Sábado, 11 Octubre 2014 06:28

Para seguir hasta 2020

Para seguir hasta 2020

Más de 6 millones de bolivianas y bolivianos van a votar mañana en este país o en alguno de los 33 países acondicionados para ello, incluyendo la Argentina. Según las encuestas, más de la mitad de las papeletas llevarán el nombre de Evo Morales, para que cumpla con su tercer mandato consecutivo hasta 2020. Ayer, con la imposición del "silencio electoral", los partidos en competencia vieron la manera de seguir agitando. Y con la entrada en rigor del Auto de Buen Gobierno, quienes querían entonarse el fin de semana vieron la manera de conseguir un trago, aunque en cientos de casos terminaron presos.

Los partidos políticos que infringieron el silencio en radio o televisión deberán pagar multas al Tribunal Supremo Electoral (TSE), lo mismo que los medios de comunicación involucrados. Pero en las redes sociales como Twitter o Facebook, donde abundan los perfiles falsos, se sigue haciendo campaña con total impunidad. En estos casos, los funcionarios del TSE envían mensajes llamando a la reflexión.


"Resulta un tanto imposible hacer el control y dar la respectiva sanción a quienes están utilizando las redes sociales. Lo que estamos haciendo es mandar mensajes reflexivos, con la finalidad de evitar el uso de esos instrumentos alternativos de comunicación para fines nefastos, que no hacen bien a la democracia", dijo el vocal del TSE, Ramiro Paredes.


El presidente Evo Morales es el único que puede aparecer en actos públicos inherentes a la gestión gubernamental. En esa calidad se presentó ayer en el departamento de Pando. Mañana, Morales obtendría el 55 por ciento de los votos, si se saca el promedio de todas las encuestas aparecidas. En segundo lugar se situaría el empresario cementero Samuel Doria Medina, de Unidad Demócrata, con el 14 por ciento de los votos.

En la ciudad amazónica de Cobija, Morales habló cinco minutos en conmemoración de la batalla de Bahía, en 1902, cuando el ejército de Brasil invadió territorio boliviano para robar la región del Acre.

"Somos un país democrático. Es un derecho constitucional que decidan por quién votar. Convoco a todos a participar en las urnas para demostrar al mundo que somos un país democrático y que elegimos democráticamente a nuestras autoridades", dijo Morales al final de su discurso.


Desde su fundación, en 1995, el Movimiento al Socialismo (MAS) ganó fortaleza en cada elección. Con los años pasó de medir un dígito a dos. En 2005, finalmente Morales llegó a la presidencia con el 53 por ciento de los votos. Desde entonces, su partido se hizo fuerte en todo el territorio boliviano, últimamente en los departamentos de las tierras bajas, donde más rechazo concitaba del electorado, habituado a los partidos de derecha.


Con la incorporación de militantes de partidos tradicionales, antes opositores, como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) o Acción Nacionalista Democrática (ADN), el MAS se hizo mayoritario en casi todos los departamentos de Bolivia, menos en Beni (por ahora).


Morales confía en que mañana triunfará en los nueve departamentos. Además de las alianzas políticas correctas, en el MAS saben que los números de la macroeconomía también votan. El gobierno de Morales representa ocho años de crecimiento económico ininterrumpido, como nunca en la historia de Bolivia. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2015 el PBI del país se incrementará en un 5 por ciento, similar a este año.


El 80 por ciento de ese PBI está sustentado por las ventas de hidrocarburos y minerales. En el MAS dicen que utilizarán el tercer mandato para industrializar estos recursos y así darles mayor valor agregado.


Los departamentos de La Paz, con 1.679.164 votantes, y Santa Cruz, con 1.534.924, reúnen al 54 por ciento del padrón. Hay países como la Argentina, con 121.290 electores; o España, con 74.534, que superan en cantidad de empadronados a departamentos como Pando.

Este domingo, además de presidente y vicepresidente, se elegirá a 36 senadores y 130 diputados, que conformarán la totalidad de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Hasta hoy, el MAS la controla en sus dos tercios.

Hasta la aprobación de la actual Constitución, en 2009, elección tras elección el Estado tenía que dar cierta cantidad de dinero a cada partido político para la realización de su campaña. Así, cualquier candidato hacía negocio, aunque perdiera. Ahora, cada agrupación política debe recurrir a donaciones de particulares para solventarse.

De acuerdo con la información dada por cada agrupación política, el Partido Democrático Cristiano (PDC) contó con 7 millones de bolivianos para su campaña (el equivalente a 1 millón de dólares). UD invirtió 6 millones de bolivianos, el Movimiento al Socialismo (MAS) 4,7 millones de bolivianos, el Movimiento Sin Miedo (MSM) 3 millones, y el Partido Verde 500 mil bolivianos.


Pese a todo lo invertido, el candidato del PDC, Jorge "Tuto" Quiroga, obtendría el 8 por ciento de los votos. Doria Medina (de UD), el 14 por ciento. Juan del Granado (del MSM), 4 por ciento. Y Fernando Vargas, del Partido Verde, el 1 por ciento.

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La crisis de Iguala se convierte en una tormenta política en México

La cuenta atrás se ha acelerado en México. El descubrimiento de otras cuatro fosas clandestinas en Iguala y las nuevas confesiones de sicarios van despejando las últimas dudas sobre el paradero de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos. Todo está listo para estallar. Solo falta la confirmación oficial de que los cadáveres calcinados y enterrados de mala manera en las afueras de la pequeña ciudad de Guerrero pertenecen a los alumnos de magisterio detenidos por la Policía Municipal la noche del 26 al 27 de septiembre tras una salvaje persecución que acabó con seis muertos y 17 heridos. Pocos dudan de este desenlace, pero mientras llega, el país asiste a una oleada de consternación sin precedentes en el mandato del presidente Enrique Peña Nieto.

A las multitudinarias manifestaciones de los padres y compañeros de los estudiantes, amparadas en una fortísima marea de solidaridad, han seguido las exigencias de organizaciones internacionales, entre ella la propia ONU , para que se resuelva con celeridad el caso. Los nubarrones han adquirido un color político oscuro. Intelectuales y empresarios se han sumado al malestar. Y han apuntado al corazón del problema: la incapacidad de las fuerzas de seguridad de domar la violencia, lentas y torpes a la hora de detener a criminales que se permiten secuestrar y hacer desaparecer estudiantes por decenas.

El Gobierno, consciente del terremoto que se avecina, se ha puesto manos a la obra. El pasado lunes el propio Peña Nieto, en un mensaje televisado, se mostró "indignado" por los hechos y anunció que no dejaría el más mínimo resquicio a la impunidad. Acto seguido, envió a la Gendarmería, la nueva fuerza de choque contra el narco, a tomar el control de Iguala. El mismo camino siguió el director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón, el hombre que capturó a El Chapo Guzmán, el narcotraficante más buscado del planeta. Pero estas medidas no han logrado calmar los ánimos.
El presidente, una figura que en México suele planear por encima de los vendavales cotidianos, ha tenido que insistir otra vez en que los culpables caerán y que nada le torcerá el pulso en su persecución. "Tenemos que ir en profundidad y, paso a paso, llegar hasta los responsables, aquellos que por negligencia o por su actuación permitieron que esto ocurriera y que lamentablemente, de confirmarse, permitieron que perdieran la vida jóvenes estudiantes. Se trata de un hecho verdaderamente inhumano, prácticamente un acto de barbarie, que no puede distinguir a México", ha declarado Peña Nieto. A sus palabras se han sumado, en rigurosa cadena, las más altas instancias de la seguridad mexicana. Uno tras otro, han intervenido para mostrar el denuedo gubernamental en la resolución del caso.

El volcán, pese a esta movilización oficial, no ha dejado de humear. La onda expansiva generada por la desaparición de los muchachos, de extracción humilde, las imágenes de sus padres destrozados y la cólera de numerosos intelectuales y amplios sectores sociales amenaza con traspasar los diques de contención y alcanzar la fibra más sensible y mimada del Ejecutivo: la economía. Hasta el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, poco dado a tratar sobre cuestiones de seguridad, ha advertido públicamente que cualquier percepción negativa sobre México puede afectar la atracción de capital, el principal empeño de esta Administración.

El escándalo por el secuestro y más que posible asesinato de los normalistas no nace solo, sino que recoge un malestar previo, difuso, pero amplio, del que ya dio aviso la llamada matanza de Tlatlaya. Una operación militar contra el narco, en la que a finales de junio murieron 22 personas. La sangría se presentó a la opinión pública con una inverosímil versión, que sostenía que las muertes habían sido fruto de un enfrentamiento a tiros. El relato fue avalado, pese a sus innumerables contradicciones, por la escala completa de autoridades encargadas de la investigación oficial. Toda esta defensa saltó por los ares cuando, gracias al testimonio de una superviviente, se descubrió que los militares habían matado a sangre fría a 21 de los supuestos narcos. Este brutal episodio de la guerra sucia, aunque fue sancionado con una fulminante reacción presidencial, que condujo al encarcelamiento de los militares implicados, abundó en la erosión que sufren los responsables de la seguridad. A esta desconfianza se ha añadido la raquítica reacción política en el propio estado de Guerrero, gobernado por Ángel Aguirre, un dinosaurio de modos caciquiles durante cuyo mandato el territorio ha caído bajo el imperio del narco, convirtiéndose en el más violento de México. Su resistencia a abandonar el cargo ha aumentado la tensión, enlodado a su propio partido, el PRD (izquierda), y catapultado la sensación de que nada ha cambiado.

En esta olla a presión, las investigaciones avanzan con exasperante lentitud. De momento, la procuraduría ha detenido bajo la acusación de homicidio a 34 personas, entre policías municipales y sicarios (indistinguibles en muchos casos). Pero ninguno de los arrestados dejan de ser más que peones de un juego mayor y oscuro. Los autores intelectuales siguen libres. Tanto el alcalde de Iguala como el jefe de la Policía Municipal están en paradero desconocido. En el caso del regidor, cuyos vínculos familiares con el narcotráfico emergen día a día con más claridad, se ha descubierto, para mayor escándalo, que goza de un blindaje judicial, concedido por un magistrado federal a los dos días de los hechos. Esta salvaguarda reafirma su aforamiento e impide detenerle hasta nueva orden. Tampoco ha caído ningún cabecilla del sanguinario cartel de los Guerreros Unidos, la organización que controla Iguala y cuyos sicarios, en connivencia con la Policía Municipal, dieron muerte, según las confesiones de dos detenidos, a los estudiantes, que simplemente se habían apoderado de tres autobuses y reventado un acto de la esposa del alcalde. Una demostración de poder enloquecida y criminal que aún no ha sido sancionada. La cuenta atrás no ha terminado.

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Miércoles, 08 Octubre 2014 06:26

Bolivia: modernidad, revolución, pragmatismo

Bolivia: modernidad, revolución, pragmatismo

El triunfo de Dilma Rousseff en la primera vuelta de los comicios presidenciales de Brasil, la cantada victoria de Evo Morales el domingo próximo en Bolivia, y la previsible convalidación del Frente Amplio en Uruguay a finales de mes representan, desde ya, una seria advertencia a las derechas que alucinan la vuelta sin escala al modelo neoliberal, y las izquierdas que descreen de la madurez política alcanzada por los pueblos de América del Sur.


Ni la crisis económica mundial, ni la desaceleración de las economías de la subregión, ni las programadas y deliberadas campañas desinformativas de los medios de comunicación hegemónicos, ni la supuesta fatiga frente a gobiernos prolongados, ni el hastío que supuestamente cuestionaría la permanencia de líderes muy visibles y presentes, parecen refutar las premonitorias palabras que el Che dedicó a Salvador Allende en su libro Guerra de guerrillas (1961): A S.A., que por otros medios busca lo mismo.


En Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Argentina, Cuba, El Salvador y Nicaragua (donde la autoridad se basa en el poder democrático manifiesto) América Latina atraviesa por el mejor momento en 200 años de su historia republicana. Y aun cuando en este universo circulen o conspiren minorías de distinta ideología que niegan los hechos, es claro que por sobre el deber ser de la revolución, las masas se hallan embarcadas en la construcción de opciones creíbles frente al viejo desorden neoliberal y excluyente. Al fin de cuentas, cuando Marx empleó en El capital el vocablo revolución fue para referirse a la técnica.


La democracia radical toca las puertas de la Patria Grande, y a contramano de una cultura occidental que ya nada puede ofrecer, porque dejó de soñar, el alma de la Pachamama orbita la Tierra en el satélite Tupac Katari, que la cooperación de China y Bolivia hicieron posible. Cuán lejos, entonces, aquella bula papal de Alejandro VI a inicios del siglo XVI, que asentaba que los indios no tenían alma, o cuando ciudad como Oruro eran bautizada con el nombre de Villa San Felipe de Austria (1606). "Hoy –observó Evo– los indios estamos demostrando que no sólo tenemos alma, sino conciencia política y capacidad para construir un Estado y soñar".


Atrás van quedando, por fin, la época en que las premisas institucionales y políticas de Bolivia, clonadas de Estados Unidos y Europa, traicionaban las tradiciones republicanas y hacían de la democracia un ejercicio de compra y venta de sufragios. Igualdad y libertad para pocos y una fraternidad que tras haber sido concebida por primera vez en el siglo V aC por la mujer de Pericles, Aspacia (para defenderse de los ataques oligárquicos), era echada al cajón de sastre de los discursos ideológicos.

Dato no menor, los comicios presidenciales tendrán lugar el 12 de octubre, día en que Estado Plurinacional de Bolivia consagra desde 2010 a la descolonización, marcando el sentido de una revolución que en nueve años de luchas democráticas resistió con inteligencia y tenacidad a los poderes oligárquicos. Y sin caer en las trampas que consideran al ciudadano sólo a partir de su aspecto racional, sobrevalorando (por izquierda o derecha), las pautas de modelos democráticos ajenos a su cultura y subjetividades.


En su afán de encasillar o descubrir categorías, ciertas lecturas escolásticas porfían en diferenciar, por ejemplo, el populismo de supuestas izquierdas verdaderas que no contempla, según dicen, alianzas con la burguesía. Mientras que por su lado, analistas de oposición aseguran que el Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia estaría incurriendo en "...una suerte de pragmatismo 'infinito' (sic)", o de ser un "...Godzilla político (sic) que no mide principios ni medios para lograr su fin" (Iván Arias, Página 7, La Paz, 29/9/14).


Indiferente a los oráculos del discurso seudoacadémico, Evo vuelve a tejer alianzas, y los pueblos de Bolivia se aprestan a ir a lo suyo en la justa electoral en ciernes. Los más optimistas adelantan que el primer presidente indígena del continente podría alcanzar 65 por ciento de los votos, superando con creces el 54 de 2005, acercándose al 67 del referendo revocatorio de 2008, y al 64 por ciento de su relección en 2009.


¿A causa de qué? A causa, precisamente, de la sostenida reducción de la pobreza, los profundos cambios sociales y un crecimiento sostenido de 5 por ciento (2006-12). Y porque los empresarios de la próspera y poderosa Santa Cruz, que ayer temían que Bolivia se convirtiera en una nueva Cuba o en una nueva Venezuela, no quieren permanecer al margen del boom económico del país.


Tras mucho pensar, el filósofo Jurgen Habermas (principal sobreviviente de la teoría crítica y exponente de la llamada Escuela de Francfort), arribó a una conclusión genial: dijo que sólo con un modelo de democracia participativa y una organización racional de los argumentos, es posible alcanzar un estado de mayor participación ciudadana. Evo Morales, hijo de la Pachamama, ya lo sabía.

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Congreso fragmentado en Brasil tras la elección

Las elecciones generales del último domingo en Brasil resultaron en un nuevo Congreso más fragmentado que el anterior, luego que se renovaron más de 40 por ciento de los diputados federales, lo que representará un desafío para el próximo presidente, cualquiera que sea el resultado de la segunda vuelta prevista para el 26 de octubre.

La pulverización parlamentaria puede ser un obstáculo para quien asuma la presidencia el 1º de enero de 2015, sea Dilma Rousseff, quien busca la relección por el Partido de los Trabajadores (PT), o Aécio Neves, candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), los dos punteros de la primera ronda con 42 y 34 por ciento de los votos, respectivamente.
Mientras que ahora hay 22 organizaciones partidarias activas, el nuevo universo incluye seis nuevos partidos y significa que a partir del 1º enero habrá 28 partidos en la Cámara de Diputados. En ese nuevo escenario se estima que el Ejecutivo encontrará más dificultades de lo habitual para aprobar sus propuestas, sobre todo en la cámara baja, que se renovó integralmente.

En el Senado, que renovó un tercio de su composición, el escenario permanece relativamente estable, integrado por los mismos 16 partidos que en la Legislatura actual.


En la Cámara de Diputados, los grandes partidos se encogieron, especialmente el PT y su aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y hubo un crecimiento de agrupaciones pequeñas y medianas. El PT se mantiene como la principal fuerza con 70 diputados, pero perdió 16 asientos, mientras el PMDB, del vicepresidente Michel Temer, pasará de los actuales 71 diputados a 66.


Aunque el PT y el PMDB hayan perdido asientos continúan siendo las mayores bancadas, por lo que Rousseff contaría en principio con mejores condiciones que su adversario. En caso de ser relecta, la presidenta tendría el apoyo de 304 parlamentarios de los partidos de su base aliada, lo que representa la mayoría en el universo de 513 bancas de la cámara baja.

Aécio Neves encuentra un desafío mayor, al contar hasta el momento con 128 parlamentarios aliados, lo que lo obligaría a sentarse en la mesa de negociación para seducir a varias agrupaciones. Esto, a pesar de que el PSDB aumentó de 44 a 54 el número de diputados.

También el Partido Socialista Brasileño (PSB), cuya candidata presidencial, Marina Silva, ocupó el tercer lugar, aumentó su bancada de 24 a 34 diputados. Y ahora el entorno de la ecologista anunció que apoyaría para la segunda ronda a Neves, con condiciones de corte social en el programa de gobierno. Pero Rousseff estima que el voto socialista está dividido y se repartirá el 26 de octubre.

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Cinco hipótesis sobre las elecciones brasileñas

¿Un cambio de fase que no se limitará a lo político, sino también a lo social y a los movimientos sociales? Abordamos la situación de Brasil, donde el 5 de octubre habrá elecciones.

El ciclo progresista latinoamericano comenzó en febrero de 1989 con el Caracazo y puede haber finalizado en junio de 2013 con las masivas manifestaciones en Brasil. Interpreto este ciclo como el período de resistencia y búsqueda de alternativas al neoliberalismo, desde las sociedades en movimiento, que son el factor dinámico de los procesos de cambio.


En una primera fase, la actividad popular estuvo focalizada en destituir a los gobiernos privatizadores. Ecuador, Perú, Brasil, Paraguay, Bolivia, Venezuela y Ar¬gentina tuvieron sucesivos levantamientos populares que pusieron fin a gobiernos neoliberales o impidieron, caso de Venezuela, que las fuerzas de la derecha volvieran al gobierno.


El ciclo progresista no coincide necesariamente con los gobiernos. En el caso venezolano, desde el Caracazo hasta la llegada de Hugo Chávez al gobierno transcurrieron diez años. En otros, la 'distancia' entre las primeras grandes acciones populares y la llegada al gobierno de fuerzas afines a los movimientos fue más breve, pero nunca hubo una relación directa y mecánica entre la acción social y las dinámicas electorales e institucionales.


La segunda cuestión es que después de junio –quizás antes en algunos países– el progresismo estará a la defensiva aunque siga, y seguirá, ganando elecciones. Cambió la etapa, hubo un viraje de ciclo, ya nada volverá a ser igual: se terminó el consenso pasivo de las clases subalternas, por usar un concepto de Gramsci.


El progresismo mejoró la situación de los pobres, pero sin consultarlos, impidiendo a través de las políticas sociales que se convirtieran en sujetos colectivos. Los subalternos son objeto de políticas en cuyo diseño no participan. Hubo una ostensible mejora en la situación de los más pobres, aunque no debe atribuirse exclusivamente a los gobiernos, sino también al ciclo de alza de los precios de las commodities que exportan todos los países de la región. El notable aumento de las exportaciones generó recursos para lubricar las políticas sociales.


La inclusión a través del mercado tiene dos límites. Depende de la permanente mejora de los indicadores macroeconómicos para que haya recursos suficientes para traspasar, y no toca la estructura de la propiedad ni de la renta. Sin reformas de fondo, agraria e impositiva, para empezar, no hay cambios de larga duración en la estructura de clases. Por otro lado, cuando los pobres comenzaron a consumir y a moverse fuera de sus barrios/guetos, se encontraron con pésimos servicios de transporte, salud y educación, o sea, con una sociedad profundamente desigual.


En tercer lugar, junio de 2013 fue un gigantesco grito contra la desigualdad. Un grito consecuencia de estar sufriendo la opresión de la desigualdad, en el continente más desigual del mundo. Luego de una década de progresismo, la desigualdad no se ha movido en lo fundamental. Junio de 2013 es el fin del consenso pasivo, en una coyuntura de fuertes tensiones geopolíticas y estancamiento de las economías exportadoras que ya no pueden asegurar el crecimiento del consumo.


Grandes inestabilidades


Las políticas sociales ya dieron lo que podían dar –pocas transferencias y mucha pasividad–, por lo que se abre un período de grandes inestabilidades en el cual los protagonistas serán los sectores populares. Éste es el trasfondo de las elecciones brasileñas. Marina Silva se dice heredera de junio, algo insólito porque nunca apoyó las marchas. La presidenta Dilma Rousseff dice que seguirá ayudando a los pobres, pero su campaña la financian las multinacionales brasileñas.


En cuarto lugar, los movimientos que lucharon en junio de 2013 no apoyan a ninguno de los grandes partidos. Miembros del Movimiento Passe Livre (MPL), que jugó un destacado papel en las manifestaciones de junio, señalan que ninguno de los tres principales candidatos apoya la tarifa cero en el transporte ni tienen propuestas para reducir el precio del billete. El MPL defiende la movilización permanente, no cree en la vía institucional, de arriba hacia abajo.


El Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) emitió un contundente comunicado en defensa de la vivienda libre y la reforma urbana. "En nuestra presión sobre el Esta¬do, en sus diversos niveles, no nos guiamos por quién esté en el gobierno. Tenemos rigurosa autonomía en relación a cualquier partido político y esencialmente ante cualquier gobierno" (MTST.org, 26 de agosto de 2014). Los sin techo agregan que sus demandas "se construyen con lucha y organización popular" y no a través de las instituciones. El texto finaliza: "Reafirmamos que nuestro camino no es la participación en las campañas electorales (...). Nuestro voto es el poder popular".


El Movimiento Sin Tierra (MST), que nació en el mismo período que la CUT y el PT, al que habitualmente apoyan en las elecciones, se ha mantenido distante, aunque algunos dirigentes se pronunciaron contra Marina. En todo caso, el MST está ocupando haciendas incluso durante el período electoral, mostrando que sus problemas no se van a resolver en las urnas. Gane Marina o gane Dilma, deberán gobernar con un abajo cada vez más inquieto, insumiso y rebelde.


En quinto lugar, lo más probable es que si gana Marina haya un retroceso en la integración regional, desde el Mercosur hasta la Unasur, y un acercamiento mayor de Brasil a los Estados Unidos. Sin embargo, en la política interna poco puede empeorar. Bajo los tres gobiernos del PT los transgénicos crecieron exponencialmente, los bancos tuvieron las mayores ganancias de su historia, hubo masacres de los más pobres –una por año– y las favelas fueron ocupadas militarmente.


Raúl Zibechi. Analista, responsable de Internacional en el semanario uruguayo 'Brecha' y autor de 'Brasil potencia'.

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Viernes, 03 Octubre 2014 17:03

Doble moral

Doble moral

Barack Obama no sólo no procesó a los oficiales torturadores de la administración de George W Bush sino que se negó a que se hiciera una investigación exhaustiva sobre el uso de la tortura en lo que se llamó la "guerra contra el terror".

"No ejecutar a quienes torturamos." Ese es el título de una reciente columna periodística del profesor de leyes Jonathan Hafetz, en la que argumenta a favor de utilizar esa sentencia como medio de hacer justicia, independientemente de la posición que se tenga ante la pena de muerte, para obligar al Estado a ser penado por lo que auspició y condonó. Hafetz abre así un debate de principios ante el anunciado juicio –sin fecha aún–, ante un tribunal militar, del acusado de ser el principal responsable de los atentados del 11 de setiembre de 2001, Khalid Shaik Mohammed, tras los diez años de detención y torturas por los que pasó en Guantánamo. El fallo previsible es la pena de muerte.
Hafetz argumenta que Barack Obama rechazó la posibilidad de acusar penalmente a oficiales de la administración de George W Bush por torturas y otras conductas ilegales cometidas, que el ex presidente republicano autorizó como parte de lo que llamó "la guerra contra el terror". Obama, premio Nobel de la paz 2009, lo hizo con el argumento de que Estados Unidos "debe mirar hacia adelante, en oposición a mirar hacia atrás". Su administración no sólo no procesó a los torturadores sino que se negó a que se hiciera una investigación exhaustiva sobre el uso de la tortura. Por su parte, un comité del Senado está por publicar una "Declaración sobre la tortura" de 6.200 páginas, tras mucha revisión legal y reescrituras.


"La ausencia de responsabilidad de aquellos que alentaron y ejecutaron torturas deja la sentencia criminal de terroristas convictos como uno de los pocos instrumentos, por imperfecto que sea, que quedan para encarar pasados abusos de la ley", argumenta Hafetz, profesor asociado en leyes de Yale, Oxford y Amherst, y experto reconocido en materia de seguridad nacional y derechos humanos. "Sin duda la sentencia criminal no sería normalmente el vehículo para hacer responsable al gobierno de tortura. El objetivo central de la sentencia es castigar y disuadir. En situaciones normales nos focalizaríamos en aquellos que incitaron a torturar y torturaron. La Corte Europea de Derechos Humanos, por ejemplo, ha ordenado que Polonia y Macedonia paguen por los daños sufridos por los detenidos que tuvieron a cargo cuando se hicieron cómplices del programa secreto de torturas de la Cia. Más aun, la Corte determinó esto pese a que dos de esos detenidos siguen en (la cárcel de) Guantánamo", escribió. Uno de los detenidos que estuvo en Polonia y está actualmente en Guantánamo es el propio Mohammed.


Un memorando de la Cia de 2005, desclasificado, establece que a partir de marzo de 2003 Mohammed fue sometido a submarino en 183 oportunidades, y en 2007 The New York Times agregó que las veces que fue torturado (desde entonces) superan el centenar. Esto causó, consignó el diario, que los oficiales de la Cia temieran haber excedido límites legales y detuvieran la tortura. La revelación de esta información forma parte de un debate sobre la moralidad y la eficacia de los métodos de interrogatorio que el Departamento de Justicia de la administración Bush declaró legales, pese a que históricamente Estados Unidos los consideró tortura.


Obama determinó que los oficiales que torturaron no fueran procesados por ello y ha insistido en su oposición a una "comisión de la verdad" senaturial que examinara los programas antiterroristas de la administración Bush, incluyendo métodos de interrogatorio y escuchas no autorizadas legalmente.


El informe que pese a esto se está terminando en el Senado examina las afirmaciones de la administración Bush de que el tratamiento brutal, incluyendo lanzar prisioneros contra la pared, esposarlos en posiciones incómodas o mantenerlos de pie durante días y confinarlos a pequeñas cajas era necesario para obtener información. Al Senado parece preocuparle más la eficacia que la moralidad de los métodos. Así, que el submarino se repitiera tantas veces hace que los senadores duden de su eficacia, trascendió en la prensa de Estados Unidos.
"El vacío de responsabilidad por lo hecho por el Estado es lo que hace tan importante la sentencia del señor Mohammed", afirma Hafetz. "A diferencia de un juicio criminal, que determina culpabilidad o inocencia, la fase de la sentencia permite a la corte (que en este caso será militar) considerar circunstancias mitigantes o atenuantes. Este criterio se aplica con mayor amplitud en los casos de pena de muerte. Ejecutar al señor Mohammed sería burlarse del imperio de la ley y consolidar la tortura, privándola de toda consecuencia legal. Peor aun, reforzaría la percepción de que Estados Unidos aplica una doble moral al luchar contra el terrorismo, ensalzando valores liberales en abstracto pero ignorándolos en la práctica. En contraste, una condena a cadena perpetua (y no la previsible pena de muerte) reconocería la conducta atroz seguida. No rectificaría las indiscriminadas violaciones a los derechos humanos cometidas a partir del 11 de setiembre, pero daría una última oportunidad para demostrar que también el gobierno debe pagar un precio cuando viola la ley".

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Viernes, 03 Octubre 2014 16:53

Ganar sin convencer

Ganar sin convencer

El domingo diez años de proyecto neodesarrollista serán sometidos a votación en Brasil. Esta cobertura de Brecha comprende distintos enfoques, hasta contrapuestos, sobre lo sucedido en el país eje del llamado "giro progresista" en América Latina.

 


La economía está estancada y la industria en retroceso. Los cuatro años de Dilma Rousseff fueron mediocres: la reforma agraria pasó al olvido, creció la criminalización de la protesta, la salud y el transporte están en crisis. Sin embargo, lo más probable es que la presidenta sea reelecta en la segunda vuelta.


"Existe un mito de un Brasil donde todo va bien, cuando en realidad la situación es bastante diferente", sostiene el sociólogo Ricardo Antunes. "Es un país donde la desigualdad social se mantiene muy alta. Hay una gran concentración de la renta." De ese modo matiza índices que dicen que la desnutrición bajó de 10,7 a 5 por ciento, que los pobres extremos eran 17,5 y ahora son sólo 3 por ciento.
Como muchos brasileños, Antunes no duda de que los gobiernos de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva fueron mejores para los más pobres que los de Fernando Henrique Cardoso. "Hubo 20 millones de nuevos empleos creados en los últimos diez años, desde 2002 a 2012, pero la gran mayoría están entre un salario y un salario y medio mínimos, entre 300 y 360 dólares, con lo cual es imposible vivir, por eso hay rebeliones todos los días en la periferia, porque alquilar una pieza en una favela es carísimo" (Rebelión, 29-IX-14).


Sin embargo, el crecimiento de los primeros años, hasta 2011, se transmutó en estancamiento desde 2012. "Una parte importante y grande de la población asalariada y sus familias están endeudadas, no tienen recursos para pagar sus tarjetas de crédito", concluye. "El modelo económico que permitió crecer a Lula, y hasta la mitad del gobierno de Dilma, fracasó." En ese contexto la candidatura presidencial de Marina Silva amenazó la continuidad del Partido de los Trabajadores (PT) en el gobierno.


NUEVA BASE SOCIAL.

 

Dilma se despegó 13 puntos de Marina poco antes de la primera vuelta, según las últimas encuestas. Dos semanas atrás estaban empatadas para la primera vuelta del domingo 5. En la segunda, tiene una leve ventaja, pero Marina le llevaba diez puntos dos semanas atrás. Los encuestólogos aseguran que el ataque frontal de Dilma contra Marina, aprovechando sus contradicciones y flancos débiles, es la razón de este cambio.


Parece necesario ir más a fondo. En 2014 la economía está estancada. Las familias, sobreendeudadas, disminuyeron su consumo mientras las exportaciones enfrentan la caída de los precios de los commodities y la competencia china. Los sectores medios, la llamada "clase C" por ingresos (de dos a cinco salarios mínimos; entre 125 y 470 dólares), dicen que no consiguen comprar lo mismo que adquirían hace seis meses, por la inflación, el aumento de los intereses y el empeoramiento del mercado de trabajo (Folha de São Paulo, 21-IX-14). Cabe preguntarse por qué ante un panorama nada halagüeño, este sector de la sociedad apuesta por Dilma. La respuesta son las políticas sociales, en particular Bolsa Familia, que han generado una camada de familias dependientes de las prestaciones estatales. Una mirada focalizada en los nuevos votantes del PT permite comprender la mutación que se produjo entre los apoyos que recoge el oficialismo.


En las elecciones de 1990, 77 por ciento de los diputados del PT provenía del sur-sureste (27 de 35), o sea de la región más industrializada y urbanizada. Casi un tercio eran paulistas, en particular del cinturón industrial donde nacieron la Cut y el PT, el ABC de San Pablo, donde reinan las grandes fábricas automotrices. Casi no tenía representación en otras regiones. En todo el nordeste, la segunda región electoral con 50 millones de habitantes, apenas tenía dos diputados (véase recuadro).


En las elecciones de 2010, el panorama petista es completamente diferente. Eligió una bancada muy superior, de 88 diputados, creciendo en todas las regiones. Pero el crecimiento espectacular fue precisamente en el nordeste: pasó de dos a 24 diputados, obteniendo diez en Bahía y cuatro en Ceará y Pernambuco. De ser una fuerza marginal, se convirtió en esa región en la principal fuerza política.


En la región paulista creció pero de forma mucho más moderada, pasando de diez a 16 diputados. Se puede decir, incluso, que en las zonas industriales ya no es aquella fuerza avasalladora que fue dos décadas atrás. Mientras en el nordeste las expectativas de voto del PT se acercan a 60 por ciento, el candidato a gobernador de San Pablo, Alexandre Padilha, tiene 9 por ciento de intención de voto y Dilma tiene en ese estado 13 puntos menos que en el conjunto del país, apenas 27 por ciento (Folha de São Paulo, 27 de setiembre de 2014).


Como puede apreciarse en el cuadro, en el nordeste más de la mitad de la población recibe Bolsa Familia, mientras en el sur (Río Grande del Sur, Paraná y Santa Catarina) apenas 14 por ciento, y 17 por ciento en el sureste (Minas Gerais, Rio de Janeiro, Espíritu Santo y San Pablo). A mayor porcentaje de familias que reciben transferencias estatales, mayor crecimiento del PT en estos años.


El estado de Bahía, por ejemplo, tiene 14 millones de habitantes, una economía agrícola y minera con un importante polo petroquímico en Salvador. Tiene una elevada población rural, de 4 millones de personas, un porcentaje que casi duplica el promedio del país. Es uno de los estados más pobres de Brasil, como suelen serlo casi todos los del nordeste. En Bahía 1,8 millones de familias reciben Bolsa Familia, más de la mitad de la población del estado. Esas familias reciben 154 reales (65 dólares), pero suelen percibir otros beneficios adicionales.
Por eso, de los 53 nuevos diputados del PT entre 1990 y 2010, casi la mitad provienen del nordeste. Sumados a los nuevos congresistas en las regiones centro-oeste y norte, tenemos que ahora la mitad de los diputados provienen de las regiones más pobres y menos industrializadas. El sociólogo Rudá Ricci apunta uno de los problemas del PT: "Gana nueva base social pero pierde la histórica. Comienza a perder vigor y programa" (http://www.rudaricci.com.br/, 27-IX-14).


Afiliado al PT desde su fundación, colaborador de la Cut, Ricci considera que el alejamiento del partido de los trabajadores organizados los desliza hacia el "peemedebismo", en referencia al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb): apegado al poder, con una amplia base electoral de carácter clientelar, sin capacidad de movilización pero, sobre todo, sin vocación de luchar por cambios. Un reciente libro de Marcos Nobre define esta cultura política como "inmovilismo en movimiento".


LOS DUEÑOS DEL DINERO.

 

La encuesta difundida por Datafo­lha, una de las más serias empresas de opinión pública, en la noche del viernes 26, apunta la muy probable victoria de Dilma. Por primera vez, la presidenta va adelante tanto en la primera como en la segunda vuelta. El lunes 29, la Bolsa de San Pablo, la quinta en importancia del mundo, recibió la noticia con una fuerte caída de cinco puntos, las acciones de Petrobras se despeñaban 10 por ciento y el dólar alcanzaba su mayor valor desde 2008 (Folha de São Paulo, 29-IX-14).
Sin embargo, el mundo empresarial no se reduce a lo que sucede en las bolsas, dominadas por el sector financiero, las inversiones especulativas de alto riesgo y las apuestas en corto. Hay otros datos que permiten asegurar que el empresariado, en particular el poderoso sector privado brasileño, no le ha dado las espaldas al PT ni a Dilma. Más aun, a juzgar por las donaciones a las campañas electorales, los empresarios siguen apostando al actual gobierno.


Entre todos los partidos han recaudado hasta la primera semana de setiembre 625 millones de reales. El reparto es así: el PT recibió 130 millones; el Psb de Marina unos 41 millones, el Psdb de Aécio Neves 102 millones y el Pmdb (aliado del gobierno) recibió 109 millones de dólares (Folha de São Paulo, 21-IX-14).


En cuanto a las donaciones recibidas por las campañas, casi todo se lo llevan los tres principales candidatos: Dilma recibió 51 millones, Marina 9 millones y Neves 18 millones. Como puede verse, la campaña de Dilma recoge más dinero que las otras dos juntas, mientras el PT mantiene la primacía en materia de donantes, en general grandes empresas.


Entre los donantes del PT y de Dilma destacan: la constructora Oas con 13 millones de dólares, luego el mayor frigorífico del mundo, Jbs, con 12 millones, y en tercer lugar otra constructora, Andrade Gutierrez, con 6,5 millones. En las otras candidaturas las donaciones mayoritarias provienen de las mismas empresas. En general, grandes multinacionales de origen brasileño.


La asociación Cuentas Abiertas considera las donaciones como inversiones. "Los estudios indican que por cada real donado en campaña electoral las empresas consiguen 8,50 reales en contratos públicos", asegura Gil Castello Branco (Uol, 28-VII-14). El frigorífico Jbs, principal donante de esta campaña, fue fundado por José Batista Sobrino en el período en que se fundó Brasilia y faenaba 25 vacunos diarios para abastecer a los obreros de la construcción. Medio siglo después está presente en 22 países, tiene 200 mil empleados y faena 55 mil vacunos por día; compró Swift y abastece el 22 por ciento del mercado estadou­nidense. En 2013 tuvo ingresos por 41 mil millones de dólares. Es un holding con banco, produce celulosa, cosméticos, biodiesel, higiene, limpieza, y sigue creciendo.


El Bndes invirtió miles de millones en Jbs y hoy detenta el 25 por ciento de las acciones, pero la Caja Económica, también estatal, tiene otro 10 por ciento. Son los "campeones nacionales", como los definió Lula, un puñado de megaempresas entre las que destacan Ode­brecht, Camargo Correa, Andrade Gutierrez, Gerdau, Votorantim y Oas, que nacieron al amparo del Estado en el período del desarrollismo de Getúlio Vargas (1951-1954) y crecieron gracias a la obra pública de la dictadura (1964-1985). Hoy son los principales apoyos empresariales de los gobiernos brasileños. Sólo Jbs lleva donados 50 millones de dólares a los partidos.


LOS PROBLEMAS DEL PT.

 

Si como todo indica se encamina hacia su cuarto mandato consecutivo, lo habrá conseguido en su peor momento, cundo el país enfrenta problemas económicos y sociales importantes. Pese a ello, está en condiciones de volver a ganar, lo que no es un dato menor. Cuenta a su favor con que Lula se presentará en 2018, con lo que completaría cinco mandatos, nada menos que dos décadas en el poder.


Sin embargo, el PT parece haber consumido la energía social y política que lo llevó al gobierno. Ya no es el partido que representa al sector más activo y dinámico de la sociedad, como lo fueron los trabajadores fabriles en la década de 1980. Como han señalado diversos analistas en los últimos diez años, el PT en el poder apostó por la desmovilización y la despolitización de sus bases y se alió con sectores de la vieja oligarquía para asegurar la gobernabilidad. En la campaña electoral, tanto Dilma como Marina "intentan agradar a los capitales a cualquier precio, dándoles garantías y prometiéndoles beneficios para intentar mostrarse cada una más amiga del capital que la otra", señala Antunes.
El PT ya forma parte de la elite política y poco se diferencia del partido de Cardoso y de los demás partidos brasileños. Con el gobierno de Dilma la normalización fue más lejos incluso que con Lula. Los dos primeros gobiernos del PT se manejaron en un escenario internacional favorable, con un crecimiento sostenido de los precios de las exportaciones que derramaron fondos para las políticas sociales.


Pero desde la crisis de 2008 el escenario cambió. Este año los precios de los commodities empiezan a resentirse: la soja cayó 40 por ciento respecto del pico de 2012, el maíz 60 por ciento y el petróleo 15 por ciento. Los superávits comerciales se esfuman. En los dos gobiernos de Lula el Pbi creció de forma significativa: 3,5 por ciento entre 2003 y 2006 y 4,6 por ciento entre 2007 y 2010. Este año los registros dan cero o negativo. Los indicadores sociales pueden deteriorarse, empezando por el mercado de trabajo que muestra síntomas regresivos.


En este escenario ya no hay margen para malabarismos, para mejorar la situación de los más pobres sin tocar a los ricos. Esa fue la política de Lula, exitosa cuando hubo viento a favor. Pero ahora se avecina un cambio de política de la Reserva Federal de Estados Unidos que se apresta a aumentar las tasas de interés. Ante el cambio de escenario global, "existe un riesgo latente de enfrentar una nueva 'década perdida', tal como ocurrió a principios de la década de 1980", advierte el economista Ariel Noyola, del Observatorio Económico Latinoamericano.


En esta nueva realidad no hay margen: o se tocan los privilegios o se tiende a distanciar de su base social. Hasta ahora el PT contó con dos ventajas: quienes lo desafiaron queriendo representar el deseo de cambios, como Marina Silva, terminaron por recostarse en las viejas formas de hacer política. En segundo lugar, "las estructuras de representación social erigidas en los años ochenta por petistas (como la Cut, el Movimiento de los Sin Tierra y los movimientos de lucha por vivienda, salud y educación) se convirtieron en una potente barrera a la aproximación de otros partidos a este campo político", reflexiona Ricci.


Pero esas mismas organizaciones sociales dan muestras de cansancio frente a la falta de reformas profundas, como ya lo manifestó el Mst. Aparecen, además, nuevos movimientos como los que se manifestaron en junio de 2013, que no sólo no nacieron vinculados al PT sino en confrontación con los gobiernos progresistas. Es sólo cuestión de tiempo que ese nuevo activismo encuentre canales de expresión electoral.
El PT está ante una encrucijada mayor: para gobernar fomentó la despolitización de la sociedad, un tributo a la gobernabilidad que pagan caro las izquierdas. Pero para seguir adelante necesita –si es que quiere seguir siendo el partido de los cambios– luchar contra la desi­gualdad, lo que es imposible sin hacer política, o sea, sin confrontar, sin sacudir la estabilidad, aun poniendo en riesgo la dichosa go

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Voltereta de Obama: hipermilitarización nuclear de EU contra Rusia y China

Con nueve meses de atraso al estudio seminal del Centro de Estudios James Martin para la No-Proliferación, del Instituto Monterey (California) de enero de 2014 sobre la tríada nuclear del millón de millón de dólares (trillón en anglosajón) (http://goo.gl/imVXPG), los reporteros William Broad y David Sanger del NYT (http://goo.gl/5ZxvQ7) revelan en forma perturbadora el reforzamiento para una superlativa renovación de las armas nucleares de Estados Unidos (EU), lo cual significa la negación de la postura desnuclearizadora de Obama en su primera administración cuando todavía Rusia ni China se salían del carril y corral de la caduca unipolaridad estadunidense.


Cinco años después del intento de Obama de librar al mundo de las armas nucleares –que le valió su polémico Premio Nobel de la Paz en 2009–, en la fase del mundo pos-Crimea, el mismo presidente de EU sufre una singular transmogrificación que pone en evidencia el periódico suizo Tages Anzeiger (http://goo.gl/XR72ld).


Según NYT, en los próximos 30 años, EU –con graves problemas financieros a cuestas aún sin resolver, pese a su burbuja especulativa en Wall Street–, gastará un millón de millones de dólares (trillón en anglosajón) para modernizar sus capacidades nucleares, que contempla la compra de 12 nuevos submarinos, 100 bombarderos y 400 misiles colocados en tierra.

Mientras el Ejército de Liberación del Pueblo de China proyecta incrementar sus ojivas nucleares (http://goo.gl/wDfICQ), el zar Putin recordó, en medio de la delicada crisis de Ucrania, que nadie debía jugar con las armas nucleares de Rusia (http://goo.gl/Ui54kn).

La línea dura del Kremlin representada por Dimitri Rogozin, ex embajador en la OTAN y hoy vice-primer ministro a cargo de la industria de defensa que Putin ha tomado bajo su control, aseveró que "Moscú modernizará por completo (¡supersic!) el armamento de la Fuerza Nuclear Estratégica para 2020 (http://goo.gl/O8oX70).

Queda atrás el acuerdo de Obama con Moscú de 2009 para disminuir los arsenales nucleares de EU y Rusia en 750 bombas atómicas por país. El año pasado, Obama había propuesto retirar otras mil ojivas nucleares... ¿Qué sucedió?
Los reporteros del NYT aducen que la voltereta acrobática de Obama se debe al camino de guerra (sic) que ha tomado Rusia, a los reclamos territoriales de China y a la expansión del arsenal atómico de Pakistán (sic), por lo que el legado del desarme de Obama parece cada vez más sombrío.

Los halcones neoconservadores straussianos no necesitan pretextos para rearmarse hasta los molares y han de estar felices cuando consideran que las futuras inversiones (sic) nucleares colocan a EU en una posición más fuerte (sic) en caso de una nueva carrera armamentista. No aprendieron nada de Irak y Afganistán.

Suena absurdo que EU se lance a una carrera nuclear cuando sus finanzas están más deterioradas que nunca debido al aventurerismo bushiano en Irak –sin contar Afganistán– donde dilapidaron 3 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares, según Joseph Stiglitz (http://goo.gl/HVAZJE). Por lo visto, la economía de guerra no le está funcionado al complejo-militar industrial de EU.

Jeffrey Lewis, del Instituto Monterey de Estudios Internacionales, confirma que no existe suficiente dinero para la hipermilitarización nuclear de EU. So what? Tampoco existía suficiente dinero para la guerra de Vietnam de Nixon ni para las dos guerras contra Irak del nepotismo bushiano de padre e hijo –aunque hoy no es lo mismo con el saludable advenimiento competitivo del BRICS.


Queda atrás el reclamo dramático para reducir los arsenales nucleares a 900 ojivas, eliminando la mayoría de las 3 mil 500 bombas atómicas almacenadas de EU, por Chuck Hagel, antes de ser ungido secretario del Pentágono.

El estudio de Jon B. Wolfsthal, Jeffrey Lewis y Marc Quint, del Instituto Monterey, explaya el costo de la modernización estratégica nuclear de EU en los próximos 30 años en un millón de millones de dólares para la tríada nuclear con el fin de mantener el presente arsenal, comprar sus sistemas de sustitución y elevar el grado cualitativo de las presentes bombas nucleares.

La tríada de analistas del Instituto Monterey considera que EU mantiene un robusto arsenal nuclear desplegado en una tríada de sistemas estratégicos de lanzamiento, que incluyen misiles balísticos de largo alcance en los submarinos y en tierra, así como en bombarderos atómicos.


Es interesante que el acmé del remplazo de las plataformas y sus ojivas asociadas de EU coincidan con las proyecciones de modernización nuclear de Rusia para 2020.


Se atraviesa un problema irresoluble: la dramática crisis fiscal de EU que afecta las proyecciones para financiar su hipermilitarización nuclear.


La tríada del Instituto Monterey cita al jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Mark Welch, quien comentó que el costo de modernizar la infraestructura nuclear requiere un muy honesto (sic) debate sobre lo que se puede usar para invertir.


El amarillista cuan pugnaz portal británico Daily Mail (http://goo.gl/aa97aR) aborda el proyectado gasto de un millón de millones de dólares de armas nucleares de EU justo cinco años después del Premio Nobel de la Paz de Obama y devela que EU gastó más que nunca (¡supersic!) en 2014 en investigación, desarrollo, pruebas y producción de armas nucleares, incluyendo la Segunda Guerra Mundial (¡supersic!)

Daily Mail arguye que estas cifras no incluyen cualquier gasto del Pentágono en sus fuerzas aéreas, en sus silos de misiles o el personal que tiene el botón nuclear como una opción viable en el caso del primer golpe por cualquiera de los enemigos de EU.

Refiere que queda hecha añicos la campaña electoral de Obama sobre la reducción del arsenal nuclear de EU y aduce que los planes para la modernización de las armas nucleares de EU le darán mayor influencia para forzar al mundo a reducir sus arsenales en todos lados. ¿Amenazando con despilfarrar alucinantes sumas hipermillonarias, piensa Obama obligar a Rusia y China, no se diga India y Pakistán, a cesar sus respectivos rearmes nucleares?

Daily Mail fustiga al Instituto Monterey como una escuela de graduados del Colegio Middlebury de Vermont inclinado a la extrema izquierda (¡supersic!) y cita como justificación del rearme nuclear de EU al cambio geopolítico de la invasión (¡supersic!) de Putin a Ucrania, según Gary Samore, principal consejero nuclear de Obama.
¿Cuándo invadió Rusia a Ucrania?


Según Daily Mail, con su modernización nuclear, EU se ha comprometido a elevar la puja (¡supersic!) en el interminable juego de póquer (¡supersic!) de alto riesgo (sic) que es la diplomacia nuclear global.

El grave problema estructural del atribulado Obama –que maniobra en el mundo de lobos de Wall Street– es que no se ha percatado de que es el Gorbachov de EU a quien le tocó la triste tarea de lidiar en el incipiente nuevo orden multipolar del mundo pos-Crimea con la inexorable decadencia de la otrora superpotencia unipolar.
¿La hipermilitarización nuclear de EU impedirá su decadencia? Lo dudo.


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El comienzo del nuevo orden mundial: Asiacentrismo

Aunque las crisis en Medio Oriente y Ucrania se roban los titulares mediáticos, son apenas los emergentes de un movimiento telúrico mucho mayor: el nacimiento de un nuevo orden mundial pos-estadounidense, centrado en Asia, en base a la triple alianza China-Rusia-India.


Uno de los núcleos del colonialismo y del imperialismo, consiste en prohibirle hacer a los países periféricos lo que acostumbran hacer los países del centro. Cuando eso ya no funciona, es porque el viejo orden centrado en la relación centro-periferia está dando paso a nuevas relaciones internacionales.


Las mismas potencias occidentales que ponen el grito en el cielo por la intervención de Rusia en Ucrania, bombardean Siria sin la autorización de su gobierno, con la excusa de combatir a una organización terrorista, el Estado Islámico, en cuya creación esas mismas potencias jugaron un papel relevante.

Que China y Rusia rechacen este tipo de acciones bélicas, que otrora se cubrían por lo menos con la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no es ya novedad alguna. Que el primer ministro de India, Narendra Modi, haya dicho a la cadena CNN, horas antes de su visita a Estados Unidos, que Rusia tiene "intereses legítimos en Ucrania", es ya cosa más seria. No sólo se negó a criticar la anexión de Crimea por Rusia, sino que mostró "confianza" en cómo Pekín está manejando las disputas territoriales en los mares del sur de China (The Brics Post, 22 de setiembre de 2014).
Es como si un nuevo aire de Bandung (la conferencia que en 1955 alentó la descolonización) estuviera barriendo el planeta. "Si usted mira en detalle los últimos cinco o diez siglos, verá que China e India han crecido a ritmos similares. Sus contribuciones al PIB mundial han aumentado en paralelo y han caído en paralelo. La era actual pertenece a Asia", dijo Modi. Estaba haciendo un discurso anticolonial con una mirada de larga duración, en los mismos días en que se produjo la visita del presidente chino Xi Jinping a India, quienes consolidaron una potente alianza entre los dos mayores países de la región.


Política, o la OCS


El gran cambio es que India pidió la integración plena a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), durante la reciente cumbre realizada el 11 y 12 de setiembre en Dushanbe, capital de Tayikistán. Hasta ese momento era sólo observadora.


La OCS fue creada en 2001 por Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán con el objetivo de garantizar la seguridad regional y combatir el terrorismo, el separatismo y el extremismo, definidos como las "tres fuerzas malignas". En el futuro podrán sumarse Irán y Pakistán, aunque esos pasos serán complejos en vista de la disputa que mantienen India y Pakistán en sus respectivas fronteras.


En los hechos, la OCS es un desafío al liderazgo estadounidense en una región donde la superpotencia tiene cada vez menos influencia. La organización orbita en torno a China, como su nombre lo indica. La solidificación de la alianza Rusia-China con su vertiente geopolítica y geoenergética (que incluye el ya iniciado gasoducto para proveer gas ruso a Pekín), es motivo de honda preocupación en Washington, según lo vienen analizando algunos medios como The Washington Post.
Pero la reciente visita de Xi a la India supone un paso decisivo en el diseño de un nuevo orden global. Los doce acuerdos firmados en Ahmedabad entre Modi y Xi, que abarcan desde las inversiones y el comercio hasta la cooperación en energía nuclear, forman parte del "proceso histórico de revitalización nacional" en ambas naciones emergentes, según afirmó el ministro chino de Relaciones Exteriores Wang Yi (Xinhua, 19 de setiembre de 2014).


La potencia de la alianza entre India y China, desafía los supuestos alineamientos ideológicos y se afinca en las necesidades geopolíticas de potencias que enfrentan problemas, y enemigos, comunes. En mayo de este año asumió el poder Narendra Modi en representación del Bharatiya Janata Party (BJP), que venciera en las elecciones generales al Congreso Nacional Indio (CNI) liderado por el ex primer ministro Manmohan Singh. En los papeles, el CNI funge como una fuerza progresista, heredera de la familia Gandhi y de Jawaharlal Nehru, aliada con socialdemócratas y comunistas, mientras el BJP es considerado nacionalista y conservador.


Sin embargo, en los alineamientos geopolíticos las ideologías tienen poco que decir. Modi está mostrando una profunda comprensión de las tendencias históricas en este período de viraje del sistema-mundo y, de modo muy particular, del papel que le toca jugar al continente asiático. La cooperación en la OCS llegó incluso al terreno militar. A fines de agosto se realizó "un ejercicio antiterrorista internacional" en Mongolia interior, China, en el que participaron siete mil soldados de China, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán y Tayikistán (Diario del Pueblo, 24 de agosto de 2014).


Economía o la Ruta de la Seda

Si la OCS es la respuesta asiática a la presencia desestabilizadora de Estados Unidos en la región, la Ruta de la Seda es la respuesta económica al cerco que pretende imponer sobre China, denominado "pivote hacia Asia" por la administración de Barack Obama. Pero es mucho más: significa la alianza de Rusia y China con Europa, en concreto con Alemania.
La nueva Ruta de la Seda une dos potentes centros industriales: Chongqing en China con Duisburgo en Alemania, atravesando Kazajstán, Rusia y Bielorrusia, eludiendo de ese modo las zonas más conflictivas al sur del mar Caspio como Afganistán, Irán y Turquía. Está destinada a ser la mayor ruta comercial del mundo, cuya línea férrea ya recorta el tiempo de transporte marítimo de cinco semanas a sólo quince días. Se prevé que China se convertirá en el primer socio comercial de Alemania, lo que supone un dislocamiento geopolítico de gran trascendencia.


Se está trazando además la Ruta de la Seda Marítima, que atraviesa el océano Índico, y el Cinturón Económico de la ruta terrestre. La ruta marítima es, de algún modo, la reactivación del "collar de perlas", un sistema de puertos que rodeaba a la India y aseguraba el comercio chino hacia Europa.

Pero es también la respuesta a la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), iniciativa de los Estados Unidos que excluye a China e incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, más cuatro miembros de la AEAN (Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam) y los países de la Alianza del Pacifico (Perú, México, Chile y probablemente Colombia). La estrategia de Washington consiste en aislar a China generando conflictos a su alrededor (con Japón y Vietnam principalmente), excusa para militarizar los mares de China, cerrando así el cerco comercial, político y militar en torno a una potencia que en 2012 se convirtió en la principal importadora de petróleo del mundo, superando a Estados Unidos.


Esto explica el acuerdo energético con Rusia, que es el único modo como China puede asegurarse un abastecimiento seguro. Pero también explica el trazado de la nueva Ruta de la Seda, tanto la terrestre como la marítima. El 80 por ciento del petróleo que importa China pasa a través del Estrecho de Malaca (un angosto corredor de 800 kilómetros que une los océanos Pacífico e Índico entre Indonesia y Malasia), fácilmente obstruible en caso de guerra.


Para eso China va construyendo una red portuaria, que incluye puertos, bases y estaciones de observación en Sri Lanka, Bangladesh y Birmania. Entre ellas un puerto estratégico en Pakistán, Gwadar, la "garganta" del Golfo Pérsico, a 72 kilómetros de la frontera con Irán y a unos 400 kilómetros del más importante corredor de transporte de petróleo, muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El puerto fue construido y financiado por China y es operado por la empresa estatal China Overseas Port Holding Company (COPHC).

"El puerto es visto por los observadores como el primer punto de apoyo de China en Oriente Medio", estimaba la prensa occidental el día de la inauguración (BBC News, 20 de marzo de 2007). La región circundante al puerto de Gwadar, contiene dos tercios de las reservas mundiales de petróleo. Por allí pasa el 30 por ciento del petróleo del mundo (pero el 80 por ciento del que recibe China) y está en la ruta más corta hacia Asia.


China gana espacios, también, en el corazón de Occidente. El gobierno británico ha dado pasos para reforzar a Londres como centro de comercio mundial y de inversiones en yuanes, la moneda china. Más aún, "el gobierno británico se convertirá en el primer país occidental en emitir un bono soberano en la moneda china" en lo que debe interpretarse como "el apoyo a las ambiciones de China a utilizar su moneda a escala global" (Market Watch, 15 de setiembre de 2014).
Potencia militar

"Las sanciones a Rusia son un acto de guerra", razona redactor jefe de la revista Executive Intelligence Review, Jeff Steinberg (EIR, 19 de setiembre de 2014). En tanto, The Economist considera a la OCS como "una especie de OTAN liderada por China".


Es evidente que la guerra entre las grandes potencias ya no es visualizada como una posibilidad remota. Cada uno hace, por tanto su juego. China e Irán realizan sus primeros ejercicios navales conjuntos en el Golfo Pérsico, donde participan "buques de la Armada china involucrados en la protección de la navegación en el golfo de Adén" (Russia Today, 22 de setiembre de 2014). China es ahora el primer comprador de crudo saudí y no va a permitir que las rutas que la abastecen queden en manos de fuerzas enemigas.

A fines de agosto trascendió que Rusia y China están negociando un "acuerdo militar histórico" que incluye la compra por el país asiático de submarinos diesel furtivos con "intercambio de tecnologías", a la vez que siguen negociando la venta de cazas Sukhoi-35 y sistemas de defensa antiaérea S-400, considerados los más avanzados del mundo (Russia Today, 19 de agosto de 2014). Hasta ahora los rusos se han mostrado reticentes a vender ciertas armas a China porque ésta las clona y termina fabricando sus propios prototipos. A su vez, India y Rusia, que mantienen una extensa cooperación militar que incluye submarinos nucleares y portaaviones, se disponen a fabricar conjuntamente un caza de quinta generación.
Estamos ante un punto muy sensible, en el que Washington tiene algunas dificultades. Aunque sigue teniendo el mayor presupuesto de defensa del mundo (unos 600 mil millones de dólares anuales, frente poco más de cien mil de China y algo menos de cien mil de Rusia), ese presupuesto es declinante mientras el de sus adversarios crece. China pasó de poco más de 5 mil millones de dólares anuales de inversión militar en 1990 a 110 mil millones en 2012.


"Pero lo importante no es cuánto se gasta sino cómo se gasta", sostiene un periódico estadounidense (The Fiscal Times, 16 de setiembre de 2014). Según la publicación, los enormes gastos militares del Pentágono se destinan a mantener su costosa flota de once portaaviones, a la modernización de antiguos sistemas y a proyectos fallidos como el caza F-35. En tanto, China y Rusia invierten en modernos submarinos nucleares y en guerra cibernética. Las armas antibuque chinas son mucho más baratas que un portaaviones, pero pueden hundirlo o inutilizarlo aunque el Pentágono los considere inexpugnables.


Contrastes


Múltiples denuncias aquejan a las autoridades de defensa de los Estados Unidos de malversación de los presupuestos. En julio pasado la flota de F-35 no pudo volar por fallas en un motor, luego de varios percances en los sistemas de software, armas y aviónica. Tras dos décadas de concepción y desarrollo, el coste del proyecto se ha disparado a 400.000 millones de dólares, el proyecto armamentístico más caro de la historia del Pentágono, pese a lo cual ha sido cancelado el debut del caza en dos exhibiciones aéreas en el Reino Unido (El Periódico, 11 de julio de 2014).

La otrora poderosa Boeing es una buena muestra de los problemas defensivos del Pentágono. La apuesta a que el F-35 lo desarrollara Lockheed Martin, está drenando los fondos del Pentágono fuera de la Boeing, que era la empresa insignia de la fuerza aérea. De hecho, la franja de defensa de la Boeing se estrechó del 56 por ciento de su producción total en 2003, a apenas el 38 por ciento en 2013 y se estima que en pocos años ya no producirá aviones de combate, al haber fracasado en su búsqueda de mercados alternativos en Brasil, India y Corea del Sur (Wall Street Journal, 20 de setiembre de 2014). Boeing cerrará su fábrica de cargueros C-17 en Long Beach y puede cerrar la de F-18 en Saint Louis en 2017 si no consigue más encomiendas.


Finalmente, la política exterior de la Casa Blanca es errática, mientras la de sus competidores tiene un horizonte definido. El periodista Robert Parry analiza cómo los neoconservadores lograron bloquear la "estrategia realista" de Obama, consistente en colaborar con Vladimir Putin para desenredar el caos geopolítico en Oriente Medio. Los neocon siguen apostando a la caída de Bachar al Assad y se inclinan por crear situaciones caóticas, como la que vive Libia, antes que tolerar la existencia de regímenes adversos (Consortiumnews.com, 19 de setiembre de 2014).


Diversos analistas sostienen que la fabricación de crisis es lo que mejor sabe hacer la superpotencia y que puede ser el único modo de contener su decadencia. El conflicto en Ucrania, donde forzaron la caída de un presidente electo, apunta a aislar a Rusia de Europa. El ataque al Estado Islámico, busca empujarlo cada vez más hacia el norte. Ambas operaciones atentan contra el trazado de la Ruta de la Seda, considerada una de las vigas maestras del nuevo orden mundial.


Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.

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Jueves, 25 Septiembre 2014 06:03

Lo que pudo haber sido y no fue

Lo que pudo haber sido y no fue

El segundo periodo del presidente Obama se acerca ya a su ocaso, y ha llegado la hora de preguntarse si su figura no quedará en la historia envuelta más bien en un halo trágico. El sentimiento de tragedia nace no solamente de ver truncada la vida de alguien que ya no pudo realizar sus mejores ambiciones; también es, no pocas veces, fruto de la frustración de quienes, desde la platea, albergaban la esperanza de ver al héroe alumbrado por los fulgores de la gloria y tienen que despedirse de él en silencio o con aplausos desganados. La nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue. Hacemos las cuentas, y esas cuentas que quisimos crecidas no nos salen.


En El mayordomo, una de esas películas cuyo destino es ser lacrimógenas, Forest Whitaker interpreta al sirviente negro que ha estado junto a varios presidentes de Estados Unidos a través de las décadas, poniendo la mesa en silencio y cepillando trajes. Una de las escenas más grotescas lo muestra auxiliando a Lyndon Johnson, a quien vemos a través de la puerta entreabierta del retrete mientras puja con los pantalones abajo, víctima de estreñimiento crónico. Y en otra, el mayordomo, ya anciano, ve con los ojos llenos de lágrimas por la televisión la ceremonia en que Obama, el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos, es juramentado. Es su propia reivindicación.


He allí el gran contraste, de donde nace la fábula posible: el primer presidente negro de la nación más poderosa del mundo. Antes, en el reparto de papeles, a los negros les tocaba servir de mayordomos del poder o llorar la muerte de sus benefactores; de Abraham Lincoln, el ícono de la liberación de los esclavos, a Franklin Delano Roosevelt; como en esa imagen clásica del fotógrafo Ed Clark, el soldado negro que toca bañado en lágrimas la tonada Goin' home en su acordeón, al paso del féretro del presidente.


Ese es el asunto. El laureado director de documentales Michael Moore ha dicho hace poco que Obama tan sólo será recordado por ser el primer presidente negro de Estados Unidos. Moore, quien me ha llegado a decepcionar porque cada vez veo más en él a un demagogo, a lo mejor está en lo cierto. Pero quizá más que debido a su propia culpa, el fracaso del presidente esté siendo determinado por los anticuerpos que el poderoso establecimiento conservador generó ante su llegada a la Casa Blanca, precisamente por ser negro.


Obama hizo una entrada triunfal bajo los reflectores y pareció que sería capaz de dar un vuelco a la historia, no sólo porque muchos prejuicios quedaban atrás y parecían imponerse por fin los fueros de una sociedad democrática e igualitaria, compuesta de manera tan diversa como la de Estados Unidos; sino también por su propuesta de tintes libertarios y liberadores, que iba desde las políticas de migración a la justicia social, y al cierre definitivo de la prisión de Guantánamo en busca de restituir el respeto a los derechos humanos.


Pronto, la retórica brillante del presidente y sus frases para recordar fueron distanciándose sin remedio de la realidad, en medio de una feroz y enconada batalla doméstica donde la misión primordial del partido republicano, en manos de la facción fundamentalista del tea party, fue entorpecer todo lo que Obama hiciera y propusiera. Desde las tramoyas de esta conspiración concertada llegó siempre un inconfundible aunque disimulado olor a racismo.


Quizá su buena voluntad lo llevó a entrar con pie falso en el escenario, porque, al principio de su primer mandato, cuando tuvo la oportunidad de tomar iniciativas por su cuenta y llevar adelante los puntos esenciales de su programa de cambios, insistió con terquedad en que no actuaría si no era por consenso, y con el apoyo republicano. Perdió tiempo, llegó al final del primer periodo, recibió el beneficio de la duda de parte de los electores, pero después de ser electo de nuevo siguió empantanado.

Y empantanado quedó también en la escena internacional, la más compleja que el mundo ha vivido en la historia reciente, del tradicional conflicto de Estados Unidos con Irán al siempre renovado enfrentamiento entre Israel y Palestina, las primaveras árabes que terminaron otra vez en dictaduras, o en anarquía, como en Libia, la guerra de múltiples fuerzas en Siria, la trampa mortal que siempre ha sido Afganistán, el avance ruso hacia sus viejas fronteras imperiales en Ucrania, de por medio el cinismo sin miramientos de Putin, que no deja de poner nunca su cara impasible de jugador de póker.


Y ahora, el califato islámico repartido entre Irak y Siria, que se presenta como la peor de las pesadillas, llena de confusiones y atrocidades, como todas las pesadillas que quitan el sueño. Esta guerra de los drones contra los yihadistas seguramente tuvo que haberla peleado cualquier presidente de Estados Unidos, y quizá por eso es que al anunciar su cruzada contra el califato islámico, Obama ha tenido que vestirse con la túnica del presidente Bush padre, en busca de aliados para llevarla adelante. Pero no será una guerra capaz de hacer reverdecer sus laureles. Seguirá siendo una pesadilla que podría llegar a extenderse hasta el final de su mandato y que heredará a su sucesor.


Nada extraño que un presidente de Estados Unidos le herede a otro una guerra lejos de las fronteras, como todas las que ese país ha librado en los tiempos modernos; pero Obama andará ese camino final a tropiezos, con los focos de los reflectores apagados, siempre bajo el acecho intransigente y feroz de los fundamentalistas domésticos que nunca quisieron haberlo visto sentado en el salón oval de la Casa Blanca.


Ahora en las fotos aparece como un hombre viejo, encanecido bajo el agobio de las frustraciones, tan lejos ya de la música de fiesta que acompañó su entrada a la gloria de aquel reino tan distante, mientras música y reino se desvanecen en el aire cargado de infortunios.


San Cristóbal de las Casas, septiembre 2014.
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