Interpretación ética de los Papeles de Pandora

En esta sociedad capitalista, los empresarios junto a las llamadas élites culturales, actrices, escultores, pintores, literatos, cantantes, son quienes perciben rentas por encima del nivel medio. Junto a ellos, deportistas, arquitectos, médicos, ingenieros, modelos, etcétera. No importa si son hombres o mujeres, representan una minoría, pero gozan de popularidad, en parte gracias a sus fortunas y al éxito mediático. La prensa rosa les dedica cientos de páginas donde desnudan su vida privada, placeres, extravagancias, divorcios, amantes y hobbies. Todo en ellos es lujo. Sus viajes, fiestas, coches, yates, jets privados son noticia siempre. Parte importante de la población los consideran íconos, envidian su suerte y desearían ser como ellos.

No importa su ideología, son personajes cuyas fortunas se tasan cada año. Jeff Bezos, Elon Musk, Bernard Arnault, Bill Gates o Mark Zuckerberg. A la cola, le siguen los millonarios del montón, sean mexicanos, estadunidenses, chilenos, españoles, etcétera. Sus nombres también ocupan portadas. Crean fundaciones con sus apellidos. Rockefeller, March... Sus donaciones son objeto de alabanzas y se les considera filántropos. Carlos Slim, Donald Trump, Sebastián Piñera, Amancio Ortega, Ana Botín, Françoise Bettencourt, Alice Walton, MçKenzie Scott, Esther Koplowitz, Julia Koch, Miraim Andelson, Susanne Klatten o Gina Rineheartvich se benefician de esta publicidad. Participan de actos sociales para remarcar su compromiso. Participan de galas benéficas, prestan sus nombres a la Cruz Roja, la asociación contra el cáncer, la lucha contra el hambre, el sida, la defensa de las ballenas o el cambio climático. Incluso después de su muerte, donarán su fortuna a sus fundaciones. Algunos dan el salto a la política, otros prefieren seguir entre bambalinas, pero les financian sus campañas, les protegen, les hacen regalos, en definitiva, les dominan y compran.

Unos y otros se consideran ciudadanos ejemplares. Pero la realidad es tozuda. Cada vez con mayor frecuencia se ven implicados en escándalos por evasión de impuestos y lavado de dinero. Su indignidad les precede. La fórmula es variopinta, paraísos fiscales, sociedades pantalla, cuentas opacas, la lista es interminable. Esta red de evasión de impuestos cuenta con la complicidad de grandes despachos de abogados, asesores fiscales y banqueros. Sin su participación sería imposible robar a la hacienda pública. Si por algún motivo son descubiertos, niegan la mayor, piden clemencia y perdón. Ante la evidencia, reconocen ser o haber sido propietarios de compañías offshore, pero agregan: las hemos cerrado. Como si el problema fuera un desliz pasajero, y no remitiera a un compromiso ético con la sociedad y el bien común. Su conducta la justifican como si de una agresión sexual se tratase, argumentando que sólo violaron a la víctima en una ocasión, pero decidieron no reincidir. En nuestro caso: defraudé un poquito.

Para ellos, sus millones son sagrados. Responden al esfuerzo, el mérito y el sacrificio individual. Han tenido iniciativa, visión para los negocios, pensamiento positivo. Su riqueza les pertenece. No de­ben a nadie. Se han sacrificado. No son privilegiados, son emprendedores y la sociedad tiene una deuda con ellos. Crean riqueza, promueven el empleo, financian investigaciones, becas, apoyan la ciencia, mecenas por convicción. Pagar impuestos proporcionalmente a sus fortunas lo consideran un exceso. El Estado les roba. Este relato incorpora cantantes, deportistas y en la actualidad, youtubers e influencers.

Los Papeles de Pandora son un ejemplo. En ellos hay 35 jefes de Estado y ex jefes de Estado, reconocen nombres como Mario Vargas Llosa, Shakira, Miguel Bosé, Julio Iglesias, Elton John, Luis Miguel, Alejandra Guzmán, Santiago Calatrava, Tony Blair, Dominique Strauss-Kahn, Claudia Schiffer, Abdala II de Cisjordania, Andrés Babis, premier de la República Checa; el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra; los presidentes de Ucrania, Volodimir Zelenski; de Ecuador, Guillermo Laso; de Dominicana, Luis Abinader; de Chile, Sebastián Piñera, y los legionarios de Cristo. Sólo piensan en engañar, mentir, y reírse de sus conciudadanos. Se reconocen en el fraude y la codicia, en una sociedad donde el dinero es la medida de todas las cosas, el fraude fiscal, es más bien un acto inherente al capitalismo.

Pagar impuestos es cuestión de pobres. Descubrir la evasión no es noticia. Las multas, por fraude a la hacienda pública, salpican continuamente a personajes públicos. Futbolistas como Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Casillas, llegan a pactos por valor de decenas de millones de euros para evitar la cárcel. Otros se benefician de amnistías fiscales o se declaran insolventes. Además, existe la ingeniería fiscal que facilita a las grandes trasnacionales cotizar a la baja, pagando cantidades irrisorias a la hacienda pública. ¿Cuál es el mensaje de los defraudadores? Sencillo: evada hasta que le pillen, está en su derecho. Sólo recibirá un rapapolvo. Para más inri, la Unión Europea decide en medio del escándalo, retirar de la lista negra de paraísos fiscales a Seychelles, Anguila y Dominica. Su mundo está alejado de los valores éticos y el bien común. Ya sabe, defraudar es de listos, sea inteligente y hágalo. Nadie le pasará factura, pero todos sufriremos su decisión corrupta. Habrá menos escuelas, hospitales, viviendas sociales, transporte público, zonas verdes y, sobre todo, justicia social, igualdad y democracia. Usted decide. Viva el capitalismo.

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Lunes, 11 Octubre 2021 05:35

Los esenciales

Trabajadores de Kellogg’s en Michigan protestaron la semana pasada contra la amenaza de la empresa de trasladar a México más áreas de producción. Este año han estallado unas 12 huelgas que involucran a 22 mil 300 empleados en Estados Unidos.Foto Afp

Un resurgimiento del movimiento de trabajadores está confrontando la injusticia económica que es el saldo de cuatro décadas de neoliberalismo en el país más rico del mundo, y cuyas consecuencias ahora están al centro de una crisis existencial de lo que llaman democracia en Estados Unidos.

En los últimos meses se ha registrado un número sorprendente de huelgas y acciones laborales, y amenazas de mucho más, en varias partes del sector privado, incluidas empresas emblemáticas como Kellogg’s (en parte en respuesta a amenazas de la empresa de trasladar más producción a México si los trabajadores no aceptan demandas patronales), RJR Nabisco y Frito-Lay (éstas dos ya fueron ganadas por el sindicato), más de mil mineros de carbón en Alabama mantienen una huelga de más de seis meses, en universidades, cadenas de comida rápida y más.

Además, decenas de miles de agremiados han autorizado que sus sindicatos declaren huelgas, entre ellos los 65 mil trabajadores de producción de la industria de cine y televisión, otro gremio de 37 mil trabajadores de una empresa de salud y hospitales, y unos 10 mil trabajadores de John Deere.

En lo que va del año se han registrado oficialmente más de 12 "huelgas mayores" (aquellas de más de mil trabajadores) que involucran a un total de 22 mil 300 empleados; en 2020 hubo 90. Se han registrado más de 100 huelgas "menores" en el año en curso, comparado con menos de 50 todo el año pasado.

Todo indica que la huelga, el arma más poderosa de los trabajadores, está resucitando y que 2021, según el veterano periodista y analista laboral Harold Meyerson, empieza a parecerse a 1919 y 1946, cuando Estados Unidos tuvo su mayor número de huelgas.

Todo esto ocurre en una coyuntura en la que la aprobación de los sindicatos en la opinión pública registra su nivel más alto en más de medio siglo, 68 por ciento (90 por ciento entre demócratas), según Gallup.

A la vez hay otros tipos de "acciones" laborales no organizadas que algunos analistas están calificando como un tipo de rebelión laboral, con la decisión de millones de trabajadores –sobre todo en trabajos de salarios mínimos o bajos– de no retornar a esos empleos al reabrirse la economía rechazando las condiciones en esos empleos en lo que es en cierto sentido una huelga masiva.

Más aún, además de sindicatos hay un universo creciente de organizaciones laborales –cooperativas, centros obreros, organizaciones de jornaleros y trabajadoras domésticas, taxistas y más– que forman parte dinámica de lo que se puede llamar el movimiento laboral. A esto se suman nuevos aliados que surgen de la lucha contra la desigualdad e injusticia económica, entre ellos la Campaña de los Pobres, la diáspora de Ocupa Wall Street y un renovado movimiento social demócrata/socialista como Democrátic Socialists of America junto con legisladores federales progresista como Bernie Sanders, Alexandra Ocasio-Cortez y Jesús Chuy García vinculados a la lucha de los trabajadores.

Todo mientras se revelan más detalles sobre la delincuencia legal de los más ricos y sus paraísos fiscales, como datos que registran que la fortuna de los 400 más ricos en este país se elevó 40 por ciento, justo mientras la pandemia devastó la vida de millones. Esto en un país donde, como señala Sanders, el 1 por ciento más rico tiene aún más riqueza que 92 por ciento del resto de la población, y donde 45por ciento de todo el nuevo ingreso ha sido concentrado por el 1 por ciento desde 2009.

Fueron los trabajadores oficialmente calificados de "esenciales" que rescataron a este y otros países de la pandemia y sus efectos (ningún empresario ni ejecutivo o banquero de Wall Street tuvo esa clasificación). Ahora son esenciales para el rescate –como siempre lo han sido a lo largo de la historia del país– de Estados Unidos ante la crisis económica y política que amenaza el futuro de la democracia.

Teatro Campesino. El Picket Sign. https://www.youtube.com/watch?v=VsnxVnMUwfs&list=OLAK5uy_l4 UhvgTgRHjHyJ5h2T0OY-aw3rMwE7VZE&index=5

Pete Seeger. Talking Union. https://www.youtube.com/watch?v=9SIhG7Wv5YI

Dolly Parton. 9 to 5. https://www.youtube.com/watch?v=UbxUSsFXYo4

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Sábado, 09 Octubre 2021 06:08

Por el derecho a una internet con derechos

Por el derecho a una internet con derechos

¿Qué duda cabe que la época está atravesada por una rasante revolución tecnológica, con la irrupción de la digitalización en casi todas las actividades sociales?

Internet, un espacio tan vital para nuestra interacción social ha ido mutando en sus características, alejándose de todo posible control democrático y siendo cada vez más permeado por los intereses mercantiles corporativos. Intereses que concentran poder y riquezas en un puñado de empresas transnacionales que van ejerciendo un control de facto sobre los contenidos que circulan por la red.

¡Sí!, la internet y sus tecnologías conexas, que idealmente pudieran servir para una mayor democratización del conocimiento y del quehacer político, que pudieran contribuir a una mejor distribución del bienestar y el patrimonio colectivo de la humanidad, se encuentran intervenidas por intenciones monopólicas particulares, que impiden o dificultan que aquello se realice.

De allí que es imprescindible analizar con mayor precisión cuáles son las intenciones y procesos que subyacen a la instalación de este modelo tecno-digital, cuáles son sus principales impactos y su posible devenir.

Los procesos en curso

Suele suceder que procesos que guardan alguna similitud externa, pero que son movilizados por distintas intenciones son confundidos y asimilados como idénticos, pese a constituir direcciones históricas distintas y hasta opuestas.

Tal es el caso de procesos como la mundialización [1] y la globalización. Mientras la primera corresponde a una tendencia histórica de conexión entre pueblos y culturas, llegando en la actualidad a formar un mosaico de diversidad plenamente interconectado y en camino a una posible Nación Humana Universal, la globalización responde al interés de empresas capitalistas de ampliar sus operaciones sin límites geográficos, intentando a su vez evadir toda responsabilidad localizada.

Es obvio que mientras la mundialización tiene una clara dirección de evolución, conllevando la posibilidad de compartir la acumulación histórica de cada cultura y de colaborar mutuamente para sortear los desafíos comunes y también los particulares de cada pueblos, la globalización actúa de manera regresiva, concentrando capital y poderío y alejando de la base social las capacidades de decisión democráticas, de por sí menguadas por la propia descomposición de la democracia formal en la institución Estado.

Algo similar acontece con las tecnologías digitales y la internet, encuadradas como están en los procesos anteriormente mencionados.

Si uno observa el avance de la digitalización a la luz de la mundialización, se hace evidente la utilidad de acortamiento del tiempo y las distancias en la comunicación junto a la posibilidad de acceder a conocimientos y compartirlos de forma libre.

Desde un espíritu mundializador, internet es una vía positiva para expresarse, cotejar hábitos, compartir experiencias, fortalecer proyectos, comunicar utopías, convocar a transformaciones y percibir al mundo y la humanidad como un todo, unido por un destino común.

Pero si se mira a estos mismos portentos tecnológicos bajo la lupa de la globalización, se devela que estamos ante un momento de reconversión del sistema capitalista, inmerso en una encrucijada por la monstruosa derivación especulativa de sus excedentes, y la reducción para el capital de espacios con márgenes de ganancia apetecibles en actividades productivas de la economía real para su afán de lucro ilimitado y presuroso.

La economía digital globalizada constituye una puerta de escape, junto con la promocionada “revolución verde”, de un sistema de acumulación excluyente e injusto que tiende, por su misma esencia, a la concentración de riqueza, a la segmentación social y, contrariamente a lo que se pretende pregonar, a la depredación del hogar común, privatizando el bienestar y socializando tan solo dificultades.

No es de extrañar entonces que el mismo Foro Económico Mundial, un cónclave de los poderosos e insensibles del mundo, haya abrazado con fervor al mismo tiempo la causa digital y el discurso de transformación ecologista. Para Naomi Klein, “El gran reinicio” – programa presentado en Davos 2020 por Klaus Schwab, director del FEM y también miembro del consejo de administración del elitista club Bilderberg y el príncipe Carlos, conspicuo miembro de la realeza Británica- es un lugar para pregonar soluciones tecnológicas con fines de lucro para problemas sociales complejos; para escuchar a los jefes de los gigantes petroleros transnacionales opinar sobre la necesidad urgente de abordar el cambio climático; para escuchar a los políticos decir las cosas que dicen durante las crisis: que esto es una tragedia pero también una oportunidad, que se comprometen a reconstruir mejor y a marcar el comienzo de un «planeta más justo, más verde y más saludable».

No por nada, entre los principales oradores en esa ocasión estuvo también el presidente de Microsoft, Brad Smith, quien señaló de modo explícito: «Los datos, y la tecnología en general, son herramientas indispensables para resolver casi todos los problemas a los que nos enfrentamos».

Tampoco es casual que ya en marzo de 2017, el Foro Económico Mundial (WEF) inaugurara el primer Centro para la Cuarta Revolución Industrial en San Francisco, Estados Unidos, en una zona de alta concentración de incubadoras y empresas tecnológicas.

Los dos caminos 

Estamos ante una clara bifurcación de caminos. Un camino corto y veloz, el de una tecnologización digital acrítica, que conduce a una mayor dependencia de poderes concentrados y un aumento de la desigualdad y la exclusión social. El otro camino, con la mirada puesta en el interés común y la participación social, es quizás  más largo y lento, pero conduce a más autonomía, equidad, inclusión y complementación social.

Por el camino que pretende el capital concentrado, internet perderá todo componente social y humano. La ansiada conectividad universal será entonces tan solo el aprovechamiento por parte de ávidos hombrecillos del negocio corporativo de la inversión social en infraestructura ejecutada por los Estados. 

Por esta vía, se multiplicarán las plataformas digitales ofreciendo trabajo precarizado. El teletrabajo, lejos de servir a la reducción de la jornada laboral, la aumentará. Se agudizarán las diferencias salariales entre trabajadores del conocimiento y empleos de segundo o tercer orden. Para las mujeres, la nueva explotación digital se sumará al trabajo de cuidado no remunerado y las diferencias de paga con los hombres.

Si internet se convierte definitivamente en la autopista del negocio transnacional, continuarán proliferando los instrumentos de manipulación informativa, de vigilancia y control, transformando a las personas en objetos de un extractivismo de datos ilimitado. 

El avance corporativo digital sobre la educación y la salud traerá consigo la intervención ideológica de sus contenidos y la invasión de la privacidad de las comunidades involucradas, siempre para mayor gloria y riqueza de los accionistas de fondos de inversión.

Por este camino, aumentará la desigualdad entre el Norte y el Sur global, que continuará abasteciendo al Norte con materia prima digital y física a través del consumo extendido sin gozar de los beneficios que otorgan la propiedad de las patentes y licencias de tecnología.

Por ese sendero, las corporaciones irán primero  invadiendo y después capturando todo resquicio de actividad democrática, tornándose en una suerte de gobierno global corporativo, avanzando sobre el sistema multilateral de relaciones internacionales  y convirtiéndolo en mera pantalla para legitimar sus intereses.

El camino alternativo es el de la apropiación común de la tecnología digital para beneficio exclusivo de la comunidad humana en su conjunto.

Para que el derecho a internet constituya una ampliación efectiva de derechos, como en cualquier otro campo y ocasión de la historia, es imprescindible la participación decidida de los pueblos y sus organizaciones. 

De este modo, podrá establecerse una alianza entre el Estado y la comunidad organizada, una alianza público-comunitaria que desplace la nefasta “asociación público-privada”, que en el marco neoliberal legitimó la intromisión del capital en regiones hasta entonces vedadas a sus negocios. 

Desde esa alianza público-comunitaria podrán acometerse proyectos de conectividad universal de gestión compartida o autónoma para que las infraestructuras, herramientas y conocimiento y la necesaria inversión estatal se orienten al bien común y a la formación de usuarios activos y críticos. 

En esa perspectiva, las prioridades son garantizar la soberanía y la autonomía con la generación de alternativas tecnológicas descentralizadas, no invasivas, interoperables y de libre elección; forjar redes de cooperación entre organizaciones para pasar de ser meras receptoras a generadoras y hacedoras de políticas sobre tecnología y posibilitar el acceso irrestricto y compartido al conocimiento estratégico entre naciones.

Es ineludible colocar hoy fuertes impuestos a las grandes empresas tecnológicas y plataformas digitales y evitar su fuga a guaridas fiscales para financiar una Renta Básica Universal Incondicional. Asimismo exigir leyes que garanticen la protección y propiedad individual o comunitaria de los datos y regulen el accionar de plataformas digitales comerciales desde el interés público.

Es fundamental apropiarse no solo del uso, sino también de la creación de tecnología y redes sociales no tuteladas ni extractivistas para favorecer la comunicación, la organización y el acercamiento social.

En definitiva, el progreso científico-tecnológico es un logro de los pueblos y de su acumulación histórica. Las herramientas digitales deben servir para la plena realización del ser humano. De lo contrario, no solo son inútiles, sino también perjudiciales. 

Esta ponencia fue expuesta el 6/10/21 en el marco de la sesión del Grupo de Educación, Academia, Ciencia y Tecnología (GEACT), mecanismo de la sociedad civil en la agenda de desarrollo sostenible (Agenda 2030) y en el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible (FPALCDS). Algunos de los contenidos vertidos forman parte de los diagnósticos y propuestas colectivas de las Jornadas “Utopías o distopías. Los Pueblos de América Latina y el Caribe ante la era digital” organizadas por el espacio Internet Ciudadana.

 

Por Javier Tolcachier | 09/10/2021

 

Nota:

[1] Para ampliar el concepto de mundialización ver: Silo, Diccionario del nuevo humanismo. Obras completas Vol. II. pag. 538 (2002)  México. Editorial Plaza y Valdés. 

Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias de Paz y No Violencia Pressenza.

El presidente de Ecuador, Lasso, es uno de los mandatorios con inversiones en paraísos fiscales según la investigación "Pandora Papers".

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Mezquita en la zona de Sayed-Abad en Kunduz. — STRINGER / reuters

La explosión tuvo lugar en una mezquita en la zona de Sayed-Abad en Kunduz, en la cual cientos de personas se encontraban reunidas por los rezos del viernes.

 

Un atentado suicida contra una mezquita chií provocó este viernes la muerte de al menos ochenta personas y dejó unos cien heridos en el norte de Afganistán, un ataque que no ha sido reivindicado pero que es similar a otros del grupo yihadista Estado Islámico (EI), contra el que los talibanes han lanzado una operación masiva en el país, al considerarlos su principal amenaza.

Se trata de uno de los atentados más sangrientos desde que los talibanes tomaron el control de Kabul el pasado 15 de agosto, después del ataque suicida reivindicado por el EI que el 26 de ese mes golpeó el aeropuerto de la capital, dejando unos 170 muertos.

80 muertos y unos 100 heridos

El atentado suicida de este viernes tuvo lugar en una concurrida mezquita durante la hora del rezo colectivo situada en la zona de Sayed-Abad en Kunduz, capital de la provincia homónima. "Una fuerte explosión tuvo lugar en la mezquita Sayed-Abad, en la que ochenta personas de la comunidad chií que acudieron a los rezos han muerto y unas cien más han resultado heridas", dijo Ghulam Rabani Rabani, un antiguo miembro del consejo provincial de Kunduz.

Nazir Naeemi, un ciudadano que se encontraba en el lugar del atentado, afirmó a Efe que "parece que unas cien personas han muerto y cerca de doscientas han resultado heridas", aunque el número todavía es confuso a falta de una cifra oficial de las autoridades.

Un residente de Kunduz, Sayedullah Kamran, relató que se encontraba cerca cuando escuchó la explosión y vio "gente corriendo fuera de la mezquita, algunos heridos y cubiertos en sangre. Después de unos minutos, nos apresuramos al interior para ayudar. El suelo estaba cubierto de cadáveres y heridos", recordó. El joven de 25 años contó unos 50 cuerpos, pero "dejé de contar por las prisas, creo que hay unos noventa o cien heridos".

Vídeos de la mezquita tras la explosión muestran decenas de cuerpos cubiertos de sangre con miembros amputados y tendidos en el suelo, entre escombros y los gritos de angustia de las personas que se afanaban por prestar ayuda.

Un vecino del lugar, Sayed Naeem Musavi, perdió a decenas de sus familiares en la explosión cometida por un "atacante suicida". "La explosión fue muy fuerte. Solo de nuestra localidad perdimos a entre 80 y 90 personas, algunos familiares cercanos y amigos, como tíos, primos y sobrinas, pero el número real es mayor que este y va en aumento", explicó.

Musavi criticó que cuando llegaron los talibanes al poder les desarmaron y no colocaron a nadie para que protegiera la mezquita, y además tras el atentado de este viernes tardaron unos 30 minutos en llegar. "Los bomberos (...) todavía están limpiando la sangre de la mezquita. La gente ha recogido tres bolsas con partes de cuerpos", relató.

Falta de confirmación oficial

Los talibanes han confirmado la explosión pero por el momento no han aportado datos oficiales de víctimas. "Ha habido una fuerte explosión en la provincia de Kunduz que causó muchas bajas, no conocemos la cifra exacta de víctimas en este momento", dijo un miembro de la Comisión de Cultura de los fundamentalistas, Jawad Sargar.

Otro líder talibán, que pidió el anonimato, afirmó que la formación sospecha que el Estado Islámico podría encontrarse detrás de este ataque. "De momento el área ha sido acordonada por nuestras fuerzas y una investigación está en marcha", dijo. Hasta ahora, ningún grupo u organización armada ha reivindicado el ataque.

Sin embargo, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) remarcó que el grupo yihadista Estado Islámico ha reivindicado recientemente varios atentados similares, el último el pasado domingo cerca de la entrada de una mezquita en Kabul durante la ceremonia fúnebre por la muerte de la madre del principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid.

El Estado Islámico de Khorasán, la rama afgana del EI, se ha ensañado además en el pasado con la minoría chií, especialmente contra la población hazara, a los que considera apóstatas.

Operación contra el EI

Las recientes acciones del EI, desde la retirada final de las tropas de Estados Unidos de Afganistán poco antes de la medianoche del pasado 31 de agosto, han provocado que los talibanes lancen una serie de operaciones masivas contra el grupo yihadista, para acabar con la que consideran la principal amenaza contra su Gobierno.

"Continúan las operaciones de nuestras fuerzas especiales y de los servicios de inteligencia contra el Daesh (acrónimo del EI en árabe). Esperamos poder erradicarlos pronto y eliminar esta sedición del país", dijo el portavoz talibán Bilal Karimi.

Las operaciones tienen lugar en al menos cuatro de las 34 provincias afganas: en Kabul, en las orientales Kunar y Nangarhar, y en la norteña Parwan, donde los yihadistas tienen una mayor presencia y han reivindicado varios ataques contra los talibanes.

kabul

08/10/2021 16:45 Actualizado: 08/10/2021 18:01

EFE

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Imágenes del colapso: el volcán de La Palma

Para la pequeña población de la isla La Palma (84 mil habitantes), la erupción volcánica es lo más parecido al colapso de sus vidas, que dura ya varias semanas y al parecer se extenderá por meses. La reacción de las diversas clases sociales y del Estado español pueden sernos de utilidad para anticipar lo que sucederá en los colapsos que, inevitablemente, nos van a afectar.

Por arriba, la monarquía dijo algo así como "rezaremos por ustedes", a una población que ha perdido sus viviendas y sus medios de vida, en general pequeñas plantaciones de plátano de media hectárea.

El gobierno de Madrid se apresuró a pedir ayudas europeas que se devolverán con más impuestos, mientras aseguró que "todo está bajo control". Desde la primera intervención pública, los gobernantes dijeron que la erupción podría ser un incentivo para atraer turistas, profundizando un modelo altamente depredador.

Por abajo, las impresiones que pude recoger en la isla vecina (Tenerife), provienen de miembros de La Casa, un colectivo territorial en La Orotava, con quienes tenemos estos días talleres presenciales de formación en educación popular. Jessica Pérez y José Miguel Martín, quienes han tenido conflictos y juicios con los poderes locales, dibujaron un panorama desolador.

"Lo más indignante", explica Jessica, “fue ver cómo los turistas que estos días vuelan a la isla, se hacen selfies sonriendo con el volcán detrás, mientras la lava arrasa las viviendas campesinas”. Una frase que sintetiza el dolor y la estupidez humana, que se traduce en aferrase a un modelo que los activistas consideran parte del extractivismo en las islas.

"Con 2 millones de habitantes, Canarias recibe cada año 16 millones de turistas", agrega José Miguel. Ambos participan en La Casa y en la Asamblea Canaria por el Reparto de la Riqueza y Jessica también en grupos feministas anticoloniales, desde hace unos 17 años. Comenzaron su vida militante desde el movimiento independentista que fue muy potente en la década de 1970.

Las personas de abajo y a la izquierda en Canarias consideran que viven una situación colonial, cuya mayor expresión es el modelo de acumulación por despojo o extractivismo. La economía está dominada por las exportaciones agrícolas desde la Conquista, en tanto los terratenientes se hicieron con las mejores tierras expulsando a la población originaria (guanches de origen amazigh), que sobrevive en tierras altas o debió emigrar a las ciudades.

Primero fue el monocultivo de caña de azúcar y ahora el turismo que, masivo, agudiza el despojo. La clase social formada por "godos" o españoles monopoliza también el agua, el bien más escaso junto a la justicia social. "Canarias fue el laboratorio para la conquista de América", insisten las organizaciones.

"El movimiento ecologista es el vertebrador de las grandes protestas", explica José Miguel, contra las grandes obras portuarias y hoteleras, que no sólo depredan las costas sino que agudizan la escasez de agua.

Entre los movimientos, debe destacarse también el antimilitarista, en una isla donde las fuerzas armadas españolas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte mantienen una ostensible presencia. La solidaridad con los pueblos de África se concreta en el apoyo al pueblo saharaui y a los miles de migrantes que llegan a las costas en precarias "pateras".

Mientras arriba predomina la frivolidad, las redes informales de solidaridad se encargaron de hacer llegar a La Palma toneladas de alimentos y de ropa, directamente, de comunidad a comunidad. Fueron tantos los alimentos que llegaron a la isla afectada, que se pidió que dejaran de enviar comestibles porque los depósitos estaban abarrotados.

"La solidaridad es habitual en las islas, sobre todo ante catástrofes como los grandes incendios. En esta ocasión hubo un auténtico desborde de solidaridad, desde la base de la sociedad, que no quiso ingresar dinero en los bancos como pidieron empresarios y gobernantes, sino hacerla llegar directamente", explica José Miguel.

Siglos de expropiaciones y de corrupción han llevado a una parte de la población a desconfiar de las instituciones y del arriba. "El turismo consiguió copar las mejores viviendas y los mejores espacios naturales, además de sobreutilizar recursos escasos como el agua", agrega Jessica.

El resultado del modelo puede traducirse en números: .3 por ciento de los canarios acumula una riqueza equivalente a la mitad del PIB; Cáritas informa que 55 por ciento de la población vive en la precariedad, ya que ingresa menos de un salario mínimo; un tercio de la población activa está desempleada, en particular los jóvenes.

Comprendemos que la soberbia, arriba, y la resistencia, abajo, no reconocen fronteras ni colores de piel.

Los colectivos de Canarias recibirán en semanas a integrantes de la gira zapatista que ya se está desplegando por tierras europeas. En Canarias les espera un encuentro entre pueblos que han sufrido la colonización y siguen resistiendo el despojo, cada quien con sus propios ritmos y modos de andar.

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Abdulrazak Gurnah es profesor emérito de la Universidad de Kent. . Imagen: EFE

La minoría musulmana es perseguida en Zanzíbar, nombre que se podría traducir como “la costa de los negros”. Cuando la vida peligra y la masacre es moneda corriente, el futuro está en otra parte. Un joven tanzano de 18 años, que llega como refugiado al Reino Unido a fines de los años '60, estudia un doctorado en la Universidad de Kent, empieza a dar clases, a escribir en inglés y a publicar novelas. La ficción es el territorio para exorcizar los estereotipos y abrir la mirada hacia la diversidad de África. En la escritura emergen las tensiones que se experimentan entre la aceptación y el rechazo, entre sentir alivio por haber escapado de la muerte y extrañar ese hogar al que nunca volverá, entre el suajili, la lengua materna, y el inglés. Más de cincuenta años después y con diez novelas publicadas, Abdulrazak Gurnah se convierte en el quinto escritor africano galardonado con el Premio Nobel de Literatura, dotado con 10 millones de coronas (985 mil euros), “por su conmovedora descripción de los efectos del colonialismo en África y de la suerte de los refugiados, en el abismo entre diferentes culturas y continentes”. Antes fueron distinguidos el nigeriano Wole Soyinka (1986), el egipcio Naguib Mahfuz (1988) y los sudafricanos Nadine Gordimer (1991) y John Maxwell Coetzee (2003).

Sorpresa y curiosidad genera que el ganador del Nobel de Literatura 2021 sea prácticamente un autor desconocido. De sus diez novelas en inglés, tres títulos fueron traducidos en España. La única que se puede conseguir es En la orilla (2003, traducción de By the sea), publicada por Poliedro, que narra la historia de dos refugiados africanos en el Reino Unido, Saleh Omar y Latif Mahmut, que han dejado su Zanzíbar natal, la misma ciudad donde nació también el líder de Queen: Freddie Mercury. Quienes no puedan controlar la ansiedad, deberán desembolsar (por compra online) 5.520 pesos y esperar de 20 a 35 días la llegada del libro. El mismo título, pero su versión original en inglés, editado por Bloomsbury Publishing PLC, cuesta más barato: 3.091 pesos. Las otras dos, publicadas en el desaparecido sello El Aleph y Muchnik respectivamente, están descatalogadas: Precario silencio (1998) y Paraíso (1997). “El colonialismo europeo arrasó todas las culturas africanas”, dijo en 1997 al diario ABC de España, en una entrevista realizada por la salida de su novela Paraíso, finalista del Premio Booker.

“Aún hay gente que lee en Estocolmo”, dijo Julieta Leonetti, editora de Gurnah en Poliedro, editorial española que cerró en 2012. “Es un autor selecto, de pequeños círculos. Es como si me llegara el premio póstumamente, pero en el 2003, cuando lo publicamos, era demasiado joven para ganar el Nobel -explicó la editora al diario La Vanguardia de España-. De En la orilla -novela sobre un refugiado- recuerdo un concepto rarísimo que me impactó mucho: el joven protagonista termina comprendiendo que el comercio es su única posibilidad, pero entendido no solo como mero intercambio de mercancías sino como algo que se ejerce sobre el territorio y que permite el intercambio de culturas”. La profesora Dolors Ortega, de la Universitat de Barcelona (UB), conocedora de la obra del escritor tanzano, afirmó que esta trata “la realidad de Zanzíbar, esa isla de Tanzania que fue colonia inglesa y ha vivido en la hibridación cultural”. Desde la ficción, Gurnah explora “los efectos del colonialismo en un lugar de encrucijada cultural y cómo se construyen las identidades personales en el mundo poscolonial”.

“Gurnah es un muy buen Nobel, un intelectual de mucha altura y además, es accesible. Escribe en inglés con una voz que se podría asimilar a la de cualquier británico. Escribe más como un profesor de Kent que como alguien que viene de un sitio lejano. Sus novelas son muy disfrutables”, planteó Juan José Martín González, doctor en literatura inglesa y profesor en la Universidad de Málaga, al diario El Mundo de España. “Gurnah es un escritor muy novedoso también en África porque se fija en personajes diferentes: todos los asiáticos que se dedican al comercio en África Oriental, muchos de ellos musulmanes, algunos sijs... Eso está en la tradición de su isla, Zanzíbar, y Gurnah lo recoge muy bien”, afirmó Chema Caballero, africanista y editor de la colección Los Libros del Baobab. “En la literatura africana hay bastantes novelas que, como respuesta a la mirada colonial, representaban el África previa a la llegada de los europeos como un paraíso idealizado. Gurnah rompe con eso, muestra un mundo en el que hay gente buena, mala y regular”.

La Academia Sueca cumplió con el “cupo” de la diversidad, que tanto escasea al observar lenguas y países de los premiados; pero le faltará muchos años para lograr compensar tanto desequilibrio. De los 117 ganadores, 95 escritores fueron europeos o norteamericanos, es decir el 81 %. En cuanto al género, la asimetría es más pronunciada: 101 hombres, que representan el 86%, y 16 mujeres. “Pensé que era una broma. De verdad. Estas cosas, los nombres de los ganadores, suelen rondar durante días, incluso meses, me refiero a quién será el ganador. Esto no estaba en absoluto en mi mente. Es más, estaba pensando: ‘¿Quién lo ganará?’”, reconoció Gurnah, que también ha publicado ensayos sobre literatura poscolonial, y es profesor emérito en el departamento de lengua inglesa de la Universidad de Kent. En sus textos ha analizado el trabajo de V.S. Naipaul y Salman Rushdie.

“La gente se ha estado moviendo por todo el mundo. Este fenómeno de personas de África que vienen a Europa es relativamente nuevo. La razón por la cual es muy difícil para mucha gente de Europa aceptarlo es quizás una especie de avaricia, como si no hubiera suficiente para todos”, reflexionó Gurnah en una entrevista realizada por la Fundación Nobel. “Muchas de estas personas que vienen, vienen por necesidad, y porque francamente tienen algo que dar. Ellos no vienen con las manos vacías. Muchos de ellos son personas talentosas y enérgicas, que tienen algo para dar”, agregó el escritor tanzano, que cree que el papel de la literatura en el mundo es “hacer progresar a la comunidad”.

 El abismo entre culturas y continentes, la experiencia de los refugiados en las periferias urbanas en un mundo cada vez más desigual, el racismo y la violencia, cómo el colonialismo europeo arrasó todas las culturas africanas, son algunos de los temas que aparecen en su narrativa. En su primera novela, Memory of Departure (1987), cuenta la historia de un joven musulmán, Hassan Omar, en una pequeña ciudad del este de África, cuando las escisiones internas quedan en suspendo para luchar contra un enemigo en común: los invasores británicos. En Precario silencio (1988), Daud, un enfermero negro que trabaja en un hospital de Canterbury, sufre los estereotipos racistas. Dottie (1990) es una novela en la que el escritor explora las vicisitudes de una joven británica negra.

Paraíso (1994) es una historia de iniciación en la que Yussuf, un niño africano, se construye en relación con la injusticia del colonialismo europeo y el conflicto entre los musulmanes y los cristianos en el este del continente. Desertion (2005) comienza con una historia de amor prohibida entre un europeo y la hija del tendero indio en el siglo XIX para después saltar hacia la década del cincuenta del siglo XX, durante las luchas que llevaron a la isla de Zanzíbar a la independencia. “Quise escribir sobre el dolor. Cómo nuestras vidas humanas son inevitablemente dolorosas. Siempre he escrito sobre lo vulnerables que somos”, reconoció el autor de The last gift (2011), Gravel heart (2017) y Afterlives (2020). De la costa de los negros al Nobel de Literatura, Gurnah ha recorrido un largo camino.

8 de octubre de 2021

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Viernes, 08 Octubre 2021 05:50

Superar el capitalismo

Foto: Getty Images

Cada día aparecen más muestras que indican cómo la pandemia está revalorizando las políticas públicas, especialmente las dedicadas a la salud. Un ejemplo reciente ha sido la victoria electoral de los laboristas noruegos, un cambio que fortalece a los socialdemócratas, que en los países escandinavos ya gobiernan en Suecia y Dinamarca y en coalición en Finlandia. Los votantes rechazan las crecientes desigualdades generadas por un capitalismo desenfrenado que ha debilitado los sistemas de bienestar.

Los ciudadanos son conscientes de la vinculación entre las desigualdades y la salud. Una relación explícitamente señalada por el profesor Joan Benach, en La salud es política, (Icaria) al afirmar: “la razón de fondo de la pandemia hay que encontrarla en el capitalismo” por la “alteración global de ecosistemas asociada a la crisis climática”.

Las nefastas consecuencias de una economía dominada por un reducido número de compañías las vemos en el mercado eléctrico. En lo que va de año la factura de la luz ha aumentado más del 40% para los usuarios. Es un encarecimiento especialmente preocupante para las clases trabajadoras y las actividades intensivas en el uso de electricidad. La deficiente regulación ha permitido una financiarización de la producción y la comercialización de la electricidad que ha convertido estas actividades en una importante fuente de beneficios injustificados para especuladores.

Resulta inquietante la reacción de los lobbies empresariales contra las medidas del Gobierno, destinadas a regular un mercado eléctrico mal diseñado que provoca precios desorbitados y agrava las desigualdades.

Desregulación excesiva

En el mundo académico crecen las voces que censuran el aumento de las desigualdades causadas por un mercado desregulado que conduce a una concentración de riqueza. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, sostiene: “la concentración extrema de ingresos es incompatible con la democracia”.  

Crecen las críticas a la excesiva concentración de la riqueza. La ecología, el feminismo y los cuidados pasan a primer plano

Resulta significativa la conversión experimentada por economistas como Thomas Piketty. “En la década de 1990”, explica en Viva el socialismo, (Deusto), “fui más liberal que socialista y no soportaba a los que se negaban decididamente a ver que la economía de mercado y la propiedad privada eran parte de la solución”.  Y “hete aquí  que, en 2020, el hipercapitalismo ha ido demasiado lejos. Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo”. El economista francés apuesta para después de la pandemia por “una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizo y feminista”.

La idea de superar el capitalismo se extiende. La economista Lourdes Beneria ofrece su propia vía. En una luminosa conferencia titulada Los cuidados, el envejecimiento y la economía pospandémica, pronunciada en el Ayuntamiento de Barcelona con ocasión de la Diada de Catalunya, Beneria destacó la profunda transformación que ha sufrido el capitalismo. La catedrática emérita de la Universidad de Cornell (EE UU) explicó que el concepto de hombre económico que se enseña en las facultades de economía ha quedado anacrónico: “El hombre económico de Adam Smith era el pequeño emprendedor individualista que maximiza sus beneficios a través  de la mano invisible del mercado libre y competitivo” y que con este comportamiento contribuye automáticamente al crecimiento económico y a maximizar la riqueza de las naciones. Para Beneria, la economía ya no funciona así. Ahora, “los grandes protagonistas que dirigen la dinámica de las economías son las grandes empresas, los monopolios y oligopolios de la economía global, que imponen sus condiciones en lugar del mercado libre”. 

En su opinión, la pandemia nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad colectiva y nuestra interdependencia, no solo con todos los humanos y países, sino con el mismo plantea. Su alternativa al capitalismo es “un modelo de la mujer solidaria y el hombre solidario que puede representar una nueva generación de derechos humanos colectivos —el de la fraternidad, después de la libertad y la igualdad— que defienden los intereses de la paz, del patrimonio común de la humanidad y del medio ambiente”. Y en este nuevo paradigma, los cuidados —el trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, de atención a niños, mayores y enfermos que realizan principalmente las mujeres— son decisivos. 

Se trata de una nueva sociedad que precisará el apoyo de instancias supranacionales, en nuestro caso de la Unión Europea.

08/10/2021

Andreu Missé. Director fundador y editorialista de Alternativas Económicas.

FuenteAlternativas económicas

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Viernes, 08 Octubre 2021 05:30

Vivís en Matrix

Matrix.- Pixabay

Todas las miradas fijadas en fuerzas ciegas que pugnan por la expropiación de nuestra atención (anterior fuerza de trabajo) en aras de mejorar la app en cuestión para competir con otras apps mediante algoritmos cada vez más sofisticados. Las apps nos estudian, se mejoran, aprenden de nosotros como colectivo y como individuos y cada vez son más perfectas. Las máquinas ya controlan el mundo. Los humanos hemos perdido el control. Nuestra energía sirve para alimentarlas. Sí. Vivís en Matrix y el rey es mi padre.

Ese es el sistema digital del que nos habla Marta Peirano en El enemigo conoce el sistema, un relato histórico de cómo internet, partiendo de un proyecto basado en lo común, ha sido colonizado por las fuerzas capitalistas y pretende hacer un negocio de todo eso que producimos y consumimos en las redes. Las consecuencias de tener a miles de millones de seres humanos al servicio de dinámicas que escapan a su control todavía están por ver. Sin embargo, ya hemos comprobado lo peligroso que es que los algoritmos dominen la escena pública en las elecciones que auparon a Trump al poder, que hicieron triunfar el Brexit, o que provocaron (en parte) la victoria de Bolsonaro en Brasil. Lo hemos visto también en tantos otros países en los que el fascismo, la homofobia y el racismo están ganando terreno. Esto sucede a nivel político-colectivo. ¿Pero qué sucede a nivel individual?

Durante la pandemia aumentaron en España un 250% las tentativas de suicidio en población infantil y juvenil. Y no todo se debió al confinamiento. Durante el mismo, muchas personas estuvimos conectadas a las noticias mucho tiempo, recibiendo toda clase de mensajes negativos con la sensación de que el mundo se acababa. Sin embargo, también estuvimos mucho tiempo pendientes de las pantallas y nos hicimos (todavía más si cabe) adictos al consumo de redes sociales. Y eso ha influido también en la percepción que tiene la juventud de las cosas. El simple hecho de ver cómo hay personas que "están haciendo cosas todo el tiempo" es causa de frustración y genera insatisfacción en la población infantil y juvenil, que al someterse al mundo de la absoluta inmediatez, no son capaces de entender que las cosas requieren un proceso, que los caminos son arduos y largos si uno quiere conseguir lo que se propone. El mundo se acababa y miles de personas "estaban haciendo algo con su vida" (como si con la vida hubiera algo que hay que hacer). Las apps se movían y se mueven al filo de la paciencia, jugando con el contraste entre lo que odias y lo que amas. Esa delgada línea es traspasada en muchos casos individuales generando mucho malestar.

El confinamiento y la pandemia han sido duros. Pero fue duro también para mucha gente ver cómo esa situación les había anulado a ellos, y sin embargo, al mismo tiempo, había miles de personas que durante ese lapso habían hecho todo tipo de cursos, habían perfeccionado su cuerpo, habían sacado un disco, habían estado con gente famosa o habían iniciado su aventura en Twitch. El mundo digital en el que habitamos es una selva. Una lucha de todos contra todos por la atención de millones de personas. El valor de la persona se genera siempre en contraste con otras personas. Siempre desde una lógica oposicional que no entiende la diferencia, si no que desarrolla una guerra ficticia (aunque a veces aparentemente amable como en Instagram) para que todos estemos las 24 horas pendientes de una pantalla que no deja de recibir todo tipo de notificaciones. Cada sonido, cada vibración es una muestra de nuestro valor. Y uno puede esperar eso de su video en TikTok, de su post en Facebook, de su tuit, o derivado de alguna publicación en Instagram. Decía Byung Chul Han que nos habíamos transformado en empresarios de nosotros mismos. Cada una de las personas es una empresa y maneja sus redes como si quisiera vender alguna cualidad de sí mismo. Decirle a cada minuto a todas las personas por qué vale la pena seguirle. Antes debías demostrar al jefe lo que valías en tu horario de oficina. Ahora tú eres tu jefe, tu propio empresario de ti mismo y necesitas mostrarte a ti y a los demás que estás en la cresta de la ola constantemente. ¿Y el horario? Siempre.

Esto ha generado una ruptura casi abismal con una antropología derivada de generaciones del siglo XX que desarrollaban su trabajo en la empresa y se iban a casa para desconectar. El hecho de estar conectados a todas horas a toda clase de apps y plataformas genera una ansiedad "laboral" por la cual nadie te paga con dinero. Estás trabajando constantemente en la imagen que proyectas. Sin embargo, se te paga solo con atención, follows, o se te penaliza con unfollows o campañas en contra por haber intentado llegar demasiado lejos. Es la totalización de lo laboral en lo vital. Es convertir tu vida en un trabajo constante, las 24 horas del día, los 365 días del año. Porque si en lugar de estar donde estás, solo estás pendiente de qué publicar, cómo hacerlo mejor, cómo mejorar tu secuenciación algorítmica que te llevará al estrellato digital, entonces es que no estás en ningún lado. Esta relación laboral se puede extrapolar también a las amistades, que se desarrollan por conveniencia, ya que el simple hecho de publicar una foto con alguien que tiene más followers que tú puede producir un trasvase de followers. Marx hablaba de cómo en un mundo basado en el interés la traición se podía oler en cualquier esquina. En el mundo actual, un mundo en que comes o te comen, basado en relaciones interesadas, desapego, desarraigo, actividad perpetua y ultraproductividad solo puede, como muestran los últimos datos, crecer la ansiedad, la depresión y las enfermedades mentales derivadas de un clima social y cultural perverso. Todo esto ha generado, por ejemplo, que Instagram (según un documento confidencial de la compañía publicado por The Wall Street Journal) asuma que dañan el autoestima corporal de una de cada tres adolescentes. Estar sometido al influjo constante de imágenes de cuerpos perfectos, estilos de vida fit y de alimentación sana, mientras las empresas de comida rápida y comida basura añaden cada vez más alicientes adictivos a sus alimentos es una carrera de obstáculos difícil de soportar: todos son perfectos menos yo.

¿Pero para quién estamos trabajando? Si a las personas se las paga con likes y no con dinero. ¿Quién está beneficiándose económicamente de todo esto? Gente como Jeff Bezzos (dueño de Amazon y Twitch que se catapulta al espacio con el dinero generado por nuestro trabajo no pagado) o gente como Zuckerberg (dueño de Instagram, Facebook y Whatsapp). La sede de Instagram no está en Menlo Park, California. Los verdaderos trabajadores de Instagram no son los que cobran en dinero de esa empresa. El proletariado contemporáneo está al servicio de las apps en todo el mundo, gratuitamente, generando contenido, publicando, consumiendo, alimentándose de modelos a seguir, envidiando, queriendo ser como este o aquel en aras de aumentar las multimillonarias cuentas de personas que podrían vivir mil vidas a cuerpo de rey con ese dinero. Trabajamos gratis y somos consumidos en el intento de labrarnos un futuro sometidos a tanta presión. O eres alguien o no eres nadie. La entidad en el mundo digital se alcanza mediante la fama y el éxito que puede darte un video viral aupado por los todopoderosos algoritmos. Expropian nuestra atención y la convierten en dinero, la insatisfacción por una vida siempre en déficit, siempre mejorable, siempre perfeccionable se convierte en beneficios multimillonarios. Los sudores fríos, el insomnio que provoca el estar siempre pendiente y el FOMO (Siglas de "miedo a perderte algo") son transformados en oro por las multinacionales que se dedican al negocio de la atención.

Hace unos años se hizo viral un video de una persona con una enfermedad mental llamado "el guardián de las estrellas". El hombre decía "Vivís en Matrix". Como si de una profecía se tratara, ese hombre tenía razón y se había adelantado algunos años al pronunciar esas palabras en la plaza de España de Palma, en Mallorca. El video se hizo famoso y causó mucha gracia a raíz de frases como "el rey es mi padre" o "hay naves detrás del sol que vendrán a buscarme". Sin embargo, ese momento de locura de la persona que pronunciaba estas palabras podría perfectamente encarnar unos minutos de lucidez de cualquier persona que en su sano juicio decide denunciar lo que estamos viviendo. Matrix es el espejo distópico de la sociedad contemporánea.

Neo despierta en una cápsula de la que las máquinas extraen su energía. Mira a su alrededor: hay millones de seres humanos como él, despojados de su energía, de su vitalidad y su mundo. Allí ganaron las máquinas y utilizan a los humanos como baterías para tener energía. Aquí en el ámbito de lo real las máquinas también han ganado. Condicionan lo que hacemos y cómo pensamos. ¿Cómo ha podido pasar? En 2001: Una odisea en el espacio, Kubrick nos relata como Hal, el ordenador que funciona como sistema operativo de la nave espacial, se rebela ante los astronautas que deben completar una misión. Hal sabe que quieren desconectarle y no va a permitirlo. ¿Puede llegar el momento en que el machine learning genere algo parecido a una conciencia con voluntad de autoconservarse, de forma que pugne por sus propios intereses y pueda acarrear peligros para los seres humanos? Está sucediendo. La primera ley de la robótica de Isaac Asimov ya se está incumpliendo. Esta reza: un robot no hará daño a un humano. Millones de personas deprimidas, con ansiedad, con la necesidad de autopromoción constante no saben cómo enfrentarse a un mundo que se les escapa. Están siendo dañadas. Muchas de ellas piensan en desaparecer. Que todo esté siendo delegado en algoritmos está teniendo graves consecuencias. Los humanos estamos perdiendo el control. Hay personas que se manejan bien en esta guerra. Hay buenos soldados. Pero hay demasiados efectos colaterales nocivos para mucha gente. Y sin embargo, aquí estamos, frente a un artículo desplegado en una pantalla que anuncia y denuncia lo terrible. Escrito desde un mundo feliz de una sociedad empastillada por ansiedad. La despedida pretende añadir algo de esperanza, a pesar de lo oscuro del mensaje. Acabamos pues, con una paráfrasis marxiana: "Los algoritmos terminarán por cavar su propia tumba".

Por Carlos Saura León

Profesor de filosofía

08/10/2021  

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Singapur puso robots a patrullar las calles y preocupa la violación de la privacidad y las libertades individuales

Avanzan los sistemas de vigilancia intrusiva

Singapur puso a prueba unos robots de patrullaje que lanzan advertencias a personas envueltas en "comportamiento social no deseable", lo que aumenta el arsenal tecnológico de vigilancia en esta ciudad-estado fuertemente controlada.

Desde el amplio número de cámaras hasta los postes de iluminación equipados con tecnología de reconocimiento facial, actualmente a prueba, Singapur ha visto una explosión de herramientas para vigilar a sus habitantes.

Las autoridades han impulsado su visión de una "nación inteligente", hipereficiente y tecnológica, pero activistas dicen que se sacrificó la privacidad y que las personas tienen poco control de lo que se hace con sus datos.

Singapur ha sido criticada por reducir las libertades civiles y su población se acostumbró a los fuertes controles, pero hay una preocupación creciente con la tecnología intrusiva.

Los más recientes aparatos de vigilancia son los robots con ruedas y siete cámaras, que emiten advertencias al público y detectan "comportamientos sociales no deseados".

Eso incluye fumar en áreas prohibidas, estacionar mal las bicicletas o violar las reglas de acercamiento por el coronavirus.

Durante un reciente patrullaje, uno de los robots "Xavier" ingresó a una zona residencial y se detuvo frente a un grupo de ancianos que observaban un partido de ajedrez.

"Por favor mantengan un metro de distancia", "por favor aténganse a cinco personas por grupo", alertó una voz robótica, mientras una cámara del aparato los enfocaba.

Durante una prueba de tres meses, en septiembre, dos robots fueron enviados a patrullar esa zona residencial y un centro comercial.

"Me recuerda a Robocop", comentó Frannie Teo, una asistente de investigación de 34 años que caminaba por el centro comercial. Trae a la memoria "un mundo distópico de robots (...) Estoy un poco indecisa sobre este tipo de concepto", agregó.

Lee Yi Ting, una activista de los derechos digitales, dijo que los aparatos son la forma más reciente de vigilar a los singapurenses. "Todo contribuye con la sensación de que la gente debe cuidar lo que dice y hace en Singapur, más de lo que lo harían en otros países", declaró a AFP.

Pero el gobierno defiende el uso de los robots, al decir que durante la fase de prueba no podrán identificar o tomar acciones contra quienes cometan ofensas, y que son necesarios para atender la falta de trabajadores ante el envejecimiento poblacional.

"La fuerza laboral está decreciendo", dijo Ong Ka Hing, de la agencia gubernamental que desarrolló los robots Xavier. Agregó que podrían ayudar a reducir el número de oficiales requeridos para patrullar las calles.

Singapur, una isla controlada

La isla de 5,5 millones de habitantes tiene 90.000 cámaras policiales, y la idea es duplicar esa cifra para 2030, al tiempo que podría instalar en toda la ciudad la tecnología de reconocimiento facial que ayuda a las autoridades a distinguir rostros en la multitud.

Este año se dieron muestras de rechazo público cuando las autoridades admitieron que la policía tuvo acceso a la información sobre casos de covid-19 recogida por un sistema oficial.

El gobierno posteriormente aprobó leyes para limitar su uso.

Pero los críticos dicen que las leyes de la ciudad-estado suelen limitar poco la vigilancia gubernamental, y los singapurenses tienen poco control sobre lo que ocurre con los datos recogidos.

"No hay leyes de privacidad que restrinjan lo que el gobierno pueda o no hacer", comentó Indulekshmi Rajeswari, un abogado singapurense especialista en temas de privacidad radicado actualmente en Alemania.

7 de octubre de 2021

Grave crisis energética global: la primera de la economía verde

Para que los "globalistas verdes a ultranza" de Bloomberg (5/10/21) reconozcan que la "crisis global de energía" sea "la primera de varias en la era de la energía limpia" significa que algo anda muy podrido en Dinamarca (Shakespeare dixit) con su vulgar propaganda multimediática globalista neoliberal.

Cuatro reporteros de Bloomberg aducen que en las “varias próximas décadas (¡megasic!) puede haber más periodos de inflación vinculada a la energía, escasez (¡megasic!) de combustible y pérdida del crecimiento económico conforme el abasto de electricidad ha quedado vulnerable a los shocks”.

En forma dramáticamente lúgubre, los reporteros de Bloomberg –cuyo dueño es el multimillonario israelí-estadunidense Mike Bloomberg– afirman que "el mundo estará viviendo la primera mayor crisis de energía de la transición de la energía limpia. Y no será la última". Asientan correctamente que la energía eólica y solar "son notoriamente volubles" (sic), y cuando éstas fallan, el “apoyo estable ( stable backup) lo suplen las plantas de gas natural”.

Según Sputnik, los precios del gas natural se dispararon en Europa a mil 427 dólares por mil metros cúbicos debido a largos periodos de frío, la especulación financiera y “al pobre desempeño de las fuentes alternativas (sic) de energía, pese a los miles de millones invertidos en la pasada década” (https://bit.ly/2Yl1Gwr).

El zar Vlady Putin comentó que "la histeria y confusión" en el mercado europeo de energía es resultado de una mala política: “Nadie aborda seriamente (sic) este tema, algunos se libran a la especulación sobre los problemas del cambio climático, otros subestiman el significado de uno de los factores, otros han empezado a reducir las inversiones en las industrias extractivas”.

Putin consideró que la transición a la energía verde debe ser suave (sic). Sobre la descarbonización de la economía, juzga que su balance energético convirtió a Rusia en un líder mundial debido a la "mayor participación de energía obtenida de plantas nucleares y del poder hidroeléctrico", al unísono de los incipientes proyectos eólicos y solares que constituyen más de 37 por ciento de toda la electricidad generada.

Putin enunció que Rusia tiene la capacidad de convertirse en el líder mundial en el mercado emergente de hidrógeno (sic), sin descuidar el "desarrollo sustentable del petróleo, gas y el complejo carbonífero".

El economista israelí-estadunidense David Paul Goldman (DPG), muy cotizado en Asia Times, juzga correctamente que las "burbujas verdes amenazan hacer estallar a los mercados bursátiles" cuando el “pensamiento mágico (sic) de EU de una agenda verde financiada por cantidades infinitas de dinero de imprenta solamente acabarán en lágrimas” (https://bit.ly/3FdgcGW).

Independientemente de sus supuestas bondades, la "energía verde" hasta la fecha ha sido un espejismo de la propaganda de los multimedia israelí-anglosajones. Ahora resulta que existe escasez de carbón (sic), gas y petróleo, cuando sus precios se han disparado a la estratósfera.

A juicio de DPG, quien desnuda las cuentas alegres de la "economía verde", la "inversión en hidrocarburos se ha colapsado bajo la presión de la agenda verde adoptada por el consenso internacional" cuando "en EU los grandes inversionistas institucionales boicotean las inversiones en combustibles fósiles", mientras "la crítica escasez de electricidad es resultado de la regulación drástica de la extracción en las minas de carbón, exacerbada por la prohibición punitiva de Pekín a las importaciones de carbón de Australia" (nota: principal exportador mundial, con 32 por ciento, de lo que se hacen de la vista gorda sus socios en el Aukus, que proclaman por doquier las bondades de la "economía verde"). Cabe señalar que EU es el tercer máximo productor de carbón en el mundo (https://bit.ly/3uKGlba).

Nadie se escapará a la grave crisis global energética. La reforma energética de la 4T llega en su justo momento, y quienes la evalúen deberán sopesar las severas crisis energéticas por venir, si es que desean que siga existiendo México como país independiente.

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