Costo de la guerra: ¿vidas o tesoros perdidos?

¿Qué vale la vida de un niño comparada con las antigüedades de Siria? Cualquier reflexión sobre los desastres arquitectónicos de Siria debe incluir esta pregunta. El niño, diría una persona humanitaria, vale todas las columnas de Palmira. Un historiador de sangre fría tal vez sugeriría que se podría sacrificar al niño a cambio de la herencia de todos los niños futuros. Por desgracia, los dos son objeto de destrucción en Siria.

 

El incendio de la mezquita de los Omeyas en Alepo, las ciudades romanas del norte –que han adquirido nuevos fantasmas ahora que miles de refugiados se ocultan entre las ruinas–, son las víctimas más recientes de la guerra de la arqueología.

 

Emma Cunliffe, de la Universidad de Durham, resume el dilema en el número más reciente de la revista British Archeology. Si hay entre 60 y 70 mil miertos y la nieve invernal sepulta las tiendas de los refugiados, “¿qué importa el legado histórico frente a tan trágica desolación?”

 

Cunliffe, quien desarrolla metodos para llevar la cuenta del daño a los sitios arqueológicos de Medio Oriente, ha producido un notable informe imparcial, en el que culpa tanto al régimen como a los rebeldes. Si bien todavía no en la escala de Irak después de 2003, “parecen haberse establecido (del lado opositor) redes que dan vuelta a la inspeccion oficial. Decomisos de varios miles de artefactos sin marcar en la frontera siria, entre ellos alfarería, monedas, mosaicos, estatuas... sugieren que la extensión del saqueo podría ser vasta”. Tal vez, indica, llega a más de mil 88 millones de dólares.

 

En tanto, en Palmira parece que las balas del gobierno han dañado los pilares romanos y que vehículos oficiales han usado los caminos del antiguo imperio –tal como los Humvees de EU hollaron las vías de Babilonia en 2003–, mientras en Homs la catedral de Hum-al-Zennar, uno de los templos más antiguos de la ciudad, yace en ruinas, luego que sus fieles fueron abatidos y dispersados, y su antigua liturgia aramea fue silenciada. Era una de las iglesias más antiguas del mundo; databa del año 59 y contenía un cinturón que según se decía había pertenecido a la Virgen María. Si se quiere buscar un responsable, habría que preguntar quién fue el primero en usar armas de fuego en el baño de sangre en Siria.

 

Desde que The Independent on Sunday dio publicidad en gran escala a la destrucción de la herencia siria, ambos bandos en la guerra han usado el daño en favor de su causa. Oficiales del Ejército Sirio Libre han prometido prevenir saqueos –afirmación dudosa, dado que los mercados de Jordania están ahora inundados de oro, mosaicos y estatuas de Siria– y hasta han usado la Palmira romana en un video de propaganda en YouTube. Fue producido por el Centro de Medios de la ciudad de Tadmor (Palmira), y en él se ve a un jinete que cruza la pantalla llevando la bandera verde, blanca y negra del ESL frente a las columnas de la Vía Máxima.

 


Resulta interesante que el propio ministro de Antigüedades del gobierno sirio, el profesor Maamoun Abdul-Karim, ha llamado a los sirios a proteger los tesoros arquitectónicos del país porque “es responsabilidad de todos trabajar juntos para cuidarlos”. Si bien reconoció el daño causado a algunos sitios romanos en el norte, elogió a los aldeanos locales por expulsar a los saqueadores. Al parecer los locales se dieron cuenta de que una ciudad sin antigüedades jamás ganará dinero del turismo.

 

El ministro también afirma que el grueso de los tesoros ha quedado resguardado en “lugares seguros”. Pero, ¿dónde están esos lugares? Y si son tan seguros, ¿por qué los desplazados internos no han corrido en masa hacia ellos?

 

Un prominente arqueólogo libanés me dice –y esta es una de las características más perturbadoras de esta trágica cacería de tesoros– que los contrabandistas ahora trabajan para las mismas redes creadas por los saqueadores. En el ámbito internacional se ha formado un gusto por estos tesoros, y ahora los compradores demandan a las bandas iraquíes que usen los mismos métodos en Siria. El Washington Post ha estado investigando las rutas de contrabando de los rebeldes, y los insurgentes declararon a ese periódico que una sola carga puede generar 50 mil dólares para comprar armas. “Unos días somos combatientes, y otros días somos arqueólogos”, declaró un rebelde de la ciudad de Idlib al diario.

 

Varios arqueólogos (de los legales) han sugerido que sus apelaciones a la OTAN –incluso al ministro británico de Defensa– lograron que los pilotos intentaran no dañar sitios arqueológicos romanos en Libia en 2011, cambiando de municiones para evitar salpicarlos de metralla mientras atacaban a las legiones de Kadafi. Pero sobre Siria no vuelan aviones de la OTAN, y dudo que los pilotos de ese país lleven el mensaje del ministro Abdul-Karim en la cabina. Entonces, volvamos a la vieja pregunta: ¿cuánto vale la vida de un niño?

 

Traducción: Jorge Anaya

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Lunes, 18 Marzo 2013 06:38

Libertad condicional

Libertad condicional

Acada rato llegan a este país disidentes de diversas naciones para denunciar ante foros académicos, de derechos humanos e instancias oficiales, como el Congreso, que sus gobiernos violan los derechos a la libertad de expresión y de prensa. Piden solidaridad para presionar a sus gobiernos a que respeten los convenios internacionales sobre este rubro y son aplaudidos por su valentía, mientras el gobierno estadunidense se pronuncia guardián mundial de estos derechos básicos, promueve la libertad de expresión como parte de su retórica diplomática, sobre todo contra países que no están alineados con Washington, y organiza foros en los que incluye el uso de los nuevos medios cibernéticos como nuevas herramientas de la "libertad".

 

Pero es probable que lo que más se necesite es que periodistas y promotores estadunidenses de la libre expresión viajen a otros países para solicitar la solidaridad de otros pueblos y enfrentar la creciente represión y limitación de la libertad de expresión que se ha ejercido aquí durante la última década. De hecho, lo más difícil en el caso estadunidense es justo que aquí, a diferencia de otros países donde es clara la violación de estos derechos, prevalece el mito oficial de la libertad de expresión. Los límites a esta libertad se revelan cuando se trata de cuestiones muy delicadas, donde el derecho de la sociedad a saber qué hace su gobierno se subordina a lo que el gobierno dicta como necesario para "proteger" a esa sociedad, lo que llaman "seguridad nacional".

 

Tal vez el suceso más claro para mostrar estos límites es el caso de Bradley Manning, quien ha aceptado responsabilidad por la mayor filtración de documentos oficiales secretos en la historia de este país, y a quien el gobierno ha enjuiciado por dar a conocer a los ciudadanos la historia de las guerras que se libran en su nombre. "Este juicio no se trata simplemente de la fiscalización de un soldado de 25 años que tuvo la osadía de reportar al mundo externo las matanzas indiscriminadas, los crímenes de guerra, la tortura y el abuso por nuestro gobierno y nuestras fuerzas de ocupación en Irak y Afganistán. Es un esfuerzo concertado por el estado de seguridad y vigilancia para extinguir lo que queda de una prensa libre, que tiene el derecho constitucional de revelar crímenes cometidos por quienes están en el poder", escribe el veterano periodista y premio Pulitzer Chris Hedges.

 

Hedges, quien fue reportero de guerra del New York Times y cubrió conflictos desde el mundo árabe a América Latina, escribió en Truthdig.com que de ahora en adelante los individuos que se atrevan a intentar que el público se entere de la verdad serán, como en el caso de Manning, acusados de "ayudar al enemigo". Agregó que “todos aquellos dentro del sistema que revelen hechos que desafían la narrativa oficial serán encarcelados, como John Kiriakou, el ex analista de la CIA que por revelar el uso de la tortura por el gobierno estadunidense empezó a cumplir una condena de 30 meses… Hay un término para designar a estados que crean estos vacíos de información: totalitarios”.

 

Cabe recordar casos como el reciente suicidio del activista cibernético Aaron Swartz, quien se dedicaba a usar sus talentos digitales para revelar y exponer intentos de control de Internet por el gobierno y las empresas, al enfrentar un juicio que podría acabar con su encarcelación por décadas, o Jeremy Hammond, que enfrenta 30 meses de cárcel por hackear presuntamente el sitio Stratfor, o el ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional Thomas Drake, quien fue investigado por revelar la recaudación secreta de datos sobre ciudadanos estadunidenses. También está lo que alega Julian Assange, de que Estados Unidos busca extraditarlo y enjuiciarlo por las revelaciones en Wikileaks, temor que no carece de bases, especialmente cuando muchos altos funcionarios y legisladores lo han acusado de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos, y el propio vicepresidente Joe Biden una vez lo llamó "terrorista de alta tecnología".

 

Estos casos, sobre todo el de Manning, según algunos expertos en leyes, tienen una intención: intimidar y hasta aterrorizar a informantes y periodistas que consideren revelar información sobre asuntos de "seguridad nacional".

 

Hedges, junto con el documentalista Michael Moore, el intelectual Noam Chomsky y Daniel Ellsberg, el famoso funcionario que filtró los papeles del Pentágono –hasta ahora la filtración más grande de documentos secretos– durante la guerra de Vietnam, se han sumado a demandas legales contra el gobierno por una ley que, acusan, puede ser utilizada contra periodistas al criminalizar toda interacción con lo que se considera "enemigos" de Estados Unidos, bajo amenaza de la detención militar indefinida, y otra que permite la intervención de comunicaciones personales de estadunidenses por agencias del gobierno sin autorización judicial.

 

Y esos esfuerzos no se limitan a territorio nacional. Por ejemplo, está el caso de Abdulelah Haider Shaye, el periodista de Yemen que en 2009 reveló un ataque aéreo estadunidense que mató a 14 mujeres y 21 niños y está encarcelado debido a la intervención de Obama para evitar que el presidente de ese país lo exculpara, como reveló The Nation el año pasado. El semanario afirmó que mientras el gobierno de Obama ofrece retórica sobre la libertad de prensa, "ha minado los derechos de periodistas y los informantes que los ayudan, cuyo trabajo a veces ha puesto al gobierno en una luz negativa".

 

Ante la promesa de Obama de hacer que su gobierno "sea el más transparente en la historia", no pocos preguntan si eso lo determina el gobierno o el pueblo. "Nuestra libertad depende de la libertad de la prensa, y esa no se puede limitar sin que se pierda", afirmó Thomas Jefferson.

 

O sea, libertad condicionada por las autoridades no es libertad.

 

(Para mayor información sobre el caso de Manning y Wikileaks, ver Wikileaks en La Jornada )

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Sábado, 16 Marzo 2013 11:01

Un papa en el patio trasero

ALAI AMLATINA, 15/03/2013.- La jerarquía del Vaticano posó sus ojos en América del Sur, la región donde combatió a muerte (textualmente) a los teólogos de liberación. Alineada con los poderosos, lo que no le impide hacer guiños populistas hacia los pobres, está a punto de tomar posición ante la integración regional y los gobiernos progresistas.

 

“Lo peor que podría pasarle a Sudamérica sería la elección de un papa de aquí”, escribía el periodista Martin Granovsky horas antes de que los cardenales ungieran a Jorge Bergoglio para ocupar el sillón de Pedro. En la medida que los progresistas han sido barridos de las jerarquías eclesiales, si el nuevo pontífice fuera sudamericano, especulaba el periodista, no sería “un estímulo para los cambios que se producen en los dos grandes países de Sudamérica desde 2003” (Página 12, 13 de marzo de 2013).

 

Pocas cosas hay más terrenales que el gobierno de la iglesia católica. Muchas páginas se han escrito sobre las estrechas relaciones del Vaticano con el fascismo y el nazismo, con el régimen de Francisco Franco, sobre sus millonarias inversiones en negocios turbios, por no decir mafiosos, de la ligazón de algunos de sus más encumbrados jerarcas con la Logia P-2, y del cogobierno de facto que ejercieron con la última dictadura militar argentina.

 

Existe una geopolítica vaticana que no ha sido enunciada, que no cuenta con encíclicas que la avalen, pero que se puede rastrear por su actuación en algunos momentos decisivos de la historia. En se sentido, existen datos suficientes que confirman la intervención vaticana en la misma dirección que lo hacían los poderosos del mundo. La elección de Bergoglio tiene un tufillo de intervención en los asuntos mundanos de los sudamericanos, a favor de que el patio trasero continúe en la esfera de influencia de Washington y apostando contra la integración regional.

 

Antecedentes no faltan: en la década de 1950 la actitud del Vaticano hacia el régimen de Franco coincidió, con notable exactitud, con la apertura de Washington hacia el dictador; en la década de 1980, los intereses de la superpotencia en una Centroamérica sacudida por guerras internas fueron acompañados y acompasados por la diplomacia vaticana, con notable sincronía.

 

Pio XII, el anticomunista

 

Es ya un lugar común recordar la profesión de fe democrática del Vaticano cuando agonizaba el régimen fascista de Benito Mussolini, al que Pío XI había dado su bendición (animando a los católicos italianos a votarlo en 1929) al señalar que fue “un hombre enviado a nosotros por la Providencia”. Su sucesor, Pío XII, el papa de la guerra fría, profundizó el anticomunismo y defendió la excomunión de los católicos que votaran por los comunistas.

 

Lo más notable de ese período es el profundo viraje del Vaticano hacia la potencia hegemónica que nació con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Viraje y convergencia que tienen en el año 1953 un nudo más que simbólico.

 

El triunfo de Franco en la guerra civil española, con el apoyo de las fuerzas armadas de Mussolini y de Adolfo Hitler, provocó un agudo aislamiento de España luego de la derrota del Eje en 1945. La posguerra española fue particularmente penosa para su población ya que ese aislamiento la dejó fuera del Plan Marshall con el que Estados Unidos lubricó, con miles de millones de dólares, la recuperación de la devastada Europa.

 

Pero la península ibérica es un espacio geopolítico decisivo para el control del Mediterráneo y del norte de África, ya que el Estrecho de Gibraltar es la puerta de entrada a dos continentes. El desmoronamiento de las potencias coloniales en Asia y África, que detonó la guerra de Argelia desde 1954, sumada a la tradicional independencia de Francia que bajo la influencia de Charles de Gaulle tomó distancias de a política militar de Estados Unidos, llevó a Washington a buscar un acercamiento con la dictadura de Franco.

 

En 1953 se firmaron convenios hispano-estadounideses que diseñaron una alianza militar que se plasmó en la instalación de tres bases militares en Rota, Morón y Torrejón de Ardoz. En 1955 España ingresó en la Naciones Unidas y en 1959 el presidente Dwight Eisenhower visitó a Franco para afianzar las relaciones. A cambio, España recibió ayuda económica y el apoyo para salir de su aislamiento internacional.

 

El mismo año, 1953, el Vaticano puso su granito de arena para ayudar al régimen a superar su aislamiento. Pío XII firmó un concordato con Franco que daba base jurídica al llamado nacional-catolicismo, la ideología del régimen peninsular que de hecho lo legitimaba ante los católicos del mundo. Esta convergencia de acciones entre la máxima autoridad católica y el nuevo hegemón global habría de ser moneda corriente en los años siguientes, de modo muy particular en América Latina.

 

Juan Pablo II, la guerra contra el sandinismo

 

En 1983 Juan Pablo II realizó una gira por Centroamérica, cuando en la región arreciaban guerras de alta intensidad entre regímenes dictatoriales aliados de Washington y fuerzas sociales y políticas de izquierda. En Guatemala el régimen de Efraín Ríos Montt perpetró esos mismos años un gigantesco genocidio contra la población indígena y en El Salvador los escuadrones de la muerte de la ultraderecha asesinaban opositores, entre ellos al arzobispo de San Salvador monseñor Óscar Arnulfo Romero. En Nicaragua gobernaba el sandinismo desde el triunfo de la revolución en 1979, duramente acosada por los Estados Unidos que financiaban bandas terroristas, conocidas como la contra, para desestabilizar al gobierno.

 

En Guatemala el papa se reunió con el dictador genocida que pocas horas antes de su llegada había mandado fusilar a cinco guatemaltecos y un hondureño. En El Salvador también se reunió con los gobernantes, aunque fue a rezar a la tumba de Romero. Sin embargo, sus palabras más duras no estuvieron dirigidas a los asesinos sino a los sacerdotes de la teología de la liberación. “No vale la pena dar la vida por una ideología, por un evangelio mutilado, por una opción partidista”, dijo en clara alusión a algunos sacerdotes que se habían enrolado en la oposición.

 

En todas sus vistas, estuvo también en Honduras y Costa Rica, entre otros países, habló a favor de la paz. Menos en Nicaragua. El país estaba conmovido por la primera acción importante de la contra que asesinó a 17 jóvenes. Por el contrario, la imagen del papa Juan Pablo II reprochando a Ernesto Cardenal por ser ministro del gobierno sandinista, arrodillado frente a su santidad en señal de respeto, dio la vuelta al mundo y se ha inscrito en el imaginario de muchos cristianos latinoamericanos.

 

Ernesto Cardenal consideró que Juan Pablo II “lo que menos quería era una revolución apoyada masivamente por los cristianos como la nuestra, en un país cristiano, y por lo tanto una revolución muy popular. Y lo peor de todo para él que fuera una revolución con sacerdotes”.

 

La misa campal fue un desastre. El papa se permitió criticar al sandinismo abiertamente y los asistentes, se estima que había medio millón de personas, lo terminaron abucheando. “El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo”, escribió luego Cardenal quien enfatizo que se negó a condenar los crímenes de la contra.

 

En Centroamérica volvieron a coincidir las estrategias del Pentágono y del Vaticano, punto por punto, lugar por lugar. Mención especial merece la convergencia de intereses contra el clero progresista y de izquierda. El Documento Santa Fe I, emitido en mayo de 1980 por un think tank ultraderechista dirigido a influenciar en la presidencia de Ronald Reagan, tiene entre sus principales propuestas atacar a la teología de la liberación. “La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la teología de la liberación”.

 

Geopolítica regional

La elección de un papa latinoamericano puede ser interpretada, desde un punto de vista geopolítico, como reflejo del ascenso de las potencias emergentes y de la consolidación del papel de la región sudamericana en el mundo. Sin embargo, el nuevo pontificado tiende a reforzar la política de los Estados Unidos en la región, parece destinado a colocar un palo en la rueda de la integración regional y aislar así a Brasil y a Venezuela.

 

Lo que está en juego en la región, lo que habrá de marcar su futuro, no es el destino de los curas pederastas, ni la permanente disminución de la cantidad de católicos, ni el matrimonio igualitario ni el aborto, sino la afirmación de Sudamérica como un polo de poder en un mundo cada vez más caótico. Eso pasa, inevitablemente, por una integración orientada por Brasil en base a dos alianzas estratégicas decisivas con Argentina y Venezuela.

 

El capital transnacional hizo su apuesta hace tiempo por la desestabilización de Argentina, objetivo compartido por la Casa Blanca. En este caso no se trata del petróleo como sucede con Venezuela, sino de una lectura correcta por parte del poder estadounidense de los objetivos trazados por Brasil para la integración regional. El punto neurálgico, como señala el diplomático Samuel Pinheiro Guimaraes en su libro Desafíos brasileiros na era dos gigantes, es la alianza entre los dos principales países de la región, porque juntos tienen la capacidad de arrastrar al resto y de neutralizar las injerencias externas.

 

Ese punto lo ha comprendido el presidente José Mujica, quien ha hecho esfuerzos por alinear al Uruguay en la alianza que hoy encarna el Mercosur. También la entendió derecha argentina que echó las campanas al vuelo y pronostica que el papel de Bergoglio en la región será similar al de Juan Pablo II en la caída del comunismo. “El impacto que tiene para un país que un conciudadano sea elegido sumo pontífice no requiere demostración. Basta recordar lo que significó la coronación de Karol Wojtyla para Polonia y, en general, para el socialismo real. Un tsunami”, escribió en La Nación el columnista Carlos Pagni, un ultraderechista que fue acusado por la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA) de representar “una clara expresión antisemita asociable a la peor tradición del nazismo” a raíz de un artículo en el que aludía a la descendencia judía de un alto funcionario gubernamental.

 

El nuevo papa está en condiciones darle a la derecha argentina la legitimidad popular e institucional que nunca tuvo, en un momento decisivo para la región, cuando la última apuesta de Washington para recuperar protagonismo, la Alianza del Pacífico, naufraga sin rumbo. Su pontificado no incidirá sólo en su país natal; aspira a influir en toda la región. Uno de los primeros viajes de Francisco I será a Brasil en julio, pero puede convertirse en una gira regional. Será el momento de aquilatar la estrategia vaticana en este período de transición hegemónica.

 

Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.

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Jueves, 14 Marzo 2013 07:04

Un ersatz

Un ersatz

Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

 

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

 

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

 

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferennte, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

 

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

 

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

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Xi Jinping es elegido presidente de China

Xi Jinping ha culminado su ascenso a la cumbre. El líder chino, que ocupó en noviembre pasado la secretaría general del Partido Comunista Chino (PCCh) y la presidencia de la Comisión Militar Central —los dos cargos de verdadero poder en el país—, ha sido nombrado este jueves presidente del país. Se hace así con el tercero de los títulos que tenía su predecesor, Hu Jintao, con lo que se cierra la transición de poder a la quinta generación de dirigentes, tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y el propio Hu.

 

La designación de Xi como presidente —con 2.952 votos a favor y uno en contra— se ha producido en el marco de la sesión anual del Parlamento en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, en la que se prevé que mañana viernes el viceprimer ministro Li Keqiang ascienda a la jefatura de Gobierno, en sustitución de Wen Jiabao.

 

La secretaría del PCCh es la fuente real de poder en China, pero el puesto de presidente incrementará el papel y la proyección internacional de Xi, ya que al igual que Hu y Jiang no solo es el jefe del partido sino también el jefe de Estado.

 

El nombramiento de Xi como presidente —oficialmente por cinco años, aunque, salvo grandes sorpresas, mantendrá el cargo 10 años— estaba sellado desde que llegó a la cúpula del PCCh en el congreso del partido en noviembre pasado. En los meses transcurridos, el mandatario se ha comprometido a conservar el gobierno único comunista, mejorar la vida de la población, implementar ambiciosas reformas económicas y poner freno a la corrupción, una lacra que se ha convertido en una de las principales fuentes de malestar social y en un peligro para la supervivencia del PCCh, según han reconocido sus dirigentes. Desde que Xi tomó el poder, han salido a la luz una ristra de casos de corrupción de funcionarios de nivel medio y bajo, que han sido aireados con profusión por los medios de comunicación estatales.

 

El nuevo presidente ha asegurado que no solo irá a por “las moscas” sino también a por “los tigres” de alto rango, una declaración que ha sido recibida con escepticismo por un sector de la población, que considera que un puesto de poder en China es sinónimo de corrupción. La agencia estadounidense Bloomberg publicó el año pasado que la familia de Xi había acumulado cientos de millones de dólares en activos, lo que plantea dudas sobre su capacidad para llevar a cabo reformas que puedan amenazar sus intereses empresariales. El informe no mencionaba ningún delito por parte de Xi Jinping.

 

La corrupción está arraigada en muchos ámbitos de la sociedad china, y existe una resistencia a la puesta en marcha de medidas contra la corrupción entre quienes se han beneficiado de sus conexiones políticas para enriquecerse.

 

El ascenso de Xi marca la segunda transferencia de poder pacífica, tras la de Hu, en las más de seis décadas de gobierno comunista. Este jueves, ha sido nombrado también el vicepresidente chino: Li Yuanchao, un reformista liberal y aliado del ya expresidente Hu Jintao. Su designación rompe con la tradición de los últimos años, porque Li no forma parte del Comité Permanente del Politburó, el órgano de máximo poder del país, compuesto por siete miembros, aunque sí está en el Politburó.

 

Xi se hace con las riendas del país poblado y segunda economía del mundo en un momento especialmente delicado: cuando el modelo de desarrollo que ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza está agotado, las desigualdades sociales han alcanzado un nivel peligroso, la degradación ambiental es fuente creciente de protestas, y la población, cada vez más informada y conectada, reclama mayores derechos sociales y políticos.

 


Xi Jinping, un ingeniero químico de 59 años y poseedor de un doctorado en teoría marxista, es hijo de Xi Zhongxun, uno de los grandes revolucionarios chinos. Considerado un reformista cauto, forma parte de la generación de los ‘príncipes’, término con el que son conocidos los descendientes de los altos líderes y exlíderes del PCCh.

 

Los diputados han aprobado también el plan de reestructuración gubernamental anunciado el domingo pasado, con el que el nuevo Gobierno quiere mejorar la eficiencia y luchar contra la corrupción. El plan implica la reducción del número de ministerios y agencias de nivel similar de 27 a 25 y la supresión del poderoso Ministerio de Ferrocarriles.

 

Por Jose Reinoso Pekín 14 MAR 2013 - 07:00 CET

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Kim Dotcom: “Estados Unidos quiere colonizar Internet”

“Kim va a llamarle ahora”. Tras cuatro meses persiguiendo al informático más conocido del planeta —en libertad condicional en Nueva Zelanda— un escueto correo electrónico certifica que la caza ha terminado. Y, en efecto, a los dos minutos suena el teléfono. “Perdón por tanto retraso. Ahora tengo tiempo”, suelta Kim Dotcom (Kiel, 1974), en un inglés marcado por un fuerte acento alemán. Una hora, en concreto, en la primera entrevista con un medio español del hombre que generó daños por 386 millones a la industria cultural, según el FBI.


 
Pregunta. Estados Unidos asegura que es un criminal. ¿Usted cómo se definiría?


 
Respuesta. Ciertamente no un criminal. Si lo soy, YouTube y Google también lo son, y cualquier página web que ofrezca la posibilidad de almacenar contenidos y compartirlos. Yo proporciono un espacio conectado a Internet, cuyos términos de servicio aclaran que no se puede violar el copyright. Lo que haces con ello es asunto tuyo. Nunca he subido un archivo que infringiera la ley a Megaupload. Quieren culparme por lo que hacen nuestros usuarios: el Gobierno de EE UU está llevando a cabo contra nosotros un caso inédito. Detrás de todo esto está el exsenador Chris Dodd, que es presidente de la MPAA [Asociación de los grandes estudios de Hollywood] y mejor amigo del vicepresidente de EE UU, Joe Biden. Era un contexto electoral, Obama quería ganar un nuevo mandato, y Hollywood presionó a la Casa Blanca.


 
P. Suele defender que no solo pelea por sus derechos sino por los de todos. ¿Qué quiere decir?


 
R. Peleo por mis derechos porque he sufrido un abuso. Pero si gano es una victoria para cualquiera que use la Red. Si se salen con la suya eso va a desalentar las páginas web a permitir que los usuarios compartan contenidos y sería muy negativo para Internet y la sociedad.


 
P. ¿Qué recuerda de la noche en la que la policía irrumpió en su casa para detenerle?


 
R. La irrupción fue la experiencia más traumática para mi familia. Mi mujer sigue teniendo pesadillas. 72 hombres llegaron con metralletas, perros y helicópteros a una casa residencial. No para matar a Bin Laden o detener a un narcotraficante mexicano sino para tumbar una página web de un tipo acusado de violar el copyright.

 


P. ¿Por qué ha vuelto con Mega?


 
R. EE UU tumbó una empresa, destruyó 220 empleos, embargó nuestros activos y mientras mantiene congelado nuestro dinero está prolongando el caso hasta que no tengamos recursos para pagar a los abogados. Ya que es injusto, y probablemente dure años, quisimos empezar algo nuevo y distinto.


 
P. No parece tan distinto. La diferencia principal respecto a Megaupload es una contraseña.


 
R. Hay varias mejoras. La primera es la contraseña, que solo controlan los usuarios. Hemos mejorado la conexión. Y legalmente mucho ha cambiado, tras las alegaciones insensatas que hizo EE UU. Nuestros abogados han estado implicados en toda la creación. Ni una línea de los códigos de Megaupload está en Mega. Naturalmente el principio de subir algo que puedes compartir es el mismo.


 
P. Si ha hecho cambios legales, le está dando la razón a Estados Unidos.


 
R. En absoluto. Cuando ganemos vamos a ajustar nuestro modelo de acuerdo con ello. Y vamos a ganar. Hay un tratado de extradición entre Nueva Zelanda y EE UU que no incluye infracciones del copyright. Si solo nos hubiesen acusado de ello, no habría ni juicio. Por eso añadieron lo de la organización criminal. Creamos una web para almacenar archivos en la nube y compartirlos con familiares o amigos. Nunca hubo intención de que fuera piratería a escondidas.


 
P. ¿Megaupload era un negocio?


 
R. Claro que era un negocio.


 
P. ¿Se enriqueció gracias a Megaupload?


 
R. Obviamente. Fue un producto muy popular y la gente pasaba mucho tiempo en nuestra página. Más de la mitad de los documentos subidos a Megaupload aún no han sido descargados ni una vez. Hay algo llamado doctrina Sony. Hollywood denunció a Sony por los reproductores de VHS y tenían los mismos argumentos que contra nosotros: que estaba favoreciendo piratería y que promovía las infracciones. Sony ganó en el Supremo y se asentó la doctrina Sony: mientras tengas una cantidad significativa de usos de tu tecnología que no infringen la ley nadie tiene derecho a tumbarla solo porque alguien está haciendo un uso equivocado. La gente nos pagaba por todos los usos legítimos que se podían hacer de Megaupload.

 

P. Según el FBI ganó 135 millones de euros gracias a Megaupload. ¿Robó dinero que pertenecía a los creadores de contenidos?


 
R. Absolutamente no. Google gana 40.000 millones de dólares al año. Y un amplio porcentaje de sus búsquedas tiene que ver con contenidos piratas. Todo proveedor de servicios que conecta a la gente a Internet cobra por ello. Da igual si el usuario baja una película pirata o no: se benefician. La mitad del tráfico mundial de Internet está probablemente relacionado con alguna violación. Y hay una economía masiva detrás de ello: creadores de routers y módems, servidores de alojamiento, fabricantes de discos duros.


 
P. ¿Se benefició de la piratería?


 
R. Nunca intentamos ofrecer un servicio que favoreciera la piratería. Habríamos funcionado muy bien sin ella. No lo veo en absoluto como un beneficio. Míreme ahora: ya da igual si gano, el daño está hecho. Este caso es una broma, es un asunto político, de un puñado de personas en la Casa Blanca. Van a pagar por ello, necesitan una lección. No importa lo poderoso que seas, no tienes derecho a violar tu propia ley.
 


De todos modos, la pregunta correcta es: ¿habría yo tenido éxito si Hollywood ofreciera sus contenidos en tiempo real y por un precio justo y los hiciera accesibles a todo el mundo que usa Megaupload y páginas similares? Estaría feliz de trabajar con los creadores y ofrecer la mejor experiencia posible a nuestros clientes pero desafortunadamente aún no han alcanzado la era de Internet.


 
P. ¿De verdad nunca sospechó que algo de su página web fuera ilegal?


 
R. En absoluto. Vas ahora mismo a cualquier otra web que ofrezca almacenamiento online y encontrarás contenidos que infringen la ley. A lo largo de los años tuvimos millones de documentos que tumbamos que violaban el copyright. Claramente éramos conscientes de que había piratería en nuestra web: lo podíamos ver por las notificaciones de contenidos tumbados. Pero la piratería no es un fenómeno de Megaupload, sino de Internet. No hay un sistema de precios y distribución de contenidos culturales justo, a nivel global y en tiempo real. Si una película o una canción es lanzada en algún lugar en el mundo, cualquiera debería poder tener acceso a ello al mismo tiempo. Si no, estás alentando la piratería.


 
P. ¿Por qué defiende que la oferta legal cultural en la Red aún no es tan relevante?


 
R. La manera en la que Hollywood gana dinero para sus filmes es que acuden a los socios de licencias y les dicen: “Estamos haciendo una nueva película. ¿Quieres asegurarte los derechos?”. Juntan el dinero antes de que se haya gastado un solo euro en la película. Y entonces la lanzan sin el menor riesgo financiero. Si empiezas a hacer los filmes accesibles desde todos los soportes en tiempo real este modelo muere. Por eso luchan. Y por eso tenemos piratería, por cómo tratan al consumidor. Es ridículo en la era de Internet poner tráilers de películas que se estrenan en EE UU y esperarse que los usuarios del resto del mundo no las busquen. En el momento en el que están disponibles online la gente que está obligada a esperar no lo va a aceptar. Encontrarán la manera de hallar ese contenido.


 
P. Dice que proporcionaba una caja al usuario y le avisaba de que no rompiera la ley. ¿No es lavarse las manos?


 
R. Cuando compras un coche y vas demasiado rápido, lo cual está en contra de la ley, no se culpa al fabricante del vehículo. Si vas a las oficinas de correo y pones 10 porros en un sobre que envías a un amigo no suspenden el Correo porque estás haciendo algo ilegal. Cualquier proveedor de servicios en Internet se enfrenta al mismo asunto: sabe que se está haciendo piratería gracias a su conexión, puede verlo y hasta medirlo. Y sigue cobrando a sus clientes cada mes por conectarlos y jamás será responsable por las acciones de los usuarios.


 
P. Tuvieron que retirar muchos contenidos de Megaupload. Entonces, ¿no se planteó hacer algo al respecto?

 

R. Mis abogados me explicaron que la ley requiere que los propietarios de los contenidos sean los que tienen que perseguir las violaciones y tumbarlas. No es mi trabajo controlar activamente Internet y lo que están haciendo nuestros usuarios. En EE UU el electronic comunication privacy act prohíbe a los proveedores de servicio mirar dentro de las cuentas de sus usuarios a menos que no haya alguna acción legal en marcha.


 
P. Es decir, que sabía que en su página web había actividad ilegal y no hizo nada para pararla.


 
R. Insisto: no es mi trabajo. No entramos en las cuentas de nuestros usuarios para saber qué han subido. No es nuestro derecho ni nuestra obligación. Cuando alguien nos envía una notificación para retirar un contenido lo hacemos. Encima, hemos ofrecido a las majors acceso directo a nuestros servidores para retirar los contenidos ilegales. De todos modos, seamos honestos: si eres Sony y quieres encontrar infracciones en Internet lo que tienes que hacer es gastarte 2 millones al año, un porcentaje minúsculo de tus costes, en un centro de retirada de contenidos en un país con mano de obra más barata como India o Filipinas. Contratas a 2.000 personas que no hacen más que buscar tus contenidos en Internet y tumbar las violaciones. Si lo hubiesen hecho no existiría tanta piratería.


 
P. Desde el nacimiento de Mega, España ha sido líder en tráfico prácticamente todas las semanas. ¿Qué representa España para usted?


 
R. España es un gran mercado para nosotros y siempre lo ha sido. Megaupload también era muy popular y mucha gente en España ha sido afectada por su cierre. Por eso han seguido la historia, y cuando ha aparecido Mega han vuelto con nosotros. Los españoles siempre han sido fans de nuestro servicio. Por cierto, quiero que se sepa que he contratado a un nuevo equipo de abogados que llevará un caso contra el Gobierno de EE UU ante la ONU. Para ello, la denuncia tiene que proceder de un país, de un Estado. Así que estamos buscando cualquier gobierno cuyos ciudadanos hayan sido afectados por el cierre de Megaupload. Estoy hablando con Brasil, Alemania y Finlandia. Y también miramos a España como uno de los posibles socios para este caso. Internet no pertenece a EE UU. Solo el 10% de los usuarios de Megaupload venía de ese país. Y el gobierno solo tenía jurisdicción sobre ellos. El 90% del daño que se ha hecho aquí no tiene nada que ver con los usuarios de EE UU.


 
P. ¿Qué ha pasado con los millones de contenidos legales almacenados en Megaupload?


 
R. Millones de usuarios han perdido su acceso a sus documentos legítimos. La fundación Electronic Frontier ha denunciado al Gobierno de EE UU en nombre de un usuario que ha sido privado de su propiedad por el cierre de Megaupload. Lamentablemente, el caso avanza despacio. Ha pasado un año pero la corte de EE UU no vio ninguna urgencia en devolver los archivos a sus usuarios. Los servidores están en un almacén y esperamos que la corte dé la orden de reconectarlos para dar a nuestros usuarios acceso a sus propiedades. El Gobierno de EE UU ha cometido la mayor masacre de datos de la historia digital.

 


P. Hace unos días decía en Twitter que Mega es el primer paso de su plan. ¿Cuáles son los otros?


 
R. Primero, mi objetivo es encriptar un porcentaje significativo del tráfico en Internet. Quiero que haya cada vez más gente que use claves en sus correos electrónicos, en las llamadas, en las transferencias de documentos. Porque lo que he aprendido es cuánto espionaje hay. Esta conversación esta siendo grabada ahora mismo por el Gobierno de EE UU. Hay mucha vigilancia en Internet que va en contra de los derechos humanos. Quiero crear una solución con la tecnología que te permita protegerte. El almacenamiento es el comienzo. Vamos a ampliarnos a un servicio de correos electrónicos y llamadas online que te permita una comunicación segura.


 
P. ¿Qué opina del copyright? ¿Considera justo que los autores reciban dinero por sus productos?


 
R. Totalmente. Creo que el copyright tiene derecho a existir. La gente que gasta dinero, tiempo y talento para crear una película o una canción debería ser pagada. Pero el copyright no debería afectar a otros derechos, como el de las personas a compartir documentos o el derecho básico a no ser tachado de criminal porque bajas algo que no hay manera de encontrar en ningún otro sitio. Hay muchos contenidos que no están disponibles para gente que podría y querría pagar por ello pero cuya única alternativa es la descarga ilegal.


 
P. ¿Cómo se conjuga este derecho a compartir contenidos online con la defensa del copyright?


 
R. Hace falta un equilibrio. Hasta que no haya una solución por parte de la industria no se puede criminalizar a la gente. Habrá una manera para ambas partes, proveedores de información y tecnología y proveedores de contenidos, de tener una situación en la que ganen todos. Yo lanzaré Megabox en un par de meses, que permitirá a los artistas vender directamente a sus aficionados. Pueden cortar el intermediario y ganar más ingresos que cuando las discográficas venden por ellos. Discográficas que, por cierto, tienen gastos masivos, miles de empleados, muchos de ellos abogados, que no benefician a los artistas. Con Megabox los creadores reales van a ingresar mucho más. En 10 años todas estas organizaciones de intermediarios desaparecerán. Los creadores de contenidos, los estudios cinematográficos, los cineastas independientes, los artistas musicales venderán directamente a sus clientes, lanzarán su producto al mismo tiempo en todo el mundo para todos los soportes y el precio bajará probablemente significativamente. ¿Por qué pagarías lo mismo por una película buena y otra producida con un 10% del presupuesto y con valoraciones pésimas? Los estudios te obligan a pagar por un hotel de 5 estrellas para estar en una tienda de campaña.

 


P. ¿Qué opina de EE UU?


 
R. Este caso fue una iluminación para mí. Siempre estuve a favor de EE UU, me creía el sueño americano y siempre he pensado que soy más estadounidense que alemán o finlandés, donde me crié, por cómo me porto, por mi estilo de vida. Me sorprendió cómo el gobierno de EE UU ha cambiado en la última década. Desde el 11-S se están pasando en invadir los derechos de la gente y ser los policías del planeta.  EE UU se ha convertido en el tipo de gobierno al que deberías tener miedo. No supieron prever el futuro: han impreso dinero como locos, endeudándose más que cualquier otro país y estaba claro que eso iba a colapsar. Y se están volviendo mas agresivos para proteger lo que aún tienen. Han identificado Internet como uno de los más importantes ejes del futuro y quieren colonizarlo. Todo el mundo debería estar preocupado con esto.


 
P. ¿Que espera del juicio sobre su extradición a EE UU?


 
R. Todo este caso es un fraude. Nunca seremos extraditados, se lo garantizo. Nos acusan de ser una organización criminal, pero si tuvieran algún caso concreto en el que nos portamos como tal, deberían mostrar las pruebas. Sin embargo no existen, están construidas. Todo este caso no era el objetivo principal: era tumbar Megaupload y destruirlo. Y ya lo consiguieron.

 

Por Tommaso Koch Madrid 11 MAR 2013 - 00:00 CET

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Lunes, 11 Marzo 2013 06:35

Estado de derecho

Este país se congratula de impartir justicia de manera imparcial y transparente donde todos, sin importar origen ni poder, están sujetos al estado de derecho. Aquí hay justicia igualitaria para todos”, como dice una de las frases de los juramentos patrióticos escolares.

 

Claro, aceptan que no es perfecto. Se lamenta que es el país más encarcelado del mundo (más de 2 millones de reos), que hay una disparidad racial obvia en quien está detrás de las rejas del sistema penal, que a veces hay corrupción y que ha habido muchos inocentes encarcelados, y tal vez hasta ejecutados.

 

De hecho, Innocence Project, organización nacional de litigio y políticas publicas, registra que desde 1989 se ha exculpado a 303 reos al aplicar pruebas de ADN que comprueban su inocencia (después de que pasaron en promedio 14 años tras las rejas). De éstos, 18 estaban en la fila de la muerte para ser ejecutados.

 

Pero durante la última semana se demostró que el sistema de justicia tiene nuevos problemas, algunos de los cuales ponen en duda eso de un estado de derecho.

 

Para empezar, el procurador general Eric Holder, quien encabeza el Departamento de Justicia, admitió ante un comité del Senado que hay entes tan poderosos que no pueden ser fiscalizados por sus delitos.

 

En este caso el delincuente es el banco trasnacional HSBC, que aceptó ser responsable de lavado de dinero procedente de cárteles de narcotráfico mexicanos y colombianos, así como de manejar fondos de regímenes y organizaciones calificados oficialmente de “terroristas”.

 

Cuando el senador republicano Charles Grassley preguntó a Holder por qué el Departamento de Justicia decidió no presentar cargos criminales contra HSBC y sus ejecutivos, el procurador, sin mencionar por nombre al banco, respondió: “me preocupa que el tamaño de algunas de estas instituciones llega a ser tan grande que se vuelve difícil para nosotros fiscalizarlos cuando nos golpean indicaciones de que si procedemos a presentar cargos criminales eso tendrá un impacto negativo en la economía nacional, incluso en la mundial”. El banco aceptó pagar una multa de 1.9 mil millones de dólares sin que ninguno de sus ejecutivos fuera sometido a un juicio.

 

“Uno espera problemas para llevar a un criminal ante la justicia cuando huye a un país hostil, pero escandaliza que el Departamento de Justicia no pueda proceder contra una actividad criminal cuando alguien simplemente entra por las puertas de un megabanco de Wall Street”, comentó el senador demócrata Sherrod Brown, reportó el Washington Post.

 

Robert Borosage, codirector de Campaign for America’s Future, comentó que “el procurador general Holder expresó abiertamente lo que ya era evidente: el Departamento de Justicia cree que los bancos demasiado grandes para permitir su colapso son también demasiado grandes para encarcelar” a sus directivos.

 

Por otro lado, la semana pasada ocurrió otro intercambio que provocó dudas sobre dónde empieza y termina el estado de derecho. Ante una pregunta del senador republicano ultraconservador Rand Paul sobre si el presidente podía ordenar un ataque de un drone (avión no tripulado) contra un estadunidense en territorio nacional, el procurador Holder primero respondió que podría visualizar “circunstancias extraordinarias donde sería necesario y apropiado” emplear lo que aquí llaman “fuerza letal”. Las reglas y justificación legal para el uso de drones por el gobierno de Obama se mantienen como secreto oficial en este país.

 


“¿Somos tan complacientes con nuestros derechos que permitiríamos a un presidente decir que podría matar a estadunidenses? A ninguna persona, a ningún político debería permitírsele... juzgar la culpabilidad de un individuo y ejecutarlo. Eso va en contra todo lo que fundamentalmente creemos en este país”, declaró Paul desde el pleno.

 

Pocos después, ante el estallido de un debate por lo que dijo, Holder intentó modificar su afirmación y decidió enviar tal vez una de las respuestas legales oficiales más breves de la historia a Paul: “Ha llegado a mi atención que usted ha hecho una pregunta adicional. ‘¿Tiene el presidente la autoridad de usar un drone artillado para matar a un estadunidense que no participa en combate en suelo americano?’ La respuesta a esa pregunta es no”.

 

Lo que nadie pregunta, tal vez porque la respuesta es obvia, es si el presidente o su gobierno puede ordenar el asesinato de cualquier extranjero en cualquier parte del mundo.

 

Mientras tanto, a pesar de los balazos en las calles de este país todos los días, que perturban la paz y orden público que se supone existen en un estado de derecho, por ley se garantiza el derecho a un arma. Mientras se debate este derecho sagrado después de la matanza de tantos niños en la primaria de Newtown en Connecticut con armas obtenidas legalmente, desde ese 14 de diciembre sangriento en este país 2 mil 574 personas más han muerto a causa de armas de fuego, según un cálculo de la revista cibernética Slate. En este contexto, fue notable la noticia de que el estado de Dakota del Sur se ha convertido en el primero de la unión en promulgar una ley que explícitamente autoriza a todo empleado escolar, incluidos maestros, a portar armas en la chamba. Claro, para proteger a los alumnos y a sí mismos de tantos locos con tantas armas.

 

A todo esto le dicen estado de derecho.

 

Como decía el gran historiador Howard Zinn al intentar dilucidar por dónde tiene uno que empezar a ver a este país (y al mundo): “Yo parto de la suposición de que el mundo está al revés, que las cosas están mal, de que en la cárcel están quienes no deben estar y fuera de la cárcel hay gente que debería estar dentro, que en el poder hay personas que no deberían estar allí y quienes deberían estar en el poder no están…”

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Claves y enigmas en el funeral de Caracas

Sus 14 años en el poder no pasaron inadvertidos para el mundo. Y su funeral tampoco. El desfile incesante ante el ataúd de Hugo Chávez y el horizonte electoral, más las presencias internacionales, permiten descubrir datos importantes de la historia de Venezuela y quizás, al margen de simpatías o antipatías, comprender el universo chavista.

 

- Por qué Lula escribió lo que escribió. Desde la muerte de Hugo Chávez salieron dos notas firmadas por Luiz Inácio Lula da Silva. Los lectores de Página/12 conocen una. Fue publicada el viernes en este diario. La otra apareció en las páginas de opinión de The New York Times. El hecho tiene significado político en sí mismo. El líder político del país más importante de Sudamérica y uno de los más populares del mundo eligió explicar a los norteamericanos su valoración sobre Chávez. Para quienes, en general por ignorancia, menemizan a Lula del mismo modo que a Pepe Mujica, y después elogian a un Lula timorato que no existió ni existe, conviene recordar dos datos. Uno, que durante su presidencia y la de Néstor Kirchner, en 2005 la Argentina, Brasil y Venezuela hicieron imposible la formación del ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas. Otro, que el supuesto Lula melindroso, en 2004, expulsó a Larry Rother, el corresponsal del The New York Times en Brasil. Rother lo trataba de alcohólico. En su artículo sobre Chávez, el ex presidente brasileño eligió la “energía sin desmayo” de Chávez en la integración y “su compromiso con las transformaciones sociales necesarias para mejorar la miseria de su pueblo”. Y agregó: “Uno no necesita estar de acuerdo con todo lo que Chávez dijo o hizo. No hace falta negar que fue una figura controvertida, a menudo polarizante, que nunca huyó del debate y para quien ningún tema era tabú. Debo admitir que a menudo sentí que habría sido más prudente que Chávez no hubiera dicho todo lo que hizo. Pero ésa era una característica personal que no debería desacreditar sus méritos”. Hay un párrafo que una figura como Lula no regala a nadie. Cuando afirma que de todos los dirigentes que conoció en su vida, “pocos creyeron tanto en la unidad de nuestro continente y sus diversos pueblos –indígenas, descendientes de europeos o de africanos, inmigrantes recientes– como creía él”. La columna elogia también el espíritu concreto de Chávez. Cita el tratado de la Unasur, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, el Banco del Sur y las relaciones más estrechas entre la región y Africa y el mundo árabe. Para Lula, las ideas de Chávez tal vez inspiren a los jóvenes como las de Bolívar inspiraron a Chávez. Pero para que sus sueños no queden en un papel, sus simpatizantes en Venezuela “tienen mucho trabajo por delante para construir y fortalecer las instituciones democráticas”. Es decir, que el sistema político sea “más orgánico y transparente”, “que la participación política sea más accesible”, que se fortalezca el diálogo con los partidos de oposición y que se consoliden los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil. Para no quedarse, tampoco, en los papeles, Lula hizo más por Chávez muerto. Grabó un mensaje televisado de homenaje y viajó con la presidenta Dilma Rousseff a Caracas.

 

- Dilma y Cristina. En un caso el argumento oficial fue la agenda. En otro, la hipotensión. Lo cierto es que Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner fueron las únicas ausencias sudamericanas en el funeral oficial del viernes. El resto se quedó, incluyendo a los afines Rafael Correa y Evo Morales y a los ideológicamente distintos Sebastián Piñera y Juan Manuel Santos. Las especulaciones periodísticas en cada país apuntaron a hipótesis distintas. En el caso de Dilma, a un supuesto disgusto con el embalsamamiento de Chávez y con los detalles de la convocatoria a nuevas elecciones. En el caso de Cristina, a la presunta decisión de no formar parte de la misma foto colectiva con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad justo después de la promulgación del memorándum de entendimiento con Teherán. Más allá de las especulaciones, Rousseff no le concedió al iraní una entrevista personal en la cumbre de Río+20 de junio de 2012, negativa que fue atribuida por funcionarios brasileños al rechazo de Dilma por violaciones a los derechos humanos en Irán, en especial en la discriminación hacia las mujeres. Y, a la vez, este diario pudo establecer que altos funcionarios de Brasilia continúan la política establecida en su momento por Lula de encuadrar en forma pacífica toda supervisión del programa nuclear iraní, sospechado de planes bélicos. Lula llegó a encarar un diálogo con Irán junto con Turquía como alternativa negociadora a la presión de los Estados Unidos e Israel.

 

- Irán en Venezuela. Convertir el funeral de Chávez protagonizado por los desposeídos venezolanos sólo en un recorte –la presencia en Caracas del negacionista del Holocausto MahmudAhmadinejad– sonaría arbitrario. Pero sería tonto desaprovechar una ocasión para analizar la política iraní hacia América latina. Ahmadinejad besó dos veces el ataúd de Chávez. La segunda vez cerró el puño y lo agitó horizontalmente, como si fuera un símbolo de fuerza. Al menos según los micrófonos de Telesur, y viendo la tele, el presidente iraní fue el más aplaudido cuando el locutor iba nombrando a los presentes en el funeral, acaso seguido por Mujica. En uno de los pocos trabajos argentinos sobre el tema, “Irán en el actual escenario internacional: el ascenso de las relaciones con América latina”, al que puede accederse utilizando la biblioteca virtual de Clacso, la investigadora Mabel Córdoba explica que el fuerte vínculo entre Irán y Venezuela data de los inicios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En el gobierno del socialdemócrata Rómulo Betancourt Venezuela fue cofundadora de la OPEP junto con Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita. Era 1960 y gobernaba Irán el sha Reza Pahlevi, soberano-dictador desde que en 1953 fue derrocado el primer ministro Mohamed Mo-ssadegh, un político que irritó a Washington no por su carácter secular sino por haber nacionalizado el petróleo. En 1960 faltaban 19 años para el alzamiento islamista de Ruhollah Khomeini, a quien hoy reivindica Ahmadinejad por su fundamentalismo. Por el lado iraní, el mismo presidente aclaró el objetivo. Palabras de Ahmadinejad que cita Moreno: “En lugar de responder pasivamente hacia el intento de Estados Unidos de aislar a Irán –política y económicamente– y convertirse en el jugador dominante en la región de Medio Oriente, Irán debería movilizarse, agresivamente, en el propio terreno de Estados Unidos como medio para ponerlo nervioso o, al menos, proponérselo”. En cuanto a Venezuela, apuesta a sumar un aliado en su estrategia de confrontar con los Estados Unidos, sobre todo después del golpe contra Chávez de 2002, a pesar de que todavía el mercado norteamericano es el principal destino de su petróleo.

 

- Militares. “Nunca me imaginé que vería generales llorar como chicos cuando pierden a su padre”, dijo Pepe Mujica en Caracas. Las imágenes de estos días mostraron a los generales venezolanos no solo llorando sino aplaudiendo (otra vez Ahmadinejad concentró el mayor entusiasmo), gritando “Alerta que camina/ la idea de Bolívar por América latina”, levantando el puño en alto y abrazando a funcionarios civiles de todo rango y origen. La versión sobre un encontronazo entre Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, de extracción sindical y política uno, de extracción militar otro, quedó sólo en humo. No solo Cabello respaldó a Maduro como presidente encargado y como candidato del chavismo. También, de entrada, el ministro de Defensa, Diego Molero, dijo que la Fuerza Armada Bolivariana es “antiimperialista, socialista y chavista” y que apoyará a Maduro. El trabajo hacia una mayor cohesión militar lleva once años. Los que pasaron desde el golpe, al final revertido, del empresario Pedro Carmona.

 

- Agradecimientos. Evo Morales dijo a Telesur que “cada vez que había un problema, Chávez llamaba a ver si necesitaba algo”. Mujica dijo que “Chávez fue el presidente que más ayudó a Uruguay”. Cristina Fernández de Kirchner dijo lo mismo. Agregó que lo hizo con la Argentina “mientras otros le soltaban la mano”. Mujica y su ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, que fueron dos de los fundadores de Tupamaros, en la década del ’60, integran el sector del Frente Amplio de mejor relación con el chavismo. Cuando Tabaré Vázquez ganó la primera presidencia del Frente, Chávez protagonizó un gran acto en Montevideo. Luego respaldó a Mujica, pero bajó su perfil público en Uruguay para no agregar un elemento irritativo ante un sector de los votantes justo en medio de una campaña sucia que buscaba presentar a Mujica como un Che Guevara de la Ciudad Vieja.

 

- Cristianismo. Fueron visibles las muestras de religiosidad popular desde el principio de los funerales. Cristo estuvo en boca de muchos de los manifestantes, de los funcionarios y, antes, del propio Chávez. El biógrafo del presidente muerto, Modesto Emilio Guerrero, que acaba de publicar edición actualizada de Chávez, el hombre que desafió a la historia, opina que en Venezuela existe “una religiosidad desaparatizada”, o sea sin peso de la jerarquía de la Iglesia Católica. Aportó un dato: los evangélicos representan más de un millón de votos chavistas. En el oficio interreligioso frente al ataúd de Chávez, el viernes, participó el reverendo Jesse Jackson. Ex precandidato demócrata a la presidencia en 1984 y 1988, militante de los derechos civiles con Martin Luther King en los ’60, Jackson elogió la figura de Chávez y hasta dijo que a los norteamericanos y a los venezolanos los unía el béisbol, la gran pasión de Chávez antes de llegar a la política. Ayer, entrevistado por Telesur, Jackson dijo que el presidente fallecido “dio energía a quien no la podía pagar, comida a los hambrientos y ropa a los desnudos”.

 

- “Maisanta”. Los que creen que Venezuela es sólo Caribe deben haberse llevado una sorpresa con la música tocada en homenaje a Chávez. Fueron melodías llaneras de la sabana de Venezuela, lo más parecido a las pampas rioplatenses. Una de las canciones, que el propio Chávez solía entonar después del recitado, es “Maisanta”. Cualquiera puede verla en YouTube poniendo los nombres correspondientes. Cuenta la historia de Pedro Pérez Delgado, apodado Maisanta, contracción de las palabras madre santa, bisabuelo de Chávez. Según Guerrero, un nieto de Maisanta le regaló el escapulario de su ancestro cuando Chávez estaba preso después de la rebelión de 1992. Llanero opuesto a la aristocracia de Caracas, Maisanta murió asesinado en 1924. Chávez acostumbraba contar que había investigado la vida de Maisanta a través de las tradiciones orales de los llanos. “Porque fue como un Emiliano Zapata, como un Pancho Villa, fueron los últimos de la caballería que salieron lanza en mano, machete en alto, a decir ¡Viva la Patria! Fueron los últimos de a caballo”, escribió en sus textos “Cuentos del arañero”.

 

- Rockero. El presidente encargado y candidato al que Chávez, todavía en vida, señaló como su mejor delfín es una muestra de cómo fue construyéndose el chavismo como movimiento político. Conductor de un metrobús de Caracas, Maduro fue dirigente sindical y luego dirigente político con Chávez. Oscar Laborde, el funcionario de la Cancillería argentina que lo trató mucho en estos años por su tarea en la Representación Especial para la Integración Económica Regional, lo describió como un interlocutor amable y bien formado que suele narrar sus orígenes en el grupo Liga Socialista, que en 2007 se disolvió dentro del chavista Partido Socialista Unificado de Venezuela, y su paso por la música. Lo suyo no era la melodía llanera. Tocaba en el grupo rockero Enigma.


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Cuatro días de despedidas, llanto, reflexión y compromiso

 

Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad.

 

Por Mercedes López San Miguel

Desde Caracas

 

Nadie que haya presenciado los funerales de Estado en la capilla ardiente de la Academia Militar puede decir que Hugo Chávez era un líder aislado o que “no tenía una imagen favorable en Latinoamérica”, como tituló ayer el diario opositor El Universal. Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos, líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad, al que se lo vio secarse algunas lágrimas y besar el féretro. Hasta el rey Juan Carlos envió a su heredero a la Corona a rendirle un solemne tributo.

 

Nadie que haya visto llegar a Caracas a la presidenta Cristina Fernández, su par uruguayo José Mujica y su mujer Lucía Topolansky, embargados de emoción e impulso, puede decir que sus colegas más cercanos no le pusieron el corazón. Dijo la mandataria argentina: “En esta ocasión, lo mío no es protocolar. No vine a despedir a un presidente sino a un compañero y un amigo”. Durante el velatorio, Mujica se abrazó con fuerza al ataúd y en ese momento no era más que un hombre mayor acongojado.

 

En las palabras de Correa se plasmó el sentimiento de muchos de sus pares. “Venezuela ha perdido a su presidente. América latina, a un líder histórico. Nosotros, a un queridísimo amigo, a un hermano.” En opinión del ex mandatario brasileño Lula da Silva, quien vivía con soltura su amistad con el líder bolivariano: “No basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez”. Lula y Dilma también vinieron a Caracas a despedirse.

 

Pasó por delante del féretro Nidia Díaz, la ex comandante de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y ahora diputada salvadoreña, el viernes, Día Mundial de la Mujer. Y rescató la política del gobierno de Chávez en favor de la igualdad. “Con la Misión Milagro se ayudó a tratamientos de la vista a los pacientes, siendo que un 70 por ciento eran mujeres. Chávez siempre tenía un enfoque de género –dijo Díaz–. En las políticas públicas y en el trabajo de base social son las mujeres las protagonistas.”

 

Nadie excepto Obama habrá entendido por qué el orador invitado, el reverendo norteamericana Jesse Jackson, usó las mismas dos palabras que usan las embajadas de Estados Unidos para referirse a países con los que mantienen relaciones tensas: transición ordenada. “La transición tiene que ser ordenada; contamos con una gran nación; es lo correcto políticamente.” Claro que el referente en la defensa de los derechos de los afroamericanos también deseó, a través de su fe, que entre Washington y Caracas se tendieran puentes. “Esperamos que podamos avanzar en paz y mejorar los puentes.”

 

Se sabe la relación de complicidad y el mutuo cariño que se tenían Fidel Castro y Hugo Chávez. Vale recordar una anécdota que contó el líder venezolano una vez en su programa, que tanto ilustra ese vínculo. “Lo que me dijo Fidel un día por teléfono:

 

–Chávez, ¿dónde estás tú ahora?

–No, salí a caminar por ahí.

–Ah, bueno, andas por ahí.

Y me dijo para despedirse:

 

–Bueno, yo también ando por aquí y es que tú y yo, Chávez, no somos presidentes, sino somos dos tipos que andamos por ahí.”

 

Nadie, excepto una madre, puede estar en la piel de lo que sintió Elena Frías de Chávez. La madre del presidente no cesaba de llorar durante el funeral. Con frecuencia se colocaba sobre el rostro un pañuelo blanco con el que secaba sus lágrimas. La tristeza de Frías pareció aún más profunda cuando Maduro colocó sobre el féretro la espada de Simón Bolívar.

 

Dijeron que el cuerpo de Chávez va a ser embalsamado, colocado en una urna de cristal y llevado al Museo Histórico Militar, en el popular barrio 23 de Enero, como recordatorio del 4 de febrero de 1992, cuando el grupo de paracaidistas entre los que estaba Chávez tuvo que rendirse ante el frustrado golpe contra Carlos Andrés Pérez.

 

Escribió Chávez desde la cárcel. “Aviones rasantes/centellas enemigas/miles de ojos miran inocentes/niños enjaulados en latas y cartones/ a las faldas de la colina...”

 

Nadie que haya recorrido los kilómetros y kilómetros de fila de personas que fueron a despedirse de su presidente durante los últimos cuatro días y que pasaron hasta 24 horas de espera puede negar que se trata de un fenómeno de masas e histórico como pocos. Hasta hubo quien pasó dos veces a ver el féretro. Era el caso de una mujer de nombre Zulay Pérez. “Nunca será suficiente el esfuerzo que pueda hacer para venir acá. El nos abrió los ojos y hasta descuidó su salud por el amor que le tenía a Venezuela.”

 

Desde el primer día del velatorio quedaba claro que si no lo prolongaban muchísima gente no podría darle el último adiós y se frustrarían por la impotencia. Las vallas casi no podían contener el aluvión rojo y algunos guardias las sostenían haciendo un gran esfuerzo.

 

Por el Paseo de los Próceres, donde se encuentran en lo alto los enormes monumentos de héroes de la patria como Simón Bolívar, resonaron con fuerza bocinas, canciones de Alí Primera y audios con la voz de Chávez cantando o contando un relato. A lo largo de las filas, frases como “lo amo demasiado”, “se me quedó aquí en el pecho”, “siento un vacío muy grande” se mezclaban con sollozos y cánticos y aplausos. El cineasta Carlos Azpurúa lloró como un niño viendo por la pantalla grande los honores que se le rendían al mandatario y cantó el segundo himno venezolano, “Alma llanera”: “Yo nací en esa ribera del Arauca vibrador/soy hermano de la espuma/de las garzas, de las rosas y del sol.”

 

En medio de tantas expresiones de dolor, el diario El Universal especulaba con que el cuerpo de Chávez comenzó a ser preparando para ser embalsamado antes de que lo anunciara Nicolás Maduro, el jueves. Y el otro diario opositor de mayor circulación, El Nacional, decía –citando a O Estado de São Paulo– que Dilma Rousseff habría comentado que Chávez debió haberse tratado en Brasil. Una crítica velada que el periódico hizo a Cuba, país que el líder venezolano eligió desde el comienzo para darle batalla a su enfermedad y que es reconocido mundialmente por su sistema de salud.

 

Nadie que no sea venezolano puede sentir lo que hoy vivencian millones.

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Maduro asume en Venezuela; “listos para elecciones”

Parece una cumbre de jefes de Estado. Desfilan decenas de dignatarios y, detrás de la raya, los chavistas rasos echan porras o aplauden, según sea el caso. A las puertas de la Academia Militar desde el miércoles desfilan miles de venezolanos frente al ataúd con los restos de Hugo Chávez.

 

A sugerencia del canciller Elías Jaua, el presidente de Irán, Mahmud Ajmadineyad, voltea hacia la multitud, levanta el brazo izquierdo, cierra el puño y lo agita. Es una de las figuras más ovacionadas, al lado de los presidentes de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

 

El maestro de ceremonias lo presenta como un “aliado”, alguien con quien Venezuela tiene “coincidencias políticas” y, sobre todo, “un enemigo común”.

 

El resto de los mandatarios recibe aplausos discretos, con excepción del hijo de un cazador de elefantes a quien, por fin, el pueblo chavista cobra su “¿por qué no te callas?”. “Felipe de Borbón, príncipe de Asturias”, dice el presentador y la multitud se deshace en un sonoro abucheo.

 

El todavía vicepresidente Nicolás Maduro es el último en llegar, en un convoy de camionetas negras, sin placas. De uno de los vehículos desciende primero su esposa, Cilia Flores, quien es además procuradora general de la república.

 

Detrás de la valla se levanta el polvo, entre gritos emocionados y apretujones, cuando Maduro decide acercarse y saludar, rápidamente, a algunos afortunados. El grito se impone dada la cercanía del cadáver: “¡Chávez, te juro, que voto por Maduro!”

 

La consigna comparte el día con otra que se impone en las kilométricas filas para decir adiós al “comandante presidente”: “¡Chávez no murió, se multiplicó!”

 

Arranca el funeral de Estado, que tiene varios momentos que emocionan hasta las lágrimas a los chavistas. Uno, cuando se hace entrega de una réplica de la espada de Simón Bolívar al “segundo libertador”, al “líder supremo de la revolución”.

 

Maduro, quien más tarde será investido presidente “encargado” de la república y al mismo tiempo candidato a la presidencia por el chavismo sin Chávez, toma la espada, la saca de su cubierta y la coloca sobre el féretro. Lo acompañan su esposa; el ministro de Defensa, Diego Molero; el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, y otros ministros. Los jefes del chavismo colocan sus manos unas encima de otras mientras los asistentes, la familia y muchos altos mandos del gobierno se enjugan las lágrimas. Ahí dentro también se grita: “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina!”

 

De Maisanta a Sean Penn

 

Sigue el homenaje musical. El venezolano Gustavo Dudamel, director de la Filarmónica de Los Ángeles, viajó a su país tras cancelar un concierto para participar en esta ceremonia.

 

Dudamel dirige la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar en la interpretación de Alma llanera y otros clásicos venezolanos, además del himno nacional.

 

Poco antes, el diputado y cantante folclórico Cristóbal Jiménez había interpretado varias piezas de la música llanera, como las que Chávez solía cantar en sus maratónicos programas dominicales (378, que sumaron 69 días completos). Poesía, copla y sabana y el corrido Maisanta, el último hombre a caballo, son dos de las piezas que canta Jiménez acompañado de arpa, cuatro y maracas.

 

Viene el discurso. Nicolás Maduro muestra su talante de seguidor de Sai Baba cuando habla de que el alma y el espíritu de Chávez “eran tan grandes que ya su cuerpo no lo aguantaba”.

 

Asegura también que en la historia venezolana nunca hubo un líder “más vilipendiado, injuriado, atacado”, por la canalla mediática. Nada le hizo mella, añade: “aquí está, invicto, puro, transparente, único, verdadero, vivo para siempre para éste y todos los tiempos futuros”.

 


Escuchan, además de mandatarios y representantes de 55 naciones, personajes como Sean Penn, Jesse Jackson, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, y José Antonio Abreu, fundador del mundialmente famoso sistema de orquestas juveniles de Venezuela y maestro de Dudamel.

 

Modelo de socialismo que Chávez halló “por su propio camino”

 

Varios tramos de la fila quedan lejos de las pantallas en las cuales pueden seguirse los pormenores del funeral de Estado. La gente, que lleva horas de espera, prefiere seguir soportando el solazo que perder su lugar.

 

“¡Los 10 millones tuyos (cifra de votos que Chávez se puso como meta, sin conseguir nunca) serán para Maduro!”

 

Mucha gente ha pasado la noche entera frente al edificio donde se encuentra el ataúd. Como Josué González, del Zulia, que pide ayuda bajo un árbol porque a él y ocho de sus compañeros “nos dejó el bus y no tenemos ni para comer”.

 

Quienes se acercan a las pantallas lloran cuando escuchan la selección dirigida por Dudamel y las canciones llaneras. Y aplauden al escuchar a Maduro decir que cuando Chávez “descubrió, por su propio camino, que en el capitalismo era imposible estabilizar a la sociedad, darle igualdad a los pueblos, y era imposible sostener las democracias verdaderas, dijo: ‘Voy a levantar las banderas del socialismo nuestro, americano, indígena, bolivariano, cristiano. Vamos a atrevernos con audacia a construir ese sueño de la humanidad’”.

 

Elena Abreu, una anciana que vino desde Ciudad Ojeda, que pasó la noche entera en la fila, no sabe nada de teoría socialista. Arrastra una maleta, una vez que logró “ver a mi presidente”. Es menudita y vende flores. Se queja de no haber dado “mi testimonio”. Y lo da. Cuenta que el 4 de febrero de 1992 la despertaron unas vecinas y que después de mirar al teniente coronel Hugo Chávez, en la célebre alocución en la que expresó que “por ahora” no había alcanzado su objetivo, dijo: “al fin llegó alguien que nos va a defender de estos desgraciados”.

 

El presidente chofer

 

En octubre, el hoy fallecido mandatario llevó a su campaña una cancioncita pegajosa que hablaba de la alegría y de la felicidad del pueblo y remataba con un “Chávez corazón del pueblo”.

 

Tras su victoria electoral nombró vicepresidente a Nicolás Maduro, quien hasta entonces se desempeñaba como canciller. Al anunciar su nombramiento, el presidente extinto dijo: “Nicolás era chofer del Metro, y cómo se han burlado de él, la burguesía, y ahora es vicepresidente” (antes del chavismo, efectivamente, Maduro era dirigente del sindicato de trabajadores del Metro).

 

Pues se siguen burlando. Apenas se anuncia que será ungido presidente, en las redes sociales comienza el choteo.

 

El lema de campaña del opositor Henrique Capriles fue “Hay un camino”. El chiste va así:

 

“Capriles: Hay un camino.

 

“Maduro: Yo manejo”.

 

Y una parodia de la canción de campaña chavista: “Sigue la vía, dale alegría, escucha bien lo que estoy diciendo, no chocaremos y llegaremos, Maduro corazón del Metro”.

 

Los chavistas responden con tuits de este tono: “Los burguesitos usan la etiqueta: #MaduroCorazonDelMetro. Odiaban al Chávez indio y negro. Odian al Maduro de la clase trabajadora”.

 

Chistes aparte, quizás el dato no sea tan irrelevante. Si la memoria no falla, Maduro es el tercer sindicalista en llegar a la presidencia de un país sudamericano. Los otros: el cocalero Evo Morales y el mecánico tornero Luiz Inacio Lula da Silva.

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¿Debe importar a los no católicos quién es nombrado papa?

Por supuesto. El Vaticano es un importante actor geopolítico. Así como todo mundo puede sentir que le concierne quién arriba como líder de Estados Unidos, Alemania, Rusia, China o Brasil, así también nos concierne quién se vuelve papa. Se dice que Stalin preguntó alguna vez: ¿Cuántas tropas tiene el papa?” Pero la fuerza geopolítica es más que la fuerza militar.

 

Es cierto que el papa está constreñido por los intereses de largo plazo de la Iglesia católica y por su trayectoria histórica. Pero también están así de constreñidos los líderes designados de cualquier Estado importante. También es cierto que sí hace diferencia quién es el líder particular. Dentro de estas limitaciones, el líder puede inclinar las políticas en una u otra dirección.

 

En el caso del Vaticano, desde 1945 se han electo cinco papas. Los electos se apegaron más o menos a las expectativas –excepto uno. Se suponía que Juan XXIII, de edad avanzada, haría poco, siendo un papa interino en tanto se dirimían las diferencias entre los puntos de vista de los cardenales. No obstante, en su relativamente corta carrera lanzó un viraje importante de las políticas del Vaticano (tanto teológicas como mundanas) en lo que se conoció como un aggiornamento (una actualización) de la Iglesia en el Concilio Vaticano segundo. Su impacto fue tan grande que uno podría decir que el objetivo primordial de sus sucesores ha sido deshacer lo que él hizo, o por lo menos limitar lo que consideraban era el daño causado por él.

 

Es verdad que los debates teológicos al interior de la Iglesia (que son muchos y muy importantes) conciernen profundamente, casi que en exclusiva, a los fieles de la Iglesia. Pero los líderes de la Iglesia, a todos los niveles –en el Vaticano, en el nivel de las estructuras nacionales de los obispos, y a nivel local en cada una de las diócesis y parroquias– extraen conclusiones mundanas de la teología y, por tanto, buscan afectar lo que ocurre en la arena política.

 

Es bastante la diferencia política entre obispos que abrazan la teología de la liberación o, en el otro extremo, aquellos que abrazan los puntos de vista del Opus Dei o, aún más a la derecha, los de la Sociedad de San Pío X. Y aunque la Iglesia tiene variados números de adherentes en diferentes zonas del mundo, hay muchas zonas en las que forman una parte significativa de las poblaciones nacionales: el continente americano, mucho de la Europa occidental y del sur, algunas partes de Europa oriental, varias partes de África, algunas partes del este y el sureste asiático, y Australia. Es una lista larga. Los católicos son hoy cerca de 16 por ciento de la población mundial. El único grupo mayor son los musulmanes, que son cerca de 22 por ciento.

 

En estos países los líderes de la Iglesia con frecuencia respaldan implícitamente a algún candidato en las elecciones. Por lo regular asumen posturas fuertes en torno a varios tipos de legislaciones que afecten la moral social y su permisibilidad. Con frecuencia tienen posiciones sobre cuestiones de bienestar social. Y algunas veces toman posiciones en torno a cuestiones de guerra y paz. En el sistema-mundo como un todo, y ciertamente en muchos países, el resto de nosotros algunas veces encuentra aliados entre las figuras de la Iglesia y algunas otras veces encuentra oponentes.

 


En verdad, los no católicos no tienen decisión alguna acerca de quién es electo papa. Pero en realidad muy pocos católicos pueden decir algo al respecto. El Vaticano es una de las últimas monarquías absolutas. Y cuenta con un sistema electoral muy especial, en el cual aquellos miembros del colegio cardenalicio (todos escogidos por algún papa previo) que sean menores de 80 años votan en secreto y repetidas veces hasta que una persona logra una mayoría.

 

Una mayoría de los miembros menores de 80 años del actual colegio de cardenales fueron elegidos por el papa Benedicto XVI, y parece que su criterio principal fue que compartían en gran medida la mayor parte de aquellas posiciones teológicas que él consideraba de importancia primordial. Pero dicho esto parece haber muchas diferencias en los puntos de vista y los énfasis entre ellos, y algunas de éstas podrían tener importantes consecuencias políticas. Así que está lejos de saberse a ciencia cierta quién emergerá como el siguiente papa y cuáles serán las consecuencias políticas de tal decisión.

 

Es extremadamente dudoso que volvamos a tener un Juan XXIII. Pero en ese entonces era extremadamente dudoso que lográramos el primer Juan XXIII. En un sistema electoral que guarda algunas similitudes estructurales con el del Vaticano, es decir, el sistema de China, todos estábamos inseguros, y hasta cierto punto lo seguimos estando, de cuáles serán las consecuencias de las decisiones recientes en torno a la siguiente ronda de líderes.

 

Una cosa que hay que resaltar es que aun los católicos prominentes que han sido tratados de manera áspera por la Iglesia, o los más desilusionados por el estado de la Iglesia –pienso en Frei Betto en Brasil, Ernesto Cardenal en Nicaragua, Hans Küng en Alemania o Garry Wills en Estados Unidos– no rechazan su membresía en la Iglesia. Persisten en intentar transformarla o, según su punto de vista, retornarla a su misión verdadera y original.

 

El resto de nosotros no puede ya “rendirse” en cuanto al Vaticano, como no podemos rendirnos respecto de China o Estados Unidos, ni de ningún sitio de actividad humana y potencial transformación social.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

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