Justicia: el grito de las madres de las víctimas de disparos de la Policía en Colombia

De las 46 muertes verificadas por la ONU durante el estallido social de 2021, en al menos 28 los responsables serían agentes de la Policía. Los familiares de las víctimas lamentan que no hay avances en las investigaciones

Santiago Mesa Andrés Buitrago Catalina Oquendo

Cali / Medellín - 12 ene 2022 - 16:02 COT

Jóvenes de entre 17 y 26 años de barrios pobres, hijos de campesinos, indígenas y afrodescendientes, desplazados por la violencia, vendedores ambulantes, artistas o estudiantes. Ese es el factor común de los muertos durante las protestas de 2021 en Colombia, un suceso que mantiene una herida abierta en el país. Según Naciones Unidas, al menos en 28 de esas muertes los responsables habrían sido agentes de la Policía. Pero aunque han pasado casi 7 meses del estallido social que sacudió varias ciudades colombianas, los familiares de las víctimas aún esperan justicia.

En Cali, que fue el epicentro de la represión policial y de los choques con los manifestantes, sus familiares denuncian a EL PAÍS que no hay avances en las investigaciones.

En barrios populares de esta ciudad como Siloé recuerdan a Harold Antonio Rodríguez Mellizo de 20 años, quien el 3 de mayo se disponía a comprar comida cuando recibió un disparo de arma de fuego “en el contexto de una intervención de la Fuerza Pública”, como documentó la ONU; o el caso de Kevin Antony Agudelo Jiménez, un deportista que fue asesinado cuando participaba en una velatón por las víctimas del paro.

Algo similar a lo que le ocurrió a Joan Nicolás Guerrero, un artista urbano de 26 años, asesinado mientras participaba en un homenaje a otros fallecidos en el Paso de Aguante, el mismo lugar donde murió Yinson Andrés Rodríguez Angulo, trabajador de 23 años. Y a Michael Vargas López, deportista de 23 años, quien murió el 17 de mayo cuando participaba de una actividad en el punto de concentración de la Estancia; a Sebastián Jacanamijoy, de 25 años, indígena del Pueblo Inga y miembro del Cabildo Indígena Universitario, quien murió el 28 de mayo en el sector de Meléndez de esta ciudad. Y a Maicol Andrés Aranda que, según el informe de Naciones Unidas, participó por única vez en la protesta en las marchas del 28 de mayo y falleció ese día en Siloé; Jhordany Yesid Rosero Estrella, Cristian Javier Delgadillo y Segundo Jaimes Rojas, entre otros.

“Solo pedimos justicia”, dicen al unísono las madres de varios de estos jóvenes. Hasta ahora, sin embargo, el Gobierno ha dicho que se iniciaron 231 investigaciones internas por presuntas faltas disciplinarias cometidas por la policía, incluidas 16 por homicidio, 108 por abuso de autoridad, 45 por agresiones físicas, 26 por lesiones personales, 12 por incumplimiento de órdenes y 24 por otras conductas. De esas, solo 38 se encuentran vigentes.

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Los manifestantes se enfrentan los agentes del orden durante una protesta provocada por el aumento del precio del combustible en Aktobe, Kazajistán, el 5 de enero de 2022. — Reuters

El país atraviesa la mayor crisis desde su independencia de la URSS. La gente cansada de una clase dirigente casi perpetua se ha alzado pidiendo mejoras sociales. El equilibrio de esta región clave entre Rusia y China entra en crisis.

El 2 de enero empezó una serie de protestas locales que en un tiempo récord han incendiado el país del Asia central. A medio camino entre China y Rusia, Kazajistán se ha distinguido por la estabilidad y bienestar que proporcionaba su régimen. Sin embargo, la falta de relevo en la dirección y la ausencia de una democracia abierta junto a la crisis económica global han hecho posible que sesenta años más tarde un bloque militar vuelva a intervenir en uno de sus miembros.

Kazajistán atraviesa la mayor crisis desde su independencia de la URSS. Una crisis que ha hecho que el gobierno kazajo haya pedido ayuda militar a sus aliados para poder controlar la situación dentro de su propio territorio. El país más estable y ejemplo de prosperidad de Asia central se ha incendiado con lo que parece ser una revolución de color. La gente cansada de una clase dirigente casi perpetua se ha alzado pidiendo ante todo mejoras sociales, aunque lo han hecho de manera vandálica y con una violencia extrema. Ello amenaza con cambiar el equilibrio de toda esta región rica en gas y petroleo, así como parte clave de la ruta que une China y Europa.

El 2 de enero en la región de Mangystau, en el oeste de Kazajistán empezaron unas protestas que rápidamente se propagaron por el resto del país. Empezaron tras el anuncio de que el gobierno kazajo subía el precio del gas licuado, combustible para coches, de 60 tengue (aproximadamente 0,12 euros) por litro a 120 tengue (0,24 euros). Une medida que el ejecutivo echo atrás rápidamente, incluso bajando el precio a 50 tengue por litro, pero la chispa del descontento ya había prendido. La crisis global provocada por el Covid-19 también afecta esta parte del planeta, con una importante subida de precios de productos básicos. Por todo ello las protestas se propagaron rápidamente a las principales ciudades kazajas.

Kazajistán es un país del Asia central que comparte frontera con Rusia en el norte y China en el este, así como con otras tres repúblicas post-soviéticas en el sur. Ocupa un territorio de 2,7 millones de kilómetros cuadrados, más de cinco veces el tamaño de España. Tiene una población de 19 millones de habitantes, de los cuales unos 13 millones son kazajos, 3,5 millones son rusos y el resto diferentes minorías pertenecientes a las naciones vecinas.

No es un país pobre, sobre todo si se compara con el resto de su vecindario. Es la segunda economía de todo el espacio post-soviético con aproximadamente 158 mil millones de euros de PIB en 2021, solo por detrás de Rusia. El sueldo medio mensual ha superado los 500 euros en 2021. Su capital, Nursultán, es ejemplo de modernidad con sus edificios altos de nueva construcción, pero también es la clave para entender el descontento popular. Lleva el nombre del que fuera el presidente del país Nursultán Nazarbayev desde 1990 hasta 2019. Además toda su modernidad se ha hecho sin pensar en sus habitantes, es parte de una modernización llevada a cabo por un sistema autoritario sin repercutir en el bienestar real de amplios grupos de la población.

El partido en el poder, Nur Otan (Luz de la Patria) tiene como parte de su símbolo el Sol. Este partido domina el panorama político con varios partidos menores que le hacen de comparsas, casi como los planetas del sistema solar alrededor del astro rey. Tras el retiro de Nazarbayev, a quién se refería de manera poco disimulada el nombre del partido, Kasim Tokaev ocupó el cargo de presidente, pero el poder real en el país seguía en manos de Nazarbayev. Al menos hasta esta crisis.

Una de las primeras consecuencias de la crisis ha sido una reordenación de las élites. Tokaev ha sustituido al gobierno, eliminando las figuras afines a Nazarbayev. Al propio Nazarbaev se le ha quitado la presidencia del Consejo de Seguridad kazajo, y al sobrino de Nazarbaev lo han quitado del Comité de Seguridad Nacional, la heredera del KGB kazaja, donde era el número dos desde 2015. Todos estos movimientos por un lado pueden estar destinados a calmar a los protestantes, quienes han tirado estatuas de Nazarbaev y han gritado "¡viejo márchate!" durante las protestas. Sin embargo, por otro lado estas medidas pueden ser parte de una lucha interna en la que Tokaev se deshace ya de manera definitiva del patronato del anterior presidente para empezar a hacer una política propia, con unas élites nuevas.

Por su lado, las violentas protestas en unos días han dejado 18 policías muertos, una cifra indeterminada de manifestantes muertos, pero que según estimaciones sobre el terreno deben de contarse por decenas, más de mil heridos y más de dos mil detenidos. Los manifestantes de momento no tienen una agenda pública, no han presentado una lista definitiva de peticiones al gobierno, aunque sí dejan entrever que ante todo esperan mejoras sociales, mejor nivel de vida. Tampoco tienen líderes y la desconexión de internet practicada por las autoridades kazajas no les ha impedido coordinarse o ha frenado siquiera la protesta.

No se ha podido probar, al menos de momento, que detrás de las protestas esté alguna potencia extranjera, ya sea EEUU, China, Turquía o la propia Rusia. Es cierto que es Washington quien tiene mayor peso en este sentido, ya que son muchas las organizaciones estadounidenses como el NED, el IRI o la Open Society Foundation de Soros quienes operan en el país con un gasto anual de decenas de millones de dólares para trabajar con la sociedad civil kazaja. Pero ninguna de ellas se ha pronunciado a favor de los sucesos y tampoco lo ha hecho la diplomacia norteamericana.

Finalmente toda la situación que se ha originado ha derivado en la petición de ayuda por parte de Kazajistán a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, alianza militar de la que es miembro junto a Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. Los casi 3.770 efectivos ya están desplegándose en Kazajistán y habrá que ver cómo son recibidos por los manifestantes. Porque a pesar de que tanto Moscú como Nursultán los llamen "tropas de paz", es dudoso que sean recibidos como tales por los kazajos que han salido a las calles a pedir cambios.

Lo que parece claro es que de momento el Kazajistán estable y con una política internacional multivectorial en la que tenían cabida buenas relaciones con Rusia, China, EEUU o incluso Irán, va a cambiar. La presencia de tropas extranjeras y la crisis interna van a dejar una seria huella en este país rico en recursos naturales y en una posición estratégica entre China y Europa.

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Viernes, 07 Enero 2022 06:43

¿Qué pasa en Kazajistán?

¿Qué pasa en Kazajistán?

Kazajistán está siendo sacudido por fuertes protestas que voltearon a un gobierno a partir del aumento del precio del combustible, a pesar de que la medida se tiró para atrás continúan las oleadas de manifestaciones donde muchos participan armados.

Para conocer a fondo sobre la situación conversamos con Ignacio Hutin, periodista experto en los países de Europa Oriental, Eurasia post soviética y Balcanes, ha escrito en diversos medios argentinos e internacionales cubriendo zonas de guerra, además recientemente ha publicado dos libros sobre la guerra en Ucrania: "Ucrania. Crónicas desde el frente" y "Ucrania/Donbass. Una renovada Guerra Fría".

En primer lugar, si podes contanos brevemente desde tu visión qué está pasando en Kazajistán a partir de las protestas por el aumento de los precios del combustible que vemos en los medios. ¿Cuales son las principales demandas?

Se anunció hace unos días la liberación del aumento del precio del gas licuado, un derivado del petróleo que se usa especialmente para autos particulares en Kazajistán, que por supuesto es un país que vive del gas y del petróleo como la mayoría de los países de la zona. Con esta desregulación de los precios se duplicó no importa cuando se duplicó. A partir de entonces, hubo protestas que empezaron en el suroeste cerca de las orillas del mar Caspio, que es donde están las reservas de gas. Allí están las ciudades donde más se extraen hidrocarburos en general (no solo gas también petróleo). Y de hecho en toda esta región, operan muchas empresas occidentales: Exxon, Shell, Chevron, están todas las que conocemos.

El problema es que lo que empezó hace dos días, por manifestaciones por estos aumentos, enseguida se fue de las manos. Ayer las protestas llegaron enseguida Almaty, o Alma Ata en ruso, que era la vieja la vieja capital y sigue siendo la ciudad más grande donde hay protestas muy importantes. Estas protestas fueron reprimidas pero hasta ahí. Y surgen las preguntas de porqué no reprimió Tokaiev, el presidente, de la misma forma que lo hizo Lukashenko en Bielorrusia. Por ejemplo, porque se dio vía libre o porque las fuerzas de seguridad no fueron suficientes para parar esto en un país muy poco democrático y en un país altamente militarizado. No será Bielorrusia, en términos de falta de libertades individuales y democráticas, pero está muy cerca.

Entonces es raro que en un país tan militarizado tan poco democrático, no haya habido una represión importante y las manifestaciones fueron creciendo hasta que el miércoles, cerca de las tres de la mañana hora de Kazajistán, el presidente anunció que iba a disolver el gobierno, o sea iba a echar a todos los miembros del gabinete del de ministros. Y eso no bastó, seguían las protestas, entonces anunció también una serie de medidas relativas a precios de combustible de alimentos y demás. Y esto tampoco bastó, entonces se dio una nueva conferencia uno comunicado al país que fue el más importante porque anunció que él asume al frente del Consejo de Seguridad, un ala ejecutiva que tiene mucho poder, pero no es electo democráticamente. Hasta ahora, hubo un solo secretario general del Consejo de Seguridad de Kazajistán, que fue el único presidente que tuvo el país hasta 2019, Nursultán Nazarbáyev. Fue el primer presidente desde la independencia en 1991 hasta que en 2019 dejó la presidencia, pero no dejó el poder. Él se queda con el Consejo de Seguridad que sigue siendo un órgano decisor muy importante, aunque ya no tenga la presidencia y además se queda con el liderazgo del partido oficialista que se llama Nur Otán. Pero es tan importante que cuando renuncia a la presidencia renombrar la capital que él había creado de cero, Astaná la renombrar Nursultán Nazarbáyev, es curioso.

Con respecto a las demandas, es difícil saberlo. No hay demandas concretas, eso es preocupante sobre todo para Tokáyev. Porque hasta ahora él piensa "ya disolví el gobierno, ya hice renunciar al mandamás, al líder de la sucesora de la KGB, que más pretenden de mí", y no se sabe. Las únicas que circularon fue vías redes sociales y es un listado de cosas que no tienen nada que ver y son poco creíbles. Así que Tokayev a esta hora no sabe qué hacer con todo esto.

Se ha visto que las manifestaciones apuntan a unas pocas familias que son dueñas de las petroleras ligadas al poder político (principalmente a Nazarbayev) esto hoy tiene algún vínculo con la caída de la URSS? Si podes contanos cómo se conformó el poder desde entonces.

Kazajistán tiene igual que casi todos los demás países de Asia central, incluso también igual que Rusia y hasta hace poco también Ucrania. Tiene una casta política económica que se conoce como los oligarcas, que son personas que hicieron mucha guita en los primeros años después de la caída de la Unión Soviética, que supieron estar en el momento y en el lugar adecuado y compraron todas las empresas que estaban vendiendo por las privatizaciones. Las compraron muy baratas e hicieron mucha dinero, especialmente empresas ligadas a, por ejemplo, los hidrocarburos. Algunos son bastantes famosos como Abramovich, el presidente de el Chelsea. En Kazajistán tenés a Mujtar Ablyazov, que es uno de los personajes más importantes de Kazajistán que creo hay que prestarle un poco de atención durante estas protestas. Ablyazov es un empresario kazajo, que aparentemente le robó mucha guita al Estado y que está acusado de malversar muchísimo dinero. Lo reclaman de Ucrania, de Rusia y de Kazajistán, pero él está en Francia. Fundó su propio partido político, que obviamente no puede participar de elecciones, porque, aparte que está buscado por la justicia y Francia no lo quiere extraditar, pero hoy salió con todo a apoyar las manifestaciones, a hablar pestes del gobierno y demás. Ablyazov es una figura muy importante para entender este conflicto, hay que prestar atención a ver qué dice él y que dicen de él.

Por otro lado, toda esta gran casta política económica en cierta forma también es una casta familiar, porque el peso de la familia Nazarbayev en Kazajistán es gigantesco. Por ejemplo la hija, es una de las mujeres más ricas de Asia central, siempre tiene casos de corrupción que aparecen por todos lados, tiene tiene casas en Francia, y un dato curioso que es la dueña de la casa de Sherlock Holmes en Londres. Y obviamente parte de las protestas tienen que ver con esto, con esta gran casta familiar político económica que mueve absolutamente todo lo controla todo en Kazajistán.

Si bien se habla de las protestas más fuertes desde 1991, ya desde 2020 hay manifestaciones y huelgas en el sector petrolero. ¿Qué nos podés contar sobre eso, y qué rol están jugando en las protestas actuales?

Si ha habido una serie de protestas más o menos importantes en 2011, 2016 y entre 2018 y 2020. En general pasa un poco como ahora, que si la chispa tiene que ver con el aumento del precio del gas, pero todos sabemos que detrás hay un montón de cosas. Lo importante es que las protestas tienen que ver con un reclamo de más democracia, de menos represión, contra la corrupción y demás cosas que todo el mundo sabe, no hay ninguna novedad que en Kazajistán es de los países más corruptos del mundo. Pero las protestas a partir de 2018 tuvieron un resultado bastante interesante que en 2019 renuncia Nazarbayev. El tema es que las protestas que empezaron en 2018 y terminaron a mediados del 2020, cómo puede ser que protestas como esas hayan sido tan extensas y esta vez en menos de veinticuatro horas pasó de todo. Como puede ser, eso es lo que a mí no me cierra. No me creo que haya pasado tan rápido en un país tan militarizado y tan poco democrático. No me creo que simples manifestantes en menos de veinticuatro horas hayan volteado a un gobierno, al mandamás del país o al líder de la ex KGB, todo en menos de veinticuatro horas. Me parece muy raro, aparte estoy viendo vídeos de gente armada aunque no sea mucha. Está bien sacaron armas de la sede, la policía en Almaty, pero estaban muy organizados ¿Como simples manifestantes en menos de veinticuatro horas toman las armas y le ganan a un estado muy militarizado?

Entonces cuando leo en algunos sitios, por ejemplo, más cercanos a Rusia o más cercanos a la izquierda, en general, leo que es probable que estas manifestaciones han sido orquestadas por organismos extranjeros o argumentos similares, y no me parece tan descabellado.

¿Qué tipo de fracturas internas existen en el país (étno liguisticas, religiosas, políticas), y hay algún vínculo entre este enojo social con el régimen surgido en la era post soviética?

En términos generales es un país bastante estable, porque tienes más o menos un 70% de la población que es kazaja. Los kazajos son un pueblo túrquico, son musulmanes. Hablan un idioma túrquico que es el kazajo, aunque se escriba en cirílico, que por consecuencia de la rusificación a partir de los años treinta de la Unión Soviética, pero son musulmanes son tus hijos hablan en ese idioma. Alrededor del 20% de la población son rusos étnicamente rusos ósea, que son cristianos ortodoxos y hablan ruso. Lo cierto es que todos absolutamente todos los kazajos, o sea todos los ciudadanos de Kazajistán, al igual que todos los ciudadanos de virtualmente toda la ex Unión Soviética, hablan en perfecto ruso y en muchos casos es el idioma más usado, como pasa en Bielorrusia.

En términos generales Kazajistán es un país muy cercano a Rusia, tiene tradicionalmente muy buenas relaciones porque es cercano cultural, política y económicamente. Pero al mismo tiempo también es cercano a Occidente, sobre todo por todas las empresas relativas a hidrocarburos que trabajan en la zona. Y también a China ya que tiene fronteras y es un país muy importante. Recordemos que en Kazajistán está Baikonur, es la mayor estación aeroespacial del mundo y de la historia. De hecho, de allí salieron el satélite Sputnik, Tereshkova y Yuri Gagarin. Esta estación aeroespacial, es de facto un enclave ruso, o sea es un pueblo que depende de Moscú. Obviamente la Unión Soviética no importaba si era kazajo o era ruso, pero con la independencia, sí importa. Curiosamente el pueblo lo alquila a Rusia y depende de Rusia. Al ser tan importante, uno de los primeros comunicados en estos días de Rusia, fue decir que en Baikonur no estaba pasando nada, claramente eso le importa mucho a Moscú.

¿Existe algún tipo de presión/puja internacional similar a la que vemos en Ucrania desde 2013-2014? ¿Sabes qué opina la gente sobre esto?

El factor internacional es muy importante es muy interesante, porque, en principio hay que ver qué es lo que se dijo hasta ahora y fíjate que China no dijo nada, la Unión Europea no dijo casi nada y Estados Unidos tampoco dijo casi nada. Hasta ayer Rusia apenas dijo algo de que esperan que las cosas salgan bien, también habló de desestabilización. Tengo la sensación de que, en términos generales, más allá de toda la retórica boba que pueden tener distintos países occidentales, todo el mundo va por el status quo. Porque Kazajistán es un país que viene creciendo económicamente, que le sirve a todo el mundo, por los hidrocarburos, por servicios, además es un mercado muy interesante por estar al lado de China. Es una zona muy importante, porque es una zona de paso entre Asia y Europa; es un proveedor de gas, pero es un proveedor de gas que no es Rusia que eso también es muy importante. Entonces un país que al igual que le pasa hoy a Armenia, Kirguistán o Uzbekistán, que juega muy bien a dos puntas. Por un lado con la Unión Europea y con la OTAN, pero también juega muy bien con Rusia y China. Eso a todo el mundo le sirve, y mientras sirva qué importa quién gobierna. Sí Tokayev cae, si Nazarbáyev realmente abandona el poder, lo importante es que no cambie demasiado las políticas hacia afuera.

No creo que haya posibilidad de conflicto como lo hubo en Ucrania, ya que sí es una sociedad partida absolutamente. Eso se ve en en cada resultado electoral desde la caída del comunismo, se ve en cada mapa demográfico, se ve en cada mapa de la religión, de etnia, de lengua, se ve que es un país partido y que tarde o temprano podía llegar a pasar lo que pasó. Pero no es el caso en Bielorrusia. Y en este caso tampoco, de hecho, algo muy curioso que hay protestas por distintas ciudades del país, pero la violencia importante es en una sola ciudad que ni siquiera es la capital. Es en Almaty, que es la ciudad más grande, es la vieja capital, pero no hay en ningún otro lado hay tan alto nivel de violencia. En ningún otro lado, tomaron las armas es raro, y eso me lleva al punto que decía antes. No sé si me termino de creer que estas manifestaciones han sido tan espontáneas, por qué si fueron tan rápidas fueron tan efectivas fueron tan violentas y el gobierno súper militarizado no supo aplacar. Hay algo raro. Pero bueno eso es jugar a adivinar, por qué porque hasta ahora no sabemos mucho más que eso.

¿Qué nos podés comentar sobre la represión brutal de este jueves y la irrupción directa de Rusia?

Se confirmó que la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) ya envió tropas. Todos los países miembros, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, van a enviar tropas. Por supuesto, que es una decisión casi unilateral de Moscú, más allá de que formalmente el liderazgo de la organización lo tiene Pashinyan que es el primer ministro de Armenia, más allá de eso es una decisión de moscú absolutamente. La pregunta es ¿A cambio de qué? ¿Porqué estás apoyando a Tokáyev? En algún lado leí que uno de los precios de este apoyo era reconocer a Crimea como parte de Rusia, pero seguramente hay unos cuantos precios más. Leí también que Rusia iba a reclamar que no se implementará el cambio del alfabeto que se mantenga el cirílico.

Tengo la idea de que esto fue organizado, porque fue demasiado eficiente como para hacer algo imprevisto como para ser simples convocatorias, al menos en Almaty estuvo organizado. Creo que no es un tema internacional. Estoy leyendo un montón de analistas que dicen que esto no es una Revolución de Colores, que para los rusos significa Occidente volteando gobiernos. Occidente no tiene absolutamente nada que ver.

Si vemos lo que dice Estados Unidos sobre esto, no le interesa lo que pase, al igual que a la Unión Europea. Y todos los demás están por mantener lo que hay hasta ahora. Lo cual, cada vez no me cabe la menor duda que esto es una disputa interna entre las élites de Almaty y de Astaná (o Nursultán, ahora la capital) para en principio sacarse encima a Nazarbáyev, pero eso me parece que ya está confirmadísimo.

Esto tiene un costo, obviamente, para Kazajistán. Quizás tenga que ver con el manejo del comercio de gas hacia China, que lo empiece a gerenciar un poco más Rusia. Quizás tenga que ver con cuestiones demográficas y geopolíticas o económicas. No lo sabemos, pero si que va a tener un costo va a tener un costo.

 

@SalvadorSoler10

 

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Los jóvenes que protagonizaron las protestas en Colombia denuncian una "cacería de brujas"

A pesar de que la suba de impuestos fue el detonante, miles de ciudadanos continuaron marchando entre abril y junio de 2021 con el objetivo de tumbar la reforma de la salud, exigir una reforma policial y repudiar los asesinatos de líderes sociales y excombatientes.

Entre abril y junio de 2021 cientos de miles de manifestantes coparon las calles de Colombia en rechazo a la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Iván Duque, que finalmente fue desechada ante el clamor popular. Las jornadas fueron en su mayoría pacíficas aunque los cortes de ruta y los destrozos dieron paso a una feroz represión que, según la Defensoría del Pueblo, dejó un saldo de 60 civiles y dos uniformados muertos, mientras que organizaciones de derechos humanos elevan la cifra a más de 70 víctimas. 

A pesar de que la suba de impuestos fue el detonante, miles de ciudadanos continuaron marchando por distintos departamentos de Colombia con el objetivo de tumbar la reforma de la salud, exigir una reforma policial y repudiar los asesinatos de líderes sociales y excombatientes. Las calles se silenciaron, pero ahora los jóvenes colombianos denuncian una "cacería de brujas" que continúa tras la detención de más de dos mil manifestantes, de acuerdo a organizaciones como Indepaz.

Las cifras del Paro Nacional

La ONG Indepaz presentó recientemente un balance sobre lo ocurrido durante el Paro Nacional. La organización registró 2005 detenciones arbitrarias y 79 asesinatos, de los cuales 44 fueron atribuidos a miembros de la fuerza pública. Por su parte, la oficina de la ONU registró entre el 28 de abril y el 16 de junio denuncias de 56 muertes, incluidos dos agentes de policía, durante las protestas en la ciudad de Cali y 49 víctimas de violencia sexual. Las cifras oficiales son mucho más bajas y muestran 24 asesinatos durante los dos meses de protestas.

El ministerio de Defensa habló de "259 capturas de criminales y delincuentes de la primera línea", una facción de manifestantes encargada de repeler los ataques de la policía. El gobierno de Duque hizo lo posible por reducir a los cientos de miles de manifestantes a la llamada primera línea, cuyos supuestos líderes, cuatro hombres y tres mujeres, fueron detenidos luego de ser imputados por "concierto para delinquir, tenencia y tráfico de sustancias peligrosas, y violencia contra servidor público".

"La Fiscalía nos presenta como un grupo radical organizado que es peligroso para la sociedad y que tiene un odio irracional hacia la policía", dijo a la agencia AFP la estudiante de derecho Juliana Higuera. Por ser madre soltera de Salomé, de cinco años, le otorgaron la prisión domiciliaria, pero cinco de sus amigos siguen tras las rejas.

"El caso se parece a la película argentina 'La noche de los lápices'", denuncia el concejal de centroizquierda Diego Cancino, quien evidentemente se enteró por medios audiovisuales de ese oscuro capítulo de la dictadura iniciada en 1976 en Argentina. "Pasa la persecución de la protesta y, tiempo después, cuando la cosa está más calmada, cuando los ánimos están más apaciguados, ¡pum! Viene la andanada de la persecución judicial", explica el paralelismo Cancino.

El auge de los "testigos digitales"

Más allá de los detenidos de la primera línea, un elemento que distinguió a las masivas protestas de este año en Colombia ha sido la posibilidad de registrar diferentes vulneraciones a los derechos humanos en vivo y en directo. Así pasó, por ejemplo, el jueves seis de mayo, cuando los celulares de distintos manifestantes evidenciaron cómo un camión de la policía en la ciudad de Cali transportaba agentes vestidos de civil que los atacaron con armas de fuego.

También se viralizó el caso de Nicolás Guerrero, un joven artista de 22 años que vivía en Cali. Según testigos que lo acompañaban el pasado dos de mayo, Guerrero recibió un disparo por parte de agentes policiales mientras se encontraba en un "velatón" cerca del municipio de Calima en honor a los fallecidos en el Paro Nacional. Miles de personas vieron cómo Guerrero fue asesinado en medio de la transmisión de Instagram de un DJ local.

Otro rostro icónico de esa violencia televisada ha sido el de Lucas Villa, estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira. Durante todo el cinco de mayo estuvo participando de las marchas pacíficas en la ciudad de Pereira, y a través de videos compartidos por Twitter y Facebook varios usuarios resaltaron su alegría. Por la noche, a Lucas y a algunos de sus compañeros se les acercó por sorpresa un vehículo gris del que surgieron por lo menos siete disparosVilla recibió dos impactos de bala: uno en la cabeza y otro en su pierna derecha. Tras ser diagnosticado con muerte cerebral, falleció en la unidad de cuidados intensivos del Hospital San Jorge de Pereira.

Reformar el Esmad, la tarea pendiente

Camilo González Posso, presidente de Indepaz, sostuvo en un comunicado que debe debatirse de forma urgente "si el entrenamiento del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y de otras fuerzas policiales destinadas a reprimir manifestaciones ha sido permisivo con procedimientos que conllevan el riesgo de daño a manifestantes". Posso agregó en ese sentido que "centenares de heridos y muchas decenas de muertos por la brutalidad policial no pueden considerarse hechos aislados de responsabilidad individual ni ajenos a la responsabilidad de los mandos que están al frente de las operaciones".

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló recientemente la conexión entre el abuso de la fuerza contra la protesta social y las políticas y orientaciones que ubican a los manifestantes como "terroristas que deben ser tratados con tácticas de guerra", e incluso como cómplices de grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC. Para Posso, en el gobierno de Duque "no caben las recomendaciones de la CIDH sobre desmilitarización de la policía", por lo que llamó a "desterrar toda política y discurso que lleva a tratar la protesta como ataque a las instituciones, a la seguridad nacional o como riesgo de infiltración de criminales".

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Tres personas completan una semana en huelga de hambre en protesta por construcción de una cárcel en Riohacha

Defensores de derechos humanos aseguran que las autoridades no se han acercado a hablar con los huelguistas. Señalan que la salud de estas personas se ha deteriorado considerablemente

Este 28 de diciembre dos mujeres y un adulto mayor completaron 192 horas encadenados y en huelga de hambre en Riohacha (Guajira) para exigir que se les respeten sus derechos. Las personas hacen parte de la comunidad indígena Wayuu que habita en el caserío La Ceibita Macedonia, en la capital guajira, y denuncian que donde habitan se construirá una cárcel, por lo que están siendo desplazados de sus territorios ancestrales.

“Esta manifestación legítima procede, luego de agotar todas las instancias administrativas y judiciales de reclamación y reivindicación de derecho, conllevando a que las mujeres y ancianos de la comunidad se declaren en huelga de hambre para que puedan ser escuchados y sus derechos invocados sean respetados”, afirmaron los indígenas afectados en un comunicado.

Los indígenas empezaron a protestar desde el pasado 20 de diciembre. Ese día toda la comunidad participó de una marcha pacífica en la que recorrieron algunas calles de Riohacha y finalizaron con la instalación de la huelga de hambre.

Ahora, ocho días después, defensores de derechos humanos aseguran que las autoridades no se han acercado a hablar con los huelguistas. Señalan que la salud de estas personas se ha deteriorado considerablemente, pero aún así ni siquiera las autoridades de salud han llegado a verificar el estado de las mujeres y el anciano.

“La salud de los manifestantes se ha venido deteriorando con el paso de las horas y ni la alcaldía, ni el Ministerio del Interior se han pronunciado, ni acercado a dialogar con ellos”, aseguró José Silva Duarte, líder de la ONG Nación Wayuu.

La situación preocupa a los movimientos en pro de los derechos humanos y a los mismos miembros de la comunidad, pues dicen que los huelguistas están “dispuestos a llegar a las últimas consecuencias”. Antes de encadenarse, ellos habrían asegurado que están dispuestos a sacrificarse con tal de que no les sean vulnerados sus derechos. Señalan que están en juego sus derechos a la vida, al medioambiente, al territorio, a la autonomía territorial y a la libre determinación de los pueblos indígenas, así como al consentimiento previo, libre e informado.

“Es pertinente indicar que las mujeres y ancianos que en nombre y representación de su comunidad indígena deciden declararse en huelga de hambre, están dispuestos a llegar hasta las últimas instancias y si es posible, ofrendar sus vidas por el respeto y reivindicación de sus derechos”, indicó la comunidad indigena.

Los afectados argumentan que si están dispuestos a sacrificarse es porque ya agotaron todas las vías para entablar un diálogo con las autoridades.

La nueva cárcel de Riohacha, que tendrá una inversión de $ $181.957.017.859, será de mediana seguridad y tendrá pabellones especiales con enfoque diferencial para albergar indígenas y mujeres. En total tendrá capacidad para cerca de 1.500 personas privadas de la libertad, lo que ayuda a solventar la crisis de hacinamiento carcelario que atraviesa el país, pero el problema es el espacio donde se construirá.

Los indígenas le han propuesto a las autoridades hacer una consulta previa, pero la cartera gubernamental determinó que en este caso no procede la acción. Esto fue anunciado desde octubre, después de haber realizado una inspección de la Subdirección Técnica de la Dirección de la Autoridad Nacional de Consulta.

Se espera que se pueda llegar a un nuevo acuerdo que beneficie a ambas partes. De lo contrario, en caso de que la huelga termine con la muerte de alguno de los implicados, la comunidad advierte que esto sería responsabilidad del estado colombiano. En particular señalaron a MinInterior, el Ministerio de Defensa, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), Gobernación de la Guajira y la Alcaldía Distrital de Riohacha y la Personería Distrital de Riohacha.

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Biblioteca Popular La Dignidad,antes CAI Loma de la Cruz.

En La Loma de La Dignidad, en el centro de Cali, convergen distintos procesos, recién organizados por la comunidad en el marco del Paro Nacional que desde el 28A alcanza eco en Colombia. Aunque las personas tienen temor ante el riesgo de ser asesinados o desaparecidos, su motivación y organización está proyectada para largo aliento.

 

Resignificar espacios de poder en medio de las recientes movilizaciones en Colombia ha sido una de las expresiones espontáneas de los y las manifestantes. Tomas culturales y artísticas que durante los más de 50 días que suma el llamado a paro iniciado el 28A toman forma y con mayor fuerza.

En particular, en la ciudad de Cali ya se han resignificado 4 distintos Comandos de Atención Inmediata (CAI), así: el situado en el Barrio Metropolitano del Norte, ahora Biblioteca Popular Nicolás Guerrero, el de Puerto Rellena, renombrado como Biblioteca Popular Marcelo Agredo, el ubicado en el Paso del Comercio conocido por quienes habitan el sector como La biblio-huerta del Aguante, y el correspondiente a la Loma de la Cruz llamado Biblioteca Popular de La Dignidad. Y también está la Biblioteca Móvil Mil Caras de la Literatura - Punto de Resistencia Meléndez.

La Biblioteca Popular La Dignidad fue la primera que resignificó un espacio de poder en Cali. El espacio donde está ubicad es el mismo donde antes funcionaba el CAI de La Loma, y el cual fue tomado luego de dos días de duros enfrentamientos acaecidos entre los días 28 y 29 de abril.

 

Biblioteca Popular La Dignidad, una re-significación de espacios de poder

 

El 1 de Mayo, con el deseo de compartir saberes y disposiciones, llegó Jonathan Valencia con demás integrantes del Colectivo La Dignidad, limpiaron y barrieron el lugar y empezaron a colocar libros. El colectivo está integrado por 14 personas entre hombres y mujeres, que espontáneamente fueron llegando y se fueron quedando. La mayoría tienen formación humanística.

“Creemos que esa re-significación artística y cultural que se le ha dado a un espacio de poder es digno. Digno en el momento en el que estamos tratando de visibilizar los cuerpos, que somos las personas, que integran el Colectivo La Dignidad pronunciándose políticamente ante un aparato represor y cuerpos de poder, como los policías y militares. Cuerpos de poder que nos han intimidado persiguiendo a algunxs compañerxs”, contó Jonathan, uno de los voceros de la Biblioteca Popular La Dignidad e integrante del equipo dinamizador del paro de La Loma de La Dignidad.

En La Loma de La Dignidad convergen distintos procesos como poesía al viento, danza, el mercado comunitario, la primera línea y el cabildo abierto. Además, desde la primera semana de mayo en La Dignidad se reúnen una vez por semana y delegan las tareas de las varias comisiones: insumos, agenda cultural, biblioteca, gobernanza, punto violeta, ambiental y comunicaciones. El equipo desdeabajo con el apoyo periodístico de Sebastián N. entabló una entrevista con Jonathan en torno al proceso de la Biblioteca Popular y esto fue lo que nos contó:

desdeabajo (da): ¿Por qué el nombre de Biblioteca Popular La Dignidad?
Jonathan Valencia (JV): Ese nombre no lo dimos nosotros, tiene una relación muy cercana al inicio del Paro Nacional del 28 de abril. Se empezó a re-significar los espacios. Ya no se llama Loma de La Cruz sino Loma de La Dignidad. Entonces, como el concepto ya estaba la Biblioteca se llamó igual para darle consecutividad. Lo mismo pasó con la zona Paso del Comercio que ahora es Paso del Aguante, o el Puente de los Mil Días ahora conocido como el Puente de las Mil Luchas, o Puerto Rellena se resignificó como Puerto Resistencia y así.

da: ¿Qué ha dicho la comunidad?
JV: La comunidad no se ha pronunciado.Este CAI tiene la particularidad de ser un punto de atención turístico. Entonces, un sector de la comunidad siempre ha querido la biblioteca y otro sector tiene una relación simbólica con la presencia del CAI y la sensación de seguridad. Realizamos una Asamblea Popular el día 11 de mayo a las 5 de la tarde, en la que intervino la comunidad, la Secretaría de Cultura, la Sub-Secretaría de Artes y la Red de Bibliotecas Públicas y el consenso general que arrojó la misma fue que quieren tanto la biblioteca como el CAI.

da: ¿Cuál ha sido la respuesta de la Policía después de la toma del CAI y la apertura de la biblioteca popular?
JV: La Policía no se ha pronunciado al respecto. Nos ha intimidado. El viernes 14 de mayo vinieron 8 policías, sin identificación en sus chalecos o placas de las motos, y nos tomaron fotos y vídeos. No se ha establecido con la Policía ningún diálogo. Con los militares sí tuvimos un encuentro el 2 de mayo. Llegamos y estaban en la Biblioteca Popular con armas y explosivos. Les dijimos que íbamos a entrar y no nos dejaron. Sin embargo, colocamos los libros afuera del CAI y convivimos con ellos toda una tarde.

da: ¿Qué actividades desarrollan en la Biblioteca?
JV: Hacemos recitales de poesía, circo, talleres de dibujo para infantes o lecturas con la primera línea. Como las bibliotecas públicas están cerradas, promotores de lectura han venido a realizar eventos. Hemos creado un Comité Pedagógico, articulado con el Comité del Paro de La Loma, espacio a partir del cual hemos logrado entablar conversación con la comunidad, sin condicionar a que estén de acuerdo con el proceso, para invitarlos a participar en la Asamblea Popular que se realiza todos los sábados en la rotonda de la Loma de La Dignidad y conversar sobre quiénes somos, cuáles han sido los aciertos y desaciertos del proceso.

da: ¿Hasta cuándo creen que esta situación dure?
JV: Esto lo respondo como miembro del Comité del Paro de La Loma, y es que no sabemos. No sabemos hasta cuándo va el bloqueo, ni sabemos hasta cuándo va el decreto que expidió el Alcalde Jorge Iván Ospina con la Unión de Resistencias de Cali. No sabemos a quiénes de los que estamos acá nos van a desaparecer o matar. Nada de eso está claro, ni tampoco para las otras compañeras y compañeros de las demás bibliotecas con quiénes hemos creado la Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña. En ese sentido estamos pensado en actividades colectivas a corto plazo, sin embargo tanto el Comité del Paro de La Loma como la Biblioteca Popular la Dignidad son de largo aliento, sin importar que el Paro Nacional siga o termine. Creo que es muy importante proyectarse para las próximas elecciones, para que todo este proceso tenga una calada en el incremento de la conciencia política de las personas.

da: Cuéntenos más de esta Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña
JV: Estas no son actividades aisladas, sino que es un movimiento artístico y cultural que sin articularse en un principio todas las bibliotecas, nos hemos dado cuenta que la espontaneidad ha llevado a reconsiderar las bibliotecas como un espacio pre-dilecto para la democratización del conocimiento. Una ciudad como Cali, golpeada por tanta desigualdad, los sectores populares están en un alto nivel de inasistencia escolar, y creemos que a través de estas bibliotecas se puede impactar positivamente en la asistencia, para bien.

En los primeros días de funcionamiento de la Biblioteca Popular la Dignidad nos percatamos que estábamos pensando muy individual, y tocaba darle tuerca al asunto a un sentido más colectivo, por lo cual buscamos y entablamos conversación con las demás bibliotecas y así creamos la Unión. Entonces, así después nos saquen a todas las bibliotecas de los CAI, la Unión de Bibliotecas de la Resistencia Caleña seguirá actuando. Yo siento, puede ser uno de los caminos, que a largo plazo se terminará concretando una co-acción con la institucionalidad, porque la Red de Bibliotecas Públicas de Cali, a diferencia de la de Medellín o Bogotá, nació fruto de procesos de bibliotecas comunitarias y populares que luego se convirtieron en bibliotecas públicas.

 

Integrantes Colectivo Mal-Hablar, Universidad Pa’l Barrio y Biblioteca Popular la Dignidad
 


Universidad Pa’l Barrio y Colectivo Mal-Hablar

Al terminar la entrevista, al frente de la Biblioteca empezó un evento de Universidad Pa’l Barrio, un proyecto en alianza con colectivos y profesores de distintas universidades que llevan las clases a las calles. Karen Sofía Camacho, estudiante de la Universidad del Valle, contó que este proceso tiene como intención aportar con actividades pedagógicas y académicas a la movilización social en el marco del Paro Nacional en los distintos puntos de resistencia en Cali. “Nos articulamos con los voceros de cada punto y con las bibliotecas populares. Creemos que como ciudadanos y academia podemos tener un papel protagónico en la construcción de un país. Y estamos aprovechando el despertar de la conciencia colectiva. La idea es también trascender después de la coyuntura que estamos viviendo”, puntualizó Karen.

Al instante empezó una mesa de escucha del Colectivo Mal-Hablar, un evento articulado con Universidad Pa’l Barrio. Con el ejercicio de escucha colectiva se trata de que las personas reaccionen creativamente a ello e identifiquen dónde se aloja corporalmente su escucha y también reflexionen sobre las preguntas que les genera el Paro Nacional.

Andrea Martínez, una de sus integrantes, contó que la idea del colectivo es romper los significados de los conceptos que se utilizan en el cotidiano del Paro Nacional. El colectivo escoge una palabra que les parece pertinente y recogen las definiciones que sobre la misma les da la gente.La idea es hablar con todo tipo de personas: infantes, personas de acuerdo y en desacuerdo con la movilización. Y después, procesar esta información, ponerle música, y a circular.

“Nos sucede con frecuencia que hablamos mucho y casi no nos escuchamos. Reconocer la diferencia es muy importante para la transformación que queremos en Colombia. Hasta el momento nuestras series de palabras han sido: paro, vándalo y desaparecidos. Palabras que empiezan a habitar en nuestra cotidianidad, no tradicionalmente sino reformuladas por la gente” concluyó Andrea.

Diversas personas participaron de esta mesa de escucha. Ciclistas de paso, artesanas, estudiantes y adultos mayores. Una vendedora informal, que no sabía escribir, le pidió el favor a una mujer que le escribiera una carta para la primera línea. Amarraron una cuerda de un poste a un tubo anclado en el suelo, y colgaron las cartas. “Que Dios los proteja y ojalá todo cambie para una Colombia mejor”,terminabadiciendo la carta de la señora.

* Texto y fotografías.

 

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MÁS LEÍDOS 2021: A propósito de las protestas sociales en Colombia. Autoorganización y acción colectiva

La crisis no se debe a las debilidades o torpezas de Iván Duque; tampoco a las propuestas de algún ministro, por colocar dos referencias que no son las únicas. La crisis es en realidad el resultado de un sistema de gobierno y de una historia de indolencia y falta de compromiso con el pueblo colombiano. La historia marca un derrotero por vida digna y democracia real que es necesario asumir como reto por lograr entre todas y todos.

 

Soprendente. Por varios días la noticia en el mundo dejó de ser la pandemia o los temas y problemas relacionados con las vacunas. Por la violencia estatal desatada, el tema alcanzó a ser el de las protestas en Colombia, con un número, hasta la fecha, de varias decenas de muertos, varias centenas de desaparecidos, numerosos casos de violaciones y la violencia sin límites del paramilitarismo aunado a las fuerzas de seguridad oficiales. La comunidad internacional está tan escandalizada como la propia sociedad civil en el país. Literalmente, el famoso episodio de “La noche de los lápices” –el dramático episodio que tuvo lugar durante la última dictadura argentina en la noche del 16 de septiembre de 1976 y sobre el cuál Héctor Olivera dirige la extraordinaria y escandalosa película con el mismo nombre–; pues bien, lo acontecido en Colombia es infinitamente peor que lo vivido con la dictadura, en Argentina.

La historia es una ciencia políticamente incorrecta. Pues bien, digámoslo sin ambages: de todas las élites de América Latina, de lejos, la más sanguinaria, la más violenta y asesina ha sido la colombiana, ya desde el siglo XIX hasta el presente*. Incluso sin haber vivido dictaduras a la manera de Chile, Brasil, Uruguay o Argentina, por ejemplo; incluso a pesar de no haber vivido las guerras de Guatemala y El Salvador; y además, asimismo de las masacres perpetradas en el Zócalo de México en 1968, no hay absolutamente ninguna élite nacional que haya sido tan violenta como la colombiana. Veamos.


Colombia: una olla de presión

La crisis emerge a raíz de la propuesta de una nefasta Reforma Tributaria por parte de Iván Duque. Digamos entonces: a fin de entender las protestas, la acción colectiva y todas sus derivaciones desde levantamientos hasta revoluciones, no son inicialmente las ideas las que mueven a los pueblos y a la historia: es el hambre, el sufrimiento, las penurias y las necesidades el motor de la protesta social en toda la línea de la palabra. Ayer, en la Colonia y los levantamientos de Los Comuneros, y hoy con ese engendro que es la Dian. (Entre paréntesis, con acierto, los movimientos sociales y políticos han puesto como causante de la crisis al grupo Aval, pero hace falta incluir a la Dian: una institución más que cuestionable en la historia reciente del país).

La crisis ya se venía cocinando mucho antes de la pandemia. Los ritmos de la historia se tejen con sutileza a través de los tiempos y siempre en la vida cotidiana.

Lo verdaderamente significativo es que el motor de las protestas sociales son los jóvenes. Al fin y al cabo, Colombia es un país demográficamente joven. Pues bien, el significado del fenómeno es elemental: los jóvenes no ven futuro en las actuales condiciones políticas, sociales y económicas. Y ante la ausencia de futuro lo natural es levantarse para abrir espacios, para construirlo y echar abajo todas las condiciones que lo impiden.


Colombia es el único país en América Latina, a excepción de Chile como resultado de la dictadura de Pinochet, en el que el 70 por ciento de la educación –colegios y universidades– es privada. Y la universidad pública, a su vez, se ha privatizado sutilmente. No hay educación. Adicionalmente, el sistema de seguridad social, independientemente de que se pertenezca al régimen subsidiado o al régimen contributivo, es 100 por ciento privado. Ese fue el resultado de la Ley 100 promovida e implementada por Álvaro Uribe. La pandemia puso en evidencia no la crisis de un virus, ni tampoco la necesidad de las vacunas, sino la crisis estructural del sistema de seguridad social.

Adicionalmente, las oportunidades de trabajo disminuyen. Durante el casi año y media de pandemia la pobreza se acerca al 50 por ciento de la población: un escándalo social, pero un drama humano.

Y mientras tanto, las estructuras y las causas de la violencia no desaparecen y por el contrario se fortalecen. El asesinato selectivo de líderes sociales, de excombatientes de las Farc, de ambientalistas y líderes de Ongs, queda en la impunidad y aumenta con el tiempo. Ni el Estado, ni el gobierno hacen nada real al respecto. En una palabra, se trata de la matanza sistemática y estratégica de jóvenes. El diagnóstico de la crisis se puede y debe ampliar sin dificultad. Hasta que la olla de presión explotó.


La acción precede a la organización

Siempre, en la historia, es la acción la que antecede a la organización; nunca al revés. La organización emerge al calor de las acciones, las cuales son esencialmente espontáneas y autoorganizadas. Así las cosas, la primera enseñanza fundamental de las protestas en estos días es que la acción colectiva ni pidió permiso, ni fue el resultado de partidos políticos –por ejemplo, Colombia Humana o el Polo Democrático–, como tampoco de sindicatos (CGT, CTC y otros) u organizaciones estudiantiles (la Mesa Estudiantil). Estas formas de organización fueron desbordadas y, desde luego, lo mejor que pudieron hacer fue interpretar correctamente el momento y adaptarse a él. Es lo que ha acontecido recientemente.

Sin embargo, al mismo tiempo, como resultados de dinámicas autoorganizativas –esto es, literalmente, de abajo hacia arriba–, emergen medios alternativos de comunicación, canales alternativos de participación, en fin, asambleas populares en barrios, veredas, en el campo y en la ciudad como jamás había sucedido en mucho tiempo en la historia del país. Esta es una historia en proceso, y lo mejor de la misma habrá de venir en el futuro inmediato y a largo plazo.

Mientras tanto, es evidente el descrédito de la gran prensa; con nombre propio, Rcn, Caracol, Semana, El tiempo, El País, y otros más, nacionales o regionales. Las gentes ya han aprendido a desconfiar de los medios, canales y estructuras tradicionales del poder. El mayor temor de la Institutionalidad consiste justamente en esto: en que los pueblos y las sociedades aprendan, y entonces cambien sus formas de acción y sus estilos de vida.


La más importante lección de las protestas sociales actualmente

 

De lejos, el más importante aprendizaje de los procesos en marcha que deberán seguir siendo objeto, entre otros, de sociólogos y politólogos, de comunicadores y antropólogos, de psicólogos e historiadores, por ejemplo, es el hecho de que la gente ha perdido el miedo.

Tradicionalmente, el país estuvo manejado por tácticas y estrategias de miedo: miedo a las guerrillas, miedo a los comunistas, miedo a los sindicalistas, miedo a la pobreza, miedo al desempleo, miedo a la soledad y al desamor, incluso miedo al miedo, por ejemplo. Pues bien, el pueblo colombiano ha perdido el miedo, ya sabe que no tiene nada qué perder y sí todo por ganar. Nos encontramos, sin grandilocuencias, en una bisagra de la historia. Sólo que la historia de mide en densidades temporales que si bien anidan en la cotidianeidad la desbordan ampliamente.

Un pueblo que pierde el miedo sólo puede esperar la libertad. Ningún estudio al respecto es tan ilustrativo como la Ética de Spinoza; específicamente el tránsito del libro IV al Libro V. Un texto de obligada referencia para todos los amantes de la libertad. Spinoza, quien por libre fue recusado por católicos, judíos y protestantes a la vez. Hay que decir cosas muy importantes para ganarse odios semejantes. Spinoza jamás cedió, fue un espíritu libre, como muy pocos.


***

La crisis no se debe a las debilidades o torpezas de Iván Duque; tampoco a las propuestas de algún ministro; ciertamente, no es el resultado de los desmanes del Esmad y toda la ideología fascista que los soporta; tampoco es el resultado del uribismo y las acciones, desde el Congreso, del Centro Democrático y los partidos de gobierno. Afirmar algo semejante es olvidar que la política como las economía, las finanzas como los asuntos militares. se manejan sistemática y estratégicamente. La crisis es en realidad el resultado de un sistema de gobierno y de una historia de indolencia y falta de compromiso con el pueblo colombiano. Así las cosas, lo que emerge ante la mirada sensible no es únicamente el cambio del Congreso en las elecciones del 2022 y el cambio de gobierno. El tema de fondo es un cambio en la historia. Pero la historia nace y se alimenta de la vida cotidiana. Esa que el sistema imperante siempre desconoció y negó. La historia es el ámbito macro de la vida cotidiana, que es, en realidad, el mundo de la vida; el único mundo existente y posible.

* Al respecto, basta con una mirada a la amplia bibliografía sobre la historia de América Latina, incluyendo los estudios de los “violentólogos”. Una referencia reciente al respecto es: González Ibarra, J. de D., Maldonado, C. E., La complejidad y su entorno. Experiencias de México y Colombia, Morelos: Ed. Colegio de Morelos, 2021.

 

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Bukele acusó a EE.UU. de financiar "movimientos comunistas" en El Salvador

El presidente rechazó las masivas manifestaciones del domingo

Días atrás la jefa de Gabinete salvadoreña, Carolina Recinos, fue acusada en Washington de haber dirigido "un esquema de corrupción multimillonario en múltiples ministerios", lo que tensó aún más la relación entre ambos países.

 

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rechazó la masiva manifestación del domingo en contra de su gobierno, al asegurar que ésta fue financiada por "millones de dólares" de Estados Unidos para promover "movimientos comunistas". A través de sus redes sociales, Bukele se refirió de esa forma a la jornada de protesta en la que veteranos de guerra, jueces, sindicatos, defensores de derechos humanos y partidos políticos se manifestaron en rechazo a las políticas económicas del gobierno, los supuestos actos de corrupción y la falta de independencia de los tres poderes.

Jefa de gabinete bajo la lupa

En un nuevo episodio del distanciamiento con el gobierno estadounidense, Bukele sostuvo que la marcha del domingo le generó "vergüenza ajena" y acusó a la administración del demócrata Joe Biden de estar detrás de las protestas.  "Los contribuyentes estadounidenses deben saber que su gobierno está usando su dinero para financiar movimientos comunistas contra un gobierno democráticamente electo y con un índice de aprobación del 90 por ciento en El Salvador. El pueblo de El Salvador no volverá a ese terrible pasado", aseguró el mandatario.

Para sostener sus dichos, Bukele compartió imágenes de la marcha que mostraban banderas de Estados Unidos junto a personas supuestamente afines al izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, replicó los dichos de Bukele al decir que "más precisamente, los así llamados comunistas en realidad son mercenarios y oportunistas corruptos", de acuerdo al diario local El Mundo.

Los mensajes del presidente salvadoreño tensaron aún más la relación con Estados Unidos, tradicional aliado de El Salvador y principal destino de sus migrantes, cuyas remesas alimentan las arcas del país centroamericano. Días atrás la jefa de Gabinete de Bukele, Carolina Recinos, fue acusada por Estados Unidos de haber dirigido "un esquema de corrupción multimillonario en múltiples ministerios". La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos retiró la visa y anunció bloqueos a las propiedades e intereses de Recinos.

El Tesoro de Estados Unidos afirmó esta semana que el gobierno de Bukele negoció en secreto una tregua con los líderes de las poderosas pandillas del país y anunció sanciones para distintos funcionarios, entre los que se encuentra Recinos. Washington alega que el gobierno de Bukele compró el apoyo de las bandas delictivas con beneficios económicos para sus líderes encarcelados, incluidas prostitutas y teléfonos celulares. La acusación apunta directamente a uno de los éxitos más proclamados por Bukele durante su mandato: una caída en la tasa de asesinatos.

Bukele, quien negó enfáticamente las acusaciones, se preguntó en su cuenta de Twitter: "¿Celulares y prostitutas en las cárceles? ¿Dinero a las pandillas? ¿Cuándo pasó eso? ¿No revisaron ni la fecha? ¿Cómo pueden poner una mentira tan obvia sin que nadie se las cuestione? Hay videos sí, pero de sus amigos haciendo eso. No nosotros. Ya ni disimulan".

Cuarta marcha contra Bukele

Miles de salvadoreños se manifestaron el domingo en contra de las "acciones dictatoriales" del presidente Bukele, las violaciones a los derechos humanos y a la Constitución, y la implementación de políticas que "no benefician al pueblo". La nueva marcha reunió a sindicatos, agrupaciones feministas, defensores de los derechos humanos, veteranos de guerra, diputados y miembros de partidos políticos opositores en las calles de San Salvador, la capital del país.

Se trató de la cuarta marcha contra Bukele, en una seguidilla que se inició el pasado siete de septiembre. En esa ocasión cientos de salvadoreños se manifestaron en contra de la implementación de la "ley bitcoin", que permite bitcoin-del-mundo">el uso de la criptomoneda como método de pago junto al dólar.

Esta vez los manifestantes también exigieron que se restituya a los magistrados de la Corte Suprema y al fiscal general, desplazados el primero de mayo. También pidieron que no se aprueben las reformas a la Constitución que promueve el gobierno, que no se avale la reelección presidencial y se deroguen las reformas que facilitan a la Corte Suprema trasladar o despedir a jueces o magistrados.

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Luis Arce deroga la ley antilavado que motivó paros y protestas en Bolivia

El presidente argumentó que "el país no quiere más zozobra e incertidumbre"

La dirigencia de derecha, encabezada por Luis Fernando Camacho, se atribuyó una victoria y confirmó su intención de continuar con la medida de fuerza pese al anuncio.

El presidente de Bolivia, Luis Arce, anunció la derogación de la ley antilavado que motivó un paro, marchas y bloqueos en algunas regiones del país por parte de gremios y comités cívicos y confió en que desde el lunes la situación se normalice. En una conferencia de prensa desde la sede de gobierno, el presidente dio a conocer la decisión porque "el país no quiere más zozobra e incertidumbre innecesariamente". La dirigencia de derecha que está detrás del paro, encabezada por Luis Fernando Camacho, se atribuyó una victoria y confirmó su intención de continuar con la medida de fuerza pese al anuncio.

"Escuchando las demandas del pueblo boliviano, las demandas sectoriales, hemos tomado la decisión de abrogar la Ley 1386 a objeto de, primero, allanar el camino para que no exista el mayor pretexto para seguir enlutando, para seguir maltratando, para seguir paralizando nuestra economía", dijo Arce. El gobierno boliviano mantuvo el sábado un diálogo con algunos sectores con el fin de desarticular las movilizaciones iniciadas el lunes por comerciantes informales, transportistas, comités cívicos y plataformas ciudadanas contra la ley de Estrategia Nacional de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el Financiamiento al Terrorismo.

Según Arce, los transportistas y comerciantes informales que cumplieron la huelga "se han visto perjudicados en sus ingresos" y sostuvo que el Ejecutivo tiene que velar por que la economía continúe recuperándose. "Lo que ha pasado está generando miedo, zozobra e incertidumbre innecesariamente en el país producto de que hay sectores que tienen otros intereses más allá de los que marcan las necesidades e inquietudes de los sectores sociales", insistió.

"Movilización permanente"

Al participar este domingo de un multitudinario evento en la localidad altiplánica de Peñas para conmemorar los 240 años de la muerte de Tupac Katari, quien lideró las rebeliones indígenas contra la colonia española, Arce le pidió a la militancia del MAS una "movilización permanente" contra el "enemigo". El mandatario destacó a Katari como un "estratega" que "sabía cuándo avanzar, cuándo detenerse, cuándo ir al ataque y cuándo ir a la defensiva", algo que han "heredado" y siguen aplicando porque "la  "resistencia indígena continúa y no es en vano".

Por su parte el expresidente Evo Morales respaldó la decisión del gobierno: "Saludamos la decisión de nuestro hermano presidente de abrogar la Ley 1386 junto a las organizaciones sociales que son la base del Proceso de Cambio", escribió Morales en Twitter. "Nuestra política es gobernar obedeciendo al pueblo y proteger la vida y la economía ante los aprestos golpistas", agregó Morales, quien fue derrocado en un golpe de Estado en 2019, se exilió en Argentina y retornó a Bolivia tras la asunción de Arce en 2020.

La derecha festeja y pide mantener el paro

En el otro extremo el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, manifestó en redes sociales que la "lucha de unidad ha comenzado a dar sus frutos" pero no ha terminado, por lo que pidió a los movilizados en esa región mantener "los puntos de bloqueo". Este sector se reunirá con otros movilizados en las próximas horas para analizar el anuncio presidencial y tomar nuevas definiciones.

En tanto el gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho, uno de los principales impulsores del golpe contra Morales, se atribuyó un triunfo por la derogación de la ley. "Luis Arce quiso camuflar su derrota y dijo que "decidió" abrogar la ley 1386. Falso, no decidió nada, lo hizo porque el pueblo movilizado lo exigió. No tenía opción. Fin del comunicado", señaló por Twitter.

La resistida ley, aprobada en agosto, establecía que la estrategia contra la legitimación de ganancias ilícitas y el financiamiento del terrorismo "podrá ser ajustada por el Ejecutivo (...) mediante decreto". Esto fue lo que particularmente generó inquietud en la oposición, que temía que fuera usada como herramienta de persecución política.

A lo largo de la semana se registraron violentos enfrentamientos entre los manifestantes, la policía y grupos afines al oficialismo que intentaban disipar las protestas dejando un centenar de detenidos, varios heridos y un muerto en circunstancias aún confusas. Los principales disturbios ocurrieron en los departamentos de Santa Cruz y Potosí, en el sudoeste del país, pero se vieron manifestaciones en todo el territorio.

Valoración del gobierno

El paro se inició el lunes pasado y coincidió con el primer año de gobierno de Luis Arce. Según se desprende de una encuesta realizada por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), el 55 por ciento de la población boliviana valora positivamente la gestión del Ejecutivo. La cifra fue aún más alta cuando se preguntó por la gestión de la pandemia (76 por ciento) y por la política social (62 por ciento). La imagen del presidente Arce también tiene una valoración positiva elevada, en torno al 47 por ciento, por encima de la mayoría de los presidentes en la región de acuerdo a los sondeos que habitualmente realiza Celag.

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El pueblo, el gobierno y las realidades paralelas en Cuba

Sobre las protestas sociales del 11 de julio de 2021 en Cuba, hay muchas versiones e interpretaciones. La verdad suele ser un concepto flexible que se ajusta al punto de vista, la posición y el deseo de los distintos actores sociales, dentro y fuera de la isla. Lo cierto es que, en un contexto de creciente precariedad de la vida, diferentes sectores, sobre todo humildes, salieron a las calles en un hecho inédito. 

Sobre los sucesos del 11 de julio de 2021 en Cuba, podría decirse que el consenso se reduce a que ese día miles de personas salieron a las calles. Es todo. Quiénes eran, qué buscaban, por qué salieron, qué pasó durante y después, etc. son cuestiones en disputa. Para unos, fueron protestas sociales espontáneas, un estallido ante la crítica situación nacional; para el gobierno, fueron disturbios en los que participaron mercenarios, contrarrevolucionarios y revolucionarios «confundidos» por la propaganda mediática enemiga. Para unos, fue un día histórico, por primera vez de forma masiva después de 1959 el pueblo salía a las calles a reclamar cambios; para el gobierno, fue una jornada heroica que demostró, a través de la respuesta oficialista, el respaldo a la Revolución. La realidad es que fueron las dos cosas. Cualquier elección que opte solo por ver un lado desconoce parte de la verdad. En un intento de objetividad, los hechos de ese día podrían sintetizarse así:

- En horas cercanas al mediodía, en el poblado de San Antonio de los Baños, a 35 kilómetros de La Habana, un grupo de personas reunidas frente a la iglesia comenzaron a manifestar sus insatisfacciones sociales y políticas.

- Las redes sociales esparcieron la noticia; en cuestión de horas, la llama se extendió a otras localidades y las manifestaciones llegaron a ser más de 60 en todas las provincias del país.

- El presidente Miguel Díaz-Canel llegó a San Antonio de los Baños junto con un equipo de gobierno para tratar de controlar la situación.

- En la tarde, en televisión nacional, el presidente informó de los sucesos y cerró sus palabras con la polémica frase: «¡La orden de combate está dada! ¡A la calle los revolucionarios!».

- En las calles hubo protestas pacíficas, enfrentamientos, expresiones a favor y en contra del gobierno. También hubo saqueos de tiendas en divisas y acciones contra la policía. En cada territorio tuvieron características diferentes.

- Se interrumpieron los servicios de datos móviles y se bloqueó el acceso a plataformas como Facebook y WhatsApp.

- Las fuerzas del orden público respondieron contra los manifestantes con violencia excesiva en algunos casos, en especial contra aquellos que documentaban los sucesos.

- Al final del día, los manifestantes se replegaron y quedó un saldo de cientos de detenidos. Todavía hoy se desconocen los números totales.Sin embargo, estos elementos no son suficientes para comprender la diversidad de actores, intereses y acontecimientos que se extendieron después del 11 de julio, en un escenario político que lleva años alimentando la polarización. Este no fue un hecho aislado o inexplicable; se reconozca o no, la protesta fue un parteaguas, un golpe de efecto incuestionable para quienes intentan mirar a otro lado o tapar el sol con un dedo. La realidad se impuso ante quienes piensan que la sociedad cubana es la misma de hace 20 años, confiada y utópica. Puso en evidencia la fractura del pacto social y su calado.

El pueblo, dividido

No hubo permiso para protestar o manifestarse. Tampoco organización ni liderazgo, aunque el discurso oficial cuestione que las movilizaciones fueran espontáneas. El elemento sorpresa hizo posibles los hechos, pues jugó con la capacidad de reacción del poder y lo descolocó.

El derecho a manifestación está reconocido en el artículo 56 de la Constitución aprobada en 2019, pero en la práctica no existen instrumentos legales que establezcan las formas de ejercitarlo. No hay reglas claras sobre cómo se puede ejercer ese derecho. Pensar en obtener permisos para organizar una protesta como la del 11 de julio no cabe en el contexto cubano; sin embargo, tampoco esto deslegitima o ilegaliza los hechos. A ello se suma la falta de experiencia popular en las calles.

Aspirar a que los reclamos fueran un acto de civismo ejemplar, con objetivos establecidos y comedidos, como un mecanismo de reloj, es cuanto menos absurdo. No fue así en ningún bando. Fueron protestas reactivas, emocionales y cuya marca fue la «bravuconería» nacional.

Es importante mirar también a los sujetos de las acciones. Salieron a las calles personas de todas las edades, desde adolescentes hasta ancianos provenientes, en lo fundamental, de barrios humildes. A la calle no salieron las elites intelectuales o artísticas, aunque hubo alguna representación de esos sectores; allí estaba una parte de las personas que hacen largas filas para acceder a bienes de primera necesidad, quienes se han cansado, quienes están desempleados, quienes a pesar de más 60 años de Revolución cargan sobre sus espaldas la herencia de la desigualdad racial, los colectivos lgbti+ y otros sujetos con derechos pospuestos o vulnerados, quienes han sido marginados por la sociedad, quienes no tienen formas de comunicación directa con el poder, las hijas y los hijos de la cultura del reguetón. Allí estuvo la clase popular, la menos favorecida. Ahí también hay un mensaje, porque en la Revolución «de los humildes y para los humildes» siguen siendo ellos los más olvidados e incomprendidos.

Gritaban diversas consignas, algunas históricas como «El pueblo unido jamás será vencido», y también «Díaz-Canel, singao», «Patria y vida», o simplemente «comida», «medicinas», o «democracia». La más extendida fue «libertad», que podría apelar a un sentido de dignidad que para cada uno tiene un significado distinto. También se oía, de vez en vez, «No tenemos miedo». Este era un acto de valor, un atrevimiento, y el colectivo lo sabía; aunque nadie se detendría a pensar en las consecuencias en ese instante, tampoco era posible preverlas.

En voz baja, al compañero de al lado a veces se le escuchaba: «¿Hasta cuándo?», «Esto no hay quien lo aguante», y se asentía. Era un sentimiento compartido, el tema más popular entre dos cubanos cualesquiera en el último año.

Los escenarios de las protestas fueron las zonas céntricas y los barrios pobres. En La Habana, por ejemplo, se concentraron en 10 de Octubre, Centro Habana, Habana Vieja. Municipios con alta densidad poblacional, con las peores condiciones de vivienda y grandes contrastes sociales. Las zonas residenciales, como el municipio Playa, donde viven muchos de los dirigentes, empresarios y diplomáticos, no fue un espacio del levantamiento. En algunas fotos, se observa a las personas con brazos en alto, en señal de paz. Aunque no fue generalizado, para una parte no despreciable de quienes asistieron sí era una intención.

También estuvieron los representantes de organizaciones políticas y de masas, los dirigentes de la Juventud y del Partido Comunista, los trabajadores estatales, los «revolucionarios» para defenderse y «rescatar» las calles. Para evidenciar, en el espacio público, el respaldo al gobierno. El contrapeso. Llevaban banderas, afiches e incluso equipos de sonido. A la protesta, una contraprotesta, que tuvo tintes de violencia, pero esta sí fue «legítima».

Cuando Díaz-Canel explicó al día siguiente que su llamado a recuperar las calles «para los revolucionarios» no fue para enfrentar al pueblo, sino para defender la Revolución y denunció que «los manifestantes respondieron con violencia y el pueblo se defiende», redujo su concepción del pueblo solo a los «revolucionarios» y parcializó su responsabilidad hacia toda la población cubana; incluso los «delincuentes», «mercenarios» y «confundidos» son parte de ese pueblo. Y justificó la violencia siempre que fuera para «defender a la Revolución». Dividió. Del mismo modo, el gobierno divide a la sociedad entre los de afuera y los de adentro, despojando a los primeros de toda participación en la política del país, aunque contribuyan con sus remesas de forma decisiva a los ingresos de la economía nacional, aunque sigan siendo cubanos.

Hay migrantes cubanos en todo el mundo; ese es uno de los signos de la nación. Según las investigaciones demográficas, han emigrado por razones principalmente económicas, pero cuando una persona decide abandonar su tierra y su familia porque es incapaz de satisfacer allí sus necesidades materiales y espirituales, en especial en un país en el cual todo está mediado por la ideología, sus motivos son también políticos. Por eso, el día 11 y los sucesivos, las acciones trascendieron las fronteras nacionales y hubo expresiones simbólicas en ciudades como Madrid, Barcelona, Toronto, Ciudad de México, Santiago de Chile, Miami, Washington y otras. El pueblo que participó con reclamos legítimos y que ha sido víctima de una criminalización posterior, de juicios –en algunos casos, sin abogado, según reconoció el medio oficial Cubadebate1, de multas y otros abusos físicos y psicológicos, es un pueblo más herido.

La política, invisible

En Cuba hay más de una realidad, como también hay más de una opinión política, pero la mayoría de ellas son invisibles ante la hegemonía oficial. La «unidad» se ha convertido en un concepto teórico y abstracto. Por unidad se entiende la imposibilidad de expresarse en contra del poder dominante, no digamos ya presionar o ejercer contrapoder. Expresarse es un signo de herejía. Por tanto, esa búsqueda de «unidad» deriva en actos discriminatorios, excluyentes y marginalizadores. Para la política cubana, «todo el que no está conmigo, está contra mí».

El gobierno actúa a la defensiva, más que a la ofensiva. Vive del pasado y eso le pasa factura. En los últimos años, los esfuerzos de la política se han centrado en tratar de mantener las conquistas alcanzadas. El proyecto de justicia social con acceso universal y gratuito a la educación y la salud, seguridad social, garantías de empleo, salario y alimentación básica, no ha sido sostenible. Con los años, lejos de avanzar, se retrocede. 

Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución (conocidos como los «Lineamientos»), Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2030, Tarea Ordenamiento… Un plan tras otro, un congreso del Partido tras otro, un fracaso tras otro. La economía cubana no logra impactar de forma positiva en la vida material de las personas, no tiene logros visibles, no crece lo suficiente. Mientras, continúan las inversiones en la construcción de nuevos hoteles –incluso en pandemia– y la agricultura no despega.

La política de los últimos años es grosera, gritona, sobre todo en el ámbito internacional. Diplomáticos que dan gritos en la Organización de las Naciones Unidas (onu)2, que interrumpen e impiden el debate como acto de defensa; políticos que quedan en ridículo repitiendo consignas vacías, omitiendo hechos de la realidad nacional y dando respuestas evasivas a la prensa3. A eso se suman escándalos por el derroche y la especulación de familiares de los principales dirigentes4. Todo ello es un dardo directo contra la credibilidad oficial. Además, el discurso no conecta con una parte importante de la ciudadanía que necesita nuevos códigos. Necesita un presidente que le hable directo al pueblo, y no que mande señales al enemigo o regañe a los dirigentes en televisión nacional. Necesita una política con identidad propia.

En el caso del 11 de julio, el discurso oficial fue cambiando de la arrogancia a la conciliación. Pero sin ceder. Ambiguo. Se tomaron medidas, temporales, muy reclamadas por la población, como la libre importación de alimentos y medicinas y la asignación de una libreta de abastecimiento –con la que el gobierno distribuye una cuota básica de alimentos y aseo– a aquellas personas que la necesitan: más de 200.0005. Pero se aclaró que esas medidas no eran resultado de las protestas. Mientras al pueblo se le sigue pidiendo que confíe, hay errores que no se reconocen, hay cambios de opinión que no se pueden prever, hay inestabilidad en las decisiones políticas, demoras en el marco legal, uso discrecional de la ley con intereses políticos, burocracia, silencio, falta de transparencia pública, falta de fiscalización y control popular, entre otras cosas. Hoy el contexto ha cambiado, ya no están los dirigentes históricos. Por tanto, la legitimidad de los actuales actores políticos es cuestionada en cada decisión, se les exige creatividad y capacidad y, sobre todo, ser medianamente eficientes en superar el bloqueo impuesto por Estados Unidos hace más de 60 años. Una condición injusta y cruel que afecta tanto al gobierno como al pueblo cubanos, pero que no depende de transformaciones internas y tampoco puede ser una justificación inmovilista para el desarrollo nacional. Desconocer las causas y la legitimidad de la protesta como un derecho, justificar la violencia, ocultar información sobre los procesos penales y los detenidos y criminalizar a todos los participantes construye una realidad paralela, de laboratorio, que solo funciona en una burbuja política. 

La política necesita ser más transparente, pública, expresar sus contradicciones como la realidad para que represente y solucione. Una falsa unidad, que esconde la basura bajo la alfombra, impide a la sociedad ser operativa y práctica. Una política invisible envenena sus posibilidades de cambio y transformación; la invalida ante hechos como el 11 de julio y a futuro.

Las fuerzas del orden, sin límites

Es cierto que en el resto de América Latina, eeuu e incluso Europa la brutalidad policial, en la represión de las protestas callejeras, es mayor que en Cuba. Pero eso tampoco justifica los excesos de las fuerzas del orden. No hay reportes de gases lacrimógenos ni otros métodos antidisturbios, pero sí hubo lesiones y disparos. En las calles estaban la policía, los militares, las fuerzas especiales y gran número de oficiales vestidos de civil, algunos armados. Además, sacaron a jóvenes en periodo de servicio militar –que no pueden negarse a cumplir órdenes– vestidos de civil y con palos. Salieron, en general, con deseos e intenciones de dar golpes, actuaron con rabia, con desquite. Se sentían con derecho a reprimir y a expresar su fuerza –no siempre para defenderse–. Este hecho es, quizá, el más grave de los ocurridos el 11 de julio. Un límite peligroso que no se debió cruzar, pero se necesitaba que alguien lo estableciera y no pasó. Nadie recordó que el principal encargo policial es proteger al pueblo. Esto pone sobre la mesa, además, otros temas, como la compra de armamento militar, el gasto de defensa, los protocolos de las fuerzas policiales y su actuación ante hechos sociales; cuestiones que debieran formar parte de la agenda pública. 

Como resultado de las protestas, oficialmente solo falleció una persona: Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años. En la nota del Ministerio del Interior, se hacía referencia a sus antecedentes penales, como si eso justificara su muerte. Pero la violencia no solo ocurrió en las calles, continuó durante las detenciones en las estaciones policiales: maltratos, abusos de poder, restricción de alimentos y ausencia de derechos constitucionales han sido parte de los testimonios en días posteriores6. De hecho, la represión selectiva, más que la represión masiva, ha sido la estrategia de la Seguridad del Estado durante décadas. Hasta el momento, no ha habido un pronunciamiento oficial que proponga o reconozca alguna revisión pública a las fuerzas del orden por su actuación durante las protestas.

Los medios de comunicación, protagonistas

La principal fuente de información de la que hoy disponemos sobre los hechos es resultado de reportes ciudadanos. Videos y fotos que los propios participantes compartieron por redes sociales nutren el relato de los hechos. Con toda certeza, la apertura en Cuba del acceso a internet habilitó otras posibilidades para la expansión de las protestas. Antes de diciembre de 2018, cuando se abrió el servicio de datos móviles, y sin las experiencias de articulación ciudadana que han ocurrido después, es probable que las protestas no hubieran ocurrido, al menos no como ocurrieron. 

En el espacio digital, sobre todo en Twitter, en los días anteriores se había posicionado el hashtag #sosmatanzas, derivando en #soscuba, a raíz de la situación sanitaria, y se sumaron influencers y personalidades internacionales7 para hablar de ayuda humanitaria. Estas acciones también fueron denunciadas por el gobierno como parte de la guerra mediática. El acceso a internet como catalizador y herramienta de articulación explica el blackout de datos móviles durante el 11 de julio y los días posteriores como una medida represiva para limitar la comunicación.

La polarización en el ámbito mediático cubano, sobre todo en el espacio de redes sociales, donde prevalece un discurso de odio y posiciones poco favorables al diálogo, tanto en contra como a favor del gobierno, tergiversa, magnifica o desconoce los sucesos. Las desinformaciones asociadas a las protestas no tardaron en aparecer e involucraron a prestigiosos medios, como el diario abc de España, que se hizo eco de una supuesta fuga de Raúl Castro8. Videos de otras fechas, supuestos asesinatos, así como frases e imágenes descontextualizadas todavía circulan en la web. 

Por su parte, los medios oficiales cubanos solo cuentan la versión gubernamental. Ni la televisión nacional –como es habitual– ni ningún otro medio hicieron una cobertura propia de los sucesos. Tiempo después, mostraron imágenes de los «mítines revolucionarios» y reprodujeron, sin un solo cuestionamiento o ampliación, el discurso oficial, omitiendo parte de los hechos. Solo después de que el gobierno habla de un tema, la prensa oficial publica algo al respecto.

Desde el propio día 11, el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba publicó que los miembros de esa organización estarían «junto al pueblo cubano en defensa de su honra y de sus derechos y alertándolo del grave escenario de guerra de cuarta generación y mezquino y mentiroso cerco mediático que se le impone al país». De esta manera, hacía patente la postura oficial frente a los hechos: la justificación de lo ocurrido debido a «una agresión comunicacional orquestada desde el exterior».

Los siempre presentes intereses externos

La vida en Cuba, guste o no, está estrechamente vinculada a la política estadounidense. De ella dependen desde el funcionamiento del gobierno hasta las familias. Por tanto, la relación entre eeuu y Cuba, en la que intervienen múltiples actores de ambos lados y tensan en distintas direcciones, es permanente, aunque no siempre pública. La existencia del bloqueo económico, comercial y financiero hace más de 60 años, el financiamiento sostenido a programas contra el gobierno de la isla, las declaraciones del ex-presidente Barack Obama en 2017 sobre «un cambio de estrategia, no de objetivo», las 243 medidas adicionales aprobadas por Donald Trump y el cierre de la embajada en La Habana son solo algunos ejemplos de la incidencia estadounidense en la actual situación económica y social de Cuba. 

Por tanto, las protestas también fueron el marco para que un grupo de intereses externos contrarios al gobierno se afilaran los dientes, proclamando que la hora de Cuba había llegado y tratando de escalar los hechos para forzar una situación de ingobernabilidad. Se pagaron e incentivaron actos de vandalismo y violencia. Algo clásico, que no por reiterado deja de ser cierto. Pero su existencia tampoco anula otros intereses legítimos. 

La intervención extranjera y una guerra civil no son opciones deseables por la mayoría del país, aunque muchas veces desde el exterior se vean como «la solución a todos los males».

El 12 de julio, el presidente de eeuu, Joe Biden, declaró en un comunicado de la Casa Blanca que apoyaba al pueblo de Cuba en su llamado a la libertad, aunque descartó una intervención militar. Para el jueves 22, impuso nuevas sanciones al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Álvaro López Miera, y a la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior cubano al incluirlos en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (ofac), lo que les prohíbe acceder al sistema financiero estadounidense9. El 31 de julio se reunió con representantes de la comunidad cubanoamericana.

Otros actores internacionales –gobiernos, organizaciones y partidos– se han pronunciado sobre los hechos que despiertan la curiosidad, el interés y la solidaridad con la isla, que ha tenido un importante papel en la geopolítica internacional y sobre la que el mundo tiene pasiones encontradas.

Interpretar el significado de las protestas solo como resultado de un «golpe blando» orquestado desde eeuu y como una acción de manipulación mediática desconoce la complejidad, la responsabilidad y las múltiples motivaciones de quienes se expresaron en el interior del país. Establece una distancia política con una parte creciente de la ciudadanía, desconoce el derecho a la manifestación –lo que se ha hecho más evidente en las sanciones impuestas a los participantes– y niega la posibilidad de un diálogo sincero y crítico sobre la situación actual del país, las prioridades establecidas y las demandas sociales. Reduce, en síntesis, las posibilidades de participación real. 

El 11 de julio ocurrió un hecho inédito para Cuba, más allá de simplificaciones y visiones segmentadas, que presionó y demostró que la sociedad no está inmóvil. 

La polarización se alimenta y robustece cada día: es política de Estado, es respuesta ciudadana, es resultado de conflictos históricos enquistados. Las causas inmediatas de las protestas están relacionadas con un agravamiento de las condiciones materiales del país y una precarización creciente de la vida10. Crisis económica, dolarización de la economía, disminución de la capacidad adquisitiva del salario, escasez de medicinas y alimentos, roturas e inestabilidad del suministro de agua potable y de electricidad, colapso del sistema sanitario ante el aumento de casos de covid-19; pero también hay desgaste político, cansancio, falta de confianza y, sobre todo, de esperanza.

  • 1.

Oscar Figueredo Reinaldo: «Así marchan las investigaciones penales tras los sucesos del 11 de julio en Cuba» en Cubadebate, 4/8/2021.

  • 2.

«Cuba usa gritos y ruido para acallar denuncia de eeuu sobre presos políticos» en Agencia EFE, 16/10/2018.

  • 3.

Glenda Boza Ibarra: «Canciller cubano: manipulación, omisión y medias verdades» en eltoque, 15/7/2021.

  • 4.

«Nieto de Fidel Castro publicó video tras polémica por conducir un Mercedes Benz» en Semana, 5/3/2021.

  • 5.

AAVV: «Detalles sobre las medidas económicas anunciadas por el Gobierno cubano» en Cubadebate, 16/7/2021.

  • 6.

Eloy Viera Cañive: «El testimonio de Gabriela Zequeira describe un acto de tortura» en eltoque, 30/7/2021.

  • 7.

«SOS Matanzas ¿cómo puedo ayudar?» en vistar, 9/7/2021.

  • 8.

DeFacto: «Desinformaciones en el contexto de las protestas» en eltoque, 21/7/2021.

  • 9.

Aamer Madhani y Matthew Lee: «Estados Unidos anuncia nuevas sanciones a Cuba» en Los Angeles Times, 22/7/2021.

  • 10.
  1. Dominguez Delgado: «¿Por qué estallaron las protestas en Cuba?» en eltoque, 13/7/2021.
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