El centro no se está sosteniendo muy bien

Crece la lista de países con duraderas contiendas civiles que se agravan. Hace muy poco tiempo, los medios masivos mundiales ponían sus reflectores sobre Siria. Ahora iluminan a Ucrania. ¿Será Tailandia mañana? Quién lo sabe. Sorprende mucho la variedad de explicaciones para las contiendas y para la pasión con que son promovidas.


Se supone que nuestro moderno sistema-mundo permite que las élites que sostienen las riendas del poder del establishment debatan unas con otras y luego lleguen a algún arreglo que puedan garantizar. Normalmente estas élites se colocan en dos campos básicos –centro/derecha y centro/izquierda. Hay, de hecho, diferencias entre ellas, pero como resultado de los arreglos el monto del cambio a lo largo del tiempo ha sido mínimo.

 

Esto opera cual estructura política de arriba hacia abajo, dentro de cada país y geopolíticamente entre los países. El resultado es un equilibrio que lentamente se mueve hacia arriba. La mayoría de los analistas de las actuales contiendas tienden a asumir que los hilos los siguen jalando las élites del establishment. Cada bando asegura que los actores de los niveles bajos de cada bando están siendo manipulados por las élites del nivel alto. Todo mundo parece asumir que, si su lado ejerce la presión suficiente sobre las élites del otro lado, estas otras élites accederán a un arreglo más cercano a lo que quiere su propio bando.


Esto me parece una fantástica lectura fallida de las realidades de nuestra actual situación –una de extenso caos–, como resultado de la crisis estructural de nuestro moderno sistema-mundo. No pienso que las élites puedan ya lograr manipular a sus seguidores del nivel bajo. Pienso que los seguidores del nivel bajo desafían a las élites, hacen sus propias cosas e intentan manipular a las élites. Esto, de hecho, es algo nuevo. Es una política desde abajo en vez de una política desde arriba.

 

Se alude a una política surgida de abajo cuando los medios hablan de extremistas que se vuelven actores importantes, pero el término extremistas también yerra el punto. Estamos enmedio de una política surgida de abajo, donde hay versiones de cualquier tinte –desde la extrema derecha a la extrema izquierda, pero incluyen también las del centro. Uno podría lamentar esto, como hizo Yeats en una de las líneas del poema El segundo advenimiento, frecuentemente citadas:


"Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores

Rebosan apasionada intensidad"


Pero noten que Yeats está atribuyendo la categoría de mejores a las viejas élites. ¿Son realmente los mejores? Lo que de hecho es cierto, por mencionar una de las líneas menos citadas de Yeats, es que ya no puede el halcón oír al halconero.


¿Cómo entonces podemos navegar políticamente en tal ambiente? Es muy confuso de analizar. Pienso, sin embargo, que el paso uno es dejar de atribuir lo que está sucediendo a las malévolas maquinaciones de algunas élites del establishment. No son ya ellas las que controlan. Pueden, por supuesto, hacer muchísimo daño físico por sus acciones imprudentes. No son, para nada, parangones de virtud. Pero aquellos de nosotros que intentamos lograr que emerja un mundo mejor de esta caótica situación tenemos que confiar en nosotros mismos, en nuestras múltiples propias maneras de organizar la lucha. Necesitamos, en suma, menos denuncias y más acciones locales constructivas. Las líneas más sabias de Yeats son las dos últimas del poema:


¿Y qué áspera bestia, llegada su hora al fin,

Encorva el paso hacia Belén para nacer?


Conforme nuestro sistema histórico está en el proceso de morir, hay una fiera lucha en torno a qué nuevo sistema histórico le sucederá. Pronto podríamos, de hecho, ya no estar viviendo en un sistema capitalista, sino comenzar a vivir bajo un sistema aún peor –¿una áspera bestia que busca nacer? La opción alternativa es un sistema relativamente democrático, relativamente igualitario, que también está buscando nacer. Cuál es el que veremos al final de la lucha depende de nosotros, desde abajo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Golpe de Estado y toque de queda en Tailandia

El tráfico en la hora pico era tan caótico como siempre. La única diferencia del jueves por la noche en Bangkok era que la música que se reproduce desde las radios al mundo provenía de bandas militares. Esa tarde, el jefe del ejército de Tailandia lanzó un golpe de Estado, tomando el control del gobierno, deteniendo a los líderes políticos rivales y bloqueando las emisoras nacionales e internacionales. El Consejo Nacional de Paz y el Orden también impuso un toque de queda durante la noche y prohibió reuniones de más de cinco personas.


Dos días después de que el ejército interviniera e impusiera la ley marcial, el general Prayuth Chan-ocha anunció ayer en la televisión que por 12ª vez desde que el país dejó de ser una monarquía absoluta, en 1932, las fuerzas armadas se apoderaron del gobierno. Pero salvo por un puñado de elementos, la Constitución, dictada bajo un régimen golpista anterior, en 2007, había sido suspendida, dijo.


"El ejército intervino para que la situación volviera rápidamente a la normalidad, para que el pueblo tuviera amor y unidad como en el pasado, para reformar los sistemas políticos y económicos, y para otorgar igualdad a todos", expresó. Ayer por la noche agregó que iba a asumir el papel de actual premier.


El ejército dijo que había impuesto el golpe de Estado con el fin de preservar la ley y el orden, pero dada la situación ahí parece que va a hacer lo contrario. Miles de partidarios del derrocado gobierno han dicho que van a marchar y protestar para preservar la democracia. Hace cuatro años, más de 90 personas murieron en la violencia política que se desató en Bangkok. Estados Unidos, que es un aliado de Tailandia y tiene vínculos muy estrechos con el Ejército Real de Tailandia, denunció los acontecimientos de ayer diciendo que revisaría la ayuda militar al país. "No hay justificativo para este golpe militar", dijo el secretario de Estado, John Kerry.


El golpe se llevó a cabo después de que el ejército convocara a los líderes de las facciones rivales, enfrentados políticamente desde hace mucho en el país, al segundo día de conversaciones en un complejo deportivo militar en Bangkok. En las conversaciones participan el gobierno, el partido gobernante Phua tailandés, el partido Demócrata opositor, el movimiento de Camisa Roja y los manifestantes antigubernamentales conocidos como el Comité de Reforma Democrática del Pueblo (PDRC). Habían comenzado el miércoles, pero no habían podido llegar a un acuerdo.

El portavoz del ejército, Werachon Sukondhapatipak, dijo que el golpe se había declarado porque el ejército había sido incapaz de lograr que los diferentes grupos llegaran a un compromiso. "No estuvieron de acuerdo en la reunión y en ese momento se llevó a cabo el golpe", dijo a The Independent. "Estamos tratando de llegar a un acuerdo."

Pero muchos vieron la organización del Gen Prayuth de la reunión como una hábil estratagema. Hasta anoche, los altos dirigentes de las facciones rivales quedaron en custodia del ejército y no pudieron responder sus teléfonos. "Fue una treta. No se detiene a la gente porque no se llega a un acuerdo", dijo Sean Boonpracong, asesor del gobierno derrocado. "Han ocultado cosas a través de la ley marcial. Nadie creyó que serían tan descarados."


La acción del ejército se produjo después de meses de protestas del PRCD que socavaron al gobierno respaldado por el ex primer ministro Thaksin Shinawatra. Thaksin fue derrocado en un golpe de Estado de 2006, pero siguió moviendo los hilos desde el exilio en Dubai. Su hermana, Yingluck Shinawatra, fue elegida en 2011, pero fue destituida de su cargo hace dos meses.

 

El PDCR hizo campaña para destituir a la familia de Thaksin de la política de Tailandia, insistiendo en que son corruptos y venales. Ellos rechazaron la perspectiva de más elecciones hasta que se lleven a cabo una serie de "reformas no especificadas", alegando que el sistema está arreglado.


Sin embargo, hay otros factores implicados. Tailandia es un país que está cambiando rápidamente y los partidarios de Thaksin lo recuerdan como alguien que ayudó a introducir los préstamos de asistencia sanitaria y pequeños préstamos, la patada inicial para su viaje hacia la clase media. El movimiento de la Camisa Roja, que en gran parte lo apoya, cree que los manifestantes contra el gobierno quieren reducir la democracia electoral y limitar el poder político y el derecho de voto a los ricos y poderosos.


Varios analistas creen que un factor vinculado de forma paralela e inextricable es la lucha por el poder detrás de las escenas sobre qué miembro de la familia real será el sucesor del monarca enfermo, el rey Bhumibol Adulyadej, de 86 años, que controla activos por valor de más de 306 mil millones de dólares.


De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12

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Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Domingo, 18 Mayo 2014 06:27

El peligroso camino chino en Cuba (II)

¿La participación activa de los trabajadores podría ser efectivamente en Cuba una alternativa inmediata y urgente al camino chino, con su partido único burocratizado, fusionado con el Estado, que dirige la marcha acelerada hacia la sumisión al mercado y la construcción de grandes desigualdades sociales? Es posible y vale la pena intentarlo, porque el camino chino en la isla llevaría inevitablemente, por su misma dinámica, a la conversión de Cuba en una semicolonia dependiente de las inversiones y los mercados de los países imperialistas.


¿Tiene Cuba el excedente de población joven, productiva y la producción agroalimentaria suficiente para evitar ese terrible camino chino? No, pero precisamente por eso hay que osar, innovar, recurrir a la movilización popular consciente, volver a los orígenes de la Revolución.


En los primeros años posteriores al triunfo revolucionario, los trabajadores cubanos pudieron en efecto desplegar sus iniciativas, como las coletillas que periodistas y gráficos ponían a los artículos reaccionarios de los diarios donde trabajaban, o las luchas por reconstruir sindicatos sin los viejos burócratas. Esa entusiasta participación colectiva fue también decisiva en la derrota infligida a los invasores de Playa Girón (1961), al igual que en la crisis de los cohetes (1962) y en la participación en la guerra argelino-marroquí (1963). Esos años también fueron los de la independencia crítica del gobierno revolucionario frente a la Unión Soviética estalinista y los partidos comunistas y su marxismo dogmático, antes de que, por razones geopolíticas y una vez derrotada en la lucha interna la tendencia del Che Guevara, el Estado cubano jugase todas las cartas a su integración en el bloque de países y partidos dirigido por Moscú.


Esta integración terminó por identificar el Estado y el partido, sometiendo el segundo a las necesidades del primero, y puso a los sindicatos burocratizados totalmente al servicio del Estado-partido, convirtiéndolos en mera correa de transmisión de las decisiones del mismo. Los elementos espontáneos de participación obrera y popular, de este modo, fueron dominados y asfixiados. Pero la resistencia al bloqueo y a los ataques de Estados Unidos, así como la fuga de la isla de centenares de miles de ex capitalistas, sus partidarios y servidores y gran cantidad de delincuentes, dieron una base firme para mantener el consenso de que gozaba el gobierno de Fidel Castro.


La modificación en la conciencia colectiva producida por la participación activa de millones de cubanos en los esfuerzos revolucionarios y la subsistencia de ese consenso antimperialista, así como una mayor homogeneidad de la sociedad cubana, así depurada con respecto de la Unión Soviética y de los países socialistas orientales, explican la subsistencia del régimen cubano después del derrumbe de los gobiernos estalinistas de la URSS y del bloque de Varsovia y también que, a diferencia de lo que sucede en China, pese a las dificultades de todo tipo, en Cuba no se registren huelgas ni protestas político-sociales de masa.


La población cubana tiene salud y educación, y podría ser más productiva si enfrentase menos trabas burocráticas y pudiera desarrollar libremente la inventiva que utiliza para subsistir a fin de reorganizar desde abajo la economía social. Hoy, para poder vivir, todo lleva a arreglarse a cualquier costo y de cualquier forma, generalmente ilegal o incluso delictiva, y produce la competencia individual en un mercado de trabajo donde volvió a imperar el desempleo apenas disfrazado. Una información plena y veraz sobre los recursos con que cuenta la sociedad y cada empresa, sobre las necesidades imprescindibles y el funcionamiento del mercado para la producción cubana, podría dar herramientas para hacer en cada centro de trabajo un censo de sus recursos productivos y fijar planes y metas realistas, así como para eliminar los despilfarros, las fugas de recursos y los pequeños latrocinios. Para eso bastaría cambiar radicalmente la función de la prensa cubana, que hoy oculta o deforma la realidad y no informa sobre el entorno internacional.


Cuba puede volver a la solidaridad colectiva, a la discusión de objetivos generales plausibles, a la construcción de un espíritu cooperativo mediante la discusión popular de los problemas y de las soluciones a los mismos, y a la adopción de decisiones desde abajo hacia arriba, en la autogestión productiva y en la democracia autonómica en las comunidades. Son los trabajadores, informados a tiempo de los problemas, quienes deben fijar las prioridades y resolver qué hacer ante cada situación, como el problema alimentario, que exige concentrar de inmediato los esfuerzos y los medios técnicos y financieros.


Para eso deberán sacarse de encima el paternalismo de una burocracia con mentalidad capitalista. El aparato burocrático sindical, que debería defenderlos y proponer planes, les comunicó en cambio la decisión del gobierno de dejar sin trabajo, de golpe, a uno de cada cinco cubanos y con eso perdió la poca credibilidad que le quedaba. También aprobó sin más la nueva ley de inversiones, que no tiene en cuenta a las microempresas y cooperativas mediante las cuales los desocupados tratan de ganarse la vida. Asumiendo su propio destino en las manos, los trabajadores despertarían nuevas energías entre los revolucionarios aún presentes en el Partido Comunista, en los aparatos y centros culturales, y reconquistarían la parte de la juventud que ha perdido sus esperanzas. También podrán renovar el apoyo a la revolución cubana de los años 60-70 en América Latina, antes de la burocratización de la misma, y darán un ejemplo a sus hermanos chinos y europeos. El héroe mítico Anteo, cuando se sentía perdido, renovaba su contacto con la madre tierra. Los trabajadores de Cuba pueden, como él, volver a pisar el terreno firme de la revolución.

 

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Jueves, 15 Mayo 2014 05:47

"Hay una crisis de representación"

Luce como si no hubiera dormido en toda la noche, pero su disposición a conversar es inquebrantable. Después de ultimar detalles con su asistente sobre un encuentro diplomático que mantendrá al finalizar esta entrevista, Ignacio Cano, profesor y coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, dialoga con Página/12, en el lobby de un hotel cuatro estrellas, sobre el surgimiento de las milicias y de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en la ciudad carioca, las protestas del año pasado en Brasil y la política de seguridad del gobierno de Dilma Rousseff a un mes del Mundial de Fútbol. El sociólogo español pasó fugazmente por Buenos Aires para participar de la Reunión Regional de Expertos sobre Seguridad y Uso de la Fuerza por parte de las Fuerzas Policiales, organizada por el Centro de Estudios Legales y Sociales y la Academia de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos de Ginebra. "El nudo gordiano del problema brasileño es la desigualdad y la violencia. En ese sentido, la trayectoria de los últimos diez años ha sido positiva, pero todavía estamos muy lejos del ideal", dispara.


En el segundo lustro de 2000, un fenómeno acaparó la atención de la prensa carioca: las milicias. Para el sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, este actor social surge como tentativa de relegitimación de procesos de dominación preexistentes. Miembros de la policía militar, de la policía civil, agentes penitenciarios, bomberos y fusileros navales –en actividad y retirados– forman estos cuerpos paraestatales que, además de apegarse al clientelismo tradicional, apelan a la coacción armada. Las milicias crecen por lo general en áreas pobres, abandonadas por el Estado, con un férreo control territorial. Cano aporta algunas claves sobre su financiamiento. "En muchos casos, los propios policías, corrompidos por el narcotráfico, llegan a la conclusión de que sacan más dinero, en función del debilitamiento del menudeo del narcotráfico, vendiendo servicios a la comunidad y controlando transacciones comerciales, que comercializando drogas o recibiendo una parte de su venta. Primero piden tasas de protección; más tarde controlarán la renta del agua, la venta de gas, el transporte clandestino,

Internet, la televisión por cable y las transacciones inmobiliarias del vecindario. El líder miliciano no sólo atrae centros comunitarios o consigue fondos para la comunidad. También paga entierros, fiestas o juguetes para los niños en Navidad. A diferencia del narcotráfico, que asume su papel marginal, estigmatizado y perverso en la sociedad, las milicias –advierte Cano– llegan con un discurso liberador, como si se tratase de una cruzada contra el narcotráfico. En la construcción de ese liderazgo buscan obediencia y que los elijan como referentes territoriales a cambio de resolver la vida de los habitantes de las favelas." A este modelo que gira alrededor del jefe local, quien ostenta un dominio total sobre la vida cotidiana de las personas, Cano lo llama "neofeudalismo". Ante un conflicto con el vecino o una mujer golpeada por su marido es el jefe de la milicia, del narcotráfico o del grupo de exterminio quien dirime la controversia.


Los policías que forman los grupos de exterminio dominan el territorio ejecutando a "indeseables" y vendiendo sus servicios de "limpieza social" a comerciantes o líderes políticos. Pero no controlan el acceso a espacios públicos permanentemente como ocurre con el narcotráfico o la milicia. "Nunca tienen a alguien en el ingreso a la favela preguntando a qué va. Son muchos más discretos. De noche matan a quien les parece que tienen que matar", apunta Cano. Más allá de la disputa territorial, en algunos casos, se dan pequeñas asociaciones o las milicias permiten que los narcotraficantes comercien drogas a cambio de dinero. En ocasiones, las comunidades se venden entre estos grupos armados.


Desde el punto de vista de la seguridad pública, el desafío, según Cano, pasa por convencer a la policía y a los operadores del narcotráfico de que esa estructura de violencia es una desgracia para todos. "El narcotráfico tiene que evolucionar hacia un modelo de delivery, con reducción de sus costos, inversión, sin utilizar armamento de gran calibre y sin control territorial; la policía debe volcarse hacia la protección de la comunidad, con disminución de la violencia y no de victoria sobre el narcotráfico, que es imposible", señala el docente de la Universidad de Río de Janeiro. "Pretender acabar con el narcotráfico es colocarse una meta inalcanzable", sentencia.


–Entonces, ¿cómo se explica la inversión en tecnología y armamento para combatirlo?


–La criminalización del narcotráfico nos ha traído en América latina costos elevadísimos en términos de violencia y corrupción. La derecha tradicional se resiste a revisar ese modelo, pero hoy vemos que países como Uruguay, Colombia y Guatemala empiezan a cuestionarlo.
Según Cano, el modelo de intervención tradicional de la policía entrando, disparando, matando y saliendo de los barrios es una estrategia de combate de la droga sin impacto a mediano y largo plazo. "Muchas veces policías corruptos entraban a la favela para enviarle una señal al narcotráfico: me pagás más o vas a acabar como el último que matamos porque no pagaba suficiente", dice. En 2008, la Secretaría de Seguridad del gobierno carioca creó las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) para romper ese ciclo extorsivo. Se instalaron en la comunidad de Doña Marta. Su propuesta: retomar los territorios dominados por el crimen organizado, a través de una patrulla ciudadana, para establecer el Estado democrático de derecho.


Hoy, 37 UPP controlan al menos 60 favelas de los centenares que salpican la geografía sinuosa de Río de Janeiro. Si bien fue pensada como una policía con permanencia en los barrios, la venta de droga continuó, pero sin un dominio territorial tan claro de grupos armados. "Aunque han sido la vitrina principal de las políticas de seguridad, el gobierno no las ubicó en las localidades más violentas, que se encuentran en el oeste de la ciudad y en el conurbano", afirma Cano

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–¿Las UPP son un modelo exportable a otros países?


–Sólo puede replicarse en situaciones con altos niveles de violencia letal y control territorial de grupos armados ilegales. Además es muy costoso. Hay que multiplicar por ocho o por nueve la tasa de saturación policial. La razón de policía por habitante en Río, para el conjunto del Estado, es de 2,3 policías militares cada mil habitantes. En las áreas de UPP hablamos de 18 policías cada mil habitantes.
–¿Argentina entra en ese esquema de violencia que demanda intervención de las UPP?

–Puede ser que en algún barrio de alguna ciudad se den esas situaciones. Pero Argentina aún no vive el escenario que atraviesan las metrópolis de Brasil. Y esperemos que nunca llegue a eso. Como política para su país no me parece.


–¿Cómo analiza la posición del gobierno brasileño sobre las manifestaciones?


–El gobierno tiene estrategias contradictorias. Por un lado reconoció que las manifestaciones fueron importantes para la democracia y se expresó en contra de la violencia. Por otra parte, hay sectores del gobierno, también de la oposición, que proponen una ley antiterrorista para contener a los manifestantes. En algunos estados ha habido una cooperación activa entre fiscales, policías y gobierno para acusar a manifestantes de pertenecer a bandas armadas. En Minas Gerais, la Justicia utilizó la figura penal de crimen de milicia. En Río, el año pasado hubo detenciones nocturnas donde incautaron libros de Mijail Bakunin. El gobierno está muy preocupado por la posibilidad de motines en las cárceles y de manifestaciones cerca de los estadios. Hay insatisfacción y desajuste entre la visión de un Brasil que, según The Economist, estaba despegando como un cohete y la calidad de vida en casa.


–¿Es un descontento dirigido a los gobiernos estaduales o al gobierno federal?


–Es una insatisfacción con el modelo político. Hay crisis de representación. Dilma continúa siendo favorita porque el resto de la clase política también se ha desgastado. En Manaos están construyendo un estadio para 40 mil personas. La asistencia de público para ver un domingo al equipo local es de 5 mil personas. ¿Quién se beneficia? Las elites asociadas al proyecto del Mundial. Eso genera mucho disgusto. Lo que pase depende mucho de Felipao y Neymar. Si el equipo nacional es eliminado rápido, es probable que esa insatisfacción sea canalizada hacia protestas mucho más amplias.

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El crecimiento de Estados Unidos se estanca en el primer trimestre

Las fuertes nevadas y el intenso frío que azotó buena parte de Estados Unidos al arrancar el año restringió de forma brusca la actividad económica en el primer trimestre, hasta el punto de estancar la expansión de la primera potencia mundial. Su PIB creció entre enero y marzo a una tasa anualizada de apenas el 0,1%, el ritmo más bajo desde final de 2012. El dato constrasta con el del trimestre precedente, que fue del 2,6%, y se queda aún más lejos si se compara con el 4,1% del tercer trimestre de 2013. Pese a ello, la Reserva Federal sigue retirando el estímulo.


Es de las tasas de crecimiento más bajas que registra EE UU desde el final de la Gran Recesión, hace cinco años. El crudo invierno provocó que se frenara de golpe la actividad en el sector inmobiliario y que cayera un 2,1% la inversión empresarial. También cayeron un 7,6% las exportaciones y de nuevo se contrajo el gasto público. Lo único que pareció aguantar fue el consumo, que subió un 3%, solo tres décimas menos que en el cuarto trimestre, aunque lo apoyó el gasto en calefacción por el frío y en salud por la entrada en vigor de Obamacare.


Se trata la primera lectura del indicador, sujeto aún a dos revisiones que pueden hacerlo ir en cualquier sentido. El dato se conocía horas antes del que la Reserva Federal se pronunciara sobre su estrategia monetaria. El equipo que preside Janet Yellen ya contaba con esta moderación temporal, pero quizás no tan intensa. Wall Street tampoco esperaba un rendimiento tan decepcionante, al anticipar que hubiera bajado al 1,2%. La autoridad monetaria decidió en todo caso mantener el piloto automático y recortó otros 10.000 millones la compra de deuda.


Era también lo esperado. El banco central estaba adquiriendo deuda pública e hipotecaria a un ritmo de 55.000 millones de dólares mensuales. El primer recorte se decidió en diciembre. La nueva rebaja es la cuarta consecutiva y deja el programa al nivel con el que empezó la tercera ronda de estímulos en septiembre de 2012. Ahora comprará 20.000 millones en hipotecas y 25.000 millones en bonos. La idea es tenerlo desmantelado para el próximo otoño. El primer alza de tipos de interés no llegaría hasta mediados de 2015.La Fed señala en el comunicado que la actividad económica "repuntó recientemente" y que el mercado labora mejoró. La esperanza es que el crecimiento se acerque al 3% en el segundo trimestre. Yellen dijo hace dos semanas que ve posible que la economía de EE UU esté plenamente recuperada de la Gran Recesión para final de 2016, momento en el que espera se logre de nuevo el pleno empleo. Eso, añadió, es también un "recordatorio" del trabajo que queda por delante. El sector privado creó 220.000 empleos en abril. El indicador de paro se publica este viernes

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Un tijeretazo histórico del gasto público de Francia

Una medalla más en la solapa liberal del Partido Socialista. El primer ministro francés, Manuel Valls, consiguió que, pese a las divisiones, su mayoría en Asamblea Nacional votara un plan de rigor de economías de 50 mil millones de euros llamado "plan de estabilidad presupuestaria", cuyo principal objetivo consiste en cumplir con las exigencias de la Comisión Europea y llevar el déficit público al 3 por ciento del PIB de aquí a 2015. Sin sobresaltos ni sorpresas, los parlamentarios del Frente de Izquierda y los ecologistas votaron en contra. Sin embargo, la mayoría de Valls salió herida de esta experiencia: 41 socialistas se abstuvieron. Se trata de uno de los mayores tijeretazos al gasto público francés de la historia, cuya implementación ha fracturado al Partido Socialista sin que esto haya puesto en peligro la adopción de un voto que, de todas formas, no fue más que una búsqueda teatral de legitimidad. Se trataba simplemente de un voto consultivo, es decir, no vinculante, que le sirvió al jefe del Ejecutivo para escenificar la gravedad de la crisis y la necesidad del ajuste, infundir miedo a los ciudadanos y desplegar el ya ultra desgastado argumento según el cual es esto o el infierno.


Valls habló como si los Jinetes del Apocalipsis estuviesen acechando el recinto parlamentario. El primer ministro dijo que el voto condicionaba al mismo tiempo "la legitimidad del gobierno, su capacidad para gobernar y, sobre todo, la credibilidad de Francia". El gobierno obtuvo entonces la bendición parlamentaria para ahorrarse 50 mil millones de euros, de los cuales 18 mil provienen de los gastos del Estado y sus agencias, 11 mil millones de las colectividades locales, 10 mil millones del seguro médico y 11 mil millones del sistema de protección social. En suma, casi la mitad será extraída de los subsidios familiares, el congelamiento de la jubilación y otros beneficios sociales. De aquí a 2017, más de 6 millones de empleados públicos y 15 millones de jubilados se verán afectados por estas medidas. El oficialismo ha sido muy preciso cuando se trató de cifrar y modelizar los sectores que serían castigados, pero fue mucho más ambiguo a la hora de explicar cómo piensa crear puestos de trabajo con el regalo de 30 mil millones de euros que les hizo a las empresas al decidir la reducción de los impuestos y las cargas patronales que pagan.


Mucho lirismo dramático, casi clima de fin del mundo y hasta una incursión más en el terreno de la tomadura de pelo a su mayoría y sus electores cuando dijo que, en junio próximo, el presidente François Hollande le exigiría a Bruselas otra política monetaria. Esa fue, precisamente, una de las piedras angulares de la campaña electoral que condujo a Hollande a la presidencia de la república en 2012. Pero, como casi todas las promesas, se esparcieron en el cambio climático y nadie supo más de ellas. La plataforma electoral quedó como un papel picado. Si Hollande cumplió en algo, lo hizo por el margen más mínimo, muchas veces modificando a tal punto las promesas hasta vaciarlas de todo contenido.


Devastados por la derrota en las elecciones municipales de abril, muchos parlamentarios socialistas se opusieron a las intenciones del gobierno sin llegar a modificar el rumbo, pese a la presión que ejercieron. Un día antes del voto en la Asamblea, Valls se comprometió ante los diputados socialistas rebeldes a compensar los recortes con medidas dirigidas a mantener el poder adquisitivo de los jubilados y los funcionarios con ingresos bajos. El primer ministro tiene una receta en cada mano: la dura y la suave. La dura para los ajustes, la suave para apaciguar a los socialistas espantados por el costo social del "plan de estabilidad presupuestaria". En una carta remitida a los 291 representantes del PS en la Asamblea, Valls se comprometió a responder a las reivindicaciones de los diputados amotinados. Esto no implica que se cambie el monto del ajuste, desde luego. El compromiso se basa en que las jubilaciones de menos de 1200 euros no serían congeladas y que se mantendría vigente el plan "anti-pobreza" aprobado por su predecesor, Jean-Marc Ayrault. La intervención de Valls anestesió parte de la revuelta socialista.

Sin embargo, los resultados del voto en la Asamblea demuestran que la mayoría socialista se estrechó considerablemente: 41 diputados se abstuvieron. Ello indica la persistencia de un divorcio entre el presidente y una mayoría que ve desfilar las medidas liberales dictadas por los imperios de Berlín y Bruselas como si fuese la derecha la que gobierna. La izquierda está, de hecho, descompuesta, desarticulada, arruinada, viajando en dos navíos opuestos: la eficacia económica y la justicia social. François Hollande no ha sido el presidente de la síntesis. La fractura sobrepasó los rangos comunistas, o los del Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélénchon, para internarse en el corazón mismo de la identidad política del PS. Los socialistas gobernantes se convirtieron en les enfants de l'austerité, hijos modernos y predilectos del gran Zeus-Mercado. Son obedientes soldados del discurso que consiste en decir que el problema del desempleo está en el elevado costo de la mano de obra, alumnos aplicados de la competitividad en nombre de la cual se desarman los Estados históricos y ejemplares como el de Francia.

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En el pasado reciente, Ecuador fue penosamente conocido a nivel mundial por su inestabilidad política. Sólo entre 1996 y 2007, el Palacio Presidencial de Carondelet vio desfilar a siete Jefes de Estado. A la corrupción, mediocridad y anti-patriotismo de la mayor parte de la dirigencia política, se le sumó el nefasto neoliberalismo en boga, variables todas que condujeron a una debacle económica y social -a fines del siglo pasado- sin precedente en la historia republicana del Ecuador. Las interrupciones de las presidencias de Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez estuvieron motivadas por protestas sociales que exigían la salida de dichos gobernantes. En síntesis, el Ecuador vivía una profunda crisis de representatividad entre mandantes y mandatarios, alejados éstos de los intereses de los primeros.


Millones de compatriotas emigraron de Ecuador entre finales del siglo XX e inicios del actual. Expulsados de su Patria por la crisis bancaria de 1999, afectados por una estafa financiera de dimensiones colosales, muchos de ellos -aproximadamente medio millón-, se instalaron en España, cuando ese país se encontraba en plena fase expansiva de un ciclo económico, que se revelaría más tarde como una burbuja inmobiliaria inflada por la especulación financiera. En búsqueda de un futuro mejor en la península ibérica, y a la vez que aportando con la economía española, la mano de obra ecuatoriana no imaginó que, una década más tarde, su sueño se convertiría en una pesadilla, como la de muchos españoles más. Para nuestros compatriotas, el inescrupuloso y voraz afán de lucro del capital financiero nuevamente se salía con las suyas.


Como suele pasar a los globos cuando se pinchan, los banqueros que provocaron la crisis hipotecaria en España se esfumaron en el aire, mientras que las víctimas de su falta de escrúpulos, los estafados, los que han hipotecado sus vidas, se han quedado al límite de sus posibilidades. Recordemos además que muchos bancos no sólo concedieron préstamos superiores al valor de los inmuebles, sino que fueron los mismos bancos los que incentivaron la firma de esos contratos.


Este drama aún no termina. De hecho, se ha desarrollado con mayor fuerza producto de la crisis económica en Europa, y a causa de las mismas políticas neoliberales que condenaron a nuestros países de América Latina al aumento de la pobreza y la desigualdad en los años noventa del siglo pasado. Esa crisis europea se traduce en España en una tasa de desempleo del 26%. Es decir, son las trabajadoras y los trabajadores, de España, de Ecuador, y de tantos otros países, los más débiles de la cadena, los que pagan los excesos de otros. Y ahí, nuevamente, son miles las familias ecuatorianas que se han quedado sin ingresos; no ya para hacer frente a sus hipotecas, sino para atender incluso sus necesidades básicas. Se agrava aún más el panorama con la inhumana práctica del desahucio, la que también ha afectado a entre ocho y quince mil familias ecuatorianas en España.


Para el Gobierno de la Revolución Ciudadana, constituye un imperativo el mantenerse ligado a los intereses de las grandes mayorías de las y los ecuatorianos, tanto dentro como fuera de su país. En este sentido, el Presidente Correa ha sido muy enfático al denunciar la inmoral subordinación que todavía sufren tantos seres humanos, sus vidas y las de su entorno, respecto al capital financiero.


Pero nuestro Gobierno no sólo denuncia sino que también adopta decisiones y medidas concretas. Cierto es que no está en sus manos legislar sobre el sistema financiero español; ni mucho menos transformar las prácticas especulativas de una importante porción de la banca internacional. Sin embargo, es decisión del Estado ecuatoriano proteger los derechos de nuestros compatriotas allá donde se encuentren. Por esta razón, la primera medida que tomó el Gobierno, cuando comenzó a multiplicarse el número de afectados ecuatorianos, fue declarar que las deudas hipotecarias contraídas en España no pueden ser cobradas en el Ecuador. De este modo, nos aseguramos que nuestros compatriotas tuvieran al menos un refugio donde evitar el acoso bancario, tras haber perdido sus viviendas.


Sin embargo, esta medida solo mitigaba parte del drama humano que acompaña a esta crisis, y por ello, creímos necesario ir más allá. De esta forma, a través del trabajo conjunto con la Defensoría del Pueblo, y mediante la labor de nuestra Embajada en Madrid, y nuestros Consulados en toda España, se ha facilitado asesoría legal y acompañamiento a los afectados. Así, desde 2012 se han prestado unos 10.500 servicios de asesoría individual, y se ha acompañado en más de 650 negociaciones de compatriotas con los bancos, además de haber organizado talleres y jornadas de orientación a lo largo de todo el territorio español. En estas actividades ha sido clave el apoyo que hemos obtenido por parte de la sociedad civil española, organizada en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca –PAH-.


Aún nos queda mucho por hacer para paliar los estragos de esta crisis. En horas de incertidumbre y desasosiego, nosotros afirmamos que es también tiempo de reivindicar y ejercer derechos. Y sobre la base de esta afirmación, hemos actuado, y seguiremos actuando.

 

 

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Viernes, 18 Abril 2014 06:07

La última rosa se marchita

La última rosa se marchita

Un esqueleto más en el mausoleo socialista de las promesas sin mañana: un plan de economías de 50 mil millones de euros, cuyo 40 por ciento será asumido por el sistema de protección social, puso la última rosa marchita en las escasas ilusiones que quedaban. El giro de lo que se llama casi como un chiste o un eufemismo "la izquierda francesa" responde a los imperativos fijados por la Unión Europea en materia de reducción de déficit. Este plan, que también incluye el congelamiento de los salarios de los funcionarios y las jubilaciones, fracturó a la mayoría socialista en la Asamblea. Unos cien parlamentarios socialistas escribieron al primer ministro Manuel Valls para denunciar lo que consideran un "plan económicamente peligroso", que "acarreará retrocesos sociales y perturbaciones en los servicios públicos ineluctables". El sablazo socialista es histórico, a la medida del engaño del que son víctimas quienes votaron hace dos años por una política totalmente diferente a la que se aplica hoy. El presidente, François Hollande, navegó por dos mares distintos: empezó 2012 su mandato con un paquetazo impositivo y conservando casi intacto el gasto social. Dos años más tarde, buscó la diferencia que le hace falta para cumplir con el límite del déficit impuesto por la Comisión Europea (3 por ciento) en la caja social.


Cuando presentó su plan, el jefe del Ejecutivo señaló que había que decirles la verdad a los franceses: "No es Europa la que nos impone sus elecciones, sino nuestro gasto público, que equivale el 57 por ciento del PIB". El primer ministro dijo que la austeridad era una cuestión de "soberanía", pero la frase suena como una burla más hacia los electores. En momentos en que Manuel Valls se atrevía a esa comparación, o sea, la austeridad equivale a la soberanía, París se encontraba bajo la amenaza del gran padre rector liberal que es la Comisión Europea.

Bruselas presiona a Francia para que apure el paso de las reformas y respete los plazos negociados con el fin de cumplir con la agenda de un déficit tope del 3 por ciento en 2015. Francia concluyó 2013 con un déficit del 4,3 por ciento del PIB, un desempleo del 11 por ciento y una deuda del 98 por ciento del PIB. La herencia dejada por tres presidencias consecutivas de la derecha ha sido abismal, sobre todo la última, la de Nicolas Sarkozy. Sin embargo, el socialismo francés desdibujó todo el andamio de expectativas que había consolidado y que lo llevó a la victoria en 2012. François Hollande se presentó como el Caballero Rojo de Europa, el hombre que iba a renovar la socialdemocracia mundial, hacerle frente a la canciller alemana Angela Merkel y combatir a capa y espada los dogmatismos bíblicos de la Unión Europea, que sólo jura por la Diosa Austeridad. El gran reformador acabó siendo un continuista que, en apenas dos años, tocó el fondo de la impopularidad, perdió estrepitosamente las elecciones municipales, vio el desempleo crecer como mareas rebeldes y tuvo que cambiar de primer ministro.


El congelamiento de la jubilación y las llamadas prestaciones sociales es una pesadilla para la izquierda parlamentaria, que se siente pura y llanamente estafada. Esos 50 mil millones de euros ahorrados seguramente irán a financiar otra medida, el Pacto de Responsabilidad destinado a las empresas. Este mecanismo prevé reducir el costo de los gravámenes sociales a las empresas a cambio de que éstas contraten personal. La perspectiva parece de un idealismo desmedido. Lo primero que hizo el responsable del patronato francés, Pierre Gattaz, consistió en proponer que se rebaje o suspenda el salario mínimo para los jóvenes. La derecha no tiene mucho que decir ante la nueva carta socialista. Más bien se quedó muda con el espectáculo del giro liberal adoptado por los socialistas. Sin embargo, en la izquierda del PS la música es otra, tanto más cuanto que los parlamentarios recién descubrieron en la televisión la ruta fijada por Manuel Valls. A nadie se le escapa la sutileza: un plan como el de los 50 mil millones de economías no se traza en una semana. El paquete ya estaba en la mesa y sólo faltaba armar el montaje para comunicarlo. El Ejecutivo había prometido un "contrato" con los parlamentarios socialistas, pero tampoco cumplió. Una vez que intervino el voto de confianza, el "contrato" se esfumó. El parlamentario socialista Arnaud Leroy lo dice sin vueltas: "Fue un engaño para conseguir la confianza".

Otro parlamentario, Christian Pol, confiesa estar "aterrado por el fondo y por la forma". Un gran sector del PS se siente expoliado, sin derecho a decir nada y con la sola obligación de votar lo que fije la presidencia. Algunos medios se preguntan con cierta ironía si además de querer cumplir a toda costa con la austeridad europea, François Hollande no se ha propuesto también destruir al PS y a la izquierda en su conjunto. La ironía es más extensa. Como España, Grecia, Italia y Portugal, Francia, una de las potencias de la UE, vitrina de muchas conquistas sociales y de una capacidad innata de negociación, está siendo gobernada por ese trío que se conoce como la Troika: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI. Se trata del mismo pulpo que impuso a España, Grecia, Italia y Portugal su plan para salvar al capitalismo y hundir a la sociedad. En resumen, la hasta ahora breve experiencia socialista ha sido el camino más corto para llegar... al club liberal y sus recetas universales de austeridad, reformas, ajustes y regresión social.

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Maduro y la oposición logran un primer acuerdo


La opositora Mesa de la Unidad Democrática participará del Plan de Pacificación Nacional del oficialismo y éste aceptó que personalidades reconocidas ajenas a la política formen parte de la Comisión de la Verdad.

 

El gobierno y la oposición de Venezuela llegaron a un acuerdo en temas clave. La Mesa de la Unidad Democrática –alianza que nuclea a 29 partidos opositores– participará del Plan de Pacificación Nacional del oficialismo y éste aceptó que personalidades reconocidas ajenas a la política formen parte de la Comisión Nacional de la Verdad, que debe investigar los hechos de violencia que causaron 41 muertos y cientos de heridos en los últimos 70 días. Además, las partes acordaron escuchar a las víctimas de la violencia de abril de 2002, cuando un golpe de Estado derrocó por menos de 48 horas al presidente Hugo Chávez, y designar una junta médica para que examine al ex comisario Iván Simonovis, preso por esos hechos y gravemente enfermo, por lo que la oposición viene pidiendo un indulto humanitario que el gobierno deniega.

Sin embargo, los dirigentes opositores aseguraron que seguirán reclamando por la ley de amnistía. "Uno de los primeros acuerdos con la representación de la oposición es el respeto pleno por la Constitución y por Venezuela, el rechazo y la condena a la violencia, venga de donde venga, que se ha expresado a partir del 23 de enero en Caracas", expresó el vicepresidente del país, Jorge Arreaza.


Representantes de ambas partes se reunieron el martes a la noche, por segunda vez en menos de una semana, con el nuncio apostólico, monseñor Aldo Giordano, y los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador –Luiz Alberto Figueiredo, María Angela Holguín y Ricardo Patiño– como "testigos de buena fe". El encuentro tuvo lugar en la sede de la vicepresidencia, duró poco más de tres horas y media y se efectuó a puertas cerradas. A diferencia de la reunión realizada entre la noche del jueves y la madrugada del viernes pasados, que se realizó en el palacio presidencial de Miraflores y fue transmitida en vivo por cadena nacional, esta vez no participaron ni el presidente Nicolás Maduro ni el ex candidato presidencial opositor Henrique Capriles.


Tal como lo había reclamado Maduro reiteradamente, la MUD aceptó formar parte del Plan Nacional de Pacificación. "Hemos estado discutiendo distintos aspectos y hemos encontrado que debemos participar; hay un Plan de Pacificación en marcha, vamos a estudiar ese plan y vamos a hacer aportes en materia de seguridad, prevención y sanción del delito para que podamos enriquecer ese plan", afirmó el secretario ejecutivo de la coalición opositora, Ramón Guillermo Aveledo. A la salida de la reunión, aseguró que el diálogo no sería un camino fácil pero que era necesario transitarlo. "Existen motivos para apostar al diálogo como opción porque las cosas pueden cambiar de dos maneras: a través de una ruptura, que no se sabe a qué pueda llevar, o a través del camino de la política, que supone el debate, la convivencia y el reconocimiento del otro", dijo.


En tanto, Arreaza destacó el clima del encuentro. "La reunión se llevó en buenos términos, con respeto, con tolerancia; debatimos respetando el derecho de palabra del otro y vamos avanzando de manera positiva", sostuvo, y agregó que "avanza el diálogo por la paz y por la justicia sin impunidad". De hecho, el gobierno accedió a que la Comisión Nacional de la Verdad –que por su iniciativa se formó en el ámbito del parlamento, por lo que la oposición se negó hasta ahora a integrarla– sea ampliada mediante la incorporación de "personalidades reconocidas de la vida nacional que sean confiables para todo el mundo", dijo por su parte Aveledo.


"En cambio, todavía no hemos podido convenir los perfiles definitivos de los nuevos miembros", señaló el dirigente, y señaló que su sector entregó una propuesta al respecto al Poder Ejecutivo, según consignó el canal Globovisión en su sitio web. "Este diálogo al cual nos hemos atrevido unos y otros por responsabilidad no es sencillo para nadie, pero estamos dispuestos a encontrar ventanas y a tratar de construir juntos caminos de solución", añadió Aveledo.


Aveledo también informó que se designaron los comités para evaluar las postulaciones para cubrir los cargos de los poderes Judicial y Electoral, cuyos titulares llevan varios meses con los mandatos vencidos. Si el acuerdo se cumple, el gobierno deberá pactar con su contraparte los nombres de los aspirantes a formar parte del Poder Electoral, ya que necesita de dos tercios de la cámara. Actualmente el oficialismo cuenta con algo más de las tres quintas partes. "Ya la Asamblea Nacional activó todos los mecanismos para avanzar en la elección de autoridades de los poderes públicos", aseguró Arreaza.


Mientras, representantes del movimiento estudiantil –que comenzaron las protestas opositoras– expresaron ayer que no participarán en la convocatoria de diálogo hasta que no se den ciertas condiciones. "El movimiento estudiantil ha dejado sus condiciones muy claras, cuáles son esas condiciones que queremos previa, durante y post un encuentro con el gobierno nacional", dijo el dirigente de la Universidad Católica Andrés Bello, Carlos Vargas, en una rueda de prensa. Los estudiantes vienen reclamando una ley de amnistía para los estudiantes detenidos en las protestas iniciadas el 12 de febrero y que el diálogo se dé con el nuncio como mediador y un representante de la Conferencia Episcopal Venezolana y sea transmitido en cadena nacional.


En relación con la inclusión del movimiento estudiantil opositor a las mesas de diálogo, la MUD aseveró que ayer fue planteada "la conveniencia" de sostener un encuentro con el liderazgo juvenil donde puedan exponer sus planteamientos. "Nosotros respetamos el espacio de la Mesa cuando decide acudir a ese encuentro, pero creemos que esas condiciones no estaban dadas y quizás ayer fue la prueba de que esas condiciones no estaban dadas en ese momento", indicó Vargas.

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El Banco Mundial califica la expansión en América Latina de "decepcionante"

El Banco Mundial es contundente con América Latina: no hay margen para el error. Un día después de que el Fondo Monetario Internacional recortara el crecimiento a la región, el organismo habla de que las economías del subcontinente americano se asientan en este momento en una fase de lento crecimiento que le llevará a crecer un 2,3% este año. Es dos décimas menos de lo anticipado por la institución gemela en la víspera. Por eso reclama que se intensifiquen las reformas.


La institución constata una desaceleración generalizada en los países emergentes, que es tres puntos porcentuales inferior a la media antes de la crisis financiera. En el caso concreto de América Latina, califica en su análisis el ritmo actual de "decepcionante". Es solo una décima menos que en 2013, pero menos de la mitad del 5% al que acostumbró en los años buenos. "Desafortunadamente, hay más factores que hacen de lastre que de impulso", opina.


El contexto es complejo, como muestra el informe. Banco Mundial también se refiere al futuro económico de China como gran factor de volatilidad, por su efecto en el precio de las materias primas, junto al ajuste de las carteras de inversión desde los países emergentes hacia activos más seguros en las economías avanzadas. Como fuerza que actúa en sentido opuesto está la expansión del comercio global gracias a la reactivación económica en las economías más prósperas.

"Lo severo que estos choques externos sean es incierto y su impacto en América Latina dependerá del grado de exposición y de la capacidad que cada país de la región tenga para absorberlos", indica el análisis elaborado por el equipo que lidera Augusto de la Torre. El economista explica que el viento de cola se disipa y el riesgo para el crecimiento muta. No es solo China. La débil recuperación en Europa y el lento crecimiento en EE UU también influyen.


Como señala de la Torre, se trata de factores que están fuera del control de los países en América Latina pero que hay que tener en cuenta porque es consecuencia de la globalización. El economista señala que la desaceleración en la región es "evidente" y explica que el crecimiento "parece estar estancándose en un ritmo lento". Su temor es que sea más una tendencia que un punto bajo en el ciclo. "Hay una cosa que podemos controlar y es la calidad de nuestras políticas", añade.


Grandes diferencias

El rendimiento es muy heterogéneo, como se ve también en los datos del FMI. En un extremo está Venezuela, con una contracción del 1% del crecimiento este año. En el otro Panamá, que crecerá un 7%, seguido por Perú, con el 5,5%. Otros países que harán de motor de la región son Chile y Colombia, con un crecimiento superior al 3,5%, por encima de la media. También destaca el rebote de México, que repuntará al 3% gracias a las reformas, que califica de "impresionantes".


El optimismo de los inversores hacia México contrasta con el de Brasil, la mayor economía de América Latina. Es el país que hace de lastre, con un crecimiento proyectado para este año por debajo del 2%. El Banco Mundial lamenta en este caso que no se haya forjado una agenda de reforma para romper a corto plazo con este escenario de bajo crecimiento, baja tasa de ahorro y baja inversión. "Ya no se puede contar con la ayuda de factores externos", dijo de la Torre.
Es decir, coincidiendo con la valoración del FM

I, los países emergentes dejaron de ser las estrellas del crecimiento. Sin embargo, el Banco Mundial se muestra optimista aunque con cautela al hablar de América Latina. A favor de la región, a diferencia de Asia, juega que supo capitalizar el viento de cola externo para potenciar la demanda interna y logró una mayor integración del sistema financiero. Eso hace ahora que sean menos vulnerables a choques externos que en el pasado.


Es más, los economistas del Banco Mundial señalan que en la mayoría de países de la región habrá fluctuaciones en los ciclos de negocios similares a las que se ven en las economías avanzadas. Es decir, el patrón pasado expansión y contracción es historia. También indica que tienen más margen de maniobra para adoptar políticas monetarias y cambiarias para hacer frente a las turbulencias.


Ruptura con el pasado

Otra ruptura con el pasado, y que hace a América Latina más resistente a los choques externos, es que la región logró durante las últimas dos décadas reequilibrar la manera en la que se financia. Ahora ya no depende tanto como en los años 1990 del crédito que le llega de los bancos internacionales y la inversión es más directa. Es más, en lugar de pedir prestado, presta al mundo.


Esta mayor integración financiera de América Latina da tranquilidad. Pero la región no es inmune, porque la inversión directa extranjera y las remesas también están sujetas a ciclos y pueden actuar en sentidos opuestos. El gran reto es lograr que las dos actúen en la misma dirección por eso se vuelve a pedir que se intensifiquen las reformas para mejorar la competitividad vía un incremento de la productividad.


También reclama un mejor diseño de las políticas sociales en los presupuestos nacionales, para hacer frente a la presión fiscal derivada de un menor crecimiento económico. Es, indican desde el Banco Mundial, un reto importante si los países de América Latina quieren mantener el rápido ritmo de progreso social al que se acostumbró durante la pasada década. "Desafortunadamente, en todos los países no será posible conseguirlo", concluye.


A modo de que conclusión, pide a los países de la región que utilicen el potencial de la inversión extranjera y de las remesas en políticas de innovación y productividad. En el caso de los hogares que reciben remesas, se recomienda que inviertan ese dinero de sus familiares en salud, educación y vivienda. Eso, a su vez, permitirá crear un clima de negocio que atraerá a sus propios trabajadores y más inversión extranjera.

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