Jueves, 26 Mayo 2022 08:11

¿La segunda guerra fría?

¿La segunda guerra fría?

A unque tímidamente, la idea de la posibilidad de una segunda guerra fría surgió en la prensa occidental durante la crisis de Ucrania en 2014. Las sanciones económicas que impuso Occidente a Rusia después de la anexión de Crimea evocaban, de alguna manera, el congelamiento de las relaciones económicas característico del orden bipolar que privó al conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante cuatro décadas. No se han estudiado con detalle los estragos que produjeron esas sanciones en la economía rusa. En tan sólo dos años, el PIB descendió 25 por ciento, el desempleo aumentó 17 por ciento y centenares de empresas locales se fueron a la ruina. Fue Angela Merkel quien supo lidiar con un reorden europeo que, distanciándose de Estados Unidos, logró mantener las relaciones abiertas con Moscú. El establishment ruso jamás olvidaría el efecto devastador de esa primera ola de sanciones, y a partir de 2015 empezó a prepararse masivamente para una segunda confrontación. La que hoy observamos a raíz de la intervención militar en Ucrania.

La siguiente ocasión que el término de la guerra fría cubrió a los análisis políticos del momento ocurrió durante el conflicto entre la Casa Blanca y Pekín en la administración de Donald Trump. La batalla de los aranceles, el intento de desacoplar a China de la economía europea, las cancelaciones tecnológicas trajeron de nuevo el fantasma. Finalmente, China derrotó a la política de Trump, y Occidente descubrió que dependía mucho más de la fábrica china que China de los mercados europeos.

Sin embargo, nunca habíamos estado tan cerca de una nueva edición de otro tipo de bipolaridad como la que hoy se vive a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania. El tsunami de sanciones económicas ha desacoplado prácticamente a la economía rusa de sus contrapartes occidentales –con excepción de las exportaciones de gas y petróleo–. La Organización del Tratado del Atlántico Norte continúa su expansión y se refuerza cada día –ahora con presupuesto alemán–. Una vez más, tanques germanos disparan contra soldados rusos. El intento de aislar a Moscú alcanza a la mayor parte de los organismos internacionales y la rusofobia ha creado ya, en el imaginario europeo, el fantasma de un enemigo mortal.

Washington decidió repetir una estrategia que, hace 40 años, le rindió evidentes frutos. Sin embargo, la situación no resulta tan sencilla. La guerra en Ucrania no parece favorecer la estrategia estadunidense. La Casa Blanca cometió acaso un error largamente anunciado y muchas veces reiterado: nunca enfrentes a Rusia por tierra. Las tropas rusas ocupan ya el este del país, el ejército de Volodymir Zelensky dista de mostrar la cohesión de los primeros días, las deserciones se multiplican, la emigración de jóvenes es irreversible y la situación económica se ha vuelto más que precaria. Tan sólo el bloqueo de las exportaciones de trigo y del transporte del gas ruso han derrumbado el PIB de Ucrania en 60 por ciento. ¿Cuánto tiempo resistirá Kiev? El ejército ucranio es de leva obligatoria y además los soldados reciben paga. La mayor parte de la población rechaza la invasión, pero no ve en la oligarquía que representa Zelensky una razón necesariamente suficiente para soportar los sacrificios.

Por su parte, Europa ha empezado a dudar de la estrategia del Pentágono. Hoy la mayor parte de sus fuerzas políticas empiezan a orientarse por una solución diplomática. El costo de las sanciones sobre la propia economía europea está causando estragos. ­Washington podría quedar aislado. Lo cierto es que, a diferencia de lo que sucedió en el siglo XX, ya no cuenta ni con la economía ni con los grandes relatos para mantener en marcha a la maquinaria europea. Por lo pronto, ni siquiera puede abastecerla con gas.

La realidad es que la nueva ola de sanciones a Rusia no ha afectado sensiblemente a su economía. Por el contrario, en binomio con China, parece orientarse a una nueva definición de fronteras con Occidente. Tampoco parece intimidarle la posibilidad de un aislamiento prolongado. Ya pasó por eso, ahora tiene otras salidas.

Una nueva guerra fría sería muy distinta a la primera. No estaría entrecruzada por el choque de ideologías, sino por los grandes relatos nacionales –o, si se quiere, nacionalistas–. Pekín no promovería revoluciones ni cambios de régimen, sino tan sólo la expansión de su economía. Y el destino de Rusia es incierto. De facto, las sanciones occidentales expropiaron a su oligarquía, y Putin podría aprovechar la situación para reorientar todo el modelo económico interno. Sin embargo, Occidente provocó un agravio difícil de enmendar: la rusofobia hirió muchos de los hilos más sensibles del actual imaginario ruso. Eso que derribó a la Unión Soviética, las expectativas y los fetiches de la modernidad europea, son hoy vistos, por una parte considerable de la población rusa, como una suma vacía de promesas fatuas.

En realidad, todo depende del desenlace de la guerra en Ucrania. Lo que Estados Unidos ha descubierto es que ya no es capaz de ostentar una hegemonía unipolar. Lo demás son preguntas abiertas.

Publicado enInternacional
 “Avanzamos muy poco”: Comité del Paro tras reunión con el Gobierno nacional, que anunció acuerdo en 16 puntos

Este jueves 3 de junio, la mesa entre el Comité del Paro y el gobierno Duque terminó con varios acuerdos pero en lo que no se avanzó fue en las garantías para el ejercicio de la protesta.

 

Después de un nuevo día de conversaciones entre el Comité del Paro y el Gobierno nacional, desde el comité señalaron que se avanzó muy poco en el acuerdo sobre las garantías para el ejercicio de la protesta. “Esperamos que el gobierno muestre voluntad efectiva para llegar pronto a un acuerdo”, sostuvieron.

Así mismo, recordaron que el pasado 24 de mayo ya habían llegado a un preacuerdo con 34 medidas, que el Gobierno nacional deshizo el pasado 29 de mayo, proponiendo cambios regresivos en prácticamente todo el texto.

“Seis días después, de las 34 medidas, en 16 tenemos acuerdo, en 11 hace falta precisar, y en 9 se identifican grandes discrepancias, en temas como la no participación de las Fuerzas Militares en las protestas, la autonomía de las autoridades locales en el manejo de las protestas, el no uso de armas de fuego en las protestas, las condiciones para la intervención del Esmad en las protestas, y el mecanismo de seguimiento al acuerdo”, dijo el comité.

Sobre los cortes de vías, el comité explicó que hay un nuevo informe, donde se verifica una reducción significativa de los bloqueos. Al día de hoy persisten 23 puntos, y en todos ellos hubo procesos de diálogos y negociaciones, gracias a los acuerdos y decisiones que han tomado las organizaciones y comunidades involucradas, y que en varios casos han contado con la voluntad y el concurso de autoridades locales. “Es nuestra voluntad seguir impulsando y facilitando, en lo que esté a nuestro alcance, diálogos y acuerdos territoriales para avanzar en la reducción y sostenibilidad de los cortes de vías”, sostuvieron.

“Reiteramos nuestra voluntad de llegar a un acuerdo, nos mantenemos en las conversaciones. El responsable de la demora para llegar a un acuerdo es del Gobierno nacional, llevamos 36 días de Paro Nacional, 36 días en que no se concreta una voluntad para poder entrar a negociar y llegar a acuerdos y soluciones concretas sobre los puntos del pliego de emergencia presentado hace un año: renta básica, salud, empleo, educación, desarrollo agropecuario. Soluciones que se encuentran esperando millones de colombianas y colombianos”, puntualizó el comité.

Por su parte, el representante del gobierno en la mesa, el consejero Emilio Archila, dijo al terminar la reunión: “Dentro del diálogo que estamos teniendo con el Comité del Paro, con el equipo de gobierno del presidente Iván Duque, cumplimos con la totalidad de los compromisos que habíamos adquirido. La sesión de hoy fue productiva y logramos depurar una metodología con la que nos podamos sentar a buscar acuerdos. Es una metodología diseñada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y es apoyada por distintos ministerios. Darle la totalidad de las garantías a la protesta social es prioridad constitucional. Creemos que en Colombia, no solamente existe el derecho a disentir sino a protestar, lo cual debe hacerse con todas las garantías que debieran. En ese campo hoy tuvimos avances significativos”.

Así mismo, el funcionario acusó a los líderes sindicales y estudiantiles de no haber cumplido con su parte del trato. Archila dijo que de los 16 compromisos que debía cumplir el comité, solo respondieron por uno. Para el Gobierno nacional lo más grave de la situación es que en el país se siguen bloqueando las vías, hecho que en múltiples ocasiones ha sido catalogado por el presidente y su gabinete como ilegal.

4 de Junio de 2021

Publicado enColombia
“En todo el barrio están dando bala”

“[…] íbamos marchando por la Avenida de Los Cerros, cuando empezaron a dispararnos bala, gases … desde un helicóptero también caían gases y todos comenzamos a correr hacia el barrio…”. Así narra un joven del popular Siloé de Cali la situación vivida en la noche del 3 de mayo, cuando se sumaron al alzamiento juvenil que conmociona a Colombia.

Según narra, en procura de proteger la vida se resguardan en sus viviendas o en cualquiera donde encontraban una puerta abierta; Kevin Agudelo, de escasos 19 años de edad, estudiante del Sena y quien hacía parte de la protesta, quien estaba acompañado de su novia, se resguarda en una panadería del barrio donde fue alcanzado por las balas disparadas por sus perseguidores, perdiendo de inmediato la vida.

Las voces de denuncia de los habitantes de este popular barrio caleño indican que otros dos jóvenes también fueron asesinados, pero no tienen sus nombres y la denuncia queda en manos de los organismos de derechos humanos para que la verifiquen, denuncia que indica que los heridos suman más de una decena.

La acción represiva de la policía, acompañada de unidades del ejército, sobre el grupo de jóvenes, permite visualizar que la potencia de fuego era enorme y la decisión tomada de acallar la protesta a como de lugar es evidente, disparando a diestra y siniestra, “en todo el barrio están dando bala”, como si fuera una zona de guerra, comenta uno de sus jóvenes pobladores.

En esta misma ciudad, queda registrada otra evidencia más que relevante sobre la mentalidad militarista que domina a los cuerpos armados del Estado, sin miramiento alguno con los derechos humanos (palabra que les debe sonar extraña), en la manera como “atendieron” una comisión verificadora de la situación que viven algunos de los jóvenes presos y que fueron recluidos en la estación de Fray Damián (ubicada en el centro de la ciudad). Al llegar la misma a este lugar es recibida inicialmente por un policía y luego por otros varios de sus compañeros que  con insultos, amenazas, disparos e incluso una bomba aturdidora lanzada por el Esmad, les obligan a retirarse del lugar. Según los atacados lograron salir ilesos por la protección que les prestaron varios “habitantes de calle”. La comisión estaba integrada por delegados de la Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Alta Comisionada de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil (como la alianza “Defender la libertad Asunto de todas), la Cut, la Arquidiócesis de Cali, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, es atendida inicialmente

Por todo el país

Mientras la población de Siloé vivía la situación referida, en otros muchos lugares del país grupos de jóvenes alzaban su voz para reclamar un gobierno diferente, con una realidad social y económica que permita dejar a un lado las penurias, y acceder a derechos tales como educación universitaria o superior, vivienda, salud, transporte, y otros muchos más que por ahora solo figuran en el papel o accede a los mismos quien tiene con que comprarlos.

Así ocurrió en Floriblanca, ciudad conurbana con Bucaramanga, donde la protesta juvenil, luego de ser reprimida por la mal llamada “fuerza pública” dejó como salto 15 heridos, 4 de ellos graves, entre estos uno con la mandíbula destruida, además de 57 detenidos. Por redes sociales los manifestantes circularon un video donde Cristian Barrios, joven estudiante, cae al suelo luego de ser atacado, seguramente por una descarga de pistola taser. Los lo lesionan son 4 policías que circulan en moto y que así evidencian el tipo de formación que reciben, su disposición para desatar violencia y para llegar, incluso, al máximo grado de la misma.

Más al sur del país, en Popayán, una marcha que recorría el centro de la ciudad sufre la ofensiva policial de la cual queda un saldo de 53 heridos.

En otras ciudades como Armenia, Tunja, Pasto, Bogotá, también se registran protestas, aunque no en todas la acción represiva toma forma-

Cierres de vías

Mientras los jóvenes reclaman en la calle derechos inexistentes, e incluso otro gobierno, en varias autopistas del país los camioneros interponen sus vehículos e impiden el paso normal de automotores. Demandan reivindicaciones propias, aunque ahora las suman a la dinámica que caldea al país.

Es una situación reinante en Cundinamarca en municipios como Facatativá, Gachancipá, Nemocon, Cajicá, Fusagasugá, Choachí, Ubaté, Sibaté, Caqueza-, En Antioquia, a la altura del municipio de Santuario. En Boyacá en las vías que llevan hacia Santander.

En el municipio de Zulia, cercano a Cúcuta, con cierres en las vías que llevan hacia Ocaña y Tibú, pero en este caso por acción liderada por campesinos campesinos que rechazan las fumigaciones con glifosato y exigen la implementación del Acuerdo de Paz. Una acción que también lleva a cabo en Nariño indígenas yasingas y pastos.

Otras regiones del país también tienen sus vías cerradas y las quejas del empresariado, en procura de solución, se escucharon sin cesar: en Pasto, dicen, se agota la gasolina; las granjas avícolas alertan que millones de pollos morirán por falta de alimento; los lecheros avisan que están perdiendo el producto de su trabajo pues no pueden llevarlo a las plantas procesadoras. En las ciudades los comerciantes se lamentan por las pérdidas que dejan las protestas y diversos almacenas de cadena informan del límite a que van llegando sus existencias.  Como si fuera poco, ante la renuncia del Ministro de Hacienda el dólar se dispara y con él la deuda pública, y las agencias calificadoras de riesgos avisan de la decaída en la confianza que tenían en el país. Es decir, la economía al piso.

Una realidad, la económica, que atrae con energía de imán, a las diversas expresiones del establecimiento que llaman a un pronto acuerdo de la crisis.

Sin pisarse los cayos

El alzamiento juvenil y social se va ampliando como mancha de aceite, y en la medida que esto sucede, como evidencia de su debilidad y desespero que lo descuaderna, el gobierno militariza más y más. Su actuar desbocado puede terminar en cualquier desfiladero: una mayor masacre, un autogolpe, o cosa similar. Una recurso al cual no renunciará, aunque por lo pronto y como quedó evidente a lo largo del día 4 de mayo, acudió al llamado a un Acuerdo Nacional al cual respondieron de manera favorable, y en primera instancia, los partidos tradicionales en sus distintas vertientes. Personajes como Juan Manuel Santos, quien ha liderado una acción subrepticia para descuadernarlo y por su conducto acorralar al innombrable, tampoco se negó. El tamaño de la crisis es tal, así como la necesidad a que se enfrenta el establecimiento para resolverlo en el menor tiempo posible, que hasta tres de las universidades privadas del país de mayor reconocimiento le dieron el miércoles 5 de mayo libre a sus estudiantes y los invitaron a sumarse a la protesta contra el mal gobierno. Una medida que responde, es claro, a las fuerzas subterráneas que actúan, desde el propio establecimiento, contra el gobierno Duque.

Queda por conocerse la manera como procederán las fuerzas llamadas alternativas y los diversos movimientos sociales, entre ellos indígenas y sindicalistas, y unos actores claves de la coyuntura: los jóvenes, aunque con una dificultad mayor: ¿quién los representa, quién o quiénes pueden asumir una vocería legitima como totalidad?

Un escenario realmente complicado para las fuerzas alternativas, que desde hace dos años han tratado de llevar al gobierno a una negociación abierta de un inmenso pliego de reivindicaciones el cual ahora sí podría ser negociado. El dilema es claro: Si se participa de la negociación se le brinda a Duque el aire necesario para dilatar la crisis, pero si no se participa será testigos mudos de la negociación que haga el establecimiento con el establecimiento o los mismos con las mismas.

La dificultad para resolver el dilema está en la postura expresada por algunas de estas fuerzas que demandan como precondición para un posible diálogo: la desmilitarización del país, el cese de la violencia represiva, renuncia de la cúpula policiva-militar, entre algunas de sus exigencias.

Mientras así cierra el día siete del alzamiento juvenil/popular, y termina el 4 de mayo, la luz se dirige al siguiente día donde el país está llamado a una inmensa manifestación de repudió en contra del régimen y del gobierno. Una jornada donde el movimiento indígena incorpora sus fuerzas y ampliará los bloqueos de autopistas.El desenlace de la jornada podría dar pistas sobre lo que está por venir.

Publicado enColombia
Joseph Biden, Venezuela y América latina

La dimensión de la crisis que parece corroer a Estados Unidos quedó expuesta en tres miércoles consecutivos de enero. El día 6, una movilización convocada por el presidente Donald Trump tomó el Capitolio, el 13 fue aprobado el segundo impeachment contra Trump en la cámara de Representantes, y el 20 ocurrió la toma de posesión del presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris con un despliegue de 25 mil efectivos en la ciudad de Washington.

El país atraviesa una superposición de crisis que no logra ocultar. En el tiempo de un año se vio la incapacidad de enfrentar la pandemia, la violencia sistémica de las fuerzas policiales sobre la población afroamericana, los levantamientos y movilizaciones contra esa violencia, las respuestas aún más represivas, la acción de milicias armadas en su mayoría de supremacistas blancos, la defensa de esas organizaciones por parte de Trump, el desconocimiento de los resultados electorales de Trump y una mayoría de sus votantes, las falencias estructurales del sistema electoral, hasta los hechos de un enero que quedará en la historia.

Biden asumió en ese marco con un discurso de apelación a la unidad, la necesidad del reencuentro nacional, con un gabinete que, en términos de imagen, busca proyectarse como progresista: una mujer vicepresidenta, un afroamericano, Lloyd Austin, al frente de la secretaría de Defensa, una mujer indígena, Deb Haaland en la secretaría de Interior, un cubano-americano, Alejandro Mayorkas, en la Seguridad Nacional, una mujer transgénero, Rachel Levine, como asistente de salud.

Pero la multiculturalidad, el primer plano de las denominadas minorías en el gobierno, no indica cuáles serán las políticas, algo que no augura cambios progresistas en vista de los recorridos de hombres y mujeres que están en puestos claves de la nueva administración. Un repaso por las trayectorias de Biden, el secretario de Estado, Antony Blinken, la subsecretaria de Asuntos Políticos, Victoria Nuland, la directora de la USAID, Samantha Power, el secretario de la CIA, William Burns, y el mismo Austin -que proviene además de la contratista militar Raytheon- muestran una historia de realización directa o apoyo de acciones armadas abiertas o encubiertas en Iraq, Siria, Libia, Yemen y Ucrania, para mencionar algunos casos.

Biden se encuentra ante dos objetivos centrales. Por un lado, recomponer las crisis internas, en el orden de lo económico, sanitario, y la fractura social que con Trump -emergente de esa misma crisis- adquirió nuevas formas y radicalidades que, todo indica, continuarán. Y si el nuevo presidente apeló a la unidad, también volvió a referirse al concepto de “terroristas internos”, en un posible punto de inflexión en una política interna de criminalización y vigilancia que podrá extenderse hasta donde lo permita el término “terrorista”, es decir, hasta donde lo necesite la administración y los poderes generalmente invisibles que, en los últimos meses, emergieron por momentos a la luz.

Por otro lado, el nuevo gobierno está ante la necesidad de recomponer el frente externo, tanto en el regreso a multilateralidades abandonadas por Trump, como el Acuerdo Climático de París -reingreso ya decretado por Biden-, y la Organización Mundial de la Salud, como en la reconstrucción de la imagen y mitología internacional estadounidense que se encuentra en decaída internacional, buscando encabezar un autoproclamado eje democrático, así como la recuperación de espacios perdidos ante el crecimiento de potencias, como China y Rusia, que continuaron su avance durante el 2020 en varias partes del mapa, como en nuestro continente.

América Latina

Blinken, interrogado por Marco Rubio en el Senado, sostuvo la necesidad de “aumentar la presión sobre el régimen del brutal dictador” Nicolás Maduro, en una audiencia en el Senado el día martes, en la cual expuso cuáles serán las líneas de política exterior. Las palabras de Blinken no fueron sorpresivas: se anticipa que la probabilidad más grande sea que la nueva administración no realice grandes cambios en su narrativa pública hacia Venezuela, y que el asunto no sea prioridad en medio del incendio estadounidense y asuntos exteriores prioritarios, como China, Rusia o Irán.

Sin embargo, tras el posible mantenimiento de un discurso similar ante el expediente Venezuela que ha sido bipartidista, también se anticipa que podrían ocurrir modificaciones en el abordaje, en el regreso de diálogos y, tal vez, de acuerdos. Uno de los hombres señalados como centrales esa nueva posibilidad es Gregory Meeks, nuevo presidente de Asuntos Exteriores de la cámara de Representantes, que fue parte de la fundación del Grupo de Boston, un grupo entre parlamentarios venezolanos y estadounidenses creado tras el golpe de Estado en abril del 2002. Meeks, quien estuvo en Caracas en el funeral de Hugo Chávez y luego dos veces más, aparece como un actor de la trama, casi siempre invisible, de acercamientos, intentos de diálogos y mediaciones, que suelen ocurrir entre ambos países.

Venezuela será uno de los temas centrales de América Latina, un continente bajo disputas e inestabilidades. La victoria de Biden representa una derrota de la apuesta política del presidente Jair Bolsonaro, quien manifestó una y otra vez su cercanía con Trump, así como del partido del gobierno de Colombia, el Centro Democrático, conducido por Álvaro Uribe, señalado de hacer campaña en el estado Florida a favor del ahora ex presidente. Este escenario, si bien anticipa posibles tensiones, las mismas, a menudo maximizadas mediática y políticamente, no deben hacer perder de vista que existen acuerdos políticos permanentes que no se modifican sustancialmente con cambios de administración en la Casa Blanca y la superficie del departamento de Estado.

El punto en el cual puede ocurrir un cambio significativo es en el caso Cuba, donde la diferencia entre la administración de Barack Obama, que abrió un acercamiento, y la de Trump, que redobló el bloqueo, fue significativa. El plan de Biden, según se anticipó, es el de regresar a las claves desarrolladas con la isla con el anterior gobierno demócrata, es decir cuando él era vicepresidente.

El nuevo gobierno estadounidense asume en medio de crisis extraordinaria y una geopolítica en reconfiguración y sin marcha atrás. La posibilidad de continuidades, de reproducción de mecanismos, como la infiltración en los poderes judiciales en América Latina para desarrollar el lawfare, con el objetivo de garantizar los intereses estadounidenses en nuestra región, parece más probable que un giro sorpresivo.


Cómo será, y cómo no será, la relación de Biden con América Latina

Alfredo Grieco y Bavio

21 de enero de 2021 14:21h

El único pasaje de sus memorias donde Barack Obama menciona a América Latina es una anécdota. Extenuado, en una cena siente que se va a caer dormido bajo el efecto narcótico de una repetitiva perorata de Sebastián Piñera. El presidente chileno, como un latino estereotipado, habla sin sentido de la proporción sobre una bebida estereotipadamente latina que también genera somnolencia: el vino. Había un tema, sin embargo, que lo mantuvo despierto al presidente demócrata de EEUU: Libia. Si generalizáramos a partir de este relato, para Obama, América Latina es un lugar donde él no quiere estar, ni siquiera en pensamiento, porque le roba lucidez y energía para ocuparse de las cuestiones verdaderamente importantes, que están en otro lado. A pesar de que fue su vicepresidente durante dos mandatos, y de que ha reinstalado en puestos claves del gobierno a tantos y tantos ex colaboradores de Obama, nadie cree que Joe Biden busque apartar de sus pensamientos a Latinoamérica, región a la que viajó 16 veces, más que cualquier otro funcionario de su rango. La pregunta es si en los cuatro años que empiezan podrá hacer mucho más que pensar.

Joe Biden es un presidente que llega al poder sin un slogan. Sin una consigna que lo identifique y que señale la dirección y el sentido que buscar darle a su gobierno. O peor: sí tiene un slogan: el de Donald Trump, America First! Si eligiera uno propio, mentiría. Toda la política exterior de su mandato se verá absorbida, sin permitirse digresión ni desvío, por EEUU. Por el COVID-19 en EEUU y por la recesión económica en EEUU. Todos los días y noches será America First! Es cruel: el slogan más falso e inutilizable para Biden es el que cantaba Obama: Yes, We Can. La política internacional deberá hacer frente a los males que trajo el America First!, sin jamás eludir las desgracias, más persistentes por más antiguas, que dejó el Yes, We Can. No podrá deshacerse del America First!, mientras que el Yes, We Can seguirá en el tacho de basura de la Historia. Si en 2011 a Obama lo adormecía Chile, y no lo dejaba dormir Libia, no se podía considerar extraño a la guerra en el norte de África. Era una consecuencia de su política personal de exportación de una democracia que a sus ojos exhibía como primer mérito y último progreso el haberlo elegido a él, un afrodescendiente, como presidente. El aliento a las primaveras árabes había prendido fuegos que ni anticipó ni extinguió, porque siguen encendidos. El septuagenario Biden podría indicar que es muy democrático que EEUU, votándolo a él, le rehusara un segundo período presidencial a Trump, su más joven rival, que lo dejó solo el día de la transmisión de mando. Es difícil representarse a Piñera, en su nuevo mandato, discurseando sobre exportaciones vinícolas con Biden –el empresario chileno sabe qué ilusiones perder.  

Las únicas acciones que se pueden dar por descontadas de la presidencia Biden con respecto a América Latina son aquellas que la nueva administración demócrata considera que serán redituables porque le aliviarán problemas aun al costo de que les creen más y mayores problemas a los países latinoamericanos concernidos.

A la construcción del costoso muro en la frontera con México le llega su fin el primer día de gobierno. También son suprimidas o sustituidas desde el minuto uno todas las normativas trumpistas sobre la situación de los migrantes sin papeles en el interior del país, la de quienes solicitan asilo del otro lado del muro en suelo mexicano así como las regla del juego para quienes aleguen derecho de asilo y para las familias separadas a un y otro lado del muro. Todo será más humano, prometen, y todo invita a creer que será así.

Caravanas y guerras

La migración hacia el sur de la frontera, desde México y sobre todo desde Centroamérica y el Caribe, es una situación para la cual las soluciones que Trump puso en vigor resultaron onerosas para el fisco, lesivas para los derechos y la dignidad humanos, y dañinas para la imagen de EEUU en el mundo. También fueron onerosas las consecuencias no deseadas de esas medidas, la judicialización de los reclamos, las indemnizaciones, el derroche de recursos humanos administrativos, militares, de fuerzas de seguridad. Sin embargo, la cuestión del flujo de migrantes latinoamericanos no se resuelve de por sí con el enervar de una vez, el primer día, y al mismo tiempo, todas juntas, las soluciones brutales, pero ineficaces, puestas en vigor por la administración anterior.

Objetivo proclamado de la administración Biden es dar fin a las caravanas de migrantes económicos que huyen de las violencias políticas de sus países de origen. Los métodos elegidos por Trump fueron recusados con horror, y son abandonados con orgullo. Pero el equipo de transición de la nueva administración detectó una dificultad estructural en las políticas de fronteras, insalvable por el remplazo de viejos métodos por otros nuevos. La cuestión migratoria no se puede resolver en el límite internacional, porque ahí la espiral de la represión genera, demasiado cerca de EEUU, cuando no ya dentro de EEEU, renovadas violencias y violaciones de derechos humanos. El problema, decidieron, ir a resolverlo cuando y donde la caravana arranca su marcha, porque si empieza a marchar, cada día que pasa es política y económicamente más costoso. El equipo de Biden diseñó un plan de ejecución inmediata para dotar de fondos y asegurar créditos en entidades multinacionales para Guatemala, Honduras y El Salvador. 

Básicamente, en su estructura, Biden enfrenta la migración orientado por el mismo principio que guió la guerra contra las drogas de EEUU en América Latina. Como no se podía derrotar el tráfico ni frenar el consumo en suelo de EEUU –demasiada sangre norteamericana era derramada, la corrupción ensuciaba a las autoridades locales, la imagen nacional se deterioraba-, tropas y agencias federales se encaminaron a destruir cultivos de coca en Colombia o Bolivia, donde presionaron para que los campesinos se las arreglaran con cultivos y actividades económicas compensatorias, a la vez que financiaban programas de gobernabilidad para las autoridades que dejaran libertad de acción a la DEA. Con pareja diplomacia del dólar, la administración Biden buscará fortalecer el arraigo de potenciales migrantes en sus comunidades, que hoy por hoy son muy expulsivas. Por vías políticas se procurará un saneamiento de las instituciones en esos países centroamericanos, el financiamiento de comisiones locales independientes de verdad y justicia que investiguen la corrupción, el asesoramiento de las fuerzas armadas y de seguridad el combate contra la delincuencia, el crimen organizado, sin olvidar el narcotráfico. La administración trazó planes detallados para la creación de una entidad anticorrupción multilateral centroamericana, que sirva de sostén y referencia para las fiscalías de todos los Estados nacionales desde Panamá hasta Guatemala.

En esta iniciativa coordinada para Centroamérica no es imposible reconocer resonancias de la doctrina de la exportación de la democracia de tiempos de Obama. Aunque ahora la democracia no sea el fin –ni siquiera de palabra-, sino un medio al que se le pronostica un buen rendimiento en su tarea de reforzar la soberanía y seguridad nacionales de EEUU. El buen éxito en Centroamérica no luce asegurado de antemano -ni el de la vía económica ni el de la vía política. Pero por ahora es el proyecto cardinal de la administración Biden con respecto a América Latina.

Coexistencia ¿pacífica?

Para Trump, en Latinoamérica ‘democracia’ era un arma de fuego que se usaba para disparar contra Venezuela, Cuba y Nicaragua. Tres países con los cuales Biden buscará la coexistencia más pacífica posible, si esto fuera posible. Cuba será retirada, también de inmediato, de la lista de naciones que patrocinan el terrorismo, donde la había reubicado la Secretaría de Estado de Trump pocas semanas atrás.

En América Latina murieron más de medio millón de personas por COVID-19: sólo Europa tiene más muertes. Pero el país americano con más decesos, 400 mil, es EEUU. Biden hizo de la ofensiva contra la pandemia una prioridad absoluta y había sido su cliché de campaña electoral. Se ofrece ahora como unzona de forzada colaboración internacional con sus vecinos para la administración que se instala en Washington.

El de la salud es un área mayor de competencia estratégica en la rivalidad global de EEUU con China que Biden mantendrá en su propia administración America First! Pero como Biden está urgido por proveerse de un número de dosis suficientes para una campaña de inmunización masiva en EEUU, 100 millones de dosis aplicadas en los primeros 100 días, no tendrá nada que decir de la compra de vacunas a China por Latinoamérica: lo que no quiere el primer presidente católico de EEUU desde J.F. Kennedy es que se las pidan a él.

Otro capítulo clave de la plataforma electoral de Biden que lo obligará a relacionarse con la región es su agenda verde frente al cambio climático. La reincorporación de EEUU al acuerdo de París es otra de las medidas cancelatorias del primer día de gobierno. Ni hallará ni espera felicitaciones o sostén de dos presidentes que llegaron a ser, por caminos inconexos, aliados de Trump, el brasileño y el mexicano.

Biden ha declarado que conformará un fondo de 20 mil millones de dólares para la protección ecológica de la cuenca del Amazonas. Tal programa no es bienvenido por Jair Bolsonaro, pero tampoco por la mayoría de los brasileños, que miran con alarmada sospecha toda beneficencia exterior focalizada en la selva y la cuenca amazónicas como un ataque camuflado contra la soberanía nacional secundado por una subrepticia pero inocultable codicia de rapiñas y despojos.

Los entusiasmos de EEUU en pro de formas limpias de energía reciben habitualmente desprecio o sorna de Andrés Manuel López Obrador. El político que evoca al nacionalista Lázaro Cárdenas hace del monopolio estatal mexicano de la explotación de hidrocarburos una de las bases más inconmovibles de su gobierno y de su credo.

Es dudoso que Biden dedique tiempo o esfuerzo a vencer esas desconfianzas brasileñas o mexicanas. Cuando Trump asumió, varios países latinoamericanos, especialmente Brasil y México, temieron que el nuevo presidente se metiera con ellos. Ahora, es al revés: si algo parece temer el nuevo presidente norteamericano es que se metan con él. 

Publicado enInternacional
Guerra Fría contra China: cerco militar, comercial y tecnológico

Con sospechosa simultaneidad, se han activado o reactivado los conflictos en el entorno de las fronteras entre China y varios de los más importantes países de la región.

 

El más reciente es el enfrentamiento entre India y China por la construcción por Nueva Delhi de una carretera en el valle del río Galwan, en Ladakh, en la disputada región de Cachemira.

Aunque se iniciaron negociaciones entre ambas naciones, India sigue enviando unidades militares hacia la frontera norte, incluidos los vehículos de combate T-90 y T-72 y un gran número de aviones de combate. China respondió con maniobras militares para "expresar su apoyo a Pakistán, ya que la actual amenaza de la India a Pakistán es cada vez más evidente", según el experto de la Universidad Popular de China, Zhou Rong.

En los mismos días, Estados Unidos envió nada menos que tres portaviones, el USS Theodore Roosevelt, el USS Nimitz y el USS Ronald Reagan, para patrullar las aguas del Indo-Pacífico, en un acto analizado como una "advertencia" a China y un mensaje a sus aliados. El despliegue incluye decenas de buques y submarinos que conforman los grupos de ataque que acompañan a los portaaviones.

Para el diario oficialista Global Times, el objetivo de esta presencia consiste en "mostrar a otros países que su capacidad de combate no se vio obstaculizada por la nueva pandemia de coronavirus". La crisis que sufrieron algunas unidades de portaaviones cuando las tripulaciones se infectaron de coronavirus, parece haber abierto dudas en la región sobre la capacidad de combate de su flota.

Al respecto, el diario recuerda que la pandemia de coronavirus en la Marina de EEUU estalló en el Theodore Roosevelt en marzo pasado y asegura que la actual movilización puede provocar una nueva oleada de infecciones entre los marineros. Por eso Global Times concluye que la fuerte presencia de la Navy en el Pacífico Occidental, "no es más que un ejercicio de flexión muscular destinado a crear tensiones".

También a principios de junio se agudizó el conflicto entre China y Australia. Para Beijing, Australia actúa de modo irracional, al punto que se ha convertido en peón de Estados Unidos. Global Timesasegura que Australia "carece de independencia y autonomía diplomática, está en gran medida manipulada por los Estados Unidos en asuntos exteriores y "ya se ha convertido en un estado vasallo".

Ante el conflicto, Beijing llamó a sus jóvenes a reflexionar sobre la conveniencia de estudiar en Australia, ya que algunos chinos habrían sufrido actos de racismo, mientras amenaza con dejar de comprar mineral de hierro y hacerlo en Brasil o África, como represalia ante la creciente tensión entre ambas naciones. De hecho, China es el principal cliente de Canberra, pero la amenaza no puede producir resultados positivos.

En medio de estos conflictos, India y Australia suscribieron el 4 de junio una "Asociación Estratégica Integral", una "Visión compartida para la cooperación marítima en el Indo-Pacífico" y un "Acuerdo de apoyo logístico mutuo" para aumentar su "interoperabilidad militar".

Según la declaración conjunta, ambos países defenderán sus intereses comunes en la región Indo-Pacífico para "mantener rutas marítimas abiertas, seguras y eficientes para el transporte y la comunicación".

Las malas noticias para China no paran ahí. El 8 de junio Vietnam firmó un Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea y trabaja para dar un similar con el Reino Unido. En paralelo, Filipinas apoyó a Vietnam en sus entredichos con China sobre la soberanía en el Mar del Sur de China y "las compañías japonesas y coreanas han estado trabajando juntas para desarrollar soluciones 5G" capaces de competir con Huawei, segúnAsia Times.

La iniciativa anti china en la región Indo Pacífico corresponde en gran medida a la India, potenciada ahora por su alianza con Australia. Ambas tratan a China como rival estratégico, en idéntica postura que EEUU. India se ha visto "perturbada por la creciente presencia naval de China en el Océano Índico", lo que la ha llevado a cooperar ampliamente tanto con EEUU como con Japón, Australia, Vietnam, Indonesia y Filipinas, participando incluso en ejercicios navales en la región.

16:19 GMT 16.06.2020URL corto

Por Raúl Zibechi

La dirigencia china no se engaña respecto al futuro inmediato. Un editorial de Global Times se pregunta: "¿Puede Estados Unidos realmente dejar de ser el policía del mundo? No hay evidencia suficiente en la historia o en la actualidad para indicar que Estados Unidos podría dejar de vigilar al mundo".

En el análisis de la política imperialista de EEUU, el órgano del Partido Comunista sostiene que dicha actitud "está determinada por la naturaleza hegemónica del país. Para mantener su hegemonía, Estados Unidos debe expandir su influencia en el extranjero". Y concluye que "es poco probable que EEUU abandone el estatus de policía de su mundo".

Una prueba de esa actitud la brinda Steve Bannon, ex jefe de estrategia de Donald Trump, en una extensa entrevista con David Goldman, de Asia Times. "El gobierno de China es un grupo de mafiosos. Pienso que el Partido Comunista Chino es completamente ilegítimo. Pienso que son un grupo de gángsters. Creo que lo que le han hecho al pueblo chino es horrible".

Sin duda el lenguaje de Bannon es brutal, pero refleja lo que piensan los dirigentes de Washington, tanto republicanos como demócratas, que buscan destruir a China para impedir que con su ascenso profundice el deterioro de la hegemonía estadounidense. En su reflexión, los horrores que sufre el pueblo chino comenzaron en 1949 con el triunfo del Partido Comunista, desestimando un siglo de agresiones e invasiones de Occidente y Japón.

Cuando se le pregunta a Bannon qué debe hacer EEUU frente a China, la respuesta es exactamente la que estamos viendo en Asia: "Deben ser confrontados en todos los niveles por todos los gobiernos: de Taiwán, Japón, Corea del Sur, India y Singapur hasta Vietnam".

Bannon, como Trump y el deep State de EEUU, creen que China "es el trabajo inacabado del siglo XX", que "Trump es el único presidente en la historia de Estados Unidos que se ha enfrentado al Partido Comunista Chino” y que este es el momento para "subir un poco" ese enfrentamiento. Peor aún, considera que "Hong Kong es Austria en 1938", cuando la invasión nazi convenció a Occidente de frenar a Alemania a cualquier precio.

Publicado enInternacional
Las autoridades chinas implicadas en la negociación con EE UU, en rueda de prensa en Pekín. En vídeo, declaraciones del portavoz del Ministerio de Comercio de China, Gao Feng. JASON LEE (REUTERS) | REUTERS

El acuerdo paraliza la subida de aranceles prevista para este domingo pero está pendiente de la firma oficial del texto

 

China y Estados Unidos han cerrado la primera fase de un acuerdo para resolver la guerra comercial que arrastran desde hace más de año y medio. Casi 24 horas después de que en Washington se diera a conocer que el presidente de EE UU, Donald Trump, había dado el visto bueno al acuerdo, el Ministerio de Comercio de China ha confirmado finalmente este viernes la fumata blanca en una rueda de prensa convocada de urgencia, a última hora de la noche en Pekín.

Según lo trascendido hasta el momento, Pekín aumentará sus importaciones de energía, productos agrícolas y farmacéuticos y dará entrada a más servicios financieros de Estados Unidos. El documento, según ha indicado el viceministro de Comercio Exterior Wang Shouwen en la rueda de prensa, tiene nueve capítulos, que incluyen también un mecanismo de resolución de disputas y medidas sobre la propiedad intelectual, entre otros asuntos.

Con este anuncio queda paralizado el aumento de aranceles mutuo que los dos países tenían previsto a partir del domingo. Estados Unidos iba a elevar un 15% las tasas sobre cerca de 165.000 millones de dólares en productos chinos, mientras que Pekín tenía previsto hacer lo propio sobre cerca de 75.000 millones de dólares en productos estadounidenses. Los nuevos aranceles de EE UU iban a aplicarse sobre productos electrónicos de consumo procedentes de China como televisores y teléfonos móviles, entre otros. Todo en plena campaña navideña de compras y en puertas de un año electoral.

Con el nuevo pacto, los dos países retirarán gradualmente algunos de los aranceles que han ido aplicando en los últimos 18 meses, indicó el viceministro Wang. Ese punto, subrayó, es una parte “fundamental” de las exigencias chinas. No obstante, no precisó un calendario ni cifras de esa eliminación por fases. El alto funcionario subrayó que el pacto es “mutuamente beneficioso”, una condición sine qua non en la que China había insistido una y otra vez en sus declaraciones públicas durante las negociaciones.

Antes de proceder a la firma oficial, no obstante, será necesaria una revisión del documento por parte de los respectivos equipos legales y una comprobación minuciosa de las traducciones. También la negociación del protocolo específico para la firma del pacto, incluido dónde y cuándo firmarlo. Washington espera que se pueda hacer durante la primera semana de enero.

Entre los compromisos adquiridos, China aumentará de modo significativo su compra de productos agrícolas, confirmó el viceministro de Agricultura, Han Jun, aunque no aportó cifras al respecto. Sí precisó que la compra incluirá trigo, y aseguró que esas adquisiciones no perjudicarán a los agricultores nacionales. Para el presidente estadounidense, Donald Trump, esa era una de sus principales exigencias.

Desde Washington, el representante de Comercio Internacional de Estados Unidos, Robert Lighthizer, ha calificado el acuerdo con China de “histórico”. El negociador estadounidense ha señalado que como parte del pacto, Pekín deberá acometer reformas estructurales en su modelo económico y cambios en el régimen comercial en áreas como la propiedad intelectual, las transferencias de tecnología, la agricultura, los servicios financieros y en divisas.

También se establece un mecanismo de solución de disputas y China se compromete a realizar “compras sustanciales adicionales” de productos y servicios de EE UU por valor de 200.000 millones durante los próximos dos años. En el caso de los productos agrícolas, Lighthizer explicó se acordó que adquirirá 16.000 millones adicionales anuales sobre los 24.000 millones de referencia en 2017. 

Esa cifra podría incluso acercarse a los 50.000 millones en un plazo de dos año si Pekín accediera a elevar más las compras, como busca Trump. Lo que no se detalla es el desglose por producto y la parte china evitó comprometerse en público con una cifra. El acuerdo, insiste Lighthizer, permitirá reequilibrar la relación comercial entre los dos países. El pacto se ha cerrado la misma semana que el texto definitivo del tratado comercial del país norteamericano con México y Canadá.

El presidente de EE UU aclaró, a través de Twitter, que el arancel que entró en vigor el pasado mes de septiembre sobre importaciones valoradas en 120.000 millones de dólares se rebaja del 15% al 7,5%. Para el resto de productos, por unos 250.000 millones, se mantiene en el 25%. Trump dice que utilizará los aranceles del 25% como palanca en la segunda fase de la negociación. La intención que es la discusión arranque en cuando se firme el pacto.

Fue el propio Trump el que este jueves disparó el optimismo de los inversores al asegurar que un “gran acuerdo” con China estaba “muy cerca”. El presidente se reunió horas después en el Despacho Oval con sus asesores en comercio y representantes de las empresas y dio el visto bueno al principio de acuerdo. Pero no hubo un anuncio oficial ni por parte de la Casa Blanca ni de la Oficina de Comercio Exterior, a la espera de la rueda de prensa en Pekín.

Por MACARENA VIDAL LIY / SANDRO POZZI

Pekín / Nueva York 13 DIC 2019 - 14:08 COT

Publicado enEconomía
Brasil: Jugar al diésel en las elecciones

Los precandidatos responden a la protesta, pero la reacción del electorado es imprevisible


Los camioneros mostraron su poder. Pocos días después de la protesta, comenzó a falta de combustible, el precio de los alimentos subió, los medicamentos desaparecieron de los estantes. Temer decidió llamar de nuevo a los militares, creando un hecho un hecho político mayor.


Antes de la decisión del presidente, la crisis del combustible tendía a convertirse en el eje de la precampaña electoral. Por lo tanto, cualquier aplicación Gobierno sufriría desgaste, porque a pesar de que la intervención de las fuerzas de seguridad ahuyente el caos, difícilmente al Planalto se le perdonará por dejar que la situación llegar a donde llegó.


A la derecha del gobierno, Jair Bolsonaro (PSL), ha publicado vídeos en apoyo del movimiento de huelga. Por otro lado, hay fotos, en internet, de camioneros paralizados, pidiendo intervención militar. Parece contradictorio, pero cierta radicalización reivindicativa combina con la fantasía de que una autoridad fuerte sea capaz de resolver por encima de todo.


Evitando compromiso con la paralización, los candidatos más al centro buscaron mostrar moderación. Geraldo Alckmin (PSDB) piensa que se “carecía de diálogo” y defendió aumentos del diésel espaciados y predecibles. En la misma línea, Marina Silva (Red) criticó al Ejecutivo por no anticiparse a los hechos.
Al otro lado de la valla ideológica, Ciro Gomes (PDT) dice que la política de precios de la Petrobras es contraria a su razón de ser, que es servir a los intereses del país, no al de sus accionistas. Llegó a decir que la compañía sería reestatizada si ganaba la elección. La nota del PT, cuyo candidato está preso en Curitiba, va un poco más lejos, declarando que la protesta era “justo”, después de 229 aumentos de precio en dos años.


Guilherme Boulos (PSOL) también dio solidaridad a los camioneros, pero sin mencionar, como hicieron los petistas, que grandes empresas de transporte “se aprovecharon del movimiento para realizar un lock-out”. El candidato más a la izquierda tampoco se ocupó de alertar sobre la posibilidad de “aventuras autoritarias”, lo que consta del texto emitido por los partidarios de Lula.


En condiciones normales, el electorado tendería a elegir aquel a quien identificara con mayores posibilidades de, en el futuro, evitar situaciones como ésta. En el contexto actual, los desdoblamientos son imprevisibles.


Teniendo en cuenta lo que he escrito en esta columna, debo señalar que la detención del ex gobernador de Mina Gerais empieza a equilibrar el triste saldo de las penas impuestas por los tribunales a los tres partidos mayoritarios en el país. La inclusión de tucanos en la lista de detenidos, en el que sólo había PT y emedebistas, parece ser parte de una búsqueda de legitimidad que se acentuó por el encarcelamiento de Lula. Vamos a ver hasta dónde llega.
politólogo brasileño, profesor de la USP, fue portavoz del primer gobierno de Lula.

 

André Singer
27/05/2018

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 28 Marzo 2018 05:53

Corte de rutas en Cataluña

Corte de rutas en Cataluña

Los cortes, que también bloquearon calles de Barcelona, fueron organizados por los Comités de Defensa de la República. Desde su celda en Alemania, Puigdemont pasó el mensaje a todo el pueblo de Cataluña que continuará luchando.

 

Cientos de manifestantes cortaron ayer rutas en Cataluña y calles en Barcelona y anunciaron una ola de protestas por la detención y posible entrega a España del fugitivo Carles Puigdemont. El líder independentista confió a sus abogados, desde su celda en Alemania, que no se rendirá y llamó a la unidad total de los soberanistas.


Los cortes de rutas y las manifestaciones anunciadas anticipan una profundización del proceso independentista. El proyecto soberanista ha dividido a los catalanes, desatando la mayor crisis política en España desde el retorno a la democracia y alarmado a Europa en momentos en que enfrenta múltiples desafíos, como el Brexit o su relación cada vez más difícil con Rusia.


Imágenes televisivas mostraron a policías antimotines rodeando primero y desalojando luego a decenas de personas que se sentaron en el medio de la AP-7, una gran autopista que une España con Francia, a la altura de la ciudad de Figueras. Otros manifestantes abuchearon a los agentes, pero no los enfrentaron. Al caer la tarde, otras dos rutas fueron bloqueadas en la región del noreste de España, una que va de Barcelona a Lérida y otra que une Tarragona y Valencia. En varias otras hubo embotellamientos debido a vehículos que iban deliberadamente lento, informó la autoridad de transporte de Cataluña.


Los cortes, que también bloquearon calles de Barcelona, fueron organizados por los Comités de Defensa de la República (CDR). Estos grupos civiles fueron creados luego de que la región celebrara el referéndum independentista de octubre pasado pese a que había sido prohibido por la Justicia. “Con los recientes encarcelamientos y el arresto del presidente Carles Puigdemont, parece que claramente hemos cruzado el punto de no retorno”, dijeron los CDR en un comunicado en el que anunciaron una primavera catalana de movilizaciones en todo el territorio que, según afirmaron, van a desbordar las previsiones.


El domingo, Puigdemont fue detenido en Alemania en cumplimiento de una orden de detención europea emitida por un juez español. Una jueza le dictó prisión preventiva el lunes a la espera que se decida, en un plazo de 10 a 60 días, su posible extradición a España para ser juzgado. Los abogados que lo visitaron ayer en su celda dijeron que el ex presidente catalán quería pasar el mensaje a todo el pueblo de Cataluña de que continuará luchando.


“Hemos visto al presidente en excelentes condiciones, tanto en lo que respecta a su estado físico como de ánimo”, afirmó el letrado Jaume Alonso Cuevillas ante periodistas en la ciudad alemana de Neumünster, donde está detenido Puigdemont.


“El presidente tiene perfectamente asumido que esto se alargará, es decir, su situación de privación de libertad, pero se siente resistente, fuerte, con coraje y con determinación para resistirlo”, prosiguió Cuevillas, y agregó que Puigdemont hizo un llamamiento a la unidad de todo el soberanismo.


El ex presidente fue detenido tras cruzar a Alemania desde Dinamarca en camino de regreso a Bélgica. Iba acompañado por un historiador, un empresario y dos agentes de los Mossos D’Esquadra (la Policía catalana). En consecuencia, la Policía Nacional española denunció ante la Fiscalía que los oficiales pudieron incurrir en un delito –por ejemplo, de encubrimiento– al ayudar al líder independentista en su viaje cuando existía ya una orden europea de detención desde el viernes. Puigdemont había huido a Bruselas hace cinco meses luego de que fiscales españoles lo acusaran de rebelión y sedición por haber organizado el referéndum del 1 de octubre, al que siguió una declaración de independencia del Parlamento catalán, el 27 de octubre. En total hay 25 líderes catalanes procesados por el plan independentista, nueve de ellos ya en prisión preventiva en Madrid y otros seis fuera de España.


Voceros judiciales alemanes han dicho que no se espera una decisión sobre Puigdemont antes de Pascua. Un tribunal de la norteña región alemana de Schleswig-Holstein decidirá si la extradición es admisible. Tales casos por lo general se resuelven por escrito, sin una audiencia, aunque es posible que se celebre una. El código penal alemán -a diferencia del de Bélgica, donde estaba refugiado Puigdemont- incluye un delito comparable al de rebelión, la principal acusación contra el dirigente en España, por la cual podría recibir hasta 30 años de cárcel.


El vocero del gobierno español, Iñigo Méndez de Vigo, dijo que Madrid confía en una pronta extradición de Puigdemont, porque, afirmó, su caso no está políticamente motivado. “Este no es un asunto español. Saltarse la ley es atentar contra la Unión Europea, y violar las reglas de un estado miembro también es delito en Alemania”, agregó.


En una medida celebrada por los independentistas, el Comité de Derechos Humanos de la ONU anunció hoy que registró una denuncia de Puigdemont de que España ha violado sus derechos políticos. El caso había sido presentado en marzo pasado por un grupo de abogados y expertos en derechos humanos que alegaron que España había violado los derechos humanos, civiles y políticos en su campaña de represión contra los impulsores del proceso independentistas catalán. El gobierno español tiene ahora seis meses para responder.


Los partidos separatistas se impusieron en las elecciones catalanas de diciembre pasado, que fueron convocadas por Madrid tras intervenir la región y tras la huida de Puigdemont. Sin embargo, no han sido capaces de elegir a un presidente y formar gobierno porque todos los candidatos están en el exilio, procesados o presos. Si no pueden elegir un nuevo presidente, la región deberá celebrar nuevos comicios el 22 de mayo.


Hoy, las fuerzas independentistas votarán en una sesión de emergencia el Parlamento dos mociones, incluyendo una que pide a la cámara garantizar los derechos políticos de Puigdemont y de otros dos líderes independentistas presos en España, incluyendo su derecho a ser investidos como presidente de la región. La otra moción pide la puesta en libertad de los diputados independentistas de la cámara que han sido detenidos.

 

Publicado enInternacional