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A la espera que el Reino Unido decida la extradición de Julian Assange

El ingeniero y exempleado de la CIA Joshua Schulte fue declarado culpable por un jurado popular en Estados Unidos por encontrarlo culpable de compilar de forma ilegal información de defensa nacional y de transmitir ilegalmente al sitio Wikileaks. Tras la sentencia del jurado se espera conocer el monto de la condena contra Schulte, pero resulta un antecedente a la espera de que el Poder Judicial de Inglaterra defina la extradición de Julián Assange.   

Schulte, de 33 años, trabajaba para la CIA en el diseño de software malicioso para acceder a computadoras de supuestos terroristas hasta que decidió llevar a cabo la mayor filtración de documentación clasificada de la historia de la agencia al portal creado por Assange. La operación fue conocida como "Vault 7" y se difundió por entregas desde el 7 de marzo de 2018. 

Una semana después de esa primera divulgación, las autoridades registraron el departamento de Schulte en Manhattan, Nueva York, bajo una orden que lo consideraba sospechoso de "distribuir información de defensa nacional", y los agentes dijeron a la Justicia que se habían llevado esos documentos y algunos dispositivos electrónicos.

A principios de julio, Assange entregó al Tribunal Superior de Londres una solicitud para recurrir su extradición a Estados Unidos, que lo requiere para juzgarlo por delitos de espionaje. El activista, de 51 años, continúa en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en Londres, mientras se resuelve su apelación contra su entrega a Washington.

El pasado 17 de junio, la ministra británica del Interior, Priti Patel, firmó la orden para extraditar al periodista australiano a Estados Unidos, que lo requiere por cargos de espionaje. Semanas antes, el 20 de abril, un juez de un tribunal británico había emitido una orden de entrega a la Justicia estadounidense para que sea considerada por el Gobierno del Reino Unido. 

Estados Unidos reclama a Assange para procesarlo por 18 delitos de espionaje e intrusión informática por las revelaciones de su portal que, según su equipo legal, pueden suponer hasta 175 años de cárcel en ese país. 

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Stella Moris, pareja del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres, tras conocerse el fallo que da vía libre a la extradición — Andy Rain / EFE

En su recurso contra la decisión del tribunal británico que avala la extradición, el equipo jurídico de WikiLeaks insistirá en el riesgo real de suicidio y en el deterioro psicológico que sufre Julian Assange, implorando razones humanitarias como las que llevaron a la liberación del dictador Pinochet por parte del Gobierno británico.

 

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Londres, este viernes, que da luz verde a la extradición de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para ser juzgado en Estados Unidos, aún cabe una mínima esperanza de que finalmente no se lleve a cabo su entrega a las autoridades estadounidenses, que le acusan de 17 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y uno de piratería informática, por ayudar supuestamente a la militar Chelsea Manning; unos cargos que podrían suponerle a Assange hasta 175 años de condena

La defensa de Julian Assange, que tiene ahora 50 años, dispone de 14 días para presentar su apelación en la Corte Suprema, aunque, según ha informado su equipo jurídico a Público, el recurso estará listo en menos tiempo. 

Si la Corte Suprema admitiera el recurso, se prevé otra batalla judicial con Estados Unidos; si lo rechazara --lo más previsible--, el último paso en el recorrido del caso es el Tribunal de Magistrados de Westminster, competente en las solicitudes de extradición, donde un juez de distrito trasladará el expediente al secretario de Estado de Interior para decidir si se

La defensa del fundador de WikiLeaks no tira la toalla, cree que aún hay margen para impedir la entrega a Estados Unidos y está dispuesta a agotar todas las posibilidades, por lo que el proceso podría durar algunos meses más. En todo caso, la última palabra no la tendrá la Justicia británica sino el Gobierno de Boris Johnson, como indican a este medio fuentes jurídicas. En caso de ser extraditado finalmente, Assange será entregado a la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), un órgano judicial que reside en la misma localización que las grandes agencias de inteligencia norteamericanas.

La principal baza en la defensa de Julian Assange es el peligro para su salud psicológica, e incluso para su vida, que entrañaría la decisión de extraditarle a Estados Unidos. El periodista australiano lleva encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido a raíz del asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman acredita el alto riesgo de suicidio que existe en el caso de que Assange sea finalmente extraditado.

Descartada la motivación política

Pese a que la jueza Vanessa Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero, no tuvo en consideración el argumento principal para oponerse a la entrega a Estados Unidos esgrimido por la defensa de Assange, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón: la motivación política que denuncia el fundador de Wikileaks respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EEUU.

En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por Wikileaks quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

El antecedente más directo del caso Assange es el que frenó la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet en el año 2000, cuando el entonces ministro del Interior inglés Jack Straw decidió liberarlo por razones humanitarias, pese a que la Justicia británica había acordado su extradición a España para ser juzgado por una treintena de delitos de torturas. Precisamente este caso, impulsado desde la Audiencia Nacional en España por el entonces juez Baltasar Garzón, será tenido en cuenta en el recurso de apelación de los abogados de WikiLeaks, coordinados por el propio despacho de Garzón, según ha podido saber Público.

El caso Pinochet

En octubre de 1999 el juez británico Roland Bartle aceptó la extradición del exdictador chileno a España, después de su detención en Londres hacía casi un año en virtud de la orden de detención internacional impulsada por el entonces juez Garzón desde la Audiencia Nacional. Se daba así el primer paso para que Pinochet fuera finalmente juzgado por genocidio en España, en aras a la entonces vigente jurisdicción universal.

Sin embargo, tres meses después, el ministro del Interior británico, Jack Straw, cambió el signo de los acontecimientos, al admitir una serie de informes periciales sobre la salud del dictador. "No está en estos momentos en condiciones de someterse a juicio y no es de esperar que se produzca un cambio en su situación actual", dijo Straw para rechazar la extradición. Finalmente el 2 de marzo de 2000, el ministro decidió liberar a Pinochet, que ese mismo día regresó a Chile. Pinochet falleció en diciembre de 2006 sin ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura chilena (1973-1990). 

El caso de Assange sólo se parece al de Pinochet en el deterioro de la salud como exigencia para pedir la liberación; en el caso del periodista, su salud mental, después de llevar privado de libertad desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El Gobierno británico está obviando conscientemente, según opinan fuentes jurídicas, que Assange y su medio ejercieron su libertad de prensa en aras del derecho a la información, que nada tiene que ver con la protección a un dictador como Pinochet. 

En el caso Assange, ha sido el juez Timothy Holroyde el que, ante una sala abarrotada, ha pronunciado este viernes la fatal frase: "El tribunal admite el recurso [de Estados Unidos]". El juez ha indicado que el Gobierno estadounidense "ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental". En la balanza, han primado esas supuestas garantías ofrecidas por Estados Unidos de un juicio justo y una estancia en prisión provisional garantista sobre el riesgo real de suicidio y de problemas psicológicos acreditados por informes periciales. 

Derecho a la información

El portal WikiLeaks ha anunciado que recurrirá la decisión del Tribunal de Apelación británico. El visto bueno a la extradición afecta en primer lugar a  Assange, pero también al resto de componentes de WikiLeaks y de otros medios y plataformas que informan sobre asuntos sensibles de Estados Unidos y desvelan información secreta. Está en juego la integridad de cientos de periodistas; en definitiva, la libertad de información. Por eso, cada paso judicial es fundamental. 

Así lo ha manifestado este viernes la abogada Stella Moris, pareja de Assange, con el que tiene dos hijos. Moris ha descrito el fallo judicial como "peligroso y equivocado" y un "grave error judicial". "¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al mismo país que conspiró para matarlo?". 

Como ya informó Público, en 2017, tras la llegada al poder de Donald Trump y con Mike Pompeo como director de la CIA, se planeó secuestrar o asesinar a Julian Assange. A esos planes se ha referido este viernes Stella Moris frente al tribunal de Londres, donde se han congregado decenas de defensores de WikiLeaks. 

Las organizaciones de derechos humanos claman contra la extradición de Julian Assange. Amnistía Internacional incide en que las llamadas "garantías" en las que se basa el Gobierno de Estados Unidos "dejan a Assange en riesgo de malos tratos", son "intrínsecamente poco fiables" y "deben rechazarse". Amnistía alega que los cargos contra Assange tienen "motivos políticos". 

La aportación de WikiLeaks en España

WikiLeaks ha desvelado a lo largo de los años numerosas informaciones cruciales que afectan a los secretos de Estado de varios países. En España, entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, Público dio a conocer cerca de cuarenta informaciones exclusivas gracias a los archivos de la plataforma dirigida por Julian Assange. Una de ellas, difundida el 23 de marzo de 2012, revelaba que la compañía privada de espionaje Stratfor, conocida como la CIA en la sombra, había dirigido su mirada hacia el movimiento español 15-M. 

Los cables de Wikileaks que Público difundió en exclusiva en España también aportaron datos sobre el ahora rey emérito y sus relaciones con las estructuras de poder de Estados Unidos. Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975, con Francisco Franco al borde de la muerte.

10/12/2021 21:36

Joan Cantarero / Ana María Pascual


Estas son las revelaciones de Wikileaks por las que EEUU quiere juzgar a Assange

Desde las violaciones a los derechos humanos en las guerras de Irak y Afganistán hasta quién está detrás del nacimiento de Vox, pasando por los vínculos del emérito con EEUU: repasamos los hitos informativos de la plataforma.

10/12/2021 15:16 Actualizado: 10/12/2021 15:39

Público

Con un vídeo y más de 90.000 documentos militares estadounidense revelados en julio de 2010 echaba a andar Wikileaks. Las primeras filtraciones se publicaron de manera coordinada en varios medios internacionales y mostraban con crudeza el fracaso de las guerras de Irak y Afganistán.

El fundador de la organización responsable de la filtración, Julian Assange, que ahora se enfrenta a un proceso de extradición a Estados Unidos acusado de 18 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y la piratería informática, aportó luz en ese y otros asuntos sobre los que algunos buscaban que reinase la oscuridad. Repasamos algunos de los hitos informativos de Wikileaks.

Soldados de Estados Unidos acribillando a gente desarmada

El 5 de abril de 2010 Wikileaks filtró el vídeo Collateral Murder. Era la narración visual completa de cómo los tripulantes de un helicóptero de combate Apache aniquilaban a 12 civiles iraquíes en un suburbio de Bagdad. Entre ellos estaba el fotógrafo de la agencia Reuters Namir Noor-Eldeen.

Violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán

En julio de 2010 más de 90.000 documentos desclasificados sobre la guerra en Afganistán vieron la luz gracias a Wikileaks. En ellos se demostraban las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de la intervención militar en ese país.

Tres meses más tarde, en octubre, una filtración de otros 400.000 documentos destapaban la atrocidades ocultas en Irak, otro territorio en el que EEUU cometió –y escondió– crímenes contra civiles, al tiempo que consintió las ejecuciones sumarias perpetradas por las fuerzas aliadas iraquíes. En ellos se admitía que el 60% de las personas fallecidas en Irak entre 2003 y 2009 eran civiles.

Correos del director de la CIA en los que habla de tortura

Wikileaks también publicó los correos electrónicos de la cuenta privada del que en 2015 era director de la CIA, John Brennan, que revelan el limbo legal de los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo. En concreto, dos de ellos hacían alusión a presuntos casos de tortura.

Los archivos del 'Cablegate'

Las comunicaciones del Ejecutivo de Estados Unidos con sus delegaciones diplomáticas en distintas partes del mundo también vieron la luz con Wikileaks. Un total de 250.000 documentos del Departamento de Estado se hicieron públicos. 

Así se conoció que la embajada estadounidense en España presionaba al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapateropara evitar que se esclareciera el asesinato del cámara José Couso en Irak. Y se difundió información sobre el paso de los vuelos de la CIA por territorio español. A bordo viajaban presos con destino a la cárcel secreta de Guantánamo.

Guantánamo y Abu Ghraib

El 25 de abril de 2011 Wikileaks difundió fotografías y detalles inéditos sobre los interrogatorios en la cárcel de Guantánamo. Los informes revelaban que 150 personas afganas y pakistaníes habían sido detenidas sin ningún tipo de juicio. Además, se supo que el preso más joven tenía 14 años y el mayor había cumplido ya 89. Previamente, en 2007, Wikileaks había dado a conocer un manual del Ejército de EEUU para los soldados en Guantánamo

Wikileaks también difundió revelaciones sobre la cárcel iraquí de Abu Ghraib, otro lugar donde se violaban los derechos humanos bajo absoluta impunidad. Entre los documentos difundidos entonces figuraban los denominados "Procedimientos Operativos Habituales" de Abu Ghraib, Bucca (otro campo de detención en suelo de Irak) y Guantánamo.

Espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU

La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) llegó a realizar escuchas secretas de un encuentro entre la canciller alemana Ángela Merkel y el entonces secretario general de la ONU Ban Ki-Moon. Estas operaciones de espionaje vieron la luz gracias a Wikileaks.

Además, el Gobierno de Estados Unidos también espió una reunión privada entre el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, el expresidente francés Nicolás Sarkozy y Merkel. Hubo además escuchas de una conversación entre Berlusconi y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Los correos de Hillary Clinton

Hillary Clinton ostentaba el cargo de secretaria de Estado en la Administración de Barack Obama cuando, en marzo de 2016 llegó la filtración de más de 30.000 correos electrónicos recibidos y enviados por ella misma. También vieron la luz 27.000 comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (CND) y 50.000 correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Clinton.

En ellos se dibujaban casos de disputas y maniobras internas o, incluso, una dura acusación de Clinton contra Arabia Saudí y Qatar, a quienes señalaba en un correo enviado a Podesta por suministrar apoyo de forma clandestina a la organización terrorista Estado Islámico (Dáesh).

Quién financió el nacimiento de Vox en España

Las filtraciones de Wikileaks no solo salpican a Estados Unidos y su Ejecutivo. En ellas también hay espacio para partidos políticos españoles. En concreto, la organización filtró quiénes fueron las grandes fortunas y altos ejecutivos españoles financiaron el nacimiento de Vox a partir del grupo ultracatólico Hazte Oír

Público desveló en exclusiva para España 17.000 documentos internos de Hazte Oír y CitizenGo previos al despegue meteórico del partido de Santiago Abascal incluidos los listados y aportaciones de los "grandes-grandes donantes" que hicieron posible el auge electoral de la ultraderecha.

Los vínculos del rey emérito con EEUU

Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975.

A través de distintos informes secretos revelados por Wikileaks fue posible saber que el entonces príncipe –que ya había sido elegido por Franco como su sucesor– actuaba como confidente de la Casa Blanca en las fechas previas al fallecimiento del dictador, convirtiéndose en la gran apuesta de EEUU para la España posfranquista.

Suárez y Fraga contra el PCE

Los archivos de Wikileaks difundidos en España por Público también permitieron conocer que EEUU había realizado un pormenorizado seguimiento de la actividad del Partido Comunista de España antes de su legalización. "Compartimos el escepticismo del Gobierno sobre que el PCE no es digno de confianza y que su legalización en este momento sería arriesgada", decía un cable de la diplomacia estadounidense fechado el 12 de marzo de 1976.

En ese contexto, Wikileaks recogió un cable en el que se destacaba que tanto el ministro Manuel Fraga como el presidente Adolfo Suárez habían prometido al embajador de EEUU, Well Stabler, que "los comunistas no serán legalizados ni se les permitirá tener un papel en este proceso evolutivo".

Manuales de la CIA

Las exclusivas de Público sobre los papeles de Wikileaks también trajeron otras historias, como la guía secreta que empleaban los agentes de la CIA para infiltrarse en Europa bajo identidades falsas. Allí se detallaba cómo traspasar las fronteras de España, remarcando que se trataba de uno de los países que "puede requerir datos biométricos" a los ciudadanos estadounidenses a la hora de obtener pasaportes especiales para representantes gubernamentales o personas que viajan en misión oficial.

De hecho, Wikileaks descubrió además que los espías de EEUU manejaban el manual de control de fronteras de la Unión Europea (UE). Tales datos figuraban en uno de los informes del programa 'Checkpoint' de la CIA filtrados por Wikileaks y a los que tuvo acceso este periódico.

TiSA, el tratado secreto

Asimismo, los archivos obtenidos por esa organización dejaron al descubierto el denominado Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo de intercambio de servicios entre 50 países, incluida España, que se negociaba bajo absoluto secreto.

Los documentos de la negociación secreta del TiSA apuntaban hacia la eliminación de controles y obstáculos para favorecer la liberalización global de los mismos servicios financieros "innovadores" que provocaron la crisis global de 2007-2008, al tiempo que se buscaba condicionar a los estados firmantes a la hora de efectuar regulaciones o aprobar leyes que afecten a empresas multinacionales. Wikileaks reveló además que el tratado permitirá a las corporaciones financieras exportar los datos sensibles de los consumidores.

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Martes, 26 Octubre 2021 05:48

Assange: que cese la venganza

Assange: que cese la venganza

La jueza británica Vanessa Baraister deberá iniciar mañana miércoles la revisión de la apelación presentada por Washington a la negativa judicial a extraditar a Julian Assange a Estados Unidos, emitida en enero pasado por esa misma magistrada. El informador australiano permanece en una prisión de Londres desde abril de 2019, luego de que el gobierno ecuatoriano de Lenín Moreno decidió expulsarlo de su embajada en la capital británica, en donde estuvo refugiado durante casi siete años.

La persecución contra Assange ha durado más de una década. Se inició con una investigación de la policía sueca por supuestos delitos sexuales tan insustanciales que nunca dieron lugar a una imputación formal, pero que fueron el pretexto para detenerlo en Londres, en respuesta a una petición de Estocolmo para someterlo a un interrogatorio. Temiendo que la demanda fuese una coartada para llevarlo a Suecia y extraditarlo de allí a Estados Unidos; Assange buscó refugio en la mencionada representación diplomática y ofreció comparecer allí ante representantes legales de Suecia. Su sospecha se vio confirmada por el hecho de que Estocolmo cerró definitivamente la pesquisa policial y desechó los cargos.

Sin embargo, para entonces el Departamento de Justicia ya había formulado imputaciones graves en su contra, una de ellas por “espionaje”, debido a que el fundador de Wikileaks divulgó en 2010 documentos secretos que demostraban la comisión de crímenes de lesa humanidad por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán e Irak.

Posteriormente, al año siguiente, la organización de Assange distribuyó entre varios medios del mundo –entre ellos, La Jornada– cientos de miles de reportes enviados al Departamento de Estado desde las representaciones diplomáticas de Estados Unidos en el mundo. Tales documentos revelaron la falta de escrúpulos con la que las autoridades de Washington se conducían en otros países, pero también la supeditación y la corrupción, si no es que el carácter llanamente delictivo, de numerosos gobiernos.

Es claro, pues, que el informador australiano no puede considerarse espía, porque no entregó información alguna a un tercer gobierno sino que la divulgó para la opinión pública internacional. Es evidente también que ha sido víctima de una vasta venganza de Estado por haber dado a conocer a la sociedad la descomposición, la inmoralidad y hasta las facetas criminales de la superpotencia en su proyección diplomática, económica y militar en el ámbito internacional.

Con esas consideraciones en mente, es ine-ludible concluir que el encarnizado acoso judicial de tres presidentes estadunidenses contra Assange –Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden– reviste el carácter de escarmiento para cualquier informador que pretenda revelar documentación clasificada del gobierno estadunidense y es, en tal medida, un bárbaro e injustificable ataque a la libertad de expresión de los periodistas y al derecho a la información de las audiencias. Resulta desolador, por lo demás, que tres gobiernos que se presumen defensores de esa libertad y de ese derecho –Estados Unidos, Suecia y Reino Unido– se hayan conjurado para imponer un castigo ejemplar a un individuo que no cometió más delito que revelar la verdad.

Es exasperante, además, que se haya mantenido en prisión a una persona a todas luces inocente a pesar de su salud precaria y de los riesgos que corre en el encierro. Su encarcelamiento no es sólo una injusticia y un atropello inexcusable a los derechos humanos sino también una afrenta a los principios elementales de la democracia, la transparencia y la libertad de expresión.

Cabe esperar, en suma, que la jueza Baraister ratifique mañana su negativa a otorgar la extradición del fundador de Wikileaks, que con ello Washington se desista de buscar venganza contra Assange y que éste obtenga una pronta e incondicional liberación.

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Domingo, 03 Octubre 2021 06:14

La CIA vs. Assange: el mundo debe saber

Londres. Foto Afp

Hace tres años, el 2 de octubre de 2018, un comando de oficiales sauditas asesinó al periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudita en Estambul. El propósito del asesinato era silenciar a Khashoggi y atemorizar a los críticos del régimen saudita al mostrar que se les perseguiría y castigaría como si fueran agentes de una potencia extranjera.

Esta semana se reveló que en 2017, un año antes del asesinato de Khashoggi, la CIA había maquinado el secuestro o asesinato de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, quien cinco años antes se había refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. Un alto funcionario estadunidense de contrainteligencia señaló que "en los más altos niveles" del gobierno de Donald Trump se discutieron planes para la entrega forzada de Assange a Estados Unidos. El informante fue uno de los más de 30 funcionarios estadunidenses –ocho de los cuales confirmaron detalles de la propuesta de secuestro– citados en una investigación de 7 mil 500 palabras de Yahoo News sobre la campaña de la CIA contra Assange.

El plan era "irrumpir en la embajada, sacar a rastras a Assange y llevarlo adonde queremos", recordó un antiguo oficial de inteligencia. Otro informante comentó que tuvo conocimiento de una reunión celebrada en la primavera de 2017 en la que Trump preguntó si la CIA podría asesinar a Assange y plantear "opciones" de cómo hacerlo. Trump lo ha negado.

Mike Pompeo, jefe de la CIA designado por Trump, declaró en público que clasificaría a Assange y a WikiLeaks como equivalentes a "un servicio hostil de inteligencia". Apologistas de la CIA aseguran que la libertad de prensa no estaba amenazada, porque Assange y los activistas de WikiLeaks no eran verdaderos periodistas. Los funcionarios de inteligencia del más alto nivel intentaban decidir quién es periodista y quién no, y cabildeaban con la Casa Blanca para redefinir a otros periodistas de alto perfil como "traficantes de información", a quienes se consideraría susceptibles de ser atacados, como si fueran agentes de una potencia extranjera.

Entre aquellos a quienes se mencionó que la CIA quería atacar estaban Glenn Greenwald, fundador de la revista Intercept y ex columnista de The Guardian, y Laura Poitras, cineasta documentalista. Los argumentos para hacerlo eran similares a los empleados por el gobierno chino para suprimir a disidentes en Hong Kong, los cuales fueron muy criticados en Occidente. Encarcelar periodistas como espías ha sido siempre la norma en países autoritarios, como Arabia Saudita, Turquía y Egipto, en tanto que denunciar a la prensa libre como antipatriota es una marca más reciente de gobiernos nacionalistas populistas que han llegado al poder en todo el mundo.

Sólo es posible hacer un breve resumen de la extraordinaria historia expuesta por Yahoo News, pero los periodistas que la escribieron –Zach Dorfman, Sean D. Naylor y Michael Isikoff– deben arrasar con todos los premios periodísticos. Sus revelaciones deben ser de particular interés en Gran Bretaña, porque fue en las calles del centro de Londres donde la CIA planeaba un asalto extrajudicial a una embajada, el secuestro de un ciudadano extranjero y su entrega secreta a Estados Unidos, con la alternativa de asesinarlo.

No se trataba de ideas deschavetadas de oficiales de inteligencia de bajo nivel, sino de operaciones que, según la información, Pompeo y la agencia tenían toda la intención de llevar a cabo. Esta fascinante y trascendental historia, basada en múltiples fuentes, debería atraer extensa cobertura y variados comentarios editoriales en los medios británicos, para no mencionar al Parlamento. Muchos periódicos han publicado cuidadosas versiones de la investigación, pero no han causado furor. Hay desconcertantes vacíos de cobertura, como en la BBC, que sólo dio cuenta del caso, hasta donde puedo ver, en su servicio de radio para Somalia. El Canal 4, normalmente tan diligente en defender la libertad de expresión, al parecer no mencionó la noticia para nada.

De hecho, el ataque a la embajada nunca ocurrió, pese a lo avanzado de la planeación. "Hubo una discusión con los británicos sobre poner la otra mejilla o mirar para otro lado cuando un equipo de tipos entrara e hiciera una acción", aseveró un ex alto oficial de contrainteligencia estadunidense, quien añadió que los británicos se negaron a permitir la operación.

Sin embargo, el gobierno británico realizó su propia acción contra Assange, menos melodramática, pero más efectiva, al sacarlo de la embajada el 11 de abril de 2019, luego de que el nuevo gobierno de Ecuador revocó el asilo. Dos años y medio después, Assange permanece en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, mientras Washington apela contra una decisión judicial de no extraditarlo a Estados Unidos por un posible riesgo de suicidio.

Si se le extradita, enfrentaría 175 años de prisión. Sin embargo, es importante entender que sólo cinco de ellos estarían fundados en la Ley de Fraude y Abuso con Computadoras, en tanto que los otros 170 años potenciales serían conforme a la Ley de Espionaje de 1917, adoptada durante el punto más alto de la fiebre de patriotismo a raíz de que Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial.

Sólo un pequeño cargo contra Assange se refiere a la revelación por WikiLeaks, en 2010, de una colección de cables diplomáticos estadunidenses y reportes del ejército relativos a las guerras de Irak y Afganistán. Los otros 17 cargos están relacionados con clasificar investigación periodística normal como equivalente al espionaje.

La determinación de Pompeo de mezclar investigación periodística con espionaje tiene particular relevancia en Gran Bretaña, porque la secretaria del interior, Priti Patel, pretende hacer prácticamente lo mismo. Propone actualizar la Ley de Secretos Oficiales para que periodistas, denunciantes ciudadanos y filtradores de noticias enfrenten sentencias hasta de 14 años de prisión. Un documento de consulta emitido en mayo, titulado Legislación para Contrarrestar Amenazas al Estado (Actividad Hostil al Estado) redefine el espionaje como "el proceso encubierto de obtener información confidencial delicada que normalmente no está a disposición del público".

La verdadera razón de que la exclusiva acerca del complot de la CIA para asesinar a Assange haya sido ignorada o minimizada es que, desde todos los credos políticos, de izquierda, derecha o centro, se le está relegando injustamente como un paria.

Por dar sólo dos ejemplos, el gobierno estadunidense ha seguido afirmando que las revelaciones de WikiLeaks en 2010 pusieron en riesgo vidas de agentes estadunidenses. Sin embargo, el ejército de ese país reconoció en una audiencia judicial en 2013 que un equipo de 120 oficiales de contrainteligencia no logró hallar en Irak o Afganistán una sola persona que hubiera muerto por dichas revelaciones. En cuanto a las acusaciones de violación en Suecia, muchos sienten que bastaría con ellas para negar a Assange cualquier aseveración de ser un mártir en la causa de la libertad de prensa. No obstante, el fiscal sueco sólo realizó una "investigación preliminar" y no se han presentado cargos.

Assange es una clásica víctima de la "cultura de cancelación", tan satanizado que ya no puede obtener una audiencia, ni siquiera cuando un gobierno conjura para secuestrarlo o asesinarlo.

En realidad, Khashoggi y Assange fueron perseguidos sin tregua por el Estado porque cumplieron el deber primordial de un periodista: descubrir información importante que el gobierno quiere mantener en secreto y revelarla al público.

The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Monseñor Jeffrey Burrill.. Imagen: EFE

Las revelaciones del blog católico conservador The Pillar 

Las investigaciones revelan que la app de citas de la comunidad gay era usada con frecuencia por miembros de la iglesia en Estados Unidos y el Vaticano.

 

Los informes publicados por un blog católico conservador amenazan con sacudir los cimientos de la Iglesia Católica. A partir del análisis de datos de celulares, The Pillar concluyó que sacerdotes de distintos niveles de la jerarquía católica usaban la aplicación de citas entre personas de la comunidad gay, Grindr

The Pillar publicó una serie de investigaciones que posteriormente fueron replicadas por distintos medios, entre ellosThe New York Times. El primer artículo llevó a la renuncia del monseñor Jeffrey Burrill, exsecretario general de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Burrill era el responsable de coordinar la respuesta de la iglesia a las acusaciones de abuso sexual contra el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, reveladas en junio de 2018.

El segundo informe de The Pillar, publicado online días después, menciona el uso de Grindr por parte de personas cuyos nombres no fueron mencionados en la Arquidiócesis de Newark, en Nueva Jersey. El tercero plantea que en 2018 al menos 32 dispositivos móviles emitieron señales de datos de la aplicación desde áreas de la Ciudad del Vaticano a las que los turistas no tienen acceso.

Las investigaciones pusieron a los funcionarios de la iglesia en una posición incómoda. Los sacerdotes hacen un voto de celibato que no es en absoluto flexible, y la descarga o el uso de aplicaciones de citas es incompatible con esa elección. Los usuarios de Grindr, que se promociona a sí misma como "la red de citas más grande del mundo para personas homosexuales, bisexuales, trans y queer", crean un perfil con las preferencias de sus parejas y reciben notificaciones cuando otro usuario se halla en las cercanías. 

El padre Bob Bonnot, director ejecutivo de la Asociación de Sacerdotes Católicos de Estados Unidos, dijo al New York Times que el uso de datos de teléfonos celulares para rastrear el movimiento del monseñor Burrill profundizó la sensación de vulnerabilidad que sienten muchos sacerdotes. "Puede ser terriblemente amenazante", dijo Bonnot, quien agregó: "Puede hacer que todos los sacerdotes se sientan incómodos y preocupados".

Por su parte el cardenal de Newark, Joseph Tobin, planteó en un panel de Zoom organizado por la Universidad de Georgetown: "Si alguien que ha hecho una promesa de celibato o un voto de castidad tiene una aplicación de citas en su teléfono, está buscando problemas". Funcionarios del Vaticano confirmaron que se reunieron con representantes de The Pillar en junio aunque no responderán públicamente a sus informes. 

Los editores del sitio web de la comunidad católica, J. D. Flynn y Ed Condon, dijeron en un podcast que su trabajo busca exponer una historia secreta de conductas inapropiadas. "El comportamiento sexual inmoral e ilícito por parte de los clérigos que están obligados a cumplir con el celibato podría conducir a una amplia tolerancia para cualquier tipo de pecado sexual", aseguró Flynn.

25/08/2021

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Snowden anuncia el "fin del caso contra Assange" tras la confesión de un testigo clave de que mintió

Sigurdur Ingi Thordarson hizo creer a las autoridades de EE.UU. que Assange le pidió que 'hackeara' ordenadores para acceder a las grabaciones de las conversaciones privadas de parlamentarios.

Un testigo clave en el proceso del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Julian Assange, Sigurdur Ingi Thordarson, ha confesado en una entrevista concedida al periódico islandés Stundin que mintió en sus declaraciones utilizadas por las autoridades norteamericanas para armar el caso contra el fundador de WikiLeaks. "Esto es el fin del caso contra Julian Assange", escribió el excontratista de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) Edward Snowden en referencia a estas revelaciones.

Sigurdur Ingi Thordarson era un voluntario de WikiLeaks convertido en el primer informante conocido del FBI dentro de la organización a cambio de unos 5.000 dólares e inmunidad de la persecución judicial. Ahora, Thordarson ha admitido que su afirmación previa de que Assange le pidió que 'hackeara' los ordenadores de los parlamentarios para acceder a las grabaciones de sus conversaciones telefónicas privadas es falsa y que nunca lo solicitó.

El hombre ha explicado que, en realidad, recibió unos archivos de terceros que le dijeron que habían grabado a los parlamentarios y propuso compartirlos con Assange sin comprobar su contenido.

La Justicia británica decidió no extraditar a Assange a EE.UU. por temor a que se suicide, un país donde afronta hasta 175 años de prisión por 18 cargos en su contra, a raíz de la publicación de documentos secretos en su portal WikiLeaks. Lo acusan de violar la Ley de Espionaje y conspirar para cometer una intromisión informática y acceder a ordenadores gubernamentales con información clasificada.

Sin embargo, ahora la veracidad de la información en la que se basa la acusación formal estadounidense ha sido desmentida por el testigo principal, cuyo testimonio ha sido clave. Si bien la corte británica se guió por motivos humanitarios al fallar en contra de la extradición de Assange, la argumentación del equipo legal de EE.UU. incluyó la afirmación de que el acusado y su informador, Thordarson, trataron de descifrar juntos un archivo robado de un banco islandés.

Thordarson ha aclarado a Stundin que el incidente descrito fue bien conocido y el archivo encriptado fue filtrado del banco y compartido en Internet entre los entusiastas que trataron de descifrarlo por motivos de interés público en un intento de descubrir los motivos de la crisis financiera en Islandia, y que nada confirma que el archivo fuera "robado" en algún momento, ya que se presume que lo divulgaron los propios empleados del banco.

Otro punto expuesto en el mencionado proceso judicial fue que Assange "utilizó acceso no autorizado" otorgado por Thordarson "para acceder a un sitio web gubernamental" destinado a rastrear vehículos policiales. Entrevistado por Stundin, el informante ha precisado que los datos del 'login' eran sus propias identificaciones y no fueron obtenidos por medios ilícitos.

Thordarson ha contado que tenía acceso a aquella página web debido a su trabajo como socorrista cuando era voluntario en un equipo de búsqueda y rescate, y que el fundador de WikiLeaks nunca le pidió los datos de acceso.

"Tejer una telaraña para atrapar a Assange"

El entonces ministro del Interior de Islandia, Ogmundur Jonasson, opina que los estadounidenses trataban de utilizar las cosas en su país y sus ciudadanos "para tejer una red, una telaraña que atrapara a Julian Assange" y recordó el momento exacto cuando el FBI contactó con las autoridades islandesas por primera vez el 20 de junio de 2011 para advertirles de una inminente intrusión en las computadoras gubernamentales, ofreciendo su ayuda que fue aceptada.

En opinión de Jonasson, el objetivo que EE.UU. perseguía de verdad era atrapar a Assange y no ayudar a Islandia, y en aquel entonces sus agentes ya estaban sentando las bases para conseguir su propósito final.

Lo que el exministro del Interior islandés sigue preguntándose desde aquel entonces es si todo empezó con la aceptación de la ayuda estadounidense y el establecimiento de cooperación "que podrían haber utilizado como pretexto para visitas posteriores".

Publicado: 27 jun 2021 05:27 GMT

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Lunes, 14 Junio 2021 06:14

Delatores democráticos

Estatuas que representan a Edward Snowden, Julian Assange y Chelsea Manning, durante el lanzamiento de una campaña internacional, hace unos días, que apremia a la liberación inmediata del fundador de Wikileaks. Las figuras representan a personajes que se han atrevido a informar a sus conciudadanos sobre engaños, corrupción, injusticias o abusos gubernamentales.Foto Afp

Se cumplen 50 años este domingo desde que comenzó la publicación de los Papeles del Pentágono entregados al New York Times y después al Washington Post por Daniel Ellsberg, y el 11 de junio fueron ocho años desde que Edward Snowden decidió revelar que él fue quien filtró documentos secretos sobre el espionaje masivo a ciudadanos en Estados Unidos y otras partes del mundo, mientras Julian Assange lleva más de una década perseguido por Washington y otros gobiernos por atreverse a publicar y filtrar documentos sobre crímenes de guerra, engaños de gobernantes y políticos a sus ciudadanos, corrupción y más.

La semana pasada se reveló que el gobierno de Trump secretamente obtuvo información de las llamadas telefónicas de periodistas del New York Times, CNN y el Washington Post que sospechaba estaban recibiendo información filtrada. Y el jueves pasado, mientras Biden declaraba parte de su cruzada internacional contra la corrupción, un juez dio una sentencia de prisión a una funcionaria del Departamento del Tesoro que probablemente hizo más que nadie en tiempos recientes en la lucha contra la corrupción al filtrar documentos que llevaron a la investigación periodística multinacional sobre el dinero sucio en el sistema financiero internacional (https://www.icij.org/investigations/fincen-files/)

Se les llama whistleblowers, sopladores de silbato, los que dan pitazos, filtradores, denunciantes, y son aquellos que se atreven a informar a sus conciudadanos sobre engaños, corrupción, injusticias o abusos gubernamentales que podrían dañar a la sociedad.

Los periodistas que colaboran en estos esfuerzos por la transparencia también son perseguidos por las autoridades. Nixon ordenó a su Departamento de Justicia prohibir la publicación de los Papeles del Pentágono –que revelaban años de mentiras gigantescas sobre la guerra en Vietnam– un caso que llegó hasta la Suprema Corte, la cual, con un fallo de seis a tres, defendió la libertad de expresión y la prensa libre en una gran derrota para el presidente. Ante ello, Nixon ordenó a un grupo de operadores secretos conocidos como "los plomeros", ingresar a las oficinas del siquiatra personal de Ellsberg para buscar material con qué destruir al filtrador públicamente, y ahí empezó lo que después se conoció como Watergate y el fin de Nixon.

A sus 90 años, Ellsberg continúa no sólo defendiendo los actos de filtradores, sino solicitando que se multipliquen, y ahora se dedica a alertar sobre la amenaza creciente de una guerra nuclear, así como del cambio climático. "El acto de delatar es un acto de patriotismo, de defensa de la Constitución", afirmó la semana pasada. "Necesitamos vigilancia pública de todos los que están en el poder".

El padre y hermano de Assange están ahora en una gira por Estados Unidos, apoyados por un elenco de figuras reconocidas como Roger Waters y Chris Hedges, para exigir que el gobierno de Biden que ya abandone la persecución de Julian, quien permanece encarcelado en Inglaterra tratando de evitar ser extraditados a Estados Unidos, donde enfrenta una posible condena de 175 años de cárcel por revelar crímenes de guerra de Estados Unidos. "La batalla por la libertad de Assange es la batalla por la libertad de prensa de nuestros tiempos", afirmó Hedges en un foro de esta gira. (https://assangedefense.org/tour/).

Ellsberg señala que Snowden, Assange, Manning y varios filtradores y periodistas más son perseguidos y amenazados por revelar que las autoridades estaban violando las leyes internacionales y la propia Constitución. "Aquellos que revelan estas violaciones, y no los que cometieron esos crímenes son los que están bajo juicio".

"Un gobierno que exilia a Snowden por revelar espionaje doméstico ilegal y con cárcel a Assange por revelar crímenes de guerra y corrupción de líderes políticos estadunidenses y sus aliados, tienen cero credibilidad para denunciar a otros por abusar a disidentes y derechos humanos", escribe el periodista Glenn Greenwald.

Ms. Lauryn Hill. I’ve got life. https://open.spotify.com/track/4myeNyb8ArMQFvYqeivzp3? si=Ixwa0LkpTJGcXDJYpJJwIA&dl_branch=1

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"Lo que están haciendo con Assange es para avalar la persecución a periodistas"

Entrevista a Joseph Farrell, Embajador de Wikileaks

El creador del sitio de megafiltraciones lleva 3.632 días privado de su libertad. En diálogo con Página|12 su amigo y colega en Wikileaks repasó la importancia de su trabajo y el método de investigación con que revolucionaron el periodismo.

 

En tres semanas se cumplirán diez años desde que Julian Assange entró a la embajada de Ecuador pidiendo asilo político. Son 3.634 días en los que el creador de Wikileaks estuvo privado de su libertad. Hoy permanece detenido en la prisión de Belmarsh, conocida como la Guantánamo del Reino Unido. Página|12 conversó con Joseph Farrell, amigo y colega de Assange. Juntos trabajaron durante más de diez años en Wikileaks. Actualmente Farrell cumple el rol de Embajador del sitio de megafiltraciones. “Lo que están haciendo con Julian es sentar un precedente para los gobiernos de todo el mundo, de que está bien perseguir a periodistas y editores”, señaló el investigador británico.

Esperando Justicia

Desde hace años Farrell recorre el mundo militando por la libertad del periodista australiano. Al verlo en videos hablando sobre Assange queda en claro el cariño y la admiración que siente por él. Farrell tiene una voz cálida y amable que emociona cada vez que levanta el tono para exclamar “¡free Assange!”. “La única forma de que este caso termine, es que EEUU retire todos los cargos”, dijo el Embajador de Wikileaks. En concreto el gobierno norteamericano lo acusa de haber “conspirado” con su fuente, Chelsea Manning, para obtener y publicar millones de documentos secretos. Entre ellos destacan archivos sobre las guerras de Irak y Afganistán, de la cárcel de Guantánamo, y las comunicaciones diplomáticas entre embajadas estadounidenses y Washington.

La administración Trump hizo de su extradición una cuestión de Estado. Sin embargo, a principios de este año, tras un largo juicio, la jueza británica Vanessa Baraitser rechazó el pedido. La magistrada argumentó que el periodista australiano podría suicidarse ante las duras condiciones de detención que enfrentaría en la cárcel estadounidense. Sin embargo, descartó los argumentos presentados por la defensa, respecto a que se trata de una persecución política y que se está violando la libertad de prensa. También le negó la posibilidad de salir en libertad bajo fianza, algo que Farrell considera como desproporcionado e indignante. “El gobierno de los EEUU apeló el fallo y estamos esperando saber si se da lugar o no a la misma. Si la aceptan, tendremos por delante más batallas en los tribunales”, indicó el editor británico. Si se avala su extradición, el creador de Wikileaks podría ser condenado a 175 años de cárcel.

Durante el juicio, la defensa presentó evidencias médicas que demostraron el débil estado de salud física y mental de Assange. Farrell contó que su colega está aislado en una prisión plagada de covid-19. En los dos años que lleva allí, son contadas la veces que lo dejaron ver a su familia y abogados. “¿Por qué quieren extraditarlo? Porque expuso el verdadero costo de la guerra en Irak y Afganistán. Porque expuso lo que realmente sucede en la Bahía de Guantánamo. Porque expuso todos los tratos nefastos que ocurrían a puertas cerradas. Porque evidenció crímenes de guerra y violaciones a los Derechos Humanos”, sostuvo el periodista.

Los Principios de Wikileaks

Farrell conoció a Assange en el 2010, cuando Wikileaks acababa de publicar el famoso video “Collateral Murder”. En él se ve como el Ejército estadounidense asesina a 18 personas en Irak, incluidos dos periodistas de Reuters. “Estaba en Londres. Acaba de ver una entrevista a Julian hablando sobre los cuidados que los periodistas debíamos tomar para proteger a nuestras fuentes, cuando mi jefe en el Centro de Periodismo de Investigación (CIJ) me dijo: ‘Joseph, viene alguien a la ciudad que necesita ayuda con unas entrevistas y otros trabajos. Creo que deberías pasar los próximos tres días con él, ayudándolo. Se va a comunicar con vos en breve’. Le dije que ayudaría, pero en ese momento mi jefe no me dijo quién era la persona, solo que recibiría su llamada”, narró el periodista.

Un par de horas más tarde, recibió un mensaje de texto. "Por favor, llámeme". “En base a lo que acababa de ver en la entrevista, pensé que debería emplear todas esas técnicas de vigilancia y protección de fuentes para responder. Dejé mi celular en la oficina y caminé unas cuadras hasta un teléfono público para hacer la llamada. La persona al otro lado me dijo: "Por favor, ¿puede reunirse conmigo en el Frontline Club ahora?". Fui hasta ahí y al entrar vi a Julian sentado en un rincón frente a su computadora. Se suponía que trabajaríamos tres días, pero 11 años después, todavía estoy ahí”, contó el editor.

La anécdota da una pista sobre la metodología de trabajo en Wikileaks. El sitio cambió la forma de hacer investigación en periodismo al brindar a sus fuentes una base de datos virtual, anónima y totalmente segura donde colocar información. Farrell los llama “buzones anónimos” y subraya “dar seguridad a las fuentes”. La segunda innovación que hicieron fue asociarse a otros medios para trabajar con el inmenso caudal de información que recibían. Página|12 fue uno de los más de cien medios del mundo con los que Wikileaks aunó fuerzas cuando se publicaron los cables diplomáticos secretos de EEUU. Fue el llamado “Cablegate” que en la Argentina mostró, entre otras cosas, cómo el fiscal Alberto Nisman había ido durante años a la Embajada de EEUU a preguntar cómo seguir en la causa AMIA, tal como reveló Santiago O’Donnell en el libro “Politileaks”.

El tercer método con el que innovó el sitio creado por Assange, fue poner a disposición de los lectores el material original con el que trabajan. “Proporcionamos el material fuente para que si alguien no está de acuerdo con lo que dijimos, pueda ir y revisar en qué se basaron nuestras conclusiones. Es lo que llamamos ‘periodismo científico’. Al igual que un artículo de ciencia, la comunidad puede revisar en el material de origen todo lo que el científico declaró”, sostuvo el Embajador del sitio. Además Farrell señaló que esta dinámica viene con bonus: “las personas pueden buscar en la materia prima cosas que pudieron no ser incluidas en los medios internacionales, pero que son relevantes para su entorno”.

Salir de la oscuridad

Uno puede sentir la adrenalina que seguramente vivió Assange ante la posibilidad de golpear de lleno al Estado más poderoso del mundo. Sin embargo Farrell lleva la conversación al costado humano. “Estas publicaciones no fueron para contraatacar a lo más alto del poder. Se trató de hacer justicia y darles un cierre a las familias de tantas personas que fueron torturadas, maltratadas, asesinadas y perdieron la vida, ¿para qué? Para nada”. sostuvo el periodista de investigación. Wikileaks aportó el dato duro para confirmar lo que se sospechaba. “Nuestro trabajo permitió que las personas pudieran buscar en las bases de datos la información para llevarla a tribunales. Esos documentos, once años después, siguen utilizándose”, dijo el editor británico.

Assange sostuvo en más de una ocasión que no podemos decir que vivamos en democracia si nos ocultan información sobre lo que hacen nuestros gobiernos. Para Farrell la avanzada feroz contra el creador de Wikileaks es un paso más en este sentido. Pero no el único. “Ya vimos a Bolsonaro ir tras Glenn Greenwald. En Rusia, los legisladores están redactando leyes que convertirán en ilegales las iinvestigaciones basadas en filtraciones”, enumeró el editor. Por eso, para él es más necesario que nunca seguir haciendo periodismo de investigación. “¿Cómo se supone que participaremos nosotros como individuos si no tenemos información? ¿Cómo podemos detener el flujo de corrupción si no somos capaces de ver a dónde va el dinero? Falta de información significa falta de conocimiento. Y eso es lo que permite prosperar a los regímenes fascistas y autoritarios”, indicó Farrell.

Por Juan Manuel Boccacci

01 de junio de 2021

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Estados Unidos acusó a Rusia por el mega hackeo

El secretario de Estado Mike Pompeo dió por seguro

El secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo aseguró que está "bastante claro" que Rusia se halla detrás del devastador ciberataque a varias agencias gubernamentales de Estados Unidos, que afectó también a objetivos de todo el mundo. Microsoft afirmó el jueves que había notificado a más de 40 clientes afectados por estos programas malignos, que según los expertos en seguridad permitieron a los atacantes un acceso sin restricciones a sus redes.

 

"Hubo un esfuerzo significativo para usar un programa de terceros para incrustar esencialmente código dentro de los sistemas del gobierno de Estados Unidos", dijo Pompeo la noche del viernes al programa televisivo The Mark Levin Show. "Creo que ahora podemos decir que es bastante claro que fueron los rusos los que participaron en esta actividad", agregó, según reporta la agencia de noticias AFP. Alrededor del 80% de los afectados están localizados en Estados Unidos, afirmó el presidente de Microsoft, Brad Smith, en una publicación de blog, en la que identificó también víctimas en México, España, Bélgica, Reino Unido, Canadá, Israel y Emiratos Árabes Unidos. 

Para los analistas, estos ciberataques suponen amenazas a la seguridad nacional debido a la infiltración en importantes sistemas de gobierno. "Es seguro que la cantidad y localización de las víctimas continuará creciendo", reconoció Smith, uniéndose a las alertas expresadas ya por los funcionarios estadounidenses sobre la seriedad del ataque.

"Esto no es 'espionaje como de costumbre', incluso en la era digital", valoró el presidente de Microsoft, sino que."evidencia un acto de imprudencia que creó una seria vulnerabilidad tecnológica para Estados Unidos y el mundo".

John Dickson, de la firma de seguridad Denim Group, dijo que varias compañías del sector privado que podrían ser vulnerables luchan ahora para reforzar su seguridad, hasta el punto de considerar incluso reconstruir sus servidores y otros equipos.

"Todo el mundo está realizando ahora evaluación de daños porque esto es enorme", aseguró Dickson y agregó que "es un duro golpe para la confianza tanto en el gobierno como en la infraestructura crítica".

La amenaza procede de un ataque de largo recorrido que, según se cree, inyectó programas nocivos en las redes de computadores que usaban un software para la gestión de empresas creado por la compañía de tecnología basada en Texas SolarWinds, y tendría el sello de un ataque nacional.

Biden expresó de su lado una "gran preocupación" por la infiltración informática, mientras el senador republicano Mitt Romney culpó a Rusia y criticó lo que calificó de "silencio inexcusable" de la Casa Blanca. 

James Lewis, vicepresidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que el ciberataque podría acabar siendo el peor sufrido en Estados Unidos, por encima del que afectó a los registros de personal del gobierno en 2014, y que se sospechó entonces como una infiltración china.

"La escala es abrumadora. No sabemos lo que se han llevado, esa es una de las tareas para los forenses", destacó Lewis. 

Ante este panorama, la Agencia de Seguridad Nacional pidió una mayor vigilancia para prevenir el acceso no autorizado a los sistemas clave militares y civiles.

Para los analistas, estos ciberataques suponen amenazas a la seguridad nacional debido a la infiltración en importantes sistemas de gobierno, lo que puede generar riesgos también para el control de sistemas de infraestructuras clave como las redes de energía eléctrica. 

La Agencia Estadounidense de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA) afirmó que las agencias gubernamentales, entidades de infraestructuras críticas y del sector privado fueron objetivo de lo que calificaron como un "avanzado y persistente actor amenazante". 

CISA no identificó quién está detrás de estos ataques con malware, pero Pompeo sí lo hizo, luego de que las empresas de seguridad privadas señalaran a hackers ligados al gobierno ruso. 

El presidente electo, Joe Biden, expresó de su lado una "gran preocupación" por la infiltración informática, mientras el senador republicano Mitt Romney culpó a Rusia y criticó lo que calificó de "silencio inexcusable" de la Casa Blanca. 

En este contexto, el Departamento de Estado dijo a los legisladores la semana pasada que el país cerraría permanentemente el consulado en la ciudad rusa de Vladivostok y suspendería temporalmente las operaciones en el de Ekaterimburgo, según el reporte. El aviso se envió al Congreso el 10 de diciembre, pero recibió poca atención en ese momento, agrega el informe. La notificación llegó tres días antes de la publicación de noticias sobre una importante intrusión informática en el Gobierno de EEUU.

La embajada rusa en EEUU desestimó los informes de la prensa que acusaban a los piratas informáticos rusos y los calificó como infundados Si se concretan los cierres, la única instalación diplomática que Washington tendrá en Rusia será la embajada en Moscú, agrega el texto.

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El juicio a Julian Assange: Un ataque a la libertad de prensa 

El lunes, Julian Assange fue llevado al Old Bailey para continuar su lucha contra la extradición a Estados Unidos, donde la administración Trump lanzó el ataque más peligroso contra la libertad de prensa en al menos una generación al acusarlo de publicar documentos del gobierno estadounidense. En medio de la cobertura de los procedimientos, los críticos de Assange inevitablemente han comentado sobre su apariencia, los rumores de su comportamiento mientras estaba aislado en la embajada ecuatoriana y otros detalles procaces.

Estas distracciones predecibles son emblemáticas del lamentable estado de nuestro discurso político y cultural. Si Assange es extraditado para enfrentar cargos por ejercer el periodismo y exponer la mala conducta del gobierno, las consecuencias para la libertad de prensa y el derecho del público a saber serán catastróficas. Sin embargo, en lugar de abordar seriamente los importantes principios que están en juego en la acusación sin precedentes de Assange y los 175 años de prisión que enfrenta, muchos preferirían centrarse en perfiles de personalidad intrascendentes.

Assange no está siendo juzgado por andar en patineta en la embajada ecuatoriana, por tuitear, por llamar a Hillary Clinton un halcón de guerra o por tener una barba descuidada cuando fue arrestado por la policía británica. Assange enfrenta la extradición a Estados Unidos porque publicó pruebas incontrovertibles de crímenes de guerra y abusos en Irak y Afganistán, avergonzando a la nación más poderosa de la Tierra. Assange publicó pruebas contundentes de "las formas en que el primer mundo explota al tercero", según la denunciante Chelsea Manning, la fuente de esa evidencia. Assange está siendo juzgado por su periodismo, por sus principios, no por su personalidad.

Probablemente hayan escuchado el estribillo de críticos bien intencionados: "No tiene por qué agradarles, pero deben oponerse a las amenazas de silenciarlo". Pero ese estribillo pierde el sentido al reforzar los motivos manipuladores desplegados contra Assange.

Cuando se sienta un precedente gravemente peligroso, los gobiernos no suelen perseguir a las personas más queridas del mundo. Se dirigen a aquellos que pueden ser retratados como subversivos, antipatrióticos o simplemente raros. Luego, distorsionan activamente el debate público al enfatizar esos rasgos.

Estas técnicas no son nuevas. Después de que Daniel Ellsberg filtró los Documentos del Pentágono a los periodistas para exponer las mentiras del gobierno de Estados Unidos sobre Vietnam, los "Plomeros de la Casa Blanca" de la administración Nixon irrumpieron en la oficina del psiquiatra de Ellsberg en busca de material que pudiera usarse para desacreditarlo. El denunciante de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden fue retratado falsamente como colaborador de los chinos y luego de los rusos. La obsesión por la salud mental y la identidad de género del analista de inteligencia militar Manning era omnipresente. Al demonizar al mensajero, los gobiernos buscan envenenar el mensaje.

La fiscalía estará muy feliz cuando la cobertura de la audiencia de extradición de Assange se convierta en tangentes y difamaciones irrelevantes. Poco importa que la barba de Assange fuera el resultado de la confiscación de su kit para afeitado, o que se haya probado que los informes de que Paul Manafort lo visitaba en la embajada eran inventados. Para cuando estas pequeñas afirmaciones sean refutadas, el daño estará hecho. En el mejor de los casos, el debate público sobre los problemas reales se descarrilará; en el peor de los casos, la opinión pública será manipulada a favor del establecimiento.

Al desviar la atención de los principios del caso, la obsesión por la personalidad resalta la importancia de las revelaciones de WikiLeaks y hasta donde los gobiernos han ocultado la mala conducta a sus propios ciudadanos. Destaca cómo las publicaciones de Assange de 2010 expusieron 15.000 víctimas civiles previamente no contadas en Irak, bajas que el Ejército de Estados Unidos habría enterrado. Destaca el hecho de que Estados Unidos está intentando lograr lo que los regímenes represivos solo pueden soñar: decidir qué pueden y qué no pueden escribir los periodistas de todo el mundo. Destaca el hecho de que todos los denunciantes y el periodismo en sí, no solo Assange, están siendo juzgados aquí.

*Copresidentes de AssangeDefense.org

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12

Traducción: Celita Doyhambéhère

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