La lógica política del imperialismo ruso

Además de en mi trabajo de campo interrumpido en Ucrania (2021), esta contribución al debate sobre la guerra se basa en mi trabajo de campo en Bielorrusia (2015-2017) y mis conclusiones sobre cómo el 'régimen cesarista' de Lukashenka, cuando se enfrentó a desafíos populares y geopolíticos, mutó su 'estrategia revolucionaria pasiva' (Artiukh 2020, 2021), para usar el vocabulario de Gramsci. Basándome en mis conocimientos de Ucrania y Bielorrusia, esbozo la lógica política de la agresiva expansión territorial de Rusia en el contexto del declive hegemónico de Estados Unidos. Afirmo que esta expansión, impulsada por la lógica del legitimismo, mediante la cual Rusia ofrece a sus posibles clientes una nueva 'Santa Alianza' antirrevolucionaria, como lo hizo la Rusia zarista en el siglo XIX, engendra un sistema de regímenes 'anti-Maidan' que comparten importantes puntos en común culturales y políticos.

Esta lógica política, claramente formulada en el discurso de Putin en la ONU de 2015 es consecuencia de un cambio en la estrategia imperialista rusa. Según el economista político Ilya Matveev (2021), el imperialismo ruso transitó de la lógica económica a la lógica territorial alrededor del año 2014, cuando el estado ruso renunció a la estrategia de expansión de intereses privados empresariales a Ucrania y otras repúblicas postsoviéticas y comenzó a proyectar control político sobre estos territorios aun a expensas de los intereses del capital privado. El ejemplo más destacado de esta nueva estrategia fue la anexión de Crimea y el apoyo a los rebeldes prorrusos en el Donbass. Sin embargo, la estrategia parece ser más amplia e incluye la reactivación de otros 'conflictos congelados' (Georgia 2008, posiblemente Moldavia), participación en conflictos internos (Ucrania 2014, Bielorrusia 2020, Kazajistán 2022), y prestación de servicios militares (Siria y varios países africanos).

El principio central de esta estrategia territorial legitimista fue la conservación de los regímenes neopatrimoniales amenazados por el descontento popular. Los pequeños estados separatistas del Donbass fueron los primeros de una serie de regímenes que comenzaron a aparecer en el espacio postsoviético desde 2014 como reacción a la amenaza real o percibida de las protestas populares. Llamo a estas formas de gobierno "regímenes 'anti-Maidan'", en referencia a su primera narrativa legitimadora de resistir las protestas de Maidan en Ucrania. Lo que los une es el hecho de que son reacciones a los levantamientos populistas, fomentan la desmovilización en lugar de la movilización de sus poblaciones y se basan en la coerción policial y militar en lugar de proyectos hegemónicos. A medida que las élites amenazadas se unieron a esta Santa Alianza, sus regímenes se transformaron en consecuencia: estos incluyen la Siria de Assad, la Bielorrusia de Lukashenka, más recientemente, Kazajstán y las regiones recientemente ocupadas de Ucrania. Trayendo esta lógica de regreso a casa, el propio régimen ruso ha sufrido una transformación hacia un estado policial autoritario con tendencias posfascistas.

Este proyecto debe remontarse a la continua crisis orgánica que estalló en 2008 e hizo posible la situación que tuvo lugar en vísperas del levantamiento de Maidan de 2013. Las protestas de Maidan en Ucrania fueron una de las 'movilizaciones mundiales' locales (Kalb & Mollona, ​​2018) contra los regímenes neopatrimoniales neoliberalizados bajo la tensión de la crisis, cuyo mejor ejemplo es la Primavera Árabe. Surgidos en la condensación territorializada de las pasiones políticas, tales levantamientos tenían sus raíces en algo parecido al mito político de Sorel, capaz de crear una división entre 'nosotros' y 'ellos', pero incapaz de producir un cambio duradero debido a la falta de marcos organizativos y liderazgo. Por lo tanto, fueron los grupos violentos más radicales los que aprovecharon tales movimientos, los condottieri contemporáneos que, sin embargo, no supieron encarnar la voluntad colectiva (Gopal, 2020).

Estos regímenes neopatrimoniales posdesarrollistas se encontraban en diferentes etapas de declive y con diferentes relaciones con sus vecinos. Por lo tanto, los regímenes de Túnez y Bielorrusia, al poder confiar en sus patrocinadores y tener estados más fuertes, pudieron cooptar los levantamientos en la continuidad de sus estrategias revolucionarias pasivas. Otros sufrieron la intervención de sus vecinos, como sucedió en Bahrein, Yemen y Ucrania. Y otros se sumergieron en una guerra civil prolongada, como Libia o Siria, y se convirtieron en campo de batalla de los imperialismos estadounidense, turco y ruso en competencia.

Contrariamente a una idea preconcebida ampliamente difundida, Estados Unidos mostró el fracaso de su hegemonía frente a estas situaciones. Aquí uso 'hegemonía' en un sentido Gramsciano-Arrigiano, como un conjunto de instituciones e ideologías respaldadas por la potencialidad del uso de una fuerza creíble que puede superar las crisis y alinear los intereses de las élites centrales y periféricas. Mientras que el banco central de EEUU logró mitigar con relativo éxito la crisis de 2008 en Europa, no logró establecer el orden en su periferia (Tooze, 2019). De manera similar, las operaciones militares estadounidenses trajeron consecuencias no deseadas. Una vez que se abrió este agujero hegemónico y EEUU mostró su debilidad, surgió un 'show de mierda', en palabras de Obama, ya que los contendientes inmediatamente se pusieron en acción ofreciendo su ayuda para restablecer el orden.

Un contendiente hegemónico fue Rusia, uno de los regímenes neopatrimoniales cuyo declive apenas comenzaba a manifestarse. Los primeros signos de este declive aparecieron en las protestas de la clase media urbana de 2011-2013 y fueron reprimidas rápidamente. Dado que la dominación en las relaciones internacionales, según Gramsci, es una extensión de los modos de dominación de la clase dominante, el sistema ruso de dependencias internacionales neopatrimoniales también se estaba debilitando. Rusia elaboró una doctrina de apoyo a los 'regímenes legítimos' contra la guerra híbrida emprendida por occidente (Göransson, 2021). Como alternativa a la vacilante hegemonía estadounidense basada en la 'promoción de la democracia', incluido el apoyo a los levantamientos populares, Rusia presentó la oferta de una Santa Alianza para el siglo XXI. En términos gramscianos, esta era la oferta de preservación del bloque histórico que se basa en la dominación cesarista más que en la hegemonía. Así, frente a la vacilante hegemonía estadounidense, Rusia ofreció un sistema internacional de dominación sin hegemonía. Tal oferta resolvería dos tareas: reforzar la dominación del régimen interno ruso y garantizar la estabilidad de los regímenes de los estados que se unieran a la Santa Alianza.

A partir de ella es posible comprender los desarrollos posteriores a Maidan. La caída de Yanukovych señaló la fragilidad de los regímenes neopatrimoniales y, por lo tanto, amenazó a Rusia como proveedor de garantías de seguridad después de que Yanukovich hubiera aceptado su oferta a fines de 2013. La débil calidad político-mítica del levantamiento de Maidan terminó en la escisión entre 'nosotros' y 'ellos', alienando así a una parte considerable de la población de Ucrania (Zhuravlev & Ishchenko, 2020). Como era de esperar, siguió la etapa del condotierismo de extrema derecha que amplió aún más la división. Europa estaba desorientada y EEUU tenía dudas de involucrarse en otro 'show de mierda'. La anexión de Crimea y el atentado de la guerra civil en Ucrania fue la aplicación lógica de la doctrina del legitimismo. Este primer movimiento fue típicamente cesarista, una operación especial de la "guardia pretoriana" de Putin.

Los analistas rusos esperaban que el gobierno posterior a Maidan no se diferenciara mucho del anterior y, por lo tanto, necesitaría un proveedor de seguridad contra la amenaza separatista que la propia Rusia alimentaba. Los líderes rusos también sabían que ni la UE ni los EEUU estarían dispuestos a convertirse en tales proveedores en la medida necesaria. por lo tanto, ofrecieron el paquete de los llamados acuerdos de Minsk que era una consagración militar-diplomática de la victoria militar de Rusia sobre el débil régimen post-Maidan. Los acuerdos de Minsk preveían la presencia de las fuerzas políticas y militares rusas de facto dentro de un estado federal ucraniano que potencialmente ganaría la subsiguiente guerra civil (Koshiw, 2022). La UE no tuvo más remedio que tratar de congelar la situación de 'ni guerra, ni paz' ​​con la esperanza de que se resolvería sola en el futuro.

Sin embargo, las autoridades de Kyiv y los herederos de los condottieri de Maidan lucharon para evitar esta situación con uñas y dientes. Impusieron el consenso post-Maidan, aprovechando la brecha abierta por las pasiones políticas de Maidan y apoyadas por los condottieri. Con una ayuda limitada de la UE y los EEUU, las autoridades de Kyiv lograron restablecer las instituciones estatales y reconstruir el ejército. Occidente no tuvo más remedio que aceptar el nuevo cesarismo de Kyiv. Esta vez, Rusia decidió esperar mientras desarrollaba las repúblicas separatistas en el Donbass, como puesto de avanzada para la batalla que se avecinaba.

Para entonces, las LNR/DNR, mantenidas unidas por el perpetuo estado de emergencia y las duras represiones contra los activistas políticos, culturales y laborales disidentes, se convirtieron en una zona gris controlada por las agencias públicas y privadas rusas (Savelyeva, 2022). Habiendo consolidado su soberanía sobre el puesto avanzado anti-Maidan en el Donbass, Rusia reclamó un éxito indiscutible en Siria, al reimponer el gobierno de Assad sobre la mayor parte del país y enterrar los restos del levantamiento de 2011. Finalmente, la Bielorrusia posterior a 2020, que pasó del populismo autoritario a un estado policial totalmente dictatorial (Artiukh, de próxima publicación), fue sin duda el caso más exitoso de la asistencia internacional de Rusia dentro de la Santa Alianza. De manera similar a la dirección de LNR/DNR, Lukashenka construyó su legitimidad posterior a la protesta como un salvador del país que blandía una ametralladora frente a un intento de golpe de Estado inspirado en Occidente, que se comparaba explícitamente con Maidan en Ucrania. El apoyo político, mediático y económico de Rusia no solo logró estabilizar el régimen de Lukashenka, sino que también logró vincularlo a Rusia, asegurando así una base militar.

Esta serie de éxitos en el contexto de los fracasos estadounidenses y europeos envalentonó a las élites rusas. Mientras que Rusia restablecía el poder de Assad en Siria, exportaba sus servicios a varios países africanos y reprimía las protestas en casa, EEUU estaba sumido en el 'show de mierda' de Trump internamente, casi perdiendo aliados de la OTAN, anunciando un giro hacia Asia y derrotado miserablemente en la retirada de Afganistán. El único asunto pendiente para la Santa Alianza era Ucrania. Desde principios de 2020, Rusia comenzó a integrar los pequeños estados separatistas del Donbass en la esfera ideológica, económica y política rusa, al mismo tiempo que presionaba a las autoridades ucranianas para que implementaran rápidamente la parte política de los acuerdos de Minsk.

Después de un breve coqueteo con Putin, el gobierno de Zelensky se dio cuenta de que no podía restablecer la soberanía sobre las regiones separatistas si el proceso de Minsk era supervisado por Rusia mientras que los nacionalistas ucranianos cuestionaban esta política internamente. Las acciones de Rusia insinuaron la posibilidad de integrar completamente estos pequeños estados en Rusia, siguiendo el ejemplo de Crimea, o usarlos como el puesto de avanzada del 'mundo ruso', como se proclamaba en la doctrina ideológica de LNR/DNR a principios de 2020. Según algunos analistas, ese es el momento en que las autoridades rusas comenzaron a prepararse para la eventualidad de una operación militar completa contra Ucrania. Los siguientes pasos eran solo una cuestión de tiempo y oportunidad.

Esta oportunidad llegó a fines de 2021 o principios de 2022. Convergieron muchos factores que debilitarían a Occidente y envalentonarían a Rusia, y las élites rusas lo entendieron.  Estados Unidos y Europa no solo fueron golpeados por la pandemia, sino que también pasaron por transiciones políticas: el nuevo y débil presidente en Estados Unidos, que continuó el giro hacia Asia, el nuevo canciller en Alemania y las próximas elecciones en Francia. Las cosas iban mucho mejor para Rusia: Bielorrusia estaba segura bajo el control de Rusia como un símbolo de la Santa Alianza, la economía de Rusia se estabilizó y acumuló los mayores recursos de su historia, la operación especial ultrarrápida en Kazajstán demostraría que Rusia era un proveedor confiable de seguridad . En consecuencia, Rusia anunció su asalto a la primera amenaza de guerra de abril de 2021, que aparentemente abrió un diálogo en materia de seguridad estratégica entre EEUU y Rusia.

Zelensky probablemente era consciente del peligro que se avecinaba, por lo tanto, intensificó la represión del dominio político interno e intentó mejorar el ejército tanto como fuera posible mientras se aferraba al alto el fuego en el Donbass. Esperaba encontrar el equilibrio para salir del estrecho camino que tenía delante. Mientras tanto, Rusia lanzó otro ultimátum en diciembre de 2022, exigiendo la retirada de la infraestructura de la OTAN de los países del antiguo Pacto de Varsovia, además de la prohibición de aceptar nuevos miembros en la OTAN. Al igual que el ultimátum de Austria a Serbia en 1914, el de Putin tampoco estaba destinado a cumplirse. Después de algunos reveses iniciales, el ejército ruso ha seguido ocupando el territorio de Ucrania más allá de LNR/DNR, manteniendo deliberadamente vagos los objetivos políticos de la guerra.

Tres meses después de la guerra, los territorios recién ocupados en el sur de Ucrania están controlados por los métodos desarrollados por otros regímenes anti-Maidan, principalmente Bielorrusia y LNR/DNR. El tremendo éxito de la represión de Lukashenka contra quienes protestaron por los resultados de las elecciones injustas de 2020 se basó en una brutalidad policial sin precedentes, largas penas de prisión y la desmoralización de los disidentes.  Habiendo abandonado su característico populismo, Lukashenka demostró que la fuerza bruta por sí sola podría funcionar si las personas están lo suficientemente atomizadas en las ciudades y en las fábricas. Las manifestaciones masivas iniciales contra la ocupación rusa se dispersaron a medida que Rusia reforzó su capacidad policial en la retaguardia del ejército invasor. Hay informes de activistas políticos secuestrados y torturados, repitiendo la experiencia del Donbass. Uno de los métodos utilizados en Bielorrusia, la sistemática grabación en video de las autodenuncias forzadas, se repitió recientemente en el Oblast de Kherson, donde las personas contrarias a la ocupación se vieron obligadas a disculparse en la cámara y decir que "completaron un curso de desnazificación". Esto no va acompañado de ninguna narrativa ideológica coherente; en cambio, los medios rusos proyectan una mezcla salvaje de símbolos soviéticos, zaristas y vagamente fascistas cuyo único propósito es intimidar y mostrar que la resistencia es inútil (Artiukh, 2022).

Mientras construía el sistema de regímenes anti-Maidan, Rusia también se transformó de una 'democracia administrada' en un estado policial con tendencias posfascistas que impone una mezcla posmoderna de ideologías que no están destinadas a convencer verdaderamente a las masas (Budraitskis, 2022). ). Si Estados Unidos presidió el surgimiento del mundo postsoviético al promover libros de texto neoliberales y no logró crear un paradigma de seguridad hegemónico, la estrategia anti-Maidan de Rusia ha conseguido el fin de la era postsoviética al destruir todos los restos de la civilización soviética que los estados sucesores mantuvieron. Por un lado, esta la "descomunistización" simbólica: desde la destrucción literal de los monumentos en Ucrania hasta la zombificación de los símbolos soviéticos que se han convertido en símbolos de las conquistas coloniales de la Federación Rusa. Por otra parte, la "descomunistización" política y económica: la delegitimización de las fronteras de las antiguas repúblicas y la destrucción de los centros de la industrialización soviética en el Donbass, Mariupol o Kharkov. El largo declive de la pax postsovietica casi ha terminado.

Volodymyr Artiukh

investigador postdoctoral en COMPAS con el proyecto financiado por ERC, "Emptiness: Living Capitalism and Democracy after (Post) Socialism". Obtuvo su doctorado en Sociología y Antropología Social en la Universidad de Europa Central en 2020 con una disertación sobre control laboral y burocrático en Bielorrusia. Sus intereses de investigación incluyen la antropología del trabajo y la migración en los países postsoviéticos, la antropología del populismo y el estudio de la hegemonía en Europa del Este.

Traducción: G. Buster

11/06/2022

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Domingo, 12 Junio 2022 05:44

Nicaragua amordazada

Ciudadana nicaragüense exiliado en Costa Rica participa en una manifestación frente a la embajada de Nicaragua en Costa Rica para oponerse a la asunción del presidente Daniel Ortega, en San José, el 10 de enero de 2022.- AFP

Hace unas semanas, en el Festival de Poesía de Granada, tuve el privilegio de escuchar a Svetlana Alexiévich. Entre lo mucho y acertado que dijo, habló de las cárceles interiores, mentales, que el sistema creó en la Unión Soviética y que dieron origen a lo que ella llamó "el homus soviético", tema de uno de sus libros. No puede construir la libertad quien no es libre, afirmaba.

Como nicaragüense, siento que estoy asistiendo a un criminal intento de crear esas cárceles en mi país.

Daniel Ortega y Rosario Murillo, después de destruir la institucionalidad, el Estado de Derecho, ordenar en 2018 una masacre que resultó en 355 asesinados,  encarcelar a los líderes de la oposición, cancelar partidos políticos y crear una estampida de más de 200,00o nicaragüenses que han salido del país, ahora enfilan sus cañones contra la cultura.

Entre el 20 y el 31 de mayo, la Asamblea Nacional del país, dominada por Ortega, canceló la personería jurídica del Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua) y la de la Academia Nicaragüense de la Lengua, dos instituciones culturales de primer orden. Ellas se sumaron a las más de trescientas organizaciones sin fines de lucro, ONG y doce universidades que el régimen ha ilegalizado en lo que va del año.

Con el fin de obstaculizar las donaciones que recibían las organizaciones de la sociedad civil muchas de las cuales surgieron, paradójicamente, desde el sandinismo para suplir los vacíos de atención a sectores populares después de la derrota electoral sandinista de 1990, Ortega diseñó una legislación expresamente dirigida a reprimirlas. El Ministerio de Gobernación, que regulaba y recibía reportes de éstas y emitía un certificado anual de probidad que les autorizaba a seguir operando, dejó de emitir estos certificados tras las protestas de 2018.  A fines de 2020 la Asamblea dictó una ley donde se sometía a todas las instituciones sin fines de lucro a regulaciones draconianas. Recibir dinero de proyectos de cooperación o donaciones -como sucede con la mayoría de estas organizaciones- les obligaba a inscribirse como "agentes extranjeros" y abstenerse de cualquier actividad política. Sus miembros perdían su derecho a ocupar o aspirar a cargos públicos. La ley obligaba a pormenorizados y engorrosos controles burocráticos, imposibles sin un personal numeroso. Juntas Directivas y miembros debían renunciar a la privacidad de sus datos.  En un régimen que persigue y acusa de lavado de dinero o terrorismo a quien se le antoja, resultó clara la intención de esa legislación.  Aún así, instituciones como el Festival de Poesía de Granada y la Academia de la Lengua, intentaron una y otra vez someter sus documentos a la oficina encargada. Una y otra vez se los rechazaron, aludiendo a nuevas exigencias. O sea, el gobierno, en su actuar maquiavélico, creó la trampa con la que hoy acusa a la sociedad civil de no cumplir sus obligaciones.

Con el fin de cancelar cualquier presunta amenaza a su poder, el régimen se ha ocupado, sobre todo, de eliminar aquellas instituciones que promueven el libre flujo de ideas dentro de la sociedad y que reúnen a intelectuales y artistas. Además de universidades, han ilegalizado institutos de pensamiento, asociaciones de periodistas, de fomento de la lectura, de promoción de la democracia y la ciudadanía, de defensa de los derechos humanos y de las mujeres

El caso de la Academia Nicaragüense de la Lengua es especialmente llamativo y absurdo. Se trata de una entidad que tiene personería desde 1928, una entidad protegida por un tratado internacional de 1960, suscrito por Nicaragua, donde los gobiernos latinoamericanos participan y apoyan la conformación de la Asociación de Academias de la Lengua Latinoamericanas, ASALE. La Academia Nicaragüense ha contado a través de los años con pensadores, estudiosos de la lengua y escritores destacados del país. Sus miembros de número son miembros correspondientes de la Real Academia Española. Entre sus logros están muchos estudios y diccionarios sobre las particularidades del español que se usa en Nicaragua, la incorporación de éstas en diccionarios de la Real Academia Española, la formación mediante becas de jóvenes filólogos y lexicógrafos, el seguimiento de cuanto se publica con relación a Rubén Darío: el Repertorio Dariano, libros y otras publicaciones especializadas en dar a conocer la cultura e idioma de Nicaragua y una revista "Lengua" fundada por Pablo Antonio Cuadra. Este último fue uno de los grandes poetas del país, además de editor del suplemento literario del diario La Prensa, ahora confiscado por Ortega, que también apresó a su director y a Pedro Joaquín y Cristiana Chamorro, parte de su directiva.

Absurda es también la cancelación del Festival Internacional de Poesía de Granada. Éste se llevó a cabo por dieciocho años en esa ciudad nicaragüense, homónima de la española, con la participación en ese período de más de mil doscientos poetas de distintas partes del mundo, que leían sus poemas en las plazas y atrios locales con la participación de miles de personas de un público ávido y feliz. El Festival no sólo nutría la tradición poética de un país cuyo héroe nacional es Rubén Darío, sino que dotaba a la colonial ciudad de Granada de actividad económica hotelera y gastronómica y un turismo nacional e internacional significativo.

¿Por qué designios el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo decide sancionar a estas instituciones? ¿Por qué, al suspender su personería jurídica, las inhabilitan para abrir y poseer cuentas bancarias, realizar contratos, nóminas y otras funciones y participar en proyectos de cooperación internacional?  No hay una respuesta lógica. Lo que hay es la expresión de un poder atemorizado y paranoico que teme que existan espacios de libertad de expresión que alimenten el pensamiento y amplíen el horizonte de la ciudadanía.  Se trata de impedir otro pensamiento que no sea el promovido por su propaganda. Con este ataque a la sociedad civil y a las instituciones culturales más relevantes pretenden crear esas cárceles mentales interiores que conducen a que la gente pierda el sentido de su propia libertad y se someta a la dictadura.

Por fortuna, la historia de rebelión de Nicaragua tiene aún en su pasado reciente la derrota de un tirano. Sabemos que las dictaduras pueden desplomarse como un castillo de arena cuando sube la marea. Contamos con la solidaridad de otras Academias de la Lengua. Tenemos la sombra de Rubén Darío la bajo la cual ampararnos.

Por Gioconda Belli, Poetisa y novelista nicaragüense

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Domingo, 12 Junio 2022 06:21

Derrotemos el entrampamiento

Derrotemos el entrampamiento

A propósito de la candidatura presidencial de Rodolfo Hernández,

 

Las trampas ocultas

En un anterior artículo, adelanté la tesis sobre la fabricación, por parte del Uribismo y de la ultraderecha colombiana, de un entrampamiento a Gustavo Petro.1 La “jugadita” consistió en poner a debatir al candidato del Pacto Histórico con Sergio Fajardo y con el que era supuesto ganador para la segunda vuelta presidencial, Federico Gutiérrez. Lo que muy poco se veía venir era que el verdadero contrincante estaba detrás de bambalinas, oculto bajo la sombra de los Uribistas, esperando dar el zarpazo a la campaña del Cambio Histórico, misión que, muy probablemente, ya estaba definida.

Si de mentiras y engaños se trata, la campaña de Hernández está colmada de tan fatídicas, perversas y nada éticas estrategias. Así, por ejemplo, se nos ha hecho creer que es un político outsider, anti-establecimiento, anti-oficialista, contra uribista, anti-corrupto, lejano de los clanes políticos y económicos, anti-partidista. Sin embargo, dichas cualidades, impuestas y machacadas en las redes y medios de élites, se caen de su pedestal al sólo observar las reacciones que los seguidores del uribismo mostraron tan solo unos minutos y horas después de conocerse el paso de Rodolfo Hernández a la segunda vuelta. Tanto José Obdulio Gaviria, como Paloma Valencia, María Fernanda cabal y otros tantos jefes de clanes, carteles políticos y económicos, felicitaron al beneficiado, vieron en él al continuismo de su accionar nocivo y poderoso.2

Así Hernández lo niegue, él también, y desde mucho tiempo, hace parte de este entrampamiento al pueblo colombiano, el cual, en un buen porcentaje, lo cree fuera de las líneas del oficialismo, lo asume como alguien que se ha desmarcado de esa “tropelería politiquera” que ha “polarizado” al país. Vaya argucias tan sutilmente montadas en la era de las contra-verdades. Más que fuera de las líneas, Hernández está es bien alineado. Y más que independiente, lo que muestra es su oportunismo y sus dotes de camaleón, sin darle vergüenza alguna, sin ruborizarse. Ingenuos seríamos si creyéramos que después de las elecciones los clanes y las maquinarias uribistas, con sus carteles, no le van a cobrar en grandes prebendas políticas y económicas su apoyo. Tal es el maléfico y soterrado plan con un real peligro.

Para colmo, este entrampamiento, gestado y controlado por las élites, se une a lo que he denominado en otros espacios, una idiocia ideológica o la derrota de una conciencia política, reflexiva, de una memoria colectiva analítica y crítica, medianamente conocedora de su historia. Esta “derrota de la inteligencia” ha llevado a que algunos crean en la palabrería ligera, fácil, impactante, agresiva, inmediatista y vacía de argumentos que el señor Hernández pone a funcionar por las redes.

Ello es un buen síntoma de la actual digito-política promovida, alimentada y transmitida por todas las redes, especialmente por Tik-Tok. Mientras Gustavo Petro es quizás uno de los últimos líderes colombianos que ven la importancia de su presencia física en las plazas públicas y en los debates para promover y defender con rigor y lucidez el discurso político, Rodolfo Hernández, falto de argumentos sólidos, rigurosos y con deficiencia en sus conocimientos sobre el país y el Estado de Derecho, sobre la Constitución Política y las leyes (de lo que se ufana de poder violarlas y limpiarse con ellas el trasero) es el típico representante de la digitalización política puesta a navegar por redes sin mayores análisis ni reflexiones, sin explicaciones ni discernimientos respecto a los asuntos más álgidos de Colombia, convenciendo por su fragilidad, facilismo e impactante rapidez.

La fábrica de mentiras

En las condiciones actuales los jerarcas de la ultraderecha colombiana organizan sus trampas y juegos, arrojan las cartas cargadas, siempre a su favor, con artimañas y estrategias de réprobos. Su impulso destructivo de lo social y lo comunitario se pone en funcionamiento para legalizar el engaño, establecerlo como hecho normativo. Al arrojar sus dados cargados de fraude, odio, crueldad, venganza, exclusión y violencia, alimentan la brutalidad contra la creatividad y la inteligencia; elevan en un pedestal el quebranto y la muerte. La eficacia rentable es su ley, la eficiencia de la violencia su marca.

De igual manera, el miedo se utiliza como uno de los mayores entrampamientos para obtener rentabilidades pasionales, emocionales. Miedo como devastación de la convivencia, generador de alejamientos e insolidaridades, como impedimento para crear un clima de diálogo y reflexión. Miedo promotor de individuos vigilándose los unos a los otros, como extraños y enemigos entre sí. Miedo al cambio, a cuestionar lo institucional, a la maquinaria de mentiras. La campaña de Rodolfo Hernández, junto con los clanes uribistas, ha utilizado varias formas de producir miedos sobre la figura de Gustavo Petro: se le desprestigia por haber pertenecido al M19, se insiste en la calumnia de la expropiación de los bienes más elementales de los colombianos, se advierte de que Petro va a destruir la familia tradicional, las creencias religiosas y la propiedad privada. Dichos montajes han sido organizados y planeados desde tiempo atrás tanto por uribistas, como por la campaña de Hernández.

Los medios de comunicación hegemónicos y las redes digitales, siguiendo este guion funesto, muchas veces alimentan odios a través de engaños, convierten a la muerte en un proceso estadístico, atizan el fuego del desprecio, los insultos, la ira, envían falsos mensajes que construyen ambientes de desinformación o malformación de los acontecimientos, lo que influye en las decisiones de los ciudadanos. Los fake news, a través de una estrategia de repetición propagandística, se imponen como verdades indiscutibles. El síndrome de las falsas noticias nos vuelve cada vez más insolidarios y sordos; más banales, ignorantes y obedientes. He aquí su monstruoso objetivo.

La fábrica de argucias se constituye así en una poderosa máquina para inventar inexistentes enemigos y adversarios, como también existentes cómplices de las perversidades políticas de las élites; proyecta sospechosas verdades que se asumen como certeras y justas. Sabemos que estas falacias históricamente han sido utilizadas, pero hoy por hoy se han impuesto como fin supremo, magnificando su sistemática ignominia. De resultas, en los últimos años, la mayoría de los procesos electorales han sido sacudidos por una masificación digital de montajes ideológicos que tergiversan la realidad a través de la técnica del rumor, del chisme, la calumnia, consiguiendo resultados en las urnas realmente sorprendentes.

De dichos espejismos, escenificados sin fundamento real, vive el poder; son garantía de éxito, lucro y victoria. Su perversidad está en conservarlos y reutilizarlos tantas veces se necesiten, no importando las consecuencias éticas, culturales y políticas. Así, el cinismo es símbolo de triunfo en nuestro tiempo y, junto a él, la astucia, la farsa y el crimen.

Para que estas condiciones no se repitan debemos rasgar los velos de los entrampamientos, poner al descubierto las mentiras y artificios que nos inventan sobre el “eficiente”, “emprendedor” empresario y multimillonario de derechas Rodolfo Hernández, supuesto “anti corrupto” actualmente imputado por corrupción. Debemos conocer las audaces y asolapadas tácticas y estratagemas que ocultan sus verdaderas intenciones; descubrir en sus actos dónde habita la trampa, el cinismo que lo vuelve guardián de los más temibles corruptos.

Bogotá, junio 6 de 2022. [i]

Por CARLOS FAJARDO FAJARDO

*

 

* Poeta y ensayista colombiano.

1 Ver: Colombia: elecciones presidenciales 2022:emocracia, idiocia y entrampamiento: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/45420-colombia-elecciones-presidenciales-2022-emocracia-idocia-y-entrampamiento.html

2 Muchos nos acordamos del slogan político de Álvaro Uribe: “Mano fuerte, corazón blando”. Hernández lo representa y lo asume con creces: abofetea al adversario, pero limpia su violento accionar con una cínica sonrisa de abuelito bonachón; grita, vocifera, insulta a su opositor y de inmediato expresa un fingido arrepentimiento tierno y caritativo. Mano fuerte que en un momento azota y en otro manifiesta una bondad malévola, con la que cree poner orden en la casa.

 

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Cientos de personas huyen de los intensos combates. La imagen, en la estación de trenes de Pokrovsk.Foto Ap

Kiev depende por completo de la OTAN para enfrentar los ataques rusos // Advertimos a Zelensky de la invasión y no quiso escuchar, asegura Biden

 

Londres. Ucrania se está quedando sin municiones de artillería, reconoció el número dos de la inteligencia militar de Kiev, Vadim Skibitsky, al diario británico The Guardian, y afirmó que su país está "perdiendo en términos de artillería".

El presidente estadunidense, Joe Biden, dijo la noche de ayer que su par ucranio, Volodymir Zelensky, "no quiso escuchar" las advertencias de Washington antes de que Moscú invadiera su país.

"Mucha gente pensó que estaba exagerando" al mencionar un ataque ruso contra Ucrania antes de que comenzara, declaró Biden en una recepción en Los Ángeles destinada a recaudar fondos para el Partido Demócrata.

"Pero sabía que teníamos información de lo que estaba ocurriendo, iba a cruzar la frontera. No había ninguna duda y Zelensky no quería oírlo", comentó en conferencia de prensa.

Skibitsky indicó que Ucrania tiene una pieza de artillería por cada 10 o 15 que tienen los rusos, y "nuestros socios occidentales nos han dado alrededor de 10 por ciento" de lo que tienen las fuerzas invasoras. Fuentes militares estadunidenses comentaron que Ucrania se quedó sin su armamento ruso y soviético y ahora depende por completo de sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para enfrentar la invasión rusa. Skibitsky estimó que Ucrania usa entre 5 mil y 6 mil rondas de artillería al día.

Opinó que Moscú podría continuar al ritmo actual durante un año sin fabricar más armas ni decretar la movilización, y agregó que si Rusia logra el control total del Donbás podría usar estos territorios para lanzar ataques contra el resto de Ucrania.

El presidente ucranio, Volodymir Zelensky, insistió en un discurso a través de un video enlazado a una conferencia en Copenhague en que la Unión Europea acepte a Ucrania como candidata a miembro, lo que facilitaría el envío de armamento.

Mykhailo Podolyak, principal asesor de Zelensky, comentó a la BBC que las bajas diarias de entre 100 y 200 soldados ucranios son el resultado de una "completa falta de paridad" entre Ucrania y Rusia, que ha "lanzado prácticamente todo lo que no es nuclear al frente" en su intento de avanzar en la región oriental de Donbás y más allá.

Rusia espera capturar todo el territorio de la provincia oriental de Lugansk, que exige que Ucrania ceda a los separatistas junto con la vecina Donietsk, área conocida como el Donbás, donde ha respaldado una revuelta separatista desde 2014. Al menos cuatro personas murieron y seis resultaron heridas la pasada jornada en esta zona, informó el Ministerio de Emergencias, sin detallar si se trató de civiles.

Ucrania suplicó ayer a Occidente entregas más rápidas de armas para contener a las fuerzas rusas, así como apoyo humanitario para combatir enfermedades mortales.

El alcalde de la ciudad portuaria de Mariupol, Konstantin Ivashenko, dijo que los sistemas de saneamiento están destruidos, que los cadáveres se pudren en las calles. "Hay brotes de disentería y cólera (...) La guerra se llevó a más de 20 mil habitantes (...), desafortunadamente estos brotes de infección matarán a miles más de nuestros ciudadanos", declaró a la televisión nacional.

Funcionarios de Kiev han expresado temores de que la "fatiga de la guerra" erosione la disposición de Occidente de ayudar a Ucrania. Estados Unidos y sus aliados han entregado miles de millones de dólares en armamento, Europa ha acogido a millones de personas desplazadas por el conflicto y ha habido consenso internacional para imponer sanciones a Rusia. Kiev teme que Moscú aproveche la prolongación del conflicto y la posible merma del interés de Occidente para presionar a Ucrania para que llegue a un acuerdo con Rusia.

Intentan salvar a dos británicos y un marroquí

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su preocupación porque Donietsk condenó a muerte a tres extranjeros, dos británicos y un marroquí, por haber combatido del lado de Kiev en el Donbás, afirmó su portavoz, Ravina Shamdasani.

La autoproclamada república los encontró culpables de combatir del lado ucranio como "mercenarios". Se trata de los británicos Shaun Pinner y Aiden Aslin y del marroquí Brahim Saadoun.

Los familiares de Pinner y Aslin pidieron "ayuda inmediata" para salvar sus vidas, informó la cadena británica BBC.

La ministra de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Liz Truss, abordó con su homólogo ucranio, Dmytro Kuleba, posibles medidas para liberar a los dos británicos.

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El éxito de la investigación se podrá medir "si somos capaces de preservar la democracia estadunidense", afirma Jamie Raskin, integrante del comité que investiga los hechos. En la pantalla se presenta testimonio de Ivanka Trump. Foto Ap

Trump, en el centro de la conspiración

 El comité legislativo presenta avances de su pesquisa sobre la insurrección de seguidores del magnate // Prominente republicano detenido por su participación en el levantamiento

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Nueva York., Un comité legislativo dedicado a investigar el intento de golpe de Estado y otras maniobras del equipo de Donald Trump para descarrilar la transición pacífica del Poder Ejecutivo, por primera vez en la historia estadunidense, empezó a divulgar sus evidencias y conclusiones en la primera de una serie de audiencias públicas, alertando que la democracia permanece bajo riesgo en Estados Unidos.

El comité especial sobre el 6 de enero de la Cámara Baja ha investigado la llamada "insurrección" en el Capitolio del 6 de enero de 2021 durante casi un año, entrevistando a más de mil testigos, examinó 140 mil documentos, videos, audios y otras evidencias, y ayer comenzó a presentar en público por primera vez lo que ha encontrado con el propósito de demostrar que el asalto violento a la sede legislativa por miles de simpatizantes del entonces presidente, junto con esfuerzos para invalidar resultados electorales en varios estados, fue parte de un intento deliberado y coordinado de Trump y sus cómplices para anular la certificación del triunfo electoral de Joe Biden.

El jefe del comité, el diputado Bennie Thompson, al abrir la sesión, declaró: "el 6 de enero y las mentiras que llevaron a la insurrección han puesto en riesgo dos y medio siglos de democracia constitucional", y advirtió que "nuestra democracia permanece en peligro. La conspiración para anular la voluntad del pueblo no ha acabado".

Agregó que “el mundo está observando lo que hacemos aquí… Estados Unidos ha sido un faro de esperanza y libertad, un modelo para otros… ¿Cómo podemos jugar ese papel cuando nuestra casa está en tal desorden?”

Thompson proclamó que el 6 de enero "fue la culminación de un intento de golpe de Estado" y afirmó: "Donald Trump estaba al centro de esta conspiración". Ese día, acusó, "enemigos domésticos" de la Constitución actuaron y el "presidente de Estados Unidos intentó frenar el traslado pacífico del poder".

En esta primera audiencia pública –trasmitida en vivo en hora pico por casi todas las cadenas y noticieros nacionales del país, con la excepción de Fox News–, el comité compuesto por siete demócratas y dos republicanos ofreció un primer resumen de la amplia investigación, presentó testimonios y videos nunca antes vistos. Dos testigos, Nick Quested, documentalista (quien ha realizado documentales sobre la guerra en Afganistán y otro sobre un cártel mexicano) que estaba filmando las actividades del grupo derechista Proud Boys –quienes participaron en el asalto al Capitolio–, y Caroline Edwards, policía del Congreso que fue herida –al igual que otros 100 de sus colegas– por quienes tomaron por asalto la sede legislativa, declararon lo que vivieron ese día.

El ex presidente quería seguir en el poder

Durante las dos horas de la audiencia se mostraron fragmentos de entrevistas videograbadas de varios testigos a lo largo de los últimos meses por el comité, incluyendo una al ex procurador de Trump, Bill Barr, afirmando que nunca hubo evidencia de un fraude, como funcionarios de la Casa Blanca y hasta la hija del ex presidente señalaron.

La diputada republicana Liz Cheney, copresidenta del comité y quien ha sufrido feroces ataques del liderazgo de su partido por participar en la investigación, ofreció adelantos de lo que los legisladores investigadores presentarán a lo largo de la serie de audiencias públicas que han programado para las próximas semanas. Presentó fragmentos de entrevistas con testigos que se mostrarán para documentar que "la intención de Trump fue permanecer como presidente en violación de la Constitución".

Concluyó que "la sagrada responsabilidad del traslado pacífico del poder ha sido respetada por todo presidente con la excepción de uno". Y en un mensaje a sus colegas republicanos que han seguido apoyando al ex mandatario afirmó: "llegará un día en que Donald Trump ya no esté presente, pero el deshonor de ustedes permanecerá".

Con nuevas revelaciones y más pruebas sobre cómo Trump personalmente intentó bloquear el traslado del poder para seguir en él, lo más preocupante, subrayan los investigadores, es que este esfuerzo sigue con el magnate y fuerzas extremistas promoviendo la llamada "gran mentira" del fraude y la narrativa de que el sistema electoral y las instituciones democráticas ya no son legítimas.

Habrá más revelaciones

Entre los más de mil testigos entrevistados por el comité, incluidos varios ex asesores y funcionarios de Trump, decenas de figuras claves han rehusado las invitaciones del comité, incluyendo al ex jefe de gabinete Mark Meadows, el asesor político Steve Bannon y el actual líder de la bancada republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, entre varios otros legisladores republicanos implicados en participar de alguna manera en el asalto o en coordinarse con las agrupaciones que intentaron tomar el Capitolio y con ello frenar el proceso de certificación de la elección que se realizaba ante el Congreso ese día.

Desde el año pasado, el liderazgo republicano y aliados de Trump buscan descalificar el comité como un esfuerzo demócrata dedicado a desacreditar al magnate como posible candidato en 2024. Más aún, varios diputados republicanos que se atrevieron a votar para aprobar la creación del comité han sido víctimas de represalias electorales de su partido, y los dos integrantes republicanos de la comisión legislativa, la diputada Cheney y su colega Adam Kinzinger, han sido aislados por el liderazgo de su partido y atacados como traidores.

La investigación del Comité ha abordado varios aspectos de esta conspiración que seguirá revelando en las próximas semanas, incluyendo lo que ayer presentaron, una estrategia de siete puntos para descarrilar el proceso electoral, entre ellos el papel de fuerzas extremistas domésticas –como los Proud Boys y los Oath Keepers– en el asalto al Capitolio.

Por cierto, esta misma semana el Departamento de Justicia anunció nuevos cargos criminales contra el cubanoestadunidense Enrique Tarro, líder de los Proud Boys, y varios de sus colegas por conspiración sediciosa. Ayer, antes de la primera audiencia, la FBI arrestó a Ryan Kelley, candidato republicano a la gubernatura de Michigan, por sus acciones durante el 6 de enero en el Capitolio.

Más de 850 personas han sido arrestadas en relación con los actos violentos de ese día. Sin embargo, Trump y la mayoría de sus asesores y cómplices más cercanos –señalados de autores intelectuales de esa conspiración antidemocrática– aún no han sido formalmente acusados.

El Congreso no puede dictar cargos criminales, pero puede instar al Departamento de Justicia a investigar a los responsables y usar las evidencias de la investigación.

El diputado demócrata Jamie Raskin, otro integrante del comité, comentó a medios que el éxito de esta investigación y presentación de evidencia al público estadunidense se podrá medir "si somos capaces de preservar la democracia estadunidense y nuestra instituciones: es una prueba de largo plazo".

La siguiente audiencia será la próxima semana.

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Viernes, 10 Junio 2022 05:22

Alta tensión en Alemania

El presidente de EE.UU Joe Biden y el canciller alemán Olaf Scholz el 7 de febrero de 2022 en la Casa Blanca. (Foto: Alex Brandon / AP)

Tras los embargos contra Rusia a partir de la guerra en Ucrania, Alemania busca convertirse en el actor determinante de la política energética europea.

 

Tras el ataque ruso a Ucrania, el proyecto Nord Stream 2 ha quedado momentáneamente suspendido. Ahora se avecina un embargo de petróleo contra Rusia, según lo decidió la Unión Europea el 1 de junio. En este nuevo escenario, Alemania quiere convertirse en el actor determinante de la política energética europea.

Los planes para un embargo más amplio se develaron hace ya un mes, aunque un embargo petrolero global fracasó debido a la resistencia de Hungría. Por ello, los 27 jefes de gobierno europeos decidieron prohibir solo el petróleo de las hidrocarburíferas rusas, lo que representa alrededor de dos tercios de sus importaciones totales. Joe Biden ya dejó claro en su primera reunión con el canciller alemán Olaf Scholz en la Casa Blanca que detendría el Nord Stream 2 si Rusia atacaba a Ucrania. Uno de los periodistas presentes preguntó entonces al presidente estadounidense cómo iba a hacer eso ya que, después de todo, era un proyecto alemán. La respuesta fue breve e inequívoca: «Lo haremos, se lo prometo, podremos hacerlo». 

Incluso antes de que las tropas rusas invadieran Ucrania, Scholz (del Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD) anunció que no se transportarían 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año a través del Mar Báltico desde la localidad rusa de Ust-Luga hasta la alemana Lubmin. Esto le valió los elogios del cuarto poder: «En tiempos de crisis, los alemanes han podido confiar en todos los Cancilleres Federales». El grupo de medios Handelsblatt ve ahora a Scholz como miembro de este club de líderes honorables. El nuevo canciller ha decidido sin más que los objetivos de Alemania pueden alcanzarse de otra manera y está movilizando a la nación contra el enemigo en términos de política energética.

El imperialismo energético alemán

Todavía bajo el mando de Angela Merkel, la República Federativa Alemana (RFA) se planteó el objetivo de garantizar todo el abastecimiento eléctrico del país con fuentes de energía renovables, meta establecida en el «Programa de Protección del Clima 2030». Hasta entonces, una diversidad de fuentes de energía debe proporcionar la electricidad para el crecimiento del país. El hecho de que la RFA complemente su cartera de gas, carbón y petróleo con una cuota cada vez mayor de fuentes de energía neutras para el clima, como las derivadas del agua, el sol y el viento, reduce el poder de los países proveedores de combustibles fósiles. De este modo, se pretende reducir la dependencia de este tipo de fuentes de energía. Pero, ¿cómo se compatibiliza el objetivo de independizarse del gas ruso con la construcción de un nuevo gasoducto?

Para la RFA, este fue solo el primer paso. En el camino hacia la independencia del gas y el petróleo rusos, el país aprovechó la oportunidad para llevar a cabo nuevas negociaciones con Rusia e iniciar una demanda contra Gazprom. El resultado, resumido el 14 de marzo de 2017 por el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), fue impresionante: «Gazprom ha aceptado ahora eliminar las restricciones territoriales a la reventa de su gas de todos los contratos de suministro. Lo mismo ocurre con todos los elementos del contrato que hacen poco atractiva la reventa, como la participación de Gazprom en los beneficios». Se trata de un paso esperado en Rusia ya que la Unión Europea (UE) es, por mucho, el mercado más rentable para la empresa y tiene que mantenerlo, casi a cualquier precio. 

Para Alemania, la soberanía energética consiste precisamente en un acceso barato a las materias primas rusas. La dependencia siempre lamentada del gas ruso también existe en sentido contrario. Una vez instalados los oleoductos no se pueden cambiar tan fácilmente y para Moscú las divisas derivadas de esas exportaciones son un ingreso crucial. Para Rusia, prácticamente no hay alternativa al mercado europeo.

Pero aún hay más: Alemania se ha declarado como estación central de distribución del oro líquido. A falta de alternativas, Gazprom ha asumido incluso el papel de proveedor logístico, entregando gratuitamente el gas antes ruso como producto alemán: «Las promesas de Gazprom van más allá en este sentido. Por ejemplo, la empresa promete entregar el gas revendido por otros Estados de la UE directamente a Bulgaria y los países bálticos», continúa el FAZ. El Gobierno actual también se ha ceñido a este plan y lo ha plasmado en el acuerdo de coalición: «Aceleraremos la construcción de centrales eléctricas modernas de gas». 

Sin embargo, el gas ruso no puede fluir lo suficientemente rápido. Así que el objetivo de independizarse del gas ruso encaja con el proyecto Nord Stream 2: el oleoducto estaba relacionado con un proyecto imperialista alemán que hacía que Rusia dependiera de Alemania como administrador central de las fuentes de energía rusas. De este modo, la RFA se elevaría a la posición de actor determinante en cuestiones energéticas en toda Europa.

El proyecto tuvo opositores desde el principio. En primer lugar, el desvío del tránsito de gas a través del Mar Báltico habría supuesto el fin de los ingresos por tránsito para Ucrania. Aunque Alemania aprecia su postura antirrusa, considera que la pérdida de los importantes ingresos que el tránsito de gas le aporta a Ucrania no debe ser un obstáculo para la reorganización del mercado energético europeo. En segundo lugar —y este punto es claramente más importante—, los socios de la UE se opusieron a que Alemania fuera en solitario con una «unión energética». Y en tercer lugar, Estados Unidos también se opuso al gasoducto, porque gracias al fracking hace tiempo que se ha convertido en un país productor y exportador de gas, incluso mayor que Rusia. Además, los estadounidenses siempre han tomado el avance de Alemania como lo que era: un intento de Alemania de emanciparse, al menos hasta cierto punto, del mercado mundial de la energía dominado por Estados Unidos y de convertirse en una importante estación de distribución en la propia Europa.

El fin de Nord Stream 2

Con el inicio de la guerra en Ucrania, Nord Stream 2 se ha detenido, pero las entregas de gas ruso continuarán. Al cierre de esta edición, no había indicios de que los acuerdos germano-rusos sobre el tema fueran a terminar. Se dice que las sanciones contra Rusia afectan de lleno al país y que la exclusión del sistema de pagos Swift puede calificarse como una «guerra económica y financiera total contra Rusia». Así lo expresó el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, quien poco después se desmarcó de esta afirmación por no ajustarse a la «estrategia de desescalada» de la OTAN.

De esta «bomba nuclear económica» (como la definió el líder demócrata cristiano Friedrich Merz) han quedado exentos los bancos rusos que median en las transacciones de pagos para el suministro de gas ruso a Occidente. Sin embargo, Alemania se está preparando para la posibilidad de una interrupción unilateral del suministro por parte de Rusia, aumentando las reservas de almacenamiento y las reservas legales de gas, mientras se construyen terminales de gas licuado y centrales eléctricas de carbón. 

Pero estas consideraciones pasivas no son, por supuesto, algo en lo que una nación como Alemania se detenga durante mucho tiempo. El plan de reducir a Rusia al papel de proveedor de carbón y gas está dando un giro agresivo: las ambiciones de la política energética de Alemania deben imponerse, si es necesario, sin o contra Rusia. Menos de 48 horas después del inicio de la guerra, ya se podía ver cómo Alemania se movilizaba decididamente contra la antigua «asociación estratégica» con el presidente ruso Vladimir Putin, también en el área de la soberanía energética.

Un nuevo orden energético europeo

Con el fin de reorganizar el suministro energético, se están examinando todas las opciones, lo que llevó a que en pocos días incluso la energía nuclear experimentara un renacimiento en el debate alemán. Pero no solo el FAZ reclama «realismo»: «Alemania consumió el año pasado casi 1.000 teravatios hora (TWh) de gas natural, la mitad de los cuales procedían de Rusia. Al mismo tiempo, las últimas centrales nucleares generaron casi 70 TWh de electricidad. Todas las renovables llegaron a 237 TWh, lo que también muestra la dimensión de la dependencia». Por si fuera poco, la mitad de los hogares no pueden calentarse con energía nuclear porque actualmente están equipados con calderas de gas. Sin embargo, todo esto no es un argumento en contra del uso continuado de la energía nuclear, porque: «Cada kilovatio hora puede ayudar al final». Además, la soberanía energética alemana es, por supuesto, algo más que un salón caliente. 

Alemania también podría revocar la prohibición del fracking vigente en este país. Al menos eso es lo que argumenta el FAZ: «El documento cifra los recursos y las reservas de gas natural convencional, es decir, utilizado anteriormente, en 200.000 millones de metros cúbicos. Por otro lado, el gas de esquisto recuperable alcanza entre 320 y 2.030 billones. Se espera una media de 800.000 millones, lo que supone cuatro veces el nivel actual». 

De hecho, todavía se podría hacer mucho con la extracción de combustibles fósiles en Alemania, si se invirtiera más. Pero eso es exactamente lo que no ha ocurrido hasta ahora. «El sector está inquieto porque los combustibles fósiles están proscritos política y socialmente», explica el responsable de la Asociación de Gas Natural y Petróleo (BVEG). Eso podría cambiar ahora. Los ministros-presidentes de los estados de lignito —como Brandeburgo— siempre han criticado la eliminación anticipada del carbón. Y mientras tanto, incluso la ministra de Asuntos Exteriores de los Verdes Annalena Baerbock considera posible una eliminación posterior. 

Estados Unidos ya se ofrece como proveedor sustituto de Europa. Sin embargo, para no estar completamente subordinados a los intereses de EE.UU., se construirán terminales propias para el gas licuado, «para que podamos determinar el suministro de energía y la soberanía energética en nuestro propio territorio estatal», como dijo el ministro de Economía de los Verdes, Robert Habeck. 

Además, la expansión de las energías renovables en este país va a ser aún más rápida. El hecho de que al mismo tiempo se discuta el regreso de la energía nuclear y del gas licuado, que primero tiene que ser enfriado a -162ºC y enviado para ser licuado de nuevo en un proceso de alto consumo energético, solo sorprende a quienes siempre han visto el giro energético exclusivamente desde una perspectiva ecológica y han excluido su propósito imperialista. 

El aumento de los costes de la calefacción y otros gastos son el subproducto de este tipo de política energética. Para marzo ya se espera una inflación superior al 5% y es un secreto a voces quién tendrá que asumir los costos de esta variante del imperialismo alemán. Pero, como dijo recientemente Baerbock: «La paz y la libertad en Europa no tienen precio».

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Biden inaugura la Cumbre de las Américas.. Imagen: EFE

En una sesión paralela, un activista acusó a Almagro de ayudar a instalar una dictadura en Bolivia, en referencia al golpe de estado en contra de Evo Morales.

 

Desde Los Ángeles

El presidente estadounidense, Joe Biden, inauguró oficialmente este miércoles la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California. Lo hizo con un discurso en el que calificó a la democracia como el “ingrediente esencial” para el futuro del continente y anunció una nueva iniciativa económica, la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas. Una propuesta alineada con su visión para Estados Unidos, en la que la economía crezca “desde abajo y desde el centro”. “La economía del derrame no funciona”, enfatizó.

En su discurso, Biden sostuvo que la democracia es “una marca” de la región y que esos valores están “bajo ataque” alrededor del mundo. “Nuestra región es grande y diversa. No estamos siempre de acuerdo en todo, pero como somos democracias lo solucionamos con respeto mutuo y diálogo”, agregó.

La ceremonia de inauguración duró aproximadamente una hora y contó con un show musical organizado por Emilio Estefan. Después del ingreso de las delegaciones, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, y el gobernador de California, Gavin Newsom, dieron la bienvenida a los asistentes. También habló la vicepresidenta Kamala Harris. “Para lograr un futuro más próspero e inclusivo, una sociedad entre quienes estamos reunidos aquí es esencial”, dijo.

Biden aterrizó este miércoles en Los Ángeles, después del mediodía local. Antes de llegar a California, habló con Juan Guaidó, a quien Estados Unidos reconoce como presidente interino de Venezuela. El mandatario estadounidense “expresó su apoyo a negociaciones” que lleve adelante el país caribeño “como el mejor camino hacia una restauración pacífica de las instituciones democráticas, elecciones libres y justas y el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los venezolanos”, según dio a conocer la Casa Blanca. Biden también reafirmó que el país norteamericano “está dispuesto a calibrar” su política de sanciones “según se desprenda de los resultados de las negociaciones que empoderen al pueblo venezolano”.

No invitados

La Casa Blanca consideró invitar a Guaidó en una lista preliminar de asistentes a la cumbre, pero finalmente desistió. “Hay gobiernos que tienen otras miradas y les consultamos. En última instancia, la potestad del anfitrión es importante, pero también queremos facilitar una discusión amplia en el hemisferio y asegurarnos de que estamos incluyendo todas las miradas”, había dicho la semana pasada Juan González, principal asesor de Biden sobre América Latina.

Estados Unidos no invitó a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, por considerarlos “no democráticos”, lo que causó que los jefes de Estado de Bolivia, Honduras y México se negaran a viajar a Los Ángeles para participar de la cumbre.

Agenda económica

Este miércoles, la cumbre continuó con un foco puesto en economía. En el primer día del presidente Joe Biden en el encuentro, el tema estuvo puesto en inversiones en salud y “prosperidad” en la región, según lo denomina la Casa Blanca. La intención del Gobierno estadounidense es la de proponer una “nueva agenda económica para el hemisferio”, basada en “una visión de la región que sea segura, de clase media y democrática”, describió un alto funcionario de la administración.

El Gobierno de Biden lo considera una “contraparte adecuada” a la última vez que Estados Unidos organizó la Cumbre de las Américas. En 1994, en Miami, el entonces presidente Bill Clinton también propuso una visión económica: los orígenes del Área de Libre Comercio de las Américas, una propuesta que naufragó en la edición de 2005 en Mar del Plata.

Esta vez, Estados Unidos propone un “acuerdo histórico” que permita profundizar la cooperación económica en la región y “se enfoque en los principales generadores de crecimiento”. Lo llama la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas.

“Vamos a fortalecer nuestras cadenas de suministros para que sean más resilientes ante shocks inesperados. Vamos a promover la innovación tanto en el sector público como en el privado, para que los gobiernos puedan encarar mejor los desafíos más acuciantes de la sociedad y que las empresas puedan incrementar su productividad. Y vamos a atacar la crisis climática haciendo crecer las industrias relacionadas que generen empleos de alta calidad”, dijo la Casa Blanca en una hoja informativa que distribuyó sobre esta propuesta.

Sin dar demasiados detalles, la Administración de Biden también dijo que, una vez que termine termine la Cumbre de las Américas, Estados Unidos mantendrá consultas iniciales con los socios en el hemisferio y representantes de las siguientes áreas: revitalizar las instituciones económicas regionales y movilizar inversiones, con una reforma del Banco Interamericano de Desarrollo incluida; hacer que las cadenas logísticas sean más resilientes, actualizar acuerdos básicos, crear puestos de trabajo relacionados con energías renovables y avanzar en descarbonización y biodiversidad y, finalmente, garantizar un comercio sostenible e inclusivo.

Libertad de prensa

En un evento paralelo a la Cumbre de las Américas, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, fue cuestionado por su rol en 2019 durante el golpe de Estado en Bolivia contra Evo Morales en Bolivia. Un activista interrumpió el panel de la Cumbre de Medios de las Américas, un encuentro con estudiantes de periodismo en el que participaba Almagro, para acusarlo de haber ayudado “a instalar” la dictadura de Jeanine Añez.

“Luis Almagro, tenés sangre en tus manos. Por tus mentiras, hubo un golpe en Bolivia, un golpe contra un gobierno elegido democráticamente. Y esa dictadura que vos ayudaste a instalar masacró a 36 personas”, le dijo el integrante de la organización Partido para el Socialismo y la Liberación. El hombre también gritó que Almagro había ayudado a destruir la democracia en Bolivia, algo que, dijo, sucedió porque “Estados Unidos quería saquear los recursos, el litio, el oro, todos los recursos minerales, el gas de Bolivia”. “Ayudaste a instalar una dictadura que facilitaría ese saqueo”, insistió.

Con el evento dedicado a la libertad de prensa y seguridad de periodistas como fondo, el activista también recordó a Sebastián Moro, el periodista argentino que colaboraba con Página|12 en 2019 y que anticipó el golpe de Estado. “Era un periodista que estaba mostrando las mentiras que vos decías y mostrando la verdad del golpe que vos orquestraste y lo golpearon en su departamento hasta matarlo. ¿Y ahora venís y nos das una clase sobre libertad de prensa?”, señaló en su intervención. Almagro negó las acusaciones y le dijo que estaba “totalmente equivocado”.

En el mismo evento hubo un episodio parecido momentos después, cuando comenzó la intervención del secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken. En el marco de un panel titulado “Un compromiso con la libertad periodística”, el funcionario de Joe Biden iba a anunciar iniciativas para el continente, cuando un periodista del público le preguntó por qué el país norteamericano había invitado a la cumbre al primer ministro de Haití, Ariel Henry.

Tras el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse en julio de 2021, Estados Unidos ha mantenido su apoyo a Henry, quien todavía tiene que organizar nuevas elecciones en su país. Hace solo tres meses, un grupo de congresistas demócratas le pidió a Biden que retire ese respaldo y calificaron a la actual gestión en Haití como un “gobierno de facto”.

El periodista que increpó a Blinken en Los Ángeles también hizo referencia al riesgo que corren los periodistas en el país caribeño, en el que en lo que va del año fueron asesinados tres periodistas. “En Haití, continuamos trabajando por una transición que lleve a elecciones apropiadas”, le contestó el funcionario estadounidense.

Aliados incómodos

En la misma línea, Blinken fue consultado sobre los asesinatos de la periodista palestina-estadounidense Shireen Abu Akleh de la cadena Al Jazeera en mayo y del columnista del diario The Washington Post Jamal Khashoggi en 2018. “¿Por qué Israel y Arabia Saudita no tienen que rendir cuentas por asesinar periodistas?”, le preguntó una documentalista.

Blinken se limitó a decir que espera una investigación independiente sobre el crimen de Abu Akleh y continuó con su participación en el evento. No respondió más preguntas de la audiencia; solo contestó las que las moderadoras ya tenían preparadas y que no hacían ninguna referencia a aliados de Estados Unidos. “En Cuba, Nicaragua, Venezuela, el simple acto de dedicarse al periodismo investigativo es un crimen”, había dicho el secretario de Estado al comienzo de su intervención.

9 de junio de 2022

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El presidente de EEUU, Joe Biden, desciende del Air Force One a su llegada a la Base Aérea de Osan, en Pyeongtaek, en su visita a Corea del Sur. REUTERS/ Lee Jin-man/Pool

Estados Unidos ha convocado para esta semana en Los Angeles la IX Cumbre de las Américas invitando a los mandatarios de 'casi' todos los países americanos, más de treinta. 'Casi' todos pero no todos, porque siguiendo la tradición que inauguró Bill Clinton en 1994 con la primera de esas reuniones esta vez también hay gobernantes excluidos.

En la I Cumbre fue excluida Cuba, ahora, además de la eterna isla rebelde también se ha decidido excluir a los presidentes de Venezuela y de Nicaragua, porque, al igual que entonces, se invita solo a 'gobiernos democráticos´.

Tal como entonces Estados Unidos contó ahora para programar el evento con la complicidad de la OEA (Organización de Estados Americanos), su principal instrumento político en la región, y con  multinacionales, fundaciones y organizaciones civiles con intereses en la zona que participarán en foros previos a la reunión de los mandatarios del jueves 9 y viernes 10.

En 1994, cuando tuvo lugar la I Cumbre, hacía pocos años que se había acabado la Guerra Fría, el mundo se había convertido en unipolar; Estados Unidos sacaba pecho, había vencido a la única otra superpotencia mundial económica, política y militar, la Unión Soviética.

El capitalismo había derrotado al socialismo y EEUU ya podía diseñar un Nuevo Orden Mundial a su antojo.

Para seguir dominando como siempre a América Latina y el Caribe, su 'patio trasero', ya no necesitaba ni le resultaban útiles las dictaduras militares que venía ayudando a implantar y mantener en el poder a sangre y fuego desde el siglo XIX en buena parte de los países de esa amplísima región del mundo.

Bastaba ya con apoyar a gobiernos con fachada democrática -aunque tuvieran graves déficit democráticos- siempre que tuvieran un claro perfil neoliberal, dispuestos a privatizaciones generalizadas de empresas públicas, a políticas de ajustes drásticos, a abrir de par en par las puertas de sus respectivos países a las multinacionales estadounidenses, y a secundar la política exterior y de seguridad de Estados Unidos.

Bill Clinton inició en 1994 la política excluyente

Y fue así que entre los democratiquísimos mandatarios latinoamericanos invitados por Bill Clinton a la cumbre de Miami de 1994 estaban el argentino Carlos Saúl Menem; el peruano Alberto Fujimori; el mexicano Ernesto Zedillo (los tres luego enjuiciados por corrupción y autoritarismo); el guatemalteco Ramiro de León Carpio, quien años después se convertiría en estrecho colaborador del ex dictador genocida de poblaciones indígenas Ríos Montt; el colombiano Ernesto Samper, acusado judicialmente en el Proceso 8000 de haber financiado su campaña electoral con dinero del narcotráfico; el ecuatoriano Sixto Durán-Ballén, cuyo gobierno se vió envuelto en graves casos de corrupción, al igual que el uruguayo Luis Lacalle. Y la lista sigue.

Muchos de los mandatarios invitados a las posteriores cumbres tenían perfiles tan democráticos y ejemplares como los mencionados, pero Cuba seguía siendo la mala de la película. La OEA había expulsado a Cuba de su seno en 1962 y parecía coherente que EEUU la siguiera excluyendo de cualquier proyecto interamericano.

EEUU preveía que una vez atomizada la URSS en 1991 y desmoronados los gobiernos bajo su órbita de la Europa del este, el régimen cubano seguiría el mismo camino. Han pasado varias décadas desde entonces y han pasado presidentes demócratas y republicanos por la Casa Blanca... pero Cuba sigue ahí, manteniendo su soberanía y su dignidad.

Las políticas neoliberales de los '90 acentuaron drásticamente la desigualdad en América Latina hasta convertirla en la zona de mayor desigualdad social de todo el mundo.

En aquella primera cumbre de 1994 Bill Clinton lanzó su ambicioso proyecto neoliberal para la región, el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), pero no contaba con que pocos años después, a partir de 1998, se iniciara una ola de gobiernos progresistas en América Latina que rechazó ese proyecto y lo sepultó definitivamente en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata (Argentina) en 2005.

"¡ALCA, ALCA, al carajo!", fue el estribillo con el que Hugo Chávez celebró aquel entierro.

Años después, afectados principalmente por la crisis financiera de 2008 y por la fuerte contraofensiva neoliberal, pero también por indiscutibles y graves errores propios, América Latina volvió a experimentar un brusco giro ideológico.

Biden, inmune ante los nuevos aires progresistas en la región

A través de golpes 'blandos' y también a través de las urnas, fueron cayendo uno a uno varios de los gobiernos progresistas que habían impulsado importantes pero no suficientes reformas sociales. Algunos de los pocos que lograron mantenerse en pie sufrieron desviaciones y retrocesos.

Sin embargo Joe Biden pareciera no tener en cuenta que la región experimenta en el último periodo un nuevo cambio. Otra oleada de nuevos gobiernos progresistas -aunque de muy variadas características- vuelven a cambiar el escenario político en la región, en Chile, en Bolivia, en Perú,  Honduras,  México, con la posibilidad real de ampliarse a Brasil, a Colombia, si el golpismo blando y el populismo ultraderechista no termina alterando esos procesos.

Biden pareciera ir a tiro fijo, siguiendo la tradición imperial de siempre de Estados Unidos. Ha convocado esta cumbre, en complicidad con el reaccionario secretario general de la OEA, Luis Almagro, excluyendo de la invitación a la IX Cumbre de las Américas a Cuba, Venezuela y  Nicaragua.

El emperador de turno vuelve a decidir unilateralmente quién es demócrata y quién no lo es.

Paradójicamente, ningún mandatario fue excluido en la VIII Cumbre que se celebró durante el Gobierno de Donald Trump. Fue este quien decidió no asistir.

Jair Bolsonaro sí ha sido invitado por Biden. Al parecer sí lo considera un demócrata, como lo era para Trump, y poco importa que siguiendo el ejemplo de Trump Bolsonaro ya haya anunciado que no reconocerá el triunfo de Lula da Silva si este gana las próximas elecciones presidenciales, como todo permitiría prever.

El presidente saliente colombiano, Iván Duque, hijo político de Álvaro Uribe, es otro demócrata ejemplar para EEUU. Poco importa que haya boicoteado abiertamente los Acuerdos de Paz firmados en 2016 para acabar con una guerra de décadas, ni que sus fuerzas militares y las poderosas fuerzas paramilitares de ultraderecha aliadas hayan matado a cientos de guerrilleros desmovilizados y a centenares de activistas sociales molestos para los intereses de los terratenientes y las multinacionales.

Colombia siempre ha sido considerada como una gran plataforma regional para los planes de seguridad de Estados Unidos, al punto que es el único país al que se le ha aceptado como miembro observador en la OTAN.

Pero en esta ocasión EEUU se ha encontrado con un rechazo de varios países de América Latina y el Caribe a su política de exclusiones. El hecho de que no asista a la misma López Obrador, el presidente de México, el país con el que EEUU mantiene una importantísima relación comercial además de compartir una extensísima y conflictiva frontera, ya supone de por sí un duro golpe para la diplomacia estadounidense.

El que Bolivia, Honduras y otros países manifestaran su malestar por las exclusiones y que el propio presidente de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), el argentino Alberto Fernández, dudara hasta último momento si asistir, augura una cumbre complicada para EEUU.

Tanto Venezuela como otros países miembros de la CELAC esperan que Fernández los represente en la cumbre y que haga llegar ese malestar a Estados Unidos.

Todos los países miembros de CARICOM (Comunidad del Caribe) y de la ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos) han emitido comunicados expresando su rechazo a las exclusiones.

No puede extrañar que Biden haya incluido a Venezuela entre los países excluidos. El actual presidente estadounidense era vicepresidente de Barack Obama cuando éste impuso a Venezuela el primer paquete de sanciones económicas en 2016 -endurecidas drásticamente luego por Donald Trump- aduciendo razones de 'seguridad nacional'.

Paradójicamente, ahora, ante la escalada de los precios del petróleo provocada por la guerra en Ucrania Biden ha decidido flexibilizar parcialmente por primera vez las durísimas sanciones que sufre Venezuela, 'autorizando' a la petrolera estadounidense Chevron, a la española Repsol y a la italiana Eni, a operar en Venezuela.

Aún así les ha impuesto dos condiciones: la primera, que solo pueden transportar petróleo a Europa, dado que lo que pretende es paliar el freno al suministro del petróleo ruso. La segunda condición, que en esas operaciones no haya dinero de por medio, sino que el petróleo venezolano sirva solamente para pagar deudas contraídas con países europeos o intercambiar por otras mercaderías.

De esta manera EEUU seguirá controlando para que Venezuela no pueda recibir divisas extranjeras, cruciales para que ese país pueda atenuar la asfixia económica que sufre desde hace años.

Y la Unión Europea, agradecidísima de que el emperador Biden le haya hecho semejante concesión.

Tan agradecida como ha estado siempre a EEUU por haber aceptado -tras duras negociaciones- no  aplicar a los países miembros de la UE las duras sanciones previstas desde 1996 por la bipartidista Ley Helms-Burton -aprobada durante el Gobierno de Bill Clinton- contra todo país que ose invertir o comerciar con Cuba.  Trump alarmó a la UE en 2019 cuando pretendió no respetar el acuerdo de excepción.

Con la vista puesta en las elecciones legislativas de noviembre

Biden sabe que no tiene aseguradas las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre próximo y aunque la guerra en Ucrania le supone un balón de oxígeno en el escenario político interno estadounidense, con el apoyo del Partido Republicano a su política de mano dura y con la reactivación de la industria militar, ni puede asegurar su victoria en el pulso que mantiene con Putin, ni es seguro que esta fuera suficiente para frenar un avance republicano en las urnas.

Por eso Biden perpetúa la política imperial tradicional de todos los inquilinos de la Casa Blanca.

Ni siquiera se atreve a imitar el discurso del carismático Obama, que con su seductor talante  dialogante en política exterior consiguió que ocho meses después de iniciar su mandato el 20 de enero de 2009 se le concediera el Premio Nobel de la Paz de ese año a pesar de no haber  concretado ninguna de sus promesas electorales estrella. Bastaron sus promesas para que lo lograra.

No solo Biden se juega mucho en esta IX Cumbre de las Américas. También los nuevos mandatarios latinoamericanos de corte progresista tendrán que demostrar el grado de coherencia que mantienen con sus postulados y qué defensa hacen de la independencia y dignidad de sus países.

Por Roberto Montoya

Periodista y escritor

09/06/2022

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En el primer día de encuentro en Los Angeles, López Obrador se ausentó por "la falta de respeto a la soberanía".. Imagen: AFP

La Casa Blanca amagó que iba a invitar a los "autoritarios" Nicaragua, Cuba y Venezuela, pero al final no sucedió y México bajó el nivel de su representación.

Desde Los Ángeles

La IX Cumbre de las Américas comenzó este lunes en Los Ángeles con el primer día de reuniones de organizaciones de la sociedad civil y una confirmación: el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no viaja al encuentro. El mandatario ya había anticipado que no asistiría si Estados Unidos, el anfitrión, no invitaba a todos los gobiernos del continente. Horas antes de que comenzaran las primeras actividades del encuentro regional en California, se conoció que el país norteamericano había descartado una convocatoria que incluyera a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

"No voy a la cumbre porque no se invita a todos los países de América y yo creo en la necesidad de cambiar la política que se ha venido imponiendo desde hace siglos", dijo López Obrador. Aunque la Casa Blanca había adelantado que estaba trabajando en “consideraciones finales” en torno a la lista de invitados, no hubo muchos cambios. El domingo por la noche, la agencia Bloomberg reportó que había quedado descartada la posibilidad de invitar a los tres países excluidos, a pesar de que era una condición de López Obrador para asistir y que la presencia del presidente mexicano era importante para su par norteamericano Joe Biden.

El número de jefes de Estado de América que llegarán a Los Ángeles continúa achicándose. Xiomara Castro de Honduras no estará presente. El lunes se supo que tampoco viajará el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, pero en su caso será por dar positivo en un test de covid-19.

La lista final de asistentes, ya iniciada la cumbre, no se conocía hasta la noche de este lunes. Para Steve Liston, director senior de la organización Consejo de las Américas, la discusión en torno a las invitaciones “es una distracción”, el resultado de una “planificación tardía”. Para él, la ausencia de López Obrador no significa de ningún modo que se termine el valor de la cumbre, dado que México igualmente estará representado.

Sin embargo, la demora en esos aspectos de la planificación, dijo Liston, es “desafortunada”, porque lleva a la región a preguntarse “si Estados Unidos se preocupa” por ella. “Esa es una señal que ha sido enviada”, dijo en diálogo con Página|12.

Para Benjamin Gedan, director interino del Programa Latinoamericano del Wilson Center y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional de Barack Obama, la ausencia de López Obrador es “una decepción”. “México es un líder regional y debería ayudar a promover la coordinación durante este período desafiante para Latinoamérica y el Caribe”, dijo a Página|12.

Gedan sostuvo que la ausencia no es tan significativa para la relación entre México y su vecino del norte. “Los dos países han establecido una serie de diálogos bilaterales de alto nivel, lo que refleja su interdependencia económica y la cooperación en temas como migración y antinarcóticos”, agregó. A pesar de su negativa a ir a la cumbre, López Obrador anunció que visitará Washington en julio para reunirse con Biden.

Este lunes, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, fue consultada por la decisión de no invitar a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo el fundamento de que “los dictadores no deberían ser invitados”, aunque a la vez se esté planificando un viaje de Biden a Arabia Saudita, un país al que en su campaña prometió convertir en un paria. “El presidente está enfocado en hacer cosas para el pueblo estadounidense. Si él determina que es del interés de los Estados Unidos tratar con un líder extranjero, y que ese trato puede dar resultados, entonces lo hará”, justificó la vocera.

Biden llegará a Los Ángeles el miércoles para dar inicio a las reuniones de líderes. Ese día, la agenda estará centrada en temas económicos. El jueves, se enfocará en la recuperación de la pandemia y tocará temas de salud y seguridad alimentaria. El viernes, último día de la cumbre, el principal tema será migración, una cuestión sobre la que Estados Unidos espera lograr una declaración de los asistentes.

La Casa Blanca también fue consultada este lunes sobre cómo hará para que ese debate sobre inmigración sea realmente efectivo cuando los líderes de México y Honduras no asistirán y todavía no había confirmación de parte de los de El Salvador y Guatemala, las principales zonas de interés sobre esta cuestión para Estados Unidos. “Somos capaces de tener una serie de conversaciones y realmente enfocarnos en nuestra agenda”, se limitó a decir la portavoz.

Durante lunes y martes, la cumbre está sobre todo enfocada en el diálogo entre representantes de organizaciones de la sociedad civil, encuentros del sector privado y un foro en formato híbrido para la juventud.

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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ofrece declaraciones a los medios de comunicación tras reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a 21 de abril de 2022, en Kiev (Ucrania). — Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa / Europa Press

El Ejecutivo ruso ha lanzado una carrera contrarreloj para completar en este mes la toma del Donbás y afianzarse entre la península de Crimea y el río Diniéper, antes de que el ejército de Kiev reciba nuevas remesas de armas pesadas de Estados Unidos que amenacen la consolidación rusa en esos dos frentes.

 

La presión de Rusia sobre el este de Ucrania pretende, así, asegurar una ventaja en el tablero bélico ante la cumbre de la OTAN de finales de junio en Madrid, clave para garantizar más ayuda militar occidental al Gobierno de Volodimir Zelenski y restañar las crecientes grietas en el apoyo europeo a Ucrania.

Cuando se han cumplido 100 días del comienzo del conflicto, en Occidente se insiste en subrayar el fracaso de Moscú a la hora de lograr sus supuestos objetivos iniciales de la invasión, que habrían sido la defenestración de Zelenski y una rápida toma de Kiev. Unos supuestos cuestionables desde el punto de vista de la estrategia militar, porque en ningún momento el ejército ruso destruyó todas las infraestructuras críticas y básicas en torno a la capital ucraniana, paso indispensable en una guerra de ocupación total.

Se está obviando, además, que la captura de territorio ucraniano no se ha logrado contra un heroico ejército de partisanos y civiles resistiendo a la apisonadora militar rusa, como aún insisten algunos medios de prensa occidentales. Las fuerzas rusas desplegadas en Ucrania están combatiendo contra un ejército preparado y armado por la OTAN, especialmente por Estados Unidos, desde hace ocho años, con más de 80.000 soldados formados por especialistas occidentales y más de 5.000 millones de dólares en ayuda militar estadounidense antes del conflicto. 

Desde que empezó la guerra, esa asistencia militar de Washington a Ucrania se ha triplicado y el propio Congreso de Estados Unidos ha comprometido otros 40.000 millones de dólares, de los que más de la mitad serán en armas y asistencia militar.

Este presupuesto, el mayor dedicado por Estados Unidos en ayuda bélica a ningún país en lo que va de siglo, pretende dar la vuelta a lo que es ya una realidad: cerca de un 20% del territorio ucranianoestá ya en manos rusas y no parece que esta enorme porción del país agredido vaya a retornar en breve al control de Kiev. Se alega que los avances rusos en el este de Ucrania han sido a costa de enormes pérdidas militares, pero si se contempla la estrategia de Rusia a lo largo de la historia, se olvida lo más importante. 

El Kremlin está dispuesto a todos los sacrificios necesarios, económicos y humanos, para conseguir sus metas militares. Sobre todo, cuando buena parte de su actual esfuerzo bélico es sufragado por la propia Europa Occidental con sus ingentes compras de gas ruso y cuando parecen garantizados nuevos compradores de la energía rusa en Asia a corto y medio plazo.

El presidente estadounidense, Joe Biden, tiene previsto viajar próximamente a Arabia Saudí para orquestar con el régimen de Riad una bajada de los precios del gas y, así, golpear a Rusia, favorecida por los precios más altos debido a la guerra y a la total dependencia de muchos países europeos de los hidrocarburos rusos. En una vuelta de tuerca más de la interesada diplomacia estadounidense, Biden deja atrás sus acusaciones contra Arabia Saudí, a la que calificó de estado "paria" por el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, y opta por asegurarse aliados en la guerra económica contra Rusia.

El gas sigue siendo el arma política de Rusia para torcer el brazo de Europa y mientras ese dinero siga llegando mensualmente, el ejército ruso ha de aprovecharlo para ayudar a pagar una ofensiva que no cesa y que se centra en zonas ya muy concretas. Las próximas semanas serán muy importantes para asegurar el control del Donbás, tanto en las regiones de Donetsk como en Lugansk, de ahí que Severodonetsk sea tan importante para la estrategia rusa. Los combates se han recrudecido en esta intersección de caminos del este de Ucrania y el ejército del Kremlin está recurriendo a su superior artillería para conseguir ese control.

Un informe de la inteligencia británica desvelado esta semana por el Ministerio de Defensa del Reino Unido indica que Rusia pretende controlartoda la región de Lugansk en el curso de las dos próximas semanas. Lugansk y Donetsk conforman la mayor parte de esa región del Donbás y albergan el campo de batalla entre las fuerzas prorrusas y las ucranianas desde 2014, cuando estos territorios reclamaron su derecho a separarse del resto de Ucrania y dio comienzo al conflicto armado que la invasión rusa ha solapado.

"Rusia está consiguiendo un éxito táctico en el Donbás. Las fuerzas rusas han generado y mantenido el impulso y actualmente parecen tener la iniciativa sobre la oposición (militar) de Ucrania", afirma el informe. Añade que el ejército ruso controla ya "más del 90% de la región de Lugansk" y que este éxito se debe no solo a un "significativo" coste, sino al hecho de haber concentrado su mayor fuerza y potencia de fuego "en un único frente", dato que contradice a quienes pensaban que Rusia trataba de ocupar toda Ucrania cuando lanzó la invasión del 24 de febrero con un número de soldados muy similar al del ejército ucraniano.

Los informes de inteligencia apuntan también a la importancia que Rusia da a la ciudad de Jersón y sus alrededores, claves para eventuales avances desde el río Dniéper hacia el centro de Ucrania. Si cae el Donbás entero, será esta zona el futuro teatro de operaciones ruso. El anuncio estadounidense de que tiene preparada una nueva partida de armas para Ucrania, con misiles de corto alcance, podría poner en aprietos al doble teatro de operaciones ruso en Jersón y el Donbás, de ahí la prisa de Moscú para obtener en los próximos días una victoria militar que sea también política. La vista está puesta en los próximos 29 y 30 de junio, en Madrid.

En la cumbre de la OTAN que se celebrará esos días se escucharán muchas llamadas a cerrar filas dentro de la Alianza ante el enemigo no declarado que es Rusia y se coreará hasta la saciedad la intención de Finlandia y Suecia de adherirse al pacto atlántico. Pero poco se podrá decir sobre el fracaso de la apuesta de Estados Unidos para ampliar la Organización del Tratado del Atlántico Norte a Ucrania, una de las causas geoestratégicas que explican esta guerra.

Tampoco es de esperar que se ponga sobre la mesa algún plan de paz trazado en Washington o Bruselas, que debería pasar por la renegociación del actual sistema de seguridad en Europa, puesto en solfa ya por Estados Unidos antes de la guerra. No fue Rusia la que se retiró unilateralmente en 2019 del acuerdo de prohibición de armas nucleares de alcance intermedio (INF), de 1987. Fue el país estadounidense, bajo la batuta del presidente Donald Trump. De seguir en vigor ese tratado, Rusia habría tenido menos argumentos de seguridad para oponerse a la incorporación de Ucrania y otros países como Suecia o Finlandia a la OTAN, pues seguiría garantizada la lejanía del territorio ruso de este tipo de armamento, muy útil para sostener el avance de un ejército convencional en una eventual invasión o para contenerla.

Lo que sí que surgirán en Madrid, si no abiertamente, sí entre bambalinas, serán las diferencias crecientes en el seno de la OTAN y la propia Unión Europea sobre la estrategia que se ha de seguir en Ucrania. Francia sigue insistiendo en que no se debe acorralar al presidente ruso, Vladímir Putin. Su presidente, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, han insistido en los últimos días ante el líder ruso para recuperar las negociaciones de paz.

En Europa se mira con mucha preocupación al desabastecimiento alimentario que se va a desatar en los próximos meses. La crisis alimentaria consecuencia de la guerra ha encarecido ya los precios de los alimentos a niveles que no se daban desde hace 60 años y cerca de 200 millones de personas en todo el mundo podrían en breve sufrir esas consecuencias. Ya lo está advirtiendo una y otra vez la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura: el efecto dominó de la guerra de Ucrania se sentirá en todo el mundo y llevará a la hambruna a decenas de millones de hogares.

Rusia y Ucrania suministran el 30% del trigo y cebada mundiales, un 20% de las exportaciones de maíz y hasta un 75% del aceite de girasol, alimentos básicos en los países en desarrollo. En la cumbre de la OTAN de Madrid quizá el centro de las conversaciones debería ser el suministro de alimentos a nivel mundial más que los nuevos envíos de armas a Ucrania.

madrid

04/06/2022 00:00

Por Juan Antonio Sanz

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