Lunes, 18 Febrero 2013 06:17

Robasueños

Robasueños

“Roba un poco y te llevan a la cárcel. Roba muchísimo, y te hacen rey”. Verso de Bob Dylan en su canción Sweet-heart like you.
Barack Obama usó su informe presidencial, llamado el “estado de la Unión”, para reafirmar su postura como el gran campeón de la clase media. Insistió en que ésta es el eje del éxito de este país, la clave para un futuro próspero que de nuevo prometa eso del sueño americano. Entre otras cosas, Obama propuso ante el Congreso elevar el salario mínimo (de 7.25 dólares la hora a 9 dólares), lo cual aumentaría el ingreso de unos 15 millones de trabajadores, subrayando: “declaremos que en la nación más rica de la Tierra, nadie que trabaje tiempo completo debería vivir en la pobreza”.


Pero el estado de la Unión no se define con palabras bonitas ni propuestas que, aunque ayudan, no resuelven lo que en los hechos genera la gran desunión de este estado: la brecha cada vez mas dramática entre los ricos y los demás. Aunque Obama aludió a esto, no informó que él y su gobierno han perpetuado esta tendencia, y que los ricos ahora gozan más que nunca de la desigualdad entre ellos y los demás desde tiempos de la gran depresión.


Por ejemplo, como se ha mencionado anteriormente, las ganancias empresariales se han incrementado 171 por ciento durante la presidencia de Obama –la tasa más alta desde 1900–, según un análisis de Bloomberg News. Pero este auge no ha sido compartido. Mientras las ganancias como porcentaje de la economía están a su nivel más alto desde que el gobierno empezó a calcular este dato en 1947, los salarios como porcentaje de la economía se han desplomado a su nivel más bajo.


Otras investigaciones recientes registran que los ingresos del 1 por ciento más rico se incrementaron 11 por ciento durante esta llamada recuperación económica de los últimos cuatro años, pero el crecimiento fue nulo o negativo en todos los otros segmentos de la población, según cálculos del reconocido experto económico Emmanuel Saez, de la Universidad de California en Berkeley.


Mientras tanto, a plena vista, el poder empresarial, sobre todo el financiero, ha llegado a tal nivel que algunos se preguntan quién manda verdaderamente en Estados Unidos, si el gobierno o el dinero. El reconocido periodista y comentarista Bill Moyers afirmó en su programa de televisión pública, Moyers & Company, que “la Cámara de Representantes, donde el Congreso se junta para escuchar al presidente, antes se conocía como la ‘Casa del Pueblo’, pero ahora el poder del dinero es quien la alquila y la administra desde cuartos traseros secretos”. Moyers agregó que éste es el “Congreso más caro que el dinero puede comprar”; señaló que se gastaron más de mil millones de dólares en las campañas para representantes, unos 700 millones de dólares para un tercio del Senado, y cada una de las dos campañas presidenciales gastó mil millones. Un cálculo de Político afirma que los dólares gastados en todas las elecciones en noviembre excedieron el número de personas en el planeta: más de 7 mil millones de dólares.


Aunque no se sabe exactamente el origen de todo este dinero, sí es conocido que gran parte proviene de multimillonarios y otros sectores muy ligados al llamado 1 por ciento más rico de la población y sus intereses.


Ante esto, si uno sólo considera los hechos de estos últimos años, en los cuales los grandes bancos cometieron fraude, lavaron lana para criminales y narcotraficantes, engañaron sobre sus operaciones, manipularon las tasas de interés internacionales y más y, con todo, provocaron la peor crisis económica en casi un siglo (y recibieron un rescate masivo a costa de las arcas públicas, para que continuaran haciendo más o menos lo mismo) sin que ninguno de los principales ejecutivos enfrentaran las consecuencias de esta magnas violaciones legales, todo queda claro.


Si uno roba los sueños de millones y viola las leyes un poco, lo meten al tambo; si lo hace en grande, lo hacen rey (y lo multan un poco).
La multa supuestamente gigantesca a HSBC por lavar dinero de cárteles mexicanos, entre otros “clientes”, como negocios “ilegales” con regímenes “enemigos” y más, fue el equivalente a cinco semanas de negocios para ese banco internacional. Las multas impuestas a los que engañaron a cientos de miles con hipotecas “tóxicas”, fraudes y manipulación de tasas de interés internacionales tampoco incomodaron a los ejecutivos. Lanny Breuer, procurador general asistente de Estados Unidos, quien encabezó estas fiscalizaciones, explicó que tenía que ser así, ya que “hoy, en un mundo de instituciones grandes, donde gran parte del mundo financiero se basa en la confianza, una resolución correcta es asegurar que las partes no huyan de una institución, que los empleos no se pierdan, que no se genere un evento económico mundial que sea desproporcional a la resolución que deseamos”.


Para el periodista Matt Taibbi, de Rolling Stone, quien ha estado entre los que más han investigado todo esto, eso significa que, “en otras palabras, Breuer está diciendo que los bancos nos tienen agarrados de los güevos...” Concluye que con todo esto queda claro que “hay una clase que puede ser arrestada y una no arrestable. Siempre lo sospechamos, ahora lo admiten”.


En tanto, millones de familias perdieron sus empleos, sus casas y sus sueños. Para ellos hay palabras bonitas de que representan lo mejor de Estados Unidos, que los que trabajan todos los días en busca del sueño americano y juegan con las reglas son el “motor” de este país. Son los que se sacrifican para que sus hijos prosperen, son los que van a las guerras para defender su país, son los invitados a cantar el himno nacional y ondear la bandera, son a los que se convoca a ese patriotismo que envina todo discurso político.


La canción de Dylan tiene otro verso: “Dicen que el patriotismo es el último refugio/del cual un pillo se agarra”, que proviene de la frase famosa atribuida a Samuel Johnson en 1775. “El patriotismo es el último refugio de un pillo”, en la cual se refería a ese patriotismo falso que se usa para disfrazar los intereses propios.

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“La autoridad pública está en manos del sistema financiero”

Periodista y autor de los exitosos libros Cómo los ricos destruyen el planeta y Para salvar el planeta, salir del capitalismo, Kempf acaba de completar la trilogía con La oligarquía, ya basta, viva la democracia, donde plantea que las sociedades occidentales van camino a la dictadura y los modelos que rigen a las sociedades democráticas de Occidente sólo obedecen al sistema financiero. El papel de la oligarquía. La ecología y las desigualdades.

 

–Usted demuestra con innumerables ejemplos cómo el mundo se va deslizando hacia una suerte de régimen autoritario cuyo único propósito es mantener los privilegios de una casta, la oligarquía. Ello lo lleva a una conclusión social y políticamente dramática: el posible fin de la democracia.

 

–La oligarquía es la definición de un régimen político. La oligarquía es un concepto inventado por los griegos en los siglos IV y V antes de Cristo. Los griegos definieron las formas según las cuales las sociedades humanas podían ser gobernadas: la dictadura, el despotismo, la monarquía, la tiranía, la democracia, que es el poder del pueblo para el pueblo y por el pueblo, y luego definieron otra forma de gobierno que es precisamente la oligarquía. La oligarquía es el poder en manos de pocos. Lo que yo digo entonces es que, al menos en Europa, estamos deslizándonos hacia la oligarquía. El sistema político actual hace que un grupo de pocos imponga sus criterios al resto de la sociedad.

 

–Usted sugiere que estamos en una fase de posdemocracia en la cual, con el objetivo de mantenerse en el poder, la oligarquía mantiene la ficción democrática.

 

–Desde luego. La oligarquía repite sin descanso que estamos en democracia y que todo es perfecto. Es una ficción. Hasta los intelectuales se olvidaron del concepto de oligarquía y contribuyen a alimentar la ficción. Todos los intelectuales en sintonía ideológica con el capitalismo mantuvieron la idea según la cual sólo existían dos alternativas: o la democracia o el totalitarismo. Eso se podía entender al principio con dos ejemplos: en los años ’30 con Hitler, o en los años ’50 o ’60 con la Unión Soviética, se podía decir que era preciso optar entre la democracia y esas dos dictaduras. Pero eso se acabó: desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y el hundimiento de la Unión Soviética pasamos a otro orden. Pero los intelectuales que están al servicio del capitalismo persistieron en la idea según la cual sólo hay dos caminos: o la dictadura o la democracia. Por eso es importante que el concepto de oligarquía esté bien presente para entender que, progresivamente, la democracia nos fue robada. Los países europeos, y mucho más Estados Unidos, se están deslizando hacia un régimen oligárquico donde el pueblo ya no tiene más poder. La democracia europea está enferma, se ha debilitado mucho, y se orienta cada vez más hacia la oligarquía. En cambio, Estados Unidos ha dejado de ser una democracia: es una oligarquía, porque es el dinero el que determina las orientaciones de las decisiones políticas. En realidad, la oligarquía es una democracia que sólo funciona para los oligarcas. Una vez que se pusieron de acuerdo entre ellos, imponen las decisiones. Nuestros sistemas no pueden llamarse más democracia, porque la potencia financiera detenta un poder desmedido. La autoridad pública está en manos del sistema financiero. Los poderes públicos nunca tomarán una decisión que perjudique a los intereses económicos, a los intereses de la oligarquía financiera. Debemos aceptar la idea de que quienes tienen las riendas del poder político del Estado no toman decisiones en beneficio del interés general. Sus decisiones pueden ir en contra del interés público.

 

–Este razonamiento implica que la soberanía popular ha desaparecido, como idea y como práctica.

 

–Efectivamente. Ya no hay más soberanía popular. Cuando el pueblo llega a reflexionar, a discutir y a deliberar en conjunto y toma una decisión, la oligarquía va a contradecir la decisión popular. En 2005 hubo en Europa un gran debate en torno de un referéndum que al final se organizó en Francia y luego en Irlanda y Holanda sobre un proyecto para un tratado de Constitución europea. Durante seis meses, la sociedad francesa discutió sobre ese tema como no lo hacía desde hacía muchos años. Los medios, que expanden la filosofía capitalista, decían “hay que votar por el sí, hay que votar a favor del tratado”. Pero el pueblo francés votó “no”. ¿Y qué pasó después? Pues dos años más tarde los gobiernos de Europa impusieron ese tratado con algunas modificaciones leves bajo el nombre de Tratado de Lisboa. Hubo entonces una extraordinaria traición de la voluntad popular. Este ejemplo lo encontramos en otros lugares. Sin ir más lejos, en 1991, en Argelia, los islamistas ganaron las elecciones legislativas, pero los militares interrumpieron el proceso con un golpe de Estado que acarreó una guerra civil espantosa. Otro ejemplo: en 2005 los palestinos votaron para elegir a sus diputados. Ganó el Hamas. Sin embargo, todos los Estados, desde Estados Unidos hasta Europa, pasando por Israel, optaron por marginar al Hamas porque la consideran una organización terrorista. No se respetó el voto del pueblo palestino. El pueblo como tal es el corazón de la democracia, es decir, el principio a partir del cual todos compartimos algo. El pueblo no es usted, Michel o yo, sino todos juntos. Compartimos algo y debemos tomar una decisión conjunta. Formamos un cuerpo, por eso se dice “el cuerpo electoral”. Pero lo que lo pasó en Europa en 2005 marca una ruptura profunda con el pueblo.

 

–Sin embargo, entre la idea de oligarquía que existía a principios del siglo XX y ahora también ha habido un corte radical en ese grupo.

 

–Sí. Hubo una evolución de la oligarquía. Ahora podemos hablar de los desvíos de la oligarquía impulsada por la propia evolución del capitalismo. En los últimos treinta años el capitalismo se transformó. Todo empieza en 1980, cuando Ronald Reagan gana las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Margaret Thatcher llega al poder en Gran Bretaña. A partir de allí no sólo se plasmó un capitalismo orientado hacia la especulación financiera, sino que también se produjo una transformación cultural, antropológica. La filosofía capitalista se expandió con este mensaje: “La sociedad humana no existe”. Para los capitalistas, la sociedad es una colección de individuos que se encuentran en una bola y su única misión consiste en sacar un máximo de provecho. Para los capitalistas, el individuo está separado de los otros, está en permanente competencia con los demás. En esa visión, lo común no es más el pueblo, sino el mercado. Por esta razón la gente tiene tantas dificultades para sentirse un ciudadano que participa en un proceso común a todos. El sistema ha ocultado un dato: el fenómeno fundamental que se produjo dentro del capitalismo en los últimos treinta años ha sido el aumento de las desigualdades, en todos los países, incluidos los países emergentes.

 

–Estamos en una fase de cruce de crisis. Ya no hay una sino múltiples, y todas se concentran al mismo tiempo. La respuesta de las oligarquías es proporcional a la intensidad de las crisis: el autoritarismo y la represión como respuesta.

 

–Estamos en un momento muy delicado de la humanidad. La crisis ecológica se agrava cada vez más y las crisis sociales se acrecientan: Europa, Estados Unidos, países árabes, China, India. Y frente al incremento de las protestas populares, la oligarquía tiende a ir hacia una dirección cada vez más autoritaria, represiva, militar. Esto es así en Francia, en Italia, en Inglaterra, en Estados Unidos, en Canadá. En cada uno de esos países hemos visto el desarrollo impresionante de las tecnologías policiales (cámaras de vigilancia, ficheros, etc.). Enfrentamos un peligro doble: no sólo que la democracia se dirija hacia la oligarquía sino, también, que la oligarquía, el capitalismo, entren en una fase autoritaria insistiendo en temas como la xenofobia, la inseguridad o la rivalidad entre las naciones. La oligarquía no quiere adoptar medidas para paliar la crisis ecológica o disminuir las desigualdades. No. Lo que la oligarquía quiere es conservar sus privilegios fundamentales. Es una oligarquía destructora. Creo que no entiende la gravedad de la situación. En vez de evolucionar, la oligarquía es cada vez más reaccionaria.

 

–Hoy hay un elemento nuevo, que será sin dudas determinante: la crisis ecológica, la crisis climática. Sin embargo, pocos son los que están dispuestos a asumir los retos.

 

–Estamos en un momento esencial de la historia humana, por dos razones. En primer lugar, atravesamos un momento de nuestra historia en el cual la humanidad llega al límite de la biosfera. La especie humana se expandió y desarrolló a través del planeta apoyada en una naturaleza que nos parecía inmensa e inagotable. Pero ahora el conjunto de la especie humana descubre que el planeta tiene límites y que es preciso encontrar un nuevo equilibrio entre la actividad y la creatividad humanas y los recursos. Debemos cambiar de cultura y pasar de la idea según la cual la naturaleza es inagotable a la realidad de que estamos poniendo en peligro esos recursos. Nos queda por aprender a economizarlos y utilizarlos con sabiduría y prudencia. En esto se juega un cambio de cultura. Lo segundo en importancia está en que nos encontramos en el momento en que formamos una sociedad humana. Antes éramos como extranjeros los unos con los otros. Ya no. Incluso si en Río de Janeiro se vive de forma distinta que en París, Londres o Shanghai, hay muchos elementos comunes que nos llevan a tomar conciencia de que pertenecemos al mismo mundo. La globalización no sólo compete a la globalización de la cultura o de la economía, no, también atañe la población humana. Descubrimos que tenemos intereses comunes. La problemática de las oligarquías o de la democracia se juega también en América latina, en Asia y en Europa. Somos una misma sociedad. Eso es un elemento nuevo en la historia de la humanidad. Pero esa nueva sociedad debe reescribir, inventar una nueva forma de vivir con la biosfera y los recursos naturales. Si no llegamos a hacerlo, esa sociedad humana irá hacia el caos, la competencia y la violencia. No sólo habrá desorden sino que se detendrá la aventura humana.

 

–Para usted, no puede haber una renovación de la democracia si no se toma en cuenta la cuestión ecológica.

 

–La ecología y la democracia son inseparables. Si miramos hacia los años ’70, cuando el movimiento ecologista tomó su impulso, lo hizo con una crítica a la democracia. La democracia siempre estuvo en el corazón de la ecología. Pero luego el capitalismo derivó hacia la oligarquía y ya no estamos en una situación democrática. El capitalismo y la oligarquía empujan siempre hacia el crecimiento económico. Pero hoy sabemos que ese crecimiento económico acarrea daños importantes en el medio ambiente. No sabemos tener crecimiento económico sin destruir el medio ambiente, sin emitir gases con efecto de invernadero, sin destruir los bosques como en el Amazonas, o sin producir enormes cantidades de soja como en Argentina, para lo cual se utilizan toneladas de pesticidas. El crecimiento permite que se olvide la enorme desigualdad que existe. El crecimiento permite calmar las tensiones sociales. El desarrollo de la oligarquía, o sea, el delirio de una pequeña cantidad de personas por enriquecerse de manera colosal, empuja al crecimiento y, al mismo tiempo, a la destrucción de la naturaleza. Por eso la cuestión democrática es esencial. Tenemos que llegar a una situación donde podamos discutir y lograr disminuir la desigualdad y, así, poder redefinir juntos una economía justa que no destruya el medio ambiente.

 

–En suma, toda reformulación de la idea y del principio de democracia pasa por la ecología.

 

–Efectivamente: es imposible pensar el mundo si nos olvidamos de la cuestión ecológica. Este tema no es exclusivo de los europeos o los occidentales, no, es una cuestión mundial. El tema del cambio climático, el tema del agotamiento de la biodiversidad o de la contaminación son temas mundiales. Es imposible pensar en la emancipación humana, en la dignidad humana, en la justicia social, en la evolución hacia una humanidad realizada en la cual cada persona podrá expresar sus potencialidades en relación con los otros, en lo concreto, nada de esto puede pensarse si se deja de lado la naturaleza y la relación con la biosfera. La situación actual es grave a causa de la crisis ecológica pero también llena de esperanzas. Tenemos diez o veinte años por delante para organizar la transición y permitir a los jóvenes del futuro que imaginen una sociedad armoniosa. Si de aquí a 10 años no controlamos la contaminación, si de aquí a 10 años no logramos impedir la evolución dictatorial del capitalismo, vamos derecho hacia situaciones muy difíciles.

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Lunes, 18 Febrero 2013 05:43

Goleada de Correa

Goleada de Correa

ALAI AMLATINA, 17/02/2013.- El Presidente Rafael Correa ha sido reelecto en la primera vuelta con una votación superior al 60 %, según encuestas a boca de urna realizadas por las empresas CEDATOS y Opinión Pública Ecuador. Según estos datos preliminares extraoficiales, Correa ha ganado en todas las provincias del Ecuador, seguido por el banquero Guillermo Lasso, quien obtiene un 21% de los votos.


 
Salvo la denuncia de intentos de jaqueo a la página web del Consejo Nacional Electoral, la jornada electoral se desarrolló en forma tranquila y normal tanto en los recintos electorales del Ecuador como del exterior.


 
El triunfo de Correa implica un triunfo de la estabilidad en un país que ha tenido profundas crisis políticas en las que varios gobiernos corruptos y entreguistas han sido derrocados por la movilización social. Es la primera vez, en más de tres décadas, que un presidente conserva altos niveles de popularidad al final de su mandato y es reelecto con un amplio margen.


 
En este sentido, la votación por Correa expresa un espaldarazo a la continuidad de sus políticas y una oportunidad para que concluya las obras que ha emprendido en materia de carreteras, hospitales, planteles escolares, centrales hidroeléctricas, etc.


 
Algunos elementos pueden explicar el contundente triunfo de Correa: crecimiento económico, bajas tasas de inflación y de desempleo y políticas de redistribución del ingreso que se han traducido en una masiva inversión social en educación, salud, vivienda, atención a los discapacitados y mejora de la calidad de los servicios públicos (correos, seguridad social, registro civil, función judicial).


 
Al imprimir altos niveles de calidad a los servicios públicos y al colocarlos a disposición de los sectores más pobres de la población, éstos últimos no solo tienen acceso a ellos sino que se sienten valorados en su dignidad y eso explicaría el alto apoyo a Correa. Estos sectores, asimismo, han sido beneficiados por el bono de desarrollo que en el mes de enero subió de 35 a 50 dólares mensuales.


 
Un candidato a asambleísta del Movimiento Alianza País, cuyo nombre omitimos, plantea que el voto de Correa es ‘transclase”, es decir que estaría compuesto por todos los sectores sociales. La gestión del gobierno, de acuerdo a esta versión, ciertamente ha favorecido a sectores empresariales a los cuales no les ha ido nada mal y que constituirían el voto escondido a favor de Correa. El mejoramiento de las carreteras, por ejemplo, les permite ahorrar tiempo y una mayor facilidad para movilizar sus productos. De la misma forma, las políticas económicas que limitan las importaciones de textiles o calzado han permitido el crecimiento de los sectores económicos dedicados a estas ramas. Estos sectores empresariales ya se habrían ‘acostumbrado” a pagar impuestos y a cumplir las leyes laborales porque esto les permite tener mejores relaciones con sus trabajadores, repercutiendo en una mayor productividad.


 
Desde el punto de vista internacional, el triunfo de Correa representa el afianzamiento de la tendencia de los gobiernos progresistas que ya han logrado reeligirse en Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela y Nicaragua, y una apuesta al fortalecimiento de los espacios de integración como el ALBA, la UNASUR y la CELAC. El gobierno de Correa deberá enfrentar situaciones difíciles como el caso de Julian Assange, que se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en Londres, la ley de Estados Unidos que sanciona a los países que mantienen relaciones con Irán, las demandas de las transnacionales contra el Estado ecuatoriano, entre otros.


 
A la victoria de Correa contribuyó de manera decisiva la fragmentación y la pobreza del discurso de las oposiciones (de derecha, izquierda y populistas) que presentaron siete candidaturas presidenciales, sin que hayan podido unificarse en tres o cuatro tendencias. Centradas todas en atacar lo que denominaron el autoritarismo, la intolerancia y la concentración de poderes en manos de Correa, fueron incapaces, especialmente desde la derecha representada por el banquero Guillermo Lasso, el hombre más rico del Ecuador Álvaro Noboa y el ex presidente Lucio Gutiérrez, de proponer alternativas creíbles y medianamente estructuradas y coherentes.


 
Guillermo Lasso, que se ubicó en el segundo lugar, canalizó el voto anti-correista de los sectores de la derecha tradicional que comparten algunas de sus tesis esgrimidas en la campaña como el de derogar los impuestos a los más ricos, firmar tratados de libre comercio y abrir el país a la inversión extranjera privada. Lasso es miembro numerario del Opus Dei y mantiene relaciones con José María Aznar del Partido Popular de España, que actúa en América Latina representando a la derecha internacional y al capital transnacional.


 
La campaña


 
Otra cosa que influyó en los resultados electorales fue el diseño de la campaña de Correa. Pese a la gran popularidad del Presidente, el movimiento Alianza País partió con el criterio de actuar como si no tuviera un solo voto y privilegió la campaña en la calle, el acercamiento a la gente, las concentraciones en pueblos y ciudades, lo que se complementó con el uso de medios y redes sociales. Este movimiento ha acumulado la experiencia de ocho victorias electorales consecutivas.


 
Aunque ya se preveía el triunfo de Correa, no estaba asegurada la mayoría en la Asamblea Nacional compuesta por 137 miembros, por lo que la estrategia del presidente se enfocó en la Asamblea. “No me dejen solo” decía Correa a sus seguidores en las concentraciones mientras llamaba a votar en plancha por su lista de asambleístas. Pese a que algunos candidatos a asambleístas fueron cuestionados e incluso el candidato a la Vicepresidencia, esto no parece haber repercutido en los resultados finales que darían una holgada mayoría a Alianza País en la legislatura, habiendo influido más el carisma de Correa.
 


Ampliación de la democracia


 
A principios del siglo XX se reconoció el voto a las mujeres. En 1979, cuando el Ecuador retornó al régimen democrático, se reconoció este derecho a los analfabetos. En el 2013, y gracias a la nueva Constitución, se ha avanzado mucho más en la inclusión política. Ahora pudieron votar los jóvenes de 16 a 18 años, los militares y policías, los emigrantes, los presos sin sentencia ejecutoriada, los extranjeros residentes. De acuerdo a esta política, se tomaron medidas para que los policías y transportistas ayuden a las personas con discapacidad y personas de la tercera edad a llegar a los recintos electorales.


 
Este nuevo triunfo de Correa plantea grandes retos y desafíos en función de cumplir las propuestas contenidas en el programa de gobierno 2013-2017 de Alianza País y responder a las expectativas de una ciudadanía cada vez más empoderada. En el horizonte de las deudas pendientes está atacar la concentración escandalosa de la tierra, a redistribución del agua, la ley de comunicación, el freno a los grupos monopólicos que concentran la economía, el abrir el diálogo político con los pueblos indígenas, el combatir a fondo la corrupción, entre otros.


 

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Lunes, 18 Febrero 2013 05:29

La tortura: la tragedia y la farsa

La tortura: la tragedia y la farsa

No me la podía quitar de la cabeza.

 

La famosa fórmula de 18 Brumaire, de Luis Bonaparte (1852), de Marx, de que la historia sucede dos veces: “primero como tragedia, después como farsa” –acuñada en realidad por Engels, que en una carta a su amigo calificó el coup d’état de 1851 como una “parodia” del golpe de 1799, apuntando a la noción hegeliana de la repetición de la historia (Marx & Engels collected works: letters 1841-1852, Vol. 38)–, ha sido usada tantas veces y en tantos contextos que ya se volvió bastante riesgosa.

 

Pero mientras pensaba en la historia de las prisiones secretas de la CIA en Polonia, esta premisa y sus variaciones me resultaban perfectas para hablar de nuestro penoso involucramiento en la red global de tortura.

 

El tema vuelve, entre otros, por el reporte de Open Society Justice Initiative, según el cual 54 países colaboraron con Estados Unidos en secuestros, transporte e interrogatorios extrajudiciales de los presuntos terroristas, entre ellos Polonia donde hubo –al menos– un centro de detención (Globalizing torture: CIA secret detention and extraordinary rendition, www.opensocietyfoundations.org) y por la película Zero dark thirty (La noche más oscura), sobre la caza de Osama bin Laden (véase la columna anterior: La tortura: el mensaje y los mensajeros, La Jornada, 10/2/2013).

 

Aunque en su inicio se nos informa que la película “está basada en la información de primera mano”, la CIA negó que fuera una reconstrucción exacta, y efectivamente mezcla hechos con ficción.

 

Así que cuando –según la leyenda en la pantalla– la acción se trasladaba a un CIA black site, gdansk, Poland, donde la protagonista, agente Maya, iba a interrogar a un detenido en un barco convertido en una “prisión flotante”, pensé que era una “creación artística”. Según lo que ya sabíamos, entre 2002 y 2003 funcionaba en Polonia un black site, pero en el poblado Stare Kiejkuty, en el noroeste del país, en una escuela de inteligencia (cerca de un aeropuerto que recibía los llamados “vuelos secretos de la CIA”). Se cree que allí fueron recluidos y torturados, entre otros, Khalid Sheik Mohammed, el supuesto autor intelectual del 9/11, y Abu Zubaydah, el “número dos” de Al Qaeda.

 

Pero lo de Gdansk es inquietante: ¿por qué esta ciudad? ¿Por ser un símbolo identificable con Polonia –la cuna de Solidaridad y un escenario de huelgas y negociaciones históricas? ¿O realmente hubo algo allá? Todo ocurre después de 2004: teoréticamente es posible que cerrada la otra prisión, los detenidos hayan sido pasados a los barcos (la CIA los usaba, aun cuando Obama ya prohibió la tortura).

 


La prisión en Stare Kiejkuty, donde se violaban los derechos humanos, convenios internacionales, leyes y la Constitución polaca, ya era una burla de la democracia y del estado de derecho, pero una prisión igual en Gdansk, un símbolo de la lucha no violenta por la dignidad y derechos humanos, ya sería un colmo.

 

La última vez que en Polonia funcionaba una cárcel donde se torturaba sin ninguna cobertura de la ley fue a principios de los 50, durante la más oscura noche estalinista; esto se repitió sólo 50 años después, ya como farsa que mandaba al basurero (de la historia) el glorioso pasado de la oposición y el saldo de casi dos décadas del cambio democrático.

 

Para entender cómo fue posible que nos prestáramos a las prácticas que la CIA no podía realizar en su propio suelo, hay que remontarnos a la tragedia de la transformación pos 1989, durante la cual nosotros mismos fuimos torturados por la “doctrina del choque”, con la que se desmovilizó el mundo de trabajo y la sociedad entera; se bajaron los estándares laborales y –al parecer– éticos.

 

Sólo así se comprende la apatía con que fue recibida la existencia de un centro de tortura y por qué los políticos que lo permitieron y encubrieron (de ex comunistas hasta la elite de la ex oposición) jamás sintieron presión para esclarecer el asunto.

 

El único político que se dio a la tarea de investigarlo fue Józef Pinior, socialista, una leyenda de Solidaridad y un feroz crítico de la transformación. Según él, una de las razones de la indiferencia ante la tortura es el modelo del capitalismo que nos fue impuesto, que nos privó de voluntad (Przekrój, 19/8/2012), y que al permitir la instalación de un black site Polonia se volvió una “república bananera”, algo que Zero dark thirty conservará en el imaginario popular –sea cierto lo de Gdansk o no (Gazeta Wyborcza, 7/2/2013).

 

Uno de tantos autores que usaron la fórmula engelsiano-marxiana sobre la recurrencia de la historia fue Slavoj Zizek, quien tituló así uno de sus libros –Primero como tragedia, después como farsa (2009)–, donde analiza la “doble muerte del liberalismo: de la tragedia de 9/11 a la farsa de la crisis financiera, subrayando que esta doctrina “murió dos veces”: primero cómo idea política, luego cómo teoría económica.

 

El movimiento de Solidaridad también murió, o más bien fue asesinado dos veces: en 1989, en aires de tragedia se liquidó su potencial político y la capacidad de defender los intereses laborales (aunque el primer porrazo provino del gobierno comunista, que con el golpe de Estado/ley marcial de 1981 sofocó la autorganización obrera), y en 2002, en aires de farsa se remató lo que quedaba, sus valores e ideales.

 


Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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Martes, 12 Febrero 2013 05:45

Empleo, crecimiento e inmigración

Empleo, crecimiento e inmigración

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, atacará el desempleo, demandará una profunda reforma migratoria y exigirá un mayor control de armas. Al menos se espera que haga referencia a esos temas durante el discurso anual. “Obama es consciente de que el país no está siquiera cerca del ritmo de crecimiento deseado y, por ello, se centrará en propuestas necesarias para que la economía funcione para la clase media”, precisó el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. “Esta presentación puede ser la más importante de la carrera de Obama, porque su legado está todavía incompleto y le queda mucho por hacer”, afirmó Alan Lichtman, profesor de Historia de la American University, en un foro con la prensa extranjera en Washington.

 

El discurso del Estado de la Unión en Estados Unidos no sólo es una obligación constitucional del presidente: es también una tradición muy arraigada en el país, que espera todos los años escuchar a su mandatario dirigirse al Congreso con sus planes de gobierno, sus demandas y su visión de la nación. Sin duda, la parte medular de la alocución que el mandatario brindará ante el Congreso reunido en pleno en Washington estará dedicada a su gran preocupación: reactivar la economía y crear empleos. “Voy a hablar de asegurarnos de que estamos enfocados en la creación de empleo en Estados Unidos”, adelantó Obama el pasado jueves en Leesburg, Virginia, en una reunión que mantuvo con congresistas demócratas.

 

Eso se traducirá en dar prioridad a la educación para que “todos los jóvenes estén equipados con las habilidades que necesitan para competir”, así como tener “una agenda energética que nos haga menos dependientes del petróleo extranjero” con el desarrollo de las energías limpias, agregó. “Quiero hacer algo grande para dar seguridad y estabilidad a la economía y a las familias estadounidenses”, destacó el presidente. Algunos analistas creen que es muy probable que en este mensaje regresen a un primer plano políticas relacionadas con el cambio climático, la inmigración y los derechos civiles, en particular de los homosexuales, cuestiones que han sido marginadas en anteriores intervenciones de Obama. Cuando fue investido por segunda ocasión, el pasado 21 de enero, Obama pidió a sus compatriotas unidad y acción para avanzar en asuntos como la inmigración, el control de las armas y el cambio climático.

 

Concretamente, en esa ocasión se convirtió en el primer presidente estadounidense que usó la palabra “gay” en un discurso de investidura, al defender que los homosexuales sean tratados como cualquier otra persona por la ley. El crecimiento económico tras la grave crisis de 2008 es una prioridad, dijo la semana pasada Obama, quien además subrayó que la reforma migratoria es crucial, al igual que no rehuir la adopción de medidas de sentido común para un mayor control de las armas en el país. Obama insistirá, previsiblemente, en su propuesta de reforma migratoria, que incluye una vía a la ciudadanía para millones de indocumentados, así como en urgir al Congreso a aprobar medidas sobre el control de las armas, como la prohibición de la venta de las de asalto y un sistema universal de verificación de antecedentes.

 

Aunque las cuestiones nacionales dominarán su intervención, Obama aprovechará también la oportunidad seguramente para marcar sus prioridades en política exterior, después de haber prometido en su investidura coraje para resolver –mediante la diplomacia– las diferencias con otros países. Con el conflicto sirio a punto de cumplir dos años, recientemente se conoció que Obama rechazó en 2012 un plan para armar a la oposición apoyado, entre otros, por Hillary Clinton, su ex secretaria de Estado, y el saliente jefe del Pentágono, Leon Panetta. Las tensiones con Irán por su programa nuclear siguen abiertas, con llamados a la negociación de ambas partes, pero con pocos avances, mientras la Casa Blanca anunció que en los próximos meses Obama hará su primera visita a Israel y los territorios palestinos desde que es presidente. Una vez más, Latinoamérica, la gran olvidada del discurso de el líder demócrata el año pasado, seguiría sin entrar entre las prioridades del primer presidente afroamericano que ocupa la Casa Blanca. Según un análisis del Washington Post, el de hoy puede ser el discurso sobre el Estado de la Unión más importante para Obama porque ya no está condicionado por el legado del gobierno anterior, el del republicano George W. Bush, ni por la proximidad de unas elecciones. Si el mandatario suaviza el tono batallador del día de su investidura y ofrece un verdadero diálogo con la oposición, su discurso podría marcar el inicio de un segundo mandato exitoso, vaticinó Galston.

 

Aunque The New York Times publicó el fin de semana que Obama propondrá en su discurso una reducción de un tercio en el arsenal nuclear de Estados Unidos, la Casa Blanca negó que vaya a haber un anuncio al respecto. Sin embargo, el presidente norteamericano ordenó ayer movilizar 50 millones de dólares del Departamento de Defensa para apoyar la acción militar de Chad y Francia contra grupos terroristas en Mali. Tras el discurso, el demócrata viajará a partir de mañana a Asheville (Carolina del Norte), Atlanta (Georgia) y Chicago (Illinois) para explicar a los ciudadanos sus propuestas para fortalecer la economía y, con ella, a la clase media, según informó Washington.

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Lunes, 11 Febrero 2013 06:48

“Salvando” a Estados Unidos

“Salvando” a Estados Unidos

Después de esta última semana queda claro que para defender y salvar a este país del enemigo” a veces es necesario violar, destruir y anular los derechos y libertades que, dicen, definen a esta “nación indispensable”.

 

Observar la audiencia ante el Senado para la ratificación de John Brennan como próximo jefe de la CIA (agencia donde trabajó durante 35 años antes de ser el asesor antiterrorista del presidente Barack Obama) fue escalofriante porque muy tranquilamente afirmó que, en efecto, el gobierno de Obama se atribuye el derecho –sin formular acusaciones formales, sin orden judicial, sin tener que presentar pruebas, sin supervisión ni consulta de otro poder gubernamental– de asesinar a cualquiera que considere “terrorista”, aun si es ciudadano estadunidense, en cualquier parte del mundo (aparentemente incluido, y nadie aclara lo contrario, dentro del país).

 

Brennan, el arquitecto de la estrategia de ataques selectivos con aviones no tripulados (drones) como principal instrumento de la guerra contra el terrorismo, insistió en que todo esto es justificable por ser necesario para la defensa de Estados Unidos. Y cuando se le preguntó cómo puede asegurar que no se cometan abusos de este poder extraordinario, su respuesta esencialmente fue: “confíen en nosotros”.

 

Para varios observadores, este espectáculo llamó la atención sobre todo por eso de que ciudadanos estadunidenses pueden ser (y ya han sido) objetivos de estas misiones de lo que esencialmente son escuadrones de la muerte aéreos. Según la ley, el gobierno no puede privar de la vida a ningún ciudadano sin un proceso legal que respete los derechos fundamentales del acusado, incluido el de defenderse ante las acusaciones. Esto no es un asunto hipotético; ya ha sucedido: el ciudadano estadunidense Anwar Awlaki fue asesinado por un drone en septiembre de 2011, y dos semanas después su hijo de 16 años fue abatido en la misma forma.

 

A otros les importó lo parecido que es todo esto con lo que sucedió con Bush, y que tanto criticó en ese tiempo Obama. Señalan que de nuevo el Ejecutivo se otorga poderes extraordinarios sin aprobación legislativa o judicial para realizar acciones en nombre de la guerra contra el terror, incluida la elaboración de justificaciones legales secretas para todo. La revelación, por NBC News, de un memorando del Departamento de Justicia girado la semana pasada para justificar el asesinato de integrantes de Al Queda y “grupos asociados” –incluida una muestra del genio de los abogados del país, con un argumento de que no son asesinatos– es muy parecida a los documentos del Departamento de Justicia de los tiempos de Bush, cuando se elaboró la famosa justificación legal de la tortura.

 

En la justificación legal se afirma, como reportó La Jornada la semana pasada, que “una matanza legal en defensa propia no es un asesinato. En la opinión del Departamento (de Justicia), una operación letal realizada contra un ciudadano estadunidense cuya conducta represente una amenaza inminente de ataque violento contra Estados Unidos sería un acto legítimo de autodefensa nacional, que no violaría la prohibición del homicidio. Igualmente, “el uso de fuerza letal, consistente con las leyes de guerra, contra un individuo que es un objetivo militar legítimo, sería legal y no violaría la prohibición de asesinato”.

 


Algunos cálculos independientes son que entre 2 mil y más de 3 mil personas han sido asesinadas en ataques con drones sólo en Pakistán desde 2004. La gran mayoría en el gobierno de Obama, después de 2008.

 

Entonces, ahora estamos en una coyuntura en la que se afirma que por el bien del país se requieren escuadrones de la muerte aéreos que realizan misiones de asesinato extrajudicial decididos por el presidente y su equipo.

 

Además, nuevas medidas en las leyes autorizan la detención indefinida de cualquiera, incluso de estadunidenses, bajo custodia militar si el gobierno determina que uno es integrante de Al Qaeda o “grupos asociados”, o si uno ha brindado apoyo a esas agrupaciones. El gobierno puede detener a cualquiera con esa justificación hasta “el fin de hostilidades”, o sea, para siempre, ya que esa “guerra contra el terrorismo” no tiene, por definición, un fin.

 

Más aún, si uno revela los documentos secretos que contienen las órdenes para ejecutar estos actos, incluidas las justificaciones “legales”, puede ser enjuiciado conforme a la Ley de Espionaje de 1917. Tampoco estamos hablando de un asunto hipotético: el gobierno de Obama ha empleado esta antigua ley (de tiempos de la Primera Guerra Mundial) en siete ocasiones, más que todos sus antecesores combinados. La razón oficial: por bien del país, para proteger al pueblo.

 

Todo esto en nombre de la libertad, los derechos humanos, la paz y la justicia, no sólo aquí, sino a nivel mundial. De hecho, en uno de los actos de despedida como secretaria de Estado, Hillary Clinton afirmó: “entonces, cuando digo que verdaderamente somos la nación indispensable, no es un alarde ni una consigna vacía. Es un reconocimiento de nuestro papel y nuestras responsabilidades. Por eso, los que dicen que estamos en declive están absolutamente equivocados”.

 

Pero parece que para permanecer como la “nación indispensable” se tienen que pasar por alto garantías constitucionales, leyes contra el asesinato tanto de ciudadanos como de extranjeros, detenciones indefinidas sin cargos, algo muy parecido a las desapariciones en otros regímenes, y las normas establecidas en el derecho internacional.

 

De cierta manera, esto recuerda esa famosa frase de un oficial estadunidense al entonces corresponsal de guerra de Ap Peter Arnett en la guerra en Vietnam, al ser interrogado sobre por qué se dio la orden de bombardear un pueblo llamado Ben Tre en 1968 sin importar las bajas civiles: “se volvió necesario destruir el pueblo para salvarlo”.

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El Ejército advierte del “colapso del Estado” egipcio por la violencia

Los manifestantes egipcios han desafiado la noche del lunes al martes el toque de queda impuesto por el Gobierno en varias ciudades por las que discurre el canal de Suez, y han atacado cuarteles de policía, informa Reuters. Al menos dos hombres han muerto y 12 han resultado heridos en Port Said, en el noreste. Más de 56 personas han fallecido en las protestas desatadas la semana pasada durante el segundo aniversario de la revuelta que derrocó al expresidente Hosni Mubarak. Su sucesor, Mohamed Morsi, decretó el domingo el estado de emergencia y el toque de queda en Port Said, Ismailía y Suez.
 


Cientos de manifestantes han tomado esta noche las calles de estas tres ciudades, violando así el toque de queda, en vigor entre las 21.00 y las 06.00, hora local. Los manifestantes acusan a Morsi de haber traicionado la revolución iniciada hace dos años durante la llamada primavera árabe. Morsi y sus seguidores afirman que los opositores buscan derrocar al primer líder elegido democráticamente en Egipto.


 
El general y ministro de Defensa Abdel Fattah al Sisi ha alertado este martes de la posibilidad de que el conflicto colapse el Estado y ha declarado que proteger el canal de Suez es uno de los mayores objetivos del Ejército. Los retos económicos, políticos y sociales a los que se enfrenta Egipto “representan una amenaza real para la seguridad del país y su cohesión” y el Ejército seguirá siendo “el bloque sólido y cohesivo” en el que descansa el Estado, ha proclamado.


 
En Port Said los disturbios comenzaron el sábado por la condena a muerte de 21 hinchas del equipo de fútbol local Al Masry, a causa de la masacre cometida en febrero del año pasado contra seguidores de un club visitante, en la que murieron 74 personas. Este lunes fallecieron otros 3 heridos en los disturbios ocurridos allí en los pasados días, elevando la cifra de muertos en estas revueltas de Port Said hasta 40.


 
Los manifestantes volvieron a tomar este lunes las calles de Egipto en el quinto día consecutivo de protestas, en el contexto del segundo aniversario de la revolución que depuso a Hosni Mubarak, dejando acorralando al Gobierno de Mohamed Morsi. Aunque el presidente había instado a la oposición a dialogar, para tratar de pacificar el país, esta se negó a acudir a una reunión con el Gobierno, exigiendo que este antes ceda y desista de sus reformas de tipo islamista.


 
En El Cairo, miles de personas participaron en una marcha, convocada como pacífica, al Consejo de la Shura, la Cámara alta del Parlamento. La policía empleó botes de gas lacrimógeno en su contra. Precisamente este lunes, esa Cámara aprobó un proyecto de ley, presentado por el Ejecutivo, que autoriza al Ejército a garantizar la seguridad del país y a detener a manifestantes, según informó Mena, la agencia estatal de noticias. De ese modo, las fuerzas armadas egipcias colaborarán con la policía en las labores de control de seguridad del país, de aquí a las elecciones legislativas, que en principio están programadas para abril. La oposición ha anunciado que boicoteará esos comicios si Morsi no cede ante sus demandas.


 
Por quinto día consecutivo, se han producido altercados de forma intermitente entre grupos de jóvenes y las fuerzas de seguridad en los aledaños de la plaza Tahrir, en las calles Kasr al-Aini y Yusef el-Guindi. En sus intentos por dispersar a los jóvenes, que utilizan sobre todo piedras y cócteles molotov, la policía ha recurrido a gases lacrimógenos y al disparo de perdigones. Por la tarde, una turba se apoderó de un coche de la policía, y le prendió fuego.


 
A causa de la división que provocó el referéndum constitucional de diciembre, se iniciaron varias rondas de diálogo nacional en las que participaron los partidos islamistas y tan solo alguna formación laica menor. La semana pasada se suspendió definitivamente ese diálogo, pues varios partidos se retiraron de él y denunciaron que los Hermanos Musulmanes, que apoyan a Morsi, no habían respetado las decisiones pactadas por consenso en la Cámara alta del país. “El presidente Morsi y su partido no han sido capaces de administrar el país y han ignorado los consejos que se les ha dado en anteriores encuentros”, explicó en un comunicado la organización 6 de Abril, uno de los más célebres movimientos revolucionarios.


Por David Alandete / Ricard González Jerusalén / El Cairo 29 ENE 2013 - 09:51 CET

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Lunes, 28 Enero 2013 06:07

Mursi dictó el estado de emergencia

Mursi dictó el estado de emergencia

El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, impuso el toque de queda y el estado de emergencia, durante treinta días, en las ciudades de Port Said, Suez e Ismailiya, las más afectadas por los últimos actos de violencia. En un mensaje a la nación, difundido por la televisión estatal egipcia, Mursi instó también a las fuerzas políticas a mantener hoy una reunión para dialogar e intentar salir de la crisis que atraviesa el país. El mandatario anunció que el toque de queda en esas ciudades estará vigente desde las 21 hora local (4 de la tarde en Argentina). “Siempre he estado en contra de medidas excepcionales, pero me he visto obligado a hacerlo, por lo que he decidido anunciar el estado de emergencia y el toque de queda en Ismailiya, Port Said y Suez”, aseguró Mursi. Y adelantó que tomará más medidas de ese tipo “por el bien de Egipto”.

 

Estos tres lugares, ubicados en el canal de Suez, al nordeste del país, son escenario desde el viernes de disturbios entre manifestantes y fuerzas del orden, lo que llevó al ejército a desplegarse en Port Said y Suez. Al menos siete personas murieron ayer y otras 630 resultaron heridas en Port Said, en altercados que estallaron durante los funerales de una treintena de personas que perdieron la vida en la víspera, al conocerse que un tribunal había recomendado la pena de muerte para 21 acusados de participar en la matanza de 74 personas hace casi un año en el estadio de fútbol local.

 

Los choques también se registraron en El Cairo y Alejandría, donde los manifestantes bloquearon rutas, atacaron comisarías y se enfrentaron con piedras a los agentes de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos. Mursi expresó su pesar por los fallecidos y llamó a respetar las sentencias judiciales “porque no van en contra de un sector en concreto ni están a favor de ningún otro”.

 

Además, pidió que se diferencie la manifestación pacífica de opiniones de las agresiones contra las propiedades del pueblo, consideradas estas últimas “prácticas ajenas a los egipcios”. “He dado órdenes al Ministerio del Interior para que trate con firmeza y fuerza a los que intimidan a la gente, llevan armas, cortan calles, lanzan piedras, atacan las instituciones y a las fuerzas de seguridad”, aseguró el presidente egipcio, que dijo no vacilar cuando se trata de proteger a los egipcios. Según el artículo 148 de la nueva Constitución, Mursi debe consultar la declaración de emergencia con su gobierno y presentarla ante la Cámara baja del Parlamento, aunque si ésta se encuentra disuelta, como ocurre en la actualidad, su tratamiento puede caer en manos de la Cámara alta. Por otra parte, el presidente convocó a todas las fuerzas políticas a reunirse hoy, ya que –según destacó– el diálogo es la única vía para llevar a Egipto a la estabilidad.

 

En medio de los caóticos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y civiles, la oposición egipcia convocó a una concentración para hoy, mientras la Hermandad Musulmana pidió el estado de sitio. Partidos opositores y movimientos políticos egipcios convocaron a realizar una marcha pacífica hacia la sede del Parlamento egipcio, para rechazar la violenta represión iniciada el viernes.

 

La convocatoria figura en la página web del movimiento naserista Corriente Popular Egipcia (CPE), de Hamdin Sabahi, y llama a los ciudadanos a concentrarse hoy a la una de la tarde (hora local) en una de las entradas a la histórica plaza Tahrir, para un rezo colectivo por los mártires de los enfrentamientos. La CPE integra el Frente de Salvación Nacional (FSN), una coalición de opositores al sesgo crecientemente islamista que está imprimiendo al Estado egipcio el actual gobierno de Mohamed Mursi.

 

El llamado, dirigido a la población en nombre de las fuerzas políticas y revolucionarias de Egipto, convocó también a una marcha pacífica desde la mezquita de Sayida Zeinab hasta la sede de la Cámara alta del Parlamento, que actualmente ejerce todo el Poder Legislativo por la disolución de la Cámara baja. El objetivo de la protesta es “reiterar las demandas de los manifestantes y que la revolución continúe”.

 

Otros de los convocantes de las protestas son el Partido de la Constitución, el Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, el Partido Egipcios Libres y el Movimiento Jóvenes del 6 de Abril. El de hoy será el segundo aniversario del denominado “Viernes de la Ira”, que marcó un antes y un después en las protestas, que se realizaron dos años atrás, contra el entonces presidente Hosni Mubarak, por la sangrienta represión de las fuerzas de seguridad. Ese día, el gobierno intentó frenar el creciente descontento de las masas decretando el toque de queda; sacó al ejército a las calles para que ayudara a la policía a mantener el orden y cortó las comunicaciones de Internet y telefonía móvil.

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Ellos y nosotros. I.- Las (sin) razones de arriba.

Hablan los de arriba:

 

“Nosotros somos los que mandamos. Somos más poderosos, aunque seamos menos. No nos importa lo que digas-escuches-pienses-hagas, siempre y cuando estés mudo, sordo, inmóvil.

 

Podemos imponer como gobierno a gente medianamente inteligente (aunque ya es muy difícil de encontrar en la clase política), pero elegimos a uno que ni siquiera puede simular que sabe de qué va el asunto.

 

¿Por qué? Porque podemos hacerlo.

 

Podemos usar al aparato policíaco y militar para perseguir y encarcelar a verdaderos delincuentes, pero esos criminales son parte vital nuestra. En cambio elegimos perseguirte, golpearte, detenerte, torturarte, encarcelarte, asesinarte.

 

¿Por qué? Porque podemos hacerlo.

 

¿Inocente o culpable? ¿Y a quién le importa si eres uno o lo otro? La justicia es una puta más en nuestra libreta de direcciones y, créenos, no es la más cara.

 

Y aunque cumplas al pie de la letra con el molde que imponemos, aunque no hagas nada, aunque seas inocente, te aplastaremos.

 

Y si insistes en preguntar por qué lo hacemos, te respondemos: porque podemos hacerlo.

 

 

Eso es tener el Poder. Se habla mucho de dinero, riquezas, y esas cosas. Pero créenos que lo que excita es este sentimiento de poder decidir sobre la vida, la libertad y los bienes de cualquiera. No, el poder no es el dinero, es lo que puedes tener con él. El Poder no es sólo ejercerlo impunemente, también y sobre todo, hacerlo irracionalmente. Porque tener el Poder es hacer y deshacer sin tener más razón que la posesión del Poder.

 

Y no importa quién aparezca al frente, ocultándonos. Eso de derecha e izquierda, son sólo referentes para que el chofer estacione el auto. La máquina funciona por sí sola. Ni siquiera tenemos que ordenar que castiguen la insolencia de desafiarnos. Gobiernos grandes, medianos y pequeños, de todo el espectro político, además de intelectuales, artistas, periodistas, políticos, jerarcas religiosos, se disputan el privilegio de agradarnos.

 

Así que jódete, chíngate, púdrete, muérete, desilusiónate, ríndete.

 

Para el resto del mundo no existes, eres nadie.

 

Sí, hemos sembrado el odio, el cinismo, el rencor, la desesperanza, el valemadrismo teórico y práctico, el conformismo del “mal menor”, el miedo hecho resignación.

 

Y, sin embargo, tememos que eso se transforme en rabia organizada, rebelde, sin precio.

 

Porque el caos que imponemos lo controlamos, lo administramos, lo dosificamos, lo alimentamos. Nuestras “fuerzas del orden” son nuestras fuerzas para imponer nuestro caos.

 

Pero el kaos que viene de abajo…

 

Ah, ése… ni siquiera entendemos qué dicen, quiénes son, cuánto cuestan.

 

Y luego son tan groseros de ya no mendigar, esperar, pedir, suplicar, sino ejercer su libertad. ¡Habrase visto tamaña obscenidad!

 

Eso es el verdadero peligro. Gente que mira para otro lado, que se sale del molde, o lo rompe, o lo ignora.

 

¿Sabes que nos ha dado muy buen resultado? Ese mito de la unidad a toda costa. Entenderse sólo con el jefe, dirigente, líder, caudillo, o como se llame. Controlar, administrar, contener, comprar a [email protected] es más fácil que a muchos. Sí, y más barato. Eso y las rebeldías individuales. Son tan conmovedoramente inútiles.

 

En cambio, lo que sí es un peligro, un caos verdadero, es que cada quien se haga colectivo, grupo, banda, raza, organización, y en su lado aprenda a decir “no” y a decir “sí”, y que se pongan de acuerdo entre ellos. Porque el “no” apunta a quienes mandamos. Y el “sí”… uf… eso sí es una calamidad, imagínate que cada quién construya su propio destino, y decidan qué ser y hacer. Sería tanto como señalar que nosotros somos los prescindibles, los que sobramos, los que estorbamos, los que no somos necesarios, los que debemos ser encarcelados, los que debemos desaparecer.

 


Sí, una pesadilla. Sí, claro, sólo que ahora para nosotros. ¿Te imaginas de qué mal gusto sería ese mundo? Lleno de indios, de negros, de cafés, de amarillos, de rojos, de rastas, de tatuajes, de piercings, de estoperoles, de punks, de [email protected], de [email protected], de [email protected], de esa bandera de la “A” tan sin nación para comprarla, de jóvenes, de mujeres, de [email protected], de niñ@s, de ancianos, de pachucos, de choferes, de campesinos, de obreros, de nacos, de proles, de pobres, de anónimos, de… de [email protected] Sin un espacio privilegiado para nosotros, “the beautiful people“… la “gente bien” para que nos entiendas…. porque se ve a la legua que tú no estudiaste en Harvard.

 

Sí, ese día sería noche para nosotros… Sí, todo reventaría. ¿Que qué haríamos?

 

Mmh… no habíamos pensado en eso. Pensamos, planeamos y ejecutamos qué hacer para impedir que ocurra, pero… no, no se nos había ocurrido.

 

Bueno, en el dado caso, pues… mmh… no sé… puede ser que buscaríamos culpables y luego, pues buscar, no sé, un plan “B”. Claro que para entonces todo sería inútil. Creo que entonces recordaríamos la frase de ese maldito judío rojo… no, Marx no… Einstein, Albert Einstein. Me parece que fue él quien dijo: “La teoría es cuando se sabe todo y nada funciona. La práctica es cuando todo funciona y nadie sabe por qué. En este caso hemos combinado la teoría y la práctica: nada funciona… y nadie sabe por qué.”

 

No, tienes razón, ni siquiera alcanzaríamos a sonreír. El sentido del humor siempre ha sido un patrimonio no expropiable. ¿No es una pena?

 

Sí, a no dudarlo: son tiempos de crisis.

 

Oye, ¿y no vas a tomar fotos? Digo, para arreglarnos un poco y ponernos algo más decente. Nah, ese modelito ya lo usamos en “Hola”… ah, pero qué te contamos, se ve claro que tú no has pasado del “libro vaquero”.

 

Ah, no podemos esperar a contarle a [email protected] amig@s que nos vino a entrevistar uno tan… tan… tan… otro. Les va a encantar. Y, bueno, a [email protected] nos va a dar un aire tan cosmopolita…

 

No, claro que no te tememos. En cuanto a esa profecía… bah, se trata sólo de supersticiones, tan… tan… tan autóctonas… Sí, tan de región 4… jajajaja… qué buen chiste, deja lo apuntamos para cuando veamos a [email protected] chic@s…

 

¿Qué?… ¿no es una profecía?…

 

Oh, es una promesa…

 

(…) (sonido de titutata-tatatatá, del esmartfon)

 

 

Bueno, ¿policía? Sí, para reportar que vino alguien a vernos. Sí, pensamos que era un periodista o algo así. Se veía tan… tan… tan otro, sí. No, no nos hizo nada. No, tampoco se llevó nada. Es que, ahora que salíamos al club para ver a [email protected] amig@s, estamos viendo que han pintado algo en el portón de entrada al jardín. No, los guardias no se dieron cuenta de quién. ¡Claro que no!, los fantasmas no existen. Bueno, está pintado así con muchos colores… No, no vimos ningún bote de pintura cerca… Bueno, le decíamos que está pintado con muchos colores, así, muy colorido, muy naco, muy otro, nada qué ver con las galerías donde… ¿qué? No, no queremos que mande ninguna patrulla. Sí, ya sabemos. Pero hablamos para ver si pueden investigar qué quiere decir lo que está pintado. No sabemos si es una clave, o una lengua de ésas raras que hablan los proles. Sí, es una sola palabra, pero no sabemos por qué nos produce escalofríos. Dice:

¡MARICHIWEU!”

 

(continuará…)

 

Desde cualquier rincón, en cualquiera de los mundos.

 

SupMarcos.

 

Planeta Tierra.

 

Enero del 2013.

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Domingo, 13 Enero 2013 07:40

Silencio

Silencio

El nuevo mandato de Chávez en Venezuela empezó el jueves con una movilización masiva, un fuerte gesto de apoyo de los aliados latinoamericanos y un respetuoso silencio de los demás países ante la inusual transición. Chávez estuvo presente en toda la ceremonia a través de su silencio estremecedor. Durante una década los venezolanos se habían acostumbrado a escucharlo, verlo y leerlo todo el tiempo. Aun cuando iba a Cuba a tratarse por el cáncer que le descubrieron hace un tiempo, siempre llamaba por teléfono desde La Habana a los programas amigos, empezando por La Hojilla, o irrumpía con sus tuits picantes en las tardes caribeñas o mandaba alguna que otra foto con el otro comandante. Pero ahora lleva un mes sin dar señales, desde que fue operado en La Habana por cuarta vez en un año y medio, el 10 de diciembre pasado.

 

Desde entonces los principales funcionarios del gobierno venezolano han peregrinado a la capital cubana para regresar con proclamas de unidad y lealtad al líder. Pero el verdadero estado de salud de Chávez sigue siendo un secreto de Estado muy bien guardado en la isla que gobiernan los Castro.

 

Si bien el gobierno venezolano ha difundido 26 partes médicos, no sé sabe qué tipo de cáncer tiene Chávez ni para qué se le practicó la última operación. Los partes no mencionan la palabra cáncer, sino que hablan de “células malignas” sin aclarar dónde fueron localizadas. Ultimamente se sumó una “insuficiencia respiratoria” por una “infección pulmonar grave” pero los partes no dicen si esto significa que recibe o ha recibido asistencia respiratoria mecánica.

 

Al vacío informativo y la ausencia de actos y palabras de un líder acostumbrado a llenar el espacio mediático se suma el desplazamiento desde Caracas a La Habana del proceso de toma de decisiones del gobierno venezolano. Todo lo cual genera dudas y ansiedad, tanto en el chavismo como en la oposición. Por ejemplo, el martes pasado la Asamblea recibió una carta avisando que el presidente, por consejo médico, no asistiría a la jura del jueves. La carta, que leyó el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, no llevaba la firma de Chávez sino la del vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro. El mismo Maduro ha dicho que Chávez está consciente y en pleno uso de sus facultades mentales. Pero si está en condiciones de ser presidente, ¿por qué no puede firmar una carta?

 

Lo razonable entonces sería decretar al menos la “falta temporal” de Chávez, artículo 234 de la Constitución, que le permite al menos 90 días de licencia con permiso de la Asamblea, renovables por otros 90 más, para recuperarse de su problema de salud. Pero no es lo que resolvió la cumbre del chavismo reunida en La Habana la semana pasada. Allí se resolvió que va a seguir como vicepresidente ejecutivo Nicolás Maduro, el heredero político designado por Chávez.

 

El mandato de Maduro termina el 10 de enero y, a diferencia de Chávez, Maduro no ha sido reelecto, sino que su cargo debe ser refrendado por un decreto que por ahora el presidente no parece en condiciones de firmar. Pero (en estricto orden cronológico) con el guiño de La Habana, el aval de la Asamblea legislativa dominada por el chavismo y el apoyo formal del Tribunal Supremo de Justicia de mayoría automática chavista, Maduro legitimó su permanencia a cargo del Ejecutivo.

 

A su vez la oposición, agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), dijo que respetará el fallo aunque no esté de acuerdo. Uno sospecha que el fallo será acatado no por un estricto apego a los principios republicanos por parte de la MUD, sino porque a la oposición le conviene que se estire la transición presidencial, habida cuenta de que viene de sufrir palizas electorales a nivel nacional, en octubre y diciembre, a manos de las fuerzas del chavismo.

 

En el plano internacional la continuidad de Maduro recibió apoyos de países clave. El sentimiento no fue unánime, pero ningún país salió a cuestionar el arreglo de continuidad del gobierno que, en los hechos, más allá del liderazgo espiritual del comandante Chávez, encabeza Maduro. Brasil fue el primero en dar el visto bueno a través de declaraciones del asesor internacional de la Presidencia, Marco Aurelio García, quien había viajado a La Habana el 31 de diciembre. “En ese punto (si el presidente no puede jurar) hay un vacío constitucional y la interpretación que está siendo dada es que asume el vicepresidente”, dijo el veterano diplomático, cuidando cada una de sus palabras.

 

Otros gobiernos fueron más enfáticos en su apoyo a Maduro. El boliviano Evo Morales y el uruguayo José Mujica asistieron en persona a la jura virtual del 6 de enero. También asistieron los presidentes de Nicaragua, Haití, Dominica y el vicepresidente de Cuba, representantes de cuatro países que reciben petróleo venezolano a precio muy subsidiado por decisión del gobierno de Chávez. Argentina y Ecuador mandaron a sus cancilleres. Los presidentes de Argentina y Perú, Cristina Fernández y Ollanta Humala, viajaron a Cuba para visitar a la familia de Chávez, aunque no tuvieron acceso al presidente enfermo. También se pronunció a favor de la continuidad de Maduro el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en base a que los tres poderes del Estado venezolano ya se habían pronunciado al respecto, coincidiendo en el aval al interinato del vicepresidente.

 

Por otra parte, los gobiernos de Chile, Colombia, México y Panamá, entre otros, tomaron distancia. Al igual que Brasil, no mandaron representantes a la jura virtual del 10 de enero. En la misma sintonía se mostraron Estado Unidos y la Unión Europea, con sendas declaraciones de prescindencia sobre los acontecimientos que se desencadenaron en Venezuela a partir del agravamiento de la enfermedad de Chávez.

 

La continuidad de Maduro al frente del Ejecutivo puede leerse como una señal de desconfianza hacia Cabello, quien es la persona que debería asumir, según la Constitución, ante la ausencia de Chávez. O sea, es Cabello quien debería reemplazar a Chávez durante su “falta temporaria” y es Cabello quien debería llamar a elecciones en 30 días si se diera el caso de “falta total”.

 

Pero es difícil saber quién desconfía de quién. Puede ser que Maduro desconfíe de Cabello porque el delfín de Chávez hizo gran parte de su carrera política en el sector gremial y en la Cancillería venezolana y no tiene el poder territorial ni el predicamento entre los empresarios, los políticos y los militares que tiene Cabello, un ex compañero de armas de Chávez, que además fue gobernador de Miranda, ministro de Obras Públicas, presidente interino y actualmente es vicepresidente del partido.

 

Mientras Maduro intenta instalar su figura desde un lugar incómodo, mezcla de emisario, reemplazante y sucesor, Cabello parece sobreactuar su lealtad al proyecto y su subordinación a Maduro.

 

Fue Cabello el primero en plantear que “la voluntad popular está por encima de la Constitución” al proponer que se postergue la jura del presidente pocas horas después de la operación en Cuba. Y fue Cabello quien, cuatro semanas después, invitó a las masas a llevar boinas y llenar las plazas, porque ellos representarían a Chávez en la jura virtual. Y fue Cabello quien abrazó a Maduro en público no menos de media docena de veces en la última semana para que nadie piense que están peleados. Pero cuanto más destacan la humildad y subordinación del omnipresente Cabello, más agrandan su figura. Cabello como contrapartida de Maduro, el gobernador populista con peso propio contra el cuadro disciplinado que depende del dedo de su líder. Es entendible que alguien como Cabello genere desconfianza en Caracas y más aún en La Habana. Está claro que la isla apuesta a la continuidad de los subsidios petroleros venezolanos y parece que Maduro ofrece más garantías de esa continuidad que un ex gobernador millonario identificado con la boliburguesía.

 

El nuevo mandato de Chávez empieza con dudas y ansiedad, sobre todo por la deteriorada salud del joven presidente que ha dominado la vida pública de Venezuela y de toda la región durante la última década. Pero también por lo que pueda pasar en este nuevo período, si es que ya no está pasando.

 


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