, de remesas.

6- El “Ordenamiento” de 2021 ha eliminado el CUC, pero nadie en Cuba gana hoy de modo oficial divisa convertible. Contra la promesa oficial de mantener “bajo control” la dolarización, disponer hoy de alguna divisa es esencial para comer, usar jabón, o comprar una batidora para el hijo por nacer.

7- Desconozco una cifra confiable de quienes no reciben remesas en Cuba, pero es claro que estos son los afectados directamente por este tipo de medidas, amén de lo que les llegue luego por vía de redistribución —recurso que está experimentado sucesivos recortes, como las eliminaciones de subsidios.

8- Sin embargo, se saben algunas cosas: al menos 221 425 personas mayores viven solas en Cuba, y son mayoritariamente mujeres. El 82,3% de esos adultos mayores cuenta con ingresos que son consecuencia del trabajo o la jubilación, pero no tienen otra fuente de ingreso.  De los hogares cubanos, los que forman parejas sin hijos han crecido hasta 23,7%.

9- Se sabe también que por cada dólar de remesa que recibe una persona con color de piel negro, una de color blanco puede recibir hasta tres dólares, debido a la estructura histórica de la migración cubana.

10- La reciente medida sobre el dólar no va a crear la desigualdad en Cuba, pero la va a afianzar en un marco de ausencia de políticas que reconozcan de modo transparente los problemas crecientes asociados a la pobreza y la desigualdad.

11- Esas medidas están siendo tomadas sin intervenir de modo importante sobre el marco de respuestas individuales y familiares a la crisis que se han impuesto desde los 1990. En específico, descargan sobre las familias emigradas costos de la vida en Cuba —y ahora más, costos de transacciones financieras impuestas por el bloqueo— y, en el plano interno, “se comen” el aumento salarial decretado por el Ordenamiento.

12- A la vez, es consensuado que si bien la política oficial hacia la emigración ha experimentado avances, sigue siendo muy insuficiente. El texto de la nueva Constitución no menciona una sola vez la palabra migración, en un país que tiene a los balseros de los 90 y a los que cruzaron no hace mucho la selva del Darién, como marcas de fuego de su memoria nacional.

13- Las combinaciones de estas crisis se experimentan, además, en un ambiente político en el cual hay actores autointeresados en cerrar herméticamente la crítica frente a todo desempeño oficial. Con ello, hablan exclusivamente consigo mismos y suman exponencialmente problemas políticos a la crisis, como el acceso a derechos de participación y a la intervención en la deliberación pública. Son máquinas de producir enemigos, elefantes sobre las cristalerías de los complejos acuerdos sociales cubanos.

14- Por ese camino, ese sector político bloquea saberes y experiencias de vastas zonas sociales al etiquetarlas como “enemigas”. Han “programado” un algoritmo de la exclusión que impide la formación de consensos, obstaculiza respuestas colectivas, y mina la confianza social en la concertación de esfuerzos propios y en la capacidad de instituciones para dar respuestas públicas a problemas colectivos.

15-A la vez, la política estadunidense de bloqueo, que el año próximo cumplirá sesenta años, pica y se extiende. Es una trampa justificar cualquier comportamiento represivo del Estado cubano a través del bloqueo, pero relativizarlo es otra trampa. Justificarlo, más aún, es un crimen.  No abrirse a la consideración de todas las alternativas posibles para combatirlo es otro crimen. Cualquier alternativa patriótica cubana tiene que tener en la condena incondicional del bloqueo un núcleo de sus convicciones.

16- La experiencia histórica cubana muestra maneras de manejar las crisis. En 1898 casi la mitad de La Habana vendía melcochas a centavo, pues solo sobraba el azúcar. En esas condiciones, el independentismo cubano, a través de una enorme lucha de masas pudo derrotar la línea anexionista de la facción “jingoísta” de la política estadunidense y de sus aliados en Cuba. Tras la crisis de 1929, que impactó en Cuba como en ningún otro país de la región, hubo olas de suicidios en la Isla. En esas condiciones, el pueblo cubano dio la “batalla por la Constituyente” de 1940, y consiguió la legislación social más profunda de la historia nacional hasta entonces.

17- En 1958 el producto Interno Bruto por habitante de Cuba ocupaba el tercer lugar de la región, superado solo por Venezuela y Uruguay. Sin embargo, la politización de la desigualdad existente, y el régimen dictatorial de Batista, hizo intolerable la situación. En ese contexto, vecinos de Santa Clara derrumbaron paredes de sus propias casas para evitar el paso de tropas batistianas durante la batalla en esa ciudad, y el pueblo cubano construyó un enorme arco ideológico de oposición al tirano. Tras la Revolución, las situaciones de crisis se manejaron apelando a soluciones colectivas. La crisis de octubre puso a cargo de las baterías antiaéreas a muchachos de toda Cuba, cuyos testimonios de hoy no dicen que fueron forzados a hacerlo. La crisis de los 90 experimentó, al menos hasta 1996, un ambiente de apertura relativa de los debates sobre las alternativas cubanas, como hicieron espacios como el Centro de Estudios de América, y como hizo la promesa, y en bastante medida la realidad, de vivir de modo parejo la crisis.

18- Toda esa historia contiene lecciones lo mismo para quienes pretenden llamar “mercenaria” a cuanto crítica se ejerza en Cuba y apuestan por resolver por vía policial toda disidencia, como para los que naturalizan la injerencia estadunidense sobre la nación.

19- Las respuestas colectivas, las articulaciones sociales, la elaboración inclusiva de lo que se considera como el pueblo cubano, la defensa de nociones democráticas de la soberanía nacional, la ampliación de los espacios de discusión sobre las alternativas posibles, fueron el sustrato democrático de las soluciones a esas crisis.

20- Una lección clave, en resumen, parece ser que gestionar la crisis ampliando derechos, tanto políticos, como sociales, es el camino mas firme para las soluciones del futuro.

Por Julio César Guanche

19/06/2021

Julio César Guanche

Historiador y jurista cubano. Es miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

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Sábado, 19 Junio 2021 06:40

De viajes, espejos y contrastes

De viajes, espejos y contrastes

Sete y siete. Mayo de 2021. En viaje inverso al de los conquistadores, zarpó desde Islas Mujeres el barco La Montaña, llevando a siete delegadas y delegados de comunidades zapatistas a Europa, en una Travesía por la Vida. Luego de 47 días de navegación arribó a las islas Azores, Portugal, el mismo día que se reunía en Inglaterra el G-7. Los, las y loas siete zapatistas van a encontrarse con colectivos, organizaciones y movimientos para compartir luchas, dolores, alegrías, rabias, aprendizajes desde abajo. Hay mucho entusiasmo, expectativa y meses de organización colectiva para recibir y compartir con la delegación zapatista, a la que se sumarán delegadas y delegados del Congreso Nacional Indígena. Fueron invitados a encontrarse en tierras y territorios de 30 países europeos.

Sin que nadie los invitara, los siete gobiernos del G-7 anunciaron desde el cemento estéril cómo seguirán la guerra contra la gente y el planeta, en un discurso disfrazado de verde y caritativo. (Claves para entender los mensajes del G-7, https://tinyurl.com/te33bfbp).

Trece y trece. Mayo de 2021. Un equipo del portal Desinformémonos, coordinado por Yásnaya Aguilar Gil y Gloria Muñoz Ramírez lanzaron el viaje artístico, visual, escrito y auditivo Tzam Trece Semillas, navegación paralela a la Travesía por la Vida (https://tzamtrecesemillas.org/).

En 13 meses, presentarán desde los pueblos indígenas las 13 demandas que el EZLN dio a conocer desde su nacimiento público en 1994: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz, a las que luego sumaron derechos de la mujer y derecho a la información.

"Tzam, que es dialogar en ayapaneco, es el corazón de este proyecto", nos cuentan. Irán compartiendo mes a mes, las miradas desde diversos pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas, que dialogan con cada una de las 13 demandas/semillas zapatistas. Trece semillas, 13 meses, 130 colaboradores y colaboradoras, de mayo de 2021 a mayo de 2022.

Comenzaron con reflexiones sobre trabajo, en relatos, poemas, imágenes y canciones de 10 mujeres indígenas de los pueblos o’dam, ayuujk, mazateco, zapoteco, nahua, tsotsil, mazahua y totonaco. Cada una de ellas nos deja pensando, ante ninguna se puede pasar indiferente. Desde imágenes que están vivas y nos interpelan con su belleza y expresión, a relatos que nos mueven de corazón a mente. En breves textos y poemas consiguen trasmitir la historia y presente de México, con las muchas capas de violencia y opresión que han vivido como mujeres, trabajadoras , indígenas, campesinas, migrantes a las ciudades. Todo junto a la profunda identidad, dignidad y lucha que sostienen y las sostiene.

Guadalupe Vázquez Luna, tsotsil, reflexiona "...en el campo no ganamos un sueldo, generamos nuestra propia economía y eso también quiere decir que generamos nuestros propios trabajos; por lo tanto, tenemos independencia. Es por esto que nos quitan nuestras tierras ya que, teniendo tierras, nos salimos de las garras del capitalismo. Por eso es tan importante no dejar nuestras tierras, nuestras tierras generan trabajo y economía propia".

"Para mí la madre tierra, es vida, amor, coraje y ternura", entreteje Teresa Castellanos Ruiz, nahua, desde la resistencia a la termoeléctica de Huexca. Tierra que no olvida que el asesinato de Samir Flores Soberanes sigue impune.

Son muchos los sentidos que despierta Tzam Trece Semillas, invitando a recorrer estas veredas de diálogo. No se puede dejar de caminarlas (https://tzamtrecesemillas.org/).

43 y 43. Mayo y junio de 2021. Otra vez, los gobiernos se ensañan contra las justas demandas de las escuelas normales rurales, perseguidas y castigadas por alojar a hijas e hijos de campesinos que quieren estudiar y trabajar por un mundo mejor. Las estudiantes de la escuela Mactumactzá, Chiapas, demandan hacer su examen de admisión en papel, pero el gobierno de Chiapas les exige hacerlo virtual, sabiendo que no tienen Internet, computadoras ni medios para hacerlo. Ante la protesta de los y las estudiantes, fueron reprimidos violentamente con cárcel, golpes y abusos sexuales. Poco después, en otra protesta por esto y por dos compañeras asesinadas de la escuela normal Carmen Serdán de Teteles, Puebla, respondió el gobierno de Puebla encarcelando a 43 estudiantes, fatídico número que recuerda los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Las y los estudiantes encarcelados fueron liberados, pero continúan con cargos pendientes como si fueran delincuentes, lo cual debe eliminarse inmediatamente. La desaparición forzada y asesinato de estudiantes de Ayotzinapa, hechos en los cuales ha sido señalado el Ejército como un actor fundamental, sigue impune y sin aclararse.

En fuerte contraste, desde que inició el actual gobierno creció la militarización. Las fuerzas armadas pasaron a controlar puertos, megaproyectos devastadores como el Tren al que se oponen los pueblos mayas. El Ejército y la Marina fueron absurdamente incluidos en el Consejo General de Investigación Científica y ahora el presidente propone integrar la Guardia Nacional con funciones de policía, a la Secretaría de Defensa Nacional.

El espejo de arriba refleja impunidad, golpes, represión, sordera. El de abajo dolores y rabias, pero también vida, luchas justas y ánimo colectivo que se fortalecen y no terminan con estas travesías.

* Investigadora del Grupo ETC

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 Una refinería de ExxonMobil a la orilla del río Mississippi, Louisiana. Terekhova]

Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo.

Tenemos una serie de avisos a través de los medios de comunicación a los que seguramente no estamos prestando suficiente atención. Digo esto en relación al conjunto de países y ciudades en todo el mundo que han anunciado medidas de restricción de todo tipo a la circulación, o incluso a la venta, de vehículos de combustión, empezando en fechas próximas como el 2025 (Noruega), el 2030 (Reino Unido, Dinamarca o Países Bajos) o el 2040 (España o Francia). También por parte de las grandes marcas automovilísticas que han anunciado que dejarán de vender este tipo de vehículos, y producirán exclusivamente vehículos eléctricos (Honda, Renault, Ford o Volvo).

Y, mientras, los expertos en recursos naturales como Antonio Turiel, científico que trabaja en el CSIC como investigador, explican que no tenemos disponibilidad de materiales necesarios para producir, en versión eléctrica, ni siquiera un pequeño porcentaje de los vehículos de combustión que hoy producimos. También que las petroleras han dejado de invertir en nuevas prospecciones, porque el precio de extraer el petróleo que queda no tiene todavía un mercado que se lo pueda permitir y, por tanto, no tiene sentido gastar dinero. Quizás en breve se tendrá que hacer desde el sector público.

Por lo tanto, tenemos indicaciones significativas que parecen apuntar a que nos estamos acercando al final de la era del petróleo y derivados, que han ofrecido la capacidad infinita de transformación y movimiento a nuestra civilización sobre la Tierra. Y también, que no podemos contar con una alternativa a la escala, ritmo, dimensión o intensidad que tenemos con el petróleo. Coches, camiones, barcos y aviones usan esta fuente de energía que se acaba, y uno tiene la sensación de que podemos quedar estancados en pocos meses de forma caótica y peligrosa si no nos preparamos para hacerlo de forma gradual y ordenada.

Así, es posible que nos acerquemos hacia un cambio del mundo tal y como lo conocemos. No porque queramos, no porque preocupe el cambio climático, no porque el conjunto de los países, industria, comercio, etcétera, hayan adoptado de repente una preocupación social y ambiental y hayan tomado conciencia, sino porque aquellos líderes con conocimiento sobre el tema y un mínimo de responsabilidad han visto encenderse las alarmas. Doy por improbable una toma de conciencia colectiva a altas instancias, y sí que aquellos que no están tomando medidas lo hacen con imprudencia o inconsciencia, por acción o por omisión. Probablemente estamos inmersos, de hecho, en una carrera hacia lo desconocido.

En este contexto, son posibles muchos escenarios. Los más dramáticos quizás apuntan hacia la declaración de un nuevo estado de alarma a nivel mundial, esta vez por la carencia de petróleo. El estado de alarma sería necesario para decidir qué usos pueden tener acceso al petróleo y por qué; usos que no tienen alternativa y son servicios básicos, por ejemplo, porque necesitan grandes maquinarias, construir cosas básicas y necesarias, transportar comida u otras actividades similares y que son por lo tanto imprescindibles. La pandemia nos ha dado una muestra de lo que pueden llegar a hacer los diferentes países. También de cuáles son aquellas actividades que han encontrado alternativa y probablemente no formarán parte del futuro de nuestras vidas. Podéis empezar a hacer la lista: trabajo 100% presencial, quemar petróleo para desplazarse, ir de vacaciones en crucero, volar de forma generalizada, o producir en China.

También tenemos ejemplos de países que ya en crisis precedentes de disponibilidad de petróleo decidieron estratégicamente que no podían depender de una fuente de energía totalmente importada y empezaron a desarrollar alternativas para los sectores más dependientes: producción de energía y movilidad. Quizás el caso más emblemático es Dinamarca, donde la crisis del petróleo de los años 70 marcó un punto de inflexión a nivel de país y hoy produce un 80% de su energía de fuentes renovables y es un modelo en el desarrollo de infraestructura ciclista y transporte público. El conjunto de países nórdicos y germánicos son un referente, no solo Dinamarca. Hay que tener en cuenta que el camino de la descarbonización no es solo deseable si es un imperativo, sino que en cualquier caso tiene sentido, ya sea a nivel de mejora del impacto sobre el cambio climático o del consumo de recursos en las economías desarrolladas.

Finalmente, si realmente como parece nos encontramos en el escenario de finalización del petróleo barato, esto no tendrá solo un impacto sobre la movilidad, sino que las afectaciones serán mucho más profundas: bienes de consumo, servicios básicos, comida, transporte. Hoy ya todas las instancias, públicas y privadas, a nivel mundial, estatal, regional o municipal, tienen responsabilidad si no toman medidas. Quizás los estados tienen la principal competencia porque de ellos depende la planificación estratégica de las grandes crisis que están por llegar. Pocos querrán ser los primeros en tomar medidas, anunciar restricciones o recortar privilegios. No vivimos en una sociedad que valore los ejercicios de responsabilidad. Siempre habrá quien querrá mantener el estilo de vida, y algunos incluso podrán imponer su salvaguarda. Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo, en un escenario temporal de una década como nos lo anuncian.

 

Por Álvaro Nicolás. Ingeniero de caminos y experto en planificación y movilidad

18/06/2021

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“Resiste”, el monumento construido por la resistencia en Cali

Lo que empezó como un sueño se hizo realidad. En víspera de cincuenta días de paro nacional, la comunidad de Puerto resistencia, su creadora, con abierta y desbordante alegría inauguró el monumento “Resiste”.

 

Similar a como ha sido su tenacidad para resistir la andanada criminal del establecimiento, logrando mantener el control de su territorio más allá de lo imaginado, la numerosa y vistuosa concurrencia comunitaria lo llenaba todo. No ocultaban su alegría ni su identidad con lo que está sucediendo, y no es para menos.

Al llegar al punto de la inauguración, si se entra por la calle 27, lo primero con que se encontraba quien pretendía ingresar al espacio designado para la celebración, era un carro incendiado con el que obstruían la vía. Varios manifestantes con boquitoquis coordinaban la logística; “motos a la izquierda, no se cobra parqueadero”, decía uno de ellos.

 

 

Unas cuadras más adelante, a la altura de la autopista Simón Bolívar,se veían miles de personas con banderas de Colombia yotros miles con capuchas que cubrían su rostro. A lo lejos, sobre una tarima,desprendía su sonido el cacerolazo sinfónico; a su lado varias personas desmontaban los andamios de un monumento de 12 metros de alto, que retoma una mano que con varios escudos incrustados a su costado izquierdo, en la cima, agarra con los dedos la palabra “Resiste”.

 

 

 

En el cambuche donde la comunidad guarda las herramientas con las que construyó este monumento estaba Luis García*, metalmecánico del sector, que emocionado contó cómo nació la idea: “Una noche estaban cinco manifestantes que propusieron la construcción del monumento. Y entonces unos obreros fueron por material y cogieron unas varillas que estaban botadas en las estaciones del MIO, y empezaron la construcción, donde antes había 3 postes de 12 metros y donde se colocaban unas banderas. Se consiguieron los andamios, los soldadores y las pulidoras. La comunidad traía que palustres, que palas, que cemento y arena. También un señor donó las luces para iluminar el monumento en la noche. Con esto le demostramos al Gobierno que sí podemos y el Gobierno enojado porque le dimos un ejemplo, lo que hacen los pobres, que la unión hace la fuerza”.

La celebración es inmensa, mucho alboroto y alegría. Miles cantaban la conocida arenga “el que no salte es tombo”. A su vez, con una mano agarrada a una cinta amarilla para que no se pasaran personas y obstruyeran el desmonte de los andamios, estaba Valentina Quintero, con un casco blanco que a su costado derecho tenía pintada la palabra: arte.

Ella colaboró en el monumento haciendo las raíces de la mano y después pintando los escudos y las caras de varios manifestantes caídos, como Nicolás Guerrero, Luis Eduardo López y Elkin Fernández, oAngie Johana Valencia, la mujer que falleció en Calipso impactada por la bala de un fusil. “El monumento significa que empezamos desde abajo y vamos creciendo desde la noche y arriba, cuando termina el día, encontramos nuestra palabra “Resiste”. Y, para mí, la resistencia es victoria”, contó emocionada la joven, que en cuanto podía también saltaba y gritaba las demás arengas que miles de personas entonaban.

 

En el monumento, amarrado con lazos a las varillas del andamio y ayudando a desmontarlos, se veía a un joven con una pantaloneta del equipo América de Cali. Su nombre es Jefferson, y dice que su participación en la construcción del monumento fue desde el primer día en que el pueblo tomó la decisión de resistir y de reconocerse.

“La idea de su creación vino, sin querer distorsionarla, porque unos compañeros vieron una piedra con sangre. La idea del puño no es solamente de resistir sino de aguantar y de recuperar lo que es el amor. Un puño cerrado, es un corazón. Todos los temas son importantes, pero con hambre no trabaja nadie. Entonces, dibujé sobre las madres ancestrales que salieron a sacar su olla, su sancocho y su sazón acá en Puerto resistencia. Creo que fueron 19 días de construcción y fueron días muy corticos mano, porque hubo mucho amor. Pero si este monumento lo hubiera hecho el Estado se hubieran demorado 2 o 3 años y lo dejan iniciado”, expresó el artistadespués de terminar de desmontar los andamios, con una cerveza en la mano.

 

 

Varias intervenciones artísticas se presentaron a lo largo de la celebración. Personas de provenientes desde los otros veinte puntos de bloqueos de la ciudad estuvieron presentes en la inauguración, que terminó con juegos pirotécnicos. El monumento “Resiste”,propicia identidad y fortalece, valora lo realizado y logrado estas semanas de intensa lucha, y estimula a las personas de la ciudad de Cali en el propósito de mantener el Paro, que por falta de negociaciones y acuerdos serios por parte del gobierno parece prolongarse.

Vea la galería de fotos que el equipo desde abajo tomó de esta inauguración.

       

 

       

 

      

 

    

 

 

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

Escrito y fotografías: Sebastián Navarrete Aldana.

Publicado enColombia
Martes, 15 Junio 2021 06:18

Hoy recibí una carta

Hoy recibí una carta

Un compañero que vive en Cali, muy cerca de Puerto Resistencia, un suburbio de la ciudad colombiana que desde hace un mes se ha convertido en uno de los 25 “puntos de resistencia”, relata lo sucedido en algunas asambleas1. El relato dice:

“Me gustaría compartir una anécdota que me parece hermosa. En la Primera Línea de defensa, en Puerto Resistencia, hay un niño mudo, que ni siquiera sabe el lenguaje de señas para comunicarse. Sin embargo, ese niño es tratado en pie de igualdad por todos los demás, tanto es así que -en dos de las asambleas que se realizaron- fue invitado a «hablar». Sí, le entregaron el micrófono para que dijera «lo que podía y debía decir». Ciertamente no era una forma de burlarse de él sino de decir que en Puerto Resistencia todos pueden hablar. Todos, incluso aquellos que literalmente no tienen voz. De la misma manera, entonces, en ese espacio, hay que escuchar a todos”.

Mirar el mundo con las y los de abajo supone partir de los pequeños hechos de la vida cotidiana, esos que normalmente no aparecen en los grandes medios de comunicación, pero que son el alimento espiritual de la gente común y el cimiento de la vida comunitaria.

Así es como podemos componer un cuadro de los sectores populares. Un cuadro de conjunto que surge de la combinación de retratos de esa cotidianeidad, un tapiz tejido con muy diversas hebras y colores.

El objetivo es comprender y mostrar la heterogeneidad de la vida real, la vida que rechaza la homogeneización que sirve al sistema capitalista. Ese sistema necesita convertirnos a todos en consumidores de los mismos productos, para que todos vivamos en los espacios iguales.

El capitalismo, en general, se entiende como un modo de producción, una economía que produce bienes. Esta, sin embargo, es una mirada de arriba, que no hace centro en las personas. Si miramos desde abajo, lo que vemos es una enorme diversidad que es aplastada -en cada minuto y en cada parte del mundo- por un sistema que necesita homogeneidad, para destruir la diversidad de la vida y convertirnos en consumidores.

El compa que me escribió desde Cali relata una historia similar a la que viven los pueblos originarios y, en particular, a las que aparecen en los relatos zapatistas.

Los zapatistas nunca comienzan hablando de economía, bolsas de valores, multinacionales, sino con los pequeños acontecimientos de la vida diaria, como las historias del viejo Antonio o las de la niña Defensa Zapatista. Es el modo como la gente entiende la vida, a partir de las pequeñas cosas que nos afectan e involucran.

¿Podemos mirar la vida, el mundo, con los ojos de ese chico mudo que participa en las barricadas de Puerto Resistencia?

El punto es si somos capaces de sentir como siente ese niño mudo; de aceptar que pueda ocupar el centro de la asamblea, desplazando a quienes emiten un discurso racional, ordenado, “político”.

¿Podemos, como activistas de izquierda, imaginar que un niño mudo puede ser sujeto político? Que aunque no habla con la voz, lo hace con el enorme gesto de estar allí, en la barricada, junto a sus pares, poniendo el cuerpo, arriesgando la vida. Para eso, como sabemos, sólo hace falta dignidad, no un programa máximo y otro mínimo.

Si podemos compartir espacios y tiempos con el niño mudo, entonces sí, podemos cambiar el mundo. Podemos construir un mundo nuevo. Porque hemos logrado estar a la altura de un niño mudo (o una mujer que ha sufrido violencia, o cualquier otra persona que el sistema condena por diferente, porque no puede tomar el poder) es porque nosotros ya somos parte de lo nuevo, porque ya estamos caminando con otros pasos.

El nuevo mundo no es la sociedad perfecta, el paraíso al que algún día llegaremos, después de tantos sacrificios. Es una forma de caminar por el mundo, con pies de niña y sonrisas. El nuevo mundo comienza el día en que merecemos sentirnos migrantes, ancianos, niñas, el día que tenemos el honor de volvernos mudos en una asamblea.

1 Se trata de un correo de Alejandro Sánchez Guevara, a quien conocí en uno de mis viajes.

14 junio 2021

Publicado enColombia