Lunes, 24 Enero 2022 06:09

Cuba: el espíritu de la Revolución

Cuba: el espíritu de la Revolución

La tristeza y la desesperanza que inundaron muchos hogares cubanos en este tránsito de año, me hizo meditar sobre el espíritu de la Revolución, aquellas ideas claves que inspiraron y movilizaron a amplios sectores de la sociedad contra una dictadura y por un nuevo proyecto de país.

Han pasado sesenta y tres años desde aquel triunfo de enero. El país ha vivido restructuraciones, rectificaciones, reformas, procesos constitucionales y ordenamientos. El pueblo ha resistido por la Revolución que el gobierno dice representar, aunque hace más de treinta años no ve progreso ni esperanzas; simplemente sobrevive y resiste.   

Todo indica que estamos en un callejón sin salida. Volver al origen puede ofrecer algunas luces para verificar cuánto nos apartamos de aquellos ideales.

-I-

Entre 1953 y 1958 se esbozaron y articularon ideas clave que configuraron el espíritu de la Revolución y permitieron articular la unidad. Estas se encuentran en cinco documentos: La historia me absolverá, la Carta de México, el Manifiesto de la Sierra, el Manifiesto del Movimiento 26 de julio al Pueblo y el Pacto de Caracas, que permitió conformar el Frente Cívico Revolucionario con las principales y diversas fuerzas políticas opositoras.[1]

El primero de ellos —título con el que trascendió el alegato de autodefensa de Fidel en el juicio por los asaltos armados en Santiago de Cuba y Bayamo—, sentó las bases, por la denuncia, el diagnóstico y la integralidad de su visión del cambio..

Tales denuncia y diagnóstico contemplaron: la ilegitimidad del gobierno y el pisoteo sistemático de la Constitución; la existencia de «un poder único que ha usurpado y reunido en uno solo los (….) de la nación», en lugar de la separación del legislativo, ejecutivo y judicial,  de modo «que se equilibren y contrapesen unos a otros». 

También la represión, falta de libertades públicas, primacía de los militares sobre el derecho, violaciones del debido proceso —aislamiento, obstáculos para asistencia letrada y violaciones de la privacidad abogado-cliente—; juicios cerrados, con poca prensa y fuertemente custodiados por fuerzas militares; lo absurdo de mantener en prisión a intelectuales y las torturas para obtener declaraciones falsas. Igualmente, la desigualdad y pobreza existentes frente a inversiones para favorecer intereses de sectores acomodados y conservadores.  

-II-

La visión del cambio se puede resumir en cuatro pilares expuestos en el primero y ratificados en los otros documentos:

1.- Democracia y preservación de la tradición republicana y civilista de Cuba con apego a la Constitución y las leyes.Garantía absoluta de todos los derechos y libertades públicas consagradas en la Constitución; derecho de rebelión o resistencia al orden existente amparado en la soberanía popular, sin el cual «no puede concebirse la existencia de una colectividad democrática», apego de las instituciones armadas a la Constitución y al pueblo y «el propósito de apartar al Ejército de la política».

2.- Primacía de la soberanía popular, la integridad nacional y el rechazo a toda injerencia de otras naciones en los asuntos internos. Devolver a Cuba el «honor y la integridad nacional», «la paz ansiada y el encauzamiento democrático que conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, (…) riqueza y (…) progreso».

3.- El sujeto y destinatario de la Revolución es el pueblo: «la gran masa irredenta (…) que anhela una patria mejor y más digna y más justa», los desempleados, obreros del campo e industriales, agricultores pequeños, maestros y profesores, pequeños comerciantes, profesionales jóvenes «que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida».

4.- Resolver los problemas socioeconómicos fundamentales—tierra, industrialización, vivienda, desempleo, educación y salud—, lograr una «política financiera sana que resguarde nuestra moneda» y eliminar la injusticia, la pobreza y las desigualdades en pos del mejoramiento humano y el progreso.

-III-

¿Cuál es la realidad actual en Cuba? Señalo algunos elementos que evidencian su disonancia con el espíritu de la Revolución.

1.- Tenemos un poder único constitucionalmente, carecemos de mínimos democráticos y contamos con un partido político que está, incluso, por encima de la Constitución. Las instituciones armadas están imbricadas en la política y los poderes públicos, tienen impunidad, invaden la vida ciudadana y concentran el poder económico ensamblado en el poder político.

La Constitución está más en función de defender al Estado y la autoridad del Partido, que a ponerle límites a este y proteger los derechos ciudadanos. En texto reciente, el jurista Eloy Viera Cañive concluyó que el cubano es ante todo un modelo «autocrático en el que la falta de libertades, de toda índole, constituye (…) la base de todo».

Las denuncias de Fidel relativas a violaciones del debido proceso judicial en aquella época, son tímidas comparadas con las de hoy. En redes sociales y medios alternativos pululan denuncias sobre violaciones en tal sentido, celdas de castigo, persecución y hostigamiento a familiares, encarcelamiento de cientos de personas, incluidos menores de edad.

2.- La soberanía popular fue usurpada por una nueva clase, que no rinde cuentas al pueblo y usa la defensa nacional frente a los EE.UU. para asegurarse consenso y justificar vacíos democráticos. El gobierno ha sido eficiente en el control social mediante instituciones armadas y organizaciones sociales y de masas. En consecuencia, no se tolera ningún tipo de disenso o resistencia.

3.- Las medidas implementadas con el triunfo lograron resultados beneficiosos para las mayorías durante las primeras décadas. Invito a repasar los problemas fundamentales de la nación hoy, sus puntos de contacto con los de entonces y a reflexionar cómo resolverlos sin un nuevo proyecto de país. A mediados del 2019, por ejemplo, el economista Omar Everleny examinó el crecimiento de la pobreza y la desigualdad en Cuba. En esa fecha el Coeficiente Gini había ascendido a más del 0.40, lo que evidencia una sociedad muy desigual.

4.- El pueblo de hoy no es el mismo de hace sesenta y ocho años, pero siguiendo la lógica de su definición entonces, al presente tampoco serían los «sectores acomodados y conservadores», sino «la gran masa irredenta», los desempleados, profesionales frustrados, estudiantes, obreros, que vienen protagonizando protestas hace tiempo. Desde octubre de 2020 estas han crecido exponencialmente. Más del 68% por temas de carácter cívico y político, con tendencia a ser individuales o de pocos implicados por la ola de terror impuesta en el país. En diciembre pasado fueron el doble respecto a ese mes del año anterior, sobre todo a causa de la injusticia que se comete contra los manifestantes del 11-J.

Los listados de la Comisión Justicia 11-JPrissioner Defenders muestran datos alarmantes. El Informe más reciente de esta última —que contiene testimonios de encarcelados—, reconoce 842 prisioneros políticos en diferentes categorías. Además, otros 11.000 jóvenes civiles no pertenecientes a organizaciones opositoras, la mayoría convictos, y más de 2.000 con penas de dos años y  diez meses de cárcel por «conductas pre-delictivas».

Cuando menos, sobresaltan las condenas de 1953 [2] por asaltos armados comparadas con las de hoy. Las numerosas y arbitrarias sanciones por las protestas de julio del año pasado y el incremento de la represión, caen como cubos de hielo sobre el espíritu de la Revolución. ¿Se le puede invocar cuando el país se hunde económicamente, miles emigran a cualquier parte, otros van presos y los que mejor salen pierden el trabajo y reciben por respuesta la muerte civil en su país?

La represión y el incremento de destierros y exilios no frenarán indefinidamente la protesta, expandirán el disenso y radicalizarán posiciones. Porque, como ocurrió en los cincuenta del pasado siglo y bien expresó el mexicano Ricardo Flores Magón: «No son los rebeldes los que crean los problemas del mundo, son los problemas del mundo los que crean a los rebeldes».

El espíritu de la Revolución puede ayudar a refundar la esperanza. Necesitamos un nuevo proyecto de país donde la soberanía popular y nacional, la democracia, la justicia social, el progreso, la tradición republicana y civilista con apego al Estado de derecho sean una realidad. Vuelvo a aquel alegato cívico de 1953: «Cuba debería ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo».

23/01/2022

Notas:

[1] Excepto el Partido Socialista Popular (comunista) que apoyó luego la lucha sumándose a la unidad.

[2] Los 32 juzgados recibieron condenas de entre 7 meses y 15 años que fue la máxima impuesta a Fidel. Los de 3 años y más solo cumplieron 22 meses. En mayo de 1955 todos los asaltantes fueron amnistiados por el dictador Fulgencio Batista  en virtud de la presión popular encabezada por amigos, familiares y sobre todo, las madres.

Ivette García González

Doctora en Ciencias Históricas, Profesora Titular y escritora cubana.

Fuente:

https://jovencuba.com/author/ivettegarcia/

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Perú: el Congreso opositor traba el cambio constitucional

La derecha bloquea la posibilidad de un referéndum

 

El Congreso controlado por la derecha ha promulgando una ley que bloquea la posibilidad de un referéndum para cambiar la Constitución neoliberal heredada de la dictadura fujimorista, cambio que es una de las principales banderas del presidente Pedro Castillo y de los sectores progresistas en su conjunto. La norma, aprobada con 72 votos de los 130 legisladores, establece que para convocar un referéndum para cambiar la Constitución se necesita la aprobación de la mayoría del Congreso, donde la derecha tiene los voto para impedirlo. Esto cierra la puerta para un referéndum convocado con las firmas del diez por ciento del padrón electoral, 2,5 millones de firmas, que era a lo que apostaba el gobierno. 

Una ley que revela el temor de la derecha a una consulta popular que decida si se debe convocar una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución de Fujimori. El gobierno ha reaccionado con indignación y ha anunciado que recurrirá al Tribunal Constitucional (TC) para pedir la derogatoria de esta ley por ser inconstitucional. En el TC se necesitan cinco votos de seis, lo que por la composición del tribunal se estima poco probable.

“El Congreso con el objetivo de atentar contra la voluntad popular obtuvo una ley que mutila el derecho al referéndum y que reclama una Asamblea Constituyente. Como gobierno recurriremos al TC en vista de que esta ley es antidemocrática e inconstitucional. No permitiremos que se vulnere la participación política de los peruanos, menospreciando, condicionando y sometiendo su voluntad a merced del parecer único del Congreso. Este atentado contra la población que ha exigido por años el cambio de una Constitución concebida en la dictadura, olvida que el poder del Estado emana del pueblo y se debe a su representatividad. Recae en los ciudadanos el derecho de apostar por su propio bienestar”, ha dicho Castillo.  

24 de enero de 2022

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"Representamos aire fresco, juventud, novedad, pero con conciencia del encadenamiento histórico de los procesos"

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, en diálogo con la BBC

Habló de la conformación de su gabinete, del leguar de su gobierno en la historia chilena y de su vinculación con los gobiernos progresistas de Latinoamérica.

El anuncio de un gabinete integrado por 14 mujeres y 10 hombres viene a romper con la tradición política en Chile, afirmó el mandatario electo, Gabriel Boric, de 36 años, en diálogo con el portal de noticias de la BBC. “Representamos aire fresco, juventud, novedad, pero con conciencia del encadenamiento histórico de los procesos. Representamos también que el statu quo o el conservadurismo es lo que peor le puede venir a Chile en estos momentos”, señaló.

Boric, habló esta semana con la cadena estatal de Gran Bretaña en su primera entrevista con un medio internacional después de las elecciones en las que derrotó al candidato de la ultraderecha José Antonio Kast. El mandatario electo habló sobre su nuevo gabinete y sobre sus cercanías y distancias con algunos gobiernos progresistas de la región. "Representamos la fuerza de una época", apuntó.

Boric reconoció que durante su primer mandato la expresidenta socialista Michelle Bachelet “hizo un esfuerzo por mantener un gabinete paritario y las fuerzas del conservadurismo se lo aserrucharon rápidamente”.  Por eso agregó: “no quiero presentarnos como pioneros, sino como que estamos recogiendo un legado que va mucho más allá de nosotros”.

El mandatario electo también se refirió a sus expectativas para su gobierno y resaltó la importancia de la descentralización. “Yo soy magallánico, nacido y criado a orillas del Estrecho y desde que tengo uso de razón vengo escuchando la palabra descentralización sin que haya tenido mayores efectos en la vida cotidiana de las personas. Y en donde las decisiones se terminan tomando por una élite santiaguina, de clase alta, por sobre las realidades que se viven en las comunas, en los barrios” sostuvo. “Espero que al final de nuestro mandato tengamos un Chile descentralizado, que en los barrios, en las comunas, en las regiones, puedan decidir su futuro más que desde La Moneda o el barrio alto de Santiago”, añadió.

El presidente electo además fue consultado si se reconoce en alguno de los gobernantes de la izquierda latinoamericana. “Me da mucha esperanza y espero tener un trabajo codo a codo con Lucho Arce en Bolivia, si Lula gana las elecciones en Brasil con Lula, la experiencia de Gustavo Petro si se consolida en Colombia. Creo que ahí se puede armar un eje tremendamente interesante”, afirmó. Aunque se desmarcó de dos gobiernos de izquierda. “Yo entiendo que la pregunta va muy relacionada con Venezuela y Nicaragua. En el caso de Nicaragua no logro encontrarle nada ahí, y en el caso de Venezuela es una experiencia que más bien ha fracasado y la principal demostración de su fracaso son los seis millones de venezolanos en diáspora”, precisó.

Con respecto a su objetivo como gobernante, Boric afirmó: "Toda organización requiere de algún tipo de orden.  Yo diría que el problema de Chile hoy día es que ese orden no existe. El contrato social ha sido roto. Y desde mi punto de vista por las élites. Y, por lo tanto, para poder recuperar el orden, se requieren nuevas formas y no repetir lo mismo del pasado.

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Manifestación por la COP26 en Amsterdam. Bas van Est

¿Cuántas veces has escuchado hablar de ecofeminismos? Posiblemente sería incapaz de poner un número que se aproxima a una realidad común, posiblemente me haya perdido más de una vez tratando de explicar qué implica hablar de ecofeminismos en general y qué implica hablar de ellos desde unas coordenadas anticapitalistas.

Los ecofeminismos son un espacio de encuentro, donde confluyen corrientes de pensamiento, análisis teóricos, propuestas políticas y movimientos sociales diversos. La suma de estos enfoques moldea un cuerpo político-teórico-práctico plural con múltiples voces y sujetos que propone nuevas formas de organización y proporciona lecturas críticas sobre la realidad que nos atraviesa. Y si hay una cosa todas hemos aprendido leyendo sobre ecofeminismos es que, este cuerpo diverso y plural, sus miradas nacen de la impugnación de un sistema brutal, capitalista, genocida, colonial y heteropatriarcal 1/, que se produce y reproduce en base al dominio, la explotación y la desposesión. Ante las múltiples formas de dar respuesta a esta impugnación, algunas nos planteamos hacerlo desde el marxismo, desde la posición de ser feministas ecosocialistas revolucionarias, desde la voluntad de articular un ecofeminismo materialista, decolonial e internacionalista que nos permita articular una política de clase para el 99%.

Estas líneas que siguen recogen ideas, debates y reflexiones compartidas en esferas académicas, políticas y activistas, fruto de querer ampliar la discusión, de querer socializarla, conscientes de que parten de un pensamiento situado y territorializado en el Norte Global, que cambia y evoluciona.

  1. Ecofeminismo materialista frente al capitaloceno

«Las ecofeministas explican las conexiones históricas, materiales e ideológicas entre la subyugación de las mujeres y la dominación de la naturaleza». Con esta frase, Christelle Terreblanche empieza a definir el ecofeminismo en Pluriverse: A Post-Development Dictionary (2019) 2/ y genera un marco de discusión clave: ¿por qué hablamos de conexiones históricas, materiales e ideológicas?

El desarrollo de una propuesta ecofeminista materialista no se da en un espacio vacío. Nuestro espacio de debate se ve mediado por la constitución de un mainstream verde en el imaginario colectivo que, lejos de ser un elemento revolucionario y de transformación, han significado nuevas formas de enunciación y acumulación del capital.

La asunción de lo «verde» no se ha traducido en propuestas de enverdecimiento real de la economía, de reconocimiento de los límites biofísicos o de valorización de aquellos trabajos de sostenibilidad de la vida. Ha dado paso a procesos de mercantilización de lo verde y a la generación de nuevos espacios de acumulación, de nuevas burbujas especulativas sobre la naturaleza, la biodiversidad y el clima. La extracción de beneficios de los desastres naturales y sanitarios, de la disminución de reservas de agua y de la extinción de especies, a través de emisiones de deuda y la consolidación de nuevos mercados transnacionales ejemplifican a la perfección este proceso. 3/

Al mismo tiempo, ha impulsado una despolitización de la cuestión ambiental a través de la hegemonización de la narrativa del antropoceno y la construcción del capitalismo verde. Por una parte, la consolidación del discurso del antropoceno en el sentido común 4/ ha cristalizado en la concepción de un nosotros abstracto y totalizante responsable de la crisis socio-ecológica, escondiendo todas aquellas no privilegiadas, deshumanizadas e invisibles que se han opuesto activamente a la destrucción de la naturaleza. Así, se genera un discurso de culpabilización ante un sujeto global, ahistórico y de naturaleza destructiva –la humanidad– que contamina en todos los territorios por igual, que privatiza, canibaliza, explota, destruye y colapsa el sistema-tierra de forma inevitable. Y por otra parte, la construcción de un capitalismo verde certifica la entrada de la cuestión ambiental como mercancía y se plantea su resolución en términos de laisser-faire del capital. El reconocimiento por parte del capital del problema del cambio climático no implica una internalización de sus externalidades ni mucho menos que se vuelva sostenible: significa que corporaciones transnacionales y organismos financieros observan las necesidades de inversión en adaptación y/o mitigación climática como nuevos espacios de acumulación. Por lo tanto, la acción queda limitada a todo aquello que no cuestione el modelo de raíz, planteando así soluciones tecnológicas desde una lógica de sustitución, sin planificar ni priorizar necesidades, ni cuestionar los impactos sobre cuerpos, comunidades y ecosistemas.

Así, los ecofeminismos materialistas se construyen desde la otredad. Se construyen visibilizando que la crisis socio-ecológica, que las crisis que nos rodean, tiene una raíz histórica, que son fruto de decisiones políticas y relaciones materiales –y simbólicas– desiguales, y que estas se han dado en un sistema jerárquico de significación. Un sistema que polariza diferencias entre sujetos y las plantea como separaciones naturales e irreconciliables que se corresponden directamente a y naturalizan las opresiones de género, clase, raza y naturaleza, respectivamente. 5/ Por lo tanto, las lógicas de dominación, explotación y desposesión sobre los cuerpos y naturaleza responden a un ideal performativo: un sujeto autónomo en posesión de la razón –en cuanto a la ciencia, la tecnología y el derecho– y los medios de producción, con cuyas herramientas tiene el derecho a extraer el trabajo y el valor de lo que define como otredad.

Los ecofeminismos materialistas se articulan frente a una historia social, política, económica y cultural, desigual y violenta. Los ecofeminismos materialistas son una política emancipadora, una propuesta para el 99%, para las que sostienen el mundo.

  1. Cuerpos y sujetos: ¿quiénes impulsan la transición?

Si la definición del sujeto revolucionario y de la clase han sido y son una de aquellas discusiones sin fin dentro de la praxis-teoría marxista; en los feminismos, observamos un proceso similar en la definición del sujeto emancipatorio y la comprensión de la experiencia encarnada, del cuerpo. Estos debates se reproducen y se complejizan, intentando dar respuesta a pregunta de qué sujetos van a impulsar la transición –o transiciones–. Pero, ¿en qué términos se da el debate?

Las miradas ecofeministas sobre la noción de trabajo son fundamentales para el debate. Desde un análisis histórico de la división sexual, racial y transnacional del trabajo, Plumwood en Feminism and the Mastery of Nature (1993) ponía de relieve la asociación del trabajo como aquello concebido exclusivamente como productivo, con valores de sociabilidad y promoción de la cultura del sujeto autónomo y autosuficiente, aquello que se daba fuera del hogar, en fábricas y oficinas. Aquellas tareas invisibles de provisión de bienestar, de reproducción social y sostenibilidad de la vida se comprenden como menos-que-trabajo, naturalizándolas, precarizándolas, convirtiéndolas en algo más fácilmente apropiable. Así, planteaba el trabajo desde la premisa de la propiedad y la percepción de devenir mercancía en el sí de un circuito económico globalizado.

Esta lectura lleva a la teórica ecofeminista Ariel Salleh a defender la necesidad de situar el trabajo invisible de la reproducción como un frente de batalla dentro de una política económica ecofeminista. A través del concepto de clase meta-industrial6/ busca dar reconocimiento a una clase sin nombre, a aquellos que realizan trabajos que tienen una mediación directa con los ciclos humanos y naturales y que, en su desarrollo, aseguran el mantenimiento de las condiciones necesarias para el sostenimiento de la vida. Es una clase trabajadora, de cuerpos colonizados y subalternizados; que se construye desde la otredad de no ser industrial, de realizar tareas de cuidado y subsistencia, y de la contradicción estructural constante de ser recurso esencial sin condición reconocida de sujeto político. 7/ Así, dentro de la clase meta-industrial encontramos cuerpos feminizados, LGBTIQ+; cuerpos comunitarios, rurales, campesinos, indígenas y racializados; sujetos que con su acción enfrían la tierra.

Stefania Barca en Forces of Reproduction (2020) 8/ plantea cuáles son los sujetos clave que muestran las contradicciones del sistema, que habitan sus márgenes y lo rechazan a través de sus prácticas cotidianas y formas de existencia. Estos sujetos que denomina las fuerzas de reproducción, son cuerpos racializados, feminizados, queer, asalariados y no asalariados, que hacen tareas humanas y no humanas que, con su agencia material, mantienen el mundo vivo. Son sujetos invisibles para el sistema y olvidados en la historia, sujetos en construcción producto de la confluencia de luchas (trans)feministas, indígenas, campesinas, sindicales, en defensa de los comunes, de justicia ambiental y en lucha contra la deuda, y de todas aquellas luchas por la dignidad de «vivir vidas que merezcan la pena ser vividas».

En el reconocimiento de estas clases y los cuerpos diversos que las integran se da un espacio común de trabajo: se comprende el trabajo de cuidados, de reproducción y sostenibilidad de la vida como trabajo, como trabajo que produce un valor metabólico necesario y que es trabajo climático.

  1. Entre el reconocimiento y la redistribución ecofeminista: la cuestión del sujeto

En definitiva, si abordamos la cuestión del sujeto desde los ecofeminismos nos encontramos en un debate abierto. Un debate que se da desde posiciones teórico-académicas, desde las experiencias de lucha local pero también globales, y desde los nuevos espacios donde se desarrolla el conflicto capital-vida. Así pues, la discusión está dada y ante las reflexiones planteadas por autoras como Salleh y Barca, podemos problematizar la construcción del sujeto: ¿es correcto equiparar la necesidad de visibilización de los trabajos de reproducción y los cuerpos que los desarrollan a la constitución del sujeto revolucionario?

Sería un error considerar anecdótico la necesidad de reconocimiento de todos los trabajos de reproducción social y sostenibilidad de la vida que se dan en nuestro metabolismo socio-ecológico, junto a la voluntad de visibilizar los cuerpos que los realizan. Así, es necesario poner consciencia sobre los cuerpos que hacen posible la producción agroalimentaria, la pesca y la recolección, los trabajos domésticos y de cuidados, los trabajos de cuidado agroforestales y la silvicultura, las tareas de limpieza y saneamiento de los comunes –naturales y urbanos–, y que desarrollan tareas de provisión de bienestar comunitario fundamentales como la educación, la asistencia sanitaria, la recogida de residuos, etc.; entendiendo que son formas de trabajo reproductivas esenciales para el desarrollo de la vida humana en un contexto interdependiente y ecodependiente. Y sí, como recoge Barca en su planteamiento, son tareas humanas y no humanas, de ahí la necesidad de reconocer y visibilizar los procesos fundamentales que miles de especies hacen para el mantenimiento y sostenibilidad de nuestros ecosistemas. La cuestión de reconocimiento no es menor, es un reconocimiento amplio intraespecie pero también interespecie; pero el reconocimiento derivado de la realización de estas tareas no constituye el sujeto revolucionario.

Concebimos que el sujeto se construye en la lucha de clases, se construye a través de la autoorganización por la emancipación; no viene dado sólo por el desarrollo de un papel histórico y estratégico dentro de la estructura, sino por la disputa política colectiva que se da desde ese lugar. Así, el rol del reconocimiento en la concepción del sujeto es importante pero no es definitorio y, a riesgo de pecar de androcentrismo, puede llegar a exceder las realidades que intervienen en la lucha de clases.

Otro eje de problematización que podemos encontrar es la caracterización del sujeto. Las propuestas de clase que formulan Salleh y Barca surgen de hacer un repaso histórico a las formas de organización y las relaciones de poder, reconociendo, visibilizando y valorizando todo aquello que deviene otredad. Así, tanto la clase meta-industrial como las fuerzas de reproducción se configuran alrededor de la otredad, dibujándose sobre sujetos de características concretas y dándoles, a esas características, un potencial revolucionario y de transformación de per se. Pero, si bien observamos que la composición del sujeto revolucionario hoy está formada por una diversidad de cuerpos racializados, feminizados, campesinos, indígenas, asalariados y no asalariados, entre otras características, estas no son por ellas mismas constituyentes del sujeto.

No partimos de miradas ni esencialistas ni mecanicistas: si el sujeto se construye en la lucha, es en ella donde observamos y observaremos las características del sujeto revolucionario; siendo conscientes que es posible que encontremos que no todos los cuerpos respondan a ellas. Por lo tanto, la caracterización del sujeto no es estable ni responde intrínsecamente a lo que se considera otredad: se encuentra en movimiento, evolucionando constantemente dentro de los espacios de lucha de clases.

Al plantear los ecofeminismos como una política de clase para el 99%, en lugar de definir un nuevo sujeto ponemos de relieve cómo desde las coordenadas ecofeministas materialistas tenemos la capacidad de ampliar el sujeto de clase más allá de los sectores de trabajadoras. Esto adquiere especial importancia en un momento como el actual en el que, tal como describe Tithi Bhattacharya (2019), la producción de la vida cada vez genera más conflictos ante los imperativos de producción del capital. Es por este motivo por el que aquellos cuerpos que realizan las tareas de reproducción social y sostenibilidad de la vida se sitúan en una posición estratégica de lucha revolucionaria. Es en este punto donde las lecturas ecofeministas materialistas amplían la mirada sobre el sujeto; y es desde ahí, donde podemos trabajar en la organización de un sujeto político amplio y diverso con potencial revolucionario.

20 enero 2022

Notas

1/ Martí, J. (2020, septiembre). Entrevista a Maristella Svampa y Marta Pascual. Plural. Viento Sur, 171.https://vientosur.info/los-ecofeminismos-se-enfrentan-a-una-forma-de-hacer-que-violenta-los-cuerpos-las-personas-y-la-tierra/

2/ Terrerblanche, C. (2019). ‘Ecofeminism’. En: Kothari, A., Salleh, A., Escobar, A. Demaria, F., i Acosta, A. (eds.). Pluriverse. A Post-Development Dictionary. New Delhi: Tulika Books, 163-166.

3/ Bregolat, J. (2021). ¿Dónde está la justicia global en los pactos verdes? Propuestas para unos pactos verdes globales e internacionalistas. Barcelona: Observatori del Deute en la Globalització. https://odg.cat/es/publicacion/donde-esta-la-justicia-global-en-los-pactos-verdes/

4/ Goodman, J. y Salleh, A. (2013). The ‘green economy’: class hegemony and counter-hegemony. Globalizations, 10(3), 411-424.

5/ Plumwood, V. (1993). Feminism and the Mastery of Nature. Londres: Routledge.

6/ Salleh, A. (2017 [1997]). Ecofeminism as Politics: Nature, Marx and the Postmodern. Londres: Zed Books.

7/  Salleh, A. (2000). The Meta-industrial Class and Why We Need It. Democracy & Nature, 6(1), 27-36.

8/ Barca, S. (2020). Forces of Reproduction. Notes for a Counter-Hegemonic Anthropocene (Elements in Environmental Humanities). Cambridge: Cambridge University Press.

Joana Bregolat forma parte del Área de ecosocialismo de Anticapitalistas.

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Sábado, 22 Enero 2022 06:04

Amistades peligrosas

Luiz Inácio Lula da Silva y Geraldo Alckmin, junto a sus respectivas esposas, en una cena organizada por un grupo de abogados en San Pablo, el 19 de diciembre de 2021 AFP, PRENSA OFICIAL LUIZ INACIO DA SILVA, RICARDO STUCKERT

El acercamiento entre Lula y Alckmin

 

Se espera que en los próximos meses el expresidente brasileño confirme su candidatura presidencial y a su compañero de fórmula. El elegido provoca urticaria en la interna de la izquierda y trae algunos recuerdos traumáticos.

Desde que sus derechos políticos fueron restituidos, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva retornó a la condición de favorito para la elección presidencial de octubre. En la primera encuesta de intención de voto llevada adelante este año por el Instituto de Pesquisas Sociais, Políticas e Econômicas, el petista aparece con 44 por ciento de intención de voto y gran posibilidad de ganar en primera vuelta. Jair Bolsonaro, actualmente afiliado al Partido Liberal y con la aprobación de su gobierno en caída, aparece con un 24 por ciento y quedaría en segundo lugar. Las tentativas por parte de partidos de centro y derecha de crear una tercera vía que haga frente a la polarización entre Lula y Bolsonaro no tuvieron éxito hasta el momento.

Dada la gran probabilidad de victoria de Lula, e incluso aunque aún no haya lanzado oficialmente su candidatura, durante el año pasado surgieron varias especulaciones en los medios brasileños respecto de quién estaría en la fórmula como vicepresidente. Geraldo Alckmin, exgobernador paulista e histórico rival del Partido de los Trabajadores (PT), pasó a ser el principal nombre para ocupar el puesto después de que, el 15 de noviembre, el propio Lula no descartara esa posibilidad. Cuestionado sobre el tema durante una conferencia de prensa tras su visita a la sede del Parlamento Europeo, el expresidente incluso afirmó que tiene una «extraordinaria relación de respeto con Alckmin» y que «no hay nada que haya ocurrido en el pasado que no pueda ser reconciliado».

El 19 de diciembre de 2021, cuatro días después de que Alckmin dejara oficialmente el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) –del que fue uno de los cuadros políticos más respetados durante 33 años–, ambos dirigentes políticos se encontraron presencialmente en un evento organizado por el Grupo Prerrogativas, conformado por abogados, artistas, profesores y juristas. Las declaraciones de ambos durante el encuentro fueron interpretadas por la clase política y por los medios como el primer paso de las negociaciones para concretar la fórmula.

«No importa si en el pasado fuimos adversarios, si intercambiamos algunas patadas, si en el calor del momento nos dijimos lo que no deberíamos haber dicho. El tamaño del desafío que tenemos enfrente hace de cada uno de nosotros un aliado de primera hora», dijo Lula. Alckmin, a su vez, afirmó que el proceso estaría «solo empezando» y que era momento «de grandeza política y de unión».

La posible coalición encuentra, sin embargo, resistencias dentro de la izquierda brasileña. Un ala relevante del PT cree que el exgobernador de San Pablo no es confiable para el cargo. Según el portal de noticias Poder360, la expresidenta Dilma Rousseff habría dicho la semana pasada al expresidente Lula, en un encuentro privado entre ambos, que «Alckmin sería su Temer», refiriéndose a la traición que Rousseff sufrió en 2016 de su compañero de fórmula, Michel Temer, del entonces Partido del Movimiento Democrático Brasileño.

El diputado federal Rui Falcão, presidente del PT en el período de 2011 a 2017, declaró, por su parte, en una entrevista a Folha de São Paulo este lunes 17 que «Alckmin es la contradicción de todo lo que el PT ya hizo y quiere hacer» y mencionó el apoyo de Alckmin al golpe parlamentario contra Rousseff y sus «posiciones ultraconservadoras». Cuadros importantes del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), una escisión del PT que en los últimos tiempos ha mostrado un acercamiento a las posiciones de ese partido, también presentaron desacuerdos con el nombre de Alckmin. Para Guilherme Boulos, candidato por el PSOL a la presidencia en las elecciones de 2018, la alianza «debilitaría la candidatura de Lula».

QUIÉN ES GERALDO ALCKMIN

Cuatro veces gobernador, Alckmin fue quién más mandatos ejerció en San Pablo después de la redemocratización del país. En 2015 y 2016 fue aliado del ala más extremista de su partido, que participó en las manifestaciones que pedían la caída de Rousseff. En aquel entonces llegó, incluso, a liberar el subte de la capital paulista para que la población pudiera concurrir a tales manifestaciones sin tener que pagar.

Ligado a las tendencias más conservadoras de la Iglesia católica, contrario al aborto y a la legalización de las drogas, sus administraciones se caracterizaron por un duro neoliberalismo. Como gobernador comandó varios programas de privatización, vendiendo empresas estatales, como la distribuidora de energía Eletropaulo. En su momento, la venta de ese monopolio estatal concitó el llamado a una comisión investigadora, en la que los expertos encargados de evaluar el patrimonio de la empresa denunciaron que el precio pagado por la compañía estadounidense AES por quedarse con Eletropaulo era extremadamente bajo. Alckmin también fue denunciado por el movimiento sindical debido a sus intenciones de privatizar la empresa encargada del agua potable y el saneamiento paulista luego de años de desinversión y vaciamiento de la empresa. Como candidato a la presidencia en 2018, afirmó que privatizaría «todo lo que fuera posible» de las estatales brasileñas.

Dado que es uno de los favoritos al gobierno de San Pablo para 2022, muchos se preguntan qué ganaría el exgobernador al candidatearse como vicepresidente. La explicación podría residir en la proyección que el puesto le daría para la disputa presidencial de 2026. Sin necesidad de adelantarse tanto en el tiempo, el puesto de vicepresidente también le devuelve el prestigio que perdió después de las elecciones de 2018, donde logró solamente 4,76 por ciento de los votos y quedó marginado dentro del PSDB. Ganaría, además, lo que nunca logró antes, pese a proponérselo dos veces: llegar, aunque como vice, a la presidencia de la república, pudiendo eventualmente asumir como titular.

¿TRANSAR UNA VEZ MÁS?

En 2006 Lula y Alckmin disputaron las elecciones presidenciales en una campaña marcada por ataques mutuos, en que el petista salió victorioso con 48,61 por ciento de los votos. En uno de los debates en cadena nacional, Alckmin llegó a calificar a Lula de «arrogante, irónico e irrespetuoso». En 2017, en la posición de presidente del PSDB, vinculó al exmandatario con la corrupción con declaraciones del tipo: «Después de romper el país, Lula dice que quiere volver al poder, o sea, volver a la escena del crimen».

Después de 15 años de asperezas y marcadas diferencias en sus programas de gobierno, la unión de estos dos cuadros divide opiniones y genera desconfianza. Juliano Medeiros, presidente del PSOL, declaró en diciembre a Poder360 que, de cara a las elecciones de este año, su partido mantiene conversaciones con otros partidos del campo de izquierda y del centro, incluido el PT. Afirmó, sin embargo, que «no tiene mucho sentido pensar en un frente democrático de izquierda que tenga en su interior partidos o líderes que no comparten nuestros valores» y que «se abstuvieron de impedir que la tragedia del gobierno de Bolsonaro aconteciera en nuestro país».

El PSOL aprobó como prioridad en su congreso nacional en setiembre del año pasado construir una unidad de las fuerzas democráticas progresistas de izquierda contra la reelección de Bolsonaro, y para ello estaría dispuesto a no lanzar una candidatura propia en las elecciones de octubre. Ese movimiento de unidad, que estaría inicialmente conformado por el PSOL, el PT, el Partido Comunista do Brasil, el Partido Socialista Brasileiro, el Partido Democrático Trabalhista y Rede Sustentabilidade, fue conformándose en la Cámara de Diputados y en las calles a través de las protestas contra la política del actual presidente.

«La hipótesis por la que queremos trabajar en este primer semestre es la construcción de la unidad de las izquierdas. Alckmin es un elemento que la dificulta, pero no necesariamente va a inviabilizarla. Lo fundamental es lo que ese frente irá a defender, porque si ese frente tiene un programa y una identidad de izquierda, ahí la contradicción de estar en él es de Geraldo Alckmin y no nuestra», finalizó Medeiros.

Por otro lado, dentro del PT, figuras históricas como el exministro José Dirceu, el senador Humberto Costa y la actual presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, declararon su apoyo al diálogo entre Lula y Alckmin. Para el profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia, Lucio Rennó, en entrevista con la edición brasileña de la Deutsche Welle, la fórmula Lula-Alckmin «consolida un apoyo de centroderecha» y puede acercar los sectores más conservadores que resisten el nombre de Lula. Se trata de una estrategia que ya fue utilizada con éxito por el petista en las elecciones de 2002. Después de dos campañas electorales (1994 y 1998) en las que unió solamente al campo de la izquierda sin lograr la victoria, Lula eligió al empresario José de Alencar para el cargo de vice. La alianza Lula-Alckmin, de paso, sacaría al exmiembro del PSDB del pleito en el principal punto electoral del país, dejando libre el camino para el exalcalde del PT Fernando Haddad, quien es precandidato al gobierno de San Pablo.

EL FUTURO DIRÁ

La estrategia puede dar a Lula una victoria segura en primera vuelta, pero también, dado el historial reciente de las coaliciones en el país, presenta importantes riesgos. El pacto entre los dos todavía depende de a qué partido se afiliará Alckmin (de acuerdo a la ley brasileña, para oficializar su candidatura debe presentarse en representación de un partido político). Las alternativas que se le presentan son el Partido Social Demócratico, de centroderecha, y el Partido Socialista Brasileiro, de centroizquierda. También el centrista Solidariedade ha invitado formalmente al exgobernador paulista a sumarse a sus filas. Aunque queda mucha agua por correr bajo el puente, tanto desde el entorno de Alckmin como desde el de Lula se considera que la fórmula está asegurada y que el exmandatario pretende anunciar oficialmente su candidatura en la primera quincena de marzo.

De acuerdo a los sondeos, aunque decepcionados por la elección de Alckmin, es probable que los electores de izquierda no arriesguen el voto frente a la alternativa de una reelección de Bolsonaro o una victoria del exjuez Sérgio Moro, quien oportunamente se ha tirado a precandidato por el partido Podemos y aparece en tercer lugar en las encuestas. Sin embargo, además de los cuestionamientos sobre un programa de gobierno que posiblemente tendrá algunas, o muchas, concesiones en su elaboración, la pregunta que queda en el aire es: ¿puede el elector brasileño confiar en que Alckmin, habiendo sido uno de los cuadros políticos más influyentes en apoyar el golpe parlamentario de 2016, se comportará de otra forma en un escenario de mayoría conservadora en el Parlamento?


El demoño rojo

El 44 por ciento de los brasileños teme que tras las elecciones de este año su país se vuelva «comunista», según una encuesta publicada a fines de diciembre por Datafolha. Ya en los años noventa, quien es señalado como la corporización de esa satánica amenaza insistía en que su pensamiento «no es el de Marx, sino el de Henry Ford». En 2002, a poco de ser llevado a la presidencia en la cresta de una ola continental de bronca popular contra el neoliberalismo, intentó calmar a los ansiosos con su célebre: «Lulinha não quer briga. Lulinha quer paz e amor». Incluso, durante sus gobiernos, la concentración de la renta acaparada por el 1 por ciento más rico aumentó del 22 al 25 por ciento, de acuerdo al estatal Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada, y las tierras en manos de grandes latifundistas crecieron en más de un 50 por ciento, según cifras del Movimiento Sin Tierra.

Todo ello, sin embargo, no convence. El comunismo de Lula atormenta aún a una parte importante del electorado. Probablemente tenga algo que ver la prédica constante del actual mandatario y sus aliados pentecostales, quienes han decidido centrar la campaña por la reelección en la idea de evitar que Brasil «vuelva a estar al borde del socialismo». Cierto es también que para Jair Bolsonaro el comunismo es una fuerza tan poderosa que puede incluir multitudes insospechadas: Fernando Henrique Cardoso, las cuarentenas, José Sarney, la Organización de las Naciones Unidas, Alberto Fernández, el covid…

«Con Lula presidente y el camarada Geraldo como vice, veo improbable la llegada del comunismo», ironizó en diálogo con Folha de São Paulo el secretario de comunicación del PT, Jilmar Tatto, al conocer el sondeo de Datafolha. Pero los seguidores de o mito quizás no estén tan seguros.

Por Manuella Sampaio
20 enero, 2022

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Donald Trump durante el acto masivo que celebró el sábado pasado en Florence, Arizona, donde insistió en que la elección de 2020 le fue robada. Foto Afp

Se van asentando las probables candidaturas de los dos principales partidos de EU. Del lado demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris, de 57 años, se ha desfondado con una aceptación para la presidencia de un lastimoso 13 por ciento (https://bit.ly/3fyTKfQ) –pese al apoyo del eje Silicon Valley/Wall Street/Hollywood (https://bit.ly/34VSC3L)–, mientras la aprobación de Biden (79), sigue periclitando a niveles preocupantes y Hillary Clinton empieza a mover sus piezas para ser de nuevo la candidata presidencial en 2024. Aquí habría que matizar ya que el muy popular gobernador de California, Gavin Newsom (54), puede encumbrarse como el "caballo negro". Tampoco se puede eliminar una candidatura de la muy popular Michelle Obama (58), la esposa del ex presidente.

Del lado republicano pareciera existir mayor claridad con el retorno del trumpismo, con o sin Trump, debido a los graves errores de la dupla Biden/Harris: desde el sensible contencioso de la migración, pasando por la incoercible hiperinflación, hasta la ineptitud en manejar la nueva variante del covid-19. La claridad se debe a una sencilla dicotomía para ungir al candidato presidencial republicano: o repite Trump o bendice a su sucesor.

Cabe señalar que el nepotismo dinástico de los Bush no entendió el zeitgeist de la dinámica electoral de los republicanos que tampoco asimilaron los Cheney, ni la hija de McCain ni Chris Christie ni el mormón Mitt Romney. Tampoco representa mayor peligro la candidatura del cubano-canadiense-texano Ted Cruz, quien no ha ofuscado para nada a Trump.

Trump filtró su furia en forma privada contra el popular gobernador de Florida, Ron DeSantis (43), a quien considera una "personalidad aburrida" y "sin carisma", amén de "ingrato" y quien, a su juicio, no tendría la menor posibilidad de ganarle la nominación (https://bit.ly/3FRYlVn). Si a unos políticos les ha ido pésimo con el manejo de la pandemia, a otros les ha ido muy bien, como al gobernador de Florida, con 20 millones de habitantes, quien sería el favorito, según las encuestas (https://politi.co/3GKqcI8), si Trump no es considerado candidato. DeSantis está muy por encima del malhadado ex vicepresidente Mike Pence.

The New York Times –portavoz de Obama/ Clinton/George Soros– atiza el fuego entre Trump y su "anterior acólito" y pregunta en forma insidiosa: “¿Quién es el rey de Florida? (https://nyti.ms/3fDrn0e)”. No es secreto señalar que DeSantis es un invento de Trump cuando el ex presidente y la mayor parte de su familia han instalado su residencia en Florida, bajo el glamour de su icónico club privado Mar-a-Lago.

Daily Mail (17/1/22), rotativo muy cercano al MI6 británico, expuso la diatriba de Roger Stone, consejero de largo tiempo de Trump –el ex presidente, por cierto, le otorgó su "perdón presidencial" para no ser encarcelado–, quien fustigó a DeSantis como el "niño obeso de Yale y Harvard". Stone afirmó en forma categórica y perentoria que DeSantis "no sería presidente".

Más que nada, Trump se ha enfurecido de que su ex pupilo no le rinda la deferencia que se merece y no haya solicitado su bendición expresa para coquetear con la nominación presidencial. Trump se ha empoderado más que nunca y se jacta de haber tenido un triunfal mitin en Arizona, donde aparecieron pancartas significativas de "Trump 24" y donde volvió a insistir en que le hurtaron la presidencia en 2020, mientras arremetía contra los sesgados multimedia (https://bit.ly/3nCeLdQ).

Mientras, la mayoría de los estadunidenses (51 por ciento) creen que su "democracia se encuentra en riesgo de extinción (sic)" y 23 por ciento "no está seguro de su supervivencia", mientras 54 por ciento piensa que Biden ganó legítimamente la presidencia (10 puntos menos de las cifras de abril), según la encuestadora Schoen Cooperman Research citada por Daily Mail.

El resultado de las elecciones intermedias de noviembre 2022 sembrará muchos cadáveres en el camino y despejará la ruta de los viables contendientes a la presidencia por los dos máximos partidos.

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Aborto, educación y reforma de pensiones, propuestas de los chilenos para Convención Constitucional

Nueve iniciativas alcanzaron las 15 mil firmas necesarias para que las debatan los constituyentes.  

A partir de enero de este año, la Convención Constitucional de Chile entró en la etapa en la que debe comenzar a discutir los temas que serán incluidos en la Carta Magna. 

Con un plazo máximo que no puede pasar julio de este año -aunque hay algunos constituyentes que quieren pedir una prórroga- los encargados de redactar la nueva Constitución, recibieron casi 4000 mil propuestas constitucionales a través de la plataforma denominada “iniciativa popular de norma”.

Este mecanismo permite que una persona o un grupo pueda presentar a la Convención una propuesta que podría llegar a ser incorporada en la nueva Constitución. Pero para que sean analizadas, las propuestas deben venir acompañadas con el respaldo de al menos 15.000 firmas.

Según el último informe de la Convención, los ciudadanos chilenos presentaron 3876 iniciativas para la nueva Constitución que reemplazará la elaborada por el dictador Auguto Pinochet. De estas, solo 1.522 fueron admitidas por la Secretaría de Participación Popular, mientras que el resto fueron rechazadas, declaradas inadmisibles o no pertinentes.

Pero, al momento, solo nueve lograron superar las 15.000 firmas requeridas para entrar a la Convención Constituyente. Estos articulados tratan temas presentes en debate público para los chilenos, pero que también fueron llevados al Legislativo en los últimos años: la interrupción del embarazo, la educación, el cannabis, la libertad religiosa, la explotación minera y una reforma a las pensiones.

El siguiente paso será que pasen a una comisión donde será discutida y votada. Si alcanza la mayoría simple, la propuesta pasará al pleno, donde necesitará un respaldo de dos tercios de los 155 integrantes para aprobarse.

Además de recibir las iniciativas populares, los constituyentes electos enviarán sus propias normativas que se someterán a votación. Sobre esto, algunos bloques ya adelantaron propuestas sobre el combate a la corrupción política y la reforma del Poder Legislativo a un sistema unicameral.

Los ahorros previsionales

Una de las iniciativas más votadas, que duplicó las firmas necesarias y alcanzó los 35.968 apoyos, trata uno de los temas más discutidos en el último año en la política chilena y que fue protagonista en la campaña electoral.

La propuesta busca garantizar el derecho a la seguridad social, por lo que establece una pensión básica universal que cubra a todos los chilenos en edad de retiro. Según indica, el financiamiento provendrá de la recaudación tributaria general.

“Las personas tendrán siempre el derecho a elegir libremente la entidad administradora o gestora de sus fondos previsionales acumulados, sea ella privada, estatal o mixta. En ningún caso la ley podrá establecer el monopolio estatal de la administración o gestión de las cotizaciones previsionales ni de dichos fondos”, continúa el texto.

La propuesta fue presentada por un grupo de trabajadores convocados a través de las redes sociales. Durante la campaña electoral, los candidatos “proponían destinar nuestras cotizaciones a fondos solidarios o cuentas ficticias, metiéndonos, una vez más, la mano al bolsillo. Esto ya pasó en Argentina donde el gobierno se apoderó de los fondos de pensiones y hoy el sistema está desfinanciado. No queremos que nos pase lo mismo”, argumentó el grupo.

“Será Ley” y "Derecho a la vida"

El avance de la interrupción del embarazo en América Latina divide a los ciudadanos chilenos en un país mayoritariamente católico y dos propuestas con objetivos opuestos lograron entrar en la Constituyente.

La actual legislación chilena permite el aborto bajo tres causales: inviabilidad fetal, violación o riesgo de la vida de madre. Fuera de estos casos, la pena es de hasta cinco años de prisión.

Un colectivo feministapresentó una propuesta, con 15.000 firmas de respaldo, que busca garantizar la despenalización del embarazo por voluntad de la mujer. La iniciativa que denominaron “Será ley” también abarca temas como la salud reproductiva, derecho a la información y a la educación sexual integral, acceso a la salud mental en temas de género y los derechos laborales de las personas gestantes.

Por otra parte, miembros de la fundación católica “Chile Siempre” piden a la Convención que “el derecho a la vida tenga protección constitucional, y que esta protección sea desde el momento de la concepción”. La propuesta que busca prohibir el aborto en todas las causales alcanzó los 19.850 apoyos, unos cinco mil menos que la iniciativa “Será Ley”.

"Banco Central Autónomo"

“La inflación es uno de los temas económicos más dañinos para las personas. No controlarla supone un deterioro para la calidad de vida de los hogares, especialmente los más pobres”, comienza la iniciativa que busca la creación de un Banco Central Autónomo en Chile.

La iniciativa elaborada por tres ingenieros civiles logró alcanzar las 15 mil firmas en menos de 48 horas. Entre los cambios para “mejorar y modernizar” la Constitución, detallan que “se debe indicar que la política monetaria es de uso exclusivo del BC”.

Además, rechazan que la entidad financiera pueda realizar préstamos al Estado o financiar el gasto público mediante créditos directos o indirectos y reclaman que se garantice la autonomía del consejo directivo “sin dependencia y alejada de toda presión político-electoral”.

"Derecho a la educación"

Durante la dictadura militar chilena, Pinochet introdujo la "municipalización de la enseñanza", una reforma para descentralizar el sistema de educación. A 30 años de su implementación, el sistema que acusan de generar segregación y de impulsar la educación privada continúa vigente aunque con cambios en el último gobierno de Michel Bachelet.

La educación es un tema presente en la agenda de los chilenos y dos propuestas que buscan abordar este tema lograron destacarse entre miles por la cantidad de apoyos recibidos. Ambas iniciativas suman más de 36 mil firmas, y buscan objetivos similares: “la libertad de enseñanza” y el “deber preferente de los padres”.

"La libertad religiosa y de conciencia"

En octubre de 2021, representantes de diversas religiones de Chile llegaron ante la Sala Convención Constitucional. A partir de este encuentro, nació la propuesta que, a través de tres artículos, busca garantizar “libertad de conciencia y religión”.

Además, el texto establece que los creyentes “podrán erigir templos, dependencias y lugares para el culto, los cuales estarán exentos de toda clase de contribuciones”, así como tendrán derecho a que sus hijos reciban la educación religiosa “de acuerdo con sus propias convicciones”.

Según argumentan, el texto fue firmado por un amplio espectro de representantes religiones entre los que menciona: la Iglesia Católica, grupos evangélicos, la Comunidad Musulmana, la Comunidad Judía de Chile, la Corporación mapuche ENAMA y el Consejo político Pueblos originarios.

Nacionalización de las empresas de la Gran Minería

Las últimas semanas, la explotación del litio se robó el protagonismo en la política chilena tras una polémica licitación del gobierno de Sebastián Piñera por 400.000 toneladas del metal.

La propuesta del presidente saliente fue criticada por buscar privatizar este tipo de minería, a dos meses de que el actual mandatario entregue la Presidencia.

En medio de este panorama que enfrentó a varios sectores chilenos, una iniciativa constitucional que busca nacionalizar el litio, cobre y oro, alcanzó los 15.000 apoyos y promete generar divisiones entre los constituyentes.

El articulado establece que solo podrán ser adjudicadas a empresas producciones de hasta 36.000 toneladas al año y que las licencias no tendrán una duración superior a 20 años. Además, deberán realizarse "en estricto cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas" y cuidando los recursos naturales.

En cuanto a las empresas que ya operan en Chile, la propuesta llama a la expropiación "por causa de utilidad pública o de interés nacional" y establece que las mineras privadas "podrán reclamar de la legalidad del acto expropiatorio ante los tribunales ordinarios y tendrán siempre derecho a indemnización por el daño patrimonial".

“Cannabis a la Constitución ahora”

El Estado debe respetar “el libre desarrollo de la personalidad, la privacidad y la búsqueda de bienestar, placer y salud integral, incluyendo los usos de cannabis y otras sustancias psicoactivas de origen vegetal o sintético”, subraya el texto que 43 colectivos sociales buscan agregar a la nueva Constitución.

La propuesta fue la última en superar los 15 mil apoyos y cuenta con patrocinio de más de 34 mil chilenos, incluidas la constituyente Manuela Royo y la diputada Ana María Gazmuri. En el país está permitido la comercialización del cannabis solo para su uso medicinal. 

 *Agencia Regional de Noticias

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El candidato opositor a la Gobernación de Barinas, Sergio Garrido, muestra la bandera del estado durante una rueda de prensa. Garrido se reconoció este domingo como ganador de la repetición de los comicios.

El triunfo en Barinas en un segundo intento fortalece a los opositores de cara a las presidenciales de 2024 o un posible revocatorio a Maduro, que algunos sectores promueven para este año

 

La oposición venezolana volvió a ganar en el estado de Barinas. El candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Sergio Garrido, resultó electo gobernador en la repetición de los comicios que ordenó el Tribunal Supremo tras anular la victoria del opositor Freddy Superlano en las regionales del pasado 21 de noviembre, una juagada que le ha salido mal al chavismo. El triunfo lo obtuvo con 57,6% de los votos, una ventaja de 16 puntos y una participación de más de la mitad del electorado, según el escueto reporte que dio el Consejo Nacional Electoral.

El resultado se conoció inicialmente por la declaración del perdedor Jorge Arreaza, exyerno de Hugo Chávez que fue promovido por el Gobierno. “Barinas querida. La información que recibimos de nuestras estructuras del PSUV indican que, aunque aumentamos en votación, no hemos logrado el objetivo. Agradezco de corazón a nuestra heroica militancia. Seguiremos protegiendo al pueblo barinés desde todos los espacios”, escribió en un tuit pasadas las 10 de la noche, cuando el CNE todavía no anunciaba los resultados.

Luego del reconocimiento de Arreaza, Sergio Garrido y Freddy Superlano dieron una conferencia de prensa en la que confirmaron su victoria. “Barinas ha dado un ejemplo de cómo podemos salir de los obstáculos en unidad”, dijo Superlano, quien asumió como jefe de breve campaña luego de que le despojaran el triunfo en noviembre y lo inhabilitaran.

La oposición venezolana logra una importante victoria, frente al apabullante poder del chavismo. No solo ha puesto fin a la dinastía de los Chávez, que gobernaban el Estado desde hace 20 años, sino que también ha desafiado al Gobierno en todas sus maniobras para intentar torcer los resultados que comenzaron con la anulación de la victoria de Superlano. Sergio Garrido ganó contra todo el derroche de recursos del Estado dirigido por varios ministros de Nicolás Maduro, que se instalaron en Barinas para empujar a su candidato. Las nuevas elecciones se celebraron un enorme despliegue militar y policial de más de 25 mil funcionarios para poco menos de mil mesas de votación, que fue considerado una intimidación. El chavismo repartió neveras y electrodomésticos y abasteció a la región con la gasolina y el gas que escasean en todo el país.

Barinas se suma a Zulia, Guárico y Nueva Esparta entre las gobernaciones ganadas por la oposición, más un tercio de las alcaldías. La elección en Barinas se convirtió en un objetivo común para la oposición, en medio divergencias en la plataforma de apoyos al liderazgo de Juan Guaidó. Dirigentes nacionales de distintos partidos opositores se sumaron a la campaña de Garrido.

Ahora el resultado sirve de base para un cambio de dirección en la estrategia opositora, debilitada por sus fracasos en la búsqueda de una transición política en Venezuela y desdibujada por abstenerse en los comicios de los últimos años. El triunfo de Barinas en un segundo intento los fortalece de cara al escenario electoral de las presidenciales de 2024 o un posible revocatorio a Maduro que algunos sectores promueven para este año.

Caracas - 09 ene 2022

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Una mujer sostiene un bote de humo naranja durante una manifestación convocada por el sindicato CGT contra las leyes represivas, el pasado 16 de octubre en Madrid. — Alejandro Martínez Vélez / EUROPA PRESS

Las protestas surgidas en los últimos años en distintas partes del mundo, incluyendo España, han centrado la atención de la filósofa política Jule Goikoetxea y del jurista Albert Noguera, quienes analizan esta realidad en el libro "Estallidos".

 

Una ola vuelve a recorrer el mundo. A veces coge forma de tsunami e inunda calles durante varias semanas. Otras veces son gotas incesantes, continuas, cayendo sin parar. Son lluvia y son tormenta. Son los estallidos sociales que enloquecen a gobiernos, enfurecen a policías y movilizan a cientos de miles de seres humanos en los más variados escenarios. Son las llamas que no se apagan.

El año que está por terminar no solo dejará imágenes de gente con mascarilla o o brazos al desnudo en salas de vacunación. 2021 también será el año de las protestas en Colombia y en Chile, de las movilizaciones por la libertad del rapero Pablo Hasél en España o del grito del 'Black Lives Matter' en EEUU. 

Estos y otros actos populares han merecido la atención de Jule Goikoetxea, profesora del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad del País Vasco (UPV) e investigadora de la Universidad de Oxford, y del jurista y politólogo Albert Noguera. Del diálogo entre ambos ha surgido Estallidos, un libro recientemente publicado por Bellaterra Edicions que recoge precisamente un análisis sobre el impacto y significación de esas olas de protestas.

"Las imágenes de turbas, fuego, disturbios y barricadas son cada vez más habituales en todos lados", afirma Goikoetxea a Público. En tal sentido, la investigadora apunta precisamente hacia "las revueltas de Túnez, Turquía, Egipto y Libia", así como "las Mareas y el 15M, los procesos y manifestaciones independentistas", llegando incluso a "la batalla de Urquinaona de Barcelona seguida por las movilizaciones contra diversos encarcelamientos a raperos, militantes y políticos".

Distintas razones, similares características. "La mayoría de estos estallidos son imprevistos, aparecen y desaparecen y los sujetos que los protagonizan son heterogéneos y traen consigo viejas, pero también nuevas demandas no encuadrables dentro del esquema clásico", reflexiona la autora.

La pandemia sorprendió a un mundo en el que había varias calles ardiendo. Antes de que el coronavirus lo impregnara todo, en el agitado panorama internacional surgían imágenes de millones de personas movilizadas en lugares muy distantes: desde Hong-Kong a Colombia, pasando por Chile o la Francia de los Chalecos Amarillos, las reivindicaciones sociales, políticas y antirrepresivas recorrían el mundo. 

Con esos escenarios sobre la mesa, Goikoetxea y Nogueras se plantean la pregunta del millón. ¿Estamos ante simples revueltas o asistimos a algún tipo de revoluciones? "Para responder a eso, primero nos hacemos una serie de preguntas relevantes: ¿La revolución es un cambio estructural llevado a cabo mediante guerra, lucha armada y dictadura o cuentan los cambios estructurales realizados sin nada de eso? ¿Qué son cambios estructurales? Y por tanto, ¿qué es estructural?", plantea.

A su juicio, "están surgiendo nuevas contradicciones y nuevas formas de resistencia que obligan a repensar y redefinir los conceptos clásicos de la teoría política, de su práctica y de su organización". De hecho, el trabajo publicado junto a Noguera busca "pensar colectivamente sobre conceptos como el de revolución, revuelta, clase social, identidad, sujeto histórico, utopía, poder y cambio político".

En el caso concreto de España, Goikoetxea sostiene que "la crisis de gobernabilidad y deslegitimación del sistema político tiene otro eje añadido, que es la estructura territorial". Aparecen así las revueltas en Catalunya, con políticos encarcelados y manifestaciones que marcaron el día a día.

La investigadora habla así de "un tipo de neoliberalismo que, incluso en esta era supuestamente global, se compone de mimbres franquistas y nacional-católicos", marcado por una "élite corporativa" que necesita "controlar el Estado para convertirlo en una gestoría privada". 

La reacción de la izquierda

En su trabajo, Goikoetxea y Noguera buscan descifrar también cuál es la respuesta de la izquierda ante esos estallidos. "La izquierda es conservadora como el resto de la población en el sentido de que es obediente en general, es decir, reproducimos las normas, la moral, los deseos y las costumbres del sistema dominante", destaca la profesora de la UPV.  

Del mismo modo, cree que en este debate también está "la izquierda reaccionaria, esa a la que le molesta la diversidad porque siempre se sintió identificada con la unidad", una izquierda que "sigue creyendo que la heterosexualidad es una pulsión, no un régimen político, esa que cree que los hombres ni nacen ni se hacen, sino que los escupe la cigüeña en mitad de la meseta con derechos y con habilidades lingüísticas, racionales y productivas enganchadas a sus taparrabos". "La mitad de esta izquierda esencialista terminará en la derecha en unos pocos años", apunta Goikoetxea.

Los estallidos que vendrán

La ola de protestas en tiempos de pandemia no cesará. "Estamos en una época de estallidos continuos porque el sistema productor de mercancías sigue basándose en expropiar y explotar a la gran mayoría de la población mundial, pero a diferencia de la Europa del siglo XX llena de estados keynesianos, en este siglo ya no necesitarán las instituciones estatales puestas en marcha para crear sujetos productivos, que es para lo que servía la educación pública, la sanidad pública o los derechos a cambio del trabajo remunerado", pronostica.

Goikoetxea cree que "si hasta ahora expropiaban masivamente a mujeres, migrantes y personas racializadas a nivel mundial para poder explotar al proletario europeo a cambio de un sueldo, en este siglo la expropiación se expandirá en contraposición a la explotación". "La ciudadanía con derechos será una élite aún más reducida que hoy, por lo que son previsibles ciclos diferentes de estallidos", agregó.

25/12/2021 22:10

Danilo Albin@Danialri

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Foto: Daniel Quintero Alcalde de Medellín

La Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia anunció que fueron aprobadas las firmas para que sean los habitantes de la capital antioqueña quienes decidan si el burgomaestre continúa o no en su puesto

 

La Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia avaló, este viernes 24 de diciembre, 133.000 firmas de las 91.000 requeridas para iniciar el proceso de revocatoria del alcalde de Medellín, capital del departamento de Antioquia, Daniel Quintero.

La entidad señaló en el resumen del informe técnico sobre el procedimiento de verificación de firmas del proceso de revocatoria del mandatario de Medellín, que de las 383.685 firmas recolectadas, 133.242 fueron validadas, por lo que el proceso de revocatoria continuará su curso.

 “Esto es histórico, es un hecho único en la historia de esta ciudad. Quintero se va, se va por malo, por perverso, por bandido. Tenemos las firmas, quedamos en manos del gobernador encargado, Luis Fernando Suárez, para que fije las fechas de votaciones. Gracias a todos los ciudadanos que aportaron su firma”, señaló Andrés Rodríguez, presidente del grupo ciudadano ‘Medellín Cuenta Conmigo’, que lidera el proceso de revocatoria.

A su vez, el movimiento indicó que la Registraduría tiene dos meses para notificar a la Gobernación de Antioquia con el propósito de fijar la fecha en la que se realizará la votación en la que los ciudadanos de la capital antioqueña decidirán si el alcalde se queda o se retira de su puesto.

Asimismo, el líder de la revocatoria señaló que esperaban que la fecha de votación fuera el próximo el 13 marzo, en el que al menos 314.000 habitantes de Medellín deben asistir a las urnas y la mayoría debe decidir revocar al mandatario que ha sido crítico del proceso de recolección de firmas.

Daniel Quintero aseguró que comité revocatorio no alcanzó las firmas necesarias para continuar con proceso de destitución

En un episodio más entre el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y el comité de ciudadanos que buscan su revocatoria, el primero afirmó que las firmas obtenidas por dicho comité no son, en su mayoría, de Medellín.

El mandatario, quien cuenta con una copia de las firmas de los ciudadanos que se inscribieron para revocar su mandato, aseguró que los organizadores no alcanzaron los apoyos necesarios para continuar con dicho proceso.

Además, insistió, en que hubo un proceso sistemático de falsificación y uniprocedencias en la recolección de las firmas necesarias, un 30 % de la votación alcanzado o su equivalente a 92.000, entregadas a la Registraduría.

Para Quintero, es claro que, “el comité revocatorio no logró los apoyos necesarios” en la búsqueda por terminar anticipadamente su mandato.

Lo anterior, motivó al alcalde de Medellín a informar que procederá con la sistematización de las pruebas para entregarlas a las autoridades electoralescompetentes y ante la Fiscalía General de la Nación dentro de los cinco días siguientes al informe que sobre el caso presente la Registraduría Nacional del Estado Civil.

El pronunciamiento de Daniel Quintero fue realizado desde su cuenta de Twitter el pasado 22 de diciembre. Esto escribió el alcalde de Medellín:

Después de revisar las firmas de la revocatoria podemos afirmar que el comité revocatorio no logró los apoyos necesarios. En cambio sí, existió un proceso sistemático de falsificación, uniprocedencias y más del 60% de los ciudadanos reales ni siquiera eran de Medellín.

24 de Diciembre de 2021

Publicado enColombia
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