Miércoles, 08 Junio 2022 06:13

Una voz multiplicada en voces

Svetlana Aleksiévich

La noche de abril cuando se clausuró el Festival de Poesía de Granada, Svetlana Aleksiévich sube al escenario en el patio rodeado de columnas del palacio de Carlos V en la Alhambra, y su voz melodiosa se desgrana entre pausas para dar paso a la traductora que, sentada a su lado, va recogiendo sus palabras en ruso, y me parece que así deben sonar los parlamentos de Chejov cuando hablan en el escenario sus personajes femeninos.

Ante una de las preguntas iniciales de la entrevistadora, recuerda que nació en territorio de Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética, su padre bielorruso, y su madre ucrania, aunque creció en Bielorrusia, cuya nacionalidad tiene. El ombligo mismo del infierno, cuyas llamas vuelven a alzarse ahora aventadas por los fuelles de guerra de Putin, a quien no tiene reparos en llamar monstruo en una de las numerosas entrevistas que ha concedido.

Detrás de la dulce barrera del ruso, habla con la sencillez de gestos de una maestra de escuela que ha sabido explicar la historia de su tiempo, que es en muchos sentidos su propia historia personal. Uno de sus méritos es haber creado una nueva manera de contar a través de una polifonía que se repite en episodios; o de voces desoladas, protagonistas y antagonistas que cantan la tragedia en contrapunto, hasta que, al final, tenemos ante nuestros ojos todo el friso vivo del que fue el país inconmensurable donde nació, y cuyas costuras se rompieron para dar paso a incertidumbres e interrogaciones, y enfrentamientos, persecuciones raciales, guerras intestinas. Un molde quebrado en pedazos que ya no encajarían más.

Svetlana ha creado un género, el de la novela escrita con voces múltiples, las voces de los entrevistados. La novela que no se aparta de la fidelidad a las historias escuchadas, pasadas por la criba del trabajo de edición que atrapa la sustancia de las emociones. La crónica que fija en las palabras el lamento, le da categoría estética a la desolación y al desconsuelo, y convierte la tragedia de la historia en la tragedia de las almas que han perdido la esperanza o se aferran al pasado que fue fabricado para ellas.

Cada una de las historias es un hilo de la trama de ese gran tejido que fue la URSS, que, si dejó de existir en términos políticos, o geopolíticos, sobrevive de manera persistente en la mente y en la memoria, como una gran fabricación cultural, y social, recordada con desconcierto, a veces con orgullo, otras con nostalgia, pero una marca, al fin y al cabo, como lo deja patente en El fin del "Homo sovieticus". El orgullo y la nostalgia de la grandeza perdida, tan útil a las ambiciones expansionistas de Putin.

Un país desaparecido, pero un fantasma vivo que puede rastrearse hablando con la gente que habita sus viejos territorios, y que Svetlana ha recorrido hasta sus últimos confines, igual que Heródoto lo hizo en el mundo conocido hasta entonces, cuando lo irreal no podía separarse de lo verdadero, o como Ryszard Kapuściński, otro viajero incansable.

Mientras la escucho, recuerdo mi lectura de Voces de Chernóbil, igual que sus demás libros un oratorio con voces de solistas, coro y orquesta, donde está, a manera de prólogo, una de las grandes historias de amor de la literatura. En Una solitaria voz humana, Liudmila Ignatenko relata la pasión y muerte de su marido Vasili, un bombero víctima de las radiaciones provocadas por la explosión del reactor atómico, ocurrida el 26 de abril de 1986.

Ese poder suyo de darle una tesitura sentimental al horror, el cuerpo del amado que va descomponiéndose ante los ojos de la amada que ara cielo y tierra por superar las prohibiciones y estar siempre junto a su lecho, me hace recordar que la literatura es eso, despejar los velos en llamas del apocalipsis para penetrar en la intimidad del dolor. La voz de Ludmila, en su monólogo desesperado, tiene ecos de Ibsen.

No hay tropas de asalto válidas para este enemigo invisible. "La muerte se escondía por todas partes; pero se trataba de algo diferente. Una muerte con una nueva máscara. Con aspecto falso". Miles son obligados a abandonar sus aldeas, las cosechas maduras, los implementos de labranza, sus casas con todos sus enseres. Los refugiados por los caminos, como ahora, cuando la guerra sí tiene un rostro visible. Y tiene agresores, y cómplices.

El más connotado de los cómplices de Putin, en la guerra contra Ucrania, Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia. "¡Vete antes de que sea tarde, antes de que hundas al pueblo en un terrible abismo, el abismo de la guerra civil! ¡Vete!", clamó Svetlana en 2020, y luego se encaminó al exilio en Alemania.

De volver, iría a dar a la cárcel, dice al final, ante una pregunta sobre su regreso a su patria. No sobreviviría en las mazmorras de la dictadura. Y, entonces, me siento aún mucho más cerca de ella.

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Miércoles, 30 Marzo 2022 05:51

Una tarima engalanada

Una tarima engalanada

Cao Jianming es uno de los 14 vicepresidentes del comité permanente de la Asamblea Nacional Popular de China, y ha sido enviado a Nicaragua para estar presente en la cuarta toma de posesión consecutiva de Daniel Ortega. Es un largo viaje, desde el otro lado del mundo, hacia un país que acaba de entrar en la órbita de las relaciones expansivas del nuevo celeste imperio de Xi Jinping. Pocos son los invitados que habrán de acudir, la mayoría de bajo nivel.

Por eso su sorpresa debe haber sido mayúscula cuando al bajar del avión advierte que lo espera una guardia de honor, como si fuera jefe de Estado. En un país de estrictas jerarquías como el suyo, tal anomalía protocolaria es imposible. Pero representa a China y eso es suficiente, así fuera ujier de la Ciudad Prohibida.

Pero lejos de allí se da otra escena también inusual, por no decir extraña. Ese mismo 10 de enero, el presidente López Obrador comparece en una de sus mañaneras, y un periodista le pregunta si su gobierno enviará algún representante a la toma de posesión de Ortega.

−Todavía no se decide −responde, bastante desconcertado−. ¿Cuándo es… la toma de posesión?

−Hoy −le informa el periodista.

−Ah… ¿Hoy? No sabía.

El periodista le dice entonces que la noche anterior la cancillería ha anunciado que no enviaría a nadie.

−¿Y a qué horas es la toma de posesión? −pregunta el Presidente.

−No sé la hora −responde el ­periodista.

−Vamos a ver si da tiempo de que llegue alguien… Porque nosotros tenemos buenas relaciones con todos. Con todos. Y no queremos ser imprudentes.

−¿Sería una imprudencia que no fuera ningún funcionario mexicano a la toma de posesión? −continúa el periodista.

Entonces el Presidente responde que México no puede hacer a un lado su política de autodeterminación de los pueblos. Y recuerda cómo la administración pasada, por quedar bien con otro gobierno, expulsó al embajador de Norcorea.

Seguramente estaba consciente de la imposibilidad de que un enviado llegara a tiempo, ya que ha dispuesto que tanto él como sus funcionarios sólo pueden utilizar vuelos comerciales. Y a la tarima de los invitados en Managua terminó subiendo el encargado de negocios de la embajada mexicana, ya que no hay ­embajador.

A este episodio tan singular, se le ha dado el cariz de una desautorización bastante ruda a su propio canciller, Marcelo Ebrard, quien habría buscado sumarse a la inmensa mayoría de los países latinoamericanos que dejaron solo a Ortega en su farsa. Pero también merece otra lectura.

Si el Presidente de México ni siquiera sabe cuándo toma posesión Ortega, y tampoco sabe, en consecuencia, la hora de la ceremonia, no es que esté desinformado nada más. Lo que demuestra es la nula importancia que Nicaragua tiene en su política exterior, un cero a la izquierda. Será por eso mismo que al canciller Ebrard no le pareció necesario informarle que no enviaría a Managua a nadie, ni siquiera a un funcionario de tercera categoría.

Y así se saca en claro que jamás se le había ocurrido al presidente López Obrador asistir él mismo, invitado como estaba; o enviar a su canciller, o a alguien de su gobierno.

Al contrario, lo que hace es tomar distancia, y colocar a Nicaragua en un lugar poco privilegiado: al lado de Corea del Norte. Buenas relaciones con todos, dice, y recalca la palabra todos, es decir, demócratas y dictadores. Por eso reprocha al gobierno de Peña Nieto, haber expulsado en 2017 al embajador del dictador hereditario Kim Jong-un.

Y de imprudencias hablando, Argentina, que tampoco envió a ningún delegado, se hizo representar por su embajador en Managua, Daniel Capitanich, entusiasta hincha de Ortega, quien se sentó en la misma tarima de honor en que se encontraba el vicepresidente para Asuntos Económicos de Irán, Mohsen Rezai.

El personaje está acusado en los tribunales argentinos de ser responsable, nada menos, del atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado en 1994, en que murieron 80 personas y más de 300 resultaron heridas, un crimen de lesa humanidad. Hay una orden de captura internacional librada por la Interpol contra él.

Al concluir la ceremonia, hubo una foto de familia en la que Ortega aparece junto al propio Rezai, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el de Venezuela, Nicolás Maduro. Es la foto que debe haber sorprendido ingratamente al presidente Fernández de Argentina, y en la que López Obrador jamás hubiera querido estar.

La cancillería argentina dirigió una nota diplomática a la de Nicaragua por la presencia de Rezai, que "constituye una afrenta a la justicia y a las víctimas del brutal atentado terrorista". Un lamento, no una protesta: "El gobierno argentino lamenta profundamente tomar conocimiento de la presencia en la República de Nicaragua del señor Rezai".

Y la tarima en Managua se queda en su lugar, sin desarmar, hasta la próxima toma de posesión, cuando Ortega vuelva a traspasarle el poder a Ortega.

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Nicaragua: Hugo Torres y las torturas sufridas por los presos políticos

En un artículo de opinión publicado en el diario La Prensa (https://www.laprensani.com/2022/02/18/opinion/2953314-companero-hugo-torres), Humberto Ortega destacó los hitos que como guerrillero logró el general de brigada en retiro Hugo Torres, incluida la operación con la que se logró la liberación de varios presos políticos de la dictadura de Anastasio Somoza en 1974, entre los que se encontraba Daniel Ortega.

“El más inhumano de sus encierros (de Daniel Ortega), durante siete años, logra alivio a las duras condiciones carcelarias y visitas familiares, gracias a las luchas de las ejemplares madres de reos políticos acusados de terroristas, entre ellas, doña Lidia, nuestra madre”, describe. Además, resaltó que en sus últimos días, Torres no rehuyó al sacrificio y a la cárcel, en su lucha cívica. “Una vez más demuestra sus convicciones revolucionarias, y muere, como cualquiera a su edad y condiciones físicas, al ser expuesto en el cruel encierro”.

En el mismo artículo, el exjefe del Ejército también pidió por la liberación de los presos políticos, que describe como “un punto inicial de un proceso que resuelva la crisis en Nicaragua”.

“Este lamentable, doloroso desenlace de un compañero de luchas debe contribuir en la ruta de solución a la crisis política que padece nuestra patria, que requiere urgentemente un clima de reconciliación, que lo genera de ser puestos en libertad los encarcelados políticos, por medio de cualquiera de los instrumentos jurídicos, legales requeridos”, escribe.

En julio de 2021, Humberto Ortega  se refirió a los presos políticos de su hermano y aseguró que “estos que están detenidos no son terroristas, no han atentado en contra de la estabilidad del país; simplemente son opositores que tienen su punto de vista como yo lo tengo”. Asimismo, señaló con firmeza que el mismo podría ser catalogado como terrorista o traidor a la patria por las críticas que hecho a su gestión.

Dos años atrás, cuando el régimen de Daniel Ortega comenzó a detener a los primeros presos políticos, Humberto también se pronunció y en consecuencia su hermano mayor lo acusó de ser un peón de la “oligarquía” y del “imperio”.

Ejército de Nicaragua guarda silencio

Días antes de la misiva de Humberto Ortega, cinco exmilitares de alto rango entre ellos dos generales en retiro, un coronel, un teniente coronel y un alto oficial también reaccionaron con indignación ante la muerte como preso político del general de brigada en retiro Hugo Torres. En una entrevista publicada en Confidencial, cuestionaron el “silencio y la cobardía”, de la institución militar, que no reconoció los méritos de uno de los fundadores del Ejército.

“No puedo imaginar más crueldad que a un héroe a sus 73 años lo dejen morir bajo prisión, me cuesta imaginar en qué corazón cabe semejante odio, sabiendo que está enfermo de gravedad no lo dejan reposar los últimos días en su casa al lado de sus hijos”, reclamó un oficial en retiro, que pidió mantener su identidad en el anonimato.

Asimismo, destacaron que en las filas del Ejército hay un profundo silencio como reacción a la muerte de Torres, pues a lo interno se conoce “la calidad intachable del militar” que fue.

“El silencio en el Ejército es debido a lo ocurrido a Hugo Torres y a Carlos Brenes, la persecución, la tortura y el encarcelamiento. El silencio es debido a una gran prudencia y temor entre la oficialidad actual”, señaló un exgeneral del Ejército.

Confidencial consultó al Ejército de Nicaragua su posición institucional ante la muerte de un general en retiro, fundador de la institución, preso político del régimen desde el 13 de junio de 2021, pero no obtuvimos ninguna respuesta. La institución ni siquiera emitió una nota de condolencia a los familiares.

Publicado en Confidencial el 18/02/2022

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Los presos políticos en Nicaragua están en peligro de muerte

 Señoras y señores miembros del Consejo Permanente de la OEA, estoy aquí para informarles sobre la grave situación que enfrentan los presos políticos en Nicaragua. No estoy exagerando cuando les digo que muchos de ellos están enfrentando una situación de vida o muerte; hoy día, la vida de 177 presos políticos está en manos del dictador Daniel Ortega y Rosario Murillo. Por esa razón, he venido a pedirles que hagan todo lo posible para evitar que haya más muertos. Como ustedes bien saben, el régimen de Ortega y Murillo ha sido claro en expresar su rechazo a encontrar por la vía pacífica una solución al conflicto en Nicaragua. Por el contrario, ha incrementado la represión, los crímenes de lesa humanidad, y las graves violaciones de los derechos humanos. El régimen está convencido que la comunidad internacional no va a responder proporcionalmente a sus acciones. ¡Hay que demostrar que están equivocados!

La muerte de Hugo Torres

La repentina y misteriosa muerte del General de Brigada en retiro Hugo Torres, el pasado 12 de febrero, ha impactado a la opinión pública en Nicaragua y a nivel internacional. Hugo Torres pasó de ser un heroico dirigente Sandinista que rescató de la prisión a Daniel Ortega en los años 70, a ser una víctima más de la dictadura de Ortega.

La doctora Vilma Núñez, de la organización de derechos humanos CENIDH, planteó varias interrogantes sobre la muerte de Hugo Torres en una reciente entrevista en La Prensa: Hugo Torres fue capturado el 13 de junio del 2021. Su captura fue ilegal, arbitraria, sin orden judicial y con violencia. Fue trasladado al centro de seguridad conocido como El Chipote, y lo mantuvieron incomunicado de sus familiares. Fue sometido a torturas, a tratos crueles e inhumanos. No le permitieron que sus familiares le suministraran alimentos, y fue sometido al racionamiento del sistema judicial. Los familiares indicaron que Torres era una persona sana antes de ser detenido. Muchos de sus compañeros mencionaron que no era una persona que se doblegara en la cárcel, él era un hombre disciplinado y hacía ejercicios a menudo.

Repentinamente, Torres empezó a ponerse mal en la cárcel, se le inflamaron las piernas a tal punto que ya no podía moverse por sí mismo. Algunas veces llegó a verlo un médico del centro de seguridad. No se sabe cuánto tiempo estuvo en esa situación, hasta que un día se desmayó y fue cuando finalmente lo sacaron. “Nunca informó Auxilio Judicial que este reo que estaba bajo su resguardo y competencia en El Chipote que fue trasladado a un hospital” denunció la doctora Vilma Núñez.

Rumores de la hospitalización de Torres y su grave estado de salud circularon entre diciembre de 2021 y en los primeros días de 2022. El CENIDH junto a otras organizaciones exigieron públicamente que se revelara dónde estaba Torres y las circunstancias. Pero jamás hubo una respuesta. Según la doctora Núñez, ahí está lo anómalo, ¿por qué se lo llevaron escondido, que ocultaban? Se lo llevaron violando el debido proceso legal, cometiendo más abusos de autoridad ya que un reo que está bajo la jurisdicción de la Policía no puede ser trasladado a otro lugar porque se les ocurre.

El régimen ha manejado el caso de Hugo Torres en absoluto secreto. No ha habido un dictamen médico legal que indique la causa de su muerte. Hasta los médicos del hospital están siendo omisos en sus responsabilidades y ningún juez ha ordenado un diagnóstico sobre este caso.

Los riesgos de los presos políticos

Los presos políticos en Nicaragua están corriendo riesgo de muerte. Su situación en las celdas de los diferentes centros del Sistema Penitenciario es cada día más grave y preocupante. Hoy día hay 177 presos políticos en las cárceles de Nicaragua, y 10 de ellos están presos desde antes del estallido sociopolítico del 2018.

A partir de mayo del 2021, el régimen incrementó la persecución a candidatos presidenciales, periodistas, defensoras y defensores de derechos humanos, activistas sociopolíticos y cualquier persona que exprese una opinión en contra del régimen. En ocho meses, la policía ha apresado ilegalmente a 55 personas pasando de 112 personas presas políticas a 167. De este total, 154 son hombres y 13 son mujeres. Una persona tiene menos de 20 años. 72 personas están entre 20 y 34 años. 41 personas entre 35 y 49 años. 38 personas entre 50 y 64 años; y 15 personas tienen entre 65 y 79 años.

Cada una de las detenciones ilegales que se han llevado a cabo en los últimos años en Nicaragua están llenas de graves violaciones a los derechos humanos, como el uso desproporcionado de la fuerza durante la captura, detenciones por policías y parapolicías sin orden judicial, desapariciones forzadas por ocultamiento de paradero, incumplimiento de los plazos de acusación y presentación, recursos de exhibición personal declarados sin lugar, negación de información a familiares y defensores, sustracción natural del juez y aplicación desigual de la ley.

Tras ser capturados, los presos políticos estuvieron prácticamente desaparecidos e incomunicados durante más 80 días y sometidos a audiencias secretas. Los presos políticos continúan secuestrados en distintos centros del Sistema Penitenciario Nacional, como la cárcel El Chipote y La Modelo, conocidos por ser centros de torturas. Las torturas: Los prisioneros políticos están sometidos a torturas, tratos crueles, inhumanos, y degradantes: Recluidos en condiciones de máxima seguridad, aislamiento y castigo con acceso restringido al sol.

Están expuestos a condiciones infrahumanas, sus celdas tienen poca ventilación y durante el día las temperaturas son muy altas. Hay 44 personas en celdas de diferentes tipos de reclusión en aislamiento, viviendo bajo esas condiciones. Mantener a prisioneros en estas circunstancias por períodos prolongados constituye no solo tortura, si no que tortura agravada.

Tenemos el ejemplo de cuatro mujeres defensoras de derechos humanos y activistas políticas: Dora María Téllez, Tamara Dávila, Ana Margarita Vijil y Suyén Barahona, que permanecen desde hace más de 8 meses en casi absoluto aislamiento, enfrentando restricciones de visita de sus familiares. Uno de los aspectos más deplorables es la falta de atención médica adecuada para los presos políticos, lo cual está poniendo en peligro sus vidas. El panorama se vuelve más crítico ante la pandemia del COVID, el hacinamiento, la insuficiente atención médica y muchas veces la restricción a paquetería, hace que la situación se vuelva crítica para ellos. En últimos meses al menos 48 de las 96 personas que se ha monitoreado por las organizaciones de derechos humanos en el país han tenido COVID o síntomas relacionados al virus. Actualmente 11 presos políticos de distintos centros del Sistema Penitenciario Nacional están con síntomas de COVID y sin recibir atención adecuada.

El racionamiento de la alimentación y su poco contenido nutricional ha causado drásticas pérdidas de peso y daños permanentes a la salud poniendo sus vidas en peligro. Por ejemplo, el caso de José Pallais, quien ha perdido 90 libras, lo que ha puesto su vida en grave riesgo por ser hipertenso, diabético y tener apnea del sueño. El pasado 15 de febrero durante su juicio, Pallais se descompensó y desmayó. Hay muchos otros casos de violaciones a la salud y bloqueos a una adecuada atención médica.

Muchas son las historias que podría relatar sobre las deplorables situaciones de las presas y los presos políticos. Entre las situaciones más graves están tres personas que son sobrevivientes de cáncer y ameritan una serie de atenciones especiales por su estado como adultos mayores: Edgar Parrales, Evelyn Pinto y Marvin Vargas, este último está en máxima seguridad en la Modelo.

Padecimientos como enfermedades renales, síndrome nefrítico, convulsiones, derrame cerebral, como el caso de Don Eliseo de Jesús Castro de 57 años quien se encuentra en cuidados intensivos desde hace dos meses y otros casos de depresión y pensamientos suicidas, como el de Róger Reyes (abogado defensor de Félix Maradiaga, también preso político) que presenta pérdida de memoria y psicosis.. Dentro los padecimientos de salud de los presos políticos están enfermedades de cáncer, parkinson, padecimientos del corazón y del sistema circulatorio, así como problemas de la vista. 44 personas sufren con algún problema asociado a estas enfermedades. Debido a las terribles condiciones y el tiempo en la cárcel, muchas de sus enfermedades se han agudizado. Mientras más pasa el tiempo, el deterioro de su salud continúan y en algunos casos hasta ha provocado la muerte.

Se conoce que por lo menos cuatro presos políticos han tenido que ser hospitalizados por complicaciones de salud, incluyendo el caso de Hugo Torres. Esto es una situación de gran preocupación para muchos de nosotros, pensar que la vida de personas que han levantado sus voces para rescatar la democracia en Nicaragua corre riesgo de muerte.

No se puede seguir permitiendo que las familias nicaragüenses continúen sufriendo. La situación en que viven los familiares de las presas y los presos políticas es lamentable. Son asediados, reciben malos tratos en los Sistemas Penitenciarios y se les niega acceso y comunicación con sus familiares. Como es el caso de Max Jerez, a quien la Policía le negó la visita a su madre estando enferma y no le permitieron asistir a su entierro. La misma situación le sucedió a José Adán Aguerri, a quien tampoco le fue permitido asistir al entierro de su madre. Esta es una clara violación a la legislación de Nicaragua. Todas estas formas de tortura están siendo usadas para tratar de quebrantar la moral de los presos políticos.

La violación al debido proceso y la impunidad

La impunidad en la que se encuentra el país incluye la transgresión al debido proceso legal. Primero, los juicios políticos se están realizando fuera del sistema judicial: dentro de las cárceles mismas. esta es una violación al artículo 121 del código penal. Segundo, el régimen ha dado órdenes directas a jueces pro-Gobierno de rechazar todo tipo de argumentación legal de parte de la defensa, de refutar la solicitud de eliminar información presentada como evidencia por no ser vinculante a la ley, y de utilizar como testigos a policías que desconocen del caso y que fueron instruidos y preparados para dar testimonios falsos. Por ejemplo, la policía aduce que la prueba de promover injerencia extranjera por parte de los jóvenes activistas en una foto con el secretario general Luis Almagro! o tuits llamando a un estado de derecho, o fotos con personas notables como Laura Chinchilla, o José Manuel Vivanco.

Bajo estos términos a 30 personas le han sido ya impuestas penas de 8 y 15 años. 27. Tercero, el entorno en el que se produce el proceso judicial en un marco intimidador. La policía realiza requisas a familiares y abogadas mujeres con acoso sexual, concentración policial en los lugares donde se realizan las sesiones. Esta transgresión evidencia la magnitud de castigos crueles e inusuales típicos de la impunidad del régimen.

Me uno a los llamados de las diferentes organizaciones que demandan (la Organización Víctimas de Abril, Grupo Secuestrados Políticos Unidos, Asociación de Familiares de Presos Políticos, Comité Pro liberación de Presas y Presos Políticos, y Familiares de presos políticos en El Chipote desde mayo 2021) por la inmediata liberación de los presos y las presas políticas en mi país.

Yo acuso al dictador Daniel Ortega y a su cómplice Rosario Murillo por las condiciones inhumanas en las que se encuentran las presas y presos políticos. Sus vidas corren serio peligro. No queremos más muertes, como la de Hugo Torres (febrero 2022), como la de Eddy Montes (preso político que murió al recibir un balazo el 16 de mayo del 2019, por un custodio en el Sistema Penitenciario Nacional) o como la de Santos Flores (quien denunció a Daniel Ortega por la violación sexual de su hermana Elvia Flores, desde que tenía 15 años), él estuvo encarcelado y torturado desde el 2013. Falleció por causas desconocidas y misteriosas el pasado noviembre del 2021.

En múltiples ocasiones se ha pedido que se autorice al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a evaluar el estado de salud de las presas y presos políticos. Esta solicitud no ha tenido respuesta. Esto viola el memorándum de entendimiento entre el CICR y las autoridades de Nicaragua en el cual se acordó las visitas del comité a los centros de detenciones.

Propongo y solicito: Exigir al Gobierno de Nicaragua que libere de inmediato a todos los presos políticos y que acepte una misión de alto nivel de Estados miembros, autorizada por el Consejo Permanente de la OEA, con el mandato de visitar Nicaragua para verificar la situación de los presos políticos y seguir abogando por una solución justa y pacífica al conflicto actual. En 1979 el dictador Somoza me permitió visitar las cárceles, acompañando a la Cruz Roja nicaragüense.

Urgir al Gobierno de Nicaragua que de acceso a la Iglesia Católica para visitar y asistir a los presos políticos en las cárceles.

Que el régimen permita una investigación de la CIDH sobre las causas de la muerte de Hugo Torres, y de las condiciones físicas y mentales de cada uno de los presos políticos.

Es de vital importancia que la CIDH y la OACDH de Naciones Unidas, y otras organizaciones de derechos humanos, regresen a Nicaragua.

Es imperativo que los Estados miembros de la OEA transmitan al régimen Ortega Murillo de forma inequívoca que la comunidad interamericana rechaza su actuación dictatorial, sus crímenes de lesa humanidad, sus graves violaciones a los derechos humanos, y sus transgresiones a los principios de la Carta Interamericana

Es urgente convocar una Asamblea General extraordinaria para abordar la situación de Nicaragua y aplicar el Art. 21 contra el régimen.

Hago un llamado a todos los países miembros de la OEA, a ponerse al lado de la democracia y de los derechos humanos, apoyando al pueblo de Nicaragua en estos momentos cruciales de su historia. La comunidad interamericana tiene que decidir si está al lado de la dictadura, o al lado de una población indefensa a la que se le está violando sus derechos fundamentales, y donde se ha producido la ruptura del orden democrático.

Más allá de la OEA, la comunidad internacional debe tomar acciones concretas para demandar la liberación inmediata de los presos políticos y lograr el retorno de la democracia en Nicaragua

En este Consejo están representados gobiernos que también deciden el financiamiento hacia Nicaragua en el BID y en el BCIE (y también el Banco Mundial). El BCIE es el principal sostén financiero del régimen. Es importante que el financiamiento que recibe el régimen sea condicionado al respeto de los DDHH. Cualquier recurso ya aprobado o por aprobarse, debe ser monitoreado por un cuerpo internacional independiente, que asegure el uso correcto de fondos.

Estados Unidos debe de implementar de inmediato el contenido completo de la Ley Renacer, que fue aprobada con respaldo bipartidista por su Congreso. No hay razones para no aplicar de inmediato lo que dicta esa ley.

* Testimonio de Bianca Jagger en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA 18 febrero 2022

Publicado en Confidencial 19/02/2022

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Domingo, 20 Febrero 2022 05:32

Historia de una traición

Dora María Téllez, la Comandante Dos de la Revolución Sandinista.. Imagen: EFE

Dora María Téllez, la “Comandante Dos”, figura histórica de la Revolución que en 1979 tumbó la dictadura de la dinastía Somoza que por décadas sofocó a Nicaragua, fue condenada hace pocos días a ocho años de cárcel. El juicio que la condenó fue una farsa grotesca: a ella le dieron cuatro minutos para pronunciarse.

En el mismo juicio para otra figura de relieve en el desaparecido sandinismo, Víctor Hugo Tinoco, la condena fue de trece años.

También hace poco se supo del fallecimiento del comandante Hugo Torres, quien llegó a general cuando existía el Ejército Sandinista. Había sido detenido por el gobierno de Daniel Ortega.

Un detalle revela de manera absolutamente nítida en qué tipo de gente Ortega se transformó: el entonces comandante Torres y Dora encabezaron en 1979 la acción que liberó al hoy dictador de la cárcel somocista.

Exiliados y detenidos

Son muchísimos los que fueron figuras de especial relieve en el periodo en que el sandinismo existió – desde la victoria en 1979 hasta la derrota electoral de 1990 – y que hoy están exiliados, aislados o detenidos.

Lo que era inicialmente una ávida sed de poder de la pareja Ortega-Murillo se transformó en una copia brutal de lo que fue la dictadura de dinastía de los Somoza. Y si en un primer momento esta constatación me abrió un tajo en el alma, ahora me cubre de indignación.

Recuerdos de la revolución

Recuerdo bien que el 24 de enero de 1980 había sido jueves. Ese día viajé por primera vez a la Nicaragua sandinista. La revolución que tumbó a Anastasio Somoza llevaba exactos seis meses y cinco días.

Hasta entonces yo había mantenido contacto a la distancia con el escritor Sergio Ramírez, con quien me une hasta hoy una cálida amistad.

Todavía guardo en la memoria la emoción de aquella primera de una larguísima serie de visitas mientras duró el sandinismo que liquidó a la dinastía que hacía décadas saqueaba y sofocaba aquel hermoso país.

Eran mis años jóvenes, y junto a un puñado de extranjeros que respaldábamos y tratábamos de colaborar, pude tener bastante contacto con varios de los integrantes del gobierno.

En esas reuniones informales, muchas veces largas cenas que se extendían por horas, estuve, siempre al lado de más sandinistas, con Daniel Ortega.

Me pareció un hombre cerrado, de mirada desconfiada, que se quebró por única vez:  en 1986, cuando me habló de su hermano Camilo, muerto en combate con las fuerzas de Somoza cuando era muy joven. Ese día me contó también que de los 15 a los 34 años él, Daniel, no tuvo casa: vivió en la clandestinidad, vagando de un sitio a otro.

Por la primera y única vez sentí algo de humano en aquella figura de piedra.

Nuestro último encuentro fue en Río de Janeiro, a mediados de 1990, en una reunión con artistas e intelectuales meses después de la derrota electoral frente a doña Violeta Chamorro.

Piñata y después

Nunca más volví a Nicaragua. De lejos, supe de la “piñata”, el despojo que llevó a parte de las más altas figuras del sandinismo, Ortega entre ellas, a transformarse en millonarios.

Confieso que junto a otros amigos extranjeros que habíamos vivido tan de cerca la Revolución tardé en aceptar como verdad lo que verdad era.

Hasta en ese aspecto los traidores se hicieron copias redondas de los somocistas.

La de los sandinistas ha sido la última Revolución de mi generación y, en su modelo, quizá la última de la historia.

En muchos momentos sentíamos que ellos conducían a los nicaragüenses a algo muy cercano a realizar sueños imposibles, a rozar el cielo con las manos.

Guardaré para siempre en lo mejor de mi memoria momentos vividos en aquellos años de esperanza, que parecían ser de una luminosidad real.

Luego de perder las elecciones, como consecuencia de la brutal agresión armada llevada a cabo por Washington con apoyo de los sectores más reaccionarios de Nicaragua, el sandinismo empezó a ser destrozado.

No tardó mucho para que lo que había sido una Revolución viva y hermosa empezara a ser traicionada de manera vil, imperdonable.

Aquella esperanza que derrotó la dinastía de los Somoza fue sucedida por otra dinastía, igualmente perversa, abusadora, asesina.

Desde 2006, es decir, hace 16 años, la pareja presidencial manipula elecciones de manera absurda para permanecer en el poder más absoluto.

El peor traidor

Daniel ahora encabeza esa nueva dinastía que reprime, persigue y mata hasta jóvenes estudiantes como lo era su hermano Camilo cuando fue asesinado por la dinastía anterior.

Un traidor es y siempre será un traidor, una figura abyecta y depreciable.

Pero hay traidores de peor calaña.

José Daniel Ortega Saavedra pertenece, con méritos y brillo, a esa segunda especie

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Dora María Téllez, dirigente opositora sometida a un cruel juicio en Nicaragua

El gobierno de Daniel Ortega la acusó de “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional”

 

Enfundada en el uniforme de algodón azul que portan los reos de El Chipote, la cárcel de Nicaragua que encierra a los más de 100 presos políticos del régimen orteguista, la dirigente opositora Dora María Téllez compareció a su juicio el 3 de febrero y contó con cuatro minutos para hablar en su defensa por los cargos de “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional”.

Interrumpida en tres ocasiones por el juez, quien fuera conocida durante la guerra insurreccional de los años 70 como Comandante Dos esgrimió contra las acusaciones del régimen el argumento de que “la soberanía de las naciones no recae en las personas, sino en el pueblo”; que ni Daniel Ortega ni Rosario Murillo, presidente y vicepresidenta, “son Nicaragua”, y que ese país “no es una monarquía, sino una república”.

 

No conocía a su abogado

 

Antes del juicio, programado sin aviso previo, su defensa no tuvo acceso siquiera al número de su expediente y nunca tuvo oportunidad de visitar a la acusada ni para conocerla. Cuando fue trasladada al juzgado, la dirigente no sabía que era ya el día de su audiencia. “¿Qué hago yo aquí?, ¿dónde estoy?”, preguntó a la persona que tenía al lado, sin saber que era su abogado defensor. El 10 de febrero fue declarada “culpable”.

Como en casi todos los casos de los cerca de 170 presos políticos que hay en las prisiones de Nicaragua, 46 de ellos detenidos en las semanas previas a las elecciones de noviembre del año pasado (varios precandidatos, líderes de organizaciones opositoras, dirigentes campesinos y estudiantiles y dos periodistas), ningún proceso judicial siguió las mínimas bases de un juicio justo. A cinco ya les fueron dictadas sentencias similares, con argumentos idénticos.

 

“Fusilamiento judicial”

 

“Ha sido un fusilamiento judicial”, declaró otro ex comandante de la revolución sandinista, Luis Carrión, quien quedó al frente del partido Unamos, que fundó junto con Dora María, Víctor Tinoco y varios presos más.

Otro de los jefes históricos del Frente Sandinista de Liberación Nacional y reconocido por generaciones anteriores como héroe nacional, general de brigada en retiro Hugo Torres, también preso político, murió la semana pasada. El gobierno informó del deceso 15 horas después, sin precisar las causas de la muerte y sin haber informado a su familia que había sido trasladado a un hospital.

Torres y la Comandante Dos protagonizaron en 1979, antes de la caída de la dictadura somocista, una acción guerrillera que permitió, en un intercambio de prisioneros, la libertad de hoy presidente Ortega.

 

Operación Danto

 

En El Chipote, junto con Téllez, están presas otras tres mujeres dirigentes de Unamos, que se llamó Movimiento de Renovación Sandinista hasta que la dupla Ortega-Murillo les prohibió el uso de ese nombre: Ana Margarita Vijil, Tamara Dávila y Suyén Barahona. Todas fueron arrestadas durante los últimos días de mayo de 2021 en una acción que se llamó Operación Danto con un mismo patrón: sin orden de aprehensión fueron trasladadas a un paradero desconocido donde estuvieron 60 días sin acceso a ninguna persona. Después, en El Chipote, se les asignó un defensor de oficio que no objetó el decreto de otros 90 días de arresto en aislamiento.

También fue detenido Pedro Joaquín Chamorro, hijo de la ex presidenta Violeta Barrios, hermano de la precandidata Cristiana Chamorro (bajo arresto domiciliario) y del periodista Carlos Fernando Chamorro, cuyo periódico, Confidencial, fue allanado y saqueado. Para poder seguir operando este medio de comunicación de manera digital, tuvo que salir al exilio.

Al cabo de ese periodo, los presos políticos tuvieron derecho a contadas visitas familiares, cuatro en un periodo de ocho meses. En vista del severo deterioro de su salud y la pérdida de peso, las familias de las cuatro mujeres formaron un colectivo para llevarles cada día suplementos alimenticios y agua. Todas están confinadas en aislamiento.

 

Penumbra permanente

 

A Dora María le han impuesto un castigo adicional: la penumbra permanente. Condenada a la semioscuridad durante todo el día, cuenta que cuando se mira los pies sólo ve el contorno de sus chinelas (chanclas) y en la regadera no puede distinguir las etiquetas de los frascos. Por lo tanto, leer está fuera de su alcance. “Y eso –cuentan testigos que han podido verla– es lo que la ha lastimado más”.

El día del juicio, según algunos testimonios, se le veía “no pálida, traslúcida como una hostia”; muy delgada, un poco desorientada al principio y con un marcado tic nervioso que sacudía uno de sus brazos. Cuando finalmente pudo tomar la palabra durante cuatro cortos minutos, pudo hacer el recuento detallado de los derechos que le fueron negados para contar con un debido proceso. Hasta pocos días antes, refirió, le habían permitido a su familia hacerle llegar una cobija. El juez la interrumpió en tres ocasiones.

Las principales pruebas que se presentaron en su contra para sustentar los cargos de conspiración y menoscabo a la soberanía nacional fueron: dos retuits que hizo desde su cuenta de Twitter, uno sobre un pronunciamiento del director de Human Rights Watch y otro de una carta enviada por seis senadores de Estados Unidos al presidente Joe Biden. También, una comparecencia virtual ante el Parlamento Europeo y una entrevista con un parlamentario de la Unión Europea. Todos los testigos en su contra eran policías. No hubo declarantes de descargo.

Lo último que alcanzó a decir Dora María Téllez ante el tribunal fue: “Detenida o en libertad, seguiré luchando por Nicaragua”. El día que se dictó sentencia, siete días después, no se permitió acceso a la sala a ningún familiar: ocho años de prisión e inhabilitación para ocupar cargos públicos.

Para Víctor Hugo Tinoco y otros detenidos, la pena fue de 13 años. Se teme que todas las demás sentencias que emita este juzgado sean en el mismo tenor. “Este procedimiento fuera de la ley se va a replicar en cada uno de los casos de los presos políticos”.

La entrevista que Téllez concedió a este diario poco antes de su arresto el año pasado puede consultarse en https://bit.ly/3LHAzPV.

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Prepárese para la dictadura de derecha de EE. UU antes de 2030, académico insta a Canadá

Un politólogo canadiense ha instado al gobierno de su país a prepararse para la posibilidad de que Estados Unidos se convierta en una dictadura de derecha antes de 2030.

En un artículo de opinión publicado en The Globe and Mail el viernes, Thomas Homer-Dixon, director ejecutivo del Instituto Cascade de la Universidad Royal Roads en Columbia Británica, advirtió que su país tenía que prepararse para el peor de los casos.

"Para el 2025, la democracia estadounidense podría colapsar, causando una extrema inestabilidad política interna, incluida la violencia civil generalizada", escribió Homer-Dixon.

"Para 2030, si no antes, el país podría estar gobernado por una dictadura de derecha. No debemos descartar estas posibilidades solo porque parezcan ridículas o demasiado horribles de imaginar.

"En 2014, la sugerencia de que Donald Trump se convertiría en presidente también les habría parecido absurda a casi todo el mundo. Pero hoy vivimos en un mundo donde lo absurdo se convierte regularmente en real y en un lugar común horrible".

El académico agregó: "[Estados Unidos] se está volviendo cada vez más ingobernable y algunos expertos creen que podría caer en una guerra civil".

El mes pasado, tres generales retirados del ejército estadounidense advirtieron sobre la posibilidad de una guerra civil si los resultados de las elecciones presidenciales de 2024 no son aceptados por secciones del ejército.

En noviembre, más de 150 académicos estadounidenses escribieron una carta pública en apoyo de la Ley de Libertad de Voto, que trata del registro y acceso de votantes y aún no ha sido aprobada. Esos académicos advirtieron que "los defensores de la democracia en Estados Unidos todavía tienen una pequeña ventana de oportunidad para actuar. Pero el tiempo se está acabando y la medianoche se acerca".

En el artículo de opinión, Homer-Dixon detalló las razones de lo que llamó la "crisis en desarrollo" en los EE. UU., Y escribió que había habido múltiples "señales de advertencia" y razones detrás de un panorama político cambiante.

Entre ellos, citó "el estancamiento de los ingresos de la clase media, la inseguridad económica crónica y la creciente desigualdad", y locutores como el fallecido Rush Limbaugh, quien dijo que había "machacado" la "autoridad moral de las instituciones políticas estadounidenses".

También destacó a los "ideólogos de derecha" que avivaban los temores del "reemplazo" de los blancos, la falta de voluntad de los ricos y poderosos "para pagar los impuestos, invertir en los servicios públicos o crear las vías para la movilidad vertical".

El artículo de opinión se refirió al ex presidente Trump, su administración y el "trumpismo" 28 veces.

En un momento, Homer-Dixon escribió que "si el Sr. Trump es reelegido, incluso en escenarios más optimistas, los riesgos económicos y políticos para nuestro país serán innumerables".

Newsweek se ha puesto en contacto con el representante de Trump para solicitar comentarios.

Al discutir la "gran mentira" —la afirmación falsa de Trump de que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas—, Homer-Dixon dijo que si Trump es reelegido en 2024, el líder republicano "solo tendrá dos objetivos: reivindicación y venganza".

"Se avecina una tormenta terrible desde el sur y Canadá lamentablemente no está preparado", escribió el politólogo.

"Durante el año pasado, hemos centrado nuestra atención en el interior, distraídos por los desafíos de COVID-19, la reconciliación y los efectos acelerados del cambio climático. Pero ahora debemos centrarnos en el problema urgente de qué hacer con respecto a la probable desaparición de democracia en los Estados Unidos ".

"Necesitamos comenzar reconociendo plenamente la magnitud del peligro".

Homer-Dixon aconsejó al gobierno canadiense que establezca un comité parlamentario permanente y no partidista para "recibir informes sobre el estado de la democracia en los Estados Unidos y hacer recomendaciones".

(Tomado de Newsweek / Traducción Cubadebate)

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Domingo, 21 Noviembre 2021 07:06

Un oficio peligroso

Un oficio peligroso

La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías, que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder que se ejerce con crueldades y excesos tiene rostro de piedra y es contrario a las verdades y a la invención, y al humor, y a la risa, que son cualidades cervantinas.

Ovidio fue desterrado a los confines más inhóspitos del imperio romano en el Mar Negro, "allá, donde ninguna otra cosa hay, sino frío, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo", porque sus poemas, o su irreverencia, o sus opiniones, eso ya nunca llegará a saberse, ofendieron al emperador Augusto, y habría de morir lejos.

Extrañado. Cuando a un escritor se le envía al exilio, la pretensión es convertirlo en un extraño de su propia tierra, de su vida y de sus recuerdos.

"Como el hierro abandonado atacado por la mordaz herrumbre, y como el libro archivado devorado por la polilla", dice de sí mismo en sus Tristes, porque aún en aquellas lejanías siguió escribiendo. Más bien, la necesidad de escribir se exacerba entonces, si uno se debe a las palabras, o debe su vida a las palabras.

El arte de amar, uno de sus libros capitales, quedó prohibido y fue sacado de las bibliotecas públicas. Prohibidas sus palabras, y alejado para siempre de su tierra, que era, según él mismo lo dijo, como "ser llevado al sepulcro sin haber muerto".

En América Latina se ha pagado siempre un alto precio por la palabra libre. Muerte, desaparición, cárcel, destierro. Haroldo Conti y Rodolfo Walsh, asesinados por la dictadura del general Videla en Argentina.

Al destierro fue a dar dos veces Ró-mulo Gallegos, primero bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, y luego con la de Marcos Pérez Jiménez, después de que fue derrocado de la presidenciade Venezuela.

Exiliado Juan Bosch por la dictadura del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, y luego de muerto Trujillo, electo presidente de la República Dominicana, sólo para ser derrocado por los militares trujillistas, y vuelto otra vez al exilio.

Pablo Neruda se comprometió en 1946 con la candidatura de González Videla, pero, ya en el poder, aquél lo mandó perseguir y tuvo que huir a través de la cordillera hacia Argentina.

Exiliados tras el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, Tito Monterroso y Luis Cardoza y Aragón, por la dictadura de Castillo Armas. Exiliado Augusto Roa Bastos por la dictadura de Stroessner en Paraguay. Exiliado Mario Benedetti de Uruguay, exiliado Juan Gelman de Argentina, su hijo asesinado y su nuera secuestrada y llevada a Uruguay donde dio a luz a una niña, desaparecida por largos años, y él mismo canta mejor que nadie esa desolada canción del exilio: “huesos que fuego a tanto amor han dado/exiliados del sur sin casa o número/ahora desueñan tanto sueño roto/una fatiga les distrae el alma…”

Y exiliados de Cuba Reinaldo Arenas, y Guillermo Cabrera Infante, y Severo Sarduy, y de Venezuela, hoy, tantos escritores y artistas que forman una inmensa e intensa, diáspora.

De modo que yo pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras, dos veces bajo orden de prisión, y otras tantas obligado al exilio, primero en mi juventud por una dictadura familiar, y tantos años después, por otra dictadura familiar.

Pero hay algo de lo que nunca nadie podrá exiliarme, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua de escribir realidades y de crear mundos imaginarios, es una lengua que no conoce fronteras.

Hay lenguas que tienen el país por cárcel, lenguas que terminan donde terminan las fronteras. No sé lo que es vivir en uno de esos espacios verbales cerrados. Ese sentimiento de que la voz se escucha de cerca, pero no de lejos.

Que le quiten a uno su lengua por la fuerza. Sándor Márai sintió que había muerto cuando sus libros, que entonces sólo podían leerse en húngaro, también fueron prohibidos en su patria. Le extirparon la voz como castigo. No sólo nadie podría leerlo al otro lado de la guardarraya, ni siquiera en Polonia, o en Austria, donde no estaba traducido, sino que tampoco podría ser leído en su propio nación. Como que no existiera. Y se suicidó en el exilio, ya sin lengua.

Nicaragua es un país más pequeño que la Hungría de Sándor Márai, y por eso me intriga, y me aterra, esa posibilidad de que nadie pudiera oírme más allá de mis fronteras, o la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras, o su infierno.

Pero yo, con mi lengua recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me dejaré escuchar. Y si mis libros están prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la inquisición, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula, o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino o de tocino.

Por eso que las palabras se vuelven tan temibles. Porque tienen filo, porque desafían, porque no se las puede someter. Porque son la expresión misma de la libertad.

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La justicia nicaragüense giró ayer una orden de aprehensión contra el novelista Sergio Ramírez (en imagen de archivo), a quien acusa de "conspiración, incitar al odio y lavado de dinero". Los cargos contra el también articulista de La Jornada son los mismos que la Fiscalía atribuye a 34 opositores y críticos del presidente Daniel Ortega, todos detenidos entre junio y agosto.Foto Erik Muñiz

La Fiscalía de Nicaragua acusó ayer y pidió detener al escritor y ex vicepresidente Sergio Ramírez, por actos que "incitan al odio", "conspirar" contra la soberanía, y "lavado de dinero", similares a los que se han imputado a decenas de opositores al presidente Daniel Ortega, quien busca la relección en los comicios de noviembre.

El también Premio Cervantes 2007, quien se encuentra en el exilio, replicó en un video publicado en Twitter: "no es la primera vez que ocurre en mi vida. En 1977, la familia Somoza me acusó por medio de su propia Fiscalía, y ante sus propios jueces, de delitos parecidos a los de ahora: terrorismo, asociación ilícita para delinquir, atentar contra el orden y la paz, cuando yo luchaba contra esa dictadura igual que lucho ahora contra esta otra", informó Confidencial en su página de Internet.

"Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras, su saña, su odio y sus caprichos. Son los mismos delirios, el mismo empecinamiento ciego por el poder, y la misma mediocridad de quienes teniendo en su puño los instrumentos represivos, y habiéndose despojado de todos los escrúpulos, creen también que son dueños de la dignidad, de la conciencia y la libertad de los demás", señaló el escritor, cuya última novela, Tongolele no sabía bailar, está inspirada en las protestas de 2018 y la represión del gobierno nicaragënse, y será presentada por el autor la próxima semana en Madrid, añadió Confidecial.

La fiscalía acusa al también colaborador de La Jornada de "realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia", y de recibir fondos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, cuyos directivos están acusados de lavado bienes y activos.

La acusación, petición de captura y allanamiento de morada fueron presentadas antier contra Ramírez, quien según la Fiscalía recibió dinero de la Fundación Luisa Mercado con el objetivo de "desestabilizar" al país.

Ramírez, de 78 años, fue miembro de la junta de gobierno que asumió el poder tras el triunfo de la revolución de 1979, y fue vicepresidente de Ortega en su primer mandato (1985-1990).

En 1995 renunció por discrepancias con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

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El general retirado Hugo Torres, Comandante 1, y Dora María Téllez, Comandante 2, históricos ex guerrilleros sandinistas detenidos por el régimen de Daniel Ortega. La segunda concedió una entrevista a Jaime Hernández poco antes de su arresto. Fotos tomadas de videos

"Estos son los zarpazos de un régimen que se siente moribundo", acusa el general retirado Hugo Torres

 

Otros cinco dirigentes opositores al gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, entre ellos los históricos ex guerrilleros sandinistas Dora María Téllez, la Comandante 2, y el general retirado Hugo Torres, Comandante 1, fueron detenidos este fin de semana por la policía, con lo que suman 12 los políticos arrestados en las últimas dos semanas.

La noche del sábado, la policía aprehendió a Tamara Dávila y ayer apresó a Téllez, Ana Vigil, Suyen Barahona y Torres, todos del partido Unión Democrática Renovadora - Unamos, formado por disidentes del oficialismo.

También estuvo bajo arresto, aunque brevemente, el ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco.

Las detenciones se inscriben en la reciente escalada contra la oposición, que incluye la exclusión de cuatro precandidatos para las presidenciales de noviembre y citación ante la justicia de periodistas críticos.

Ortega, quien cursa su tercer mandato consecutivo, ha dicho que sólo cumple la ley, que le permite apresar a quienes reciben financiamiento extranjero, publiquen información "falsa" o, entre otras cosas, hayan celebrado las sanciones internacionales aplicadas contra los nicaragüenses.

La policía de Nicaragua señaló que los detenidos cometieron "actos que menoscaban la independencia, la soberanía e incitaron a la injerencia extranjera en asuntos internos al pedir intervenciones militares, además de que se organizaron con financiamiento extranjero".

Antes de que fuera aprehendido, Torres, ex aliado de Ortega, grabó un video en el cual aseguró que el mandatario traicionó sus principios. "Estos son zarpazos desesperados de un régimen que se siente moribundo, que no tiene asidero legal para permanecer en el poder más allá de noviembre de este año, en que tendrían que realizarse elecciones libres y supervisadas", sostuvo.

A principios de junio, la policía puso a la líder de la oposición Cristiana Chamorro bajo arresto domiciliario poco después de que anunció sus planes de postularse a la presidencia con la intención de poner fin a 14 años consecutivos de mandato de Ortega.

Al arresto de Chamorro le siguieron los de otros opositores, situación que ha llevado al gobierno de Estados Unidos y a organismos defensores de derechos humanos a pedir su pronta liberación y calificar a Ortega de "dictador".

Torres participó en las dos operaciones más grandes del Frente Sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza: la toma de la casa del alto funcionario somocista José Maria Chema Castillo, quien el 27 de diciembre realizaba una fiesta de despedida al embajador de Estados Unidos, Turner B. Shelton, operativo con el cual se exigió la liberación de varios presos políticos, entre ellos Daniel Ortega.

La otra gran batalla en la que combatió Torres fue el asalto al Palacio Nacional, junto con Edén Pastora, Comandante Cero, y Dora María Téllez, conocida como la Operación Chanchera el 22 de agosto de 1978, que aceleró la caída de Somoza.

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Lunes, 14 Junio 2021 05:58

Nicaragua: la involución de Ortega

Nicaragua: la involución de Ortega

Los legendarios combatientes sandinistas Dora María Téllez y Hugo Torres, así como la activista Ana Margarita Vijil, fueron apresados ayer por el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, donde habrá de realizarse un proceso electoral de sucesión presidencial este año.

En días anteriores, la policía de Nicaragua encarceló a los principales aspirantes opositores a la presidencia, Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Madariaga y Juan Sebastián Chamorro García, así como a media docena de líderes disidentes, algunos de los cuales se encuentran con paradero desconocido.

Todos ellos fueron detenidos por "realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización, proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones, demandar, exaltar y aplaudir la imposición de sanciones contra el Estado de Nicaragua y sus ciudadanos y lesionar los intereses supremos de la nación".

Las acusaciones resultan absurdas si se considera que los afectados han venido desarrollando su actividad política en el contexto de la legalidad y la han orientado a la participación electoral, y resultan grotescas en el caso de dirigentes históricos del sandinismo como Dora María Téllez quien, por serlo, fue incluida en una lista de "terroristas" por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de George W. Bush.

La razón real de la persecución es, en cambio, el afán de Ortega y de su vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, de ir a unas elecciones sin oposición con el fin de perpetuarse y prolongar su estadía en un poder que ostenta desde hace varios años las características del autoritarismo corporativo.

Una cruel paradoja de la historia es la paulatina transformación de Ortega –quien fue un gobernante progresista y democrático en la época de la Revolución Sandinista, entre 1979 y 1990– en una figura semejante al dictador Anastasio Somoza Debayle, derrocado precisamente por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y con el que se cerró un ciclo de dictaduras dinásticas que comenzó en 1937.

Cuando el FSLN fue derrotado en las urnas en 1990, Ortega pasó a la oposición política y volvió a la presidencia en enero de 2007, aliado esta vez con sectores de la derecha y con un programa regresivo en el ámbito de los derechos reproductivos.

Relecto en 2011 y en 2016, enfrentó de manera autoritaria y represiva las protestas sociales que comenzaron dos años más tarde y dejaron un saldo de alrededor de 300 víctimas mortales.

Así, el régimen autoritario de Ortega-Murillo se asemeja más a la dictadura somocista que al gobierno revolucionario que le sucedió y en Nicaragua, hoy por hoy, la democracia es sólo una aspiración.

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