Martes, 24 Enero 2017 17:20

Bandera para izar

Bandera para izar

Bajo el efecto y entorno nuevos de la ciencia y las fuerzas productivas, soñar con un país cualitativamente diferente implica resolver un gran interrogante: ¿Cómo comunicarnos y conectarnos, con el país nacional, el país real –las mayorías, a las que aludía Gaitán? Las organizaciones alternativas y militantes deberían asumir como propósito central en 2017-2019, llevar a cabo discusiones, talleres, foros, tertulias, etcétera, para consultar, comprender, procesar y politizar acerca del por qué la democracia realmente existente, o burguesa, llegó a su límite.

 

“Cambia lo superficial/Cambia también lo profundo/Cambia el modo de pensar/Cambia todo en este mundo”, así canta Mercedes Sosa, quien luego dice que “Cambia todo cambia”. Y no se equivocó, pues así parece reafirmarlo lo que está sucediendo en la sociedad, donde lo que conocimos hace apenas 30 o 40 años ya no existe o está desechado (ver recuadro), dándole paso a toda una renovación en infinidad de campos. Y estos cambios, que afectan la vida cotidiana de todos los que hoy habitamos este planeta, también afecta la forma cómo se sustenta el régimen capitalista, su régimen económico y político, colocando en aprietos su columna vertebral: la democracia realmente existente, para nuestro entender, formal, superflua e improcedente.

 

“Cambia todo cambia”, si la realidad es esta, ¿cómo actuar para que el sistema que hoy domina e impone desigualdad por doquier, de paso a uno otro, donde la justicia y la solidaridad sean su piedra angular? Si la ciencia es la que está propiciando todos los cambios que cada día nos sorprenden, ¿por qué no echar mano de ella para atrevernos a lo “imposible”?

 

Cambios y avances, comprendidos y apropiados en nuestras vidas cotidianas por el uso de innumerables artefactos que nos deslumbran con su versatilidad, los mismos que nos deben permitir, a todos aquellos que soñamos con una sociedad distinta, disputar y construir una opinión y un país en justicia y con soporte de vida digna para el conjunto social de colombianos. Un inmenso reto que conlleva uno no menor: ¿Cómo construimos el territorio, la convocatoria y los referentes de convocatoria que conjuguen el proyecto social, político y cultural que nos permitiría la comunicación con el país nacional, con las mayorías? Los diseños políticos para responder a este interrogante son varios. Son tantos como expresiones orgánicas de izquierda existen.

 

Unos apuestan por construir y consolidar antes un aparato político vertical y luego, ahí sí, tratar de comunicarse con aquellos a quienes desean movilizar o dicen representar. Esta es la fórmula o el diseño orgánico más común entre nosotros, pero también allende nuestras fronteras. Un diseño de “aparato y jerarquía” que una y otra vez, aquí y allá. ha fracasado. Por tanto, sólo queda como opción, la vía inversa: construir el proyecto orgánico al tiempo que logramos el conocimiento y la conexión con el país nacional. ¿Y para qué considerar esta conexión?

 

Considerarla para que entre todos y todas podamos enfrentar y emplazar la iniciativa al establecimiento, al poder reinante, a las clases sociales que lo concentran, y que excluyen y oprimen a las mayorías. Pero, ¿cómo lograr esa conexión con las mayorías? ¿Cuáles serían las reivindicaciones que exigen estas mayorías para hacer posible su movilización? Es otra pregunta por resolver, al encarar el propósito comunicativo/organizativo/movilizador de las mayorías nacionales con cimiento en sus regiones. Y las respuestas también son tantas y variadas como lecturas existen sobre la coyuntura y/o la realidad económica, política, social, que atraviesa el país, en su realidad interna y externa.

 

Metámonos entonces en la pregunta ¿cuál es la reivindicación que más motiva a las mayorías? ¿Será la necesidad de empleo –e ingresos? ¿Será el sueño de techo propio?, ¿el deseo de libertad?, ¿la necesidad de salud oportuna y adecuada?, o ¿la necesidad de tierra? Tal vez sean todas, o sólo una. En todo caso, cualquiera que sea, bien sea una o varias de ellas, por efecto de los niveles de riqueza que hoy genera la humanidad, todas pueden ser satisfechas por el establecimiento. Con respuesta, ya sea para neutralizar y desinflar por esa vía cualquier movimiento de protesta, alternativo o anti establecimiento. Ojo con esto. El aspecto y contenido que no puede satisfacer el establecimiento, así lo desee, es cumplir, realizar y concretar una democracia real. Y menos, una democracia de nuevo tipo, radical, directa, refrendataria. ¿Por qué no puede satisfacer este tipo de demanda?

 

La democracia realmente existente, o burguesa, llegó a su límite

 

La democracia, columna vertebral del régimen burgués que le sirve para propagar a los cuatro vientos un cuento imposible de igualdad, justicia y libertad, está totalmente rota. Está en crisis de posibilidad, como resultado de la transformación de la matriz económica capitalista, ahora potenciada y determinada por un motor financiero y de especulación que fija al conjunto social, a través del mecanismo que han dado en llamar financiarización del sistema. Así la situación, ¿cómo llegó acá el sistema capitalista?

 

Llegó por conducto y consecuencia de la mayor revolución científica conocida hasta ahora. Revolución que le permitió avanzar hacia una globalización creciente, a través de la cual el sistema penetró en todos los rincones del mundo. Penetra cosificando todas las cosas. Cala con una interconexión en tiempo real de toda relación mercantil, entre ellas el intercambio del dios dinero, ahora irreal –no representa la producción efectiva que realizamos los humanos–, a pesar de los billetes estar impresos.

 

Esta interrelación y dominio del capitalismo –y del sistema financiero– en todos los rincones, ahora, también potencia la concentración de la riqueza y del poder. De este modo, lleva al sistema político, en su afán por mantener y prolongar su dominación, a un nivel de autoritarismo nunca visto. Producto de esto, hoy son menos los ricos que determinan el rumbo económico mundial, llevando al planeta hasta la frontera de su autodestrucción. Y, el afán de los estados por controlar a sus sociedades, hacen de la intimidad y la libertad una lejana reivindicación, hoy confundida con la libertad de compra y venta.

 

A extender nuevos niveles de democracia con participación y poder

 

Está visto que hoy la “democracia” es un simple aviso que decora los edificios donde sesionan los legisladores, queda así como un lejano sueño nunca realizado a plenitud. Democracia que en el presente será menos factible de concretar, dado que la participación quedó relegada al simple rito político de votar. Rito que sucede cada cierto tiempo, sin tocar ni variar la columna y continuidad de cada régimen político. Ajeno, sin motivar a las mayorías, razón de ser de la democracia que ayer dio al traste con las monarquías. Por eso, en estas circunstancias, levantar la bandera de la democracia es izar la más radical y revolucionaria de todas las banderas.

 

Hacerlo precisamente, cuando la transformación técnico científica permite no solo la participación de las mayorías en la discusión y diseño de todos los órdenes de la vida política y económica de su sociedad, sino que también permite actuar para que ningún compatriota padezca necesidades materiales.

 

Los retos que abre esta potencialidad son muchos: Estados plurales y descentralizados, gobiernos participativos en todos sus niveles de decisión, economías con fuerte arraigo local, con matriz ambiental y asimilación de su relación de respeto con la tierra y todas las especies que la habitan, reducción del tamaño de las ciudades y revalorización y minimización del carro como centro de la vida humana, y valorización de lo pequeño y de lo local, entre otros.

 

Aparece entonces un interrogante fundamental: quién levanta esta bandera, ¿las organizaciones políticas o el pueblo –genérico que parece resolver todo? Sin duda, un ideal consecuente es que las mayorías llamadas pueblo sea quien la reclame y dispute. Las organizaciones políticas deberían asumir que ningún proyecto político se considere (auto)suficiente, y que actúe y hable a nombre de todos, sin concitarlos ni dominar ni contar con legitimidad en la vida cotidiana de quienes habitan los diferentes territorios que integran nuestro país.

 

Conectarse con la sociedad con la aspiración de que la bandera de la democracia –no la realmente existente– sino una refrendataria, radical, directa, participativa, que aplique un ascendente poder popular, sea ondeada por las mayorías. Ahora la única opción del sistema para contener los cambios en marcha producto de los avances científicos ya considerados, es el autoritarismo y la violencia más desenfrenada. Por ende, cada día es necesario que sea más la cantidad de gente interesada por la política –por la llamada cosa pública– rompiendo la constante hoy dominante; pues nada puede ser decidido por las minorías ni a espaldas de la mayoría.

 

A la par, cabe diseñar y poner en marcha iniciativas de todo orden cotidiano, con miras a resolver desde la base las necesidades básicas de la gente: alimento (con el reto de soberanía alimentaria), salud integral, techo, educación, recreación, ingresos, vía indispensable para construir o recobrar la confianza de la sociedad en el discurso alternativo, anticapitalista, hasta emparentarlo con el socialismo verdadero, que es garantía y soporte de la más amplia y meridiana democracia.

 

Socialismo con su base de socialización hoy presente en infinitud de empresas –muchas de ellas multinacionales– y procesos sociales, así esta realidad no sea ni evidente ni reconocida por la mayoría de la humanidad. Mucho menos, por los propietarios de estas empresas ni por los políticos de turno.

 

El reto es inmenso, “Cambia el sol en su carrera/Cuando la noche subsiste/Cambia la planta y se viste/De verde en la primavera”. “Cambia todo cambia”, nos enfatiza la canción, fiel resumen de la vida en toda su realidad. La política también debe transformarse, el Estado y los gobiernos. Hagamos con nuestros actos y relación con nuestros vecinos/as en nuestros barrios, así como en nuestros sitios de estudio y trabajo, que la canción se haga realidad. Vivimos un tiempo de cambio, del cual no puede quedar exenta la democracia realmente existente. ¡No seamos inferiores al reto ni al momento histórico que estamos viviendo!

 


 

Recuadro 1

 

El nuevo momento de la ciencia y las fuerzas productivas

 

Vivimos tiempos de cambio. Tiempos de avance para la humanidad. Es una certidumbre, sin dejarnos apabullar por la dificultad de los asuntos inmediatos, puesto el ojo en la línea de tiempo. Quien dude de la novedad, también puede mirar en su entorno inmediato y comprobarlo, certificar si algo de las cosas que conoció en sus años mozos aún se conserva. Para quienes ya cuentan con cuatro o más ‘pisos’ a cuestas, la tarea es elemental: televisor a blanco y negro, máquina de escribir, enciclopedias; mecanismos de comunicación (telegramas, postales, correo aéreo, etcétera), radios de transistores y de onda corta, cámaras fotográficas de rollo, tocadiscos, desinterés por el medio ambiente, y la manera de comprender y relacionarse con la naturaleza, la función y comprensión de las ciencias; un otrora, y mucho más, que descansa ahora en el cuarto de San Alejo.

 

Para quienes tienen menos años y no conocieron esto: el tamaño de los celulares, la capacidad de trabajo y la velocidad de las computadoras, la manera de relacionarse entre alumno-docente, las pantallas que no eran táctiles, la imagen del mundo (en tamaño y posibilidad de recorrerlo), la conquista del espacio más allá de la luna, etcétera. Todo esto y mucho más cambió y arruma en el mismo cuarto de los trastos.

 

Lo que no arruman en Colombia es la injusticia, sostenida, multiplicada, presente sin pausa.

 

Como una enredadera se estira amparada en viejos y nuevos argumentos, y en la misma violencia institucional de siempre. ‘Justicia’ soportada, aupada y defendida por quienes a través del curso de dos siglos, han llevado a nuestra sociedad a niveles de pobreza y de miseria –con índices de muerte de menores de edad que son vergüenza para cualquier sociedad–, y con récord en sus indicadores de concentración de riqueza, de propiedad de la tierra, de los medios de comunicación, de los medios productivos, que arrinconan a las mayorías; desconociendo sus potencialidades y saberes. Es decir, aplicando la antidemocracia sin reparo alguno. Contrarios a los avances y evidencias de nuestro tiempo, más concentración de la riqueza y menos democracia es la norma que los de siempre imponen por doquier.

Publicado enEdición Nº231
Días de mentiras en un precipicio llamado Brasil

Por estos días el gobierno encabezado por Michel Temer publicó en los grandes medios de comunicación avisos de página entera trazando loas a sus conquistas e indicando que 2017 será el año de la remontada. Pues por estos días el Fondo Monetario Internacional, el FMI, que puede ser acusado de cualquier cosa excepto de cercanía con el PT de Lula da Silva, lanzó sus nuevas proyecciones para la economía global en este nuevo año. Y Brasil aparece en lugar de destaque: si todo va bien, si no hay sorpresas, el PIB crecerá un escuálido 0,2 por ciento. De los países que integran el G-20, que reúne las mayores economías del mundo, Brasil será el que menos crezca, si es que crece. Nadie en el gobierno comentó la proyección del sacrosanto FMI, capilla mayor para los rituales neoliberales retomados por los que usurparon el poder.


Por estos días el gobierno de Temer, surgido a raíz del golpe institucional que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff, aseguró que ya en el primer trimestre, a lo sumo en el segundo, habrá creación de nuevas plazas de trabajo, recuperando parte de los millones de empleos perdidos en los últimos diez o doce meses. Pues por estos días la Organización Internacional del Trabajo, que puede ser clasificada de todo, menos de extremista, difundió sus previsiones para el desempleo en el mundo. Una vez más, Brasil aparece en lugar de destaque: este año, de cada tres trabajadores que alrededor del planeta perderán sus empleos, uno será brasileño. Millones serán.


Por estos días el gobierno brasileño aseguró que ya se notan signos claros de recuperación en el sector industrial. Pues por estos días un órgano vinculado con ese mismo gobierno comprobó que desde que Temer usurpó la presidencia, el consumo de bienes industriales se desplomó 10 por ciento en el país.


Por estos días el gobierno se vanaglorió por haber logrado reducir drásticamente la inflación, lo que es verdad. Pues por estos días se olvidó de mencionar que la inflación de desplomó porque también el consumo se derrumbó de manera tenebrosa, llevando al cierre miles de comercios y pequeñas y medianas empresas a lo largo y a lo ancho del mapa.
Por estos días Michel Temer, con sus pronunciamientos y discursos siempre llenos de palabras sonoras y absolutamente vacías de contenido, sigue dando muestras de sus dones de acróbata soberano para esquivar la balacera de denuncias que alcanzan a los operadores del golpe que lo instaló en el poder. Pues por estos días surgieron nuevas y consistentes denuncias contra algunos de los más fuertes integrantes del círculo de sus más íntimos. Y ya se sabe, por estos días, que muchas más vendrán. Lo que no se sabe es cuántos de los que lo defienden sobrevivirán en el Congreso y en el gobierno.


Por estos días, frente a ese cuadro absolutamente desolador, sin embargo, surgen declaraciones de integrantes de la pandilla que se apoderó del poder y que sí, merecen crédito. Vale mencionar al menos un ejemplo: el patético ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, aseguró que la situación en las cárceles brasileñas estaba bajo control. Pues por estos días quedó claro que él dijo la verdad: una sucesión de matanzas y rebeliones dejaron al menos 130 muertos en catorce días, la mayoría de ellos degollados, mutilados y algunos, quemados vivos. La situación sí, está bajo control, pero de los dos mayores cárteles de narcotraficantes actuantes en el país, y que sobornan y corrompen a toda clase de funcionarios y magistrados corruptibles y sobornables, frente a la impotencia tenebrosa del Estado.


Por estos días, en fin, se supo que la decorativa primera dama, Marcela Temer, una ex señorita de una ciudad del interior de San Pablo, sólo habla a la prensa con expresa autorización del señor su esposo. Le toca a él, como corresponde, leer las respuestas que la asesoría de la dama en cuestión prepara para que ella conteste, por escrito desde luego, lo que le preguntan los periodistas. Contestar en vivo, ni pensar..

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Por estos días es fácil darse cuenta de que ni las peores previsiones parecen capaces de prever la infinita capacidad de desastre de este gobierno.


Por estos días resulta duro saber que faltan muchos otros más para que llegue diciembre.

Publicado enInternacional
Finlandia experimentará desde enero el reparto de una renta básica de 560 euros al mes

La Seguridad Social finlandesa ha elegido a 2.000 ciudadanos desempleados para pagarles 560 euros al mes y examinar la utilidad de implementar la medida

Un grupo de 2.000 ciudadanos finlandeses elegidos mediante un muestreo aleatorio entre los desempleados del país se convertirán a partir de enero de 2017 y durante un periodo de dos años en protagonistas del experimento mediante el que la Seguridad Social de Finlandia (Kela) quiere examinar la utilidad de implantar una renta básica, que durante la duración del estudio consistirá en el cobro de 560 euros al mes libres de impuestos.
La institución ha explicado que mediante este experimento pretende analizar cómo podría rediseñarse el sistema de seguridad social para afrontar los cambios del mercado laboral y cómo podría hacerse que promoviera la participación activa, proporcionando mayores incentivos para trabajar, así como reduciendo la burocracia y simplificando el sistema de subsidios.


El experimento, que se extenderá entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2018, contempla el pago de 560 euros al mes a cada uno de los participantes, que en caso de periodos inferiores a un mes cobrarán 18,67 euros por día.


Esta cantidad se mantendrá invariable durante la duración de la prueba y no será reducida por ningún otro ingreso que los beneficiarios pudiesen obtener. De hecho, en caso de encontrar empleo, los participantes seguirán cobrando esta renta básica, aunque una cantidad equivalente se les deduciría del cobro de determinados beneficios sociales.


Los 2.000 ciudadanos participantes en el experimento fueron, con algunas excepciones, elegidos aleatoriamente entre un grupo objetivo de 175.000 personas de entre 25 y 58 años que recibieron el pasado mes de noviembre algún tipo de subsidio o pensión por desempleo por razones distintas de una baja temporal y que no cobraban prestación por paro.


La Seguridad Social finlandesa precisó que los beneficiarios de esta renta básica recibirán el primer pago de 560 euros el próximo 9 de enero de manera automática y sin necesidad de contactar o someterse al control de Kela.


"Aquellas personas incluidas en el estudio recibirán la renta básica automáticamente, por lo que no es necesario que se pongan en contacto con Kela", indicó Marjukka Turunen, responsable legal de la Seguridad Social finlandesa, quien recordó, no obstante, que los participantes deberán comunicar aquellos beneficios o restricciones que impidieran el cobro, como iniciar el servicio militar, empezar a cobrar una pensión o mudarse fuera del país.
Según Kela, que ha comunicado por carta este miércoles la identidad de las personas seleccionadas para el estudio, el 48% de los beneficiarios de la renta básica serán mujeres y el 52% hombres. Un 30% tiene edades comprendidas entre los 25 y 34 años, el 29% entre 35 y 44 años, y el 41% entre 45 y 58 años.


Asimismo, la Seguridad Social finlandesa indicó que durante los dos años previstos de funcionamiento del experimento supervisará su evolución a través de los datos registrados, por lo que no someterá a controles a los participantes para averiguar su situación laboral.


"Se dejará en paz a los participantes en el estudio de población durante el experimento. Kela no les llamará regularmente para preguntarles su situación laboral, que, en su lugar, será monitorizada mediante los datos registrados", añadió Turunen.

 

EUROPA PRESS - HELSINKI
29/12/2016 - 12:59h
29/12/2016 - 12:59h

Publicado enSociedad
La marcha de la economía estadunidense: la cuarta

Asi concluimos el año. El viernes pasado, el precio del petróleo –nuestra mezcla mexicana de exportación– superó ligeramente 44 dólares por barril. Y el promedio de 2016 está un poco por encima de 35 dólares por barril. Aun en la hipótesis –poco probable a pesar de las bajas y altas de esta semana– de un descenso de precios durante los poco más de 15 días hábiles que faltan de este difícil 2016, el promedio se conservaría en esos 35 dólares. Recordemos. El ajuste para el cierre del presupuesto de 2016 presentado el 8 de septiembre pasado al Congreso indicaba tres variables básicas:1) un promedio anual de 36 dólares por barril para nuestra mezcla; 2) un tipo de cambio de 18.30 pesos por dólar como promedio de este año 2016; 3) finalmente, un volumen de producción de crudo de 2.130 millones de barriles al día, también en promedio para 2016.

Así, se esperaban –se esperan– ingresos petroleros brutos por 514 mil millones de pesos, correspondientes a 2.7 por ciento del PIB. Con valores equivalentes para 2017 (42 dólares por barril, 18.62 pesos por dólar y 1.947 millones de barriles al día de producción de crudo) se estimaron ingresos de 556 mil millones de pesos, cinco por ciento superiores en términos reales respecto a 2016. Pero participación similar en el PIB. Por esto mismo, se plantea astringencia presupuestal por el lado del petróleo. Y poco margen de maniobra para soportar –en el propio ámbito energético– transferencias presupuestales obligadas, como en el caso de la electricidad. La mayor parte es subsidio a los consumidores, básicamente residenciales y agrícolas. Del orden de 100 mil millones de peso. Informe Presidencial dixit. No se nos olvide.

Tampoco se nos olvide que pese al promedio anual del orden de 2.50 dólares por millón de unidad térmica británica (dll./MMBTU), el gas de referencia de Henry Hub en Luisiana camina rumbo a cuatro dólares por MMBTU. Y esto en el marco de lo que algunos especialista ya denominan "guerra del gas natural", al mencionar no sólo el papel del gas ruso en Europa, sino de lo que podría ser el nuevo juego estadunidense para suministrar un importante volumen de gas natural a Europa. Presidente Trump dirá. Lo comentaremos en otro momento.

Sigamos con la reflexión sobre la economía estadunidense. Y profundicemos un poco más sobre la evolución del empleo. Recordemos que en los últimos 30 años el indicador de la productividad general (producto real por hora trabajada de todos los empleados no agrícolas) evolucionó por encima del indicador del empleo (ocupados sin incluir a los trabajadores del gobierno, ni a los trabajadores domésticos, ni a los trabadores de organismos no lucrativos, ni a los trabajadores del campo). Pues bien, uno de los aspectos más sorprendentes del panorama del empleo es que –como lo he comentado en algún momento– la duración del desempleo es cada vez mayor. Y ha sido muy difícil alcanzar los "altos estándares" de otras épocas. Es decir, lograr que el tiempo de un desocupado para volver a ocuparse sea menor. Al de los años 50 (siete semanas). Al de los años 60 (ocho semanas). Al de los años 80, 90 e inicio del siglo actual (11 a 12 semanas). Ya no digamos –para sólo mencionar una cota más– al menor previo a la severa crisis de 2008 y 2009. ¡Apenas 16 semanas! Y digo apenas, porque desde hace casi año y medio los trabajadores ocupan entre 26 y 27 semanas en promedio para volver a ocuparse. Ya no las 40 del primer semestre de 2012. Sin duda. Pero tampoco las 17 semanas previas a la crisis.

Así, la llamada a veces "tasa de presión" (incluye no sólo despedidos sino a quienes tienen empleo insatisfactorio o de tiempo parcial, y que buscan otro) alcanzó en plena crisis 17 por ciento de la fuerza laboral civil. La tasa general de desempleo 10 por ciento (relación 1.7 de una respecto de otra). Pero en la medida que esta tasa general de presión y la tasa general de desempleo disminuyeron –lentamente por cierto– se mostró que hay mayor insatisfacción laboral. ¿Por qué? Porque la relación de la tasa de presión respecto a la tasa general se ha elevado a 2. Ha disminuido menos la tasa de presión que la tasa general de desempleo. No ha sucedido lo mismo –por ejemplo y por paradójico que parezca– en la relación de la tasa de desempleo de jóvenes entre 16 y 19 años y la tasa general de desempleo. La primera se disparó con la crisis. Se elevó de 15 a 27 por ciento. Pero esa elevación fue menos drástica que la de la tasa general de desempleo. De 4.4 por ciento a 10 por ciento. Esto muestra –por sí mismo– que se privilegió la expulsión de trabajadores de mayor edad que trabajadores jóvenes. Números similares muestran que también se privilegió la expulsión de hombres sobre mujeres. Y de hispanos y latinos sobre afroamericanos.

¿Quiénes, entonces, padecieron más el desempleo con la crisis de 2008 y de 2009? En términos de origen y en primer lugar los de mayor edad. Los hispanos y latinos. Y de manera genérica los hombres. Sin duda.

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Lunes, 05 Septiembre 2016 06:18

En pos del dólar

En pos del dólar

Sobre la reunión del G-20 en Hangzhou, China, pende la duradera condición de lento crecimiento de la economía mundial que se ha asentado desde la crisis de 2008. China, que tiene altas tasas de expansión productiva: 14.2 por ciento en 2007 y 9.2 en 2009, creció 6.9 por ciento en 2015 (cifras del Banco Mundial). Las previsiones de aumento del PIB en el mundo para este año y el siguiente se han reducido a 3.1 y 3.4 por ciento, respectivamente, y se espera que haya otra corrección a la baja en octubre (Fondo Monetario Internacional).


En Estados Unidos la recuperación no se ha consolidado e, incluso, las cifras recientes de creación de empleo no sustentan la política de revisión al alza de las tasas de interés, anormalmente bajas en ese país. Mientras que la Reserva Federal busca cómo elevar las tasas, los países europeos siguen aplicando medidas de expansión monetaria con tasas de interés negativas en algunos casos.


Esta falta de sincronía es una expresión de las condiciones de la crisis misma y contrarresta las posibilidades de crecimiento del PIB. Lo que priva en los mercados de capitales es el uso especulativo de los recursos a expensas de la inversión productiva y la creación de empleos e ingresos.


Según los informes de la Organización Mundial del Comercio, desde la reunión del G-20 en Turquía, el año pasado, se han aplicado entre esos países 145 acciones adicionales de restricción comercial, el registro más alto desde 2009.


A pesar del constante reconocimiento de la insuficiencia del crecimiento de las economías desde hace nueve años, no se han recreado las condiciones para el relanzamiento de la actividad económica. En cambio, las pautas de la generación y el uso de los recursos tienden a separarse entre países y regiones, como se aprecia en el caso de la decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea. A eso hay que añadir el conjunto de medidas de política económica que se aplican en esa zona y que no consiguen expandir la demanda agregada y apuntalar una expansión.


La globalización, que ha sido el fenómeno económico predominante en las tres últimas décadas, y del que China ha sido uno de los principales beneficiarios, está ahora cuestionada políticamente. La campaña electoral en curso en Estados Unidos ha centrado buena parte de su atención en la vuelta a las medidas proteccionistas. Los argumentos de Trump coincidían en buena medida con los de Sanders en las elecciones primarias, y orillan a Clinton en esa dirección. México, por cierto, está en la mira de esas revisiones de los flujos de comercio e inversión.


En fin, que las secuelas de la crisis financiera no se han agotado. Persisten fuertes desequilibrios en las corrientes del crédito y en la solvencia de los bancos, como ocurre en Italia. Y, sobre todo, no se recomponen los escenarios para la expansión.
La duración de esta crisis tiene ya notorias repercusiones políticas, otra vez, los casos del Brexit y de la candidatura de Trump son ejemplares. Pero no son únicos. En los países de este de Europa hay un resurgimiento de los movimientos ultranacionalistas que, además, están motivados por las secuelas de la guerra en Medio Oriente y las grandes corrientes de migrantes.


En materia financiera se mantiene el predominio del dólar en los mercados mundiales de dinero y capital. Las bajas tasas de interés propician que aumente la contratación de deuda pública, en especial de las llamadas economías emergentes, destacando en América Latina México y Argentina. Se estima que en este año la emisión la deuda de los países emergentes sea de 125 mil millones de dólares. Arabia Saudita entra a este mercado, lo que indica el impacto del bajo precio del petróleo.


En México, el banco central ha advertido expresamente sobre el riesgo que significa el aumento de la relación de la deuda con respecto al producto. Pero las necesidades financieras del gobierno son elevadas, y para contrarrestarlo queda bajar el nivel del gasto, es decir, aplicar medidas que llevan a la contracción del ingreso.


La demanda de dólares continúa siendo un rasgo clave de la economía mundial. Esta condición que se estableció a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se modificó de modo significativo en 1971 con la declaración de inconvertibilidad del dólar por el oro, establecida en los acuerdos de Bretton Woods (1944), y luego se ha alterado de nuevo tras la crisis de 2008.


Lo que se mantiene es el deseo de tener dólares, especialmente como instrumento de reserva de valor. Y esto se asocia con el hecho de que se admite que el gobierno de Estados Unidos paga su deuda que está denominada en dólares y es el emisor de esa moneda. No hay ninguna otra que haya sido capaz de sustituirla como reserva de última instancia.
Según algunos teóricos esto le da al dólar y, por ello, a Estados Unidos, un privilegio exorbitante (Barry Eichengreen). Y así es, ese país financia su déficit atrayendo inversiones de otros países que compran deuda emitida por el gobierno. Incluso el enorme superávit chino está colocado en deuda pública emitida en dólares. Este privilegio seguirá en pie. Todos, sean gobiernos o particulares, están en pos del dólar.

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Viernes, 01 Julio 2016 08:09

Hacer ciencia también es trabajar

Hacer ciencia también es trabajar

No es un secreto que la mayoría de los profesionales que realizan estudios de doctorado tienen como objetivo continuar su carrera académica como Profesor en una universidad o en un centro de investigación. Pero la realidad es que, como decía un profesor de la facultad de ciencias “para tener un puesto de Investigador en UE o en USA hay que esperar que se muera o retire uno de ellos y deje la vacante”. Esa frase que puede dar un poco de risa es una realidad y en Latinoamérica estamos cerca de empezar a vivir esa situación.

Sin embargo, el año pasado Estados Unidos rompió el récord anual de doctores graduados en su historia según la revista Science*, la que también agrega que, este año el récord que se rompe es el de desempleo de esos profesionales, esta situación refleja que algo no está funcionando.

Expliquémoslo un poco. Si las agencias de ciencia saben que los doctores recién egresados no tendrán trabajo, ¿por qué siguen recibiendo gente en sus programas de posgrado y ofreciendo becas? Pues quienes pensaron que la academia era blanca y pura, siendo esta una válvula de escape al horror del sistema capitalista, se equivocaron. La ciencia está inmersa en el sistema y es parte fundamental del mismo, tanto así que usa los mismos métodos de violación de los derechos laborales que padecen los trabajadores en cualquier lugar del Planeta. Así, el Estado, universidades y agencias de ciencia, prefieren contratar profesionales mediante una beca en lugar de investigadores permanentes con título de doctorado.

Esta situación sucede en todo el mundo, bien USA, UE, Latinoamérica en los que dependiendo de las luchas libradas por sus sociedades, las condiciones del Joven Científico (JC) son mejores o peores. Por ejemplo, en el caso de Francia, la vinculación es mediante un contrato laboral como empleado del Estado, es decir, tiene todos los derechos estipulados por la ley. Lo propio sucede en Alemania donde se puede ser un becario con un contrato durante 36 meses o tener una posición como joven investigador, gozando de todos los derechos laborales. De otra parte, en Argentina, el contrato no reconoce al JC como trabajador pero le otorga derechos básicos como la seguridad social y licencias de maternidad; la beca tiene vigencia por 60 meses a partir del inicio de la misma. Una situación similar se registra en México donde además la beca incluye un estipendio para asistir a eventos nacionales e internacionales para mostrar los resultados de la investigación.

Ahora, ¿cómo funciona en Colombia? En nuestro país los becarios no son reconocidos como trabajadores, por lo cual no tienen ningún derecho laboral y su empleador no tiene ninguna obligación con el JC, así que lo otorgado son “beneficios” que dependen de qué tan “buena gente” sea la administración de turno. Esto quiere decir que puede tener seguridad social, vacaciones, etcétera, si tiene suerte, porque eso no está reglamentado. Todo lo anterior porque “le estamos dando la oportunidad de formarse y además le pagamos”, como profesan las más retrogradas posiciones enquistadas en algunas universidades.

Aclaremos, la figura de la beca fue reemplazada por la de crédito condonable, el cual trae consigo la firma de un pagaré en blanco por si el JC no cumple sus compromisos. Estos pueden ser otorgados por las Universidades dependiendo de su presupuesto. No en todas los hay y, por lo general, hacen 8 pagos al año y abonan hasta 11 meses, esto quiere decir que pagan el dinero de 5.5 meses en dos periodos de 4 meses (Marzo-Junio y Septiembre-Diciembre). Esto se da porque, como afirman las autoridades universitarias: “¿cómo se le paga a alguien que en el papel se considera estudiante?”. La realidad es que el JC ejerce de investigador con responsabilidades y trabaja los 12 meses, además, le exigen 4 horas semanales de clase como contraprestación, y este punto es importante, pues aquí se está considerando que para la Universidad la investigación en sí misma no es una forma de retribución. Sin embargo, antes del índice de la tesis va la carta donde el JC cede todos los derechos de su trabajo de investigación a la institución.

Otro tipo de créditos condonables son los otorgados por Colciencias, que hasta hace unos años eran tan pocos que quien alcanzaba uno de estos era conocido en toda la facultad, por el gran logro de haberlo conseguido. Actualmente, las cosas han mejorado un poco en ese sentido. Estos créditos son administrados por Colfuturo, no se entiende por qué Colciencias tiene que dar el dinero público a una entidad privada para su administración, ¿acaso no puede hacerse cargo este mismo departamento de esos contratos? No obstante, en cuanto a lo laboral se refiere, es igual o peor con respecto a las “becas” directas de las universidades. Se realizan dos pagos al año, consignando el valor de 6 meses en cada pago, no les dan seguridad social pero sí exigen que los JC la paguen con el estipendio recibido.

Algunos pensarán que de todas formas les pagan bien y que cada cual verá cómo administra su dinero, pero esto elimina de tajo las posibilidades de ascenso social para los JC, porque no pueden acceder a ningún tipo de crédito por no tener un contrato laboral formal. Y claro está, cuando a Colfuturo se le solicita un certificado sobre la situación contractual del becario, expide una carta donde acota que el JC tiene un crédito condonable por 300 millones de pesos, ¿de verdad creen que ayudan con esa carta al JC para realizar algún tipo de transacción personal (entiéndase un contrato de arrendamiento, una cuenta bancaria, un crédito de vivienda o de cualquier otra cosa)?

Finalmente, como demarca un artículo de la Revista Semana** “En la actualidad el país tiene 6,6 doctores por millón de habitantes. Tiene que quintuplicar esa cifra en cuatro años si quiere igualar el promedio de América Latina, de 38 por millón”. Por lo tanto, si de verdad Colombia está pensando en llegar a esa cifra, una de las primeras cosas que debe hacer es aclarar el tipo de país que requerimos para reducir los altos niveles de desigualdad social que nos caracterizan, que proyecto productivo soportará este objetivo y, por tanto, los doctores que liderarán la consecución de tales retos. Y ahí, en ese diseño de un país otro, estará la pregunta por dónde y en qué vincular a estos científicos. Ya está demostrado que los profesionales con doctorado tienen cabida en la industria, por ejemplo en la del agro, que Colombia urge desarrollar y, claro está, en el sector tecnológico tan retrasado en nuestro país. Así las cosas, está claro que es necesario la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

*Employment crisis' for new Ph.D.s is an illusion,
http://www.sciencemag.org/careers/2016/05/employment-crisis-new-phds-illusion [En línea], consultado el 18 de Junio de 2016.

**Pocos doctores en un país de doctores http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/colombia-tiene-pocos-profesionales-con-doctorado/450828-3 [En línea], consultado el 18 de Junio de 2016.

Publicado enColombia
Brasil cae un 5,4% y confirma su peor recesión en 25 años

La actividad en la industria cae un 7,3% arrastrada por la fabricación de automóviles


Con una tasa de desempleo que alcanza ya el 10%, y el aumento constante de los precios, los últimos datos del Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil confirman lo que el brasileño de a pie siente en su bolsillo cada día: que el país va para atrás. El PIB retrocedió un 5,4% en el primer trimestre, comparado con el mismo periodo de 2015. Es la octava caída trimestral consecutiva. Brasil, envuelto también en una crisis política que sacude el país desde hace meses, sufre la mayor recesión en al menos 25 años.


En relación con el último trimestre de 2015, el retroceso de la economía brasileña fue de un 0,3% en el arranque del año. Todas las actividades económicas retroceden, incluida la agropecuaria, que en trimestres anteriores contribuía para aliviar el torrente de cifras negativas. Durante el primer trimestre, el campo brasileño, con una cosecha mala de maíz, reculó un 3,7%, comparado con el mismo trimestre del año anterior.


Pero es la industria la que experimenta un retroceso más fuerte, con una caída del 7,3%, arrastrada por una caída en la elaboración de maquinaria y de automóviles. Las inversiones se despeñaron hasta alcanzar un significativo 17%, en lo que constituye la octava caída seguida. La construcción también reculó un 6,2%, los servicios un 3,7%, el comercio un 10,7% y el consumo de las familias un 6,3%. Solo las exportaciones al extranjero reflejaron un buen resultado en este primer trimestre negro.


Perspectivas de mejora


Con todo, los mercados, a juzgar por varios especialistas, esperaban una caída todavía peor. Para el economista brasileño Juan Jensen, esto último es una tímida señal de que la situación brasileña, dentro de su anemia, mejora. De hecho, los especialistas daban por hecho que el PIB brasileño se iba a desplomar este año un 3,8%. Ahora, son muchos los que pronostican que caerá solo un 3%. Según Jensen una de las causas de esto ha sido el comercio exterior.


“Las cifras hechas públicas hoy [por ayer] reflejan la situación del pasado, Lo que importa es que se detectan perspectivas de mejora en el escenario que viene”, asegura Heron do Carmo, profesor de economía de la Universidad de São Paulo (USP).


La recuperación del mercado de trabajo y de las inversiones será, a pesar de esto, lenta: “Las empresas no están trabajando al máximo de sus capacidades, es decir, hay empleados que hacen aún jornadas reducidas”, pronostica Jensen. El desempleo, para este especialista, seguirá alto a lo largo del año y solo empezará a caer en 2017.

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Miércoles, 27 Abril 2016 06:40

Keynes, el subversivo

Keynes, el subversivo

El primer día de 1935 encontró a John Maynard Keynes escribiendo una carta para George Bernard Shaw. En la misiva señaló: Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida la manera en que el mundo piensa sobre los problemas económicos. Mostrando cierta cautela agregaba en un paréntesis que ese resultado no se dejaría sentir inmediatamente, pero sí en los próximos 10 años. Quién le iba a decir que pasado el decenio, él estaría a punto de morir de manera prematura (a los 62 años) y que ya se habría iniciado un proceso contrarrevolucionario para distorsionar y aniquilar los principales descubrimientos de su obra.


Keynes tenía razón. Su obra fue revolucionaria. Y el mensaje central fue juzgado subversivo por la clase política y por la mayoría de sus colegas en el mundo académico. Ese mensaje puede sintetizarse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables y pueden mantener niveles de desempleo socialmente inaceptables durante largos periodos de tiempo.


La teoría de Keynes no se hizo en un día. La evolución puede resumirse en una de sus frases más célebres: el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente.


El mundo anterior a Keynes rechazaba la posibilidad de una crisis económica generalizada. Dominaba la idea según la cual la venta de mercancías sirve para financiar la compra de otras mercancías. Es decir, cuando una persona vende una mercancía lo hace para inmediatamente comprar otra mercancía con el ingreso obtenido. Esta idea recibe el nombre de ley de Say (por el economista francés del siglo XIX), y de aquí se desprende que todo el ingreso se gasta y lo que no se gasta se ahorra. De ahí que Keynes la redujo a la frase la oferta crea su propia demanda. Podría haber un problema de desequilibrio en un mercado particular, pero, a nivel de toda la sociedad, lo que deja de gastarse en un mercado se gastará en otro y siempre habrá, en el agregado, un equilibrio.


La obra de Keynes se basa en el principio de la demanda efectiva: la producción de mercancías se ajusta o depende de la demanda de mercancías. Esta idea implica una transformación radical: la actividad económica está determinada por la demanda, no por las limitaciones que pudieran encontrarse por el lado de la oferta (dotaciones de recursos o por la tecnología). La idea choca radicalmente con la ley de Say y el establishment no tardó en darse cuenta del peligro de este mensaje subversivo.


Keynes identificó los dos componentes de la demanda agregada, el consumo y la inversión. El consumo es más o menos estable, pero es insuficiente porque la propensión a consumir (cuando aumenta el ingreso) crece menos que proporcionalmente. La inversión, por su lado, puede colmar la brecha para alcanzar el pleno empleo (los inversionistas también demandan bienes y servicios para sus proyectos). Sin embargo, la inversión es inestable porque depende de las expectativas de los inversionistas y está condicionada por la incertidumbre, otro personaje clave en la obra de Keynes.


En 1932 Keynes pudo reconocer la relación de identidad entre los agregados macroeconómicos inversión y ahorro. Es uno de los más importantes descubrimientos de Keynes y hoy el análisis monetario permite identificar no sólo la naturaleza, sino el mecanismo a través del cual se explica esta identidad. Por la creación monetaria de los bancos privados, ya no se necesita una reducción en el consumo para tener un ahorro que pueda invertirse. El crédito bancario genera los depósitos y un incremento en la inversión provoca crecimiento del ingreso. Aquí se invierte la relación de causalidad. Hoy sabemos que el ahorro no precede a la inversión. El alto nivel de consumo, no del ahorro, es lo que lleva a mayor inversión y al crecimiento del ingreso.


Keynes mostró que aún con plena flexibilidad de precios en todos los mercados el desempleo puede mantenerse durante largos periodos de tiempo. Aun así, hoy se puede decir que el mundo de la macroeconomía se divide entre aquéllos que acompañan el análisis de Keynes y los que siguen insistiendo en que el problema del desempleo está provocado por algún tipo de rigidez. Típicamente se buscan las fuentes de rigidez en el mercado laboral (serían los sindicatos los villanos) o en las intervenciones del gobierno (que vendrían a distorsionar la bella obra de los mercados con precios flexibles). Frente a esta tontería se yergue la obra de Keynes: los precios flexibles en el mercado no sólo no resuelven el problema del desempleo, sino que pueden agravarlo.


Varios mensajes de Keynes irritan a los economistas convencionales e ignorantes. Pero hay uno que les parece intolerable porque atenta contra su creencia sacrosanta de que la esfera de lo económico es autónoma y no debe ser perturbada por nadie porque tiene la capacidad de autoregulación. Keynes demostró, por el contrario, que se necesita la intervención externa para poder estabilizar el funcionamiento de una economía capitalista.


Twitter: @anadaloficial

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Lunes, 28 Marzo 2016 17:57

El desempleo golpea una vez más

El desempleo golpea una vez más

Los efectos inmediatos y medibles de la crisis económica en que se adentra el país, son cada vez más evidentes. El desempleo es uno de ellos. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, reconoció que “Hay que estar preparados para que el desempleo sea más alto” en 2016**. Desacreditado quedó el vaticinio de la administración Santos (2010-2018) de mantener la tasa de desempleo en un dígito y con tendencia descendente, como ocurrió durante los años 2014-2015. En enero de 2016 la tasa de desempleo nacional escaló a 11,9 por ciento, y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas su guarismo alcanzó 14,1 por ciento, según los datos oficiales reportados por el Dane.

 

Población, pobreza y (des)empleo

 

Realidad cambiante. La tasa de crecimiento de la población colombiana en 2016 respecto a 2015 es de 1,1 por ciento; llegando a los 48,2 millones de personas. La tendencia creciente de la generación de puestos de trabajo durante la última década comenzó a invertirse hace dos años: había alcanzado una cifra cercana a 700.000 personas por año, bajó a un promedio de 500.000 y durante el último año el empleo aumentó en sólo 265 mil trabajadores, para una tasa anual de 1,3 por ciento, similar al crecimiento poblacional. En contraste, el número de desempleados creció en 13,2 por ciento, esto es, 337 mil nuevos desempleados durante el último año para sumar un total de 2,9 millones de parados (cuadro y gráfico 1).

 

 

Entre los meses de enero de 2015 y 2016 aumentó la presión de la población en edad de trabajar sobre el mercado laboral. En efecto, la tasa global de participación (TGP) que relaciona la población económicamente activa y aquella en edad de trabajar fue de 64,5 por ciento en 2016; un año atrás era 63,8.

Por la mala situación económica que atraviesan los hogares colombianos (efecto del mayor desempleo, la precarización e inestabilidad de los puestos de trabajo y la caída en los ingresos) más personas de la familia se ven obligadas a salir al mercado laboral. Durante 2015-2016 el número de inactivos (las personas en edad de trabajar que no participan en el mercado laboral porque no necesitan, no pueden o no están interesadas en tener actividad remunerada; a este grupo pertenecen estudiantes, amas de casa, pensionados, jubilados, rentistas e inválidos) se redujo en 0,7 por ciento, equivalente a 89 mil personas (el total de inactivos en 2016 es de 13,3 millones de personas).

En Colombia, según la Encuesta de Calidad de Vida 2015, aplicada por el Dane, es significativo el número de hogares que vive bajo condiciones de pobreza o en riesgo inminente de caer en ella. De acuerdo con la percepción sobre la capacidad de los ingresos del hogar para satisfacer de manera adecuada las necesidades, 61,7 por ciento de los jefes o cónyuges considera que sus ingresos sólo alcanzan para cubrir los gastos mínimos y 23,1 por ciento afirma que no le alcanzan para cubrir el valor de la canasta básica familiar.

Durante el último año no sólo el desempleo refleja la precarización del mercado laboral. Durante los meses de enero de 2015 a enero de 2016, el subempleo objetivo (comprende a quienes tienen el deseo de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor más propia de sus competencias personales; pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración) aumentó en 9,2 por ciento, en cifras absolutas creció en 229 mil personas; el total de subempleados objetivos es de 2,7 millones de personas.

 

Un mundo inestable e incierto

 

La causa del deterioro en el mercado laboral se explica por la tendencia recesiva de la economía; en 2013 el PIB colombiano aumentó en 4,9 por ciento, en 2015 cayó el ritmo a 3,1 y para 2016 se pronostica que no crecerá en más de 2,5 por ciento. Este descenso es ocasionado por factores externos e internos. En lo externo, la economía mundial no ha podido recuperarse de la recesión más amplia y profunda desde la posguerra, producto de la crisis financiera de 2008 (lo más evidente es el menor crecimiento de China); las secuelas de la crisis se manifiestan en: caída de precios de las materias primas, sobreendeudamiento generado por el rápido crecimiento del crédito y las turbulencias políticas, tasas de inflación más altas, bajo crecimiento de la productividad en todos los factores de producción causada por una inversión persistentemente baja, y, por último y no menos importante, baja demanda agregada. En lo interno, la caída en los precios del petróleo ha provocado una grave repercusión en las cuentas fiscales de la Nación; las exportaciones no despegan y el déficit comercial no detiene su crecimiento; el dólar se eleva y el peso decae; la producción del sector minero-energético se reduce; hay síntomas de deterioro en los sectores industrial y agro; la inflación se aviva y las familias populares y la clase media reducen su consumo; la inversión extranjera languidece; el crédito externo se encarece; y, además, los antagonismos agudizan el conflicto social y la corrupción no deja ninguna institución indemne (gráfico 2).

 

 

La parálisis del desarrollo

 

Durante la última década Colombia era la envidia del vecindario. Su economía crecía a un ritmo promedio anual superior al 4 por ciento (período 2004-2014), el desempleo se reducía a un dígito y la incidencia de la pobreza por ingresos caía de 55,2 por ciento en 2001 a 27,8 en 2015 (gráfico 3). Como no hay nada eterno en el mundo, la realidad demostró que en una economía fundamentada en la especulación financiera e inmobiliaria, el rentismo y el extractivismo de los recursos naturales y energéticos, el desarrollo es insostenible.

La insuficiente generación de empleos necesarios para absorber el aumento en la Población en Edad de Trabajar (PEA) y la elevación de la tasa global de participación ha dado origen a un incremento del desempleo abierto, sumado a cambios en la composición sectorial del empleo y a un aumento relativo del trabajo precario.

 

La tragedia del mercado laboral

 

Entre el sistema educativo, las actividades de ciencia, tecnología e innovación, el mercado laboral y la matriz económica se registran desencuentros, fisuras múltiples y poca pertinencia. A nivel nacional, en enero de 2016 hubo 21,4 millones de personas ocupadas, 265 mil ocupados más comparado con el mismo mes del año anterior. Hay que recordar que los sectores de mayor participación en la ocupación en Colombia son aquellos de baja ocupación de empleo cualificado, poco intensivos en ciencia, tecnología e innovación, informales y de baja productividad que se reflejan, a la vez, en puestos de trabajo inestables y de escasos ingresos: Comercio, hoteles y restaurantes con 28,2 por ciento; servicios comunales, sociales y personales con 19,0 por ciento; y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca con 16,1 por ciento. Estas tres ramas captaron el 63,3 por ciento de la población ocupada. La industria manufacturera sólo genera el 11,3 por ciento de los puestos de trabajo (gráfico 4).

Estas cifras no permiten olvidar que el modelo económico hegemónico en Colombia, producto de las reformas económicas que empezaron a aplicarse desde finales de la década de 1980, tendió a reducir la intensidad laboral del crecimiento económico, induciendo un desempeño negativo en este ámbito. En general, la participación del empleo asalariado en el total poco aumenta reflejando la debilidad de la demanda laboral; el empleo público no crece debido a los procesos de privatización-desnacionalización y a las políticas fiscales restrictivas; el trabajo asalariado privado se incrementa más rápidamente en las microempresas. En promedio, dos tercios de los puestos de trabajo se generan en el sector informal. No es casual, por tanto, que durante el trimestre noviembre de 2015-enero de 2016, la mayor variación porcentual de la población ocupada según rama de actividad se registre en: actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (11,2%); minería, servicios públicos e intermediación financiera (8,4%); y comercio, hoteles, restaurantes (4,4%). En contraste, tres ramas vienen destruyendo puestos de trabajo: transporte, almacenamiento y comunicaciones (-5,6%); industria manufacturera (-4,9%); y construcción (-3,9%) (gráfico 5).

 

 

En cuanto a la distribución porcentual de la población ocupada según posición ocupacional, en el total nacional, el trabajador por cuenta propia y el obrero-empleado particular, fueron las posiciones ocupacionales que tuvieron mayor participación en la población ocupada con 81,3 por ciento en conjunto (gráfico 6).

Durante el trimestre noviembre de 2015-enero de 2016, la posición ocupacional jornalero o peón presentó una variación de 8,1 por ciento y el trabajador por cuenta propia creció 3,2 por ciento en el total nacional (gráfico 7).

Al mismo tiempo y por efectos del ajuste a la baja en los gastos de los hogares, el empleo doméstico registra una pronunciada caída (-5,4 por ciento); de igual manera, los trabajadores sin remuneración (incluye a los trabajadores familiares sin remuneración y a los trabajadores sin remuneración en empresas de otros hogares) están sufriendo mayor cantidad de despedidos o han tenido que salir a buscar ingresos para compensar la precariedad económica que enfrenta a sus familias (-4,2 por ciento).

En conclusión, en Colombia se observa tanto un grado creciente de informalidad laboral como una tendencia ascendente del desempleo, de manera particular a partir de 2015. Este conjunto de fenómenos socio-laborales repercuten negativamente en la pobreza y generan desalientos entre los jóvenes y los adultos que, queriendo ocuparse, no pueden hacerlo por falta de oportunidades. Las tasas de desempleo e informalidad son más elevadas entre los grupos de menores ingresos, en comparación con los estratos más pudientes. Las tasas de desempleo e informalidad de los hogares más pobres duplican la tasa promedio, lo que acusa una sostenida y creciente desigualdad socio-económica.

Además, con la decisión tomada por el Gobierno (decreto 378 de marzo de 2016) de recortar en seis billones de pesos del presupuesto nacional aprobado por el Congreso para el año fiscal de 2016, por cuenta del déficit fiscal que asciende a $30 billones, la situación que afrontará el país será de mayor caída en la producción y el empleo. El ajuste afectó principalmente la inversión con consecuencias contractivas para la actividad económica ($3 billones salieron de inversión, $2,5 billones de funcionamiento y $0,5 billones del servicio de la deuda nacional). Según el Ministro de Hacienda, este recorte era necesario para cumplir con la meta de déficit de 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto en 2016, impuesta por la regla fiscal.


Dado que es a través del empleo que las personas generan la mayor proporción de sus ingresos, la coyuntura laboral tiene repercusiones fundamentales sobre la pobreza y sobre la distribución del ingreso. Existe una estrecha vinculación entre las condiciones de trabajo y el bienestar de los hogares.

Colombia requiere transformar el modelo de desarrollo dominante, por su insostenibilidad, hacia uno centrado en el ser humano, el trabajo digno, la inclusión de la ciencia, la tecnología y la innovación adecuadas a las necesidades del país, la promoción de la solidaridad y la protección integral del ambiente.

* Economista y filósofo. Integrante de los comités editoriales de los periódicos Desde abajo y Le Monde diplomatique, edición Colombia.
** El Espectador, 5 de marzo de 2016.

Publicado enEdición Nº222
La OIT teme que el número de parados en el mundo supere los 200 millones en 2017

El último informe del organismo advierte de la desaceleración económica de países emergentes por la caída del precio de materias primas como el petróleo. En países desarrollados, pese al aumento del empleo, alerta sobre el trabajo temporal o a tiempo parcial forzoso y del estancamiento de la clase media.

 


El año 2015 se acabó con la cifra de 197,1 millones de desempleados en todo el mundo. Esto supone un millón más de personas sin trabajo que en 2014, pero 27 millones más que en los años anteriores a la crisis económica mundial que se dejó sentir con fuerza en 2008.

Son los alarmantes datos del último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las perspectivas laborales y sociales en el mundo. Y, precisamente, lo más alarmante son las perspectivas, porque el desempleo a nivel mundial seguirá creciendo según sus previsiones hasta alcanzar los 199,4 millones en 2016 y sobrepasando los 200 millones en 2017; y lo sufrirán sobre todo los países en desarrollo.


El motivo de esta tendencia está, según el organismo internacional, es la desaceleración económica de los países emergentes y en desarrollo, lastrados por las continuadas caídas de los precios de materias primas como el petróleo, cuyo valor cayó en 2015 a niveles de 2004 y que actualmente se sitúa por debajo de los 25 dólares por barril de brent. Para países exportadores, como Brasil, Rusia o los países del Golfo la situación es más que delicada. Y, en un mundo globalizado, repercute también en los países ricos. En conjunto, la economía mundial creció en 2015 un 3,1% ─un 0,5% menos de los esperado─ y se seguirá estancando en niveles "considerablemente menores" a los años previos a la gran recesión, apunta la OIT.


El empleo crece en los países desarrollados, aunque compensará sólo "marginalmente" el crecimiento del paro global. España sería uno de los ejemplos, pero sobre todo destacan Estados Unidos y otros países del centro y el norte de Europa. Ahora bien, según este estudio, pese a las mejoras, los países del sur europeo siguen presentando tasas altas de desempleo. Y lo que es más preocupante, bajas tasas de actividad. "Cuando el empleo decente escasea, más trabajadores pueden dejar de buscar empleo", afirma el informe. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. No sólo en EE.UU y en Europa, donde "se espera que el subempleo se mantenga o crezca" dando lugar a trabajo temporal o a tiempo parcial involuntario, sino en todo el mundo.


Trabajo de mala calidad, el problema acuciante


El empleo vulnerable, es decir, la proporción del trabajo por cuenta propia y el familiar no remunerado, los más precarios, ha alcanzado a 1.500 millones de personas en todo el mundo, más del 46% del empleo total. Su reducción es mucho más lenta e irá a peor especialmente en economías emergentes, donde el número de trabajadores vulnerables aumentará en 25 millones.

Ante este panorama, los expertos advierten de un crecimiento muy lento, incluso un parón total, de las clases medias (personas que con un consumo diario equivalente a entre cinco y 13 dólares) en países emergentes, elevando el riesgo de alimentar el malestar social.

En economías avanzadas, las mejoras en el mercado laboral son "limitadas y desiguales", afectando seriamente al crecimiento de la clase media. La OIT destaca que la desigualdad de ingresos ha aumentado "de manera significativa en los países más avanzados del G-20" al tiempo que los ingresos más altos siguen creciendo.
Pobreza laboral


Al nivel global, la OIT asegura que el número de empleados en situación de extrema pobreza (que viven con menos de 1,9 dólares diarios) se ha reducido "considerablemente" desde el año 2000, situándose en 2015 en 327 millones. No obstante, advierte de que hay 967 millones de trabajadores en situación de pobreza moderada o casi moderada (viven con entre 1,9 y cinco dólares al día), una cifra que no ha dejado de crecer desde el comienzo del nuevo milenio. Y no es algo circunscrito a países en desarrollo o emergentes, sino que la pobreza laboral también está creciendo en Europa, apunta el organismo.

 

La OIT insta, para paliar estas cifras, a aplicar políticas que aumenten la cantidad y calidad del empleo y que hagan frente a la desigualdad de ingresos. La mejora de los sistemas de protección social, diseñarlos para reducir el paro de larga duración, el subempleo y la pobreza laboral. Pero, sobre todo, insta a llevar a cabo una reforma financiera que obligue a los bancos a inyectar recursos en "la economía real" y en inversión para el "crecimiento empresarial sostenible". En ningún caso recomienda el organismo "recortes de gasto a gran escala" en los países afectados por el descenso de los precios del petróleo, ya que "tendrían repercusiones negativas a nivel mundial" y empeorarían estas perspectivas en todos los países.

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