Fotografía: Felipe Martínez

Perder un hijo o un familiar por exigir un país mejor no debería suceder, sin embargo, en Colombia esta realidad parece la norma. Son cientos de familias que han perdido a sus seres queridos desde el 28A, ya sea por la muerte o la desaparición. Laura Guerrero es una madre víctima del terrorismo de Estado, también es ejemplo de dignidad y fortaleza para toda la sociedad.

 

Su semblante está tranquilo, a pesar del dolor que con seguridad la embarga. Ella está allí, recibida con cariño por unos y otras, y a pesar de la nostalgia, de los recuerdos de madre y amiga, expresa alegría por lo que ve.

En realidad, la juventud la llena de confianza de que vendrán días de cambio, días de esperanza, días de mejor vida, con seguridad los mismos anhelos que inspiraban a su hijo Nicolás para plasmar en paredes antes abandonadas y deterioradas, en compañía de compañeros, grandes murales para alegrar la ciudad, para llenar de color la vista de quienes por allí transitarán.

Cuando la saludamos y le pedimos la entrevista no duda, accede de una, y no demora en responder a nuestra primera pregunta: –“Mi nombre es Laura Guerrero, soy la mamá de Nicolás. Vengo hoy a la biblioteca porque un amigo muy cercano de mi hijo me cuenta que van a pintar lo que era el CAI, que fue quemado y quedó muy dañado. Me dicen que el proyecto es que esto sea una biblioteca…”.

Al expresar esta palabra parece rememorar algo y enfatiza: –“La idea me pareció muy buena, y me llevó a recordar a mi hijo que le gustaba mucho leer y que se hizo a una llave del saber para poder estar yendo a la biblioteca con su niña pequeña y con su hermanito menor. Por eso le entré de una al proyecto, porque vi que era algo bueno y cuando ya llego y me encuentro con esta cantidad de jóvenes maravillosos, con tantas ideas, empieza a formarse una lluvia de ideas y veo que una es más encantadora que le otra; realmente, digamos, que también me metí en el cuento”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

Mientras Laura, como de una la llamamos con confianza, al sentir su espíritu y ver su joven semblante, así como al sentir su afinidad con la juventud, atiende a nuestras preguntas, el espacio gana más concurrencia y una y otra expresión artística encuentra lugar para compartir con toda la gente allí convocada. Hay lugar para la creación y para fraternizar, y todos están felices de que así sea.

Ella nos cuenta que el espacio apenas tiene con ocho días de existencia, y prosigue con la entrevista: –“Todo lo vivido en estos pocos días de construcción de la biblioteca es la muestra de que la gente tiene necesidad de contar con sitios y oportunidades para satisfacer su sed de cultura, que hay una aceptación de la comunidad, que la gente quiere y necesita este espacio para que haya una oferta cultural más cercana”.

Hay alegría en su narración, pero también nostalgia, no es para menos. Aprovechamos los segundos de meditación en lo que nos está compartiendo para dirigir nuestra mirada hacia los músicos que se presentan con alegría ante la multitud de comunidad. Pero solo tras unos segundos más su palabra convoca de nuevo nuestra atención: –“Esto es como un oasis en medio de tanta tensión; aún estamos a la defensiva, en muchos momentos de tranquilidad igual no deja de pasar la policía, no dejamos de sentirnos merodeados, pero hemos podido permanecer y la compañía de tanta comunidad ha sido increíble, han traído muchos libros, han donado dinero y pintura; el dinero se ha invertido en reparaciones y en seguridad, en candados, y en otras muchas cosas.

En este momento nos vemos respaldados por la comunidad, que tenía la biblioteca más cercana realmente lejos: entonces, la gente ha podido acercarse al picnic literario y ha encontrado muchísima oferta cultural”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 


¿Cómo era Nicolás?

Del presente para el pasado, el inmediato y el más lejano. A pesar de las fibras que pudiera sensibilizar no podíamos dejar de preguntar por el ser humano, y ante la pregunta, con serenidad, la madre cuenta: –“Era un joven con muchos sueños, sueños de una mejor ciudad y por consecuencia, de un mejor país. Soñaba con traer a su hija al país, soñaba con que existiera, a menor costo, muchísimo material para que los jóvenes pudieran expresarse culturalmente, porque él sentía que dentro de las escuelas y colegios había un vacío en cuanto a lo que muchos jóvenes quieren; entonces, pensaba en talleres, en muchos momentos especiales con los muchachos más pequeños para que pudieran aprender.

Mucho de estas cosas que a él le gustaban, como era el arte de pintar, el grafiti, no se lo patrocinan sino las mamás, y a veces nos vimos en dificultades para poder comprar materiales, por lo costosos, mucho más para él que le gustaba pintar piezas grandes y eso demanda muchos aerosoles.

En medio de sus anhelos él pensaba en todas las personas que tienen capacidades artísticas, para pintar, pero que no pueden explotarlas porque precisamente no tienen los recursos. Era muy soñador con todo eso, tenía esperanzas de que la ciudad y el país podía ser habitado por personas civilizadas que respetaran, porque muchas veces se sintió agredido, irrespetado por parte de la misma fuerza pública que llegaba simplemente a atropellarlos; cuando así sucedía regresaba aburrido a la casa y decía ‘mamá estábamos pintando un lugar bien feo, estábamos tratando de dejarlo bien y no faltó quien llegara a importunar, a impedir’, y muchas veces me dijo que les quitaban materiales; algunos de sus amigos me decían: ‘la policía nos quitó la cámara, la policía nos robó el celular’. Entonces, eso es muy triste, así que él esperaba que no tuvieran ese tipo de situaciones para vivir libres y en paz.

A él y a ellos lo motivaba, los motiva, sus manifestaciones artísticas, querían hacerlo simplemente sin ninguna oposición, no tanto por vandalizar y rayar y dañar, sino porque querían recuperar muchos espacios de la ciudad abandonados, que de hecho ya nadie pintaba, lugares donde la Alcaldía no lo hacía.

Él estaba con un colectivo, tenían muchas ideas, incluso para presentarlas a la Alcaldía. Él, digamos, que murió esperando esa oportunidad porque había que presentarlos como un proyecto y él no sabía hacerlo, entonces en alguna ocasión le dije mándemelo y lo revisamos y me decía: no mamá, yo quiero aprender a hacerlo porque a muchos se los van a pedir y quizás pueda enseñarles a otros cómo hacerlo”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

 


El asesinato

Su relato avanza sin voces de duda o inseguridad, lo que denota confianza en los proyectos de su hijo, en sus gustos artísticos, en su amor por lo que hacía y quería entregar a toda la ciudad. Agarrados por su voz y gestos, de madre, pero también de amiga de quienes estuvieron con su hijo, seguimos atentos a su testimonio:

–“Era una persona completamente independiente, ya vivía aparte, tenía su familia, sus ideas muy claras de lo que quería y quizá por eso el día que suceden los hechos estaba lleno de frustración y también de rabia por el momento que se estaba viviendo alrededor. Ese día ellos habían estado en una velatón por los muertos; él también estuvo llevando ayudas humanitarias para los puntos, lo que respecta a alimentos y a insumos médicos.

Así que en la noche estaba cansado, tomó su última comida y se iba a ir a dormir, pero en algún momento escuchó que había pocas personas aquí para resistir y se vino otra vez hacía este lado; entiendo que la velatón estuvo pacífica hasta que llegó el Esmad a intimidarlos, luego hay gases; dicen que había un sentimiento de mucha rabia, impotencia y frustración por el gas que lo cubría todo –las unidades residenciales están ahí cercanas–, así que él toma la decisión de ir adelante; la verdad no puedo saber en ese último instante las cosas que hayan pasado por su cabeza, pero ellos estaban haciendo resistencia y la policía no tuvo ningún problema en dispararle a mi hijo en su cabeza y pues cayó inconsciente, no tuvieron en ningún momento la más mínima consideración hacía mi hijo y parar, por el contrario, estando en el piso no lo dejaban auxiliar sino que tiraban más gases sobre los muchachos, ellos aguantaron y lo cogieron como pudieron y se lo llevaron para que fuera atendido, pero solo resistió unas horas conectado a aparatos y finalmente no pudo más. Esa fue la situación, bastante triste, que derivó en la muerte de mi hijo ese día después de haber estado en paz.

Tuve la oportunidad de regresar al día siguiente al lugar donde murió y era una escena de guerra, había cualquier cantidad de indicativos de que era una guerra. Revisando los videos grabados de lo sucedido, estoy segura que, si la fuerza pública se hubiera parado a evitar cualquier desmán, simplemente no hubiera pasado de allí porque los muchachos no estaban en son de pelear con nadie, y ese es el común denominador en todos estos lados, no hay afán por impedir, por cerrar la vía, como muchos dicen”.
¿Qué ha pasado con el caso?

–“Nada. Hasta el día de hoy solo vi unas declaraciones mentirosas del Ministro diciendo que el caso estaba siendo investigado y que había unas personas comprometidas, lo cual es falso.

Para reunir pruebas me ha tocado caminar la misma escena, los mismos escenarios, para poder buscar la información, porque en su momento también atrevidamente afirmaron que ese día habían vandalizado el D1, cuando mi hijo cae es en el TCC, y entre ambos puntos hay una distancia bien pronunciada; además, los daños en el D1 fueron muchos días después”.

¿Qué ha sucedido después de la muerte de su hijo?

–“Perder a Nico ha sido muy doloroso y cada día hay algo más que liberar, pero siento que me ha fortalecido muchísimo caminar al lado de los muchachos, verlos, conocerlos, escucharlos, saber el por qué están ahí, porque ellos la tienen clara y saben por qué están allí: sus pretensiones de que todo sea mejor, de no pedir nada regalado, pues es falso que aquí estén pidiendo cosas regaladas, por el contrario, acá estamos regalando arte, cultura y todo esto no ha costado un peso a ninguna institución, todo lo ha donado la comunidad, todos nosotros; el acompañamiento y la solidaridad que se ha encontrado es increíble.

Más allá de que sea mi hijo, su muerte ha sido algo que ha unido también en pensamiento a muchos, ha transformado el pensamiento de otros, porque habían personas que pensaban que el gobierno estaba haciendo lo que tenía que hacer y en el momento en el que ven que es Nicolás, al que conocían como persona, como ser humano, creo que fue un despertar para muchos que pensaron: mire, si están matando a los jóvenes, si están matando a los artistas, si están matando y queriendo callar a todas las voces que se levantan a pedir un mundo mejor es porque estamos muy mal.

Y esa es como parte de las razones que llevan a todos estos jóvenes a protestar. Una realidad en la que es muy triste que se hayan perdido vidas de lado y lado, tanto de la fuerza pública como de nuestros jóvenes, como personas que ahora están desaparecidas, de las jóvenes violadas, todo esto se suma en un indicativo muy grande de que nuestra sociedad no está bien, de que es necesario un cambio. Tenemos que pensar, más allá del dolor de cada uno, más allá de saber que he perdido a Nicolás, pues no soy la única madre que sufre o que llora por la pérdida de un hijo, de un familiar, entonces, si yo lo miro desde ahí también hago parte de ese resurgir de esta sociedad, porque realmente como sociedad estamos muy mal, muy mal, y si esto no cambia en este momento de la historia, realmente no sé cuándo será”.

Al concluir esta idea nos miramos mutuamente y reconocemos en su rostro el dolor pero también la esperanza en que esta sociedad logre el necesario cambio que los marginados, que son mayoría, han exigido desde siempre, deseo y exigencia que ahora mantiene en la calle a miles, cerrando vías o alzando su voz de protesta y de esperanza.

Y como eco de voces y tonos de luz que así lo presagian, llegan a nuestros oídos las palabras de quienes en los talleres de lectura comparten con quienes se han animado a congregarse allí, así como los alegres tonos desprendidos por las gargantas de quienes comparten su saber musical, así como las sombras que se proyectan desde los malabaristas. Las familias allí reunidas, con sus hijos, así como los jóvenes de distintas edades y sexos que llenan el espacio, le brindan a Laura, la madre de Nicolás Guerrero confianza en que así será. A nosotros también.


Las dos muertes

Julián Malatesta. Santiago de Cali, 20 de mayo de 2021

 

La tarde caía vertiginosa,
los estallidos y la pólvora le hurtaban la luz.
Los muchachos con sus escudos de lata y trozos de madera,
se ejercitaban como legionarios antiguos
en las tácticas del repliegue y la ofensiva.

Josué levantó la mano e imploró al sol que se detuviera,
ansiaba ponerle el tatequieto a la noche
que se les venía encima con sus densas manos negras.
A empellones me abrí paso hasta la barricada
y me puse en la primera línea.

Ese es mi muchacho, me dije,
y halé a Josué de la camisa, ordenando:
Nos vamos ya, es hora de irse.

¿Usted quién es? Contestó airado.
Soy tu muerte, la tuya, la propia.
Mi hermana, que trabaja a sueldo con las tropas,
La mercenaria, la traidora, te tiene en la lista.
Es hora de irse…
La vida del muchacho alucinaba con el brillo de los explosivos,
Lo sacudí con fuerza y grité:
¡Hasta que tu vida y yo cerremos el último umbral,
soy tu muerte, carajo!
¡Ese es nuestro pacto!

Pero mi hermana,
la mercenaria, la ajena, la súbita,
del otro lado ultima los detalles,
esos hombres de negro le pagan a destajo.

Estaba yo en estas, encontrando palabras…
Usted me entiende, señora,
cuando un balazo dobló a Josué entre mis brazos
y ya no pude traerlo a casa.

 

 

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Publicado enColombia
Sábado, 26 Junio 2021 18:08

Viviendo en la primera línea*

Fotografía: Felipe Martínez

“Aquí una vez llegó un carro rojo disparando, le pegaron a un amigo en la cabeza y lo dejaron muerto, nosotros fuimos a recoger el cuerpo y logramos que el carro se fuera a punta de rocazos, pero después volvieron disparando y ahí si nos tocó salir a correr. Vos no me lo vas a creer, pero… –en ese momento duda si contarlo o no– se bajaron, montaron el cuerpo y lavaron la calle para desaparecer la sangre”.

De este calibre son las terribles historias que escuchamos en nuestro corto viaje de tres días a la ciudad de Cali a finales de mayo. En medio de las barricadas artesanales que bloquean las principales avenidas de la ciudad, nos fuimos acercando a los jóvenes populares que hacen parte de la primera línea, y que, aunque no ocultan su recelo y desconfianza con quienes llegan a conocer su experiencia, pudimos conversar con ellos y ellas, y así entender un poco lo que implica la vida en la primera línea.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

La juventud que dijo: ¡ya basta!

Seguramente ninguna organización de las que integra el Comité Nacional de Paro –CNP– se imaginó que su convocatoria a la parálisis y protesta nacional del 28 de Abril, alcanzaría eco y masiva sintonía entre cientos de jóvenes pobladores de las diversas barriadas populares que forman las ciudades colombianas, con especial repunte en Cali.

Seguramente que esos jóvenes nunca serían considerados como un actor político, mucho menos con capacidad para marcar la diferencia en la actualidad, pues como era evidente a simple vista no estaban organizados como lo manda la tradición política, y no integraban ninguna plataforma o movimiento social o político que pudiera mostrar algún potencial.

Seguramente estos habitantes de las barriadas, de las periferias urbanas, desclasados, desempleados, en rebusque permanente, integrantes en no pocas ocasiones de las llamadas pandillas, siempre fueron vistos y tachados como los “ñeros”, “viciosos”, “barristas”, “ladrones” que nunca construirían un escenario de resistencia popular. Pero la vida sorprende y alecciona. Hoy son esos sectores excluidos, despreciados, los miserables, los ninguneados que han vivido la vida en medio de la precariedad, en ambientes delincuenciales, que en las estadísticas se les nombra como “ninis”, quienes enfrentan con más furia a la Policía y a las fuerzas paramilitares que atacan continuamente la movilización social.

 

Fotografía: Felipe Martínez

 

Son ellos, quienes junto a otra multiplicidad de juventudes (estudiantes, trabajadores informales, profesionales sin oportunidades laborales, artistas, deportistas, activistas sociales, desempleados, entre otros) hoy toman la cabeza del levantamiento popular juvenil urbano, y bajo el nombre de primera línea, son quienes han puesto la mayoría de muertos y quienes insisten en mantener los bloqueos permanentes o puntos de resistencia en la ciudad de Cali.

Cuando escuchan la pregunta, ¿y cuándo levantarán el bloqueo? Responden sin duda alguna con sus rostros que no van a retirarse de los puntos, que allí es donde han construido una vida diferente, donde dijeron ¡ya basta! de tanta miseria y precariedad. En esa resistencia es donde podemos observar lo que hoy parece ser una frase cliché “son jóvenes que no tienen nada que perder”, pero que cuando son abordados en un diálogo entre iguales se comprueba de inmediato que es cierto, que en efecto están dispuestos a morir, de ser necesario, todo sea por y para conseguir una vida digna para todos y todas.

Paso del comercio o “Paso del aguante”

Caminando entre los distintos puntos de resistencia que animan la vida del norte de la ciudad llegamos al Paso del comercio hoy rebautizado “Paso del aguante”. Allí, como en el resto de puntos, la brutalidad policial, militar y paramilitar ha sido permanente. Los jóvenes que se atreven a mantenerse en el escenario han vivido un tratamiento de guerra nunca visto en las ciudades colombianas, ejemplo de lo cual fue la denuncia de la Red de Derechos Humanos Francisco Javier Ocampo Cepeda, quienes documentaron que el pasado 4 de junio se realizó un “operativo combinado entre la Policía nacional, Esmad, Goes y Ejército en contra de los manifestantes y la comunidad del sector, que dejó el lamentable resultado de 4 jóvenes asesinados por arma de fuego, más de 20 heridos, uno de gravedad, más de 15 jóvenes aprehendidos arbitrariamente, detenciones ampliamente ilegales por el uso desmedido de la fuerza, tratos crueles y degradantes a los que fueron sometidos, tres allanamientos arbitrarios, prensa agredida y amenazada, misiones médicas atacadas, desapariciones forzosas y hostigamiento permanente a la comunidad”.

 

Fotografía: Felipe Martínez

 

En este punto, sin pretenderlo, un joven encapuchado se nos acercó y comenzó a contarnos su historia en esta coyuntura, no hubo necesidad de hacerle muchas preguntas para que su palabra nos hiciera comprender lo que está pasando:

“Ponernos en pie de lucha para que nuestro gobierno nos escuchara se convirtió como en un pecado capital porque nos comenzaron a oprimir, a restringirnos nuestra opinión, a desaparecernos nuestros amigos, a matarlos delante de los ojos de muchas personas (madres, amigos, hermanos), tenemos personas que en este momento no figuran ni en las morgues de Cali, están apareciendo fosas comunes a las afueras de la ciudad. Todo esto ha llevado a que la rebeldía del pueblo y la ira nuestra surja cada día más.

A medida que el gobierno no escucha y hace caso omiso, la policía, las fuerzas que nosotros considerábamos que nos protegían de todo lo malo y perverso que podía suceder, se volvieron todo lo contrario, ahora no sabemos quién está de parte del pueblo, quién nos ayuda, quién nos brinda un apoyo.

Los puntos de misión médica que tenemos en las resistencias aquí en Cali (Paso del comercio, Sameco, Puerto Rellena, Juanchito, Calipso, y muchos otros más) son puntos de control ante un genocidio que estamos viviendo los jóvenes que solo buscamos un futuro. Y si esto se va a volver una masacre, no sé a quién pedirle ayuda, no nos quieren escuchar realmente y todos los días son una zozobra porque todos los días hay muertos y no sabemos a quién acudir”.

Siempre atento a lo que ocurre en la zona de su control, este joven de unos 25 años y que prefiere ser anónimo, continúa contándonos su indignación que estaba urgida de un oído atento. Ante la pregunta, ¿Cómo es vivir un día en la primera línea?, respondió con crudeza:

“Para muchos que prestamos el servicio militar y tenemos experiencia de guerra o de combate son 12 horas, casi 24 de pelea. Pasas días sin dormir, sin poder ir a tu casa, protegiendo a tus amigos, tratando de ayudar a la gente que lo necesita, resistiendo en los puntos de control que la policía quiere tomar a las malas. Vivir tras la primera línea de fuego es prácticamente combatir, como lo que tú ves en televisión, como la guerra en Palestina, la franja de Gaza, es lo mismo, pero a un nivel más bajo de violencia porque no se tienen los recursos para poder sostener un combate contra el Esmad, sino con productos artesanales y las mismas guevas que nosotros los jóvenes estamos poniendo frente a toda esta masacre que ellos prolongan. Aquí un minuto es una hora, un segundo es eterno, sinceramente mucha gente peligra, muchos dejamos de trabajar para que esto se organice y la primera línea cree una conciencia en todo el país”.

Cuando termina su respuesta, inmediatamente le preguntamos ¿Quiénes son los jóvenes que están en la primera línea? Se queda un momento en silencio, respira profundo y con contundencia responde:

“Mirá, son personas de estrato 1, 2 y máximo 3, personas que tenían un empleo, que vivían de un mínimo, personas que vivían de la calle, en los semáforos, que tenían que cumplir un horario, personas del común. No son delincuentes –resalta con firmeza–, de pronto los podrán llamar delincuentes y vándalos por acciones que ellos mismos toman debido a que la autoridad los ataca y atentan contra su vida, pero son personas como vos o como yo, que tenemos sueños, que tenemos derechos, también tenemos deberes, pero es que no sentimos que estemos en igualdad de muchas personas y pues todo tiene que ser parejo, una educación, salud, todo tiene que ser equilibrado, debe haber recursos para que los jóvenes salgamos adelante, este es un país que tiene como hacerlo, pero no quieren y no entiendo el por qué”.

 

Fotografía: Felipe Martínez

 

Puerto Madera

El punto de resistencia levantado en Puerto Madera también ha sido uno de los más golpeados y donde la ofensiva policial ha cometido los crímenes más atroces contra la juventud, solo basta recordar el denunciado por la comunidad centro de tortura en que se convirtió el almacén Éxito de Calipso, en donde muchos testimonios, llenos de miedo y terror, nos denunciaban en voz baja que allí descuartizaron jóvenes. Los barrios populares que componen este sector de Puerto Madera son San Pedro, Diamante, Julio Rincón y Calipso.

Allí, en medio de las barricadas llenas de vecinos y vecinas, ollas comunitarias y música, conocimos a Luclau, una mujer joven líder comunitaria, quien nada más viendo las marcas que carga en su cuerpo puede notarse la vida dura que ha sobrellevado. Es oriunda del barrio Julio Rincón, con respecto al cual nos dice fue tomando forma a partir de una lucha popular potenciada por Provivienda, una organización popular cuyo nombre resume su propósito sin tapujos, y “por eso la comunidad se ha hecho afín con la protesta y la ha apoyado”.

Luclau nos cuenta sobre lo difícil que ha sido vivir esta coyuntura, así como las cosas bonitas que se dan en medio de la resistencia de los jóvenes populares, o “los muchachos” (como denominan a lo largo y ancho de la ciudad a la primera línea), también habló de la unión vecinal en el punto de bloqueo:

“Mirá, una cosa que no se habla es que en los primeros días del paro aquí hubo siete muertos, pero el gobierno municipal solo habló de uno. Aquí la gente está con mucho miedo y nadie ha venido a hablar con nosotros, ni el gobierno municipal o nacional, mucho menos el Comité del Paro.

En el día a día la comunidad colabora todo el tiempo, se acerca mucha gente a brindar la alimentación, no recibimos nada preparado, todo se prepara directamente en una olla comunitaria y los jóvenes están enumerados para poder llevar un orden y saber quiénes faltan, porque por temas de seguridad no se puede estar gritando aquí por nombres.


Aquí hubo algo muy bonito y es que los mismos muchachos que tenían enfrentamientos entre pandillas hicieron una tregua de paz, eso nos tocó mucho y verlos ahora juntos es esperanzador.

Hay días que la comunidad sale y apoya, pero después de las 8 de la noche se vive una zozobra, hay gente que dice que es una “paz tensa”, un silencio que lo rompen las balas que vienen desde el sector del Éxito de Calipso, allí hay una concentración de policías que nadie nos ha dado una explicación de por qué el supermercado permite que ahí viva la Policía permanentemente”.

Luclau nos hace un recorrido por todo el punto y nos lleva a conversar con “los muchachos”. Fumando cigarrillo, sentada junto a otros jóvenes primera línea, encontramos a #34, una joven menudita que se anima a darnos su relato como mujer en este proceso de resistencia:

“En este momento estamos timbrados, asustados por lo que está pasando, porque aquí vienen las “personas de bien” a dispararnos, sabiendo que aquí no estamos haciendo nada malo, estamos en una protesta pacífica, aquí no hay ningún problema, no se te cobra peaje, a nadie se le cobra nada. Si la gente quiere dar dinero nosotros le decimos ‘más bien tráiganos una gaseosa, pero con dinero no’.

Nosotros estamos mirando que está pasando, nosotros no vamos a bajar la cabeza, esto no se va a acabar, vamos a seguir hasta que veamos un cambio. En este momento tenemos muchos desaparecidos en el Éxito y no nos han respondido por ninguno… desde antier no aparece una peladita que es una guerrera que todos la conocemos y le tenemos aprecio y se la llevaron para el Éxito y no aparece, nadie sabe de ella.

¿Ser mujer en la primera línea? Principalmente ha sido un reto. Cuando yo me encapucho parezco un niño, entonces me empiezan a gritar “mano no sé qué o socio por aquí”, pero entonces cuando ven que me quito la capucha porque estoy asfixiada cuando hay mucho gas y se dan cuenta que soy una mujer entonces todos quedan como asombrados y dicen ‘¡uy! ¿una mujer aquí en primera línea dando la lucha?’, eso es una cosa que no podría explicarte, al igual que lo que sientes cuando estás ahí en pleno combate y vas corriendo y puedes ayudar a salvarle la vida a alguien o no digamos salvarle, mejor alargarle la vida un poquito más.


Después te vas dando cuenta que ya no tenés conocidos, sino una familia, porque eso somos ahora, hermanos capuchos que nos cuidamos unos a otros y para eso es la primera línea, para no dejar morir a nadie. Ver que conozco tantas personas aquí que sé que en cualquier momento me van a servir de mucho apoyo y no me van a dejar morir, es un sentimiento muy bonito que llena también de tristeza a la vez, ¿no? Porque a veces también de la nada llegan personas llorándote y diciéndote ¡gracias! por haberlo cubierto en algo que es una guerra totalmente ilógica”.

El sol va bajando y la temperatura gana algo de fresco, los jóvenes conversan y se ríen a carcajadas, alguno ya nos tiene listo un casquillo de una bala que les dispararon la noche anterior para que le tomemos una foto. El cigarrillo se consume, #34 lo aspira profundo y soltando el humo culmina su relato de una manera completamente asombrosa:

“Yo soy madre, soy hija, soy hermana y estoy muy consciente que no le puedo dejar el país así a mi hijo, ni mucho menos el barrio donde va a crecer, donde se va a criar y a conocer mucha gente. A mí siempre me ha gustado mucho ayudar a las personas, siempre velo por el bienestar de las otras personas y después por el mío, entonces mientras mis compañeros y mi familia (que es este país) estén bien yo voy a estar bien”.

 

Fotografía Felipe Martínez

 


Puente de las mil luchas

La diversidad de las primeras líneas es tal que en las barricadas es común encontrar también personas transgénero, homosexuales y lesbianas, allí nadie discrimina por orientación sexual. Así mismo, las mujeres en todo este ejercicio se han posicionado de una manera que todos los hombres con los que hablamos las admiran por su valentía para enfrentar la represión.

En el Puente de los mil días, hoy bautizado como “Puente de las mil luchas”, conocimos a La ratona, una mujer asombrosa, que con su voz fuerte y animada reflejaba el papel que las mujeres tienen en todos los puntos de resistencia. Luego de pasar sus esquemas de seguridad y verificar la existencia del periódico desdeabajo, sin problema accedió a darnos la entrevista:

“Bueno, este puente literalmente se llama ‘de los mil días’ ¿ya?, pero se le ha cambiado por el “Puente de las mil luchas” Este punto salió exactamente con el apoyo de casi todo lo que es Distrito. Esta parte del norte y del oriente que no se siente, que es la trabajadora, la que tiene que empezar totalmente desde abajo, la que le quitan lo poco y nada que tiene, la gente de acá tiene que rebuscársela porque no hay forma de un estudio, porque hasta los colegios públicos que existen por acá se vuelven privados. Entonces, de acá surge este punto, este lecho de todos esos pelados guerreros, esos chinos que tienen que volverse carpinteros sabiendo que quieren ser ingenieros, pero les toca, porque no hay opción, porque no hay estudio que les pueda dar esa garantía de poder explotar eso que tienen, ese conocimiento que pueden dar”.

Al preguntarle ¿Cómo es la cotidianidad de un día normal en la primera línea?, responde con sinceridad:

“Bueno, un día normal en la primera línea es levantarse desde las seis de la mañana, hora en la que normalmente llegamos al punto, y reunirnos todos y saber que siempre viene la policía a molestar en las mañanas, siempre, esa es la hora en que ellos quieren venir a quitar las barricadas, a pelear con uno, entonces siempre se presenta como ese va y ven. De ahí empezamos con la cocina, empieza el acto cultural, eventos para los niños, canto, dibujo y demás. Entonces, siempre empieza la mañana así; ya se hace la concentración completa, llegan más eventos y mientras tanto nosotros somos como la protección del evento, porque ha sucedido el caso de tener un evento en vivo aquí, con niños, familias y sin importar llegan civiles por esta vía a hostigar, a balear, entonces nos ha tocado a nosotros contener, tener la protección de todos los puntos mientras nos desplegamos, y pues poder formarnos así.

[…] aquí las noches son pesadas, muy pesadas, porque las condiciones del punto no son muy seguras, nos pueden atacar por muchos lados, entonces uno sabe que aquí tipo 5:30 a 6:00 de la tarde ya uno se va preparando, ya la moral le va subiendo, uno dice: ‘bueno ya se aproxima la hora y vamos a hacerle’”.

Mientras conversamos el ambiente aún no está pesado, como lo califican cuando se acerca o hay confrontación, quienes integran la primera línea descansan o cumplen de manera tranquila con sus funciones. Nosotros miramos sobre todo el entorno, y sentimos la tranquilidad, como vemos en los ojos de nuestra entrevistada la sinceridad con que nos narra sus vivencias, que son las de otros muchos. Y proseguimos:

¿Cómo ha sido su experiencia como mujer en esta primera línea?

“¡Uy!, cómo mujer en esta primera línea ha sido como complicado porque siempre una tiene esa confrontación con el hombre patán, con el hombre machista, de no, pues entonces déjame pasar y todo y pues armarse una de valor y así le peguen un bofetazo vamos a ver quién aguanta más. Entonces, siempre ha sido como ese carácter de mujer así guerrera y el de siempre salir como adelante, esa experiencia acá ha sido muy bacana porque una conoce muchas personalidades y muchos sueños, ¿sabes?, y eso lo motiva más.

La experiencia como mujer ha sido brava, aquí hay mamás, madres cabeza de hogar jóvenes que no han podido encontrar futuro. Entonces, es ver esa unión entre todos aquí, ha sido muy bonita, la experiencia ha sido hasta bacana porque literalmente uno conoce muchas personalidades y aquí hay muchos sueños, demasiados, detrás de esas barricadas, detrás de esos escudos, detrás de esos tapados, detrás de estas máscaras hay un millón de sueños y es bonito conocerlo y saber que todos los días una se para aquí por el sueño de uno y el de cada uno, eso es bacano, ha sido una experiencia muy chévere”.

Las horas pasan y al fondo de donde estamos situados realizando la entrevista algunos jóvenes van fortaleciendo las barricadas, agregando palos, varillas, piedras y todo lo que se encuentran; otros intentan tumbar un poste, suenan radios que informan lo que sucede en otras partes del puente; así mismo, como es viernes, la música empieza a sonar y muchos jóvenes comienzan a bailar salsa. En ese momento le preguntamos a La ratona sobre la coordinación entre puntos de resistencia:

“Bueno, la coordinación empezó desde que se vio dominado cada punto y se vio totalmente estable, que se sostenía, iba la gente, estaban parando y la cosa iba en serio, entonces comenzamos a tratar de contactarnos con las personas de primeras líneas, ya entre nosotros empezamos a hablar y pues consideramos que ya somos bastantes puntos y de ahí se escoge uno o dos voceros que vayan en representación a las reuniones de todos los puntos. Así empezamos, digámoslo así, a concordar qué vas hacer de evento, cómo están allá, mirá, los muchachos se perdieron, los cogieron y así. Nos mantenemos comunicados para llevarnos ayuda, para decirnos “no, pues mandá, mirá por donde aparecen o busquémoslos”, y así miramos cómo nos encontramos entre todos. Entonces, ha sido más que todo eso, una comunicación hasta para nuestra seguridad”.

El diálogo fue fluyendo y las preguntas también: ¿Cómo aprendieron a luchar y a aguantar toda la represión?

“Yo creo que… no sé, eso se fue aprendiendo cada día, a dar el aguante, a mirar que cada día habían más desaparecidos, más daño nos estaban haciendo, pero que de pronto podíamos, ahorita sí, este fue el momento, este fue el boom de la generación y dijimos pues vamos a hacerle. Literalmente aquí, mirá, fueron muchos instructivos la verdad, porque uno, como las demás personas, ve cómo nos podemos levantar lo que vamos necesitando: las personas que manejan los escudos, muchachos hagamos esto, miremos cómo es que se para, así se hacen los escudos. Aquí hay universitarios que conocen de muchas cositas que han estudiado, entonces dicen: no, así no, vení hagamos esto y esto va así. Entonces, ha sido como ese tipo de aguante, aquí realmente nos hemos ido construyendo poco a poco. Bajo conocimiento propio. Así. Literal”.

Para cerrar la entrevista, le preguntamos sobre el futuro que deseaba y esperaba, y ahí fue cuando nos percatamos que esta juventud tiene claro hacia dónde va caminando, y tiene esperanzas y disposición para lograr y vivir un futuro mejor:

“¿Qué espero que pase? –se asombra– ¡Uy!, yo quiero que, o bueno, esperaría que literalmente fuera una Colombia nueva, que en serio ya dejemos que soñar con ir al extranjero a cumplir un sueño y estudiar, sino que el sueño lo cumplamos aquí, que estudiemos aquí, que nos preparemos aquí, que no tengamos que separarnos de la familia simplemente porque aquí el país no da. Me gustaría que hasta del extranjero vinieran a estudiar aquí; que dijeran ‘allá en Colombia es donde tengo que estudiar porque me quiero volver profesional’, y no que nosotros tengamos que pensar en tener que salir, porque nos toca, porque el Estado nunca da garantías de nada. Yo soñaría demasiado, por lo menos que mi familia, que tengo en el extranjero, empezando por mis sobrinos y mi papá, volvieran y acá se pudiera hacer una vida totalmente estable. Eso me gustaría, que aquí se sintiera que esto es Colombia, que lo que quizás hablan mal allá de Colombia lo borremos con todo lo bueno que podemos dar, eso, que digan, Colombia, un país berraco, esos hijuemadres se pararon durísimo por lo suyo y vea ahorita lo que son”.

Asentimos con la cabeza a su respuesta, y sentimos que compartimos su sueño, que es el de todos y todas en este país: que algún día, ojalá más temprano que tarde, podamos gozar de una vida en felicidad, que podamos satisfacernos por vivir en dignidad, que si alguién tiene que migrar no lo haga por falta de empleo o por falta de un cupo en la universidad, que nadie tenga que dejar a los suyos para irse a rebuscar más allá del mar para levantar los pesos para la comida. Nos colocamos en pie, y le damos gracias por su franqueza, por permitirnos conocer algo de su vida, así solo sea los pasajes de los días más recientes. Y partimos en procura de ser recibidos en otro punto de bloqueo.


Imaginando otro país, luchando por conseguirlo

 

Lo que pudimos observar en las visitas a los diferentes puntos, es que cada uno tiene su dinámica, al tiempo que están coordinados. En los puntos a los que ingresamos vimos a jóvenes llenos de esperanza en medio de sus dificultades, aprendiendo de su intensa experiencia, y con ganas de dar mucho más.

Sus exigencias y demandas son muy diversas, y por lo general poco desarrolladas, debido, en lo fundamental al constante hostigamiento a que están sometidos, el mismo que no les permite concentrarse y generar sus propios espacios para construir sus agendas. Estos son jóvenes que inicialmente la pelearon por tumbar la reforma tributaria, pero de ahí se han ido generando otras exigencias y peticiones que con el paso de los días la sociedad en general, y la juventud en particular, comienzan a procesar y a desarrollar.

Las primeras líneas van tejiendo mecanismos de comunicación y discusión propios, al parecer empieza a surgir propuestas de articulación nacional, las cuales van por fuera de los movimientos sociales de izquierda y de escenarios políticos como el Comité Nacional del Paro.

Una realidad dura y aleccionadora. Aunque el CNP llegue a una negociación y declaren que el paro se terminó, estos jóvenes populares que están movilizados en las calles de Cali difícilmente abandonarán su lugar, ellos están exigiendo otros tipos de negociación, otro tipo de lugares para ser escuchados. Estamos ante el surgimiento de un nuevo actor político popular en el país; seguramente serán ellos y ellas quienes, dándole vida a otras formas de organizarse y luchar, tal vez sin las condicionantes del tiempo electoral o similares, continúen resistiendo en exigencia de un nuevo país. Llega un tiempo de inmensos retos y de intenso aprendizaje.

 

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur. Este artículo contó con la colaboración de Sebastián Delgado, quien se encargó de transcribir parte de las entrevistas.

 

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Fotografía: Sebastián Navarrete Aldana

“En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado. Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto: También esta noche, Tierra, permaneciste firme. Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor. Y alientas otra vez en mí la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia”
Elogio de la dificultad.
Estanislao Zuleta

 

Santiago de Cali registra, desde el 28 de abril de 2021 y hasta el final de la primera quincena de junio, uno de sus momentos más aciagos y ensombrecidos. Como respuesta violenta del gobierno de Duque, al Paro Nacional y al gran y sostenido estallido juvenil y social que logró en esta ciudad, queda un mar de sangre sobre sus calles: más de 30 muertos, 500 heridos, una docena de jóvenes que han perdido al menos uno de sus ojos, 100 desaparecidos y un escenario diario de confrontaciones, bloqueos, protestas pacíficas y otras acciones que aumentan la crisis social y de derechos humanos, potencian odios y rencores, y elevan los niveles de agresiones y confrontaciones.

En tales circunstancias, los caminos parecen perderse en la maleza y las esperanzas esfumarse como las burbujas de las olas en el mar; se observa poco interés en algunos sectores en ceder y proceder en caminos de diálogo y paz.

El gobierno nacional, por ejemplo, se ampara en decretos para blindar y promover sus acciones bélicas en contra de la población, como el 575 de 2021 expedido el 29 de mayo, con el cual ordena la asistencia militar para ocho departamentos y 13 ciudades del país con el fin de “recuperar el control del orden público”.

Los gobiernos municipales, como el del Distrito de Santiago de Cali, intenta jurídicamente proceder al diálogo, reconocer actores e incipientes organizaciones de los jóvenes en cada uno de los 25 puntos de resistencia, y para ello expide el Decreto 0304 del 31 de mayo de 2021, por medio del cual adopta garantías para la construcción de acuerdos y se institucionaliza la mesa de diálogo con los jóvenes que hacen parte de los grupos Unión de Resistencias Cali, Primera Línea Somos Todos y Todas. Con la firma de estas garantías se continúa un proceso de diálogo, para comenzar a transformar los puntos de concentración existentes en la ciudad en espacios de deliberación y de diálogo social. Contrario al pretendido diálogo distrital, el gobierno nacional y los partidos que lo apoyan, se oponen y confrontan.

Por su parte, los jóvenes resisten y persisten en sus acciones sociales, artísticas, deportivas, recreativas y de confrontación en los puntos de resistencia.

En el marco de esta confrontación política y jurídica, el Juzgado 16 administrativo oral de Cali emite el Auto 603 del 11 de junio de 2021, como respuesta a una demanda de acción de nulidad simple; este Auto admite y decide medida cautelar de urgencia, suspende provisionalmente el acto administrativo 0304 de 2021, por lo cual la Administración Distrital, conforme a esta medida, suspende las mesas de trabajo con la Unión de Resistencias Cali, notifica a las partes la decisión de la juez, solicita que se mantenga una mesa de trabajo con la Iglesia y la comunidad internacional y expresa que se cumplirán los acuerdos firmados antes del 11 de junio, fecha del Auto de la medida cautelar, que implica que en los 22 puntos de resistencia y bloqueo levantados como proceso de diálogo, se cumplirán los acuerdos referentes a inclusión social, reconocimiento a personas víctimas, a quienes han tenido dificultades por la crisis actual y se buscará construcción colectiva de soluciones entre Universidades, Iglesia, Empresa privada, Alcaldía Distrital.

 

 

Fotografía Felipe Martínez

 

En desarrollo de ello, la Alcaldía anuncia un Fondo solidario y de oportunidades, financiado con más de 50 mil millones, para microcréditos y la implementación del Plan de Inclusión Social de Emergencia que reúne más de 11 mil millones y por ejecutar en 5 ejes: asistencia alimentaria, salud, empleabilidad, fortalecimiento de procesos sociales y cultura.

Las partes, de igual manera, se han pronunciado al respecto, entre ellas algunos puntos de resistencia, como los de Siloé (Glorieta y la Nave) que lamentan la demanda de nulidad como artimaña para frenar los diálogos y bloquear las soluciones concertadas; reafirman su voluntad de diálogo a través de kermese o actos culturales. En medio de esa dinámica, Puerto Resistencia, ícono nacional y mundial de la resistencia caleña, inaugura un enorme monumento en memoria de los jóvenes asesinados, heridos y desaparecidos, en multitudinario y vistoso acto sociocultural y político y con nutrida asistencia de delegaciones de otros puntos de resistencia como Sameco, Paso del aguante, Calipso, Puerto madero, Puente de las mil luchas, La portada, El ancla, Jamundí, Yumbo, Buga y otros municipios del Valle del Cauca.

Asimismo, como producto de las tensiones generadas en el paro y el estallido juvenil, el 16 de junio el sector privado caleño, en concertación con el sector público y la Arquidiócesis, presentó el proyecto “Compromiso Valle” que reúne más de 28 mil millones de pesos por invertir en más de 30.000 personas en 7 ciudades del Valle del Cauca: Cali, Buga, Candelaria, Yumbo, Jamundí, Palmira y Buenaventura; en 7 líneas de acción: seguridad alimentaria, transformación de proyectos de vida, empleabilidad, liderazgo, emprendimiento y educación.

Son evidentes, entonces, los logros e insospechados resultados parciales del levantamiento juvenil y social vivido en la ciudad. Vendrán, seguramente, otras réplicas de parte de los inconformes.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

Paro barrio adentro

El replanteamiento de estrategias por parte del sector juvenil en Cali alcanzó beneplácito de parte de la ciudadanía. Replanteamiento concretado en el paso de los bloqueos y barricadas a las acciones sociales en comunidad, expresadas en la estrategia titulada Paro barrio adentro, iniciativa social, cultural y pedagógica que fortalece la relación del joven rebelde con su comunidad barrial y territorial al desplazar su accionar hacia todo el barrio, refrescar y sanar heridas, evitar la confrontación con las autoridades policiales, afianzar la formación sociopolítica y emitir comunicados por las redes sociales con alcance local, nacional e internacional, evidenciando los logros de todo tipo alcanzados a lo largo de 50 días de lucha.

Como corolario, se debaten quehaceres en la coyuntura que van desde recriminar a los jóvenes en su proceder, reprimir su conducta social; admirar y acompañar las luchas juveniles por parte de un gran sector de la ciudadanía y de viejos luchadores; dejar al libre albedrío del destino que los caminos se abran; y una premisa que resurge en el mundo adulto y el país político: no se trata hoy que el país salve a la juventud, se trata, más bien, de generar las condiciones para que sea la juventud quien salve el país ya que el mundo adulto y el país político no pudo. Renace entonces lo que Jorge Eliécer Gaitán, líder social y político asesinado en 1948, había anunciado: el momento histórico en el cual el pueblo es superior a sus dirigentes.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

Todo lo anterior refleja, entonces, una sociedad distrital y un país no solamente convulsionado, sino también inquieto, preocupado, exigido de respuestas ante la salvaje expresión del neoliberalismo, con su estela de corrupción, exclusión social, violencia y muerte. Una sociedad que presencia la debacle del uribismo, y al mismo tiempo la creciente de rebeldía juvenil y popular, favorecida con el potencial de la era digital y la crisis económica y de salud pública potenciadas por el covid-19.

En una crisis y un estallido popular en el cual la juventud representa la punta del iceberg, pero en el cual subyace todo un respaldo ciudadano y reconocimiento de razones puras para un estallido que ya tatuó en el imaginario ciudadano una Cali y una Colombia diferentes, erguidas, que desperezan miembros entumecidos de tanto estar de rodillas y testimonia que la juventud hoy es el presente y no el futuro, como se había anunciado socialmente.

 

Fotografía Felipe Martínez

 

 

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Los integrantes del Escuadrón 421 fueron recibidos en una playa del puerto de Galicia por numerosos colectivos españoles, así como por representantes de Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán. El encuentro fue festivo, con música y clamores de: "¡Zapata vive, la lucha sigue!" La llegada de la nave La Montaña a las costas gallegas ocurrió el 20 de junio, pero una serie de trámites aplazó que los viajeros tocaran tierra. El objetivo de la gira es visitar numerosos países de Europa. Foto Afp. Armando G. Tejeda, Corresponsal

Madrid. A las 6:10 de la tarde –hora europea–, el Escuadrón 421, integrado por la delegación zapatista que surcó los mares para viajar desde México a este continente, pisó tierra firme en Vigo, uno de los principales puertos de Galicia, donde fueron recibidos con música tradicional festiva, sobre todo gaitas, flautas y panderos, que se mezclaba con los aplausos y gritos de júbilo, en los que se escuchaba "¡Zapata vive, la lucha sigue!"

La misión del EZLN llegó en realidad a las costas gallegas el pasado domingo, alrededor de las 4 de la tarde, pero no pudo desembarcar por varias cuestiones de organización y también burocráticas, entre ellas, la realización de una serie de pruebas para corroborar que entre sus miembros no hay ningún enfermo de Covid-19, y después de que la Guardia Civil española, responsable de vigilar las fronteras marítimas, comprobó que todos los documentos estaban en regla.

A su desembarco en la Playa de Carril fueron recibidos por decenas de simpatizantes de la causa zapatista del Estado español, sobre todo de las organizaciones zapatistas de todo el mundo, aunque las delegaciones más numerosas eran las gallegas, vascas y madrileñas, que viajaron hasta el puerto de Vigo para darles ánimo y fuerza en esta gira que empezaron hace casi dos meses.

También había otras muchas personas que viajaron desde Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán para recibirlos en Galicia, donde permanecerán una semana para terminar de tocar tierra después del largo viaje y preparar los actos y las agendas para los próximos meses.

El objetivo de la gira es visitar hasta 30 países de Europa, en la que participan los que hicieron la travesía en barco de vela, entre ellos cuatro mujeres (Lupita, Carolina, Ximena y Yuli), dos hombres (Bernal y Darío) y una persona no binaria (Marijose), que denominan "otroa". A lo largo de las próximas semanas se sumarán otros representantes zapatistas que viajarán en avión desde México.

Después de desembarcar y pisar tierra firme, fueron llevados – siempre rodeados por decenas de simpatizantes que aplaudían y les animaban en todo momento– a una especie de escenario en el que había tres canoas de madera pintadas a mano y que atravesaron el Atlántico, en el que realizaron su primer acto público. Con gritos constantes y enérgicos de "¡EZLN!" y "¡Zapata vive!", los viajeros tomaron por primera vez la palabra en un acto simbólico para rebautizar la comunidad autónoma a la que llegan como "Tierra insumisa".

Lo primero fue que, uno a uno, fueron dando la bienvenida a la delegación proveniente del sureste mexicano. Así lo hicieron los representantes de las redes zapatistas de Alemania, Grecia, Galicia, el País Vasco, Madrid y otros colectivos, como los que defienden y luchan por la erradicación de los desaparecidos en México, los militantes de las organizaciones LGTB o las agrupaciones de lucha "transfeminista", y los defensores de la ecología y el medio ambiente.

Después se realizó la ceremonia en el templete, en el que había un gran letrero que decía "Xira por la vida (gira por la vida, en gallego)" y una bandera del EZLN. En el escenario, con las tres canoas y permanentemente música de gaitas y aplausos, después tomó la palabra el capitán de la embarcación, un ciudadano alemán que celebró la llegada con bien de la delegación e instó a la sociedad europea a "despertar" y "escuchar la voz" de la delegación.

"En nombre de todas las mujeres, niños y otroas zapatistas, declaró que esta tierra a partir de ahora se llamará Tierra insumisa, tierra que no resigna. Y así será reconocida por propios y extraños mientras haya alguien aquí que no se rinda, se venza o claudique", señaló una de las integrantes de la delegación zapatista. Después fueron tomando la palabra uno a uno, para dar las gracias en sus respectivas lenguas”, dijo Marijose, del Escuadrón 421, quien celebró poder compartir sus experiencias rebeldes para decir al mundo capitalista que "otro mundo es posible" y "nunca más un mundo sin nosotros".


 Llegamos

20 de junio del 2021.

  Serían las 06:59 –hora de México- del día 20 de junio del 2021, cuando, desde La Montaña y por entre un horizonte brumoso, se avistó tierra de la península ibérica.  Serían las 09:14:45 cuando el navío fondeó en la bahía de Baiona o Bayona, Galicia, Estado Español, Europa.  De ahí queda cerca, “a tiro de piedra”, la geografía llamada Portugal, y un poco al Noreste se avista Vigo.  [email protected] bien de salud.  Por cuestiones de papeleo y etcétera, La Montaña y el Escuadrón 421 permanecerán aquí hasta, tentativamente, el día martes 22 a las 1700 –fecha y hora de Vigo-, en que se hará el desembarco.  La Guardia Civil del Estado Español abordó la nave, tomó los datos de la tripulación y pasajeros, revisó los pasaportes y realizó el chequeo de rutina.  Sin novedad.  Condiciones climatológicas: nublado, lluvias ligeras pero frecuentes, 15 grados centígrados.

   Al poco tiempo se acercaron varios veleros con compas de la Europa insumisa, para dar la bienvenida… o para comprobar si eran ciertos los rumores que corren por los barrios, campos y montañas del mundo: “los zapatistas han invadido Europa”.

  En tierra, al pie de lo que parece un faro, otro grupo gritaba algo como “¡Nos rendimos!”… Nah, es broma.  Gritan que Zapata Vive, que [email protected], que… no se entiende bien.  Portan pancartas y dibujos.  Hasta donde se alcanza a ver, no hay señales obscenas –lo que puede indicar que no nos han repudiado… todavía-.  Algún desubicado porta un cartel que reza: “Comedor La Palomita Insurrecta. Caldo Gallego, Empanadas Ídem y Xoubas.  Descuentos especiales a [email protected], escarabajos y gato-perros”.  En otro cartel se lee “¡Sáquenme de aquí!”.  Las personas más prudentes usan las pancartas como paraguas.

  El cielo europeo llora conmovido.  Sus lágrimas se confunden con las que humedecen las mejillas –curtidas a sol, mar, angustias y adrenalina-, del intrépido Escuadrón 421.  En sus pasos, en sus miradas, en sus latidos, los pueblos mayas -así dirá la leyenda-, cruzaron el Atlántico en 50 días con sus noches, en su larga y accidentada travesía por la vida.

  Afuera hace frío, pero dentro, en la geografía del corazón, algo como un sentimiento entibia el alma.  En las montañas del sureste mexicano el sol sonríe y, del equipo de sonido, salen alegres las primeras notas de una cumbia.

  Claro, falta el desembarco, el traslado de la delegación aérea, la organización de la agenda, los encuentros,… y la fiesta de la palabra.

  Es decir, falta todo.

SupGaleano.
Junio del 2021.

Fuente: Enlace zapatista

 


 

Desembarcan zapatistas en Vigo y renombran Europa como “Tierra insumisa”

 

Redacción Desinformémonos

 

Ciudad de México | Desinformémonos. En un hecho histórico, desembarcó hoy en Europa la delegación conformada por siete zapatistas, después de navegar durante 50 días. El Escuadrón 421, integrado por Marijose, Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal y Darío, fue recibido en medio de un ambiente festivo en Playa de Carril, en Vigo, Galicia por decenas de activistas.

“A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y otroas zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que llaman ahora Europa, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”.  Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique” declaró Marijose, mujer trans tojolabal de 39 años, quien fue la primera zapatista en desembarcar.

 

Entre distintas expresiones culturales como música tradicional gallega y danza; mientras la bandera zapatista ondeaba en la playa viguense, arribó entre aplausos y consignas la comitiva. Con mensajes coloridos en mantas donde se leía: “Con los corazones y brazos abiertos y los puños levantados les damos la bienvenida, ¡viva el EZLN!”, y “Europa despierta de tu sueño”, y entre gritos de “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, abrazaron la llegada de las zapatistas.

 

 

Activistas de diversos países, que luchan por la defensa del territorio y contra la opresión de los pueblos, por la soberanía alimentaria y en defensa de sus tradiciones, dieron un saludo al Escuadrón 421 en la playa de Carril. “Bienvenidas a despertarnos por una sociedad equitativa, solidaria y digna, por un mundo sin fronteras”, expresaron.

 

 

Las zapatistas dieron un mensaje durante el acto de bienvenida que se realizó en un parque junto a la playa. Yuli, mujer tojolabal integrante del Escuadrón, dijo estar muy contenta y feliz de que su pueblo la nombrara para ir al viaje, “atrás vienen y llegarán muchos más”, compartió. Por su parte, Carolina dio un mensaje en tsotsil; Bernal, en tojolabal; Felipe en tseltal, y saludaron a las activistas. Marijose agradeció a los pueblos zapatistas por enviarlas a hacer ese trabajo, y a ellas porque las “recibieran para compartir nuestra rabia, nuestros dolores, nuestros modos, nuestras geografías, nuestras formas de lucha y también compartir modos de resistencia y rebeldía. Estamos aquí para demostrarle al sistema capitalista que otro mundo es posible. Nunca más un mundo sin nosotras, sin nosotros, sin nosotroas”. 

 

 

Decenas de activistas provenientes de Alemania, Francia, Suecia, Italia, Portugal, Grecia, Marruecos, Brasil, Suecia, Colombia, República Checa, Irán, Cataluña, País Vasco, Suiza y de distintas ciudades de España, se movilizaron para recibir a las zapatistas en las costas gallegas. Organizados en comisiones de salud, comunicación, seguridad, apoyo legal, entre otras, coordinaron el arribo y festejaron la llegada con emoción.

La Asamblea Galega Xira Por La Vida agradeció a los pueblos zapatistas por la iniciativa y el esfuerzo de organizar este encuentro interoceánico entre quienes resisten en defensa de la vida, de la tierra y de la humanidad. Reconoció también la generosidad de la tripulación de La Montaña. “Estamos felices de compartir con ustedes nuestras realidades, nuestros dolores, nuestras esperanzas. Nos gustaría aprender caminando, fortalecer puentes y tejer sueños en esta tierra insumisa”, dijeron integrantes de la asamblea.

“Una vez más las zapatistas nos demuestran que para vencer al sistema capitalista hay que soñar a lo grande, como soñar una montaña cruzando el mar. Reconociendo nuestras diferencias y también las luchas que nos unen. En esta gira por la vida, nos invitan a crear lazos de solidaridad rebelde, los haremos crecer”, señalaron.

La caravana zapatista realizará un recorrido por más de 30 países donde se encontrará con movimientos sociales que luchan por la defensa de su territorio, que se organizan contra el despojo y la violencia, que defienden el derecho a la salud, la vivienda, la educación, entre otros. La embarcación “La Montaña” zarpó el 2 de mayo desde Isla Mujeres, Quintana Roo, y realizó un recorrido inverso al que hicieron los colonizadores hace más de 500 años.

 

 

Cientos de colectivos se sumaron a esta Travesía por la vida después de que el EZLN publicara en octubre del 2020 su intención de recorrer los cinco continentes e iniciar por Europa. Esperan recibir a las zapatistas en sus geografías, desde Vigo y Lisboa hasta San Petersburgo y Atentas, para compartir con ellas la cotidianidad, ilusiones y cariño, para conocer sobre sus luchas y preguntarse cómo vivir en sus comunidades, así como devolver la hospitalidad y los cuidados que les han dado las zapatistas en sus visitas a Chiapas.

“Nos une el que hacemos nuestros los dolores de la tierra: la violencia contra las mujeres; la persecución y desprecio a los diferentes en su identidad afectiva, emocional, sexual; el aniquilamiento de la niñez; el genocidio contra los originarios; el racismo; el militarismo; la explotación; el despojo; la destrucción de la naturaleza, el entendimiento de que es un sistema el responsable de estos dolores. El verdugo es un sistema explotador, patriarcal, piramidal, racista, ladrón y criminal: el capitalismo”, compartió el EZLN en la Declaración por la vida, publicada el 1 de enero del 2021 y firmada por cientos de colectivos y personas de distintos países del mundo.

 

 

Mira la transmisión del desembarco aquí.

 

Con información de la comisión de comunicación de la Gira por la vida y medios libres de Vigo.

Publicado enInternacional
Así explota el capitalismo chino Entrevista a ​Jenny Chan

En su libro Morir por un iPhone, Jenny Chan relata la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa con sede en Taipéi que fabrica productos para Apple. Allí demuestra que el rápido crecimiento económico chino se basa en un sistema fabril que depende de la superexplotación de cientos de millones de trabajadores y trabajadoras. Frente a la represión, estos han hallado formas creativas de resistencia pero a veces la única opción que encuentran es el suicidio.

El ascenso de China como potencia económica y política dominante es un hecho central de nuestra época. Ese ascenso se basa, en parte, en una implacable represión de los trabajadores. El desarrollo chino se produce en un periodo de globalización, cuyo modelo se plasma en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que protege los derechos de propiedad, hace cumplir los contratos y asegura las inversiones, pero no dice nada sobre los derechos laborales.

Jenny Chan, profesora asistente de Sociología en la Universidad Politécnica de Hong Kong, realizó un trabajo pionero al explorar el surgimiento de una nueva clase trabajadora en China. Se trata de una clase trabajadora de jóvenes migrantes procedentes del campo, que trabajan muchas horas en empleos mal pagados y viven en condiciones atroces.

Junto a Mark Selden y Pun Ngai, Chan escribió Morir por un iPhone (Peña Lillo/Continente, 2014), recientemente traducido al inglés, en el que relata las condiciones de explotación laboral que viven las trabajadoras y los trabajadores de una empresa con base en Taipéi que fabrica productos para Apple. Sus investigaciones han avanzado desde entonces y ha logrado mostrar las condiciones de explotación laboral que dan cuenta del crecimiento económico chino.

A pesar de la represión, hay una larga historia de lucha de los trabajadores en China. ¿Podría comenzar con un breve resumen de las últimas décadas de intentos de los trabajadores por hacer que sus vidas sean más vivibles?

Durante un siglo, en la China moderna ha habido luchas por dirimir quién controla los frutos del trabajo industrial y agrícola. Primero fue una lucha contra el Estado; hoy es una lucha contra un régimen mixto o híbrido que incluye al Estado y al capital privado.

En muchos trabajadores y trabajadoras hay una gran frustración y resistencia. ¿Por qué? Porque trabajan 12 horas al día y las largas jornadas laborales no les proporcionan un salario digno. Esta nueva clase trabajadora es enorme: 300 millones de trabajadores migrantes han abandonado el campo, la mayoría son jóvenes con grandes esperanzas de tener una vida mejor en la ciudad. No quieren trabajar la tierra, como hicieron sus padres, sino disfrutar del consumo y la tecnología urbanos. Pero terminan viviendo en dormitorios de fábricas, o en otras residencias baratas donde les resulta difícil siquiera pensar en tener una familia o echar raíces en la ciudad. Las investigaciones hallan que la rotación de personal en las fábricas de productos electrónicos es alta y, sin embargo, los gerentes se preocupan principalmente por la productividad fabril y la calidad del producto. ¿Y el bienestar de los trabajadores?

¿Las luchas de los trabajadores se volvieron más frecuentes después de que China pasara a ser parte de la OMC en 2001?

Sí. A medida que China se integraba más en la producción transnacional y el comercio mundial, las provincias comenzaron a enviar aún más trabajadores rurales para satisfacer la demanda masiva de servicios, construcción y trabajo fabril en las ciudades. Durante las últimas dos décadas ha habido una alta movilidad tanto de capital como de mano de obra. La inversión directa asiática, estadounidense y europea dio una nueva forma al modelo de crecimiento de China y lo expandió, atrayendo a más trabajadores al mercado.

Hablemos de su libro, Morir por un iPhone, que me pareció un relato impactante de la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa que fabrica productos para Apple. En primer lugar, ¿qué la llevó a estudiar a los trabajadores de Foxconn?

Foxconn es el mayor fabricante de electrónica por contrato en el mundo. En un momento, Foxconn contaba con un total de 1,3 millones de trabajadores, la gran mayoría en las 40 fábricas que posee en China. Pero su sede central está en Taipéi. También tiene grandes fábricas en Vietnam, la India y República Checa. Foxconn afirmó que estaba planeando abrir una fábrica de LCD de grandes dimensiones en Wisconsin, aunque ahora no está muy claro si eso sucederá. China sigue siendo la principal fuente de rentabilidad de Foxconn. Durante los últimos diez años aproximadamente, Foxconn se ha estado trasladando hacia el centro y el suroeste de China, formando el principal centro industrial que conecta China con Oriente Medio y Europa como parte de la «Nueva Ruta de la Seda».

En Foxconn pueden verse todas las contradicciones de la economía global. Fabrica productos para Apple, la empresa icónica de nuestra época. En el contexto de un régimen comercial neoliberal, estructurado por los gobiernos de Estados Unidos y China, esta empresa ha desarrollado un sistema de producción brutalmente explotador. Mientras el mundo se maravilla con el último dispositivo de Apple, nosotros pensamos que valdría la pena centrar nuestra atención en los trabajadores que fabrican el producto. Y el hecho es que, cuando se suprimen derechos de los trabajadores en un gigante mundial como Foxconn, a los trabajadores de Estados Unidos, México, Brasil o Vietnam les resulta difícil mejorar sus salarios y condiciones laborales. Las luchas de los trabajadores en todo el mundo están más vinculadas de lo que a veces se cree.

¿Qué ha descubierto en Foxconn?

Fue impactante. En 2010, 18 jóvenes trabajadores migrantes intentaron suicidarse, sucesivamente. Cuatro sobrevivieron con heridas incapacitantes. Uno de las sobrevivientes tenía 17 años y había trabajado para Foxconn durante aproximadamente un mes. Debido a algún error administrativo, no recibió su salario. No tenía a nadie allí que pudiera ayudarlo. Recordemos: se trata de jóvenes migrantes que están fuera de sus casas por primera vez. Estos trabajadores y trabajadoras, en la flor de la juventud, llegan a Foxconn muy esperanzados; están aterrizando en una empresa Fortune Global 500 y se han ilusionado con un ambiente de alta tecnología con aire acondicionado, pero la realidad es muy diferente. Arman iPhones en línea durante 12 horas por turno.

Los turnos, de día y de noche, son muy largos debido al alto volumen de producción y los cortos plazos de entrega de estos artículos. ¡Es inconcebible que un consumidor deba esperar un mes para tener un nuevo modelo de iPhone! En el taller, los ingenieros industriales miden la producción, igual que los gerentes «científicos» tayloristas. Los trabajadores, los seres humanos, tienen sus cuerpos y mentes subsumidos por la máquina capitalista. Se sienten terriblemente desesperados.

Los plazos de entrega son cada vez más cortos, porque el tiempo es dinero. Nuestros amados iPhones están diseñados para volverse obsoletos rápidamente. En las fábricas no hay grandes esperanzas de que los operarios de montaje hagan carrera y obtengan un ascenso. Y muchos de estos trabajadores de Foxconn son pasantes provenientes de escuelas de formación profesional donde también sufren una gran explotación.

¿Qué sucedió en respuesta a los suicidios? En el libro hay una imagen de redes colocadas fuera de los dormitorios para que atajaran a las personas que intentaban suicidarse. ¿Fue esa toda la respuesta de Apple y Foxconn?

Esas «redes antisuicidio» o «redes de seguridad» todavía están en funcionamiento en muchas fábricas de Foxconn. Eso nos dice que los problemas, la presión y la desesperación siguen ahí. Si ha habido algún cambio en los últimos diez años, ha sido mínimo. Por lo que sabemos, Apple ha intentado ajustar el sistema de auditoría para enviar más personas a las fábricas y dormitorios a realizar entrevistas a los trabajadores. Pero es simplemente una medida de autoprotección. Fundamentalmente, Apple y otras empresas de tecnología dependen en gran medida de Foxconn y sus proveedores intermedios, así como de otros fabricantes de la red de producción global. La subcontratación de mano de obra tiene como objetivo transferir los riesgos y maximizar las ganancias.

Si los trabajadores de Foxconn, incluidos los pasantes, pudieran organizar su voz colectiva dentro de un sindicato, creo que las cosas serían muy diferentes, porque tendrían el poder de exigir lo que es realmente importante para ellos.

Cuéntenos más sobre cómo Foxconn usa a los pasantes.

Primero, la escala es enorme. Estamos hablando de cientos de miles de estudiantes para quienes trabajar para Foxconn es parte de su educación secundaria. Los gobiernos locales imponen una cuota de estudiantes como respuesta directa a los planes de la empresa; las escuelas de formación profesional bajo su jurisdicción deben proporcionar el número de pasantes que Foxconn y otras empresas necesitan.

Estas pasantías son una enorme fuente de mano de obra para Foxconn. En el verano de 2010, Foxconn tenía 150.000 pasantes, con edades de 16, 17 o 18 años. A estos jóvenes se les paga menos que a otros trabajadores por hacer el mismo trabajo en la línea de montaje. La ley china los considera estudiantes; no se los reconoce como empleados. La distinción legal es muy importante. El objetivo de Foxconn es contar con mano de obra flexible a corto plazo de la que se pueda deshacer fácilmente. Debido a su condición de estudiantes, no son beneficiarios de ningún seguro social, ni atención médica ni pensiones. Si se lesionan, nadie es responsable por ellos.

Es importante señalar que el futuro de los que llamamos «estudiantes trabajadores» es muy incierto. Están en la senda profesional y, debido a la intensa competencia en el mercado educativo, no aspiran a ir a colegios universitarios o universidades de primera clase orientados a la investigación académica. Estos pasantes esperan obtener habilidades profesionales útiles y una ventaja competitiva en el mercado laboral. Pero todos terminan en líneas de montaje durante sus pasantías, que a menudo se amplían para satisfacer las necesidades de producción. Si no trabajan duro, no se graduarán a tiempo. En este sentido, el trabajo estudiantil es trabajo forzoso, una forma moderna de esclavitud.

¿Cuánto tiempo pueden soportar los trabajadores el ritmo, la intensidad y la presión en Foxconn?

Varía. Los trabajadores y pasantes son creativos. Se involucran en diferentes tácticas de resistencia. A veces, simplemente fingen estar enfermos y juegan videojuegos en el dormitorio. Pero, por supuesto, son descubiertos después de uno o dos días; luego son devueltos a la línea de montaje. En otras ocasiones, fabrican deliberadamente productos defectuosos, lo que ralentiza el ritmo de producción.

Apple intenta cultivar una imagen de empresa progresista. ¿Hasta qué punto es cómplice de la situación en China?

Lo más «progresista» de Apple es su trabajo de relaciones públicas. Es muy buena para crear una imagen que cubra la realidad de su cadena de suministro. En 2017, el CEO de Apple, Tim Cook, en su discurso para la ceremonia de graduación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo: «La misión de Apple es servir a la humanidad. Así de simple: servir a la humanidad». Y en el Informe de avances en la responsabilidad de los proveedores de Apple dice: «Hay una forma correcta de fabricar productos. Empieza por los derechos de las personas que los hacen». Nuestro libro es una exposición de varios cientos de páginas de lo mentirosa que es esa afirmación. La verdad es que Apple crea condiciones de trabajo horribles al enfrentar a los proveedores entre sí. Apple presiona a Foxconn, y Foxconn presiona a los trabajadores.

En 2010, en medio de la avalancha de suicidios de trabajadores, Foxconn fue el ensamblador final exclusivo del iPhone y un contratista importante para una amplia gama de productos electrónicos de Dell, HP y otras marcas globales. Nos enteramos de que alrededor de 60% del precio de mercado del iPhone 4 fue a parar a los bolsillos de Apple. Mientras tanto, los trabajadores de montaje chinos obtuvieron solo 1,8% de la ganancia bruta. Esto nos dice casi todo lo que necesitamos saber sobre la desigual división global del trabajo.

Ha mencionado que los trabajadores de Foxconn necesitan un sindicato. China tiene, en teoría, el sindicato más grande del mundo, la Federación Nacional de Sindicatos (FNS) de China. Pero no es un sindicato independiente; está controlado por el Estado y las empresas. ¿Qué opinión tienen los trabajadores de la FNS?

¡La presidenta del sindicato de Foxconn es la asistente especial del CEO, Terry Gou! ¿Cómo pueden los trabajadores confiar en el sindicato de la empresa? Los trabajadores quieren reclamar por sus derechos sindicales mediante elecciones abiertas y democráticas.

En el libro, usted escribe que la FNS en realidad impide el desarrollo de sindicatos independientes.

Correcto. La FNS es un aparato estatal. Sirve a los objetivos políticos y económicos del Estado. No rinde cuentas a sus miembros. En el mejor de los casos, los funcionarios sindicales locales median en los conflictos entre la gerencia y los trabajadores en tiempos de crisis para restaurar el orden y la estabilidad social, dejando intacta la estructura autoritaria de la administración.

¿Cómo protestan o expresan su descontento los trabajadores de Foxconn?

La mayoría de las veces, pasan por alto los sindicatos y se organizan de forma independiente. Cuando la fecha límite de producción se acerca, paralizan las líneas de montaje. Detienen el flujo de producción. Eso es crucial. Foxconn es el mayor fabricante de productos electrónicos del mundo. Tiene un sistema de producción estrechamente integrado, por lo que cuando una fábrica no está funcionando, los componentes claves no se suministrarán a otra parte de la línea de montaje.

Los trabajadores a veces obtienen algún apoyo de estudiantes universitarios o grupos de defensa de los derechos laborales a escala comunitaria. Pero estos grupos son muy vulnerables a la represión estatal. Hemos visto oleadas de represión gubernamental, desde la clausura de organizaciones de apoyo a los trabajadores hasta la detención de activistas obreros y el arresto de manifestantes.

El descontento laboral ha mostrado resultados ambivalentes. Por un lado, las autoridades han aumentado la vigilancia. Por otro lado, han incrementado los salarios y los beneficios para estimular el gasto doméstico.

Durante nuestro trabajo de campo, hablamos con los trabajadores no solo sobre la elaboración de estrategias para exigir salarios más altos o mejores beneficios –si bien eso es realmente importante– sino también sobre sus demandas políticas. Necesitan más apoyo externo para cambiar las regulaciones sociales, económicas y legales, no solo para empoderarse en término de derechos laborales, sino también para mejorar su educación, vivienda y atención médica, de modo que la vida pueda ser mejor en el largo plazo.

Dadas las recientes medidas enérgicas contra las alianzas entre estudiantes y trabajadores, ¿qué pueden hacer los activistas por los derechos laborales dentro y fuera de China?

Solo tenemos que ser más cautelosos. Tenemos que entender que los costos de organizar y hacer campañas a gran escala pueden ser muy altos. Los principales dirigentes fueron humillados y obligados a admitir que violaron la ley al causar disturbios al orden público y poner en peligro la seguridad nacional. El gobierno amenazó a sus parejas o hijos para silenciarlos. A pesar de eso, lo bueno de China es que los estudiantes universitarios de izquierda, los activistas laborales y las organizaciones comunitarias nunca han sido completamente aplastados. Los grupos de estudio online y offline continúan. También se están desarrollando investigaciones sociales sobre el impacto del covid-19 en los trabajadores fabriles y de servicios. Eso es inspirador.

Hay espacio para la organización de base y la solidaridad transfronteriza, y para la responsabilidad empresarial y las campañas de concientización de los consumidores a escala internacional. Las empresas multinacionales suelen ubicar sus centros de producción en países pobres o en «desarrollo». Sus trabajadores no ganan un salario digno y mueren o se lesionan innecesariamente, trabajan muchas horas y sacrifican la vida familiar, mientras que las ganancias fluyen hacia las empresas. Los activistas de todo el mundo deben insistir en reglas comerciales mundiales que protejan los derechos de los trabajadores, y los consumidores deben comprender que las empresas son responsables de las condiciones en que se fabrican sus productos.

Su libro incluye algunos poemas escritos por trabajadores que resultan realmente conmovedores.

Su arte es una forma de activismo cultural. Los trabajadores recurren a los espacios digitales para hacer circular su poesía, canciones y videos. Sus poemas son punzantes.

Hay varios poemas muy potentes de Xu Lizhi, de 24 años. Falló en múltiples intentos de encontrar otro trabajo que lo sacase de la línea de montaje en Foxconn.

Aquí está uno de sus poemas, «Un tornillo cayó al suelo»:

«Un tornillo cayó al suelo / en esta noche oscura de horas extras, / verticalmente, con un leve tintineo. / No atraerá la atención de nadie. / Igual que la última vez, en una noche como esta, / cuando alguien se arrojó al vacío».

Nueve meses después de escribir este poema, Xu Lizhi se suicidó.

La absoluta desesperación de muchos de los trabajadores que conocimos en Foxconn se expresa mejor en lo que publicó en un blog un trabajador anónimo: «Morir es la única forma de testificar que alguna vez vivimos. / Quizás para los empleados de Foxconn y empleados como nosotros, / el uso de la muerte sea para testificar que alguna vez estuvimos vivos, / y que, mientras vivíamos, solo tuvimos desesperación.

Después de eso, no estoy seguro de poder decir algo más. ¿Desea hacer una última reflexión?

Espero que la gente lea nuestro libro. No solo para entender a Apple y Foxconn, sino para operar un cambio en estas empresas, para solidarizarse con los trabajadores de China y todo el mundo.

Publicamos este artículo como parte de un esfuerzo común entre Nueva Sociedad y Dissent para difundir el pensamiento progresista en América. Puede leerse la versión original en inglés aquí. Traducción: Carlos Díaz Rocca

Publicado enEconomía
Al menos 20 civiles heridos y un muerto durante protestas en Usme

Según las autoridades, hay 27 uniformados de la Policía Metropolitana afectados.

Por lo menos cuatro horas duraron las manifestaciones en la localidad de Usme este 21 de junio en el sector denominado como Puente de la Dignidad. Luego de que llegara el Esmad para acabar con los bloqueos y reprimir a la población civil se presentaron graves hechos de violencia.

Durante los enfrentamientos, el reporte de las autoridades asegura que hay 20 civiles heridos al igual que 27 uniformados de la Policía Metropolitana.

Tras los hechos de gravedad, el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez aseguró por medio de un trino que recibió el informe de una persona sin signos vitales que fue ingresada al Hospital de Santa Librada.

“He recibido informe de una persona sin identificar ingresada al Hospital de Santa Librada sin signos vitales, presuntamente en el marco de las protestas en Yomasa-Usme. En este momento me desplazo al punto con equipos de DDHH a verificar y acompañar personalmente el caso”, escribió Gómez en su cuenta personal.

De acuerdo con el diario El Espectador el joven fue identificado como Jaime Alonso Fandiño, de acuerdo con la ONG Temblores. Este habría recibido un impacto de una granada lacrimógena en el pecho, lo que lo llevó a su muerte.

LA ONG Campaña Defender la Libertad se contactó con la familia del joven asesinado y confirmó la noticia. Además, pidió que se detenga el exceso de fuerza estatal y aseguró que hay una “situación desbordada de violencia” en la localidad de Usme que pone en riesgo la vida, integridad de las personas que se están manifestando en esa zona de Bogotá.

Con esta ya serían dos las víctimas mortales en Bogotá durante el paro nacional y la cuarta en Cundinamarca. La primera fue Daniel Zapata, quien falleció en el un centro de salud en Kennedy a los ocho días de haber sido impactado con un elemento contundente, de al parecer la Policía Nacional.

El Mayor General Óscar Gomez Heredia comandante (E) de la Policía Metropolitana de Bogotá- Usme confirmó también la muerte del joven en un comunicado difundido a través de un video.

Horas más tarde y desde el lugar de los hechos, el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez volvió a pronunciarse sobre la muerte del joven y confirmó que fue impactado por un objeto contundente a muy poca distancia, luego de hablar con las personas que lo atendieron. Contó que el joven de 32 años estaba desempleado y buscaba un mejor futuro para él y su familia.

El informe de la Personería de Bogotá a la CIDH revela datos de las protestas más relevantes del informe desde el 28 de abril al 7 de junio. Allí se registra la muerte Zapata. Así mismo, la cuenta de personas desaparecidas, que va por 109 casos, y de las cuales 31 no han sido ubicadas; y 881 heridas, de las cuales 435 son civiles y 446 son miembros de la fuerza pública, ya sea del Ejército Nacional, la Policía Nacional o el Escuadrón móvil Antidisturbios (Esmad).

En el documento también se señala que se han registrado más de 100 denuncias por abusos de autoridad en la capital. La principal queja es por abuso policial, que reporta 85 casos, y violencia contra servidor público, con 17; y estos hechos habrían ocurrido principalmente en Kennedy y Suba, las localidades con mayor reporte. Se aclaró que están contando este tipo de denuncias de acuerdo con los reportes que han sido recibidos en el punto móvil de toma de quejas y el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

También se realizaron 56 jornadas de verificación de identificación, dotación y órdenes de servicio por parte del ministerio público distrital a los uniformados de las distintas instituciones de la fuerza pública del país.

21 de Junio de 2021

Publicado enColombia
Un hombre sujeta la bandera de Colombia en medio de los disturbios en el Paro Nacional (abril 2021). Oxi.Ap

Entre el 70% y el 75% de la ciudadanía apoya la continuidad de la movilización, a pesar de la pandemia y de la violencia policial

 

Desde el 21 de noviembre de 2019, se inició una revuelta generalizada en Colombia que ha desbordado el llamado a la movilización hecha por el Comité Nacional de Paro, CNP, integrado por 26 diferentes sectores gremiales, sindicales y sociales entre los que se cuenta salud, transporte, diversas centrales sindicalistas, organizaciones indígenas y afro, agrarias, estudiantiles, universidades, de mujeres y movimientos feministas y LGBTI, entre otros, y por más de 60 representantes de esos sectores. Para ese momento se concertó, con distintos sectores de la sociedad civil, un pliego de negociación que precedió al llamado de Paro Nacional 21 N y que cuenta con 104 puntos presentados ante el gobierno nacional. En los meses que sucedieron a esas primeras manifestaciones, el gobierno colombiano estableció unas mesas de diálogo infructuosas por sus propias maniobras de dilación, que han sido la constante en su manera de afrontar la crisis. 

La represión fue cruenta y dejó muertos, personas detenidas y torturadas, personas con mutilaciones oculares, mujeres víctimas de violencia sexual e intentos de desaparición. En marzo de 2020, sobrevino el estricto confinamiento a raíz de la pandemia, por lo que las grandes movilizaciones empezaron enfriarse. Sin embargo, las muy difíciles condiciones de subsistencia de millones de personas durante el confinamiento activaron movilizaciones en distintos lugares del país y, en particular, en las ciudades. Así, se dio el llamado “movimiento de los trapos rojos”, consistente en que las personas que estaban pasando hambre colgaban un trapo rojo visible desde el exterior de su vivienda para llamar la atención sobre su situación. Por eso, a pesar del riesgo de contagio, por ejemplo en Bogotá, la gente convocó a ollas comunitarias en distintas localidades. 

Este estallido social tiene razones claras de fondo, tales como el incumplimiento de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC-EP, las masacres cometidas durante su puesta en marcha –según Indepaz, sólo entre 2020 y 2021 se presentaron 132 masacres, es decir el asesinato intencionado de 3 o más personas en un mismo hecho; en Bogotá, en una sola noche de protestas frente al abuso policial, se registraron 14 muertes a manos de ese cuerpo estatal–; el asesinato de más 900 líderes y lideresas sociales desde 2016, 838 feminicidios entre 2020 y 2021, además de incumplimientos por parte del gobierno nacional de acuerdos logrados después de los recientes paros en el puerto de Buenaventura, uno de los principales de la cuenca global del Pacífico y en las movilizaciones estudiantiles por la reforma a la educación. 

Todo esto y mucho más se sumó a las retrógradas reformas fiscal y a la salud propuestas por el gobierno, a los casos de corrupción, de narcopolítica que involucra a altos funcionarios del gobierno y al derroche presupuestal por parte del gobierno nacional y de muchos gobiernos regionales, principalmente en la compra de helicópteros, camionetas, armamento y hasta biblias para dotación de la policía.

En la actualidad, están en ciernes varias reformas del mismo corte como la reforma laboral, la reforma pensional, la reforma a la Procuraduría General de la Nación, que va en contravía de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que busca garantizar el equilibrio de poderes, sin el que es imposible hablar de democracia.

Ad portas de las elecciones presidenciales, que se celebrarán en mayo de 2022,  la ciudadanía expresa una bajísima confianza en la transparencia de la Registraduría Nacional del Estado Civil y del Consejo Nacional Electoral.  Al mismo tiempo, con claros fines electorales, ha sido desplegada una retórica generacional de exaltación a la juventud, usada tanto por la derecha como por candidatos de la oposición, una narrativa desmemoriada y ahistórica que pretende mostrar estas movilizaciones como revueltas juveniles, lo que desconoce el largo camino de las luchas sociales de ya más de cinco siglos, al tiempo que echa leña al fuego para que las y los jóvenes se enfrenten en las barricadas contra fuerzas letales policiales y paramilitares, con saldos lamentables de asesinatos marcados, como muestra un informe de CODHES, por una política racista estructural. Por otra parte, La violencia sexual que adereza estos momentos de movilización, en su gran mayoría crímenes cometidos por fuerzas policiales y ESMAD, da cuenta de una política estructural misógina, homofóbica, lesbofóbica y transfóbica herencia colonial sostenida por el Estado durante siglos. 

En medio de las movilizaciones, se presentó en el Senado una moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano, que no salió adelante porque fue rechazada por 69 congresistas del ala de derecha. Molano había autorizado un bombardeo en 2020, que dejó un saldo de más de diez niños muertos. Antes, había asegurado que esos “niños eran máquinas de guerra”. La realidad es que se trataba de niñas y niños víctimas de reclutamiento forzado por parte las disidencias de las FARC. Paradójicamente, el ministro Molano estuvo antes al frente del Instituto de Bienestar Familiar, institución encargada de las políticas de niñez y adolescencia en el país.  Hay que recordar su antecesor en el cargo, el ministro Botero, también autorizó un bombardeo sobre una zona dominada por las disidencias de las FARC, a sabiendas de que allí había niñas y niños: el saldo, 18 niños asesinados.

Por todo lo anterior, la reciente convocatoria de paro nacional por parte del CNP, para el 28 de abril de 2021 (28A), se vio una vez más desbordada.  A estas alturas, Colombia lleva más de 45 días de movilizaciones ininterrumpidas, a pesar de la aterradora represión y de la crisis de un sistema de salud colapsado en las principales ciudades, entre ellas Bogotá, que se vive por la pandemia, por el pico de contagios ya pronosticado para abril y mayo para toda la región y por los problemas estructurales del sistema de salud que arrastra el país.

Manifestaciones pacíficas

Las manifestaciones que estamos viviendo han sido masivamente pacíficas. En algunas ocasiones han acudido a vías de hecho como el corte de rutas, una acción legal no violenta comprendida dentro del derecho a la protesta, pero también ha habido algunas barricadas apostadas en ciudades como Cali, Bogotá, Pereira, Popayán y Pasto. Al mismo tiempo, se han presentado hechos de afectación a la infraestructura pública y privada, por parte de agentes que, según se puede ver en muchos videos que circulan ampliamente por redes sociales, al parecer son ocasionados por infiltrados en connivencia con las fuerzas policiales cuando no por policías vestidos de civil. Sin duda, la anomia que vivimos también da pie a que algunas personas o grupos de delincuencia común cometan algunos desmanes, pero esta, cabe aclarar, no es la nota predominante en este panorama de represión y comisión de crímenes de estado. 

El presidente y varios funcionarios sostienen que detrás de esos actos estarían grupos armados al margen de la ley, pero hasta el momento no hay ninguna investigación clara que confirme esa hipótesis. Desde allí, se ha establecido la narrativa de que quienes protestan son vándalos, representación que ha sido contrarrestada con sarcasmo e información por las personas que permanecen movilizadas desde las redes sociales. Según medios de tendencia no muy independiente frente al gobierno, como W Radio y El Espectador, entre el 70% y el 75% de la ciudadanía apoya la continuidad de la movilización social.

Por si no fuera suficiente, hemos visto cómo, principalmente en Cali y en Pereira, hombres de civil, acompañados por la policía, han arremetido contra manifestantes haciendo uso de armas de fuego de largo alcance o de, aparentemente, armas “no letales” que, al ser usadas contra personas, pueden resultar letales. Estamos presenciado una paramilitarización del conflicto social sin precedentes, pues imágenes de la connivencia entre fuerzas armadas estatales y civiles armados están siendo grabadas y transmitidas en vivo. El trabajo de la ciudadanía documentando, mediante videos y audios, lo que está sucediendo, no solo ayuda a romper el cerco mediático impuesto por unos medios de comunicación en su mayoría amañados por intereses gubernamentales o particulares, sino que saca a la luz cómo ha sido el accionar paramilitar en nuestro país, durante décadas. 

Para la coyuntura iniciada el 28 de abril, el CNP presentó ante el gobierno, dadas las condiciones de salud pública y políticas que vive el país, un pliego de emergencia con 6 puntos, documento que no elimina el anterior de 104 puntos, cuyas demandas siguen vigentes. Por otra parte, ante la respuesta del gobierno nacional, claramente represiva y desmedida en el uso de la fuerza, el CNP presentó, el 16 de mayo, otro pliego de garantías para poder instalar las mesas de negociación. Este fue ampliamente discutido con representantes y asesores del gobierno y se llegó a un preacuerdo que fue después rechazado casi en su totalidad por el gobierno nacional.

Mesas de diálogo

Dado que no existen garantías, ni el gobierno nacional ni el CNP consideran viable instalar mesas de diálogo sobre los puntos estructurales que han conducido a este estallido social. El gobierno exige que no haya cortes de ruta mientras el CNP pide garantías mínimas para ejercer el derecho a la protesta. El CNP, después de la dilación en las negociaciones, propone una pausa en las manifestaciones, sin olvidar que el 20 de junio de este año se cumplen dos años de presentación del pliego de negociación de 104 puntos. El CNP además propone una campaña pedagógica y de comunicación en 38 regionales del CNP, que propenda por la unidad con sectores que hasta ahora no se han sentido representados en este cuerpo social. 

El paro nacional y el estallido social continúan en medio de un escalamiento de la represión y de una degradación del conflicto, provocada por la anomia impuesta por el gobierno por vías de la militarización del país y en una clara apuesta por desestabilizar aún más la ya débil democracia institucional colombiana. Por ejemplo, el Decreto 575 del 28 de mayo de 2021, ya recurrido por inconstitucionalidad, impone un estado de excepción de hecho, lo que, en términos prácticos, representa una ruptura del equilibrio de poderes necesarios para una democracia. 

A estas alturas, hay una controversia por las cifras que arrojan los más de 45 días de paro: según la ONG Temblores, hasta el 8 de junio se han presentado 3.789 casos de violencia policial, 1.248 casos de violencia policial física, 45 casos de homicidio y 28 en estado de verificación, 187 casos de disparos de armas de fuego por parte de la policía,  25 casos violencia sexual por parte de fuerzas policiales, incluidos dentro de los más de 106 reportes de violencia de género contra personas LGBTI y mujeres a manos de la policía, según cifras de la Defensoría del Pueblo; 1.649 detenciones arbitrarias, amenazas, allanamientos ilegales, 65 victimas de mutilaciones oculares, que hemos visto como un accionar sistemático de fuerzas represivas en todo el mundo, y cientos de desapariciones, cifra que fluctúa a medida que se resuelven como homicidios o detenciones arbitrarias. Como es de esperar, el gobierno muestra cifras muy inferiores a las que varias ONG han logrado consolidar.

Además de todo lo anterior, se han presentado ataques por parte de la fuerza pública a las misiones médicas, campañas de desprestigio contra la protesta, el CNP y políticos de la oposición por parte del gobierno, así como gasto en propaganda gubernamental, como el sonado caso de la auto entrevista en inglés, pagada por la presidencia de Iván Duque.

Por otra parte, la postura de la alcaldesa de Bogotá, el segundo cargo político más importante del país, de quien se esperaba un gobierno liberal moderado, ha sido contraria a las garantías del derecho a la protesta. En varias ocasiones, ha estigmatizado públicamente las manifestaciones, un talante que se le ha visto también con declaraciones xenófobas, en particular contra venezolanas y venezolanos. Se esperaba de ella un contrapeso a las necropolíticas del gobierno nacional.

Por estos días, luego de la dilación y reticencia por parte del gobierno nacional, se llevó a cabo la visita de la CIDH, precedida por una serie de denuncias por parte de ONG y redes como Human Rights Watch, Temblores, Indepaz, Sisma Mujer y Campaña por la Libertad: un asunto de todas, entre otras. Estas denuncias muestran el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía y la militarización escalonada como respuesta a las manifestaciones.

Además de la caída o aplazamiento de las reformas fiscal y de la salud logradas durante los primeros días de movilización, el gobierno, en el marco de la visita de la CIDH solicitada con urgencia por miles de ciudadanos,  anunció una reforma de la policía, cuya única medida conocida es el cambio de color del uniforme de estas fuerzas. Sin embargo, poco o nada se ha dicho sobre tres puntos fundamentales: doctrina, adscripción de la policía al sector defensa y asignación de la jurisdicción penal militar de los casos de abuso sistemático por parte de policías y ESMAD. 

La protesta que transcurre en Colombia ha tenido diversas formas de participación que dan cuenta del talante de la ciudadanía y de la necesidad de resistir la represión estatal: primeras líneas jurídicas, informáticas, de madres, ollas comunitarias, iniciativa musical “el paro suena” y miles de corte artístico y cultural, aulas abiertas, universidad al barrio, clase a la calle, preicfes popular, juicio simbólico y derribamiento de monumentos de colonizadores europeos, hallados culpables de genocidio y violación, y retirada colectiva de estos monumentos que busca la sanación espiritual del territorio por parte de la Minga indígena y el pueblo Misak, acciones en algunos casos acompañadas por algunas organizaciones de mujeres.

Durante el estallido social y el paro podemos ver cómo continúa la integración de agendas políticas y sociales de diversos sectores, así como el liderazgo de la Minga indígena, de las organizaciones afro del Cauca, Valle del Cauca y del país, de organizaciones feministas y de mujeres, ambientalistas, LGBTI y de trabajadoras y trabajadores que buscan “cambiarlo todo” para poder vivir, no sólo una paz negativa, sino una paz con justicia social en Colombia.

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Por Camila Esguerra Muelle, investigadora GIEG, Universidad Nacional de Colombia.

 21/06/2021

Publicado enColombia
Una mujer palestina toma una fotografía a una amiga frente a una pintada en el muro con Israel que representa a Iyad al-Halaq, un palestino autista y desarmado que fue asesinado a tiros por la policía israelí, en Belén, en la Cisjordania ocupada. REUTERS / Mussa Qawasma

Un alto el fuego más, después de tantos otros, en la ocupación colonial de Palestina por Israel; otra estadística de muertes para los archivos del olvido; otra oportunidad para pacificar la conciencia de la comunidad internacional, especialmente estadounidense y europea; otro período de banalización de la humillación diaria de quienes, por motivos laborales, cruzan los puestos de control israelíes; otro proceso de intensificación de las provocaciones hasta los próximos bombardeos; otro momento de limpieza étnica por parte de una potencia colonial y violenta.

La historia es conocida. Las atrocidades cometidas contra los judíos por el régimen nazi alemán durante la Segunda Guerra Mundial colocaron a Occidente ante el deber moral de atender la reivindicación sionista de la creación de un Estado judío. Fue en este contexto que, poco después de la constitución de las Naciones Unidas, el Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina, liderado por Estados Unidos y la entonces URSS, presentó un Plan de Partición del territorio. Este plan, que preveía la división de Palestina en un Estado judío (55% del territorio) y un Estado palestino (45% del territorio), tiene su origen en el proyecto colonial moderno, y se asemejó a varios otros proyectos de partición cuyos conflictos aún siguen sin resolverse en la actualidad (por ejemplo, de las dos Coreas o de la India y Pakistán). En un contexto en el que la ONU aún contaba con una débil participación de las naciones del Sur, se aprobó el Plan, aunque los Estados árabes no reconocieron al nuevo Estado de Israel. De la consiguiente guerra entre Israel y los Estados árabes y las fuerzas palestinas (1948-1949), salió vencedor Israel, que ocupó varias regiones, expandiendo el territorio cerca de 20 mil km² (75% de la superficie de Palestina). El territorio restante fue ocupado por Jordania, que se anexó Cisjordania, y por Egipto, que ocupó la Franja de Gaza. Estos episodios violentos, en el origen del Estado de Israel, provocaron el desplazamiento forzado de casi un millón de palestinos, quienes abandonaron las áreas incorporadas por Israel[1]. Este enorme contingente de refugiados, dispersos en campamentos de países del Oriente Próximo y del resto del mundo, está en el origen de la "cuestión palestina". Como subrayó Tariq Ali, lo que hasta entonces había sido una cultura común para musulmanes árabes, cristianos y judíos, sufrió una profunda brecha, que los palestinos bautizarían como la Nakba, la catástrofe[2].

Nada de lo que se escriba en defensa del pueblo palestino podrá ayudarlo a aliviar los tormentos que ha sufrido desde la creación de Israel, un sufrimiento aún más injusto por ser impuesto para expiar los crímenes de los europeos. Tampoco puede ayudar gran parte del pueblo judío a desvincularse del proyecto colonial sionista que está llevando a cabo Israel en Palestina, tal es la intoxicación ideológica a la que está hoy sometido. Cuando se trata de Palestina, escribir no es más que un acto de contención de la rabia, un grito escrito de desesperación e impotencia. En esto radica paradójicamente el papel crucial de esta tragedia: muestra con inquietante transparencia la falsedad histórica, filosófica y sociológica de los "hechos" que más decisivamente sostienen las políticas dominantes de nuestros días. Siempre que la mentira y la mala fe se convierten en política de Estado, la buena fe y la verdad las combaten sin armas. Son piedras contra bombas. Nos enfrentamos a una destrucción masiva de sentido. Albert Camus solía decir que "las ideas falsas terminan en sangre, pero en todos los casos se trata de la sangre de otros"[3]. Palestina es el gran descodificador de la hipócrita falsedad de los mecanismos dominantes para hacer prevalecer los "valores occidentales", que incesantemente conducen a su propia violación. Los mismos mecanismos ya están siendo "remasterizados" para el próximo uso catastrófico: la guerra con China.

Falsificación histórico-teológica. Jerusalén no es ni puede ser la capital de Israel. Jerusalén es, desde hace muchos siglos, una ciudad sagrada y, como tal, pertenece a todos los que profesan las religiones que allí conviven. Los Estados tienen capital; los pueblos, no. Israel reivindica ser un Estado judío. Como Estado, no tiene derecho a Jerusalén, a menos que se reduzca a cenizas el derecho internacional; como pueblo, es un absurdo teológico tener capital. Como dice el rabino Yaakov Shapiro: los pueblos no tienen capital, el pueblo judío no tiene capital.

Falsificación política 1. Se ha invocado la defensa de la democracia para justificar la posición occidental. Como señaló el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al firmar el programa de ayuda a Israel hasta 2028, Estados Unidos e Israel son dos "democracias vibrantes" que comparten los mismos valores y deben ser defendidas por igual de sus enemigos. Es una invocación doblemente falsa. Israel es tan democrático como lo era Sudáfrica en la época del apartheid. Los palestinos que viven en el Estado de Israel (alrededor del 21% de la población) son los descendientes de los aproximadamente 150.000 palestinos que se quedaron en lo que hoy es Israel, una pequeña minoría en comparación con los que fueron expulsados ​​de su tierra y ahora viven en los territorios ocupados. Son ciudadanos de segunda clase con fuertes limitaciones legales y políticas, sobre todo desde que en 2009 Benjamin Netanyahu llegara al poder y comenzara su política de sobreponer el carácter judaico de Israel al carácter democrático. Ante la constante erosión de los derechos a los que están sujetos, unos luchan por la igualdad de derechos, otros abandonan la política.[4] Actualmente viven divididos por el dilema de "mi Estado está en guerra con mi nación". La otra falsedad se refiere al gobierno de los territorios ocupados. En Palestina, como en el resto del mundo, la democracia solo es reconocida cuando favorece los intereses occidentales. Como en Palestina los intereses occidentales son los intereses de Israel, no se reconoció la victoria libre y justa de Hamás en las elecciones legislativas de 2006 (74 diputados frente a los 45 de Al Fatah, en un Parlamento de 132 diputados). Lo ocurrido en los últimos dieciséis años no se puede entender sin tener en cuenta esta decisión arbitraria de los países occidentales bajo la presión de Israel y su aliado, Estados Unidos.

Falsificación política 2. Vengo defendiendo que el colonialismo no desapareció con la independencia política de las colonias europeas. Solo ha desaparecido una forma de colonialismo, el colonialismo de ocupación extranjera e incluso esta ni siquiera del todo. Basta mencionar el colonialismo al que está sujeto el pueblo saharaui. Actualmente existe bajo otras formas, de las cuales las dos más obvias son el racismo estructural y el régimen de apartheid impuesto por Israel en los territorios ocupados. Reconocer la existencia del apartheid es reconocer la existencia del colonialismo. La más pronorteamericana de las organizaciones de derechos humanos, Human Rights Watch, publicó en abril de 2021 un informe que caracteriza a Israel como un Estado de apartheid. Cabe recordar que en 1973 la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención Internacional para la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid (Resolución 3068), que entró en vigor en 1976. En los territorios ocupados (Jerusalén Este, Cisjordania Palestina y la Franja de Gaza), el autogobierno de los palestinos está totalmente subordinado a la potencia ocupante. La opresión es sistemática y la discriminación es institucional: expropiación de tierras, cambio forzoso de residencia, control de movimientos, gestión del agua y la electricidad, negación de servicios esenciales (últimamente las vacunas contra el COVID-19). Una ocupación violenta que convirtió la Franja de Gaza en la prisión al aire libre más grande del mundo. En fin, colonialismo puro y duro. Si la ONU reconoce el apartheid como un crimen contra la humanidad, ¿por qué no se juzga a Israel por tal crimen? Porque los valores occidentales se utilizan solo cuando conviene a quienes tienen poder para beneficiarse de ellos.

Pero el colonialismo al que está sometido el pueblo palestino tiene muchas otras caras que lo identifican con el colonialismo histórico. Una de ellas es la eliminación de la identidad palestina y de la memoria de la anexión del 78% del territorio de Palestina por parte de Israel en 1948, la Nakba. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA por su sigla en inglés) que, como su nombre indica, tiene como objetivo cuidar a los refugiados palestinos expulsados ​​violentamente de sus hogares en 1948 y 1967, así como a sus descendientes, ha sido duramente criticada por organizaciones sionistas conservadoras por estar contribuyendo a que los palestinos "no pierdan su identidad y sean asimilados por la sociedad que los rodea". ¿Cuál es la diferencia entre esto y las políticas de los colonizadores en las Américas y en África para eliminar la identidad y la memoria de los pueblos originarios?[5]

La falsificación de las equivalencias. Al contrario de lo que dice Israel, no se trata de responder con violencia a la violencia. No defiendo el lanzamiento de misiles contra Israel ni las muertes que causa, pero la desproporción entre los ataques de Hamás y la respuesta israelí es tan impactante que no es aceptable como justificación para la matanza indiscriminada de miles de personas inocentes. Israel tiene el cuarto ejército más poderoso del mundo. Entre los recurrentes estallidos de violencia, basta recordar que en 2014 los ataques de Israel duraron 51 días y mataron a más de 2.200 palestinos, incluidos 551 niños. Esta vez, en 11 días (el 20 de mayo se impuso un alto el fuego), del lado palestino hubo 232 muertos, de los cuales 65 eran niños, y 12 muertos del lado israelí (incluidos dos niños), además de la brutal destrucción de infraestructuras en la Franja de Gaza, incluyendo escuelas. Estamos ante un terrorismo de Estado que utiliza las armas más sofisticadas proporcionadas por Estados Unidos para mantener a un pueblo en un estado de terror constante desde 1948.

La falsificación mediática. Los medios de comunicación mundiales se avergonzarán algún día de los prejuicios con los que informan lo que está sucediendo en Palestina. Dos ejemplos. La opinión pública mundial se entera de que lo que desencadenó el ataque más reciente de Israel contra la Franja de Gaza fueron los misiles lanzados por Hamas. Porque más allá de eso no pasó nada. No ocurrieron antes para los medios la invasión de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén, y los disparos contra creyentes en oración, en medio del Ramadán (un mes sagrado para los musulmanes); ni tampoco ocurrieron los ataques, durante meses, de grupos de fanáticos en Jerusalén Este contra viviendas y casas comerciales. La culpa, por lo tanto, es de Hamas e Israel solo se está defendiendo. Segundo ejemplo: durante los ataques israelíes, los palestinos simplemente "mueren", mientras que los israelíes son "asesinados por Hamas" o "asesinados por ataques con misiles".

El horror de una simetría impensable. El gran historiador judío Illan Pappé fue quizás el primero en preguntarse, con angustia, cómo se podía imaginar que, setenta años después del Holocausto, los israelíes usaran contra los palestinos las mismas tácticas de destrucción, humillación y negación que los nazis habían usado contra los judíos. En 2002, José Saramago, de visita en Palestina, hizo comparaciones polémicas entre el sufrimiento de los palestinos bajo la opresión israelí y el sufrimiento de los judíos bajo la opresión nazi. En una entrevista con la BBC, aclaró: "Evidentemente fue una comparación forzada a propósito. Una protesta formulada en términos habituales puede que no provocase la reacción que ha provocado. Por supuesto que no hay cámaras de gas para exterminar a los palestinos, pero la situación en la que se encuentra el pueblo palestino es una situación de campo de concentración… [y añadió premonitoriamente] Esto no es un conflicto. Podríamos llamarlo un conflicto si fueran dos países, con una frontera, y dos estados, cada uno con su propio ejército. Es algo completamente diferente: apartheid". En 1933, la mayoría de los judíos alemanes no eran sionistas, es decir, no abogaban por la creación de un Estado para los judíos. De hecho, la organización judaica más grande se autodenominó "organización central de ciudadanos alemanes de fe judía".

Mucho antes de ordenar el Holocausto, Hitler, obsesionado con expulsar a los judíos de Alemania (y más tarde de Europa), negoció con la organización sionista (la Federación Sionista de Alemania) un acuerdo (muy controvertido entre los judíos) para transferir judíos a Palestina (entonces bajo control británico), ofreciéndoles "mejores" condiciones (es decir, menos vergonzosas) que las imperantes para la emigración a otros países. Bajo el Acuerdo Haavara de Transferencia (1933), el Estado les confiscó todos los bienes que poseían, pero transfirió el 42,8% de ese capital a la Agencia Judía en Palestina, el 38,9% de esa cantidad en forma de bienes industriales producidos en Alemania. Es evidente la humillación de obligar a los emigrantes forzados a utilizar los productos del Estado que los expulsó. Se estima que entre 1933 y 1938 solo unos 40.000 alemanes y 80.000 polacos emigraron a Palestina. Habrían sido aún menos si los países europeos hubieran estado más dispuestos a aceptar inmigrantes judíos, incluso si más tarde quedó claro que el objetivo final era "una Europa sin judíos"[6].

En nuestro tiempo, el Estado de Israel se creó sobre la base de una operación masiva de limpieza étnica: 750.000 palestinos fueron expulsados ​​de sus hogares y tierras, a los que se sumaron más de 300.000 después de la guerra de 1967. Hoy crecen en Israel los grupos de extrema derecha que proclaman la expulsión de todos los palestinos de los territorios ocupados hacia los países árabes vecinos. E incluso los "árabes israelíes" están legalmente prohibidos de residir en ciertas ciudades. En 2011, la Knéset promulgó una ley que permite a las ciudades del Negev y de Galilea, con una población de hasta 400.000 familias, crear comités de admisión que pueden negar la admisión a personas que "no sean adecuadas para la vida social de la comunidad" o que sean incompatibles con "el perfil sociocultural"[7]. Durante décadas, ciudades enteras fueron destruidas y se deja morir a los palestinos heridos debido a que el ejército israelí bloquea el paso de las ambulancias. Ante la sospecha de algún acto individual de resistencia por parte de los palestinos, las autoridades ocupantes detienen a padres, familiares, vecinos, les cortan el agua y la luz. Nada de esto es nuevo y trae recuerdos horribles. Según el diario israelí Maariv, citado por el prestigioso periodista Robert Fisk, un destacado militar israelí aconsejaba a las tropas, en caso de entrada en campos de refugiados densamente poblados, seguir las lecciones de batallas pasadas, incluidas las del ejército alemán en el gueto de Varsovia[8].

Lo que sucede hoy en Sheikh Jarrah es un microcosmos de la repetición de la historia. En 1956, 28 familias palestinas, expulsadas de su tierra en 1948, se establecieron en este barrio de Jerusalén Este con la esperanza de no ser expulsadas de nuevo de su hogar. En ese momento, este vecindario y toda Cisjordania estaban bajo administración jordana (1951-1967) y la instalación se negoció con Jordania, la ONU y organizaciones de derechos humanos de Jerusalén. Hoy en día, están siendo desalojados de sus hogares por orden de la Corte Suprema de Israel y durante años han visto sus casas apedreadas por fanáticos, algunos de los cuales se instalan en la parte principal de la casa y obligan a sus residentes a acomodarse en la parte trasera de la casa. Con la complicidad de la policía, extremistas israelíes deambulan por las calles del barrio de noche gritando "Muerte a los árabes". Las casas incluso llegan a ser marcadas para que no haya errores en los ataques. ¿Todo esto no hace recordar otras épocas.

El rayo de esperanza. Es difícil hablar de esperanza de una manera que no ofenda al pueblo palestino. La esperanza no puede residir en los acuerdos de alto del fuego porque el propósito de estos es mantener estables las alianzas entre las potencias que son cómplices de la continuación del sufrimiento injusto del pueblo palestino, y preparar el siguiente alto el fuego que seguirá al próximo estallido de violencia. En este momento, la única esperanza proviene de la sociedad civil internacional. Se han venido fortaleciendo tres iniciativas muy diferentes, pero que convergen en provocar el creciente aislamiento de Israel de lo que podría resultar del cumplimiento de las resoluciones de la ONU, si no es demasiado tarde. La primera iniciativa son las manifestaciones públicas, más numerosas e incisivas que nunca, de intelectuales, periodistas, reconocidos artistas judíos contra las políticas de Israel. Las fuentes de este texto son prueba de ello. La segunda iniciativa son las manifestaciones públicas, en varias partes del mundo, que demandan cada vez más el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. La tercera iniciativa está inspirada en la lucha internacional contra el apartheid en Sudáfrica. El desequilibrio de fuerza violenta entre la población negra de gran mayoría y la minoría blanca era menor que el desequilibrio entre las fuerzas de guerra israelíes y la resistencia palestina. Una de las iniciativas que más contribuyó al fin del apartheid fue el movimiento internacional para aislar a Sudáfrica: boicot a empresas sudafricanas, así como a algunas empresas internacionales especialmente involucradas en el apartheid; boicot académico, turístico y deportivo a nacionales sudafricanos. Inspirado por este movimiento, existe desde 2005 el movimiento internacional de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (BDS), que se ha ido expandiendo en los últimos años. Es una iniciativa activa de no violencia que no está exenta de problemas, ya que puede implicar costos para los medios de vida legítimos de personas inocentes. Pero, curiosamente, es un movimiento que puede contar con el apoyo de quienes, viviendo en estos países, se oponen a las políticas de apartheid actualmente vigentes. Recuerdo que cuando participé en el embargo académico a Sudáfrica durante la era del apartheid, los colegas sudafricanos blancos no solo entendieron, sino que apoyaron las acciones, ya que fortalecían su lucha en el ámbito interno.

Hoy, el contexto y la situación son diferentes. Ante el injusto martirio del pueblo palestino que está siendo castigado por un crimen cometido por los europeos, y ante la hipócrita indiferencia de la comunidad internacional, ¿hasta cuándo vamos a seguir pensando que el problema palestino no es nuestro problema? Toda mi vida he luchado contra el antisemitismo y es en nombre de esta coherencia que denuncio la limpieza étnica que está llevando a cabo Israel en contra el pueblo palestino.

 

22 junio, 2021

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

NOTAS

[1] De hecho, la limpieza étnica de Palestina comenzó a principios de diciembre de 1947 con una serie de ataques a aldeas palestinas por parte de las milicias sionistas. Antes de que los soldados árabes llegaran a Palestina, 300.000 palestinos fueron expulsados ​​de sus tierras y hogares. Por ejemplo, Deir Yassin era una pequeña aldea palestina situada al oeste de Jerusalén. La aldea había firmado un pacto de no agresión con Haganá, una organización paramilitar sionista que existió entre 1920 y 1948. Sin embargo, la noche del 8 de abril de 1948, las fuerzas sionistas atacaron la aldea y mataron a más de 100 palestinos inocentes (30 de ellos niños). Las cuatro aldeas cercanas (Qalunya, Saris, Beit Surik y Biddu) fueron destruidas por la misma milicia y sus habitantes fueron expulsados ​​(Ilan Pappe, The Ethnic Cleansing of Palestine, Oxford: Oneworld Publications, 2006, págs. 90-91). Al inicio de su libro, Pappe cita una declaración vergonzosa de Ben Gurion en junio 1938 en la Jewish Agency Executive: "Apoyo el traslado obligatorio de poblaciones; no veo nada inmoral en ello". Diez años después, Ben Gurion sería el primer ministro de Israel.
[2]El choque de los fundamentalismos: cruzadas, yihads y modernidad. Madrid, Alianza, 2002.
[3] John Foley, Albert Camus: from the Absurd to Revolt. Londres, Routledge, 2008, pág. 49.
[4] As'ad Ghanem, "Israel's Second-Class Citizens: Arabs in Israel and the Struggle for Equal Rights", Foreign Affairs, julio/agosto, 2016, págs. 37-42. Se puede consultar una lista de las leyes discriminatorias en Israel en: https://www.adalah.org/en/law/index.
[5] Peter Beinart, "Teshuvah: A Jewish Case for Palestinian Refugee Return", Jewish Currents, 11 de mayo de 2021. Disponible en: https://jewishcurrents.org/teshuvah-a-jewish-case-for-palestinian-refugee-return/
[6] Samuel Miner, "Planning the Holocaust in the Middle East: Nazi Designs to Bomb Jewish Cities in Palestine", Jewish Political Studies Review, Fall 2016, p. 7-33.
[7]Human Rights Watch, 2021, p. 59.
[8] W. Cook (org.) The Plight of the Palestinians. Palgrave Macmillan, New York, 2010, p. 16

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Sábado, 19 Junio 2021 06:40

De viajes, espejos y contrastes

De viajes, espejos y contrastes

Sete y siete. Mayo de 2021. En viaje inverso al de los conquistadores, zarpó desde Islas Mujeres el barco La Montaña, llevando a siete delegadas y delegados de comunidades zapatistas a Europa, en una Travesía por la Vida. Luego de 47 días de navegación arribó a las islas Azores, Portugal, el mismo día que se reunía en Inglaterra el G-7. Los, las y loas siete zapatistas van a encontrarse con colectivos, organizaciones y movimientos para compartir luchas, dolores, alegrías, rabias, aprendizajes desde abajo. Hay mucho entusiasmo, expectativa y meses de organización colectiva para recibir y compartir con la delegación zapatista, a la que se sumarán delegadas y delegados del Congreso Nacional Indígena. Fueron invitados a encontrarse en tierras y territorios de 30 países europeos.

Sin que nadie los invitara, los siete gobiernos del G-7 anunciaron desde el cemento estéril cómo seguirán la guerra contra la gente y el planeta, en un discurso disfrazado de verde y caritativo. (Claves para entender los mensajes del G-7, https://tinyurl.com/te33bfbp).

Trece y trece. Mayo de 2021. Un equipo del portal Desinformémonos, coordinado por Yásnaya Aguilar Gil y Gloria Muñoz Ramírez lanzaron el viaje artístico, visual, escrito y auditivo Tzam Trece Semillas, navegación paralela a la Travesía por la Vida (https://tzamtrecesemillas.org/).

En 13 meses, presentarán desde los pueblos indígenas las 13 demandas que el EZLN dio a conocer desde su nacimiento público en 1994: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz, a las que luego sumaron derechos de la mujer y derecho a la información.

"Tzam, que es dialogar en ayapaneco, es el corazón de este proyecto", nos cuentan. Irán compartiendo mes a mes, las miradas desde diversos pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas, que dialogan con cada una de las 13 demandas/semillas zapatistas. Trece semillas, 13 meses, 130 colaboradores y colaboradoras, de mayo de 2021 a mayo de 2022.

Comenzaron con reflexiones sobre trabajo, en relatos, poemas, imágenes y canciones de 10 mujeres indígenas de los pueblos o’dam, ayuujk, mazateco, zapoteco, nahua, tsotsil, mazahua y totonaco. Cada una de ellas nos deja pensando, ante ninguna se puede pasar indiferente. Desde imágenes que están vivas y nos interpelan con su belleza y expresión, a relatos que nos mueven de corazón a mente. En breves textos y poemas consiguen trasmitir la historia y presente de México, con las muchas capas de violencia y opresión que han vivido como mujeres, trabajadoras , indígenas, campesinas, migrantes a las ciudades. Todo junto a la profunda identidad, dignidad y lucha que sostienen y las sostiene.

Guadalupe Vázquez Luna, tsotsil, reflexiona "...en el campo no ganamos un sueldo, generamos nuestra propia economía y eso también quiere decir que generamos nuestros propios trabajos; por lo tanto, tenemos independencia. Es por esto que nos quitan nuestras tierras ya que, teniendo tierras, nos salimos de las garras del capitalismo. Por eso es tan importante no dejar nuestras tierras, nuestras tierras generan trabajo y economía propia".

"Para mí la madre tierra, es vida, amor, coraje y ternura", entreteje Teresa Castellanos Ruiz, nahua, desde la resistencia a la termoeléctica de Huexca. Tierra que no olvida que el asesinato de Samir Flores Soberanes sigue impune.

Son muchos los sentidos que despierta Tzam Trece Semillas, invitando a recorrer estas veredas de diálogo. No se puede dejar de caminarlas (https://tzamtrecesemillas.org/).

43 y 43. Mayo y junio de 2021. Otra vez, los gobiernos se ensañan contra las justas demandas de las escuelas normales rurales, perseguidas y castigadas por alojar a hijas e hijos de campesinos que quieren estudiar y trabajar por un mundo mejor. Las estudiantes de la escuela Mactumactzá, Chiapas, demandan hacer su examen de admisión en papel, pero el gobierno de Chiapas les exige hacerlo virtual, sabiendo que no tienen Internet, computadoras ni medios para hacerlo. Ante la protesta de los y las estudiantes, fueron reprimidos violentamente con cárcel, golpes y abusos sexuales. Poco después, en otra protesta por esto y por dos compañeras asesinadas de la escuela normal Carmen Serdán de Teteles, Puebla, respondió el gobierno de Puebla encarcelando a 43 estudiantes, fatídico número que recuerda los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Las y los estudiantes encarcelados fueron liberados, pero continúan con cargos pendientes como si fueran delincuentes, lo cual debe eliminarse inmediatamente. La desaparición forzada y asesinato de estudiantes de Ayotzinapa, hechos en los cuales ha sido señalado el Ejército como un actor fundamental, sigue impune y sin aclararse.

En fuerte contraste, desde que inició el actual gobierno creció la militarización. Las fuerzas armadas pasaron a controlar puertos, megaproyectos devastadores como el Tren al que se oponen los pueblos mayas. El Ejército y la Marina fueron absurdamente incluidos en el Consejo General de Investigación Científica y ahora el presidente propone integrar la Guardia Nacional con funciones de policía, a la Secretaría de Defensa Nacional.

El espejo de arriba refleja impunidad, golpes, represión, sordera. El de abajo dolores y rabias, pero también vida, luchas justas y ánimo colectivo que se fortalecen y no terminan con estas travesías.

* Investigadora del Grupo ETC

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Martes, 15 Junio 2021 06:18

Hoy recibí una carta

Hoy recibí una carta

Un compañero que vive en Cali, muy cerca de Puerto Resistencia, un suburbio de la ciudad colombiana que desde hace un mes se ha convertido en uno de los 25 “puntos de resistencia”, relata lo sucedido en algunas asambleas1. El relato dice:

“Me gustaría compartir una anécdota que me parece hermosa. En la Primera Línea de defensa, en Puerto Resistencia, hay un niño mudo, que ni siquiera sabe el lenguaje de señas para comunicarse. Sin embargo, ese niño es tratado en pie de igualdad por todos los demás, tanto es así que -en dos de las asambleas que se realizaron- fue invitado a «hablar». Sí, le entregaron el micrófono para que dijera «lo que podía y debía decir». Ciertamente no era una forma de burlarse de él sino de decir que en Puerto Resistencia todos pueden hablar. Todos, incluso aquellos que literalmente no tienen voz. De la misma manera, entonces, en ese espacio, hay que escuchar a todos”.

Mirar el mundo con las y los de abajo supone partir de los pequeños hechos de la vida cotidiana, esos que normalmente no aparecen en los grandes medios de comunicación, pero que son el alimento espiritual de la gente común y el cimiento de la vida comunitaria.

Así es como podemos componer un cuadro de los sectores populares. Un cuadro de conjunto que surge de la combinación de retratos de esa cotidianeidad, un tapiz tejido con muy diversas hebras y colores.

El objetivo es comprender y mostrar la heterogeneidad de la vida real, la vida que rechaza la homogeneización que sirve al sistema capitalista. Ese sistema necesita convertirnos a todos en consumidores de los mismos productos, para que todos vivamos en los espacios iguales.

El capitalismo, en general, se entiende como un modo de producción, una economía que produce bienes. Esta, sin embargo, es una mirada de arriba, que no hace centro en las personas. Si miramos desde abajo, lo que vemos es una enorme diversidad que es aplastada -en cada minuto y en cada parte del mundo- por un sistema que necesita homogeneidad, para destruir la diversidad de la vida y convertirnos en consumidores.

El compa que me escribió desde Cali relata una historia similar a la que viven los pueblos originarios y, en particular, a las que aparecen en los relatos zapatistas.

Los zapatistas nunca comienzan hablando de economía, bolsas de valores, multinacionales, sino con los pequeños acontecimientos de la vida diaria, como las historias del viejo Antonio o las de la niña Defensa Zapatista. Es el modo como la gente entiende la vida, a partir de las pequeñas cosas que nos afectan e involucran.

¿Podemos mirar la vida, el mundo, con los ojos de ese chico mudo que participa en las barricadas de Puerto Resistencia?

El punto es si somos capaces de sentir como siente ese niño mudo; de aceptar que pueda ocupar el centro de la asamblea, desplazando a quienes emiten un discurso racional, ordenado, “político”.

¿Podemos, como activistas de izquierda, imaginar que un niño mudo puede ser sujeto político? Que aunque no habla con la voz, lo hace con el enorme gesto de estar allí, en la barricada, junto a sus pares, poniendo el cuerpo, arriesgando la vida. Para eso, como sabemos, sólo hace falta dignidad, no un programa máximo y otro mínimo.

Si podemos compartir espacios y tiempos con el niño mudo, entonces sí, podemos cambiar el mundo. Podemos construir un mundo nuevo. Porque hemos logrado estar a la altura de un niño mudo (o una mujer que ha sufrido violencia, o cualquier otra persona que el sistema condena por diferente, porque no puede tomar el poder) es porque nosotros ya somos parte de lo nuevo, porque ya estamos caminando con otros pasos.

El nuevo mundo no es la sociedad perfecta, el paraíso al que algún día llegaremos, después de tantos sacrificios. Es una forma de caminar por el mundo, con pies de niña y sonrisas. El nuevo mundo comienza el día en que merecemos sentirnos migrantes, ancianos, niñas, el día que tenemos el honor de volvernos mudos en una asamblea.

1 Se trata de un correo de Alejandro Sánchez Guevara, a quien conocí en uno de mis viajes.

14 junio 2021

Publicado enColombia