El primer ministro de Canadá Justin Trudeau en la asamblea general de Naciones Unidas.

 

La canciller Chrystia Freeland apunta a la congelación de activos y otras restricciones económicas contra figuras del régimen

 

El Gobierno de Canadá ha anunciado este viernes la aplicación de un torniquete económico contra el régimen de Venezuela. La canciller canadiense Chrystia Freeland, mediante un comunicado, ha indicado este viernes que impondrá sanciones contra Nicolás Maduro y 39 altos cargos por fracturar el orden constitucional e irrespetar los derechos democráticos.

Entre las medidas ordenadas por Ottawa destacan la congelación de activos y la prohibición de que ciudadanos canadienses, dentro y fuera del país, mantengan relaciones económicas con los sancionados. “Canadá no se quedará en silencio mientras el Gobierno de Venezuela priva a su gente de sus derechos democráticos fundamentales. El anuncio de las sanciones contra el régimen de Maduro pone de relieve nuestro compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo”, ha justificado Freeland.

Muchos de los altos cargos castigados por Canadá ya habían sido incluidos en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Tesoro de Estados Unidos, entre ellos Tareck El Aissami, vicepresidente de Venezuela; Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral; Freddy Bernal, ministro de Agricultura Urbana; y el fiscal general, Tarek William Saab. El segundo hombre más poderoso del régimen, Diosdado Cabello, también ha sido agregado entre los sancionados por Ottawa.

Hasta ahora la Unión Europea ha sido comedida ante la posibilidad de adoptar medidas contundentes contra el Gobierno de Venezuela. Así, Canadá sería el primer poderoso en seguir la estrategia maquinada desde Washington para asfixiar a la cúpula chavista.

Las restricciones económicas suponen un esquema adoptado, principalmente, por Estados Unidos para ejercer presión. Con la escalada autoritaria en Venezuela se ha estrechado el cerco de apoyo internacional. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha encabezado una emboscada contra Maduro, provocando cuestionamientos por una prohibición al sistema financiero estadounidense de compras de bonos públicos y deuda del Gobierno de Venezuela y la petrolera estatal, PDVSA.

Para el régimen estas acciones han sido utilizadas para argumentar su tesis de que existe una “guerra económica” contra el país sudamericano, fraguada por la oposición y gobiernos extranjeros. La Cancillería venezolana afirma que las medidas, que calificó como “inamistosas” y “hostiles”, pretenden afectar un dialogo con la oposición. “El Gobierno de Canadá estableció, el pasado 5 de septiembre de 2017, una aberrante asociación de subordinación al Gobierno del presidente Donald Trump con el fin explícito de derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, usando como arma política sanciones económicas”, agrega en un comunicado.

Maduro ha pretendido diseñar una estrategia financiara que detenga un inminente default. “Si nos persiguen con el dólar, vayamos a jugar con el rublo ruso, con el yuan, con el yen, con la rupia de India, con el euro... A nosotros no nos van a asfixiar”, ha dicho hace dos semanas. Su idea ha sido recibida con reverencias por sus hombres de confianza. Horas antes de conocerse la decisión de Canadá, el vicepresidente El Aissami ha exhortado a los empresarios a abrir cuentas bancarias en monedas distintas al dólar americano para obtener divisas preferenciales del Estado venezolano.

Fuera de las esferas gubernamentales son aplaudidas las medidas. Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, ha aplaudido la decisión de Canadá. “Sanciones contra dictadores son instrumento de defensa de DD HH y democracia en Venezuela”, ha escrito en su cuenta de Twitter.

 

 

Publicado enInternacional
El secretario general de la ONU pide en Gaza el levantamiento del bloqueo


Guterres teme una catástrofe humanitaria en el enclave palestino por las restricciones impuestas Israel y Egipto

En su primera visita a Gaza desde que accedió al cargo en enero, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha reclamado este miércoles el levantamiento del bloqueo a la Franja impuesto por Israel y secundado por Egipto desde hace una década. “Estoy profundamente conmovido por esta visita”, dijo en una escuela gestionada por su organización en Jabalya, al norte del enclave. “Desgraciadamente, soy testigo de una de las crisis humanitarias más dramáticas que he visto en mucho años”, aseguró Guterres, quien entre 2005 y 2015 estuvo al frente de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados. “Es importante abrir este territorio clausurado”, advirtió, citado por France Presse.


Dos millones de personas se agolpan en los 360 kilómetros cuadrados de la franja costera mediterránea. El 70% sobreviven gracias a la ayuda internacional, fundamentalmente aportada por la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos. Guterres se reunió durante su gira con notables de los clanes palestinos de Gaza, pero no se entrevistó con líderes de Hamás, grupo considerado terrorista por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea. Decenas de manifestantes le recibieron en el paso fronterizo de Erez con una pancarta en la que se leía: “Bienvenido a la mayor prisión del mundo”, así como con gritos a favor de los presos palestinos en las cárceles de Israel.


El movimiento islamista Hamás, que resultó vencedor en las elecciones legislativas de 2006, se hizo con el poder al año siguiente tras desalojar por la fuerza al partido nacionalista Fatah, encabezado por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Desde entonces se han sucedido tres guerras entre Hamás e Israel, la última de las cuales, que duró 50 días en el verano de 2014, causó la muerte de 2.200 palestinos en la Franja (dos tercios de ellos civiles) y de 73 israelíes (67 de ellos soldados).
Israel ha impuesto un estricto bloqueo terrestre y marítimo al enclave para prevenir el rearme de las milicias islamistas y sus ataques con cohetes contra poblaciones israelíes cercanas. El Ejército egipcio controla férreamente la única salida a través de su frontera por el paso de Rafah, que en lo que va de año solo ha permanecido abierto durante 16 días. Para los civiles gatazíes, el bloqueo implica una restricción casi total de las salidas al exterior y la bancarrota de su economía.


El Banco Mundial considera que la tasa de paro de la Franja, el 45%, es la más alta de sus registros. El suministro de energía eléctrica llega menos de cuatro horas al día a los habitantes de Gaza, que además sufren la contaminación del 90% de los acuíferos.


El secretario general de la ONU llamó también a la unidad a las facciones palestinas. “La división solo contribuye a socavar la causa del pueblo”, advirtió. El Gobierno de Abbas, con sede en Ramala (Cisjordania), ha redoblado en los últimos meses la presión económica sobre la Administración de Hamás en Gaza para que ceda el poder que ejerce de facto en la Franja.


El recorte del envío de fondos se ha traducido en un incremento de los apagones y en una rebaja salarial para miles de funcionarios. Los enfermos también han sufrido una drástica reducción de los medicamentos disponibles y de los tratamientos que pueden prestarse en hospitales situados fuera de la Franja. La ONU ha alertado de que el territorio palestino se enfrenta a un colapso de sus servicios vitales y es previsible que resulte inhabitable en 2020.


Antes de viajar a Gaza, Guterres recorrió desde el aire en un helicóptero del Ejército israelí la frontera del territorio. También descendió a un túnel descubierto por los militares bajo la línea divisoria con el pretendido objetivo de lanzar ataques contra poblaciones vecinas. El responsable de Naciones Unidas se reunió además con residentes del kibutz Nahal Oz, adyacente a la barrera de separación —muros de cemento, vallas metálicas y rejas—erigida por Israel en torno a la Franja.

Publicado enInternacional
Sanciones económicas de EE.UU. a Venezuela

Un decreto del presidente Donald Trump, el primero que afecta al país en su conjunto, prohíbe transar nueva deuda y algunos bonos de la petrolera estatal, así como el pago de dividendos al gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

 

Estados Unidos impuso ayer las primeras sanciones financieras a Venezuela, que afectarán la emisión de deuda y que siguen a las ya decretadas contra el presidente Nicolás Maduro y varios de sus colaboradores. Sin embargo, descartó una acción militar en el corto plazo.


Un decreto del presidente Donald Trump, el primero que afecta al país en su conjunto, prohíbe transar nueva deuda emitida por el gobierno de Venezuela y su empresa petrolera estatal. “También prohíbe las transacciones en ciertos bonos existentes propiedad del sector público venezolano, así como los pagos de dividendos al gobierno de Venezuela”, informó la Casa Blanca. Hasta ahora, las sanciones de Washington hacia Venezuela se habían circunscrito a represalias financieras y jurídicas contra Maduro y una veintena de funcionarios y ex funcionarios de su gobierno, a los que acusa de quebrantar la democracia, propiciar la corrupción o violar los derechos humanos.


La Casa Blanca dijo que en esta ocasión para mitigar el daño al pueblo estadounidense y al venezolano, el Departamento del Tesoro emitirá licencias con un período de liquidación de 30 días para permitir transacciones que de otro modo quedarían prohibidas, entre ellas las vinculadas con exportación e importación de petróleo. Estas licencias incluirán disposiciones con un periodo de transición de 30 días, la financiación de la mayoría del comercio, incluyendo las exportaciones e importaciones de petróleo, transacciones que solo involucran a Citgo (una refinadora petrolera), las negociaciones de cierta deuda venezolana existente y la financiación de bienes humanitarios.


“Estas medidas están cuidadosamente calibradas para negar a la dictadura de Maduro una fuente crucial de financiamiento para mantener su mandato ilegítimo”, apuntó en un comunicado. Washington y Caracas retiraron a sus respectivos embajadores desde 2010. Pero hasta ahora mantienen estrechos vínculos económicos y comerciales, sobre todo en la industria petrolera. Estados Unidos compra 800 mil barriles diarios de petróleo, de los 1,9 millón que produce Venezuela. Poco antes del anuncio, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo que su gobierno no se quedará de brazos cruzados mientras Venezuela se desmorona. “Como @POTUS (el presidente, Donald Trump) dijo, no nos quedaremos de brazos cruzados mientras Venezuela se desmorona. El derecho natural del pueblo de Venezuela ha sido y será siempre la libertad”, tuiteó ayer Pence, que escribió libertad en español.


El mensaje de Pence llega apenas una semana después de su primera gira por varios países de América latina, centrada en la crisis de Venezuela, y dos días después de que prometiera ante venezolanos residentes en Miami que el gobierno de Trump accionará hasta que se restaure la democracia en la nación. El pasado 9 de agosto, Estados Unidos anunció la última lista de sanciones a funcionarios venezolanos, entre ellos, Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez, en una nueva muestra de presión sobre Caracas tras la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integradas completamente por oficialistas. Justamente desde que empezó a funcionar la Asamblea, Washington denomina “dictadura” al gobierno de Maduro.


Caracas respondió casi de inmediato con réplicas de dos de las más visibles espadas del chavismo: el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, y la titular de la ANC, la ex canciller Delcy Rodríguez. Arreaza señaló, desde la sede de la ONU, que las medidas financieras anunciadas por Estados Unidos constituyen la peor agresión a Venezuela en los últimos 200 años, y advirtió que Washington busca promover una crisis humanitaria. “¿Qué quieren? ¿Quieren matar a los venezolanos de hambre?”, se preguntó Arreaza, para quien la ONU no puede mantenerse de brazos cruzados ante las acciones estadounidenses.


Delcy Rodríguez, por su parte, culpó por las medidas a los líderes de la oposición que pidieron la intervención del país, pidieron sanciones, y su amo imperial les está dando ese regalo que es perjudicar al pueblo de Venezuela. En un acto de reconocimiento a agentes de la fuerza pública en Caracas, la jefa de la Asamblea lamentó que los opositores Julio Borges, Freddy Guevara y Henry Ramos Allup, presidente, vicepresidente y ex titular del Parlamento venezolano, respectivamente, lo único que piden es la intervención de Venezuela para perjudicar al pueblo. “Ellos lo pidieron por escrito, iban de forma genuflexa a Washington, fueron al Pentágono a pedir la intervención militar de Venezuela y pidieron también el bloqueo financiero” aseguró, y lamentó que la oposición esté tan comprometida con los intereses antinacionales de Venezuela, con la amenaza de intervención.


La agencia de calificación financiera SP Global Ratings advirtió en julio sobre el riesgo de impagos debido al deterioro de las condiciones económicas y el aumento de las tensiones políticas en Venezuela. Entre octubre y noviembre, Venezuela y Pdvsa deberán pagar unos 3800 millones de dólares en vencimientos de bonos. El analista económico venezolano Rafael Quiroz advirtió sobre el impacto negativo que pueden causar las sanciones. “Eso nos afecta seria y directamente, porque hay varios bonos de la República, como bonos de Pdvsa, que están en posesión de personas naturales y jurídicas en Estados Unidos. Venezuela tiene compromisos que debe honrar”, dijo. “Vamos a disponer de menos divisas para importar alimentos y medicinas, que ya estamos necesitando”, agregó.


En paralelo, y bajo el argumento de prepararse para enfrentar la amenaza imperial, Venezuela avanza con los ejercicios militares de este fin de semana, en el que pondrá a más de 900 mil combatientes de la milicia y el pueblo, entre ellos 200 mil militares. El gobierno de Estados Unidos, no obstante, anunció que no planea acciones militares contra Venezuela en el futuro cercano, según afirmó ayer el principal asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el teniente general H.R. McMaster. “No se anticipan acciones militares en el futuro cercano”, dijo McMaster.

Publicado enInternacional
Martes, 08 Agosto 2017 07:58

Trump canceló el acuerdo con Cuba

Trump canceló el acuerdo con Cuba

Donald Trump rompió hoy el acuerdo que su antecesor, Barack Obama, había alcanzado con Cuba, y ratificó el mantenimiento del embargo que afecta a la isla desde 1960.

 

Los principales cambios de Trump sobre la política con Cuba son una prohibición para que las empresas de Estados Unidos hagan negocios con compañías cubanas de propiedad o controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba y restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.


Otros cambios anunciados por la Casa Blanca incluyen la prohibición de los viajes individuales para hacer contactos con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people travel", y la posibilidad de auditoría a todos los estadounidenses que visiten Cuba para comprobar que no violan las sanciones de Estados Unidos, reportó la agencia de noticias EFE.


"Implementaremos la prohibición del turismo, e implementaremos el embargo", sentenció Trump.


"Retamos a Cuba a venir a la mesa con un nuevo acuerdo que esté en el mejor interés tanto de su pueblo como del nuestro", afirmó Trump en un discurso ante centenares de personas, en su mayoría cubanos exiliados en el estado de Florida.


Trump anunció la "cancelación" de la política de Obama hacia Cuba y se mostró dispuesto a negociar "un acuerdo mejor" con la isla, pero solo si hay avances "concretos" hacia la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "prisioneros políticos" en la isla.


Asimismo, Trump, aseguró que "pronto se va a lograr una Cuba libre" y calificó de "brutal" al régimen castrista.


"Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos, preparados y capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor", dijo Trump, según reportó la cadena CNN.


El mandatario aseguró que confía en que "pronto" llegue el día en que haya "una nueva generación de líderes" que implemente esos cambios en Cuba, dado que el presidente Raúl Castro dejará el poder en febrero de 2018.


Asimismo, Trump anunció que se "restringirá muy robustamente el flujo de dólares estadounidenses a los servicios militares, de seguridad y de inteligencia" de la isla, y dará "pasos concretos para asegurarse de que las inversiones" de empresas estadounidenses "fluyen directamente al pueblo".


El giro de Estados unidos de su política hacia Cuba incluye el apoyo al embargo comercial y financiero estadounidense sobre la isla y la oposición a las peticiones internacionales para que el Congreso lo levante, informó la Casa Blanca.


"La política reafirma el embargo estadounidense impuesto por ley a Cuba y se opone a los llamados dentro de Estados Unidos y otros foros internacionales para acabar con él", indicó la Casa Blanca en un comunicado mientras Trump anunciaba el cambio de política en Miami.


"Haremos cumplir el embargo", dijo el presidente durante su discurso en el teatro Manuel Artime de la Pequeña Habana, donde desgranó la revisión que ha decidido hacer en la política de normalización de relaciones con la isla iniciada por su antecesor, el demócrata Barack Obama.


El levantamiento del embargo es algo que solo puede decidir el Congreso de Estados Unidos, controlado ahora por los republicanos en ambas Cámaras.

Publicado enInternacional
Domingo, 23 Julio 2017 06:21

Los militares y las cuentas

Los militares y las cuentas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, repitió recientemente un latiguillo sobre el cual su país insiste hace años: que el 60 por ciento de la economía cubana se gesta en el Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima, un holding paramilitar de empresas que el nuevo ocupante de la Casa Blanca pretende destruir.

 

Es sólo un edificio entre tantos, ni siquiera de los más llamativos que se alinean junto a la avenida del Puerto, en La Habana. A lo sumo, alguno de los pocos vecinos de la zona podrá recordar que fue construido a mediados de la década de 1950 para alojar la jefatura de la Marina de Guerra; los guías turísticos, en tanto, tal vez ni lo noten, ocupados en conducir a sus clientes hacia las cercanas y fotogénicas plazas del centro histórico.


Sin embargo, tras sus ventanas ahumadas se toman muchas de las decisiones fundamentales en Cuba. Se trata del complejo donde radica la gerencia general del Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima (Gaesa). De acuerdo con las declaraciones que Trump hizo hace algunas semanas ante un histérico auditorio anticubano de Miami, en Gaesa confluyen los hilos que mueven alrededor del 60 por ciento de “la economía comunista”. De inmediato, medios de prensa de todo el mundo se apresuraron a replicar al presidente estadounidense.


Para William M LeoGrande, profesor de la Facultad de Asuntos Públicos en la Universidad Americana de Washington, “incluso una revisión superficial de la composición del producto bruto interno de Cuba demuestra que ese ‘hecho’ es absurdo”. Sus indagaciones le han permitido encontrar el “nacimiento” de tal sinsentido allá por febrero de 2004, cuando The Miami Herald adoptó la premisa de que “las fuerzas armadas cubanas han asumido hasta el 60 por ciento de la economía de la isla”. Para avalarla, ese rotativo citaba al “Proyecto de Transición de Cuba, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, un proyecto financiado por el gobierno estadounidense”.


De ahí en adelante la historia ha ido cobrando cuerpo, repetida siempre con un marcado sesgo político que busca presentar al gobierno de La Habana como una dictadura militar. Mientras, el propio LeoGrande y otros analistas alejados de las posiciones de izquierda coinciden en otorgar a Gaesa una preeminencia mucho menor a la que repiten Trump y sus adláteres. Sus ingresos (las estimaciones rondan en torno a los 3.500 millones de dólares) “representan el 21 por ciento del total de ingresos en divisas de las empresas estatales y del sector privado, el 8 por ciento de los ingresos estatales totales y sólo el 4 por ciento del Pbi (según el Anuario Estadístico del 2015)”, asegura LeoGrande.


MÁS ALLÁ DE LOS CUARTELES.


No es menos cierto que los militares –y ex militares– juegan un papel fundamental en el ordenamiento institucional cubano. En primera instancia, por su “confiabilidad”; en segunda, por su número.


Gracias a la amplia estructura de organismos de seguridad que regentea (coordinada por el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del presidente Raúl Castro), el gobierno cubano mantiene un estrecho control sobre su población y, en especial, sobre los miembros del Ministerio del Interior (Minint) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far). Esa supervisión se complementa con programas de “formación político-ideológica” dirigidos a todos los combatientes en servicio o a aquellos que se forman en las academias militares.


Respecto a la cantidad de efectivos, no existen datos oficiales. De acuerdo con el número de unidades establecidas luego de su último proceso de reorganización, las Far contarían con unos 100 mil combatientes en activo y entre 200 mil y 300 mil reservistas; el Minint, por su parte, suma alrededor de 200 mil efectivos regulares. En ambos cuerpos armados sientan plaza soldados del Servicio Militar Activo (que cumplen los varones por uno o dos años), y oficiales y suboficiales de profesión, que “juran” por períodos que van desde cinco hasta 25 años. Tras su licenciamiento, todos tienen prioridad para optar por un empleo en el amplio sector estatal.


Esa es la causa de que en tantas dependencias civiles ocupen cargos de dirección antiguos militares, a veces formando mayoría. “En las escuelas de cadetes se da una gran importancia a las técnicas de dirección y de gestión de recursos. Incluso en algunos módulos nos repetían que necesitábamos formarnos para la vida con la tropa pero también para cuando fuéramos de nuevo civiles”, explica David Alejandro, ex jefe de unidades radiotécnicas que aprovechó su título militar para encontrar trabajo en la compañía Copextel, una empresa de equipos electrónicos integrada dentro del esquema corporativo de Gaesa.


“Como mi regimiento pasaría a la reserva, me ofrecieron el licenciamiento y este puesto. En total fuimos cuatro, y a todos nos dijeron lo mismo: preferían contratarnos a nosotros porque ‘los militares son más responsables’.” Muchos de sus compañeros y jefes tienen el mismo origen.


“Son múltiples los ejemplos de mandos militares transformados en empresarios: el general de brigada Luis Pérez Róspide, antiguo director de la Industria Militar, preside el Grupo Gaviota (la mayor hotelera de América Latina, con casi 30 mil habitaciones); el coronel Héctor Oroza dirige el monopolio corporativo de importación y exportación (Cimex), donde actúa como asesor el antiguo jefe de los servicios militares de Inteligencia, el general de división retirado Fabián Escalante”, señalaba en un artículo reciente el periodista Fidel Gómez Sosa.


Para el profesor de Política Internacional en la Universidad de California en San Diego Richard Feinberg, funcionario durante la administración de Bill Clinton, Gaesa “está invirtiendo sabiamente en las áreas económicas más internacionales y lucrativas de la economía”. A su juicio, “unas fuerzas armadas bien ubicadas probablemente apoyarán las reformas económicas que volverán a Cuba más eficiente y competitiva”.


De la magnitud del fenómeno da cuenta el hecho de que siete de los 17 miembros del Buró Político –el máximo órgano del gobernante Partido Comunista– visten uniformes; el resto de los integrantes de ese grupo de dirección o lo hizo en algún momento o está encuadrado en algunas de las instancias de defensa territorial con que la isla caribeña ha preparado su respuesta a una hipotética intervención norteamericana.


El hecho de que al frente de Gaesa se encuentre uno de los ex yernos del presidente Raúl Castro, el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, no hace sino agregar “leña” al fuego de las especulaciones, pues para nadie es un secreto que esa corporación funciona como un virtual “Estado dentro del Estado”, bajo un esquema de subordinación que sólo muy en segundo plano llega hasta la presidencia del país o la Asamblea Nacional.


“Ninguna de estas empresas presenta ningún tipo de información sobre sus ingresos, ganancias, impuestos pagados, estado de cuentas, ni el nombre de sus directores ejecutivos, ni hace licitación pública para ninguno de sus cargos”, apuntaba a comienzos de 2016 el sitio ForesightCuba, especializado en análisis estadísticos acerca de la isla. El tiempo transcurrido no ha contribuido a cambiar tal realidad.


Surgidas en la década de 1980 ante la necesidad de sortear las barreras del bloqueo contra Cuba, las primeras compañías del actual grupo tuvieron como premisa el secreto. Treinta años después, a pesar de su crecimiento exponencial, la práctica totalidad de las operaciones de Gaesa se mantiene en las sombras. Para bien o para mal.

Publicado enInternacional
Lunes, 26 Junio 2017 08:04

Trump intenta ganar tiempo con Cuba

Trump intenta ganar tiempo con Cuba

El mandatario se puso en sintonía con el senador anticastrista Marco Rubio: éste integra una comisión que investiga el Rusiagate. El freno a la apertura de Obama exime a las industrias de las aerolíneas y los cruceros.

 

En la política sobreactuada, Donald Trump es el primer actor. El presidente de Estados Unidos eligió ese juego de roles para mandarle señales a Cuba mientras él gana tiempo. Su anuncio realizado en Miami, el teatro que eligió para presentar lo que hará su gobierno con la isla, no fue escogido al azar. La ciudad es el epicentro político, económico y cultural de la Florida, el estado donde sacó una cantidad de votos sustantiva que le permitió superar a Hillary Clinton en la elección general de noviembre. También reside ahí el núcleo duro de la contrarrevolución cubana y además, es el bastión del senador Marco Rubio, el mismo que en campaña por las internas republicanas lo definió como “la persona más vulgar” que haya aspirado a la presidencia de EE.UU. Ahora ya no dice lo mismo. Necesita de Trump, igual que el magnate de él. Sobre todo porque el congresista integra la Comisión de Inteligencia del Senado que investiga la interferencia de Rusia en los comicios de 2016. El retroceso en los avances bilaterales que habían acordado Barack Obama y Raúl Castro tiene demasiado que ver con este intercambio de favores.


Trump y Rubio pertenecen al mismo partido, pero ése es un detalle menor en su relación por conveniencia. Quedó demostrado cuando el ex director del FBI, James Comey, asistió al Senado el 8 de junio para hablar del Rusiagate. Había durado apenas 24 días en su cargo. El ex funcionario declaró que el presidente le había hecho saber que debía clausurarse la investigación sobre la intromisión rusa en las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca. Lejos de adoptar esa postura, Comey deslizó que Trump “podría mentir” sobre el contenido de varios encuentros mantenidos en privado. Aquel le había pedido “lealtad” cuando el asesor de seguridad nacional Michael Flynn avanzó en la pesquisa sobre su relación con los rusos.


Rubio empezó a jugar un papel clave en esta trama cuando se transformó en una especie de abogado defensor del presidente. Antes que preguntarle al ex FBI sobre el affaire que comenzó con la filtración de correos de la ex secretaria de Estado Clinton y siguió con la denunciada intromisión de Rusia en las elecciones, el senador prefirió acorralar a Comey. Le preguntó por las filtraciones a la prensa de su investigación. También cuestionó su credibilidad. Antes de hurgar más en la denuncia sobre un problema de seguridad nacional, se inclinó por saber qué hace de su vida un ex funcionario despedido. No tardó demasiado en conocerse cuál era su moneda de cambio. Dos noches antes de aquella reunión en el Senado, Rubio había cenado con el presidente en la Casa Blanca.


La nueva-vieja política hacia Cuba que presentó Trump con su habitual histrionismo en Miami, es la que impuso de modo parcial el senador republicano. Son cambios a mitad de camino. La isla sigue perdiendo miles de millones en divisas -sobre todo por el bloqueo vigente desde el 3 de febrero de 1962-pero al mismo tiempo empresas de EE.UU comienzan a beneficiarse. Mantienen algunos intereses comerciales recuperados con la apertura de Obama. Así lo cuenta la periodista Fabiola Santiago en el Nuevo Herald, un medio que está lejos de reflejar los intereses del gobierno cubano: “...esta reversión instigada por los congresistas cubanoamericanos Marco Rubio y Mario Diaz-Balart exime a las industrias de las aerolíneas y los cruceros, las cuales podían haber perdido 3.500 millones de dólares de haber tenido lugar un cambio en las regulaciones del Departamento del Tesoro que les permite añadir los puertos de escala cubanos a sus itinerarios caribeños”.


Cuando Trump anunció este lavado de cara sin jabón de su política exterior hacia Cuba, estaba rodeado del elenco estable de conspiradores y terroristas cubanos. Si se trata de la isla, la política de EE.UU. tiene doble racero. Acompañaban al presidente los ya veteranos Angel de Fana, Jorge Luis García Pérez y Caridad Roque a quien el presidente llamó “la corajuda disidente cubana”. Esta mujer, tras la invasión de Playa Girón, recibió una condena a 20 años de prisión “por acciones de terrorismo y sabotaje”. Cumplió la mayor parte y emigró a Estados Unidos. De Fana también estuvo detenido en la isla y se sumó a la organización Cuba Independiente y Democrática (CID), dirigida por el fallecido Hubert Matos, comandante disidente de la Revolución. García Pérez, como los anteriores, es un declarado admirador de Luis Posada Carriles, el agente de la CIA que ideó el derribamiento del avión de Cubana en 1976 donde murieron 73 personas, entre pasajeros y tripulantes.En 2015, un documento desclasificado por el Departamento de Estado de EE.UU, señaló al terrorista cubano americano como el autor más probable del atentado.


“La relación de la CIA con Posada, quien cada vez más parece ser la persona que planeó el sabotaje, podría posiblemente llevar a alguna mala interpretación y bochorno, en cuanto él proveyó información no solicitada sobre planes extremistas significativos, más recientemente en febrero y junio de este año”, dice el documento del 76 que en 2015 reprodujeron los medios de Miami. Posada Carriles declaró cuando falleció Fidel Castro, que el líder revolucionarion “buscaba la oportunidad para matarme a mí y yo para matarlo a él”.


Trump eligió la compañía de gente afín a estas ideas para presentar su política hacia Cuba. Pero en los hechos, su directiva que deroga una anterior del ex presidente Obama, solo se conocerá en los próximos 30 o 90 días. Es el tiempo que dispone para divulgar su letra chica. Recién en ese momento se sabrá cuál es el alcance de sus medidas hacia la isla.

Publicado enInternacional
Sábado, 17 Junio 2017 07:02

Trump volvió a la era del hielo

Trump volvió a la era del hielo

Desde Miami, prohibió hacer negocios con los militares en la isla y prometió apoyar al pueblo cubano en su lucha contra el “brutal” gobierno. También reafirmó el embargo de EE.UU.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró ayer el fin del acuerdo “unilateral” de su predecesor Barack Obama hacia Cuba, prohibió hacer negocios con los militares en la isla y prometió apoyar al pueblo cubano en su lucha contra su “brutal” gobierno. Además, desafió a su homólogo cubano, Raúl Castro, a presentar un nuevo pacto a partir de este endurecimiento de las políticas de la Casa Blanca con la isla.


“A partir de ahora, estoy cancelando completamente el acuerdo unilateral con Cuba”, dijo Trump en un pequeño teatro en la Pequeña Habana de Miami, al anunciar al exilio cubano sus modificaciones en la política de Washington hacia La Habana. “No queremos que los dólares estadounidenses vayan a parar a un monopolio militar que explota y abusa a los ciudadanos de Cuba y no levantaremos las sanciones hasta que se liberen los presos políticos”, prometió Trump. “Retamos a Cuba a venir a la mesa con un nuevo acuerdo que esté en el mejor interés tanto de su pueblo como del nuestro”, añadió. Asimismo, Trump, aseguró que pronto se va a lograr una Cuba libre y calificó de “brutal” al régimen castrista, con el tradicional tono anticomunista propio de la Guerra Fría. “Haremos cumplir el embargo”, enfatizó el presidente durante su discurso en el teatro.


Las cerca de mil personas que colmaban el teatro Artime ovacionaron de pie al presidente, le gritaron “te quiero” y le cantaron el “cumpleaños feliz” (recordando que Trump cumplió 71 años el miércoles). Lo acompañaron disidentes y activistas célebres como Rosa María Pay y José “Antúnez” García Pérez, además de políticos locales y veteranos de la fallida invasión de la Bahía de Cochinos en 1961.


El giro de Estados Unidos de su política hacia Cuba incluye entonces el mantenimiento del bloqueo comercial y financiero sobre la isla y la oposición a las peticiones internacionales para que el Congreso lo levante, informó la Casa Blanca. “La política reafirma el embargo estadounidense impuesto por ley a Cuba y se opone a los llamados dentro de Estados Unidos y otros foros internacionales para acabar con él”, indicó la Casa Blanca en un comunicado mientras Trump anunciaba el cambio de política en Miami. El levantamiento del embargo es algo que sólo puede decidir el Congreso de Estados Unidos, controlado ahora por los republicanos en ambas Cámaras.


“Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos, preparados y capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor”, dijo Trump, según reportó la cadena CNN.


El mandatario aseguró que confía en que pronto llegue el día en que haya una nueva generación de líderes que implemente esos cambios en Cuba, dado que el presidente Raúl Castro dejará el poder en febrero del 2018. “Nuestra embajada permanece abierta con la esperanza de que nuestros países puedan forjar un camino mucho mejor”, añadió Trump, que no tomó, sin embargo, ninguna medida para rebajar el nivel de relaciones diplomáticas con la isla.


Principalmente, la nueva política impide cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas (GAESA), un holding estatal cubano que de acuerdo con Washington beneficia directamente a altos jefes de las Fuerzas Armadas. Si bien los sentimientos hacia Trump pueden ser encontrados en un comunidad tradicionalmente conservadora, el apoyo a esta medida en particular es monolítico, porque fuerza a los inversores extranjeros a entenderse directamente con los nóveles empresarios en la isla. Ramón Saúl Sánchez, líder del moderado Movimiento Democracia que aboga por el levantamiento del embargo, dijo que está de acuerdo con este punto, porque la economía cubana está tomada por los militares, que considera son una mafia.


Trump también fijó medidas más estrictas para controlar que los estadounidenses que viajen a la isla lo hagan, en efecto, en el marco de las 12 categorías ya implementadas por Obama, ninguna de las cuales incluye el turismo. Pero las relaciones diplomáticas se mantienen y los cubanos conservan su derecho de viajar y enviar remesas. Esta nueva política no revierte en los hechos el acercamiento iniciado por Washington y La Habana en diciembre del 2014, sino que endurece sus términos. “Ahora, Trump está agregando dientes a la política anterior de Obama”, dijo Sánchez.


Trump ganó las elecciones en gran parte gracias al voto de los floridanos, en el que tuvo un papel crucial el apoyo de los cubanoestadounidenses. Se ganó su favor cuando, antes de las elecciones, visitó Miami y prometió dar marcha atrás a algunos aspectos de la política de Obama, quien según el exilio cubano no fue suficientemente duro al exigir a Cuba un mayor respeto a los derechos humanos como condición a la apertura comercial.


Modesto Castaner, un ex combatiente de la Bahía de Cochinos presente en el teatro, dijo que está satisfecho de ver que Trump está cumpliendo su promesa. “Lo que hizo Obama fue prácticamente todo en beneficio de los Castro, ¿pero a cambio de qué?”, dijo el veterano de 75 años. “A nadie le preocupa la libertad de Cuba”, aseguró.
Uno de los mayores legados políticos del anterior presidente, Barack Obama, fue la apertura de las relaciones diplomáticas con La Habana en el 2015, tras medio siglo de ruptura y desconfianza. Desde entonces, Washington ha estado abriendo un incipiente flujo de intercambio comercial y permitió que los estadounidenses viajen dentro de 12 categorías, entre ellas el contacto pueblo a pueblo o el intercambio cultural. Ahora, bajo el nuevo Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional, el Departamento del Tesoro auditará tales justificaciones para viajar, cuando antes el viajero sólo tenía que dar su palabra.


El endurecimiento de la restricción a los viajes fue criticado por el embajador de Cuba en Washington. “Ya es oficial: estos son los nuevos enemigos de la política exterior estadounidense. ¡Cuídense!”, escribió José Ramón Cabañas en la red social Twitter, junto a una fotografía de turistas paseando en La Habana.


Más de un cuarto de millón de estadounidenses visitó la isla en los primeros cinco meses del 2017, lo que representó un crecimiento de 145 por ciento frente a igual período del 2016, informó el miércoles un portal cubano citando fuentes oficiales. Empresas aéreas y de cruceros hacia Cuba hicieron millonarias inversiones en los últimos dos años para prepararse para el nuevo escenario bilateral.


Declaración del Gobierno de Cuba

El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.


En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.


Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.


Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.


Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.


Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.


En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.


Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.


El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.


El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.


Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.


Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.


Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.


Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.


El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.


Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o emplean-do métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.


Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.


Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
La Habana, 16 de junio de 2017.
Fuente: Cubadebate

Publicado enInternacional
Prevén autoridades segunda oleada de ciberataque mundial

El ciberataque global que comenzó el viernes pasado afectó a 200 mil usuarios, principalmente empresas en unos 150 países, entre ellos México, y se esperaba una segunda oleada de afectaciones la mañana de este lunes, informó Rob Wainwright, director de la Europol, mientras autoridades tratan de dar con los responsables.

Alrededor de las 10 de la noche de este domingo México ocupaba el sexto lugar en el ranking mundial del sitio cybermap.kaspersky.com que lleva el registro en tiempo real de los países más atacados.

Expertos estiman que el recrudecimiento del virus podría generar un "cibercaos" cuando millones de computadoras sean encendidas este lunes.

"El último recuento asciende a más de 200 mil víctimas, esencialmente empresas, en al menos 150 países. Llevamos a cabo operaciones contra unos 200 ciberataques al año pero nunca habíamos visto nada igual", declaró este domingo Wainwright a la cadena británica ITV.

El ataque se perpetró de "forma indiscriminada" y "se propagó muy rápidamente" añadió el director de la Europol, que teme que el número de víctimas siga en aumento "cuando la gente vuelva al trabajo este lunes y encienda su computadora".

El ataque alcanza dimensiones "sin precedente" y exige una compleja investigación internacional para identificar a los culpables, indicó Wainwright.

En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ordenó a su asesor de Seguridad Nacional, Tom Bossert, celebrar una reunión de urgencia la noche del viernes para analizar la amenaza del ciberataque, indicó un alto funcionario gubernamental a la agencia Reuters.

Los máximos funcionarios de seguridad celebraron otra reunión el sábado en la Sala de Crisis de la Casa Blanca y tanto la Oficina Federal de Investigaciones, como la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA, por sus siglas en inglés) intentaban identificar a los autores del masivo ciberataque, dijo el funcionario, que pidió permanecer en el anonimato.

Unas 200 mil computadoras, sobre todo en Europa, fueron infectadas desde el viernes por el virus Wannacry, un ransomware (del ingés ransom, rescate, y ware, de software, programa informático) que explota una falla en los sistemas operativos Windows divulgada en los documentos robados a la NSA.

México no fue la excepción y alrededor de las 10 de la noche de este domingo ocupaba el sexto lugar en el ranking mundial del sitio cybermap.kaspersky.com que lleva el registro en tiempo real de los países más atacados.

Al cierre de esta edición, los países más golpeados por el virus informático eran Vietnam, Alemania, Estados Unidos, Rusia y México.

El ataque perturbó el funcionamiento del sistema de salud pública británico (NHS, por sus siglas en inglés, con 1.7 millones de empleados, lo que fue el caso más inquietante debido al riesgo de salud de los pacientes. Además Wannacry, afectó las plantas de Renault, la compañía estadunidense FedEx, el sistema bancario ruso y universidades de Grecia e Italia, entre otras empresas e instituciones.

Wannacry bloquea los documentos de los usuarios y los hackers exigen a sus víctimas pagar una suma de 300 unidades de la moneda electrónica bitcoin (difícil de rastrear, equivalente a unos mil 780 dólares por unidad) para permitirles acceder nuevamente a sus archivos.

"Hasta ahora ha habido pocos pagos", aseguró Wainwright. De acuerdo con la empresa de seguridad Symantec, el sábado a mediodía se habían registrado 81 transacciones por un valor total de 28 mil 600 dólares.

La empresa de seguridad informática Digital Shadows señaló que hasta este domingo los pagos con bitcoin alcanzaban los 32 mil dólares.

El Departamento de Seguridad Interior advirtió que "pagar el rescate no garantizaba la restitución de los documentos".

Amber Rudd, ministra británica del Interior, aseveró en un artículo publicado en el periódico Sunday Telegraph que cabía esperar más ataques y destacó que “quizá nunca conozcamos la verdadera identidad de los autores.

Los héroes

El ataque fue frenado por una pareja de veinteañeros: el investigador de ciberseguridad británico, identificado en línea sólo como MalwareTech, de 22 años, que trabaja para la empresa de seguridad Kryptos Logic y desea seguir en el anonimato, y Darien Huss, ingeniero de 28 años que trabaja para la firma de seguridad Proofpoint, en Estados Unidos.

MalwareTech descubrió un dominio oculto en el virus Wannacry y decidió registrarlo. Al parecer fue creado por los hackers responsables del virus como medida de desactivación del ataque.

“Los piratas podrían volver a la carga cambiando el código y en ese caso será imposible detenerlos, advirtió este domingo MalwareTech, el joven británico desde su cuenta @MalwareTechBlog, reportó el diario británico Sunday Times.

MalwareTech, quien recibió como premio una semana de descanso, añadió que "las computadoras no estarán seguras hasta que instale el correctivo lo más rápido posible".

En tanto, Microsoft advirtió acerca de las vulnerabilidades en el almacenamiento informático. "Los gobiernos del mundo deberían tratar este ataque como un llamado de atención", escribió en un blog Brad Smith, presidente y director jurídico de Microsoft.

Bloqueo a Gaza, "castigo colectivo que alimenta la violencia": ONU

Gaza.

Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), calificó este martes el bloqueo a la franja de Gaza de "castigo colectivo que alimenta la escalada de violencia" en la región. Exhortó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a adoptar medidas "valientes" en favor de la paz con los palestinos.

Netanyahu dijo el lunes que no está "dispuesto a negociar" el bloqueo terrestre, marítimo y aéreo impuesto hace 10 años por Israel en ese enclave palestino, con el argumento de representar un "interés de seguridad de alta importancia".

Ban consideró que esa medida "asfixia a sus habitantes, destruye la economía e impide la reconstrucción" de esta estrecha franja costera, devastada por tres ofensivas israelíes desde 2008.

"Es un castigo colectivo cuyos responsables deberían rendir cuentas", añadió durante su cuarta y última visita a Gaza como secretario general.

El gobierno israelí alega que este bloqueo es necesario para impedir la entrada de materiales que permitan a los grupos armados producir arsenales y explosivos artesanales.

En tanto, Israel anunció la interrupción de la visita de no musulmanes a la Explanada de las Mezquitas hasta el final del mes sagrado del ramadán, la semana próxima, en el tercer día de enfrentamientos entre fieles musulmanes, en protesta por la entrada de visitantes judíos y policías israelíes.

El portavoz de la policía israelí, Luba Samri, explicó que la suspensión de las visitas de los no musulmanes se aplicó luego de las quejas de la Waqf de Jordania, que custodia los lugares santos en Jerusalén este, ocupado y anexionado por Israel.

La Waqf y las autoridades israelíes acordaron hace años interrumpir esas visitas durante los últimos 10 días del ramadán, pero palestinos y dirigentes musulmanes denunciaron que este año Israel rompió esta tradición.

Por ello, los fieles musulmanes protestan desde el domingo contra la entrada de visitantes, entre ellos judíos, a la Explanada de las Mezquitas –lugar santo para musulmanes y judíos, al que llaman Monte del Templo–, que se ha saldado con varios heridos.

La mañana de este martes jóvenes palestinos se enfrentaron nuevamente con piedras a la policía israelí, que respondió con granadas de gas lacrimógeno y balas de goma, según varios videos publicados en Internet.

Publicado enInternacional
70 años de ONU y persisten guerras, intervenciones y desigualdad: Castro

El presidente Raúl Castro afirmó que aunque se restableció la relación diplomática con Estados Unidos, las relaciones no podrán ser normales hasta que se levante el bloqueo contra Cuba, y criticó que después de siete décadas de la Organización de Naciones Unidas persisten las guerras, las intervenciones, el hambre, la desigualdad y las violaciones de los derechos básicos en el mundo.


En su primera aparición como presidente ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Castro Ruz –quien habló después de que el presidente Barack Obama resaltó la reapertura de relaciones con Cuba como gran ejemplo de la negociación diplomática de su gobierno– reiteró que después de 56 años se renovaron las relaciones diplomáticas con Washington, pero que apenas se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones.


Agregó que esa meta no se alcanzará hasta que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la base naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra Cuba, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre.


Agradeció a los 188 países miembros que han apoyado las resoluciones de la Asamblea General contra el bloqueo estadunidense.


Castro empezó con una crítica sintética sobre los alcances de los propósitos iniciales de la ONU, hace 70 años, de poner fin a las guerras y promover paz, justicia y desarrollo para todos. Resumió que desde entonces "han sido constantes las guerras de agresión, la intervención en asuntos internos de los estados, el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados 'golpes suaves' y la recolonización de territorios".


Denunció la militarización del ciberespacio como el empleo clandestino de tecnologías de información y comunicación en contra de otros estados.


Más aún, afirmó, la Carta de la ONU no se ha cumplido en cuanto a los derechos fundamentales, ya que el disfrute de los derechos humanos continúa siendo una utopía para millones de personas.


Cuestionó si hay un derecho al desarrollo y elevar el nivel de vida, cuando 795 millones de personas sufren hambre, 781 millones son analfabetas y 17 mil niños mueren diario de enfermedades curables. Indicó que es en la pobreza y la desigualdad donde deben buscarse las causas de los conflictos, generados por el colonialismo y el despojo de poblaciones autóctonas, primero, y más tarde por el imperialismo y el reparto de esferas de influencia.


Señaló que en los países industrializados están despareciendo los sistemas de bienestar social, mientras los sistemas electorales que dependen cada vez más del dinero se alejan de sus poblaciones.


Sobre el otro gran tema de esta Asamblea, el cambio climático, Castro subrayó que los países deben asumir responsabilidades comunes, pero diferenciadas ante la inobjetable realidad de que todos los países somos responsables por igual, ni despilfarramos los recursos naturales y humanos en un consumismo irracional e insostenible.


En su intervención, Castro reafirmó el principio de la autodeterminación política, económica, social y cultural de todo Estado, y en ese contexto expresó solidaridad con los gobiernos de Venezuela y Ecuador frente a intentos de desestabilización y con el gobierno de Argentina con su reclamo de soberanía sobre las Malvinas; además reafirmó su apoyo solidario a la presidenta de Brasil en defensa de sus logros sociales, entre otros puntos. También ratificó la convicción de que el pueblo de Puerto Rico merece ser libre e independiente y que toda solución duradera al conflicto de Medio Oriente exige un Estado palestino soberano.


El presidente Castro tiene una reunión bilateral programada para este martes con Obama, según versiones oficiales.
No deja de asombrar, más de medio siglo después, que un país tan chiquito ocupe un lugar tan grande en estos foros mundiales donde se manifiesta de varias maneras, incluyendo el apoyo que se le brinda en torno a la relación con Estados Unidos, como el hecho de que una de las cuatro reuniones bilaterales del presidente Obama durante su visita de dos días y medio a la ONU es con Castro.


Mas aún, durante su estancia en Nueva York, Castro se ha reunido con el ex presidente Bill Clinton, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, y el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, así como con el presidente chino Xi Jinping.


Fidel Castro se mantiene como campeón del discurso más largo ante la ONU, de cuatro horas y media, en 1960. Hoy su hermano no lo retó con un discurso de menos de 15 minutos.

Publicado enInternacional