Viernes, 15 Octubre 2021 05:34

Con 5 dólares al mes

Centro de La Habana, Cuba, en 2021 XINHUA, JOAQUÍN HERNÁNDEZ

Cuba tras las cuarentenas

 

Veinticuatro años atrás, cuando Yotuel Romero subió al avión que lo llevaría a París para convertirse en un popular cantante de música urbana, el salario mínimo en Cuba equivalía a algo más de 5 dólares mensuales. Desde entonces, esa frontera subió hasta los casi 30 dólares en que informalmente puede canjearse el ingreso mínimo actual.

Para Yotuel Romero, pareciera que el tiempo se detuvo el día en que salió de la isla. En su nuevo rol de concursante del programa televisivo Masterchef Celebrity España, hace un par de semanas aseguró que los 5 euros de marras siguen siendo el pago mínimo para sus compatriotas, quienes deben «estirarlos como un chicle» para sobrevivir.

Por las mismas fechas de su declaración, La Habana decretaba la vuelta a la «normalidad» luego del pico pandémico del verano. Desde la noche de reapertura, las redes sociales se llenaron de fotos con los nuevos precios de los bares y los restaurantes: en promedio, las cervezas nacionales se valuaron entre 1 y 2 euros; las importadas, hasta en 3, y un menú personal sin grandes lujos, en alrededor de 15 euros. Aun así, la norma fueron los locales llenos de público, y con los días ha crecido el reclamo de que la veda sea levantada también para las discotecas y se permitan los viajes entre provincias, sobre todo, a balnearios como el de Varadero.

Este lunes la «flexibilización» se extendió a las tiendas en moneda libremente convertible (MLC), que ampliaron sus horarios hasta la noche y eliminaron en buena medida las restricciones sanitarias respecto al número de clientes que podían atender. «Habrá que ver cuánto les duran las mercancías con tanta gente queriendo comprar», ironizó alguien en la sección de comentarios de la noticia, en la página web de la mayor cadena estatal de tiendas.

Ni siquiera en La Habana, que goza de un estatus privilegiado, las tiendas MLC alcanzan a satisfacer la demanda. Las horas de espera afuera de esos establecimientos o intentando comprar en sus ineficientes plataformas virtuales hace tiempo se volvieron parte de la vida cotidiana, al igual que sus precios, superiores a los de cualquiera de los países vecinos.

«Aun así, el cubano “inventa” y busca dinero. ¡Vaya usted a saber cómo!», bromeó Ariel, un albañil que confirmaba su turno en la lista de espera para neveras de una tienda MLC. Tres o cuatro veces por mes, cuando llegan los equipos, el listado se activa y decenas de sus inscriptos reciben un aviso para que acudan a comprarlos, a precios que raramente caen por debajo de los 500 MLC (cada MLC equivale a 1 dólar). De no haber sido por la pandemia, aseguró Ariel, hace tiempo habría adquirido la heladera y aires acondicionados para su habitación y la de sus hijas, entre otros artículos. «La covid vino a complicarlo todo. Desde junio no trabajo por falta de cemento. Hasta tuve que dejar a medias una piscina que estaba construyéndole a un cubanoamericano que se repatrió. Ojalá, y como dicen, con la reapertura las cosas mejoren», dijo.

LO QUE CAMBIÓ CON LA CRISIS, LO QUE NO

En junio de 2018, Yotuel y sus compañeros del grupo de rap Orishas se reencontraron para una gira generosamente pagada por el Ministerio de Cultura cubano. El rapero mantenía una relación fluida con las autoridades de la isla y se beneficiaba de ser el rostro de Cuba Ron SA, la corporación nacional de bebidas alcohólicas. Una de sus composiciones musicales era el tema de las campañas organizadas por el Ministerio de Turismo. Por entonces, la economía local todavía no se había resentido a causa de las sanciones dictadas por Donald Trump: el turismo alcanzaba ese año su récord histórico de 4,7 millones de veraneantes extranjeros, las misiones médicas reportaban ingresos desde países como Bolivia y Brasil, y Western Union hacía frente a un crecimiento sostenido de las remesas familiares.

Tres años después, Yotuel es el abanderado de la oposición al gobierno de La Habana. A finales de julio, viajó de Madrid a Washington para reunirse con Joe Biden y pedirle que no aflojara la presión sobre la isla y, mediando setiembre, celebró la nominación de su canción «Patria y vida» a mejor del año en los premios Grammy Latinos como un reconocimiento «a quienes luchan contra la dictadura». De los esperanzadores datos económicos de otros tiempos apenas queda el recuerdo: la caída del 11 por ciento del producto bruto interno con que cerró 2020 probablemente será superada por la contracción de este calendario, mientras que la reforma monetaria hasta ahora solo ha contribuido a acelerar la inflación.

La crisis tiene matices, sin embargo. A los profesionales que venden sus servicios a clientes extranjeros y cobran en dólares o monedas virtuales la devaluación del peso cubano (CUP) decretada en enero les multiplicó sus ingresos; también a las «mulas», que entran al país con los más diversos artículos para revender, y a los emigrados, que envían remesas a sus familiares o invierten en negocios dentro de la isla. Entre estos, se cuenta el actual cliente de Ariel, el albañil. Después de muchos años viviendo en Estados Unidos, con su ciudadanía estadounidense y una pensión, decidió repatriarse a Cuba. El último año y medio lo dedicó a reformar una casa que había adquirido, con el objetivo de transformarla en un hostal para extranjeros. «Mil dólares no son nada en Estados Unidos, pero en Cuba si se tiene ese dinero todos los meses, se vive a cuerpo de rey», reflexionó Ariel.

En la otra cara de la moneda se encuentran miles de ancianos que viven solos, madres solteras al frente de familias numerosas y discapacitados sin formación profesional. En setiembre, durante una sesión del Consejo de Ministros, el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció implícitamente la urgencia de «llegarles con trabajo social y ayudas». Pero entre el discurso oficial y las acciones prácticas se interpone el obstáculo tremendo de la crisis financiera. El programa demográfico, por ejemplo, lleva más de un año virtualmente suspendido; el grueso del presupuesto destinado a nuevos centros de reproducción asistida debió reorientarse a hacer frente a la covid-19, y la construcción de viviendas ha caído a sus mínimos en lo que va del siglo.

Las prioridades económicas del gobierno tampoco contribuyen a un cambio de circunstancias, al menos no en el corto plazo. En mayo, generó polémica un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información sobre el uso por sectores de los fondos públicos de inversión. Siguiendo una lógica difícil de comprender en tiempos de pandemia, durante 2020 y el primer trimestre de 2021 la mitad de ese dinero se empleó en hoteles, centros recreativos y sus infraestructuras conexas. «Se invirtió [en turismo] 3,5 veces más que en la industria, 7,5 veces más que en la agricultura y la ganadería, y 72 veces más que en la ciencia y la innovación tecnológica», tuiteó el economista Pedro Monreal, asesor de la Unesco en su sede de París. De la prioridad otorgada por las autoridades a la industria del ocio da cuenta la designación de Manuel Marrero como primer ministro, en diciembre de 2019. Al momento de ocupar ese cargo, restablecido por la nueva Constitución, Marrero no era considerado siquiera un candidato, pues al prestigio y la experiencia de otros apenas podía contraponer el hecho de haber ocupado desde 2004 la titularidad del Ministerio de Turismo.

REFORMA CON LIMITACIONES

El 29 de setiembre fueron aprobadas las primeras 35 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de Cuba en más de 50 años, 32 de ellas de propiedad privada.

Su creación es la consecuencia más mediática del paquete de normas legislativas que a finales de agosto promulgaron el Consejo de Estado y varios ministerios para permitir a los negocios cuentapropistas adquirir personalidad jurídica y crecer hasta el centenar de empleados. A la par, se eliminó la moratoria que cuatro años atrás había sido impuesta a la inscripción de nuevas cooperativas no agropecuarias. La liberalidad gubernamental no llegó, sin embargo, al punto de levantar la veda al cuentapropismo profesional.

El 16 de abril, durante el octavo congreso del Partido Comunista, Raúl Castro tronó contra quienes «demandan el ejercicio privado de algunas profesiones mientras que a los demás no se les permite»: «Pareciera que el egoísmo, la codicia y el afán de mayores ingresos provocan […] el aliento para desear que se inicie un proceso de privatización que barrería los cimientos y las esencias de la sociedad socialista». Se trataba de una respuesta a las recogidas de firmas organizadas por arquitectos, ingenieros y otros graduados universitarios en reclamo de poder inscribir sus estudios y compañías, que, sobre todo en La Habana, llevan años funcionando en la alegalidad.

Unos 600 de ellos enviaron una carta al primer ministro criticando la existencia del «Listado de actividades prohibidas», un pliego de 124 ítems que el Estado reserva como de su exclusiva competencia. Siguiendo los precedentes de China y Vietnam, en él se incluyen ocupaciones como el periodismo y la abogacía o relacionadas con la defensa (la fabricación de explosivos, por ejemplo), pero también otras que mucho tiempo atrás fueron liberalizadas por Beijing y Hanói.

«Es triste que tantos jóvenes tengan que emigrar por no encontrar perspectivas de realización profesional y se sientan excluidos de un país donde sí hacen falta», lamentó la semana pasada Jorge Véliz, uno de los arquitectos firmantes de la carta.

Encontrar acomodo a los miles de graduados que cada año egresan de sus universidades es un reto para el gobierno. Aunque formalmente todos tienen empleo, la mayoría de las plazas en entidades estatales suelen tener honorarios que no alcanzan para satisfacer necesidades básicas. «Aquí, ni los barrenderos viven de su salario», señaló un ingeniero informático, que aprovecha la conexión a Internet de su centro de trabajo estatal para programar para distintos clientes del exterior. Otros jóvenes aplican a becas que les permitan emigrar o cuelgan el título y se dedican a ocupaciones más productivas desde el punto de vista económico.

Una reforma de la legislación para empresas públicas, que ha venido promulgándose por etapas durante el último año, pretende cambiar ese orden de cosas. Pero en el camino se ha topado con obstáculos como la existencia del MLC, luego de dos décadas de dualidad monetaria (peso cubano y peso convertible) que terminaron por distorsionar todos los ámbitos de la contabilidad.

Las sanciones estadounidenses, primero, y los errores de las autoridades y el efecto de la covid-19, luego, se coaligaron para que en muchos casos el salario real disminuyera a consecuencia de la reforma. Si a finales de 2020 el cambio informal del euro rondaba los 30 CUP (prácticamente igual a la tasa oficial), desde entonces la moneda comunitaria siguió una parábola creciente, hasta su cotización actual de 85 CUP. El efecto de esa fluctuación se hace más sensible debido a que el euro y, en menor medida, el dólar constituyen las referencias para el MLC y, por tanto, para buena parte del mercado de bienes y servicios.

Con todo, no faltan quienes consideran que lo peor de la crisis pandémica pudiera estar pasando y que, con una hipotética recuperación del turismo, el gobierno tendría a su favor una mano ganadora. Analistas como Monreal estiman que solo en nuevas mipymes unos 15 mil negocios se sumarían a la trama empresarial de la isla de ahora a finales de 2022, generando miles de millones de CUP en impuestos y cubriendo algunos de los frentes más descuidados por el empresariado estatal, como los servicios. Una marcha nacional opositora convocada para el 20 de noviembre –cinco días después de la reapertura de fronteras– apuesta por mantener el estado de convulsión social antes de que la enésima recuperación económica vuelva a comprarle tiempo al gobierno.

Por lo pronto, la vitalidad de la «flexibilización» habanera ha dejado en entredicho los pronósticos pesimistas que llegaban desde Miami. Los ingresos de los cubanos de la isla siguen estando por debajo de los de otros países del continente, pero inexplicablemente a muchos no parece faltarles dinero para celebrar como si no hubiera un mañana.

Amaury Valdiviadesde Camagüey 
7 octubre, 2021

Publicado enInternacional
En 2049, China será una zona catastrófica climática, no una superpotencia militar

 

 

13 octubre 2021

En los últimos meses, Washington se ha explayado sobre la creciente potencia aérea, naval y de misiles de China. Sin embargo, cuando los representantes del Pentágono abordan la cuestión, suelen hablar menos de las capacidades actuales del país, que siguen siendo muy inferiores a las de EE UU, que del mundo que prevén para las décadas de 2030 y 2040, cuando piensan que Pekín habrá adquirido armamento mucho más sofisticado.

“China ha invertido mucho dinero en nuevas tecnologías, con el propósito declarado de completar la modernización de sus fuerzas armadas de aquí a 2035 y contar con un ejército de primera para  2049”, declaró el secretario de Defensa, Lloyd Austin, en junio. EE UU, aseguró ante el Comité de Fuerzas Armadas del Senado, sigue poseyendo “la mejor fuerza de combate conjunta del mundo”, pero solo si se invierten innumerables miles de millones de dólares adicionales todos los años, añadió, puede este país “adelantarse” a los avances proyectados por China en las próximas décadas.

Sin embargo, el caso es que este razonamiento cojea significativamente. En efecto, tomemos esto como una garantía: para 2049, el ejército chino (o lo que quede de él) estará tan ocupado haciendo frente a un mundo asolado por incendios e inundaciones provocados por el cambio climático ‒que pondrán en peligro la supervivencia misma del país‒ que no será capaz, y mucho menos tendrá la voluntad, de lanzar una guerra contra EE UU o cualquiera de sus aliados.

Claro que es normal que los representantes del ejército de EE UU se centren en los criterios clásicos de evaluación de la potencia militar cuando comentan la amenaza china, inclusive el aumento del gasto militar, la ampliación de la fuerza naval y cosas por el estilo. Estas cifras se proyectan entonces muchos años hacia el futuro hasta llegar a un momento imaginario en que, a la luz de estas extrapolaciones habituales, Pekín podría superar a Washington. No obstante, ninguna de estas evaluaciones tiene en cuenta el efecto del cambio climático en la seguridad de China. En realidad, a medida que aumentan las temperaturas planetarias, este país se verá asolado por las graves consecuencias de la continua emergencia climática y forzado a desplegar todos los instrumentos del Estado, incluido el Ejército de Liberación Popular (ELP), para defender a la nación de inundaciones, hambrunas, sequías, incendios forestales y tormentas de arena cada vez más catastróficas y del aumento del nivel de los océanos.

Es poco probable que China esté sola en esta tesitura. Ya hoy los efectos cada vez más graves de la crisis climática fuerzan a los Estados a destinar fuerzas militares y paramilitares a combatir incendios, prevenir inundaciones, rescatar personas después de una catástrofe, reasentar poblaciones y a veces a asegurar el simple mantenimiento de las funciones básicas del Estado. En efecto, durante este último verano de acontecimientos climáticos extremos, las fuerzas armadas de numerosos países, entre ellos Argelia, Alemania, Grecia, Rusia, Turquía y… EE UU, han tenido que intervenir justamente en tales situaciones, al igual que el ELP.

Y téngase en cuenta que apenas estamos en la antesala de todo esto. De acuerdo con un informe reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (GIECC), los fenómenos climáticos extremos, que ocurrirán con una frecuencia cada vez más terrible, resultarán cada vez más destructivos y devastadores para las sociedades de todo el mundo, que a su vez se asegurarán de que las fuerzas militares de casi todas partes desempeñen un papel creciente a la hora de hacer frente a las catástrofes relacionadas con el clima. “Si aumenta el calentamiento global”, señala el informe, “será más probable que ocurran fenómenos [climáticos extremos] de intensidad, duración y/o extensión geográfica crecientes, sin precedentes en el registro histórico.” En otras palabras, lo que hemos visto en el verano de 2021, por muy devastador que nos parezca ahora, será muchas veces más grave en las próximas décadas. Y China, un país grande con muchas vulnerabilidades climáticas, requerirá más asistencia que la mayoría.

El precedente de Shengshu

Para formarnos una idea de la gravedad de la crisis climática a que se enfrentará China, basta con que veamos lo que ocurrió este verano a causa de la reciente inundación de Shengshu, una ciudad de 6,7 millones de habitantes y capital de la provincia de Henan. Durante un periodo de 72 horas, entre el 20 y el 22 de julio, sobre Shengshu cayó lo que antaño sería la cantidad de lluvia normal de todo un año. El resultado ‒no lo olvidemos al observar el futuro previsible de China‒ fueron avenidas de magnitud nunca vista y, bajo el peso del agua, el colapso de la infraestructura local. Por lo menos 100 personas murieron en la propia Shengshu  ‒14 de ellas quedaron atrapadas en un túnel del metro que se inundó hasta el techo‒ y otras 200 en las poblaciones de los alrededores. Junto a los importantes daños causados en puentes, carreteras y túneles, se calcula que la avenida inundó más de un millón de hectáreas de terrenos agrícolas y destruyó numerosos cultivos alimentarios.

En respuesta, el presidente Xi Jinping decretó la movilización a escala estatal para ayudar a las víctimas y proteger infraestructuras vitales. “Xi llamó a los funcionarios y miembros del partido de todos los niveles a responsabilizarse y acudir a primera línea para dirigir los trabajos de control de la avenida”, según CGTN, una cadena de televisión pública. “El Ejército de Liberación Popular  y las fuerzas policiales deben coordinar activamente el rescate local y las labores de socorro”, ordenó Xi a altos cargos del Estado.

The ELP respondió con celeridad. Tan pronto como el 21 de julio, según el diario público China Daily, más de 3.000 oficiales, soldados y milicianos del Mando de la Región Centro del ELP se habían desplegado en Shengshu y sus alrededores para colaborar en las tareas de prevención y rescate. Entre la tropa movilizada había una brigada de paracaidistas de la Fuerza Aérea del ELP con la misión de reparar dos peligrosas roturas de una presa en el rio Jialu, en la zona de Kaifeng. De acuerdo con China Daily, la brigada construyó un muro de 1,6 kilómetros de longitud y casi un metro de altura con sacos de arena para reforzar la presa.

A estas unidades se sumaron pronto otras, hasta que finalmente se desplegaron en la provincia de Henan unos 46.000 soldados del ELP y de la policía para participar en las labores de rescate, además de 61.000 miembros de la milicia. Cabe destacar que entre estas tropas había por lo menos varios centenares de miembros de la Fuerza de Misiles del ELP, la rama militar responsable del mantenimiento y lanzamiento de los misiles balísticos intercontinentales, o ICBM, portadores de bombas nucleares.

La catástrofe de Shengshu es significativa en muchos aspectos. Para empezar, fue una prueba de la capacidad del calentamiento global para causar graves daños en una ciudad moderna en muy poco tiempo y sin previo aviso. Al igual que en el caso de la lluvia torrencial devastadora que saturó los ríos en Alemania, Bélgica y los Países Bajos dos semanas antes, la precipitación en Henan vino provocada en parte por la mayor capacidad de una atmósfera más cálida de absorber humedad y permanecer en un lugar descargando toda el agua almacenada en una gigantesca cascada. Estos fenómenos se consideran ahora una consecuencia distintiva del cambio climático, pero casi nunca se puede predecir cuándo y dónde se producirán. Debido a ello, cuando los servicios meteorológicos chinos avisaron que iban a producirse fuertes lluvias en Henan, nadie imaginó su intensidad y no se adoptaron medidas de prevención para evitar sus consecuencias extremas.

Ese acontecimiento puso al descubierto, además, las importantes deficiencias del diseño y la construcción de las numerosas ciudades nuevas de China, que han brotado en los últimos años a raíz del esfuerzo del Partido Comunista Chino (PCC) por reubicar a la mano de obra rural empobrecida en metrópolis modernas y altamente industrializadas. Estos centros urbanos ‒el país cuenta actualmente con 91 ciudades de más de un millón de habitantes‒ suelen ser vastas aglomeraciones de carreteras, fábricas, centros comerciales, edificios de oficinas y altos bloques de pisos. Durante su construcción, gran parte del terreno original se cubre con asfalto y cemento. Así, cuando se producen fuertes precipitaciones, quedan pocas rieras y arroyos para drenar el agua, que debido a ello penetra en túneles, pasos subterráneos o carreteras semisubterráneas y a menudo los inunda, con la consiguiente amenaza devastadora para la vida humana.

Las inundaciones de Henan también revelaron otra amenaza relacionada con el clima para la seguridad futura de China: la vulnerabilidad de muchas de las presas y pantanos del país en caso de fuertes lluvias y el desbordamiento de ríos. Las zonas bajas del este de China, donde se concentra la mayoría de la población, siempre han conocido avenidas y la historia cuenta cómo una dinastía tras otra ‒siendo la más reciente la del PCC‒ han tenido que construir presas y diques para controlar los sistemas fluviales. Muchas de estas construcciones no se han mantenido debidamente y nunca se concibieron para esta clase de fenómenos extremos que ahora estamos viendo. Durante las inundaciones de Henan en julio, por ejemplo, el pantano de Changsuang, cercano a Shengshu, alcanzó niveles peligrosos y estuvo a punto de colapsar, lo que habría causado una segunda catástrofe en la ciudad. De hecho, en los alrededores se rompieron otras presas, dañando numerosos cultivos.

El peligroso futuro climático de China

La catástrofe de Shengshu no fue más que un incidente singular que atrajo la atención de la dirección china durante un periodo relativamente corto, pero también fue un presagio inconfundible de lo que le espera al país ‒que actualmente es el mayor emisor de gases de efecto invernadero‒ con creciente frecuencia a medida que aumenten las temperaturas globales. Será particularmente vulnerable a los efectos más graves del cambio climático. Esto llevará a su vez a que el gobierno central tenga que dedicar recursos del Estado a una escala todavía inimaginable, una y otra vez, a intervenciones de emergencia como las que se vieron en Shengshu, hasta que se conviertan en una serie de sucesos sin solución de continuidad que no darán tregua.

En las décadas que vienen, todos los países, por supuesto, se verán asolados por los efectos extremos del calentamiento global, pero China corre un riesgo particular a causa de su geografía y su topografía. Muchas de sus ciudades más grandes y zonas industriales más productivas, como por ejemplo Cantón, Shanghái, Shenzhén y Tianyín, se hallan en zonas bajas a lo largo de la costa del océano Pacífico, por lo que se verán expuestas a tifones y avenidas cada vez más graves y al ascenso del nivel del mar. De acuerdo con un informe del Banco Mundial de 2013, de todas las ciudades del planeta, Cantón, situada en el delta del río de las Perlas, es la más expuesta a los efectos, en términos económicos, del ascenso del nivel del mar y de las inundaciones asociadas; su vecina Shenzhén figura en el décimo lugar de la lista.

Otras partes de China afrontan amenazas igual de abrumadoras derivadas del cambio climático. Las regiones centrales del país, densamente pobladas, con ciudades importantes como Wuhan y Shengshu, así como sus zonas agrícolas vitales, están atravesadas por una enorme red de ríos y canales que a menudo se desbordan después de alguna lluvia intensa. Buena parte del oeste y noroeste de China es desierto, y la combinación de deforestación y descenso de las precipitaciones está extendiendo el proceso de desertización. Asimismo, un estudio de 2018 indica que la llanura del norte de China, densamente poblada, puede convertirse en el lugar de la Tierra de mayor mortalidad por olas de calor devastadoras hacia el final de este siglo y resultar para entonces inhabitable; estamos hablando de catástrofes futuras difíciles de imaginar.

Los riesgos climáticos especiales de China aparecen destacados en el nuevo informe del GIECC, Climate Change 2021. Veamos algunos de sus hallazgos más preocupantes:

* La subida del nivel del mar en las costas chinas se produce a un ritmo más rápido que la media mundial, con la consiguiente pérdida de espacios costeros y retroceso del litoral.

* El número de tifones cada vez más potentes y destructivos sobre China aumentará inexorablemente.

* Las precipitaciones intensas y las consiguientes avenidas serán más frecuentes y extensas.

* Las sequías prolongadas serán más frecuentes, especialmente en el norte y el oeste de China.

* Las olas de calor extremo serán más frecuentes y persistirán durante periodos más prolongados.

Estas realidades amenazadoras darán lugar a fuertes inundaciones urbanas, amplias avenidas costeras, colapsos de presas e infraestructuras, incendios forestales cada vez más graves, pérdidas catastróficas de cultivos y la creciente posibilidad de extensas hambrunas. Todo esto, a su vez, podría provocar disturbios sociales, crisis económicas, desplazamientos incontrolados de población e incluso conflictos entre regiones (sobre todo si se desvía el agua y otros recursos de una zona a otra del país por razones políticas). Todo esto pondrá a prueba la capacidad de respuesta y estabilidad del gobierno central en Pekín.

Afrontar la creciente furia del calentamiento global

La gente en EE UU solemos dar por hecho que los líderes chinos dedican todo su tiempo a pensar en cómo alcanzar y superar a EE UU como principal superpotencia mundial. En realidad, la máxima prioridad del PCC no es otra que mantenerse en el poder, lo que en el último cuarto de siglo ha significado asegurar año tras año un crecimiento económico suficiente para conservar la lealtad (o por lo menos la aceptación) de la mayoría de la población. Cualquier cosa que pudiera amenazar el crecimiento o poner en peligro del bienestar de la clase media urbana, como por ejemplo las catástrofes climáticas, la consideran una amenaza vital para la supervivencia del PCC.

Esto se vio claramente en el caso de Shengshu. Inmediatamente después de la inundación, algunos periodistas extranjeros informaron de que había habitantes que comenzaban a criticar a funcionarios del gobierno local por no avisar a tiempo de la catástrofe inminente y no adoptar las medidas de prevención necesarias. El aparato de censura del PCC silenció rápidamente esas voces, mientras que agentes de los medios progubernamentales reprendieron a los periodistas extranjeros por difundir dichas quejas. Asimismo, las agencias de noticias oficiales ensalzaron al presidente Xi por asumir personalmente el mando del esfuerzo de rescate y por ordenar la respuesta de todo el Estado, incluido el despliegue de tropas del ELP.

De todos modos, el hecho de que Xi considerara necesario intervenir personalmente es todo un mensaje. Ante la certeza de que las catástrofes urbanas serán más frecuentes, perjudicando a habitantes de clase media que saben cómo influir en los medios, la dirección política del país cree que debe hacer gala de vigor y disponibilidad de recursos, so pena de perder su aura de competencia y por tanto su mandato para gobernar. En otras palabras, cada vez que China sufre una catástrofe de esta índole, el gobierno central se mostrará dispuesto a asumir el liderazgo de las labores de rescate y enviar al ELP para supervisarlas.

No cabe duda de que la dirección del ELP es plenamente consciente de las amenazas climáticas que pesan sobre la seguridad del país y del papel cada vez más importante que tendrán que desempeñar las fuerzas armadas en hacerles frente. Sin embargo, la edición más reciente del Libro Blanco de la Defensa, publicado en 2019, ni siquiera menciona el cambio climático como una amenaza para la seguridad del país. Como tampoco, por cierto, el equivalente más cercano de EE UU, la Estrategia Nacional de Defensa del Pentágono, de 2018, pese al hecho de que altos mandos de aquí eran muy conscientes e incluso estaban obsesionados con estos crecientes peligros.

Habiendo tenido que lanzar operaciones de emergencia en respuesta a una serie de huracanes cada vez más destructivos en los últimos años, los mandos militares estadounidenses se han familiarizado directamente con los efectos potencialmente devastadores del calentamiento global en este país. Los enormes incendios forestales que todavía siguen activos en el oeste de EE UU han reforzado esta idea. Al igual que sus homólogos chinos, reconocen que las fuerzas armadas se verán obligadas a asumir cada vez más el protagonismo en la defensa del país, no de misiles enemigos u otras fuerzas, sino de la furia creciente de los efectos del calentamiento global.

Actualmente, el departamento de Defensa está elaborando una nueva edición de la Estrategia de Defensa Nacional, en la que esta vez se reconocerá oficialmente el cambio climático como una amenaza importante para la seguridad de EE UU. En una orden ejecutiva firmada el 27 de enero, en su primera jornada completa como presidente, Joe Biden ordenó al secretario de Defensa que “tenga en cuenta los riesgos del cambio climático” en esa nueva edición.

Que nadie dude de que la dirección militar china hará traducir de inmediato la nueva versión de la Estrategia de Defensa Nacional tan pronto como se publique, probablemente este mismo año. Después de todo, buena parte de la misma se centrará en las medidas de los militares estadounidenses encaminadas a contrarrestar el ascenso de China en Asia en que han insistido tanto la presidencia de Trump como la de Biden. Pero será interesante ver qué harán con el lenguaje sobre el cambio climático y si comienza a aparecer un lenguaje similar en los documentos militares chinos.

Este es mi sueño: que los dirigentes militares estadounidenses y chinos ‒comprometidos, al fin y al cabo, a defender a los dos principales generadores de gases de efecto invernadero‒ reconozcan conjuntamente el carácter preponderante de la amenaza climática para la seguridad nacional e internacional y anuncien medidas comunes para mitigarla mediante avances en la tecnología energética, de transporte y de materiales. Sin embargo, sea como fuere, podemos estar seguras y seguros de que, como deja muy claro el propio término, el viejo formato de la guerra fría en política militar ya no se sostiene, no en un planeta tan sobrecalentado. Por eso, lo previsible es que en 2049 las tropas chinas dedicarán mucho más tiempo a llenar sacos de arena para defender las costas del país frente al aumento del nivel del mar que a manejar armamento para combatir al ejército estadounidense.

24/08/2021

https://tomdispatch.com/china-2049/

Traducción: viento sur

Publicado enInternacional
Venezuela: Siete (7) ásperos comentarios sobre la reciente reconversión monetaria

El advenimiento de la tercera reconversión monetaria (2008, 2018 y 2021) no sorprendió a nadie. Sin embargo, hay cosas muy llamativas que saltan a la vista, partiendo desde la lacónica paginita que el BCV publicó en forma de sumaria “razón” por la cual hacen la reconversión, hasta la más plena ausencia del más mínimo programa de estabilización que acompañe a la misma. Como quien anuncia una tarde estival ligeramente lluviosa, la tercera reconversión se ha soltado sin perspectivas ni contexto. Veamos.

I.

Luego de eliminar tres ceros al cono monetario en 2008, cinco ceros en 2018 y seis ceros en 2021; el gobierno no ha dado mayor explicación del por qué han fenecido 14 ceros en la familia dineraria. Venezuela ha superado a los 13 ceros que Argentina eliminó de su moneda, a los 10 ceros que Bolivia borró y a los 12 ceros que quitó Zimbabue en la explosión de su hiperinflación (2008). A pesar de semejante “record”: eliminar un poco más de un cero al año, no hay una explicación concreta del proceso hiperinflacionario que ha pulverizado a tres conos monetarios. Ante semejante desaguisado, ni una explicación.

II.

Si bien es cierto que es completamente erróneo afirmar que esta “faena” monetaria causará más inflación, o depreciación del tipo de cambio, tampoco hay absolutamente nada que nos lleve a pensar en un “fortalecimiento” de nuestro símbolo dinerario. El cambio que entrará en vigor a partir del primero de octubre, es puramente nominal y tiene como principal intención simplificar las operaciones de diversos pagos. Ello era muy necesario desde hace más de dos años, cuando el tipo de cambio ya superaba los diez mil bolívares por dólar. En la actualidad pagar un taxi para una distancia corta podría costar alrededor de 41 millones de bolívares, necesitando, por ende, 41 billetes de la más alta denominación del cono monetario a punto de ser sustituido. Un verdadero despropósito.

III.

La “poda” de ceros puede ser un buen ejemplo de cómo colocar a la carreta delante de los caballos. Es decir, el nuevo cono monetario debería ser la “corona” de un plan de ajuste y de estabilización macroeconómica de amplio calado. Lamentablemente, y de nuevo, esta reconversión entra en ausencia total de un plan que combata el flagelo que ha destruido a sus antecesores: la hiperinflación. En ninguna parte aparece el más mínimo atisbo donde se plantee lo que todos se preguntan a diario: cómo vamos a detener la constante subida de precios. Es evidente que hace falta: un plan económico que explique cómo frenar la escalada de precios. Sin esa “guía para la acción” no hace falta ser un arúspice romano para imaginar que los resultados serán los mismos: más inflación y un cono monetario que durará menos de un parpadear.

IV.

Los billetes de Venezuela han sido víctima de artísticas intervenciones que han mancillado su más profunda razón de ser: representar valor. A pesar de lo “folclórico” que resulta ver billetes convertidos en: carteras y adornos de navidad, esa gracia es la expresión de una profunda y costosa crisis. Cada billete es generalmente importado, el billete de Bs. 100 aparecido en 2008 costó alrededor de 10 centavos de dólar por unidad. De ese solo billete se emitieron casi 7 mil millones de piezas que han terminado en la basura, por perder por entero su utilidad. Por tanto, el mero desperdicio de una sola de las piezas dinerarias, costó más de 700 millones de dólares, más del 12 % de las escuetas reservas internacionales actuales. Con sólo el 23 % de lo desperdiciado en la emisión del billete de Bs. 100, se pudo haber importado las 2 dosis de la vacuna AstraZeneca para 20 millones de habitantes.

V.

Aunque las emisiones de dinero sin respaldo continúan siendo el pan de cada día, lo cierto es que tales acciones hechas para cubrir el déficit fiscal, sólo expresan lo que a leguas se observa: la caída estimada de la producción en más de 90 % (2013-2020), lo que parece ser otro “record” histórico. No recuerdo haber leído en la historia económica una caída tan grande en la economía. El peor resultado económico en la historia se había sido tres países devastados por sanguinolentas guerras: Liberia, Sudán y Siria. Venezuela supera, en casi todas las estimaciones, los guarismos de las tres naciones nombradas. Por tanto, cabe pensar que la voraz inflación es una especie de consecuencia del intento del gobierno por recabar impuestos donde simplemente no se puede. Es decir, los tributos no alcanzan para cubrir los gastos de un Estado hipertrofiado. Marx decía que: “La manera cómo se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría…” En este caso se observa a simple vista que la continuidad de esta política económica, debe seguir dando los mismos (nefandos) resultados.

VI.

Hegel solía decir: tengan el valor de equivocarse. Tan linda frase no puede ser una patente para cometer los más pingues desaguisados una y otra vez, sin parar. Aunque la reconversión es absolutamente necesaria, no resuelve en nada los problemas estructurales de la economía y ni siquiera puede subsanar la paradoja que se expresa en la tremebunda escasez de medios de pagos. Si tomamos en cuenta la cantidad de dinero (M2) por habitante, notaríamos que, de tener bolívares equivalentes a 1600 dólares por habitante en 2011, actualmente se tienen alrededor de 16 dólares per cápita, una caída del 99 %. La liquidez monetaria actual apenas roza a un equivalente de 600 millones de dólares, lo cual es absolutamente nada para un PIB que podría alcanzar los 20 o 30 mil millones de dólares, en el mejor de los casos.

La gravísima escasez de medios de pagos asfixia a la economía, hace imposible el apalancamiento financiero, el crédito en todas sus vías y hace imposible tan siquiera pensar en la recuperación económica. De nuevo, se requiere un plan que permita lograr una paz política realmente democrática que sea la base para construir un programa económico de recuperación. En voz de Rosa Luxemburgo: La democracia es indispensable para la clase obrera, sólo así el proletariado adquiere conciencia de su tarea histórica.

VII.

Venezuela ya tiene la segunda hiperinflación más larga en la historia, luego de la acaecida en la Nicaragua sandinista, y casi 8 años de continuo decrecimiento económico. Tristemente el corte de ceros no aporta ninguna solución a tan infamante flagelo que sin duda es la causa del éxodo de más de 5 millones de connacionales. Dicha emigración ya es la segunda más grande en magnitud en el orbe actual. De continuar esta situación, ignorada por completo en las propuestas del nuevo “capitalismo bodegonero importador”, se podría esperar que la emigración continúe y supere a la de Siria, la mayor del planeta.

Por todo lo anterior, es extremadamente urgente deponer ambiciones políticas personalistas y trabajar todos por la recuperación política, social y económica del país. Venezuela aún tiene ventajas que podrían impulsar una recuperación muy rápida. Por ende, es menester lograr un acuerdo humanitario-político-económico, que de la mano de la ONU y programas como el de “Petróleo por alimentos y medicinas” pueda coadyuvar a poner fin a la crisis humanitaria actual. Ello implicaría, obviamente, la eliminación completa de oprobiosas “sanciones económicas” que causan un enorme y pavoroso daño a una economía que antes de ser castigada, ya sufría de una crisis histórica. Hay muchas cosas que se pudieran hacer con voluntad ciudadana y política.

 09/10/2021

Por Manuel Sutherland

economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), Caracas.

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Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres. Foto: AP.

La crisis por la covid-19 hizo que durante 2020 aumentaran en 129 millones los casos de trastornos de depresión y ansiedad en el mundo, un alza de 25% en comparación con 2019, según un estudio científico que analizó datos de más de 200 países y territorios.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista The Lancet, encontró que en medio de la pandemia el consumo de psicofármacos aumentó cuatro veces más que el de medicamentos en general.

El estudio “Global Prevalence and Burden of Depressive and Anxiety Disorders in 204 Countries and Territories in 2020 Due to the Covid-19 Pandemic” (Prevalencia y carga global de desórdenes depresivos y de ansiedad en 204 países y territorios en 2020 debido a la pandemia de covid-19), señala que se registraron 53.2 millones de casos más de depresión severa (+ 27.6%) y 76.2 millones de casos de ansiedad (+ 25%).

Según sus autores, las mujeres y los jóvenes son los principales afectados. Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres: 35.5 millones de casos adicionales de depresión (frente a 17.7 de hombres) y 51.8 millones de ansiedad (frente a 24.4 millones en hombres).

“Antes de la pandemia, los recursos para salud mental estaban infradotados y desorganizados pese a la evidencia de que la prevención efectiva y las herramientas de intervención funcionan”, apuntan los investigadores, y advierten que con la crisis por la covid se hizo más difícil adquirir medicación y tener atención presencial.

Según estimados incluidos en la investigación, de no haber existido la pandemia, 193 millones de casos de trastorno depresivo severo (2 471 casos por 100 000 habitantes) se habrían registrado en todo el mundo durante 2020.

Sin embargo, en un escenario condicionado por la pandemia hubo el pasado año hasta 246 millones de casos (3 153 por 100 000 habitantes), un incremento del 28%. Más de 35 millones de esos casos corresponden a mujeres.

Las cifras referidas al trastorno de ansiedad son mayores. Las estimaciones del modelo sugieren que en 2020, sin pandemia, se habrían dado a nivel mundial 298 millones de casos de trastornos de ansiedad (3 825 por cada 100 000 habitantes).

Pero con el impacto de la covid en las sociedades, el estimado aumenta hasta unos 374 millones de casos (4 802 por 100 000) durante 2020, un 26% más. Casi 52 millones de los casos adicionales fueron en mujeres.

Alize Ferrari, coautora del estudio y líder del grupo de investigación de enfermedades mentales del Queensland Centre for Mental Health Research, en Australia, señaló que la pandemia “exacerbó las desigualdades que existían”.

“Los cuidados y las responsabilidades domésticas siguen recayendo en las mujeres y, además, sufren violencia de género, también incrementada en varias etapas de la pandemia”, agregó.

En cuanto al impacto en los más jóvenes, la investigadora vincula el malestar con el cierre de las escuelas y las restricciones que limitaron la interacción social con iguales de los adolescentes.

La distribución del incremento de trastornos no es homogénea entre países. La investigación concluye que las peores cifras en trastornos depresivos y ansiosos se reportan en los países con mayores tasas de infección y más restricciones de movimiento de la población.

Pero los expertos advierten que estos datos geográficos hay que tomarlos con cautela, porque no se dispone de los mismos estudios en todas las zonas del mundo.

Además, los cálculos se basan más en síntomas que en diagnósticos, no se diferencia entre personas que atravesaron o no la enfermedad y tampoco se distinguen las causas de los trastornos.

OMS señala déficit mundial de inversión en salud mental

9 octubre 2021

(Con información de ANSA)

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Una firma inglesa proyecta que economía venezolana crecerá al finalizar el 2021

08.10.21 - La firma inglesa de inteligencia financiera Grupo EMFI pronosticó esta semana un crecimiento del 6,2% en la economía de Venezuela luego de ocho años de caída de su producto interno bruto.


"Nuestro amplio análisis de los datos económicos disponibles nos lleva a revisar nuestra previsión de crecimiento del PIB para 2021 hasta el 6,2%, desde el 2,0% anterior. El crecimiento en 2021 no debería ser una sorpresa, dado el efecto base relacionado con Covid-19, los fuertes vientos de cola internacionales y la continua dolarización y liberalización informal de la economía", refiere el informe.

El pronóstico de la empresa europea se conoce luego de que Venezuela registrara una caída acumulada del 90% de su producto interno bruto entre 2013 y 2020, que representa "la más grande en la historia del capitalismo", según valoraciones de economistas locales como Manuel Sutherland.

Sube la exportación petrolera

EMFI, con sede en Londres, estimó que el valor de las exportaciones petroleras podría cerrar el año con un incremento de 57,7 %, luego de que en los primeros nueve meses del 2021 se registrara un alza de 55,2 %.

El informe detalló que la producción petrolera venezolana fue de un promedio de 515 tbd entre enero y agosto, lo que representa 6,5 % inferior a la media del mismo periodo en 2020 (551 tbd), pero un 2,6% superior a la media de todo el año(502 tbd), según fuentes secundarias.

Sin embargo, esto se confirma con las cifras compartidas por el Informe Mensual del Mercado del Petróleo de la OPEP, muestran una producción superior a los 530 tbd, revelando una tendencia alcista.

"Si la producción se mantiene estable en los niveles de los últimos tres meses, la media del año completo cerraría en 520 tbd, lo que representa un 3,6 % más que el año anterior", destaca el documento.

Del mismo modo, el valor de las exportaciones de petróleo, aproximado por Reuters Tanker Trackers y la Cesta Merey, ha aumentado 55,2% interanual en los primeros 9 meses de 2021 y cerraría el año completo con un aumento del 57,7% si se mantienen las tendencias actuales .

El país completará en noviembre cuatro años seguidos en hiperinflación, es decir, de un aumento exacerbado de los precios de bienes y productos. Si bien desaceleró en septiembre, con el 9,7%, la inflación nacional de los últimos 12 meses es de 1.456%, según el opositor Observatorio Venezolano de Finanzas.

Sábado 9 de octubre

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Imágenes del colapso: el volcán de La Palma

Para la pequeña población de la isla La Palma (84 mil habitantes), la erupción volcánica es lo más parecido al colapso de sus vidas, que dura ya varias semanas y al parecer se extenderá por meses. La reacción de las diversas clases sociales y del Estado español pueden sernos de utilidad para anticipar lo que sucederá en los colapsos que, inevitablemente, nos van a afectar.

Por arriba, la monarquía dijo algo así como "rezaremos por ustedes", a una población que ha perdido sus viviendas y sus medios de vida, en general pequeñas plantaciones de plátano de media hectárea.

El gobierno de Madrid se apresuró a pedir ayudas europeas que se devolverán con más impuestos, mientras aseguró que "todo está bajo control". Desde la primera intervención pública, los gobernantes dijeron que la erupción podría ser un incentivo para atraer turistas, profundizando un modelo altamente depredador.

Por abajo, las impresiones que pude recoger en la isla vecina (Tenerife), provienen de miembros de La Casa, un colectivo territorial en La Orotava, con quienes tenemos estos días talleres presenciales de formación en educación popular. Jessica Pérez y José Miguel Martín, quienes han tenido conflictos y juicios con los poderes locales, dibujaron un panorama desolador.

"Lo más indignante", explica Jessica, “fue ver cómo los turistas que estos días vuelan a la isla, se hacen selfies sonriendo con el volcán detrás, mientras la lava arrasa las viviendas campesinas”. Una frase que sintetiza el dolor y la estupidez humana, que se traduce en aferrase a un modelo que los activistas consideran parte del extractivismo en las islas.

"Con 2 millones de habitantes, Canarias recibe cada año 16 millones de turistas", agrega José Miguel. Ambos participan en La Casa y en la Asamblea Canaria por el Reparto de la Riqueza y Jessica también en grupos feministas anticoloniales, desde hace unos 17 años. Comenzaron su vida militante desde el movimiento independentista que fue muy potente en la década de 1970.

Las personas de abajo y a la izquierda en Canarias consideran que viven una situación colonial, cuya mayor expresión es el modelo de acumulación por despojo o extractivismo. La economía está dominada por las exportaciones agrícolas desde la Conquista, en tanto los terratenientes se hicieron con las mejores tierras expulsando a la población originaria (guanches de origen amazigh), que sobrevive en tierras altas o debió emigrar a las ciudades.

Primero fue el monocultivo de caña de azúcar y ahora el turismo que, masivo, agudiza el despojo. La clase social formada por "godos" o españoles monopoliza también el agua, el bien más escaso junto a la justicia social. "Canarias fue el laboratorio para la conquista de América", insisten las organizaciones.

"El movimiento ecologista es el vertebrador de las grandes protestas", explica José Miguel, contra las grandes obras portuarias y hoteleras, que no sólo depredan las costas sino que agudizan la escasez de agua.

Entre los movimientos, debe destacarse también el antimilitarista, en una isla donde las fuerzas armadas españolas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte mantienen una ostensible presencia. La solidaridad con los pueblos de África se concreta en el apoyo al pueblo saharaui y a los miles de migrantes que llegan a las costas en precarias "pateras".

Mientras arriba predomina la frivolidad, las redes informales de solidaridad se encargaron de hacer llegar a La Palma toneladas de alimentos y de ropa, directamente, de comunidad a comunidad. Fueron tantos los alimentos que llegaron a la isla afectada, que se pidió que dejaran de enviar comestibles porque los depósitos estaban abarrotados.

"La solidaridad es habitual en las islas, sobre todo ante catástrofes como los grandes incendios. En esta ocasión hubo un auténtico desborde de solidaridad, desde la base de la sociedad, que no quiso ingresar dinero en los bancos como pidieron empresarios y gobernantes, sino hacerla llegar directamente", explica José Miguel.

Siglos de expropiaciones y de corrupción han llevado a una parte de la población a desconfiar de las instituciones y del arriba. "El turismo consiguió copar las mejores viviendas y los mejores espacios naturales, además de sobreutilizar recursos escasos como el agua", agrega Jessica.

El resultado del modelo puede traducirse en números: .3 por ciento de los canarios acumula una riqueza equivalente a la mitad del PIB; Cáritas informa que 55 por ciento de la población vive en la precariedad, ya que ingresa menos de un salario mínimo; un tercio de la población activa está desempleada, en particular los jóvenes.

Comprendemos que la soberbia, arriba, y la resistencia, abajo, no reconocen fronteras ni colores de piel.

Los colectivos de Canarias recibirán en semanas a integrantes de la gira zapatista que ya se está desplegando por tierras europeas. En Canarias les espera un encuentro entre pueblos que han sufrido la colonización y siguen resistiendo el despojo, cada quien con sus propios ritmos y modos de andar.

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´El nuevo gabinete de Castillo saluda a la cámara.. Imagen: AFP

El presidente calificó la medida como “el inicio de una nueva etapa”

Un equipo degobierno más dialoguista y moderado en principio desarma la amenaza de juicio político de una amplia coalición conservadora liderada por la extrema derecha.

 

El presidente Pedro Castillo ha calificado a su nuevo gabinete ministerial como “el inicio de una nueva etapa” en su gobierno. Esto solo dos meses después de haber asumido el cargo. Indicó que en esta “nueva etapa” se priorizará “el diálogo, la gobernabilidad y el trabajo en conjunto”, para lo que ha escogido como jefa del gabinete a una excongresista de la izquierda moderada, Mirtha Vásquez, que ha sido presidenta del Parlamento y ha dado muestras de capacidad de concertación. Dialogante, abogada ligada a la defensa de los derechos humanos y feminista, tiene un perfil muy distinto al del saliente jefe del gabinete, el cuestionado Guido Bellido, cuya gestión estuvo marcada por la confrontación, incluso con miembros del propio gobierno, y muy criticado por pasadas afirmaciones machistas y homofóbicas.

Con este cambio de gabinete, Castillo busca bajar el tono a la dura confrontación con la oposición, que exigía la salida de Bellido. La extrema derecha, formada por el fujimorismo y otros dos grupos, que suman 43 bancas de un total de 130 en el Parlamento unicameral, había logrado aglutinar a otros sectores de una derecha más moderada y de centro en un bloque contra el gobierno, unidos por sus cuestionamientos a Bellido, lo que les daba 88 votos, uno más de los 87 necesarios para destituir al jefe de Estado apelando a la ambigua figura de la “incapacidad moral”, que deja abierta la puerta para sacar al presidente en un proceso sumario apelando a cualquier razón. Legisladores de esa extrema derecha golpista ya hablaban de promover la destitución de Castillo.

Un primer efecto del cambio de gabinete sería romper, al menos en el plazo inmediato, esa alianza que la extrema derecha golpista había construido para buscar la caída del gobierno. Aunque esa ultra derecha no dejará de lado sus afanes golpistas y ya ha comenzado a criticar al nuevo gabinete, el cambio ha sido bien recibido por otras bancadas opositoras, con las cuales el gobierno busca ahora tender puentes. Esto le da un respiro a Castillo. Un gobierno que es minoría en un Congreso donde el extremismo de derecha busca armar una alianza para tumbárselo, necesita tender puentes con los sectores más moderados de esa oposición, sin que eso implique dejar de lado las promesas de cambio, las que Castillo ha reiterado son su prioridad. El cambio de gabinete facilita esta tarea, que el anterior jefe del equipo ministerial nunca quiso llevar adelante, por el contrario, hizo todo lo posible para dinamitar esos posibles puentes.

Pero esta “nueva etapa” anunciada por el presidente no ha sido bien recibida en la interna por la dirigencia del partido oficialista Perú Libre (PL), que se define marxista-leninista. Bellido era respaldado por la cúpula de PL, encabezada por su secretario general, Vladimir Cerrón, del llamado “sector radical” del oficialismo. Este sector, que presionaba por ganar más poder en el gobierno, ha sido el gran derrotado con el cambio del gabinete. La primera reacción de un indignado Cerrón ha sido amenazar al gobierno con quitarle el respaldo de la bancada de PL, pero no todos sus 37 miembros están alineados con Cerrón.

“Este es un mejor gabinete que el anterior. Este cambio fortalece al gobierno de Castillo, lo hace más homogéneo, coherente y más eficiente. En el anterior gabinete Bellido era el portavoz de Cerrón, que quería dirigir el gobierno e interfería mucho en el accionar de Castillo y parecía que había dos presidentes. Un gobierno así no podía funcionar. Ahora Castillo ya no tendrá esa interferencia y habrá una mayor unidad dentro del gobierno”, le señaló a Página/12 el sociólogo Sinesio López, profesor universitario y columnista del diario La República.

El nuevo gabinete debe pedir el voto de confianza al Congreso y para obtenerlo necesita el respaldo de al menos un sector de la oposición. Las primeras declaraciones de voceros de la oposición más moderada apuntarían a darle la confianza al gabinete encabezado por Mirtha Vásquez. Pero ahora no es seguro el voto de un sector de la bancada oficialista de PL, que si cumple las amenazas lanzadas por Cerrón podría votar en contra del gabinete de su gobierno, con lo que en su afán de pelear por ganar más poder en el gobierno, Cerrón y su grupo terminarían haciéndole el juego a la extrema derecha que quiere dinamitar la presidencia de Castillo.

“Cerrón y Bellido van a tener que administrar su ira y frustración, si insisten en su postura contra el nuevo gabinete se van a aislar, su posición sería minoritaria en la bancada de gobierno. Castillo puede tener problemas en el Congreso con Perú Libre, pero no tantos como Cerrón imaginan. A la ultraderecha nunca se le va a contentar, siempre va a buscar algo para atacar al gobierno, pero con este nuevo gabinete el gobierno sí puede tener una mejor relación con el centro y la centro derecha, y también con el empresariado”, indica López.  

8 de octubre de 2021

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Jueves, 07 Octubre 2021 06:05

La sucesión hegemónica

La sucesión hegemónica

¿Qué distingue al actual proceso de sucesión hegemónica, de Estados Unidos a China, que rompe de manera profunda con eventos similares observados desde hace siglos? Todo evento histórico es único en el tiempo, el espacio y lo que es su circunstancia, su encuadre multidimensional. Lo que contenga de generalizable se somete a escrutinio y discusión. Para algunos, como John Ikenberry en El ascenso de China y el futuro de Occidente (Foreign Affairs, 2008), si China mantiene su impresionante crecimiento económico en las próximas décadas –dice Ikenberry citando a John Mearsheimer analista del realismo histórico– es probable que Estados Unidos y China entren en una intensa competencia de seguridad con un considerable potencial para la guerra.

Algo semejante le oí decir a Giovanni Arrighi en conferencia magistral dictada en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM poco antes de morir en 2009. Con razón profunda Arrighi centró la atención en el presidente Harry Truman (1945-1953), el sucesor de Franklin D. Roosevelt.

El arribo de EU a la supremacía global ocurrió luego de un vertiginoso ascenso hegemónico después de las guerras (en realidad masacres) del siglo XIX contra las naciones indígenas de América del Norte. Agrega a la lista el conflicto contra México, la guerra civil y la guerra hispanoamericana, seguidas en el siglo XX por la primera y segunda guerras mundiales, así como las perennes guerras "antiterroristas".

El terrorismo de Estado desplegado por Truman fue abiertamente rechazado por los altos mandos militares. Almirantes y generales. Marshall, MacArthur y Eisenhower estuvieron de acuerdo con el almirante William D. Leahy en el sentido de que: "el uso de este bárbaro armamento en Hiroshima y Nagasaki no fue de ayuda material en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse". Le aseguraron a la Casa Blanca que lanzar la bomba a la población no era una necesidad militar. (evidencia documental en The Decision to use the Bomb, Gar Alperovitz, 1996). Para los mandos militares de EU, el estallido de una bomba atómica en un desierto sería una opción suficiente sin necesidad de incinerar a decenas de miles de personas.

El uso de la bomba además de innecesario fue cruel: ambas ciudades estaban repletas de viudas, huérfanos y los hombres en retirada de los campos de batalla. A Truman en los hechos le importó más la transición hegemónica vía una diplomacia de fuerza con la que EU aspiraba impactar el periodo de posguerra mostrando al mundo y a José Stalin, entonces líder soviético, así como a China, que sólo EU poseía la bomba y la utilizaría contra la población. Al terror de Estado atómico siguió una carrera armamentista. En agosto de 1949 la Unión Soviética (URSS) estalló su primera bomba atómica y en agosto de 1953, una bomba H, un arma termonuclear mil veces más destructiva en choque y radiación que la lanzada en Hiroshima. El mundo arribó en lo referido a la modernización y a los sistemas de balística intercontinental a la edad de la destrucción mutua y asegurada (MAD, por sus siglas en inglés).

Después de grandes éxitos militares en su carrera, Douglas MacArthur, arrogante, valiente y popular, sufrió fuertes reveses en varias batallas de la guerra de Corea ante oleadas de soldados chinos mal armados, pero respaldados por la aviación soviética. Humillado, MacArthur propuso a Truman usar 26 bombas atómicas contra China.

La petición fue rechazada por un Truman realista y cauteloso frente al poderío atómico de la URSS. Después ante la fuerte insistencia, mordaces críticas e insubordinación del popular general, en abril de 1951 Truman retira a MacArthur de su comando en lo que es la primera crisis civil-militar públicamente conocida en la historia de Estados Unidos. Para Arrighi, síntoma de declinación hegemónica. Con Trump la ecuación civil-militar podría haber sido letal para el planeta, incluido EU.

El 9 de septiembre de 2021 la prensa informó que el general John E. Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EU, advirtió que "una guerra con Rusia y China destruiría el mundo". Agregó que "EU debe encontrar vías para la paz con estos rivales de Oriente". En su presentación en el Brookings Institution, en Washington DC, el general Hyten dijo que con los arsenales nucleares del mundo en aumento y con países mejorando las cabezas nucleares y los cohetes de lanzamiento, existe una necesidad sin precedente de bajar la intensidad de las tensiones y de evitar un armagedón atómico.

El mundo no es "unipolar",-actuar como si lo fuera es letal para la biosfera. Las fuerzas de la multipolarización del sistema son estructurales a lo largo del siglo XX y lo que va del actual.(Ver Gabriel y Joyce Kolko en The Limits of Power, 1972)

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Mirtha Vázquez, nueva jefa del gabinete ministerial de Pedro Castillo.

Forzado por el Congreso y la prensa hegemónica y en medio de peleas internas

El presidente señaló que cambiaba su gabinete para favorecer “la gobernabilidad” y removió a las figuras más resistidas por la oposición, que aplaudió la medida. 

 Bajo presión del Congreso opositor y la prensa hegemónica, y en medio de discrepancias internas entre miembros del gobierno, el presidente Pedro Castillo decidió cambiar su gabinete ministerial. Lo anunció la tarde de este miércoles en un breve mensaje al país. El primer gabinete del gobierno de Castillo, que estaba encabezado por Guido Bellido, cae después de solo poco más de dos meses de gestión. El presidente señaló que cambiaba su gabinete para favorecer “la gobernabilidad”. La oposición aplaudió la decisión de Castillo. Por el contrario, en la dirigencia del partido oficialista Perú Libre (PL), del cual Bellido es congresista y dirigente, la salida de su principal ficha en un gobierno en el que conviven diferentes sectores de izquierda no cayó bien. En el partido oficialista hablaron de “traición” por este cambio.

Como nueva jefa del gabinete ministerial juramentó la noche del miércoles la exlegisladora Mirtha Vásquez, abogada y política de izquierda que fue presidenta del Congreso. No es militante de PL. Vásquez asumió la presidencia del Congreso en medio de la grave crisis política de noviembre de 2020, cuando el país tuvo tres presidentes en una semana, y ejerció ese cargo hasta el fin del gobierno de transición de Francisco Sagasti, en julio pasado. Como presidenta del Congreso tuvo una conducta dialoguista y conciliadora, y demostró habilidad política para manejar un Parlamento fraccionado y complicado.

"Memoria histórica"

Fueron cambiados siete ministros y doce ratificados. Además de la jefatura del gabinete, los cambios se dieron en Interior, Educación, Trabajo, Energía y Minas, Producción y Cultura. Un nombramiento significativo ha sido el de Gisela Ortiz en Cultura. Ortiz es hermana de uno de los estudiantes de la Universidad La Cantuta asesinados por el gobierno de Alberto Fujimori, uno de los casos por los que el exdictador ha sido condenado a 25 años. Juró por “la memoria histórica”. Aunque no es un gabinete paritario, la representación de las mujeres se eleva de dos a cinco, y una mujer encabeza el gabinete.

La crisis ministerial se produce en un contexto de extrema tensión entre el Ejecutivo y el Congreso, cuando el Parlamento unicameral controlado por la derecha se preparaba para censurar en los próximos días al ministro de Trabajo, Iber Maraví, uno de los cambiados, para lo cual ya tenían asegurados los votos necesarios, y la oposición había subido el tono a sus exigencias para la salida de Bellido. Los sectores más extremistas, con el fujimorismo al frente, embarcados en maniobras golpistas, habían amenazado con una posible destitución de Castillo si Bellido, al que acusan de “izquierdista radical”, continuaba en el cargo.

Bellido en la mira

La gestión de Bellido, congresista y dirigente de PL, ha sido duramente criticada por la derecha parlamentaria y los medios, pero también había sido cuestionada por sectores del propio gobierno por declaraciones que colisionaban con lo dicho por el presidente y otros ministros, y que más de una vez pusieron en problemas al gobierno. Lo último fue su anuncio hace unos días de la nacionalización del gas, que Castillo, que poco antes había negado cualquier posible estatización, debió desmentir. En el pasivo de Bellido se sumaban pasadas declaraciones machistas y homofóbicas.

Antes que a Castillo, Bellido, la principal carta de PL en el Ejecutivo, respondía al secretario general de PL, Vladimir Cerrón, que pugna por ampliar su cuota de poder en el gobierno y por radicalizar la presidencia de Castillo. Además de PL, los otros sectores del gobierno son los aliados de otros partidos de izquierda convocados por el presidente y el grupo de dirigentes magisteriales muy cercanos al profesor Castillo, sectores a los que Bellido y Cerrón han venido golpeando. El cambio de gabinete refuerza las alianzas de Castillo con diversos sectores progresistas y debilita a PL dentro del Ejecutivo.

"Traición"

El secretario general de PL no ocultó su malestar por la salida de su principal ficha en el gobierno, salió a respaldar al defenestrado Bellido. Antes de conocerse a los nuevos ministros, Cerrón exigió al presidente deshacerse de sus aliados de otros sectores de izquierda y concentrar todo el poder en PL. El nombramiento del nuevo gabinete no satisfizo esa demanda. Incluye aliados de otros sectores de izquierda y, para indignación del sector cerronista del oficialismo, a una legisladora de PL notoriamente opuesta a Cerrón, Betsy Chávez, que asume Trabajo. El hermano de Cerrón, Waldemar, vocero de la bancada oficialista, reaccionó anunciando que no respaldarán al nuevo gabinete. “Es una traición”, dijo. Sin embargo, Cerrón no controla a toda la bancada oficialista, de 37 bancas sobre un total de 130. Castillo ha tranquilizado a la oposición, lo que le da algo de aire, pero ahora un sector de su propia bancada amenaza pasarse a la oposición.   

7 de octubre de 2021 

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Jueves, 07 Octubre 2021 05:55

El laborismo británico gira a la derecha

El laborismo británico gira a la derecha

Lo que tiene que cambiar no es el capitalismo: es la gente. Eso es lo que piensa Keir Starmer, el líder del Partido Laborista británico, que dedicó su discurso anual a defender el legado de Blair y a omitir los graves problemas de los servicios públicos privatizados. El ala derecha del laborismo -que recuperó el poder tras el paréntesis de Corbyn- prefiere no hablar de nacionalizaciones, algo que ahora hasta los conservadores se animan a hacer.

El largamente esperado primer discurso presencial de Keir Starmer en la conferencia anual de los laboristas británicos fue, como se podía suponer, aburrido: una lección de historia con eje en la Revolución Industrial y el gobierno de Tony Blair, mientras omitía silenciosamente todo lo que iba desde Clement Atlee hasta Jeremy Corbyn. En términos de política, prometió gastar más en la salud mental de los jóvenes, en caso de llegar a gobernar, sin mencionar la privatización generalizada de ese sector, mientras casi la mitad de los fondos del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) son canalizados hacia empresas de salud privadas. También prometió «dar a nuestros jóvenes herramientas para el futuro» en términos de habilidades «digitales» y «para la vida». La información que circulaba antes del discurso sugería que, sobre este punto, lo que Starmer tenía en mente era capacitar a los jóvenes para que entiendan mejor los sistemas de puntaje crediticio, sus cuentas privadas de ahorro previsional y los contratos que los propietarios les piden que firmen.

Entonces, ¿cuál es la gran oferta de Starmer? Un gobierno laborista que le enseñará a los británicos a navegar mejor por las embravecidas aguas del capitalismo, mientras paga a otra empresa para que mitigue sus preocupaciones cuando el estrés se vuelva abrumador. «Todo lo que tenemos que hacer es aprender a adaptarnos», dijo Starmer, mientras elaboraba una extensa analogía sobre la fábrica de su padre y la necesidad de «reformarnos» nosotros mismos.

Los jóvenes quieren más. Lejos de aceptar su destino como simples «luchadores por la libertad que viajan en Uber, se alojan con Airbnb y piden comida a Deliveroo», tal como Liz Truss –ahora secretaria de Relaciones Exteriores del gobierno conservador– los describió de manera memorable en 2018, quieren la certeza y la seguridad de tener servicios públicos. Las encuestas muestran habitualmente que –al igual que sus padres y abuelos– los jóvenes apoyan la propiedad pública, desde los autobuses hasta los servicios de salud, pasando por la energía y el agua. Pero según la ministra de Hacienda en las sombras Rachel Reeves, estas no son «cuestiones primordiales».

Pero dígale eso a la persona joven que ve su esperanza y su seguridad erosionadas por la rutina diaria de lo que Reeves llama «economía cotidiana». No es que «nada les venga bien», como diría mi madre. Simplemente están hartos de que su empresa privatizada de autobuses aumente las tarifas y reduzca los servicios de los que dependen para ir a la universidad, trabajar o divertirse. Están desesperados porque no pueden pagar su propia vivienda, debido a que las facturas de los servicios públicos privatizados y los alquileres privados están por las nubes. Están hartos de que las empresas privatizadas de cuidados y los call centers paguen salarios miserables, que eluden los requisitos básicos de salario mínimo para los adultos contratando jóvenes. Están estresados por tener que competir en todas partes –en pruebas interminables, en su «marca» en internet–, en un intento desesperado por conseguir una oportunidad decente en un país donde, después de casi cuatro décadas de privatizaciones, todo es mercado. 

Hoy, solo los privilegiados pueden acudir a sus familias en busca de ayuda, ya que muchos padres y madres enfrentan los mismos problemas que sus hijos e hijas. No es de extrañar que los jóvenes se sientan abatidos. Eso ya pasaba antes de que llegara el impacto de amenazas globales como la pandemia, el cambio climático, las guerras culturales financiadas por la derecha y la forma en que el Brexit ha terminado con las posibilidades de movilidad social. Starmer tiene razón al enfocarse en la salud mental. Sin embargo, a pesar de sus promesas de priorizar la prevención, su discurso sugiere que, en realidad, tratará los síntomas, no las causas.

Una promesa de más dinero para financiar la asistencia en las escuelas y acceder así más rápidamente al tratamiento a través de los «centros de salud mental» locales será bien recibida por las organizaciones benéficas de salud mental. Pero Starmer no dijo nada sobre el hecho de que la salud mental de los jóvenes está como está, en parte, porque en los últimos años ese ha sido el sector más privatizado del NHS. En la actualidad, 44% del desembolso del NHS en esta área se destina al sector privado y llega a 97% del desembolso total del NHS cuando se trata de los jóvenes con más problemas. Ya ha habido numerosas historias de terror sobre los resultados.

Starmer dijo con razón que el futuro del NHS no podía ser «solo más dinero». ¿Pero reconoció la necesidad de frenar la salida de los miles de millones que fluyen al sector privado? No. Por el contrario, se mostró entusiasmado con la forma en que la salud sería «rehecha» gracias a una cantidad «apabullante» de robots y realidad virtual. «Podría hablar de esto todo el día», dijo, mientras en realidad sonaba tan experto en tecnología como Boris Johnson en su infame discurso sobre la tecnología en la en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde habló de cómo «tu colchón controlará tus pesadillas».

También hubo otro efímero rayo de esperanza en el discurso de Starmer: que, si bien no iba a hacer que los servicios básicos volviesen a ser de propiedad pública, al menos regularía mejor a las empresas que los prestan. A las empresas que recortan todos los gastos, explotan al personal, restringen la posibilidad de hablar con un ser humano y cargan con más trabajo a los desafortunados consumidores, no les falta fibra moral, sino que simplemente están cumpliendo con su obligación legal de maximizar los beneficios para los accionistas. Entonces, cuando Starmer anunció que modificaría las obligaciones legales de los directores de las empresas, por un momento feliz pensé que estaba a punto de comprometerse a introducir obligaciones legales más estrictas para que estos protegieran no solo las ganancias, sino también a las personas y el planeta. Esta modificación ha sido exigida durante mucho tiempo por activistas y sindicalistas. Pero el plan de Starmer no tenía nada que ver con eso. En su lugar, se trataba de hacer «del éxito a largo plazo de las empresas la principal prioridad».

En ese contexto, el llamado de Starmer a trabajar como «socios» no implicará ninguna diferencia. «El orgullo nace del trabajo», anunciaba Starmer entre interrupciones. Pero ni una palabra sobre para quién trabajas ni sobre quién es el dueño de tu empleo y tus servicios. El discurso de Starmer fue solo la última decepción en la conferencia laborista en Brighton.

La secretaria de Vivienda en las sombras Lucy Powell prometió dar a quienes compraran por primera vez «prioridad» en los nuevos desarrollos y expresó sus deseos de mayor cantidad de viviendas sociales, pero no dijo nada sobre la regulación de los alquileres privados. Eso significa que cualquier impuesto superior con el que se grave a los propietarios privados simplemente será transferido a los inquilinos –aunque los inquilinos escoceses parecen estar mejor protegidos, según los planes de la nueva coalición del Partido Nacional Escocés (SNP) con el Partido Verde, que Starmer calificó hoy desdeñosamente como un «mal gobierno»–.

El secretario de Transporte en la sombra, Jim McMahon, dijo que quería que «el transporte público funcionara para el bien común» y Reeves prometió «la mayor ola de contratación no tercerizada en una generación», pero no dieron detalles en ninguno de los casos. Si su propio líder puede salirse con la suya afirmando que cuando dijo que apoyaba la nacionalización de los servicios públicos, en realidad no hablaba en serio, entonces las esperanzas de un cambio radical más bien se desvanecen. El mayor problema de Jeremy Corbyn no era que a los votantes no les agradara su mensaje, sino que simplemente no creían que cumpliría. ¿Cómo puede alguien creerle a Starmer (sentir confianza y seguridad en lo que promete) cuando esta semana nos dijo que gustosamente daba marcha atrás con sus promesas si a cambio obtenía un rédito político?

De hecho, Starmer y sus colegas ministeriales en la sombra generalmente hablan de contratación no tercerizada solo en referencia a quienes hacen aportes al Partido Conservador y a los contratos relacionados con el covid-19, lo que deja la clara impresión de que las empresas que no aportan al Partido Conservador no tienen motivo para preocuparse por sus planes de subcontratación. Después de todo, algunos de los mayores beneficiarios de la privatización de ciertos sectores de la asistencia social y la salud mental y física son empresas fundadas por personas que hicieron generosos aportes al Partido Laborista durante los años de Blair.

Una generación de viejos blairistas como Peter MandelsonJohn McTernanPhil Collins y sus acólitos que trabajan ahora para Starmer han hecho fila para aconsejar a su nuevo líder que haga su propia versión de la «campaña de seducción del sector financiero realizada por Blair», una nueva abolición de la Cláusula 4 por parte de Starmer, si se quiere, haciendo mucho hincapié en la «seguridad». «Apoyarse en [su] marca» como ex director de la fiscalía británica.

Pero, ¿cómo podemos tener seguridad cuando sabemos que nuestras necesidades básicas están siendo explotadas con fines de lucro, en lugar de ser administradas por el bien común? ¿Dónde está nuestra recompensa por el «trabajo duro» cuando nos vemos obligados a hacer un segundo turno al final de un día agotador, comparando precios en los «mercados» menos divertidos de la historia, en un intento desesperado por no ser estafados?

Sobre la asistencia social, el secretario de Salud en la sombra, Jonathan Ashworth, nos dice que su plan es «de tan largo alcance como el plan de Aneurin Bevan para el NHS». Pero en 1948 Bevan hizo que los hospitales fueran controlados por el Estado y aseguró la cobertura universal, mientras que, en la actualidad, el Partido Laborista solamente promete que los trabajadores de la asistencia social podrán negociar mejores salarios con sus empleadores en gran parte privatizados (aunque no, por supuesto, 15 libras la hora). Quizás se supone que estos trabajadores se sienten reconfortados por las –sin duda– sentidas palabras de Starmer sobre la «nobleza de la asistencia» y la noción de que ese trabajo es una «vocación». Y sobre los requisitos para la asistencia social, ni Starmer ni Ashworth dijeron nada sustancial. Además, el considerable monto de dinero que Reeves prometió para hacer una reforma verde de la economía, a juzgar por sus discursos y los de Starmer, irá a parar casi en su totalidad a los bolsillos de las empresas, incluso aquellas que han pasado años ejerciendo presión contra objetivos de cuidado del clima más estrictos.

Los que sugieren que la propiedad pública podría ser un mejor enfoque –como Andy Burnham sobre asistencia social y Ed Miliband sobre energía– han provocado, según se dice, furia en las oficinas del líder laborista. Starmer puede haber subido al escenario con «Right Here, Right Now» de Fatboy Slim y terminado con la promesa de «aprovechar el momento». Pero ahora no es el momento de hablar de nacionalización, le dijo Starmer a Andrew Marr el domingo, aunque los mercados de asistencia social y salud mental se tambaleen, el mercado del gas y la electricidad colapsen y los conservadores (¡los conservadores!) estén poniendo nuevamente bajo control estatal otra franquicia ferroviaria fallida.

Al enfrentar una repregunta por la incumplida promesa de campaña sobre la propiedad pública, Starmer le dijo esta semana a Laura Kuenssberg, de la BBC, que «el mundo ha cambiado». En efecto, ha cambiado. Solo que Starmer no parece haber notado de qué modo.

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