Trump estalla y exige la entrega del traidor que escribió en el NYT

El presidente estalló y furioso exigió la entrega del “traidor a su régimen”, mientras integrantes de su gabinete y otros funcionarios se vieron obligados a negar que eran el “alto funcionario” anónimo del gobierno que publicó un artículo de opinión identificándose como parte de una “resistencia”dentro de la Casa Blanca para proteger al país de Trump, provocando con ello comparaciones con Watergate y hasta pronósticos de una crisis constitucional.

El vicepresidente Mike Pence; el secretario de Defensa, Jim Mattis; el secretario de Estado, Mike Pompeo; el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats; la secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen; el procurador general, Jeff Sessions; el secretario de Vivienda, Ben Carson; el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; el secretario de Energía, Rick Perry; el representante de comercio, Robert Lighthizer, y la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, entre otros altos funcionarios, negaron la autoría del artículo, que obviamente ha sacudido al gobierno a sus máximos niveles.


El hecho de que fuera necesario negar ser el autor subraya el nivel de desconfianza y paranoia presidencial que ha marcado este gobierno, así como el hecho de qué tan larga es la lista de posibles autores.
El artículo de opinión publicado por el New York Times el miércoles detalla las acciones de muchos dentro del régimen que, mientras apoyan las políticas de este gobierno, ven como acto patriótico frenar “los peores impulsos” de un presidente “amoral” para proteger al país.


Trump estalló en furia al leer el artículo, según medios, llamó a amigos para especular sobre quién sería el autor y ordenó a sus asesores desenmascararlo; de acuerdo con una fuente, hay una lista de unos 12 sospechosos. La noche del miércoles, el mandatario denunció la decisión del New York Times y sugirió en un tuit que el artículo era “traición” y exigió al rotativo: “por razones de seguridad nacional, entreguénlo/la al gobierno de inmediato”.


Esta mañana, Trump tuiteó: “el Estado profundo y la izquierda, y su vehículo, los medios de noticias falsas, están enloqueciendo y no saben qué hacer”, regresando a su acusación de siempre acerca de un complot interno contra su régimen.


La vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, criticó la “obsesión loca” de los medios por descubrir la identidad del “cobarde” que escribió el artículo (ayer lo apremió a renunciar) y que los periodistas, al buscar al responsable estaban manchando las “reputaciones de miles de estadunidenses” que trabajan para el gobierno de Trump.


Mientras tanto, el juego de escondite ocupó a todo Washington con múltiples especulaciones sobre la identidad del autor. Algunos estudian la formulación de las frases en el artículo para detectar al responsable, otros armaron argumentos de por qué podría ser uno u otro integrante del gabinete. Por ejemplo, algunos sospechan que es el vicepresidente Pence, ya que es considerado la ficha de los hermanos Koch, los poderosos multimillonarios republicanos conservadores que tienen masiva influencia en el ámbito republicano y que siempre han despreciado a Trump; además, Pence sería presidente en caso de que su jefe renuncie o sea destituido. Otros insisten en que tiene que ser Mattis, sobre todo porque corren ya rumores de que será el próximo en salir del gabinete; otros más creen que podría ser Sessions, a quien Trump ha humillado repetidamente. La lista es larga.


El otro hecho que está sacudiendo a Washington, y sobre todo a la Casa Blanca, es que esta es una pugna entre y por republicanos; proviene de adentro y por promotores de la agenda política impulsada por el presidente, según el autor. El problema no son las políticas, es el personaje, argumentó.


Para la oposición, esto es un regalo. Este jueves, la prominente senadora demócrata liberal (y posible precandidata presidencial) Elizabeth Warren, respondiendo al artículo, comentó a la cadena CNN que “si altos funcionarios del gobierno creen que el presidente de Estados Unidos no es capaz de hacer su trabajo, entonces deberían invocar la Enmienda 25”, explicando que la Constitución establece un procedimiento para destituirlo, si el vicepresidente y el gabinete consideran que no puede cumplir con sus responsabilidades.


John Brennan, el ex jefe de la CIA y feroz crítico de Trump (cuya autorización al acceso a información en materia de seguridad fue anulada por Trump), comentó a NBC News que el artículo es una “insubordinación activa”que “nace de la lealtad al país”. Más aún, al igual que otros, subrayó que es muestra de un régimen en el cual los funcionarios no están obedeciendo las órdenes de su jefe, algo que resulta “insostenible”.


Algunos republicanos, como el estratega David Frum, coinciden en señalar que un grupo de altos funcionarios desobedeciendo al presidente es nada menos que “una crisis constitucional”.


Al mismo tiempo, estalló un debate sobre si la decisión casi sin precedente del Times de publicar un artículo de opinión de un autor anónimo era periodísticamente ético. El rotativo abrió un debate entre el editor de las páginas de opinión y el público sobre el tema, y este jueves defendió la decisión, insistiendo en que el artículo es “suficientemente importante” como para hacer esta excepción.


Pero algunos de sus propios reporteros preguntaron si ahora erasu tarea descubrir la identidad del autor, la cual está protegida por sus colegas en la parte de opinión del periódico (en el Times, la sección de opinión opera de manera independiente de la redacción).

Ante todo esto, algunos señalaron que las expresiones de paranoia y amenazas del presidente se acercan cada vez más a las del presidente Richard Nixon en sus últimos días, quien al culminar el escándalo Watergate veía enemigos en todos lugares y se quejaba –igual que Trump– de que no podía confiar en nadie más allá de su familia.


Tal vez no es coincidencia que todo esto estalló la misma semana en que se difundieron extractos del nuevo libro de Bob Woodward, Fear, que detalla los esfuerzos de los más altos funcionarios de Trump para frenar sus impulsos más peligrosos, logrando en efecto “un golpe de Estado administrativo”. Escribió que esto es “una crisis nerviosa del Poder Ejecutivo del país más poderoso del mundo”. Woodward fue parte del famoso dúo de periodistas que detonó el escándalo que culminó con el fin de un presidente: Watergate.

 

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Trump se busca a sí mismo en Google y monta en cólera al descubrir uno de los grandes problemas de Internet

El presidente de EEUU se ha dado cuenta de que los algoritmos de las grandes tecnológicas son imposibles de fiscalizar, incluso para él

Cuando Donald Trump utiliza su smartphone durante la madrugada cualquier cosa puede pasar. A esas horas ha amenazado a países o mandatarios extranjeros, cargado contra la prensa o incluso anunciado cambios en su Administración antes de comunicárselos a los interesados. A las cinco de la mañana de este martes (hora de la Costa Este de EEUU) ha vuelto a suceder, esta vez con el mandatario encolerizado al sufrir en sus carnes las consecuencias de uno de los grandes problemas de la red actual.

Trump se ha buscado a sí mismo en Google. Los resultados que el buscador le ha ofrecido no le han gustado nada. Según ha comentado después, una mayoría de lo que ha aparecido en su smartphone eran noticias "malas" con él de los "muy peligrosos" medios de izquierdas del país. Esto le ha servido para elaborar una teoría de la conspiración de andar por casa sobre cómo "Google y otros eliminan las voces conservadoras y esconden las noticias buenas".


Entre sus exclamaciones, abreviaturas y palabras en mayúscula, Trump ha dado de bruces con una realidad que muchos han denunciado antes que él: "Controlan lo que podemos y lo que no podemos ver". Está en lo cierto. La opacidad del algoritmo de Google es prácticamente total, tanto para el presidente del país más poderoso del mundo como para cualquier otro usuario de Internet. "¡Es una situación muy grave!", ha escrito, no sin razón. Los resultados que Google ofrece en las búsquedas están sesgados. Pero no en el sentido que él cree.


Es muy improbable que el algoritmo de búsqueda de Google se rija por motivos políticos, como ha denunciado Trump. "Las búsquedas no se emplean para marcar una agenda política y no damos preferencia a ninguna ideología", ha querido justificar la compañía. No en vano, el buscador es una empresa privada que se lucra con el negocio de la publicidad y también por vender al mejor postor la posibilidad de aparecer en las primeras posiciones en su lista de resultados. Sin embargo, no hay forma de fiscalizar cómo funciona realmente.


Esta situación que Trump ha constatado en agosto de 2018 es algo de lo que expertos y activistas por las libertades digitales han alertado durante años y que no afecta solo a Google. Es común a las multinacionales digitales estadounidenses, como Facebook, Apple, Microsoft o Apple. Estas han proporcionado herramientas que terminado dando forma al Internet actual y se usan para ejercer libertades fundamentales como la de expresión o la de acceso a la información, pero tienen sistemas cerrados que se gobiernan sin supervisión de los poderes públicos y los ciudadanos.


La fórmula usada para presentar la información queda oculta en todas ellas. Apenas nos estamos asomando al impacto real que esto tiene en las sociedades, pero sabemos que las está cambiando. Esa situación, que Trump califica ahora de "muy grave", es la que permitió a su equipo de campaña manipular los contenidos que veían los usuarios de Facebook y pagar por intoxicar a su favor el debate político en la plataforma, que un gran porcentaje de estadounidenses utiliza como única vía para informarse.


A escala mundial, también es la misma que ha provocado los escándalos de vigilancia masiva o los hackeos secretos de gobiernos a sus propios ciudadanos, que la ONU denuncia que son cada vez más frecuentes.


Son esos sistemas cerrados los que, usados para la extracción de datos personales y su venta para fines publicitarios, han convertido a las grandes tecnológicas en las empresas más valiosas del mundo, muy por encima de las petroleras. Esta madrugada, el presidente de EEUU ha amenazado a Google y ha prometido que se encargará del problema que genera su dominio sobre la información que consumen los ciudadanos. Suerte con eso, Donald.

por Carlos del Castillo
28/08/2018 - 15:42h

Sábado, 14 Julio 2018 07:36

Imputan a doce hackers rusos

El fiscal especial Mueller acusó a doce espías rusos de hackear la campaña de Hillary Clinton.

Los cargos hacen referencia a funcionarios del servicio de inteligencia militar creado por el Kremlin en 2016, conocido como GRU, del que dos de sus unidades cometieron supuestos robos de datos electrónicos para influir en las elecciones.

 

Un gran jurado federal de Estados Unidos, imputó ayer a 12 agentes de inteligencia rusos por hackear la campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton, en las elecciones estadounidenses de 2016.


El ex jefe del FBI Robert Mueller, de 72 años, quien fue designado el año pasado como “fiscal especial” para supervisar la investigación de la agencia sobre los nexos entre la campaña de Donald Trump y Rusia, fue quien dirigió la acusación que ayer fue presentada en conferencia de prensa por el subsecretario de Justicia, Rod Rosentein.


El fiscal Mueller solicitó al jurado la imputación de 12 agentes de inteligencia del Kremlin por haber accedido a información sobre la campaña de Clinton y del secretariado de Partido Demócrata, así como por el hackeo del Comité Nacional Demócrata (DNC) con el fin de interferir en los comicios. Los agentes también están acusados de sustraer información personal de 500.000 votantes. De todas formas, Rosentein apuntó que no hay indicios de que los sospechosos hayan modificado los resultados de la votación.


Los cargos anunciados este viernes hacen referencia a funcionarios del servicio de inteligencia militar creado por el Kremlin en 2016, conocido como GRU, del que dos de sus unidades cometieron supuestos robos de datos electrónicos para influir en las elecciones.


Según Rosentein, los agentes participaron en un “esfuerzo constante” por penetrar las redes de computadoras del DNC y en la campaña presidencial de Clinton para conseguir datos que luego difundieron en internet. Según trascendió el escrito, los agentes de inteligencia comenzaron, en 2016, a inocular virus en las cuentas de correo electrónico de voluntarios y trabajadores del equipo de la política demócrata y a través de esa práctica obtuvieron contraseñas que les permitieron entrar en otras cuentas y documentos. En el momento de difundir los datos robados, los agentes rusos se hicieron pasar por activistas estadounidenses e hicieron uso de Facebook y Twitter para diseminar el alcance de la información. Rosentein también afirmó que después de que se acusara a oficiales del Kremlin de estar tras el hackeo, éstos crearon una plataforma para alegar que el autor de los hechos era un pirata informático rumano. Además de estos hechos, también trataron de entrar al contenido de agencias estatales y diferentes áreas del Gobierno norteamericano.


Once de los agentes fueron imputados de conspiración para cometer crímenes informáticos, con agravante por robo de identidad en ocho de éstos, y conspiración para lavar dinero. Dos de los acusados están vinculados también al delito de conspiración por cometer una ofensa contra Estados Unidos.


El Departamento de Justicia estadounidense precisó en el escrito de imputación, que en los hechos, no hubo participación de ninguno de sus ciudadanos. Inmediatamente después de hacerse público el alegato, la Casa Blanca se encargó de enfatizar éste punto. “Los cargos de hoy no incluyen ninguna alegación que involucre el conocimiento de alguien de la campaña (de Trump) (...), lo que sustenta lo que hemos venido repitiendo”, reiteró Lindsay Walters, la portavoz adjunta de la Casa Blanca.


Del escrito de acusación también se extrae que el día en el que Trump pidió al Kremlin que encontrara los miles de correos “perdidos” de Clinton, el 27 de julio de 2016, los agentes empezaron sus primeras acometidas contra uno de los servidores de la campaña. También se cita la vinculación entre la actuación de estos agentes rusos con la definida como “organización 1”, y que el Washington Post, aclaró que refiere al sitio de filtraciones WikiLeaks. El 22 de julio de 2016 la plataforma recibió miles de correos de la campaña de Clinton.


Las imputaciones dadas a conocer ayer, conforman la primera acusación directa al Gobierno ruso que realiza el fiscal especial Mueller, que trabaja desde hace más de un año investigando la presunta injerencia de Moscú en las elecciones de 2016 en las que ganó Trump.


Sin embargo, es poco factible que la acusación avance y llegue a un juicio, debido a que no hay un tratado de extradición firmado entre Estados Unidos y Rusia.


El presidente Trump, recibió a comienzos de semana la comunicación de las acusaciones en el marco de la investigación de la trama rusa. “El presidente está totalmente al tanto de las acciones de hoy del Departamento”, señaló Rosenstein. Rusia, por su parte, rechazó las acusaciones. “Cuando los estadounidenses tengan los hechos, los analizaremos, eso es lo que ha dicho nuestro presidente en numerosas ocasiones”, dijo el asesor de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, quien aseguró que Moscú no interfirió en los comicios.


La acusación llega pocos días antes de la reunión de Trump con Putin que tendrá lugar en Helsinki el próximo 16 de julio y a raíz de la misma, el líder de la minoría demócrata del Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, instó ayer al presidente Donald Trump a cancelar el encuentro del próximo lunes. “Estas acusaciones son una prueba más de lo que todo el mundo, a excepción del presidente, parece entender: el presidente Putin es un adversario que interfirió en nuestras elecciones para ayudar a Trump a ganar (los comicios). Rusia debe tomar primero “medidas transparentes y comprobables” de que no habrá nuevas interferencias en comicios”, sostuvo Schumer en un comunicado divulgado este viernes por su oficina.


Por su parte, Trump también se refirió al asunto esta semana en rueda de prensa del la OTAN. “Va a ser muy interesante escuchar lo que tenga que decir. Puede que lo niegue. Todo lo que puedo decir es ‘¿lo hiciste?’ y ‘no lo hagas otra vez’. A su vez también declaró que pueden salir cosas sorprendentes de la reunión que tendrá con su par ruso, el lunes en Helsinki.

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Facebook admite que registra el movimiento del ratón en la pantalla del ordenador

La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red", según ha confirmado en un documento.


La compañía de Mark Zuckerberg ha revelado, en un documento enviado al Senado de Estados Unidos, cómo recoge datos de los usuarios y de sus hábitos mientras hacen uso de sus dispositivos. El documento, que consta de 228 páginas, ha provocado polémica por la forma de recoger información.


Facebook ha reconocido que monitoriza los movimientos del ratón en el ordenador, un tipo de rastreo conocido como mouse tracking, para, según su versión, "mejorar su interfaz".


Además, también llega a conocer si una ventana está en primer o segundo plano, para "ayudar a saber si se trata de una persona o un robot", según se afirma en el escrito.


"Recopilamos información de y sobre los ordenadores, teléfonos, televisores y otros dispositivos conectados a Internet que usan los usuarios que se relacionan con nuestros productos, y combinamos esta información en diferentes dispositivos que usan los usuarios", escribió Facebook en el documento agregando que la información recopilada se utiliza para "personalizar mejor el contenido (incluidos los anuncios)”.


La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red, con lo que podemos hacer cosas como ayudarles a enviar un vídeo desde el teléfono al televisor”.


Estos métodos se suman a los que hasta ahora se conocía que usaba la compañía para la recopilación de datos como la localización GPS o el acceso a la cámara y a la galería de fotos.

Jueves, 12 Abril 2018 06:24

“Si los usuarios lo publican...

“Si los usuarios lo publican...

El fundador de Facebook aseguró que los usuarios son responsables del contenido que difunden. Y admitió que la regulación de las redes sociales será “inevitable”, aunque debería estudiarse cuidadosamente.

 

Mark Zuckerberg volvió a defender ayer ante los congresistas estadounidenses el modelo económico de Facebook, a pesar de los casos probados de manipulación y mal uso de los datos personales de sus usuarios, al tiempo que admitió que la regulación de las redes sociales es “inevitable”. “En todo el mundo, la importancia de internet en la vida de las personas está creciendo, y creo que es inevitable que deba haber alguna regulación”, dijo el CEO y fundador de Facebook, aclarando que esto debería ser “estudiado cuidadosamente”.


Antes, había asegurado a los miembros de una comisión de la Cámara de Representantes que los usuarios son responsables del contenido que publican. “Cada vez que alguien decide publicar algo en Facebook elige compartir una imagen o escribir un mensaje. Cada vez, hay un control justo en ese momento”, aseguró.


El empresario de 33 años, que pasó anteayer cinco horas respondiendo las preguntas de los senadores, admitió no haber protegido adecuadamente la privacidad de los usuarios y anunció controles adicionales.


Zuckerberg no deja de pedir disculpas desde la revelación del escándalo de Cambridge Analytica a mediados de marzo, que ha dañado significativamente la imagen del grupo y ha reducido su valor bursátil.


Según Facebook, los datos de unos 87 millones de usuarios –incluidos los de Zuckerberg, admitió él mismo– quedaron en manos de la empresa de análisis de datos antes de que la red social comenzara a introducir restricciones en 2014. La firma británica trabajó para la campaña del candidato presidencial republicano Donald Trump en 2016.


Después de admitir que su compañía había sido “lenta” en identificar compras de publicidad política por parte de Rusia durante la campaña electoral, Zuckerberg aseguró que Facebook estaba haciendo “cada vez mejor” la tarea de eliminar cuentas falsas.


El fiscal especial Robert Mueller, que investiga desde mayo de 2017 una posible alianza entre el equipo de campaña de Trump y funcionarios rusos para influir en las elecciones, cree que internet y en particular Facebook han servido de plataforma para una gran operación de propaganda destinada a promover la victoria del magnate de bienes raíces.


Al comenzar la audiencia, el legislador Frank Pallone calificó la filtración de datos como un “desastre” y exhortó al Congreso a “tomar medidas inmediatas para proteger” la “democracia”. “Las advertencias estaban en todas partes, ¿por qué nadie las veía?”, preguntó.

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Jesús Santrich, advertencia de lo que se viene

Hay quienes dicen que el problema de Colombia es que su pueblo no tiene memoria. Sin embargo, esa es sólo parte del problema. La otra parte del problema, quizás la más importante, es que la oligarquía colombiana tiene demasiada memoria. Es una oligarquía rencorosa y vengativa que no olvida y que no perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestión. Como los déspotas de antaño, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no pasa nada… ¡pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! Así pasen décadas, apenas tengan la oportunidad de cobrarse en sangre algún susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La insistencia de las FARC en la reconciliación cae en oídos sordos, porque no hay con quien reconciliarse. A esta oligarquía –de médula terrateniente- no le interesa otra cosa que la más cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de fuerte raigambre campesina, un movimiento que buscó la justicia para los del campo y una transformación del país, pero terminó entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que están sin armas y aisladas, tanto de sus bases sociales después de su salida de los territorios en que hacían presencia, como de una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarquía tiene la oportunidad para hacer leña del árbol caído.


El último golpe que recibe este fracasado proceso de paz –convertido a pasos acelerados en una humillante rendición-, es la captura de Jesús Santrich por orden de Estados Unidos, quienes quieren extraditarlo a sus mazmorras para tenerlo junto a Simón Trinidad, como los cazadores cuelgan cabezas de bestias salvajes en sus roñosos muros. Todo se coordinó para que coincidiera con la visita de Míster Trump el sábado. Pero Míster Trump dejó a Míster Santos con los crespos hechos, porque ha dado prioridad a sus delirios bélicos en Siria. Sin embargo, Santrich está ahí, en la cárcel, a la espera. Santos, el Nóbel de la Paz, hizo correr sangre campesina con la masacre del Tandil (Tumaco), en Octubre del pasado año –bastó que el gobierno de EEUU exigiera respuestas en la lucha contra los cultivos de coca, para que Santos regara sangre colombiana para su amo [1] . Ahora, quieren ver rodar las cabezas de farianos, y Santos, que fantasea con ver a toda la dirigencia fariana muerta o tras las rejas, concurre de manera entusiasta. Acá no hay mera sumisión del gobierno colombiano –no se puede culpar sólo a los EEUU. Acá el Estado colombiano es igualmente responsable, y si cabe, aún más. El gobierno de EEUU puede tener la influencia que tiene en Colombia porque la oligarquía colombiana, en cabeza de este gobierno, se lo permite.


¿Por qué Santrich?


¿Por qué empezó el gobierno esta cacería de brujas con Santrich? Vieron a quién era al primero que había que callar y usarlo como una advertencia de lo que les puede pasar a los farianos desmovilizados que no se porten bien. Santrich es uno de los pocos de la dirigencia de las FARC que ha hablado con claridad sobre el fracaso del proceso de paz, sin temor a meter repetidamente el dedo en la llaga. Santrich no ha mostrado un arrepentimiento de Magdalena, defendiendo la legitimidad de la rebelión de la que hizo parte por casi tres décadas. Esta actitud de dignidad, que para la oligarquía es arrogancia, ha hecho que le tengan una animosidad particularmente enconada: él ha soportado durante meses la más grotesca persecución por parte de los medios e incluso por parte de ciertos dirigentes de las FARC arrepentidos, que deploran su radicalidad, y no han vacilado en atacarlo –directa o indirectamente- en sendas diatribas. Santrich se movilizó por la liberación de los presos, aun sufriendo una miserable campaña de desprestigio por parte de quienes afirmaban que buscaba quitarle protagonismo al acto de entrega de armas. Y por último, Santrich criticó de manera abierta la entrega apresurada de armas. En sus propias palabras:


“En la base del pensamiento genuinamente fariano nunca estuvo presupuestado entregarle a nadie, menos a un tercero las armas, y en esto quiero recordar las palabras del camarada Manuel cuando dijo a un periodista argentino: ‘De acuerdo con la experiencia que hemos acumulado a lo largo de 40 años de lucha, para resolver los problemas sociales de este país se requiere de la presencia de las FARC. Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir’. (…) Creo que estas palabras tienen absoluta vigencia. Llevan a pensar que, como FARC, conociendo la catadura históricamente traicionera de este régimen, cometimos un error estratégico y estructural al haber convertido la dejación en entrega de armas sin que los aspectos centrales del Acuerdo se hubiesen concretado, al menos en sus bases y en el diseño fáctico de sus garantías de cumplimento.” [2]
Van por todos


Jesús Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intención del gobierno y del bloque oligárquico es ver a toda la dirigencia –y también la base- fariana tras las rejas, deportada o muerta. Esta intención ya quedó clara con el montaje que se hizo con los supermercados Supercundi, tras lo cual la voz unánime del establecimiento llamó a quitarle los “beneficios” a los ex comandantes guerrilleros [3] . También queda claro por donde quieren seguir: en el grupo de cuatro arrestados, se encuentra también un sobrino de Iván Márquez, otro de los que identifican como de la “línea dura” a la que hay que aplastar. Pero van por todos, hasta por los más blandos. Habrá a quienes los utilicen durante algún tiempo, para pasearlos por todo el país pidiendo perdón y llamando a la calma a unas bases que se han visto burladas, pero que no quepa la menor duda de que cuando ya no les sirvan, se desharán de ellos de manera para nada ceremoniosa. Es su naturaleza y lo han venido demostrando históricamente en todos los procesos de paz. Esto no había que ser un genio para verlo venir. El mismo Santrich, de manera profética, lo había previsto respecto a la Justicia Especial para la Paz:


“Esta JEP quedó convertida en una letal trampa para colocar solo a la insurgencia en el banquillo de los acusados, mientras se amplía el manto de impunidad para los militares y los llamados terceros agentes del Estado. Tal trampa buscará, con la ayuda de la corrupta fiscalía, colocarnos en manos de la venal y descompuesta justicia ordinaria hasta llevarnos a la cárcel. En este plano lo que se viene para los excombatientes de las FARC es la más pertinaz y vengativa persecución judicial, que irá de la mano de la persecución paramilitar e incumplimientos de todo tipo, como el de terminar de liberar a los más de medio millar de compañeros y compañeras que siguen en prisión.” [4]


Pero el gobierno se adelantó y ni siquiera han querido esperar a la JEP para adelantar el linchamiento jurídico de los ex guerrilleros, mientras garantiza la impunidad para agentes de Estado, así como para los oligarcas que financiaron y se enriquecieron con el paramilitarismo. Esto a lo que asistimos no es más que un burdo montaje mediante el cual pretenden asesinar la personalidad de Santrich y denigrarlo como si se tratara de un narcotraficante. ¿Cómo podría Santrich haberse involucrado en las actividades mafiosas que, sin aun entregar pruebas, los EEUU y la Fiscalía afirman que abría tomado parte, si vivía en un barrio rodeado de ejército y acompañado permanente por miembros de la Unidad Nacional de Protección del Estado? Exigir al Estado colombiano, ante lo espurio de estos cargos, un proceso “legal, transparente y justo para Jesús Santrich” [5] es una soberana estupidez. Este Estado no puede garantizar nada de esto. ¿Es necesario insistir, a esta altura del partido, que esto es un remedo de juicio político, y que, por lo mismo, no hay ni habrá garantías de ninguna clase? Esta actitud suplicante recuerda las patéticas cartas del partido socialista italiano, en pleno auge del fascismo, pidiendo a Mussolini que ordenara a las bandas fascistas que dejaran de matar a sus militantes [6] . Es hora de abandonar los eufemismos y cualquier ingenua ilusión en la naturaleza dizque democrática del gobierno de Santos. Al montaje hay que llamarlo por su nombre y hay que exigir la liberación inmediata de Santrich.


Acabando con la ilusión de la paz a garrotazos


A garrotazo limpio están acabando con lo poco o nada que iba quedando del proceso de paz. No hay que esperar a Iván Duque para que haga trizas el acuerdo de paz: en realidad esta tarea ya se ha adelantado eficazmente en el gobierno de Santos. No se puede seguir tapando el sol con un dedo e insistir que solamente se trata de tropiezos, de dificultades pasajeras, o de “desafíos”. En lugar de abrir un espacio político, las FARC se han ido progresivamente quedando sin espacio alguno, en parte por sus propios errores, pero sobre todo por la guerra sucia que la oligarquía en su conjunto ha venido librando para impedir que puedan desarrollar su actividad política, guerra en la cual los garrotazos al acuerdo de paz y los incumplimientos de éste, cumplen un rol primordial. Que no se hagan ilusiones en las FARC que llegarán a ocupar sus curules: por medios legales o extralegales, la oligarquía neolaureanista está determinada a no permitirlo y a tratar de acabar con toda la izquierda en el Parlamento –el caso del senador Alberto Castilla como botón de muestra. En lugar de permitir un avance de los movimientos populares y de la izquierda “legal”, como pronosticaban los socialbacanos seguidores ciegos de las tarugadas de Daniel Pecaut, la desmovilización de las FARC-EP ha sido seguida de un incremento de los asesinatos a líderes sociales y el copamiento paramilitar de los territorios, bajo las narices del propio Ejército que hoy ocupa gran parte del territorio abandonado por los ex insurgentes. Mientras tanto, los mismos que se enriquecieron con la guerra –más algunos cuantos advenedizos de todo el espectro político que olieron la oportunidad de negocios que se cocinaba en la Habana- ahora buscan enriquecerse con la paz [7] . Con paz o con guerra, es la misma oligarquía de siempre la que seguirá enriqueciéndose a manos llenas mientras el pueblo acumula solamente carencias.


En medio de la desmovilización, en medio del aislamiento en el que quedó esta nueva-vieja fuerza política, hay que buscar la manera de practicar la solidaridad con Jesús Santrich, quien ha dado nuevamente una muestra de dignidad al adelantar una huelga de hambre. Esto no es fácil. El retroceso del movimiento popular respecto a los niveles de movilización del 2012-2013 es evidente y el tema del acuerdo de paz no ocupa un lugar central en la agenda popular. Pero la represión que enfrenta Santrich avanza a todo el movimiento popular y a dirigentes de izquierda, que enfrentan los montajes judiciales de la Fiscalía y el plomo paramilitar. Como dice un proverbio haitiano, el pavo nunca debe reírse cuando despluman al pollo. Hoy, la exigencia de libertad para Santrich y para todos los presos políticos y de guerra que abarrotan las cárceles, debe ir de la mano de un cuidadoso recalibramiento político, de una lectura crítica y franca de los errores cometidos, de una renovación de la agenda política por la transformación social y la unidad de todos los sectores golpeados por este modelo económico-social.

Notas
[1] http://anarkismo.net/article/30570 y http://anarkismo.net/article/30580
[2] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[3] https://www.lafm.com.co/politica/todo-esta-contemplado-no-estamos-negociando-con-angelitos-santos-sobre-supercundi/
[4] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[5] https://prensarural.org/spip/spip.php?article22934
[6] Una colección de estas cartas se encuentra en la obra de Daniel Guérin, “Fascismo y Gran Capital”.
[7] https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-laberinto-de-los-dineros-de-la-paz-articulo-748709

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Sábado, 23 Diciembre 2017 07:22

Guerras cibernéticas: nuevas formas de guerra

Guerras cibernéticas: nuevas formas de guerra

Conocemos las formas clásicas de guerra, primero entre ejércitos y después de Hitler (con su totaler Krieg = guerra total) de pueblos contra pueblos. Se inventaron bombas nucleares tan potentes que pueden destruir toda la vida. Se dice que son armas de disuasión. No importa. Quien tenga primero la iniciativa gana la guerra, que duraría pocos minutos. La cuestión es que son tan letales que pueden matar a todos, incluso a los primeros que las lanzaron. Se volvieron armas de horror. Pero cuidado, la seguridad nunca es total y no es imposible que algunas de ellas exploten bajo la acción de hackers, poniendo en riesgo a gran parte de la humanidad.

Últimamente se ha inventado otra forma de guerra de la que la mayoría ni siquiera se da cuenta: la guerra cibernética, llamada también guerra informática, guerra digital y ciberguerra.


Esta tiene un telón de fondo que merece ser considerado: hay un exceso de acumulación de capital hasta el punto de que las grandes corporaciones no saben dónde aplicarlo. La agencia de políticas de desarrollo, Oxfam, presente en 94 países y asesorada por científicos del MIT, nos proporcionó este año de 2017 los siguientes datos: el 1% de la humanidad controla más de la mitad de la riqueza del mundo. El 20% más rico posee el 94,5% de esa riqueza, mientras que el 80% debe conformarse con el 5,5%. Es una profunda desigualdad que traducida éticamente significa una injusticia perversa.


Esta excesiva concentración no ve sentido en aplicaciones productivas porque el mercado empobrecido no tiene condiciones de absorber sus productos. O continúan en la rueda especulativa agravando el problema o encuentran otras salidas rentables a las aplicaciones. Varios analistas, como William Robinson de la Universidad de California, Santa Bárbara, que publicó un brillante estudio sobre el tema, y también Nouriel Rubini, que previó la debacle de 2007-2008, refieren dos salidas para el capital ultraconcentrado: invertir en la militarización comandada por el Estado, construir nuevas armas nucleares o invertir en guerras locales, guerra contra las drogas, en la construcción de muros fronterizos, en inventar nuevos aparatos policiales y militares.


O bien hacer grandes inversiones en tecnología, robotización, automatización masiva y digitalización, cubriendo, si es posible, todos los ámbitos de la vida. Si la inversión en 1980 era de 65 mil millones, ahora ha pasado a 654 mil millones. En esta inversión están previstos servicios de control de las poblaciones, verdadero estado policial y las guerras cibernéticas.


Sobre esto, conviene detallar un poco el análisis. En la guerra cibernética no se usan armas físicas sino el campo cibernético con la utilización de virus y hackers sofisticados que entran en las redes digitales del enemigo para anular y eventualmente dañar los sistemas informáticos. Los principales objetivos son los bancos, los sistemas financieros o militares y todo el sistema de comunicación. Los combatientes de esta guerra son expertos en informática y en telecomunicaciones.


Este tipo de guerra ha sido probado varias veces. Ya en 1999 en la guerra de Kosovo, los hackers atacaron incluso al portaaviones norteamericano. Tal vez el más conocido fue el ataque a Estonia el 26 de abril de 2007. El país se jacta de poseer casi todos los servicios del país informatizados y digitalizados. Un pequeño incidente, el derribo de la estatua de un soldado ruso, símbolo de la conquista rusa en la última guerra, por civiles de Estonia sirvió de motivo para que Rusia dirigiera un ataque cibernético que paralizó prácticamente todo el país: los transportes, las comunicaciones, los servicios bancarios, los servicios de luz y agua. Los siguientes días desaparecieron los sitios del Parlamento, de las Universidades y de los principales diarios. Las intervenciones venían de diez mil ordenadores distribuidos en distintas partes del mundo. El jefe de Estado de Estonia declaró acertadamente: “nosotros vivíamos en el futuro: bancos en línea, noticias en línea, textos en línea, centros comerciales en línea; la total digitalización hizo todo más rápido y más fácil, pero también creó la posibilidad de hacernos retroceder siglos en segundos”.


Es muy conocido el virus Stuxnet, producido posiblemente por Israel y Estados Unidos, que logró entrar en el funcionamiento de las plantas de enriquecimiento de uranio de Irán, aumentando su velocidad a punto de agrietarse o imposibilitar su funcionamiento.


El mayor riesgo de la guerra cibernética es que puede ser conducida por grupos terroristas, como el ISIS o por otro país, paralizando toda la infraestructura, los aeropuertos, los transportes, las comunicaciones, los servicios de agua y luz e incluso romper los secretos de los aparatos de seguridad de armas letales y hacerlas disparar o inutilizarlas. Y todo esto a partir de cientos de ordenadores operados desde diferentes partes del planeta, imposibilitando identificar su lugar y así hacerles frente.


Estamos, por tanto, frente a riesgos innombrables, fruto de la razón enloquecida. Sólo una humanidad que ama la vida y se une para preservarla podrá salvarnos.

 

22 diciembre

WikiLeaks difundió los correos electrónicos de Hillary Clinton en plena campaña para las presidenciales.

 

Los mails de Hillary Clinton, los Panama Papers, Assange o WikiLeaks, MacronLeaks: qué hay detrás de estas revelaciones.

 

Desde París

“Las mejores fuentes son las personas que están convencidas de que actúan por el bien y aquellas que sirven a nuestros intereses creyendo que están sirviendo a los suyos propios”. La impecable cita de un responsable de la CIA extraída del libro Armas de desestabilización masiva cabe perfectamente como prólogo para introducirse en el turbio mundo de la constante publicación de los famosos “leaks”. Desde el año 2009, estos documentos confidenciales aparecen regularmente, tanto y con tanto impacto que dos periodistas franceses, Pierre Gastineau y Philippe Vasset, se preguntaron ¿quién estaba realmente detrás de estas revelaciones?. La respuesta es mucho menos inocente o militante de lo que la opinión pública y los periodistas suponen. Los cómo y por qué están rigurosa y acabadamente narrados en un libro de investigación cuyo título es ya un programa: Armas de desestabilización masiva: Investigación sobre el negocio de la fuga de datos” (Armes de déstabilisation massive: enquête sur le business des fuites de données, Fayard). El pinchazo a los mails de Hillary Clinton, los Panamá Papers, los Paradise Papers, los Malta Papers, Assange o WikiLeaks, Football Leaks, Macron Leaks, nada escapa a la sagacidad de esta investigación que corre el telón de un escenario en cuyo patio trasero se deslizan las sombras de los Estados como la India o Israel, cofradías de hackers generosamente remunerados por estos u otros Estados, servicios secretos, agentes dobles y triples, instructores, gabinetes de abogados, periodistas, bancos y multinacionales.

Si los leaks fueron una creación de honestos filtradores de información que querían hacer el bien denunciando la podredumbre interna de los sistemas, hoy ya se han convertido en un arma manipulada de una gran eficacia.

Desde 2009, no menos de 50 escándalos planetarios estallaron gracias a la publicación de los leaks. En estos años, hubo tres hits absolutos cuya legitimidad nadie interrogó: en 2010, WikiLeaks divulgó 251.287 telegramas diplomáticos norteamericanos, en 2013 Edward Snowden filtró decenas de miles de documentos secretos de la NSA norteamericana y en 2016 el informador anónimo John Doe entregó 11,5 millones de documentos del gabinete panameño Mossack Fonseca donde figuraban argucias fiscales que involucraban desde el presidente ruso Vladimir Putin hasta el argentino Mauricio Macri. Casi no hubo país o gremio que no saliera prendido: actores, directores de cine, jefes de Estado, escritores, etc, etc. Sin embargo, sólo después de las presidenciales de Estados Unidos y Francia las redacciones empezaron a interrogarse sobre quién mueve los hilos de todo esto. En el primer caso, el 22 de julio de 2016, salieron a la plaza pública 22.000 emails internos del Partido Demócrata. En el segundo, el seis de mayo de 2017, un fichero con las mensajerías de varios consejeros del actual presidente francés, Emmanuel Macron, fueron colgados en el foro 4achan, justo dos días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Pierre Gastineau y Philippe Vasset escriben que ambos hechos “llevaron a que se tomara conciencia de que la fuga masiva de datos no respondía únicamente a iniciativas desinteresadas de valientes filtradores de información sino, también, a técnicas de manipulación”. En el libro, los periodistas responden a estos interrogantes: “por qué se asiste a una generalización de las fugas masivas desde hace 10 años. ¿Cómo son los entretelones de estas manipulaciones?. ¿Quién maniobra y, sobre todo, a quiénes benefician?”. Lo primero que constatan los autores es que, al principio, “los espías se vieron sobrepasados por el fenómeno, pero hoy van hasta encargar el robo de datos”. Gracias a esos leaks, los “Estados y los intereses privados pueden llevar a cabo “ataques nucleares de información instantáneos con un arma que no cuesta gran cosa”, explica Pierre Gastineau. Un ejemplo imperdible es el pirateo mortal de los mails del equipo de campaña de la ex candidata demócrata Hillary Clinton. Según los dos periodistas, los rusos se convencieron de que los Panamá Papers eran “la obra” de la administración Obama. Ello “generó una paranoia en el seno del aparato del Estado ruso y Moscú decidió hacer lo mismo”. Muchos se preguntarán ¿ por qué Rusia acumula victoria tras victoria en esta ciber guerra donde parece tener un adelanto considerable frente a occidente?. Philippe Vasset acota que “la ventaja estratégica de este país radica en que es uno de los pocos Estados en el mundo que conservó una suerte de filial muy activa de capacitación en manipulación de información y propaganda. La guerra de la información empezó a ocupar un lugar preponderante en la doctrina rusa a partir de 2010 y se acelera entre 2012 y 2013. Otro aspecto importante es el hecho de que mientras la mayoría de los países reducía sus presupuestos de espionaje e información al final de la Guerra Fría, Rusia mantuvo intacto el suyo”. En el libro aparece justamente el testimonio de un espía ruso que confiesa que en la academia donde se capacitan los agentes, “las técnicas de manipulación e influencia constituyen los cursos a los cuales se les da más valor”.

El resto lo hizo la misma actualidad y, en ella, dos símbolos: el ex soldado Bradley Manning y el ex consultor de la Agencia de Seguridad norteamericana (NSA), Edward Snowden. Cuando Moscú vio el daño que los leaks le habían hecho al imperio “entendió rápidamente que disponía de un arma de un altísimo grado de desestabilización”. Pero los rusos, desde luego, no son los únicos actores de estas guerrillas digitales. Otro ejemplo reciente es la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los países del Golfo Pérsico y Qatar a raíz de unas declaraciones del emir de Qatar a través de la agencia oficial qatarí. Según esa fuente, el emir dijo que Irán era un “socio” honorable y que el movimiento palestino Hamas era el “único representante de la Autoridad Palestina”. Sólo que nada de ello fue verdad. La declaración “fue introducida por un hacker en el hilo de la agencia oficial”, cuenta Vasset. Pero... ¿quién y por que la introdujo?. Aquí la razón: “hoy sabemos que fueron los Emiratos Árabes Unidos quienes contrataron y pagaron a los piratas que introdujeron la falsa información. Y lo hicieron para vengarse del hackeo del email de su Embajador en Washington, del cual responsabilizaron a Qatar”.

Esto lleva a los autores de Armas de Desestabilización masiva a corroborar que se trata ahora “de una nueva guerra clandestina donde un Estado o una empresa pueden ser puestos de rodillas sin que el golpe se vea venir. Es una suerte de Guerra Fría en donde los conflictos entre las grandes potencias se desarrollan en el ciberespacio a través de actores como los hackers, los cuales, a su vez, se ven atrapados en lógicas que los sobrepasan y cuyos objetivos sirven para el arreglo de cuentas entre Estados, empresas y otros actores poderosos”. Este antagonismo desestabilizador converge en la siguiente lógica: “la batalla de las redes no es sino una guerra de posición, un enfrentamiento entre personas interpuestas que ponen en juego la ambición, el orgullo, el lado cupido de unos y otros”. En esta rueda digital de la fortuna o el infortunio, Rusia no es, desde luego, el único demonio que hace tambalear el sistema. Ni muchos menos. Cuando se interroga a Vasset y Gastineau acerca de los amos del trabajo clandestino, la respuesta es contundente: India e Israel. Philippe Vasset resume su investigación: “Israel y la India optaron por desarrollar plataformas informáticas muy ofensivas y, por consiguiente, capacitar a hackers para luego integrarlos a sus servicios secretos. Pero en vez de retenerlos, los dejaron que fueran a otras partes a vender sus técnicas...sin perder jamás la relación con ellos para que no actúen contra su propio país. Rusos y ucranianos son también muy activos. Sin embargo, si se mira más de cerca, mucho se reduce a India e Israel. Los hackers suelen ser ex miembros de los servicios del inteligencia que crearon empresas privadas, start-up, con ayudas del Estado, el cual, a su vez, es el primer cliente de las empresas de ciberinformación. El Mossad acaba de crear Liberad, un fondo especial consagrado a esas empresas”. Otras dos constantes aparecen también en esta mega investigación. La primera de ellas es que, ante las fugas y sus consecuencias, los europeos y los norteamericanos se quedaron “desnudos”, congelados en una suerte de “estrategia defensiva. Invirtieron enormemente en complejos aparatos para tratar de frenar las fugas de información en vez de servirse de ellas”. La segunda evidencia radica en que los intereses de los Estados y las empresas, o sea, las ciberguerras cruzadas, empezaron a ser defendidas o montadas con los instrumentos que antaño empleaban los activistas de la sociedad civil: “en apenas una década, esas técnicas de los activistas se volvieron las técnicas de los poderosos, alega Vasset”. Otra incógnita interesante : ¿para quién trabaja realmente Julian Assange, el fundador de WikiLeaks refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres ?. Como difundió en WikiLeaks los mails de Clinton y jamás ha atacado a Rusia con otros leaks, muchos creen que es un agente de Vladimir Putin. Según Pierre Gastineau y Philippe Vasset, la respuesta es más compleja, en primer lugar porque “la enorme sed de celebridad que tiene Assange es un excelente motor de reclutamiento”. Para los dos investigadores, “no existe ningún elemento tangible” que permita afirmar con “certeza que Assange es un agente pagado por Rusia. Más bien, se trataría de un idiota muy útil para el régimen de Vladimir Putin”. Los leaks, en suma, plantean muchos problemas, y el del anonimato de la fuente es uno de ellos. El Consorcio internacional de periodistas de investigación, (ICIJ), jamás reveló la fuente de los Panamá Papers o los 13 millones de documentos correspondientes a los Paradise Papers. Por ello, Pierre Gastineau y Philippe Vasset admiten que “los periodistas no siempre fueron lo suficientemente atentos a las motivaciones de las fugas masivas que ellos mismos contribuyeron a difundir. Con lo cual, a veces se hicieron cómplices de operaciones cuyos intereses estaban mucho más allá de las informaciones que se publicaban”. En este mar de guerras asimétricas, espías, hackers, mentiras robotizadas y espionaje masivo, los dos periodistas franceses sólo tienen una recomendación destinada a la sociedad civil o a los grandes poderes: “verifiquen sus conexiones en la red y cambien sus contraseñas: bienvenidos al mundo de las cibertrincheras”.

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La cantante Shakira, en imagen de archivo.

 

Princeton, Columbia y Stanford, entre las universidades con inversiones offshore

 

Nueva York. Shakira, donantes multimillonarios republicanos (que hablan de nacionalismo) y algunas de la universidades más prestigiosas tienen algo en común: usan los servicios exclusivos para los ultra-ricos del mundo para ocultar sus fortunas en paraísos fiscales, revelan más de 13 millones de documentos filtrados conocidos como los Papeles del Paraíso.

La filtración de documentos proveniente de dos bufetes dedicados al negocio offshore y 19 entidades sede de paraísos fiscales analizados y divulgados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) esta semana develaron el funcionamiento como los clientes de parte de un sistema financiero secreto al servicio del club exclusivo de empresas, multimillonarios, políticos y estrellas del mundo. Casi toda su existencia es legal. La evasión de impuestos que algunos de sus clientes logran se debate, otra vez maás, en varios países del mundo cuyas cúpulas fueron sacudidas con estas revelaciones.

Las estrellas del mundo de espectáculos con inversiones o cuentas offshore en paraísos fiscales reveladas esta semana incluyen a Shakira (con su nombre completo de Shakira Isabel Mebarak Ripoll) quien es identificada como la dueña de una empresa en Malta donde trasladó en 2009 sus bienes musicales y marcas y Madonna (bajo Ciccone, Madonna) con acciones en una empresa de Bermudas. Aparece Bono, como el cantante y actor Justin Timberlake y la actriz Nicole Kidman junto con su esposo y músico country Keith Urban. Y no falta el ahora destruido productor de cine Harvey Weinstein, quien ahora enfrenta investigaciones criminales después de ser acusado por más de 100 mujeres de hostigamiento y hasta violacion sexual. Ya se había revelado la presencia de Bono.

A la vez, más de 100 universidades y colegios tienen intereses “offshore”, según los documentos, donde evitan pagar impuestos sobre sus enormes fondos de dotación institucionales. Entre las que aparecen en los documentos filtrados están incluidas algunas de las mas prestigiosas del país como Princeton, Columbia, Stanford y la Universidad de Pennsylvania, reportó The Guardian, uno de los medios socios de ICIJ.

Mientras tanto, “mega-donantes” que ayudaron a financiar a la causa conservadora -aunque no todos a favor de Trump- en la contienda electoral estadunidense de 2016. Varios de ellos promovieron candidatos y movimientos con lemas nacionalistas tipo “America primero”, pero que no dudaban en depositar fortunas en paraísos fiscales en el extranjero, sobre todo para evitar pagar impuestos en casa. Entre estos están los hermanos Charles y David Koch, el duo más poderoso del mundo de derecha y entre las personas más ricas de Estados Unidos. También está el magnate de casinos Sheldon Adelson, feroz derechista y aliado de Trump, y el otro magnate de Las Vegas, Steve Wynn, como el muy privado Robert Mercer.

El donante conservador Warren Stephens, quien invirtió a través de este sistema secreto en una empresa ahora acusada por el gobierno de engañar a trabajadores y gente de bajos ingresos, ha patrocinado una serie de videos en linea llamados “Este es el capitalismo” con el propósito de mejorar la imagen del libre merado para los jóvenes. En su introducción dice que esperaba que la serie sirviera para contrarrestar la percepción de que el mercado libre es “un sistema que enriquece a unos cuantos a expensas de los muchos”, reportó el New York Times.

Previamente se había divulgado la presencia de donantes ultra-ricos que favorecen a los demócratas y causas liberales, como James Simons y George Soros.

En los paraísos fiscales, aparentemente, no hay discriminacion entre ricos por razones de raza, religión o posiciones políticas.

Los Papeles del Paraíso: https://www.icij.org/investigations/paradise-papers/.

 

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Wilbur Ross, secretario estadunidense de Comercio e íntimo amigo del presidente Donald Trump, tiene una inversión que ha recibido decenas de millones de dólares en ingresos desde 2014, de una empresa rusa cuyo copropietario es yerno del mandatario ruso, Vladimir Putin. Esto quedó al descubierto en los Papeles del Paraíso, masiva filtración sobre la red financiera offshore revelada por el Consorcio Internacional de Periodistas.

 

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En imagen de archivo, Rex Tillerson, secretario estadunidense de Estado, aparece en las listas de políticos millonarios con fortunas en paraísos fiscales para evitar el pago de impuestos / Foto Afp

 

Nueva filtración masiva amplía la lista de multimillonarios que evaden al fisco

 

Una filtración masiva de más de 13 millones de archivos desnudó parcialmente a los emperadores del dinero, al revelar parte del sistema financiero secreto de ricos y poderosos; desde integrantes del gabinete de Donald Trump, del gobierno brasileño, el presidente y premio Nobel Juan Manuel Santos, de Colombia, entre unos 120 políticos de diversas partes del mundo, hasta empresarios multimillonarios o estrellas de la música, como Bono, empresas como Apple e incluso la reina de Inglaterra, que recurren a paraísos fiscales y otros mecanismos para ocultar sus fortunas y evitar el pago de impuestos en sus países.

La masiva filtración sobre la red financiera offshore dada a conocer en los Papeles del Paraíso (Paradise Papers) por el Consorcio Internacional de Periodistas (ICIJ, por sus siglas en inglés) sacudió este domingo a miles de clientes de la élite mundial –tanto del ámbito político como del empresarial–, ya que el punto de todo este sistema, y lo que vende al club exclusivo que mueve billones de dólares por este sistema es, sobre todo, el secreto.

Entre las primeras revelaciones, más de una docena de secretarios de gabinete, asesores y donantes de Trump fueron identificados como participantes en este sistema. Wilbur Ross, secretario de Comercio e íntimo amigo del presidente, por ejemplo, tiene una inversión en la empresa de transporte marítimo Navigator, que ha recibido decenas de millones de dólares en ingresos desde 2014 de una empresa energética rusa, Sibur, cuyo copropietario es yerno de Vladimir Putin. Todo esto en momentos en que se acelera la investigación sobre las relaciones del círculo de Trump con intereses ligados al Kremlin.

Más aún, en los documentos se encontraron pistas para vincular a inversionistas rusos ligados al gobierno que indirectamente invirtieron en Twitter y Facebook, lo que echa más combustible a la controversia sobre la intromisión rusa en el proceso político estadunidense. Y hay más: uno de esos inversionistas rusos invirtió 850 mil dólares en Cadre, una empresa de bienes raíces cofundada por Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Trump.

Otros miembros del círculo Trump que están involucrados en este sistema offshore son Rex Tillerson, ahora secretario de Estado, y Gary Cohn, asesor económico en jefe del presidente, y actualmente vigilante del sector financiero en la Reserva Federal, y Jon Huntsman, el nuevo embajador de Estados Unidos en Rusia, entre otros. Supuestamente todos están dedicados a poner a “América primero”, el lema de Trump, como su promesa de hacer regresar las inversiones y los empleos del extranjero a este país. Tal vez nadie le avisó al gabinete.

Pero también hay demócratas, como la ex secretaria de Comercio Kenny Pritzker y el multimillonario George Soros, entre otros.

A la vez, en los archivos aparece toda una gama de personajes, como la empresa en Bermudas de Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo; los intereses ocultos del mayor recaudador de fondos electorales para el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; inversiones de la monarquia británica y hasta de la reina Noor, de Jordania; del ministro de Finanzas de Brasil, Henrique de Campos Meirelles; del ex general y ex comandante de la OTAN Wesley Clark, entre cientos más.

También hay transacciones de ricos, como los yates y submarinos del cofundador de Microsoft Paul Allen; las inversiones de Pierre Omidyar, fundador de eBay; las acciones de Madonna en una empresa médica, y las de Bono (con su nombre real Paul Hewson) en una empresa maltesa que invirtió en un centro comercial en Lituania.

Los archivos provienen de dos empresas especializadas en ofrecer servicios financieros de este tipo para la élite económica internacional y de 19 registros gubernamentales de jurisdicciones que sirven como paraísos fiscales. La filtración fue obtenida por el rotativo alemán Suddeutsche Zeitung y compartida con el ICIJ, una red de 381 periodistas y 96 medios en 67 países, muchos de los cuales examinaron los 13.4 millones de archivos durante un año. Este domingo empezaron a presentar el resultado de este esfuerzo a través de medios asociados al consorcio. El ICIJ fue el responsable de los Papeles de Panamá divulgados en 2016, y este nuevo esfuerzo amplía lo revelado el año pasado.

El ICIJ, en la presentación de los documentos, afirma que los paraísos fiscales ofrecen un sistema para ocultar, o por lo menos dificultar, el rastreo de fondos a sus dueños. Aunque subraya que por ahora nada de lo descubierto es necesariamente ilegal, este sistema obviamente atrae tanto a los que mueven fondos lícitos, como a los que desean ocultar fondos ilícitos (narcotraficantes, blanqueadores de dinero y corruptos). A la vez, sirven como mecanismos para lograr que billones de dólares no sean sujetos a impuestos, y con ello privan de fondos a tesorerías nacionales.

Hay un grupo pequeño de personas que no son sujetas a las leyes como el resto de nosotros, y eso es a propósito, declaró al ICIJ Brooke Harrington, profesora de la Escuela de Negocios de Copenhage y autora del libro Capital sin fronteras. Puntualizó que cuando los ricos se vuelven más ricos, los pobres se hacen más pobres, porque individuos ricos no están pagando su parte justa de los impuestos y eso está profundizando la desigualdad de la riqueza.

La mayoría de los documentos filtrados provienen del bufete especializado Appleby, junto con Estera (que antes operaban bajo el mismo nombre), donde la mayoría de los clientes, unos 31 mil, están registrados en Estados Unidos. Los cerca de 7 millones de documentos que provienen de Appleby cubren desde 1950 hasta 2016, incluyendo todo tipo de transacciones, recibos, declaraciones bancarias y correos electrónicos que involucran a unas 25 mil empresas offshore vinculadas a personas en 180 países, incluido México. La empresa tiene su sede en Bermudas, con oficinas en Hong Kong, Shanghai, Islas Caimán e Islas Vírgenes.

Otros archivos en la filtración provienen de la empresa Asiaciti Trust, especializada en negocios offshore, con sede en Singapur, pero con sucursales en varios países, desde Asia hasta el Caribe.

Además de políticos y ricos, o ambas cosas, los archivos también revelan maniobras aparentemente legales de megaempresas para trasladar fondos y evitar impuestos. Además de Apple, otros clientes empresariales de Appleby incluyen a Nike, Uber, el conglomerado de construcción del Medio Oriente, Grupo Saad, así como la masiva empresa mercantil Glencore y la firma que opera la planta nuclear de Fukushima, en Japón.

Entre los latinoamericanos en la lista, están Alejando Gertz Manero, ex secretario de Seguridad Pública entre 2000 y 2004, quien está identificado como vicepresidente de Jano, Ltd, empresa en las Islas Caimán, a partir de febrero de 1998, poco antes de ser nombrado jefe de la policía del entonces Distrito Federal. Otros: Blairo Borges Maggi, ministro de Agricultura de Brasil; José María Figueres, ex presidente de Costa Rica, y Carlos Quintanilla Schmidt, ex vicepresidente de El Salvador, entre otros.

Estos nombres se agregan a la lista revelada por los Papeles de Panamá de los usuarios de los paraísos fiscales, entre los cuales figuraban Mauricio Macri, presidente de Argentina, y numerosos ex secretarios y funcionarios de varias partes de América Latina.

Se espera que en los próximos días, al divulgarse más información analizada por el ICIJ, se ampliarán las listas de los empresarios, estrellas y políticos tanto de América Latina como de otras regiones del mundo. (Para la lista interactiva de políticos a escala mundial en los Papeles del Paraíso así como los de los Papeles de Panamá).

ICIJ promete que cada día durante la próxima semana se presentarán más análisis y datos de la información recaudada en la masiva filtración. (Para consultar los materiales, descripciones de los fondos y las empresas identificadas, y un video en inglés sobre los Papeles del Paraíso).

 

 

 

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