Domingo, 22 Agosto 2021 05:41

Afganistán: el hinterland chino

Afganistán: el hinterland chino

Hace cuatro meses, Joe Biden confirmó ante los mandatarios europeos lo que éstos esperaban escuchar con su llegada a la Casa Blanca: "Estados Unidos está de regreso". La mayoría entendió que la era de Donald Trump llegaba a su fin y que Washington volvía a ocupar su papel de guardar los antiguos equilibrios militares entre las grandes potencias. Sin embargo, todo indica que la aparatosa derrota de sus tropas en Kabul habrá de cambiar sustancialmente esta opinión.

Una vez más, al igual que en Vietnam, los ejércitos de Washington tuvieron que abandonar a sus aliados de la manera más inclemente. Las escenas de los aeropuertos de Kabul y otras ciudades abarrotados de gente desesperada por huir frente al avance de los talibanes, hablan de una potencia incapaz de garantizar la mínima seguridad al cuerpo de su propio stablishment, un inevitable halo de decadencia.

En rigor, la pregunta es: ¿por qué tardaron tanto los estadunidenses en retirarse, si en abril habían pactado ya con los talibanes el fin de la intervención? Sólo Biden lo sabe. Todos los observadores coinciden en la misma opinión: tan sólo la negociación (confidencial) de la retirada, dio todas las alas al talibanismo para iniciar la ofensiva final.

El hecho es que todos los intereses, esfuerzos y capitales europeos y estadunidenses invertidos en una guerra que se prolongó 19 años quedaron, por lo pronto, nulificados, reducidos a la nada. Estados Unidos se va como llegó: con la soledad y el escarnio de su presencia. Y cuando una potencia decide retirarse, las otras se aprestan de inmediato a ocupar su lugar.

No es ningún secreto que, por lo pronto, China y Rusia representan las potencias que podrían capitalizar la caída de Kabul en manos de los talibanes. Pakistán se le suma, el origen y la sede desde la década de los 50 de esta versión ultra radical del islam político. Durante la última década, ambas potencias alimentaron con armas, financiamiento, entrenamiento y recursos una guerra que fue aislando a las tropas estadunidenses y sus aliados afganos, hasta desmoronar por completo su capacidad militar y de gobierno. La pregunta es si Moscú y Pekín podrán lidiar con el sector más fundamentalista del mundo islámico, cuyas aspiraciones van mucho más allá de Afganistán.

Con el apoyo de Estados Unidos, los talibanes conquistaron el poder por primera vez en 1996. Les tomó una década combatir a un gobierno apoyado por la Unión Soviética y después a la intervención soviética directa. En tan sólo cinco años se voltearon contra Estados Unidos, que trató de impedir infructuosamente sus esfuerzos por expandirse en el mundo islámico. ¿Por qué habrían de lograr Rusia y China algo que ni la antigua Unión Soviética ni la coalición entre Estados Unidos y la Unión Europea supieron cómo consumar? Existe una sola probabilidad, aunque se antoja remota: China no ejerce su influencia internacional tratando de imponer un régimen político específico, ni su propia cultura, ni sus formas de vida. Acaso se trata de una suerte de hegemonía difusa.

Para Pekín la salida de Estados Unidos representa, sin duda, un cúmulo de oportunidades (petróleo en cantidades muy cuantiosas, recursos minerales y, sobre todo, yacimientos de litio, la materia prima para los futuros automóviles eléctricos). Pero contrae también un cúmulo de riesgos. Nada de lo que contiene el arsenal de la expansión china apunta a la existencia de recursos para ejercer control sobre uno de los lados más dilemáticos del talibanismo: el afan de erigir un califato panislámico.

Y ahora cuenta con un Estado entero como base de sustento para emprender su cometido. Cada una de los poderes y las fuerzas políticas que componen el complejo rompecabezas del Cercano y el Medio Oriente habrán de reaccionar frente a este dilema. Pocos de ellos no habrán de oponerse.

La población afgana se liberó del sojuzgamiento de un imperio más: Estados Unidos. Nada confiere más seguridad y confianza en sí misma a una sociedad que emanciparse por su propia mano. Y Afganistán hizo, una vez más, honor a su leyenda: "la tumba de los imperios". El dilema es cómo va reaccionar esa sociedad frente al previsible orden que van imponer los talibanes: una teocracia compulsiva en extremo autoritaria. Y no sólo frente a las mujeres y los niños. Pronto se prohibirá la lectura de textos no oficiales, el uso del Internet y las libres opciones escolares. No habrá elecciones, ni la mínima versión de libertad de expresión y manifestación. Tampoco derechos sindicales, ni garantías individuales.

No hay que olvidar que Afganistán es un archipiélago de, al menos, 14 naciones. Son las que menciona su himno nacional. Las grandes potencias siempre apostaron a radicalizar sus diferencias para poder ejercer el gobierno sobre ellas. Lo único que, en el siglo XX y lo que va del XXI, unificó a esa diversidad fue el combate contra las intervenciones extranjeras. Queda por verse cuáles serán las condiciones que hagan posible su estabilización interna.

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Ahmad Massoud, líder del Frente de Resistencia Nacional afgano, en una imagen de archivo. — REUTERS

Los talibanes tendrán que enfrentarse a corto y medio plazo no solo a una oposición política desde dentro y fuera de Afganistán sino también a una resistencia armada. A día de hoy es una incógnita el calibre que alcanzará la violencia, aunque puede avanzarse que la represión será directamente proporcional y redundará en perjuicio del conjunto de la población.

 

Menos de una semana después de la toma de Kabul, la oposición a los talibanes empieza a cristalizar en distintos frentes y no faltan indicaciones de que también se está organizando una resistencia armada que salpicará a distintos puntos del país, incluida la capital, una resistencia que podría conducir a una guerra desigual en la que los talibanes tienen la sartén por el mango.

La resistencia contará con el apoyo de una parte de la oposición política de dentro y fuera que los talibanes intentarán desarticular o contener, aunque el país no es el mismo de 1996, cuando los rigoristas tomaron el control por primera vez. Muy posiblemente eso influirá en las políticas del régimen y en sus relaciones con la ciudadanía, especialmente la urbana.

Ahmad Massoud, el líder del Frente de Resistencia Nacional educado en Occidente, anunció esta semana mediante un artículo de The Washington Post, su intención de encabezar la resistencia armada. Massoud es consciente de que para ello deberá contar con el apoyo monetario y militar de los países occidentales, que ya ha pedido explícitamente, pero no está claro que la lucha armada sea una buena idea.

Después de la experiencia de las primaveras árabes, es más evidente que la opción liberal que propone Massoud, la que a Occidente le suena a música celestial, es una quimera en el mundo musulmán. Y es más minoritaria en un país con costumbres tan tradicionales como Afganistán que en los países árabes, de modo que la lucha armada en la que Massoud quiere embarcar a Occidente no será victoriosa. Al contrario, podría causar grandes males.

Massoud, de solo 33 años, es conocido como hijo de un célebre jefe muyahidín ya fallecido y cuenta con respaldo en una remota región afgana. Pero el hecho de que el mencionado artículo ponga como su guía espiritual al reaccionario filósofo francés Bernard-Henry Lévy es una muestra de que Massoud es demasiado ajeno a la realidad afgana. Lévy no solo es un controvertido y acérrimo ultraliberal sino que también ha sido denunciado en infinitas ocasiones por islamófobo, y Afganistán es profunda y esencialmente islámico.

La rápida caída de Kabul sin ofrecer ningún tipo de resistencia muestra que los talibanes son fuertes. La opción occidental de financiar una resistencia armada que propone Massoud se arriesgaría a llevar al país una sangrienta lucha que no garantizaría el final del régimen sino más bien su endurecimiento, con previsibles y nefastas consecuencias para los afganos.

Conviene insistir en que la población, particularmente la urbana, no es la misma que la del periodo 1996-2001. Una parte notable ha podido vivir durante veinte años bajo unas condiciones de libertad relativa a la que no todos renunciarán resignados. Ya se está viendo con protestas en distintas ciudades que son novedosas respecto al anterior periodo talibán.

Es muy probable que en algunas ciudades, y especialmente en la capital, surjan combatientes que operen de manera puntual contra los talibanes, pero serán acciones que tendrán un recorrido limitado y que sin duda provocarán una dura represión.

El papel de Emiratos

Otra cuestión relacionada con la resistencia armada es la señalada por el presidente Ashraf Ghani, que el pasado domingo huyó para refugiarse en los Emiratos Árabes Unidos alegando que no quería provocar un "baño de sangre", pero que el jueves manifestó que piensa volver para "continuar la lucha por el pueblo".

No sorprende que Ghani se haya refugiado en los Emiratos, un país que cuenta con una larga trayectoria de hostilidad antiislamista, y que ha intervenido e interviene, de manera directa o encubierta, en numerosos estados árabes y no árabes, como Libia, Egipto o Túnez, entre otros, para combatir al islam político sin importarle la fortuna que emplea en esos menesteres.

La injerencia de los Emiratos es como una espada de doble filo que en algún momento quizá se volverá contra el activo príncipe Mohammed bin Zayed que gobierna ese país con la obsesión de que el islam político constituye la principal amenaza para los musulmanes. Y debe considerarse que el islam político de los países árabes se puede digerir mejor que el de Afganistán.

¿Intervendrá Bin Zayed también en Afganistán? El hecho de que el presidente Ghani haya buscado cobijo en los Emiratos apunta en esa dirección. Ya se ha visto cómo Bin Zayed ha financiado la guerra en Libia y ha actuado de manera más sibilina en Túnez, de modo que no hay que descartar que también se implique con la resistencia armada en Afganistán.

Resistencia de desgaste

El problema es que Afganistán es un país más complejo que Libia, más pobre, más poblado y donde el islam está más arraigado. Además, requeriría unas inversiones considerablemente superiores. Naturalmente, los Emiratos también pueden optar por el modelo que han aplicado en Túnez con buenos resultados, es decir movilizar a la opinión pública contra el régimen talibán, pero en este caso se arriesgarían a represalias de los talibanes que podrían llegar por varios caminos.

Lo más probable es que en Afganistán haya lucha armada, pero será una resistencia de desgaste y limitada que los talibanes podrán gestionar, es decir no supondrá una amenaza existencial para el régimen. En cuanto a Occidente, crear un campo de minas en el territorio afgano no parece una buena idea dado que redundaría en perjuicio del conjunto de la población

 

20/08/2021 22:04

Por Eugenio García Gascón

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Familias enteras hacen fila en el puesto fronterizo de la población paquistaní de Chaman, ayer, con la intención de retornar a suelo afgano.Foto Afp

Hace mas de 11 años aseveré que la OTAN estaba ya derrotada en Afganistán: cementerio de invasores desde Alejandro Magno, los británicos, los soviéticos y ahora EU (https://bit.ly/3CSpBCG). Hace cuatro meses contemplé el "síndrome de Vietnam" que se perfilaba en su horizonte (https://bit.ly/3mcQ6g3).

Se equivocaron grotescamente los servicios de espionaje de la OTAN –en particular, la CIA– y hasta el Mossad cuando "todos" calcularon la instalación de un gobierno interino entre el hoy tránsfuga ex presidente Ashraf Ghani –quien huyó con carros repletos de dinero– y los talibanes en 18 meses, que luego, tras el blitzkrieg con la sorprendente captura de cinco importantes ciudades en sólo tres días, redujeron su errado horizonte cronológico en forma dramática a sólo 72 horas.

Hasta el analista militar israelí Zvi Bar’el se equivocó feamente cuando dos días antes de la caída de Kabul afirmó que tomaría de dos a tres meses (https://bit.ly/3CYnwVJ).También los "infalibles" del Mossad se equivocan. El estrafalario error "occidental" se debe a que no conocen a las poblaciones ni la idiosincrasia sicopolítica y la etnoteología de los países que invaden, cuando basan sus previsiones en ecuaciones arregladas para favorecer sus designios. Un cálculo peregrino consistió en contrastar a los 350 mil soldados del ejército afgano, entrenados por los ejércitos de EU/OTAN y equipados con tanques y helicópteros de ensueño, frente a los rupestres 60 mil talibanes. Les faltó "calcular" la mística de los talibanes que le faltó al ejército afgano y, más que nada, los determinantes dos factores etnogeopolíticos: 1) a la mayoría de los pashtunes que conforman a los talibanes y al ejército entregado, y 2) el Pashtunistán que traslapa las dos fronteras de Afganistán y Pakistán en la región noreste del célebre Hindu Kush.

Global Times publica un impactante infograma del desastre militar de EU en 20 años y su destrucción de Afganistán con su narconeoliberalismo militarizado (https://bit.ly/2W5VQx6). RT critica que EU “salvó a los perros antes que las vidas de los afganos (https://bit.ly/3yVbLwU)”.

PressTV, de Irán, sentencia ferozmente que la invasión de EU “acabó como empezó (https://bit.ly/3srB4ED)”. El consultor estratégico ruso Andrei Martyanov comenta en su blog que “el mundo tomó nota y EU concedió la victoria a los fanáticos (sic) islámicos y así los envalentonó, de igual forma en que EU avivó las llamas del Islam político en los 80 y los ayudó a formar la fuerza que es radicalmente anticivilizatoria en su esencia (https://bit.ly/2Upj9l9)”.

Martyanov aduce "encontrarse menos preocupado por el triunfo de los talibanes como resistencia local en Afganistán, que con el ejemplo de su victoria que imprime en los islamitas más radicales en otras partes del mundo".

Patrick Armstrong fulmina que las élites de EU no han aprendido nada porque son incapaces de "aprender", como demuestra su nueva derrota de sus "juegos de guerra" afganos (https://bit.ly/3xZTqgN).

Antonio Giustozzi –profesor visitante en el Colegio King de Londres–, en su visión exageradamente anglosajona, comenta que las “creencias de la línea dura (sic) del grupo no han cambiado, pero que los socios de la coalición y los poderes regionales pueden ser influencias moderadoras (https://bit.ly/3gunV95)”. Giustozzi arguye que el gobierno talibán será "pragmático" con China, Rusia, Pakistán e Irán, además de sus tres vecinos centroasiáticos norteños: Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán.

Cuatro días antes de la caída de Kabul, a sabiendas de su epílogo, Rusia informó a Irán de su aceptación al Grupo de Shanghái, mejor conocido como la Organización de Cooperación de Shanghái (https://bit.ly/2W3XhMX).

Antes de la catástrofe de la OTAN encabezada por EU en Afganistán, el presidente Biden prometió al premier iraquí, Mustafa al-Kadhimi, en visita a la Casa Blanca, el retiro de las tropas de EU en Irak el 31 de diciembre (https://bit.ly/3sqiaxA). Las retiradas militares de EU suelen ser peores que sus invasiones fallidas.

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Julian Assange, más cerca de la extradición a Estados Unidos

El Tribunal Superior de Justicia de Londres pone en duda el deterioro de la salud mental y el riesgo de suicidio del fundador de Wikileaks si es entregado a Washington, motivos por los que una jueza había denegado la extradición. 

 

Duro revés para el periodista australiano Julian Assange y para sus posibilidades de no ser extraditado a Estados Unidos, cuyo Gobierno persiste en su petición de extradición para que sea juzgado por 17 cargos relacionados con la Ley de Espionaje y la piratería informática; acusaciones que podrían suponerle al fundador de 'WikiLeaks' 175 años de condena. En la vista del pasado 11 de agosto, el juez Timothy Holroyde, del Tribunal Superior de Justicia de Londres, cuestionó la decisión de su homóloga Vanessa Baraitser de negarse a la extradición para salvaguardar la salud mental de Assange y ante el riesgo de suicidio si es condenado finalmente en Estados Unidos, donde, según la jueza, su ingreso en una prisión sería un duro "confinamiento". 

En estos momentos, la única baza de la defensa de Julian Assange, encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido en un asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años, es su deteriorada salud mental y el riesgo de suicidio que supondría su entrega a Estados Unidos. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman así lo acredita. La jueza Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero. 

Lo más preocupante de la situación procesal de Assange es que la jueza británica no avaló la tesis principal de su defensa, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón. Baraitser rehusó la motivación política que denuncia el fundador de 'Wikileaks' respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EE.UU. En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por 'Wikileaks' quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

Tras la sentencia de la jueza Braitser, otro juez denegó a Washington la posibilidad de usar en su recurso argumentos contrarios al informe psiquiátrico que advierte del peligro de suicidio. Según la Administración de EE.UU, el profesor de Psiquiatría Kopelman trató de engañar al tribunal al apuntar como "alta y certera" la posibilidad de que Assange se quitara la vida si llegaba a ser extraditado a Estados Unidos.

En la vista del pasado 11 de agosto, un tercer juez ha permitido a Estados Unidos cuestionar ese dictamen psiquiátrico en su impugnación contra la no extradición. Así mismo, el juez Timothy Holroyde reprocha a la jueza Braitser haber sobredimensionado el riesgo de suicidio; también pone en duda la fragilidad de la salud mental del periodista. En la vista definitiva para decidir la extradición, que se celebrará en Londres el próximo mes de octubre, el informe del doctor Kopelman será el eje central. 

La credibilidad del informe ha sido duramente cuestionada por los fiscales estadounidenses, tras desvelar que el psiquiatra omitió intencionadamente que Assange tenía dos hijoscon su abogada, Stella Morris, mientras estuvo refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres

Julian Assange, que se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Belmarsh, en Londres, lleva una década soportando un auténtico calvario, sin haber sido condenado todavía por los delitos que se le imputaron desde que difundió los documentos militares secretos de EE.UU. Fue acusado de abusos sexuales en Suecia, pero la Fiscalía del país nórdico archivó finalmente la causa por la dificultad probatoria. En Reino Unido fue condenado a cincuenta semanas de prisión por violar las condiciones de libertad condicional en 2012,  cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. Allí permaneció casi siete años, protegido como asilado político.

Sin embargo, el sucesor de Rafael Correa en la presidencia de Ecuador, Lenin Moreno, retiró a Assange la protección diplomática y permitió en abril de 2019 el asalto de la Policía Metropolitana de Londres a la embajada ecuatoriana, que concluyó con la detención del periodista. No sólo está en juego la salud y la vida de Julian Assange, también la libertad de prensa.

16/08/2021 21:55

Ana María Pascual@Anmariapascual

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Los talibanes recuperan el control de Kabul tras casi 20 años de guerra y el presidente de Afganistán abandona el país

Los insurgentes se hacen con la capital sin encontrar resistencia. Los países occidentales con representación en el país aceleran sus planes de evacuación entre escenas de desesperación y caos en las cercanías del aeropuerto de Kabul.

 

Los talibanes recuperaron este domingo el control de Kabul después de casi veinte años de guerra, con la entrada de sus combatientes en la capital sin encontrar resistencia. Mientras, el presidente afgano, Ashraf Ghani, abandonaba Afganistán.

Después de una semana en la que los insurgentes fueron tomando una tras otra casi la totalidad de las 34 capitales de provincia afganas, este domingo amanecía con la noticia de que los talibanes se habían apostado al norte, oeste y sur de los límites de Kabul.

El pánico estalló entonces en la capital, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonasen sus puestos de trabajo y fueran a sus hogares, mientras cerraban tiendas y bancos, con el tráfico paralizado por grandes atascos.

Los talibanes, sin embargo, pidieron a sus combatientes no entrar en la capital. "Dado que la capital Kabul es una ciudad grande y densamente poblada, los muyahidines del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) no tienen la intención de entrar en la ciudad por la fuerza o combatir, sino más bien entrar en Kabul pacíficamente", remarcaron en un comunicado los insurgentes.

Para ello, continuaron, "se están llevando a cabo negociaciones para garantizar que el proceso de transición se complete de manera segura, sin comprometer la vida, la propiedad y el honor de nadie, y sin comprometer la vida de los kabulíes", un extremo que confirmó también el ministro del Interior afgano, Abdul Satar Mirzakwal.

Pero a medida que se iban retirando las fuerzas de seguridad afganas de varias partes de la capital y comenzaban en algunos lugares a escucharse disparos y posibles actos de pillaje, los talibanes anunciaron que finalmente entraban en Kabul para, según ellos, "evitar actos de saqueo y que los oportunistas hagan daño a la gente".

"No le está permitido a ningún combatiente entrar en casa alguna o torturar o molestar a nadie", dijeron para tratar de crear confianza entre la población. Tras la orden, combatientes talibanes comenzaron a patrullar las calles de Kabul, registrando a las personas que se iban encontrando, para luego dejarlas seguir, según pudo ser testigo Efe.

Toma del palacio presidencial

La salida del mandatario afgano se hizo pública al tiempo que los talibanes entraban en Kabul, cuando el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, anunciaba en un mensaje de vídeo que "el expresidente" Ghani había abandonado el país, culpándole de lo que sucedía.

Al final del día, y tras soportar numerosas críticas por su huida rápida y silenciosa, Ghani justificó su marcha para evitar "un derramamiento de sangre", algo que logró, dijo, con su salida y la toma de Kabul por los talibanes sin encontrar resistencia.

"Los talibanes ya habían declarado que, para expulsarme, estaban dispustos a llevar a cabo ataques contra la ciudad de Kabul y sus ciudadanos. Para evitar un derramamiento de sangre, pensé que era mejor marcharme", aseguró el presidente en un comunicado.

Ghani afirmó que se trató de una "decisión difícil", al tener que elegir entre enfrentarse a los talibanes que querían entrar en el palacio presidencial o salir del país al que dedicó su vida. La entrada en el palacio presidencial finalmente se produjo, como mostraron imágenes de televisión con los insurgentes recorriendo el recinto, pero Ghani evitó, dijo, "una catástrofe humana" al decidir no resistir en esta ciudad de seis millones de habitantes.

El ministro de Defensa afgano, Bismillah Mohammadi, que padeció la semana pasada un ataque talibán a su residencia en Kabul, culpaba sin embargo al mandatario. "Nos ataron las manos a la espalda y vendieron la patria, maldito Ghani y su pandilla", sentenció.

Evacuación

El acecho de los talibanes había aumentado la presión para tratar de encontrar una salida de urgencia de parte de la población ante la probable caída de la ciudad, un temor que se cierne sobre funcionarios públicos, académicos, periodistas y, sobre todo, entre aquellos que han trabajado con alguno de los países que enviaron tropas a Afganistán para combatir a los insurgentes.

Pero la rápida llegada de los talibanes a Kabul, que ni los más pesimistas pensaban que pudiera ser tan rápido, trastocó los planes de evacuación de varios países en Afganistán, que esperaban una salida de un modo más coordinado y escalonado.

En vez de eso, se vivieron imágenes que Estados Unidos nunca quiso que se produjeran, como la salida en helicóptero de su personal diplomático desde la azotea de su embajada en Kabul, o escenas de desesperación y caos en las cercanías y el interior del aeropuerto internacional de Kabul entre aquellos que quería huir.

Países como Canadá, Alemania, Reino Unido también han anunciado el inicio o la próxima evacuación de parte del personal de sus embajadas y de otros ciudadanos afganos con sus familias que trabajaron codo con codo con ellos, pero todo es incertidumbre ahora sobre cómo se procederá ante la masiva presencia de talibanes. España enviará este lunes dos aviones con destino a Dubái para cubrir la primera fase de repatriación.

KABUL

15/08/2021 10:44 Actualizado: 15/08/2021 23:38

Baber Khan Sahel (EFE)


La fuerza insurgente venía avanzando de manera abrumadora desde mayo de este año

Cronología de la crisis en Afganistán: los talibanes volvieron a tomar Kabul 25 años después

Los talibanes ocuparon la capital afgana en 1996 e impusieron un régimen integrista islámico que extendieron al 90 por ciento del territorio hasta que fueron expulsados del poder en 2001 por fuerzas opositoras ayudadas por Estados Unidos.

15/08/2021

La reconquista de Kabul por los talibanes supone un punto de inflexión en la larga guerra en la que está inmersa Afganistán y perfila un panorama similar al registrado hace 25 años en la capital afgana. Los talibanes, cuyo origen de la palabra significa estudiantes (del Corán), tomaron por primera vez Kabul en 1996 e impusieron un régimen integrista islámico que extendieron al 90 por ciento del territorio hasta que fueron expulsados del poder en 2001 por fuerzas opositoras ayudadas por Estados Unidos.

La fuerza insurgente, que ingresó este domingo en Kabul tras la fuga del presidente Ashraf Ghani al extranjero, encadenó una serie de victorias en el camino hacia la toma del poder desde mayo, beneficiándose de la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN. En su reporte "Protección de Civiles en Conflicto Armado en Afganistán", la misión de Naciones Unidas en el país identificó 1.659 civiles muertos y 3.254 heridos solo en los primeros seis meses de 2021.

1996

  • 27 de septiembre: Los talibanes toman Kabul e imponen un régimen integrista islámico.
  • Octubre: Los antiguos líderes muyahidines (combatientes santos) firman un pacto para luchar contra los talibanes.

1998

  • Septiembre: Los talibanes toman la ciudad de Bamiyan, lo que supone el control del 90 por ciento del territorio afgano.

2001

  • Marzo: Los talibanes destruyen las estatuas gigantes de los Buda de Bamiyan, patrimonio de la humanidad.
  • 7 de octubre: Un mes después de los atentados de Nueva York y tras la negativa de los talibanes a entregar a Bin Laden, Estados Unidos inicia la operación "Libertad Duradera" con apoyo del Reino Unido.
  • Noviembre: Fuerzas opositoras toman las principales ciudades afganas, lo que supone el fin del régimen talibán.
  • Diciembre: El Acuerdo de Bonn (Acuerdo sobre Arreglos Provisionales en Afganistán) designa a Hamid Karzai presidente interino y prevé la creación de una misión internacional.

2003

  • 1º de mayo: Estados Unidos anuncia el fin de las operaciones de combate en Afganistán.
  • Agosto: La OTAN asume el mando de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF) creada por la ONU para combatir a las fuerzas insurgentes.

2004

  • 9 de octubre: Primeras elecciones libres en Afganistán. Karzai es elegido presidente.

2008

  • 17 de febrero: Cien muertos en un atentado suicida en Kandahar, el más sangriento desde la invasión.

2009

  • 20 de agosto: Bajo una campaña de intimidación talibán y acusaciones de fraude, Karzai se impone en las segundas elecciones democráticas.
  • 1º de diciembre: El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anuncia el envío de 30 mil soldados adicionales y el comienzo de la retirada del contingente internacional para junio de 2011.

2011

2014

  • 29 de septiembre: el presidente Ashraf Ghani sustituye a Karzai. Mientras se celebraba la toma de posesión explotó una bomba en la ruta al aeropuerto de Kabul dejando un saldo de cuatro muertos, y en la provincia de Paktia decenas de talibanes fallecieron en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.

2015

  • 15 de octubre: Obama renuncia a la retirada completa y prolonga una misión con 5.500 efectivos.

2017

  • 31 de mayo: Un camión cargado con explosivos explota en la zona de alta seguridad de Kabul. Se registran más de 150 muertos en el peor atentado desde la caída del régimen talibán.

2019

  • 28 de septiembre: Ghani vuelve a ganar las presidenciales.

2020

  • 29 de febrero: El gobierno de Donald Trump y los talibanes firman un acuerdo en Doha, Qatar, que prevé la completa retirada de las tropas en 14 meses.

2021

  • 14 de abril: El nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, anuncia que la retirada definitiva de las tropas empezará el primero de mayo. Coincidiendo con el anuncio, los talibanes avanzan y ya controlan 100 de los 402 distritos del país.

Fuente: Página12

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Estados Unidos insistió en la extradición de Julian Assange

En una audiencia preliminar cuestionó el fallo de la justicia británica

La abogada Clair Dobbin sostuvo que Assange no tiene un historial de querer lesionarse y "nunca ha sufrido del tipo de condición de salud mental" que "le privase de la capacidad" de tomar decisiones racionales.

 

El gobierno estadounidense consideró ante el Tribunal Superior de Londres que el fundador de WikiLeaks, el periodista australiano Julian Assange, no está "tan enfermo" como para querer suicidarse si es extraditado a Estados Unidos, país que lo requiere por cargos de presunto espionaje. Los abogados estadounidenses entienden que las pruebas presentadas por la defensa de Assange, quien permanece recluido en una cárcel de máxima seguridad del Reino Unido acusado de difundir documentos clasificados, no se basan en su actual estado de salud sino en cómo podría evolucionar. Decenas de manifestantes con pancartas que rezaban "Diez años, ¡ya basta!" o "Liberen a Assange" se congregaron el miércoles ante el tribunal londinense, incluido el exlíder laborista Jeremy Corbyn.

Durante una audiencia preliminar del proceso de apelación dispuesto por Washington, la abogada Clair Dobbin informó que Assange no tiene un historial de querer lesionarse y "nunca ha sufrido del tipo de condición de salud mental" que "le privase de la capacidad" de tomar decisiones racionales. Su mirada difiere mucho de la del psiquiatra Michael Kopelman, quien en septiembre de 2020, durante el juicio de extradición de Assange, había informado que el periodista presenta un comportamiento suicida que podría potenciarse si la justicia inglesa decide trasladarlo a Estados Unidos.

Assange fue detenido por la policía británica en abril de 2019 después de que el gobierno de Ecuador le retirara su asilo diplomático en la embajada ecuatoriana de Londres, donde vivía refugiado desde 2012 por miedo a ser extraditado a Estados Unidos. La justicia estadounidense lo acusa de espionaje por difundir en 2010 más de 700 mil documentos clasificados sobre las actividades militares y diplomáticas, sobre todo en Irak y Afganistán, que revelaron actos de tortura, muertes de civiles y otros abusos.

11/08/2021

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París fue el centro de las protestas contra el pasaporte sanitario.. Imagen: EFE

Más de 230 mil personas salieron a las calles

Desde el lunes en adelante será necesario presentar un certificado de vacunación, un test PCR negativo o un certificado de recuperación de la enfermedad para poder acceder a los cafés y restaurantes, salas de espectáculo y ferias profesionales.

 

Más de 230 mil personas salieron a las calles en diferentes ciudades de Francia para protestar en contra de las medidas sanitarias para controlar la propagación de covid-19, como la vacunación obligatoria para el personal sanitario y el pase sanitario (certificado de vacunación o test negativo de coronavirus) para ingresar a cafés, restaurantes, y viajes de larga de distancia en bus, tren o avión.

Las marchas fueron convocadas en más de 150 ciudades de Francia y en total participaron cerca de 237 mil personas. La cifra total supera a las 204 mil personas que salieron a las calles la semana pasada.  En París se movilizaron unos 17 mil manifestantes, según informó el ministerio de Interior. En el departamento de Provenza-Alpes-Costa Azul, en la costa Mediterránea, al menos 37.000 personas se manifestaron en ciudades como Toulon, Niza o Marsella. La mayoría de marchas fueron pacíficas pero en Lyon hubo siete detenidos por lanzar proyectiles. El ministerio de Interior informó de 35 detenidos y siete agentes con heridas leves.

"Macron, no quiero tu pase (sanitario)" y "Macron, no queremos ni verte" fueron algunas de las consignas en el centro de París, en una protesta que contó con "chalecos amarillos" entre los participantes. "El problema con el pase sanitario es que nos lo están imponiendo", lamentaba Alexandre Fourez, un empleado de marketing de 34 años.

Las marchas  vuelven dos días después de la entrada en vigor de gran parte de las medidas. Este jueves el Tribunal Constitucional respaldó la extensión del pase sanitario a más espacios públicos y la obligación de que se vacune el personal sanitario.

A partir del próximo lunes, será necesario presentar un certificado de vacunación, un test PCR negativo o un certificado de recuperación de la enfermedad para poder acceder a los cafés y restaurantes, salas de espectáculo y ferias profesionales. Los empleados de escuelas y universidades, así como los estudiantes universitarios, también deberán tener este certificado que, a partir del 1 de septiembre, será necesario para vuelos domésticos y trenes de larga distancia.

Las medidas impulsadas por Macron buscan apurar la campaña de vacunación que hasta el momento alcanzó a 44 millones de franceses con al menos una dosis (cerca del 66 por ciento de la población) y como una forma de presionar a las personas renuentes a inmunizarse contra la covid-19. Según las autoridades sanitarias el país ya registra más de 120 mil muertes desde el inicio de la pandemia. En las últimas 24 horas hubo 32 muertes y más de 25 mil contagios. Según el sitio web Covid Tracker, actualmente Francia registra una media de 146 ingresos diarios a las Unidades de Cuidades Intensivos.

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Domingo, 08 Agosto 2021 07:24

El cyberabismo (II)

El cyberabismo (II)

Si algo ha mostrado la pandemia del Covid-19 es que, acaso, vivimos una era distópica. En la actualidad, la gente alberga una visión en la que el futuro ha dejado de ser el lugar de una sociedad mejor para reducirse, tan sólo, a una estación donde lo único que se espera es salir vivos del trance. Sea donde sea, Berlín, Washington o París, el discurso que se escucha desde el Estado es siempre el mismo: la solución está en la vacuna. Una vez inoculada la mayoría de la población, estaremos del otro lado.

Como si el antígeno fuera una suerte de fetiche mágico-religioso. No es que los antídotos no ayuden, pero todas las discusiones sobre la forma en cómo llegamos hasta aquí han sido relegadas o abiertamente reprimidas, como ha sido el caso en Colombia o en Bélgica: la crisis ecológica, la matanza de animales, la descomposición de las redes de salud pública, el anacronismo de las actuales escuelas, la futilidad del hiperconsumismo. Y, sobre todo, la estadística central de la pandemia: en México, por ejemplo, 93 por ciento de las defunciones corresponden a personas sin estudios de primaria, es decir, los ámbitos de la pobreza o la miseria.

Mientras tanto, los políticos fascinados con la canción de la vacuna que todo lo puede. Las poblaciones pueden enloquecer, pero nunca han sido imbéciles. Ni en París, ni en Berlín, ni en México o Estados Unidos. En este último 40 por ciento de la población se niega a inocularse; en México la mayor parte de los padres de familia no enviarán a sus hijos a las escuelas; en Alemania, las cuarentenas cuasi militares de Angela Merkel han derrumbado su histórico rating. Tal vez estemos frente a un fenómeno mucho más complejo que una crisis de confianza. Y en principio, por su tenacidad, se podría hablar de una huelga contra el cinismo de Estado. La pregunta es: de dónde proviene la supina creencia en la legitimidad del discurso sobre la cura inmediata que deja intocadas a las estructuras profundas de la sociedad.

Sus orígenes se encuentran probablemente en el contra-mundo que hoy define la forma en cómo la pandemia ha transformado cada uno de los confines de la vida cotidiana y el trabajo: el mundo digital. La pandemia, es decir, el autoencierro, ha provocado una aceleración desconcertante en el proceso de digitalización del mundo, cuyo corazón se encuentra en la mano de cada quien: el teléfono celular. ¿Por qué la gente no puede desprenderse de sus celulares? ¿Por qué la mitad de la población occidental "se arroja" en promedio cuatro horas y media diarias al sumidero digital? ¿Por qué se autoconfinan en la denominada jaula 5.0?

Las razones no son evidentes, aunque algunas sean consignables.

  1. La era de la técnica, escribe Heiddeger, corresponde a la clausura de la metafísica. Léase: el fin de las certidumbres suprasensibles. Ni la religión, ni la ciencia, ni el progreso ofrecen certidumbre alguna. El teléfono celular, en cambio, es un dispositivo que produce la fantasmagoría de que nos encontramos conectados de manera instantánea con nuestros otros significantes, por quiénes más tememos. Es decir, podríamos responder a su cuidado. Además, es el centro de todo lo que se anuncia como un sistema de seguridad/certidumbre.
  1. El teléfono celular no sólo es un dispositivo tecnológico, es un objeto trascendental: prolija el sentimiento de que no estamos solos. Una premisa que es la base de cualquier forma religiosa. Además, alivia la soledad inmediata, así sea por unos cuantos minutos.
  1. Es un dispositivo de placer instantáneo, es decir de la forma más tóxica y adictiva del placer, el goce. A cada carácter, su goce. Sea el generoso, el sádico, el avaro, el militante o el hombre de fe. Su plasticidad al respecto es infinita. Y en una sociedad donde se exige que la satisfacción del deseo sea instantánea –es decir, que no conoce ese tipo de anacronismos como el de la voluntad de una vida, etcétera–, es predecible que su noción de cura y sus expectativas correspondan a esta misma intensidad.
  1. Contiene toda la logística (y la hermenéutica) del control en sociedades de control. En las sociedades disciplinarias del siglo XIX no habría tenido sentido alguno. Así como la máquina de vapor no lo tuvo entre los griegos, que la profetizaron desde entonces. Sus órdenes de control permiten al jefe controlar a sus subordinados; al maestro a sus alumnos; el doctor a sus pacientes, pero sobre todo ofrecen al mundo subalterno la posibilidad de escabullir (y por ende resistir), simulando, el control de las jerarquías.
  1. Garantiza un blindaje emocional impresionante. Todo lo que en otras épocas eran catástrofes emocionales o sentimentales, hoy aparecen como caídas o recaídas superables en la licuefacción de las relaciones personales.
  1. Tiene un efecto sólo atribuible al mundo del arte: permite suprimir la tiranía del yo sobre el yo mientras se navega sin rumbo por alguna de sus redes.
  1. Por último, el corazón de la filosofía de Hegel sobre el espíritu lleva un nombre preciso: el reconocimiento. Toda la fantasmagoría del like está destinado a ponerla al servicio de cual sea.

Estas son partes de la estructura profunda del cyberabismo, cuyos límites resultan hoy indefinibles.

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Miércoles, 04 Agosto 2021 09:30

El camino

El camino

Los debates y evaluaciones sobre el paro nacional que conmovió al país en días recientes no cesan; tampoco sus proyecciones y con ellas los posibles caminos por recorrer para que el mismo 1) se prolongue y 2) produzca los beneficios perseguidos.

En ese ejercicio, colectivo pero no centralizado en tanto responde a la dinámica social y territorial misma que caracterizó a esta jornada de lucha, sobresale el giro dado por el Comité Nacional de Paro (CNP) en pro de potenciar la lucha por las principales demandas que animaron las semanas de alzamiento social/popular y juvenil, o que se tornaron mucho más nítidas y sensibles para la sociedad colombiana en medio del movimiento.

El realce de lo definido por el CNP descansa tanto en el método como en las reivindicaciones elegidas para proseguir en la disputa por la concreción del pliego de emergencia, en este caso enmarcado en diez reivindicaciones*, y en el Congreso de la república como escenario para tramitarlas, validándolo así como el escenario “por excelencia de la democracia” –como tanto les gusta afirmar a terratenientes, banqueros, industriales, militares…–, a pesar de las evidencias de ilegitimidad que tiene precisamente entre un importante segmento social de los inconformes.

El método

Como certero puede definirse el llamado al debate nacional que implica darles contenido específico a varias de las principales demandas de la sociedad descontenta. Igualmente, desarrollar su contenido o la argumentación de las propuestas, lo cual permite a) llevar más allá de los iniciados los asuntos que son de todos y que muchas veces quedan reducidos al estrecho marco de los políticos y los activistas, en muchos casos políticos profesionales o politiqueros que terminan tomándose la vocería del conjunto; b) reconocer los territorios como epicentro de los debates y de la construcción social y alternativa, virando hacia los mismos para darle mayor legitimidad y potencia al paro en su deseable continuidad, en este caso mediante el ejercicio comunitario de dibujar la sociedad anhelada –en aspectos puntuales como los propuestos– y de blindarse con formas democráticas de convivencia y autogobierno.

Este sería el camino ideal por recorrer, profundizando de esta manera la propia organización en sus territorios, desarrollando escuelas vivas de lo que es e implica ser gobierno, estimulando el relacionamiento entre variados sectores de una misma sociedad y, en el caso de los sindicalistas, abriendo una oportunidad para llegar adonde un importante porcentaje de la sociedad trabaja hoy, se recrea y reproduce en sus condiciones de vida; es decir, llegar adonde están quienes debieran congregar diversidad de organizaciones sindicales, constituidas a través de nuevos actores, con formatos y maneras de funcionar diferentes de lo conocido hasta hoy en tanto no son trabajadores clásicos, y en tanto muchos/as ni siquiera marcan tarjeta o responden a un patrón.

El gris del giro dado trasluce en el espacio elegido para tramitar lo propuesto. Una y otra vez, en todas las encuestas llevadas a cabo sobre el Congreso resalta su impopularidad, una y otra vez, porque no representa el sentir mayoritario de la sociedad colombiana, y así es, precisamente, por defender los intereses de la minoría y desconocer las necesidades y aspiraciones de las mayorías.

Aquel espacio, como es sabido, está controlado por las fuerzas del establecimiento, es decir, por quienes representan a banqueros, gremios económicos, mafiosos y otros que saquean la riqueza colectiva, ellos y otros más que alimentan la guerra que los sostiene en el poder, espacio donde las minorías progresistas solo alcanzan a dejar testimonios.

Si esto es así, ¿por qué otorgarle a tal instancia dominante el poder para decidir sobre un conjunto de reivindicaciones que no son de su gusto o que, de ser alguna de ellas tramitada de manera afirmativa, seguramente lo será con el sello del gobierno al incorporarle uno u otro artículo o algún perfil que lo ligue a su gestión?

La decisión, en todo caso, desdice de las lecciones del paro, toda vez que lo indicado por este es que la democracia directa, radical y refrendataria es el camino para hacer realidad las aspiraciones populares y satisfacer las necesidades de las mayorías. Como lo evidenció lo conseguido en medio de las jornadas de protesta, tanto la renuncia oficial al texto original de reforma tributaria como la dimisión del ministro de Hacienda y de la Canciller, así como el reconocimiento –así fuera parcial– del derecho a matrícula cero, pero también otra variedad de logros conquistados en varias municipalidades en las que parte de los presupuestos locales fueron reorientados para satisfacer algunas de las demandas que los implicaban, como abrir plazas de empleo o para estudio, así como financiar famiempresas y microempresas, entre otros casos. Se trata de un gris con tonalidades oscuras, toda vez que en las reivindicaciones hasta ahora conocidas como seleccionadas para traducirlas en proyectos de ley no figuran importantes banderas izadas por quienes no hacen parte de los sectores organizados de manera clásica.

Como se puede verificar al revisar algunas de las constantes sobresalientes en las protestas cotidianas desde el 28A, la sociedad movilizada atacó una y otra vez los CAI, dejando en claro su inconformidad con el modelo policial existente; igual proceder mantuvo con el servicio público de transporte, por ejemplo, lo que indica el descontento con el servicio prestado y las tarifas vigentes, pero también con el hecho de que no sea propiedad pública, reflejando así la evidente aspiración nacional de que tal transporte en verdad sea público, además de eficiente y con tarifas accesibles para las mayorías empobrecidas.

Si así es, ¿por qué no abrir el debate nacional tanto sobre seguridad pública y policía, como sobre la propiedad y las características que debiera tener el transporte colectivo? Y de su mano llegan otros debates, uno de ellos sobre el tipo de ciudades hasta ahora construidas y la reorganización territorial que implicaría el eficiente funcionamiento de un sistema de movilidad urbano de nuevo tipo.


Además, si los alzados en su mayoría son informales y otros muchos aquellos que llaman Ni-Ni, ¿por qué no retomar la discusión y debatir en el conjunto nacional sobre asuntos importantes como ingresos, calidad de vida –digna–, trabajo y estudio?

Algunos podrán decir que precisamente la Renta Básica responde a ello, y esto es cierto pero solo de manera parcial, ya que la renta planteada tiene un límite temporal y la problemática de los ingresos y de vida digna es para debatir y concretar a través de un modelo social que no es el actual, garantizándolo más allá de un gobierno u otro.

Y con esto llegamos al trasfondo del debate: lo cuestionado por la sociedad inconforme hace parte de una onda global que responde a una crisis civilizatoria en la cual el sistema capitalista, como un todo, está en cuestión, crisis potenciada y llevada hasta una cresta inocultable por el covid-19.

Es decir, aunque lo que resalta en medio de la protesta son necesidades puntuales, las mismas están cuestionando el límite al que llegó este sistema en temas como trabajo, ambiente, producción, organización territorial, administración de lo público, ejercicio –real– de la democracia, poder, seguridad. Tal vez no seamos conscientes de ello, pero así es. Y el debate nacional sobre las reivindicaciones debe permitir que se llegue al núcleo del problema, sin quedarnos en sus manifestaciones.

Estos contenidos son complejos, no hay duda, e imposibles de materializar en un proyecto de ley, pero precisamente al asumirlos le hacemos el quite al engaño en que el CNP se está metiendo y al que está llevando al conjunto nacional: creer que reformando aspectos puntuales de nuestra organización social es posible superar la crisis que vivimos. Una reforma, valga la pena enfatizarlo, imposible de canalizar por el actual Congreso y por el actual Estado, como parte y como todo.

Entonces, la ruta para ahondar el paro, retomando sus enseñanzas, está en los territorios, adentrándonos en los mismos, abriendo decenas de espacios de formación y organización colectivos, concretando asambleas en las que, entre todos, se definan el qué y el cómo para hacer realidad su sueño de vida digna. Las asambleas, en círculo concéntrico, deberán interrelacionarse paulatinamente entre unas y otras, hasta hacer consciente para la totalidad de la sociedad lo que implica el pliego de emergencia pero, de igual manera, lo que conlleva y demanda pasar a construir otro tipo de gobierno, uno que esté a la altura de las banderas desplegadas el 21N (2019) y el 28A (2021), pero también en sintonía con el nuevo tipo de organización social a que obliga –para superarla– la crisis sistémica por la que atraviesa el Sistema Mundo Capitalista.

 

* De los 10 proyectos de ley por radicar el 20 de julio, hasta el día 15 solo eran conocidos los siguientes cinco: 1. Renta básica; 2. Matrícula cero; 3. Derogatoria del Decreto 1174; 4. Reglamento de la protesta social; y 5. salario para trabajadores de pequeñas y medianas empresas.

Publicado enEdición Nº282
Feroz resistencia juvenil a paramilitares de Uribe

Desde el 28 de abril, por la brecha que abrió el paro decidido por las centrales sindicales, cientos de miles de jóvenes irrumpieron en las calles de Colombia mostrando niveles de radicalidad y de organización que sorprendieron a una sociedad cansada de paramilitares y narcos.

Inicialmente fueron grandes manifestaciones, todos los días, que salían de las periferias empobrecidas y llegaban al centro de las ciudades, donde el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) reprimía sin contemplaciones, con exceso en el uso de la fuerza y usando armamento de guerra, como los lanzadores Venom que disparan 30 cartuchos de forma simultánea y que pueden causar unas heridas de gravedad si se usan de una manera indebida.

Lo más notable, empero, es que los y las jóvenes (porque la participación de mujeres es notable) no se echaron atrás ni ante la represión policial ni ante el accionar de grupos paramilitares que tienen un largo historial de violencia.

No puede sorprender, por lo tanto, que los datos aportados por organismos de derechos humanos afirmen que hasta el 7 de julio la policía ha matado a 64 manifestantes, mientras decenas han desaparecido. Según el Tribunal Permanente de los Pueblos, la acción paramilitar se ha cobrado, desde la firma de los acuerdos de paz en 2016, la vida de 753 líderes y lideresas sociales y 276 excombatientes de las FARC firmantes de los acuerdos.

En todas las ciudades se formaron primeras líneas, que son modos de autodefensa colectiva, muy bien organizadas, para impedir que el Esmad agreda y eventualmente asesine a los jóvenes. Pero también son, digamos, un principio de orden: desde cierto lugar en adelante, las primeras líneas impiden el paso a toda persona que parezca policía infiltrado, paramilitar o narco.

También se formaron puntos de resistencia, espacios urbanos liberados de la presencia policial o paramilitar, donde los vecinos se sienten seguros, porque la inseguridad en Colombia la traen los armados, con o sin uniforme. Dentro de esos puntos los jóvenes conviven con la comunidad, que les ofrece comida, agua y baño, en una muestra de que las diferencias pueden convivir en paz y alegría.

Uno de los hechos más comentados durante la revuelta es que los jóvenes de distintas barras del fútbol, que en la vida diaria se odian y enfrentan, convivieron sin el menor problema, así como adultos y jóvenes, en espacios donde también se escuchan los más diversos gustos musicales que van mutando según la hora del día.

En Cali se formaron 25 puntos de resistencia, algunos sobrevivieron más de diez semanas hasta que las topadoras del Esmad los destruyeron. En cuanto las primeras líneas, las hubo de lo más diversas: si bien la mayoría estaban integradas por jóvenes, con cascos, gafas de alto impacto, chalecos y escudos, las hubo también de madres para proteger a sus hijos y de religiosos. Todos llevan las caras cubiertas, para evitar ser identificados.

Sorprende la decisión, el compromiso, la disciplina casi militar y un manejo profesional del espacio y del orden, que les permitió un "récord de 22 horas de confrontación entre la Fuerza Pública y las Primeras Líneas", en la ciudad de Usme, periferia de Bogotá, el pasado 20 de julio.

De hecho, las primeras líneas tienen una disciplina similar a la que puede apreciarse en la Guardia Indígena, que no es vertical ni asalariada como la policía estatal, pero es mucho más efectiva ya que consigue mantener a los muy armados y entrenados cuerpos represivos a prudente distancia.

En todos los puntos de resistencia hay comedores comunitarios, espacios de salud atendidos por brigadistas (llamados puntos fijos) y han montado bibliotecas en centros de atención inmediata de la policía, que previamente fueron desmantelados y ocupados.

En algunas ocasiones, las brigadas de REDPAS en Bogotá y del Bloque Popular de Salud de Medellín se dotan de comandantes que encabezan los grupos para asistir a los heridos, que son muchos y en ocasiones requieren atención especializada.

En Puerto Resistencia, el más emblemático espacio resistente de Cali, los vecinos levantaron un enorme monumento de más de 10 metros de altura, construido en cemento y pintado con emblemas de la revuelta, con los rostros de los asesinados y los escudos de las primeras líneas. El antimonumento Resiste fue construido durante 19 días por cientos de personas, mostrando una energía colectiva y una disciplina para el trabajo sorprendentes.

¿Cómo ha surgido este elevado nivel de organización, con tareas bien definidas para la defensa a través del combate, la división del trabajo para los cuidados y la vida cotidiana?

Creo que un elemento central ha sido la formación que le ha dado a la población el paramilitarismo de un Estado criminal, gobernado por una fracción ultra y fanática como es el uribismo. Una formación por la negativa y para superar el miedo, de forma colectiva.

Todos en Colombia saben de los falsos positivos y de las casas de pique.

Los primeros son civiles que sin participar en ningún combate ni estar siquiera organizados en grupos políticos, fueron asesinados por militares y presentados como "bajas en combate" para obtener beneficios y premios. Según la Junta Especial para la Paz, entre 2002 y 2008 (cuando gobernaba Álvaro Uribe) fueron asesinados de ese modo 6.402 personas. Cerca de 1.500 militares estuvieron involucrados en la práctica de los falsos positivos.

Las casas de pique fueron creadas por los narcos para secuestrar, descuartizar y desaparecer a quienes les molestaban. La práctica fue luego utilizada por los paramilitares y se sigue usando ahora. En Cali aparecieron bolsas con restos humanos, diseminadas en varios lugares, como forma de intimidar a los manifestantes, ya que se presume que sean restos de desaparecidos durante la revuelta.

Lo cierto es que décadas de criminalidad estatal y paraestatal convencieron a varias generaciones de que deben cuidarse, de que ejercer sus más elementales derechos es peligroso y que pueden ser asesinados en cualquier momento. El uribismo ha sido una fuente de aprendizaje inestimable para los jóvenes colombianos que el neoliberalismo les ha robado su futuro y, si no se cuidan, sus vidas.

Raúl Zibechi, agosto 2, 2021

Publicado enColombia