Todos aliados, a la vez traidores y vasallos

Las bases del concurso están abiertas: ¿quién es más asustadizo o mentiroso o ladrón? Europa y Estados Unidos se desgarran en el inmenso cuadrilátero que se instaló con el espionaje a escala industrial y planetaria realizado por la Agencia de Seguridad Norteamericana, la NSA. Después de las sucesivas revelaciones sobre el espionaje con las que Washington gratificó a sus queridos aliados de Alemania, España y Francia, el imperio se lanzó al contraataque. El jefe de la NSA, el general Keith Alexander, dio vuelta el arma contra los denunciantes y acusó a sus amigos de Europa de ser los responsables tanto del espionaje de que son objeto sus ciudadanos como del envío a Washington de las informaciones recopiladas. Con el cinismo escénico al que ya nos tiene acostumbrados, el general Keith Alexander disparó el primer proyectil cuando aseguró, ante la Comisión de Inteligencia del Congreso estadounidense, que los informes suministrados por los diarios Le Monde y El Mundo, "según los cuales la NSA recabó miles de millones de llamadas telefónicas, son completamente falsos. Ni los periodistas ni la persona que robó esa información clasificada saben lo que tienen delante". Las palabras del general no son ni del todo falsas ni del todo verdaderas. El vespertino Le Monde confirmó que Francia remitió información a la NSA por medio de un acuerdo firmado por los dos países a finales de 2011.

 

Este detalle tal vez explique en parte la trémula reacción de París ante la suculenta masa de informaciones que los servicios secretos de Estados Unidos sustrajeron de Francia. Le Monde había revelado que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013 la NSA interceptó más de 70 millones de llamadas y SMS de empresas y particulares de Francia. Keith Alexander precisó ante el Congreso que toda esa información no corresponde a "ciudadanos europeos", sino que "se trata de información que noso-tros y nuestros aliados de la OTAN obtuvimos conjuntamente para la protección de nuestros países y en apoyo de nuestras operaciones militares". Después del espionaje, la zancadilla. En primer lugar, una fuente anónima de los servicios secretos franceses, la DGSE, confirmó al diario francés la existencia de un protocolo de intercambio de informaciones que entró en funcionamiento a principios de 2012. El 28 de octubre, el diario alemán Süddeutsche Zeitung había revelado que la agencia norteamericana y la francesa colaboraban en un programa común llamado Lustre. No obstante, este acuerdo no justifica la elevada cantidad de intercepciones operadas por la NSA en territorio francés. Francia tiene, para los servicios de inteligencia del mundo, un atractivo particular: los cables submarinos por donde transitan la mayoría de los datos oriundos de Africa y Afganistán pasan por las regiones francesas de Marsella y Bretaña. Ambas zonas están así celosamente vigiladas por París. La fuente de inteligencia citada por Le Monde declaró que eso era "un trueque que se instauró entre la dirección de la NSA y la DGSE. Les damos bloques enteros sobre esas zonas, y ellos, en contrapartida, nos dan partes del mundo en donde estamos ausentes".


De este formidable e hipócrita espionaje se desprende que los servicios de inteligencia se reparten el rastreo del mundo. Según el artículo de Le Monde, los datos que París le entrega a Washington corresponden a ciudadanos franceses y extranjeros residentes en las zonas bajo control francés. El trueque entre Francia y Estados Unidos no es el único en vigor. Existe una suerte de círculo de amigos integrado, entre otros, por Israel, Suecia o Italia donde llegan cables submarinos de valor estratégico. Hay entonces una clara geografía submarina de cables pinchados por los servicios de inteligencia de las potencias. Ello quiere decir que las comunicaciones que pasan a través de ellos, las que atañen a personas y a empresas, están al alcance de los países centrales. Por consiguiente, todo el juego comercial y de las relaciones internacionales está trampeado. Asimismo, queda claro entonces que el presidente socialista François Hollande no hizo más que pura mímica cuando interpeló a la administración norteamericana a causa del espionaje del que su país había sido objeto. Todos aliados, a la vez traidores y vasallos. Le Monde afirma en su artículo que estas "nuevas aclaraciones plantean antes que nada la responsabilidad de las autoridades políticas francesas". La portavoz del gobierno francés, Najat Vallaud-Belkacem, juzgó como "poco verosímiles" las alegaciones del general Alexander.


La controversia no disculpa en nada a la NSA. Muy por el contrario. Con los documentos entregados por el ex agente de la CIA y la NSA, Edward Snowden, como prueba, Le Monde mantiene que los objetivos de Washington eran sus mismos aliados. Una fuente jerárquica de la DGSE francesa refuta la idea de que sus servicios hayan podido entregar, en apenas un mes, "70,3 millones de datos a la NSA". El volumen es demasiado alto para ese período. Además, el documento suministrado por Snowden dice claramente "contra ese país en particular". Contra Francia u otro, da lo mismo. Las potencias se enemistan hoy, pero mañana se volverán a dar la mano para seguir expoliando en beneficio propio los datos del planeta. Comercio, desarrollo, negociaciones internacionales, acceso a los mercados, licitaciones internacionales, todo está contaminado por los intrusos que gobiernan el mundo, gobiernan las redes y los cables submarinos. Es una auténtica declaración de guerra contra las naciones que disponen de menos recursos, una metódica y cobarde condena a la desigualdad.
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El espionaje, con mayor control que en cualquier otro país: EU

El gobierno de Barack Obama intenta tomar el control de lo que ahora llama una distracción pública que ha tensado las relaciones internacionales ante las revelaciones casi diarias del masivo espionaje a comunicaciones electrónicas de gobernantes aliados.

 

El gobierno ofreció hoy una mezcla de disculpa, justificación y autoelogio del espionaje realizado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) contra líderes políticos y ciudadanos de México, Brasil, Francia, Alemania e Italia.

 

La vocera del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, dio lectura al guión en la sesión diaria con periodistas: "No es secreto que a lo largo de los últimos meses estas divulgaciones no autorizadas de información clasificada han llevado a críticas de nuestra actividad de inteligencia por muchos de nuestros amigos y socios. Ha creado retos significativos en nuestras relaciones con algunos socios y ha sido, claro, una distracción pública....".

 

En un mensaje casi idéntico en un artículo, el periódico USA Today, firmado por Lisa Monaco, asistente del presidente en seguridad interna y antiterrorismo, reiteró que nadie disputa la necesidad de recaudar inteligencia para proteger a nuestros ciudadanos, aliados y la patria. Igual (lo hace) todo servicio de inteligencia en el mundo. Monaco aseguró una vez más que no estamos escuchando cada llamada telefónica o leyendo cada correo electrónico. Lejos de eso. Hay límites legales a lo que la NSA puede y no hacer.

 

Monaco y Psaki subrayaron que mientras nuestras capacidades no tienen igual, el gobierno de Estados Unidos no está operando sin restricciones. Las tres ramas del gobierno juegan un papel de supervisión de nuestras actividades de inteligencia, y aunque recaudamos el mismo tipo de inteligencia que todas las naciones nuestra comunidad de inteligencia tiene más restricciones y supervisión que cualquier otro país en la historia.

 

El gobierno repitió que el presidente ha ordenado una evaluación de nuestras capacidades de vigilancia, incluyendo el respeto a nuestros socios extranjeros. Queremos asegurar que estamos recaudando información, porque la necesitamos y no sólo porque podemos. A la vez, se informó que hay otras dos iniciativas para evaluar dichas operaciones, incluyendo una para asegurar que los derechos de privacidad y libertades civiles son adecuadamente protegidos en los esfuerzos antiterroristas.

 

Psaki indicó: Esperamos que surgirán más alegaciones, dada la cantidad de información clasificada filtrada por el señor (Edward) Snowden. Sin embargo, dijo que de ahora en adelante "no vamos a presentar nuestras tácticas o más detalles específicos... no vamos a confirmar o negar cada informe". Reiteró: El mejor lugar para tener estas conversaciones es con nuestros aliados, con nuestros socios diplomáticos.

 

Mientras tanto, por otras vías la comunidad de inteligencia continuó atacando a los mensajeros en lugar de responder.

 

Supuestos beneficios

 

Después de que el director nacional de Inteligencia, James Clapper, intentó cuestionar –y hasta desmintió– parte de la información revelada esta semana sobre el monitoreo de países europeos, el director de la NSA, el general Keith Alexander, acusó a periodistas de lucrar con los documentos de la agencia. "Creo que es malo que reporteros de periódicos tengan todos estos documentos, los 50 mil o lo que tengan, y vendiéndolos y repartiéndolos? No tiene sentido. Deberíamos encontrar una manera para frenarlo... pero es malo permitir que esto siga", declaró en una entrevista con un blog del Departamento de Defensa citado por el periodista Glenn Greenwald en su artículo de hoy publicado en The Guardian.

 

Por otro lado, el ex subdirector de la CIA Michael Morell acusó que la filtración de Snowden de los documentos secretos fue la filtración más seria de información clasificada en la historia de la comunidad de inteligencia estadunidense. En una amplia entrevista con 60 Minutos, de CBS News, que será trasmitida este domingo, Morrel denuncia que Snowden no es un filtrador en el interés público, sino un traidor de lo peor, reportó CBS en un adelanto de la charla. Lo que hizo Snowden ha puesto a estadunidenses en mayor riesgo, porque terroristas aprenden de las filtraciones y ahora serán más cuidadosos, y no obtendremos la inteligencia que hubiéramos obtenido en otro caso.

 

Como ha sido el caso desde el 11 de septiembre de 2001, casi todos los programas secretos del gobierno son justificados por la lucha antiterrorista. Pero aun ningún funcionario ha logrado explicar, y la pregunta la han hecho varios reporteros una y otra vez: cómo la intervención de las comunicaciones de gobernantes supuestamente aliados –de Alemania, Francia, Italia, México y Brasil por el momento– forma parte de esa misión.

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Viernes, 18 Octubre 2013 07:33

La estrategia de la tensión

La estrategia de la tensión

En tiempos recientes, marchas y manifestaciones masivas y pacíficas acaban inexorablemente con escenas de violencia y un número importante de presos. Sólo parcialmente se puede argumentar que algunos sectores juveniles se radicalizaron después de la experiencia del movimiento #YoSoy132 que, logrando victorias simbólicas sin alcanzar detener la imposición, pudo haber dejado un sabor más amargo que dulce e incrementado las filas de algunas franjas –anarquistas y no– que exaltan el valor ejemplar de la acción directa.

 

Por otra parte, es evidente que, desde el otro lado, desde los aparatos represivos, se están utilizando una serie de métodos que ya se habían visto en gran escala en 2006 en Atenco y en Oaxaca y que no dejaron de ser parte del repertorio de acción de las fuerzas represivas en México.


Estos métodos, en efecto, tienen una larga y triste historia y, en conjunto, pueden ser nombrados y entendidos como lo que en Italia en los años 60 y 70 se conoció como "estrategia de la tensión". En estos años, en Italia, como en otros países capitalistas occidentales, frente a la intensificación de movilizaciones y protestas se diseñaron estrategias de contención que incluían la generación artificial de tensión, de un clima de violencia que era estimulado, cuando no iniciado, desde arriba, desde aparatos represivos visibles e invisibles, como los servicios secretos. Por medio de atentados, infiltraciones, persecución policiaca, represión sistemática y una serie de provocaciones se pretendía aislar, desestabilizar, criminalizar y poner a la defensiva a los movimientos emergentes y ascendentes. La estrategia de la tensión era una versión de la guerra de contrainsurgencia que se libró a escala mundial en los años 70 contra la avanzada de los movimientos revolucionarios. Una estrategia violenta, sangrienta y dramáticamente eficaz ya que permitió una victoria que modificó sustancialmente la correlación de fuerzas y abrió la puerta al neoliberalismo, la restauración de una serie de condiciones de acumulación que el capital había ido perdiendo a lo largo de los años por la presión y la fuerza de las luchas de las clases subalternas.


En el México de nuestros días, frente a una serie de movimientos que ofrecen una seria resistencia a los diseños de privatización y de despojo, se adoptan selectivamente, pero sistemáticamente, diversos elementos de la estrategia de la tensión. En particular, los llamados excesos policiacos que marcaron las manifestaciones de los meses recientes, podrían no ser simples excesos, errores humanos a condenar y castigar, sino ser entendidos como actos intencionales, parte de una estrategia orientada a generar miedo, frenar el crecimiento masivo de las protestas, aumentar los costos de la movilización, "crear" presos políticos para poner a la defensiva a los movimientos.


La historia enseña, en efecto, que la existencia de presos políticos suele generar una actitud defensiva no solamente porque alimenta el temor e inhibe la participación, sino porque obliga a las organizaciones y los militantes que permanecen en pie de lucha a restructurar las demandas, poniendo por delante la liberación de los compañeros, insistiendo en la denuncia de la represión, la violación de derechos humanos, lo cual lleva a segundo plano las demandas que originaron la movilización y que permitieron darle visibilidad.


En este sentido, la estrategia de la tensión es un poderoso instrumento reaccionario, un arma de doble filo que generalmente merma y debilita a los movimientos, pero desnuda a gobiernos y fuerzas políticas que, para llevar adelante políticas impopulares y defender a toda costa los intereses de las clases dominantes, recurren a tácticas ilegítimas e incluso ilegales.

 

Massimo Modonesi*, coordinador del Centro de Estudios Sociológicos de la UNAM. Director de la revista OSAL del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales

 

 

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Jueves, 05 Septiembre 2013 06:44

Espías y vigilantes

Espías y vigilantes

El sitio de filtraciones Wikileaks publicó unos doscientos documentos de unas ochenta empresas de la industria privada del espionaje. Los archivos muestran que las nuevas tecnologías permiten espiar en tiempo real las comunicaciones de millones de personas. Desde chats hasta comunicaciones satelitales, todo se puede espiar.

 


Una nueva publicación de Wikileaks muestra hasta qué punto las nuevas tecnologías de espionaje masivo vulneran todas las barreras posibles del derecho a la privacidad. Se trata de la publicación de unos doscientos documentos de unas ochenta empresas de la industria privada del espionaje y muestran que las nuevas tecnologías permiten espiar en tiempo real las comunicaciones de millones de personas. Programas ocultos (o “pasivos”, en la jerga) que reconstruyen al instante conversaciones de Facebook, MSN o WhatsApp, sin que se enteren ni el usuario ni el proveedor. Software que permite no sólo interceptar y grabar una conversación sino también al mismo tiempo identificar quién está hablando y desde dónde. Troyanos que infectan computadoras para robarles sus comunicaciones secretas y claves de encriptación. Todo lo que uno hace con el celular, Internet, handy o teléfono satelital, o sea todas las comunicaciones. Todo puede ser interceptado y, en algún lugar del mundo, está siendo interceptado. Ni siquiera se salva la conversación cara a cara, porque hoy se ofrecen al mercado poderosos micrófonos para escuchar a cualquiera en cualquier lado. Hasta venden equipos para pinchar satélites.

 

Los documentos, que fueron analizados en una investigación conjunta entre Wikileaks y diecinueve medios del mundo, entre ellos Página/12, muestran que no hay defensa contra las nuevas tecnologías de espionaje masivo disponibles en el mercado. Se trata, además, de una industria opaca y prácticamente sin control, que ofrece desde misiles hasta celulares para fuerzas especiales en zonas peligrosas, con botones de pánico conectados a un GPS, y sensores para detectar y enviar una señal si el usuario del celular está muerto. Al ser una industria privada, no tiene control estatal y al no cotizar en Bolsa no tiene el control público de las grandes empresas, aunque prácticamente sus únicos clientes son gobiernos y grandes empresas de telefonía e Internet.

 

“La industria de la vigilancia corporativa trabaja codo a codo con gobiernos en todo el mundo para permitir el espionaje ilegal de ciudadanos”, dijo Julian Assange, director de Wikileaks, acerca de la nueva publicación, llamada “Los archivos de los espías”, que a partir de hoy estará disponible en el sitio de Wikileaks (www.wikileaks.org). “Con poca supervisión y sin regulaciones mandatorias este abusivo espionaje de redes nos cubre a todos contra nuestra voluntad, y, muchas veces, sin nuestro conocimiento. Wikileaks se ha comprometido a exponer y educar acerca de esta industria, con el objetivo de que juntos podamos generar el conocimiento y las herramientas para protegernos de su mirada.”

 

Entre los documentos más destacados hay un contrato para instalar el programa FinFly en la central telefónica de la ex república soviética de Turkmenistán. El programa permite infectar computadoras con un troyano que se baja cada vez que un usuario acepta una actualización de iTunes, Winamp, Open Office o programas similares. Inclusive ofrece actualizaciones truchas disponibles, que el usuario baja pensando que son de empresas reconocidas, cuando en realidad son troyanos indetectables mandados por FinFly. Los documentos muestran que la empresa Dreamlab habría instalado un servidor de FinFly en Omán.

 

Los “Archivos de los espías” tienen tres partes. La primera contiene folletos explicativos de los productos que ofrecen las distintas empresas. La segunda muestra algunos contratos y acuerdos de confidencialidad. La tercera consiste en la lista de países que visitaron los principales responsables de estas empresas en los últimos años a través de un seguimiento que se habría realizado de sus celdas telefónicas. Este archivo muestra que Sudamérica es por lejos la región menos visitada por estos especialistas. Apenas se registra una visita a Brasil de tres especialistas en junio pasado, para participar de un seminario de entrenamiento de la empresa IPP, que se hizo para adiestrar a fuerzas de seguridad de la región en técnicas de inteligencia. La página web de IPP muestra que el próximo seminario en Brasil será en noviembre del 2015. Otro país, Chile, aparece mencionado en la parte dos de los archivos. Es en un contrato firmado entre las empresas Dreamlab y Gamma, escrito en alemán, donde se identifica a Chile, además de Suiza, Bulgaria y Hungría como clientes de Dreamlab. O sea, según el contrato, Chile sería cliente de la empresa que instaló el programa de infección de computadoras FinFly en servidores de Turkmenistán y Omán.

 

Otro país latinoamericano aparece en las planillas de viaje. Los seguimientos satelitales de los empresarios de la industria del espionaje muestran ocasionales visitas a México, país que también aparece mencionado en un folleto de la empresa Thales, que explicaba cómo había instalado un centro de comunicaciones con capacidad para 750 policías, en la capital mexicana, una especie de call center policial para llamadas de emergencia.

 

Vale aclarar que ninguna de estas empresas, que se sepa, actúa de manera ilegal. En muchos países, como Argentina, no hay leyes contra la venta de estas herramientas, pero sí contra su uso, ya que la ley del 2010 de Delitos Informáticos castiga la “penetración” de computadoras, y sólo la Secretaría de Inteligencia está autorizada a pinchar teléfonos. Pero tanto las empresas telefónicas como los grandes proveedores de Internet deben adquirir algunos de estos programas para cumplir órdenes judiciales. Sin embargo, estos equipos de espionaje van mucho más allá de lo que ningún juez pueda pedir, al menos en Argentina, porque una cosa es ordenar el cierre de un sitio o el retiro de una foto intrusiva y otra cosa es ordenar el espionaje de chats o correos electrónicos.

 

Según Eric Rabe, abogado de Hacking Team, una de las empresas que estuvieron en el seminario IPP en Brasil, Hacking Team, se maneja con transparencia, pero no puede garantizar que sus equipos se usen siempre de manera legal. “Proveemos software sólo a gobiernos y agencias de gobierno –señaló–. No vendemos productos a individuos o empresas privadas. Además no vendemos productos a los países en las listas negras de EE.UU., Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN o Asean (países del sudeste asiático). Revisamos a nuestros potenciales clientes antes de una venta para determinar si existe evidencia objetiva o sospechas creíbles de que la tecnología provista por Hacking Team sería usada para facilitar violaciones a los derechos humanos.(...) Por supuesto, HT no puede monitorear el uso del software directamente porque sus clientes deben tener la capacidad para conducir investigaciones confidenciales. Sin embargo, monitoreamos la prensa y la comunidad de activistas para saber si el producto está siendo mal utilizado. Si sospechamos que ha ocurrido un abuso, investigamos. Si encontramos que nuestros contratos han sido violados u otro abuso ha ocurrido, tenemos la opción de suspender el mantenimiento del software. Sin el mantenimiento, el software rápidamente deja de ser efectivo.”

 

A continuación, algunos de los chiches que aparecen en los folletos de las empresas de espionaje:

 

- VasTech: Monitoreo masivo de telefonía satelital. Descubre la comunicación, analiza el protocolo y extrae información. Redes de telefonía móvil e Internet: monitoreo masivo, almacenaje de datos de redes, reconocimiento de voces, procesamiento de datos de tráfico. Con el programa Zebra puede apoderarse de voz, SMS, MMS, email y fax. Puede almacenar “miles” de terabytes de información (un tera es igual a mil gigas). Puede escuchar hasta cien mil conversaciones al mismo tiempo o capturar mil millones de intercepciones por día.

 

- Cassidian: Misiles y sistemas antiaéreos. Sensores y radares. Equipos de detección de armas químicas y explosivos nucleares. Más de 25.000 empleados en todo el mundo en 700 proyectos en 80 países para más de 400 clientes.

 

- Hidden Technology: Todo tipo de aparatos y aparatitos conectados con señales de GPS, incluyendo dispositivos con imanes para pegarlos debajo de los autos.

 

- Glimmerglass, NetOptic, NetQuest: Tecnología para fibra óptica. Puede interceptar los caños de fibra óptica submarinos que llevan y traen comunicaciones de un continente a otro, para interceptar comunicaciones de países enteros desde afuera de esos países, sin que los países se enteren. Por ejemplo, los servidores Gmail, Hotmail y Skype están fuera de la Argentina, van y vienen por esos caños de fibra óptica y pueden ser interceptados.

 

- Cobham: Intercepción táctica. A medida que una persona se va moviendo, va cambiando la antena celular de donde recibe la señal. Este programa permite ir saltando de antena a antena con la pinchadura.

 

- Scantarget: Analiza la web en tiempo real. Busca en SMS, Twitter, Facebook, blog, foros de chat, etc., palabras claves para saber si alguien está planeando un atentado terrorista.

 

- IpoQue: Intercepción masiva y monitoreo de red. Detecta protocolos encriptados como Skype, Bit Torrent, SSLand y túneles VPN. Puede buscar en la web hasta 25.000 palabras clave al mismo tiempo.

 

- Qosmos: Software que intercepta 550 mil terabyts en tiempo real. También permite cumplir más de mil “reglas” o instrucciones al mismo tiempo.

 

- Silicom: Ofrece un “redirector”, que actúa como un enchufe triple para redireccionar electricidad a más de un lugar. En este caso puede redireccionar millones de datos a otro país o a una agencia de espionaje sin que el usuario ni el proveedor de servicios se entere, usando la técnica “man in the middle” (hombre en el medio), que en este caso vendría a ser el interceptor, que duplica y redirecciona la comunicación.

 

- Autonomy Virage: Cámaras de video para vigilancia y software de reconocimiento facial.

 

- CRFS: Monitoreo de radiofrecuencias. Detección de radios truchas. Intercepción de comunicaciones por radio.

 

- Berkeley electronics: Detecta micrófonos que producen interferencias en comunicaciones por celular.

 

- ADS: Detectores para aeropuertos. Echa un chorro de aire y detecta si la ropa estuvo en contacto con drogas o explosivos.

 

- Agrinto: Herramientas biométricas. Reconocimiento de voz.

 

- Cleartrail: Monitoreo de red WiFi. Monitoreo de Gmail, Yahoo! y otros servicios Http. “Rompe” seguridad informática. Reconstruye conversaciones en redes sociales y chats. Intercepta comunicaciones entre un celular y su antena desde una camioneta, sin necesidad de meterse dentro del operador. Plataforma de monitoreo para redes Triple Play (teléfono, televisión e Internet). Grabación y monitoreo de Blackberry, chats y mails.

 

- FinSpy: Penetra sitios seguros (Https) con “hombre en el medio”.

 

- Arpege: Monitoreo de satélites a través de antenas y equipos. Monitoreo de comunicaciones en zonas remotas. Intercepción de teléfonos satelitales.

 

- Cambridge Consultants: Antenas de telefonía celular individuales potátiles y liviana para uso de policías y gobiernos. Es como tener tu propio proveedor de telefonía celular y cabe dentro de un portafolios chico.

 

* Participaron en esta investigación conjunta los siguientes medios: Al Akhbar (Líbano), Al-Masry Al-Youm (Egipto), Bivol (Bulgaria), CorpWatch (EE.UU.), Dagens Naeringsliv (Noruega), El Telégrafo (Ecuador), Fairfax (Australia), La Jornada (México), La Repubblica (Italia), L’Espresso (Italia), McClatchy (EE.UU.), NDR (Alemania), Página/12 (Argentina), Publica (Brasil), Público (España), RT (Rusia), Rue89 (Francia), Sud Deutche Zeitung (Alemania), y The Hindu (India).

 

Con la colaboración de los expertos en tecnología Julio López y Diego Weinstein.

 

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Manning y el alto precio de vivir en una sociedad libre

“Ninguna bandera es lo suficientemente grande como para cubrir la vergüenza del asesinato de personas inocentes”, escribió el historiador Howard Zinn, autor del libro “La otra historia de los Estados Unidos”. Sus palabras fueron citadas en la declaración que escribió el soldado Manning tras el anuncio de que sería condenado a pasar 35 años en una prisión militar por haber filtrado cientos de miles de documentos al sitio web de denuncia WikiLeaks. La declaración, que fue leída por su abogado, David Coombs, durante una conferencia de prensa, acompaña una solicitud de indulto de Manning al Presidente Barack Obama.


 
Del otro lado del Océano Atlántico, David Miranda, la pareja del periodista del periódico The Guardian Glenn Greenwald, fue detenido en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, en virtud de la ley antiterrorismo de Gran Bretaña. Antes de dejarlo en libertad, confiscaron sus dispositivos electrónicos, lo interrogaron y amenazaron con enviarlo a prisión.


 
Ambos acontecimientos intensificaron el ya alto nivel de cuestionamiento al creciente grado de intervención y vigilancia, aparentemente sin límites, del Gobierno de Estados Unidos. Miranda sufrió un fuerte impacto, pero permanece en libertad. Manning pronto será enviado, con las manos encadenadas, al lugar donde deberá cumplir su condena. El informante de la NSA Edward Snowden permanece en algún lugar incierto de Rusia, donde recibió asilo político temporal, mientras que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, continúa viviendo en el exilio, cerca de Heathrow, encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres. Es sorprendente que este variado conjunto de individuos haya hecho tambalear el actual estado de vigilancia y guerra global impulsado por el gobierno de Estados Unidos.


 
Manning escribió en el comunicado de prensa leído por su abogado David Coombs: “Fue recién en Irak, tras leer los informes militares secretos a diario, que comencé a cuestionar la moralidad de lo que estábamos haciendo. Fue en ese entonces que me di cuenta de que en el intento de combatir la amenaza del enemigo, nos olvidamos de nuestra humanidad. Decidimos conscientemente desvalorizar la vida humana tanto en Irak como en Afganistán. Al atacar a quienes percibimos como el enemigo, muchas veces matamos a civiles inocentes. Cada vez que matamos a civiles inocentes, en lugar de asumir la responsabilidad de nuestros actos, decidimos ocultarnos bajo el velo de la seguridad nacional y la información clasificada para evitar asumir la responsabilidad pública”.


 
Como dijo al comienzo del consejo de guerra iniciado en su contra, Manning publicó los documentos confidenciales para “generar un debate nacional sobre el papel de las fuerzas armadas y nuestra política exterior”. El ejemplo más claro de ello fue la publicación del video de la masacre cometida desde un helicóptero Apache en Irak, en el que al menos una docena de civiles fueron asesinados. El video contiene comunicaciones entre los soldados, que bromean acerca de los actos violentos que están cometiendo.


 
Mientras el video, publicado por WikiLeaks con el título “Asesinato colateral”, es muy gráfico, los otros documentos filtrados por Manning arrojan luz sobre las guerras clasificadas que el Gobierno estadounidense está librando lejos de la mirada pública. Los Diarios de la Guerra (http://wardiary.wikileaks.org) incluyen cientos de miles de informes en el terreno de las guerras de Afganistán e Irak. En jerga militar, los documentos clasificados revelan el nivel de brutalidad de la guerra, la violencia sistemática y el asesinato diario de civiles.


 
David Coombs continuó leyendo la declaración de Manning: “En nuestro afán por matar al enemigo, debatimos internamente acerca de la definición de tortura. Detuvimos a personas en Guantánamo durante años sin cumplir con el debido proceso. Hicimos la vista gorda a la tortura y las ejecuciones del Gobierno iraquí y toleramos muchos otros actos en nombre de la guerra contra el terrorismo”.


 
Glenn Greenwald y Laura Poitras son dos periodistas que colaboraron en el proceso de difusión de las filtraciones de Snowden desde el comienzo. El fin de semana pasado, David Miranda, un ciudadano brasileño, fue detenido por las autoridades británicas durante nueve horas en virtud del artículo 7 de la Ley Antiterrorista de Gran Bretaña del año 2000.
 


El ex Secretario de Estado británico Lord Charles Falconer, que co-auspició el proyecto de ley en la Cámara de los Lores de Gran Bretaña, afirma que la detención de Miranda fue un abuso de la ley. “La publicación en The Guardian no constituye una instigación al terrorismo”, Falconer escribió en el periódico. Y agregó: “Quizá el Estado pretenda que los periodistas no publiquen materiales sensibles, pero depende de los periodistas, y no del Estado, determinar dónde establecer el límite”. Si bien Miranda no es periodista, ha ayudado durante mucho tiempo a su pareja, Glenn Greenwald, en su trabajo, y las autoridades británicas sabían muy bien que no se trataba de un terrorista, entre ellas, el Primer Ministro David Cameron, que supuestamente tenía conocimiento previo de la detención de Miranda.
 


La violación de los derechos de Miranda generó una tormenta política en Gran Bretaña, donde el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por sus siglas en inglés), el equivalente a la Agencia de Seguridad Nacional en Estados Unidos, ha sufrido cuestionamientos similares por realizar espionaje generalizado.


 
En Estados Unidos, David Coombs terminó de leer la declaración de Manning durante la conferencia de prensa posterior a su condena: “Soy consciente de que mis actos fueron contrarios a la ley. Lamento si mis actos perjudicaron a alguien o provocaron algún daño a Estados Unidos. No era mi intención dañar a nadie, simplemente quería ayudar a la gente. Cuando decidí revelar la información clasificada, lo hice por amor a mi país y por un sentido de deber hacia los demás”. David Coombs continuó leyendo la declaración de Manning, que concluye con un pedido directo al Presidente Obama: “Si rechaza mi solicitud de indulto, cumpliré la condena sabiendo que a veces hay que pagar un precio muy alto por vivir en una sociedad libre. Pagaré ese precio con gusto si significa que podremos vivir en un país realmente concebido sobre la base de la libertad y dedicado al principio de que todos, mujeres y hombres, somos iguales”.


 
La mañana posterior a la sentencia, Manning emitió otro comunicado, en el que informó: “Al iniciar esta nueva etapa de mi vida, quiero que todo el mundo conozca quién soy realmente. Soy Chelsea Manning. Soy una mujer. Por la forma en que me siento y en que me he sentido desde la infancia, deseo comenzar una terapia hormonal en cuanto sea posible. Espero que me apoyen en esta transición".


 
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Publicado el 23 de agosto de 2013


 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Facebook y Google cobran por dejarse espiar

La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés) pagó millones de dólares a grandes compañías de Internet para cubrir el costo de su participación en el programa de espionaje masivo Prisma, según reveló el ex analista de la CIA Edward Snowden al diario británico The Guardian. Estas empresas recibieron los fondos de la organización de espionaje para adaptarse a la sentencia dictada en octubre de 2011 por el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA, en sus siglas inglesas), que actúa bajo la normativa de secretos oficiales.

 

La información de The Guardian supone la primera prueba de la existencia de una relación económica entre empresas tecnológicas como Google, Yahoo, Microsoft y Facebook con la NSA en relación con la vigilancia masiva de las redes y teléfonos de los usuarios.

 

Una sentencia judicial de 2011, que fue desclasificada el miércoles por la administración de Barack Obama, declaraba inconstitucionales algunas de las actividades de la NSA, porque su incapacidad para separar las comunicaciones electrónicas de los ciudadanos estadounidenses y las de los otros países viola la cuarta enmienda (inviolabilidad de las comunicaciones) de la Constitución. El desembolso en favor de las compañías tecnológicas se produjo después de esa sentencia del FISA.

 

Un documento secreto de la NSA fechado en diciembre de 2012 y difundido por The Guardian refleja los perjuicios que este fallo causó a la agencia, con un costo de millones de dólares para los proveedores de Prisma, es decir, para las grandes empresas tecnológicas.

 

Descripto por Snowden como la joya de la corona del NSA, el departamento que se encarga de las operaciones y las financia se apoya en las colaboraciones corporativas con los proveedores de Internet y de telecomunicaciones para acceder a los datos que intercambian los usuarios.

 

Los documentos confirman, por tanto, que el dinero de los contribuyentes estadounidenses fue utilizado para cubrir el costo que supuso para los gigantes tecnológicos que colaboran con el gobierno de Washington la sentencia del tribunal especial.

 

Las reacciones de las compañías afectadas han sido variadas. Microsoft ha declinado responder a las informaciones del diario, mientras que Google desmiente su cooperación con el programa Prisma y señala que espera que el gobierno dé respuesta a su petición para poder publicar más datos sobre seguridad nacional. Facebook niega haber recibido cualquier compensación económica. Un portavoz de Yahoo subrayó a The Guardian que la ley federal exige al gobierno el pago de los costos tras el fallo del FISA.

 

La información de The Guardian constata que los gigantes de Internet incurrieron en importantes costos para adaptarse a las nuevas normas acordes con la Constitución, que finalmente fueron cubiertos por la NSA.

 

El periódico británico, que destapó el escándalo del espionaje masivo por parte de Estados Unidos, parece responder así al acoso que dice haber sufrido por parte de las autoridades británicas desde que comenzara a publicar los datos facilitados por Snowden. Este acoso se tradujo el pasado domingo en el arresto –y posterior interrogatorio durante nueve horas– en el aeropuerto de Heathrow (Londres) de David Miranda, el novio de Glenn Greenwald, el periodista que firmó los principales artículos sobre el caso. Al brasileño le fue aplicada la ley antiterrorista, en una acción que ha denunciado por vía legal. La policía sostiene que entre el material informático que se le incautó ha encontrado decenas de miles de documentos confidenciales de la inteligencia británica.

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Viernes, 23 Agosto 2013 06:28

Se hacen populares las cárceles privadas

Se hacen populares las cárceles privadas


En casi todas las regiones del mundo hay países que adoptan un sistema penitenciario privado promovido por Estados Unidos, pese a que la evidencia acumulada muestra que no son rentables ni ofrecen servicios adecuados.


 
Nuevos datos divulgados el martes 20 revelan que casi una decena de países en África, América del Norte, América del Sur, Asia Pacífico y Europa, instauran centros de detención privados con fines de lucro en sus sistemas penales.


 
El modelo surgió en Estados Unidos, donde ahora se trata de disminuir la población carcelaria. Esto derivó en la exportación de conocimientos sobre penitenciarías privadas.


El creciente interés internacional “ayudó a las compañías de cárceles privadas de Estados Unidos a diversificar sus inversiones en un momento en que el número de reclusos en este país se estancó”, señala un estudio divulgado por Sentencing Project, un grupo de estudio con sede en Washington.


 
“Por ejemplo, 14 por ciento de los ingresos de la segunda mayor compañía del sector en Estados Unidos, Geo Group, procedieron de los servicios internacionales en el año fiscal 2012″, ilustra el informe.


 
El creciente interés mundial en la privatización de cárceles fue también una bendición para las empresas británicas, en particular para G4S y Serco.


 
Todas esas compañías “prosperaron a raíz de la privatización generalizada de penitenciarías y de los sistemas de detención de inmigrantes, entre otros servicios del Estado”, explica el informe, “aunque por lo general no cumplen con los servicios prometidos”.


 
De hecho, numerosos críticos acusan a las compañías carcelarias, con requisitos explícitos de recortar fondos, de ofrecer condiciones y servicios peores que los sistemas estatales (para más información al respecto, puede leer aquí y aquí).


 
La Corte Suprema de Justicia de Israel bloqueó en 2009 una iniciativa del gobierno para abrir una cárcel privada. El alto tribunal alertó de que la transferencia de tal responsabilidad “atentaría dura y gravemente contra los derechos humanos de los reclusos”.


 
Las empresas suelen justificar sus operaciones en términos de mayor eficiencia del servicio.


 
La Corporación de Correccionales de América (CCA), fundadora de esta tendencia a principios de los años 80 y actualmente la mayor compañía del sector en Estados Unidos, explica que “combina la eficiencia y la efectividad empresarial con estándares, normas y controles estatales por menos dinero del que requieren las agencias públicas para funcionar”.


 
CCA indicó que tiene 80.000 reclusos en 60 centros de detención, 40 de los cuales son de su total propiedad.


 
Pero organizaciones y gobiernos critican cada vez más el argumento de rentabilidad del este modelo. Un organismo de control del estadounidense estado de Arizona concluyó en 2010 que las cárceles privadas le costaban 16 por ciento más que las públicas.


 
En informe poco usual, el movimiento Anonymous alertó el mes pasado de que ya no era rentable invertir en CCA.


 
Historias de logros Los países que actualmente cuentan con cárceles privadas o están por implementarlas incluyen a Brasil, Chile, Grecia, Jamaica, Japón, México, Perú, Sudáfrica y Tailandia, aunque el sector sigue

 


 dominado por las naciones ricas, y en especial las angloparlantes, señala el informe de Sentencing Project.


 
Estados Unidos es el país con más presos en cárceles privadas, unos 131.000 en 2011. Eso se debe en gran parte a que también es el que más personas envía a prisión, 1,5 millones, alrededor de la cuarta parte de la población arcelaria mundial.


 
Pero varios países más cedieron una parte mayor de sus sistemas penales a compañías privadas. Según los últimos datos, Australia, Gran Bretaña y Nueva Zelanda tienen entre 10 y 20 por ciento de sus presos en recintos privadas.


 
Los números aumentan cuando se trata de centros de detención de inmigrantes, un rubro en el que destacan particularmente las empresas privadas.


 
Gran Bretaña, por ejemplo, mantiene a tres de cada cuatro personas acusadas de infringir normas de inmigración en instalaciones privadas. Australia, por su parte, privatizó totalmente las cárceles para inmigrantes.


 
“Como hay grandes países desarrollados que avanzan en esa dirección, naturalmente eso genera interés en otros países”, explicó Cody Mason, autor de este último informe y consultor de Sentencing Project.


 
Empleados de “compañías privadas, en Estados Unidos y en otros países, suelen viajar e invitar a los legisladores a conocer sus instalaciones, con lo que dan a entender que su enfoque resolverá sus problemas. Se promueven como la gran alternativa para resolver el hacinamiento, los servicios estándares y el aumento del costo de las cárceles”.


 
Nuevos mercados En Estados Unidos, el hacinamiento de las cárceles se volvió un gran problemas después de tres décadas de una política de “tolerancia cero contra la delincuencia”, promovida por los legisladores.


 
La superpoblación en algunos penales excede 40 por ciento de su capacidad y derivó en acusaciones de masivas violaciones de derechos humanos.


 
El 12 de este mes, el fiscal general, Eric Holder, realizó un anuncio considerado histórico, en el que pide al Departamento de Justicia que comience a tomar medidas para disminuir la población carcelaria.


 
Hay otras disposiciones en marcha en el ámbito del Congreso legislativo para implementar cambios permanentes en el funcionamiento del sistema penal.


 
Ese tipo de medidas podrán derivar en el fin bipartidista de la era de la “tolerancia cero”, pero sin duda inquieta a las compañías de cárceles privadas de Estados Unidos.


 
Todavía no está claro cómo el lobby empresarial podrá fortalecerse en el marco de esta nueva tendencia, pero Cody Mason opinó que ya gastaron millones de dólares en medidas de presión en torno a ella.


 
El lobby empresarial se concentró en la revisión pendiente del sistema de inmigración. El informe de Mason señala que las compañías tienen “antecedentes de contribuir con los defensores de leyes duras para la detención de inmigrantes” sin documentos en regla.


 
Según cifras oficiales, el gobierno federal detendrá este año a unas 400.000 personas por infringir normas inmigratorias, lo que le costará unos 2.000 millones de dólares.


 
Pero un nuevo proyecto de ley, aprobado por el Senado pero en el limbo en la Cámara de Representantes, dará lugar a cambios que seguramente serán significativos.


 
“Con seguridad habrá una respuesta corporativa a estas cuestiones, en especial en función de lo que ocurra con el proyecto de ley de inmigración. Las compañías tienen un gran interés en lo que ocurra con eso”, indicó Mason.


 
“Pero más allá de la presión que puedan hacer, también buscan otros nichos de mercado, y parte de eso es expandirse a otros países”, añadió.


 
(Con información de IPS)

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La carta en la que Orwell explica “1984″

Nadie comprendió tan pronto el siglo XX como George Orwell.


 
Esta semana se ha publicado “George Orwell: A Life in Letters”. El libro contiene una carta fascinante donde Orwell explica la tesis principal de “1984″ que escribiría dos años después. Podéis leerla entera aquí.


 

Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo.


 
Hitler pronto desaparecerá, pero sólo a costa de fortalecer a: 1) Stalin, 2) los millonarios americanos e ingleses y y 3) todo tipo de pequeños “fuhrers” al estilo de De Gaulle.


 
[…]


 
En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, 2+2 será igual a 5 si el “fuhrer” de turno así lo desea.
 


[…]


 
La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone Hitler, pero sólo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie “a los nuestros”.


 
Pero si uno proclama que “todo es por una buena causa” y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad sólo está ayudando a fortalecer el totalitarismo.
 


[…]


 
Desde que la guerra contra el totalitarismo comenzó en 1936 [Orwell combatió con los republicanos durante la Guerra Civil], creo que nuestra causa es la mejor. Pero para que continúe siendo la mejor, necesitamos una autocrítica constante.


 
Orwell escribió esta carta desde su casa en el barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán destrozaba Mortimer Crescent. Os cuento esto porque siempre me han fascinado los dos primeros párrafos de “The Lion and the Unicorn: Socialism and the English Genius” que escribió tres años antes. (En esa obra Orwell propone una revolución socialista y democrática en Inglaterra en oposición al estalinismo soviético).
 

 

Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.


 
Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.

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Un espionaje con más control del Capitolio

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer una serie de reformas para hacer más transparentes los programas de espionaje. Se trató de la primera conferencia que ofrece el mandatario en tres meses y tras la revelación de que Washington espía a sus ciudadanos y al resto del mundo. Si bien Obama habló sobre diferentes temas, entre los que se destacaron la reforma migratoria, la relación con Rusia, la situación del ex empleado de la CIA Edward Snowden y la recuperación económica, la conferencia se centró en el papel de los servicios de Inteligencia. “No es suficiente que esos programas tengan mi confianza, también el pueblo estadounidense debe confiar en ellos”, indicó al comienzo de una rueda de prensa en la Casa Blanca y reiteró que el objetivo de su gobierno no es espiar a los estadounidenses.

 

Obama recordó que cuando era senador expresó su escepticismo ante esos programas y aseguró que como presidente ha tomado medidas para asegurarse de que están sometidos a una fuerte supervisión para proteger los derechos del pueblo estadounidense. Asimismo, reiteró que hay que encontrar un balance” entre la seguridad y la privacidad, y sostuvo que tras las revelaciones de Snowden se ha producido un debate muy apasionado sobre estos programas.

 

El mandatario anunció cuatro medidas específicas para dar más transparencia a esos programas, entre ellas trabajar con el Congreso para encontrar reformas a la Sección 215 de la Ley Patriota, que autoriza la recolección de datos telefónicos de los estadounidenses. El segundo paso contempla trabajar también con el Congreso para mejorar la confianza del público y la transparencia de la corte encargada de supervisar la aplicación de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (Fisa), que regula el espionaje en el extranjero.

 

Además, dijo que su gobierno dará a los estadounidenses la mayor cantidad de información posible sobre esos programas y que el Departamento de Justicia publicará los argumentos legales que amparan la Ley Patriota, aprobada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

 

El cuarto paso será la creación de un grupo de expertos para dar recomendaciones sobre cómo mejorar los programas. “No estamos interesados en espiar a nuestros ciudadanos, sino en protegerlos”, subrayó.

 

Pese a admitir que las revelaciones de Snowden generaron una respuesta mucho más rápida y apasionada que si simplemente yo hubiera creado la comisión de revisión, Obama consideró que el modo en que Snowden filtró la información hace inaceptable que se lo considere un patriota. “No, no creo que el señor Snowden sea un patriota”, afirmó categóricamente. Además señaló que existen otros canales para que exprese su inquietud de conciencia sobre el funcionamiento de los sistemas de espionaje estadounidenses.

 

Obama instó luego a Snowden a retornar a su país para presentarse ante un tribunal. “Los hechos son que Snowden fue acusado de tres delitos. Si ciertamente cree que lo que hizo estaba bien, entonces, como cualquier otro ciudadano estadounidense, puede venir aquí y presentarse ante un tribunal con su abogado.”

 

Por otra parte, Obama instó a los republicanos de la Cámara de Representantes a que sometan a voto la reforma migratoria tan pronto como regresen de su receso legislativo el mes próximo. “Les urjo a que cuando regresen (del receso) hagan algo, presenten un proyecto de ley... y lo sometan a un voto”, dijo el presidente, al tiempo que destacó los beneficios de la reforma migratoria en la economía y su preferencia por la versión que aprobó el Senado el pasado 27 de junio. “El desafío en estos momentos no es que no haya una mayoría de congresistas dispuestos a apoyar esta ley. El problema son políticas internas republicanas”, afirmó.

 

Obama citó como prueba de los beneficios de la reforma migratoria que ésta, según un informe reciente, aportaría a la economía mil millones de dólares adicionales y que la legalización de los inmigrantes indocumentados les permitiría comprar vivienda, fortaleciendo a ese sector. La versión del Senado, según Obama, fortalece la seguridad fronteriza y exige cuentas a empresas que contraten a indocumentados, entre otros aspectos.

 

La cancelación de la visita de Obama a Rusia no responde exclusivamente al asilo brindado por Moscú a Snowden, explicó el mandatario. “El episodio reciente es simplemente uno más de los episodios con Rusia, tal con el tema de Siria (y otros)”, dijo Obama al restarle importancia a la protección del gobierno de Vladimir Putin al joven estadounidense requerido por Washington. “Probablemente sea apropiado que hagamos una pausa, reevaluemos qué es lo que está haciendo Rusia, cuáles son nuestros principales intereses y calibremos la relación, para que hagamos cosas que son buenas para Estados Unidos y, esperemos, también para Rusia”, consideró. Sin embargo, acusó a Putin otra vez de comportarse en consonancia con algunos viejos estereotipos de la guerra fría.

 

Obama sostuvo que tampoco sería apropiado hacer un boicot a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Rusia por la ley antigay aprobada en ese país y consideró que la mejor manera de rechazar ese tipo de acciones es que atletas homosexuales vuelvan a casa con una medalla. “Una de las cosas que verdaderamente ansío es que quizás algunos atletas gays o lesbianas traigan a casa un oro, una plata o el bronce, algo que creo haría mucho por rechazar este tipo de actitudes que estamos viendo”, señaló Obama.

 

El mandatario también habló sobre el crecimiento de la economía en el país, que auguró se mantendría debido al impulso de la clase media y de la creación de nuevos puestos de trabajo calificados y el nuevo sistema de salud, conocido como “Obama Care”, que debería implementarse el próximo año y que ha sido duramente criticado por los republicanos. En ese sentido, dijo que la creación del seguro social sacó de la pobreza a millones de ancianos.

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El ojo del mundo: ¿qué fue el Proyecto Venona?

El caso Snowden, ex contratista de la CIA que denunció la voluntad omnímoda de los Estados Unidos de ser el “ojo del mundo” y obtener información de donde sea, no debe confundirse con el de Wikileaks, que puso al descubierto lo que la diplomacia norteamericana piensa de gobiernos o funcionarios de otros países y de sus políticas y cómo actúa respecto de ellos. Este tipo de documentos forma parte de un procedimiento habitual de trasmisión de la información que proviene de embajadas y organismos internacionales de distinto tipo para la toma de decisiones de todos los gobiernos. El escándalo surgió porque los mismos, que están por lo general a disposición de los investigadores cada 25 o 30 años, tuvieron un alto impacto porque se refieren a episodios recientes y a dirigentes públicos en pleno ejercicio de sus funciones, algo parecido a lo que ocurrió hace años en Estados Unidos con los llamados papeles del Pentágono, que informaban sobre la participación militar de EE.UU. en Vietnam entre 1945 y 1967, dados a conocer en la prensa a partir de 1971 por Daniel Ellsberg, un funcionario de aquel organismo; o con el caso Watergate, que hundió al presidente Nixon en su afán de conocer los secretos políticos del Partido Demócrata, su adversario en las elecciones presidenciales.

 

Otra cosa ocurre con el impulso de la informática y de las comunicaciones, que tienen su origen en nuevas tecnologías creadas en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría y luego adaptadas comercialmente a partir de los años ’60 y ’70, lo que posibilitó el surgimiento de bases de información con dos tendencias contrapuestas bien nítidas. Por un lado, para los Estados Unidos y otras potencias, implicó la posibilidad de controlar la vida de cualquier ciudadano del mundo, empezando por los de sus propios países. Por otro, permitió crear redes sociales y de conocimiento independientes que dieron la posibilidad de difundir ideas distintas de las de los medios manejados por los grandes poderes internacionales, tanto en la gráfica, como en Internet. Era inevitable que “el ojo del mundo” procurara penetrar en ese torrente cada vez más caudaloso de información y tratara de introducirse en las fuentes que generan pensamientos o ideas disonantes o distintivas de las del imperio, incluyendo nombres y sectores políticos y económicos que afectasen sus intereses o su dominación a lo largo y ancho del globo. Ya no es una información propia de la acción diplomática, sino que constituye un acto de espionaje puro, como los de las agencias de Inteligencia. En este caso, antes de la Segunda Guerra Mundial, existía el FBI, una agencia nacional que cumplió también en ocasiones tareas de espionaje a nivel internacional, y durante el conflicto bélico se creó la OSS (Oficina de Asuntos Estratégicos), disuelta y reemplazada por Truman por la Agencia Central de Inteligencia, la bien conocida CIA. También fue creado en la posguerra el Consejo de Seguridad Nacional (NSC), ligado al presidente y que cobró cada vez mayor importancia en los circuitos de información.

 

Por otra parte, adelantándose a la aparición de Internet, los sistemas de conocer las comunicaciones de otros ya existían. A gran escala, la iniciativa más grande en este sentido emprendida por los norteamericanos fue el Proyecto Venona. La historia empezó durante la Segunda Guerra Mundial y sin hackers ni las posibilidades enormes de control que brinda la informática. El objetivo era entonces el de interceptar y conocer las comunicaciones existentes entre uno de sus principales aliados durante aquel conflicto, la ex Unión Soviética, con sus representantes diplomáticos, políticos o militares; agentes encubiertos; redes de espionaje; o, simplemente, ciudadanos influyentes en los Estados Unidos. Se contó, a su vez, con la colaboración del otro aliado, la también anglosajona madre patria británica. De ese modo se concentraron y descifraron los cablegramas y mensajes que circulaban entre Moscú y América del Norte en plena guerra, y que, potencialmente, podrían amenazar la seguridad del país del Norte. El proyecto se denominó Venona y no llegaron a conocerlo, o sólo tuvieron de él un conocimiento parcial, inclusive algunos presidentes norteamericanos. Tampoco se tenía la certeza de que serviría para algo porque, en un principio, no podía descifrarse el contenido de los mensajes. Eso llegaría pronto y algo casualmente por un error de la inteligencia soviética, y aun así prevaleció el secreto sobre el contenido de los mismos hasta la caída del bloque rival, en la década de 1990, cincuenta años más tarde de haberse programado.

 

Todo comenzó en 1939, cuando el gobierno de Washington tomó la iniciativa de recolectar copias de los cablegramas que entraban y salían de los Estados Unidos, aunque recién a partir de 1943, el coronel Clarke, jefe de una rama especial de la División de Inteligencia Militar del Departamento de Guerra, ordenó descifrar aquellos que correspondían a intercambios con Moscú. Los cables del Proyecto Venona indicarían, por ejemplo, que el ex subsecretario del Tesoro durante el gobierno de Roosevelt y fundador del FMI, Harry White, habría tenido contactos directos con los servicios de Inteligencia soviéticos, a quienes trasmitía o comentaba informaciones del gobierno o de sus actividades, aunque no resulta probado en ellos que hubiera pasado documentación alguna. El historiador oficial del FMI, James Boughton, señala en un artículo que si esos contactos existieron, tenían más que ver con propias responsabilidades oficiales o sociales en el contexto de la alianza norteamericano-soviética durante la guerra que con una actividad de espionaje.

 

Los cables Venona comprenden tres principales categorías: aquellos que contienen informes sobre las opiniones trasmitidas por espías norteamericanos, los informes de conversaciones entre funcionarios norteamericanos y rusos, y los que proveen sólo un contexto general o contienen información poco útil. ¿Eran esas conversaciones una forma de espionaje? ¿Eran meramente indiscreciones? ¿O eran un legítimo ejercicio de actividad profesional persiguiendo los objetivos de los EE.UU. a través de canales discretos? Según Boughton, “emerge una interpretación benigna de la evidencia cuando se examinan [...] los contactos frecuentes [de White y otros funcionarios] con oficiales soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial. El presidente Roosevelt estaba ansioso por desarrollar buenas relaciones de trabajo con Stalin [...] basadas en la importancia de la cooperación económica”. Por lo que descarta que fueran espías. Más importante que todo eso era la visión del internacionalismo rooseveltiano, que creía que el mantenimiento de la paz se hallaba estrechamente vinculado al fortalecimiento de la alianza norteamericano-soviética, lo que quizás habría evitado la llamada Guerra Fría. Por cierto, que esto no dependía sólo de Washington sino también de Moscú, cuyos servicios de espionaje externos e internos eran también relevantes, desde la Cheka al KGB, y en cuyo ejemplo se inspiró realmente Orwell para su novela 1984.

 

Otro caso notable fue el del espionaje atómico, que llevó a la ejecución, en junio de 1953, de los esposos Julius y Ethel Rosenberg. Las pruebas que llevaron a acusar a ambos no se basaban en el Proyecto Venona, que no era público y sólo lo conocían los servicios secretos, sino en delaciones del hermano de Ethel. Sin embargo, de esa manera pudo salvarse él mismo, aunque se declarara igualmente culpable, como sucede frecuentemente en la Justicia norteamericana. Con respecto a los Rosenberg, su participación en una red de espionaje atómico fue confirmada sólo en parte por los cables Venona que ya se habían descifrado. Estos prácticamente exculpaban a Ethel Rosenberg y hubieran podido librar de la ejecución a su esposo por su rol menor en el affaire. Además, aun pudiendo haber existido espionaje, en tiempos de guerra ambos países eran aliados, no enemigos, y tal castigo no habría debido aplicarse en este caso. Al mismo tiempo, esos mismos cables daban a conocer a los principales responsables de la fuga de información atómica, que sufrieron sólo penas de prisión, como el físico alemán Klaus Fuchs. De este modo, la recolección de la información y su posterior manipulación produjeron dos víctimas fatales.

 

Como antes el comunismo, ahora el terrorismo es la principal justificación de lo que el gobierno de Estados Unidos llama operaciones de vigilancia, aunque en realidad se trata de un programa de obtención de información masiva que comenzó con el “acta patriótica” después de la caída de las Torres Gemelas y permitió investigar e interrogar a cualquier ciudadano sin autorización judicial alguna, y siguió con el Programa Prism, que controla todo lo que circula en Internet. Ni el mismo Orwell se habría imaginado esta pesadilla ya vigente desde el secretísimo Proyecto Venona

 

Por Mario Rapoport *

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