"En poco tiempo, la covid-19 no será la única crisis sanitaria": La OPS advierte a Latinoamérica y el Caribe de una "avalancha de problemas de salud"

Carissa Etienne, directora del organismo, afirmó que varios centros de atención primaria han suspendido servicios a raíz de la pandemia.

 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió este miércoles que América Latina y el Caribe podrían enfrentar una "avalancha de problemas de salud", debido a la suspensión de servicios en hospitales y centros de atención a causa de la pandemia del covid-19. 

La entidad, dependiente de la Organización de los Estados Americanos, informó que, en una encuesta reciente sobre los servicios de salud esenciales en la región, el 97% de los países y territorios participantes reportaron interrupciones, mientras que el 45% reconocieron suspensiones en al menos la mitad de ellos. 

Al citar un ejemplo del escenario que atraviesa la región, la directora de la OPS, Carissa Etienne, informó en una rueda de prensa que más de 300.000 niños no han recibido vacunas de rutina, sobre todo en México y Brasil. 

"La cobertura de la primera dosis de las vacunas contra el sarampión se redujo un 10% en ocho países de las Américas, incluyendo Venezuela, Panamá y Brasil, y cayó hasta un 20% en Surinam", detalló. 

Además, citó una encuesta reciente sobre los servicios de salud esenciales en la región, que mostró que el 97% de los países y territorios participantes presentaban interrupciones, mientras que el 45% informó de interrupciones en al menos la mitad de ellos.

"En poco tiempo, la covid-19 no será la única crisis sanitaria que demande la atención de los países", alertó la funcionaria.

Para Etienne este panorama representa una amenaza para la inmunización de los niños, la atención de las mujeres embarazadas y de las personas con enfermedades crónicas. 

"Si no revertimos estas tendencias, corremos el riesgo de una avalancha de empeoramiento de los problemas de salud en las Américas", alertó la médica dominiquesa. 

Por esa razón, Etienne hizo un llamado a los países para que "se aseguren de que sus respuestas al covid-19 no dejen atrás otros servicios de salud esenciales, como las inmunizaciones de rutina", ya que estos servicios "no son opcionales", indicó. 

En ese sentido, la directora de la OPS dijo que el organismo está ayudando a las naciones de Latinoamérica a "ajustar y repensar cómo se presta la atención esencial en el primer nivel".

Publicado: 29 jul 2021 02:26 GMT

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  La Habana vieja, al anochecer. Joakim Eskildsen

A la extrema precariedad material de los últimos meses se superpone una sociedad civil tensada por el conflicto entre el empuje de las demandas de apertura y el inmovilismo autoritario de un modelo de partido único

Emilio Santiago Muiño 21/07/2021

Joakim Eskildsen

El pasado 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles en unas protestas masivas e inéditas en la era revolucionaria, que tuvieron su foco inicial en los municipios de San Antonio de los Baños (Artemisa) y Palma Soriano (Santiago de Cuba) y a las pocas horas se extendieron por La Habana y por el resto del país. El gobierno cubano ha respondido a este estallido social con represión policial y un apagón digital que ha limitado el acceso a internet en la isla. Fuentes gubernamentales reconocen hasta ahora la muerte de una persona,  Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo. No hay cifras oficiales de detenidos, y se baraja un arco que comprende entre varios cientos y varios miles de represaliados.

Aunque aún es pronto para aventurar un desenlace, es evidente que las protestas del 11 de julio han cambiado para siempre la historia de la Revolución. El único precedente es el Maleconazo del 5 de agosto de 1994, en el momento más crítico del Período especial.  La crisis migratoria de los balseros fue su consecuencia más visible. Pero toda la batería de reformas que en los últimos treinta años han ido desmontando, con tiras y aflojas y muchas contradicciones, la ortodoxia socioeconómica socialista que la Revolución implementó durante sus primeras tres décadas, son inexplicables sin la señal de ingobernabilidad que enviaron los disturbios de aquel verano del 94.  Hoy Cuba se encuentra en una encrucijada análoga pero con una presión popular mucho mayor. Y menos margen de maniobra para circunscribir las transformaciones necesarias al ámbito de la economía dejando al margen la esfera política.

Entre 2012 y 2014 viví en Cuba nueve meses haciendo el trabajo de campo etnográfico de mi doctorado en Antropología, que versó sobre el proceso de sostenibilidad ecológica forzosa que impuso en la isla el Período especial. En este marco estudié durante seis años su realidad social con cierta profundidad. Durante esta etapa de mi vida hice grandes amigos. Hoy muchos viven en Cuba y otros han emigrado. Aunque mis investigaciones académicas han ido después por otros caminos, gracias a este contacto personal me he mantenido mínimamente al día sobre la realidad cubana y sus transformaciones recientes. Sin duda se me escaparán muchas cuestiones. Pero estas palabras son un intento, con sus limitaciones, de ayudar a clarificar ante la mirada extranjera que hoy está puesta en la isla una situación que no se deja abordar desde aproximaciones dicotómicas y simplistas. Esas que Cuba, como miniatura que concentra todas las tensiones y las pasiones políticas irresueltas del siglo XX, acostumbra a generar en el debate público. No pretendo ser equidistante o imparcial. Soy un ecosocialista que considera que las instituciones democráticas plurales son una conquista irrenunciable para las clases populares, y esto marcará mi análisis. A lo que sí aspiro es a intentar atender a la complejidad social como un prerrequisito sin el cual no se puede ni comprender el curso de los acontecimientos ni intervenir políticamente en ellos.

Tan cierto es que Cuba hoy está sufriendo injerencias externas que buscan desestabilizar como que la explosión de descontento popular es auténtica, legítima y compleja

Estas protestas no pueden coger por sorpresa a nadie que conozca mínimamente la realidad cubana y no esté cegado por sus anteojeras ideológicas. “Si se repiten los años noventa, aquí habrá un estallido social”. Durante mi investigación escuché en boca de muchos científicos sociales cubanos este juicio. Los textos más lúcidos de la crítica social cubana apuntan en esta línea. De lo que se deriva una primera idea básica: tan cierto es que Cuba hoy está sufriendo injerencias externas que buscan desestabilizar como que la explosión de descontento popular es auténtica, legítima, compleja y no se explica solo en términos de golpe blando, como si fuera un producto made in Miami. Tampoco como un efecto exclusivo del bloqueo, del que el gobierno cubano fuera un completo rehén y careciera de responsabilidad o iniciativa. Por supuesto el bloqueo existe, es real, y se trata de una política colonial de tintes genocidas, que siempre debe ser denunciada como condición primera al hablar de Cuba. No se puede relativizar. Su recrudecimiento concreto durante la administración Trump, que Biden no ha dado señales de revertir, ha contribuido a alimentar la difícil coyuntura del 2021. Pero del mismo modo el bloqueo no se puede convertir en una coartada para evitar analizar críticamente el desempeño del gobierno cubano. Por cierto, en la batalla ideológica entre los términos bloqueo y embargo, empleo bloqueo porque así es recogido por las declaraciones oficiales de condena aprobadas recurrentemente en la Asamblea General de Naciones Unidas.

La segunda idea que quiero subrayar es que en el debate sobre Cuba no pueden dar ninguna lección de democracia aquellos que no solo no condenan sino que jalean y celebran al mismo tiempo las masacres represivas que están teniendo lugar ahora mismo en Colombia, o el golpismo en Bolivia o Chile, por circunscribirnos a América Latina. Su interés por la falta de democracia en Cuba no es auténtico sino puramente instrumental: una herramienta propagandística en su guerra global contra el socialismo. Lo que añade un punto de dificultad extra en el posicionamiento de la izquierda internacional sobre Cuba. Con la extrema derecha mundial lanzándose sobre Cuba como hienas con sus hordas de bots y fakenews (la más viral ha sido la foto de las manifestaciones en Egipto como si fuera el Malecón, pero las mentiras propagandísticas que han circulado por las redes estos días se cuentan por decenas) puede parecer sensato cerrar filas con el gobierno cubano. Pero lo que menos necesita el pueblo cubano (y seguramente la revolución, aunque ese es otro debate, y la diferencia es importante) es otro atrincheramiento maniqueo entre revolucionarios-gusanos. Cuba hizo una revolución en 1959 para ser soberana y dejar de ser un país monoexportador de azúcar. Ciertas formas de apoyo incondicional operan rebajándola hoy a ser un país monoexportador de símbolos para consumo de una izquierda atrapada en las nostalgias y los traumas del siglo XX.

La derecha cubana y mundial está tratando de liderar el descontento popular en Cuba. Pero no tiene capacidad para provocarlo. Lo hará si se le regala. Y regalárselo pasa, en primer lugar, por no atender a las motivaciones de la frustración y el malestar de la sociedad cubana. Tanto las inmediatas como las larvadas, acumuladas en una olla a presión desde hace décadas. Unas motivaciones que tienen una dimensión económica muy evidente, pero que ya no se dejan desconectar de una creciente insatisfacción política que reclama derechos y libertades que hoy en Cuba no se cumplen. Por tanto, para entender la explosión social de estos días es preciso abordar el binomio economía-política en sus niveles coyunturales y estructurales.

Coyunturalmente, el pueblo cubano en 2021 está sufriendo un episodio muy dramático de escasez material y una situación pandémica descontrolada, especialmente en algunas provincias (Matanzas). Confluyen aquí, al menos, tres elementos:

- El menor, pero importante, y que se suma a un cúmulo de presiones históricas que genera serios perjuicios a la economía cubana, un endurecimiento del bloqueo por parte de la administración Trump, que ha incidido especialmente en las nuevas limitaciones al envío de remesas. Debe destacarse aquí que la recepción de remesas de cubanos en el extranjero es un pilar estratégico de la economía cubana postsoviética, y estas tienen un papel fundamental tanto en a) el aprovisionamiento de divisas por parte del Estado, en las que descansa el comercio exterior; b) el consumo cotidiano y el mantenimiento del nivel de vida de la parte de la población que las recibe y c) la financiación de los negocios vinculados al trabajo por cuenta propia y los emprendimientos privados.  

- El segundo es la propia pandemia, tanto en su vertiente de drama sanitario como de shock económico. Si bien Cuba ha tenido un éxito sobresaliente en el desarrollo de su propia vacuna, su sistema médico está casi colapsado ante la falta de insumos esenciales que normalmente eran importados. En este punto cabe destacar el modo en que la covid ha afectado al encarecimiento de muchas otras importaciones, como las alimentarias, y especialmente el frenazo que ha supuesto al turismo internacional, que es una de las vías cardinales de enganche competitivo de Cuba con el mercado mundial.

- La llamada “Tarea Ordenamiento”, esto es el fin del sistema de doble moneda. Este es un asunto técnicamente muy complejo que no se deja abordar bien en formatos de opinión o divulgativos como este texto. Intento decir algo al respecto. Desde los años noventa, en Cuba rige una dualidad monetaria: la moneda nacional (el peso cubano o CUP), que solo intermedia en la economía interna y con el que se pagan la mayoría de los salarios, y una divisa funcional en el mercado internacional, que inicialmente fue el dólar y luego el peso convertible o CUC, con un tipo de cambio equiparable al dólar en 1-1. Esta divisa circula por la isla por vía remesas, consumos turísticos y también en forma de complementos salariales en algunas empresas estratégicas. El Estado la recauda, entre otros dispositivos, a través de tiendas de recuperación de divisas donde ofrece productos de importación gravados con un fuerte impuesto.

Esta política fue imprescindible en la crisis de los años noventa como un colchón para combatir la devaluación salvaje del peso cubano y el proceso hiperinflacionario que se desató en aquel momento. La dualidad monetaria fue como un airbag que amortiguó el choque con el mercado mundial. Y permitió al Estado absorber la circulación de divisas que ya se producía de facto, y ejercer una suerte de racionamiento de las mismas, que fue imprescindible para estabilizar el tipo de cambio. De este modo Cuba pudo volver a importar y exportar en un marco de relaciones de intercambio previsibles, y así empezar a reordenar todo su entramado de comercio internacional, que había estallado con la caída del campo socialista.

Pero la dualidad monetaria tuvo muchas consecuencias negativas, reconocidas por el propio gobierno cubano. La desigualdad social (luego abordaré este tema) es una de ellas. Pero casi tan dañino ha sido la generación de una estructura de incentivos laborales perversa: la mano de obra altamente cualificada que ha generado la revolución (y que es uno de sus logros históricos más notables) ha ido desplazándose desde los puestos de trabajo público de perfil técnico, actualmente muy mal pagados en moneda nacional, a los empleos vinculados con la recepción de pesos convertibles, como pudieran ser los turísticos. Quien haya visitado La Habana tendrá su propia anécdota que ilustra este proceso tan problemático para la economía cubana, habiendo conocido a ingenieros o arquitectas trabajando como chóferes de bicitaxis o haciendo de guías turísticos.

Pero además la dualidad monetaria ha sido una política altamente impopular, por ser autoritaria, intrincada y por representar de un modo muy gráfico la normalización de una desigualdad que rompía de hecho las bases del “contrato social” establecido en 1959. Aunque las brechas sociales que se están abriendo en Cuba no se explican solo por la doble moneda, para la mayoría de los cubanos este ha sido el símbolo que las concentra y las resume. Por todo ello el gobierno llevaba muchos años (desde el 2013) preparando la transición hacia la unificación monetaria. En esta hoja de ruta, el 1 de enero de 2021 debía ser el principio del fin del sistema CUC-CUP. Economistas cubanos me decían durante mi investigación que desarmar este sistema de doble moneda sería como desactivar una bomba. Siguiendo con esta metáfora, la coincidencia de esta reforma con la crisis del covid ha sido como haber cortado el cable equivocado. Sin duda, precipitar esta reforma en el contexto pandémico se entenderá con el tiempo como uno de los errores económicos más graves de la trayectoria de un gobierno revolucionario que no ha cometido pocos.

El resultado de esta triple conjunción (bloqueo recrudecido, pandemia global, fin de la dualidad monetaria) ha sido una crisis en la balanza de pagos de la economía cubana, que ha dado lugar a un proceso inflacionario durísimo que afecta la vida cotidiana de grandes masas de población. Este ha golpeado además en un contexto de progresivos pero sustanciales recortes sociales (eliminación de subsidios y gratuidades) dentro una línea de reformas promercado que necesariamente, a pesar de la retórica del gobierno (“nadie quedará desamparado”), ha generado más perdedores que ganadores, aunque esto supuestamente debía irse compensando con el tiempo.

Analizar la dimensión económica en las causas inmediatas del estallido social es necesario para entender su masividad, completamente inédita. Pero no agotan el fenómeno. A la extrema precariedad material de los últimos meses se superpone una sociedad civil tensada por un conflicto generacional entre el empuje de las demandas de apertura política de los sectores más jóvenes (muy plurales, muchas de ellas de izquierdas, con algunas victorias importantes como es el caso de las reivindicaciones del colectivo LGTBI-) y el inmovilismo autoritario de un modelo leninista de partido único. La Cuba que yo conocí personalmente (2012-2014) era ya una Cuba partida en dos entre la esclerosis ideológica de la oficialidad y el dinamismo e inteligencia colectiva desplegada por colectivos disidentes que, si bien eran pequeños en número, estaban ejerciendo de facto el liderazgo cultural de las fuerzas vivas de la sociedad cubana. Contra toda simplificación maniquea, muchas de estas iniciativas críticas compartían y comparten el ideario socialista, como pudieran ser los colectivos agrupados alrededor del Observatorio Crítico, el Taller Libertario Alfredo López o muchos intelectuales que escriben en webs como Havana Times o La Joven Cuba. Este divorcio entre el país oficial y el real ha ido a más a través de una proliferación polifónica de voces críticas que han empezado a articularse entre sí a través de las posibilidades que ha ofrecido la conectividad a internet que ha ido creciendo en la isla. Y lo ha hecho sin que el sistema político haya sabido-querido incorporar y atender a esta creciente complejidad política nacida de su base poblacional más joven.

En fechas recientes, todo lo acontecido alrededor del Movimiento San Isidro, organizado para reclamar la libertad de artistas y raperos disidentes, o la ocupación el pasado 27 de noviembre del Ministerio de Cultura por 300 manifestantes que exigían el fin de la censura, han sido la eclosión visible de más de una década oposición al régimen incubada a fuego lento. Una oposición cuya primera característica es su extrema diversidad, englobando desde posiciones derechistas y liberales que reciben fondos de USAID y persiguen un cambio de régimen, hasta anticapitalistas, anarquistas, socialdemócratas o feministas, cuyos reclamos tienden a apuntar hacia alguna forma de reinvención del proyecto revolucionario en términos de socialismo democrático. Este es el magma ideológico complejo que hoy se  disputa el liderazgo político del estallido de descontento social. Y sin su progresiva agitación durante años en forma de luchas pro-democracia, enunciadas desde coordenadas, compromisos ideológicos y formas de entender lo democrático muy distintas, no se podría entender el perfil explícitamente político que ha adquirido la revuelta popular.

Pero ambas dimensiones (la económica y la política) no se circunscriben a la coyuntura inmediata provocada por la covid o el fin de la dualidad monetaria. Ambas hunden sus raíces en procesos históricos de onda larga, de mayor calado estructural, que exigen una aproximación mínima para poder hacerse una idea de conjunto sobre lo que está pasando en Cuba y cuáles pueden ser sus posibles desenlaces. En la segunda parte de este texto intentaré abordar este nivel de análisis de mayor profundidad temporal.

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Viernes, 16 Julio 2021 08:26

La venganza de los virus

La venganza de los virus

Uno de los problemas que aquejan al pensamiento crítico en este periodo de caos sistémicos, se relaciona con el tiempo y, de modo particular, con cierta fijación en las coyunturas y en los acontecimientos, o en el tiempo corto, según el historiador Fernand Braudel. Como si lo decisivo fuera el último discurso del candidato, la nueva ley aprobada o la genial iniciativa de algún dirigente.

Para el historiador, los acontecimiento son polvo, sucesos que se los lleva el viento y que no dejan más que vagos recuerdos; si los dejan. Braudel no desestimó ninguno de los tres tiempos que estudió, pero siempre se mostró fascinado por la larga duración, el tiempo largo, el de las estructuras y las continuidades, al que llegó a definir como “el tiempo de los sabios”.

De algún modo, es el tiempo de los pueblos originarios. Mayores se refieren casi siempre a los cinco siglos con los que nombran el inicio de una nueva era, plagada de desastres. Raras veces se enfocan en las coyunturas, a las que suelen abordar, casi, como meras anécdotas.

En 1995, Immanuel Wallerstein que se decía inspirado por Braudel, escribió un texto que hoy tiene rabiosa actualidad: “Así como hace 25 años al parecer alcanzamos un pico en el fortalecimiento de las estructuras estatales, es posible que también hayamos alcanzado un pico en el ataque mundial, que ya duraba dos siglos, contra las enfermedades infecciosas y contagiosas. Es posible que la arrogante utilización de soluciones dramáticas haya dañado algunos mecanismos ecológicos de protección, posibilitando la aparición de enfermedades epidémicas terribles antes desconocidas”*.

Una cita que daría para un seminario. En efecto, en esas dos frases aparecen varios conceptos fuertes.

Sabemos que dos siglos de ataque a virus y bacterias, incluyendo la sobreutilización de antibióticos y el consumo masivo de comida chatarra, han dañado las defensas del organismo humano, de los no humanos y del planeta Tierra. Wallerstein se refiere a dos siglos que coinciden con la aparición de las primeras vacunas y del comienzo del ataque sistemático, equiparable a bombardeos, contra virus y bacterias.

Lo más notable, desde mi punto de vista, es su capacidad de emparejar el devenir de los estados con el del combate a las enfermedades, lo que evidentemente sugiere que estamos ante dos facetas ineludiblemente entrelazadas. Existe un solo planeta y lo que suceda con una de las variables se relaciona, inevitablemente, con las demás. Esta realidad sólo la podemos aquilatar si la miramos con los lentes de la larga duración, que disuelve los compartimentos estancos que está reproduciendo el pensamiento crítico.

El segundo aspecto que me parece necesario destacar, es el que menciona como “soluciones dramáticas” que, a la larga, no solucionan nada. ¿Qué conclusiones podemos sacar de estos dos siglos de guerra contra los virus? Una fundamental es que los virus vuelven, retornan porque pueden mutar pero, sobre todo, porque son parte de la vida, esa que no se puede eliminar sin provocar algo así como el suicidio de la especie.

En este punto entran las vacunas, que empiezan a ser obligatorias en algunos países y que se proponen como la solución única a la pandemia. Debo aclarar que quien esto escribe está vacunado de dos dosis, de modo que no milito entre los antivacunas, aunque tenga dudas sobre su eficiencia y su conveniencia. El punto es otro.

Administrar vacunas masivamente puede ser un modo de atajar la pandemia, puntual y coyuntural, pero que no elimina las futuras pandemias y, como señala Wallerstein, puede estar agravando el daño a los “mecanismos ecológicos de protección”. Aquí aparecen dos cuestiones. Una, que si no se abordan las causas profundas de la pandemia, como la deforestación y los gigantescos criaderos de animales para el consumo de carne, los virus volverán y serán más dañinos.

Dos, que al parecer no hemos aprendido nada de estos dos siglos: el bombardeo sistemático a virus y bacterias para combatir infecciones y enfermedades ha dañado nuestro sistema inmunitario, quizá de forma irremediable. Pero seguimos insistiendo en la misma receta, sin hacer balance de lo que nos puede enseñar la larga duración.

La arrogancia de la humanidad, profundizada por gobernantes ególatras (de derecha y de izquierda), atontada con la zanahoria del consumo, utilizada y fomentada por el capital, hace muy difícil desandar el camino de la autodestrucción. Sólo pueblos originarios enseñan caminos diferentes, precisamente porque no han abandonado la cultura de la larga duración. Se vacunan pero además cultivan sin agrotóxicos, por poner un ejemplo.

Por último, confiar en los estados es tan ingenuo como confiar la salud colectiva a las multinacionales farmacéuticas, que sólo piensan en ganancias gigantes por su control monopólico del mercado. Una salud autónoma que se construya a contrapelo del mercado y del Estado, es tan posible como urgente.

* En Después del liberalismo, Siglo XXI, pp. 69 y 70.

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La OMS emite sus primeras recomedaciones sobre la edición del genoma humano: ¿qué dice el informe?

La necesidad de regular este campo surgió después de que He Jiankui, un científico chino, anunciara que había logrado modificar genéticamente a dos bebés gemelos para evitar que contrajeran el VIH.

El Comité Asesor de Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó sus primeras recomendaciones sobre la edición genética en humanos, tras dos años de investigación en la que han participado científicos, pacientes y organizaciones religiosas.

En 2018, después de que se conociera el caso de He Jiankui, un científico chino, que afirmó ser capaz de modificar embriones humanos, lo que resultó en el nacimiento de gemelas con aparente inmunidad al VIH, la OMS encargó a un cómite de expertos en edición genética elaborar una serie de recomendaciones sobre mecanismos de gobernanza nacionales, regionales y mundiales para la edición del genoma humano.

El comité reconoce los beneficios potenciales de la edición del genoma humano "para mejorar la salud humana y la medicina", dando como ejemplos, el tratamiento y la prevención de trastornos genéticos, nuevas formas de promover la resistencia a las enfermedades, contribuir al desarrollo de vacunas, entre muchos otros, destacando que ya lograron notables avances en este sentido, por ejemplo para tratar el VIH.

No obstante, afirman que existen áreas de incertidumbre en cuanto a los posibles beneficios y riesgos, por ejemplo, los rasgos manipulados del genoma humano "podrían transmitirse a generaciones posteriores". También, mencionan la falta de diversidad en las colecciones de muestras humanas o los retos relacionados con las clínicas deshonestas, investigaciones ilegales, poco éticas o inseguras.

El comité recomienda que la OMS asuma un papel de coordinación en los casos de regulación de la edición del genoma, fomento de la cooperación internacional, apoyo de las revisiones éticas de la investigación genética y asesoraminto a los gobiernos de una manera que garantice la coordinación de los estándares internacionales.

Asimismo, se tocaron cuestiones relacionadas con los derechos de propiedad intelectual, destacando la importancia de garantizar el acceso equitativo a intervenciones de edición del genoma humano, como la de trabajar con los países de recursos limitados. El comité recalca la necesidad de crear un conjunto de valores y principios éticos, basados en los objetivos y prioridades de la salud pública. Entre las próximas tareas del organismo internacional, también está la creación de un registro global para la posibilidad de revisar experimentos con genoma humano.

En el documento de la OMS indicaron que tienen previsto crear un grupo de trabajo para poder evaluar el avance de las nuevas tecnologías y promover las actualizaciones de las regulaciones.

Publicado: 15 jul 2021 23:13 GMT

El mundo a las puertas de una tercera ola de COVID-19 y variante Delta podría ser la cepa dominante global, dice OMS

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó este jueves que la humanidad está al comienzo de una nueva ola de la COVID-19, hecho que se debe en gran medida a la vertiginosa propagación de la variante Delta de la pandemia.

Durante una reunión del Comité de Emergencia de la OMS sobre el coronavirus, Ghebreyesus advirtió: “Desafortunadamente (...) ahora estamos en las primeras etapas de una tercera ola”.

La propagación de esta peligrosa variante, junto a la falta de rigor en el cumplimiento de medidas de confinamiento, movilidad y el irrespeto a directrices de salud pública, han estado entre los principales detonantes de esta tercera ola de contagios.

La variante Delta se encuentra ahora en más de 111 países y esperamos que pronto sea la cepa dominante que circula en todo el mundo, si es que aún no lo es”, dijo el director general de la OMS.

15 julio 2021

(Con información de Telesur) 

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La OMS vuelve a alertar por la variante Delta: olas de contagios y más restricciones

La variante Delta del Covid-19 ya provocó aumento masivo de contagios y muertes en países de Asia, pero en las últimas semanas se extendió a Europa e incluso Estados Unidos que se anuncian nuevas restricciones.

 

La OMS alertó este miércoles sobre un nuevo aumento de casos y muertes por la variante Delta de coronavirus, una realidad que ya se evidencia con especial fuerza en Asia, con Indonesia a la cabeza; en Oceanía, con un confinamiento cada vez largo en Australia; en Europa, con más prorrogas y restricciones, y en Medio Oriente, con una creciente preocupación en Israel por la llegada de la subvariante Delta Plus.

El informe semanal de la OMS advirtió que hubo casi 3 millones de casos de coronavirus en todo el mundo la semana pasada, lo que representa un aumento del 10%, y un incremento del 3% en las muertes, cifras que alertan y revierten una tendencia de nueve semanas de disminución de la incidencia de la Covid-19.

La mayor cantidad de casos nuevos fueron de Brasil, India, Indonesia y el Reino Unido, según el organismo de salud de la ONU, que también hizo hincapié en que la nueva variante Delta, de mucho más fácil propagación, ya está presente en 111 países desde que se detectó por primera vez en India.

El documento concluye con una advertencia alarmante: se espera que la Delta se convierta en la variante de coronavirus dominante a nivel mundial en los próximos meses.

Los más afectados

Indonesia informó este miércoles un récord de más de 54.000 nuevos contagios y se proyecta como el nuevo foco de la pandemia en Asia, luego que India empezara a mostrar una mejora en su situación.

Las autoridades temen que la variante Delta se esté extendiendo a toda Indonesia desde las islas de Bali y Java, donde los brotes provocaron un bloqueo parcial que cerró templos, centros comerciales, parques y restaurantes.

El panorama difiere por completo con el de hace apenas un mes en la nación del Sudeste Asiático, cuando los contagios ascendían a los 8.000 diarios.

En Japón, en tanto, Tokio informó hoy su mayor número de nuevos casos de coronavirus en casi seis meses, a poco más de una semana de la apertura de los Juegos Olímpicos, los primeros de la historia sin espectadores.

Los 1.149 contagios de las últimas 24 horas en Tokio constituyen la cifra más elevada para una jornada en la ciudad desde los 1.184 del 22 de enero pasado.

También marcaron el vigésimo quinto día consecutivo en que los casos fueron más altos que una semana antes, dijeron autoridades sanitarias.

Rusia registró 786 muertos por coronavirus en las últimas 24 horas, con lo que batió su propio récord por segunda jornada consecutiva y superó las 145.000, informó hoy el organismo ruso de lucha contra la pandemia.

Esta es la novena jornada seguida con más de 700 muertes por coronavirus en el país euroasático en medio de un fuerte rebrote en todo el país atribuido a la variante Delta del virus.

En Australia, en tanto, los 5 millones de habitantes de Sydney, su ciudad más grande, deberán pasar "al menos" dos semanas más en confinamiento debido a un persistente brote de coronavirus impulsado por la variante Delta, anunciaron hoy autoridades, en momentos en que la ciudad atraviesa su tercera semana de cierre.

Europa también se muestra acorralada por el persistente avance de esta variante y el Gobierno italiano se prepara a prorrogar por al menos dos meses el estado de emergencia, que en principio rige hasta el 31 de julio.

Las autoridades italianas estiman que la variante Delta podría ser la predominante entre los nuevos contagios pronto.

Francia anunció nuevas restricciones tras haber avanzado en el desconfinamiento semanas atrás. Reino Unido, por su parte, registra un pico de contagios asociados a la variante Delta a tan solo cinco días de anunciar la reapertura en el territorio.

En Medio Oriente, la variante también activa las alarmas luego de que Israel detectara 754 casos de coronavirus por segundo día en medio de un rebrote atribuido a la mutación Delta a la que se agrega la posible propagación de la subvariante llamada Delta Plus.

El Gobierno sigue reacio a imponer nuevas restricciones, mientras las autoridades sanitarias informaron que entre los contagiados hay 51 pacientes infectados con la Delta Plus, que es aún más contagiosa que la Delta y fue detectada en Israel hace solo seis días.

Aún se desconoce mucho sobre esta nueva subvariante Delta Plus, que tiene una mutación adicional cuya importancia todavía no está clara.

El negocio de las vacunas sigue adelante

Si bien se cree que la Delta es dos veces más contagiosa que la cepa original del virus, detectada en China a fines de 2019, la OMS no hace más que emitir alertas pero sin cuestionar que al no suspender las patentes de las vacunas estas siguen sin ser fabricadas en forma masiva, en todos los laboratorios que tengan capacidad para hacerlo.

A pesar de la alarma, la OMS solo advirtió sobre "la relajación y el uso inadecuado de las medidas sociales y de salud pública y una mayor movilidad y mezcla social". Es decir, apuntando sobre la responsabilidad de las personas por un lado y en la eficacia o no de las medidas sanitarias, pero sin mencionar el centro del problema.

El negocio de las farmacéuticas y los laboratorios sigue adelante sin ningún tipo de cuestionamientos. A pesar de que hace más de 9 meses que países como India y Sudáfrica presentaron ante la OMC una petición apoyada por decenas de países para que se suspendan las patentes y la vacuna pueda ser fabricada en todo el mundo y en forma masiva, nada ha cambiado en este tiempo. Los países más ricos que están detrás de los laboratorios que desarrollaron las vacunas, en su mayoría con la asistencia estatal y dinero público, se niegan a liberar las patentes y solo anuncian donaciones de vacunas a los países más pobres, muchos de los cuales podrán inmunizar recién a parte de su población en 2022.

Esto no solo pone las ganancias de un puñado de empresas por sobre la salud de la población mundial sino que pone en peligro el limitado esquema de vacunación actual al permitir una circulación masiva del virus en determinados países sin acceso a vacunas que terminan dando lugar a nuevas variantes cada vez más agresivas. Esto ya provocó tanto aparición de la variante delta como así también la reacción de los países imperialistas, que vuelven a un esquema de acaparamiento general de vacunas al buscar dar hasta una tercera o más dosis de refuerzo entre sus habitantes, mientras que la mayoría del mundo sigue sin podes inmunizar siquiera con la primera, o en el mejor de los casos esperan que llegue la segunda.

Miércoles 14 de julio

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Martes, 13 Julio 2021 07:03

Cuba: entre la vacuna y la crisis

Cuba: entre la vacuna y la crisis

 Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor y los números de contagios de covid-19 se están disparando. En este marco, Cuba vive inéditas protestas en las calles. Afortunadamente, las vacunas que se producen en el país están funcionando y el proceso de vacunación en marcha podría, con el tiempo, vencer la crisis sanitaria. Pero no son las vacunas las que pueden resolver la crisis económica ni la crisis de confianza política.

Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor, la frustración estalla en protestas callejeras, y los números de contagios de covid-19 se están disparando. Los casos diarios se han multiplicado por cuatro en tan solo tres semanas. Con más de 6.700 contagios por día y más de 25.000 hospitalizados confirmados por covid-19, el sistema de salud está llegando a sus límites. Sin embargo, la lucha contra la pandemia también trae la mayor esperanza: las vacunas desarrolladas en la isla muestran un nivel de eficacia muy alto, no solo en los estudios clínicos, sino también en la práctica.

El gobierno de La Habana había arriesgado mucho cuando, en mayo de 2020, decidió no importar ninguna vacuna, ni de Rusia ni de China. Tampoco a través de la participación en la plataforma de vacunas COVAX. En su lugar, apostó en desarrollar vacunas propias. Muchos se mostraron escépticos: ¿por qué esta isla caribeña de 11 millones de habitantes sería exitosa allí donde fracasaron multimillonarios emporios farmacéuticos?

La explicación es el sector biotecnológico que ha ido construyéndose sistemáticamente desde la década de 1980: una isla de eficiencia en medio de la economía socialista del país. Desde el principio, se hizo énfasis en el desarrollo de vacunas, no solo para el consumo interno, sino también para la exportación a países del Sur global. Es esta estructura de investigación y producción la que ha permitido a Cuba crear en muy poco tiempo dos vacunas listas para usar.

Ambas, «Abdala» y «Soberana-2», se basan en una plataforma de proteínas, un método utilizado durante décadas contra la poliomielitis, el tétanos y otras enfermedades. A diferencia de las novedosas vacunas de ARN mensajero de BioNTech y Moderna, se trata de una tecnología de la «vieja escuela». Pero la ventaja es que estas vacunas se pueden producir en las fábricas existentes, la experiencia indica un bajo nivel de efectos secundarios graves y no se necesita un enfriamiento extremo. Y son vacunas eficaces. Ya se han publicado los resultados de los estudios de fase 3, que muestran para Abdala una efectividad contra enfermedad sintomática de 92% después de completar el esquema de tres dosis, y para Soberana-2, una eficacia de 91%.

Los críticos han cuestionado estos números y han señalado falta de transparencia y documentación insuficiente en las revistas científicas. Es posible que con la aplicación práctica haya que hacer ajustes. A pesar de que ambos estudios de fase 3 se hicieron sobre más de 40.000 personas, los números absolutos en los que se basan los cálculos de eficacia no son altos; para Soberana-2 había cinco casos de enfermedad sintomática en el grupo vacunado versus 51 en el grupo placebo.

Pero más allá de los estudios, para ver que las vacunas sí son eficaces, la campaña de vacunación en curso habla por sí sola. Cuando se vacunó al personal médico del país, a principios de marzo, se redujo inmediatamente el número de contagios entre los empleados del sector sanitario. Esto se observa también desde el comienzo de las vacunaciones masivas en La Habana, en el mes de mayo.

Ya se han aplicado más de siete millones de dosis en una campaña que se ha concentrado en la capital del país, originalmente el epicentro del proceso infeccioso. En todas las demás provincias, las incidencias están aumentando fuertemente. En la capital, sin embargo, donde ya la mitad de la población ha sido vacunada, los contagios han caído a la mitad de su valor pico. Como en otros países con altos niveles de vacunación, se ve un repunte con la reciente entrada a Cuba de la agresiva variante Delta. Los estudios de fase 3 de las vacunas cubanas se hicieron todavía con la prevalencia de la cepa Beta. Aun si parecen dar buena inmunidad contra la Delta también, no se puede excluir que –como se ha visto con otras vacunas– la efectividad sea algo menor contra esa variante, sobre todo en caso de vacunación incompleta.

También en Irán se realizó un estudio de fase 3 para la vacuna Soberana-2, con 24.000 participantes, y allí la vacuna cubana ya obtuvo la aprobación de emergencia. En Cuba recientemente se dio la aprobación para Abdala mientras la para Soberana-2 es espera en las próximas semanas. Es de suponer que la autoridad de aprobación cubana espera con la aprobación formal hasta que se tenga disponible todos los datos requeridos por los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Porque, además de vencer la pandemia en su propio territorio, Cuba también espera exportar sus vacunas. Pero la producción a escala se enfrenta a grandes obstáculos. Los 100 millones de dosis cuya producción se anunció alguna vez para este año quedarán como una posibilidad teórica. Los insumos que se necesitan se han vuelto extremadamente escasos, porque empresas de todo el mundo apuestan al desarrollo de vacunas a base de proteínas, sea Novavax en Estados Unidos, Sanofi/GlaxoSmithKline en Europa o Anhui en China.

Si bien Cuba es «soberana» en el desarrollo de sus propias vacunas, tal como lo sugiere el nombre de una de ellas, esto no es así en cuanto al equipamiento y los componentes, que deben importarse. A los problemas mencionados se suma, como siempre ocurre en Cuba, el lastre del embargo estadounidense, que limita las oportunidades de adquirir maquinaria e insumos. Además, las amenazas de Washington a los bancos internacionales hacen que las transacciones financieras con la isla sean maniobras complejas y costosas. Como resultado, Cuba tendrá que concentrarse inicialmente en producir suficientes vacunas para su propia población. Por cierto, como gesto de solidaridad, hubo una primera entrega de 30.000 dosis de Abdala a su aliada Venezuela, cuyas entregas de petróleo a Cuba han disminuido, pero siguen siendo indispensables para abastecer a la isla. Se han prometido otros 12 millones de dosis, pero sin precisar la fecha de entrega.

También se espera poder negociar opciones de exportación, preferiblemente con prefinanciación. Otra opción es vender licencias a países como Argentina o Vietnam, que tienen sus propias capacidades de producción. En el pasado, la OMS ya ha comprado vacunas cubanas para campañas de vacunación en países del Sur global y podría volver a hacerlo en la actual pandemia. A mediano plazo, las vacunas a base de proteínas, como las cubanas, también son adecuadas como vacunas de refuerzo.

Por importantes que sean estas perspectivas, las vacunas cubanas pueden vencer la crisis sanitaria del país, pero no la económica. Esta sigue siendo tarea de una agenda de reformas que debería apuntar a reanimar toda la economía y no confiar en que el sector biotecnológico se convierta en la gallina de los huevos de oro. Y aún cuando son un logro del sistema de salud, no pueden ser las vacunas las que den respuesta a la largamente acumulada crisis de confianza política que en estos días se hace evidente en las calles. 

La lucha contra la pandemia en Cuba es, como en otros lugares, una carrera contra el tiempo. Entre la velocidad de la vacunación, por un lado, y la propagación del virus y sus variantes, por otro. Si las cosas van bien, la campaña de vacunación puede prevenir el colapso de los hospitales, hacer que gradualmente el país salga de las medidas de confinamiento y permitirle reabrir sus puertas al turismo internacional a tiempo para la importantísima temporada de invierno. El sector turístico era la industria más importante de la isla antes de la pandemia y su reactivación es indispensable como fuente de divisas en la actual crisis.

Pero las vacunas cubanas también deberían ser motivo de reflexión fuera de la isla. En tiempos de cadenas de suministro globales, muchos rápidamente tildaron todas las ideas de «autosuficiencia» de anticuadas. Durante la pandemia, sin embargo, hasta los países ricos tuvieron que aprender que no se puede contar con la globalización en tiempos de emergencia. Ya se trate de mascarillas o vacunas, a la hora de la verdad, no solo es America First, sino que cualquier otro país cuida primero sus propios intereses.

El hecho de que el sector biotecnológico de Cuba haya logrado desarrollar sus propias vacunas con los limitados recursos del país es sencillamente sensacional. Con el avance de la variante Delta y el dramático aumento de infecciones, combinado con la crisis alimentaria y el malestar social, la sociedad cubana está por vivir meses tensos, si no dramáticos. Pero el avance de las vacunaciones hace esperar que, llegando el invierno, Cuba se uno de los primeros países de América Latina en entrar a la «era post-covid».

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Miguel Díaz Canel sobre las protestas en Cuba: "Hay una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales"

Se presentó en la televisión y explicó los motivos de los cortes de luz

En una conferencia de prensa, el presidente cubano sostuvo que hay "acciones para desacreditar al gobierno y la Revolución", al tiempo que admitió el impacto de los recientes apagones.

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció este lunes que Estados Unidos aplica "una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales en el país". Díaz Canel dirigió un discurso a la nación para "esclarecer todo un grupo de matrices que han tratado de imponer acciones para desacreditar al gobierno y la revolución". Desmintió haber llamado a la violencia a sus seguidores y se refirió a los cortes de luz que afectan a distintas partes del país y fueron una de las motivaciones de las protestas del domingo. El mandatario cubano había catalogado previamente a esas movilizaciones como "acciones de desestabilización política" que contaron con la intromisión estadounidense.

El lunes se respiraba en Cuba una tensa calma, sin servicio de Internet y con fuerte presencia policial en las calles de La Habana un día después de que miles de cubanos salieran a las calles para protestar contra el gobierno. La imagen del día la protagonizaron las decenas de mujeres que se concentraron frente a comisarías de La Habana para preguntar por el paradero de sus maridos, hijos y allegados detenidos o desaparecidos durante las manifestaciones del domingo.

"No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo"

Acompañado por miembros de su Ejecutivo y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba con quienes respondió preguntas a la prensa, Díaz Canel afirmó que las protestas masivas del domingo en distintas partes de Cuba buscaron "fracturar la unidad de nuestro pueblo". El presidente señaló que su presencia en la televisión fue una iniciativa pensada desde hace días "para brindar información al pueblo" sobre la situación en el país, que atraviesa el peor momento de la pandemia y una severa crisis económica. 

Díaz Canel desmintió haber llamado a la violencia cuando el domingo instó a sus seguidores a concentrarse en las calles para rechazar las manifestaciones opositoras. "No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo sino que llamamos al pueblo a defender su revolución", argumentó el mandatario.

El líder cubano explicó que en distintas localidades de la isla se registraron robos en comercios mientras que en otras zonas los manifestantes volcaron autos y tiraron piedras contra las fuerzas de seguridad. Díaz Canel buscó demostrar de esa forma el funcionamiento de la "maquinaria ideológica y violenta" que está detrás de los disturbios.

En ese punto el presidente se preguntó: "¿A quién le molesta nuestro régimen? A la mayor parte del pueblo no, porque la mayoría lo ha refrendado en miles de debates públicos. ¿A quién le molesta? ¿A Estados Unidos? ¿Por qué no ven las virtudes de un sistema que trabaja para todos y tiene resultados en esferas de la salud, educación, seguridad social, tranquilidad ciudadana?". Para Díaz Canel, la actitud estadounidense "hace cerrar más las filas, nos une más, nos pone más claro cuáles son las verdaderas intenciones y hace nacer posiciones genuinas de defensa".

Tras una breve reconciliación entre 2014 y 2016, las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos están en su nivel más bajo desde que Donald Trump endureció el embargo vigente desde 1962, denunciando violaciones de derechos humanos y apoyo de La Habana al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Estas sanciones, así como la ausencia de turistas debido a la pandemia, han sumido a Cuba en una profunda crisis económica y han generado un fuerte malestar social, seguido de cerca en Washington y el continente americano.

Guerra de cuarta generación

Rogelio Polanco, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe del Departamento Ideológico presente en la conferencia, sostuvo que en la isla están viviendo "lo que se conoce como guerra de cuarta generación" fomentada en gran medida por Estados Unidos. Algo similar a lo vivido en Venezuela, sostuvo Polanco, "donde se alcanzó un nivel muy intenso" de parte de las manifestaciones en contra del gobierno.

"Esto es parte de un manual que se ha aplicado minuciosamente en varios países, para lograr lo que se ha denominado como cambio de régimen. No hay tecnología ni estrategia de esta naturaleza que pueda contra la voluntad del pueblo. Venezuela ha demostrado que es posible derrotarlo, como lo está haciendo Cuba", dijo el dirigente comunista.

Apagones

Al responder una de las preguntas de los periodistas presentes en la conferencia, el presidente Díaz Canel reiteró que la nación sufre "una política cruel y agresiva de persecución financiera y energética sostenida" y recrudecida durante el gobierno del expresidente Donald Trump. En ese sentido el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, afirmó que se está trabajando en los problemas del sistema eléctrico nacional afectado por "el escenario extremadamente tenso" que atraviesa el país.

"Las limitaciones financieras y de crédito del país para reparar las termoeléctricas han estado muy marcadas por el bloqueo, así como los problemas en el acceso a los combustibles", subrayó Arronte Cruz. En el interior de Cuba los apagones se extendieron en las últimas semanas en medio del agobiante calor veraniego.

El presidente y el titular de la cartera de Energía atribuyeron los cortes a roturas en las principales centrales termoeléctricas de la isla y al aumento de la demanda energética, para asegurar después que el servicio se reestablecerá a partir de este martes. 

Coronavirus y caída del turismo

En otro tramo de la conferencia, Díaz Canel aseguró que Washington le teme al ejemplo de Cuba ebn su enfrentamiento a la pandemia de covid-19, pese al repunte de casos que desataron las manifestaciones del domingo. "Lamentablemente en el país disminuye la percepción de riesgo y circulan cepas que son más agresivas y con más transmisión, lo cual ha provocado un pico pandémico", destacó el mandatario, al tiempo que agregó que Cuba "demoró más que nadie en entrar a este pico pandémico" y pronto lo va a dejar atrás.

La situación de la salud pública en Cuba, en medio de la crisis por el coronavirus, se ha visto agravada por el bloqueo estadounidense. El embargo dificulta el acceso a medicamentos e insumos para la producción de vacunas. De acuerdo con la información proporcionada por la cancillería de Cuba, durante el gobierno de Trump se aplicaron 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba; de ellas, 55 solo en 2020, las que sobresalieron por "su sistematicidad e intencionalidad", según las autoridades de la isla.

En el mes de junio la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que exige el fin del bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra la isla. En ese momento el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que los daños ocasionados por esta medida superaban los 147 mil millones de dólares.

Otro aspecto que preocupa a Cuba es la caída estrepitosa del turismo. En 2019 Cuba había recibido a 4,2 millones de turistas y en 2020 ese número descendió a 1,08 millones. En lo que va del 2021 solo ingresaron, hasta el momento, 120 mil viajeros al país, según datos divulgados por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (Onei).

El turismo es la segunda fuente de ingresos de Cuba por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior. Constituye el diez por ciento del PBI del país y genera aproximadamente medio millón de empleos.

13 de julio de 2021

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Pfizer planea pedir la autorización para una tercera dosis de refuerzo en agosto

La farmacéutica prevé empezar los ensayos clínicos en Estados Unidos en verano 

 

La farmacéutica Pfizer y su socia BioNTech anunciaron este jueves que están desarrollando una dosis de refuerzo contra la variante delta, coincidiendo con el aumento de las preocupaciones a nivel mundial por su rápida propagación. Y cuando tenga suficientes datos sobre su eficacia planea pedir a Estados Unidos que autorice una tercera dosis de su vial, que podría administrarse de seis a ocho meses después de las dos dosis originales. 

La compañía recibió los primeros datos sobre un estudio inicial que muestra que una tercera dosis de su vacuna contra el coronavirus es segura y puede aumentar los niveles de anticuerpos neutralizantes de 5 a 10 veces en comparación con la vacuna original, señaló el jefe de investigación de Pfizer, Mikael Dolsten, en una entrevista.

La farmacéutica también está en conversaciones con reguladores de otros países y de la Unión Europea sobre los nuevos resultados, señaló Dolsten. 

En un comunicado, ambas compañías expresaron su creencia de que una tercera inyección de su actual vacuna, que requiere dos dosis, tiene el potencial de mantener los "niveles más elevados" de protección contra todas la variantes actuales, incluida la delta. 

Sin embargo, apuntaron que se mantienen vigilantes y que desarrollan una versión actualizada de la vacuna. "Como se ve en las evidencias del mundo real publicadas por el Ministerio de Salud de Israel, la eficacia de la vacuna ha disminuido seis meses después de la vacunación, al mismo tiempo que la variante Delta se está convirtiendo en la dominante en ese país", dijeron las compañías en un comunicado recogido por varios medios locales.

Las farmacéuticas apuntaron que los hallazgos en Israel son consistentes con los estudios realizados por las compañías que ya informaron con anterioridad de que podría ser necesaria una tercera dosis de la vacuna transcurridos entre seis y doce meses del segundo pinchazo.

Según la nota, los ensayos clínicos podrían arrancar en agosto, si cuentan con los permisos de las autoridades competentes.

En Estados Unidos la variante Delta representa más del 50 % de las muestras secuenciadas. El principal epidemiólogo del Gobierno estadounidense, Anthony Fauci, señaló este jueves que las tres vacunas aprobadas en EE.UU. contra la Covid-19 -Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson- "son efectivas contra la variante Delta", según los primeros estudios sobre su efectividad contra esta nueva variación.

Efectividad del 95% contra la Delta

De hecho, un estudio publicado recientemente en la revista Nature confirma la gran eficacia las dos dosis de Pfizer y AstraZeneca frente a la variante Delta que, si bien puede escapar a algunos anticuerpos monoclonales de laboratorio, la vacunación completa genera una repuesta neutralizante en el 95 % de las personas.

El estudio, encabezado por científicos franceses, también indica que Delta es menos inhibida por los anticuerpos presentes en las personas que han pasado la Covid-19 o que han recibido una sola dosis de las citadas vacunas.

La variante Delta es ya predominante en países como India -donde surgió- Gran Bretaña o Portugal, y se estima que, "en algunas semanas o meses", será la mayoritaria en toda Europa, señala el Instituto Pasteur, cuyo investigador Olivier Schwartz encabezó el equipo.

Los investigadores estudiaron la reactividad de los anticuerpos monoclonales y de los anticuerpos del suero sanguíneo de 103 personas con una infección previa por SARS-CoV-2 y de 59 vacunadas con una o dos dosis.

La variante Delta del coronavirus es "menos sensible a los anticuerpos neutralizantes que la Alfa", según los resultados del estudio, y sugiere que consigue escapar de los anticuerpos que se dirigen a ciertas partes de la proteína Spike, que es la que usa el virus para entrar en las células.

El análisis de la sangre de pacientes recuperados de Covid-19 en los doce meses previos reveló que necesitan concentraciones de anticuerpos "cuatro veces más elevadas" para neutralizar la variante Delta en comparación con la Alfa.

Además, una sola dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech o AstraZeneca fue poco o nada eficaz contra las variantes Beta y Delta; solo alrededor del 10 % de los individuos fueron capaces de neutralizar la variante Delta después de una dosis.

AP

Agencias

09/07/2021 09:05Actualizado a 09/07/2021 10:41

Imagen ilustrativa.pixabay.com/fernando zhiminaicela

A la mayoría esto parece no interesarle, porque "es adicta a sus teléfonos inteligentes", se lamenta un investigador de la Universidad de California en Berkeley.

 

Los teléfonos celulares aumentan drásticamente el riesgo de desarrollar tumores cerebrales, debido a que la radiación que emiten es dañina, advierten científicos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.).

El uso a largo plazo de esos dispositivos plantea riesgos para la salud, de tal forma que si se usan 17 minutos al día durante un período de 10 años aumenta en un 60 % el riesgo de sufrir cáncer de cerebro, afirma Joel Moskowitz, investigador de la entidad educativa.

La radiación que emiten los teléfonos celulares puede aumentar el estrés oxidativo, causar hipersensibilidad y alteraciones bioquímicas en los sistemas inmunológico y circulatorio. Sin embargo, a la mayoría de la gente esto parece no interesarle, porque "es adicta a sus teléfonos inteligentes", se lamenta Moskowitz.

Con el objetivo de disminuir la exposición a la radiación, ese investigador recomienda minimizar el uso de teléfonos celulares, así como desactivar el Wi-Fi y Bluetooth. Además aconseja mantener el dispositivo a unos 25 centímetros de distancia del cuerpo, no dormir junto al teléfono, apagarlo y si lo lleva en el bolsillo activar el modo avión. También sugiere usar auriculares con cable o altavoces para llamadas y usar el teléfono celular solo cuando la señal sea fuerte, puesto que esos dispositivos están diseñados para aumentar la radiación cuando la señal es deficiente.

Publicado: 9 jul 2021 06:20 GMT