Imagen de un militar destacado en Letonia en misión para la OTAN. — Ministerio de Defensa

El conflicto en Ucrania "resucita" una Alianza Atlántica que parecía "desorientada" durante las últimas décadas tras la disolución del bloque comunista.

El pasado 24 de febrero, fecha del inicio de la invasión rusa de Ucrania, mientras el ejército de Vladimir Putin bombardeaba las principales ciudades de Ucrania, la OTAN se preparaba para una Cumbre de Madrid (el 28 y el 29 de junio) tranquila y sin sorpresas, casi de continuidad. Ahora, la Alianza Atlántica afronta importantes cambios: el club se amplía con Suecia y Finlandia, y vuelve a ser prioritaria la contención de Rusia. ¿Vuelve la OTAN de toda la vida?

La invasión rusa de Ucrania fue algo inesperado para todo el bloque Occidental es algo que, tres meses después, resulta evidente; como también parece evidente que Moscú se vio sorprendida ante la respuesta en bloque de la Unión Europea (sanciones económicas), de varios países que, como España, han enviado ayuda militar directa, y de Estados Unidos, que ha inundado de millones de dólares y de avanzada inteligencia militar a Kiev.

Mientras tanto, la OTAN como organización ha estado jugando un papel disuasorio y de vigilancia, reacia a participar directamente en el conflicto -Ucrania ha pedido varias veces ayuda e incluso su ingreso, a lo que obviamente Rusia se niega de plano- porque el Tratado no ampara ataques sino la defensa común de los aliados, por un lado, y por otro a causa del peligro de generar una escalada de consecuencias apocalípticas.

De todo ello se ha hablado la presentación en Madrid (CESEDEN) del Cuaderno de Estrategia 211 del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), que aborda el futuro de la OTAN después de la Cumbre de Madrid. Esta importante reunión tiene lugar ahora que España celebra sus 40 años desde su ingreso en la OTAN, y en un contexto de aumento sustancial del gasto militar en todo el mundo.

Sorpresa

"A todos, excepto al mando de operaciones, nos sorprendió la invasión", reconoció en la presentación de este informe el teniente general Fernando López del Pozo, director general de Política de Defensa, que recordó que los cambios en materia militar son más lento de lo que parece.

De hecho, el conflicto ruso-ucraniano está siendo más "convencional" de lo que se pudiese pensar -con movilizaciones de tropas, uso de artillería, infantería, fuerza aérea y naval- frente a otras modalidades como la llamada 'guerra híbrida' y otros escenarios como el ciberespacio y el ultraespacio. "Eso no quiere decir que no estén teniendo lugar, siempre están ahí, pero son menos visibles", recordó López del Pozo.

Otro de los autores que forman en este cuaderno de artículos de análisis es Pere Vilanova, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, quien aportó contexto histórico para comprender las "paradojas" de una organización surgida en un mundo bipolar (EEUU-URSS, con Europa como campo de juego).

Ese escenario bipolar desapareció en 1992, recordó este experto, pero comenzó en 1941 cuando el presidente Franklin D. Roosevelt convenció a todos los poderes de EEUU para intervenir en la II Guerra Mundial e influir así directamente en el devenir del mundo durante las décadas posteriores.

El golpe de mano de Putin viene ahora a resucitar a una Alianza que pese a sus largas décadas de "desorientación", siempre ha tenido una "mala salud de hierro" por su alta capacidad de adaptación. Y frente a algunas visiones que ven un escenario próximo de un mayor regionalismo, Vilanova sugirió revisar la parte más operativa de modo que la OTAN pudiese actuar más al sur del Trópico de Cáncer."

Sobre la mesa queda la necesaria pero compleja relación entre la UE y la OTAN en el campo de la defensa, algo que aborda en el cuaderno el diplomático Manuel Selas González, subdirector general de Asuntos Internacionales de Seguridad en Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España. "Esta guerra ha demostrado que esa relación ha de ser de complementariedad", dijo, y remarcó el papel de cada uno: la OTAN disuade, la UE suministra ayuda directamente. "Para sorpresa de Rusia, Europa se ha convertido en un actor en la guerra", afirmó.

En cualquier caso, conviene recordar algo clave: los ejércitos son nacionales, y probablemente lo seguirán siendo durante mucho tiempo, por lo que las alianzas y tratados en materia de defensa no pueden imponer sino la asistencia, que no tiene que ser necesariamente militar, a un país aliado.

El ingreso de Suecia y Finlandia, países tradicionalmente neutrales pero con unas fuerzas armadas muy preparadas y compatibles con los países de la Alianza, será muy rápido. Y la guerra Rusia-Ucrania vuelve pone a Moscú en lo más alto de las prioridades de la OTAN. Otro de los autores, el coronel Ignacio Fuente Cobo, apuntó que de confirmarse una guerra ruso-ucraniana larga, el enfoque de la OTAN se dirigirá hacia el refuerzo de la defensa colectiva de sus miembros. 

De momento toca esperar a la Cumbre de la OTAN de Madrid, para la que queda algo más de un mes.

Madrid

19/05/2022 22:08

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Tambores de guerra e inflación en EEUU: el riesgo de recesión se precipita mientras el Pentágono acelera la carrera nuclear

El mandato verde y dinámico que presagiaba Joe Biden al tomar posesión de su cargo ha cambiado sus tornas. El ciclo de negocios americano amplía sus opciones de empujar el PIB a los números rojos, con la inflación desatada y la Reserva Federal inclinándose por la subida más rápida e intensa de los últimos veinte años. Eso sí con el arsenal militar listo y dispuesto a consolidar la hegemonía nuclear de EEUU.

Los mercados son excesivamente cortoplacistas. Pero, a veces, sus exuberancias irracionales, como las calificó el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, en la primera década de este siglo, revelan un estado de ansiedad tal que alumbran tensiones con elevados componentes de realpolitik. Justo lo que parece reinar en estos instantes dentro del tumultuoso e imprevisible ciclo de negocios post covid. Porque si desde mediados de otoño, cuando la escalada del precio de la energía, especialmente del gas, llevaba semanas en ebullición, su preocupación persistente era la formación de una espiral inflacionista que los bancos centrales de las potencias de rentas altas calificaron entonces, al unísono, de transitoria, ahora, cuando el Banco de Inglaterra acaba de situar los tipos de interés en el 1% tras certificar el cuarto movimiento alcista desde diciembre y la Reserva Federal, en el segundo toque del año, le sigue la estela y ha encarecido el precio del dinero hasta el 0,75% con un repunte de medio punto, la incertidumbre inversora se dirige hacia la persistente pérdida de vigor de las economías.

Las políticas monetarias tienen ese dilema; o elevar tipos para contener los precios en fases con presiones inflacionistas o reducirlos para espolear el crecimiento. Es su doble alma, que vaga en pena mientras desvela las vicisitudes de cada tesitura coyuntural. Y la de ahora, parece elevar esta tesitura a la categoría de asunto sin resolver. Al menos, de momento.

The Economist se ha hecho eco de ello. "La Fed causa un giro en los mercados financieros", titulaba una de sus noticias de esta pasada semana en la que incidía en las "trampas" del horizonte económico en EEUU, en el que destaca una "inflación con prima de riesgo", en su nivel más alto desde 1994, pese a que, en abril, su IPC se redujo dos décimas respecto al mes precedente, un retoque que no impidió un registro del 8,3%. Con retrocesos de liquidez en sus mercados de bonos, la reversión del ratio de rentabilidad de las emisiones a diez y dos años –amenaza de recesión en otros tiempos más ortodoxos– con beneficios corporativos históricos –signo, en cambio, de bonanza que parece en esta ocasión ficticia– y dificultades admitidas desde el seno de la Reserva Federal para vender sus activos hipotecarios adquiridos a la banca durante la Gran Pandemia tras dar por finiquitado su programa de compra de deuda corporativa y soberana para sanear sus cuentas de resultados.

Si el panorama financiero parece complejo, el macroeconómico no le va a la zaga y refleja ciertos episodios de alto voltaje. El principal, que el PIB se sumergió entre enero y marzo. A pesar de la buena dinámica con la que empezó el año, hasta el inicio de las hostilidades bélicas desatadas desde el Kremlin, el PIB americano se contrajo, en tasas anuales, en un 1,4% según la estimación inicial de la Oficina de Análisis Económico del Gobierno (BEA, bajo sus siglas en inglés), después de retroceder cuatro décimas respecto al último tramo de 2021. El dato, además de inesperado, supone los primeros números rojos de la mayor economía mundial desde que la pandemia del Covid-19 golpeó al país y provocó, en la primavera de 2020, una breve pero acusada recesión, y que terminó con la fase más prolongada de prosperidad –129 meses de alzas ininterrumpidas, desde junio de 2009– de la historia reciente de EEUU. Y confirma que la espiral inflacionista ha colisionado de lleno y en plena ruta con una aeronave que evidenciaba signos de haber entrado en una velocidad de crucero envidiable tras las vacunaciones masivas.

Entretanto, los precios de la energía, alimentos, vehículos, y de los recibos de suministro de los hogares siguen su escalada, al igual que en un mercado de la vivienda en constante rebote que da alas al encarecimiento de la vida, de la cesta de la compra y a una merma de la capacidad de ahorro de los hogares y de inversión de las empresas.

Ante la complejidad de la ecuación, numerosas voces de expertos se han sumado al debate, que parece girar en torno a las maniobras que realizará la Reserva Federal y si no se pisará demasiado a fondo el acelerador de las subidas de tipos ante su ya declarada prioridad de devolver el IPC a sus niveles previos a la epidemia. Porque ese parece el quid de la cuestión: cómo contener unos precios desbocados con una economía que emite señales de anemia y que tendrá que salir de su convalecencia sin estímulos monetarios ni tipos próximos a cero para conservar abierta la espita crediticia.

De igual modo que en Europa, el salto en la prima de riesgo entre los bonos alemán e italiano por las expectativas de endurecimiento de la política monetaria del BCE eleva la amenaza sobre la gestión de la deuda en la zona del euro. Y en EEUU -explica el semanario británico- el 60% de sus carteras de inversión se dirigen a las acciones bursátiles y el 40% a los bonos de Tesoro, lo que les ha reportado a sus propietarios un 11% de retornos de beneficios entre 2008 y 2021. Este año, sin embargo, están perdiendo el 10% de su capital. El epitafio de los tipos próximos a cero empieza a hacer cundir la certeza de que este ejercicio puede ser un punto de decadencia y de sufrimiento inversor. Los designios del mercado hablan de tres movimientos de medio punto en los próximos encuentros del Comité de Mercados Abiertos de la Fed.

Recesión o estanflación, esa es la cuestión

Trasladado a la economía, este ambiente financiero, que también se propaga en la órbita global, puede precipitar al PIB de EEUU a una recesión en los próximos dos años, avisa Goldman Sachs. Hecho al que concede hasta un 35% de probabilidades Jan Hatzius, su economista jefe. En una reciente nota a inversores duda de las predicciones del World Economic Outlook (WEO) del FMI, en el que deja entrever un escenario próximo a la estanflación este ejercicio. Al menos, entre las potencias industrializadas. En el banco de inversión americano se acude a la historia, desde donde se sugiere que la Reserva Federal tendrá, una vez más, "serias dificultades en endurecer la política de tipos lo suficiente como para enfriar la inflación sin causar una recesión" advierte Hatzius, igual que siempre la ha tenido a la hora de suturar la brecha entre oferta y demanda en el mercado de trabajo, donde los empleados registran un incremento salarial del 2%, muy por debajo del 8,3% que marcó el IPC americano en abril.

El error histórico de la Fed del que también habla Mohamed El-Erian. El asesor económico en Allianz y antiguo responsable de inversión en Pimco, se refiere la "ceguera cognitiva" de Jerome Powell que le llevó a retrasar "la jubilación" de una transitoriedad inflacionista que le tentó a la hora de prorrogar un ciclo monetario ya superado, el de los tipos próximos a cero y que, ahora, está impidiendo que la economía americana afronte un aterrizaje suave. Como lo refleja el que el IPC haya mostrado el primer y ligero retroceso en ocho meses en abril, aunque se mantenga todavía en cotas de hace cuatro décadas. El-Erian traslada a los gobiernos la responsabilidad de restablecer el control de una economía con motores en ralentización por la escalada de precios en las potencias industrializadas. Porque la reparación de la Fed –hablando en concreto de EEUU– con subidas drásticas de los tipos de interés podría precipitar en el mejor de los casos al mercado más grande del mundo a una delicada estanflación.

En una tribuna en Financial Times El-Erian da un 10% de opciones a la Fed de elevar tipos sin que produzca daños a la economía, un 40% a que la perjudique por incrementar de forma desaforada el precio del dinero, un 30% a un periodo de aceleraciones y frenos en la política monetaria que sirva para reparar las cadenas de valor en EEUU y el resto del mundo, deterioradas por la guerra de Ucrania, y un 20% final a que falle en ambos propósito y la mayor potencia económica caiga en un episodio de estanflación.

Una preocupación similar es la revela el ex economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff, ahora en tareas académicas en Harvard, para quien si la Fed, como acaban de expresar sus autoridades, pretende reducir la inflación a los niveles previos a la pandemia tendrá que elevar tipos hasta el 5% lo cual supone una "seria advertencia, casi un obstáculo insalvable" para eludir la recesión. A su juicio, el PIB americano ya se asomará al abismo con un precio del dinero en el entorno del 3% y se pregunta si no sería conveniente que, durante un año o dos, la inflación pudiera estar anclada entre el 3% y el 3,5%. Algo por encima del límite no reconocido a la Reserva Federal pero que oscila entre el 2% y el 2,5%, ligeramente más benévolo que el tope del BCE, que ya ha flexibilizado durante el mandato de Christine Lagarde, pero que traería un dinamismo modesto. En su opinión, es preferible intentar un aterrizaje suave que conduzca a una estanflación, en vez de una recesión significativa con la inflación a raya. Rogoff otorga un 50% de opciones a cada una de ambas alternativas, si bien admite que en caso de que la Fed se pase de frenada con unas subidas desaforadas de tipos, los mercados de capitales se resentirán; en especial, los activos tecnológicos.

Más madera militar... Hacia el armamento atómico

Ante la debilidad económica, y con un conflicto armado en territorio europeo, con amenaza de una posible tentación nuclear y en plena carrera armamentística, intensificada a lo largo de este último lustro, la Casa Blanca, que ya había activado el botón del gasto militar muy por encima del de sus rivales geoestratégicos, ha decidido da un viraje en el destino de sus 773.000 millones de dólares de presupuesto en manos del Pentágono. Si la justificación de los últimos ejercicios se dirigió a la modernización barcos, aviones y material de artillería y tanques en cada uno de los tres Ejércitos, ahora, con la contienda bélica desatada por el Kremlin en Ucrania a punto de entrar en el tercer mes, la consigna que ha asumido el Congreso es focalizar los desembolsos en el armamento nuclear y la I+D+i militar. Con recortes en nuevos buques y cazas, además de en nuevas ofertas de ingreso en las Fuerzas Armadas.

La facción demócrata del legislativo ha encendido la mecha con iniciativas para activar a partir del 1 de octubre, cuando empieza el año fiscal, una dotación colosal después de la subida del 4,2% nominal –el 1,5% descontando la inflación– de los 742.000 millones de dólares del programa en curso. El secretario de Defensa, Lloyd Austin, se mostró "encantado" con la nueva capacidad de compra del Pentágono, según declaró una fuente próxima que prefirió guardar su anonimato a Bloomberg, una "de las inversiones más importantes de la historia de la seguridad nacional de EEUU", matizaba. En la que el Ejército del Aire aparece como el gran beneficiario de los servicios y de la industria militar, con sus 194.000 millones, un aumento del 8% en términos reales, según admitió el general James Peccia, su director presupuestario.

Pero estas tres cuartas partes del billón de dólares en Defensa forman parte de una partida aún superior, de 813.300 millones con las que se ha dotado a la coraza de la seguridad nacional, que incluye el arsenal nuclear que mantiene el Departamento de Energía y el FBI en una división de funciones perfectamente estructurada y sobre los que los demócratas buscan el respaldo de sus rivales republicanos en el Congreso aduciendo el incremento del presupuesto militar de China y las ínfulas imperialistas de Putin en Rusia. A propósito de la guerra de Ucrania. Y, por lo visto en algunas voces de la oposición, la doctrina ha calado e, incluso, les parece corta. "La propuesta del presidente Joe Biden, desafortunadamente, resulta inadecuada desde la perspectiva de los recursos", advertía Mike Rogers, representante republicano por Alabama en la Cámara Baja, que insiste en que "mis colegas y yo consideramos que nuestras Fuerzas Armadas necesitan un alza de fondos que esté un 5% por encima de la tasa de inflación".

Una de las recepciones estelares de recursos irá para el bombardero nuclear B-21 que fabrica la multinacional Northrop Grumman, que obtendría 5.000 millones para investigación y puesta en liza de sus prototipos frente a los 2.000 millones actuales. Los submarinos clase Columbia para la Armada que construyen General Dynamics y Huntington Ingalls sumarán otros 1.300 millones hasta los 6.300 para elevar su capacidad atómica. Además, recibirán financiación adicional a los incrementos decretados por la Administración Trump los misiles de crucero que forman parte de la nueva Estrategia de Defensa Nacional. En total, los gastos en armamento nuclear llegarían a los 34.400 millones de dólares en el próximo ejercicio fiscal, desde los 27.700 actuales.

También resurgen las partidas de I+D+i que se disparan hasta los 130.100 millones de dólares y que incluyen 16.500 millones para ciencia y tecnología; 4.700 para armas hipersónicas, 3.300 en material de microelectrónica e iniciativas 5G; 3.200 para innovación de los cazabombarderos B-21 y otros 1.000 adicionales para gestionar los sistemas de misiles, defensivos y ofensivos. Todos ellos, recursos directos. El resto, se conciben como inversiones garantizadas entre los tres ejércitos y las entidades ligadas a la Seguridad Nacional.

madrid

16/05/2022 22:22

Por Diego Herranz

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¿Escalará EU la guerra en Ucrania?

Através de la OTAN, la estrategia militar expansionista de Estados Unidos sobre las fronteras de Rusia se ha mantenido inexorable desde 1999. Hoy es el turno de Finlandia y Suecia. Para compensar su debilitamiento como motor de la economía capitalista mundial y mantener su hegemonía desafiada por China, EU está tratando de trasladar el problema al campo militar, donde todavía mantiene superioridad sobre su rival asiático.

Con el beneplácito de la industria armamentista −que hace su agosto en Ucrania y Europa con el aumento exponencial de los presupuestos militares−, la estrategia de tensión impulsada por el Estado profundo ( Deep State, la estructura paralela secreta que dirige las políticas de inteligencia, defensa y la diplomacia de guerra de Washington) ha orillado a la administración Biden a escalar la guerra por delegación (“ proxy” o subsidiada) contra Rusia y utilizar medios militares directos e indirectos contra su enemigo principal, China, en la región del Asia-Pacífico.

Biden, cuyos índices de aprobación continúan cayendo y podría vivir un desastre en las elecciones intermedias de noviembre próximo, necesita alcanzar una victoria en Ucrania, y es alentado por los neoconservadores para una intervención militar directa como requisito para "mantener el orden basado en reglas"; las de EU, por supuesto. Expertos militares han señalado que el suministro de armas a Ucrania no revertirá la guerra y Rusia prevalecerá, incluso si la OTAN se involucra de manera más directa. Debido a lo cual la apuesta por una escalada militar parece la única opción que le queda a Biden.

Durante su visita a Kiev a comienzos de mayo, el secretario de Defensa de EU, general Lloyd Austin, dijo que quería ver a Rusia "debilitada" para que "no pueda llevar a cabo el tipo de cosas que ha ejecutado al invadir Ucrania". Añadió que Ucrania puede "ganar" la guerra a Rusia si cuenta con el "equipo adecuado". Pero una "victoria" de Ucrania sólo sería posible derrocando a Putin y ejecutando un "cambio de régimen" y el consiguiente aislamiento completo de China.

En respuesta, el ministro del Exterior ruso, Sergei Lavrov, dijo que en esencia la OTAN está hoy en guerra con Rusia y el riesgo de una tercera guerra mundial es "serio, real y no se puede subestimar". A su vez, el vicepresidente ruso, Dimitri Rogozin, declaró que en el caso de una guerra nuclear los países de la OTAN serían destruidos en media hora. (Aunque sabemos que eso sería la destrucción segura de ambas potencias nucleares, de allí las “ proxy wars”.)

En ese contexto, el investigador Luo Siyi, de la Universidad Renmin de China, expuso que la guerra de Ucrania representa un cambio cualitativo en la política militar estadunidense, ya que al impulsar al régimen de Zelensky a ingresar a la OTAN y solicitar de armas nucleares, cruzó la línea roja de una Rusia con capacidades militares extremadamente poderosas; lo que implica que EU decidió correr ese riesgo.

Hasta ahora, EU no ha enviado tropas a Ucrania (sólo asesores de la OTAN y contratistas) y dejó claro que no quiere una guerra directa con Rusia que podría desencadenar una tercera conflagración en Europa. Pero como parte de una guerra de poder, desde el golpe de Estado en Kiev, en 2014, EU ha venido desplegando un sucio juego estratégico, militarizando y utilizando a Ucrania como peón, provocando de manera deliberada una guerra sangrienta entre dos pueblos hermanos.

A la vez, desde su llegada a la Casa Blanca, y mientras intensificaba sus acciones encubiertas contra Rusia, la administración Biden ha intentado vaciar la "política de una sola China" de manera provocativa, armando y entrenando al ejército de Taiwán (como antes EU/OTAN a Ucrania), y aumentando el despliegue de la armada de guerra estadunidense en el Mar de China Meridional. Lo que amenaza cruzar una línea roja de China más peligrosa que la de incorporar a Ucrania a la OTAN.

Según Luo Siyi, aunque mantiene el liderazgo en productividad, tecnología y tamaño de las empresas, EU ha venido perdiendo de manera permanente su abrumador dominio de la economía mundial. De acuerdo con el cálculo de paridad del poder adquisitivo (PPA) utilizado por el economista Angus Maddison, la economía de China ya es 18 por ciento más grande que la de EU, mientras el Fondo Monetario Internacional predice que para 2026 la economía china superará a la de EU en 35 por ciento. Situación que nunca alcanzó la ex Unión Soviética en la cúspide de su desarrollo (1975), cuando la economía estadunidense era más del doble del tamaño de la URSS.

En competencia pacífica, China se ha convertido en el mayor comerciante de mercancías del mundo y ha vencido en la guerra comercial iniciada por las administraciones Trump y Biden. Además, en 2021, según la paridad del poder adquisitivo, EU sólo representará 16 por ciento de la producción económica total del orbe; es decir, 84 por ciento de esa producción será creada por otros países. Por lo que ante la pérdida de su dominio económico, afirma Luo Siyi, EU utilizará medios militares y políticos para compensar esa debilidad. Recuerda, también, que el gasto militar de EU excede el de los siguientes nueve países combinados. Y excepto en armas nucleares, donde es superado en números de ojivas por Rusia, el Pentágono sigue siendo fuerte. Por lo que está tratando de trasladar el problema de su debilidad económica al campo militar, con graves riesgos para la humanidad.

Rusia es el único país que puede rivalizar con EU en armas nucleares. A su vez, la alianza estratégica entre China y Rusia es una importante fuerza disuasoria económica-militar para EU, que hace que tenga miedo de ir directamente a la guerra con China. Al provocar la guerra en Ucrania, EU está tratando de subvertir a Rusia para establecer un gobierno en el Kremlin que ya no defienda los intereses nacionales y sea hostil a China, con lo que la larga frontera entre ambos países se convertiría en una amenaza estratégica para Pekín. De allí que el desenlace de la guerra en Ucrania sea crucial para el mundo presumiblemente bipolar emergente.

Putin ha señalado que en el escenario bélico Rusia no tiene prisa. Su aviación controla el cielo de Ucrania y ante el agotamiento físico y sicológico de las unidades ucranias, condenadas a un desgaste lento, la ruptura de la resistencia probablemente esté cerca. De allí la enigmática frase del general Lloyd –Mr. Raytheon− Austin sobre "ganar" la guerra. La pregunta es: ¿cómo?

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 Kim Jong Un (C) con miembros del Gobierno observando la prueba de fuego de un arma guiada táctica de nuevo tipo desde una ubicación no revelada, lanzada el 17 de abril de 2022. — EFE/EPA/KCNA

El punto de inflexión ocurrió el 24 de marzo pasado, apenas un mes después de que Rusia invadiera Ucrania, cuando el régimen norcoreano realizó la primera prueba desde 2017 de un misil intercontinental.

 

La invasión de Ucrania y la amenaza del uso de armas nucleares por parte de Rusia si las cosas se le tuercen demasiado en esta guerra han dado alas a Corea del Norte para mostrar sus propios colmillos armamentísticos. Las nuevas pruebas de misiles norcoreanos susceptibles de portar cabezas nucleares coinciden además con la llegada al poder en Corea del Sur de un nuevo presidente que apuesta por una línea dura con su enemigo septentrional. La estrategia de Moscú en Ucrania, que contempla el uso de armas nucleares tácticas, de corto alcance, si Rusia ve amenazada "su existencia" tiene su réplica en Pyongyang, con la incógnita sobre la capacidad real norcoreana para utilizar ese tipo de armamento en una situación de presión similar.

Las dos Coreas se encuentran técnicamente en guerra desde 1953, cuando se firmó el armisticio que detuvo el conflicto desatado en 1950. Ese armisticio ha asegurado hasta ahora una paz precaria en torno a la frontera más militarizada del planeta, allí donde la Guerra Fría es una realidad que dura ya casi setenta años.

Este 7 de mayo, Corea del Norte lanzó un nuevo misil balístico desde un submarino. Era de corto alcance, pero mostró la capacidad de amenaza del régimen de Pyongyang, con quince cohetes de este tipo disparados en el Mar del Japón solo en lo que va de año. La prueba se produjo tres días antes de que asumiera el poder el nuevo presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, en una clara advertencia a la retórica anticomunista que mostró este ex fiscal general surcoreano durante la campaña electoral.

Pero el punto de inflexión ocurrió el 24 de marzo pasado, apenas un mes después de que Rusia invadiera Ucrania, cuando el régimen norcoreano realizó la primera prueba desde 2017 de un misil intercontinental. Era un Hwasong-17, el misil de largo alcance más poderoso del arsenal norcoreano, capaz de transportar múltiples cabezas nucleares hasta territorio continental estadounidense. La tensión se disparaba en la península coreana a unos niveles que no se conocían desde hacía un lustro, cuando la posibilidad de un conflicto armado entre las dos Coreas encabezaba los planes de defensa regional de Estados Unidos y sus aliados de la cuenca del Pacífico.

Según informó la Agencia Central Coreana de Noticias, ese misil Hwasong-17 alcanzó una altitud máxima de 6.248,5 kilómetros, voló hasta una distancia de 1.090 kilómetros durante 68 minutos e impactó en el área prevista, en las aguas que separan la península coreana y Japón. Las autoridades niponas denunciaron que el misil cayó dentro de su zona económica exclusiva y a 150 kilómetros al oeste de la península de Oshima, en Hokkaido.

Este misil fue más potente, alcanzó una mayor altura y duró más tiempo en el aire que cualquier otro cohete probado por Corea del Norte desde que las negociaciones celebradas a lo largo de 2018 lograron bajar la tensión por entonces casi insoportable en la península. Esa alarma había llevado al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a amenazar con desatar todo "el fuego y la furia" de su país sobre territorio norcoreano.

Fueron los buenos modos diplomáticos del presidente surcoreano en esa época, Moon Jae-in, los que solventaron esta situación y permitieron incluso a un encuentro entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, en junio de 2018. Era la primera vez que se reunían mandatarios de ambos países desde que se instauró el estado norcoreano, en octubre de 1945. A esta cumbre le sucedió otra en 2019 entre ambos líderes en la Zona Desmilitarizada que separa ambas Coreas.

La diplomacia de Moon, quien a su vez se reunió tres veces con Kim Jong-un y llegó a ser aclamado con fervor en un estadio de Pyongyang, permitió mantener la calma durante los cinco años de su mandato. Pero ahora los tiempos han cambiado y los vientos de concordia parecen haberse disipado en la península coreana. Al dialogante Moon Jae-in le ha sucedido esta semana al frente de Corea del Sur el presidente Yoon, un político correoso y nada dispuesto a que le acusen de connivencia hacia uno de los regímenes con más violaciones de los derechos humanos del planeta, aunque la paz esté en juego. Yoon no ha dudado en calificar una y otra vez a Corea del Norte como "el enemigo" y ha antepuesto su desnuclearización como paso indispensable para avanzar hacia la paz. Algo que todos los actores implicados en la partida coreana saben que jamás ocurrirá.

Yoon asumió esta semana como jefe de Estado surcoreano y la respuesta de Corea del Norte han sido más pruebas de misiles ante la verborrea del nuevo presidente del Sur. Éste llegó a proponer en medio del acalorado debate electoral un golpe preventivo contra Corea del Norte, a fin de arrasar su arsenal de misiles y nuclear, en caso de que la inteligencia surcoreana y la estadounidense tuvieran sospechas fehacientes de unos supuestos preparativos de un ataque por parte del Norte.

Algunos de los nuevos misiles probados por el régimen de Kim Jong-un tienen una peculiar característica. Peculiar y muy peligrosa, dados los tiempos que corren. Pueden portar cabezas nucleares tácticas, es decir, de una potencia menor, equivalente a entre un kilotón y cincuenta kilotones de TNT (a veces de un centenar). Tales misiles están destinados a destruir unidades militares enteras en una guerra convencional, pero sin desatar una hecatombe atómica. El ejército norcoreano disponía hasta ahora de plataformas móviles desde las cuales se podrían disparar este tipo de armas nucleares tácticas. Pero los últimos ensayos con misiles disparados desde submarinos incrementan exponencialmente la efectividad y capacidad de destrucción de ese armamento. Hay que recordar que la bomba atómica que destruyó Hiroshima era equivalente a 16 kilotones de TNT.

A la amenaza de los misiles, se ha unido la información revelada por la inteligencia estadounidense de que Corea del Norte podría estar preparando para este mismo mes de mayo nuevos ensayos nucleares en el polígono de Punggye-ri. Serían los primeros desde septiembre de 2017, cuando tuvo lugar la sexta detonación norcoreana de un artefacto atómico. La primera se produjo en octubre del año 2006.

Pese a todo, el equilibrio de poder, por muy amenazadora que pueda parecer una Corea del Norte armada de ojivas atómicas y misiles capaces de golpear a sus principales enemigos, está mucho más afianzado en el Pacífico noroccidental que en el actual teatro bélico europeo. La clave de esa entente nada cordial, pero sí segura por el momento, es China. El régimen comunista de Pyongyang depende de Pekín para su supervivencia y no dará un solo paso hacia la guerra sin contar con su aquiescencia o al menos con la certeza de que China impedirá su destrucción total por parte de Estados Unidos.

Lo que no se contempla en este delicado equilibrio es un eventual incremento de la agresividad surcoreana, con palabras o actos, arrastrada por el convencimiento del presidente Yoon de que siempre tendrá el respaldo de Washington. Más aún en medio del abierto militarismo de su homólogo, Joe Biden, en Europa, con miles de millones de dólares en ayuda armamentística a sus aliados y a Ucrania.

El próximo 21 de mayo, Biden y Yoon se verán en Seúl. Quizá sea el momento adecuado para comprobar la orientación de la renovada alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur, ensombrecida por el riesgo de repetir la postura implacable de la Casa Blanca en Europa ante una superpotencia nuclear, pero esta vez en Asia y ante otra potencia atómica, Corea del Norte, tan arrogante y peligrosa como Rusia.

De momento, la lección que parece que ha aprendido Corea del Norte de la actual guerra en Europa es que si Ucrania hubiera conservado el armamento nuclear que tenía desplegado en su territorio en tiempos de la Unión Soviética, a los dirigentes rusos no se les habría pasado siquiera por la cabeza invadir a su vecino del sur el pasado 24 de febrero. El pensamiento norcoreano es simple: el desmantelamiento de los misiles atómicos ucranianos en el marco del desarme nuclear en Europa de los años noventa llevó a la actual guerra. Por ello, Corea del Norte nunca renunciará a su recién adquirido poder de disuasión nuclear y seguirá probando misiles capaces de llevar ojivas atómicas incluso hasta el mismo suelo patrio de su archienemigo Estados Unidos

 

14/05/2022 21:06

 

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La periodista Shireen Abu Akleh, asesinada por el ejército israelí.

A Shireen no la mató ninguna bala perdida. Ella y su equipo quedaron atrapados bajo fuego intenso pesado durante tres minutos. Ellos eran el objetivo

 

Francotiradores israelíes asesinaron el miércoles a la destacada periodista estadounidense Shireen Abu Akleh en un intento por evitar que la veterana corresponsal de Al Jazeera y sus cámaras grabaran un ataque militar israelí contra el campo de refugiados de Jenín, situado en el territorio palestino ocupado de Cisjordania.

El ejército israelí ha acabado con la vida de 50 periodistas palestinos durante las dos últimas décadas. Durante las protestas de la Gran Marcha del Retorno que tuvieron lugar en Gaza, los francotiradores israelíes dispararon sistemáticamente contra manifestantes desarmados, y también contra periodistas y médicos. Solo en 2018 asesinaron a 180 personas e hirieron a más de 6.000 manifestantes civiles inocentes.

Abu Akleh, de 51 años, cubría las noticias de Palestina para millones de televidentes del canal de televisión por satélite Al Jazeera desde hacía aproximadamente 20 años y no cabe duda de que estaba considerada una amenaza para la impunidad con la que Israel sigue oprimiendo a los palestinos ocupados. Ron Kohav, portavoz del ejército israelí, afirmó en una ocasión que los periodistas estaban “armados con cámaras”. Cuando llevas a cabo perversas políticas de apartheid, consideras que las cámaras son armas letales.

Ali al-Samoudi, que recibió el disparo de un francotirador israelí en la espalda, explicó lo que había sucedido: “Entramos a grabar la operación israelí y acto seguido abrieron fuego contra nosotros. No nos pidieron que nos fuéramos o lo dejáramos, solo empezaron a dispararnos. Una bala me dio a mí y otra a Shireen, y la mataron a sangre fría porque son asesinos. Es así, se especializan en matar palestinos”. Otro periodista le dijo: “Están diciendo que fueron los palestinos quienes la dispararon”. Y Al-Samoudi contestó: “No había nadie de la resistencia palestina a nuestro alrededor”.

Otro de los colegas de Abu Akleh, Mujahed Al-Saadi, habló también para las cámaras. Según Al-Saadi, estaba claro que los francotiradores israelíes habían disparado a propósito contra Abu Akleh, ya que la dispararon justo debajo de la oreja. Según afirmó: “Lo que pasó es que estaban esperando que entráramos en el campo de refugiados. Cuando entramos el ejército ya estaba allí. Elegimos una posición donde no se estaban produciendo enfrentamientos con jóvenes o con miembros de la resistencia palestina. Llegamos hasta ese punto y esperamos a que Shireen se pusiera el equipo de seguridad, y cuando llegó hasta donde estábamos, avanzamos unos metros. Le explicamos al ejército y a todo el que pasaba que éramos periodistas de televisión. A los pocos segundos de llegar, oímos el primer disparo. Y yo dije, somos nosotros el blanco, nos están disparando a nosotros. Me di la vuelta y vi a Shireen ya en el suelo, y a Shatha gritando e intentando cubrirse detrás de un árbol. En pocos segundos Shireen ya estaba en el suelo. Entre disparos nos decíamos que estaban apuntando contra nosotros. Los disparos contra los miembros del equipo que estábamos allí presentes continuaron durante más de tres minutos. Ali resultó herido, aunque pudo cruzar la calle y ponerse a salvo, pero a nosotros siguieron disparándonos. Me refugié debajo de una escalera de la fábrica de cemento mientras continuaban los disparos. Shatha –los disparos apuntaban a la persona que el francotirador vio que estaba escondida detrás del árbol–, nuestra colega Shatha Hanaysheh, siguió recibiendo disparos, mientras ella se escondía debajo de un árbol y nosotros no podíamos ayudar a Shireen. Los jóvenes, que estaban en la calle, vinieron donde estábamos nosotros e intentaron sacar a Shireen, pero también los dispararon. A cualquiera que se movía le disparaban”.

Parece claro que los francotiradores israelíes consideraron que las cámaras suponían un peligro para el ataque que iban a perpetrar sobre Jenín. Probablemente iban a hacer cosas a los palestinos que no querían que se grabaran. Por eso intentaron matar a todo el equipo. Asesinaron a Shireen Abu Akleh, hirieron a Ali al-Samoudi y estaban intentando disparar a Shatha Hanaysheh mientras se protegía detrás de un árbol. Siguieron disparando durante tres minutos y parecía que su intención era asegurarse de que Abu Akleh se desangrara y no pudiera recibir los primeros auxilios, ya que disparaban sobre cualquiera que intentara acercarse. Trataron a estos periodistas como cotizados objetivos cuya eliminación había sido decidida sin contemplaciones.

Marc Owen Jones, un especialista de la información que ha destapado numerosas operaciones con trolls, se burló del intento descarado y vergonzoso del ejército israelí de desviar la atención con un engañoso vídeo en el que se intentaba culpar a los palestinos por la muerte de Abu Akleh. No se produjeron enfrentamientos con los miembros de la resistencia palestina cerca de los periodistas y a Shireen no la mató ninguna bala perdida. Ella y su equipo quedaron atrapados bajo fuego intenso pesado durante tres minutos. Eran ellos el objetivo.

No es física cuántica. El @IsraelMFA ha publicado un vídeo comprobablemente engañoso que intenta culpar del asesinato de #ShireenAbuAqla a los palestinos. Eso constituye un total desprecio por la verdad. Es un intento de blanqueo/encubrimiento. https://t.co/ArKinXO8Lu

— Marc Owen Jones (@marcowenjones) 11 de mayo de 2022

La organización israelí de Derechos Humanos, B’tselem, demostró que la validez del vídeo era nula:

Esta mañana, el investigador sobre el terreno de B’Tselem en Jenín documentó las localizaciones exactas desde donde disparó el tirador palestino que aparecía en el vídeo que distribuyó el ejército israelí, y también la localización exacta en la que asesinaron a la periodista Shireen Abu Akleh. pic.twitter.com/6VbEJJuF7z

— B'Tselem בצלם بتسيلم (@btselem) 11 de mayo de 2022

Como de costumbre, la mayoría de las agencias de noticias occidentales, y en particular las estadounidenses, informaron del asesinato de Abu Akleh utilizando la voz pasiva (“fue asesinada”) y se tomaron en serio el vergonzoso intento del ejército israelí de desviar la atención. Estuve mirando los canales de noticias de Estados Unidos durante un buen rato el miércoles y ninguno hizo referencia al asesinato de una periodista estadounidense. Aunque no tuvieron tantos reparos en denunciar el asesinato de periodistas ucranianos a manos de Rusia.

por Juan Cole (Informed Comment) 14/05/2022

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Juan Cole es el fundador y el redactor jefe de Informed Comment. Es profesor de Historia en la Universidad de Michigan y ha publicado, entre muchos otros libros, Muhammad: Prophet of Peace amid the Clash of Empires and The Rubaiyat of Omar Khayyam.

Traducción: Álvaro San José.

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El ataúd casi cae al suelo cuando el cortejo que lo llevaba en hombros se vio rodeado de policías israelíes que golpeaban a la multitud de dolientes palestinos.Foto Ap

Jerusalén. Miles de palestinos despidieron ayer en Jerusalén a la periodista palestina-estadunidense Shireen Abu Akleh, abatida durante una operación militar israelí, en exequias marcadas por escenas de violencia tras una intervención policial al comienzo del cortejo.

Antes del funeral, decenas de personas trataron de marchar con el féretro desde el hospital hasta una iglesia católica en la vecina Ciudad Vieja. Muchos de los dolientes llevaban banderas palestinas, prohibidas en Jerusalén, y la multitud empezó a gritar: "Sacrificamos nuestra alma y nuestra sangre por ti, Shireen".

Al poco tiempo, la fuerza pública israelí golpeó a manifestantes con garrotes, justo al lado de las personas que avanzaban llevando en hombros el ataúd, el cual casi cae al suelo. Las tropas de Tel Aviv aseguran que reaccionaron a un ataque de piedras en su contra. Según la Media Luna palestina, 33 personas resultaron heridas y seis fueron hospitalizadas.

Imágenes transmitidas por Palestine TV mostraron que quienes llevaban el ataúd fueron agredidos por soldados de Tel Aviv, mientras policías dispersaron a las personas que ondeaban banderas palestinas.

Los restos de la popular reportera de la cadena catarí Al Jazeera, una cristiana de 51 años nacida en Jerusalén Este, fueron finalmente llevados hasta un templo de esta ciudad, donde se ofició una misa. La multitud siguió después al féretro hasta un cementerio adjunto a la Ciudad Vieja, donde Abu Akleh fue enterrada cerca de los restos de sus padres. Las calles aledañas estaban repletas de quienes fueron a despedirse de la periodista.

La comunicadora, quien portaba casco y chaleco antibalas con el rótulo "Prensa", recibió un disparo en la cabeza el miércoles cuando cubría una operación militar israelí en el campo de refugiados de Jenin, en Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.

El caso dio lugar a varias hipótesis. Al Jazeera acusó a las fuerzas de Tel Aviv de matar "deliberadamente" y "a sangre fría" a su periodista estrella. El primer ministro israelí, Naftali Bennett, declaró que la reportera murió "probablemente" por disparos de combatientes palestinos.

En una investigación preliminar, el ejército israelí aseguró: "no es posible identificar el origen del disparo que alcanzó y mató a la periodista". Pero la indagatoria, consultada por el diario Jerusalem Post, apunta a dos posibilidades: como parte del intento de atacar a las tropas de Tel Aviv, palestinos armados dispararan cientos de balas desde varios puntos y acertaran a la periodista; la otra, es que ella, que estaba de pie cerca de los pistoleros, “fuera alcanzada por disparos de la fuerza (israelí) contra los ‘terroristas’”, cita el diario.

La Autoridad Nacional Palestina, dirigida por Mahmoud Abbas, ha rechazado la idea de una investigación conjunta con Israel y declaró que quería remitir el caso a la Corte Penal Internacional.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, manifestó estar "profundamente afectado" por las acciones de "algunos policías israelíes" en Jerusalén Este al comienzo del cortejo por el funeral de Abu Akleh, comunicó el viernes el portavoz Farhan Haq.

La Unión Europea se declaró "consternada" por este uso "inútil" de la fuerza y Estados Unidos expresó su "profunda perturbación" por las imágenes del funeral.

Durante las exequias, se produjeron nuevos enfrentamientos en Jenin, donde falleció la reportera, que dejaron 13 heridos, según el Ministerio de Salud de la ANP. La localidad es un bastión de facciones armadas palestinas, de donde proceden los autores de recientes atentados en Israel, que lanzó múltiples operaciones para capturarlos.

Un oficial israelí murió durante esta jornada en un operativo en Burqin, cerca de Jenin, indicó un comunicado oficial. El grupo armado palestino Yihad Islámica se atribuyó la muerte del agente.

Quince países europeos, entre ellos Alemania, Francia e Italia, pidieron ayer a Israel retirar un proyecto de construcción de más de 4 mil viviendas en Cisjordania.

"Pedimos a las autoridades reconsiderar esta decisión", escribieron los cancilleres. Además, piden a los israelíes "no proceder a las demoliciones o a las expulsiones previstas, particularmente en Masafer Yata".

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Biden firma una ayuda sin precedentes a Ucrania y el foco de la guerra se desplaza hacia Kherson y Odessa

El eje de la guerra se desplaza hacia el oeste. Biden consigue que aumente a 39.800 millones de dólares el presupuesto aprobado en abril.

La guerra sigue girando en torno a la acerería de Azovstal, donde un grupo de soldados ucranianos resiste después de que en los últimos días hayan sido evacuadas mujeres, criaturas y personal médico, cien civiles siguen en la planta, según el testimonio del alcalde de Mariupol, donde se encuentra esa sede industrial. Ayer. 11 de mayo, el canal de Telegram del ultraderechista Regimiento Azov publicó las imágenes de algunos de los últimos combatientes en ese punto.

Con la conquista final de Mariupol, Rusia conseguirá uno de sus principales objetivos después de que a principios de abril el propio Vladimir Putin anunciase un cambio de rumbo para centrarse en el frente del este: el objetivo de generar una franja bajo su control desde Lugansk hasta Kherson, con la mirada puesta unos cientos de kilómetros al oeste, en el enclave de Odessa.

Tanto Kherson como Odessa son otros de los puntos calientes de la guerra, que hoy cumple su día 78. El miércoles, Kiril Stremousov, segundo de abordo de la Administración Civil y Militar de ese oblast, controlado por Rusia, pidió la anexión de Kherson a la Federación que preside Vladimir Putin y descartó que se hiciera mediante referéndum, ya que, a juicio de la administración prorrusa, el que tuvo lugar en Crimea en 2014 no ha sido tomado en serio por la comunidad internacional.

No toda la población vive con el mismo entusiasmo la posible anexión. La BBC inglesa calculaba en base a la información del alcalde de la ciudad de Kherson que el 40% de la población ha huido como consecuencia de la guerra. El próximo paso será el reingreso del oblast en el rublo.

Odessa

A 144 kilómetros en línea recta, la histórica ciudad de Odessa, sobre el mar negro es el otro punto clave de una guerra que se encamina hacia su tercer mes. El lunes la visitó Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, quien —según fuentes del ejército ucraniano— tuvo que buscar refugio para cubrirse de los bombardeos rusos sobre la ciudad.

Las autoridades ucranianas han denunciado que Rusia está usando su mejor armamento sobre ese punto. En concreto los misiles Kinzhal, o “Daga”, un arma hipersónica aire-tierra, y los misiles Bastión.

Volodimir Zelensky, primer ministro ucraniano, ha vuelto a pedir un aumento de la asistencia militar por parte de sus países aliados para desbloquear el puerto de la ciudad, clave para el suministro agrícola: “Decenas de países de diferentes partes del mundo están ya al borde de la escasez de alimentos”, ha denunciado Zelensky, que ha hecho la correlación entre la situación de crisis alimentaria de la que han advertido organizaciones como la FAO y las necesidades militares de su país. Contó para ello con el apoyo de Michel, que refirió haber visto silos de cereal parados por la dificultad de acceso al puerto de Odessa: “El bloqueo de los puertos del Mar Negro [está] provocando consecuencias dramáticas para los países vulnerables”, explicó el mandatario europeo.

Gas y petróleo

Pese a las proclamas, la UE sigue empantanada en sus discusiones sobre el embargo al petróleo ruso. La Hungría de Viktor Orban y la Eslovaquia de Eduard Heger son un hueso duro de roer para la Comisión Europea, que a través de Ursula Von der Leyen pide desde hace semanas que el crudo entre en el paquete de sanciones a aplicar en los próximos seis meses.

Ambos países piden excepciones para mantener el flujo de combustible, muy importante para distintos países de la UE, como reconoce la propia Von der Leyen. La respuesta de la presidenta de la Comisión Europea ha sido recordar los nombres de pueblos y ciudades en los que el ejército ruso habría cometido crímenes de guerra desde el 24 de febrero.

La ONG Europe Beyond Coal estima que cada día 600 millones fluyen hacia Moscú procedentes de las exportaciones de petróleo. Uno de cada cuatro litros que consume la UE proceden de Rusia, si bien la dependencia del fuel tiene un carácter menos apremiante que la del gas natural, una medida que sigue sin estar encima de la mesa.

El problema del gas ruso existe también para Ucrania que, pese a la guerra, no ha cortado la llave de paso del gaseoducto Nord Stream 1, que reporta tasas de tránsito para el país. El 11 de mayo hubo novedades en ese sentido, cuando el Gobierno de Kyiv anunció su intención de cortar uno de los puntos de acceso, el de Sokhranivka, lo que reduciría un tercio del volumen de gas que viaja hasta centroeuropa. El anuncio estaba justificado como un motivo de “fuerza mayor”, al tiempo que el operador ucraniano GTSOU acusaba a Rusia de estar priorizando los pasos de las regiones del Donbás que están bajo su control.

Por su parte, Gazprom advirtió de la imposibilidad técnica de llevar a cabo ese corte selectivo. Unas horas después, GTSOU informaba de una inusual reducción del suministro en el punto de acceso de Sokhranivka: “Gazprom ha cerrado el grifo”. Una medida que puede recrudecer los costes económicos de la guerra en el conjunto de la UE.

Estados Unidos presiona

El Fondo Monetario Internacional ha advertido que la situación financiera de Ucrania es preocupante. El país dirigido por Zelensky precisará de 5.000 millones de euros mensuales para pagar pensiones y subsidios. Algo que apela a UE y EE UU, que siguen impulsando una agenda diplomática para incrementar el monto y la dimensión de las “ayudas” a Ucrania.

El lunes, Joe Biden firmó una Ley de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease Act) que puede llegar hasta los 40.000 millones de dólares —7.000 millones más de lo esperado—en ayudas. Al mismo tiempo, se conocían más detalles sobre cómo el asesoramiento de EE UU en el hundimiento del crucero Moscú y para la selección de objetivos, lo que habría permitido al ejército ucraniano liquidar a militares de alta graduación, entre ellos, siempre según la información de Kyiv, 12 generales, una cifra inusual en guerra. La filtración a la prensa de esa ayuda militar prestada directamente ha sido censurada por Biden quien, según The New York Times, habría llamado a capítulo al secretario de Defensa, el director de Inteligencia y el de la CIA para que no trascendieran más informaciones sobre esa asistencia militar.

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El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg (L), y la Primera Ministra finlandesa, Sanna Marin, visitan el Consejo del Atlántico Norte (NAC) en Helsinki. — Jussi Nukari / Europa Press

El presidente del país, Sauli Niinistö, y la primera ministra, Sanna Marin, han asegurado que esperan que los pasos que se necesitan dar en esta dirección se tomen "rápidamente" en los próximos días.

 

El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, y la primera ministra socialdemócrata, Sanna Marin, han tomado una decisión histórica que rompe con el papel de neutralidad del país nórdico: han dado su apoyo al ingreso en la OTAN. 

Ambos han defendido en un comunicado que Finlandia debe solicitar su ingreso en la organización "sin demora". De hecho, han asegurado que esperan que los pasos que se necesitan dar en esta dirección se tomen "rápidamente" en los próximos días. 

Los dirigentes están de acuerdo en que si finalmente forman parte de la alianza fortalecerán la seguridad del país y la propia organización sería más fuerte. "Hemos necesitado tiempo para que el Parlamento y toda la sociedad establezcan sus posiciones al respecto. También para establecer estrechos contactos internacionales con la OTAN y sus países miembros, así como con Suecia. Hemos querido darle a la discusión el espacio que requería", han reconocido para explicar el motivo por el que han mantenido esta posición en secreto hasta ahora. 

Esta posición del Gobierno del país va encaminada a fomentar un proceso de firme adhesión para compartir la política de seguridad y defensa, que es una competencia compartida por el Ejecutivo y el presidente. 

Por el momento, falta que el resto del Gabinete de coalición y el Parlamento, el conocido Eduskunta, secunden el movimiento de ambos líderes y formalicen de manera oficial la solicitud de ingreso en la OTAN. Esto podría ocurrir en los próximos días, ya que existe un amplio consenso entre los partidos políticos. 

madrid

12/05/2022 09:58

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En Moscú, el Ministerio de Defensa ruso llevó a cabo los ensayos preliminares del tradicional desfile militar del 9 de mayo, en el que se recuerda la victoria sobre la Alemania nazi en 1945.Foto Afp

Washington. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, cree que no puede darse el lujo de perder en Ucrania y está doblando su apuesta en la guerra, pero no muestra signos de planear el uso de armas nucleares tácticas, comentó ayer Bill Burns, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, siglas en inglés).

A pesar del fracaso de las fuerzas rusas en capturar Kiev y sus dificultades en los principales frentes en la región sureste del Donbás, el líder ruso persiste en su opinión de que sus tropas pueden derrotar a las de Ucrania, afirmó Burns, a pesar de derrotas clave en el campo de batalla, afirmó el jefe del espionaje estadunidense en una conferencia del diario Financial Times. Creo que tiene un estado de ánimo en el que no cree que pueda darse el lujo de perder.

De acuerdo con Burns, Putin está preocupado desde hace años por Ucrania, que fuera parte de la Unión Soviética, en una “combinación ‘inflamable’ de agravio, ambición e inseguridad”.

Apostó mucho por sus decisiones para lanzar esta invasión. Creo que en este momento está convencido de que redoblar su esfuerzo le permitirá progresar.

Burns, ex embajador de Estados Unidos en Rusia que estudió a Putin, afirmó que ni la CIA ni otras agencias de inteligencia occidentales ven señales de que Moscú esté preparado para desplegar armas nucleares tácticas para obtener una victoria en Ucrania o atacar a los partidarios de Kiev.

El Kremlin puso sus fuerzas nucleares en alerta máxima poco después de lanzar la ofensiva el 24 de febrero. Desde entonces, Putin ha hecho amenazas apenas veladas que insinúan su voluntad de desplegar arsenal nuclear táctico si Occidente interviene directamente en el conflicto de Ucrania.

No vemos, desde el punto de vista de la comunidad de inteligencia, evidencia práctica en este punto de la planificación rusa para el despliegue o incluso el uso potencial de armas nucleares tácticas, señaló el director.

Burns no ofreció ninguna evaluación de la situación actual en el campo de batalla, pero sostuvo que China, país al que Washington ahora ve como su principal adversario, estudia de cerca las lecciones de la guerra y lo que significa para sus planes de tomar el control de Taiwán.

El presidente chino, Xi Jinping, sigue pensando en incorporar Taiwán, por la fuerza si es necesario, afirmó Burns. Pero Pekín se ha sorprendido por el mal desempeño de las fuerzas militares rusas, así como por la dura resistencia de la sociedad ucrania y el fuerte apoyo que Occidente ha brindado a Kiev, añadió el número uno de la CIA. La experiencia rusa en Ucrania probablemente esté afectando el cálculo de China sobre cómo y cuándo intentará hacerse con la isla, que considera una provincia renegada.

El secretario de Estado estadunidense, Antony Blinken, acusó a Putin, de efectuar un ejercicio de manipulación histórica para justificar lo que describió como la brutal guerra que el mandatario ha emprendido contra Ucrania sin mediar provocación.

En un mensaje emitido con motivo del aniversario de la victoria aliada contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, Blinken pidió a la comunidad internacional que “se resista ante aquellos que persiguen manipular la memoria histórica para alcanzar sus propias ambiciones. El presidente Putin intenta tergiversar la historia para intentar justificar su guerra brutal contra Ucrania, en la cual no medió provocación, señaló.

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Cuando la guerra ya no salva al sistema

Muchos datos apuntan que las grandes empresas del complejo militar-industrial están obteniendo jugosos beneficios desde el comienzo de la invasión rusa a Ucrania. Pero otros datos aseguran lo contrario; dicen que la crisis capitalista se está profundizando: la amenaza de recesión en Estados Unidos, el aumento de los precios en todo el mundo o las dificultades de China para mantener las cadenas globales de suministro, por poner algunos ejemplos.

Podemos acordar con William I. Robinson en que las guerras han ayudado al capitalismo a superar sus crisis y que desvían la atención sobre el deterioro de la legitimidad del sistema (https://bit.ly/3vDQjNV).

Su concepto de "acumulación militarizada", fusión de la acumulación privada con la militarización estatal, resulta útil para comprender los procesos en curso (https://bit.ly/3Fb5RMa). Considera la represión como necesaria para sostener la acumulación de capital en este periodo de crecientes protestas sociales.

Sin embargo, es probable que estemos ante la radicalización de las élites globales, que parecen dispuestas a provocar un genocidio masivo contra una parte de la población del planeta, si llegan a creer que sus intereses están en peligro. De hecho, la destrucción del planeta sigue avanzando, pese a las declaraciones y convenios que dicen defender el medio ambiente.

Cada vez que un modo de resolver situaciones entra en crisis, las élites ­escalan hacia otro modelo más destructivo aún. Como la guerra ya no alcanza para asegurar la acumulación indefinida de capital, se la emplea con otro objetivo: mantener a las clases dominantes en su lugar de privilegio cuando se agote el capitalismo.

Creo que las tesis de Robinson, interesantes de por sí, así como las de otros analistas, no toman en cuenta que no estamos ante situaciones similares a las dos guerras mundiales del siglo XX, o a la guerra fría, sino ante nuevas derivas sistémicas. En rigor, ya no debemos hablar de represión, ni de crisis, porque las mutaciones en curso desbordan dichos conceptos.

En primer lugar, porque nunca Occidente había sido desafiado por naciones no europeas, como China, que fue víctima del colonialismo y el racismo que aún perduran, y de qué modo, en las relaciones internacionales. Esto no quiere decir que las élites chinas sean menos opresoras que las occidentales. O bien que sean algún tipo de alternativa, ya que todas razonan del mismo modo.

No estamos sólo ante conflictos por la preeminencia dentro del capitalismo occidental, como fueron las guerras anteriores. Ahora el factor racial tiene un peso determinante y, por tanto, las élites occidentales no dudan –como hicieron en Irak y en Afganistán– en destruir naciones enteras, incluyendo a sus pueblos.

Las invasiones se miden con varas distintas según intereses geopolíticos y el color de piel de las víctimas. En el mismo momento en que el ejército ruso invade Ucrania, el de Turquía está invadiendo territorios kurdos en el norte de Siria, pero los grandes medios no le conceden la misma importancia (https://bit.ly/3P7PxAu).

En segundo lugar, no debemos pasar por alto la revolución mundial de 1968, ya que nos coloca ante realidades completamente diferentes: los pueblos se han organizado y están en movimiento. Este es el dato central, no tanto las crisis económica y política. Los pueblos, originarios, negros y mestizos en América Latina, los pueblos oprimidos del mundo, están colocando límites al capital que éste considera insostenibles. Por eso ataca con paramilitares y narcos.

La tercera es consecuencia de las dos primeras. Estamos ante algo que supera las crisis y resulta mucho más profundo: la descomposición del mundo que conocemos, crisis de la civilización moderna, occidental y capitalista, que es mucho más que la crisis del capitalismo entendido como mera economía.

A grandes rasgos, la situación creada en 1968 puede resolverse con la instalación de un nuevo sistema, menos desigual que el actual, o con la aniquilación de los pueblos. Creo que estamos ante una inédita amenaza porque las élites (de todo el mundo) sienten que los pueblos oprimidos amenazan sus intereses, como nunca lo habían sentido desde 1917.

Estamos en una transición hacia algo que desconocemos, que puede ser dramático, pero que tiene más la forma de descomposición que de tránsito ordenado. Como decía Immanuel Wallerstein: de las transiciones controladas nacieron nuevas opresiones. Por eso debemos perder el miedo al derrumbamiento del actual sistema que "puede ser anárquico, pero no necesariamente desastroso"*.

El problema es que no tenemos estrategias para afrontar este periodo. Con la notable excepción del zapatismo, tampoco hemos construido saberes y modos de hacer para resistir en sociedades militarizadas, en las cuales los de arriba le apuestan a la violencia genocida para seguir dominando. No es sencillo, pero deberíamos trabajar en ello o resignarnos a ser objeto de los poderosos.

* En "Marx y el subdesarrollo".

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