Jóvenes palestinos se dispersan el pasado 21 de agosto tras el lanzamiento de gases lacrimógenos por las fuerzas israelíes en la ciudad de Beitia, al norte de la Ciskordania ocupada.

En apariencia, la situación ha sido relativamente tranquila en los últimos días en los territorios ocupados por Israel. Ninguna víctima israelí, casi ningún ataque en Cisjordania y absolutamente ninguno en el propio Israel. Gaza ha estado relativamente tranquila desde el final de la última ofensiva de Israel allí, la Operación Guardián del Muro.

En Cisjordania, la desesperada rutina diaria continúa durante este llamado período de calma, una ironía suprema cuando se presta atención a estas terribles cifras: desde mayo, más de cuarenta palestinos han sido asesinados en Cisjordania.

En el solo un fin de semana de finales de julio, el ejército israelí mató a cuatro palestinos, incluido un niño de 12 años. De estos cuarenta, dos procedían de la misma aldea, Beita, que recientemente perdió a seis de sus habitantes: cinco manifestantes desarmados y un fontanero que, según se informa, fue llamado para reparar un grifo en algún lugar. Ninguno de los cuatro muertos a finales de julio representaba ninguna amenaza para la vida de las y los soldados o colonos israelíes.

El uso de munición real contra estas personas estaba prohibido, por no hablar de apuntar a matar, como hicieron las y los soldados israelíes que les dispararon. Cuatro seres humanos o, si lo prefiere, cuarenta seres humanos, cuyas familias han visto su mundo hundirse, personas con planes, sueños y deseos; todos repentinamente reprimidos por algún joven soldado israelí de forma tan despreocupada y brutal.

Por si todo esto no fuera suficiente, tened en cuenta esto: los medios israelíes apenas cubrieron estas muertes. Ninguno de los dos principales títulos israelíes mencionó la muerte de un adolescente de 12 años en Beit Omar, entre Belén y Hebrón; ni los dos canales de televisión privados más grandes se molestaron tampoco en hablar de ello.

En otras palabras, la muerte de un niño de 12 años - Mohammed al-Alami, que fue de compras con su padre y su hermana cuando soldados israelíes acribillaron su coche a balazos, matando a este niño que, como su padre, no había hecho nada malo - fue considerada sin importancia y poco interesante por algunos medios israelíes.

Indiferencia ante el asesinato

Esta es la única explicación posible para esta falta de atención generalizada frente al asesinato. Hay que recordar que todos estos asesinatos llevados a cabo desde mayo apenas se han señalado, y mucho menos investigado, y se puede vislumbrar el retrato de la represión israelí y la negación de la ocupación a través de la versión de la "Cúpula de Hierro" presentada por los medios de comunicación, con la amable autorización de la prensa libre, en toda su abyección.

Esta sombría imagen del ejército y su brutal modus operandi ha sido ahorrada a las y los israelíes, protegidos por una prensa muda. Protegidos por este silencio, negación y represión, incluso los políticos y generales israelíes no tienen que explicar o siquiera interesarse por el hecho de que no pasa una semana sin víctimas palestinas en los territorios ocupados, tampoco durante este período de relativa calma.

Así, hasta hace unos días, ningún oficial militar había hecho la más mínima crítica al comportamiento de estos soldados, por no mencionar la evocación de intervenciones judiciales o la apertura de una investigación seria. Solo después de una serie de artículos y editoriales en Haaretz que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General Aviv Kochavi -considerado una personalidad con valores morales- ha "pedido bajar la temperatura". Ni una orden, ni un requerimiento. Ninguna intervención judicial ni investigación, solo una vaga declaración de buenas intenciones para el futuro.

Detrás de todo esto se esconde el desprecio por la vida de las y los palestinos. En Israel nada es menos valioso que la vida de una persona palestina. Esto va desde los trabajadores de la construcción que caen como moscas en obras de construcción en Israel sin que nadie se preocupe por ello hasta manifestantes desarmados en los territorios ocupados muertos a tiros por las y los soldados sin que nadie rechiste.

Hay un denominador común: la convicción en Israel de que la vida de las y los palestinos no vale mucho. Si las y los soldados dispararan a animales callejeros con tanta indiferencia como sobre las y los palestinos, habría una inundación de indignación y estos soldados serían procesados y severamente castigados. Pero solo están matando palestinos, así que ¿cuál es el problema?

Cuando una o un soldado israelí dispara a un niño palestino en la cabeza o a un adolescente palestino o a un manifestante o fontanero una bala al corazón, la sociedad israelí permanece en silencio y apática. Se contenta con las explicaciones sin concreción y a veces con las mentiras desvergonzadas del portavoz del ejército, omitiendo la expresión de cualquier escrúpulo moral sobre la necesidad de matar.

Hay tantas víctimas que he investigado y sobre las que he escrito en los periódicos que no han despertado ningún interés particular...

Muerte de un fontanero

Shadi Omar Lofti Salim (41 años), un próspero fontanero que vivía en Beita, en el centro de Cisjordania, salió de su casa en la noche del 24 de julio en dirección a la carretera principal en la que se encuentra la válvula de la red de suministro de agua de la aldea, después de que se descubriera un problema.

Estacionó su coche junto a la carretera y se dirigió a esta válvula, con una llave inglesa roja en la mano. Eran las 10:30 p.m. Cuando se acercó a la válvula, los soldados cercanos abrieron fuego de repente y lo abatieron. Más tarde afirmaron que corría hacia ellos sosteniendo una barra de metal. La única barra de metal era la llave roja inglesa que quedó en el suelo junto a su paquete de cigarrillos y una mancha de sangre ya seca cuando llegamos allí unos días después de su muerte.

Una semana más tarde, en la misma aldea, las y los soldados mataron a Imad Ali Dweikat (37), un trabajador de la construcción, padre de cuatro niñas y un niño de dos meses. Fue durante la manifestación semanal del viernes. Las y los habitantes de Beita se han estado manifestando cada semana durante unos dos meses contra el establecimiento de un puesto avanzado ilegal en tierras de la aldea. Esta colonia, Givat Eviatar, fue construida extraoficialmente y luego vaciada de sus habitantes por Israel, pero las cuarenta estructuras erigidas rápidamente allí no fueron destruidas. Esta tierra no ha sido devuelta a sus propietarios, a quienes no se les permite acercarse a ella.

Desde que se lanzó Givat Eviatar hace más de diez semanas, cinco manifestantes palestinos han sido asesinados por las o los soldados. Ninguno de los cinco estaba lo suficientemente cerca como para poner en peligro la vida de los soldados de ninguna manera, a pesar de que la gente que se manifestaba arrojó piedras y quemó neumáticos para protestar contra el acaparamiento de sus tierras.

Las y los habitantes están decididos a seguir resistiendo hasta que se les devuelva su tierra, y mientras tanto, la sangre fluye, semana tras semana.

Disparo aleatorio

Dweikat estaba bebiendo un vaso de agua cuando un francotirador israelí le eligió, aparentemente al azar, y le disparó en el corazón a varios cientos de metros de distancia. La bala explotó en su cuerpo, dañando sus órganos internos y Dweikat murió en el acto, con la sangre fluyendo de su boca. Ali, su hijo recién nacido, ya es huérfano.

Todas estas muertes son ejecuciones. No hay otro término para describirlas.

Unas semanas antes, las y los soldados habían disparado y matado a un adolescente, Muhammad Munir al-Tamimi, en otra aldea que protestaba, Nabi Saleh. Tamimi tenía 17 años y es la quinta víctima en este pequeño pueblo en los últimos años. Toda la gente allí pertenece a la familia Tamimi y, desde hace años, se ha resistido al robo de sus tierras por las colonias circundantes.

Todas estas muertes son ejecuciones. No hay otro término para describirlas. Disparar a manifestantes desarmados, adolescentes, niños, un fontanero, un trabajador de la construcción, personas que se manifiestan públicamente para recuperar sus propiedades y la libertad es un crimen. Hay muy pocos regímenes en este mundo donde las y los manifestantes desarmados sean abatidos, excepto Israel, "la única democracia en Oriente Medio", donde esto no afecta la tranquilidad espiritual de la gente.

Incluso las recriminaciones que escuchamos aquí y allá frente a estos asesinatos sistemáticos se derivan del hecho de que esto podría conducir a un deterioro de la situación en general. Sobre la cuestión de la legalidad y en particular la moralidad del asesinato de personas inocentes, nadie dice ni pío.

Israel es considerado una democracia, un querido hijo del mundo occidental con valores similares. Cuarenta personas civiles desarmadas muertas en los últimos dos meses y medio, cuatro muertes solo en la última semana de julio, son un testimonio doloroso, aunque silencioso, del hecho de que, aunque todavía se considera una democracia, Israel no es juzgado de la misma manera que otros países.

26/08/2021

https://www.middleeasteye.net/fr/opinion-fr/israel-meurtre-palestiniens-innocents-impunite-indifference-occupation

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Gideon Levy es columnista de Haaretz y miembro del consejo editorial del periódico. Levy se unió a Haaretz en 1982, y pasó cuatro años como editor adjunto del periódico. Fue galardonado con el Premio Euro-Med de Periodismo para 2008, el Premio a la Libertad de Leipzig en 2001, el Premio de la Unión de Periodistas Israelíes en 1997 y el Premio de la Asociación de Derechos Humanos en Israel para 1996. Su nuevo libro, The Punishment of Gaza (El castigo de Gaza), acaba de ser publicado por Verso.

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Fuentes: APIB [Imagen: Acción de los pueblos indígenas en la plaza de los Três Poderes el martes 25, en apoyo a la Corte Suprema y en contra del "marco temporal". Créditos: APIB]

El día en que el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil retomó el juicio que podría definir el futuro de los pueblos indígenas de Brasil, la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) publicó una carta en la que lanza al mundo con 10 mensajes claros y contundentes.

Este jueves 26 de agosto, el STF reanuda la sentencia del caso Xokleng, que debate la tesis del «marco temporal», una demanda que argumenta que los pueblos indígenas solo pueden reclamar tierras donde ya estaban el 5 de octubre de 1988 (año en que fue promulgada la Constitución Federal vigente). Lo que está en manos de los 11 ministros y ministras de la Corte Suprema es el futuro de la demarcación de tierras indígenas en Brasil.

Para reforzar la importancia de este juicio y mostrar cómo los pueblos indígenas se relacionan con sus tierras, la Apib ha elaborado esta lista con 10 mensajes de los pueblos indígenas de Brasil para todo el mundo:

1) La historia de los pueblos indígenas en Brasil no comienza en 1500, ni en 1988.

Los pueblos originarios llegaron a esta tierra incluso antes de que se inventara esta noción de tiempo. Somos herederos de los primeros pies que pisaron esta tierra, y nuestro tiempo no puede ser medido ni determinado por relojes y calendarios que pretendan ignorar nuestra trayectoria ancestral.

2) Nuestras tierras son nuestras vidas, no una fuente de ganancias.

A diferencia de la forma en que los terratenientes, ocupantes ilegales y explotadores tratan con la tierra que usurparon y destruyeron, los pueblos indígenas tenemos una relación profunda, espiritual y ancestral con nuestra tierra. Sin tierra no hay vida para nosotros. No exploramos nuestro territorio con fines de lucro, sino para alimentarnos, sostener nuestra cultura y preservar nuestras tradiciones y espiritualidad.

3) Cuidamos los bosques y esto es bueno para todo el mundo.

Los pueblos indígenas han sido reconocidos en más de una ocasión como los mejores guardianes de los bosques. Nuestros territorios se conservan. Donde hay tierra indígena, el bosque permanece en pie, el agua pura, la fauna viva. Y esto beneficia a todo el mundo, especialmente cuando las crisis climáticas y ambientales amenazan la supervivencia de la humanidad.

4) Nuestra diversidad y nuestra ancestralidad nos unen

Los enemigos de los pueblos indígenas intentan a toda costa construir rupturas y oposiciones artificiales entre nosotros. Sin embargo, no saben que nuestra ancestralidad es más fuerte y más potente que cualquier división que puedan intentar imponernos.

5) La mayor parte de la tierra está en manos de los propietarios, ¡y la están destruyendo!

El argumento de que hay «demasiada tierra para pocos indios» ha demostrado ser falaz más de una vez. De hecho, la mayor parte de la tierra en Brasil ya está dedicada a la agricultura. Una pequeña parte son tierras indígenas, ¡pero las que han sido registradas están bien conservadas!

6) Nuestra lucha es también por el futuro de la humanidad.

Los pueblos indígenas tenemos una cultura de alteridad y acogida. Nuestra lucha por nuestras tierras también es por la preservación del medio ambiente. Somos plenamente conscientes de nuestro papel como protectores de los bosques y la biodiversidad y estamos dispuestos a compartir nuestro conocimiento por el bien de todos.

7) Los indígenas hemos estado luchando por nuestras vidas durante 521 años, y esto es señal de que algo anda muy mal.

Desde que nuestras tierras fueron invadidas, hemos tenido que luchar a diario para sobrevivir: contra enfermedades traídas de afuera, como la COVID-19, que mató a más de 1.100 familiares, contra el genocidio, contra los ataques. Incluso hoy tenemos que luchar por nuestras vidas, y eso significa que para muchas personas nuestras vidas no importan. ¡Esto debe terminar de inmediato!

8) ¡Tenemos un proyecto de mundo y queremos ser escuchados!

Hemos acumulado tecnologías de producción milenarias y esto nos da condiciones para pensar en un proyecto de sociedad sin desigualdades, basado en el buen vivir, el cuidado de la tierra y la libre convivencia entre los pueblos. Nuestro proyecto garantiza alimentos sin veneno, produce sin devastar. ¡Y el mundo necesita un proyecto como este para salvarnos de la destrucción!

9) Estamos aquí y aquí nos quedaremos.

Sobrevivimos al ataque colonial, sobrevivimos al genocidio, sobrevivimos a las enfermedades. Nuestra gente es resiliente e incluso en las peores condiciones supimos cómo protegernos y mantenernos con vida. Seguiremos vivos y lucharemos por nuestros derechos, y esperamos que cada vez más el mundo comprenda que nuestras vidas importan y que los pueblos indígenas quieren y necesitan y exigen una vida plena y pacífica.

10) ¡Brasil es una tierra indígena! ¡La Madre de Brasil es indígena!

Durante 521 años han estado tratando de borrar la ancestralidad indígena de esta tierra que llamaron Brasil. Pisamos este terreno antes que los demás. Cuidamos este suelo, damos forma a estos bosques, adoramos la ancestralidad milenaria de este territorio. ¡Y no importa cuánto intenten esconderse, nunca lo lograrán, porque somos muchos, somos fuertes y estamos orgullosos de nuestra historia!

 

Por Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib) | 02/09/2021Traducción: Brasil de Fato.

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Lunes, 30 Agosto 2021 05:07

Tres aniversarios

El reverendo William Barber (al centro) después de un mitin en el Lincoln Memorial el fin de semana en Washington, donde resaltó que las mismas fuerzas que quieren suprimir el voto en Estados Unidos, también "suprimen los salarios dignos, la salud universal, los derechos de los inmigrantes..."Foto Afp

“La feroz urgencia del ahora. Este no es momento para empeñarnos en el lujo de la calma o de tomarnos la droga tranquilizante del gradualismo. Ahora es el tiempo de hacer realidad las promesas de la democracia”, declaró el reverendo Martin Luther King Jr, desde las escalinatas del Monumento a Lincoln al culminar la histórica Marcha a Washington Por Empleo y Libertad en 1963.

Justo 58 aÑos después, el sábado pasado miles marcharon hacia ese mismo lugar y en unas 40 ciudades del país, con veteranos del gran movimiento por la justicia racial encabezado por King –el cual evolucionó a incorporar la lucha contra la injusticia económica del capitalismo y el militarismo imperial– abrazados de nuevas generaciones, haciendo eco de sus palabras y su compromiso moral.

La demanda central y unida del mosaico de esta movilización fue algo que no deja de ser asombroso dentro del propio país que no deja de proclamarse el "faro de la democracia" en el mundo: el derecho pleno al voto.

El reverendo William Barber, quien con otros resucitó la Campaña de los Pobres –la última iniciativa de King antes de ser asesinado– comentó en los actos del aniversario que “todo estadunidense debería estar pre-ocupado… puede ser que ya es una oligarquía civil y no una democracia, y el próximo paso es una autocracia”. Al encabezar marchas, manifestaciones y acciones de desobediencia civil por todo el país para defender el derecho al voto ante casi 400 iniciativas promovidas por republicanos para suprimir el voto sobre todo de minorías y pobres en 48 estados (por lo menos 18 estados ya han implementado leyes con ese propósito). Barber resaltó que las mismas fuerzas que están suprimiendo el voto, “están suprimiendo los salarios dignos, la salud universal, los derechos de los inmigrantes… todo está vinculado”.

A la vez, está por marcarse el 20 aniversario del 11-S y la proclamación de la "guerra contra el terror". Como en su momento advirtió Howard Zinn, el término es absurdo, ya que "toda guerra es terrorismo". Más aún, la declaración bélica aparentemente eterna fue también una declaración de guerra contra libertades civiles y derechos humanos dentro de este país y en cualquier parte del mundo donde deseaba operar Washington al realizarse detenciones masivas arbitrarias, lanzar nuevos sistemas de espionaje masivo de ciudadanos, desapariciones, tortura, y campos de concentración (Guantánamo), asesinatos y más –todo supuestamente prohibido por ley. Y el temor empleado para justificar todo.

Viente años después, todos son testigos al desastroso fin de la aventura bélica estadunidense en Afganistán, el primer frente de esa guerra contra el "terror". Circula una broma: "si alguna vez te sientes inútil, recuerda que tomó 20 años, billones de dólares y cuatro presidentes estadunidenses para remplazar al Talibán con el Talibán".

A la vez, en otro rudo recordatorio más de la emergencia del cambio climático, el mega-huracán Ida está azotando la región devastada por el huracán Katrina hace exactamente 16 años este domingo.

A diferencia de Katrina, Ida llega ahora a un territorio sitiado por el Covid-19. En Nueva Orleáns, los hospitales no podían evacuar pacientes a otras partes de la región porque no hay cupo, reporta Ap. Si la tormenta obliga a la gente a refugiarse en centros masivos como la vez pasada, los expertos de salud pública pronostican una pesadilla de contagios. Como siempre, las consecuencias más severas del cambio climático, como de la pandemia, son padecidas por los más pobres y vulnerables.

Tres aniversarios marcan la coyuntura estadunidense. Es como que los fantasmas del pasado se unieron para enviar un mensaje claro y directo al presente: los ataques contra los derechos democráticos, las guerras y el cambio climático están poniendo en jaque al futuro de todos.

Los que siempre han rescatado a este país desde abajo necesitan más que nunca de la solidaridad de fuerzas progresistas alrededor del mundo para actuar ante esta "feroz urgencia del ahora".

The Rolling Stones. Gimme Shelter. https://www.youtube.com/watch?v=clGX_J19_9o

Tom Morello, Bruce Springsteen, Eddie Vedder. Highway to Hell. https://www.youtube.com/watch?v=ZuNlA6BB28E

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Sábado, 28 Agosto 2021 07:17

UPOV: 60 años de más

UPOV: 60 años de más

Organizaciones internacionales y continentales de Asia, África y América Latina lanzaron este mes un llamado a organizar una semana de acciones contra la UPOV, (Unión internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales) con la demanda central de terminar con este nocivo organismo internacional que cumple 60 años en diciembre (https://tinyurl.com/jfdawh3w).

La UPOV tiene como meta principal la privatización de las semillas y en consecuencia, la criminalización de quienes las intercambien o usen libremente.Comenzó en 1961 con seis países europeos como miembros, para instaurar algo parecido a las patentes aplicado a plantas y que tuviera validez internacional. Le llamaron certificados de obtentor, ya que se refieren al desarrollo de plantas como obtenciones vegetales. Ese certificado les permite alegar que una variedad vegetal desarrollada en un laboratorio está protegida e impedir que otros la usen o para obligar a pagarle regalías.

Esto es un concepto enfermo, porque todas las variedades vegetales que usamos o consumimos, son un desarrollo previo de muchas otras personas, no individualmente, sino en colectivo, en pueblos y comunidades. Por tanto, el trabajo que investigadores y agrónomos puedan hacer por algunos años en laboratorio, siempre se basa en ese trabajo colectivo anterior construido durante milenios.

Sin semillas y sin campesinado no sería posible la agricultura. Desde que comenzaron la agricultura y la crianza de animales, campesinas, campesinos y agricultores, han desarrollado, compartido y conservado cuidadosa y libremente millones de variedades de cultivos diferentes, adaptadas a nuevas y diferentes condiciones sociales y ambientales. Hoy la gente del campo se enfrenta a amenazas extremas por la privatización de sus semillas mediante leyes que prohíben las variedades locales y originarias que no se ajustan al modelo industrial, restringiendo el acceso y la circulación, explican las organizaciones que convocan a la semana de acción contra la UPOV, entre ellas La Vía Campesina, las organizaciones Alianza por la Biodiversidad en América Latina, las africanas COPAGEN y African Center for Biodiversity, las redes Stop Golden Rice y APBREBES de Asia, además de internacionales como Grain, Amigos de la Tierra y Grupo ETC.

El llamado destaca el papel fundamental de las mujeres en el origen, cuidado, selección y adaptación de semillas a muchísimos usos alimentarios, medicinales, para abrigo, construcción, forrajes. No es algo pasado, es un proceso continuo y actual, base de la subsistencia en todo el mundo. En esos sistemas colectivos, compartir conocimientos, intercambiar semillas y aumentar su diversidad todo el tiempo es como el aire que respiramos, la base de la vida. Esos procesos son los que la UPOV ataca, criminalizándolos.

Este organismo ha sido muy útil para las empresas, sobre todo las corporaciones trasnacionales que dominan el sector semillero, como Bayer-Monsanto, Syngenta, Corteva y Basf. En 2020, seis empresas –incluyendo las nombradas– concentraron 78 por ciento del mercado global de semillas comerciales y un porcentaje aún mayor del mercado de agrotóxicos. La mayoría de los derechos de obtentor registrados en todo el mundo son a favor de empresas trasnacionales con sede en Estados Unidos o la Unión Europea.

La UPOV tiene actualmente 77 estados miembros y se rige por un convenio que ha tenido actualizaciones en 1978 y 1991. La última coincide con el agresivo proceso de las trasnacionales de agrotóxicos para engullir a las semilleras nacionales y lograr marcos cada vez más restrictivos que consoliden la propiedad intelectual de las empresas sobre las semillas, que castiguen a quien no cumpla y penalicen los intercambios no controlados por ellas, incluso para investigación.

Paralelamente a la UPOV, las empresas cabildearon normativas de propiedad intelectual sobre plantas y seres vivos en la Organización Mundial de Comercio y en los tratados de libre comercio regionales y bilaterales, todo lo cual se refuerza mutuamente. Por ejemplo, tratados como el T-MEC, el Transpacífico (ATP) y con la Unión Europea (TLCUE), exigen a México cambiar sus leyes de semillas para que cumplan con el acta 1991 de la UPOV. Esas cláusulas contra el campesinado, la soberanía alimentaria y en favor de las trasnacionales las retomó el diputado Eraclio Rodríguez de Morena, con una iniciativa de reforma de la Ley Federal de Variedades Vegetales, que está pendiente y ha sido rechazada por muchas organizaciones, entre ellas la Red en Defensa del Maíz (https://tinyurl.com/5ep9f3ut).

En muchos otros países hay iniciativas casi iguales, porque todas provienen del mismo centro de interés: las trasnancionales de semillas y agrotóxicos globales, que se basan en el marco de la UPOV.

Esas normativas nunca debieron existir, porque las semillas son la base de la alimentación de todas y todos, y como bien estableció La Via Campesina, son patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Cualquier forma de privatizarlas es por tanto un robo, por ello no se trata de reformar sino de desmantelar la UPOV.

Para conocer con detalle el tema y sus implicaciones, recomiendo leer un excelente resumen de Grain y la Alianza Biodiversidad en América Latina, que también ofrece un breve video didáctico (https://tinyurl.com/c8pxy57k).

Silvia Ribeiro*, Investigadora del Grupo ETC

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Matan en Kabul a 13 militares de EU y al menos 60 civiles afganos

Bombazos y fuego de artillería provocan pánico en las cercanías del aeropuerto // Canadá y países europeos dan por terminada la evacuación

Kabul.The Independent. Bombazos y fuego de artillería cerca de la base aérea británica en las cercanías del aeropuerto de Kabul mataron ayer al menos a 13 uniformados estadunidenses y 60 afganos, incluidas mujeres y niños que buscaban huir del régimen Talibán.

Los atentados suicidas, que fueron reivindicados por Isis, ocurrieron al tiempo que las fuerzas británicas se preparaban para abandonar el hotel Baron, ubicado en el camino al aeropuerto, donde se reunieron afganos desesperados que intentaban escapar en los últimos vuelos de la evacuación.

Imágenes de video mostraban una zanja húmeda a un lado de la barda que rodea el perímetro del aeroupuerto, que quedó llena de cadáveres ensangrentados; y a personas que buscaban entre los muertos a sus seres queridos.

Entre los desaparecidos está Lufthar Hussein Wardak, quien llegó al retén estadunidense con la esperanza de abordar un vuelo para huir.

"Me llamó para decirme que había logrado pasar el retén talibán y que se dirigía al estadunidense", contó su hermana, Meena. "Estaba muy emocionado. No volvimos a escuchar de él. Creímos que la batería de su teléfono se había agotado durante la larga espera. Después un amigo de él nos dijo que hubo una explosión, y ahora tratamos de contactar a los hospitales", relató.

La carnicería siguió a repetidas advertencias de los gobiernos estadunidense y británico, de que la rama local del Isis, conocida como Isis-Khorasan, planeaba un ataque en el aeropuerto a medida que se acerca el plazo límite del presidente estadunidense, Joe Biden, para completar la evacuación de 6 mil soldados internacionales y que vence el martes próximo.

Isis reivindicó el ataque anoche a través de su canal en Telegram y celebró el hecho de que hubiera talibanes entre las víctimas.

Boris Johnson, premier británico, prometió continuar los esfuerzos de evacuación a pesar del "bárbaro" atentado, y agregó que la "inmensa mayoría" de quienes eran elegibles para ser rescatados ya fueron sacados de Afganistán por la Real Fuerza Aérea.

Las explosiones ocurrieron en la entrada del aeropuerto conocida como Puerta Abbey, custodiada por fuerzas estadunidenses, sobre un camino paralelo al canal de aguas negras cerca de la entrada del hotel Baron, que está a unos 274 metros de distancia, y donde la gente hacía fila para que les procesaran sus solicitudes para salir del país.

También hubo repetidas ráfagas de disparos. Estos ataques coordinados hicieron que la multitud y las tropas se hacinaran en un estrecho corredor sobre el camino que no tenía salida.

Entre los 13 muertos estadunidenses hay 12 marines y un médico naval; además, 18 efectivos estadunidenses resultaron heridos, pero no se reportaron víctimas británicas.

Varios testigos dijeron que tras el primer bombazo, los talibanes comenzaron a disparar al aire en un intento de dispersar a la multitud. Esto provocó confusión y más pánico. Algunas personas, incluso quienes estaban heridas, saltaron al canal de aguas negras.

Lo ocurrido hace que de inmediato se cuestione la relación entre el Talibán y otros grupos islamitas con presencia en Afganistán como Isis y Al Qaeda.

Bajo el acuerdo de Doha, que pavimentó el camino hacia el retiro militar occidental, el Talibán supuestamente debe evitar los atentados "terroristas".

Ha habido contactos regulares entre las fuerzas estadunidenses y británicas con los talibanes: tanto con altos funcionarios como con líderes locales. William Burns, director de la CIA, sostuvo pláticas confidenciales con el líder talibán, mulá Abdul Ghani Baradar, a principios de esta semana, sobre temas relacionados con las evacuaciones y la seguridad.

Ha habido numerosas alertas en días pasados, incluida una que presenció The Independent, cuando se reportó que un hombre que llevaba un artefacto explosivo en una bolsa pasó a través de las filas británicas, y se dirigió a un retén estadunidense. A pesar de que había una descripción detallada del sospechoso y se emprendió una intensa búsqueda, el individuo nunca fue encontrado.

Tropas británicas de la Brigada de Asalto 16 y de las fuerzas especiales custodiaban parte del área donde ocurrieron las explosiones. Ellos, y soldados de otros países occidentales estaban siendo remplazados por estadunidenses durante los últimos días, ante la reciente reducción de su presencia militar.

Washington y sus aliados apremiaron ayer a los civiles a que se mantuvieran alejados del aeropuerto, debido a la amenaza de un ataque del Isis.

En los pasados 12 días, los países occidentales han evacuado a cerca de 100 mil personas, en su mayoría afganos que colaboraron con ellos, pero reconocen que miles fueron dejados atrás después de la orden de Biden de retirar a todas las tropas antes del 31 de agosto.

Los últimos días de las evacuaciones aéreas muy probablemente serán usados, sobre todo, para llevarse a las tropas que quedan. Canadá y algunas naciones europeas ya anunciaron que sus vuelos fuera de Afganistán han concluido, al tiempo de que lamentaron públicamente la abrupta retirada ordenada por Biden.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Los atentados de Kabul refuerzan a los talibanes y a Israel mientras debilitan más a Biden

El golpe terrorista en la capital afgana deja ganadores y perdedores en el escenario internacional. Los atentados llegan en el peor momento para el presidente estadounidense y su menguante prestigio corre el riesgo de desmoronarse completamente. Los ganadores aparentes son Israel y los talibanes, que ven reforzada su posición en la región.

Los atentados del jueves por la tarde contra el aeropuerto de Kabul confirman que la situación en Afganistán no es de vino y rosas sino de una complejidad que va bastante más allá de la reciente victoria talibán, y anuncian que el nuevo teatro tardará en reconducirse si es que llega a reconducirse de una manera satisfactoria y estable en el futuro. 

Los servicios de inteligencia americanos lo habían advertido repetidamente en los últimos días en dos fases, primero diciendo que algo así podía ocurrir y después anunciando abiertamente que un atentado era "muy inminente". Las explosiones por lo tanto no sorprenden y su incidencia sobre el terreno es por el momento incierta, yendo más allá de un serio aviso a los occidentales y a los talibanes. 

La inteligencia americana había señalado como los grupos más peligrosos al Estado Islámico de Jorasán (ISIS-K) y también a Al Qaeda, sobre todo al primero. El miércoles The New York Times estimaba que el Estado Islámico de Jorasán cuenta con hasta 2.000 efectivos en Afganistán, y que a su lado la ideología de los talibanes palidece como demasiado moderada

Estos grupos son de naturaleza muy enigmática y es bastante probable que estén infiltrados en mayor o menor grado, más bien en mayor grado, por servicios de inteligencia foráneos. Recordemos que tanto uno como otro operaron en Siria durante los años más violentos de la guerra civil y que sus operaciones los colocaron durante mucho tiempo junto a la frontera israelí del Golán sirio ocupado. 

No solo no atacaron a Israel, sino que observadores de las Naciones Unidas certificaron que hubo decenas de contactos amistosos entre las fuerzas israelíes y los yihadistas del otro lado de la frontera, llegándose a atender a yihadistas heridos en hospitales israelíes, y trasladándose material, probablemente armas, del lado israelí al sirio. Por aquel tiempo, la televisión siria difundió imágenes de alijos de armamento israelí nuevo en posesión del Estado Islámico.

Eso sin tener en cuenta que tanto el Estado Islámico como Al Qaeda, en su versión del Frente al Nusra, contaron con apoyo logístico, económico y militar directo e indirecto de potencias occidentales y regionales, incluido Israel, durante sus operaciones en Siria.

Se da la circunstancia que las explosiones de Kabul se produjeron solo unas horas antes de la primera reunión entre el Biden y el primer ministro israelí Naftalí Bennett, un encuentro en el que Bennett quería hablar de Irán y eludir la ocupación palestina. A las 18.31 horas, un comunicado de la oficina de prensa del gobierno hebreo comunicó que "debido a los acontecimientos de Afganistán", el encuentro se había aplazado.

The New York Times señaló el miércoles que el Estado Islámico de Jorasán se creó hace seis años por un grupo de talibanes paquistaníes desafectos, y que entre sus tácticas figuran los atentados suicidas, con la amenaza concreta de infiltrarse entre la multitud que desde hace diez días espera la evacuación fuera del aeropuerto de Kabul, tal y como ocurrió el jueves, solo un día después.

La primera consecuencia de los atentados es que debilitan la posición del presidente Biden tanto dentro de EEUU como fuera. Biden, como el partido demócrata, es hoy más débil que ayer y todo indica que esta caída de prestigio podría crecer en los próximos días en beneficio de los republicanos. El veterano analista del Canal 12 hebreo Amnon Abramovich comentó horas después que el tema iraní seguramente seguirá estando en lo más alto de la agenda del encuentro con Bennett, cuando este se produzca. 

Pero Abramovich añadió que es probable que la cuestión palestina caiga de la agenda, lo que sin duda beneficia a Israel, como beneficia a Israel el golpe que han recibido Biden y los demócratas. De hecho, Bennett está haciendo lo posible para no hablar de los palestinos ni con los americanos ni con nadie, ya que su plan, que no esconde, es continuar construyendo en las colonias judías de los territorios ocupados, donde viven encerrados millones de palestinos. En este sentido, Israel es quizás quien más se beneficia con los atentados.

Viendo que Biden pierde y que Israel gana, ¿qué ocurre con los talibanes? La respuesta es que pierden y ganan. Por un lado, el nuevo régimen pierde puesto que muestra que no es capaz de controlar su territorio y que existen organizaciones como el Estado Islámico de Jorasán que son capaces de burlar la seguridad talibán, lo que crea incertidumbre en el país.

Pero por otro lado, los talibanes ganan en la medida en que se han comportado de una manera que puede calificarse de exquisita en relación con la precipitada evacuación de EEUU y sus aliados occidentales, dejando hacer y deshacer a su antojo a los americanos con la evacuación desde el aeropuerto, una actitud que los presenta como responsables.

Además, con los atentados, los talibanes parecen "moderados" al lado del Estado Islámico de Jorasán y por lo tanto los americanos tendrán más necesidad de negociar y pactar con ellos, aunque solo sea para contener a los yihadistas extremos que sin duda querrán exportar la yihad fuera de Afganistán, como ocurrió con los atentados del 11 de septiembre de 2001, algo por lo que no están los talibanes, o eso parece.

 26/08/2021 21:42 Actualizado: 26/08/2021 21:59


La filial afgana del Estado Islámico

¿Qué es ISIS-K, el grupo que se adjudicó el doble atentado en Afganistán?

Los talibanes son rivales del grupo yihadista que Estados Unidos ve como un peligro para la seguridad de los miles de civiles desesperados por huir de Kabul. 

Por Guido Vassallo

Página12

26/08/2021

Los talibanes, que retomaron el poder en Afganistán, mantiene una antigua confrontación con el yihadista Estado Islámico (ISIS), un grupo que en el Pentágono consideran una amenaza para los miles de afganos desesperados por huir de KabulEste jueves dos explosiones causaron al menos 15 muertos y decenas de heridos ante las puertas del aeropuerto de la capital afgana. Apenas se produjo el doble atentado, las sospechas de los sectores de inteligencia estadounidenses apuntaron a la rama regional del ISIS, el grupo Estado Islámico-Khorasan (Isis-K). El propio presidente, Joe Biden, había anticipado días atrás un "riesgo agudo y creciente" de ataque en la zona. 

¿Qué es el Estado Islámico-Khorasan? 

Meses después de que ISIS declarara un califato en Irak y Siria en 2014, un grupo de antiguos talibanes paquistaníes le juraron lealtad y se unieron a otros militantes en Afganistán para formar un capítulo regional. La dirigencia central de ISIS reconoció formalmente al grupo un año después de que se instalara en el nordeste de Afganistán, en las provincias de Kunar, Nangarhar y Nuristán. El grupo también estableció células en otras partes de Pakistán y Afganistán, incluyendo Kabul, según el monitoreo que llevó adelante la ONU. 

En su momento álgido, en 2016, se estima que llegó a tener entre 2.500 y 8.500 combatientes, pero las continuas operaciones antiterroristas por parte del Ejército afgano con apoyo aéreo y de las fuerzas especiales estadounidenses mermó esta cifra a finales de 2019 hasta entre 2.000 y 4.000. Las últimas estimaciones de su fuerza varían de miles de combatientes activos hasta 500, según un informe del Consejo de Seguridad de la ONU divulgado en julio.

"Khorasan" es un nombre histórico de la región que incluye partes de lo que actualmente es Pakistán, Irán, Afganistán y Asia Central, lo que le da a la facción el nombre de ISIS-K. Creen, en resumidas cuentas, que los talibanes no son lo suficientemente devotos del islam y por ese motivo mantuvieron las hostilidades, aún antes del regreso talibán al poder.

¿Qué tipo de ataques realizan? 

El ISIS-K reivindicó algunos de los ataques más salvajes de los últimos años en Afganistán y Pakistán. Masacró civiles en ambos países en mezquitas, santuarios, plazas y hospitales. 

El grupo sunita extremista ha atacado sobre todo a musulmanes que considera herejes, en particular a los chiitas. En agosto de 2019 reivindicó un atentado contra los chiitas en una boda en Kabul, en la que murieron 91 personas. 

Además se sospecha que perpetró en mayo de 2020 en Kabul un atentado que estremeció al mundo. Hombres armados abrieron fuego en la maternidad de un barrio mayoritariamente chiita, donde mataron a 25 personas, entre ellas 16 madres y recién nacidos.

¿Cuál es la relación del Isis-K con los talibanes?

Aunque ambos grupos son militantes islámicos sunitas de línea dura, también son rivales y difieren en campos como religión y estrategia. Cada uno dice ser el verdadero estandarte de la yihad. En una muestra de su enemistad, los comunicados del Isis se refieren a los talibanes como apóstatas.

El ISIS-K se enfrentó a la represión de los talibanes contra sus disidentes y no pudo extender su territorio, tal y como consiguió hacerlo en Irak y Siria. En 2019 el ejército gubernamental afgano, después de operaciones conjuntas con Estados Unidos, anunció que lo derrotó en la provincia de Nangarhar.

Según evaluaciones de la inteligencia de Estados Unidos y de la ONU, el ISIS-K operó desde entonces en gran medida mediante células dormidas en las ciudades para perpetrar ataques de segura repercusión mediática.

¿Cómo recibió el ISIS la victoria talibán?

El Estado Islámico fue muy crítico con el acuerdo del año pasado entre Washington y los talibanes que condujo a un pacto para la retirada de las tropas extranjeras, acusándolos de abandonar la causa yihadista. Luego de la rápida toma de Afganistán por los talibanes, varios grupos yihadistas en el mundo saludaron su regreso, pero no el Isis.

Un documento del Estado Islámico publicado tras la caída de Kabul acusó a los talibanes de traicionar a los yihadistas con el acuerdo con Washington y prometió continuar su lucha, según el SITE Intelligence Group, que monitorea las comunicaciones de grupos militantes.

¿Cuál es la amenaza en el aeropuerto de Kabul?

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos y otros países occidentales venían alertando que el aeropuerto de Kabul, con miles de soldados norteamericanos rodeados por multitudes enormes de afganos desesperados por emigrar, estaba amenazado por la fuerza insurgente. 

En los últimos días, aviones de transporte militar salieron de la capital afgana lanzando señuelos, incluidos los diseñados para desviar misiles. La zona también se expone eventualmente a fuego de mortero y a ataques suicidas, según los expertos.

Varios analistas, entre ellos ExTrac, un grupo privado especializado en tratar datos de grupos yihadistas, apunta que el Isis-K detuvo de golpe su actividad hace 12 días. Las filiales del Estado Islámico suelen desaparecer del mapa cuando activan el "modo supervivencia" o cuando preparan un ataque de envergadura, explicó ExTrac.

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 Para los organizadores se trata de la mayor movilización indígena en la historia de Brasil

El tribunal supremo debe resolver la sentencia de un tribunal de apelaciones en relación a un territorio del estado de Santa Catarina reivindicado por los pueblos xokleng, guaraní y kaingang. 

 

Miles de indígenas marcharon este miércoles por Brasilia hacia la Corte Suprema, que empezó a analizar un caso clave sobre los derechos a sus tierras ancestrales. Los organizadores afirman que se trata de la mayor movilización indígena en la historia de Brasil, con seis mil participantes de 170 etnias diferentes acampando desde el domingo en la región central de la capital, sede de los tres poderes.

En concreto, la Corte brasileña debe resolver el fallo de un tribunal de apelaciones en relación a un territorio del estado de Santa Catarina reivindicado por los pueblos xokleng, guaraní y kaingang. La nueva legislación que se somete a votación a partir del miércoles pretende adoptar el criterio de "marco temporal" para la demarcación de las tierras indígenas, reconociendo como tierras ancestrales solo aquellas que estaban ocupadas por ellos cuando se promulgó la Constitución de 1988.

"Persecución sistemática"

Bajo el lema "Lucha por la vida", los movimientos indígenas marcharon hacia el Supremo Tribunal Federal (STF) por la tarde, cuando la Corte abrió la sesión en la que se empezó a abordar un caso que tendrá repercusión en decenas de litigios sobre sus reservas naturales. Vistiendo trajes típicos, al son de cánticos e instrumentos tradicionales, el martes habían realizado una vigilia nocturna con miles de velas dispuestas en la Plaza de los Tres Poderes, rodeada por los edificios de la Presidencia, el Congreso y el STF. 

Los indígenas protestan contra lo que consideran una "persecución sistemática" por parte del gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro desde que llegó al poder en 2019.  "Este gobierno está atacando a los pueblos indígenas", dijo el cacique Syrata Pataxo, de los indígenas Pataxo, originarios de Bahia (nordeste). "Toda la humanidad hoy clama por la protección de la Amazonia. Pero este gobierno quiere que la selva, el pulmón de nuestro planeta, sea reemplazada por soja y minería", agregó el líder de 32 años. 

Tierras ancestrales

La Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), que organiza las protestas, considera que lo que está en manos del máximo tribunal es "el proceso más importante del siglo" para los 900 mil indígenas que viven actualmente en el país (0,5 por ciento de la población) y cuyas reservas ocupan el 13 por ciento del vasto territorio nacional.

El caso gira en torno al derecho de los indígenas a ocupar y preservar sus tierras ancestrales, que les fue asegurado en la Constitución brasileña de 1988. El lobby del agronegocio defiende que solo deben reconocerse como tierras indígenas aquellas que estaban ocupadas por ellos cuando se promulgó la Carta Magna. 

Pero los defensores de los pueblos originarios sostienen que la Constitución no prevé ese "marco temporal" y que los indígenas fueron desplazados de sus territorios a lo largo de la historia, especialmente durante la dictadura militar (1964-1985). 

"Todo Brasil es tierra indígena. Nunca salimos de esta tierra, siempre estuvimos aquí", sostuvo Tai Kariri, líder de 28 años del pueblo con su mismo nombre del estado de Paraiba (nordeste). La decisión, que podría demandar más de una sesión e incluso no emitirse esta semana, es sobre una reserva en el estado sureño de Santa Catarina, pero tendrá repercusión general y podrá afectar otras numerosas tierras en disputa.

"Si el Supremo Tribunal acepta el marco temporal podrá legitimar la violencia contra los pueblos indígenas y estimular conflictos en la selva amazónica y otras regiones", dijo en un comunicado Francisco Cali Tzay, relator especial de la ONU para los derechos de los pueblos indígenas. El tribunal "tendrá sangre indígena en sus manos" si apoya esa tesis, sostuvo la líder indígena Alexandra Munduruku. 

El presidente Jair Bolsonaro advirtió el martes que si la Corte rechaza el argumento del marco temporal podría desatarse un "caos". Lejos de mostrarse atento a las necesidades de los pueblo originarios, Bolsonaro promueve una ley para legalizar la minería y el agronegocio dentro de las tierras indígenas. 

Desde que el mandatario de ultraderecha llegó al poder, los indígenas multiplicaron sus denuncias sobre invasiones a sus tierras y hechos de violencia. También cuestionan las omisiones del gobierno en la prevención y el cuidado de los pueblos originarios frente al coronavirus que ha dejado 1.166 muertos y más de 58 mil contagiados en sus comunidades, según cifras de la Apib.

25/08/2021

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De izquierda a derecha: Jorge Alberto Parra y Carlos Trujillo, ver entrevista completa: “Ex-trabajadores General Motors, Colmotores: Memorias de una década en lucha”

Ver cotidianamente una carpa en la acera de un barrio de clase media de Bogotá, al frente de la Embajada de los Estados Unidos, puede ser algo inusitado para las personas, pero podrían asombrarse aún más de saber que hace 10 años fue instalada ahí y que allí se han concentrado los sueños, luchas, propuestas, frustraciones, rabias, alegrías, rebeldías y dignidades de un grupo de trabajadores que a lo largo de esos años han exigido sus derechos laborales, a salud y seguridad social, ligados a que se reconozca que las enfermedades que adquirieron fueron producto de su trabajo.

 

El martes 2 de agosto de 2011, un grupo de trabajadores de la empresa automotriz General Motors Colmotores, decidió emprender una acción colectiva arriesgada: colocar una carpa al frente de la entrada a la Embajada de Estados Unidos para denunciar su situación laboral y de salud.

La realidad no daba para menos: todos estaban afectados por un conjunto de patologías adquiridas producto de su labor en la empresa automotriz General Motors Colmotores, pero no reconocidas así por la patronal. Patologías traducidas en incapacidades permanentes, que a la postre llevaron a la cancelación de su contrato laboral, quedando sin las indispensables protecciones laborales, económicas y de salud y por ello en unas condiciones de alta vulnerabilidad al no contar con salud, ni trabajo, imposible de conseguir de nuevo por sus incapacidades y por esta vía, perder sus viviendas y terminar desestructurándose sus familias.

Estaban ante una problemática que requería salidas efectivas y colectivas, e inicialmente la respuesta la dieron 63 trabajadores, que se dieron una identidad a través de Asotrecol (Asociación de trabajadores enfermos de Colmotores), organización desde la cual han impulsado múltiples acciones durante estos años de resistencia.

Jorge Parra, uno de los dirigentes de Asotrecol, expresa muy bien lo que les sucedió en su salud: “Nosotros trabajamos en las áreas de soldadura, mecánica, ensamble, y pintura con jornadas laborales de más 10 horas diarias. Trabajando durante 6 días la semana, con equipo y tecnología que no garantizaba una seguridad ocupacional mínima y con constante exigencia patronal para garantizar y superar las metas de producción. Estos factores sumados prácticamente garantizaban una epidemia laboral de enfermedades incapacitantes en pocos años: hernias discales, túnel de carpo, bursitis y manguito rotador en hombros se hicieron comunes”.

Por su lado una abogada que en un momento dado estuvo apoyando a trabajadores enfermos de Colmotores a establecer demandas jurídicas, expresa: “La empresa tiende a expulsar a los trabajadores enfermos a manera tanto de retaliación como forma de eximirse de la responsabilidad de sus enfermedades […] los despidos masivos y sin justa causa son una de las estrategias que usa la empresa para atacar y desmoralizar a los trabajadores”.

Entre el conjunto de acciones colectivas que emprendieron los trabajadores de Asotrecol en los primeros meses en la carpa, incluyeron enterramientos, huelgas de hambre cociéndose los labios y crucifixiones. Tal tipo de acciones reflejó el nivel de desespero en que se encontraban, buscando ser escuchados y atendidos en sus demandas. Al comienzo los medios masivos de comunicación los visibilizaron, producto del manejo amarillista de los conflictos, después los olvidaron; igual que el conjunto de actores involucrados y responsables en este conflicto que han mantenido un margen conveniente a lo largo de esta década.

Internacionalización de la problemática

El acto de colocar la carpa al frente de la embajada sin duda fue osado, pero completamente estratégico. Partió de entender que el conflicto debía ganar un escenario internacional al ser General Motors Colmotores una empresa norteamericana y que, por lo tanto, era competencia del gobierno de los Estados Unidos involucrarse en la resolución de esta problemática, mucho más tras haberle inyectado una suma grande de dineros públicos para su salvamento.

De otro lado, por que estos trabajadores enmarcaron su conflicto en el Tratado de libre comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia, y el plan de acción laboral que integró y por el cual los dos gobiernos se obligaban a respetar los derechos laborales en sus países. Con esto se presionó para que Estados Unidos interviniera en este conflicto y contribuyera a su solución.

Esta internacionalización trajo a la postre un hecho fundamental que ha sido el soporte y la razón de que la carpa y la acción de Asotrecol se haya sostenido estos diez años. Se configuró una red de solidaridad internacional, principalmente en Estados Unidos, pero que luego apareció en países de Europa y África. Cada vez que se ha intentado expulsarlos de la carpa, esta red ha presionado al gobierno de los Estados Unidos y al de Colombia, evitando que la acción se consuma.

Indolencia de los actores responsables para resolver el conflicto


En la concreción de su labor Asotrecol ha denunciado su caso ante instancias nacionales e internacionales. A nivel nacional han denunciado ante el Ministerio de Trabajo, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo. Igualmente, Asotrecol presentó su caso ante la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos –Cetcoit 1–, la cual no tuvo mayores efectos.

En el escenario internacional han logrado audiencias en el Congreso de los Estados Unidos, además de realizar un proceso para que su caso fuera presentado a la OIT en Ginebra, Suiza, en el marco de la Conferencia Internacional del Trabajo, la cual no prosperó.

En esas condiciones, luego de diez años de lucha y de su estadía en una carpa, no alcanzan ningún tipo de resolución a la situación y demandas de los extrabajadores de Colmotores, lo cual expresa la indolencia, negligencia e indiferencia de los actores involucrados en este conflicto.

La empresa, por su parte, ha buscado todo el tiempo quitarse la responsabilidad que le concierne y en los momentos que ha propuesto soluciones han encontrado el rechazo de los trabajadores de Asotrecol por considerarlas exiguas.

A su vez, las Administradoras de Riesgos Laborales –ARL– involucradas en el conflicto, no han reconocido el origen laboral de las patologías sufridas por los trabajadores, por lo cual sus derechos de salud y seguridad social no han sido garantizados. Tratados los casos en las juntas de calificación de invalidez regional y nacional, tampoco se ha logrado el reconocimiento del origen laboral de las patologías.

Como si fuera extraño, el Ministerio de Trabajo ha mostrado su constante falta de autoridad estatal laboral, por lo cual en estos diez años ha permanecido al margen del conflicto incumpliendo su deber para dirimir este ya largo conflicto laboral. Como hijas de igual familia, las instituciones del Ministerio Público han mostrado su baja capacidad de incidir en conflictos de este tipo.

En paralelo, el gobierno de los Estados Unidos, que en un momento dado atendió la situación de los trabajadores
–convocando a la empresa para hablar del tema–, con el paso del tiempo se desentendió de la situación.

Por su parte el movimiento sindical, en particular las centrales de trabajadores, que aunque no son actores responsables de esta situación y en algunos momentos han expresado su solidaridad con el caso, realmente han actuado muy poco o nada para presionar una negociación que permita se resuelva este conflicto.

Extensa problemática de salud en el trabajo


Simbólicamente esta carpa representa la lucha y resistencia de miles de trabajadores y trabajadoras en el país que padecen igual situación: enfermarse producto de su trabajo, desconocidos en sus derechos y sin trabajo, quedando en una situación enorme de vulnerabilidad de salud y social.

Una realidad que allí donde sucede y logra cohesión, se traduce en organización y resitencia. La configuración de estas asociaciones de trabajadores y extrabajadores enfermos por el trabajo se registra en el país desde el 2006. Hasta 2019 son 19 asociaciones las conformadas (ver tabla), las cuales cubren principalmente a trabajadores y extrabajadores vinculados con los sectores económicos minero-energético, agro-alimentario, automotriz, construcción, tabacalero, manufacturero, mantenimiento, hotelero, seguridad y de la salud; su presencia se registra en un número importantes de regiones del país.

Trabajo e incapacidad laboral, dolencias crónicas, invalidez y afines, una problemática que se explica en gran medida porque en el país existe una debilidad importante en las políticas y sistemas de gestión de la seguridad y la salud en el trabajo, lo que lleva a que se sigan produciendo altas cifras de accidentalidad, enfermedad y muerte de origen laboral. También porque se dan procesos de subregistro de los casos al no documentarse y subdiagnósticos al no pensarse clínicamente que muchas de las patologías que sufren las personas son a causa del trabajo, ejemplo contundente de ello son los cánceres que en el país no se registran en su origen laboral. Y a esto se suma el encubrimiento de los casos por parte de las empresas, la pretensión de las ARL de no reconocer el origen laboral de estos hechos, la falta de eficacia en la labor de las juntas de calificación de invalidez y el muy débil papel de inspección, vigilancia y control que ejerce el Ministerio de Trabajo, entidad que es la autoridad estatal en materia laboral y de riesgos profesionales.

 

 

Logros y enseñanzas de una década de lucha


Jorge y Carlos, quienes son los que más han estado al frente de la dinámica de la carpa a lo largo de los diez años transcurridos, hablan con tranquilidad, con fuerza argumentativa y con la sabiduría apartada por esta experiencia que ha curtido sus vidas.

Jorge dice, “lo más importante que debe considerar un trabajador es ser consciente de que tiene que defender sus derechos, es tal vez lo más importante que nosotros podemos decir después de diez años de lucha”.

Entre los alcances que destacan de lo liderado por Asotrecol está que la empresa, producto de sus acciones colectivas, se vio forzada a darle un tratamiento distinto a los trabajadores que se han enfermado, teniendo que gestionar procesos de rehabilitación y de reubicación, sin poder despedirlos. De manra adicional, interpretan que con su lucha también presionaron para que Colmotores hiciera inversiones tecnológicas con un enfoque ergonómico para prevenir las enfermedades entre sus trabajadores.

Otro alcance que reconocen fruto de su acción es la constitución de Asotrecol en referente para que otros trabajadores enfermos producto de su trabajo cotidiano tomasen como ejemplo su proceso de lucha y resistencia, razón por lo cual han sido buscados para pedirles orientaciones para sus casos, tanto por trabajadores de Colmotores, como de otras empresas de diversas regiones del país.

Tal como lo menciona Carlos Trujillo: “dentro de la empresa se ha generado la conciencia que tienen que defender sus derechos y muchos de ellos han llegado aquí, a pedir una asesoría y un acompañamiento en el proceso de ellos y eso es lo que de una u otra forma trata de hacer Asotrecol”.

Sin duda, una lucha de tantos años genera un proceso de decrecimiento y agotamiento, dado lo prolongado de la acción, pero no por eso la demerita, ni le quita sus propósitos, que para el caso de Asotrecol continúan siendo férreos y dignamente sostenidos por sus miembros.

Como gran enseñanza de su lucha, Jorge dice de forma recia en la conversación sostenido en la carpa: “realmente lo que vemos con nuestro caso particular es que si nosotros no hubiésemos tenido la convicción completa de defender nuestros derechos como la hemos tenido durante todo este tiempo, no hubiese servido de nada esto, porque esto es difícil”.

Y remata diciendo: “Nadie más va a venir a luchar por nosotros. El problema es nuestro, nosotros tenemos que tomarlo y enfrentarlo”.

Acá esta la gran enseñanza, sentada en las bases de la dignidad y resistencia del movimiento obrero, que recoge las experiencias internacionales y que recuerda la acción de los obreros italianos que a finales de los 60 y comienzos de los 70 del siglo XX defendieron y extendieron la idea que el actor protagónico en la defensa de la salud en el trabajo son los propios trabajadores y trabajadoras. Sin duda esta idea ha recorrido el mundo y se ha hecho presente con enorme dignidad y valentía en el escenario de esta carpa de la resistencia.

 

* Este artículo se apoya en la investigación doctoral en salud pública realizada por el autor, denominada “Luchas obreras por la salud en Colombia. El caso de las Asociaciones de trabajadores y extrabajadores enfermos por el trabajo”, Universidad Nacional de Colombia. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/77727
** Profesor Universidad Nacional de Colombia
1 Organismo del Ministerio del Trabajo encargado de atender los conflictos relacionados con la liberta sindical regulados por los convenios ratificados por Colombia de la OIT.

 

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Publicado enEdición Nº283
De izquierda a derecha: Jorge Alberto Parra y Carlos Trujillo, ver entrevista completa: “Ex-trabajadores General Motors, Colmotores: Memorias de una década en lucha”

Ver cotidianamente una carpa en la acera de un barrio de clase media de Bogotá, al frente de la Embajada de los Estados Unidos, puede ser algo inusitado para las personas, pero podrían asombrarse aún más de saber que hace 10 años fue instalada ahí y que allí se han concentrado los sueños, luchas, propuestas, frustraciones, rabias, alegrías, rebeldías y dignidades de un grupo de trabajadores que a lo largo de esos años han exigido sus derechos laborales, a salud y seguridad social, ligados a que se reconozca que las enfermedades que adquirieron fueron producto de su trabajo.

 

El martes 2 de agosto de 2011, un grupo de trabajadores de la empresa automotriz General Motors Colmotores, decidió emprender una acción colectiva arriesgada: colocar una carpa al frente de la entrada a la Embajada de Estados Unidos para denunciar su situación laboral y de salud.

La realidad no daba para menos: todos estaban afectados por un conjunto de patologías adquiridas producto de su labor en la empresa automotriz General Motors Colmotores, pero no reconocidas así por la patronal. Patologías traducidas en incapacidades permanentes, que a la postre llevaron a la cancelación de su contrato laboral, quedando sin las indispensables protecciones laborales, económicas y de salud y por ello en unas condiciones de alta vulnerabilidad al no contar con salud, ni trabajo, imposible de conseguir de nuevo por sus incapacidades y por esta vía, perder sus viviendas y terminar desestructurándose sus familias.

Estaban ante una problemática que requería salidas efectivas y colectivas, e inicialmente la respuesta la dieron 63 trabajadores, que se dieron una identidad a través de Asotrecol (Asociación de trabajadores enfermos de Colmotores), organización desde la cual han impulsado múltiples acciones durante estos años de resistencia.

Jorge Parra, uno de los dirigentes de Asotrecol, expresa muy bien lo que les sucedió en su salud: “Nosotros trabajamos en las áreas de soldadura, mecánica, ensamble, y pintura con jornadas laborales de más 10 horas diarias. Trabajando durante 6 días la semana, con equipo y tecnología que no garantizaba una seguridad ocupacional mínima y con constante exigencia patronal para garantizar y superar las metas de producción. Estos factores sumados prácticamente garantizaban una epidemia laboral de enfermedades incapacitantes en pocos años: hernias discales, túnel de carpo, bursitis y manguito rotador en hombros se hicieron comunes”.

Por su lado una abogada que en un momento dado estuvo apoyando a trabajadores enfermos de Colmotores a establecer demandas jurídicas, expresa: “La empresa tiende a expulsar a los trabajadores enfermos a manera tanto de retaliación como forma de eximirse de la responsabilidad de sus enfermedades […] los despidos masivos y sin justa causa son una de las estrategias que usa la empresa para atacar y desmoralizar a los trabajadores”.

Entre el conjunto de acciones colectivas que emprendieron los trabajadores de Asotrecol en los primeros meses en la carpa, incluyeron enterramientos, huelgas de hambre cociéndose los labios y crucifixiones. Tal tipo de acciones reflejó el nivel de desespero en que se encontraban, buscando ser escuchados y atendidos en sus demandas. Al comienzo los medios masivos de comunicación los visibilizaron, producto del manejo amarillista de los conflictos, después los olvidaron; igual que el conjunto de actores involucrados y responsables en este conflicto que han mantenido un margen conveniente a lo largo de esta década.

Internacionalización de la problemática

El acto de colocar la carpa al frente de la embajada sin duda fue osado, pero completamente estratégico. Partió de entender que el conflicto debía ganar un escenario internacional al ser General Motors Colmotores una empresa norteamericana y que, por lo tanto, era competencia del gobierno de los Estados Unidos involucrarse en la resolución de esta problemática, mucho más tras haberle inyectado una suma grande de dineros públicos para su salvamento.

De otro lado, por que estos trabajadores enmarcaron su conflicto en el Tratado de libre comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia, y el plan de acción laboral que integró y por el cual los dos gobiernos se obligaban a respetar los derechos laborales en sus países. Con esto se presionó para que Estados Unidos interviniera en este conflicto y contribuyera a su solución.

Esta internacionalización trajo a la postre un hecho fundamental que ha sido el soporte y la razón de que la carpa y la acción de Asotrecol se haya sostenido estos diez años. Se configuró una red de solidaridad internacional, principalmente en Estados Unidos, pero que luego apareció en países de Europa y África. Cada vez que se ha intentado expulsarlos de la carpa, esta red ha presionado al gobierno de los Estados Unidos y al de Colombia, evitando que la acción se consuma.

Indolencia de los actores responsables para resolver el conflicto


En la concreción de su labor Asotrecol ha denunciado su caso ante instancias nacionales e internacionales. A nivel nacional han denunciado ante el Ministerio de Trabajo, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo. Igualmente, Asotrecol presentó su caso ante la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos –Cetcoit 1–, la cual no tuvo mayores efectos.

En el escenario internacional han logrado audiencias en el Congreso de los Estados Unidos, además de realizar un proceso para que su caso fuera presentado a la OIT en Ginebra, Suiza, en el marco de la Conferencia Internacional del Trabajo, la cual no prosperó.

En esas condiciones, luego de diez años de lucha y de su estadía en una carpa, no alcanzan ningún tipo de resolución a la situación y demandas de los extrabajadores de Colmotores, lo cual expresa la indolencia, negligencia e indiferencia de los actores involucrados en este conflicto.

La empresa, por su parte, ha buscado todo el tiempo quitarse la responsabilidad que le concierne y en los momentos que ha propuesto soluciones han encontrado el rechazo de los trabajadores de Asotrecol por considerarlas exiguas.

A su vez, las Administradoras de Riesgos Laborales –ARL– involucradas en el conflicto, no han reconocido el origen laboral de las patologías sufridas por los trabajadores, por lo cual sus derechos de salud y seguridad social no han sido garantizados. Tratados los casos en las juntas de calificación de invalidez regional y nacional, tampoco se ha logrado el reconocimiento del origen laboral de las patologías.

Como si fuera extraño, el Ministerio de Trabajo ha mostrado su constante falta de autoridad estatal laboral, por lo cual en estos diez años ha permanecido al margen del conflicto incumpliendo su deber para dirimir este ya largo conflicto laboral. Como hijas de igual familia, las instituciones del Ministerio Público han mostrado su baja capacidad de incidir en conflictos de este tipo.

En paralelo, el gobierno de los Estados Unidos, que en un momento dado atendió la situación de los trabajadores
–convocando a la empresa para hablar del tema–, con el paso del tiempo se desentendió de la situación.

Por su parte el movimiento sindical, en particular las centrales de trabajadores, que aunque no son actores responsables de esta situación y en algunos momentos han expresado su solidaridad con el caso, realmente han actuado muy poco o nada para presionar una negociación que permita se resuelva este conflicto.

Extensa problemática de salud en el trabajo


Simbólicamente esta carpa representa la lucha y resistencia de miles de trabajadores y trabajadoras en el país que padecen igual situación: enfermarse producto de su trabajo, desconocidos en sus derechos y sin trabajo, quedando en una situación enorme de vulnerabilidad de salud y social.

Una realidad que allí donde sucede y logra cohesión, se traduce en organización y resitencia. La configuración de estas asociaciones de trabajadores y extrabajadores enfermos por el trabajo se registra en el país desde el 2006. Hasta 2019 son 19 asociaciones las conformadas (ver tabla), las cuales cubren principalmente a trabajadores y extrabajadores vinculados con los sectores económicos minero-energético, agro-alimentario, automotriz, construcción, tabacalero, manufacturero, mantenimiento, hotelero, seguridad y de la salud; su presencia se registra en un número importantes de regiones del país.

Trabajo e incapacidad laboral, dolencias crónicas, invalidez y afines, una problemática que se explica en gran medida porque en el país existe una debilidad importante en las políticas y sistemas de gestión de la seguridad y la salud en el trabajo, lo que lleva a que se sigan produciendo altas cifras de accidentalidad, enfermedad y muerte de origen laboral. También porque se dan procesos de subregistro de los casos al no documentarse y subdiagnósticos al no pensarse clínicamente que muchas de las patologías que sufren las personas son a causa del trabajo, ejemplo contundente de ello son los cánceres que en el país no se registran en su origen laboral. Y a esto se suma el encubrimiento de los casos por parte de las empresas, la pretensión de las ARL de no reconocer el origen laboral de estos hechos, la falta de eficacia en la labor de las juntas de calificación de invalidez y el muy débil papel de inspección, vigilancia y control que ejerce el Ministerio de Trabajo, entidad que es la autoridad estatal en materia laboral y de riesgos profesionales.

 

 

Logros y enseñanzas de una década de lucha


Jorge y Carlos, quienes son los que más han estado al frente de la dinámica de la carpa a lo largo de los diez años transcurridos, hablan con tranquilidad, con fuerza argumentativa y con la sabiduría apartada por esta experiencia que ha curtido sus vidas.

Jorge dice, “lo más importante que debe considerar un trabajador es ser consciente de que tiene que defender sus derechos, es tal vez lo más importante que nosotros podemos decir después de diez años de lucha”.

Entre los alcances que destacan de lo liderado por Asotrecol está que la empresa, producto de sus acciones colectivas, se vio forzada a darle un tratamiento distinto a los trabajadores que se han enfermado, teniendo que gestionar procesos de rehabilitación y de reubicación, sin poder despedirlos. De manra adicional, interpretan que con su lucha también presionaron para que Colmotores hiciera inversiones tecnológicas con un enfoque ergonómico para prevenir las enfermedades entre sus trabajadores.

Otro alcance que reconocen fruto de su acción es la constitución de Asotrecol en referente para que otros trabajadores enfermos producto de su trabajo cotidiano tomasen como ejemplo su proceso de lucha y resistencia, razón por lo cual han sido buscados para pedirles orientaciones para sus casos, tanto por trabajadores de Colmotores, como de otras empresas de diversas regiones del país.

Tal como lo menciona Carlos Trujillo: “dentro de la empresa se ha generado la conciencia que tienen que defender sus derechos y muchos de ellos han llegado aquí, a pedir una asesoría y un acompañamiento en el proceso de ellos y eso es lo que de una u otra forma trata de hacer Asotrecol”.

Sin duda, una lucha de tantos años genera un proceso de decrecimiento y agotamiento, dado lo prolongado de la acción, pero no por eso la demerita, ni le quita sus propósitos, que para el caso de Asotrecol continúan siendo férreos y dignamente sostenidos por sus miembros.

Como gran enseñanza de su lucha, Jorge dice de forma recia en la conversación sostenido en la carpa: “realmente lo que vemos con nuestro caso particular es que si nosotros no hubiésemos tenido la convicción completa de defender nuestros derechos como la hemos tenido durante todo este tiempo, no hubiese servido de nada esto, porque esto es difícil”.

Y remata diciendo: “Nadie más va a venir a luchar por nosotros. El problema es nuestro, nosotros tenemos que tomarlo y enfrentarlo”.

Acá esta la gran enseñanza, sentada en las bases de la dignidad y resistencia del movimiento obrero, que recoge las experiencias internacionales y que recuerda la acción de los obreros italianos que a finales de los 60 y comienzos de los 70 del siglo XX defendieron y extendieron la idea que el actor protagónico en la defensa de la salud en el trabajo son los propios trabajadores y trabajadoras. Sin duda esta idea ha recorrido el mundo y se ha hecho presente con enorme dignidad y valentía en el escenario de esta carpa de la resistencia.

 

* Este artículo se apoya en la investigación doctoral en salud pública realizada por el autor, denominada “Luchas obreras por la salud en Colombia. El caso de las Asociaciones de trabajadores y extrabajadores enfermos por el trabajo”, Universidad Nacional de Colombia. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/77727
** Profesor Universidad Nacional de Colombia
1 Organismo del Ministerio del Trabajo encargado de atender los conflictos relacionados con la liberta sindical regulados por los convenios ratificados por Colombia de la OIT.

 

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Publicado enColombia
La victoria talibán rompe el equilibrio regional en beneficio de Pakistán, China y Rusia

Vuelco en Afganistán

La salida desordenada de los americanos y sus aliados de la OTAN es ante todo una tragedia para los afganos

 

Hace siete años, un antiguo jefe de los servicios secretos pakistaníes, Inter-Services Intelligence (ISI), Hamid Gul, lanzó una provocadora sentencia en unas declaraciones en televisión: “Cuando se escriba la historia, se dirá que el ISI derrotó a la Unión Soviética en Afganistán con la ayuda de América. Y después que el ISI, con la ayuda de América, derrotó a América”. El tiempo ha revelado que se trataba de un vaticinio certero. Y una confesión cruda del doble juego que Pakistán –aliado formal de Estados Unidos y patrocinador bajo mano de los talibanes– ha llevado a cabo en Afganistán. La victoria de los islamistas afganos, con la precipitada y caótica retirada de EE.UU., es también una victoria pakistaní.

La desordenada salida de Afganistán de EE.UU. y sus aliados de la OTAN –veinte años después de la invasión en represalia por los atentados del 11-S–, con el súbito derrumbe del régimen prooccidental de Kabul y el inopinado retorno de los talibanes al poder, es ante todo una tragedia para los propios afganos, que ven emerger de nuevo la amenaza de un régimen de terror como el que ya sufrieron entre 1996 y 2001. Pero tendrá también importantes efectos en el tablero internacional.

El fracaso de EE.UU. y sus aliados deja un claro vencedor, Pakistán, y abre una ventana de oportunidades –no exenta de riesgos– a otros países de la región, como Irán y Turquía, y sobre todo a las dos grandes potencias rivales de los norteamericanos, China y Rusia. Los primeros movimientos en el tablero indican que, a poco que los talibanes cumplan su compromiso de no volver a convertir Afganistán en una base del terrorismo internacional, el régimen no será esta vez el paria que fue hace dos décadas.

“Pakistán es el gran ganador, puesto que es el sponsor de los talibanes. Pero también hay otros ganadores indirectos, como China y Rusia”, sostiene Pascal Boniface, fundador y director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS, en sus siglas en francés): “Quienes contestan la supremacía occidental ganan. Ver a a los occidentales fracasar es un motivo de perverso regocijo, especialmente para los rusos”. Desde Moscú recuerdan estos días con sorna que tras su retirada de Afganistán en 1989 –después de una cruenta guerra de diez años, en la que los grupos rebeldes recibieron el apoyo clandestino de los norteamericanos–, el régimen comunista sobrevivió tres años, frente a los diez días que sólo ha durado el gobierno del presidente Ashraf Ghani.

A diferencia de los occidentales, que están evacuando a todo su personal, chinos y rusos han mantenido abiertas sus embajadas en Kabul y han establecido contactos directos con los líderes talibanes. Su primera y compartida preocupación, sin embargo, no es tanto ganar influencia como evitar la desestabilización, a través de grupos radicales próximos a los islamistas afganos, de la gran provincia oriental china de Xinjiang –de mayoría musulmana uigur–, por un lado, y de las repúblicas exsoviéticas de Asia Central, por el otro.

Mientras el mundo asistía pasmado a la victoria militar talibán, Pakistán aplaudía sin disimulo. “Los afganos han roto los grilletes de la esclavitud”, declaró el primer ministro pakistaní, Imran Jan (el mismo que en el 2019 acudió a Washington en busca de árnica, después de que Donald Trump les pusiera en el disparadero con amenazas públicas)

 “Estados Unidos ha dado ingenuamente a Pakistán más de 33.000 millones de dólares de ayuda durante los pasados 15 años, y lo único que nos han dado ellos son mentiras y engaños, porque ven a nuestros líderes como tontos. Dan refugio a los terroristas a los que perseguimos en Afganistán, y ayudan poco. ¡SE ACABÓ!”, escribió el entonces presidente de EE.UU. en Twitter. Jan logró suavizar las relaciones y las amenazas acabaron en nada (Trump suspendió temporalmente la ayuda militar, para luego desbloquearla con la misma facilidad). Pero no le faltaba razón.

La mediación de Pakistán para facilitar las conversaciones de paz entre los talibanes y la Administración Trump, que concluyeron en el 2020 con el acuerdo de retirada de las tropas extranjeras en Afganistán, fue un importante linimento. Pero otros factores explican la tolerancia de Washington. A fin de cuentas, EE.UU. prefiere tener a Pakistán –potencia nuclear y aliado estrecho de Arabia Saudí– de su lado, por difícil y engañoso que sea, que en contra.

Pakistán siempre ha jugado con varias barajas. Daba apoyo a la lucha antiterrorista global de EE.UU. mientras, a la vez, ocultaba en su territorio al líder de Al Qaeda y autor intelectual de los atentados del 11-S, Osama Bin Laden (a quien los norteamericanos tardaron diez años en encontrar y matar). Combatía en el interior a la rama pakistaní de los talibanes –Tehreek-e-Taliban Pakistan, que habían cometido atentados en el país–, mientras cobijaba y apoyaba a los talibanes afganos.

La proximidad ideológica no es aquí lo más importante. Para Islamabad, tener en Kabul un régimen afín es una apuesta geopolítica fundamental. De ahí que desde los años cincuenta haya metido mano en el país vecino apoyando a unos u otros. Su insistencia le ha dado rédito. “Afganistán le da a Pakistán profundidad estratégica frente a su conflicto con India”, subraya Gabriel Reyes, director de proyectos del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITPax) e investigador del Cidob experto en la región. Dicho de otro modo, se cubre las espaldas por su retaguardia. La fiabilidad que pueda tener esta alianza es otra cuestión. El control que los militares pakistaníes han ejercido hasta ahora sobre los talibanes podría debilitarse una vez estos se consoliden en el poder en Kabul –apunta una nota de la consultora GZero-Eurasia Group, especializada en investigación de riesgos políticos globales, dirigida por el analista Ian Bremmer–, e incluso podrían convertirse en un foco potencial de desestabilización por sus vínculos tribales al otro lado de la frontera –dada la pertenencia común a la etnia pastún– y su relación con los talibanes pakistaníes.

Junto a Pakistán, aunque a otro nivel, el otro gran beneficiario del cambio en Afganistán puede llegar a ser China. Su principal preocupación, en este momento, como confirman los diversos analistas, es el riesgo de ataques terroristas a través de la estrecha frontera que tiene con Afganistán en el corredor de Wakhan, donde podrían refugiarse grupos radicales uigures como el Movimiento Islámico de Turkestán del Este (ETIM). Y ese fue el objeto central del encuentro que mantuvieron el pasado 28 de julio en Tianjin el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, y el dirigente talibán Abdul Ghani Baradar.

“Pero China tiene también otros intereses, particularmente las riquezas mineras de Afganistán, que son muy golosas”, señala Pascal Boniface. Por el momento, la empresa China Metallurgica Group Corporation tiene formalmente la concesión para explotar la gran mina de cobre de Mes Aynak, a unas decenas de kilómetros al sur de Kabul. Pero el enorme coste y la inseguridad han dejado la inversión en suspenso.

A juicio de Gabriel Reyes, ésta es una apuesta a largo plazo de China, cuya estrategia es ir tomando posiciones y esperar el momento apropiado. Pero no es prioritaria. “Sus principales intereses pasan por Pakistán, donde han invertido masivamente en el marco de su proyecto de las nuevas rutas de la seda (Belt and Road Initiative)”, explica. Y en el que los pivotes esenciales son la ciudad de Karachi y el puerto de Gwadar, en el Índico.

Nuevamente, el problema de la seguridad es aquí esencial. Desde el pasado mes de abril, los intereses chinos han sido objeto de cuatro atentados en Pakistán, el último el pasado 14 de julio, en el que murieron nueve ingenieros chinos a causa de la activación de una bomba al paso del convoy en el que viajaban.

Lo mismo obsesiona a Rusia, que además de la base que tiene en Tayikistán se ha apresurado a desplegar tropas –para unas maniobras militares conjuntas– en la frontera entre la república amiga de Uzbekistán y Afganistán. Moscú, que salió escaldado del país asiático hace más de treinta años, puede congratularse del infortunio padecido ahora por Estados Unidos –como si fuera una suerte de justicia poética–, pero está lejos de querer volver a meter los pies en el mismo barrizal.

Los rusos no tienen grandes intereses económicos directos en Afganistán y buscan ante todo fijar una convivencia razonable –“positiva y constructiva”, en palabras del embajador Dimitr Zhirnov– con el nuevo régimen, que no ponga en peligro la estabilidad de su flanco sur en Asia Central, la tripa blanda del imperio. Toda la cuestión es si los talibanes cumplirán sus promesas.

Si nadie confía mucho en la moderación ideológica de los integristas afganos y su disposición a respetar los derechos de las mujeres –“Dudo que se hayan vuelto liberales”, ironiza Boniface–, pocos dudan de que esta vez se guardarán muy mucho de volver a atraer las iras internacionales convirtiendo Afganistán en base del terrorismo islamista global. “Es su propio interés”, apunta el director del IRIS. “Parecen haber aprendido la lección”, remarca Reyes, quien no obstante deja un cierto margen a la duda: “Habrá que ver si lo pueden cumplir”.

En todo caso, en el este del país tienen un problema por resolver: la presencia del aún más oscurantista Estado Islámico.

 

22/08/2021 06:00

Publicado enInternacional