El hambre aumenta en el mundo y los niños pagan el precio más alto

Un efecto de la pandemia según la ONU

La pandemia ha aumentado notablemente el hambre en el mundo, mucho más que en las décadas precedentes, especialmente en los niños que están pagando el precio más alto. De acuerdo al reciente Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2021 realizado por varios organismos de Naciones Unidas - UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia), FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola), OMS (Organización Mundial de la Salud) y PAM (Programa Mundial de Alimentos) -, en 2020 unos 811 millones de personas, la décima parte de la población mundial, padecieron subalimentación. Las mujeres sufrieron en este período una tasa de inseguridad alimentaria del 10% más alta que los hombres, frente al 6% de 2019.

Son Asia y África las regiones más afectadas pero también América Latina. En Asia las personas desnutridas en 2020 fueron 418 millones (57 millones más que en 2019), 282 millones en África (46 millones más que en 2019) y casi 60 millones en América Latina (14 millones más que en 2019), especialmente en países como Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y Venezuela. Pero también se verificó un aumento de casos de subalimentación en varios países de Europa, entre ellos Italia.

Los niños pagan el precio más alto

La covid está amenazando los progresos que se habían logrado en relación a los niños a nivel de pobreza, salud, educación, nutrición, protección y bienestar mental. “A dos años de la pandemia, el impacto continúa a agravarse, aumentando la pobreza, radicalizando las desigualdades y amenazando los derechos de los niños en un modo jamás visto”, dijo el estudio de Unicef que calificó a esta situación como la peor que se haya verificado en los 75 años de existencia de Unicef. Se trata en particular de unos 60 millones de niños que se encuentran en familias con un nivel económico inferior respecto a antes de la pandemia.

Pero los datos alarmantes no terminan aquí. Otro elemento que agrava la situación de los niños es que se ha aumentado el trabajo de menores en un 8,4% llegando a 160 millones de niños en los últimos 4 años. Y, hasta fines de 2022, otros 9 millones arriesgan ser obligados al trabajar a causa de la pobreza aumentada por la pandemia, dice Unicef.

Sobre la situación de pobreza que viven los niños del mundo influyen también otros dos factores que preocupan notablemente a los organismos de Naciones Unidas: las guerras y conflictos y el cambio climático. A nivel global, 426 millones de niños - casi uno de cada cinco - viven en zonas en las que los conflictos son cada vez más graves y recaen pesantemente sobre los civiles, buena parte en África pero no sólo allí. Por otra parte, casi mil millones de niños – casi la mitad de la población infantil del mundo – sufren los efectos del cambio climático que aumenta el hambre en general al difundir la desertificación y otros efectos que arruinan la agricultura y la sobrevivencia. Y muchas familias deciden cambiar de residencia o de país a causa de esto, generando también inseguridad en todos sus miembros.

“En una época de pandemia global, de conflictos crecientes y ante el empeoramiento del cambio climático, hoy más que nunca es fundamental buscar soluciones concentradas en los niños. Mientras trabajamos con gobiernos, donadores y otras organizaciones para diseñar un programa para los próximos 75 años, debemos tener presente a los niños en primer lugar para las inversiones y al último para los recortes que se hagan”, dijo la directora de Unicef Internacional Henrietta Fore.

En Italia

Al parecer en América del Norte y Europa, las dos regiones con las más bajas tasas de inseguridad alimentaria en general, la pandemia aumentó también el número de casos de subalimentados. Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, sobre 330 millones de habitantes, unos 37,2 millones estaban en situación de pobreza en 2020, lo que significó un aumento de 3,3 millones respecto al año anterior.

En Italia, los últimos datos del instituto de estadísticas ISTAT revelaron que sobre casi 60 millones de habitantes, más de 5,6 millones de personas viven en condiciones de “pobreza absoluta”, es decir no están en condiciones de conseguir necesario para su sobrevivencia como alimentos y bienes y servicios (ropa, medicinas, libros para la escuela, etc). De estos 5,6 millones, 1.127.000 son jóvenes de 18 a 34 años. Miles de niños y adolescentes que pertenecen a estas familias en dificultad, tienen al menos la suerte de poder gozar de un almuerzo en las escuela a las que asisten.

El aumento de los pobres en Italia fue denunciado por organizaciones de solidaridad internacional como la muy respetada organización católica Comunidad de San Egidio. Según el presidente de San Egidio, Marco Impagliazzo, “Los nuevos pobres de covid son familias con niños y dinero insuficiente como para satisfacer las necesidades elementales. Se trata de unos dos millones de familias, de las cuales 1,3 millones de personas son niños menores de edad”, dijo Impagliazzo agregando que muchos de estas familias han perdido el trabajo o han pasado de una situación de trabajo precario a condiciones super precarias, a lo que se agrega el aumento de los precios de los alimentos.

En América Latina

Unos 59,7 millones de latinoamericanos y caribeños sufrieron hambre en 2020, 13,8 millones más que el año precedente, según el informe de las agencias de Naciones Unidas sobre la seguridad alimentaria. El estudio también precisó que un 41% de la población en general se encuentra en inseguridad alimentaria mientras aumenta el sobrepeso y la obesidad de forma alarmante. Buena parte de este aumento tiene que ver con el impacto de la pandemia de COVID-19, que redujo los ingresos de millones de personas en la región. Sin embargo, ésta no es la única razón, ya que las cifras de hambre en la región llevan seis años consecutivos de crecimiento.

Los datos muestran que entre 2019 y 2020, en América Central 19 millones de personas sufrieron hambre. En el Caribe lo padecieron siete millones de personas, y en América del Sur 33,7 millones de personas. Pero Sudamérica fue la región donde más creció la inseguridad alimentaria: un 20,5% entre 2014 y 2020. Las mujeres latinoamericanas por otra parte, como en el resto del mundo, en 2020 sufrieron más que los hombres la inseguridad alimentaria moderada o grave: el 41,8% fueron mujeres, el 32,2 hombres.

Según las agencias de las Naciones Unidas, que hicieron varias propuestas a los gobiernos, es necesario que cada país tome medidas inmediatas para detener el aumento del hambre, de la inseguridad alimentaria y de la malnutrición en todas sus formas. Y para esto los gobiernos deben actuar rápidamente transformando sus sistemas agroalimentarios, haciéndolos más eficientes, inclusivos y sostenibles, y así poder proporcionar dietas saludables para todos.

14 de diciembre de 2021

Publicado enInternacional
Martes, 14 Diciembre 2021 06:03

Biden vs. Maduro: ¿cambio de ruta?

Biden vs. Maduro: ¿cambio de ruta?

El reconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro como representante legítimo de la República Bolivariana de Venezuela por la Asamblea General de las Naciones Unidas y las contradicciones emergentes dentro de los sectores más extremistas del antichavismo, exhiben el fracaso de las políticas de "cambio de régimen" de las pasadas administraciones Obama/Trump y obligaría a un cambio de ruta del gobierno de Joe Biden.

Si bien, en un principio, la estrategia de "máxima presión" a través de las acciones encubiertas de agencias de Estados Unidos dirigida a la recolección de inteligencia clandestina, contrainteligencia y propaganda, combinadas con la infiltración en partidos políticos, ONG y sectores policiales y militares, así como las medidas coercitivas unilaterales (bloqueo, sanciones) y el secuestro y robo de activos del Estado venezolano en el exterior para hacer "gritar" a la economía del país sudamericano, sumado a los sabotajes contra la infraestructura crítica/estratégica (sistema eléctrico nacional, refinerías), la deslegitimación de las instituciones utilizando al gobierno pelele de Juan Guaidó y el financiamiento de grupos irregulares (paramilitares, mercenarios, sicarios) para desestabilizar a Venezuela mediante una guerra no convencional, tuvo continuidad en lo que va del mandato de Biden, la realidad indica que esa modalidad se ha desgastado y no alcanzó el objetivo de derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro.

El 6 de diciembre, sólo 16 de los 193 países que participaron en la Asamblea General de la ONU se negaron a reconocer al gobierno de Maduro, en lo que fue calificado por el embajador venezolano ante el organismo, Samuel Moncada, de "victoria del pueblo soberano contra las agresiones coloniales de Estados Unidos". Refiriéndose a Guaidó, quien impulsado por Donald Trump se autoproclamó "presidente interino" en una plaza de Caracas el 23 de enero de 2019, Moncada recordó que, ese año, "el esclavo colonial creado por EU para saquear a Venezuela" tuvo el apoyo de 60 países.

Como antecedente, el 25 de enero de 2021, tras la instalación de la Asamblea Nacional venezolana surgida de las elecciones legislativas del 6 de diciembre del año anterior, los 27 estados miembros de la Unión Europea (UE) desconocieron a Guaidó como "presidente interino", degradando el estatus del ex diputado del ultraderechista partido Voluntad Popular al rango de "interlocutor privilegiado".

A su vez, el canciller venezolano Félix Plasencia definió el reconocimiento de la ONU a Maduro como una "bofetada contra la injerencia y la agresión imperialista". Añadió que fue "un baño de realidad a quienes persisten en dar oxígeno a una fantasía política moribunda, con la intención de seguir beneficiándose de los activos robados al país".

Entre los principales activos secuestrados y hurtados al Estado venezolano por el "gobierno interino" de Guaidó −bajo los auspicios y con la complicidad de Washington y Gran Bretaña−, figuran la corporación petrolera Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) con sede en Houston, Texas; las reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra, y la empresa petroquímica Monómeros, filial de Pequiven, con sede en Barranquilla, Colombia, de la que, con el aval de Guaidó, tomó control el gobierno uribista de Iván Duque. En total, más de 7 mil millones de dólares en recursos líquidos están congelados en bancos occidentales.

Tras el reconocimiento de la ONU a Maduro, la narrativa sobre el falso gobierno de Guaidó se debilitó aún más, a raíz de que uno de sus principales compinches en la aventura golpista continuada de 1999 a la fecha, Julio Borges, del partido Primero Justicia, se deslindó de él, pidiendo, tácitamente, una rotación de silla.

Desde Bogotá, Borges, quien se ostentaba como "canciller" del régimen fake de Guaidó, dijo que "el gobierno interino era un instrumento para luchar contra la dictadura", pero se deformó "hasta convertirse en una especie de fin en sí mismo, manejado por una casta. Se ha burocratizado y ya no cumple su función. No hay ruta, no hay unidad, no hay estrategia. Tiene que desaparecer". Acusó que el manejo de activos del Estado en el exterior “es un escándalo […], no hay rendición de cuentas y se utilizan para fines personales”.

En un intento por trasladar la culpa a una única figura como chivo expiatorio (Guaidó) y al Partido Voluntad Popular como "administrador" de los activos en el exterior, el lavado de manos de Borges había iniciado el 27 de septiembre pasado, cuando anunció que ya no formaba parte de los "espacios" que atendían esa política de corrupción y saqueo. Sin embargo, durante su periodo parlamentario, Borges fue el principal promotor de las "sanciones" y de la guerra económica, financiera y comercial del gobierno Trump contra Venezuela, apoyando al "interinato" en su cruzado por secuestrar ilegalmente las empresas y finanzas del Estado venezolano en el exterior. Participó, también, en los planes conspirativos y golpistas de los últimos años, incluyendo las fallidas Operación Gedeón y Fiesta de Caracas, donde estuvieron involucrados mercenarios, paramilitares colombianos y grupos del crimen organizado, y en el intento de magnicidio contra Maduro en 2018.

Enigmáticamente, Borges declaró que el "gobierno" proestadunidense de Guaidó va a desaparecer el 5 de enero de 2022. A menos que Biden cruce la línea roja que no traspasó Trump en el uso de la fuerza militar, podría dar a Guaidó cierto estatus "político" similar al de la UE, y continuar por otras vías la doctrina del poder inteligente (poder suave) combinada con el poder duro (la guerra no convencional) −es decir, más cerco, asfixia y acciones encubiertas−, para lo cual cuenta con dos experimentados antichavistas en su gabinete: Antony Blinken y Jacob Sullivan, secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional. Sin descartar una eventual hoja de ruta de distensión entre Caracas y Washington, abriendo posibles canales de diálogo indirecto entre Maduro y Biden a través de la reanudación de la "mesa de negociaciones" entre el Ejecutivo venezolano y la oposición en México, con los buenos oficios de algún gobierno "amigo".

Publicado enInternacional
Imagen: AFP

El exdelegado diplomático de Guaidó señaló que el gobierno interino debe "desaparecer completamente"

La repetición de los comicios en el estado de Barinas, cuna de Hugo Chávez, permitirá hacer una radiografía de cómo se terminará articulando el arco político que reúne a la derecha y ultraderecha del país.

 

La renuncia de Julio Borges a su cargo de delegado diplomático del "gobierno interino" de Juan Guaidó expuso aún más las profundas grietas de la oposición venezolana. Borges aseguró días atrás que el experimento encabezado por Guaidó debe "desaparecer completamente" porque perdió "legitimidad" y su objetivo se ha "deformado". Las elecciones regionales del 21 de noviembre significaron el retorno de los principales partidos opositores tras varios años de abstención, aunque se consiguieron pocos acuerdos en candidaturas unitarias y se multiplicaron las derrotas en la mayoría de los estados del país. La repetición de los comicios en el estado de Barinas, la cuna de Hugo Chávez, permitirá hacer una radiografía de cómo se terminará articulando el arco político que reúne a la derecha y ultraderecha del país.

Guaidó y López, los únicos sostenes

El G4, la plataforma que reúne a los cuatro principales partidos opositores que impulsaron la presidencia interina de Guaidó, quedó desarticulado fundamentalmente luego de los comicios regionales de noviembre. El gobierno autoproclamado de Venezuela solo está sostenido por el partido Voluntad Popular, liderado por Juan Guaidó y Leopoldo López. Se trata del partido más pequeño, con menos diputados y menos cargos dentro de la plataforma opositora.

En las ultimas horas Juan Guaidó, luego de participar en la Cumbre por la Democracia convocada por Joe Biden, dedicó su tiempo a pelearse con Bernabé Gutiérrez, un dirigente que había sido expulsado de la opositora Acción Democrática (AD) acusado de corrupción por sus propios excompañeros. Posteriormente el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le otorgó el liderazgo del partido en una decisión polémica. "Para hablar de democracia se debe empezar por devolver AD a su militancia y dirigentes", aseguró Guaidó en respuesta a unas declaraciones en las que Gutiérrez lo acusó de no buscar la unidad de la oposición.

Según Gutiérrez, dirigente muy resistido incluso dentro de la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática rechazó la posibilidad de unificar candidaturas para la repetición de las elecciones en el estado de Barinas, donde un grupo disidente opositor propuso la postulación de Claudio Fermín, a pesar de que había consenso alrededor del liderazgo de Sergio Garrido. Para sumar más divisiones, Garrido señaló que ni Fermín ni Arreaza, el candidato del chavismo, votan en Barinas sino en Caracas, por lo que no deberían haberse podido postular.

Las elecciones se repetirán en Barinas el próximo nueve de enero por orden del TSJ, que tomó la decisión tras una semana de recuento de votos que daba como ganador de los comicios del 21 de noviembre al opositor Freddy Superlano por un estrecho margen sobre el oficialista Argenis Chávez, hermano del fallecido presidente. El TSJ hizo pública su decisión tras recibir una acción de amparo constitucional interpuesta por Adolfo Superlano, considerado disidente de la oposición, alegando una violación de derechos constitucionales, entre otras cosas, porque el vencedor de los comicios se postuló como aspirante pese a estar inhabilitado.

El otro dirigente opositor que sostiene al gobierno interino, Leopoldo López, se reunió el martes pasado en Santiago con el candidato ultraderechista a la presidencia de Chile, José Antonio Kast. En unas declaraciones cuanto menos polémicas, López aseguró que hace más de 20 años su país vivió un proceso constituyente como el que ahora se lleva adelante en Chile, y que aquel caso "fue el principio del fin de la democracia" en Venezuela. Antes de reunirse con Kast, López visitó la Convención Constituyente, donde fue recibido con insultos y huevazos.

"El gobierno interino se ha deformado"

La chispa de la división opositora la terminó de encender el domingo pasado Julio Borges, expresidente del Parlamento venezolano. "La noción del gobierno interino tiene que desaparecer completamente, no podemos seguir con una nómina, con una burocracia que el año pasado llegó a casi 1.600 personas, nosotros pedimos eliminar eso completamente", dijo Borges durante una videoconferencia desde Colombia en la que renunció a su cargo de "canciller interino".

"Hay que dar pasos de reforma a todo lo que se ha llamado gobierno interino (...), el gobierno interino se ha deformado", planteó el exrepresentante de Venezuela ante el Grupo de Lima. "Hemos perdido legitimidad, apoyo internacional, porque ha habido demasiadas contradicciones, ha habido demasiados errores, ha habido demasiados escándalos y eso ha hecho que el mundo haya puesto el caso venezolano en la nevera, en la espera", remarcó Borges. Por eso, señaló que es apremiante "reconstruir y acumular la fuerza para volver a ganar legitimidad".

Miembro del partido Primero Justicia, uno de los cuatro principales de la oposición y parte de la coalición de Guaidó en la Asamblea, Borges insistió en la necesidad de que los partidos políticos opositores se separen del manejo de los activos del exterior como el caso de las filiales de Petróleos de Venezuela en Colombia, Monómeros Colombo Venezolanos y Citgo en Estados Unidos.

"El tema de los activos fuera de Venezuela es realmente un escándalo", dijo Borges y agregó: "No hay voluntad política de los partidos para hacer lo que hay que hacer: crear un fideicomiso para que estos activos se separen de la gestión de los partidos políticos, especialmente del partido de Juan Guaidó, y entonces se pueda tener independencia y transparencia".

13 de diciembre de 2021

Publicado enInternacional
Alicia Valero, responsable del grupo de ecología industrial del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos, alerta sobre la dependencia de minerales raros. Pablo Ibáñez

Directora del grupo de Ecología Industrial del Instituto CIRCE y autora de más de cien publicaciones académicas, Alicia Valero profundiza en lo que hay detrás de la actual crisis de suministro de materias primas y componentes: la escasez de minerales.

 

El trabajo de Antonio Valero y Alicia Valero, padre e hija, ingenieros termodinámicos de la Universidad de Zaragoza, es fundamental para comprender los límites físicos y geológicos del planeta Tierra. En 2014 publicaron en inglés un monumental ensayo sobre el agotamiento de los recursos minerales ante un sistema económico basado en el crecimiento exponencial. Recientemente y con formato de entrevista publicaron Thanatia, los límites minerales del planeta (2020, Icaria), donde explican de forma didáctica y sin tecnicismos qué ocurre cuando choca el consumismo ilimitado del capitalismo con un planeta con recursos limitados. 

La crisis de las materias primas y de los componentes básicos para la industria tecnológica que experimenta la economía global desde finales del pasado año puso de actualidad este libro y el trabajo de los Valero, que ya hace años venían advirtiendo de la previsible escasez de todo lo que se necesita para la industria tecnológica y la llamada revolución verde. Como asesora de grandes empresas, como Seat, y directora del grupo de Ecología Industrial en el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Circe), Alicia Valero es una voz imprescindible para acercarse a un problema —la escasez de recursos— que hace poco era meramente teórico. Para esta profesora, la falta de materias primas ya no es una teoría o una posibilidad futura, es una realidad tangible que solo puede ir a más si no se cambian de raíz los hábitos de consumo.

Parece que antes hablar de escasez de materiales parecía tabú. ¿Esto ha cambiado?
Yo creo que sí, ahora la gente lo está viviendo en primera persona. Hasta los sectores más conservadores ya están admitiendo que aquí puede haber un problema grave por desabastecimiento.

¿Cuánto tiene de coyuntural y cuánto de estructural esta crisis de desabastecimiento?
Es una crisis estructural, aunque obviamente agravada por la pandemia, que sí ha sido coyuntural. Esperamos que los efectos del coronavirus vayan remitiendo y los parones debidos a la pandemia cada vez sean menos o incluso ninguno, y eso favorecerá que las fábricas vuelvan más o menos a la normalidad. Dicho esto, todo esto tiene un factor común, que es que la demanda se ha disparado de forma exponencial. Las fábricas no dan abasto para abastecer tantísima demanda, sobre todo de aparatos eléctricos y electrónicos, que requieren de una especialización de fábricas y de personas, que están basados en unos elementos que son escasos y que, además, están controlados por pocos países. 

Nos estamos topando con los límites de las fábricas. Pero si tú extrapolas esto a la gran fábrica que es la naturaleza, tarde o temprano también toparemos con sus límites. Y si seguimos con este consumo exponencial esos límites están muy cerca. Fíjate, en estos 20 años de siglo XXI hemos extraído tanto cobre como en toda la historia de la humanidad. Estamos cerca de alcanzar los límites geológicos del planeta. Y no digo que agotemos todos los recursos, sino que agotemos los recursos accesibles, que son dos cosas distintas.

¿Ya estamos en ese proceso que algunos llaman colapso o gran escasez o esto es solo una ventana hacia lo que puede pasar en un futuro próximo?
Creo que es el principio. Es una ventana, pero es que ya vemos el precipicio, ya estamos viendo esas señales inequívocas de que pronto los problemas de escasez serán el pan nuestro de cada día. 

Hace poco el discurso sobre la crisis climática era sobre todo teórico y recién ahora se empieza a ver cómo alguna de esas advertencias se convierten en realidad. ¿Está pasando lo mismo con la escasez de materias primas? 
Sí, está pasando lo mismo. Se habla del cambio climático, se habla de la escasez de materias primas, se habla de la pérdida de biodiversidad... es que está todo relacionado. Precisamente, tenemos un problema de cambio climático por una sobreexplotación de recursos fósiles y si hoy hay escasez de petróleo es porque lo hemos consumido de forma exagerada y esto ha provocado, a su vez, los problemas que tenemos hoy de cambio climático. La red natural es tan compleja que tú no puedes actuar sobre una vertiente y olvidarte de las demás. Tenemos una complejidad natural enorme, que hace que haya que actuar en múltiples frentes y cada vez que damos un pasito hay que cuestionarse cuáles son las consecuencias sobre la naturaleza, sobre la sociedad, sobre la economía, y no vale mirar solo la economía.

¿Las materias primas que tienen problemas de abastecimiento son las que tienen las reservas más escasas?
En parte sí. De hecho, hicimos estudios en 2018 y analizamos qué materiales podían presentar cuellos de botella y resulta que coinciden con aquellas materias primas que son necesarias para la electrónica, para las baterías, sobre todo de coches eléctricos —hablamos del litio, del cobalto, del manganeso, del níquel—, y para muchas renovables, como por ejemplo la fotovoltaica. 

¿El problema con estos minerales es que no hay reservas, que la extracción no es rentable o que está muy concentrada la producción?
Hay varios problemas. El primero es que como la demanda está creciendo tan rápidamente no hay reservas suficientes en los yacimientos que hoy en día son explotables. Por supuesto que se van a encontrar nuevos yacimientos en el futuro, pero en abrir un nuevo yacimiento tardas en torno a 15 o 16 años de media. Aquí va a haber un desacople muy importante entre la oferta y la demanda. Además, hasta ahora hemos extraído los low hanging fruits [frutos al alcance de la mano], lo que es fácilmente extraíble y ahora se habla de ir hacia los océanos, la Amazonía, la Antártida, pero ¿a qué coste? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestras reservas naturales? 

Por otro lado, las reservas de litio, por ejemplo, están concentradas en Australia y en zonas de Latinoamérica, en el triángulo del litio. Y luego ese litio —y todas esas materias primas y las tierras raras— las controla China para refinarlas... El cobalto se concentra en el Congo, con todos los problemas sociales, políticos, de inestabilidad, de trabajo infantil en condiciones deplorables... Todo eso implica que los gobiernos como los de la UE dicen que hay que extraer en el propio territorio para evitar esa dependencia. Pero casi nadie está dispuesto a tener una mina o una fábrica cerca por todos los impactos que tiene y hasta ahora producir en el exterior había sido más barato y, además, la contaminación se la llevaban otros países. Tenemos distintos frenos y distintas barreras que son físicas, pero también sociales y ambientales, que hacen que vayamos a tener escasez de varios tipos.

Hay algunas señales que indican que esta crisis ha llegado a su pico. ¿Cuánto crees que puede durar todavía esta crisis de materias primas?
Poco a poco se irá normalizando, pero no vamos a volver a lo de antes. El modelo de just in time, de que yo lo solicito y mañana lo tengo, creo se va a terminar. Vamos a tener que replantearnos el modelo de economía que estamos llevando, porque al ritmo de consumo y desecho de productos que utilizamos está claro que esto es insostenible y estallará por alguna parte. O lo hacemos a las buenas o al final los límites físicos nos impondrán recular a las malas. 

Ante el agotamiento de los combustibles fósiles, la gran esperanza está puesta en las renovables. ¿Qué problemas encuentra la revolución verde?
Es importantísimo que se lleve a cabo esta revolución verde, no podemos seguir quemando combustibles fósiles. Ahora bien, lo que no podemos hacer es seguir creciendo en consumo energético y sustituir los fósiles por energías renovables. Primero porque no hay suficientes materias primas para hacer esto. Si seguimos por esta senda, en seguida veremos que no hay suficiente cobalto, que no hay suficiente litio, que no hay suficiente teluro, y así sucesivamente. Así que pintar de verde la economía actual va a ser imposible. Y además las renovables tienen problemas de desestabilización de la red y hay que construir en paralelo sistemas de estabilización de red. Las renovables necesitan un aporte del gas natural para evitar picos de tensión y apagones como se está diciendo en el centro de Europa… Otro problema es quién va a poner el terreno para las hectáreas y hectáreas de fotovoltaicas y eólicas que se necesitan. Porque la superficie que necesita una energía renovable en comparación con un sistema equivalente en potencia de una central de ciclo combinado o una nuclear es muy superior. Aquí nos toparemos con bloqueos como los que hemos visto con pueblos enteros que se niegan a tener huertos solares o eólicos. No se puede pintar la economía de verde, hay que decrecer. Los materiales que se emplean tienen que diseñarse para que se puedan reutilizar.

Has trabajado en contacto con la industria. ¿Cuáles son los principales problemas que está teniendo la industria española en relación a esta falta de materiales y esta crisis energética?
Los problemas son gravísimos, estamos viendo cómo están cerrando las fábricas y están no solo haciendo ERTE sino cerrando completamente, como está ocurriendo con la industria de los fertilizantes. Esto es muy grave: podemos vivir sin coches, pero no sin alimentos. Que la industria de fertilizantes tenga que cerrar y no pueda producir esos fertilizantes que son necesarios para el campo es algo inédito y gravísimo, y aquí se ve la enorme dependencia que tenemos de los combustibles fósiles. Hay que sustituirlos lo antes posible.

Hay una crítica extendida de que este tipo de discursos sobre la escasez está creando alarmismo y esto puede favorecer la desmovilización o a la extrema derecha.
Es cierto que a veces tienes que moderar un poco el lenguaje para no crear el efecto contrario, es decir, el sálvese quien pueda, y yo soy consciente de que algunos de nuestros análisis incitan a eso. “Buah, si estamos tan mal que se salve quien pueda, vamos a consumir lo máximo posible” y algunos se van a aprovechar de este asunto. Pero si no se conoce la realidad, si seguimos con los ojos vendados sobre lo que está ocurriendo, que es gravísimo, difícilmente vamos a poder actuar. Es importante que la gente conozca dónde estamos y que las políticas que se están llevando hasta ahora son equivocadas. Al menos, que las decisiones sean lo más informadas posibles para tratar de encarrilar el planeta hacia la sostenibilidad.

Por Martín Cúneo

@MartinCuneo78

12 dic 2021 06:06

 

Publicado enMedio Ambiente
La pandemia de la deuda asfixia a los países pobres

A pesar de las medidas de alivio dispuestas por organismos financieros internacionales por la crisis de COVID-19, alrededor del 60% de los países de bajos ingresos se encuentran en alto riesgo de insolvencia o tienen problemas de deuda.

En 2015, esa cifra estaba por debajo del 30%.

En cambio, las potencias económicas registran crecimiento en el segundo año de la pandemia y, por lo tanto, están disminuyendo su respectiva relación deuda/PIB.

La pandemia también profundizó la desigualdad en el frente financiero haciendo más vulnerables a los países que ya lo eran.

Contrarreloj

Para muchos de estos países con debilidades estructurales, los desafíos financieros son cada vez mayores. Las nuevas variantes están provocando más perturbaciones en la actividad económica y las iniciativas relacionadas con la crisis provocada por el coronavirus, como la Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda del G20 (DSSI, por sus siglas en inglés), están terminándose.

Muchos de esos países enfrentan atrasos o una reducción en los gastos prioritarios y, de esta manera, es posible un colapso económico a menos que los acreedores del G20 acuerden acelerar las reestructuraciones y suspender el servicio de la deuda mientras se negocia.

En esa misma línea, también es fundamental que los acreedores del sector privado implementen un régimen de alivio de la deuda.

El reciente documento del FMI Debe reforzarse el programa del G20 para el tratamiento de la deudadepaísespobres, de Kristalina Georgieva y Ceyla Pazarbasioglu, advierte que 2022 será mucho más complicado con el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales en el panorama.

"El plan de alivio del G20 expirará a finales de este año, lo que obligará a los países participantes a reanudar los pagos del servicio de la deuda", afirman.

Perspectivas de un horizonte de deuda complicado

Desde el inicio de la pandemia, los países de bajos ingresos se han beneficiado de medidas atenuantes, pero no suficientes.

Las bajas tasas de interés en las economías avanzadas mitigaron el impacto financiero de la crisis en sus economías. A la vez, el G20 estableció el plan de suspensión temporal de los pagos de la deuda pública de los países más pobres, seguido de la elaboración de un Marco Común para ayudar a estos países a reestructurar su deuda y hacer frente a la insolvencia y los problemas prolongados de liquidez.

Hasta ahora, solo tres países (Chad, Etiopía y Zambia) han presentado solicitudes de alivio de la deuda en el esquema de este Marco Común. Y cada caso ha experimentado retrasos importantes.

La comunidad internacional también aumentó el apoyo financiero incluyendo préstamos de emergencia del FMI y una asignación de derechos especiales de giro (DEG) de 650.000 millones de dólares, de los cuales 21.000 millones se asignaron directamente a países de bajos ingresos.

Georgieva y Pazarbasioglu reclaman que "los desafíos de la deuda son apremiantes y la necesidad de actuar es urgente", al destacar que "la reciente variante de ómicron es un claro recordatorio de que la pandemia estará con nosotros por un tiempo".

Para concluir que "ahora se necesita una acción multilateral decidida para abordar la desigualdad de las vacunas a nivel mundial y también para apoyar la resolución de la deuda de manera oportuna y ordenada".

La bomba de la deuda global

En 2020 se registró un fuerte aumento de más de 32 billones de dólares de la deuda mundial, y en lo que va de este año subió otros 4 billones de dólares, para alcanzar el récord de 296 billones de dólares.

El último informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IFI) expone la divergencia en el sendero de la deuda entre países ricos y países de ingresos medios y bajos.

La recuperación económica ha ayudado a reducir la deuda global con respecto al PIB al 350% en el tercer trimestre de 2021, más de 10 puntos porcentuales desde el máximo histórico en el primer trimestre.

Esto fue por el aumento del PIB nominal —a medida que aumentan el crecimiento y la inflación—. Sin embargo, la deuda de los mercados emergentes siguió aumentando en otros 5,7 billones de dólares durante los primeros tres trimestres de 2021, alcanzando un nuevo récord de 92,5 billones de dólares, equivalente a 247% del PIB.

Los financistas del IFI explican que si bien el costo promedio de financiamiento en los mercados internacionales permanece cerca de mínimos históricos, la caída de las tasas de interés no ha sido universal, con una amplia dispersión de las tasas entre los países de ingresos medios y bajos.

Encienden alertas respecto a que "si las presiones inflacionarias actuales demuestran no ser transitorias, un aumento abrupto o más pronunciado de lo esperado en las tasas de política monetaria en los mercados maduros podría aumentar los costos de interés para los gobiernos de los mercados emergentes".

Agenda de financiamiento para América Latina y el Caribe

El escenario crítico de la deuda pública está preocupando a gobiernos y organismos multilaterales. Por caso, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) plantea que la crisis actual debe ser aprovechada como una oportunidad para repensar la agenda de financiamiento para el desarrollo de los países de ingreso medio, como los de América Latina y el Caribe.

"Es una ocasión para alcanzar un amplio consenso social y político que permita aplicar reformas ambiciosas con el fin de emprender un proceso de construcción sostenible e igualitario hacia el futuro", señala en el documento Una agenda innovadora de financiamiento para el desarrollo y la recuperación de la región.

"El COVID-19 ha evidenciado la necesidad de abordar el problema del financiamiento para el desarrollo de los países de ingreso medio. La pandemia ha empeorado los problemas estructurales de América Latina y el Caribe en materia de inversión, productividad, informalidad, desigualdad y pobreza", subrayó la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, durante su presentación.

América Latina y el Caribe es actualmente la región más endeudada del mundo en desarrollo. La deuda general promedio de los gobiernos el 77,7% del PIB regional, aunque en algunos casos supera el 100% del PIB nacional, y el servicio total de la deuda representa el 59% de sus exportaciones de bienes y servicios.

En el documento se menciona que el alto nivel de endeudamiento resultante de una menor recaudación de impuestos, junto con el incremento de las transferencias corrientes para apoyar a los hogares y las empresas, ha aumentado las necesidades de liquidez de los países, a pesar de la considerable heterogeneidad de su situación fiscal y vulnerabilidad de la deuda. Esta situación ha reducido el espacio fiscal para implementar políticas contracíclicas, socavando la capacidad de los países para construir un futuro mejor, afirmó la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

El informe propone la siguiente agenda de financiamiento para el desarrollo de la región, basada en cinco medidas:

1. Ampliar y redistribuir la liquidez desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo.

2. Fortalecer la cooperación regional aumentando la capacidad de préstamo y respuesta de las instituciones financieras regionales, subregionales y nacionales, y estrechando sus vínculos con los bancos multilaterales de desarrollo.

3.. Llevar a cabo una reforma institucional de la arquitectura de la deuda multilateral.

4. Proporcionar a los países un conjunto de instrumentos innovadores destinados a aumentar la capacidad de reembolso de la deuda y evitar el endeudamiento excesivo.

5. Integrar las medidas de liquidez y de reducción de la deuda a una estrategia de desarrollo encaminada a construir un futuro mejor.

En este último punto, el documento subraya como ejemplo el Fondo de Resiliencia del Caribe, un fondo fiduciario establecido como una asociación público-privada cuyo propósito es financiar intervenciones estratégicas en todo el caribe para aliviar dificultades que afectan a la subregión.

Por Alfredo Zaiat

Publicado enEconomía
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, al participar ayer en una videoconferencia desde la residencia de verano de Bocharov Ruchey, en Sochi.Foto Ap

Llamó la atención que la visita del zar Vlady Putin a India a reunirse con el premier Narendra Modi se haya escenificado un día previo a su cumbre virtual con Biden –sobre el candente contencioso de Ucrania– a la que concurrirá muy fortalecido.

Parece que fracasó el BRICS: aquel bloque geoeconómico de Brasil/Rusia/India/China/Sudáfrica cuando hoy Putin intenta resucitar el concepto geoestratégico RIC –Rusia/India/China– elaborado por el ex premier ruso Yevgeny Primakov (https://bit.ly/3rQSw6S), en plena caída libre de la ex URSS, al que es adicta la diplomacia rusa hoy a cargo de Sergei Lavrov, mientras el eje anglosajón de EU/Gran Bretaña, más Australia, pretende contener el ascenso irresistible de China mediante su AUKUS que hasta busca(ba) acoplarse al sinófobo T-MEC (https://bit.ly/3p0BDUp).

El ideal del AUKUS, para que sea fácticamente persuasivo, es acoplarse al concepto aún muy etéreo del QUAD: "cuadrilátero" de EU/Japón/Australia/India, curiosamente diseñado por Trump para detener, más que contener, a China.

Hindustan Times (7/12/21), cercano a Modi, expone que la "cooperación militar, durante mucho tiempo pilar primordial de la asociación estratégica de India y Rusia, fue parte prominente de la cumbre", donde brilló intensamente la "conectividad" del Corredor Comercial Internacional Norte Sur y el otro Corredor Marítimo Chennai/Vladivostok” en pleno océano Índico. A propósito, no pasó desapercibido en Hong Kong y China que Putin haya calificado a India de “superpotencia (https://bit.ly/3yfX3kR)”.

El titular del Wall Street Journal (WSJ) lo dice todo: “Rusia e India consolidan lazos militares pese a presión de EU: procede la entrega de un sistema misilístico ruso a pesar de las amenazas de sanciones de EU (https://on.wsj.com/31FhQBL)”. Sucede que la cooperación bilateral en materia de defensa salió muy fortalecida entre Rusia e India, al tiempo que Nueva Delhi asentaba su vocación independentista y soberanista. WSJ cita la "preocupación" del canciller Lavrov sobre el pacto de seguridad AUKUS de EU y GB, y su explosivo aserto de que India "se ha distanciado claramente (sic)" de este último, mientras participa en el QUAD.

Según sus funcionarios, India mantiene una "relación privilegiada tanto con Moscú como con Washington". Lo real es que prevalecen la cosmogonía y la religión hindú de Modi de corte politeísta que difícilmente sucumbe al inviable maniqueísmo teológico de Biden.

El portal Sputnik dio mucho vuelo, en el marco de la cumbre 21 de Rusia e India, a la transcendental visita de Putin a Nueva Delhi, con peculiar énfasis en la cooperación aeroespacial (https://bit.ly/31GFbTF). Moscú y Nueva Delhi firmaron un acuerdo intergubernamental sobre un "programa de cooperación técnico-militar de 2021 a 2030", además de la multifactorial colaboración –política, estratégica, económica, energética, agrícola, humanitaria, cultural, securitaria, científica y tecnológica– en concordancia con la cosmogonía multipolar de ambos países.

India y Rusia desean incrementar su comercio bilateral a 30 mil millones de dólares en 2025, también vislumbran una profunda colaboración nuclear, en ciberseguridad y aeroespacial, a grado tal que cuatro cosmonautas de India cumplen satisfactoriamente su entrenamiento en el célebre Centro Yuri Gagarin. En medio del reacomodamiento geoestratégico en el subcontinente indio, estalló la furia relativamente contenida de Biden contra China a unos días de su cumbre maniquea sobre la ilusa "democracia global".

Biden decidió un boicot "diplomático" a los juegos olímpicos de invierno de Pekín 2022 –bajo el hiperbólico cuento chino agringado de violación a los "derechos humanos" en Hong Kong y Xinjiang–, sin prohibir la participación de los atletas estadunidenses (https://wapo.st/3EMFfQN). Hasta donde se sabe, Putin asistirá muy complacido a los Juegos Olímpicos de Inverno de Pekín, donde será agasajado mejor que nunca. A fortiori, tras su visita triunfal a India.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

Telegram: AJalife

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
. Imagen: AFP

La decisión obedece a "los abusos contra los derechos humanos cometidos por el Partido Comunista Chino", señaló la vocera de Joe Biden. El gobierno del país asiático calificó la medida como una "provocación política" y anticipó que tomará "firmes contramedidas".

Estados Unidos anunció este lunes que no enviará a ningún representante oficial a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing por los "abusos contra los derechos humanos" cometidos "por el Partido Comunista Chino". 

El país asiático calificó la medida como una "provocación política" y anticipó que tomará "firmes contramedidas"

"El Gobierno de Biden no enviará a ningún representante oficial ni diplomático a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 ni a los Juegos Paralímpicos", aseguró Jen Psaki, vocera del presidente Joe Biden.

La decisión obedece a "los actuales genocidios y crímenes contra la humanidad del Partido Comunista Chino (PCCh) en Xinjiang y otros abusos contra los derechos humanos", agregó la secretaria de prensa de la Casa Blanca.

Los atletas estadounidenses, sin embargo, podrán competir en los juegos de febrero próximo y "tendrán todo el apoyo del Gobierno de su país", aclaró Psaki.

El vocero de la Cancillería china Zhao Lijian había acusado horas antes a Estados Unidos de politizar el deporte. Este lunes, en su intervención diaria ante periodistas en Beijing, dijo que la decisión de Estados Unidos de boicotear los juegos era una "provocación política total". 

"Si Estados Unidos se inclina a hacer lo que quiere, China tomará firmes contramedidas", adelantó.

6 de diciembre de 2021

Publicado enInternacional
El secretario estadunidense de Estado, Antony Blinken (a la izquierda), y el secretario ruso del Exterior, Serguei Lavrov, se saludaron ayer, en un encuentro al margen de la reunión anual de cancilleres de los países de la OSCE. Foto Ap

El posible ingreso de Ucrania a la OTAN, y un probable ataque de Moscú a Kiev, temas que rebasan la diplomacia

Moscú. En lo que no deja de ser una amarga paradoja –cuando desde hace días prevalecía información esperanzadora sobre la siguiente cumbre a distancia, por videoconferencia, de los presidentes de Rusia y Estados Unidos, tentativamente este mismo diciembre, para dar luz verde al máximo nivel al comienzo de las labores de los grupos de trabajo de funcionarios y expertos de cada país que debatirán distintos aspectos del control de armamento y otros temas de seguridad–, poco faltó ayer para que los cancilleres ruso y estadunidense se mentaran la madre en su primer encuentro, cara a cara, desde mayo anterior.

Sucedió en Estocolmo, al margen de la reunión anual de los encargados de la diplomacia de los países que forman parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), donde Serguei Lavrov y Antony Blinken evidenciaron, en términos poco amistosos, que Moscú y Washington se culpan mutuamente de practicar políticas que vulneran su seguridad.

El catálogo de desencuentros es enorme, pero en este momento la agenda bilateral está dominada por el tema de Ucrania, cuyo hipotético ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es para Rusia la principal línea roja que Estados Unidos y sus aliados no deben cruzar y, en el otro extremo, la OTAN se reserva el derecho a decidir si Ucrania cumplirá, algún día, los requisitos de admisión y no dejará sin consecuencias un ataque militar ruso contra su vecino eslavo.

Según trascendió, la discusión acerca de lo que está pasando en torno a Ucrania, en una cena a puerta cerrada de los ministros de relaciones exteriores, alcanzó momentos de enfrentamiento directo poco diplomático en que Lavrov, Blinken y el canciller ucranio, Dmytro Kuleba, se lanzaban argumentos cual bofetadas verbales y no pasó a mayores por la mediación de los demás asistentes.

Para Blinken, citado por agencias noticiosas occidentales después de su encuentro con Lavrov en Estocolmo, “es muy preocupante que Rusia tenga planes de agresión militar contra Ucrania”, algo que si sucede “tendrá muy graves consecuencias de alto impacto económico”, por lo cual advirtió a Lavrov que el ejército ruso “tiene que revisar su política en la frontera con Ucrania y retirarse a posiciones normales”.

Lavrov, citado a su vez por medios rusos, reviró: “si nuestros socios de la OTAN declaran que nadie tiene derecho a dictar a un país, que quiere ingresar en la OTAN, si puede hacerlo o no, nosotros nos basamos en uno de los principios esenciales del derecho internacional, que dice que cada Estado tiene el derecho de escoger las formas que considere oportunas para garantizar sus intereses legítimos en materia de seguridad” y, asimismo, aludió al concepto de “seguridad indivisible”, que es uno de los pilares de la OSCE.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, acorde con el anuncio que hizo el miércoles anterior el presidente Putin, adelantó que pronto su país presentará a la OTAN una propuesta de garantías de seguridad que deben ser vinculantes para todos los firmantes.

“En breve presentaremos a nuestros colegas occidentales propuestas concretas y confiamos en que se las tomen con seriedad. No quiero ni imaginarme que Occidente (Estados Unidos y aliados) se niegue a estudiar esta iniciativa”, subrayó Lavrov.

Añadió que el éxito de ésta depende de si los países de la OTAN “están realmente interesados en una desescalada de la tensión y dispuestos a cesar sus intentos unilaterales de ampliar su hegemonía, en particular a través de extender su infraestructura militar”.

A pesar de las desavenencias ostensibles, aún quedan resquicios que mantienen abierta la puerta del diálogo entre Rusia y Estados Unidos al coincidir Lavrov y Blinken en que una cumbre de sus jefes es necesaria para intentar negociar consensos que permitan rebajar la tensión.

Publicado enInternacional
Fuentes: Rebelión [Imagen: HispanTV]

“…No se olviden

De la rosa de la rosa

De la rosa de Hiroshima

La rosa hereditaria

La rosa radioactiva

Estúpida e inválida

La rosa con cirrosis

La anti-rosa atómica

Sin color sin perfume

Sin rosa sin nada”.

(Vinícius de Moraes)

Hace pocos meses del 76° aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, por parte de EEUU, las perspectivas del uso de armas nucleares siguen siendo tan peligrosas como en cualquier otro momento desde el apogeo de la Guerra Fría, como lo ha señalado la propia Secretaria General Adjunta y Alta Representante para Asuntos de Desarme de la ONU, Izumi Nakamitsu.

La argumentación central para la defensa del mantenimiento de armas nucleares, muchas veces, es la posibilidad de “disuasión”. Sin embargo, la legitimidad de esa estratégia queda tenuemente sostenida bajo la confianza de que los Estados actúan con base en correlaciones honestas en un mundo cada vez más transfigurado a consecuencia de las fake news. 

De este modo, la posibilidad de aniquilamiento de otras naciones o del propio planeta puede originarse de una operación de falsa bandera o, incluso, de una acción criminal de secuestro de informaciones y manipulación del sistema. Sobre esta última conjetura, recordemos el “terrorismo nuclear” perpetrado por Israel contra Irán, el semestre pasado,   divulgado por la propia radio pública de Israel (Kan) como siendo un ciberataque de autoría del Mossad.

El referido acto terrorista generó un corte de energía eléctrica en la planta de enriquecimiento de uranio del país persa, causando el cierre de instalaciones enteras de esta industria nuclear, que tiene fines pacíficos, ubicada en un país signatario del Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y que es vigilado por inspectores de las Naciones Unidas, al contrario del atacante. Israel, además de nunca haber firmado el TNP, es poseedor de un arsenal nuclear no declarado y sin el monitoreo de ningún organismo internacional. 

Este año, fotos satelitales analizadas por The Associated Press (AP), revelaron el mayor proyecto de instalación nuclear israelí, en décadas. En las cercanías del Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres, fue detectada una instalación con varios laboratorios subterráneos que actúan en la obtención de plutonio destinado al programa de bombas nucleares israelíes, como lo ha denunciado la AP. 

Todo eso, bajo el control estricto solamente del país que más ha boicoteado y saboteado los acuerdos internacionales de promoción de la paz, además de impulsar sistemáticas masacres al pueblo palestino y ser complice directa o indirectamente de persecusiones y asesinatos políticos en otras partes del mundo, y como que por milagros más asombrosos que los del antiguo testamento, caen en el total olvido, y consecuente impunidad. 

Asimismo, Israel cuenta con EEUU como su principal aliado, el único país que ha lanzado bombas atómicas contra otras naciones, y que ha abandonado el Tratado de Cielos Abiertos, el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, y el Acuerdo con Irán, que han sido estratégicos para el control del armamento nuclear. 

Hace poco fue realizada, en Escocia, la Conferencia de Glasgow y las repercusiones de la ruptura del Tratado de París, por parte del gobierno de Trump, siguen evidenciadas pese a que el actual presidente Biden se pronunció favorable al acuerdo climático. Muchos analistas se refirieron a la cumbre como vaciada de densidad política y de acciones multilaterales unificadas.

Aunque innumerables veces este vínculo es subestimado o a propósito invisibilizado, hay una relación intrínseca entre la crisis climática y la militarización, sobretodo cuando hablamos de armas nucleares y el impacto humano y ecológico que ellas implican; no sólo cuando son disparadas contra otros pueblos, pero también en su proceso de elaboración, ensayos, bien como los desechos de residuos tóxicos que expelen. Todo eso, sin hablar del enorme desvío de recursos económicos que son destinados a esa industria de destrucción masiva en detrimento de inversión en la calidad de vida de los diversos seres y ecosistemas del planeta. 

La organización internacional Pax Christi, ha dicho con razón que “las armas nucleares y el cambio climático son dos de las mayores amenazas que enfrenta el mundo” y que “el cambio climático amenaza a todas las vidas y responder a él implica desviar las prioridades y los recursos de las fuerzas armadas y la guerra, hacia una paz justa y sostenible”.

Por otro lado, hay una confusión retórica muy, convenientemente, difundida principalmente por las potencias nucleares, y esta se refiere a la seguridad climática en una asociación alevosa con seguridad militarizada, como lo ha señalado en distintas ocasiones el Transnational Institute (TNI). 

En nombre del estatus de superpotencia que las armas nucleares confieren en el tablero mundial, representantes de esos Estados abogan una interpretación militarista donde la amenaza climática queda arbitrariamente designada conforme a las actividades humanas que puedan herir los privilegios de su establishment y no propiamente el tejido comunitario-ambiental. 

No por casualidad, una estratega del Departamento de Defensa de Estados Unidos, citado por el TNI, refiere, sobre la seguridad climática, que se puede prever “una era de conflicto persistente… un entorno de seguridad mucho más ambiguo e impredecible que el que se enfrentó durante la Guerra Fría”. 

A partir de esas inquietudes y llevando en consideración que, en el año 2022, se realizará la primera reunión del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, el cual todos los Estados debieran firmar, y la Conferencia de Revisión de las partes del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), hace falta un mayor compromiso multilateral en poner estos temas en la arena del debate público, y quitarle esa aureola oscurantista de que su contenido debe estar restringido a los pasillos de determinadas cumbres o departamentos de defensa. 

Mientras no nos posicionarnos, organizaciones delincuentes, anacrónicas y belicosas como la OTAN, seguirán disputando, literalmente con todas sus armas, ese espacio que dice respecto a toda la humanidad. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha dicho que la seguridad y el clima son «dos caras de la misma moneda». Ya es bien conocido cuanto cuesta caro la moneda de esta Alianza, el cambio siempre resulta en enormes pérdidas de vidas humanas y depredación territorial. 

Esa opacidad de datos y discusiones acerca de la industria del armamento nuclear y su modus operandi, a la espalda de la opinión pública, favorece su impacto exponencial en el cambio climático. Cuanto más nos movilizamos, aunque con acciones que representan un grano de mostaza frente a un “little boy” (nombre de la bomba atómica lanzada contra Hiroshima), más demostramos nuestra opción por la primavera de la coexistencia pacífica entre los pueblos. Y, en esa primavera, ninguna anti-rosa atómica será bienvenida.

Por Olga Pinheiro | 01/12/2021

Olga Pinheiro es parte de la Revista El Derecho de Vivir en Paz

Publicado enMedio Ambiente
Padecen hambre 59.7 millones de personas en AL, alerta la ONU

Crítica situación en términos de seguridad alimentaria en la zona

 

El hambre en América Latina y el Caribe está en su punto más alto desde 2000, después de un aumento de 30 por ciento reigistrado entre 2019 y 2020 en el número de personas que enfrentan inseguridad alimentaria, lo que representa 13.8 millones de habitantes, alertaron ayer varias agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En un nuevo informe, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la Organización Panamericana de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia muestran cómo "en sólo un año el número de personas que viven con hambre ha crecido en 13.8 millones", para un total de 59.7 millones de personas.

El panorama regional de seguridad alimentaria y nutricional 2021 apunta a que la prevalencia del hambre en el área se ubica actualmente en 9.1 por ciento, la más alta de los últimos 15 años.

Esto se traduce en que cuatro de cada 10 personas en la zona –267 millones– experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2020 –60 millones más que en 2019–, lo que significa un aumento de 9 por ciento, el más pronunciado en relación con otras regiones del mundo. Además, en Sudamérica, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó 20.5 por ciento entre 2014 y 2020, mientras en Mesoamérica hubo un aumento de 7.3 puntos durante el mismo periodo.

No obstante, señalan las agencias, la inseguridad alimentaria grave, es decir, personas que se han quedado sin alimentos o han pasado un día o más sin comer, alcanzó 14 por ciento en 2020, lo que supone un total de 92.8 millones, un fuerte incremento en comparación con 2014, cuando afectaba a 47.6 millones.

Dentro de este panorama de inseguridad alimentaria, por otro lado, no se han visto afectados de igual forma hombres y mujeres, ya que en 2020, 41.8 por ciento de las mujeres de la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, en comparación con 32.2 por ciento de los varones. Esta disparidad incluso ha ido en aumento en los últimos seis años.

"Debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrentan una situación crítica en términos de seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi 79 por ciento en la cantidad de personas con hambre entre 2014 y 2020", denunció el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, quien indicó que si bien la pandemia ha agravado la situación "el hambre ha ido en aumento desde 2014".

Sobrepeso y obesidad

Otra de las grandes preocupaciones en América Latina sigue siendo el sobrepeso y la obesidad. El informe advierte que se está perdiendo la batalla contra otras formas de malnutrición: 106 millones de personas, lo que supone que uno de cada cuatro adultos, padecen obesidad. Entre 2000 y 2016 se notificó un aumento de 9.5 por ciento en el Caribe, 8.2 en Mesoamérica y 7.2 en América del Sur.

El sobrepeso infantil también ha ido en aumento desde hace 20 años; hasta 2020 se reportó que 3.9 millones de niños y niñas –7.5 por ciento de ellos menores de cinco años– tenían sobrepeso, casi 2 por ciento por arriba del promedio mundial.

En este contexto, América del Sur muestra la mayor prevalencia de sobrepeso en niños y niñas, con 8.2 por ciento, seguida por el Caribe con 6.6 y Mesoamérica con 6.3.

"En América Latina y el Caribe, el Covid-19 ha empeorado una crisis de malnutrición prexistente. Con los servicios interrumpidos y los medios de vida devastados, las familias tienen más dificultades para poner alimentos saludables en la mesa, lo que deja a muchos menores con hambre y a otros con sobrepeso", lamentó el director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Jean Gough.

Esta situación ha llevado a la ONU a pedir "acciones urgentes" para detener el aumento del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, por lo que ha llamado a los países de la región a "tomar medidas para transformar sus sistemas agroalimentarios y hacerlos más eficientes, resilientes, inclusivos y sostenibles".

Por Europa Press

Publicado enSociedad