Miembros de las fuerzas armadas bloquean el acceso a la carretera E35 para una marcha de protesta de cientos de indígenas de la provincia de Cotopaxi.- EUROPA PRESS

Convocados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas, los manifestantes reclaman al gobierno de Guillermo Lasso la baja del precio de los combustibles. Las movilizaciones dejan hasta el momento un muerto y 61 heridos.

Miles de indígenas bloquearon este martes las principales calles de Quito y fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos en el noveno día de protestas, mientras las Fuerzas Armadas prometieron defender la democracia contra lo que consideran una "grave amenaza". Convocados por la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), los manifestantes reclaman al gobierno de Guillermo Lasso la reducción del precio de los combustibles y los productos de primera necesidad. Lasso aceptó este martes sentarse a dialogar con representantes de Conaie, por lo que se espera una respuesta del movimiento indígena. Las protestas dejan hasta el momento un muerto y 61 manifestantes heridos, según organizaciones de derechos humanos.

Represión y estado de excepción

"Bajen las armas, somos pueblos de paz", exclamaban algunos de los más de cinco mil indígenas que llegaron el lunes en caravana a Quito. Un grupo numeroso que chocó con la policía salió de su lugar de hospedaje en la Universidad Salesiana y pretendía llegar hasta la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), que fue tomada por las fuerzas de seguridad en medio del estado de excepción que rige en seis de las 24 provincias del país, incluida Pichincha, cuya capital es Quito. 

Para frenar su avance, policías antimotines lanzaron bombas lacrimógenas a los manifestantes, que con los ojos llorosos por el gas se dispersaron y luego volvieron a reagruparse.

La Fiscalía denunció que su sede central fue atacada, y que puso "a buen recaudo la información sensible de los casos que lleva adelante", al tiempo que también hizo "un llamado público a la paz y el respeto a la ley". La Conaie, que lidera las protestas a las que se plegaron más de 50 organizaciones, rechazó lo sucedido y aseguró que quienes cometieron el ataque no forman parte de las organizaciones indígenas.

En otros puntos de la ciudad también hubo varios cortes de calles que obligaron a la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros de Quito a suspender los servicios "hasta que las condiciones en las vías sean favorables".

Los motivos de este paro, por tiempo indefinido, son los precios elevados de los productos de primera necesidad, la precariedad de los hospitales públicos, los altos precios de los combustibles, la ausencia de créditos para promover la producción, la atención hacia el sector agricultor y la privatización de empresas públicas, entre otros.

"A nosotros los pequeños agricultores nos han subido bastantísimo las cosas (insumos y abonos) y nuestros productos no suben nada", dijo Tito Zamora, un indígena de la aldea de Sigchos en Cotopaxi. Zamora explicó que mientras un litro de leche se vende hasta en un dólar en Ecuador, ellos reciben por esa misma cantidad 0,35 centavos.

La reacción del gobierno

El ministro de Defensa de Ecuador, Luis Lara, dijo este martes que la democracia está en "serio riesgo", horas después de que el presidente Lasso declarara el estado de excepción en seis provincias con miras a sacar de las calles al movimiento indígena. "Se trata de un intento deliberado para utilizar la violencia para atentar en contra de la democracia y amenazar las instituciones. Las Fuerzas Armadas no permitirán que se intente romper el orden constitucional o cualquier acción en contra de la democracia o las leyes", aseguró Lara, escoltado por la plana mayor del Ejército.

El presidente Guillermo Lasso aceptó este martes el diálogo propuesto por la Conaie y aseguró que aguarda una respuesta. El mandatario de derecha indicó que "desde su mejor predisposición" y la de su gabinete, está dispuesto a participar en un proceso de diálogo "franco y respetuoso" entre la Conaie y el resto de las organizaciones de la sociedad civil "que deseen sumarse al proceso" y poder así "buscar soluciones a cada una de las legítimas necesidades de las familias ecuatorianas".

Alerta de Amnistía Internacional

Mientras tanto, Amnistía Internacional (AI) advirtió al presidente Lasso que la represión policial de las protestas "está provocando una crisis de derechos humanos que recuerda a la de octubre de 2019".  El informe de AI sostiene que durante la represión a las protestas de 2019, "organizaciones de derechos humanos en Ecuador y Amnistía Internacional documentaron violaciones de derechos humanos similares, que aún permanecen en la impunidad".

La directora para las Américas de AI, Erika Guevara Rosas, urgió al presidente Lasso a "cesar la estigmatización y represión de quienes ejercen su derecho a la protesta pacífica" y solicitó que se haga pública la información sobre personas heridas y detenidas, así como los cargos en su contra. "El presidente debe cesar la represión y atender las causas estructurales de las protestas, incluido el abordaje de la crisis económica y el impacto de sus políticas en los derechos de los grupos más afectados por la pandemia", indicó Guevara Rosas.

Desde el 14 de junio, la Alianza por los Derechos Humanos Ecuador ha registrado la detención de 79 personas, 55 personas heridas y 39 episodios de violaciones de derechos humanos como uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias de manifestantes, agresiones a periodistas e intimidación a organizaciones de la sociedad civil. El mismo colectivo de derechos humanos ecuatoriano había denunciado el lunes la primera muerte en medio de la protesta, que se produjo cuando un contingente policial trató de detener a un grupo de manifestantes que buscaba ingresar a Quito procedente de la norteña provincia de Imbabura.


 El estallido social recorre Ecuador: un pueblo en pie frente al neoliberalismo autoritario del banquero presidente

Adoración Guamán, profesora de derecho en la Universitat de València

Virgilio Hernández, Parlamentario Andino

Diario Público

21/06/2022

América Latina vive un momento de cambio trascendental. La reciente victoria de Gustavo Petro y Francia Márquez en Colombia se suma a la llegada de Gabriel Boric al gobierno chileno y puede ser el preludio del triunfo de Lula en Brasil que confirmaría el giro regional de corte progresista y la evidencia del declive de la agenda neoliberal.

Los estallidos sociales que han sacudido la región desde el año 2019 han influido de manera decisiva en el impulso de los cambios antedichos. Los levantamientos populares del momento pre-pandemia enfrentaron la estrategia autoritaria y represiva de gobiernos como el de Duque, Piñera o Moreno, cuya única estrategia posible para imponer los ajustes económicos brutales fue la represivo-autoritaria. En algunos escenarios, como Colombia o Chile aquellas protestas tuvieron la capacidad de reconfigurar alianzas político-sociales y estructuras político-partidistas, articulándose sujetos capaces de disputar el poder y ganar procesos electorales no sólo frente a la derecha clásica sino frente a las expresiones de las nuevas extremas derechas.

Pero no todo han sido victorias en la región y mientras celebramos el triunfo del vivir sabroso en Colombia, una nueva oleada de violencia institucional y de autoritarismo azota a un país que se ha convertido en la representación regional de la captura corporativa. La República del Ecuador, primero en manos de Lenin Moreno (entregado a la voluntad de Estados Unidos y de los intereses de del capital trasnacional) y ahora gobernado por un cártel bancario personalizado en Guillermo Lasso, se encuentra sumido en una deriva de represión, desinstitucionalización y vulneración de derechos humanos que se recrudece día a día.

El gobierno de Lasso, el principal banquero del país que ganó las elecciones en abril del 2021, ha agudizado la crisis estructural ya iniciada por el ajuste neoliberal implementado por el gobierno anterior y profundizado durante la pandemia. El banquero presidente ha dado continuismo a las políticas fondomonetaristas, algo esperable, pero también ha ido mucho más allá, agravando los problemas de precarización, pobreza, inseguridad, desinstitucionalización y primacía del lucro personal, con un traspaso sin precedentes de los bienes públicos a manos privadas (evidenciada entre otras actuaciones en los reiterados intentos de vender el Banco del Pacífico). De hecho, el Presidente se jacta de haber ampliar las reservas internacionales, garantizar el pago de la deuda, mejorar el movimiento de capitales y asegurar derechos a los inversores extranjeros. Mientras arruina los servicios públicos del país, en particular la sanidad y la educación al tiempo que instaura una lógica oligárquica-autoritaria-racista, completamente desapegada de la realidad social del Ecuador que él y su entorno parecen desconocer.

En el momento presente, la situación se ha vuelto insostenible para las mayorías sociales que asisten a un aumento acelerado de los precios de los productos de la canasta básica, del transporte y de los productos para la producción. Los paralelismos con el Paro Nacional de octubre de 2019 frente al gobierno de Moreno son cuantiosos y merece la pena recordar lo sucedido en aquel momento, cuando el primer ajuste duro en cumplimiento del acuerdo entre el Ecuador y el Fondo Monetario Internacional trajo consigo la adopción de una serie de medidas económico-sociales con un fuerte impacto sobre a la amplia mayoría población ecuatoriana. El detonante definitivo de aquella protesta social fue la eliminación del subsidio a los combustibles, vigente desde hace 40 años. Aquellos doce días que paralizaron el país y en los que se contabilizaron centenares de heridos, más de una decena de fallecidos, miles de detenidos y una intensa persecución política, se cerraron en falso, con una dura mesa de diálogo entre el gobierno y distintos líderes de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador donde se llegaron a acuerdos posteriormente incumplidos por Moreno.

El nuevo ciclo de movilizaciones que sacuden Ecuador se asienta de nuevo en el rechazo al modelo neoliberal, ahora aplicado, agravado y perfeccionado por el gobierno de Lasso. En esta ocasión la CONAIE ha planteado un decálogo claro de reivindicaciones cuyo primer punto es la congelación de los precios de los combustibles y la focalización de subsidios para sectores vulnerables. Además, entre las exigencias del movimiento indígena se encuentra la moratoria de deudas de la banca pública, privada y cooperativa y la condonación para pequeños y medianos productores; los precios justos en los productos del campo, el subsidio agrícola y el rechazo a la firma de Tratados de Libre Comercio (cabe recordar que la Constitución del Ecuador todavía prohíbe la firma de tratados con sistema de arbitraje inversor-Estado, algo que el gobierno parece desconocer); la generación de empleo, la regulación de derechos laborales y el respeto a la libertad de sindicación y organización de la clase trabajadora; la moratoria a la expansión de la frontera extractiva petrolera y minera y la auditoría y reparación integral por los impactos socio-ambientales; el respeto a los 21 derechos colectivos; la prohibición de la privatización de sectores estratégicos; las políticas de control de precios y de especulación en el mercado de productos de primera necesidad; la garantía del acceso a la educación superior y el refuerzo de las políticas públicas de educación y salud. Finalmente, en el listado se incluye como pieza clave la cuestión de la seguridad, tema que ha protagonizado el último año en un país asolado por el aumento de la violencia de manera general, con índices de criminalidad similares a las que se registraban hace 20 años y que se expresa con particular virulencia en las cárceles, donde han sido asesinadas en estos últimos 12 meses más de 350 personas y que afecta particularmente a jóvenes racializados.

Ante la falta de voluntad de acuerdo del gobierno y la situación insostenible de las mayorías sociales, el 13 de junio comenzó la protesta, convocada por diversas organizaciones (CONAIE, FENOCIN; FEINE; entre otras) que llamaron a un Paro Nacional para reivindicar el decálogo mencionado. El paro inició con el cierre de vías en 12 de las 24 provincias del país y la respuesta del gobierno fue tan desmedida como ilegal y torpe, con la detención del Presidente de la Conaie, Leonidas Iza, acusado de paralización de servicios públicos en un proceso plagado de irregularidades, sin orden judicial, sin el proceso debido, sin defensa técnica inmediata y sin información en Kichwa. Además, para su traslado se organizó un impresionante operativo policial y militar, deteniéndolo en una base aérea. Finalmente, tras su puesta a disposición judicial, se le dejó en libertad con la obligación presentarse en fiscalía dos veces por semana, prohibición de salir del país y audiencia fijada para el 4 de julio, para ser juzgado a través de un proceso directo, que junta todas las etapas del proceso penal en una sola audiencia en la que podría ser sentenciado y encarcelado. La indefensión y la violación del debido proceso son evidentes y han sido resaltadas por diversos juristas del país.

La detención de Leónidas Iza aceleró el estallido. El hastío, descontento, cansancio y sufrimiento popular se combinaron con la indignación y el sentimiento de agravio por la utilización ilegal del aparato judicial contra el líder indígena, como ocurrió en el 2019 contra determinados líderes de la Revolución Ciudadana. Tras su liberación, Leonidas Iza afirmó que la CONAIE se mantendría movilizada hasta que el Gobierno diera respuestas concretas a sus 10 puntos de demandas.

Una vez más, el libreto típico de la represión se ha puesto en funcionamiento, como un guion bien engrasado. El primer paso fue la deslegitimación de la movilización en los medios de comunicación, aliados de manera mayoritaria con el gobierno, que difundieron las fake news provenientes del jefe de los servicios de Inteligencia y del Ministro del Interior que afirman una supuesta financiación de las protestas por grupos políticos ligados al crimen transnacional con voluntad de desestabilizar al gobierno. Además, y de nuevo, el mantra de que "la culpa es de Correa" volvía a airearse aun cuando el líder de la Revolución Ciudadana, acosado por la estrategia de Lawfare desde hace años, lleva ya un lustro fuera de país y tiene asilo político en Bélgica. Tal y como ocurrió en el paro del 2019, el gobierno no ha dudado en utilizar las noticias falsas para involucrar en una supuesta confabulación golpista a las pocas instituciones gobernadas por la oposición, como la prefectura de la provincia de Pichincha a cuyo frente está la lideresa Paola Pabón. No podemos olvidar que la Prefecta fue igualmente víctima de una persecución política que la llevó a pasar meses en prisión preventiva acusada infundadamente de rebelión por el gobierno de Lenín Moreno y que la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó medidas a su favor. Con Lasso, y a pesar de prometer un "gobierno del encuentro", continúa y se agrava la estrategia represiva y el Lawfare, que combina, como antaño, la utilización ilegítima del aparato judicial, la fiscalía, la policía y los medios de comunicación.

En paralelo y para facilitar las estrategias de represión de la protesta, se ha recurrido a una herramienta clásica: la declaración del Estado de Excepción. En esta ocasión, se adoptó un primer decreto, el 455, cuyo texto prohíbe no sólo la libertad de movimiento a determinadas horas del día sino que limita el derecho de reunión y asociación y, de forma inaudita, restringe los servicios de telecomunicaciones fija, móvil e internet, autoriza el uso de la fuerza letal para reprimir las movilizaciones y permite detenciones y allanamientos, sin orden de juez. Además, el texto decretó al Distrito Metropolitano de Quito como "Zona de Seguridad" a cargo de las Fuerzas Armadas, encargadas de "mantener el orden" de manera "complementaria" a la Policía Nacional. Para bochorno nacional y ante la indignación por lo extralimitado del texto, el gobierno difundió la noticia de que este Decreto (firmado por el presidente) era un "borrador". A continuación, se promulgó otra versión del texto, donde solo se eliminó la restricción de las telecomunicaciones y la autorización para el uso de armas letales.

La reacción de las fuerzas de oposición representadas en la Asamblea Nacional, fundamentalmente la Revolución Ciudadana (la bancada de UNES) y una parte de Pachakutik (escindido entre aquellos que apoyan a la CONAIE de Leónidas Iza y los que decidieron apoyar al gobierno) se han unido para debatir la pertinencia y proporcionalidad de este Decreto del Estado de Excepción. Ante la inminente alianza para derogar el texto, el lunes 20 de junio el Gobierno decidió eliminarlo de manera unilateral, para impedir su debate por parte del órgano legislativo, obturando una vez más los cauces de debate necesarios en situaciones de en normalidad democrática. Al mismo tiempo, Lasso expidió un nuevo decreto, el 459, en el que amplía el estado de excepción a las provincias de la Sierra Central y a la de Pastaza, en la Amazonía. La Asamblea tendrá la oportunidad de derogarlo, pero debe esperar ser notificada oficialmente. Es especialmente destacable la rotundidad de la bancada de UNES que emitió un comunicado con exigencias claras en materia social, económica y de derechos fundamentales. Además, la bancada de la Revolución Ciudadana cierra el comunicado señalando la posibilidad de una "muerte cruzada", que según el modelo institucional ecuatoriano permite la destitución del Presidente y abre la puerta a la convocatoria de elecciones.

Ajena a esta maraña de normas y actuaciones políticas, la Policía no tardó en hacer un uso abusivo de la fuerza amparándose en el extralimitado paraguas del Estado de Excepción para allanar el pasado domingo la Casa de la Cultura de Quito. Las razones de la ocupación policial de la Casa de la Cultura son evidentes. Allí se refugiaron los manifestantes en el paro de 2019 y en momentos anteriores, siendo el lugar emblemático de concentración de las movilizaciones de los pueblos y nacionalidades indígenas. Con esta actuación el Gobierno trata de impedir que se repitan los episodios de solidaridad y apoyo popular de la población de Quito al movimiento indígena y a las personas que protestan. Muchas voces relevantes dentro del progresismo ecuatoriano han señalado que esta ocupación es un parteaguas, una muestra de autoritarismo que no se veía en el país desde los años 60 del siglo pasado. Mientras esto ocurre, y mientras escribimos estas páginas, las protestas se siguen sucediendo, con episodios de represión cada vez más violentos. Se reportan heridos, incluso fallecidos, las universidades abren sus puertas como espacio humanitario para las comunidades que llegan desde otras provincias, se suceden los comunicados de alerta y protesta. Incluso la Directora para las Américas de Amnistía Internacional ha señalado en un comunicado que la organización pide "al presidente Lasso cesar la estigmatización y represión de quienes ejercen su derecho a la protesta pacífica, publicar información desglosada sobre el número de personas heridas y detenidas, así como los cargos en su contra, y atender las causas estructurales que han llevado a varios sectores de la población a manifestarse".

La situación se agrava y una vez más vemos a Ecuador, como vimos a Chile o a Colombia, sacudido por un estallido social que evidencia la incompatibilidad entre el momento actual del neoliberalismo y la democracia. El momento autoritario, como señala el profesor Ramírez, se vuelve inevitable para conseguir imponer a las mayorías sociales un ajuste incompatible con la vida. Ante las protestas, la activación del aparato brutalmente represor, combinado con la destrucción de la imagen de toda disidencia que pasa a ser "enemigo del Estado" y la utilización del poder judicial y policial ya son herramientas del libreto que lleva años reproduciéndose en América Latina.

Las enseñanzas de otros países marcan un camino por el que se debe transitar para que el estallido sea la chispa que permita la acumulación de fuerzas con capacidad para generar alianzas, complicidades y diálogos capaces de traducirse en una victoria electoral de lo popular con capacidad transformadora. Son muchas las disonancias en el pasado entre las y los que ahora luchan contra un banquero que preside un gobierno dispuesto a acabar de saquear por completo al país, pero son más las causas comunes, los anhelos, las sintonías y las esperanzas que unen a las que hoy recorren las calles del Ecuador exigiendo un vivir bien, un vivir sabroso, una vida digna y una esperanza para el país.

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El reverendo William Barber expuso que la mitad de la población de Estados Unidos vive o está al borde de la pobreza, durante la manifestación Marcha Moral en Washington. Foto Ap

Activistas proponen crear una agenda de justicia social en Estados Unidos

 

Washington. La Campaña de los Pobres, la resurrección de la última campaña del reverendo Martin Luther King de 1968, convocó a miles de participantes de diversos puntos del país a su Asamblea y Marcha Moral sobre Washington este sábado para promover un cambio sistémico a fin de enfrentar la pobreza, el racismo, el militarismo y la emergencia climática en el país más rico del mundo.

Sobre la avenida Pensilvania, con el Capitolio como fondo, oradores incluyendo líderes religiosos, sindicalistas, ambientalistas, activistas migrantes, así como defensores de los derechos de las mujeres, entre otros, abordaron la amplia gama de luchas sociales para rescatar a comunidades pobres de sus retos por empleo, salud, educación, agua y aire limpio, y por derechos fundamentales.

El reverendo William Barber, co presidente de la Campaña de los Pobres, reiteró que en esta nación, unos 140 millones –casi la mitad de la población– viven en o al borde de la pobreza y comentó que se está creando un magno movimiento de los más afectados para transformar el país con una agenda de justicia económica, social y ambiental. “Somos negros, indígenas, latinos, asiáticos, blancos, viejos y jóvenes, gay (…) Somos los rechazados por el neoliberalismo”.

Ante el mosaico de razas, edades, religiones, sindicatos y organizaciones en sus diversas camisetas y bajo sus mantas y pancartas –el sindicato de servicios SEIU, Greenpeace, Veteranos (militares) por la Paz, organizaciones de migrantes de varios estados, representantes religiosos protestantes, católicos, judíos y musulmanes– Barber declaró que "no somos una insurrección, somos una resurrección" al hablar sobre la continuación de las movilizaciones de décadas atrás y del legado del reverendo King.

"Ya no nos mantendremos más en silencio", repitió, y esa fue la consigna y canto del día.

La reverenda Liz Theoharis, co-presidenta de la campaña , presentó a oradores de causas locales alrededor del país, de Alabama a Maine, de Illinois a Florida, Indiana, Kansas y Oklahoma, quienes viajaron de decenas de esos y otros estados con el fin de dar sus testimonios personales sobre los efectos adversos de la desigualdad económica, las distinciones en el acceso a salud, educación y cómo para los pobres es más difícil, además del encarcelamiento masivo (un hombre que estuvo prisionero 23 años por un delito que no cometió presentó su caso), además de la violencia sistémica del racismo y la libre portación de armas de fuego (habló el hijo de la víctima de mayor edad, 86 años, en el tiroteo masivo en Buffalo el mes pasado ocasionado por un supremacista blanco).

La crisis moral del país

Un coro y conjunto de gospel ofrecieron a lo largo de la asamblea popular viejas y nuevas canciones en referencia a las añejas exigencias en pro de los derechos civiles, pero con expresiones contemporáneas.

La campaña afirma que “cualquier nación que ignora a casi la mitad de sus ciudadanos está en una crisis moral, económica y política (…) Desde marzo de 2020, mientras cientos de miles de personas han fallecido, millones están al borde del hambre y de ser expulsados de sus hogares, e incluso sin seguro de salud o salarios dignos, la riqueza de los multimillonarios ha crecido en 2 billones de dólares”.

En su convocatoria, la campaña subraya que esta asamblea tiene el objetivo de ser una "declaración de poder de los pobres y de trabajadores de bajos ingresos y nuestros aliados morales para declarar que este sistema nos está matando a todos y nos rehusamos a mantenernos en silencio".

Victor Alvarez, del Comité Popular de Asheville para la Justicia Social, parte de una coalición El Colectivo de organizaciones de inmigrantes en Carolina del Norte, comentó a La Jornada que él y sus compañeros participan en estas luchas por los derechos humanos en Estados Unidos y por una reforma migratoria. El originario del estado de México que migró hace 20 años dice que la lucha en Carolina del Norte implica confrontar el racismo y la ola antimigrante, pese a que "venimos a trabajar, aportamos lo nuestro; durante la pandemia arriesgamos la vida para mantener funcionando a este país". Afirmó que no cederán hasta lograr una reforma, y con ello, apoyar a otras luchas por justicia social.

El filósofo e intelectual Cornel West declaró ante los manifestantes que los afroestadunidenses que han padecido "400 años de odio, responden una y otra vez con ofrecimientos de amor" en luchas como esta. Insistió en que la meta es desafiar tanto a "los republicanos neofascistas como a los demócratas neoliberales tibios" para lograr una transformación aquí “y estar en solidaridad con luchas en África, Asia y América Latina (…) Vivimos en el imperio, pero no formamos parte de él”.

La movilización promueve la iniciativa llamada la Tercera Reconstrucción –en referencia a la transformación de la primera Reconstrucción después de la Guerra Civil y la Segunda Reconstrucción de la lucha por los derechos civiles del siglo pasado–, la cual formula una serie de políticas públicas para poner fin a la pobreza mediante estrategias que enfrenten el racismo sistémico, la desigualdad, el militarismo y una crisis climática cuyas mayores consecuencias son padecidas por los más pobres y vulnerables dentro y fuera de este país.

La Campaña de los Pobres, con presencia organizativa en 45 de los 50 estados, se lanzó como la continuación del trabajo de King en 2018 y ahora cuenta con una red de más de 250 organizaciones aliadas, las cuales apoyaron y/o participaron en esta asamblea, incluyendo la central obrera AFL-CIO, el movimiento ambiental Sunrise, el Consejo Nacional de Iglesias, Círculo Islámico de América del Norte, Planned Parenthood, varios sindicatos nacionales –incluyendo SEIU, AFT (maestros) UE, UFCW y AFSCME–, Friends Committee on National Legislation y Greenpeace entre otros. (www.poorpeoplescampaign.org).

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Continua la persecución a la juventud popular en Colombia

“Ay amor mío, sé que estás cansada,
 y yo te quiero acariciar la frente. 
Eres la tierra más adoloría
 pero eres grande, oh, dulce madre mía”.
Canción El Amanecer – 
Edson Velandia y Adriana Lizcano

 


A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, se intensifican las capturas a la juventud popular que participó en el estallido social que comenzó el 28 de abril de 2021. El 15 de junio se presentó la más reciente de las capturas de jóvenes en las ciudades de Cali y Bucaramanga, meses atrás ya venían realizándose operativos en Medellín, Bogotá, Neiva, entre otras regiones del país.


“Desde las 4 de la mañana se realizaron allanamientos en lugares cercanos a Puerto Resistencia, barrios como Mariano Ramos, República de Israel, La Unión, Llano Verde, Villa del Sur, son algunos de los sectores donde normalmente habitan las personas que fueron capturadas”, nos cuenta Peter Sepúlveda, defensor de Derechos Humanos e integrante de la Corporación Colectivo de Abogados Suyana, quien acompañó a los detenidos en la ciudad de Cali.


“A los muchachos se les está imputando delitos como: daño en bien público, microtráfico, homicidio simple, secuestro y tortura. Por el momento tenemos registro de 9 personas detenidas, todas de Puerto Resistencia, varios de ellos han liderado procesos sociales después del estallido de 2021, realizando pedagogía, ollas comunitarias y trabajo social en los barrios”, concluye Peter. Vale la pena decir que entre los capturados destacan algunos líderes visibles de Puerto Resistencia como el profe Papas, Soldado, Indio y Desconfiado, todos jóvenes populares que junto a sus demás compañeros se declararon en huelga de hambre hasta quedar en libertad.

 

 


Al mismo tiempo que esto sucedía en Cali, en la ciudad de Bucaramanga fueron detenidas 12 personas, la mayoría estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, quienes fueron acusadas por el delito de terrorismo. De igual manera el día anterior (14 de junio) en Bogotá un juez envió a la cárcel a: Andrés Felipe Rodríguez Chaves, Jonathan Stiven Cortes Aldana, Maura Valentina Díaz Flórez, Karina Yurley Cepeda Andrade y Julián Andrés Moreno Otero, cinco jóvenes, capturados en octubre de 2021, tras haber participado en las jornadas de protesta del 28 de abril.
Entre los argumentos del juez para su condena están las siguientes declaraciones:


“(…) el delito de secuestro el que afecta uno de los derechos fundamentales de las personas como lo es la libertad e integridad personal en donde tuvieron retenidas a las victimas durante un término de 40 a 70 minutos, además siendo agredidas estas personas física y psicológicamente” (1).


Un accionar continuo que se profundiza


Las capturas contra la juventud popular comenzaron desde el año pasado tras cerrarse el ciclo de protestas en Colombia. Un ejemplo de esto fueron las detenciones en el mes de julio de 2021, de seis integrantes de la primera línea en Cundinamarca, quienes supuestamente retuvieron a un policía infiltrado en las movilizaciones y participaron en la incineración del peaje en el municipio de Sesquilé (2).


Así mismo el 14 de febrero del 2022, en la ciudad de Bogotá fueron capturados cuatro integrantes de la primera línea en las localidades de Usme y Suba, siendo imputados por los delitos de concierto para delinquir y daño en bien ajeno (3); dos meses después, cuando se cumplía el primer año del estallido social (28 de abril), en las ciudades de Medellín y Neiva fueron capturadas 13 personas que son acusadas por la Fiscalía de “hechos vandálicos en las manifestaciones de 2021”, concierto para delinquir, hurto agravado, financiación al terrorismo y grupos de delincuencia organizada, fabricación y porte de armas de fuego y explosivos (4).


Según un medio del poder, el general Jorge Vargas, director de la Policía Nacional sostuvo que desde el año pasado hasta hoy: “en el acumulado, hasta el momento, y como resultado de 57 operaciones ya materializadas han sido capturados 267 integrantes de esas estructuras (primeras líneas), 228 por orden judicial y 39 en flagrancia, en el marco de 161 diligencias de registro y allanamiento a nivel nacional” (5).


Adicional a esto, en video el 15 de junio del presente año sostuvo el general que: “Esta semana se van a producir resultados muy importantes contra estas denominadas líneas” y que la Policía se encuentra en “máximo estado de alerta frente a hechos de violencia a personas que desconozcan los resultados en las elecciones, la Policía está preparada con todas sus capacidades” (6). Todo un disparate, pues actúan como si ya se supiese cuál será el resultado electoral...


Según una fuente directa que participó en las protestas del 2021, quien prefiere ser anónima, desde hace cuatro días hay persecución policial y hostigamientos en la ciudad de Montería: “Llegaron a mi casa con la excusa de que había una denuncia por maltrato intrafamiliar, pidieron todos mis datos, solicitaron mis horarios de estar en la casa y de salida. Esta mañana (16 de junio), a las 3:45 hicieron un allanamiento en mi casa. En la carta que llevaban los cargos, decía que estaban buscando material probatorio de porte de armas, producción y tenencia de material explosivo, además de esto hacen la investigación por delitos como extorsión, daño en bien público y por hostigamiento a la fuerza pública”.


Recrudecimiento del conflicto armado en las zonas rurales


Mientras este es el panorama en las ciudades, en las regiones rurales del país el conflicto se intensifica. Por cuestión de extensión solo mencionaremos algunos casos, pero la situación es crítica en todo el país.


El martes 7 de junio del presente año, a las cinco de la tarde, integrantes de la comunidad de El Guamo, territorio colectivo del Curbaradó, encontraron el cuerpo del campesino Humberto de Jesús Pérez, quien había desaparecido desde el 14 de mayo. Su cuerpo se encontró en un alto estado de descomposición y con desmembramiento de extremidades superiores. Humberto era habitante de la zona de biodiversidad “La fortuna” ubicada en el territorio colectivo del consejo Comunitario de El Guamo, Chocó (7).


En el Norte del Cauca el Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos de la Acin, denunció la situación que están viviendo y que generan terror e inseguridad en los territorios indígenas, campesinos y de comunidades negras, como también en zonas urbanas. El 12 de junio se registró el feminicidio de Daniela Tobar en el centro poblado del corregimiento de Mondomo, así mismo ocurrió un doble homicidio en la vereda Las Lajas del resguardo de La Concepción.


El 13 de junio fue asesinado Jaider Campo, menor de 15 años quien se encontró con signos de tortura en el resguardo de Las Delicias. Los posibles responsables del crimen son miembros de la Columna Móvil Jaime Martínez. El 15 de junio en la vereda Campo Alegre del municipio de Miranda, se encontró el cuerpo de un hombre amarrado y con tiros de gracia. El mismo día se registraron hostigamientos en el casco urbano del municipio de Corinto y en horas de la tarde fue detonada una motocicleta bomba a una cuadra de la casa del cuerpo de gobierno propio del resguardo indígena Páez de Corinto (8).
En el departamento de Nariño, la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), denunció que el lunes 13 de junio se presentó el desplazamiento forzado de 480 familias del resguardo Inda Gucary, tras enfrentamientos entre grupos armados en la región (9). Así mismo el miércoles 15 de junio, en el Litoral San Juan, Chocó, ingresaron 25 hombres armados de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia al caserío del resguardo indígena de Pichimá Quebrada, intimidando a alrededor de 540 indígenas Wounaan. Este hecho es la segunda vez que se presenta en los últimos cinco meses (10).


¿Encrucijada de esperanza?


La paradoja es que: mientras las investigaciones de la Fiscalía y el establecimiento son feroces contra la juventud popular que salió a las calles llena de rabia ante la miseria, pobreza y no futuro reinante, hay indulgencia para quienes asesinaron y desaparecieron jóvenes en el marco de las protestas de 2021, para estos casos simplemente las investigaciones no avanzan y los responsables siguen en la impunidad, sabiéndose que muchos de los perpetradores de estos hechos hacen parte de la fuerza pública del Estado. Así mismo las investigaciones y acciones contra las atrocidades que acontecen en las zonas rurales del país, son nulas y por el contrario se naturalizan y justifican como acciones de “actores armados al margen de la ley”.


Son tiempos difíciles y crudos, pero sin duda este país y su gente carga esperanza. Estamos en una encrucijada, pues todas las fuerzas se están aferrando a la posibilidad de un cambio de gobierno que dé un respiro a la terrible crisis que estamos padeciendo como país, sin embargo, los retos son mucho mayores para superar esta situación y tal vez un primer paso sería profundizar la organización de los pueblos más allá de lo electoral, encontrando referentes y formas de construcción comunitarias que superen las agendas institucionales y fortalezcan las raíces organizativas en los territorios de cada lugar. De esta manera, a lo mejor ocurrirá y alcanzaremos a ver en un futuro cercano lo que dicen Edson Velandia y Adriana Lizcano en su canción El Amanecer: “Ay tierra mía vas a ver que nace, otro país de tus entrañas. Será sabroso ver el día, en que renacerás del barro, madre mía”.


*Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur, colaborador de Desinformémonos de México.


Notas
1. Ver: https://www.eltiempo.com/bogota/miembros-de-la-primera-linea-en-bogota-son-enviados-a-la-carcel-680102
2. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=pij6YII_pY8
3. Ver: https://www.elespectador.com/bogota/capturan-a-cuatro-presuntos-integrantes-de-la-primera-linea-en-usme-y-suba-en-bogota/
4. Ver: https://www.elespectador.com/colombia/medellin/capturaron-a-presuntos-miembros-de-la-primera-linea-en-neiva-y-medellin/
5. Ver: https://www.semana.com/nacion/articulo/megaoperativo-contra-primeras-lineas-deja-mas-de-diez-capturados-en-cali-medellin-y-bucaramanga/202254/
6. Ver a partir del minuto 2:18: https://www.youtube.com/watch?v=7YIoBDaCn8o
7. Ver: https://www.justiciaypazcolombia.com/aparece-cuerpo-sin-vida-del-campesino-humberto-de-jesus-perez-habitante-de-la-zona-de-biodiversidad-la-fortuna-ubicada-en-el-territorio-colectivo-del-consejo-comunitario-de-el-g/?fbclid=IwAR2-ZMmYe4t0L9mwYoYt6DYT6yr8Z136uZmrBek88c_-3tJds6dhBnD6COU
8. Ver: https://nasaacin.org/boletin-de-dd-hh-situacion-critica-de-derechos-humanos-en-el-norte-del-cauca/
9. Ver: https://www.contagioradio.com/pueblo-awa/
10. Ver: https://www.justiciaypazcolombia.com/comunidad-wounaan-pichima-quebrada-ocupada-por-agc/?fbclid=IwAR2whGCQTHfO07E6FmWlVuxlGpOlpo2C0ztOMVNXz5YHMWBlEK91OCrA19s

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Miércoles, 15 Junio 2022 05:34

Represión contra el paro indígena

Momento de la detención de Leonidas Iza

Detienen al máximo dirigente de la CONAIE, Leonidas Iza

En represalia por la movilización convocada por la más importante organización indígena de Ecuador y otras agrupaciones sociales, el gobierno reprime.

La primera jornada de la movilización nacional indefinida convocada en Ecuador por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) se saldó este lunes con algunos cortes de ruta, sin graves incidentes y con la advertencia del gobierno de que no permitirá la paralización de servicios públicos y esenciales, pero la detención del presidente de la Conaie, Leonidas Iza, en la madrugada del martes, cambió el escenario.

La Conaie, que inició el lunes 13 un paro nacional de carácter indefinido con una lista de 10 exigencias al gobierno, y que incluyó 20 bloqueos de carreteras en 11 provincias, llamó a radicalizar la protesta tras detención de Iza.

El Ministro del Interior, Patricio Carrillo, aseguró que se abrieron 41 investigaciones previas por actos vandálicos, que incluyen incendios de patrulleros en Cayambe y en la vía Cuenca-Molleturo y la suspensión de bombeo de una estación de extracción de petróleo en la población de Pompeya, en Orellana.

El presidente Guillermo Lasso anunció que los autores intelectuales y materiales de lo que definió como actos vandálicos fueron detenidos en las protestas que se iniciaron este lunes y ordenó la detención de Iza por parte de grupos de élite de la policía y las Fuerzas Armadas. El dirigente fue detenido a la una de la madrugada del martes 14 de junio, en el sector de Pastocalle, en donde había participado del corte de la E-35, la carretera Panamericana, en el sector conocido como El Chasqui.

“El día de ayer se produjeron actos vandálicos, que están prohibidos por la Constitución y las leyes. Detrás de estos delitos hay autores intelectuales y materiales, que deben responder al pueblo ecuatoriano”, dijo Lasso en su intervención grabada. “Por eso se ha iniciado la detención de los autores intelectuales y materiales, ejecutores de estos actos violentos”, añadió.

Los reclamos

Entre los principales reclamos de la Conaie está la suba del costo de vida, especialmente de los precios de los combustibles, el aumento del costo de la vida, la falta de empleo y control de precios de los productos agrícolas como arroz, banana y leche y la entrega de concesiones mineras en territorios nativos. Con la represión el gobierno del banquero neoliberal Guillermo Lasso busca evitar que se repita la ola de masivas manifestaciones de octubre de 2019.

A su vez, la Conaie exige moratorias de deudas, que frene «la ampliación de la frontera extractiva minera y petrolera» y una «auditoría y reparación ambiental por los impactos socioambientales». Junto a ello, demandan que se respeten derechos colectivos como los deeducación intercultural bilingüe, justicia indígena, consulta libre, previa e informada, y que no se privaticen sectores estratégicos.

Los manifestantes mantenían caminos bloqueados con neumáticos en llamas y barricadas levantadas con tierra, piedras y árboles en al menos siete de las 24 provincias ecuatorianas, incluida la andina Pichincha cuya capital es Quito, de acuerdo con el servicio estatal de seguridad. «Es nuestra manifestación contundente hasta que el gobierno escuche. Hemos visto que las políticas de Guillermo Lasso una vez más nos han afectado», declaró Manuel Cocha, dirigente campesino de Poaló.

En El Chasqui, en la provincia de Cotopaxi y antes de su detención, Iza rcchazó la apertura al diálogo ofrecida por el gobierno y criticó las declaraciones del ministro del Interior, Patricio Carrillo, quien el sábado había anticipado «una semana de carreteras y pozos petroleros bloqueados, saqueos, secuestros de policías y militares».

El líder indígena reiteró el carácter pacífico de la movilización: «Aquí nadie ha salido a hacer vandalismo, aquí se ha salido a luchar sobre la violencia y el vandalismo económico que ustedes han impuesto», aseguró Iza, quien recordó que este paro indefinido fue convocado tras cumplirse el primer año de Lasso al mando de Ecuador y sin que dieran frutos los distintos momentos en los que el gobierno y la Conaie se han sentado en una mesa a conversar.

 Persecución y amnistía

La Asamblea Nacional concedió el 10 de marzo del 2022 una amnistía a 268 personas, en la que se incluía a dirigentes y miembros de la Conaie, que participaron en los hechos de octubre del 2019. De los 268 amnistiados, 60 pertenecen al caso “judicializados por ejercer el derecho a la resistencia y protesta social de octubre del 2019”; 153 a “defensores de los territorios comunitarios”; 12 a “administración de justicia indígena “; y, 43 a “defensores de la naturaleza”.

Iza estaba dentro del grupo de los investigados por la protesta de octubre del 2019, cuando por 14 días la Conaie tomó Quito para exigir que se baje el precio de los combustibles. En esa época, Iza era el Presidente de la Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi.

Por Eloy Osvaldo Proaño* | 15/06/2022

Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)


"Ecuador está al borde del estallido social"

Nuevamente la situación en Ecuador parece estar al borde del estallido social. Después de más de un año del Gobierno de Lasso, el malestar y descontento se apodera de la población.

 

Este martes fue detenido el dirigente de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), Leonidas Iza, en el marco de una escalada represiva y criminalización de la protesta por parte del gobierno de Guillermo Lasso.

Conversamos con Felipe, activista y miembro de la "Revista Crisis" para que nos cuente cuál es la situación y nos dé su visión al respecto.

Izquierda Diario: Este lunes 13 de junio tuvieron inicio las movilizaciones convocadas por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), sindicatos y organizaciones sociales en Ecuador. ¿Cuáles son los motivos de la protesta?

Felipe: Los antecedentes a las jornadas actuales de movilización nacional son múltiples. Por una parte, la pandemia afectó de forma diferenciada al pueblo ecuatoriano, ya que tuvo que lidiar con el desempleo masivo y la pérdida de ingresos a la par de un estado de indefensión, por una respuesta deficiente, precaria e incluso desastrosa del entonces presidente, Lenín Moreno. En plena pandemia, la Ley de Apoyo Humanitario flexibilizó las relaciones contractuales y laborales en detrimento de la clase trabajadora, profundizando la precarización y la explotación capitalista. Al mismo tiempo, más del 70% de la fuerza laboral de Ecuador está sumida en la informalidad, el subempleo y el desempleo. Nos encontramos con un sistema de salud pública colapsado en su totalidad, con falta de medicinas, equipos e incluso insumos quirúrgicos y los primeros intentos de la privatización parcial del sistema de salud por parte de la burguesía en el poder. A esto se le suma una ola de violencia generalizada prácticamente desde el inicio del mandato de Guillermo Lasso, con más de 300 muertos en las cárceles, y sicariato, extorsión, secuestros y ejecuciones como “nueva normalidad”. Ecuador ha pasado de ser el segundo país con la menor tasa de homicidio en la región, a tener cifras locales mayores a Cali o Michoacán.

ID: A este panorama, se le suma una política de liberalización de los precios de los combustibles -el detonante de la revuelta de octubre de 2019- que se impuso sobre el pueblo ecuatoriano. En menos de dos años, la gasolina diésel se incrementó en un 45%, la extra en más de 80% y la súper en más del 100%.

F: Nos encontramos atravesando crisis múltiples de carácter sistémico, con la reducción de la demanda de materia prima del Sur por parte del Norte, el nuevo ciclo de restauración neoliberal en Ecuador que se inició a mediados de la década pasada, una reprimarización y refeudalización de la economía, además de una liberalización comercial agresiva.

ID: En este contexto ¿cuál viene siendo la respuesta del Gobierno de Lasso frente al creciente malestar social?

F: El Gobierno Nacional convocó a tres mesas de diálogo con la participación de la CONAIE, las cuales no pasaron de la simple palabrería. El Gobierno de Lasso se presenta como democrático y abierto al diálogo, mientras inicia un proceso de criminalización de la protesta social, el cual heredó de su antecesor, Lenín Moreno. En jornadas de movilización pasadas, el Gobierno intencionadamente instauró el discurso del enemigo interno, para imponer en la opinión pública el relato de que la violencia no proviene del Estado y su permisividad interna con el crimen organizado, sino del pueblo y su organización social. Esto sienta un precedente nefasto en la historia de Ecuador, ya que el derecho a la protesta y a la resistencia están definidos en la Constitución de la República, en el artículo 98.

La subida del Salario Básico Unificado en enero de 2022, de $400 a $425, no corresponde a la realidad económica y social de Ecuador. La canasta básica se ubica en más de $760, al mismo tiempo que más del 50% de la población rural sobrevive con menos de $88 mensuales. Desde el Ejecutivo no se pasó del simple planteamiento de otorgar facilidad de créditos para emprendimientos y productores, al mismo tiempo que incurren en una política proactiva de privatización de los recursos y áreas estratégicas del Estado, como telecomunicaciones, petróleo, concesiones de carreteras, la privatización del Banco del Pacífico, entre otras.

Adicionalmente, el Gobierno de Lasso busca activamente implantar un Estado policial por medio de la militarización sucesiva del territorio y el anuncio de un “Plan Ecuador” para supuestamente combatir la inseguridad y el narcotráfico. Con este objetivo, el Estado ecuatoriano estableció alianzas estratégicas con el Estado de Israel, EE.UU. y Colombia, para importar instrumentos y estrategias de control social.

ID: Con respecto a esto, en concreto se viene de una escalada autoritaria por parte del Estado y el Gobierno. ¿Podrías explicarnos cuáles han sido las principales medidas que han tomado para dotarse de una mayor capacidad de represión?

F: Los EE.UU. reconocieron a Ecuador como socio estratégico en la región por primera vez en su historia, con la intención de contrarrestar una posible nueva ola progresista en la región, sobre todo frente a los procesos electorales en Colombia y Brasil. EE.UU se encuentra próximo a inaugurar una Oficina Antinarcóticos en Guayaquil, además de asistir a las fuerzas represivas con logística, equipamiento y entrenamiento en territorio. A esto se le suma la intención del Gobierno Nacional de destinar más de $1.200 millones en presupuesto para la Policía Nacional, además de anunciar la incorporación de 30.000 agentes policiales. Mientras los recortes presupuestarios se generalizan como política de Estado la inversión en las fuerzas represivas se multiplica.

Adicionalmente, la aprobación de la Ley de Uso Legítimo de la Fuerza por la Asamblea Nacional del pasado 9 de junio sienta un precedente nefasto respecto a impunidad de agentes policiales y militares frente al uso de fuerza letal. Esta ley regula de forma explícita el uso de armas de fuego en el contexto de manifestaciones sociales y faculta a las FF.AA. a intervenir en asuntos de seguridad interna sin la necesidad del decreto de un Estado de excepción. La vaguedad del marco legal permite un amplio margen de interpretación, facultando a cada agente represivo a evaluar un contexto de amenaza y actuar de acuerdo a su evaluación personal, abriendo el camino hacia la sistematización de violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos, además de permitirle a la Policía Nacional y al Ejército ser juez y verdugo a conveniencia con total impunidad. La aprobación de la ley denominada como gatillo fácil, representa un antecedente catastrófico en el contexto de la criminalización de la protesta social y del pueblo en general.

Esta estrategia viene acompañada por una campaña pública, la cual incluye a los medios hegemónicos burgueses, de posicionar tanto a la organización popular como a la pobreza dentro de la lógica de securitización. En esta estrategia se incluye la criminalización y persecución política al Movimiento Guevarista y la equiparación entre la protesta y el crimen organizado. El 13 de junio, el Ministro de Interior calificó de “guevaristas” a una movilización organizada por estudiantes de la Universidad Central del Ecuador, después de hacer uso desproporcionado de la fuerza y reprimir a alrededor de 500 personas sin provocación previa, disparando perdigones y balas de goma a quemarropa. Tal parece que en Ecuador, toda persona que protesta de forma organizada es calificada como terrorista o narcotraficante. Este discurso tiene un eco amplio en la opinión pública, conllevando a una derechización de una parte de la sociedad sin precedentes. El 12 de junio, un día antes del inicio de las jornadas de movilización nacional, 8.000 personas marcharon por las calles de Quito, exigiendo la militarización de la capital frente al anuncio de protestas.

ID: Por último acabamos de conocer la detención de Leónidas Iza, líder de la CONAIE, principal organización social y del movimiento indígena. ¿Podrías explicarnos cuál es el significado de esta detención y que consecuencias que podría tener?

F: Ecuador parece estar al borde del estallido social y la detención de Leonidas Iza en la madrugada del 14 de junio en Cotopaxi, representa el más reciente intento de desmovilización y persecución política del Gobierno Nacional. Esta detención se ejecutó de manera arbitraria, con violencia e Iza estuvo incomunicado y con paradero desconocido por más de 10 horas, después de que fuese llevado a la cárcel de Latacunga para ser trasladado a la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía General del Estado en Quito. Esto presupone una estrategia de criminalización de la CONAIE y toda la organización popular.

Sin embargo, el arresto y la criminalización de Leonidas Iza puede ser un factor explosivo en el panorama de movilizaciones, pudiendo extenderse a la totalidad del territorio ecuatoriano. En términos estratégicos, este hecho denota que el Estado burgués radicaliza tanto los discursos como las medidas de persecución y amedrentamiento a la organización popular en Ecuador. Tras la detención, la CONAIE decidió sostener y radicalizar las movilizaciones y el paro, exigiendo la liberación inmediata del líder indígena. Con la imposición neoliberal de la doctrina del shock, promulgada desde el Gobierno Nacional, este puede ser uno de los momentos más críticos para la organización popular en la historia del Ecuador.

IzquierdaDiario.es

Martes 14 de junio

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Ecuador: movilizaciones contra el gobierno neoliberal de Guillermo Lasso

Este lunes 13 de junio la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador –CONAIE y diferentes organizaciones dieron inicio a una movilización nacional, e indefinida. Con esta protesta se busca exigir medidas a la crisis que se está viviendo en el país y contra las políticas implementadas por el actual gobierno, de la mano del FMI. La protesta instaló concentraciones, piquetes y cortes de ruta en varias regiones del país.

 

Al inicio de la jornada, según diversos diarios, al menos 6 provincias permanecían bloqueadas. La movilización viene con una demanda en contra de las medidas neoliberales que el presidente Guillermo Lasso ha implementado dentro del tiempo que lleva de gobierno, siguiendo una línea similar a la del gobierno pasado de Lenin Moreno, donde una postura y anti popular se vio tanto en las medidas y políticas implementadas y los actos de represión en las manifestaciones realizadas.

Se ha presentado un listado de razones por las cuales se hace el llamado para pararle la mano al gobierno que con sus medidas siguen atentando contra la clase trabajadora y campesinos Medidas que incluyen las políticas extractivistas que lleva adelante el agropower, destrozando el ecosistema.

Por esto entre los puntos más destacados de la movilización se encuentran: 1. Reducción y no más subida del precio de los combustibles, 2. Moratoria de 1 año en el sistema financiero para que las familias paguen sus deudas, 3. Precios justos en los productos del campo, 4. Empleo y derechos laborales, 5. No a la minería en territorios indígenas ni fuentes de agua, 6. Respeto a los 21 derechos colectivos, 7. No a la privatización de los sectores estratégicos, 8. Políticas de control y contra la especulación de precios, 9. Presupuesto urgente para salud y educación, entre otras.

FMI, injerencia, neoliberalismo y sometimiento al capital

El gobierno de Guillermo Lasso ha demostrado estar a favor y buscar la aceptación del Fondo Monetario Internacional, representando esto para el país una entrega y ejecutando planes económicos en pro de los empresarios que afectan directamente al pueblo trabajador e indígena

Recordemos que el préstamo que empezó el gobierno anterior de Lenin Moreno, donde se buscó la venia e implementaron las directrices del FMI tuvo como respuesta las grandes movilizaciones de octubre del 2019. Esta vez, frente a los nuevos ataques de la mano del FMI que aplica Lasso, se vuelve a las calles.

Ni bien fue anunciada la medida, Lasso amenazó con el uso de la fuerza represiva, “advirtiendo” que el gobierno no permitirá el cierre de carreteras, ni la toma de pozos petroleros y de ningún servicio público. “Acciones que están prohibidas por la Constitución y las leyes”, dijo Lasso en tono prepotente y amenazante.

Leonidas Iza, dirigente de la CONAIE, ha recordado que se han dado tres acercamientos con el Gobierno, pero que “no se han puesto en marcha las propuestas”. Ahora estando al frente de la organización y llamado de las movilizaciones ha expresado su posición, declarando: “No podemos, en este momento, aceptar como una cuestión normal que el presidente de la Republica siga diciendo sí a todo lo que impone el Fondo Monetario Internacional… porque el presidente o está con el pueblo o si es que va con el Fondo Monetario Internacional este pueblo levantado de pie no va a permitir esta imposición”.

Pero lo cierto es que él y los demás sectores dirigentes de la CONAIE dieron un compás de espera, mientras Lasso no daba un paso atrás en sus medidas.

Una de las imposiciones del FMI es la liberación del precio de la gasolina, para alcanzar valores internacionales del mercado. Contra el aumento de la gasolina es uno de los reclamos y exigencias que tiene la movilización, ya que ha alcanzado precios nunca antes vistos en el país, pasando de $2,75 en el 2021 a $4,86 en junio de este año 2022. Esto ha afectado directamente a las familias trabajadoras y del pueblo pobre que, para aquellos que tienen algún medio de movilidad han buscado diferentes formas de poder sobrellevar el costo, pero que también conlleva un aumento escalonado de los precios de primera necesidad.

Con argumento de la crisis carcelaria y la delincuencia votan leyes para el uso extensivo de la fuerza represiva contra la protesta

Además de la crisis económica, el país que se encuentra en una crisis social, donde, por ejemplo, en menos de 16 meses, seis masacres carcelarias han dejado al menos 372 personas presas asesinadas en el país, aunque las organizaciones sociales sitúan en 500 aquel balance de muertes violentas. Cárceles que son verdaderos asideros humanos donde no se respetan los más elementales derechos humanos. El Estado es responsable de todas estas masacres.

Pero además de aplicar severos planes económicos que aumentan la miseria, ahora con el argumento de la inseguridad votan más leyes represivas. Así se presentó, nuevamente, la ley de “uso progresivo de la fuerza” en la Asamblea nacional (parlamento) y es aprobada con un número de 104 votos a favor, entre oficialismo y oposición. Los asambleístas justificaron la votación a favor por la delincuencia, sin embargo, y en el fondo, con el argumento de combatir la inseguridad en esta ley incluyen artículos para que los órganos represivos del Estado, como la policía y las FFAA, violenten elementales libertades democráticas y facilitan una mayor represión contra la población que vulnera el elemental derecho a la protesta social.

Es que tanto el gobierno como los partidos de oposición patronal, buscan ocultar el verdadero origen de la inseguridad: la enorme desigualdad social y la miseria generada por este sistema capitalista de explotación. Aplican medidas económicas y paquetazos contra el pueblo que lo hunden cada vez más en la pobreza, todo para mantener las grandes ganancias de los capitalistas. Por eso es que es este sistema putrefacto, de grosera concentración de las riquezas en un polo ultra minoritario de la población y grandes necesidades en el otro extremo, el causante del robo y el “delito” en los sectores más pobres, que son empujados cada vez más a la miseria.

La criminalización de la protesta social y la pobreza con estas medidas que votan en la Asamblea Nacional, además de desviar la atención de las grandes organizaciones criminales (imbricadas con los políticos burgueses, las policías, etc.) cumple un papel importante en el control y disciplinamiento de los los sectores más pobres de la clase obrera para imponer las condiciones de precarización laboral.

La pretensión de combatir el crimen fortaleciendo las fuerzas represivas, no hace más que alimentar el asesinato vil llevado a cabo por los órganos policiales y las propias mafias policiales que son las principales fuentes de delito.

Nuevamente la movilización y apoyo de los trabajadores y el pueblo pobre

En Ecuador la lucha y resistencia ante las políticas neoliberales que han sido implementadas por el último y el actual gobierno se hacen presente nuevamente, cuando en el país se vive una crisis económica que está afectando a la clase trabajadora sin posibilidad de completar una canasta básica. A esto se suma la crisis social que impera en todos lados.

Como dijimos, ya en 2019 estallaron grandes movilizaciones. Trabajadores de las ciudades, campesinos e indígenas confluyeron en las calles contra las medidas ordenadas por el FMI que ya en ese momento ocasionaron aumentos de la energía y alimentos. El 9 de octubre de ese año, una huelga general atravesaba el país y ponía en vilo a Lenin Moreno, que acudió a una salvaje represión para frenar la ola de protestas. Enormes movilizaciones que empalmaban con las que realizaban las mayorías populares de Colombia o la rebelión popular en Chile.

Luego de lo peor de la pandemia, en 2021 volvieron las protestas a Ecuador, contra las pésimas condiciones de vida de las amplias mayorías y en particular el aumento de combustible, frente a un país que tiene al Fondo Monetario monitoreando las cuentas: un verdadero pacto de coloniaje, como también denuncian en Argentina por el acuerdo para el pago de la deuda externa.

En esas oportunidades fueron los sindicatos de trabajadores, la CONAIE, así como otras organizaciones quienes llamaron a movilizar, pero no tuvieron la política de darle a esta acción una verdadera continuidad, organizando asambleas donde sean los trabajadores y trabajadoras, campesinas y campesinos quienes decidan un plan de lucha para derrotar las medidas neoliberales, haciendo uso de sus propios métodos, como la huelga general.

Lo que resalta es la voluntad de lucha del pueblo pobre y trabajador ecuatoriano. La organización y movilización independiente, es el camino para derrotar esos planes ordenados por el FMI.

Para los trabajadores, los pueblos originarios, sectores populares y la juventud se trata de que ante tanta historia de saqueo y entrega, es necesario cambiar el rumbo: junto a las peleas urgentes del presente ante los golpes de la crisis, es cada vez más necesario poner en discusión que las riquezas naturales, las capacidades humanas y los grandes avances tecnológicos nunca podrán estar puestos en beneficio de las mayorías bajo este sistema social.

Por Manuel Suárez V.Corresponsal en Ecuador

Lunes 13 de junio

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Volodimir Zelenski confirmó que Rusia controla un 20 por ciento de Ucrania

Moscú ya tiene el control del 20 por ciento del territorio ucraniano.. Imagen: AFP

El conflicto bélico llega al día 100 con las tropas rusas avanzando en el este de Ucrania. Mientras Kiev espera la llegada del armamento prometido por Estados Unidos

 

A 100 días del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, la exrepública soviética confirmó que Moscú ya tiene el control del 20 por ciento del territorio ucraniano. Mientras que el Kremlin advirtió que continuará la ofensiva pese a las promesas de Washington de dotar a Ucrania con armas de última tecnología. El ejército ruso redobló su ofensiva en la región del Donbass y atacó la ciudad occidental de Lviv. El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg se reunió con el presidente estadounidense Joe Biden y advirtió que occidente debe preparse para una larga guerra de desgaste.

100 días de guerra

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, reconoció que las tropas rusas controlan un 20 por ciento del país. "Hoy, alrededor del 20% de nuestro territorio está controlado por los ocupantes, es decir, cerca de 125.000 kilómetros cuadrados", dijo el jefe del gobierno ucraniano en un discurso telemático ante el parlamento de Luxemburgo. Por otra parte, alertó que aunque el ejército ruso se retiró de un tercio de los lugares ocupados cerca de 30.000 kilómetros cuadrados están minados. Aseguró que diariamente mueren 100 personas en el este de Ucrania y entre 450 y 500 resultan heridas.

El mandatario precisó que antes de la invasión iniciada el 24 de febrero las fuerzas del Kremlin controlaban unos 43.000 kilómetros cuadrados. Rusia controla la península de Crimea desde 2014 cuando la región declaró su independencia y un año después fue incorporada por Moscú a la federación rusa. Además, afirmó que el territorio ucraniano bajo control ruso es mucho mayor que la superficie de países como Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.

Según Zelenski, las tropas rusas entraron a 3.620 localidades del país, de las cuales 1.017 fueron liberadas por el ejército de Ucrania. Una gran parte de la región de Lugansk está bajo control ruso mientras las tropas del Kremlin avanzan sobre la última ciudad de esa región: Severodonetsk.  Moscú también controla una buena parte del sur y del este de Donetsk, incluyendo el puerto de Mariupol con salida al mar de Azov. La ciudad de Sloviansk en Donetsk donde el ejército ruso mantuvo bombardeos intensos esta semana.

Hacia el sur el ejército ruso tiene el control de ciudades como Melitopol en la región de Zaporiyia y Jersón ubicada en la región homónima. En el noreste del país, las tropas rusas tienen el control de zonas en el oriente de la región de Jarkov.

Más armas

El presidente ucraniano aprovechó la ocasión para reiterar el pedido de ayuda internacional para la defensa de la exrepública soviética. En este sentido recordó que sin el suministro de armas pesadas su país no está capacitado para enfrentar el avance de “los invasores”. Esta semana Estados Unidos le prometió a Ucrania el envío de misiles de largo alcance. Washington aseguró que Kiev le dio garantías de que no utilizará las armas para atacar territorio ruso y que sólo será usado con fines defensivos.

Más tarde en otra intervención por videoconferencia en el foro GLOBSEC, un think tank eslovaco sobre seguridad global en Europa y que tiene sede en Bratislava, Zelenski aseguró que el suministro de armas a Ucrania puede marcar un antes y un después en el conflicto bélico. Según el mandatario hay “potencial para un punto de inflexión”.

A su turno, el asesor presidencial Oleksiy Arestovych aseguró que los misiles de largo alcance de Washington son capaces de alterar completamente el rumbo de los combates "Puede cambiar de forma radical las reglas de juego en los principales frentes", indicó citado por medios ucranianos. Añadió que con ese armamento Kiev podrá disparar contra sistemas de lanzacohetes rusos. "Así no podrán acumular recursos para enviarlos luego a combate", señaló.

Avance del Kremlin

Mientras que Rusia aseguró que cumplirá con los objetivos de su llamada campaña militar en Ucrania sin importar el envío de armamento confirmado por Estados Unidos. "El semejante suministro de armamento cada vez más moderno a Ucrania no cambia los parámetros de la operación militar especial. En cualquier caso, sus objetivos serán alcanzados", declaró el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, en la rueda de prensa telefónica que realiza a diario.

El gobierno ruso advirtió que los envíos de armas que “hipotéticamente pueden ser usados contra Rusia” pueden hacer que la situación tome un rumbo muy desfavorable. "Eso provocará más sufrimiento a Ucrania que simplemente es un instrumento en manos de los países que le envían armamento", aseguró Peskov.

El ejército intensificó los ataques en el este de Lugansk, según confirmaron las autoridades ucranianas que aseguran que el objetivo principal es la ciudad de Severodonetsk. Según el gobernador de esa región, Sergi Gaidai, el 80 por ciento de la ciudad está ocupada por las tropas rusas. En la región de Lviv, al oeste de Ucrania, un misil ruso impactó contra la vías de un tren. La zona es clave para el envío de armas y otros suministros que llegan a Kiev.

El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró que occidente se tiene que preparar para una larga "guerra de desgaste" en Ucrania. Stoltenberg habló tras reunirse con el mandatario estadounidense Joe Biden en la Casa Blanca para preparar la cumbre de la alianza militar de occidente que está prevista para fines de junio en Madrid.

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Un viaje a través de la libertad: Nydia Tobón

Para Nydia, Mi madre (1929-2022-¿?)

A las aladas almas de las rosas/ del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas,/compañera del alma, compañera. M. Hernández

Et par le pouvoir d'un mot/Je recommence ma vie/ Je suis né pour te connaître/Pour te nommer/Liberté. Paul Eluard.

 

Ahora que llega ese momento que no quisiéramos que pasara, ese golpe que nos dice que la vida siempre tiene un límite, me habita ese mar profundo y áspero de la tristeza y el vacío. Con ese sentido de lo trágico, vuelvo a entender que “el sol no mostrará su rostro a causa de su duelo” en este instante que el tiempo se desvanece en dolores de segundos, en que pasan los minutos y se acumulan tristezas, y en que las hojas no caerán entonces de los árboles. Pero es precisamente a través de esa ausencia tan grande, de esa cortina de lágrimas, en la que se filtran los recuerdos de una vida que fue un elogio a la libertad, desde sus primeros pasos en Viotá, ese pueblo en el extremo sur occidental de Cundinamarca en el que se enorgullecía de haber nacido, pasando por Bogotá, Londres, París, su retorno y todos sus viajes.   Alguna vez le dije que era lo más cercano al embajador del Gran Khan trayéndonos noticias de la redondez del mundo y presentes de otras tierras; no era solo el viaje y las fotos sino el sentido de lo humano y lo universal que comprendía, el contexto y su momento.   De allí emergían relatos fascinantes y curiosas anécdotas de personajes y ciudades que nos embelesaban cada año.

Fue una libertad que, desde muy joven, en esa Viotá del alma, entendió asociada a la justicia social y de allí su militancia de lo que se entendía como revolucionario. El coronel Rico, su abuelo, había luchado en los ejércitos liberales en la Guerra de los Mil Días, mi abuela, María, había sido flor del trabajo en ese beligerante municipio. Después se encendió ese fervor comunista que vivió intensamente en los tiempos agrestes de dictaduras y frentes, junto a mi padre Alfonso Romero Buj, quien sería asesinado en 1976, tiempos de persecuciones, de estado de sitio y capturas presidenciales a discreción, lo que fui conociendo a pedazos, cuando me contó que me había llevado a visitarlo en la Cárcel Modelo y que había interpuesto habeas corpus para que lo liberaran. Pero no podía quedarse quieta y su libertad se extendió contra el opresivo patriarcalismo, contra esa negación de los derechos de las mujeres. La vi cómo lloraba en la casa de mi abuela cuando se marchaba para Londres huyendo de todo lo que implicaba su unión; sintió que tenía que irse y dejar la jaula, volar. Después fueron los sucesos de Carlos Ilich Ramírez y su prisión por más de ocho meses bajo el cargo de complicidad con el buscado “terrorista”, hoy en día preso de los franceses.

Regresaría a Colombia con ese INRI, que nunca negó, y entre sus bellas quimeras libertarias fue directora de la primera revista Fotografía en el país, Fotografía Contemporánea, una utopía en la que participaron Jorge Mario Múnera y Hernán Díaz. En esa fascinante versatilidad de vida, desempolvó su tarjeta de abogada, modelo 64, para asesorar a poseedores que eran tildados como invasores en los predios en lo que ahora es la avenida circunvalar. Allí desplegó lo mejor de sus conocimientos como abogada litigante.  

Los días pasaron velozmente en esas décadas de violencia voraz, asesinatos diarios como el de mi tío Henry, y tuvo que buscar un nuevo exilio, en su París del corazón. Y no fue fácil. Debía luchar entonces contra su historia y lo logró empecinadamente, después de muchos años, hasta conseguir la ciudadanía. Allá presenció el derrumbe de esa visión del mundo que se desvaneció como un castillo de naipes; aún así, se mantuvo fiel a esos principios, desde su propia orilla, en los márgenes de esos partidos y agrupaciones y con su libertad querida. Allá desembarcamos un tiempo con la pequeña Nydia, aún de brazos, y empezamos a conocer ese mundo de ella de las rue, el metro, la torre y el París para los no turistas del barrio 20 y sus contornos, de los célebres comunards de 1871. Pude comprender, como dijera Baudelaire que uno ama a esa ciudad por lo infame: porque sentí con ella toda la nostalgia de ese espejismo diario que amanece en la Rue Malar y estalla afuera. Conocí de su mano ese París hasta el desgaste con sus bonjours, ça va, merci et excuse moi de vous dérenger.

Así empezamos a reconstruir los lazos. Yo afincado en poemas y dibujos y ella iniciando su fase de pintura y máscaras sin dejar esas otras actividades en Droit Solidarité, una organización en defensa de los excluidos. En las tardes hacía escritos y estaba en reuniones con su admirado Rolland Weyl, muy cerca de Bastilla, y en las mañanas recibía clases de pintura …No paraba entonces pues me hablaba de un grupo del té, de la asociación de los sonidos de la ballena, del tai chi. Era una sinfonía diaria que nos dejaba exhaustos. La fui entendiendo más y recuperando ese amor que me transmitía con su dimensión protectora que sabía y presentía todo. Así descubrí que podíamos contemplar los atardeceres y muchas puestas de sol sin musitar palabra, como en ese refugio de olas de Palomino en que estuvimos con Sofía, mi segunda hija.   Entendí que no se es, sino que va siendo y que, como lo dijera Machado, se hace camino al andar.

La pude entender cuando se desgranó con la muerte de mi hermano mayor, Alfonso, y se recompuso de ese golpe, llevando ese dolor sin límites por esa desaparición temprana. Hay golpes en la vida, tan fuertes… Ella pudo seguir con ese ángel guardián en que se convirtió su hijo, apoyada por mi primo Elías y soportada por Francia, su hermana, y saber que la vida sigue a pesar de ese absurdo.   No dejó de lado sus entrañables manifestaciones del simbólico 1° de Mayo y, hace tres años, viviría esa tragedia de un trombo que la dejó pérdida todo un día en las calles de París entre las refriegas de los Chalecos Amarillos y ocho horas en un metro, como me alcanzó a escribir. Regresó a nosotros como otra oportunidad para tejer lazos más fuertes. Lo hicimos hasta ese último minuto en que dos neumonías la socavaron para escoger su viaje y abrir la puerta a la eternidad este 1° de Mayo.

Por eso puede decir que fue, sin ostentación, diploma o reconocimiento, una de las grandes luchadoras de este país que fueron rompiendo las oprobiosas cadenas de la sumisión. Por eso es posible decir de ella, parodiando a Berthold Brecht, que “Hay mujeres que luchan un día y son buenas. Hay otras que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenas. Pero los hay que luchan toda la vida: esas son las imprescindibles”.

Les hablo, entonces, lacerado con la desolación, reconociendo que quedará mucho por decir de ella que era un continente. Una persona de estas proporciones nunca muere, no pasa por la tumba –como lo dijera Artaud–, porque no fue solo ese bello cuerpo que habitó y que ahora sembramos en la tierra. Estará en esa otra dimensión en sus luchas cotidianas, sabiendo que nos dio eso que el zorro, el curioso personaje de El Principito, confiesa que recibió de su compañero: el color del trigo.   Mi epitafio es el siguiente:

Nada detendrá tu viaje por las ensenadas,

Penínsulas y archipiélagos de la libertad:

Viotá, Bogotá, Londres, París.

Ni este momento

Navegarás en esa travesía eterna

En el barco azul de nuestros recuerdos.

 

Por Juan Fernando Romero Tobón, 3 de mayo de 2022

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Pesimismo del intelecto, optimismo de la ballena

Los socialistas también tienen que leer Moby Dick

Hace algunos años —no importa exactamente cuántos—asistí junto a cientos de personas a la maratón de Moby Dick del New Bedford Whaling Museum, una lectura colectiva y continua de 25 horas de la obra cumbre de Herman Melville que se celebra todos los años desde 1997. La lectura comenzó en una galería luminosa y de altos techos que albergaba una réplica de un barco ballenero de la mitad del tamaño de uno original. Era un hervidero: la gente se amontonaba en el casco, presionaba contra la cubierta y copaba la terraza para contemplar el panorama a través de la jarcia.

Díganme Ismael. Todo el mundo aplaudió y así empezamos.

«La idea empezó con un docente llamado Irwin Marks», dice Amanda McMullen, directora del Whaling Museum, refiriéndose a los orígenes de la maratón. «Había visto que se estaba haciendo una maratón de lectura de Moby Dick en Mystic Seaport y pensó que New Bedford debía hacer lo propio porque es aquí donde comienza la historia». Hoy la maratón del Whaling Museum es una institución local: el alcalde de New Bedford lee todos los años, y Ed Markey, senador de Massachusetts —y campeón del Green New Deal—, también participó en 2020.

Seguimos a Ismael a través de la calle de adoquines hasta la Seaman’s Bethel. Cenotafios de piedra colgaban de las paredes, tumbas vacías que tenían tallados los nombres de marineros perdidos en el océano. Nos amontonamos en la capilla donde oímos el «grave rumor de pesadas botas marineras entre los bancos, y el arrastrarse todavía más leve de los zapatos femeninos». De pronto entró un cura, nuestro propio padre Mapple. Subió al púlpito remodelado a imitación de la proa de un barco del siglo veinte, que satisfacía las expectativas de los fans de Moby Dick. Un órgano sombrío nos guió a lo largo del himno ballenero de Melville y el sermón del cura sobre Jonás advirtió lo que nos esperaba: un desastre de proporciones bíblicas.

Moby Dick desafía todo reduccionismo. Es a la vez terriblemente seria, hilarantemente exagerada y gravemente existencial. Melville intenta captar los lazos que traman sus aislados, esos personajes provenientes de distintas islas del mundo. Con tensión y ternura los compañeros de tripulación van creando un sentido de pertenencia. Bajo el aguijón de las órdenes y fascinados por el carisma de Ahab, trabajan y viven juntos a bordo del Pequod (y no logran contener el impulso de su capitán, que terminará siendo su condena).

En su época —entre la expansión perturbadora del capitalismo y del imperio, los levantamientos populares y los atrincheramientos reaccionarios en Europa, y el conflicto de la esclavitud y la inminente guerra civil en Estados Unidos— la recepción de Moby Dick fue bastante pobre. Pero su tratamiento de la aniquilación de la naturaleza, su retrato del trabajo y del despotismo patronal y su crítica del supremacismo blanco y del imperio impactan en los lectores contemporáneos y reverberan como una profecía.

«Moby Dick será o bien quemada universalmente, o bien reconocida universalmente en todas las lenguas como la primera declaración literaria de las condiciones y perspectivas de supervivencia de la civilización occidental», predijo en 1953 C. L. R. James, intelectual socialista trinitense. Para los socialistas de hoy, pasmados ante una acumulación de catástrofes que pone en duda el futuro, Moby Dick es una señal de alerta y plantea una pregunta urgente: ¿qué hacer frente al desastre?

En plena acción

Replegándose en el museo, los participantes empezaron a leer por turnos a los pies de una enorme pintura del puerto de New Bedford, en intervalos marcados por el amable «Gracias» de los voluntarios. Algunos leían en lenguas distintas, otros dejaban relucir un definido acento neoinglés. Era fácil identificar a los veteranos por la forma en que pronunciaban palabras como «gunwale» [borda] y «forecastle» [camarotes de proa]. No eran muchas las personas que actuaban realmente la lectura y que ponían magia en las voces de los marineros, pero siempre provocaban el aplauso. 

La mayoría de los asistentes había traído su propia copia del libro, que seguían con ojos atentos mientras esperaban su turno junto al micrófono. Yo miré por encima del hombro de un amigo para apreciar mejor las deslumbrantes xilografías de su edición ilustrada Rockwell Kent. Un hombre viejo se acomodó a nuestro lado: sobre el mango de su bastón había tallada y pintada una ballena blanca. Definitivamente no era la primera vez que leía a Melville. Pero como bien saben los profesores reales y los ficticios, Moby Dick no deja de atraer a nuevas generaciones de lectores.

«Hace mucho tiempo que los estudiantes ya no se enfocan tanto en las lecturas religiosas de la novela», dice Hester Blum, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Estatal de Pensilvania y expresidente de la Sociedad Melville. Nos cuenta que, además del ambiente histórico de la novela, a los estudiantes de hoy «les vuela la cabeza que sea tan queer y tan graciosa. No pueden creer la cantidad de chistes sobre pijas y están más comprometidos que los protagonistas con el matrimonio entre Ismael y Queequeg». Moby Dick tal vez sea desordenada y salvaje, pero eso permitió que… ehm… penetrara profundamente en nuestra sociedad.

China Miéville, escritor de ficción especulativa que, entre otras cosas, escribió una aventura para jóvenes adultos inspirada en Moby Dick, me dijo que el «excedente de evasión» que lo atrae al texto «está vinculado a la naturaleza enciclopédica del libro, el hecho de que esté constantemente tensionando su propia forma y las formas literarias en general, con el fin de abarcarlo todo, de ser un libro que no es solo “sobre algo”, sino que abarca la “todidad”. Por supuesto que fracasa, pero lo hace magníficamente». Definiendo a Moby Dick como «una obra de ambición y genio excepcionales», Miéville alienta a los principiantes a que intenten leer la novela a pesar de su intimidante grosor. 

Un buen punto de entrada es la Moby Dick Big Read, un proyecto de audiolibro en el que Tilda Swinton, Benedict Cumberbatch y el mismo Miéville, entre otros, se turnan para leer la novela. Suelen generar una conexión alegre entre los lectores y cada uno de los temas del libro. 

David Attenborough encara el capítulo que reflexiona sobre la caza excesiva y la extinción de las ballenas. Tony Kushner extrae, hasta quedarse sin aliento, todos los sentidos posibles de «Un apretón de manos», capítulo seminal del libro donde Ismael y sus amigos procesan entre sus dedos los glóbulos del esperma de una ballena. John Waters se encarga de «La sotana», el apartado en el que unos cuantos marineros crean unas vestiduras protectoras con la piel del «grandísimo» —es decir, el pene— de una ballena para que el trinchador afeite la grasa hasta dejar el cuero con el grosor de una hoja de biblia. 

Probablemente el trinchador habría sido un buen lector, pues los pedazos cortados caen en un enorme barril debajo de él «veloces como las hojas del atril de un orador arrebatado».

Pez amarrado y pez suelto

Recuperamos fuerza con un café negro y unos boles de almejas gratuitos, cortesía de una pescadería local. Levanté la mirada y vi el esqueleto de una ballena azul que colgaba del techo. El aceite de los huesos punteaba el suelo de la galería, recordándonos esa industria antaño mortífera y en expansión. 

«¡Por el amor de Dios, economiza velas y aceite de lámparas!», implora Ismael, pues «Cada litro de aceite que quemas ha costado por lo menos una gota de sangre humana».

La caza de ballenas llevó a toda una especie al borde de la extinción, y la cantidad de vidas humanas afectadas en el proceso no caben en las paredes de ninguna pequeña capilla. Millones de personas forzaron los límites de la fatiga lubricando máquinas de hilado de algodón y alumbrando las fábricas, acelerando así el ritmo de la producción industrial y extendiendo los límites de la jornada laboral. Y también aumentaron la demanda de algodón que consecuentemente expandió el dominio de la esclavitud y la ocupación de tierras indígenas. La extracción de aceite de ballena preparó el escenario y fundó el patrón expansivo de la industria de los combustibles fósiles, además de prefigurar el lugar que ocupa en el capitalismo contemporáneo. 

El mundo de la explotación y de la expropiación nunca está ausente de la trama de Moby Dick. Un Ismael sin una moneda decide subir a bordo del Pequod y acepta a cambio una mínima porción de las inciertas ganancias del viaje. «¿Quién no es esclavo?», pregunta retóricamente para justificar su sometimiento ante los jefes del ballenero. 

Más adelante leemos la historia de un grupo de «pobres marineros tostados por el sol», que debieron entregar a un duque la ballena que habían cazado porque —bajo las reglas del derecho marítimo— «Le pertenece». Las mismas reglas (de «Pez amarrado y pez suelto») justifican la invasión inglesa de la India y la ocupación estadounidense de México. 

Estos interludios ilustran bien el argumento presentado por Cornel West en su libro de 2004, Democracy Matters: Melville fundó una tradición de «crítica vituperante» del imperialismo estadounidense, exponiendo «las ideas marciales y los principios monárquicos que se escondían detrás del pacífico lenguaje y la benigna retórica de la democracia».Occidente está montado sobre la vieja idea de Toni Morrison, quien en 1988, en «Unspeakable Things Unspoken», argumentó que Moby Dick ilustra la lucha de Melville contra el espectro de la ideología del supremacismo blanco y contra los efectos distorsivos que tiene sobre el mundo social. «Era, sobre todo, la blancura de la ballena lo que más me aterraba», confiesa Ismael. 

La escena de «Medianoche. Las amuradas del castillo de proa», representadas en el auditorio del museo por una compañía de teatro local, termina con los insultos racistas que un marinero blanco profiere contra Dagoo, el arponero africano; una tormenta violenta se cierne sobre sus cabezas y entre ellos, y Pip, joven ayudante negro, reza por su salvación a un «gran Dios blanco que estás en lo alto, allá, en la oscuridad». Spoiler alert: las plegarias son ignoradas.

La primera guardia nocturna

Mientras el atardecer escapaba hacia la noche, las filas de la maratón empezaron a adelgazar. Algunos forzaban su cuerpo a una atención culposa: el primer ronquido llegó a las 9:43 p. m., cuando un hombre empezó a cabecear bajo la pintura del ojo imperturbable y solitario de una ballena. Intentamos mantenernos despiertos con más café y con el aire frío de enero en la terraza del museo, mientras buscábamos entrever las estrellas sobre las luces del puerto. Recién después de la 1 a. m. pasamos la mitad del libro y una pequeña botella de ron revitalizó el café lavado de nuestras tazas. 

El pasaje que leíamos marca un punto de inflexión en la crítica del supremacismo blanco y de la esclavitud: estamos a cientos de páginas del comienzo y es la primera vez que la tripulación del Pequod mata una ballena. Fatigados después de la caza y de remolcar la ballena hasta el barco, casi todos se duermen. Stubb, el segundo de a bordo, tiene hambre y ordena a dos personajes negros (de los tres que aparecen en el libro) que le preparen un bife de ballena. Dagoo es enviado por la borda a cortar la carne del animal muerto; el cocinero del barco, un viejo negro, llamado Copo de Nieve, que Melville nos cuenta que había sido esclavo, está encargado de preparar la comida nocturna. 

Stubb está insatisfecho con la receta y amonesta a Copo de Nieve, humillándolo con la orden de sermonear a los tiburones. Estos tiburones, dice Ismael, «eternos acompañantes de todas las naves negreras del Atlántico», que se alimentan de la muerte en masa de millones de esclavos africanos durante el Pasaje del medio: los que murieron o fueron muertos a bordo y los que saltaron buscando escapar de su terrible condición. Forzado a obedecer, Copo de Nieve se aleja cojeando y murmura para sí mismo que Stubb es «un tiburón peor que el propio Maese Tiburón…». 

En el personaje de Stubb encontramos una denuncia de las jerarquías de poder y la lógica del capitalismo racial. En un episodio anterior, Ahab había insultado a Stubb tan ardorosamente como para haber puesto en duda su permanencia junto a la tripulación. Sin embargo, Stubb nunca confronta con Ahab, salvo en un sueño donde aprende que es un honor recibir la patada «de un gran hombre, propiciada con una hermosa pierna de marfil». Por eso, durante la vigilia justifica su sometimiento y maltrata en cambio a Copo de Nieve y a los otros. Cuando Pip salta del bote atemorizado después del golpe de la ballena, Stubb amenaza con abandonarlo, recordándole que «En Alabama, una ballena se vendería a un precio treinta veces mayor que el tuyo».

Deshumanizado como una mera propiedad que genera valor, y mucho menos valor que el animal que están cazando o la mercancía que extraerán de su cuerpo, Pip salta de nuevo. Después de pasar largas horas solo en la vasta extensión del océano todas sus amarras psicológicas empiezan a deshacerse.

La trompada universal

El relato había llegado hasta el infierno industrial de los Try-Works que transforman a la ballena cazada en combustible. Nuestras propias energías empezaban a flaquear. Atravesábamos las difíciles horas de la madrugada, confrontando los límites de nuestros cuerpos envejecidos y su encuentro prolongado con unas sillas despiadadas. Nos alejamos del ron y volvimos al café, y cumplimos con nuestros turnos en el micrófono, avanzando a través de los capítulos con una cadencia deliberada: el sentimiento rítmico que surge de trabajar con otros en función de un objetivo común. 

En el libro, el trabajo ballenero, sus reglas y su disciplina son retratados de forma vívida y detallada. Toda emancipación es dudosa; nacen muertos todos los potenciales motines del libro, desde la planificación del asesinato de Ahab a la que se lanza Starbuck hasta la obra dentro de la obra de «Historia del Town-Ho», donde un grupo de «parisienses del mar construyeron una barricada y se refugiaron en ella» antes de que su revuelta sea traicionada y aplastada.

  1. L. R. James examinó el hecho de que la tripulación del barco —protagonista del título de su libro de 1953, Marineros, renegados y náufragos— no solo es incapaz de rebelarse contra Ahab, sino que no tiene ningún interés en hacerlo. En cambio, la misión de este último se convierte en la misión de todos. Siempre fascinado por la dinámica que vincula a líderes y masas, James escribe que la experiencia de Melville como trabajador marítimo le permite observar los modos en que «los hombres racionalizaban su subordinación a la tiranía» y los tiranos los convertían en partidarios de sus objetivos. 

Leyendo Moby Dick en la época de Hitler y de Stalin, James percibe en Ahab «el tipo social más destructivo y peligroso que haya surgido en la civilización occidental». Argumenta que el genio de Melville está en su proceso creativo casi profético, que prefiguró los totalitarismos del siglo veinte percibiendo a la vez las enormes transformaciones que estaba sufriendo el mundo y los desastres a los que estas darían lugar. Para James, el núcleo de Moby Dick gira en torno a una cuestión fundamental: cómo la sociedad del individualismo y de la libertad daría lugar al totalitarismo y sería incapaz de defenderse contra él. 

Por eso critica fulminantemente a los primeros oficiales a bordo del Pequod —que «representan la competencia, la cordura y la tradición»— y sus intentos tímidos, dubitativos y bastante familiares de detener a Ahab. Es como si no comprendieran todo lo que se juega en la situación en la que están. 

«A toda protesta», escribe James, «le sigue una capitulación».

El diluvio de Noé todavía no terminó

Nos retiramos hasta el amanecer. Un lote de dulces malasadas azorianas desapareció tan rápido como había desaparecido frente a un grupo mañanero y bien descansado de lectores listos para la vertiginosa caza final. Me sentía medio dormido y deliraba, un poco como Ahab cuando dice que «El relámpago me atraviesa el cráneo, me duelen las pupilas, todo mi cerebro destruido parece haberse desprendido y rodar por un suelo que lo embota». 

Estábamos sobre la ballena (y ella estaba sobre nosotros).

Moby Dick tiembla siempre al borde de la catástrofe: Pip oceánicamente abandonado, Tashtego, que casi se ahoga dentro de la cabeza de una ballena, la enfermedad misteriosa que casi mata a Queequeg. El libro amenaza, una y otra vez, con que las cosas siempre pueden empeorar… Hasta que de pronto empeoran. Es probable que Melville haya encontrado en su obra una especie de absolución. Eso parece haberle transmitido a Nathaniel Hawthorne, cuando confesó: «Escribí un libro maldito y me siento limpio como un cordero». Hawthorne contó más tarde que Melville «se había hecho a la idea de terminar completamente destruido».

Pero, ¿qué política puede surgir de la desesperación? Para Ismael, los viajes en búsqueda de los «lejanos misterios con que soñamos» resultan en «laberintos estériles» o en un barco hundido. La meditación inicial sobre el deseo humano de acercarse al agua contrasta con este cierre centrado en Ismael, que flota a la deriva en el océano aferrado al ataúd vacío de su amante ahogado. Escapar —como hizo una vez Melville en las islas Marquesas—, o simplemente sobrevivir, tal vez sea lo mejor cabe esperar en el caso de una persona singular. 

Pero, ¿qué sucede cuando se trata de todas las personas? La catástrofe nos lame los pies: incendios que consumen todo lo que encuentran a su paso y marejadas cada vez más altas, resurgencia de movimientos políticos autoritarios de derecha, que sacaron provecho de una pandemia implacable. Los multimillonarios corren una carrera hacia fuera del planeta con el fin de evitar el destino al que condenan a todo el resto de la población (aunque, como habría notado Melville con cierta alegría, hasta ahora no hicieron más que rozar el espacio). Se avecinan desastres enormes, y nos acomodamos a cada nuevo escenario con miedo a perder el poder en términos literales y figurativos.

Los socialistas saben que un mundo mejor es posible. A veces es reconfortante pensar que también está predestinado. El triunfo de la clase obrera es inevitable, proclamaron Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista. Pero leer Moby Dick es incómodo porque adopta el punto de vista contrario: el arco del universo no siempre se inclina hacia la justicia y el arca parece estar a punto de hundirse. 

En mi fragmento preferido, Ismael describe la línea unida al arpón, que amenaza con arrastrar a todos los tripulantes con sus «complicadas vueltas, que la ciñen en casi todas las direcciones». De hecho, comprendemos que el bote es la condición humana:

no es posible permanecer inmóvil en el corazón de estos peligros —puesto que el bote se mece como una cuna y proyecta a los marineros a uno y otro lado sin el mínimo aviso—; sólo mediante cierto equilibrio personal y cierta simultaneidad de voluntad y acción puede cada uno evitar ser reducido a un Mazeppa y verse arrastrado a donde ni el mismo sol, que todo lo ve, podría distinguirlo.

No todo está perdido, pero Melville nos muestra la facilidad con que podríamos llegar a ese escenario. Sin embargo, este aterrador encuentro también podría ser liberador, pues nos enseña que no podemos quedarnos quietos: necesitamos movimiento

Los socialistas —igual que todo el mundo— deberían leer Moby Dick porque es una obra literaria impresionante. Sus capas reverberan y nos perturban como un espejo que refleja nuestro pasado y nuestro presente. Pero a diferencia del libro, nuestro futuro todavía no está escrito. Sacudidos por las olas y los vientos, todavía tenemos alternativas y capacidad de actuar, mucho más que los aislados, con el fin de encaminarnos y remar hacia un horizonte difícil de contornear y mucho más difícil de atravesar con nuestra mirada. 

Fuerzas que parecen operar más allá del control humano están destruyendo nuestro mundo habitable. Son como monstruos y síntomas mórbidos que debemos reconocer. Pero en vez de extraviarnos en la desesperación, estas advertencias podrían incentivarnos a la acción. Envueltos en la línea, los proverbiales dogales ajustan cada vez más nuestros cuellos, y, sin embargo, todavía queremos respirar. Nos tanteamos en la niebla en busca de un camino, de un sentido, de compañerismo y de comprensión. 

Y, como nos recuerda Ismael mientras contempla el juego del sol con la niebla que deja el chorro de una ballena, «el arcoíris no visita el aire vacío: solo aparece en el vapor».

Por Chas Walker

Traducción: Valentín Huarte

Salvo ligeras variaciones, los fragmentos de la obra fueron tomados de la traducción de Enrique Pezzoni.

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Protesta de mapuches en la ciudad de Temuco, luego de un enfrentamiento con uniformados. Imagen de archivo.Foto Afp

Diálogo con presos mapuches, vía de solución al conflicto: historiador

Santiago. Si el presidente chileno, Gabriel Boric, quiere abordar con alguna perspectiva de éxito el conflicto entre el Estado y los pueblos originarios, entre otras decisiones y gestos, su gobierno debe hablar directamente con los "presos políticos mapuches" para generar confianzas y un canal de diálogo directo con las organizaciones territoriales, plantea el historiador Fernando Pairican Padilla.

Se refiere a unas 20 personas que están en las cárceles del país, algunos en prisión preventiva y otros cumpliendo sentencias, a las cuales los grupos de resistencia insurrectos consideran "presos de conciencia", mientras para el Estado chileno son "reos por delitos comunes".

En conversación con La Jornada, a propósito de la publicación de su más reciente libro, La vía política mapuche, el académico observa que el proceso constitucional, a partir de definir al país como plurinacional e intercultural, está abriendo una hoja de ruta adecuada para reparar la apropiación de territorios, la exclusión, marginalidad y explotación centenaria de los pueblos originarios; pero a la vez advierte falta de claridad y confusión gubernamental en su acercamiento al mundo indígena.

–¿Cómo le parece que Boric ha tratado el tema indígena?

–Ha demostrado disposición de diálogo como otros gobiernos no lo hicieron, una voluntad que no ha sido respondida por el mundo mapuche o los movimientos rupturistas de la autonomía. Pero también siento que las políticas que el gobierno ha creado son muy ‘culturistas’ y sin sustento, no hay respuestas políticas para un conflicto que es esencialmente político. Y como no las hay, más allá de anuncios positivos y gestos que son importantes pero no trascendentales, no ha logrado mermar la desconfianza del mundo indígena que hace un diagnóstico, porque no es acéfalo, de que hay una continuidad colonial respecto del pueblo mapuche.

“También hay elementos dentro del gobierno que siguen siendo de la vieja clase política y que son responsables de la mayor violencia del Estado hacia el pueblo mapuche, en específico, los integrantes del Partido Socialista. Entonces, se le pide al pueblo mapuche que inmediatamente, como si fueran robots, gire a favor del gobierno cuando hay elementos de continuidad que hacen que el mundo indígena tenga desconfianza.

"Eso no quita el uso excesivo de la violencia por parte del movimiento indígena, también está debilitando las posibilidades de abrirse a dialogar con uno de los pocos gobiernos que sí tiene disposición a avanzar en una forma más profunda que los gobiernos anteriores."

–¿Cuál sería la forma correcta de llevar a la práctica esa voluntad de diálogo?

–Tiene que haber un debate sobre la prisión política, la situación de los presos políticos; un diálogo sin cámaras, silencioso, sin propaganda, ir al Wallmapu y hablar directamente con los dirigentes del movimiento mapuche, ese sería un paso importante.

–¿Qué efecto tiene sobre este cuadro el despliegue de los militares en el Wallmapu?

–Es una respuesta que demuestra lo complejo que es gobernar, recuperan la forma estratégica que más le criticaron al gobierno anterior, ahí hay un retroceso político (…), no hay una claridad (sobre) cómo quieren desarrollar la política indígena.

–¿Qué interpretación hace del ataque armado a mapuches ocurrido esta semana en el Wallmapu?

–Es un hecho muy triste (…), si son mapuches o no los atacantes tendrán que responder y reflexionar sobre lo que hicieron. El movimiento mapuche que hace uso de la violencia tiene que separar las cosas entre las empresas forestales y los trabajadores forestales. Este es un problema que las forestales han generado porque al buscar una salida al conflicto, lo que hacen es entregarle un proyecto de inversión al mundo mapuche, generando una división frente a un tema de fondo que es el rol de las plantaciones en este conflicto.

–¿Cuál diría usted que sería una hoja de ruta correcta?

–En la Convención Constitucional está la hoja de ruta, los derechos indígenas están ahí, luego debe haber una política de restitución de tierras, un diálogo con los grupos más radicales, creo que el gobierno debe tener la capacidad de ir a las cárceles y hablar con los presos, que ellos los deriven a sus organizaciones y comunidades y dialogar con los movimientos más radicales para conciliar un acuerdo y llegar a un parlamento, hay que preparar el terreno si el objetivo es parlamentar.

–¿Será posible eso si los mandatarios son identificados con el PS, marcado por un política muy sucia respecto del pueblo mapuche?

–No es fácil pero hay que hacerlo, hay que trabajar, tienen que generar los mecanismos para producir confianzas.

–¿Héctor Llaitul y otros dirigentes rupturistas deberían dar oportunidad al diálogo y la negociación?

–Cualquier movimiento que se plantea de liberación nacional, siempre debe tener un grupo político dispuesto a dialogar y negociar (…). Los movimientos victoriosos lograron unir lo político, lo social y lo cultural para generar hegemonía y eso no lo estoy viendo en esta organización (CAM), la cual respeto y creo ha sido muy importante en la historia mapuche, pero debes saber adaptarte a los cambios de contexto político para seguir siendo una organización de transformación.

Por Aldo Anfossi

Especial para La Jornada

Entrevista ampliada en https://bit.ly/3wPrAW5 .

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Rusia busca sofocar la resistencia en el este de Ucrania en el inicio del cuarto mes de guerra

"No perseguimos ningún plazo. Todos los objetivos fijados por el presidente Vladimir Putin se cumplirán", aseguró Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad rusa.

 

Rusia intensificó este martes su ofensiva contra los últimos focos de resistencia en la región ucraniana de Lugansk, en la cuenca esteña del Donbass, y se dijo determinada a alcanzar todos sus "objetivos" en una guerra que entró en su cuarto mes. Ucrania consiguió alejar a las fuerzas invasoras de Kiev y Jarkov, pero reconoce "dificultades" para contener la ofensiva en el Donbass, que incluye las regiones de Lugansk y Donetsk, ya parcialmente controladas desde 2014 por los separatistas prorrusos.

"No perseguimos ningún plazo. Todos los objetivos fijados por el presidente Vladimir Putin se cumplirán. No puede ser de otra manera porque la verdad, incluida la verdad histórica, está de nuestra parte", aseguró Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad rusa. Después de un primer mes de ofensiva relámpago, la "operación militar especial" rusa en Ucrania se ha caracterizado más por los repliegues rusos del norte de Kiev y las afueras de Jarkov que por victorias de renombre.

El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, expresó que Moscú "continuará con la operación militar especial hasta que se cumplan todos sus objetivos, poco importa la enorme ayuda occidental al régimen de Kiev ni la presión sin precedentes de las sanciones" aplicadas contra su país. El lunes el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, había advertido: "Las próximas semanas de guerra serán difíciles".

Lugansk en la mira

Las tropas rusas centran actualmente su ataque en Lugansk, un bastión de resistencia en el este, y tratan de rodear las ciudades vecinas de Severodonetsk y Lysychansk. El ministerio de Defensa ucraniano reportó combates encarnizados muy cerca de esas dos ciudades, a unos 100 kilómetros al noroeste de Lugansk, en las localidades de Popasna y Bajmut. En las últimas horas, fuertes bombardeos destruyeron escuelas y afectaron a refinerías y plantas químicas en la región que se considera el motor industrial de Ucrania.

Aunque los bombardeos son constantes, muchos habitantes se niegan a partir. "La gente no se quiere marchar", lamentó el vicealcalde de Bajmut, Maxim Sutkoviy, frente a un ómnibus medio vacío previsto para alejar a los civiles de los combates. La ciudad de Severodonetsk es bombardeada "las 24 horas del día" por los rusos, que "utilizan la táctica de tierra arrasada", afirmó el gobernador de Lugansk, Sergei Gaidai, al reportar cuatro muertos en un bombardeo.

Afianzar el control en el este

El alcalde de Mariupol, Vadim Boichenko, acusó a las "fuerzas de ocupación rusas" de comportarse como un "Estado terrorista", en una intervención virtual ante Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Después de la caída de Mariupol, Severodonetsk supondría un valioso trofeo de guerra para Moscú en el Donbass.

Rusia afianzaría de esa manera su control del este, luego de establecer el nexo terrestre entre el Donbass y la península de Crimea, anexionada en 2014.  El primer paso para lograrlo, en los primeros días de la guerra, fue la captura de Jersón, en el sur de Ucrania y al norte de Crimea. 

El frente meridional parece actualmente estable, aunque los ucranianos informaron de un "avance" de sus divisiones "en dirección a Jersón, a través de la región de Mikolaiv". En Jarkov el metro volvió a funcionar, después de servir durante semanas de refugio antiaéreo y donde todavía se siguen alojando numerosos desplazados.

En la madrugada del martes tres misiles rusos Iskander impactaron cerca de Jarkov, la segunda mayor del país, ocasionando importantes daños en una estación eléctrica aunque sin provocar víctimas. Los Iskander son misiles de crucero supersónicos con un alcance que según algunas fuentes puede llegar a los quinientos kilómetros, que tienen una alta precisión y pueden superar defensas antiaéreas.

En paralelo, los rusos aseguraron haber destruido con misiles lanzados desde el aire un gran almacén de proyectiles de 155 milímetros para obuses estadounidenses M-777, conocidos como Howitzer. En su parte bélico matutino, el vocero del ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, señaló que el ataque ruso se produjo en Rozdolivka, en el Donbass.

En tres meses miles de personas, civiles y militares, murieron sin que haya un balance preciso de víctimas. Solo en Mariupol las autoridades calculan 20 mil muertos. El despacho de la fiscal general de Ucrania, Iryna Venediktova, denunció que 234 niños han muerto y que 433 sufrieron heridas heridos a lo largo del conflicto, mientras que el Kremlin admite "pérdidas importantes".

Ucrania sigue exigiendo más armamento

Mientras el combate en el terreno parece no tener fin, el gobierno ucraniano urge a los países occidentales a enviarle más armas. Entre el material entregado hasta el momento figura el sistema lanzamisiles antibuques Harpoon prometido por Dinamarca, que podría ayudar a Ucrania a romper el bloqueo frente a naval ruso frente al puerto de Odessa, en el mar Negro. Dicho bloqueo paraliza la exportación de millones de toneladas de trigo, con temores de que genere una crisis alimentaria mundial.

La guerra en Ucrania disparó los precios de la energía y está trazando nuevas fronteras en el mapa de seguridad en Europa, después de que Suecia y Finlandia, dos países tradicionalmente no alineados militarmente, presentaran sus candidaturas de adhesión a la OTAN.

25 de mayo de 2022

Publicado enInternacional