Claves para entender la COP26, la cumbre mundial que busca (otra vez) salvar el planeta de la emergencia climática

El domingo 31 de octubre arranca la vigesimosexta Cumbre del Clima, un encuentro crucial para alcanzar acuerdos internacionales que consigan reducir las emisiones de CO2.

 

Este domingo arranca la COP26, la vigésimo sexta Cumbre del Clima que se celebrará en Glasgow, Escocia, a la que acudirán los representantes internacionales de todas partes del planeta para tratar de arrancar acuerdos y compromisos efectivos para luchar contra la crisis climática. Este encuentro de alto nivel diplomático es crucial y llega tras un 2020 sin negociaciones debido a la pandemia de la covid-19.

Tras la Cumbre presidida por Chile y celebrada en Madrid en 2019, esta es una oportunidad (otra nueva ocasión) para que las naciones actualicen –o presenten por primera vez– sus objetivos de descarbonización, pero también para que se coordinen actuaciones destinadas a impedir que la temperatura global del planeta suba mas de 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, el limite marcado por los científicos del IPCC (el grupo de expertos científicos sobre cambio climático).

Estas son algunas de las claves para entender desde lo más básico hasta lo más complejo de lo que ocurrirá en Glasgow las próximas semanas.

Qué es la COP y quién acude a ella

El acrónimo de COP alude a Conferencia de las Partes, es decir, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), un tratado que se remonta a 1992 y que ha sido respaldado por 197 gobiernos nacionales, incluido el de la Unión Europea. 

Representantes de estas 197 naciones se reúnen cada año con la intención de alcanzar acuerdos que les permita reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además de los miembros gubernamentales, la ONU permite la entrada de observadores, entre los que se incluyen representantes de la comunidad científica, de las organizaciones ambientales, sindicatos, empresas y gobiernos locales. Sin embargo, el elevado precio de los alojamientos en la ciudad y las restricciones sanitarias por la covid-19 han provocado que muchos de estos actores sociales no hayan podido asistir

Por qué la COP26 se celebra en Glasgow

Esta Cumbre multilateral, que no pudo celebrarse en noviembre de 2020 por la pandemia, se celebra en Glasgow ya que es a Escocia a quien le corresponde esta vez asumir la presidencia, un cargo rotatorio anualmente entre los cinco continentes principales del planeta. 

Pero, si la COP25 fue en Madrid, ¿por qué vuelve a celebrarse en Europa? Aunque la última reunión climática se celebró en la capital española, la presidencia estaba en manos de Chile, que tuvo que trasladar la sede física a los pabellones de IFEMA por la coyuntura de protestas sociales que vivía el país latinoamericano durante los últimos meses de 2019. La COP23 de 2017 también se celebró en Europa, en Bonn, pero fue presidida por la República de Fiyi, en Oceanía. 

Cuáles son las fechas clave de la Cumbre del Clima

El encuentro político comenzará el 31 de octubre y finalizará el viernes 12 de noviembre. En estas dos semanas, los tiempos se dividen en dos momentos diferentes: la primera semana y la segunda. En la primera fase, las negociaciones apenas tienen ritmo y es poco habitual que se anuncien acuerdos. El foco mediático, en estas primera siete jornadas, suele estar puesto sobre la comunidad científica y social que asiste a la Cumbre a presentar sus informes y datos que actualizan las evidencias sobre la crisis climática. 

Es en la segunda semana cuando las conversaciones suelen precipitarse y cuando los acuerdos políticos empiezan a ver la luz. Hay que tener en cuenta que las decisiones que se rubrican en las Cumbres del Clima se toman por consenso de 197 partes, por lo que se trata de un proceso de negociaciones lento y complejo. Esto lleva a que habitualmente la clausura se alargue más de lo previsto. La COP25 de Madrid, por ejemplo, se extendió dos jornadas más de lo previsto y la COP24 de Katowice tuvo que coger un día de más al calendario para sellar un acuerdo. 

Qué se negocia

Aunque hay demasiados frentes abiertos, este encuentro del multilateralismo abordará dos puntos clave que no se consiguieron cerrar en la anterior Cumbre del Clima de Madrid. En primer lugar, los países deberán tratar de crear un mercado internacional de carbono, una herramienta que sustituya al envejecido Mecanismo de Desarrollo Limpio creado en la Convención de Kioto de 1997. En ese sentido, se busca generar un marco legal que permita a los países y empresas realizar transacciones asociadas a los derechos de emisión de CO2. De esta forma, un Gobierno que exceda su emisiones de CO2 podrá pagar a otro para que reduzca un porcentaje similar a lo emitido.

En segundo lugar, Glasgow es fundamental para dotar de fuerza a los fondos de adaptación y resiliencia. En las últimas negociaciones, las Partes acudieron con el objetivo de financiar anualmente con 100.000 millones de dólares una reserva verde destinada a que los países más vulnerables ante la crisis climática puedan generar políticas efectivas para afrontar inundaciones, sequías o inseguridad alimentaria, entre otras consecuencias del calentamiento global. Esa meta no se llegó a alcanzar en Madrid, pues las negociaciones se sellaron con el compromiso de dotar el fondo con tan sólo 89 millones de dólares anuales.

Por qué es importante el Acuerdo de París

El Acuerdo de París es la pieza clave de esta Cumbre del Clima, pues aunque fue firmado en 2016 tras la COP21, todavía existen puntos a los que se les debe dotar de contenido para que no se queden en papel mojado. La creación del mercado de carbono es un ejemplo, en tanto que el Artículo 6 de este tratado contra la crisis climática establecía el desarrollo del mismo pero no especificaba cómo se debería articular. 

España, ¿acude con los deberes hechos?

España llega a Glasgow en un momento clave de sus políticas verdes. El propio presidente de la COP26, Alok Sharma, señaló hace meses que el Gobierno estaba dando los pasos adecuados, haciendo mención a la Ley de Cambio Climático aprobada en la primavera de este año. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. De hecho, los porcentajes de reducción de emisiones plasmados en dicho texto legislativo han sido ampliamente criticados por los sectores más ecologistas, pues fija un objetivo de recortar un 23% el CO2 liberado a la atmósfera para 2030, un dato muy lejos del 55% que se marcó la Unión Europea en 2020 y de las exigencias del Acuerdo de París, que establecía un recorte anual de 7,6% en todo el planeta para conseguir mantener la subida de temperaturas por debajo de 1,5ºC.

No obstante, lo que importa en un encuentro cómo este no son tanto las decisiones particulares como el consenso global, que tampoco se acerca a lo reclamado por la ciencia. Tanto es así que, con los planes de descarbonización que los países han presentado en la actualidad, las emisiones de CO2 solo disminuirán un 7,5% para finales de década. Según los últimos datos de la ONU, con esta situación la Tierra subirá su temperatura 2,7ºC antes de que termine el siglo XXI.

26/10/2021 22:47

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Niños afganos recolectan opio crudo en un campo de amapolas en las afueras de Jalalabad, abril 2015.- REUTERS/Parwiz

"Afganistán ya no será un país de cultivo de opio", afirma el portavoz talibán Zabihullah Mujahid, esperando el aplauso de los ingenuos -que piensan que una organización criminal puede dejar de serlo-, y el de los políticos hipócritas extranjeros, que desesperados esperan reconocer el nuevo totalitarismo islámico instalado por EEUU. Lo que buscan los caudillos del opio afganos, que jamás renunciarán a ese "oro marrón" que abastece el 83% del mercado mundial y generó en 2020 cerca de 1,6 mil millones de dólares, en realidad, es:

- Chantajear a las naciones afectadas por la sustancia asesina, y añadir a sus billonarias ganancias del comercio de opio y heroína la financiación extranjera que recibirán bajo el pretexto de "contribución al cultivo de arroz".

- Insinuar que "han cambiado a mejor", e incluso respetarán los derechos de la mujer y las minorías étnicas, eso sí, dentro del marco del islam (o sea, que seguirán sin derechos). Es otra farsa: "Talibán" ya es el sinónimo de barbarie, crueldad, subdesarrollo y falta del más mínimo escrúpulo moral y ético. ¡Tendrán que cambiar de nombre!

- Empujar los precios del opio en los mercados mundiales que temen escasez de la mercancía. De hecho, el caos en el país, el cierre de las fronteras y la propia toma del poder por este cartel de droga han elevado el precio del opio a nivel mundial.

Opio: de alucinógeno al medio del control

Han pasado 5400 años desde que los sumerios descubrieron Hul Gil, "la planta del placer", quemando sus semillas al fuego para entrar en el trance. Siglos después, la fruta de la adormidera se codeaba con el ajo en la medicina natural, y bajo el nombre griego de Theriac, "antídoto", viajaba por toda Asia a través de la Ruta de la Seda. Ya entonces se conocían los efectos perturbadores de las drogas, como el hachís, sobre la mente humana: así pudo El Viejo de Alamut Hasan Sabbah, el guerrillero iraní del siglo XI, poner en jaque a los califas y sultanes de la región con miles de adeptos "suicidas", previamente drogados (salvando distancias, la CIA lanzó en los años cincuenta el Proyecto Bluebird para "mejorar sus métodos de interrogatorio", usando sustancias químicas como LSD para manipular el comportamiento de sus presas).

Pero, es en el siglo XVII, y a mano de la Compañía Británica de las Indias Orientales, cuando el opio se convierte en un producto de consumo de masas y un gigantesco negocio transfronterizo, contaminando todo Oriente y sobre todo a China.

Y habrá más momentos históricos en la vida de esta amapola:

- En 1680, el médico británico Thomas Sydenham logra fabricar pastillas analgésicas de la sustancia marrón.

- En 1803 se extrae la morfina del opio, y se la llama "la medicina de Dios", la "heroína". Así, los laboratorios se convertirán en otro cliente-adicto de Theriac.

 La CIA y la narcopolítica

La participación de EEUU en el negocio mundial de la droga empieza durante la Segunda Guerra Mundial y le convierte en el primer país del mundo en el uso sistemático del opio para fines políticos; lo hace desde varios puntos del globo:

- En Nueva York y Chicago pacta con las mafias china e italiana (dedicadas al narcotráfico y la industria de prostitución tras la prohibición del alcohol), que también estaban conectadas con los delincuentes corsos en Marsella, con el objetivo de parar el avance de las fuerzas marxistas en Italia, Francia y China, a cambio de permitirles importar heroína a EEUU.

- En el sudeste de Asia, utiliza la estructura de tráfico de opio creada por el colonialismo francés en Indochina y, uniendo a las mafias de Laos, Tailandia y Birmania, forma el Triángulo de Oro de opio para destruir al recién fundado estado socialista chino que declara la guerra a los Señores de Tharyac. La organización producirá el 70% del opio y la heroína del planeta, y a cambio de su cooperación anticomunista, la CIA exportará su mercancía al mismísimo suelo de la patria, utilizando los vuelos chárter de Air América. Con este mismo fin, ficha al grupo anticomunista de delincuencia japonesa Yakuza, "los intocables", echándoles una mano en el tráfico de metanfetamina. Más adelante, los 30.000 soldados estadounidenses que regresarán vivos (pero adictos) a "casa" de la guerra contra Vietnam serán simples "daños colaterales" del crimen organizado (como banqueros y fabricantes de armas) instalado en Washington. La catástrofe sanitaria es tal que en 1973 el presidente Nixon ordena crear la Administración para el Control de Drogas (DEA). Serán los programas de agricultura alternativa del gobierno chino los que desmantelan el Triángulo Dorado.

- En la década de 1980, George Bush padre, director de la Agencia, paga unos 110.000 dólares al agente de la CIA, Manuel Noriega, un narcotraficante panameño, con el dinero de la cocaína colombiana por sus servicios en la lucha contra el sandinismo nicaragüense. Y como "Roma no paga a los traidores", le secuestraron y encerraron durante 17 años en una mazmorra de Miami.

- En Asia Central se diseña la Medialuna Dorada de opio, compuesta por Afganistán, Pakistán e Irán; y con sus ganancias financia a las fuerzas reaccionarias islamistas, incluidas su ejército de yihadistas (chiitas y sunnitas), alias Al Qaeda, alias Muyahedines (¡los mismos "leones de Panjshir"!), alias Estado Islámico, etc.

El cartel CIA-Talibán

"No creo que tengamos que disculparnos por esto. (...) Hubo consecuencias en términos de drogas, sí. Pero el objetivo principal se cumplió. Los soviéticos abandonaron Afganistán", confiesa Charles Cogan, ex director de las operaciones de la CIA, acerca de la santa alianza anticomunista de EEUU con los Muyahedines. Entre 1986 y 1992, unos 100.000 hombres fueron entrenados para el oficio de terrorista en Pakistán y EEUU por la CIA y el MI6 británico, y enviados a Afganistán con el fin de desmantelar su recién instalado estado socialista -convirtiendo las amapolas en granadas, bombas o veneno para contaminar el agua de las escuelas de niñas- y cercar a la Unión Soviética desde Asia Central. La Agencia convertirá a los jefes tribales en barones narcotraficantes y, después, a señores de guerra, quienes tejerán una red de laboratorios de heroína a lo largo de la frontera afgano-pakistaní,  abasteciendo en 1984 el 60% del mercado estadounidense y el 80% del europeo. Al convertir el opio crudo a la morfina o heroína reducen su tamaño, aumentando los beneficios: de una tonelada de opio se obtienen 100 kilos de heroína pura, que luego se adulterará y engordará aún más las cuentas bancarias de criminales de cuello blanco que ni fuman cigarros.

Así, los camiones que transportaban armas de la CIA a Helmand regresaban a Pakistán cargados de opio y escoltados por los militares pakistaníes, lo que en la jerga inglesa se llama "hacer un backhaul". El negocio de droga requiere la misma protección militar que el petróleo.

En el propio Pakistán, donde la heroína era desconocida, en 1985 habrá 1,3 millones de personas adictas. Con los Muyahedines y los talibanes, que ofrecen protección gubernamental a la producción del opio, los cárteles internacionales harán su agosto, hasta que debido a la brutal hambruna que provoca la sequía del 2000, los Talibán se ven obligados a prohibir el cultivo de la adormidera para a cambio recibir la ayuda internacional; decisión que bajará hasta el 94% la producción y provocará graves tensiones en el mercado mundial de la droga. Este sin duda es uno de los motivos de la ocupación directa del país por EEUU en 2001: sigue financiando a cientos de miles de mercenarios por todo el mundo y en múltiples guerras y sólo podrá hacerlo con este tipo de negocios. Los mercados se recuperan. La invasión, además de restaurar el comercio del opio, lo expande. En EEUU se dispara la adicción a la heroína: habrá, en pocos años, otros 3,8 millones de consumidores.

En 2002, el país cogobernado por la OTAN-TALIBAN aumenta la superficie cubierta de la adormidera hasta 20 veces, convirtiendo la agricultura afgana en monocultivo. Se trata de una producción a escala industrial y no ocultos en las cuevas de Tora Bora.

Unas fotos filtradas en 2010 mostraban a los soldados de EEUU patrullando los campos de amapola.

¿O alguien ha pensado que abastecer un mercado con cientos de millones de clientes en el mundo era cosa de unos barbudos prehistóricos?

En 2007, Afganistán, cuyo suelo y cielo estaba bajo el control absoluto de los 300.000 soldados de la OTAN y miles de "contratistas", tenía más cultivos de droga que Colombia, Bolivia y Perú juntos, señala la ONU. Afganistán será el principal narcoestado fallido de la historia, patrocinado por EEUU y presidido por los narco-presidentes títeres, Hamid Karzai y Ashraf Ghani.

La tranquilidad también vuelve a los bancos que temían quedarse sin la liquidez generada por el blanqueo del dinero del narcotráfico. Millones de afganos, incluidos niños, que carecen de agua potable, luz, sanidad y alimento suficientes, además de adictos al opio, son explotados en estos duros campos. ¿Quiénes ganan la diferencia entre los 3 dólares que cuesta el gramo de heroína en Kabul y los 1.168 dólares por los que se vende en las calles de Nueva York?

En 2017, el valor de 9000 toneladas de heroína (con una estimación a la baja y solo basado en su precio en EEUU) asciende a 800.000.000.000 dólares, más que el presupuesto militar de EEUU.

Después de firmar el acuerdo de la entrega de Kabul a Talibán en 2019, EEUU presionó al régimen de Ashraf Ghani para liberar a decenas de Señores de Opio en el marco de amnistía para los 5000 terroristas talibanes.

La multimillonaria industria de opio-heroína afgana seguirá prosperando arrancado vidas y destrozando familias y naciones enteras: cerca del 70% de los reclusos del mundo lo están por tráfico de droga. Y, por cierto, ¿a dónde han ido los 8400 millones de dólares que EEUU afirma haber gastado en acabar con la producción de opio en Afganistán?

21 octubre 2021

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Un hombre camina a la orilla del río Huangpu cerca de una central eléctrica de carbón en Shanghai, China. — Aly Song / REUTERS

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) evidencia que los compromisos de los países para reducir el consumo de carbón, petróleo y gas no son suficientes para frenar la subida global de temperaturas.

19/10/2021 23:41

 

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha vuelto a advertir este miércoles que la producción y quema mundial de combustibles fósiles está alejada de los compromisos climáticos alcanzados en el Acuerdo de París. Un nuevo informe, publicado este miércoles por el organismo de la ONU y varias instituciones científicas, revela una peligrosa "brecha" entre los planes de descarbonización de los Gobiernos y los objetivos de reducción de emisiones de CO2 marcados por la ciencia para conseguir mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 1,5º C.

Esta publicación de carácter anual llega a las puertas de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP 26) y pone de manifiesto que el planeta producirá en 2030 un 110% de combustibles fósiles más de lo que debería para conseguir mantener la subida del termómetro global por debajo de los 1,5º C. Este porcentaje habla de la actual situación, pero también de la próxima década, pues para hacer esa estimación los expertos tienen en cuenta los compromisos que los países han presentado ante la ONU –las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC)– para cambiar su modelo económico en los años venideros.

"La producción mundial de combustibles fósiles debe comenzar a disminuir inmediata y abruptamente para ser coherente con la necesidad de limitar el calentamiento del planeta a largo plazo", expone el texto, cuyos datos y estimaciones apenas han variado desde los últimos años. 

Sólo el carbón ha experimentado un descenso moderado en su extracción actual y en las proyecciones a futuro. Tanto los compromisos nacionales como las proyecciones realizadas por los Gobiernos revelan que la producción de este material ha comenzado a decaer, pero no lo suficiente. En 2030, con los planes aprobados en la actualidad, el carbón llevará asociado unas 7 gigatoneladas de CO2 al año y la ciencia requiere que para entonces el volumen de emisiones asociadas a este mineral no superen las 2 GtCO2/año para mantener la subida de temperaturas por debajo del umbral del 1,5º C. Para finales de década, si no hay un viraje radical de las políticas energéticas globales, la quema de carbón estará un 240% por encima de los niveles requeridos por la ciencia y el Acuerdo de París.

En el caso del petróleo se sitúa en una tendencia al alza, superando para 2030 los 100 millones de barriles diarios. Para reducir la huella ambiental de este combustible se deberían generar, como mucho, unos 40 millones de barriles diarios. En otras palabras la brecha entre ciencia y producción capitalista será del 57% para finales de década. En el caso del gas, los planes de las grandes potencias apuntan a un crecimiento exponencial de su producción que, para 2030, podría estar un 73% por encima de las cantidades exigidas por la ciencia.

La pandemia de la covid 19 no ha movilizado las inversiones hacia las fuentes de energía renovable de la forma que se preveía. Más bien al contrario. Otra publicación reciente sobre el G20 demuestra que el dinero de los fondos de recuperación que estos países han destinado a las energías limpias es muy inferior al que han dedicado a actividades relacionadas con los combustibles fósiles. De 1,8 billones de dólares que se suman de los paquetes de recuperación de estos Estados, sólo 300.000 millones han ido destinadas a las finanzas verdes y al desarrollo de las renovables.

En ese sentido, la ONU pone el foco también sobre los países que componen el G20, pues son los responsables del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global. Por ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente pide a los Gobiernos que tomen medidas que ayuden a reducir la demanda de consumo de energías sucias y a reconducir sus planes de descarbonización, alineándolos con el espíritu del Acuerdo de París.

De los países que componen este grupo, tan sólo Indonesia y Reino Unido tenían planes en 2019 que contemplaban una reducción drástica de la generación de petróleo y gas. Este último, de hecho, ha anunciado este martes un plan para eliminar las calderas de gas de las viviendas del país financiando con 5.000 libras a los propietarios para el cambio de instalación.  Pese a ello, prácticamente la totalidad de los Gobiernos sigue apostando por estas fuentes de energía. La única nota positiva del informe la pone el carbón, cuya producción de aquí a 2030 descenderá en todos estos países salvo en India y Rusia, con subidas del 5% para finales de década.

"Este informe muestra una simple pero poderosa verdad: tenemos que dejar de extraer gas y petróleo del suelo", ha advertido Antonio Guterres, secretario general de la ONU. "Es urgente que todos los inversores públicos y privados trasladen su apoyo financiero del carbón hacia las renovables", ha reclamado.

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Marine Le Pen en Cavallion, sudeste de Francia.. Imagen: AFP

La crisis de la izquierda de cara a las elecciones del 2022

La dilución de la “conciencia de clase”, así como los fenómenos que la precipitaron, introdujeron cambios sociopolíticos que las izquierdas no supieron interpretar. Las clases conectadas votan a la socialdemocracia.

 Si se cumplen los anticipos del oráculo electoral, por segunda vez consecutiva no habrá un candidato de la izquierda o de la derecha liberal conservadora en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril de 2022. En 2017 el duelo final lo disputaron el actual presidente, el liberal Emmanuel Macron, y la candidata del partido de ultraderecha Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen. 2022 parece configurarse con esa tendencia que se repite desde hace varios años en todos los sondeos de opinión. 

La única variante sería que el polemista de extrema derechaEric Zemmour oficialice su candidatura y, en consecuencia, supere en votos a Le Pen. En cualquier caso, la derecha heredera del general Charles de Gaulle, reagrupada luego en torno al ex presidente Jacques Chirac (1995-2007) y más tarde refundada por el ex jefe del Estado Nicolas Sarkozy (2007-2012) no despega en los sondeos. En cuanto a la izquierda, sea de origen socialista con la candidatura de la Intendenta de Paris Anne Hidalgo, la del líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa) o los ecologistas, está predestinada a observar de lejos la disputa presidencial

Sus déficits son plurales, pero el más importante sigue siendo la deuda popular de las candidaturas progresistas. El socialismo francés, Mélenchon, los comunistas y los trotskistas han perdido desde hace mucho tiempo el voto obrero y popular. Todos los intentos por recuperar lo que fueron sus bastiones electorales se esfumaron en las urnas de la extrema derecha. Elección tras elección los trabajadores y las clases más modestas votan por el partido fundado por el padre de Marine Le Pen, Jean-Marie. Sin ese voto no hay ni presidencia ni segunda vuelta.

Desindustrialización

La batalla previa entre la izquierda y la extrema derecha se sitúa hoy en la reconquista de ese voto sin el cual ninguna esperanza es posible. La victoria del actual presidente estadounidense Joe Biden, gracias a que los demócratas reconquistaron parte del voto obrero en el norte, señaló un camino posible. Sin embargo, para el conjunto de la izquierda francesa, los estudios de opinión revelan cuán profunda es la distancia entre estos partidos y el voto obrero. Las clases populares han dejado huérfana a la izquierda.

En la elección presidencial de 2017, 39 por ciento del voto obrero se dirigió a las urnas de Marine Le Pen, el 25 votó por Mélenchon, el 6 por el socialista Benoít Hamon y el 4 por las dos opciones trotskistas (Lucha Obrera y el NPA). El electorado popular suma un total del 20 por ciento del cuerpo de votantes y es, por consiguiente, un aporte sustancial para configurar una victoria. 

El socialismo es para los diplomados

La dilución de la llamada “conciencia de clase” así como los fenómenos que la precipitaron introdujeron cambios sociopolíticos que las izquierdas, sobre todo los socialistas, no supieron interpretar. La desindustrialización de Francia (desaparición de grandes industrias, de la minería, la deslocalización de la industria automotriz) y la regresión de las redes sindicales tornaron audible la retórica de una izquierda cuyo mensaje se orientó más a seducir a las clases con diplomas, urbanas y conectadas que al electorado popular. El socialismo francés es percibido como un partido reservado a los jóvenes de las ciudades, que circulan en bicicleta, trabajan con las nuevas tecnologías y están a salvo de las inclemencias de la pobreza, la exclusión y los trabajos rudos. 

Los valores comunes que aunaban a la izquierda se disiparon de su raíz. La diputada del partido Francia Insumisa Clémentine Autain constata que “el electorado obrero se desestructuró y la ultraderecha aprovechó la ocasión para agarrarlo”. En un amplio estudio sobre el voto de ultraderecha, el director del polo opinión y estrategias de la encuestadora IFOP anota que todo ocurre “como si el partido lepenista hubiera capitalizado el resentimiento y el sentimiento de relegación cultural de quienes tienen menos diplomas”. 

Los ecologistas, a su vez, sufren de otras carencias fundamentales: no cuentan con vínculos en los medios populares y sus propuestas constituyen una espantapájaros para quienes aún trabajan en las industrias y están muy lejos de percibir el sentido de frases como la “transición ecológica”.

Fractura

1995 y 2002 constituyen las dos fechas a partir de las cuales el voto popular cambia de orientación. En 1995,  Jean-Marie Le Pen (entonces líder del partido de ultraderecha Frente Nacional) irrumpió en el territorio reservado a los socialistas y comunistas y, siete años más tarde, en la elección presidencial de 2002, Le Pen le ganó al candidato socialista y Primer Ministro Lionel Jospin y terminó disputando la segunda vuelta ante Jacques Chirac. La propia mutación de los socialistas en una suerte de social democracia liberal europeísta y partidaria de la globalización acabó por instaurar un muro que la izquierda jamás pudo derribar. 

Sin candidatos con arraigo popular y con un discurso pegado a los manuales liberales, el socialismo francés consumó la ruptura. Las dos únicas figuras genuinamente populares que quedan en el paisaje son las de Mélenchon y Marine Le Pen. La izquierda de la transformación social, de la solidaridad, de la justicia social perdió su mensaje y, con él, sus electores. Pierre Jouvet (Partido Socialista) reconoce que “los medios populares se sienten abandonados. El discurso de la izquierda, demasiado concentrado en las metrópolis, no respondió a la crisis. El electorado obrero o la clase media consideró que no tomábamos en cuenta sus preocupaciones cotidianas”. 

La imposibilidad de la unidad

El pugilato por la candidatura presidencial de la izquierda también empaña el horizonte. Los sondeos muestran de forma regular que una candidatura única de la izquierda tendría más posibilidades de convertirse en una fuerza verosímil. Sin embargo, entre socialistas, izquierda radical y los verdes no ha habido ni hay un clima que favorezca la designación de una sola figura. Por fuera de los partidos un movimiento ciudadano (primaria popular) propone reunir en una sola figura las candidaturas de la izquierda, pero la iniciativa no ha prosperado. En suma, la elección presidencial se acerca y la utopía de la unión de la izquierda se aleja. 

El electorado popular está del otro lado de la verja y la izquierda hace muy poco para reconectar con él. El voto de las clases populares que, en los años 60, 70 y 80, escribió las mejores páginas del Partido Comunista francés cambió de vereda. Los estudios de opinión más recientes indican que de cada diez votantes de las clases populares más de 4 votarán en 2022 por la ultraderecha (45 por ciento). 

El economista Thomas Piketty codirigió este año un amplio estudio sobre los comportamientos electorales en unas 50 democracias ("Clivages politiques et inégalités sociales"). El Autor de "El Capital en el Siglo XXI" y "Capital e Ideología" escribe en esa obra que “para comprender el ascenso del populismo es preciso analizar el ascenso del elitismo”. Es decir, cuanto más elitista aparece un partido, o sea, liberal, más se aleja del electorado popular, el cual, a su vez, se reconoce en la ultraderecha y su retórica arraigada en la identidad. La oposición clásica entre “partidos socialdemócratas y conservadores parecía eterna, pero se esfumó”, escribe Piketty. El economista francés resalta también que “la izquierda y la ecología política se convirtieron en partidos de letrados. Ambos se ven favorecidos por las clases con más diplomas”. 

En un libro ya famoso ("The road to somewhere") David Goodhart describió la fractura que atraviesa la mayoría de las democracias liberales entre una elite integrada y movediza (los anywhere) y las poblaciones más arraigadas en sus valores y territorios (los somewhere). Los primeros ganaron con la globalización, los segundos, menos conectados y capacitados, perdieron. Los anywhere y los somewhere son también protagonistas de los trastornos electorales que conducen a que los obreros voten a la ultraderecha y las clases conectadas a la socialdemocracia. La izquierda no tiene aún la formula para reconquistar ese voto del pueblo. Todo apunta a que 2022 se jugará de nuevo entre la opción liberal de Macron y la ultraderecha francesa cuyo renacimiento en los años 80 se apoyó en el voto obrero que las izquierdas perdieron por los caminos del somewhere.

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17 de octubre de 2021

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MacMillan, a la izquierda, y List, a la derecha, de forma independiente, usaron prolina, una molécula simple, barata y que respeta el medio ambiente.Foto Afp y Ap

El trabajo del alemán Benjamin List y del escocés instalado en EU David MacMillan ha vuelto más limpia esa ciencia y ha mejorado la investigación farmacéutica, expresa el jurado

 

Estocolmo. El Premio Nobel de Química fue otorgado ayer al alemán Benjamin List y al escocés instalado en Estados Unidos David MacMillan por haber desarrollado una nueva herramienta de construcción de moléculas que ha vuelto más "limpia" esa ciencia y ha mejorado la investigación farmacéutica.

Los dos científicos, ambos de 53 años, desarrollaron en 2000 la catálisis asimétrica (u organocatálisis), nuevo componente revolucionario que ha avanzado "a una velocidad prodigiosa" desde entonces, explicó el jurado del Nobel.

List, del Instituto Max Planck, y MacMillan, de la Universidad de Princeton, cada uno por su cuenta, informaron que se pueden utilizar pequeñas moléculas orgánicas para realizar el mismo trabajo que las grandes enzimas y los catalizadores metálicos en reacciones que "son precisas, baratas, rápidas y favorables para el ambiente. Esta caja de herramientas es de uso generalizado en la actualidad, por ejemplo, en el descubrimiento de drogas y la producción de sustancias químicas finas".

Los catalizadores –sustancias que controlan y aceleran las reacciones químicas, pero que no forman parte del producto final– son mecanismos fundamentales para los químicos.

Sin embargo, durante mucho tiempo, los científicos pensaron que sólo había dos tipos de catalizadores disponibles: los metales y las enzimas.

De manera independiente, List y MacMillan pusieron en marcha un tercer tipo, utilizando "pequeñas moléculas orgánicas" como la prolina, y siguen siendo punteros en este ámbito, precisó el jurado.

Al contrario de los metales y las enzimas, la prolina es el mecanismo "soñado" por los químicos: es una molécula muy simple, barata y que respeta el medio ambiente.

"Esto cambia la situación porque aporta una nueva herramienta", se congratuló Peter Somfai, miembro de la Academia de las Ciencias. "En el ajedrez, sería como introducir una nueva pieza en el tablero con nuevas reglas del juego".

Gracias a la organocatálisis, los investigadores en farmacia pueden fabricar grandes cantidades de moléculas diferentes de forma relativamente simple.

"Es una inmensa sorpresa", reaccionó List, contactado por teléfono por la Fundación Nobel.

“Pensé que alguien me estaba haciendo una broma. Desayunaba con mi mujer. Ella, normalmente, me dice ‘mira tu teléfono por si alguien te llama de Suecia’, pero hoy no hizo la guasa”, explicó el investigador del Instituto Max Planck, con sede en la región del Ruhr.

"Cuando Suecia apareció efectivamente en el teléfono (...) fue un momento muy especial que nunca olvidaré", afirmó List.

Por su parte, MacMillan, nacido en Escocia y profesor en la Universidad de Princeton, también pensó que era objeto de una broma. Contó que se había vuelto a dormir cuando comenzó a recibir textos de Suecia.

“Cuando miré la portada de la web de The New York Times y vi mi fotografía, casi me caigo de la silla”, sostuvo MacMillan en declaraciones a Afp.

"La parte de la que estamos muy orgullosos es que no hace falta tener grandes cantidades de equipo ni de dinero para hacer cosas buenas en química", destacó.

Tóxicos

MacMillan, desde Nueva Jersey, donde trabaja y vive, con doble nacionalidad británico-estadunidense, concedió una entrevista a Afp pocas horas después del anuncio.

–¿Por qué la organocatálisis es tan diferente e importante en comparación con los catalizadores anteriores?

–Las reacciones químicas producen todas las cosas que nos rodean: medicamentos, materiales, etcétera, y a menudo requieren "catálisis". Para hacerla, el mundo utilizó muchas cosas que eran tóxicas o creaban problemas para el medio ambiente.

“Hace unos 23 años, pensamos: ‘¿Qué pasaría si pudieras usar los mismos tipos de moléculas que encontrarías en tu cuerpo?’ En otras palabras, moléculas orgánicas, porque sabemos que están bien en el medio ambiente y felices en nuestra atmósfera.”

–¿Puede recordar un momento eureka específico?

–Estaba parado frente a una pizarra con un estudiante a quien le mostraba una reacción. De repente tuve la idea sobre cómo podríamos tomar todo esto de una manera muy diferente usando moléculas orgánicas, así que ese fue el primer momento eureka.

“El segundo fue cuando otro estudiante de hecho intentó la reacción y funcionó. Fue una sensación fantástica en ese momento, igual que como me siento ahora.

"Cuando lo publicamos, se difundió como loco y entró rápidamente en la comunidad y la gente comenzó a adoptarlo a gran velocidad, lo que también fue muy emocionante."

–¿Por qué se descuidaron las moléculas orgánicas en el pasado?

–Es una gran pregunta. Creo que es porque cuando la gente intentó usar metales por primera vez, funcionó. Como muchas cosas en la vida cuando algo funciona, la gente va en esa dirección.

–Las aplicaciones de su descubrimiento son abundantes, pero ¿hay alguna de la que esté más orgulloso?

–La gente los usa para fabricar estos medicamentos a una escala muy, muy grande, porque el mundo es un lugar muy grande.

"Usar estos catalizadores para hacer eso, y al mismo tiempo que sea seguro y bueno para el ambiente es la parte de la que estoy más orgulloso."

–En la actualidad, usted es líder en catálisis fotorredox, que usa luz para romper y volver a unir enlaces atómicos, un electrón a la vez. ¿Qué le emociona de eso?

–Ese trabajo ahora también es muy empleado por personas que fabrican medicamentos y otros materiales.

"Recién comenzamos a llevar eso a la biología y creemos que podemos comenzar a tener nuevos conocimientos que serán realmente importantes para desarrollar nuevos medicamentos."

–¿Adónde se remonta su amor por la química?

–A cuando era estudiante en la Universidad de Glasgow y por primera vez hice una molécula, y el profesor con el que trabajaba me dijo que nadie en el mundo la había hecho antes.

"Era muy joven. Apenas sabía lo que estaba haciendo y ya había hecho una molécula. Creo que tengo suerte de trabajar con jóvenes todos los días que tienen al menos ese nivel de entusiasmo."

–¿Conoce a Benjamin List, ganador del Nobel junto con usted?

–Publicamos nuestros artículos por separado, aproximadamente al mismo tiempo, pero nos conocemos desde siempre.

“Él fue quien me envió un mensaje de texto a las 5:30 de la madrugada para contarme del premio, y de hecho pensé que era una broma. Le dije: ‘Es sólo una guasa, la gente está bromeando’, y me volví a dormir.

“Unos 20 minutos después, mi teléfono empezó a sonar, así que fui a ver la portada del The New York Times y allí estaba mi foto.

"Estoy increíblemente feliz, pero al mismo tiempo tratando de encontrar mis pies y entender lo que está sucediendo, todo es un torbellino", concluyó MacMillan.

El año pasado, este galardón fue otorgado a la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadunidense Jennifer Doudna, dos genetistas que investigaron sobre las "tijeras moleculares", un avance "revolucionario" para modificar los genes humanos.

Ninguna mujer fue galardonada en ciencias este año, un caso frecuente incluso en la historia reciente del Nobel (2019, 2018 y 2016, entre otros).

A causa de la crisis sanitaria, por segundo año consecutivo los laureados recibirán el premio en su país de residencia, aunque todavía hay esperanza de que el galardonado con el de la Paz pueda recogerlo en Oslo.

Lunes, 04 Octubre 2021 05:45

Suministros

Suministros

Hay una extensa discusión acerca del problema de los suministros en la economía global. Las cadenas de abastecimiento ( supply chains) están trastocadas y la repercusión es muy variada y costosa. Esto se asocia a las condiciones creadas por la pandemia del coronavirus y sus efectos en la producción y el consumo. Pero hay más en esta cuestión.

Las cosas se alteran ahora con la recuperación económica que está en curso y presiona las condiciones de la oferta. Esto se advierte en los procesos de producción justo a tiempo, bajo los que se organiza una parte relevante de la producción; involucra cadenas de abasto transfronterizo y con ellas, las condiciones de funcionamiento de los puertos y, en general, de los sistemas de transporte; afecta la producción y precios de la energía.

Se han hallado carencias en los suministros en áreas tan diversas como son: la electricidad; materiales para laboratorios; microcomponentes para fabricación de autos; abasto en supermercados, restaurantes y farmacias.

Hay una enorme falta de choferes de camiones en Gran Bretaña a causa del Brexit que, a su vez, corta la oferta en gasolineras, comercios y fábricas. Afecta incluso la disponibilidad de refacciones para reparar los propios camiones. La imagen parece la de un perro tratando de morder su propia cola. En China hay una crisis de abasto de electricidad. Rusia aprovecha la situación para extender su influencia energética en Europa.

En Estados Unidos faltan papas fritas en Burger King en Florida, se espera la escasez de pavos para el Día de Gracias y árboles artificiales de Navidad. También hay carencia de trabajadores en los sectores de esparcimiento por los cambios que se han dado en el mercado laboral.

En el mercado se expresan las condiciones que tienen que ver con las cantidades y los precios. La esclerosis en los canales de distribución tiende a crear mayor inflación, la que a su vez se aviva por las políticas monetarias y fiscales, aun cuando se discuta si sus efectos son temporales o no.

La crisis de los suministros se complica, además, con una situación como la que priva en el sector de la energía, donde los precios están subiendo de manera notoria e impacta los costos de producción, los precios de los bienes y servicios.

Los problemas en las cadenas de suministros exhiben las repercusiones de un fenómeno inesperado como es la pandemia. Se afectaron la organización productiva y las condiciones sociales. El proceso continúa. Pero se muestran también las consecuencias de cambios de índole estructural en la conformación de la producción y de los mercados.

Durante muchos años, en la medida en que se extendía y profundizaba el fenómeno de la globalización, se ensalzaba la eficiencia de las cadenas globales de suministros y el entramado que las sostenía. China se encumbró en esa red. Se alteraron los esquemas productivos y financieros, los mercados laborales, las configuraciones regionales, las corrientes de inversión, los patrones de consumo. Se privilegiaba expresamente la "soberanía del consumidor".

Como ocurre en los periodos de crisis hay otros elementos que surgen y exigen atención. Así ocurrió con el derrumbe financiero de 2008. Ahora hay que hacerlo también.

Hay factores que se ponen de relieve en la situación actual y que remiten a una serie de políticas que formaron parte esencial de la globalización y que repercuten en las condiciones de la oferta. Entre ellas: una laxa política que ha alentado la consolidación de condiciones monopólicas en muchos sectores clave (como farmacéutico, transporte marítimo y de ferrocarril, electrónica); la creación de nuevas pautas de producción a escala nacional y el impulso a las transacciones financieras sobre la inversión productiva.

Los políticos, estén en el poder o en la oposición; los técnicos que diseñan las diversas políticas públicas; quienes las gestionan en el gobierno; los que administran los recursos del Estado; los que estudian los procesos económicos asociados con el crecimiento y el desarrollo, no pueden perder de vista las cuestiones asociadas con la organización industrial.

Digamos que esta se asienta en el funcionamiento microeconómico y que a su vez se agrega en la macroeconomía. Lo usual es que esta última se considere el elemento clave de la gestión económica y hasta del lucimiento político, y que en ese entorno se tomen medidas para afectar supuestamente lo que pasa el nivel del suelo. Ése es, precisamente, el nivel, en donde operan los inversionistas, los empresarios, los trabajadores, los consumidores, y toda una amplia serie de agentes económicos. Ahí reside la cuestión del impulso sostenido de la expansión productiva y el bienestar de la población.

La transmisión del entorno macro, expresado en el presupuesto federal anual, hasta el nivel micro, el de suelo, es muy problemático. No puede darse de modo automático y lo que requiere es el trabajo sistemático, continuo, persistente, de impulso a las actividades productivas, el incremento de la productividad, la educación y capacitación, la generación y el alza de los salarios y las prestaciones. Esto no ocurre en México, no de manera oportuna y suficiente aun con el T-MEC. Los trastornos de la crisis de suministros pueden ser ahora más relevantes.

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Las industrias se ven forzadas a suspender la producción

La crisis eléctrica en el gigante asiático y su impacto internacional

Hogares y fábricas enfrentan cortes de luz para compensar la escasez de oferta energética que sufre el país, principalmente por problemas de suministro de carbón.

China atraviesa una crisis energética con impacto en buena parte de su producción manufacturera y por ende en el crecimiento del tercer trimestre de la segunda mayor economía del mundo. El gobierno está aplicando cortes de luz a hogares e industrias para atender el desbalance entre la escasez de oferta energética y la renovada demanda empujada por la recomposición de la economía mundial, que tiene al país asiático como una de sus grandes factorías. Efecto colateral del freno productivo del año pasado, tensión geopolítica con Australia y compromisos para reducir el uso del carbón están dentro de la canasta de argumentos que se barajan para entender la crisis.

Según consigna la Deutsche Welle, nueve provincias chinas están sufriendo interrupciones en el servicio eléctrico. Los propios gobiernos piden a las fábricas que suspendan la producción. Los sectores afectados son los intensivos en el uso de la energía, como aluminio, acero, cemento y fertilizantes. También se requirió a los hogares que limiten el uso de calentadores de agua y microondas.

"Hay cortes de luz importantes, también fuertes parates de fábricas, lo cual puede resentir a las cadenas globales de valor. De hecho, no está claro que las previsionees económicas de China para el tercer trimestre se vayan a cumplir", explicó a este diario Gustavo Girado, director de la carrera de posgrado de “Especialización en Estudios en China Contemporánea” en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa).

La situación de China se encuadra en un mercado energético global que está en tensión. Europa está en vilo de cara al invierno a raíz de la escalada en el precio del gas, que ya roza los 30 dólares por millón de BTU, frente a valores del orden de los 5 dólares hace un año, y también Asia enfrenta esos precios para sus importaciones.

Impacto

El banco de inversión Goldman Sachs estima que los cortes de luz en China afectan al 44 por ciento de la actividad industrial y redujo la estimación de crecimiento para este año por parte del gigante asiático de 8,2 a 7,8 por ciento. También achicaron sus estimaciones Morgan Stanley y la financiera japonesa Nomura.

"Hay una larga serie de complicadas razones. Pero más allá de lo que uno diga, no puede haber apagones en nuestra transición energética. En una sociedad moderna, los hogares no pueden soportar la falta de electricidad", dijo el pasado miércoles Jiang Liping, vicepresidente del State Grid's Energy Research Institute. State Grid es la empresa estatal eléctrica más grande de China.

El precio del carbón está en un récord histórico de 213 dólares la tonelada, pero hace poco más de un año llegó a cotizar un mínimo de 40 dólares. En consecuencia, el precio del aluminio, mercado que domina China, está en su mayor nivel en 13 años. La tonelada de este metal cotiza 2800 dólares en la Bolsa de Londres, mientras que el año pasado, apenas iniciada la pandemia, estaba en 1429 dólares la tonelada.

Razones

Analistas energéticos advierten que los problemas eléctricos en China se explican por una demanda que viene en franco ascenso luego del parcial parate de la pandemia en contraposición a una oferta que no responde con la misma rapidez.

Las centrales térmicas de China dependen del carbón, que explica el 60 por ciento de su matriz energética. Su mayor proveedor fue históricamente Australia, principal productor global. Sin embargo, el enfrentamiento político entre ambos países hizo cortar ese suministro, en medio de compromisos de descarbonización cada vez más exigentes por parte del gobierno de Xi Jinping.

El gobierno de la provincia de Guangdong, principal centro manufacturero de China, señaló también que los bajos niveles de agua en las centrales hidroeléctricas, que explican el 20 por ciento de la potencia eléctrica instalada, también juegan un rol en la escasez energética. En tanto, desde la provincia de Liaoning, una de las más afectadas por los cortes, se hizo referencia a la merma en la generación eólica.

"Hay una crisis de suministro en varias cadenas de bienes que se encuadra en un fenómeno más grande, que es el paso de la globalización de costos a una globalización de riesgos. La globalización de costos estuvo motorizada desde la posguerra fría por la deslocalización de la producción en función de tener los menores costos posibles, en un contexto de relativa estabilidad política, bajos costos logísticos y abundancia de energía. Ahora estamos viendo una globalización de riesgos, signados por la disputa entre Estados Unidos y China, el desorden de la pandemia, el cambio climático y la posibilidad de cyberataques", explicó a Página/12 Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales y docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). 

"La oferta no ajusta tan rápido como antes y eso incrementa la tensión de precios y abastecimiento. La crisis energética responde en primer lugar a que la recuperación de la demanda de los últimos meses generó cuellos de botella a raíz del freno masivo del año pasado", agrega Actis.

Por Javier Lewkowicz

4 de octubre de 2021

Publicado enEconomía
Dos personas pasan por delante de las torres de alta tensión en Shenyang, provincia de Liaoning (Foto: REUTERS/Tingshu Wang)

El régimen aplicó severas restricciones al uso de energía en grandes extensiones de la nación, mientras crece la preocupación a nivel mundial por el posible impacto en la cadena global

 

Una ola de apagones sin precedentes está golpeando a gran parte de China a raíz de la creciente escasez de energía. Esto, a su vez, está obligando a las fábricas locales a reducir la producción, lo que amenaza con ralentizar una economía que viene agobiada por la crisis inmobiliaria y de deuda.

Si bien los problemas energéticos se vienen registrando desde hace semanas, en la última semana han ido en ascenso. Según lo consignado por Foreign Policy, 20 de las 31 provincias y regiones continentales se vieron obligadas a cortar la electricidad de forma intermitente, provocando cierres de fábricas y apagones en miles de hogares.

La capital Beijing, incluso, puso en marcha en las últimas horas un plan de racionamiento de energía ante esta situación. Una situación que era habitual en la década de los 2000, cuando los cortes eran rutinarios, pero que luego se estabilizó en los últimos diez años.

Los recientes apagones han dejado a los residentes de los grandes rascacielos sin ascensores y han causado problemas de tráfico en varias ciudades del país.

Muchos hogares e instituciones cuentan con sus propios generadores. No obstante, el problema no pasa por la capacidad de esos generadores, sino por los incentivos económicos y gubernamentales. El 56% de la energía de China procede del carbón, y los precios del carbón térmico se han duplicado con creces en todo el mundo tras el impacto inicial de la pandemia. En esa línea, remarca la revista norteamericana, la prohibición china del carbón australiano no ha ayudado.

Mientras en gran parte de los países estos precios se trasladarían a los consumidores, China limita estrictamente el precio máximo de la electricidad, lo que obliga a los generadores a reducir su oferta o a cerrar antes de perder dinero.

Por ese motivo, los gobiernos locales se han esforzado por cumplir los objetivos impuestos por el régimen chino de doble control del consumo energético, que exige a los gobiernos restringir el consumo total de energía y mostrar una relación favorable entre el consumo de energía y la productividad.

Este miércoles las autoridades exigieron que las compañías ferroviarias y las autoridades locales mejoren los envíos de vitales suministros de carbón a las empresas de servicios públicos, en momentos en que las regiones clave para la economía del país sufren cortes de energía que han paralizado la producción industrial.

La orden, transmitida por el poderoso planificador estatal de China, ocurre después de que una combinación de suministros de carbón escasos, reglas más estrictas de emisiones y una fuerte demanda de fabricación hicieron escalar los precios del combustible, la mayor fuente de electricidad del país, mientras se acerca la temporada de invierno.

Las autoridades aplicaron restricciones al uso de energía en grandes extensiones del país, especialmente en tres provincias del noreste que albergan a casi 100 millones de personas. La ciudad de Huludao, por ejemplo, ordenó a sus residentes que no usen aparatos electrónicos de alto consumo de energía, como calentadores de agua y hornos microondas, durante los períodos de mayor consumo.

“Si hay un corte de energía en el invierno, tampoco tendremos calefacción”, dijo Fang Xuedong, de 32 años, conductor de reparto en Shenyang, la capital de la provincia de Liaoning, a unos 90 minutos de vuelo al noreste de Beijing.

Tengo un niño y una persona mayor en casa, si no hay calefacción, eso es un problema”, explicó a la agencia Reuters.

La alarma entre los residentes por la escasez de energía, ahora en su segunda semana, llevó al planificador estatal, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), a pedir a las autoridades, firmas de energía y compañías ferroviarias locales que refuercen los envíos de carbón para satisfacer el consumo de los hogares, ante “la fuerte demanda de calefacción durante la temporada de invierno”.

“Cada empresa ferroviaria debe fortalecer el transporte de carbón a las centrales eléctricas (servicios públicos) con un inventario de menos de siete días y lanzar un mecanismo de suministro de emergencia de manera oportuna”, dijo la NDRC.

China, el principal consumidor de carbón del mundo, importó un total de 197,69 millones de toneladas en los primeros ocho meses de 2021, una baja de 10% interanual. Pero las importaciones de carbón de agosto aumentaron en más de un tercio debido a la escasez de suministros domésticos.

Esta semana, los funcionarios han tratado reiteradamente de garantizar a los residentes que habrá energía para uso doméstico y calefacción durante el invierno.

Pero el racionamiento de energía se ha implementado durante las horas pico en muchas partes del noreste de China desde la semana pasada, con informes de noticias y publicaciones en las redes sociales que señalan cortes de semáforos y caídas de redes de comunicaciones 3G en la región.

China está considerando subir los precios de la energía industrial para aliviar la crisis del suministro, informó Bloomberg News el miércoles, citando fuentes no identificadas.

La NDRC dijo más tarde el miércoles que el régimen no evitará que las tarifas de la electricidad aumenten dentro de un rango razonable y que les permitiría reflejar los fundamentos del mercado y los cambios en los costos.

Las restricciones también continúan afectando a la industria pesada, como la producción de metales y las fábricas. Un documento interno de un importante fabricante de componentes tecnológicos en China -revisado por Reuters- dijo que más de la mitad de su producción diaria en Kunshan, en la provincia industrial oriental de Jiangsu, había sido suspendida desde principios de esta semana.

La grave crisis energética también frenó la producción en muchas plantas que suministran a compañías como Apple y Tesla, mientras que algunos negocios se vieron obligados a operar a la luz de las velas y algunos centros comerciales cerraron anticipadamente.

29 de Septiembre de 2021

(Con información de Foreign Policy y Reuters)

Publicado enInternacional
Greta Thunberg pidió acciones reales y acabar con las excusas

Este martes comenzó en Milán, Italia, la conferencia Youth4Climate ("Jóvenes por el clima"). La referente del movimiento Greta Thunberg dijo que los lideres políticos han pronunciado palabras altisonantes que son solo excusas: "Si esto es lo que consideran acción climática, no la queremos".

 

La activista sueca por el clima Greta Thunberg reclamó hoy en la apertura de la conferencia Youth4Climate ("Jóvenes por el clima") de Milán (norte de Italia) acciones reales contra el cambio climático y definió las promesas sobre el medio ambiente de los líderes políticos como un continúo "bla,bla, bla".

"Escuchamos de nuestros líderes palabras altisonantes que no se han convertido en nada. Basta de bla, bla, bla", dijo Thunberg.

La joven activista lamentó que los líderes políticos "no actúan" y les acusó de hacerlo "a propósito", porque mientras dicen implementar medidas "contra el cambio climático, continúan abriendo minas y explotando recursos", pero "no aumentan los fondos para los países vulnerables".

"Si esto es lo que consideran acción climática, no la queremos", denunció Thunberg, que acusó a los líderes de "fingir" que escuchan a los jóvenes que invitan a los actos por el clima, aunque en realidad "no escuchan nunca".

Thunberg recordó que "la ciencia no miente" y que "las emisiones siguen creciendo" ante los cerca de 400 jóvenes de todo el mundo presentes en esta reunión celebrada en Italia, uno de los países organizadores de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26) de Glasgow del próximo noviembre junto al anfitrión Reino Unido.

La activista finalizó su intervención preguntando a los jóvenes varias veces: "¿Qué es lo que queremos y cuándo lo queremos?", a lo que el público respondió: "acción climática ahora".

La cumbre Youth4Climate de Milán, con la participación de cerca de 400 jóvenes de 197 países de todo el mundo, dos por país, tiene lugar desde hoy hasta el próximo jueves, para que estos activistas debatan sobre el papel de la juventud en la toma de decisiones por el clima.

Tras esta cumbre se celebrará también en Milán la Pre-COP26, una reunión ministerial oficial que reunirá hasta el sábado 2 de octubre a delegaciones de cerca de 40 países para discutir "potenciales obstáculos al aumento de la ambición climática y establecer estrategias para superarlos durante la próxima COP26" y que tendrá en cuenta las propuestas de Youth4Climate.

La reunión tiene lugar a unos días de la Huelga Global por el Clima que se realizó en numerosas ciudades alrededor del mundo y a un mes y medio del último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), que encendió las alarmas sobre la gravedad de la situación.

La denuncia de Thunberg a los Gobiernos que solo hablan pero no actúan, expresa la realidad de una situación en la que los líderes políticos actúan en común, y cubriendo, a las grandes empresas que son responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero, el extractivismo, la extensión de las fronteras agrícolas. Todas actividades íntimamente relacionadas con la depredación del propio capitalismo sobre el medio ambiente.

Como señala una declaración de jóvenes anticapitalistas de 14 países que se movilizaron el último viernes 24 de septiembre alrededor del mundo: "El calentamiento global como resultado de la producción capitalista representa una amenaza directa para la vida de cientos de millones en las próximas décadas. Pero en lugar de sucumbir a la desesperación y la desmoralización climáticas, debemos canalizar nuestra frustración hacia la lucha para derrocar el sistema capitalista. No es demasiado tarde para evitar niveles catastróficos de calentamiento. Pero no debemos hacernos ilusiones en los partidos del capital para hacer los cambios que necesitamos. Solo la clase trabajadora y sus aliados tienen el poder de construir un nuevo sistema en interés del conjunto de la humanidad."

Martes 28 de septiembre

Publicado enMedio Ambiente
La ciudad del sol de Campanella.

Hoy sentimos el tiempo como un presente perpetuo y amenazante que lo devora todo. Luchar contra la crisis ecológica supone volver a poner el tiempo en marcha, reconciliar la esperanza del futuro con la rabia del pasado. Lanzarnos hacia delante pero escuchar a los muertos.

 

No sé cómo lo hicimos. En estos cien años me he hecho esta pregunta miles de veces pero no tengo respuesta. Nunca la he tenido. Durante un tiempo me dediqué a repasar los hechos en orden cronológico, una y otra vez. Creía que podría dar con el momento exacto en el que todo saltó por lo aires, que si lo pensaba detenidamente podría dar con la palabra, el gesto, la decisión que nos llevó a la victoria. Pero con el tiempo ese recuento obsesivo de los hechos me ha ido pareciendo cada vez más estúpido. Los hechos concretos no importan demasiado. No, espera, borra eso. Los hechos importan, pero no contienen ninguna verdad. Mejor así. Lo que quiero decir es que si no hubiésemos hecho lo que hicimos no lo habríamos conseguido, pero eso no explica nada. Podríamos volver a hacerlo todo paso a paso y fracasar.

Imagino que esto no es lo que quieres oír. Me llamas desde el otro lado del tiempo, consigues encontrarme entre miles de voces, de lamentos y de maldiciones perdidas en los pliegues de los relojes y lo único que te puedo decir es que no tengo respuestas. Menuda desgracia, ¿eh? Buscabas al héroe de la revolución de octubre y encuentras a un viejo con el cerebro deshecho diciendo estupideces. Mira, si quieres escuchar, te diré algo. Hay cientos de miles de análisis sobre lo que pasó. Algunos son brillantes, otros estúpidos, muchos ridículos. Pero hay tantos que ahora incluso sus detractores piensan que lo que ocurrió fue inevitable. Eso sucede con las revoluciones: al principio parecen imposibles y al final inevitables. No voy a hacer otro recuento, pero si estás dispuesta a escuchar te diré un par de cosas que llevo pensando todos estos años.

Una es que la fe es tan importante como los hechos. Una revolución es un salto de fe. Esto suena poco marxista, pero solo si eres idiota y crees que el marxismo es un caballo con las patas trabadas o un alfiler oxidado. Marx ya habló de sentimientos y de creencias, qué son si no la alienación o la falsa conciencia. Lo que quiero decir es que si quieres cambiar las cosas, tienes que creer que es posible cambiarlas y tienes que hacer que la gente lo crea. El poder parece intocable solo hasta que te acercas lo suficiente para verle las grietas. La corona francesa parecía eterna hasta que la cabeza de Luis XVI rodó por el patíbulo. Pero para que esa cabeza ruede no solo necesitas afilar la guillotina: necesitas creer que es posible ir en ese mismo momento a Versalles, sacar al rey a bofetadas del sueño y a rastras de la cama, de la habitación, del palacio; arrastrarle hasta París y colocarle el cuello en el lugar exacto, en el sitio preciso donde va a caer la cuchilla, ni un centímetro más allá o más acá.

Ellos intentan que creas que ningún pordiosero puede tocarles, que ningún desgraciado va a entrar en su palacio a estrellar su vajilla contra el suelo taza a taza. Su poder se basa en esa creencia, pero siempre hay grietas. Esto es lo más importante de todo: siempre hay grietas. Las grietas no bastan por sí solas, claro, pero tienes que creer que están ahí, porque siempre están. Y cuando lleguéis allí, frente a las grietas, se os van a venir a la cabeza cientos de argumentos para no aprovecharlas, para no meter en ella la cuchara, la pala, y hacer de ellas un pozo, un agujero que se lo trague todo. Y tendréis razón, habrá cientos de razones para no cambiar las cosas y miles para pensar que ese cambio va a fracasar. Pero es que una revolución no es un cálculo racional. Si intentas calcular racionalmente el momento exacto, el lugar preciso, nunca te van a salir las cuentas. Una revolución no es el cuaderno de un contable. Ya te lo he dicho: una revolución es un acto de fe. Pero no la fe podrida de los clérigos, sino la fe luminosa de los niños o la fe ardiente de los amantes. Me he vuelto un viejo cursi, pero escucha: creed contra todo pronóstico, contra todo cálculo, contra todo argumento. Lanzaos a esa fe como el que se tira a un mar que no conoce en un día de niebla. Eso no garantiza nada, no hará que vuestra revolución triunfe, pero lo que es seguro es que sin ella fracasará.

Nosotros lo sabemos bien porque lo tuvimos todo en contra. Una guerra dentro y otra fuera, un país hecho pedazos y asediado, un pueblo que solo había conocido las patadas del amo, enfermo, ciego, febril por la falta de alimentos. No había nada que salvar, nada que sirviese, hubo que destrozar a hachazos hasta los pianos. Nos equivocamos en muchas cosas, acertamos en muchas otras. Fuimos implacables y crueles con quien lo mereció, compasivos y sensibles con los demás. Hicimos cosas que nunca pensábamos que íbamos a hacer, dijimos cosas que nunca pensábamos que íbamos a decir. Todo eso lo tendréis que hacer también vosotros. Habrá pocas cosas que salvar, mucho que reconstruir. Tendréis que arrancar al capitalismo de dentro de la misma tierra porque ahí es donde tiene sus garras, en los fósiles de animales muertos hace millones de años. Tendréis que sacarlo de dentro de vosotros mismos porque ahí también tiene sus garras. Tendréis que hacerlo todo de nuevo: el trabajo, el ocio, la vivienda, el transporte, la comida, el amor, los afectos, los deseos. Tendréis que partir el tiempo en dos y poner a los muertos de vuestro lado.

Eso es lo otro que quería decirte. Las revoluciones no las hacen solo los vivos: los muertos también toman parte. Al fin y al cabo, qué es el comunismo sino un espectro. Qué es el socialismo sino una mano helada bajo la cama del burgués, esperando para agarrarle los tobillos mientras está desprevenido en el sueño. Qué es una revolución sino una sombra que duerme bajo el suelo esperando a que algo la despierte, cualquier cosa, una piedra rompiendo un cristal, un gesto de rabia, un deseo de venganza heredado de alguien a quien no conoces.

No se puede ganar sin tener a los muertos de tu lado, eso he descubierto en estos cien años. La revolución debe permitir que te apropies del futuro que han intentado robarte, pero también del pasado. Vivís en una época que ha querido estar más allá del tiempo y ha acabado siendo un eterno presente, un sumidero que devora el pasado y el futuro. ¿No lo ves? Está todo lleno de muertos y ninguno tiene descanso porque hay un mismo daño que no deja de producirse. Qué es un fantasma sino un trauma que regresa una y otra vez, una herida que no deja de sangrar.

Hacer una revolución es también darle descanso a los fantasmas, reconciliar al fin la vida y la muerte, tender un hilo entre el pasado y el futuro. Cuál es vuestra tarea sino la restitución del daño, la sutura de la herida. Esa es vuestra labor: sanar la fractura, apagar las llamas, quitarle la traba de las patas al caballo. No sé cómo lo haréis, pero lo que sí sé es que es posible. Tendréis miedo, desesperación, tristeza, desconfianza, rabia, pero es posible. Y cuando os deis cuenta de ello también habrá esperanza, alegría, euforia. Y entonces solo quedará saltar

19 sep 2021 04:47

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