Martes, 10 Septiembre 2013 06:14

Feminismo popular en debate

Feminismo popular en debate

ALAI AMLATINA, 09/09/2013.- Avances en la construcción del feminismo popular y un rechazo contundente a la mercantilización del cuerpo de las mujeres y a toda forma de violencia, constan entre los aspectos más destacados del 9º Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), movimiento que agrupa a organizaciones de base de los cinco continentes.


 
Más de 1600 mujeres de unos 50 países –incluyendo un fuerte contingente de mujeres jóvenes- reunidas en São Paulo, Brasil, del 25 al 31 de agosto, reafirmaron “la resistencia, el enfrentamiento y la construcción de alternativas al modelo patriarcal, capitalista, racista, lesbofóbico y colonial”, según recoge el documento final (http://alainet.org/active/67070) del evento.


 
La Marcha ha identificado entre sus prioridades para esta etapa de construcción del movimiento, la necesidad de profundizar la formación política, por lo que dedicó los dos primeros días del Encuentro a sesiones de formación política feminista.


 
Mafalda Galdames, coordinadora de la Marcha en Chile, nos contó que en estos dos días “se ha debatido de qué feminismo estamos hablando en el mundo actual y hemos visto, a través de las diferentes posiciones, que estamos construyendo un nuevo feminismo, de la diversidad, de la pluralidad, y un feminismo popular, que se abstrae de encasillamientos anteriores llamados “institucionales”, de la “autonomía” u otros nombres que se hayan puesto en el pasado”.


 
Para la guatemalteca Sandra Morán, la idea es “ir construyendo un feminismo popular que sea la expresión de las mujeres de distintas sectores populares, que están acogiendo al feminismo como una apuesta y una propuesta que les ayuda también a cambiar su vida, y a incidir incluso en los otros movimientos donde se mueven; porque muchas de las mujeres integrantes de la Marcha son mujeres que no necesariamente se mueven en el movimiento de mujeres y feminista, sino que se mueven en los otros sectores: sindical, campesino, indígenas, pobladores, que normalmente son sectores mixtos”. Así, el feminismo popular sería la síntesis o alianza de diversas corrientes feministas: feminismo de izquierda, lésbico, comunitario, campesino revolucionario, el de las mujeres indígenas…


 
Morán añade que “para las mujeres es necesario reafirmar de donde partimos para construir. La afirmación de ‘sin feminismo no hay socialismo’, tenemos que concretarla, tenemos que aportar a que las alternativas que se están construyendo, las llamemos socialismo, las llamemos buen vivir o Sumak Kawsay, o de otra forma, reconozcan y recuperen las propuestas feministas y reconozcan el aporte que las mujeres hemos dado a estas alternativas”.


 
Hacia la 4ta Acción Internacional


 
El 9º Encuentro fue también una oportunidad para relanzar la plataforma política de la MMM, inyectar nuevas energías y promover solidaridades, así como avanzar en la planificación de la 4ta Acción Internacional prevista para 2015. La chilena-quebequense Emilia Castro, --quien, junto con Sandra Morán, fue reelecta para representar a las Américas en el Consejo Internacional de la MMM--, considera que el Encuentro permitió afirmar de manera mucho más clara las orientaciones políticas y la necesidad de la formación política constante. Y acotó que “otro paso que se dio fue crear un espacio al interior del encuentro para tratar de comprender las discriminaciones que viven las mujeres lesbianas, para ser realmente solidarias, de una manera política. Fue un avance, el hecho de que ellas hubieran tomado la palabra, que nos hubieran compartido sus testimonios de lo que ellas viven en diferentes países”, comentó Castro.


 
El Encuentro acordó también el traspaso, en enero próximo, de la secretaría internacional de la Marcha de Brasil a Mozambique. Emilia Castro opina que ese país tiene una coordinación muy fuerte de mujeres, que le permitirá dar un nuevo aliento al movimiento.


 
La futura coordinadora mozambiqueña, Graça Samo, al hacer un balance del Encuentro, nos comentó que éste permitió a la MMM debatir sobre la necesidad de ser un movimiento que contribuya a construir solidaridad con las mujeres que no tienen la posibilidad de viajar a tales encuentros. “La MMM es la posibilidad para que las mujeres se junten y reflexionen sobre estos retos y construir alternativas y solidaridad.” Y que llegue a aquellas que no pueden asumir sus propias luchas, que viven en países bajo control militar “para darles la esperanza que es posible superar los retos si luchamos juntas”. En efecto, la solidaridad ha sido un factor central de la Marcha, cuya expresión, en esta oportunidad, se dirigió particularmente a los pueblos de Siria, de Palestina y del Congo.


 
Entre las acciones centrales que lleva adelante la Marcha en los cinco continentes, se incluye la lucha por la paz y contra el militarismo, contra la prostitución forzada, las violaciones y el tráfico de personas, que particularmente en Asia, pululan en torno a las cada vez más numerosas bases militares extranjeras. La Marcha lucha también contra todas las formas de violencia a las mujeres, la pobreza, la explotación laboral y las condiciones de precariedad e inseguridad en el trabajo. Justamente la Acción Internacional de 2015 de la MMM concentrará movilizaciones en torno al 24 de abril, fecha en la que, en este año, murieron más de 1000 trabajadoras y trabajadores cuando colapsó una fábrica en Bangladesh.


 
“Construir una economía feminista y solidaria significa alterar los patrones de (re) producción, distribución y consumo, además de reconocer y valorizar el trabajo doméstico y de cuidados como fundamental para la sustentabilidad de la vida humana. El Estado capitalista y patriarcal, organizado a partir de una lógica androcéntrica que refuerza la división sexual del trabajo y las formas de control sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. El modelo de desarrollo hegemónico funciona al servicio de las grandes empresas, expropiando los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, violentando a las mujeres y teniendo en la militarización uno de sus pilares de sustentación”, reza el documento final del Encuentro.


 
Alianzas


 
Algo que ha caracterizado a la Marcha desde sus inicios son las alianzas con otros movimientos sociales, en torno a causas comunes. La Marcha se define como anticapitalista, anticolonialista, antipatriarcal y antiracista. Esta definición es la base de muchas de las acciones comunes con otros movimientos. Emilia Castro explicó que “queremos cambiar el mundo y sabemos que no lo podemos hacer solas”. Además –afirma- estas alianzas han permitido plantear una postura antipatriarcal en movimientos mixtos. “Se da una corriente muy interesante, porque nosotras, al interior de los movimientos sociales, llevamos nuestra postura feminista para también entrar a transformar la mentalidad de algunos compañeros, principalmente”, si bien “a veces algunos tienen más dificultad de analizar el sistema como patriarcal, pero en eso estamos trabajando y avanzando”. Castro destaca el ejemplo de la Vía Campesina, donde ahora hay una mujer como coordinadora general, y que las mujeres campesinas se están organizando con posiciones feministas. “Creo que aprendemos también los unos de los otros a nivel organizativo. Ahora estamos trabajando mucho respecto a la naturaleza”.


 
Mientras las delegadas internacionales debatían las orientaciones de la Marcha, en paralelo se llevó a cabo un gran encuentro, principalmente de mujeres brasileñas, con debates, actos culturales y una feria de economía feminista y solidaria; y el día 31, el Encuentro cerró con una marcha festiva por las calles de São Paulo.
 
Para las brasileñas, que denuncian el desplazamiento de la población pobre de las urbes con el pretexto de la próxima Copa Mundial y luego de los Juegos Olímpicos, un próximo reto será articular una campaña contra el turismo sexual y la mercantilización del cuerpo de las mujeres, con ocasión de estos megaeventos.


 
Por Sally Burch, periodista de ALAI.

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"Cuando Pinochet fue arrestado en Londres empezó la verdadera transición chilena"

"Salvador Allende marcó mi vida. No sería el que soy, si él no hubiera encarnado aquella utopía de un mundo más justo y más libre que recorría mi país en esos tiempos". Así comienza el documental Salvador Allende de Patricio Guzmán, expresando en primera persona lo que fue para él, como testigo ilusionado de la victoria y el inicio del gobierno de la Unidad Popular, la aparición de un presidente con un mensaje diferente, socialista, de igualdad y justicia social.

 

Una victoria conseguida pueblo a pueblo y persona a persona, como se observa en la película, que permitió a Salvador Allende conocer la realidad de su país y de los chilenos. Escuchar sus deseos y necesidades. Esa cercanía hizo confiar a muchos de ellos en un político que, por primera vez, les miraba a la cara.

 

Qué llevo a Allende a luchar por los ideales socialistas, que luego intentó convertir en su proyecto político como Presidente de Chile, es la cuestión que Guzmán intenta descifrar en este documental. Desde su infancia, con la influencia de su abuelo y el amor por su madre de leche, Mama Rosa, cuya hija Anita nos recuerda la niñez junto a Chicho (el apodo que le pusieron), hasta sus cuatro intentos para intentar llegar a la presidencia, que logró al fin en 1970.

 

Tras repasar los tres años de un gobierno sacudido por las huelgas organizadas por la patronal y las amenazas constantes de un golpe de Estado, la cinta muestra cómo se fraguó el fin de Salvador Allende. Queda perfectamente claro en la entrevista que realiza Guzmán al embajador estadounidense de aquella época. De igual manera, la forma en que Allende gestionó el bombardeo a La Moneda, con su trágico fin, da una muestra del concepto de responsabilidad política que tenía y que le hizo ganarse el favor de la mayoría de chilenos.

 


Patricio Guzmán fue uno de los que confió en él y ha dedicado gran parte de su obra como documentalista a recuperar la imagen y el mensaje de un presidente que marcó a una generación. También ha denunciando los crímenes cometidos por el régimen militar de Pinochet y la importancia de recordar lo que ocurrió desde el 11 de septiembre de 1973 en adelante.

 

Con Salvador Allende, Guzmán consiguió uno de sus mayores éxitos. El documental recorrió varios de los festivales más importantes del panorama cinematográfico, como Cannes (Sección Oficial Fuera de Competición) o San Sebastián (Perlas de otros festivales). También compitió en los Goya de 2005 como Mejor Documental.

 

¿Cómo cree que han ayudado sus obras en la recuperación y difusión de la imagen de Salvador Allende?

 

La película Salvador Allende tuvo 75.000 espectadores en las salas de Chile, lo que es una cifra muy alta. Para que te hagas una idea, las películas de Michael Moore han alcanzado 13.000 espectadores. Fue un estreno positivo. Se proyectó en 22 salas del país. Otro de mis documentales, La batalla de Chile, que igual que Salvador Allende nunca se ha pasado por televisión porque los canales son todavía muy conservadores y temen cualquier problema político, tuvo una buena repercusión. Aunque ningún distribuidor se atrevió a proyectarla, yo introduje copias en cintas Umatic (un soporte anterior al BetaCam) durante la dictadura. La gente reprodujo las copias en VHS por miles y jugó un papel importante de contra información sobre lo que había pasado en el gobierno de Allende y en el Golpe de Estado.

 

Hay que tener en cuenta que durante los 18 años del régimen de Pinochet, la época de la Unidad Popular fue borrada del mapa. Nadie publicó que había pasado día a día, y La Batalla de Chile muestra jornada tras jornada el último año de Allende. Este película contribuyó mucho a mantener la memoria reciente de lo que había sido su gobierno, el boicot de parte de la sociedad chilena (la burguesía y grandes fortunas) y el apoyo del gobierno de Nixon y Kissinger al golpe militar.

 

Usted expone el documental como una forma de descubrir quién era Salvador Allende e intenta responder a esa dicotomía que suponía su intención de ser "revolucionario y demócrata a la vez" ¿Cree que hoy en día es posible esa combinación, la revolución dentro del juego democrático?

 

Una de las cosas que sorprendían en Allende era su larga trayectoria como político, que obviamente siempre fue dentro de la ley. El era un reformador social dentro de la ley. Siempre me llamo la atención su independencia. A pesar de que dentro de su coalición estaba el Partido Comunista condenó las invasiones de la URSS a Hungría y Checoslovaquia. No le gustaba la idea del partido único, sino tener muchas voces. La dictadura del proletariado era un concepto que nunca apareció en el programa de su partido.

 

En la base ideológica de Lula, Kirchner, Chávez o Correa están las ideas de Allende. Frenar las injusticias, la pobreza y transformar el reparto de los bienes del país, pero siempre desde dentro del propio sistema democrático. El se adelantó a ellos, se adelantó en el tiempo. El pensamiento de Allende tiene un peso grande en ellos, pero no lo mencionan. Y no sólo en América Latina, sino en Europa también. La influencia de Allende fue muy grande y por eso la solidaridad que recibió de Europa fue enorme. Para que te hagas una idea, yo participo en unos 25 actos esta semana en Francia y en Alemania por la conmemoración de los 40 años del Golpe. Por eso creo que estamos bastante más cerca de esta utopía que hace 10 años.

 

Usted vivió en primera persona lo que en este documental define como "ese sueño despierto que vivimos con Allende", explíquenos ¿qué hacía de él y de su proyecto algo en lo que el pueblo confiaba?

 

 Allende es la culminación de 100 años de trabajo social en Chile. Desde la fundación del Partido Comunista y el Partido Socialista en los años 20, hay un enorme trabajo de hormiga de estos dos partidos y de muchas organizaciones independientes que luchaban por un mejoramiento de la sociedad.  Entre esas fuerzas también estaba la Democracia Cristiana. Los hechos se precipitan cuando Eduardo Frei toma el gobierno en los 60 y hace una tímida reforma agraria y otras reformas sociales. El gobierno de Frei hace que la gente quiera ir más lejos, y en las siguientes elecciones Allende gana con un 36%, que es muy poco, tan sólo la mayoría relativa. Y la Democracia Cristiana, cuyo candidato llevaba un programa muy parecido al de Allende, le cede el voto en el Parlamento para evitar una guerra civil.


Tres años más tarde, en las elecciones municipales, Allende logra llegar al 44% de votos en unas circunstancias muy complicadas. No había casi víveres en las casas y la electricidad fallaba gracias a una campaña de desabastecimiento organizada por la derecha. A pesar de todas estas  dificultades Allende gana. Cuando ocurre esto la derecha decide dar el golpe de Estado porque ven que no pueden acabar con él mediante vías políticas. Entonces EEUU da el visto bueno al golpe y lanza huelgas en todas las industrias para crear el desorden social que era necesario para justificarlo.

 

"Los que tienen memoria, son capaces de vivir en el frágil tiempo presente. Los que no la tienen, no viven en ninguna parte". Es una frase de su documental Nostalgia de la luz. ¿Por qué cree que países que se dicen democráticos, como Chile o España, tienen tantos problemas a la hora de revisar y juzgar su pasado más reciente?

 

La memoria es un problema complicado. Es un proceso muy lento. Antes de ayer el Jefe de Estado alemán, Joachim Gauck, estuvo en un pequeño pueblo en Normandia por primera vez desde hace 70 años. Fueron a una iglesia donde las SS realizaron una matanza brutal y se abrazó con los familiares de las víctimas. Aunque pase mucho tiempo es necesario este tipo de gestos. Hay que reconocer la culpa. El presidente alemán dijo "la culpabilidad que tenemos nunca podrá ser borrada". En Chile no hay ningún militar que haya dicho algo ni remotamente parecido. Hay 3.200 personas ejecutadas y desaparecidas y no se sabe quiénes fueron los ejecutadores ni donde están los cuerpos.

 

Mi camarógrafo Jorge Muller, que era también mi íntimo amigo, desapareció en 1974 y todavía no sabemos dónde está. Hubo un reconocimiento por parte del presidente Lago sobre lo que paso, se han realizado dos comisiones para analizarlo y eso es positivo. Pero todavía el 60% de los casos de violaciones a los derecho humanos no han sido juzgados, y el otro 40% si, pero con pena muy leves. Falta ese 60%, y eso hace que  aunque Chile es un país económicamente interesante, con rascacielos y grandes ciudades, no juega ningún papel en el concierto de naciones porque no tiene un pasado limpio. La memoria no es un concepto universitario, abstracto o que esté sólo en los libros. La memoria transforma la dinámica de una sociedad. Cuando una sociedad tiene  una memoria fresca es capaz de crear más, de jugar un mejor papel en el concierto de las naciones. La memoria es algo tan dinámico como la sangre que recorre el cuerpo.

 


¿Cree que se puede avanzar como sociedad sin condenar cosas tan graves como las desapariciones, las torturas, los asesinatos políticos a manos del propio Estado?

 

Yo creo que igual que un ser humano que olvida lo que ha hecho sigue trabajando y avanzando, un país también. Pero mientra no se libere la memoria, las limitaciones de ese país quedarán patentes.

 

La desaparición de personas la inventó un colaborador directo de Hitler, el mariscal Keitel. Según decía él, desapareciendo a una persona, creas una ola de terror a su alrededor y  provocas la incertidumbre total que la misma desaparicion causa. Es un método de terror que pusieron en practica los nazis y que la CIA aplicó. Francia también los usó en la guerra de Argelia. A través de los militares que estudiaron en el Escuela de las Américas pasó a América Latina.

 

Yo creo que mientras no aparece el cuerpo de una persona, queda flotando en la sociedad un vacio que no se borra y que se va extendiendo. Siempre sale a la luz. ¿Cuánta gente del Ejercito está involucrada en los crímenes? Se dice que directamente están involucrados 500 ó 600 personas. Podrian ser juzgados si el Ejército nos diera la lista. Nos evitaríamos otros 100 años de dolor. No lo hacen porque hay un falso concepto de protección de grupo sobre un gravísimo error que cometieron compañeros suyos.

 

"La figura de la desaparición es una de las mayores torturas a las que uno puede someter a una persona". Esta afirmación la hace usted, que estuvo detenido en el Estadio Nacional tras el golpe de Estado y que perdió a compañeros que fueron asesinados o desaparecidos. ¿Una represión tan brutal y cruel puede superarse?

 

Yo creo que los únicos que tienen que dar el perdón son las víctimas directas. Los familiares de desaparecidos. Son los únicos que pueden decir si perdonan o no. No somos nosotros. Hay que respetar ese derecho. Es el principio para no deslizarse en reconciliacioens retoricas. Aquí se ha cometido un crimen de Estado que hay que castigar. Si no se hace, la sociedad entre en una autodestrucción moral. No se puede contemporizar.

 


Los militares golpistas pensaron que habían armas entre los seguidores de Allende y se requisó durante un mes y medio todas las fabricas de Santiago. No había nada, ni para reistir medio día. Sólo había en el sótano del Palacio del Gobierno y Allende no lo quiso utilizar. Su camino era distinto. "Nadie me va a apartar de la presidencia ni de mis ideas a pesar de los ataques que recibo. Hay que resolverlo con la política" dijo. La represión fue brutal. Un Ejército entero cayó sobre un población que sólo tenía libros, eran militantes pacíficos. Sólo el MIR quería iniciar la lucha armada, y fueron asesinados. Cuando una echa hacia atrás la máquina del tiempo, el crimen fue espantoso.

 

El movimiento estudiantil que actualmente sale a las calles a protestar es la primera vez que esta formado por gente sin miedo. En Chile durante 40 años ha existido miedo. Y no hay nada peor que el miedo para conformar un país aunque esté lleno de tarjetas de crédito.

 

¿Qué opinión le merece que los jueces chilenos hayan pedido perdón por sus omisiones y acciones, al no proteger los Derechos Humanos y a las personas, durante la dictadura de Pinochet?

 

Es enormemente positivo. Porque cuando uno analiza los Habeas Corpus o Recursos de Amparo que presentaron los abogados de la Vicaría de la Solidaridad (la oficina de la Iglesia chilena que repesentaba a los presos), estaban muy bien hechos. Con datos muy específicos. Los jueces no consideraron ninguno, hasta que Pinochet cayó preso en Londres ningún Habeas Coprus fue respondido y no atendieron a ninguna familia. El juez Garzón fue el primero que escucho a las madres de los desaparecido. Cuando Pinochet fue arrestado en Londres es cuando comenzó la verdadera transición chilena. Lo anterior era un acuerdo entre el Ejército de Pinochet y la clase política para guardar silencio.


Usted ha insistido en diferentes artículos y entrevistas en la necesidad de crear un partido que represente de verdad los intereses de los trabajadores, como lo hizo en su día Allende. ¿Es posible hoy en día recuperar un gobierno que representa esas ideas?

 

Sí, estoy convencido de que sí. No se puede construir futuro pensando sólo en el mercado. El momento en que la URSS cae y Cuba entra en una profunda crisis, el peor sector del capitalismo internacional toma el poder y nos precipita en un mundo que nadie cree. Mucha gente está de acuerdo en que no es posible una vida tan inhumana donde la cultura está en un espacio tan rezagado. No se discute, se acusa. El principio de la civilización se ha perdido. Si no se recupera vamos hacia un lugar de conflicto muy peligroso. Hay que dialogar. Hay que restablecerel diálogo, la confianza en nosotros mismos. Hay una capacidad de reacción en el ser humano y es posible recuperar la ilusión.

 


Aun habiendo similitudes económicas, sociales y políticas a las de la época previa a la victoria de Allende, da la sensación de que hoy en día sólo unos pocos luchan por mejorar las cosas. ¿Hay tanta diferencia entre esa generación que aupó a Allende a la presidencia y la actual?  

 

Falta que aparezca una proposición política de acuerdo a los tiempos de hoy. Agotado el leninismo, el socialismo real, el nacionalismo de las Revoluciones Árabes, el movimiento de Países No Alineados, falta un planteamiento ideológico que nos conduzca a un renacimiento político diferente. Creo que se está gestando, pero falta tiempo. La primavera árabe demuestra el enorme deseo colectivo de cambio, pero no hay un modelo que algutine las fuerzas desatadas.

 

Creo que la existencia de 5 ó 6 regímenes políticos que defienden las riquezas básicas y tratan de modernizar el Estado en América Latina no está mal. Es la primera vez que EEUU está preocupado por problemas internos, y América Latina tiene libertad de hacer cosas que no podía hacer antes porque EEUU se lo impedía. Hay mucho signos positivos, pero hay que organizarlos. En Chile hay un movimiento estudiantil potente, muy potente y ya se está habalando de organizar un partido. Eso se hará. Hay una nueva generación de historiadores que están en esta línea de renovar a la clase política, porque la actual es la que después del referéndum de Pinochet aceptaron esa ley del silencio.

 

La visualización del documental Salvador Allende está disponible en la plataforma online Filmin.

 

BLANCA CAMBRONERO Madrid09/09/2013 08:00

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Lunes, 02 Septiembre 2013 06:40

Colombia paró

Colombia paró

Una especie de revolución de la ruana [poncho colombiano] cogió a Colombia en las últimas dos semanas y le mostró a un Gobierno que se decía compacto bajo la unidad nacional que estaba lleno de fracturas, de lenguajes por unificar, de protagonismos insaciables, de enemigos internos que incluso salían a los medios a criticar a su propio jefe, el presidente de la República, y de liderazgos regionales inexistentes o muy ocupados en sus propias agendas, pero sobre todo sumido en una crisis de institucionalidad que se ha profundizado mientras se busca la paz con la guerrilla de las FARC en La Habana para ponerle fin a décadas de conflicto.


 
Los campesinos colombianos protagonizaron un paro agrario bloqueando por dos semanas las principales vías del país, mientras los partidos políticos se ocupaban de sus discusiones burocráticas y de buscar fórmulas para conseguir los votos de un umbral que amenaza con dejarlos fuera del juego político. Los gremios resultaron desnudados en su nula representación de los sectores agrícolas afectados.

 


La protesta del campo en la informalidad y la indigencia, cuyos índices de pobreza (68%) contrastan con los de mejoría en las zonas urbanas, y que ha sido el escenario de la guerra, de la concentración de la riqueza y del desplazamiento, se pasó a las ciudades en donde un sinnúmero de organizaciones empezaron a unirse al paro que fue inicialmente desconocido por el Gobierno y recurrentemente estigmatizado por las infiltraciones de las que estas marchas son objeto de todos lados del espectro político en un año puramente electoral.


 
“Si estamos en paro somos delincuentes, en elecciones somos ciudadanos”. Así rezaba una pancarta en calles céntricas de la capital. Un reclamo justo porque diversas voces quisieron negar la protesta, que mostró un malestar que venía destapando su cara en las últimas protestas de estudiantes que obligaron a Santos a reversar la ley de la educación, la reciente de los indígenas en el Cauca o de la región del Catatumbo, y de las de los llamados indignados de todas partes…

 


Vándalos pagados, como los llamó el propio alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Según se investiga, pagados por bandas, pandillas del microtráfico que controlan las zonas marginales. Han provocado la militarización de Bogotá como quizá no se veía en Colombia desde los años 70.


 
Para otros, en el paro nacional lo que se comprobó es que las órdenes venían de La Habana, donde la guerrilla de las FARC y el Gobierno adelantan un proceso de paz. Instrucciones para debilitar al Gobierno que habrían sido atendidas por la Marcha Patriotica, organización que lidera la ex senadora Piedad Cordoba, para castigar el modelo económico del presidente Santos y forzar la pretendida y negada asamblea constituyente que pide la guerrilla como fórmula para refrendar los acuerdos a los lleguen, ojalá antes de fin año.

 


Y es necesario decir, que en ese mismo paro, también hubo quienes atendieron órdenes de la derecha, ahora llamada centro, y que encabeza en un nuevo partido el expresidente Álvaro Uribe. Sus asesores enviaban a los medios las imágenes de un país en llamas, para inducir la percepción de que el Gobierno de Santos había perdido el control de la situación e incendiar más la llamarada de la cual esperan recoger votos para las próximas elecciones legislativas en marzo de 2014.


 
Y entre unos y otros, el Polo Democrático, el partido de la oposición, que a pesar de estar dividido por sus propias debilidades internas y graves pecados de corrupción de otros de sus miembros que terminaron por robarse a una ciudad completa, ahora siembra y cosecha en esta crisis. Porque una cosa sí es cierta: advirtieron y advirtieron cuando este Gobierno y los dos anteriores, firmaban Tratados de Libre Comercio (seis vigentes y cuatro suscritos) sin garantizarle la competitividad a los sectores que se verían golpeados por la competencia extranjera.


 
Esta semana la rebelión en Colombia fue campesina, en justas reclamaciones por años de abandono imperdonable y más aún imperdonable para este Gobierno que se elevó en las banderas de la necesidad de una ley de víctimas y de tierras, y que heredó el escándalo que dejó otro ex ministro de Agricultura, pero ese del Gobierno de Álvaro Uribe, que hoy es juzgado por haber usado un programa de créditos conocido como Agro Ingreso Seguro para favorecer a los ricos y dejar a los pobres en igual condición de indefensión. De nuevo la política: los créditos para el campesino financiando campañas electorales. La única verdad es que no hay política agropecuaria, esa la hicieron los paramilitares a su acomodo y con sangre, pero ese tema es mejor dejarlo para más adelante.

 


Incomprensible porque un Gobierno que como el de Santos negocia en La Habana con una guerrilla y reconoce como primer punto de la agenda el tema agrario, debía haberse anticipado y debería hoy castigar la incompetencia. No se trata de llorar sobre la leche derramada (en este paro se botaron más de un 1.8 millones de litros diarios), pero sí de establecer responsabilidades.


 
Si algo quedó claro en este paro es que las crisis no atendidas se profundizan y pasan cuentas caras. Ahora ya no es una mesa en La Habana, son cinco mesas de negociación. Una con papicultores que reclaman reducción de costes de producción entre muchas otras cosas; otra, con mineros artesanales o informales, algunos al servicio de las bandas criminales para quienes el oro financia sus asesinatos y que reclaman la forma como se privilegia la explotación para las grandes multinacionales sobre sus verdaderas necesidades de formalización; otra con madres comunitarias; y otra con educadores y los jóvenes del movimiento estudiantil, que quieren ser la versión criolla de los indignados del mundo.
 


La de La Habana cumple ya un año, precisamente en momentos en que la Corte Constitucional declaró ajustada a la Carta Magna una ley conocida como el marco jurídico para la paz que crea un sistema de justicia transicional (criterio de selección para el enjuiciamiento y penas alternativas) muy criticado. En opinión de reconocidas voces incluso internacionales como las de Human Rights Watch y de otras tan fundamentalistas como el procurador general Alejandro Ordóñez, plantea el riesgo de impunidad y no reparación en la medida en que permitiría a guerrilleros que cometieron delitos de lesa humanidad participar en política.


 
Un estallido social, ese levantamiento campesino, debía haber concentrado la atención de todos. Pero no. Los representantes de los partidos tradicionales, como el conservador, ofrecieron en cambio el espectáculo de presionar al Gobierno con el que han estado tres años, porque la incompetencia de los dos últimos ministros de Agricultura (¿o son cuatro?), amenaza con quitarles la que aquí se llama la “mermelada” con la que se han chupado los dedos en los últimos Gobiernos.


 
Anunciaron esta semana una moción de censura a la canciller, María Angela Holguín, por la demora en asumir una posición frente a un fallo de La Haya, que le quita a Colombia 75.000 kilómetros cuadrados en el mar Caribe y se los da a Nicaragua en un litigio que ahora parece se expande a otras naciones como Costa Rica, Jamaica y Panamá. Moción que debería caerle no solo a ella sino a todos los anteriores cancilleres que llenaron los bolsillos de abogados que solo vieron el peligro después de la derrota.


 
El expresidente Andrés Pastrana se dedica por estos días a reencaucharse contra otro expresidente, Ernesto Samper, por las declaraciones dadas a la justicia por William Rodríguez, el heredero del cartel de Cali, que en buena hora le recuerda al país que hubo un tiempo en que quienes colocaron bombas y sumieron en el peor infierno a Colombia, llenaron las arcas de esa campaña presidencial cuyo jefe ahora se reencaucha a su vez en el santismo.


 
Mientras tanto, las redes se convierten en veedoras de nosotros los periodistas, en reproductores de los indignados y en castigadores de otra clase, la política, que anda perdida sin saber cómo enfrentar este giro en un país que caminaba bajo este Gobierno por la senda de la búsqueda de la paz, que le implicó a Santos su ruptura con su antiguo jefe, Álvaro Uribe, para quien este traidor merece un castigo.


 
Pero el castigo de la semana también fue para Uribe cuando otra Corte, la Suprema, que pareció salir por unos días de sus también mezquinas intimidades que le han impedido en año y medio llenar seis vacantes, dictó orden de captura contra un líder de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, el único que decían podía competirle a un primo del presidente, que bajo las toldas del uribismo quiere sucederlo en el poder. Que semana tan buena para la memoria recordar que 60 congresistas han sido condenados por sus vínculos con los paramilitares.


 
En cada sector, unos sabios que asesoran siempre para sobar algunos egos y favorecen a sus recientes amigos o fregar a los nuevos enemigos, entretanto, barajan nombres para cambiar un Gabinete que parece agotarse cuando empieza el año electoral y hasta los embajadores más cómodos comienzan a regresar. Ojalá encuentren los nombres que ayuden a recuperar la ruta que esta semana se vio esquizofrénica o bipolar: el paro no existía a principios de semana, pero obligó la militarización de una ciudad de más de 6 millones de habitantes.


 
Y como la bipolaridad es eso precisamente, otros decidieron vivir esta semana como ciudadanos tomando un buen café colombiano en Juan Valdez y soñando con probar el nuevo de Starbucks que llega en 2014 a Colombia, inversiones con las que este país muestra un crecimiento económico sostenido del 4%.
 


Esto para decir que la crisis es institucional, y que desde La Habana pero también desde adentro muchos quieren minar la gobernabilidad. El problema no es de ellos, es del Gobierno si no saca el talante para recuperar la senda.

 

Por Diana Calderón 1 SEP 2013 - 23:15 CET
 
Diana Calderón es directora de Noticias y Hora 20 en Caracol Radio.

Publicado enColombia
Lunes, 02 Septiembre 2013 06:28

La protesta social como una fiesta

La protesta social como una fiesta

Las protestas sociales son ensayos para la gran fiesta. Incluso, eventualmente, aunque la gran fiesta se demore o nunca llegue. En la fiesta, por definición, importa el momento, y hay que aprovecharlo.

 

Los grandes medios presentan a la protesta social de manera amañada, ideológica. Y el lector medio se chupa acríticamente esa lectura. Pero una observación desprevenida, fenomenológica, arroja mejores luces sobre la protesta social; las protestas, en realidad.

 

Las marchas en las ciudades y pueblos, en las carreteras y en las plazas son verdaderas fiestas sociales. Gritos, música y cantos, arengas y carreras. Grupos de gente que se conocen por el trabajo o el estudio, del campo o de la ciudad, se mezclan y comparten —basta verlo— una misma alegría. Como una autentica orquesta improvisada. La improvisación, uno de los ápices del arte.

 

Ya lo decía, en otra época y en otro contexto Marx (El 18 Brumario y La lucha de clases en Francia): la revolución es la fiesta de los pobres, de los explotados.

 

Vemos una corriente de gente gritando y vociferando, arengando y cantando, tocando ritmos diferentes, y grupos de jóvenes tomados de las manos, cantando y corriendo como sólo los jóvenes felices lo saben hacer. Haciendo del tiempo el tiempo propio. Y mostrando que las calles les pertenecen. Hablando y gritando las esperanzas que tienen, los dolores que los aquejan. Denunciando los oprobios y anunciando en breves slogans —aforismos— los sueños que tienen. Todo al mismo tiempo. Como en una orquesta se combinan los vientos y las cuerdas, los metales y los tambores. Con bajo continuo incluido, con destrezas y direcciones del violín primero. Una coordinación adecuada de la batuta diligente del director de la orquesta. Para el deleite del público. Sólo que en las protestas sociales la orquesta es el público mismo.

 

La gente no viste vestidos elegantes, sino ropas cómodas, ligeras, zapatos cómodos y confortables. Como cuando se va a paseos de descanso. Justamente, como cuando se va a las fiestas casuales.

 

Cuenta la historia que cuando los revolucionarios de 1789 se dirigían a la Bastilla, ya en la toma definitiva de París, para liberar a los presos que allí se encontraban, comenzaron, espontáneamente, a disparar a los relojes de las torres de las iglesias. Para señalar que allí moría un tiempo, y otro tiempo nacía. (En la Bastilla había unos muy pocos prisioneros, uno de los cuales era el Marqués de Sade. Al cabo de un breve tiempo, la revolución volvería a encarcelar al Marqués, por anti-revolucionario).

 

La protesta social puede salirse de cauces, y se sale en ocasiones. Con o sin necesidad de filtraciones. Policíacas o guerrilleras. Como en las fiestas hay siempre alguien que en algún momento se sale de cauces, comienza con chistes de tono fuerte, o invitaciones salidas de tono. Conocidos, o ajenos.

 

Y sí, las protestas sociales son ensayos para la gran fiesta. Incluso, eventualmente, aunque la gran fiesta se demore o nunca llegue. En la fiesta, por definición, importa el momento, y hay que aprovecharlo. Cualquiera que sea el nombre de la fiesta, y la forma de la misma.

 

Fiesta contra el mundo laboral uniformemente siempre el mismo. Que esa es la primera forma de alienación contemporánea: no en el extrañamiento en el producto —¡también!—, cuanto en los tiempos anónimos del trabajo y la labor. Esa perversión que es vivir para trabajar. Fiesta contra los días anónimos y aburridos. Fiesta para sentir la vida misma.

 

Siempre hay en las fiestas quienes no saben manejar el licor y la algarabía y se desmiden. Asimismo la sociedad y el pueblo debe aprender a manejar la fiesta. Que es cosa que se olvida pronto, para organizar la siguiente. Porque toda buena fiesta siempre anuncia la siguiente.

 

¡Hay que ver los rostros de contento de quienes taponan las vías! Es una alegría, de veras. No lo hacen como trabajo y menos con angustia. Mientras cargan piedras grandes, o queman llantas, se ríen; hay alegría en los taponamientos. ¡Hay que ver los rostros de alegría de los jóvenes que se toman de la mano y de sorpresa se dirigen corriendo hacia la policía a quienes los abrazan! La policía no está preparada, no está hecha para las fiestas. Hay que enseñárselo y ganarlos así para las fiestas, para cuando llegue la verdadera primavera.

 

Como en las fiestas, hay también quienes confiesan sus dolores y desventuras en un momento dado. Y a nosotros, que a veces apenas sí los conocemos, nos confiesan sus cuitas. Esos son también los momentos de las protestas sociales. Actos humanos, ante todo, jalonados por historias de vida en tiempos y en contextos claros, marcados por turbulencias e inestabilidades. Son las protestas contra la ignominia.

 

Tomarse las calles y mostrar el caos que es el transporte público, y mostrar que las calles no son de esas máquinas que son los automóviles, sino de las gentes. El espacio público se convierte en espacio de encuentros casuales y organizados a la vez. Y la gente comparte sus historias, como se comparten momentos en las festividades.

 

Tomarse las calles y la plaza pública, tomarse las carreteras, las ciudades y los pueblos. Aunque sea un momento. Un largo momento que es el resultado de reuniones preparatorias para la fiesta, y que presagian reuniones posteriores que pueden organizar festividades nuevas.

 

El poder del Estado, el poder financiero y militar le teme a la alegría y a las fiestas populares. Porque en las fiestas populares, lo primero que salta a la vista —prima facie— no son las ideologías ni los poderes y las fuerzas, sino la alegría y las esperanzas, los horizontes y la fuerza misma de la vida.

 

La protesta social es una fiesta política.

 



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El sueño Martin Luther King es aún el de millones de negros en Estados Unidos

Cincuenta años después del histórico discurso de Martin Luther King, durante la “marcha por la liberad y el empleo” los afroamericanos se enfrenta a una implacable realidad: los negros estadounidenses siguen siendo, de lejos, las primeras víctimas del desempleo.


 
Prohibidas en otros países, las estadísticas “étnicas” traducen en Estados Unidos ese estado de cosas. La tasa de desempleo de los afroamericanos (12,6% en julio) y es de casi el doble que la de la población en general (7,4%).


 
Comparativamente, la minoría hispana sufre un desempleo menor (9,1% en julio) por no hablar de la tasa de desocupación entre los asiáticos de Estados Unidos que ese mes ascendió a 4,3%.


 
“Las discriminaciones contra los afronorteamericanos siguen estando muy extendidas”, dijo a la AFP Heather McGhee, vicepresidente de Demos, un grupo de reflexión sobre la igualdad en Washington.


 
Esa brecha no es nueva y atraviesa tanto los períodos de expansión económica como los de recesión. En enero de 1972, al que refieren los registros más viejos sobre el asunto, 5,8% de la población activa estaba sin trabajo, una tasa que ascendía a 11,2% para los trabajadores negros.


 
Incluso a fines de 2000, en el pico de pleno empleo en Estados Unidos (3,9% de desempleo), los afroamericanos tenían una tasa de desempleo de 7,3%.


 
Resulatado: son el grupo más numeroso de los que viven en la pobreza (27,%) cuando sólo representan al 13% de la población.


 
“Hay que poner atención en no hacer como si la historia del Estados Unidos negro fuera trágica”, advierte, sin embargo, McGhee.


 
Cerca de cincuenta años después del fin de la segregación, un afroestadounidense dirige la Casa Blanca, mientras que los negros que acceden al sistema educativo experimentó “inmensos progresos”, destaca.


 
El 86% de ellos llegó al colegio secundario, contra 38% en 1963, y 20% accedió a la universidad, contra 5% cicuenta años atrás, rercuerda.
 


Pero esto no alcanza. “Solo una parte de esa brecha se explica por diferencias en el nivel educativo”, asegura a la AFP Ioana Marinescu, profesor en la Universidad de Chicago y especialista del mercado de trabajo de Estados Unidos.


 
- Discriminación positiva pero no cuotas


 
Según los expertos, los estereotipos negativos asociados a los negros se mantienen, al igual que en otras partes de Occidente.


 
“Los prejuicios se han hecho inconscientes. Es raro que alguien diga explícitamente que no quiere contratar a un negro, pero sabemos cuánto influyen los estereotipos en las personas que toman decisiones”, asegura McGhee, ella misma afronorteamericana. “Cuando es inconsciente, es mucho más difícil combatirlos”, se lamenta.


 
Las estadísticas por minorías permiten, sin embargo, “aclarar el debate público” en Estados Unidos y sensibilizar al mundo del trabajo respecto de la discriminación, destaca Marinescu.


 
Las empresas que tienen contratos con el Estado federal deben tener políticas de “discriminación positiva” y favorecer el avance de las minorías sin recurrir, no obstante, a las cuotas.


 
Las empresas estadounidenses con más de 100 asalariadas deben publicar cada año un informe indicando el origen étnico y el sexo de sus empleados.
 


La situación podría ser peor, señala la socióloga Nancy DiTomaso, docente en la escuela de Comercio Rutgers de Newark (este).


 
“Una mayoría de las personas consigue un empleo porque alguien las ayudó dándoles información o usando su influencia con recomendaciones del tipo ‘es un amigo, haz algo por él’ o simplemente encontrándole un puesto de trabajo”, declara a la AFP.
 


Según esta investigadora, que dedicó una obra a este tema, la importancia de esas “conexiones” y “redes” en el mundo profesional supone una gran desventaja para los negros. “La dinámica no consiste en que los blancos discriminen a los negros, sino en que los blancos ayudan a otros blancos”, subraya.

 

27 agosto 2013
 
(Con información de AFP)

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“El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir”

Birgitta Jónsdóttir (Reikiavik, 1967) es una luchadora optimista. Una mujer convencida de que el siglo XXI será el de la gente corriente. El siglo en el que la ciudadanía despertará para cambiar las reglas del juego. Desde hace años centra su lucha en garantizar el acceso de los ciudadanos a la información, a los hechos, para que puedan tomar decisiones. Diputada islandesa, excolaboradora de Wikileaks y poetisa, ha hecho de la libertad de información y expresión su bandera, y preside el International Modern Media Institute, una iniciativa que pretende convertir Islandia en un refugio seguro para informadores y filtradores.


 
“Tenemos que colaborar para ir contra la corriente”, dice en conversación telefónica desde la capital islandesa. “Hay mucha gente que no quiere ser parte de este monstruo que hemos creado en el nombre del capitalismo”.


 
Jónsdóttir habla con un tono de voz muy tranquilo y se ríe a menudo de sus propias ocurrencias. Sus respuestas denotan que, en cierto modo, pertenece a la escuela de los que piensan que el método es el camino. “Yo no tengo todas las soluciones, gracias a Dios, pero creo que si recabamos las ideas que se están poniendo a funcionar en muchos sitios del mundo, podemos crear muchos modelos distintos para sociedades distintas”.


 
Fue a finales de 2009 cuando esta mujer de 46 años decidió lanzarse al ruedo político. La indignación de los ciudadanos islandeses estaba en lo más alto tras el colapso financiero. No dudó en involucrarse en la creación de El Movimiento, un partido nacido al calor de las protestas ciudadanas. En apenas ocho semanas consiguieron un 7% de los votos.


Pero fue un partido para un momento concreto, integrado por gentes de muy distintas procedencias.


 
A finales de 2012 puso en marcha el Partido Pirata islandés, con el que consiguió tres escaños en las elecciones de abril. Libertad de información y de expresión, democracia directa, privacidad y reformas de las leyes de patentes y derechos de autor son algunas de las batallas de su nueva formación.


 
Pregunta. ¿Qué es lo que los líderes del mundo aún no han entendido?


 
Respuesta. No han entendido que estamos en el siglo XXI y que nuestro modo de comunicarnos y de compartir información lo ha transformado todo radicalmente. No entienden que se está produciendo una revolución de la información que va muy rápido. Pero sí que han entendido cómo abusar de esas nuevas formas de comunicación que utilizamos, invadiendo nuestra privacidad, socavando los cimientos de nuestras democracias. Vivimos en un mundo en que el periodista ya no puede proteger a sus fuentes, donde los médicos no pueden garantizar la privacidad de sus pacientes… Los líderes mundiales no entienden el daño que están causando. Tampoco comprenden el significado de las palabras sostenibilidad o transparencia.


 
Jónsdóttir está experimentando con fórmulas de democracia directa desde las filas del Partido Pirata. Los ciudadanos ya pueden enviar a su formación propuestas para que sean trasladadas al Parlamento a través del programa Better Iceland. Las cinco más votadas serán presentadas. El programa está en pañales, pero en octubre comenzará a funcionar. “Lo que queremos conseguir es esa idea de la democracia líquida. Todos estamos viendo, en todo el mundo, que nuestros sistemas no funcionan porque fueron creados hace mucho tiempo, en sociedades muy distintas a la nuestra”. Dice que la democracia representativa está agotada, que los representantes del ciudadano no tienen que ser políticos profesionales. “¿Cómo hacemos para conseguir que la gente en general pueda participar en la cocreación de las sociedades en que vivimos? Tenemos que ir hacia estructuras más pequeñas y al mismo tiempo necesitamos poder transferir nuestro voto a personas en las que confiemos”.
 


P. Además de mejorar los mecanismos de democracia directa, ¿qué más habría que hacer?

 


R. Lo fundamental es empezar, ya mismo, a pensar qué futuro queremos tener como humanidad. Todo el mundo entiende qué es lo que va mal, pero muy poca gente tiene soluciones. Tenemos que reunir a todos los visionarios, a la gente que está buscando salidas. Yo no quiero que el futuro sea crear una colonia en Marte, y sé que todavía tenemos tiempo para darle la vuelta a todo. Nuestras sociedades están completamente rotas.


 
P. Pero, ¿qué medidas concretas habría que adoptar? ¿Qué habría que hacer hoy, por ejemplo, con respecto a la economía?


 
R. Tenemos que rehacer el sistema. Yo lo que estoy haciendo, y por eso intenté entrar en el Parlamento por un corto periodo de tiempo, es tratar de comprender cómo funcionan las cosas para evitar cometer los mismos errores que los demás y poder así encontrar maneras de desmantelarlas. Lo que considero más urgente es encontrar el modo de salir de este increíble y loco consumismo y hallar vías sostenibles para nuestras comunidades. En temas económicos, me pregunto: ¿por qué no hay más sitios que funcionan como Mondragón —empresa basada en la cultura cooperativista en la que el capital es un instrumento subordinado al trabajo—? Necesitamos visionarios, contadores de historias, académicos, ciberpunkis, hackers… Y tenemos que involucrar a los más jóvenes.

 


R. Aquí empezamos muy bien, tras la crisis pusimos ideas en común para ver qué podíamos hacer para evitar que se produjera otra. Ustedes tuvieron una muy buena experiencia en España, cuando tuvieron su movimiento de mayo y consiguieron que gente de grupos muy distintos trabajaran juntos. Pero el error que cometieron fue el de no plantar nuevas semillas en el Parlamento y en los lugares donde se toman las decisiones; porque no se pueden cambiar las cosas solo desde fuera; es necesaria la presión desde dentro. Hay que tener a activistas normales en los centros de poder que estén dispuestos a entrar durante un corto periodo de tiempo para usarlos como una plataforma en la que recabar información y crear un puente con la gente, por ejemplo. Pero en Islandia no fuimos lo suficientemente rápidos, de modo que la Constitución que queríamos reescribir parece que no será reescrita. El Gobierno que tomó el poder fue muy lento y quiso hacer demasiadas cosas a la vez, en vez de centrarse en cómo cambiar la infraestructura, que es una prioridad.


 
P. Y con el nuevo Gobierno de David Gunnlaugsson esto no va a ocurrir.


 
R. Tenemos un Gobierno tremendo. La ventana de oportunidad para el cambio, durante una crisis, es pequeña y se abre y se cierra muy rápido. Aquellos que en el mundo queremos un cambio tenemos que estar preparados para la siguiente crisis, tener los textos legales, conocer las infraestructuras y saber utilizar estas crisis, porque tendremos más. Las crisis son geniales, son lo mejor que puede ocurrir: son la única fuerza que mueve a la gente a unirse y pedir cambios. Es el único momento en que la gente no teme el cambio, porque siente que ya hay uno en marcha y lo abraza. Puede ser un cambio a peor, con el que la gente esté dispuesta a sacrificar sus derechos; o puede ser a mejor, para reclamar más derechos.


 
P. ¿Hay que cambiar el capitalismo, por ejemplo? ¿Es el capitalismo el problema?

 


R. El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir, destrozar. Pero no quiero ningún ismo, no hay un solo sistema que sea la solución. Lo único que sí que hay que hacer es ser más sostenibles en nuestras comunidades. Tenemos que ser conscientes del coste que supone lo que consumimos; del problema de las pensiones: con tanta gente joven desempleada, ¿quién va a pagar las pensiones en los próximos 20 años? Es obvio que nuestros sistemas no funcionan, así que tal vez tengamos que volver atrás y ver qué es lo que funcionaba antes…


 
P. Cuando dice volver atrás, ¿a qué se refiere?
 


R. No soy tan vieja, aunque soy un poco vieja, pero crecí en una familia en la que mi bisabuela vivía con nosotros, nunca tuve que ir a la guardería; y no soy una inadaptada social por ello. No sé qué ha pasado con toda la sabiduría que tenían mis ancestros. La gente ya no sabe hacer salsas; las compra empaquetadas. Tal vez tengamos que volver atrás y recuperar conocimientos que se perdieron. Igual no debemos mandar a los mayores a residencias, porque es horripilante lo que pasa allí, están siendo privatizadas, no les cuidan bien… Tenemos que volver a los valores de sociedades más pequeñas, y cuidar los unos de los otros, porque el sistema no se va a ocupar de nosotros.

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 Resucitan en EU movimiento de Luther King por derechos civiles

Decenas de miles conmemoraron el 50 aniversario de la Marcha sobre Washington por Empleo y Libertad encabezada por Martin Luther King, en la cual ofreció su famoso discurso Yo tengo un sueño, que marcó un punto clave en el movimiento masivo por los derechos civiles y la promoción de reformas, incluido el sufragio efectivo de los afroestadunidenses en este país.

 

Algunos la consideran la manifestación masiva más famosa en la historia del país, con las icónicas imágenes de más de un cuarto de millón de personas y el reverendo King pronunciando su discurso.

 

En el mismo lugar frente al monumento a Lincoln donde habló King, oradores de una amplia gama de sindicatos nacionales, organizaciones por los derechos civiles, de la comunidad afroestadunidense, iglesias, de defensa de migrantes, de la comunidad latina, por los derechos de las mujeres y los gay, figuras como el reverendo Jesse Jackson, el legendario cantante Tony Bennett, el reverendo Al Sharpton (principal organizador del acto con su organización, National Action Network) y el hijo de King, además de figuras políticas, incluido el procurador general de Justicia Eric Holder y la lideresa de la bancada demócrata en la Cámara Nancy Pelosi, recordaron el sueño de King por una sociedad que cumpla los ideales democráticos y la igualdad racial y económica.

 

Enfatizaron que el acto no era sólo para recordar, sino para resucitar el movimiento en demanda del sueño. Se resaltaron las luchas libradas por las nuevas generaciones (jóvenes en batalla por los derechos de los migrantes, estudiantes defendiendo la garantía a la educación, jóvenes respondiendo ante la violencia contra ellos por autoridades y leyes, entre otros), sobre todo ante los nuevos desafíos, como intentos por suprimir el voto efectivo de las minorías.

 


El representante federal John Lewis, quien hace 50 años fue el orador más joven –único sobreviviente del elenco principal que habló en la marcha del 28 de agosto de 1963– declaró hoy ante la multitud: “No nos podemos rendir, no nos podemos doblegar. Yo fui arrestado 40 veces durante los años 60, golpeado hasta quedar inconsciente y sangrando. Pero no estoy cansado, estoy listo para luchar y continuar luchando, y ustedes tienen que luchar”.

 

Otros de los principales temas hoy abordados, tanto por los oradores como en pancartas y camisetas de los participantes que llegaron de múltiples puntos del país, eran la violencia contra jóvenes de minorías, señalando el caso del joven Trayvon Martin, asesinado en Florida (cuyos padres hablaron desde el podio) por un vigilante armado que hace un mes fue exonerado por un jurado; nuevos intentos por obstaculizar el voto de las minorías, tanto por decisiones recientes de la Suprema Corte como mediante nuevas leyes en Texas y Carolina del Norte; el asalto contra los derechos laborales, y migración, que para muchos es un “nuevo” movimiento por las garantías civiles.

 

Lana Shells, de 69 años, no pudo llegar a la primera marcha en 1963, pero hoy se sumó a la multitud. “No pensaba que después del doctor King estaría aquí llorando por los mismos temas. Pienso que nos quedamos dormidos y ahora necesitamos despertar todos, pobres, negros e hispanos”, comentó en entrevista con el Washington Post.

 

La fecha exacta del aniversario, el próximo miércoles 28, se celebrará con diversas ceremonias y discursos del presidente Barack Obama y los ex mandatarios Bill Clinton y Jimmy Carter.

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Sábado, 24 Agosto 2013 07:28

Pensamiento crítico y desarrollo social

Pensamiento crítico y desarrollo social

Nunca se ha producido tanta riqueza en el mundo y nunca ha existido tanta miseria, pobreza y desigualdad social. Sin embargo, mientras en el centro del capitalismo esos fenómenos se profundizan y se extienden, en América latina pasa lo opuesto.

 

A pesar de la recesión internacional, los gobiernos progresistas de la región han logrado no solamente resistir y no caer en recesión –como en todas las ocasiones anteriores–, como han resistido y han mantenido e intensificado sus políticas sociales redistributivas y de inclusión social.

 

El rol del pensamiento crítico es formular esa vía como alternativa, para que otros países del continente y de la periferia del sistema puedan darse cuenta de que no es necesario someterse a los préstamos del FMI. Es combatir el pensamiento único, que todavía busca imponer las reglas del capital financiero a los Estados endeudados. Los gobiernos progresistas han logrado salir de ese círculo vicioso y retomar vías de desarrollo económico y social.

 

El pensamiento crítico latinoamericano tiene delante de sí inmenso laboratorio de transformaciones sociales, regresivas y progresivas, en corto espacio de tiempo. Tienen la obligación de descifrar las lógicas de una vía y de otra, para entender sus mecanismos, descifrar sus obstáculos y proponer caminos que permitan dar continuidad a esos procesos.

 

Procesos únicos, porque nunca antes, en períodos de hegemonía de modelos conservadores en escala mundial, se había logrado eso. Nunca se había logrado salir del círculo infernal de las Cartas de Intenciones del FMI para retomar el desarrollo económico con inclusión social en tan poco tiempo.

 

Es, fue –y sigue siendo– posible porque esos gobiernos no han mantenido la prioridad del ajuste fiscal, sino que la han desplazado para la centralidad de las políticas sociales. Porque no han mantenido el Estado mínimo –y la centralidad del mercado– sino que han retomado el rol del Estado como inductor del desarrollo económico y garante de los derechos sociales. Porque no han firmado Tratados de Libre Comercio con los EE.UU., lo han sustituido por la prioridad de los procesos integral regional y los intercambios Sur-Sur.

 

Esta es la gran novedad en la lucha contra el neoliberalismo: la existencia de un conjunto de gobiernos, en América latina, que avanza en la superación del modelo neoliberal. Los ministros de Desarrollo Social de todo el continente se van a reunir en Buenos Aires del 16 al 18 de septiembre, convocados por el Ministerio de Desarrollo Social y por el Programa MOST, de Unesco –del cual la ministra Alicia Kirchner es presidenta–, para hacer un balance de la situación social de América latina y el Caribe. Es la más importante reunión de dirigentes de gobierno del área social que se hace en el mundo, justamente por las contribuciones que el continente está haciendo en el área.

 

Será un momento fundamental para que se pueda dar cuenta de los avances, las experiencias nuevas, las dificultades y el desarrollo desigual en el mismo continente –según las orientaciones de cada gobierno– del combate a la miseria, a la pobreza y a las desigualdades. El pensamiento crítico latinoamericano está invitado a recoger de las exposiciones, de los análisis y de los debates el más denso material sobre el tema central de nuestras sociedades, porque América latina sigue siendo el continente más desigual del mundo, a pesar de los avances realizados por los gobiernos progresistas de la región.

 

Por Emir Sader, intelectual brasileño.

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Jueves, 22 Agosto 2013 20:46

¿Cómo va el paro...?

¿Cómo va el paro...?

La Mesa de Integración Agropecuaria –MIA– anunció que las jornadas de protesta del día 22 de agosto se acrecentaron en todo el territorio nacional.

 

El punto de mayor crisis se vivió en la mesa de negociación del Catatumbo donde los voceros estuvieron a punto de romper los diálogos y amenazaron con sumarse al paro agrario que tiene lugar en el país, si el Gobierno sigue permitiendo que "el ejército continúe con las flagrantes violaciones" a sus derechos. Y amplían, "Luego de 20 días de haber levantado los bloqueos y las protestas, el Ejecutivo no ha cumplido con su oferta de diálogo con garantías y sin temas vedados".

 

Por su paete la Asociación Campesina de esta región, ubicada en el departamento Norte de Santander, denunció que "Las comunidades siguen siendo atacadas con armas de largo alcance, la erradicación violenta de cultivos de coca continúa, la Zona de Reserva es ilegalmente desconocida y su discusión aún no se ha abordado en la mesa".

 

A través de un comunicado los labriegos expresaron que "las promesas del presidente Juan Manuel Santos pareciera que pierden valor con el pasar de las horas" (ya que su situación se mantiene) "exactamente igual" desde hace semanas. "Nos retiramos de las vías con el compromiso del Gobierno como prenda (...) pero hoy somos nuevamente defraudados, las aparentes órdenes del Presidente en materia de erradicación no se cumplen", señalaron los campesinos.

 

Primeros efectos

 

El paro nacional agrario completó este jueves su cuarta jornada con movilizaciones de calle, bloqueo de vías y fuertes enfrentamientos con la fuerza pública, que han dejado decenas de heridos y más de 150 manifestantes detenidos. Este dato no incluye los retenidos el jueves 22 de agosto.

 

Debe recordarse que el paro cuenta con el respaldo de pequeños y medianos productores de arroz, maíz, algodón, café, cacao, papa, panela y ganaderos, además de los camioneros y médicos, quienes han asegurado que permanecerán en paralisis indefinida, "hasta ser escuchados".

 

Según fuentes de organizaciones sociales, adicionalmente se ha registrado el cierre de 30 vías en 10 departamentos, mientras efectivos de seguridad intentan, incluso con el uso de armas de fuego, despejar los bloqueos a la fuerza.

 

Otro de los efectos del paro es la reducción de las ventas de pasajes Bogotá Boyacá, ya que los bloqueos en carreteras de esta jurisdicción impiden el tránsito de vehículos. Según los transportadores, diariamente se mueve un promedio de 25 mil pasajeros entre estas regiones y hoy la cifra no alcanzó a los 14 mil.

 

Boyacá, quizá el departamento más aguerrido en la protesta, presenta tomas de vías entre Tunja-Bogotá, a la altura de Villa Pinzón, y entre Tunja-Sogamoso. Duitama y Nobsa se encuentran bloqueadas en Punta Larga donde los manifestantes han enfrentado con éxito al ejército y la policía, a pesar que estas han disparado armas de fuego y usado helicópteros para disparan gases en contra de los campesinos.

 

El rotativo colombiano El Espectador reseñó que los efectos de las movilizaciones "ya comienzan a sentirse en varias regiones y en la capital, Bogotá, debido a los altos precios de alimentos como cebolla, papa, y frutas", entre otros productos.

 

Los ganaderos, por su parte, informaron que en cuatro días llevan más de 3 millones de litros de leche perdida.

 

El paro agrario está marcado por el rechazo total a las políticas económicas promovidas por el actual Gobierno, calificadas por los colombianos como "antipopulares y antiobreras", más afines a una política neoliberal que a una política de interés social.

 

Respuesta gubernamental

 

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, como fue constante durante el paro que afecto al Catatumbo y el de los mineros, de nuevo manifestó que los bloqueos imposibilitan la movilidad de colombianos y el diálogo con las autoridades. "En la medida en que la protesta siga siendo pacífica, habrá diálogo y soluciones de tipo social", expresó.

 

En ese contexto, aseguró que están dispuestos a conversar, "una vez se produzca el desbloqueo. Nosotros conocemos el pliego nacional, pero la instrucción es que hay diálogo si se dan por terminados los bloqueos. Esa es la regla de juego y se aplica a todo el país".

 

Uno de los factores desencadenantes de la huelga fue el reclamo de los trabajadores agrícolas que exigen al presidente Santos "frenar la implementación de los Tratados de Libre Comercio, porque están acabando con el campo y la vida del pueblo".

 

Las Fuerzas Armadas

 

En hechos registrados en el norte del departamento del Cauca, corregimiento de El Cairo, municipio de Cajibio. agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), miembros del Ejército Nacional, de la Policía Nacional y de la Policía Militar, arremetieron de manera indiscriminada contra los manifestantes, así como contra los habitantes de dicho corregimiento, violando el derecho a la propiedad privada al saquear dos viviendas, destruyendo electrodomésticos, quemando objetos personales (maletines y ropa), botando abastecimientos de víveres de campesinos y campesinas pertenecientes a la movilización.

 

Pese a la contundencia de un video que demuestra lo denunciado, el ministro de la Defensa dijo que los militares no han obrado mal y que solo "pretendían proteger los derechos humanos" de los campesinos a los que se les saqueó la comida e incendió sus casas.

 

Magdalena Medio

 

Funcionarios del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF) acusaron a los padres de los menores que se encuentran protestando, amenazándolos con quitarle los menores si continúan haciendo parte del grupo que protesta, acusando a los mayores de "violadores de los derechos de los niños"


La participación del Magdalena Medio en estas jornadas, iniciada el pasado 19 de agosto, se ha caracterizado por el desarrollo de actividades pacíficas y respetuosas del orden público y los derechos humanos.


El día 20 de agosto, comunidades de los municipios de Santa Rosa, Yondó y Cantagallo, se desplazaron desde la ciudad de Barrancabermeja hasta el punto conocido como Expoeventos –vía que conduce a la ciudad de Barrancabermeja. Allí se instaló transitoriamente un campamento para el descanso, alojamiento y alimentación de los casi 2.000 participantes de la actividad. Debe resaltarse aquí la presencia de alrededor de 70 menores de edad dentro de los que se encuentran 30 niños.


Las acusaciones del ICBF han llevado a la institucionalidad a plantear la necesidad de devolver a los niños a la ciudad y tenerlos en un lugar de paso mientras termina el paro, pues de lo contario los padres podrían verse ante la suspensión de la patria potestad, así como demandas por la exposición de los menores a situaciones de riesgo extremo. La comunidad campesina se ha negado a esta propuesta pues considera que los menores se encuentran más seguros estando con sus familias que en un hogar de paso. Su reflexión es totalmente lógica, ya que ven el paro como una actividad totalmente pacífica. "si hay maltrato de menores es por parte de la policía y el ejército", explicaron.

 

Así, en medio de una dura arremtida oficial, que no repara en métodos ni utilización abierta de los medios de comunicación, y el aguante de los sectores socaiels declarados en paro, se adentra la protesta en su quinto día. Como no se vía hace muchos años, Colombia está conmovida en sus zonas rurales.


 

Recuadro


Propuesta de la MIA al Gobierno Nacional


En tarde del día 22 de agosto la Mesa de Interlocución Agrícola –MIA– envió una carta al presidente Santos, la misma que publicamos a continuación.

Bogotá, agosto 21 de 2013.
Señor

 


Juan Manuel Santos

Presidente de la República de Colombia
Bogotá.

 


Señor Presidente, una vez mas, las carreteras, caminos, calles y plazas de los departamentos del país, se inundan con la inconformidad de centenares de trabajadores, campesinos, estudiantes, jóvenes, mujeres y otros sectores sociales, hastiados ya de la ausencia de respuestas concretas, reales y efectivas a la profunda crisis que agobia la vida de los despojados de la tierra, de los territorios, los despojados del salario digno, de la salud y de la educación de calidad. Colombianos despojados de la integralidad de los derechos.


Nuestra inconformidad crece como crecen las políticas que favorecen a los concentradores de la riqueza y a los enemigos de la justicia social y la paz, así como crece, el cerco que su gobierno sigue construyendo al ejercicio de la justa protesta contra tales políticas. Pero también crece, la evidencia de la justedad de nuestros reclamos, así como la capacidad de la imparable organización y movilización popular en reclamo de la justicia social como base indispensable para la construcción de la paz duradera.


Es evidente que nuestro país vive un momento histórico en el que los caminos de paz aparecen ante nuestra vista con mayor nitidez. Sin embargo, solo el diálogo honesto, horizontal y constructivo, hará posible la materialización de tales caminos. Los millones de colombianas y colombianos afectados por décadas de exclusión, despojo, violencia y toda suerte de injusticias, deben ser por fin, escuchados y atendidas sus reclamaciones y propuestas; ser reconocidos como legítimos interlocutores por el gobierno nacional. Pero no es posible comprender el diálogo como la sumisa aceptación de políticas excluyentes, y exiguas prácticas asistencialistas.


Bajo esta comprensión, las organizaciones sociales integrantes de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo, MIA, al igual que otros sectores y organizaciones sociales; hemos promovido el Paro Nacional y Popular en torno a Pliegos de Peticiones Agropecuarias y de otros Sectores Populares.


Como Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdos; nos permitimos adjuntar el pliego que fue presentado hace varios días, esperando que, en cumplimento de su compromiso con el diálogo, se instale la mesa en la que se discuta y resuelvan los requerimientos planteados en este pliego.


De nuestra parte, han sido asignados un grupo de voceros que tienen el mandato de las bases sociales, de mantenerse en el diálogo constructivo de cara a los intereses de los sectores sociales que representan. Nos mantenemos en el compromiso de estar a la altura del desafío histórico que enfrenta el país: romper la exclusión e inequidad social, económica, política y cultural que ha impedido el florecimiento de nuestro potencial como pueblo soberano, rico, digno y diverso. Esperamos que usted Señor Presidente, esté también a la altura de este desafío.


Quedamos atentos,


Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo, MIA.

 

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Jueves, 22 Agosto 2013 16:55

Destellos y luces sociales

Destellos y luces sociales

Dos grandes movimientos y sus reflejos, conmueven la noticia y a diferentes sectores y estamentos de la sociedad durante estos dos últimos meses: uno tuvo por epicentro el Catatumbo, con mayor fuerza en los alrededores de Tibú; otro rompió el silencio a lo largo y ancho de distintos departamentos y municipios del país, con la voz de los pequeños y medianos mineros, tradicionales o no. Ambos movimientos obligaron a escuchar sus peticiones, por ahora, en mesas separadas.

 

Para cada uno, el gobierno destina sus negociadores con la consigna de dilatar; por ejemplo, a los mineros les ofrecen como gran cosa, sin avergonzarse ante ellos, la instalación de una mesa para discutir por varios meses las demandas que acompañan el paro. El argumento oficial para el largo tiempo en espera es que las demandas de los mineros implican la reforma al Código correspondiente, que no puede concluir en pocos meses. Mientras esto sucede –sin seguridad en la forma cómo votaría el Congreso– las miles de personas afectadas por las políticas de persecución y hostigamiento policial contra su labor, deberán aguantar sin ingresos con perjuicio en el sobrevivir de sus hogares.

 

En el Catatumbo, por su parte, las negociaciones estipularon como primer punto de la agenda particular, el tema de la erradicación de cultivos ilícitos. Por supuesto, dada la supeditación gubernamental a la injerencia estadounidense en la acción antinarcóticos, en la negociación no se han presentado avances ni coincidencias,. Oportunidad y tiempos para la erradicación a partir de la necesidad social y de los subsidios para la siembra de nuevos productos –cantidad de dinero y del espacio en meses para su entrega– son aspectos que marcan diferencia entre las partes. El segundo punto por negociar: la zona de reserva campesina, permite proyectar que los acuerdos seguirán distantes.

 

Al tiempo que estos movimientos –expresión meridiana del modelo de desarrollo vigente, de las prioridades geopolíticas adoptadas en el Palacio de Gobierno, y de la realidad de pobreza y exclusiones con presencia por toda la geografía nacional–, están sentados en la mesa de negociación, con o sin posibilidad de llegar a un acuerdo en el corto plazo, desgastados por el esfuerzo realizado y por tanto con necesidad de cerrar su ciclo de lucha, nuevos sectores del campo y la ciudad avanzan en los preparativos para dar voz y manifestación a su descontento, según sus voceros, con disposición de parar, incluso, de manera indefinida.

 

Están en turno, desde sectores agrarios como los cafeteros, arroceros, paperos y otros de índole nacional como los trabajadores de la salud y los transportadores; hasta un incipiente grito del personal en retiro de las Fuerzas Armadas. A diferente ritmo, entre quienes bajan el tono a su protesta, y quienes agitan su brazo y puño, no hay todavía un cordón umbilical que los ligue en la perspectiva de un proyecto de país ni de una misma agenda negociadora. Otros, como los docentes, informan que el 23 del mes en curso, tomarán la decisión de lanzar o no un paro nacional. Sus reivindicaciones, como las de aquellos que ya tomaron la ruta callejera, tiene su relación particular. En uno y otro de los contingentes de la protesta, sobresale la ausencia de una agenda articuladora de reivindicaciones y propuesta de país diferente, nuevo.

 

En todo caso, como propiciadores de una acción común de estos sectores con aprestos de tomar la calle, actúan las centrales obreras.

 

Mientras los trabajadores de distintos ramos de la producción ganan vocería, con el avance en niveles básicos de acción, pero con un adolecer de mayores coincidencias políticas de largo o mediano plazo, que debilita su accionar y pone en duda su capacidad de aguante, el Gobierno maniobra despliega una vieja estratagema: divide y reinarás. Es el obvio juego del poder, que tras de años de lucha, ya debería tener contrapropuesta nacional y alternativa.

 

El gobierno decidido a no ceder en sus componentes macroeconómicos ni políticos de largo plazo, y en su acomodo electoral inmediato, desplegó varios alfiles en procura de desmontar o neutralizar la decisión de paro, ya sea de uno u otro de los sectores abocados al mismo a partir del 19 de agosto. Puestas en el tablero, la mirada y el objetivo principal de estas fichas se dirige y descansa sobre los cafeteros y los transportadores.

 

Para lograr su propósito, ofrecen dádivas puntuales, de pocos pesos, que brinden una sensación de triunfo a quienes protestan, y ofrecen promesas para el futuro inmediato de estudiar y discutir la posible respuesta a las demandas de mayor trascendencia –que como siempre serán dilatas o incumplidas. En su papel, tampoco descartan desmovilizar a los otros sectores decididos al paro. Ofrecen un poco aquí y otro poco allá.

 

Al fin y al cabo, el Ejecutivo sabe que enfrenta una diversidad social que aunque no constituye un cuerpo deliberante y seguro de si mismo todavía, en todo caso debe, para el mejor caso de su gobernabilidad, tratar de reacercarla con satisfacciones parciales, dados y con estímulo de los apetitos y objetivos de gremio. Si logran su propósito, impiden que el paro trascienda más allá de las declaraciones formales de radicalidad que uno u otro dirigente pronuncie, y obtienen con satisfacción la prolongación –ahondamiento– de la fragmentación social, la desconexión entre ciudad y campo, y acentuar la desconfianza y el escepticismo que reina entre la diversidad de los liderazgos sociales.

 

A la par de esta maniobra, el Gobierno despliega un amplio ejercicio mediático a través del cual aparece ante toda la población como conciliador, dispuesto al diálogo, abanderado de los derechos sociales ("la protesta es legítima siempre y cuando no se salga de los marcos institucionales"). Pretende así ahondar su legitimidad y capacidad de adormecer amplios sectores sociales, sobre todo los urbanos que, a pesar de la difícil situación que sobrellevan, optan por el rebusque individual y no por la resistencia colectiva.

 

Hasta dónde el gobierno alcance a concretar sus propósitos e intereses, depende de los liderazgos sociales. De su consecuencia con la agenda de paro acordada o establecida. Pero esta consecuencia va mucho más allá de la conciencia de cada uno de estos, descansa en la real articulación de agendas, con la voluntad de tejerlas más que en una sumatoria de intereses de gremio, en un programa de gobierno y de país posible.

 

Mientras esto sucede y los distintos movimientos sociales dispongan discutir en toda su trascendencia el proyecto de país necesario como conducto para concretar los sueños de todos, y como parte de estos los particulares de cada uno, pulularán llamados a paros indefinidos sin concretar. Así sucederá, no por mala voluntad o por falta de consecuencia de los dirigentes o voceros de cada uno de estos movimientos, sino por la ausencia de un proyecto nacional que los trascienda e impulse a actuar como un solo cuerpo, momento en el cual el gremio aunque sigue siendo importante no es el motivador determinante.

 

En el 19 el colofón es evidente: El éxito de los alfiles oficiales descansa en la dispersión y ausencia de una agenda social de referente común, con proyección de mediano y largo plazo.

 

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