Foto de archivo de Ariel Henry. — REUTERS

 

El nuevo Gobierno asumirá sus funciones en un plazo de ocho días y mantendrá el poder hasta la celebración de las elecciones.

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, firmó este sábado un acuerdo con los principales partidos de oposición para formar un Gobierno de unidad y una asamblea que redactará una nueva Constitución, antes de celebrar las elecciones.

El nuevo Gobierno asumirá sus funciones en un plazo de ocho días y mantendrá el poder hasta la celebración de las elecciones "a más tardar a finales de 2022, bajo el imperio de la nueva Constitución", según figura en el texto del acuerdo.

Henry presidirá el ejecutivo, que será "esencialmente no partidista" y estará integrado por personalidades escogidas con base en su "notoriedad". En este período transitorio, la acción del Gobierno será supervisada por una Autoridad de Control y Seguimiento, ente que estará formada por los 10 senadores que siguen en activo y por otros 23 miembros designados por universidades públicas, cámaras de comercio y varios colegios profesionales.

El acuerdo prevé también la creación de una asamblea nacional constituyente, formada por 33 miembros, nombrados por diversas instituciones y organismos de la sociedad civil, incluyendo representantes de grupos feministas, de la comunidad en la diáspora y de personas con discapacidades.

Esta asamblea tendrá en cuenta en sus trabajos el anteproyecto de Constitución presentado esta semana y que fue redactado por una comisión de expertos designada por el presidente Jovenel Moise, quien fue asesinado el pasado 7 de julio. Los constituyentes tendrán un plazo de tres meses para preparar el proyecto de carta magna, que será sometido a la ratificación del pueblo haitiano.

Una vez sea promulgada la nueva Constitución, se celebrarán elecciones, como máximo hasta finales del 2022, para que las nuevas autoridades asuman sus cargos a comienzos de 2023, agrega el texto del acuerdo. Haití se encuentra en estos momentos sin un presidente, por la muerte de Moise, y sin un Parlamento operativo desde comienzos de 2020, debido al aplazamiento de las elecciones legislativas de 2019.

 11/09/2021 18:58 Actualizado: 11/09/2021 20:34

EFE

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Pilotos y trabajadores de United y American Airlines recuerdan a sus colegas muertos en 2001, en el Memorial del 11 de Septiembre en Nueva York.Foto Afp

En ese lapso, Washington ejecutó operaciones antiterroristas en 85 países y violó libertades de árabes y musulmanes en su propio territorio

 

Nueva York. Pedacitos de papel llovían del cielo, llevados por el viento desde las Torres Gemelas en Manhattan a Brooklyn, como mil mensajes sin sentido de la torre de Babel en esta ciudad de más de 200 idiomas, en esa transparente mañana del 11 de septiembre con la cual amanecería algo llamado "la guerra global contra el terror".

Todos sentían la inmensa gravedad de lo que había sucedido, pero nadie sabía quién, cómo, por qué, ante la tragedia que poco a poco sumaría más de 3 mil trabajadores, patrones, limpiadores, bomberos, estudiantes, artistas, hijos, padres, hermanos.

Y a pesar del estallido de solidaridad y abrazos entre desconocidos para salvar a otros durante los primeros días, del apoyo mutuo y la fraternidad que inundó la ciudad, también ya se sentía la ominosa sensación de que se preparaba la muerte para cosechar a miles, decenas de miles, cientos de miles más trabajadores, patrones, limpiadores, bomberos, estudiantes, artistas, hijos, padres, hermanos, que perecerían en otros lados del mundo como consecuencia, primero en Afganistán, después en Irak y otros frentes de esa "guerra contra el terror".

Noam Chomsky, entrevistado por La Jornada 48 horas después de los atentados, sintetizó las implicaciones inmediatas: “El ataque terrorista (a Estados Unidos) fue un asalto mayor contra los pueblos pobres y oprimidos de todo el mundo. Los palestinos serán aplastados por esto. Es un regalo a la derecha dura jingoísta estadunidense, y también a la de Israel. Y la respuesta planeada será lo mismo, será un regalo a Bin Laden... el tipo de acción de represalia que se está planeando es justo lo que él y sus amigos están buscando. Exactamente las cosas que promoverá un apoyo masivo y que llevará a más, y tal vez peores, ataques terroristas, lo cual entonces llevará a una creciente intensificación de la guerra” (https://www.jornada.com.mx/2001/09/15/006n1mun.html).

Más tarde advirtió: "En general, las atrocidades y la reacción ante ellas fortalecen a los elementos más brutales y represivos en todas partes".

Casi de inmediato, Washington proclamó su nueva "guerra global contra el terror" a nombre de los que perecieron en la llamada zona cero en Nueva York, los héroes de un tercer avión que dieron sus vidas al hacerlo caer sobre un campo en Pensilvania, y en el Pentágono.

Pero de los escombros también surgió una creciente ola de opositores a esa nueva aventura imperial que, encabezada por familiares de las víctimas, proclamó en respuesta a Washington: "No en nuestro nombre". Las movilizaciones antiguerra más masivas de la historia moderna –algunos calculan que el 15 de febrero de 2003 participaron casi 15 millones alrededor del mundo– no fueron suficientes para frenar la ampliación de la nueva guerra "sagrada" contra "el mal".

¿Qué cambió con lo que fue el primer ataque bélico desde el extranjero contra el territorio de Estados Unidos desde 1812? El superpoder no podía tolerar nunca un ataque desde el exterior y de inmediato la maquinaria de guerra, incluyendo su propaganda, fue encendida. Casi toda la cúpula política de ambos partidos promovieron, o fueron obligados, a subordinarse al canto bélico patriótico, con el presidente George W. Bush dejando claro: "Quien no esté con nosotros está con el enemigo".

Legalización de la tortura

Desde entonces, Estados Unidos ha generado guerras y realizado operaciones "antiterroristas" en unos 85 países, que han incluido programas de asesinato con drones, acciones encubiertas y el uso de fuerzas especiales clandestinas, incluyendo secuestros y desapariciones de "sospechosos" en cualquier parte del planeta. Se legalizó y se empleó la tortura en centros clandestinos en lugares como Afganistán y otros países, y se levantó el campo de concentración en Guantánamo, que sigue existiendo. Ese primer año después del 11-S, el Pentágono detuvo a más de 2 mil 700 personas en el extranjero, y unas 600 de ellas fueron trasladadas a Guantánamo.

Esa guerra global tiene un frente interno también. Se promovió la Ley Patriota, con la cual se empezó a condicionar y hasta violar las libertades civiles dentro del país. En los primeros días, cientos –tal vez miles– de inmigrantes árabes y musulmanes fueron detenidos de manera arbitraria y se les incomunicó. Una reforma migratoria que estaba a punto de ser celebrada por Estados Unidos y México fue destruida por los atentados, y ahora los inmigrantes en general se volvieron sospechosos de ser "terroristas". Los crímenes de odio contra todos ellos proliferaron por todo el país, nutridos por la retórica oficial. Comercios árabes, incluyendo carritos de comida y taxis, colocaban enormes banderas estadunidenses como escudos sobre sus tiendas y vehículos.

Se estableció una nueva entidad federal masiva –la más grande después del Pentágono– llamada Secretaría de Seguridad Interna (DHS), la cual incluye las agencias de control migratorio y de fronteras, entre otras. Se elaboraron listas de sospechosos, a quienes no se les permitía ir en vuelos comerciales o ingresar al país.

Espionaje masivo

De ahí se desarrollaron y pusieron en marcha los masivos sistemas de espionaje ciudadano dentro y fuera de Estados Unidos, revelados después por Edward Snowden y otros. "El pánico nos hizo políticamente vulnerables, y esa vulnerabilidad fue explotada por nuestro propio gobierno para darse la autorización de ampliar sus poderes de manera radical", comentó Snowden a The Guardian recientemente.

Esa "guerra contra el terror" continúa 20 años después. El presidente Joe Biden proclamó el fin del combate sólo en Afganistán el 30 de agosto, pero no de la "guerra contra el terror", la cual, dejó claro, procedería en toda esquina del mundo.

A pesar de lo ocurrido a lo largo de estas dos décadas, la derrota de Estados Unidos en Afganistán –aunque no todos "perdieron": el complejo militar-industrial ganó más de 2 billones en contratos durante esa guerra–, la invasión de un país, Irak, que no tuvo nada que ver con el 11-S, bombardeos y operaciones clandestinas en decenas de lugares alrededor del planeta, Wa-shington alerta que no sólo persiste la amenaza terrorista internacional, sino ahora es acompañada por una aún más peligrosa que proviene desde dentro del país, encabezada por estadunidenses ultraderechistas, entre ellos, neonazis.

Mas de ocho de cada 10 estadunidenses opinan que el 11-S cambió a su país de una manera duradera; 46 por ciento cree que el cambio fue para mal, y sólo 33 por ciento opina que ese cambio fue positivo, según una encuesta de The Washington Post/ABC News de esta semana. Sólo 49 por ciento cree que el país está más seguro ante el terrorismo que antes del 11-S.

O sea, en el vigésimo aniversario del 11-S y su "guerra global", cientos de miles de muertos, millones de desplazados y billones en costos, nadie está más seguro. Tal vez, dentro y fuera de este país, todo lo contrario.

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Momento en el que el segundo avión impacta contra la segunda de las Torres Gemelas de Nueva York el 11-S. — SETH MCALLISTER / AFP

 La "guerra global contra el terror" desatada por EEUU cambió el orden mundial y abrió un escenario de consecuencias impredecibles tanto en el ámbito nacional como internacional.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001, en parte por la sensación de irrealidad que provocaron en una nación acostumbrada a participar en guerras ajenas pero no a ser objeto directo de ataque, desencadenaron una guerra global contra el terrorismo que desfiguraría para siempre tanto a Estados Unidos como a numerosos países en su órbita.

"Para entender lo que vino después hay que recordar que el 11-S supuso el mayor golpe en la historia de los EEUU desde el ataque a Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial", matiza a Público el Premio Pulitzer, escritor y académico norteamericano Steve Coll.

"Hablamos de un golpe atestado en pleno corazón de Manhattan y de Washington, que conmocionó a un país perplejo, enfadado, a un país en duelo. La respuesta [gubernamental] adoptada entonces fue también fruto de esa reacción visceral", agrega Coll.

quella mañana el mundo presenció atónito cómo las Torres Gemelas de Nueva York se convertían en ruinas, rostros cubiertos de ceniza y seres humanos precipitándose al vacío. Poco después, una colisión aérea contra el Pentágono terminaba con la vida de al menos 189 personas, 64 de ellas personal y pasajeros de un vuelo comercial, y, finalmente, un cuarto avión secuestrado se estrellaba en Pensilvania matando a 44 personas a bordo.

Días después, el presidente George W. Bush le declaraba la guerra a la red yihadista Al Qaeda, y, por extensión, a cualquier amenaza terrorista en todo el mundo que pudiera socavar los valores democráticos y de libertad profesados por EEUU. Comenzaba así una "lucha monumental del bien contra el mal" —en palabras del propio Bush— que terminaría por mermar los propios cimientos de la nación norteamericana.

Discriminación racial

Ahsanullah Khan, conocido como Bobby, confundió las primeras imágenes del 11-S con una película. Cree recordar que estaba viendo la cadena CNN y que sólo entendió la gravedad de lo que ocurría cuando desde su casa, a lo lejos, distinguió una humareda que engullía los rascacielos de la zona sur de Manhattan.

Días después de la barbarie, todavía bajo un clima tenso y casi ficticio, personas como él —hombres árabes o musulmanes, muchos sin papeles— comenzaron a ser detenidos de forma arbitraria e interrogados en relación a los atentados. Según cifras judiciales, casi 1.200 personas fueron arrestadas antes del 5 de noviembre de 2001.

"El 11-S supuso un cambio masivo en las políticas de seguridad nacional y legitimó la práctica discriminatoria de cuestionar a una persona según su raza o religión", explica Hugh Handeyside, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). 

"Todos los migrantes nos convertimos en testigos materiales del 11-S, ¡testigos materiales!, así se nos catalogaba en una de las campañas del Departamento de Seguridad Nacional", recuerda Khan sentado en un modesto restaurante en el Pequeño Pakistán, área de Brooklyn poblada principalmente por originarios de ese país asiático.

Los continuos arrestos masivos, junto a la muerte bajo custodia policial de su compatriota Muhammad Rafiq Butt, detenido ochos días después de los atentados y encarcelado durante 33 días, le impulsaron a fundar la ONG Coney Island Avenue Project (CIAP).

"Había una necesidad enorme de hacer algo. Gente inocente, que ni siquiera entendía inglés, estaba siendo reprimida, engañada, detenida. Nosotros les ofrecimos servicios legales gratuitos, iniciamos visitas a centros penitenciarios y promovimos manifestaciones por nuestros derechos", desgrana Khan.

Butt nunca dispuso de un abogado ni pudo realizar llamada alguna desde la prisión, según declaraciones al diario The New York Times de su sobrina, que se enteró del paradero de su tío gracias a un aviso telefónico de otro preso paquistaní.

Más de 22.000 civiles muertos

Si bien los atentados del 11-S dieron luz verde a todo tipo de prácticas en nombre de la seguridad nacional, desde perfiles raciales hasta torturas en Guantánamo, pasando por un programa de espionaje masivo destapado en 2013 por el extécnico de la CIA Edward Snowden, fuera de sus fronteras alcanzó su culmen con la invasión de Irak.

"Muchos funcionarios consideran que haber ido a la guerra en Irak fue la peor decisión en la historia de los Estados Unidos", explica Karen J. Greenberg, experta en seguridad nacional y terrorismo y directora del Centro de Seguridad Nacional (CNS). "Pero más allá de la guerra de Irak creo que todavía falta una verdadera reflexión sobre el precio pagado por otros países a raíz del 11 de septiembre", añade.

Se refiere a países como Afganistán, Somalia o Yemen, donde se aplicó la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF), aprobada días después de los atentados y que permitió a Estados Unidos atacar a cualquier "nación, organización o individuo" supuestamente relacionado con el 11-S o con eventuales actos futuros de terrorismo.

"Este documento impreciso, que no nombraba a un enemigo concreto ni tenía un marco temporal ni geográfico determinado, se convirtió en una oportunidad única para emplear tropas y fuerzas en todo el mundo en nombre del terrorismo", continúa Greenberg. Un documento hoy cuestionado pero todavía en activo, pese al cerco y debilitamiento de Al Qaeda o la muerte de Bin Laden.

Según un reciente análisis publicado por la ONG Airwars, encargada de monitorizar daños civiles en zonas de conflicto, los ataques aéreos y con aviones no tripulados estadounidenses han matado a al menos 22.679 civiles, una cifra que podría alcanzar los 48.308, desde que emprendió hace ahora 20 años la llamada "guerra contra el terror".

Estas estimaciones se basan en datos del propio Ejército, que reconoce haber realizado al menos 91.340 ataques aéreos desde el 11-S sobre Irak y Afganistán, contra el Estado Islámico en Siria y otros grupos yihadistas en Yemen, Somalia, Pakistán y Libia, según recoge Airwars.

"El hecho de que el Congreso aprobara la AUMF no significa en sí mismo que las acciones presuntamente amparadas por ella sean legales según el derecho internacional", advierte Handeyside, crítico con "los abusos terribles" derivados de un uso de la fuerza letal lejos de cualquier campo de batalla reconocido.

Para Greenberg, todas estas "transformaciones post 11-S" no solo han alterado EEUU desde sus entrañas, sino que el daño causado ha contribuido también a una pérdida de su hegemonía y liderazgo. "Cuando mantienes Guantánamo durante 20 años y encarcelas en ese lugar a personas sin cargos es difícil ser un faro de los derechos humanos para el resto del mundo", concluye.

 

10/09/2021 21:55

Patricia Martínez Sastre@martinezsastre

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En el Congreso Mundial de la Naturaleza se mezclan debates sobre ecología con negocios

La trastienda de la cumbre en Marsella

La Unión Mundial por la Naturaleza, organizadora del evento, ya cerró acuerdos con Huawei, la OMT y el gobierno alemán. Grandes compañías como BMW, Volvo, Google y Samsung reciclan sus discursos ante acusaciones de contaminar. 

 

Para entrar al Congreso Mundial de la Naturaleza que se desarrolla en Marsella entre el 2 y el 11 de septiembre y que organiza la Unión Mundial por la Naturaleza (UICN) en el Centro de exposiciones Chanot, hay que atravesar dos controles de seguridad y sanitarios. Se puede entrar gratis hasta los más de 500 stands de gobiernos, empresas y ONG 's. El objetivo de cada stand es “generar conciencia”. En un rincón de uno de los nueve pabellones, una soprano coreana emula el canto de las ballenas que aparecen en una pantalla detrás de ella. En otro rincón la gente descansa en unas reposeras organizadas en círculo alrededor de parlantes que reproducen el sonido de pájaros del Amazonas. Para tener acceso a las conferencias -de las que en total al finalizar el congreso habrán participado más de 1400 panelistas- hay que pagar una acreditación que sale 1500 euros. Quienes lo hacen en su mayoría no llegan aquí para aprender a reciclar sino para cerrar tratos y dar debates alrededor de la conservación.

Los debates

Los temas a discutir están organizados en siete categorías: paisaje, agua dulce, derecho y gobernanza, sistemas económicos y financieros, innovación, océanos y cambio climático. Hay mesas redondas, plenarios, debates, monólogos, conferencias y algunas cumbres: de la juventud, de jueces, de jefes de empresa y de indígenas.

En la “Cumbre de la juventud'', Brighton Kaoma, director de juventud de ONU Sustentable, le habló a “los viejos”: “estamos cansados de sus palabras, todo lo que necesitamos es que entren en acción. Si ustedes no pueden actuar dejen a los jóvenes que lo hagan”.

La “Cumbre de Jefes de Empresa” nuclea a líderes industriales para “explorar los pasos que pueden dar para acelerar la transformación hacia una sociedad sostenible”. Allí una representante del Banco Mundial dijo por qué le parecía importante: “más de la mitad del PIB mundial está generado por industrias que dependen en gran parte o de forma moderada en los servicios de los ecosistemas, tales como la polinización, el filtrado de aguas y las materias primas”. WWF aprovechó para recordar que “el costo real de producir plástico y soportar su contaminación” es superior al PIB de la India.

A las 9.25 de la mañana del martes en Francia, las 4.25 en Argentina, en un encuentro titulado “Jueces y el medio ambiente” expuso por videollamada el juez de la Corte Suprema de Argentina, Ricardo Lorenzetti. Frente a pares de México, Barbados, Costa Rica, Pakistán y la Unión Europea, no se mostró nada conservador: “Debemos cambiar lentamente nuestra concepción de derechos basados puramente en la propiedad y en lo individual y abrir un paradigma legal diferente, un enfoque ecocéntrico y sistémico".

El financiamiento

Un representante de la COMIFAC (la Comisión de Bosques de África Central) se acerca a este cronista para dejar un folleto. Está promocionando el stand de la Cuenca del Congo que tiene un slogan: “Un capital de biodiversidad excepcional”. Justo en esa región es donde se denuncia que la ONG conservacionista WWF quiere expulsar a los indígenas baka para crear el parque nacional Messok Dja. Paul Kanyinke Sena, un camerunés que dirige el Comité de Pueblos Indígenas de África y que articula con la UICN dialogó con PáginaI12 en una conferencia de prensa tras la cumbre de pueblos indígenas y desafió: “esas denuncias las estamos investigando pero las organizaciones de derechos humanos que las hicieron necesitan que haya problemas, si no hay violaciones a los derechos humanos no tienen cómo financiarse”.

El líder indígena guatemalteco Ramiro Batzin, de la Asociación SOTZ´IL, tomó la palabra tras Kanynke: “yo sé que los conservacionistas, como con este proyecto del 30% de la tierra como área protegida para el 2030, tienen buenas intenciones, pero tienen que respetar el consentimiento previo libre e informado de los indígenas”. Los conservacionistas se defendieron en primera persona: “Nuestras metas globales de proteger la Tierra y conservar la biodiversidad no pueden lograrse sin el liderazgo, el apoyo y la colaboración de los Pueblos Indígenas”, dijo Bruno Oberle, Director General de la UICN.

Como se contó en este diario el sábado, el proyecto “30 x30”, que impulsa la ONU y consiste en tener dentro de 10 años a la tercera parte del planeta como área protegida, es el eje de este congreso y fue el disparador de una contra cumbre la semana pasada. Para Lara Domínguez del Minority Rights Group es un proyecto político pero no científico: “no hay estudios serios de impacto económico y social y 300 millones de personas podrían ser desplazadas”.

Los tratos

Algunas grandes empresas aprovecharon este encuentro global para reciclar su discurso sobre acusaciones que pesan sobre ellas. BMW, Volvo, Google y Samsung se comprometieron a "no utilizar minerales extraídos de aguas profundas o financiar la explotación minera en aguas profundas hasta que se haga un nuevo estudio de impacto”. La UICN, por su parte, ha cerrado varios tratos en lo que va de su Congreso. Hizo un acuerdo con la tecnológica china Huawei para “mejorar la conectividad digital en 300 áreas protegidas”, un covenio con la Organización Mundial del Trabajo para fomentar la creación de “empleo verde” y otro con el gobierno alemán, que invertirá 17 millones de euros en fomentar el ecoturismo en áreas protegidas.

El antecedente

En enero de 1994 este mismo Congreso Mundial por la Naturaleza se realizó en Argentina. Fue en el Sheraton del barrio de Retiro y lo inauguraron Menem y la entonces Secretaria de Ambiente María Julia Alsogaray. Así lo recuerda Raúl Montenegro, el ecologista cordobés laureado con el Premio Right Livelihood (conocido como el premio Nobel alternativo): “entre quienes fueron mencionados por su aporte económico, o asimilable, a ese Congreso figuraron Cemento Avellaneda, Loma Negra y Celulosa Argentina, no precisamente paladines de la conservación ambiental”.

Para Montenegro, que dirige la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) en la provincia de Córdoba, la UICN “no cuestiona los estilos de vida ni las peores fuentes de disturbio ambiental y social” (como la desigualdad o las guerras) y “ofrece un modelo sesgado e ineficaz donde coexisten la conservación que excluye a las personas y registros muy serios del creciente deterioro de la biodiversidad clasificada”.

En un comunicado divulgado este martes la UICN informó que “ha estudiado 138.374 especies, de las cuales 38.543 se clasifican bajo amenaza”. Por ejemplo: el 37% de las especies de tiburones y rayas en el mundo están en peligro.

Para Raúl Montenegro “el concepto de biodiversidad nativa manejado por la UICN y la mayoría de los gobiernos es fragmentario e inexplicablemente incompleto. En Argentina por ejemplo no tenemos mapas de biodiversidad. Solo mapas de algunos grupos dominantes y visibles de la biodiversidad, por ejemplo árboles y vertebrados”. Además recuerda que hay una biodiversidad “no clasificada”: “son entre 10 y 100 millones de especies, solo a nivel de virus se han clasificado algo más de 6.000 especies y se estima que existen unas 900.000 a 1.000.000 de especies de virus sin clasificar”.

Para el director de la FUNAM esta no es una cumbre por la naturaleza, sino un encuentro de miembros gubernamentales y no gubernamentales. Ya desde la época en la que este Congreso se hizo en Argentina Montenegro insistía en algo que aún no se hizo: “la necesidad de una Convención de Naciones Unidas sobre estilos de vida y conducta humana”.

10 de septiembre de 2021

Publicado enMedio Ambiente
Rodrigo Rojas Vade, exvicepresidente de la Convención Constituyente de ChileMarcelo Hernandez / Gettyimages.ru

El movimiento registra deserciones en masa después de las controversias que agotaron su credibilidad.

La Lista del Pueblo representaba una de las principales organizaciones políticas emergentes surgidas del estallido social de 2019. Estaba formada por líderes sociales independientes que denostaban a los partidos tradicionales y prometían honestidad, congruencia y renovación. Y sorprendieron al ganar 26 bancas en la Convención Constituyente que se definió en las históricas elecciones de mayo pasado.

Pero después de ese inesperado triunfo, comenzó una debacle. En las últimas semanas, la catarata de escándalos de este movimiento de izquierda se coronó con la desconcertante confesión de uno de sus integrantes: Rodrigo Rojas Vade, vicepresidente de la Convención Constituyente, renunció a su cargo luego de reconocer que durante años había fingido un cáncer.

La noticia sorprendió por completo a la sociedad chilena, ya que el activista de 37 años se había granjeado altos niveles de simpatía al participar en las movilizaciones de fines de 2019 que pusieron en jaque al Gobierno de Sebastián Piñera y que desembocaron en un plebiscito para que la ciudadanía decidiera si quería una nueva Constitución y, luego, en la elección de las y los 155 convencionales.

Rojas Vade ganó notoriedad en las marchas con su cabeza pelada, producto, según él, de los tratamientos contra el cáncer. Su popularidad creció hasta convertirse en una de las figuras más reconocidas de la Lista del Pueblo, el movimiento creado por dirigentes que decidieron aglutinarse para participar de manera formal en la vida política chilena.

Por eso logró ser elegido como uno de los siete vicepresidentes de la Convención Constituyente que se instaló a principios de julio y que es presidida por la intelectual mapuche Elisa Loncon.

Ahora será investigado y su incipiente carrera política está terminada. Tanto como la credibilidad de la Lista del Pueblo, que enfrenta un éxodo masivo de militantes que ya no quieren quedar ligados a un movimiento que ilusionó y decepcionó en muy poco tiempo.

Porque este no fue el único escándalo, y una de las consecuencias más graves es que la derecha está utilizando el desprestigio de la Lista del Pueblo para desacreditar por completo el trabajo de la Convención Constituyente, como ya lo denunció el alcalde de Recoleta y exprecandidato presidencial, Daniel Jadue.

Irregularidades en el financiamiento

El financiamiento de varias de las campañas de los militantes de la Lista del Pueblo que se postularon a convencionales constituyentes está bajo investigación del Servicio Electoral (Servel), ya que varios candidatos emitieron facturas de gastos a sus propios familiares. Se trata de millonarios recursos públicos.

Una de las principales alertas fue que Miriam Parra, una dirigente que asesoró diversas candidaturas, cobró diferentes honorarios a pesar de haber realizado el mismo trabajo, lo que motivó su expulsión y la del excandidato Ricardo Mahnke, de quien incluso fue jefa de campaña.

Hay otros casos de excandidatos a convencionales que emitieron facturas a hermanos, primos, tíos, cuñados, esposos, sobrinos o nueras, pero uno de los que más llamó la atención fue el de la activista ecologista Soledad Mella, ya que, en medio de las denuncias por estas irregularidades, también se postuló como precandidata presidencial con miras a las elecciones generales del próximo 21 de noviembre.

Este proceso terminó de evidenciar la desorganización y fracturas que tenía la Lista del Pueblo, ya que se realizó de una manera totalmente desaseada.

El pasado 6 de agosto Cristian Cuevas, un reconocido líder sindical de larga trayectoria en partidos de izquierda, fue elegido como candidato en una votación interna en la que participaron 73 militantes, pero la decisión fue impugnada de inmediato por otros dirigentes que advirtieron que tan pocas personas no podían designar a un presidenciable, y que lo mejor era realizar una elección interna en la que interviniera la sociedad a través de patrocinios (firmas) recolectadas de manera formal en la página del Servicio Electoral.

La postulación de Cuevas quedó invalidada y, aunque siguió su campaña de manera independiente, no se pudo registrar porque no consiguió las 34.000 firmas que exigía el Servicio Electoral.

El escándalo de las firmas falsas

El 12 de agosto, la Lista del Pueblo anunció que sus tres precandidatos presidenciales eran los mapuches Ingrid Conejeros y Diego Ancalao y la activista Soledad Mella, pero en realidad esta última inclusión era más bien simbólica, ya que ella no hizo campaña alguna porque en ese momento se había destapado el escándalo de las anomalías en sus reportes de gastos.

Mientras tanto, los pleitos internos y la suspensión de la candidatura de Cuevas ya habían provocado renuncias en cascada de militantes de la Lista del Pueblo, que hoy ya quedó dividida en varios sectores.

Y todavía faltaba otra controversia que desató tanto indignación como burlas. Finalmente, Ancalao fue designado como su candidato presidencial y el 23 de agosto, horas antes de que venciera el plazo, logró registrarse ante el Servel.

Publicado: 8 sep 2021

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El presidente no ratificó el pedido de renuncia al cuestionado ministro de Trabajo

El silencio presidencial mantiene en su puesto a Iber Maraví y es una implícita desautorización al jefe del gabinete, Guido Bellido. Una razón de Castillo sería no ceder a los reclamos de la derecha; otra, su cercanía con Maraví. 

Se prolonga la novela, y la crisis, en torno al ministro de Trabajo, que se ha negado a renunciar luego que se lo pidió el jefe de gabinete. Una historia de marchas y contramarchas, que se inició con los ataques de la derecha parlamentaria y mediática contra el ministro, al que acusa de haber integrado en los años ochenta el grupo armado maoísta Sendero Luminoso, y que ha puesto sobre la mesa las tensiones y divisiones internas en el gobierno y sus problemas al momento de tomar decisiones.

El presidente Pedro Castillo no ha ratificado el pedido de renuncia del jefe de gabinete a su ministro, pero tampoco ha salido a respaldar al titular de Trabajo. En los hechos, el silencio presidencial mantiene en su puesto al ministro Iber Maraví y es una implícita desautorización al jefe del gabinete, Guido Bellido. Una razón del presidente para mantener al titular de Trabajo sería no dar la imagen de ceder ante las presiones de la derecha que exige su salida. Otra razón tendría que ver con disputas internas en el gobierno y con el hecho que Maraví, profesor y sindicalista como Castillo, es muy cercano al presidente.

Cuestionamientos de la derecha

La novela hasta ahora sin fin comenzó el pasado lunes cuando Bellido anunció públicamente que le había pedido la renuncia a Maraví y que éste dejaría el cargo. Fue su respuesta a los cuestionamientos de la derecha contra el ministro, a quien sindican como “terrorista” en base a un informe policial de hace cuarenta años en el que se dice que en ese entonces era miembro de Sendero. Maraví, que nunca fue sentenciado por esos cargos, rechaza la acusación. Bellido, que también es cuestionado por la derecha y los medios, le pidió la renuncia a Maraví tres días después que el Congreso opositor le diera el voto de confianza, indispensable para mantenerse en el cargo. Entregando la cabeza del ministro de Trabajo, el jefe del gabinete esperaba satisfacer al sector de la derecha que le dio el voto de confianza y que pide la salida del ministro, y bajar el tono de los ataques en su contra de la derecha que votó por negarle la confianza y de los medios. 

La derecha no solo quiere sacar a Maraví, su estrategia es tumbarse a los ministros “uno por uno”, como han anunciado sus voceros más radicales, parte de un plan desestabilizador que apunta al final de la fila contra el presidente. Solo tres semanas después de haber asumido la presidencia, por presiones de la derecha Castillo sacó a su canciller, el exguerrillero y sociólogo Héctor Béjar, una reconocida figura de la izquierda. Béjar no forma parte de Perú Libre, pero su salida como una concesión a la derecha molestó al partido oficialista. Luego de ese episodio, visto como una muestra de debilidad del gobierno, en el Ejecutivo no quieren que en el caso del ministro de Trabajo se repita esa imagen de ceder rápido a las presiones de la derecha política y mediática.

Pugnas al interior del gobierno

Pero detrás de esta historia no solo están las presiones de la derecha, sino también las pugnas al interior del gobierno, en el que conviven en tensión el sector más cercano a Castillo, formado principalmente por dirigentes del sindicato de profesores como él; el sector del partido oficialista, Perú Libre, encabezado por su controvertido secretario general, Vladimir Cerrón, un ex gobernador sentenciado a prisión suspendida por malos manejos económicos e investigado por otros cargos de corrupción; y por los aliados del gobierno que vienen de otras agrupaciones de izquierda. Cerrón presiona por ganar espacios de poder. Esta crisis ministerial se da en el contexto de esa pulseada entre Castillo y Cerrón. Mientras el ministro de Trabajo forma parte del círculo de profesores cercano al presidente, el jefe de gabinete, que le pidió su renuncia, es parte de la dirigencia de Perú Libre que responde a Cerrón.

El secretario general del partido de gobierno celebró públicamente el anuncio de la salida de Maraví, lo que dijo consolidaba el poder de Bellido, su ficha más importante en el gobierno. Pero Castillo, sin hablar públicamente, impuso su poder para mantener a su ministro. El intento de Bellido de sacar a Maraví se dio días después que, según versiones periodísticas que citan fuentes del gobierno, Castillo pensó en sacarlo de la jefatura del gabinete, pero desistió luego de una tensa conversación con Cerrón. Con la movida de pedir públicamente la renuncia de Maraví, que puso en marcha sin la luz verde del presidente, Bellido, además de contentar a la derecha que lo cuestiona, buscaba fortalecer su posición al interior del gobierno y debilitar al círculo de profesores cercano al presidente. Fue un intento de consolidarse en el cargo, tanto frente a la oposición como al interior del Ejecutivo. Pero la apuesta le salió mal. La renuncia que anunció no se concretó y se quedó sin piso. Quiso fortalecerse y terminó debilitado.

“Esta crisis ministerial, que ha sido una comedia de errores, es una manifestación de que hay dos cabezas en el gobierno, las de Castillo y Cerrón. Al mantener al ministro de Trabajo, Castillo busca detener el avance de Cerrón en esa guerra de posiciones que hay entre ambos. No creo que esta situación se pueda mantener por mucho tiempo. Para Castillo el escenario es muy complicado, todas las salidas implican pérdida y la derecha dura está viendo cualquier oportunidad para provocar su destitución. Si rompe con Cerrón y Perú Libre, perdería el apoyo de la bancada oficialista en el Congreso. Pero creo que no le va a quedar otra opción que romper, es imposible gobernar manteniendo esa dualidad, con Cerrón diciéndole lo que debe hacer. Al romper con Cerrón, su única salida sería moverse al centro para buscar nuevos aliados. A Castillo lo favorece que la derecha está dividida y tiene sus propios problemas internos”, le señaló a PáginaI12 el historiador y analista político Nelson Manrique, comentando el escenario que se abre en el gobierno con esta crisis.

Manrique considera que el silencio de Castillo en esta crisis y otros momentos importantes “le está dando armas a la derecha, contribuye a desestabilizar su gobierno, está enajenando el apoyo de quienes votaron por él, que sienten que no hay un gobierno que tome resoluciones, lo que es imperdonable en un momento que tenemos la pandemia, crisis económica, desempleo”. “Castillo evita a la prensa, no da declaraciones, porque no tiene un rumbo claro, no tiene algo claro que decir”, señala.

Aunque Castillo detuvo su anunciada salida, a Maraví no parece quedarle mucho tiempo en el gobierno. El Congreso se prepara para interpelarlo por las acusaciones de su supuesta pasada militancia en Sendero, con la intención de censurarlo, lo que lo obligaría a dejar el cargo. Todo indica que la oposición tiene los votos para lograr la censura.

En este escenario de crisis ministerial, ataques opositores contra los ministros y tensiones internas en el gobierno, no se descarta que junto a la probable salida del ministro de Trabajo, que si no cae antes sería obligado a renunciar por el Congreso, se sumen otros cambios en el gabinete. Cambios que podrían implicar una recomposición de las fuerzas al interior del oficialismo. 

Por Carlos Noriega

05/09/2021

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Los residentes locales celebran el levantamiento del grupo de fuerzas especiales, Conakri (Guinea), el 5 de septiembre de 2021.Souleymane Camara / Reuters

Las fuerzas especiales de Guinea anunciaron este domingo en un mensaje a la nación la disolución del Gobierno, la suspensión de la Constitución y el cierre de las fronteras terrestres y aéreas tras derrocar al presidente del país, Alpha Condé, informa Reuters.

"Hemos disuelto el Gobierno y las instituciones", anunció Mamady Doumbouya, jefe de unidad del ejército de élite, en la televisión estatal. "Vamos a reescribir la Constitución juntos", aseveró.

Los militares ordenaron a los ministros del Gobierno que asistan a una reunión, convocada para este lunes. Los oficiales advirtieron que cualquier persona que no comparezca será considerada rebelde, recoge BBC.

Asimismo, se informa que el presidente del país se encuentra sano y salvo. Horas antes, en las redes sociales se ha difundido un video que muestra al mandatario guineano rodeado por militares, presuntamente en el momento de su arresto.

Anteriormente, aproximadamente a las 8:00 (hora local) del domingo, se reportó un tiroteo que involucró a las fuerzas especiales del país en los alrededores del palacio presidencial de la capital de Guinea, Conakri.

Posibles causas de la crisis 

Alpha Condé ganó las elecciones presidenciales de Guinea en el 2010 y cinco años después fue reelegido para un segundo mandato. Con el objetivo de poder postular su candidatura por tercera vez consecutiva, en marzo del 2020 el mandatario organizó un referéndum, que lo habilitó a realizar cambios correspondientes a la Constitución. Sin embargo, la oposición acusó al Gobierno de falsificar los resultados de la consulta y protagonizó multitudinarias protestas en el país.

Cabe resaltar también que en las últimas semanas el gobierno de Condé aumentó drásticamente los impuestos para reponer las arcas del Estado y elevó el precio del combustible en un 20%, lo que provocó malestar generalizado entre los ciudadanos.

Publicado: 5 sep 2021 20:20 GMT

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Cumbre y contracumbre ecológica en Marsella: la grieta llegó a la preservación de la naturaleza

Macron inauguró un congreso mundial conservacionista en Francia con Harrison Ford y Christine Legarde

Mientras un ministro misionero cosechó elogios en el congreso, líderes indígenas de todo el mundo hicieron una contracumbre.

 

Este viernes, poco antes de las 5 de la tarde de Francia, después de que entraron el actor Harrison Ford y el presidente de Francia Emmanuel Macron, un auto blindado trasladó a la ahora presidenta del Banco Central Europeo y ex titular del FMI, Christine Lagarde, al interior del Centro Chanot de Marsella, justo detrás del Velódromo, el estadio del Olympique. En ese momento el viento mistral comenzó a soplar: se desató una tormenta que alivió el calor húmedo de la segunda ciudad de Francia pero empapó a las casi mil personas que marchaban al otro lado de la ciudad hacia el viejo puerto y arruinó las pancartas de cartón que decían “No más mentira verde”.

Macron, Lagarde y Ford fueron a inaugurar el Congreso Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde la mayoría de los oradores son funcionarios de Estado. Mientras en Chanot discutían cómo comprar bonos de carbono, en una contracumbre celebrada en el viejo puerto reclamaban una conservación inclusiva.

La cumbre

En Marsella se esperaba que antes de ir al evento Macron anuncie medidas contra la crisis de infraestructura en las escuelas de esta ciudad: un informe del diario Le Monde revela que entre ratas, chinches, problemas de filtración de agua y aulas superpobladas al menos 174 establecimientos educativos no deberían estar habilitados. Macron salvó su día difícil en Marsella con una foto junto a Harrison Ford, quien agradeció al presidente francés por su “compromiso contra el cambio climático”. El actor de "Indiana Jones" es el vicepresidente desde 1991 de Conservation International, una ONG que colabora con grandes empresas para que donen dinero para “la preservación de la naturaleza”.

Vestida con un traje blanco Lagarde fue una de las voces que inauguró el evento relacionando ecología y economía: “no hay estabilidad económica sin estabilidad de la naturaleza”. El primer ministro Chino Li Keqiang, salió por videollamada y siguió esa línea: habló de buscar una “economía circular” y de “construir un hermoso y limpio futuro”. Macron, por su parte, defendió el proyecto “30 x 30”, promovido por el G7 e impulsado por Joe Biden, que busca conseguir que el 30 por ciento del planeta sea un área protegida para el año 2030.

La cumbre de la UICN ofrece diferentes excursiones a la costa azul a los periodistas acreditados, cobra 1300 euros la entrada y ocupa cinco pabellones del centro de exposiciones Chanot, entre salas de conferencia y stands armados por organizaciones conservacionistas pero también por gobiernos, como el Departamento de Estado de Estados Unidos o la Comisión Europea, y grandes empresas francesas de rubros muy distintos, como L'Oreal, BNP o Pernod Ricard.

En el congreso de la UICN hubo una convención mundial de pueblos indígenas, pero duró solo cuatro horas, fue completamente virtual y mezcló voces indígenas con la de funcionarios franceses, suizos, norteamericanos y noruegos. El 80 por ciento de la biodiversidad que queda en el planeta, según Naciones Unidas, está en territorio indígena. 

Pionero y misionero

El juez de la corte suprema Ricardo Lorenzetti participará este martes de un panel en el Congreso de la IUCN, sobre “los jueces y el medio ambiente”. Lo hará de manera virtual desde Argentina. El único funcionario argentino que participa en persona del Congreso es Patricio Lombardi, ministro de cambio climático de Misiones, el primero en liderar una cartera con ese nombre en la historia de América Latina. Compartió panel con la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y con el Bérangère Abba, secretario de biodiversidad del gobierno francés.

En diálogo con Página/12, Lombardi aseguró que “hay que apoyarse en el saber ancestral de los pueblos indígenas, yo de acá me voy a Zurich a ver a un senador suizo que trabaja con una fundación que quiere comprar dos mil hectáreas que tiene un aserradero en Montoya, Misiones, y se las quieren dar a las comunidades guaraníes para que la conserven”. Lombardi trabajó con Jeb Bush en el Estado de Florida y también en la fun­da­ción R21 con el baterista de Soda Stereo, Charly Alberti. Se ganó la confianza del Papa Francisco después de que lo visitó y le mostró una foto satelital de Misiones, en donde se ve a la provincia argentina como una isla verde, en medio de la deforestación para plantar soja de Paraguay y del sur de Brasil. El objetivo de Lombardi es que Misiones aproveche eso para insertarse en el mercado de Carbono.

Cuando se le pregunta sobre el modelo de creación de energía que representa la represa de Yaciretá en el contexto del cambio climático, Lombardi afirma: “Yaciretá ya está, hay que producir energía, en Misiones hace 39 grados y la gente quiere prender el aire acondicionado”. El ministro misionero se lleva bien con sus pares nacionales pero dice que nadie en Argentina se está preguntando cómo hacer una gran transición ecológica.

La discusión por el cambio climático es todavía una novedad en Argentina, Lombardi dice que a veces se siente un extraterrestre entre pares: “no entienden lo que hago, digo que es necesario un carácter holístico y me miran como diciendo este es un hippie, pero no, es la que hay que hacer, sino nos vamos a quedar sin planeta, acá no hay grieta”. 

La contracumbre

Mientras tanto la ONG Survival International, de origen inglés, y referentes indígenas de los cinco continentes organizaron una contracumbre llamada "Nuestra tierra, nuestra naturaleza" para "descolonizar la conservación". Se llevó a cabo este jueves y viernes en el tercer piso del centro cultural Coco Velten, en el viejo puerto, uno de los barrios más populares de Marsella. Mordecai Ogada, el ecologista keniata autor del libro “La gran mentira de la conservación” -una de los principales oradores de la contracumbre- dijo a Página/12, refiriéndose al congreso de la UICN: “si Harrison Ford va a abrir un congreso sobre la conservación que a mí me inviten a inaugurar los premios Oscar”.

En la contracumbre las voces de líderes indígenas se intercalaron con la de antropólogos y especialistas como Ogada, quien opina que los indígenas no deberían prestarse a debatir con quienes defienden el actual paradigma de la conservación. Ogada acusa a la organización WWF, por ejemplo, de promover la creación de parques nacionales desplazando a los indígenas que viven allí, como al pueblo baka en la Cuenca del Congo. “El actual paradigma de la conservación quiere proteger la naturaleza de la gente del lugar, protegerlas de los locales, de los humanos. En Occidente ser conservacionista parece ser progresista pero en África los conservacionistas son conservadores, son el príncipe de Inglaterra, la derecha, los racistas que dan armas a los guardaparques”, dice Ogada.

Para el antropólogo de la Universidad de Rennes, Guilliame Blanc, la grieta radica en humanizar o deshumanizar la conservación, ya que en algunas áreas protegidas “reemplazaron a los cultivadores por los turistas”. La argentina Fiore Longo, de Survival International, coincidió con Blanc y afirmó que la crisis climática es en realidad una “crisis humana”. Ashish Kothari, del pueblo indígena Kalpavriksh de India, denunció que “no queda espacio para participar en la conservación”: “dejar la vida silvestre en un 30 por ciento sin cambiar el modo de vida en el 70 restante no sirve de nada”.

03/09/2021

Desde Marsella

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Sábado, 04 Septiembre 2021 05:03

Retomaron en México el diálogo por Venezuela

Jorge Rodríguez, jefe de la delegación del gobierno, llega a México para retomar el diálogo.. Imagen: Twitter

Arrancó la segunda ronda de negociaciones entre el gobierno y la oposición

La liberación de presos políticos y el anuncio de la participación opositora en las elecciones regionales de noviembre generaron expectativas en las delegaciones. 

 

Gobierno y oposición venezolanos buscaban avanzar el viernes a la noche en México en un acuerdo que permita levantar las sanciones al país de parte de Estados Unidos y la Unión Europea y garantizar elecciones libres y transparentes, según las pretensiones de una y otra parte, en la continuidad del diálogo iniciado a mediados de agosto y que ya permitió la firma de un entendimiento primario. Las conversaciones se extenderán hasta el lunes, y, al igual que en los encuentros anteriores, serán a puertas cerradas y sin prensa.

La novedad de estas conversaciones es que se dan apenas días después de que casi todo el arco opositor anunciara su participación en las elecciones de gobernadores y alcaldes de noviembre próximo, bajo el reflotado sello de Mesa de la Unidad Democrática (MUD), después de dos comicios boicoteados por considerar que no existían condiciones aceptables. Con la mediación de Noruega y el país anfitrión como facilitador, las dos delegaciones tienen objetivos muy puntuales.

El Gobierno quiere que se levanten las sanciones internacionales, que le cortaron al Poder Ejecutivo las chances de financiamiento y que hacen que, por ejemplo, el país tenga oro retenido en Londres."Venimos con profundas expectativas. Hemos recibido la instrucción del presidente Nicolás Maduro de que hagamos un énfasis en devolver las garantías económicas que le han sido robadas al pueblo venezolano", dijo el jefe de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) y de la delegación chavista, Jorge Rodríguez, en declaraciones a la televisora estatal VTV. "Es muy auspicioso que, en estos momentos, hayan decidido participar en elecciones de alcaldes y gobernadores del 21 de noviembre y ojalá se mantenga esa posición. Es tranquilizador para los venezolanos que quienes promovieron la violencia, invasiones y acciones contra la tranquilidad de las personas, ahora regresen a lo que la Constitución establece como derechos para todos", comentó.

La oposición busca un cronograma electoral claro y garantías de limpieza en el proceso. El líder opositor a quien Estados Unidos y parte de la región reconocen como presidente interino, Juan Guaidó, explicó que la meta deldiálogo es lograr  “un acuerdo que solucione el conflicto a través de una elección presidencial y parlamentaria libre y justa, con garantías", según expresó en un video difundido en sus redes sociales. "Hoy no hay condiciones para un proceso electoral libre y justo en Venezuela” y por eso la presencia de sus representantes en México, “luchando para lograr esas condiciones," señaló.

 Washington, Ottawa y Bruselas se mostraron abiertos a revisar su política de sanciones si Maduro facilita "avances significativos" en el diálogo. A través de su vocero Ned Price, el Departamento de Estado estadouniense saludó en un mensaje en Twitter el inicio de las negociaciones y manifestó su deseo de que se "restaure la democracia" de manera pacífica en Venezuela. "Esperamos que este proceso siente las bases para la salida democrática que merecen los venezolanos", subrayó Price. Ese concepto debe traducirse como derechos políticos, garantías electorales, libertad de movimientos para la oposición y un cronograma para elecciones observables.

Según el diario colombiano El Tiempo, A diferencia del primer encuentro, donde las tensiones se dieron por el reconocimiento de las partes y la aceptación de algunos actores como Carlos Vecchio, representante de Guaidó en EE. UU., en esta oportunidad la confrontación podría ser más compleja por la petición de presidenciales a cambio del levantamiento de sanciones. “Sanciones levantadas o nada”, dijo Maduro el 17 de agosto.

El opositor Freddy Guevara habría sido excarcelado por el régimen de Maduro con la condición de participar en este diálogo y sustituir a Vecchio. Guevara no lo ha confirmado, pero ha mostrado disposición para participar e incluso pidió dejar a un lado la “soberbia” entre ambas partes para llegar a un “acuerdo” que permita la convivencia en el país. Con la disputa sobre la presencia de Vecchio, nexo entre Estados Unidos y Guaidó, queda en evidencia la negativa de la delegación de Maduro a que cualquier actor que participe en el Gobierno interino esté en el diálogo. Por esa razón se dio la renuncia de Tomás Guanipa, secretario general del partido Primero Justicia, como representante del interinato en Colombia.

El proceso de diálogo sigue a las fallidas conversaciones de Barbados, en 2019, y República Dominicana, en 2018. Esta segunda fase ocurre tras las primeras conversaciones del 13 al 15 de agosto en México, donde ambos sectores firmaron un memorando de entendimiento para definir una agenda en común.

04/09/2021

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Vista general del río Ahr inundando parte del pueblo alemán de Schuld el pasado mes de julio de 2021. — Wolfgang Rattay / REUTERS

La emergencia climática ha multiplicado por cinco el número de catástrofes producidas por este motivo en los últimos 70 años, según la Organización Mundial de Meteorología.

 

Son cada vez más habituales y virulentos. Los fenómenos meteorológicos extremos –olas de calor, incendios, inundaciones...– se multiplican como consecuencia del calentamiento global. Así lo ha dejado patente la Organización Mundial de Meteorología (OMM), adscrita a la ONU, en un informe reciente que detalla cómo la crisis climática ha quintuplicado el número de episodios catastróficos y ha incrementado siete veces más los costes económicos generados, con un impacto diario medio de 202 millones de dólares en todo el mundo.

Este mismo verano se han dejado ver las evidencias del informe con un mapa mundial plagado de incendios, inundaciones y récords de temperaturas en algunas de las regiones más gélidas del planeta. Aunque la OMM asegura que los avances en prevención e información ciudadana han conseguido reducir el número de muertes asociadas a emergencias climáticas, las pérdidas humanas siguen siendo dramáticas. El ejemplo de la ola de calor que azotó a finales de junio a Canadá y algunas regiones del noroeste de EEUU es esclarecedor: cerca de 50 grados de máximas que dejaron más de 200 muertes prematuras.

El caso de Canadá ha sido uno de los más mediáticos. En la región de la Columbia Británica –donde en el mes de junio se suelen registrar temperaturas medias que rondan los 25º C– se llegaron a batir récords durante tres días consecutivos. El 27 de junio se alcanzaron los 46,6º C y el día 28 se volvió a superar la cifra con un récord histórico de 47,9º C. Al día siguiente el termómetro se situó en los 49,6º C, un dato sin precedentes, no sólo en el país norteamericano, sino que se trata de una temperatura que nunca se había documentado en una zona tan al norte del planeta. La ola de calor, que se alargó durante algo más de una semana, desembocó en una crisis de incendios que calcinaron más de 270.000 hectáreas.

Récords climáticos: Sicilia, Córdoba y Groenlandia

La tendencia de veranos cada vez más tórridos ha dejado más registros preocupantes. En Italia, el pasado 11 de agosto se batió el récord europeo de temperaturas. En la localidad siciliana de Floridia se alcanzaron los 48,8º C y se batió la marca de los 48º C documentados en 1977 en Atenas. 

En España, también se registraron valores históricos. Fue en Montoro (Córdoba) donde los termómetros alcanzaron el pasado 15 de agosto un máximo histórico de 47,4º C, lo que superaba la cifra más alta registrada hasta entonces: 47,3ºC en 2017 también en la provincia andaluza, según la información dada por la Agencia Española de Meteorología (Aemet).

A comienzos del mes de agosto, Groenlandia fue víctima del calentamiento global al recogerse en la estación meteorológica de Ittoqqortoormiit 24 C. Las elevadas temperaturas para esta región dejaron momentos poco habituales: por primera vez en 70 años llovía en el pico más alto de la gran isla helada. "Esa no es una señal saludable para una capa de hielo", advertían desde el Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia en declaraciones a la agencia Reuters. Las precipitaciones en esta zona son prácticamente improbables ya que la mayor parte del tiempo se registran temperaturas por debajo de los cero grados. Para los expertos, este hecho supone una evidencia más de la emergencia climática. 

Verano de fuego

El fuego arrasó 160.000 hectáreas en Turquía en tan sólo 12 días. Según los registros del Servicio Europeo de Información de Incendios Forestales, el área que se había reducido a cenizas multiplicaba por cuatro los registros habituales en temporadas de incendios. Cerca de allí, las llamas devoraron la isla griega de Eubea con más de quinientos focos activos que afectaron a más de 50.000 hectáreas, según los datos oficiales de la Unión Europea.

Los incendios en la región siberiana de Yakutia se están convirtiendo en algo cada vez más habitual. Este verano el número de focos activos afectó a más de 19 regiones rusas y el área afectada fue de más de 1,5 millones de hectáreas. La falta de recursos para sofocar el fuego y las temperaturas cada vez más altas hacen que año tras año se den este tipo de alertas que, no sólo arrasan pastos, sino que contribuyen al deshielo del permafrost y aceleran aún más el calentamiento del planeta

En España, el verano también ha estado marcado por las llamas y el humo. Ha sido Ávila la región que más daños ha registrado, con un foco que se inició en el pueblo de Navalacruz y que se fue extendiendo por toda la sierra de Gredos, afectando a más de 22.000 hectáreas. El incendio, el mayor que se ha registrado en el país durante el periodo estival, coincidió con una ola de calor que dejó prácticamente a toda la península ibérica con temperaturas extremas.

Los vínculos de los incendios con la crisis climática son cada vez más evidentes. Si bien, el número de focos se ha reducido drásticamente en los últimos años –un 34% en España–, los superincendios –aquellos que afectan a más de 500 hectáreas– han crecido hasta un 12% en lo que va de década, según los datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés). De hecho, este mismo año, tras la ola de calor que azotó Norteamérica, se desencadenó en Oregón (EEUU) uno de los mayores incendios de 2021 que, según el Departamento Forestal del Estado, cargaba tanta energía y tanto calor extremo que había generado su propio clima. "Normalmente, la situación meteorológica predice lo que hará el fuego. En este caso, es el fuego el que está prediciendo lo hará el clima", decía a los medios Marcus Kauffman, portavoz de los bomberos forestales.

Inundaciones y lluvias torrenciales

En mitad del calor llegó la lluvia. La emergencia climática ha evidenciado también sus consecuencias más devastadoras a través de fenómenos pluviales que han desembocado en graves inundaciones en Centroeuropa durante la tercera semana de julio. Según las autoridades belgas y alemanas –los dos países afectados–, las riadas dejaron cerca de 200 muertos. Si bien las fuertes lluvias –vinculadas a los efectos de la crisis climática– fueron determinantes en la evolución de esta catástrofe, el desarrollo urbano fue crucial y magnificó aún más las pérdidas humanas y materiales, pues la mayor parte de los daños se concentraron en balsas de inundación de ríos donde se habían construido viviendas que fueron arrasadas por las crecidas.

Algo similar ha ocurrido en la primera semana de septiembre en España. Los efectos de la DANA, cada vez más habitual en el noveno mes del año, han dejado numerosos pueblos de Castilla-La Mancha, Murcia y Catalunya cubiertos por el agua. Los destrozos, sin embargo, han estado condicionados un año más por el modelo urbano español y las construcciones en cauces de ríos y arroyos. Según datos del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, al menos 2,7 millones habitantes viven en zonas inundables en todo el Estado español.

"La crisis climática ya está aquí". Así reaccionaba Joe Biden este jueves después de que el huracán Ida llegase a la costa este de EEUU y dejase decenas de muertos y desaparecidos en Nueva York y Nueva Jersey. El Servicio Meteorológico Nacional estadounidense ha informado de que nunca antes se habían vivido unas inundaciones similares en esta zona del país, ni siquiera en 2012, cuando el huracán Sandy azotó la ciudad neoyorkina. Según Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), los huracanes se están volviendo cada vez más virulentos debido a que parte de su energía está condicionada por la temperatura de los océanos, los cuales se están calentando como consecuencia de la crisis climática.

03/09/2021 21:38 Actualizado: 03/09/2021 22:12

Alejandro Tena@AlxTena

Publicado enMedio Ambiente