El proyecto tendrá sensores para detectar actividades de excavación, contará con una inversión de unos 470 millones de euros.

 

El Ministro de Defensa de Israel informó este miércoles sobre la construcción de un muro subterráneo para rodear la Franja de Gaza, en Palestina, bajo la excusa de “prevenir infiltraciones de milicianos palestinos en su territorio a través de túneles”, reseñan medios israelíes.

 

La medida se suma a las numerosas restricciones que sufren los palestinos en su propio territorio a causa de la ocupación ilegal israelí, que ha sido condenada por la comunidad internacional.


El muro tendrá sensores para detectar actividades de excavación y rodeará por completo la Franja de Gaza. Veinte empresas han sido convocadas a participar en el concurso para la construcción de la barrera.


Las empresas en concurso estarán cubriendo diez de los sesenta kilómetros de frontera con el enclave costero, informó el diario Yediot Aharonot en su versión digital.


Asimismo, se espera que los trabajos inicien el próximo mes de octubre y que haya cuatro empresas israelí involucradas, previsiblemente con el apoyo de firmas extranjeras con experiencia en la construcción de barreras subterráneas, y se calcula que el proyecto tendrá un coste de unos 470 millones de euros.


Este muro será el tercer sistema de defensa de este tipo construido por Israel a lo largo de las lindes de la Franja de Gaza con los territorios ocupados palestinos. El primero, de 60 kilómetros, fue levantado en 1994 tras los acuerdos de Oslo, y el segundo después de la retirada de Gaza, en 2005.


El régimen israelí mantiene desde 2007 un bloqueo contra Gaza, mediante el cual impide a los ciudadanos de esta región ejercer sus principales derechos, entre ellos, el trabajo, la salud, la educación y la libertad de circulación.


Las fuerzas sionistas promueven una escalada de violencia contra la población palestina en los territorios ocupados tras los hechos del pasado 13 de septiembre, cuando fuerzas de seguridad israelíes invadieron la mezquita Al-Aqsa de Jerusalén mientras cientos de árabes practicaban la oración. Desde entonces, han muerto unos 80 palestinos a manos del Ejército israelí, según datos de la ONU.


(Tomado de TeleSur)

 

 

 

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Jueves, 04 Agosto 2016 07:07

Llegó la misión de paz de la ONU

El general de brigada argentino Javier Antonio Pérez Aquino acompañará al jefe de misión.
 
UN MILITAR ARGENTINO ENCABEZA EL CONTINGENTE EN COLOMBIA



Es una misión política, de observadores militares sin armas ni uniformes, en respuesta al pedido de las partes que negocian el fin del conflicto armado, y tiene un mandato de un año, prorrogable a pedido de las partes.


El primer contingente de la misión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que actuará en el proceso de paz una vez firmado el fin del conflicto armado interno entre el gobierno de Colombia y las FARC ya llegó al país, con un general argentino como jefe de equipo.


El general de brigada Javier Antonio Pérez Aquino, militar argentino con más de 35 años de experiencia nacional e internacional, fue elegido para ocupar ese rol, en el que acompañará al jefe de la misión y representante especial del secretario general de ONU, Jean Arnault. El lunes arribaron a Colombia 79 observadores internacionales, que pasaron por un entrenamiento especial y se disponen a trasladarse a las oficinas regionales. Estos observadores son la columna vertebral de la misión, su esqueleto directivo y pertenecen a ocho países: Argentina, Chile, Bolivia, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay y Uruguay. Entre el personal civil de la misión que ya está en Colombia y entre los observadores que están por llegar, hay otras nacionalidades de Latinoamérica, el Caribe y otras latitudes.


En una conferencia de prensa, las autoridades de la misión informaron ayer que las próximas semanas estarán llegando 100 observadores más y se avanzará en la contratación del personal civil, con lo que el número total llegará a más de 200 personas. El objetivo es que la misión esté lista para operar cuando se firme el Acuerdo Final en La Habana.


A pedido del gobierno y las FARC, la Misión de las Naciones Unidas en Colombia fue creada por el Consejo de Seguridad, el 25 de enero de 2016, mediante la resolución 2261, aprobada por unanimidad. Es una misión política, de observadores militares sin armas ni uniformes, en respuesta al pedido de las partes que negocian el fin del conflicto armado, y tiene un mandato de un año, prorrogable a pedido de las partes.


Las partes dieron a la misión cuatro funciones: observar el cese al fuego y la dejación de armas, resolver diferencias, hacer recomendaciones, y hacer pronunciamientos independientes, como mecanismo de verificación internacional. La misión iniciará sus labores de monitoreo y verificación sólo a partir de la firma de un acuerdo final en La Habana. Hasta entonces, el grupo no monitorea ni verifica, sino que sólo está en proceso de alistamiento y apertura de sus oficinas regionales.


La verificación del cese al fuego la harán conjuntamente el Gobierno, las FARC y la misión de ONU, en un mecanismo tripartito que será coordinado por los militares de la organización y tendrá un vocero. Este mecanismo, novedoso para la ONU, ofrece una doble garantía. Por un lado, la observación imparcial por parte del componente internacional y la observación directa por cada parte del cumplimiento de los compromisos de la otra. Por otro lado, una estrecha articulación con la sociedad civil garantiza altos niveles de transparencia en esta fase crucial del proceso de paz.


Con un calendario acordado por las partes, la misión recibirá el armamento de acompañamiento, las armas de las milicias y el armamento individual de las FARC, lo depositará en contenedores bajo su control exclusivo y lo destinará a la construcción de tres monumentos: en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en Cuba y en Colombia. Además, la misión supervisará la destrucción del armamento inestable, que no pueda ser transportado.


La misión tendrá un número aproximado de unos 500 observadores militares y alrededor de 150 civiles de los países de la Celac y de otras naciones que han solicitado contribuir, como España, Alemania y Canadá, entre otros. El 19 de agosto, el secretario general de Naciones Unidas precisará al Consejo de Seguridad las necesidades operativas y financieras de la misión. La misión tiene ocho oficinas regionales, que empezarán a funcionar en agosto: Valledupar, Bucaramanga, Quibdó, Medellín, Villavicencio, Popayán, Florencia y San José del Guaviare. Además, tendrá equipos permanentes en cada una de las 23 zonas veredales y en los campamentos donde se agruparán los guerrilleros desmovilizados.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, manifestó ayer que la construcción de la paz requiere de creatividad e innovación, características que, según dijo, estuvieron presentes en las negociaciones con las FARC en La Habana, y que se necesitan en el posconflicto. Así lo manifestó el jefe de Estado durante la instalación en Bogotá del Encuentro Colombia 2020, un coloquio sobre el uso de la innovación para construir la paz. “Es que el fin del conflicto, que es lo que vamos a firmar, no es la paz, es ahí donde comienza, pero para ello se requiere de creatividad e innovación”, afirmó Santos en el acto, organizado en conjunto con la Unión Europea (UE).


Santos dijo además: “Toda transición, todo cambio es complicado, pues el ser humano tiende a mantenerse en el statu quo cuando un cambio lo asusta o le genera alguna preocupación, y es donde la creatividad debe salir, y en el cambio de la guerra a la paz, entra como anillo al dedo”. El mandatario destacó la importancia de hacer mucha pedagogía sobre la paz porque este proceso lo requiere. “Hay que explicarle a la gente de qué se trata, por qué se hace, para dónde vamos”, afirmó. El presidente también destacó que por primera vez las partes acordaron un sistema especial de justicia ya que nunca antes una guerrilla había aceptado dejar las armas para someterse a la Justicia que ella misma ayudó a construir.
Finalmente, el mandatario hizo un llamado para deshacerse del odio que dejó más de medio siglo de conflicto armado de formas creativas, siendo las víctimas grandes ejemplos de cómo hacerlo. “ Si estamos llenos de odio, resentimiento y venganza, queda muy difícil hacer la paz”, manifestó.

 

 

 

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El Senado abre el proceso de ‘impeachment’ contra Rousseff y la aparta del poder
La Cámara estudiará ahora y durante 180 días las acusaciones contra la presidenta brasileña por alterar supuestamente las cuentas públicas

 

 

Brasilia 12 MAY 2016 

 

Tras una sesión plenaria histórica y extenuante, una mayoría simple de senadores brasileños (55 de 81) dio luz verde al proceso de destitución o ‘impeachment’ contra la presidenta del país, Dilma Rousseff. 22 votaron en contra. La dirigente del Partido de los Trabajadores saldrá hoy mismo por la puerta principal del palacio de Planalto, sede presidencial, en un gesto explícito que quiere decir que acata pero no aprueba la decisión. Más tarde, Rousseff se recluirá en el futurista Palacio de la Alborada, su residencia oficial, donde se le permite quedarse en su nueva condición de presidenta espectral. El vicepresidente del país, Michel Temer, líder del Partido Democrático do Movimento Brasileiro (PMDB), asumirá la jefatura del Estado.

 

Lo que los senadores brasileños decidieron este jueves, de facto, es la apertura formal del impeachment, el proceso de destitución, el juicio político que discurrirá en el Senado, como máximo y a partir de hoy, durante 180 días. En estos seis meses los 81 senadores discutirán si Rousseff cometió crimen de responsabilidad hacia la República al alterar las cuentas públicas para equilibrar los balances presupuestarios de un año para otro a base de pedir dinero a grandes bancos públicos. Una posterior votación, que se celebrará probablemente en octubre, decidirá el destino final de Rousseff. Para entonces no servirá sólo la mayoría simple. Pero eso queda lejos. Y lo determinante es que durante todo ese tiempo la presidenta deja de ser presidenta real. El poder, automática y plenamente, pasa a las manos del vicepresidente, Michel Temer, hasta hace un mes y medio aliado político de Rousseff y ahora su peor enemigo y, en palabras de ella misma, "un traidor y el padre de los conspiradores".

 

En la tribuna, los defensores del impeachment, la mayoría de partidos de centro y de derecha, hablaron de esas maniobras fiscales. Pero se refirieron más, para justificar su decisión, a la catastrófica marcha de la economía (que retrocede a razón de un 3% del PIB al año), a las sucesivas rebajas de las agencias de calificación, que ya han colocado los bonos brasileños al nivel de bono basura y, en general, a la necesidad de cambiar de Gobierno para que la perspectiva cambie. Los defensores de Rousseff replicaron en su mayoría con un argumento simple: no se puede echar a una presidenta elegida por el pueblo, con 54 millones de votos detrás, apelando a unas maniobras fiscales que no constituyen a su juicio un delito grave o a la situación económica, porque para eso están las urnas.

 

 
Sesión maratoniana

 

Con todo, la sesión plenaria, más allá de su maratoniana extensión (todos los senadores que quisieron tuvieron el derecho de hablar por 15 minutos), discurrió sin los excesos chocantes y algo ridículos de la votación hermana en el Congreso, celebrada hace varias semanas. Entonces, los diputados abundaron en gritos, cánticos, lanzamientos de confeti, manteos e invocaciones que o no venían al caso ("voto por mi tía que me cuidó de pequeño") o eran sencillamente repugnantes, como la del parlamentario Emir Bolsonaro, que dedicó su voto (contrario a Rousseff) a un torturador de tiempos de la dictadura.

 

El presidente del Senado, Renan Calheiros, tuvo cuidado de que el pleno no se le fuera de las manos. De hecho, en un momento caldeado en que los asistentes se pusieron a hablar de más impidiendo que se oyese al orador de turno, llamó al orden: "No voy a dejar que esto acabe como en el Congreso".

 

Mientras, fuera, en Brasilia y São Paulo se celebraban manifestaciones a favor y en contra de Rousseff, en Brasilia separadas por un muro metálico y en la Avenida Paulista por la policía. En cualquier caso, fueron mucho menos numerosas que las organizadas el día de la votación del Congreso, lo que indica que la población, de alguna forma, ha asumido el resultado de la votación, cantado desde hacía días, ya que todas las encuestas así lo anunciaban.

 

Al tiempo que los senadores hablaban uno detrás de otro, en el Palacio de Jaburu, el vicepresidente Temer, ya sabiéndose jefe del Estado, se reunió con la plana mayor de lo que será su próximo gabinete. Con un ojo puesto en la economía y otro en las medidas de austeridad a su juicio necesarias para enderezar el rumbo financiero del país, el flamante nuevo presidente se dirigirá al país a las tres de la tarde de este jueves. A esa hora, Rousseff habrá ingresado ya en su extraña condición de presidenta sin presidencia. A Fernando Collor de Melo, hasta ahora el único presidente democrático de Brasil apartado del poder por un impeachment, en 1992, le rebajaron el sueldo y le suprimieron las prerrogativas. En una televisión brasileña contó que le redujeron hasta el combustible del avión que utilizaba para sus desplazamientos de modo que no se podía desviar ni un milímetro de la ruta prefijada. Collor renunció un día antes del juicio definitivo, viviendo durante dos meses esa suerte de limbo presidencial. Rousseff ha asegurado que no va a renunciar nunca, que sólo le apartaran del cargo que ganó en las urnas a la fuerza.

 

 


 

 

Auge y caída del Partido de los Trabajadores

 


El PT tendrá que reconstruirse para ganarse la confianza de la parte de la izquierda que se ha sentido traicionada

 

Talita Bedinelli

 

Cuando, la tarde del 1 de enero de 2003, el tornero mecánico Luiz Inácio Lula da Silva se dirigía al Congreso Nacional para pronunciar su primer discurso como presidente, ocho de cada 10 brasileños creían que su Gobierno sería excelente o bueno. El nivel de esperanza, una palabra que se había convertido en su lema de campaña, era el más alto jamás visto en un inicio de mandato desde el retorno de la democracia al país. Después de transitar en un coche abierto, rodeado de simpatizantes, y de ser agarrado hasta casi caerse del automóvil, Lula dejó claro su objetivo para los años siguientes: “Si al final de mi mandato todos los brasileños tuvieran la posibilidad de desayunar, comer y cenar, habré cumplido con la misión de mi vida”, afirmó ante los parlamentarios.

 

El Brasil de 2003 estaba en crisis y quería cambios. El presidente Fernando Henrique Cardoso, padrino de la estabilidad económica derivada del Plan Real, dejaba el país con una inflación del 12,53% acumulado al año, una deuda interna que había llegado al 60% del Producto Interno Bruto y un crecimiento económico, en la víspera de las elecciones, que apenas sobrepasaba el 1% al año. Casi un 30% de los brasileños vivía en la pobreza.

 

Lula llegó al poder después de tres intentos frustrados de vencer la disputa presidencial. Se benefició no solo del mal momento al que la crisis económica había llevado a la oposición, sino de un giro en la forma del PT de tratar la política. En primer lugar, le propuso al empresariado, que le tenía miedo a la izquierda, un pacto que le aseguraba al mercado un continuismo en el área económica. Se sumergió en el pragmatismo político, que antes condenaba, para tejer las alianzas que necesitaba. Y se apoyó en el llamado fisiologismo del PMDB, un comportamiento caracterizado por estar motivado más por intereses que por ideología para gobernar. Alió sus habilidades como negociador, adquiridas cuando lideraba las históricas huelgas sindicales de los 70, con el apoyo de políticos expertos del Partido de los Trabajadores (PT), como Genoino y José Dirceu, que nueve años más tarde fueron condenados por el escándalo de compra de votos en el Parlamento conocido como mensalão. El PT estaba en su apogeo. Las investigaciones mostraron que el partido era el favorito de los brasileños. Al pueblo le agradaba el carisma de Lula en sus discursos inflamados. En la cresta de la ola de su popularidad, pudo gobernar sin mayores sobresaltos en el Congreso y emprender el cambio social que había prometido.

 

En 2010, último año de su Gobierno, los más entusiastas denominaban su período en la presidencia como "Década de la inclusión". Debido a políticas de distribución de ingresos como el programa Bolsa Familia, en 10 años logró reducir en un 45% el número de pobres y en un 47% el número de personas extremadamente pobres, según los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En el mismo período, el Programa Luz para Todos, creado para llevar energía eléctrica a las zonas más remotas del país, casi universalizó el acceso a la electricidad en Brasil y sacó de la oscuridad a ciudades como Queimada Nova, en un rincón del Estado de Piauí, donde solo el 12,62% de los hogares tenía energía en 2000. En 2010 eran el 96%. Entre 2002 y 2012, la tasa real de aumento del salario mínimo al año fue del 5,26%, frente a la reducción anual del 0,22% registrada en la década anterior, según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA).

 

Con la crisis económica internacional, Brasil implementó una política económica anticíclica: estimuló la producción nacional mediante la reducción de los impuestos, con lo que disminuyeron las tasas de desempleo y se inundó el mercado con productos. También facilitó el acceso al crédito personal y se impulsó el consumo de una nueva clase media que surgía, sacada de la pobreza, especialmente en el noreste del país. Entre 2001 y 2011, el número de hogares con nevera, por ejemplo, había aumentado un 12% en el país y un 52%, por ejemplo, en el Estado de Maranhão. El índice de los que tenían lavadora subió un 51% general y un 190% en el Estado de Alagoas; y el de los que tenían televisión en color, creció un 16% nacional y un 51% en Piauí.

 

Ante la buena aceptación de su Gobierno y el impacto positivo del boom de la compra de materias primas por parte de China, a Lula, reelegido en 2006, no le resultó difícil colocar a su sucesora en 2010. Dilma Rousseff, su exministra, recibió de su padrino político el apodo de madre del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), un conjunto de obras de infraestructura puesto en práctica por el Gobierno. En su primer mandato, Rousseff consiguió mantener y ampliar los logros de su antecesor. En 2014, la ONU declaró Brasil como un país sin hambre. De alguna manera, Lula había cumplido su promesa. En diciembre de 2014 la tasa de desempleo alcanzó el índice histórico mensual más bajo. Pero, mientras el área social del Gobierno celebraba sus conquistas, la economía comenzaba a dar señales de que las políticas anticíclicas se habían mantenido durante demasiado tiempo. A finales de 2015 el dólar batía récords históricos y la inflación comenzaba a volver a los niveles de finales del Gobierno Cardoso.

 

La difícil campaña que llevó a la reelección de Rousseff en 2014 se produjo en medio de un escenario tumultuoso. La vida del brasileño había mejorado de puertas adentro, pero la población exigía servicios públicos acordes con los impuestos que pagaba, como mostraron las protestas de 2013, que, en suma, pedían mejores condiciones de salud y educación. La conducción económica, vista como desastrosa por expertos, desagradaba al mercado, que rompió el pacto con Lula años antes. Y la base del PT en las calles estaba debilitada, después de años de tolerancia con un Gobierno que, en nombre de la gobernabilidad, no fue más allá de la implementación de políticas progresistas. Para agradar al grupo ruralista en la Cámara Baja dejó de demarcar tierras indígenas y de hacer la reforma agraria. Para complacer a los aliados evangélicos, no defendió la ampliación del aborto. Era el caldo de cultivo perfecto para que el Parlamento, que nunca había tolerado la falta de tacto político de la presidenta, se rebelase.

 

Este miércoles, al dejar el Palacio del Planalto junto a la presidenta más impopular de la historia democrática del país, el PT cerrará un ciclo de 13 años en el poder. El partido sale involucrado en un nuevo escándalo de corrupción, todavía en plena investigación. Tendrá que reconstruirse si quiere volver a ganarse la confianza de la parte de la izquierda que se ha sentido traicionada. Su principal estrella, Lula, tendrá que convivir con el fantasma de la cárcel, despertado por el caso Petrobras, sin gran parte del capital político que tuvo otrora. Y la población tendrá como legado un país que, a lo largo de los últimos años, se ha convertido en socialmente más justo, pero que aún nutre la esperanza de ser una nación mejor y más ética.

 

 

 

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Jueves, 24 Marzo 2016 08:43

Antes del diluvio

Ceremonia de investidura de Lula, el 17 de marzo / Foto: AFP, Evaristo Sa

En la crisis brasileña el principal perdedor está siendo el país. En un clima de crispación en el que hasta los más altos magistrados muestran signos de extravío, predominan los bajos intereses corporativos e individuales. El abismo no está tan lejos.

 

 

Tras dos semanas infartantes, las vacaciones de Semana Santa parecen haber traído cierta calma, un bálsamo para un gobierno sitiado. Hasta que alguien, muy probablemente el juez Sergio Moro, desenfunde nuevamente la espada y todo vuelva a encabritarse.

 

A falta de hechos concretos, abundan los rumores. Unos dicen que Lula desistiría de presidir el gabinete, acorralado por 13 acciones en su contra en el Supremo Tribunal Federal, que deberá pronunciarse al respecto la próxima semana. O sea que ya no es sólo el juez Sergio Moro el que tiene contra las cuerdas al ex presidente brasileño, sino la mayor instancia judicial del país, donde la mayor parte de los jueces fueron nombrados bajo los gobiernos del PT.

 

Otras versiones aseguran que en Brasilia se estaría llegando a tejer acuerdos entre la oposición socialdemócrata (Psdb) y el hasta ahora oficialista Pndb para un eventual gobierno que presidiría el actual vice, Michel Temer. Aunque se necesitan dos tercios de la Cámara para destituir a Dilma Rousseff, no son pocos los que estiman que se podría alcanzar esa cifra. En todo caso el proceso de impeachment es largo, aunque la comisión encargada de analizarlo ya fue nombrada.

 

En los hechos, la apuesta de Dilma y del PT de colocar a Lula en el gabinete como principal articulador para salir de la crisis se reveló un completo fracaso. Parece evidente, en contra de lo que sostienen los analistas de izquierda, que el ex presidente perdió su aureola. Pocos quieren aparecer de la mano de un futuro preso por corrupción. Hasta Frei Betto, amigo personal de Lula y ex integrante de su gobierno, dio un paso al costado y destacó que resulta sospechoso que el PT no haya expulsado a ninguno de los militantes procesados en la Operación Lava Jato.

 

 

OEA ENTRA EN LA DISPUTA.

 

 

Mientras la operación de la justicia lleva arrestadas a 133 personas y ha encarcelado a algunos de los más destacados y ricos empresarios del país, pertenecientes a 16 compañías (entre ellas Camargo Correa, Oas, Utc, Odebrecht, Mendes Junior, Engevix, Queiroz Galvão, Iesa y Galvão Engenharia), y a políticos de numerosos partidos oficialistas y opositores (entre ellos PP, PT, Pmdb, Psdb y Ptb), el país se encuentra en una cuesta abajo que parece imparable.

 

Una de las personas más criticadas y elogiadas en los últimos días fue el juez Moro. Los análisis más sensatos dicen que su gestión es la oportunidad para llevar decoro a la política al destripar los mecanismos de financiación de los partidos, cuyos fondos provienen del sector privado y de trasvases más que dudosos. En ese sentido, la Operación Lava Jato sería un avance republicano tan necesario como urgente. Sin embargo, la difusión de conversaciones telefónicas entre Lula y Dilma horas después de que el ex presidente fuera nombrado al frente del gabinete dio alas a quienes sostienen que en Brasil está en curso un golpe. Debe decirse que esta tesis resulta más que confusa y poco sustentada, toda vez que sus mentores no dijeron una sola palabra cuando eran procesados los empresarios y algunos dirigentes políticos, pero pusieron el grito en el cielo cuando llegó el turno de Lula.

 

En una situación de honda polarización, sorprendió la declaración del secretario general de la Oea, Luis Almagro, quien el viernes 18 se pronunció en contra de las actuaciones del juez Moro. “El Estado de derecho exige que todos seamos responsables e iguales ante la ley. Nadie, y quiero decir nadie, está por encima de la ley”, dijo Almagro. Por si quedaban dudas, agregó que “ningún juez está por encima de la ley que debe aplicar y de la Constitución que garantiza su trabajo. La democracia no puede ser víctima del oportunismo, sino que debe sostenerse con la fuerza de las ideas y de la ética”.

 

Aún es muy pronto para interpretar lo que está sucediendo en Brasil: si un proceso de limpieza de carácter republicano o una simple venganza anti PT, o ambas cosas a la vez, ya que es muy probable que algo que empezó como una operación legal esté siendo utilizado, y desviado, para derribar un gobierno.

 

 

CUESTIÓN DE CLASE.

 

 

La situación brasileña cambia de día en día y, en ciertos momentos, de hora en hora. Esto quiere decir que es muy difícil pensar que haya una mano negra detrás del telón que esté orientando las jugadas con cálculos fríos. Así razona hoy la izquierda oficialista, aunque muchos datos desmienten estas apreciaciones.

 

En el lado opuesto, nadie puede creer en la sinceridad de dirigentes del Pmdb y del Psdb que están acusados de corrupción y que en los gobiernos de los estados utilizan mecanismos idénticos a los del PT en el gobierno. Todo indica que la Operación Lava Jato no va a terminar con la corrupción si bien lo más seguro es que liquide al PT y al gobierno. Esto avala la tesis de quienes afirman que estamos ante un golpe.

 

“Nos estamos hundiendo”, escribió hace algunas semanas el ex ministro de Hacienda Antonio Delfim Netto, ministro de la dictadura y ahora simpatizante de Dilma y Lula. Delfim Netto destaca la perplejidad que le produce la situación del país. Recuerda que “en los últimos cinco años crecimos 5 por ciento, mientras el mundo creció 18 por ciento y los emergentes 28 por ciento” (Valor, 15-XII-15). El país se hundirá si no recupera la gobernabilidad muy rápido, dice ahora el ex ministro.

 

Una legión de analistas compara la situación actual con la que llevó al suicidio de Getúlio Vargas en 1954. Aunque hay elementos comunes, apunta el historiador José Murilo de Carvalho, ya que Vargas era acusado “por sectores de la clase media de tolerar prácticas corruptas, hay una gran diferencia, que es la presencia activa de los militares en 1954 que forzaron la salida de Vargas”. “Hoy el conflicto es civil y nacional”, sostiene (BBC Brasil, lunes 21).

 

Para el historiador, como para tantos brasileños, uno de los principales problemas es la polarización y el triunfo de la irracionalidad. “La radicalización política y la intolerancia llegaron a un punto peligroso. No hay más debate, apenas griterío. En este escenario dominado por las pasiones todo puede suceder, incluso un serio conflicto social.”

 

Una encuesta realizada a los manifestantes de la avenida Paulista de San Pablo en los actos del domingo 13 revela algo de esto. El 77 por ciento eran titulados superiores y un porcentaje idéntico son blancos, 63 por ciento perciben ingresos equivalentes al menos a cinco salarios mínimos y tienen un promedio de 45 años, según Datafolha (Carta Capital, viernes 18).

 

Un estudio de la consultora Data Popular realizado en enero, con 3.500 entrevistados en 146 ciudades, reveló una de las mejores fotografías del Brasil actual: sólo el 3 por ciento de los consultados aceptan que son corruptos, pero el 70 por ciento admiten que realizan prácticas corruptas, como mentir en el impuesto a la renta o sobornar guardias.

 

La guinda del pastel la puso el juez federal Catta Preta Neto, quien derogó el nombramiento de Lula como ministro. En su perfil de Facebook el juez colocó sin empacho fotos suyas y de su familia participando en las manifestaciones contra el gobierno, el 7 de marzo, y escribió: “Ayude a derribar a Dilma y vuelva a viajar a Miami y Orlando. Si ella cae, el dólar bajará” (Carta Capital, viernes 18).

 

Como señala el sociólogo Jessé Souza, “la llamada clase media es la fuerza de choque de los adinerados”. Ciertamente. Si Dilma es derribada, lo que vendrá puede ser aun peor, en un país donde se evaporó la hegemonía y será difícil restablecer el consenso.

 

 

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La batalla por Europa entre EU y Rusia: momento decisivo en Ucrania

Los tuits de relevantes personalidades de Estados Unidos (EU) y Rusia, las superpotencias nucleares, (en)marcan su rivalidad y fobias.

El polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama–, de 86 años y señalado como el arquitecto tanto de la asfixia a Rusia desde Ucrania como del cambio de régimen de Moscú, según resalta su libro de hace 18 años El gran tablero de ajedrez mundial ( http://goo.gl/NO0VPl ), tuitea: "Un pequeño (sic) contingente de tropas de EU en los países bálticos en forma continua deberá hacer más reticente a Putin para que no cometa algo estúpido (sic, http://goo.gl/dsTqNC)".


El periodista/economista y doctor en filosofía, anterior embajador de Rusia en la OTAN y hoy viceprimer ministro encargado de la industria militar, Dmitry Rogozin, de 51 años, considera que el "anuncio de nuevas sanciones contra la industria de defensa rusa por EU exhibe su pánico ( http://goo.gl/XHniKo )".


En medio de la ominosa confrontación de EU y Rusia en suelo ucranio, destaca el silencio estruendoso de los multimedia de China, mientras se detecta en la relevante conferencia anual de seguridad de Munich una profunda angustia sobre el futuro de Ucrania cuando los separatistas rusófonos/rusófilos progresan en forma triunfal en las regiones de Donetsk y Lugansk (Novorossia: Nueva Rusia).
El drama ucranio alcanzó las cumbres borrascosas con la intempestiva intervención de la canciller Angela Merkel y del presidente François Hollande, quienes llevaron un plan de cese al fuego a Kiev y luego se desplazaron a Moscú para negociarlo durante cinco horas con el presidente ruso, Vlady Putin.


The Washington Post ( TWP) reconoce que el ejército de Kiev se encuentra sitiado cuando no en retirada, lo cual se traduce tanto en el ambiente de crisis que prevalece en Bruselas, donde acudió el vicepresidente de EU, Joe Biden, como con la presencia del secretario de Estado, John Kerry, en la capital de Ucrania junto a Vicky Nuland –la superbélica asistente para asuntos europeos y esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan–, quien despreció la participación europea en la solución de la crisis ucrania con su indeleble frase Fuck Europe! Ahora los papeles parecen invertirse y la dupla Merkel/Hollande acudió a Kiev y a Moscú a negociar sin EU.


La debacle de Kiev es también financiera: ¡desplome de su divisa, grivna, en 50 por ciento en dos días ( http://goo.gl/0IUS7C )!
Mientras el crudo rebotó 20 por ciento en una semana –lo cual concede un respiro a Moscú–, TWP (http://goo.gl/1aFlKw) afirma que el vicepresidente Biden apoya la opción diplomática franco-alemana, pero rechaza el derecho de Moscú a una esfera de influencia en su región.


El New York Times enfoca "la división de los países occidentales para armar a Kiev ( http://goo.gl/LNOQRZ )".


En forma comprensible, por su experiencia atroz con la URSS, los anteriores países satélites –Polonia y las repúblicas bálticas– exigen en forma aldeana cuan imprudente un endurecimiento contra Rusia y la entrega de armas por la OTAN al gobierno atribulado de Kiev.
En contrapunto, las únicas dos potencias nucleares de la Unión Europea (UE), Francia y Gran Bretaña (¡supersic!), junto con Alemania, su máxima potencia geoeconómica, rechazan la exigencia del Congreso de EU –al unísono de Brookings Institution (http://goo.gl/pVOQch)– de proveer armas letales al gobierno pro estadunidense de Kiev.


Fuentes francesas han filtrado que la dupla Merkel/Hollande acepta el no ingreso de Ucrania a la OTAN, la autonomía gradual de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, y su federación paulatina.


La propuesta va en el sentido deseado desde el inicio por Putin y que fue saboteada por los halcones de EU, pero peca de tres omisiones: 1) el destino tanto de la estratégica ciudad de Debaltseve como del puerto de Mariupol; 2) el devenir de la población rusófona/rusófila en los países bálticos y en los Balcanes, y 3) el cronograma del levantamiento de las asfixiantes sanciones occidentales a Rusia.


Mi punto dos no es aislado, sino universal, ya que en la reciente Estrategia de seguridad nacional de EU, el Pentágono usará la fuerza militar en forma unilateral si los ciudadanos de EU se encuentran en peligro ( http://goo.gl/BoUj2d ).


Un impactante equipo de EU –su vicepresidente Biden y su secretario de Estado Kerry, asistido por Vicky Nuland, quien puede resultar la gran perdedora como lo fueron sus aliados neoconservadores straussianos en sus fallidas aventuras bélicas en Afganistán e Irak– se encuentra en Munich, donde Rusia envió a su sereno canciller, Serguei Lavrov, quien sabe que Putin detenta las cartas decisivas cuando el tiempo corre a su favor.


La dupla Merkel/Hollande se aferra al rígido formato del Acuerdo de Minsk –entre los representantes de Ucrania, Donetsk, Lugansk y Rusia, bajo los auspicios de la Organización de la Seguridad y Cooperación de Europa de septiembre pasado.


La teleconferencia del formato del Cuarteto de Normandía –Rusia, Francia, Alemania y Ucrania ( http://goo.gl/6lKgF1 )– deglute de facto el Acuerdo de Minsk, lo cual significa una concesión de Moscú al no participar las dos repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.


Lo que la dupla Merkel/Hollande intenta impedir es una tercera guerra mundial que sería ineluctablemente nuclear entre Rusia y EU en Ucrania y que destruiría de paso a la UE.


Los tiempos geoeconómicos tampoco corren en favor de la eurozona de 19 países –sumida en la deflación y en la abrupta devaluación del euro– cuando el triunfo del movimiento antiausteridad/antineoliberal Syriza en Grecia, muy cercano a Putin, puede amputar a la UE de su segmento teológico ortodoxo en los Balcanes, extensivo a la parte griega de Chipre en el mar Mediterráneo.


El rotativo Il Giornale –propiedad del ex premier Berlusconi cercano a Putin– adelanta que una carta bajo la manga de Alexis Tsipras, el carismático líder de Syriza, es la salida de Grecia de la OTAN que dejaría sin resguardo el flanco sur de la OTAN ante la nueva irrupción de Rusia en el mar Mediterráneo y su triple conectividad con Turquía, Siria y Egipto ( http://goo.gl/FA8TrV ).


Más allá de la guerra civil en Ucrania y las vacuas inculpaciones de EU, la OTAN y la UE contra Rusia, se juega la batalla por el alma de Europa a la que los estrategas mercantilistas de Washington desean fagocitar mediante el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés).


El grave problema radica en que tanto el Acuerdo Minsk como el formato del Cuarteto de Normandía brincan a EU, guste o no, controlador de su marioneta ucrania en Kiev.


¿Qué tanto goza de libertad de maniobra la dupla Merkel/Hollande sin la tácita aprobación de EU? La cumbre inmediata entre Obama y Merkel, un día después a la teleconferencia del Cuarteto de Normandía, lo elucidará.


Es probable que la verdadera negociación tenga que realizarse en última instancia entre EU y Rusia que definirían el nuevo orden multipolar del siglo XXI, si es que no desean la tercera guerra mundial que sería ineluctablemente nuclear.


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Putin aprueba una nueva doctrina militar que sitúa a la OTAN y a EEUU como amenazas

MOSCÚ.- El presidente ruso, Vladímir Putin, ha firmado este viernes el decreto de modificación sobre "la doctrina militar de la Federación de Rusia" que incluye el incremento militar de la OTAN y la estrategia del escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa como amenazas externas de Rusia.

Esta nueva versión fue planteada por vez primera el 5 de julio de 2013 y ha tardado un año en ver la luz en su forma definitiva. Los cambios fueron aprobados finalmente el pasado 19 de diciembre, pendientes de ratificación de Putin, según el servicio de prensa del presidente.

Concretamente, el documento señala "el aumento del potencial de fuerza de la OTAN y las funciones globales que se otorgó, e implementadas en violación del derecho internacional, y la aproximación de infraestructura militar de los países miembro de la OTAN a las fronteras de Rusia mediante la estrategia, entre otras, de una mayor expansión del bloque".

Rusia recuerda en este sentido que "el uso de la fuerza militar en los territorios contiguos a la Federación de Rusia y sus aliados" supone una "violación de la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y otras normas de derecho internacional".

Asimisimo, se apunta como amenaza "el despliegue (acumulación) de los contingentes militares de Estados extranjeros (grupos de estados) en los territorios Estados limítrofes de la Federación Rusa y su aliados, así como en aguas adyacentes, incluyendo presión política y militar en la Federación de Rusia", en referencia a las denuncias sobre una acumulación de fuerzas extranjeras en sus fronteras a raíz del conflicto en Ucrania.

En lo que a Estados Unidos se refiere, Moscú denuncia "los intentos de los estados individuales (Estados Unidos) para lograr la superioridad militar desplegando sistemas de defensa de misiles estratégicos".

Por lo demás, la doctrina mantiene preceptos previos, como la definición del Ejército de Rusia como "un arma defensiva que el país se compromete a emplear como último recurso". También mantiene sin cambios los principios para el uso de armas nucleares: "disuadir a sus enemigos de cualquier ataque contra el país" bajo la amenaza de emplearlas para protegerse de cualquier ataque, ya sea nuclear o convencional, que amenace su existencia".

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Turquía y Rusia, el acercamiento de dos repudiados de Europa

La política exterior de Tayyip Erdogan puede servir para diagnosticar los profundos cambios que tras el fin de la Guerra Fría están sucediendo en las relaciones internacionales y en el equilibrio de fuerzas en el mundo.


A pesar de que a Turquía se le denomina "el único Estado musulmán de la Alianza Atlántica", es obvio el poco (o nulo) peso que tiene la religión en las tácticas y estrategias del país. La brújula de los andares de este gran país, no ha sido otra que los intereses económico-políticos de un capitalismo expansionista gestionado por la burguesía conservadora religiosa o laica, aunque muy dinámica.


Durante las últimas semanas, jugando el papel de los grandes sultanes de antaño, un Erdogan consciente del lugar que ocupa su país en el mapamundi, recibía en su mega palacio faraónico al estadounidense Joe Biden, dirigente de la aún principal superpotencia global; al Papa Francisco, jefe del diminuto y poderoso Estado Vaticano; y a Vladimir Putin, presidente de una Rusia con la viva memoria de la superpotencia soviética, que se atreve a hablar de "tú a tú" con la OTAN, la temible alianza militar planetaria.


Desde su privilegiada posición, ubicada entre los Balcanes, el Cáucaso, Oriente Medio y el Golfo Pérsico; entre árabes, persas, judíos y kurdos, y entre los llamados "mundo musulmán y mundo cristiano", Turquía parece disfrutar jugando todas esas cartas, con escasos aciertos, y graves y trágicos errores.


¿Aliado de EEUU? Sí, pero no tanto


A pesar de que al comienzo de su mandato un Barak Obama que confundía las teocracias islámicas (que son cuatro) con los mandatarios de fe islámica que ejecutan leyes mundanas (que son la mayoría) empezó a señalar a Turquía como el modelo ideal de un Islam democrático versus Arabia Saudí o a Irán. Su respaldo a los Hermanos Musulmanes, que con su chaqueta y corbata maquillan el oscurantismo religioso (sobre todo, en su dimensión misógina) con el neoliberalismo moderno, hundía sus raíces en esta incomprensible confusión, entre otros simplismos que cometen también las fuerzas progresistas de Occidente. Sin embargo, los clavos en el ataúd de las buenas relaciones Ankara-Washington empezaron a ponerse cuando los turcos se opusieron a las sanciones contra Irán —su gran socio comercial— y con el apoyo incondicional de EEUU a Israel —tanto en el incidente de la flotilla propalestina como en los continuos ataques militares de Netanyahu a Gaza—. El corto tiempo que duró la luna de miel entre ambos gobiernos, los poco que se tardó en abortar las aspiraciones democráticas de los que lucharon por una democracia política y económica en las "Primaveras Árabes", se quedó en una anécdota: los Hermanos Musulmanes (HM) perdieron la oportunidad de hacerse con parte del poder en los nuevos regímenes. La única esperanza que aún alberga Erdogan es Siria. Quizás ya no quiera instalar en Damasco a sus correligionarios de los HM; se conformaría con ver la caída de su antiguo amigo Bashar Al Assad por haber desoído sus consejos de buen gobierno. Para ello ha recurrido a todos los medios salvo al envío de tropas. Incluso ha respaldado al Estado Islámico, al que llama "la organización de los aterrorizados", que no grupo terrorista. Se trata de una simple cuestión psicóloga, de su orgullo personal, y no le ha importado participar en la carnicería desatada contra el pueblo sirio.

 

 


Dejar de bailar al son de la OTAN


Los generales americanos están estudiando la creación de una zona de amortiguamiento terrestre en la frontera turco-siria, mientras el presidente turco había exigido una de exclusión aérea, ignorando el sistema de defensa aérea de Assad, apoyado por la tecnología y la base militar rusa en el Mar Mediterráneo. Puede que Obama pensara que el propio Erdogan iba a encargar al poderoso Ejército turco la tarea de acabar con Assad y solucionar el conflicto. El líder turco puede morir en el intento, pero no es suicida: ni podrá implicarse directamente en la masacre de decenas de miles de civiles, ni enfrentarse a Irán y Rusia. De modo que la Casa Blanca se ha inventado una nueva solución: regionalizar la guerra creando un nuevo ejército de mercenarios locales, entrenados en Arabia Saudí y dirigido por el Pentágono, con el fin de re-ocupar esta estratégica región, acechando a Irán mientras planea desmantelar la Federación Rusa —o, al menos, forzar al presidente Putin para que liberalice su economía, debilitando el capitalismo de Estado que le ha permitido mitigar el desastre económico y social que dejó tras de sí el caso creado por quienes, a toda prisa, desmantelaron la URSS—.


Aun así, Turquía parece optar por una relación horizontal con EEUU y no comportarse como si fuera su satélite. Así, autoriza la instalación de los sistemas de radar de la OTAN que apuntan a Rusia en su territorio , sin dejar de ampliar los lazos con Moscú y Pekín ni de barajar la entrada en la centroasiática Organización de cooperación de Shanghái. Es más, compra sistemas de defensa antimisiles FD-2000 a China por valor de 3.400 millones de dólares (que permite a los militares chinos, además, entrar en el sistema militar de un país de la OTAN) y forma parte de la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda (que engloba una amplia red de ferrocarriles de alta velocidad y autopistas y una ruta marítima que conectará aquel gigante con Europa y en cuyo paso tendrá ramificaciones también por Irán si los actuales conflictos en la zona permiten llevar a cabo el proyecto).


EEUU carece, a toda luz, de la influencia que tenía en la era de la Guerra Fría para ejecutar sus planes. Y Turquía tampoco se ha dado cuenta del fracaso total de sus políticas en la región, que incluso pueden amenazar su estabilidad interna.


La ofensiva de Putin


Una semana antes del nuevo atentado de los Muyahedines chechenos —que gozan del respaldo de Arabia Saudí y Occidente—, el presidente ruso sorprendió al mundo, incluido a sus propios ciudadanos, con dos gestos: anunciar la suspensión del proyecto del gaseoducto South Stream, y, encima, hacerlo en Turquía. Este gaseoducto, cuya construcción empezó en 2012 en Rusia, iba a rodear Ucrania, transportando el gas desde el Mar Negro y Bulgaria hasta alcanzar el Sur de Europa. Con un estimado coste total de 32.000 millones de dólares, la empresa rusa Gazprom era propietaria del 50% del proyecto y el resto se repartía entre la italiana ENI, la francesa EDF y la alemana Wintershall. South Stream fue saboteado, al igual que el proyecto Nabucco, según Moscú, por las presiones de EEUU a la Unión Europea en el marco de la política de aislamiento energético de Rusia, aunque el motivo oficial que esgrimió la Comisión Europea fue que la tubería incumple la ley que impide que las compañías extranjeras sean propietarias de gaseoductos en tierras comunitarias.


Puede haber otros motivos: el plan de EEUU para ser el principal proveedor de gas a Europa, el temor de la UE a que los viejos socios de Moscú del espacio socialista regresen al Kremlin, a que el Parlamento húngaro, desafiando a Bruselas, apruebe la construcción del tramo de South Stream —a pesar de la escasa incidencia sobre su economía—. También puede deberse a que la subcontratación daba prioridad a compañías rusas y búlgaras, dejando a las occidentales al margen; a que la propia Rusia hubiera abandonado el costoso proyecto a causa de la falta de presupuesto por el dumping del precio del petróleo (que puede descender hasta 45 dólares el barril) y la caída del valor del rublo, e incluso a que el anuncio haya sido un farol para provocar una reacción positiva de Bruselas a reconsiderar su veredicto para que tantos millones de euros vayan a la UE en vez de a Turquía.

Sea como fuere, la oferta de Putin a Erdogan es muy suculenta: un descuento del 6% en el precio del gas que le vende (los turcos piden un 15%), potenciar el gasoducto turco de BOTAS y el Blue Stream que une ambos países, ampliar su red de tuberías, e incrementarle el suministro de gas; construir la primera central nuclear de Turquía por el valor de 20.000 millones de dólares; potenciar el poderío espacial turco con el lanzamiento de Turksat-4B —un segundo satélite de telecomunicaciones en 2015 que seguirá al Turksat-4A enviado por un cohete ruso—.


Este posible cambio de trazado, además, no afectará al suministro de gas a Europa —que actualmente fluye por los gaseoductos Nord Stream y Yamal y que se haría a través de Turquía y de Grecia—.


Putin conoce las fluctuaciones mentales de Erdogan, quien aún no ha dicho "sí, quiero" a su propuesta. Quizá porque así ofrece un margen a EEUU para que le satisfaga en el caso de Siria, o quizá espera recibir una oferta mejor por parte de los saudíes y qataríes a cambio de dar la espalda a Moscú. Pero, en caso de que firme este acuerdo, Turquía, además de impulsar su economía, se convertirá en el cinturón económico de Eurasia, enviando gas a Europa y aumentando su peso en la arena internacional. Rusia, por su parte, cambiaría su dependencia de Ucrania por Turquía y quizá pueda influir sobre la política exterior de su socio turco.


En esta batalla de sanciones contra Rusia, además de países como Turquía, también gana la producción nacional rusa, al igual que los nuevos proveedores extranjeros de diversos productos, como Marruecos e Israel, que le envían verduras y frutas sustituyendo a España y Grecia. Pierden Gazprom, las empresas inversoras europeas y también los Estados que percibían ingresos por el tránsito del gas ruso por su suelo.


Movimientos sobre el tablero que arrancan miles de vidas a beneficio de quienes mueven fichas desde sus despachos.

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Miércoles, 22 Octubre 2014 17:58

El Estado Islámico: modelo para armar

El Estado Islámico: modelo para armar

El Estado Islámico es el fruto de una cadena de tensiones que empiezan desde el origen mismo del Islam, agravadas en tiempos reicentes con la ocupación de Estados Unidos a Irak y el conflicto de Siria, hechos a los que debe sumarse el Islam radical, la guerra contra el terror, la situación de los kurdos y hasta la misma creación de Irak.

Lo religioso
Mientras Jesús dijo "tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia", en el caso del mundo musulmán no quedó claro quién sería el heredero del profeta Mohamed, muerto en el años de 632. Esto llevó a la creación de dos corrientes mayoritarias dentro del Islam: la rama suní y la chií. Esta pugna dentro del mundo musulmán explica en parte (y solo en parte) las tensiones entre diferentes actores en Oriente Medio, entre ellos los grupos suníes apoyados por países del Golfo Pérsico y los grupos chiíes apoyados por Irán (lógica que no aplica para Palestina donde el grupo suní Hamas es apoyado por Irán, de credo chií).
Muchos años después, en 1920, tras la caída del Imperio Otomano y el fin de la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido le dio forma, como invento, a Irak. En 1916 los ingleses y franceses ya se habían dividido buena parte de lo que hoy llamamos Oriente Medio, dedicándose, con su lógica imperial, a inventarse Estados, entre ellos Siria, Líbano, Kuwait y Arabia Saudita.
Irak es el fruto de la fusión de tres distritos del antiguo Imperio Otomano: Mosul, de predominio kurdo; Bagdad: de predominio suní; y Basora de predominio chií. La fusión de esas tres comunidades –sin haber limado sus asperezas– generó una tensión presente aún hoy día. La violencia religiosa entre suníes y chiíes es uno de los componentes de la crisis y una cotidianidad especialmente en Bagdad.

Irak

En el período entre 1979 y 2003, estuvo en el poder el líder Sadam Hussein, árabe suní, contrario a los chiíes por razones religiosas y de los kurdos por razones culturales. La persecución a estos grupos fuee afianzada cuando kurdos y chiíes se levantaron contra el régimen durante la guerra Irán-Irak y en los años noventa, después de la ocupación de Kuwait por parte de Irak.

En 2003, Estados Unidos ocupó Irak con la ayuda de sus aliados, dejando en el poder desde 2004 a chiíes y kurdos quienes han desarrollado una política revanchista contra los suníes. En 2003, Estados Unidos desmanteló el ejército iraquí (de mayoría suní) y al partido Baaz que era el brazo político de Sadam Hussein. Los suníes llamaron al boicot de la Constitución votada en 2005 y fueron excluidos del poder durante más de una década.
La respuesta a la ocupación incluyó a socialistas, suníes, milicias del Baaz, milicias chiíes, nacionalistas y un sinnúmero de grupos armados que por años combatieron la presencia de Estados Unidos y sus aliados. Ese caldo de cultivo dio lugar a la aparición en territorio iraquí de grupos pro Al-Qaeda, entre ellos los núcleos de lo que posteriormente sería llamado ISI: El Estado Islámico de Irak.

Los kurdos

Al tiempo que nacía Irak (años 1920) hubo una leve esperanza para los kurdos de tener su propio Estado. Este pueblo, repartido entre Siria, Irak, Turquía e Irán, fracasó en sus aspiraciones pero mantuvo su identidad y su sueño de poseer un Estado. En 1984, los kurdos de Turquía se alzaron en armas a través del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK). Aunque son de mayoría suní, sus banderas no son religiosas sino nacionalistas.
Los kurdos de Irak lucharon por su independencia contra Sadam Hussein y hoy día tienen el norte de Irak bajo su control porque, de jure, la Constitución de Irak abrió las puertas a su autonomía regional y, de facto, porque sus fuerzas armadas regionales (los Peshmerga) fueron los únicos quee detuvieron el avance del Estado Islámico ante la huída del ejército iraquí, creado nuevamente hace pocos años.
Los kurdos de Siria, asentados principalmente en la hoy disputada ciudad de Kobane (muy cerca de la frontera con Turquía) trataron de construir una propuesta para ellos en medio de la guerra Siria: tres cantones autónomos tanto del Ejército Libre Sirio (rebeldes laicos), de los grupos yihadistas suníes (entre ellos el Estado Islámico) y del gobierno de Siria.

El yihadismo

El yihad en árabe significa esfuerzo, pero también es, como se ha denominado, la guerra por la fe. En el siglo XIX lograron consolidarse dos propuestas: el wabahismo (nacido en 1744) para expulsar de la península arábiga los elementos no musulmanes; y el salafismo, que plantea el regreso al Islam de los ancestros (los salaf). Estas dos fuentes logran expresarse hoy en la lógica política de Arabia Saudita que busca exportar su credo wabahista, asi como en grupos que plantean el uso de la violencia política para la imposición de la islamización.
Estos últimos grupos tuvieron un momento de gloria con la expulsión de los soviéticos de Afganistán en 1989. Diez años antes los soviéticos habían llegado para apoyar a los comunistas afganos que no terminaban de entender que reducir todo a la lógica estrecha de la lucha de clases era un fracaso porque muchos elementos culturales se quedaban por fuera, entre ellos el Islam.

Apoyados por Estados Unidos, los yihadistas de ese entonces (también llamados muyahidín: los que hacen el yihad) crearon grupos internacionalistas con la llegada de musulmanes procedentes de diferentes países a luchar contra el incrédulo soviético. Después de la guerra, Afganistán cayó en una guerra civil de la que salieron triunfantes los talibán, grupo creado en 1994 y que en solo dos años logró el poder.

Al-Qaeda

En los años ochenta, uno de los combatientes de los grupos internacionalistas de Afganistán fue Osama Bin Laden. Cuando en 1990-1991 el gobierno de Arabia Saudita permitió el despliegue de tropas de Estados Unidos para expulsar a Irak de Kuwait, Bin Laden y otros radicales islamistas declararon traidor al gobierno saudí por permitir que infieles pisaran el territorio sagrado.
Los antiguos combatientes en el frente afgano y las ideas (y el dinero) de Osama Bin Laden confluyeron para crear una propuesta militar con campos de entrenamiento en diferentes países como Afganistán, Yemen y Sudán. Es así como toma forma la alianza entre el líder de los talibán (el Mullah Omar) y el del grupo que solo a finales de los años noventa empezaría a ser denominado como Al-Qeada (que significa la base, el fundamento). Esa alianza se rompe con la ocupación de Estados Unidos a Afganistán en 2001.
El ataque a las torres gemelas no dejó solamente como coletazo la invasión a Afganistán, sino que además dejó un ejemplo para los radicales islamistas que empezaron a usar el nombre de Al-Qaeda como el de una franquicia, dando origen a Al-Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y Al-Qaeda de la Península Arábiga. Tambíen hubo grupos que manifestaron su abierta adhesión a la doctrina de Al-Qaeda, como hizo Al-Shabbab de Somalia, configurando una red de grupos entre los que cabe el nigeriano Boko-Haram.
Siria
En marzo de 2011, en el marco de las revueltas árabes, los sirios tomaron la calle contra el gobierno de Bashar Al-Asad. Dichas protestas, ante la creciente y brutal represión del régimen, rápidamente dieron paso a la lucha armada. Buena parte de la oposición armada se integró bajo el nombre de Ejército Libre Sirio, un paraguas bajo el cual actuaban grupos muy diversos.
Entre las fisuras de control territorial y los vacíos de poder que dejaba la guerra, se fueron colando propuesta que no luchaban por banderas nacionalistas sino por banderas religiosas. De hecho, grupos del islamista y parte de Al-Qaeda Estado Islámico de Irak llegaron a Siria con el objetivo de abrir un frente que fue llamado Al-Nusra. Fue precisamente bajo la dirección de la rama iraquí de Al-Qeada que el grupo fue ganando terreno confrontando no solo al gobierno sirio sino, desde finales de 2011, a los sirios no islamistas que luchaban contra el régimen.

Al-Qaeda es, en ese momento, una propuesta política pero no un frente de guerra en el sentido formal, lo que sí es el Estado Islámico de Iraq el cual agranda su nombre al integrar radicales de ambos lados de la frontera para empezar a llamarse ISIS: Estado Islámico de Irak y Siria. Esas milicias tomaron control del occidente de Irak en diciembre de 2013. Pero las disputas por poder llevaron a que en febrero de 2014 Al-Qaeda lo expulsara de sus filas, lo que no impidió su consolidación en Siria, con sede en la ciudad de Raqqa. Hoy, Al-Nusra ha jurado fidelidad al Estado Islámico con lo cual Al-Qaeda retrocede como referente.
La ofensiva
En junio de 2014 las milicias del ISIS tomaron en el norte de Irak una ciudad kurda –Mosul–, con dos millones de habitantes. Los soldados del ejército iraquí huyeron dejando en manos de las milicias provisiones y armas. Sus continuos avances les permitieron tomar ciudades del norte de Irak, consolidarse en Siria, enfrentarse a Hizbollah en Líbano y atacar a los kurdo-sirios en Kobane. Solo los soldados kurdos han logrado detener su avance, pero con un alto costo en vidas humanas.
La confrontación armada gana nuevos ribetes. La violencia entre suníes y chiíes está exacerbada (los del Estado Islámico son suníes y consideran que los chiíes son falsos musulmanes); la causa kurda se ve en peligro ante la caída de Mosul y los ataques contra el frente kurdo en Siria; el yihadismo hace furor entre algunos sectores del mundo musulmán al punto que hoy el Estado Islámico cuenta con más de 8.000 combatientes extranjeros; Al-Qaeda quedó superada por el Estado Islámico que le disputa como referente internacional; y en la guerra de Siria perdió espacio la agenda nacionalista a expensas de la agenda religiosa.
Estados Unidos, Turquía, Irán y Siria comparten su preocupación ante el crecimiento y afianzamiento del Estado Islámico, pero lo hacen por razones diferentes. Hoy, esa propuesta yihadista tiene grupos de apoyo declarados en buena parte del mundo, desde Holanda hasta Indonesia. Pase lo que pase han demostrado que la torpeza de las potencias al delinear Oriente Medio, al invadir sus países y al alimentar la islamofobia solo dan una cosecha de odio que bien canalizada lleva a la guerra.

Publicado enEdición Nº207
Miércoles, 22 Octubre 2014 17:40

La tercera, la más difícil

La tercera, la más difícil

Todo cambia, y la política no es la excepción. El Frente Amplio (FA) conquistó el gobierno en las elecciones de 2004 con el 52% de los votos, ganando en primera vuelta con Tabaré Vázquez, luego de que el país sufriera la mayor crisis económica en su historia. En 2009 repitió con José Mujica, quien tuvo que ir a segunda vuelta porque en la primera cosechó 49,3% de los votos, pero en el balotage sumó cuatro puntos más. En ambas ocasiones logró la mayoría absoluta en el parlamento, con lo que pudo gobernar sin mucho contratiempo.

El 26 de octubre de 2014, las expectativas y convocatorias muestran cambios en el electorado: el FA, de nuevo con Tabaré Vázquez como candidato presidencial, y en contra de lo postulado por éste, deberá concurrir a una segunda vuelta y, como si esto fuera poco, perderá la mayoría parlamentaria con lo que deberá entrar en acuerdos con otros partidos para gobernar, con el predecible resultado de tener que licuar aún más su programa. Los analistas aún no saben cómo será el resultado de la segunda vuelta, estiman un empate técnico aunque, en mi opinión, Vázquez tiene más opción de volver a ser presidente.

Los enojados

Alrededor del 10% de los votantes de Montevideo, donde vive la mitad de los tres millones de uruguayos, rompieron con el FA en los últimos años. El dato no es menor, por dos razones: el electorado uruguayo es muy estable, tanto como la población que creció apenas 15% en medio siglo (en 1960 había 2,7 millones de habitantes y el último censo asegura que no llegan a 3.3 millones). Una variación de dos puntos de una elección a otra es algo considerable, cinco puntos son casi un terremoto político.

En segundo lugar, el Frente nació en Montevideo donde tuvo siempre un electorado muy potente que oscilaba entre el 50 y el 60% desde hace varias décadas. Pero, luego de estos años de gobierno nacional, y capitalino, uno de cada diez votantes da muestras de cansancio. Hay que tener en cuenta que la izquierda gobierna la capital de forma ininterrumpida desde hace 25 años y la desconformidad con su gobierno es muy alta. Tanto que en las elecciones municipales de 2010 casi el 15% de los montevideanos votaron en blanco o anulado, algo inédito ya que tradicionalmente esos votos no superan el 3 o 4%. Una señal de alerta que el FA no supo o no quiso interpretar.

Los enojados con el Frente tienen las más diversas razones para no votarlo. Desde los recelos que levanta un personaje como Tabaré Vázquez, quien nunca fue de izquierdas hasta que lo catapultaron al municipio de Montevideo, un oncólogo millonario dedicado a la medicina privada, alardea de su amistad de George W. Bush, vetó la ley de aborto que aprobó el Parlamento y trabó un fuerte conflicto con Argentina por una papelera sobre el río Uruguay mostrándose, además, favorable a ingresar a la Alianza del Pacífico aunque corra el riesgo de abandonar el Mercosur.

Una segunda tanda de rechazos proviene de los movimientos contra la minería y ambientalistas, movilizados con éxito en los últimos tres años al conseguir la paralización de un proyecto de extracción de mineral de hierro por una empresa de la India. También se registra un creciente rechazo a las consecuencias del modelo sojero, ya que el Estado debió reconocer que todos los ríos del país están contaminados por agroquímicos.

El rechazo al modelo productivo gana más y mejores argumentos. Los movimientos no sólo rechazan la soja y la minería sino un modelo consistente en exportar commodities sin procesar, en un país donde la mitad de los trabajadores perciben un salario mínimo y medio, lo que resulta insuficiente en uno de los países más caros del continente.

Sin alternativas

Los uruguayos sabemos que el sistema político es uno de los más estables del mundo, situación que sólo es comparable con la de Inglaterra. Los dos partidos tradicionales, el Nacional y el Colorado, tienen 170 años y la izquierda un siglo. Por eso, votar por fuera de las tres siglas resulta tanto como desperdiciar el voto.

Eso también está cambiando. Desde la independencia en 1830 hasta 2004, gobernaron los partidos tradicionales, pero desde 1970, al calor de una crisis terminal del país y su modelo de sustitución de importaciones e industria, la izquierda creció con el aporte de muchos desengañados de los partidos de siempre. El crecimiento de la izquierda fue permanente desde aquel momento, hasta que obtiene el gobierno en 2005 y empieza a estabilizarse. Ahora está en el momento de caída.

Las alternativas no son sencillas. Hacia la derecha, el Partido Independiente que contiene varios líderes moderados desgajados de la izquierda, tiene apenas 2,5% y dos diputados que ahora espera incrementar. Hacia la izquierda, la Unidad Popular que nunca superó el 1% y es una pequeña ruptura por la izquierda, apuesta a crecer para llegar al Parlamento. Los ecologistas agrupados en el Peri (Partido Ecologista Radical Independiente) podrían tener un desempeño algo mejor ya que sus escasas definiciones políticas pueden llevarle a muchos críticos del Frente Amplio.

El voto en blanco o anulado puede llevarse una porción aún mayor de descontentos. En un país donde los movimientos sociales son muy débiles, como los que resisten la minería, o muy institucionalizados, como el sindical, no es sencillo que surjan alternativas en el escenario electoral.

Lo que es casi seguro es que el próximo gobierno del FA (de confirmarse su eventual triunfo en una segunda vuelta) puede ser el último de esta fuerza política que viene limitándose a reproducir el mismo modelo productivo neoliberal vigente en los demás países de la región, con sólidas políticas sociales que consiguen disminuir la pobreza pero sin el menor cambio estructural. Los pobres viven mejor, pero siguen siendo pobres.

Las clases medias, que viven mucho mejor que una década atrás, ahora son consumistas y por lo tanto conservadoras. Quieren protección frente a la delincuencia (una de las más bajas del continente) y seguridad en sus ingresos. Formas de vida que las van convirtiendo en conservadores, en la misma lógica que sus pares en Brasil y Argentina. Un conservadurismo que la izquierda no se empeña en combatir, ni en el terreno de las ideas ni en las acciones de gobierno.

Ante semejante panorama social-cultural, es muy difícil que los gobiernos progresistas puedan mantenerse a mediano plazo: el modelo que defienden y del cual se han beneficiado está segando la hierba bajo sus pies, porque genera una sociedad cada vez más insolidaria, individualista y consumista.

* Periodista uruguayo, Semanario Brecha.

Publicado enEdición Nº207
Domingo, 21 Septiembre 2014 10:00

Tres ideas equivocadas

Tres ideas equivocadas

 

En estos días es fácil equivocarse. La turbulencia geopolítica, las crisis económicas y las convulsiones sociales se suceden a tal velocidad que no da tiempo de pensar con calma y calibrar bien lo que está sucediendo en el mundo.
En este ambiente tan revuelto, algunas ideas han arraigado tanto entre expertos como en la opinión pública internacional. A pesar de su popularidad, varias de ellas están equivocadas. Por ejemplo, estas tres:


1. Vladímir Putin es el líder más poderoso del mundo. Por ahora. ¿Pero cuán duradero es el enorme poder que hoy concentra? No mucho. La economía rusa, que no iba bien desde antes del conflicto con Ucrania, se ha debilitado aún más debido a las severas sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa. El valor del rublo ha caído a su mínimo histórico, la fuga de capitales es enorme (74.000 millones de dólares tan solo en el primer semestre), la inversión se ha detenido y la actividad económica se contrajo. El Kremlin ha debido echar mano de los fondos de pensiones para mantener a flote grandes empresas cuyas finanzas han colapsado al perder acceso a los mercados financieros internacionales. La producción de petróleo ha disminuido y las nuevas inversiones de las que depende la producción futura se han parado. Por otro lado, el machismo bélico de Putin le ha dado nueva vida y mayor protagonismo a una organización que él detesta y que estaba en vías de extinción: la OTAN. Y esta semana se confirmó el fracaso de Putin en detener el acercamiento de Ucrania a la Unión Europea, después de que el Parlamento de Kiev y la Eurocámara ratificaran un acuerdo de asociación. Putin seguirá siendo un líder importante y sus actuaciones tendrán consecuencias mundiales. Después de todo, preside autocráticamente uno de los países más grandes del mundo y su nacionalismo lo ha hecho muy popular entre los rusos. Pero su estrategia económica, sus relaciones internacionales y su política doméstica son insostenibles.


2. Obama fracasó. La popularidad de Obama es la mitad de la de Putin. La renuencia del presidente norteamericano a intervenir militarmente, de manera mucho más agresiva, en Siria, Ucrania o contra el Estado Islámico le ha valido severas críticas. Su fracaso a la hora de lograr el apoyo del Congreso para aprobar leyes indispensables ha expandido la idea de que Obama es un novato que no sabe manejar el poder o que EE UU ya no es una superpotencia, o no sabe actuar como tal.


Esta afirmación se debe a que se tiende a sobreestimar el poder de EE UU. Y a la creencia de que basta con que la Casa Blanca decida intervenir para que los problemas se arreglen o se mitiguen. Esto nunca fue cierto, aunque antes el presidente norteamericano gozaba de un mayor grado de libertad que ahora. Pero el mundo ha cambiado, y el poder ya no es lo que era. Incluso el presidente de EE UU tiene menos poder que el que tenían sus predecesores. Desde esta perspectiva, Obama se ha manejado mucho mejor de lo que le conceden quienes creen que su cargo confiere poderes casi sobrehumanos.


3. China es la próxima superpotencia del planeta. Es inevitable que dentro de unos años China tenga la economía más grande del mundo. Sus fuerzas armadas también están creciendo rápidamente, así como su protagonismo internacional. Su influencia en África, América Latina y sus vecinos asiáticos es indudable. La capacidad del Gobierno chino para construir grandes infraestructuras es también incuestionable y su éxito económico y social es fenomenal. Esto hace que muchos supongan que China será la nueva potencia hegemónica del siglo XXI. Yo no lo creo. Sabemos que existen dos Chinas: una industrializada, moderna, la de los rascacielos, la globalización y gran dinamismo económico. Pero también sabemos que hay una China muy pobre y con enormes necesidades insatisfechas de vivienda, salud, educación, agua, electricidad, etc. El ingreso del 48% de la población que vive en esta China más pobre y rural es un tercio de lo que ganan sus compatriotas en las ciudades. Sorprende, además, que, a pesar de sus éxitos, el Gobierno muestre gran inseguridad. Gasta más en seguridad interna que en defensa externa, por ejemplo. Un tercio del territorio chino, Tíbet y Xinjiang, vive en una crónica ebullición política a la que Pekín responde con fuerte represión y permanente intervención militar. Y los esfuerzos gubernamentales por controlar la información, censurar Internet y limitar el intercambio de ideas son legendarios. Este ambiente inhibe la innovación, ingrediente indispensable para que un país tenga éxito.


Es obvio que China tendrá cada vez más peso en la economía y la política del mundo. Pero no será la potencia dominante.


En el siglo XXI ningún país podrá desempeñar ese papel.


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